Qué Abya Yala

Junio 2020

Sometido por el capitalismo a devastación de sus pluriversos (ecológicos y culturales).

 

 

 

Historia y presente/ Ofensiva del sistema mundo capitalista / Alternativas emancipatorias

 

Historia y presente

 

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

 

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias... y al fin y al cabo, su identidad. Leer

 

Apreciemos en qué situación estamos como pueblos del Abya Yala y del mundo entero a consecuencia del sistema mundo capitalista promotor de que:

 

Bayer-Monsanto lucra con la pandemia

8 de mayo de 2020

Por Hedelberto López Blanch (Rebelión)

Cuando está en marcha una de las crisis económicas más abarcadoras en el mundo, con caídas generales del Producto Interno Bruto, quiebras de empresas productivas y de servicios y millones de personas desempleadas debido al azote del nuevo coronavirus, el grupo alemán Bayer-Monsanto se lucra a consecuencia de la enfermedad.

Bayer informó que en el primer trimestre de 2020 tuvo una ganancia de más del 20 % lo que equivale a unos 1 500 millones de euros, entre otras cosas, motivada por la demanda de sus productos para atenuar o paliar la pandemia. En ese período facturó 12 800 millones de euros.

Razón tenía el Premio Nobel de Medicina 1993, Richard Robert cuando once años cuando en una entrevista con el periódico español Público, afirmó: “No podemos pensar que las empresas van a buscar soluciones, porque no les interesa”.

En el segundo semestre de 2018 el grupo Bayer compró la multinacional estadounidense Monsanto por 66 000 millones de dólares y se convirtió a la vez en uno de los principales dueños mundiales de la producción alimentaria.

De esa forma, mientras más de 2 500 millones de personas se ven privadas del derecho a la salud y los alimentos, Bayer domina el sector farmacéutico con millonarias ganancias, y Monsanto controla el 41 % de la producción de semillas y el 90 % de las semillas transgénicas, al tiempo que produce el herbicida Round Up a base de glifosato, clasificado como cancerígeno en 2015 por el Centro Internacional contra el Cáncer, una dependencia de la OMS.

La unión Bayer-Monsanto provoca que los agricultores tengan que comprar lo necesario a una única multinacional pues los productos principales son organismos modificados genéticamente. También les venden fertilizantes, equipamiento digital y maquinaria agrícola.

En consecuencia, esa monopolización acabará con pequeñas empresas locales algunas de las cuales aun defienden modelos de agricultura más tradicional.

El consorcio produce semillas modificadas que no fertilizan nuevas semillas las que solo son tratadas con herbicidas Round Up a base de glifosato. El resultado: extensos sembrados de monocultivos y comida envenenada.

O sea, un mundo que se alimenta de productos tóxicos y luego recibe las medicinas para atenuar los padecimientos que genera ese tipo de alimentación.

Un personaje bastante infausto como el ex jefe del Departamento de Estado norteamericano, Henry Kissinger dijo por los años de 1970, “quien controle los alimentos controla a la humanidad”, y esto lo entendió el gigante germano Bayer.

Se estima que para 2050 la demanda de alimentos en el orbe ascenderá a 9 billones de dólares y con esa afán de lucro, las grandes multinacionales están adquiriendo y controlando fuentes de agua y extensas porciones de tierra, a la par que llevan adelante costosas investigaciones dirigidas a la producción acelerada de alimentos.

Ahora repacemos algunos de los graves problemas creados por estas dos corporaciones unidas en un solo monopolio.

Recientemente este gigante de la industria química-farmacéutica-agropecuaria reveló que su filial Monsanto, enfrenta 52 500 demandas judiciales por el uso del herbecida Round Up a base de glifosato.

Antes de la unión, Bayer tenía antecedentes en la fabricación de productos utilizados en las cámaras de gas de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial y Monsanto fue la empresa que aportó al gobierno estadounidense el llamado agente naranja del cual se usaron 76 millones de litros en la guerra contra Vietnam que dejaron millones de personas y unos 500 000 niños afectados.

A la farmacéutica alemana, las pastillas confeccionadas a base de la hormona drospirenona le han costado 2 000 millones de dólares, en pago a cerca de 10 000 mujeres para evitar largos debates judiciales y más escándalos.

En junio de 2009, Felicitas Rohrer, de 25 años, tuvo un paro cardíaco de 10 minutos, tenía en sus pulmones coágulos de sangre y tras varios estudios se demostró que las pastillas de tercera y cuarta generación (a base de drospirenona y otras progesteronas recientes) multiplican por dos el riesgo de tromboembolismo, con respecto a las de segunda generación.

Rohrer, que padece embolia pulmonar y debe ingerir anticoagulantes que rebajan sus posibilidades de tener hijos, se enfrentó en 2015 al laboratorio Bayer por haber puesto en peligrosu vida con un anticonceptivo oral del tipo Yasmin. Además del caso de Rohrer fueron recogidos 1 250 testimonios de mujeres con efectos secundarios similares.

Otro caso con mucha repercusión sucedió en enero de 2010 cuando en Barcelona, España, la compañía fue condenada por daños provocados al vender el fármaco Liposterol (cerivastatina) para tratar el colesterol.

Tras ingerir el medicamento, varios de los demandantes sufrieron de rabdomiolisis (insuficiencia renal y síndromes psiquiátricos). Son innumerables las demandas contra Bayer por diversos fármacos que dañan la salud.

En cuanto a Monsanto haría falta un extenso libro para relacionarlos pues su largo historial contra la salud humana son interminables.

Solo dos casos: En una planta ubicada en Anniston, Alabama, produjo en la década de 1920 el bifenilos policlorados, líquido refrigerante para condensadores, transformadores y motores eléctricos. Cincuenta años más tarde, la Agencia de Protección del Medio Ambiente (APMA), probó que ese elemento provoca cáncer en humanos y animales. Monsanto pagó más de 600 millones a los residentes, pero el daño y los sufrimientos ocasionados fueron irreparables.

Para aumentar la producción de leche en las vacas, creó la hormona modificada, somatotropina bovina recombinante (rBGH). Investigaciones indican que la leche rBGH esta relacionada con el cáncer de mama, de colon y de próstata en los humanos. La hormona esta vetada en Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda, la Unión Europea y Argentina.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

Fuente: https://rebelion.org/bayer-monsanto-se-lucra-con-la-pandemia/

 

 

Generalicemos la toma de partido contra el sistema mundo capitalista y locales en favor de los pueblos originarios.

 

 

Argentina_Salta: El agronegocio y el genocidio del pueblo wichí

6 de mayo, 2020

Por Julia Callejón/APL
Agencia Para la Libertad

 

«Pueblos como el wichí padecen un verdadero genocidio como resultado de decisiones políticas conscientes. Un gobierno que primero los desalojó de sus tierras y que luego los abandonó, porque las comunidades, resistiendo se transforman en verdaderos escollos para la explotación de rapiña del modelo extractivista. La realidad wichí habla de un brutal déficit estructural. La ausencia de lo más básico de las necesidades humanas. Hablamos de falta de acceso a agua potable, comida y cloacas. Una población que no tiene acceso a electricidad, que no tiene acceso a la salud. Un pueblo que viaja kilómetros para atenderse en un hospital, cuyos médicos no hablan su idioma. Una comunidad que no recibe ambulancias. Un pueblo que es increpado por la policía -y la justicia- la mayoría de las veces que por algún motivo asisten a la comunidad. Que a menudo son asesinados; o reprimidos, como el fin de semana pasado que sin razón varios jóvenes fueron baleados y detenidos. Una población que no siempre tiene acceso a los magros subsidios estatales, porque muchos no cuentan con DNI. No acceden a nada porque el estado no los contempla ni los incluye. El estado no los comprende ni los quiere comprender. Carecen de todo o a casi todo lo que podamos imaginar». Fragmento saliente de la columna de J.C. que, completa, brindamos en link de más abajo.

Salta es la provincia con mayor población indígena y la etnia wichí es la más numerosa, según el censo realizado en 2010. Durante años, terratenientes y empresarios, en comunión con los gobiernos de turno, empujaron la frontera agropecuaria, despojando a los wichís de buena parte de sus tierras ancestrales, convirtiéndolos en uno de los pueblos nativos más pobres y desposeídos del país. Gobernantes, terratenientes, empresarios, aparato judicial, aparato represivo y distintas instituciones gubernamentales, conforman un aceitado mecanismo para el despojo y usurpación de las tierras comunitarias. La frontera agropecuaria se corre día a día e irrumpe la soja donde antes estaba el monte, confinando a los habitantes a territorios cada vez más pequeños. Esto constituye un verdadero problema para el pueblo wichí que vive de esos montes, esenciales para la reproducción de su vida material y cultural.

La agricultura guiada por el capital reemplaza los ecosistemas y por este motivo los pueblos originarios son sus opositores, y su simple permanencia cuestiona el agronegocio del monocultivo transgénico. Su existencia atenta contra el “desarrollo” y el “progreso”, que la agricultura de las topadoras nos vendrían a traer, y es la razón por la cual no hay una política seria que revierta esta situación y permita a la comunidad wichí sobrevivir. Si bien Salta ha declarado la emergencia sociosanitaria, la situación no ha cambiado.

El agronegocio desmontó, en los últimos diez años, 1.400 millones de hectáreas, y desalojó a cien mil mujeres, hombres y niños. Sólo en los últimos cuatro años, Salta arrasó con casi 80 mil hectáreas de bosques. Gran parte merced al ex gobernador Juan Manuel Urtubey, que gobernó por 12 años, y autorizó ilegalmente el trabajo en zonas protegidas por la Ley de Bosques.

Sin embargo, el cambio de gobierno no ha servido, y el actualmente continúa la tala y el desmonte. Según denuncia Greenpeace, ni en cuarentena las topadoras han frenado, señalando que entre el 15 y el 31 de marzo se desmontaron un promedio de 130 hectáreas por día en la provincia. Estos desmontes destruyen la fuente de alimento de las comunidades, los dejan sin agua y transforma a sus territorios en desiertos.

La situación es la misma desde hace muchos años y ningún gobierno dio una respuesta de fondo al problema. Poco podíamos esperar del macrismo, pero el compromiso que supuestamente mantiene el gobierno actual con los Derechos Humanos (así como los 12 años de kirchnerismo anteriores), ha quedado reservado mayormente a declaraciones políticas sobre la última dictadura cívico-militar, sin redundar en medidas que garanticen efectivamente derechos esenciales para la vida de amplias franjas de la población, y desde ya los derechos no alcanzan a comunidades pobres e indígenas. Este Estado, que sustenta buena parte de su modelo en actividades como la soja, el petróleo y la minería, siempre atenta contra los pueblos originarios, cuando honrar sus derechos confronta con intereses económicos.

Un modelo genocida

Pueblos como el wichí padecen un verdadero genocidio como resultado de decisiones políticas conscientes. Un gobierno que primero los desalojó de sus tierras y que luego los abandonó, porque las comunidades, resistiendo se transforman en verdaderos escollos para la explotación de rapiña del modelo extractivista. La realidad wichí habla de un brutal déficit estructural. La ausencia de lo más básico de las necesidades humanas. Hablamos de falta de acceso a agua potable, comida y cloacas. Una población que no tiene acceso a electricidad, que no tiene acceso a la salud. Un pueblo que viaja kilómetros para atenderse en un hospital, cuyos médicos no hablan su idioma. Una comunidad que no recibe ambulancias. Un pueblo que es increpado por la policía -y la justicia- la mayoría de las veces que por algún motivo asisten a la comunidad. Que a menudo son asesinados; o reprimidos, como el fin de semana pasado que sin razón varios jóvenes fueron baleados y detenidos. Una población que no siempre tiene acceso a los magros subsidios estatales, porque muchos no cuentan con DNI. No acceden a nada porque el estado no los contempla ni los incluye. El estado no los comprende ni los quiere comprender. Carecen de todo o a casi todo lo que podamos imaginar

A las muertes por desnutrición y deshidratación, se suman dengue y chagas, y ahora también la amenaza inminente del COVID 19. En lo que pareciera el fin del plan de apropiación de tierras, observamos absortos un pueblo que muere lentamente. Sobre ellos no hay cifras oficiales: denuncian 13 muertos en enero y 12 en febrero, solo si contamos niños desnutridos. De marzo no hay demasiada información, pero sabemos que los números se incrementan considerablemente si incluimos adultos, ancianos, muertes de mujeres en partos, y ahora los suicidios que se suman como el nuevo flagelo.

Fuente: https://agenciaparalalibertad.org/
 

---

Los pueblos originarios de América Latina

en la era Covid-19

Por Gerardo Szalkowicz
Editor de NODAL – Mayo 4, 2020

Sin servicios básicos, excluidos por el sistema de salud, sin documentación para acceder a programas sociales y con caminos cortados que impiden abastecerse de alimentos, ¿cómo impacta la pandemia en las comunidades indígenas de Latinoamérica?

“En esta pandemia no estamos todos en el mismo barco, estamos en el mismo mar; unos en yate, otros en lancha, otros en salvavidas y otros nadando con todas sus fuerzas”. La sencilla metáfora a la que apelaron en un comunicado siete organizaciones indígenas en el estado mexicano de Hidalgo ayuda a problematizar a qué sectores sociales afectará más el impacto del coronavirus. En América Latina, los pueblos originarios aparecen entre quienes van tirando manotazos en el agua, resistiendo al menosprecio de gobernantes y ninguneados en pantallas y micrófonos.

Nulas o insuficientes medidas focalizadas o protocolos especiales; carencia de servicios básicos (principalmente agua potable); enfermedades preexistentes vinculadas a la pobreza y ausencia o lejanía de servicios de salud; complicaciones para la venta y compra de alimentos por el cierre de caminos y mercados; falta de documentación para acceder a programas sociales; poca difusión preventiva con enfoque intercultural y en lenguas indígenas. Un combo de problemáticas que dejan a gran parte de las comunidades originarias de la región en extrema vulnerabilidad. Si el panorama previo ya era de emergencia, la pandemia profundiza las desigualdades.

La conquista europea que arrasó con los pueblos que habitaban el continente no sólo tuvo la espada y la Biblia como armas principales. El factor epidemiológico fue clave: las enfermedades importadas (tifus, viruela, peste bubónica) ayudaron y mucho a diezmar a la población autóctona durante el mayor genocidio de la historia, de hecho se dice que fue la viruela la que realmente destruyó al imperio azteca. Otras epidemias, como malaria, sarampión e influenza, también hicieron estragos en territorios indígenas a lo largo de la historia. Por eso la irrupción del Covid-19 encendió las alarmas y multiplicó los reclamos de atención urgente. Su penetración en las comunidades sería trágica y le haría un gran favor a las trasnacionales extractivistas, siempre ávidas de tierras y bienes naturales.

La población indígena en Latinoamérica supera los 45 millones de personas, lo que representa el 8,3% de la región, siendo la zona de mayor densidad demográfica indígena del planeta. Se registran 826 pueblos indígenas distintos. En su informe anual de 2019, la CEPAL destacó que la pobreza de las y los indígenas es 26% mayor a la de las personas no indígenas.

Recientemente, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC) exhortó a los gobiernos de la región a propiciar una reunión específica sobre el tema y señaló que “ninguna de las fuentes de información globales o regionales incluye datos desagregados con relación a la población indígena”.

Perú: lavarse las manos con agua empetrolada

En la Amazonía peruana, los ríos se tiñeron de petróleo en las últimas décadas, multiplicando problemáticas y enfermedades. Cuatro federaciones indígenas del Departamento de Loreto alertaron sobre “las condiciones precarias en que nos ha encontrado la pandemia: un contexto de persistente contaminación petrolera que envenena el agua y los alimentos, focos de malaria o dengue, y la ausencia del Estado que a menudo implica días de viaje para asuntos básicos como llegar a un centro de salud”.

Las organizaciones reclaman medidas para evacuar a posibles afectados e “información para difundir en las comunidades con claridad, seguridad, pertinencia y en idioma indígena”. El Perú tiene más de 4 millones de personas que se identifican con una lengua diferente al castellano. Si bien algunos materiales de difusión fueron traducidos, aparece otro problema: muchas comunidades no cuentan con internet, electricidad o equipos electrónicos para trabajar con la plataforma educativa oficial “Aprendo en casa”. La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana, que agrupa a unas 1.800 comunidades nativas, acusó al gobierno de “desatención evidente y reiterada discriminación” y denunció ante las Naciones Unidas “el peligro de etnocidio por la inacción del Estado peruano”.

En el Perú, donde ya se reportan tres indígenas infectados, se está dando otro fenómeno: el éxodo masivo de familias pobres que huyen de Lima a pie por el hambre y la falta de trabajo. Gran parte son indígenas que retornan con lo puesto a la sierra y a la selva.

Colombia: la pandemia de la violencia

La población indígena en Colombia –casi dos millones de habitantes, el 4,4% del total- tiene un gran desarrollo organizativo. La Organización Indígena de Colombia (ONIC) emitió por primera vez una alerta epidemiológica y activó un plan de contingencia que incluye el bloqueo de caminos permitiendo sólo el paso de transportes de alimentos y productos básicos. Desde La Guajira hasta el Amazonas, la denominada “Guardia Indígena” impide el ingreso a los poblados de turistas e instituciones privadas. Las primeras en hacerlo fueron las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta que bloquearon el acceso al Parque Nacional Tayrona, uno de los principales atractivos turísticos. “La estrategia de prevención y contención la dividimos en tres acciones: pedagogía para entender la pandemia, control territorial a través de las guardias indígenas y movilización del conocimiento de los sabedores en medicina indígena”, explicó Ángel Jacanamejoy, dirigente de las Autoridades Tradicionales Indígenas.

La ONIC confirmó la primera muerte por coronavirus e informó que hay siete indígenas infectados y 90 bajo observación. También denunció que “la escasez de agua potable, alimentos e implementos de bioseguridad y el confinamiento por el conflicto armado agravan la situación”. Es que, más allá del Covid-19, el mayor peligro siguen siendo los grupos paramilitares. Durante el gobierno de Iván Duque ya fueron asesinados 162 indígenas. Y el hostigamiento y las muertes no amainaron durante la cuarentena. Luis Fernando Arias, consejero mayor de la ONIC, relató: “En estas últimas semanas se han venido registrando hostigamientos, sobre todo en el norte del Cauca. El genocidio contra los pueblos indígenas se ha convertido en la peor pandemia nuestra en estos últimos años”.

México: defensa zapatista

Con unas 16 millones de personas, México es el país con mayor población indígena de la región. En muchas zonas también se implementó el corte de accesos. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) declaró en alerta roja a sus comunidades y cerró sus centros organizativos “considerando la falta de información veraz y oportuna así como la ausencia de un plan real para afrontar la amenaza de la pandemia”. También colocó retenes y filtros sanitarios en el ingreso a sus comunidades y activó una cuarentena preventiva para quienes regresaron a sus poblados. El EZLN exhortó además a “no dejar caer la lucha contra la violencia feminicida y en defensa del territorio y la Madre Tierra”. El comunicado finaliza diciendo: “Llamamos a no perder el contacto humano, sino a cambiar temporalmente las formas para sabernos compañeras, compañeros, hermanas y hermanos”.

Medidas similares tomó el Congreso Nacional Indígena (CNI). Carlos González, uno de sus dirigentes, coloca otro elemento importante: “En los pueblos indígenas los ancianos y las ancianas juegan un rol fundamental, vital, para la pervivencia de las comunidades y su reproducción. Es una preocupación muy seria”. González coincidió en remarcar la precariedad de las infraestructuras sanitarias pero destacó que, como contraparte, los pueblos originarios “podrán generar una mejor defensa gracias a su propia vida comunitaria”. El CNI prevé que la peor situación para las y los indígenas será en las ciudades, por lo cual realiza colectas para apoyar a las familias urbanizadas.

Desde la Patagonia hasta el Río Bravo

Los mismos miedos, dilemas y exigencias se repiten por toda la geografía del continente.

En Bolivia, la Ley reconoce a 34 naciones y pueblos originarios. En el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), que contiene a 64 comunidades, denuncian la desatención del gobierno de facto, la falta de información y el desabastecimiento de medicamentos y alimentos por la interrupción del comercio. El dirigente Pedro Moye aseguró que “al área rural no llegó ningún material de bioseguridad ni medicinas ni ningún protocolo que debamos seguir en caso de registrar algún contagio. Sólo se abocaron a capitales de provincia”. Y remarcó otra dificultad: “No hay ambulancias ni medios para sacar a un enfermo rápidamente a un hospital. Esa es la preocupación más grande”.

En Brasil, donde ya hay al menos tres indígenas fallecidos y 31 contagiados, sobrevuela el fantasma no tan lejano de la gripe A-H1N1 que provocó la muerte de cientos de indígenas principalmente guaraníes. El temor al Covid-19 se potencia ya que un tercio de las muertes de indígenas en Brasil son por enfermedades respiratorias. El Foro Nacional Permanente en Defensa de la Amazonía exigió “un plan de contingencia que tenga en cuenta las especificidades de sus pueblos y sus formas de vida comunitarias, que sin duda facilitan la rápida propagación del virus”.

La otra gran amenaza se llama Jair Bolsonaro, que además de minimizar la pandemia e ir a contramano de todas las recomendaciones, dio carta blanca a la deforestación de la Amazonía y expulsó al contingente de médicos cubanos, lo que dejó a muchas comunidades sin atención sanitaria. Nice Gonçalves, periodista y activista indígena, señala: “En 2019 aumentó en 12% la mortalidad de niños por la retirada de los médicos cubanos y el desmantelamiento de la salud indígena”.

También es crítica la situación en Paraguay, donde indígenas realizan bloqueos de rutas. La organización Tierra Viva expresó: “Las estadísticas previas a la pandemia ya señalaban que el 65% de los indígenas se encuentran en situación de pobreza y más del 30% en pobreza extrema; a lo que se suma la situación actual de aislamiento que imposibilita salir a trabajar. La exclusión estructural se profundiza y el hambre golpea fuertemente a las comunidades del Chaco”.

Es por ahí

El mundo que está pariendo la pandemia deja al desnudo el rostro del sistema y abre las puertas a los debates urgentes sobre la necesidad de un nuevo paradigma civilizatorio. Tal vez sea el momento oportuno para poner el foco en las filosofías de vida que pregonan los pueblos originarios, sintetizadas en conceptos como “sumak kawsay” o “buen vivir”.

https://kaosenlared.net/los-pueblos-originarios-de-america-latina-en-la-era-covid-19/

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/05/04/nuestramerica-los-pueblos-originarios-en-la-era-covid-19/

 

En consecuencia, la «reforma agraria integral» sólo podrá concretarse por lucha y labor conjunta de todos los pueblos del continente. En ese andar se produjo:

 

Encuentro Continental

Somos una Abya Yala.

2 de octubre de 2015

 

Jóvenes Tejiendo Vida y Unidad Popular en Nuestra América.

Mataquescuintla, Departamento de Jalapa Guatemala,

29 de Febrero  al 6 de Marzo de 2016

 

Datos Generales 

1. SOBRE EL ENCUENTRO CONTINENTAL

Nuestra Abya Yala°°, nuestro continente de la esperanza, de tierra madura y fértil, inicio el siglo XXI con la consolidación política de movimientos sociales y populares que condujeron al arribo de gobiernos progresistas y de izquierda en Centroamérica y Suramérica afianzando el giro epistemológico y el paradigma civilizatorio que empezó a ver en las ideologías nacidas en el sur, esperanza en movimiento. La lucha global contra el neoliberalismo que toma color y sabor en nuestras tierras libertarias se consolida en medio de la  evidente crisis simbólica y representativa del sistema capitalista a nivel mundial y  como jóvenes venimos siendo protagonistas de estos cambios avanzando en la construcción de miradas críticas a los sistemas políticos hegemónicos, a los que vienen abanderando cambios y construyendo alternativas de poder popular.

Superando miradas únicas sobre el que hacer? y el cómo hacer? en el continente como actores activos en la transformación de nuestras realidades nos hermanamos en múltiples luchas y reivindicaciones que nos hacen construir movimientos sociales amplios y diversos que confluyen en la defensa de la madre tierra, la promoción y defensa de autonomías territoriales y el ejercicio de la soberanía política desde la afirmación de derechos humanos y derechos de los pueblos, llevando la solidaridad como astil y la mirada de integración continental como estandarte.

En Mataquescuintla,  Guatemala, para marzo de 2016 soñamos encontrarnos como hermanos y hermanas, jóvenes delegados y delegadas de los 35 países de Nuestra América (Recordemos a Jose Martí) y avanzar y consolidar la construcción de un movimiento social continental que permita responder a la amenaza de los señores de la guerra y su sistema económico e ideológico y poner en evidencia los desafíos que tenemos como pueblos para avanzar hacia el reencuentro y defensa de la naturaleza, la promoción del Buen Vivir y la afirmación de la autonomía y la soberanía continental popular para la vida.

Por su parte es la oportunidad para afianzar la red de Somos Una América Abya Yala como plataforma continental de comunicaciones que viene consolidándose desde 2014 en Sanare Venezuela (donde algunos de nosotr@s nos encontramos por vez primera Enraizando Resistencia y Sembrando Soberanía) construyendo miradas críticas de nuestras realidades como pueblos, construyendo contrainformación y generando redes de confianza y de trabajo como herman@s.

 

Evocamos para nuestro Encuentro, como en la V Cumbre continental de los Pueblos del Abya Yala, los pueblos indígenas y originarios del continente como luz para nuestro camino común, dejaron saber como las aves sagradas de nuestros territorios emprendieron vuelo para estar juntas desde el sur con el Cóndor, y el norte con el Águila para llegar a la tierra del Quetzal al centro de nuestro continente. Queremos ser testigos y potenciar ese encuentro místico.

 

2. SOBRE LA CONVOCATORIA Y LA AUTOGESTIÓN

Basados en la capacidad de autonomía como pueblos, las organizaciones convocantes nos comprometemos a cubrir la estancia de los participantes, transporte desde ciudad de Guatemala a Santa Ana y viceversa, alimentación, logística y lugar de hospedaje en Guatemala durante los días del Encuentro, esperando la respuesta autogestionada de jóvenes líderes de los 35 países de nuestra América para arribar por sus propios medios al “ lugar o país de los muchos árboles”, Guatemala.

La primera fase de la convocatoria consiste en la aplicación vía web y correo electrónico al Encuentro Continental. Durante 3 meses recibiremos aplicaciones de l@s posibles participantes con una carta de intención, reseña de su proceso organizativo y la forma de participación en la construcción conjunta del encuentro.

Durante los tres meses de recepción de solicitudes se evaluarán y revisarán si son lo suficientemente amplias para que recojan  a jóvenes de los 35 países de nuestra Abya Yala. Si no  buscaremos afianzar los contactos para asegurar la participación de al menos un delegado por país. La selección de l@s participantes por parte del equipo de organizaciones convocantes se hará de acuerdo a la pertinencia y representatividad en cada país en marco de la realidad social del continente. Por ejemplo a mayor cantidad de población o diversidad de luchas por país puede llegar a asignarse mayor número participantes.

Si bien buscaremos y promoveremos que tod@s l@s participantes lleguen al encuentro con recursos propios, evaluaremos en algunos casos aportes parciales o subsidios para el viaje de acuerdo a las realidades de los países o las condiciones de las organizaciones. Especialmente pensamos esta posibilidad para l@s delegad@s del caribe o de Suramérica. Por su parte creemos que organizaciones con capacidad amplia de gestión o de recursos económicos pueden llegar a financiar a otras organizaciones hermanas en el continente.

Así mismo partimos de los principios de fraternidad y compromiso de l@s participantes con la auto-gestión, desarrollo temático y político del Encuentro y la capacidad de asumir roles activos en la preparación y metodología del mismo.

Como inscribirse

·                     Completar el formulario en línea:http://www.123contactform.com/form-1597402/Formulario-Encuentro-Guatemala-2016.

·                     Enviarnos a nuestro correo somosunaamerica@gmail.com un máximo de 500 palabras sobre tus motivaciones y aportes concretos al encuentro continental incluyendo el eje temático a desarrollar y la forma de presentación en el encuentro de acuerdo a la metodología propuesta.

·                     Estar en disposición de entablar una comunicación activa vía medios electrónicos para ir construyendo la agenda del encuentro y tu posible participación.

 

3. SOBRE LOS EJES TEMÁTICOS Y LA AGENDA DEL ENCUENTRO

DIA 1

Análisis de Coyuntura Continental

Recorrido por las realidades de cada país y conexión desde lo local, a lo nacional, regional y global.

Cada participante preparará su presentación incluyendo material multimedia y dispondrá de 20 minutos para exponer un acercamiento a la coyuntura de cada país para luego ir haciendo análisis conjunto de cuáles son los temas claves para entender la realidad continental desde una perspectiva generacional que incluya nuestras miradas como jóvenes.

DIA 2

Megaproyectos, Extractivismos, Militarización  Vs Autonomías Territoriales y Resistencias

¿Ante nuestra realidad común qué mundo soñamos?

Se recogen los análisis y propuestas del día anterior y se contrastaran con experiencias concretas por país y representativas que nos permitan ver en perspectiva  el modelo de despojo asociado al saqueo y el extractivismo y sus expresiones de control de la población vía violenta, y en contraposición los procesos contra hegemónicos de las comunidades organizadas y movimientos sociales.

Por su parte queremos avanzar en una primera discusión que permita ver los avances y retos de los gobiernos progresistas y de izquierda en nuestro continente y contrastar con el sueño de patria-madre grande que cuestione en lo profundo el capitalismo, y sus valores y prácticas cotidianas.

DIA 3

Experiencias contra hegemónicas al Capitalismo. Como pueblos vamos caminando en la esperanza.

Presentación de las luchas y camino recorrido en la resistencia. Cada participante presentará su lucha y la de sus pueblos  utilizando herramientas  como la  multimedia y elementos gráficos  para poder apreciar lo que  caminamos  y la esperanza de nuestros pueblos!!! Se sugiere que cada participante lleve publicaciones, revistas, vídeos, música, cartillas y otros elementos para compartir y ayudar a dimensionar y socializar su trabajo.

DIA 4

Comunicaciones, Arte, Música y Cultura para la Revolución.

Se presentarán experiencias que desde el lenguaje del arte y las comunicaciones permiten hacer resistencia  y convocar a nuestros pueblos a la acción. Nuestra batalla de ideas pasa por la reafirmación de nuestra identidad como pueblos.Cada participante preparará una muestra gastronómica y artística para introducirnos en nuestras realidades culturales como Abya Yala. Es importante contar con un material multimedia que nos permita ver en perspectiva todo lo que no podemos llevar Guatemala. Cada participante llevara para compartir dulces, alimentos, juegos, experiencias, cuentos, poesías, música o lo que considere pertinente para desarrollar el eje temático.

DIA 5

Nos concentraremos en desarrollar propuestas de trabajo conjunto hacia futuro, nacidas desde los territorios de la esperanza y en una salida y trabajo con comunidades Mataquescuintla Departamento de Jalapa Guatemala.

4. SOBRE LA METODOLOGÍA

Como equipo dinamizador proponemos 6 apuestas para la construcción conjunta del Encuentro Continental Somos Una Abya Yala Jóvenes Tejiendo Vida y Unidad popular en Nuestra América.

ttps://somosunaamerica.org/2015/10/02/encuentro-continental-somos-una-abya-yala/Organizan

Somos una América-Abya Yala

Directorio Popular (Guatemala)

Movimiento Victoriano Lorenzo (Panamá)

AJODER (Guatemala)

Colectivo Agrario Abya Yala (Colombia)

SoaWatch Observatorio para el cierre de la Escuela de las Américas (Movimiento continental con presencia en el Sur, centro y Norte América)

°° Abya Yala o “tierra madura” es la forma como la etnia colombo-panameña Kuna, entre otras naciones y pueblos, conocía y conoce los territorios andinos y caribeños de nuestro continente. A la llegada de las carabelas, crucifijos y espadas, Abya Yala fue saqueada, sus mujeres violadas y sus pueblos explotados. Por estos “favores” recibidos, la madre España decidió llamarla América, en honor a quien “descubrió” que no había llegado a las Indias.

Desde entonces fuimos americanos, hasta que quienes se representan en el águila vivaz del Norte decidieron que sólo ellos mismos podían ser América. Abya Yala apenas resultaba ser una sub América, una América de segunda clase. No les bastó el saqueo, el exterminio y la explotación, también nos han querido arrebatar la identidad.

Es así que medio milenio después, Abya Yala no es sólo la tierra diversa y fértil que ha sido siempre, ahora representa el sueño de un continente soberano, libre del dominio extranjero; el sueño en que Abya Yala vuelva a ser nuestra y de ella se alimenten sus hijas e hijos. Es el sueño de volver a encontrarnos con lo que somos.

Fuente: https://somosunaamerica.org/2015/10/02/encuentro-continental-somos-una-abya-yala/

 

 

  Ofensiva del sistema mundo capitalista

 

Valoremos que el capitalismo extrema tanto el avasallamiento y expoliación de los pueblos que los interpela a unirse. Hoy el Abya Yala o Nuestra América incluye al:

 

Levantamiento Anti-Racista y Popular

en los EE. UU., 2020

Jubileo
11 junio, 2020

Claudia De la Cruz y Manolo De los Santos
Proyecto de Educación Popular, EE. UU.

Este verano ha visto como las frustraciones acumuladas de las comunidades pobres y negras se han desbordado en forma de protestas en más de 200 ciudades de los Estados Unidos. Cientos de miles de personas han tomado las calles en reacción a cuatro siglos de racismo sistémico y explotación capitalista. Una protesta que comenzó en Minneapolis exigiendo justicia por el asesinato de George Floyd se convirtió rápidamente en un levantamiento. Para comprender mejor cómo y por qué ocurrió esto, debemos contextualizar este levantamiento antirracista.

El asesinato a sangre fría de George Floyd por el Departamento de Policía de Minneapolis solo puede entenderse en el contexto de una guerra continuamente perpetrada por el gobierno de los Estados Unidos y la clase dominante contra la clase trabajadora y las comunidades de color.

Los EE. UU. es un país que siempre ha estado en guerra, a nivel nacional e internacional. El gobierno norteamericano ha estado en una guerra prolongada y cruel contra la gente pobre desde su inicio. El sistema capitalista de los EE. UU. es sostenido por sistemas de opresión y explotación como el racismo y la supremacía blanca. ¡Es una lucha de clases con el racismo en el centro!

Debemos preguntarnos, ¿por qué hay tantas personas en los EE. UU. que entienden que no tienen nada que perder? ¿Por qué cientos de miles en las calles están dispuestos a correr el riesgo de infección y arrestos para unirse a las protestas?

Factores económicos:

En medio de una crisis de salud global, y con el número de muertes de COVID-19 en los Estados Unidos superando los 100,000, las personas de color y los pobres han tomado conciencia de que hemos estado viviendo bajo la amenaza de muerte durante bastante tiempo. Los negros, aunque solo representan el 13% de la población, representan desproporcionadamente cerca del 25% de todas las muertes relacionadas con COVID-19, y en algunas ciudades superan el 75%. Este es un reflejo sombrío de las condiciones socioeconómicas subyacentes que existen en este país.

En los últimos 3 meses, el hecho de que el gobierno de los EE. UU. no haya brindado una respuesta adecuada al COVID-19 expuso aún más su negligencia, incompetencia y evidente desprecio por las vidas de los sectores más vulnerables de la sociedad. Esta crisis de salud actual fue en parte el resultado de décadas de saqueo de fondos de la infraestructura necesaria y las instituciones de salud que proporcionan una red de seguridad social a nuestras comunidades, para financiar una guerra contra los pobres en casa y en el extranjero.

Después de 10 semanas de cuarentena, más de 44.7 millones de personas han quedado desempleadas. Al mismo tiempo, los activos de multimillonarios norteamericanos han crecido en $434 mil millones. Se estima que el 42% de los empleos perdidos durante la pandemia no se recuperaran después de esta crisis de salud, lo que solo puede significar más desesperación y miseria impuesta en nuestras comunidades. George Floyd fue uno de los millones en las filas de los desempleados durante esta crisis de salud, y una de las personas que luchaban por sobrevivir.

Antes de que la cuarentena entrara en vigor en marzo, había 140 millones de personas de bajos ingresos y pobres en el país. En los últimos 50 años, la brecha de riqueza ha crecido significativamente, lo que resulta en que las 400 personas más ricas de los EE. UU. ahora poseen más riqueza que el 64 por ciento de la población mas pobre.

Aunque Estados Unidos es el país más rico del mundo, 2.6 millones de personas mueren por causas relacionadas con la pobreza cada año. En las últimas décadas, los programas que alivian la disparidad económica y la pobreza han sido reducidos o han desaparecido por completo. Los recortes a estos programas contra la pobreza contrastan con la creciente inversión del gobierno en vigilancia y militarización. En 2019, el gobierno de los EE .UU. Gastó más de $100 mil millones de dólares en vigilancia policial y más de $ 80 mil millones en encarcelamiento. El presupuesto militar actual es de $721.5 mil millones, y la inversión del gobierno en educación, empleos, vivienda y otros servicios básicos es de solo $190 mil millones.

Este levantamiento, como otros en el pasado, llega en un momento de crisis y es una respuesta directa a las condiciones mencionadas anteriormente. Además de meses de encierro, incertidumbre colectiva, un sistema de salud debilitado y privatizado, el dolor masivo de las familias que perdieron a sus seres queridos por el COVID-19, la falta de acceso a herramientas y equipos básicos para trabajadores esenciales, la criminalización intensificada de la pobreza y el hostigamiento y brutalidad de la policía para imponer el “distanciamiento social” y, en última instancia, el asesinato de un hombre negro desarmado, George Floyd, y todo esto durante una crisis de salud global: ¡el asesinato de Floyd fue la gota que colmó el vaso!

Desde la crisis financiera de 2008, no ha habido ninguna recuperación significativa. De hecho, EE. UU. ha enfrentado su mayor crisis económica, y antes de la crisis mundial de salud, los economistas indicaron que EE. UU. se dirigía a una recesión similar a la de la década de 1930. Además, la incapacidad de la clase dominante para responder a las necesidades de las masas ha resultado en una crisis de legitimidad de los partidos políticos burgueses. En este contexto, es necesario que la clase dominante afirme su poder a través de la fuerza.

Represión estatal:

Durante los últimos 15 años hemos experimentando la intensificación de las violaciones de los derechos humanos contra civiles a través de ataques a manos de la policía militarizada. Estas violaciones han aumentado durante el levantamiento. Hay factores que han servido para crear las condiciones para los ataques violentos que estamos experimentando actualmente.

Militarización y vigilancia

En este momento, estamos viendo el uso brutal de la fuerza por parte de la clase dominante norteamericana y su gobierno a nivel nacional e internacional. A medida que Trump se mueve para atacar la soberanía de países como Venezuela, Cuba y China, amenaza con invocar la ley de insurrección de 1807 que desplegaría a los militares para hacer cumplir la “ley y el orden” en las comunidades civiles.

Debemos considerar que el estado norteamericano tiene ahora más de 100 años de experiencia en intervencionismo y militarización de países de todo el mundo. Las estrategias y tácticas de contrainsurgencia que se han utilizado para desestabilizar países, desmantelar organizaciones revolucionarias y asesinar líderes sociales se han vuelto más sofisticadas con el tiempo. Algunas de estas tácticas militares se están utilizando en suelo estadounidense y en civiles.

Un ejemplo es Kettling, una técnica militar para rodear o encajonar a las personas donde no pueden retirarse o escapar durante una manifestación. Después de haber encajonado a las personas, se usa la fuerza extrema para infligir el mayor daño y debilitar a las personas: gases lacrimógenos, porras, balas de goma. El disparo de balas de goma directamente en la cara que hace que las personas pierdan la vista es una táctica que se ha utilizado en Palestina, Chile y otras partes del mundo.

Durante varias décadas se ha desarrollado una alianza entre las agencias de inteligencia y las fuerzas del orden. Desde principios de la década de 2000, hemos visto la represión de las comunidades de color con una mayor colaboración entre agencias. Por ejemplo, las continuas colaboraciones de ICE y la policía local para llevar a cabo redadas de deportación masiva en comunidades de inmigrantes. En estos casos, el uso de la vigilancia es clave.

El estado tiene más herramientas que nunca para identificar, rastrear movimientos, acceder a información y comunicaciones, y recopilar datos que puedan utilizarse contra organizadores y líderes de movimientos sociales. El gobierno de los Estados Unidos ha utilizado varias formas de vigilancia digital y la recopilación de datos para intimidar, perseguir, construir casos legales, procesar, encarcelar y crear divisiones dentro de movimientos como Occupy Wall Street y los levantamientos de Ferguson y Baltimore de 2014. Desde entonces, ha habido más avances tecnológicos que les han permitido crear bases de datos y perfiles, y ajustar programas de reconocimiento facial. Estos avances en tecnología se han vendido al público en general como convenientes y fáciles de usar, mientras se utilizan para imponer la hipervigilancia.

Aparato ideológico del estado

Además de la militarización y la vigilancia, estamos experimentando un intento del estado y sus medios corporativos para deslegitimar el levantamiento y controlarlo por medios ideológicos. Las narrativas promovidas por los medios corporativos, independientemente de su línea partidaria, promueven las tácticas de dividir y conquistar del Estado; específicamente, la formulación de los manifestantes “pacíficos” y “violentos”, la etiqueta de los grupos de ANTIFA como terroristas, el enfoque en el “saqueo” y la “actividad delictiva”, están destinados a dividir la opinión pública y crear el caos en nuestras comunidades, mientras avanza los intereses de la clase dominante. El continuo encuadre de las rebeliones por parte de los medios corporativos y el llamado de los estados a los toques de queda funcionan conjuntamente para justificar el despliegue de fuerzas militares por parte de Trump y una mayor brutalidad policial en las comunidades locales.

Las plataformas de redes sociales se han convertido, de alguna manera, en espacios para arrojar luz sobre lo que está sucediendo y para romper el apagón de los medios de comunicación en torno a nuestras luchas en todo el mundo y, actualmente, el levantamiento en los EE. UU. Sirvió para amplificar las historias de los asesinados por el estado, adelantar campañas de sectores de nuestra clase, y ha sido un espacio para debates y alcance. Las conexiones entre la juventud palestina y los organizadores de Ferguson en torno a asuntos de autodefensa contra el estado se facilitaron con el uso de estas plataformas por parte de los organizadores.

Sin embargo, las plataformas de redes sociales son propiedad de la clase dominante y cooperan con el estado como mejor les parezca. Estas plataformas, a pesar de ser herramientas útiles para organizarse, se han convertido en un terreno para la vigilancia y la recopilación de datos. Actualmente, los empleados de Facebook y Twitter han expresado su descontento con su CEO y su continuo trabajo con el estado, y la inacción en el control de la difusión del discurso ignorante y odioso de Trump, y su administración.

La represión estatal, en todas sus formas, tiene como objetivo controlar y deslegitimar el disenso, debilitar la capacidad de nuestras comunidades para organizarse, impedir el desarrollo de un movimiento unificado y mantener la hegemonía.

La gentrificación es un factor importante para considerar en los esfuerzos de los estados para debilitar a las comunidades en todo el país. La colaboración entre el sector privado y su fuerza de mercado financiero, con el gobierno estatal y local, ha resultado en desplazamientos masivos y una fuerte vigilancia policial. Las actividades directas de los inversionistas que buscan hacer desarrollo urbano, revitalización de espacios abiertos e infraestructura de construcción, solo pueden hacerlo con la acción política de aquellos en el poder estatal y local.

En consecuencia, este proceso acelerado y agresivo de gentrificación ha jugado un papel en el deterioro de las relaciones comunitarias más básicas y su potencial para la construccion de más organizaciones de base y de clase trabajadora.

En las últimas cinco décadas, la gentrificación ha desarticulado, en muchos sentidos, el trabajo de organización y ha desplazado a comunidades enteras que antes de los aumentos de rentas, la construcción de corredores y proyectos inmobiliarios caros pudieron construir comunidad y organización donde vivían. El proceso de desplazamiento y gentrificación ha dado como resultado el cierre de organizaciones clave que alguna vez sirvieron como espacios de reunión y organización que servían, y trabajaron para proporcionar una red de seguridad a los miembros de la comunidad.

El proceso de gentrificación también ha creado las condiciones para el desarrollo de leyes que conducen a la criminalización del uso del espacio público, y leyes en torno a la asamblea pública que obligan a las personas que realizan trabajos de organización a solicitar y pagar permisos para reunirse en grandes grupos en público. espacios En consecuencia, los debates en la “plaza pública” que ocurrieron en tiempo real y que dieron forma a las generaciones en nuestras tradiciones radicales son ahora muy pocos, si es que hay alguno.

Fuerzas construyendo resistencia

A pesar de la continua represión del estado, las comunidades marginadas siempre han organizado su resistencia. Las décadas de cortes continuos de la red de seguridad social para nuestras comunidades han resultado en esfuerzos de organización que son sectoriales, pueden carecer de articulación y estrategia colectiva, pero han contribuido en gran medida a este momento.

Los que participan en el levantamiento actual son en su mayoría jóvenes y adultos jóvenes que participan en protestas y acciones colectivas de esta escala por primera vez, pero que han sido moldeados por la era posterior a Justice4TrayvonMartin, las experiencias de levantamiento de Ferguson y Baltimore, y Black Lives Matter y el Movimiento por las Vidas Negras que ahora están de moda. Durante los últimos 2 años, también ha habido grandes movilizaciones en torno al cambio climático y la justicia ambiental que han sido organizadas y han involucrado principalmente a estudiantes de secundaria en todo el país.

La campaña de Bernie Sanders para las elecciones de 2020, en muchos sentidos, despertó la imaginación popular y movilizó a muchos jóvenes y sectores progresistas que han participado en la respuesta a este momento. Esfuerzos organizados localizados en torno a cuestiones relacionadas con la brutalidad policial, el encarcelamiento masivo y el cierre de cárceles. La organización en torno a la falta de vivienda y la vivienda asequible, que ha continuado durante los meses de cierre con la demanda de cancelar los alquileres. Todos estos y muchos más esfuerzos y luchas combinados han influido en el momento que estamos viviendo actualmente.

Los proyectos de ayuda mutua basados en voluntarios organizados en todo el país para proporcionar alimentos y suministros sanitarios a las personas en comunidades vulnerables han desempeñado un papel en el levantamiento al proporcionar máscaras, desinfectantes para manos y alimentos a los manifestantes. El transporte en autobús y los sindicatos y trabajadores de la salud han expresado solidaridad y se han unido a los levantamientos. Dos sectores que han sido considerados “esenciales” durante la pandemia pero que el estado no les ha garantizado ninguna seguridad física o económica.

También hay muchos participantes que están políticamente interesados, que han sentido la urgencia y están motivados para participar en una acción colectiva, pero que no pertenecen a ninguna organización. Muchos que se radicalizarán en este momento, que ya están haciendo preguntas sobre la explotación y la opresión que existen, y que buscarán continuar buscando respuestas.

Estos son los cientos de miles de personas que se han enfrentado directamente con el estado, y en 10 días pudieron involucrar a los oficiales en Minnesota en el asesinato de George Floyd, los cuatro oficiales arrestados y el ex oficial Chauvin, quien puso su rodilla en el cuello de Floyd, acusado de asesinato en segundo grado. La Universidad de Minnesota canceló su contrato con el Departamento de Policía de Minneapolis. En Atlanta, el levantamiento obligó a los jefes de policía a despedir a 2 oficiales por el uso de fuerza excesiva y acusar a 6 oficiales.

Las preguntas ahora son, ¿qué vendrá después? ¿Hemos avanzado lo suficiente?

¡Sin lugar a duda, esto no es suficiente! Entendemos que en este momento nuestra tarea es sumergirnos en la lucha y caminar al lado de los diferentes sectores de la clase trabajadora que son parte de este levantamiento y que continuarán trabajando en la construcción de un movimiento de la clase trabajadora en los Estados Unidos. Debemos posicionarnos para fortalecer y/o crear organizaciones de la clase, con líderes que tengan un análisis claro de la coyuntura actual, que comprendan el papel del estado y estén comprometidos a avanzar en las luchas e intereses de nuestra clase.

Ya vemos cómo hay sectores de la clase dominante que intentan posicionarse y sobornan a los sectores de la clase trabajadora para promover sus intereses de clase, utilizando el lenguaje del movimiento. Obama pronunció un discurso convincente en el que aboga por la reforma policial, y en esa misma línea recuerda al público “que este país fue fundado en una protesta” y se refirió a la revolución estadounidense. Los mismos policías que están brutalizando a las comunidades en las protestas en las noches son los mismos policías que se arrodillan en “solidaridad” con los manifestantes. Las corporaciones que sirven a la clase dominante y los intereses de sus capitalistas están haciendo declaraciones.

Debemos estar preparados para que el sector de la filantropía coloque millones de dólares en pequeñas donaciones que finalmente servirán para dividir nuestras comunidades. Comunidades que han sido colocadas intencionalmente en una posición para competir entre sí por dichos fondos. Fondos que a menudo se asignan a entregables y exigen que las organizaciones formen sus narrativas de acuerdo con los deseos de las fundaciones y no con las necesidades de las personas.

La historia nos enseña que aquí habrá una coaptación de líderes y organizaciones de la comunidad para servir en el interés de avanzar en la agenda de la clase dominante. ¡Esta es la falsa dirección de nuestra clase! Se compone de todas las razas, etnias, género, orientación sexual y clase. Habrá quienes serán seducidos por las estructuras de la élite para conectarse con las masas de diferentes maneras. Promoverán el encuadre y las narrativas en torno a “mejorar las relaciones entre la comunidad y la policía a través de diálogos”, diciendo que “la ÚNICA manera de asegurarse de que esto no vuelva a suceder es salir y votar”, avergonzando y culpando a los manifestantes por la represión del Estado articulando que “solo podemos avanzar por medios pacíficos”. Esta es la retórica que en última instancia ha servido para distraernos, crear fragmentación y debilitar las posibilidades de un movimiento claro y unificado contra el estado y sus sistemas opresivos.

¿Que hacer? Principios de unidad de la clase trabajadora por sobre de las líneas de división.

Para avanzar en un proceso revolucionario en los Estados Unidos, debemos construir la unidad de principios de la clase trabajadora. Nuestra unidad debe estar basada en la estrategia y los principios colectivos, y con el compromiso de avanzar en las luchas de nuestra clase.

La polarización ocurrirá más rápidamente en todos los sectores, y veremos más claramente el proyecto que estos sectores defienden y trabajan para avanzar: el proyecto de la clase dominante o el proyecto de la clase trabajadora. Si entendemos a nuestro enemigo, será más fácil identificar a nuestros camaradas.

Nuestro posicionamiento será clave para construir más organización de la clase trabajadora.

Debemos mantener los ojos abiertos mientras la clase dominante busca posicionarse. La unidad que debemos construir no está con aquellos cuya retórica suena como la nuestra. Debe estar con aquellos que trabajan día a día para alejar a las masas de la lógica capitalista y hacia el futuro en el que la clase trabajadora tiene el control de su poder productivo y la economía.

Este momento llama a los revolucionarios a participar y relacionarse con la lucha de manera que fortalezca nuestra conexión con las comunidades que actualmente están en una lucha desordenada contra el estado,en la defensa de la vida y por el cambio estructural.

Debemos relacionarnos con este momento pensando en lo que sucederá después, y con el entendimiento de que perder este momento nos coloca en una posición de perder muchas de las batallas por venir. El mayor resultado de este levantamiento puede ser que las organizaciones de nuestra clase se vuelvan más fuertes, más radicalizadas y politizadas, más claras en su posición y estrategia, y creciendo en filas.

Estamos entrando en una crisis más profunda. Se estima que es peor que la de los años treinta. Esto significa una mayor vigilancia y militarización, mientras que las comunidades crecen cada vez más desesperadas por alimentos, empleo, salud, vivienda y otras necesidades humanas básicas.

Si las organizaciones y los movimientos en los EE.UU. No se toman este tiempo para fortalecer nuestra conexión con las comunidades que se están radicalizando en este momento, si nuestros esfuerzos no son para unirnos a través de líneas históricas de división, si no podemos proporcionar un contenedor para la gente buscando activarse a largo plazo, entonces estamos sirviendo a las estructuras opresivas y su agenda para continuar exterminándonos.

Unidad de nuestros líderes en la primera línea de las luchas de la clase trabajadora

Este momento puede servir para identificar a los líderes en nuestras comunidades. Quienes tienen la capacidad de organizar, convocar, movilizar y articular con claridad cuáles son nuestras demandas y principios. Es de suma importancia que caminemos y trabajemos con esos líderes en un esfuerzo por moverlos a nuestro lado y luchar. Identificar a estos líderes provenientes de la lucha, desarrollar con ellos procesos de formación política puede ser clave para la próxima etapa de nuestro proceso.

Formación de cuadros

Tenemos la tarea de participar en la formación política de masas, al tiempo que invertimos en el desarrollo de líderes de organizaciones de nuestra clase que impactarán y darán forma a otros para convertirse en cuadros. Necesitamos comprender el estado y la clase dominante, y el aparato ideológico, político y militar que defiende, eleva y promueve su agenda.

Debemos estar en constante reflejo de las lecciones del pasado, las fuerzas que operan en nuestro contexto actual y cómo, y cuáles son nuestras oportunidades para avanzar en nuestra agenda de la clase trabajadora. ¡La teoría revolucionaria es el escudo y la espada de nuestro movimiento!

Estrategia y coordinación

Construyendo una red de revolucionarios que puedan luchar a través de cuestiones de unidad y estrategia. Debemos buscar la unidad a través de las líneas históricas de división y trabajar para construir a través de las líneas estatales e internacionales. Esta crisis global nos ha enseñado la importancia de construir articulaciones nacionales e internacionales que tomen medidas unificadas para construir el internacionalismo de la clase trabajadora como una respuesta estratégica al imperialismo y la miseria que produce.

En los próximos meses, seguramente veremos otra erupción. Las condiciones materiales están empeorando para la mayoría de las personas. El estado sabe esto, en consecuencia, utilizarán todas las medidas de violencia y coerción para sofocar la resistencia.

Nuestra tarea es construir en preparación para ese momento, entendiendo que el proceso revolucionario ocurre en etapas, y los levantamientos son momentos clave en la historia para identificar líderes, construir y fortalecer organizaciones de nuestra clase que puedan llevarnos a la siguiente etapa en este proceso.

Fuente: https://jubileosuramericas.net/levantamiento-anti-racista-y-popular-en-los-ee-uu-2020/

 

En consecuencia,  para la «reforma agraria integral» en cada país y en el conjunto de América se requiere el enfrentamiento que concretan en Estados Unidos.

 

Entrevista al periodista Héctor A. Rivera

«Resistencia organizada contra la policía, el poder judicial y las estructuras estatales»

18 de junio de 2020

Por Marine Benjelloun, Alex Guérin
Contretemps - Viento Sur

En esta entrevista, Héctor A. Rivera, editor de la revista Punto Rojo, una revisión de la izquierda socialista, latino y chicano [estadounidense de origen mexicano] que vive en los Estados Unidos, revisa algunas de las características del movimiento actual en los Estados Unidos contra el racismo y las violencias policiales, que se inscribe en la larga historia de las movilizaciones negras en el país.

Primer balance del movimiento contra el racismo y las violencias policiales

-¿Cuál es el contexto de las movilizaciones que tienen lugar en los Estados Unidos? ¿Cómo calificarlas?

Héctor A. Rivera: el 29 de mayo tuvo lugar una revuelta en los Estados Unidos. Es una resistencia organizada contra la policía, el poder judicial y las estructuras estatales que los cubren. También es seguro que es una revuelta, porque los manifestantes prendieron fuego a una comisaría de policía en Minneapolis, antes de atacar a otras dos al día siguiente. Esto provocó revueltas en todo el país, con saqueos.

He estado tratando de entender durante varios días por qué la reacción a los asesinatos ha sido diferente esta vez. George Floyd, en Minneapolis, pero también Breonna Taylor, en Louisville, quien fue asesinada en su casa por policías durante la noche, son personas organizadas y conocidas en sus comunidades, que tenían vínculos con las estructuras del vecindario, como las iglesias, las ONG de derechos humanos, es decir una amplia red de diferentes actores. Como resultado, Minneapolis y Louisville son ciudades en las que las comunidades están organizadas y preocupadas desde hace mucho tiempo por la segregación que las afecta (Minneapolis se divide en una ciudad blanca y una ciudad negra). Esto es aún más fuerte en los Estados del sur.

-Esto comienza desde la contestación de la violencia policial contra los negros (en particular, George Floyd). ¿Cómo situar lo que está sucediendo en la historia de las revueltas y la resistencia contra el racismo anti-negro? ¿Qué eco de las movilizaciones que dieron origen a Black Lives Matter?

Los disturbios y las revueltas urbanas no son infrecuentes en la historia del movimiento negro y en los barrios negros como formas de protesta, desde la década de 1960. A partir de 2014, con Ferguson y Baltimore, hemos una experiencia organizativa con Black Lives Matter. Se intentó desarrollar una red nacional, pero no funcionó. Los miembros de Black Lives Matter decidieron desarrollar estructuras más locales. La coordinación nacional no se ha completado aún.

Es importante señalar que, desde la elección de Donald Trump en 2016, la violencia racista ha experimentado un crecimiento muy significativo contra las comunidades negras, incluida la violencia policial. Esta vez hay una determinación en la calle a no querer ceder, como están mostrando las dos semanas de manifestaciones ininterrumpidas. A menudo, la policía, con sus presupuestos, paga a las familias de las víctimas de delitos policiales. Pero allí, la familia de George Floyd ha decidido acusar a los cuatro policías, lo que supone un paso muy importante. Esto permitió ver otros casos: Breonna Taylor en Louisville, Ahmaud Arbery y muchos otros.

Existen las condiciones para crear una red a escala nacional, lo que Black Lives Matter no ha podido hacer hasta ahora. Los líderes negros han perdido su autoridad moral. En efecto, la violencia policial racista continuó durante los años de Obama, cuando había más representantes políticos negros, jueces negros.

-¿Quiénes son los y las manifestantes? Parece ser multirracial, joven, ¿cómo explicar esto?

En Minneapolis, la comunidad negra comenzó a movilizarse y manifestarse el 26 de mayo. Pero, rápidamente, la protesta se apoderó del país. Acabábamos de vivir un año de movilizaciones, incluidas huelgas de docentes en 2019, acciones en hospitales vinculadas a la crisis de la Covid-19. Muchas cosas se movían. El movimiento de mujeres se movilizó cuando Trump fue elegido. También hubo un movimiento juvenil sobre temas ecológicos, como el Sunrise Movement, Extinction Rebellion, Fridays for Future.

Es evidente que existe un proceso generacional, compuesto por jóvenes más abiertos a la diversidad sexual, contra el racismo, que aceptan a las minorías étnicas. Las manifestaciones son multirraciales y son las y los adolescentes, a veces de 12 años, quienes se movilizan. Los y las líderes tienen entre 19 y 20 años. Es una generación muy consciente de que su futuro está en peligro. La solidaridad es un problema casi natural entre estos jóvenes, la solidaridad con sus amigos y amigas y sus comunidades. Cada vez más, las manifestaciones son intergeneracionales y se están ampliando.

Este movimiento está muy determinado, como lo demuestra el incumplimiento del toque de queda en varias ciudades, que incluso han llevado a algunas de ellas a suspenderlo, como Seattle y Los Ángeles. En plena pandemia, correr el riesgo de mostrar solidaridad también es una muestra de un fuerte compromiso político.

-Estas revueltas parecen espontáneas: ¿Qué parte de espontaneidad y de organización? ¿Quién llama a las movilizaciones?

En Minneapolis y Nueva York, las manifestaciones han sido convocadas por las organizaciones de las comunidades negras. En otras ciudades, han sido los grupos de Black Lives Matter u organizaciones locales quienes han construido la movilización. Pero la participación masiva también se ha basado en una cierta espontaneidad que se apoya en grupos afines de institutos y universidades.

Algunos llamamientos a manifestarse provienen de estas redes de personas que quieren ser solidarias. En el Estado de Maine, por ejemplo, el 90% de la población es blanca, y ha habido manifestaciones. Han sido organizadas en particular por personas que han adquirido experiencia en los movimientos ecologistas recientemente y que han cogido confianza en su capacidad de movilización.

-¿Qué reivindicaciones se plantean?

Las reivindicaciones han evolucionado rápidamente. Comenzaron con la exigencia de inculpar a los policías responsables de los asesinatos y de encarcelarlos. La reivindicación nacional actual es la de reducción o incluso supresión de los presupuestos públicos y locales asignados a la policía. En el epicentro de la protesta, en Minneapolis, surge la reclamación de abolir la policía.

Eso ya tiene efectos. Por ejemplo, en Los Ángeles, el ayuntamiento debate el presupuesto anual. Tres mil millones de dólares iban a ser destinados a la policía. Bajo la presión de la protesta, el ayuntamiento propuso reducirlo en150 millones de dólares, pero la gente quiere ver que se reduzca aún más. También hay un freno en los programas destinados a reciclar las armas del ejército en beneficio de la policía.

En las escuelas de Minneapolis, se rompen los contratos con la policía. Lo que no es poca cosa en el contexto estadounidense. De hecho, hay violencia por las armas de fuego y la presencia de pandillas en los establecimientos educativos. El tratamiento de este problema es punitivo y, como la organización de la educación es muy racializada, existe un discurso sobre el problema de los jóvenes negros violentos. En los barrios negros y pobres, para no dejar entrar armas en la escuela, la policía interviene y está presente en los establecimientos.

Hablamos de “from school to prison pipeline” [la tubería desde la escuela hasta la prisión], es decir que hay un camino directo desde los establecimientos educativos, que siguen cada vez más un modelo punitivo y penitenciario, a la prisión. Hay que saber que en los Estados Unidos, el 8,5% de las cárceles están privatizadas y representan un mercado jugoso para la economía. Por lo tanto, hay un interés en esta lógica ultraliberal de tener una población carcelaria renovada incesantemente.

-¿Se puede establecer un vínculo entre lo que está sucediendo y la crisis relacionada con la pandemia de Covid-19, que afecta particularmente a las comunidades negras y latinas? ¿Se puede establecer un vínculo con la crisis económica y social, y en particular con el desempleo masivo?

Los números son catastróficos porque el gobierno no se ha tomado en serio la pandemia. Aquí, no hay un Estado social para hacer frente a la crisis económica y el desempleo. La única promesa del gobierno fue un cheque de 1.200 dólares que nadie ha recibido todavía. Hay que ser consciente que los trabajadores y trabajadoras esenciales provienen en su mayoría de minorías étnicas y muchos trabajan en correos y en los hospitales. Muchos trabajadores y trabajadoras latinos y negros han muerto a causa de la Covid mientras estaban en contacto con el público. Una encuesta revela que el 70% de los latinos y negros tienen miedo de infectar a sus familias.

La razón de esta fuerte presencia de negros y latinos en estos servicios esenciales es que, históricamente, ha sido un medio para mejorar su situación económica y social y acceder a ocupaciones estables e integradas. Durante el confinamiento el racismo estructural se reveló con mayor claridad. De camino al trabajo, la población negra ha estado expuesta a enfermedades y control policial en la calle. Al querer hacer actividad física para salir de sus hogares, los negros podrían ser el objetivo de un vecindario racista como lo revela el asesinato de Ahmaud Arbery. Permaneciendo en casa, los negros todavía estaban en peligro, como lo demuestra el asesinato de Breonna Taylor matada por la policía.

-¿Cómo se presenta la represión frente al movimiento?

Los medios muestran imágenes de fraternización entre la policía y los manifestantes con la idea de atenuar la ruptura que existe entre la policía y la población. Pero no hay que equivocarse, el mismo policía que se arrodilla en el suelo en homenaje a George Floyd machaca a los manifestantes pocas horas después. Estas imágenes circulan en las redes sociales, que tienen un papel importante en la sensibilización sobre la violencia policial.

En el movimiento, en la calle, en las redes sociales, hay un debate sobre el papel de la policía, con nuevos cuestionamientos y una rápida conciencia. De hecho, existe una fuerte conciencia antirracista, pero al principio no hubo un cuestionamiento general sobre el papel de la policía. Sin embargo, hay fenómenos realmente contradictorios entre las fuerzas del orden. En los Estados Unidos, hay una diferencia entre la fuerza policial que es una profesión de carrera y la Guardia Nacional, que forma parte del ejército y que interviene en el territorio nacional en caso de emergencia. La Guardia Nacional está compuesta por personas que ejercen esta profesión durante algunos años, a menudo para obtener acceso gratuito a la educación, por ejemplo.

Por lo tanto, existen grietas: los miembros de la Guardia Nacional depositaron sus escudos en solidaridad con el movimiento; una petición de veteranos del ejército fue enviada a los soldados de la Guardia Nacional, pidiéndoles que se pusieran del lado de los manifestantes; en Nueva York, unos seis policías dimiten cada día; el jefe de policía de Houston, un latino, se solidarizó con el movimiento y reconoció el racismo que sufría desde la extrema derecha. La desmoralización es importante entre las fuerzas de orden.

Sin embargo, la represión es fuerte, especialmente en Washington, donde se han desplegado los servicios secretos, la Guardia Nacional e incluso el ejército, para proteger la Casa Blanca. Las personas han sido matadas en las manifestaciones, otras resultaron heridas, gaseadas y golpeadas por la policía.

-En los últimos años, Trump ha atacado a la comunidad latina y a los inmigrantes indocumentados, especialmente con la construcción del muro en la frontera mexicana. ¿Se establecen vínculos entre esta cuestión y la violencia policial?

Existe un vínculo directo entre los combates de las comunidades negras y latinas para luchar contra el Estado carcelario y la privatización de las cárceles y los centros de detención. Encerrar a la gente es un negocio en los Estados Unidos. Para la comunidad latina esta es una lección que hemos aprendido del movimiento abolicionista negro que precedió a nuestra estructuración. La policía y la extrema derecha han tratado de generar conflictos raciales entre estas dos comunidades en el movimiento contra la violencia policial. Por ejemplo, incitaron al vandalismo en barrios latinos contra los comercios y pequeñas empresas.

Sin embargo, tenemos algunas pistas de convergencia. Por un lado, existe en la cultura popular negra una expresión de solidaridad entre estas dos comunidades. En Minneapolis, las bandas negras y latinas se aliaron en la protesta. Los latinos en el sur de los Estados Unidos ven que la policía fronteriza apoya a los policías en la represión de las protestas. La comunidad latina también ha sido blanco de Trump, quien desarrolló el ICE, es decir, la policía de inmigración. Eso aparece en manifestaciones con lemas como “Abolish ICE”. Esta comunidad todavía tiene en mente la masacre de El Paso en agosto de 2019, donde un racista mató a 23 personas, apuntando en particular a personas de origen mexicano. Esa policía que machaca a los indocumentados latinos reenvía a la génesis histórica de la policía de los Estados Unidos para localizar y castigar a los esclavos fugitivos.

-¿Hay un lugar para el movimiento feminista en esta movilización? ¿Cuál es su situación en los Estados Unidos? ¿Qué posible unión entre el movimiento feminista y el movimiento antirracista?

No existe un vínculo directo entre el movimiento feminista estructurado, que no es tan militante y masivo como en América Latina o Europa, y el movimiento antirracista contra la violencia policial. Pero los líderes de las manifestaciones, como de las comunidades negras, son en muchos casos mujeres. Las mujeres desempeñan un papel de liderazgo, al hablar en público, haciéndose portavoces del movimiento, pero también un papel en la organización técnica de las manifestaciones, por ejemplo, al proporcionar agua, alimentos y mascarillas a los y las manifestantes Por ejemplo, en Long Beach, California, es un grupo de mujeres lesbianas, “Asistencia para la resistencia”, quien tiene una cantina popular e interviene en las manifestaciones.

Es en el terreno de las movilizaciones donde se ha creado el vínculo con una consciencia feminista. Comienza a surgir la idea de que no solo los hombres negros son víctimas de la violencia policial. El caso de Breonna Taylor es significativo. Por lo tanto, existe la reivindicación “Say her name” [Diga su nombre], para hacer visibles a las mujeres negras asesinadas por la policía. El papel de la policía también comienza igualmente a cuestionarse en casos de violación. Según el periódico Star Tribune, 1.700 casos de violación en Minneapolis no se han resuelto en los últimos treinta años debido a la falta de investigaciones concluidas. Por otro lado, los casos de violencia doméstica experimentan altas tasas en la policía. Según dos encuestas, el 40% de la policía perpetra violencias conyugales. Son cifras que el movimiento feminista no cesa de recordar y que empiezan a entrar en el debate público en la actualidad.

Ahora cabe señalar que muchos de los intelectuales contemporáneos de la izquierda negra son mujeres, como Angela Davis o Ruth Wilson Gilmore, una activista de la abolición de las cárceles. Sus ideas y teorías se retoman en el movimiento y en las redes sociales. En los Estados Unidos, existe un cliché transmitido por la derecha, el de las mujeres negras enfurecidas (“Angry Black women”) para silenciar a las mujeres negras. La semana pasada se rompió este cliché reaccionario, porque las mujeres negras están encolerizadas y lo reivindican.

Cabe señalar también que, desde los años 1990, ha habido movimientos contra la pena de muerte y la prisión dirigidos por madres de víctimas del sistema carcelario. Estas redes de madres son muy activas en sus comunidades y están vinculadas con las iglesias. Desde esta semana, han ocupado un lugar importante en el movimiento. Las pancartas en las protestas dicen que cuando George Floyd llamó a su madre en el momento de su asesinato, llamó a todas las madres que luchan por sus hijos.

-Se ha visto en los últimos años el fenómeno de Sanders y la emergencia de DSA. ¿Cómo esta revuelta sacude y/o refuerza esta tendencia? ¿Son posibles los enlaces?

El movimiento actual parece resolver dos debates que tuvieron lugar en Socialistas Democráticos de América (DSA) y en la campaña de Sanders.

Por un lado, los DSA estaban al 100% en la campaña de Sanders, con una orientación electoralista. En marzo, cuando Sanders anunció su retirada de las primarias del Partido Demócrata, apoyaron al candidato Joe Biden. Esto les ha robado legitimidad, especialmente entre las mujeres que participan en su campaña, ya que Biden está acusado de agresión sexual. Después de ello, los DSA no han apoyado a Biden, sino que han desarrollado una estrategia de política de masas a través de la lucha electoral, mediante el apoyo a candidatos demócratas y socialdemócratas independientes en las elecciones locales.

Esta orientación estaba apuntalada por la ausencia de movimientos sociales en la calle. El movimiento actual cuestiona este eje estratégico. La campaña de Sanders y sus redes de activistas tampoco se han utilizado en el contexto de la pandemia para apoyar a las cuidadoras y cuidadores que trabajan sin protección o a las víctimas de desalojos de las viviendas. No había una dirección clara para guiar el movimiento.

Por otro lado, algunos sectores de la izquierda estadounidense sufren de una visión economista y reduccionista de lo que es la lucha de clases. Esta visión da como resultado la ausencia de toma en consideración de la interseccionalidad y de las políticas de identidad como punto de entrada de concientización de las personas de color. El programa antirracista de Sanders era, por lo tanto, débil. Ha habido una fuerte concentración del discurso sobre cuestiones económicas y la idea de que las políticas de identidad se dividen. Este economismo también lleva a Sanders a pensar que todo lo que es público, tanto la salud como la policía son, por lo tanto, socialistas. Esta lógica no tiene lugar a la luz del movimiento actual.

Este problema atraviesa los DSA. Hay una declaración nacional de la organización en apoyo del movimiento Black Lives Matter, pero no hay un llamamiento a la acción. Numerosas células y tendencias del DSA han publicado llamamientos más militantes, con consignas que abordan las reivindicaciones radicales del movimiento. En este contexto, el colectivo afro-socialista en DSA está llevando a cabo un trabajo importante.

La revuelta tomó a toda la izquierda por sorpresa. Creo que ello sacudirá muchas cosas. Hay una convención nacional de DSA prevista para este año, y es posible que la empuje hacia la izquierda. Las condiciones son favorables para una izquierda socialista más militante, que debe adquirir una cultura de llamamiento a la movilización e intervención en los combates de masas.

-¿Qué posición tiene el movimiento sindical sobre la movilización en curso?

Están sucediendo cosas importantes en el lado de los sindicatos. En Nueva York, Minneapolis y Chicago, los sindicatos de transporte, que son un sector histórico del sindicalismo, se niegan a transportar a los agentes de policía que intervienen para reprimir las manifestaciones, o a transportar a los manifestantes a las cárceles. Los conductores se rebelan con el apoyo de su sindicato, como en Brooklyn, donde un conductor salió de su autobús.

El movimiento de los enseñantes del año pasado reveló un sindicalismo democrático y combativo, especialmente el sindicato de los enseñantes de Chicago (CTU), dirigido por una mujer negra, Stacy Davis Gates. Es solidario con las manifestaciones, ya que ha desarrollado un sindicalismo social integrando la lucha contra el racismo en sus reivindicaciones. No solo se centra en las condiciones de trabajo de los docentes, sino también en las comunidades en las que se integra. Grupos de estudiantes negros y negras en las universidades piden que se posicionen a los sindicatos de la enseñanza.

La AFL-CIO (el principal sindicato en los Estados Unidos) en Minnesota ha pedido la dimisión del secretario de su sindicato policial. También hay llamamientos a excluir a los sindicatos de policías de las asociaciones representativas de los trabajadores.

-¿Cuáles son las perspectivas para la continuación del movimiento?

Hay movilizaciones previstas hasta el 15 de junio. Las marchas de los orgullos que habían sido canceladas debido a la crisis de salud causada por el Covid-19 se han reprogramado. En varias ciudades se llevarán a cabo en honor a las mujeres negras trans como Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera, dos figuras de las revueltas de Stonewall. En Los Ángeles, la Marcha del Orgullo del 14 de junio tendrá lugar en honor a Black Lives Matter. Podría ser histórico. Las reivindicaciones de la comunidad afro-transgénero y de las trans en general son las mismas que las del movimiento contra la violencia policial, porque también ellas son víctimas.

Muchas de las reivindicaciones ya existentes dan un nuevo impulso al movimiento. La situación abre un nuevo período histórico en los Estados Unidos. También conlleva riesgos, porque tenemos un presidente como Donald Trump y una extrema derecha fuerte. Sin embargo, existe un comienzo de conciencia de que esta lucha también es contra la extrema derecha, ya que Trump ha querido criminalizar al movimiento antifascista dividiendo a los y las manifestantes entre buenos y malos. También vemos la destrucción de monumentos a la gloria de los líderes de los estados confederados del sur.

En varias ciudades de todo el país hay manifestaciones todos los días. En Nueva York, el martes 9 de junio está programada una marcha convocada por las familias de 16 afroamericanos asesinados por la policía de Nueva York.

Contretemps, 9-6-2020

https://www.contretemps.eu/

Traducción de Viento Sur

Fuente: https://rebelion.org/resistencia-organizada-contra-la-policia-el-poder-judicial-y-las-estructuras-estatales/

 

 

Alternativas emancipatorias

 

 

Comprobamos con la pandemia cuán graves son las emergencias social y sanitaria en que estamos como humanidad pero necesitamos percibir su nexo con las crisis ecológica, alimentaria, energética, económica...Estamos subsumidos en crisis civilizatoria y por tanto, es fundamental la decolonización tanto del poder como del saber.

Crisis civilizatoria y la construcción descolonizadora del saber desde el “mandar obedeciendo”: la actualidad de Mariátegui.

 

Samuel SOSA FUENTES

Universidad Nacional Autónoma de México, México

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 22, núm. 77, 2017

Universidad del Zulia

Recepción: 09 Enero 2017

Aprobación: 29 Marzo 2017

Resumen: La actual crisis civilizatoria del proyecto de la racionalidad-modernidad capitalista, se evidenció objetivamente en el agotamiento y ruptura de los paradigmas epistemológicos eurocéntricos que pretendieron ser universales y superiores frente a los demás conocimientos de la diversidad humana. En América Latina, estamos inmersos en un proceso de lucha hacia nuevas construcciones sociales anticapitalistas y por un conocimiento propio expresado en el movimiento indígena mexicano del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Aquí, las reflexiones filosófico-políticas de Mariátegui sobre la necesidad de construir y consolidar un pensamiento y proyecto social latinoamericano han quedado comprobadas en el EZLN al ejercer de facto sus formas autónomas de gobierno, productivas, educativas y de justicia social. Palabra Clave: Crisis civilizatoria; Crisis epistemológica; Actualidad de Mariátegui y EZLN-Autonomía.

INTRODUCCIÓN

En el marco de la magna celebración del 90 aniversario de uno los sucesos más importantes, creativos y valiosos de la producción del ensayo político, filosófico, cultural y literario latinoamericano del siglo XX, como lo fue, de manera incuestionable, la creación de la Revista Amauta (1926-1930), fundada y dirigida por José Carlos Mariátegui, las reflexiones y objetivos de la presente ponencia, que versa sobre la actual importancia política y reveladora vigencia del pensamiento de José Carlos Mariátegui en los actuales procesos y temas globales como la crisis civilizatoria y la construcción descolonizadora de los saberes indígenas –expresados, hoy día, en las prácticas emancipatorias del “mandar obedeciendo” en los territorios autónomos creados por el movimiento indígena zapatistas en México-, nos confirman, por un lado, que a lo largo de la historia del pensamiento sociopolítico latinoamericano, es con Mariátegui, nuestro gran Amauta latinoamericano y universal, que inician las reflexiones y ensayos por repensar y redimensionar a la identidad del ser y la cultura latinoamericana, y lo hace planteando una revaloración y recuperación de lo nuestro, asentado en la gran diversidad de los pueblos y comunidades indígenas, pero concebido como un proceso social de lucha y resistencia creativa por la liberación de su condición histórica de exclusión, explotación, marginación y etnocidio que la colonialidad del saber y el poder del capitalismo mundial le impuso. Y, por el otro, porque afirmamos, de manera categórica, que en el pensamiento y la obra de Mariátegui se encuentran las primeras visiones críticas y análisis político más importantes y avanzados, dentro del pensamiento marxista en América Latina, por construir y consolidar un pensamiento crítico social nuestro y auténtico latinoamericano y, que a la vez, cuestione y rechace radicalmente la influencia y la hegemonía de la colonialidad del pensamiento social eurocéntrico y anglosajón que se impuso en Nuestra América.

Por ello, hoy día, para una cabal comprensión de la magnitud planetaria de los nuevos procesos, dinámicas y transformaciones globales producidas por la actual crisis sistémica y civilizatoria del capitalismo mundial, cuyas derivaciones múltiples ha puesto en entredicho la continuidad misma del proceso de la vida humana y de la naturaleza tal y como lo conocemos en el planeta, así como la apremiante e indiscutible necesidad de replantear nuevos paradigmas y un saber epistémico alternativo a la racionalidad del pensamiento eurocéntrico que, desde el contexto de nuestra historia, nuestra cultura y nuestros saberes latinoamericanos, expliquen y resuelvan los problemas concretos de nuestra realidad social, nos lleva y exige, de manera axiomática, a retomar los análisis y reflexiones políticas que sobre estos trascendentales temas hizo el pensador social más completo y original del pensamiento marxista de creación latinoamericana: José Carlos Mariátegui.

Sobre todo, porque, a lo largo de su vasta obra política, fueron temas que Mariátegui analizó y desarrollo con gran percepción crítica de su tiempo presente y, a la vez, con una visión política que se adelantó a su temporalidad y espacialidad histórico/social y que, hoy día, resultan un referente esencial para el conocimiento integral y crítico de los presentes y futuros transcursos y dinámicas de cambios en el devenir de la historia social, cultural, sociopolítica y medioambiental de Nuestra América y, a la vez, un eje esencial para explicar, desde abajo y a la izquierda –desde la subalternidad antisistémica-, el gran significado histórico-cultural y geopolítico-territorial de las actuales luchas sociales de los movimientos indígenas latinoamericanos por la construcción de Otro mundo posible, necesario, no capitalista y de liberación nacional.

De este modo, el objetivo de las presentes notas es, por un lado, explicar la proyección actual de las reflexiones políticas de José Carlos Mariátegui sobre el significado de la crisis capitalista mundial, concebida también por el Amauta como una crisis civilizatoria y, por el otro, destacar la gran importancia teórica, política e histórica que Mariátegui le daba a la tarea de construir un pensamiento auténtico latinoamericano, y de crear una nueva epistemología no eurocéntrica y basada en la inclusión de los saberes y las cosmovisiones indígenas en Nuestra América. Situación que actualmente, como bien sabemos, se evidencia a través de los avances, límites y logros alcanzados por el movimiento indígena zapatista en su práctica y derecho a ejercer, de facto, sus formas de gobierno, sus formas productivas, sus formas educativas, sus formas de justicia e igualdad social y en sus formas de hacer y ejercer su autonomía expresadas en la fundación de los territorios y municipios autónomos del movimiento indígena zapatistas, del EZLN. Comprobando, finalmente con ello, la extraordinaria actualidad y certidumbre del pensamiento de José Carlos Mariátegui en la segunda década del siglo XXI.

1. CRISIS CIVILIZATORIA

En primer lugar, podemos afirmar en una visión general, que la actual crisis del capitalismo mundial nos comprueba, categóricamente, la crisis y ruptura social mundial y terminal de la era del neoliberalismo 1 expresada, íntegramente, en el colapso y derrumbe de la racionalidad económica de la “superioridad de las capacidades y virtudes del universalismo del mercado”, en el agotamiento y quiebre de la ideología del “fin de la historia y el triunfo de la democracia occidental” y, de manera innegable, en la actual crisis y recomposición del orden político mundial, producido por la crisis de la hegemonía de los Estados Unidos, expresado en las actuales disputas inter-imperialistas por la hegemonía mundial. Pero, sobre todo, este proceso nos reveló que estamos asistiendo, no sólo a la más grave, prolongada e inédita crisis económica del capitalismo como sistema histórico, sino a la crisis integral del proceso humano.

En realidad, vivimos y asistimos al fin de una época y estamos ante la presencia de una profunda bifurcación histórica –en el tiempo y en el espacio- de las diversas formas y dilemas de coexistencia y/o supervivencia del proceso civilizador mundial que, como señalara, en diversos momentos, el Amauta hace más de 85 años, han puesto en riesgo global la continuidad misma de la existencia de la civilización humana. Mariategui, en un primer momento, lo dice así:

En la crisis mundial [actual] se están jugando los destinos del mundo” 2 . “Sobre la necesidad de difundir el conocimiento de la crisis mundial…presentar al pueblo la realidad contemporánea, explicar al pueblo que…en esta gran crisis contemporánea no es un espectador; es un actor…a suceder a la declinante, a la decadente, a la moribunda civilización capitalista, individualista y burguesa...Es la crisis de las instituciones de la civilización occidental…ahora en un periodo de crisis definitiva, de crisis total…La crisis mundial es, pues, crisis económica y crisis política. Y es, además, sobre todo, crisis ideológica…Éste es, indudablemente, el síntoma más grave de la crisis, es el indicio más definido y profundo de que no está en crisis únicamente la economía de la sociedad burguesa, sino de que está en crisis integralmente la civilización 3 .

En un segundo momento y espacio, Mariátegui, en una trascendente polémica, anticipa las características centrales de lo que, hoy día, constituye la mundialización del capital financiero internacional y, de manera específica y lúcida, la disputa inter-imperialista entre grandes intereses económicos y financieros del capital corporativo transnacional por el control y la hegemonía de la economía mundial y el mercado internacional. Mariátegui, expone:

Después de la guerra [la primera mundial], todo ha cambiado. La riqueza social europea ha sido, en gran parte, destruida…A los Estados europeos para reconstruirse les precisa un régimen de rigurosa economía fiscal, el aumento de las horas de trabajo, la disminución de los salarios, en una palabra, el restablecimiento de conceptos y de métodos económicos.” 4 “El régimen burgués, el régimen individualista, libertó de toda traba los intereses económicos. El capitalismo, dentro del régimen burgués, no produce para el mercado nacional; produce para el mercado internacional. Su necesidad de aumentar cada día más la producción lo lanza a la conquista de nuevos mercados. Su producto, su mercadería no reconoce fronteras; pugna por traspasar y por avasallar los confines políticos. La competencia entre los industriales es internacional… además de los mercados, se disputan internacionalmente las materias primas…La circulación del capital, a través de los bancos, es una circulación internacional…el liberalismo económico que consintió a los intereses capitalistas expandirse, conectarse y asociarse, por encima de los Estados y de las fronteras… pretende franquear el paso libre de las mercaderías en todos los países… ¿Cuál era la causa de su librecambismo? Era la necesidad económica de la industria de expandirse libremente en el mundo. El capitalismo encontraba un estorbo para su expansión en las fronteras económicas y pretendía abatirlas… El librecambismo era una ofensiva del capitalismo británico, contra los capitalismos rivales. En realidad, el capitalismo no podía dejar de ser internacional porque el capitalismo es por naturaleza y por necesidad imperialista…crea una nueva clase de conflictos históricos y conflictos bélicos…no entre las naciones, no entre razas, no entre las nacionalidades antagónicas, sino los conflictos entre los conglomerados de intereses económicos e industriales 5 .

Finalmente, en nuestro presente sistema-mundo, las complejas y múltiples derivaciones negativas y depredadoras de la actual crisis civilizatoria en la economía y sociedad internacional, en los Estados naciones y sus sistemas de partidos políticos y democracias representativas, en el medio ambiente y en las áreas geo-culturales e identitarias, nos confirman, claramente, que estamos en presencia de una crisis capitalista que rebasa, significativa y ampliamente, su caracterización e interpretación como una crisis exclusivamente económico-financiera global y, cuyas respuestas, por tanto, se busquen también dentro de estos límites reduccionistas del análisis económico. Ello se evidencia, precisamente, en la concepción e interpretación que los economistas neoliberales y neokeynesianos hacen de la actual crisis civilizatoria, determinándola como una más de las crisis económicas cíclicas o recurrentes de sobreproducción inmanentes a la historia del capitalismo, o bien, caracterizándola como una crisis coyuntural, pasajera y exclusivamente económico-financiera y, en consecuencia, sus respuestas y soluciones se deben buscar y/o manejar, siguiendo el credo y la doctrina neoliberal, dentro del análisis económico con nuevos esquemas de regulación financiara. Sin embargo, la realidad y magnitud integral de la actual crisis civilizatoria rebasa y supera, radicalmente, tanto la interpretación falaz de una crisis estrictamente económica y coyuntural, como la explicación, manejo y búsqueda de la solución a crisis dentro de la teoría y el análisis económico neoliberal que, de manera evidente, resultan obsoletos. Al respecto, Mariátegui, en un tercer momento, nos revela el encubrimiento y la falsedad de dicha explicación, hoy neokeynesiana y neoliberal, a través de su crítica a la solución exclusivamente económica de la crisis mundial que propuso, en su momento, el economista inglés, John Maynard Keynes. El Amauta, señala:

Aunque no ha descubierto la decadencia de la civilización occidental…el pensamiento de Keynes localiza la solución de la crisis europea en la reglamentación económica de la paz. En su primer libro escribía, sin embargo, que ‘la organización económica, por la cual ha vivido Europa occidental durante el último medio siglo, es esencialmente extraordinaria inestable, compleja, incierta y temporaria’. La crisis, por consiguiente, no se reduce a la existencia de la cuestión de las reparaciones y de las deudas interaliadas. Los problemas económicos de la paz exacerban, exasperan la crisis; pero no la causan íntegramente 6 .

Así y todo, podemos concluir, afirmando que la complejidad de los actuales procesos globales de cambio nos confirman, por un lado, la crisis terminal e irreversible de los fundamentos filosófico-políticos e ideológicos y de las bases económico-sociales y culturales que dieron sustento, por más de 500 años, al proceso de imposición y dominación de la racionalidad instrumental moderno-capitalista y, por el otro, nos comprueba que el agravamiento y prolongación de la crisis sistémica del capitalismo mundial, no solo provocaron crisis múltiples interconectadas globalmente que, a su vez, produjeron los mecanismos que conformaron los factores de la actual crisis civilizatoria, sino sobre todo, han conllevado al conjunto de la humanidad y al entorno natural y ambiental al riesgo irreversible de su destrucción. En relación a ello, José Carlos Mariátegui, nos expone un agudo y conclusivo escenario mundial de una extraordinaria vigencia y actualidad en la segunda década del siglo XXI:

Las crisis financieras, como las crisis industriales, son inherentes a la mecánica del capitalismo. Y la estabilización capitalista no importa, bajo ningún aspecto, su atenuación temporal. Por el contrario, todo induce a creer que en esta época de monopolio, trustificación y capital financiero, las crisis se manifestarán con mayor violencia.” 7 “Vivimos, en suma, una época dramática de la historia del mundo…Presenciamos actualmente la desintegración de la sociedad vieja; la gestación, la formación, la elaboración lenta, dolorosa e inquieta de la sociedad nueva. Todos debemos fijar hondamente la mirada en este período trascendental, fecundo y dramático de la historia humana. Porque, repito, en esta gran crisis se están jugando los destinos del mundo. Y nosotros somos también una partícula del mundo 8 .

2. LA ACTUAL CONSTRUCCIÓN DECOLONIZADORA DE LOS SABERES INDÍGENAS Y LA VIGENCIA DEL PENSAMIENTO DE MARIÁTEGUI

Desde las últimas tres décadas del siglo XX hasta nuestro tiempo presente, América Latina ha presenciado la renovación de la teoría y el pensamiento social crítico y descolonizador y, de manera paralela y reveladora, el surgimiento de nuevos saberes y cosmovisiones representados en el resurgimiento de los movimientos indígenas con gran influencia e incidencia política en la construcción alternativa de una nueva democracia horizontal y deliberativa en la región, pero, sobre todo, con propuestas políticas que representan una nueva forma de pensar y resinificar en la praxis social, los valores de la identidad cultural, la igualdad social y el reconocimiento a la diferencia, del respeto a todas las formas de la diversidad y, sobre todo, el derecho a la autonomía, es decir, movimientos indígenas que intentan superar tanto las formas tradicionales de la democracia liberal electoral e institucional como las actuales formas y estructuras obsoletas -y en crisis permanente- de los sistemas políticos latinoamericanos, mediante la construcción nuevas forma de participación social directa, plural e incluyente.

Los movimientos indígenas en América Latina se han transformado en el proceso mismo de sus prácticas de socialización colectiva, más cercanas a su realidad concreta que aquellas –las del progreso y desarrollo infinito de la modernidad capitalista- que promueven un proyecto político verticalista, jerárquico y de control social propio del Estado-Nación y de los partidos políticos. Ello se explica así, porque entre los nuevos movimientos sociales y las políticas del Estado-nación, existen concepciones, dinámicas y procesos de construcción social abismalmente distintas y con objetivos sociopolíticos y culturales diametralmente opuestos.

Finalmente, un factor de gran importancia sociopolítica a destacar es que, en el ámbito de la investigación y el pensamiento social, la emergencia de los movimientos indígenas “han abierto un amplio espectro de reflexión académica que en algunos casos ha problematizado la tradicional relación entre el conocimiento y la práctica social. En América Latina es evidente que el terreno de los movimientos sociales ha ido configurando también un nuevo “lugar” para la ciencia social, planteando retos a todas las disciplinas” 9 . Pero, más importante aún, es que con el resurgimiento de lo indígena y sus proyectos alternativos al capitalismo neoliberal se produce, de manera incuestionable, una profunda crítica teórica y política de los paradigmas y la epistemología del pensamiento dominante eurocéntrico 10 que, a su vez, condujo a un nuevo replanteamiento de los conceptos creados e impuestos por el gran proyecto político e ideológico la modernidad capitalista occidental –actualmente en irreversible crisis sistémica- tales como Estado, territorio, nación, soberanía, pueblo, democracia, desarrollo, bienestar, ciudadano, libertad e identidad pero, ahora, desde la propia realidad histórico-social y cultural especifica de las cosmovisiones indígenas de América Latina.

Es en este contexto general, en donde se inscriben una de las preocupaciones y reflexiones –teóricas y políticas- más importantes en la obra de José Carlos Mariátegui: la búsqueda de una racionalidad alternativa Nuestra-americana, que recupere el mundo indígena, en tanto que prefigura la posibilidad del socialismo latinoamericano -sus tesis sobre el “comunismo Incaico”- pero esencialmente como presente en la actual experiencia de las luchas y los movimientos indígenas y sus autónomas y comunitarias de vida.

Para ello, en primer lugar, Mariátegui ratifica, como una urgente necesidad y condición incuestionable, la ruptura con la producción y reproducción de las concepciones hegemónicas del conocimiento y pensamiento eurocéntrico que, para el Amauta, significaba la esencia del proceso de la colonización mental y de los conocimientos, y qué desde los años veinte del siglo pasado, categóricamente, ya había denunciado e impugnado. Así, el Amauta indicó:

¿Existe un pensamiento característicamente hispano-americano? Me parece evidente la existencia de un pensamiento francés, de un pensamiento alemán, etc., en la cultura de Occidente. No me parece igualmente evidente, en el mismo sentido, la existencia de un pensamiento hispano-americano. Todos los pensadores de nuestra América se han educado en una escuela europea. No se siente en su obra el espíritu de la raza. La producción intelectual del continente carece de rasgos propios. No tiene contornos originales. El pensamiento hispano-americano no es generalmente sino una rapsodia compuesta con motivos y elementos del pensamiento europeo. Para comprobarlo basta revisar la obra de los más altos representantes de la inteligencia indo-íbera. El espíritu hispano-americano está en elaboración 11 .

Sin embargo, Mariátegui invariablemente ratificó, a lo largo de su vida y obra, su gran voluntad política para impulsar la construcción y consolidación de la integración de la cultura, la identidad y las cosmovisiones de la diversidad social de América Latina. Así, el gran Amauta peruano, en uno de sus ensayos más bellos y lúcidos, percibe la necesaria, urgente e incuestionable integración de la identidad y la cultura latinoamericanas, al advertir:

Los pueblos de la América española se mueven, en una misma dirección. La solidaridad de sus destinos históricos no es una ilusión de la literatura americanista. Estos pueblos, realmente, nos sólo son hermanos en la retórica sino también en la historia. Proceden de una misma matriz única... su unidad no es una utopía, no es una abstracción. Los hombres que hacen la historia hispano-americana no son diversos...De una comarca a otra de la América española a otra comarca varían las cosas, varía el paísaje pero no varía el hombre. Y el sujeto de la historia es, ante todo el hombre. La economía, la política, la religión, son formas de la realidad humana. Su historia es, en esencia, la historia del hombre... Nuestro tiempo, finalmente, ha creado una comunicación más viva y más extensa: la que ha establecido entre las juventudes hispanoamericanas la emoción revolucionaria. Más bien espiritual que intelectual, esta comunicación recuerda la que concertó a la generación de la independencia. Ahora como entonces, la emoción revolucionaria da unidad a la América indo-española... Los brindis pacatos de la diplomacia no unirán a estos pueblos. Los unirán en el porvenir, los votos históricos de las muchedumbres 12 .

En este sentido, para Mariátegui la construcción social alternativa del conocimiento para y desde los saberes de las culturas y sociedades de Nuestra América, constituye la oportunidad de expresar y decidir, desde su especificidad sociocultural y memoria histórica, lo que les fue negado por la Colonialidad de Saber eurocéntrico (europeo y estadounidense): el derecho a determinar la propia forma de vida y existencia, y el derecho de ser sujetos, autores y actores para escribir su propia historia. José Carlos Mariátegui, lo reveló así:

Esta civilización [occidental] conduce, con fuerza y unos medios de que ninguna civilización dispuso, a la universalidad. Hace cien años, debimos nuestra independencia como naciones al ritmo de la historia de Occidente, que desde la colonización nos impuso ineluctablemente su compás. Libertad, Democracia, Parlamento, Soberanía del pueblo, todas las grandes palabras que pronunciaron nuestros hombres de entonces, procedían del repertorio europeo. La historia, sin embargo, no mide la grandeza de esos hombres por la originalidad de estas ideas…El socialismo, está en la tradición americana. La más avanzada organización comunista, primitiva, que registra la historia, es la inkaica. No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano. He aquí una misión digna de una generación nueva 13 .

Sin embargo, más importante aún, Mariátegui va a determinar, con gran certeza, que las causas históricas y estructurales que explican y revelan las causas de los agudos problemas y oprobiosas condiciones de vida de la cuestión indígena en América Latina, se encuentra en las estrategias e intereses del capital financiero internacional y sus actuales formas de explotación y control de la economía mundial, expresadas en la acumulación por desposesión y apropiación de la tierra y los recursos naturales mundiales. El Amauta, lo dice así:

La cuestión indígena arranca de nuestra economía. Tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra. Cualquier intento de resolverla con medidas de administración o policía, con métodos de enseñanza o con obras de vialidad, constituye un trabajo superficial o adjetivo… Nuestro primer esfuerzo tiende a establecer su carácter de problema fundamentalmente económico. Insurgimos primeramente, contra la tendencia instintiva –y defensiva- del criollo o ‘misti’, a reducirlo a un problema exclusivamente administrativo, pedagógico, étnico o moral, para escapar a toda costa del plano de la economía...No nos contentamos con reivindicar el derecho del indio a la educación, a la cultura, al progreso, al amor y al cielo. Comenzamos por reivindicar, categóricamente, su derecho a la tierra 14 (…) Nuestro socialismo no sería, pues, peruano -ni sería siquiera socialismo- si no se solidarizase, primeramente, con las reivindicaciones indígenas 15 .

En suma, en una interpretación general y conclusiva, podemos afirmar que en el contexto de la actual crisis capitalista y civilizatoria, el movimiento indígena en América Latina es, quizás, uno de los procesos sociales y culturales más transformadores, creativos, dinámicos y complejos de realidad social latinoamericana y mundial desde finales del siglo XX hasta nuestro presente en la segunda década del siglo XXI. Al mismo tiempo, ha dejado de ser solo un movimiento de carácter defensivo y ha pasado a desarrollar una estrategia ofensiva de lucha popular por la construcción de otro mundo posible, particularmente, en la región del sureste mexicano y la andina de Nuestra América.

Así, a partir de una profunda crítica y ruptura con la visión eurocéntrica capitalista, su racionalidad universalista y excluyente, su modelo de modernidad inconclusa y de un desarrollo económico altamente desigual y devastador inserto en las estructuras mundiales de dominación y poder del capitalismo financiero neocolonial, el movimiento indígena latinoamericano, se plantea como un movimiento antineoliberal y, en algunos casos, antisitémico y anticapitalista capaz de recuperar y re-elaborar el legado histórico de los saberes de las culturas e identidades originarias, y proyectarlas con nuevos contenidos pluriculturales y autonómicos alternativos por el bien común y el Buen Vivir, basados en las formas de conocimiento y producción de conocimiento que han pervivido y resistido más de quinientos años de exclusión y negación.

De esta manera, el ser social indígena va adquiriendo esa conciencia revolucionaria que el gran pensador marxista latinoamericano y universal, José Carlos Mariátegui, había advertido hace más de 85 años, y que, actualmente, se ha convirtiendo en el centro de los análisis, debates y la reflexión contemporánea, tanto en el pensamiento crítico latinoamericano como en los procesos de construcción social alternativa por otro mundo posible, no capitalista y de liberación nacional en el siglo XXI. Pero, sobre todo, el pensamiento de Mariátegui, hoy día, cobra una extraordinaria presencia política y que, como praxis social, se ha puesto a prueba en varios países latinoamericanos, particularmente, en México con el surgimiento y la consolidación, logros y nuevos avances del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Mariátegui, señalo:

Una conciencia revolucionaria indígena tardará quizás en formarse; pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, le servirá como una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlo. El realismo de una política revolucionaria, segura y precisa, en la apreciación y utilización de los hechos sobre los cuales toca actuar en estos países, en que la población indígena o negra tiene proporciones y rol importantes, puede y debe convertirse el factor raza en un factor revolucionario 16 .

3. LAS PRÁCTICAS DESCOLONIZADORAS DEL ZAPATISMO Y EL “MANDAR OBEDECIENDO”

Primeramente, es oportuno precisar aquí que los movimientos indígenas son, ante todo, procesos sociales no exentos de dificultades, problemas, contradicciones y limitaciones internas y externas, pero son también y sobre todo, la expresión más evidente y lograda de la construcción alternativa de otro mundo posible no neoliberal en Nuestra América. Al respecto, Michael Lowy, profundo conocedor del pensamiento y obra de Mariátegui, lo confirma así, a través del ejemplo actual de la lucha y los resultados alcanzados por dos de los movimientos indígenas y campesinos más trascendentes y notables de Nuestra América: el EZLN y el MST. Lowy, señala:

Para mí, tanto el EZLN como el MST son los herederos de la gran tradición revolucionaria latinoamericana representada por José Carlos Mariátegui y Ernesto Guevara. Ellos comparten con el amauta peruano y con el Che la valoración del campesino y del indígena, la sensibilidad anticapitalista radical, el antiimperialismo consecuente. Aunque ni los zapatistas ni los sin tierra se definan como marxistas, las ideas centrales del marxismo –en su versión latinoamericana- están presentes en su reflexión y en su estrategia. Han tratado de integrar orgánicamente el marxismo con las tradiciones –históricas, sociales, culturales, religiosas, indígenas- de sus pueblos…Además de eso, los dos movimientos, cada uno a su manera, se han transformado en la punta más avanzada de la lucha de la sociedad –brasileña o mexicana- en contra del neoliberalismo y de las nefastas políticas neoliberales implementadas por los gobiernos…Los dos movimientos han encontrado formas de lucha innovadoras, radicales, inéditas, que han tomado por sorpresa a las clases dominantes y se han ganado las simpatías de amplios sectores populares, también en las grandes ciudades. Tienen además una sensibilidad internacionalista, buscando construir redes de lucha mundial contra la globalización capitalista, como el Movimiento Vía Campesina (para el MST) o la Confederación Intergaláctica en contra del Neoliberalismo y por la Humanidad (1996) para los zapatistas. Construyendo la autonomía indígena en las comunidades de Chiapas y cooperativas comunitarias en las haciendas ocupadas por los campesinos brasileños, los zapatistas y los sin tierra se enfrentan con el orden establecido y plantan semillas de un futuro diferente 17 .

El desafío es entonces, descolonizar el poder y el saber del actual orden imperialista, y crear una nueva ética mundial social, popular, intercultural y revolucionaria de co-responsabilidad social para oponerse a las formas mundiales de injusticia, de exclusión y desigualdad que el neocolonialismo neoliberal ha impuesto. Esta nueva forma y praxis radical de otra democracia y una nueva ética del imaginario social, se fundamenta en la transformación y cambio de cómo repensar el poder, la ética y la política en la que, claramente, no exista un dominio o subordinación en el ejercicio de una función o cargo público, por el contrario, esta deberá ser concebida como una responsabilidad ética, solidaria y comprometida por el bien común.

Así, para Enrique Dussel, notable filósofo argentino, uno de los principales representante de la Teología de la Liberación latinoamericana, y destacado estudioso del pensamiento marxista de José Carlos Mariátegui y la cuestión indígena, nos advierte que esta nueva creación y praxis de otra democracia, actualmente, está avanzando, en el día a día y en resistencia, en la práctica de su autonomía bajo la cosmovisión indígena zapatista del “mandar obedeciendo” en las Juntas de Buen Gobierno de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas. Al respecto, Enrique Dussel, señala:

El proceso de democratización en el mundo poscolonial exige novedades teóricas y prácticas...En México, el EZLN no pide que la autonomía indígena sea “incluida” en la misma constitución que los excluía, sino que se pide una transformación del “espíritu” mismo de toda la Constitución. No se trata de un proceso de “inclusión”, sino de “creación” novedosa, analógica, transformadora. No es cuestión de hacer simplemente una nueva habitación para los excluidos en la antigua casa. Es necesario hacer una nueva casa, con nueva distribución, de lo contrario los indígenas, las mujeres y los afroamericanos irán a las habitaciones “de servicios”…como antes, como siempre 18 .

En este contexto general, el movimiento indígena zapatista ha creado sus espacios sociales alternativos en las comunidades indígenas autónomas, en donde, más allá de un control territorial, lo esencial del movimiento zapatista es la construcción de una práctica que genera un sentido colectivo, y confiere legitimidad —a través del «mandar obedeciendo»— a los procesos y estructuras propias de autogobierno. Esa lucha contra-hegemónica tiene impacto sobre las dinámicas de organización social más allá del núcleo de comunidades autónomas zapatistas, lo que inspira la construcción de un movimiento más amplio que desafía la lógica neoliberal y plantea formas diferentes de hacer política. Este proceso alternativo, antisistémico y anticapitalista, como hemos advertido, no está exento de dilemas y contradicciones. Las comunidades autónomas todavía están insertas en relaciones comerciales de mercado, mientras buscan canales alternativos como el comercio justo de café y otras existentes. No plantean una autosuficiencia total, así tienen que crear normas y estructuras para mediar las relaciones y coordinar sus estrategias frente a los actores externos: como las ONG, agencias gubernamentales, organizaciones campesinas no zapatistas, sociedad civil, etc. Sin embargo, el movimiento zapatista, con todo y contra todo, es un ejemplo importante de los nuevos movimientos sociales latinoamericanos que surgen como una expresión más de lucha, resistencia y creatividad contra el capitalismo neoliberal, 19 y sus luchas cotidianas —a nivel micro— por defender, sobre la marcha, la tierra y el territorio a través de sus prácticas colectivas autonómicas; pueden ganar el espacio social necesario para plantear una agenda de transformaciones a nivel local, nacional y regional, y construyendo a la vez, una paz digna para el bien común de todos que, bajo la palabra y cosmovisión zapatista representa la construcción de “un mundo donde quepan muchos mundos”. Así, en los hechos, podemos señalar que “desde 1996, las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el estado de Chiapas, México se han dedicado a crear sistemas de gobierno y políticas sociales propias como parte de un reordenamiento territorial. Los más de 42 municipios autónomos indígenas en los Altos, la zona Norte y las cañadas de la selva Lacandona se caracterizan por rechazar la presencia de instituciones gubernamentales como parte de su posicionamiento contra el Estado neoliberal mexicano, las lógicas del capital y el legado de un poder-conocimiento colonial 20 .

Sin embargo, es importante señalar que para alcanzar dichos objetivos, el zapatismo pone en acción la práctica de su nueva visión-definición de la democracia y el quehacer político, expresado en la dialéctica zapatista del “mandar obedeciendo”. La redefinición del quehacer político bajo el “mandar obedeciendo” es una propuesta que invierte el vínculo –histórico y capitalista- entre la autoridad y la base social, (entre el Gobierno y la Sociedad) en donde se plantea una transformación en las relaciones de poder y un nueva práctica en el ejercicio de toma de decisión entre la población, en vez de concentrarlo y centralizarlo en el liderazgo de una persona o de una élite de personas y, a partir de él o ellos, ejercer el poder político y autoritario sobre la población. No obstante, cabe decir que el “mandar obedeciendo” es uno de los desafíos más complejos de alcanzar en la construcción de los territorios y municipios autónomos zapatistas. Pues implica, en el caso de la educción, por ejemplo, que al asumir un cargo comunitario conlleva, además de una nueva conciencia por el bien común, la condición-aceptación necesaria de que sean los miembros mismos de la comunidad con sus instancias de deliberación (asamblea) y de ejecución y representación (consejos, comités y comisiones), quienes tomen colectivamente las decisiones y aseguren, de esta manera, el control del cumplimiento de los objetivos y las tareas acordadas en materia educativa. Asimismo, también son las instancias autónomas quienes fungen como garantes del “reglamento” interno de sus centros educativos comunitarios y municipales, de la adaptación del calendario y los horarios de apertura de la escuela a los imperativos de los ciclos agrícolas y de las festividades locales, así como de las formas de sanción y castigo admitidas.

Entre las implicaciones del proceso de nombramiento y de vigilancia colectiva, se destaca – para el caso de la Educación y la Escuela Zapatista- la articulación más estrecha de los contenidos y los métodos pedagógicos a los imperativos ligados a la valorización de las variantes lingüísticas y costumbres comunitarias. No obstante, parece prioritario para las familias el aprendizaje del manejo del castellano (oral y escrito), de las matemáticas básicas, así como el conocimiento de las condiciones y derechos sociales del campesinado a nivel regional, nacional e internacional. 21 Así y todo, resulta de vital importancia aquí y ahora, hacer énfasis en señalar que la clave central en el éxito y avance –en todos los niveles de la vida, el trabajo, la salud, la justicia y la educación- en los territorios autónomos, se fundamenta en los 7 principios, sobre los cuales se cimienta la praxis zapatista del “Mandar Obedeciendo”: 1. Servir y no servirse. 2. Representar y no suplantar. 3. Construir y no destruir. 4. Obedecer y No mandar. 5. Proponer y no imponer. 6. Convencer y no vencer. 7. Bajar y no subir.

En suma, la construcción de los escenarios y la praxis sociales, políticas y culturales cabalmente alternativas logradas por el EZLN, comprueban, innegablemente, la vigencia y proyección actual y prospectiva del pensamiento de Mariátegui sobre la necesaria y urgente inclusión de los pueblos, comunidades y movimientos indígenas en la nueva construcción social alternativa a la crisis terminal del neoliberalismo en el presente-futuro de América Latina y su papel protagónico como actor y hacedor de su propia historia, de su propio destino y de gran influencia social y cultural en el sistema mundial.

CONCLUSIONES Y NUEVOS DERROTEROS

Actualmente en la segunda década del siglo XXI, la situación de los pueblos, las comunidades y las culturas indígenas en América Latina sigue siendo uno de los grandes problemas sin soluciones reales, concretas y justas por parte de los estados nacionales desde la época de la colonia. La marginación y pobreza extrema de los pueblos indígenas es común a casi todas las sociedades y pueblos latinoamericanos. Las injusticias a que están sometidos, además de ser comunes a las estructuras de explotación, opresión y abuso indígena en América Latina, se agravan por el desconocimiento y las violaciones a sus derechos y personalidades étnicas y a sus formas culturales (costumbres, tradiciones, cultura autóctona, lenguaje, leyes, modos de producción, religión, y organización social y productiva comunitaria). Por esta razón, es imposible concebir la construcción de proyectos nacionales democráticos, sin considerar y dar solución a la cuestión indígena de los países de latinoamericanos. José Carlos Mariátegui así lo anticipó. De este modo, las contribuciones de la obra y el pensamiento político y social de José Carlos Mariátegui al pensamiento crítico latinoamericano se distingue, particularmente, no sólo por llevar a cabo un análisis marxista de impronta latinoamericano de un amplio conjunto de problemas que se ubican en la cuestión indígena, el socialismo indoamericano y el carácter de la revolución en América Latina, sino, también porque contribuyó con una visión prospectiva, crítica e integral de los procesos de transformación alternativos, viables y posibles, al sistema capitalista y sus crisis mundial e irreversible.

Por ello, afirmamos, sin duda alguna, que la lucha, la resistencia y los logros del Ejercito Zapatista de Liberación y su construcción y consolidación de territorios rebeldes y autónomos, se constituyen en el mejor ejemplo de la vigencia del pensamiento Mariateguiano y el gran valor epistémico y la notable significación política, cultural, social y humanista revolucionaria de su obra en nuestro tiempo presente. Quisiera terminar mi intervención dando la Voz a los Indígenas Zapatistas, que comprueban la proyección contemporánea y extraordinaria vigencia del pensamiento de José Carlos Mariátegui sobre necesaria inclusión de los indígenas en el devenir de la historia de la América Latina, Nuestra América del siglo XXI:

Una larga historia de dolor y sufrimiento, pero también una larga lucha de resistencia y rebeldía. Hoy ha llegado la hora de romper los muros y las cadenas de injusticia. Ha llegado la hora de los pueblos indios. Los sin voz y los sin rostro tendrán por fin el rostro y la palabra que resonará en todos los rincones de la tierra. Ese conjunto de pensamientos los llamamos Acuerdos de San Andrés Sakamch´en de los Pobres. Significa garantizar la vida, el respeto y los derechos fundamentales de los pueblos indios; significa la construcción de una nueva sociedad basada en la justicia, en la igualdad y en el respeto a los indígenas con toda su diversidad de lenguas y culturas; una sociedad donde como indígenas no seamos ya humillados, marginados ni excluidos. Donde ya no tengamos que levantarnos en armas para ser escuchados y ser tomados en cuenta como pueblos 22 .

Comandante Insurgente David, EZLN.

Nos hermana un orden mundial que destruye naciones y culturas. El gran criminal internacional, el dinero, hoy tiene un nombre que refleja la incapacidad del poder para crear cosas nuevas. Una nueva guerra mundial se sufre hoy. Es una guerra en contra de todos los pueblos, del ser humano, de la cultura, de la historia. Es una guerra encabezada por un puñado de centros financieros sin patria y sin vergüenza, una guerra internacional: el dinero versus la humanidad. “Neoliberalismo” llaman ahora a esta internacional del terror. El nuevo orden económico internacional ha provocado ya más muerte y destrucción que las grandes guerras mundiales. Más pobres y más muertos nos hicimos hermanos. Nos hermana la imaginación, la creación, el mañana…deseo de justicia y sueños de ser mejores. Un colectivo que se encuentra y hermana por encima de nacionalidades, de idiomas, de culturas, de razas, de sexos 23 .

Subcomandante Insurgente Marcos.

Notas

1 Aquí, me refiero a las manifestaciones de los millones de ciudadanos que, a escala mundial, tomaron y ocuparon las plazas públicas y recuperaron espacios y territorios urbano-populares y, en donde, por su número, resistencia y demanda, se destacan, a guisa de ejemplo, a los Indignados globales y a los Ocupa desde el 2011 hasta el 2014 respectivamente, así como en el surgimiento manifiesto y global de una gran diversidad de movimientos sociales urbanos, ambientalistas, feministas, estudiantiles, de ciudadanos por la paz e indígenas. De manera particular, actualmente, los movimientos indígenas latinoamericanos se destacan por sus múltiples rebeliones y luchas locales y regionales, en defensa de la tierra, el agua, el territorio, sus identidades y culturas, y el rechazo mundial del neoliberalismo del desde finales del siglo XX hasta nuestro tiempo presente.

2 PORTOCARRERO GRADOS, R (1997). “Cuatro Conferencias y un Discurso Inéditos de José Carlos Mariátegui”, Anuario Mariateguiano. Vol. IX. n°. 9, Lima, Perú. Empresa Editora Amauta S.A. p.18.

3 MARIÁTEGUI, JC (1979). “La crisis mundial y el proletariado peruano”, in: MARIÁTEGUI, JC (1979). Obra Política. Prólogo, selección y notas de Rubén Jiménez Ricárdez. México, Ediciones Era, pp. 49-50 y 55.

4 Ibíd., pp. 51, 53-54.

5 MARIÁTEGUI, JC (1979). “Internacionalismo y nacionalismo”, in: MARIÁTEGUI, JC (1979). Op. cit., pp. 163-165.

6 MARIÁTEGUI, JC (1982). “John Maynard Keynes”, in: MARIÁTEGUI, JC (1982). Obras. Tomo II. Casa de las Américas, La Habana. Cuba, pp. 340, 343 y 344.

7 MARIÁTEGUI, JC (1982). “La crisis de los valores en Nueva York y la estabilización capitalista”, in: MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p. 138.

8 PORTOCARRERO GRADOS, R (1997). Op. cit, pp. 21-22.

9 DÍAS MARTINS, M & MILLÁN, M (2005). “Neozapatismo y Movimiento de los sin tierra: reto latinoamericano al neoliberalismo”, in: CADENA, J: MILLAN, M & SALCIDO, P (2005). Nación y Movimiento en América Latina. México, Siglo XXI Editores, p. 109.

10 Sin embargo, es muy importante advertir aquí, que los primeros análisis, estudios y reflexiones académicas de gran trascendencia sobre la crítica a la epistemología y el pensamiento eurocéntrico y a las visiones y racionalidades instrumentales occidentales que se impusieron como paradigmas dominantes y universales, se dieron en las importantes y fundamentales obras y trabajos pioneros de autores como: Anouar Abdel-Malek. La dialéctica social: la reestructuración de la teoría social y de la filosofía política.1972.; Edward Said. Orientalism.1979 y Samir Amin. El eurocentrismo. Crítica de una ideología.1989.

11 MARIÁTEGUI, JC (1995). Textos Básicos. Selección, prólogo y notas introductorias de Aníbal Quijano. México, Fondo de Cultura Económica, p. 366.

12 MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p. 250.

13 Ibíd., “Aniversario y Balance”, in: MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p. 242.

14 MARIÁTEGUI, JC (1969). Siete ensayos de Interpretación de la realidad Peruana. México, Ediciones Solidaridad, Sindicato Mexicano de Electricistas, pp. 41 y 59.

15 Citado en GOGOL, EW (1994). Mariátegui y Marx: La Transformación Social en los Países en Vías de Desarrollo. México, Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos, UNAM, p. 52.

16 MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p.185.

17 LOWY, M (2000). “Pensar desde los vencidos”, in: KOHAN, N (2000). De Ingenieros al Che. Ensayos sobre el marxismo argentino y latinoamericano. La Habana, Cuba, Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, pp. 352 y 353.

18 DUSSEL, E (2007). Materiales para una política de liberación. México, Plaza y Valdés. UANL, p. 317.

19 Al respecto, consúltese el artículo: Le BOT, Y (2009). “El zapatismo, primera insurrección contra la mundialización neoliberal”, in: WIEVIORKA, M (2009). (compilador). Otro mundo… Discrepancias, sorpresas y derivas en la atimundialización. México. Fondo de Cultura Económica, pp.155-169.

20 MORA, M (2010). “Las experiencias de la autonomía indígena zapatista frente al Estado neoliberal mexicano”, in: GONZÁLEZ, M; BURGUETE CAL Y MAYOR, A & ORTÍZ-T, P (2010). Las autonomías a debate. Autogobierno Indígena y Estado plurinacional en América Latina. Quito, Ecuador. FLACSO, p. 292.

21 BARONNET, B (2009). Autonomía y Educación Indígena: Las Escuelas Zapatistas de Las Cañadas de la Selva Lacandona de Chiapas, México. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales, con especialidad en Sociología El Colegio de México A.C. y Université Sorbonne Nouvelle-Paris III. Institut des hautes Etudes de l’Amérique Latine, p. 206.

22 Comandante Insurgente David (2001). “Ejército Zapatista de Liberación Nacional. EZLN”. Revista Chiapas , n°. 11. México, Era Ediciones. p. 4.

23 EZLN (1995). EZLN. Documentos y comunicados. Tomo II. México, Ediciones Era, pp. 440-441.

Fuente: https://www.redalyc.org/jatsRepo/279/27952380009/html/index.html

En consecuencia, concretar el desafío de «reforma agraria integral» como poder popular de autodeterminación nos exige confrontar con el sistema mundo capitalista donde EE.UU gravita y de ahí la importancia de cuanto suceda con la lucha antidiscriminatoria. Hay:

 dificultades históricas para los sectores subalternos en constituirse alrededor de un proyecto político que pueda dar respuesta a sus demandas y ambiciones; ya no solo de raza, sino, y sobre todo, de clase.

Y es que Estados Unidos se ha dedicado a lo largo de su historia, con especial perseverancia y desde bien temprano, a cercenar toda posibilidad de que las alianzas de su clase trabajadora pudieran orientarse por medio de un proyecto político consolidado.

De la rebelión antirracista

a la revolución social

 11 de junio de 2020

 

Por Alejandro Pedregal

Revista Común

Ante la magnitud de las expresiones de indignación popular por el asesinato de Floyd y su sentido último, la cuestión del potencial de la rebelión para trascender y transformarse en un proyecto revolucionario de genuino cambio social se nos presenta de nuevo, como tantas veces antes, como el problema político central a debate entre la comunidad afroamericana; y, por extensión, entre el resto de la mayoría de explotados en Estados Unidos.

Algunas reflexiones políticas a partir de la indignación por el asesinato de George Floyd

En estos días, aún conmocionados por el asesinato de George Floyd y la indignación que ha inundado las calles, conviene repasar un documental como LA 92, de Dan Lindsay y TJ Martin. La película recorre los episodios que se vivieron en Los Ángeles desde la brutal paliza de un grupo de policías al afroamericano Rodney King en marzo de 1991 hasta el final de los disturbios que siguieron a la sentencia del juicio por el caso, en el que quedaron libres los acusados. Por aquel entonces, a la tensión por el abuso sufrido por King se sumaba también la provocada por el asesinato a sangre fría, unos días después de aquella paliza, de la adolescente afroamericana Latasha Harlins a manos de la dueña de una tienda perteneciente a la comunidad coreana. Aquel crimen, a pesar de haber sido registrado por la cámara de seguridad del local, quedó sin apenas castigo tras un juicio al que siguió una apelación del mismo modo rechazada. Durante aquellas jornadas de ira 63 personas murieron y más de 2300 fueron heridas. LA 92 logra establecer, por medio de una clínica edición de material de archivo, un inquietante paralelismo entre esos sucesos y los acontecimientos, comportamientos y discursos institucionales que rodearon a los disturbios de 1965 en Watts, también en Los Ángeles, cuando otro incidente entre un hombre afroamericano y la policía resultó en un levantamiento popular, contra el que la represión policial acabó dejando 34 muertos y más de mil heridos.

Pero si hay algo que estremece especialmente en LA 92 es presenciar cómo las fuerzas coercitivas del Estado permitieron la escalada de aquella situación en 1992 con fines abominables. Así, mientras algunas protestas comenzaron por atacar, con extremada violencia y de forma indiscriminada, a los ocupantes de los vehículos que pasaban por el cruce entre dos calles de un barrio afroamericano, los coches de policía permanecieron inmóviles en un estacionamiento policial a dos millas del lugar. Y del mismo modo, cuando los ataques alcanzaron al barrio coreano, con cuya comunidad las tensiones aún estaban a flor de piel, la pasividad de la policía permitió el enfrentamiento y el saqueo por un largo periodo de tiempo. El Estado maniobró así para que, ante el caos social y la hostilidad entre minorías, su papel se presentara como imprescindible: el toque de queda se impuso y el despliegue de la Guardia Nacional de California, el ejército y otras fuerzas federales se presentó como la única forma de poner fin a la violencia y disolver la rebelión, con la instrumentalización del discurso ante la opinión pública del propio King como gran colofón.

Reflexionar sobre estos hechos resulta inevitable a la hora de asimilar el significado de los acontecimientos de estos días, tanto del asesinato de Floyd como de las diferentes escenas de indignación y rebeldía que ha despertado. Y es que, a la hora de entender la relevancia que estos episodios pudieran tener en la construcción de un proyecto del cambio social radical y ansiado, como Cornel West se ha apresurado a señalar con gran brillantez, es importante tener en cuenta que “una rebelión no es para nada lo mismo que una revolución”; y es fundamental subrayar esto porque, según el filósofo, activista y catedrático afroamericano, “lo que necesitamos es un proyecto revolucionario no violento a gran escala que promueva una democracia para compartir —el poder, la riqueza, los recursos, el respeto, la organización— y una transformación fundamental de este imperio estadounidense”. Por este motivo, concluye West que “toda esta energía rebelde tiene que canalizarse a través de organizaciones enraizadas en la búsqueda de la verdad y la justicia”.

Así, y ante la magnitud de las expresiones de indignación popular por el asesinato de Floyd y su sentido último, la cuestión del potencial de la rebelión para trascender y transformarse en un proyecto revolucionario de genuino cambio social se nos presenta de nuevo, como tantas veces antes, como el problema político central a debate entre la comunidad afroamericana; y, por extensión, entre el resto de la mayoría de explotados en Estados Unidos. Sin embargo, el gran obstáculo para que esto suceda, como es bien conocido, proviene de las dificultades históricas de estos sectores subalternos para constituirse alrededor de un proyecto político que pueda dar respuesta a sus demandas y ambiciones; ya no solo de raza, sino, y sobre todo, de clase.

Y es que Estados Unidos se ha dedicado a lo largo de su historia, con especial perseverancia y desde bien temprano, a cercenar toda posibilidad de que las alianzas de su clase trabajadora pudieran orientarse por medio de un proyecto político consolidado. Así ocurrió, por ejemplo, con la Rebelión de Bacon de 1676 en Virginia. Como expuso el historiador Howard Zinn en La otra historia de los Estados Unidos, allí las clases dominantes en disputa se sirvieron de determinadas tácticas —que hoy algunos llamarían populistas— para primero enfrentar a sirvientes y esclavos, tanto blancos como negros, contra los nativos, y después aplacar cualquier posibilidad de alianza de clase por medio del racismo institucional que separaría a blancos y negros gracias a los nimios privilegios destinados a los primeros. Con mayor o menor virulencia, según los periodos en los que la posibilidad de estas alianzas se hicieran más reales, este tipo de medidas fueron siempre desplegadas por los aparatos del Estado, como sucedió con la persecución del fantasma comunista en el periodo macarthista. Y de este modo, las tensiones entre el Partido Demócrata y los sindicatos, cuyas reivindicaciones fueron a menudo aplacadas por medio de prebendas que en no pocas ocasiones desembocaron en el clientelismo y la corrupción, acabaron por negarle a la clase trabajadora, de toda raza y condición, la posibilidad de un proyecto político que sirviera de referente. El problema, como se hace evidente una y otra vez, persiste hasta hoy.

Pero ante esta realidad, la historia ofrece otros poderosos ejemplos sobre el potencial de las rebeliones para apoyarse y sostener sus anhelos transformadores en procesos revolucionarios de más largo alcance. Estos ejemplos, a pesar de que puedan resultar lejanos por sus circunstancias históricas y geográficas, a menudo han dado pie a análisis que también pueden resultar útiles ante los desafíos del presente, por el diálogo entre semejanzas y diferencias. A este respecto, puede ser útil recuperar algunas de las reflexiones que hace el historiador indio Vijay Prashad en su libro Una estrella roja sobre el Tercer Mundo, a propósito de la relevancia de las reflexiones de Lenin en ¿Qué hacer? (1902) y Un paso adelante, dos pasos atrás (1904), después del fracaso de las huelgas espontáneas de 1896 en las fábricas de San Petersburgo. En ellas, como observa Prashad, aparece un Lenin preocupado por desarrollar tácticas eficaces para afianzar las alianzas de clase entre el proletariado industrial y el campesinado. Y para ello subrayaba la necesidad de un partido disciplinado que sirviera a ambos colectivos de explotados, y entrenara a sus cuadros a estar junto a ellos, para alimentar la confianza en su potencial revolucionario y estar preparados ante el inevitable levantamiento espontáneo que habría de llegar. Esa “experiencia y claridad política del partido se hacía necesaria para asegurarse de que el movimiento [popular] no fuera rebasado por el aparato del Estado”, escribe Prashad. Y así, la existencia de un partido de estas características resultaba para Lenin aún más relevante al observar la capacidad de los partidos socialdemócratas para absorber la energía de los trabajadores y disolverla por medios de un consenso conciliatorio alejado de sus intereses de clase. La espontaneidad de las masas exigía estar siempre alerta, y el partido se ofrecía como un instrumento por medio del cual canalizar la rebelión por vías revolucionarias. Los bolcheviques aprendieron bien estas lecciones y, preparados ante las posibilidades que el tiempo abriría, a pesar del fracaso de la Revolución de 1905, les darían forma y fondo político en octubre-noviembre de 1917.

Por supuesto, las realidades sociales a las que se enfrenta la rebelión antirracista que ha desencadenado el asesinato de Floyd son bien diferentes. Sería absurdo tratar de establecer un vínculo absoluto entre la experiencia histórica de los bolcheviques y la realidad social que aún hoy discrimina y aniquila a la comunidad afroamericana en los Estados Unidos. Sin embargo, hay dos factores políticos análogos a los que se enfrenta el movimiento antirracista actual que son capitales para dar continuidad revolucionaria a la indignación que desborda hoy las calles, los cuerpos y las mentes en Estados Unidos: por un lado, una alianza interseccional de todos los explotados y oprimidos es imprescindible para extender el movimiento y conducir sus reclamos con éxito hacia el cambio radical deseado; y, por otro lado, es imperativo trascender los espacios partidarios que ofrece la realidad institucional estadounidense para construir un ámbito de lucha común que dé respuesta a estas mismas ambiciones de cambio de las mayorías subalternas.

Sin esto, como deja entrever LA 92 hacia el final de la película —cuando el discurso de 1965 del presidente demócrata Lyndon B. Johnson se superpone repetido, palabra por palabra, por el del presidente republicano George Bush padre en 1992— se estará condenado a repetir cíclicamente cada tragedia como farsa. Porque, como dejó escrito Rodolfo Walsh, el escritor y guerrillero argentino asesinado por la Junta Militar, “nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia” para que “cada lucha deb[a] empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores”; así, “la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan [y] la historia aparece como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”.

El admirable movimiento Black Lives Matter, que nació en 2013 en respuesta a la represión policial y la connivencia con esta de los poderes del Estado, en memoria de Trayvon Martin, Michael Brown, Eric Garner, Tamir Rice, Eric Harris, Walter Scott, Jonathan Ferrell, Sandra Bland, Samuel DuBose, Freddie Gray, Ahmaud Arbery, George Floyd y tantos otros, no puede permitir que esto suceda, como ya sucedió en 1965, en 1992 y tantas veces antes, durante y después.

Y por supuesto, nosotros tampoco lo olvidemos. Ni olvidemos los asesinatos, casi simultáneos al de Floyd, del palestino con autismo Iyad al-Halak en la Ciudad Vieja de Jerusalén ocupada, del adolescente João Pedro Mattos Pinto en Río de Janeiro, del trabajador de la construcción Giovanni López en Jalisco o del peón rural Luis Armando Espinosa en Tucumán. Todos ellos asesinados por la violencia policial.

Alejandro Pedregal es escritor, cineasta y profesor en la Universidad Aalto, Finlandia. Su libro más reciente es Evelia: testimonio de Guerrero (Akal/Foca, 2019).

Twitter: @AlejoPedregal

https://www.revistacomun.com/blog/de-la-rebelin-antirracista-a-la-revolucin-social-reflexiones-por-el-asesinato-de-george-floyd

Fuente: https://rebelion.org/de-la-rebelion-antirracista-a-la-revolucion-social/