2) Exigencias para autodeterminación
Avanzar en diálogos decolonizadores (del poder, de los saberes y del ser social e individual) hacia la construcción de la mayoría crítica e imprescindible. Es comenzar por:
Desperonización del capitalismo local que subordina al fascista Estado Corporativo fundado por Perón en 1944 para bloquear la lucha de clases e independencia de clase del proletariado. Naturaliza a los grupos de choque que Perón originó e inició como terrorismos para estatales en 1973.
Habituó a la ley de asociaciones profesionales. Y redondea con inculcación del patrioterismo a su fomento del estar, abajo, contra la construcción de la unión emancipadora del capitalismo.
El sindicalismo de los ’60-70 concretó la desperonización adquiriendo independencia de clase. Hoy desperonizarnos implica el reconocimiento mayoritario, en primer lugar, que la democracia vigente desde diciembre de 1983 ha sido y es la democracia para la derrota de nuestra lucha contra el sistema de opresión y represión crecientes. Luego, desacostumbrarnos de reclamos laborales regidos por Estado Corporativo consiguiendo autonomía del actual sindicalismo combativo de las izquierdas argentinas que exige su cumplimiento o sea paritarias y actuación de la CGT junto a las dos CTA.
Aún más, los 43 años mantuvieron la impunidad genocida de Perón respecto a la masacre el 20 de junio de 1973 y la instauración de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) mediante el Documento Reservado del primero de octubre de 1973. Ambas, junto a otras organizaciones peronistas de terrorismos paraestatales, procuraron ante todo la homogenización del Partido Justicialista como derechas para ser garante esencial al establishment en su despliegue del neoliberalismo.
La no apertura de archivos fue aprovechada por el Kirchnerismo, versión del PJ mimetizada con aspiraciones mayoritarias a principios de siglo, paraperfeccionar los servicios de inteligencia mediante el teniente general César Milei y la tercerización de la represión mediante Gerardo Martínez, otro partícipe de la dictadura genocida.
Toda la democracia -no antagónica a la dictadura genocida- soslayó la Memoria Verdad Justicia sobre el carácter genocida del general Perón y del Partido Justicialista. Y este encubrimiento ha alcanzado tal grado de profundidad que la última Marcha del 24 marzo no sólo silenció e invisibilizó dicha planificación y ejecución del exterminio sino sobre todo hubo reconciliación con el Kirchnerismo responsable fundamental del gobierno de Milei y de su permanencia.