1)Junio-2026

Conciliación de clases/ Concentración y centralización capitalista/
Alternativas emancipatorias

Conciliación de clases

El Frente Amplio por la Soberanía
difunde sus propuestas de cara a
las elecciones legislativas nacionales

11 de julio de 2025

(…) El Frente Amplio por la Soberanía (FAS) propone “continuar la lucha contra el narcotráfico, la impunidad de delincuentes de guante blanco como los de Vicentín, recuperar las riquezas que se van por el río Paraná, defender derechos laborales, sociales, civiles, de género, niñez, ambientales, educativos y vejez con el objetivo de democratizar la felicidad”.

“Siempre fuimos la voz que molesta al poder y esa ética es la que queremos trasladar desde Santa Fe a la Nación”, apuntó el espacio que tiene entre sus integrantes al diputado provincial, Carlos del Frade.

Asimismo, para el FAS: “La independencia debe continuar en la necesidad de recuperar nuestras cabezas para que piensen por sí mismas y sintonicen con las urgencias existenciales. La Independencia debe garantizar igualdad, libertad, autonomía, vidas dignas y sin miedo para mujeres, gays, lesbianas, travestis” .

“Nuestra bandera – continúa el comunicado – es un humanismo beligerante ante tanta mentira y crueldad institucionalizada que usa el Estado al servicio de la extranjerización y concentración de riquezas, al mismo tiempo que mete miedo a la población con la excusa de combatir el llamado narcoterrorismo. Nuestra celeste y blanca abraza las banderas multicolores de la diversidad cultural, de género, funcional, y de todo sector atacado por el odio que gobierna”.

En tanto, el espacio – en el marco del último 9 de julio – indicó que, “a 209 años de la declaración de una independencia que todavía no es, el Frente Amplio por la Soberanía propone la ética de mujeres y hombres que siempre pusieron la cabeza, el alma y el cuerpo a disposición de una vida mejor para nuestras hijas, nuestros hijos, nuestros amores”.

“Las y los invitamos a acompañar la propuesta del FAS para hacer escuchar en el Congreso de la Nación la voz que siempre molesta al poder.”, completó el texto

Fuente: https://www.noticiasmas.com.ar/index.php/2025/07/11/el-frente-amplio-por-la-soberania-difunde-sus-propuestas-de-cara-a-las-elecciones-legislativas-nacionales/

Las bajantes que sufren los ríos tienen su origen en el proceso de deforestación que se está dando en la Amazonia y en el Gran Pantanal y en el sistema de humedales de los ríos Paraná y Paraguay, que es el sistema de humedales más grande y vivo del mundo, dijo a Efe Jorge Daneri, miembro de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAAA).Agregó: «Hay trabajos científicos que hablan de los ríos voladores, que vienen de la Amazonia a través de las lluvias y que todo este proceso de deforestación de la selva amazónica hace que en la Cuenca del Plata haya el impacto de disminución gigantesca de lluvias y grandes bajantes».

Insiste que los factores climáticos no son naturales, sino que están promovidos por el proceso antrópico, mega deforestación y simplificación del uso de la tierra, concentración de la propiedad de la tierra, el proceso de expulsión de los pequeños y medianos productores, el reemplazo de la selva de los bosques y montes por proyectos productivos. Advierte que el modelo extractivista exportador lo comparten todos los países de la cuenca. Pero particularmente en la Amazonia, que es un regulador de la temperatura del planeta, tiene un impacto climático muy grande sobre el sur de América del Sur.

Concentración y centralización capitalista

La República Unida de la Soja recargada

6 de agosto de 2013

Por GRAIN | Revista Biodiversidad

(…) En 2012 se produjo en estos países una embestida de las corporaciones del agronegocio sobre los territorios y las instituciones imponiendo nuevos transgénicos, mayores riesgos por aplicación de agrotóxicos y cambios en las políticas que sólo tiene precedentes en la primera imposición de los transgénicos, durante la segunda mitad de los años 90. Esta nueva avanzada corporativa se da en un marco distinto, ya que ahora ocurre con la presencia en toda la región (por lo menos hasta junio del año pasado) de gobiernos “progresistas” críticos del neoliberalismo y que en algunas de sus políticas han comenzado a modificar las políticas neoliberales impuestas en los años 90 con una mayor presencia del Estado regulando la economía y asumiendo un rol activo en aspectos sociales, educativos y sanitarios.

Sin embargo, no sólo no ha habido en todo este tiempo un cambio de modelo agrícola y producción de alimentos, ni una autocrítica a los problemas producidos por la implantación masiva del cultivo de soja transgénica con alto altos niveles de uso de agrotóxicos. Por el contrario, el modelo se va consolidando y es defendido a rajatabla por todos los gobiernos de la región que lo asumen como política de Estado, en todos los casos. Los graves problemas que han surgido o se agudizan, tales como los impactos de los agrotóxicos, los desplazamientos de campesinos y pueblos originarios, la concentración de la tierra o la pérdida de producciones locales, son considerados “efectos colaterales” y se abordan, cuando la presión social lo consigue, de manera fragmentada y puntual. No incluimos en este análisis a Bolivia, pues si bien la región de la “Media Luna”, con Santa Cruz de la Sierra a la cabeza, es parte de la República Unida de la Soja las posiciones, políticas y debates planteados desde el gobierno de Evo Morales se diferencian ampliamente del resto de los gobiernos (y esto le vale el enfrentamiento con estos sectores del poder de la Media Luna que claramente han planteado su intención separatista).

Este avance fue consolidando la imposición del modelo productivo de los agronegocios, y el Cono Sur se ha convertido en la región donde más transgénicos se siembran en el mundo y en la que mayor cantidad de agrotóxicos se aplican per cápita a nivel global. Queremos brindar algunas luces que ayuden a comprender cómo se está produciendo este avance y sus consecuencias a nivel de las comunidades campesinas y la sociedad en general.

Los impactos del “modelo” no reconocen fronteras entre el campo y la ciudad y se sienten profundamente en ambos espacios: las poblaciones fumigadas en los territorios rurales y en las zonas periféricas de las ciudades, las y los campesinas/os desplazadas que día a día migran para engrosar los cordones de pobreza de las grandes urbes, las economías regionales destrozadas con su correlato de los altos precios de los alimentos en las ciudades, los alimentos contaminados enfermando a unos y a otros. En fin, una catástrofe socio-ambiental que hace agua por todas partes y que ya no permite “mirar para otro lado”.(…)

Fuente: https://grain.org/fr/article/4767-la-republica-unida-de-la-soja-recargada

Polémica en Bolivia: gobierno decide ampliar frontera agrícola en 250 000 hectáreas para soya transgénica

12 de abril de 2019

Por Yvette Sierra Praeli

En una reunión entre empresarios y autoridades de gobierno, entre ellos el presidente Evo Morales, se acordó ampliar la frontera agrícola en 250 000 hectáreas para el cultivo de dos nuevas semillas de soya modificada.

Expertos aseguran que el acuerdo causará mayor deforestación, además de ir contra las normas actuales y significar un riesgo para la biodiversidad.

Un acuerdo entre el gobierno de Evo Morales y los agroindustriales de Santa Cruz ha dado inicio a una nueva polémica en Bolivia. Se trata de la autorización para el uso de soya genéticamente modificada destinada a la producción de biodiesel, una decisión anunciada, el lunes 18 de marzo, luego de que el vicepresidente, Álvaro García Linera, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, y el presidente Morales se reunieran con los empresarios privados en Santa Cruz de la Sierra.

La negociación supone ampliar la frontera agrícola en 250 000 hectáreas adicionales al millón 300 mil hectáreas que ya existen para el sembrío de soya transgénica desde el año 2004, cuando el gobierno aprobó el uso de este cultivo modificado, pero cuya variedad es diferente a la que se consigna en el nuevo acuerdo.

Este incremento de territorio servirá para producir 100 millones de litros de combustible vegetal, como lo anunció el ministro de Hidrocarburos el día que se selló el compromiso.

Los cuestionamientos no tardaron en llegar desde los sectores que ven a la soja transgénica como un riesgo para la biodiversidad, además que cuestionan el aumento de la deforestación y la legalidad de la medida asumida por el gobierno boliviano.

Bosques en riesgo por expansión agrícola

Para el investigador Marco Gandarillas, responsable de incidencia política del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), la decisión adoptada por el presidente Morales es “un atentado contra el ambiente y la biodiversidad”. Según sostiene, la ampliación de la frontera agrícola para el cultivo de soya transgénica “es un estímulo directo para deforestar bosques y priorizar la expansión de agronegocios sobre territorios que deben estar dedicados a la conservación o que pertenecen a comunidades indígenas.” (…)

Desde la otra orilla, Miguel Ángel Crespo director de la institución Productividad Biosfera Medio Ambiente (PROBIOMA) cuestiona la decisión del gobierno de autorizar la introducción de nuevas variedades de soya transgénica porque va en contra de lo que indica la Constitución Política de Bolivia, así como la Ley de la Madre Tierra y el Acuerdo de Cartagena, entre otras normas nacionales e internacionales. “Estas normas prohíben la introducción de transgénicos”, comenta.

En el artículo 255 de la  Constitución Política del Estado de Bolivia se precisa la prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente. También la  Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, impulsada por Evo Morales, prohíbe la introducción, producción, uso, liberación y comercialización de semillas modificadas que corresponden a cultivos originarios de Bolivia y de aquellos que atenten contra el patrimonio genético, la biodiversidad y la salud.

Pero la oposición de Crespo no solo se sustenta en el ámbito legal. Su preocupación tiene que ver con las características de las dos nuevas variedades que se utilizarán en el país para la producción de biodiesel, porque, asegura, tendrán un impacto negativo debido a que se deberán aplicar agrotóxicos adicionales a los que ya se utilizan en el país. “Esta soya no solamente es resistente al glifosato, como las que ya se usan en Bolivia, sino que además es resistente al glufosinato de amonio”.

El glifosato y el glufosinato de amonio son herbicidas que se usan para el control de la maleza durante la precosecha de la soya u otros cultivos. El glifosato ha sido el centro de polémicas entre científicos debido a que hay estudios contradictorios sobre sus posibles efectos cancerígenos; mientras que el glufosinato de amonio también se utiliza en cultivos ilícitos por su capacidad para quemar la planta.

“Nos parece una barbaridad que Bolivia se preste a autorizar estos eventos sin llevar adelante estudios. Más bien debería promover la reducción gradual de los transgénicos existentes en Bolivia”, señaló Crespo, quien cuestiona también que aumentar la producción de biodiesel sea una medida amigable con el medio ambiente, pues asegura que para la producción de las 250 000 mil hectáreas se utilizarán por lo menos once millones de litros de agroquímicos y 20 millones de litros de diésel.

El gobierno de Bolivia asegura que el uso de la biotecnología en la producción de soya tiene como único fin la elaboración de biodiesel, que permitirá bajar costos, reducir importación y disminuir subvención al diésel.

En declaraciones a medios bolivianos, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, dijo que con el acuerdo se avanza “a paso firme” hacia la soberanía energética en gasolina y diésel, “cuidando el medio ambiente, brindando mejor rendimiento a los vehículos y generando ahorro económico tanto al Estado como al bolsillo de los usuarios”.

Si quieres conocer más sobre la situación ambiental en Bolivia,  puedes revisar nuestra colección de artículos. 
Mongabay

Fuente: https://www.biodiversidadla.org/Documentos/Polemica-en-Bolivia-gobierno-decide-ampliar-frontera-agricola-en-250-000-hectareas-para-soya-transgenica

Brasil y Bolivia concentran el 90% de
la deforestación y degradación de la Amazonia

Según una investigación, dada a conocer por la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica, el bosque tropical más grande del mundo se encuentra a puertas de la “destrucción irreversible del ecosistema”

 5 de septiembre2022

 Por Andrés Rodríguez

Fuente: https://elpais.com/america-futura/2022-09-05/brasil-y-bolivia-concentran-el-90-de-la-deforestacion-y-degradacion-de-la-amazonia.html

La transición energética como amenaza para  hidroagrocomunidades ancestrales.
La minería de litio en el Bolsón de Fiambalá (Catamarca, Argentina)

Por Horacio Machado Aráoz,*Aimée Martínez Vega,** Leonardo Rossi***

En un momento crítico de sobregiro ecológico (overshoot) del planeta, a más de cincuenta años del histórico Informe Meadows que alertaba sobre la inviabilidad geológica del crecimiento perpetuo, las políticas globales siguen enfocadas en sostenerlo, a toda costa. A más de veinticinco años del Protocolo de Kioto, y tras más de otras tantas COP, la quema de combustibles fósiles y las emisiones de GEI no cesan de crecer.

En ese marco, la «gran apuesta» por la electrificación masiva de las economías centrales y la expansión acelerada de megainfraestructuras de captación de energía eólica y solar, más que a una «preocupación climática», responden a los incesantes requerimientos energéticos de la acumulación capitalista (González Reyes, 2021). Lejos de procurar desactivar –o al menos ralentizar- el sociometabolismo que está en la raíz de los trastornos hidroenergéticos y climáticos de nuestra era, la expansión de las «renovables» está operando como un acelerador. Ni siquiera se trata de un presunto nuevo paradigma de «acumulación por desfosilización» (Slipak y Argento, 2022), porque lo que produce es, en realidad, una dinámica de hiperfosilización.

La «transición energética», nuevo combustible del Capitaloceno

Lo que se vende como «energías renovables» no solo no está sustituyendo a las fósiles, sino que se suma a ellas. Se trata, en rigor, de «sistemas no renovables de captación temporal de flujos de energía renovable» (Casal Lodeiro, 2023). Son tecnologías intensivas en minerales y altamente dependientes de recursos fósiles en toda su cadena de montaje y operación (Seibert y Rees, 2021; Valero et al., 2021). A medida que se expanden, demandan un incremento exponencial de extracción de minerales, quema de combustibles fósiles y emisiones de GEI (Carpintero y Nieto, 2021).

Con ellas no «transitamos» hacia un nuevo régimen energético, sino que expandimos la toxicidad y destructividad de la vieja matriz fosilista que alimenta el geometabolismo extractivista del capital. Tal como se está implementando, este modelo oligotecnocrático de «renovables» a gran escala se está consolidando como el nuevo combustible (ideológico, material, tecnológico y político) del Capitaloceno.

En esta época post-peak-oil y de declive general de los minerales, dicho modelo supone la ampliación de las fronteras extractivistas hacia fuentes y formas extremas de energías, que alimentan un nuevo tipo de colonialismo verde en el Norte y de colonialidad marrón en el Sur global. Por el lado del Norte imperial, se activa una nueva escalada de saqueo y militarización de los «recursos pospetróleo» (litio, cobalto, tierras raras, etc.). Por medio de sus legislaciones, sistemas de «compensaciones» y bombas financieras destinadas a subsidiar megaproyectos de inversión (NextGenerationEU, Green New Deal, CBAM, IRA, etc.), las grandes potencias y el capital más concentrado procuran asegurarse la apropiación diferencial de recursos críticos, el blindaje de cadenas de suministros y el control de procesos tecnológicos e industriales estratégicos (Klare, 2021; Thrasher, 2023). Las élites del Sur global fungen como sus aliadas necesarias en el diseño de una nueva cartografía de extractivismo energético que se expande hacia territorios indígenas, áreas naturales protegidas y regiones ecológicas sensibles (Honty, 2018) mientras evocan trasnochadas ilusiones industrialistas.

Dadas las tasas decrecientes de retorno energético, cada nuevo umbral de energía se logra a costa de mayor destrucción y contaminación. Por la escasez relativa de los materiales insumidos y la fragilidad y el valor de sus ecosistemas de origen, este tipo de «renovables» constituye una modalidad de energía extrema (Klare, 2012). En el colmo de la irracionalidad, en nombre de la sustentabilidad y las energías limpias, el capital avanza destruyendo territorialidades ancestrales, que nada han tenido que ver con la descomposición de los equilibrios atmosféricos y cuyos sociometabolismos locales bien podrían ofrecer pistas a futuro.

El caso que analizamos en nuestra región de los humedales de la cuenca alta del Abaucán —que históricamente regaron la vida de las hidroagrocomunidades del Bolsón de Fiambalá (Catamarca, Argentina), ahora sometidos a explotación para la extracción de sus sales de litio por parte de la transnacional china Zijin Mining— muestra de modo paradigmático las perturbaciones de este nuevo combustible capitalocénico.

El boom del litio: perturbaciones en el Bolsón de Fiambalá

En el marco de la «transición energética» que se diseña desde las cumbres del orden colonial global, el litio es el nuevo oro blanco, un mineral «imprescindible», se dice, para las «economías descarbonizadas del futuro». Bajo esos presupuestos, se blinda la legitimidad de su explotación allí donde se encuentre, con total prescindencia de las condiciones locales. La rentabilidad se impone sobre la habitabilidad. Las características, los pareceres y las modalidades de vida de las poblaciones que habitan esos territorios —ya convertidos en meros yacimientos— pasan a ser absolutamente irrelevantes.

Tenemos la desestabilización y la perturbación de metabolismos sociales con altos niveles relativos de autosuficiencia y sostenibilidad y, en el extremo final, el consumo suntuario de un bien diseñado (para un mundo) para pocos.

Tal como se está explotando, el litio no forma parte de ninguna cadena de energía limpia ni sostenible, sino de un conglomerado de energías extremas dentro de una matriz socioecológica piramidal de consumo desigual del mundo-de-la-vida. Su extracción está poniendo en riesgo de extinción territorios-refugio (Tsing, 2015), comunidades bióticas históricamente autosustentables, sin ningún tipo de injerencia en el desquicio hidroenergético de la «modernidad» ni responsabilidad en los factores que provocaron la actual crisis del régimen climático de la Tierra. (…)

Conclusiones: la cadena global del litio, una forma de energía extrema

La economía política de la minería transnacional involucra una asimetría histórico-estructural entre la geografía periférica de la extracción y los núcleos imperiales de procesamiento y consumo (Machado Aráoz, 2012). El caso del litio replica esa matriz: una cadena de valor concentrada en pocas megacorporaciones globales, con ramificaciones capilares de enclaves extractivos en el Sur global que abastecen nodos de industrialización concentrados en las grandes potencias (Slipak y Argento, 2022). Su particularidad es que el litio está materializando las nuevas cadenas del colonialismo verde.

El mito de la desfosilización conlleva viejas y nuevas asimetrías. La explotación del litio en los salares altoandinos desestructura históricos flujos hidroagroenergéticos con base en los cuales las poblaciones locales construyeron sus condiciones de habitabilidad, subsistencia y autonomía relativa. Las 20.000 toneladas de litio que Zijin exportará anualmente de Tres Quebradas se harán a costa de 8200 millones de litros de agua extraída de las hidrocomunidades del Abaucán. Aunque se diga que el litio es «imprescindible» para sociedades sostenibles, hoy, en gran medida, se usa para la fabricación de una mercancía oligárquica insustentable por antonomasia: automóviles eléctricos (De la Torre et al., 2019). Así, en el extremo inicial de la cadena del litio,

Fuente: https://www.ecologiapolitica.info/la-transicion-energetica-como-amenaza-para-hidroagrocomunidades-ancestrales/

Alternativas emancipatorias

 «(…)Acelerar el crecimiento como medio para “combatir la pobreza” ha sido instalado como pensamiento hegemónico por los gobiernos progresistas. Bajo sus gestiones, la retórica “redistribucionista” ha mostrado ser mucho más peligrosa en materia de violación de derechos y devastación ecológica que otras variantes ideológicas, puesto que todo atropello socioambiental aparece “suficientemente justificado” cuando su “fin último” es “redistribuir la riqueza”. Y así, emulando a las viejas oligarquías del siglo XIX, que surgieron apropiándose de territorios y explotando a las poblaciones despojadas, racializadas, mediante la imposición de la idea de “Nación” y el imperativo del “progreso”, las fuerzas progresistas gobernantes en América Latina –igual que los gobiernos ultra-conservadores– asumen como propia una concepción sacrificial-desarrollista del territorio. Frente a ellas, enfrentadas al conjunto del espectro ideológico político de los gobiernos, los movimientos socioambientales parecen ser los únicos sujetos colectivos que impugnan y cuestionan la vía del crecimiento extractivista adoptado. (…)».

Fuente: https://www.redalyc.org/pdf/286/28643473002.pdf

 

 

#Wallmapuche #Ngulumapu-
BREVE BALANCE DE LA OFENSIVA FASCISTA

«El enemigo de la causa mapuche son todas las inversiones capitalistas en Wallmapu, primordialmente las forestales por ser sostenedoras del mayor sistema de propiedad usurpado en contra de las comunidades, en especial de aquellas que tenían en antaño un proyecto de rearticulación de lof y de espacios territoriales más amplios para la verdadera composición del Pueblo Nación Mapuche».

15 de junio de 2026 

Por Héctor Llaitul Carrillanca

  • En nuestro análisis, lo primero que podemos afirmar es que el gobierno chileno anterior, de corte «progresista», ha sido responsable de abrir las puertas a la ultraderecha. Este fenómeno ha sido una constante en distintos países donde se ha reinstalado el fascismo en el último tiempo. Situación que contribuye a confundir a la gente.

Los “seudoprogres” se presentan fingiendo lo que no son, lo que acaba resultando engañoso. Desorientadas y embaucadas las personas terminan votando casi como castigo por una opción que a la larga los perjudica. La responsabilidad del vacío que utiliza el “progresismo” es la misma de la izquierda tradicional, que no solo ha sido derrotada, sino que se asume como tal, perdiendo líneas y principios.

Si nos detenemos en el comportamiento de los progresistas en los diferentes países que han logrado llegar al poder, terminan administrando el modelo neoliberal.

Eso se puede observar por ejemplo en España tras el término de la dictadura de Franco. La figura de Felipe González, ejemplo para el Chile transicional y quien parecía sostener un discurso radical, muy pronto terminó gestionando el modelo con privatizaciones y medidas antipopulares.

En Chile, el Gobierno de Boric mostró inmediatamente su verdadera esencia liberal, la cual trajo consigo consecuencias nefastas para el pueblo mapuche. Fue con menos disimulo de lo que fue la escuela de González. Similares experiencias se vivieron en los países vecinos, en Brasil con Lula, Ecuador con Correa, Morales en Bolivia y con los Kischner en Argentina, donde las derechas reaccionarias solo esperaron su turno.

  • Sin lugar a duda la ultraderecha latinoamericana resultó ser la más tutelada y subordinada a la maquinaria gringa, sometida y funcional a las corporaciones multinacionales yankees. En el último tiempo la política norteamericana no ha perdonado y su dominación inclusive se da en una lógica guerrerista: caso venezolano y cubano.

Tal vez por lo mismo se puede comprender por qué los progresistas en Chile fueron tan fieros y crueles para perseguir y reprimir a los mapuche y toda otra expresión de resistencia, sometiéndose de lleno al sistema imperante postdictadura y creando las condiciones para una nueva ofensiva neofascista y neocolonial.

Ahora, con un gobierno de ultraderecha y con muchos pinochetistas en el poder, los progres solo se han limitado a negociar, utilizando la misma Constitución que se suponía quería cambiar, manipulando el movimiento social y político. Movimiento que por cierto volverá a protestar mientras ellos han de esperar así tranquilamente otros 4 años apegados a la vía institucional. Porque solo quieren cargos y terminan aceptando componendas de parte del poder.

En este contexto no se debe olvidar que Boric y los partidos de su alianza dejaron un marco institucional mucho más represivo y modernizado de carácter abiertamente antimapuche, como no se conocía (Ley Naim Retamal, Ley Antitomas, Militarización permanente, Ley Antiterroista, etc.). Normativa que se extiende a la realidad social de los oprimidos en general. Dejaron todo listo, hoy los fascistas solo tienen que administrar y aplicar las medidas heredadas.

  • Para comprender más el recambio de gobierno en el marco del poder interburgués, es importante hacer un repaso del reacomodo del gran capital en el territorio ancestral mapuche. Nuestro análisis al respecto es que hoy, como pueblo oprimido, debemos seguir luchando principalmente contra el sistema capitalista.

En esa línea, el enemigo de la causa mapuche son todas las inversiones capitalistas en Wallmapu, primordialmente las forestales por ser sostenedoras del mayor sistema de propiedad usurpado en contra de las comunidades, en especial de aquellas que tenían en antaño un proyecto de rearticulación de lof y de espacios territoriales más amplios para la verdadera composición del #pueblonaciónmapuche. La lucha principalmente es contra ellos por las graves afectaciones que los monocultivos representan para nuestra ñuke mapu y para el ecosistema en general.

Junto con la lucha contra las forestales existe igualmente una lucha contra distintos proyectos de inversión capitalista que arremeten en contra de las comunidades, una ocupación a partir del despojo y mecanismos de control económico del territorio, una ocupación por “acumulación por desposesión”. Hablamos de megaproyectos de todo tipo que invaden y depredan nuestros territorios ancestrales, léanse centrales hidroeléctricas, proyectos eólicos, inmobiliarias, mineras, carreteras, etcétera, donde las grandes corporaciones, el gran capital, se apropia de bienes, tierras y derechos de las comunidades para generar ganancias.

De igual manera, los denominados «proyectos de energía limpia » son una quimera, dado que se instalan en espacios usurpados.

Ya hemos sostenido que las últimas administraciones se han comprometido abiertamente en mantener el sistema de despojo a como dé lugar. Una realidad que solo favorece a los grandes grupos económicos, y que si bien incluyen propuestas bajo modelos silvoagrícolas de tipo más «amable», comparten un sentido extractivista que también afecta y denosta la cultura mapuche. No solo por la transformación del territorio al servicio del capitalismo sino por la imposición de una lógica procapitalista, colonial occidental que impacta sobremanera el tejido social, político, ideológico y cultural mapuche.

  • Frente a este marco, nosotros hemos de sostener nuestra propuesta de lucha en base a la resistencia y reconstrucción de nuestro pueblo nación contra toda expresión del capitalismo globalizado. Nuestras definiciones principales son confrontar contra el imperialismo global y el despojo colonialista local que sufrimos por parte de la oligarquía y del Estado burgués.

En este sentido, es que hemos de reafirmar que mantendremos un movimiento mapuche autonomista y revolucionario, con definiciones claramente anticapitalistas y antiimperialistas. Bases para levantar un gran proceso de liberación nacional Mapuche.

Amulepe taiñ weichan !!

Libertad a todos los presos políticos Mapuche !!

Héctor LLaitul

Libertad PPM- Wallmapu #TerritorioMapuche #PuebloMapuche #PueblosOriginarios #invasióndelwallmapu #AbyaYala #invasiónwinka #chilecorrupto #LibertadPPM

En Colombia la motosierra no es un símbolo neoliberal,
ha sido un instrumento de muerte y terror

20 de junio de 2026

Por Renán Vega Cantor

(…) el carácter destructivo del proyecto seudolibertario en términos sociales, económicos y culturales, sino que se alude a un instrumento de trabajo que fue convertido, por parte de las bandas paramilitares, en un artefacto de tortura, dolor y muerte. Así, a punta de motosierra fueron asesinados miles de colombianos humildes y otros expulsados de sus tierras, cuando, con una saña propia de nazis y sionistas que nos debería avergonzar ante el resto del mundo, fueron desmembrados vivos y estando en pleno uso de sus facultades seres humanos y, en algunos casos, para completar la infamia asesina, sus restos fueron lanzados a caños y ríos infestos de cocodrilos, para que no quedaran huellas de las personas que fueron torturadas con crueldad. 

Hoy debe recordarse que la motosierra ha sido empleada en la forma más atroz que pueda imaginarse, no para cortar árboles o descuajar monte, sino para desmembrar seres humanos que sufrieron una de las más terribles formas de tortura y muerte. Está claramente establecido el momento y el lugar en que empezó a utilizarse la motosierra, en el municipio del Trujillo, Valle del Cauca, en 1990. (…)

Capitalismo motosierrero a la colombiana

Tras la motosierra como artefacto de terror se encuentra un proceso brutal de acumulación originario de capital, basado en el despojo y robo de millones de hectáreas de tierra a los campesinos, colonos e indígenas de este país. Mediante el terror a vasta escala (simbolizado en forma macabra por la motosierra y los hornos crematorios como en la Alemania nazi) fueron expulsados en un breve período de tiempo de un cuarto de siglo [1985-2010] millones de campesinos, obligados a huir ante la crueldad del capitalismo gore a la colombiana. El terror provocó el Schock, el pavor y la desmovilización, los mismos que en otros lugares de nuestro continente fueron resultado de la implantación de dictaduras sangrientas (Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia…), para desorganizar a los sectores populares, destruir el tejido social popular e implantar la lógica neoliberal, privatizadora y mercantil, sin mucha resistencia y oposición, junto con el objetivo de destruir las bases sociales de la insurgencia.

En Colombia, en medio de un régimen pretendidamente civil y “democrático” [incluso con nueva constitución, en 1991] se implementó una brutal andanada contra los sectores populares y las organizaciones alternativas, efectuando un genocidio político y desterrando a los campesinos de sus tierras. En este propósito, jugo un papel central como elemento de Schock, la utilización de la motosierra por parte de los paramilitares, que procedieron a limpiar ‒y eso es terriblemente literal‒ la tierra de sus incomodos ocupantes originales y cercaron las tierras robadas con alambre de púas y en ellas introdujeron ganado a gran escala, incluyendo búfalos en algunas zonas del Magdalena Medio y en esas mismas tierras se impulsan en la actualidad “proyectos productivos” de un nuevo y emprendedor sector de un empresariado traqueto, cuyo capital se ha acumulado a sangre y fuego, pero que hoy se encubre con  el manto del olvido y de la impunidad.

Es difícil pensar que alguien que ha visto morir a algunos de sus familiares, amigos y conocidos a punta de motosierra quiera regresar a sus predios y olvide esta brutalidad sin límites. Ese terror es la condición para generalizar el neoliberalismo y ese ha sido el trasfondo de la experiencia colombiana, presentada en forma breve y esquemática.

Después, esas tierras han sido legalizadas por los jueces que sirven del brazo judicial del terror paramilitar y ahora muchas de esas tierras pertenecen a “honorables empresarios de bien”, de los viejos y los nuevos terratenientes, ganaderos e inversionistas (de palma, caña, caucho). Por supuesto, estos nuevos capitalistas, aliados con los de siempre, son defensores acérrimos de la propiedad privada y están dispuestos a mantener su dominio, como siempre han hecho en este país a “sangre y motosierra”.

Además, la motosierra se empleó en aquellas zonas en las que existían comunidades organizadas y en las que tenía una fuerte base la insurgencia, porque lo que se hizo fue “quitarle el agua al pez”, en este caso masacrándolo y expulsándolo. Este es un componente que hoy cobra actualidad cuando se percibe el peligro inminente de terror y muerte renovada que se siente en el aire en este país, que no puede ser tapado con el patrioterismo futbolero en pleno Mundial. Porque enfaticemos que el terror de la motosierra buscaba destruir a aquellos que encarnaban proyectos antisistema que pertenecían a diversos sectores de la izquierda. Por eso, los rugidos de odio y exterminio anticomunista que hoy se vuelven a escuchar en Colombia deben ser tomados con toda la seriedad del caso, cuando el candidato de la extrema derecha amenaza en forma directa: “sepan ustedes, señores de la izquierda, que siempre tendrán en mí a un enemigo acérrimo, que hará todo lo que esté en sus manos para destriparlos, como corresponde. A esa plaga hay que erradicarla. No merecen un trato diferente”.

En otros momentos de la historia de Colombia cuando se han hecho este tipo de arengas anticomunistas los resultados han sido nefastos: después del 9 de abril de 1948, la consigna del conservatismo fue erradicar a liberales y comunistas a “sangre y fuego”, lo cual dejó un reguero de 200 mil muertos; y, más recientemente, la inseguridad antidemocrático dejo miles de muertos y desaparecidos y vino acompañada de un discurso de odio y de exterminio de todos los que fueron considerados “enemigos” y “terroristas”.

El terror no es un componente marginal sino estructural del tipo de capitalismo que se ha construido en Colombia y por eso bien lo pudiéramos denominar capitalismo motosierrero, al que no le ha faltado el componente neoliberal, que se ha implementado desde hace más de 30 años. En estos momentos, lo que se plantea es la radicalización de la arista económica y antisocial de la motosierra (y de ahí la referencia a Javier Milei), pero también se enuncia una guerra abierta contra gran parte de la sociedad colombiana, la humilde, la trabajadora, la campesina, la indígena, negra y plebeya.

Y ese programa de guerra se proclama a los cuatro vientos, sin ningún resquemor, antes con orgullo, cuando junto al anunció de arrasar con selvas y paramos para impulsar el fracking y la minería (la motosierra ecocida), se habla de la eliminación de ministerios y entidades públicas y el despido de miles de trabajadores del Estado (la motosierra social y económica). Pero el componente de fondo es el de la motosierra política, cuando se plantea una guerra abierta con bombardeos indiscriminados, erradicación violenta de los sembrados de coca mediante la fumigación aérea a vasta escala, asesinato de los tripulantes de lanchas que salgan de puertos y mares de Colombia y sean acusados, sin juicio, de estar al servicio del narcotráfico, construcción de diez mega cárceles en las que se van a confinar miles de colombianos, generalización del paramilitarismo urbano con el impulso desde el Estado de grupos de control y vigilancia que estén encabezados por miles de reservistas del Ejército, de los cuales se anuncia que solo en Bogotá viven unos 80 mil. [Ver: Colombia, Patria Milagro. Programa y propuestas de gobierno. PptxGenJS Presentation]

Tal es el proyecto de la “Patria milagro”, un eufemismo propagandístico, tras el cual se encuentran los “colombianos de bien” que siempre han fomentado el odio y la violencia y financian,  respaldan y patrocinan a quienes han usado la motosierra como artefacto de terror y de acumulación de capital y a los cuales se les dibuja muy bien en estos versos: “Hubo un país lejano a todo el mundo /que prefería ser una tragedia […] Sus dueños eran la ‘gente de bien’/ Sus siervos eran ‘indios igualados’/ Su violencia acababa con ‘amén’ /Si un cualquiera lograba alzar la voz/ se jugaba su vida con los dados/ y lo ahogaban por ‘sapo’ entre su Dios”. [Beatriz Arana et al., (Curadores), Cartografía del odio en Colombia, FCE-Universidad Nacional, Bogotá, 2024, p. 26.]

Por todo ello, es bueno que, en estos momentos decisivos, cuando este país se encuentra nuevamente al borde del abismo de un odio y deshumanización generalizados, que son impulsados por las “gentes de bien” y su “falso patriotismo”, quede claro lo que en Colombia supone hablar de motosierra, algo todavía peor y terrorífico que cuando se usa el término para referirse exclusivamente al proyecto libertario del capital, al estilo de que impulsa el payaso argentino Javier Milei.

Fuente: https://rebelion.org/en-colombia-la-motosierra-no-es-un-simbolo-neoliberal-ha-sido-un-instrumento-de-muerte-y-terror/

Omar Esparza

El Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ) celebra que, a 41 años de su fundación, la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) continúe siendo un referente de lucha, dignidad y compromiso en esta larga resistencia de los pueblos originarios frente a más de cinco siglos de despojo, saqueo y destrucción.

En tiempos en que nuevas formas de invasión buscan imponernos sus normas, proyectos y políticas de muerte sobre nuestros territorios, reconocemos en UCIZONI una organización que ha sabido mantenerse firme al lado de las comunidades, defendiendo la tierra, el agua, la autonomía y la vida.

Agradecemos este caminar compartido, en el que hemos coincidido en la búsqueda de justicia, libertad y autodeterminación para nuestros pueblos. Que sigan siendo un referente nacional de organización y resistencia frente al olvido, y que la semilla sembrada por generaciones de luchadoras y luchadores, entre ellos nuestro querido compañero Carlos Beas, continúe alentando nuestros corazones rebeldes y fortaleciendo la esperanza de quienes luchamos por un mundo más justo.

¡Viva la UCIZONI!

¡Vivan los pueblos en lucha y resistencia!

¡Por la autodeterminación de los pueblos!

¡Nunca más un México sin nosotros!