HOY “TRABAJO, DIGNIDAD Y CAMBIO SOCIAL” es

NINGUNEAR RIGI-SÚPER RIGI PROFUNDIZANDO A:
¡FUERA MEKOROT! Y ¡NO! PATRIMONIALIZACIÓN.

  • Sebastián Salgado /Data urgente / Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2025.

Otro trabajo de investigación del periodista Sebastián Salgado en la Patagonia, denunciando la presencia de soldados israelíes que periódicamente llegan al país. Estos intrusos toman mediciones de las tierras, maltratan a los pobladores locales y entre otros testimonios, uno de los guardaparques de la zona cuenta que preguntados algunos de estos israelíes por qué vienen a la Patagonia, éste respondió: «nos mandan nuestros jefes porque dicen que tenemos que conocer las tierras que serán nuestras».

Mekorot:
el agua como herramienta de dominación

19 de mayo de 2024

Por Paula Galizia Alfano y Silvia Ferreyra *

El valor estratégico de controlar el agua para el Estado sionista de Israel en su expansión por tierras palestinas es sin duda a través de la empresa Mekorot hoy asentada en al menos 10 provincias del país. Fundada en 1938, prácticamente 10 años antes de la creación del Estado sionista, Mekorot es la pieza clave para llevar a una dependencia estructurada y al cautiverio del sector hídrico palestino, que trabaja en connivencia estrecha con el ejército israelí.  Mekorot posiciona a Israel como líder global en el desarrollo de soluciones tecnológicas —exporta $2 mil millones de dólares al año en esta materia— para resolver problemas relacionados con la escasez de agua. Esta empresa ha penetrado en la economía argentina con todo el respaldo de los últimos gobiernos. A pesar de tener fuertes denuncias de organismos de derechos humanos por violaciones a los derechos humanos.

(…) Si bien mucho se dice y analiza sobre esta mal llamada guerra —porque no es otra cosa que un genocidio—, y existen serios y profundos análisis del caso, poco se menciona del carácter profundamente extractivista que tiene esta ocupación. Es en esta perspectiva que pone el foco en los territorios, los bienes comunes y su despojo, que este artículo pretende analizar la ocupación israelí. Para ello daremos a conocer a un actor que opera tras bambalinas y del que poco se sabe aunque sea uno de los pilares centrales para la realización, profundización y viabilidad del apartheid: la empresa estatal de agua israelí, Mekorot.

Colonialismo de colonos (…)

El mito del ‘oasis en medio del desierto’ israelí, que Mekorot ofrece al mundo, abona la idea del ‘vacío a ocupar’, tan utilizada por los colonialismos durante siglos para legitimar la dominación de nuestros principales bienes comunes y nuestros territorios.

Al legitimar ese ‘vacío’, tanto la empresa como los gobiernos que van a su encuentro buscando soluciones ‘mágicas’, niegan la existencia en este continente de numerosos saberes, experiencias, estrategias vinculadas al agua que, desde hace siglos, renacen, se actualizan, se difunden, se disputan en los distintos ámbitos sociales, culturales, productivos, académicos e institucionales. Aprendizajes en muchos casos conquistados en las calles.

Los métodos y mecanismos con los que opera la empresa de agua israelí violan derechos humanos, son opresivos y están basados en una lógica mercantilista, elementos todos concurrentes con el modelo de saqueo extractivista que se intenta profundizar en nuestro continente. El objetivo principal de los servicios de consultoría, planificación de proyectos y formación que desarrolla en nuestros territorios no se orienta a garantizar un acceso equitativo al agua ni a preservar sus principales fuentes, sino a consolidar este modelo de exclusión. (…)

Fuente: huelladelsur.ar/2024/05/19/mekorot-el-agua-como-herramienta-de-dominacion/

Poder campesino:
lucha por la dignidad y la autodeterminación

26 de junio de 2026

Por Red de Economía Política

Este periodo de crisis económica, social y política que vive el país nos obliga a reflexionar sobre cómo debemos comprender la lucha por la DIGNIDAD y la AUTODETERMINACIÓN de los pueblos del Estado Plurinacional de Bolivia. No se trata solo de resistir ante el deterioro institucional o la desigualdad creciente, sino de reafirmar los principios fundacionales que dieron origen al Estado Plurinacional: el reconocimiento de los pueblos como sujetos históricos y la defensa de su derecho a decidir sobre su destino. En este contexto, la dignidad se convierte en el núcleo ético de la resistencia popular, mientras la autodeterminación representa su expresión política concreta, capaz de cuestionar las estructuras de poder que perpetúan la exclusión. Comprender esta doble dimensión es esencial para interpretar las movilizaciones actuales no como episodios aislados, sino como parte de una reconstrucción del Proyecto Nacional desde abajo, donde el pueblo busca restituir el sentido de justicia y soberanía que la crisis ha puesto en disputa. (…)

(…) Estos hechos nos obligan a postular ciertos derroteros: comprender que la crisis no es solo coyuntural, sino estructural; reconocer que la dignidad campesina y la autodeterminación indígena son el motor de la resistencia y; advertir que el destino del país dependerá de si estas luchas logran articularse con otros sectores sociales para reconstruir el proyecto plurinacional desde abajo.

Tal vez, se podría resumir en una idea: defender la integridad de la CPE Plurinacional. Pero, es necesario desarrollar la idea, vayamos por partes.

Veamos:

1. Dignidad como principio

  • La dignidad no se concede ni se negocia: es una construcción social de clase y pueblo.
  • Reconocerla, significa afirmar que ningún poder puede someter ni reducir a los seres humanos a objetos de uso o mercancía.
  • Es el núcleo de los derechos fundamentales y la base de cualquier pacto social legítimo.

2. Dignidad frente al poder

  • Un gobierno que vulnera la dignidad del pueblo pierde legitimidad, porque rompe el contrato moral que lo sostiene.
  • La represión, la corrupción y la exclusión son formas de violencia contra la dignidad colectiva.
  • Defender la dignidad es resistir a la subordinación y exigir respeto pleno a la vida, la voz y la voluntad popular.

3. Dignidad como horizonte comunitario

  • No se trata solo de la dignidad individual, sino de la dignidad colectiva: la de los trabajadores, campesinos, pueblos originarios y sectores populares.
  • La comunidad digna, es aquella que se reconoce en su diversidad y se organiza para que nadie quede atrás.
  • La dignidad se convierte en bandera de unidad, porque une luchas dispersas bajo un mismo principio de respeto y justicia.

4. Dignidad y soberanía

  • La dignidad, también se expresa en la capacidad de decidir sobre los recursos, el territorio y el destino colectivo.
  • Un pueblo digno no acepta imposiciones externas ni la entrega de sus bienes comunes a intereses privados.
  • La soberanía nacional es inseparable de la dignidad: ambas son condiciones para vivir bien, libres y con futuro. (…)

Fuente: https://rebelion.org/poder-campesino-lucha-por-la-dignidad-y-la-autodeterminacion/

Emiliano Teran Mantovani

El período 2020-2025 nos está mostrando, con claridad, que presenciamos el desmoronamiento de un orden global particular.

 (…) Probablemente las nuevas relaciones de poder globales han asumido que la democracia, como modelo histórico, ha caducado. Han asumido que es tiempo de dejar atrás el marco de derechos sociales instituido nacional e internacionalmente.

Dar cabida a un sistema global más ‘darwinista’; a un desplazamiento del Estado como lo conocemos para imponer una refeudalización del poder. Warlords globales, neofeudalistas que encabezan la nueva revolución tecnológica del capital. Cadenas de suministro como poderes en sí mismos. Privatización de la geopolítica.

Sustituir las relaciones diplomáticas e institucionales por las transacciones.

Reconozco el peso que esto tiene sobre nosotros como sociedades. No solo el peso de las secuelas que deja la situación, sino el peso político que supone tener que resistirse a todo esto.

Al igual que ocurrió con las luchas populares en los siglos XIX y XX, que lograron instaurar derechos y liberación a los pueblos, me temo que esta oleada global tan regresiva solo podría detenerse o contrarrestarse con un nuevo ciclo de luchas sociales globales que desborde toda esta situación.

Los derechos se mantendrán vivos en la lucha social.

No se olvide que este tenebroso 2025 también estuvo plagado de protestas y movilizaciones, algunas que derrocaron gobiernos, donde estuvieron incluidos los jóvenes, que han sido llamados también la Generación Z.

La segunda cosa que quisiera destacar, es más bien micropolítica: ¿cómo se expresa todo esto en nosotros, en nuestra subjetividad?

Posiblemente estemos experimentándolo en forma de una gran confusión. Y no solo porque toda esta fragmentación es muy confusa, y porque se han deslegitimado muchos de los grandes referentes políticos. Sino también porque hay un propósito de generar confusión en nuestras sociedades, bombardeadas de una sobrecarga de información, instantaneidad constante, fakes masivos y negacionismos persistentes, ingeniería social desquiciante, regímenes de post-verdad.

Como ha dicho el ideólogo trumpista Steve Bannon, “flood the zone with shit”. Saturar, saturar, saturar, distraer, desquiciar.

No es fácil resistir a esto en tiempos de confusión y orfandad.

¿Qué significa pensar/sentir/actuar en medio del desgarramiento, de la fragmentación de la realidad, y de la saturación que vivimos?

Quizás lo primero por hacer sea consolidar, reafirmar, una conciencia del nuevo mundo que transitamos. Una internalización del mismo. Transformar desde ella.

Quizás, también, promover estrategias de desconexión virtual, y mayor conexión con la política en el territorio que, en primera instancia, serán nuestros pies en la tierra ante la turbulencia y la fragmentación global.

Y quizás, sobre todo, defender las tramas de la solidaridad. Porque, como estamos viendo, esta ola regresiva está tratando de destruir todo tejido solidario.

Solidaridad o barbarie, podría ser una consigna constitutiva de mundo de hoy.

En nuestro caos global, se lucha por el sostenimiento de la vida. Porque el pan, el agua, el aire limpio, no estarán dados por sentado. Por eso se vive con la lucha. Por eso la pulsión de vida es eminentemente una re-existencia.

Espero que durante el 2026 esa lucha la vivan en comunidad, con alegría, y que a ustedes les sea próximo el pan, el agua, el aire limpio.

 Comunidad, autonomía y emancipación

2 de septiembre de 2019

Por César Enrique Pineda

La tendencia a la comunidad atraviesa la historia humana y se ha concretado repetidas veces. Su eventual realización no será, por tanto, ni el producto de un supuesto sentido de la historia, ni el fin de ella. Será el producto de un movimiento práctico de intervención humana.

 La insecurité Sociale

Existen movimientos que crean o actualizan formas comunales como estrategia de lucha. Éstos se despliegan en la esfera de la reproducción social y la base de su autonomía, material y política, reside en sus comunidades.

En las últimas décadas, organizaciones, colectividades, así como movimientos sociales y antisistémicos, debaten sobre las formas de acción política más efectivas para una transformación radical del mundo. En medio de agresivos flujos del mercado y enfrentándose a históricas formas de dominación, algunos de estos sujetos desde hace tiempo intentan organizar de manera directa la subsistencia de quienes los integran. Aunque este planteamiento se replica en todo el orbe, ese horizonte de acción política tiene numerosas y representativas expresiones especialmente en América Latina.

En la trayectoria colectiva –-encabezada por pueblos indígenas, campesinos y clases populares– por asegurar su propio sustento material y satisfacer sus necesidades simbólicas, estas colectividades ejercen una politicidad que deriva de su hacer en común; una forma de hacer política que tiene como principio el cuidado y reproducción de la vida de las familias que los integran. Es una política comunitaria cuyas formas, modos, instituciones, normas y relaciones son sumamente distintas a la política estatalizada dominante. Es, a la vez, una política autónoma.

Esa politicidad es una forma básica de relaciones entre hombres y mujeres que se reúnen, deliberan y deciden afrontar la adversidad en común; su fundamento es la acción colectiva de las clases subalternas, en cierta medida obligadas a cooperar entre sí para sortear exclusiones, pobreza y estrangulamiento económico. La capacidad y potencia de familias precarias, así como su condición de sujetos que pueden tomar la conducción de sus vidas –a pesar de la desolación y las contradicciones de las sociedades de mercado– muestran un potencial emancipatorio.

Puedo afirmar que hacer comunidad es una forma de hacer política. Reproducir la vida actuando como comunidad lleva consigo, de manera inherente, una politicidad otra. La comunidad es una de las posibles formas de la autonomía.

Estas son las ideas que guían el presente texto. Constituyen el resultado de una intensa reflexión teórica sobre la comunidad y sus alcances materiales, políticos y emancipatorios; a la vez, son síntesis de experiencias prácticas de activismo, acompañamiento e investigación militante en numerosas comunidades organizadas y en resistencia; por último, son fruto de la búsqueda de salidas al capital, al estado y a otras formas de dominación contemporáneas.

He dividido en tres partes este trabajo. En primer lugar, considero fundamental comprender cómo estos movimientos autónomos han constituido o actualizado sus comunidades como forma de lucha, y creo que para ello es necesario deshilvanar y reaprender lo que significa la forma social de relaciones a la que llamamos comunidad. Así, el aporte del primer apartado se centra en comprender teóricamente las relaciones comunitarias y su vínculo con la emergencia de un sujeto colectivo autónomo, cuya potencia o posibilidad es su autodeterminación.

Sostengo que no es posible comprender la autonomía sin las formas sociales comunitarias y concejiles que aparecen en los movimientos contemporáneos y del pasado, así que nos adentramos en un denso recorrido para identificar algunos elementos esenciales del vínculo comunal. A partir de la reflexión sobre las prácticas comunitarias, en el segundo apartado se analiza la politicidad que de ellas emana para entonces definir las coordenadas de lo político comunitario.

Finalmente, a partir de esas premisas teóricas, el último apartado contiene un debate acerca de los alcances político-emancipatorios de la comunidad, su relación con la autonomía y sus alcances como proyecto radical de transformación del mundo desde abajo. Para eso se parte también de la idea de que las relaciones entre el capital y el estado no configuran toda la realidad social. Necesitamos ideas sobre la emancipación y no sólo sobre la dominación. Debemos encontrar los resquicios desde donde los hombres y las mujeres reproducimos nuestras vidas de otros modos.

 Descarga el texto completo AQUI. 

Comunidad_autonomía_emancipación_CEPineda

Fuente: https://enriquepineda.info/comunidad-autonomia-y-emancipacion/