Qué Abya Yala

Septiembre 2020

De Amazonía y sus otros territorios defendidos del capitalismo por sus pueblos con apoyo internacionalista.

 

 

 

Historia y presente/ Ofensiva del sistema mundo capitalista / Alternativas emancipatorias

 

Historia y presente

 

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

 

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias... y al fin y al cabo, su identidad. Leer

 

Me desazona la Internacional Progresista y en Argentina, les políticos autoidentificados como de izquierda que priorizan la desestabilización del gobierno FF descontextualizando que ambos bandos procapitalistas están viabilizando la maximización de ecocidios-genocidios como lo reflejan tanto la pandemia e incendios intencionales como la extorsión gubernamental a la unión de les diverses de abajo de la provincia de Chubut contra la megaminería.

 

Considero que, frente a planificadas e intensificadas puestas en práctica del saqueo y envenenamiento, quienes nos están situando en desafíos claves para encaminar rumbos emancipatorios del capitalismo son los pueblos originarios y las autoorganizaciones socioambientales. Urge que generalicemos la percepción (conciencia y posicionamiento respecto) de cómo nuestros hermanos chaqueños sufren la deforestación de El Impenetrable y como lo defienden pueblos indígenas y criollos. Sobresale la unión de 103 organizaciones para defender el Gran Chaco a principios de diciembre de 2019  y el proyecto quimilero

 

Urge también que haya percepción de la importancia vital de la Amazonía, los humedales, la cordillera, los suelos, las biodiversidades...el agua dulce.

 

Destrucción del Amazonas: las principales amenazas para la mayor selva tropical del mundo en los 9 países que la comparten

18 febrero 2020

 

Durante agosto del 2019, el aumento de los incendios en Brasil y Bolivia volvió a poner el Amazonas en el punto de mira.

Según un informe del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM) los fuegos estaban directamente relacionados con la deforestación.

Expertos atribuyen como las causas principales el acaparamiento de tierras y la expansión de la frontera agrícola y ganadera en estos dos países.

Esta práctica, junto a la minería y la explotación económica descontrolada, entre otras, son responsables de las tasas de deforestación crecientes en los nueve países amazónicos (contando con Guayana Francesa, un territorio francés de ultramar).

§     Deforestación en el Amazonas: la selva de Brasil sufre la mayor pérdida de vegetación desde 2008

Aquí radica el punto de fricción entre gobiernos, ambientalistas, empresas e indígenas: el deseo de desarrollar actividades económicas choca en muchas ocasiones con la preservación del Amazonas y de sus pueblos nativos.

En todo el Amazonas viven más de 33 millones de personas (cerca del 8% de la población de Sudamérica) entre ciudades, comunidades ribereñas y pueblos indígenas. Hay al menos 100 tribus con las que se tiene poco o ningún contacto.

“No podemos demonizar las actividades económicas. Si tenemos claro qué queremos hacer con esta región, podemos buscar empresas que generen cadenas productivas que involucren a la población y ayuden a la conservación”, dice Natalia Hernández, experta de la Fundación Gaia Amazonas y RAISG.

“Hasta ahora lo que tenemos son discursos y proyectos de infraestructura contradictorios, que contribuyen a la deforestación y no resuelven los problemas reales de la gente que vive en el Amazonas", añade.

Los procesos de deforestación que tienen lugar en estos países, independientemente de las políticas de cada gobierno, afectan al ecosistema en toda la región, incluso a aquellos países sin la Amazonía.

Esto se debe al rol esencial que tiene este gigante verde: suministrar humedad a Sudamérica, regular el clima de la región y capturar grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero.

El cuadrilátero formado entre el centro-sur de Brasil y la cuenca del Río de la Plata sería un desierto si no fuera por el Amazonas”, le dijo a BBC Mundo el climatólogo Antonio Donato Nobre, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

“La gente no tiene idea de lo que significa perder este magnífico sistema hidrológico”, advirtió.

§ Cambio climático: los gráficos animados que muestran los 15 países que más CO2 emitieron en los últimos 20 años

§ Cómo los incendios en la Amazonia están afectando a los Andes

Si no se revierten estos niveles de deforestación y degradación, dicen los científicos, las consecuencias del cambio climático podrían acelerarse en todo el planeta.

¿Qué actividades provocan esta deforestación? ¿Cuánto bosque original ha perdido cada Estado? ¿Qué están haciendo los gobiernos?

Estas son algunas de las cuestiones que exploramos en este especial interactivo.

¿Cuál es la mayor amenaza en cada país? (...)

·          Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51377234

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Deforestación y

el ciclo hidrológico

de la Amazonía

6 de diciembre de 2016

 

La Amazonía es el bosque tropical más grande del planeta y por lo tanto, el principal generador de oxígeno hacia la atmósfera y aporta al ciclo hidrológico de la región. Sin embargo, varias actividades humanas afectan directamente en la recirculación de este elemento vital, causando problemas a nivel regional.

 

El río Amazonas es la región hidrográfica más extensa del planeta, va desde el estuario de la Isla de Marajo en el Océano Atlántico (Brasil), hasta las nieves perpetuas de la Cordillera de los Andes (Perú), por lo cual cuenta con diferentes microclimas y nichos ecológicos con endemismos de flora y fauna (Bernal, 2006).

 

Entre los ríos que drenan desde la Cordillera de los Andes se encuentran el río Beni, Madre de Dios y Mamoré con 154 pequeños tributarios y 37 lagos. La parte baja del Amazonas cuenta con aportes de los ríos Madeira, Tapajos y Xigu (Bernal, 2006).

 

Los países involucrados en la región Amazónica son: Brasil (67,69%), Perú (13,02%), Bolivia (11,20%), Colombia (5,52%), Ecuador (1,67%), Venezuela (0,79%) y Guayana (0,08%). La Amazonía tiene una población de aproximadamente 20 millones de habitantes, con más de 4000 comunidades indígenas (Medina & Carrillo, 2016).

 

Esta gran cuenca es un reservorio importante de agua dulce, ya que contiene la quinta parte del agua dulce disponible. Esta cuenca desemboca en el Océano Atlántico aportando con 200 000 metros cúbicos de agua por segundo. En este río existen diferentes especies de peces distribuidos a lo largo del mismo. La especialidad de la hidrología está influenciada por las corrientes continentales, fruto de la evapotranspiración de la masa forestal y las corrientes  de humedad de acenso y descenso ocasionadas por el relieve (Bernal, 2006).

 

El ciclo hidrológico es la circulación del agua por la tierra y la atmósfera.  Donde el agua subterránea corresponde al 98% del agua potable disponible en la Tierra.

 

El ciclo del agua en la Amazonía es complejo, se regula con la diversidad de ecosistemas naturales relacionados directamente a la existencia de la cobertura boscosa. Comienza con la humedad que se evapora desde la superficie de la cuenca gracias a la radiación solar, ascendiendo hasta alturas donde el agua se condensa y precipita en forma de lluvia. Una parte del agua que precipita se queda retenida en las hojas de los árboles, una parte llega hasta el suelo siendo aprovechada por la vegetación y otra, mediante escorrentía regresa al río (Fayanás, 2011).

 

De acuerdo a Stewart (2013), la intensificación del ciclo hidrológico podría ser resultado del aumento de la entrada de vapor agua resultante de la corriente de aire que ingresa a la cuenca desde el Océano Atlántico tropical y que alimenta el ciclo amazónico.

 

El principal reciclaje del agua en esta región se lleva a cabo en los bosques amazónicos, ya que producen anualmente 7 trillones de toneladas de agua hacia la atmósfera mediante evapotranspiración, lo cual incide en la formación de nubes locales y regionales (especialmente cumulonimbos) que descargan el agua mediante lluvias (Bernal, 2006). En la Amazonía, entre el 50 y el 80% de la humedad se mantiene en el ecosistema gracias a la recirculación del agua en la región (Gloor et al, 2013).

 

Impacto de la Deforestación en el Ciclo Hidrológico

Los ciclos de sequías e inundaciones se han vuelto menos predecibles en los últimos años, gracias a diferentes actividades como la construcción de represas y carreteras, la contaminación y la sobrepesca que se realiza en el lugar, pero principalmente la deforestación. Esta última tiene varios fines, se realiza para ampliar la frontera agrícola de la soya, para la industria papelera, maderera y del caucho (Stewart, 2013). La destrucción de los bosques por deforestación causa un desbalance hídrico dentro y fuera de la cuenca. Se calcula que ya se han deforestado unos 800.000 km2, principalmente en Brasil.

 

Por otro lado, los bosques de la Amazonía son los extractores de dióxido de carbono más importantes del mundo, considerando que el dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero que aporta al cambio climático. De modo que la Amazonía sufre los efectos del cambio climático por las actividades que se llevan a cabo en la misma región.

Entre los principales problemas que tiene la Amazonía es la construcción de carreteras y represas, siendo esta última la peor. La construcción de represas provoca de manera directa la pérdida de grandes extensiones de bosque que cumplen roles ecológicos e hidrológicos importantes, además de la pérdida de biodiversidad.

 

Otro factor bastante importante es la contaminación de los afluentes de esta cuenca que van desde aguas residuales domésticas, industriales y de minería, hasta derrames de petróleo o sus subproductos. Esta contaminación afecta la fauna acuática de la zona y además, tiene grandes efectos en la salud de las comunidades que habitan es lugar (Fayanás, 2011).

 

El cambio climático, la contaminación de afluentes, la extracción de minerales a cielo abierto, entre otros, también afectan la calidad y disponibilidad del recurso hídrico en la Amazonía

 

Las selvas tropicales, como la Amazonía, cumplen un rol importante en el ciclo hidrológico ya que facilitan el proceso de evaporación del agua para que esta pueda recircular. La vegetación es el principal contribuyente a este proceso ya que liberan agua de sus hojas mediante la transpiración, aportando a la formación de nubes que posteriormente formarán lluvia.

 

El bosque permite la circulación del agua, filtra contaminantes y recicla el carbono, por lo que su conservación es importante. La deforestación limita las capacidades de los bosques para cumplir con sus funciones dentro del ecosistema.

 Referencias:
Bernal, H. (2006). El agua de la Amazonía: Recurso estratégico para la comunidad sudamericana de Naciones (CASA) en el siglo XXI. Universidad del País Vasco, Leioa, España

Gloor, R.; Brienen, R.; Galbraith, D.; Feldpausch, T.; Schöngart, J.; Guyot, J.; Espinoza, C.; Lloyd, J. & Phillips O. (2013). Intensification of the Amazon hydrological cucle over the last two decades. Geophysical Research Letter DOI. Vol. 40

Machado, A. y Pacheco, J. (2010). Servicos ecossistémicos e o ciclo hidrológico da Bacia Hidrográfica Amazonica. Revista GEONORTE. Vol 01 N° 1. Pp. 71 – 89. Manaus, Brasil.

Butler, R. (2013). Las selvas tropicales ayudan a mantener el ciclo del agua. Disponible en: http://selvastropicales.org/2013/11/20/las-selvas-tropicales-ayudan-a-mantener-el-ciclo-del-agua/

Fayanás, E. (2011). El río Amazonas: un futuro incierto. Disponible en: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Agua/El_rio_Amazonas_un_futuro_incierto 

Freitas, M. (2007). Manejo Integrado y Sostenible de los Recursos Hídricos Transfronterizos en la Cuenca del Río Amazonas. Organización del Tratado de Cooperación Amazónica-OTCA, Brasil. Disponible en: https://www.google.com.bo/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0ahUKEwih5aPH_63QAhVBy2MKHeYgAysQFggYMAA&url=http%3A%2F%2Fwww.ore-hybam.org%2Findex.php%2Ffre%2Fcontent%2Fdownload%2F671%2F3667%2Ffile%2Ff5_freitas.pdf&usg=AFQjCNFunZScjS4k84S0OJ_Q265864f8yw&sig2=8jITpDF6xw jTrig0vh2Exg&bvm=bv.138493631

Importancia. (2016). Importancia del Amazonas. Disponible en: http://www.importancia.org/amazonas.php 

Medina, M. & Carrillo, G. (2016). La Cuenca Amazónica y su importancia estratégica en el caso de la Amazonía Venezolana. Disponible en:

http://observatoriogeograficoamericalatina.org.mx/egal4/Geografiasocioeconomica/Geopolitica/05.pdf

Ramírez, J. (2012). Amazonía Posible y sostenible. Disponible en:

http://www.cepal.org/sites/default/files/news/files/folleto_amazonia_posible_y_sostenible.pdf

Stewart, B. (2013). Los ciclos de inundaciones y sequías en el Amazonas se vuelven más extremos e impredecibles. Disponible en: https://es.mongabay.com/2013/09/los-ciclos-de-inundaciones-y-sequias-en-el-amazonas-se-vuelven-mas-extremos-e-impredecibles/

Fuente: http://natzone.org/index.php/component/content/article/16-frontpage-blog/educacion-ambiental/186-deforestacion-y-el-ciclo-hidrologico-de-la-amazonia

En consecuencia, lo fundamental en esta inflexión histórica del Abya Yala y el mundo es frenar (para luego erradicar) los extractivismos promovidos por todos los gobiernos sean progresistas o neoliberales. Significa comprometerse participando en las luchas que están disputando territorios a los contubernios de capitales y estados imperialistas con los locales.

 

El agua del Amazonas:

La importancia y su conservación

22 de agosto de 2019

 

Por que necesitamos la Amazonía? Su desaparición no sólo amenaza a las miles de especies de plantas y animales y a los cientos de comunidades indígenas que habitan allí.

 

La Amazonia es considerada el pulmón del mundo porque absorbe millones de toneladas del dióxido de carbono presente en la atmósfera. Al reducir la cantidad mundial de este gas de efecto invernadero que calienta el planeta, contribuye a frenar el cambio climático debido al agua del amazonas. Pero su labor no termina ahí.

La selva amazónica también desempeña un importante papel en la regulación del clima mundial, en la producción de agua dulce y en la conservación de especies de plantas que aún no han sido descubiertas por la ciencia y podrían tener beneficios en la medicina. Su desaparición no sólo amenaza, pues, a las miles de especies de plantas y animales y a los cientos de comunidades indígenas que habitan allí, sino que también tiene consecuencias a nivel mundial.La selva tropical absorbe millones de toneladas de CO2 y contribuye así a frenar el cambio climático.La Amazonia es un gran sumidero de carbono. Su suelo y vegetación contienen aproximadamente una cuarta parte de todo el carbono del mundo que se almacena en la tierra. Pero, a medida que el bosque disminuye, también lo hace su capacidad de servir como depósito de carbono masivo para el mundo.

Los árboles de la selva amazónica capturan millones de toneladas de dióxido de carbono para realizar la fotosíntesis. Este proceso posibilita el crecimiento y regeneración de los árboles y, además, reduce la cantidad del CO2en la atmósfera y libera oxígeno.

Con menor extensión de selva, la cantidad de CO2 que ahora absorbe la Amazonia se verá reducida, como ya ha ocurrido. Hace tres décadas la selva capturaba el doble de toneladas que ahora (1.000 millones). Como resultado, el CO2 se liberará de nuevo hacia la atmósfera, lo que podría acrecentar el calentamiento global.

 

La importancia del Agua del Amazonas para el clima mundial

La importancia de la selva amazónica también radica en garantizar la estabilidad del clima mundial. Sus bosques tropicales y regiones boscosas (por ejemplo, las sabanas) regulan las lluvias y mantienen el ciclo del agua. Los árboles de la Amazonia intercambian grandes cantidades de agua y energía con la atmósfera. El agua liberada por las plantas asciende hacia la atmósfera mediante la evaporación y transpiración de las plantas y, posteriormente, fluye por el aire a diversas partes de América.

Este fenómeno, junto con la gran cantidad de agua que la cuenca del río Amazonas aporta al océano, influye en el clima mundial y en la circulación de las corrientes oceánicas. “Amazonia es nuestra, no suya”, respondía el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, al ser preguntado por los registros de deforestación de Amazonia el mes pasado.

En este sentido, los activistas insisten en que si la destrucción de la selva representa una amenaza para todo el planeta, la propiedad es de todos.

Fuente: http://hdoso.com.ar/2019/08/22/el-agua-del-amazonas-la-importancia-y-su-conservacion/

 

 

Hagamos posible que una creciente mayoría de les diverses de abajo sin fronteras ni discriminaciones de tipo alguno sepan porqué luchar y cuál es la situación de comunidades pertenecientes a las oficializadas como "zonas de sacrificio". La COICA nos advierte:

"Esta región estratégica global de diversidad biológica y cultural, a la vez tiene una presión enorme por las actividades extractivas de empresas nacionales y extranjeras, mineras y de hidrocarburos, infraestructura y monocultivos, así como por la presencia de otros agentes externos que generan impactos ambientales y sociales irreversibles para los pueblos indígenas y sus territorios."

 

Declaración de Quito. Pueblos indígenas de la Cuenca amazónica en defensa de sus derechos y sus territorios para la vida plena y su aporte para enfrentar el cambio climático

Por COICA
La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y sus organizaciones miembros de los nueve países de la cuenca amazónica: COIAB (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña) de Brasil, CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia) Bolivia, AIDESEP (Asociación Interétnica de desarrollo de la Selva Peruana) Perú, CONFENIAE (Confederación de las Nacionalidades de la Amazonía Ecuatoriana) de Ecuador, OPIAC (Organización Nacional de los pueblos indígenas de la Amazonía Colombiana) Colombia, ORPIA (Organización Regional de Pueblos Indígenas del Amazonas) de Venezuela, APA (Asociación de Pueblos Amerindios de Guayana) de Guyana, OIS (Organizaciones Indígenas de Surinam) Surinam y FOAG (Federación de Organizaciones Autóctonas de Guayana Francesa) Guyana Francesa, reunidos en la ciudad de Quito, del 16 al 19 de marzo de 2018, en el marco del Consejo de Coordinación y Consejo Directivo de la COICA, acuerdan emitir la presente Declaración de Quito:

Considerando:

Que, la cuenca amazónica ha sido el hogar de pueblos indígenas por más de 10 mil años, y actualmente habitan en esta región 390 pueblos indígenas, más 66 pueblos en aislamiento voluntario, y más de 2,5 millones de indígenas con una diversidad cultural única, basada en una relación holística con su territorio, que ha llevado a mantener conservados el 28,3% de territorios indígenas dentro de la cuenca amazónica, abarcando 175 millones de hectáreas tituladas y más de 100 millones de hectáreas que faltan titular.

Que, los bosques tropicales de la Amazonía son un ecosistema estratégico para enfrentar el cambio climático, por sus múltiples funciones ecosistémicas, como la de mega diversidad biológica, regulación hídrica de los “ríos voladores” y los millones de toneladas de biomasa de carbono forestal depositado en los bosques tropicales de los territorios indígenas.

Que, esta región estratégica global de diversidad biológica y cultural, a la vez tiene una presión enorme por las actividades extractivas de empresas nacionales y extranjeras, mineras y de hidrocarburos, infraestructura y monocultivos, así como por la presencia de otros agentes externos que generan impactos ambientales y sociales irreversibles para los pueblos indígenas y sus territorios.

Que, es importante la consulta previa y la aplicación aplique según en el Convenio 169 de la OIT, en el artículo 2 establece que “…los gobiernos deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad…”

Que, existe una presión de inversiones chinas que no cumple con estándares mínimos internacionales y que causan graves impactos ambientales y sociales con una consecuenta flexibilización de las normas nacionales.

Los representantes de las organizaciones indígenas nacionales amazónicas miembros de la COICA, de los 9 países de la cuenca amazónica, ponen de manifiesto denuncias y preocupaciones para consideración pública nacional e internacional, en especial de los Estados nacionales amazónicos:

En Colombia, la OPIAC denuncia que, (1) con el Acuerdo de Paz, sus territorios continúan amenazados con la presencia de los mismos actores armados al margen de la Ley, y del propio Estado, que se derivan en persecución y asesinatos a los líderes indígenas en sus propios territorios, y se exigen garantías constitucionales plenas para que exista participación de los pueblos indígenas en el marco de la implementación del acuerdo de paz con las FARC, respetando el derecho fundamental al consentimiento previo, libre e informado; (2) la presión en los territorios indígenas por la presencia de empresas mineras legales e ilegales, ha generado un problema de salud pública en la región, contaminando con mercurio las fuentes hídricas, así mismo la exploración y explotación de hidrocarburos en los territorios indígenas, vulnerando el derecho fundamental al consentimiento libre, previo e informado, por lo que se exige una solución; (3) la constante vulneración del derecho fundamental a la consulta previa y a la participación de los pueblos indígenas en la aprobación de leyes y políticas públicas en temas que les afectan, por lo que se exige proteger de manera más efectiva el derecho fundamental a la consulta previa.

En el Ecuador, si bien es cierto se reconoce el proceso de diálogo establecido entre el gobierno nacional y las organizaciones indígenas representadas por la CONAIE y la CONFENIAE, en mesas nacionales temáticas de trabajo; sin embargo (1) la nueva ronda petrolera y concesiones mineras son una amenaza permanente a los territorios indígenas de la Amazonía ecuatoriana, y a su forma de vida; (2) la persecución a líderes indígenas, reflejada en los procesos judiciales iniciados por al anterior gobierno, aún no se han cancelado y las demandas de amnistía e indulto para los presos políticos no son atendidos; (3) se pide a las autoridades de gobierno, el respeto a los derechos ancestrales de las comunidades, en ese sentido se respalda a la nacionalidad Siekopai por su derecho ancestral territorial, cultural y espiritual para la construcción de una casa ceremonial en el punto denominado laguna de KOSA DOPË, dentro de la Reserva de Cuyabeno en la zona de Lagarto Cocha, que fue parte del territorio ancestral de esta nacionalidad.

En Perú, los territorios indígenas sufren una permanente amenaza por (1) las concesiones forestales, mineras, de monocultivos, infraestructura, bloques petroleros, tráfico de tierras y trata de personas, y cultivos ilícitos de coca, (2) las demandas de titulación de sus territorios no son atendidos, y al contrario el Estado peruano, de manera inconsulta y arbitraria continúa declarando áreas protegidas en superposición de los territorios indígenas como el caso Yaguas en el Departamento de Loreto, que atenta contra el uso ancestral de los recursos del bosque por parte de los propios pueblos indígenas.

En Bolivia, la CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia), menciona que el Ministerio Público rechazó en marzo 2018 la querella penal contra el presidente de la CIDOB, hermano Adolfo Chávez Beyuma y líderes indígenas, por presuntas irregularidades, sin embargo esta acción demuestra que la demanda fue un instrumento de venganza y persecución política del gobierno nacional contra la CIDOB orgánica -que es la única reconocida por la COICA-, por su resistencia y su lucha por los derechos de los pueblos indígenas. La CIDOB denuncia que continúa la persecución y división del movimiento indígena, por parte del gobierno nacional, con la criminalización de la protesta social por la defensa de los territorios. Además, los territorios indígenas sufren una permanente amenaza por las concesiones forestales, mineras, de monocultivos, infraestructura, bloques petroleros, tráfico de tierras, y cultivos ilícitos de coca.

En Venezuela, se reconoce en la legislación nacional los derechos de los pueblos indígenas y se ha ratificado acuerdos y normas internacionales como el Acuerdo 169 de la OIT, que garantiza la consulta libre previa e informada y la participación de los pueblos indígenas en asuntos que les afecte. Por lo que se hace un llamado al gobierno nacional, para que el cumplimiento de dichos instrumentos legales, se abran mesas de diálogo con las organizaciones nacionales de pueblos indígenas, para analizar los impactos de proyectos de interés estratégico como en el llamado Arco Minero, cuya aplicación podría afectar de forma directa a los pueblos indígenas, a su forma de vida y a sus territorios; y buscar alternativas viables; así mismo es importante avanzar con la demarcación y titulación de tierras indígenas que con su visión holística, aportarán en la conservación y manejo adecuado de los recursos naturales. Es importante que el gobierno comprenda la importancia de los territorios para los pueblos indígenas, que lleva a la lucha por la misma y se de cumplimiento al Plan de la Patria que en su contenido hace referencia a la protección del bosque para la salvación del planeta y la humanidad.

En Brasil, la COIAB denuncia que (1) no se ha terminado con la legalización de los territorios indígenas, y se denuncia también la política gubernamental Marco Temporal que coarta las iniciativas de legalización de tierras indígenas, (2) se atraviesa por una situación preocupante en los territorios, por las constantes amenazas por los garimpeiros, expansión de la frontera ganadera y agropecuaria, y explotación maderera, que atenta contra los pueblos y su forma de vida. (3) Se denuncia las acciones legislativas que atentan contra los derechos de los pueblos indígenas, como son las leyes PEC215, PLP 227, PEC 419y PL 1610/96. (4) Además se denuncia que se han incrementado los proyectos de infraestructura sin consulta, así como la construcción de carreteras, hidroeléctricas, y monocultivos. (5) Se ha cortado el presupuesto, se ha desestructurado la FUNAI (Fundación Nacional del Indio). (6) La amenaza constante y persecución al movimiento indígenas, líderes y lideresas. (7) Tentativa de gobierna nacional y de los estados federales, por invalidar la Convención 169 de la OIT como en el caso de Roraima. (8) El gobierno debe atender también, en coordinación con Venezuela, la situación social del pueblo Warao por la crisis en Venezuela.

En Guyana Francesa, la lucha por la titulación de los territorios indígenas ha sido un proceso frente a las autoridades del gobierno francés, que de forma progresiva ha titularizado tierra indígena tradicional, dicho proceso debe continuar para asegurar los derechos territoriales y su gestión holística impulsada por la COICA. Por otro lado, la minería es una amenaza a los territorios, con el mega proyecto planificado, los impactos por uso de explosivos y de cianuro traerían graves afectaciones a la vida de los pueblos indígenas y a los recursos naturales, por lo que se insta al gobierno a analizar conjuntamente con FOAG los impactos, y aplicar la consulta y la participación, además se exige una moratoria sobre la minería. Se pide el cumplimiento del Acuerdo de Cayanne, específicamente el punto con la posición de la ratificación de la Convenio 169 de OIT.

En Surinam, se ha seguido un proceso para el reconocimiento nacional de los pueblos indígenas, sin embargo, queda un camino por seguir para que se aplique la consulta y participación de los pueblos indígenas, que lleven al pleno reconocimiento de sus derechos, en casos como la minería que es una actividad de presión sobre los territorios.
OIS denuncia que, en el noreste de Surinam, el gobierno está haciendo una exploración minera y se están contaminando los ríos con mercurio.
En cuanto al derecho de la tierra, se ha conformado una comisión, en la que los pueblos indígenas deben participar. Además, se han detenido los procesos de concesión de tierras indígenas por la Comisión de asuntos de tierras.

En Guyana, la APA declara que las concesiones forestales y mineras que el gobierno ha concedido en o cerca de tierras indígenas constituyen una amenaza para los territorios indígenas y el medio ambiente. Esto ha llevado a la violación de los derechos territoriales y de otro tipo debido a la inadecuada, o en algunos casos, la falta de participación en las decisiones que afectan a los pueblos y sus territorios. Por lo tanto, se insta al gobierno nacional a entablar un diálogo constructivo para comprender plenamente la importancia de las tierras y los territorios para los pueblos indígenas de Guyana.

En Guyana, Surinam y Francia, se presenta el agravante de que en estos tres países no se ha ratificado aún el Convenio 169 de la OIT sobre consulta previa libre e informada a los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la OIT, es importante que estos tres países lo ratifiquen.

Por lo tanto, la COICA y sus organizaciones indígenas amazónicas miembros, en uso de sus competencias y atribuciones, emiten las siguientes

Resoluciones:

Demandar a los respectivos gobiernos nacionales de la cuenca amazónica, la coherencia en sus políticas de desarrollo, respetando los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios, tomando en cuenta que la Amazonía y su diversidad biológica y cultural son estratégicas a nivel global para enfrentar el cambio climático.

Demandar de manera firme y consistente, a los gobiernos nacionales que se respete el cumplimiento del derecho al consentimiento libre, previo e informado, y el derecho a la participación en todas las decisiones, políticas y leyes que les afecte de manera directa o indirecta.

Denunciar a la opinión pública la persecución y criminalización de las y los defensores de los derechos indígenas; y demandar a los estados el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con la erradicación total de la criminalización de la protesta social por parte de líderes y lideresas de las organizaciones indígenas, que luchan por la defensa de sus derechos y sus territorios; y llamar a articular una amplia red de defensa de defensores de la Vida Amazónica

Exigir a los estados nacionales y capitales extranjeros la indemnización, derechos de servidumbre, compensación y remediación por las afectaciones y los impactos socio ambientales que han sufrido los territorios indígenas, por causa de la explotación minera, de hidrocarburos, infraestructura, megaproyectos y otros.

Exigir a los gobiernos nacionales el respeto por la vida y la intangibilidad de los más de 66 pueblos indígenas en aislamiento voluntario en la cuenca amazónica; con políticas de protección efectivas y el establecimiento de corredores binacionales y trinacionales, según corresponda para la defensa efectiva de su sobrevivencia

Demandan que los gobiernos nacionales de forma coordinada con los pueblos indígenas a través de sus respectivas organizaciones nacionales amazónicas, inicien y/o retomen la delimitación y legalización de más de 100 millones de hectáreas, en los 9 países de la cuenca amazónica. Los territorios en poder de los pueblos indígenas constituyen un freno a la deforestación y con ello se garantizar una enorme contribución a la lucha global contra el cambio climático.

Impulsar la organización de las plataformas nacionales indígenas de cambio climático, en aplicación del párrafo 135 del Acuerdo de París, y que estén basadas en las organizaciones territoriales y representativas de los pueblos indígenas.

Solicitar el apoyo de (1) los gobiernos nacionales de los 9 países de la cuenca amazónica, (2) las organizaciones nacionales e internacionales, (3) la opinión pública; a las iniciativas que lleva adelante la COICA y sus 9 miembros, como el Corredor Andes-Amazonas-Atlántico, el Programa de Defensa de Defensores, Programa de titulación de tierras indígenas amazónicas, Redd+ Indígena Amazónico; y a nivel nacional iniciativas como Cuencas Sagradas del Ecuador y Perú enfocados en la conservación de los territorios, defensa de los derechos, titulación de tierras indígenas, alternativas económicas y valoración de los servicios ecosistémicos; que incluye el enfoque de género e intergeneracional (mujeres, jóvenes y ancianos sabios).

Convocar a las organizaciones indígenas aliadas de COICA, a los gobiernos nacionales amazónicos, agencias y programas de Naciones Unidas, organizaciones multilaterales, entidades académicas, entre otros, a participar en la IV Cumbre Amazónica, II Congreso de Mujeres y Congreso de COICA que se realizará del 18 al 22 de Junio del 2018, en Macapá – Brasil, donde se articularán alianzas y estrategias para avanzar en la deuda histórica de titulación de al menos 100 millones de hectáreas pendientes, defensa de los defensores amazónicos, la participación efectiva de las mujeres amazónicas, desarrollar economías comunitarias de Vida Plena que avancen en el cambio del modelo extractivista y desarrollista; así como también impulsar la aplicación efectiva del Acuerdo de París, en especial las alternativas indígenas para cumplir con las metas de reducción de emisiones de los NDC nacionales.

Para constancia de lo resuelto, en la ciudad de Quito, a 19 de marzo de 2018, firman:

Consejo de Coordinación de la COICA

Resolución CDC-CCC

COICA

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  Ofensiva del sistema mundo capitalista

 

Estamos subsumidos en crisis civilizatoria por el sistema mundo capitalista mirando en exclusivo por la creciente rentabilidad de los oligopolios transnacionales y transnacionalizados. Progreso económico que destruye naciones, comunidades y todos los subsistemas que hacen posible la vida planetaria. Por eso, es crucial reforzar a las autoorganizaciones populares que están resistiendo ese avasallamiento de derechos de los pueblos e individuos y de la Naturaleza. Subvirtamos este orden criminal y aprendamos a valorar:

 

El Pantanal, el mayor humedal del mundo,

se quema en Sudamérica

27 de agosto de 2020

Por Mario Osava (IPS)

RÍO DE JANEIRO, 19 ago 2020 (IPS) – La exportación del cuero del caimán yacaré, que ya fue un gran negocio ilegal, y el turismo de naturaleza reflejan la exuberancia de la fauna del Pantanal, ahora sometida a una masacre por los incendios que se anticipan como los más trágicos de la historia.

En el más extenso humedal del mundo, dos tercios del Pantanal, o 150 000 kilómetros cuadrados, quedan en el centro-oeste de Brasil y el otro tercio se divide entre Bolivia y Paraguay. Corresponde a la parte alta de la cuenca del río Paraguay, cuyas aguas luego engrosan el río de La Plata en Argentina.

Su segundo año consecutivo de sequía provocó una proliferación de incendios en la llanura inundable que en gran parte recuerda el paisaje lunar, con sus incontables lagunas.

“El punto de partida es la impunidad. No hay información de alguien castigado desde 2019 y ese hecho circula entre los hacendados, estimulando nuevas quemas”. Alcides Faria.

De enero a julio los focos de incendios en la parte brasileña del Pantanal sumaron 4218, con un aumento de 186 por ciento sobre igual período de 2019, que ya fue dramático, según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) en su monitoreo por satélites.

Solo en los primeros 13 días de agosto otros 2578 focos se sumaron a la tragedia.

s grave es que “95 por ciento del área quemada es de vegetación nativa”, lamentó Vinicius Silgueiro, coordinador del núcleo de Geotecnologías del no gubernamental Instituto Centro de Vida (ICV). Y septiembre, al final del estiaje, es siempre el mes más crítico.

Eso indica que en muchos casos se trató de incendios para ampliar pastizales ganaderos  que “se salieron del control”, producto de la vegetación más seca que lo usual, explicó por teléfono desde Alta Floresta, en el norte del estado de Mato Grosso, ya en territorio amazónico.

Las lluvias se redujeron a la mitad del promedio histórico en lo que va del año en el Pantanal, indica el monitoreo meteorológico. En consecuencia el nivel del río Paraguay es hoy el más bajo desde los años 60, cuando hubo otra grave sequía.

 “Hace años que el período de lluvias se está acortando y las sequías se hicieron más severas en la parte central y suroriental del país”, y los estudios apuntan a la deforestación en la Amazonia como causa, diagnosticó el ICV.

La destrucción forestal, que se acerca a 20 por ciento del bioma amazónico, reduce los “ríos voladores”, es decir el flujo de humedad generada en la gran foresta y trasladada por los vientos a buena parte de América del Sur, incluido el norte de Argentina, según estudios climatológicos.

Pero ese es sólo uno de los tres factores del auge de los incendios en el Pantanal, según el ICV. Se suma la expansión de la ganadería, que usa las quemas para renovar los pastizales o expandirlos a nuevas áreas.

Lo constata el hecho de que 86 por ciento de los incendios se originaron en propiedades rurales y 34 por ciento en predios aún no inscritos en el Catastro Ambiental Rural, un registro que busca controlar y responsabilizar actividades agrícolas dañinas.

La ganadería encabeza la deforestación, que ya había alcanzado 16,5 por ciento del Pantanal brasileño el año pasado, según el INPE.

El tercer factor, indicó Silgueiro, es la “seguridad de la impunidad”, ya que pocos delitos ambientales son castigados en Brasil y la inspección se debilitó mucho desde el año pasado por el desmantelamiento del gobierno de Jair Bolsonaro del Instituto Brasileño de Medio Ambiente, la autoridad del sector.

“El punto de partida es la impunidad. No hay información de alguien castigado desde 2019 y ese hecho circula entre los hacendados, estimulando nuevas quemas” que se vuelven incontroladas, denunció Alcides Faria, director ejecutivo de Ecoa Ecología y Acción, una organización no gubernamental fundada en 1989 en Campo Grande, capital del estado de Mato Grosso do Sul, donde se ubica la mayor parte del Pantanal.

Faria coincide con Silgueiro en ese y otros factores climáticos como origen de la reducción de las lluvias y el caudal de los ríos.

Pero el director de Ecoa apunta otras tres causas: la falta de un plan para lidiar con la previsible sequía, la ausencia de coordinación entre los distintos actores, incluso la sociedad y los países que comparten el bioma, y el deterioro de las carreteras que dificulta el combate al fuego.

Ya en 2019 los incendios de agosto y septiembre cubrieron de humo la extensa región fronteriza de Bolivia, Brasil y Paraguay y para este año ya se había pronosticado el agravamiento del desastre.

Pero pese a las alertas no se diseñó una concertación de esfuerzos entre los países que comparten El Pantanal, los dos estados brasileños involucrados -Mato Grosso y Mato Grosso do Sul-, y los órganos responsables. Además no se capacitaron nuevos “brigadistas” bomberos, denunció Faria a IPS por teléfono desde Campo Grande.

El Centro Nacional de Prevención y Combate a los Incendios Forestales (Prevfogo), un sistema que reúne órganos nacionales y locales para la acción, recibió recursos demasiado tarde este año, se quejó.

Desde fines de julio, el gobierno movilizó a militares, helicópteros y aviones para rastrear los incendios, pero su acción es muy limitada, “ante el desastre implantado”, evaluó Faria. Los militares no están capacitados para esa misión, acotó Silgueiro.

El futuro del Pantanal está en riesgo no solo por los incendios, que son coyunturales. Hay presiones permanentes, como las pequeñas centrales hidroeléctricas que se construyen en los ríos afluentes, que restan agua, y los planes de ampliación de hidrovías, que tienden a acelerar el flujo del río Paraguay aguas abajo, destacó Faria.

“Además es grave el avance del cultivo de soja, que ya ocupa tierras a menos de 200 metros de altitud y se acerca del corazón del Pantanal, promueve deforestación, contamina el agua con venenos agrícolas y acelera la sedimentación de los ríos”, sostuvo.

La hidrovía del río Paraguay “podría destruir el Pantanal” si se concreta el pretendido dragado para hacerla navegable todo el año.

Por ahora opera en las crecidas del río, como hace la compañía brasileña Vale, la mayor exportadora mundial de hierro, que aprovecha el curso fluvial para transportar su producción de la mina Urucum, en Corumbá, ciudad portuaria en la frontera brasileña con Bolivia.

“El futuro es preocupante”, porque además de la emergencia climática, “el Pantanal no es un ecosistema resiliente a tantos incendios, con impactos prolongados sobre su fauna y flora”, acotó Silgueiro.

“Los animales están perdidos, si no muertos” en las áreas afectadas, que además “era época de reproducción de las aves”, observó.

Una especie que justifica los temores es la arara azul (Anodorhynchus hyacinthinus), como se conoce en Brasil al guacamayo jacinto, amenazada de extinción, debido al tráfico atraído por la belleza de esta ave, y que tiene en el Pantanal un importante centro de conservación y estudios, el Instituto Arara Azul.

Hábitat de gran biodiversidad, el humedal tiene por lo menos 4700 especies animales y vegetales, que atraen numerosos turistas amantes de la naturaleza. En el pasado fue conocido por su gran concentración del Caimán yacare, su nombre científico, también conocido como el yacaré del Pantanal, que durante siglos fue cazado para abastecer el mercado internacional de cueros especiales.

Una ley prohibió su caza en 1967, pero su tráfico ilegal se mantuvo intenso hasta los años 80, cuando comenzó el manejo de los yacarés y luego de sus crías para aprovechamiento del cuero y la carne.

Pero entonces el Pantanal se convirtió en gran atracción turística para brasileños y extranjeros, por su diversidad de mamíferos, aves, réptiles y peces, en un paisaje netamente hídrico.

ED: EG

http://www.ipsnoticias.net/2020/08/pantanal-mayor-humedal-del-mundo-se-quema-sudamerica/

Fuente: https://rebelion.org/el-pantanal-el-mayor-humedal-del-mundo-se-quema-en-sudamerica/

 

 

Nos comunican que, como en nuestra Argentina aunque acá es promovida por gobiernos nacional y provinciales, no hay cuarentena para una de las principales causas de pandemia.

 

 

Madereros ilegales arrasan

en medio de la pandemia

19 de septiembre de 2020

Por Daniela Aguilar

Mongabay Latam

En un operativo en el que participaron Guardaparques del Yasuní, Fuerzas Armadas y Policía Ambiental, fue retenido un camión con 25 metros cúbicos de balsa en la parroquia Pompeya a mediados de junio 2020. Fotografía del MAE Orellana.

La incursión desmesurada de los madereros ilegales tuvo su punto más álgido durante los primeros meses de la pandemia, cuando “frente al puesto de control del Ministerio de Ambiente (MAE), que es la entidad que debería controlar la tala ilegal, se ubicó un aserradero”, indica Solís en referencia a la Estación de Monitoreo de la ZITT. “El Ejército hizo un operativo en el lugar y lo retiró, pero son aserraderos móviles que se pueden reubicar luego”, dice y agrega que a lo largo de la vía Auca, que es la entrada al Parque Nacional Yasuní, existen varios de esos aserraderos.

Aunque los expertos consultados señalan la falta de fiscalización del Estado, el Ministerio de Ambiente asegura que ha mantenido los puestos fijos de control forestal en carreteras desde el inicio de la emergencia sanitaria en Ecuador, el 11 de marzo, y que desde julio ha retomado las acciones de vigilancia que se hacen a las industrias forestales, que incluyen operativos de control en aserraderos y depósitos de madera. El resultado, señala el Ministerio en respuesta a un pedido de información hecho por Mongabay Latam, es de 181 retenciones de madera a nivel nacional, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2020, que representan 3176 metros cúbicos. Solo entre julio y agosto ocurrieron 84 retenciones (46,4 %).

Fue en julio cuando se dispararon los reportes de la Policía y las oficinas provinciales de Ambiente sobre retenciones de madera ilegal. Se registraron 51 retenciones solo en ese mes y varias de ellas fueron realizadas en el puesto de control fijo ubicado a la altura del puente sobre el río Coca, en la ciudad de El Coca, capital de la provincia de Orellana. Pero ese punto de inspección se evade fácilmente, comenta Xavier Solís. “Hay varias rutas alternativas como una que se llama la vía Zorros, que conecta con Tena [provincia de Napo] a través de un camino de segundo nivel, una parte asfaltada y la otra de tierra. Por allí también transitan los camiones”, indica.

Extrayendo balsa sin control

“De verdad no hay mucho empleo, no hay empresa, no hay lugar que dé trabajo”, sostiene el presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE), Gilberto Nenquimo, para explicar por qué varias comunidades han sido sorprendidas por madereros que han llegado hasta sus territorios para ofrecerles dinero a cambio de sus árboles de balsa. Según señala, son once las comunas de su nacionalidad que han sido visitadas por los ilegales: tres en la provincia de Orellana, tres en Napo y cinco en Pastaza. Además, menciona los puertos fluviales por donde sacan los troncos extraídos del territorio waorani: Puerto Pitacocha en Pastaza, Puerto Coninpare en Napo y Shiripuno en Orellana.

No es una actividad colectiva, señala Gilberto Nenquimo, sino decisiones individuales que han generado conflictos al interior de las comunidades. Nenquimo reconoce que esta dinámica ha sido impulsada por los madereros, y que lo que ha hecho falta es la orientación del Estado en la extracción de balsa, un maderable que es permitido bajo regulación. “Antes era así: llegaban los balseros, conversaban con los waorani y comenzaban a talar. Por árbol pagaban entre tres y ocho dólares. Ahorita me están diciendo que ya bajó la balsa y que solo van a pagar dos dólares. Eso se llama aprovecharse”, sostiene. “Otro problema se crea porque ellos [los madereros] llevan licor a las comunidades, un licor que llamamos puro, y negocian: tanto de dinero [por la madera] y dos galones de puro”, agrega Nenquimo.

No solo los pueblos waorani y kichwa han sido enredados por los ilegales que han llegado a arrasar con todo. También ha sido el caso de la nacionalidad achuar, cuyo territorio abarca 800 000 hectáreas comprendidas entre las provincias amazónicas de Pastaza y Morona Santiago. “Hay apenas dos licencias [forestales] para las miles de balsas que se han talado en los últimos seis meses. Estoy hablando de 20 000 [árboles] que es el dato que tenemos, aunque algunos dicen que son más de 35 000 solo en territorio achuar. Es un volumen importante”, sostiene Belén Páez, directora ejecutiva de la Fundación Pachamama, quien conoce de cerca el caso de este pueblo indígena.

Madereros usan el río Shiripuno para movilizar balsa que talan ilegalmente de territorios de comunidades waorani que viven en el margen del afluente. Los troncos llegan hasta el puente en la vía Auca, donde son represados a la espera de ser cargados para su comercialización. Fotografía de Amazon Frontlines.

“El precio de venta de un tablar [de balsa] de exportación que pasa por varias fases de corte está en 0,85 dólares, pero se están vendiendo árboles de balsa de dimensiones gigantescas en cinco dólares. Entonces, no sabemos exactamente cuál es la pérdida a largo plazo para las familias que están dentro de este juego de especulación”, asegura Páez.

Hace un año, con la construcción de la vía a Copataza, que conecta al puerto fluvial de igual nombre con Puyo, la capital de la provincia de Pastaza, el pueblo achuar comenzó a afrontar la problemática de la tala. Según la Fundación Pachamama, esta situación se ha agravado durante estos últimos meses de pandemia. En este caso, los madereros se han servido de los ríos Copataza, Pastaza y sus afluentes para transportar la madera. Su blanco principal ha sido una serie de islas de balsa ubicadas en esa zona.

“Esta entrada desde Copataza hasta el bajo Pastaza es un recorrido donde hay más de 21 comunidades. Frente a estas comunidades hay islas de balsa y han entrado ya sea por necesidad, negligencia o falta de acuerdos de la nacionalidad. Según dice, el problema no acaba ahí pues una situación similar viven los indígenas shuar de Morona Santiago, al lado del río Upano.

Más pérdidas que beneficios para los indígenas

Gilberto Nenquimo, presidente de la nacionalidad waorani, dice que es consciente de las cuantiosas pérdidas que ha significado para su pueblo la participación de intermediarios en la venta de la madera. Por eso, asegura que solicitó por escrito la presencia del Ministerio del Ambiente (MAE) en territorio, para que les ayuden a establecer directrices en el aprovechamiento de balsa. Incluso, se ofreció a pagar los vuelos para movilizar a los delegados de la entidad. Pero nada se ha podido concretar. “Imagínate lo que hacen, cuando uno ofrece todo, pagado el vuelo, todo coordinado y que digan que han cambiado la agenda”, se queja Nenquimo y agrega que están luchando contra reloj para regular la situación.

Tres aserraderos clandestinos ubicados en el cantón Arajuno, provincia de Pastaza, fueron desarticulados en operativo realizados por el Ejército y la Unidad de Protección Ambiental de la Policía el pasado 23 de julio de 2020. Se retuvo madera de balsa. Fotografía de Google Earth.

El MAE afirma que conoce de la existencia de “una gran demanda para el aprovechamiento de balsa en el país, presumiblemente debido a su valor comercial”. A pesar de lo que afirma Nenquimo, esa cartera de Estado asegura que, a través de sus Direcciones Zonales y Oficinas Técnicas distribuidas a lo largo del país, “generan procesos constantes de capacitación a comunidades indígenas, con la finalidad de dar a conocer los requisitos que establece la normativa forestal para que se haga un correcto aprovechamiento y movilización del recurso y de esta manera reducir el aprovechamiento ilegal de la balsa”. Sin embargo, el MAE no le especificó a Mongabay Latam cuáles comunidades han sido atendidas.

Por su parte, la directora de la Fundación Pachamama, Belén Páez, comenta que a través de la Defensoría del Pueblo están emprendiendo acciones encaminadas “a generar medidas de protección administrativas frente a la ilegalidad que ocurre en el aprovechamiento-deforestación de balsa en la provincia de Pastaza”. Según dice, se trata de acciones que cuestionan a los ministerios de Ambiente y Agricultura y a programas de políticas públicas que, incluso, tienen financiamiento internacional para trabajar esos temas, como es el caso de Proamazonia. Básicamente quieren saber qué es lo que están haciendo las entidades frente a esta situación.

Así mismo, Páez explica que la forma legal y técnica de talar la balsa incluye el establecimiento de un plan de manejo, la obtención de las debidas licencias ambientales y la incorporación de un plan de monitoreo para la debida restauración y reforestación, la cual debe ser inmediata. “Si es que no hay un manejo adecuado, ese pueblo o comunidad puede perder la oportunidad de volver a incursionar en esta actividad”, recalca.

Degradación: un fenómeno del que no se habla

Aunque la balsa no es una especie en peligro y, por sus características, crece en zonas secundarias en donde ha habido inundaciones de ríos o deslaves de tierra, su función no es menos importante para los bosques amazónicos. Así lo indica la directora ejecutiva de la Fundación Ecociencia, Carmen Josse, quien además menciona que “se están perdiendo estos rodales [conjunto grande de árboles] de balsa que son muy importantes para mitigar el tema de las inundaciones cuando hay crecidas”, indica.

En el sector Shiripuno de la parroquia Inés Arango, cantón Francisco de Orellana (Orellana), el Batallón de Operaciones Especiales Selva N° 54 desmanteló un aserradero ilegal a inicios de julio 2020. Fotografía de Cortesía.

En esa misma línea, Belén Páez agrega que “hay un balance perfecto en ese ecosistema amazónico, una red de conexiones que al momento de romperse genera varios tipos de eventos. En este caso, estamos viendo las inundaciones que se dieron hace pocos meses en la zona del [río] Bobonaza que afectaron a varias comunidades y que tienen que ver con esta pérdida de islas de balsa que son como barreras naturales”.

Páez destaca que la balsa no crece como mala hierba, como se dice popularmente. “Algunas pueden ser centenarias, van formando islas y meandros en los cauces de los ríos por cuestiones específicas de equilibrio”, comenta. Según dice, la tala de balsas provoca una inevitable pérdida de aves como el águila arpía y los papagayos, mamíferos como las nutrias de río, y una gran afectación de sitios de anidación de tortugas y caimanes.

Si bien es cierto que las islas de balsa del territorio achuar vienen siendo deforestadas durante la pandemia, en otros puntos de la Amazonía se está realizando su extracción selectiva, lo que lleva a un fenómeno de degradación. Según explica Josse, “la forma más común de medir las emisiones y pérdidas de áreas boscosas es la deforestación. Pero hay todo un tema de degradación que es distinto. En ese caso, la tecnología de medición y monitoreo no está enfocada en identificar la pérdida de un área determinada de bosque sino la disminución de su biomasa, de su densidad”, explica y añade que la selva amazónica “está perdiendo su calidad, su integridad y sus árboles semilleros porque estamos sacando todo lo que podemos sacar: madera vendible, comerciable”.

Para Josse es preocupante que las mediciones ambientales que realiza el Estado no tengan en consideración el fenómeno de degradación. “Todos nuestros esfuerzos, toda la cooperación que recibe el país por los temas de cambio climático, todo está enfocado en detener la deforestación pero no estamos haciendo lo suficiente por entender, monitorear y enfrentar la degradación, que es mucho más importante en términos de emisiones forestales”.

La directora ejecutiva de Ecociencia explica que en Ecuador se ha dado un 78 % de pérdida de biomasa forestal en un periodo de 14 años (2003 – 2016), haciendo referencia al estudio regional en el que participó Ecociencia junto a la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG). “En términos porcentuales, Ecuador es uno de los países con el índice más alto de degradación”, agrega.

Otro punto importante que destaca Josse, y con el que coinciden algunos de los expertos consultados, es que la política forestal ecuatoriana no considera las complejidades del país, que tiene su mayor patrimonio forestal en la Amazonía en manos de los pueblos y comunidades indígenas. “¿Cómo debemos manejar ese patrimonio? No es lógico que se trate a esos bosques con esa riqueza como se trata a cualquier plantación forestal de eucalipto, pino o teca […] debe dimensionarse el problema y debe hacerse un proceso adecuado que incluya una política coherente y consciente. No se puede simplemente cerrar los ojos”, sostiene.

Por ejemplo, en el caso de la balsa en territorio achuar, “no está dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) pero cabe la casualidad de que son territorios en mejor estado de conservación porque no ha habido carreteras que expandan la frontera petrolera y minera”, comenta Belén Páez, pero enfatiza en que eso está cambiando con la vía a Copataza, promovida por el gobierno local de Pastaza dentro de su plan de conectividad.

El peligro ronda las áreas protegidas y los pueblos aislados

Algunos expertos piensan que las áreas protegidas están en riesgo debido al acelerado aumento de la tala en medio de la pandemia, la osadía de los madereros y el debilitamiento institucional del Ministerio de Ambiente; como consecuencia de la disminución presupuestaria que mantiene en incertidumbre a cerca de 200 guardaparques cuyos contratos ocasionales vencen a finales del 2020.

El pasado 5 de junio se retuvieron 18,65 m3 de madera que había sido talada de la Reserva Ecológica Mache – Chindul de Quinindé, provincia de Esmeraldas. El 17 de julio se registró la retención de 13,5 m3 de madera de balsa, cortada y apilada, al interior de la Reserva Biológica de Limoncocha en Shushufindi, provincia de Sucumbíos. Pocos días después, el 23 de julio, una inspección en el Parque Nacional Cotacachi Cayapas, en Esmeraldas, detectó zonas de tala, aunque no se registró ninguna incautación.

“Hay un fenómeno que no es oculto y es que la madera, como la balsa, se está terminando en los territorios comunitarios. Si no existe en territorios comunitarios, van a entrar en los parques nacionales, en las zonas intangibles”, señala Xavier Solís, asesor jurídico de la Fundación Alejandro Labaka y agrega que en El Coca, provincia de Orellana, los madereros  lograron talar en terrenos que pertenenecen a las Fuerzas Armadas. “Si es que pueden entrar a estos lugares de los militares, entran en cualquier lugar”, dice. Mongabay Latam consultó con los militares para confirmar si interpusieron una denuncia por este hecho, pero hasta el momento no se ha obtenido una respuesta.

Con Solís coincide un guardaparque del Yasuní que accedió a hablar con Mongabay Latam bajo la premisa de ocultar su identidad, por temor a represalias en época de recortes. “Cuando encuentran el mercado para el aprovechamiento de madera, [los taladores] no ven límites y se dan los modos para llegar hasta los puntos donde existe el recurso”, comenta. En el Yasuní existen 45 guardaparques que tienen a su cargo la protección de un millón de hectáreas, con la complejidad que implica la coexistencia de varias nacionalidades indígenas, actividades petroleras y la presencia de pueblos en aislamiento voluntario.

Aunque los guardaparques del Yasuní no han registrado retenciones de madera ilegal durante la emergencia sanitaria, el funcionario entrevistado reconoce que “por esta cuestión de la pandemia no se ha podido movilizar mucho el personal”.

En este contexto de tala en medio de la pandemia, hay especial preocupación por los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, que podrían ser afectados por las actividades madereras en los territorios waorani de las riberas del río Shiripuno, en la franja de amortiguamiento de la Zona Intangible Tagaeri Taromenane (ZITT). “A lo largo de la historia están registrados los enfrentamientos que han existido entre madereros y pueblos aislados, incluso algunos madereros han sido lanceados, pero no sabemos cuántos de los aislados han muerto a manos de madereros que entran armados a la selva”, sostiene Xavier Solís. Y a eso se suma la construcción de una vía petrolera en el corazón del Parque Nacional Yasuní y al borde de la ZITT. “No es un sendero ecológico, sino una carretera de 4,4 kilómetros que está llegando al lugar donde transitan y viven los pueblos en aislamiento voluntario. Es clarísimo el impacto de la deforestación”, asegura la integrante del Colectivo Geografía Crítica, Amanda Yépez.

https://es.mongabay.com/2020/09/tala-ilegal-en-ecuador-amazonia-pueblos-indigenas/
Fuente:
https://rebelion.org/madereros-ilegales-arrasan-en-medio-de-la-pandemia/

 

Tengamos en cuenta cómo la planificación de mayor desarrollo de las exportaciones y progreso capitalista va contra la vida humana y no humana. Que hasta Hugo Chávez privilegió los negocios del sistema mundo capitalista como todos los gobiernos progresistas.

 

 

Una mirada sobre los impactos

de la Hidrovía en los humedales del

Corredor Fluvial Paraguay-Paraná

 

Esta publicación fue realizada en base a la información extraída de:Baigún, C. (comp.). 2019. Hidrovía Paraguay-Paraná: impactos integridad ecosistémica. Informe inédito.

 

 

Esta publicación puede citarse de la siguiente manera: Wetlands International. 2019. Una mirada sobre los impactos de la Hidrovía

en los humedales del Corredor Fluvial Paraguay-Paraná. Programa Corredor Azul. Fundación Humedales / Wetlands International.

Buenos Aires, Argentina.

Publicado por la Fundación para la Conservación y Uso Sustentable de los Humedales/ Wetlands Internation

 

(…)En 1993 Humedales para las Américas -  Wetlands for  the Americas (hoy Wetlands International ), publicaba  la primera evaluación independiente de los impactos ambientales que podía generar el proyecto de la  Hidrovía Paraguay-Paraná (Bucher et al. 1993). Dicha evaluación advertía que el proyecto de la  Hidrovía Paraguay-Paraná aceleraría la tendencia a la degradación ambiental, causando nuevos impactos que se sumarían a los ya existentes, como los relacionados a la deforestación, erosión del suelo, sobreexplotación de vida silvestre y contaminación industrial, agrícola y urbana.

 

Los autores señalaban que de efectuarse determinadas obras relacionadas a la Hidrovía, los impactos directos incluirían la alteración del régimen hidrológico, deterioro de la calidad del agua, pérdida de humedales, pérdida del efecto regulador del Pantanal resultante en aumento de inundaciones, pérdida de biodiversidad local, regional, y global, particularmente de peces; disminución de la productividad biológica, particularmente de la pesca, y cambios en los patrones de las cadenas alimentarias.

 

Los impactos indirectos pronosticados incluían una mayor presión sobre los recursos naturales, deterioro de los

estilos de vida locales, pérdida del potencial para turismo y recreación, expansión de enfermedades transmitidas por vectores e impactos secundarios a través del desarrollo inducido por la obra.

 

 

Dicho trabajo ya señalaba al Pantanal como el área de mayor preocupación dada su complejidad hidrológica y su excepcional biodiversidad. El tramo entre Cáceres y Corumbá que incluye el Pantanal se indicaba como el sector ecológicamente más sensible de la Hidrovía. Los autores apuntaban a la capacidad del proyecto de desencadenar impactos negativos severos en la región, donde las medidas de mitigación o compensatorias sería muy difíciles de diseñar e implementar dadas las implicaciones a gran escala de los cambios en el régimen de pulsos hidrológicos. En este caso se pronosticaba la posibilidad de inundaciones catastróficas río abajo. (…)

 

Fuente: https://lac.wetlands.org/wp-content/uploads/sites/2/dlm_uploads/2019/11/Una-mirada-sobre-los-impcatos-de-la-Hidrov%C3%ADa-en-los-humedales-del-Corredor-Fluvial-Paraguay-Paran%C3%A1.pdf

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Fluvialba y Tandanor fortalecen

la integración latinoamericana

30 Marzo 2011
PDVSA.COM / Super User
Buenos Aires.- Con la firma de varios documentos entre los que se destacan el contrato entre Fluvialba  y el astillero Tandanor para la construcción de 16 barcazas, se llevó a cabo el tercer encuentro entre el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez y su par de Argentina, Cristina Fernández.

En mayo de 2009 se dieron los primeros pasos para establecer las bases de cooperación y  establecer la empresa socialista de capital mixto Fluvialba.  Una de las funciones de esta empresa es establecer la logística operacional y administrativa del transporte fluvial, marítimo y terrestre de hidrocarburos por la hidrovía Paraguay–Paraná y la región latinoamericana que permitirá cubrir las cargas que se movilicen entre los puertos existentes en la zona de Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia.

El mandatario venezolano destacó la importancia que tiene el eje integrador Margarita-Malvinas para seguir fortaleciendo la unión de los pueblos, citando el pensamiento del general San Martín: “Unidos seremos inconquistables, separados indefendibles”. 

Adicionalmente los presidentes anunciaron un llamado de interés para iniciar la fase de arranque temprano para la puesta en marcha de la planta regasificadora de gas natural licuado (GNL), la cual estará localizada en Punta Alta, Provincia de Buenos Aires, sobre un terreno cedido por el Ministerio de Defensa de la República Argentina.

Entre los acuerdos suscritos sobresale la construcción de una planta para la fabricación de cilindros contenedores de alta presión entre PDVSA Industrial y la empresa KIOSHI. Este convenio busca desarrollar el proyecto Parque Industrial Gas Natural Vehicular en Venezuela, en asociación estratégica con empresas del área en Argentina. 

En un lapso de 18 meses estará instalada una planta integrada para la producción de sistemas para uso de GNV al igual que la planta para la fabricación de compresores y surtidos de GNV. (…)

Fuente: http://www.pdvsa.com/index.php?option=com_content&view=article&id=4188:9039&catid=10&Itemid=589&lang=es

En consecuencia, frenar (para luego erradicar) el avasallamiento de derechos de los pueblos e individuos y de la Naturaleza por el sistema mundo capitalista es lo que están planteando desde sus territorios y organizaciones quienes están en la primera línea de resistir a contubernios de capitales y estados imperialistas con los locales en su ilimitada voracidad de hacer súper negocios lícitos e ilícitos sin importarles la vida presente y futura. Reflexionemos sobre:

El debate en la Internacional Progresista

Crisis civilizatoria,

internacionalismo o extinción

19 de septiembre de 2020

Por Jorge Fonseca (Rebelión)

Página/12

El objetivo último es el progreso humano entendido como una civilización mundial igualitaria, humanizada y ecosostenible, y una organización social que combina lo cooperativo, lo comunitario lo público y lo privado alternativo a la acumulación capitalista.

Estamos en emergencia de sostenibilidad de la vida: calentamiento global, un millón de especies en peligro de extinción en el mundo, contaminación de aguas y suelos, desplazamiento de comunidades enteras, criminalización e incluso cientos de asesinatos por año de defensoras del territorio y ambientalistas.

Estamos también en emergencia humanitaria: dos mil millones de personas pasan hambre o inseguridad alimentaria e igual cantidad de personas no tienen acceso a agua potable, 200 millones de personas están esclavizadas, la mayoría niñas y niños; hay casi cien millones de emigrados forzosos –si es es que no lo son los 300 millones emigrados para sobrevivir-, y hay más de 30 millones de refugiados causados por guerras por el control de recursos y mercados y por destrucción de la naturaleza. 3.800 millones de personas viven con menos de 5 euros al día.

Es el preludio de la extinción de la especie humana si no actuamos urgente y radicalmente.

La emergencia de la sostenibilidad de la vida se refleja en el reciente informe sobre Biodiversidad y Ecosistemas de IPBES auspiciado por NNUU, que señala que el “declive sin precedentes” de 1/8 del total de especies en el último medio siglo es causado directamente por causas antrópicas, la actividad humana, en el contexto de un modelo de producción y consumo alejado de las necesidades en el cual la naturaleza es una despensa a expoliar, lo que genera desertización y carencia de agua, contaminación, residuos no reciclables, desastres naturales, inseguridad alimentaria, calentamiento global, migraciones, efectos serios sobre la salud, agotamiento de recursos y extinción de especies.

La masiva extinción de especies a su vez provoca hambrunas, acentúa la pobreza, contamina el agua, la vida submarina y los ecosistemas, afectando la salud y la calidad de vida en las ciudades, aumentando el riesgo de extinción total de las especies. La pérdida masiva de especies es causada por los cambios en el uso del suelo y el mar; la sobreexplotación de microorganismos, la contaminación y el cambio climático provocado por los GEI, (gases de efecto invernadero), que se duplicaron desde 1980. Esto elevó la concentración de CO2 y la temperatura media del planeta en 0,7 grados, que aumentarían hasta 5 grados a final de siglo, haciendo inviable la vida en amplias zonas, lo que nos sitúa en una emergencia climática que contribuye a la emergencia sanitaria provocada por la pandemia.

La emergencia social es la consecuencia inevitable de un sistema para beneficio de pocos: 26 personas poseen la mitad de la riqueza mundial, 2153 milmillonarios concentran más riqueza que 4.600 millones de personas (el 60% de la población) y el 1% más rico del planeta ha logrado apropiarse de más riqueza que la que posee el 99% restante. Lo consiguieron mediante el poder corporativo transnacional forjado en el expolio de la naturaleza, prácticas monopolistas y la violencia. Basta ver el historial de crímenes de muchas grandes multinacionales, desde masivos vertidos contaminantes, prácticas ilegales, colaboración con el nazismo y la mafia o promoviendo golpes que instauraron dictaduras de terrorismo de Estado. Un reducido pero poderoso núcleo de grandes multinacionales concentran el capital financiero global; el 0,1% de las empresas multinacionales controlan el 80% del total de las mismas a través de fondos de inversión y participaciones accionariales. Los mayores fondos de inversión mundiales participan en miles de grandes empresas (solo BlackRock en unas 9.000), son los mayores accionistas institucionales de las mayores transnacionales y grandes tenedores de bonos de deuda soberanas.

Las multinacionales forman una red de dominación global que impone una dictadura corporativa de mercado por encima de constituciones nacionales, que degrada la democracia, deshumaniza y nos lleva a una catástrofe planetaria. Son el agente clave de dominación en el capitalismo global basado en el beneficio privado de pocos y la desposesión de la mayoría, depredador y derrochador de recursos naturales, contaminante y empobrecedor, provocando enfermedades que roban años de vida.

El modelo de producción y consumo global genera necesidades artificiales en vez de orientarse a la satisfacción pública y comunitaria de las necesidades reales y fundamentales para la existencia, como la alimentación universal, la sanidad, la educación, la cultura, la vivienda, la provisión de agua y demás servicios básicos. Este modelo reserva a un puñado de países, donde se concentran las multinacionales, el diseño y la producción de mayor valor, mientras impone a la periferia el papel de proveedor de materias primas minerales, energéticas y alimentos, lo que degrada su medioambiente, primariza sus economías, que provoca desequilibrio comercial que deriva en recurrentes crisis de balanza de pagos y creciente deuda con los centros capitalistas aumentando su dependencia de ellos.

El sistema financiero canaliza la plusvalía mundial apropiada por las multinacionales hacia el pequeño núcleo de capitalistas que concentran la riqueza. El dominio de las finanzas sobre la economía (financiarización) es clave en la dominación política global, en la dirección de las inversiones, y en el divorcio entre producción y necesidades y en la reducción del papel del Estado a garante del “orden público”. En el sistema de comercio, los TCI (tratados de comercio e inversión) asimétricos cumplen un papel crucial, ya que transfieren soberanía desde los Estados a las multinacionales que disponen de tribunales privados para conflictos con los estados y obtienen ventajas para hacerse con el control de recursos naturales y servicios públicos, despojando a las presentes y futuras generaciones. Los beneficios son privados y los costes son para la sociedad y el Estado, como se ve en el gran negocio de las vacunas contra el cobid19: el Estado asume los riesgos financieros de potenciales indemnizaciones para perjudicados por efectos secundarios graves, mientras la sociedad asume el riesgo sanitario.

La irracionalidad del modelo de producción y consumo capitalista provoca cambios en el uso del suelo y el mar con graves consecuencias. En el caso de la tierra se explica en gran parte por deforestación para cultivos, que ocupan más de un tercio de la tierra y que consumen el 70% del agua que se extrae, mientras 2.100 millones de personas no disponen de acceso a agua potable, lo que cada año provoca la muerte de 2 millones de niños.

Casi mil millones de personas pasan hambre y unos dos mil millones inseguridad alimentaria, mientras el 80% de la producción agrícola, crecientemente transgénica, es para alimentar animales que solo nos aportan 1/3 de las proteínas que consumimos. La agricultura contribuye fuerte a la huella ecológica del consumo total, que excede la biocapacidad del planeta en un 60% y es un fuerte generador de GEI. Estos gases son causantes del calentamiento global, que altera los equilibrios, destruye ecosistemas y es factor decisivo en el proceso de extinción de especies, amenazando la viabilidad de la vida humana. Aunque global, y de efectos para toda la humanidad dada la interdependencia biológica para sostener la vida humana, la depredación afecta particularmente a la periferia del sistema: América Latina, África y Asia, donde el intenso extractivismo  de hidrocarburos, minerales y agrícola provoca una fractura metabólica que se suma a los impactos contaminantes de la actividad de multinacionales.

El acelerado aumento de cultivos transgénicos añade impactos negativos a la concentración oligopólica debido al abuso de agroquímicos como el glifosato, fabricado por Bayer-Monsanto, prohibido en Alemania y Austria por su relación con el cáncer y otras graves enfermedades, además de asociado con la muerte masiva de abejas y otros insectos polinizadores, esenciales para garantizar la vida en el planeta

La relación entre fenómenos ambientales y la salud fueron advertidos por la OMS en el informe, “Un mundo en riesgo” de septiembre de 2019, que anticipaba pandemias, donde advertía que “una combinación de tendencias mundiales, que incluye la inseguridad y fenómenos meteorológicos extremos, ha incrementado el riesgo… y … el espectro de una emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte.(…) nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría matar de 50 a 80 millones de personas y liquidar casi el 5% de la economía mundial..”

Esta relación la reafirma el quinto informe de Perspectiva Mundial sobre la Biodiversidad biológica presentado el 15 de septiembre último, que señala que no se cumplirán ninguno los 20 objetivos de diversidad biológica propuestos en 2010 y que la degradación medioambiental aumenta el riesgo de futuras pandemias, dada la demostrada relación entre pérdida de biodiversidad y la transmisión de enfermedades de animales a humanos (zoonosis). Especies de aves y mamíferos claves en la polinización están al borde de la extinción, al igual que especies vitales para la alimentación y las medicinas. La degradación de los ecosistemas afecta más a las mujeres y a las comunidades más vulnerables y pobres.

La emergencia humanitaria es consecuencia de la conversión de las personas en una mercancía-máquina que con su fuerza de trabajo crea riqueza para unos pocos, que se apropian del valor creado por el trabajo, y de la tierra y sus recursos (incluida el agua), el conocimiento, bienes comunes de la humanidad, y que luego se los venden o alquilan a los verdaderos creadores de riqueza, que se reparte según determina la dictadura del capital financiero: salarios de miseria o de mera subsistencia y mucho trabajo no pagado, plusvalía, para enriquecer al 1%.

La privatización alcanza al propio Estado, al servicio de la clase dominante y su sistema injusto, con leyes y sistemas impositivos que acentúan la desigualdad. Cuando a pesar del sistema democrático trucado fuerzas políticas reformistas acceden al gobierno, son asediadas mediante el lawfare, las fake news y el chantaje financiero. Si el poder económico lo considera necesario, propicia golpes blandos (Bolivia) o sangrientos de terrorismo de Estado, para recuperar las instituciones, que consideran suyas. La sociedad resultante se basa en la competencia, la confrontación y la guerra en vez de la cooperación y la solidaridad.

Marx resumió la dinámica del capitalismo diciendo que “tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano”. Polanyi, en 1944, precisó que el problema es la apropiación de los bienes comunes (el trabajo, la tierra y los recursos naturales), y el uso del dinero para hacer dinero; en suma, la mercantilización de los bienes comunes en un mercado ficticiamente autorregulado que “aniquila la sustancia humana y natural de la sociedad, destruye físicamente a las personas y transforma su entorno en un desierto” convirtiendo la comunidad en una “sociedad de mercado”. En la era dominada por las TICs el despojo de la riqueza creada por el trabajo se manifiesta de manera muy fuerte en la apropiación del conocimiento humano y su privatización. Quien no puede pagarse el acceso a internet está privado de gran parte del conocimiento.

En lo político, el orden autoritario neoliberal («Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un Gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente“, confesó Hayek, asesor de Pinochet) combina libertad para el capital y autoritarismo para la disciplinar la sociedad y fomenta el neoextractivismo depredador, el neocolonialismo y la nueva esclavitud, a la vez que sostiene el patriarcado –inseparable de las diferencias de clase- como defensa ante el igualitarismo feminista, que junto a los movimientos ecologistas y de trabajadores articulan la protesta global.

La sociedad global de mercado es por tanto insostenible política, socioeconómica y ambientalmente. Es contraria a la vida, es el camino a la extinción. La crisis actual es por tanto una crisis civilizatoria, entendida como la crisis de las civilizaciones basadas en la apropiación privada de los bienes comunes formando dos clases: una muy pequeña clase propietaria de la mayoría de la riqueza creada por la amplia mayoría empobrecida que conforma la clase de los trabajadores expropiados.

Para evitar la extinción dando una oportunidad a la vida humana, es necesario un cambio radical que ponga el ser humano y la naturaleza en el centro. Esto solo puede hacerse a nivel planetario lo que requiere de un internacionalismo basado en la solidaridad intergeneracional y de toda la humanidad que crea la riqueza con su trabajo. Ello implicará revertir los bienes comunes a las generaciones vivientes y por vivir. Agua, salud, educación, cultura, cuidados, el conocimiento y la tecnología, la riqueza paisajística, las comunicaciones, la ciencia, los recursos, los servicios, son bienes comunes a proteger de la apropiación privada y también pueden ser gestionados cooperativamente. Es necesario abandonar la lógica del “desarrollo” entendida como crecimiento del PIB, que lleva a considerar deseables los atascos en carretera porque lo elevan, pues consumen gasolina, elevan el gasto sanitario y de tanatorios por las enfermedades y muertes provocadas por la contaminación.

El internacionalismo imprescindible

Polanyi decía que los movimientos lesivos del capital generan una reacción de protección por parte de la sociedad. La reacción actual exige cambios políticos, sociales, económicos y tecnológicos. En lo político necesitamos democracia real, participativa y plural para elegir el modelo de sociedad basado en un sistema de relaciones entre ciudadanos para organizar la sociedad con el objetivo de satisfacer necesidades humanas, partiendo de la centralidad de la vida y sus cuidados, y de que la humanidad es parte de la naturaleza, por lo que la sostenibilidad de la vida humana depende de la sostenibilidad ecológica. Es necesario recuperar los bienes comunes de la humanidad y preservarlos de la apropiación privada, establecer un criterio justo y objetivo de distribución de la riqueza.

El objetivo último es el progreso humano entendido como una civilización mundial igualitaria, humanizada y ecosostenible, y una organización social que combina lo cooperativo, lo comunitario lo público y lo privado alternativo a la acumulación capitalista.

En suma un internacionalismo que una las fuerzas transformadoras de los movimientos mundiales, de personas trabajadoras, antirracistas y solidarias, por el clima, por la igualdad de género, por los derechos de la juventud, los derechos político-sociales y humanos en general, para crear una sociedad centrada en la vida y los afectos.

[La Internacional Progresista, impulsada por Noam Chomsky, Yannis Varoufakis, Naomi Klein, Alicia Castro y otras activistas mundiales, se realiza del 18 al 20 de septiembre para debatir sobre “Internacionalismo o Extinción”, en el cual todos los temas señalados, los sindicatos, los partidos y todos los movimientos sociales tienen espacio. Enlace a las conferencias traducidas al castellano: https://youtu.be/-7aalziYyjs]. 

Jorge Fonseca: Profesor de Economía Internacional en la UCM, miembro de la Internacional Progresista.

** Con la colaboración de Alejandro Fonseca Mauro, Antropólogo y Ambientalista UCM.

https://www.pagina12.com.ar/292892-crisis-civilizatoria-internacionalismo-o-extincion

Fuente: https://rebelion.org/crisis-civilizatoria-internacionalismo-o-extincion/

 

 

Comparemos la visión de la Internacional Progresista con la de los pueblos indígenas andinos. Considero que la primera en su afirmación que:  El dominio de las finanzas sobre la economía (financiarización) es clave en la dominación política global, en la dirección de las inversiones, y en el divorcio entre producción y necesidades y en la reducción del papel del Estado a garante del “orden público”. Desconoce que son características del capitalismo y que hoy lo es más por la maximización de concentración y centralización política económica. Su reformismo bien intencionado es sólo ilusionar con generalidades muy deseadas por capas medias pero sin bases en singularidades colectivas con proyectos de vida desobediente al sistema  ni objetivos que miren al pluriverso desde las distintas culturas e identidades del protagonismo deliberativo de los pueblos planetarios. En efecto, define:  El objetivo último es el progreso humano entendido como una civilización mundial igualitaria, humanizada y ecosostenible, y una organización social que combina lo cooperativo, lo comunitario lo público y lo privado alternativo a la acumulación capitalista.

 

Pensemos en explicación del buen vivir hacia donde miramos quienes nos sentipensamos de izquierdas irreconciliables con coexistir con (o regular a) les opresores:  La incorporación del sumak kawsay o suma qamaña en estas constituciones andinas, es el reconocimiento de las propuestas de actores sociales tradicionalmente invisibilizados y deslegitimados por las élites del poder, que reclaman su reconocimiento y su participación abogando así por el respeto a la diferencia del pensamiento no-occidental. Desde hace décadas estos actores sociales han demandado el reconocimiento de los territorios colectivos, de otros sistemas de creencias, otras formas de administración de la justicia, en general, otras formas de entender y asimilar el mundo. Leer

 

La máxima organización de la Cuenca Amazónica declaró emergencia climática territorial

10 diciembre 2019

En el marco de la celebración de la COP 25, la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) dio una conferencia de prensa, con el apoyo técnico de Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), para anunciar la emergencia climática y humanitaria por el genocidio y ecocidio de la mayoría de los Gobiernos de la Cuenca Amazónica contra los pueblos indígenas, lo que repercute en pérdidas irreparables para el planeta.
Juan Carlos Jintiach, técnico de COICA, expresó que la conferencia es una oportunidad para traer las voces de los pueblos indígenas de la Cuenca Amazónica bajo problemáticas diarias que son una injusticia social y que son invisibilizadas por la COP. Por eso la COICA trajo las demandas de los defensores indígenas que son criminalizados por defender sus territorios y bosques.

En ese sentido, Robinson López, coordinador del área de cambio climático de la COICA, señaló que la vida de los pueblos indígenas está sustentada en los Sistemas de Conocimiento Tradicional-Espiritual, que a su vez se ven afectadas por la crisis climática y humanitaria que afecta la vida y pervivencia de los pueblos. Dichas crisis se agravan por problemáticas como la deforestación, la agroindustria y asesinatos sistemáticos a líderes indígenas, entre ellos sabedores de la medicina tradicional que han aportado por millones de años al cambio climático.

“Todos tenemos una visión diferente, esa visión de mundo, y ésta no se interpreta por los Gobiernos al punto que estamos en una COP hablándole a sordos, unos negociando por un lado sobre nuestros territorios, sobre nuestro destino y nosotros estamos por fuera de ese diálogo. Hacemos un llamado a las Naciones Unidas y sus países miembros para que en estos diálogos se garantice la participación real y efectiva de los pueblos indígenas, de lo contrario solo es una “Feria” de negocios del clima. La COICA sienta su voz de protesta en el sentido de que los Gobiernos deben escuchar a los pueblos originarios porque no solo está en juego la vida de nuestros hijos, sino también de la humanidad”, sostuvo López.

Así también, la lideresa Claudette Labonte, Coordinadora del área de mujer y familia de la COICA sostuvo: “Nosotras las mujeres amazónicas nos estamos despertando para que se escuche nuestra voz, pues somos la primeras afectadas en los temas de contaminación, cuando se encuentra mercurio en nuestra leche para que se direccione los fondos a las mujeres amazónicas. Quien toca a nuestros hijos toca lo primero que nos preocupa y para nosotras es fundamental defender los derechos de nuestros hijos por eso queremos estar aquí fuertes a la par de nuestros líderes”.

Por su parte, Marlon Vargas presidente de CONFENIAE, señaló preocupación por la situación de los pueblos de Ecuador. Señaló: “los pueblos están siendo desplazados de sus territorios y no se ha respetado la consulta previa”. En ese sentido hizo un llamado a la humanidad para que se sumen a la defensa de los territorios indígenas, así como de sus recursos, el agua, el bosque.

Asimismo, Sandra Tukup, dirigente de CONFENIAE, convocó a la sensibilidad de los presentes para que difundan la situación de emergencia que viven los pueblos indígenas pese a ser los guardianes de la Amazonía, lo cual beneficia a toda la humanidad, y exigió a los Gobiernos del mundo que respeten sus derechos humanos.

 

Finalmente, la COICA, instó a los Estados de la Cuenca Amazónica e hizo un llamado a la cooperación internacional para que direccione su financiamiento a través de las instituciones de gobierno propias de los pueblos indígenas. “puesto que no están llegando los recursos económicos a los pueblos indígenas que están siendo afectados y que están poniendo el pecho para frenar el cambio climático, por el contrario están llegando a los Gobiernos que son regresivos con los derechos de los pueblos indígenas y que nos están afectando al punto de exterminio físico y cultural” expresó Robinson López. Por eso hizo un llamado a la Unión Europea, Cooperación internacional, al Gobierno Noruego, a Alemania y todos los aliados de los pueblos Indígenas a que direccionen los fondos climáticos a los pueblos originarios, a sus territorios e instituciones de gobierno propio creadas para ello, así como un programa integral  para protección y prevención de los pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario o Estado Natural que están en inminente riesgo de desaparecer.

Para ver las demandas completas leer el comunicado completo:

Declaracion COICA Conferencia de Prensa Emergencia Ambiental y Humanitario

https://unfccc-cop25.streamworld.de/webcast/coica-traditional-knowledge-of-indigenous-people-2

COICA

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Noticias/La-maxima-organizacion-de-la-Cuenca-Amazonica-declaro-emergencia-climatica-territorial

 

 

Alternativas emancipatorias

 

 

Necesitamos aprender de los pueblos originarios para descubrir e idear nuestros propios andares transformando nuestra colectiva desobediencia al, y colectiva subversión del, capitalismo en hermanamiento plurinacional de país-continente e internacionalista hacedor de las revoluciones de amplio espectro desde las ya existentes o creándose en los territorios comunales.

 

Sobre el proyecto

megaexportador porcino,

la palabra de los pueblos originarios

27 de agosto de 2020

 

Por Tejido de Profesionales Indígenas                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     Territorio Ancestral Indígena.

Actual territorio argentino.

Agosto, tiempo de dejar descansar la Tierra.

 Para quienes todavía se preguntan si la Colonialidad existe en Argentina, queremos compartir nuestra perspectiva para el debate nacional sobre modelo productivo.

Algunos sectores del gobierno nacional  (Cancillería y Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca) vienen impulsando un proyecto de cooperación internacional con China, por el cual las empresas privadas en el Estado Argentino pondrían la tierra y los privados chinos la inversión. El Estado argentino facilitaría el desembarco de un proyecto llave en mano. Se dice que traerá dólares, soberanía alimentaria, trabajo y reactivación económica. O se dice que hay problemas de divisas. Por lo cual, estaríamos en presencia de un proyecto financiero. No productivo, no económico.

¿En el año 2020, más espejitos de colores?

Alimento: la producción industrial de cerdos produce numerosos daños, tanto en la salud de quienes lo consumen, como en el medio ambiente. Utiliza 1.500.000 litros de agua por día, sin contar la cantidad de suelos y aguas que contamina. Para la alimentación de los cerdos, se destinarán 17.000 hectáreas para la siembra de monocultivo de maíz y soja transgénica, con la consecuente pérdida de bosque nativo y la fumigación de dichos campos. El principal motivo de interés de China en este acuerdo surge de la falta de provisión de alimentos que sufren debido a la peste porcina en sus antiguos socios, los países de África. Numerosos trabajos científicos confirman la relación entre la expansión de esta epidemia y las factorías que concentran animales (feedloot) lo que colabora en la mutación de virus y aumenta el nivel de agresión.

Los productos comestibles ultraprocesados no saciarán el hambre made in Argentina

Trabajo: Mientras la Ley de Bosques, las Reservas Naturales y otras formas de conservación ambiental vigentes prohíben a las poblaciones indígenas acceder al manejo de los territorios, incluso a recoger leña para la supervivencia o a pescar en nuestros lagos, este proyecto prevé que los privados que accedan al financiamiento deben demostrar la titularidad de al menos 100 hectáreas de tierra. ¿Quiénes son los titulares de tal cantidad de tierras escrituradas?  ¿Son los mismos terratenientes que impusieron el modelo azucarero en el norte del país? En el norte o en el sur o en el centro, quienes tienen escrituradas las tierras como «propiedad privada» no somos nosotros. Mientras algunos se hicieron ricos a partir de su escritura y concentración de la tierra. Los pueblos originarios seguimos en la pobreza.


Dólares
 para la reactivación económica: la inyección de divisas en el mercado interno suena tentadora. Sin embargo, no se habla de la fuga de capitales a través del subregistro de la exportación minera, ni tampoco sobre los dólares que se fugan por la compra de agroquímicos para el modelo sojero o transgénico. ¿Cuánto costará acceder a los servicios básicos para la vida una vez que no exista agua ni monte? Las comunidades del Pueblo Wichí, Chorote, Tapiete, Guaraní…están sufriendo el genocidio lento basado en la premisa empresarial de que algo gotea. Pero no gotea nada. En Catamarca se impulsó la actividad minera hace veinticinco años con el mismo discurso. Y gotea solo para la Barrick Gold y para algunos bolsillos de cierta elite política que no es producción ni trabajo. En Catamarca el 67% de sus habitantes solicitó el IFE por encontrarse bajo la línea de pobreza. ¿Dólares para quiénes? Muestra evidente que no gotea.

 

Matria Sí, Colonia No

En la provincia de Tucumán casi la totalidad de las comunidades indígenas (pueblo diaguita) han finalizado la etapa del Programa de Relevamiento Territorial (Ley 26160). Sin embargo, el Estado provincial aún no avanza en la entrega de títulos, de escrituras comunitarias lo cual genera numerosos conflictos territoriales. No se han detenido los desalojos, ni los asesinatos de nuestros hermanos, mucho menos el avance de las corporaciones sobre los montes y el agua.

Mientras que diversas comunidades originarias vienen denunciando falta de agua (Cueva del Inca, Jujuy, Comunidades wichí en Mosconi, Tartagal, Salta) en plena pandemia. Sí. agua, no hay disponibilidad de agua.  El proyecto porcino prevé que la zona donde se emplazarán las factorías debe cumplir los siguientes requisitos: terreno no inundable, acceso a transporte por trenes, conectividad de internet, 1.500.000 litros de agua y 18.000 hectáreas de tierra como mínimo.

Las comunidades indígenas no acceden ni a la mitad, ni a la tercera parte de lo que describe como condición el proyecto porcino.

La CIDH exigió al Estado Argentino en febrero que en seis meses presente un estudio que identifique las situaciones críticas de falta de acceso a agua potable o alimentación, y que formule un plan de acción en el que determine las acciones que realizará y el tiempo en el que serán ejecutadas. Hasta ahora… existe la misma nada.

Existen pues, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Nosotros ¿vendríamos a ocupar cuál?

 

Ya no recibimos espejitos de colores

Concentración de la tierra: Muchos de los territorios que tienen títulos privados de más de 100 hectáreas se disputan entre comunidades indígenas y terratenientes (o usurpadores, o wigka como les llamamos en ámbitos domésticos).

Las «externalidades» del proyecto son inmensas. Los pasivos ambientales que se generan con la crianza industrial de cerdos son indecibles, precisamente por eso se omiten y en el debate nacional se delega a las provincias el control. Ya sabemos que las provincias no controlan. Para muestra, basta Catamarca.  Litros de sangre, kilos de carne, hectáreas de monocultivo transgénico y fumigación serán los pasivos ambientales para nuestros territorios y nuestra gente y las ganancias (toditas) para el agronegocio, sean las vacunas, sea la genética, sea el alimento.

Las preguntas de éste agosto pandémico tienen que ver con la contradicción irreconciliable entre extractivismo y Buen Vivir.

¿Puede el Estado mantener la autonomía relativa como Estado Argentino que le permita sostener el pacto social y electoral durante este gobierno? ¿Habrá justicia social sin justicia ambiental? ¿Quiénes combatiremos la colonialidad del poder?

Un proyecto enviado desde China, en un mundo multipolar en el cual USA y China se disputan las regiones y Argentina va a comprar «llave en mano» un proyecto que decide que gran parte de las culturas indígenas en el norte sean zonas de la «no existencia». Seguimos siendo zona de sacrificio a pesar de los discursos de la interculturalidad y de la diversidad cultural.

Como pueblos  y naciones preexistentes al Estado Argentino entendemos que la lógica de explotación de bienes finitos en un tiempo infinito ha fracasado como proyecto político. Occidente ha fracasado. Asumámoslo. Economía y cultura se reconfiguran durante la pandemia. El proyecto de factorías es más de lo mismo.

La salud de los pueblos  sean originarios o no, depende de la salud de la tierra, de la gaia, de la pachamama, del wajontu mapu, de la tekohá. La agrobiodiversidad es una herramienta para sostener soberanía alimentaria y también soberanía política.

Granjas agroecológicas, granjas con agrobiodiversidad para criar cerdos sí. Queremos y proponemos para alimentar el hambre argentino porque tenemos nuestras manos, nuestros territorios y nuestro kimün (conocimiento) para el manejo ético del territorio y de la crianza de la vida.

Dicen los abuelos que «si pasamos Agosto, somos de vida».

Tejido de Profesionales Indígenas

En Argentina, 2020

Tiempo de la peste

Fuente: http://www.codehcom.org/2020/08/27/sobre-el-proyecto-megaexportador-porcino-la-palabra-de-los-pueblos-originarios/

 

En consecuencia, en el Abya Yala, es prioritario unirnos confraternalmente con los pueblos indígenas para deconstruir conceptos y enfoques claves para nuestros rumbos emancipatorios del capitalismo.

enred_sinfronteras@riseup.net

Ecuador: Alternativas desde la Amazonía hacia una sociedad equitativa y resiliente
11 de septiembre de 2020

 

Carlos Larrea

Tradicionalmente se ha considerado al crecimiento económico como el requisito más importante para el desarrollo, sin embargo, los efectos desalentadores del crecimiento alcanzado en las últimas décadas en términos de equidad, sustentabilidad ambiental y mejora en la calidad de vida han conducido a un sustancial replanteamiento del tema, e incluso a corrientes que planean la necesidad de una sociedad global estacionaria o un de-crecimiento en el futuro próximo.

Durante los últimos 60 años casi todos los países en desarrollo han alcanzado mejoras significativas en sus condiciones de vida, así como también resultados importantes en crecimiento y diversificación económica (UNDP, 2013a). Pese a ello, existen tres dimensiones en las que el crecimiento ha sido claramente insatisfactorio a escala global.

En primer lugar, el crecimiento económico ha sido acompañado por una tendencia de larga duración al aumento de la desigualdad social, que ha conducido al mantenimiento del 50% de la población en países en desarrollo bajo la línea de pobreza (196), mientras que los beneficios del crecimiento se han concentrado crecientemente en una fracción muy reducida de la población mundial.

En segundo lugar, el crecimiento alcanzado ha superado la biocapacidad del planeta para sustentarlo, y la economía mundial no puede continuar expandiéndose sin afectar, en un futuro cercano y en forma severa o catastrófica, a los ecosistemas que sustentan la vida sobre el planeta.

Aunque la economía mundial continúa creciendo a ritmos cercanos al 3% anual, este crecimiento carece de sustentabilidad, ya que la huella ecológica del planeta superó desde 1978 la capacidad natural de soporte de los ecosistemas frente a la actividad humana, y en varios temas críticos, como cambio climático, pérdida de biodiversidad y eutrofización, los índices actuales superan la capacidad de recuperación del planeta (Rockström et al, 2009). En consecuencia, de no tomarse correctivos sustanciales y urgentes a escala mundial, en especial en relación con el cambio climático y la biodiversidad, la actual civilización se aproxima a una crisis ambiental de gran magnitud que pone en peligro el progreso alcanzado desde la revolución industrial.

Finalmente, la asociación entre la realización humana y la mayor posesión de bienes y servicios más allá de la satisfacción de necesidades fundamentales se ha mostrado débil.(197)

El crecimiento continuo de la economía mundial, más allá de los límites de resiliencia del planeta, es el resultado del proceso de acumulación capitalista, impulsado por la búsqueda apenas regulada de ganancia individual o corporativa. Hasta el momento,  la capacidad de regulación pública o internacional al capital productivo o financiero se ha mostrado insuficiente, e incapaz de detener las tendencias a una crisis ambiental y social de proporciones planetarias.

Esta es la razón de fondo por la que se hace indispensable la construcción, desde la sociedad civil, de opciones locales, nacionales y globales que permitan ir tejiendo una sociedad estructuralmente distinta a la actual, en la cual los ciudadanos del mundo tengan capacidad para definir y controlar la economía global, encauzándola hacia la satisfacción equitativa y sustentable de las necesidades humanas.

Una sociedad participativa, equitativa y sustentable futura debe basarse en el control social de la economía, superando la estructura actual impulsada en la maximización débilmente regulada de la utilidad privada sobre el capital. En este sentido, la sociedad futura puede denominarse como post-capitalista; pese a ello, es muy poco lo que se puede vislumbrar en la actualidad, tanto sobre sus características más concretas como sobre las formas de transición hacia ella.

Desde la Amazonía ecuatoriana se han originado algunas propuestas con alto potencial para avanzar hacia una sociedad alternativa, equitativa, participativa y resiliente. La Constitución ecuatoriana de 2008 ha sido la primera en reconocer derechos a la naturaleza, específicamente el derecho de los ecosistemas a vivir y prosperar. Todo ciudadano puede evitar jurídicamente la destrucción de la naturaleza presentando una demanda al amparo de los Arts. 71 y 72.

Aunque la aplicación de los derechos de la naturaleza en el Ecuador ha sido muy limitada, su reconocimiento ha creado un precedente internacional, impulsando un cambio de paradigma en la relación entre el ser humano con la naturaleza, cuestionando la visión tradicional antropocéntrica, que concibe a la naturaleza únicamente como un recurso a aprovecharse, a una visión alternativa y holística, que define a nuestra especie como parte integrante de la naturaleza, y a nuestra existencia como condicionada a una relación de armonía y equilibrio con los ecosistemas que la originaron. También ha aparecido con fuerza en Europa la campaña para el reconocimiento del ecocidio como un crimen contra la humanidad.

La segunda noción que aporta a la construcción de una sociedad alternativa es la visión del buen vivir o sumak kawsay en lengua kichwa, basada en la cosmovisión de los pueblos indígenas del Ecuador y Bolívia, que un significado aporte de la Amazonía ecuatoriana, en particular del pueblo de Sarayaku.

Esta visión ha recibido aportes de intelectuales mestizos y ha sido sistematizada de varias maneras desde los años 1900 y principalmente desde inicios del presente siglo.

La Constitución ecuatoriana de 2008 la define como una meta alternativa para el desarrollo. Aunque este concepto, originado en una cosmovisión indígena y en su interpretación, ha sido entendido de diversas formas y lleva consigo cierta ambigüedad, algunos de sus elementos centrales pueden conllevar un aporte significativo hacia la elaboración de una forma de vida alternativa, con algunos elementos básicos que se pueden enfatizar.

Una sistematización reciente de la cosmovisión indígena Amazónica enfatiza su percepción del buen vivir principalmente como resistencia, en defensa de los territorios,  la lengua, la cultura, y los derechos de educación, salud y justicia propia de los pueblos indígenas (Seco, 2015) (198).

La noción del buen vivir conlleva también elementos propositivos, y puede entenderse como un proceso hacia la mejora participativa de la calidad de la vida, a partir no solamente de un mayor acceso a bienes y servicios para la satisfacción de las necesidades humanas, sino también mediante la consolidación de la cohesión social, los  valores comunitarios, y la participación activa de individuos y colectividades en las decisiones relevantes para la construcción de su propio destino y la felicidad, sobre la base de la equidad con respeto a la diversidad. Este proceso se inscribe en una relación armónica con la naturaleza, que concibe a la sociedad humana como un elemento constitutivo de una totalidad dinámica en evolución, cuya realización plena no puede exceder los límites de los ecosistemas que la han originado.

En consecuencia, los elementos constitutivos del buen vivir se pueden sintetizar como:

1) Satisfacción equitativa y universal de las necesidades humanas. Éstas integran las necesidades básicas de acceso a la educación, nutrición, salud, empleo y trabajo, vivienda y hábitat, incorporando además una forma participativa y comunitaria de satisfacerlas, en concordancia con los derechos humanos y en ausencia de discriminación por etnicidad, cultura, género, grupos de edad, región de origen o residencia, nacionalidad, creencias políticas, valores religiosos y culturales, estado de salud y capacidad física de las personas.

2) Una mejora sostenible de la calidad de vida, que no se reduce a la mera posesión de bienes materiales y el acceso a servicios, sino que fundamentalmente implica una mayor solidaridad y cohesión social, la construcción colectiva de la felicidad y la consolidación de lazos comunitarios con un acceso universal y equitativo a los recursos necesarios para la realización humana.

3) El respeto a la diversidad cultural y a la pluralidad de cosmovisiones, de acuerdo con las tradiciones ancestrales de los pueblos y sus valores contemporáneos.

4) La eliminación de la inequidad social. Debe diferenciarse entre las nociones de desigualdad, que se refiere a toda diferencia individual o colectiva en el acceso a bienes y servicios, patrimonio y capacidades individuales, e inequidad, que se relaciona con diferencias sociales evitables y éticamente inaceptables.

5) Una relación sustentable entre la economía y la naturaleza, que implica que la capacidad productiva de bienes y servicios, la extracción de energía y materias primas, y la emisión de residuos se mantengan dentro de los límites de suporte de los ecosistemas naturales. La noción de sustentabilidad integra los derechos de la naturaleza, reconocidos en la constitución de 2008, y también el derecho de las generaciones futuras a una vida digna.

El tercer aporte de la Amazonía ecuatoriana hacia una sociedad futura es la Iniciativa Yasuní-ITT, presentada por el Ecuador en 2007, con apoyo de Naciones Unidas y cancelada en 2013. Esta propuesta constituye todavía la única herramienta para mantener inexplotadas las reservas de combustibles fósiles en lugares de alta sensibilidad ambiental o cultural en países en desarrollo, mediante un fondo internacional a invertirse en energías renovables, reducción de la deforestación y desarrollo social sustentable.

La evidencia científica establece que, para mantener el calentamiento global en el límite aceptable de 2 °C para fines de siglo, la humanidad debe mantener inexplotada la mayor parte (dos tercios) de las reservas probadas de petróleo, gas natural y carbón mineral.199 En América Latina, el 39% de las reservas de petróleo deben mantenerse bajo tierra.

Si el mundo debe renunciar a la extracción de una parte importante de las reservas conocidas de petróleo, los depósitos a privilegiarse para la conservación son aquellos cuya explotación implica los mayores costos ambientales y sociales, en términos de biodiversidad, comunidades indígenas y patrimonio internacional. Debe priorizarse también la conservación de los lugares cuyos beneficios globales sean los óptimos en términos de mitigación y adaptación al cambio climático, y preservación de la biodiversidad. En estos grupos ocupan un lugar privilegiado las reservas bajo áreas de gran valor biológico y cultural en países en desarrollo.

El mecanismo creado para Yasuní-ITT puede convertirse en un instrumento permanente bajo el Convenio Marco de Cambio Climático, mediante la creación de un fondo internacional al cual los países megadiversos en desarrollo con reservas de combustibles fósiles en áreas biológica y culturalmente sensibles puedan aplicar. Este fondo puede ser enriquecido con un patrimonio suficiente para iniciar los procesos de preparación de proyecto y levantamiento de recursos adicionales, con un cuerpo central encargado de la coordinación de proyectos, monitoreo, control y evaluación. (200)

Al tomar los derechos de la naturaleza, el buen vivir y la Iniciativa Yasuní-ITT en forma integrada, se puede apreciar la verdadera dimensión de la ruptura epistemológica que representan frente a los paradigmas dominantes de la modernidad y la economía convencional de inspiración neoclásica.

El reconocimiento de los derechos de la naturaleza conlleva un cambio paradigmático ético, al pasar de una visión antropocéntrica, que concibe a la naturaleza meramente como un objeto que puede ser explotado, apropiado o destruido en beneficio de los seres humanos, hacia una visión biocentrica que define a los seres naturales como sujetos con el derecho a existir y evolucionar. La realización humana, según esta última concepción, solamente es posible en armonía con la naturaleza y manteniendo los limites de la resiliencia de sus ecosistemas. En consecuencia tanto el desarrollo de la ciencia y la tecnología como los beneficios de las políticas nacionales e internacionales encaminados a mejorar la calidad de la vida deben hacerlo incluyendo a los seres humanos y a su entorno natural. Esta visión concuerda con el enfoque de la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco, que confiere a todos los seres que conforman la naturaleza una dignidad intrínseca, al ser parte de la creación.(http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html)

Las prescripciones normativas de la economía y las ciencias sociales, que se proponen aplicar los conocimientos de estas ciencias en beneficio del bienestar común, deben incluir no solamente a los seres humanos sino también a su entorno natural.

Integrado en esta visión, el buen vivir integra las nociones de equidad, participación, respeto a la diversidad cultural y calidad de la vida, más allá de la posesión de bienes materiales, como elementos fundamentales de la realización humana, siempre en armonía con la naturaleza.

Finalmente, la Iniciativa Yasuní-ITT integra una forma de valorar la naturaleza, la biodiversidad y las culturas humanas, más allá de su valor de mercado, superando los estrechos límites de la economía convencional que ignoran los beneficios de los ecosistemas. La Iniciativa abrfe nuevos caminso a las acciones del Estado y los organismos internacionales al definir el valor de la conservación y la necesidad de prevenir amenazas ecológicas globales como la del cambio climático con nuevos instrumentos y nuevos criterios éticos, integrando los derechos de la naturaleza y el buen vivir.

Notas:

196 Según el Banco Mundial, en 2010 el 49.9% de la población en países en desarrollo se encontraba bajo una línea de pobreza de 2.5 dólares PPA por día (cifras calculadas con el programa PovcalNet).

http://iresearch.worldbank.org/PovcalNet/index.htm. Visitado en Septiembre 2014.

197 Larrea, Carlos. – “Límites de crecimiento y línea de codicia: un camino hacia la equidad y sustentabilidad”. En: Gustavo Endara (coordinador). Postcrecimiento y buen vivir. Quito: FES-ILDIS, 2014.

198 Seco, Carmen. “Sumak Kasay: una forma de caminar la vida”. Documento no publicado, 2015.

199 Meinshausen, Malte, Meinshausen, Nicolai, Hare, William, Raper, Katja, Knutti, Reto, Frame, David and Allen, Myles (2009). “Greenhouse-gas emission targets for limiting global warming to 2 ° C”. Nature Vol 458/30 Aril 2009 doi:10.1038/nature 08017. McGlade, Christophe and Ekins, Paul. “The geographical distribution of fossil fuels unused when limiting global warming to 2 °C”. Nature 517, 187–190 (08 January 2015), doi:10.1038/nature14016.

200 Murmis, María Rosa y Larrea, Carlos. “We can start leaving the oil in the ground right now – here’s how”, The Guardian, febrero 9, 2015. http://gu.com/p/45epj http://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/6086/1/PI-2018-03-Larrea-Storini-Lopez-Buen%20 Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/09/11/ecuador-alternativas-desde-la-amazonia-hacia-una-sociedad-equitativa-y-resiliente/

 

 

Necesitamos, abajo y a la izquierda coherente con su esencia comunista, para hermanarnos con los pueblos originarios y concretar nuestra emancipación integral del capitalismo atender a:

 

 

Grosfoguel y

las perspectivas decoloniales

7 de septiembre de 2020

Por Abdiel Rodríguez Reyes (Rebelión)

Ramón Grosfoguel es un sociólogo y activista decolonial puertorriqueño residente en Estados Unidos. Es profesor en el Departamento de Estudios Étnicos de la Universidad de Berkeley. Organizó algunas de las reuniones fundacionales de lo que hoy se conoce como “giro decolonial”. En el 2007 apareció un libro con ese título editado por él y Santiago Castro-Gómez, allí señalaban el trabajo pionero de Nelson Maldonado-Torres con respecto a ese concepto. Las intervenciones decoloniales en el ámbito universitario son recientes.

Sin embargo, estas perspectivas datan del momento en que Cristóbal Colon puso sus pies en Abya Yala y se dieron las primeras resistencias. Se le endilga ser una moda, pero cuanto nos remitimos a quinientos años de experiencias vemos lo contrario. Tampoco es una escuela de pensamiento. Y, es muy problemático hablar de la existencia de un “grupo” modernidad/colonialidad. Es notorio desde el inicio su heterogeneidad.

Es necesario descentrar esa ida de escuela, grupo, a lo sumo es una red heterogénea que tenía como preocupación la imbricación modernidad/colonialidad, como dos caras de una misma moneda: el proyecto civilizatorio universal de Occidente. La decolonialidad en cambio, es un proyecto de diversidades epistémicas, de diversidades de movimientos, de diversidades de escuelas, su horizonte es el pluriverso. No se trata de una demarcación de lo que es o no decolonial, sino plantear algunos elementos de distinción necesaria para la crítica.

Ante el universalocentrismo, la decolonialidad se plantea el pluriverso. Como dirían los compañeros zapatistas: “un mundo donde quepan muchos mundos”. Estos planteamientos son para encarar el proyecto civilizatorio universal de la modernidad capitalista, encubridor de lo distinto. Lo universal viene de uno y así engarza con el discurso de la totalidad.

Que tienen en común quienes intervienen desde las perspectivas decoloniales y cómo se distinguen de los poscoloniales. Esto es fundamental tenerlo claro. De lo contrario se chocan los trenes. Para los poscoloniales como Gayatri Spivak o Homi Bhabha el colonialismo se remonta al siglo XVIII; en cambios para las intervenciones decoloniales empieza en 1492. La matriz colonial entonces tiene una diferencia de doscientos años. Tener un punto de partida histórico distinto obliga a tener una perspectiva diferente.  La influencia de ambos en el caso de los poscoloniales con los franceses, y de una rica tradición marxista heterodoxa en los decoloniales, hace de su compromiso político un parte agua, donde es evidente el reaccionarismo con honrosas excepciones de los primeros y el acompañamiento de procesos políticos, tanto de gobiernos como de movimientos sociales de los segundos.

En las periodizaciones de estas propuestas hay una diferencia de más de doscientos años. Si la colonialidad es un patrón mundial impuesto a nivel mundial y tiene su origen en la destrucción y colonización de Abya Yala, entonces ¿qué pasó durante esos doscientos años? Teniendo en cuenta la heterogeneidad estructural del proyecto civilizatorio universal de la modernidad capitalista. Eso, por un lado; y por el otro, aletargar o no tomar en cuenta la centralidad de 1492 y hablar de que vivimos en un mundo poscolonial sería un traspié cuando empíricamente las garras de la colonialidad siguen incrustadas en los cuerpos de las gentes del Sur global e incluso internamente en el mismo Norte global.  

A lo interno del mundo imperial surgieron críticas para usar la metáfora: dentro de las murallas. Es decir, se cuestionaban qué pasaba dentro de las murallas, pero no sobre cómo destruirlas. Por ejemplo, a lo interno de los imperios se alzaron voces en contra el viejo régimen, pero solo para repartirse entre ellos mismos las riquezas de Abya Yala, no para encarar las abismales desigualdades y la jerarquía racial/étnica como columna vertebral del nuevo mundo. Alzaban la voz para lograr autonomía, pero manteniendo intactas las estructuras de la colonialidad. Al día después de las independencias se siguieron reproduciendo. Dentro de las murallas se reproducía la totalidad de los dominadores, mientras que fuera de ellas emergía la exterioridad de la resistencia.  

Esa fue la crítica constante a lo interno de los imperios, por el reparto de las riquezas robadas. Esa crítica muchos la tomaron como emancipatoria por criticar al viejo régimen, aunque aún se actuaba en nombre de el. No se cuestionan el saqueo a Abya Yala, ni las vejaciones a mujeres, indígenas y negros. Su exigencia estaba dentro de las murallas de la colonialidad. Todo pensamiento crítico que no evidencia esta contradicción la reproduce. 

La decolonialidad entonces tiene una impronta teórica y política importante en la escena mundial. Denunciaba que todo genocidio y ecologicidio suponía un epistemicidio, es decir la muerte del conocimiento distinto al de la modernidad capitalista. Las intervenciones decoloniales van encaminadas a la transformación. Pasa por tenernos como fundamental a nosotros mismos, nuestras experiencias históricas de quinientos años de resistencia. Nos queda reafirmar la vida a partir de la pluralidad desde la exterioridad encubierta y no desde la unidad de la totalidad impuesta por el proyecto civilizatorio universal de la modernidad capitalista.

Todo esto tratado aquí es una muy apretada síntesis de los nodos problemáticos planteados por Grosfoguel entre otros y otras, quizá no le hace justicia a toda su propuesta, pero si al menos nos funciona como punto de partida.

Abdiel Rodríguez Reyes. Profesor de Filosofía en la Universidad de Panamá Fuente: https://rebelion.org/grosfoguel-y-las-perspectivas-decoloniales/

 

Necesitamos también, abajo y a las izquierdas coherentes, para hermanarnos con los pueblos originarios y les componentes de ambientes urbanos con les de rurales, amén de concretar nuestra emancipación integral del capitalismo, atender a que:

 

 

«El racismo es

la dínamo del capitalismo»

 25 de agosto de 2020

Por Fábia Prates

Goethe-Institut

¿Consideró Carlos Marx (1818-1833) la cuestión racial un factor determinante para las relaciones de explotación del trabajo? Rosane Borges, posdoctora en Ciencias de la Comunicación de la Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo, dice que no. La autora de numerosos libros ve como “deuda” de la teoría marxista no haber pensado concomitantemente la instauración de las desigualdades y jerarquías en relación con el racismo y el sexismo.

Fábia Prates.- ¿Cómo se inserta la cuestión del racismo en la explotación de clase y en la estructura de reproducción del capitalismo?

Rosane Borges.- El racismo es parte integrante de todas las formas de explotación. Por eso el capitalismo establece jerarquías raciales y depende de ellas para profundizar la expropiación de la que se beneficia. El filósofo francés Gilles Deleuze afirma que el concepto de raza estimula el delirio. La raza es la causa de devastaciones físicas inauditas e incalculables, crímenes y matanzas. El motivo de tanta ruina, nos enseña la historia, está en las formas de sometimiento y dominación.

El pensador camerunés Achille Mbembe, profesor del Instituto de Investigación Social y Económica de la Universidad de Witwatersrand, de Sudáfrica, recuerda que al inicio del capitalismo, el tráfico del Atlántico del siglo XV al XIX produjo “predaciones” de toda clase, el despojo de la autodeterminación de las personas negras transformadas en hombres-objeto, hombres-mercancía y hombres-moneda.

En fin, ese cambio violento de cuerpos y subjetividades es el principio ordenador del capitalismo, que adopta y profundiza el paradigma del sometimiento, un modelo de explotación y depredación que se oculta bajo los lienzos del tiempo. Cuando analizamos con un mínimo de atención el papel de los no blancos en el mundo, veremos la posición relegada, de clase, que la raza les atribuye en la dinámica de explotación capitalista. En Brasil, los negros ocupan los puestos de trabajo de menor prestigio, y habitan largamente el lugar de los que no tienen nada, a pesar de los significativos cambios de las últimas décadas. El racismo es, por lo tanto, un dínamo del capitalismo.

Fábia Prates.- ¿Cómo considera esta cuestión la teoría marxista?

Rosane Borges.- La teoría marxista opera un giro esencial: saca del dominio de la teología, del derecho divino y de la biología la clave explicativa de las desigualdades y jerarquías. El campo de la teoría social y económica, el tronco de donde afloran los postulados marxistaS, alejó de la categoría de clase cualquier vínculo con el mundo natural, y esto es una de las principales característica de las sociedades modernas. Todo esto se refleja en nuevas formas de concepción del sujeto. El discurso del reconocimiento y de la identidad es obra de nuestra aventura moderna. En el Antiguo Régimen, la honra estaba vinculada a exclusiones, estaba intrínsecamente ligada a desigualdades: para que algunos tuvieran honra era preciso que no todos la tuvieran. Recordemos la descripción de la monarquía que hace Montesquieu y veremos el carácter selectivo de la honra.

El discurso moderno descarta la noción de honra y legitima la de dignidad, usada en un sentido universalista e igualitario: a diferencia de la honra, la dignidad supone una participación colectiva de todos, valor compatible con el establecimiento de sociedades democráticas. Con el reconocimiento y la dignidad, surgen en la misma atmósfera política la identidad individual y la autenticidad. En las sociedades jerárquicas, lo que hoy llamamos identidad era fijado por la posición social de cada uno, por las funciones o actividades vinculadas a esa posición. Todos esos cambios, de gran envergadura sin duda, concuerdan con la percepción marxista de que el sistema de producción capitalista y el cambio histórico son los resortes que fundan y orientan el papel de los individuos en la sociedad. En ese giro operado por Marx, como ya señalé, la raza y el género no se consideraban producto de las formaciones sociales, sino que quedaron como cuestiones ligadas a la naturaleza. La religión, como nos lo recuerda el sociólogo brasileño Antonio Sérgio Guimarães, no se consideró propia del sistema capitalista sino de los modos anteriores.

Fábia Prates.- ¿Usted estaría de acuerdo, entonces, con la idea de que Marx y Engels fueron insensibles a la complejidad de la raza en las contradicciones de la lucha de clases?

Rosane Borges.- No diría insensibles, pero como dije, consideraron que el género y la religión estaban relacionados con la naturaleza y por eso no constituían elementos vitales para pensar la dinámica del capitalismo. Obviamente que, como en cualquier teoría expuesta a la prueba de la experiencia histórica, en las reconfiguraciones del marxismo influyó, digámoslo así, en un sentido antihorario, la lucha política antirracista y antisexista. Una comprensión plena de las desigualdades, de la pobreza, de la exclusión, pasa por el lazo indisoluble entre raza, clase y género.

Fábia Prates.- ¿Cómo podemos entender esa complejidad considerando que sus teorías fueron escritas en la segunda mitad del siglo XIX?

Rosane Borges.- En el contexto del siglo XIX, la esclavitud se consideró un obstáculo al proceso civilizatorio, pero sólo en Europa occidental, con Inglaterra y Francia a la cabeza de una nueva forma de organización política de los países europeos. Este mundo burgués expande la explotación del capital y profundiza la esclavitud en África y Asia, donde subsistían modos de producción ya extintos en Occidente, como la esclavitud y la servidumbre de indígenas y africanos. En las sociedades modernas, los arcaísmos raciales y étnicos subsistieron bajo nuevas formas y dinámicas. He aquí una travesura de la historia: el surgimiento de este “hombre nuevo” se dio sin que pudiesen enterrarse los arcaísmos de tiempos pasados. La coexistencia de esos dos mundos hizo que el género y la raza pudiesen tener, tanto desde la teoría social cuando desde la acción política, su presencia indigesta en el juego de la conformación de las desigualdades y jerarquías. Este es uno de los postulados que instaló el feminismo negro.

Fábia Prates.- En Feminismo negro e marxismo. Quem deve a quem? (“Feminismo negro y marxismo. ¿Quién le debe a quién?”) usted concluye que es a la teoría marxista que debemos pasar factura por no haber pensado concomitantemente la instauración de las desigualdades y jerarquías en su relación con el racismo y el sexismo. ¿Cuál es la deuda y cómo saldarla?

Rosane Borges.- Hablé de deuda para referirme a ciertas críticas infundadas, supuestamente marxistas. La deuda reside en desatender que la lógica del capital, como bien recordó la antropóloga Lélia González, una de las principales feministas negras brasileñas, se nutre de una realidad histórica innegable: la explotación de clase y la discriminación racial constituyen los elementos básicos de la lucha de los hombres y mujeres pertenecientes a una raza subordinada.

Si es lícito hablar de deudas, malentendidos y reduccionismo, es a la teoría marxista que debemos pasar factura por no haber pensado concomitantemente la instauración de las desigualdades y jerarquías en su relación con el racismo y el sexismo, factores que el capital siempre ha usado para triunfar. Pero como preferimos pensar la cuestión de manera proactiva, nos atrevemos a afirmar que los feminismos negros tienen la potencia de efectuar una influencia en el sentido antihorario, como las grandes obras de la literatura, e instalarse en las brechas abiertas por el recetario marxista ofreciendo herramientas para que fortalecer su diagnóstico sobre la estratificación que tenga en cuenta la materia prima (es decir, los racismos y sexismos, principalmente) de una realidad que modela la vida de más de la mitad de la población mundial.

Esta entrevista forma parte del especial de la Revista Humboldt titulado Dossier Marx.

Fábia Prates es periodista y vive en Brasil. Actualmente escribe sobre temas relacionados con la cultura, comportamiento y comunicación corporativa.

Créditos de la imagen de portada: Revista Comando (Brasil).

Traducción: Nicolás Gelormini, para Goethe-Institut.

https://www.goethe.de/ins/uy/es/kul/fok/hum/21249390.html

Fuente: https://rebelion.org/el-racismo-es-la-dinamo-del-capitalismo/