Qué trabajo-octubre2021

Con aniquilamiento de su sustento, la naturaleza y de su sujeto, la humanidad.

Implica uso por la elite global para mantener sus privilegios destruyendo habitabilidad del planeta,  matando de hambre a 20.000 personas diarias y  decretando guerras de exterminio.

Expropiado y explotado por burguesía /
Ecocida y genocida /Alternativas emancipatorias

Expropiado y explotado por burguesía

Destaquemos la centralidad de los extractivismos. Concentran y transnacionalizan tanto la economía como el territorio de Argentina. Implican retroceso del país a especializarse en exportar commodities y sumirse más en subdesarrollo o mayor pobreza estructural, atraso científico técnico respecto a atender necesidades e intereses populares, sometimiento al sistema mundo capitalista. Y no es sólo a causa del gobierno de Macri sino de toda la democracia fiel a lo instaurado por el contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales mediante terrorismos paraestatal y estatales en los setenta. Aún más, la democracia restringida se empeña en viabilizar el acelerado acaparamiento gran capitalista de bienes comunes sobre todo derrotando las luchas de los expoliados, lo concreta por el pacto con el Capital de todas las centrales sindicales e instituciones de los movimientos de excluidos por el sistema, la maceración ideológica, la desinformación, la desnutrición y la superexplotación laboral.

El futuro que nos espera

12 de octubre de 2021

Por Marcelo Colussi

Rebelión

¿Hacia un capitalismo verde? Lo único verde en el panorama parecen… los billetes de dólar.

 “Hay mucha gente que ya le encontró el gusto por trabajar desde la casa, y las empresas ya le encontraron el gusto de que la totalidad de la gente no vaya a las oficinas”. Franco Uccelli, Banco Morgan Chase

“El futuro que nos espera” es el título de un trabajo recientemente aparecido en la publicación británica “The Economist”, que resume en 20 puntos el análisis realizado por una cincuentena de economistas y politólogos en relación al futuro que sobrevendría a la actual pandemia de Covid-19.

Su último punto parece un manifiesto esperanzador: “El mundo está viendo este año un nuevo inicio. Un renacimiento. La gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades para satisfacer todos esos requerimientos y cambios de pensamiento. Un nuevo inicio anclado en valores fortalecidos. Muchos comportamientos se transformarán y nunca regresarán”. Algo no muy distinto se dijo en el Foro Económico Mundial, habitualmente llamado Foro de Davos, en mayo de 2020, cuando iniciaba la crisis sanitaria global.

Vale la pena atender a esta publicación de The Economist, pues sus supuestas predicciones son, en realidad, una expresión velada de líneas trazadas por los grandes poderes capitalistas que manejan buena parte del mundo (habrá que excluir allí a China, Rusia y algún espacio socialista que perdura pese a los embates: Cuba, Corea del Norte). Por supuesto, esto no significa que esos vaticinios sean verdades reveladas, ni que forzosamente habrán de cumplirse tal como se formulan. Pero sí marcan los escenarios que los grandes megacapitales establecen a futuro; el semanario inglés, de este modo, oficia de vocero oficioso de los mismos. Sin dudas, vale la pena leerlo, tal como hacía Marx en su momento –el periódico fue fundado en 1843– pues allí se trasunta el espíritu de la elite global y da una información más que preciosa sobre qué se “cocina” en las alturas.

Valga decir, como un dato no poco importante, que The Economist hace parte del The Economist Group, una empresa editorial que tiene como sus principales accionistas nada más y nada menos que a las familias Rothschild y Agnelli, de los más acaudalados grupos económicos del capitalismo. Se respira en la publicación el más rancio neoliberalismo, la más acendrada defensa de la ideología capitalista. Puede decirse entonces que lo que propone como “futuro” este trabajo es lo que el capitalismo occidental dominante propone; es decir: el futuro que esa elite anhela, y para lo cual trabaja sin descanso día y noche.

¿Cuál es el futuro que nos espera entonces, según esta “planificación”? Veamos algunos de los puntos:

  • Los humanos deseamos volver a socializar, pero el trabajo a distancia básicamente se quedará igual.
  • Las casas se vuelven más tecnológicas y adaptadas al trabajo diario. Muchas empresas se dedicarán a solucionar las necesidades de trabajar desde casa.
  • La productividad ya no depende de un jefe que te revise, ahora una plataforma medirá tus resultados. (…) No habrá diferencia entre contratar personal local y extranjero. Hoy todos somos globales.
  • Los empleos se reducirán dramáticamente, pues muchas funciones y operaciones simples las resolverá la Inteligencia Artificial.
  • La educación nunca volverá a ser igual. Será presencial pero tecnológicamente adaptativa. Cada quien lo que necesita. Estudiar Offline y On-line será lo normal.
  • El sistema médico se adaptó a lo digital con tecnología a distancia para siempre.
  • El comercio sigue creciendo, pero en línea; entran jugadores como Facebook, Tik-Tok y YouTube que competirán con Amazon. Cierra un porcentaje cercano a 50% de tiendas físicas globales.
  • El cambio climático será un tema muy hablado y apoyado. Grandes industrias seguirán transformándose y se generalizará el uso de la Inteligencia Artificial para hacer mejor y sostenible ambientalmente la producción de bienes y servicios.
  • La salud mental se vuelve un tema recurrente y grandes plataformas ayudarán a la gente a sobrellevar las situaciones de agresividad, soledad y angustia que han vivido al estar aisladas.
  • Todo se va a lo natural y saludable. (…) La permacultura y los sistemas de producción personales eficientes crecerán exponencialmente.

La escritora británica Helga Zepp-LaRouche expresó sobre ese preconizado futuro: La City de Londres, Wall Street y varios bancos centrales importantes [buscan] consolidar un control total sobre todas las inversiones financieras en beneficio de los superricos a expensas de las clases medias y los pobres de todo el mundo. La “transición ecológica” que venden significa una destructiva absorción financiera de las economías, siendo el color “verde” sólo el estandarte de su propósito de saqueo. Lo llaman el “Gran Reseteo, Gran Reajuste o Gran Reinicio. Con el pretexto de reconstruir la economía mundial después de la pandemia de COVID-19, los principales banqueros privados y multimillonarios pretenden llevar a cabo un “cambio de régimen”, por el cual la política monetaria y fiscal ya no será decidida por los gobiernos elegidos, sino por los bancos centrales privados y los principales actores financieros directamente.

Puede apreciarse que quienes fijan en muy buena medida la arquitectura del mundo están tomando este momento histórico como algo de gran importancia. Si hablan de “Gran Reseteo”, de un gran reinicio, la pregunta es ¿qué es lo que se va a reiniciar? Esta expresión, metáfora de lo que vendrá, fue propuesta en mayo del 2020, en Davos, por Carlos, príncipe de Gales y heredero al trono de Gran Bretaña, junto al fundador y coordinador de ese Foro, el empresario y economista alemán Klaus Schwab. “La pandemia representa una rara ventana de oportunidad para reflexionar, reimaginar y reiniciar el mundo”, dice este acaudalado europeo, junto a Terry Malleret en su libro “Covid-19: “El gran reinicio””. Ahora bien: ¿qué será ese tal “reinicio”? ¿Cuál es ese futuro que nos espera?

Para estos megacapitales occidentales, definitivamente ¡más capitalismo! Presentar esos vaticinios en una revista que es portavoz de los grandes grupos económicos significa, de alguna manera, bregar porque así sean las cosas. Un horizonte socialista ni siquiera se menciona. Es obvio que el “pobrerío” no dueño de los capitales es el enemigo de clase, por tanto, es impensable perder esa lucha. Lo que se transmite en esa publicación es el deseo de lo que se ansía para el futuro. Es decir: el mundo según el diseño de la gran banca, de la gran empresa multinacional, la sociedad planetaria a la que aspira la elite global, lo cual será un esquema hecho a su entera conveniencia, donde los sectores populares quedarían totalmente subsumidos.

Si algo resalta en ese posible diseño, ese “gran reinicio” en ciernes, es un énfasis creciente en el individualismo, en la solución personal a cada problema, un mundo interconectado donde el Estado no juega mayor papel, mundo manejado en buena medida por inteligencia artificial (en manos de pocas potencias, de pocas megaempresas) y donde el distanciamiento social es la norma (¿ya no habrá organización sindical?). Aparentemente, según esas predicciones, todo se irá haciendo en forma distanciada: trabajo, estudio, salud, compras, diversión. El contacto humano pasará a ser algo raro (¿sexo cibernético?). Si habrá cada vez más gente “sobrante”, no está allí la preocupación. En todo caso, para esa elite global los desocupados, hambrientos, migrantes irregulares y marginados –que no se preanuncia vayan a terminar– son un problema, solo porque constituyen un peligro potencial, una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento. Para eso están los hipercontroles, y el mundo absolutamente digitalizado lo permite. Por supuesto, ni remotamente se pone en tela de juicio la continuidad del orden capitalista. Hay una visión liberal del mundo, donde cada quien pareciera decidir su destino (¿será por eso que interesa la “salud mental” ?, entendida siempre como adaptación, como mansedumbre).

La preocupación por un capitalismo “verde” no es sino el ocultamiento de la contradicción del capital depredador con la naturaleza. Siempre, en forma inexorable, la acción humana depreda algo la naturaleza. Nuestra especie, si bien es natural, tomó independencia de ese mundo natural e interactúa con él de un modo totalmente distinto a como lo hace cualquier especie animal o vegetal. El trabajo –“esencia probatoria del ser humano”, dirán Hegel y Marx– por fuerza rompe el ciclo natural, transforma, depreda. Pero el capitalismo llevó esa depredación a niveles insostenibles. La salida que se avizora a eso no es ninguna salida: poner un rostro amable y plantar árboles en los jardines de las empresas no es cuidar la ecología.

Ni tampoco lo es llamar a una autoconsciencia no depredadora de los “ciudadanos responsables” para que no usen bolsas plásticas y dejen bien cerrados los grifos. El problema está en la raíz del modo de producción. Las supuestas salidas verdes no son salidas. Por ejemplo: se necesitan 1.700 galones de agua para producir uno de biocombustible: ¿dónde está la solución? Expresó Michael Klare: aunque “el sol y el viento son efectivamente renovables hasta el infinito, los materiales necesarios para convertir estos recursos en electricidad –minerales como el cobalto, el cobre, el litio, el níquel y los elementos de tierras raras– son todo menos renovables. Algunos de ellos, de hecho, son mucho más raros que el petróleo, lo que nos hace pensar que los conflictos mundiales en torno a recursos vitales bien podrían no desaparecer en la era de las energías renovables”. Entonces: ¿a trabajar desde la casa, a no protestar y a pensar en “salvarse individualmente” comiendo vegetales sanos recogidos de los propios huertos hidropónicos hogareños?, reciclando la basura, claro…, como “buenos ciudadanos responsables”.

Está claro que el documento, casi un “manifiesto” de lo que el capitalismo dominante pretende, está concebido pensando en ciudadanos del Norte, consumidores (¿blanquitos habría que agregar?) con aceptables niveles de ingreso, con casa munida de todos los adelantos tecnológicos que el mundo actual puede proveer. Los “pobres” del Sur (ni se menciona qué pasará con aquellos que, por la inteligencia artificial, perderán sus empleos) no aparecen en el vaticinio. Es, en definitiva, una expresión altanera, petulante y racista de la elite global, la misma que para mantener sus privilegios mata de hambre a 20,000 personas diarias, decreta guerras de exterminio y puede destruir el planeta irresponsablemente. Si canta loas al “gran reinicio” que pretende, el solo hecho de ver quién puede presentar esa idea en el encuentro de los supermillonarios de Davos lo dice todo: un parásito como Carlos de Inglaterra, representante del depredador imperio británico. Los que no poseen casa con internet ni huerto hidropónico, no tienen acceso a tarjeta de crédito y no saben si comerán al día siguiente, los que no viajan en avión ni conocen nada de inteligencia artificial (la enorme mayoría de la población planetaria), ¿no entran en esta prospectiva de The Economist?

No significa que estas “predicciones” se vayan a cumplir exactamente así, pero eso es –pareciera– lo que desean los megacapitales que condicionan el futuro. ¿Qué podemos oponer? Porque el futuro, definitivamente, ¡no está escrito!

Fuente: https://rebelion.org/el-futuro-que-nos-espera/l

En consecuencia, urge apreciar qué nos advierte Lourdes Pereira Jardim en:

Teoría social y concepción del trabajo: una mirada a los teóricos del siglo XIX


Gaceta Laboral v.14 n.1 Maracaibo abr. 2008

(…) Conclusión

Hablar de acción humana, hecho social, relaciones sociales, sociedad implica de una u otra forma hablar de trabajo, porque desde la visión más arcaica del hombre organizado en pequeñas comunidades; primitivamente llamadas tribus, habría que detenerse a pensar como en su quehacer el hombre tenía que garantizar su sustento y el de su familia (las necesidades primarias) y, ese esfuerzo implica trabajo.

Todas las representaciones que se tienen del trabajo han dependido de la construcción histórica del pensamiento social y los pensadores fundantes de la teoría social han propiciado el posterior análisis de la sociología del trabajo, que como disciplina ha permitido el estudio del mundo del trabajo y de cómo las transformaciones económicas y sociales han incidido en generar cambios profundos en los modos de producción históricamente concebidos hasta llegar a la noción de la globalización, y de cómo este proceso de interconexión ha afectado el trabajo en sus distintas dimensiones, de allí la importancia que se le concede al trabajo como hecho fundamental de la acción humana y de la vida del hombre; que ha permitido el alcance de premisas como el orden y el progreso basado en el desarrollo industrial y tecnológico y en los avances más significativos de la ciencia en diversos campos, observándose los aspectos críticos de la modernidad y las nociones de crisis de la posmodernidad donde el trabajo ha pasado de ser un elemento central hasta perder identidad como sujeto, llegándose a debatir planteamientos: como el fin del trabajo, el fin del empleo, y todo un contexto de fenómenos que están sobre la palestra de discusión: flexibilización de la producción, externalización, precariedad en las condiciones de trabajo, la tercerización, la informalidad, la orientación productiva hacia el sector servicios, entre otros aspectos de suma relevancia. (…)

Fuente: http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-85972008000100004

 Ecocida y genocida

Dejemos de naturalizar nuestro modo de vida y trabajo. La pandemia debería habernos interpelado sobre porqué existe emergencia alimentaria desde 2002 y se la prorrogó hasta 2023, también sobre la baja calidad y la contaminación de los alimentos.

 Reflexionemos acerca de:

 Nuevos transgénicos, más riesgos

19 de marzo de 2020

Por Darío Aranda

Una nueva generación de transgénicos llega a los campos y a las mesas. No se trata sólo de cultivos, sino también de animales diseñados mediante manipulación genética. Sin estudios independientes que avalen su inocuidad, empresas y gobiernos publicitan la “seguridad” de los productos.

La responsabilidad científica.

Cortar y pegar genes. Y así lograr cultivos (o animales) de laboratorio a medida del cliente. Desde soja resistente a más agrotóxicos hasta papas que no se oxidan (“ennegrecen”), caballos supuestamente más fuertes y vacas con más kilos. Y hasta prometen bebés de diseño, inmunes a enfermedades. Son las promesas de una nueva técnica, denominada Crips/Cas9, que las empresas de biotecnología publicitan como una solución mágica para “producir más” y mejorar razas. Los gobiernos (con Argentina y Brasil a la cabeza) impulsan la propuesta empresaria e incluso evaden las regulaciones con la que cuentan los transgénicos.

Compañías de biotecnología, científicos y funcionarios no presentan estudios sobre cómo esta tecnología, y los alimentos y animales de laboratorio, impactan en la salud y el ambiente.

Discurso empresario

«Tarde o temprano será posible modificar la especie», tituló el diario La Nación en Argentina. “La edición de genes logra luchar contra las infecciones”, destacó el diario Clarín. El portal de noticias Infobae celebró: “La vaca argentina del futuro. Logran mejorar el ADN de los animales en una sola generación”.

Los genes son unidades moleculares de los seres vivos que, en su interacción con el ambiente, inciden en las características de los organismos (también son unidades que se heredan, que pasan de padres a hijos).

Los artículos periodísticos difunden acríticamente la técnica de modificación de genes llamada “edición genética (o génica)”. Consiste en un conjunto de métodos y tecnologías que permiten realizar modificaciones en el genoma sin requerir la introducción de un gen foráneo. Con está nueva tecnología se pueden eliminar genes, invertirlos, modificar su secuencia, silenciarlos o aumentar su expresión. Nahuel Pallitto y Guillermo Folguera, investigadores de la UBA y el Conicet, explican que las posibilidades de manipulación, en principio, parecen ser mayores que las que tradicionalmente ofrece la transgénesis.

 La técnica más publicitada de la edición genética es la llamada Crispr (“Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas”, por sus siglas en inglés). Una manera muy simple de explicar de qué se trata: es una suerte de GPS con un par de tijeras. Crispr es un GPS que lleva a una parte específica del genoma, y Cas9 son las tijeras que cortan esos genes. La publicitan como una forma más precisa, barata y eficaz que los transgénicos anteriores, que permitiría resolver el hambre, las enfermedades y hasta “diseñar” seres humanos que resistirán enfermedades. Cuenta con una gran maniobra de propaganda mediática para no pasar por ninguna ley de bioseguridad y, al mismo tiempo, ocultar las críticas o dudas que implica la tecnología.

 Con edición genética las empresas pueden producir cualquier tipo de organismos genéticamente modificados, con resistencia a diversos y cuestionados agrotóxicos.

 Gobiernos

Argentina fue el primer país de América Latina en aprobar la soja transgénica. Fue en marzo de 1996 y en tiempo récord, 81 días. Lo hizo en base a estudios de la empresa Monsanto, sin tener en cuenta los impactos sociales, ambientales ni sanitarios. Significó un cambio drástico en el modelo agropecuario argentino. Fue una decisión tomada por un puñado de funcionarios (encabezada por el secretario de Agricultura y actual canciller, Felipe Solá), sin ningún tipo de información pública ni participación ciudadana.

 De igual forma, Argentina avanzó en la regulación de la edición genética. No fue una ley tratada en el Congreso Nacional y, al igual que con la soja, no hubo ningún tipo de información a la ciudadanía. Se trata de una simple resolución ministerial (173/15), del 12 de mayo de 2015, firmada por el secretario de Agricultura, Gabriel Delgado. En una interpretación tendenciosa define que la edición genética está dentro de las “Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBT)” y no se trata de transgénicos. Por lo cual considera que no es necesario ningún estudio sobre posibles impactos en el ambiente ni la salud de la población.

 “Argentina es el primer país del mundo que tiene regulación para la edición génica”, suele ufanarse Martín Lema, titular de la Dirección de Biotecnología del Ministerio de Agricultura. Lema, que tiene papers “científicos” firmados juntos a Bayer/Monsanto y Syngenta, es un camaleón político, pasa de un color a otro sin sonrojarse: fue funcionario del kirchnerismo, luego del macrismo y ahora responde a Alberto Fernández. Se mantuvo siempre fiel a las empresas transgénicas: defiende los intereses del agronegocio, niega cualquier prueba sobre los efectos tóxicos de los agroquímicos y nunca escucha a las víctimas del modelo.

 Brasil sigue el mismo camino que la Argentina. En 2018, mediante una polémica resolución normativa (RN 16) de la CTNbio (Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad), dio luz verde para la producción de semillas e insectos producidos mediante edición genética, sin considerarlos transgénicos.

En 2018 se realizó en Egipto la Conferencia de las Partes (COP14) del Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD),donde se regula la biotecnología mundial. Argentina fue el principal impulsor pro-edición genética. Martín Lema, director de Biotecnología de Argentina, fue el vocero fundamental para disociar edición genética de los transgénicos y rechazó burlonamente la aplicación de los derechos indígenas (propuesto por Bolivia). Negó que se aplique el derecho a la consulta libre, previa e informada, vigente en normativas internacionales. También reiteró en diversas oportunidades que Argentina tenía “regulada” la edición genética desde 2015 y afirmó que no eran necesarios estudios extras.

El gobierno de Argentina resaltó la rapidez en la aprobación de semillas mediante la edición genética porque, argumenta, no se debe pasar por las pruebas y trámites que atraviesan los transgénicos. La cuestionada técnica atraviesa y unifica a los gobiernos: comenzó con Cristina Fernández de Kirchner, continuó con Mauricio Macri y se mantiene con Alberto Fernández.

En noviembre de 2018 el gobierno argentino presentó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) una “declaración sobre biotecnologías de precisión aplicadas al sector”. Según dice el comunicado oficial “se expresa la importancia de la edición génica para la agroindustria y procura su aceptación a nivel internacional”.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC, explica que las grandes empresas instalaron agresivamente que no se consideren los productos de estas tecnologías como transgénicos, porque en algunos casos el producto final no necesariamente contiene material genético foráneo, aunque su genoma haya sido manipulado. “Este absurdo intento de la industria biotecnológica y de los agronegocios tuvo un revés significativo cuando en 2018 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que los productos de las nuevas biotecnologías son organismos genéticamente modificados y deben seguir las regulaciones de bioseguridad. Paradójicamente, los gobiernos de Brasil y Argentina, comportándose como buenos lacayos de las trasnacionales del agronegocio, emitieron normativas de bioseguridad sobre edición genética que son más laxas aún que las regulaciones existentes sobre transgénicos” [1].

Riesgos

Elizabeth Bravo, doctora en ecología de microorganismos y miembro de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (Rallt), explica que estas nuevas tecnologías moleculares alteran la estructura y funciones de la molécula viva, la forma en como estas se relacionan con su medio ambiente inmediato, trastocan los ciclos biológicos y evolutivos. “Hasta ahora no es técnicamente posible hacer ni un sólo cambio aislado en el genoma usando Crispr y que sea totalmente preciso y seguro. Crispr acaba generando en múltiples ocasiones modificaciones distintas a las deseadas, incorporando más ‘ruido genético, más alteraciones’”.

Bravo afirmó que la mayoría de las funciones génicas están reguladas mediante redes bioquímicas altamente complejas que dependen de un gran número de factores que las condicionan, como la presencia de otros genes y sus variantes, las condiciones del medio, la edad del organismo e incluso el azar. Cuestiona que, ignorando estos hechos, los genetistas y biólogos moleculares han creado sistemas experimentales artificiales en los que las fuentes de variación ambientales o de otro tipo se ven minimizadas.

Pallitto y Folguera, integrantes del Grupo de Filosofía de la Biología de la UBA, confrontan contra el discurso empresario y mediático: “No es cierto que la edición genética sea totalmente controlada ni que sea del todo predecible”. Si bien reconocen que la herramienta Crispr/Cas9 presenta una especie de “etiqueta” molecular que indica a qué lugar del genoma debe dirigirse el complejo que introduce los cambios, se trata de tecnologías que usualmente van acompañadas de “efectos imprevisibles, tales como modificaciones en otros lugares del genoma o de cambios no previstos en la región que interesa”.

Cuestionan que se deje en manos de la ciencia y de las empresas cuestiones que son de interés general. Les parece insólito que, al igual que con los agrotóxicos, se les pida a los afectados que demuestren los daños que provocan los transgénicos, cuando en realidad deben ser los mismos desarrolladores de tecnologías los que debieran comprobar que sus productos nos provocan daños. Subrayan que en edición genética no se ha confirmado que sean inofensivos para la salud ni el ambiente.

“Cuando hay estudios usualmente corresponden a investigaciones que se limitan a indagar los denominados niveles inferiores de organización. Así, se estudia lo que puede suceder a nivel molecular o celular, excluyendo del análisis aproximaciones que contemplen lo que podría llegar a suceder en los niveles poblacional y ecosistémico”, alertan.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración), cita a la organización inglesa GM Watch [2], que reporta estudios de 2019 en los que confirma que Crispr provoca desarreglos genómicos en plantas, animales y células humanas. Precisa que en el caso de alimentos o forrajes pueden causar alergias y otras formas de toxicidad.

Leonardo Melgarejo es doctor en ingeniería de producción y miembro fundador del Movimiento Ciencia Ciudadana (Brasil). Afirma que la edición genética produce “cambios impredecibles” en el genoma. Y precisa que en la mayoría de los casos de aplicación de edición genética se realiza con microorganismos, sin evaluación de riesgos a mayor escala, con posibilidades de contaminación. Melgarejo, que participó de forma crítica en la CTNbio de Brasil, deja un interrogante que la industria transgénica aún no contestó: “¿Cómo prevenir el flujo de microorganismos vivos entre países (con su consecuente contaminación)?”.

¿Por qué?

El impulso de nuevas tecnologías tiene entre sus objetivos, además de mayor rentabilidad, responder a un problema autogenerado por el agronegocio: la resistencia de malezas a los agrotóxicos (como el glifosato), que ya no son eficaces en el control de plantas no deseadas.

Elizabeth Bravo puntualiza que la edición genética es parte de un combo de tecnologías que busca asegurar el incremento en el uso de agrotóxicos y consolidar el rol del agronegocio en la producción agroalimentaria. Pallito y Folguera resumen: “Los transgénicos ya nos prometían el paraíso alimentario. Vemos ya las consecuencias de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–) en términos de contaminación, deterioro de la calidad de la tierra, pérdida de soberanía alimentaria y diversidad de cultivos. La lista es interminable. Las tecnologías de edición genética buscan ocupar su lugar”.

Transgénicos en la mesa

Estados Unidos ya aprobó una decena de cultivos mediante edición genética: soja, maíz, arroz, papa, alfalfa, tabaco y tomate, entre otros.

El 30 de enero de 2020 el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) celebró en un comunicado: “El INTA siembra las primeras papas que no se oxidan”. Utilizaron Crispr/Cas9 para evitar el “pardeamiento enzimático”, que traducido a lo cotidiano es evitar el ennegrecimiento luego de pelarlas.

No dieron a conocer estudios sobre posibles efectos en la salud.

El INTA, el mayor ámbito oficial argentino dedicado al agro, destaca como un logro la papa por edición genética. Y avanzan en los ensayos a campo.

Elizabeth Bravo, desde Ecuador, no sale de su asombro: “¿Este experimento es para que la papa no se haga negra después de pelarla? ¿Para qué se necesita eso?”.

Por otro lado, la empresa Bioheuris anunció su trabajo de edición genética en soja, sorgo y trigo.

Carlos Pérez, director de la compañía, reconoció cuál es la búsqueda: “El glifosato dejó de ser completamente efectivo, por lo que es necesario introducir otras resistencias; ese es el objetivo» [3]. Pérez fue gerente de la empresa Bioceres (que desarrolló el primer trigo transgénico) y de la multinacional Bayer/Monsanto. Sus socios, Lucas Lieber y Hugo Permingeat, son parte de la Conabia (Comisión Nacional de Biotecnología), el organismo responsable de la aprobación de los transgénicos en el país.

En Brasil, luego de la cuestionada resolución RN16, se aprobó el registro de una levadura para la producción de bioetanol por parte de la empresa Globalyeast.

 Animales transgénicos

“Caballos clonados con genes editados, otra hazaña de científicos argentinos”, festejó la gacetilla de prensa del Ministerio de Agricultura, el 9 de enero de 2018.

“El equipo de científicos utilizó el denominado ‘progreso genético de precisión’ para identificar secuencias de genes existentes de forma natural en los caballos que codifican para ciertas características, pero en vez de adquirirlos en sus crías mediante cruza convencional, estas secuencias son incorporadas en el laboratorio mediante edición genética. La técnica que permitió realizar estas ediciones en el ADN de los animales es Cispr-Cas9”, explicó la compañía Kheiron Biotech, responsable del experimento. Y afirmó ser “la primera empresa del mundo en lograr embriones equinos genéticamente editados”.

El Ministerio destacó que mejorarían el potencial y destreza de caballos de polo. Según la empresa, con la modificación genética se logran “mejoras relacionadas con el desarrollo muscular, la resistencia y la velocidad de los caballos”. Remarcan la supuesta importancia de ser una empresas “totalmente nacional” y destaca que en 2017 tuvieron un subsidio de dos millones de pesos del Gobierno (mediante la Agencia Nacional de Promoción Científica).

Daniel Sammartino, directivo de la empresa, anunció que “el próximo desafío” es ampliar la edición genética y la clonación a bovinos y porcinos para mejorar “la salud, alimentación y bienestar”.

En junio de 2019 Kheiron Biotech anunció que avanzó en vacunos desarrollados mediante Crispr/Cas9, bajo la promesa de “generar 20 por ciento más de carne” [4]. Señalaron que en 2020 tendrían la primera camada de terneros obtenidos vía edición genética.

No dieron a conocer qué estudios se realizan respecto a la inocuidad del animal y de su posible cruzamientos con otros vacunos. Pero igual aseguraron: “Un animal editado genéticamente en Kheiron Biotech es idéntico a uno que podría obtenerse naturalmente a través de cruza convencional” [5]. Y repiten la publicidad empresaria sobre Crispr/Cas9: “Se trata de una tecnología innovadora que permite la edición de genes de manera precisa provocando pequeños ajustes en el genoma de los animales de manera segura”.

El INTA también experimenta con edición genética en vacunos [6]. Promete generar “animales que produzcan leche de mejor calidad nutricional”.

En la otra vereda de los promotores de la edición genética, la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (Rallt) difundió en junio de 2018 un documento de la organización Independent Science News (Noticias de Ciencia Independiente): “Los genetistas y biólogos moleculares han construido argumentos circulares para favorecer una visión determinista e ingenua sobre la función de los genes. Este paradigma le resta importancia habitualmente a las enormes complejidades por las que la información circula entre los organismos y sus genomas. Esto ha creado un gran sesgo en la comprensión pública sobre los genes y el ADN”.

Remarca que el mayor problema surge cuando esta conceptualización estrecha de la genética se aplica al mundo real, fuera del laboratorio: “En el caso de los cerdos ‘súper-musculosos’ reportados por la revista científica Nature, la fuerza no es su única función. Deben también tener más piel para cubrir sus cuerpos y huesos más fuertes para sostenerlos. También tienen dificultades para parir; y si estos chanchos son alguna vez liberados a la naturaleza es de suponer que tendrían que comer más. Así, este cambio genético, supuestamente simple puede tener efectos amplios sobre el organismo a lo largo de su ciclo de vida”.

“El artículo de Nature también revela que el 33 por ciento de los chanchos murieron prematuramente, y sólo un animal fue considerado sano al momento en que los autores de esta investigación fueron entrevistados. ¡Qué técnica tan precisa!”, ironiza la organización.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC, recordó que la Academia de Ciencias de China, liderado por Kui Li, suprimió un gen para lograr cerdos con menos grasa. La carne de las crías que nacieron es 12 por ciento más magra. Pero una de cada cinco tuvo una vértebra extra en el tórax. “Es un fenómeno que los científicos no pueden explicar. Aseguran, sin embargo, que la carne de esos cerdos manipulados tiene el mismo contenido nutricional”, cuestiona Ribeiro.

Rol de la ciencia

Los científicos que impulsan la edición genética aseguran una y otra vez que es una técnica “precisa” y “segura”. No exhiben investigaciones que den cuenta de ninguna de esas dos promesas. Y, al mismo tiempo, no son voces ni independientes ni objetivas, ya que tienen intereses económicos en el desarrollo de esa tecnología.

¿Se le creería a un médico, contratado por una tabacalera, al decir que el cigarrillo es inocuo? ¿Qué veracidad tendría un científico, contratado por petroleras, al cuestionar el calentamiento global?

Nahuel Pallitto y Guillermo Folguera reflexionan de forma sistemática sobre el rol de la academia en los procesos sociales y políticos. Cuestionan la sobrevaloración del discurso científico, presentado muchas veces como objetivo y verdadero. “La ciencia y la tecnología son las productoras de las herramientas de edición genética. Sin embargo, son al mismo tiempo las que las validan y las que legitiman. En el caso de los transgénicos, las voces autorizadas para hablar de sus usos y consecuencias suelen ser la de los mismos técnicos que los desarrollan y evalúan. Con Crispr/Cas9 sucede exactamente lo mismo. Se genera de este modo una estructura de generación/validación cerrada que solo contempla la voz de los propios científicos y científicas de esos campos específicos. Procesos de exclusión de la mayor parte de la comunidad científica y, por supuesto, también de la comunidad no científica”, cuestionan.

El “principio precautorio” es un aspecto legal vigente en diversas normativas nacionales (Ley 25.675, en Argentina). Indica que ante la posibilidad de perjuicio ambiental es necesario tomar medidas protectoras. Incluso la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una resolución inédita en 2018, donde instó a los Estados a “actuar conforme al principio de precaución frente a posibles daños graves o irreversibles al medio ambiente, que afecten los derechos a la vida y a la integridad personal, aún en ausencia de certeza científica” [7]. También llamó a garantizar el acceso a la información, exigió que se cumpla el derecho a la participación pública en la toma de decisiones que pueden afectar el ambiente.

Nada de esto es tenido en cuenta al momento de aprobar productos realizados bajo edición genética.

En humanos

En noviembre de 2018 el genetista chino He Jiankui anunció haber creado los primeros bebés modificados genéticamente, mediante la técnica de edición genética Crispr/Cas9 y con el objetivo de “dar a las niñas la habilidad natural para resistir a una posible futura infección del VIH”.

Se ganó el (merecido) repudio mayoritario de científicos de todo el mundo. Le reprocharon haber pasado un límite: experimentar con humanos.

Curioso que esos mismos científicos justifican la experimentación y liberación de transgénicos, agrotóxicos y frutas, hortalizas y animales de laboratorio, sin considerar los impactos sociales, ambientales y sanitarios.

Un año después, diciembre de 2019, la Justicia china condena a He Jiankui a tres años de cárcel y a pagar una multa de tres millones de yuanes (430.000 dólares) por desarrollar “de manera ilegal la edición genética de embriones humanos con fines reproductivos”.

 ¿Quién está detrás?

Elizabeth Bravo encuentra muchas similitudes con la época en la empezaron a investigarse los transgénicos. Primero se decía que era una técnica fácil, económica y que podía hacerse en cualquier universidad. Existían pequeñas empresas que hacían inversiones, con frecuencia con apoyo de las grandes multinacionales. Y si encontraba algo de verdad prometedor, la gran empresa compraba a la pequeña. “Eso sucedió por ejemplo con la empresa que tenía la patente de la soja transgénica y que fue comprada por Monsanto. Es posible que algo similar esté sucediendo ahora. Hay muchas de pequeñas empresas trabajando en estas tecnologías, y a veces cuentan con inversión de las grandes”, explica.

Syngenta, Bayer-Monsanto y Corteva están desde hace años trabajando en edición genética. Lo publicitan en su sitios corporativos y con sus periodistas aliados. Siempre bajo la misma promesa que con los transgénicos: mayor producción para calmar el hambre del mundo.

El mismo relato de hace treinta años, pero ahora bajo el nombre de “edición genética”.

Este artículo es parte del proyecto Atlas del Agronegocio Transgénico en el Cono Sur realizado con el apoyo de Misereor.

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Fuente: https://contrahegemoniaweb.com.ar/nuevos-transgenicos-mas-riesgos

Apreciemos qué nos advierte Leonardo Rossi sobre la responsabilidad de científicas y científicos en estos ecocidios con sus correspondientes genocidios silenciosos, silenciados e invisibilizados:

El (des)prestigio de la ciencia

Leonardo Rossi

80Spo10 nsrih  ·

Raquel Chan es la cara «científica» de la avanzada transgénica argentina, donde políticas de Estado y corporaciones no tienen grieta. Su prestigio: «Nombrada este año integrante de la Academia Nacional de Ciencias y reconocida por la BBC como una de las diez científicas latinoamericanas más destacadas, Chan dirige el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, que depende del Conicet y de la Universidad Nacional del Litoral, en la que también es docente».

Esta reputación científica no le impide construir relatos fantásticos, por no decir, una narrativa perversa, para justificar su promoción acrítica de una tecnología que hace parte de un modelo ecológico-político profundamente nocivo en términos sociales, ambientales y sanitarios.

Dice: «Toda la agricultura extensiva usa agroquímicos porque cuando no usaba, hace 5 siglos, se servía del trabajo esclavo»; «la (agricultura) orgánica la hacés en tu patio de 20 metros cuadrados y sacás la maleza agachada, una por una, a la mañana. Si tenés un campo de 500 hectáreas no podés sacar eso a mano a menos que tengas esclavos»; «(agroquímicos) hoy en día ningún agricultor extensivo va a sembrar sin usarlos»

En estos tiempos pandémicos donde tan acríticamente se pondera la ciencia sin más, sobre todo en el campo de las tecnologías de la salud, vale recordar que en cada campo disciplinar existen diversas epistemologías, éticas y prácticas. Hay científiques muy reputados e híper-especializados en su campo de estudio, pero que omiten deliberadamente la complejidad de la trama de la vida y las interacciones con el mundo social. Hay quienes lo hacen desde su recorrido epistémico, y con buena fe, y hay quienes lo hacen desde una deliberada malicia. Los impactos se harán sentir igual. Tener muchos papers en revistas de prestigio, habitar universidades reconocidas mundialmente, y tener galardones de academias científicas no otorga un certificado de ciencia digna. El control social y el sentido crítico de las comunidades debe caminar a la par de la investigación científica. Siempre.

Cuando sean los tiempos de autodeterminación de los pueblos, la doctora Raquel Cahn merece ser juzgada como partícipe crucial en la criminalidad de lesa humanidad y lesa naturaleza que está implícita en el binomio indisoluble de los vastos monocultivos transgénicos con los agrotóxicos o venenos. No sólo por elogiar la agricultura sin comunidades campesinas ni indígenas sino también por estar, al decir de ella misma, «trabajando mucho en el proyecto ‘Argentina contra el hambre’, que se propone el aumento de la producción en economías familiares». La realidad concreta es otra porque con la dirección de hambreadores principales como Syngenta hoy de propiedad china, el proyecto vuelve cómplices y a la vez víctimas a pequeños y medianos productores en la continuidad/profundización del acaparamiento oligopólico latifundista de tanto la economía como los territorios de Argentina generando mayor súper explotación laboral, pobreza estructural y exclusión social.

Respecto al papel de las/los científicos recuerdo mi nota cuyo objetivo fue procurar aumentar las posibilidades de comprensión, entre les diverses de abajo, del análisis tan valioso de quienes se atreven a asumir las ciencias desmercantilizadas rompiendo con la subordinación mayoritaria de sus colegas a los dictados de los oligopolios que dominan al sistema mundo capitalista. Escribí:

Apreciemos que en la Editorial de la segunda revista de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en América Latina (UCCSNAL) Leonardo Melgarejo, con traducción del portugués por Pablo Galeano, explica: “En este segundo número de la revista Ciencia Digna, la UCCSNAL presenta artículos que articulan la problemática de la COVID-19 con las amenazas a los derechos humanos, la dilapidación de los bienes comunes, el desprecio por los métodos científicos responsables y la degradación de la credibilidad de instituciones y normas fundamentales para la democracia y el desarrollo socioambiental. Se incluyen relatos de experiencias comunitarias y reseñas de libros vinculados a estos contenidos1”.

En el artículo «Elementos para el análisis de riesgo de las nuevas vacunas de ARNm modificado y/o adenovirus recombinantes contra el SARSCoV-2» la UCCSNAL manifiesta que tiene: el “propósito general de brindar información clara a la ciudadanía y a la comunidad científica con el fin de aportar e incentivar un diálogo social y científico. Los objetivos específicos refieren a descripciones estructurales del objeto de estudio, a sus riesgos y a sus posibles impactos”. También aclara que el antecedente del artículo es la Declaración de UCCSNAL sobre nuevas vacunas genéticas o transgénicas en el contexto de SARS COVID-19 (UCCSNAL, 2020)”.

En la Introducción compara las vacunas tradicionales con las mayoritarias contra el Covid-19. Mientras las primeras contienen un tipo de virus o de bacteria inactivado o atenuado y han sido probadas en estudios clínicos de calidad y durante años porque generalmente los efectos no deseados se manifiestan en el mediano o largo plazo. Por el contrario, las vacunas contra el SARS-CoV-2, en su mayoría, utilizan ADN recombinado o ARNm modificado bioquímicamete (ARNm*, el asterisco es por “modificado”).

Atendamos a UCCSNAL:

“Estos tratamientos masivos con biofármacos de tipo genético son similares a las terapias génicas, pero dado que buscan entrenar al sistema inmunitario para que la persona expuesta al virus esté protegida de sus efectos, las denominaremos “nuevas vacunas”(NV). Del mismo modo que las terapias génicas involucran diversas tecnologías de ADN recombinante, sus riesgos e impactos potenciales en la salud no han sido evaluados en profundidad, debido a que estas NV se diseñaron, fabricaron, probaron en fase clínica y se implementaron masivamente en menos de un año”.

El artículo1 (de agosto 2021) tan imprescindible ante el predominio de la desinformación, concluye en:

Reflexiones finales

Este trabajo constituye un primer aporte que expone algunos elementos o puntos de control hipotéticos que consideramos relevantes para realizar un análisis de riesgo de estas nuevas vacunas genéticas o transgénicas y su adecuada gestión, que debe ser guiada por un estricto principio de precaución y protección de la salud pública. Entendemos que es un aporte limitado –debido a la escasez de disponibilidad de datos y, a veces, de antecedentes publicados– pero necesario, en un escenario que evoluciona día a día en medio de importantes incertidumbres que podrían derivar, a mediano y largo plazo, en la ampliación de efectos adversos ya reportados, y nuevos imprevistos, de las vacunas génicas experimentales. Las poblaciones tienen derecho a conocer y decidir sobre estos riesgos, especialmente frente a otras opciones de prevención y vacunación que no los implican. (…)

Fuente: https://confraternizarhoy.com.ar/uncategorized/vacunas-transgenicas/

Ciencia, farmacéuticas y las causas de las pandemias

Una investigación argentina confirmó que la agenda académica en salud y biomedicina está muy condicionada por el sector privado, en especial por las grandes farmacéuticas. Llaman a debatir el modelo científico hegemónico, el rol de las revistas del sector, las formas de evaluación y apuntan a las causas ambientales de las epidemias.

La agenda que marca el negocio

13 de octubre de 2021

Por Darío Aranda

«El estudio de patógenos y vectores biológicos relacionados con las últimas epidemias y pandemias queda en un lugar marginal. Se dejan de lado abordajes centrados en la prevención y en el estudio de los factores socio-ambientales vinculados con el origen y progresión de las enfermedades», es una de las conclusiones de un grupo de investigadores argentinos que cuestiona, en un publicación científica, cómo las grandes empresas farmacéuticas condicionan la agenda de la investigación académica. Afirman que las revistas científicas más importantes dejan de lado las causas de las enfermedades y pandemias, cuestionan el modelo científico hegemónico y proponen alternativas que privilegian el trabajo colaborativo y a las sociedades.

“¿Sobre qué hombros se para la investigación en salud? Determinando los actores claves y los contenidos de la agenda global de investigación biomédica”, es el título del artículo científico, publicado en la revista PlosOne, en el que se analizaron más de 90.000 papers académicos del periodo 1999-2018.

Una de los interrogantes iniciales fue cómo se decide qué investigaciones en salud y biomedicina se priorizan a nivel mundial. «Responder esta pregunta es relevante en cualquier contexto, y en medio de una pandemia como la que estamos atravesando resulta indispensable», explican los autores Federico Testoni, Mercedes García Carrillo, Marc-André Gagnon, Cecilia Rikap y Matias Blaustein, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Y responden: «Estar mejor preparades para futuras pandemias requiere priorizar la salud integral de las personas. Sin embargo, la agenda global de investigaciones en salud se encuentra influida por los intereses privados de grandes farmacéuticas, que priorizan los temas más rentables».

La investigación precisa que la agenda predominante en salud y ciencias biomédicas (SCBM) está basada mayormente en biología molecular (40 por ciento), con una inclinación hacia la investigación en cáncer y temáticas cardiovasculares (15 y 8 por ciento, respectivamente). Los trabajos sobre patógenos y vectores biológicos son marginales. «La agenda de investigación prioriza la intervención farmacológica por sobre el estudio de los factores socio-ambientales que influyen en la aparición o progresión de las enfermedades, y el estudio de enfermedades infecciosas resulta marginado», explicó Matías Blaustein, biólogo, investigador del Conicet y coordinador del Grupo de Biología de Sistemas y Filosofía del Cáncer (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales). Y remarca que las grandes farmacéuticas apuntan a una «perspectiva reduccionista que prioriza la intervención terapéutica» que favorece al mercado de medicamentos de esas mismas empresas.

El trabajo da un paso más y presenta nombres propios: afirma que las agendas investigación de las farmacéuticas como Roche, GlaxoSmithKline, Pfizer, Merck, AstraZeneca y Amgen Inc, entre otras, están entrelazadas con las de las principales instituciones académicas de los países centrales, donde influyen en la orientación de las agendas de investigación de todo el mundo.

Los investigadores recuerdan que no es novedad que las investigaciones financiadas por empresas pueden generar conflictos de interés. Citan el caso de la industria del azúcar financiando investigaciones odontológicas, las tabacaleras con estudios que desligaban culpas de enfermedades, y, más reciente, «investigaciones» de Monsanto-Bayer desmintiendo que el herbicida glifosato produce cáncer (hecho señalado por cientos de investigaciones independientes de una decena de países y por la Organización Mundial de la Salud).

En sintonía con medios de comunicación y discursos públicos, los investigadores alertan que la mayor parte de la discusión pública (y de la intervención científica) pasó y pasa casi totalmente por abordar las consecuencias de la pandemia y muy poco por las causas. «Se revela una ausencia casi total de publicaciones referidas a enfermedades infecciosas y provocadas por virus patógenos (como el Sars-CoV-1 y el Mers-CoV), bacterias u otros microorganismos y vectores biológicos (por ejemplo, murciélagos). Estos resultados proveen evidencia de que existe un cúmulo de enfermedades que son marginadas de la agenda de investigación global en salud», afirma Cecilia Ripak.

El grupo de investigación señalan que, si estos temas hubieran tenido mayor espacio en la agenda científica, «no es para nada descabellado pensar que se habrían aumentado las chances de producir antecedentes valiosos para prevenir o tratar la actual Covid-19 de manera más eficaz». Y destacan que, curiosamente, los pocos artículos científicos (que alertaba de la existencia de grandes reservorios de coronavirus y preveían una «bomba de tiempo» previo a la pandemia) se publicaron en revistas que no pertenecen a las «de mayor factor de impacto académico».

Entre las conclusiones de la investigación se destaca la necesidad de una agenda de investigación científica más balanceada, junto a enfoques que consideren los factores socioambientales asociados a la transmisión de enfermedades. De esta forma «se podría contribuir a estar mejor preparados para prevenir y tratar distintas patologías, mejorando los resultados en salud». Y, para el modelo científico en general, destacan la necesidad de superar la competencia entre investigadores y emprender una profunda redefinición de los sistemas académicos de evaluación: «Así, quizás, logremos desterrar esa búsqueda de vínculos con privados que se ofrece como solución sin dar cuenta de sus consecuencias en materia de marginación de temas de investigación centrales para la salud».

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/374358-la-agenda-que-marca-el-negocio?fbclid=IwAR35RrpytUB7jHL50Oz5do-YHtrJpxSkdcmo4LgHaoOldOskOR4E1Ij6MOg

Matías Blaustein
Ayer pao i0l7as7 017:5c8f2h 

Gracias Dario Aranda por esta nota sobre nuestra investigación recientemente publicada en Plos One junto a Fede Té Mechi G. Carrillo Marc-André Gagnon y Cecilia Rikap:

‘Una de los interrogantes iniciales fue cómo se decide qué investigaciones en salud y biomedicina se priorizan a nivel mundial. «Responder esta pregunta es relevante en cualquier contexto, y en medio de una pandemia como la que estamos atravesando resulta indispensable», explican los autores Federico Testoni, Mercedes García Carrillo, Marc-André Gagnon, Cecilia Rikap y Matias Blaustein, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Y responden: «Estar mejor preparades para futuras pandemias requiere priorizar la salud integral de las personas. Sin embargo, la agenda global de investigaciones en salud se encuentra influida por los intereses privados de grandes farmacéuticas, que priorizan los temas más rentables».’

Nota completa en Página/12: https://www.pagina12.com.ar/374358-la-agenda-que-marca-el…

Dario Aranda
Trabajo realizado por investigadores de CONICET Dialoga Universidad de Buenos Aires Exactas UBA Económicas UBA FILO UBA

Comprobamos que hay dos éticas entre los científicos/as  y también entre profesionales y otras trabajadores porque no pueden dejar de conocer consecuencias de su actividad como las del fracking.

Vaca Muerta: un modelo energético a base de contaminación

Por Mariángeles Guerrero Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas .

– Basureros con residuos tóxicos, incendios, accidentes petroleros y sismos configuran un peligro para la salud de la población. Desde el Estado continúa la apuesta por el desarrollo hidrocarburífero más grande del país, a pesar de las consecuencias ambientales, sociales y sanitarias.


¿Es posible un modelo de “soberanía energética” sin respetar derechos? En 2013, el acuerdo YPF-Chevron comenzaba a consolidar el megaproyecto Vaca Muerta en la patagonia argentina y era presentado discursivamente como un “milagro” que potenciaría la soberanía en términos de energía. Siete años después, un nuevo anuncio del Plan Gas muestra que -pese al repudio del extractivismo en términos socioambientales-, para los distintos gobiernos Vaca Muerta sigue siendo una apuesta ligada a un concepto de desarrollo que soslaya el cuidado de la vida y la salud.

ABC y discurso oficial

Los reservorios llamados “shale” son aquellos en las que el petróleo o el gas está atrapado en las rocas en forma de gotas microscópicas. Estas rocas no son lo suficientemente permeables y, para realizar la extracción, hay que recurrir al fracking o fractura hidráulica. Esta tecnología consiste en la inyección a alta presión de agua, arena y productos químicos en el suelo -a una profundidad que oscila entre 2500 y 4000 metros-, con el fin de incrementar la permeabilidad y mejorar la extracción. También incluye perforaciones horizontales.

Vaca Muerta es la formación de “shale” más grande del país. Abarca una superficie de 30 mil kilómetros cuadrados que se extiende por cuatro provincias: Neuquén, Río Negro, Mendoza y La Pampa. En ese territorio viven 21 comunidades mapuches.

“Vamos a volver a poner de pie a un país que había quedado muy lastimado», dijo Alberto Fernández a mediados de octubre, durante el anuncio del Plan Gas en Loma Campana (Neuquén). «Vaca Muerta es la oportunidad de convertirse en exportador neto de energía», prometió Miguel Galuccio en junio, en sintonía con el discurso que mantuvo en 2013, cuando era el CEO de YPF y Vaca Muerta se presentaba como el as de la política económica y energética. Prometía una política con “impacto ambiental cero”.

Sin embargo, también por esos años, comunidades originarias, activistas, ambientalistas, personas vinculadas a la vida académica y a la investigación comenzaron a visibilizar las consecuencias del fracking. Esa técnica que se conoce desde los años 50, pero que en Argentina se utiliza de forma intensiva y comercial a partir de 2014, en la formación de Vaca Muerta como su enclave más importante.

Formas de vida diferentes

“El conocimiento mapuche tiene una forma de vida muy relacionada con el lugar, en el cual no nos ubicamos como el centro de la existencia sino agradeciendo y con un gran respeto por el equilibrio de la naturaleza y por cada una de las vidas que existen”, relata Lefxaru Nahuel de la Confederación Mapuche de Neuquén.

“La industria petrolera y particularmente el fracking es todo lo contrario a esa forma de vida. Dinamita el subsuelo, destruye las napas de agua, elimina las plantas y los animales que hay en el lugar y contamina de una manera feroz. No solo que destruye el lugar sino que destruye cualquier posibilidad de futuro”, denuncia.

El uso del agua, la sismicidad inducida, los basureros con residuos altamente tóxicos y las emisiones de carbono conforman una agenda propia y variada de amenaza y defensa de los recursos naturales y de las poblaciones que habitan esos territorios. Los incendios, los derrames y las explosiones también encienden la alarma sobre esta forma de extractivismo.

Agua y sismos

Según el informe “Externalidades del Megaproyecto Vaca Muerta”, elaborado en 2017 por Martín Álvarez Mullally, Lisandro Arelovich, Fernando Cabrera y Diego di Risio, la extracción del gas y petróleo no convencional utiliza mayores volúmenes de agua que el convencional: puede emplear de 9 a 29 millones de litros por cada pozo. Desde el Estado y las empresas relativizan esa cifra, aduciendo que es un porción ínfima de la demanda provincial de agua. Al dato del volumen se suma un interrogante: ¿cuál es el tratamiento que recibe el agua una vez utilizada, la llamada “agua de retorno”?

“Entre el 20 y el 80 por ciento de ese agua puede volver a la superficie”, indica Fernando Cabrera, integrante del Observatorio Petrolero Sur (Opsur) y uno de los autores del informe. “Ese líquido vuelve con elementos propios de la tierra que desconocemos”, agrega. Es decir: hidrocarburos, metales pesados e incluso posibles sustancias radiactivas contenidas en el subsuelo.

La inyección de un caudal importante de agua a alta presión, la extracción de ese líquido y la disposición final en sumideros subterráneos significa un problema en términos de residuos y también a nivel del subsuelo. Estos mecanismos impactan ocasionando sismos en zonas no sísmicas, como en el pueblo neuquino de Sauzal Bonito. “Una de las cosas que hacen prever que los sismos están relacionados con la intervención humana es que su epicentro ocurre a 3000 o 4000 metros de profundidad, cuando los sismos tienen un epicentro mucho más profundo”, explica Cabrera. Desde el gobierno provincial prometieron 20 sismógrafos para medir el impacto de la industria hidrocarburífera, pero hasta ahora solo llegaron dos.

Basureros petroleros

Otro de los problemas son los basureros donde se disponen los desechos que genera la explotación. A fines de 2018, Greenpeace descubrió que la compañía Treater S.A., proveedora de empresas petroleras internacionales, estaba desechando residuos industriales tóxicos provenientes del fracking en piletones de un tamaño equivalente a 15 canchas de fútbol. “En Vaca Muerta hay más de mil pozos y cada uno genera entre 600 y 850 metros cúbicos de residuos que circulan hasta las plantas tratadoras, atravesando ciudades, comunidades, zonas productivas y cuerpos de agua”, advierten desde Greenpeace. “Estos desperdicios se descartan directamente sobre el suelo y sin tomar medidas de seguridad, como si fueran verdaderas cloacas petroleras”, aseguran.

Greenpeace aportó un muestreo de los residuos de los basureros tóxicos donde se encontraron metales pesados como plomo y bario con alto impacto en el ambiente y en la salud. En los lodos que conforman los residuos de la perforación también se hallaron metales pesados y elementos radioactivos como radón o uranio de origen natural.
“Estas sustancias tóxicas se liberan al aire o al agua y, además de los efectos sobre la salud causados por el impacto de las emisiones en el aire y el agua, tienen efectos sobre el ambiente. Más del 40 por ciento de las sustancias causan impactos que dañan a la vida acuática y a la fauna”, afirman desde la organización ambiental.

“El fracking extrae petróleo y gas de una manera mucho más difusa y complicada. Ese rompimiento de la piedra libera el gas y el petróleo y también el agua contaminada que se utiliza para la ruptura, donde se usan distintos químicos. Es por eso que es tan contaminante la extracción petrolífera y de gas en Vaca Muerta”, argumenta Leonel Mingo, de Greenpeace, en diálogo con el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. Mingo indica que actualmente se encuentran a la espera de un fallo judicial en relación a las denuncias presentadas por los basureros tóxicos de Vaca Muerta.

El referente de la ONG también aludió además a la emisión de gases de efecto invernadero. En este sentido, sostuvo que “la principal emisión de gases del efecto invernadero proviene de los combustibles fósiles: gas, carbón, petróleo”. Estima que Vaca Muerta generará 50.000 millones de toneladas de dióxido de carbono durante toda su vida útil. En ese marco, recordó los compromisos internacionales de Argentina en disminuir las emisiones, tal como lo establece el Acuerdo de París. “Es imposible que pueda reducir los gases de efecto invernadero mientras se siga apostando a la generación de energía a través de los combustibles fósiles”, afirmó Mingo.

Derrames

Otra arista del problema tiene que ver con los accidentes y derrames ocurridos en Vaca Muerta y donde, como en las otras situaciones, el Estado provincial y las empresas desdibujan las consecuencias y las responsabilidades.

En Loma Campana, epicentro del megaproyecto operado por YPF-Chevron, el 2 de septiembre de 2014 se produjo un derrame petrolero durante 16 horas. Cerca de allí se encuentra la comunidad mapuche Campo Maripe.
“La gran presencia de comunidades en esas zonas se debe a la Campaña del Desierto, en la cual fuimos desplazados de los lugares que eran fértiles porque eran pretendidos por el valor exportador. Ahora vivimos en estos lugares donde hemos sobrevivido con la pequeña ganadería caprina y las huertas y son pretendidos por las petroleras”, explicó Lefxaru Nahuel.
Los “accidentes” se repiten año a año. En 2015 en la localidad de Allen explotó el pozo EFO 280, operado por Yacimientos Petrolíferos del Sur (YSUR, una subsidiaria de YPF).

En 2016 se conoció lo que YPF informó como un “derrame menor” en la localidad de Fernández Oro, zona de producción de manzanas y peras rionegrinas. El Departamento Provincial de Agua de Río Negro constató “la pérdida de 240.000 litros de agua de inyección con alto grado de salinidad, con presencia de hidrocarburos y con valores altamente tóxicos para los cultivos y las napas”, según refiere Fernando Cabrera en su artículo “Vaca Muerta, entre el desastre socioambiental y los argumentos ecologistas”.

En octubre de 2018, en Bandurria Sur, donde operan YPF y la estadounidense Schlumberger, un derrame de petróleo duró 36 horas. La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Greenpeace cuantificaron 77 hectáreas afectadas, mientras que la Subsecretaría de Ambiente de Neuquén aseguró que fueron 45. La misma dependencia oficial indicó que, entre 2015 y 2018, ocurrieron 3368 “incidentes ambientales” por la explotación petrolera en Vaca Muerta. En septiembre de 2019 se incendió el pozo LLL X-2 de YPF en Loma La Lata, en Neuquén, a escasos metros del lago Los Barreales. Fueron necesarios 24 días de trabajo para apagar el fuego y frenar los derrames.

Falta de control y daños irreparables

“En la meseta de Neuquén hay familias que no acceden al gas, pero a la noche se ven los venteos de gas de las empresas que están extrayendo a pocos kilómetros. El objetivo de Vaca Muerta no es proveer ni abastecer de una mejor calidad de vida a la gente que vive acá sino continuar el saqueo, el empobrecimiento y la contaminación”, define Lefxaru Nahuel.

Impactos en el agua, el aire y la tierra. Afectación de la salud, el territorio y la vida. El desarrollo del proyecto energético de Vaca Muerta se basa en la vulneración de derechos de las y los pobladores. “Sin embargo, ninguna investigación judicial ha prosperado porque hay un blindaje mediático y político hacia las empresas”, señalan desde la Confederación Mapuche. “La falta de control ambiental es una de las garantías que les da el gobierno provincial en detrimento de los derechos del Pueblo Mapuche. Que no hayan avanzado las causas judiciales es una muestra de eso”, dice Lefxaru Nahuel. Y, una vez más, advierte: “Ojalá haya justicia porque las consecuencias y los daños son irreparables”.

http://odhpi.com/vaca-muerta-un-modelo-energetico-a-base-de-contaminacion/
Fuente: https://rebelion.org/vaca-muerta-un-modelo-energetico-a-base-de-contaminacion/

En consecuencia, urge que las/los trabajadores emerjan como subjetividades colectivas en rebelión contra el sistema mundo capitalista y sus locales. Sólo es imprescindible territorializarse o sea crear las interrelaciones sociales que el capitalismo aplasta y concretarlas a partir de afirmarse en sus respectivas dignidades humanas. Será contribuir a la recuperación de la ética de hermanamiento tanto con comunidades y pueblos, naciones como con la Madre Tierra. 

 

Alternativas emancipatorias

Consideremos como nuestro desafío fundamental que una creciente mayoría supere su disociación psíquica y asuma su dignidad ante el imperativo de frenar la acumulación gran capitalista por causar el constante agravamiento de las emergencias socioeconómica del 99% y socioecológica cuya expresión más contundente es la climática. Es plantearse el viraje de nuestro centrarnos en ir contra el ajuste y en anular/suspender el pago de la deuda externa pública al de frenar y erradicar los extractivismos y también la sustitución de:

La civilización petrolera

7 de noviembre de 2005

La presencia de reservas petroleras en los países del Sur les ha obligado, en la mayoría de casos, a caer en el círculo infernal del endeudamiento externo, pues al tener petróleo, se convierten en objetos de crédito internacional, el mismo que en muchos casos es invertido en desarrollo de la propia industria petrolera. Ha significado una ruptura de las economías locales… pero sobre todo, ha significado la ocupación física de países ricos en yacimientos petroleros, a través de guerras directas como ha sido en el caso de Irak y Afganistán; de presencia militar en zonas estratégicas alrededor del mundo o de tratados comerciales

RESISTENCIA Número 56
BOLETÍN DE LA RED OILWATCH 
Septiembre del 2005

Estimad@s amig@s:

Oilwatch quiere empezar un debate sobre la civilización basada en combustibles fósiles, especialmente petróleo que ha dominado la vida de la mayoría de las sociedades en el siglo XX, y que continúa con su dominio hasta nuestros días.

En este primer boletín dedicado a este tema, se identifican algunos de los impactos que esta forma civilizatoria Ha tenido en la economía, la salud, el medio ambiente y la soberanía de las naciones

Esperamos que el debate continúe en futuros boletines, y que con su contribución podamos sentar las bases para pensar que clase de sociedades queremos construir en el futuro.

1. La civilización petrolera

Oilwatch

La economía del siglo XX ha estado marcada por el petróleo. En el petróleo se ha sustentado un modelo agrícola ampliamente dependiente de combustibles fósiles, ha dado paso a un nuevo concepto urbano en el que el automóvil es el factor determinante para su diseño. Se ha generado toda una gama de nuevos productos derivados de petróleo altamente contaminantes, tanto en el proceso de producción como en su eliminación.

El petróleo es el responsable de la sobre explotación del trabajo humano, porque creó el trabajo nocturno, y con él, la ruptura del concepto de familia como se lo conocía antes.

El petróleo ha permitido el desarrollo de la globalización y ha acelerado su crecimiento.

En los países productores de petróleo, sobre todo aquellos del Tercer Mundo, su extracción ha significado destrucción ambiental, graves afectaciones a la salud, violación a los derechos humanos tanto de las poblaciones que viven en la zona de influencia de los campos petroleros, como de los trabajadores de esta industria.

La presencia de reservas petroleras en los países del Sur les ha obligado, en la mayoría de casos, a caer en el círculo infernal del endeudamiento externo, pues al tener petróleo, se convierten en objetos de crédito internacional, el mismo que en muchos casos es invertido en desarrollo de la propia industria petrolera. Ha significado una ruptura de las economías locales, por la llamada “enfermedad holandesa”, es decir, que el flujo financiero generado por las exportaciones petroleras, estimula las importaciones, en muchos casos de objetos suntuarios, a costa de la producción local.

Pero sobre todo, ha significado la ocupación física de países ricos en yacimientos petroleros, a través de guerras directas como ha sido en el caso de Irak y Afganistán; de presencia militar en zonas estratégicas alrededor del mundo o de tratados comerciales; dependiendo de las condiciones en las que se vive en cada país.

La industria petrolera ha cambiado además la forma de hacer la guerra. Pues la energía del petróleo permite la movilidad de tropas a nivel marítimo, terrestre y aéreo, así como la creación de nuevas armas, lo que ha dado lugar a un complejo militar industrial controlado por unos pocos países.

El petróleo ha atentado en contra de la soberanía de los Estados poseedores de este recurso, con el surgimiento de las grandes empresas petroleras transnacionales. Estas empresas son apoyadas por sus gobiernos, para asegurarles un acceso seguro y barato en los países que han sido sus ex colonias y que consideran son sus neo colonias. Esto lo hacen a través de acuerdos comerciales, chantajes posibilitados por el endeudamiento externo, o simplemente a través de la ocupación militar.

El poder que tienen las grandes empresas petroleras es tan grande, que supera al poder de los Estados, y son los que imponen las políticas energéticas en el mundo. Así tenemos que en el año 2002, las más grandes empresas petroleras (ExxonMobil 182,5, Shell 179,4 – BP 178,7 – TotalFinaElf 96.9 – ChevronTexaco 92,0 mil millones de dólares respectivamente) obtuvieron mayores ganancias que los 5 primeros Estados exportadores de petróleo (Arabia Saudita 55 – Rusia 44,3 – Noruega 29,8 – Venezuela 19,7 – Irán 18,7 mil millones de dólares respectivamente)

Este poder ha llegado a su punto más alto con la administración de Bush, en el que tenemos un Presidente, un Vicepresidente y una Ministra de Estado provenientes de la industria petrolera.

En todo caso, el petróleo ha creado una sociedad de desperdicio que está llevando al planeta al borde del colapso por fenómenos tales como el calentamiento global, la imposibilidad de deshacerse de los desechos producidos por la petroquímica, la generación de un sistema alimentario altamente dependiente de combustibles fósiles, y que nos hace vulnerables a posibles agotamientos del recurso petrolero.

A pesar de ello, todas las predicciones indican que la demanda energética va a incrementar en las próximas décadas, y el petróleo seguirá jugando un rol predominante. De acuerdo a datos de la OPEP, la demanda de petróleo aumentará a 12 millones de barriles al día (89 mb/d) entre 2002 y 2010, con un crecimiento anual promedio de 1,5 mb/d, es decir un porcentaje de 1,8% anual durante ese período. En la década siguiente, predice la OPEP, la demanda crecerá a de 17 mb/d (106 mb/d) hacia el 2020, y luego otros 9 mb/d (115 b/d) para el 2025.

Estas predicciones no toman en cuenta que la sociedad demanda cambios, que los impactos del cambio climático provocados por la quema excesiva de combustibles fósiles son cada día más frecuentes y más severos, y que ya están atacando al corazón del modelo petrolero, como es la zona del Golfo de México estadounidense, que varios movimientos están demandando la construcción de sociedades sustentables, y que en muchos casos se están gestando a nivel local. Que el número de personas envenenadas por plaguicidas (cuya materia prima es el petróleo) ha hecho que se esté ya trabajando por modelos agrícolas alternativos. Que el Planeta necesita cambios.

Por todas estas razones, es indispensable que pensemos en una sociedad post petrolera, en la que no se piense únicamente en sustituir el petróleo por otros materiales, pero que mantenga el dominio de las transnacionales sobre el sistema energético y alimenticio, el mismo que es sustentado por la banca multilateral. Al contrario, tenemos que pensar en un mundo sustentable, en el que las comunidades humanas sean las principales actoras.

A continuación vamos a analizar algunas características del legado que nos deja la civilización petrolera.

Referencias

Barreda, A. 2004. Atlas Mundial de Petróleo. Oilwatch.
Paying the pipers. Octubre 2003. New Internationalist No. 361.
OPEP, 2004. Oil Outlook to 2025. OPEC Review Paper

Destacamos sólo las características referidas a la necesidad de erradicar la agricultura industrial propulsando la campesina:

(…)7. Los verdaderos costos de los sistemas industriales de producción de alimentos

· 1 000 toneladas de agua se necesitan para producir una tonelada de granos 
· 10 unidades energéticas se gastan por cada unidad de energía alimenticia en nuestra mesa
· 1 000 unidades energéticas son usadas por cada unidades energéticas en alimentos procesados 
· 17% del total de energía usada en los Estados Unidos es para la producción y distribución de alimentos, contabilizando un 20% del total de transporte entro del país; sin tomar en cuenta el total de la energía usada en la importación y exportación de alimentos.
· 12,5 unidades energéticas se desperdician por cada unidad energética en alimentos transportados miles de kilómetros.
· 20% de todos los gases con efecto invernadero vienen de la agricultura.
· US$ 318.000 millones del dinero de los contribuyentes fueron a los subsidios a la agricultura en los países de la OECD en el 2002, mientras que más de 2.000 millones de campesinos en el tercer Mundo sobreviven con 2 USD al día.
· 90% de los subsidios a la agricultura benefician a las grandes corporaciones a los grandes agroexportadores; mientras que 500 granjas familiares tiene que cerrar cada semana en los Estados Unidos. 
· El excedente de comida subsidiada que se destina al Tercer Mundo genera pobreza, hambre y mendicidad a gran escala.

8. Algunos beneficios de los sistemas productivos sustentables

· 7 de cada 10 unidades energéticas se ahorran al cambiar hacia una agricultura orgánica
· De 5 a 15% de las emisiones globales se podría reducir con un manejo orgánico del suelo 
· 5 toneladas de las emisiones de dióxido de carbono desaparecen por cada tonelada de fertilizante nitrogenado que es eliminado. 
· Los pequeños productores agrícolas son entre 200 y 1 000% veces más productivos que los grandes agricultores. 
· Comprar comida en mercados locales de alimentos genera 200% más para la economía local que comprar comida en las cadenas de supermercados.
· El dinero gastado con un proveedor local vale 400% más que el que se gastaría con un proveedor alejado del logar.

Fuente: ISIS 2005

9. Los efectos de los agroquímicos y otros contaminantes derivados del petróleo en la salud

Se calcula que el número de muertos anuales por intoxicación por agrotóxicos, especialmente plaguicidas, es de 200.000 personas.

Se llama pesticida o plaguicida al amplio conjunto de sustancias químicas, orgánicas o inorgánicas, o substancias naturales que se utilizan para combatir plagas o vegetales. 
Se emplean para eliminar insectos, ácaros, hongos, roedores, caracoles, gusanos, etc. También como defoliantes, desecantes, agentes para reducir la densidad, evitar la caída y/o deterioro de la fruta, entre otros.

Se agrupan según sus usos en: Insecticidas, fungicidas, herbicidas, nematicidas, acaricidas, defoliantes, rodenticidas, anticripotogámicos y otros.

Otros derivados de hidrocarburos que están generando impacto ambiental son los fertilizantes. Estos están perturbando los ecosistemas costeros, produciendo peligrosos florecimientos de algas, mejillones de río o la matanza de peces.

Otros de los contaminantes nocivos son el dióxido de azufre, las partículas en suspensión (hollín, cenizas y humo del fuego), el monóxido de carbono de las emisiones de los vehículos y el plomo, sobre todo de las emisiones de los vehículos que queman gasolina con plomo.

La exposición humana a contaminantes orgánicos persistentes (COP) se da de distintas formas, por ejemplo en los alimentos, sobre todo como residuos de plaguicidas como el hexaclorobenceno (HCB) o los policlorinados de bifenilos (PCB); por motivos ocupacionales, como entre los trabajadores agrícolas que rocían los cultivos con plaguicidas; y a raíz de accidentes, como derrames.

Los COP son compuestos orgánicos de larga vida en el medio ambiente que con el tiempo experimentan alteraciones biológicas, y por lo tanto tienen una alta peligrosidad ya que tienden a acumularse en el tejido graso de los animales y los seres humanos. Escalan la cadena alimentaria, cada vez en mayor concentración a medida que un organismo devora a otro inferior, alojándose finalmente en los seres humanos y en los grandes predadores como los osos polares y los lobos. Una vez en el cuerpo humano, imitan la función de los compuestos esteroides, como las hormonas, lo que lleva a la perturbación del sistema endocrino. Esa perturbación puede dañar la salud reproductiva, causando esterilidad, malformaciones congénitas, cánceres y abortos espontáneos, entre otros efectos adversos.

Algunos ecólogos usan el término “síndrome de perturbación ambiental” para identificar las condiciones ambientales en deterioro y las amenazas resultantes para la salud. Paul Epstein, de la Facultad de Medicina de Harvard, enumera cuatro síntomas de este síndrome :

• El resurgimiento de enfermedades infecciosas, como fiebre tifoidea, cólera y neumonía, y el surgimiento de nuevas enfermedades, como la tuberculosis resistente a los medicamentos y los trastornos reproductivos en los seres humanos vinculados con las sustancias químicas industriales. 
• La pérdida de diversidad biológica y la pérdida consiguiente de posibles fuentes de nuevos fármacos y plantas alimenticias. 
• La declinación de polinizadores como abejas, pájaros, murciélagos, mariposas y escarabajos, que son indispensables para la reproducción de las plantas con flor. 
• La proliferación de algas dañinas a lo largo de las costas del mundo, lo que lleva a más brotes mortíferos de enfermedades como la ciguatera y el envenenamiento paralizador producido por la ingestión de mariscos.

Fuente: Los efectos de los agroquímicos y otros contaminantes en la salud. Sandra Miguez. Artículo publicado en Ecoportal.com

10. ¿Representan alternativas ecológicas los biocombustibles al petróleo?

Oilwatch

Dado que los países que han ratificado el Protocolo de Kyoto tiene que cumplir con ciertas obligaciones en relación a sus emisiones de CO2, y que en otros foros internacionales se han comprometido a reemplazar en un 20% el uso de gasolina y diesel por otras fuentes sustentables hasta el año 2020 (éste es el caso de los países miembros de la Unión Europea), han surgido una serie de industria, consultores y firmas especializadas que trabajan para convertir a estas obligaciones, en un negocio.

Lo que se prevé para el futuro es que aunque se vaya sustituyendo poco a poco a los combustibles fósiles por otras formas de energía, las empresas petroleras seguirán jugando el papel más relevante en esta sustitución, y utilizarán la misma infraestructura que tienen ahora, con algunas adaptaciones, por ejemplo en la distribución de combustibles para automóviles y otros transportes que requieren de este tipo de energía.

Se han identificado como alternativas al transporte motorizado las siguientes formas de combustibles: Gas natural, Hidrógeno, Biocombustibles, Combustibles biomasas-a-líquidos (BTL) y Gas licuado de petróleo.

Los biocombustibles

Varios países europeos han establecido metas para utilizar de manera creciente biocombustibles como sustitutos a la gasolina y el diesel.

Los biocombustibles incluyen el etanol y el biodiesel, que son obtenidos de cultivos agrícolas convencionales como oleaginosos, azúcar o cereales.

La Unión Europea ha establecido que para el año 2010, el 6% de los combustibles serán biocombustibles y se espera que para el año 2020, el porcentaje será del 8%.

Sin embargo, es muy poco probable que Europa dedique sus suelos a este tipo de cultivos.

En este nuevo escenario mundial, los países del Tercer Mundo están jugando un papel importante: ellos dan la tierra y su fertilidad, mano de obra barata y se quedan con todos los pasivos ambientales para el establecimiento de grandes plantaciones de las que se refinará los biocombustibles.

Tal como sucede con la industria petrolera, la creciente demanda europea por biocombustibles significará que el Tercer Mundo se convierta en la fuente de abastecimiento para esta nueva industria.

De hecho, al momento, el principal proveedor de bioetanol en el Reino Unido es Brasil.

Empresas dedicadas al negocio del biodiesel han puesto sus ojos en países de América Latina, África, Asia y el Pacífico pues consideran que en estos pueden conseguir materia prima a precios competitivos. De acuerdo a declaraciones hechas por el CEO de la empresa D1 Oils, ellos están ya trabajando con plantaciones de un cultivo llamado Jatropha para la producción de biodiesel desde Ghana hasta Las Filipinas, pasando por la India, Madagascar y África del Sur. Hasta el momento han establecido 267.000 Ha y tienen la intención de extenderse hasta 9 millones de Ha en el futuro.

De acuerdo al Consejo Británico para la Protección de Cultivos (BCPC) el uso de cultivos transgénicos para la industria de biocombustibles será inevitable.

Ya el Presidente Lula de Brasil ha declarado que la soya transgénica será usada para biocombustibles y la soya buena, para el consumo humano. Argentina también adelanta planes para transformar su soya transgénica en biodiesel.

La industria considera que para el procesamiento de biocombustibles, se tienen que construir grandes plantas de refinación cercanas a las zonas agrícolas o forestales, que es donde se encuentra la materia prima. Esto dependerá si el biocombustible se vende en su forma pura o en mezclas. Generalmente los biocombustibles se mezclan con gasolina o diesel convencional. Las formas de transporte serían similares a las que se utilizan en la industria petrolera.

Se predice que la industria petrolera, con el fin de mantener el control sobre la distribución de combustibles, entrará en acuerdo con estas nuevas empresas especializadas, ya que en muchos casos, la cadena productiva puede ser muy compleja.

Para refinar biodiesel se utiliza un método de transesterificación a través de un rompimiento catalítico de las cadenas de ácidos grasos del aceite crudo hasta transformarlo en alcohol éster (biodiesel) y glicerina.

¿Es este un negocio en el que todos ganan?

Aparentemente este es un negocio en el que todos ganan. Las emisiones europeas de CO2 disminuyen, los países del Tercer Mundo incrementan sus exportaciones mejorando la vida de las poblaciones rurales.

Sin embrago, la realidad es muy diferente.

Sobre el tema del cambio climático, se dice que durante el crecimiento de las plantaciones, estas absorben CO2. Esto sólo es verdad dependiendo de qué había en el suelo antes de que se establezca la plantación. Como la industria tiene planes de expandirse exponencialmente, es posible que esta ocupe zonas forestadas con vegetación primaria o secundaria, como sucede ya con las plantaciones de soya en Argentina (que van desplazando poco a poco a los bosques de quebracho en el Chaco), Paraguay (donde la soya reemplaza Pantanal, Mata Atlántica y Chaco) Aun más dramático es el caso del Brasil donde se reemplaza bosque amazónico, pantanal, mata atlántica, cerrado y catinga por soya. En todos estos casos, el balance de absorción de CO2 es negativo.

Pero por otro lado, el momento en que se quema el biodiesel se vuelve a generar CO2, como producto de la combustión.

Adicionalmente se generan otros gases que producen el efecto invernadero como producto del cultivo mismo, la refinación y la distribución del biocombustible. Entonces podemos decir que el uso de biocombustibles genera emisiones de CO2 y otros gases relacionados con el calentamiento global.

Sobre los beneficios sobre los países portadores de la materia prima, estos pueden ser muy nefastos.

En primer lugar tenemos la destrucción de bosques y otra vegetación originaria, tal como se describió anteriormente, pero además, la expansión masiva de estos cultivos significa un atentado a la soberanía alimentaria de los pueblos, porque estos dejan de producir alimentos para su población, con el fin de producir “combustible limpio” para los países europeos.

Así por ejemplo, en Argentina se planea incrementar la producción de soya a 100 millones de toneladas, lo que significará un altísimo costo ambiental y social para el pueblo argentino, como el despoblamiento del campo, la creciente deforestación y desertificación de los suelos, y por consiguiente a mayor hambre en las poblaciones por iniquidad social y crecientes desplazamientos de otros cultivos alimenticios.

Una agricultura a gran escala, como la que se requiere para cubrir la demanda por biocombustibles, es altamente demandante de insumos (derivados de petróleo), los que a más de producir mayores emisiones de CO2) son contaminantes ambientales.

Las predicciones para Brasil son más alarmantes, pues este país podría convertirse en el líder mundial en la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables, con todos los impactos que esto supone. Aunque en Brasil los biocombustibles han sido obtenidos de caña, la creciente expansión de la soya (¿transgénica?) hará inevitable una sustitución hacia este cultivo

Ya en días pasados, el gobernante español Zapatero anunció que a través de Repsol va a instalar una planta de biodiesel en León. Se predice que la materia prima se obtendrá cultivos oleaginosos y que vendrá de regiones donde “la mano de obra y la tierra sea barata y se permitan los cultivos transgénicos. Esto es, el Cono Sur.

Para buscar soluciones al modelo energético actual, no basta con pensar en soluciones tecnológicas o en sustituir una fuente energética por otra, sino en pensar en nuevas sociedades sustentables, descentralizadas y justas.

11. ¿ES LA NANOTECNOLOGIA UNA ALTERNATIVA VIABLE EN UNA SOCIEDAD POST PETROLERA SUSTENTABLE?

Una sociedad post petrolera no implica únicamente el cambio de materiales, sino un cambio civilizatorio total. Queremos en esta sección hablar de la nanotecnología, que podría ser considerada como una solución limpia a varios problemas de la sociedad actual.

La nanotecnología es un conjunto de técnicas usadas para manipular la materia en la escala de átomos y moléculas.

https://rebelion.org/la-nueva-ley-de-hidrocarburos-en-argentina-y-su-logica-incremental-para-beneficiar-exportaciones/ Se predice que el control a través de patentes será mayor con nanotecnología que lo que ha ocurrido con otras ramas tecnológicas.

Si hacemos una revisión de la historia de la tecnología en los últimos 500 años, podemos ver que toda nueva tecnología implica en un principio la desestabilización de la vida de los pobres y vulnerables, porque son revolcados por la demanda repentina de nuevas habilidades técnicas y diferentes materias primas. Por otro lado, crea oportunidades económicas para los más ricos.

Se identifican grandes problemas en relación a la nanotecnología: 


1: El control de las tecnologías de nano escala lo tienen las corporaciones. Tan pronto como se generalicen las manipulaciones en el nivel atómico, comenzarán a patentarse las tecnologías, insumos y procesos de nano escala.

2: Convergencia. Con base en la “unidad de la materia en la nano escala” (es decir, toda la materia puede reducirse a átomos y moléculas), científicos y gobiernos en Estados Unidos y Europa están desarrollando una estrategia para fusionar las ciencias (informática, biotecnología, nanotecnología y ciencias cognitivas). Puesto que todos los materiales y procesos operan “de abajo hacia arriba” (comenzando con átomos que se combinan para formar moléculas y las estructuras mayores), se piensa que se puede controlar eventos en la macro escala, manipulando eventos en la nano escala. Por ejemplo, en la nano escala, los científicos ya pueden sintetizar artificialmente moléculas de ADN. El ADN controla la formación de proteínas, que en última instancia determinan la salud y el comportamiento del organismo entero.

3: La nanobiotecnología que es la convergencia de ingeniería, biotecnología, biología y química, constituye el principal interés de los inversionistas en tecnologías de nano escala. Sus objetivos son:
1) Incorporar materiales no vivos a organismos vivos (para suministro de medicamentos, sensores que monitoreen la química sanguínea, etc.).
2) Creación de nuevos materiales sintéticos con componentes biológicos (como plásticos con proteínas incorporadas pensando en la auto regeneración del material).
3) Creación de vida artificial para desempeñar funciones industriales (como microorganismos que se alimentaran de los desechos de sustancias industriales, etc.). Algunos de estos organismos artificiales incorporarían materiales sintéticos nano diseñados.

Las partículas de nano escala se comportan de formas diferentes a las macro partículas del mismo material. Sólo reduciendo el tamaño, sin cambiar la sustancia, los materiales pueden ser más fuertes o más ligeros o más solubles al agua o más resistentes al calor o conducir mejor la electricidad. Una sustancia que luce roja si mide un metro, puede ser verde si la convertimos en nano partícula; algo que es suave y maleable en la macro escala, puede ser más fuerte que el acero en la nano escala.

La industria está explotando los cambios en las propiedades de los materiales en la nano escala para crear nuevos productos y nuevos mercados.

El impacto potencial de las nano partículas en el ambiente y en la salud humana es enorme. Un estudio realizado en mayo de 2004 reveló que las moléculas de carbono en nano escala pueden causar daño en el cerebro de los peces. Un estudio de 2003 sobre los efectos de los nano tubos de carbono en los riñones de ratones de laboratorio reveló que los nano tubos son más tóxicos que el polvo de cuarzo. Otros científicos han presentado resultados diferentes pero igual de inquietantes acerca de la toxicidad de los nano tubos.

Sin embargo, las nano partículas no están reguladas ¡por ningún gobierno en el mundo!

ETCGroup
Fines de agosto inicios de septiembre 2005
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/La-civilizacion-petrolera

Advertimos en nuestra actualidad social e internacional cómo se han profundizado y expandido el sistema cuyo modelo es la soja transgénica, los agrocombustibles y la ocupación económico territorial por vastos monocultivos transgénicos y megafactorías de animales transgénicos. Para peor, estamos sometidos masivamente a las experimentales vacunas transgénicas con la justificación de cuidar la humanidad del Covid19 .

En 2018 se señala: «el sistema agroalimentario mundial va invadiendo más y más espacios para establecer monocultivos, al aire libre o en invernaderos, saturados de agroquímicos y utilizando una mano de obra ultra-precarizada, a veces incluso en condiciones de semi-esclavitud o esclavitud abierta. Las condiciones de vivienda y salud que imponen son sumamente precarias, el calor (sobre todo en los invernaderos) es de los 40 grados y más, y el rocío de los agrotóxicos es constante (al grado de ser de los grupos más expuestos a los efectos envenenantes de los agroquímicos). Tras de sí, estas empresas van acumulando el acaparamiento de tierras, la contaminación de aguas (que es otro acaparamiento), la devastación del suelo, los bosques y el ambiente en general».

Editorial

Biodiversidad | 25 Abril 2018 | Biodiversidad 96 / 2018-2

(…)Estamos en un momento del mundo donde el sistema agroalimentario mundial va invadiendo más y más espacios para establecer monocultivos, al aire libre o en invernaderos, saturados de agroquímicos y utilizando una mano de obra ultra-precarizada, a veces incluso en condiciones de semi-esclavitud o esclavitud abierta. Las condiciones de vivienda y salud que imponen son sumamente precarias, el calor (sobre todo en los invernaderos) es de los 40 grados y más, y el rocío de los agrotóxicos es constante (al grado de ser de los grupos más expuestos a los efectos envenenantes de los agroquímicos). Tras de sí, estas empresas van acumulando el acaparamiento de tierras, la contaminación de aguas (que es otro acaparamiento), la devastación del suelo, los bosques y el ambiente en general. La obsolescencia programada hace de las infraestructuras  e instalaciones cascarones inútiles que infestan los espacios con fantasmas, con ruinas que son el símbolo del destino que nos tienen programado con tal de sumar ganancia tras ganancia.

Para el agronegocio nada importa: todo son costos externalizados y la sociedad en su conjunto pagamos para que las corporaciones sigan lucrando.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “el número de trabajadores activos en la producción agrícola mundial es de mil 300 millones de personas, lo que corresponde al 50% de la mano de obra en el mundo”. Lo contundente es que mientras “la fuerza de trabajo dedicada a la agricultura representa menos del 10% de la población económicamente activa en los países industrializados, alcanza el 59% en las regiones menos desarrolladas”.

Pero hay que resaltar que esa población trabajando empleada en el campo fue expulsada por el desplome de su actividad agrícola como efecto directo de la cauda de regulaciones y políticas públicas (y sus reglas de operación), surgidas de los tratados de libre comercio que están perturbando la vida de las comunidades y los pueblos debido a las ventajas comparativas que lograron imponer desregulando las disposiciones laborales y las medidas de protección al ambiente y la naturaleza.(…)

Fuente: https://www.grain.org/article/entries/5932-editorial

Reparemos que el acelerado e intensificado acaparamiento oligopólico de tierras confronta con las comunidades Mapuche que recuperan parte de su territorio. Veamos cómo se establece convergencia desde:

La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) es una entidad gremial de segundo grado, que nuclea a los sindicatos de prensa de la República Argentina.

Se encuentra adherida a la Confederación General del Trabajo (CGT), la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (FEPALC) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP). 

Porque consideramos que las luchas por los derechos de los trabajadores contra cualquier injusticia, que la defensa incondicional de la libertad de expresión y el libre ejercicio del oficio periodístico son pilares fundamentales sobre los cuales asentamos la tarea sindical que lleva adelante FATPREN, es que venimos trabajando para darle contenido a nuestra federación, fortaleciendo nuestros sindicatos de base y fundamentalmente nos propusimos trabajar para conseguir la reunificación de los Sindicatos de Prensa de Argentina.

 Campañas mediáticas contra
las comunidades originarias en Argentina

Parte del dossier CONTAMINACIÓN INFORMATIVA
Medios, extractivismo y soberanía

https://fatpren.org.ar/wp-content/uploads/2021/09/dci-270921.pdf

PERIODISMO EXTRACTIVO Y PUEBLOS INDÍGENAS

La criminalización de los pueblos originarios va de la mano de la ambición extractivista. El rol del poder mediático empresarial y sus estrategias discursivas.

* Por Darío Aranda
** Por Antonio Gaspar

“Denuncian vínculos de grupos mapuches con las FARC”, tituló el diario Perfil en un extenso artículo, referido al conflicto del Lof (comunidad) Resistencia Cushamen con la empresa Benetton. La nota, firmada por Cecilia Moncalvo, acusó: “A medida que aparecen más datos, la acción de (Facundo) Huala y su grupo puede ser leída como el germen de una forma violenta de protestar y de hacer política. Hay datos, como que en zonas limítrofes la Gendarmería envió más personal, mientras que diputados chilenos y periodistas y productores argentinos mencionan a las FARC como parte de la financiación del grupo (…). Abre interrogantes sobre una zona liberada previamente y de tráfico de armas de Argentina a Chile. Facundo Jones Huala sería el nexo”.

Dos días después, se produjeron represiones sobre el Lof Mapuche. Una fue por la mañana (en manos de Gendarmería). Otra por la tarde (policía de Chubut). Al día siguiente se produjo un tercer operativo violento. Fueron tres represiones en dos días. Una decena de presos. Otro tanto de heridos. Dos de gravedad. La imagen de Fausto
Jones Huala, con un balazo en el cuello, recorrió el país. A los pocos días, Clarín: “Facundo Jones Huala, el mapuche violento que le declaró la guerra a la Argentina y Chile”, fue el título de la nota, firmada por Gonzalo Sánchez. Citó en seis oportunidades voces oficiales del Ministerio de Seguridad de Nación, Cancillería y Secretaría de Seguridad. Todas voces en “off”, sin nombre ni apellido, que acusan al Lof Cushamen de hechos tan insólitos como ajenos a la realidad.

El resto es conocido. El gobierno de Mauricio Macri, con Patricia Bullrich a la cabeza, avanzó con represión y criminalización sobre comunidades mapuches. Numerosos medios de comunicación, como nunca antes, difundieron noticias sobre la supuesta peligrosidad de las comunidades indígenas, argumentaban que no reconocían al Estado argentino, que eran violentos, que querían un país nacido del separatismo y que eran financiados por grupos extremistas del exterior.

Ante la desaparición de Santiago Maldonado, en el marco de una represión de Gendarmería, el 1º de agosto, la ministra Patricia Bullrich apuntó contra los indígenas: “No vamos a permitir una república autónoma y mapuche en el medio de la Argentina”.
Amnistía Internacional, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) emitieron un comunicado para alertar sobre la “estigmatización y persecución al Pueblo Mapuche”. El texto, titulado “La lucha indígena no es delito”, cuestionó al Gobierno: “El Ministerio de Seguridad coloca a las reivindicaciones territoriales mapuches como amenazas para la seguridad social (…) El Estado privilegia los intereses de las petroleras y criminaliza al pueblo mapuche”. Lorena Maripe es werken (vocera) de su comunidad, en el corazón de Vaca Muerta, y a lo largo de los años realizó un curso en profundidad del rol de los medios de comunicación: “El tratamiento mediático es muy negativa para nuestro pueblo. Los grandes diarios, radios y canales de televisión generan una percepción sobre nuestro pueblo que no es verdad, se crea una demonización en contra nuestra”.

“Puelmapu” es el nombre que el Pueblo Mapuche le da su territorio, al este de la Cordillera de los Andes, desde antes de la conformación de los estados de Argentina y Chile. En tan amplio espacio, no existe una sola organización que reúna a las cientos de comunidades mapuches, que tienen diversas posturas políticas, ideológicas y
organizativas.

Ante tanta diversidad, es necesario precisar de qué comunidad u organización mapuche se intenta dar la noticia. La realidad está muy lejos de ese todo homogéneo que presentan los medios como “los mapuches”.

Por otra parte, entre los tópicos más comunes de los medios sobresale la supuesta chilenidad del pueblo mapuche. Desde hace décadas, distintas organizaciones indígenas aclaran que se trata de un pueblo que preexiste a la conformación de los estados nación.

“Un muerto y al menos dos heridos tras un enfrentamiento entre mapuches y Prefectura en Río Negro”, tituló Infobae el 25 de noviembre de 2017. El diario La Nación, con la firma de Loreley Gaffoglio, sentenció: “Un mapuche murió de un tiro en Villa Mascardi durante un enfrentamiento con Prefectura”. En el primer párrafo de la nota afirma que se trató de “un virulento enfrentamiento con armas de fuego” entre efectivos del Grupo Albatros y miembros de la comunidad mapuches Lafken Winkul Mapu. Por si quedaran dudas, en el segundo párrafo, la periodista destaca que se trató de “fuego cruzado”.

El diario Perfil también afirmó que se trató de “un enfrentamiento”. Clarín, con la firma del Claudio Andrade, tituló: “Un mapuche murió baleado tras un enfrentamiento con la Prefectura en Villa Mascardi”. Pocos meses después, las pericias judiciales confirmaron que solo un sector disparó y que Rafael Nahuel fue asesinado por balas de Prefectura.
No hay antecedentes de comunidades indígenas en Argentina que disparen contra efectivos. Sin embargo, numerosos periodistas repiten lo que les dicen “fuentes oficiales” (policiales o funcionarios de turno). Cualquier alumno de primer año de periodismo sabría que no se trató de una “muerte”, sino de un asesinato. No hubo “enfrentamiento” ni “contienda”: piedras de un lado, balas de fusil del otro. Y no se trató de “un grupo”, sino de una comunidad indígena (precisión no menor al momento de judicializar el conflicto).

El 22 de julio de 2017, una semana antes de la desaparición de Santiago Maldonado, once comunidades mapuches se reunieron en la localidad rionegrina de Aguada Cecilio. Declararon el estado de alerta y movilización por la emergencia territorial, denunciaron un proyecto de nuevo códigos de tierras (impulsado por el gobernador Alberto Weretilneck) que “abre las puertas a las empresas extractivistas” y repudiaron la “estigmatización de violento que recae sobre Facundo Jones Huala y su comunidad, expresada por el gobernador de Río Negro en medios públicos, que conlleva a la criminalizacion de la lucha de los líderes mapuches y referentes sociales”.

Llamaron a organizarse para una gran marcha mapuche, con el lema “petu mongueleiñ” (Estamos vivos). Casi en paralelo, comunidades mapuches de Neuquén y de Río Negro se autoconvocaron en Junín de los Andes el 10 de agosto del mismo año. Emitieron un largo documento, con diversas demandas. Entre ellas, sobresalían el pedido
de justicia por Santiago Maldonado, el repudio al accionar de Gendarmería “utilizada como fuerza de represión contra el pueblo” y uno especial sobre el rol de la prensa: “Condenamos la manera artera de cómo el poder mediático empresarial crea estigma, rótulos, prejuicios y promueve el odio racial contra el pueblo nación mapuche”.

Nilo Cayuqueo es un histórico y activo militante de los derechos de los pueblos originarios, miembro de la comunidad mapuche La Azotea, en Los Toldos, e integrante de la Mesa de Pueblos Originarios de Buenos Aires. Cayuqueo marca un punto de inflexión en “la educación que el Estado argentino comenzó a implementar alrededor de 1860”. Señala que allí comienza con más fuerza el objetivo político de descalificar la cultura del Pueblo Mapuche, justificar la invasión y el genocidio por parte del Estado. “Para ello inventaron términos descalificadores, como salvajes, sanguinarios, crueles”, precisa.

Y hace el puente con el presente: “Los grandes medios son descendientes de aquellos que se fundaron al amparo del Estado y las oligarquías que se fueron conformando, continúan de la misma manera con un plan más sistemático y con muy poca ética profesional, la tarea de desinformar, tergiversar, justificar ese genocidio y negar los derechos del Pueblo Mapuche, contra todos los pueblos originarios de Argentina”.

Ante la calificación de “violentos”, Cayuqueo afirma que “es la vieja táctica de acusar al otro para justificar el desalojo y la apropiación totalmente ilegal de las tierras ancestrales de los pueblos originarios”. Y precisa: “Los periodistas protegidos y bien pagados por esos medios actúan con total impunidad. No divulgan nada de la violencia estatal, de la policía, la Gendarmería o cualquier otra fuerza represiva”.

Un aspecto ausente en las coberturas periodísticas es por dónde puede pasar la solución de los conflictos territoriales. Y la respuesta indígena suele ser simple: “Que se respete la ley”.

Argentina tiene frondosa legislación que favorece a los pueblos indígenas: desde la Constitución Nacional (Artículo 75, inciso 17), constituciones provinciales, la Ley 26.160 (freno a los desalojos), Convenio 169 de la OIT y la Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas. La legislación vigente establece que los pueblos indígenas deben contar con “tierras aptas y suficientes” y que se debe realizar la “consulta libre, previa e informada” ante cualquier hecho que los pudiera afectar. De la mano de jueces y fiscales, esas leyes no se cumplen. Los beneficiados: petroleras, grandes estancieros, empresas del agronegocio y mineras. “No hay que olvidarse de que el Estado a través del Ejército fue de los primeros en invadir y hacer ‘megatoma’ de tierras de los territorios ancestrales del Pueblo Mapuche. Por eso exigimos una reparación histórica y la devolución de nuestros territorios usurpados a través del genocidio cometido en contra de nuestro pueblo. De ese tema ningún periodista de los principales medios quiere hablar”, cuestionó Nilo Cayuqueo.

MEDIOS COMUNITARIOS, EMPRESAS Y PERIODISTAS*

En mayo de 2019, ante una seguidilla de operativos represivos, la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) emitió un comunicado titulado “Repudio a la represión institucional contra la Nación Mapuche”. Denunció la represión del Gobierno nacional y de Chubut, y también abordó la situación de los y las periodistas: “Que reflexionen a la hora de difundir estas agresiones en la Patagonia, y cualquier conflicto que se desarrolle contra el pueblo trabajador y en beneficio de los más poderosos”. Resaltó el trabajo de un sector de la prensa: “Los medios alternativos y populares comenzaron con la difusión de la brutal represión”. El comunicado cuestionó: “Fueron muy pocos los medios de comunicación hegemónicos, privados y públicos, que aportaban información fehaciente”.

El comunicado remarcó que las represiones a los pueblos originarios “tienen muy pocos espacios en los medios de comunicación; son pocos las y los trabajadores de prensa que exigen a sus jefes editoriales poder transmitir esta información al resto del pueblo”.

ONG, PALABRAS IMPUESTAS Y DISPUTA DE SENTIDOS**

Se puede ser “terrorista”, un “falso indio” o en el peor de los casos un “indio incestuoso”. Calificativos, conceptos y palabras van emergiendo y formando un sentido común a través de los medios de comunicación que toman a las fundaciones y ONGs, con sus “especialistas”, como fuentes incuestionables.

“Nosotros venimos trabajando en procesos comunitarios de reflexión sobre determinados conceptos que no hace otra cosa que acotar los derechos de los pueblos indígenas”, dijo Juan Condorí, miembro del Consejo de Participación Indígena del Pueblo Diaguita, de Cachi, Salta. “El Pueblo Diaguita no participa en las actividades de fundaciones y ONGs porque nuestras organizaciones comunitarias son colectivas. Conceptos como ‘etnia’ van en contra de esos saberes comunitarios y acotan la continuidad histórica, de esa historia que se vincula con el presente. Son conceptos para invisibilizar. Borran nuestro sentir, nuestro entender el mundo. Mucho se habla de la disputa por la Tierra, pero también hay una lucha por borrar nuestra historia, nuestra identidad y hasta nuestra justicia; porque acá las políticas públicas y la Justicia sólo favorecen a un sector y son una herramienta de colonización. Entonces borran nuestra cultura, nuestros saberes y por eso somos ‘falsos diaguitas’. Y los medios de comunicación no hacen otra cosa que publicar esa mirada superficial porque no vivimos como antes de la colonización, pero tenemos nuestra territorialización, nuestros saberes, nuestra comunicación y construimos nuestra revalidación como pueblo indígena”, explicó Condorí.

Hace referencia concreta a dos periodistas porteños de Clarín y El Tribuno que publicaron una serie de notas que cuestionan lo originario de los actuales pobladores que están en conflicto territorial en Cachi. El nombre de Guadalupe Noble no extraña a los lugareños. Representa a la Fundación Grupo El Abra, que junto a la Fundación Runa consiguieron la subvención de 800 mil euros para el denominado “Proyecto Alto Valle Calchaquí- Gobernanza ambiental para colaborar con la mitigación del cambio climático”.

“El proyecto tiene tres ejes. Uno es el patrimonio cultural y natural, la estrella del proceso en marcha. Maneja conceptos desde la mirada sistémica-holística. Los otros dos son ambiente –la razón de la subvención y género, orientado al empoderamiento de la mujer rural”, informa la periodista Analía Brizuela, en Página 12. La pata local es Liliana Guitián, hija de una ex intendenta y militante de peso en el PJ salteño. Ella es la consulta de todos los medios para hablar de “mujer rural y campesina”, “ordenamiento territorial”, “patrimonio”, “desarrollo productivo”.
En la actualidad, ya tienen el compromiso de los intendentes de La Poma, Payogasta, Cachi, Seclantás y Molinos para comenzar el “ordenamiento territorial”. Iniciar por Cachi no es casualidad. Es un modelo que se está probando y que puede ser utilizado en todas las comunidades indígenas del país. En una entrevista a Vincent Brackelaire, que publica el Grupo El Abra, el sociólogo y asesor del Plan del Alto Valle Calchaquí, consultor “socioambiental” de la UE, en abril de 2020, dice algo inquietante: “El desafío de construir una región que podría volverse una referencia para muchos temas estratégicos para el futuro de Argentina, entre ellos, una nueva estrategia regional de turismo, la participación de las mujeres en el desarrollo regional, la planificación del territorio entre varios municipios, la valorización del patrimonio natural y cultural”.

La UE no realizó la consulta libre, previa e informada a los pueblos originarios básicamente porque son “falsos indios”. No se le puede consultar nada a alguien que es “invisibilizado”.

ORO BLANCO VALE MÁS QUE PUEBLOS ORIGINARIOS*

“Oro blanco”, es el sinónimo del litio para empresas y funcionarios que priorizan el dinero. “Recurso natural estratégico”, argumentan los científicos. “Nuestra vida”, resumen los pueblos indígenas. Políticos (de distintos colores) impulsan la explotación de litio; los jueces desconocen los derechos indígenas y sectores de la ciencia se ubican más cerca del extractivismo que de los pueblos originarios. El litio se encuentra en esas enormes planicies blancas que suelen ser foto de turistas, lugar de vida y trabajo de comunidades indígenas (Kollas y Atacama, en Jujuy y Salta).
El proyecto minero de litio Fénix entró en explotación en 1998. Está ubicado en el Salar del Hombre Muerto, Antofagasta de la Sierra (Catamarca), y está en manos de la multinacional FMC Lithium. Fue el comienzo de la minería de litio a escala en Argentina. A partir de fines de la década del 2000 comenzó una nueva etapa del mineral, con mayor llegada de empresas internacionales y políticas activas del kirchnerismo (y los gobiernos provinciales). La publicidad corporativa, y los gobiernos, llaman “triángulo del litio” a la región de la Puna de Argentina, Chile y Bolivia, que reuniría más del 80 % del litio del mundo.

Jujuy cuenta con dos proyectos en explotación, ambos iniciados en 2014. Olaroz, a nombre de Sales de Jujuy, una sociedad entre la empresa Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (Jemse) y las multinacionales Orocobre (Australia) y Toyota (Japón). Y el proyecto Cauchari, en manos de Minera Exar (de la canadiense Lithium Americas Corp (parte de sus acciones pertenecen a la automotriz Mitsubishi). Ambas están en Susques, 200 km al noroeste de San Salvador de Jujuy. Aunque es zona de comunidades indígenas, nunca se realizó el proceso de consulta libre, previa e informada que establecen las leyes sobre derechos indígenas.

Ambos gobernadores (Eduardo Fellner, PJ-FPV, como el actual Gerardo Morales, UCR-Cambiemos) fueron (y son) los mejores lobistas de las mineras, en general, y de la explotación de litio en particular.
Mauricio Macri lo promocionó de forma reiterada. En agosto de 2018, desde Purmamarca, afirmó que la provincia sería “líder” en la producción de litio. El gobierno de Alberto Fernández también lo fomenta. Su gestión avanzó en la conformación de la “Mesa Nacional del Litio”, para fomentar su explotación.

Una nueva revolución industrial. ¿Por qué es importante el Litio?”. “Cómo aprovechar el litio para el desarrollo”. “Llegan inversiones por u$d 1.000 millones para la explotación de litio”. Algunos de los títulos de Página12.
“El litio, un imán para las inversiones chinas”.
“BMW invierte 334 millones de dólares para extraer y exportar litio”. “No perder el tren del gas ni del litio”.
Títulos de Clarín.

No hay grieta en la cobertura favorable a la explotación del litio. Tampoco hay grieta en las fuentes: empresarios, funcionarios, economistas, científicos. Escasas (o nulas) voces de quienes viven en el lugar: los pueblos indígenas.
Clemente Flores es uno de los voceros de la Mesa de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, que reúne a una veintena de comunidades del Pueblo Kolla y Atacama de Jujuy y Salta. Recuerda que los pueblos originarios rechazan la minería de litio; que priorizan el agua, vital para su vida en el lugar. Y están seguros de que no
puede haber “minería sustentable”.

Milagros Chávez tiene 11 años, es parte del Pueblo Kolla de Salinas Grandes. Es un joven activista en defensa del territorio. “No queremos la explotación de litio porque queremos vivir en un ambiente sano y porque no queremos que una actividad extractivista se imponga a nuestra forma de pensar”, inicia la charla. Sobre el periodismo, tampoco tiene dudas: “Muchos medios promueven la explotación de las salinas, desconocen nuestra realidad, no saben que nosotros cuidamos este lugar para las generaciones futuras. Y eso es una preocupación de las comunidades, el cómo actúan los grandes medios”.
Sostiene que diarios, radios y televisión “son grandes corporaciones de la información con gran poder” y que, en algunas cosas, incluso dividen a las comunidades. “Esos medios (que promueven la minería) responden a partidos políticos o están sustentados por el poder. No les creemos, solo le creemos a la Pachamama”, dice.

MUJERES, FUNDACIONES Y REFERENCIAS**

El 23 de mayo de 2021 el diario Página12 publicó un informe titulado “Salta, entre las provincias donde se casa a niñas con adultos mayores”. El trabajo periodístico tomó como fuente un estudio de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) que presentó el informe “Previniendo el Matrimonio y las Uniones infantiles: una forma de violencia contra mujeres y niñas en Argentina”. La fundación toma como “escandalosos” los porcentajes de los departamentos Matacos y Ramón Lista, en Formosa; y de Rivadavia, Salta. Toda una zona que junto a Paraguay y Bolivia conforman el territorio Wichi. “En Ramón Lista el porcentaje de niñas y adolescentes en uniones convivenciales es del 15,4% (206 personas)”, dice el informe que reproduce el diario. Ahora bien, ni la fundación ni el diario indagan de manera desagregada sobre los números en las comunidades indígenas; sólo se publica la voz de la presidenta de la fundación, Mabel Bianco, que declara que “es una zona donde predominan poblaciones indígenas”.

“Con indignación total, con bronca visceral vuelvo a encontrarme con estas miradas estigmatizadoras y propuestas racistas y alejadas de las concepciones morales ancestrales de nuestros pueblos. Al Estado genocida, colonial y abandonador no se lo acusa, a las iglesias defensoras de violadores y perpetuadoras del sistema patriarcal no se las acusa, a esos organismos que desarrollan estrategias de aculturación desde el inicio de la expansión del Estado, que vulnerabilizan y arrasan con la organización de la familia indígena, con el futuro de nuestros niñxs y jóvenes no se responsabiliza. Otra sabedora, investigadora científica y académica más perpetuando la imagen de un indio incivilizado, salvaje, violador de derechos per se, malo por naturaleza”, expresó sobre esa nota Tujuayliya Gea Zamora, que es médica egresada en Medicina en Cuba, del Pueblo Wichi.

No sólo es la salud y educación del blanco que llega y arremete. A eso se le debe adicionar las lógicas extranjeras de las ONGs que llegan con sus términos y palabras que luego usan los medios de comunicación. El estudio de las palabras que utilizan deben ser luces rojas para las comunidades indígenas y señales de advertencia para los
trabajadores de los medios.

Cristina Marín, del Pueblo Nación Mapuche de Río Negro, es educadora intercultural bilingüe, y tiene una mirada propositiva: “Si no empezamos a hablar con términos emancipadores estamos mal. Tenemos que nombrar a las cosas con nuestros nombres, por ejemplo: genocidio fundante, terricidio, etcétera. Y tenemos que comenzar por la educación y en la comunicación.

Cuando hablamos de territorio, autonomía, pueblo y derechos también hay que sumar los términos emancipadores, que ya los estamos usando en educación, con una mirada no eurocéntrica, liberadora, para nombrar las cosas desde nuestra cosmovisión. Ahora bien, para cualquier cosa que se quiera hacer con las comunidades indígenas se hace una consulta previa e informada; lo mismo tendría que hacer el periodismo cuando realiza sus informes”.

https://fatpren.org.ar/wp-content/uploads/2021/09/dci-270921.pdf
(en pàginas 35 a 38)

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2021/10/14/argentina-campanas-mediaticas-contra-las-comunidades-originarias/

Observamos resistencias al avasallamiento por el Capital Estado de derechos de los pueblos y de la naturaleza en Vaca Muerta. Sobre todo valoramos convocatoria a la autoorganización de la unión. Sabrina Calfunao, mapuce wariace, enfatizó la urgencia de organizarse “para pensar entre todes un kvme felen, un buen vivir”.

“Si el agua no tiene la fuerza suficiente para curarse a sí misma, las demás vidas también vamos a ir enfermando de a poco”

27 julio 2021

La Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro pidió la declaración de la “emergencia hídrica” en la región, anticipando la continuidad de una gran sequía. Sabrina Calfunao, mapuce wariace, dijo a El Zumbido que es consecuencia del proyecto extractivista “Vaca Muerta”, brindó una reflexión desde la cosmovisión mapuce y enfatizó en la urgencia de organizarse “para pensar entre todes un kvme felen, un buen vivir”.

Por el Zumbido

Con el pedido de declaración de emergencia hídrica por parte de las autoridades de la AIC, vuelve a quedar en evidencia el saqueo permanente al que los proyectos extractivistas someten el territorio. “Es el momento de que renovemos el compromiso con la mapu, de que renovemos nuestro compromiso con los guardianes del territorio para que dejemos de sentir las consecuencias nefastas que están sintiéndose”, reflexionó Sabrina Calfunao, mapuce wariace integrante de la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua de Neuquén y de la colectiva feminista Wvñelfe, en diálogo con El Zumbido.

Calfunao relató: “cuentan nuestras ancestras, nuestros ancestros, que hace mucho mucho tiempo, cuando estuvieron los primeros mapuce, hubo una gran batalla entre dos serpientes, XegXeg y KayKay. KayKay buscaba eliminar a les humanes y por eso hacía que las aguas subieran para poder ahogar a las personas y XegXeg hacía uso de sus poderes para lograr que los cerros subieran y las personas pudieran subirse y salvarse. En el medio de esa feroz batalla hubo un gran xawvn, un encuentro, entre pu Logko, pu Maci, entre muchas personas, y dentro de las voces y opiniones que sonaron en aquel xawvn, todavía pervive en la memoria de nuestros mayores la palabra de un Maci que dijo lo siguiente: ‘los guardianes de la mapu muy airados están con los mapuce porque hemos roto el equilibrio que desde el comienzo de los tiempos existía. Los guardianes del bafken muy enojados están con los mapuce porque el orden que existía desde el comienzo de los tiempos no supimos respetar. Los guardianes de la mawiza ira nos guardan porque los mapuce no fuimos capaces de cuidar la armonía que desde el principio del Wajmapu había. Todos los newen rencor nos tienen porque los mapuce quisimos ignorar el acuerdo que celebramos cuando los tiempos tuvieron origen. Los guardianes de la mapu ofendidos están porque la lastimamos para que los frutos vengan de acuerdo a nuestra voluntad y no a la suya. Los mapuce teníamos que cuidar a la mapu, pero en vez de eso quisimos hacerla nuestra’”.

“Justamente dentro de la cosmovisión del pueblo mapuce, las personas tienen el mismo derecho de ser y de habitar que las demás vidas”, explicó la mapuce wariace: “conformamos esto que se llama Ixofij mogen, en el cual todas las vidas son importantes y ninguna está por sobre la otra, y cuando hablamos de vida, de newen, de Gen, estamos refiriéndonos no solo a las personas, también a los animales, a las plantas, a las montañas, a los ríos, a los cerros, a las bardas, a todo lo que nos rodea que podemos comprender, tiene vida” y “cuando uno de los elementos que conforman el Ixofij mogen se enferma, los demás elementos también se enfermarán pronto, porque lo que le pasa a uno afecta a les demás”.

La integrante de APCA y la colectiva feminista Wvñelfe refirió que “Neuquén está en un tiempo crítico, como provincia se está declarando en emergencia hídrica porque llevamos una sequía de cuatro años y no es casual, ya que es cuando más fuerte se está sintiendo el impacto de las consecuencias de este proyecto enorme que está asesinando a nuestros ríos, que está contaminando la tierra, el aire, que es Vaca Muerta”.

“Los pozos petroleros, que para poder extraer de la mapu el petróleo la hieren con la hidrofractura, se roban toneladas de agua de nuestros ríos y la devuelven contaminada, las quemas que contaminan el aire, como así también el daño que causamos las personas que vivimos en la ciudad y que nuestros desechos van a parar al río, o los proyectos que en el nombre del progreso se están estableciendo, como por ejemplo el proyecto multipropósito Nahueve, que busca crear una serie de represas en el norte neuquino”, señaló: “todo eso está lastimando al río y hace que este Gen ko que le llamamos, el espíritu del agua, se enferme y nos manifieste su enfermedad a través de la sequía”.

Calfunao detalló que “si el agua no tiene la fuerza suficiente para curarse a sí misma, las demás personas, las demás vidas también vamos a ir enfermando de a poco, vamos a empezar a sentir las enfermedades en nuestro cuerpo, también los animales, las plantas; por eso es importante que tomemos conciencia de este cuidado que tenemos que tener para con el Gen ko, que es tan fundamental para todas las vidas, como así también cuidar a la mapu, cuidar todo lo que está pasando” y enfatizó en la urgencia de “que nos podamos organizar para poder pensar juntos otras transiciones a otros modelos que no sean dañinos con el ambiente, para pensar entre todes un kvme felen, un buen vivir, en el cual podamos vivir armoniosamente con los demás elementos del ixofij mogen y que no tengamos que sobrevivir, sino, justamente, que vivamos bien”.

“En palabras de nuestros ancestros, de nuestras ancestras, de nuestros mayores, es el momento de que renovemos el compromiso con la mapu, de que renovemos nuestro compromiso con los guardianes del territorio para que dejemos de sentir las consecuencias nefastas que están sintiéndose en el territorio”, concluyó y aseguró que los recurrentes temblores en Sauzal Bonito, una zona que no tenía características sísmicas hasta la llegada de la hidrofractura, reflejan “el despertar de los guardianes del territorio”.

Más noticias (…)

Fuente: https://www.anred.org/2021/07/27/si-el-agua-no-tiene-la-fuerza-suficiente-para-curarse-a-si-misma-las-demas-vidas-tambien-vamos-a-ir-enfermando-de-a-poco/

Nación Mapuche. Bloquean en Neuquén accesos a Vaca Muerta contra el fracking y en defensa de la vida y del agua

Resumen Latinoamericano, 11 de agosto de 2021.

Desde la madrugada de hoy las comunidades mapuche Campo Maripe, Wirkaleo, Kaxipayiñ, Fvtaxayen y Newen Kvra decidieron bloquear totalmente los accesos a sus territorios en los yacimientos Fortín de Piedra, Loma La Lata, Tratayen y Puesto Hernández «en defensa de la vida y del agua». La medida porque están «hartos de esperar las respuesta presentadas de todas las formas para detener un desastre ambiental que afecta vida, territorios, agua, aire puro y futuro» sus hijos, hijas, nietos y nietas. Hay presencia policial en los cortes.

Simultáneamente, la confederación junto a organizaciones sociales y organismos de derechos humanos realiza una protesta en la sede neuquina de YPF. Allí Jorge Nahuel, referente de la Confederación Mapuche de Neuquén, en referencia al fracking y la actividad hidrocarburífera, denunció: «hay movimientos sísmicos, basura petrolera que se acumula por toneladas sin tratar, contaminando el aire y todo lo que lo rodea, y últimamente la crisis hídrica también, provocada por una industria que consume millones de litros de agua por cada una de las perforaciones. Hay 1100 perforaciones en Vaca Muerta, y cada una de ella consume entre 10 y 30 millones de litros de agua por pozo, así que imagínense el maltrato que está recibiendo todo el ecosistema».


Así lo informaron hoy, miércoles 11 de agosto, en la cuenta de Facebook de la Confederación Mapuche de Neuquén: «Pu mapuche accionan en defensa de la vida y del agua. En la madrugada de hoy miércoles las comunidades Mapuche de lo que llaman ‘Vaca Muerta’ han decidido bloquear totalmente los accesos a sus territorios en los Yacimientos: Fortín de Piedra, Loma La Lata, Tratayen y Puesto Hernández«, detalla el comunicado difundido por las comunidades.

La medida, explicaron, es porque están «hartos de esperar las respuestas presentadas de todas las formas para detener un desastre ambiental que afecta vida, territorios, agua, aire puro y futuro», para sus hijos, hijas, nietos y nietas, expresaron, dado que consideran que la actividad de extracción de gas y petróleo afectan la provisión de agua de la región, ocasiona los movimientos sísmicos de la tierra y contaminan con sus residuos el agua y el aire. Sobre todo por la gran sequía y los sismos ocurridos en la zona de Sauzal Bonito y Añelo.

También en declaraciones al mismo medio, Diego, referente de la comunidad Futa Trayen que realiza uno de los cortes en Tratayen, señaló que «uno de los petitorios es que YPF nos dé una mesa de diálogo para poder plantearle el reclamo que hay en cada uno de los territorios. Específicamente, acá tenemos mucho la necesidad de agua porque los campos están muy áridos y ya hoy no tenemos lugar para llegar a las costas de los ríos con nuestros animales porque el tráfico a Vaca Muerta es impresionante. Se nos ha cortado también el acceso por las chacras. Por lo que nos cuesta acceder al agua», indicó Diego y agregó: «YPF nos niega la luz y el agua, por lo que queremos generar una mesa. Sabemos que a las empresas le aseguran el agua para las fracturas en donde se usan miles y miles de litros de agua y a nosotros nos niegan el agua. Y llamar también la atención por la contaminación y por los mismos sismos que si bien no nos tocó sabemos de otros hermanos que si. También por los basurales petroleros».

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/08/11/nacion-mapuche-bloquean-en-neuquen-accesos-a-vaca-muerta-contra-el-fraking-y-en-defensa-de-la-vida-y-del-agua/

Nación Mapuche. Neuquén: proclama desde «Vaca Muerta»,
centro de contaminación de las vidas

Resumen Latinoamericano, 11 de agosto de 2021

CARTA DESDE LOS BLOQUEOS DE VACA MUERTA

Informamos a la opinión pública y en particular a las autoridades gubernamentales, que es nuestro deber como pu mapuce proteger el agua, la salud, el territorio y nuestra cultura.

Necesitamos sacar a la luz una vez más, y con urgencia, los enormes daños a la naturaleza, y en consecuencia, el directo impacto a la población de la región, el mal manejo y descontrol de la industria hidrocarburífera y del fracking.

Les hablamos desde el centro de esa contaminación, donde desde la madrugada de hoy hemos iniciado un conjunto de acciones directas: Hemos bloqueado el acceso a distintos puntos de nuestros territorios, a saber: Fortín de Piedra (Lof Wirkalew y Lof Campo Maripe), Loma la Lata, Ruta 51 (Lof Kaxipayiñ), Area Loma Campana (Lof Fvta Xayen), Puesto Hernandez (Lof Newen Kura). Vamos a poner un límite al desastre que dejan a su paso los yacimientos, las torres de perforación, los basureros petroleros y las bases de las distintas operadoras, que han sido instalados en nuestros territorios comunitarios. Queremos denunciar nuevamente que hay responsables de tanto daño y desastre, y que continúan sin escuchar nuestra demanda presentada con sobradas pruebas ante el órgano de aplicación que es la Subsecretaría de Ambiente.

Sobre la denuncia penal a las “supuestas tratadoras” de la basura petrolera, la justicia nos ha entretenido hasta la fecha y a pesar del pedido para que se formule cargos a los responsables, ningún resultado hemos logrado. Las actividades industriales siguen con dramática “normalidad”, mientras el silencio y despreocupación cómplice entre empresas, tratadoras y gobierno provoca: más basura, más sismos, más crisis hídrica y sequía, y más muerte.

Como Pueblo Mapuce defendemos los territorios y todas las vidas que integran el Ixofil Mogen (medio ambiente). Anunciamos que las medidas que hemos tomado a la madrugada son parte de un plan de acción que iniciamos ante una publicitada producción petrolera con la que se llenan de mérito las políticas energéticas y los falsos discursos del desarrollo.

En plena crisis sanitaria por la pandemia, remarcamos que en “Vaca Muerta” la salud es la última de las prioridades: están vaciando los ríos que proveen de agua a toda la región. Están haciendo temblar la tierra con sus explosiones, provocando terror y en especial a nuestros niños y niñas. Siguen contaminando la tierra, el agua y el aire con el no tratamiento de los residuos. Siguen haciendo más precarias las vidas en pos del progreso, que es sólo para ellos. Con todo eso no hacen más que atentar contra la vida, contra la seguridad, contra la cultura, contra la cosmovisión, contra el Kvme Felen o Buen Vivir, tanto de la sociedad mapuce y como la de la región.

Por todo esto, convocamos e invitamos a toda la sociedad y sectores de la región a que apoyen decididamente nuestro pedido de justicia:

  • a la Fiscalía y a la Justicia Federal: procesamiento penal a responsables del desastre ambiental: funcionarios públicos (Subsecretario de Ambiente; Ceo´s de las empresas operadoras y supuestas tratadoras de la “contaminación petrolera”)
  • Consulta y Consentimiento ante cualquier proyecto a instalar en territorios comunitarios
  • a las autoridades gubernamentales: Urgente ejecución de política de remediación al daño generado por la “contaminación petrolera”, temblores de tierra y daño ambiental/cultural en territorios comunitarios
  • Relevamiento y titularización de las tierras comunitarias
  • Convocatoria urgente al Pte de YPF a la localidad de Añelo para que asuma compromisos ante las autoridades mapuche por las consecuencias generadas hasta la fecha.

No hay otra forma de garantizar una vida sana y libre de esta contaminación que nos está matando sino accionamos.

Por los territorios, la salud, el aire y el agua!!!

MARICIWEW! MARICIWEW!

Comunidades Mapuche de Vaca Muerta /Confederación Mapuche de Neuquén

https://www.facebook.com/444250588989024/posts/4276473889099989/

CONFEDERACION MAPUCHE DE NEUQUEN

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/08/11/nacion-mapuche-neuquen-proclama-desde-vaca-muerta-centro-de-contaminacion-de-las-vidas/

En consecuencia, comprometámonos con la defensa de los territorios, la salud, el aire y el agua como convocan la Confederación Mapuce de Neuquén y sus Comunidades Mapuche de Vaca Muerta. Hagamos posible que un creciente número de trabajadores ejecutores del fracking y los otros de Neuquén se unan a los de las otras provincias que tienen esa formación geológica Vaca Muerta. Es tomar conciencia sobre «que en Vaca Muerta la salud es la última de las prioridades: están vaciando los ríos que proveen de agua a toda la región. Están haciendo temblar la tierra con sus explosiones, provocando terror y en especial a nuestros niños y niñas. Siguen contaminando la tierra, el agua y el aire con el no tratamiento de los residuos. Siguen haciendo más precarias las vidas en pos del progreso, que es sólo para ellos. Con todo eso no hacen más que atentar contra la vida, contra la seguridad, contra la cultura, contra la cosmovisión, contra el Kvme Felen o Buen Vivir, tanto de la sociedad mapuce y como la de la región» advierte la Carta Mapuce.

Urge que los trabajadores sientan y piensen en su deber de frenar el exterminio masivo y arrasamiento de las posibilidades de vida por todos los extractivismos. No hay otra que accionar contra el 1% imponiendo sus negocios fabulosos a costa del ajustazo para las diversidades de abajo. Por ejemplo, la investigación y la producción de vacunas anticovid han sido financiadas casi en su totalidad por organismos públicos. La redondez de su negocio se completa con: «Las grandes industrias farmacéuticas privadas constituyeron un cártel para imponer precios abusivos para sus vacunas, para mantener las patentes, para un gran aumento de los precios desde que se supera una nueva cifra en la pandemia. Estas industrias buscan sus máximos beneficios, pagando el mínimo posible de impuestos y conseguir una renta garantizada durante al menos 20 años». Leer Todo con la complicidad de los gobiernos que hubieran debido financiar, con menos fondos públicos, la producción de vacunas en sus países.

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