2) Septiembre-2026

Qué Democracia

Agresión sostenida, dispersiones y
pasividades culpables, acción desde abajo

  27 de agosto, 2026 

Por Daniel Campione.

En medio de un cuadro de padecimiento social el peronismo exhibe menguada capacidad de reacción y poca inclinación a una política de contraofensiva. Son las clases populares las que pueden esbozar una respuesta no sometida a esperas inconducentes ni a timideces que desarman.

La reunión de “los tres grandes” (Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa) no selló un pacto de unidad ni discutió y mucho menos dio soluciones a ninguna cuestión de fondo. Apenas un acuerdo a la más pura defensiva para oponerse al propósito oficialista de suspensión o, si fuera posible, supresión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

El designio de ir contra las primarias abiertas y obligatorias podría ser objeto de debate. No en las actuales condiciones. La oportunidad y objetivo para el intento de dejarlas de lado es hoy una desembozada intentona de amaño electoral.

El oficialismo evalúa que el peronismo no tiene modo de arribo a la bendición a una fórmula única.  La finalidad entonces es facilitar un quiebre en esa fuerza. Con la consiguiente elevación de probabilidades para un triunfo de Javier Milei en los comicios presidenciales de 2027.

Sólo les quedaría a los peronistas la confrontación interna o la división en al menos dos listas. Si la primera se torna imposible por una reforma legal que la suprima o postergue, la desembocadura más factible es una división.

De un lado el kirchnerismo “puro”. Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo, La Cámpora, el Instituto Patria y otros reductos caracterizados por su lealtad a la expresidenta. Enfrente el gobernador Axel Kicillof, su movimiento Derecho al Futuro y sus aliados.

Sería un modo suicida de bifurcación del voto. Y una forma de dar pábulo a un enfrentamiento descarnado y destructivo. A un costo altísimo para el presente y porvenir del que fue durante décadas el partido-movimiento popular por excelencia

Una colérica exhortación para reunirse y el arribo a un acuerdo mínimo lo dieron las autoridades de las bancadas “K” en el senado nacional.  José Mayans, legislador por Formosa y vicepresidente tercero del Partido Justicialista a nivel nacional. Y Juliana Di Tullio, senadora por la provincia de Buenos Aires.

Uno fue más terminante y expresivo que la otra. Mayans manifestó que Perón les diría a Kicillof y a Kirchner “que se dejen de romper las pelotas y arreglen el tema. Estos son pleitos chicos comparado con lo que está haciendo Milei con el país. A nadie le interesa la pelea de los dirigentes”.

En consonancia y el mismo día, Di Tullio expresó que “la discusión me tiene podrida a mí, imagínense al resto. Sólo nos interesa a los dirigentes. La gente nos detesta y tiene razón. Me imagino lo que les debe joder a los que sufren todos los días”.

Como puede leerse, manifestaciones pertenecientes o cercanas a la cúpula del peronismo produjeron diatribas que convergen. Es probable que tuvieran un acuerdo previo. Al oyente o lector no avisado le sonarían a un alegato de Myriam Bregman o Gabriel Solano contra la inoperancia K. Salió sin embargo de adentro del justicialismo. Lo más contundente fue el reconocimiento de que “la gente” hoy abomina del peronismo de existencia real.

Esperas y rutinas en el campo peronista.

La lógica imperante hasta hoy en el peronismo es la movida de algunas fichas que apuntan en exclusiva al retorno al gobierno. Nada de propuestas nuevas. Ni siquiera una declaración conjunta acerca de los sufrimientos de los millones de endeudados. O a propósito de lo impagable para muchas y muchos de los alquileres para nuevos contratos de locación de inmuebles y renovaciones de los mismos.

Hoy perciben la realidad sociopolítica con más optimismo que hace apenas un par de meses. El gobierno nacional sufrió el escándalo prolongado en torno a Manuel Adorni. También la acentuación de la protesta social, el estallido de nuevos entuertos de corrupción que impactan sobre sus dirigentes más relevantes. No hace tanto que muchas y muchos observadores daban casi por descontada la reelección del actual presidente.

Hoy esa confianza ha mermado. Incluso entre quienes son partidarios del “libertarianismo”. La actuación de Milei y sus adláteres en las últimas semanas marchó en la misma dirección. Se vio al presidente y a algunos de sus ministros en actitudes más desbordadas que nunca. Con un derroche de altanería y autoelogios mayor aún que el habitual.

Con frondosos insultos que parecen no detenerse frente a nada ni nadie. Después de un par de semanas recluido en la residencia presidencial de Olivos, con poquísimas salidas, el jefe de Estado retomó la actividad pública. Lo hizo para dirigirse a uno de sus ámbitos predilectos. El de las reuniones con grandes empresarios. Esta vez fueron con el Council of the Américas y la Bolsa de Comercio de Rosario.

En ambos casos no se escucharon las ovaciones del pasado reciente. Incluso ralearon los aplausos. O bien sonaron a formales, de circunstancia.

El peronismo interviene poco en la cotidianeidad de la política. Parecieran sentados a la espera de que el progresivo deterioro de la popularidad del gobierno se potencie y profundice. Hasta servirles en bandeja el premio mayor, la presidencia de la república.

No es que no haya reclamos. Incluso hay múltiples proyectos legislativos que apuntan, por ejemplo, a soluciones para el endeudamiento. Los que sí no existen son pronunciamientos orgánicos que vayan acompañados por movilización y presencia en el espacio público.

Los endeudados “autoconvocados” ya han ocupado un lugar en la reciente manifestación que se hizo sobre el tema. El vuelco a la calle ya no espera siempre las orientaciones de las y los dirigentes.

Hubo un “hay 2019” que drenó la voluntad política de multitudes que ansiaban el desplazamiento de Mauricio Macri. El justicialismo jugó ese año el papel de “bombero” dispuesto a apagar cualquier estallido popular.  O mejor, prevenirlo antes de que ocurra, cualquier estallido popular.

Hasta que se llegó a las elecciones que proporcionaron el triunfo a la fórmula proclamada por CFK, de madrugada y en formato de video. Ni el menor simulacro de deliberación popular sobre cómo y con quienes seguir.

Una situación con rasgos similares parece proyectarse sobre 2027. Claro que con relevantes diferencias, como la de que la lideresa del movimiento se encuentre hoy presa. Ni esa circunstancia produjo una quiebra de la tendencia a la espera y la pasividad. La demanda “libertad a Cristina” fue enunciada sí. Pero no presidió una movilización continuada y masiva. Con “toda la carne en el asador” como se dice en lenguaje coloquial.

Desunidos y desorientados.

En esas condiciones el peronismo y sus aliados se encuentran sin un liderazgo claro que sea poco susceptible de discusiones. En parte por eso el fantasma de la división oscurece el panorama como nunca antes. Lo que no justifica el repliegue ideológico. Ni la voluntad de aparecer como “moderados” y “serios” a los ojos de los dueños del poder.

Cuando alguien como hace días el gobernador riojano Ricardo Quintela osa pronunciar palabras como “expropiación” hay dirigentes que corren presurosos a la desmentida de cualquier propósito “hereje”. Las futuras decisiones de un eventual gobierno “justicialista” se insinúan como muy poco ligadas a la justicia social que le da nombre.

Piensan que hoy es la hora de acumulación de fuerzas. Así es que mientras procuran la depuración de pujos nacionalizadores o declaraciones antiimperialistas reincorporan al redil a los personajes más deplorables. Así es que Guillermo Moreno, Sergio Berni y últimamente Santiago Cúneo salen en las fotos mezclados con la dirigencia de una u otra de las corrientes en pugna.

Hacen coro lo peor de la burocracia sindical y algunos de los más retrógrados entre los intendentes bonaerenses. La tradición peronista del “amontonamiento” en pos del poder mantiene sin duda su vigencia.

Y esa propensión gregaria aparece más firme y expandida porque el horizonte no está surcado por amenazas de que aparezca una corriente más o menos de izquierda. Si alguien tenía esa expectativa o temor a propósito de la fuerza que se nuclea en torno al dirigente Juan Grabois, éste se ha encargado en persona de disiparlos.

La visita al tecnomagnate Peter Thiel y el diálogo sostenido con una estrella del empresariado rural, Gustavo Grobocopatel, constituyen indicios firmes de que las preferencias del abanderado laico del papa se dirigen asimismo al empresariado más concentrado.

Con la falta de urgencia que le permite el que pise apenas la cuarentena, el líder de “Patria Grande” pule su imagen como “presidenciable”, con la mira en el mediano plazo. En apariencia otro postulante a la administración de lo existente. Salvo que modifique el rumbo actual.

En el plano de las realizaciones prácticas y acciones de gobierno, el desempeño del gobernador bonaerense linda lo decepcionante. El “ajuste” en forma de reducción generalizada de gastos y otras políticas del mismo signo caracterizan a su gestión. En parte por eso no ha conseguido proyectarse como una conducción con aristas novedosas, que cautiven a su potencial audiencia política.

No es un líder carismático. Tampoco un buen comunicador. Sigue atado a un estilo en exceso profesoral, poco apto para la generación o trasmisión de fervor y entusiasmo. Que sea de la generación posterior a la de sus predecesores en el liderazgo peronista no lo ha llevado a ser la encarnación de acciones renovadoras.

El grueso del movimiento fundado en 1945 ha comenzado a oler a viejo. El economista ha hecho poco por la reversión de esa tendencia a la herrumbre. No se trata de que el peronismo vaya a “morirse” en el futuro inmediato.

Dadas ciertas tendencias a la involución política del actual oficialismo, no sería de extrañar que un peronista acceda a la primera magistratura después de las elecciones de 2027. Eso no promete hasta ahora propuestas novedosas ni desafiantes. Menos aún la disposición a enfrentarse con los dueños de la Argentina para el intento de que las mayorías populares se alineen con propósitos emancipadores.

Las “nuevas canciones” sucumbieron frente a los  rasgos de su gobierno y a la orientación preferente hacia la interna partidaria. Sus adversarios de La Cámpora y organizaciones afines están en parte concentrados en la defensa de Cristina, la que parece recostarse cada vez más en medios jurídicos, en detrimento de los de naturaleza política.

Lo que no quita que algunos pronunciamientos de Máximo  sobre la deuda externa se distancian de la timidez disfrazada de altanería de Kicillof. Quien tilda de “infantil” a cualquier propuesta con algún grado de disrupción en relación con los asfixiantes pagos de capital e intereses de la deuda odiosa e ilegítima.

Pero su eco es limitado. Los tapa la chismografía acerca de la interna. Y los dicterios acerca de la parálisis de la fuerza política que gobernó hasta 2023.

Los “dueños del país” entretanto siguen apoderándose de trozos crecientes de la economía nacional. Acumulan capital, ganancias e intimidad con el poder político. Cada vez son más insistentes los rumores de que ya no ven halagüeña la perspectiva de cuatro años más de Milei en el gobierno.

Es una generalización, excesiva como todas ellas. Caben pocas dudas de que personajes como Marcos Galperín, Eduardo Elztain o Alec Oxenford continúan en la apuesta por el ex panelista. Otros, de no tan pura cepa “mileísta” recogen un volumen tal de beneficios que siguen dispuestos a sostenerlo más allá de la no comunión completa. Como José Luis Manzano y sus asociados.

Más o menos oficialistas, son los grandes ganadores de las líneas fundamentales de las políticas en curso. Los más hábiles en el manejo político piensan ya en candidaturas con signo peronista o afín. Tales que puedan constituirse en garantes de que no habrá giros “bruscos” y que tendrá continuidad la política “promercado”. Léase favorable con todo desparpajo a la concentración de la riqueza y el saqueo de los bienes comunes.

La ira de los de abajo.

La paciencia popular parece acercarse a su límite ante tanta agresión. La ofensiva contra los salarios y los derechos de trabajadoras y trabajadores. El desamparo a conciencia de les más necesitados (jubilades, discapacitades,  precarizadas y precarizados. O deudores a quienes se he ha hecho imposible el pago, después de haber sido empujados a tomar deuda por una situación desesperante.

No hay respuesta gubernamental que no se centre en el menosprecio de las demandas y el ninguneo a sus portadores. Como el ya célebre pronunciamiento de que la crisis de deuda es “un asunto entre privados” en el que el gobierno no intervendrá.

Todo indica que el propósito de poner fin a este experimento de reestructuración regresiva y redistribución de la riqueza de abajo hacia arriba no puede resolverse con la sola emisión del voto en los próximos comicios presidenciales.

La protesta popular espera cada vez menos a las deliberaciones de las cúpulas. La movilización callejera se vuelve compatible con el alejamiento o el repudio abierto respecto de la política partidaria.

Sin voluntad acentuada de lucha y presencia masiva en las calles, la política del gran capital continuará en la regencia del país al que odia. No se trata de “ponerles un freno”. Esa es una consigna insuficiente, timorata. Hija del “hay 2027”. Debemos salir a la disputa de poder desde hoy mismo. A la proclamación de “fuera Milei” hasta que millones se identifiquen con ese propósito.

Objetivo que para que tenga una proyección realmente progresiva y no se quede en un mero alivio pasajero, requiere de propuestas nuevas y radicales que se hagan carne en las masas. Las que requeriría un enlace con las mejores tradiciones de la historia reciente. Con líneas programáticas históricas como la de los grandes congresos de la CGT en las décadas de 1950 y 1960.

Acciones decididas que se emparenten con la resistencia pos 1955, que no sólo fue peronista. Y las grandes rebeliones que se sucedieron en los más variados puntos del país, con el Cordobazo al frente.

Historia, memoria, conciencia del presente, visión del porvenir. Todo debe aunarse para que el próximo cambio no sea parte de un movimiento pendular. Sino un golpe mortal hacia quienes hoy saquean al conjunto de la sociedad. Que también saque del juego a los cómplices por acción y omisión que han optado por la “buena letra” permanente frente a los factores de poder.

Una parte sustantiva de la historia está por escribirse. AHORA ES CUANDO.

Fuente: https://huelladelsur.ar/2026/08/27/agresion-sostenida-dispersiones-y-pasividades-culpables-accion-desde-abajo/

ASI ENTENDEMOS LA HISTORIA 

Siempre hemos dicho que en la corriente Histórica en que nos reflejamos desde hace 500 años en Nuestra América, Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA habría sido parte de las luchas anticoloniales primero, y anticapitalistas y antiimperialistas luego.

Y en el caso de Argentina, si una o un militante de Convocatoria hubiera militado en los años 70, habría sido parte, sin dudarlo, de alguna de las organizaciones revolucionarias armadas que llegaron más lejos en el intento de tomar el poder y construir la Patria Socialista.

El 7 de septiembre de 1970, a poco del nacimiento de la Organización MONTONEROS, caen en una emboscada de la Policía Bonaerense dos integrantes de la Conducción y fundadores de la Organización.

Se resisten a tiros y granadas. 

Algunos logran zafar pero mueren Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus. 

La Historia continuó y Montoneros pasó a ser una de las organizaciones armadas más poderosa de Nuestra América. 

Para 1970 la lucha de clases y la lucha antiimperialista en Argentina se libraba dentro del Peronismo en términos sangrientos, como cualquier lucha de clases en cualquier lugar del mundo.

Montoneros (y antes otras organizaciones) enfrentaron al sector del Peronismo político y sindical que defendía el sistema capitalista sin tregua y sin pausa.

Ese proceso de lucha de clases y antiimperialista, tanto dentro como fuera del Peronismo en Argentina fue avanzando. 

Era «Patria o Muerte», no había medias tintas.

El enfrentamiento entre la «Patria Peronista» y la «Patria Socialista» no tenía retorno.

Era imposible de negociar porque se trataba de dos modelos de país.

Y del resultado de esa lucha de clases dependía que nuestro país consolide el sistema capitalista o, por el contrario, se avanzara hacia una sociedad sin explotadores ni explotados.

Los Gringos del Norte vieron y analizaron esta cuestión e intervinieron con todo lo que tenían.

El golpe del 76 fue la intervención en esa lucha de clases reprimiendo y eliminando a los revolucionarios argentinos y preservando al Peronismo capitalista e imperialista.

La Conducción del Peronismo de hoy, es el Peronismo capitalista,  (con distintas variantes pero capitalista al fin, lo reconocen ellos mismos, no es un invento nuestro). 

Es el producto de la derrota de los revolucionarios. 

Es el vehículo para más explotación capitalista y más saqueo imperialista. 

Por eso Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA no es, ni será, ni nació, como una Organización peronista. 

Porque nacimos a la vida política argentina cuando el Peronismo institucional, oficial y gubernamental era ya una estructura de entrega, de Pactos Sociales con las clases dominantes y los ricos y de pertenencia a esas clases de sus dirigentes políticos y sindicales. 

No existe hoy un Peronismo revolucionario independiente de la dirigencia capitalista. 

No hay, (al menos no lo vemos), un peronismo que se plantee expresamente hacerse del Poder y desde ahí reemplazar el sistema capitalista por una Patria absolutamente independiente del Imperialismo y del Sionismo.

Una Patria sin explotadores ni explotados.

Sin embargo, este 7 de setiembre volvemos a ratificar nuestra identidad revolucionaria en la Historia Argentina. 

Volveremos a reiterar que son necesarios acuerdos concretos para construir las herramientas que nos permitan avanzar como lo pretendieron los comandantes caídos y los miles de compañeros y compañeras que enfrentaron a la derecha Peronista a partir del 73, y contra la Dictadura genocida desde 1976. 

Convocatoria no es ingenua, ni vive de fantasías.  

Sabemos que nuestra postura de un Frente de Liberación, de un Frente Revolucionario es minoritaria; pero la historia ha demostrado que así nacen y se van desarrollando los verdaderos proyectos de transformación en los pueblos. 

Durante décadas el capitalismo triunfante ha sembrado la idea de que ya no es posible ningún cambio profundo, que hay que aceptar la realidad que se vive y entonces, el único camino es hacer alianza con el sistema de explotación y sus representantes.

Pero el costo de este camino ha sido inmenso en nuestro pueblo: millones de personas bajo la línea de pobreza sobreviviendo como se puede. 

Sabemos y vemos que muchas organizaciones corren detrás de proyectos que no tienen nada que ver con la construcción de poder para una Argentina sin explotadores ni explotados.

Levantamos las banderas del Antiimperialismo y seguiremos agitando un concepto simple: ningun dirigente pro imperialistas o sionista debe conducir nuestras luchas por la definitiva Independencia.

Nosotras y nosotros mantendremos el curso que hemos elegido, seguiremos construyendo la Organización y pidiendo que nos acompañen, que sean parte de la utopía de nuestro proyecto.

Recordar la lucha de nuestros compañeros y compañeras caídas siempre es importante pero el mejor  homenaje que les debemos es el compromiso de seguir sosteniendo sus banderas en la lucha cotidiana construyendo la sociedad que soñaron por la que dieron su vida.

Nosotros y nosotras las nuevas generaciones levantamos la banderas por las que cayeron combatiendo los compañeros y compañeras. 

Mientras exista miseria, explotación y saqueo.

Mientras siga existiendo el imperialismo y el sionismo, principales enemigos de la humanidad,las banderas seguirán vigentes, hasta alcanzar la victoria y el poder.

Habrá Patria para todos o no habrá Patria para nadie!!!

Somos Convocatoria Segunda Independencia.

Hacemos lo que decimos

«Necesitamos recrear radicalmente la noción de “derechos humanos”, pero no como una tarea intelectual; no se trata de redactar una nueva declaración formal ni una fórmula jurídico-política. Estamos hablando de la necesidad de recrear como un proceso material de reinventar formas de relacionamientos, de materialidades, de prácticas; instituir otras formas concretas de relacionarnos entre seres vivos, humanos y no humanos, como seres con-vivientes, como comunidades de vida enraizadas y encarnadas en los territorios; creando nuevas formas de vivir y de producir la con-vivencia; de producir la habitabilidad de la tierra que hoy está en juego.

Seamos conscientes de que, incluso esa habitabilidad, está hoy amenazada por esa idea heredada, colonial, e institucionalizada de “derechos humanos”. Por eso necesitamos deconstruir, reconstruir, refundar de raíz, esa idea de “derechos humanos”; para ampliar, precisamente, el horizonte de la emancipación y para que, en nombre de los derechos humanos, no se generen nuevas formas de legitimación de violentamientos y de opresiones. Porque no podemos pasar por alto que venimos de experimentar y sufrir gobiernos que, en nombre de la defensa de “derechos humanos”, han ampliado la frontera del extractivismo. Que, en nombre presuntamente del “reconocimiento y la ampliación de derechos” o bajo su justificación, han producido nuevas oleadas de despojo, de avasallamiento, de destrucción de territorios habitables. Entonces, vuelve a surgir ahí esa gran contradicción fundamental. (…)

(…) No hay cómo pasar por alto que esta “primera declaración de los derechos del Hombre” acontece en pleno auge del colonialismo; de naturalización y apogeo del comercio de carne humana viva traficada como fuerza de trabajo esclava; de imposición y extensión de un régimen oligárquico de apropiación y explotación diferencial de las energías vitales de la Tierra. Esa idea de “derechos humanos” se hace, entonces, en un momento de consolidación de las conquistas modernas. Esas conquistas no son de “derechos”, sino de tierras y cuerpos objetualizados. La tierra toda pasa a ser pensada como objeto de conquista y explotación. Continentes enteros con sus respectivas poblaciones originarias pasan a ser tratados como colonias, es decir, reducidos a zonas de saqueo y sacrificio para el abastecimiento de los privilegios imperiales que se afirman como el anverso necesario de ese intercambio desigual.

Civilización y progreso como sinónimos de colonialismo y racismo

Como contracara a la instauración del «Hombre» como único titular de derechos, la Tierra es drásticamente devaluada y despojada de su atributo principal: el de ser un planeta viviente, para ser sólo concebida como mero objeto de conocimiento, objeto de explotación. Y esto no fue sólo ni principalmente de una operación mental (el pasaje de una cosmovisión orgánica y viva de la naturaleza, a la concepción mecanicista y muerta que instaura la primitiva ciencia moderna), sino que se trató de una transformación práctico-material, económica y militar, a través de la cual la tierra pasó a ser arrasada en su sociobiodiversidad, para ser luego “ocupada” y explotada “racionalmente” como “medio de producción”.

Ese proceso de conquista moderna se materializa así, por la doble vía de la imposición de un patrón racista y patrimonialista de regímenes de trabajo forzado sobre la inmensa mayoría de seres humanos despojados de sus tierras. Y, por otro lado, por la imposición de un patrón de racionalización del mundo, por medio del cual todos los seres vivos pasan a ser concebidos, tratados y producidos como meros “recursos” mercantilizables, solo valorados como materias primas para procesos industriales, o como mercancías en sí; desde la plata y el oro, a la caña de azúcar y el algodón, las aguas, la tierra, los bosques y las montañas; todo; toda la biodiversidad.

Pues bien, el hecho es que la noción occidental de “derechos del Hombre” emerge como punto culminante de un proceso de ocupación colonial del mundo. Y esto no es mera casualidad o coincidencia fortuita. La concepción moderna de los Derechos del Hombre hace parte de todo ese proceso de reconfiguración / mercantilización del mundo de la vida toda, en nombre de la “Civilización” y el “Progreso”. Esta noción de “Derechos del Hombre” es una pieza clave de la consagración y legitimación de la conquistualidad moderna; de la imposición del valor de cambio, el precio de mercado, como lenguaje universal de valor de la vida toda; de toda vida.

En ese marco, las revoluciones políticas del siglo XVIII evocan la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad sólo como aspiraciones blancas, como drásticamente lo muestra el aplastamiento sangriento de la revolución haitiana de 1808. El liberalismo es, histórica y políticamente, ideológica y materialmente, un constructo emergente del colonialismo. Los derechos políticos y humanos que consagra son los derechos del usurpador; del conquistador.

Así, por tanto, desde su propio origen histórico, el extractivismo es el anverso colonial de los “Derechos del Hombre”. La facticidad de la usurpación; el despojo territorial y el desplazamiento poblacional como hechos consumados; la explotación de seres y procesos vivos para la extracción de mercancías a ser valorizadas en el mercado mundial, ese el marco histórico-estructural, la materialidad de las prácticas sobre las que se erigen y producen las ideas, las normas, los valores y las aspiraciones del liberalismo. No hay cómo redimir esto.

Una matriz contraindicada para la reproducción de la vida

El problema fundamental de la noción occidental de derechos humanos no es sólo un problema de “exclusión”; sino que se trata de un problema radical, ontológico de su matriz de concepción y producción del mundo. No se trata sólo de la inmensa mayoría y la vasta diversidad sexo-genérica y sociocultural de modos humanos de ser y existir que quedan por afuera del patrón blanco, heteropatriarcal-patrimonialista del molde de “Hombre” pensado y consagrado por sus fundadores. El problema no es sólo el colonialismo, ni el patriarcado; el problema es el nuevo patrón de poder en su conjunto, como matriz integral de relacionamiento que se supone y se impone como modo de existencia único, superior, legítimo, universal.

Esa matriz de relacionamiento se construyó sobre presupuestos y principios que van a contra-corriente de los requerimientos más elementales de producción social de la vida en la Tierra y de la Tierra. Supone una concepción del mundo que contradice absolutamente el proceso histórico-material de conformación, emergencia y devenir de la materia viva terrestre y de co-evolución de los ecosistemas y el conjunto integral de las comunidades bióticas que habitaron y habitan la Tierra. (…)»

Fuente: https://huelladelsur.ar/2024/12/13/democracia-derechos-humanos-y-colonialismo-contradicciones-fundacionales-y-territorios-para-la-vida/

Dario Aranda

«El sistema llamado democrático se parece cada vez más a un gobierno de los ricos y cada vez menos a un gobierno del pueblo. Imposible negar la evidencia: la masa de los pobres llamada a votar nunca es llamada a gobernar.

En un mundo en que estamos acostumbrados a debatir todo, sólo persiste un tabú: la democracia.

Me niego a admitir que sólo se pueda gobernar y desear ser gobernado según los incompletos e incoherentes modelos democráticos vigentes.

Hablar de democracia se volverá cada vez más absurdo si nos obstinamos en identificarla con instituciones denominadas partidos, parlamentos, gobiernos.

Se dice también que la democracia es el sistema político menos malo, y nadie se percata de que esta aceptación resignada de un modelo que se contenta con ser «el menos malo» puede constituir el freno de una búsqueda de algo «mejor».

El derecho de voto, expresión de una voluntad política, es al mismo tiempo un acto de renuncia a esa misma voluntad, puesto que el elector la delega a un candidato. Al menos para una parte de la población, el acto de votar es una forma de renuncia temporaria a una acción política personal, puesta en sordina hasta las siguientes elecciones, momento en que los mecanismos de delegación volverán al punto de partida.»

Se dice también que la democracia es el sistema político menos malo, y nadie se percata de que esta aceptación resignada de un modelo que se contenta con ser «el menos malo» puede constituir el freno de una búsqueda de algo «mejor».

El derecho de voto, expresión de una voluntad política, es al mismo tiempo un acto de renuncia a esa misma voluntad, puesto que el elector la delega a un candidato. Al menos para una parte de la población, el acto de votar es una forma de renuncia temporaria a una acción política personal, puesta en sordina hasta las siguientes elecciones, momento en que los mecanismos de delegación volverán al punto de partida.»

José Saramago

(2004)

http://perrerac.org/…/jose-saramago-que-es…/13/

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«Las alternativas al capitalismo no nacen ni en las instituciones estatales ni en centro del escenario político sino, como toda creación cultural y política, en los márgenes, lejos de las relaciones sociales hegemónicas y de los reflectores mediáticos. Es creación y lucha: se resiste y se lucha para no morir, se crean los mundos nuevos para no repetir lo viejo»

Raúl Zibechi

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