Independicémonos de las izquierdas electoraleras y comprendamos urgencia del cambio social.

(…) La lógica del asesinato transparente se explica, además, como parte del intento de los más ricos y poderosos del mundo por mantener sus niveles de acumulación y por esa razón, en sentido literal, el capitalismo es cada vez más mortal, con sus fábricas de la muerte, su brutalidad laboral, sus tóxicas cadenas de producción y suministro y la destrucción de las dos fuentes de la riqueza que ello genera: la tierra y los trabajadores. Es el capitalismo en su fase de “destrucción inteligente” donde quiera que opere, en los sitios de trabajo, en la vida cotidiana, en el caos social que genera, que siempre se mantiene oculto, pero que, como capitalismo político, ha dado origen a unos personajes de instintos asesinos, profundamente ignorantes, con un acendrado culto a la muerte y a la crueldad, un odio a los pobres y parias del planeta, que defienden sin discusión el saqueo de los recursos materiales y energéticos que posibilitan el funcionamiento del capitalismo, como son los bienes naturales, agrícolas y mineros.

Y eso opera tanto en Gaza como en Venezuela, porque en el primero tras la destrucción del paisaje físico y humano se encuentran la explotación de importantes yacimientos de gas y la construcción de complejos turísticos para multimillonarios y en el segundo subyace el apetito voraz de las multinacionales de Estados Unidos por el petróleo, el gas, el oro y otras riquezas que se encuentran en el suelo y subsuelo de ese país.

En este caso, queda claro que el capitalismo del asesinato transparente nada tiene que ver con valores de justicia, libertad, democracia, derechos humanos, sino con bienes comunes de origen natural, sometimiento, saqueo, expoliación, destrucción de la naturaleza y si para conseguirlos es necesario matar a vasta escala el poder imperial no se va a detener y lo va a realizar de forma “inteligente”, esto es, con la crueldad y el sadismo con que Israel asesina en el occidente de Asia.

De tal manera que la «diplomacia de las cañoneras» parece ser una fase geopolítica de otra época y ahora hemos entrado en la geopolítica del odio, de la muerte, de la destrucción y los asesinos operan directamente desde la Casa Blanca, el Capitolio, la Knéset de Israel, el Parlamento y la Comisión Europea… Pero esta vez no ocultan nada, como se hacía antes, cuando los asesinos de cuello blanco se presentaban como pacíficos y prósperos hombres de Estado o de negocios y nunca quería que se supiera su participación en crimen alguno, porque trataban de mantener una apariencia impoluta en la que nunca se viera que sus manos estaban untadas con la sangre de otros seres humanos.

Esos tiempos ya no son los del capitalismo del asesinato transparente, en donde los criminales ganan elecciones por su prontuario y su brutalidad, como se ejemplifica en Ecuador, Salvador, Israel, Estados Unidos… y gozan de popularidad porque exhiben con orgullo sus procedimientos criminales, sus cárceles, sus centros de tortura, presumen de los métodos de muerte empleados y, además, dicen que eso lo hacen a nombre de Dios, sí un Dios que necesita de sangre, dolor y sufrimiento de los pobres del mundo. Y por eso Donald Trump y su entorno de la MAGA son profundamente religiosos y están poseídos por el espíritu asesino del sionismo cristiano que proclama la muerte y destrucción de los “malvados” y de los enemigos de los Estados Unidos y de Israel donde quiera que se encuentren, incluyendo a los tripulantes de las pequeñas embarcaciones que navegan en nuestros océanos.

Publicado en Izquierda No. 125, diciembre de 2025