Discrepamos con Daniel Campione

1976-2026: Tan lejos, tan cerca

14 de marzo de 2026

Por Daniel Campione | Huella del Sur

Hoy estamos ante una instancia histórica más de aplicación del programa económico, social, político y cultural que instauró la dictadura iniciada en 1976.

Sigue sus pasos en lo que respecta al sometimiento y pérdida de derechos de trabajadores y pobres. A la transferencia gigantesca de recursos de abajo hacia arriba. Y el rediseño del poder estatal al servicio completo y directo del gran capital.

Hoy existen aristas incluso más radicales que entonces en lo referente a apertura económica y libertad de mercado. Las que están acordes con las últimas décadas de evolución del neoliberalismo, cada vez con posiciones más agresivas y reaccionarias.

Es un episodio más de la misma lucha de clases, con todas las modificaciones que las clases tuvieron desde hace medio siglo. Ofensiva del capital contra el trabajo. Y pretensión de destrucción de la unidad como clase, de la organización de los trabajadores y pobres, de su capacidad de acción.

Diferencias de circunstancias y similitud en los objetivos (…)

Esta nota se basó en el guion para la presentación del libro 1983-2023. Cartografía de una democracia de la derrota. La que tuvo lugar el 6 de marzo de 2026, en la Biblioteca Popular Hugo Montero en la Casa Carlos Fuentealba. Av. Antártida Argentina 1753. Llavallol.

Fuente: https://rebelion.org/1976-2026-tan-lejos-tan-cerca/

Libertades Democráticas.
Día de la Gendarmería Argentina: guardianes de la propiedad privada

28 de julio de 2020

 (…) La continuidad con la dictadura seguía a la orden del día. Néstor Kirchner nombró como director de la Gendarmería a Pedro Pasteris, quien fuera jefe del puente de Paso de los Libres durante la dictadura. En 2005 renunció porque fue imputado en causas de lesa humanidad. Lo sucedió Héctor Schenone, mano derecha en los 90 de Timar Musumesi, jefe de la Gendarmería represora de los cortes de ruta.

Héctor Schenone ingresó en la Gendarmería el 1° de febrero de 1969, mientras era titular de Gendarmería, admitió la existencia del Proyecto X.

Así se denominó el sistema de espionaje de esa fuerza para espiar a trabajadores y luchadores. Organismos de derechos humanos entre los que se encuentra el CeProDH (Centro de Profesionales por los Derechos Humanos), y su referente la abogada Myriam Bregman, denunciaron a Gendarmería por la realización de inteligencia ilegal sobre manifestantes y trabajadores de la empresa alimenticia Kraft en el año 2009, inteligencia en base a la cual luego se armaron causas contra delegados y activistas.

El hecho salió a la luz en noviembre de 2011, cuando al mando del ministerios de Seguridad se encontraba Nilda Garré, ahí se develaron innumerables casos de infiltración ilegal en manifestaciones.

Tiempo después, esta fuerza estrella comandada por el excarapintada Sergio Berni reprimió en Panamericana cuanta protesta hubo. En agosto de 2012 se detuvo ilegalmente a 68 manifestantes de la organización Barrios de Pie que se retiraban de una protesta en la Panamericana, entre los que había varios niños. Los retuvieron durante varias horas en la Unidad Militar de Campo de Mayo.

Cuando en junio de 2014 la autopartista Lear despidió a 240 obreros, éstos decidieron enfrentar los despidos. Realizaron 21 cortes en la Panamericana acompañados de cientos de manifestantes solidarios. Una vez más la GNA, bajo las ordenes de Berni, reprimieron con saña, e hirieron al diputado del PTS en el FIT Nicolás del Caño en varias oportunidades.

El escándalo llegó cuando se hizo pública la actuación del famoso “gendarme carancho” que simuló ser atropellado por el auto de un manifestante para proceder a su detención. Era el comandante de Gendarmería Jorge López Torales. También actuaba en esa represión del 30 de junio de 2015 otro hombre al servicio de GNA: Roberto Galeano, el “canoso de barba” como fue conocido luego. Se traba personal de inteligencia, que tras infiltrar a los manifestantes emitió las órdenes a los miembros de Gendarmería para detener a manifestantes.

Tanto Galeano como Torales se encuentran procesados en la causa que impulsada por los abogados del CeProDH.

Con el “gendarme carancho” y el “canoso de barba” quedaron en evidencia los métodos de esa fuerza: violación a las leyes de Inteligencia y Defensa Nacional que prohíben la infiltración en organizaciones sociales y que uniformados asistan a las marchas con armas de fuego. Así se derrumbaba lo que quedaba del relato k de no criminalizar la protesta social.

En el acto que realizó la expresidenta Cristina Fernández ayer en La Plata, decía que «la Gendarmería que está hoy, es la misma que estaba en el 2015. Cambió el que le da las órdenes, porque las fuerzas reciben órdenes. A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César», dijo. Claramente, las órdenes de su gobierno fueron de reprimir, infiltrar y perseguir a luchadores. (…)

(…) La domesticación del peronismo

Otro objetivo histórico de las clases dominantes, que hoy parece acercarse a su cumplimiento, es la domesticación definitiva del peronismo.

El abandono de las banderas históricas; el debilitamiento del lazo con el movimiento obrero, la asociación más estrecha con el gran capital, ya practicada en la década de Carlos Menem. Una política “sensata” en materia de deuda y de relación con los organismos internacionales. (…)

Ya asoman los ensayos de “unidad del peronismo”, con Miguel Ángel Pichetto o Guillermo Moreno como coprotagonistas y con aspiraciones a la bendición de CFK.

Ella está presa y sin otra estrategia de defensa que la jurídica. Restringida ésta a la actuación de un poder judicial predispuesto en contra de ella. Azuzado por los medios y la dirigencia de la derecha.

La defección del peronismo tiene hoy la responsabilidad principal de que el gobierno de ultraderecha no tenga una oposición dotada de iniciativa y eficacia. Parece sólo dispuesto a mostrar moderación a la espera de que el gobierno entre en el ocaso por las propias inconsistencias de su política. (…)