Qué Abya Yala

Marzo 2021

Con extractivismos destructores de bosques y selvas. Sólo enfrentable por internacionalismo ecorrevolucionario.

 

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Historia y presente/ Ofensiva del sistema mundo capitalista / Alternativas emancipatorias

 

Historia y presente

 

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

 

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias... y al fin y al cabo, su identidad. Leer

 

Estamos sumidos en una inflexión histórica como país, como continente y como mundo. El sistema capitalista local e imperialista maximiza el acaparamiento de tierras y bienes comunes hasta el extremo de arrasar la Cordillera, los océanos, los bosques nativos y las selvas. Es hora de generalizar el viraje desde las estigmatización e indiferencia hasta el descubrimiento de como:

Las luchas socioambientales día a día remiten a un sentido común, la necesidad urgente de organizar, sostener y cuidar la vida no sólo humana, sino de los ecosistemas, los territorios, el agua, ante una política de los malos gobiernos que privilegian las ganancias por sobre nuestras vidas. Hoy defender un humedal, un río o un glaciar es defender la vida de los pueblos y los seres vivos que ahí habitan, nos advierte Francisca Fernández Droguett.

 

Francisca Fernández Droguett:

Los derechos de la naturaleza en el proceso constituyente en Chile

26 de febrero de 2021

Por OPLAS

Nos encontramos en momentos de un profundo debate respecto del proceso constitucional que se nos viene en Chile, y desde diversos pueblos, territorios, comunidades y movimientos sociales ha tomado fuerza la idea de un reconocimiento constitucional de los derechos de la naturaleza.

Es por lo mismo que nos parece fundamental situar nuestra lectura respecto de qué entendemos por los derechos de la naturaleza y su relación con la autodeterminación de los pueblos.

Desde la modernidad colonial se ha delimitado la naturaleza como el equivalente al mundo natural o universo material, refiriéndose a todo lo que da cuenta de fenómenos del mundo físico, y también a la vida en general, seres vivos, plantas y animales. Desde la teología se hace referencia al estado natural del ser humano como oposición al estado de gracia, donde el bautismo nos consagra como seres en gracia.

La naturaleza se nos presenta como una entidad colonizada, asociada a una condición orgánica de oposición y diferenciación con lo cultural, civilizatorio. Remite a lo salvaje, a la idea de caos, horror, de lo femenino, lo indígena, lo infante, en contraposición a lo civilizado como el lugar de la ley, el orden, lo masculino, la razón, pero sobre todo la humanidad, pero no cualquiera humanidad.

América, Abya Yala, desde la colonialidad se nos presenta como naturaleza, como el espacio de la no humanidad, a ser controlada y (des)poseída, por lo que el extractivismo tiene su origen en esta mirada, cosificando la naturaleza como lugar de las materias primas, los recursos naturales, para la consolidación de las economías mundiales. La dominación y las políticas del consumo de la naturaleza se sostienen desde el capitalismo y su modelo de acumulación por despojo.

El contexto actual de crisis ecológica, social y sanitaria se fundamenta, sin duda, en la mercantilización y privatización de los bienes comunitarios naturales, es así que toda transición socio-ecológica, para la superación de esta crisis, debe ser post-extractivista y desde la descolonización de la naturaleza, para pensarnos más allá del capitalismo.

Las luchas socioambientales día a día remiten a un sentido común, la necesidad urgente de organizar, sostener y cuidar la vida no sólo humana, sino de los ecosistemas, los territorios, el agua, ante una política de los malos gobiernos que privilegian las ganancias por sobre nuestras vidas. Hoy defender un humedal, un río o un glaciar es defender la vida de los pueblos y los seres vivos que ahí habitan.

Este camino de una política de los cuidados desde lo territorial se enlaza con el diálogo y articulación de saberes y haceres de pueblos que poseen otra mirada sobre la naturaleza, con la claridad que el propio término remite a una categoría colonial pero que al mismo tiempo se ha convertido en un lugar posible desde donde descolonizar.

Pachamama, traducida como madre tierra para las comunidades andinas, es naturaleza pero a la vez mucho más que eso, es la señora de los tiempos, remite a diversos lugares, estados, momentos del cosmos, como dadora de vida y a quien retribuir. Pero además los cerros, los animales, las chacras, los muertos, las huacas (lugares, objetos y entidades sagradas) y los espíritus son parte de la comunidad de parientes, por ello cuando una comunidad está de fiesta lo están todos sus parientes.

Cuando hablamos de los derechos de la naturaleza nos referimos a esta idea de comunidad de parientes, en que la vida toma forma y se despliega, lo que requiere repensar la idea misma de derecho desde el “derecho propio” de los pueblos originarios por ejemplo, el reconocimiento de sus sistemas jurídico-normativos. La naturaleza posee un valor intrínseco por el sólo hecho de ser naturaleza, y no por el uso y la utilidad dada por la humanidad. Es pensar la gestión comunitaria de las aguas más allá del consumo humano, sino también para la protección y restauración de los ecosistemas y para mantener los flujos hidrológicos que permiten la vida.

Reconocer los derechos de la naturaleza es reconocer las prácticas y visiones de mundo de los pueblos donde la naturaleza es parte del todo, y no una entidad contrapuesta a la cultura o a lo humano. Es entendernos y reconocernos naturaleza, y que su consagración a nivel constitucional nos posibilitará transitar hacia otros mundos habitados desde los buenos vivires, a sabiendas que la real incidencia y transformación la hacemos los pueblos en el día a día.

Francisca Fernández Droguett

Integrante Movimiento por el Agua y los Territorios y de la Coordinadora Feminista 8M.

Candidata distrito 10 Lista Movimientos Sociales: Unidad de Independientes y de la Plataforma Feminista Constituyente y Plurinacional

Fuente: https://oplas.org/sitio/2021/02/26/francisca-fernandez-droguett-los-derechos-de-la-naturaleza-en-el-proceso-constituyente-en-chile/?fbclid=IwAR0wQ9ipttD2sqxSNZU6usSPkvHfUJ94JbtA_Etji5e8fYrpJrL7k3p_YTo

 

En consecuencia, nos urge facilitar el reconocimiento mayoritario de los derechos de la naturaleza que está siendo arrasada por el capitalismo y que amenaza la supervivencia humana. Escuchemos a Berta Cáceres:

 

¡Despertemos! ¡Despertemos Humanidad!

Ya no hay tiempo.
5 de marzo de 2021


Prensa Comunitaria KM169

 

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz.
De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta.
El COPINH, caminando con otros pueblos por su emancipación, ratifica el compromiso de seguir defendiendo el agua, los ríos y nuestros bienes comunes y de la naturaleza, así como nuestros derechos como pueblos.


¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo.
Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal.


El Río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás que están seriamente amenazados. Debemos acudir.
La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.
Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.
Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus.
Dedico este premio a todas las rebeldías, a mi madre, al Pueblo Lenca, a Río Blanco y a las y los mártires por la defensa de los bienes naturales.”

Transcripción del discurso de Berta Cáceres en la ciudad de San Francisco Californa, EEUU al momento de recibir el premio Ambiental Goldmann 2015.

Fuente: https://prensacomunitar.medium.com/transcripci%C3%B3n-del-discurso-de-berta-c%C3%A1ceres-en-la-ciudad-de-san-francisco-californa-eeuu-al-257173741695

 

 

  Ofensiva del sistema mundo capitalista

 

Comprobamos que en medio del intensivo acaparamiento de tierras por oligopolios que las desterritorializan y reterritorializan para exclusivo beneficio suyo, gobiernos y grandes medios de difusión tergiversan al 8 de marzo suscitando e imponiendo "Argentina unida contra la violencia de género" y "Ni una menos". Cabe entonces recapacitar sobre qué Cecilia Zamudio explica para ir descubriendo al capitalismo como la pandemia y la importancia de procesos de singularización (como algunos feminismos y activismos socioambientales) que subvierten la modelación capitalística de subjetividades colectivas.

 

 

8M & Feminismo de clase

8M: Por un feminismo revolucionario,

que no es foto de portada

sino lucha contra toda explotación

6 de marzo de 2021

Por Cecilia Zamudio

https://cecilia-zamudio.blogspot.com

8 Marzo el día de la Mujer trabajadora y revolucionaria

 

El 8 de marzo se conmemora a la mujer trabajadora, revolucionaria. La comunista Clara Zetkin propuso la conmemoración en la conferencia de mujeres socialistas de 1910, para homenajear la lucha de las mujeres contra la explotación capitalista. Se recuerda el asesinato, a manos del Gran Capital, de 129 obreras en huelga quemadas vivas en una fábrica textil en EEUU: los dueños de la fábrica cerraron las puertas con ellas dentro y le prendieron fuego para hacerlas arder (como medida de «disuasión» para evitar que otras obreras siguieran su ejemplo de lucha). Se conmemora la lucha por la justicia social, por los derechos de la clase trabajadora, la lucha contra el patriarcado y el capitalismo, cuyos mecanismos se articulan el uno al otro a la perfección. 
El 8 de marzo también quedó apuntalado como fecha eminentemente revolucionaria por los sucesos del 8 de marzo de 1917 en la Rusia tzarista: miles de mujeres salieron a las calles clamando por sus derechos, contra la explotación y las guerras que la burguesía imponía al pueblo: ellas detonaron la Revolución de Octubre. Tras la revolución de Octubre las mujeres conquistaron sus derechos económicos, sociales, sexuales y reproductivos: derecho al voto para todas las mujeres (no solo para las propietarias como en Gran Bretaña), derecho al divorcio, derecho al aborto, derechos plenos al estudio y trabajo, vivienda, sanidad y educación garantizadas, etc. Todos estos derechos todavía se siguen luchando en la inmensa mayoría de países capitalistas.
 

Las mujeres somos la parte más golpeada de la clase explotada. Somos víctimas de las guerras imperialistas, del saqueo capitalista que empobrece regiones y países enteros, de las privatizaciones y la precariedad, y además somos víctimas del machismo incesantemente promovido por los medios y toda la industria cultural del capitalismo. Porque el capitalismo se sustenta fragmentando y dividiendo a la clase explotada: por ello la industria cultural del capitalismo difunde incesantemente paradigmas de discriminación como el machismo y el racismo.
Somos las trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a quienes se nos está privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la alimentación, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la educación, etc. Somos privadas de condiciones de trabajo y de remuneración dignas por los capitalistas que sacan la plusvalía de nuestro trabajo. Somos las madres cuyo trabajo en el hogar no es reconocido, las que se quedan en absoluta precariedad sin pensión. Somos las mujeres migrantes empujadas a padecer las peores explotaciones: en maquilas de espanto, rociadas de veneno en el agro-industrial, abocadas a la explotación de la prostitución o a ser cosificadas y saqueadas como «vientres de alquiler». Somos las niñas violadas y forzadas a parir. Somos designadas por este sistema como la diana de las frustraciones aberrantes que este sistema causa, de la misoginia que fomenta.

Por ello el feminicidio galopa: porque los medios banalizan la tortura y toda discriminación alienante funcional al capitalismo, porque la violencia ejercida de manera estructural arrastra su odio contra nosotras. Somos vícimas del capitalismo y su barbarie, víctimas del  machismo que el mismo Capital promueve; pero también somos mujeres luchadoras y revolucionarias. El 8 de marzo no es el día de las princesas, ni de las empresarias explotadoras. Las mujeres opresoras, las Cristine Lagarde, las Thatcher, las Hillary Clinton y demás… las que se lucran de devastar selvas, de oprimir poblaciones, de esclavizar en fábricas de espanto a miles de trabajadoras, las que se lucran, también, de fomentar el machismo a través de sus medios de alienación masiva, son clase explotadora, al igual que los hombres de la clase explotadora.
Al Capital le interesa mantenernos atadas a la división sexual del trabajo, a labores de cuidado no remuneradas, a la discriminación salarial por ser mujeres. Al Capital le interesa una clase explotada pulverizada y golpeada, impedida de unidad por el machismo, el racismo, la xenofobia, el individualismo y demás alienaciones que la clase explotadora se encarga de cultivar. Frente a una realidad tan brutal, el reformismo, siempre sirviendo a impedir cuestionamientos profundos, pretende encapsular nuestra lucha y superficializarla, ocultando su carácter de clase, obviando la funcionalidad que para el capitalismo tiene el machismo.  Los reformistas, que pretenden seguir engañándonos con la cínica fábula de un supuesto e imposible “capitalismo con rostro humano”, buscan ocultar que no lograremos cambiar la cultura profundamente machista que impera en el mundo entero, a menos que nos tomemos los medios de producción y por lo tanto los de difusión y educación. En este sistema toda una artillería de sometimiento ideológico es implementada por la clase burguesa; los paradigmas de opresión son activamente martilleados desde múltiples flancos: desde las instituciones religiosas históricamente funcionales a las clases dominantes, pasando por la gran industria audiovisual, hasta los nada ‘inocuos’ videojuegos.

 

Para contrarrestar esa alienación a gran escala, que tanto sufrimiento causa, se necesitan obviamente medidas que subviertan el actual orden social; abolir el patriarcado no será posible sin abolir el capitalismo.
Los caballos de Troya de la burguesía intentan hacer creer que las mujeres explotadoras son nuestras hermanas, cuando ellas también participan de perpetuar este sistema que devora a la naturaleza, explota a los seres humanos (a la clase trabajadora), y perpetúa al machismo, al racismo, al individualismo, comportamientos y discriminaciones fundamentales para el mantenimiento de este sistema putrefacto.
Las mujeres revolucionarias sabemos que la sociedad de clases se perpetúa sobre la violencia: esa violencia ejercida por la clase explotadora (la que posee los medios de producción) contra las mayorías explotadas y precarizadas, y sabemos también el lastre que significa el machismo para la unidad de la clase explotada. Luchamos también por un feminismo revolucionario, para poder oponerlo a la infame recuperación que el sistema está intentando hacer de la lucha feminista, con sus aberrantes Caballos de Troya y su discurso de “sororidad interclasista» (¡cómo si tuviéramos que tener «sororidad» con una capitalista explotadora, una proxeneta o una ficha del complejo militar-industrial por el mero hecho de ser mujer!).
Luchamos contra toda explotación, y nuestra lucha contra la opresión de la mujer trabajadora, la adelantamos luchando día a día contra el machismo, contra la clase burguesa, contra un orden social de explotaciones concatenadas; luchando contra la raíz que sostiene las desigualdades sociales: luchando contra un sistema que fomenta la opresión de la mujer porque necesita esta opresión como mecanismo de dominación y división de la clase explotada; luchando contra un sistema que fomenta la violencia machista a modo de control social (como pérfida válvula de escape de las frustraciones que tal sistema crea); luchando contra un sistema en el que un puñado de multimillonarios capitaliza moliendo humanidades y rebanando el planeta.
El Feminicidio galopante es parte de la barbarie de un sistema económico, político, social y cultural, el capitalista, violento en esencia y perverso en su lógica. Un sistema basado en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza, es un sistema que necesita banalizar la explotación, la injusticia social y la tortura. 
La lucha por la emancipación de la mujer y la lucha contra el capitalismo son inseparables. Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha cotidiana, que lucha contra toda explotación.

https://cecilia-zamudio.blogspot.com/2021/03/8-marzo-mujer-clase-trabajadora-feminismo-revolucionario-lucha-contra-toda-explotacion.html?m=1

Fuente: https://rebelion.org/8m-por-un-feminismo-revolucionario-que-no-es-foto-de-portada-sino-lucha-contra-toda-explotacion/

 

 

Constatamos que en el Abya Yala, con independencia del signo político ideológico de gobiernos, hay aceleración de planes para arrasar los ecosistemas y sus comunidades-naciones. Más violencia no puede haber e insistamos en implicancias reflexionando sobre lo que sucede en casi toda la patria grande pero desde Venezuela:

 

(...)La imposición de este enorme sacrificio sobre la vida social y natural se plantea en nombre de la “estabilización económica”, el “desarrollo” y la “diversificación” de la economía. Sin embargo, este proyecto refuerza el carácter rentista y extractivista de la economía venezolana, incrementando sus niveles de dependencia y vulnerabilidad, nuestra sumisión al capital foráneo, y alejándonos de la construcción de un modelo de economía sostenible, inclusivo y centrado en la vida.

 

Esta declaración es un llamado de atención y una convocatoria ante el peligro que se cierne sobre nuestro país derivado de los planes  de expansión minera. Estamos ante una oleada sin precedentes de mercantilización de la naturaleza. NOS MANIFESTAMOS EN CONTRA DE ESTE PROYECTO ECOCIDA Y ETNOCIDA.

 

 

 

 

Detener el ecocidio minero en

la cuenca del Orinoco es urgente

25 de septiembre de 2016

 

Un exhorto al Gobierno Nacional

Un llamado a las defensoras y defensores de la vida, a las organizaciones y movimientos sociales, al pueblo venezolano

 

 

Desde mediados de febrero de este año, en el marco de la llamada Agenda Económica Bolivariana y la activación de los “Motores Productivos”, el gobierno nacional ha decidido poner definitivamente en marcha la megaminería en Venezuela, a una escala nunca antes vista.

 

Uno de los proyectos bandera de esta nueva expansión del extractivismo es el Arco Minero del Orinoco, anunciándose con orgullo un proyecto que implica la apertura a unas 150 compañías internacionales, de un vasto territorio de más de 111.000 kms2, el doble de la superficie correspondiente a la Faja Petrolífera del Orinoco y con una extensión equivalente a todo el territorio de Cuba o de Bulgaria.

 

Bajo acuerdos muy flexibles y favorables para las compañías transnacionales, y basado en la liberalización y desregulación de zonas completas contempladas como “Zonas Estratégicas de Desarrollo Nacional”, se está impulsando la megaminería a cielo abierto de oro, diamantes, coltán, entre otros, en una zona caracterizada por  un delicado equilibrio  ecológico, de gran importancia  para el desempeño  integral de la vida en el país.

 

La minería a cielo abierto y el uso de cianuro que ella supone han sido prohibidas en varios países y regiones del mundo, dado que es una de las actividades industriales más agresivas y letales, en términos ambientales, sociales y culturales. Eso lo ha reconocido el propio Ministerio del Ambiente venezolano cuando se le revocó la concesión a la minera canadiense Gold Reserve Inc. en el año 2009. EN LOS ANTECEDENTES DE ESTE TIPO DE EXPLOTACIONES NO FIGURAN CASOS EN LOS QUE NO SE HAYAN CAUSADO SEVEROS DAÑOS SOCIOAMBIENTALES IRREVERSIBLES. NO EXISTE LA MEGAMINERÍA “AMIGABLE CON EL AMBIENTE”.

 

La enorme remoción de la capa superficial de tierra que provoca esta minería, amenaza con una severa depredación de importantes y delicadas áreas naturales, como por ejemplo las Reservas Forestales del Imataca o del Caura. Las cantidades de agua dulce usadas para obtener solo un gramo de oro superan con creces a otras actividades industriales y agroindustriales. Son conocidos los crecientes problemas de contaminación y acceso al agua de la región norte de Venezuela, que junto a la creciente situación de inestabilidad climática y vulnerabilidad energética, como la que atraviesa la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar en estos  momentos, se verían agravados por el incremento de la minería. 

 

El Arco Minero, cuyos impactos se sumarían a los del  proyecto de la Faja Petrolífera del Orinoco, se desarrollaría en el medio de la cuenca hidrográfica más importante del país, amenazando con secar en una gran proporción y contaminar aún más fuentes de agua vitales para el sostenimiento del  ecosistema  y la vida humana.  

 

De llevarse a cabo lo acordado por el gobierno para el Arco Minero, varios pueblos indígenas se verían seriamente vulnerados. En la actualidad, los ye´kuana y sanemá en la cuenca del río Caura, o los warao en el Delta del Orinoco, por mencionar sólo algunos, padecen los efectos de la contaminación con mercurio, enfermedades y agresiones por parte de diversos actores, producto de la minería ilegal. También se ven afectados los e'ñepa, kari'ña, pemón, mapoyo, wotjüja, y yabarana entre otros.Una escala mayor de actividad minera podría generar la destrucción de sus bases materiales de vida, su desarraigo, la violación de sus derechos humanos y, en última instancia, su desaparición.  Por ello consideramos la necesidad de difundir  un alerta al respecto.

 

La vida en Venezuela, incluso en las ciudades, es posible gracias a sus fuentes de agua, a sus ciclos hídricos, a su biodiversidady a su complejo y delicado entramado ecológico. La enorme devastación ambiental que conlleva el proyecto del Arco Minero del Orinoco tendría un impacto tremendo sobre ella.

 

La imposición de este enorme sacrificio sobre la vida social y natural se plantea en nombre de la “estabilización económica”, el “desarrollo” y la “diversificación” de la economía. Sin embargo, este proyecto refuerza el carácter rentista y extractivista de la economía venezolana, incrementando sus niveles de dependencia y vulnerabilidad, nuestra sumisión al capital foráneo, y alejándonos de la construcción de un modelo de economía sostenible, inclusivo y centrado en la vida.

 

Esta declaración es un llamado de atención y una convocatoria ante el peligro que se cierne sobre nuestro país derivado de los planes  de expansión minera. Estamos ante una oleada sin precedentes de mercantilización de la naturaleza. NOS MANIFESTAMOS EN CONTRA DE ESTE PROYECTO ECOCIDA Y ETNOCIDA.

 

Adherimos a lo ya expresado por algunas personalidades y organizaciones populares en el sentido de realizar todas las acciones conducentes a la INTRODUCCIÓN DE UN RECURSO DE AMPARO PARA DETENER ESTE PROCESO DE ACTIVACIÓN DEL ARCO MINERO DEL ORINOCO. Exhortamos a la demarcación de tierras de todos los pueblos indígenas del país, como lo consagra la constitución, y clamamos por el respeto de las figuras existentes de protección de áreas naturales en las cuales se ESTABLECE UNA PROHIBICIÓN PERMANENTE DE LA MINERIA.

 

Exigimos a las autoridades que se saquen a la luz pública los contenidos de los convenios mineros firmados o por firmar.

 

Apoyamos y exhortamos a la difusión y despliegue de una campaña de información a toda la población venezolana para que esta conozca las particularidades, riesgos y consecuencias de la megaminería.

 

Invitamos a la organización y movilización de la ciudadanía en torno a las exigencias y compromisos de participación democrática y protagonismo que deben acompañar la construcción de consensos sociales sobre las conveniencias y/o inconveniencias de la opción minera.

 

Apoyamos la promoción de un Foro Nacional sobre minería y nos manifestamos  a favor de la multiplicación y difusión de amplios debates sobre el modelo de sociedad que queremos, así como la sistematización de propuestas y alternativas que existen, y que están vinculadas a políticas públicas de estímulo a la agricultura en diversas escalas, usos diferentes de las reservas naturales, como el turismo sustentable, proyectos de energías sostenibles, o una nueva arquitectura de distribución de las rentas que reconozca la diversidad cultural  y que tenga un sentido de justicia social y ambiental, entre varias propuestas más.

 

La defensa de la vida y el ambiente son una obligación de Estado, y es un derecho y un deber de todas y todos los venezolanos, consagrado en la Constitución de la República (arts. 127, 128 y 129).

 

Decimos ¡NO AL ARCO MINERO!

¡SI A LA VIDA, NO A LA MINERÍA!

¡EL AGUA VALE MÁS QUE EL ORO!

           

Si ud. quiere suscribir esta declaración, envíe su nombre (y si desea, alguna adscripción social o institucional) al correo electrónico: aguasiorono@gmail.com

 

Primeras firmas Nacionales (…)

Primeras firmas Internacionales (…)

Fuente: https://aguayvidanoalamina.blogspot.com/

En consecuencia, la «reforma agraria integral» como poder territorial de pueblos y comunidades confederadas arraiga en las luchas de pueblos originarios.  En efecto, reflexionemos sobre:

Pueblos indígenas lanzan

Plan de Vida para salvar la Amazonía

2 de marzo de 2021

 

Por Servindi

 

Los pueblos indígenas de la Amazonía, representados por la COICA, y organizaciones de la sociedad civil, lanzaron un Plan de Vida para salvar la Amazonía. La propuesta fue presentada al cierre del evento virtual “El Grito de la Selva: Voces de la Amazonía”, realizado el 26 y 27 de febrero en el marco de la Asamblea Mundial por la Amazonía.

En ella, los pueblos indígenas plantean cinco ejes en los que se debe actuar inmediatamente “para frenar la escala de pandemias que empujan a la Amazonía y al mundo al colapso”.

 
Cinco ejes de acción inmediata

El primer eje que proponen los pueblos indígenas y organizaciones de la sociedad civil es la solidaridad y acción urgente para hacer frente a la emergencia sanitaria en la Amazonía.

Así, sostienen que es necesario garantizar el acceso universal a vacunas confiables para la población amazónica y destinar atención médica inmediata para los pueblos indígenas.

En un segundo eje plantean frenar el punto de no retorno de la Amazonía, defendiendo y garantizando los planes de vida y las culturas de los pueblos que lo habitan.

Asimismo, enfatizan en la necesidad de frenar ya la deforestación y degradación de la Amazonía, suspendiendo y prohibiendo las actividades, inversiones y proyectos extractivistas en territorios amazónicos.

Y demandan la creación de un fondo para la restauración de la Amazonía por parte de los países desarrollados y emergentes.

Vinculado a este punto se encuentra el tercer eje con el que invocan a hacer justicia climática y ambiental, empezando por reconocer los derechos de la naturaleza.

Se debe “transformar las economías, las formas de producción, consumo y desechos de los países desarrollados y las élites de los países en desarrollo”, apuntan.

En este punto también llaman a los países desarrollados a pagar su deuda climática por haber causado más del 90 % de las emisiones históricas emergentes de gases de efecto invernadero.

Y exigen frenar la criminalización y asesinato de líderes indígenas y defensores de la naturaleza, impulsando, en esa línea, la implementación del Acuerdo de Escazú.

Como cuarto eje, proponen impulsar el autogobierno de los territorios y una gobernanza inclusiva, fortaleciendo la autonomía y autogobierno territorial de los pueblos amazónicos.

Y finalmente, en el quinto eje, alientan a impulsar la movilización del planeta para salvar la Amazonía, construyendo, por ejemplo, Asambleas en Defensa de la Amazonía.

“Hagamos de la defensa de la Amazonía uno de los principales ejes de la lucha contra la crisis climática. ¡Amazonisemonos!”, señalan.

Crisis en la Amazonía

El llamado desde la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y la sociedad civil se da a raíz de las múltiples crisis que atraviesa la Amazonía.

Esta crisis ha sido evidenciada con la llegada de la pandemia, que hasta el momento ha provocado más de 50.000 muertes en toda la Panamazonía.

Sin embargo, no solo se trata de una crisis sanitaria, sino también producto del extractivismo, la crisis climática, el autoritarismo, el patriarcado y la crisis de los sistemas políticos.

Cada uno de estos problemas ha ayudado a incrementar el riesgo en el que se encuentra la Amazonía, sostienen la COICA y las organizaciones de la sociedad civil.

La reciente muerte del último hombre Juma en Brasil debido a la COVID-19 y el reciente asesinato de un líder indígena en Perú a manos presuntamente del narcotráfico, son solo una muestra de ello.

“Esta Amazonía, vital para estabilizar el clima del planeta y para el futuro de la humanidad, hoy vive una escala de pandemias”, señalan.

Y ello, agregan, “es síntoma de un planeta que necesita sanar, en el cual es impostergable restablecer la armonía entre los seres humanos y la naturaleza”.

Conozca el Plan de Vida para salvar la Amazonía ingresando aquí.

Fuente: Servindi

 

 

 

Alternativas emancipatorias

 

 

Examinemos un camino de construcción de esa imprescindible articulación de las diversidades de abajo hacia otro modo de vida y de producción.

 

Por constituyentes desde los movimientos sociales

3 de marzo de 2021

Por Andrés Kogan Valderrama (Rebelión)

A propósito del inicio de la campaña electoral para la elección de constituyentes el próximo 11 de abril, luego de más de 200 años de historia de constituciones antidemocráticas, la discusión sobre quienes debieran ser las personas más indicadas para ser parte de la convención constitucional se hace fundamental.

Si bien la conformación de esta convención constitucional será de carácter paritaria y tendrá escaños reservados para los pueblos indígenas, deja muchas dudas con respecto a las posibilidades reales de que candidatas/os independientes de partidos políticos, que son parte de movimientos y organizaciones sociales, puedan ser elegidas, considerando la enorme cantidad de listas existentes, que alcanzan a más de 70.  

De ahí que el desafío de escribir una constitución, en la cual sean parte personas provenientes de movimientos sociales, se vuelve una dificultad, considerando que los partidos políticos tradicionales usarán toda su maquinaria electoral en los distritos que están presentes (alcaldes, concejales, diputados, senadores), siendo además beneficiados a través de la franja electoral televisiva, la cual dejará fuera a muchas candidaturas independientes.

El riesgo por tanto, de que la convención constitucional sea conformada por la misma clase política de los últimos 30 años, y que las demandas de los movimientos sociales (impulsadas fuertemente durante la revuelta de octubre del 2019), no estén presentes en aquel órgano, es algo esperable. Sobre todo considerando que la derecha chilena va más unida que nunca en esta elección (neoliberal y neofascista), y que para aprobar los artículos futuros de la constitución, se necesitarán los 2/3 de los votos. 

De todas formas, la necesidad de darle visibilidad a listas y candidatas/os alternativos y críticos a los poderes existentes, provenientes de los movimientos sociales de los últimos 20 años en Chile, se vuelve muy necesario en estos momentos, dentro de un país con tan altos niveles de concentración en los medios de información.

Las candidaturas críticas son muchas para nombrarlas todas acá, pero en lo que respecta a listas comprometidas con construir un país feminista, socioambiental y plurinacional, es  muy interesante lo que están haciendo por ejemplo “La Lista del Pueblo”, “Movimientos sociales: unidad de independientes” y “Voces Constituyentes”, las cuales están fuertemente arraigadas territorialmente.

Me parece que nombres provenientes de organizaciones como el Movimiento por el Agua   y los Territorios (Francisca Fernández Droguett, Lucio Cuenca y Camila Zárate), la Coordinadora Feminista 8M (Natalia Corrales, Karina Nohales y Alondra Carrillo) se deben apoyar si se quieren transformaciones importantes. Lo mismo con candidaturas que son referentes del pueblo mapuche, como lo son Elisa Loncon,  Natividad Llanquilleo y la machi Francisca Linconao. 

Todas esas candidaturas han mostrado una tremenda historia de lucha política en sus organizaciones y territorios todos estos años, las cuales han buscado incesantemente la descolonización, despatriarcalización y desmercantilización, dentro de un país que se vendió al mundo como un modelo de vida a seguir, mientras era sostenido por una matriz productiva privada y extractiva dominada por hombres de sectores altos, profundizando así el racismo, clasismo y machismo imperante.   

Por suerte, gracias a la revuelta del 2019, ese imaginario del Chile exitoso y emprendedor se está derrumbando por fin, más allá de que la derecha pinochetista siga creyendo lo contrario y que parte de la izquierda quiera hacerle meras reformas cosméticas al neoliberalismo, como las realizadas entre 1990- 2009.

Por eso, si bien esta elección de constituyentes es un paso para democratizar el país, no es lo más importante, cómo creerán los grandes medios concentrados. Planteo esto, ya que independiente de quien sea elegida/o para redactar la nueva constitución el próximo 11 de abril, quienes debieran instalar realmente los temas son los cabildos locales autoconvocados, conformados por las mismas comunidades, por intermedio de asambleas vecinales.  

Por lo mismo, es fundamental que para construir este nuevo proyecto de vida colectivo del país, la nueva convención constitucional no deba ser una mera cámara representativa más, como las del congreso, en donde sus integrantes se mandan solos, sino que estén obligados a relacionarse activamente con comunidades movilizadas y organizadas, a través de mecanismos de participación vinculante.  

En definitiva, la democracia en Chile no solo tiene que ser representativa, sino también participativa, comunitaria, descentralizada y sin caudillos, aunque nos hayan mal acostumbrado a creer lo contrario por décadas las elites, en un país que esta vez tiene por primera vez en su historia la posibilidad de construir su propio destino. 

Fuente: ttps://rebelion.org/por-constituyentes-desde-los-movimientos-sociales/

 

En consecuencia, la «reforma agraria integral» como freno al acaparamiento gran capitalista de tierras y bienes comunes se enraíza e impulsa en, como aclara Francisca Fernández Droguett, "un feminismo que se sostiene desde la lucha de nuestras ancestras contra el colonialismo, la dictadura cívico-militar y la violencia actual estatal, pero sobre todo contra el patriarcado y el capitalismo, entendiendo que la transformación que buscamos es desde lo colectivo, lo comunitario, y acá en Chile en el marco de dar fin a décadas de neoliberalismo".

 

Chile: «Nosotras hablamos de un feminismo de los pueblos»

7 de marzo de 2021

 

Entrevista a Francisca Fernández Droguett, integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT) y vocera del comité socioambiental de la Coordinadora Feminista 8M. «Nosotras hablamos de feminismo de los pueblos, un feminismo que se sostiene desde la lucha de nuestras ancestras contra el colonialismo, la dictadura cívico-militar y la violencia actual estatal, pero sobre todo contra el patriarcado y el capitalismo, entendiendo que la transformación que buscamos es desde lo colectivo, lo comunitario, y acá en Chile en el marco de dar fin a décadas de neoliberalismo».

 

Por Javiera Pizarro.

En pleno ajetreo de la preparación de las actividades conmemorativas por el 8 de Marzo de este año, hizo un pequeño alto y conversó con nosotras la activista social y antropóloga Francisca Fernández Droguett, integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), académica universitaria con estudios en Psicología Social, Estudios Americanos y vocera del comité socioambiental de la Coordinadora Feminista 8M. Hoy, también, es candidata Constituyente por el Distrito N° 10, bajo el lema: “¡Somos parte de la construcción colectiva, somos rebeldía en marcha que fluye por una vida digna. Somos alternativa feminista, plurinacional y eco-constituyente!”

Nuestro país vive una profunda crisis, dentro de la cual, la emergencia climática es de especial relevancia. Situación que se ve amplificada por la desigualdad social, como por ejemplo, la falta  de agua y utilización discrecional del elemento vital en los territorios, potenciado por políticas extractivistas que favorecen al empresariado y terratenientes. ¿Compartes esa visión?

-Chile y los países de mundo se inscriben en una crisis social, sanitaria y ecológica producto de un modelo de explotación a escala mundial, que es el capitalismo, que a su vez se ha consolidado mediante la explotación y el despojo de cuerpos y territorios en continentes como América y África. El extractivismo es la modalidad colonial de acumulación de riquezas mediante la explotación ilimitada e intensiva de los bienes naturales comunitarios para las ganancias de las grandes corporaciones, así que comparto la visión planteada.

-Este 8 de marzo se conmemora un nuevo aniversario de las luchas por la emancipación femenina a nivel nacional, latinoamericano y resto del mundo. Asimismo, el movimiento feminista en Chile es especialmente protagonista y transgresor. ¿Qué opinas? 

-El 8 de marzo nos recuerda que el feminismo que aspiramos es de clase. Nosotras hablamos de feminismo de los pueblos, un feminismo que se sostiene desde la lucha de nuestras ancestras contra el colonialismo, la dictadura cívico-militar y la violencia actual estatal, pero sobre todo contra el patriarcado y el capitalismo, entendiendo que la transformación que buscamos es desde lo colectivo, lo comunitario, y acá en Chile en el marco de dar fin a décadas de neoliberalismo. Las feministas somos un referente y parte de la lucha por la emancipación de los pueblos.

-Desde la perspectiva ecológica y feminista, en nuestro país, ¿qué proponen en cuanto a plataforma de lucha, estrategia y accionar político?

-Nuestro accionar político gira en torno a tres ejes: contra la violencia estructural, las políticas de precarización de nuestras vidas y contra el extractivismo. Desde nuestro feminismo territorial y socioambiental específicamente buscamos la derogación del código de aguas, que ha privatizado este bien comunitario, y contra la mercantilización del orden de todas las cosas, sosteniendo la necesidad de ir consolidando economías territoriales feministas y solidarias desde la agroecología, la soberanía alimentaria y la gestión comunitaria de las aguas.

-A grandes rasgos, ¿podrías ilustrarnos sobre las diferencias que ves entre el feminismo tradicional y el eco-feminismo? 

-El feminismo liberal ha posicionado como elemento central reivindicativo sólo la dimensión de género, en tanto búsqueda de igualdad de oportunidades, sin embargo no hace referencia a las otras opresiones que nos cruzan a los pueblos, ni tampoco asume una mirada crítica al capitalismo, nosotras sí. Creemos en un feminismo para y desde los pueblos, tomando como referente las historias, demandas y reivindicaciones de los territorios, y siempre desde un horizonte utópico para transitar más allá del capitalismo y el extractivismo.

-Fue especialmente relevante que el Movimiento 8 de Marzo en conmemoraciones pasadas, rescataran a dirigentas y comandantas del espectro revolucionario al “renombrar” las calles y Estaciones del Metro de Santiago. Como por ejemplo, la “rebautización” de la “Estación Metro Comandanta Cecilia Magni, Violeta Parra  y Norma Vergara”. ¿Qué reflejó esta acción y/o expresión cultural? 

-Para nosotras, las mujeres, niñas y disidencias que han sido parte de la historia de resistencias y de memorias en rebeldía son nuestros referentes desde donde construimos la huelga feminista del 8 de marzo, y qué mejor, renombrando calles y estaciones del metro para visibilizar desde lo público nuestras rutas trazadas.

-Este 2021, en nuestro país se augura un contexto político especialmente «movido» por la protesta social en las calles y el proceso constituyente, acompañado de una cruenta y desembozada represión policial que da cuenta de un tiránico Estado Policíaco traducido en persecución a la cultura, a la disidencia política y criminalización de la protesta social en general. ¿Compartes esta visión?

-Compartimos absolutamente esta visión. La violencia estatal ha sido sistemática contras los pueblos movilizados, y desde la revuelta esto se ha visto intensificado mediante el uso de la fuerza y represión, además de la criminalización de la protesta.

-¿Qué puedes decirnos de las posibilidades reales de éxito de lograr una nueva Constitución democrática que deje atrás la Constitución pinochetista? No obstante de que sabemos que el proceso Convencional se ha llenado de trabas y artilugios que asfixian los ímpetus genuinos de cambio. Como, por ejemplo, que la élite política  y las cúpulas de los partidos políticos tradicionales, muchos de ellos de derecha, no renuncian a ser protagonista en el proceso imponiendo sus candidatos, el SERVEL discriminando candidaturas independientes, el Consejo Nacional de TV dejando fuera y sin cobertura informativa al electorado a cerca del 40% de las(os) candidatos constituyentes independientes, etc. ¿Esto no es un vicio o «falla de origen» del proceso convencional que le resta legitimidad?

-Lo potente del proceso ya lo estamos viviendo y no está delimitado exclusivamente en torno a lo constitucional. Vivimos un momento constituyente desde los pueblos, las comunidades, los territorios y los movimientos sociales, emergiendo como un actor clave los vecinos y las vecinas. Me refiero a lo constituyente como posibilidad de construcción y de incidencia en lo político desde nuestras propias miradas y reivindicaciones. Sabemos que el proceso constitucional tiene trabas, límites muy claros y de igual forma decidimos incidir, desbordar, pero teniendo la absoluta claridad que todo lo que podamos realizar y cambiar será producto de seguir sosteniendo las movilizaciones. Lo que queríamos y seguimos queriendo es una “asamblea constituyente plurinacional, feminista y socioambiental”, y a pesar de ello vamos a disputar en la convención nuestros programas y propuestas de futuro, insistiendo que será en las calles donde se genere realmente esa posibilidad.

-Ustedes están llamando abiertamente a jornadas de protesta comenzando este 8 de Marzo. Al parecer no poseen contradicción o dilema alguno para complementar estas dos ópticas de lucha que pugnan por una genuina emancipación femenina: la «Institucional» y la  “protesta en la calle». ¿Qué opinas?   

-No lo vemos como contradicción, de hecho ha sido parte de nuestro actuar, organizándonos desde lo local, territorial, en el marco de la autodeterminación de los pueblos, y su vez interpelando a lo institucional y en ese sentido al propio Estado, y como todo movimiento social hay personas y colectividades que se sienten más cercanas a una estrategia que otra, y justamente la potencia transformadora está dada en la pluralidad de visiones y acciones.

-¿Tienen datos de compañeras encarceladas en el marco de las luchas acontecidas desde la revuelta del 18 de Octubre, que cuenten con su solidaridad y reivindicación por su libertad inmediata?

-Dentro de la CF8M existe un comité de DDHH y grupo de apañe por la libertad de los presos y presas por luchar. De hecho, es uno de los ejes programáticos del 2020 y 2021, además de ser un elemento central de nuestro accionar. Semana a semana acompañamos a familiares, amistades y organizaciones sociales en las afueras de los tribunales, además de ir trabajando una perspectiva feminista anticarcelaria. No poseemos un catastro de compañeras encarceladas sino más bien nos ligamos como red de apoyo en articulación con las organizaciones ya existentes de presos y presas de la revuelta.

-Por último, Francisca, ¿deseas reafirmar lo planteado en otros medios y redes sociales, en cuanto a no ser pasivos y reflexionar a propósito de los últimos trágicos sucesos en Panguipulli, sur del país?

-Estos últimos días nuevamente nos encontramos con el horror del asesinato de una lamien trans producto de varios disparos ejecutados por guardias del condominio Riñimapu, Panguipulli. Su nombre era Emilia Milén Herrera Obrecht, quien fuese parte del Lof Llazkawe, que se encuentra en proceso de recuperación territorial. No son sólo años, sino siglos de injusticia ante un Estado colonial y racista que ha sostenido como política expansiva la usurpación territorial de Wallmapu, desde la Caja de Colonización Agrícola, empresas forestales, agronegocios, represas, hidroeléctricas de paso, y ahora a través de la presión de inmobiliarias, que han condenado al territorio mapuche como espacio de la política extractivista, arrasando y despojando territorios y cuerpos. Cómo no recordar el asesinato de otra lamien, Macarena Valdés Muñoz, quien en agosto del 2016 fuese encontrada por uno de sus cuatro hijos en su casa en Tranguil, Panguipulli, colgada supuestamente a causa de un suicidio, pero donde su familia y comunidad tienen la certeza de que fue asesinada por oponerse a la construcción de una hidroeléctrica de paso por parte de RP Global, hoy RP Arroyo, lo que ha sido corroborado por peritajes forenses. Macarena fue asesinada y luego colgada. Y el horror sigue, y es así que hace unas semanas fuese asesinado, siendo acribillado, en plena vía pública de la ciudad de Panguipulli, Francisco Martínez, malabarista, por el simple hecho de oponerse a la realización de un control de identidad por parte de Carabineros de Chile, quien finalmente le da muerte. La rabia se acrecienta ante la indolencia de los malos gobiernos, o por ser más precisa, criminales, que han fomentado la militarización constante de Wallmapu además de la criminalización de las diversas movilizaciones y la persecución en torno a la defensa territorial. Hoy adquiere carácter de urgencia exigir el fin de la violencia estatal y de los crímenes de odio, donde el reconocimiento de las territorialidades ancestrales, de las economías territoriales y las formaciones políticas propias del pueblo mapuche sean elementos centrales para transitar hacia una efectiva autodeterminación, dando fin a siglos de injusticia y muerte. La autonomía y el reconocimiento territorial del pueblo mapuche nos coloca ante el desafío de pensar nuestros propios procesos de autodeterminación de otros pueblos, territorios y colectividades.

Kaos en la red
Fuente:
https://www.anred.org/2021/03/07/chile-nosotras-hablamos-de-un-feminismo-de-los-pueblos/

 

 

Sigamos profundizando en esa imprescindible articulación de las diversidades de abajo que exige enfocar como lo hace Héctor Llaitul respecto a:

El “conflicto mapuche” es contra un sistema de propiedad, porque las empresas forestales hoy día tienen entre cinco y ocho veces más territorio que los mapuche. Solo dos grupos empresariales, sólo dos forestales, tienen más territorio que todo el pueblo nación mapuche. Hoy el pueblo-nación mapuche tiene entre 500 mil y 800 mil hectáreas; la forestal Mininco y la Forestal Arauco tienen más de 3,5 millones de hectáreas. Imagínese la desproporción e injusticia que existe. Y no estamos hablando de que esa propiedad usurpada esté al servicio de los sectores sociales, no; están al servicio de la acumulación del capital, por no hablar de la depredación de los suelos, del ecocidio que están generando estos monocultivos. Todos estos procesos han golpeado fuertemente a las comunidades mapuche.

 

 

 

Nación Mapuche. Entrevista a Héctor Llaitul, Werken de la Coordinadora Arauco- Malleco: Sobre el pseudo acuerdo nacional de la burguesía y la farsa del proceso constituyente

 

Por Victor Herrero A., Resumen Latinoamericano, 3 de marzo de 2021.

«Los que han participado de las vías institucionales no han logrado prácticamente ningún derecho fundamental para nuestro pueblo; simplemente son políticas de subordinación»*

 

-Hace unos días el senador Francisco Huenchumilla propuso sentar en una misma mesa a representantes del Estado, agricultores, empresas forestales y distintas comunidades mapuche. Su idea es iniciar un diálogo entre las partes supervisado tal vez por la ONU. ¿Qué piensa la CAM respecto de una iniciativa como ésta?:

 

-De partida, hay un aspecto que es interesante en la propuesta, que tiene que ver con internacionalizar la causa mapuche. A nosotros nos parece procedente, porque las razones por las cuales nosotros estamos luchando hoy día tienen que ver con la recuperación del territorio, la recuperación de la autonomía, que son nuestras demandas fundamentales. Ahora, este enfoque no tiene tanta cabida en la sociedad chilena, debido al manejo que hacen los medios y la clase política del tema, va en contra de su discurso oficial. Sin embargo, a nivel internacional, tenemos más acompañamiento, se entiende mucho mejor la causa mapuche y que tenemos la razón, que estamos por justicia para nuestro pueblo. Ese aspecto nos parece interesante. No sé si la ONU sea la instancia correspondiente, pero sí [debería contar] con observadores o garantes en esta búsqueda de una solución. Habría que explorar eso un poco más. Si bien Huenchumilla tiene buenas intenciones, no olvidemos que él es un político, representa el establishment político en Chile. Es militante de la Democracia Cristiana, fue intendente por lo mismo, y también maneja el tema mapuche. Pero nosotros le hicimos la crítica en su momento de que él no ve el fondo del problema, o sea, no analiza las razones de fondo de este conflicto, que tiene que ver con que acá ha habido una arremetida del capitalismo en el Wallmapu. Esta arremetida, a través de políticas extractivistas, de la apropiación de nuestros recursos, ha golpeado fuertemente lo que es el territorio ancestral mapuche. Por eso ha habido una agudización de este conflicto histórico.

Él propone medidas cortoplacistas, medidas dentro de la institucionalidad y no necesariamente medidas que tengan que ver con los estructural, que ataquen el fondo del problema, que se relaciona con la restitución del territorio para la nación mapuche y con la posibilidad concreta de construirnos desde la autonomía, la soberanía para nuestro pueblo-nación. Entonces, hay un aspecto que podemos aceptar dentro de esta propuesta, que es la posibilidad de ser interlocutores válidos, porque nosotros estamos en la resistencia, en la contraparte y, por lo tanto, debemos tener una voz. En un sentido estamos de acuerdo, cuando él dice que no se debe conversar con aquellos que tranquilamente están tomando mate o los que son amigos de los partidos políticos, sino que si el Estado quiere encontrar una solución tiene que conversar con quienes estamos representando la resistencia mapuche. Ahora bien, un acuerdo como lo está planteando la derecha o este gobierno, ahí nosotros tenemos nuestros reparos, porque no nos vamos a sentar [en una mesa de diálogo] con una pistola en la mesa, no nos vamos a sentar si tienen desplegados a los militares en puntos neurálgicos del territorio mapuche. Eso nos ofende, nos agrede y violenta como pueblo-nación. Porque nosotros tenemos la razón y siempre hemos tenido la razón respecto de nuestras demandas territoriales y políticas.-

 Lo que se ha visto en los últimos meses, incluso en los últimos años, es un mayor nivel de violencia en la Araucanía. Desde la derecha y sectores más duros dicen que no se pueden sentar a conversar con personas involucradas en acciones violentas. Por lo tanto, parece haber aquí una suerte de diálogo de sordos, ¿no le parece?:

-Claro, eso tiene que ver con que nuestras reivindicaciones de tipo territorial y política chocan de frente con los intereses del gran capital. El problema está ahí y por eso la derecha toma una posición tan cerrada en defensa de los poderosos. Esto no es como se presenta mediáticamente, como lo quiere presentar el gobierno o los medios, de que nosotros tendríamos conflictos con la sociedad chilena o con los agricultores. No, no es así el asunto. El problema que nosotros tenemos es que la restitución territorial y política choca de frente con los intereses de los capitalistas, en este caso, con las forestales, que son las que tienen las propiedades usurpadas en el territorio mapuche. Tiene que ver con las grandes inversiones capitalistas, es ahí donde está la matriz de este problema, no hay otra situación. Por lo tanto, se entiende que este gobierno haya profundizado la política represiva. Nosotros aún estamos disponibles para conversar y por eso valoramos la propuesta de Huenchumilla. Pero nosotros no vamos a conversar para dar continuidad a las políticas de integración o políticas sociales, que a nuestro juicio son puras migajas, y que en el fondo no resuelven en ningún sentido lo que son las demandas de nuestra gente por territorio y autonomía. Y esto quedó en evidencia con el fracaso de la política indígenas y el fracaso de la política de entrega de tierras. El fracaso de la política indígena es que al final cientos o tal vez miles de demandas que han sido canalizadas a través de la institucionalidad, ninguna ha sido resuelta. Y es porque toca los intereses de los ricos.Esas, creemos, son las razones por las cuales hay una agudización del conflicto, es decir, hay una nula voluntad de querer resolver los temas de fondo respecto de nuestras demandas.

 

La postura de la CAM es bastante conocida [reivindican acciones en contra de infraestructura de grandes empresas forestales]. Pero esa no es la única postura en el mundo mapuche. Acá en Santiago, cuando uno ve acciones como la quema de una casa, ya no se entiende el discurso en contra de las grandes forestales, porque lo que se ve son acciones en contra de personas comunes y corrientes. ¿Cómo ve usted eso?:

-Lo que pasa es que aquí ha habido una estrategia comunicacional muy fuerte. Los medios están al servicio de las grandes empresas y del poder político. Lo que nosotros observamos es una campaña de demonización de la causa mapuche. Así ocurrió en el pasado con el caso Luchsinger, que es un caso excepcional, que claro que es una situación compleja. Pero si analizamos el momento mismo en que surge la causa mapuche, aquí hay una crisis que se agrava porque los gobiernos decidieron salvaguardar los intereses de los poderosos, en este caso de las forestales, grandes latifundios y de grupos económicos que arremeten con fuerza en nuestro territorio. Esa ha sido la constante.Y si hoy día existe militarización, drones, helicópteros, blindados, tanquetas, fuerzas especiales, que reprimen a las comunidades, es porque se protegen las inversiones capitalistas. Nosotros hemos denunciado todo este escenario, prácticamente de guerra en contra del pueblo-nación mapuche, pero tenemos muy pocas salidas.Lo que sí existe es un proceso, en marcha, de deslegitimar la causa mapuche. Y siempre ha sido así. Antaño se nos mostraba como salvajes, en situación de barbarismo, después como alcohólicos, en fin, siempre ha habido una estigmatización de nuestra gente y de nuestros procesos. En el último tiempo se nos presentan como delincuentes, terroristas, y la última campaña en nuestra contra da a entender que seríamos narco-terroristas mapuche. Han sido parámetros con los que se han manejado los medios también.Nosotros como organización – y por eso damos esta entrevista- tenemos muy claro que la lucha es en contra del capital, de las forestales, en contra del latifundio, de un sistema de propiedad usurpada. Y aquí el país está al debe, en el sentido de la restitución de los territorios y de la autonomía. Eso no quiere decir que no haya incidentes aislados [en contra de particulares], pero no se puede generalizar la lucha mapuche. No se puede decir que nuestros enemigos sean los camioneros, los gremios o pequeños agricultores, eso no es así. Nuestros enemigos son las forestales. Hay cientos de recuperaciones en contra de las forestales. Nadie habla de esos procesos, que existe esa disputa territorial, que la mayoría de los enfrentamientos y de los hechos de violencia giran en torno a las forestales. Eso podemos decir al respecto [de su pregunta]. No se puede caer en el juego de la manipulación, en estas teorías tipo goebbelianas de mentir y mentir porque algo queda, de las verdades producidas.

 

El “conflicto mapuche” es contra un sistema de propiedad, porque las empresas forestales hoy día tienen entre cinco y ocho veces más territorio que los mapuche. Solo dos grupos empresariales, sólo dos forestales, tienen más territorio que todo el pueblo nación mapuche. Hoy el pueblo-nación mapuche tiene entre 500 mil y 800 mil hectáreas; la forestal Mininco y la Forestal Arauco tienen más de 3,5 millones de hectáreas. Imagínese la desproporción e injusticia que existe. Y no estamos hablando de que esa propiedad usurpada esté al servicio de los sectores sociales, no; están al servicio de la acumulación del capital, por no hablar de la depredación de los suelos, del ecocidio que están generando estos monocultivos. Todos estos procesos han golpeado fuertemente a las comunidades mapuche.

 

-Entonces, ¿en qué condiciones estarían dispuestos sentarse en una mesa como la que propuso el senador Huenchumilla? ¿Y bajo qué circunstancias no lo harían de ningún modo?:

-Hoy día existe un escenario más bélico en contra de la causa mapuche. Esta agudización de contradicciones que ha traído hechos de violencia política no es responsabilidad del mundo mapuche, que quede claro: es responsabilidad del Estado. Este no sólo ha desoído nuestras demandas, sino que ha arremetido en contra de los mapuche para defender los intereses de los poderosos y de los ricos. La confrontación la ha puesto el Estado, los gobierno de turno, hasta llegar a instalar una verdadera guerra en contra de los mapuche por sus demandas. Hoy se ha instalado un verdadero escenario para la guerra, con lógicas del enemigo interno, lo que se conoce como conflicto de baja intensidad, aún no de guerra. Ese conflicto lo ha instalado el Estado, hace tiempo que ellos vienen militarizando el territorio mapuche. De hecho, el asesinato de Camilo Catrillanca por parte del Comando Jungla es evidencia de la lógica de guerra que ha instalado Piñera.El gobierno hizo un llamado a un acuerdo nacional, pero siempre bajo la lógica de la seguridad, de la militarización y del Estado policial. En ese plano es difícil poder conversar. En la práctica el Estado pone la pistola sobre la mesa para negociar. Nosotros no podemos conversar con amenazas permanentes de Estado de Sitio. Nosotros vivimos eso hace casi dos décadas: tenemos comunidades sitiadas, tenemos asesinados políticos, hay prisión política, persecución indiscriminada y también selectiva en contra de los principales representantes de nuestro pueblo; el caso huracán, la ley antiterrorista, la ley de seguridad interior del Estado.

 

-Usted fue víctima en el caso Huracán, ocurrido en el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Parece no haber tantas diferencias entre la centro izquierda y la derecha en las dinámicas que usa el gobierno central en la Araucanía:

-Claro, y por eso no nos plegamos plenamente a la propuesta de Huenchumilla, porque él fue un representante del gobierno de Bachelet. Y en su gobierno se dio continuidad a las políticas en contra de nuestro pueblo.

 

-Pero todavía no me responde la pregunta. ¿En qué condiciones la CAM estaría dispuesta a sentarse en una mesa de diálogo?:

-Primero, tendrían que ofrecernos garantías para que podamos llegar a esa instancia. Garantías básicas, porque ha habido varias iniciativas en el pasado llamando al diálogo, al acuerdo, pero nos han dejado marginados. Esto parece el cuento del tío; siempre están diciendo que van a conversar con los sectores que están en la resistencia, pero terminan hablando con su propia institucionalidad, y terminan desarrollando políticas en función de salvaguardar los intereses de los ricos y de las forestales en este caso.

 

-Cuando dice que terminan hablando con los mismos, en el caso del mundo mapuche, ¿se refiere a ENAMA, por ejemplo?:

-Va más allá de ENAMA, me refiero a todos los representantes de los partidos de la institucionalidad. Los representantes de la derecha y de la Nueva Mayoría conversan entre ellos y dejan de lado al mundo autónomo mapuche, eso siempre es así. Si conversan con representantes de la resistencia, eso podría ser un avance. También lo sería contar con un garante u observadores internacionales.

 

-Antes se recurría a la Iglesia Católica o a una mediación papal. ¿Lo descartan?:

-Lo descartamos por los compromisos que existen entre la oligarquía, los ricos y la Iglesia. Yo creo que es mejor la participación de estamentos internacionales, que tengan como norte la paz, la justicia social. Y ahí estaremos disponibles a conversar, pero para tratar temas de fondo.Hay que hablar sobre los temas de fondo, que tienen que ver con la territorialidad. Actualmente, existen casi mil recuperaciones de tierra. Algunas provienen de la vía institucional y otras del control prácticamente armado, eso lo debemos reconocer. Porque aquí hay una confrontación con fuerzas de ocupación, eso es real. Aquí no estamos diciendo que el pueblo nación mapuche es un grupo violentista en sí, lo que nosotros hacemos es autodefensa, porque no queremos que las fuerzas de ocupación nos asesinen o maten.Las fuerzas de ocupación están ahí para cualquiera que quiera verlas: los blindados, las Fuerzas Especiales, no solo Carabineros, hoy en día también hay militares. Ellos están con armamento para la guerra. Y ahí nuestra reflexión es que no podemos tener una movilización pacífica, cuando el bando opuesto está dispuesto a asesinarnos, a masacrarnos.Estamos disponibles para conversar, pero temas de fondo. Y no sé si Huenchumilla lo habrá presentado en esos términos. Porque, claro, él se basa en la tesis de que estén los representantes del Estado, los representantes de las forestales, de los agricultores, y nosotros vamos a quedar en minoría, tres contra uno, contra toda la institucionalidad y ordenamiento jurídico del Estado, que para nosotros es de opresión, ligado a un razonamiento colonial.

 

¿Decretar estado de sitio es echarle bencina al fuego?:

-Por supuesto. Ha sido una medida histórica en contra del pueblo nación mapuche. Este llamado a unidad que hace Piñera, de querer buscar una supuesta solución, siempre es con la mirada de que hay que profundizar la represión. Pero no están diciendo nada respecto de justicia para el pueblo mapuche. Esa es una solución que llevará a que el conflicto sea más profundo, más encarnizado, más agudizado.Si nos vienen a agredir, tendremos que defendernos y resistir de alguna manera. Esa ha sido una característica de nuestro pueblo. Es una situación que analizamos entre las comunidades, estamos juntándonos, haciendo mucho trawün, articulando a las fuerzas, llamando a la unidad para la resistencia, en eso estamos nosotros.

 

-¿Dan por cerrado cualquier tipo de avance en lo que resta de este gobierno?:

– Es que es iluso pensar que va a haber un avance para el pueblo mapuche con un gobierno de derecha. De hecho, es más una ultraderecha, que está en sintonía con esta casta de poder que existe acá en el Wallmapu, lo que algunos denominan la Araucanía. Es una casta de una derecha fanática, anti mapuche, muy racista, de tipo colonial, que creen tener un poder que ni siquiera se puede cuestionar. Estamos en una desventaja en ese sentido, pero la fuerza para que esto tenga otro camino tiene que ver con la sociedad civil, con otros estamentos de la sociedad, no necesariamente un acuerdo nacional con los representantes de la institucionalidad.

 

¿Cuáles son las garantías para nosotros en un acuerdo nacional como el que propone Piñera?:

– Lo único que ahí se va a lograr es que se profundicen las políticas represivas. Ahora el Congreso discute la modificación de la ley antiterrorista, cuando los organismos internacionales han dicho una y otra vez que no procede aplicar la ley antiterrorista a un pueblo originario. Sin embargo, ahí están queriendo modernizarla, queriendo hacerla más efectiva (…) para penalizar y aumentar las penas en contra del pueblo mapuche. Eso significa cárcel, significa muerte.

 

¿Cómo explica la sólida representación de la derecha política que ha tenido la Araucanía hace décadas? :

Nosotros convivimos con esta casta de poder que ocupó La Araucanía hace ya 140 años a sangre y fuego, de una ocupación militar en la que el Estado está involucrado totalmente. Se financió y se dio rienda suelta a un ejército que masacró nuestro pueblo para someter y exterminar a comunidades mapuche y hacerse del territorio, por eso se perdió más del 95% del territorio ancestral.Los que recibieron el botín de esa guerra fueron la burguesía, los militares, el inquilinaje que viene detrás, y se vienen reproduciendo hace casi un siglo con una mentalidad y cultura anti mapuche. Se instaló una cultura de derecha y, además, con el paso de las décadas los mapuche ya no son la mayoría demográfica en la región. Creer que el pueblo mapuche vota por la derecha es una irresponsabilidad, es un contrasentido. El pueblo mapuche prácticamente no vota. Aquí los que están votando son los lacayos, los serviles, los inquilinos, el peonaje que tiene el latifundio y que tienen los colonos, y las forestales que tienen comprado prácticamente a todo el mundo acá. Eso explica un poco la fuerza que tiene la derecha en materia electoral.Si hasta la supuestamente “nueva” derecha acá es recalcitrante. Basta con ver a Evópoli, cuyos representantes defienden a brazo partido a las forestales y son los que más piden el Estado de Sitio ahora.

 

-El proceso constituyente tiene cupos reservados para pueblos indígenas. ¿Puede venir de ahí un avance?:

-Es más de lo mismo, en el sentido de reproducir la forma de hacer política para abordar las demandas de nuestro pueblo. Los partidos políticos, que ya están subordinados al poder político y económico que están acá en la zona, hacen un llamado a participar bajo un ordenamiento jurídico e institucional que no ha cambiado sustancialmente. Nosotros no participamos por esa vía, porque estamos en la idea de reconstruir nuestro pueblo con nuestras propias formas culturales, ideológicas, espirituales. Es un poco la unión de hacer el weichan, con el kimun con el rakiduam mapuche. No podríamos participar en la institucionalidad opresora. Esa es nuestra posición desde la CAM y desde el movimiento autonomista. Los que han participado de las vías institucionales no han logrado prácticamente ningún derecho fundamental para nuestro pueblo; simplemente son políticas de integración, de subordinación. A nosotros no nos parece que a través de esa vía consigamos mucho. Estamos por la vía del control territorial y la autonomía de facto. De hecho, vamos recuperando metro a metro y desde ahí vamos transformando una realidad que nos golpea a diario a través del latifundio y de las forestales. Nosotros estamos desarrollando un proceso para sentar las bases para la liberación del pueblo-nación mapuche, y eso pasa por una estrategia de resistencia, por un lado, y de reconstrucción, por otro lado. Luchamos muy concretamente en terreno, para desalojar esas estructuras y cambiarlas por nuestro mundo mapuche, desde el ámbito social, valórico, espiritual de nuestra gente, que pensamos que es absolutamente mejor que estas políticas destructivas, extractivas y ultra capitalistas.-

Las prácticas económicas en la Araucanía, como el extractivismo y el daño medioambiental que menciona, no son muy distintas a las del norte del país. Es un tema que va más allá de la causa mapuche, ¿no cree?:

-Más allá de los efectos ecológicos que han producido las políticas extractivistas, la ocupación por desposesión de territorios ancestrales mapuche ha producido lo que hoy día se está viendo, una respuesta organizada por parte de nuestro pueblo. Se trata de una respuesta social, política y también material y militar, ¿y por qué no? Si nosotros estamos siendo violentados, arrasado en nuestras formas de vida.Aquí la gente debe tener claro que las forestales han devastado este territorio, lo tienen sin agua, territorios que los tiene convertidos prácticamente en desiertos, cuando antes había una biodiversidad increíble. Las inversiones capitalistas nos han transformado. Estas políticas de monocultivo, políticas energéticas, y ahora vienen por el agua, aquí ha habido una profundización del modelo de desarrollo en el marco de un capitalismo a ultranza, salvaje, por eso la lucha se ha tornado tan fuerte.-

Mirando hacia el futuro, cuando habla de autonomía, autodeterminación, soberanía, ¿a qué se refiere? ¿A otro país dentro de Chile? ¿A una confederación? Porque la idea del Estado nacional unitario es una idea fundacional muy arraigada en el país ¿Tiene en mente algún ejemplo internacional?:

– No tenemos una referencia internacional, pero miramos con mucho respeto varios casos, sobre todo los que dicen relación con procesos de liberación de los pueblos. –

¿Palestina podría ser un símil?:

-Nosotros compartimos muchos elementos con la lucha palestina y la de pueblos originarios que reivindican la reconstrucción de sus naciones originarias. Pero el trasfondo nuestro, la matriz ideológica y cultural de nuestra propuesta, tiene que ver con lo que se vivió antaño, lo que desarrolló nuestro pueblo, lo que nos permitió ser una nación. Si nosotros estamos reivindicando este concepto, tiene que ver con esos elementos que tenían nuestros antepasados, que dieron cuenta de que sí era posible una nación mapuche. Luchamos por ese legado, en el sentido de que debemos dejar de ser estas comunidades reduccionadas, cárceles al aire libre. Queremos reconstruir comunidad, donde el sentido sea lo colectivo, lo comunitario y de ahí a construir el valor del lof, que son centros neurálgicos para articular estamentos mayores, que son los rewe, los aylla rewe y posteriormente los butalmapu que son estas grandes regiones mapuche para finalmente reconstruir la nación mapuche, esa es nuestra propuesta política. Entonces nuestros referentes son lo que nos legaron nuestros antepasados. Por eso no participamos en la institucionalidad opresora, tenemos nuestras propias expresiones, con nuestros lonkos, machi, werken, weichafe, ahí vamos a reconstruir ese tejido social.Nosotros tenemos un norte estratégico, que es la liberación de nuestro pueblo, sobre la base de un proyecto de autonomía, que hoy la entendemos como una independencia ideológica, política, de reafirmación de lo propio, una autonomía que implica también mucho trabajo con reconstruir nuestro pueblo desde abajo, desde la base.Ahí viene una propuesta de autonomía que es más amplia, y eso lo tiene que ir discutiendo cada comunidad, cada estamento. Qué tipo de autonomía, zonas demográficas y geográficas tendremos, lo iremos resolviendo en su momento con la capacidad que tengamos. Por ahora estamos en los procesos de reconstrucción de los lof y de la resistencia a través del control territorial.Para lograr la liberación de nuestro pueblo, necesitamos el territorio, el que hoy en día está principalmente en manos de las inversiones capitalistas. Ese el punto que ha generado el conflicto en sí y eso nos tiene que hacer reflexionar de por qué un gobierno empresarial, de derecha, le pone tanto afán en defender a los grupos económicos. Nosotros estamos peleando aquí con la familias Matte, Angelini y Luksic. Ellos son los verdaderos enemigos de la causa mapuche.-

¿Qué pasa con los agricultores que ya llevan generaciones en el territorio?:

Hay que hacer diferenciaciones. Hay agricultores que no tienen grandes problemas con la causa mapuche, porque no están vinculados a la usurpación. Pero otros están en territorios usurpados, y han hecho uso y abuso de los territorios en contra de los mapuche. Que no se vengan a hacer las víctimas ahora, cuando estuvieron prácticamente un siglo abusando de los mapuche.Aquí lo que se está haciendo es justicia, pero principalmente contra las estructuras de poder. Hay agricultores que han respetado al mundo mapuche y esos agricultores no han tenido conflictos con la causa mapuche. Hay agricultores de derecha, fascistas, anti mapuche; ellos tienen que cosechar lo que han sembrado no más.

-¿Se refiere a la gente agrupada en APRA?:-

No, ellos son un grupo muy selecto, muy manipulado, no están ahí todos los sectores organizados de los agricultores. Nosotros nunca hemos hecho una declaración en contra de todos los agricultores, y eso lo saben. Hemos conversados con algunos de ellos, que han tomado la decisión de no meterse y algunos también están en contra las forestales, porque no pueden producir, algunos por falta de agua. Imagínese cuando ven que la mayoría de las fuerzas de Carabineros están concentrados en defender forestales y no agricultores, que ven cómo defienden a los poderosos y no a la gente trabajadora. En esto también hay un artificio construido, de que nuestra lucha es en de la sociedad chilena, en contra de los agricultores o los camioneros. Nosotros respetamos a los camioneros, si son personas que se ganan su vida trabajando, no podríamos ir en contra del mundo pobre. En el último tiempo el empresariado, en especial las forestales, se hace el desentendido, cuando los grandes empresarios tienen una participación y responsabilidad directa en este conflicto. Hacer suponer que se trata de un conflicto con los agricultores o los camioneros sólo redime de responsabilidad a las grandes empresas.

Interferencia.cl

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/03/03/nacion-mapuche-entrevista-a-hector-llaitul-werken-de-la-coordinadora-arauco-malleco-sobre-el-pseudo-acuerdo-nacional-de-la-burguesia-y-la-farsa-del-proceso-constituyente/

 

 

Ejemplifiquemos esa articulación entre diverses de abajo con enorme potencial de resistencia al avasallamiento de derechos de los pueblos y de la naturaleza. En simultáneo, tiene alternativas al modo capitalista de producción y de vida que arraigan en ir constituyendo democracia.

 

 

 

Asambleas en Chubut:

hacia una verdadera democracia,

la Democracia Participativa.

23 de febrero de 2021

Allá por el 2002, nació la Asamblea de vecinos autoconvocados de Esquel, que le hizo frente a los proyectos mineros que querían imponerse, con aprobación de los políticos de turno, en la cordillera chubutense. Mucho tiempo ha pasado, mucha información obtenida y distribuida democráticamente, mucha presencia en las calles de “solo vecinos” que se juntaron para defender el agua, la naturaleza, las montañas. Nunca ha cesado la codicia de las empresas mineras y el apoyo de los funcionarios de turno en estos más de 18 años, y  ahora se quiere imponer el proyecto de zonificación, decretando la meseta chubutense como «zona de sacrificio» . La lucha de los vecinos se ha masificado, se han multiplicado  las asambleas en toda la provincia, la participación, las multitudinarias marchas, los reclamos con sus diversas manifestaciones. Compartimos el recorrido de esa construcción en la voz de una de sus integrantes históricas, Marta Sahores, de la Asamblea de vecinos autoconvocados no a la mina Esquel, para ANRed

Como empezó todo

A mediados del 2002 la comunidad de Esquel, Provincia del Chubut, tomó conocimiento, por el Director de Minería Guillermo Hughes de la propuesta de la Minera El Desquite, adquirida ese mismo año por Meridian Gold , en una charla abierta a la comunidad. La misma se realizó en el Auditorium de Esquel, con la presencia de varias autoridades de la Provincia, entre ellas los entonces Gobernador José Luis Lizurume, Intendente Rafael Williams, Delegado rectoral de la UNPat, entre otros.

La conferencia, brindada por el Sr. Covos, quien luego supimos era gerente de ventas de la Empresa Dupont (proveedora del cianuro a la industria) solo versaba sobre las “bondades del cianuro”. Ninguna de las autoridades presentes pidió mayores explicaciones. A todo el proyecto minero lo conocimos parcialmente cuando entregaron el Informe de Impacto Ambiental luego de octubre, informe que fue desestimado por las autoridades provinciales por “incompleto” cuando se develaron sus graves falencias.

Por otra parte, el movimiento de vecinos autoconvocados generó un proceso de investigación, comunicación e información a la comunidad, en lenguaje simple y accesible, citando toda la bibliografía consultada. La principal estrategia del movimiento fue la investigación y la difusión  del conocimiento.

Ya en noviembre del 2002 se iniciaron las Asambleas, en estas se promovió la construcción de una unidad desde la diversidad, amalgamando tanto las ideas como la pertenencia a partidos políticos. Todo el pueblo podía participar, con la única identidad de ser vecino auto convocado. En este proceso se ha logrado tomar las decisiones de manera horizontal y consenso de mayorías, evitando los personalismos o los líderes individuales. Se supo prescindir, en ese espaci,o de las pertenencias partidarias, aunque queda claro que el accionar vecinal es fuertemente político, entendemos que el verdadero sentido de la acción política es cambiar la realidad para el bien común.

Fue así como los vecinos de Esquel constatando las falacias de la supuesta información, comenzaron a investigar los antecedentes de este tipo de minería en otras partes del mundo y en nuestro país. Docentes e investigadores de la sede local de la Universidad Nacional de la Patagonia (UNPAT), conscientes de la importancia del conocimiento para ser libres y decidir responsablemente, comenzaron a investigar y difundir los riesgos para el ambiente como consecuencia de este tipo de emprendimiento. Desde septiembre del 2002 y basados en la bibliografía adecuada, se dieron numerosas conferencias a la comunidad, con la modalidad de Extensión Universitaria. El canal de TV local colaboró con estas charlas de extensión universitaria para brindarla a toda la población.

Todo esto para que el ciudadano pudiera elegir libremente y a conciencia de los riegos del desarrollo de la Minería a cielo abierto, para su entorno, el agua y el ambiente. Se realizaron mesas de debate sobre la problemática desde mayo a noviembre del 2002 por distintos grupos de vecinos. Se imprimieron cartillas con la información que se iba actualizando para repartir en mesas de difusión en las calles y en las marchas a todos los vecinos. Se realizaron afiches y pintadas en murales, entre otras actividades. En esas acciones se exponían los alcances del proyecto de explotación minera, sus consecuencias en todos los aspectos –no solo los ambientales, sino también los sociales y económicos- y las negativas experiencias de otros países latinoamericanos. Cada vecino aportaba sus conocimientos, su información y su tiempo para estas tareas.

 

En búsqueda de ordenanzas y leyes.

Se inician las exigencias a las autoridades, al Intendente, al Consejo Deliberante y por su intermedio a la Legislatura y al Gobernador. Todos los vecinos participaban, a partir de allí el movimiento tomó un impulso masivo porque la población adoptó a las asambleas como forma genuina de participación, debate, aprendizaje y toma de decisiones. Fue en estas asambleas que los vecinos votaron por unanimidad impulsar el NO A LA MINA. El factor más destacado de la resistencia de los vecinos es el conformado por la concurrencia y la legitimidad de las marchas por el NO A LA MINA. Al cabo de un par de asambleas, los vecinos resuelven marchar por las calles en contra del emprendimiento. “Marcho para echar a la Meridian, marcho por la dignidad”. La primera marcha del 24 de noviembre de 2002 generó que el gobierno provincial postergara la audiencia pública prevista para el 4 de diciembre. En esta audiencia pública debería “evaluarse” el estudio de impacto ambiental pero la población de Esquel percibía que esa audiencia sería la antesala del comienzo de la explotación minera, prevista para el 4 de enero del 2003. Fue así que el mismo 4 de diciembre, se realizó una gran marcha de 3.000 personas, contando además con la presencia de vecinos de Trevelin y de ciudades de la comarca andina.

A partir de ese hito tomado como triunfo del trabajo de los vecinos, las marchas se repitieron mensualmente cada día 4 en nuestra ciudad. El proyecto minero quedó congelado sin fecha de inicio. Se sucedieron las marchas y también concentraciones en el concejo deliberante y la intendencia repudiando el apoyo al proyecto minero y exigiendo que se llame a un plebiscito vinculante, escraches a directivos de la empresa minera y hasta al mismo gobernador Lizurume. En las marchas –donde también participaban vecinos de otras localidades de la cordillera chubutense- se denunció a los funcionarios cómplices de la minera, se repudiaron las leyes mineras vigentes y se advirtió que se trataba de un saqueo a nuestros bienes naturales porque “vienen por el oro y vienen por todo”.

El NO A LA MINA se construyó entre todos. La presión popular en la puerta del concejo deliberante finalmente logró que éste autorizara al intendente Williams a convocar a un plebiscito no vinculante. La campaña previa a la consulta popular envolvió a toda la población. Se tuvo el apoyo de concejales de Andalgalá y hasta un vecino de Idaho EEUU quienes advirtieron sobre las consecuencias de este tipo de explotación. Se contó con la valiosa colaboración del Hidro geólogo Fernando Máximo Díaz y la conferencia del Hidro geoquímico Robert Moran de EEUU, quien además revisó el Estudio de impacto ambiental (EIA), comentando “Es el peor EIA que he visto en mi vida”, además de otras valiosas visitas y conferencias.

Luego de varios intentos de suspensión y de campañas engañosas de la minera y los funcionarios de turno, el 23 de marzo de 2003 se realizó el plebiscito. El resultado del mismo fue el 81% que define el futuro. El resultado arrasador en contra del emprendimiento minero sacudió todas las estructuras: miles de vecinos festejaron marchando por las calles, el intendente y el gobernador recibieron un golpe que no olvidarán y la empresa –al día siguiente- vio caer a pique el valor de sus acciones en la bolsa de Nueva York. Para los vecinos, La Meridian Gold debería abandonar el proyecto y la ciudad de Esquel. También exigieron a los gobiernos provincial y municipal para que accionaran sin vueltas en el mismo sentido que la decisión popular. Las asambleas continuaron con altibajos durante estos 18 años. Resaltaré solo algunos hitos.

 

El efecto Esquel

A partir de ese momento, hasta los gerentes mineros hablaban del “Efecto Esquel” ya que trascendió las fronteras de la ciudad, la provincia, Latinoamérica y el mundo. La legislatura de Chubut dictó la Ley 5001 que prohíbe el uso de cianuro y la minería a cielo abierto, con un segundo artículo que preveía la zonificación, pero con un plazo de 120 días. Luego de 18 años de esta Ley, hoy se intenta la zonificación en la meseta patagónica para imponer la megaminería en nuestra provincia. Se consiguieron leyes similares a la del Chubut, en siete provincias.

El oro sigue allí y la codicia también.

Se sufrieron varios embates de las empresas y gobiernos. Como ejemplo de ello, cuando la empresa Yammana Gold compró las acciones de la Meridian Gold en 2012, cambió el nombre al proyecto minero denominándolo Suyai (Esperanza en idioma Mapuche). Cabe aclarar que el proyecto cambia el open pit (minería a cielo abierto) por minería subterránea y uso de otros químicos diferentes al cianuro (igualmente contaminantes). Todo esto para sortear los impedimentos de la Ley 5001.

Primera Iniciativa Popular:

Las asambleas reaccionaron preparando un proyecto de Ley superador a la Ley 5001 que fue presentado a la Legislatura como Iniciativa Popular con 13.007 firmas, en junio de 2012.

El 25 de noviembre del 2012, último día para su tratamiento, se aprobó cambiando totalmente la letra del proyecto presentado originalmente. Se comprobó fehacientemente la injerencia minera en esta maniobra al registrarse una foto del Diputado Muñíz recibiendo instrucciones del gerente minero Berardi en su celular mientras participaba de la reunión en la legislatura.

 

Esta maniobra implicó un obstáculo más, aunque el accionar de la juntada de firmas a nivel provincial colaboró a la toma de conciencia de muchos vecinos de la costa y la meseta quienes luego se sumaron a los reclamos y crearon sus propias asambleas. Fue así como se creó la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut (UACCh), organismo mediante el cual consensuamos todas las acciones a nivel provincial.

Finalmente, en enero del 2013, el Gobernador Das Neves, tuvo que vetar ese engendro de Ley por presiones de las asambleas de toda la provincia. Fue así como las asambleas se multiplicaron en nuestra provincia y también en nuestro país. Han pasado los años y nuestro proyecto de ley que fue escrito por el pueblo y para el pueblo, aún no ha sido tratado. Y peor aún, hemos tenido que estar alertas ante la inminente posibilidad de la presentación de nuevos proyectos que intenten habilitar la megaminería en la provincia a pesar de no poseer licencia social.

 

Segunda Iniciativa Popular:

Las distintas Asambleas de la provincia siguieron creciendo en cantidad y participación. Fue asi como la UACCh consensuó lanzar la segunda Iniciativa popular, se inició casi en simultáneo con la llegada del COVID. El apoyo popular mediante la juntada de firmas se realizó cumpliendo con las medidas de aislamiento y cuidados sanitarios correspondientes.

Desde el día de su lanzamiento, en toda la provincia se acercan vecinos y vecinas para apoyar el segundo proyecto de ley que fue presentado finalmente el 16 de octubre con 30.916 firmas, en legislatura provincial para su tratamiento. Este nuevo proyecto por Iniciativa Popular cuenta con el apoyo y el aval de Esquel, Lago Puelo, Cushamen, Trevelin, Corcovado, El Hoyo, Epuyén, Cholila, El Maitén, Alto Río Senguer, Lago Blanco, Aldea Apeleg, Aldea Beleiro, José de San Martín, Paso de Indios, Las Plumas, Paso del Sapo, Gualjaina, Los Altares, Tecka, Vuelta del Río, Cerro Cóndor, Chacay Oeste, Yala Laubat, Gan Gan, Gobernador Costa, Ricardo Rojas, Facundo, Gaiman, Dolavon, Trelew, Rawson- Playa Unión, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Sarmiento, Río Mayo, Río Pico, Puerto Pirámides y Puerto Madryn.

Hoy tenemos la amenaza del Proyecto Navidad en la meseta chubutense, hasta con el apoyo del gobierno nacional, pero los vecinos de toda la provincia seguimos informando y marchando en defensa del agua, de la vida y la soberanía. Todos los días 4 de cada mes marchamos en cada localidad en forma simultánea, además de otras marchas multitudinarias, según las amenazas de Zonificación por un proyecto presentado a la legislatura por el Gobernador. La tarea no es sencilla, pero la conciencia de todo un pueblo vale mucho más que el oro de ellos, que sigue comprando voluntades.

 

Proyecto de zonificación presentado por el Gobernador Arcioni, sin Licencia Social: 

El 20 de noviembre de 2020, el Gobernador de la provincia del Chubut Mariano Arcioni, presenta un proyecto de zonificación minera, basado en el segundo artículo de la Ley 5001, que tenía un  plazo de 120 días a partir de su sanción, plazo largamente cumplido, luego de casi 18 años.

Este proyecto de zonificación es un proyecto largamente esperado por las grandes empresas transnacionales Mineras para habilitar la megaminería en la meseta patagónica, aunque no tiene licencia social. Este proyecto es apoyado por las entidades que integran la CAEM Cámara de Empresarios Mineros.

Irregularidades del Proyecto de zonificación: las irregularidades que presenta el Proyecto de zonificación son las siguientes: el mismo se presenta sin consulta previa libre e informada a las poblaciones originarias (Convenio 169 de la OIT), sin participación ciudadana y violando su promesa de campaña que declaraba su apoyo al “No a la mina¨, sin respetar el Acuerdo Escazú y manipulando un informe realizado por el Investigador Superior del CONICET, Dr. Guillermo Velázquez quien tuvo que realizar una declaración pública en contrario, entre otras.

El proyecto es rechazado por todo el pueblo de Chubut: organismos de derechos humanos, comunidades originarias, asambleas socio ambientales nucleadas en la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut (UACCh), sectores científicos y académicos (CONICET, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad del Chubut, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), asociaciones profesionales, movimientos sociales, campesinos y organizaciones indígenas, medios comunitarios, las iglesias católica y metodista, entes turísticos, guarda faunas, asociaciones de guías ambientales, personal del Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas, organizaciones sindicales, partidarias y la multisectorial feminista y disidencias. Este rechazo fue acompañado el jueves 4 y viernes 5 de febrero de 2021 por un paro general provincial convocado por los sectores sindicales.

El proyecto de Zonificación minero fue rechazado también con un lapidario Informe sobre el proyecto de zonificación elaborado desde la mesa técnica del Centro Nacional Patagónico del CONICET presentado el mismo 4 de febrero [1].La declaración del CONICET expresa: “Llamamos asimismo a apoyar el proyecto de la segunda Iniciativa Popular que acompañado por la firma de casi cuarenta mil habitantes de la provincia (casi el 10% de la población), pretende ampliar los alcances de la Ley 5001, incorporando la prohibición de otros químicos, la minería de uranio y todos los pasos previos a la explotación minera, desde las etapas prospección y exploración. Este proyecto ingresó a dos comisiones en la legislatura provincial en el mes de diciembre y tendrían seis meses para expedirse. Una medida cautelar interpuesta ante la justicia para que no se trate el proyecto y la suspensión de la sesión de la Cámara de Diputados del 5 de febrero, por falta de acuerdo en la comisión de recursos naturales y ambiente, que decidió suspender también la sesión, no aplacan el conflicto. Tan solo pospone su resolución y fortalece las resistencias y el pedido para que este proyecto e iniciativas similares se archiven de manera definitiva. Así como sucedió en diciembre de 2019 en Mendoza, cuando su población defendió la ley 7722, ley guardián del agua, en el caso en que se llegara a tratar el proyecto de zonificación y sea aprobado, estaremos apoyando las nuevas acciones legales y las movilizaciones para evitar su sanción.”

 

Reflexiones finales: 

La investigación, difusión y movilización de todo el pueblo de Chubut ha respondido al interés de defender la naturaleza. La lucha en defensa del medio ambiente, del agua, por la vida de las futuras generaciones y por la libre determinación de los pueblos, nos ha permitido buscar objetivos que son compartidos por la mayoría de los vecinos, independientemente de su pertenencia partidaria. No ha sido fácil, pero seguimos sorteando las dificultades. ¡Solo el pueblo salvará al pueblo! Es por esto que seguimos haciendo democracia participativa en la medida de que circulamos las novedades, tomamos las decisiones en asambleas, planificamos las acciones y exigimos al poder político del momento. Este es el camino que vamos logrando, con el objetivo común de No a la Contaminación, No al saqueo, por la libre determinación de los pueblos, por nuestra soberanía y por la vida de las futuras generaciones.

No tienen Licencia Social.

¡Por el tratamiento y aprobación del proyecto de la segunda Iniciativa Popular! 

Lic. en Química Marta Sahores

Vecina Autoconvocada por el No a la Mina, Esquel, Chubut.

DNI 04481503

Fuente: https://www.anred.org/2021/02/23/asambleas-en-chubut-hacia-una-verdadera-democracia-la-democracia-participativa/