Superemos negacionismo de los 40 años y de centralidad de extractivismos
SIGNIFICA SALIR DE LA PROTESTA SOCIAL QUE AGRAVA OFENSIVA DEL CAPITAL
¿POR QUÉ?
Las diversidades de abajo, durante los tres años de cogobierno de LLA con el PJ y en todo el país, se movilizan como en el pasado sin reparar que:
– El capitalismo, a partir del genocidio de palestinos, está en “guerra total contra los pueblos y expandiéndose por muchos rincones del mundo. En muchas lenguas se nombran el despojo, la codicia, el asesinato, la represión, la criminalización, el exterminio y el genocidio. En todos los casos los poderosos se han valido de los gobiernos para administrar el miedo y para perseguir la conciencia”.
Nos advierte el Congreso Nacional Indígena (CNI) y en confrontación a la guerra, el Zapatismo convoca a la unión de los pueblos por construcción de El Común y la No Propiedad.
Por el contrario, según quien es director de la Academia del Pensamiento Estratégico, y de la plataforma comunicacional, urge asumir las vulneraciones a la soberanía de Argentina (el Rigi, el proyecto de ley sobre inviolabilidad de la propiedad privada) e imposición de:
“un modelo autoritario e hipertecnológico de gestión corporativa del territorio y de la población, donde el país deja de ser una comunidad política con destino propio para convertirse en una plataforma administrada desde afuera”.
Ali Reza Peralta concluye en artículo (publicado por Rebelión 26/08/2026):
La cuestión de fondo
En un país dependiente, con un desarrollo económico y social torcido, distorsionado y contradictorio como el nuestro, no existe posibilidad histórica de iniciar un camino hacia un verdadero proyecto nacional sin Fuerzas Armadas consustanciadas con su programa estratégico y con la seguridad nacional.
Esta afirmación, que presentamos como tesis central, no es una consigna militarista. Es una verdad de Perogrullo que la dirigencia argentina, colonizada en su pensamiento, ha decidido olvidar. El estado de inconsciencia general respecto a la importancia inmediata de estos temas no solo profundiza el problema, sino que insufla un espíritu de resignación, derrotismo, conformismo y frustración allí donde debieran reinar el entusiasmo, la lealtad, el orgullo y la moral de combate. (…).
–El vigente Estado de Argentina desde sus orígenes es local del mundial y desde la ‘democratización’ de la dictadura directa del establishment gracias al balotaje de 2023 ha centrado su funcionamiento y función tanto en la represión como en el exterminio de la población para la completa expropiación y mercantilización del territorio.
Cristina Fernández es la principal responsable en imponer esta omnipotencia del establishment transnacional y transnacionalizado. En efecto,
promovió el Plan estratégico Agroalimentario Agroindustrial 2010-2020 y su continuidad en el Plan 2020-2030 del bloque dominante sobre el sistema imperialista de agronegocios. Encubierta por Alberto Fernández convirtió en ley del agro al Plan 2020-2030. LO DECIDIÓ sin responsabilizarse por las gravísimas consecuencias socioterritoriales (que Darío Aranda aclara en la nota siguiente) de haber subsidiado y publicitado la expansión enorme del sistema de soja transgénica en nexo indisoluble con glifosato (hoy usado como arma química en Medio Oriente) y otros venenos.
A 30 años de la primera soja transgénica:
un experimento masivo a cielo abierto
27 de marzo de 2026
Por Darío Aranda /Tierra viva
(…) Los mayores ganadores:
– Las grandes empresas de semillas y agrotóxicos. Bayer/Monsanto, Syngenta-ChemChina, Corteva (Dow/DuPont)y BASF.
– Las corporaciones agroexportadoras: Cofco, Cargill, Bunge, Dreyfus, Viterra y AGD.
– Sus aliados locales: las autodenominadas «entidades del agro» (Aapresid, Sociedad Rural, CRA, Coninagro, Federación Agraria), grandes medios de comunicación y periodistas adictos, ciencia hegemónica y extractiva, gobierno de turno (municipales, provinciales, nacionales).
Un punto de quiebre fue 2008, con la ya histórica Resolución 125. Como nunca antes, «el campo» se volvió tema de agenda nacional y discusión pública. De repente, habitantes de ciudades que solo tenían tierra en macetas salieron en defensa de empresarios millonarios con miles de hectáreas en las zonas más caras del país.
El agronegocio salió triunfador de una disputa donde el eje de la discusión fue quién se quedaba con una porción más de la torta, quién capturaba más «renta». Ninguno de los sectores en disputa puso en discusión lo central: el modelo agropecuario.
Un modelo con amplias consecuencias
Entre 2002 y 2018 se perdieron 83.000 chacras. Es una forma de decir de cómo los más grandes se comieron (o mataron) a los más pequeños. Cambió la estructura agraria del país. El desierto verde y el vaciamiento del campo avanzaron tan rápido como la especulación de los pooles de siembra y los productores que solo priorizaban los dólares de Europa y Asia. Argentina cosechó cada vez menos alimentos para el mercado local, y produjo cada vez más commodities para los chanchos y aves de Asia y Europa.
El capitalismo agrario mostró su rostro, y su hacer, sin piedad
– Miles de familias campesinas e indígenas desalojadas de sus territorios de vida.
– Ocho millones de hectáreas de monte nativo arrasadas ubicaron a Argentina entre los primeros cinco países en destrucción de bosques.
– Judicialización, represión y asesinatos en el campo. Entre los casos más extremos (no los únicos): los crímenes de Sandra Ely Juárez, Cristian Ferreyra y Miguel Galván.
– Contaminación. Se confirmó la contaminación con agrotóxicos se suelos, aire, agua y cuerpos, incluso de personas que viven en ciudades. Se hicieron común situaciones distópicas como la presencia de más agroquímicos en el río Paraná que en un campo sojero, o agua de lluvia con glifosato —por tanto venenos en la atmósfera—.
– Más de 1.000 estudios científicos confirman las consecuencias del glifosato (es sólo uno de las decenas de agroquímicos utilizados).
– La epidemia de enfermedades vinculadas a los agroquímicos se multiplican en las zonas con uso masivo de venenos. Una de las pruebas más contundentes es el trabajo del Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad de Ciencias Médicas de Rosario (UNR). Durante siete años visitó ocho localidades de Santa Fe y confirmó un combo de enfermedades vinculadas a los agrotóxicos: cáncer, abortos espontáneos, enfermedades renales, malformaciones, problemas endócrinos e hipotiroidismo. La investigación, publicada en la revista científica internacional Clinical Epidemiology and Global Health (Epidemiología Clínica y Salud Global), da cuenta del riesgo: los jóvenes que viven en pueblos fumigados tienen 250 por ciento más posibilidades de padecer cáncer de aquellos que no viven en pueblos del agronegocio.
Engranajes del modelo
El aparato propagandístico creció a la par de las hectáreas fumigadas. Los diarios La Nación y Clarín fueron pioneros, pero no los únicos: radios, sitios web, «periodistas especializados», programas de televisión. Todo un aparato mediático al servicio del agro transgénico, financiado por… las empresas transgénicas.
Sector hegemónicos de «la ciencia» estuvieron al servicio del modelo. Desde el Ministerio de Ciencia hasta el Conicet y universidades nacionales. Casos obscenos:
– El ministro Lino Barañao afirmó que el glifosato era como «agua con sal».
– La «reconocida» científica Raquel Chan —financiada por Conicet, Universidad del Litoral y la empresa Bioceres— corresponsable de que las familias argentinas sean las primeras en el mundo en comer trigo transgénico, cultivado con el peligroso herbicida glufosinato de amonio.
– La Facultad de Agronomía de Buenos Aires (Fauba) financiada abiertamente por multinacionales del agro.
– La Comisión Nacional de Biotecnología (Conabia), espacio «científico-técnico» que aprueba los transgénicos funcionó escondida durante dos décadas. Sus integrantes e informes eran confidenciales. Hasta que salió a la luz los nombres de la corrupción científica: en Argentina, las propias empresas que venden los transgénicos son las mismas que los aprueban, ya sea con sus empleados directos o con científicos y funcionarios adictos. Ya llevan aprobados más de 90 semillas transgénicas (soja, maíz, papa, algodón, alfalfa, trigo), siempre en base a estudios de las propias multinacionales que las comercializan.
Luchar y sembrar vida
«Disculpen las molestias, estamos bloqueando un genocidio», explica la bandera colgada en el predio donde Monsanto, la mayor multinacional del agro, construye su planta de maíz transgénico. Año 2012. Localidad de Malvinas Argentinas, Córdoba.
Y se inicia una lucha que transcurriría durante cuatro años e incluiría represiones, judicialización, peleas de familias y de vecinos, más represiones, manejos clientelares del municipio y la gobernación. Se padeció mucho. El objetivo de los vecinos y vecinas: que la corporación no se instale: «No a Monsanto en Córdoba y América Latina», fue una bandera de la lucha.
Llegaban investigadores y periodistas de diversas partes del mundo para ver cómo era el pequeño pueblo que estaba dando esa batalla, encarnada en el protagonismo de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida.
Luego de cuatro años, bloqueo de la fábrica mediante y paralización de la construcción, Monsanto se fue de Malvinas Argentinas. Corrección: Monsanto fue echada de Malvinas Argentinas.
Es, sin dudas, una de las mayores victorias contra el agronegocio. Pero no la única:
– Movimientos campesinos, indígenas y organizaciones que resisten al agronegocio y siembran otro modelo.
– Organizaciones y asambleas que denuncian a los fumigadores, los llevan a juicio, logran condenas y construyen agroecología.
– Las miles de hectáreas de producción sin venenos, la recuperación de tierras militares donde hoy se construye comunidad, las escuelas campesinas, la expropiación de tierras a multinacionales y las colonias agroecológicas.
– Las más de 60 Cátedras de Soberanía Alimentaria en universidades públicas y la ciencia digna para el bienestar del pueblo.
De marzo de 1996 a marzo de 2026. Tres décadas de un modelo transgénico con innegables y amplias consecuencias sociales, ambientales y sanitarias. Pero también tres décadas de rebeldías colectivas que sembraron, y siembran, vida y dignidad.
*«Un experimento a cielo abierto». Definición de Andrés Carrasco para referirse al agronegocio y el modelo a base de agrotóxicos.
Agreguemos, a más de una deKada, que Cristina Fernández y Axel Kicillof hicieron al festejo popular de la estatización parcial de YPF en 2012. Ocultaron que la concretaron para la invasión del fracking por las grandes petroleras. Como lo prueba que casi inmediatamente CFK promulgó la ley Chevron o RIGI actual. Aún más, a YPF la transformaron en la herramienta para los imprescindibles subsidios directos e indirectos a los extractivismos.
Sumemos la burla a la voluntad popular de ¡basta de gobierno de Mauricio Macri! por el gobierno de CFK, encubierto por AF, al proseguir los ajustazos e hiperinflación cuya función no es como señalan -desde décadas- las izquierdas electoraleras para pagar servicios de la deuda diseñada para ser eterna, sino que es para subsidios directos e indirectos a la expansión de los extractivismos o único modo capitalista de enriquecimiento oligopólico por despojo, y mercantilización, de los bienes comunes a los pueblos del Abya Yala.
Señalemos, por último, que el gobierno de Cristina y Alberto Fernández legitimó la ocupación económica territorial de Argentina por Mekorot. Significa establecer el apartheid hídrico como en Palestina e ingreso de las fuerzas militares y las de seguridad e inteligencia del genocida Estado sionista de Israel.
–Los nac&pop (progresismos e izquierdas electoraleras) dirigen la protesta social hacia reclamo de derechos sectoriales, ambientales y étnicos. Pero la constitución de multitudes para presionar podridos poderes públicos, como nos aclara Amador Fernández Savarter, implica eludir la situación real y efectiva en que nos hallamos las diversidades de abajo.
¿Qué es el fetichismo del Derecho?
Amador Fernández Savarter
La idea de que el derecho define una sociedad, un estado de sociedad, cuando sólo es el resultado de una serie de conflictos sociales.
El derecho laboral, por ejemplo, nace del conflicto entre estrategias patronales y sindicales, de las luchas obreras, ¡no se autoproduce desde el universo puro del Derecho!
El derecho puede tener algún tipo de efectividad estratégica emancipadora si se apoya, si arraiga, si se activa en y desde una fuerza que no pertenece al mundo del derecho, sino de los contrapoderes sociales, históricos. Los colectivos de trabajadores en el caso del derecho a huelga, los movimientos anticoloniales e internacionalistas en el caso del derecho internacional, los movimientos de mujeres en el caso del derecho al aborto, etc.
Primero es la resistencia, luego su codificación en términos de derecho. Ese derecho codificado es operativo si y sólo si es actualizado por una nueva resistencia. El cortafuegos necesita otro cortafuegos detrás.
Los lamentos sobre la ineficacia del derecho internacional para detener a los trump, putin o netanyahu revela una incomprensión total de la naturaleza de las cosas que es parte de nuestro problema actual. Las ideas flácidas sobre la democracia, las instituciones, la ley, como universo autorreferencial, autoproducido, primero.
Y además son lágrimas de cocodrilo cuando vienen de la parte de quienes se han dedicado a desmantelar el cortafuegos social que requiere el cortafuegos del derecho para funcionar.
-El Pacto de Paz Social que, en diciembre de 2019, firmaron todas las centrales sindicales y los referentes de la tramposa economía popular con todas las cámaras patronales y el Estado patronal. No olvidemos ni perdonemos menos reconciliémonos con esas representaciones de los trabajadores que permitieron 4 años de crecientes ajustes e inflación del gobierno FF y también los 3 años del co-gobierno de Lla-PJ de aceleración e intensificación de los extractivismos con su correspondiente maximización de la “Miseria Planificada” por el establishment durante su genocida dictadura de los setenta y actualizada para el exterminio total de la vida humana/no humana, así como de sus condiciones de existencia. Las CTA han llegado a tal grado de decadencia que, en agosto de 2025, convocaron a rogar por pan y trabajo en el Santuario de San Cayetano. Nos limitan a exigir trabajo digno o decente y salario justo cuando tales reclamos nunca se satisficieron porque el capitalismo se basa en la expoliación laboral y hoy está en guerra total contra los pueblos.
Contra la ofensiva mundial y local del Capital, el poder decidir sobre el destino común o soberanía nos desafía, abajo a la izquierda, a construir la independencia de clase de los trabajadores o sea a la ruptura con el peronismo en sus distintas corrientes.