Qué Abya Yala/ Marzo 2022

Con sometimiento a ser continente de sacrificio total y totalitario para el progreso de los imperialismos.

Historia y presente/
Ofensiva del sistema mundo capitalista /
Alternativas emancipatorias

Historia y presente

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias… y al fin y al cabo, su identidad. Leer

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Estamos sumidos en una inflexión histórica como país, como continente y como mundo. El sistema capitalista local e imperialista maximiza el acaparamiento de tierras y bienes comunes hasta el extremo de arrasar la Cordillera, los océanos, los bosques nativos y las selvas. Es hora de generalizar la percepción (conocimiento y posicionamiento) sobre que: La destrucción de la Amazonía nos acerca más al precipicio y a la hecatombe climática. Una humanidad saludable y con futuro necesita de los bosques y pueblos amazónicos vivos.

Asombra que se vea futuro al capitalismo cuando está amenazando de extinción a la vida planetaria. Pero más indigna este pensamiento adverso a la autodeterminación de los pueblos mirando por el dominio imperialista de distintas potencias, incluso su carácter reaccionario hace creer en proyectos irrealizables. Desde la justificación del progresismo de Bolivia nos embaucan sobre la emancipación del Abya Yala como:

Quiebre histórico del “americanismo”

15 de marzo de 2022

La expansión de Rusia y China ha determinado la conformación de un mundo multipolar que para América Latina significa la posibilidad de diversificar sus relaciones económicas, superar la tradicional dependencia frente a EE.UU. y ampliar el radio de sus decisiones soberanas.

Juan J. Paz y Miño Cepeda

Durante el siglo XIX, Rusia era desconocida, extraña y absolutamente distante a los latinoamericanos, excepto para ciertas élites intelectuales que se informaban sobre ella y apreciaban distintas manifestaciones de su cultura. Gracias a la Revolución Rusa de 1917, el desarrollo de la URSS despertó cierta fascinación mundial. Los partidos comunistas que empezaron a proliferar en América Latina se subordinaron a los lineamientos políticos y a los dogmas del marxismo oficial derivados de la Komintern (III Internacional) fundada por Lenin en 1919 y mantuvieron una larga confrontación ideológica con los partidos socialistas y los marxistas críticos.

En todo caso, la izquierda, identificada en todos esos sectores, son las que promovieron la organización popular, las luchas sociales y la conquista de derechos laborales que, de otro modo, no habrían avanzado en la región, donde la mayoría de países eran precapitalistas, con economías primario-exportadoras, gobiernos oligárquicos, con elites dominantes y poblaciones miserables y explotadas. Sin embargo, las relaciones económicas con la URSS permanecieron alejadas y después de la II Guerra Mundial (1939-1945), con el desarrollo de la “guerra fría”, la URSS fue aislada de América durante décadas, a lo que se sumó la Revolución China (1949) igualmente proscrita por el mundo occidental.

En ese marco, la OTAN (1949) fue creada para cercar a la URSS, que respondió con la creación del “Pacto de Varsovia”, mientras los EEUU afirmaron su hegemonía en el continente americano e impulsaron la creación de la OEA (1948), bajo los principios de la Doctrina Monroe. Pero fue la Revolución Cubana (1959) la que provocó reacciones históricamente inéditas. Bloqueada por los EEUU y desde 1962 por la OEA, la supervivencia de Cuba fue asegurada por la URSS durante tres décadas, mientras en el resto de países el intervencionismo, las acciones de la CIA y la propaganda del anticomunismo, aseguraban el alineamiento de los gobiernos o dictadores latinoamericanos a los EEUU.

Paradójicamente la Revolución Cubana no solo inspiró movimientos guerrilleros, sino también ideales socialistas, que fomentaron el crecimiento de las izquierdas latinoamericanas, cuya presencia política y social se hizo evidente en la década de 1970, con el triunfo del socialista Salvador Allende en Chile (1970-1973) y de la Revolución Sandinista en Nicaragua (1979), en tanto el marxismo pasó a ser rector de las ciencias sociales latinoamericanas, cuyo prestigio y difusión se afirmó. Ese ascenso de las izquierdas intentó ser liquidado por las dictaduras militares terroristas del Cono Sur, la Operación Cóndor y la internacional derechista de la región, siempre de la mano del combate al “comunismo”, en cuyo marco se cultivaron prejuicios y tergiversaciones sobre la URSS y también sobre China y los otros países socialistas.

La crisis de la deuda externa latinoamericana en 1982 alteró el rumbo económico de América Latina: penetró el neoliberalismo a través de las “cartas de intención” con el FMI y se abandonó el desarrollismo. Pero el impacto decisivo e inesperado en la historia mundial llegó con el derrumbe del bloque socialista y la disolución de la URSS (1991), que dio nacimiento a la nueva Rusia, en un ambiente internacional que consolidó la globalización capitalista bajo hegemonía unipolar de los EEUU.

La debilitada Rusia no pudo evitar el avance hacia el Este de la OTAN; sin embargo, progresivamente reconstruyó su poderío y desde 2000 estaba lista para expandir sus vínculos internacionales. Entonces Rusia ingresó a América Latina.

Es durante el nuevo milenio que los empresarios latinoamericanos y también gobiernos de distintos países, buscaron el mercado ruso. No es cierto que las nuevas relaciones solo interesaron a gobernantes “izquierdistas” o “populistas” de orientación “antiestadounidense”. Casi todos los países latinoamericanos progresivamente crearon vínculos con Rusia, de manera que la globalización unipolar no pudo evitar esos acercamientos, que incluyen a China y otros países antes proscritos o alejados. Y no son solo relaciones económicas, aunque predominan las exportaciones latinoamericanas primarias y las importaciones de productos agroquímicos, ciertas tecnologías, petróleo, aluminio, hierro, carbón y trigo, desde Rusia. Los acercamientos militares han sido, ante todo, con Venezuela, aunque mucho menor con Nicaragua y Cuba. La venta principal son armas. Pero, según Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de los EEUU, es “dudosa” la posibilidad de que Rusia despliegue capacidades militares significativas en esos países. Quienes ocupan los primeros lugares en el intercambio con Rusia son Brasil, Argentina, Venezuela, Cuba, México, Perú, Chile y, singularmente, Ecuador. De acuerdo con el presidente de los exportadores ecuatorianos (FEDEXPORT) Rusia es el cuarto destino no petrolero del país, con 1.200 millones de ventas en banano (700m), camarón (150m), flores (80m) y otros (https://bit.ly/3sJonGY). El cierre del mercado ruso por la guerra en Ucrania tiene un impacto inmediato, por lo cual estos empresarios acudieron al gobierno a solicitar “compensaciones”. La respuesta del presidente Guillermo Lasso fue que dejen de “llorar” los ricos, porque no tendrán un centavo del dinero “de todos” (Estado), y que asuman los riesgos de sus negocios (https://bit.ly/3MIg3iI). Ese tongo temporal se resuelve por otra vía: continuará el modelo empresarial y plutocrático-neoliberal revivido desde 2017, con la inminente privatización de bienes y servicios públicos, ante una población desprotegida, que ha visto agravar la precarización laboral, el desempleo, el subempleo y la pobreza -lo demuestran estadísticas y múltiples estudios-, sin contar, además, con fuerzas políticas que asuman seriamente la representación de sus derechos e intereses.

La expansión de Rusia y China, así como el surgimiento de los BRICS y el desarrollo de las relaciones internacionales en el nuevo milenio, son procesos que han determinado la superación del unilateralismo y la conformación de un mundo multipolar, que para América Latina ha significado la posibilidad de diversificar sus relaciones económicas, aliviar o superar la tradicional dependencia frente a los EEUU y ampliar el radio de sus decisiones soberanas, a pesar de la falta de una geoestrategia común entre los países de la región. Aún así, no es precisamente Rusia la que mejor se ha proyectado en el continente, sino China, que ha pasado a ser el segundo socio comercial para América Latina después de los EEUU.

Con todo ello, no se ha advertido que también el americanismo monroísta ha recibido un golpe histórico. Aquello de la “América para los americanos” (parafraseando, a nadie se le ocurre una “Europa para los europeos” o “Asia para los asiáticos”) no tiene más el sentido original, a menos que los países latinoamericanos dejen de ampliar relaciones con Europa, corten con Rusia por el tema de la guerra en Ucrania y renuncien a potenciar las relaciones económicas con China y tantos otros países “ajenos” al continente. Si eso pueden hacer potencias como EEUU o Gran Bretaña (encabezan las sanciones a Rusia por la guerra de Ucrania), para los latinoamericanos sería una vía suicida, ya que frenaría las posibilidades de su desarrollo y condenaría a la región a volver a ser el patio “trasero” o “frontal” de los EEUU, que da lo mismo. Pero ese viejo “americanismo” ronda todavía el escenario. Evan Ellis, profesor e investigador de estudios latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los EEUU, reconoce que los EEUU podrían admitir ciertas actividades comerciales con Rusia, pero su presencia y posible despliegue militar en América Latina es una “amenaza”, tanto como el “giro hacia la izquierda y el populismo autoritario” en la región. Por tanto, concluye, la presencia rusa debe rechazarse “activamente” incluyendo sanciones, que incluso debieran caer sobre China, si continúa su alianza mundial con Rusia (https://bit.ly/3pYp4dv). Pese a ello, América Latina tendrá que tomar su propio camino. Alberto Fernández, presidente “izquierdista” de Argentina visitó Rusia un mes antes de que estallara la guerra en Ucrania y Jair Bolsonaro, presidente “derechista” de Brasil lo hizo en vísperas del conflicto, pese a las presiones y críticas de los EEUU; en tanto el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador suscribe un documento de radical crítica al Parlamento Europeo (https://bit.ly/34AF79W). Sin duda, la región tendrá mejores alternativas en un mundo multipolar, que el siglo XXI está definiendo.

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/215115

Comprobemos hacia qué estudios, debates y programas apunta la solidaridad con los pueblos amazónicos:

Entrevista a Mark Plotkin

«Los pueblos indígenas son los mejores administradores
de sus ecosistemas ancestrales»

16 de marzo de 2022

Rhett A. Butler| Mongabay

Autor de best-sellers, cofundador del premiado Equipo de Conservación del Amazonas y orador aclamado, Mark Plotkin es uno de los etnobotánicos y conservacionistas de la selva tropical más destacados del mundo.

– Sus experiencias en las comunidades amazónicas llevaron a Plotkin a crear el Equipo de Conservación del Amazonas (ACT) que colocó a las comunidades indígenas en el centro de su estrategia.

– El enfoque del ACT ha sido ampliamente adoptado desde entonces por otras organizaciones.

Autor de best sellers, cofundador del premiado Equipo de Conservación del Amazonas y orador aclamado, Mark Plotkin es uno de los etnobotánicos y conservacionistas de la selva tropical más destacados del mundo. Plotkin ha trabajado de manera estrecha con las comunidades indígenas —incluidos los curanderos tradicionales o chamanes— desde la década de 1980, primero como académico y luego como miembro de una gran organización conservacionista.

Sus experiencias en las comunidades amazónicas llevaron a Plotkin, junto con la conservacionista costarricense Liliana Madrigal, a crear el Equipo de Conservación del Amazonas (ACT) en 1995. El ACT adoptó un enfoque diferente al de la mayoría de los grupos de conservación occidentales de la época: colocó a las comunidades indígenas en el centro de su estrategia y trabajó en asociaciones profundas y sostenidas con los ancianos y líderes indígenas para reforzar el reconocimiento de sus derechos, mediante una combinación de conocimientos tradicionales y tecnologías cartográficas. Estos esfuerzos han dado como resultado que vastas franjas de territorios indígenas en las selvas tropicales de Colombia, Surinam y Brasil estén mejor protegidas, tanto funcional como legalmente. También han contribuido a que la gente tome conciencia sobre el valor y la importancia de los conocimientos tradicionales indígenas.

El enfoque del ACT ha sido ampliamente adoptado desde entonces por otras organizaciones y su filosofía en general es ahora más relevante que nunca, ya que el sector de la conservación lucha contra sus raíces coloniales y las cuestiones asociadas a la discriminación, la inclusión y la representación. Dicho de otra manera, el viejo modelo del ACT ha pasado de ser visto como algo marginal a ser una corriente principal.

Plotkin celebra estos avances, pero advierte que hará falta algo más que puras palabras y dinero para impulsar cambios significativos en la forma en que los grupos de conservación trabajan con las comunidades indígenas.

Plotkin dijo a Mongabay, durante una entrevista en enero de 2022, que «por experiencia, asociarse de forma efectiva con colegas y comunidades indígenas no ocurre en un plazo occidental y ciertamente no se acelera con tan solo poner mucho dinero en el proceso».

Plotkin ha estado trabajando para ampliar el interés del público en las culturas y conocimientos indígenas a través de una variedad de plataformas, desde libros hasta discursos y películas, como una forma de crear una circunscripción más fuerte para la conservación dirigida por los indígenas. El año pasado lanzó un podcast, Las plantas de los dioses: alucinógenos, curación, cultura y conservación, para llegar a nuevos públicos con este mensaje.

El experto comenta que el énfasis del podcast en las plantas medicinales, en especial las alucinógenas, tiene un propósito: «Creo que los alucinógenos y el chamanismo representan uno de los tejidos conectivos más importantes entre la naturaleza tropical y el bienestar humano».

Al igual que con sus libros, Plotkin aprovecha su capacidad de contar historias para atraer a su público. Dice que estas habilidades son fundamentales para maximizar la eficacia.

«He pasado gran parte de mi carrera trabajando con pueblos indígenas en los que la narración de historias representa un oficio esencial«, dijo.

«Nuestra sociedad industrializada y nuestro sistema educativo han infravalorado durante mucho tiempo la importancia de contar una historia eficaz. Tanto si se trata de un fiscal que intenta convencer a un jurado, como de un recaudador de fondos que intenta convencer a un donante o de un conservacionista que intenta convencer a un funcionario, hay que ser capaz de transmitir la información de forma clara y convincente».

Plotkin habló de su trabajo, de las tendencias de la conservación y de otros temas en un intercambio con el fundador de Mongabay, Rhett A. Butler, en enero de 2022.

— ¿Qué lo llevó a empezar la emisión de podcasts?

Cuando era niño, solo había tres canales de televisión, lo que significaba que cada mensaje importante que aparecía en cualquiera de estos canales era visto por decenas de millones de personas. Ya no es así. Si se quiere que un mensaje tenga una amplia difusión, hay que trabajar con medios de comunicación variados. Lancé Las plantas de los dioses: alucinógenos, curación, cultura y conservación con la intención de llegar a un público nuevo y amplio más allá de la gente que visita el sitio web Amazon Conservation Team o que ha leído mis libros.

—¿Por qué el enfoque en los alucinógenos y el chamanismo?

—En primer lugar, porque soy etnobotánico y estos temas me resultan infinitamente fascinantes desde que entré por primera vez en una clase nocturna impartida por mi mentor Richard Schultes, el llamado padre de la etnobotánica, en septiembre de 1974.

En segundo lugar, porque creo que los alucinógenos y el chamanismo representan uno de los tejidos conectivos más importantes entre la naturaleza tropical y el bienestar humano.

Tercero, debido al momento. Cada semana hay más noticias sobre cómo alucinógenos tropicales como la psilocibina y la ayahuasca (ambos tratados en episodios de Las plantas de los dioses) ofrecen nuevas esperanzas en el tratamiento —y a veces la cura— de dolencias mentales intratables que van desde la depresión hasta la adicción.

—¿Será por eso que el turismo de la ayahuasca parece tan descontrolado en lugares como Perú?

—Esta pregunta me trae a la mente más de un cliché: «Es el mejor de los tiempos; es el peor de los tiempos».  «Cuando llueve, diluvia».

Todos los biólogos, desde (Carlos) Linneo, señalaron los conocimientos de los pueblos indígenas en el uso de la flora y la fauna locales y la mayoría de los etnobiólogos, desde Schultes a finales de la década de 1930, observaron que estas culturas utilizaban estas especies para curar de formas que nosotros no podíamos entender. Que los chamanes empleaban plantas y hongos psicoactivos como bisturíes biológicos para diagnosticar, analizar, tratar y a veces curar dolencias que nuestros propios médicos o psiquiatras no podían.

Por lo tanto, no es de extrañar que las personas cuyas necesidades médicas, espirituales y/o emocionales no son satisfechas por la medicina occidental o la religión organizada viajen a lugares como Iquitos, en la Amazonía peruana, para ser tratadas por «chamanes indígenas» —algunos de los cuales no son indígenas y muchos de los cuales no son chamanes—.

La combinación de zonas remotas, desafíos lingüísticos, personas emocionalmente inestables, estados alterados y dinero es inflamable y dio lugar a muchos problemas y algunas muertes. Mi amigo Michael Pollan expone en su libro Cómo cambiar tu mente: lo que la nueva ciencia de la psicodelia nos enseña sobre la conciencia, la muerte, la adicción, la depresión y la trascendencia un caso convincente sobre cómo y por qué las personas emocionalmente frágiles son las que corren más riesgo en estas ceremonias adquiridas a través de sitios web.

Por supuesto, hay un escenario en el que todos ganan, en el que el chamanismo sigue siendo una profesión honrada, los indígenas reciben una compensación justa por sus conocimientos y prácticas curativas, la selva está mejor protegida y valorada y los enfermos se curan. Sin embargo, lograr estos objetivos ha resultado más difícil de lo que muchos habían previsto.

—Lo que me lleva a la siguiente pregunta. El Equipo de Conservación del Amazonas ha situado a las comunidades indígenas en el centro de su trabajo desde su creación. Hoy, el sector de la conservación en su conjunto está poniendo mucho más énfasis en el papel que desempeñan los pueblos indígenas para alcanzar los objetivos de conservación y de clima. En su opinión, ¿qué ha impulsado este cambio?

—Es demasiado fácil decir que las únicas noticias que llegan sobre el medio ambiente en general —y la selva tropical en particular— son malas. Es muy alentador que la gente en general y las grandes organizaciones conservacionistas se den cuenta ahora del papel central que deben asumir las sociedades locales. Que los propios pueblos indígenas señalen que son los mejores administradores de sus ecosistemas ancestrales también es algo que debería haberse hecho hace tiempo y que hay que celebrar.

Sin embargo, afirmar que vas a hacer algo difícil y luego llevarlo a cabo con éxito no es lo mismo. En mi experiencia, la colaboración eficaz con colegas y comunidades indígenas no se produce en un plazo occidental y, ciertamente, no se acelera con tan solo poner mucho dinero en el proceso. Por ejemplo, llevo casi cuatro décadas trabajando con el gran chamán Amasina —quien ha sido entrevistado por Mongabay— y todavía sigue mostrándome nuevos tratamientos. De haber intentado aprender toda esa

ormación de forma apresurada, habría fracasado.

Otro ejemplo personal: hace unos cinco años, me invitaron (como observador) a asistir a una reunión de líderes indígenas en el noreste de Brasil. La primera tarde, se me acercó el capitán Aretina, del pueblo Tiriyó. Me dijo: «Hace más de treinta años que no te veo. Eras amigo de mi padre. Cuando escuché que ibas a estar aquí, viajé durante cinco días desde mi pueblo para asistir. ¿Puedo darte un abrazo?». Y nos abrazamos, cariñosamente y con lágrimas en los ojos.

No puedes crear este tipo de vínculo cuando se aterriza en una pista pequeña en la selva tropical, le dices al piloto que te espere, tienes una breve reunión con el jefe de la aldea, le ofreces mucho dinero y luego te vuelves a subir al avión y te vas.

—El trabajo del Equipo de Conservación del Amazonas en Colombia se ha ampliado de forma considerable en la última década. ¿Cuál es el impacto en Colombia del que se siente más orgulloso?

El Equipo de Conservación del Amazonas acaba de celebrar su 25° aniversario y Colombia fue nuestro primer programa y sigue siendo el más grande. Los logros allí son innumerables: conseguir la titularidad de más de ochocientas mil hectáreas (una superficie mayor que la de Yellowstone) para los propios pueblos indígenas, crear la primera reserva de mujeres indígenas (Mamakunapa) en el noroeste del Amazonas (con la ayuda de mi amigo Tim Ferriss) y ayudar a elaborar y aprobar leyes para proteger a los pueblos indígenas no contactadas y sus territorios ancestrales.

Uno de los logros más significativos para mí personalmente es la ampliación del Parque Nacional de Chiribiquete, donde Schultes trabajó y recolectó. Quedó tan impresionado por este espectacular paisaje tras su primera visita en 1943 que, tan pronto como regresó a la capital, Bogotá, comenzó a presionar para que la región fuera declarada área protegida. En estrecha colaboración con colegas colombianos, tanto del mundo académico como del gobierno, esto se hizo realidad en 1989.

Durante la última década, bajo el liderazgo de la directora del Programa del Noroeste de la Amazonía, Carolina Gil, y de la cofundadora del ACT, Liliana Madrigal, nos hemos asociado con los colombianos locales (incluyendo colegas indígenas) para ampliar Chiribiquete hasta convertirlo en la mayor área protegida de selva tropical en la Amazonía (si no del mundo). Con más de cuarenta mil kilómetros cuadrados, es dos veces el tamaño de Massachusetts y protege una multitud de flora y fauna, el mayor conjunto de pinturas indígenas del mundo y al menos tres tribus no contactadas.

—¿Y más allá de Colombia?

—Por supuesto, hay más proyectos emblemáticos en otros lugares. En el noreste de la Amazonía, nos hemos asociado con éxito con los pueblos indígenas locales para ayudarles a sacar al mercado, como mínimo, cinco productos no madereros, y hay más en proyecto. Hasta donde sé, nuestro Programa de Guardabosques Indígenas en la misma región es uno de los primeros programas más largos de este tipo en funcionamiento en las llanuras de Sudamérica y nuestro Programa de Chamanes y Aprendices, que facilita la transferencia de la sabiduría curativa intrageneracional dentro de la comunidad, ha sido igualmente eficaz.

Y la cartografía: estamos muy orgullosos de que el ACT —bajo la dirección de nuestro cartógrafo estrella Brian Hettler— se haya asociado con más de noventa grupos indígenas para capacitarlos en el mapeo de sus propias tierras.

Además, hemos creado mapas de historias muy innovadores para diversos fines. Mis dos favoritos son Los viajes amazónicos de Richard Evan Schultes y Lands of Freedom (Tierras de libertad), que se centran en la historia oral y en la historia de los cimarrones Matawai de Surinam, un hito en la documentación de la diáspora afroamericana.

—Volviendo al tema de Colombia, a pesar de las políticas relativamente progresistas en cuanto a los derechos de los indígenas y la conservación, la tasa de deforestación de Colombia ha ido en aumento. ¿Cuáles cree que son los elementos clave para revertir esta tendencia?

—Al parecer, los presidentes tanto de Colombia como de Costa Rica fueron aclamados como héroes en las recientes reuniones de la Conferencias de las Partes (COP, por sus siglas en inglés), basándose en gran medida en los programas y proyectos promulgados por sus predecesores.

Necesitamos tanto la zanahoria como el palo para avanzar, en el sentido de que los movimientos positivos deben celebrarse mientras que los destructivos se castigan con respuestas económicas, no solo en los trópicos, sino también aquí en el mundo industrializado.

Además hay que hacer hincapié en la concentración de la riqueza. El hecho de que cada vez más riqueza mundial esté en manos de unos pocos, sobre todo de aquellos que tienen poca conexión con la naturaleza, es un mal presagio. Es alentador ver a más multimillonarios firmando cheques para causas progresistas, pero —con algunas excepciones muy notables— no están dando su apoyo a las organizaciones de base más eficaces, a pesar de todo el parloteo sobre la «inversión de impacto».

El balance final: tenemos que celebrar o criticar con más eficacia a los políticos y empresarios por sus acciones. También tenemos que asegurarnos de que lleguen mucha más formación, oportunidades y apoyo a las comunidades y tenemos que hacer lo que podamos para reorientar nuestra sociedad y nuestra economía para dejar de glorificar los beneficios a toda costa y promover la planificación, el pensamiento y las operaciones de gratificación a corto plazo, que están ensuciando nuestro nido global a un ritmo cada vez más frenético.

—Más allá de lo que ha mencionado hasta ahora, ¿cuáles considera que son los mayores vacíos en el sector de la conservación? ¿Qué impide que la conservación tenga un mayor impacto?

—Se necesita un mejor análisis. ¿Cuál es el costo de verter mercurio en el Amazonas en términos de sufrimiento humano y aumento de los cánceres? Por supuesto, es demasiado reduccionista presentar la ecuación costo-beneficio por sí sola como una solución simple. A lo largo de la prehistoria humana (por ejemplo, la caza excesiva y la extinción de animales tan variados como el mamut americano y la vaca marina de Steller) y de la historia (la deforestación en los países mediterráneos, el DDT como pesticida, el voto en contra del propio interés económico, etc.), la gente siempre ha llevado a cabo prácticas autodestructivas.

Sin embargo, una mejor explicación de los costos y beneficios, una mejor aclaración de los componentes espirituales de la administración medioambiental y una mejor persecución de los destructores del medio ambiente serían un buen augurio. Muchos ecologistas se olvidan de que fueron los evangélicos los que apoyaron y lucharon para proteger la Ley de Especies en Peligro cuando se vio amenazada en los años ochenta. Una mejor construcción de puentes en nuestro mundo cada vez más políticamente polarizado en Estados Unidos podría aportar muchos beneficios.

—¿Cree que la pandemia nos enseñará algo sobre cómo hacer mejor la conservación?

—Escribí un editorial para Los Angeles Review of Books, titulado Coronavirus y conservación, en el que describía la relación entre el aumento del nuevo coronavirus y el abuso de la naturaleza en general y del comercio de animales silvestres en particular y afirmaba que la mejor manera de evitar la próxima pandemia era reajustar y replantear gran parte de la explotación, para nada ética e innecesariamente cruel, de la madre naturaleza, desde la deforestación hasta el hacinamiento de animales en jaulas fétidas. Muchos, muchos otros han hablado de los mismos temas. El tiempo dirá si se aprendió algo de la pandemia. A corto plazo, no veo los cambios necesarios.

—Usted es autor de varios libros aclamados, ha aparecido en numerosos documentales y es el presentador de un exitoso podcast. ¿Qué les diría a sus colegas más jóvenes sobre la importancia de contar historias?

—Comienzo con dos ventajas. En primer lugar, soy de Nueva Orleans, donde la buena narración es una práctica muy celebrada. No solo es una ciudad en la que nacieron muchos grandes escritores y narradores, sino que incluso algunos de nuestros autores más célebres que no se criaron allí, como Twain y Faulkner, vieron impulsadas sus carreras y habilidades por haber pasado un tiempo en Nueva Orleans. También pasé gran parte de las últimas cuatro décadas trabajando con narradores tradicionales de las culturas indígenas, en las que es de suma importancia la capacidad de transmitir una idea a través de un cuento bien contado.

En segundo lugar, he pasado gran parte de mi carrera trabajando con los pueblos indígenas, donde (una vez más) la narración de historias representa un oficio esencial.

El mejor libro que he leído para aprender a contar una historia —ya sea si estás sentado frente a una hoguera en el medio de la naturaleza o escribiendo un guion para Netflix— es El viaje del escritor, de Chris Vogler. El escritor explica El viaje del héroe, de Joseph Campbell, a través del prisma de las películas de Hollywood y explica por qué y cómo El mago de OzLa guerra de las galaxias y Harry Potter son la misma historia básica. ¡Todos los narradores deberían leer este libro!

Por último, diría que nuestra industrializada sociedad y nuestro sistema educativo han infravalorado durante mucho tiempo la importancia de contar una historia eficaz. Tanto si se trata de un fiscal que intenta convencer a un jurado, como de un recaudador de fondos que trata de convencer a un donante o de un conservacionista que intenta convencer a un funcionario, hay que ser capaz de transmitir la información de forma clara y convincente.

—¿Qué consejo le daría a una persona joven que se plantea una carrera en la conservación?

—Es muy fácil para todos —no solo para los jóvenes— sentirse desanimados por la situación medioambiental mundial: deforestación, incendios forestales, contaminación, cambio climático, etc. —la lista es larga y parece interminable. Sin embargo, no hay nada peor que no hacer nada porque no se puede hacer todo.

El cambio monumental ES posible, aunque no se vea a menudo en los medios de comunicación. Basta con mirar Mongabay: incluso con todas las historias desgarradoras, siempre hay relatos de nuevas ideas, iniciativas y éxitos. Concluí mi libro más reciente de la siguiente manera: «Cuando era niño, entre los años cincuenta y sesenta, la gente tiraba habitualmente la basura por la ventanilla del auto, fumaba cigarrillos en las oficinas y en los aviones, evitaba el cinturón de seguridad y daba por hecho que el Muro de Berlín nunca caería. Con el suficiente cambio de mentalidad llegan los cambios en las políticas y en las realidades”.

Así que, para modificar un aforismo muy citado: sé y crea el cambio que quieres ver. Los chamanes con los que he tenido el honor y el privilegio de aprender durante casi cuatro décadas insisten en la interconexión de todas las cosas, ya sea la deforestación, el racismo, la caza furtiva de elefantes, la pobreza o el cambio climático. Sin duda, creo que el mundo necesita más etnobotánicos y otros caminantes de fronteras que puedan atravesar diferentes culturas y sistemas de creencias, pero también sé que necesitamos más abogados y políticos y líderes espirituales y artistas y empresarios que se unan a la causa. La justicia y la gestión medioambientales son demasiado importantes para dejarlas únicamente en manos de los ecologistas.

Artículo original: https://news.mongabay.com/2022/01/indigenous-knowledge-is-a-connective-tissue-between-nature-and-human-well-being-says-ethnobotanist-mark-plotkin/

Traducido por Mabel Pedemonte

Fuente: https://rebelion.org/los-pueblos-indigenas-son-los-mejores-administradores-de-sus-ecosistemas-ancestrales/

En consecuencia, la «reforma agraria integral» contra la gran propiedad privada sobre la tierra y sus privilegios estatales que el sistema mundo capitalista y sus locales maximizan nos exige, ante todo, posicionarnos protagónicamente junto a todos los pueblos originarios. Que hoy ya avanzan como unión internacionalista:

Los pueblos amazónicos lanzan un grito de vida,
más fuerte que todas las voces de muerte

Conclusiones de la Asamblea Mundial por la Amazonía.

21 julio, 2020,

Luis Miguel Modino

Algo nuevo está naciendo, esa es la primera y más importante conclusión que podemos sacar de la Asamblea Mundial por la Amazonía. Los pueblos indígenas están cansados de ser atacados en sus territorios, memorias y culturas. Y por eso dicen que ya está bien de una selva, derribada, quemada, saqueada por el extractivismo violador, que solo obedece al poder y a la codicia.

Las conclusiones de todo lo vivido el día 18 y 19 de julio, con una participación multitudinaria y representantes de decenas de países de los cinco continentes, nos hacen descubrir que la resistencia de las comunidades está cada vez más organizada y cuenta con más apoyo, también desde la Iglesia católica, a través de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), también desde el hermano Francisco. Juntos se organizan frente a la devastación y al hambre que puede continuar a esta pandemia, que ha puesto de manifiesto que el ecocidio, etnocidio y terricidio avanzan peor que el virus.

Está apareciendo un nuevo tejido, rebelde, que quiere hacer ver que todas y todos somos Amazonía. Es ahora o nunca, porque la Asamblea Mundial por la Amazonía ha puesto de manifiesto que no hay más tiempo, que es hora de unirse, de amazonizarse, de liberar la Amazonía y a los pueblos que la habitan, de mostrar que más fuerte que todas las voces de muerte será el grito de vida que emerge desde la Amazonía y el Mundo.

Todo eso en medio de una pandemia que ha afectado decisivamente a la Amazonía y sus pueblos, que ya ha provocado más de 600 mil contagiados y 18 mil muertos, generando una crisis estructural, con contagios incontrolados, ausencia de medicamentos y sistemas de salud en colapso, que supone un peligro real contra los pueblos y pone de manifiesto un etnocidio de parte de los Estados. Algo que no ha surgido por acaso, que es consecuencia del cambio climático, del cambio en nuestros hábitos de alimentación, de animales muy concentrados en granjas industriales, del uso de transgénicos, del avance de la deforestación, minería, que provocan la destrucción y desequilibrio de la biodiversidad, de urbes más grandes y pobladas. A esto se une un endeudamiento cada vez mayor de los estados y un incentivo del extractivismo.

Ante esta situación, la Asamblea Mundial por la Amazonía ha lanzado sus demandas a los gobiernos amazónicos, pidiendo que sean fomentadas iniciativas comunitarias y acciones a nivel internacional. Se necesita con urgencia una mayor y mejor atención sanitaria, así como una garantía alimentaria, de aislamiento de las comunidades y la paralización de actividades extractivas en los territorios amazónicos, que en este momento están siendo vectores de expansión de la pandemia. Esto debe conducir a reorientar políticas que reduzcan desigualdades sociales y fortalezcan el autocuidado comunitario, fomentando sus iniciativas que están ayudando a enfrentar el COVID-19.

Para eso será necesario impulsar la información y comunicación alternativa, así como las iniciativas de autogobierno indígena y popular como base del autocuidado sanitario comunal, ante el abandono estatal. La Asamblea Mundial por la Amazonía también ha destacado la urgencia de misiones internacionales en el ámbito sanitario, así como de denunciar a los organismos internacionales el etnocidio estatal al que los pueblos están siendo sometidos.

Los participantes en la asamblea han querido hacer ver que es tiempo de movilización para la acción, la reflexión y el cambio, de entender que la Amazonía extrapola el estereotipo del bosque, que luchan por la Amazonía y por todos los demás lugares del planeta, porque luchan por la vida. Desde esa perspectiva la Asamblea Mundial por la Amazonía llama a una movilización global por la solidaridad concreta con los pueblos de la Panamazonía que sufren ahora con la pandemia de COVID-19; a una lucha contra el ataque a los territorios y la destrucción de la vida, a través del boicot a empresas y mercancías que destruyen la región; a la afirmación de nuevos patrones de consumo, de nuevos modos y formas de vida, desde la perspectiva del buen vivir.

De la Asamblea salen tres procesos de auto organización para la movilización de las personas y pueblos, tanto en el interior como fuera de la Amazonía. Este propósito debe contar con el protagonismo de los pueblos y de las organizaciones locales y regionales, así como todos los que se preocupan por el futuro del planeta. Para eso ya se ha elaborado un calendario, pues la movilización no termina en la asamblea, solo está comenzando, con la participación de todos, cada uno en la medida de sus posibilidades, pero convergiendo hacia los objetivos generales.

www.religiondigital.org
Fuente: https://www.mensaje.cl/los-pueblos-amazonicos-lanzan-un-grito-de-vida-mas-fuerte-que-todas-las-voces-de-muerte/

  Ofensiva del sistema mundo capitalista

Alegrémonos y saludemos que: Está apareciendo un nuevo tejido, rebelde, que quiere hacer ver que todas y todos somos Amazonía. Es ahora o nunca, porque la Asamblea Mundial por la Amazonía ha puesto de manifiesto que no hay más tiempo, que es hora de unirse, de amazonizarse, de liberar la Amazonía y a los pueblos que la habitan, de mostrar que más fuerte que todas las voces de muerte será el grito de vida que emerge desde la Amazonía y el Mundo. Hay ya un avizorar cómo ir más allá de las resistencias al avasallamiento capitalista de derechos tanto de los pueblos e individuos como de la naturaleza.

Tren maya y deforestación

Gloria Muñoz Ramírez

Recorrer el tramo deforestado para la construcción del tramo 5 del Tren Maya es, por decir lo menos, desolador y frustrante. Son 12 kilómetros iniciales de selva deforestada en Playa del Carmen, municipio Solidaridad, justo atrás del Hotel Marsella, un camino de cuevas subterráneas, como buena parte del territorio peninsular. Justo ahí pobladores y activistas construyeron un enorme SOS con piedras y ramas con el fin de que el Presidente lo viera en su recorrido aéreo el fin de semana pasado.

Sin que hasta el momento el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) haya dado a conocer la ruta del nuevo trazo ni la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), si es que ya se realizó, entró la maquinaria e inició la tala de árboles en el tramo que suple al que en enero pasado se echó para atrás y que consistía en un paso elevado por la carrera federal 307, de Playa del Carmen a Tulum.

Ningún letrero informa sobre las obras del Tren Maya en sus tramos nuevos. Nada que visibilice lo que hace la maquinaria. Los pobladores se acercan y preguntan a los trabajadores, quienes responden tímidamente que es para el paso del tren. Nadie lo confirma ni lo desmiente oficialmente. Por eso, esta semana se presentaron denuncias populares ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), contra el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) o quien resulte responsable del daño ecológico en la región.

Por su parte, la Asamblea de Defensores del Territorio Maya, Múuch’ Xíinbal informó que en los tramos 1, 2 y 3, que van de Palenque, Chiapas, a Izamal, Yucatán, existen resoluciones del Poder Judicial que ordenan parar su construcción, pero el Ejecutivo federal respondió que las obras continuarán. La respuesta presidencial, señaló la organización que agrupa a 25 comunidades mayas, muestra una tendencia autoritaria que viola la separación de poderes y quebranta el estado de derecho. Y, además, advirtió, la descalificación a las comunidades indígenas que se oponen al proyecto, las pone en riesgo, en el contexto de vulnerabilidad en el que viven los y las defensoras en México.

desinformemonos.org

losylasdeabajo@yahoo.com.mx

Fuente:https://www.jornada.com.mx/2022/03/12/opinion/010o1pol?fbclid=IwAR1U1oTtGp0lDTvc4-LhTJtHcKLR6oFmmvQs9TG2BbgOWVhqB8GI7o5Jw3U#.YizEB3667fU.facebook

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Alto a la criminalización de Roberto de la Rosa,
defensor de la vida en Salaverna, Zacatecas

“Encerrándonos pretenden destrozar la vida de los que aún resistimos”

remamx.org

10 de marzo del 2022

En los últimos cinco años, Roberto de la Rosa Dávila y su familia han sido de los únicos habitantes que permanecen en el pueblo de Salaverna, municipio de Mazapil, Zacatecas. Una comunidad con presencia centenaria que antes del viernes 23 de diciembre de 2016, llegó a ser habitada por más de trescientas personas, teniendo escuela, viviendas y una iglesia. Ese día, la comunidad de Salaverna fue desterrada tras iniciarse de manera ilegal, súbita, violenta un desalojo forzado y la destrucción de la comunidad. El operativo, instrumentado por el Estado y a conveniencia de la minera Tayahua, filial de Grupo Frisco, propiedad de Carlos Slim, no fue el primer intento de borrar del mapa este pueblo para, en su lugar, ampliar las operaciones de la mina de cobre a la modalidad de cielo abierto: En 2010 se dio el primer desalojo forzado, justificado por hundimientos que fueron provocados por las operaciones en la mina subterránea Frisco-Tayahua, y que la comunidad señala que fueron intencionales, y siguieron hasta llegar al grotesco desalojo de 2016, cuya violencia e ilegalidad ha sido ampliamente documentado.  Sin embargo, a partir de entonces el asedio a la comunidad ha seguido escalando, particularmente sobre las familias que resistieron ante la reubicación forzada y contra los activistas más visibles. Este es el caso de Don Roberto y de su familia. 

En diciembre de 2021, Roberto de la Rosa fue vinculado a un proceso penal por imputársele haber amenazado en abril de 2020 a tres trabajadores de la minera Ocampo Mining Tayahua (filial de Grupo Frisco) que se encontraban cercando la comunidad y electrificando este perímetro. Por esto, el 3 de diciembre la jueza a cargo dictó como medida cautelar el que Don Roberto no pudiera acercarse a los denunciantes, sin embargo, esto le impide acceder a su casa que, además, está ya agrietada por la propia operación minera, como la de todas las viviendas de la comunidad de Salaverna. En la audiencia del 10 de febrero, el juez ordenó la suspensión del proceso judicial, pero mantiene la orden de que Don Roberto de la Rosa y su hijo no deben acercarse a los demandantes por seis meses. El hijo de Don Roberto y otros miembros del pueblo que han buscado regresar a Salaverna han recibido amenazas por parte de las autoridades municipales para evitar que los pobladores habiten el pueblo. 

Para la REMA, Salaverna es un ejemplo de la prepotencia e impunidad con que opera el modelo extractivo y, casos como el de Don Roberto y su familia, ejemplos de la dignidad de los pueblos y de la solidaridad que sólo se sabe tejer entre aquellos que defienden la vida, aun cuando nuestras comunidades hayan sido arrasadas. 

No olvidamos, el operativo de 2016 fue ordenado por el gobernador de Zacatecas, Alejandro Tello Cristerna; operado por policías estatales y ministeriales, y encabezado por protección civil del estado y por el Subsecretario de Concertación y Atención Ciudadana de ese momento.

Exigimos el fin del asedio a Roberto de la Rosa Dávila y a su hijo Roberto Cuauhtémoc de la Rosa.

Exigimos que frenen el acoso y amenazas contra la comunidad de Salaverna que buscan regresar a sus hogares.

Alto a la criminalización de la defensa de la vida

¡TERRITORIOS LIBRES DE MINERÍA!

RED MEXICANA DE AFECTADAS/OS POR LA MINERÍA

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2022/03/11/mexico_defensores-de-la-vida-alto-a-la-criminalizacion-de-roberto-de-la-rosa/

Preguntémonos en qué andan las izquierdas políticas ante la decisión gran capitalista de seguir expandiendo ecocidios con sus consecuentes genocidios silenciosos, silenciados e invisibilizados.

Consideremos concepciones políticas e ideológicas que sería conveniente discutir para el surgimiento de izquierdas más atentas a facilitar e incidir en el protagonismo de los pueblos de deliberar y crear sus respectivos «buenos vivires». Consideremos las siguientes:

1) Consignas justas pero sin explicitar sus condiciones de aplicabilidad, como Rolando Astarita advierte en “Sobre consignas en los primeros congresos de la IC”Y concluye: destaco que en la tradición socialista jugaron un rol de primer orden la propaganda y la agitación –entendida ésta como el arte de explicar a las masas dos o tres ideas. Y por lo tanto, la lucha en el plano teórico. Los primeros cuatro congresos de la IC evidencian ese criterio. En aquellos años a nadie se le ocurría que la militancia socialista pudiera reducirse a una monótona repetición de una o dos consignas-soluciones “transicionales”. Menos todavía abstraídas de las condiciones políticas y sociales que hicieran posible su aplicación exitosa. Esta forma de presentar las cosas es reformismo pequeñoburgués, y del peor tipo. Una política que, además, promueve partidos carentes de base doctrinaria. De ahí que la obsesión natural en esas organizaciones sea la pesca de votos y el crecimiento cuantitativo. Lo que a su vez profundiza el menosprecio de la teoría, la despolitización y la incapacidad de responder con ciencia a los argumentos de los economistas y demás defensores del capitalismo (¿o creen que basta con repetir la receta de ocasión?). En este marco, tampoco es casual que en defensa de esas prácticas procuren desechar las tradiciones más genuinas del socialismo revolucionario. Ejemplifico:

Oscar Corbalan

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NO A LA GUERRA IMPERIALISTA

La restauración capitalista en la ex URSS fracasó!!! por lo cual, EEUU de la mano de la OTAN hace años que llenó de bases militares Europa del este, para asediar y desmembrar por completo a Rusia y convertirla en una colonia de ellos, como lo hizo con Letonia, Lituania, Estonia y lo mismo hizo con Ucrania, dónde se metió el FMI con sus planes de ajustes que diezmaron la economía. Apoyó con armas al gobierno títere y neofazista de Petro Porosenko para asediar las repúblicas separatistas del Donbass, provocando limpiezas étnicas con más de 14 mil víctimas civiles.

La invasión de Putin a Ucrania obedece a la crisis de su gobierno capitalista y anti obrero, que reacciona como un animal herido para no perder territorio, atacando ante la amenaza enemiga, que es justo lo que querían los Yankees para presentarlo como una amenaza a la independencia de Ucrania, que no está en juego, por actualmente es una semi colonia del FMI, de EEUU y la UE y así reforzar su presencia militar. En las últimas horas la OTAN expreso que ayudará a Ucrania con armas de última generación para crear milicias que enfrenten al invasor.

Los trabajadores no tenemos autodeterminación bajo la explotación capitalista, la única independencia posible para los trabajadores de cualquier país del mundo es la revolución socialista !!!

*NO A LA GUERRA DE LA OTAN Y EL FMI

*FUERA LOS YANKEES LA UE Y PUTIN DE UCRANIA

*UNIDAD INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES EN CONTRA DEL IMPERIALISMO Y LAS OLIGARQUÍAS NACIONALES

*POR LA RECONSTRUCCIÓN DE LA CUARTA INTERNACIONAL ✊🏿

2) Capitalismo “autónomo y nacional centrado« así como la «segunda independencia» siembran falsas expectativas e incluso son reaccionarias al mantener la conciliación de clases o sea la explotación de los trabajadores y la acumulación por despojo.

FMI, nación y campismo en la izquierda argentina

17 de marzo del 2022

Rolando Astarita

Una idea muy extendida en la izquierda argentina es que el FMI hoy impone un programa colonial contra la nación y la patria. Por lo cual Argentina habría vuelto al status de colonia, como lo fuera América Latina antes de la independencia. Este “pacto colonial” sería impuesto entonces por fuerzas externas, acabando con el derecho de la nación argentina a existir como tal.

En el enfoque tradicional de la izquierda, esas “fuerzas externas” son el bloque antinacional, integrado por la oligarquía agroexportadora, el capital financiero, las compañías multinacionales, el FMI y el imperialismo (principalmente de EEUU). Es, pues, una imposición desde “lo antinacional”, continuidad del programa económico de la dictadura militar, y de las políticas neoliberales y antinacionales de Menem, De la Rúa y Macri. Frente a ese bloque antinacional, sin embargo, se levanta el campo nacional, conformado por la clase obrera, los sectores populares, la pequeña y mediana burguesía y, con “peros”, la burguesía industrial. Es que esta última estaría “objetivamente interesada” en desarrollar un capitalismo nacional y autónomo. Sin embargo, es vacilante; se inclina por una acumulación “rentística” y sus políticas son inconsecuentes. Algo similar ocurriría con los gobiernos “nacionales y populares” que la representan: pueden “claudicar” frente a la derecha conservadora, hostil y apátrida.    

A partir de este diagnóstico muy general se dividen las políticas: mientras los “nacionales y populares” sostienen que hay que presionar a los gobiernos “del campo nacional” para avanzar “en la liberación”, la izquierda radicalizada plantea que el capitalismo criollo es incapaz de encabezar la lucha contra la dominación colonial, ya que teme a la movilización de las masas. Por eso, los revolucionarios, consecuentes defensores de la nación y la patria, convocan a “ganar la calle” para derrotar al “neocolonialismo”.

Como puede verse, aunque tienen importantes diferencias, ambos enfoques definen los “campos” enfrentados en base a un objetivo nacional, no de clase.

Un análisis alternativo

Nuestro análisis se opone al anterior, tanto en lo que respecta a la caracterización del llamado bloque antinacional, como a la posición de la burguesía “nacional e industrial”.

Con respecto al primero, en primer lugar hay que decir que ya no cabe hablar de “oligarquía” sino de un empresariado agrario que administra sus negocios según los habituales criterios de rentabilidad capitalista; y que posee inversiones cruzadas en propiedad inmobiliaria, en el transporte, comercio y manufacturación de bienes de origen agrario, y en finanzas. Es imposible decir que es una clase “externa” a la nación. Sus fuentes de acumulación son “internas”: plusvalía generada por el trabajo de asalariados en este país. Algo similar puede afirmarse del capital financiero local (definido en sentido lato como capital bancario, fondos de inversión, tenedores de plazos fijos). Y todas estas facciones de la clase dominante son constitutivas de la nación burguesa argentina.

Pero en segundo término, y más importante, la burguesía industrial (también minera, petrolera, comercial, del transporte) no es oprimida por el “bloque antinacional”. Por encima de tensiones y diferencias, esa burguesía vive y acumula en base a la explotación de “sus” obreros, en hermandad de clase con el resto del capital. Desde esta posición busca insertarse en el mercado mundial; lo cual es muy distinto de la forma en que una colonia participa en el mercado mundial.

Esta burguesía nacional, además, comparte negocios con el capital extranjero según relaciones determinadas por los respectivos pesos económicos (no por relaciones de fuerza político-militares, como ocurre en una colonia). Asimismo, participa de la explotación de la clase obrera de otros países a través de sus inversiones en el exterior. Después de todo, la posición financiera internacional neta del país es positiva (otro hecho que no se ajusta a la naturaleza de una colonia). Por eso, y contra el relato de que la dictadura militar, el menemismo o el macrismo respondieron a los intereses “foráneos” (a la “antipatria”), la realidad es que los grupos económicos de la industria, el petróleo, la minería, el comercio mayorista o minorista, que prosperaron bajo esos gobiernos también fueron, o son, parte constitutiva de la nación burguesa. Pero por eso mismo la dictadura, el menemismo o el macrismo tampoco fueron “externos”. Por el contrario, fueron auténticos productos de la nación burguesa realmente existente.    

Esto ayuda a entender por qué hoy la burguesía “nacional” (a través de las cámaras empresarias) demanda un ajuste que, en contenido, es igual al que exige el FMI (e igual al que piden los acreedores privados, nacionales o extranjeros). Asimismo, acuerda que el Fondo monitoree el programa económico cada tres meses. No lo hace para “congraciarse” (expresión de un nacionalista de izquierda) con el FMI, o porque haya sido “extorsionada por los especuladores” (ídem), sino porque encaja en sus intereses. O sea, ese programa no es “externo” a la nación, sino consustancial de su conformación burguesa; y excede en mucho los intereses de “los buitres financieros externos”. Es que la burguesía “nacional” reivindica el ajuste a partir de su “autodeterminación nacional”, no porque exista alguna forma de coerción extra-económica (típica de la relación colonial). Por otro lado, el poder ejecutivo y los legisladores que aprueban el acuerdo con el FMI también son “nacionales”: han sido elegidos por el voto popular y actúan según los intereses más generales del capital “nacional”. Su norte es ayudarlo en la generación y realización de plusvalía (sin importar colores nacionales). El cuento de la “autodefensa nacional” y la “segunda independencia” en todo esto es eso, “cuento”. De la misma manera que es utópico y hasta reaccionario pensar que pueda existir un capitalismo “autónomo y nacional centrado” (otra expresión de un nacionalista de izquierda radical), desligado del mercado mundial. Es que el capitalismo en un solo país es tan imposible como el socialismo en un solo país. Pero por eso la independencia de cualquier Estado nación no puede superar los límites del derecho burgués a la autodeterminación.   

En definitiva, el diagnóstico de los campos enfrentados –nacional y antinacional- carece de sentido. Sostener que Argentina ha pasado a ser un a “colonia”, como dicen los nacional-marxistas y similares, solo es funcional al análisis “campista” (“campo nacional vs imperio”), siempre pronto a desplazar a un segundo plano la relación –de explotación- entre el capital y el trabajo.

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2022/03/17/fmi-nacion-y-campismo-en-la-izquierda-argentina/

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¿Por qué “segunda independencia”?

7 de julio de 2016

Rolando Astarita

El próximo sábado, 9 de julio, se cumplen 200 años de la declaración de la independencia argentina. A raíz de la conmemoración, se multiplican desde el nacionalismo progre-izquierdista hasta la izquierda radical, los llamados a luchar por una “segunda independencia”. La idea central es que Argentina hoy está sometida a un dominio de tipo colonial (algunos hablan de semicolonia, otros de neocolonia). En este amplio “frente de hecho” existen, por supuesto, matices y diferencias. Los militantes y organizaciones de

rda (trotskistas, guevaristas, maoístas, entre otras) afirman que hay una doble explotación: la del país de conjunto y la explotación de la clase obrera por el capital. Y que la explotación nacional se mantuvo desde que Argentina se constituyó como nación formalmente independiente, hasta el día de hoy. El nacionalismo burgués o pequeño burgués, en cambio, no habla de la explotación de la clase obrera, y por otra parte, y mayoritariamente, afirma que el dominio colonial fue interrumpido entre 1946 y 1955, con los gobiernos de Perón; y entre 2003 y 2015, con los gobiernos de los Kirchner.

En cualquier caso, y por sobre las diferencias, el punto de acuerdo es que en Argentina hoy está planteada la tarea histórica de lograr la segunda independencia. En definitiva, estaríamos más o menos como antes del 9 de julio de 1816.

En otras notas del blog he argumentado -recogiendo una tesis que viene de Lenin, y fue desarrollada en Argentina por diversos grupos, al menos desde los años 1960- por qué considero que la demanda de una segunda independencia no tiene sentido (aquíaquíaquí). Reproduzco algunos pasajes que sintetizan la posición. En primer lugar, sobre la noción de liberación nacional.

Liberación nacional

“El significado de la demanda de liberación nacional deriva de la naturaleza de la relación colonial o semicolonial, ya que se trata de obtener el derecho a la autodeterminación política y ‘a la existencia de un Estado separado’ (Lenin, 1916). Por eso, es una demanda democrático-burguesa, del mismo tenor que otras reivindicaciones democráticas; por ejemplo, el derecho al voto, o al divorcio. La autodeterminación constituye un derecho formal, pero de consecuencias económicas, ya que la constitución de un Estado independiente termina con el pillaje y el robo del país sometido por medios extraeconómicos. Por eso también, la autodeterminación genera mejores condiciones para el desarrollo capitalista (Lenin, 1916). Un país que deja de ser colonia, o semicolonia, y se constituye como Estado autónomo pasa así al estatus de ‘dependiente’. Esto implica que el Estado tiene jurisdicción sobre su territorio: ‘En el momento en que una colonia ha luchado y conquistado su independencia política, se constituye nuevamente en una formación social propia’ (Sonntag p. 151). Sonntag sostiene que después de la independencia se continúa acumulando capital para la economía dominante (o las economías dominantes), pero también ‘debe iniciarse un proceso de acumulación interna y de reproducción ampliada de capital que tenga como objetivo el sustentamiento y la expansión interna de las formaciones sociales creadas, incluso cuando sea muy bajo su volumen’ (pp. 151-2)”.

Los textos aquí referidos son el folleto de Lenin “El imperialismo fase superior del capitalismo” y ““Hacia una teoría política del capitalismo periférico” de Sonntag.

Dependencia

Pero la liberación nacional no elimina la dependencia económica:

“Sin embargo, la autodeterminación nacional no elimina –ni puede hacerlo- la dependencia económica, que en el enfoque de Lenin, está asociada al predominio del capital financiero, y no puede desaparecer en tanto haya capitalismo (véase 1916). Por eso, la superación de la dependencia económica de un país atrasado excede lo que puede lograr una revolución nacional burguesa y democrática, o anti-imperialista. En otros términos, acabar con la dependencia no puede plantearse como tarea nacional burguesa y democrática. Por ejemplo, y siempre según el enfoque de Lenin, Noruega, al independizarse de Suecia, había alcanzado su liberación nacional, esto es, el derecho formal a ser un Estado independiente. Sin embargo, desde el punto de vista económico, seguía siendo dependiente, y esto no podía ser de otra manera en tanto subsistiera el sistema capitalista. ‘Ninguna medida política puede prohibir un fenómeno económico’ observa Lenin. Noruega, Polonia y otros países atrasados podían acceder a la independencia política, pero esto no cortaría la dependencia del capital financiero. ‘La independencia de Noruega, lograda en 1905, fue solo política. No podía afectar su dependencia económica, ni era su intención’ (1916). Subrayaba que ‘la autodeterminación concierne sólo a lo político’, y no tenía sentido siquiera hablar de la imposibilidad de la autodeterminación económica’.

Argentina, ¿relación colonial?

Con respecto al caso específico de Argentina, las políticas adoptadas por su clase dirigente, no se pueden aprehender con el esquema “relación colonial”:

“…en el caso de Argentina, se puede sostener que desde su organización nacional más o menos definitiva, en 1880, las políticas económicas y sociales no fueron impuestas por potencias extranjeras, ocupaciones militares o gobiernos instalados por ellas. A lo largo de la historia los gobiernos argentinos adoptaron muchas medidas que serían impensables dentro de una relación colonial, o semicolonial. Como botones de muestra, recordemos que en 1973 Argentina estableció relaciones comerciales con Cuba, la Unión Soviética y Polonia, y obligó a las multinacionales estadounidenses, a participar en ese comercio, contra los deseos de Washington; más tarde, la dictadura militar exportó trigo a la URSS, a pesar de la oposición de EEUU; en 1982 Argentina ocupó militarmente Malvinas; ese mismo año el país entró en cesación de pagos de su deuda; en 2001, defaulteó; desde 2005 el gobierno argentino se ha negado a realizar los informes anuales para el FMI; también en años recientes Argentina reconoció a Palestina como ‘Estado libre e independiente’, contra la posición de EEUU; actualmente el gobierno sigue sin regularizar su deuda con el Club de París; y negocia con China y otros países según sus conveniencias. Cualquiera de estas medidas era inconcebible en una semicolonia como lo era China de los años 1910”.

Bases materiales de la dependencia

Vinculado a esto, es necesario tener en cuenta que la misma dinámica del desarrollo capitalista genera las bases materiales para las políticas de los países dependientes, no coloniales:

“A medida que los países se fueron liberando del dominio colonial y semicolonial –América Latina en el siglo XIX, la mayor parte de Asia y África en la segunda posguerra, y hasta los años 1970- se generalizó el modo de producción capitalista, y con él la participación de las burguesías de los países atrasados en el manejo de “sus” Estados. En consecuencia, las medidas económicas de estos gobiernos se deciden de manera creciente teniendo en cuenta la situación competitiva en que se encuentran los capitales locales y de qué manera pueden avanzar sus intereses, en el marco de relaciones económicamente desiguales. Esto comprende incluso a países cuyas luchas fueron ejemplos del combate antiimperialista y anticolonial. Por ejemplo, hasta 1975, el gobierno de Vietnam del Sur era un títere del imperialismo estadounidense, y por lo tanto podía considerarse que el país era una variante de semicolonia. Después de 1975, y con el triunfo sobre EEUU, Vietnam se unifica bajo el nuevo gobierno revolucionario. Pues bien, y contra lo que muchos esperaban (o esperábamos), en 1976 el gobierno vietnamita pidió el ingreso del país al Fondo Monetario Internacional y al Banco Asiático de Desarrollo, y aprobó leyes para fomentar las inversiones extranjeras. Pero no se trató de una imposición colonial, sino de la decisión de un país políticamente independiente. (…)

… el gobierno argentino de Cristina Kirchner está procurando atraer inversiones chinas, y no por ello es “lacayo” del imperialismo chino. Como tampoco lo es de Estados Unidos, aunque cierre acuerdos con Chevron, acate las sentencias del CIADI y negocie la deuda con el Club de París”.

Todo esto no niega el hecho de que existen presiones políticas y diplomáticas de los Estados más poderosos, y de los capitales internacionalizados, sobre los gobiernos de los países más débiles:

“En este punto, y a diferencia del planteo de Lenin, diría que esa dependencia económica no está asociada exclusivamente a la existencia del capital financiero internacional, sino al conjunto del capital –las grandes transnacionales abarcan también la industria, el comercio, la agricultura- y a la estructura desigual del modo de producción capitalista mundial. Naturalmente, los capitales más avanzados científica y tecnológicamente, y con mayor poder comercial y financiero, ejercen presión sobre los capitales más débiles; y los Estados nacionales más fuertes, asociados a esos capitales avanzados, tienen un poder de presión incomparablemente mayor que los Estados de los países atrasados.

Por eso, así como EEUU presiona a los países latinoamericanos, Brasil hace lo propio con Paraguay y Bolivia (recordemos los conflictos en torno a Itaipú, o por los precios que paga Petrobrás a Bolivia); y también Argentina con Paraguay y Bolivia; o con Uruguay. Pero esto no significa que existan relaciones de tipo semicolonial entre estos países. Por ejemplo, Argentina presiona a Uruguay por la construcción del puerto de aguas profundas que alienta el gobierno de Mujica, sin que ello implique que Uruguay sea semicolonia argentina.

Estas presiones derivan del modo de producción capitalista, y son ineludibles en tanto exista la propiedad privada y el mercado mundial”. (…)

“Es puro utopismo pequeño burgués pensar que un país capitalista puede abstraerse o modificar esta dinámica objetiva. La dependencia económica de los países atrasados con respecto a las grandes potencias no se puede eliminar con la liberación nacional, que atañe a lo político. Es una dependencia que está asociada al desarrollo internacional desigual de las fuerzas productivas. Por eso, un programa socialista sería reaccionario (en el sentido del atraso de la ciencia y la tecnología) si propusiera desarrollos autárquicos, y basados en los particularismos nacionales. Una “liberación nacional” a lo Corea del Norte no es “liberación” en ningún sentido de mejora de las condiciones de vida de las masas trabajadoras, ni de las condiciones para terminar con toda forma de explotación, que es lo que en definitiva importa”.

¿Qué explotación?

En cuanto a la “explotación”, no tiene sentido sostener que Argentina es “explotada”. Son los trabajadores los explotados, no “el país” (esto es, el conjunto de la población). Esto se debe a que la relación dominante es capitalista. En esta explotación, los capitales nativos y extranjeros participan como socios, según sus fuerzas relativas.

“Para expresarlo con nombres, en Argentina los grupos Socma, Techint, Lázaro Báez, Bulgheroni, Clarín, Macro, Arcor, Pescarmona, Grobo y similares, no son explotados, sino explotadores. Algo similar ocurre con los grandes grupos económicos mexicanos, chilenos, malayos o indios. Pueden estar asociados con capitales extranjeros, sean financieros, comerciales o productivos, pero no por ello están colonizados. Lo mismo se puede decir de los inversores argentinos (o de cualquier otro país atrasado) que realizan inversiones directas en otros países, o colocan fondos en los grandes centros financieros internacionales. Sus intereses están entrelazados con los del gran capital. Un funcionario argentino que invierte sus dinerillos en un paraíso fiscal, no es un explotado por el capital financiero internacional; es alguien que ha participado, y se ha beneficiado, de la explotación de la clase obrera de “su” país, y se sigue beneficiando de la explotación del trabajo a nivel global. … la clase dominante argentina, como la de cualquier otro país dependiente, no es  ‘semi-oprimida’ ni ‘semi-explotada’, como aparecía en la visión tradicional basada en la caracterización ‘Argentina semicolonia”.

En definitiva, lo que está planteado hoy como tarea es la liberación social de los explotados por el capital. La consigna de la segunda independencia sólo lleva agua al molino de la conciliación de clases y del nacionalismo.

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2016/07/07/por-que-segunda-independencia/

3) Distorsión radical del sistema social en antagonismo irreconciliable con el capitalismo. Responde sobre todo a confiar en el vanguardismo o voluntarismo de un partido comunista burocratizado al extremo de planificar la modelación de subjetividades conforme a que viren desde el individualismo a lo comunitario. Pero también un PC chino que dirige la economía y el progreso científico tecnológico según principios capitalistas. Desatiende que el desarrollo de las fuerzas productivas es incompatible con la vida planetaria y por tanto con la humana. Es decir, no actualizó el marxismo de siglos pasados por no hacer revisión crítica del hoy-ayer nacional e internacional. No la realizó por menospreciar la visión medular del marxismo sobre la Comuna y luego de los soviets como poder político o Estado de los expoliados de expropiar al bloque opresor y erradicarlo. Engaña a los pueblos de China al subordinarlos, quitarles protagonismo deliberativo-decisivo y analizar las consecuencias capitalistas de su régimen (desigualdad social, crisis ecológica, pobreza, desarrollo periférico de regiones de su país, etc.) como producto de su Estado no lo suficiente regulador. En especial, los embauca por la conciliación con la explotación laboral de empresas tanto privadas como estatales y con el saqueo, la contaminación ambiental y la desertificación de países hasta de continentes por su Capital y Estado.

China y los desafíos de construir un socialismo altamente desarrollado

19 de febrero de 2022 

Carlos Mendoza/Rebelión

Análisis de los desafíos que enfrenta China en su ambicioso objetivo de llegar al año 2049, con un país socialista altamente desarrollado y de los recursos con que cuentan para enfrentarlos.

La dirigencia china ha anunciado, desde hace ya algunos años, el objetivo de llegar al año 2049, centenario de la llegada al gobierno del Partido Comunista de China (PCCH), con un “país socialista altamente desarrollado”.

Este muy ambicioso objetivo tiene dos grandes desafíos: Uno evidentemente es el económico y el otro, que es tal vez el más complejo y difícil, tiene que ver con lograr un cambio en el “sentido común”, o sea en la conciencia y por lo tanto en la conducta social, del grueso de la población, es decir, sobre todo, trabajadores y campesinado.

En cuanto al objetivo económico, el PCCH, con la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas, condición considerada por ese partido como indispensable para construir el socialismo, abrió sus puertas parcialmente a formas capitalistas. Esto les permitió el extraordinario crecimiento y modernización que caracteriza a la economía de China. Pero, aun cuando ese proceso se hizo en el contexto de una economía hegemonizada por el Estado y sometida a una planificación central, en lo económicosocial se han generado problemas importantes de desigualdad en la distribución de la renta nacional, desarrollo desigual de las regiones y entre las ciudades y el campo y serios problemas ecológicos.

Los últimos congresos del PCCH han decidido medidas para solucionar gradualmente esos desequilibrios: Desarrollo y profundización de la propiedad social (estatal y cooperativa); Mayor control gubernamental de la actividad empresarial privada; Ampliación del encuadramiento de actividades en la planificación central; Orientación de la inversión en obras de infraestructura hacia las regiones menos desarrolladas; Medidas para cumplir con objetivos anuales ecológicos, principalmente de drástica reducción de emisiones de carbono a la atmósfera; Intensa campaña de redistribución del ingreso nacional para terminar con la pobreza, cosa que ya han conseguido, y para levantar permanentemente el nivel de vida de los sectores mayoritarios de la población y disminuir así continuamente la relación entre ingresos altos y bajos. Y todo esto en el contexto del objetivo anunciado de reorientar la economía, en cantidad y calidad, más hacia el mercado interno que hacia el externo, pero con crecimiento de ambos.

A juzgar por el éxito obtenido en el logro de las ambiciosas metas que históricamente el PCCH se ha ido proponiendo en lo económico, se puede tener confianza en que puedan también cumplir con los nuevos altos objetivos que se han propuesto ahora.En cuanto al objetivo de cambiar el “sentido común” de las masas, elevándolo al nivel que correspondería a una sociedad “socialista altamente desarrollada”, correspondería primero analizar cuál sería el contenido de tal nivel de conciencia popular: En esencia se trata de que predomine una concepción comunitaria de la sociedad, superadora de la concepción individualista propia del sistema capitalista, lo cual induce a un cambio profundo de la conducta de las personas respecto de la sociedad, en el sentido de contribuir al bien común como principal forma de realización y logro personal. (,,,)

A continuación Carlos Mendoza pareciera contestar a las críticas sobre que el PCCH menospreció y menosprecia al protagonismo de autodeterminación de los pueblos-naciones de su país. En efecto, aclara:

El PCCH, por supuesto, adhiere a la filosofía marxista, o “filosofía de la praxis” (filosofía de la práctica), consistente básicamente en que para que el sentido común de las masas sea reflejo lo más fiel posible de la realidad, en particular de la realidad social, las masas deben intervenir activamente en la realidad para resolver los problemas en favor de sus propios intereses. Esa interacción con la realidad implica asimismo considerar la evolución histórica que condujo a la realidad de cada momento. Las ideas que así se generan provienen de la interacción con la realidad, incluida su evolución histórica. Así entonces, las ideas sobre la sociedad, el desarrollo de la conciencia, serían producto de la interacción con la realidad social, lo cual es la concepción filosófica materialista y dialéctica; filosofía contrapuesta a la idea de que la realidad social fuera producto del pensamiento previo y abstracto, desvinculado de la realidad preexistente, a partir del cual se construiría luego la realidad, que es la concepción filosófica idealista, sistemáticamente criticada por el marxismo.

Pero, para la filosofía de la práctica, la intervención en la realidad social de las masas populares, fundamentalmente trabajadores y campesinos, no es algo librado a la espontaneidad, sino que requiere de la intervención activa, en el seno de las masas, de los militantes políticos que adoptan posición favorable a los intereses de las masas, a los que el gran ideólogo marxista italiano Antonio Gramsci denominaba “intelectuales orgánicos”. El rol del “intelectual orgánico” es el de sumirse en las masas para ayudarlas a elevar su conciencia y su concreción en organización política.En cuanto a esto, el PCCH cuenta, en su rica historia, con los aportes de su gran líder histórico, Mao Zedong, quien, como parte de su actividad revolucionaria, elaboró la teoría política denominada “Línea de Masas”, de la cual es oportuno reproducir el siguiente concepto, sobre el tema de la intervención de los militantes políticos en el seno de las masas:

“Es necesario enseñar a cada camarada a amar a las masas populares y escucharlas atentamente; a identificarse con las masas dondequiera que se encuentre y, en lugar de situarse por encima, sumergirse en ellas; a despertar a las masas y elevar su conciencia política de acuerdo con su nivel del momento, y ayudarlas, ciñéndose al principio de plena voluntariedad, a organizarse gradualmente y a desplegar paso a paso todas las luchas necesarias que permitan las condiciones internas y externas en un tiempo y lugar determinados.” (1)

Como se observa, esos conceptos de Mao coinciden con las ideas de Gramsci en cuanto al rol de los “intelectuales orgánicos”.

La tarea de los militantes comunistas chinos es entonces de una gran complejidad y dificultad, dado que se trata de ayudar y orientar a las masas en las tareas para lograr el elevado objetivo de construir un “socialismo altamente desarrollado”, muy en particular en lo concerniente al desarrollo de un “sentido común” acorde con ese propósito.

En efecto, por un lado y de manera general, si bien el marxismo considera que la realidad socio económica, denominada “estructura” de la sociedad, determina en última instancia la cultura y el “sentido común” de las personas, lo cual forma parte de lo que se denomina la “sobreestructura”, esta relación de causa y efecto dista mucho de ser mecánica y lineal, ya que la cultura, las ideas y, consecuentemente, el comportamiento social, tienen una gran inercia y presentan una gran resistencia al cambio. Por otro lado, la apertura a formas capitalistas en China, por parcial que haya sido, y la importante elevación del nivel de vida, producto del extraordinario crecimiento económico, deben haber objetivamente generado tendencia al consumismo y, con ello al individualismo en la búsqueda del logro personal, contradictorio con el concepto de la necesidad del logro colectivo como vía para el logro personal.

Correspondería analizar ahora con qué fuerzas y experiencia cuenta el PCCH para enfrentar tan titánica tarea. En ese sentido, el PCCH cuenta con la impresionante cantidad de 95 millones de miembros, lo cual en una población de 1.400 millones de habitantes, da la muy alta relación de un militante comunista por cada 15 habitantes. El partido tiene comités y células en las empresas, universidades, administración, cooperativas y todo tipo de colectivo social. Por otro lado, el PCCH impulsa a sus miembros a involucrarse activamente, en el seno de la población, en cuanto programa de carácter social lanza el gobierno, como es el caso de programas tales como: erradicación de la pobreza, ecológico de preservación y mejora del medio ambiente, combate contra desviacionismos de corrupción y burocratismo, lucha contra la pandemia del coronavirus, y otros. Además el partido y el gobierno han impulsado a la población a ofrecerse como voluntarios para colaborar en ese tipo de campañas, con masivo éxito por lo que se sabe.

China tiene también la metodología de hacer consultas populares, en los sectores de la población concernidos, para decidir sobre cuestiones tales como realización de obras públicas, planes de urbanización en ciudades, programas de salud y enseñanza públicas y otras. Esto provoca que la población se involucre en lo público, en lo que concierne a todos, lo cual implica aprendizaje de decidir por el bien común.

Por otro lado, en China se enseña la filosofía de la práctica y su metodología de aprehender la realidad, en todos los niveles educativos.Hay entonces en China, y en particular en el PCCH, medios humanos, organización, experiencia y formación ideológica acumulada, como para enfrentar la tarea mencionada de movilizar a las masas en las acciones que permitan la construcción de un socialismo altamente desarrollado, no solo de la base material del mismo, sino también de un sentido común acorde con ese ambicioso objetivo. Aunque, claro, la dificultad es muy elevada.

Un asunto importante a tener en cuenta es que, en la construcción de un “socialismo altamente desarrollado”, no estamos hablando de alcanzar el grado de madurez en la población del que hablaron los clásicos del marxismo, cuando acuñaron el concepto de construir un “hombre nuevo”, porque ellos se referían a lo que el ser humano podría llegar a ser, en cuanto a conciencia y conducta social, en el sistema social superador del capitalismo, concebido como objetiva necesidad histórica de la evolución de la civilización humana, que denominaron “comunismo”, basado en la propiedad común de los medios de producción y circulación de bienes y servicios y su autogestión por el conjunto de la sociedad, donde no existiría ya la explotación del hombre por el hombre, ni la división de la sociedad en clases sociales, y donde el ser humano solo creería en aquello que hubiera demostrado a lo largo de su propia historia.

En efecto, hay que tener en cuenta que el socialismo no puede ser considerado como un sistema social, sino como una etapa de transición entre el sistema social capitalista y el sistema social superador comunista, por lo que el socialismo puede transitar por diversos caminos y tomar diversas formas, donde coexistan elementos de los viejo que se quiere superar con elementos de lo nuevo que se quiere construir, como por otro lado lo muestra la historia de los países que iniciaron ese largo, complejo y difícil proceso.

Pero es claro que al “hombre nuevo” no se llega sólo después de construir la base material del comunismo, sino que se va parcialmente conformando, aun cuando necesariamente de manera incompleta, en el proceso de transición socialista, sin lo cual no solo no se llegaría al sistema social comunista, sino que ni siquiera se podría construir algún tipo de transición socialista. De lo que se requiere entonces, es de esa vía de conformación progresiva de sentido común y de su concreción en organización y actividad en el conjunto de la sociedad, que sea causa y consecuencia de la construcción de una transición socialista que, además, en el caso de China, aspira a ser “altamente desarrollada”.

Si los comunistas chinos muestran gradualmente éxito, en el proceso de lograr estos tan elevados objetivos, podrían irse transformando, objetivamente, en paradigma para los demás pueblos del mundo. Es nada menos que eso lo que podría estar en juego en China. Pero también en el proceso de evolución de la civilización humana.

Carlos Mendoza, ingeniero, escritor, especializado en temas de política y economía política. En el 2014, invitado por la Academia de Ciencias Sociales de China, participó en dos foros internacionales sobre “Socialismo”, en Beijing, y “Línea de Masas”, en Xiangtan.
https://www.tesis11.org.ar/china-el-socialismo-y-la-linea-de-masas/
Fuente: https://rebelion.org/china-y-los-desafios-de-construir-un-socialismo-altamente-desarrollado/

Comprobemos cómo China no sólo conserva Estado del Capital bloqueando poderes comunales o la autodeterminación de los pueblos y conserva el modo capitalista de producción y mercantilización de la naturaleza. También, como condición imprescindible de su progreso capitalista, se desarrolla como imperialismo.

Indignan las izquierdas que disfrutan de publicitar tamaña tergiversación del socialismo y la degradación del partido comunista chino que hoy está generalizada en el mundo.

Lucio Cuenca Berger

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💧#RíosLibres| Mientras las comunidades continúan organizándose para defender su vida y los territorios, la transnacional china insistentemente intenta materializar un proyecto que arrastra un cuestionado proceso de evaluación ambiental, que ha sumado la vulneración de acuerdos históricos con pueblos originarios y la criminalización de quienes, por años, han defendido el río Biobío; el mismo que pretende ser nuevamente intervenido por un proyecto que se presenta como “limpio y renovable”, pero que se aleja cada vez más al profundizar la crisis que enfrentamos.

bit.ly/3pdkJTk | +INFO en www.olca.cl
@sdl.rucalhue @somosbiobio @recuperemoslajunta #Rucalhue #RucalhueSinRepresas #Biobío #CWE #RucalhueEnergíaSpA

Frente a la ofensiva del capitalismo sólo habrá porvenir para los pueblos si protagonizan decidir sobre sus destinos como en:

Argentina

Zarate, Provincia de Buenos Aires

¡HORA DE LA RESISTENCIA ISLEÑA!

28 de febrero de 2022

Por Raúl Quirino

Los hechos de violencia contra pobladores isleños y contra familias radicadas en territorios costeros del Paraná, -de manera parecida a lo que viene sucediendo en San Nicolás, Baradero y otros tantos lugares-, también están ocurriendo impunemente en Zarate, Provincia de Buenos Aires.

 

Fue allí donde un islero, parte de una comunidad isleña llamada “Asamblea Río de la Plata Cuenca Internacional”, sufrió la violenta destrucción de su humilde vivienda -conocida como “La Argentina”, por parte de un grupo de personas vinculadas al Club Náutico Zarate, a la Prefectura Naval Argentina y a la Justicia.

La vivienda “La Argentina” -construida sobre palafitos- se encuentra situada sobre una de las islas aluvionales conformadas naturalmente por interacción del flujo de agua y sedimentos del Rio Paraná e integrados a su lecho, razón por la cual la Constitución, las Leyes, los Códigos y diecisiete Pactos Internacionales determinan que son BIENES DEL DOMINIO PUBLICO NATURAL (Art. 235 del Código Civil y Comercial) y como tales son INAJENABLES + INEMBARGABLES E IMPRESCRIPTIBLES (Art. 237)

 

¿Quién es este humilde compatriota que bautizó a su vivienda como “La Argentina”?

Uno de los tantos que –como él mismo declara- “nacimos y fuimos criados en este humedal de islas aluvionales del Delta del Paraná, como canoeros, guías de pesca, forestación, hacheros, pescadores, junqueros, apicultores, ceramistas, mimbreros, artesanos, quinteros y criadores de animales de granja; es decir, familias que realizamos una economía de subsistencia, habitando una posesión comunitaria permanente e ininterrumpida dentro el Delta del Paraná Bonaerense.”

 

¿Qué sucedió aquella mañana de invierno del 2021?

Ese día un grupo de personas que incluía a algunas autoridades del club Náutico Zárate y miembros de la Prefectura Naval Argentina y de la Justicia -ante la completa anomia de los Gobiernos de la Nación, la Provincia y el Municipio- ARRASAN Y DESTRUYEN CON TOTAL IMPUNIDAD EL RANCHO “LA ARGENTINA” (situado en la margen izquierda del Paraná de Las Palmas).

¿Cómo fueron los hechos?

Ese día, 21 de julio de 2021, a las 10 horas de la mañana –según manifiesta el isleño en su denuncia- mientras estaba trabajando en la reconstrucción de su vivienda (ya destruida tiempo atrás por la misma banda), “se hizo presente un grupo de personas a bordo de varias embarcaciones donde traían postes, alambrados, herramientas, picos palas y cemento; quienes por la fuerza y sin nuestra autorización bajaron todo el material y pusieron los postes con cemento y alambraron el lugar de mi vivienda.”

Todo esto consta en la IPP Nº PP-18-02- 004644-20/0 (S/Averiguación de Delitos), en la cual la familia isleña aporta videos que acreditan como -justificándose con “un escrito firmado por la Sra. Fiscal Dra. Ana Laura Brizuela”- una banda de OCUPAS VIP acompañados por personal de la Prefectura Naval Argentina- destruye la vivienda isleña “La Argentina” para imponer por la fuerza un cartel… ¡con el cual el Club Náutico Zárate pretendía atribuirse por la fuerza “la propiedad” del hábitat de una familia isleña!

 

Dejamos constancia que si bien la Justicia reconoció el 2 de agosto de 2021 que los Isleros “no eran usurpadores” (¡SIC!)… ¡RESOLVIO “ARCHIVAR LA CAUSA” SIN DETERMINAR DAÑOS + SIN IDENTIFICAR A LOS RESPONSABLES DE ESTE BRUTAL ATAQUE A UN POBLADOR ISLEÑO + SIN PENALIZAR LOS DELITOS COMETIDOS!

Este conflicto y esta impunidad no son nuevos.

 

La recuperación de la democracia en tiempos del Consenso Neoliberal de Washington barrió con ejes estratégicos de Soberanía Nacional y de principios del Constitucionalismo social que ampararon el bienestar de nuestro pueblo.

Su piedra angular fue el Pacto de Olivos, con el cual se legitimó una doble deuda política:

a) El vaciamiento de la Participación Popular en las Políticas Públicas

b) La desigualdad popular ante la Ley

Desde hace tres décadas los sectores políticos neocoloniales prevalecientes de oficialismo y oposición garantizan su conservación.

 

Resulta indignante observar como en plena democracia se están ejercitando prácticas de DESPOSESION y TRASNACIONALIZACION TERRITORIAL que implican la EXCLUSION DE LA POBLACION ISLENA DE SU HABITAT y la PRECARIZACION DE SUS VIDAS en las villas y asentamientos de los conurbanos.

 

Hoy mismo podemos observar como el Modelo de Explotación y Concentración de la tierra fundado en el Plan Monsanto y las prácticas de la Sociedad Rural, se expande sobre el Territorio Isleño al tiempo que los Concejos Deliberantes -clausurando toda participación democrática en el uso y disposición de la tierra- facilitan la implantación de Urbanizaciones Náuticas Suntuarias símil Miami, impactando letalmente sobre humedales, cuencas y acuíferos.

 

En momentos que la gran tragedia del FUEGO QUE TRANSFORMA VIDAS EN CENIZAS y expone la inoperancia de los gobiernos y los funcionarios, es fundamental valorizar que las familias isleñas han probado no solo estar indisolublemente integradas a su hábitat, a su biodiversidad, sus humedales y sus ecosistemas… ¡sino también han probado ser los genuinos guardianes de los mismos!

 

Nos preguntamos:

 ¿La comunidad isleña va a seguir soportando que violentas elites Empresariales, Políticas y Judiciales restrinjan impunemente sus Derechos y Garantías Constitucionales, los expulsen de su Hábitat y los despojen de sus medios de vida?

Frente a incendios, contaminación de cuencas, rellenos de lagunas de desove, tala de bosques nativos y la habilitación de peligrosos usos del suelo ejecutados por poderes municipales que afectan derechos de posesión isleña acreditados… ¿Se puede sostener la “no intervención” del Gobierno Nacional y del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires?

 ¿Qué eficacia tiene una Dirección Provincial de Islas situada a 200 km del territorio isleño?

Nos parece decisivo adherir a la convocatoria de la PRIMER GRAN ASAMBLEA ISLEÑA DEL PARANA, prevista para el mes de mayo y centrada en dos ejes estratégicos:

*1) La defensa de la SOBERANÍA DEL RÍO PARANÁ.*

*2) La defensa del HÁBITAT ISLEÑO y LOS DERECHOS DE SU POBLACIÓN.*

Parece haber llegado el momento que la población isleña y los humildes habitantes de los territorios costeros se unan en una sola voz:

*¡LAS ISLAS NO SE TOCAN!* 

*¡LA SOBERANÍA DEL PARANÁ NO SE TOCA!*

raulquirino.ral91@gmail.com

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2022/03/05/argentina-zarate-pvcia-de-buenos-aires-hora-de-la-resistencia-islena/

Alternativas emancipatorias

Examinemos cómo hoy se plantea la lucha de clases o de los expoliados contra los poderes opresores en el Abya Yala.

Wallmapu: Resistencia mapuche rechaza diálogo con el gobierno bajo ocupación militar del Estado chileno

16 de marzo del 2022

Tal como era posible avizorar de antemano, la resistencia mapuche en el Wallmapu es una de las dimensiones más complejas que pretende enfrentar la novísima administración de La Moneda encabezada por Gabriel Boric.

Por Andrés Figueroa Cornejo.

En un viaje relámpago, la ministra del Interior Izkia Siches y su comitiva, intentó ingresar a la zona de Temucuicui, en la región de La Araucanía, con el fin de reunirse con Marcelo Catrillanca, padre del asesinado mapuche Matías Catrillanca a manos de carabineros, cuando fue recibida por acciones de autodefensa de los mapuche en lucha, debido, entre otras causas, al gran contingente militar y policial con el cual se movilizaba. Disparos al aire obligaron a la comitiva gubernamental a refugiarse en la subcomisaría de Ercilla, luego de lo cual se traladó a la municipalidad de Ercilla, donde llegó Catrillanca para hablar con la jefa del Interior, sin antes manifestar que: “yo pensé que era familiar, una conversación protocolar, nada más, sólo íbamos a conversar sobre el tema familiar. Nosotros no tenemos confianza con los gobiernos”.

En terreno mismo se encontraba el equipo de prensa mapuche Werken Noticias, el cual, a poco rato de los acontecimientos, emitió un video donde dos de sus comunicadores señalaron que, “mientras la comitiva del gobierno ingresaba a la comunidad de Temucuicui, se escucharon disparos al aire, no más que eso. Lo que mayormente nos llamó la atención fue el gran despliegue militar y policial que se desarrolló en el pueblo de Ercilla, con vehículos blindados, drones y helicópteros. Es lo mismo que ha ocurrido con los gobiernos anteriores, lo que nos deja un sabor amargo”.

Los periodistas agregaron: “queremos dejar muy en claro que en ningún momento hubo un ataque directo a la comitiva. Luego, en el interior de la municipalidad de Ercilla, se realizó la reunión entre la gente del gobierno con la familia de Camilo Catrillanca. También queremos denunciar que uno de los medios televisivos que estaba fuera de la alcaldía se ocupó de mostrar el deterioro que había sufrido una de sus camionetas mientras retrocedía, como si se tratara del resultado de un ‘ataque mapuche’”.

Werken Noticias indicó que “si el nuevo gobierno busca un ‘nuevo trato’ con las comunidades mapuche en resistencia, no puede ser con más militarización. Las autoridades ancestrales de la zona han manifestado su disposición al diálogo, pero sobre la base de la comunidad y su autonomía territorial. Nosotros le recomendamos al gobierno que el diálogo del que habla tiene que ser con todas las comunidades y no sólo con aquellos grupos mapuche que se quedan satisfechos con migajas del Estado chileno. O sea, en las conversaciones debe atenderse la crisis y empobrecimiento en que nos tiene la industria forestal, por ejemplo”.

Por su parte, y tras los incidentes, la ministra Siches dijo: “nuestra respuesta será integral y el gobierno no va a retroceder en el plan. Seguiremos con todo nuestro itinerario, buscando el diálogo y el reencuentro de nuestro territorio”, y añadió que, “Entendemos que lo que ocurre acá es violencia, pero también falta de Estado”, y confirmó que el subsecretario de Interior, Manuel Monsalve, visitará la zona la próxima semana. “Lo que necesita La Araucanía es la presencia de un Estado robusto”, remató la ministra, en un contexto donde las fuerzas represivas, militares, judiciales, carcelarias y culturales de, precisamente, el Estado oligarca de Chile, con el objeto de cautelar los intereses del negocio forestal y extractivista, tiene una presencia y conducta similar a la de un ejército de ocupación, como en Palestina o el Sahara Occidental; mantiene un ‘estado de excepción’ tal como en la dictadura cívico-militar, lo que es uno de los principales factores que han impedido un tipo de relación diferente entre las administraciones de turno del Estado y el pueblo nación mapuche.

Lo cierto es que diversos líderes mapuche, a lo largo de décadas y centurias, han explicado incesantemente que las comunidades indígenas del Wallmapu constituyen un pueblo nación mapuche distinto que el chileno, un pueblo que cuenta con una cosmovisión propia, una forma distintiva de relacionarse entre sí y con la naturaleza. Esas maneras posicionan al pueblo nación mapuche como una humanidad que rechaza el régimen capitalista y el colonialismo, y que lucha desde hace tanto por su autonomía, libertad y territorio.

Fuente: https://www.anred.org/2022/03/16/wallmapu-resistencia-mapuche-rechaza-dialogo-con-el-gobierno-bajo-ocupacion-militar-del-estado-chileno/?fbclid=IwAR2DhJVkjlGrr2kedkE1bqQJujFyp1gZ3W4a3qy35Lr6g9xlbj56a50k7DI


José Huenchunao Mariñan, líder natural del pueblo mapuche y el nuevo escenario político chileno

Por Arturo Godoy Carilao/ Lanalhue Noticias 

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Nacido en las ribera del Lago Lleu-Lleu, es considerado por muchos como el líder natural de la lucha del Pueblo Mapuche, quién junto a la CAM (Coordinadora Arauco-Malleco) levantaron uno de los movimientos más radicales para el estado Chileno, que se ha mantenido vigente, desde y uno de los procesos más notorios, como el denominado caso de la Hacienda Lleu-Lleu.

Introducción: Hoy a 20 años la ex hacienda Lleu – LLeu.

Al momento de Constituirse la República de Chile, en las tierras del sur del Rio Bio-Bio el pueblo mapuche gozaba de autonomía política y Jurisdiccional, autonomía que fue reconocida por múltiples parlamentos entre la Corona de España y las Autoridades Mapuches, Tal el Parlamento General de Negrete (3,4 y 5 de Marzo de 1803,como troncal del parlamento de Quilín 6 de Enero de 1641). Es en este sentido que uno de los primeros antecedentes que hace referencia a las autoridades mapuches del sector Lleu-Lleu, que lo encontramos en el Parlamento de Yumbel de fecha del 16 de Diciembre de 1692; al que recurrieron los Loncos Pillantur, Amali, Paillante y Caiancura, de Lleu-Lleu; Penipillan y Categuaguelen de Quidico; Amoibueno, Guerecan, Marilebu, Cincomalco, Guentelican y Lleubalican de Tirúa, entre otras Autoridades, lo que da cuenta de la Importancia política de los Mapuches del área y que representaban un gran número de Familias.

Todo lo anterior se replica en el Parlamento de Tapihue, realizado entre el 21 y el 29 de Diciembre del Año 1774, al que acudieron los Loncos Pedro Huentecol y Jacinto Millanao de Puerto Chocke; Agustín Yaupi y Francisco Caniu de Lleu-Lleu; Francisco Marileb de Tranaquepe; Juan Curilabquen de Quidico y Martin Curimilla, Francisco Guentelemu, Martin Liencoanti, Pedro Millacaniu, Juan Pilquian, Francisco Huencheu y Lorenzo Tokillanca de Tirua entre muchos otros.

En los Inicios de la Republica Chilena la situación se mantenía intacta para entonces, en el territorio Mapuche de la Provincia de Arauco, existía una división Política territorial identificada con las jefaturas mapuches principales. Así Namunkura fue el Lonco Principal de Tucapel; Antuwen era en el Valle de Elicura; Antullen en Tromen, Trarupil en Peleco, Kallfulao en Nangalwe (Lanalhue), AlKamañ en Lloncao; Payllaw en Tirua, Waykiñir en Yani y Millán en Alberrada.

Así mismo en esos años se reconocía como Cacique Principal o Ñizol Lonco desde el Rio Lebu hasta Tirua, a Porma de Huentelolen, por otro lado a diferencia de lo que se ha hecho creer, el poblamiento Mapuche era extendida. El Gobierno plantea que era indispensable “civilizar al mapuche”; es decir obligarlos a dejar de ser mapuches y que se asuman como Campesinos y sujetarlos a una administración y régimen especial, que se manifestó entonces en todo un aparataje legal simplemente para despojarlos de sus tierras; situación mantenida en el tiempo.

Entrevista

Hoy el 2022 y a días de asumir el Nuevo Gobierno de Gabriel Boric, le realizamos algunas preguntas a uno de los liderazgos más antiguos del movimiento Mapuche que reclama Territorio, José Huenchunao.

1.- José Huenchunao, la nueva Convención Constitucional que fue presidida por una mujer Mapuche, ¿A su modo de ver, que tiene de positivo para la lucha del Pueblo Mapuche y que riesgos representa? ¿puede tal vez ser un reconocimiento que busque algún modo de integración o de neutralización de la larga resistencia Mapuche?

Resp.: A mi juicio aquí se presenta un problema y existe una contradicción, considerando que los constituyentes, los de origen Mapuche, intentan representar a una sociedad socio cultural distinta, como es la mapuche. La convención Constituyente es una instancia del estado chileno, que política y estructuralmente es ajena a las aspiraciones y la composición de nuestro pueblo.

Siento que al participar en las instancias del estado se produce una enajenación de las estructuras y de la cosmovisión de las Naciones Originarias. Digamos que la relación con el estado ha sido conflictiva, no existen antecedentes históricos que nos permitan siquiera pensar en un o algún tipo de reconocimiento.

Lo que si va a existir es una constitución declarada Plurinacional donde se van a reformar instituciones para que el sistema neoliberal siga existiendo, tal como pasa en varios Países de Latinoamérica; reconocemos que la figura de una mujer con apellido mapuche en la actual Política Chilena genera un simbolismo histórico, donde una parte de la sociedad chilena le reconoce, incluso es más, reconoce en ella su raigambre de Chilenidad o de criollo, es decir, la mezcla del chileno con el Indígena da paso al actual Chileno. Al ser así el riesgo o el problema es que entramos en un juego peligroso porque perdemos el control de las decisiones políticas que van a tomar otros actores, que su carga occidental, cristiana y capitalista como sociedad dominante, impondrá sus estructuras supuestamente al servicio nuestro.

Lamentablemente en Chile, Jamás se le ha permitido al Mapuche existir y desarrollarse como Pueblo Nación. Tal vez y así lo dice la propia historia es donde hubo un intento concreto de reconocimiento hacia el pueblo Mapuche en Chile, fue en el corto periodo de la Unidad Popular, sin embargo, ello solo quedo en una consideración Campesina de la existencia Mapuche.

Hoy en día y a pesar de todo, la lucha mapuche ha avanzado bastante, existen logros cualitativos muy importantes para continuar en el camino de la resistencia y reconstrucción de nuestro “Pueblo Nación” y por lo tanto no podemos, las expresiones autonomistas del pueblo mapuche, hipotecar la lucha en una Constitución política ajena al pueblo Mapuche, teniendo entonces la consideración de la vigencia de nuestros Parlamentos Generales o Tratados Internacionales, todos sabemos que en esta nueva constitución política de Chile los Mapuches, no seremos reconocidos como pueblo-Nación, es más, en la nueva constitución seguiremos siendo un pueblo de segunda o tercera clase, y así se perpetuará una vez más la condición de pueblo nación oprimida. Lo más probable es que nuestros derechos de pueblo, solo quedaran reducidos a derechos sociales.

Existe aun en nuestro pueblo estructuras políticas y socio culturales vivas que nos permiten y nos dan esperanza como a cualquier pueblo oprimido de alcanzar el restablecimiento de nuestros legítimos derechos territoriales y de Autonomía.

Por tanto, considerando la actual y la histórica situación política y estructural en Chile, no espero un cambio que garantice la existencia del pueblo mapuche. Nosotros como pueblo no solamente somos un sector social de Chile y Argentina.

2.- José; al sur del Biobío se están produciendo una gran cantidad de recuperaciones de Tierras. Según datos, entre los meses de Enero y Abril del 2020 Hubo 17 recuperaciones y en los mismos meses del 2021 hubo 134 recuperaciones ‘¿A qué se debe este salto tan importante?

Resp.: La lucha del pueblo Mapuche se ha masificado en estos últimos tiempos, porque el trabajo político desde lo netamente mapuche ha generado en las comunidades mayor conciencia en nuestra sociedad, y porque además ha existido una estrategia, que ha permitido a diferentes comunidades ocupar sus espacios territoriales, estos son logros cualitativos y cuantitativo de la lucha mapuche. Las dirigencias de los Lov (territorios) y Organizaciones, la juventud ha desarrollado experiencia apoyando a otros territorios, se asume entonces con responsabilidad un rol protagonista en la resistencia de sus comunidades, que en general se ha ido creando mejores condiciones para la reconstrucción de nuestros pueblos.

Al despertar la conciencia de nuestro Pueblo avanzamos a la reconquista de nuestros derechos, hay esperanza de vida mapuche en el Wallmapu. Aunque nos falta mucho para recomponernos como Pueblo Nación.

Como todo proceso tenemos dificultades para recomponernos y consolidar nuestro avance. Así y todo, tenemos franjas territoriales semi controladas, donde se ha expulsado el Latifundio de particulares y empresas forestales. El avance de la resistencia y la reconstrucción se ha obstaculizado no tan solo por la intervención del estado, del sistema, sino por la dispersión del movimiento mapuche en general, producto de la colonización ideológica.

El avance de la resistencia y la reconstrucción se ha obstaculizado no tan solo por la intervención del estado, del sistema, sino por la dispersión del movimiento mapuche en general, producto de la colonización ideológica. Lamentablemente no todos estamos en el mismo camino, hay quienes se transforman en nuestros enemigos de nuestra propia gente, los denominados los Yanaconas.

3.- José Huenchunao, el estado Chileno responde a las demandas mapuche con la militarización del WallMapu, el territorio. ¿Podrías explicar cuáles son los daños más importantes que está produciendo la represión en el sur?  ¿Como está afectando la vida en los Lov, sobre todo en las y los niños Mapuche?

Resp.: Las secuelas que deja la represión en los y las niñas mapuches es de tipo psicológico y Físico, ya que hay bastantes niños y niñas golpeados, algunos con balas y perdigones en sus cuerpos.

En este sentido en las comunidades más reprimidas por los agentes del estado los y las niñas desarrollan odio, y esto puede o tiene que ser verdaderamente preocupante ya que crecen con una tremenda carga de stres .En ellos ha sido difícil manejar sus temores ya la rabia acumulada que genera las injusticias, ya que las imágenes que quedan en su inconsciente, es muy fuerte al ver a sus padres, madres, hermanos, ser golpeados a la vista de todos, la destrucción de sus viviendas o apresados violentamente por la policía Militarizada.

Esas imágenes al niño le generan secuelas físicas y Psicológicas. En General las comunidades mapuches que tienen conflictos territoriales se ven afectadas por la violencia estatal y queda la sensación de injusticia permanente al no existir un organismo que sancione efectivamente los actos del terrorismo de estado, las injusticias cometidas por agentes del estado que se supone son para proteger a los débiles.

4.- José, Los intereses Forestales y Uds. han denunciado la existencia de grupos paramilitares que protegen los intereses de Forestales y latifundistas, quienes operan en el territorio mapuche. Ud. y otros dirigentes han confirmado. ¿Cree que hay un proceso de Paramilitarización que puede desembocar en situaciones como las que se viven en Colombia, México o en otros Países?

Resp.: Si es Verdad que han existido y existen grupos paramilitares para proteger los intereses de las forestales y el latifundio que operan abiertamente en el territorio Mapuche. Las forestales tienen guardias que circulan armados desde que se agudizo el denominado conflicto Mapuche. Los latifundios hacen lo mismo en el territorio Huenteche. En el caso de las forestales normalmente sus guardias se vinculan a las empresas de exfuncionarios policiales. Algunos casos vinculados directamente a la protección policial que el estado hace a las forestales.

5.- José Huenchunao; Héctor Llaitul ha señalado, qué cuando nació la CAM (coordinadora Arauco-Malleco) era la única Organización que proponía el camino de la Autonomía, peo que ahora hay muchas otras. ¿Cree que la resistencia mapuche se está fortaleciendo en la dirección a la Autonomía? ¿En este sentido como se relaciona la Autonomía con la Plurinacionalidad?

Resp.: Mire, la Autonomía siempre se ha planteado, en la larga resistencia del pueblo Mapuche. Lo que pasa es que ninguna Organización la había desarrollado, con la existencia de la Coordinadora es que la Autonomía se transforma no solo en un discurso, sino que en una práctica del que hacer mapuche y de la resistencia. Analizando los últimos 100 años por las causas Históricas de la colonización y el despojo que sufrió nuestro Pueblo, la existencia del pueblo mapuche se vio totalmente amenazada y no existió entonces una experiencia como la que tenemos hoy día y que la provoco sin dudas la conformación de la coordinadora CAM.

Sin lugar a duda en la actualidad el tema de la Autonomía y la Territorialidad está en la discusión de distintas expresiones mapuches que están por la liberación del pueblo mapuche. Hoy este pensamiento se fortalece más y hay una mejor comprensión de nuestra condición de pueblo, proceso que nos lleva en la práctica a desarrollar experiencia Autónomas de vida, manteniendo control sobre territorios comunitarios.

La composición sociocultural, política e ideológica como pueblo-nación es diferente a la que ha construido hasta ahora los estados nacionales, no olvidemos que la territorialidad del pueblo mapuche se mantiene en disputa frente a dos estados, como el Chileno y Argentino.

6.- José Gabriel Boric el Nuevo Presidente de Chile, ¿Qué piensa de ello?

Resp.: Pienso en la historia y en la estructura del estado de Chile. La historia dice que los derechos del pueblo mapuche nunca han sido respetados en Chile. La estructura del estado Chileno, sigue siendo colonialista y Capitalista Neoliberal. Es con esta caracterización de la realidad que el Gobierno de Boric asume un periodo de mandato.

La continuidad de la vida mapuche no depende de un gobierno de turno, sino que depende de la reconquista de los legítimos derechos que solo nuestro pueblo lo reconstituirá, en base a la lucha, a la estrategia que desarrolle. Entendiendo el problema estructural y los intereses que despierta para el gran capital, los recursos que existen en nuestro territorio, nuestro futuro más concreto es continuar resistiendo, frente a las políticas genocidas y a la intervención de las grandes empresas y su sistema.

La situación del pueblo mapuche dentro de la estructura del estado de Chile es crítica, porque hasta hoy no somos reconocidos como tal. A mi verdadero Juicio ha existido una constante política de aplastamiento genocida permanente. Es Imposible que un pueblo o Nación exista viva en una situación de dominación, subordinados a los intereses y a una estructura externa. Todo pueblo necesita vivir en libertad para desarrollarse como tal.

7 de marzo, 2022.

editado en:

https://www.lanalhuenoticias.cl/leenota.php

https://cctt.cl/2022/03/11/jose-huenchunao-la-vida-mapuche-no-depende-de-un-gobierno-de-turno/

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2022/03/13/wallmapu-entrevista-al-lider-mapuche-jose-huenchunao-marinan/

Consideremos la semblanza de Gabriel Boric y el modelado consenso de los gobiernos progresistas sobre todo por el lenguaje:

Damian Ripetta

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Gabriel Boric asumió como presidente de Chile y cuentan que venía preocupado porque sabía que podía decepcionar al no cumplir ninguna de las expectativas depositadas en él.

Pero se tranquilizó cuando lo llamaron Arce (Bolivia) y Castillo (Perú) y le dijeron que una vez que ganara las elecciones nadie chequearía nada, ni se preocuparía por cómo gestionase su país, ni por la pobreza, ni por nada.

Bastaría con que dijese «EEUU lo hizo» u otras cosas como «derecha latinoamericana» o referencias difusas e inexplicables al imperialismo y millones de personas en América Latina seguirían hablando loas de su gobierno.

Desde ahora, no hacer nada se transforma en «resistir las andanzas del imperialismo», sostener los niveles de pobreza se convierte ahora en «impedir la voracidad neoliberal de nuevos ajustes». Mantener o lavarle la cara al régimen pinochetista, cambia a atender los reclamos populares interviniendo en las instituciones de acuerdo a las posibilidades históricas.

Boric respiró tranquilo. Ahora si, a encarar la presidencia del país trasandino

Damian Ripetta a Jorge Garber Petro otro gran Boric. si en Chile uno deposita expectativas en el proceso de lucha popular más que en un gobierno (con suerte) reformista, en Colombia igual. Más aún tras la increíble huelga del año pasado. En fin, llamar izquierda a Petro es desconocer su programa

Contrastemos:

Nación Mapuche. Entrevista a Héctor Llaitul, referente de la Coordinadora Arauco Malleco: “En materia de seguridad están poniendo en puestos clave a la misma gente que organizó la represión en tiempos de Bachelet. Son señales de cómo viene la mano.»

Resumen Latinoamericano, 16 de marzo de 2022.

¿Cómo va a afectar en Wallmapu el cambio de gobierno en Chile?
No va a ocurrir absolutamente ningún cambio en lo fundamental. Como no lo hubo, para nosotros, cuando se fue Pinochet. Han pasado más de 30 años de pseudogobiernos democráticos y no ha habido devolución del territorio. Boric está haciendo toda una parafernalia, pero las políticas extractivistas no se han detenido ni siquiera han mermado. No tienen la fuerza ni la tendrán para hacer frente al sistema de dominación que existe en esta parte del Wallmapu. EL 90% de la economía la rige aquí la industria forestal, que tiene prácticamente todo el sistema de propiedad usurpado al pueblo Nación Mapuche. Este es un problema de estructura y eso lo podría transformar en parte, solo un gobierno revolucionario, y este no lo es. 

¿Ha tenido un ofrecimiento del gobierno para dialogar?
Cuando nos hagan oficialmente una solicitud para hablar de territorio y autonomía para la Nación Mapuche no tendré ningún problema en encontrarme con ellos. Pero como no quieren hacerlo, ¿de qué vamos a hablar? Prefiero seguir en el proceso de acumulación de fuerzas.

¿Qué significa seguir acumulando fuerzas?
Cuando empezamos, éramos poquitos, yo y un par de peñi (compañeros) más. Hoy día somos miles de weychafe (guerreros) armados. La CAM tiene weychafe, y los tienen otras expresiones de resistencia, liberación nacional mapuche. LNM, la WAM, la Resistencia Mapuche Lavkenche y la Malleko, además de los que son parte de la lof (comunidad) en resistencia… Es un tema estratégico, la lucha político-militar está en el horizonte de muchas expresiones de resistencia, y eso es bueno para todos los que estamos en el proceso de lucha revolucionaria mapuche.

¿Por qué cundió esa estrategia?
Porque nos ha permitido avances sustantivos que no ofrecían las expresiones políticas existentes. La fuerza político-militar del pueblo mapuche recupera territorio, autonomía y dignidad. Del total de tierras recuperadas un 10 o un 20% ha sido entregado por el estado a través de acuerdos de compra-venta, negociados con las técnicas del mercadeo que favorecen al gran capital, el resto, el 80-90%, lo hemos recuperado nosotros, con la organización y lucha. Si nos preguntan por los documentos de titularidad, ni sabemos dónde están ni nos importan. Porque nosotros tenemos nuestros propios códigos y normas acordes a nuestra historia y cultura.

¿Qué opinión tiene de la Convención constituyente?
No participamos ahí, ni estamos ni cerca. Estar de acuerdo con la convención implicaría reconocer al Estado, su constitución, sus leyes y cultura. Sea cual fuere la constitución saliente no podemos someternos a ella porque no será la nuestra, nunca lo será. Nosotros luchamos para poder volver a organizarnos de acuerdo a nuestra cultura ancestral.

¿Cómo vivió la victoria de electoral de Boric?
Me da lo mismo. Boric y Kast representaban las dos caras de una misma moneda, ya lo dijimos en un comunicado. Nada cambiará, Vamos a seguir teniendo un estado militarizado, criminalización y persecución… En materia de seguridad están poniendo en puestos clave a la misma gente que organizó la represión en tiempos de Bachelet. Son señales de cómo viene la mano.

¿No cree posible una distensión?
No.

¿Cómo piensa que van a reaccionar la oligarquía y las grandes forestales de esta zona?
La oligarquía histórica va a defender sus intereses a como de lugar.
Van a aparecer fuerzas paramilitares y guardias blancas ultraderechistas como el Comando Rolando Matus. Los latifundistas y grupos económicos forestales sienten que el Estado no los va a defender con la suficiente dureza, por eso van a crear sus propias guardias para actuar fuera de la ley.

¿Y cómo cree que responderá el gobierno?
Vamos a ver si Boric se muestra decidido a perseguirlos. Tengo mis dudas… Fíjese en que ni siquiera ha habido un cambio de discurso. Hablan de condenar la violencia ‘venga de donde venga’. ¿Cómo pueden comparar la violencia del Estado con la nuestra? ¿Cómo pueden decirnos eso, cuando nosotros estamos acostumbrados a sufrir su violencia históricamente? Es algo que todavía no entiendo, se supone que algunos de ellos tienen formación y cultura de izquierdas, y equiparen la violencia del opresor con la del oprimido.

La violencia revolucionaria de los oprimidos, como los mapuche, es absolutamente legítima, es dignidad pura. Yo soy un vocero público, que doy la cara, hablo de frente. Porque no me avergüenzo, ni voy a retractarme, de decir que ejercemos la violencia política necesaria. Mientras sigan devastando y depredando nuestro territorio ancestral lo seguiremos haciendo. De los sabotajes nos hacemos cargo y los reivindicamos, pero no atacamos a agricultores y menos a pobres, ni a ancianos, ni niños, ni a familias, ni a gente que pueda sufrir efectos colaterales de nuestra lucha. Nunca… Llevamos un cuarto de siglo atacando al capital y en esa lucha frontal no hemos matado a nadie, aunque a nosotros nos han matado ya muchos hermanos. Los han ajusticiado cruelmente inclusive, como en el caso de nuestro weichafe Toño Marchant… por eso jamás transaremos con el enemigo.

¿Cuál será la estrategia del gobierno para con el movimiento mapuche?
Por una parte ofrecerá prebendas. El veneno de siempre, pero en frasco mapuche. Por otra parte tratará de crear una pequeña burguesía al interior del movimiento mapuche. Pero avizoramos un buen tiempo de lucha. Por ahora no vamos a caer a sus cantos de sirena porque estamos ideológicamente preparados. Están equivocados si creen que nos van a fascinar con sus propuestas de multiculturalismo.

La CAM lleva casi un cuarto de siglo de lucha, ¿qué valoración hace?
El balance es positivo porque se ha dado un despertar de nuestro pueblo. Antes, todos estábamos un poco con miedo, con inseguridad, con ignorancia… Pero nosotros, en el movimiento vamos generando acción y pensamiento, y eso se transforma en escuela. Hoy aprendemos y reaprendemos. Se socializa, se debate… cada vez más gente va entendiendo lo que es la realidad y como se puede cambiar. El pueblo mapuche ha dejado de ser un pueblo sometido, victimizado, que daba un poco de pena… Hoy en día es un pueblo guerrero, un pueblo digno. Y es hermoso ver un pueblo rebelde y en resistencia.

¿Cómo se siente tras tantos años de militancia?
Pienso que puedo pasar a la historia como un hombre que no transó, que no se quebró, y no se desvió de la línea. Yo sigo siendo de la línea dura, también en cuanto a las formas de vida que he escogido. Siempre he estado, y seguiré estando, dónde la organización lo requiera.

¿Su familia lo acompaña?
Mi familia está conmigo. Mis hijos son waychafe, y siento mucho orgullo por ellos.  

¿Llegará algún momento en el que la CAM negocie?
Por ahora lo veo difícil, pero acumulamos fuerzas para ser un gran estamento de nuestro pueblo.
Cuando tengamos la fuerza suficiente para tratar con el Estado, puede ser. Pero será para hablar de devolución del territorio, o no será. Creemos que este es el tiempo para hacer debate y por eso vamos a publicar en breve un libro llamado Chem Ka Radikuam un texto que recoge nuestro pensamiento y acción.

Berría (diario vasco)

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2022/03/16/nacion-mapuche-entrevista-a-hector-llaitul-referente-de-la-coordinadora-arauco-malleco-en-materia-de-seguridad-estan-poniendo-en-puestos-clave-a-la-misma-gente-que-organizo-la-represion-en/

Estamos, como humanidad, en una situación límite de emergencia socioeconómica del 99% y de la socioecológica cuya expresión más contundente es la climática. El capitalismo las agrava mediante su modo de producción y está amenazando de extinción a la vida-salud planetaria. También avanza en optimizar la super expoliación laboral. ¿Por qué las izquierdas no se plantean ni plantean la necesidad de revolución socialista?

Revolución socialista, tarea titánica pero no imposible

17 de marzo del 2022

Marcelo Colussi/ Rebelión

https://www.facebook.com/Marcelo-Colussi-720520518155774/
https://mcolussi.blogspot.com/

 (…) El sistema capitalista se levanta, supuestamente, sobre la entronización de la libertad. Lo cual es un eufemismo por decir: apología total y absoluta de la propiedad privada (habría que agregar: de los medios de producción). De ese modo todos somos libres de volvernos millonarios…. si trabajamos duro. La falacia está montada, y los aparatos ideológico-culturales se encargan de transformarla en el credo dominante. “La ideología dominante es siempre la ideología de la clase dominante”, advertían ya hace siglo y medio Marx y Engels. La formulación sigue siendo completamente vigente hoy. De esa cuenta, el capitalismo sería por excelencia el reino de las libertades. Ahí estaría el secreto para “amasar fortunas”. El socialismo, por el contrario, campo absoluto de la conculcación de esas libertades, no permite “crecer”.

Se escamotea de ese modo el núcleo real, determinante, básico del capitalismo: la explotación del trabajo asalariado. No hay otra forma de “amasar” fortunas. El ahorro meticuloso y el supuesto trabajo duro no genera capital para quien trabaja. La acumulación de capital se da siempre –verdad que se oculta, pero es el verdadero núcleo– por despojo, por desposesión. Despojo, se entiende, de los medios de producción para una inmensa mayoría, o de los territorios donde asientan materias primas básicas, tal como se está viendo recientemente con la invasión imperialista con el actual capitalismo extractivista (petrolero, megaminería, agronegocios, robo de biodiversidad). Si no hay explotación de una clase sobre otra, no se acumula. Punto. Eso es lo que ha venido ocurriendo desde hace diez milenios con las sociedades de clases. No importa quién es ese propietario explotador; eso hasta puede ser anecdótico, secundario: varón, mujer, blanco, negro, indígena, heterosexual, homosexual, creyente, ateo. Lo importante a destacar es que hay propietarios y desposeídos: hay explotación del trabajador/a, único productor/a de riqueza. Ahí estriba el conflicto principal. 

Ahora bien: el socialismo promulga otros valores. El trabajo en las primeras experiencias socialistas se concibió distintamente, lo cual abre un debate sobre cómo construir alternativas válidas al modo de producción capitalista. ¿Es cierto que el ojo del amo engorda el ganado? ¿Qué significa eso? Allí se encuentra un nudo toral para la edificación de una nueva sociedad: China, socialista desde 1949, sin renunciar a un ideario comunista, apeló a mecanismos de mercado para convertirse hoy en una superpotencia económica. ¿Significa eso que fracasó la economía planificada del maoísmo?

¿Fracasaron los países socialistas entonces? Insistamos: depende del criterio con el que se lo aborde. Sin dudas, en esos países no hay shopping centers repletos de mercaderías, no hay hiperconsumo de artículos fabricados con obsolescencia programada y la población no se mide por el vehículo o el reloj que posee, por la ropa de marca que viste o por el tope de su tarjeta de crédito. Ahora bien: como el capitalismo se basa en la explotación, hace lo imposible para que los explotados no reaccionen. ¡Eso es la lucha de clases! Y en esa lucha, lo ideológico cobra un papel preponderante. De ahí que los pocos espacios socialistas existentes son mostrados por la derecha como “fracasos” estrepitosos.

El capitalismo no deja pasar absolutamente nada que pueda servirle para destrozar a la clase trabajadora y sus alternativas liberadoras, es decir: las experiencias socialistas, o cualquier acto emancipador (por ejemplo: una fábrica recuperada con control obrero). Por eso ahora a los trabajadores se les llama “colaboradores”. Por eso también, este continuo bombardeo mediático contra toda propuesta emancipadora que toque el corazón del sistema. En esa lógica, cualquier experiencia socialista es siempre la demostración palmaria de todos los “males”, y los errores existentes –absolutamente reales, como en todas las sociedades– se magnifica a grados superlativos.

Con un anticomunismo visceral, generado durante la Guerra Fría y persistente hoy día, con una manipulación mediática descomunal que sigue haciendo de los países socialistas el blanco a atacar despiadadamente, con poblaciones “preparadas” para la repetición acrítica de noticias, todo lo que se dice hoy sobre el socialismo busca básicamente denigrarlo, mostrarlo como imposible..

Revisando errores

En las primeras experiencias socialistas hubo errores, cosas que no deberían haber pasado. ¡Pero pasaron! ¿Por qué? Porque esperar paraísos es un camino sin salida, que no lleva a ningún lado. Una sociedad post capitalista intenta sentar bases para algo distinto a lo conocido, pero no para un paraíso. De todos modos, los primeros balbuceos (eso han sido Rusia, China, Cuba), no invalidan la necesidad de superar el capitalismo, más allá de todos los elementos criticables que se dieron: burocracia, autoritarismo, persistente machismo, racismo, culto a la personalidad de los líderes, elementos todos que se vienen arrastrando milenariamente. No obstante, como dijo Frei Betto: “El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana”.

Como dijo Rolando Pérez Villavicencio: “El socialismo podrá ser una bazofia repugnante quizá, con castas burocráticas, autoritarismo y verticalismo… pero es menos bazofia que el capitalismo, donde es normal que haya ricos que pueden todo y pobres que apenas sobreviven. No debe olvidarse que, como dijo Freud, hay un malestar en la cultura intrínseco a lo humano que, todo lo indica, nunca puede desaparecer. Pero recordemos también que en el socialismo, aunque los bloqueos y las agresiones lo dificulten grandemente, la gente come. En el capitalismo no todos comen”. Ese discurso dominante de la derecha presenta al socialismo como dictadura, entronizando una supuesta y metafísica libertad individual. Pero allí lo que hay es una entronización del individualismo más extremo, un “sálvese usted al precio que sea”. El socialismo, aún con todas sus posibles lacras, promueve la solidaridad.

¿Se puede pensar en un mundo no-capitalista en la actualidad? ¿Siguen siendo válidos los sueños de una “patria de la humanidad” sin injusticias sociales? Eso era –o sigue siendo– el ideario comunista que recorrió todo el siglo XX. Hoy día hablar de comunismo no está muy “de moda”; es más, a cualquiera que se precie de defenderlo, el discurso dominante con mucha facilidad puede tildarlo de anacrónico, desfasado, dinosaurio de tiempos idos. Quizá, jugando con los versos de Rafael de León, podría decírsele: ¿comunismo? “¡Pamplinas! ¡Figuraciones que se inventan los chavales! Después la vida se impone: tanto tienes, tanto vales”.

Hoy, a varias décadas de la caída del muro de Berlín, con una Unión Soviética desaparecida y transformada en un país capitalista ganado por mafias rapaces, con una República Popular China que ha tomado caminos que abren interrogantes sobre lo que significa socialismo, con una Cuba que se va abriendo cada vez más a la inversión capitalista, con una Revolución Bolivariana en Venezuela que nunca terminó de definir qué es el nuevo socialismo del siglo XXI, con “progresismos” en el marco de las democracias representativas burguesas que parecieran ser la expresión máxima del avance político pero que no pasan de “capitalismos con rostro humano” y con un talante planetario donde decirse de izquierda conlleva una carga casi despectiva, vale la pena –más bien: es imprescindible– plantearse la pregunta: ¿qué significa en la actualidad ser comunista? ¿Dónde quedaron las ideas de cambio revolucionario que nos movían años atrás? ¿Acaso desaparecieron?

¿Por qué es tan difícil pensar en una revolución socialista hoy?

Hacer una revolución político-social, económica e ideológico-cultural que cambie de raíz una sociedad –para el caso: el capitalismo– no es fácil. Por el contrario, es una tarea titánica, monumental. ¿Por qué? Porque un verdadero cambio en el curso de la historia humana choca contra una fabulosa inercia que se resiste a cambiar. Si hablamos de inercia –concepto que viene de la Física– sabemos que estamos ante una fuerza enorme, una “resistencia” –concepto medular– que oponen los cuerpos al cambio, ya sea en su estado de reposo o de movimiento.

Eso es un principio general que aplica para todo el universo. En lo social, en lo humano, no es distinto: un estado dado se resiste ferozmente a cambiar. Cualquier cambio cuesta. Cambiar el curso de la historia, cambiar las relaciones de poder en lo humano, cuesta infinita, colosal, gigantescamente. Si es tremendamente difícil cambiar algo en términos personales –piénsese en lo que, en psicoanálisis, se llama resistencia, es decir, la enorme oposición (inconsciente) a modificar comportamientos inveterados que nos constituyen como subjetividad– ya no se diga en términos macro, de todo un colectivo, de una sociedad.

Al hablar de estos “cambios” nos referimos a una transformación radical, básica, una modificación medular. Cambios cosméticos hay muchos, siempre. De hecho, las situaciones dadas, lo que se llama el statu quo (el orden imperante, lo considerado normal) sabe reconfigurarse y cambiar algo superficial para que no cambie nada en lo estructural. Gatopardismo: socialdemocracia, capitalismo con rostro humano, capitalismo “serio”, por ejemplo. En definitiva: pequeñas válvulas de escape que descompriman un poco la tensión. Ahora bien: un cambio revolucionario, una transformación de base es otra cosa. Eso sí se resiste. Se resiste de un modo gigantesco. ¿Por qué? Porque quien detenta una cuota de poder, con todos los beneficios que ello trae aparejado, no está dispuesto en lo más mínimo a renunciar a sus prebendas.

En términos histórico-sociales, las cosas, para cambiar, necesitan un empujón. Solas no cambian. Ese “empujón” está dado por la necesaria combinación de grandes movilizaciones humanas, de explosiones populares masivas, más ideas transformadoras que vertebren la acción transformadora. Un cambio genuino no lo puede hacer una persona en solitario. “Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a sí mismos”, decía Ernesto Guevara. Si se esperan cambios de mesías, no pasamos del más rancio culto a la personalidad. Por otro lado, las masas solas, en su explosión espontánea, no consiguen doblar el curso de la historia (es lo que pudo verse con los movimientos de protesta del 2019 que recorrieron buena parte del mundo, las masivas movilizaciones en varios países latinoamericanos, las reacciones antirracistas de Estados Unidos, los chalecos amarillos en Francia, las grandes protestas populares en Medio Oriente). Sin dudas hoy, en un mundo de pesimismo donde el discurso de derecha dominante parece haber ido borrando toda posibilidad de cambio, donde hablar de socialismo parece un acto sacrílego de adoración de extintos dinosaurios, esas movilizaciones son una bocanada de aire fresco. Indican que las poblaciones ya no resisten más los perversos planes neoliberales que viene imponiéndose en estas últimas décadas. Sin dudas, marcan un camino. Pero eso solo no alcanza.

Llegar a una revolución socialista implica un complejo escenario. En la historia del siglo XX solo en muy pocos lugares tuvo lugar, escenarios donde se conjugaron distintos elementos que posibilitaron el proceso. Luego de interminables luchas populares –que, sin dudas, fueron abriendo camino: abolición de la esclavitud, las ocho horas de trabajo, conquistas sindicales, voto femenino, autonomía universitaria, etc. – solo tuvieron éxito unas pocas revoluciones: las ya mencionadas en Rusia, China, Cuba, Vietnam, Corea, Nicaragua. Otras muchas, o procesos que parecían desembocar en proyectos socialistas: Alemania en 1918, España con su Guerra Civil, México y su Revolución campesina de 1910, Chile y su vía democrática al socialismo, Granada y su liberación con Maurice Bishop a la cabeza, Venezuela y su Revolución Bolivariana, Afganistán y la Revolución Saur, los socialismos árabes, los socialismos africanos post liberación nacional, fueron derrotadas antes que se consolidaran, trastocadas en su ideario, debilitadas, aguadadas.

La pregunta es entonces: ¿por qué cuesta tanto llegar a una revolución socialista triunfante y hacer que luego se mantenga? La respuesta a esta pregunta es sumamente compleja. En este breve opúsculo solo se presenta una introducción a la discusión, invitando a su profundización. Pero no se puede menos de indicar dos causas: 1) la respuesta conservadora del statu quo ante cualquier intento de cambio, y 2) las dificultades intrínsecas de la izquierda. Esto debería abrir el posterior debate sobre el porqué de la dificultad de la construcción de los socialismos en el caso que se haya podido tomar el poder, además de entender las razones externas que los obstruyen (agresiones, guerras contrarrevolucionarias, bloqueos, todo tipo de obstáculo puesto por el mundo capitalista). En otros términos: ¿por qué es relativamente fácil recaer?

De la primera causa, no hay mucho en particular que agregar. Se decía más arriba: los verdaderos cambios profundos en la historia social de los pueblos son complicadísimos, porque lo viejo se resiste a cambiar. Y se resiste a muerte. Solo a través de una poderosa fuerza que, literalmente, destruye lo establecido, se puede establecer lo nuevo. La actual sociedad capitalista, la sociedad burguesa, gestada económicamente desde el Renacimiento, pero instalada políticamente en Europa tomando su mayoría de edad recién en el siglo XVIII –luego esparcida por todo el orbe– accedió al poder con un acto violento, sangriento, no dejando ningún lugar a dudas que ahora mandaba sobre la aristocracia feudal del medioevo. Necesitó cortarle la cabeza a la nobleza francesa para constituirse en dominadora. “Que una sangre impura empape nuestros surcos”, reza la Marsellesa, el himno por antonomasia del nuevo mundo burgués. Luego de acceder al poder cortando cabezas, esa nueva clase se hizo conservadora.

El poder es siempre, forzosamente, conservador. Se resiste mortalmente a cambiar. El poder no se comparte: se ejerce brutal, despiadadamente. (Eso abre un interrogante sobre la construcción de nuevas formas de poder popular, democrático, horizontal –¿dictadura del proletariado? –, temática que excede los límites de este textito). El poder, en cualquiera de sus formas (el económico, el patriarcado, el racismo, el adultocentrismo) no se cede gentilmente. Para que se dé un cambio en las correlaciones de fuerza, hay que arrebatarlo. La historia humana se escribe con sangre. Las clases dominantes (la burguesía dueña de los medios de producción), tanto a nivel nacional como en términos de oligarquía global, cierra filas ante el “peligro comunista” y responde monolíticamente. Por tanto, el poder no se cede; se arrebata. Eso es la revolución.

Divisiones en la izquierda y los eternos “vicios”

Se dice que la izquierda está siempre dividida. Es cierto. Sucede lo mismo que pasa en ese campo amplio de lo que podría llamarse la derecha. Ahí también hay diferencias, fragmentaciones, luchas. Tan así, que se llega a guerras mundiales devastadoras: ¿qué son las guerras entre Estados sino luchas en torno al poder?, luchas inter-capitalistas, con el agregado que es el pobrerío quien pone el cuerpo, mientras las clases dominantes se disputan el botín. Y el amo ganador usufructúa esa posición. ¿Por qué, entonces, habría de cederla amablemente? En esa lógica, ¿por qué un macho dominante se equipararía con una mujer a la que considera “inferior”? O ¿por qué un blanco supremacista cedería sus beneficios ante un negro a quien esclaviza y desprecia?

Los dominadores están dispuestos a todo para no perder sus privilegios: matar, torturar, desaparecer, mentir, tergiversar. La historia la escriben los ganadores, por lo que la verdadera historia nunca es la oficial. Se cuenta lo que el relato de la clase dominante, el amo ganador, quiere/permite contar; esa es la narrativa ingenua para los actos escolares, para los discursos oficiales, para los medios de comunicación del sistema. No se dice nada de las montañas de cadáveres y ríos de sangre con que la clase dominante impide el cambio y se mantiene gozando las mieles de su poderío.

De esa forma puede concluirse que cuesta tanto, pero tanto, increíblemente tanto llegar a una revolución triunfante porque las fuerzas conservadoras (la derecha) intentan impedirlo por todos los medios. Solo, por evolución espontánea, el sistema capitalista no puede extinguirse. “El capitalismo no caerá si no existen las fuerzas sociales y políticas que lo hagan caer”, dijo certeramente el conductor de la Revolución Rusa, Vladimir Lenin. Reafirmando eso, Ernesto Guevara años después agregó: “La revolución no es una manzana que cae cuando está podrida. La tienes que hacer caer”. Insistamos con la idea: se deben combinar masas envalentonadas que anhelan el cambio y están dispuestas a todo, y una fuerza política en condiciones de dirigir esa energía (llamémosle “izquierda”). Si no se da eso, no puede haber cambio genuino. Ya vemos donde anida la dificultad. Aquí tenemos la primera dificultad: cárceles clandestinas, cámaras de tortura, infiltración en los movimientos sociales, cooptación de los sindicatos, desarticulación de toda protesta social, lucha ideológico-cultural por todos los medios, destrucción y ataque sistemático a cualquier intento alternativo, hiper controles con las nuevas tecnologías cibernéticas, armas de destrucción masiva si es necesario. El camino de la transformación es sumamente complejo.

Pero hay un segundo motivo. Asumiendo que la movilización de las masas necesita siempre una conducción, ese grupo que dirige (lo que llamamos “izquierda”, en su más amplio espectro) está constituido por seres humanos que no nacieron con una carga genética izquierdosa. Nadie nace “revolucionario”. La actitud crítica se adquiere (se adquiere a veces: todo está preparado para que no sea lo más común, para que se continúe acríticamente con lo ya establecido). Ahí, en esa forma de ser constitutiva, radica el segundo gran problema: la gente de izquierda es, ante todo, gente. Y por tanto sus “vicios” son los mismos de cualquiera. Es decir: un militante que adscribe a posiciones revolucionarias (lo cual hará recién en la adolescencia, no antes) tiene tras de sí una historia que lo hace ser un sujeto similar a sus congéneres, por tanto: racista, individualista, machista, adultocéntrico. Todos esos “vicios” (¿habrá que seguir usando esa infame terminología?, realmente ¿son vicios?) no desaparecen por un simple acto voluntario, por un decreto. Es más: no desaparecen ni pueden desaparecer. De ahí que se precisa siempre una actitud autocrítica para “mantenerlos a raya”. Tengámoslo claro: “mantenerlos a raya”, pero no desaparecerlos.

Ahí estriba el límite: es sumamente difícil –o imposible– despojarse de lo que se es. La sustancia de la que estamos hechos los seres actuales no puede ser de otro modo, porque no hay ninguna voluntad posible que nos despoje de nuestra historia. Nuestra matriz constitutiva es la misma para todo el mundo: izquierda y derecha. Posteriormente existe la posibilidad de desarrollar una actitud crítica. Pero no se puede obviar que, para hacer la revolución, se cuenta con ese material: con revolucionarios que llevan en su ADN social todo eso que se intenta cuestionar. Las masas que se movilizan y buscan superar el actual e injusto estado de cosas, también son partícipes de esa misma sustancia. La noción de propiedad privada, de sujeto individual dueño de su historia, de completud gozosa que transmite la sensación de poder (de cualquier poder: el varón sobre la mujer, el viejo sabelotodo sobre el joven inexperto, el citadino sobre el campesino, el blanco sobre el negro, etc.), todo eso ahí está, en nuestra humana construcción. Si podremos construir otro sujeto distinto alguna vez, está por verse. Es el desafío del socialismo.

“Crítica implacable de todo lo existente”

Así pedía Marx la actitud para intentar transformar algo. Recordemos sus palabras de 1850: “No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva…. Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡La revolución permanente!”. Por tanto, si bien todos somos herederos de una cultura que nos constituye con sinnúmero de elementos cuestionables, eso no implica que todo esos mal llamados “vicios” no se puedan cuestionar. En la izquierda, con una terminología que habría que revisar, se habla de “desviaciones”. Ello presupondría una “camino recto” (¿ortodoxo?) y eventuales “descarríos” que deberían corregirse. El examen autocrítico sería la clave, pero no debe dejarse de considerar que una dificultad agregada al conservadurismo de la derecha, de lo que se resiste a cambiar, es también esta carga “conservadora” que nos constituye a todas y todos por igual. Los discursos moralizantes –¡lo que se debe ser! – no funcionan. Eso es religión, el sermón de la iglesia. Pero recordemos, a propósito, como dijo el teólogo Giordano Bruno –cosa que le valió la hoguera– que “Las religiones no son más que un conjunto de supersticiones útiles para mantener bajo control a los pueblos ignorantes”. La revolución no necesita dogmas, necesita esa continua “crítica implacable de todo lo existente”.

Se dice, a veces con malicia, pero sin con ello faltar a la verdad, que en el difuso y complejo campo de las izquierdas, la gente se la pasa discutiendo banalidades bizantinas, que muchas veces esas discusiones alejan la posibilidad real de un proceso revolucionario, o incluso lo traban, o lo impiden (existen numerosos ejemplos al respecto). “La izquierda vive desuniéndose y fragmentándose”, se repite. No más que la derecha (sus peleas y fragmentaciones, por ejemplo, terminaron en la Segunda Guerra Mundial, con 60 millones de muertos). Aunque para seres nacidos y criados en esta subjetividad actual que nos constituye, hoy día absolutamente globalizada (salvo unos pocos grupos humanos pre-agrarios que sobreviven en la profundidad de algunas selvas tropicales), la idea de propiedad privada, autoridad vertical y ejercicio del poder –más todo lo que se deriva de ello: los mal llamados “vicios” – marca a fuego las vidas de la población planetaria. Esos contenidos no son, como algunas veces se dice en el campo de las izquierdas, “formas de pensar del enemigo de clase”; son, por el contrario, las formas en que todo el mundo se ha criado. La cuestión –enorme problema sin dudas– es cómo desembarazarse de esa carga.

Las relaciones entre los seres humanos no siempre son precisamente armónicas; la concordia y la solidaridad son una posibilidad, tanto como la lucha, el conflicto, la competencia. La dieciochesca pretensión iluminista-burguesa de igualdad y fraternidad no es sino eso: aspiración, sin considerar las reales relaciones de poder. La realidad humana está marcada, ante todo, por el conflicto. Nos amamos y somos solidarios… a veces; pero también nos odiamos y chocamos. ¿Por qué la guerra, si no fuera así? ¿Por qué cuando hubo excedente social, diez mil años atrás con la aparición de la agricultura, las sociedades tomaron el rumbo que tomaron? ¿Por qué cada dos minutos muere en el mundo una persona por un disparo de arma de fuego? Por supuesto hoy, con el ideario comunista, existe la esperanza de construir una nueva matriz social que dé como resultado un nuevo sujeto, quizá no tan lleno de “vicios”. “Productores libres asociados” donde rija la máxima de “De cada quien según su capacidad, a cada quien según su necesidad”, como escribiera Marx.

Poner el amor como insignia máxima de las relaciones humanas no deja de tener algo de quimérico (¿inocente quizá?): ¿acaso estamos obligados, o más aún, acaso es posible amarnos todos por igual, poner la otra mejilla luego de abofeteada la primera? Nadie está “obligado” a amar al prójimo; pero sí, en todo caso –eso es la obra civilizatoria– a respetarlo. Se ve entonces que la idea de “mejorar” moralmente cuesta mucho. ¡Cuesta horrores! Pero sí se puede construir una sociedad nueva. El tiempo dirá si eso nos libera de las ataduras actuales.

Con esa sustancia humana, con eso que somos en cada caso concreto (Lenin, Guevara, la persona que lee esto ahora, mi vecino, etc., todo el mundo), con ese espécimen –sin dudas también con contenidos machistas, racistas, llenos de mentiras, conservador en su fuero íntimo– fue posible llegar a cambios en la historia. ¡Fue posible!, no olvidarlo (aunque la Unión Soviética terminó desintegrándose, limitarse a decir que fracasó es demasiado sencillo, un análisis muy pobre. Marcó un camino, y ese camino sigue abierto). Pese a todas esas cargas, a esos impresentables “vicios”, se pudo empezar a construir una sociedad nueva. Acaso las izquierdas, en alguno de los lugares donde condujo esas transformaciones, la gente que con ideas de izquierda pudo viabilizar esos cambios, ¿no era también machista, racista, autoritaria, vertical, homofóbica a veces, etc., etc.? La esperanza es que en esa sociedad nueva que se empieza a construir, esas “desviaciones” (¿o formas de ser, mejor llamadas?) se comenzarán a deconstruir. Ahí está el desafío.

Se dice también a veces, desde el mismo campo de la izquierda, o a partir de militantes de izquierda decepcionados de los manejos políticos conducentes (¡o inconducentes!) hacia revoluciones, que “la izquierda está perdida”, “no tiene proyecto”, “no sabe qué hacer”. Anida allí, igualmente, uno de esos “vicios” que deben ser puestos en cuestión: un velado ejercicio de poder, de autoritarismo. Quien lo dice, no falto de una dosis de soberbia y altanería, ¿sabrá entonces cuáles son los caminos? Si los sabe, ¿por qué no los revela? Como se ve, esta matriz constitutiva, este ADN social –como se dijo más arriba– no deja de estar presente en cada militante de la izquierda. Con esa “viciosa” y “desviada” carga que nos hace ser lo que somos, es que hay que acometer esa monumental obra de hacer parir una nueva sociedad. ¡Tarea dificilísima!

Pero… ¡buena noticia!: no es imposible llegar a la revolución socialista (ya existen varios ejemplos a lo largo del planeta, con evidentes resultados positivos). Si vemos que cuesta horrores, es porque 1) básicamente la derecha no lo permite haciendo lo imposible por evitarlo, y además, porque 2) en la izquierda es más fácil terminar discutiendo “quién es más revolucionario” que dedicarse a actuar revolucionariamente. Pero la historia nos sigue enseñando que, pese a esas dificultades, el socialismo es necesario. Si no, como dijera Rosa Luxemburgo: “la barbarie”.

Fuente: https://rebelion.org/revolucion-socialista-tarea-titanica-pero-no-imposible/

 

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