Qué Abya Yala-Agosto 2021

Sin re-geografía acorde con el sistema global de agronegocios (a través de IIRSA y Proyecto Mesoamérica) por simple expansión de la agroecología.

CLOC señala: «las políticas para fortalecer la agroecología son una obligación de los Estados y de los organismos de las Naciones Unidas, debido al papel crucial de la agroecología en la consecución del derecho a una alimentación adecuada y otros derechos humanos[3]«.

Historia y presente/ Ofensiva del sistema mundo capitalista /Alternativas emancipatorias

Historia y presente

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias… y al fin y al cabo, su identidad. Leer

Estamos sumidos en una inflexión histórica como país, como continente y como mundo. El capitalismo en el Abya Yala implica comunidad de negocios de los poderes locales con los imperialismos. Su actual avance maximiza el acaparamiento de tierras y bienes comunes hasta el extremo de arrasar la Cordillera, los océanos, los bosques nativos y las selvas. .¿Cómo obrar ante esta situación límite?

La Vía Campesina y la CLOC como una de sus integrantes se circunscriben a la alimentación confrontando con las transnacionales que la monopolizan. En marzo de 2020, La Vía Campesina se unió a otros  550 movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil para oponerse a que las empresas absorban la cumbre. Reflexionemos sobre la:

Declaración Apertura de Contra-Movilización de los pueblos para transformar los sistemas alimentarios corporativos #SistemasAlimentariosParaLosPueblos

27 de julio de 2021

Por CLOC- VC

( 26 de Julio de 2021) Frente a la actual pandemia de COVID-19, el caos climático, el aumento del hambre y todas las formas de malnutrición, la destrucción ecológica y las múltiples crisis humanitarias, nosotras[1], las personas que integramos los movimientos sociales, las articulaciones de los pueblos indígenas, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y el sector académico, afirmamos nuestro compromiso con la soberanía alimentaria y rechazamos la actual colonización corporativa de los sistemas alimentarios y la gobernanza de los alimentos bajo la fachada de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios.

Los sistemas alimentarios industriales y el creciente control de las cadenas alimentarias por parte de las multinacionales son responsables de las amenazas existenciales a las que se enfrentan nuestras poblaciones y el planeta, como la crisis del clima, la deforestación, la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra, la contaminación del agua e innumerables violaciones de los derechos humanos. El control por parte de las empresas multinacionales ha dado lugar a un sistema alimentario que deja a más de mil millones de personas hambrientas, desnutridas y económicamente desamparadas[2]. Además, los productos industriales ultraprocesados causan diversas formas de malnutrición, incluidos el sobrepeso y la obesidad, afecciones que contribuyen al agravamiento de los síntomas de la COVID-19 e incluso a la muerte.

Es necesario tomar medidas políticas con urgencia, desde el ámbito local hasta el internacional, para hacer frente a la creciente desigualdad, la injusticia estructural, la violencia de género y los desplazamientos; el statu quo es sencillamente insostenible para la mayoría de la población mundial.

La única solución justa y sostenible consiste en detener y transformar inmediatamente los sistemas alimentarios globalizados controlados por las multinacionales. El primer paso en este camino es reconocer, llevar a la práctica y dar pleno cumplimiento al derecho humano a una alimentación adecuada. Este derecho, que es fundamental, también es indivisible de otros derechos humanos básicos, como los derechos a la salud, a la vivienda, a unas condiciones de trabajo seguras, a unos salarios dignos, a la protección social, a un ambiente limpio y los derechos civiles y políticos, incluidas la negociación colectiva y la participación política, que deberían ser, en sentido colectivo, el núcleo de todos los procesos relacionados con el sistema alimentario.

Con esta importante orientación, las políticas públicas en materia de alimentación y la gobernanza deben dar respuesta a los medios de vida e intereses de las personas más vulnerables y de las generaciones futuras, ofreciendo protección y promoción a las campesinas y los campesinos, los pueblos indígenas, las comunidades de pescadores, las de pastoralistas, las trabajadoras y los trabajadores, las personas sin tierras, las personas que viven en los bosques, las consumidoras y los consumidores y las poblaciones urbanas que sufren la pobreza, y respetar nuestros límites planetarios. Son estos sectores los que más merecen ser el centro de atención cuando se abordan cuestiones como la gobernanza y la formulación de políticas. Rechazamos cualquier proceso vacío sobre los sistemas alimentarios, que ignore nuestros derechos humanos y no conceda explícita y significativamente la importancia que merecen a estos agentes de los sistemas alimentarios.

La Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios de 2021, impulsada por el Secretario General de las Naciones Unidas poco después de firmar un acuerdo global con el Foro Económico Mundial, no cumple esos requisitos fundamentales. El Foro Económico Mundial fue establecido por 1 000 de las mayores corporaciones del mundo, y sus afiliados han estado controlando el diseño, la estructura, los procesos, la gobernanza y el contenido de la Cumbre: la presidenta de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) es la Enviada Especial de la Cumbre; el “Grupo Científico” está formado por agentes patrocinados por empresas que legitiman los sistemas de conocimiento y tecnología de propiedad corporativa; y las “soluciones innovadoras” que surgen de las vías de acción de la Cumbre han sido concebidas para profundizar en el control corporativo sobre todos los aspectos de nuestros sistemas alimentarios e imponer nuevas reglas para proteger los intereses y beneficios de un puñado de empresas multinacionales.

Las grandes corporaciones multinacionales, incluidas las que dominan las comunicaciones sociales y especulan en los mercados de productos de predicción, se están infiltrando cada vez más en los espacios multilaterales de las Naciones Unidas para cooptar la narrativa de la sostenibilidad y desviarla hacia los canales de una mayor industrialización sirviéndose de las tecnologías digitales y biológicas, la extracción de las riquezas y el empleo de mano de obra de las comunidades rurales, y la concentración del poder corporativo. Rechazamos las falsas soluciones que seguirán oprimiendo y explotando a las personas, las comunidades y los territorios.

En lugar de basarse en los derechos humanos, la Cumbre pretende ser un foro de múltiples partes interesadas en el que sus participantes, ya sean gobiernos, particulares, agencias o representantes de organizaciones, reciben un boleto simbólico para formar parte del público de este evento. Pero las partes interesadas no son necesariamente titulares de derechos: los derechos y la soberanía de las personas y las comunidades no deben confundirse con los intereses empresariales del sector privado. Pese a que entre el 70 % y el 80 % de los alimentos del mundo son producidos por agricultores en pequeña escala que tienen una poderosa voz colectiva, este proceso individualizado de múltiples partes interesadas da un poder desmesurado a unos pocos poderosos que controlan los mercados alimentarios, agrícolas y de capitales.

La falta de salvaguardias adecuadas contra los conflictos de intereses en los procesos de la Cumbre ha permitido que las coaliciones impulsadas por las empresas se posicionen como agentes de aplicación de políticas públicas con recursos públicos, pero sin los mecanismos de rendición de cuentas, el mandato y las normas de transparencia de las instituciones públicas. No aceptaremos un proceso de este tipo, especialmente en el ámbito de la agroecología, porque, desde el punto de vista de los derechos humanos, las políticas para fortalecer la agroecología son una obligación de los Estados y de los organismos de las Naciones Unidas, debido al papel crucial de la agroecología en la consecución del derecho a una alimentación adecuada y otros derechos humanos[3].

Esta Cumbre se diferencia de las anteriores cumbres mundiales de las Naciones Unidas sobre la alimentación en que no será un evento multilateral en el que los acuerdos negociados podrían proporcionar una orientación clara para los procesos de toma de decisiones y los mecanismos de rendición de cuentas que delimitan las responsabilidades de los Estados. La apropiación por parte de las multinacionales, la multiplicidad de partes interesadas y la falta de referencias hacia los derechos humanos amenazan los más altos estamentos de las Naciones Unidas, incluida la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas (CSA), el principal y más inclusivo organismo multilateral para la gobernanza alimentaria, que tiene la autoridad y la legitimidad para dirigir este proceso.

Consideramos inaceptable que la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, como proceso no normativo con una estructura de gobernanza ilegítima, intente delegar sus resultados y su seguimiento en el CSA, que se rige por un sistema intergubernamental; la Cumbre no posee ni la legitimidad ni la autoridad para ello, y ese enfoque vulnera el mandato y el estatuto de reforma del CSA. Condenamos este intento de socavar el CSA, y La lucha por unos sistemas alimentarios sostenibles y justos no puede desvincularse de las realidades de los pueblos cuyos derechos, conocimientos y medios de vida no han sido reconocidos ni respetados. Conocemos las soluciones factibles para abordar los problemas sistémicos de nuestros sistemas alimentarios.

Como hemos exigido en nuestra Respuesta autónoma de los pueblos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios[4], los cambios en dichos sistemas deben ser ecológica y socialmente transformadores. Desde 1996, los movimientos sociales y la sociedad civil vienen desarrollando un movimiento y procesos comunitarios de gobernanza en torno a la visión de la soberanía alimentaria, tomando como referencia para ello a las personas que se ocupan de la producción de alimentos en pequeña escala y a las trabajadoras y los trabajadores, y basándose en las prácticas agroecológicas y los movimientos urbanos.

En este 25.º aniversario de la soberanía alimentaria, reafirmamos nuestra unidad y compromiso para impulsar estrategias radicalmente transformadoras que reconozcan las necesidades de los pueblos, les otorguen dignidad, respeten la naturaleza, antepongan a las personas frente a los beneficios económicos y se resistan a la apropiación de las empresas multinacionales, y para hacerlo colectivamente hacia un sistema alimentario justo y digno para todas las personas.



Fuente: https://cloc-viacampesina.net/declaracion-apertura-de-contra-movilizacion-de-los-pueblos-para-transformar-los-sistemas-alimentarios-corporativos-sistemasalimentariosparalospueblos

Consideremos el enfoque que fundamenta la Declaración

Respuesta autónoma de los pueblos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios

Julio 2021

LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS NECESITAN UNA TRANSFORMACIÓN RADICAL.
 Según el último Informe de la ONU sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, el número de personas que padecen desnutrición crónica ha aumentado a unos alarmantes 720-811 millones de personas. El informe reconoce que el hambre ya estaba aumentando antes de la pandemia y estima que alrededor de 118 millones de personas más se enfrentaban al hambre en 2020 que en 2019. La crisis del COVID-19 ha exacerbado los profundos problemas estructurales ya existentes de los sistemas alimentarios corporativos y cada vez más globalizados. Una transformación radical, agroecológica y basada en los derechos humanos de los sistemas alimentarios es más urgente que nunca, hacia la soberanía alimentaria, la justicia de género, la justicia climática, la justicia económica y social, la biodiversidad, la salud de las personas y el planeta, condiciones previas para una paz duradera. 

LA AGROINDUSTRIA ES EL PROBLEMA. 
Los sistemas alimentarios corporativos y la mayor influencia de los actores corporativos en la toma de decisiones políticas sobre alimentación y nutrición a nivel local, nacional, regional y global, plantean un universo de amenazas y daños a los derechos humanos y los derechos de las personas trabajadoras, las mujeres, campesinxs, pueblos indígenas, pescadorxs, pastorxs, migrantes, consumidorxs y pobres de las zonas urbanas. 
Quienes más contribuyen a la seguridad alimentaria mundial, lxs pequeñxs productorxs, son lxs más amenazadxs y afectadxs por la concentración empresarial de tierras, semillas, mercados, recursos naturales y financieros y la privatización relacionada de los bienes comunes y públicos. 
La pandemia de COVID-19 mostró un espejo de nuestro sistema alimentario. La pandemia ratificó la gran falla del sistema industrial alimentario que afecta permanentemente a nuestros territorios y cuerpos, y causa graves daños a nuestra salud, biodiversidad y ecosistemas naturales. 
Además, la COVID-19 ha mostrado al mundo entero la profundidad de las desigualdades estructurales, la discriminación, la explotación, el racismo y el sexismo que prevalecen en nuestras sociedades, exacerbando sus consecuencias sobre el hambre, la salud y la pobreza.

YA HAY SOLUCIONES: LA AGROECOLOGÍA Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA. 
Es necesario un cambio radical en la forma en que producimos y consumimos alimentos. Hay mucho que aprender de las redes de solidaridad y cuidados que las personas, a menudo las más vulnerables e históricamente oprimidas, han establecido durante la pandemia. 
No es necesario desarrollar nuevas tecnologías peligrosas, como los organismos genéticamente modificados, ni promover eufemismos como “intensificación sostenible”, “agricultura climáticamente inteligente” o “soluciones basadas en la naturaleza”. La solución ya existe y está en nuestros platos. Actualmente, el 70% del mundo obtiene alimentos de la red alimentaria campesina, que trabaja con solo el 25% de los recursos. 
Millones de pequeñxs agricultorxs, pescadorxs, pastorxs, trabajadorxs agrícolas y rurales y comunidades indígenas enteras practican la agroecología, una forma de vida y una forma de resistencia a un sistema económico injusto que antepone las ganancias a la vida. 
La agricultura agroecológica se adapta constantemente a las necesidades, costumbres, suelos y climas locales. Como han atestiguado innumerables expertos, la agroecología mejora la nutrición, reduce la pobreza, combate el cambio climático y enriquece las tierras agrícolas. 

LA ONU NO DEBE SEGUIR LA AGENDA DE LOS GRUPOS CORPORATIVOS. 
La Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas no se basa en el legado de las Cumbres mundiales sobre la alimentación anteriores, que dieron lugar a la creación de mecanismos de gobernanza alimentaria globales, innovadores, inclusivos y participativos basados en los derechos humanos, como el reformado Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de las Naciones Unidas. La Cumbre sobre Sistemas Alimentarios sigue un fuerte enfoque de múltiples partes interesadas, que pone en pie de igualdad a gobiernos, corporaciones, otros actores del sector privado, organizaciones filantrópicas, científicos y ONG. Si bien los organizadores de la Cumbre tienen como objetivo crear una ilusión de inclusión, no está claro quién tiene el control de la toma de decisiones y mediante qué procedimientos se toman las decisiones. 
A pesar del creciente reconocimiento de que los sistemas alimentarios industriales están fallando en muchos frentes, las empresas agroindustriales y alimentarias están tratando de mantener el control. Mientras que por un lado, están cooptando nuestro lenguaje: el Foro Económico Mundial está pidiendo una transformación de los sistemas alimentarios, mientras que la Cumbre se presenta como una «cumbre de la gente». Por otro lado, están desplegando la digitalización, la inteligencia artificial y otras tecnologías de la información y la comunicación para promover una nueva ola de acaparamiento de recursos, extracción de riqueza y explotación laboral; y reestructurar los sistemas alimentarios hacia una mayor concentración de poder y cadenas de valor aún más globalizadas.
La próxima Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios es un ejemplo ilustrativo de cómo las plataformas impulsadas por las empresas, en estrecha cooperación con gobiernos afines y funcionarios de la ONU de alto nivel, tienen la intención de utilizar las Naciones Unidas para apoyar y legitimar una transformación de los sistemas alimentarios favorable a las empresas, mientras promueven en al mismo tiempo, nuevas formas de gobernanza de múltiples partes interesadas para consolidar aún más la influencia corporativa en las instituciones públicas a nivel nacional y de la ONU.

¡LEVÁNTATE CONTRA LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS CORPORATIVOS! 
El poder que las corporaciones agroindustriales ejercen hoy en día sobre los gobiernos y la ONU deben ser desmantelados para que el bien común sea privilegiado antes de los intereses corporativos. Es hora de conectar nuestras luchas y luchar juntxs por un mundo mejor basado en el respeto mutuo, la justicia social, la equidad, la solidaridad y la armonía con nuestra Madre Tierra. 
Únete a la contramovilización de los pueblos para transformar los sistemas alimentarios corporativos.

7 razones para NO participar en la Cumbre de sistemas alimentarios de las Naciones Unidas 2021

1. La Cumbre no se basa en los Derechos Humanos y de los pueblos: aunque el evento oficial promueve una estructura aparentemente inclusiva, desde el principio el proceso de organización de la Cumbre fue opaco y desmarcó a las instituciones existentes de la ONU basadas en los Derechos Humanos, así como a las plataformas legítimas de las organizaciones de la sociedad civil organizada y los Pueblos Indígenas. También ha ignorado en gran medida la crisis del COVID-19 y las múltiples y sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos exacerbadas por la pandemia. 

2. La Cumbre está dominada por intereses corporativos: grupos corporativos y plataformas impulsadas por empresas como el Foro Económico Mundial (FEM), la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA), la Red Agroalimentaria Internacional (IAFN), el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WCBSD), la Alianza Global para la Mejora de la Nutrición (GAIN), el Foro EAT, Scaling-Up Nutrition (SUN) Business Network, así como organizaciones filantrópicas de líderes corporativos como la Fundación Rockefeller, la Fundación Gates y Stordalen quienes han estado desempeñando un papel importante en el proceso de la Cumbre. Además, presidenta de AGRA, Agnes Kalibata, fue nombrada Enviada Especial de la ONU para la Cumbre. 

3. La Cumbre promueve modelos de gobernanza altamente problemáticos basados en el multi-sectorialismo. No se debe subestimar la fuerte amenaza que representa el deliberado enfoque de múltiples partes interesadas para el sistema de las Naciones Unidas. El multi-sectorialismo trata a todos los actores como iguales, independientemente de sus diferentes roles y responsabilidades, enormes asimetrías de poder y recursos y evidentes conflictos de interés. El intento de reemplazar los modelos de gobernanza del multilateralismo inclusivo, tal como lo estableció el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de la ONU, por un modelo de múltiples partes interesadas con supuestamente igual responsabilidad que todos, debilita en primer lugar el papel de los propios Estados miembros; en segundo lugar, facilita una influencia indebida de los intereses corporativos, una tendencia de captura corporativa en la ONU; y finalmente hace imposible una definición clara de sistemas de rendición de cuentas efectivo.

 4. La Cumbre promueve un concepto de ciencia muy restringido y ataca frontalmente al Grupo de Alto Nivel de Expertos en Sistemas Alimentarios y Nutrición (GANESAN) existente del CSA. El Grupo Científico de la Cumbre propone una nueva interfaz ciencia-política que debilita y margina al Grupo de alto nivel existente. El GANESAN tiene el mandato claro de servir como una interfaz ciencia-política alimentaria mundial y funciona a través de un proceso científico-político participativo, que incluye consultas abiertas que permiten la aportación de la sociedad civil, las comunidades indígenas y todos los actores relevantes. La iniciativa de la Cumbre para un nuevo ICP, sin embargo, propone un enfoque unidimensional en la ciencia moderna, ignorando muchos de los otros conocimientos (indígena, experiencial, campesino, tácito, femenino). Estos enfoques exclusivos del conocimiento y la ciencia tienden a favorecer a los poderosos, especialmente al sector empresarial, y a descuidar los enormes problemas que plantean los conflictos de intereses para la investigación y la ciencia. 

5. La Cumbre impulsa la transformación de los sistemas alimentarios en la dirección equivocada: no hace nada para allanar el camino para el cambio profundo y urgente que se necesita en los sistemas alimentarios. Con el evento de la ONU siendo secuestrado por la industria alimentaria y la agroindustria, es probable que la narrativa de la Cumbre apoye los sistemas alimentarios industriales que promueven los alimentos ultraprocesados, la deforestación, la producción ganadera industrial, el uso intensivo de pesticidas y los monocultivos de productos básicos, lo que provoca el deterioro del suelo, la contaminación del agua y el impacto irreversible sobre la biodiversidad y la salud de las personas seguirá creciendo y causando estragos. 

6. La Cumbre promueve plataformas de múltiples partes interesadas como reemplazo de las instituciones públicas a nivel nacional, regional y mundial: en este sentido, los macrodatos y la evidencia científica se utilizan cada vez más para desplazar la participación directa y el conocimiento subjetivo de las personas en las deliberaciones democráticas dentro de los espacios de formulaciones políticas. Al mismo tiempo, las plataformas de múltiples partes interesadas tienden a orientarse hacia «soluciones» a problemas seleccionados y, por lo tanto, se caracterizan por una mezcla de pragmatismo y urgencia, que no permite descubrir las causas fundamentales e injustas, las históricas asimetrías de poder. 

7. La Cumbre no brinda soluciones para combatir la desnutrición, el hambre ni la crisis climática e ignora lo más necesario y urgente: una profunda transformación agroecológica y basada en los Derechos Humanos de los sistemas alimentarios hacia la soberanía alimentaria, la justicia de género, la justicia climática, y justicia social, biodiversidad, salud de las personas y del planeta, que son condiciones previas para una paz duradera.


Fuente: https://www.foodsystems4people.org/655-2/?lang=es

En consecuencia, hay pretensión de humanizar al capitalismo que vire desde los privilegios e impunidad de incesante crecimiento lucrativo de los oligopolios dominantes hacia atender necesidades populares e iniciativas de abajo para satisfacerlas.

Ofensiva del sistema mundo capitalista

Reparemos en cómo La Vía Campesina fundamenta por qué elige democratizar las instituciones nacionales e internacionales del sistema mundo capitalista y sus locales.

Posicionamiento Político LVC: “Una cumbre bajo asedio” | ¡El control corporativo de la Cumbre Alimentaria de la ONU 2021 pone en peligro la Soberanía Alimentaria!

10 diciembre 2020

Los lobbies corporativos que defienden los intereses de los agronegocios están influyendo en los preparativos de la Cumbre de los Sistemas Alimentarios de la 2021, haciendo que el proceso sea opaco y excluyente. La Vía Campesina explica por qué esto pone en peligro la Soberanía Alimentaria de los pueblos y amenaza el futuro del planeta.

No cabe duda de que el mundo necesita unirse para hacer frente al grave y continuo impacto del COVID-19 en nuestros sistemas alimentarios. Cuando se anunció la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios (ahora abreviada como UNFSS21) en diciembre de 2019, el mundo era un lugar diferente. Sin embargo, ya se planteaban serias preguntas sobre el proceso no transparente e ilegítimo que se estaba desarrollando, anunciando y organizando en torno a esa Cumbre.

En marzo de 2020, La Vía Campesina se unió a otros  550 movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil para oponernos a que las empresas absorban la cumbre. Según ha ido avanzando el proceso de la UNFSS21, este nos resulta cada vez más alarmante. Al mismo tiempo, afirmamos que es de suma importancia una conversación mundial sobre nuestros sistemas alimentarios, ya que la pandemia de COVID 19 no ha hecho más que reforzar y exponer el fracaso del sistema alimentario corporativo para hacer frente al hambre, la desigualdad y la crisis ecológica.

El presente documento tiene por objeto presentar nuestras preocupaciones y reflexiones respecto a la Cumbre, tanto en lo referente al proceso y los contenidos, como a nuestro compromiso y exigencias sobre una necesaria transformación del sistema alimentario actual guiada por los principios de la Soberanía Alimentaria y de la Agroecología.

Nosotrxs, en LVC, no solo hemos defendido, sino que también hemos  participado activamente en la democratización de las Naciones Unidas. LVC ha tenido un papel fundamental en la reforma de los procesos de políticas alimentarias de las Naciones Unidas tras la crisis alimentaria de 2008. La crisis hizo que los organismos de la ONU y los Estados miembros reconocieran la importancia de incluir las voces de los movimientos sociales rurales y de la sociedad civil en la elaboración de las políticas alimentarias.

En concreto, la Estrategia de la FAO para las Asociaciones con las Organizaciones de la Sociedad Civil1y la reforma del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) con su Mecanismo de la Sociedad Civil y Pueblos Indígenas (MSC) trajeron nuevos paradigmas, lógicas y procesos que comenzaron a preparar el camino para la democratización de las políticas alimentarias globales. Ello conllevó un cambio progresivo, que niveló el “campo de juego” no solo para la sociedad civil, sino también para los gobiernos nacionales. LVC, mediante la labor y el compromiso del Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP), ha desempeñado un papel muy importante en potenciar los procesos del MSC y del CSA. De hecho, muchos de los avances nacieron de los principios de la Soberanía Alimentaria —un modelo integral para transformar los sistemas alimentarios y restablecer la salud de nuestros pueblos y de la naturaleza— que LVC apoya y propugna desde la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996.

Estos procesos institucionales han permitido varios avances importantes, entre ellos las Directrices sobre la tenencia de la tierra, las Directrices para garantizar la pesca sostenible a pequeña escala, el proceso en curso sobre las Directrices sobre agroecología y otras innovaciones y, en términos más amplios, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos del campesinado y de otras personas que trabajan en zonas rurales. Muchos de esos nuevos instrumentos han planteado obstáculos directos al programa empresarial mundial, así como a los intereses imperialistas de las economías y las elites mundiales.


Fuente: https://viacampesina.org/es/posicionamiento-politico-lvc-una-cumbre-al-asedio-el-control-corporativo-de-la-cumbre-alimentaria-de-la-onu-2021-pone-en-peligro-la-soberania-alimentaria/

Advirtamos cómo LVC elude la guerra de amplio espectro y planificada que la comunidad de negocios de capitales y estados imperialistas con los locales lleva a cabo contra los pueblos sobre todo en Africa, Asia y el Abya Yala. Parece increíble pero lo cierto es que busca una conversación, leamos: “afirmamos que es de suma importancia una conversación mundial sobre nuestros sistemas alimentarios, ya que la pandemia de COVID 19 no ha hecho más que reforzar y exponer el fracaso del sistema alimentario corporativo para hacer frente al hambre, la desigualdad y la crisis ecológica”. No percibe que aprovechando el confinamiento o desmovilización de los pueblos el sistema acelera e intensifica a todos los extractivismos acaparando territorios que convierte en tierras y expropiando bienes comunes tanto sociales como naturales. Veamos cómo el sistema globalizado de agronegocios ataca a la producción central de Argentina que es el trigo, a la vez, esencial a la alimentación en el país.

Trigo transgénico: “Un modelo de agricultura que profundiza la inequidad y daña al ambiente”

9 de junio de 2021

La organización Trigo Limpio, conformada por científicos y organizaciones socioambientales, manifestó su preocupación y rechazo por la posible aprobación del trigo transgénico HB4 en Brasil, decisión esperada en Argentina para comenzar la producción en escala de ese tipo de cultivo. La vinculación entre la normativa brasileña y los cultivos argentinos es que el vecino país es el principal importador de trigo, además es la condición que el propio Estado argentino impuso para comercializar cualquier derivado de ese evento transgénico.

Científicos y organizaciones socioambientales alertan que Brasil podría aprobar esta semana el primer trigo transgénico, requisito clave para que avance ese cultivo y llegué a las mesas argentinas. Se trata de un evento que va acompañado del peligroso agrotóxico glufosinato de amonio. Agronegocio, dependencia y riesgos para la salud.

El Colectivo Trigo Limpio, mediante una carta pública con más de 1000 firmas, aseguró que el trigo HB4 implica un modelo de agricultura que profundiza la inequidad y daña al ambiente. «Nos encontramos a días de que una decisión tomada por un gobierno extranjero pueda marcar irremediablemente el destino de la soberanía alimentaria de nuestro país», advierten. Argentina ya avanzó en aprobar el trigo transgénico de la empresa Bioceres-Indear —fue el primer país del mundo— y su cultivo significa una amenaza para las poblaciones campesinas y para nuestro ecosistema.

El trigo HB4 todavía no está aprobado en Brasil. Sin embargo, existen posibilidades de que se trate este jueves 10 de junio en la CNTBio (Comisión Nacional Técnica de Bioseguridad) brasileña. «Científicas y científicos de Brasil ya han advertido sobre la necesidad de evitar esta aprobación y siguen brindando argumentos en las deliberaciones aún abiertas. Nos sumamos a esta resistencia de los hermanos y hermanas de Brasil y volvemos a decir: ¡No al trigo transgénico! ¡No con nuestro pan!», se lee en el comunicado redactado por Trigo Limpio.

A fines de abril, la firma rosarina Bioceres -que desarrolló el trigo HB4- comenzó a cotizar en el Nasdaq Global Select Market: su acción subió 145 por ciento desde comienzos de 2021. Además, la empresa anunció una “alianza estratégica” con Havanna para la elaboración de productos a base de trigo transgénico.

A horas de una probable aprobación en Brasil, especialistas y activistas ambientales renuevan su solicitud al Estado argentino para que deje sin efecto la aprobación del trigo transgénico y que, al mismo tiempo, abra un amplio espacio de debate ciudadano informado, tal como lo prevé el Acuerdo de Escazú (Ley Nacional 27.566). «Solicitamos que se promuevan y apoyen iniciativas de agricultura sostenible que contribuyan a la transformación del actual modelo hegemónico de producción agrícola hacia modalidades agroecológicas eficientes y sustentables que consideren el interés común, el trabajo digno, la salud pública, la defensa de la vida y la casa común», manifiestan.

El origen del trigo transgénico

Los orígenes del trigo transgénico se remontan al descubrimiento de la bioquímica Raquel Chan, de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Chan localizó en 1995 el gen que le posibilita al girasol administrar la escasez del agua. En 2004 se patentó esta tecnología, en una colaboración conjunta del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (dependiente del Conicet y de la UNL) y de la empresa Bioceres (que tiene entre sus accionistas al multimillonario Hugo Sigman y al «rey de la soja» Gustavo Grobocopatel) . Se trata de la misma empresa que hoy espera la aprobación del trigo HB4 en Brasil para avanzar con ese cultivo en las tierras de Argentina.

El trigo transgénico había recibido el visto bueno, en 2016, del Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (Senasa) y, en 2018, de la Comisión Nacional de Biotecnología (Conabia). Vale aclarar que ni Senasa ni Conabia realizan estudios propios sobre transgénicos y agrotóxicos, solo validan los presentados por las compañías que los comercializan.

El 9 de octubre pasado, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación estableció la primera aprobación de trigo transgénico a nivel mundial, a través de la Resolución 41/2020. La normativa respondió a un pedido de Indear Rosario, el área de investigación y desarrollo (I+D) del grupo Bioceres. «Nacimos para dar vida a cultivos capaces de lograr lo que parecía imposible. Cultivos más eficientes, tolerantes a los embates del clima y por supuesto más rentables», señalan desde Bioceres.

Al conocerse la decisión del gobierno nacional, más de mil investigadoras e investigadores de todo el país hicieron pública su preocupación a través de una misiva. Dicha carta fue enviada a las autoridades de los ministerios correspondientes, solicitando que se deje sin efecto esa aprobación y se convoque a un amplio debate social, con el objetivo de democratizar la toma de este tipo de decisiones. «Identificamos esta decisión del Estado Nacional como una nueva apuesta al agronegocio profundizando el modelo extractivista», expresaron en esa oportunidad.

Masivo rechazo de científicos

En estos días, científicas y científicos de Trigo Limpio sostienen que «la siembra a campo del trigo transgénico en gran escala involucra un proceso irreversible». Argumentan que no es posible la coexistencia de trigo transgénico y no transgénico debido al proceso de contaminación genética que ocurre durante la polinización. A ello se suma la imposibilidad de evitar la mezcla de semillas en los procesos de transporte y acopio de granos. «La contaminación genética no solo complicará la exportación de trigo no transgénico sino que también impedirá el desarrollo de la producción de agricultores que están cultivando trigo agroecológico», alertan.

El trigo transgénico HB4 es tolerante a la sequía y resistente al herbicida glufosinato de amonio. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), este herbicida es 15 veces más tóxico que el glifosato.

El compuesto «es letal para organismos que contribuyen naturalmente a mantener la dinámica de los agroecosistemas, deteriora enormemente la calidad del agua dulce acelerando procesos de eutrofización y penetra hacia napas subterráneas”, señalaron los especialistas en la materia en octubre pasado. Es decir, que la nueva semilla no solo implicará un riesgo genético para los cultivos de trigo del país, sino también una mayor exposición a agrotóxicos más potentes.

«Este modelo de agricultura concentra capital, reprimariza la economía, incrementa la dependencia, profundiza la desigualdad económica y social, destruye ecosistemas, amenaza la soberanía alimentaria y deja a su paso territorios devastados ambiental y socialmente», indican desde el Colecito Trigo Limpio.

«El trigo es la base de nuestra alimentación. Dado que en Argentina no hay ley de etiquetado de alimentos, de aprobarse el trigo HB4 toda la población estaría aún más expuesta a la ingesta diaria de herbicidas y en particular glufosinato de amonio, tanto en los alimentos como en el agua de consumo», cuestionan.

Además, señalan que «el costo ecológico, social y en la salud pública interpela una y otra vez el supuesto éxito de este sistema de agricultura industrial que apuesta al extractivismo para producir commodities y beneficiar a una minoría de la población argentina que acumula las ganancias».

«Lejos de apuntar a una transformación paulatina de este sistema, la aprobación del trigo HB4 y la ‘Iniciativa 200 millones de toneladas de cereales, oleaginosas y legumbres’ que se propone incrementar en más de un 50 por ciento la producción de granos para 2030, refuerzan el modelo sin ninguna consideración respecto a las consecuencias socio-ambientales de esta meta», analizan.

Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/trigo-transgenico-un-modelo-de-agricultura-que-profundiza-la-inequidad-y-dana-al-ambiente/

En consecuencia, hay una acelerada e intensa ofensiva del Capital que nes derrota al predominar entre nosotres, les diverses de abajo sin fronteras ni muros burgueses, la falsa conciencia de estar en democracia y de tener un gobierno-Estado nac&pop. Necesitames asumir la estrategia de la Otra Campaña Zapatista de expandir el antagonismo horizontal contra el binomio indisoluble del Capital con el Estado.

Alternativas emancipatorias

Necesitames asumir la estrategia de la Otra Campaña Zapatista de expandir el antagonismo horizontal contra el binomio indisoluble del Capital con el Estado. Analicemos una recuperación del LLamado de Yakarta en 2013:

Cloc- Vía Campesina: Pronunciamiento ante
la Cumbre de Sistemas Alimentarios

 24 febrero 2021  

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC-Vía Campesina, la expresión de La Vía Campesina en América Latina y el Caribe, declara su rechazo rotundo a la forma y al contenido con que se realiza la Cumbre Sobre los Sistemas Alimentarios de 2021 convocado por el Secretario General de las Naciones Unidas Antonio Guterres.

La Cumbre ha sido poco democrática la forma en que se ha convocado, dejando por fuera a las propias instituciones encargadas de trabajar los temas vinculados a la alimentación por ejemplo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación – FAO, al igual que a los movimientos de campesinos/as, indígenas, pescadores/as, consumidores/as, y otros sectores populares que planteamos propuestas de acción y conocimientos para resolver los grandes problemas que aquejan a la humanidad.

Si bien esta Cumbre tiene el objetivo de maximizar los beneficios colaterales de un enfoque de sistemas alimentarios en toda la Agenda 2030 y hacer frente a los desafíos del cambio climático, se deja entrever por la forma y el contenido otros objetivos no declarados, promovidos por el Foro Económico Mundial y las grandes corporaciones transnacionales.

Ellos mismos son los que han promovido el agronegocio y las transformaciones extensivas de los sistemas alimentarios del mundo, sin aportar al respeto por los bienes comunes, el bienestar de nuestros sistemas alimentarios y los medios de subsistencia de personas de todo el mundo, sobre todo las más vulnerables y aquellas viven en contextos frágiles. A su vez son los causantes del 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero procedente de la cadena de suministro que lleva los alimentos de la granja a la mesa, desperdiciando el 35% de los mismos; de igual forma son responsables de la perdida de la biodiversidad, desforestación y del 70% de agua dulce; causantes del hambre, pobreza, obesidad, débil inmunidad y resiliencia de las personas que hoy enfrentan el coronavirus.

Frente a este “modelo de la muerte” del agronegocio, desde la CLOC-Vía Campesina conmemoramos los 25 años de la construcción colectiva de la Soberanía Alimentaria como la respuesta al hambre y a la malnutrición, desde entonces llamamos a la creación de sistemas alimentarios agroecológicos más saludables e inclusivos y la protección de la salud de nuestro planeta ahora en crisis por la pandemia, así mismo llamamos a defender la agricultura campesina e indígena y la pesca artesanal que actualmente alimenta al 70% del mundo a través de mercados tradicionales con tan solo 30% de la tierra.

Nosotros consideramos que no podemos dejar la alimentación y los temas inherentes a su producción, circulación y consumo en manos de las empresas transnacionales ni en su Cumbre de Sistemas Alimentarios de 2021. A la misma vez, las políticas de los gobiernos sobre agricultura no son adecuadas para la alimentación; impulsan la exportación y los monocultivos, usos indiscriminados de agroquímicos, afectando sistemas alimentarios familiares de pueblos indígenas y campesinos y a la biodiversidad. Pocos gobiernos muestran deseo o determinación de promover la soberanía alimentaria.

Por tanto,

Reafirmamos nuestro compromiso de seguir construyendo instrumentos y respuestas que garanticen los derechos de los pueblos, que preserven nuestros territorios y bienes comunes con acciones concretas para la reducción y eliminación del hambre, y las desigualdades vigentes en nuestro planeta.

Reforzamos los esfuerzos en las comunidades por resistir y producir alimentos y salud para la vida de toda la humanidad y del planeta.

Convocamos a construir juntos con, nuestras bases, nuestros aliados y aliadas de todo el mundo nuestro proceso popular Nyeleni, donde a partir de nuestras experiencias, nuestras luchas, los saberes y los conocimientos de nuestros pueblos y nuestros ancestros (hombres y mujeres, conocedores de la tierra), las diversas ciencias populares y académicas podamos plantear nuevas respuestas a las crisis sistémica del capitalismo.   

¡Globalicemos la lucha Globalicemos la Esperanza!

Comisión Política  CLOC Via Campesina

18 febrero 2021Fuente: https://viacampesina.org/es/cloc-via-campesina-pronunciamiento-ante-la-cumbre-de-sistemas-alimentarios/

Comparemos con lo logrado por Vía Campesina en junio de 2013

Llamamiento de la VI Conferencia de la Vía Campesina Egidio Brunetto – 9 al 13 de junio

(Yakarta, el 12 de Junio de 2013) Nosotros, La Vía Campesina, venimos a extender nuestro llamado urgente a tejer hilo a hilo la unidad a nivel global entre organizaciones del campo y la ciudad para participar activa, propositiva y decididamente en la construcción de una nueva sociedad, basada en la soberanía alimentaria, la justicia y la igualdad. Nos encontramos aquí convocados por el espíritu de nuestros amigos y líderes, y todos aquellos cuyo coraje y compromiso con nuestras luchas nos inspiran. La Vía Campesina, un movimiento internacional campesino que reúne a más de 200 millones de campesinas y campesinos, pueblos indígenas,  pescadores, recolectores y trabajadores agrarios. Con la creatividad de las mujeres y el entusiasmo de nuestros jóvenes venimos de 150 organizaciones y 70 países. Estamos en Asia, hogar de la mayoría de campesinas y campesinos del mundo para festejar nuestros primeros veinte años de lucha.

Comenzamos nuestro camino en Mons (Bélgica) en el año 1993 y articulamos nuestra visión radical de la Soberanía Alimentaria en 1996 en Tlaxcala (México), logrando reposicionar al campesinado, hombres y mujeres como actores sociales centrales en los procesos de resistencia a la agenda de comercio neoliberal y en la construcción de alternativas. Los pueblos de la tierra somos actores indispensables en la construcción, no sólo de un modelo de agricultura distinto, sino de un mundo justo, diverso e igualitario. Somos nosotras y nosotros los que alimentamos a la humanidad y cuidamos la naturaleza. Las generaciones futuras dependen de nosotros para el cuidado de la tierra.

Hoy más que nunca, otro mundo es urgente y necesario. La destrucción de nuestro mundo a través de la sobrexplotación y desposesión de los pueblos y la apropiación de los bienes naturales está produciendo la actual crisis climática y profundas desigualdades que amenazan a la humanidad en su conjunto y a la vida misma. La Vía Campesina dice un rotundo NO a esta destrucción impulsada por las corporaciones.

Nosotros estamos construyendo nuevas relaciones entre los seres humanos y con la naturaleza sobre la base de la solidaridad, la cooperación y la complementariedad. En  el corazón de nuestra lucha está en la formulación de una ética para la vida que atraviesa todas nuestras acciones y búsquedas. La Vía Campesina se ha comprometido a dar visibilidad a todas las luchas locales alrededor del mundo, asegurando que sean entendidas desde una perspectiva internacional y contribuye a involucrarlas en un gran movimiento global por la soberanía alimentaria, el cambio social y la autodeterminación de los pueblos del mundo.

Llamamos a todas nuestras organizaciones, a nuestros aliados y amigos, amigas, hermanas y hermanos en la lucha, y a todos aquellos comprometidos con un futuro mejor a continuar caminando juntos y juntas, a rechazar la agenda de la “Economía Verde” y a continuar construyendo la Soberanía Alimentaria.

Nuestras luchas

Soberanía Alimentaria Ya – Transformando el mundo

La Soberanía Alimentaria es el eje central de la lucha por un proyecto de justicia social que hoy convoca a amplios sectores del campo y la ciudad. La soberanía alimentaria es el derecho fundamental de todos los pueblos, naciones y estados a controlar sus alimentos y sus sistemas alimentarios y a decidir sus políticas asegurando a cada uno alimentos de calidad, adecuados, accesibles, nutritivos y culturalmente apropiados. Ello incluye el derecho de los pueblos para definir sus formas de producción, uso e intercambio tanto a nivel local como internacional.

Durante las últimas dos décadas nuestra visión de la Soberanía Alimentaria ha inspirado a una generación de activistas comprometidos con el cambio social. Nuestra visión del mundo implica una revolución agrícola que significa profundas transformaciones agrícolas, socioconómicas y políticas. La Soberanía Alimentaria ha enfatizado la importancia crucial de la producción local y sustentable, el respeto por los derechos humanos, precios justos para los alimentos y la agricultura, comercio justo entre países y la salvaguarda de nuestros bienes comunes contra la privatización.

Hoy estamos frente a la mayor crisis de nuestra historia y la misma es una crisis sistémica. Las crisis alimentaria, laboral, energética, económica, climática, ecológica, ética, social, política e institucional están llevando al colapso en muchas partes del mundo. En simultáneo, la crisis energética se agudiza día a día frente al agotamiento de los combustibles fósiles y es enfrentada con falsas soluciones que van desde los agrocombustibles a la energía nuclear, la cual ha demostrado ser una de las peores amenazas para la vida sobre la tierra. 

Rechazamos el capitalismo, que en este momento se caracteriza por un agresivo flujo del capital financiero y especulativo hacia la agricultura industrial, la tierra y la naturaleza. Esto ha generado un inmenso acaparamiento de tierras, la expulsión de campesinas y campesinos de su tierra, la destrucción de pueblos, comunidades, culturas y sus ecosistemas, creando migraciones y desempleo masivos. Esto genera masas de migrantes económicos y refugiados climáticos y desempleados, incrementando las inequidades existentes.

Las transnacionales en complicidad con los gobiernos y las instituciones internacionales están imponiendo, bajo el pretexto de la Economía Verde, monocultivos de transgénicos, la megaminería, las grandes plantaciones forestales, la imposición de plantaciones de agrocombustibles, la construcción de grandes represas, el fracking y los oleoductos o la privatización de nuestros mares, ríos, lagos y nuestros bosques. La Soberanía Alimentaria recupera el control sobre nuestros bienes comunes devolviéndolos a manos de las comunidades.


La Agroecología  es nuestra opción para el presente y para el futuro

La producción de alimentos basada en la agricultura campesina, el pastoralismo y la pesca artesanal sigue siendo la principal fuente de alimentos en el mundo. La agricultura campesina de base agroecológica constituye un sistema social y ecológico que está conformado por una gran diversidad de técnicas y tecnologías adaptadas a cada cultura y geografía. La agroecología elimina la dependencia de los agrotóxicos; rechaza la producción animal industrializada; utiliza energías renovables; permite garantizar alimentación sana y abundante; se basa en los conocimientos tradicionales y restaura la salud e integridad de la tierra. La producción de alimentos en el futuro estará basada en un creciente número de personas produciendo alimentos en forma diversa y resiliente.

La agroecología protege la biodiversidad y enfría el planeta. Nuestro modelo agrícola no solo puede alimentar a toda la humanidad sino que también es el camino para detener el avance de la crisis climática enfriando el planeta a través de la producción local en armonía con nuestros bosques, alimentando la biodiversidad y la reincorporación de la materia orgánica a sus ciclos naturales.

Justicia social y climática, y solidaridad

A medida que avanzamos y construimos a partir de nuestra diversidad cultural y geográfica, nuestro  movimiento por la soberanía alimentaria se ve reforzado, integrando la justicia  y la igualdad social. Practicando la solidaridad por sobre la competencia, rechazamos el patriarcado, el racismo, el imperialismo y luchamos por sociedades democráticas y participativas, libres de explotación de las mujeres, los niños, los hombres o la naturaleza.

Demandamos justicia climática ya mismo. Quienes más sufren este caos climático y ecológico no son los que lo han provocado. Las falsas soluciones de la economía verde para continuar el crecimiento capitalista están empeorando la situación. Se crea una deuda ecológica y climática que debe ser corregida. Por esta razón demandamos la inmediata detención de los mecanismos de mercados de carbono, geoingeniería, REDD y los agrocombustibles.

Ratificamos la necesidad y nuestro compromiso de luchar en forma permanente contra las corporaciones transnacionales, entre otras cosas, boicoteando sus productos y rechazando cooperar con sus prácticas de explotación. Los Tratados de Libre Comercio y los acuerdos de inversión han creado condiciones de extrema vulnerabilidad e injusticias para millones. La implementación de estos tratados trae como resultado la violencia, la militarización y la criminalización de la resistencia. Otra consecuencia trágica de los mismos es la creación de una masa masiva de migrantes mal pagados, con trabajos inseguros e insalubres y con violaciones de sus derechos humanos y discriminación. La Vía Campesina ha logrado colocar los derechos de los campesinos y campesinas en la agenda del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y llamamos a los gobiernos a ponerlos en práctica. Nuestra lucha por los derechos humanos está en el corazón de la solidaridad internacional e incluye los derechos y protección social de los agricultores migrantes y trabajadores de la alimentación.

Las luchas por el derecho a la tierra, a la alimentación, al trabajo digno, contra la destrucción de la naturaleza, son criminalizadas. Son cientos los compañeros y compañeras que han sido asesinados en los últimos años y otros muchos ven amenazadas sus vidas o son perseguidos y encarcelados, frecuentemente con el apoyo o la complicidad de las autoridades públicas.

Un mundo sin violencia y discriminación contra las mujeres

Nuestra lucha es para construir una sociedad basada en la justicia, la igualdad y la paz. Exigimos el respeto de todos los derechos de las mujeres. Rechazando el sistema capitalista, patriarcal, la xenofobia, la homofobia y cualquier tipo de discriminación, reafirmamos nuestro compromiso en lograr una equidad total entre hombres y mujeres. Esto requiere el fin de toda forma de violencia contra las mujeres, doméstica, social e institucional, tanto en las zonas rurales como en las zonas urbanas. Nuestra Campaña contra la Violencia hacia las Mujeres está en el corazón de nuestras luchas.

Paz y desmilitarización

Vivimos un incremento de conflictos y guerras para la apropiación, proliferación de bases militares y criminalización de la resistencia. La violencia es intrínseca a este sistema capitalista mortal basado en la dominación, la explotación y el pillaje. Nosotros estamos comprometidos con el respeto, la dignidad y la paz.

Nos duelen y nos honran los cientos de campesinas y campesinos que han sido amenazados, perseguidos, encarcelados, asesinados por sus luchas. Continuaremos exigiendo rendición de cuentas y castigo para quienes violan los derechos humanos y los derechos de la naturaleza. Demandamos también la liberación inmediata de todos los presos políticos.


Tierra y territorios

Defendemos una Reforma Agraria Integral que ofrezca plenos derechos sobre la tierra, reconozca los derechos legales de los pueblos indígenas a sus territorios, garantice a las comunidades pesqueras el acceso y el control de las zonas y ecosistemas de pesca y reconozca el acceso y el control de las tierras y las rutas de migración de pastoreo. Esta es la única manera de asegurar un futuro para los jóvenes del campo.

La Reforma Agraria Integral, vista como una distribución masiva de tierras junto con el apoyo con recursos para la producción y el sustento, debe garantizar el acceso permanente a los jóvenes, las mujeres, los desempleados, los sin tierra, para complementar a las pequeñas fincas, a los desplazados y todos aquellos que estén dispuestos a participar en la producción a pequeña escala de alimentos agroecológicos. La tierra no es una mercancía. Deben reforzarse las leyes existentes y crear nuevas para protegernos de la especulación y un marco jurídico que impida la especulación con ellas y su acaparamiento. Continuaremos nuestra lucha en defensa de las tierras y los territorios.

Semillas, bienes comunes y agua

Enaltecemos a las semillas, el corazón de la Soberanía Alimentaria, con el principio Semillas Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad, reafirmado hoy por cientos de organizaciones en todo el mundo. Nuestro desafío pasa hoy por seguir manteniendo a nuestras semillas vivas en manos de nuestras comunidades, por multiplicarlas en el marco de nuestros sistemas campesinos. Continuaremos la lucha contra su apropiación a través de diversas formas de propiedad intelectual y su destrucción por su manipulación genética y otras nuevas tecnologías. Nos oponemos a los paquetes tecnológicos que combinan transgénicos con el uso masivo de pesticidas.

Seguimos hoy enfrentando la Leyes de semillas que, de la mano de los intereses de las corporaciones, son privatizadas y mercantilizadas. Seguimos enfrentando a los transgénicos  y luchando por un mundo libre de transgénicos.

Los ciclos de la vida fluyen a través del agua y ella es una parte esencial de los ecosistemas y la vida. El agua es un bien común y como tal debe ser protegido.

Construyendo desde nuestras fortalezas

Nuestra gran fortaleza es crear y mantener unidad en la diversidad. Nosotros tenemos una visión del mundo inclusiva, amplia, práctica, radical y esperanzada como invitación a unirnos en la transformación de nuestra sociedad y la protección de la Madre Tierra.

  • Las movilizaciones populares, la confrontación con los poderosos, la resistencia activa, el internacionalismo, el compromiso con los movimientos de base locales son esenciales para lograr cambios sociales efectivos.
  • En nuestra heroica lucha por la Soberanía Alimentaria continuaremos construyendo alianzas esenciales con los movimientos sociales, los trabajadores y organizaciones urbanas y de las periferias, con migrantes, con quienes luchan contra la megaminería y las megarepresas, entre otras.
  • Nuestras principales herramientas son la formación, la educación y la comunicación. Estamos fomentando el intercambio de conocimientos acumulados hasta el presente con metodologías y contenidos de formación cultural, política e ideológica y técnica; multiplicando nuestras escuelas y experiencias de educación de nuestras bases y desarrollando nuestras herramientas de comunicación desde nuestras bases. 
  • Nos comprometemos a crear espacios especiales para potenciar a nuestros jóvenes. Nuestra mayor esperanza hacia el futuro es la pasión, energía y compromiso de nuestros jóvenes articulada en los jóvenes de nuestro movimiento.

Nos vamos de esta VI Conferencia Internacional de La Vía Campesina dando la bienvenida a las nuevas organizaciones que se han integrado al Movimiento, seguros de nuestras fortalezas y llenos de esperanzas hacia el futuro.


¡Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos!

¡Con solidaridad y lucha!

Fuente: https://viacampesina.org/es/llamamiento-de-yakarta/

Contra el Llamamiento de Yakarta de La Vía Campesina en junio de 2013, la Iglesia Católica bajo conducción del Papa Francisco convocó un encuentro de dirigentes de los movimientos populares del mundo donde se debatió un símil de lo tratado en Yakarta pero cuál fue el resultado constatemos:

Declaración final
Encuentro Mundial Movimientos Populares

octubre 2014

(…)10. Teniendo en cuenta el especial contexto de este encuentro y el invalorable aporte de la Iglesia Católica que en cabeza del Papa Francisco permitió su realización, nos detuvimos para analizar en el marco de nuestras realidades el imprescindible aporte de la doctrina social de la iglesia y el pensamiento de su pastor para la lucha por la justicia social. Nuestro material principal de trabajo fue la Evengelii Gaudium que se abordó teniendo en cuenta la necesidad de recuperar pautas éticas de conducta en la dimensión individual, grupal y social de la vida humana. Es dable desatacar la participación e intervención de numerosos sacerdotes y obispos católicos a lo largo de todo el Encuentro, viva encarnación de todos aquellos agentes pastorales laicos y consagrados, comprometidos con las luchas populares que, consideramos, deben ser reforzados en su importante labor.

11. Todos y todas, muchos de nosotros católicos, pudimos asistir a la celebración de una misa en la Basílica de San Pedro celebrada por uno de nuestros anfitriones el Cardenal Peter Turkson donde se presentaron como ofrendas tres símbolos de nuestros anhelos, carencias y luchas: un carro de cartoneros, frutos de la tierra campesina y una maqueta de una casilla típica de los barrios pobres. Contamos con la presencia de un importante número de obispos de todos los continentes.

12. En este ambiente de debate apasionado y fraternidad intercultural, tuvimos la inolvidable oportunidad de asistir a un momento histórico: la participación del Papa Francisco en nuestro Encuentro que sintetizó en su discurso gran parte de nuestra realidad, nuestras denuncias y nuestras propuestas. La claridad y contundencia de sus palabras no admiten dobles interpretaciones y reafirman que la preocupación por los pobres está en el centro mismo del Evangelio. En coherencia con sus palabras, la actitud fraterna, paciente y cálida de Francisco con todos y cada uno de nosotros, en especial con los perseguidos, también expresa su solidaridad con nuestra lucha tantas veces desvalorizada y prejuzgada, incluso perseguida, reprimida o criminalizada.

13. Otro de los momentos importantes fue la participación del hermano Evo Morales, presidente de la Asamblea Mundial de los Pueblos Indígenas, que participó en carácter de dirigente popular y nos ofreció una exposición centrada en la crítica al sistema capitalista y en todo lo que podemos hacer los excluidos en términos de tierra, trabajo, vivienda, paz y ambiente cuando nos organizamos y logramos acceder a posiciones de poder, pero de un poder entendido como servicio y no como privilegio. Su abrazo con Francisco nos emocionó y quedará por siempre en nuestra memoria.

14. Entre los productos inmediatos del encuentro, nos llevamos dos cosas: la “Carta a los Movimientos Populares” para trabajar con las bases de los sectores y movimientos populares, la cual nos comprometemos a distribuir masivamente junto al Discurso del Papa Francisco y las memorias; y la propuesta de crear un Espacio de Interlocución permanente entre los movimientos populares y la Iglesia.

15. Junto a este breve comunicado, le pedimos especialmente a todos los trabajadores y trabajadoras de prensa que nos ayuden a difundir la versión completa del discurso del Papa Francisco que, repetimos, sintetiza gran parte de nuestra experiencia, pensamiento y anhelos. Repitamos junto al: ¡Tierra, Techo y Trabajo son derechos sagrados! ¡Ningún trabajador sin derechos! ¡Ninguna familia sin viviendas! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún pueblo sin territorio! ¡Arriba los pobres que se organizan y luchan por una alternativa humana a la globalización excluyente! ¡Larga vida al Papa Francisco y su Iglesia pobre para los pobres!

Fuente: https://movimientospopulares.org/2014/10/declaracion-final-encuentro-mundial-movimientos-populares/

En consecuencia, el desafío emancipatorio arranca de recuperar el Llamado de Yakarta con su concepción horizontal del antagonismo con el capitalismo y holístico como nes guió Andrés Carrasco, también el Llamado como constatames en los recortes siguientes:

«Hoy más que nunca, otro mundo es urgente y necesario. La destrucción de nuestro mundo a través de la sobrexplotación y desposesión de los pueblos y la apropiación de los bienes naturales está produciendo la actual crisis climática y profundas desigualdades que amenazan a la humanidad en su conjunto y a la vida misma. La Vía Campesina dice un rotundo NO a esta destrucción impulsada por las corporaciones.

Nosotros estamos construyendo nuevas relaciones entre los seres humanos y con la naturaleza sobre la base de la solidaridad, la cooperación y la complementariedad. En  el corazón de nuestra lucha está en la formulación de una ética para la vida que atraviesa todas nuestras acciones y búsquedas. La Vía Campesina se ha comprometido a dar visibilidad a todas las luchas locales alrededor del mundo, asegurando que sean entendidas desde una perspectiva internacional y contribuye a involucrarlas en un gran movimiento global por la soberanía alimentaria, el cambio social y la autodeterminación de los pueblos del mundo».

El Llamamiento señala a nuestros enemigos:

» Las transnacionales en complicidad con los gobiernos y las instituciones internacionales están imponiendo, bajo el pretexto de la Economía Verde, monocultivos de transgénicos, la megaminería, las grandes plantaciones forestales, la imposición de plantaciones de agrocombustibles, la construcción de grandes represas, el fracking y los oleoductos o la privatización de nuestros mares, ríos, lagos y nuestros bosques. La Soberanía Alimentaria recupera el control sobre nuestros bienes comunes devolviéndolos a manos de las comunidades».

Destaquemos la centralidad de los extractivismos. Concentran y transnacionalizan tanto a la economía como al territorio de Argentina. Implican retroceso del país a especializarse en exportar commodities y sumirse más en subdesarrollo o mayor pobreza estructural, atraso científico técnico respecto a atender necesidades e intereses populares, sometimiento al sistema mundo capitalista. Y no es sólo a causa del gobierno de Macri sino por toda la democracia fiel a lo instaurado por el contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales mediante terrorismos paraestatal y estatales en los setenta. Aún más, la democracia restringida se empeña en viabilizar el acelerado acaparamiento gran capitalista de bienes comunes sobre todo derrotando las luchas de les expoliades, lo concreta por maceración ideológica, desinformación, desnutrición y superexplotación laboral.

Frente a esta contrarreforma agraria integral que optimizó el sistema mundo capitalista con sus locales es clave, a los pueblos naciones del Abya Yala, hacerse cargo de poner en práctica la revolución o reforma agraria integral anticapitalista, antiimperialista, antilatifundista, antirracista, antipatriarcal y descolonizadora tanto del poder como del saber. Ya está andando a través de comunidades indígenas y asambleas socioecológicas que recuperan y defiendenterritorios mirando a afirmarse en el autogobierno del cuidado por la vida y la salud ecosistémicas.

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