PREGUNTÉMONOS PORQUÉ EL ¡FUERA MILEI! NO INSURRECCIONA

Si cuenta con el sostén de las existentes luchas, dirigencias e intelectualidades.

Recordemos fines del 2001 hasta mediados del 2002, la rebelión fue el salto cualitativo de años de luchas de la clase trabajadora contra el neoliberalismo. Fueron confrontación con la ofensiva del Capital que desplegó Carlos Menem liderando al PJ subordinado a Domingo Cavallo, el estatizador de la deuda externa del establishment y quien implementó, sin anestesia según Menem, el Consenso de Washington.

De modo que la rebelión popular tenía carácter anti-neoliberal con raíces en el movimiento piquetero. Y se plantó desde las dignidades negadas por el sistema capitalista.

De ahí su grito “Que se vayan todos” por el aprecio al “Nosotros podemos hacernos cargo”. Origen de las asambleas barriales, fábricas autogestionadas y múltiples formas de agrupamiento tanto en las artes como en los medios alternativos mirando por sus respectivas desmercantilizaciones o liberaciones.

El Congreso (mediante unidad entre PJ, UCR y Frepaso) ungió de presidente a Eduardo Duhalde el 1 de enero de 2002 que asume rodeado de grupos de choque. También la Comisión Permanente del Episcopado, reunida con carácter de urgencia los días 7 y 8 de enero de 2002, decidió prestar el ámbito espiritual para el Diálogo Argentino designando, hasta el mes de abril, a tres Obispos con quienes colaboraría un grupo de laicos. El 14 de enero se inauguró oficialmente el Diálogo Argentino. En su mensaje Duhalde expresó: «Mi gobierno asume hoy la responsabilidad de conducir el diálogo y de reafirmar la unión nacional. El resultado de esta labor será el plan de acción de este nuevo momento de la Argentina».

En contraposición, el 13 de enero de 2002 comenzó la Interbarrial (autónoma de la institucionalidad estatal) en Parque Centenario de cada semana donde se discutía lo acordado por las distintas asambleas bonaerenses y se decidía plan de acción en común. Tuvo una donde hubo participación de otras provincias. En todas hubo ejercicio activo del poder popular. Que se expresó en la búsqueda de poner fin a la dependencia del Estado, sus partidos e instituciones falsamente democráticas. Rechazó a los “aparatos” y a los burócratas de todo tipo.

Puso en cuestión al artículo 22 de la Constitución Nacional que impone: «El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.»

En simultáneo, las Asambleas Nacionales de Trabajadores (ANT) que impulsó el Bloque Piquetero Nacional, en su segundo encuentro sacaron un documento convocando a un plan de lucha a iniciar el 26 de junio con una marcha piquetera de corte de puentes.

Ese 26 de junio de 2002 sufrieron terrorismo de estado planificado por el presidente de facto Eduardo Duhalde, el gobernador bonaerense Felipe Solá, el secretario general de la presidencia Aníbal Fernández, el ministro del Interior Jorge Matzkin, el jefe de gabinete del presidente Alfredo Atanasoff, el número dos de la SIDE Oscar Rodríguez y el jefe de la SIDE Carlos Soria. Las cuestiones operativas estuvieron a cargo, como los anteriormente mencionados pertenecían al PJ, del Ministro de Seguridad de la Nación Juan José Álvarez (integrante del Batallón de Inteligencia 601 en la dictadura) y el Ministro de Seguridad de la provincia Luis Esteban Genoud (juez, ex oficial de policía acusado y denunciado en los Juicios por la Verdad por entregar a sus compañeros a la dictadura). Hubo ejecución (a semejanza de los actuales Comandos Unificados de Fuerzas Federales desde 2022) por coordinación de gendarmería, prefectura, policía federal y policía bonaerense.

Horas después de conocidas los asesinatos y unos 30 heridos, los grandes medios de comunicación difunden la versión de que “los piqueteros se mataron entre ellos”. Daniel Hadad es uno de los que encabeza la ofensiva mediática. En su programa televisivo se halla Luís D’Elía como invitado, quien ese día y los meses siguientes ayudará a la versión oficial, cargando las responsabilidades contra las organizaciones piqueteras que se movilizaban contra el gobierno.

Sin embargo, poco tiempo después de la Masacre de Puente Pueyrredón, una serie de fotos se filtran en la prensa, desbaratando la planificación oficial. Las imágenes confirman la versión de las organizaciones: efectivos policiales son los responsables de fusilar a los militantes en momentos en que buscaban replegarse de la represión. Los funcionarios de Duhalde modifican su versión apuntando al comisario Fanchiotti y al cabo Acosta, verdugos de los piqueteros.

Nuestra Memoria Verdad Justicia ilumina a Darío Santillán que hasta el último momento de sus 21 años demuestra el humanismo juvenil de los consecuentes luchadores por la justicia social. Asocia con dos desaparecidos- asesinados durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández respectivamente: en 2006 el anciano albañil Jorge Julio López prueba su enorme compromiso de testigo de la crueldad policial militar hasta registrarla en dibujos; y en 2008 con sus dieciséis años Luciano Arruga ejemplifica la honestidad y dignidad de los desposeídos por el capitalismo e incluso estigmatizados.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, como todos los del progresismo, institucionalizaron a referentes y organizaciones, además de dividirlas, de la antineoliberal rebelión que le dio origen. Los estatizaron con la aceptación de ellos de obediencia debida a Él o Ella. De resultas consiguieron bloquear la lucha de clases cuyo actual sujeto revolucionario son los pueblos asumiendo su autodeterminación.

Cristina Fernández, junto al Espacio Carta Abierta, inculcó la visión dicotómica de la realidad social en contra de la deliberación popular tan importante para la autodeterminación de los pueblos de Argentina sin fronteras ni muros burgueses.

La modelación de una mentalidad dicotómica en las mayorías posibilita al bloque dominante suscitar en éstas posicionamientos fanáticos entre dos opciones que le infundió creer como las únicas realistas: kirchnerismo o derecha y progreso/atraso. Esto derivó en estigmatizar a quienes criticamos a los gobiernos K y al progreso capitalista señalándonos como funcionales a la derecha y al atraso.

La dicotomía también naturalizó el nexo liderazgo/ subordinación incondicional. 

Invisibilizó a la comunidad qom Potae Napocnaa Navogoh (La Primavera en qom) pese a acampar en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires durante meses. Cristina apoyó al sátrapa de Insfran y demonizó a Félix Díaz, máximo referente de la comunidad que, en ese momento, hizo a la unión de pueblos originarios en Argentina para afirmar sus derechos contra el etnocidio que sufrían en todo el país. Esta mirada racista fue profundizada por el gobierno de Macri para propulsar la contemporánea etapa del régimen extractivista en su usurpación total y totalitaria de los territorios indígenas.

Ante la necesidad del establishment de alternancia de gobiernos representantes suyos, Cristina Fernández de Kirchner perfiló el enemigo de la ‘epopeya’ (inducida por relatos épicos) que ELLA conducía. Obtuvo la falsa polarización en base a estereotipos emocionales tendientes a simplificar y obnubilar complejidades claves del funcionamiento político económico del país-mundo. Así concretó operaciones de extrañamiento masivo de la puesta en debate sobre el modelo de soja transgénica y sobre el neoliberalismo gracias a contar con la concentración mediática.

Respecto a que privilegió la agricultura industrial -sin campesinos ni indígenas ni biomas- lo prueba el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2020, también promovió la expansión de Monsanto hasta culminar en querer promulgar la ley de monopolización de las semillas.

En cuanto a los medios de comunicación, su acaparamiento fue esencial al Kirchnerismo para optimizar la articulación entre Ciencia, Estado y Capital como poderoso aparato semiótico-político de producción de la “verdad”.

Al respecto Arturo Escobar destaca que el sistema mundo capitalista: “se ha apoderado del derecho a ser «el» Mundo, sometiendo a todos los demás mundos a sus propios términos o, aún peor, relegándolos a la inexistencia; se trata de un mundo en el que tan sólo cabe un Mundo.

Si la causa de esta crisis es este Universo, entonces la crisis que enfrentamos implica una transición hacia lo opuesto, es decir, hacia un Pluri-verso”.

Escobar, en “Sentipensar con la Tierra: Las Luchas Territoriales y la Dimensión Ontológica de las Epistemologías del Sur” (Revista de Antropología Iberoamericana, Volumen 11) prosigue: 

«En la perspectiva pluriversal, existen múltiples veracidades, pero no se pretende “corregir” la visión de ninguna de ellas como si hubiese una forma superior de definir la “realidad”“El pluriverso es una herramienta: primero, para generar alternativas al mundo Mundial que sean aceptables a los mundiales, y, segundo, para dar voz a aquellos otros mundos que interrumpen la historia del mundo Mundial” (Blaser, de la Cadena y Escobar, 2014).

Es indispensable desplazar la centralidad de la ontología dualista, a medida que se expande el espacio para ontologías no-dualistas, que nos saquen del cuento del Mundo Mundial, lo que requiere una transición de conceptos uni-mundiales como la “globalización” y los “estudios globales” hacia conceptos enfocados en el pluriverso constituido por una multiplicidad de mundos mutuamente interconectados y co-constituidos, aunque diversos».

La visión dicotómica también implicó un pensamiento maniqueo en coincidencia con los propósitos imperialistas de instaurar una suerte de cruzada entre el bien y el mal.

Sintonizó con la Organización de Estados Americanos (OEA) que, en octubre de 2003, a raíz del 11 de septiembre de 2001, amplió la definición tradicional de seguridad hemisférica incorporando nuevas amenazas como la pobreza y la protesta social.

Recordemos que, inmediatamente, Kirchner ocupa (mediante gendarmería, prefectura y policía bonaerense) las grandes barriadas bonaerenses de desposeídos por el capitalismo.

Y junto con Caritas se dedica a estigmatizar al movimiento piquetero etiquetando, a los que no se institucionalizaron, como quienes no quieren trabajar. Cuando tenían el emblema de “trabajo, dignidad y cambio social”.

Ambos presidentes K, vertebrados por el Partido Justicialista, gestionaron el nuevo patrón de acumulación del establishment mediante expansión de los extractivismos o ecocidios con sus consecuentes genocidios silenciados e invisibilizados por el sistema.

Al mismo tiempo, desplegaron medidas compensatorias tanto al hambre como a la exclusión social y a la primarización económica, esta última se generó por el imperialismo de China ocupando el territorio mediante el sistema de soja transgénica-agrotóxicos y el dumping en el intercambio comercial.

Para rematar, ambas presidencias promovieron la producción de subjetividades conformes o resignadas a cosificarse en la sociedad de consumo cada vez más tóxica en todos los sentidos e inalcanzable por el 90%.

No olvidemos ni perdonemos a los partidos de izquierda que, en el 2002, abandonaron la antineoliberal rebelión popular para incorporarse al llamado de elecciones de Duhalde sin dar importancia a que acababa de desplegar terrorismo de estado y fusilado a Darío Santillán, muerto a Maximiliano Kosteki y herido a 30 e incluso mutilado.

Tampoco nos reconciliemos con quienes, desde ese entonces, imponen como política correcta de izquierda a la participación en las elecciones que resultan en legalización y legitimación del acaparamiento, mercantilización y súper explotación por el establishment tanto de la naturaleza como de los trabajadores y pueblos de Argentina. Hasta se involucraron en el balotaje del 2023 que instauró la actual dictadura ‘democratizada’ del establishment transnacional y transnacionalizado.

Por último, reparemos en los nac&pop o estatistas que conducen a institucionalizarse y fragmentarse a las autoorganizadas defensas y recuperaciones de los territorios. Las orientan a privilegiar leyes sobre la realidad efectiva tanto del Pacto de Julio como de la ofensiva total y totalitaria de los oligopolios. También a enfocar el Paraná como propiedad del Estado antipopular y antiplurinacional de Argentina. Elude que los derechos del río es su componer la Cuenca del Plata dependiente de la Amazonía y otros grandes biomas biodiversos en devastación. Lo principal es que, como en el 2008 del enfrentamiento con la Mesa de Enlace, no se pone en discusión al sistema imperialista de agronegocios y no se establece la unión no sólo de las luchas contra ese sistema sino sobretodo de los pueblos de países integrantes de la República Unida de la Soja como Syngenta bautizó a Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Argentina.