5)Mayo-2026

5) DESAFÍO SEGÚN C. KATZ PARA EL CAMBIO SOCIAL

Reflexiones de un intelectual marxista
sobre Nuestra América*

6 de mayo de 2026

Por Paula Vidal, Gonzalo Durán Sanhueza| Revista Paginas

(…) PV/GD: Teniendo en consideración lo señalado, quisiéramos preguntarte sobre la forma de encarar la batalla cultural por el socialismo en un escenario donde la derecha y la ultraderecha avanzan ¿Qué significa para ti socialismo? ¿Cómo se configura este socialismo?

CK: Yo creo que estamos en una época de ofensiva derechista, ultraderechista, y esto implica, en mi opinión, el fin de la era light post ideológica, posestructuralista, posmoderna. En este plano se verifica otra dimensión clave de la ideología, que refuta el supuesto fin del peso de las ideas, por simple expansión del descreimiento. Es falso que el cinismo está incorporado a la conducta de los individuos, y la ideología ya no pesa en ningún terreno. Esa era una ilusión del escenario de la globalización, del mundo de la tercera vía, del clima imperante con Clinton, de Tony Blair. Ese contexto se disipó y ahora prima el escenario de Trump, Bolsonaro y Milei y el mundo de esos tres personajes es super ideológico.  “Make America great again” es el drástico retorno a la ideología del americanismo, y lo mismo vale para Milei, cuando Milei convoca a construir la Argentina oligárquica del principio del siglo XX. La ideología reaccionaria está muy presente en la estrecha relación de Bolsonaro con los evangelistas, salta a la vista en el franquismo de Vox en España o en la centralidad de “la familia” en Meloni.

Este resurgimiento de la ideología demuestra para mí dos procesos gravitantes. El primero, indica que el capitalismo no puede funcionar sin ideología, necesita la ideología y por eso la recrea con tanta fuerza. Lo segundo, es la importancia de una batalla cultural centrada en el socialismo en la confrontación con la derecha. Hay que desenvolver esa polémica de frente sin adoptarse el progresismo pro capitalista, porque no sirve discutir contra la mistificación del mercado o las idealizaciones del emprendedor, con meras generalidades sobre la regulación estatal. Ese argumento es poco creíble.

Lo que corresponde realzar es un proyecto de emancipación revolucionaria y socialista, destacando cómo se puede forjar ese horizonte con principios de colectividad, solidaridad y, planificación. Tenemos que retomar la respuesta que daban los marxistas de principios del siglo XX a los austríacos de principios de esa época.

Hay que refutar las banalidades de Hayek y Von Mises con los argumentos de Bujarin. La respuesta a Milei en los términos del capitalismo humano del keynesianismo no conduce a ninguna parte. El materialismo histórico ofrece la mejor respuesta al replay del ultraliberalismo austriaco y el socialismo ofrece el mejor horizonte alternativo al ensueño de la irrealizable primacía del mercado.

Con este bagaje debemos retomar el socialismo como un proyecto y como ideal, porque conviene recordar que una sociedad igualitaria asentada en la redistribución de ingresos, es la condición para el despliegue de méritos individuales. Solo en ese marco podrían desarrollarse efectivamente las capacidades individuales, determinando responsabilidades y retribuciones diferenciadas. Pero se necesita procesar esa dinámica a partir de condiciones mínimamente equitativas. Solo el marco de igualdad permite el despliegue de la individualidad, superando falsas contraposiciones, donde se puede gestar una retroalimentación entre los individuos y la colectividad. En la medida que se desarrollan las potencialidades colectivas despuntan con más fuerza las singularidades y capacidades específicas.  Para que esa conexión pueda irrumpir, se necesita un patrón de igualdades mínimas, una redistribución de los ingresos y una diferencia acotada de la brecha social.

Ese sería el punto de partida de un larguísimo proceso que podría llevarnos a la sociedad comunista, en la que imperaría aportes y retribuciones en función de las necesidades y posibilidades de los individuos y la colectividad. Es una meta que vale como ideal. Es un anhelo comunista que fija un norte, alternativo al ideal religioso o del mercado. El primero realza la supremacía de las creencias o normas divinas y el segundo pondera el juego de la oferta y la demanda como organizador óptimo de la sociedad. Frente a esas opciones nosotros tenemos que batallar por el nuestro ideal de igualdad.

Notas:. (…)

https://revistapaginas.unr.edu.ar/index.php/RevPaginas/article/view/1041

Fuente: https://rebelion.org/reflexiones-de-un-intelectual-marxista-sobre-nuestra-america/

Las directivas burocráticas de los partidos tradicionales de la izquierda defraudan las esperanzas de los trabajadores; en vez de luchar por el derrocamiento de la burguesía se limitan a plantear reformas al régimen capitalista.

Engañan a los trabajadores con una danza electoral permanente, olvidando la acción directa y la tradición revolucionaria del proletariado. Incluso sostienen que se puede alcanzar el socialismo por la «vía pacífica» y «parlamentaria», como si alguna vez en la historia de las clases dominantes hubieran entregado voluntariamente el poder.

(…)Éste es el cretinismo parlamentario de los reformistas.

Claudio Katz y las estrategias de la Izquierda por la emancipación de los pueblos: un itinerario intelectual y político

3 de febrero de 2026

Por Paula Vidal, Gonzalo Durán Sanhueza

(…) CK: Bueno, yo creo que el avance de la derecha es el dato dominante en el mundo y, por lo tanto, también en América Latina; y acá tenemos una derecha distinta, pero emparentada con la de Europa y de Estados Unidos, que no es el fascismo clásico y que no conviene interpretarla en términos de mero populismo. Pero la prioridad de batallar contra esa derecha con una decisión, con acción por abajo, movilización popular, y la contundencia que nos legaron Chávez o Fidel y no las vacilaciones que predominan en la actualidad. Especialmente en los distintos exponentes del progresismo, que no solo incumplen las promesas de sus gobiernos permitiendo que la derecha recobre permanentemente fuerza, sino que frente a la derecha no muestran decisión. La izquierda necesita audacia, convicción y exponer con nitidez un programa y una estrategia porque no alcanza simplemente con luchar. Hemos tenido una oleada de revueltas recientes, del 2019 en adelante, en varios países que doblegaron gobiernos neoliberales y la restauración conservadora volvió a tomar fuerza, lo que quiere decir que no alcanza solamente con una lucha exitosa, sino que la izquierda tiene que conquistar autoridad suficiente como para, más allá de la resistencia, lograr consolidar un proyecto con basamentos sólidos.

Frente a una derecha que expone con tanto descaro que es lo que quiere hacer, se necesita que la izquierda exponga su proyecto anticapitalista, antiimperialista y de transformación social. Yo comparto con un amplio sector de la izquierda una estrategia que se amolda a nuestros tiempos, que es ganar el gobierno y comenzar a disputar el poder. Ganar el gobierno por vía electoral y disputar el poder militar, mediático, económico, judicial en una larga batalla.  

La primera idea clave es que gobierno y poder no son lo mismo, y la conquista del gobierno es apenas un pequeño eslabón de la disputa por el poder. Pero el primer paso es consolidar ese arribo al gobierno y, desde el gobierno, generar una transformación democrática integral del sistema político, para que los ciudadanos conquisten un verdadero poder de decisión, con experiencias de asambleas constituyentes democráticas como vimos en Venezuela, como vimos en Bolivia y donde esta transformación esté sostenida y motorizada por un poder popular construido desde abajo, que sea paralelo al sistema institucional.

Es necesario llegar al gobierno a través de las elecciones, pero creando un sostén de movilización extrainstitucional, enlazado con el proyecto institucional, porque, si la lucha social solo se desenvuelve en los términos acotados que permite la institucionalidad, el proyecto de la izquierda no podrá avanzar. Puede llegar al gobierno, pero no podrá disputar el poder sin romper ese marco restrictivo de la institucionalidad vigente y desde allí la disputa por el poder; tendrá temporalidades distintas y la clave es el control rápido y contundente del sistema político, la batalla por los medios de comunicación para desenvolver una transformación económica que no será inmediata, que tendrá distintos escalones. (..)

Fuente: https://huelladelsur.ar/2026/02/03/claudio-katz-y-las-estrategias-de-la-izquierda-por-la-emancipacion-de-los-pueblos-un-itinerario-intelectual-y-politico/