Qué Trabajo-Julio 2022

Con extrañamiento total y totalitario de sus autores o creadores al extremo de estar siendo conducidos a la destrucción de las ineludibles condiciones para la vida humana y no humana tanto en el presente como en el futuro.

Expropiado y explotado por burguesía /
Ecocida y genocida /Alternativas emancipatorias

Expropiado y explotado por burguesía

Destaquemos la centralidad de los extractivismos. Concentran y transnacionalizan tanto a la economía como al territorio de Argentina. Implican retroceso del país a especializarse en exportar commodities y sumirse más en subdesarrollo o mayor pobreza estructural, atraso científico técnico respecto a atender necesidades e intereses populares, sometimiento al sistema mundo capitalista. Y no es sólo por el gobierno de Macri sino por toda la democracia fiel a lo instaurado por el contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales mediante terrorismos paraestatal y estatales en los setenta. Aún más, la democracia restringida se empeña en viabilizar el acelerado acaparamiento gran capitalista de bienes comunes sobre todo derrotando las luchas de los expoliados, lo concreta por maceración ideológica, desinformación, desnutrición y superexplotación laboral. Esta última ha llegado al extremo que explica:

Damian Ripetta

Salario universal de indigencia,
la gran iniciativa de la UTEP

Por principios nunca nos opondríamos a una inyección de plata que le entre a un sector de la clase trabajadora. Ahora bien, el salario universal impulsado desde la UTEP no es la salida para millones de trabajadores. El salario universal, para quienes no lo saben, consiste en un ingreso base por valor de un tercio del salario minino o un séptimo de la canasta básica. Un tercio de un salario mínimo, vital y móvil que ya de por sí está por debajo de la canasta de indigencia. Ingreso miserable que se pulverizaría con la inflación y no hace más que extender la precarización de millones, porque la legitima.

La UTEP, sindicato amarillo (esto es, patronal) que debería autodisolverse, debería impulsar el reencuadramiento gremial por rama, la reconquista de derechos reconocidos cercenados por la extensión de la precarización laboral en los últimos 25 años. Cláusulas gatillo que protejan el salario de la inflación, etc. Y solo hablamos de conquistas básicas, por supuesto. En un mundo (no solo el país) con su fuerza laboral crecientemente precarizada/tercerizada/subocupada ésta gente administra con alegría consignas que poco o nada mejorarían las condiciones infames de vida de millones y, por el contrario, reproducen dichas condiciones de marginación.

No es imposible conquistar derechos. Nosotros los arrancamos para los trabajadores tercerizados de AySa. A pesar de no querer ser reconocidos por SGBATOS (Obras sanitarias) y las apretadas de la UOCRA.

Lo pueden repetir mil veces. Por algo lo festeja y reclama la burocracia sindical. Tan es así que si hoy se aplicará el salario universal no sacaría a nadie de la pobreza. Los derechos se conquistan, las migajas se ruegan, como bien enseña la Iglesia.

Lito Martín

Lo que hacen el Papa y Grabois con el Salario Básico Universal es lo mismo que hizo Perón con su discurso de 1944 en la Bolsa de Comercio. Desgraciadamente, un sector de la izquierda se presta a ese juego, producto de una política oportunista y graves errores de caracterización.

La historia se repite dos veces…

Lito Martín

El salario universal es miseria institucionalizada.

 Destaquemos la descripción de la situación actual de los trabajadores y agreguemos la de los campesinos e indígenas por:

Miguel Angel Del Estal

Mientras los pasquines de la derecha hablan de la debacle del dólar, los pasquines progresistas hablan de la injusta repartija de la ganancia, los trabajadores nos seguimos hundiendo en la miseria.

Sumemos que están quienes defienden a Cristina por un lado y por el otro los defensores de Macri.

A su vez, la inmunda burocracia sindical invita a la nada y respecto a las organizaciones sociales, unas marchan está semana y la otra parte la semana que viene.  En tanto los dirigentes, bien gracias.

La falta de unidad y solidaridad entre nosotros mismos como clase es agobiante. La hipocresía se huele en el aire, cada cual hace lo suyo. Peor, la realidad es desmoralizante a punto tal que lo establecido por la burguesía es un hecho formalmente aceptado.  Quien no haya militado en un sindicato creerá que exagero, pero estos parásitos negocian con la patronal no sólo tu sueldo miserable hasta te apuntan con el patrón y te rajan del trabajo. Que más se podía esperar de esta cría.

En fin, compañera Elena hay días en que me siento abatido, pero no voy a aflojar, un abrazo.

Vivamos, Miguel Angel, situándonos en esta inflexión histórica de la humanidad como lo patentizó la pandemia y el confinamiento militarizado conque el sistema mundo capitalista nos controló -en vez de al Covid 19- mientras liberaba a los causantes en la continuidad de maximizar su acumulación de riquezas y poder de dominio.

Percibamos (tomemos conciencia y sublevémonos contra) nuestra cotidianidad hecha de las rutinas normalizadas por el sistema para viabilizar el ilimitado acaparamiento oligopólico de los bienes comunes sociales y naturales o sea de las condiciones esenciales a la vida humana y no humana. En subversión anda:

 

Leonardo Rossi

Muy feliz de haber participado con un artículo de este número de la revista de Ecología Política a la que uno tantas veces ha asistido como lector. Un número especial por la coordinación de grandes maestras y maestros en la formación. El artículo, un híper-re-contra sintético planteo de lo que venimos trabajando para la pronta a concluir tesis doctoral…»Comunalizar la trama agroalimentaria, una política de la esperanza: al entender que la crisis civilizatoria encuentra raíces en la ruptura del vínculo político entre la humanidad, el alimento y los territorios, el siguiente artículo busca contribuir a una epistemología-política que sitúa la dimensión comunal como clave de la práctica democrática y el plano agroalimentario en un lugar central del ejercicio político inherente a la sostenibilidad de la trama de la vida humana y no humana»

A suscribirse, esperar que se liberen los artículos/ circulen o que llegue en papel.

Fuente: https://www.ecologiapolitica.info/…/63-interdependencia/

Desobedezcamos a reglas de la cotidianidad y de las izquierdas electoraleras. Tengamos en cuenta que los extractivismos acelerados e intensificados por los gobiernos (nacionales y provinciales) de Argentina y del Abya Yala son causa principal de la emergencia climática que sufre la humanidad. Porque es la expresión más contundente de la socioecológica con origen en esos ecocidios y sus consecuentes genocidios silenciosos, silenciados e invisibilizados por el capitalismo para proseguir la ilimitada acumulación oligopólica de riquezas y poder de dominio.

 Ecocida y genocida

Dejemos de naturalizar nuestro modo de vida y trabajo. La pandemia debería habernos interpelado sobre porqué existe emergencia alimentaria desde 2002 y se la prorrogó hasta 2023, también sobre el deterioro y la contaminación de los alimentos. En búsqueda de soluciones de fondo, reparemos qué nos dice Kelli Mafort desde el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil (MST).

Brasil. Kelli Mafort: “Es necesario considerar nuestra lucha popular
urbano-rural, como una única lucha”

Resumen Latinoamericano, 13 de julio de 2022.

La alianza entre la Agencia Colombia Informa y el Grupo de Investigación Kavilando continúa profundizando sobre los temas relevantes de Nuestra América. En esta oportunidad Kelli Mafort, de la Coordinación Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil –MST- nos brinda su reflexión sobre la tenencia de la tierra en ese país.

Alfonso Insuasty¿Quién es Kelly Mafort?

Kelly Mafort: Hola a todos y a todas para nosotros del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil –MST- es un gusto estar acá, con ustedes de Colombia y Nuestra América. Yo soy una agricultora, una asentada de la reforma agraria, de asentamientos del MST y también integro la Coordinación Nacional del Movimiento. Soy una maestra de formación, con maestría y doctorado en ciencias sociales, una defensora de la agroecología y vivo en el campo.

AI: Durante el año 2021 y lo que va de 2022 hemos visto muchos movimientos en Brasil en defensa de la tierra y el territorio, ante una Ley denominada Titula Brasil, que permite el acaparamiento, explícanos qué pasa.

KM: El gobierno Bolsonaro viene promoviendo una gran presión por todos los territorios de la Reforma Agraria, indígenas y comunidades agrarias quilombolas. Acá en Brasil, por ejemplo, los territorios de Reforma Agraria son más o menos el 10% de territorio nacional, estamos hablando de unos 38 millones de hectáreas de tierra, es una gran cantidad. Los territorios indígenas en Brasil son como 11% de los territorios, entonces hay una gran presión porque fueron conquistados con mucha lucha de la gente. Ahora hay una presión muy grande por la minería, por el agronegocio o el hidro-negocio (agua).

Esta ley no es una ley, como un decreto, es una cosa inventada por el Gobierno de Bolsonaro, Titula Brasil es un programa para hacer dos cosas:  la primera es el reconocimiento de las tierras de gran cantidad, más o menos de 2.500.000 hectáreas, es la regularización de un crimen. Regular esas tierras acaparadas es una reforma para los ricos. La otra es hacer un título individual de la tierra para los asentamientos rurales. Parece una buena idea, pero no los es, es una privatización de la tierra.

Estas tierras han sido victorias colectivas, así que individualizar la tierra con la presión del capitalismo, terminaran dedicadas a los agronegocios de los ricos, no para alimentar al pueblo. Así, los agricultores accederán a una deuda tan grande que tendrá que venderla o negociarla, acabando con una lucha colectiva de tantos años. Estas tierras terminarán en agronegocio o para alimentar los commodities. Así, por un lado, regularizar para los ricos y, por otro, promover la titulación individual no colectiva.

 AI: ¿Quién gana con estas acciones? Tal vez los beneficiarios ni siquiera están en Brasil ¿Estas acciones se desarrollan usando o promoviendo la violencia?

 KM: Quienes engañan son principalmente las empresas del agronegocio. No hay que hacer división entre las empresas con apariencia correcta y el agronegocio, no. Las empresas del capitalismo son en sí violentas, esa es la naturaleza de su acción, es una acción que destruye la naturaleza. Es en sí mismo violento con los pueblos, porque provocan el desplazamiento forzado, la migración de la gente porque pierden sus tierras y sus modos de vida.

Estamos hablando de las empresas transnacionales y los fondos financieros como BlackRock, que ha actuado mucho en Brasil, precisamente en la agricultura y en fondos financieros que buscan valorizar la agricultura, teniendo parcelas en una empresa y otra y otra, están por todas partes. Ahora bien, el Estado brasilero está muy de la mano con todas estas acciones, con todas estas empresas.

Otra preocupación es que después de la conferencia COP26 existe una mirada fuerte para nuestro continente, sobre los recursos naturales y los mercados de carbono.

«… el capital hace una presión muy fuerte sobre la selva, de los biomas como el Cerrado en Brasil, de la Amazonía en general. Entran los mercados de carbono, y así se presenta una alternativa para el capital en la naturaleza, y eso genera gran violencia contra los pueblos…»

Es muy importante frenar esta violencia contra el pueblo de Brasil, por eso estamos muy atentos de las elecciones para derrotar a Bolsonaro. Es importante frenar esta violencia estructural contra los pueblos.

AI: Gana el capital que presiona los territorios, el capital global y el sector financiero, y pierden los pueblos y la naturaleza. En ese contexto ¿crees que el tránsito hacia un posible gobierno de Lula da Silva pudiese traer beneficios? ¿En qué medida? ¿Cuál sería el margen de transformaciones posibles?

Un segundo mandato de un gobierno fascista tan agresivo como el de Bolsonaro podría ser mucho peor para los pueblos. Entonces, muchas de sus promesas se centraban en acabar con el Movimiento Sin Tierra, a la par de profundizar una política que incentiva la venta de armas y municiones, y acentúa el racismo y el fascismo. Es decir, hay una relación muy grande entre fascismo y racismo, el racismo es fascismo. La violencia de Estado es contra los más pobres, especialmente contra el pueblo, entonces un segundo mandato de gobierno Bolsonaro -para nosotros- es muy importante derrotarlo.

Para nosotros es mejor un segundo gobierno de Lula, es una tarea importante. Las alianzas que está haciendo Lula para ganar las elecciones, es con sectores de los agronegocios, con sectores del capital, por eso es necesario estar alertas. Así, la primera tarea es derrotar a Bolsonaro, y la segunda tarea es lograr la victoria de Lula y que no sufra Golpe de Estado. La tercera tarea es hacer la lucha en el gobierno de Lula, porque la lucha no se detiene, es muy importante. Estamos muy atentos por lograr estos objetivos y esperamos salir victoriosos.

AI: Que gane Lula, pero eso no quita que las luchas populares continúen. En términos regionales, para poder generar procesos de transformación se requieren bloques regionales a favor, ¿Cómo ves ese proceso de transformación regional, ese nuevo ciclo progresista? ¿Qué tanto pesaría en Colombia y Brasil un cambio hacia gobiernos progresistas, para generar desde los pueblos los procesos de transformación?

KM: Para nosotros en Nuestra América son muy importantes las elecciones, pues la disputa institucional es parte de la lucha política. Es verdad que la estrategia de la izquierda, de la lucha progresista es prioritaria para la lucha institucional, pero está distante de la lucha popular real. Por eso es importante lograr que la lucha institucional esté subordinada a la lucha popular, a la organización de base del pueblo.

«… es un momento importante las elecciones en la lucha popular, esperando que sea favorable la lucha institucional en Colombia y Brasil, para poder acumular en favor de la lucha popular. Si no se logra el poder institucional será más complejo hacer las transformaciones necesarias para avanzar en las luchas populares…»

Es muy importante equilibrar la correlación de fuerzas, y es clave no tener vacilación. Las elecciones son una trinchera muy importante para fortalecer a la izquierda y el campo progresista, para acumular y fortalecer la lucha popular que es lo importante.

En América Latina siempre vamos a tener que enfrentar golpes como fenómenos geopolíticos, y para estar de pie es necesario crear un clima político favorable en nuestra América. Es necesario fortalecer y mantener la lucha, recuperar la soberanía popular no solamente la soberanía nacional, sobre nuestras necesidades básicas, intereses humanos y no sobre los intereses del capital.

AI: Hablemos de las luchas del sector popular, sus obstáculos y sus necesidades. A veces la lucha parece fragmentada, por un lado, el movimiento indígena, por otro el campesino ¿Cuáles son las agendas de lucha popular en Brasil? ¿Cómo superar los obstáculos para fortalecer el movimiento Popular en Brasil y sus agendas?

KM: En Brasil, nosotros pasamos todo el año 2021 luchando por la campaña Fuera Bolsonaro, sin lograr el éxito en el Impeachment –juicio político- y esto porque hay un acuerdo muy grande entre Bolsonaro y un sector muy fuerte de la política, que nosotros llamamos Central. Es un acuerdo con la mayoría del Congreso, del Parlamento en Brasil, y este acuerdo favoreció a Bolsonaro.

Es importante hablar de los militares, porque ellos se comportan no como parte de la burocracia del Estado, sino como dirigentes políticos, y este no es su papel, ese el rol de la sociedad civil y ellos deben estar al servicio de la sociedad. Ahora que estamos en Brasil en torno a esta agenda de lucha electoral, entonces Bolsonaro habla que sólo respetará el resultado que le dé una nueva victoria a él.

La restricción de los derechos políticos de Lula fue importante, pasó 570 días en la cárcel en un proceso injusto y sin fundamento. Entonces, existe hoy una fuerza muy grande en su candidatura, por lo que estamos haciendo los comités populares, que es una forma de trabajo de base con los partidos políticos de izquierda y el movimiento sindical. Y están también los movimientos populares y sindicatos, buscando una agenda común en los comités populares.

Tenemos tres tareas: la primera es un trabajo más de formación sobre los temas de la política y también haciendo una movilización de base; la segunda tarea es la campaña política, porque oficialmente inicia en agosto. Después de la victoria queremos también una participación popular más decisiva en el gobierno, no de nosotros ocupando cargos de gobierno, más principalmente una participación popular de presión, para eliminar todas las medidas del golpe, por ejemplo, la reforma de trabajo, las reformas de la presidencia de exceso de gastos que es muy grande, para intervenir en la salud y educación, medidas estructurales.

También medidas para enfrentar el hambre, más de la mitad de la población está en inseguridad alimentaria y para enfrentar el hambre en Brasil necesitamos enfrentar los latifundios, distribuir la tierra, fortalecer la producción de alimentos no de commodities.

Nosotros como movimientos populares entregamos unas propuestas de agenda a Lula, propuestas para un Gobierno Lula. Hoy en Brasil hay muchas movilizaciones, todos son temas que aparecen en la coyuntura, así tenemos temas generales y temas que pone la coyuntura concreta. Para nuestra región es importante fortalecer las articulaciones de luchas populares, y las alianzas regionales, internacionales, articulación de los pueblos, estar hermanados para hacer frente a las fuerzas del capital.

AI: Me surge una duda que siempre nos invade y es la relación campo-ciudad, la ruralidad y la ciudad. Es que las ciudades van creciendo y crecen de manera exponencial y eso implica que el campo se ponga al servicio del consumo de la ciudad, y de la ciudad global ¿Cómo pensar esas luchas articuladas?

KM: Acá en Brasil viven en la ciudad como 85% de toda la población y apenas 15% en lo rural. Hay una tendencia en Nuestra América de tener más gente en la ciudad y no en el campo. Contradictoriamente nuestras economías están centradas en economías dependientes, estamos centrando nuestra economía en los commodities. Es necesario hacer un cambio, necesitamos centrar la economía en satisfacer las necesidades de nuestros pueblos.

Es muy importante esta cuestión de la relación campo-ciudad, porque debe existir una consonancia dese el punto de vista de nuestras luchas, pues para tener energía a bajos costos, agua potable y alimentos en la ciudad es muy importante lo que acontece en el campo. Por ejemplo, hoy en Pernambuco tenemos más de 100 muertos por las fuertes lluvias, personas que se vieron afectados por el fuerte invierno, estos extremos climáticos también tienen que ver con lo que acontece en el campo, en tiempos de colapso climático es necesario juntar los temas campo-ciudad.

Ahora, en temas de producción de alimentos en Brasil hay gran apoyo a los commodities de Soja, pero no a la producción de alimentos. No hay una política pública de gobierno para producción y distribución de alimentos. La guerra en Ucrania ya anuncia ruptura de las cadenas globales de valor, eso quiere decir una hambruna que se acentúa.

Por ello es clave tener una mirada sobre nuestra región, nuestros recursos naturales estratégicos, colocar en consideración nuestra lucha conjunta urbano-rural, como una única lucha, como una lucha de la clase obrera urbana-rural.

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2022/07/13/brasil-kelli-mafort-es-necesario-considerar-nuestra-lucha-popular-urbano-rural-como-una-unica-lucha/

No hallamos soluciones de fondo en la lucha actual del MST de Brasil. ¿Por qué? No confronta con el Capital y su Estado. Sigue con sus lógica y cultura políticas que viabilizan la economía o expoliación gran burguesa. Se justifica valiéndose del sentido común que el sistema inculcó:

-Si no se logra el poder institucional será más complejo hacer las transformaciones necesarias para avanzar en las luchas populares

-Es muy importante equilibrar la correlación de fuerzas, y es clave no tener vacilación. Las elecciones son una trinchera muy importante para fortalecer a la izquierda y el campo progresista, para acumular y fortalecer la lucha popular que es lo importante.

Subrayemos que la dirigencia del MST de Brasil se ha convertido en progresista y su estatización conlleva asumirse vanguardia, más aún la afianza dogmática e insensible, con lo cual rechaza empoderarse del constante escudriñamiento sobre cómo progresa el sistema mundo capitalista y sus locales para reparar que la gravedad de devastación, pobreza e injusticia social no sólo se da en el Brasil bajo Jair Bolsonaro. No se hace cargo de la revisión crítica ni de la autocrítica para los imprescindibles
aprendizajes humanizantes.

Observamos sus enfoques políticos e ideológicos que décadas han demostrado ser funcionales a la continuidad y profundización del acaparamiento oligopólico tanto de la economía como del territorio.

«Tenemos tres tareas: la primera es un trabajo más de formación sobre los temas de la política y también haciendo una movilización de base; la segunda tarea es la campaña política, porque oficialmente inicia en agosto. Después de la victoria queremos también una participación popular más decisiva en el gobierno, no de nosotros ocupando cargos de gobierno, más principalmente una participación popular de presión, para eliminar todas las medidas del golpe, por ejemplo, la reforma de trabajo, las reformas de la presidencia de exceso de gastos que es muy grande, para intervenir en la salud y educación, medidas estructurales.

También medidas para enfrentar el hambre, más de la mitad de la población está en inseguridad alimentaria y para enfrentar el hambre en Brasil necesitamos enfrentar los latifundios, distribuir la tierra, fortalecer la producción de alimentos no de commodities».

Advirtamos que Fernando Dorado expresa parecida concepción, en contraste con los principios de la Otra Campaña zapatista, sobre el qué y cómo hacer hacia facilitar la autodeterminación de los pueblos:

Nuevos retos y dilemas ante el “desplazamiento político”

15 de julio de 2022

Por Fernando Dorado| Rebelión

“El superpoder de una víctima consiste justamente en perdonar lo que su dolor inmenso jamás podría castigar”. -Santiago Alba Rico

Luego del triunfo electoral y de la fiesta popular de celebración que fue a lo grande y por todo el país, Petro ha entrado en la tarea de construir gobernabilidad para avanzar con las tareas planteadas: consolidar la “paz grande”, atender la crisis social y ambiental, y sentar las bases para construir una economía moderna y sustentable en el marco del capitalismo existente.

Para ser consecuente con lo planteado en la campaña electoral, Petro va más allá del Pacto Histórico y ha llamado a todos los sectores de la sociedad colombiana a un Acuerdo Nacional. Ha invitado incluso al expresidente Uribe a conversar sobre “lo fundamental”, que consiste en crear las condiciones para convivir en paz en medio de la diferencia.

Al hacerlo, envía un mensaje de perdón para ambientar la reconciliación. Francia Márquez, a su vez, con actos sencillos empodera el sentido de dignidad sin la más mínima soberbia. Es decir, entienden que superar la falsa polarización frente a la “paz”, es oficializar la derrota política de Uribe. Otra cosa, es la acción de la justicia que deberá seguir su propia dinámica.

La respuesta positiva de la mayoría de dirigentes políticos (incluyendo a Rodolfo Hernández) es la prueba de que aún antes de la 1ª vuelta se había producido un importante “desplazamiento político”1. Solo el sector más recalcitrante de los terratenientes y de la alta cúpula “uribista” del ejército, se han resistido. Los primeros, no están dispuestos a entregar las tierras despojadas ilegalmente a los campesinos y, los segundos, no quieren reconocer sus crímenes de lesa humanidad.

Si el abrazo (y felicitación) de Petro a Rodolfo se hubiera enviado la misma noche del 29 de mayo, el triunfo del Pacto Histórico en la 2ª vuelta habría sido contundente (con mayor ventaja). La verdad, era que el “uribismo” -con el que algunos todavía quieren asustar- estaba derrotado antes de esa elección. Hoy se trata de empezar a pasar esa página nefasta de nuestra reciente historia como lo recomienda el padre Francisco de Roux en la entrega del informe de la Comisión de la Verdad.

¿“Desplazamiento político” en qué dirección?

Nos equivocamos si consideramos que ese desplazamiento ha sido hacia la izquierda o siquiera hacia el progresismo. Las gentes van “moviéndose” con base en sus intereses y percepciones. El “ideologismo” no está en sus cuentas. El pueblo aprende de sus errores y va encontrando formas de hacerse notar. Identificar la tendencia de esos “movimientos” y “mensajes”, es lo que tenemos que hacer para acertar.

Hace 4 años el pueblo “uribista” le dio una oportunidad al mismo Uribe en cabeza de Duque, y no la aprovecharon. Decíamos por entonces que Duque le había arrebatado a Fajardo su programa y la “forma” de mostrarse ante la gente. Dijo “Ni risas ni trizas” frente al proceso de paz, pero una vez posesionado se decidió por las trizas, traicionando a quienes lo eligieron.

Por ello es que Duque por más “histórico” que quisiera ser, por más que se mostrara como progresista en lo de “economía naranja”, “economía circular” o frente al problema del medio ambiente, nadie le creía. Y por eso sale por la puerta de atrás, como un presidente inepto, torpe, posudo, falso y mentiroso. Y con él, el partido de Uribe queda más partido que nunca.

El “movimiento” de quienes votaron por Duque en 2018 fue hacia el “centro” y el mensaje era: “pónganse de acuerdo, no más peleas por lo que pasó en la guerra, pasen la página y dedíquense a resolver los problemas de hambre, pobreza, desigualdad e injusticia”. Duque no escuchó, su soberbia y elitismo se lo impidieron, y los problemas le estallaron en la cara.

Las causas económicas, sociales, políticas y culturales del “desplazamiento político”

El tema de la paz y la reconciliación es lo más visible en “política electoral” pero detrás están los intereses económicos que se habían expresado durante el “proceso de paz”. La oligarquía financiera, los grandes terratenientes (“viejos” y “nuevos”), la burguesía emergente, los pequeños y medianos productores agrarios, los campesinos y colonos, y los trabajadores en general, entre ellos el joven precariado profesional, durante todo ese período habían mostrado sus intereses vitales y trascendentes.

La oligarquía financiera necesitaba crear condiciones para la inversión extranjera (impulsar agronegocios en las tierras de la Orinoquía, explotar el petróleo de regiones despejadas por las guerrillas, tratar de formalizar la minería ilegal, e incursionar en el turismo), y a la vez, tratar de “echarle tierra” a los conflictos acumulados a lo largo del conflicto armado con algunas leyes “progresistas” para calmar a las víctimas y devolver algunas tierras a campesinos despojados.

Los grandes terratenientes de vieja data -aunque dudaban- se alineaban en esa dirección. Los “nuevos terratenientes”, surgidos del proceso de despojo realizado durante el conflicto armado (instrumentalizado por ellos), se oponían totalmente a dicha política de “paz”, porque sabían que su poder territorial lo habían sostenido a “punta de plomo”, con alianzas con grupos paramilitares y toda clase de mafias locales y regionales (políticas y armadas).

La burguesía emergente, que ha acumulado importantes recursos de la economía del narcotráfico, de la minería ilegal y de otras economías criminales (tráfico de armas, de personas, de información, extorsión, apuestas y crédito ilegal o “gota a gota”, etc.), y que sabe que esos recursos “irrigados” son el principal factor estabilizador de la economía colombiana, se dividió entre apoyar el “proceso de paz” u oponerse a él. Y hoy, están a la expectativa.

Los pequeños y medianos productores agrarios, desde el paro de 2013, empezaron a acercarse a campesinos y colonos cocaleros, a los trabajadores citadinos, al precariado profesional, para presionar por reformas que les garantizaran precios de sustentación, subsidios a los fertilizantes y apoyo para el mercadeo de sus productos. Levantaban con cierta timidez consignas contra los Tratados de Libre Comercio, pero vacilaban frente a la posibilidad de quedar en manos de la “izquierda fariana” y por ello se aferraban a Uribe.

Y así se fueron desencadenando los acontecimientos. Vinieron los paros estudiantiles (2011-18), las mingas indígenas (2008, 2018), las rebeliones negras (2017) y de las mujeres, y el estallido social que tuvo su inicio en noviembre de 2019 y que explosionó en 2021 con la creatividad de la juventud y la participación masiva del precariado urbano (jóvenes profesionales).

Y en 2022 todo ese movimiento social se convirtió en dos expresiones electorales del cambio (de origen diferente y diferenciadas en el proceso de “desplazamiento”): la decididamente “progresista” y de “izquierda”, y la “antipolítica” o “anticlientelista” que se apoyó en el candidato “outsider” (Rodolfo).

Los grandes dilemas de Petro y las certidumbres de Francia

Las castas dominantes colombianas han terminado por aceptar que este país necesita algunos cambios. Saben que la enorme desigualdad que se acumuló a lo largo de décadas de conflicto armado y de políticas neoliberales, es la causa que desató la poderosa inconformidad popular que se ha expresado en las calles y en las urnas. Son conscientes que tienen que ceder en algunos aspectos “reivindicativos” y “coyunturales”, pero van a defender a toda costa la esencia de su institucionalidad (propiedad privada, mercado “libre”, independencia del Banco de la República, economía extractivista, etc.).

Esas clases dominantes, especialmente la oligarquía financiera y los grandes terratenientes, van a tratar de manejar la situación lo mejor posible, para no poner en peligro todo su sistema de privilegios, explotación y opresión. La reacción de la clase política -de casi todos los partidos- es sumarse al gobierno para tratar de defender “desde adentro” sus intereses burocráticos y buscar la forma de reacomodarse y reciclarse ante la nueva realidad. Especialmente en las regiones.

Petro en general tiene un plan bien trazado en cuanto a no afectar la institucionalidad del capital pero sabe que las urgencias del pueblo son tantas, tan graves y urgentes, que tiene que convencer a las clases dominantes de aprobar una reforma tributaria a fin de enfrentar el hueco fiscal y financiar las “ayudas sociales de emergencia”. Necesita ganar tiempo y acumular fuerza política para poder impulsar, más adelante, las reformas estructurales que tienen que ver con la democratización de la tierra, del conocimiento y del crédito, y transformar la matriz energética.

Sus dilemas tienen que ver con los tiempos y los ritmos. No obstante, su visión es “estatista”; quiere hacer “una revolución desde arriba”, unos cambios desde la institucionalidad, en alianza con sectores que tienen interés en desarrollar el capitalismo en Colombia y en América Latina. Su visión progresista es “desarrollista” y, por ello, sus asesores económicos de cabecera son José Antonio Ocampo y Jorge Luis Garay. Su idea es liberal-democrática y “cepalina”.

En cambio, Francia Márquez tiene muy claro que para lograr los cambios que podríamos llamar “postcapitalistas” (para no llamarlos “anticapitalistas”), la tarea es de más largo plazo. Que el fortalecimiento del movimiento social y de las organizaciones sociales es fundamental para soportar los embates que desde el poder del gran capital y de los terratenientes, inevitablemente se van a impulsar y realizar. Y cuando las contradicciones se acumulen y lleguen los momentos de las definiciones importantes, volverán a ser las calles las que lo determinen todo.

Por ahora no hay mayor contradicción. Petro y Francia representan el presente y el futuro. Ambos están enviando un mensaje de perdón y reconciliación para poder sustentar en el corto y mediano plazo los cambios económicos y sociales necesarios para acumular fuerza social, sin romper con un capitalismo que sigue -por lógica intrínseca- depredando la vida humana y la naturaleza planetaria.

Pero, ambos tendrán que conectar mucho más con las fuerzas sociales y culturales que -en cada fase y etapa- son vitales y determinantes para garantizar la continuidad del proceso. Por ahora una alianza interclasista (incluyendo a los grandes capitalistas y terratenientes) es fundamental para avanzar, con paciencia y sin afanes, hacia consolidar las bases sociales de los cambios estructurales.

Pero, si el Pacto Histórico se dedica solo a la “gestión institucional y burocrática” (Congreso, leyes, administración, proyectos puntuales, etc.) y no afina en su estrategia de andar a varios ritmos, de explotar la diversidad social y cultural, de combinar los diferentes espacios (“por arriba”, “desde abajo”, “desde las periferias”, etc.) para construir variadas y creativas democracias (directa, representativa de nuevo tipo, deliberativa, de “conocimiento” o “ilustrada”, otras), terminará como ha ocurrido con las experiencias de países y pueblos vecinos: arrepintiéndose de las oportunidades perdidas.

Por ello, se requiere un trabajo serio y consistente en el terreno del pensamiento estratégico. Un esfuerzo que recoja lo mejor de las experiencias de América Latina, tanto a nivel de movimientos sociales como de los ejercicios institucionales y gubernamentales. Tenemos un acumulado que está allí para ser aprehendido y avanzar por esos nuevos caminos y con nuevas miradas.

Blog: https://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/2022/06/colombia-nuevos-retos-y-dilemas-ante-el.html#.Yry2Nf3MLIU

Nota: Planteo la idea de “desplazamiento político” porque no es un proceso organizado por un partido o movimiento organizado. Las bases uribistas se “desplazaron” en la búsqueda de un candidato que les llenara sus expectativas: superar la polarización con las izquierdas y el progresismo pero, a la vez, rechazar las alianzas clientelistas.

Fuente: https://rebelion.org/nuevos-retos-y-dilemas-ante-el-desplazamiento-politico/

Destaquemos cómo predominan la mirada “desde arriba” y el objetivo de conservar el carácter subalterno de las diversidades de abajo en las siguientes afirmaciones:

«El pueblo aprende de sus errores y va encontrando formas de hacerse notar. Identificar la tendencia de esos “movimientos” y “mensajes”, es lo que tenemos que hacer para acertar».

-«Pero, Petro y Francia tendrán que conectar mucho más con las fuerzas sociales y culturales que -en cada fase y etapa- son vitales y determinantes para garantizar la continuidad del proceso. Por ahora una alianza interclasista (incluyendo a los grandes capitalistas y terratenientes) es fundamental para avanzar, con paciencia y sin afanes, hacia consolidar las bases sociales de los cambios estructurales».

Alternativas emancipatorias

Reflexionemos acerca de:

Ética y responsabilidad

Raúl Prada Alcoreza
¿Qué pregunta es ésa: ¿Se puede cambiar la realidad? La realidad siempre cambia, cambios imperceptibles, cambios perceptibles, desplazamientos, cambios trascendentales. La pregunta no apunta a algo tan general, quizás viene de la nostalgia romántica: ¿Es posible la revolución, es posible que triunfe la revolución y que logre sus objetivos transformadores y liberadores? ¿O toda revolución está condenada a padecer sus contradicciones? Estas preocupaciones vienen de las tradiciones románticas, que son convocativas, correspondiendo a las emociones generosas y embriagantes, de entrega al acto heroico. La pregunta contiene la preocupación sobre el decurso de la acción, en el sentido de que, a pesar del acto heroico, a pesar de la entrega, del halo romántico, no todo cambia, como se quiere y se busca.
No se trata ni de ponerse optimista, ni ponerse pesimista, se trata de hurgar en las preguntas y las preocupaciones, que sostienen estas preguntas. Sobre todo, se trata de tener la mirada en el acontecimiento, la mirada abarcadora de la complejidad del acontecimiento, de la multiplicidad de sus singularidades. Mirada que comprenda los desenlaces de las acciones y de las prácticas, de las voluntades involucradas en los actos. Para decirlo de la manera figurativa, al modo de la epopeya, mirada y percepción comprometida con los actos heroicos, las entregas románticas, las búsquedas de transformación. De todas maneras, hay algo importante en todo esto, independientemente de si se logra o no la utopía. La incertidumbre, el juego del azar y la necesidad, los efectos y consecuencias no controladas, constituyen el campo de posibilidades, los decursos sinuosos y el devenir.

Todo se hunde en un conjunto de procesos, inherentes al acontecimiento, al conglomerado de eventos, de sucesos, de hechos, que no se controlan, sino que se desatan desbordantemente. Toda acción desata consecuencias que no se controlan. Sin embargo, independientemente de esto, de esta imprescindible complejidad, hay algo ineludible, la actitud ante la violencia, la inaceptabilidad de su despliegue, en consecuencia, la denuncia de la misma, la interpelación de su desenvolvimiento. Esto se efectúa contra las violencias concretas y singulares, contra la multiplicidad de violencias desatadas. Contra los asesinatos y feminicidio, contra los etnocidios, genocidios y ecocidios. En este sentido, apuntando a las causas y dispositivos de la causalidad dramática, se actúa contra los agenciamientos concretos de la violencia, contra la intervención de organizaciones e instituciones responsables de la violencia, contra el lado institucional del poder y contra el lado oscuro del poder, contra lo controles territoriales de los grupos paralelos, contra las formas del terrorismo de Estado y no estatales. Es decir, hablamos de la predisposición contra la multiplicidad de violencias proliferantes.

La pregunta específica es: ¿Se puede detener la violencia? Esta pregunta implica, necesariamente, la responsabilidad. La responsabilidad de actuar contra la violencia. La responsabilidad ética. Se trata de la predisposición en contra de la violencia, de la voluntad de parar la violencia. Claro que esta resultante depende de la correlación de fuerzas. Sin embargo, aquí hay algo que es ineludible, no se puede ser indiferente ante la violencia. En consecuencia, el mismo hecho de la violencia exige una responsabilidad, una actitud ética, respuesta moral, de parte de nosotros. Esta exigencia sí es ineludible.

¿Cuáles son los desafíos?
¿Cuáles son los desafíos que atañen a la ética y la responsabilidad contra la violencia? Esta es la pregunta involucrada en la actitud misma de predisposición contra la violencia, que podemos también llamar contra la dominación, por lo tanto, contra el poder.

Obviamente no se trata de caer en el voluntarismo, la voluntad de por sí misma no cambia la situación en cuestión. Tampoco la acción devenida de la voluntad. En esta perspectiva, no basta el acto heroico para que cambie la situación adversa, obstaculizadora, inhibidora, correspondiente al desenvolvimiento de la violencia. No es suficiente la denuncia, tampoco la interpelación sobre los hechos de violencia. La experiencia social y la memoria social nos enseñan de que es indispensable comprender, entender y conocer las dinámicas involucradas en los despliegues de la violencia. Sabemos que la violencia es padecida por los sujetos sociales; los sujetos sufren la violencia. La asumen como tal en la medida qué interpretan estas fuerzas que afectan al cuerpo como violencia. Es decir, la violencia es asumida como lo que afecta el cuerpo, lo inhibe, lo descompone, lo enferma, lo hiere y lo destruye.

La violencia es vivida corporalmente y subjetivamente. Para que haya violencia tiene que haber dominación o pretensiones de dominación, es decir, hay ejercicio de poder. El poder, como sabemos, implica relaciones de fuerza, fuerzas que afectan y fuerzas afectadas. Fuerzas que suponen la separación de su potencia, fuerzas que actúan contra sí mismas, vaciándose de contenido, usando su magnitud de fuerza contra otras fuerzas, buscando su desarticulación. Desencadenando la energía de una manera destructiva.

Se da lugar, apoteósicamente, la máquina abstracta de poder, cuya manifestación concreta e institucional aparece en el Estado, en la estructura estatal, en la composición del Estado. En los aparatos y dispositivos del Estado, aparatos administrativos, aparatos ideológicos, dispositivos de emergencia. Que son, efectivamente, aparatos administrativos de la violencia, aparatos de legitimación de la violencia, aparatos de represión. Frente al poder se han constituido formas de contra-poder, las resistencias han adquirido las características propias de formas de contrapoder, incluso de organismos y organizaciones de contrapoder, conformando composiciones singulares de contrapoder.

Una forma elocuente de resistencias corresponde a las movilizaciones sociales, que se han hecho elocuentes en la historia reciente de América Latina y el Caribe. Algunas veces las movilizaciones sociales han resultado en levantamientos y rebeliones, incluso han tenido consecuencias políticas y estatales, incidiendo en la forma de gobierno, es decir, en lo que hemos venido llamando forma de gubernamentalidad. De alguna manera las demandas se han manifestado, no solamente como pliegos, sino como reivindicaciones colectivas, incluso proyecciones sociales, que atañen y comprometen a la sociedad. En la historia reciente, del ciclo corto y del ciclo mediano, las movilizaciones, los levantamientos y rebeliones han devenido en revoluciones, aunque escasas, pero con mayor incidencia en el perfil del Estado y en el perfil de la sociedad, incluso en el perfil de la economía, es más, en el perfil cultural. En este caso, se puede decir que han habido cambios, pero estos cambios no terminan de transformar las estructuras de poder y, por lo tanto, los diagramas de poder en cuestión, en consecuencia, en las formas polimorfas de dominación.

Se puede decir, acudiendo a esa frase del gatopardo, de que todo cambia para que nada cambie. Como hemos dicho varias veces, las revoluciones cambian el mundo pero se hunden en sus contradicciones, destruyen el Estado y lo vuelven a restaurar, vuelven a reconstruir lo que han destruido, entonces ingresamos a lo que hemos llamado el ciclo vicioso del poder, el eterno retorno de las dominaciones polimorfas. Parece una paradoja, también una condena y una fatalidad. ¿Por qué ocurre esto? Esta es una buena pregunta, requiere de un balance exhaustivo, de una evaluación crítica de lo que ha ocurrido, de una evaluación crítica de la historia; parafraseando a Emmanuel Kant podríamos decir que se trata de una crítica de la razón histórica, una crítica de la razón crónica o, si se quiere, puesta en escena de la razón ucrónica. Sin embargo, esta apreciación tiene su equívoco, porque no hay una razón histórica, no hay una razón crónica y, por lo tanto, no es tan pertinente hablar de ucrania; lo que hay es el acontecimiento, en el acontecimiento la multiplicidad de procesos singulares, que dan lugar a distintos perfiles singulares del acontecimiento en devenir.

Hay el juego entre azar y necesidad, donde los actos generan efectos que no se controlan; ingresamos a la perspectiva de la complejidad, que supone dinámicas complejas integradas, que atraviesan y articulan distintos planos y espesores de intensidad, definiendo perfiles singulares del acontecimiento, en una coyuntura, en un presente, en un momento, en los espesores del presente. Esta apreciación implica la comprensión del funcionamiento de esta complejidad, sinónimo de realidad. Esto equivale a construir soluciones que resuelvan la complejidad o, si se quiere, disminuyan la complejidad. El entendimiento de esta complejidad nos puede llevar a un potenciamiento de las prácticas, de los actos, de las acciones, de la intervención en coyunturas específicas, incidiendo en los decursos de la realidad efectiva. De eso se trata.

Volviendo al tema, ¿por qué caemos, una y otra vez, en el círculo vicioso del poder?, ¿por qué no se puede salir de este círculo vicioso del poder?, ¿por qué las movilizaciones, si bien plantean demandas, incorporan denuncias, interpelan a la institucionalidad, que ha instituido las formas de dominación vigentes, no logran trastocar la situación adversa de las dominaciones, la estructura de poder, que se repite, una y otra vez, como condena y fatalidad, repitiendo el eterno retorno de lo mismo?

Hay que salir de lo acostumbrado. Después de la evaluación crítica y de la crítica de los procesos de cambio, dados en Sudamérica, después de las nuevas críticas de las dominaciones y del poder, después de la crítica al círculo vicioso del poder, hemos llegado a la conclusión de qué no se trata de tomar el poder, pues cuando se toma el poder, los que lo toman se convierten en marionetas de la máquina fabulosa de las dominaciones, que es la máquina abstracta de poder.

En el último ensayo, que contiene el análisis de los recientes movimientos sociales, particularmente del reciente movimiento social dado en Ecuador contra el gobierno de Guillermo Lasso, hemos dicho que no se puede resolver el problema dentro del marco del Estado nación, dentro de la cartografía política definida por el orden mundial, dentro del contexto del mapa institucional conformado por el Estado nación y el orden mundial; este mapa institucional forma parte del problema. Esta aseveración es importante, tiene consecuencias prácticas, exige ir más allá de lo que se ha venido haciendo hasta ahora, incluyendo a las movilizaciones sociales, a los levantamientos, rebeliones y a las revoluciones.

En el balance de los “gobiernos progresistas” hemos observado que, de una manera repetitiva, por lo tanto, comediante, se ha vuelto al círculo vicioso del poder, se ha repetido la historia, no como tragedia sino como farsa, tal como decía Karl Marx en El 18 de brumario de Luis Bonaparte. En el balance que hicimos de la revoluciones, en la historia reciente, en la historia política moderna, hemos constatado lo que dijimos anteriormente, que las revoluciones se hunden en sus contradicciones, no salen del círculo vicioso del poder, lo repiten de una manera dramática. La conclusión es que hay que salir del círculo vicioso del poder. Empero, ¿cómo se hace esto? Esta es la pregunta. En términos teóricos dijimos que se trata de no tomar el poder sino de destruirlo. De abrir los decursos y devenires de la autogestión, de la autodeterminación, del autogobierno.

Otras formas de resistencia se han dado, como la conformación de comunidades autogestionarias, particularmente agrícolas, que han planteado el retorno al campo, una recampesinización, que podemos incorporarla a una de las variantes de la vía campesina. Esta forma de resistencia es sugerente, puesto que no solamente incide en las prácticas y en los órdenes de relaciones, sino que plantea, de inicio, la construcción de otro horizonte societario.
Alguien puede leer estas iniciativas, estas conformaciones autogestionarias como relativas a lo que se llamó, en su tiempo, socialismo utópico. Este término es inadecuado, lo usó Marx para mostrar los límites de este socialismo utópico, planteando, mas bien, como alternativa, una revolución social y una revolución política, basada en el conocimiento de la sociedad moderna, concretamente del modo de producción capitalista. Ya conocemos el desenlace de estas revoluciones socialistas, que derivaron en el socialismo real, que derivaron en el Estado absolutista del socialismo real, que se parece, caricaturescamente, a una monarquía socialista.
Visto en perspectiva, resulta mucho más prometedor esto que Marx llamó socialismo utópico; es una experiencia de resistencia social alternativa. Ahora bien, lo que podemos ver y de lo que se trata es de experiencias actuales, que todavía no se convierten en alternativas expansivas a la sociedad institucionalizada, a la sociedad moderna, al modo de producción capitalista y, en términos del contexto mundial, al sistema mundo capitalista.

Esta circunscripción no habla del fracaso, de ninguna manera, de estas experiencias alternativas puntuales, de estos proyectos inherentes; se dan, de manera práctica, como alternativas, todavía no alterativas. Se puede esperar que prosperen, que proliferen, convirtiéndose en verdaderas alternativas alterativas a la sociedad capitalista. ¿De qué depende esto que esto acontezca?

No hay que olvidar que lo que llamamos sociedad capitalista, teóricamente modo de producción capitalista, históricamente sistema mundo capitalista, ha emergido de las anteriores formas de sociedad, para así decirlo, de anteriores modos de producción; en otras palabras, apuntamos a decir lo siguiente: Que una nueva sociedad emerge de manera espontánea, no como ingeniería social, no como proyecto político. La ingeniería social y el proyecto político son pretensiones, no solamente de verdad, sino pretensiones esquemáticas, impotentes, en comparación con la complejidad que conllevan las dinámicas sociales y las composiciones de la sociedad misma. Ninguna ingeniería social ni proyecto político controla la multiplicidad proliferante de variables intervinientes. Hacerlo lleva a semejante pretensión y proyecto a forzar la realidad efectiva, como ha ocurrido en el socialismo real; esto ha terminado no solamente en fracaso, en frustración, sino en una monstruosidad histórica y política

¿Qué pasará con las Fuerzas Militares y de Policía? ¿Se disolverá el ESMAD? ¿Pasará la policía al ministerio civil? ¿Dejará la Fuerza Pública la doctrina contrainsurgente? ¿Se disolverá la «sexta división del ejercito colombiano», que según Human Right Watch (HRW) son los Narco- Paramilitares?  ¿Renunciará la heroica Fuerza Publica a la tajada del león de recibir el 6% del Producto Interno Bruto,  cuando hay 20 millones millones de pobres absolutos en Colombia?

Pero a pesar de todo esto, no podemos olvidar el otro aspecto de la contradicción social colombiana: la Solución Política del conflicto interno, que se ha reciclado e incluso se ha expandido en toda su complejidad y dolor, y sobre lo cual, también, solo se tienen preguntas y expectativas que esperan ser resueltas en la realidad real.

Queda pues un “Interregno” de esperanzas y expectativas, en el cual el Movimiento Social y Popular Independiente y Alternativo en todas sus expresiones, manifestaciones y dinámicas tanto nacionales como regionales y locales, sigue con atención crítica y REALISTA los acontecimientos y hechos sociales y políticos del nuevo gobierno por venir que se define como “progresista y latinoamericanista”, y,  aunque suene duro decirlo, ateniéndose a aquella máxima del sentido común humano ha establecido, de que “los hombres se miden por lo que hacen, no por lo que dicen”. 

Fuente: https://rebelion.org/petro-no-abre-un-periodo-historico-lo-cierra/

Sumemos a la nefasta creencia en los gobiernos progresistas, la modelada desde las izquierdas reformistas sobre la aceptación de la confraternidad de China.

Indignémonos contra este Foro mirahttps://rebelion.org/foro-china-celac-exploro-la-cooperacion-en-la-lucha-contra-la-pobreza/ndo hacia falacias. En este siglo China sólo ha empobrecido y arruinado la Argentina. Quizás en otros países del Abya Yala sólo atiendan al aumento de poder adquisitivo de mayorías pero será hambre para el futuro porque se basa en ecocidios con sus consecuentes genocidios silenciosos, silenciados e invisibilizados por el capitalismo. Al leer la nota vemos que China comienza a ejecutarlo justo cuando se benefició de la República Unida de la Soja (Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia) o sea de su desertificación y subdesarrollo. Propone, como todo el capitalismo, combatir a la pobreza y ¡NO! a la acumulación de los grandes capitalistas de riquezas y poder de dominio que la causa.

Foro China-Celac exploró la cooperación en la lucha contra la pobreza

15 de julio de 2022

Granma

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