VI. ¡Fuera Mekorot!y ¡no! a la patrimonialización

(…) Desde los derechos de la naturaleza, un río contaminado por un derrame petrolero o por mercurio no es un recurso afectado, sino un sistema vivo vulnerado. Un bosque arrasado por la expansión extractiva no es una pérdida económica, sino una ruptura en la trama de la vida.

Reconocer esto implica también ampliar la idea de responsabilidad. No basta con identificar a quienes ejecutan la destrucción del territorio. Es necesario mirar hacia las cadenas globales de producción, consumo y financiamiento que la hacen posible. Implica agudizar la mirada desde el lugar de la explosión e integrarla con el sistema que la produce.

La guerra, aunque se nos presenta como lejana, nos interpela de manera directa porque estamos atrapados en las mismas lógicas extractivas que la sostienen. No es un fenómeno externo: es la expresión más violenta de un sistema que organiza el mundo en función del control de recursos, territorios y energía. 

Incluso en donde se han dado pasos históricos, como el reconocimiento de los derechos de la naturaleza, la lógica de la guerra no se desactiva. Persiste, se infiltra, se reconfigura. (…)

Fuente: https://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/Derechos-de-la-Naturaleza-en-tiempos-de-guerra

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