Cuestionemos análisis de los incendios por izquierdas reformistas (V)

«(..)En Argentina hay una importante batalla ambiental por delante que también forma parte del gran desafío de la cultura del cuidado de los bienes comunes: la defensa de los glaciares y el área periglaciar, que concentran las reservas de agua de varias provincias. No nos engañemos: la matriz es la misma. Hay un negacionismo de base en el gobierno que rechaza cualquier política de prevención y mitigación del cambio climático; hay desfinanciación y desmantelamiento de las instituciones públicas y estatales que constituían un resguardo; hay un extractivismo minero desenfrenado que no repara en realizar actividad minera incluso en ese escaso 1% del territorio que protege la Ley Nacional de Glaciares; hay una minería contaminante -como la de Barrick Gold en Veladero, provincia de San Juan- que ha destruido glaciares, contaminado aguas y ríos; hay no solo complicidad, sino también intereses económicos de los gobiernos provinciales, que intercambian favores con el gobierno nacional con tal de quedarse con la decisión absoluta sobre qué hacer con los glaciares (o sea, cómo entregarlos a las mineras), independientemente de los informes técnicos y ambientales. Y hay una oposición política que no está a la altura de las circunstancias, es decir, que carece de un proyecto alternativo de sociedad.

En un trámite exprés y a espaldas de la ciudadanía, el próximo 10 de febrero se pretende votar en el Senado la modificación regresiva de la Ley de Glaciares, a la medida de las transnacionales mineras, para permitir la destrucción de glaciares y ambientes periglaciares. El lobby tiene nombres y apellidos: proyectos como Veladero (Barrick Gold-Shandong Gold), Vicuña (Lundin Mining–BHP), Pachón (Glencore) y Los Azules (Río Tinto). En medio del desastre de fuego en la Patagonia, el presidente Milei se reunió, el 10 de enero pasado, con ejecutivos de las megamineras BHP y Lundin Mining, socios del proyecto Vicuña en San Juan. Estas, junto a Barrick Gold, son las corporaciones que están detrás de la modificación regresiva de la Ley de Glaciares. Piden «seguridad jurídica», como si esta fuera solo para las grandes corporaciones y no para la ciudadanía: en este caso, el cumplimiento y el respeto de una norma ambiental como la Ley de Glaciares en un contexto de emergencia.

Mientras tanto, en Argentina los grandes medios parecen tener prohibido poner en debate la modificación de la Ley de Glaciares, así como también hablar de las grandes movilizaciones que hay actualmente en la provincia de Mendoza (en el oeste argentino) contra el embate de la megaminería. Un silencio estruendoso, que alcanza no solo a medios oficialistas sino también a varios de oposición. 

En este contexto de tanta asimetría, se torna indispensable reclamar que «el fuego no tape los glaciares», porque ambos son parte de una misma problemática, de las políticas y narrativas que impone el gobierno de Milei, a las que hoy es necesario resistir y contestar con la defensa de la vida y de los territorios, con la cultura del cuidado de los bienes comunes en un contexto de colapso sistémico.

https://www.nuso.org/articulo/fuego-negacionismo-y-conspiranoia-en-la-patagonia-argentina

Fuente: https://huelladelsur.ar/2026/01/19/fuego-negacionismo-y-conspiranoia-en-la-patagonia-argentina/