Qué Sistema

Marzo 2021

Con origen en comunalidades e internacionalismos mirando a asumir estas nuevas relaciones de la humanidad puestas a cuidar la Madre Tierra.

 


 

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Conciliación de clases/ Concentración y centralización capitalista/ Alternativas emancipatorias

 

Conciliación de clases

 

Aclaremos porqué el titulo "Expandir la monopolización de la tierra y la concentración de la población en ciudades, convierte al capitalismo en opresor de la humanidad y de la naturaleza". Carlos Marx nos advierte que ese acaparamiento territorial de unos pocos excluye a les expropiades(99% humano) de lo que es la condición de su vida. Les desarraiga, les quita posibilidades de satisfacer sus necesidades y aspiraciones básicas. Pero reflexionemos sobre cómo Marx nos aclara que la alienación de les trabajadores hasta el extremo del acostumbramiento a la no salud de la naturaleza y por tanto, a las suyas.

 

John Bellamy Foster, en “La ecología de Marx, materialismo y naturaleza” pp.122-123, nos explica:

 

Adam Smith denominó «acumulación primitiva» a la privatización de las tierras comunales, el surgimiento de los grandes latifundios y el desplazamiento del campesinado. Para Marx, la propia dominación de la tierra adquiría un significado complejo y dialéctico que derivaba del concepto que él tenía de «alienación». El dominio sobre las tierras por quienes las monopolizaban significaba hacerlo sobre las fuerzas y elementos de la naturaleza. Representaba el poder del terrateniente y del capitalista sobre !a inmensa mayoría de los seres humanos. Por lo tanto, la «alienación» de la tierra, y en consecuencia su dominio sobre la mayor parte de la humanidad (al ser alienados en favor de unos pocos), era esencial a la propiedad privada y había existido en la forma de la propiedad de la tierra propia del feudalismo -que había sido "la raíz de la propiedad privada"- antes del surgimiento del capitalismo. "En la forma de propiedad feudal", observaba Marx, "hallamos ya la dominación de la tierra como un poder ajeno sobre el hombre". Ya por entonces la tierra que pertenecía al señor "aparece como el cuerpo inorgánico de éste", quien a su vez la utiliza para dominar al campesinado. Pero es la sociedad burguesa la que lleva a la perfección esta dominación de la tierra (y a través de la dominación de la tierra, la dominación de la humanidad) y, mientras aparentemente se opone al sistema basado en los bienes raíces, llega a depender de él en la fase clave de su desarrollo. Por lo tanto "«la propiedad de la tierra a gran escala», como sucede en Inglaterra, arroja a una abrumadora mayoría de la población en brazos de la industria y reduce a sus propios trabajadores a la total miseria'' .21 La función que desempeñaba el gran latifundismo al monopolizar el suelo -y en consecuencia alienar la tierra- era análoga, según Marx, al dominio del capital sobre el dinero, entendido como "materia muerta''. La expresión "el dinero no conoce dueño" era simplemente la "expresión de la dominación completa de la materia muerta sobre el hombre". Era la expresión que mejor reflejaba el hecho de que "tanto la tierra, como el hombre" habían descendido al nivel de objetos venales.

 

(…) Marx consideraba que esta alienación de la naturaleza, descrita por Mlintzer, se expresaba a través del fetichismo del dinero, que se 123convierte en la "esencia alienada": "El dinero es el valor universal y autoconstituido de todas las cosas. Por lo tanto, es el dinero el que ha privado al mundo entero -tanto al mundo del hombre como al de la naturaleza- de su valor específico".

 

Sin embargo, no era solamente en relación con la agricultura y las grandes propiedades donde se producía un antagonismo entre el sistema de la propiedad privada y la naturaleza. También se podía apreciar una degradación ecológica, según manifestaba Marx en sus Manuscritos económicos y filosóficos, "en la contaminación universal que se está originando en las grandes ciudades"''· En estas ciudades, explicaba:

Incluso la necesidad de aire fresco ya ha dejado de ser una necesidad para los obreros. El hombre vuelve una vez más a vivir en una caverna, pero la caverna ahora está contaminada por el aliento mefítico y pestilente de la civilización. Más aún, el obrero no tiene más que el precario derecho a vivir en ella, ya que para él es un poder ajeno, que puede serle retirado cualquier día y puede desahuciársele en cualquier momento si no logra abonar. la renta. Verdaderamente tiene que pagar por permanecer en este depósito de cadáveres. Una morada en la luz, que, como dice Prometeo en Esquilo, es uno de los grandes dones gracias a los cuales transformó a los salvajes en hombres, deja de existir en este caso para el obrero. La luz, el aire, etc. -la limpieza animal más elemental deja de ser una necesidad para el hombre. La suciedad -esta corrupción y putrefacción del hombre, la cloaca (esta palabra debe entenderse en su sentido literal) de la civilización- llega a ser un elemento vital para él. El abandono universal, antinatural, la naturaleza putrefacta, se convierten en elemento de vida para él.

Por lo tanto, la alienación de los obreros en las grandes ciudades había llegado a un punto en el que la luz, el aire, la limpieza, no llegaban ya a formar parte de la existencia del hombre; por el contrario, la oscuridad, el aire contaminado y las aguas residuales no tratadas constituían su medio ambiental material.

La alienación de la humanidad y de la naturaleza tenían como resultado no sólo la renuncia al trabajo creativo, sino también la renuncia a los elementos esenciales de la vida misma.

Fuente:https://radiozapatistasud.files.wordpress.com/2011/11/bellamy-foster-john-la-ecologc3ada-de-marx.pdf

 

    

 

Destapemos la conciliación de clases (o bloqueo a la lucha de nosotres, les desposeídes) en el prestigioso economista de izquierda: Claudio Katz de espaldas al surgimiento de una creciente conciencia socioecológica mirando por la salud de la naturaleza como la propia.

 

 

La indefinición imperial contemporánea

11 de febrero de 2021

Por Claudio Katz

 

El imperialismo es el principal instrumento de dominación del capitalismo.

Este sistema exige despliegues militares, presiones diplomáticas, chantajes económicos y sojuzgamientos culturales. Un régimen social basado en la explotación necesita mecanismos de coerción, disuasión y engaño para proteger las ganancias de los poderosos. Los mismos instrumentos se utilizan para zanjar los conflictos entre las potencias rivales.

El imperialismo opera en distintas latitudes a través de múltiples dispositivos. Pero su dinámica ha presentado formas muy cambiantes en cada época. Una revisión histórica esclarece esa mutación y el sentido actual del concepto.

 

Variedad de modelos

Los imperios precedieron al capitalismo. Pero en los regímenes feudales, tributarios y esclavistas, los mecanismos de sujeción se asentaban en la expansión territorial o el control del comercio. En esa distinción se basa la conceptualización propuesta por la historiadora marxista Ellen Meiksins Wood.

Señala que Roma forjó un imperio de la propiedad cimentado en la coerción militar, el rédito de la esclavitud y la conquista de territorios. Gestó sistemas de gobierno que asociaban a las aristocracias de cada lugar, con procesos de colonización y administración de un espacio gigantesco. Ese imperio combinó la extensión de la propiedad privada con el poder militar y cohesionó a las elites locales romanizadas a través de una ideología asentada en la religión.

También España comandó un vasto imperio territorial, organizado en torno al otorgamiento de tierras a cambios de servicios militares. Los conquistadores asumieron el control pleno de poblaciones que fueron devastadas mediante el sobre-trabajo. Los emisarios de la Corona justificaban esa empresa con mensajes de cristiandad (Wood, 2003: 24-41).

           

Los imperios comerciales asumieron otro perfil. La variante árabe-musulmana vinculó a comunidades dispersas en una actividad común regida por leyes, códigos morales y culturas articuladas por los líderes religiosos de las elites urbanas.

           

En las ciudades italianas, el imperio comercial fue controlado por las aristocracias financieras que monopolizaban el intercambio, en el fragmentado universo feudal. El uso de mercenarios para perpetrar acciones militares ilustró esa prioridad del manejo mercantil. Holanda desenvolvió otra modalidad del mismo tipo comercial, dominando las rutas marítimas a través de grandes compañías. No buscaba tributos, tierras, o minerales, sino el manejo pleno de esas conexiones (Wood, 2003: 42-70).

           

Esta mirada destaca que ningún imperio comercial alcanzó un status capitalista. Se sostenían en ganancias surgidas del intercambio y en la consiguiente secuencia de comprar barato y vender caro. No incluían el principio básico de un proceso de acumulación, sostenido en la competencia por reducir costos mediante el aumento de la productividad. Sólo corporizaron distintas modalidades de imperios pre-capitalistas.

Este enfoque considera que Gran Bretaña inauguró el pasaje a las formas actuales del imperialismo, a través de prolongadas transiciones y distintos cursos. La expansión imperial inglesa en América Norte sintetizó esa combinación de formas que obstruían y propiciaban el capitalismo. En el primer tipo se inscribe la reintroducción de la esclavitud permanente y hereditaria en las plantaciones de algodón, a fin de abaratar la industrialización inglesa. En el segundo terreno se sitúa la introducción de reglas de la agricultura capitalista, mediante el traslado de colonos que consumaron la apropiación del Nuevo Mundo (Wood, 2003: 71-86). 

           

Ese imperio de colonos -ensayando en el laboratorio de Irlanda- incorporó relaciones capitalistas en el agro americano, a través de la ocupación de tierras y el exterminio de la población indígena. En las trece colonias de Nueva Inglaterra emergió el principio de la competencia por ganancias surgidas de la explotación, que posteriormente se extendió a la acumulación industrial en las ciudades. Ese nuevo pilar del lucro (ya no comercial) fue introducido mediante una forma de colonialismo pro-capitalista.

           

Wood igualmente recuerda que el modelo inglés en otras regiones (como la India) adoptó las viejas modalidades del tributo. Comenzó como una empresa comercial y se extendió a la conquista territorial. Bajo la administración de una compañía privada forjó un lucrativo mercado para la industria británica a costa de los artesanos locales.

Esta interpretación postula, por lo tanto, que el imperialismo capitalista sólo emergió en el siglo XIX bajo la conducción inglesa, en mixturas con las formas arcaicas precedentes. Gran Bretaña combinó tres modalidades anticipatorias del imperialismo contemporáneo. Lideró formas de colonialismo (implantación de poblaciones en territorios conquistados), de imperio formal (dominación explícita sobre otras naciones) y de imperio informal (preeminencia a través de la supremacía económica).

Esa diversidad de variantes inglesas se verificó en sus dominios coloniales (Canadá, Australia), formales (India), informales (América Latina) e híbridos (África austral). Pero en general apuntaló el componente capitalista, mediante la expansión del libre-comercio a fin de asegurar la colocación de los excedentes fabriles.

El imperialismo capitalista ha sido categóricamente dominante en el siglo XX bajo el liderazgo de Estados Unidos. Esa potencia sólo atravesó por un breve periodo anexionista de imperio formal. Rápidamente internacionalizó los imperativos del capitalismo. Recurrió a cierta ampliación territorial en el hemisferio americano, pero en general prescindió de las colonias y privilegió los mecanismos de asociación y subordinación de las elites locales.

Wood resalta que esa forma de imperio puro del capital está regida por la lógica del beneficio. La ocupación del nuevo espacio es complementaria o prescindible. La vieja coerción explícita y transparente es reemplazada por las modalidades opacas e impersonales de tiranía económica.

El régimen social subyacente es el principal factor diferenciador de los distintos imperios. Las antiguas formas territoriales, comerciales e intermedias operaban en sociedades muy distintas al capitalismo contemporáneo.

 

Los ciclos hegemónicos (...)

 

Claudio Katz nos indica:
Es importante reconocer estas diferencias entre el sistema y sus dispositivos, para notar cómo el imperialismo se amolda a cada período histórico del capitalismo. No conforma una de esas etapas. Sólo adapta sus modalidades a los cambiantes requerimientos del sistema. El capitalismo siempre incluyó modalidades coloniales o imperiales y ha utilizado cambiantes formas de opresión para ejercer su predominio a escala creciente.

Por esa razón es tan relevante la dimensión geopolítica y militar del imperialismo. Permite comprender cómo afronta el capitalismo sus propias crisis y de qué forma responde a las resistencias populares y a los desafíos revolucionarios.

El imperialismo presenta contornos económicos e ideológicos afines a la modalidad prevaleciente del capitalismo, pero su impronta específica está signada por el aspecto bélico. La identificación corriente del término con la guerra, las ocupaciones y las masacres expresa una acertada percepción de su significado. Es también adecuado el registro del alcance internacional de sus acciones. 

Ciertamente existe una faceta económica peculiar del imperialismo que debe ser estudiada en forma específica. Esa indagación condujo a importantes hallazgos en las últimas décadas. Se demostró cómo los capitalistas del centro se apropian de los recursos de los países subdesarrollados.

El análisis de ese despojo corrobora la gravitación contemporánea del imperialismo, pero involucra tan sólo un componente del fenómeno. Las principales firmas de los países avanzados capturan rentas y ganancias de la periferia, a partir de la dominación geopolítico-militar que ejercen sus estados a nivel global. El epicentro del imperialismo se localiza en ese control. Antes de indagar los complejos laberintos de economía imperial hay que clarificar esos pilares bélicos y estatales del dispositivo. Por esa razón hemos comenzado por esa dimensión nuestra evaluación del imperialismo del siglo XXI.

La comprensión de ese dispositivo requiere esclarecer las transformaciones económicas recientes del capitalismo. Se necesita clarificar los cambios operados en la dinámica de la plusvalía, la acumulación y la tasa de ganancia. La evaluación inicial del imperialismo transita en cambio por otro camino. Antes de indagar las inversiones externas, los términos de intercambio o las tasas diferenciales de explotación hay que determinar quién y cómo ejerce la dominación geopolítico-militar a nivel global.

Estas diferencias de análisis en el estudio del capitalismo y del imperialismo se verifican en los disimiles resultados de ambas indagaciones. Mientras que las transformaciones registradas en el primer sistema están a la vista, los cambios en el segundo dispositivo no han quedado aún definidos. Son dos procesos sujetos a modificaciones de distinta índole.

El capitalismo contemporáneo ha mutado en forma radical bajo el impacto del neoliberalismo, la globalización, la digitalización, la precarización y la financiarización. Esas transformaciones no tienen correlato directo en el imperialismo. Los cambios en ambos planos se desenvuelven a un ritmo diferenciado. La mutación económica es drástica y sus manifestaciones geopolíticas son difusas. El capitalismo del siglo XXI es totalmente diferente a su precedente de posguerra y el imperialismo actual mantiene muchas áreas de continuidad con el modelo anterior. Esa asimetría presenta numerosas evidencias.

Transformaciones categóricas (...)

 

Claudio Katz concluye:

Las mutaciones en el capitalismo contemporáneo no tienen correlatos imperiales equivalentes. El neoliberalismo trastocó el funcionamiento del sistema, pero el imperialismo continúa sin brújula. Serán definitorios el choque con el rival asiático y las resistencias populares.

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En consecuencia, Claudio Katz restringe la emancipación humana a poner fin al imperialismo que centra en EE.UU. y delegar su derrota en el choque con el rival asiático y en las resistencias populares. Concilia con las clases opresoras, eludiendo al capitalismo que avanza aniquilando las condiciones de vida planetaria y sume en crisis civilizatoria. Nes dice de esperar que China conquiste su dominio imperialista sobre la humanidad y limitarnes a impedir que el capitalismo profundice injusticias socioeconómica y socioecológica. Menosprecia la última por su economicismo y aún peor se posiciona de espalda a las actuales realidades del acaparamiento de tierras por quienes dominan al sistema mundo capitalista y a sus locales. Que no se detienen pese a generar ecocidios y genocidios. Esta criminalidad de lesa naturaleza y lesa humanidad desde 2019 se ha agravado al usar incendios para adueñarse de tierras de los bosques nativos y las selvas. En Colombia, el sistema mundo capitalista junto a su local avanza planificando esos incendios y nos muestra que los incendios en Argentina forman parte de ese plan capitalista e imperialista. Recordemos que rige el Plan Colombia.Leer

    

 

Comprobemos que Carlos Marx, a diferencia de Claudio Katz, nos interpela a recuperar nuestros territorios geográficos y culturales para emanciparnos del capitalismo que, en este siglo, acelera la desterritorialización y reterritorialización acorde a la eficiencia de los  extractivismos ecocidas-genocidas hasta el extremo de amenazar la supervivencia de la humanidad. Es cuestión de vida presente y futura que una creciente mayoría de nosotres -les diverses de abajo sin fronteras- nes solidaricemos con las comunidades afirmadas y arraigadas en sus territorios haciendo lo mismo con los nuestros.

 

 

John Bellamy Foster, en “La ecología de Marx, materialismo y naturaleza"pp 267-269, explica:

 

La condición previa del «capitalismo» es la separación de la masa de la población del suelo, lo que hace posible el propio desarrollo histórico del capital. Este proceso adquiere la forma de un aumento de la polarización entre las clases de la población, su creciente división en ricos y pobres, la separación antagónica de ciudad y campo (que se reproduce a escala mundial al convertirse algunos países en meras fuentes de alimentos, en origen de materias primas para el desarrollo industrial del centro del sistema).

Para Marx, todo esto era inseparable, y en rigor es una excrecencia lógica de lo que él llama la "diffirentia specifica" del sistema de propiedad privada capitalista, el hecho de que está construido sobre la alienación sistemática respecto a todas las formas de necesidad con una base natural. De ahí que, bajo el régimen artificial del capital, es la búsqueda del valor de cambio (es decir, del beneficio), en vez de la atención de las necesidades naturales, universales, auténticas, lo que constituye el objeto, el motivo, de la producción.

La extrema polarización resultante entre una riqueza que no conoce límites, en uno de los polos, y una existencia alienada, explotada, degradada, que constituye la negación de todo lo más humano, en el otro, crea una contradicción que, cual línea de dislocación, recorre todo el sistema capitalista. Finalmente, el "integumento" capitalista, que así distorsiona y restringe el desarrollo del trabajo social, "estalla, suena la hora para la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados"."

Pero, en todas estas exposiciones, Marx insiste continuamente en que la alienación con respecto a la tierra es una condición sine qua non del sistema capitalista. Así, en el último capítulo del tomo 1 de El Capital, "La moderna teoría de la colonización", alude Marx a la teoría de la colonización de Edward Wakefield, en la que éste sostiene que la única manera de mantener una fuerza de trabajo proletaria barata para la industria en las colonias consiste en hallar un modo de elevar artificialmente el precio de la tierra. De otro modo, los trabajadores no tardarían en abandonar la industria por el campo y establecerse como pequeños propietarios. Para Marx, esto apuntaba a la contradicción de la separación y extrañamiento de la población respecto a la tierra, que constituía el fundamento sobre el que descansaba todo el sistema de la mano de obra formalmente libre.

La transformación de la propiedad de la tierra llevada a cabo por el capital, escribe Marx en los Grundrisse, «'limpia' (como dice Stuart) el campo del exceso de bocas, arranca a los hijos de la tierra del pecho en el que se criaron, y transforma así el propio trabajo del suelo, que por su naturaleza parece ser la fuente directa de la subsistencia, en una fuente de subsistencia mediada, puramente dependiente de las relaciones sociales». Así pues, la transformación del capitalismo, la abolición del trabajo asalariado, y la creación de una sociedad de trabajadores asociados, necesitaba la abolición de esta alienación de los seres humanos con respecto a la tierra. 

Fuente:https://radiozapatistasud.files.wordpress.com/2011/11/bellamy-foster-john-la-ecologc3ada-de-marx.pdf

 

Concentración y centralización capitalista

 

Ubiquémonos en el enfoque que hace viables a los extractivismos (mediante consenso por desinformación y estigmatización) que concretan la concentración y centralización capitalista en el Abya Yala. Nes ayuda Verena Glass( en Extractivismo predador. Una lectura sobre el desarrollo a partir de los plantíos de palma aceitera y de soja Leer ):"Estigmatizar como «subdesarrollado» el más grande bioma brasileño y considerar la Amazonía un «vacío poblacional» se ha configurado en presupuesto básico para una serie de políticas e intervenciones del Estado y del capital en ese territorio. Del proyecto colonizador del gobierno militar en la década de 1970, bajo el lema  “tierra sin hombres para hombres sin tierra», conductor de brutales conflictos agrarios que persisten hasta los días actuales, al «furor infraestructural» en la región – construcción de carreteras, líneas de ferrocarriles, hidroeléctricas etc. -, la explotación predatoria por y para beneficiarios externos a ella, además del desprecio casi absoluto por el universo de los pueblos tradicionales, ha marcado la Amazonia desde que han llegado los europeos a América.
Para comprender mejor uno de los territorios más ricos y, a la vez, más frágiles y complejos de nuestro continente – desde el punto de vista social y de su biodiversidad -, se necesita tener en cuenta que la Amazonia nunca ha sido despoblada".

 

Respecto al 'desierto' de la Patagonia, tengames en cuenta "A la memoria hay que ejercitarla para que pueda sustentar nuevas dignidades". Adrián Moyano concluye así el artículo siguiente:

 

A la Patagonia la hicieron trágica

capitales con nombre y apellido
7 de febrero de 2021

Por Adrián Moyano

El centenario de los fusilamientos de peones en las estancias de Santa Cruz obliga a nuevas aproximaciones: el recuerdo de las víctimas integrantes de pueblos originarios; el carácter binacional de la represión a los trabajadores; y el hilo familiar y de clase que une a aquellos terratenientes con los poderosos de hoy.

Entre la ocupación del antiguo territorio aonik’enk por parte del Ejército Argentino y la represión que sufrieron peones rurales a manos del Regimiento 10° de Caballería, apenas si mediaron 40 años. En 2021, los acontecimientos que conocemos como la Patagonia Trágica o Rebelde, cumplen un siglo. Tanto el despojo que sufrió el pueblo aonik’enk (tehuelche del sur) como la masacre que padecieron los trabajadores, se inscriben en la historia del avance capitalista sobre espacios que, hasta entonces, quedaban fuera del alcance de las grandes potencias. 
“Ambos procesos se enmarcan dentro del marco de la violenta colonización de la Patagonia, en el lapso de tiempo que transcurre desde el último cuarto del siglo XIX hasta la década de 1920”, concuerda el escritor español José Luis Alonso Marchante. “Además, los dos tienen que ver con la creación del inmenso latifundio en la región”. El asturiano es autor del imprescindible “Menéndez, rey de la Patagonia” (Losada – 2014)) y conoce a fondo la concatenación de los sucesos. Desde Madrid, relató para En Estos Días que “en 1882, José Menéndez, el mal llamado rey de la Patagonia, funda su primera estancia en San Gregorio, a orillas del estrecho de Magallanes, justo en uno de los paraderos tradicionales de los aonik’enk. A partir de entonces, con la ocupación de su territorio y la expulsión posterior, los integrantes de este pueblo nómada deberán trasladarse a otros lugares comenzando un rápido declinar de su milenaria cultura”.

Tragedia engendra tragedia. “En 1921, los principales fusilamientos de los peones rurales en Santa Cruz tendrán como escenario la estancia Anita, propiedad de Moritz Braun y Josefina Menéndez-Behety, la hija mayor de José Menéndez. Por supuesto, estas coincidencias no fueron casuales. Fue en este período de cuatro décadas cuando se dio forma al gran latifundio ganadero, que va a monopolizar la misma familia de terratenientes”, completó el historiador. 


EED: ¿Cuáles eran las características de los sectores capitalistas que propiciaron la represión de 1920-1921?    
JLAM: Los instigadores fueron las grandes sociedades ganaderas, propietarias de centenares de miles de hectáreas, tanto en territorio argentino como chileno, y dedicadas casi en exclusiva a la explotación del negocio ovino. En la mayoría de los casos, los propietarios eran extranjeros de origen europeo mientras que los capitales procedían de Gran Bretaña, que era quien compraba la mayor parte de la producción lanera. La moneda en la que se realizaban las transacciones era la libra esterlina y el inglés era el idioma oficial de patrones y administradores. Son explotaciones extensivas que necesitaban de grandes extensiones de tierra, que previamente fue despoblada violentamente de sus habitantes. Este proceso se llevó a cabo hostigando a los pueblos originarios que habitaban la región desde hacía miles de años, mediante asesinatos, deportaciones, esclavitud y robo de tierras. Más tarde se mantuvo deliberadamente una cifra muy baja de población, solamente la estrictamente imprescindible, impidiendo el establecimiento de pequeños colonos en las zonas rurales. Al examinar la correspondencia comercial de las grandes sociedades ganaderas, pude constatar que los peones que se quedaban en la región eran perseguidos por las fuerzas policiales, siempre al servicio de los latifundistas, y que además se les denominaba con el apelativo de “indios blancos”.

En la Argentina, conocemos los acontecimientos gracias al trabajo de Osvaldo Bayer, quien en su investigación no avanzó sobre la figura de Menéndez y tampoco reparó en las matanzas indígenas que José María Borrero, partícipe directo de los sucesos, denunciara en “La Patagonia trágica”. Pero no por nada Bayer fue quien escribió el prólogo para el libro de Alonso Marchante. “En el largo proceso de investigación, estudié documentos y testimonios de la época que acreditan suficientemente que esas matanzas y abusos contra los pueblos originarios están en el origen de la fastuosa fortuna de los Braun-Menéndez. Por ejemplo, en Tierra del Fuego, donde esta familia era dueña de casi el 100 por ciento de las tierras útiles para la ganadería, los selk’nam fueron desalojados violentamente de su territorio hasta el punto de perpetrarse un genocidio, ya reconocido oficialmente por el Congreso chileno. Cuando analicé los archivos salesianos, cuya misión de La Candelaria era vecina a las estancias de los Menéndez, los propios religiosos señalaban a sus empleados como reputados ‘matadores de indios’. Las mujeres y los niños eran capturados y posteriormente muchas de estas personas fueron deportadas forzosamente a isla Dawson, un traslado que se hacía precisamente a bordo del vapor ‘Amadeo’, el barco propiedad de Menéndez. En sus libros, el recordado Osvaldo Bayer señala muy acertadamente que fue el injusto sistema de trabajo que pusieron en marcha José Menéndez y otros, el responsable de las protestas obreras y de la brutal represión que siguió. Quizá si Bayer no profundizó más en la figura de José Menéndez fue porque el latifundista español murió en 1918, aunque insisto en que queda clara su responsabilidad en el estallido de las huelgas con el acaparamiento de tierras y las terribles condiciones de vida y de trabajo que impuso a los peones rurales de sus estancias ganaderas. En ‘La Patagonia rebelde’, Osvaldo Bayer definió a José Menéndez como ‘verdadero zar patagónico, un ser hecho de egoísmo, brutalidad, inescrupulosidad e insaciables ansias de riqueza’”, citó el español. 

EED: Salvo en Santa Cruz, en la Argentina suele creerse que la “Patagonia trágica” fue una cuestión “argentina”. Vos demostraste claramente que fue un proceso biestatal. ¿Lo podés explicar?    
JLAM: La “Patagonia trágica” se enmarca en la violenta represión del movimiento obrero patagónico que tuvo otras dos fechas principales, acontecidas al otro lado de la frontera. Se trata de la denominada Comuna de Natales, enero 1919, donde los obreros del frigorífico de Puerto Bories fueron duramente reprimidos cuando protestaron por la intolerable alza de precio de los productos de primera necesidad; y del asalto del local de la Federación Obrera de Magallanes en julio de 1920, sucedido en Punta Arenas y donde fueron asesinados varios de los principales líderes obreros. Además, entre los fusilados en Santa Cruz había una mayoría de jornaleros de nacionalidad chilena, muchos de ellos destacados líderes de la revuelta como Roberto Triviño o José Luis Descouvieres. Tanto Osvaldo Bayer como Luis Mancilla Pérez en su libro “Los chilotes de la Patagonia rebelde”, han documentado sobradamente la colaboración de las fuerzas represivas de ambos países para perseguir a los huelguistas rebeldes. Es por tanto un acontecimiento que afecta tanto a Chile como a Argentina y me consta que las Comisiones por la Memoria de los dos países, que realizan una importantísima labor, están trabajando codo con codo para conmemorar conjuntamente los 100 años de estos trágicos hechos. 

De hecho, en la noche del sábado, Alfonso Marchante tenía previsto participar de manera remota en una actividad con base en Chiloé, que se tituló “Fogón soberano por los 100 años de los chilotes de la Patagonia Rebelde”, con la participación de Isabel Soto, hija del célebre Gallego; el propio Mancilla Pérez e investigadores de universidades argentinas y chilenas, entre otros participantes. La consigna, clarísima: “¡Son nuestros muertos! Fue nuestra gente la que levantó una de las más importantes luchas obreras del continente. ¡Dignidad y reconocimiento para los Chilotes de la Patagonia Rebelde!”. 
Evocaciones como la chilota y como las que se preparan en Santa Cruz durante todo 2021 -con momento culminante el 7 de diciembre- no se explican solamente por una suerte de revisionismo histórico proletario. “El inmenso poder económico que alcanzaron José Menéndez y Moritz Braun fue heredado por sus descendientes, que lo acrecentaron todavía más, ya que invirtieron los fabulosos beneficios obtenidos con el negocio ovino en otros rubros, como la navegación, los establecimientos comerciales, compañías de seguros, bancos, etc. No existen precedentes de una colosal fortuna como la que pusieron en pie los grandes terratenientes de la Patagonia. Además, a lo largo de las décadas que siguieron estas familias han demostrado gran influencia en la vida política tanto en Argentina como en Chile”, destacó el historiador. 
Efectivamente, “un Menéndez fue el principal asesor civil del sombrío Pinochet durante la dictadura en Chile y un Braun (Marcos Peña) ha sido uno de los colaboradores principales del anterior presidente de Argentina. Otros miembros de la misma familia se erigieron en cronistas oficiales de la historia patagónica (Armando Braun Menéndez), construyendo un relato complaciente, en el que los ricos estancieros jugaron el papel de grandes hombres sin tacha que contribuyeron al progreso económico y al desarrollo regional. Sin embargo, excelentes trabajos de autores argentinos y chilenos han demostrado ya, con gran rigor, que la historia fue bien distinta a como nos la han contado”, resaltó. Además de los ya mencionados, autores como Nicolás Gómez, Isabel Ampuero y Alberto Harambour.

A la memoria hay que ejercitarla para que pueda sustentar nuevas dignidades.

Fuente:https://www.enestosdias.com.ar/4930-a-la-patagonia-la-hicierontragica-capitalescon-nombre-y-apellido?fbclid=IwAR0CoOsUDfndpzioxlcFzEoqiCcvUKEyzo-w4B9JLVNfAAAy45belhVlFPA

 

 

Prestemos atención a la lucidez del sentipensar desde el amor a la vida y a los pueblos hacia esforzarse por soluciones estructurales a los problemas fundamentales de les humanes y las comunidades locales. El Frente de Organizaciones en Lucha señala:  "La mayoría de los incendios, desde los que ocurren en la Patagonia hasta las miles de hectáreas arrasadas por el fuego en Córdoba y en el Delta del Paraná durante el 2020, como así también la enorme pérdida de kilómetros de la Amazonía bajo las llamas en 2019, forman parte de un mismo hilo conductor que tiene que ver con la forma de producción y consumo capitalista".

 

 

Bolsón, Río Negro

Ni accidente, ni desastre natural:

todo incendio es político
4 de febrero de 2021

 

 

FRENTE DE ORGANIZACIONES EN LUCHA

 

El fuego avanza descontrolado sobre los bosques de la localidad patagónica, mientras tanto, el gobierno se encarga de desprestigiar los gestos solidarios del pueblo.

Hace dos semanas que el fuego arde en los bosques de Bolsón y aunque las y los brigadistas trabajan sin descanso, la desidia y el vaciamiento del Estado se ponen de manifiesto de la forma más descarnada. Mientras tanto el pueblo se organiza para llevar donaciones, armar viandas, y difundir lo que está sucediendo, pero a cambio recibe el desprestigio y boicot de los organismos oficiales y funcionarios.

“La infraestructura del Estado no está en condiciones de brindar atención a la magnitud de este incendió que ya quemó 10 hectáreas” dijo Victoria del Frente de Organizaciones en Lucha, quien además agregó que se intentó tapar la gravedad de lo que estaba ocurriendo para no perjudicar la temporada turística. La misma política se utilizó para abordar la situación sanitaria generando el colapso de los hospitales y la rápida propagación del virus.

“Todo incendio es político” afirmo Victoria, y lo atribuyó a que estas problemáticas no son casos aislados sino que los focos que se desatan cada año tienen que ver con la especulación inmobiliaria que fomenta la venta ilegal de terrenos por parte de empresas como Laderas S.A del empresario Joe Lewis. “el gobierno tiende a buscar culpables para castigarlos, pero no ayuda a las familias que están en riesgo. (…) Esto tiene que ser un mensaje político para el Estado, necesitamos leyes para proteger los bosques, que les paguen bien a los brigadistas y que tengan mejores recursos” afirmó.

El año pasado las y los trabajadores del Servicio de Prevención y Lucha Contra Incendios Forestales (SPLIF) de la provincia de Río Negro, denunciaron en diversas oportunidades el desmantelamiento que sufría el organismo y las pésimas condiciones laborales en las que trabajan. En septiembre del 2020 declaraban que el SPLIF de Bolsón tiene 78 personas trabajando, dos camionetas y cuatro camiones, mientras que el de Bariloche se encuentra aún más vaciado.  

La mayoría de los incendios, desde los que ocurren en la Patagonia hasta las miles de hectáreas arrasadas por el fuego en Córdoba y en el Delta del Paraná durante el 2020, como así también la enorme pérdida de kilómetros de la Amazonía bajo las llamas en 2019, forman parte de un mismo hilo conductor que tiene que ver con la forma de producción y consumo capitalista.

Mientras se continúe mirando a la naturaleza como un recurso a ser extraído y explotado de manera indiscriminada para aumentar las ganancias de un puñado de empresarios, todos los años arderán cientos de bosques, humedales y campos, con el silencio y la inacción cómplice del Estado. En el sur de Argentina tal vez esas tierras no sean buscadas para el pastoreo, la cría de animales o la plantación de soja como en las zonas pampeanas, pero si cotizan para emprendimientos turísticos e inmobiliarios, para el uso exclusivo de sectores adinerados, o para emprendimientos mineros, entre otras actividades.

Frente a esto las y los bolsonenses se organizan, tejen redes solidarias y enfrentan la campaña de desprestigio de distintos funcionarios. “Todo lo que estamos haciendo se destina a las familias de los barrios que han pedido ayuda” contó Victoria y agregó que “algunas de mis compañeras hace tres días que están sin dormir”.

Ella junto a sus compañeras decidieron cerrar temporalmente el comedor que abastece a muchas familias, para destinar sus esfuerzos a cocinar viandas para quienes están en la primera línea del combate contra el fuego. Además también se han ocupado de juntar donaciones y de difundir el estado de situación.

Son los barrios más humildes los que se encuentran en mayor riesgo porque se ubican en las laderas de las montañas que están siendo comidas por el fuego. Pero no dejan que la angustia y la desesperación las paralice, saben que su rol es fundamental porque ante la falta de respuestas del gobierno, solo les queda la solidaridad y el trabajo colectivo.

Fuente: http://folweb.com.ar/nota/1732/incendio_en_el_bolson_empeora_la_situacion/

En consecuencia, está surgiendo la otra sociedad soñada al basarse, como en la antropogénesis, en la solidaridad y el trabajo colectivo. Karen López nes ayuda a saber sobre este origen, en "Arturo Escobar, Sentipensar con la tierra : Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia" (Medellín, UNAULA, 2014):

 

Escobar hace alusión al concepto de «sentipensamiento» para resaltar la importancia de la subjetividad en la construcción de los mundos. Sin embargo, en su libro no ahonda sobre las implicaciones del vasto verbo « sentir », el cual no solo hace referencia a los sentimientos como lo indica Restrepo, sino también a las emociones, a las intuiciones. Nos preguntamos entonces ¿cuál es el rol que juegan las múltiples dimensiones del verbo sentir en dicha construcción ? Pero antes de avanzar en otros aspectos de la propuesta de Escobar queremos resaltar que el « sentipensamiento» tiene una virtud particular : es un concepto que viene desde abajo, desde la comunidad, es un pensamiento subalterno el cual lo encontramos también en la narraciones de diversos mundos no modernos como los pueblos indígenas o afro-descendientes. El sentipensar se hace desde la tierra. A lo largo de su obra Arturo Escobar explica que el territorio constituye un eje fundamental en la constitución de los mundos. Los movimientos sociales -particularmente de indígenas y afro-desciendientes- se posicionan desde el territorio para reclamar sus derechos. El concepto de territorio comprende no solo la tierra y sus ecosistemas sino también los procesos de territorializacion que generan identidades y apropiaciones. A partir de grupos como el proceso de las comunidades negras en Colombia -PCN-, Escobar pone en evidencia que el territorio se concibe como « proyecto de vida » en el cual se conjuga el proyecto sociopolítico, la autonomía y la perspectiva de futuro.

 

Veamos la actualidad de Carlos Marx, que no la tiene Claudio Katz, señala: 

 "La percepción sensorial  debe ser el fundamento de toda ciencia. Únicamente cuando la ciencia se inicia a partir de la percepción sensorial, en la forma dual de la consciencia sensible y de la necesidad sensible -es decir: solamente cuando la ciencia parte de la naturaleza- es verdaderamente ciencia real" (...) "La idea de que hay una base para la vida y otra para la ciencia es desde el principio una mentira". La ciencia natural, argüía Marx, ha servido para transformar la relación humana con la naturaleza en un aspecto práctico, al alterar la propia industria, y por esta razón ha "preparado las condiciones para la emancipación humana, por mucho que su efecto inmediato fuera completar el proceso de deshumanización".

John Bellamy Foster, en “La ecología de Marx, materialismo y naturaleza” pp.128

Fuente:https://radiozapatistasud.files.wordpress.com/2011/11/bellamy-foster-john-la-ecologc3ada-de-marx.pdf

 

 

 Alternativas emancipatorias

 

Cuestionemos la creencia mayoritaria que la democracia vigente es antagónica a la dictadura genocida de los setenta para destapar que los poderes establecidos con terrorismo de estado siguen acumulando riquezas a través del acaparamiento extractivista de bienes comunes y dominio sobre nosotres mediante Estado supranacional-nacional en guerra de amplio espectro contra la naturaleza y  nosotres, les oprimides. Sólo la defensa del agua, la vida y los territorios para los buenos vivires de los pueblos está recuperando los órganos de deliberación y toma de decisiones sobre el destino común desde las diversidades de abajo.

 

 

Río Negro: el Pueblo de El Bolsón se organiza asambleariamente para combatir el incendio y en defensa del bosque.

14 de febrero de 2021

La inoperancia y desidia estatal para combatir el incendio desatado el 24 de enero al Norte de la ciudad y que pronto comenzó a devorar miles de hectáreas de bosque nativo, encendió todas las alarmas entre la población, que no dudó en autoconvocarse en la plaza y organizarse horizontalmente como “Vecines en Defensa del Bosque”.

 

 Por Juan Nieve, para ANRed. Fotografías: Ana Collarte

 

La tibia reacción ante la magnitud del siniestro, evidenciada por el poco personal desplegado para evitar que se propaguen los focos (menor al centenar), dos avionetas más aptas para la fumigación que para la extinción de incendios (AT-802) y ninguna maquinaria pesada para ayudar con las tareas de cortafuegos, desató la indignación popular, el reclamo y una inédita organización popular.  Llegó el 4 de febrero y con 11 días de bosque nativo en llamas, mientras las columnas de humo y anillos de fuego sobre el Cerro Piltriquitrón desmentían las versiones que aseguraban haber controlado el incendio, vecines de El Bolsón y otros pueblos de la Comarca Andina se congregaron por la mañana en la sede municipal exigiendo respuestas, pero sólo obtuvieron evasivas y promesas de pedido de ayuda a Nación.  En la desesperación, y no pudiendo quedarse de brazos cruzados, las vecinas y vecinos decidieron convocar a toda la población al día siguiente en la Plaza Pagano, la plaza de los artesanos.

El día 5 de febrero, en Plaza Pagano, luego de una nutrida asamblea, nacía “Vecines Autoconvocades de El Bolsón en Defensa del Bosque”, que sin demora formó comisiones de brigadistas, logística, donaciones, difusión y prensa, finanzas, viandas y salud.  A sólo minutos de formada, la organización autogestiva lograba enviar a la segunda línea de combate contra el fuego, a más de 60 voluntaries, que en vehículos propios o de vecines partían cargando motosierras, palas, azadas y machetes.

La capacitación de los voluntarios cerca del fuego fue rápida y furiosa, cómo y dónde hacer cortafuegos, qué calzado no volver a usar, mantenerse juntos sin perder a nadie de vista, trabajar cooperativamente, asistir a bomberos y SPLIF (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales) si así lo requerían, pero siempre asistiendo a los pobladores rurales y comunidades mapuche que comandaban las acciones en sus territorios.

Para el día 3 de la flamante organización, un acampe en la plaza se había instalado a manera de Base principal de operaciones, con sector de viandas, arreglo y confección de herramientas, ropa adecuada y calzados, mesa de donaciones, sector de curación y masajes, bebidas frías, combustibles y aceites, impulsado por el trabajo febril de cerca de 100 vecines en turnos rotativos, logrando enviar a cuatro destinos en la montaña a 120 brigadistas voluntarios por jornada.  Dos destinos en la Rinconada Nahuel Pan y dos destinos en Cuesta del Ternero.  Personal del SPLIF y de otras instituciones de combate al fuego, pasaron de la incomodidad al asombro, cuando varias cuadrillas voluntarias llegaban, ya no sólo a hacer cortafuegos, sino a instalar en las laderas lo que denominaron “cadenas de motobombas”, una técnica diseñada con la creatividad que permite las construcciones populares, consistente en crear “ojos de agua” (pozos recubiertos con nylon negro) a manera de reservorios escalonados y ascendentes, que podían ser llenados con mangueras de riego y motobombas (bombas de succión) escalonadamente.  Este sistema permite llevar agua a bastante altura para enfriar y apagar el fuego que permanece en las raíces hasta 1 metro promedio de profundidad.  En sólo dos días, la organización de vecines de la Plaza Pagano pasó de los porteadores de agua con mochila a multiplicar sus motobombas para el flamante sistema.

Superado y puesto en evidencia, el aparato político local movilizó a la policía para que bloqueara los accesos de los brigadistas voluntarios a los focos.  Este accionar provocó incidentes menores en las barreras policiales, cuyo celo fue cediendo a medida que el fuego volvía a avanzar.  Entre tanto, en la Plaza, nacía la comisión Evacuación, tanto para personas como para animales de granja.

Para el 9 de febrero, mismo día que visitó El Bolsón para pedir disculpas el número 2 del ministerio de ambiente de Nación, Sergio Federovisky, pudo presenciar en vivo y en directo cómo la base en Plaza Pagano equipaba a 170 combatientes del fuego, con sus respectivas viandas, agua y botiquines.  Luego, ante el reclamo de por qué el gobierno nacional se escondía detrás de discursos y planillas con supuesta ayuda enviada en lugar de enviar aviones hidrantes de mayor envergadura (como el anfibio CL-215 Scooper o el helicóptero S-64 AirCraine, con 5300 y 10000 litros de capacidad respectivamente frente a los 3000 del AT-802) se sintió ofendido y se retiró de la plaza al mejor estilo rabino Bergman pero sin disfraz.

Quienes llegaron en lugar de irse, fueron brigadistas autoconvocades de varios puntos del país que habían combatido el fuego en similares circunstancias de complicidad gubernamental, desde Córdoba, Rosario, Entre Ríos, acudieron al llamado de auxilio con sus experiencias y hasta sus equipos. Radios comunitarias como FM Alas y FM La Negra, no sólo hacen coberturas especiales y radios abiertas desde la plaza, sino que parte del colectivo humano que les da vida, se suman a defenderla subiendo como voluntaries.  Las donaciones no cesan, pero especialmente dos fueron las que arrancaron lágrimas, la de la Comunidad mapuche Vuelta del Río, que sufrió este invierno pasado la tremenda nevada que sepultó casas y mató a casi todos sus animales.  Y las de las Asambleas Rawson Playa, Madryn y Esquel, que en plena lucha contra la megaminería en Chubut, recorrieron cientos de kilómetros cargados de donaciones.

Ante la crítica, sobre si tapaba como parche un rol del Estado, la respuesta desde la Plaza Pagano fue contundente, por estos días el rol del Estado parece ser llenar de glifosato los suelos, de cianuro los ríos, de fuego los montes, bosques y humedales.  Un Estado ecocida, al servicio de un capitalismo saqueador y criminal.

El colmo de la desvergüenza, lo protagonizó este último viernes 12/02 el intendente Pogliano, aún ligado al magnate Lewis quien lotea la pampa de Ludden y usurpa el lago Escondido.  No conforme con enviar la policía para desalojar la plaza y más tarde a una patota con el mismo fin, un rato más tarde, frente al pacífico reclamo de una cuadrilla de brigadistas que volvía de combatir el fuego por más de 10 horas y se lo encontró saliendo de una reunión con vecines en Cuesta del Ternero, fabuló que fue retenido contra su voluntad por gente armada con machetes, con la cara pintada y por qué no, “ya que estamos” mapuches.  ¿Sabrá el intendente que cuando se lucha contra el fuego se tiznan con hollín la cara y el cuerpo?  ¿Sabrá que sin machetes o motosierras no pueden hacerse cortafuegos? ¿Sabrá que los mapuches y los campesinos no evacuaron aún con heridas y quemaduras defendiendo el Bosque y sus animales? ¿Creerá que no tiene que rendir cuentas de por qué dejó quemarse Cuesta del Ternero, un lugar tan codiciado por intereses extractivistas? ¿Pretenderá que nadie le pregunte sobre por qué no hay agua potable en la mayoría de los barrios populares de Bolsón? Lo cierto es que el Pueblo toma nota, y en El Bolsón volvió a escribir un nuevo capítulo emancipatorio, con un claro mensaje, “sólo el pueblo salvará al pueblo”

Fuente: https://www.anred.org/2021/02/14/rio-negro-el-pueblo-de-el-bolson-se-organiza-asambleariamente-para-combatir-el-incendio-y-en-defensa-del-bosque/

En consecuencia, pese a la represión y extorsión económica, la autoorganización comunitaria y plurinacional está abriendo caminos hacia las alternativas anticapitalistas o contrarias a la imposición del acaparamiento oligopólico de bienes comunes y  su mercantilización que condujo a las actuales emergencias social, alimentaria, sanitaria y ecológica-climática. Están concretando bases esenciales a la real y efectiva democracia. Confluyen con:

 

Chakana y plurinacionalidad

 27 de febrero de 2021

Por Ollantay Itzamná (Rebelión)

En Bolivia, hace unos días atrás, a raíz de la divulgación que hizo el gobierno plurinacional de su logotipo con forma de la Chakana, sectores ejecutores del último Golpe de Estado en Bolivia arengaron nuevamente contra las simbologías de Abya Yala, esta vez, acusando al gobierno de Arce-Choquehuanca de sustituir, de forma inconstitucional, el sagrado Escudo de Bolivia por la Chakana.

Sí. Los mismos que quemaron la Wiphala y masacraron a indígenas que enarbolan éste símbolo patrio, hace tan sólo meses atrás.

¿Qué es la Chakana?

Chakana es un código que tiene la forma de una cruz griega escalonada que para los pueblos andinos expresa/sintetiza la totalidad. En quechua chaka quiere decir puente que une los extremos. La Chakana consta de dos puentes imaginarios que unen Norte-Sur, Oriente-Occidente. Expresa la comunión entre todas las dimensiones de la coexistencia cósmica.

Chakana simboliza/sintetiza la comunidad cósmica, y dentro de ella a la comunidad humana. Es la expresión del equilibrio y comunión entre la noche y el día, varón y mujer, finito e infinito, materia y espíritu, sol y luna… Es un código del equilibrio y comunión en y con la totalidad cósmica.

Este código no es exclusivo de las civilizaciones andinas. En Chichinitzá, los mayas dejaron incrustada una prominente Chakana (no escalonada) a unos tres metros de altura en una de las edificaciones más grandes del lugar. Y así, chakanas se encuentran presentes en diferentes civilizaciones del mundo, evidenciando de este modo que este código, aunque no significa necesariamente lo mismo para todos los pueblos, no es exclusivo de los pueblos andinos. Mucho menos es la manifestación lítica de alguna doctrina cristiana.

¿Qué significa el Escudo boliviano?

Es la imitación de mal gusto de la virilidad española que los criollos intentaron materializar en una insignia de poder repleta de fusiles con puntas de cuchillo, cual si fuesen amenazantes falos violentos, adornados con lienzos de tres colores (rojo, amarillo y verde). ¿Qué exactamente quisieron expresar con esa insignia los fracasados criollos republicanos? Nadie sabe a ciencia cierta.

Dos siglos después de la República, y luego de cinco siglos de colonialismo recargado y continuado, sectores colonizados (creyentes republicanos) dicen sentirse identificado con dicho Escudo boliviano, con cuyos fusiles fálicos violaron y masacraron a sus abuelos y abuelas para someterlos. Así de dura es la realidad de la colonialidad. Las víctimas colonizadas terminan amando y defendiendo nada menos que el arma con el que diezmaron y aniquilaron a sus ancestros.

Esta condición de colonizados, cual apologetas defendiendo las insignias de poder de los colonizadores criollos, no es exclusividad, ni se agota en los sectores bolivianos. Lo viven y sufren nichos sociales del Perú, Chile, Ecuador, Argentina, México, Guatemala, …

¿Y la plurinacionalidad?

Lo más ridículo de las y los detractores de la Chakana en Bolivia es que se asumen como ciudadanos del Estado Plurinacional de Bolivia. Quizás no entendieron lo básico de los alcances del concepto de la plurinacionalidad que necesariamente implica la coexistencia fáctica de los diferentes símbolos/insignias/instituciones de los pueblos/naciones que conforman dicho Estado Plurinacional.

Después de más de una década de la creación del Estado Plurinacional en Bolivia, y ante la efervescencia del racismo o prepotencia criolla mestiza, se constata que el error que cometieron las y los constituyentes de dicho Estado Plurinacional es el no haber debatido, consensuado, el marco simbólico de la plurinacionalidad.

Crear un Estado Plurinacional dejando casi intacto los símbolos criollos republicanos, incluso el nombre, himno, héroes, etc., fue un error de gran magnitud para Bolivia. Sus consecuencias lo sufren ahora.

Repensar los símbolos patrios en los estados bicentenarios

Los símbolos patrios, por ser insignias de poder, no son inocentes. Tienen una carga ideológica potente perfomativa para la ciudadanía. Están diseñados para configurar sentimientos, formar voluntades, alrededor de un proyecto político de sus promotores.

Por ello, en países como Bolivia, con la finalidad de evitar la autodeterminación de los pueblos, se impuso un solo Escudo nacional abarrotado de armas amenazantes para cuantos se atreviesen a pensar en contra de los intereses de las oligarquías. Por eso, ahora, el Escudo nacional repele a la Chakana multicivilizatoria.

En un país plurinacional como Bolivia, cuya Constitución Política define a su Estado como pacifista, es contradictorio enarbolar un Escudo de armas como máximo y único símbolo patrio. Es más, ese Escudo de armas que no pudo defender al país de ninguno de sus enemigos externos, no expresa la voluntad, las aspiraciones, ni los colores de los pueblos de Bolivia. Por ello, en aras de materializar la plurinacionalidad del Estado, urge debatir y consensuar los nuevos símbolos patrios plurinacionales.

Este reto de repensar y consensuar símbolos patrios también corresponde al resto de los estados bicentenarios del Continente. Somos países pluricuturales, en muchos casos, de manera creciente, aspiramos hacia la plurinacionalidad. En este sentido, es urgente tomar con seriedad el debate o la disputa de la narrativa sobre la nueva simbología que representará a dichos estados plurinacionales en Abaya Yala.

Dos siglos del fracaso continuado de las repúblicas criollas, y de sus estados naciones racistas y monoculturales, deben de motivarnos mínimamente a preguntarnos: ¿Por qué debemos seguir cantado o marchando al ritmo de la Marsellesa francesa? ¿Por qué seguir enarbolando escudos, que aparte que no nos defendieron de nada, fueron y son utilizados para anular nuestras aspiraciones hacia nuestra legítima autodeterminación como pueblos? ¿Por qué seguir defendiendo como zombis el remedo de la estética europea de antaño que se materializa en los símbolos de la Patria de los criollos? 

Ollantay Itzamná. Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos

Blog del autor: https://ollantayitzamna.com/

@JubenalQ

Fuente: https://rebelion.org/chakana-y-plurinacionalidad

   

 

Pensemos, ante la pandemia que patentiza la gravedad de la guerra capitalista a la naturaleza, porqué desechar conceptos vigentes de progreso y modernidad apreciando este:

Compartimos un evento que no puede pasar desapercibido, pues 25 Chakanitas vivas, niños, niñas y jóvenes de diversas regiones de Colombia, después de una difícil batalla al Estado, en su demanda “que se garanticen los derechos de las generaciones futuras a gozar de un ambiente sano, a la vida, la salud, la alimentación y el agua”, ya que ellas y ellos serán las y los que asumirán las difíciles consecuencias del cambio climático, causado por la deforestación en la Amazonía por las diversas empresas ubicadas en el territorio, que al estar los ecosistemas interconectados, las otras regiones también son afectadas por el cambio climático. 

 

 

 

Chakana

18 de Mayo de 2018

Por: Sofía Chipana Quispe

Este mes, tiempo del recojo y depósito de los frutos de las siembras, en los territorios andinos, celebradas de diversas maneras, se vive la fiesta que se denomina de las cruces, que en el fondo no está referida al símbolo cristiano, sino a la Chakana, aunque en el fondo se la asoció con la Cruz de Cristo, por ello las diversas festividades están asociadas al símbolo cristiano, que es la que sale en procesiones, o se la expone en los templos y lugares de peregrinación. Sin embargo haciendo memoria, Eduardo Galeano nos recuerda que: 

 

La conquista de América fue una larga y dura tarea de exorcismo.

Tan arraigado estaba el Maligno en estas tierras, que cuando parecía que los indios se arrodillaban devotamente ante la Virgen, estaban en realidad adorando a la serpiente que ella aplastaba bajo el pie; y cuando besaban la Cruz estaban celebrando el encuentro de la lluvia con la tierra.

 

Definitivamente, que las cruces, en las casas y en las montañas, son la herencia colonial, pues era la señal de que ese espacio había sido exorcizado, así los pueblos fueron asociando a las cruces como símbolos de protección, ya que las casas tenían a sus espíritus protectores, lo mismo con las montañas y las cumbres nevadas son considerados como los espacios habitados por las ancestras/os, que son considerados como protectores/a de la comunidad. Sin embargo, en estas festividades, cada símbolo, tendrá su lugar, así como la cruz requerirá su espacio en la iglesia y su propia ritualidad, los símbolos andinos requieren de sus propias ritualidades y espacios. 

 

Pero el símbolo de la Chakana, que está asociada a la constelación de la cruz del sur que a inicios de mayo adquiere la forma astronómica de una cruz perfecta, al que nuestras antepasadas/os celebraban, se trata de un símbolo asociado al principio de vida, al origen, ya que la partícula Na, enfatiza la conexión del ser humano con la Fuente Primordial de la Vida y Sabiduría, a la que en este tiempo se solicita la autorización para recoger los frutos. Se trataría de un símbolo muy difundido, en la larga historia de nuestros pueblos, ya que se encontraron Chakanas en la arquitectrua, glifos, tejidos, cerámicas y esculturas en las culturas de Paracas en Ica-Perú, en Chavín al norte peruano, e incluso en Tiahuanaco-Bolivia, pero de manera muy significativa en una placa que se halla en el templo de Koricancha (templo dedicado al Sol) en Cuzco, donde se refleja la interrelación en el cosmos de las fuerzas que la habitan, como una dualidad complementaria recíproca, en dos hemisferios, izquierda-derecha, arriba y abajo. 

 

Por lo tanto, al estar asociada a la fuerza generadora de Vida, en algunos pueblos se acudirá a los espacios considerados de la fertilidad para realizar ritos de vínculo con esa fuerza, como se ve en la fiesta conocida de la ciudad de Cochabamba, Bolivia, la fiesta de Santa Veracruz. Dicha festividad está asociada a un santuario, donde se encuentra la imagen de un Cristo crucificado al que se denomina como el Tata (señor), a la que acuden familias enteras, donde mujeres y hombres en la primera noche inician con las coplas al Tata, todas alusivas a la fertilidad, con un tono picaresco. Pero el centro donde se vincula con el espíritu de la fertilidad es el espacio que está fuera, donde mujeres y hombres, queman el excremento de vacas, ovejas, cerdos y gallinas, después los bendicen junto a las miniaturas hechas de yeso que recrean los animalitos, para llevarlos a sus ranchos, y dispersar las cenizas donde habitan los animales a fin de que se beneficien con la fertilidad. En torno a esta fiesta, se recrean una serie de ritualidades en torno a la fertilidad humana, ya que acuden las parejas que no pudieron fecundar, llevando muñequitas y muñequitos que son bendecidos, junto a flores y otros símbolos más que serán usados para propiciar la fertilidad. 

 

Por lo tanto la fiesta de la Chakana, implica el sentido de la crianza de la vida, que será muy importante en el contexto andino, pues se trata del vínculo con las fuerzas de la vida. Por otra parte, el símbolo, está relacionada al sentido de las dualidades necesarias, pues para que algo se recree, necesita de la fuerza que le sirva de complemento, por ello la Chakana desde sus diversos ángulos, será considerada como el elemento ordenador de la sociedad andina, por su carácter integrador en la convivencia de pareja, de familia, del Ayllu (comunidad), de la Nación. Ya que desde sus cuatro puntos, representan la integralidad del cosmos y una mirada integradora del saber, del sentir, del estar y del ser. Se trata de una sabiduría integral, que ayuda a reconocer el pluralismo de saberes, sentires, identidades y maneras de habitar y transitar la vida, como diría el teólogo Josef Estermann, “se trata de una epistemología integral que trasciende el género humano como sujeto cognoscitivo. El conocimiento es una cualidad de todos los seres, sean humanos o no humanos, animados o “inertes”, y se lo consigue a través de muchas vías, el ritual, la celebración, el trance, la representación simbólica y la unión mística”1

 

Desde esa sabiduría holística, también rescatamos en este tiempo de la Tawa Chakana, el puente vinculante de todos los espacios, no sólo del cosmos, sino también de las constelaciones espaciales, pues ese símbolo también puede ser relacionado a las personas generadoras de vínculos, seguro que cada una/o en sus diversos territorios, puede atribuir este símbolo a personas significativas que propician la Vida Digna. En ese sentido compartimos un evento que no puede pasar desapercibo, pues 25 Chakanitas vivas, niños, niñas y jóvenes de diversas regiones de Colombia, después de una difícil batalla al Estado, en su demanda “que se garanticen los derechos de las generaciones futuras a gozar de un ambiente sano, a la vida, la salud, la alimentación y el agua”, ya que ellas y ellos serán las y los que asumirán las difíciles consecuencias del cambio climático, causado por la deforestación en la Amazonía por las diversas empresas ubicadas en el territorio, que al estar los ecosistemas interconectados, las otras regiones también son afectadas por el cambio climático. 

Los primeros días de abril, la corte Suprema de Justicia de Colombia, falló a favor del pedido, en la que se reconoce a la Amazonía colombiana, “como sujeto de derecho, titular de protección, de la conservación, mantenimiento y restauración a cargo del Estado y las entidades territoriales que la integran”, sin duda, que este tipo de fallos son deseadas para muchos territorios, ya que procuran la inminente necesidad de hacer vida, los Derechos de la Madre Tierra, en la concreción de los compromiso en torno al cambio climático asumido por los diverso gobiernos. Saludamos de todo corazón este tipo de iniciativas y propuestas que son ejemplos a seguir, pues es una muestra de que los derecho humanos, no pueden concebirse sin los derechos del cosmos y todas/os las vivientes. 

 

Por otra parte, otra buena noticia nos llega desde los territorios peruanos, en medio de la convulsión de las corrupciones, celebramos que el 17 de abril se publicará la Ley Marco sobre el cambio climático, como se lee en el Art. 1 – ley 30754, “a fin de reducir la vulnerabilidad del país al cambio climático, aprovechar las oportunidades del crecimiento bajo en carbono y cumplir con los compromisos internacionales asumidos por el Estado ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, con enfoque intergeneracional”. 

 

Desde el vínculo con el cosmos que va manifestando sus conspiraciones, podemos unirnos a las voces de las mujeres de la festividad de Santa Veracruz, “Señorcito de Santa Veracruz, mi hijo, mi hija me diste, ahora vengo, ¿qué me vas a dar?”, que el pedido sea ahora, que esos hijitos e hijitas se constituyan en Chakanas, hijos e hijas de la sabiduría cósmica, criadores de la Vida. 

Fuente: https://amerindiaenlared.org/contenido/12660/chakana/

   

 

Advirtamos que "hay una sensación de impotencia en el Proceso de Cambio, carece de ajayu, de fuerza, de poder para realizar acciones políticas que nos revelen que hay un horizonte de transformación importante, sin olvidarnos que la impotencia, hoy en día, es el sentimiento más común en relación a la experiencia de la política.

¿Cómo entenderemos esta impotencia? La realidad señala lo siguiente: el fracaso de la reforma de la justicia; la rearticulación de una clase media que después del golpe se borraron de las redes sociales y hoy ocupa la alta burocracia; la perorata en boca de antiguos jerarcas sobre la formación de cuadros y que hoy suena a demagogia pura y dura; la tardanza en dar señales de que se está afrontando la tarea de la reconducción[1] del Proceso de Cambio; la falta de iniciativa del Vicepresidente en cuanto a la construcción del poder político de las naciones indígenas, recordándole que “ya se está gobernando” en un complejo contexto que demanda acciones políticas concretas(...)

Es este ajayu del que carece el Proceso de Cambio, donde todas y todos seamos capaces de pensar y actuar a partir de las realidades que nos afectan, dejando de ser espectadores o víctimas, abandonando la queja y la espera permanentes y superando el monopolio de los que saben y pueden; ahora que la derecha sigue expectante y naufragando en su incapacidad, sin dejar de ser conspiradora, es fundamental preguntarnos sobre la vida en común que queremos vivir y respondernos creativamente  de nuevas posibilidades de existencia. Sin duda este reto es difícil y problemático, pero el más fecundo, porque al confrontarnos con nuestros problemas, las respuestas supondrán nuevos aprendizajes y la creación de nuevas situaciones y experiencias. Este ajayu nos conduce a la politización colectiva porque nos respondemos sobre cómo queremos vivir juntos, provocando la transformación social de nosotros mismos mediante el cuestionamiento radical de situaciones que las tenemos “naturalizadas”: la reforma de la justicia hecha por expertos; no se puede socializar la salud; la democracia liberal representativa es la más democrática; la relación entre sexos siempre fue desigual; etc. ".

 

El proceso de cambio sin ajayu

 26 de febrero de 2021

Por Jhonny Peralta Espinoza (Rebelión)

El gobierno tomó importantes medidas económicas: bono contra el hambre; reintegro en efectivo del impuesto al valor agregado; creación de un impuesto a las grandes fortunas; incremento de la inversión pública a 4.011 millones de dólares; fideicomisos de apoyo al sector productivo y a la promoción de políticas de sustitución de importaciones por 911 millones de Bs.; y en salud gestiona vacunas sputnik, pruebas de antígeno nasal y suministros de bioseguridad, además de garantizar la gestión escolar.

Sin embargo, hay una sensación de impotencia en el Proceso de Cambio, carece de ajayu, de fuerza, de poder para realizar acciones políticas que nos revelen que hay un horizonte de transformación importante, sin olvidarnos que la impotencia, hoy en día, es el sentimiento más común en relación a la experiencia de la política.

¿Cómo entenderemos esta impotencia? La realidad señala lo siguiente: el fracaso de la reforma de la justicia; la rearticulación de una clase media que después del golpe se borraron de las redes sociales y hoy ocupa la alta burocracia; la perorata en boca de antiguos jerarcas sobre la formación de cuadros y que hoy suena a demagogia pura y dura; la tardanza en dar señales de que se está afrontando la tarea de la reconducción[1] del Proceso de Cambio; la falta de iniciativa del Vicepresidente en cuanto a la construcción del poder político de las naciones indígenas, recordándole que “ya se está gobernando” en un complejo contexto que demanda acciones políticas concretas[2]; la ausencia de acciones concretas en la lucha contra los medios de comunicación privados que siguen reproduciendo su verdad “privada” como la verdad y que la imponen a la opinión pública; la amenaza del ejecutivo de la COB, Huarachi de que “los trabajadores jamás renunciarán al beneficio de tener un incremento salarial”[3], cuando hoy es más necesario que nunca que la economía política sea el arma de lucha para conquistar un mayor excedente económico de manos privadas; la impunidad de militares, paramilitares y policías que ultraja al pueblo que luchó y puso los muertos; los sistemas de salud y educación que hoy inmunizan o protegen a pequeños sectores sociales y, por otra parte, dejan expuestos a inmensas mayorías sociales a su suerte.

Cuestionarnos sobre estas impotencias implica hacer una revisión radical de nuestra idea de la política, exige que el gobierno “habite” esas impotencias junto a los movimientos sociales, donde estos últimos dejen de ser solo espectadores o víctimas de las decisiones del gobierno, sino que sean capaces de crear, pensar, sentir a partir de lo que les sucede en sus mentes y corazones. Solo de esta manera gobierno y pueblo pueden producir múltiples interpretaciones sobre cada impotencia-problemática, planteando muchas respuestas basadas en visiones diversas con sus discrepancias, conflictos y valores. Esto significa construir un proceso, en lo colectivo y en lo político, que ayude a desangustiar el hecho de estar sostenidos sobre nada; este ajayu nos falta, la fuerza de un proceso que abre el futuro, además que implica luchar contra el neoliberalismo que ataca los principios, las prácticas, las culturas, los sujetos y las instituciones de la democracia entendida como el gobierno del pueblo, y que en el fondo significa socavar la expresión más radical de la democracia basada en la libertad, la igualdad y el gobierno popular. Solo en este caso se amplía el espacio de lo moral, el espacio de las experiencias, donde la dimensión ética del proceso de cambio y de los movimientos sociales se relaciona con las formas de vida provocando que decidan lo que importa y no importa, lo que debe ser defendido y lo que no, lo que hay preservar y lo que se debe desechar.

Todas las impotencias señaladas surgidas después del golpe y que se ahondarán con la crisis múltiple, pueden constituirse en el cuello de botella que puede asfixiar al Proceso de Cambio, más aun tomando en cuenta que el gobierno está tardando en dar señales para atreverse a pensar a fondo o transformar, porque solo se está dedicando a gestionar lo necesario e inevitable para “volver a la normalidad”, así la gestión per se oculta y tapa las preguntas radicales de la crisis que vivimos y otras que vendrán.

Qué pasaría si el gobierno, que vive en medio de muchas impotencias, se atreve junto a los movimientos sociales a plantearse nuevas preguntas y respuestas, nuevas maneras de pensar y actuar sobre esas impotencias, esto exige transformar radicalmente la política con los pensamientos, las necesidades, los deseos, los saberes, las redes de afecto de los movimientos sociales. Así, la reforma de la justicia se iniciaría desde los que padecen las injusticias; la clase media pusilánime convertida en alta burocracia debe ser interpelada desde los que  nunca formaron parte de la administración; la formación política desde las necesidades de los que lucharon un año para recuperar la democracia; la reconducción del proceso de cambio desde los pensamientos y saberes de los movimientos sociales; el gobierno de las naciones originarias desde la autoridad moral de los indios y las indias; el debate por la verdad desde los saberes de las radios comunitarias; la lucha por disminuir el excedente económico privado a favor de los más necesitados desde el acompañamiento de la lucha de la clase obrera para pasar de la clase en si a la clase para sí; el castigo a los asesinos de Senkata y Sacaba desde los sentimientos de las víctimas; y una salud y educación de calidad desde las urgencias de los más desfavorecidos.

Es este ajayu del que carece el Proceso de Cambio, donde todas y todos seamos capaces de pensar y actuar a partir de las realidades que nos afectan, dejando de ser espectadores o víctimas, abandonando la queja y la espera permanentes y superando el monopolio de los que saben y pueden; ahora que la derecha sigue expectante y naufragando en su incapacidad, sin dejar de ser conspiradora, es fundamental preguntarnos sobre la vida en común que queremos vivir y respondernos creativamente  de nuevas posibilidades de existencia. Sin duda este reto es difícil y problemático, pero el más fecundo, porque al confrontarnos con nuestros problemas, las respuestas supondrán nuevos aprendizajes y la creación de nuevas situaciones y experiencias. Este ajayu nos conduce a la politización colectiva porque nos respondemos sobre cómo queremos vivir juntos, provocando la transformación social de nosotros mismos mediante el cuestionamiento radical de situaciones que las tenemos “naturalizadas”: la reforma de la justicia hecha por expertos; no se puede socializar la salud; la democracia liberal representativa es la más democrática; la relación entre sexos siempre fue desigual; etc.

Si no recuperamos el ajayu para el Proceso de Cambio el deseo de su reconducción habrá abortado, corriendo el riesgo de agonizar en las próximas elecciones, sin ajayu la política será una simple gestión de las cosas, porque hablar de los logros de los 14 años ya no están acordes con las prácticas y las experiencias que se han adquirido con el golpe de Estado y con la crisis compleja y diversa que seguiremos soportando; hablar de la agenda 20-25 ya no seduce; pareciera que estamos huérfanos de la idea de revolución, atrapados en imágenes que ya no nos dicen nada, ni hacen vibrar el deseo (un ejemplo fue ser derrotados por la derecha sin luchar). Hace falta otro vocabulario, otras imágenes, el pueblo boliviano politiza la realidad cada día, y si el Proceso de Cambio carente de ajayu no quiere agonizar, está obligado a reimaginar la revolución, o sea a pensar la transformación del país fuera de los modelos revolucionarios heredados, esto implica repensar el cambio social y todo aquello que lleva asociado: las figuras del nosotros, el enemigo, la organización, la estrategia, el conflicto, las tácticas, la formación política, las convicciones, el compromiso, el pensamiento, el objetivo, etc.; caso contrario la crisis múltiple y compleja será la ocasión perfecta para que el neoliberalismo lance una auténtica «guerra política» contra todos los obstáculos que frenen su domino autoritario, regresivo, reaccionario.

Notas:

[1] https://erbol.com.bo/nacional/luis-arce-ofrece-gobierno-de-unidad-nacional-y-reconducci%C3%B3n-del-proceso-de-cambio

[2] https://www.la-razon.com/nacional/2021/01/28/choquehuanca-a-indigenas-un-dia-nosotros-mismos-nos-vamos-a-gobernar/

[3] https://www.paginasiete.bo/economia/2021/2/2/la-cob-afirma-que-no-renunciara-al-alza-salarial-283065.html#!

Jhonny Peralta Espinoza. Exmilitante de las Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka.

Fuente: https://rebelion.org/el-proceso-de-cambio-sin-ajayu/