Qué AbyaYala-Octubre2021

Con sometimiento a superexplotación tanto de los pueblos y trabajadores como de la naturaleza.

Implica estigmatización de quienes formamos parte del Abya Yala y condena a ser despojados de las condiciones de vida.

Historia y presente/
Ofensiva del sistema mundo capitalista / Alternativas emancipatorias

Historia y presente

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias… y al fin y al cabo, su identidad. Leer

Estamos sumidos en una inflexión histórica como país, como continente y como mundo. El sistema capitalista, conformado por capitalismos locales e imperialistas, maximiza el acaparamiento de tierras y bienes comunes hasta el extremo de arrasar la Cordillera, los océanos, los bosques nativos y las selvas. Es hora de generalizar la percepción (conocimiento y posicionamiento) sobre que: La destrucción de la Amazonía nos acerca más al precipicio y a la hecatombe climática. Una humanidad saludable y con futuro necesita de los bosques y pueblos amazónicos vivos.

En primer lugar, ubiquémonos en que los extractivismos son viables mediante modelación de amplio consenso por desinformación y estigmatización predominantemente racista respecto a pequeñas comunidades rurourbanas, campesinas e indígenas.

Hay otro imperativo quizás más trascendente por la gran escala de la expropiación e implicar, por tanto, degradación casi irreversible de biomas o ecorregiones: son los acaparamientos de la Amazonía, la Cordillera. las cuencas hidrográficas, las selvas y los bosques nativos, la Patagonia, etc.

Es hora de multiplicar espacios en común para la deliberación y toma de decisiones sobre las catastróficas consecuencias de que siga el acaparamiento oligopólico de bienes comunes (sociales y naturales) con el exclusivo objetivo de viabilizar la incesante acumulación de riquezas y poder. Reflexionemos sobre:

Monocultivos en la Amazonía:
la distopía de la sustentabilidad y de la riqueza

26 agosto 2016

Por Verena Glass (texto y fotos)

Extractivismo predador. Una lectura sobre el desarrollo a partir de los plantíos de palma aceitera y de soja.

16 de agosto de 2016

En diciembre de 2013, el periodista de economía Luis Nassif, uno de los más conocidos y respetados en Brasil, escribió un artículo elogioso en la revista Carta Capital sobre el proyecto de construcción de un complejo hidroeléctrico en la cuenca del río Tapajós, en el sudoeste de Pará. Dos observaciones en dicho texto se destacan porque reflejan, por un lado, desconocimiento y, por el otro, un sentido común ingenuamente prejuicioso (o brutalmente colonialista) respecto a la Amazonia.

1) “Hay mucha incomprensión sobre la influencia de las hidroeléctricas en el medio ambiente, especialmente en regiones poco desarrolladas.
2)“En Tapajós, será la primera vez en que se construirá una hidroeléctrica en una región no poblada.” [1]

No tenemos la intención de discutir acá lo enorme que es el error de esas afirmaciones sobre el proyecto hidroeléctrico de Tapajós, tema que en Brasil adquiere cada vez más visibilidad en función de la resistencia de la población indígena Munduruku, ancestrales habitantes de la región. El enfoque es la intencionalidad puesta en la lectura de mundo que dichas afirmaciones evidencian.

Estigmatizar como “subdesarrollado” el más grande bioma brasileño y considerar la Amazonía un “vacío poblacional” se ha configurado en presupuesto básico para una serie de políticas e intervenciones del Estado y del capital en ese territorio. Del proyecto colonizador del gobierno militar en la década de 1970, bajo el lema “tierra sin hombres para hombres sin tierra”, conductor de brutales conflictos agrarios que persisten hasta los días actuales, al “furor infraestructural” en la región – construcción de carreteras, líneas de ferrocarriles, hidroeléctricas etc. -, la explotación predatoria por y para beneficiarios externos a ella, además del desprecio casi absoluto por el universo de los pueblos tradicionales, ha marcado la Amazonia desde que han llegado los europeos a América.

Para comprender mejor uno de los territorios más ricos y, a la vez, más frágiles y complejos de nuestro continente – desde el punto de vista social y de su biodiversidad -, se necesita tener en cuenta que la Amazonia nunca ha estado despoblada. Los estudios antropológicos, arqueológicos y biológicos de la región en los últimos 50 años han mostrado que, en especial en la era precolombina, el bioma sufrió fuerte antropización y puede haber tenido una población de hasta 30 millones de personas en ese periodo. Además de los cento de vestígios que comprprueban la existencia de una multiplicitud de culturas antiguas, se estima que más del 11% de las forestas en la Amazonia brasileña serían antropogénicas (de origen cultural),[2] a partir de las configuraciones ampliamente reincidentes en donde se encuentra una gran heterogeneidad de plantas útiles asociadas (comestibles, medicinales, rituales y para manufacturación) en las cercanías de sitios arqueológicos.[3]

Además de los indicios de “foresta plantada” o manejada, el fenómeno conocido como terra preta (tierra negra – o tierra negra india), suelo de color oscuro y de altísima fertilidad, encontrado en grandes manchas en la Amazonia brasileña, colombiana, peruana, ecuatoriana, venezolana y en Guayana Francesa – es otro elemento que comprueba la intensa presencia y actividad humanas en la región. Producida a partir del descarte de materia orgánica (carbón, restos de comida, forraje vegetal, excrementos, orina, cadáveres animales, conchas, cerámicas etc.), la terra preta se formó en los asentamientos humanos hace más de 2 mil años, y se considera, tanto por la población local como por investigadores nacionales e internacionales, uno de los mejores suelos para la agricultura del planeta.

De manera muy general, lo que se aprende de esos datos es que históricamente la Amazonia ha sido ocupada por una gran variedad de pueblos y culturas en una larga y dinámica trayectoria de desarrollo. Y, a pesar de devastado el pueblo originario a lo largo de los últimos 500 años de colonización, la reconfiguración de la ocupación humana tradicional de los días actuales – los habitantes indígenas, quilombolas, ribereños, pescadores etc. – sigue reproduciendo, en lo que sea viable, una relación de simbiosis con el medio ambiente.

En otras palabras, siempre hubo gente en la Amazonia en gran número y siempre hubo intervención en la foresta, en el sentido de que las sociedades nativas nunca han sido sujetos pasivos a las limitaciones ambientales.[4] Esa relación, sin embargo, no se parece nada a la perspectiva productivista del capitalismo que ha pasado a dominar el sentido común en el “mundo moderno” y que, más recientemente, ha llegado al Consenso de los Commodities, que marca la transición de América Latina del mero ajuste neoliberal a un nuevo ciclo económico basado en la producción y exportación de productos primarios, como lo señala Maristella Svampa.[5]

El agronegocio amazónico: una triste historia de (relativo) éxito

La estigmatización de la Amazonia como espacio geográfico destinado a la extracción intensiva de bienes naturales no es reciente. En Brasil, como en los demás países panamazónicos, el extractivismo[6] maderero, mineral, energético, petrolero y agroexportador sigue una tradición que remonta, dependiendo del sector, al inicio de la colonización europea. En el último siglo, sin embargo, la explotación de la región ha tenido rasgos más agresivos, en la lógica de lo que ha expresado recientemente el presidente del Parlamento Amazónico de Brasil, el diputado Sinésio Campos (Partido de los Trabajadores, Amazonas): “No podemos dejar que los habitantes del interior de Amazonas, o de otros estados de la región, vivan sobre la riqueza y pasen necesidades. Necesitamos rever nuestros conceptos de preservación ambiental y desarrollo sustentable. Amazonia no puede ser un museo”.[7]

 En esa declaración hay dos presupuestos emblemáticos: el primero es que los indígenas y pueblos tradicionales viven sobre lo que el capital denomina “riquezas” y que, por lo tanto, deben tener sus derechos territoriales mutilados para permitir su explotación. Ese es el aspecto más grosero del desarrollismo capitalista en la Amazonia. El segundo aspecto, no menos violador de derechos, sin embargo más sutil en sus proposiciones, es el debate sobre los “conceptos de preservación ambiental y desarrollo sustentable”. A esas dos vertientes del modelo de desarrollo en la Amazonia nos dedicaremos, a partir del recorte del moderno agronegocio practicado en el bioma en el último periodo. Más específicamente, nos proponemos la reflexión sobre el proyecto económico y los impactos de las culturas de palma aceitera (o palma africana) y de la soja, sectores en expansión que se han beneficiado de una serie de políticas públicas y han transformado radicalmente el universo y los territorios de los pueblos tradicionales amazónicos en donde se ubican[8].

 La palma aceitera y los “conceptos de preservación ambiental y desarrollo sustentable”

Con la intensificación de los debates mundiales sobre el calentamiento global y, en especial, después del acuerdo que ha generado el Protocolo de Kioto en el ámbito de la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas de 1997 (COP 3), una serie de propuestas buscando la descarbonización del planeta han ido tomando cuerpo. Entre ellas, la ampliación del uso de agrocombustibles en sustitución a los combustibles fósiles.[9]

De hecho, la producción de etanol y biodiesel y las investigaciones correlacionadas siempre han estado conectadas mucho más a proyectos de seguridad energética o para abaratar los combustibles – principalmente en periodos de alza de precios de los fósiles – que al debate climático, al que terminaron incorporándose con más consistencia al inicio de los años 2000.

Contradictoriamente, sin embargo, el discurso climático se ha priorizado por los defensores de la agroenergía a partir del momento en que el sector pasó a enfrentarse a denuncias de impactos negativos sobre la seguridad y soberanía alimentarias (a raíz del uso intensivo de maíz en la producción de biodiesel en Norteamérica y de la competencia de los cultivos energéticos en áreas de culturas alimentarias) o sobre derechos territoriales de pueblos locales[10].

Aún en el ámbito de las contradicciones, en los países andinos el cultivo agroenergético que se ha consolidado con más fuerza ha sido la palma aceitera (o palma africana), con efectos devastadores sobre las forestas tropicales y el agravamiento de conflictos sociales y agrarios. Sobre eso, hay registros de que los monocultivos de palma están generando deforestaciones alarmantes en la Amazonia peruana, colombiana y ecuatoriana[11] y graves conflictos territoriales en Colombia y en Perú[12].

En Brasil, la expansión de la palma aceitera se ha dado en consonancia con el Programa Nacional de Producción y Uso de Biodiesel (PNPB), lanzado por el gobierno federal a fines de 2004 como parte de un ambicioso proyecto de conquista de la hegemonía brasileña en los mercados internacionales de agrocombustibles. Consciente de las críticas al cultivo de la palma en Asia y Latinoamérica por su contribución a problemas socio-ambientales, el gobierno brasileño estableció que el cultivo de la palma aceitera, concentrado en el bioma amazónico, tendría que restringirse a áreas degradadas y se constituiría en una estrategia de fortalecimiento de la agricultura familiar a través de proyectos de integración con grandes compañías.

A partir de 2008, el estado de Pará (más grande productor de palma africana en Brasil), donde el cultivo de palma aceitera ha ocupado históricamente un área estable, ha sufrido un boom de nuevos proyectos agroenergéticos con fuerte apoyo de los gobiernos federal y estatal, de bancos y financiamientos públicos. En los siguientes años y con la consolidación del sector, sin embargo, gran parte de los elementos qua han compuesto el imaginario de sustentabilidad socio-ambiental de la actividad a partir del PNPB se han desconfigurado; tanto por su lógica empresarial-capitalista, como por el conjunto de factores sociopolíticos del universo amazónico. Veamos algunos de esos aspectos:

Premisa 1: la palma aceitera ocupará solamente áreas degradadas y no provocará impactos ambientales en Amazonia

A pesar de no estar entre los principales conductores de la deforestación en Brasil, el cultivo extensivo de la palma aceitera en un bioma altamente biodiverso y sensible como la Amazonia tiene una serie de impactos negativos sobre el ambiente y los pueblos locales. A pesar del discurso contrario, las deforestaciones en la actividad son prácticas comunes pero sub-registradas, una vez que para la implantación de monocultivos, ocurren mayoritariamente a través de la supresión de manchas de bosques situadas entre las áreas degradadas.

Pero el impacto más grande se da a partir de las características del manejo de la palma y su alta dependencia de la aplicación de agrotóxicos, utilizados en el control tanto de plantas invasoras como de plagas. O sea: en 2013, la Secretaría de Agricultura de Pará estimaba que el estado cultivaba 166 mil hectáreas de palma. Con base a los indicadores de manejo de la cultura elaborados por la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y del agente financiador Banco de Amazonia (BASA), se puede calcular que en ese año se habrían aplicado a los cultivos de palma aceitera cerca de 332 mil litros de herbicida, 166 mil litros de insecticida, 166 toneladas de hormiguicida cebo, 19.920 cápsulas de insecticida-trampa e 33,2 toneladas de raticida[13].

En 2014, estudios realizados por el Instituto Evandro Chagas en cursos de agua en áreas contiguas a grandes cultivos de palma aceitera constataron la presencia de agrotóxicos en ríos e igarapés cuyas aguas se utilizan para el lavado de ropas, ocio y consumo de las comunidades locales. Acorde al informe final de la investigación, se han encontrado residuos de endosulfan, sustancia tóxica prohibida en Brasil desde 2013, en casi todos los puntos de muestreo en el periodo de mayor intensidad pluviométrica, señalando a que ese producto se está carreando de los suelos, por procesos de lixiviación, y se está acumulando en los sedimentos de fondo de los ríos e igarapés de la región. “La inserción antrópica de endosulfan (…) en esos ambientes puede provocar daños a los ecosistemas acuáticos y representar riesgos a la salud de la población que reside en esta región”, afirma el estudio; y alerta: “Como la posible acumulación de endossulfan representa un aumento de la carga orgánica natural en el periodo de más lluvias, también se deben evaluar las implicaciones de la presencia de dicho compuesto asociado directamente al aumento de la producción de algas en la región. En ese contexto, este ambiente está propicio al aumento de la producción de cianobacterias y cianotoxinas, que son sustancias tóxicas y representan también grandes riesgos a los ecosistemas acuáticos y a la salud humana. (…) A partir de los análisis morfológicos [de los materiales recolectados], se han identificado para el área de estudio un total de cinco taxones infra genéricos de cianobacterias”.

Otro peligroso impacto de los monocultivos de palma aceitera sobre la foresta es su interferencia sobre los flujos bióticos del ecosistema amazónico. El problema se agravó a partir de recientes cambios en el Código Forestal brasileño (instrumento que reglamenta la conservación y recuperación de la cobertura forestal en las propiedades rurales del país), cuando especies exóticas como la palma africana pasaron a constituir legalmente un sustituto a la recomposición de bosques nativos en la llamada Reserva Legal de las propiedades, desconsiderando la importancia estratégica del mantenimiento de la diversidad biológica y aumentando exponencialmente los riesgos de graves pérdidas de recursos genéticos.

Premisa 2: el cultivo de la palma aceitera beneficia la agricultura familiar en cuanto a una alternativa de renta

Cuando se ha lanzado en 2004, una de las premisas del PNPB ha sido la integración de la agricultura familiar a la cadena productiva del biodiesel. Para eso, el gobierno ha creado mecanismos de inserción de la actividad productiva de pequeños agricultores al sector agroindustrial, en la medida en que ha exonerado de una serie de impuestos a las industrias que adquirieran materia prima de la agricultura familiar.

En el caso de la palma aceitera, el programa estipuló el cumplimiento de contratos de 25 años entre agricultores e industrias, que presuponían cultivos de 10 hectáreas, en promedio, por familia, financiados por Pronaf Eco-Dendê con valores de hasta R$ 80 mil. Los contratos también prevén criterios rígidos de manejo (aplicación de agrotóxicos, abonos químicos, poda etc.) estipulados por los agentes financiadores y monitoreados por las empresas, reservándoles el derecho de control de las actividades productivas en el interior de las propiedades familiares.

Ese sistema resulta, en buena medida, en:
– endeudamiento de las familias, de las que parte significativa no es capaz de producir la cantidad suficiente de palma aceitera para librar las deudas en los bancos;
– injerencia de las compañías en la organización productiva de los agricultores, que han pasado a responder ante los contratantes de la producción como si a ellos fueran subordinados, no siendo, sin embargo, beneficiarios de los acuerdos y derechos laborales previstos en la ley;
– disminución drástica o término de otras actividades productivas (culturas alimentarias y otras actividades económicas) y consecuente impacto sobre la seguridad alimentaria (de la familia y regional);
– Renta menor de lo planificado y a veces inferior a la verificada con otras actividades productivas;
– Contaminación e intoxicación por agrotóxicos;
– Cambios drásticos en el modo de vida[14].

 Otro efecto de la expansión del cultivo de la palma aceitera sobre la agricultura familiar, no vinculado a los procesos de integración agricultores-compañías, es la presión de los grandes emprendimientos sobre las áreas familiares a partir del surgimiento de un nuevo mercado de tierras y la valorización financiera de los territorios. Relativo a eso, se observa en la región productora de palma aceitera en Pará un inexorable proceso de concentración de tierras, resultado tanto del asedio para su venta, de parte de las grandes industrias, como la progresiva incapacidad de mantenimiento de otras actividades productivas en las propiedades familiares a partir del abandono de la fuerza de trabajo para ubicarse en los monocultivos agroindustriales. Eso nos lleva al análisis de la siguiente premisa.

Premisa 3: El cultivo de la palma aceitera es gran generador de puestos de trabajo y, de esa manera, un instrumento importante para el desarrollo local

El monocultivo de la palma aceitera es, de hecho, uno de los sectores más intensivos en uso de mano de obra del agronegocio amazónico, en especial en las actividades de plantío, manejo y cosecha. El trabajo, sin embargo, se caracteriza por un alto grado de penosidad, una vez que la actividad exige grandes esfuerzos físicos en un ambiente natural adverso. Las jornadas laborales llegan a durar hasta 12 horas (entre la salida, aún por la madrugada, y el regreso a casa al fin de la tarde); hay deficiencias recurrentes en la provisión de agua, alimentación, equipos de protección individual e instalaciones sanitarias en los locales de trabajo; accidentes laborales son sub-notificados; hay falta de atención médica en los locales de los accidentes; y hay registros frecuentes de adicción a drogas, como la cocaína, para aumentar la productividad y soportar el descomunal desgaste físico del trabajo en condiciones climáticas adversas (altísimas temperaturas y lluvias torrenciales, típicas de la región).[15]

Por fin, a pesar de la poca fiscalización de la actividad de parte de los agentes del Ministerio de Trabajo y Empleo por alegada falta de estructura y personal, ya se han registrado casos de trabajo esclavo en el cultivo de la palma aceitera paraense,[16] así como condiciones degradantes en alojamientos de trabajadores que, en áreas distantes de sus locales de vivienda, permanecen por largas temporadas en los locales de empleo.

Las falsas soluciones

Impulsada por el Estado bajo la premisa de la “sustentabilidad climática” y del “desarrollo social”, el cultivo de la palma aceitera brasileña, después de casi una década de expansión acelerada, no sólo ha fallado en su propósito, sino también ha contribuido a la profundización del desequilibrio socioambiental impuesto a la Amazonia por el desarrollo extractivo. Acorde a la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), por ejemplo, en febrero de 2016, no había ninguna empresa productora de biodiesel registrada como apta a proveer el combustible de palma aceitera. O sea, en la Amazonia, el monocultivo de la palma africana que ha sustituido los bosques nativos no ha logrado siquiera corroborar los discursos de descarbonización del planeta, para lo que se ha justificado en primer lugar.

Por otro lado, el desplazamiento de la agricultura familiar de su misión primordial – la producción de alimentos – y su reposicionamiento, sea en la misma propiedad o como nuevo operario agroindustrial, como “productor de combustible” (materia que no consumirá y de la cual no se beneficiará), desplaza al pequeño agricultor no sólo de la posesión de la tierra sino también de la posibilidad de constituirse como definidor de su propio universo socioeconómico y organizador de su existencia. En ese sentido, como señala la investigadora de la Universidad Libre de Berlín Maria Backhouse, el proyecto de expansión de la palma aceitera en Brasil se caracteriza como green grabbing(proceso de apropiación y financiarización de bienes y territorios naturales por el capital a partir de la premisa de que, para preservar, se necesita ponerle un precio a la naturaleza), en la medida en que engloba no sólo el proceso material de apropiación de los territorios sino también un paradigma discursivo que señala como inexorable la comoditización de la naturaleza. “Cuando nos referimos a green grabbing con base en el concepto de acumulación primitiva continuada[17], tenemos en cuenta no sólo la constatación de que la concentración de tierras a manos de las élites locales sigue ocurriendo, sino sobre todo que tal proceso implica una restructuración de las relaciones sociales. Dicha restructuración está impulsada por la nueva ordenación de las relaciones de propiedad, como ocurre en el caso de la privatización de tierras, o a través de la inserción de la agricultura familiar en la cadena productiva agroindustrial. En el mismo acto de su consecución, dicho proceso se legitima ideológicamente por la doctrina neoliberal, y gana de esa manera un perfil de proyecto hegemónico”. Y eso nos lleva al análisis del segundo sector propuesto para el estudio: el complejo productor de soja en la Amazonia.

La soja y la disputa de la “riqueza”

La historia de la soja en la Amazonia brasileña – el país es el único que produce el grano a larga escala en el bioma – es una de las más violentas en el proceso de ocupación de la región por el agronegocio en los últimos 50 años. Uno de los principales componentes de la apertura de la frontera agrícola (al lado de la actividad maderera y de la pecuaria extensiva) en la transición de la producción de commodities del Centro-Oeste para el Norte del país, en el territorio que comprende la Amazonia Legal, el área de soja alcanzó 8,16 millones de hectáreas en 2012,[18] con predominancia de los estados de Mato Grosso, Pará, Maranhão y Rondônia.

No discutiremos los detalles de los impactos ambientales del cultivo de soja en la Amazonia – deforestación al nivel de las 3,4 millones de hectáreas hasta 2012, acorde al monitoreo de las entidades que han firmado la llamada Moratoria de la Soja[19] –, tampoco el uso y contaminación récord de agrotóxicos. No examinaremos el significado de la predominancia de multinacionales como Cargill, Bunge y ADM en el sector y sus crecientes inversiones en la expansión de la cultura y en infraestructura de flujo de producción; no nos atendremos a la descripción de conflictos agrarios – a ejemplo de los 20 asesinatos de trabajadores rurales en la región de expansión de la soja en Rondônia, contabilizados por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) en el informe sobre violencias en el campo en 2015 -, o de la ocurrencia de trabajo esclavo, a pesar de la disminución de cerca de 60% de demanda de mano de obra en el cultivo de soja después de la mecanización de la actividad. Buscaremos entender como, más allá de las rejas de las haciendas, el complejo agroexportador de soja está reconfigurando el territorio amazónico de manera más profunda a través de las inversiones en infraestructura.

Como ya se ha mencionado, el Consenso de las Commodities impulsó las economías primario-exportadoras latinoamericanas en la última década a partir de los altos precios practicados en el mercado internacional y, en especial, debido a la creciente demanda china. Y, a pesar de la desaceleración de la economía mundial en los últimos años, en el primer semestre de 2015, por ejemplo, el complejo de la soja (granos, harina y aceite) respondió por 16% de las exportaciones brasileñas, aun con la caída de aproximadamente 30% en los precios relativos a 2014[20]. Ese factor ha fortalecido una demanda antigua del sector mirando hacia un reordenamiento radical de los espacios que separan las cosechadoras del mercado consumidor final europeo o asiático: la planificación infraestructural para abaratar los costes de flujo de producción, y en tal proporción que merece la pena volver al primer párrafo de este texto y a las tonterías sobre el complejo hidroeléctrico en la cuenca del río Tapajós, en Pará.

La cuenca del Tapajós, que abarca los ríos Tapajós, Teles Pires y Jamanxim, territorio de más de 200 mil indígenas Munduruku, Apiaká, Cayabi, Borari, Arapiun, Arara Vermelha, Jaraqui, Kumaruara, Tapajós, Tapuia, Uupaiú, Maytapu, Cara Preta y Tupinambá, ha sido designado por el gobierno brasileño para acoger la próxima etapa de una mega planificación energética en la Amazonia, iniciada con la construcción de las usinas hidroeléctricas de Jirau y Santo Antonio, en el Río Madeira (RO), y Belo Monte, en Xingu (PA). Acorde al Plan Decenal de Expansión de Energía (PDE) 2023, está prevista la construcción de siete usinas en los ríos Tapajós y su afluente Jamanxim hasta 2021, además de otras dos en Teles Pires, con el objetivo de asegurar la provisión de energía para un pretendido crecimiento económico de Brasil de 4,3% al año.

A par y paso con la lectura de que la expectativa de crecimiento que empuja la planificación energética del PDE es fantasiosa, dada la profunda crisis económica y política que afecta al país, una serie de otros elementos constituyentes del proyecto infraestructural en el cauce del Tapajós señala que no es la seguridad energética su objetivo final: interdependiente del complejo hidroeléctrico, están previstas la construcción de una hidrovía en los cursos de los ríos Tapajós y Teles Pires y de cuatro esclusas (que permitirán la navegación de grandes embarcaciones) en Tapajós y seis en Teles Pires, como parte del llamado Arco Norte, proyecto de inversiones en las rutas de flujo de producción de commodities que engloba a los puertos de Itacoatiara (AM), Santarém (PA), Vila do Conde (PA), Itaqui (MA), Salvador e Ilhéus (BA), la pavimentación de la BR 163 (que une Mato Grosso al puerto de Santarém, en Pará), el Ferrocarril Norte-Sur (que cortará los estados de Pará, Maranhão, Tocantins, Goiás, Minas Gerais, São Paulo, Mato Grosso do Sul, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul), el Ferrocarril Paraense (que une el sur y sudeste de Pará al norte del Estado), la Ferrogrão (que estará paralela a la Autopista BR 163), y la hidrovía del río Tocantins (que posibilita su navegación y del río Araguaia a partir del término de la esclusa de la hidroeléctrica de Tucuruí). Si se terminan esos proyectos, estima la Confederación Nacional de Agricultura y Pecuaria (CNA), habría una reducción alrededor de un 30% de los costes de flujo de producción y un aumento de 10% a 20% de los lucros para el sector.[21]

Aquí es importante observar que, en el cálculo del agronegocio, más allá de la disminución de los costes de exportación, los proyectos infraestructurales en el Norte del país también abren terreno para la expansión de cultivos sobre nuevos territorios, como se entiende del comentario del vocero de la Terminal Granelera de Maranhão, en el puerto de Itaqui, Luiz Cláudio Santos: “Se estima que existan más de 5 millones de hectáreas disponibles en esas regiones para la producción de granos y la llegada de este importante puerto posibilita dicho crecimiento, pues la principal dificultad para la producción de nuevas áreas es la infraestructura portuaria. Recordando que este proyecto era un sueño antiguo de todos los que están involucrados en la cadena del agronegocio de la región Norte de Brasil”[22].

 Sueño para algunos, pesadilla para otros. La expansión de la soja en la región de Santarém, por ejemplo, donde se ubica el más grande puerto granelero de Cargill y gran parte de la producción financiada por la multinacional, ha sido uno de los principales factores de conflictos agrarios en la última década. Acorde al informe difundido por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) en 2010, “más de 500 familias dejaron sus tierras para darle lugar a los campos de soja. En menos de cinco años, comunidades enteras se volvieron propiedad de productores de soja, mientras que otras han tenido una disminución drástica en su población”.[23] Según la CPT, Pará registró 645 muertes por conflictos en el campo entre 1985 y 2013 (solamente entre 2005 y 2013 fueron 118 casos). El número es casi cinco veces más de lo que ha registrado en el segundo estado en el ranking de asesinatos por cuestiones agrarias, Maranhão, con 138 casos en el mismo periodo. Según el abogado de la organización, José Batista Afonso, la mayoría absoluta de los casos tienen relación directa con la expansión de la soja y de la pecuaria sobre los territorios tradicionales.

La colaboración infraestructura-expansión de la producción agropecuaria y maderera también ha sido directamente responsable por los mayores índices de deforestación en la Amazonia, principalmente en relación a la apertura y pavimentación de autopistas. Acorde al estudio Roads, Deforestation and the Mitigating Effect of Protected Areas in the Amazon, publicado en 2014 por la revista Biological Conversation, 95% de la deforestación en la región se da a 5,5 km de carreteras – entre oficiales y clandestinas. En ese sentido, la región de la carretera BR-163 es, según el estudio del Instituto Socioambiental, el principal punto de deforestación en la Amazonia en la última década. Ese diagnóstico se confirma en el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) sobre el estado de la biodiversidad en Latinoamérica y en Caribe, difundido en mayo de 2016, que señala la ecorregión entre los ríos Xingu y Tapajós, en Pará, como la tercera área con más deforestación en el periodo reciente.[24]

 Las reacciones
A pesar de la caída de precios de las commodities (como metales, petróleo y granos) en los últimos dos años, y de la desaceleración del crecimiento chino y de su demanda por bienes primarios, en Brasil la reacción vino en forma de intensificación de la producción para compensar los bajos precios con el aumento de volumen y cortes en medidas socio ambientales, manteniendo estables los márgenes de lucro. En ese sentido, avanzan en el Congreso Nacional propuestas que buscan desde la extinción de los mecanismos de otorga de licencias ambientales para grandes obras hasta la liberación de la minería o explotación agrícola en territorios indígenas y otras áreas protegidas, en la lógica de que no se puede seguir consintiendo a los pueblos indígenas el mantenimiento de su vida cuando se asienta y se desarrolla en tierras y bienes naturales convertibles en lucro financiero, “crecimiento” o “desarrollo”[25].

Sin embargo, ese proyecto ha provocado un nuevo ciclo de luchas sociales en los territorios, y muchas ya no se configuran a partir del marxismo revolucionario clásico, pero acorde a las cosmovisiones y a los deseos de las comunidades. O sea, a partir de reflexiones sobre un futuro diverso que desafía el axioma del “desarrollo” como único futuro posible, formulado por Harry Truman en el postguerra en 1949. Grandes luchas de resistencia, como la de los indígenas Munduruku contra el complejo hidroeléctrico en el río Tapajós, o de los Guarani y Kaiowá en Mato Grosso do Sul por los territorios usurpados por el agronegocio de soja, de caña de azúcar y pecuario, tienen como fuerza motriz la interiorización de factores espirituales que recurren a las ascendencias como puntos de partida y llegada.

Así, no parece raro que, en audiencia sobre los impactos de las usinas en Tapajós con autoridades del gobierno federal en la capital Brasilia, en 2015, un líder Munduruku se puso a relatar la leyenda de como la abuela del niño Karo Ebak le regaló a la etnia, en tiempos antiguos, la tierra negra[26]; y porque hoy la tierra negra, encontrada en todo el territorio Munduruku, es la prueba de la pertenencia ancestral de la etnia a ese territorio. Es parte de un mundo en el que quieren vivir y donde no cabe la modernidad blanca, o pariwat. “Haber estado siempre y siempre seguir estando, pero no así; de otra manera” es la base de lo que quieren los Munduruku.

Notas (…)
Para leer más (…)
Fundación Rosa Luxemburgo
Fuente: biodiversidadla.org/Documentos/Monocultivos_en_la_Amazonia_la_distopia_de_la_sustentabilidad_y_de_la_riqueza

En consecuencia, tanto los gobiernos progresistas como los neoliberales explícitos garantizaron y garantizan el acaparamiento latifundista de fundamentales e inmensos territorios que el capitalismo arrasa convirtiendo en tierras para súper negocios de corto plazo y concreta a través de etnocidios pero también por desaparición forzada de campesinas y campesinos. Aún más, el Consenso de las Commodities (que adoptaron ambos tipos de gobiernos) generó la desindustrialización y el consiguiente desempleo masivo, viabilizando la superexplotación laboral a límites con la esclavitud e incrementó tanto la pobreza estructural como el hambre.

Recordemos qué señaló Verena Glass: el Consenso de las Commodities impulsó las economías primario-exportadoras latinoamericanas en la última década a partir de los altos precios practicados en el mercado internacional y, en especial, debido a la creciente demanda china. Y, a pesar de la desaceleración de la economía mundial en los últimos años, en el primer semestre de 2015, por ejemplo, el complejo de la soja (granos, harina y aceite) respondió por 16% de las exportaciones brasileñas, aun con la caída de aproximadamente 30% en los precios relativos a 2014[20]. Ese factor ha fortalecido una demanda antigua del sector mirando hacia un reordenamiento radical de los espacios que separan las cosechadoras del mercado consumidor final europeo o asiático: la planificación infraestructural para abaratar los costes de flujo de producción, y en tal proporción que merece la pena volver al primer párrafo de este texto y a las tonterías sobre el complejo hidroeléctrico en la cuenca del río Tapajós, en Pará.

En suma, los gobiernos progresistas y los de la derecha extrema promovieron la concentración y transnacionalización económica territorial mediante despliegue tanto de los extractivismos como de la reconfiguración continental a favor de la exportación mediante la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA).

Toda esta evolución e historia socioecológica nos advierte sobre la impunidad de Lula que vuelve a ser deseado de modo mayoritario como alternativa al gobierno de Bolsonaro. Esto ejemplifica cómo funciona el círculo vicioso del poder. Así lo designa Raúl Alcoreza Prada y en «Más allá del círculo vicioso del poder» concluye: (…)No se puede repetir lo que ya se hizo en el pasado, defender burocracias y gobiernos decadentes, que tenían muchas analogías con los gobiernos de la burguesía, salvo el discurso y la ideología; pues este camino es el que conduce a la derrota. La tarea imperiosa es inventar otro camino.

Este camino no lo inventa ninguna vanguardia, que es el mito de los revolucionarios del siglo XIX, incluso del siglo XX. Es una construcción colectiva. Todos tenemos que aprender y aprehender. Los gobernantes de los «gobiernos progresistas» nos enseñaron lo que no se debe hacer; ahora, pueden irse a su casa; fuera de que cumplieron su papel en la convocatoria inicial y en las medidas inaugurales del proceso de cambio.  Ahora toca la pedagogía política; el pueblo tiene que aprender a autogobernarse y auto-gestionar.

No está en juego aquí una banalidad de como si se quedan o no en el poder. Lo que está en juego es continuar con la lucha; pues no hay fin de la historia. No son el fin de la historia las formas gubernamentales del Estado liberal, como creía Francis Fukuyama; tampoco, los gobiernos socialistas del siglo pasado, menos los «gobiernos progresistas». Lo que está en juego es cómo saltamos el límite y el obstáculo político e histórico de tomar el poder para transformar, pues ya aprendimos que esta toma del poder es como un bumerang; no se toma el poder, es el poder el que toma, convirtiendo a los «revolucionarios» en engranajes del poder.

Saltar estos obstáculos, como dijimos, no es una tarea de vanguardias, sino de la construcción de consenso, con el pueblo y sus formas de organización y deliberación, incluyendo nuevas formas de deliberación. Dependemos, en este caso, de los avances y alcances de la pedagogía política.

Oponerse a esta tarea imprescindible a nombre de la defensa del «gobierno progresista», es convertirse en un obstáculo político, social y cultural, para seguir adelante. Ya no se puede repetir la historia, mejor dicho las tragedias y dramas de la historia; las paradojas de las revoluciones. No se puede seguir apostando a nuevas derrotas; no hay tiempo que perder, ante la envergadura de la crisis ecológica. O los pueblos aprenden a liberarse de los fetichismos ideológicos, de las capturas de las mallas institucionales, que los subalternizan, o seguimos en lo mismo, en el círculo vicioso del poder. (…) Leer

Ofensiva del sistema mundo capitalista

Volvamos a las dicotomías distorsionadoras de la realidad social e internacional. El lulismo no se contrapuso al neoliberalismo. Al contrario expandió el sistema global de agronegocios y otros extractivismos reprimarizando a Brasil. También consolidó el Estado en incesante perfeccionamiento de la represión a los desposeídos de todo.

Ahora lo principal es no focalizarse en el gobierno de turno y enfocar al sistema mundo capitalista. De ese modo tendremos claro que: «Cada vez más los enemigos del sistema son las poblaciones empobrecidas. (…) Y que es urgente el debate alrededor de la militarización de las periferias urbanas como estrategia de apropiación de territorios donde viven los más pobres».

Lula en Haití: sub-imperialismo brasileño en acción

30 de mayo de 2008

Por Sandra Quintela

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El pasado 28 de mayo, el Presidente Lula visitó Haití por segunda vez. La primera se llevó a cabo en 2004, junto con la selección brasileño. En esa ocasión, desfiló por las calles de Puerto Príncipe en coche (de guerra) abierto. En esta vez, llegaron en la comitiva la Odebrecht, Andrade Gutiérrez y Camargo Corrêa, entre otras empresas invitadas. Una de ellas, cuyo nombre se mantiene en reserva, ya recibió US$ 80 millones del Banco de Desarrollo Europeo para la primera fase de las obras de reconstrucción de las carreteras haitianas. Al mismo tiempo, el movimiento social haitiano Batalla Operaria solicitó autorización a la Policía para hacer un acto en la puerta del Palacio Nacional, en Puerto Príncipe, para protestar contra la presencia de las tropas militares en el país. La Policía Nacional haitiana negó el pedido.

Mientras tanto en Rio de Janeiro, la tropa de elite – el Bope – entrenó en la favela Tavares Bastos, que ocupa, desde el 2000, parte de las tropas brasileñas que componen el cuerpo de 1.213 hombres de las Fuerzas Armadas que están en Haití desde el 2004.

Allá, la población que ya no aguanta tanta hambre, sale a las calles a protestar contra el alza abusiva de los precios de los alimentos. Aquí, la población sale a las calles en las favelas a protestar también de forma espontánea contra los abusos policiales que matan diariamente 7, 8, 9 personas en cada incursión supuestamente buscando traficantes.

Aquí como allá, la estructura de la desigualdad es llamativa. En Brasil, según recientes estadísticas dadas a conocer por el IPEA (Instituto de Políticas Económicas Aplicadas), el 10% de los más ricos detenta 75% de la riqueza. Allá, el profundo deterioro de la economía haitiana ha llevado al 76% de la población a vivir en situación de pobreza.

La situación socio-política de Haití se agudiza. Las tropas de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) cumplen, cada vez más con el papel de policía, empleando todas las tácticas de represión a las poblaciones empobrecidas utilizadas por la policía de Río de Janeiro. 

La lógica es la misma. Cada vez más los enemigos del sistema son las poblaciones empobrecidas. Haití y Río están sirviendo muy bien como campo de experimentación de esas nuevas estrategias del sistema capitalista.

Aquí y allá, hay una proximidad de criterios del gobierno Lula con gobiernos que ponen en práctica esa estrategia. Las visitas de Lula y sus ministros a Río son frecuentes. Las matanzas también. La del Complexo do Alemão, ocurrida el 27 de junio de 2007, dejó 19 muertos y 10 personas gravemente heridas. El Ministro Tarso Genro, en reunión con los secretarios de seguridad de todo el país para discutir el llamado PAC de la Seguridad (Pronascin – Programa Nacional de Seguridad Pública con Ciudadanía), un día después de dicha matanza, consideró que la operación en Río era un ejemplo de cooperación, señalando: “Es una acción de las policías militar y civil, comandada por el gobernador del estado y por el secretario de seguridad, que tienen la retaguardia de la Fuerza Nacional”. (1) 

También Itamaraty considera un ejemplo de cooperación lo que Brasil está haciendo en Haití. En una reunión del pasado 26 de mayo, los integrantes de la Red Jubileo Sur llevaron un manifiesto firmado por 73 organizaciones sociales brasileñas. Un funcionario de la División de Naciones Unidas de aquel ministerio afirmó: “Haití también es prioridad para el gobierno brasileño, es la misión más importante por ser un país de la región. Es también la única donde Brasil tiene tropas, con apoyo del Congreso”.

El pasado 7 de abril, en Puerto Príncipe, 7 personas fueron asesinadas por protestar, junto a 3 manifestantes más, contra la subida generalizada de los precios de los alimentos. El 1º de mayo, en las manifestaciones por el Día Internacional del Trabajo, los nombres de todas las personas que hicieron uso del micrófono durante la marcha fueron apuntados por parte de la MINUSTAH y de la Policía Nacional.


El pueblo haitiano también está saliendo a las calles para protestar por la presencia de tropas extranjeras en el país. Crece el clamor por la retirada de las tropas compuestas en gran parte por soldados de los países del sur. La evaluación negativa de la efectividad de misiones como la MINUSTAH también se incrementa. Recientemente, activistas, ganadores del Premio Nobel e intelectuales también firmaron un documento afirmando que esas tropas “violan los derechos humanos con total y escandalosa impunidad, de modo flagrante y en contradicción con el mandato definido por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que les atribuyen la tarea de impulsar el respeto a los derechos humanos y reforzar el sistema judicial”.

La MINUSTAH fue establecida el 30 de abril de 2004, según resolución 1542 del Consejo de Seguridad, y tiene mandato hasta 15 de octubre de 2008 (S/RES/1780). Es urgente y necesario que se haga un esfuerzo en Brasil en el sentido de presionar/solicitar a los gobiernos nacionales a que retiren sus tropas a partir de un plan discutido con sectores representativos del pueblo haitiano.

A la vez, es urgente el debate alrededor de la militarización de las periferias urbanas como estrategia de apropiación de territorios donde viven los más pobres. Lula lleva en su comitiva a Haití a las mismas empresas que harán gran parte de las obras del Plan de Aceleración del Crecimiento. El Complexo do Alemão es el escenario de una de las obras del PAC. Fue necesario que entre la policía para limpiar el territorio y garantizar la obra. ¿No sería justo cuestionar que el mismo papel esté haciendo también la MINUSTAH para garantizar que esas mismas empresas realicen sus trabajos en Haití?

Limpiar territorio de negros, mujeres, viejos y niños pobres; ¿será que esto mismo es lo está detrás de esas políticas tanto aquí como en Haití? (Traducción ALAI)


– Sandra Quintela es miembro del Pacs y de Jubileo Sur.

(1) Correo Brasiliense, 29 de junio de 2007

Fuente: https://www.alainet.org/es/active/24402 

Haití fue el laboratorio para la ocupación de Río por el Ejército

1 de marzo de 2018

El día 1º de junio del 2004, el gobierno de Lula aceptaba la invitación realizada por la ONU para comandar las fuerzas militares de ocupación en Haití, la llamada Minustah (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití). La misión era, en realidad, la continuidad de un golpe de Estado, perpetrado directamente por EE.UU, que depusieron al entonces presidente electo Jean-Bertrand Aristide, preso y deportado por marines hacia la República Centro-Africana.

 

Escribe Diego Cruz

Desgastado por la malograda invasión y ocupación de Irak y Afganistán, el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, recurrió a la ONU, a fin de concretar la ocupación en el país caribeño. El gobierno de Lula aceptó prontamente la oferta. Era una forma de agradar a Bush y, al mismo tiempo, anhelar la tan codiciada vacancia en el Consejo de Seguridad de la ONU, algo soñado por el gobierno, en esa época, como una compensación por los servicios prestados al imperialismo.

Liderada por Brasil, la Minustah reunió soldados de varios gobiernos “progresistas” de Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay, entre otros países. Trece años después que los primeros cascos azules desembarcaron en la isla, escenario de la primera revolución negra de la historia, la Minustah fue oficialmente desactivada en el 2017, dejando un largo rastro de denuncias de crímenes, como violaciones y asesinatos, además de una epidemia de cólera, que acabó con la vida de al menos 9 mil haitianos.

 

Detrás del discurso humanitario, que justificó la acción militar, estaba el interés de EE.UU de estabilizar la región, para la actuación plena de las llamadas “maquilas”, fábricas de grandes empresas extranjeras, que super explotan la mano de obra haitiana, con un salario que, muchas veces, se resumía a la mitad del que ganaba un obrero chino.

Para Brasil había un interés mayor. El envío de soldados, para que actuaran en áreas urbanas de Haití, sería el laboratorio perfecto para el posterior uso de las Fuerzas Armadas en el propio país. Precisamente en Río de Janeiro. “[El envío de las tropas a Haití] traerá (experiencia) para garantizar la ley y el orden interno, un objetivo que yo diría que puede ser alcanzado”, declaró al periódico Folha de São Paulo, en mayo del 2004, el general Américo Salvador, que estaba listo para asumir el comando de la brigada brasileña.

Y fue eso lo que hicieron los 37.500 militares brasileños, que pasaron por Haití, durante el tiempo que duró la Minustah (además de 53 policías militares). Entrenaron en situaciones reales de combate y probaron equipos militares. Brasil no ganó el asiento en el Consejo de Seguridad, pero aumentó sus exportaciones de armas para el país y quedó, aquí, con miles de militares con experiencia en actuación en las favelas. Como afirmó el investigador del Grupo de Estudios en Conflictos Internacionales, João Fernando Finazzi, al Nexo Jornal, “las intervenciones y ocupaciones de favelas, por parte de los más de 30 mil militares y policías brasileños, que pasaron por la Minustah, posibilitó el entrenamiento y perfeccionamiento de acciones de pacificación, que después fueron implementadas en contextos similares, como en las favelas cariocas, durante la Copa del Mundo y las Olimpíadas”.

Esa experiencia influenció directamente la política de las UPP’s (Unidades de Policía Pacificadora) en Río. La lógica partió de la creación de “puntos fuertes” en Cité Soleyl (mayor favela de Puerto Príncipe), a partir del 2015, o sea, la construcción de “fuertes” en medio de la comunidad, a partir de los cuales se establece un perímetro de seguridad, militarizado. La PM de Río, incluso, envió representantes para el acompañamiento de la operación. El propio gobierno de Cabral firmó un acuerdo de cooperación entre la PM y la Política Nacional Haitiana, con vistas a reproducir aquí esa experiencia.

Represión

Al contrario de lo que tanto se divulga por aquí, la actuación de las tropas no se resumía al combate a los “mercenarios”, pandillas o paramilitares. La represión a los movimientos populares, incluso movilizaciones estudiantiles y huelgas obreras, formaba parte del cotidiano de las tropas en el país. Como afirmó el dirigente de Batay Ouvriye (Batalla Obrera), Didier Dominique, al portal del PSTU: “en el 2008 y 2009, comenzaron a reprimir directamente a los obreros movilizados, tanto en las fábricas como en las luchas más generales, como en el 2009, contra el salario mínimo de miseria, que los burgueses del sector textil y su gobierno reaccionario querían imponer”.

La represión de las tropas de la ONU se volvió contra cualquier tipo de manifestación, incluso, contra protestas estudiantiles. En el 2009, la Policía Haitiana y las tropas brasileñas invadieron la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Estadual de Haití y reprimieron brutalmente os estudiantes, apresando a varios de ellos. Esta es la “estabilización” que la Minustah y los EE.UU. querían.

Durante años, el papel represivo cumplido por la Minustah fue exhaustivamente denunciado por organizaciones como la propia Batay Ouvriye y, en Brasil, por organizaciones como la CSP-Conlutas, Jubileu Sul y el PSTU.

En Brasil

La actuación del Ejército en las comunidades de Río no es una novedad. La llamada GLO (Garantía de la Ley y del Orden), dispositivo que permite el uso de las Fuerzas Armadas de forma puntual, autorizada por el presidente de la República, fue utilizada durante la Copa del Mundo, las Olimpiadas y la visita del Papa a Brasil, en el 2013.

En el 2007, las Fuerzas Armadas actuaron en el Complejo del Alemán, experiencia repetida en el 2010. En el 2012, el Ejército ocupó el Morro de la Providencia, para apoyar un proyecto del gobierno federal, en el área. En esa ocasión, tres jóvenes, de la comunidad, fueron detenidos por “desacato”, por los militares, y entregados a traficantes del morro de la Mineira, controlado por una facción opuesta a la que domina la Providencia. Los tres jóvenes, uno de ellos menor de edad, fueron ejecutados.

El día 24 de mayo del año pasado, cuando se realizaba una manifestación en Brasilia, contra el gobierno y sus reformas, enfrentó de forma tenaz una salvaje represión. Temer firmó una GLO que daba poder a las Fuerzas Armadas para reprimir.

La intervención militar, decretada por Temer, no debe ser vista como un caso más del Ejército en las calles. Se trata de una medida de excepción, grave, y la mera intención de lanzar mano de mandatos colectivos, busca mostrar como eso va a representar el aumento de la represión contra la población de las comunidades de Río. No fue por casualidad que, el mismo general Augusto Heleno, quien comandó a las tropas en Haití, haya sugerido que jueces sean llevados a las operaciones, para que pudiesen, en el lugar, emitir mandatos colectivos instantáneos, tal como fue hecho en el país caribeño. De la misma forma, el general propone que sean flexibilizadas las leyes para los soldados, en ese tipo de operación. Es, en la práctica, la carta blanca para hacer lo que quieran, como fue el caso de los militares brasileños denunciados por violaciones en Haití, que nunca tuvieron ningún tipo de penalización.

La intervención tiene, como telón de fondo, el desgaste político del gobierno de Temer, ante una crisis profunda, un descontrol de las instituciones, en un Estado prácticamente quebrado y, contando con la experiencia de la actuación del Ejército en Haití, incluso, el riesgo de una explosión social.

Traducción Laura Sánchez

Fuente: https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/brasil/haiti-fue-laboratorio-la-ocupacion-rio-ejercito/

Hemos constatado que Lula, pese a sus orígenes sociales y su anterior condición de obrero metalúrgico, asumió la gestión del capitalismo de desposesión de los campesinos e indígenas, de superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza y de militarización de los conflictos para que el sistema complete el avasallamiento de derechos. De ahí la importancia de generalizar abajo la reflexión sobre cómo avanza raudo el acaparamiento oligopólico-latifundista de nuestras posibilidades de vida y trabajo. Hace poco se alabó a López Obrador por su decreto contra el uso del glifosato pero:

Drones y abejas transgénicas

12 de octubre de 2021

Por Silvia Ribeiro

Se están tramitando dos iniciativas de ley sobre apicultura que favorecen los intereses de las grandes empresas de agrotóxicos e intermediarios de la miel, mientras, irónicamente, criminalizan a los pequeños y medianos apicultores que son quienes sostienen más de 90 por ciento de la actividad apícola del país. La iniciativa de la senadora Merced González González (Morena), incluye legalizar el uso de drones en lugar de abejas. Esto es algo de gran interés para Bayer-Monsanto y otras trasnacionales, porque les permitiría seguir aumentado el uso de sus agrotóxicos que ha sido cuestionado mundialmente por el daño a las colmenas. La misma propuesta promueve también la manipulación genética de las abejas.

Los graves problemas y riesgos de ambas leyes fueron denunciados por una amplia red de apicultores, en un comunicado del 30 de septiembre 2021 que firman 44 asociaciones locales de apicultores de Zacatecas, Puebla, Aguascalientes, Michoacán, Campeche, Colima, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Yucatán, Tamaulipas y otras 24 organizaciones económicas y sociales y productores individuales ( http://abejastrabajando.org/).

Las y los denunciantes se agrupan en el Comité Nacional de Fomento, Desarrollo y Sanidad Apícola. Manifiestan su profunda inconformidad con los dictámenes y contenidos de las iniciativas de Ley Federal Apícola en Cámara de Diputados, y la iniciativa de Ley General de Protección Apícola en el Senado, debido a que son leyes que establecen normativas de cría y manejo que no toman en cuenta la situación de la vasta mayoría de los apicultores y, por el contrario, instauran sistemas de sanciones y multas que los criminalizan y tienden a expulsarlos de sus actividades. Esto se suma a las muchas dificultades en las que se encuentra el sector apícola y las abejas.

Luz María Saldaña, coordinadora del Comité Nacional mencionado, explica que están amenazados por una serie de factores convergentes, entre ellos el caos climático que les ha hecho perder muchas colmenas por exceso de lluvia o sequía, la intoxicación y muerte de abejas y colmenas por agrotóxicos en cultivos cercanos, la falta de floraciones por el uso del glifosato y otros herbicidas que matan las plantas y flores que son alimento de las abejas, por lo cual urge alimentarlas artificialmente durante ciertas épocas del año.

Saldaña asegura que México podría expandir a más del doble la actividad apícola a partir de la producción campesina y sin tóxicos. En lugar de ello, la propuesta de ley en el Senado plantea el uso de drones patentados y la manipulación genética de las abejas.

Esto abre más mercado a las trasnacionales, que incluso podrían llegar a cobrar a los agricultores por la polinización.

Las dos iniciativas de ley en las cámaras de diputados y senadores tienen el antecedente de 21 leyes estatales que se aprobaron en años recientes con textos muy similares, cuyo impulso proviene de las grandes empresas que lucran con la intermediación y exportación de miel. Son omisas o empeoran temas fundamentales para la apicultura campesina, pero preservan los intereses de trasnacionales de agrotóxicos como Bayer-Monsanto, Syngenta, Corteva y Basf (que juntas tienen casi todo el mercado de agrotóxicos en México) al no denunciar y poner límites al uso de sus venenos gravemente dañinos para las abejas, colmenas y muchos otros insectos polinizadores.

Denuncian que no se les ha consultado. En algunos procesos estatales se llamó a foros donde podía llegar cualquier persona o empresa, sin un proceso de información y discusión previa ni tener en cuenta a quienes son los principales actores y afectados que son los apicultores campesinos. En la Cámara de Diputados se citó selectiva y parcialmente a algunas organizaciones. Saldaña asegura que algunos apicultores recibieron presiones de organizaciones vinculadas a las trasnacionales de agrotóxicos, para asegurarse que no se limitara el uso de venenos, lo cual tuvo un efecto intimidatorio y optaron por ya no asistir.

En el caso de Merced González, ni siquiera hubo tal farsa de consulta. Los apicultores denuncian que esta senadora no tiene ningún conocimiento del tema y que el texto que presentó se lo redactaron agentes que no dan la cara.

Tanto los procesos estatales como federales están en flagrante violación al derecho a consulta y consentimiento previo, libre e informado al que tienen derecho las y los apicultores como mayoría campesina que son, y según la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos, además de como pueblos originarios.

Las organizaciones agrupadas en esta amplia red se proponen ir hacia una organización nacional de apicultores que reúna apicultores campesinos e indígenas para defender sus derechos. Rechazan la estructura de sistema-producto existente creada para defender los intereses de grandes terratenientes y empresas agropecuarias.

Reclaman que la apicultura campesina es la que siempre ha mantenido esta actividad y es la razón por la cual aún existe, por lo que para elaborar una ley que fomente la apicultura, se debe realizar con estas organizaciones, que tienen la experiencia y el conocimiento para apoyar una actividad apícola nacional sana y sin tóxicos, que cuide la economía campesina, la salud humana y de la naturaleza.

 La Jornada
Fuente:https://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/Drones-y-abejas-transgenicas

En consecuencia, el capitalismo avanza en su acumulación oligopólica-latifundista de riquezas y poder mediante desposesión de los campesinos e indígenas, superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza y militarización de los conflictos para que el sistema complete el avasallamiento de derechos. De ahí la importancia de generalizar abajo la reflexión sobre cómo es raudo el acaparamiento oligopólico de nuestras posibilidades de vida y trabajo. Que la Patria Grande no es la que desarrollaron los gobiernos progresistas a favor de imperialismos sino se está enraizando en las luchas de todos los pueblos del Abya Yala por la vida y en contra de los extractivismos.

Alternativas emancipatorias

Comencemos por comparar dos enfoques sobre un gravísimo ataque devastador a los derechos tanto de la naturaleza como de los pueblos e individuos. De este modo podremos, por un lado, saber cómo posicionarnos ante la destrucción de las condiciones de vida humana/no humana y por otro, descubrir cuán importante es definir el cuadro de situación sin caer en descripciones ‘objetivas’ e interpretaciones superficiales sobre cuál es la realidad del país, el continente y el mundo sometidos a la acumulación gran capitalista en el planeta.

Córdoba: 40.000 hectáreas incendiadas

8 de octubre de 2021

«En los últimos días se han quemado más de 40.000 hectáreas, pero lo más trágico es que fallecieron dos personas», expresó en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, el biólogo, profesor titular plenario de Biología Evolutiva de la Universidad Nacional de Córdoba y fundador y presidente de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente, Raúl Montenegro, respecto a los incendios en el norte de la Provincia de Córdoba y la consecuente pérdida de biodiversidad.

Por Red Eco Alternativo.

El biólogo, profesor titular plenario de Biología Evolutiva de la Universidad Nacional de Córdoba y fundador y presidente de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente, Raúl Montenegro, dialogó con LU9 Radio Mar del Plata, respecto a los incendios en el norte de la Provincia de Córdoba y la consecuente pérdida de biodiversidad.

En este contexto, comentó que «en los últimos días se han quemado mas de 40.000 hectáreas, pero lo más trágicos es que fallecieron dos personas. Obviamente más allá de la sequía, lo real es que hay una impericia ya crónica del Gobierno de la provincia de Córdoba para enfrentar esta situación. Y agregó que «es una verdadera tragedia, porque ambientalmente Córdoba es una de las peores provincias en cuanto a la administración.»

«Salvo casos absolutamente excepcionales los fuegos son intencionales. En alguna parte puede ser intencionales, pero son provocados por el ser humano. El tema de la ineptitud del Gobierno también hay que mencionarlo», comentó.

«Este año el fuego se suma a los fuegos sumados en años anteriores, más los desmontes. Hay claros intereses desde la extensión de las fronteras agropecuarias desde los distintos altos precios de tierra», explicó.

http://redeco.com.ar/nacional/ambiente/34096-c%C3%B3rdoba-40-000-hect%C3%A1reas-incendiadas

Fuente: https://www.anred.org/2021/10/08/cordoba-40-000-hectareas-incendiadas/

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Todo incendio es político

6 de septiembre de 2021

Pablo Reyna vive junto a su familia en Sierras Chicas. Es comunero y Nawan menor de la «Comunidad Henen Timoteo Reyna» del Pueblo Nación Camiare (Comechingón). Analizó los incendios intencionales que azotan parte de la provincia de Córdoba.

Por Revista Cítrica

A la hora de pensar los incendios siempre surge a la reflexión acerca del tema de la intencionalidad y de la mano del “hombre” al respecto. Y sobre esto quisiera comenzar aclarando algo: en nuestras familias, existe una práctica ancestral que consiste en prender fuego en algunas zonas, para que después crezca la pastura en determinada época del año. Estos fuegos son fuegos controlados, y mediados por conocimientos y saberes de muchísimos años, como así también por permisos y diálogos, que hoy conocemos como “ceremonias”. Esta manera de relacionarnos con lo que nos rodea, es una forma particular de hablar con los espíritus y las fuerzas del monte. En este sentido, como pueblo originario, entendemos que somos parte de la naturaleza, no estamos ni apartados ni escindidos de ella. Y si vamos a intervenir lo que hoy se conoce como “ambiente”, tenemos que pedir permisos y hablar y explicar qué vamos a hacer y por qué. Nuestra cosmovisión nos enseña que somos hermanos de las plantas, de los animales, de las piedras, de los ríos, y que cada uno de estos elementos tienen vida. Por lo que si vamos a relacionarnos con ellos, tenemos que hacérselos saber.

Entonces, esta práctica de encender fuegos controlados, que todavía llevan adelante algunas de nuestras familias, es un hacer que se viene manteniendo milenariamente, al igual que otras prácticas mediante los cuales interactuamos con el monte: juntada de leña, recolección de piquillín o mistol, utilización del agua, etc.

Esto quiere decir que durante los miles de años que hemos estado como pueblos indígenas en esta zona hemos intervenido en el monte, pero eso no se ha traducido en un desastre ambiental. Y esto es importante de aclarar porque nosotros no tenemos una mirada conservacionista con respecto al monte, como si la tienen algunos ecologistas que están descubriendo la naturaleza recién cuando se mudan a las sierras. Por más de que muchos de nosotrxs hemos sido criados en la ciudad (recordemos que más de la mitad de la población originaria de Argentina vive en las urbes) sabemos, porque así nos lo transmiten lxs más grandes, que somos hijxs de la Madre Sierra o Canchira. No digo que todos los sectores ambientalistas piensen eso. De hecho los “conservacionistas” son los menos. Lo que quiero expresar es que existe cierto ecologismo que no termina de comprender que aún existimos, y que en ese re-existir y resistir, tenemos algunas cositas para aportar al respecto del cuidado del monte.

Se provocan intencionalmente incendios en Córdoba porque ciertos sectores empresariales y aun del Estado, quieren convertir todo en mercancía, y detestan la vida.

Más allá de esto, lo que quiero explicar con respecto a la intencionalidad de los incendios, es que una cosa es provocar pequeños incendios controlados para una pastura (mediados por saberes y conocimientos ancestrales y que no alteran el equilibrio del monte) y otra cosa, muy distinta, es la intencionalidad económica y política qué es evidente durante los últimos años en Córdoba. 

Lamentablemente, se provocan intencionalmente incendios en Córdoba porque ciertos sectores empresariales y aun del Estado, quieren convertir todo en mercancía, y detestan la vida. La explotación de las canteras, la traza de rutas o de autovías, los emprendimientos inmobiliarios cómo los countrys donde supuestamente se hacen barrios para que los sectores de clase media y alta disfruten de la naturaleza, y los emprendimientos turísticos son parte de un combo que nos está costando la devastación de lo poco que queda de monte en Córdoba.

Sin ir más lejos, el año pasado en la provincia perdimos 300.000 hectáreas de Monte nativo, por esta práctica que no es sólo ecocida, sino también etnocida. Porque no sólo se quiere incendiar árboles y animales, sino nuestra identidad e integridad espiritual como originarios. Cuando se prende fuego al monte, no se queman solo árboles y animales, sino que se prende fuego a nuestros Sitios Sagrados, a nuestros muertxs que hace 100, 200, 500, 1000 años que descansan allí. Y si se atenta contra ellxs, y contra los guardianes y espíritus del monte, nosotrxs también nos debilitamos.

Lamentablemente desde hace un siglo hemos perdido gran parte de ese monte, y nos queda solamente un 3%. Y cuando se ataca al monte, nosotrxs como originarixs nos debilitamos. Porque nuestro mismo nombre “cami”, “camiare” o “camichingón”, nos recuerda que venimos y somos las sierras. Cami se traduce como sierra. Es decir, somos parte de esa trama de vida que llamamos territorio.

Cabe aclarar que aún podemos recuperar monte. Que no está todo perdido. Pero para lograr esto es necesaria una actitud de apertura de los gobiernos, tanto nacional como provincial, para fomentar y apoyar económicamente planes de reforestación y recuperación en la que las comunidades indígenas, trabajemos en conjunto con campesinos, científicos, y los sectores ambientalistas. Y además hace mucha falta, para esa recuperación y sanación de nuestras sierras, ese diálogo del que antes hablaba. Tenemos que fortalecer con ceremonias los ríos, los arroyos, los guardianes de los árboles y de los animales. Tenemos que volver a pedir lluvia, semillas, vientos, y estas tareas sólo las podemos hacer si las comunidades estamos fuertes y unidas. Porque de nada vale un plan de reforestación sin la espiritualidad. Sin los saberes de nuestrxs mayores que saben dialogar con la Canchira o Madre Sierra.

Por lo tanto, es fundamental comprender que los incendios que generan los poderosos están ligados a un régimen económico como lo es el capitalista. Y a un plan colonial ecocida y etnocida que atenta contra la vida misma. Durante los últimos años, se nos quiere hacer creer a la ciudadanía toda que los incendios se producen por cuestiones “naturales” como la caída de un rayo.  Los rayos no caen en esta época del año, sino que lo hacen en la temporada de lluvias, es decir desde noviembre o diciembre. Y es en este sentido que debemos comprender también la desinformación constante que provocan los medios de comunicación hegemónicos, que tienen una tremenda responsabilidad en esto.

Asimismo, es importante reflexionar que muchos de los incendios que han ocurrido en los últimos años y que se siguen dando lamentablemente en la actualidad, si se los mira y se los geolocaliza en un mapa, están justamente restringidos  a sectores que se han pedido para la construcción de una ruta o para la explotación de Canteras.

Hace poco tuvimos un incendio que comenzó en Candonga y que se fue para el lado de la Estancita, siguiendo casualmente la traza de la ruta que se viene planificando desde 2013, y que pretende unir Candonga con la zona del camino de El Cuadrado. Este incendio, que se sucedió hace apenas unos días, casualmente se dio alrededor del territorio de la Comunidad Pluma Blanca del pueblo Nación Comechingón. Comunidad que viene siendo perseguida y violentada también por otros medios. Tampoco es casual que muchos de los incendios que tuvieron lugar durante 2020, habían ocurrido en zonas que habían sido pedidas a la Secretaría de minería para ser explotadas por parte de los emprendimientos de las canteras. En Córdoba, la actividad de las canteras es muy fuerte, sobre todo en la zona de Sierras Chicas, y esta actividad de las canteras provee áridos al 40% de la obra pública a nivel nacional. Por lo tanto existen intereses económicos muy fuertes en este sentido.

Ante esta situación, y la desidia del Estado que mantiene un “Plan del Manejo del Fuego” muy cuestionado, la ciudadanía sensible se ha autoorganizado en la provincia de Córdoba a partir de distintas Brigadas Forestales. Estos brigadistas, dejando a sus familias y trabajos, son quienes combaten junto a los bomberos los incendios. En Paravachasca, Punilla, Sierras Chicas, Traslasierra, etc., muchos vecinos y vecinas forman parte de estas brigadas, para defender el monte. Y en este sentido se puede apreciar cómo se unen dos luchas: una ancestral por el territorio, y otra ambiental en defensa del monte nativo. Es hermoso y emocionante ver como lxs brigadistas han bautizado a estas Brigadas Forestales (mediando muchas veces un diálogo entre ellxs y quienes pertenecemos a los pueblos originarios) con nombres originarios qué tienen que ver directamente con nuestra cosmovisión, con animales de poder que son los Guardianes del monte, con nuestras autoridades más antiguas. Por ejemplo está la Brigada Canchira, la Chavascate que toman nombres territoriales, la Inchin que ha tomado el nombre de una autoridad del pueblo Sanaviron, la Brigada Pichana de Traslasierra, que recuerda una antigua reducción que pervivió hasta hace cien años en la zona.

***

Pablo Reyna vive junto a su familia en Sierras Chicas. Es comunero y Nawan menor de la «Comunidad Henen Timoteo Reyna» del Pueblo Nación Camiare (Comechingón). El resto de la Comunidad vive en Punilla, más precisamente en Cosquín y Santa María, del otro lado de las mencionadas Sierras, que para la propia Comunidad siguen siendo las «Sierras de Viaraba». Las familias de la Comunidad provienen de la antigua reducción de San Marcos, que mantuvo tierras comunitarias junto con otras familias como la Tulián, hasta 1895, momento en que el estado cordobés expropió las tierras comunitarias mediante la ley 1002 del año 1885. La Comunidad tomó el nombre de quien fuera el último del linaje en vivir en territorio comunitario, don Timoteo, bisabuelo de Pablo Reyna, quien luego de la expropiación de 1895 tuvo que marcharse a vivir a otro lugar, expulsado de sus propias tierras.

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Fuente: https://www.anred.org/2021/09/06/todo-incendio-es-politico/

Observemos que las alternativas emancipatorias surgen desde los diversos pueblos

Comprobemos hacia qué estudios, debates y programas apunta la solidaridad con los pueblos amazónicos:

El IX Encuentro Internacional del Foro Social Panamazónico,

Mocoa –  Colombia 2020 se realizará de manera virtual del 12 al 15 de noviembre


29 de octubre de 2020

 

Debido a la crisis mundial a causa del Covid-19,el IX Encuentro Internacional del Foro Social Panamazónico, Mocoa –  Colombia 2020 se realizará de manera virtual del 12 al 15 de noviembre, recreando las acciones que se tenían destinadas para el encuentro presencial de Mocoa y manteniendo su carácter organizativo y sus propósitos políticos.

Conozca aquí la programación del IX Fospa

Tal como se tenía previsto para el encuentro presencial, haremos énfasis en la articulación organizativa para:

  • Generar programas y acciones frente al desarrollo extractivista
  • Fortalecer la organización interna desde los Comités Territoriales y las Iniciativas de Acción en Fospa (IdeAs).

Con estos fines , apostamos a dos grandes momentos de interacción entre los participantes y los integrantes del Fospa y las IdeAs, en las que compartiremos diferentes reflexiones y especialmente experiencia de trabajos y acciones concretas que se desarrollan actualmente en la Amazonía. La idea de estos espacios es encontrar las coincidencias e intereses comunes y debatir y generar estrategias de acción de largo aliento en defensa del territorio Amazónico. 

El primer momento esta centrado en las Malokas, como hemos llamado a los bloques temáticos, estas serán espacios para armonizar y compartir la palabra, en las que de manera general y por grupos de trabajo se debatirá, a través de preguntas orientadoras, alrededor de tres ejes programáticos (uno por cada Maloka), que estructuran el Foro.

En el trabajo de las Malokas, según sus intereses, usted podrá participar como persona u organización, con sus ideas, opiniones, propuestas y debates, en cualquiera de los grupos establecidos en cada maloka, con el fin de fortalecer a largo plazo las acciones y movimientos en los territorios. En estos distintos trabajos en grupo de cada Maloka, se pueden proponer la activación de nuevas iniciativas de acción, donde más de 3 organizaciones y países se encuentren para adelantar una lucha común.

DESCARGA AQUÍ PLAN METODOLÓGICO

El día 12 de noviembre en la tarde, abordaremos la Maloka: Territorios y caminos de vida, donde las acciones de resistencia y las alternativas al modelo extractivista que se han generado en la Amazonia, se encontrarán para reconocerse y fortalecerse, con el fin de generar estrategias articuladas que se puedan desarrollar en el territorio y le hagan frente al falso desarrollo y al modelo impuesto por el capital.

En esta Maloka, tendremos 5 grupos de trabajo:

Transición energética, encaminado a reconocer los modelos más adecuados para la producción de energía en la selva, desde propuestas locales de consumo y autoproducción, que estén en armonía con las formas de vida de la Amazonía.

Soberanía, seguridad y agroecología alimentaria, encaminado a proteger las formas de producir y garantizar la alimentación en el territorio amazónico, sin que la selva sea destruida por políticas de apropiación de las tierras.

Justicia hídrica, defensa de cuencas, ríos, páramos, acueductos comunitarios, encaminado a proteger las fuentes de agua de la destrucción generada por las empresas extractivas e hidroeléctricas y defender las dinámicas propias y limpias de consumo del agua.

Crisis climática y gestión comunitaria de la selva, encaminado a los mecanismos para proteger la selva frente a las acciones que generan el cambio climático, teniendo la capacidad de la Amazonia de ser una entidad biótica con capacidad de actuar en la armonización y equilibrio del clima mundial.

Economías transformadoras, encaminado a reconocer y fortalecer los procesos de economía propia, que están acordes con las dinámicas de la selva y combaten las desigualdades e inequidades sociales.

El día 13 de noviembre en la jornada de la mañana, trabajaremos en la Maloka: Pueblos y Culturas en Identidad Amazónica donde las representaciones de diferentes pobladores de la Amazonía se encontrarán, para dar a conocer sus culturas y desarrollos sociales, con el fin de proteger y salvaguardar sus visiones y planes de vida.

En esta Maloka, tendremos 5 grupos de trabajo:

Identidades amazónicas, encaminado al reconocimiento y articulación programática de los pobladores indígenas, campesinos, negras y urbanas, así como de mujeres, hombres, diversidades de género, jóvenes, niños y niñas, que habitan la Amazonía; con la armonización de sus saberes y espiritualidades ancestrales.

Educación comunitaria e intercultural, encaminado a presentar las diversas formas en que se ha concebido y construido la educación propia, desde el ámbito comunitario, la integración de las culturas y la memoria histórica de la vida en la Amazonía.

Ciudades Amazónicas para el Buen Vivir, encaminado a presentar las gestiones y procesos desarrollados en territorio amazónico, que se han enfatizado en edificar la vida desde Suma Kausai o Suma Qamaña, que se traduce en el establecimiento de una sociedad desde el buen vivir.

Salud en la Panamazonía, encaminado a reconocer y valorar las formas históricas de generar bienestar, salud y vida en armonía, desde las medicinas naturales, ancestrales y tradicionales.

Este mismo día en la jornada de la tarde, trabajaremos la Maloka: Autonomía y Gobierno Comunitario, las dinámicas políticas y organizativas propias, generadas en el territorio amazónico, se encontrarán para intercambiar experiencias y formas de ver y hacer la política.

En esta Maloka, tendremos 4 grupos de trabajo:

Derechos de los pueblos y de la naturaleza, encaminado a valorar los avances en materia de política local y global, para el reconocimiento de los derechos que tiene tanto los pobladores de la Amazonía, como la madre naturaleza.

Construcción de poder local, encaminado a generar intercambio de las experiencias de distintas organizaciones sociales territoriales, frente a la autonomía, el autogobierno y la organización comunitaria.

Planes de vida y ordenamientos social y ambiental del territorio, encaminado a discutir las visiones, programas y metodologías, que se llevan a cabo para estructurar y proteger la vida, el ambiente y la sociedad amazónicas.

Garantías para la participación y el liderazgo social, encaminado a la generación de estrategias para la protección y defensa, tanto de quienes asumen las responsabilidades de líderes y protectores del territorio, como de las comunidades y organizaciones que los acompañan.

En el segundo gran momento del IX FOSPA virtual, el centro será las Iniciativas de Acción -IdeAs- , en las que diferentes acciones de articulación organizativa de y por la Amazonía, desde sus trabajos de investigación, incidencias políticas, documentos, movilizaciones, acciones en territorio, entre otras dinámicas, se encuentrarán para presentar y fortalecer con otros, sus apuestas programáticas, objetivos de acción, líneas de trabajo, dinámicas organizativas y propuestas generales.

Descargar PDF detalle Malokas e Iniciativas de acción

Es importante señalar que las iniciativas, son un proceso que surgió en la VIII versión del FOSPA que se realizó en Tarapoto, Péru; en la actualidad son 10 las IdeAs activas en el proceso Fospa y se han fortalecido en 14 preforos que se han realizado en el camino hacia el IX Encuentro, y especialmente, en el último periodo gracias a la campaña Fospa en movimiento y su ciclo de conversatorios virtuales que desarrollamos desde el mes de agosto y hasta el 4 de noviembre , donde cada iniciativa pudo compartir los avances y proyecciones en sus apuestas, e invitar a más personas a sumarse a estas iniciativas.

Durante el evento el día sábado 14, las IdeAs serán protagonistas teniendo así la posibilidad de compartir con quienes se inscriban a cada una de ella para compartir análisis, reflexiones y apuestas de acción. Recuerda que para facilitar la participación en la mañana se trabajaran en 5 iniciativas de manera simultánea y en la tarde las 5 restantes. (…)

Fuente:http://www.forosocialpanamazonico.com/conoce-aqui-como-puedes-participar-en-el-ix-fospa-virtual/

En consecuencia, la «reforma agraria integral» contra la gran propiedad privada sobre la tierra y sus privilegios estatales que el sistema mundo capitalista y sus locales maximizan nos exige, ante todo, posicionarnos protagónicamente junto a todos los pueblos originarios que ya avanzan como unión internacionalista:

Las organizaciones del Foro Social Panamazónico apoyamos convocatoria de la Asamblea Mundial por la Amazonía


13 de julio de 2020

Para frenar el etnocidio y el ecocidio de las pandemias virales, extractivistas y neoliberales que atentan contra la vida de los pueblos y los territorios Amazónicos

En consecuencia con el objetivo común que nos articula como FOSPA, cual es el de defender y cuidar la Amazonía construyendo comunidades y sociedades para el Buen Vivir; diversas organizaciones hemos apoyado la configuración de una amplia alianza para emplazar la solidaridad y la movilización por los derechos de los pueblos y los derechos de la naturaleza que conviven amazónicamente desde los Andes hasta el Atlántico.

Desde allí se ha propuesto la convocatoria de una ASAMBLEA MUNDIAL POR LA AMAZONÍA para intercambiar reflexiones y agendas con el fin de consolidar ese objetivo. Junto a la Asamblea, también está en desarrollo la convocatoria de una Movilización Mundial para el día 22 de septiembre y el impulso de un Boicot a los negocios de las empresas, instituciones financieras y gobiernos que explotan la Amazonía y violentan las comunidades con ese despropósito.

La destrucción de la Amazonía nos acerca más al precipicio y a la hecatombe climática. Una humanidad saludable y con futuro necesita de bosques y pueblos amazónicos vivos.

La ASAMBLEA MUNDIAL POR LA AMAZONÍA tendrá tres momentos:

17 de julio:      Asamblea de los Pueblos indígenas

18 de Julio:     Asamblea general: la crisis de la Amazonía en tiempos de pandemia

19 de julio:      Asamblea General: las acciones conjuntas por la defensa de la Amazonía

A continuación compañer@s del proceso Fospa en los distintos países de la Amazonía, nos invitan a participar de esta importante Asamblea: (…)


Fuente: https://www.forosocialpanamazonico.com/el-foro-social-panamazonico-se-suma-a-la-primera-asamblea-mundial-por-la-amazonia/

Alegrémonos y saludemos que:

Está apareciendo un nuevo tejido, rebelde, que quiere hacer ver que todas y todos somos Amazonía. Es ahora o nunca, porque la Asamblea Mundial por la Amazonía ha puesto de manifiesto que no hay más tiempo, que es hora de unirse, de amazonizarse, de liberar la Amazonía y a los pueblos que la habitan, de mostrar que más fuerte que todas las voces de muerte será el grito de vida que emerge desde la Amazonía y el Mundo.

Los pueblos amazónicos lanzan un grito de vida,
más fuerte que todas las voces de muerte

Conclusiones de la Asamblea Mundial por la Amazonía.

21 julio, 2020,

Luis Miguel Modino

Algo nuevo está naciendo, esa es la primera y más importante conclusión que podemos sacar de la Asamblea Mundial por la Amazonía. Los pueblos indígenas están cansados de ser atacados en sus territorios, memorias y culturas. Y por eso dicen que ya está bien de una selva, derribada, quemada, saqueada por el extractivismo violador, que solo obedece al poder y a la codicia.

Las conclusiones de todo lo vivido el día 18 y 19 de julio, con una participación multitudinaria y representantes de decenas de países de los cinco continentes, nos hacen descubrir que la resistencia de las comunidades está cada vez más organizada y cuenta con más apoyo, también desde la Iglesia católica, a través de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), también desde el hermano Francisco. Juntos se organizan frente a la devastación y al hambre que puede continuar a esta pandemia, que ha puesto de manifiesto que el ecocidio, etnocidio y terricidio avanzan peor que el virus.

Está apareciendo un nuevo tejido, rebelde, que quiere hacer ver que todas y todos somos Amazonía. Es ahora o nunca, porque la Asamblea Mundial por la Amazonía ha puesto de manifiesto que no hay más tiempo, que es hora de unirse, de amazonizarse, de liberar la Amazonía y a los pueblos que la habitan, de mostrar que más fuerte que todas las voces de muerte será el grito de vida que emerge desde la Amazonía y el Mundo.

Todo eso en medio de una pandemia que ha afectado decisivamente a la Amazonía y sus pueblos, que ya ha provocado más de 600 mil contagiados y 18 mil muertos, generando una crisis estructural, con contagios incontrolados, ausencia de medicamentos y sistemas de salud en colapso, que supone un peligro real contra los pueblos y pone de manifiesto un etnocidio de parte de los Estados. Algo que no ha surgido por acaso, que es consecuencia del cambio climático, del cambio en nuestros hábitos de alimentación, de animales muy concentrados en granjas industriales, del uso de transgénicos, del avance de la deforestación, minería, que provocan la destrucción y desequilibrio de la biodiversidad, de urbes más grandes y pobladas. A esto se une un endeudamiento cada vez mayor de los estados y un incentivo del extractivismo.

Ante esta situación, la Asamblea Mundial por la Amazonía ha lanzado sus demandas a los gobiernos amazónicos, pidiendo que sean fomentadas iniciativas comunitarias y acciones a nivel internacional. Se necesita con urgencia una mayor y mejor atención sanitaria, así como una garantía alimentaria, de aislamiento de las comunidades y la paralización de actividades extractivas en los territorios amazónicos, que en este momento están siendo vectores de expansión de la pandemia. Esto debe conducir a reorientar políticas que reduzcan desigualdades sociales y fortalezcan el autocuidado comunitario, fomentando sus iniciativas que están ayudando a enfrentar el COVID-19.

Para eso será necesario impulsar la información y comunicación alternativa, así como las iniciativas de autogobierno indígena y popular como base del autocuidado sanitario comunal, ante el abandono estatal. La Asamblea Mundial por la Amazonía también ha destacado la urgencia de misiones internacionales en el ámbito sanitario, así como de denunciar a los organismos internacionales el etnocidio estatal al que los pueblos están siendo sometidos.

Los participantes en la asamblea han querido hacer ver que es tiempo de movilización para la acción, la reflexión y el cambio, de entender que la Amazonía extrapola el estereotipo del bosque, que luchan por la Amazonía y por todos los demás lugares del planeta, porque luchan por la vida. Desde esa perspectiva la Asamblea Mundial por la Amazonía llama a una movilización global por la solidaridad concreta con los pueblos de la Panamazonía que sufren ahora con la pandemia de COVID-19; a una lucha contra el ataque a los territorios y la destrucción de la vida, a través del boicot a empresas y mercancías que destruyen la región; a la afirmación de nuevos patrones de consumo, de nuevos modos y formas de vida, desde la perspectiva del buen vivir.

De la Asamblea salen tres procesos de auto organización para la movilización de las personas y pueblos, tanto en el interior como fuera de la Amazonía. Este propósito debe contar con el protagonismo de los pueblos y de las organizaciones locales y regionales, así como todos los que se preocupan por el futuro del planeta. Para eso ya se ha elaborado un calendario, pues la movilización no termina en la asamblea, solo está comenzando, con la participación de todos, cada uno en la medida de sus posibilidades, pero convergiendo hacia los objetivos generales.

www.religiondigital.org

Fuente: https://www.mensaje.cl/los-pueblos-amazonicos-lanzan-un-grito-de-vida-mas-fuerte-que-todas-las-voces-de-muerte/

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