Qué Democracia

Junio 2020

Legalizadora de destrucción capitalista de la salud planetaria y legitimadora de la guerra a ésta.

 

 

 

Legalidad-legitimidad de la gran burguesía/Bloqueo de la lucha de clases/Alternativas emancipatorias

 

 

Legalidad-legitimidad de la gran burguesía

 

Nos reiteran los actuales oficialistas que el peor gobierno de la historia de Argentina ha sido Mauricio Macri y no sólo reducen la agenda mediática al Covid-19 sino sobre todo achacan a Cambiemos todos los males sociales. Sin embargo, en período posterior al 84, fue el gobierno del Partido Justicialista bajo liderazgo de Carlos Menem-Eduardo Duhalde que instaló como súper ministro a Domingo Cavallo, quien había estatizado la mayor parte de la deuda externa contraída por el poder económico e imperialista durante la dictadura genocida. Según el Consenso de Washington, Cavallo establece el Plan de Convertibilidad que hace a la articulación de todas las fracciones del empresariado concentrado local e imperialista y de los acreedores externos. La paridad cambiaria sólo podía mantenerse mediante el ingreso masivo de divisas. Esto hizo que el Estado profundizara las políticas de privatización, apertura y desregulación iniciadas en 1989. Pero, además estas políticas de reforma del Estado, a partir de la puesta en marcha del Plan de Convertibilidad, adquieren nuevas formas y una mayor profundización en su grado de aplicación y, al mismo tiempo, un estilo mucho más orgánico, sistemático y funcional a la estabilidad. El poder real o fáctico fue el principal beneficiado del “negocio” de las privatizaciones, accediendo a ganancias exorbitantes. Reflexionemos sobre la legalidad de otro sistema de saqueo que instauró el gobierno del Partido Justicialista bajo liderazgo de Carlos Menem:

 

El giro en la minería argentina

de los noventa

13 enero, 2006

Por Jairo Straccia

El eje era el mismo. Apertura de la economía, desregulación y fomento de la inversión privada extranjera por medio de legislación favorable a sectores determinados. En el minero, no hubo excepciones, y el proceso derivó en modificaciones radicales de la normativa, allá por comienzos de los noventa.
A través de la troncal Ley de Inversiones Mineras (24.196), sancionada en mayo de 1993, se garantizó a los inversores extranjeros estabilidad tributaria y fiscal por un período de 30 años a partir de que hubieran presentado el informe de factibilidad (documento que establece que es posible, luego de la exploración, instalarse en una zona determinada y llevar a cabo la extracción del mineral determinado).
Además, se dispuso un tratamiento impositivo diferenciado, se eximió a las empresas del impuesto a los activos, se eliminaron los gravámenes a la mayoría de los insumos importados, y se modificó el artículo 22 bis del Código de Minería –legislación de fondo del sector minero-. Este último cambio, puso un tope de 3 por ciento a las regalías que los Estados provinciales podrían cobrar por la explotación de los recursos minerales por parte de compañías privadas.
También integraron el paquete de leyes promotoras de la llegada de capitales foráneos, la Ley de Reordenamiento Minero (24.224) y la Ley de Actualización Minera (24.498). Por medio del Acuerdo Federal Minero (Ley 24.228), a su vez, se buscó la armonización de los procedimientos provinciales, y especialmente se intentó conseguir el consenso de todos los distritos de aceptar y refrendar el límite impuesto para las regalías.
Asimismo, mediante la Ley 24.402 -de Financiamiento y Devolución Anticipada del IVA (Impuesto al Valor Agregado)- se establece que las compañías mineras recibirán el reembolso o el financiamiento del IVA cuando se trate de la importación definitiva o compra de bienes de capital nuevos, y cuando se trate de inversiones en infraestructura destinadas al proceso productivo.
Aunque a través de más modificaciones y normativas distritales se profundizó la legislación en la dirección señalada, la anterior nómina de leyes se completa con la Ley de Protección Ambiental (24.585).

 

Rol del Estado

De esta manera, el papel del Estado en el sector minero quedó reducido casi exclusivamente a la recopilación de información geológica y al registro de los inversores extranjeros, con el fin de salvaguardar sus beneficios legislativos e impositivos.
Dependiente de la Secretaría de Industria, Comercio y Minería, la Subsecretaría de Minería engloba todo el esquema estatal nacional vinculado con la explotación minera. A gran escala, la estructura en este sentido, abarca, por un lado, en el Servicio Geológico y Minero Argentino (SEGEMAR), organismo autárquico encargado de auscultar la Argentina para determinar su potencial minero y sentar las bases para que las compañías privadas opten dónde invertir en el país.
Por otro lado, la Dirección Nacional de Minería es un ente que incluye varios departamentos con el fin de registrar y fiscalizar a las empresas concesionarias de las minas que se explotan. Y por último, el Consejo Federal Minero (COFEMIN) tiene por finalidad reunir a los representantes de provincias con intereses en minería, para determinar políticas comunes.
En cuanto a las compañías mineras provinciales, según la oficina de prensa de la Subsecretaría de Minería, sólo dos hay actualmente en funcionamiento. Una es Yacimientos Mineros Agua de Dionisio (YMAD), en Catamarca, con participación del Estado Nacional y provincial, así como de la Universidad Nacional de ese distrito. Acaba de anunciar una inversión de poco más de 400 mil dólares en la exploración del área llamada Farallón Negro. En tanto, una sociedad de fomento en la provincia de Santa Cruz, llamada Fomicruz, posee el 4 por ciento del proyecto Cerro Vanguardia.

 

Euforia

En un informe del Ministerio de Producción, titulado “Caracterización del Sector Minero”, fechado en 2001, se resume la algarabía con números representativos de la última década, post reformas. El estudio sostiene que en 1996 los niveles de producción se ubicaban en un 35 por ciento por sobre los registrados en 1990. Y que las exportaciones entre 1996 y 2001 se incrementaron en un 198%.
La presencia de los minerales metalíferos (oro, plata, zinc y otros) dentro de los volúmenes exportados entre 1996 y 2001 es resaltada por el documento, que indica una incidencia promedio del 84 por ciento. En cambio, los minerales no metalíferos alcanzan apenas el 10 por ciento de la producción exportada.
La vigencia de las protecciones legales es considerada hoy imprescindible para el nuevo arribo de montañas de capitales extranjeros al sector, luego de la depreciación del peso. A fines de febrero, el Poder Ejecutivo Nacional dio cuenta de ello: ratificó por medio del decreto 417/03, que las compañías mineras tienen completa libertad para disponer de los dólares que obtienen de las ventas al exterior.
Ocurre que con el decreto 1606 de diciembre de 2001 se había obligado a todas las empresas a vender sus dólares, producto de la exportación, en el país (por ejemplo, las petroleras deben liquidar un 30 por ciento del monto total). Se incluyó también a las mineras, y éstas pusieron el grito más allá del cielo, porque el Banco Central les estaba reclamando los dólares. Ellas aducían que por el artículo 8 de la Ley de Inversiones Mineras, que establece el principio de estabilidad fiscal para las empresas registradas, no podían –ni pueden- sufrir modificaciones en la normativa durante treinta años.


Lo que gran parte de la prensa llamó boom a mediados de los noventa, luego de la devaluación se convirtió ahora en la segunda ola. Con inversiones anunciadas por más de 2300 millones de dólares y proyecciones oficiales de producción y exportación en la actividad minera en niveles récord, la Argentina se apresta nuevamente a recibir más capitales extranjeros que vienen a extraer recursos minerales no renovables.

 

Fuente: https://noalamina.org/general/item/139-el-giro-en-la-mineria-argentina-de-los-noventa

 

 

Examinemos la criminalidad de lesa humanidad y lesa naturaleza que cimenta el Partido Justicialista bajo liderazgo de Carlos Menem y Eduardo Duhalde.

 

 

Extractivismo minero y fractura sociometabólica

El caso de Minera Alumbrera Ltd., a veinte años de explotación

 

RevIISE | Vol 10 Año 10 - octubre 2017 - marzo 2018. Argentina.

pp. 273-286 www.reviise.unsj.edu.ar

 

 Horacio Machado Aráoz y Leonardo Javier Rossi

 

A modo de introducción

 

Las problemáticas ecológicas como fuente de conflictividad social y movilización política, se han constituido como un rasgo característico y cada vez más relevante del capitalismo tardío, en particular, desde la crisis del régimen de acumulación de posguerra en adelante. El drástico proceso de reconfiguración neocolonial del mundo operado a través de la globalización neoliberal y la intensificación de las modalidades de acumulación por despojo (Harvey, 2004) ha repercutido de manera agravada en la geografía económica y política latinoamericana, cuya riqueza en recursos naturales ha pasado a ser un factor indispensable para los proyectos interesados en “sostener” la tasa de crecimiento de la economía mundial. Un caso emblemático de este fenómeno lo constituye la abrupta expansión de la minería transnacional a gran escala en América Latina en general y en Argentina en particular, a partir de las reformas impulsadas por el Banco Mundial en los años 90. Instauradas por gobiernos neoliberales, el apoyo explícito del Estado a la expansión de la minería transnacional se ha sostenido férreamente en las décadas siguientes, aún en los países que experimentaron significativos cambios de gobierno, con el arribo de fuerzas progresistas y/o de centroizquierda al poder estatal. En la primera década del nuevo milenio la región asistió a un fuerte ciclo de crecimiento económico de la mano de la aceleración de la exportación de materias primas, en un contexto donde la demanda china mantuvo los precios en alza. Ese contexto signó un derrotero de cambio radical en la matriz productiva y socioterritorial en la región, caracterizada por una ruta de reprimarización, concentración, y extranjerización de sus economías. Paradójicamente, el proceso de reversión de las políticas de ajuste de los 90 y de mejoramiento relativo de los indicadores socioeconómicos que experimentaron amplios sectores sociales, en el marco de la primera década del siglo XXI en la región, ha estado estructural y materialmente sustentado en el fuerte dinamismo de las exportaciones de materias primas, fenómeno que -como ha sido analizado- significó la recreación y el rediseño de las modalidades históricas de la dependencia estructural y la inserción subordinada de la economía regional, ahora articulada a la voracidad industrial de China (Machado Aráoz, 2015b). Los debates y conflictos sociopolíticos emergentes en este escenario parecieron intensificar el aparente antagonismo entre “sociedad” y  “naturaleza”.

 

Más específicamente, mientras que la ampliación de la frontera extractivista intensificó las resistencias protagonizadas por organizaciones de poblaciones afectadas y movimientos socioambientales, por el otro lado, fuerzas políticas y gobiernos sostuvieron a rajatabla ese modelo de crecimiento. En especial, los gobiernos progresistas defendieron sus políticas extractivistas presentándolas como condición necesaria para “la superación de la pobreza” y la “inclusión social” de los sectores sociales históricamente marginados. La concepción ideológica de que había que optar entre la “preservación del medioambiente” o la “superación de la pobreza” fue rearticulada en este nuevo escenario como clave de bóveda de las disputas políticas1 . Un argumento, en realidad, neoliberal (la primacía del crecimiento económico, resolverá, a largo plazo, los problemas sociales y ecológicos)2 fue férreamente asumido por los gobiernos de la región, incluso aquellos que se reivindicaban como “postneoliberales” y/o “de izquierda”. A nuestro entender, estas disputas ideológico políticas expresan sintomáticamente la separación ontológica que la Razón Moderna instituyó entre Sujeto y Naturaleza, como fundamento epistémico y práctico de su modo de concebir, conocer y relacionarse con el Mundo.

 

El imperativo del dominio, control y explotación (aunque sea “racional”, ahora predicado como “sustentable”) de la Naturaleza como “condición” para la emancipación humana, sigue reproduciendo esa idea primordial de la Razón imperial, que concibió a la Tierra como “objeto colonial”, fundamento y base de todas las conquistas (Machado Aráoz, 2010). El imaginario colonial desarrollista que atraviesa e impregna las modu-laciones ideológicas tanto de los gobiernos de “derecha” y de “izquierda” en la región sigue reeditando esa gravosa dicotomía. En buena medida ese imaginario sigue resultando eficaz para invisibilizar los procesos de depredación de las fuentes primarias de la vida, como condición y efecto de la dinámica de la acumulación capitalista. En este trabajo ofrecemos una mirada crítica que justamente apunta a correr el velo ideológico del “crecimiento” como amortiguación de los efectos expropiatorios de la acumulación por despojo. Para ello recurrimos a la revisión del concepto de metabolismo social y de fractura sociometabólica provisto originariamente por Marx para analizar los efectos e implicaciones que la expansión del extractivismo (en este caso, el extractivismo minero) tiene sobre las economías locales, en términos de acumulación por despojo y expropiación ecobiopolítica. Dar cuenta de estos procesos nos parecen fundamentales para revisar y reorientar las búsquedas teórico políticas de nuevos horizontes emancipatorios en el siglo XXI.

 

Desvincular(nos) de la Naturaleza, el origen

Para afrontar en términos realistas los cruciales problemas ecológicos del presente, creemos imprescindible una revisión de los análisis críticos en torno a la relación Sujeto-Naturaleza, tal como ha sido hegemónicamente concebida por la colonialidad del saber/poder moderno. El materialismo histórico de Marx provee, a nuestro entender, una base ontológica apropiada para restablecer una concepción relacionaldialéctica, allí donde ha primado erróneamente una mirada dicotómica y, en última instancia, antropocéntrica. El punto de partida de Marx para comprender la relación Naturaleza-Sociedad es el concepto de Metabolismo Social que, en definitiva, pone en el centro de los procesos de hominización/ humanización de la Naturaleza al proceso social de trabajo. Pues, para Marx, “(L)la primera premisa de toda la historia humana es la existencia de individuos humanos vivos. El primer hecho a constatar es, por tanto, la organización corpórea de esos individuos y la relación por eso existente con el resto de la naturaleza (Marx y Engels, 1974: 19). Partir de los individuos humanos vivientes, implica, ante todo, negar radicalmente toda separación entre Naturaleza y Sociedad y rechazar todo antropocentrismo. O, si se prefiere, supone partir de la afirmación básica de que el ser humano es naturaleza, tal como puede leerse en los Manuscritos de 1844: La naturaleza es el cuerpo inorgánico del hombre; es decir, la naturaleza en cuanto no es el mismo cuerpo humano. Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el que debe mantenerse en un proceso constante, para no morir.

 

La afirmación de que la vida física y espiritual del hombre se halla entroncada con la naturaleza no tiene más sentido que el que la naturaleza se halla entroncada consigo misma, y que el hombre es parte de la naturaleza. Sobre esa base, Marx introduce la noción de metabolismo social para dar cuenta de la especificidad de lo humano. Con ella Marx refiere a los imprescindibles y continuos intercambios energético-materiales que vinculan a los cuerpos humanos vivientes con el resto de los seres y elementos de la biósfera, haciendo de tal modo materialmente posible su sobrevivencia. Dichos intercambios consisten en flujos energético-materiales que circulan en dos grandes direcciones, y cuyos vectores claves son el alimento y el trabajo: de un lado, hay un flujo fundamental de agua, aire y alimento que va de la Tierra a los cuerpos/poblaciones proveyendo los nutrientes básicos de los que dependen. Del otro lado, ello supone un correlativo flujo energético que va de los de los cuerpos-poblaciones a la Tierra en forma de trabajo social. Éste, como energía inseparablemente física-psíquica-emocional, es la condición universal para la interacción metabólica entre el hombre y la naturaleza, la perenne condición de la existencia humana impuesta por la naturaleza (Marx, 1867).

 

Se comprende así, en qué medida, para Marx, el metabolismo social es la condición ecológicopolítica fundamental para la existencia de los individuos y las sociedades humanas. A través de las nociones de metabolismo social y de trabajo, da cuenta, por un lado, del proceso de irrupción de lo humano en la historia de la materia (hominización). La emergencia de lo humano como tal dentro del proceso geo-histórico-biológico de complejización de las formas de vida, acontece como producto el específico obrar humano (trabajo) en la procuración de su subsistencia; es por medio de su propia práctica, que el ser humano viviente va produciendo a sí mismo como un ser socio-cultural, tecnológico y político, como rasgos distintivos de la especie. Y esta misma categoría es la que toma como punto de partida para el análisis de la especificidad histórica del capitalismo, entendido éste como modo de producción que opera y emerge de una drástica fractura sociometabólica (Marx, 1867; Foster, 2000).

 

Marx emplea la noción de fractura metabólica como categoría para dar cuenta de los procesos históricos que se suscitaron en Europa en torno los masivos cercamientos de campos, la expulsión a gran escala de campesinos hacia las ciudades, y el cambio de patrón productivo en vastas áreas agrícolas. Su centro de atención es la pérdida de nutrientes naturales en los suelos ahora dedicados a abastecer las incipientes urbes, y despojados de sus ciclos de reposición de fertilidad en una proyección plausible, mediante una agricultura artesanal que va dejando paso a la industrialización de la actividad. Esta fractura metabólica no sólo operaba en la división antagónica entre ciudad y campo al interior europeo sino que a un nivel más global, colonias enteras veían el robo de sus tierras, sus recursos y su suelo en apoyo de la industrialización de los países colonizadores (Foster, 2000: 253). En términos de Wallerstein, la economía-mundo europea del siglo dieciséis se volvió irremediablemente capitalista (115).

 

El cambio trascendental que implica la creciente privatización de toda forma de trabajo y de aspectos básicos para el desarrollo de la vida, como el suelo, el alimento, la vestimenta hasta entonces regidos bajo otras lógicas de reproducción lleva a alertar ya en el siglo XIX sobre la imposibilidad física de ese proceso incesante de acumulación de capital. Una mirada crítica de este proceso epistémico de largo y profundo alcance lleva a considerar que la sociedad capitalista ha violado las condiciones de sostenibilidad impuestas por la naturaleza (Foster, 252). Basado en este análisis y tomando en cuenta sus propias investigaciones históricas sobre el proceso de expansión colonial del capitalismo, Jason Moore ha destacado que la incesante dinámica de la acumulación requiere como condición sine qua non, el continuo corrimiento de la frontera mercantil, lo que va arrasando ecosistemas desde sus inicios hasta la actualidad.

 

En un comienzo, centrado en la desestructuración de sistemas socioeconómicos feudales, y con la tala de bosques como una de las principales degradaciones ecológicas desatadas en tierras de lo que luego sería Europa, para posteriormente avanzar a territorios de ultramar. Como destaca Moore, las fronteras mercantiles más significativas se basaron en la explotación del medio ambiente con los ejemplos coloniales extractivos del azúcar, la minería de plata y oro, tabaco, entre otros (2003:24). El concepto de frontera mercantil nos permite ver con mayor claridad la fractura metabólica operada entre la expansión del espacio capitalista y la producción anclada territorialmente. El gran triunfo del capitalismo a lo largo de su derrotero ha sido evitar los costos de la degradación ecológica local y regional mediante la reubicación de sus actividades de acumulación. En otros términos, el capitalismo es constitutivamente un sistema global y globalizador (Moore, 2003:43).

 

La modernidad capitalista aparece como el resultado desde sus inicios de transacciones transcontinentales cuyo carácter verdaderamente global sólo comenzó con la conquista y la colonización de las Américas (Coronil, 111). En este recorrido se torna clave la noción de extractivismo que, como observamos a la luz de esta síntesis histórica, es una práctica económico político cultural estructural del actual sistemamundo. El capitalismo nace de y se expande con y a través del extractivismo (Machado Aráoz, 2015a:15); es el eje de la acumulación originaria o bien de la acumulación por desposesión (Harvey). El extractivismo es un profundo proceso de desterritorialización, transformaciones ecológicas, desplazamientos de poblaciones junto con sus prácticas productivas y culturales que hacen parte inescindible de este permanente proceso de reproducción del capital (Machado Aráoz 2013, 2015a).

 

Minería colonial, condición del capital

 

La “acumulación primitiva” colonial, lejos de ser una precondición para el desarrollo capitalista, ha sido un elemento indispensable de su dinámica interna (Coronil, 111). Dentro de la larga historia colonial de América Latina el rol de la actividad minera ha tenido un lugar protagónico. Desde la centralidad que encarnó la extracción de plata y oro en la primera fase colonial, con el cerro de Potosí como geografía destacada, hasta la actual etapa de multiplicación de proyectos megamineros a lo largo de las montañas de sur y centro América, el extractivismo minero recrea una y otra vez el ciclo de fractura metabólica: desplazamiento de poblaciones locales, afectación de los ciclos naturales en los territorios sacrificados, irrupción de las prácticas económicas-culturales autóctonas. Tanto en la etapa de colonización y conquista; la era liberal y la conformación de las economías primarioexportadoras (fines del siglo XIX e inicios del XX); como en la etapa neoliberal actual permanece la condición colonial con la explotación de recursos naturales como una de sus dinámicas centrales (Teubal y Palmisano). Para dimensionar el impacto que significó el territorio colonizado en la dinámica del capital internacional, vale observar que en el siglo XVI sólo en Potosí se producía el 74% de la producción mundial de plata (Id. 137). Potosí significó el ejemplo por excelencia del capitalismo moderno temprano. En este territorio y sus alrededores, dinámicas culturales de raigambre agraria fueron arrasadas para dar paso a una de las grandes urbes del mundo en ese entonces, en paralelo que miles y miles de cuerpos nativos eran extinguidos como mano de obra minera; las prácticas de la empresa colonial contaminaban cursos de agua como nunca antes; y poblados de regiones próximas eran incorporados a la dinámica capitalista como abastecedores de alimentos reformulando los ciclos de producción e intercambio de comunidades enteras (Moore, 2003). Destaca Moore en La Naturaleza en la transición del feudalismo al capitalismo: La división ciudad-campo del trabajo que tomó forma con el auge de Potosí no sólo expresaba relaciones de poder económico y político. Expresaba igualmente las con-tradicciones metabólicas del sistema que surgía (p. 27). Ese corrimiento de la frontera minera hacia América implicaba el avance de otras fronte-ras al interior del territorio americano: desde el altiplano hasta la costa, el proceso de anexión al capitalismo significó desentramar procesos ecológicos, complementariedad en el abastecimiento alimentario, tiempos agroproductivos con base en el territorio habitado, destrucción de sistemas hidráulicos, hambre. La frontera minera alteró estos sistemas en todas las zonas, apunta Moore (2003:29- 30). Las minas exigían grandes desplazamientos de población y desarticulaban las unidades agrícolas comunitarias; no sólo extinguían vidas innumerables a través del trabajo forzado, sino que además, indirectamente, abatían sistemas colectivos de cultivo (Galeano, 64). Potosí escenificó el consumo, la ostentación, la acumulación, la inversión, el cálculo, el costo-beneficio y su revés: hambre, pobreza extrema, una pobreza inédita y desconocida hasta el momento” (Machado Aráoz, 2014:97). Genocidioecocidio-epistemicidio son eslabones inseparables de la férrea cadena que marca históricamente el principio de la minería colonial (Machado Aráoz, 2014:111). Pero este principio colonizador no será sólo devastación y ruina sino que sentará bases histórico culturales y geográficas mediante complejos sistemas de violencia que moldearán los territorios y los cuerpos disciplinados para su cíclica reproducción. Como destaca Porto Gonçalves (2009): el colonialismo no fue simplemente una configuración geopolítica por medio de la cual el mundo se mundializó sino más bien la colonialidad es constitutiva de las relaciones sociales y de poder del sistema-mundo en sus más diferentes escalas (126).

 

En términos de Gunder Frank, las relaciones metrópolis-satélites no se circunscriben sólo a la escala imperial sino que permean y estructuran la propia vida económica, sociopolítica, y cultural de los países colonizados (148). Esa dinámica, como se observó en el ejemplo fundante del Potosí, se recrea en los diversos territorios colonizados en múltiples direcciones, convirtiendo a satélites de las metrópolis en centros al interior de la tierra colonial. Desde ese entonces a la actualidad se reinventa la lógica imperial y el colonialismo interno en términos de dominación del capital nacional e internacional, como en la ocupación de los espacios territoriales y sociales de un país a otro y al interior de un mismo país (González Casanova, 421,422).

 

Desde una mirada actual, esta lógica (siempre en diálogo con el pasado colonial) configura regiones enteras dependientes de una actividad económica implantada externamente que somete no sólo con objetivos económicos sino en lo político, cultural, social, psicológico y jurídico. Como nos plantea la teoría de la dependencia, en estos enclaves las decisiones del proyecto extractivista se toman en el exterior, mientras que los beneficios de la empresa apenas pasan en su flujo de circulación por el suelo donde tiene su origen sin tener realmente conexiones con la economía local. El capital inversor sí se vincula con el poder central dependiente (naciónprovincia-municipio) para gestionar la concesión en negociaciones, siempre desligadas de la posibilidad de cualquier desarrollo autónomo por parte de quienes habitan los territorios elegidos para la apropiación de recursos por parte del capital inversor (Cardoso y Faletto). A decir de Milton Santos, las economías primarioexportadoras significan una sucesiva pérdida de control en la organización espacial por parte de los Estados dependientes, donde mediante las inversiones del capital la demanda procedente del centro queda directa e inmediatamente marcadas en la sociedad, en la economía y en el espacio (50)

 

El reimpulso en clave neoliberal que atravesó la región en la década del 2000.

 

Desde fines de la década del ochenta una nueva avanzada minera atraviesa América Latina. Esta vez, tras la crisis de sobreacumulación del capitalismo internacional iniciada en la década del setenta reaparece un voraz apetito del capital trasnacional por los recursos naturales como medio de anclaje del capital excedente (Harvey, 2004). Harvey (2001) analiza cómo en el marco de una geografía imperial del capital, los espacios subalternizados son objetos de recursivos ciclos de acumulación por despojo, mediante nuevos corrimientos de la frontera del capital. En el marco neoliberal, se produce un desplazamiento en los mecanismos de regulación política que tenderá a trastocar de forma radical las relaciones entre espacio y poder estatal. Opera entonces una disipación de la ilusión de competencia y control sobre el territorio por parte del Estado, en favor de una amplia autonomía del capital que se traduce en la aprobación jurídica-política a una diversidad de tecnologías utilizadas para explotar la naturaleza, humana y no humana (Ciuffolini, 18-19). Consenso de Washington mediante, los países de la región dieron paso a la liberalización y des-re-regulación de la economía en pos de incentivar las inversiones extranjeras directas, según marcaban las pautas de los organismos económicos internacionales.

 

Tres fueron los pilares centrales de estos lineamientos:

·         Plena seguridad jurídica sobre la propiedad de las concesiones mineras (preeminencia de la propiedad minera sobre los derechos superficiarios; total garantía legal y judicial de las inversiones extranjeras).

·         Grandes beneficios fiscales y comerciales (estabilidad jurídica por períodos de entre 25 y 30 años; eliminación de tasas de importación y exportación; desgravación de impuestos internos y de regalías mineras o su limitación a tasas insignificantes; libre disponibilidad de divisas y desregulación total sobre la remisión de utilidades).

·         Una legislación y sistema de controles ambientales extremadamente laxos (Machado Aráoz, 2011, 159) Argentina dio paso a la Ley de Inversiones Mineras (24.196/93) que habilitó la privatización del subsuelo, en sintonía con lo que ocurría por la misma época en países como México, Ecuador, Bolivia, Brasil y Perú.

 

En ese escenario se desató un boom minero que se tradujo en un crecimiento de las inversiones en exploración medidas en millones de dólares de 400 por ciento en ocho años en Latinoamérica. La expansión de la megaminería no detuvo su marcha pese al cambio de escenario político.

 

Con la irrupción creciente de gobiernos de centroizquierda, nacionales-populares y progresistas el avance del extractivismo minero también vio acrecentarse, triplicándose las exportaciones de la actividad en otro lapso de ocho años. Facilidades comerciales, fiscales, financieras, ambientales, y de las fuerzas de seguridad forman parte del apoyo estatal a la actividad que renovó su impulso en los últimos quince años bajo el denominado consenso de los comoditties (Svampa) o consenso de Beijing (Machado Aráoz, 2014), junto con otras actividades extractivas (granos, hidrocarburos, forestal). La megaminería se torna política de Estado por encima de cualquier matiz político-partidario. El reimpulso minero trae una vez más, bajo nuevos lenguajes y prácticas, el anclaje colonial de la economía latinoamericana. Esta laxitud del Estado para con el capital extractivo se encuentra amparado, nuevamente, en discursos que transitan en torno a las categorías de desarrollo, modernización y progreso. Otra vez, la razón colonial-moderna-eurocentrada permea y modela el andamiaje institucional que soporta estas prácticas de expoliación. En esta línea, como nos plantea Antonelli, con el marco legal y la decisión política sólo no alcanza: Como toda colonización, la megaminería trasnacional requiere no sólo de la legalidad de las normativas […] sino una lengua, una episteme, una genealogía, iconografías y retóricas, su ética y su filantropía, sus afectos públicos y pasiones políticamente fuertes, y una profusión de discursos e instituciones de legitimación (100). La naturaleza cosificada, quebrada en su vínculo metabólico del ser humano, tiene como destino inevitable ser puesta a disposición del capital mega-minero sin reparar en la historia etnosocioecológica del territorio a sacrificar. No se contemplan los millones de litros de agua que se utilicen en tiempo récord en zonas semiáridas o los riesgos de contaminación con metales pesados ni el quiebre de las prácticas agrícolas que serán desplazadas de esa geografía. Podemos pensar esta nueva arremetida del capital extractivista en términos de fascismo territorial (Sousa Santos, 2010:26), enclaves donde el capital trasnacional regula socialmente a los habitantes del territorio sin su participación y contra sus intereses, previa neutralización y/o cooptación del Estado, cuando no de forma violenta, justamente en naciones que ya están marcadas por la huella colonial europea. Bajo diferentes formas, la tierra originaria tomada como prerrogativa de conquista y la subsecuente ‘privatización’ de las colonias se encuentran presentes en la reproducción del fascismo territorial (Ibíd.).

 

El desarrollo de la minería metalífera a gran escala puede pensarse como un ejemplo paradigmático en el cual una visión de la territorialidad se presenta como excluyente de las existentes (o potencialmente existentes) (Svampa, Bottaro y Sola Álvarez, 43). Las múltiples territorialidades (Porto Gonçalves, 2003; 2009; 2016) campesinas, indígenas, de pequeños agricultores con sus prácticas, saberes e historias son tensionadas, cuando no eliminadas, por esta territorialidad megaminera, discurso y práctica extractiva, que tiene como permanente línea de llegada el desarrollo, donde toda innovación tecnológica producida en el contexto de la modernidad se ve necesariamente como avance, independientemente de sus motivaciones, impactos y consecuencias (Machado Aráoz, 2014:57). (…)

 

Las múltiples heridas de la fractura sociometabólica

 

En el escenario analizado pudimos apreciar cómo una compleja trama de operaciones se pone en juego a partir del avance de la frontera del capital megaminero: la promoción de sujetos sujetados a la dinámica del valor de cambio, la negación de discursos “oficiales” sobre la agricultura campesina como modo de vida posible -que redunda en falta de apoyo estructural a esas economías-, el avance de la frontera urbana, y la competencia por los bienes comunes (agua-tierramontañas) se traducen en un despoblamiento silencioso del campo, de los agricultores y de sus actividades tradicionales. El ser agricultor, a fin de cuentas, es puesto en tela de juicio como horizonte de existencia posible en este territorio de sacrificio. Ese desplazamiento, si bien implica la migración campo-ciudad, significa una profunda transformación del territorio, donde se borran un amplio espectro de saberes y prácticas transmitidos por generaciones. Ni más ni menos se pierde un potente entramado cultural vinculado a producción, intercambio y consumo autónomo de alimentos, y al necesario uso sostenible de la naturaleza. Estos relatos nos permiten una primera aproximación a cuestiones a profundizar en torno a las transformaciones ecosocioterritoriales que la fractura sociometabólica, impulsada por la megaminería, implica en esta región catamarqueña. Como observamos, aparecen a primera vista cambios en las dinámicas alimentarias, en las prácticas económicas, en los valores sociales, y las relaciones comunales, tensionadas a niveles que desfiguran la cotidianeidad y la historia local. Los testimonios expresan como factor común las tensiones entre tiempos distintos. Recordemos que el tiempo del capital industrial, con su obsesión de acumulación incesante para desarrollarse construye a los otros tiempos como atrasados, donde toda diferencia y diversidad (natural o cultural) debe ir dejando paso a la monocultura que tiene en el progreso, la modernidad, y la ciudad “civilizada” su locus por excelencia, su horizonte (Porto Gonçalves, 2016). La penetración del capital como mediador de los vínculos al interior de la comunidad no desemboca en otra dirección que una dependencia estructural extrema por parte de la población local. Comunidades históricamente agrarias, productoras de alimentos para autoconsumo, van dando paso a una progresiva pérdida de capacidad de autosuficiencia alimentaria, que no es otra cosa, que las energías vitales que el hombre como parte de la naturaleza intercambia con otros componentes de la biosfera a fin de reproducir la vida. Es en este sentido que planteamos la noción de expropiación ecobiopolítica para explicitar cómo opera un sistema integral de dominio, control y disposición que se ejerce sobre el complejo de la vida social en general (Machado Aráoz, 2013, 140), desde sus expresiones materiales más elementales como el agua, la tierra y el alimento hasta las diversas dinámicas sociocomunitarias y culturales. Si a nivel macro la actual fase del extractivismo se caracteriza por la degradación extrema de las condiciones biofísicas de existencia de la especie humana; a nivel microbiopolítico la producción capitalista está signada por la configuración de subjetividades crecientemente desvinculadas y enajenadas de los flujos que nos sostienen como cuerpos humanos vivientes” (Machado Aráoz, 2016:224). En otros términos, esta “hiperindustrialización/ tecnificación/artificialización de la vida (patrones de consumo) de unas economías/sociedades demanda y requiere de la híper-reprimarización de otras”. La megaminería materializa la expropiación geográfica (Machado Aráoz, 2011) de un “occidente” que aún corre su frontera mercantil en base a la extinción, una y otra vez, de las culturaseconomías-territorialidades otras negadas, allí donde se asienta el capital extractivo. Expropiación que en su dimensión biopolítica expropia los medios que nos hacen cuerpos: el agua, el aire, el suelo, en suma, el territorio (Id. 172). Esta dinámica necroeconómica del capital se asienta principalmente en la sistemática depredación sobre las agroculturas (Machado Aráoz y Paz, 151), siendo éstas sabedoras de los ciclos de la naturaleza, entendedoras del territorio como espacio de vida y para la vida, defensoras de la autonomía alimentaria moldeada a lo largo de generaciones, artesanas de saberes que han transitado el territorio por siglos. En base a los planteos pioneros de Marx sobre la fractura sociometabólica y los ejemplos analizados, intentamos evidenciar la potencia del capitalismo en reinventar una y otra vez la maquinaria devastadora de los ciclos energéticos naturales que hacen al complejo proceso de vida del que el hombre es victimario y víctima. A modo de cierre, tomamos la energía vital de esas comunidades que se resisten a aceptar el “destino inevitable” que ofrece el discurso minero oficial, culturas que apuestan a sembrar en las “zonas de sacrificio” un “campo de historia-esperanza”, que practican desde su estar en el territorio la defensa de la agricultura y la soberanía alimentaria, que reivindican el ser agricultores, y aleccionan sobre la olvidada reciprocidad con la naturaleza. Parafraseando a Porto Gonçalves (2016, 310), comunidades que hacen de su lucha por la tierra, una lucha por la Tierra.

Fuente: RevIISE | Vol 10 Año 10 - octubre 2017 - marzo 2018. Argentina.pp. 273-286 www.reviise.unsj.edu.ar

En consecuencia, la «reforma agraria integral» se conseguirá al generalizar las luchas por territorios libres de extractivismos y la organización tanto de otro Estado como de otra sociedad en simultáneo. Es confrontación (desde la verdadera democracia) con el Capital Estado como se refleja en las siguientes notas.

 

Chubut no se vende:

el 98,1 % de la provincia

no quiere minería metalífera

según una encuesta

9 de junio de 2020

 

El pasado 4 de junio la Asamblea en Defensa del Territorio de Puerto Madryn, presentó los resultados de la encuesta “El encierro y el Hambre No nos Callan”. La misma consultó la opinión delos pobladores acerca de la explotación minera metalífera en la provincia, siendo su resultado una reafirmación del No es No, ya que el 98,1 % de los 4873 encuestados manifestó estar en contra de la explotación minera metalífera por los daños que ésta conlleva al territorio, sumado a la necesidad de proteger el futuro de las generaciones venideras.

 

Por Violeta Glenis para ANred.

Mientras la Asamblea de Madryn presentaba los números de la encuesta, se realizaron asambleas y marchas en Lago Puelo, el Hoyo, Esquel, Gan Gan, Chacay Oeste, Gaiman y Rawson, refirmando la defensa del Agua y de los Territorios para el Buen Vivir.

Paralelamente se planteó el rechazo al proyecto de Reestructuración de Deuda, que posiblemente se tratará el martes 9 del corriente en la Legislatura Provincial, el mismo propone utilizar los bienes comunes de la provincia como garantía de pago, hipotecando el presente y el futuro para saldar deudas de las sucesivas administraciones corruptas de Chubut.

“La población elige alternativas productivas sostenibles”, comenta un vecino, consiente de los impactos en Salta, Catamarca, San Juan y Santa Cruz, donde la actividad minera destruyó el progreso y la vida misma de poblaciones, que hoy se encuentran empobrecidas, contaminadas y dependientes de los susbsidios del estado para sobrevivir.

Santa Cruz es el ejemplo Patagónico, donde las mineras siguen contaminando los acuíferos,dejando a la población sin agua y enfermedades cancerígenas; en el 2012 un informe instala a Santa Cruz con el mayor índice de muerte por cáncer, siendo una de las posibles causas la contaminación del agua que beben los santacruceños, tema denunciado por la Asamblea Ambiental(1) , e ignorado por el gobierno y las mineras.

Asimismo, el año pasado, Patagonia Gold, dejo sin trabajo a 190 obreros, y un pasivo ambiental irremediable cuando abandonó el yacimiento cercano a la ciudad de Perito Moreno. El mismo trato tuvieron los 1000 trabajadores del yacimiento de Cerro Vanguardia, de la minera sudafricana Anglo Gold Ashanti(2) , que el 2019 anunció su retiro para ir a invertir a Colombia. Esta multinacional minera extrae oro y plata en sociedad con el estado santacruceño Fomicruz S.E. que se ha convertido en un socio secundario con el 7,5%, mientras que la minera controla el 92,7 % en la participación del yacimiento. La destrucción del suelo, el aire y los acuíferos es el pasivo que deja la Anglo Gold Ashanti después de 20 años de extractivismo, con resultados fatales en la vida de la población que se ven a simple vista.

Como bien marcara un asambleísta de Esquel: “!Por favor! Estemos atentos, debemos defender nuestras montañas de les grandes capitalistas, financistas y grupos poderosos, a quienes solo los mueve el dinero y la fortuna, vienen por ellas, no alcanza solo con palabras, la minera traerá a nuestro pueblo la destrucción y consecuente muerte de la flora y fauna, ¡el agua siempre valdrá más que el oro!, acompañemos la lucha con acción, respetuosa, humilde y generosa,pero con firmeza. ¡Guantes de seda, mano de Hierro! No a la Mina”.

1 Diario Tiempo de Santa Cruz, Santa Cruz entre la provincias con mayor índice de mortalidad por cáncer, 15/7/2012 …el agua que consumimos del río Gallegos trae los desechos tóxicos de la mina de Río Turbio que se incrementarán enormemente con la megausina, los diques de colas de las mineras no tienen ningún control del estado, no se elimina el arsénico en el agua de Puerto Deseado y Tellier, los niveles de manganeso en la Cuenca Minera son elevadísimos.

2 Opi Santa Cruz, Lo que las mineras nos dejan: AngloGold Ashanti abandonó el yacimiento Cerro Vanguardia. 7/3/10

Fuente: https://www.anred.org/2020/06/09/chubut-no-se-vende-el-981-de-la-provincia-no-quiere-mineria-metalifera-segun-una-encuesta/

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Chubut: “el único proyecto que le interesa

al gobierno es la megaminería”

23 de marzo de 2020

 

A 17 años del histórico plebiscito de la ciudad de Esquel donde se impuso el “NO a la megaminería”, compartimos una entrevista a Nina, una de las protagonistas de aquellas asambleas que hicieron frente a las grandes empresas internacionales. En estos diecisiete años la amenaza de las corporaciones megamineras siempre estuvo y los vecinos de Chubut saben que la pelea por el agua y el medio ambiente continúa.

 

Por ANRed

ANRed: ¿Cómo fue tu acercamiento a las asambleas vecinales contra la megaminería en la provincia?

Nina: Vine en el ‘99 y, luego de dos años de disfrutar el lugar y la libertad que no tenía en Buenos Aires, empezamos a ver las camionetas de la minera que estaban dando vuelta. Era la Yamana Gold y después la Barrick. Las colegas de la escuela y todo el mundo me decían que me anotara en la minera porque pagaban bien.

Un día en el Canal de televisión de Esquel, Marta Sahores y Silvia González Román, profesoras de bioquímica y bióloga de la universidad, mostraron en directo cómo iban a sacar el oro con una cafetera de filtro. El agua hirviendo que se echa representaba el agua cianurada que se le echaba al café que vendría a ser la roca molida y todo lo que quedaba abajo era agua con cianuro que la empresa iba a desechar arriba en la montaña, en un tajo del tamaño de cinco canchas de fútbol. El lugar además es sísmico, nieva y hay viento, lo que esparciría los metales pesados por todo el lugar.

Ese es el proyecto del cordón de Esquel, es una montaña que tiene tres picos que se ven desde el centro y ahí es donde iban a demoler. No podíamos permitir que demolieran esa montaña y comenzamos a juntarnos en asambleas de 600 o 700 personas en el centro, en un ejercicio asambleario divino porque aprendimos a escucharnos y que cada uno hable lo que tenía para decir. Armamos comisiones para organizarnos y empezamos a producir información, armamos una cartilla que se llamaba “vecinos informan a vecinos” y se la entregamos en mano a la gente para que se entere cómo iban a sacar el oro y las consecuencias de la megaminería y que en lo económico no significaría mucho para la provincia.

ANRed: Ése es un slogan de siempre, que la megaminería va a balancear las cuentas de la provincia…

Nina: Y que vamos a tener plata para gastar en lo que queramos y es mentira. No es una realidad que da trabajo a tanta gente y tampoco tendríamos el dinero para los sueldos que merecemos. Después de las asambleas, el 4 de diciembre del 2002, se iba a presentar la audiencia pública y nosotros les hicimos una marcha de cinco cuadras. Entonces quedamos en que todos los cuatro marchamos por la suspensión de la audiencia pública para demostrar que no hay licencia social. De ahí fuimos al concejo deliberante y presionamos a los concejales para que votaran una serie de ordenanzas, una de las cuales determinaba que en el ejido no se podía transitar más con sustancias tóxicas. Con eso ya teníamos el plebiscito y nos quedaba el mes de enero y febrero para hacer la campaña casa por casa y en el mes de marzo se votó.

Éramos alrededor de cien personas trabajando para informar a la gente de lo que se estaba haciendo. El plebiscito se ganó por el 81%. Ese año se presenta una ley en la legislatura para prohibir la megaminería que es la 5001, pero le dejaron un artículo que decía que a los 120 días tenían que reglamentar la zonificación y nunca lo hicieron. Nunca se lo dejamos porque hubo movilización.

ANRed: ¿Lo de la zonificación minera lo quieren retomar para modificar la 5001? Es uno de los recursos que se supone que quieren usar.

Nina: Esa es una de las posibilidades, porque todavía no se sabe lo que quieren hacer. El proyecto que tiene la zonificación es de terror porque es casi el 70% de la provincia, que nos quedaría como un queso gruyere porque hay que 300 o 500 cateos hechos para sacar plata, plomo, uranio, entre otros metales. Y después van a venir por el oro de Esquel.

Después de eso, en 2012, hicimos un foro de actividades productivas alternativo al que iba a realizar el gobierno, una radio comunitaria (radio Kalewche) consiguió fondos para pagarle los pasajes a personas que vinieron de todo el país, de Santiago del Estero con alcaparras, de Santa Fe con el reciclado de la basura, también el mercado de la estepa con lo que tiene que ver de la lana de Guanaco, entre otros proyectos productivos y sustentables. El gobierno no nos dio bolilla. Al gobierno no le interesan los proyectos productivos sustentables. En estos 17 años no se consideró ni un proyecto productivo, está proyectado el parque industrial pero no se activa y eso es lo más triste. El único proyecto que le interesa al gobierno es la megaminería.

La empresa Futaleufú, creada para dar electricidad a Aluar, que está en Puerto Madryn enfila las torres que salen de acá y en la meseta no bajaron una línea de electricidad para los pueblitos que están con generador de gasoil. Nunca le dieron bolilla a la meseta. A medida que pasan los días la gente va tomando confianza para expresar lo que sienten porque muchos tienen miedo, son lugares chiquitos y los tienen identificados.

En 2014 tuvimos la iniciativa de hacer una ley por iniciativa popular que prohíbe definitivamente la megaminería y las sustancias tóxicas, el uranio, el torio. Para eso la Constitución de Chubut dice que el pueblo puede presentar una ley por iniciativa popular con la firma del 3% del padrón, juntamos trece mil firmas que llevamos a la junta electoral. En la iniciativa estaban todas las sustancias tóxicas, pero no agregamos el petróleo para no entrar en conflicto con los petroleros. El último día de los seis meses de plazo, el 25 de noviembre de 2014, trataron el proyecto pero en vez de aprobar el texto del proyecto aprobaron todo lo contrario.

Los legisladores recibían mensajes de la minera, un fotógrafo le tomó la foto al momento en que un legislador recibía mensaje de la minera. Aprobaron entonces un proyecto que no tenía nada que ver con lo que nosotros habíamos presentado y que habilitaba la megaminería, no la prohibía. Escuchabas las argumentaciones de cada legislador y parecían que iban a ir a favor de la iniciativa y después votaron todos en contra. Los tres diputados de la cordillera votaron en contra, ¡el escrache que le hicimos a los tres diputados!. Fuimos a la casa de cada uno, una marcha de cinco cuadras, a la casa de cada uno de los tres diputados que era la ex esposa del ex intendente de acá Elba Huiluber Cisneros y Trota, a los tres los escrachamos.

Había gente en silla de ruedas en la marcha, no sabés lo que fue, la indignación que teníamos. Habíamos elegido este lugar para vivir, y no quería que lo cambiaran. Yo tengo un grupo de caminatas, y vamos por los senderos, los arroyitos y las flores silvestres. ¡Esto no lo pueden destruir! Porque aparte en la Hoya se dice que hay oro. Es la maldición de tener el recurso.

ANRed: ¿Como convencés a gente que sólo piensan en el dinero de esta belleza, y de lo importante de cuidarla? También está el tema del turismo, que es un montón de dinero que ingresa que van a dejar de ganar si están los proyectos mineros.

Nina: Si la minera se instala destruye las otras industrias, todas, no queda nada. No pueden coexistir, ese es el tema. Ellos muestran un video que Viviana Moreno, (una compañera de la asamblea) utiliza en sus charlas usando ese video de presentación del proyecto navidad, de la minera, y que dice que vamos a cuidar los pueblos originarios que vamos a cuidar el agua, que vamos a remediar cuando ya nos vayamos… y te muestran todo con pastito. ¡Es mentira! Lo de los pueblos originarios sobre todo porque trasladaron un cementerio mapuche de un lugar a otro porque estaba en el medio del proyecto , ¿qué cultura de los originarios van a respetar? Nada.

Fuente: https://www.anred.org/2020/03/23/chubut-el-unico-proyecto-que-le-interesa-al-gobierno-es-la-megamineria/

 

 Bloqueo de la lucha de clases

 

Comprobamos que el Partido Justicialista, después del terrorismo paraestatal y estatal desde el gobierno Perón-Perón, se homogeneizó a la derecha o sea en su carácter promotor del subdesarrollo de Argentina en acuerdo con el sistema mundo capitalista. Sobresalió al otro partido de estado, la Unión Cívica Radical, por su poder sindical y el simbólico, éste le fue fundamental para sus cambios camaleónicos ante la necesidad del poder económico e imperialista de legitimar su etapa de acumulación gran capitalista por expoliación tanto de los trabajadores y de los pueblos como de la naturaleza.

 

El gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández deja sin cuarentena tanto a la devastación como al envenenamiento a gran escala bajo la justificación que son actividades esenciales. Las promueve y subsidia de modo directo (como a las poderosas petroleras imperialistas) e indirecto, por ejemplo, el gratuito consumo de agua y energía que, a la vez, deja sin esos derechos básicos a las comunidades locales. En simultáneo a planificarlas y facilitar su ejecución, modela el amplio consenso antidemocrático y contrario al presente-futuro tanto de la vida como del trabajo en el país-continente.

Intercede en impedir reflexiones y discusiones ante la actual emergencia económica y sanitaria. En efecto, la pandemia y los proyectos postpandemia desde los poderes globales y locales nos interpelan, a los diversos pueblos de Argentina y el Abya Yala, a analizar cómo el sistema mirando en exclusivo por el PBI o el crecimiento competitivo en rentabilidad del gran capital nos condujo a la actual situación de impotencia frente al Covid-19 sobre todo por empobrecimiento mayoritario y desmantelamiento de la salud pública. Ya Rodolfo Walsh, en su carta a la junta militar, nos anticipó la miseria planificada que procuraba el contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales después de haber concretado el triunfo sobre la lucha de clases mediante desaparición forzada de dirigencias sociales y políticas de las izquierdas.

Todos los gobiernos constitucionales desde Alfonsín hasta hoy hicieron centro en el funcionamiento económico que estableció la dictadura genocida para la acelerada transnacionalización de Argentina. También modelaron el consenso para la gobernabilidad de la creciente desigualdad e injusticia social. Pero la democracia restringida entró en crisis de representación social y vino el kirchnerismo a recomponer la gobernabilidad del capitalismo local del mundializado. Desde agosto de 2019 Alberto Fernández se ha esforzado por la paz social mediante un pacto con las centrales de trabajadores y el plan de Argentina sin hambre que comparten el objetivo principal de conciliar las mayorías con las corporaciones expoliadoras.

En febrero de 2020 el gobierno comenzó a realizar foros multisectoriales con la oposición para combatir la "grieta" y resolver los problemas "micro" que tienen las provincias. Dentro de esta ruta emerge "Argentina Armónica" es el nombre del programa que encabeza el secretario de Relaciones Parlamentarias de la Nación, Fernando "Chino" Navarro.

 

En junio 2020 Gustavo Grobocopatel, Fernando Chino Navarro y Enrique Palmeyro presentan un documento titulado Una Argentina armónica como su tema medular es la agricultura industrial que prometen convertirla en capitalismo verde, la discusión de ambos abre una oportunidad para la tan imprescindible unión en diversidad de las luchas por justicia social y la ecológica mediante espacios en común a lo largo y ancho del país donde haya deliberación y toma de decisiones de cómo poner en práctica la soberanía alimentaria o la creación de otra sociedad hermanada en solidaridad con los pueblos originarios, en agroecología y por relaciones recíprocas de comunidades urbanas con las rurales.

 

El documento plantea hacer cambios centrados en atender necesidades humanas y un Estado regulador de los monopolios dando por sentado que los monopolios son compatibles con la democracia socioeconómica y política cultural. Habla de capitalismo verde que dialogue con la naturaleza pero sostiene: “Esta nueva modalidad de organización (sea que se denomine «capitalismo», «sustentabilismo» o de otro modo) requiere de renovados liderazgos y organizaciones transparentes, orientadas a satisfacer sus múltiples grupos de interés - clientes, proveedores, talentos, inversores, sociedad-, dispuestas a crear bienes públicos e interactuar con el sector publico construyendo una sociedad del siglo XXI. La sublimación de la relación publico/ privado está en esa búsqueda colectiva. El modo de organización de la producción y los servicios que surja requiere a trabajadores, con vocación de emprendedores, con el entusiasmo que los convierte en protagonistas comprometidos, dispuestos a aprender y transformarse. (…)Las oportunidades hay en la agroindustria. El PEA2020 indica que se pueden exportar US$ 30.000 millones por año más con el crecimiento de la agricultura, su transformación en productos industriales y las economías regionales. El PBI podría incrementarse un 100% en 10 años generando masiva creación de trabajo en el ecosistema con una regulación inteligente”. En suma, conserva la normalidad previa a la pandemia( cuya causa principal es el PEA 2020).

 

El Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial rige desde 2010(PEA2020) ha beneficiado a la concentración económico territorial de oligopolios que dominan al sistema global de agronegocios y donde es protagonista principal Gustavo Grobocopatel. El PEA2020 deforesta, desertifica, contamina los subsistemas vitales del planeta y a las poblaciones directa e indirectamente multiplicando muertes (por asesinatos y enfermedades). Lleva a cabo etnocidios y genocidios invisibilizados. También al expandirse los monocultivos de transgénicos se intensifica el uso de agrotóxicos y fertilizantes derivados del petróleo, el uso de las tierras para agrocombustibles y forraje en vez de destinarse a producción de los alimentos. Hay desempleo masivo al destruirse las economías regionales,  al desalojar a comunidades campesinas e indígenas que migran a malvivir en las villas miseria y por tecnología agroindustrial casi sin mano de obra. Profundiza la pobreza estructural, el hambre y la malnutrición.

 

Que ese proyecto gubernamental-empresario no mira hacia otro capitalismo, por cierto imposible en nuestra época, lo prueba que señala: "El crecimiento no se sostiene si no fortalecemos 3 patas: la exportación, la satisfacción de las necesidades internas y la inversión”. Como es habitual en la modelación de consenso a la acumulación gran capitalista que, para remate, se la considera "la" economía, hace referencia a las necesidades internas, incompatible con las otras dos patas, sólo para justificar la gran escala que por serlo es destructiva en extremo y el dominio de los oligopolios locales e imperialistas y subimperialistas. Por eso, oposición y oficialismo se ponen de acuerdo.

 

Pero bien pronto se plantea:

 

Vicentin y la deuda pública en discusión

 15 de junio de 2020

 

Por Julio C. Gambina (Rebelión)

El Estado capitalista gestionado por Macri facilitó créditos vía Banco de la Nación Argentina (BNA) por más de 18.000 millones de pesos al grupo Vicentin que, en diciembre 2019 con el cambio de gobierno, denunció “estrés financiero” ante deudas acumuladas en el país y en el exterior por más de 99.000 millones de pesos. Traducido en lenguaje sencillo, dificultades del grupo Vicentin para cancelar sus deudas, con bancos locales y extranjeros; con proveedores diversos, especialmente miles de productores que entregan su materia prima para la industrialización y exportación al Grupo; incluso accionistas y agencias de recaudación del Estado, como Aduana y DGI. La estafa empezaba a hacerse pública.

 

Lo que ocurrió es una cesación de pagos, que no escandaliza a los “privatistas”, tal y como se preocupan cuando es al revés, caso del Estado sustentando un default de su deuda con privados. La gran preocupación del poder económico es que el país no suspenda los pagos de deuda, mucho menos que la investigue. Por eso ejerce una fuerte presión para ceder y acordar con los acreedores, otorgarles los “endulzantes” que estos solicitan, aún con un gran costo que va en desmedro de insatisfechas necesidades sociales. Al contrario, si el default es privado, para los defensores del mercado, el Estado no debe inmiscuirse, salvo subsidiando, aun cuando un banco oficial haya sido una pieza imprescindible para garantizar la estafa de imposible cancelación. Es más, seguramente agregaran que, ante las dificultades de la entidad financiera, esta debería privatizarse por ineficiencia.

Más curioso aún resulta, cuando los empresarios explican que el tema que complicó la situación fueron las elecciones primarias que anticiparon un cambio de gobierno en la Argentina. Es insólito, pero eso sostienen, con lo que los responsables serían los votantes, que al no elegir lo que la empresa quería, se les dificultaron los negocios. ¿Acaso, de haber continuado Macri no habría habido problemas económicos en Vicentin? Claro, en el imaginario empresario se incluía la canilla financiera abierta de la banca pública y la fantasía del apoyo internacional, en similar situación que la esperada lluvia de inversiones por el macrismo que nunca llegó.

El argumento pone de manifiesto el carácter inescindible entre economía y política que siempre hemos sustentado, que para el caso en cuestión hace evidente el sentido del Estado capitalista al servicio del capital. Un Estado que gestiona créditos del mercado mundial para financiar el capitalismo local, a costa de la sociedad y que ahora negocia para pagar el préstamo del FMI y las inversiones especulativas de los Fondos de Inversión.

Resulta evidente que el default de Vicentin tiene un elevado costo para sus trabajadoras y trabajadores con incertidumbre sobre el presente y futuro cercano, para los pequeños y medianos proveedores de la firma, para la banca pública y las agencias de recaudación, que en la lógica del mercado debían esperar que alguna otra empresa (por las dimensiones de los negocios imaginamos extranjera) la absorba y luego, quizá, restablecer los negocios para atender las obligaciones. Son argumentos dentro de una lógica que imagina al mercado resolviendo todo por sí mismo. Claro que esa lógica de mercado incluyó la previa decisión estatal de prestarle al grupo empresario una gigantesca e impagable cifra que, por ahora, de no mediar intervención pública, tenía destino en la cuenta de pérdidas del BNA. Del mismo modo imaginan cumplir, sin investigar, con una deuda pública sospechada de ilegal, ilegitima y odiosa.

 

El anuncio oficial de expropiación genera debates sustantivos

A seis meses del estrés aducido por Vicentin y la convocatoria de acreedores, el Presidente de la Argentina anunció la “intervención” de la empresa por parte del poder ejecutivo, la “expropiación” por medio de una ley a discutir en el Congreso Nacional, y un nuevo rumbo en política productiva agraria orientado por la “soberanía alimentaria”. Se habilitó entonces un debate trascendente.

 

La respuesta del sector privado concentrado en empresas y cámaras empresarias fue inmediata y crítica, de desaprobación, con un rotundo no al “estatismo”, incluso desmereciendo la alusión al rumbo soberano de la producción agraria. Resulta interesante el desinterés del “sector privado” por criticar la estafa del grupo empresario, que incluye la evasión y elusión fiscal, muy bien estudiado por el grupo rosarino MATE[1], sin ninguna preocupación por la investigación de esas deudas. Queda pendiente aún la calificación del delito incurrido por los responsables de la gestión empresarial ante los entes de recaudación y las autoridades monetarias y del comercio exterior, e incluso de quienes favorecieron desde la banca pública los incobrables préstamos. ¿Quién y porqué se facilitó el endeudamiento desde el BNA y otros bancos oficiales? ¿Qué destino tuvieron los recursos? ¿Se orientaron esos fondos a la actividad específica de la empresa o se destinaron a otros fines? Son interrogantes similares que nos hacemos ante la estafa de la deuda pública y por eso impulsamos la auditoria de la deuda con participación popular, al tiempo que se demanda se suspendan los pagos.

Toda la argumentación del poder económico se concentra críticamente en la intervención estatal, que insistamos, excluye la previa al momento del financiamiento del BNA, el principal banco del sistema financiero local. Es una lógica de poder, sustentada con el aporte de medios de comunicación que actúan en la disputa del consenso social. Puede parecer ilógico que sectores sociales objetivamente perjudicados por el accionar delictivo empresarial actúen en sustento de las posiciones esgrimidas por el poder, sin embargo, es un resultado de la lucha ideológica que afirma un rumbo reaccionario en buena parte de la región y del mundo. No es menor el impacto ideológico de una subjetividad individualista y a contramano de la satisfacción social de necesidades, construida por casi medio siglo. A no sorprenderse por caceroleos a favor de la propiedad privada del núcleo concentrado del poder.

Desde el gobierno se insiste que se trata de “rescatar” la empresa, las fuentes de trabajo directas e indirectas, tanto como asegurar el papel de exportador y receptor de divisas. No queda claro entonces, como sostener el modelo productivo del agro-negocio de exportación al que se asocia la empresa con la propuesta de avanzar en el rumbo de la soberanía alimentaria. Esta última es una categoría sustentada por el movimiento campesino a fines del Siglo XX, en confrontación con el concepto de seguridad alimentaria, que remite a la posibilidad de atender la alimentación de la población sin discutir el modelo productivo. Por el contrario, la soberanía alimentaria sustenta un debate relativo a qué producir, cómo producir, distribuir e incluso que tipo de consumo es necesario estimular. Con la seguridad alimentaria no hay problema en un destino mayoritario de exportación de la producción, ni en la subordinación a la lógica de las trasnacionales que definen el paquete tecnológico. Tampoco preocupa el despoblamiento de las zonas rurales o su contaminación vía fumigaciones o difusión de químicos diversos. El privilegio pasa por el rinde y la ganancia, por encima de la salud y el deterioro del suelo, las aguas o el medio ambiente.

 

Por eso aludimos a la importancia del debate sobre la soberanía alimentaria y el cambio del modelo del agro-negocio. No debe extrañar la estafa empresaria en una lógica de mercado con el Estado a su servicio. ¿Es posible cambiar el modelo productivo y el Estado? Desde luego, lo que supone acudir a objetivos de transformación de las formas de organización de la producción y las relaciones socioeconómicas, base de sustentación del objetivo por la soberanía alimentaria. Se sepa o no, la categoría es antagónica con la lógica del orden capitalista, por lo que en sí misma la propuesta solo funcionará si existe la decisión de confrontar con el poder e iniciar un proceso de transición hacia otra lógica de organización social de la economía.

 

Ese es el debate que se habilitó en estas horas y que anima la discusión por el presente y el futuro. No es solo el tratamiento de qué hacer con la deuda de una empresa, o si se quiere con la deuda pública, sino de identificar qué tipo de Estado y de Sociedad es la que se pretende construir.

Nota:

[1] Cómo funciona la compleja operatoria con la que muchas grandes agroexportadoras evitan el pago de impuestos en el país. Entrevista a Sergio Arelovich, docente de la Universidad Nacional de Rosario, asesor de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso y experto en seguimiento de mecanismos de triangulación. Infobae del 2/05/2020, en: https://www.infobae.com/economia/2020/03/02/como-funciona-la-compleja-operatoria-con-la-que-muchas-grandes-agroexportadoras-evitan-el-pago-de-impuestos-en-el-pais/ (consultado el 13/06/2020)

Julio C. Gambina. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP.

Fuente: https://rebelion.org/vicentin-y-la-deuda-publica-en-discusion/

 

 

Estamos, sin embargo, desviados de discutir qué Estado y sociedad se pretende construir. Porque:                                           

 

 

a) Hay creencia en el gobierno del PJ, fetichización del Estado y concepción compatible con el sistema mundo capitalista. En efecto, Carlos del Frade manifiesta:“Estamos discutiendo sistema financiero, sistema exportador, y como dijo el presidente de la Nación en forma indirecta, la soberanía alimentaria. Trece agroexportadoras se quedan con lo que produce la Argentina. El negocio de la agroexportación es la principal arteria que alimenta el corazón de la economía argentina. Diez de esas trece son extranjeras. Si perdemos Vicentin, que es la primera, perdemos cualquier tipo de participación estatal para defender la riqueza nacional”.

“La intervención es fundamental para sacarnos de encima a los corruptos de Vicentin y del Estado”

Desde Santa Fe, Carlos del Frade, diputado provincial que integra la comisión investigadora del Caso Vicentin, aborda los detalles del seguimiento al dinero de una empresa que también le debe a la provincia. “Tuvo muchísima ganancia y muchísima deuda, algo no cierra”, afirma.

Redacción Canal Abierto | “Estamos intentando reconstruir la línea de tiempo de las actividades de Vicentin de los últimos tres años, porque hay un misterio insondable que debe tener respuesta para la Argentina”, dice Carlos Del Frade, diputado provincial por Santa Fe, periodista y miembro de la Comisión de Investigación y Seguimiento del Caso Vicentin que recientemente ha elaborado un informe.

En ella, según el legislador, están siguiendo la ruta de las finanzas de la empresa que no parecen tener sentido. (…)

 

¿Una causa popular?

El martes, luego de que el Gobierno anunciase la intervención de la empresa, la televisión nacional difundió imágenes de Avellaneda, Santa Fe, donde algunos ciudadanos se manifestaban en apoyo a la cerealera, que tiene allí una planta.

Sobre el tema, el diputado es categórico: “El patrimonio personal de la familia Vicentin duplica lo que le debe al Banco Nación. Si pusieran algo de esa plata, no habría ninguna discusión en la Argentina. Pero como la quieran toda para ellos, hacen que la gente salga supuestamente a defender la identidad social y cultural que representa Vicentin por sus 90 años de historia en Reconquista y Avellaneda”.

“Creo en la gente que de buena fe sale a defender a Vicentin, pero mucha de esa gente son empleados municipales de una intendencia como la del señor (Dionisio) Scarpin, radicales asociados con el PRO, que sale a decir que el Estado le viene a robar Vicentin a la comunidad de Avellaneda. Fenomenal mentira, perversa mentira”, concluye.

Pública no estatal

En un documento firmado por distintos referentes de la política, la academia, el campo, el sindicalismo y las organizaciones sociales, difundido el 1 de junio, se sostenía la necesidad de declarar a Vicentin empresa pública no estatal. Entre los firmantes, estuvo Del Frade.

“Saludamos la intervención, la defensa de los puestos laborales, poder darles a los productores del campo santafecino la posibilidad de recuperar tanto la soja que le dieron a Vicentin como la plata que Vicentin nunca les dio. La intervención es fundamental para garantizar la investigación, sacarnos de encima a los corruptos del Estado y de la empresa. En el Congreso, con las formas que podamos, vamos a instalar esta idea de una empresa pública no estatal, mixta, con participación del Estado pero también con trabajadores, productores y cooperativas. Algo nuevo para que tengamos un resultado nuevo, es decir que funcione bien”, detalla.

Y finaliza: “Estamos discutiendo sistema financiero, sistema exportador, y como dijo el presidente de la Nación en forma indirecta, la soberanía alimentaria. Trece agroexportadoras se quedan con lo que produce la Argentina. El negocio de la agroexportación es la principal arteria que alimenta el corazón de la economía argentina. Diez de esas trece son extranjeras. Si perdemos Vicentin, que es la primera, perdemos cualquier tipo de participación estatal para defender la riqueza nacional”.

Entrevistadora: Gladys Stagno

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2020/06/15/argentina-observatorio-gremial-hay-un-experimento-colectivo-de-los-empleadores-sobre-el-teletrabajo-la-ley-micaela-en-las-organizaciones-gremiales/

 

b) Hay anacronismo en avizorar cómo adueñarse del gobierno sobre el destino común y cómo construirlo. Reflexionemos sobre opiniones que miran por la coexistencia con el sistema global de agronegocios sólo que regulada por el Estado local del sistema mundial capitalista, el protagonismo popular reducido a presionar para lo reivindicativo (no estructural) y el olvidar e ignorar cómo los gobiernos del Partido Justicialista fueron (y siguen siéndolo) hacedores fundamentales de la invasión 'democrática' no sólo del sistema de soja transgénica y su expansión(afianzada con PEA 2010-2020) sino también de la ocupación económica territorial de todos los otros extractivismos. Por tanto, desconocen que la «soberanía alimentaria» es una creación de comunidades autónomas del Estado por confrontar con el Capital que las subsume en su lógica mercantil y excluyente. Miran, según título de la nota: Vicentin: expropiar y reconvertir para la Soberanía Alimentaria, por reestructurar un complejo local del sistema global de agronegocios. En vez de procurar o colaborar en que haya unión de todas las luchas por justicias social y ambiental por entretejer reciprocidades entre las comunidades de territorios y trabajos en el país-continente. Nos descalifican a quienes disentimos con sus proyectos y que consideramos los impuestos a los “super-ricos” o el Ingreso Universal Ciudadano como paliativos de breve duración positiva por la gravedad de la emergencia ecosocial y de la crisis civilizatoria en que la humanidad se halla por el capitalismo.

 

De Vicentin: expropiar y reconvertir para la Soberanía Alimentaria extraemos que:

 

Para Tamara Perelmuter, politóloga e investigadora del IEALC, con Vicentin se ponen en evidencia 3 elementos clave“El primero es la concentración que tiene nuestro modelo productivo en general, y la comercialización de granos en particular: sólo 10 empresas controlan el 93% de las exportaciones. Vicentin representa el 10% de ese total de la cadena productiva asociada a los granos”. En ese sentido “la expropiación permite tener en manos públicas una empresa testigo que haga de guía, de control de precios, y que a partir de eso se empiece a desentramar esta lógica de profunda concentración.” El segundo debate importante es el Rol del Estado“en este caso asociado al lugar del Estado en el modelo productivo y la producción de alimentos. Si bien una no podría decir que Vicentin es ´una empresa productora de alimentos´ aunque sí produzca algunas cosas (su función más importante es la expropiación de granos) la situación nos permite dar ese debate: La necesidad de que el Estado intervenga de manera activa en la producción de alimentos, sabiendo que se trata de un derecho humano que no puede estar regido por la lógica del mercado.”

Y el tercer elemento es la Soberanía Alimentaria que entró en escena con las palabras del presidente cuando anunció la intervención “pero que es un concepto fuertemente enraizado en las luchas campesinas e indígenas; que nace como forma de disputar con la formulación de Seguridad Alimentaria y lo que estaba haciendo el neoliberalismo en el agro y los territorios”.

 

Para Nahuel Levaggi, que desde la coordinación nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) pasó a ocupar hoy la Presidencia del Mercado Central de Buenos Aires, señala: “Lo de Vicentin aporta a la discusión de fondo. Tenemos que entender que sin control de la exportación de granos, sin intervención de los sectores populares ejerciendo presión sobre los estados y gobiernos para que intervengan, sin esa presión por sobre el mercado privado, no hay posible desarrollo de la Soberanía Alimentaria para los pueblos. Hay que salir del cliché de que SA es solamente ´planto mi lechuga en el fondo de mi casa´”.

 

Para Marcos Filardi integra con Miryam la CaLiSA de Nutrición UBA; para él “la SA es un paradigma antitético, contrapuesto y superador del modelo agroindustrial dominante.”

Desde ese antagonismo pregunta “¿Puede Vicentín continuar funcionando como funcionaba hasta ahora y decir que eso es compatible con la SA? Claramente que no. Para que efectivamente Vicentín se convierta en una empresa pública al servicio de la SA es necesario todo un plan de reingeniería de negocios de ese grupo económico. Si Vicentín continúa moliendo soja transgénica con destino a la exportación, es continuar, reproducir, profundizar y legitimar el modelo agroindustrial dominante. Ahora es totalmente distinto si se destina toda esa infraestructura a abastecer al mercado interno de alimentos sanos, seguros y soberanos. Si prioriza la compra pública de alimentos a la agricultura familiar, campesina e indígena; si pone sus instalaciones de logística, distribución y comercialización al servicio de la economía social y popular; si utiliza su infraestructura para producir harinas y cereales para el mercado interno que podrían no sólo abaratar los precios internos desacoplándolos de los precios internacionales, sino también garantizar el abastecimiento de todo lo que el Estado en sí mismo compra para abastecer hospitales, escuelas y comedores. O sea, la obligación primaria del Estado que es la realización del derecho humano a la alimentación adecuada de todas y todos”.

En consecuencia, la «reforma agraria integral» no sólo necesita de una contrahegemonía cultural e ideológica en y a la izquierda que asuma análisis de la realidad de Argentina y el mundo desde esquemas conceptuales en constante diálogo con los acontecimientos contemporáneos, sino también generalizar la cosmovisión indígena de construir o recuperar territorios comunales y solidarios como sucede en la Madre Tierra. Hoy urge incorporarnos a la lucha de los pueblos originarios. Veamos porqué confrontar con el sistema mundo capitalista y sus locales que están arrasando la Amazonía y El Impenetrable.

Entrevistas

“Si se destruye otro 5% de la Amazonia, se producirá un proceso de sabanización irreversible” – Leonardo Melgarejo

9 septiembre, 2019

 

Por Huerquen  

¿Lo que pasa en la Amazonía le pasa “al Brasil”? ¿Quién encendió los fuegos que amenazan transformarnos en desierto? ¿Qué narrativas los alimentaron? ¿Cuáles nos empujan a la lucha por apagarlos? ¿Qué sostiene la indiferencia de millones y el cinismo de las falsas opciones? ¿Cómo es un mundo sin el Amazonas? ¿Qué queda de nosotros sin ella?

Decíamos que el fuego en la Amazonía es el espejo donde la humanidad observa atónita el horror en que se ha convertido.

Desandar este camino no es fácil, pero habemos millones en todo el mundo andando la noche para encontrar el día. A la desesperación de los pueblos originarios que lloran la destrucción de la floresta de la que son parte, y que también nos desespera, sumamos preguntas y la voluntad de unir un camino con otro para que todo sea distinto. La luz del fuego amazónico también alumbra, y en estos caminos descubrimos la necesidad imperiosa de lograr una mirada regional sobre los desafíos que enfrentamos los pueblos de NuestrAmérica saqueada. Por eso también nos vamos encontrando con quienes andan otras tierras y hablan lo mismo aunque suenen distinto: en portuñol conversamos con Leonardo Melgarejo de Brasil, y nos entendimos bárbaro.

Huerquen: Leonardo ¿Cómo te gustaría presentarte? ¿A qué te dedicas y de qué espacios participas?

Soy Leonardo Melgarejo, ingeniero agrónomo, MSc en Economía Rural y Dr en Ingeniería de Producción. Soy miembro fundador del Movimiento de Ciencia Ciudadana y UCCSNAL(Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina), colaborador de la Campaña Permanente contra los Agrotóxicos y por la Vida. Actualmente, vicepresidente regional del sur de la Asociación Brasileña de Agroecología y Coordinador Adjunto del Foro Gaúcho para Combatir los Plaguicidas. Fuí representante del Ministerio de Desarrollo Agrario (extinguido después del golpe de 2016) en la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBIO) durante 6 años.

Hqn: ¿Qué pasó y qué está pasando ahora en la Amazonía?

LM: Las tasas de deforestación y quema han crecido de manera alarmante. Esto es en respuesta a señales del gobierno federal; por ejemplo, consideren las siguientes medidas del presidente Bolsonaro: Intenta extinguir el Ministerio de Medio Ambiente (MMA), explorar minerales en tierras indígenas y pasar la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA). Transfiere el Servicio Forestal Brasileño del MMA al MAPA. Recorta el 50% del presupuesto de PREVFOGO; no tiene en cuenta las alertas del sistema de vigilancia que informan dónde están los fuegos y recorta 187 millones de reales del MMA. Reduce en un 34% las evaluaciones ambientales.

Junto a esto Bolsonaro ha declarado cosas como “Dejemos que los empresarios trabajen“, “el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales (IBAMA) es una industria de multas“, “La protección ambiental estorba“, “cada reserva indígena tiene riquezas debajo de ella. Tenemos que terminar con esto”; “Solo hay un pueblo brasileño, ni una pulgada más para los indígenas”; “El discurso ambiental es una forma de introducir el comunismo” o “el calentamiento global es una invención marxista”.

 

La deforestación en junio de 2019 creció un 88% en comparación con junio de 2018; y en julio de 2019, la deforestación creció 278% en comparación con julio de 2018.

Alemania y Noruega suspendieron las contribuciones al Fondo del Amazonas (3,4 mil millones de reales) y Bolsonaro declaró que “Brasil no necesita este dinero“, “Brasil tiene mucho qué enseñar al mundo sobre el tema ambiental“, y que sería mejor que “Francia ayude a reforestar Alemania”.

La Policía Federal informó que los ganaderos estaban programando para el 10 de agosto el “Día del Fuego”, pero el gobierno no tomó medidas, y ocurrió la catástrofe que conocemos y preocupa al mundo, con humo cubriendo el cielo hasta el sur de América Latina.

Se trata de un verdadero ecocidio, que tendrá un impacto en el futuro de Brasil, con perjuicios reales para el planeta.

 

Hqn : ¿Por qué la Amazonía es tan importante para todos, dentro y fuera del Brasil?

LM: Por muchas razones. Las riquezas biológicas que existen allí son todavía desconocidas y pueden traer respuestas para los grandes dramas de la salud humana y del medio ambiente. Las bondades de esos bosques exceden lo que sucede en el territorio donde se encuentran. Los estudios realizados por Carlos Nobre delInstituto de Investigación Espacial muestran que el bosque exuda sustancias que actúan como aglutinantes de moléculas de vapor resultantes de la evaporación del agua del mar, causando lluvia. Este proceso de agrutinamiento es tan fabuloso que las nubes producidas por el bosque corren hacia al sur, irrigando esa zona verde que se extiende desde el centro-oeste de Brasil, al sur de América. Observando el mapa del planeta puede verse que esa área verde es única, porque en esa latitud están los grandes desiertos de Atacama, el Namibia y Australia. Llegamos a la conclusión de que los llamados “ríos aéreos“, producidos por Amazonia evitan que la zona fértil más productiva en América Latina se convierta en un desierto. Por lo tanto, es de sumo interés de argentinos, uruguayos, paraguayos, e incluso de las transnacionales, que se termine la devastación de la Amazonia. Esto significa que todos deben unirse en defensa de la selva, de los pueblos indígenas, del bioma amazónico, para controlar los impulsos ecocidas de este gobierno.

Se estima que si se destruye otro 5% de la Amazonía, de desencadenará un proceso irreversible de “sabanización” en el territorio con el cese de ese increíble bombeo de agua hacia el sur.

Así que si el resto del mundo está preocupado por los incendios, por el calentamiento global, para nosotros en América Latina el drama incluye los desastres relacionados con el hambre, la sed, y crisis económicas sin precedentes y sin posibilidad de retorno.

Hqn: ¿Podrías desarrollar con más precisión la relación entre el fuego en el Amazonas y la expansión de la frontera extractiva?

LM: Existe una relación directa entre el avance del agronegocio extractiva, en sus diversas dimensiones, y los incendios. En un primer momento esto implica la retirada de los pueblos y las personas que viven allí. Los registros de homicidios siguen la línea de la deforestación, que comienza con la extracción irregular de los bosques nobles, como los cedros, ipês y mognosm, sigue con la tala del monte restante, y luego la quema. Algunos se benefician de las ventas de carbón, pero en la mayoría de los casos el objetivo es “limpiar” rápidamente el área para la implantación de zonas de pastoreo.

Se estima que alrededor del 70% de las áreas deforestadas están ocupadas por granjas ganaderas. La quema no solo elimina el bosque, también destruye la fauna responsable de su propagación y también destruye el banco de semillas residuales del suelo, impidiendo la regeneración de los bosques originales. Después de la cría de ganado, los espacios pasan a ser codiciados por productores de soja y eucalipto, que utilizan grandes volúmenes de agrotóxicos, contaminando el suelo y las aguas. Cuando se agotan los suelos, se abre el tiempo para la exploración del subsuelo, el período de avance de las compañías mineras.

En otras palabras, la expulsión de las personas que viven en la selva, seguido por el desmonte y la quema, son partes de un proceso de destrucción que sigue etapas lógicamente concatenadas que avanzan hacia un punto de no retorno; que no podrá ser revertido por la acción de los ambientalistas, los pueblos originarios, e incluso, tal vez, de los próximos gobiernos de Brasil.

Y esto cuenta con el apoyo y el aliento del gobierno actual, que está sordo a los gritos del pueblo brasileño, lo cual exige manifestaciones internacionales en defensa de la vida.

 

Hqn: En términos de Derechos Humanos ¿cuál es la situación de las comunidades que habitan esos territorios, campesinas u originarias?

LM: En Brasil los derechos humanos valen menos que los derechos de propiedad y la tenencia forzada. Las comunidades indígenas y tradicionales están atrapadas, rodeadas de formas de explotación del territorio que inviabiliza sus prácticas y culturas tradicionales.

El uso excesivo de agrotóxicos, agravado por la pulverización aérea, contamina el aire, el suelo y el agua. Nuevas enfermedades surgen en forma epidémica, exigiendo tratamientos específicos cuyos recursos no están disponibles, lo que induce a negocios relacionados con la venta de recursos naturales y la migración de las comunidades.

El proceso de instalación de plantas hidroeléctricas en áreas indígenas y reservas ambientales también induce el avance de la economía depredadora sobre los territorios. Esta situación se suma a otras que alimentan conflictos internos, donde parte de los habitantes proponen vender sus derechos y riqueza, mientras que otros proponen resistir, lo que destruye a las comunidades. La cooptación y la muerte de los líderes sigue el camino de la deforestación. Datos similares ocurren en otras regiones de América, donde la ganadería, la soja y los eucaliptos avanzan sobre áreas de cobertura natural con una lógica similar, donde el apoyo del gobierno favorece prácticas y negocios que violan los derechos humanos.

 

Hqn: ¿Qué es la “bancada ruralista” y cómo influye ese sector en las políticas públicas?

LM: Se llama Bancada Ruralista al grupo de parlamentarios que defienden los intereses de los agronegocios, en todas sus dimensiones. Este grupo trabaja, en la Cámara y el Senado, en conjunto con las llamadas Bancada de la Bala, que aboga por la liberación de armas de fuego para el uso de la población, y la Bancada de la Bíblia, que reúne a las nuevas iglesias pentecostales, que se oponen a las religiones tradicionales, en particular a las de origen africano y relacionadas con las culturas indígenas. Rechazan la teología de la liberación en su conjunto, considerando inclusive que el Papa Francisco no debe ser escuchado porque tendría tendencias “comunistas”.

Con este sesgo, la Bancada Ruralista domina ministerios clave (como Agricultura y Salud), y ha estado actuando de manera decisiva para devolver a Brasil al estado de colonia exportadora de productos básicos, como la soja, la caña de azúcar, pasta celulosa, la carne y minerales.

Para este grupo, que domina el gobierno de Bolsonaro y actúa de forma servil a los intereses de las grandes empresas transnacionales, la cuestión ambiental “estorba los negocios”. En este sentido, los instrumentos estatales están siendo (o ya fueron) desmantelados. Todos los defensores de estas cuestiones, como indígenas, ambientalistas, los líderes de pueblos y comunidades tradicionales, son tratados como enemigos a ser acallados, apartados, y en última instancia, al considerar las muertes de lahermana Dorothy y líderes indígenas, tal vez incluso eliminadas.

Para ello, además de la fuerza bruta y los incendios, vienen siendo usados los poderes constitucionales, ejecutivo, legislativo y Judicial, así como la policía y el ejército; que se muestran como eficientes colaboradores o dejan el terreno para el accionar de milicias, mientras que la “ley antiterrotista” apunta a las organizaciones sociales y amenazan a sus líderes.

 

Hqn: Alrededor del fuego en el Amazonía, se han actualizado narrativas de corte “nacionalista” sobre la soberanía del Brasil para decidir lo que sucede allí, y se replanteó el viejo discurso de “gobernanza” por la importancia regional y mundial de los servicios ambientales que la selva amazónica presta. ¿Qué opinión te merece este debate?

LM: Esto no es algo serio. Ni el Amazonas será ocupado militarmente desde el extranjero, ni el gobierno (aunque lo sugiera) lo cree. Este gobierno está entregando el petróleo, permitiendo a los extranjeros comprar tierras en cantidades increíbles. Por ejemplo, aunque las personas tienen límites individuales de propiedad, en el total cada municipio puede haber desnacionalizado hasta un 25% y su área física.

¿Qué nacionalismo sería este? …el de un gobierno que permite la privatización e internacionalización de todos los recursos estatales fundamentales para el desarrollo nacional; y que explícitamente favorece los intereses de Estados Unidos por sobre los del pueblo brasilero.

 

Hqn: Contanos ¿qué iniciativas se vienen desarrollando desde las organizaciones del campo popular en relación a los incendios en el Amazonas?

LM: Algunas comunidades afirman que van luchar porque el clima es la guerra y la vida de sus pueblos está en juego. Otros apuestan por la solidaridad internacional y la conciencia de la población brasileña, así como por el despertar del nacionalismo que parece inactivo entre los oficiales del ejército. Todos creen que lo impensable ya está sucediendo y que esto no puede ir más allá. Sin embargo, todos sabemos que los límites de lo imposible, impuestos por la lógica y la ética, vienen siendo desafiados y superados semanalmente por este gobierno. Por esta razón, está creciendo un esfuerzo de aglutinamiento interno, que tiende a unir a todos los sectores, en defensa de un proyecto nacional. (…)Fuente: http://huerquen.com.ar/si-se-destruye-otro-5-de-la-amazonia-se-producira-un-proceso-de-savanizacion-irreversible-leonardo-melgarejo/

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ENTREVISTAS

Estancia La Fidelidad: “Están en peligro de desmonte 8.000 hectáreas del monte mejor conservado del Impenetrable”

6 abril, 2020

Por Huerquen  

 

En plena cuarentena a nivel nacional, el desmonte no cesa. Esta vez le tocó a uno de los bosques más conservados de todo el ecosistema del Gran Chaco. El contexto de excepción por el coronavirus dilata una respuesta oficial ante la denuncia de desmonte sobre una superficie de8.000 hectáreas en la Estancia La Fidelidad. Sobre lo que pasa allí conversamos con Nora Giménez, abogada, asesora legal e integrante deConciencia Solidaria ONG Al Cuidado del Medio Ambiente, Equilibrio Ecológico y Los Derechos Humanos; y el físico Riccardo Tiddi, perteneciente al colectivo Somos Monte Chaco, especializado en la etnohistoria del lugar y en el monitoreo de bosques a través de imágenes satelitales.

 

Hqn: ¿En general cuál es la situación de desmontes de la Región del Gran Chaco?

Riccardo Tiddi: La situación de los desmontes en la región del Gran Chaco la venimos denunciando y los números son bastante escalofriantes. Gran Chaco es el segundo bosque más grande de Sudamérica después de Amazonía en términos de masa boscosa; está en Bolivia, Paraguay y Argentina. Dicho esto, uno de los números que siempre utilizo vienen de una investigación hecha por relevamiento de imágenes satelitales que están en el sitio MapBiomasChaco. Ahí tienen datos de los últimos 7 años y se han perdido 4.000.000 de hectáreas, lo que equivale a desmontar 2.000 hectáreas por díaEs como que cada día la Ciudad de Resistencia sea tirada abajo por topadoras, 2.000 manzanas diarias. La mayoría del desmonte en los últimos años se ha dado en el Chaco paraguayo, pero no quita que en Argentina, en las provincias del norte (Formosa, Chaco, Salta y Santiago del Estero), sean las que más desmontan. En la provincia de Chaco se desmontaron en los últimos 10 años (desde que existe la ley de bosques) unas 42.000 hectáreas como promedio. Hubo años que se desmontó mucho más que otros, y se llegó a desmontar 110.000 de hectáreas en un solo año. El año pasado, después de tantos quilombos que hemos hecho como Somos Monte, la tasa de desmonte bajó y fue la mitad de año anterior.

La ley de bosques estipula áreas color verde, amarillo y rojo en relación a la conservación y el desmonte. Uno se pregunta si hay o no efectivamente diferencia entre el verde, amarillo y rojo, como la Ley de Bosques supone. En Chaco, el desmonte se concentra un 40% en áreas amarillas. Luciano Olivares, Subsecretario de Desarrollo Forestal del Mtrio de Producción del Chaco, te dice que son hectáreas “silvopastoriles” y con ese criterio te dejan 30 árboles por hectárea o ni eso. En verdad no son silvopastoriles y lo dijo la Dirección de Bosques Nacional varias veces. Todos los datos científicos y los relevamientos hechos que demuestran que están desmontando.

Hqn: En Chaco y Formosa es conocida La Fidelidad por su importancia histórica como cabecera del desarrollo comercial de la región a través de la navegación a vapor en el Río Bermejo… Sin embargo, para entender mejor de qué estamos hablando ¿Qué es la Estancia la Fidelidad?

Nora Giménez: La Fidelidad es una Estancia de 250.000 hectáreas; 150.000 en el Chaco y aproximadamente 110.000 en Formosa. Siempre hubo proyectos originados en ambas provincias para proteger el lugar. En el 2003 Parques Nacionales acordó con el Gobernador del Chaco, Ángel Rozas, la cesión de 500 hectáreas de la Laguna El Palmar para convertirla en Reserva Natural Silvestre y luego declararla Parque Nacional. En aquel entonces se prometió mandar a la Legislatura provincial un proyecto de ley que declare a la parte chaqueña de La Fidelidad “de Utilidad Pública sujeta a expropiación” con el objetivo de declararla Parque Nacional. Pero nada se hizo con la provincia de Formosa.

El conflicto con el Gobierno de la Provincia del Chaco se agudiza cuando mueren, asesinados, Manuel Roseo y su cuñada, propietarios de la Estancia La FIdelidad. Los herederos inician un juicio pidiendo se declare la inconstitucionalidad de las leyes que declaran de utilidad pública y sujeta a expropiación las 150.000 has en las que están incluidas las 20.000 correspondientes a la Organización Qom Meguesoxochi. Esta demanda se definió en la Corte Suprema de Justicia de la Nación que confirmó la constitucionalidad de la expropiación. En el año 2014 y antes de consolidarse judicialmente la cuestión de la inconstitucionalidad de la expropiación, se aceptó la cesión de dominio y jurisdicción, y se convirtió en parque nacional el 22 de octubre con la sanción de la ley Nº 26.996, votada por unanimidad en ambas cámaras del Congreso de la Nación y promulgada el 30 de octubre por Decreto Nº 2008/2014.

qn: ¿Y qué sucedió concretamente ahora?

Riccardo Tiddi: Pasó que empezaron a desmontar, se empezaron a ver unas picadas adentro de La Fidelidad, del lado de Formosa. Las picadas que se trazan cuando se delinean los campos que después serán desmontados, normalmente se hace así en agricultura. Recordemos una cosa: la Fidelidad era una estancia que ya en los años 90 los naturalistas argentinos habían identificado como uno de los lugares prioritarios a conservar ¿por qué? Por su extensión y el hecho de que se había intervenido poco; no había sufrido una gran explotación forestal ni había sido convertida alguna vez en campo agrícola, es refugio de muchas especies en riesgo de extinción que en otros lugares del Chaco, afuera de la Estancia, no encontrás más.

En la ciudad no se dan tanto cuenta, no se percibe, pero cuando vos viajas por El Impenetrable, entrás en la estancia, la bajás con un kayak, como he tenido la suerte de hacer, y te das cuenta que a los 5 km de entrar en La Fidelidad empiezan a aparecer animales que te volvés loco si los ves ¿entendés? Porque es imposible hoy ver un tapir en un paraje cualquiera del impenetrable, no existen más por la presión antrópica que ejercemos, no sólo de humanos, si no de vacas o perros, de las actividades, de los ruidos que hacemos en el monte etc. espantan a estos animales. Decimos “espantar” en el caso más idílico; la mayoría de las veces los cazamos, ya sea para comerlos, o porque son competencia de las actividades productivas o porque pensamos que lo son. Lo mismo vale para pumas, yaguaretés, osos hormigueros… Ves algunos animales que en el resto del impenetrable se extinguieron completamente, ni hablar del resto de la Argentina.

Todo esto hace de esta estancia una joya desde el punto de vista de la conservación de biodiversidad. Justamente porque había sido un cuadrado gigante encerrado y que nadie tocó, entonces naturalmente se transformó en una especie de “hospital” de todos los animales que se estaban extinguiendo.

Por eso el desmonte hoy en día de unas 8.000 hectáreas en La Fidelidad en Formosa, a mí me calienta la sangre porque sé lo que es y sé lo que vale. No estamos hablando de cualquier “campito” cerca de Formosa capital donde vos sacrificas (con el dolor que ya implica eso) 8.000 hectáreas de bosque nomás. Estamos hablando del mejor bosque, con un estado de conservación más alto en todo lo que queda del Impenetrable ¿entendés? Entonces, ¡pucha! no es joda, estamos perdiendo algo muy, muy valioso.

La picada la estaban abriendo justo en estos días, por eso hubo tanto revuelo, son unos 40 km de picada las que se han abierto hasta ahora, y abarcarían esta región de 7.000 u 8.000 hectáreas. Como ya hemos dicho, esto aparentemente es legal, en el sentido de que es “zona verde”. Habría que preguntarse cómo, ocon qué base se justifica que, en un lugar tan importante, teniendo alrededor toda la zona de rojo que implica máxima protección, justo este corazón, esta parte de tierra la hayan “pintado” de verde. Esto y otras cosas que tienen que ver con el ordenamiento territorial de Formosa que es un desastre, es una vergüenza.

Hqn: ¿Qué respuesta han recibido a raíz de la denuncia?

Nora Giménez: La respuesta “semioficial” es que todo está parado porque están en “receso administrativo” y no corren los plazos del pedido de informe presentado. Entonces, simplemente, no hubo respuesta oficial.

Hqn: ¿Por qué es importante proteger los montes de la región?

Riccardo Tiddi: Porqué son importantes. Hay quien lo ve desde un punto vista económico, entonces le son importantes por los servicios que brindan; porque son los que purifican el aire, son los que hacen que el clima sea más amigable, son los que nos permiten tener el agua y en realidad son muchos los bosques que protegen las cuencas de agua de la región. Hay otros determinantes que son importantes, porque son reservorios de biodiversidad; porque brindan armonía al espíritu. Otros te dirán que tiene importancia cultural enorme, porque son la casa, el supermercado y la farmacia de todos los pueblos que siempre estuvieron en el Chaco.

Cada hectárea que se desmonta genera 140 toneladas de CO2 en la atmósfera, esto significa que con 10.000 hectáreas desmostadas se libera 1 millón y medio de toneladas de carbono a la atmósfera.

El otro día leía el comentario que me había dicho este imbécil que fue ex director de bosques, que se llama Miguel López, que dijo que un campo de trigo o un campo de maíz fija más carbono que un bosque. A esta gente deberían sacarle el título y volverlos a hacerlo estudiar a la escuela secundaria o tal vez a la primaria, sinceramente.

Hqn: De un lado está Chaco con el Parque El Impenetrable que comunidades de la zona de Miraflores denuncian por no respetar el Convenio 169 de la OIT con rango constitucional, ¿Qué sucede del lado de Formosa?

Nora Giménez: En el Chaco, durante la gestión de Rozas (gobernador entre 1995-1999 y 1999-2003) se consigue que la Cámara de Diputados sancione una Ley de Bosques sin consultar a las comunidades originarias, en violación total a Convenios Internacionales, específicamente el 169 de la OIT que establece la consulta libre, previa e informada en cuestiones ambientales, y que justamente en este tipo de cuestiones nunca se respetó. Es un procedimiento administrativo largo, y los gobiernos están siempre apurados en sortear este obstáculo que puede durar toda una gestión.

Es innegable que todas esas acciones, fuentes de expoliación de la naturaleza y de despojo simbólico, fueron generando lo que vemos hoy como una crisis ambiental estructural en la provincia y particularmente en estos casos de desmontes dentro del mismo Parque Nacional.

Dentro de ese contexto, estoy convencida que tienen que darse algunas condiciones que deben partir de nosotros mismos como sociedad.Tenemos que comprender a la tierra como un planeta vivo, autopoiético, interconectado específicamente, resiliente, con capacidad de auto-organización. Por eso nuestra consigna es “Somos Monte”, porque creemos que somos parte indisoluble de la naturaleza. El ambiente no es objeto de dominación y apropiación, sino sujeto de derecho, como cualquier otra vida.

Durante todo este proceso el Estado Provincial vienen asumiendo un discurso “conservacionista”, dice que quiere “proteger, conservar, preservar” el lugar bajo la figura jurídica de “Parque Nacional” pero estamos viendo los primeros mega desmontes dentro del mismo. Es muycínico. Al poco tiempo de ser declarado Parque Nacional, lanzaron un “Master Plan Impenetrable” de carácter netamente turístico con benefactores extranjeros.

La Fidelidad estaba debidamente protegida por sus propietarios y las comunidades indígenas y campesinas que la habitaban, hasta que intervinieron funcionarios públicos de distintas gestiones políticas. Estamos convencidos que no van a ser éstos gobernantes los que van a protegerla.

Hqn: ¿Cómo afecta la división entre provincias a la protección de bienes comunes como el monte que necesitan ser comprendidos como un continuo sin fronteras?

Riccardo Tiddi: La ley de bosques, según el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) debería tener una visión de paisaje, no se puede tener un bosque protegido y al lado todo desmontado, por eso existen categorías que son gradientes que van de rojo al amarillo. En el caso de Formosa hay dos categorías más, un verde oscuro y un verde claro, verde claro es desmonte y verde oscuro es actividad sustentable, amarillo es un nivel sólo forestal y rojo es que no se toca nada. Justamente uno de los problemas que tenemos es que al principio vos tenías un parque que del lado de Chaco era rojo y del lado de Formosa era verde directamente. Esto se solucionó un poco en Formosa demarcando rojo buena parte de la estancia La Fidelidad de ese lado. Pese a esto, adentro de la Estancia La Fidelidad en Formosa dejaron 8.000 hectáreas verdes en contacto con la roja, y vos decís…che pucha ¿cómo justificas de un punto de vista científico que el bosque acá es de altísimo nivel de conservación y haces un metro pasando esta otra línea, y es un bosque que vos podés desmontar?

En Formosa hay irregularidades gravísimas de millones de hectáreas que desaparecieron y no eran consideradas monte cuando lo eran. Habría que hacer una movida judicial porque es un escándalo, el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) de Formosa es un escándalo.

Hqn: Mientras millones de argentinxs hacemos cuarentena y se suspenden actividades, el desmonte y la destrucción de ecosistemas naturales no para… tampoco paran de difundirse mensajes de que, a raíz de la situación excepcional, la naturaleza se empieza a recuperar ¿Qué reflexión te gustaría hacer sobre esto?

Nora Giménez: La situación es muy compleja por inédita. Nunca nos pasó como humanidad. Hace mucho tiempo que la Naturaleza nos está avisando que estamos haciendo mal las cosas. Es el capitalismo que implantó el sistema extractivista en relación a los recursos naturales, apoderándose de ellos. Y la Naturaleza dijo basta, detuvo la loca carrera de la humanidad por el consumismo y los bienes materiales de un día para otro; y de nuevo se empezó a respirar.

Esta pandemia nos muestra la peor cara de esta humanidad contaminada, corrupta e individualista y nos empuja a pensar que ese no es el camino, que no podemos vivir en una burbuja rogando no contagiarnos. Si no nos transformamos de una vez por todas y tratamos de ser solidarios con los demás, protegiendo la naturaliza y viviendo en armonía con ella, no veo un buen final.

Tenemos que poner en práctica la manda constitucional que nos otorga el derecho a un ambiente sano y que para ello las actividades productivas deben satisfacer “las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras” (CN. Art.41). Tenemos que reaccionar ante el patético escenario de las grandes ciudades hoy “enfermas” y “decadentes” y ante la actitud de nuestros gobernantes de priorizar las presiones de corporaciones mafiosas, excepcionando del “aislamiento preventivo y obligatorio” a las actividades mineras o forestales.

Chaco, abril de 2020

Fuente: http://huerquen.com.ar/estancia-la-fidelidad/

 

 

 Alternativas emancipatorias

 

Reparemos que no puede haber democracia real y efectiva mientras encubramos el avasallamiento total y totalitario de los derechos humanos de nuestros hermanes indígenas como naciones, comunidades, familias y personas.

 

El racismo argentino:

genocidio sin fin para los pueblos originarios

 

8 de junio de 2020

 

Por Darío Aranda

Lavaca.org

 

El crimen filmado de George Floyd en Estados Unidos revivió el debate global sobre el racismo. A nivel local la repercusión fue enorme y justificada, cosa que casi nunca ocurre cuando el problema estalla en el propio país, con los pueblos originarios como protagonistas muchas veces invisibilizados de esa discriminación. El reciente caso qom fue una excepción, por la viralización de un video. La violencia, los conflictos territoriales y los insultos en plena pandemia: “indios infectados”. Presidentes y presidentas que reinvidican para el país ascendientes europeos e ignoran a pueblos preexistentes al Estado. Un genocidio que no tiene su Nunca Más.

Un allanamiento violento. Golpes, torturas y abuso a las mujeres.

Disparos por la espalda a un adolescente que queda al borde de la muerte. Ningún procesado.

Detienen a un referente wichí, lo mantienen incomunicado en la comisaría y lo dejan, durante toda la noche, atado y desnudo a la intemperie.

Asesinato de un abuelo qom en un corte de ruta. Ningún policía condenado.

Una decena de niños wichí mueren de hambre. Se inauguran “mesas contra el hambre”. Pasan las semanas. Nada estructural cambia.

Otro disparo por la espalda. Asesinato. Ningún detenido.

Los hechos sucedieron en Chaco, Formosa, Salta y Río Negro.

Lo sufrieron integrantes de los pueblos Qom, Wichí y Mapuche.

 

Asesinatos impunes

El 10 de noviembre de 2010, la policía de Formosa reprimió el corte de ruta de la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera). Asesinó al abuelo qom Roberto López. A casi diez años del hecho, aún no hubo juicio. Y los únicos procesados son los propios qom. No se investigó a los efectivos policiales y mucho menos al poder político que ordenó la represión.

El 25 de noviembre de 2017, la Prefectura Naval Argentina (PNA) reprimió a la comunidad Lafken Winkul Mapu en Villa Mascardi (cercanías de Bariloche). Rafael Nahuel, de 22 años, murió por un disparo por la espalda. También fueron heridas otras cuatro personas. Se identificó quién disparó, el prefecto el cabo Francisco Javier Pintos. Está en libertad, a la espera de un juicio que no tiene fecha.

Dos nombres de una larga lista.

En los últimos años se sucedieron asesinatos y muertes dudosas de indígenas y campesinos (catalogados como “accidentes” por la policía pero denunciadas como asesinatos por las organizaciones sociales). Javier Chocobar (octubre de 2009, diaguita de Tucumán), Sandra Juárez (marzo de 2012, Santiago del Estero), Roberto López (noviembre de 2010, qom de Formosa), Mario López (noviembre de 2010, pilagá de Formosa), Mártires López (junio de 2011, de Chaco), Cristian Ferreyra (noviembre de 2011, de Santiago del Estero), Miguel Galván (octubre de 2012, lule-vilela de Santiago del Estero), Celestina Jara y Lila Coyipé -beba de 10 meses- (ambas qom de La Primavera, Formosa), Imer Flores (enero de 2013, qom de Chaco), Juan Daniel Díaz Asijak (enero de 2013, qom de La Primavera), Florentín Díaz (22 de mayo del mismo año, qom de Chaco). Son sólo algunos de los nombres de una lista más extensa.

 

2020

1º de abril. Pampa del Indio, Chaco. La comunidad qom Campo Medina trabaja la tierra, siembra alimentos para autoconsumo y cosecha algodón. Los qom también hacen changas fuera de la comunidad, pero se terminaron por completo con la pandemia del coronavirus. El 1º de abril, el qom Edgardo Peñaloza, de 17 años, fue al monte a “mariscar”, recolectar frutos y cazar, en el campo vecino, la estancia Don Panos, 96.000 hectáreas propiedad de Unitec Agro, empresa del Grupo Eurnekian. Cuando estaba monte adentro, fue emboscado por guardias privados y efectivos de la policía chaqueña. Lo balearon por la espalda. Estuvo al borde de la muerte. Fue trasladado de urgencia a la capital provincial y permaneció una semana en terapia intensiva. Los agresores, empleados de la estancia y policías, están en libertad y ni siquiera fueron procesados.

22 abril. La comunidad Mbya Guaraní de Perutí está ubicada en el municipio de El Alcázar (en Misiones, a 100 kilómetros de Posadas). Llegó hasta el lugar una comitiva de la Dirección Provincial de Asuntos Guaraníes (dependiente del Ministerio de Derechos Humanos de Misiones) y entregó tarjetas alimentarias e insumos al recientemente destituido cacique de Perutí. Ante los reclamos de integrantes de la comunidad (que exigían se reconozca al nuevo cacique, Hugo Cristian Cabrera, y pedían ayuda alimentaria para enfrentar la pandemia), efectivos policiales golpearon a hombres y mujeres. Dos adolescentes (de 13 y 16 años) fueron heridos.

29 de abril. A las 11.30 una patota ingresó a la comunidad mapuche Buenuleo en la ladera sur del Cerro Ventana (Bariloche, Río Negro). En el marco de una disputa territorial, golpearon a hombres y mujeres de la comunidad, realizaron destrozos en las viviendas. Hirieron con un arma blanca a uno de los referentes mapuches. La Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche había emitido un comunicado ante la represión del 29 de abril: “Lo que ocurrió es de una violencia institucional inusitada y una grave responsabilidad del secretario de Seguridad de la provincia, Gastón Pérez Esteban, quien es jefe político de la policía de Río Negro y de los efectivos de la comisaría 42 de Bariloche que liberaron la zona para que se produzca la agresión”.

7 de mayo. A las 8 de la mañana, la policía de Santa Fe realizó un gran operativo policial en el barrio municipal Toba de Rosario, zona oeste de la ciudad. Los efectivos rompieron puertas y esposaron a una decena de habitantes, sin explicar qué buscaban ni mostrar orden judicial. La mayor parte de las personas del barrio pertenecen a los pueblos originarios Qom y Moqoit. Además de la rotura de puertas y otros elementos de las viviendas, también denunciaron el robo (por parte de los efectivos) de electrodomésticos y de dinero en efectivo.

13 de mayo. La organización “Guardia Comunitaria Whasek Wichí” se movilizó en Sauzalito (Chaco) denunciando la complicidad policial con el tráfico de drogas y en reclamo por falta de agua potable y postas sanitarias. La policía provincial reprimió la protesta y detuvo a uno de sus referentes (Carlos José Peñaloza). Fue liberado recién dos días después, el 15 de mayo a la noche. “Me maltrataron. A la noche me sacaron toda la ropa. Me colgaron con esposas a cada mano, estaba desnudo… Toda la noche desnudo hasta el amanecer y ahí recién me dieron mi ropa. Yo nunca he visto que los policías actúen así. Para mí es un dolor. Yo no me canso, pase lo que pase, no me voy a cansar, voy a luchar por mi gente, por mi pueblo”, relató Peñaloza. La Guardia Comunitaria denunció la detención arbitraria y las torturas. También señaló que la Fiscalía de Nueva Pompeya se negó a brindarle asistencia legal. Los wichí denunciaron al Poder Judicial y al poder político de Chaco: “A muchos les molesta que denunciemos y mostremos la realidad que vivimos como pueblo y como cultura, abandonados, sin derechos. A muchos les molesta que como Guardia tengamos voz. Simplemente a muchos les molesta que existamos”.  

14 de mayo. A las 5.30 de la mañana, más de 130 efectivos de la policía de Salta llegaron hasta un predio ubicado en la vera de la ruta 34 (Tartagal), vecino a tres barrios de mayoría indígena. El campo, abandonado por sus dueños, había sido ocupado por 150 familias que necesitaban construir sus viviendas. El desalojo fue violento, con el saldo de una decena de heridos. La policía ni siquiera permitió que las familias retiren sus pertenencias. Luego del desalojo, además,  la policía inició una persecución por los barrios Nacional, Misión Cherenta y Misión Los Tobas.

21 de mayo. La comunidad indígena Lafken Winkul Mapu de Villa Mascardi (Bariloche, Rio Negro), la misma donde fue asesinado Rafael Nahuel, denunció que fue agredida por la policía local, con ataques de armas de fuego y alertaron que los efectivos también provocaron un incendio. «Hacemos responsable al Estado nacional, provincial y municipal ante cualquier suceso que les pase a nuestros peñi pu lagmien. Denunciamos los montajes y la persecución, quieren que nos vayamos de este territorio tan fértil para nosotros y tan valorado monetariamente para ellos. Nosotros somos mapuche y no nos vamos por más que tengamos otro caído en el territorio, vamos a seguir firmes luchando en este lugar. Por la memoria de Rafita Nahuel seguimos resistiendo y vamos a seguir estando acá en este territorio que nos pertenece como mapuche», advirtió en el comunicado el Lof Lafken Winkul Mapu.

31 de mayo. La policía de Chaco ingresó a los golpes a una vivienda de una familia qom, en el el barrio Bandera Argentina, en la localidad de Fontana (el Gran Resistencia). El momento fue filmado con un teléfono desde adentro de la casa. Golpes de puño para hombres y mujeres. Ya en la comisaría, las víctimas denunciaron abusos a las mujeres y torturas para todos.

“Indios infectados”, denunció la Mesa Multisectorial Feminista de Chaco que les gritaban a los qom detenidos. También precisaron que les arrojaron alcohol y amenazaron con prenderlos fuego.

En el contexto del asesinato George Floyd en Estados Unidos, con el racismo en la agenda pública internacional, los medios de comunicación porteños dieron espacio a los hechos de Fontana.

El domingo 31 de mayo en Fontana hubo una cámara que filmó la violencia policial. Una imagen puede más que mil palabras e incluso más que años de denuncias. El hecho llegó a medios provinciales, luego porteños. Quienes habitualmente no miran a los pueblos indígenas, esta vez sí dieron la noticia. Los funcionarios no pudieron mirar para otro lado.

La Secretaría de Derechos Humanos de Chaco solicitó ser querellante en la causa. Pero el gobernador Jorge Capitanich no se refirió en ningún momento sobre el accionar de su policía.

El presidente Alberto Fernández emitió un twitt el 2 de junio: “Las imágenes de violencia institucional que hemos visto en las últimas horas en el Chaco son inaceptables. Celebro que el Ejecutivo provincial haya apartado a los efectivos, pero debemos trabajar más profundamente en una problemática que es una deuda de la democracia”.

Cinco días antes, el Presidente visitó la vecina Formosa, gobernada desde 1995 por Gildo Insfrán, que en diciembre pasado asumió su séptimo mandato consecutivo. Insfrán acumula denuncias de todo tipo, desde corrupción hasta despotismo y vulneración de los derechos humanos. En particular quedó al descubierto su accionar desde 2010, por la violencia oficial sobre la comunidad qom Potae Napocna Navogoh (La Primavera). Amnistía Internacional, Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y Nora Cortiñas, entre otros, denunciaron en reiterados momentos el accionar de Insfrán.

El presidente Alberto Fernández lo abrazó en público y no dejó dudas de su evaluación sobre Insfrán: «La mayor obsesión de Gildo es que sus comprovincianos vivan cada vez mejor. Eso no habla de un buen político, que lo es, habla de su gran condición humana».

 

Genocidio sin Nunca Más

Desaparecidos. Torturas. Robos de niños. Campos de concentración. Asesinatos. Son acciones que ejecutó la última dictadura cívico militar en Argentina.

Un siglo antes, el Estado argentino cometió las mismas atrocidades sobre los pueblos indígenas, pero aún hoy amplios sectores de la población (y de la casta dirigente) niegan que se trate de un genocidio.

El Ejército ejecutó campañas militares hacia el Sur (quizá la más conocida, la mal llamada “Conquista del Desierto”), al Oeste y al Norte. “La Argentina se fundó sobre un genocidio”, gritan desde hace décadas los pueblos indígenas. Diana Lenton, referente de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, lo explicó ya en 2010 con destreza docente: “No sólo el Estado se construye sobre un genocidio sino que también nuestro marco de pensamiento se construye sobre el genocidio, de tal manera que no hemos salido aún de él. El genocidio realizado por el nazismo tiene fecha de finalización. El fin de la guerra, el suicidio de Hitler, los tribunales de Nuremberg. El genocidio de la dictadura tuvo una Conadep, juicios. El genocidio indígena no tiene fecha de finalización y no hay juicios”.

¿Cuál podría ser la reparación para el genocidio indígena? Lo debieran decidir las propias comunidades originarias. Pero sin dudas incluirían algo elemental para la vida: el territorio.

Justamente el territorio es lo que los gobiernos no quieren ceder a los pueblos originarios. Si hay una política de Estado en Argentina es el extractivismo (minero, petrolero, de agronegocio, forestal). Las leyes extractivas las sancionó el menemismo y se aplicaron a rajatabla durante los últimos gobiernos. Alberto Fernández en plena campaña anunció que el agro transgénico, la megaminería (de oro, cobre, plata, litio) y Vaca Muerta serían su prioridad. Y está cumpliendo esa palabra.

 

“Blanquitos y europeos”

“Todos los que estamos sentados en esta mesa somos hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes. Esto es la Argentina”, remarcó Cristina Fernández de Kirchner en abril de 2015.

“Soy hijo de inmigrantes. Todos los somos”, afirmó Mauricio Macri en enero de 2017. Reforzó su idea en enero de 2018, en Davos: “Yo creo que la asociación entre el Mercosur y la Unión Europea es natural porque en Sudamérica todos somos descendientes de europeos».

Alberto Fernández, en febrero de 2020, en su visita a Francia, reversionó el dicho: «No tengo empacho en decir que soy un europeísta y eso tiene que ver directamente con la historia que tenemos en la Argentina. Nuestra sociedad se formó con gente que bajaba de los barcos que llegaban de Europa».

Ante la violencia en Chaco, el Colegio de Graduados en Antropología de Argentina emitió un comunicado de repudio y preocupación ante la represión y discriminación que sufren los pueblos indígenas. “La matriz racista con la que se han sentado las bases de la Argentina ‘que bajó de los barcos’ no ha sido más que un obstáculo en el reconocimiento de las múltiples identidades que constituyen al país, y ha servido de legitimación al genocidio de los pueblos originarios”, afirmó el Colegio de Antropogía.

La abuela huerpe Paz Argentina Quiroga, de San Juan, ya lo había alertado en 2012: “Vivimos en una sociedad con aristas bien marcadas de racismo y xenofobia. Nuestras banderas son negadas porque buena parte de la sociedad argentina reniega de su origen, muchos argentinos quieren ser blanquitos y europeos. Pero a esa sociedad le tenemos malas noticias: somos pueblos preexistentes a la propia Argentina, relegados en los 200 años de conformación del Estado, y seguiremos luchando hasta que se cumplan nuestros derechos”.

https://www.lavaca.org/portada/el-racismo-argentino-genocidio-sin-fin-para-los-pueblos-originarios/

Fuente: https://rebelion.org/el-racismo-argentino-genocidio-sin-fin-para-los-pueblos-originarios/

 

 

Generalicemos que el sistema mundo capitalista hoy representa, en exclusividad, los intereses lucrativos de 1% y ya esto denuncia su autoritarismo con fachada democrática. Pero también origina la emergencia social. Ante la pandemia se ha hecho patente la precariedad de la vida cotidiana mayoritaria, el desmantelamiento de la salud pública y la extensión de quienes han sido desposeídos de sus territorios, de sus viviendas, de sus trabajos formales.

 

 

Voces de los barrios populares

«No solo estamos enfrentando la pandemia del covid-19

sino también la pandemia del hambre»

8 de junio de 2020

 

Por Mario Hernández (Rebelión)

Entrevista a Marianela, vocera del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL)

M.H.: El pasado jueves 21 de mayo realizaron una Jornada nacional bajo la consigna “Basta de extorsión empresarial y basta de hambre, aplicación de la Ley de abastecimiento ya”. Comentanos en qué consistió.

M.: Los movimientos sociales estamos movilizados, de hecho hemos realizado una carta pública porque no llega alimento, el Estado Nacional plantea que las empresas no aceptan venderle al precio máximo establecido y lo cierto es que somos nosotros los primeros perjudicados. Los comedores comunitarios, en el marco de la pandemia, venimos garantizando el alimento de miles de personas en todo el país.

Eso por un lado, por otro, por supuesto que la cuarentena pone de relieve todas las desigualdades que existen y las ayudas que están llegando son totalmente insuficientes, porque las economías en los barrios están totalmente paradas y no es lo mismo si sos habitante de Puerto Madero que si vivís en el Conurbano Bonaerense o en barrios populares.

Estamos viviendo la tragedia de Villa Azul, tenemos casos positivos también en la 31, en Alte. Brown y estamos viendo un sistema de salud totalmente endeble para lo que estamos enfrentando.

M.H.: Ustedes plantean aplicación de la Ley de abastecimiento ya. ¿Qué significa?

M.: Significa que el Estado tiene mecanismos para obligar a las empresas a venderle considerando que estamos hablando de productos de primera necesidad. No puede ser que se ponga por delante la ganancia empresarial ni el lucro. El Estado debería dominar a las empresas y no al revés. Lo cierto es que eso no se ve solo en esta discusión, que es central para nosotros, sino también a nivel de la canasta básica en la Argentina. Fijate que la canasta básica va en aumento, los formadores de precio no tienen ningún control, hoy comer un kilo de carne o tomar un litro de leche en la Argentina es un lujo, cuando somos un país productor de alimentos.

Entonces consideramos que el Estado tiene que obrar con todas las de la ley en función de controlar la inflación y en segundo término garantizar que la comida llegue a los barrios populares porque de otro modo vamos a un colapso social, no solamente sanitario.

M.H.: ¿Qué respuestas han tenido a estos planteos?

M.: Hasta el momento ninguna. Todas las organizaciones estamos pidiendo de conjunto, hicimos pública una carta planteando justamente que si hay fondos para las empresas, como por ejemplo Volkswagen, Techint o la Sociedad Rural que se han visto beneficiadas con una política pública, tiene que haber un mayor refuerzo para los trabajadores de las cooperativas, fondos para que llegue la comida y una atención particular sobre los barrios populares, porque tenemos el agravamiento del hacinamiento y también, por supuesto, nuestra población es la más vulnerable, porque tenemos más enfermedades de la pobreza, menos defensas y eso nos coloca en una situación de debilidad absoluta. No es lo mismo que cualquier habitante que tenga cobertura de salud, las defensas acordes para enfrentar este virus. Consideramos que tiene que haber una mayor intervención del Estado y dar respuestas inmediatas a estos reclamos que hemos presentado los movimientos sociales.

M.H.: ¿Querés agregar algo más?

M.: Simplemente mencionar que no solo estamos enfrentando la pandemia del Covid-19 sino la pandemia del hambre, nos preocupa enormemente que terminemos a fin de año con 60% de pobreza en la Argentina y para resolver esa situación es de suma urgencia que el Estado ponga en discusión la distribución de la riqueza. No podemos ser los sectores populares los que nos hagamos cargo de esta situación, tienen que ser los sectores pudientes, las multinacionales, los grandes empresarios a los que se les aplique un mayor impuesto para que se pueda salir adelante luego de esta pandemia.

Entrevista a Manuel Alonso del

Comité de crisis de Bajo Flores

«Estamos viendo una crisis social

cada vez más profunda»

M.H.: Exigen una reunión urgente con Rodríguez Larreta.

M.A.: Ya hace más de dos meses que diversas organizaciones sociales, políticas, delegados, delegadas de la villa 1-11-14 nos venimos juntando debido a la situación por todos conocida de cuarentena ante la pandemia y ya en estos casos estamos viendo en la 1-11-14 una crisis social que cada vez es más profunda.

A partir de eso tuvimos una reunión con funcionarios del ministerio de Desarrollo social de la Ciudad donde exigimos poder tener una mesa de trabajo con el ministerio de Salud para coordinar el Operativo Detectar y, por otro lado, planteamos varias situaciones críticas que se viven en la 1-11-14 debido a la falta de agua, a la epidemia del dengue y también por la situación alimentaria. Hay miles de familias en el barrio que se pasan el día peregrinando en busca de un plato de comida.

M.H.: ¿Se concretó esa reunión?

M.A.: No. De momento solo tuvimos preguntas de parte del ministerio de Desarrollo social, nos preguntaron cuáles eran los reclamos, que nosotros ya habíamos acercado, planteamos que necesitamos una respuesta más que nos pregunten qué es lo que estamos reclamando, esto fue la semana pasada y no hubo más noticias, así que estamos evaluando con las organizaciones sociales ahí en el Bajo qué pasos vamos a seguir porque es una situación que no se puede aguantar más.

En la ciudad más rica del país, todos entendemos que en esta situación hay que quedarse en su casa y poner el hombro, pero en los barrios populares de la Ciudad es muy difícil mantener esa situación y si no hay un plato de comida la gente se ve obligada a salir a peregrinar entre los comedores o para ver de dónde puede sacar una changa para poder comer. Entonces hay que garantizar que le llegue el morfi a las familias de Bajo Flores.

M.H.: Concretamente, cuáles son los puntos que están solicitando.

M.A.: Todas las organizaciones sociales y comedores del Bajo Flores estamos sosteniendo voluntariamente alrededor de 25 ollas populares, incluye la 1-11-14 y algunos barrios de alrededor. Estamos reclamando mercadería para poder sostener esas ollas o poder llegar con una caja de alimentos vecino por vecino. Y después estamos reclamando varios problemas por el Operativo Detectar como demoras en los resultados de los testeos, familias enteras que tienen que esperar o que les dieran el resultado o que los enviaran a un hotel o a un hospital según correspondiera.

Sin ir más lejos ayer pasó con un grupo de familias que con este frío deciden no ir y no hacerse los testeos. Entonces estamos reclamando principalmente esas dos cosas, la mejora en el Operativo Detectar y la cuestión más básica de garantizar el alimento para todos los vecinos.

M.H.: ¿Querés agregar algo más?

M.A.: Solo recalcar el trabajo que están realizando todas nuestras compañeras y compañeros, los delegados y delegadas de las manzanas, tratando de que nadie se caiga del mapa, de que todo el mundo pueda tener un plato de comida, solidariamente, a veces el pueblo pobre aportando hasta lo que no tiene, acostumbrados a 40 años de abandono de las villas en la Ciudad de Buenos Aires. Entonces estamos reclamando que en esta pandemia el Estado se haga presente por primera vez en la 1-11-14.

Fuente: https://rebelion.org/no-solo-estamos-enfrentando-la-pandemia-del-covid-19-sino-tambien-la-pandemia-del-hambre/

 

Analicemos valorando cuanto hacen por una comunidad de vida pese a tanto avasallamiento de derechos humanos y también apreciemos la lucha de los trabajadores de Vicentín pero los cambios sociales radicales para el Nunca Más la expoliación del capitalismo requiere superar el foco en el gobierno local (aun cuando sea de derecha explícita) y la opinión de los aceiteros por más combativos que sean, hablan de modo corporativo. De ahí la importancia de una mirada más abarcadora como la de Schachter y de compromiso con esclarecer cómo en los setenta se ejercía militancia política y cual ha sido el papel antiobrero de la burocracia sindical.

 

 

Entrevista a Silvio Schachter del

Consejo de Redacción de la revista 'Herramienta'

«Villa miseria también es América»

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17 de junio de 2020

 

Por Mario Hernández (Rebelión)

 

M.H.: Se cumplieron 51 años del Cordobazo. ¿Cómo lo viviste?

S.S.: Yo estaba en el colegio secundario. Mirábamos las imágenes de la pueblada en los noticieros, donde se veía cómo obreros y estudiantes  tomaban el centro de Córdoba y hacían retroceder a la policía, imágenes que impactaron en una parte importante de mi generación y actuaron como un disparador para radicalizar la resistencia al Onganiato en todo el país.

Para mí fue un momento bisagra, en casa recibí una formación de izquierda y el Cordobazo fue clave para decidirme a tomar el camino de la militancia política. Para sumarnos a la lucha, en el colegio, con un grupo de compañeros creamos el Centro de estudiantes. Fue un acto claramente subversivo, pues la actividad política estaba prohibida, producto de nuestra audacia e inexperiencia  adolescente. Me costó que junto a otro compañero fuéramos  expulsados y terminara de cursar ese último año, en un colegio nocturno para adultos.

M.H.: Respecto de la situación actual has estado escribiendo sobre lo que sucede en nuestros barrios populares y villas de emergencia. ¿Qué nos podéis comentar al respecto?

S.S.: Hay mucho que pensar y  reflexionar sobre el tema. Ahora los medios están cubriendo lo que sucede allí por la pandemia, han puesto su mirada sobre estos  sectores de máxima vulnerabilidad, con enormes carencias de servicios básicos, donde las condiciones del hábitat son sumamente duras y precarias. Pero esas miradas que hay sobre estos territorios y sus habitantes no dejan de tener una lectura oportunista, más de temor que de comprensión.

Hay que decir que la situación crítica en las villas no es nueva. Las villas no aparecieron hace poco, tienen décadas de existencia. Ya en 1957 Bernardo Verbitsky escribió un libro, un clásico sobre el tema, Villa miseria también es América. Fue como un acto de bautismo nominal, pues de allí en más quedaron nombradas como villas miseria. 

M.H.: El padre del periodista.

S.S.: Sí, el padre de Horacio, el término después se utilizó para categorizar y dar nombre a esa desolación, al único espacio que podía dar respuesta a la búsqueda imperiosa de un lugar para vivir en los lugares remanentes de las ciudades o en sus  periferias. Este es el sector que más crece en las grandes ciudades, es un fenómeno que les es propio, aunque no exclusivo, a todas  las metrópolis o megalópolis de América Latina; lo que Mike Davis llama universalmente como “Planet slums” o “Planeta de favelas”.

Frente a la pandemia,  hay que tener en cuenta que en Europa los sectores más vulnerables se encontraron en las residencias de ancianos o en los trabajadores de la salud que estaban en la primera línea enfrentando el virus; en América Latina, además de esos sectores, que también han sido golpeados, se incorpora algo que en Europa no existe en esta dimensión, la enorme población que vive en hábitats de máxima precarización.

En América Latina un 25%, casi cien millones de habitantes viven en condiciones límite y un alto porcentaje se concentra en las grandes ciudades que a su vez tienen los índices más altos  de contagio, no solo por su densidad. En ciudades como Lima que tiene el 30% de la población de Perú pero acumula el 68% de los contagios, o en Santiago de Chile que tiene el 40% de la población y el 75% de contagios de todo el país y lo mismo ocurre en México DF o en Río de Janeiro y San Pablo que tienen estadísticas con cifras semejantes.

El caso más extremo habría que buscarlo en el área metropolitana de Buenos Aires, el llamado AMBA, porque con un 30% de la población de todo el país, tiene el 90% de los casos de infectados y un índice equivalente de víctimas fatales. Dentro de esos porcentajes los sectores más golpeados por la pandemia son aquellos que viven en villas miseria, favelas, barrios ranchos, callampas, o los distintos nombres con que se llaman a los territorios marginados y estigmatizados de nuestra América.  

A esta enorme población, de este continente transido de desigualdades, que es la que más padece la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales, hambre y desocupación, no se le ofrece otra perspectiva que seguir sufriendo. 

Nadie puede decir que esto no era previsible. Me parece de un nivel de hipocresía tremendo.   Los que conocen la vida en estos barrios, me refiero a las organizaciones sociales que tienen asentamientos en esos lugares hace años, las Iglesias, las ONG, sectores vinculados a la investigación de las Ciencias sociales y principalmente el Estado que maneja muchísimas estadísticas sobre cómo es la vida y las condiciones de habitabilidad en estos sectores, no pueden alegar sorpresa, ni pueden decir hoy “yo no sabía que esto iba a pasar”, estaban todos los indicadores claros, ante esta desidia no vale alegar la teoría de la imprevisión.

El primer caso que apareció en Brasil creo que fue el 26 de febrero y el 3 de marzo llega el primer caso a Argentina, ya pasaron más de 90 días. Entonces ¿por qué no se tomaron medidas antes? ¿Por qué fue tan tardía e insuficiente la respuesta, por qué se subestimó el impacto que tendría en esos territorios?

Por un lado, se tomaron acciones urgentes para un inmenso y costoso operativo  de  repatriación de turistas que estaban en el exterior, ofreciéndoles aviones, testeos, hospedaje  pero no se empezó en ese mismo momento a cuidar a la gente más vulnerable. Dadas las condiciones de indigencia estructural, como mínimo se debía haber actuado con una inmediata política de contingencia tomando todos los recaudos y acciones para aminorar el impacto, porque estaba claro que hasta allí iba a llegar el virus con mas contagios, como llegó a toda América Latina, que se ha ido transformando en el centro de la pandemia.

El consumismo forma esencial de realización del ciclo capitalista se congeló

M.H.: Leí una entrevista que te hicieron donde decís “vivimos el just in time”. ¿Qué significa?

S.S.: Cuando hablo de las ciudades latinoamericanas, que son megalópolis, con áreas metropolitanas de 14 millones de habitantes como Buenos Aires, o San Pablo cuya área metropolitana tiene 20 millones igual que el DF, hay que considerar que no solo nuestras megalópolis han sido afectadas por la pandemia.

Las principales ciudades o una parte de las ciudades que forman las denominadas “ciudades globales”, urbes que forman parte de una red en la que se despliega la globalización capitalista, cuya importancia está por encima inclusive de muchos Estados, son las que han sufrido también el mayor impacto de la pandemia. Me refiero a Madrid, Nueva York, Milán, Londres. Estas ciudades son el núcleo de un modo de funcionamiento de la economía basada en el llamado “just in time”, una mecánica que se basa en la rápida circulación de mercancías, sin estoqueo y, por consiguiente, de personas que llevaron el COVID 19 a estas ciudades. Esto no puede ser reemplazado por las redes de comunicaciones financieras y comerciales virtuales.

Cientos de millones de pasajeros que se mueven por el mundo junto a la circulación de mercancías son vitales en esta competencia descarnada, una especie de guerra fría comercial que se ha desatado entre los principales países y corporaciones del mundo. En el transporte marítimo, por ejemplo, la llegada demorada  de un barco cargado de contenedores  significa una multa enorme para la compañía que lo trae. El tiempo para la distribución de productos de distintos orígenes se ha acelerado muchísimo, y ese circular de mercancías y de personas es lo que le ha dado a esta epidemia un rasgo excepcional, que es su propagación a una velocidad nunca antes registrada en otras epidemias o fenómenos de este tipo. 

Ahora en el auge de la pandemia este circuito ha quedado paralizado, basta ver lo que pasa con el turismo, son 1.400 millones de turistas por año que son vitales para la economía de muchas ciudades y países que reciben y viven de esas multitudes, pues están atadas en muchos casos con exclusividad a ese modelo de vender ocio y cultura, ahora resulta difícil predecir cómo será la recuperación de ese sector.

Uno puede ver los aeropuertos vacíos, el símbolo de este desplazamiento frenético de pasajeros en el mundo, y los shoppings, las catedrales del consumo, cerrados, el consumismo forma esencial de realización del ciclo capitalista se congeló. Este ciclo ha sido gravemente afectado y yo creo que esta desesperación de los gobiernos de invertir gigantescas fortunas en la investigación y acelerar peligrosamente los tiempos de prueba de una vacuna para enfrentar el  virus, más que una razón humanitaria, tienen la necesidad de que el sistema vuelva a funcionar, se recupere rápidamente porque ha puesto al sistema capitalista frente a una crisis dentro de la crisis, que es inédita y para la que no estaba preparado.

Uno puede mirar la historia de las pandemias siguiendo la historia del urbanismo y de las ciudades. La civilización surge con la ciudad, con el primer asentamiento urbano. Las epidemias son un fenómeno básicamente urbano. Y si uno analiza desde la antigüedad hasta nuestros días, pasando por la Edad Media, las condiciones de vida en las ciudades en cada época, es muy gráfica la relación entre la forma y el espacio en que se desarrollaron a través de la historia las distintas epidemias.

Pero llamativamente las lecturas que se hacen de las ciudades durante el COVID19, son casi con exclusividad sobre lo que se ve, la vida trastocada, ciudades vacías, sin vida social, sin gente en las calles y cuando se habla de normalidad se habla de retornar a la vida previa. Pero no ha habido en estos días, reflexiones sobre por qué en las grandes metrópolis, especialmente de América Latina, el virus ha alcanzado los mayores porcentajes de contagios en cuanto a la relación con la cantidad de habitantes.

Es claro que en nuestro continente el crecimiento de estas desbordadas ciudades se ha dado fuera de toda planificación, con una distribución irracional de la población, con migraciones espontáneas fruto de la expoliación de los recursos naturales, de los modos productivos expulsivos y sometidos a la lógica de producción espacial del mercado.

Un análisis crítico sobre estos fenómenos debe ser parte del diagnóstico y de las propuestas civilizatorias de nuevo tipo, si queremos que estos dramas no se vuelvan a repetir.  

M.H.: ¿Querés agregar algo más?

S.S.: Hay mucho para decir, creo que se escucha mucho en estos días la imagen de que nada va a quedar igual, que marchamos hacia una “nueva normalidad” y escucho poco hablar de cómo va a ser, que no sea simplemente superar el drama inmediato de la pandemia y creo justamente que los momentos de crisis extraordinarias deberían servir para replantearse no recuperar la normalidad, sino tratar de pensar que esa normalidad nos llevó a esta situación, porque somos parte, somos responsables de la creación y la organización de este mundo que ha generado este y otros dramas pandemia, esa normalidad previa supone que seguirá el cambio climático, que mucho tiene que ver con este flagelo y sigue avanzando inexorablemente.

Estuve leyendo las medidas que empiezan a tomarse en las grandes ciudades de Europa, desde  un nuevo equipamiento, modelos de espacio público, menos público y menos social, hasta protocolos de funcionamiento regulado, en realidad lo que auguran esas medidas son ciudades más gélidas, de distanciamiento, de consolidación de prácticas de enclaustramiento, encierro y vida delivery, de avance de la vigilancia y el control, no observo una búsqueda superadora, sino que prevalece la idea de construir vínculos sociales más restringidos en base al miedo y eso me parece muy peligroso.

Raymundo Gleyzer tenía la trayectoria de un cineasta comprometido con la militancia

M.H.: Sé que sos amante del cine y se cumplió un nuevo aniversario de la desaparición de Raymundo Gleyzer, secuestrado el 27 de mayo de 1976.

S.S.: A mí me impacta muy directamente, porque mi madre, Mara Lasio, trabajó en su última película “Los traidores”. Recuerdo muy vívidamente cual era el clima político durante la filmación de la película que le costó la vida a Raymundo, porque él viene a la Argentina desde EE UU a terminar de compaginar y llevarse el material y es secuestrado en las proximidades del SICA, el Sindicato de los Trabajadores de la Industria Cinematográfica.

Casi todos los que actuaron en esa película tuvieron que exiliarse, Lautaro Murúa, Luis Politti y el protagonista, Víctor Proncet . Mi madre que tomó la decisión de quedarse tuvo que pasar a una clandestinidad casi absoluta, todos perseguidos al principio por la Triple A y luego por la dictadura.

Raymundo tenía la trayectoria de un cineasta comprometido con la militancia igual que mucha de la gente del cine y del teatro de esa época. El cine político, tanto documental como de ficción, tuvo mucho peso durante los años 60 y 70 en América Latina y Raymundo era parte de ese movimiento. El concebía el cine como una herramienta para pensar, al estilo de Serguei  Eisenstein, o como el teatro de Brecht, un vehículo artístico cultural para tomar partido ante la vida. Era un personaje decidido, audaz y creativo. La película es una denuncia feroz y contundente a la burocracia sindical.

M.H.: Dicen que el personaje de la película se refiere a José Ignacio Rucci.

S.S.: En ese momento se pensaba más en José Alonso o en otras figuras, había varios arquetipos. Creo que Raymundo no lo focalizó en uno solo, él conocía perfectamente el comportamiento de la burocracia sindical por su militancia de izquierda.

M.H.: Hoy estaba leyendo un texto de Gaggero recordando a Raymundo Gleyzer que hace esa reflexión.

S.S.: Hay muchos detalles que no llegué a conocer mientras se filmaba, pues había un compromiso de los protagonistas de no comentar nada, más tarde fui recogiendo información y reconstruyendo algunos pasajes. Si uno piensa que eso fue filmado en 1975 en un momento  de avance tremendo de la represión en la Argentina expresada a través de la Triple A, Alianza Anticomunista Argentina, un brazo parapolicial que ya había asesinado a muchos dirigentes y militantes, los funestos decretos firmados por la presidenta Isabel Martínez, la viuda de Perón, para “exterminar  la guerrilla”, el clima de violencia que se vivía en todo el país, y el papel  policial que jugó la burocracia sindical, es fácil imaginar el riesgo que corrían quienes participaron de la película.

En otro contexto muy diferente Raymundo hoy podría filmar la misma película, pues el papel de los burócratas no cambió demasiado. Han cambiado los gobiernos, las políticas, pero la burocracia sindical ha sido coherente consigo misma y continúa en su rol nefasto.

La filmación se hacía de manera no muy planificada, Raymundo iba consiguiendo como podía las locaciones a medida que avanzaba la producción y les iba distribuyendo el guión a los protagonistas, que no sabían cuáles serían las condiciones de la siguiente escena.

Hay  múltiples anécdotas, por ejemplo, cuando filmaron la escena del entierro del protagonista en el cementerio de Chacarita, con la presencia del caballo que según el guión era el preferido del burócrata ajusticiado, para el personal del cementerio todo se hizo como si el ritual fúnebre fuera cierto.

Raymundo ya  tenía una notable trayectoria, realizó una película muy valorada, México la revolución congelada, un gran documental. Un dato a tener en cuenta es que todo el equipo que trabajó en la filmación de Los traidores lo hizo en el formato cooperativa, ningún actor cobró por su participación, era un modo de militancia cultural y política.

Fuente:  https://rebelion.org/villa-miseria-tambien-es-america/

En consecuencia, la «reforma agraria integral» sólo será posible si interpela a quienes vivimos en la megalópolis y a quienes han debido habitar:

Barrios “marginales”,

¿población “marginal” también?

12 de mayo de 2020

 

Por Marcelo Colussi (Rebelión)

En cualquier ciudad relativamente grande del Sur del mundo, en Asia, África y Latinoamérica, son comunes los llamados “asentamientos precarios” (favelas, villas miseria, cantegriles, tugurios, chabolas, barrios marginales o como se les quiere llamar), es decir: grupos de personas que viven en pésimas condiciones, en casas que no deberían ser habitadas, en sectores urbanos carentes de servicios mínimos (luz eléctrica, agua potable, saneamiento ambiental, transporte público, acceso a centros de salud y educativos cercanos), insalubres, muchas veces envueltos en altos índices de criminalidad. Naciones Unidas estima que aproximadamente un 25% de la población mundial vive en esa situación.

Si bien en Latinoamérica, en términos absolutos Brasil y México son los países con mayor número de población en estas condiciones de exclusión, en términos proporcionales los países cuya población más padece este problema son Haití, Bolivia, Nicaragua, Belice y Jamaica. Se estima que uno de cada cuatro habitantes urbanos de esta región vive en estos míseros barrios. Por supuesto, ninguno de esos habitantes decidió vivir así; y más aún: es poco lo que puede hacer a nivel individual para cambiar ese estado de cosas. La cantidad de seres humanos que habita en esos lugares es siempre creciente, y los planes neoliberales de estos últimos años vinieron a agravar el problema: en vez de disminuir, esos barrios -con todos los inconvenientes conexos que implican- han crecido. ¿Cómo guardar el confinamiento por la pandemia de COVID-19 en lugares así?

Éxodo rural hacia las ciudades ha habido siempre, y el proceso se aceleró drásticamente con la Revolución Industrial nacida en Europa en el Siglo XVIII, repetida luego en prácticamente todos los confines del planeta. La industria necesita cada vez más mano de obra, más fuerza de trabajo, y el campesinado migra hacia las ciudades. De todos modos, por una suma de factores, el proceso se aumentó exponencialmente en las últimas décadas, haciendo que por primera vez en la historia de la Humanidad en el año 2007 la población urbana superara a la rural, estimándose que, de seguir esta tendencia, para el 2050 un 70% de la población planetaria estará asentada en mega-urbes. Pero no siempre ese reasentamiento es fácil, cómodo, planificado. Tal como se viene dando ahora, constituye un tremendo problema.

Ya sea en barrancos o en laderas de cerros, al lado de ríos o en terrenos inseguros, bajo puentes, al lado de vías de tren, con diversos nombres pero siempre con similares características, el fenómeno se repite por todo el planeta. Son las llamadas “zonas rojas”. Pero, ¿“zonas rojas” para quién? Son “rojas”, áreas peligrosas (no tanto para las personas externas al lugar sino, fundamentalmente, para sus propios habitantes), en tanto evidencian la crisis en juego. No una crisis momentánea, circunstancial (como la que podría provocar la actual crisis sanitaria del coronavirus) sino, por el contrario, siendo la clara y patética demostración de las estructuras profundas de nuestra sociedad. Son, en definitiva, un síntoma de los modelos económico-sociales presentes, al igual que otras manifestaciones que hacen al espectáculo urbano de los países pobres (por cierto, la mayoría en el mundo): niños de la calle, pandillas juveniles violentas, ejércitos de vendedores ambulantes informales, basura esparcida, transporte público de mala calidad, desocupados varios a la espera de algún milagro que, mientras esperan se consume, apelan a cualquier modo de sobrevivencia.

Patético es también que, como contracara de esos enclaves de pobreza y exclusión, se erijan otros barrios, en este caso amurallados, rodeados de guardias y barreras protectoras para cuidar sus privilegios. Aunque estos bastiones inexpugnables están celosamente cerrados al exterior “peligroso”, no se los considera marginales. ¿Qué significa, entonces, ser “marginal”? ¿Son marginales también los pobladores de estas colonias despectivamente llamadas “marginales”? ¿Al margen de qué están? Al margen de un sistema económico que los expulsa, sistema injusto e irracional por cierto, que cada vez se concentra en menos manos y en el que muchos no pueden siquiera ingresar. Aunque ningún discurso políticamente correcto lo vaya a decir así, está sobreentendido que si son marginales, pues entonces… sobran. Pero acaso, ¿puede alguien “sobrar” en el mundo? ¿Puede un buen católico -pongamos eso por caso, porque se insiste siempre en que vivimos en el mundo “occidental y cristiano”-, puede un buen feligrés considerar que “sobra” un hermano? Parece que sí, porque la ideología dominante presenta esos lugares de pobreza como “peligrosos”, zonas donde “mejor no entrar”. Curioso es que en estas zonas de pobreza generalizada abundan las iglesias (neopentecostales fundamentalmente), para ayudar a “resignarse”, a saber esperar para el “más allá”. ¿Dios así habrá querido el destino de tanta masa humana?

Si alguien termina viviendo de esa forma, en esta absoluta precariedad, en todo caso es porque las condiciones materiales dominantes lo fuerzan, habiendo una sumatoria de motivos que lo determinan: en general es la huida de población rural de su situación de pobreza crónica fascinada por la ciudad; otras veces se escapa a guerras internas que fuerzan a salir del teatro bélico, buscándose las ciudades como madero salvador. Pero siempre es la desesperación. Una vez ahí instalado, en esas barriadas pobres, por una compleja sumatoria de motivos, se torna muy difícil salir. Los prejuicios en torno a las poblaciones ubicadas en estos sectores, estigmatizan, crean barreras. Ser un “favelado” es un rótulo que, casi automáticamente, cierra puertas.

En las urbanizaciones precarias, la vulnerabilidad ante los desastres naturales es enorme, y de hecho así lo demuestra cada evento que ocurre (son esas precarias viviendas las primeras en desbarrancarse de los cerros ante un sismo o con lluvias torrenciales; o las primeras en ser arrasadas por ríos desbordados cuando se levantan en sus riberas contra toda norma de seguridad). Los gobiernos de turno dan diversas respuestas, con mayor o menor fortuna. De todos modos hay que señalar que más allá de la cuestión técnica en juego -planes de erradicación, provisión de servicios y mejoramiento de los asentamientos ya constituidos, etc.- se trata siempre de acciones coyunturales, válidas e importantes sin dudas, pero que no pueden terminar con el problema de fondo. En definitiva: parches, muchas veces ofrecidos con un ánimo totalmente clientelar, de aprovechamiento político. Los parches no pueden dejar de ser parches. Se combate la delincuencia juvenil… poniendo más alumbrado público en las “áreas rojas”, o una cancha de fútbol para que los jóvenes “se diviertan y no piensen en transgredir”. Ridículo… ¡o hipócrita!

Preguntar por qué se dan estas barriadas es como decir por qué hay niños de la calle, o por qué, en su antípoda, hay barrios con mansiones con piscinas y helipuertos, fortificados y defendidos como castillos feudales. La pregunta ya orienta la respuesta: justamente porque la repartición de la riqueza es injusta, porque algunos pocos tienen tanto, grandes mayorías se ven excluidas no quedándole otra suerte que habitar en esas condiciones, sin servicios, donde la vida vale poco y la resignación es lo común (¿ejército industrial de reserva?, mencionaban los clásicos del marxismo hace 150 años. Nada ha cambiado parece años después). No es posible terminar con esta precariedad en tanto no cambien en profundidad las políticas en curso, las estructuras de base.

Pero, en otro sentido, el capitalismo sí ha cambiado mucho en su fisonomía, aunque no en su estructura. En algún momento pudo considerarse a la población ubicada en esos sectores, peyorativamente denominados como “marginales”, como también “marginalizados”. De hecho, aunque el fenómeno de estos sectores urbanos no tenía la magnitud que alcanzó en la actualidad, Marx hablaba en 1852, en su obra “El 18 de brumario de Luis Napoleón Bonaparte”, de un subproletariado, que él llamo Lumpenproletariät (en alemán: Lumpen significa “trapo”, “andrajo”), que no constituía precisamente la flor y nata de la lucha revolucionaria, el germen de la transformación social en ciernes. Para describirlo, fue categórico: “Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y un general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda esa masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de diciembre, “Sociedad de beneficencia” en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora.

A partir de esa caracterización, que pasó a ser moneda corriente en la militancia comunista para designar a un grupo amorfo sin mayor conciencia de clase y fácilmente manipulable -por tanto, utilizable por la derecha, por la clase dominante- podría pensarse en una conexión entre urbanizaciones precarias y su población como no precisamente el particular fermento transformador. Para graficarlo rápidamente: los “rompehuelgas” (también llamados esquiroles o carneros), por ejemplo, podrían salir de allí.

Decíamos que el sistema capitalista no cambió estructuralmente desde lo formulado por Marx y Engels en la segunda mitad del Siglo XIX, pero sí lo hizo en su “presentación” cosmética, en las formas en que se muestra y en el ropaje con que se viste. Hoy, segunda década del Siglo XXI, la clase obrera industrial urbana sigue siendo la mecha que puede prender el fuego revolucionario, pero el sistema se ha encargado muy bien de neutralizarla. Por lo pronto, en los países capitalistas imperiales (todas potencias industriales: Estados Unidos, Europa Occidental, Japón), su proletariado ha sido muy sabiamente domado. Pese a la crisis que atravesamos hoy, más allá de la pandemia del COVID-19, el nivel de vida ofrecido a la clase trabajadora en el capitalismo desarrollado está lejos de los niveles de explotación y pobreza vividos hace siglo y medio o de las indecibles penurias que sigue padeciendo la clase trabajadora en el resto del mundo. Esa suerte de prosperidad relativa (Homero Simpson -ícono por antonomasia del obrero estadounidense- vive con cierta comodidad, no pasa hambre), en principio aleja de la revolución. Y los sindicatos, otrora combativos elementos anti-sistémicos, fueron convertidos gradualmente en cómplices de la clase dirigente, quitándoles toda característica combativa. Dato a tener en cuenta: curiosamente, las revoluciones socialistas triunfantes durante el Siglo XX surgieron todas de países básicamente rurales (la Rusia zarista, China y su secular atraso, Vietnam, Nicaragua, Cuba (el burdel estadounidense en el Caribe), todas naciones subdesarrolladas con escasa clase obrera industrial urbana).

Sin dudas, sigue habiendo proletarios, trabajadores fabriles por infinidad de lugares en el planeta, con grandes concentraciones industriales y enormes unidades productivas (por ejemplo China). Pero junto a ello, esos “marginales” de tiempo atrás pasaron a ser elemento fundamental de la composición social actual. Las barriadas “marginales” crecen cada vez más, así como sus poblaciones. Eso fue lo que llevó a Fidel Castro a preguntarse: “¿Puede sostenerse, hoy por hoy, la existencia de una clase obrera en ascenso, sobre la que caería la hermosa tarea de hacer parir una nueva sociedad? ¿No alcanzan los datos económicos para comprender que esta clase obrera -en el sentido marxista del término- tiende a desaparecer, para ceder su sitio a otro sector social? ¿No será ese innumerable conjunto de marginados y desempleados cada vez más lejos del circuito económico, hundiéndose cada día más en la miseria, el llamado a convertirse en la nueva clase revolucionaria?.

En sentido estricto, el proletariado industrial no desaparece. Aunque la robotización eliminó numerosísimos puestos de trabajo en los países capitalistas llamados “centrales”, y la mal llamada “deslocalización” llevó fábricas del Primer Mundo a la periferia, donde hay salarios mucho más bajos, falta organización sindical, ausencia de controles medioambientales y enormes facilidades tributarias, la clase trabajadora ahí está, produciendo la riqueza del mundo. Pero sí ha crecido en forma exponencial ese sector que, agudamente, Frei Beto llamó “pobretariado”, así como las barriadas donde se ubica en las megalópolis del Tercer Mundo.

En términos generales, lo que en un tiempo era “marginal” hoy pasó a ser “normal”. Ahora bien: si es un sector tan importante en la dinámica social de la actualidad, si allí anida un fermento fundamental de nuestros tiempos, las izquierdas deberían trabajarlo, acercarse, involucrarse. Pero parece que las iglesias evangélicas fundamentalistas ya lo han hecho antes.

Fuente: https://rebelion.org/barrios-marginales-poblacion-marginal-tambien/

 

 

Generalicemos conciencia que era previsible el ataque del Covid-19 a gran escala a "los habitantes de las villas y asentamientos. Todos los diagnósticos sobre su situación existen desde hace décadas, son aportados por organizaciones sociales con presencia en esos territorios, múltiples estudios de investigadores de variadas disciplinas, ONGs nacionales e internacionales y, por supuesto, las instituciones del Estado que han realizado relevamientos y poseen informes y estadísticas, que no dejan lugar para la duda sobre la vulnerabilidad de quienes habitan en esos territorios".

 

Silvio Schachter propone ante:  "El crecimiento sostenido de los hábitats frágiles e inhumanos que se pensaron de transición pero que invariablemente se vuelven permanentes, debería tener una respuesta integral, que no niegue, pero que supere los incumplidos planes de urbanización, que además no son aplicables a todas las situaciones.

 

Es necesaria una genuina y viable estrategia a largo plazo. Una política basada en proyectos regionales que aspiren a una distribución racional de la población en el territorio, que confronte con las corporaciones extractivistas y otras prácticas depredadoras del medio ambiente, que deje de considerar el suelo, el urbano incluido, como una mercancía especulativa, es imperioso trabajar sobre un modelo social que garantice el buen vivir en armonía con la naturaleza. Una sociedad en la que cuando se hable de la salud, no sólo se exhiban estadísticas de hospitales, equipamiento y médicos, porque salud, como lo define la propia OMS, no es solo la ausencia de enfermedad, sino el bienestar físico, mental y social.

Esto significa que una población saludable es aquella que recibe alimentación acorde a cada etapa de la vida, servicios básicos imprescindibles, como agua potable, luz y recolección de desechos eficiente, viviendas con las medidas y las condiciones de ventilación e iluminación necesarias, asentadas en un espacio amigable, que permita interacciones sociales, con una localización accesible a los equipamientos de salud, educación, recreación y proximidad a los centros de trabajo. Este debería ser el horizonte a tener como objetivo en un proyecto de una sociedad digna e igualitaria, desde y más allá de la pandemia".

 

 

Apuntes sobre la pandemia

en la ciudad de muros

3 de junio de 2020

 

Por Silvio Schachter  (Rebelión)

 

La globalización de lo urbano en cuestión

El siglo XXI fue definido como el periodo histórico de la urbanización definitiva y del dominio de las ciudades globales, las que concentran el mayor nivel de recursos y de personas ricas, sedes de las principales corporaciones, asiento de las bolsas de valores y centros financieros internacionales. Este urbano centrismo, que se presenta como un fenómeno irreversible, la explicitación física de los postulados posmodernos, es en realidad el espejo invertido de los sueños urbanísticos de la modernidad donde se realizaría el ideario de urbs y civitas, el ejercicio pleno de la ciudadanía y equidad social, junto a la potencialidad creativa, la inventiva y las posibilidades de progreso. Los efectos fulminantes de la pandemia han vuelto a replantear con fuerza una revisión de estos postulados y nos presentan el desafío de pensar entre la continuidad reformada de lo existente, con más vigilancia y control, en un mundo delivery cargado de temor o la posibilidad de crear un nuevo paradigma de lo urbano.

Se puede seguir la historia de las grandes epidemias asociándolas a las condiciones de la vida y la evolución del espacio de las ciudades, sin embargo, más allá de las impactantes imágenes de los inéditos paisajes de calles vacías, la vida social congelada y las múltiples hipótesis sobre la transformación en las relaciones y vínculos interpersonales, poco o nada se lee en estos días ante la evidencia que muestra que la propagación de la pandemia del COVID 19 se despliega y tiene el mayor porcentaje de víctimas por habitantes, en los principales centros urbanos del planeta.

La valoración de los espacios públicos y privados, los límites entre lo individual y lo colectivo, la urdimbre de nodos y nexos espaciales tejida por los lazos metabólicos del comercio y el universo de los negocios, que funcionan a toda velocidad para garantizar la mayor circulación de personas y mercancías, quedó patas arriba. El ritmo de la globalización capitalista se paralizó y puso en crisis la cuota de ganancia basada en el rápido reciclaje del dinero y bienes. A modo de ejemplo basta una mirada sobre dos sitios icónicos que grafican este circuito: shoppings y aeropuertos, consumismo y flujo mundial de pasajeros, ambos quedaron vacíos y enmudecidos. Otro eslabón de esta dinámica es el controversial turismo internacional que satura la geografía de todo el planeta, 1.400 millones de visitantes por año, que reciben el premio que les permite el capitalismo, fugarse transitoriamente de la sociedad que los somete a una alienación cotidiana, se desplomó y puso en terapia a las ciudades que se sostienen, laten y padecen al ritmo de sus multitudes.

No debemos ilusionarnos con las imágenes de animales incursionando en las calles vacías, pensando en una resiliencia de la naturaleza que no pasa por ahí, la ciudad no es el sitio de la fauna salvaje y la tregua del productivismo es un suspiro, el cambio climático sigue su inexorable curso y la pandemia no puede analizarse sin considerarla también como un producto de nuestra negligencia contra el medio ambiente.

Las medidas urbanas que se van adoptando pensando en la pos-pandemia, nos hablan de equipamientos de las ciudades que consolidan el distanciamiento, el control y relaciones sociales más gélidas y mediadas, normas consensuadas a base del miedo y no de la superación positiva de la forma en que hemos organizado el mundo de lo urbano .

Nueva York, Londres, París, Milán, Madrid, una parte de la élite del sistema de ciudades globales, han mostrado su vulnerabilidad, rápidamente toda la riqueza acumulada se mostró impotente para detener el avance de los contagios y las muertes. Nueva York, la urbe paradigma, síntesis y modelo, la más reverenciada y reluciente, a la que Scott Fitzgerald bautizara para siempre como la Gran Manzana, ha sido la más castigada. En ella los más débiles, inmigrantes, latinos, afroamericanos, los sin techo, son las víctimas más numerosas. Ellos no encontraron lugar en las clínicas privadas, que se vieron desbordadas evidenciando lo perverso de un sistema de salud mercantilizado. Ni los fallecidos tuvieron la posibilidad de ser despedidos dignamente. El COVID19 mató en la ciudad seis veces más personas que el atentado terrorista a las torres gemelas, que fuera utilizado para un cambio de estrategia, no solo en el campo militar, sino en los mecanismos de vigilancia y control mundial. Servirá la pandemia para un nuevo reajuste en lo ya limitados espacios de libertad?

EEUU, la más poderosa potencia militar del planeta, la nación que tiene el más sofisticado arsenal acumulado para amenazar y extorsionar a toda la humanidad, la que invierte miles de millones de dólares para investigar cómo matar a distancia, con tecnología de exterminio quirúrgico, no fue capaz de garantizar las condiciones sanitarias necesarias para salvar las vidas de cientos de miles de sus propios habitantes. Las actuales urgencias y flujos financieros que alimentan a distintos laboratorios farmacéuticos, se deben más al intento de recuperar a la mayor brevedad posible la actividad productiva y financiera y a rediseñar una nueva normalidad que permita reducir los daños a futuro, que a la preocupación por la salud de la población mundial.

Villa miseria también es América

El panorama mundial sobre las situación en las grandes metrópolis, es más dramático en la región latinoamericana, pues en pocas décadas sus principales ciudades crecieron exponencialmente en tamaño y población, desbordando sus límites sin planificación alguna, espoleadas por la lógica del mercado, como consecuencia de los actuales modelos de acumulación capitalista, la especulación inmobiliaria y los expulsivos resultados del predador agronegocio y la megaminería, con la consiguiente pauperización de cientos de pueblos, que generan permanentes oleadas migratorias en busca de un nicho de supervivencia en las urbes centrales.

En las megalópolis del continente, a la sinergia de fenómenos negativos, polución y contaminación ambiental, congestión del tránsito, fragmentación socio espacial una violenta profundización de la huella ecológica, enormes distancias a recorrer para acceder a los sitios de trabajo y a las largas horas de viaje, hay que sumar ahora el hecho de que el transporte público se ha convertido en un medio principal de contagio y que por su densidad se han convertido en los principales centros de difusión del virus, con el mayor porcentaje contagios por cantidad de habitantes. Lima, que tiene el 30 % de la población de Perú acumula el 68 % de contagios de todo el país, la misma relación es para Santiago de Chile 40 % con 68 %, México DF 14% con 30 % y San Pablo que junto con Rio de Janeiro, tienen 13 % de la población total de Brasil registran el 27% de infectados. La región metropolitana de Buenos Aires, el AMBA, es el caso más extremo de esta relación, tiene el 30% de la población de todo el país y el 90 % de los casos, si bien Argentina se diferencia por tener el menor porcentaje de contagiados y fallecidos de estos países.

Así como el virus expuso las lacras del sistema socio económico del capitalismo en su actual fase neoliberal, la ciudad invisibilizada cobró dramáticamente presencia en los medios y en las preocupaciones poco creíbles de la clase política. La ciudad de muros, los materiales y los del desprecio, mostró su lado oscuro, miseria, abandono y segregación. Los eufemísticamente llamados barrios populares, o de urbanización informal en la jerga profesional, reciben el golpe más duro de la pandemia. Las consignas y métodos para la ciudad formal, “quedate en casa”, “lavate las manos” y otras semejantes, demostraron su ineficacia allí donde la desidia y la marginación han hecho que la combinación del virus y el hambre se vuelva un letal mecanismo de selección social.

“Villa miseria también es América”, es el título del libro que publicó Bernardo Verbitsky en 1957 y está más vigente que nunca. En América Latina más de 100 millones de personas, el 25% de su población, viven en villas miseria, ranchos, favelas, tugurios, poblaciones callampas, barracones, ciudades perdidas, campamentos, pueblos jóvenes, cantegriles, palomares, distintos nombres para un mismo territorio de pobreza, dolor y rabia.

Italia detecta el primer caso del COVID el 30 de enero de 2020, Brasil da a conocer el 26 de febrero que con su primer contagiado había llegado el virus al continente, en la Argentina el 3 de marzo se registra el primer infectado. Recién el 20 de mayo, cuando ya había más de 500.000 casos, la burocrática OMS declara que América Latina es “el epicentro” mundial de la pandemia por los niveles de pobreza y elevados casos de contagio que se perciben en esta región”.

Nadie, menos aún los especialistas y asesores, pueden alegar que desconocían, que así como en Europa las mayores cantidades de víctimas estaban en las residencias para ancianos, en nuestro continente a los geriátricos, núcleo frágil por edad y falta de supervisión, se le sumarían a gran escala los habitantes de las villas y asentamientos. Todos los diagnósticos sobre su situación existen desde hace décadas, son aportados por organizaciones sociales con presencia en esos territorios, múltiples estudios de investigadores de variadas disciplinas, ONGs nacionales e internacionales y, por supuesto, las instituciones del Estado que han realizado relevamientos y poseen informes y estadísticas, que no dejan lugar para la duda sobre la vulnerabilidad de quienes habitan en esos territorios.

En el AMBA existen 1.800 villas y asentamientos, donde moran casi medio millón de familias, históricamente invisibilizadas, en condiciones de precariedad, carencias de infraestructura básica de agua potable, sistemas cloacales y pluviales, servicios de recolección de residuos y viviendas exiguas donde se apretujan familias enteras. Recién ahora cuando, como era previsible, el eje de la pandemia recorre implacable estos enclaves, los lugares donde se registra el mayor porcentaje de contagio por habitante, se corporizan y toman notoriedad para los medios. En las noticias son solo números para la estadística, deshumanizados, sin rostros ni historias. Las opiniones cargadas de prejuicios y estigmas, muestran la preocupación por ”la bomba nuclear”, según palabras del Ministro de Seguridad Sergio Berni, de munición infectada que si estalla y desborda, afectara a la “sociedad formal”, aquellos que saben cómo cuidarse

Muchos de los que tienen las mejores condiciones para acuarentenarse en sus casas, que ya hace tiempo se han recluido en refugios de auto aislamiento, en las jaulas doradas rodeadas de muros de los barrios cerrados o gated communities, quienes se atribuyen el rol de establecer las categorías de merecimientos en la jerarquía social, reclaman medidas urgentes, flexibilizadad en los countries, pero rigidez y cordones sanitarios para los barrios pobres, con mano dura para quienes los violan; piensan solamente en su propia seguridad, poco importan las vidas de los olvidados. Su solidaridad declamada y aplaudida, llega hasta los de su propia clase, para los otros, los diferentes, los nadies, están los guetos contemporáneos, donde contener las víctimas fruto de la combinación de procesos selectivos que Loic Wacquant caracteriza con el concepto “seclusión urbana”. Acorde con esta posición se despliegan fuerzas policiales con el endeble argumento de cuidarlos, sumando medidas más coercitivas que solidarias. Las deudas históricas del Estado y las promesas incumplidas ya hicieron el resto. Las mejoras siempre fueron producto del esfuerzo propio y de años de reclamos y lucha.

El operativo retorno de decenas de miles de turistas varados en el exterior fue puesto en ejecución inmediatamente, aviones, testeos y alojamientos, respondieron a la demanda de la clases altas y medias, pero las medidas para proteger y cuidar los más pobres y a los ancianos de los geriátricos, son más que insuficientes y tardaron demasiado en llegar.

El crecimiento sostenido de los hábitats frágiles e inhumanos que se pensaron de transición pero que invariablemente se vuelven permanentes, debería tener una respuesta integral, que no niegue, pero que supere los incumplidos planes de urbanización, que además no son aplicables a todas las situaciones. Es necesaria una genuina y viable estrategia a largo plazo. Una política basada en proyectos regionales que aspiren a una distribución racional de la población en el territorio, que confronte con las corporaciones extractivistas y otras prácticas depredadoras del medio ambiente, que deje de considerar el suelo, el urbano incluido, como una mercancía especulativa, es imperioso trabajar sobre un modelo social que garantice el buen vivir en armonía con la naturaleza. Una sociedad en la que cuando se hable de la salud, no sólo se exhiban estadísticas de hospitales, equipamiento y médicos, porque salud, como lo define la propia OMS, no es solo la ausencia de enfermedad, sino el bienestar físico, mental y social. Esto significa que una población saludables es aquella que recibe alimentación acorde a cada etapa de la vida, servicios básicos imprescindibles, como agua potable, luz y recolección de desechos eficiente, viviendas con las medidas y las condiciones de ventilación e iluminación necesarias, asentadas en un espacio amigable, que permita interacciones sociales, con una localización accesible a los equipamientos de salud, educación, recreación y proximidad a los centros de trabajo. Este debería ser el horizonte a tener como objetivo en un proyecto de una sociedad digna e igualitaria, desde y más allá de la pandemia.

“Nada será igual” es la frase repetida en estos días, pero todo indica que la supuesta nueva normalidad que proyecta el actual orden mundial no les reserva a millones de seres humanos un sitio de marginalidad diferente al que vienen padeciendo por generaciones.

Blog del autor: https://silvioschachter.blogspot.com/2020/05/apuntes-sobre-la-pandemia-en-la-ciudad.html

Fuente: https://rebelion.org/apuntes-sobre-la-pandemia-en-la-ciudad-de-muros/