V. ¡Fuera Mekorot!y ¡no! a la patrimonialización
¿Por qué?
V. El adueñamiento del agua
por Mekorot está militarizado.
Afianza el pasado reciente en la defensa e instauración de la gran propiedad sobre la tierra que se cumple con creciente Estado policial militarizado. En diciembre de 2010, Cristina Fernández funda el Ministerio Nacional de Seguridad vertebrado en la gendarmería. Lo impone en respuesta a la toma del Parque Indoamericano por muchos sin techo. Privilegia el dominio terrateniente por sobre satisfacer la necesidad tan elemental como la vivienda.
En octubre de 2022, el gobierno FF creó el Comando Unificado de las Fuerzas Federales para desalojar a la primera machi de Puelmapu Betiana Colhuan Nahuel y a otras jóvenes madres e hijitos junto a una embarazada. Las encarcelaron, maltrataron como usurpadoras y aplicaron la ley antiterrorista que promulgó Cristina Fernández a principios de su segunda presidencia en 2011. Este avasallamiento de derechos se explica, ante todo, por ataque frontal al pueblo nación mapuche cuyas comunidades recuperan parte minúscula del territorio ancestral. El gobierno de Cristina y Alberto Fernández se propuso frenar la multiplicación de afirmaciones comunales en su dignidad Mapuche-Tehuelche al despojarlas de su autoridad espiritual y sanitaria, también del rewe.
En abril de 2022, el gobierno FF –a través de Wado de Pedro como ministro del Interior- firmó acuerdos de colaboración con Mekorot.
Martina Kaniuka nos advierte a mediados del 2023:
(…) Además del secretismo presente en los proyectos extractivistas, donde la discreción de la letra chica permite que las corporaciones se inmiscuyan en las poblaciones en profundidad, penetrando el tejido social a partir de actividades supuestamente culturales y educativas con fines de control (como YPF con el manual de ridiculización de las luchas contra los extractivismos para los medios); no hay registro de los lineamientos, ni de los compromisos que el gobierno asumió en nombre de la población, con una empresa que tiene por objetivo nada menos que el control del agua.
En Palestina, el apartheid también limita el consumo de agua: Israel controla todos sus afluentes a través de Mekorot, que recorta el suministro en verano, niega el acceso a las riberas del Jordán, militariza la zona y destina el 83% de los recursos hídricos a su abastecimiento, sometiendo a los palestinos a la sequía, al agua contaminada y cobrando el poco suministro que distribuyen en la zona a precios exorbitantes.
Mekorot fue denunciada por la ONU, el Comité Nacional Palestino, asambleas ecologistas y grupos parlamentarios a causa del apartheid, la violación de los derechos humanos, los crímenes de guerra cometidos contra el pueblo palestino y la profundización del modelo extractivista. Hoy tiene por principal objetivo la mercantilización del agua.
Con una planificación de largo plazo (entre 2030 y 2050) comenzaría por la evaluación de recursos hídricos, la reconducción y reutilización. Seguiría luego con la creación de patrones financieros para medir costos y empezar a cobrar el agua a los consumidores, modificando las leyes y los códigos provinciales de aguas y reordenando los usos y destinos de la infraestructura que actualmente existe en torno a su distribución.
Y, aunque los plazos mencionados oficialmente hablan de décadas, el proceso de modificación de las leyes y códigos provinciales de aguas y sus organismos de aplicación ya comenzó. (…)
Fuente: https://pelotadetrapo.org.ar/mekorot-el-apartheid-del-agua/