Urge independizarnos de izquierdas electoraleras (II)

«(…) Hemos elegido abordar las batallas comunicacionales y hacer análisis políticos en tiempos difíciles, cuando la comunicación que promueven las clases dirigentes de Occidente, está totalmente desconectada de la realidad o la distorsiona. (…)».

(…) Pasamos por la década perdida de los 80, la década menemista neoliberal y privatizadora de los ´90, el colapso de 2001 y la década kirchnerista pagadora, hasta llegar a los años de Macri, Fernández y Milei. Pero anteponiendo siempre, sin cuestionar ni sancionar a los responsables, la demanda de pago de una deuda eterna cuya ilegitimidad e incluso ilegalidad han sido ampliamente establecidas, a las obligaciones de cumplir primero con los derechos de los pueblos y de la naturaleza.

El fallo del Juicio Popular a la Deuda y al FMI, realizado en 2020 por la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda, fue contundente al respecto. Luego de constatar cómo, incluso, se endeudara al país para recibir asistencia técnica para reformar las leyes en beneficio de las empresas extractivistas, destacó “los acuerdos tramposos mediante los cuales, por ejemplo para pagar más deudas en dólares, se empuja al país que debe usar más agroquímicos y seguir desmontando, a los efectos de producir más; o tenga que permitir que se contaminen las aguas con la minería que usa arsénico, cianuro y otras sustancias tóxicas, produciendo… verdaderos ecocidios por goteo.”  No pueden aceptarse de ninguna manera, concluye el fallo, “acuerdos económicos como las deudas públicas y acuerdos con el FMI, que impliquen derivaciones en perjuicios de lesa humanidad y de lesa naturaleza para nuestro pueblo y nuestro ecosistema como país y planeta.

Más pagamos, más debemos y menos tenemos

Es en ese contexto que se sitúa la crisis socioeconómica y ecológica que nos agobia. Así como también, la reiteración de exigencias y políticas que ya han fallido, incluyendo hasta la voluntad del Gobierno de convertirnos en colonia no reconocida del poder menguante”. (…)

Fuente: https://huelladelsur.ar/2025/12/22/extractivismo-es-deuda-deuda-es-extractivismo-desde-la-recolonizacion-hacia-la-resistencia/

Cultura. Teatro Abierto:
un movimiento teatral durante
la dictadura para rememorar

A 45 años del golpe militar, recordamos lo que fue TEATRO ABIERTO, un movimiento de resistencia artística teatral capaz de poner en juegos los intereses de una clase dominante.

Nicolás Peralta, estudiante de Teatro | Candidato a Presidente del CEAyD UNCuyo

23 de marzo de 2021

(…) El movimiento artístico de Teatro Abierto fue una consecuencia de la organización de los artistas frente a la dictadura genocida que imponía censura y desculturización. En este marco de hechos históricos que se iban a desarrollar durante este proceso, una serie de artistas destacados (entre ellos Osvaldo Dragún, Roberto Cossa, Jorge Rivera López, Luis Brandoni y Pepe Soriano) decidieron en 1980 impulsar un movimiento de artistas teatrales, cuyo objetivo principal era demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino, negado al ser un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario.

El ciclo comenzó el 28 de Julio de 1981 en el Teatro Picadero; el cual fue incendiado posteriormente por un grupo de comando ligado a los militares. La programación consistió de 21 obras nacionales que se presentaban de a 3 diarias, a partir de las seis de la tarde. Teatro Abierto contó con varios ciclos, aunque se suspendió en 1984 y llegó a su fin en el año 1986. Durante ese período, sirvió como ejemplo para abrir movimientos en otras disciplinas artísticas: en el año ’82 se inauguró Danza Abierta, Poesía Abierta, Cine Abierto y Música Siempre, entre otras, aunque ninguna iba a tener tanta repercusión como sucedió en el ámbito teatral.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/Teatro-Abierto-un-movimiento-teatral-durante-la-dictadura-para-rememorar

«Pocas semanas después de concretado el golpe, dirigentes de las agrupaciones juveniles de algunos partidos políticos comenzaron reuniones clandestinas o semipúblicas. Participaron de este renacer de las Juventudes Políticas Argentinas (JPA): sectores de la Juventud Peronista y la Juventud Radical, la Federación Juvenil Comunista, socialistas unificados, democristianos de izquierda y de la Juventud Intransigente. Luego de la Guerra de Malvinas se constituyen Movimiento de Juventudes Políticas (MOJUPO).

Pese al clima represivo plasmaron pronunciamientos conjuntos:

El repudio al plan económico de Martínez de Hoz; la adhesión a la Central Única de Trabajadores Argentinos (CUTA), por la libertad de los presos y el esclarecimiento de la situación de los desaparecidos.

Esa coordinación de juventudes impulsó al renacer de los reclamos de los jóvenes productores, de los obreros, protagonistas de los trabajos «a tristeza» en las automotrices o en el ferrocarril, de las revistas estudiantiles de los colegios secundarios –de las que llegaron a distribuirse 4.000 sólo en la Capital Federal, y de la que fue una de las más destacadas –y golpeadas— «Aristócratas del Saber» del Nacional Buenos Aires, de la reorganización de los centros estudiantiles, enfrentando a Moyano Llerena, de la resistencia al cierre de la Universidad de Luján y de las actividades en los clubes de barrio. (…)

Fuente: https://educacion.sanjuan.edu.ar/mesj/LinkClick.aspx?fileticket=x58EXaVpquU%3D&tabid=677&mid=1740

Federico Novo Foti: «15 de diciembre de 1983 creó La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Respondía así al reclamo del movimiento popular y las organizaciones de derechos humanos, especialmente las Madres de Plaza de Mayo, que en 1977 habían comenzado sus rondas en busca de sus hijos. El decreto de constitución de la comisión establecía que su objetivo sería “esclarecer los hechos relacionados con la desaparición de personas ocurridos en el país”.1 Fue presidida por el escritor Ernesto Sábato.

El 20 de septiembre de 1984, la “Comisión Sábato” presentó su informe final al presidente, cuya síntesis sería publicada en forma de libro bajo el título “Nunca Más”.2 El informe aportó pruebas utilizadas en el juicio a las Juntas Militares, realizado en 1985. Expuso el “terrorismo de Estado”, la existencia de un plan sistemático perpetrado por la dictadura para perseguir, torturar, asesinar y desaparecer a activistas y disidentes políticos. Sin embargo, la tarea de la Conadep y los alcances de su informe fueron limitados por la política de impunidad del gobierno de Alfonsín.
 
Alfonsín y la “teoría de los dos demonios” (…)

Alfonsín no buscaba iniciar un verdadero proceso de verdad y justicia. Días antes de la creación de la comisión expresó por primera vez su “teoría de los dos demonios”, en la que afirmaba que durante la década de 1970 el país había estado atravesado por el terror, que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda.5
Así intentó equiparar los crímenes del terrorismo de Estado con el accionar de las organizaciones guerrilleras y ocultar que la dictadura tuvo por objetivo liquidar a toda una generación de activistas obreros y populares.

Bajo esta concepción, el gobierno impuso a la Conadep enormes limitaciones. La Comisión no incluyó en su composición a los organismos de derechos humanos. No tuvo atribuciones para citar a declarar ni juzgar a los militares. Tampoco para abrir los archivos de “inteligencia” de la dictadura. Por el contrario, Alfonsín promovió la reforma del Código de Justicia Militar para que los genocidas fueran juzgados en tribunales militares, con la idea de que no se enjuiciara al conjunto de las fuerzas armadas, sino sólo a quienes habían cometido “excesos”. 6 (…)»

Fuente: https://izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/23259-a-40-anos-del-nunca-mas-el-informe-de-la-conadep

Julio Magri: «(…) una acción confiscatoria directa contra los trabajadores y la mayoría de la nación. “Reconstruir la renta agraria” no es otra cosa que elevar los precios agropecuarios para el consumidor argentino mediante un dólar caro para la exportación. “Reconstruir la renta petrolera” es subir el precio que se paga a los pulpos en cinco veces por encima de sus costos e incluso por encima del precio internacional. “Reconstruir los negocios con el exterior” es disponerse a pagar la deuda externa con australes a los pulpos imperialistas y autorizarlos a usarla para “comprar” las empresas estatales.

Los precios de los servicios públicos (luz, gas, teléfonos, etc.) se ajustarán de ahora en más hasta llevarlos a valores internacionales, esto es, 5 ó 6 veces superiores a los precios actuales. Pero lo salarios deberán quedar bien abajo de esos niveles internacionales. Esta “adecuación” de las tarifas es una exigencia del capital imperialista para quedarse con las empresas públicas, como es el caso de la Telefónica Española con Entel o de SAS con Aerolíneas. Los “negocios provechosos” serán una fenomenal confiscación de la economía nacional y del nivel de vida de la población.

“Reconstruir las rentas” es también golpear a algunos sectores capitalistas, como los beneficiarios de la “promoción industrial”, para volcar de lleno los fondos del Estado a los pulpos petroleros; a la oligarquía terrateniente y a los bancos.

“Reconstruir los negocios con el exterior” significa entregar la obra pública a los pulpos extranjeros en asociación con los grandes “capitanes de la construcción”. (…)»

Fuente: https://prensaobrera.com/politicas/el-ultimo-plan-de-guerra-de-alfonsin

Fabricio Andrés Laino Sanchís:

 «Las leyes de «Punto Final» (1986) y «Obediencia Debida» (1987) fueron los instrumentos con los que el gobierno de Raúl Alfonsín buscó clausurar el tratamiento judicial de los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas y de Seguridad durante la última dictadura en Argentina (1976-1983). Sin embargo, ambas leyes excluyeron de los beneficios de la extinción de la acción penal a la apropiación de niños y niñas ¿Por qué se produjo esta exclusión? ¿Qué lugar ocupó este delito en el debate de las leyes? A partir de estas preguntas, en este artículo analizamos ambos debates parlamentarios e indagamos en los argumentos políticos, legales y jurídicos utilizados para justificar o rechazar dicha exclusión.

Fuente: https://ri.conicet.gov.ar/author/63116

La SIDE y sus nuevos superpoderes

5 de enero de 2026 | Huella del Sur

La misma que perdió su nombre durante el actual régimen constitucional. Denominación que repuso el actual gobierno a mediados de 2024, como para la reintroducción de la herencia dictatorial también en el lenguaje administrativo.

A ello debe agregarse que le confiere facultades a las fuerzas armadas para inteligencia interna en concomitancia con la secretaría. La exclusión de los organismos militares de esa tarea fue un temperamento que acompañó a todo el itinerario del actual régimen constitucional. Otro rasgo de regreso a la lógica de la dictadura. (…)

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