Qué Sistema

Agosto 2019

Con acaparamiento extractivo vs. Construcción y recuperación abajo de territorios por diversidades comunales.

 


 

 

 

Conciliación de clases/ Concentración y centralización capitalista/ Alternativas emancipatorias

 

Conciliación de clases

 

Planteémonos el antagonismo irreconciliable del trabajo de quienes miran por buenos vivires entre los diversos de abajo con el desarrollo de nuestro capitalismo dependiente hacia el:

 

Acaparamiento de tierras y

bienes comunes

marzo 2015

Por Amigos de la Tierra Argentina

Perspectivas y dimensiones del fenómeno en Argentina

Amigos de la Tierra Argentina es una organización con 30 años de existencia y realización de actividades y campañas públicas en distintos lugares de nuestro país. Nuestros objetivos están orientados a trabajar desde y para el desarrollo de sociedades sustentables, proponiendo cambiar el modelo capitalista de desarrollo, pues es el que genera la actual crisis social y ecológica planetaria, dejando cada vez mas personas excluidas y el ambiente cada vez mas degradado. A partir de promover la participación de los distintos sectores de la sociedad y fomentar el trabajo en redes, realizamos actividades y campañas en defensa de la madre naturaleza y el ser humano como parte integral de la misma.

Trabajamos en la defensa del agua, para que sea reconocida como un bien común libre de toda mercantilización y cuyo acceso en cantidad y calidad sea garantizado para todos, preservando las fuentes de agua y de vida. Creemos necesario revisar las actividades que generan impactos negativos sobre el ambiente y el rol de las corporaciones como principales factores de degradación y privatización del agua y la naturaleza. Defendemos los humedales, los glaciares y todos los territorios con agua. Trabajamos por la biodiversidad y los bosques, buscando generar experiencias que permitan promover la soberanía, la responsabilidad y la transparencia, realizando acciones conjuntas con los afectados y organizaciones socioambientales. Trabajamos contra el modelo monocultural, especialmente el monocultivo de árboles y soja, causantes de daño en la mayor parte de nuestro territorio. Defendemos el monte nativo. Trabajamos en defensa de la soberanía alimentaria de nuestro pueblo y de la semilla criolla, contra el avance del agronegocio en nuestro país, colaborando y apoyando la lucha del movimiento campesino y propulsando iniciativas propositivas para el cambio de paradigma.

 

Nuestra visión es la de un mundo pacífico y sustentable con sociedades que viven en armonía con la naturaleza. Queremos una sociedad de personas interdependientes que vivan con dignidad y en plenitud, en la que la equidad y la realización de los derechos humanos y de los derechos de los pueblos sean una realidad. Esta será una sociedad construida sobre la base de la soberanía de los pueblos y la participación popular. Una sociedad fundada en la justicia social, ambiental, económica y de género, y libre de todas las formas de dominación y explotación, tales como el neoliberalismo, la globalización empresarial, el neo-colonialismo y el militarismo. Formamos parte de la Federación Internacional de Amigos de la Tierra – FOEI por su sigla en inglés – siendo la organización ambientalista más grande en todo el mundo por la composición de una red amplia de grupos de base. Con más de dos millones de miembros y 75 grupos nacionales con 5000 grupos locales, FOEI realiza campañas sobre los temas sociales y ambientales más relevantes de la actualidad.

 

Sobre esta publicación: Coordinación: Amigos de la Tierra Argentina Redacción: Camille Laurent, Oriane Poher, Wanda Olivares, Florencia Delle Donne, Natalia Salvatico Corrección de estilo: Laura Iñón Diagramación: Natalia Salvático. Agradecemos por sus aportes a: Darío Aranda, Diego Andrés Martínez Zambrano (CENSAT - Amigos de la Tierra Colombia), Emilio Spataro (Guardianes del Iberá), Eduardo Sánchez, Observatorio Petrolero Sur, Álvaro Lamas (Cátedra de Climatología Agrícola, Depto. Recursos Naturales y Ambiente, Facultad de Agronomía - UBA), Eduardo M. Sierra (Ingeniero Agrónomo, Cátedra de Climatología y Fenología Agrícola, Facultad de Agronomía - UBA), Pierre Gautreau (Maître de Conférences, Université de Paris 1 - Sorbonne, Laboratoire de géographie PRODIG)

 

 

Introducción a la publicación

 

(…)Según Darío Aranda, en la Argentina “la intensificación de los conflictos territoriales está ligada a la expropiación histórica a los pequeños campesinos y a los pueblos originarios de sus territorios. Este proceso ha consolidado un modelo de agricultura industrial, que se ha inscrito en el marco de un modelo de extracción basado en el saqueo de los recursos naturales” (Foro Nacional de Educación para el Cambio Social, 2014). Así, nos interesa situar los acaparamientos que ocurren en la Argentina en el marco teórico global del extractivismo latinoamericano. Este término se refiere a los sistemas de explotación de los recursos espontáneos, tales como los productos vegetales, animales, minerales o petroleros, para su comercialización (EMPERAIRE L., 1994). Este extractivismo, promovido de diversas formas (reforma normativa, subvención financiera), incluye no sólo a las actividades estrictamente extractivas (sector de minería y petróleo), sino también a otras (como agronegocios y biocombustibles) que fomentan la lógica extractivista al consolidar el monocultivo. Entonces, la estrategia económica que domina hoy en la Argentina se funda en el éxito de las exportaciones combinado con la búsqueda de inversiones extranjeras. Eso hace que exista un modelo de desarrollo económico y social basado en la apropiación de los recursos naturales y en una economía orientada a la exportación. Pero, como mostraremos a lo largo del presente documento, la viabilidad de este modelo acaparador sigue siendo cuestionada. Engendra una dependencia tecnológica hacia las empresas multinacionales y una dependencia económica a las fluctuaciones de los cursos mundiales de las materias primas, lo que refuerza la división internacional del trabajo asimétrica entre los países del norte (que preservan localmente sus recursos naturales) y los del sur (DUVAL M., 2011).

 

A nivel ambiental, las minas a cielo abierto, la sobreexplotación de yacimientos, los agronegocios o la extracción de hidrocarburos implican el retorno de metales pesados al medio ambiente, la contaminación de los suelos y de las capas freáticas, la deforestación y la destrucción de los paisajes, los ecosistemas y la biodiversidad. Y finalmente, a nivel social, este modelo se impone en detrimento de las poblaciones locales, rurales e indígenas. Uno de los objetivos de la presente publicación es lograr una perspectiva histórica y espacial sobre el proceso global del acaparamiento de la tierra en la Argentina.

 

Este no es un fenómeno aislado. Las situaciones de apropiación o usurpación de tierra están ligadas a la evolución actual del mundo capitalista. Para entenderlos se tiene que tomar en cuenta la intervención de diferentes actores, cada uno a su nivel, y su implicancia en las escalas locales, nacionales, regionales e internacionales. Así, antes de exponer la lógica de los casos de acaparamiento en el marco agropecuario y forestal, en la minería, el fracking y en el contexto urbano, proponemos una revisión de la definición del acaparamiento de los bienes comunes del país y luego describimos el marco legal provincial, nacional, regional e internacional. Nos interesa también, a lo largo del documento, poner de relieve las resistencias locales y las posibilidades de reacción frente a los acaparamientos, ya que nuestro objetivo persigue el desarrollo de una sociedad sustentable a partir de promover la participación de los distintos sectores de la sociedad y fomentar su trabajo en redes.

 

Algunas definiciones

En su informe “Se adueñan de la tierra. El proceso de acaparamiento agrario por seguridad alimentaria y de negocios”, la ONG GRAIN califica a la nueva versión de “adquisición de la tierras a gran escala en los países del sur” como “acaparamiento de la tierra” o “land grabbing” por el término inglés (GRAIN, 2008). Esta práctica fue fuertemente mediatizada a raíz del proyecto de inversiones en Madagascar por parte de la empresa surcoreana Daewoo Logistics, que implicaba la toma de control a título gratuito de 1.300.000 hectáreas para introducir monocultivos de maíz y para obtener aceite de palma para exportación (PEDRIAULT M., 2011). Desde entonces, el tema de los acaparamientos se ha vuelto un punto de preocupación tanto para las organizaciones de la sociedad civil como para las instituciones internacionales y la prensa mundial (KARSENTY A., ONGOLO S., 2012). La literatura científica multiplica las palabras para caracterizar a las diferentes formas del acaparamiento de la tierra: se habla también de “water grabbing” (“acaparamiento del agua”), “meat grabbing” (“acaparamiento para producción de carne”) o “green grabbing” (“acaparamiento verde”). De manera más política, el ex Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hablaba de riesgos de “neocolonialismo agrario”.

 

El empleo del término “acaparamiento de la tierra” es problemático porque se ha convertido en una expresión que hace difícil la real comprensión del fenómeno. Además, esta expresión es manchada con cierto carácter de hipótesis: se referiría a la toma de control por los actores extranjeros (gobiernos e inversores), se desarrollaría en Estados débiles y estaría ligada a un contexto de inseguridad alimentaria que refiere a las adquisiciones a gran escala, violando los derechos territoriales (FEODOROF T., 2013). En el extenso estudio de la FAO realizado en 2010 y 2011 sobre 17 países de América Latina y el Caribe, tres condiciones son usadas para definir los casos de acaparamiento de la tierra: - La superficie de las tierras controladas debe ser relevante, es decir mayor a 1.000 hectáreas para un proyecto. - Tiene que estar implicado directamente un gobierno. - Las inversiones tienen que ser consideradas como generadoras de un impacto negativo sobre la seguridad alimentaria del país. Con estos parámetros, sólo habría acaparamiento de la tierra en dos países de Latinoamérica: Argentina y Brasil.

 

Por supuesto, lo que está en juego es más que la definición de una palabra. Estos tres criterios aportan una visión reducida del fenómeno, aunque se trate de los tres aspectos más controvertidos de la situación actual, esta definición carece de otros elementos importantes que caracterizan a la problemática. Es por esto que nos proponemos seguir uno de los criterios del trabajo de S. M. Borras Jr y otros (2012), quienes ponen en relieve los fallos de la definición propuesta por la FAO, lo que permitiría tomar en cuenta la complejidad de los proyectos que existen en la Argentina.

 

1- Empezamos por interrogar el concepto de “extranjerización”. Éste hace referencia a la participación de actores del exterior englobando a los gobiernos y grandes empresas extranjeros y a personas como el millonario estadounidense Douglas Tompkins, quien posee alrededor de 140.000 hectáreas en los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes4 . Sin embargo, vemos que el acaparamiento no requiere forzosamente la presencia de un “actor del norte”. El Cuadro 1 muestra la participación de las empresas llamadas “translatinas” en países de la región. Así se puede ver que algunas compañías argentinas invierten en Brasil, Uruguay o Paraguay, mientras que se encuentran en la Argentina, entre tantas otras, empresas chilenas o de Panamá. En 2011, se implementa la Ley 26.737 de Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad y Posesión, que regula la tenencia de tierras en manos extranjeras. Pero el estudio de Miguel y María Mumis (2012), sobre una muestra de 52 empresas dueñas de grandes superficies en el país, encontró que 25 de ellas son nacionales contra 22 extranjeras, siendo el resto de capital mixto (Cuadro 2) 5. Entonces, resulta útil aclarar que los casos de acaparamiento no son sólo por parte de empresas, Estados o personas “del norte” o del resto de América Latina, sino también por algunos actores nacionales con mucha influencia.

 

2- Algunos se refieren al acaparamiento de tierras, la extranjerización y la concentración de las tierras en pocas manos como una reacción a la crisis alimentaria de 2007 y 2008. Nos gustaría poner de relieve que eso opaca una gran parte del fenómeno de acaparamiento. Por un lado, como ya lo hemos dicho y mostraremos a lo largo del documento, el acaparamiento de tierras no es algo nuevo puesto que toma su raíz en la historia colonial de América Latina. Por otra parte, esta interpretación se enfoca en el problema agrario y toma sólo el sector alimentario. Sin embargo, los proyectos de acaparamiento que Amigos de la Tierra Argentina denuncia no son solamente de utilización de las tierras cultivables, sino también proyectos de plantaciones de árboles exóticos, explotaciones mineras, proyectos de fracking o programas urbanos. Además, entre los “cultivos alimentarios” hay cada vez más productos llamados “flexcrops”6, cuya finalidad no es producir alimentos sino agrocombustibles o directamente para la especulación. Entonces, para S. M. Borras Jr y otros (2011) es más interesante vincular el renacimiento del uso del término “acaparamiento” desde los acontecimientos de 2007/2008 con la convergencia de una crisis alimentaria, energética, climatológica o financiera para explicar que el fenómeno no es solamente agrario, sino una fase de la evolución del capitalismo en la que cada crisis está totalmente ligada una con la otra.

 

3- Otro hecho que contribuye a la complejidad de la definición del acaparamiento de la tierra es el tema del modo en que éste se realiza. Lo más problemático parece ser la compra de tierras, porque implica que las poblaciones pierden el control total de lo que se hace en el lugar. Pero esa no es la única forma de toma de control que existe. Hay un amplio espectro de mecanismos para controlar la tierra.

Se halla la forma de arrendamiento a largo plazo, más específicamente de 99 años, aunque también se ven casos en los que no hay una modificación legal de los derechos sobre la tierra porque los dueños firman contratos de arriendo. En su estudio ya citado, Miguel y María Mumis (2012) documentan los tipos de tenencia de la tierra de 48 empresas de su muestra (Cuadro 3). Sin considerar el origen de las empresas, explican que 23 son dueños de las tierras, solamente 7 son casos donde los propietarios la alquilan, y los restantes son ejemplos de tipo de tenencia de la tierra combinada.

 

4- Algunos gobiernos con posturas nacionalistas, que parecieran manifestar un abierto rechazo al acaparamiento de tierras, muchas veces funcionan a su vez como promotores activos en las negociaciones a favor de la concentración de la tierra. Es así que se muestran abiertos a atraer inversiones de empresas extranjeras que ocupan grandes áreas de territorio, facilitando su ingreso al país a través de marcos legales favorables a los negocios extractivos. Por otro lado, tanto a nivel nacional, como provincial o municipal, aseguran en sus discursos tanto la voluntad de protección del medioambiente como la importancia de la incidencia de los proyectos extractivos en la redistribución de la riqueza y en pos del desarrollo de su población.

 

5- Finalmente, lo que importa son las consecuencias que tienen los proyectos de acaparamiento de la tierra sobre las condiciones de vida de las poblaciones. Siguiendo la International Land Coalition, consideramos que en el proceso de la negociación sobre la compra o alquiler de tierras es importante observar los principios de transparencia y de responsabilidad social y ambiental7. Las transacciones tienen que cumplir un nivel de consentimiento libre y soberano por parte de los usuarios de las tierras. En la actualidad existen mecanismos directos e indirectos de acaparamiento de tierras, que incluyen desalojos violentos, extorsiones y contaminación. Por otro lado, los campesinos se ven obligados a arrendar sus tierras, y si bien mantienen la tenencia, pierden su trabajo y en muchos casos se deteriora la calidad del suelo, que va a necesitar años para su reutilización. Otra de las consecuencias es que en los últimos años se ha observado un incremento en la movilidad de campesinos hacia las urbes, que se ven obligados a aumentar la masa de las poblaciones pobres de los barrios precarios de las grandes ciudades.

 

Con estos cinco puntos intentamos poner de relieve algunas pautas en la definición de los acaparamientos que tienen lugar en la Argentina.

 

Así, tomando la definición propuesta por Amigos de la Tierra Internacional, entendemos «el acaparamiento» como “la toma de control por las empresas, los Estados, los inversores financieros y las élites, sobre las tierras y los recursos para su propio beneficio (bosques, agua, suelos)”. Además, podemos agregar que el acaparamiento en el plano ambiental supone la práctica directa o indirecta propia de la lógica económica capitalista, por parte de ciertos sectores de poder en la compra, arrendamiento o retención de grandes extensiones de tierra, para el beneficio de intereses privados nacionales o extranjeros, Estados terceros e incluso el propio Estado nacional con emprendimientos inconsultos a las comunidades locales. Este modelo de tenencia de tierra trae inevitablemente consecuencias desfavorables tanto en el ámbito social como ambiental. Esta definición utilizada por Amigos de la Tierra Argentina surge desde una mirada transversal a las distintas áreas de trabajo de la organización.

 

Así, toma en cuenta proyectos a escalas muy diversas en todo el país: desde pocos metros cuadrados en un parque de la Ciudad de Buenos Aires hasta las 1.000 hectáreas de las plantaciones de la millonaria francesa Madame Beaux en los Esteros del Iberá de la provincia de Corrientes. Consideramos también que lo que importa es el impacto del acaparamiento más que el tamaño de las tierras acaparadas o la suma de dinero invertido. Finalmente, a lo largo de la publicación se utilizará el término “acaparamiento de los bienes comunes” 8 dado que representa mejor la problemática que expondremos. (...) Leer

 

En consecuencia, el «acaparamiento de tierras y bienes comunes» es violencia en extremo( la ocultan e incentivan los gobiernos de turno sobre todo desde los noventa) por implicar expropiaciones del Capital-Estado a una creciente mayoría de lo esencial para la vida y el trabajo tanto del presente como del futuro, lo último porque la gran escala de la construcción artificial de ambientes implica cambios socioecológicos casi irreversibles. No es por ocupación militar de fuerzas extranjeras, es por democracia representativa de la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales. Los gobiernos progresistas, como los neoliberales, lo han promovido y promueven a través de la expansión de los extractivismos. Los «extractivismos» "incluyen no sólo a las actividades estrictamente extractivas (sector de minería y petróleo), sino también a otras (como los agronegocios y biocombustibles) que fomentan la lógica extractivista al consolidar el monocultivo". Pero también abarca a los mega emprendimientos turísticos e inmobiliarios al desertificar por acaparamiento, ruina y despilfarro de bienes comunes.

 

Los políticos e intelectuales del progresismo y los del neoliberalismo nos concilian con el capitalismo que subsume a la humanidad en crisis civilizatoria (crisis ecológica o climática, crisis alimentaria, crisis energética, crisis democrática, crisis socioeconómica, crisis ética e intelectual,...). Coinciden en proclamar que: el proceso de extracción de los bienes comunes es un motor fundamental para el 'crecimiento económico del país' y para el combate a la pobreza. Pero la realidad concreta es denunciada y resistida por la autoorganización de quienes componen las "zonas de sacrificio" así designadas por el Capital-Estado.

 

Red Latina sin fronteras

 

En Casa Bamba, Córdoba, quieren

desaparecer un pueblo para instalar una cantera.

 24 de julio de 2019

 

Por RNMA

En Casa Bamba los vecinos se están organizando para defender su territorio y sus hogares, ante el intento de dos empresarios (Camarrassa y Brusa), en connivencia con el intendente electo de La Calera, de desalojarlos para destruir las montañas con la instalación de una cantera. Casa Bamba no solo es el hogar legítimo de pobladores que viven ahí hace varias generaciones, sino que, además, es Reserva Hídrica y Natural considerada zona roja protegida por Ley Provincial. En Enredando las mañanas conversamos con Darío Hidalgo, vecino de este paraje situado a pocos kilómetros de la localidad de La Calera, en las sierras de Córdoba

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El sábado que viene a las 13hs. (por el sábado 13 de julio) los vecinos se están convocando porque están luchando por su territorio ante los avances extractivistas y los intentos empresariales de destruir su hábitat, su lugar de vida, sus barrios, que además, son parte de una reserva natural.

Casa Bamba es un paraje entre montañas, a 10km de La Calera, y 7km del dique San Roque. Vivíamos dignamente, hasta que compra acá un emprendedor unos campos. Obviamente comenzó una resistencia, ya que las montañas están a 100/200mts. de las casitas nuestras.  Hace un año y medio viene la empresa con la idea de volar la montaña. La reacción del pueblo fue unánime: nos organizamos llevando notas a la municipalidad. La municipalidad tomó cartas en el asunto y esta empresa se fue del lugar”.

Luego vinieron las represalias. La municipalidad de La Calera, en nombre de Rodrigo Rufeil, que es el intendente electo, Esteban Camarassa, que es un empresario minero y un tal Brusa, supuesto dueño de unos campos, tienen muy coordinadas sus acciones en contra del pueblo de Bamba.

Uno de los hastag que usan ustedes para difundir su lucha es #bambasinportón. ¿Podes explicar el significado?

El portón ese es el acceso único que tenemos nosotros. A la vera del rio Suquiá, bien entre las montañas está Casa Bamba, son 12 casitas. No tenemos nada más. El único camino para acceder es el que han cerrado con el portón. Por eso nos vemos obligados a caminar por la vía del tren. Con el peligro que eso implica. Ya ha habido accidentes. El tren choco a una nenita y a nadie se le movió un pelo. Se han caído vecinos al rio y se salvaron porque dios es grande.

Ahora vinieron a desalojar gente, esa es la parte más cruel. Por eso estamos convocando a la ciudadanía, a las organizaciones ambientales, políticas, para el sábado 13 a las 10 de la mañana, en la ruta 55, km 3 y medio, que es donde está el portón.

Ustedes son pobladores y en muchos casos viven hace muchos años allí, por lo cual tienen derecho a estar en ese lugar.

Claro que sí. Mi casa tiene 120 años, para que tengan una idea. Fue una de las primeras casa que se hizo.

Por otro lado, es una zona protegida, por lo que no debería permitirse que se hagan estos emprendimientos que se quieren hacer ahí, ¿es así?

Estamos en una reserva de más de 10000 hectáreas protegidas por la ley de bosques, y este emprendimiento quiere venir a volar dos cerros que están protegidos. Aparte es inhumano lo que están haciendo con el pueblo. Piensan intervenir el ambiente con cartuchos de dinamita y máquinas. Acá tenemos una cantera a 5 kilómetros y la gente no puede colgar la ropa en la soga porque se le `petrifica´ por el polvo en suspensión. Nosotrxs vamos a resistir, no queremos dejar todo lo que hemos construido en muchos años y con mucho esfuerzo, mucho sacrificio.

Entonces, el sábado 13 a las 10 de la mañana, vamos a estar en la Herradura (en la ruta que une La Calera con el Dique San Roque) ahí en el portón. Hay compañeros que han aportado dinero, así que vamos a hacer una olla popular. Invitamos a la gente que se venga a comer un plato de una comida bien popular.

Agradecemos el trabajo que vienen haciendo desde la radio y los invitamos a que sigan acompañando esta resistencia.

Además, queremos contarles que acá estamos cuidando la fábrica de agua de todos ustedes, que ustedes toman cuando abren la canilla. Este lugar y este problema no es sólo nuestro: todos tienen que comprometerse.

 https://lacolectiva.org.ar/en-casa-bamba-cordoba-quieren-desaparecer-un-pueblo-para-instalar-una-cantera/

Fuente: https://rnma.org.ar/noticias/18-nacionales/4196-en-casa-bamba-cordoba-quieren-desaparecer-un-pueblo-para-instalar-una-cantera

 

 

Insistamos en analizar porqué los diversos de abajo no podemos conciliar con quienes dominando el sistema capitalista intensifican su:

 

 

Acaparamiento de tierras y

bienes comunes

marzo 2015

Por Amigos de la Tierra Argentina

(….)Acaparamiento forestal

Se estima que la Argentina cuenta con alrededor de 20 millones de hectáreas de suelos con aptitud forestal, de las cuales 5 millones compiten en el uso con otras actividades agropecuarias alternativas. El 50% del total de forestaciones corresponden a plantaciones de pino, y un 30% a eucalipto, y las principales zonas para estos monocultivos corresponden al noreste y centro del país. Por las características que se dan en nuestro territorio, la poda para el aprovechamiento de las plantaciones forestales ronda los 10 años, siendo un lapso mucho menor que el esperado en otros países. Estas condiciones constituyen un gran incentivo para el capital extranjero a seguir invirtiendo en esta industria (Amigos de la Tierra, 2010, p74).

 

Por otra parte, son conocidas las violaciones a la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección al Bosque Nativo en numerosos sitios del país. La superficie de bosques nativos en Argentina sigue disminuyendo de la mano del incumplimiento de la ley nacional, así como de la ausencia y/o bajo control sobre los planes de ordenamiento territorial provinciales (Amigos de la Tierra Argentina, 2014).

 

Historia de las plantaciones forestales en Argentina

Desde la época de la colonia, por la creciente demanda de madera y de combustible “en un país donde los grandes centros de consumo (Buenos Aires, Rosario, Córdoba) estaban alejados de las principales fuentes de provisión potencial de leña” (Brailovsky, Foguelman, 1998, p194), la deforestación sobre los bosques nativos se viene realizando prácticamente sin control. Un pedido del gobierno nacional en el año 1915 arrojaba que la Argentina poseía en esa época una superficie boscosa de un tercio de su territorio, es decir, casi 100 millones de hectáreas. Según el Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos realizado al año 2005, la superficie total de bosque nativo, que incluye tierras forestales y bosques rurales, era de 31,4 millones de hectáreas a ese año (Bercovich, 2000).

En Argentina la forestación viene siendo fomentada por el Estado desde 1948 con la Ley 13.273 de Defensa de la Riqueza Forestal, que terminó favoreciendo la reforestación con especies exóticas al no diferenciar claramente entre los fines ambientales y los productivos (Bercovich, 2000). En este marco, la silvicultura así como la agricultura industrial emplean el fenómeno de sustitución de las tierras ganaderas para la producción de bienes destinados a la exportación.

 

Una progresiva consolidación de un marco de política sectorial se inicia en 1992 con la implementación del Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales y se completa con el Plan de Desarrollo Forestal (1995) y la Ley 25.080 (1999) de Inversiones para Bosques Cultivados que otorga estabilidad fiscal por 33 años para la actividad forestal, y subsidia todos los pasos productivos; además, las empresas no deben pagar impuesto inmobiliario por las tierras y éstas están también exentas del pago sobre ingresos brutos (Bercovich, 2000). Así, el papel del Estado en el crecimiento de la superficie de plantaciones en las provincias del norte de Argentina fue importante para atraer a las empresas forestales. Sin embargo,la Ley 25.080 financia básicamente proyectos de pequeños y medianos productores [...] y a pesar de ello, importantes empresas chilenas plantaron grandes superficies. Esto demostraría, [...] que los incentivos legales son menos decisivos que las ventajas territoriales de plantar allí”. (Gautreau, 2014, p 25).

En efecto, las empresas madereras y especialmente las compañías transnacionales encontraron en la región todas las condiciones territoriales para implementar plantaciones: bajo precio de la tierra, disponibilidad de grandes superficies de tierras antes dedicada a la ganadería y por consecuencia con baja densidades de población y, finalmente, débiles legislaciones ambientales, y gobiernos dispuestos a atraer a los actores económicos internacionales.

 

A raíz de esta coyuntura, Darío Aranda dice: “El monocultivo de árboles (con iguales consecuencias que la soja) pasó de 600 mil hectáreas en 1998 al doble (1,2 millones) en 2008. La Asociación Forestal Argentina (AFOA) proyecta llegar, en 2018, a tres millones de hectáreas” (Aranda, 2013). Además, la conversión de las zonas de bosque o de humedales en áreas cultivables para las plantaciones no es tenida en cuenta a la hora de contabilizar las áreas acaparadas, dado que estas zonas son erróneamente consideradas como arables, o sea cultivables. En el caso de la provincia de Corrientes, las plantaciones forestales se fueron expandiendo a un ritmo de 500 hectáreas por mes, convirtiéndola en la provincia con mayor superficie de monocultivos forestales de Argentina. Las empresas argentinas y especialmente las chilenas CMPC en el Norte de Corrientes y Masisa en el este de Entre Ríos y Corrientes fueron las más importantes, pero veremos que este sector abarca un amplio espectro de actores.

 

El monocultivo de árboles

Se nota un interés creciente por las plantaciones dado que, desde el Protocolo de Kyoto, la propiedad de los bosques en algunos países del mundo permite recibir subvenciones para el almacenaje de carbono implementando mecanismos con fijación de tarifas para los recursos naturales, los bonos verdes, con el fin de salvarlos de las amenazas de los mercados. En este contexto, desde hace unos años surge el término de “greengrabbing” o sea acaparamiento verde, descripto por el periodista de The Guardian John Vidal, como “la apropiación de la tierra y de sus recursos para fines ambientales”. Cabe mencionar al fundador de CNN, Ted Turner, quien es el mayor propietario privado de superficie de tierra en América Latina. Se suman a él, personalidades como el millonario Georges Soros, los hermanos Benetton o la pareja Tompkins que se unen para crear amplios parques privados en zonas de humedales, costas o montañas en Argentina. Aunque algunos de estos casos sean catalogados como con fines de conservación, sus propiedades abarcan territorios de poblaciones, en muchos casos originarias, o interrumpen la provisión de agua que abastece a numerosos campesinos.

 

En algunos casos, estos propietarios aplican modificaciones de las leyes de acceso, del uso del suelo o de la utilización de los recursos, y en otros cierran directamente todo acceso a esos espacios. Por otra parte, hay que mencionar que las plantaciones constituyen el primer eslabón en la cadena de la producción de papel, un producto cuya demanda está creciendo. Según Raquel Alvarado “en 2004 alcanzaba los 350 millones de toneladas anuales y para 2020 se estima que se incrementará en unos 200 millones” (Alvarado, 2009, p79). Los países de América Latina consumen poco papel, y así generan un amplio excedente para la exportación. Por consecuencia de la expansión de las plantaciones en los países de América Latina, especialmente en Uruguay, Brasil y el norte de la Argentina, las grandes empresas comienzan a construir plantas industriales de transformación en estos países.

Estas empresas son muy contaminantes para el medio ambiente y particularmente para el agua. Ocasionan una menor disponibilidad del agua superficial, dado que las plantaciones extraen el agua de las precipitaciones del suelo. Afectan también la fertilidad del suelo tras la erosión y la compactación, y son el origen de una disminución de la biodiversidad de los lugares donde se encuentran, especialmente cuando son plantaciones de bosques exóticos. Son además la causa de conflictos fronterizos como el que ocurre entre la Argentina y Uruguay, generado por la implantación de una megaplanta de pasta de celulosa en la localidad limítrofe de Fray Bentos.

Una planta como la de Botnia en esa ciudad es capaz de producir 1,5 millones de toneladas, para lo cual se requieren superficies cultivables de más de 250 mil hectáreas (Amigos de la Tierra, 2010, p70). En su artículo, Raquel Alvarado dice que son de dos tipos: los que resultan de daños directos al medio ambiente y las comunidades, y los casos preventivos, o sea la reacción de poblaciones que “invocan la aplicación del ‘principio precautorio’1 sobre la base de experiencias negativas vividas en otros lugares” (Alvarado, 2009, p90). Debemos citar aquí a la provincia de Misiones, frente a la instalación de la papelera Alto Paraná en Puerto Esperanza, en alianza con la empresa forestal y celulósica chilena Arauco. Alto Paraná es propietaria del 10% del suelo provincial, con 233 mil hectáreas (el 47% de la superficie implantada de la provincia), y en el municipio de Puerto Piray de la misma provincia es dueña del 62,5% de la tierra (Aranda, 2011, p11).

 

Alimenta con la madera de sus plantaciones a su planta de celulosa, dos aserraderos, una planta de remanufactura y una fábrica de tableros de mediana densidad. Por su cercanía, la presencia de esta planta afecta también a los pueblos de Wanda y Puerto Libertad, de 10.000 y 5.000 habitantes respectivamente, que registran crecientes afecciones respiratorias desde la implantación de la empresa. Misiones, a su vez, presenta otras dos fábricas de pasta de celulosa: Papel Misionero en Capioví y Celulosa Puerto Piray en Puerto Piray (Amigos de la Tierra, 2010, ps73, 75). Tanto Papel Misionero como Puerto Piray, a cargo de la firma Benfide, afrontan demandas legales de vecinos y ambientalistas por la falta de tratamiento de sus efluentes (Amigos de la Tierra, 2010, p76).

 

Una de las ventajas de las plantaciones es que pueden “congelar” las inversiones en la tierra por un tiempo considerable. En efecto, después de la primera inversión, las plantaciones no necesitan un cuidado importante durante el tiempo en que los árboles crecen. Exceptuando el pago de los sueldos de los pocos vigilantes, no hacen falta más inversiones antes de la tala de los árboles. Como lo explica Raquel Alvarado en su artículo sobre la expansión forestal en el Cono Sur, “[eso hace que] no puedan ser desarrollados como agricultura familiar, y que su práctica esté principalmente a cargo de empresas” (Alvarado, 2009, p77). Sin embargo, esto no significa que estas plantaciones no tengan un impacto importante sobre las poblaciones. El crecimiento de los monocultivos de pinos o eucaliptos en el norte de la Argentina tiene como consecuencias desmontes, daños en los ecosistemas y desalojos de comunidades locales de sus territorios directa o indirectamente.

 

Según Pierre Gautreau, se pueden poner de relieve algunas constantes del modelo de desarrollo forestal. Por una parte, los proyectos se insertan “a modo de un enclave” es decir tienen en general muy pocas conexiones con los otros actores del territorio y exportan su producción fuera de estas zonas de plantaciones. Además, existe un cambio en la estructura social de las zonas concernidas por los emprendimientos forestales, particularmente debido al hecho que las actividades pastoriles tradicionales de las zonas dejan de ser el sector económico principal.

 

Como consecuencia aparece una “segmentación social” que afecta primero a los pequeños productores que tienen más dificultades para adaptarse y aprovechar los cambios. (Gautreau, 2014, p 177). Las ganancias, si existen al nivel de la economía nacional, son entonces relativas para las poblaciones locales. Por ejemplo, en Corrientes, según Emilio Spataro, coordinador del grupo Guardianes del Iberá “Si nosotros comparamos el trabajo y desarrollo local que generan los entramados productivos típicos como el agrícola y ganadero de la agricultura familiar en la provincia de Corrientes, vemos que nuestros campesinos producen alimentos para sí y para el mercado y generan un puesto de trabajo cada 6 hectáreas, y empresas como Harvard con sus monocultivos forestales generan tan solo un puesto de trabajo cada 300 hectáreas. Guardianes del Iberá  es una organización de las pocas que luchan activamente en la provincia defendiendo a sus territorios contra el avance del extractivismo y nucleando personas de distintos puntos de la provincia.

 

De hecho, los movimientos de resistencia son pocos en estas regiones de poca densidad poblacional, condición que otorga a las empresas mucho poder para imponer sus condiciones a la población local. Es a su vez, una de las pocas organizaciones contra el acaparamientos de grandes superficies de tierras en pocas manos, tanto del sector arrocero como forestal, y contra la contaminación del ambiente que enferma y mata”.

 

El caso de las plantaciones de la reconocida Universidad de Harvard en Corrientes

Según el informe de 2013 sobre la aplicación de la Ley de Tierras N° 26.737 de Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales, Misiones, con el 13,9% de sus tierras, y Corrientes, con el 13,7%, encabezan el ranking de provincias argentinas en las que mayor cantidad de hectáreas pertenecen a extranjeros.

 

La provincia de Corrientes ha sancionado normas específicas que se suman, como acabamos de ver, a las ya abundantes ventajas con las que cuentan las empresas forestales. En 2011, se publicó la Ley 6.058 que genera un régimen promocional de inversiones foresto-industriales, que crea un anticipo financiero para pequeños productores que cultiven nuevas plantaciones cuya área implantada no supere las 50 hectáreas por año. Mediante el mecanismo de apoyo a los pequeños productores se termina estimulando el sistema de arriendo, por medio del cual grandes empresas forestales de capitales extranjeros (que se ven imposibilitadas a adquirir mayores superficies de tierras desde la sanción de la Ley Nacional N° 26.737 contra la extranjerización de la tierra) acceden a campos forestados por pequeños propietarios subsidiados por el Estado provincial

 

Una de estas empresas extranjeras es un caso paradójico. La Universidad norteamericana de Harvard se financia mayoritariamente a través de las inversiones que realiza desde Harvard Management Company (HMC), empresa fundada en el año 1974 con el fin específico de garantizarle financiamiento a la institución El 60% del dinero del fondo es invertido directamente por esta empresa y el restante 40% es invertido a través de administradores externos (Tessore, 2006). En 2010, un informe publicado por el diario porteño “Tiempo Argentino” reveló que la Universidad es propietaria (a través de HMC) del 100% del paquete accionario de dos empresas forestales en la provincia de Corrientes. Las empresas que figuran como propiedad de HMC dentro de su declaración jurada de bienes son Empresas Verdes Argentina Sociedad Anónima (EVASA) y Las Misiones Sociedad Anónima. El primer antecedente de EVASA fue la empresa Pecom Forestal S.A., propiedad del multimillonario argentino Gregorio Pérez Companc. Pecom Forestal fue constituida e inscripta en la Inspección General de Justicia en 1997. Entre 1998 y 2001 la sociedad había logrado la plantación de 16.897 hectáreas. Así, la superficie a forestar iniciada hacía prever la instalación de un futuro proyecto industrial integrado: celulósico, papelero, aserrado y/o tableros. Con las repercusiones de la crisis que se produjeron en 2001, la empresa se vio forzada a disminuir las ambiciones de su proyecto y, finalmente en diciembre de 2002 es vendida al magnate estadounidense Douglas Tompkins, quien la adquiere a través de su empresa DRT Investments y los fondos de inversión asociados: LLC y VACAS LLC.

 

Los nuevos dueños transfirieron la venta de las acciones de Pecom Forestal S.A., motivo por el cual se ha producido el cambio de nombre de Pecom Forestal S.A. a Empresas Verdes Argentina S.A (EVASA). Luego de manejar la empresa durante 5 años, Tompkins vende en 2007 EVASA al fondo de inversión forestal de Global Environment Fund. En el caso de la otra empresa en que Harvard a través de HMC posee acciones, Las Misiones S.A., el proceso de compra comienza en la misma época (2008-2009). Uno de los campos también fue comprado a Douglas Tompkins, se trata de una porción de la estancia “La Celina” de unas dos mil hectáreas. Pero la mayor superficie obtenida fue a través de la adquisición del establecimiento Santa Julia, comprado a la Sociedad Anónima del mismo nombre en 2008. Las Misiones S.A. cuenta en total con 30.087 hectáreas en el Departamento de San Miguel, según lo verificado en la Dirección General de Catastro y Cartografía de la Provincia de Corrientes. Para agravar el caso de las empresas pertenecientes a Harvard, así como también el de la italiana Altinia, debemos indicar que éstas se hallan dentro de la región del Iberá.

 

Esta región constituye un macrosistema de características únicas, y ha sido resguardado bajo distintas instancias legales, entre ellas, una región está declarada Reserva Natural del Iberá, otra como Parque Provincial Iberá, y sus humedales son de importancia internacional para la conservación, lo que se denomina “sitio Ramsar”; por lo que, bajo las leyes que resguardan al Iberá, todo emprendimiento forestal estaría en clara condición ilegal. Para concluir, según las palabras de Emilio Spataro: “Hay una desproporción entre el daño ambiental, el sacrificio del territorio, entre el apoyo estatal y el beneficio productivo; todo esto para que universidades como Harvard o empresas de otros países obtengan una alta renta en muy poco tiempo y ganen dinero con la especulación del valor de sus empresas. En ese esquema no hay lugar para las comunidades guaraníes, para las comunidades campesinas, para el desarrollo de los municipios pequeños. Esto es parte del problema que ha llevado a que hoy la provincia de Corrientes sea la provincia más pobre del país.” (Amigos de la Tierra, 2014). (….)

Fuente: http://amigosdelatierra.org.ar/wp-content/uploads/ACAPARAMIENTO-web.pdf

Reparemos que esos expropiadores de tierras y bienes comunes implantan un "esquema donde no hay lugar para las comunidades guaraníes, para las comunidades campesinas, para el desarrollo de los municipios pequeños. Esto es parte del problema que ha llevado a que hoy la provincia de Corrientes sea la provincia más pobre del país"; también la más extranjerizada o mejor dicho reterritorializada a favor de transnacionales y socios locales.

 

Aún más, como Emilio Spataro nos advierte,“hay una desproporción entre el daño ambiental, el sacrificio del territorio, entre el apoyo estatal y el beneficio productivo; todo esto para que universidades como Harvard o empresas de otros países obtengan una alta renta en muy poco tiempo y ganen dinero con la especulación del valor de sus empresas".

 

Destaquemos, en la siguiente nota sobre Misiones, el avasallamiento capitalista de derechos de la naturaleza que son las condiciones esenciales a la vida de todos los seres y de derechos de los  pueblos e individuos a tener salud. Y comprobemos la autoorganización popular de resistencia y construcción del cambio social desde ahora.

 

Red Latina sin fronteras

Desastre ecológico en Misiones

“Ya no hay peces en el río”

26 de julio de 2019

Por Eduardo Silveyra

Un panorama desolador en el que se combinan los efectos de una pastera en la salud de los habitantes de la zona, la contaminación del medio ambiente por los agrotóxicos y la aniquilación de la fauna local. Miriam Samudio, de la Cooperativa de Productores Independientes de Piray, Misiones, cuenta su lucha y la de los suyos para preservar un espacio invadido por un capitalismo que cada tanto recurre a la intimidación.

Era plena noche cuando salimos desde Eldorado y después de dar un rodeo por la ciudad, tomamos una calle mal iluminada, al final desembocamos en un camino de tierra que tomamos rumbo al sur. En realidad, se trata de la antigua ruta nacional 12, el destino es llegar al Paraje Piray Km. 18. Conduce la camioneta Salvador Torres, quien además de ser un conocedor de cada rincón de su provincia, es el secretario general del Movimiento Agrario de Misiones. El camino es irregular, desparejo y esos accidentes se vuelven más trabajosos cuando tomamos un atajo que nos conduce a la colonia de productores del lugar. La luna nos ilumina al cruzar un puente de una sola mano y sin barandas sobre el río Piray. Es imposible resistir la tentación de bajarse y ver la correntada, violenta y espumosa, que corre entre las piedras y las sombras. A poco menos de un kilometro está la casa de Miriam Samudio, referente de la Cooperativa de Productores Independientes de Piray. Vamos a su encuentro.

Ladridos

Al llegar a su casa, algunos perros nos ladran, pero, apenas abre la puerta para recibirnos, apaciguan los ladridos. Después de presentarnos, nos sentamos a esperarla bajo el techado. No tarda en aparecer con el termo y el mate, el mejor modo para escuchar el relato de una lucha comenzada hace 20 años, cuando la pastera Alto Paraná comenzó a sembrar los pinos en ese territorio donde ella nació.

Sentada frente a mí, con la soltura propia del convencimiento, me dice: “Cuando Alto Paraná llegó con los pinos fue terrible, yo no vivía en esta casa, vivía en un rancho muy chico hecho con listones, por las noches se colaba como una niebla venenosa, era el vapor de los agrotóxicos y a la noche comenzaba a tener nauseas, mareos y vómitos, yo estaba embarazada de mi primer hijo y cuando nació tuvo problemas de columna bífida y hubo que llevarlo al hospital de Posadas para que lo operaran. Ahí le pusieron una pincita en la columna y pudo crecer sano, pero fue muy angustiante todo eso, te da mucha angustia ver que tu hijo no nació sano”.

Lo contado por Miriam no es nada nuevo para Misiones, desde que se incrementó la producción agroindustrial los casos de cáncer también se multiplicaron. Hay un registro del Ministerio de Salud Pública provincial, donde la cifra es más que elocuente: 3000 nuevos enfermos más por año, el cáncer de pulmón y de mama, directamente relacionados con el glifosato, metilos y fenoles usados en las fumigaciones se han multiplicado, al igual que los casos de meningitis y de vías respiratorias.

Animales

Hay cierto placer en escuchar la claridad con que nos cuenta cada una de las malas situaciones vividas en esa colonia al costado del caudal del río Piray y como se fueron organizando sus pobladores para resolverlas.

Ya habíamos terminado la primera ronda de la mateada, cuando Miriam dijo: “Cada vez que llegaba agosto esto era un infierno por el polen de los pinos, estábamos todos atacados con alergias y mal de los bronquios, además empezaban a fumigar más fuerte. Nosotros decíamos que hay que tener cuidado con las víboras, pero vos abrías la puerta y en el patio encontraba tres o cuatro víboras, te acercabas y estaban medio muertas, igual que las tortugas o conejos de monte, siempre encontrabas animales agonizando. Ellos no respetaban absolutamente nada, plantaban pinos hasta en la orilla del río y eso está prohibido por la ley. Ahí fue que comenzamos la lucha por la tierra, al principio éramos 50 familias, pero una vez que recuperamos las 160 hectáreas se fueron sumando más y ya somos 107 las familias que conformamos la Cooperativa Agropecuaria de Productores Independientes de Piray. Todos tenemos una hectárea para trabajar en producciones de auto consumo y hay otras 20 que se trabajan en forma colectiva para producciones que comercializamos en distintos lugares de la zona”.

Arraigo

La noche es serena y fresca, el silencio a veces es cortado por el paso de algún vehículo que no interrumpe la narración de Miriam, a la cual le brillan los ojos al decir: “Una de las cosas a las que apuntamos es a generar mano de obra para que los jóvenes no se vayan. Estamos produciendo zapallos, calabazas y desarrollando cultivos asociados, este año vamos a introducir arvejas y maní y agregar más valor a las producciones que tenemos. Nosotros estamos comercializando en Eldorado, en Montecarlo y en los feriazos que realizamos dos veces al mes en esas localidades. Todo esto apunta, como te decía antes, a que los jóvenes se integren a los procesos productivos y no tengan que emigrar del lugar en el que nacieron por necesidades económicas”.

Esto último, es un objetivo de vital importancia para ella y la comunidad, si tenemos en cuenta que, todas las familias misioneras tienen entre dos o más miembros de cada grupo viviendo en distintas capitales del país, principalmente Buenos Aires y otros en geografías más lejanas como la pampeana o patagónica.

Aprietes

Tanto Alto Paraná, como la actual Arauca, tienen en su metodología el uso de matones y testaferros inescrupulosos para hacerse de las tierras de campesinos y agricultores familiares, en lugares donde muchas veces cuentan con la complicidad del poder político local, llámense intendentes o fuerzas policiales.

Miriam no estuvo exenta de sufrir esos acosos y nos cuenta: “Había un tipo llamado Ribero, se había criado con mi padre y cuando dejó la policía empezó a trabajar en seguridad de Arauca. Una noche se apareció acá en mi casa. Yo lo hice pasar y él hablaba cosas sin mucho sentido, como que daba vueltas para decirme algo, entonces lo enfrenté y le dije: Ribero, usted no vino a mi casa para hablar del tiempo o si llueve o no llueve, dígame lo que tiene que decirme de una vez. Entonces él me dijo: Mirá, me mandaron para hacerte un ofrecimiento, que dejes todo como está, que no te metas con la gente y ellos te dan una camioneta último modelo, tierra y una suma de dinero importante. Yo no podía creer lo que me estaba diciendo, pero lo escuchaba y me contenía para no explotar y cuando terminó de hablar le pedí que se fuera y le dije: Ribero váyase ya, porque si mi marido llega a venir y escucha lo que usted me está proponiendo, seguramente no va a reaccionar del modo en que yo lo hago”. Ribero se marchó sin poder doblegarla a ella ni a los otros pobladores que sufrieron la quema de algún rancho. Así de fuerte es esta Miriam.

Mujeres

La cultura de la tierra no sería nada sin la presencia de las mujeres y Miriam Samudio la destaca. “Cuando empezamos a juntarnos allá por el 2000 y 2001 éramos todas mujeres, hombres había poquitos, porque nuestros maridos, nuestros compañeros, se iban a trabajar afuera para traer el sustento de cada día y nosotras continuábamos la lucha porque estábamos sin la tierra y sin trabajo. Yo tengo 41 años y mis padres vivieron siempre en la zona y lo único que teníamos era un rancho a la vera de la ex ruta 12 con un pedacito de tierra para un gallinero y una huerta y alguna cosita más, como alguna plantita de mandioca, solo para el auto consumo y apenas nos alcanzaba. Cuando Alto Paraná comenzó a extender los pinales y llenar todo el ambiente con agrotóxicos, nosotros comenzamos a pedir que esos pinos fueran retirados de atrás de nuestras casas. Muchos años luchamos para que eso suceda, hasta que logramos una ley de expropiación de 600 hectáreas, la ley salió en el 2013, pero se aprobó recién en el 2017 y en ese año nos entregaron la tierra. Este sería el segundo año que estamos trabajando con el título de posesión en nuestras manos. Trabajando y produciendo, con el sueño que nuestros hijos no se vayan y se queden en nuestro lugar”, dice.

Organización

Sabedora que una lucha no conlleva un triunfo sin sumar voluntades y a otras organizaciones hermanadas en reclamos comunes, Miriam nos dice: “Si, trabajamos y articulamos con otras organizaciones que tienen los mismos problemas que nosotros, problemas de regularización de títulos de propiedad de tierra, que es un problema común en la provincia. También en esa lucha que llevamos adelante, logramos conquistar el corazón de los diputados, golpeamos en cada puerta por encima de los partidos a los que ellos representan y de ese modo logramos que se apruebe esa ley. Al principio nos trataban de locos, hacíamos reuniones con el municipio, con los concejales, con la iglesia, involucramos a todos los actores que podíamos. Los invitamos a los de Alto Paraná y en todas las reuniones venían los ingenieros y nos decían que era propiedad privada, que estábamos locos, nos querían convencer desde ese lugar, pero nosotros sentíamos que era muy justo lo que pedíamos porque nos estaban envenenando. Y veíamos que los kilómetros de montes de la zona desaparecían, entonces más fuerte luchábamos para seguir resistiendo en nuestro lugar. Ellos eran duros también, tenían de su lado a la policía, al comisario y al juez. Los policías recorrían la zona y les preguntaban a nuestros hijos: ¿Dónde están sus padres?, ¿Están en alguna reunión? ¿Están en alguna manifestación? Y después llegaban las notificaciones para que nos presentáramos en la comisaría y la causa era por usurpación, cuando nosotros nunca pasamos el límite de las tierras de Alto Paraná. Pero todo se logró con organización y el apoyo de otras organizaciones”.

Iglesia

Las iglesias evangélicas pululan a lo largo y ancho de todo el territorio de la provincia, con un discurso que sustenta las políticas neoliberales y de despojo, con su prédica de salvación individual, son un enemigo solapado de todas las construcciones colectivas. La iglesia católica en ciertos casos se muestra como el revés de esa moneda y Miriam da cuenta de ello: “El apoyo de la iglesia fue importante, con nosotros estaba la hermana Rosa que siempre nos acompañaba, ella expuso nuestro caso en un congreso donde estaba la cúpula y tiempo después fue removida de su cargo. También nos acompañaban el padre Miguel y el padre Carlos. Ellos participaban de las manifestaciones y al final hacíamos alguna reflexión bíblica. Siempre recuerdo que el padre Carlos decía, los que tengan sed de justicia serán saciados. Ellos comprendían que era justo nuestro reclamo.  Porque hay una cosa importante, el individualismo es muy malo, todo se hace entre todos, de manera colectiva. A nuestros jóvenes les quieren inculcar que las cosas se pueden hacer de manera individual y nadie resuelve las cosas solo, las cosas hay que hacerlas en conjunto”, explica.

Acorralados

La noche solo permite ver la silueta de los pinales dibujados en el horizonte, en ese más allá donde la agroindustria traza una frontera con la naturaleza destruida o por destruir, Miriam lo sabe muy bien: “Nosotros estábamos acorralados por los pinos, a setenta metros de nuestras casas ya estaban los pinales, eran kilómetros y kilómetros de los dos lados. Cuando nosotros empezamos a pedir que retiraran los pinos era justamente por el tema de salud, veíamos muchos chicos con problemas respiratorios, veíamos como los abuelos se enfermaban cada vez más y les diagnosticaban asma. Veíamos también como en agosto a los chicos les salían granos, tenían dolores de garganta, heridas y sarpullidos en la piel, provocados por la floración del pino. Eran muy terribles las enfermedades, más en los niños. En agosto, nuestro aire era todo amarillo y ahí empezó a salir el tema de qué pasaba con el agua, con los pozos, con las nacientes, con los arroyos de alrededor que se iban secando y desapareciendo. Otra de las cosas que también nos preocupaba era la muerte de los animales, de los pájaros que caían muertos”, dice.

Construcciones

El desmonte y sus consecuencias nefastas al destruir ecosistemas, Miriam los ha vivido en carne propia, ya sea con métodos mecánicos o exfoliaciones que fueron usadas en la guerra de Vietnam con productos fabricados por Monsanto.

Escucharla es un aprendizaje del uso de esas metodologías: “Nosotros veíamos con tristeza cómo avanzaban con las topadoras para destruir el monte y tiraban todo en el arroyo, tapaban el curso de agua, porque ellos querían plantar hasta en el último pedazo de tierra. Ahora cuando nos dieron las tierras descubrimos pinos hasta dentro de los bañados y al final los tuvieron que sacar, ahora esos arroyos, esas nacientes, esos bañados, se están empezando a recuperar. Es impresionante la cantidad de pájaros que aparecieron, es muy lindo cuando vos ves esa diversidad de pajaritos que antes no veíamos y decimos qué pájaro es este, qué es aquel.  Es otra cosa ver cómo vamos recuperando la biodiversidad, con ese fin estamos intentando que nuestros hijos, nuestros jóvenes, empiecen a valorar esto, porque lo que hacemos ahora es para preservar el mañana e intentamos incorporarles esa enseñanza. Porque como digo yo, fue sin querer queriendo que nos fuimos dando cuenta de todo lo que íbamos recuperando. Porque cuando reclamábamos que los pinos fueran retirados, también íbamos a recuperar una parte de nuestra naturaleza y así fuimos aprendiendo juntos y defendiendo cada vez más”, cuenta.

La alegría se traza otra vez en el semblante de Miriam cuando dice: “Ya aparecieron otra vez los animalitos, los compañeros ven en las chacras las pisadas de los conejos, de los venados. Ya hay venaditos otra vez, pero falta todavía, porque cuando terminan las chacras empiezan los pinales y son kilómetros y kilómetros. Usted va ver en el mapa que este lugar se llama Paraje Piray Ex ruta 12, Km. 18. Y ahí puede ver como este pequeño lugar está sobreviviendo entre los mares de pinos, se visualiza muy bien eso, solo hay que mirar”.

Contaminación

Cercanos al municipio de Puerto Piray, donde uno de los emprendimientos de Arauco acaba de recibir una multa de 4.700.000 pesos por llenar de hollín el aire del pueblo, le pregunto a Miriam si el mismo no los afecta a ellos también. “Tarde o temprano la contaminación llega, por el agua o por el aire. Apenas uno va llegando al pueblo de Piray ya va viendo el humo impresionante que sale de la chimenea de esa empresa y lo que no podemos es acercarnos cerca del agua por los residuos y la contaminación que dejan dentro del Paraná”. Todos los días desde el cielo de Piray cae una nube negra de hollín por la quema de chips de pinos fabricados para poner en marchas las calderas, las cenizas caen sobre el poblado y afecta la salud de los habitantes y como bien dice el intendente Jorge Lezcano: “Arauco nos vomita su humo en la cara y se niega a comprar equipos de mitigación de esos efectos”. Pero, es Miriam quien nos dice: “Los de Arauco siempre te van a decir que ellos no contaminan, cuando venían a las reuniones con nosotros, los ingenieros se traían las botellitas de agua mineral, en una reunión les dijimos que, si ellos no contaminaban el agua, por qué se traían las botellitas, porque no tomaban la misma agua que nosotros y les trajimos vasos con el agua de los pozos. Pero no querían tomarla porque sabían que el agua estaba contaminada, son así de caraduras. Así que tomamos medidas de lucha para tener agua potable, porque en la zona somos 300 familias, así que imagínate cuantos chicos hay y que estaban tomando agua envenenada”, responde.

Paradoja

En guaraní Piray nos habla de aguas de pesca, de un río de buena pesca, sin embargo, esta mujer de duras batallas nos cuenta: “Ya no hay peces en el río, los que habían antes no hay más, antes íbamos a pescar, ahora vamos porque tenemos ganas de ver el agua, la contaminación los mató a todos. Tenemos agua potable porque luchamos para eso y para el riego usamos agua de lluvia gracias a un proyecto que presentamos y que fue aprobado, porque el agua del río está contaminada con agrotóxicos y otros venenos”.

Habla también con alegría del tractor y otras maquinarias, entregadas por el gobierno provincial, para trabajar la huerta comunitaria en ese lugar pequeño, donde con la lucha organizada, un puñado de misioneras y misioneros resiste el embate de las multinacionales de la agroindustria, cercados por mares de pinos como bien define esta Miriam Samudio a su situación geográfica, a su situación de vida. Después de tomar el último mate y de quedarnos con las ganas de probar el reviro con huevo frito ofrecido antes de la partida, nos abrazamos y nos despedimos. Volvemos a cruzar el puente iluminados por la luz de la luna y a desandar el camino pedregoso, sabedores que algo cambió en el pensamiento y algo se arraigó para siempre en el corazón.

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Reflexionemos: sólo la unión entre los diversos de abajo (y sin las fronteras impuestas por el bloque dominante) puede encaminar otra sociedad y mundo posibles. Veamos en Uruguay, gestionado por el progresismo desde hace años,  Marchese señala:  "gobierno, oposición e intelectuales cómplices del robo, el engaño y la estafa. El sistema político todo, desde los partidos políticos hasta los periódicos, conspira contra la población".

Red Latina sin fronteras

Uruguay

Lo que el viento se llevó

(la cláusula 4.2.2.2 del nuevo contrato secreto)

26 de julio de 2019

 

 

Por Marcelo Marchese (Rebelión)

 

 

Resulta que luego de pactada en secreto la mayor entrega de soberanía de toda la larga Historia de entrega de soberanía del País, el gobierno ha vuelto a pactar en secreto para perjuicio de todos los uruguayos.

Gracias al nuevo pacto con UPM, su Decisión Final de Inversión ya no es una Decisión Final de Inversión, es decir, nosotros invertiremos la fortuna que invertiremos, pero UPM, si quiere, se retira sin pagar un peso de multa, sólo debe avisar con un año de anticipación. La Decisión Final de Inversión sólo nos compromete a nosotros y ahora, aunque la haya emitido no por los canales oficiales, sino, como forma de pisotear al gobierno para futuras negociaciones, por intermedio de un comunicado de prensa, estamos atados a una posible demanda ante un tribunal del Banco Mundial si quisiéramos retirarnos de este negocio ruinoso.

¿Por qué el gobierno aceptó este disparate? Cuando uno está desesperado toma decisiones desesperadas y a eso se le llama “manotón de ahogado”. Como sabe que va a perder las elecciones y como no tiene nada que propagandear, pues UPM iba a dar el “sí” el 15 de febrero, pactó en secreto darle otro beneficio a UPM, a cambio de que UPM de el “sí” ahora, es decir, que diga: “acepto que ustedes inviertan para mi beneficio, cinco mil millones de dólares” ¿Pero se nos está diciendo que en aras de perpetuarse en el poder el gobierno pactó algo que perjudica al País entero? Sí, nada más sencillo de entender.

Cuesta creer, querido lector, lo que sucede a la vista de todos. Es tan escandaloso que parece imposible, pero nada más real: nos han vendido a cambio de un simple comunicado de prensa. Puede que hagamos las vías, reforcemos los puentes, construyamos el viaducto, draguemos el puerto, expropiemos cientos de propiedades y aneguemos 10000 hectáreas, y si de golpe el precio de la celulosa se desploma, nos tendremos que guardar las vías del ferrocarril, el viaducto, los puentes, el dragado en el río de la Plata y las 10000 hectáreas anegadas en un lugar del cuerpo cuyo propósito, según la naturaleza, era muy otro.

Ahora, las malas nuevas continúan, pues nada nos asegura que el gobierno no vuelva a pactar en secreto una nueva entrega del País. Esto lo advertimos al otro día de la firma del Contrato ROU UPM en noviembre del 2017. Dijimos que como no era un contrato, y cómo sólo nos obligaba a nosotros y a UPM no la obligaba a nada hasta la Decisión Final de Inversión, UPM nos podía exigir lo que fuera cuando quiera y resulta que, hace unos meses, el gobierno pactó que en vez de que UPM pague unos aproximados 44 millones de dólares anuales por el uso de las vías (nosotros pagaremos 144 millones de dólares anuales) pase ahora a pagar diez veces menos.

Ante la evidencia de que el gobierno ha perdido la chaveta de la moral, el lector pensará que al menos nos queda la oposición. Querido lector, ha llegado la hora de despertar a la realidad: no hay oposición, eso era parte del País que fue, el viento se llevó a la oposición como a tantas otras cosas ¿Qué dijo la oposición cuando por intermedio de la prensa se enteró, al igual que el gobierno, al igual que todos nosotros, que UPM aceptará todo el dinero que le regalaremos? Dijo que estaba chocha de la vida y que esto, no sólo era obra del gobierno sino de todos, ya que la tercera ley forestal y la ley de zonas francas se votaron en el primer gobierno de Sanguinetti.

La oposición dice la verdad: este disparate es obra de ellos también, y por eso festejan. El País, desde la apertura democrática, pacientemente, fue atado como un matambre y entregado al capital extranjero y un gobierno tras otro sólo se han dedicado a apretar mejor el matambre no sea cosa que tenga la más mínima movilidad. La única tibia crítica de la oposición (después de todo deben criticar al gobierno si quieren prenderse luego a las tetas del Estado) es que no se los haya consultado sobre la mejor manera de atar el matambre.

Pero aquí, querido lector, no termina todo. Tenemos un gobierno dispuesto a lo que sea con tal de perpetuarse en el poder; tenemos una oposición cómplice dispuesta a hacerse la otaria cuando el gobierno hace cualquier disparate, pero nos quedan los intelectuales, los artistas, las grandes personalidades dispuestas a decir algo ¿verdad? Efectivamente, algunas personalidades han dicho algo, y a ellos va nuestro reconocimiento, pero el resto no se anima a decir ni pío ante el disparate descomunal que estamos viviendo. El viento se ha llevado la idea de un gobierno que gobierne para nuestro beneficio, se ha llevado la idea de una oposición que haga de oposición y se ha llevado la idea de que un intelectual sea alguien que piensa con su cabeza: mejor es estar quietito y calladito como pollito mojado. Igual, pensarán ¡qué importa, nadie se da cuenta de nada!

Ese es el País que nos ha quedado: gobierno, oposición e intelectuales cómplices del robo, el engaño y la estafa. El sistema político todo, desde los partidos políticos hasta los periódicos, conspira contra la población.

Todos ellos nos dirán que ahora, la maravillosa inversión extranjera sacará al País de la miseria, sin embargo, hace décadas que le han abierto las puertas a la inversión extranjera brindándole ventajas escandalosas, y lo único que han logrado fue acentuar nuestra miseria en tanto una empresa nacional cierra un día, y el otro también, y el otro y el otro.

Nada podemos esperar de un sistema político que está podrido hasta la médula. El viento se ha llevado todo y sólo queda una esperanza, remota, es verdad, pero esperanza al fin: en ocasiones, sólo si se ha tocado fondo se puede aspirar a renacer.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=258667

 

 

Concentración y centralización capitalista

 

Advirtamos en qué consiste la concentración y centralización capitalista. Hagámoslo mediante el análisis del acaparamiento de agronegocios que las políticas gubernamentales favorecieron. También reparemos en cuán distorsionadoras fueron la lectura K sobre los actores del agro y la inculcación del enfrentamiento con la Mesa de Enlace o 'la' «enemiga del pueblo».

 

Acaparamiento de tierras y

bienes comunes

marzo 2015

Por Amigos de la Tierra Argentina

(….)Acaparamiento por agronegocios

 

IV – La segunda revolución de las pampas: Reconcentración y Mecanización

 

(...)Entre 1988 y 2002, el 29,4% de las explotaciones agrícolas, o sea 120.000 productores, desaparecen en el país. La concentración de la tierra se reforzó de manera considerable: el tamaño promedio de las explotaciones pasó de 470 hectáreas en 1988 a 587 hectáreas en 2002 (Sili, Guibert, 2011). El sistema resulta muy competitivo, y los productores que no cuentan con ayuda del Estado tienen que vender su tierra o alquilarla a los estancieros, que expanden así sus explotaciones. Los campos fueron reorganizados en explotaciones cada vez más grandes, buscando mayores escalas que les permitieran mejorar la rentabilidad en un escenario de competitividad internacional. Esta concentración de la tierra va de la mano con un aumento importante de la producción, de las exportaciones, y por supuesto con un aumento de las ilegalidades debido a la caída de los recursos de los pequeños agricultores junto al aumento del precio de las tierras.

El cambio productivo agrario fue casi siempre comandado por inversores urbanos o extranjeros que buscaban en la tierra y en la agricultura un refugio financiero. Los pequeños o medianos productores, sin capacidad de inserción en este proceso de modernización, fueron marginados y tuvieron que emigrar hacia áreas urbanas, o bien permanecen pero en condiciones sociales y económicas de extrema pobreza y marginalidad. Queda por una parte una agricultura motorizada, a gran escala, usando muchos agroquímicos y representada por el boom de la soja, y por otra parte una agricultura campesina que resiste en condiciones de desventaja.

 

V - Hoy en día: Los factores determinantes en el acaparamiento de la tierra

Desde el principio de los años ‘90, el contexto internacional de los mercados agrícolas, los flujos crecientes de capitales y de tecnología contribuyeron en toda América Latina, y especialmente en la Argentina, a la estructuración de un complejo agroindustrial que se funda en una red de empresas agrícolas articuladas con firmas internacionales que controlan la totalidad del ciclo de producción y en una especialización regional orientada hacia los mercados de “commodities”. “Favorecieron la emergencia de nuevas formas de organización de la producción agrícola que toman un espacio importante en el paisaje argentino mientras hacen astillas las estructuras agrarias históricas de la Argentina, las grandes estancias y las explotaciones familiares” (traducción propia de Fevre, 2010, p157). Poco a poco, los pequeños productores tuvieron que elegir entre dos alternativas: trabajar la tierra o vivir gracias al alquiler de esas tierras (Cóccaro, Maldonado, 2010).

 

El crecimiento exponencial de las exportaciones agrícolas durante esa década ha sido acompañado por un deterioro en la economía de las familias campesinas, a raíz de no poder afrontar éstas los costos de los insumos industriales necesarios para competir, o subsistir, en la producción. Así, para mantener sus recursos económicos, muchos agricultores tenían que aumentar la superficie cultivada y el volumen de producción. Los productores campesinos que no pudieron alcanzar estas escalas de mayor rentabilidad debido a la suba importante de los precios de la tierra, han vendido o bien alquilado sus tierras a otros productores más dinámicos y capitalizados, o a gente de la ciudad que buscaba invertir en tierra (Sili, Soumoulou, 2011).

 

La “ventaja” del arrendamiento en “pools de siembra”4 , modalidad que se expandió rápidamente, es la flexibilidad que permite este tipo de tenencia de la tierra, ya que cada año la escala de explotación puede variar de acuerdo a la coyuntura de los mercados o a las condiciones climáticas, y a su vez les permite evitar la inmovilización del capital en la tierra. Pero tal flexibilidad de mercado llevó a los campesinos a convertirse en víctimas de esta modalidad.

Como consecuencia de este proceso “los productores y el país en general, pierden así su capacidad de control y regulación de su producción debido a la dependencia de insumos que están patentados en otros países” (Sili, 2005, p27). Otros inversores, extranjeros o nacionales, mucho más grandes y vinculados a bancos e instituciones financieras del país toman parte en estos nuevos fondos de inversiones. La mayoría de estos actores no tienen vínculo alguno con el mundo rural, más aún, para ellos la agricultura es sólo un medio más para invertir. Carlos Reboratti estima que los grupos de inversores más grandes representan 4% de los productores pero producen 60% de la cosecha, el resto está compartido entre los medianos y pequeños productores (traducción propia, de Reboratti, 2008, p95). Generalmente, la mayoría de las actividades a lo largo del ciclo del cultivo se tercerizan y se recurre a suministradores de servicios agrícolas que incluyen la siembra, el control de malezas e insectos por fumigación, el monitoreo del cultivo y hasta la cosecha. Así, “se estima que el 50% de la superficie pampeana ya no es trabajada por los productores dueños de la tierra, sino por grandes contratistas y fondos de inversión” (Sili, 2005, p31).

 

Este proceso de externalización y el “éxito” de los pools de siembra conllevan a una inevitable disputa por las tierras, la mayoría de las cuales pertenecían, o en el mejor de los casos pertenecen, a pueblos originarios o familias campesinas. Con respecto a esto, Darío Aranda denuncia: “En la cotidianidad del campo [el corrimiento de la frontera agropecuaria] implicó desalojos tan violentos como masivos. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI-Vía Campesina) estima un piso de 200 mil familias rurales expulsadas por el avance sojero. Donde el MNCI tiene gran presencia, como en Santiago del Estero y Córdoba, las topadoras suelen estar al servicio de pools de siembra y de la Mesa de Enlace (sobre todo Federación Agraria, Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas)” (Aranda, 2011, p5). Finalmente, se observa una “financierización”5 de la agricultura del país.

 

La economía argentina es hoy totalmente dependiente de la soja y de las grandes empresas responsables de sus negocios. Estos nuevos agentes actúan en toda la cadena productiva, especialmente en la provisión de insumos (semillas, fertilizantes, herbicidas, insecticidas, etc.), en la logística y el transporte (vías férreas, puertos, terminales de carga, etc.), el procesamiento industrial de la producción agropecuaria (molinos, aceiteras, frigoríficos, fábricas de alimentos en general) y la comercialización de los productos. Son corporaciones nacionales y transnacionales responsables de vehiculizar los cambios estructurales del sistema productivo nacional. Así, el país es actualmente el tercer productor mundial y 90% de su producción es destinada a las exportaciones. Los productos derivados de la soja representan 20% de las exportaciones totales de Argentina (Fevre, 2010).

 

Una de las explicaciones más conocidas de esta dependencia es el hecho de que desde la devaluación de 2001, los productores agropecuarios privilegian las inversiones a corto plazo, y por consecuencia a la soja, gracias a su alta rentabilidad. Sumado al daño indiscutible sobre la soberanía alimentaria del país, esto vincula directamente a los insumos de la agricultura con el dólar. La devaluación generó que el tipo de cambio sea ventajoso para los tenedores de dólares afectando a toda la población en virtud del incremento de los precios.

 

Por su parte, un grupo de 5 empresas: Cargill, Bunge, Dreyfus, Aceitera General Deheza y Vicentin, concentran toda la producción de aceite de soja, su exportación y la de sus subproductos como la harina de soja. Estas empresas dominan la cadena, suministrando insumos y servicios a los productores y asegurándoles a su vez la venta. De esta forma tienen un amplio poder sobre qué, cómo, cuándo y para quién producir. Además se encuentran extremadamente ligadas a las instituciones financieras internacionales, los bancos, las grandes empresas de agroalimentos y las industrias de energía que controlan el negocio de la soja.

 

VI - El caso representativo de la soja

La apertura económica y la desregulación del mercado que se produjo en la República Argentina a partir del año 1991, junto con el cierre de las Juntas Nacionales de Granos y de Carnes, fueron gestando el modelo de producción que hoy prevalece. El cultivo de soja se conoce en la Argentina desde 1867, pero la superficie cultivada a la década de 1970 era casi inexistente. Fue incorporándose a partir de allí, en vistas de competir en el pujante mercado internacional. Su expansión en nuestro territorio fue rápida, debido a la alta demanda, buenos precios y una coyuntura climática favorable. En Santa Fe, la provincia que la incorporó en forma más generalizada, la producción se multiplicó trece veces entre 1976 y 1986. “La tecnología [...] fue incrementándose y adaptándose al cultivo de superficies cada vez mayores, y terminó por ser antieconómica para el pequeño productor tradicional. El cambio apuntaló un marcado proceso de concentración [...]. Sin embargo, aunque la cantidad de pequeños agricultores pampeanos no se redujo, no necesariamente se deshicieron de su predio sino que también lo suelen hacer trabajar por un contratista: la actividad como pequeños productores puede considerarse terminada, ahora son pequeños rentistas urbanos empleados en servicios y en el comercio” (Brailovsky y Foguelman1998, p334). Si nos situamos en el actual siglo XXI, “entre el año 2000 y 2011 se produjo un aumento del 32% de la superficie total cultivada en la Argentina, en el que un 77% de ese incremento se atribuye exclusivamente al cultivo de la soja transgénica” (Volante et al, 2012).

En 1998, dos años después de la introducción en el país del primer organismo genéticamente modificado (GMO por sus siglas en inglés), perteneciente a la firma Monsanto y autorizado por el entonces Secretario de Agricultura Felipe Solá durante el gobierno de Carlos S. Menem, el 72% del total de la producción de soja resultaba de la novedosa semilla transgénica. Hoy, ésta ya representa el 98% del total de la producción de la oleaginosa (Fevre, 2010, Prevot-Schapira, 2011). La adopción de este modelo demanda un cambio radical: se precisa mucho más capital que  para la agricultura convencional. Como lo dice Marcelo Sili, “Son también estas grandes empresas, especialmente las de origen transnacional, las que impulsaron y promovieron el desarrollo de los cultivos transgénicos, controlando a través del cuasimonopolio de la tecnología, las semillas y los insumos en general, el gigantesco mercado de la soja y también del maíz” (Sili, 2005, p19). Eso va acompañado del desplazamiento y la desaparición de pequeños y medianos productores, quienes no cuentan con los recursos económicos para competir en el mercado al mismo nivel que los grandes grupos que emergieron adoptando la nueva metodología. De esta manera, los últimos 18 años fueron marcados por el crecimiento en la adopción del “paquete tecnológico” y sus insumos, combinando la práctica de la siembra directa, la dependencia de semillas genéticamente modificadas y la batería de diferentes agroquímicos que las acompañan. Es así como en la actualidad, en la temporada 2011/2012, habiendo pasado por doce años de gobierno de Néstor C. Kirchner y continuado por su esposa Cristina Fernández de Kirchner, la soja se ha dispersado ampliamente y representa más del 56% de la superficie cultivada del país, es decir 19,8 millones de hectáreas (Aranda, 2013). A su vez, en el año 2011, el gobierno ha presentado el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal (PEA)6 con metas crecientes a lograr en la década 2010-2020. Si bien es positivo que un país defina sus políticas agropecuarias a futuro teniendo objetivos claros e intentando fomentar áreas de producción hoy en decadencia e impulsar, por ejemplo, el agregado de valor, la principal crítica a realizar a este plan es la insustentabilidad del mismo.

Los granos siguen llevándose el protagonismo en este modelo, y dentro de él siguen siendo la soja y el maíz transgénicos los ejes para la expansión de la superficie cultivada en Argentina, con todas las consecuencias que estos cultivos acarrean. La antes mencionada dispersión de la soja se extendió hasta 15 provincias en nuestro territorio, siendo los principales aportes para las últimas campañas provenientes de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa (Guía Estratégica para el Agro, 2013). Más aún, el “desarrollo” permanente de la biotecnología, por medio de laboratorios tanto internacionales como nacionales, ha abierto la posibilidad de, a través de la utilización de semillas especialmente diseñadas para regiones secas o frías, llegar a “conquistar” provincias como Mendoza, Neuquén o Chubut, hasta hace unos años algo inimaginable.

 

La expansión de la frontera agropecuaria llegó a lugares tan impensados como lo es el caso de una localidad bonaerense que se encuentra a tan solo 38 kilómetros de la Capital Federal: Guernica. Con sectores visiblemente urbanos por sus características habitacionales de infraestructura y servicios, pero con ciertas manzanas del barrio mal catalogadas como zona rural, presenta tres campos de cultivo a su alrededor, que se ubican a distancias muy próximas de las viviendas, y en algunos sectores sólo con una calle angosta como separación. La cercanía de los campos hace que la población, sus casas, plantas y animales reciban constantemente la deriva proveniente de las fumigaciones que estos cultivos transgénicos implican (Amigos de la Tierra Argentina, 2012). Esta localidad es una más entre cientos, los autodenominados “pueblos fumigados”, que sufren características similares, y replican por todo el país las consecuencias de la expansión territorial de este modelo agroexportador. Aquí no podemos dejar de hacer mención a los múltiples casos de pequeñas escuelas rurales que quedan literalmente rodeadas por los extensos campos de soja, alambrado de por medio, y por ende a la falta de legislación pertinente que impida estas situaciones.

 

VII - Acorralamiento del ganado en el país ganadero

Solamente en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, el número de ovinos disminuyó 3,1 millones y el de vacunos hasta 1,8 millones entre 1998 y 2002 (traducción propia de Reboratti, 2008, p89). Esto va junto con el desarrollo del engorde a corral o “feed lots”. Como dice Gabriel Arrisnabareta en la película “En carne propia”, “las mejores tierras estaban ocupadas por la agricultura. Al utilizar más tierras para ese uso, estos sitios de terreno de hacienda y confinación se vuelven como una herramienta necesaria y un complemento natural de todo lo que es esta estructura de cría en Argentina” (Chaya Comunicación, 2013). De hecho, desde unos años se usa la palabra “agriculturización” para hablar del crecimiento absoluto de la agricultura con respecto al Producto Bruto Interno total agropecuario del país, o sea el aumento de las superficies cultivadas respecto a las superficies dedicadas a la ganadería (Sili, 2005, Reboratti, 2008). Así, este sistema de cría de l ganado, que tiene en el fondo la misma lógica que los monocultivos, se ha desarrollado como consecuencia de la reducción de las superficies libres para la ganadería. Según Mindi Schneider, el término “meat grabbing” describe los negocios de tierra existentes emprendidos para la producción de carne industrial, ya sea directamente por el confinamiento de los animales y su suplementación, o indirectamente en la forma de producción de monocultivo de cereales y oleaginosas para alimentar al ganado.

 

Es también un concepto para analizar la relación entre la industria de la carne, las políticas de seguridad alimentaria y la intensa pugna por la obtención de la tierra (traducción propia de Schneider, 2014, p614). Los problemas en las poblaciones se deben a la contaminación de los suelos y del agua. Pero es importante tomar en cuenta la totalidad del proceso, o sea los acaparamientos de tierras para producir los alimentos para el ganado. Mindi Schneider formuló dos preguntas para cuestionar el papel de lo que llama “meatification”, o sea “carnificación”, en el sistema alimentario mundial. Preguntas que son difíciles de tratar aquí, pero que es interesante tener en cuenta: “¿Cómo impacta la meatification a escala mundial en las preferencias alimentarias en el marco de la seguridad alimentaria? Y ¿cómo el creciente consumo de carne de algunos tiene impactos en la seguridad alimentaria y en la soberanía alimentaria de otros, y cómo eso sugiere una complejidad mayor en las políticas del acaparamiento de las tierras?” (traducción propia de Schneider, 2014, p617).

 

Las consecuencias socio-ambientales de este modelo agrícola son inmensas al día de hoy. La dominación de la soja “tiene un efecto nocivo sobre el equilibrio del tradicional ciclo agricultura-ganadería que permitía una cierta sostenibilidad de los suelos” (Sili, 2005, p24). El monocultivo repetido de soja en los campos produce una degradación importante del ambiente. Se advierten numerosos riesgos de contaminación de las aguas, la disminución de la capacidad de recuperación natural de la fertilidad de los suelos por la utilización de un exceso de productos sintéticos, y la destrucción de la fauna y el deterioro de la biodiversidad. No puede dejar de mencionarse el caso del sector lechero, en el que a nivel nacional y entre 1988 y 2003, la cantidad de tambos pasó de 30.141 a aproximadamente 15.000 establecimientos (Teubal, 2009). Según la Coordinación de Campo de la Dirección Nacional de Sanidad Animal del SENASA, al 2011 ya habían disminuido a 11.282 tambos en el país, ubicados principalmente en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y Santiago del Estero (Sánchez et al, 2012), que son paradójicamente las provincias que lideran los rindes en las cosechas de soja transgénica.

 

VIII - Cresud y Los Grobos: Dos empresas emblemáticas

Cresud era un pequeño operador de tierras agrícolas administrando 20.000 hectáreas cuando fue adquirido en 1990 por George Soros y el magnate argentino de bienes raíces, Eduardo Elsztain (Ver capítulo de “Acaparamiento urbano” en esta misma publicación). Con este impulso importante de dinero y la oferta pública en la Bolsa de Buenos Aires, Cresud expandió dramáticamente sus propiedades agrícolas. A fines de 1998, era dueña de 26 fincas con una superficie de 475.098 hectáreas. Cuando Soros vendió sus intereses en Cresud e IRSA, en 1999, Elsztain encontró otros multimillonarios para reemplazarlo, tales como Michael Steinhardt, operador de fondos de cobertura en Wall Street, y el magnate canadiense Edgar Bronfman. En unos pocos años, la compañía creció hasta controlar cerca de medio millón de hectáreas en la Argentina. En 2011, Cresud era el mayor terrateniente argentino, controlando 628.000 hectáreas, en las cuales produce principalmente soja y vacunos, así como tierras en los países vecinos (Paraguay, Bolivia y Brasil). Además, el banco de tierras agrícolas de Cresud alcanza a 962.000 hectáreas. Elsztain normalmente financia las expansiones de Cresud a través de la venta de acciones en Nasdaq. Pero está encontrando nuevas fuentes de dinero. En junio de 2011, firmó un trato para una iniciativa conjunta con la mayor compañía agrícola china, Heilongjiang Beidahuang Nongken Group, para comprar tierras en la Argentina y fincas de soja para el grupo (GRAIN, 2012).

 

Los Grobo es un “holding”7 de la familia Grobocopatel en la Argentina, que opera en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, y constituye el segundo mayor productor de soja del país, con más de 120.000 hectáreas en producción. La compañía se ha concentrado también en la expansión a otros países de América Latina, tales como Uruguay, Paraguay y Brasil, donde lidera también las plantaciones de soja (GRAIN, 2012). El caso Los Grobo se considera “modelo” a la hora de analizar las diferentes formas de organización en el mercado y la comercialización dentro del agronegocio, en casas de estudios tales como la Universidad de Buenos Aires de nuestro país, la norteamericana Harvard Business School o PENSA en Brasil (REDES, 2011). Según describe el propio Gustavo Grobocopatel (Ingeniero Agrónomo, CEO), la compañía “es una red, [con] fuertes nudos locales y una central coordinadora focalizada en originar cereales y oleaginosas. Con tres grandes Unidades de Negocios: Comercialización, Producción Agrícola (ambos garantizan el originamiento) y Servicios de Apoyo (logística, almacenaje, insumos, servicios de asesoramiento). Entre el 75% y el 80% de los ingresos pertenecen a Los Grobo, el resto es para diversos socios, dueños de tierra o contratistas. Durante la campaña 1995/96 fue el 65% del total sembrado. El crecimiento de la primera mitad de la década se debe a la rentabilidad obtenida y la total reinversión en agricultura. A partir de 1995/96 la baja de los precios y la necesidad de mejora de los sistemas administrativos llevaron a tomar una posición más cauta, con un crecimiento que se retoma a partir de las últimas campañas”. La estrategia se basó en la formación de una red de contratistas con conocimiento territorial, estos contratistas pueden ser socios inversores o prestadores de servicios a la red. Toda la red se mantiene en una fuerte área de influencia, en el centro y en el sudeste o sudoeste de la provincia de Buenos Aires (Ordóñez, Nichols, 2003).

Su modelo de explotación no es la de un terrateniente tradicional. Utiliza los pooles de siembras. “Demostramos que esto se puede hacer sin la propiedad de la tierra, que la arrendamos; del capital, que nos lo prestan para que lo hagamos producir; y del trabajo, que lo tercerizamos” (Colomer, febrero 2014, p14). Según el Gerente de Comercialización, Gerardo Burriel, ya no venden y compran productos o granos: “vendemos servicios. Los productores percibieron vivamente que ésta era una relación.(….) Fuente: http://amigosdelatierra.org.ar/wp-content/uploads/ACAPARAMIENTO-web.pdf

 

 

El modelo consolida el poder económico, estatal y mediático de las transnacionales

 

 

 

 

 

El modelo consolida el poder económico, estatal y mediático de las transnacionales

 

 

 

 

 

El modelo consolida el poder económico, estatal y mediático de las transnacionales

 

 

 

Fuente: http://www.grain.

En consecuencia, ha habido una contrarreforma agraria en conexión con un sistema imperialista e integral de agronegocios. Abarca reterritorializaciones por despojos, expulsiones y origen o profundización de la pobreza estructural. El país-continente ha sido ocupado económica-territorialmente por monocultivos de exportación, las infraestructuras correspondientes y megaemprendimientos de los otros extractivismos.

 

Esta concentración y centralización del capitalismo de este siglo XXI explica porqué las «nacionalizaciones» resultan fraudes a la voluntad de los pueblos de concretar la justicia social. Recordemos la estatización parcial de YPF fue, lo prueba la designación de Miguel Galuccio como su ceo y la ley Chevron, para servir a las petroleras en su súper negocio de corto plazo a través del fracking. Volvamos a:

 

Acaparamiento de tierras y

bienes comunes

marzo 2015

Por Amigos de la Tierra Argentina

(….)Acaparamiento para fracking

Desde la Revolución Industrial, los hidrocarburos vienen siendo el recurso energético primario que alimenta el motor de la economía de los países y que permite continuar y profundizar el actual modelo de vida y “desarrollo” de la población mundial. Frente al aumento de la demanda global de energía primaria, principalmente de gas natural, y en un contexto donde la producción de petróleo convencional se estanca o disminuye, la irrupción de los hidrocarburos no convencionales (HNC) en el panorama energético mundial vino a “desmentir” el consenso sobre la escasez de recursos en energía fósil, simbolizada por la teoría del pico del petróleo (Allard, 2013). Al respecto, la Administración de Información Energética (EIA por sus siglas en inglés) estimaba en 2013 que “el 32% de los recursos obtenibles de gas natural en el mundo son no convencionales”. Las reservas de gas no convencionales serían equivalentes a las reservas de gas convencionales, y eso permitiría satisfacer casi 60 años más de consumo (Sénat francés, 2013, p124).

 

El término “HNC” agrupa a toda una gama de hidrocarburos líquidos y gaseosos difíciles de extraer, y cuya producción a gran escala representa un verdadero “desafío tecnológico” (Sénat francés, 2013, p13). En la actualidad, los hidrocarburos calificados de “no convencionales” pueden agruparse en tres tipos1 de recursos fósiles (Sénat francés, noviembre de 2013, p13), siendo el principal potencial de Argentina, el shale gas y shale oil. La rentabilidad de su explotación se debe al aumento de los precios del gas y a las nuevas tecnologías en los métodos de extracción (perforación horizontal, fragmentación de las rocas 1: a) los hidrocarburos de roca madre: gas (shale gas) y aceite (shale oil), b) los hidrocarburos de depósitos compactos (“tight gas/oil “) y el gas de hulla (gas de minas [coalmine methane] o gas de capa [coalbed methane]), c)son a veces también añadidas las arenas bituminosas. y fractura hidráulica).

 

La fractura hidráulica, de la palabra inglesa “fracking”, es una de las principales técnicas de explotación de los HNC, que permite extraer y recuperar gas y petróleo atrapados en rocas porosas y poco permeables. Luego de realizar una perforación vertical en la tierra con el fin de alcanzar la roca madre, continúan múltiples perforaciones horizontales de varios kilómetros de extensión, y así se procede a las micro-fracturas gracias a la técnica de fractura hidráulica (Connaissance des énergies, 2013). El fluido inyectado a alta presión dentro de la roca madre con el objeto de fracturarla y producir la liberación de gases y aceite, a una profundidad de hasta 2.500 metros y a muy alta presión, se compone de agua (de 10 a 15 millones de litros), de aditivos químicos (principalmente biocidas o desinfectantes, reductores de fricción y un gelificante) y de partículas (agentes de contención, con arena o partículas de cerámica, en el orden de 1.300 toneladas) (Sénat francés, 2013, p16). Luego son bombeados hacia la superficie y dirigidos hacia la infraestructura de refinación.

 

La primera fractura hidráulica en un área gasífera se produjo en 1947 en Hugoton, Kansas, Estados Unidos. Pero el “dominio” de la técnica de perforación horizontal por parte de la empresa norteamericana Devon sobre la formación geológica Barnett Shale en Texas, EE.UU., en 2002, terminó de dar a la actividad su rentabilidad. Así es que en 2005 la producción creció notablemente en ese país (Consejo General del Medio Ambiente y del Desarrollo Sostenible, 2012, p14). Los Estados Unidos juegan un papel fundamental en el cambio actual de la ecuación energética mundial (Nardon, 2013, p27). Los depósitos rentables comienzan a agotarse, y por ello “los EE.UU. buscan diversificar sus fuentes de abastecimiento junto a los gobiernos de los cinco continentes y Argentina no escapa a eso” (Gomez Medero, 2013, p11). Además, mediante la fractura hidráulica se busca hacer frente a la dominación rusa en el mercado mundial del gas (Jalife-Rhame, junio de 2014). Según el EIA, China dispone del potencial más importante de gas de roca madre en el mundo, seguido nada menos que de la Argentina. Este segundo puesto se le atribuye debido al yacimiento Vaca Muerta, en la Cuenca de Neuquén, que se extiende sobre cuatro provincias de la República: Neuquén, representando el 92% del total de la cuenca con 124.640 km2 , Río Negro, La Pampa y Mendoza. La Argentina ha elegido valorar estos recursos no convencionales, y las compañías petroleras han extendido las fronteras de las actividades de esta explotación. En 2011, mientras en Francia y en Bulgaria se prohibía esta técnica y otros países como Alemania adoptaban moratorias, el descubrimiento del yacimiento Vaca Muerta en la Argentina era presentado por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como “una oportunidad innovadora, con el fin de alcanzar la seguridad energética nacional y como una fuente de riqueza para los argentinos” (Centro de Derechos Humanos y Ambiente y ECOJURE, 2013, p53).

Con el fin de poder acceder a la tecnología y los financiamientos necesarios para esta explotación, el gobierno nacional y las provincias han puesto en marcha acuerdos con empresas transnacionales, en los cuales las exigencias socio-ambientales son claramente minoritarias. Sin embargo, el método de extracción de los HNC mediante fractura hidráulica es objeto de una reciente mediatización, especialmente desde la difusión de la película norteamericana “Gasland” que expone los graves impactos ambientales y sanitarios que han ocurrido a raíz de esta técnica en los Estados Unidos (Josh, 2010). En la Argentina, donde la población local ha sido afectada por más de un siglo de extracción convencional, la explotación de los HNC es percibida como un nueva apropiación de los recursos naturales, que va en contra de la gestión democrática de las comunidades sobre éstos, y así moviliza a la sociedad civil a favor de la defensa de la tierra y el territorio.

 

Patagonia argentina: nuevo paraíso de los hidrocarburos no convencionales

Estudios realizados en 2011 y 2013 por la EIA, revelaron que la Argentina iba a ser una potencia mundial en términos de recursos técnicamente explotables de gas y petróleo de yacimientos no convencionales, a través de sus cuencas del Paraná, Chaco, Neuquén, Golfo San Jorge y Austral-Magallanes. De hecho, hoy ya se ubica en la cuarta posición por petróleo de yacimientos no convencionales y en segunda posición después de China en materia de gas de yacimientos no convencionales con 802 trillones de pies cúbicos (TCF)2 (Administración de Información Energética, 2013). De ellos, 583 TCF se ubicarían en las formaciones de Vaca Muerta y Los Molles, convirtiendo a Vaca Muerta en el área explotable con mayor potencial fuera de EE.UU. Es en 2009 cuando Repsol-YPF informa el descubrimiento de petróleo en yacimientos no convencionales en la formación de Vaca Muerta, que cuenta con un área de 12.000 km2, lo que podría representar más de 150 millones de barriles. . En noviembre de 2011, los resultados de una exploración preliminar efectuada sobre sólo 482 km2 revelaron la presencia de 927 millones de barriles de petróleo en la región de Loma La Lata Norte (REPSOL, 2011). Cabe señalar que el yacimiento de Loma La Lata en el Departamento de Añelo, Neuquén, dentro del yacimiento Vaca Muerta, es uno de los depósitos de gas bruto más importantes de América Latina y uno de los principales yacimientos del país, descubierto por YPF en 1977 (Chiappussi, 2013, p16).

 

El descubrimiento del depósito de Vaca Muerta lo ha convertido en una especie de “Jurassic Park del petróleo, que promete cambiar radicalmente no sólo el paisaje desértico local, sino también el futuro energético del país”3 (Chiappussi, 2013, p16). La búsqueda de los HNC extiende la frontera extractivista a regiones sin antecedentes en la prospección de combustibles fósiles. Así es como se ha llegado a delimitar el Plan Exploratorio Argentino, que prevé una cuantificación de las reservas de hidrocarburos en todo el territorio nacional, estipulando una zonificación territorial a partir de parámetros determinados, constituido a partir de la Visión Exploratoria 2013-2017 que consiste en una cobertura integral de cuencas y conceptos exploratorios alineados con objetivos estratégicos. En este plan se incluyen las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Formosa, Chaco, Santa Cruz, San Juan, Córdoba, Santa Fe, La Rioja, Salta, Tucumán y Misiones (Colo, 2013), pretendiendo extender el alcance de la aplicación de fractura hidráulica a regiones que no poseen siquiera antecedentes en la explotación de hidrocarburos, como lo son las provincias de Buenos Aires o Entre Ríos.4

 

El país, que registró un déficit de 5,1 mil millones de dólares y cuya matriz energética se compone en un 88% de combustibles fósiles en su mayoría gaseosos5 (Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas y Técnicas, 2012, p1), se enfrenta a una situación crítica en materia de abastecimiento de energía. Aunque la Argentina era el cuarto productor de petróleo crudo y el primer productor de gas natural de América Latina, se ha transformado desde 2008 en un importador neto de gas natural y la producción de petróleo ha pasado de un máximo de 49,15 millones de m3 en 1998 a 33,23 millones de m3 en 2011 (Organización Mundial del Comercio, 2013, p160). Según YPF, la producción de sólo el 15% de Vaca Muerta podría compensar el déficit energético del país (Zanellato, 2013, p39). Aquí podemos mencionar que la explotación de los HNC es a menudo catalogada como un “pretexto” para retrasar el debate sobre la diversificación de las fuentes de energía. El gobierno nacional, “reafirmando la dependencia de los combustibles fósiles, evita la progresión hacia soluciones de energías limpias y sustentables” (Observatorio Petrolero Sur, Última Gota, 2014, p11).

 

En 2012, el gobierno adoptó la Ley 26.741 de Soberanía Hidrocarburífera6. Declara como objetivo prioritario la autosuficiencia en materia de hidrocarburos, pasando YPF al control estatal con la expropiación del 51% de las acciones de Repsol. El restante 49% se distribuye entre las provincias miembros de la Organización Federal de los Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI) (artículo 8). YPF se convierte en una sociedad mixta abierta a accionarios privados, dirigida por el argentino Miguel Galuccio, ex ejecutivo de Schlumberger (una empresa especializada en servicios de prospección y perforación). Además, la ley habilita a la empresa a buscar recursos a través de alianzas estratégicas, joint-ventures con otras empresas públicas, privadas o mixtas, nacionales o extranjeras (artículo 17). Particularmente en la Argentina, a partir de las reformas neoliberales de 1990, los hidrocarburos dejaron de ser considerados como un recurso estratégico pasando a ser un commodity altamente valorado en los mercados financieros. No obstante, la explotación de los HNC requiere una inversión mayor a la de la explotación convencional, ya que dada la baja recuperación de gases es necesario perforar cientos de pozos para extraerlos. Frente a la baja capacidad de inversión de las empresas nacionales, el gobierno recurrió entonces a las compañías transnacionales, a través de acuerdos a menudo controvertidos.

 

El caso de la empresa Total en Neuquén

Como acabamos de mencionar, existe un verdadero “entusiasmo” sobre los HNC, que se incentivan por la intervención del Estado, pero también por una asociación estatal y provincial7 con las multinacionales petroleras como Chevron, Shell, Total, entre otras, con el fin de tener acceso al financiamiento extranjero y a la tecnología. También es necesario señalar el rol conjunto de la petrolera estatal y el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), que realizan campañas publicitarias, lobby y charlas sobre las supuestas bondades del petróleo (Aranda, junio de 2014). Es a la provincia de Neuquén a donde son dirigidas las nuevas inversiones de los HNC. La formación de Vaca Muerta actualmente es explotada de manera convencional por numerosas compañías petroleras. La empresa francesa Total Austral S.A. está presente en el territorio argentino desde 1978 y actualmente es un actor clave. Como se puede observar en el siguiente cuadro, la empresa posee once permisos y su área de influencia está estimada en 5.300 km2 (Amigos de la Tierra Francia et al, Repousser les limites. La ruée vers les gaz et huiles de schiste en Patagonie Argentine, p20).

  

Explotación de los HNC, nueva forma de acaparamiento del agua y de la tierra

 

La explotación de los HNC, presentada como la gran oportunidad para alcanzar la seguridad energética nacional, genera indefectiblemente una ardua discusión debido a los impactos socioambientales que acarrea. En primer lugar, las críticas se refieren a la técnica de explotación de los HNC a través de la fractura hidráulica. Este proceso requiere, en el caso de un depósito no-convencional en la Argentina, de hasta 30 millones de litros de agua por pozo (Instituto Argentino del Petróleo y del Gas, 2014, p20). Ahora bien, en las tierras áridas del norte y del sur del país, donde el acceso al agua y a las pasturas es limitado, una mala distribución del recurso hídrico puede resultar desastrosa. Desde 2012, en la provincia de Neuquén, el uso del agua en el proceso de estimulación hidráulica de hidrocarburos del yacimiento no convencional está regulado por el Decreto Nº 1483. Este último establece el uso de agua superficial, a la vez que prohíbe el uso de las aguas subterráneas (artículo 9) (Boletín oficial de la República Argentina, 2012). Según el IAPG, los fluidos de estimulación hidráulica se componen en un 99,5% de agua y arena, y un 0,5% de productos químicos (principalmente ácido clorhídrico) que contiene entre 3 y 12 aditivos (Instituto Argentino del Petróleo y del Gas, p18).

 

Sin embargo, en el año 2010, un informe redactado por la Comisión de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes Estadounidense (House of Representatives Committee on Energy and Commerce Minority Staff) anunció que la explotación del gas de roca madre con la fractura hidráulica en los Estados Unidos había necesitado, entre 2005 y 2009, el uso de más de 2.500 productos, que contienen 750 químicos, muchos de ellos catalogados como agentes cancerígenos. No obstante, la composición exacta de estos fluidos se desconoce, debido al “secreto industrial”.

 

 En el caso de que la perforación pierda su estanqueidad, habrá riesgo de contaminación del subsuelo y de las aguas subterráneas para el abastecimiento humano.

 

Respecto a la perforación del pozo PLY.x-1 en la reserva provincial Auca Mahuida en Neuquén, un sitio protegido por su flora y fauna nativas, se encuentra por ejemplo el naftaleno, una sustancia química parcialmente cancerígena para el hombre (Amigos de la Tierra Francia et al, 2014, p25). También existe lo que se denomina “retorno de agua” (“flowback water”), es decir, el agua que sube a la superficie junto con el gas que proviene de las capas geológicas después de operaciones de fractura hidráulicas, que aflora a la superficie con sal, metales pesados y elementos radioactivos. En la provincia de Neuquén, el Decreto Nº 1483 impone la reutilización del reflujo o su inyección final en un pozo artificial (Boletín oficial de la República Argentina, 2012). Sin embargo, de los 15 millones de litros de agua que se utiliza para cada operación de fracturación hidráulica, solo 10% son llevados a la superficie en el flowback. (Les Amis de la Terre France, Les Amis de la Terre Europe, Milieu defensie et l’Observatorio Petrolero Sur, Repousser les limites. La ruée vers les gaz et huiles de schiste en Patagonie Argentine, rap.cit., p. 14).

 

Se hacen presentes también los riesgos asociados a la calidad del aire por utilizarse sustancias altamente tóxicas, que además tienen consecuencias directas sobre el cambio climático al ser el metano, gas de efecto invernadero, el principal compuesto del gas natural. En la perforación del mencionado pozo PLY.x-1, se calcula que se emitirán 300.000 m³ de gases de efecto invernadero (Amigos de la Tierra Francia et al, 2014, p25).

 

Por otra parte, en la ciudad de Allen, provincia de Río Negro, la explotación por la empresa estadounidense Apache se extiende en las zonas agrícolas dedicadas a la fruticultura. Se trata de algunas de las principales áreas frutícolas del país, donde existen grandes productores de peras y manzanas destinadas al mercado local, europeo y ruso. La perforación de pozos ocurre dentro de los vergeles mismos, así la contaminación del agua y de la tierra podría resultar sumamente desfavorable para la economía de la región, que ya ha sufrido también los impactos de la minería a cielo abierto, con la consecuente baja de las exportaciones y del consumo en el mercado interno (Solanas, 2013).

 

Existe, a su vez, riesgo de sismicidad luego de las operaciones de fractura hidráulica. Se puede citar el caso ocurrido en Oklahoma, EE.UU., en 2011, donde 40 pequeños terremotos ocurrieron a 3,5 kilómetros de un eje vertical, pocas horas después de una operación de fractura hidráulica; o el de Ohio, EE.UU., en 2012, en donde se sintieron varios terremotos en un radio de pocos kilómetros alrededor de una inyección de agua en un campo de gas de roca madre (Consejo General del Medio Ambiente y del Desarrollo Sostenible, 2012, p96).

Finalmente, la explotación de los HNC implica también una importante ocupación del suelo debido a la implementación de infraestructura superficial necesaria para almacenar y transportar los HNC, agua, arena y aditivos. En particular, se deben tener en cuenta las muchas “idas y vueltas” del paso de los camiones y el peso de éstos, que oscila entre 18 y 36 toneladas (IAPG, 2014, p. 8), así como los residuos químicos generados luego de la explotación. La suma de los procesos implicados en la técnica puede provocar también modificación del suelo y deslizamientos del terreno. Sobre el permiso de San Roque operado por Total en Neuquén, se sabe que la ruta de acceso queda bloqueada cuando llueve, aislando a los habitantes de las comunidades cercanas.

 

Frente a la falta de consulta pública, emergen las luchas sociales

Las críticas al fracking se explican también por el hecho de que la aplicación del conjunto de sus técnicas parecen tratarse más “de un acuerdo político y económico oculto, que de una estrategia energética democráticamente planificada” (BATELLIER P, SAUVE L, 2011, p. 51). En efecto, las decisiones sobre las concesiones y explotaciones de los HNC se efectúan sin la consulta previa, libre e informada de las comunidades y de la población, mientras que la ejecución de estos proyectos tiene implicancias para su salud y su ambiente, como acabamos de mencionar. Según el artículo 6 de la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los gobiernos ligados a este Tratado tienen la obligación de consultar a las poblaciones indígenas potencialmente afectadas por proyectos de explotación de recursos naturales (OIT, 1989).

 

Esto va de la mano, como se explica en el apartado legal de la presente publicación, de la correcta aplicación del principio precautorio. La primera perforación de un pozo con multifractura de América Latina fue realizada en 2011 en el yacimiento Anticlinal Campamento (formación de Los Molles), ubicado a 30 kilómetros del acuífero Zapala, en Neuquén (Observatorio Petrolero Sur, 2013, p5) por la empresa estadounidense Apache. En este territorio de los miembros de la comunidad mapuche Gelay Ko, la explotación petrolera convencional ya estaba presente hace una decena de años. El aumento de los pozos tuvo como consecuencia la reducción del agua, y la comunidad tuvo que recibir este recurso por parte de la Protección Social de la Municipalidad de Zapala, como también espacios para el pasto y los animales.

 

Esto tuvo impactos en su principal actividad económica, basada en la cría de cabras, y en su tradicional forma de vida (Aranda, 2013, p15). En 1996, las comunidades neuquinas Paynemil y Kaxipayiñ habían iniciado acciones judiciales contra la empresa Repsol-YPF y Pluspetrol por los daños en su territorio debidos a la explotación de hidrocarburos en el yacimiento de Loma La Lata. Ellos reclamaron indemnización por los impactos sobre la vegetación y la fauna, los trastornos psicofísicos y los problemas socio-culturales inducidos, así como la limpieza de la zona contaminada.

En un informe de 2012, el Relator Especial sobre la Situación de los Derechos del Hombre y las Libertades Fundamentales de las Poblaciones Indígenas menciona a “las nuevas preocupaciones sobre la explotación de petróleo en la zona de Loma de La Lata”, y más especialmente sobre el método de extracción hidráulica calificado de “particularmente peligroso” (Assemblea General de las Naciones Unidas, 2012, p11). El 13 de febrero de 2013, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró el primer pozo exploratorio de fracking en Chubut, en el área llamada El Trébol. Al parecer, “este hallazgo amplía el horizonte de la actividad petrolera y gasífera en la región, y confirma que la Cuenca del Golfo San Jorge tiene mucho para dar” (Aranda, mayo de 2014).

Pero una vez más, se reclama dar cumplimiento a los derechos del pueblo originario Lof Comarca Chubut, un procedimiento de evaluación de impacto ambiental legal, el cuidado del patrimonio arqueológico y el derecho humano al agua. En la provincia de Chubut, El Trébol y La Grieta han presentado recursos de amparo antepuestos por un poblador mapuche, debido a la falta de consulta previa y por el riesgo de contaminación (Observatorio Petrolero Sur, 2013). Estos amparos paralizaron los pozos y resultaron un revés judicial para YPF.

 

En el contexto actual de cambio climático, la explotación de los HNC presenta tanto riesgos para los ecosistemas como para los derechos humanos, especialmente el derecho al agua. Estos proyectos, que amplían la frontera de hidrocarburos hacia áreas protegidas, territorios indígenas y zonas agrícolas (Observatorio Petrolero Sur, 2014, p8), se imponen en detrimento de las poblaciones locales, rurales y originarias, en particular sobre el pueblo mapuche. Cabe señalar que desde la “Conquista del Desierto”, las comunidades mapuches no son todas reconocidas oficialmente. De hecho, en el Departamento de Añelo, por ejemplo, el 90% de los títulos de las propiedades tienen problemas de catastro (Chiappussi, 2013, p80).

 

La filosofía indígena mantiene un vínculo muy especial con la naturaleza, “su forma de vida e identidad está profundamente marcada por su relación con la tierra y los recursos que contiene, que son considerados como un patrimonio colectivo que todo el mundo debe preservar”, reconocido como tal en el Derecho Internacional. De esta forma es que estos proyectos incurren en una violación a la legislación internacional y al “derecho colectivo y ancestral de los indígenas a la tierra, a los territorios y a los recursos “ (LANGLOIS D, 2012, p. 2).

 

Frente a las áreas que aparecen como “zonas de sacrificio nacional” (Aranda, 2014), la movilización de la sociedad civil se hace visible como una coalición diversa que agrupa por ejemplo a pueblos originarios, agricultores, ambientalistas, asambleas, partidos políticos y sindicatos, en la lucha contra las actividades extractivas y por la preservación de los bienes comunes. La resistencia del pueblo emerge contra esta amenaza que se acrecienta sobre sus tierras. Existen a su vez diversas iniciativas por parte de las organizaciones socio-ambientales que no son nuevas, puesto que un siglo de explotación de hidrocarburos convencionales ha dejado impactos tangibles. Es precisamente la población, a través de estos movimientos y de sus propias herramientas como cortes de caminos y accesos, la que conseguido grandes logros y, en lo legal, la adopción de órdenes de prohibición del uso de la fractura hidráulica en seis provincias argentinas (Chubut, Buenos Aires, Neuquén, Río Negro, Mendoza y Entre Ríos). Hasta la fecha de esta publicación (noviembre de 2014), 45 municipios se han declarado “territorios libres de fracking” (como se pueden visualizar algunos de los puntos en el mapa de arriba).

 

El primer caso testigo en cuanto a batallas legales se refiere, es el del municipio Cinco Saltos (Río Negro), que mediante ordenanza municipal se constituyó en el año 2012 en la primera ciudad libre de fracking en Argentina y la tercera en América Latina. (Observatorio Petrolero del Sur, 2013, p. 3.). La comunidad de Allen, también en Río Negro, no ha corrido con la misma suerte. Habiendo prohibido la actividad mediante ordenanza municipal, vio frustrado su logro luego que la misma fuera declarada inconstitucional por el Tribunal Superior de Justicia de Río Negro, al entender éste que la competencia para legislar sobre los hidrocarburos pertenece a la provincia y no a los municipios. En consecuencia, la medida sólo tuvo un efecto suspensivo respecto del proyecto de YPF, configurándose en uno de los retrocesos más resonantes en la lucha contra el fracking, en que la justicia dio la espalda al reclamo social. (Observatorio Petrolero del Sur, 2014, p. 15.). La iniciativa de la bio-región de la Patagonia Norte (Neuquén-Río Negro), ha sabido articular su creciente preocupación respecto del problema del agua derivado de la explotación de los HNC, creando la Asamblea Permanente del Comahue en 2012. Este movimiento de vecinos busca informar y sensibilizar a nivel local sobre el riesgo y el impacto de esta actividad y encontrar apoyo a nivel nacional e internacional para declarar la Patagonia ‘Libre de Fracking’. Su misión es impregnar una visión ecológica dotada de un marco jurídico y social.

 

La movilización social se enfrenta a los diversos proyectos de explotación industrial de los recursos naturales y de la ocupación de la tierra. Busca también iniciar un debate sobre el uso de los llamados recursos naturales y las opciones de energía en el país. En este aspecto, se hace cada vez más presente la demanda de un camino real y sustentable hacia la ansiada “soberanía energética” del país, pero no a través de estos “descubrimientos no convencionales” sino de la mano de energías limpias, renovables y que incluyan necesariamente procesos de participación popular a la hora de tomar decisiones políticas en este tema. En la madrugada del 30 de octubre de 2014 se efectivizó la polémica reforma a la Ley de Hidrocarburos N° 17319. Su nueva versión, la Ley N° 27007, como se menciona más detalladamente en el apartado legal de este documento, abre las puertas de par en par a la extracción no convencional (fracking), garantiza un paraíso fiscal a las corporaciones petroleras con múltiples beneficios impositivos y tributarios y, es de mencionar que en ningún apartado se tiene en cuenta a los derechos de las comunidades ni el impacto ambiental de las actividades.(…)

Fuente: http://amigosdelatierra.org.ar/wp-content/uploads/ACAPARAMIENTO-web.pdf

 

 

 Alternativas emancipatorias

 

Estamos en una Argentina que, de manera 'democrática' gracias sobre todo al Partido Justicialista, ha sido derrotada al implantarle reestructuración transnacionalizadora mediante ejecución del Consenso de Washington y Consenso de Commodities. La casta política se apropió de la potencia revolucionaria implícita en la unión de todos los diversos de abajo sin fronteras para ir afianzando el subdesarrollo de nuestro país y el Estado contrainsurgente. Sin embargo, restringirnos a Argentina nos impide sacudirnos del falso enfrentamiento de Macri-CFK para descubrir nuestra subsunción en el sistema mundo capitalista y situarnos en el conflicto con los pueblos originarios más importante de la actualidad entre Capital Estado de Chile /Argentina y la nación Mapuche.

 

Wallmapu: 7mo Encuentro de

Comunidades Willi Lafken Weich

24 de julio de 2019

Encuentro en Quemchi (Chiloé): Coordinadora de Comunidades reafirma procesos de defensa y reconstitución territorial en la Willi Lafken Mapu / Audio y Nota

(Radio Minga – La Revuelta de Chiloé y Comunicaciones WLW) La Coordinadora de Comunidades Willi Lafken Weichan tuvo su séptimo encuentro durante los días 19, 20 y 21 de julio y se realizó en la localidad de Quemchi (Chiloé), donde participaron delegaciones de unas 50 comunidades, en su mayoría del archipiélago, pero también provenientes de otros puntos de la Región continental de Los Lagos y del territorio de la Patagonia Aysenina, reafirmándose allí los procesos de unidad en el marco de las defensas territoriales y la reconstrucción social, cultural, ambiental y espiritual.

Willi Lafken Weichan agrupa a diversas comunidades y asociaciones Mapuche Huilliche que abogan por la (re) construcción de mecanismos de exigibilidad de derechos colectivos y territoriales para la zona sur ancestral, en especial, para la protección del borde costero como uno de los elementos principales de la identidad y patrimonio, que se reafirma en la reconstrucción y revitalización de las propias sabidurías, conocimientos, valores y éticas, en armonía con la naturaleza, la historia y propia espiritualidad, que se expresan en la resistencia de prácticas de solidaridad, dualidad, complementariedad, reciprocidad, encuentro, tradicionalidad, como fuentes vivas de alternativas para la reconstitución.

Como señala la propia coordinación: “La Coordinadora de Comunidades Mapuche Williche por la Defensa del Territorio WilliLafkenWeychan” (WLW), es una organización autónoma, es decir, formada sólo por la voluntad de sus miembros, sin personalidad jurídica ni estatutos. Su objetivo es el apoyo mutuo entre comunidades en defensa de nuestros territorios en su conjunto: tierra y mar, cielo y subsuelo, piedras y espíritus. Como su nombre lo indica, es una coordinación, es decir, una constante búsqueda de acuerdos y apoyos mutuos (…) La Coordinadora WLW está compuesta por Comunidades y/o Asociaciones de Comunidades Mapuche Williche del territorio comprendido entre Reloncaví y la Península de Taitao”.

Complementariamente al encuentro de adultos, paralelamente se desarrolló un encuentro de niñas y niños, quienes tuvieron actividades recreativas, culturales y de conversación, tendiente a la recuperación y revitalización de conocimientos tradicionales.

Esto ha sido parte del espíritu que han tenido estos encuentros y que fue reflejado en las voces de participantes, quienes dan cuenta de los diversos problemas que enfrentan los territorios de las comunidades así como los desafíos, los que que se comparten a continuación en el siguiente audio de La Revuelta de Chiloé y Radio Minga, donde intervienen: Lonko Clementina Lepio, Lonko Christian Chiguay, Alex Mansilla, Enia Esparza Paillalebe, Ignacio Chiguay, Gianina Carozzi, Héctor White Millao, Tamara Vidal Caicheo, Pamela Zuñiga Neún y un resumen al final de intervenciones durante el encuentro realizado por comunicaciones de la Coordinadora Willi Lafken Weichan.

Registros Audio: La Revuelta de Chiloé y Radio Minga

Escuchar o descargar Audio

https://cl.ivoox.com/es/38856977

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/07/24/wallmapu-7mo-encuentro-de-comunidades-willi-lafken-weichan/

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Comunicado comunidades mapuche de Malleko en contexto relación mapuche Estado

2 de agosto de 2018.

Las comunidades Mapuche de Malleko, venimos a emitir nuestra posición política frente a los acontecimientos confusos que expone el gobierno chileno, ante la opinión pública nacional e internacional en el contexto de la relación entre Estado y el pueblo Mapuche.

1.- En primer lugar; manifestamos nuestro profundo rechazo político a la cumbre mercantilista que intenta establecer el gobierno de Sebastián Piñera, quienes junto a la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), el Sistema de Empresas B, la Comunidad de Organizaciones Solidarias, el Centro de Innovación de la Universidad Católica y los ficticios dirigentes del movimiento Mapuche, quienes están siendo usados como marionetas políticas, para confundir a la sociedad chilena y Mapuche. Cuya cumbre aparenta un dialogo de alto nivel, cuestión que difícilmente puede ser alcanzado mientras continúe la política represiva contra las comunidades Mapuche. Es decir, no existe aquí, una forma distinta de abordar el conflicto, lo que existe es la manipulación política para aparentar y justificar una política de seguridad que el gobierno le ofreció de ante mano a los terratenientes y las empresas forestales que mantienen usurpado nuestro territorio.

2.-Como es de público conocimiento, las comunidades Mapuche de malleko, nos hemos restado de las distintas mesas de diálogo, no porque estemos patrocinando la violencia como métodos de lucha, como lo ha expresado peyorativamente el ministro Alfredo Moreno. Nos hemos restados porque no existe disposición, ni capacidad política para abordar las demandas fundamentales del pueblo Mapuche. En estas cumbres, no existe el tema del territorio mapuche, el derecho a la libre determinación política o la autonomía política y territorial mapuche. Los empresarios sentados en esa mesa, no tienen la intención de hacer devolución de nuestro territorio, están hay por conveniencia económica y por que este gobierno, es su gobierno. En consecuencia, esto es solo un espectáculo mediático para confundir y encubrir la nueva forma de despojo que trama este gobierno de derecha contra nuestro pueblo.

3.- Ante las distintas y violentas arremetidas policiales contra nuestras comunidades en malleco, dejamos de manifiesto que seguiremos firme en la recuperación territorial, en la defensa de nuestros derechos políticos que nos asisten. De la misma forma señalar que defenderemos bajo todo los medios el control de nuestro territorio.

Por ultimo, saludamos con respeto a todos quienes no han perdido la esperanza en su propio pueblo Mapuche y continúan firme ante falsos ofrecimientos del gobierno.
Es lamentable que personas Mapuche se dejen utilizar, como es el caso de Víctor Ancalaf y Aniceto Norin quienes deberían remitir sus opiniones públicas sus intereses mezquinos e individualistas.
Por lo anterior instamos a las comunidades mapuche en resistencia a continuar haciendo todos los esfuerzos necesarios para avanzar en nuestro proceso de reconstrucción nacional Mapuche, aún sabiendo que nuestro enemigo busca atemorizarnos y confundirnos, haciendo de uso de la violencia institucional o sus maniobras políticas.

Libertad a los presos políticos Mapuche
Por la libre determinación mapuche
Por la autonomía política y territorial mapuche

Comunica: Comunidades mapuche en resistencia de Malleko.

Wall-mapu: Malleko, 02 de agosto de 2018.

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2018/08/12/wallmapu-comunicado-comunidades-mapuche-de-malleko/

 

 

Conozcamos y difundamos luchas, experiencias y proyectos de vida de la Nación Mapuche de ese modo además, orientaremos nuestras búsquedas emancipatorias del capitalismo e imperialismos.

 

 

Nación Mapuche. Acto de solidaridad en Buenos Aires:

«No somos terroristas y vamos a morir

luchando por nuestros territorios»

29 junio 2019

 

Por Valeria Fariña, Resumen Latinoamericano.

Hace más de dos años que la Asociación Gremial de Abogados y Abogadas de la República Argentina está trabajando en La Patagonia con el pueblo mapuche y no es mucho lo que se conoce al respecto. Para difundir y compartir esas luchas y experiencias se han organizado un ciclo de charlas titulada: “El pueblo mapuche en la Patagonia. ¿La Conquista del Desierto del Siglo XXI?”.

El ciclo tuvo cierre en Buenos Aires, el pasado viernes 28, en el local de ATE, y contó con la presencia de María Nahuel, tía de weichafe (luchador) Rafael Nahuel, asesinado por las tropas del Gobierno y la Justicia Nacional, y por primera vez estuvo una Machi, gran autoridad ESPIRITUAL del Pueblo Mapuche, Betiana Cohuan.

 

“La lucha mapuche nos da mucha fuerza, son aires puros para nosotros”

 

Javier Milani, Secretario General de Ate Bolsón,  formó parte del panel de intervenciones. El dirigente afirmó que el Estado “busca callarnos, por eso hay que estar más en las calles». «Si somos 30 millones en las calles no van a poder judicializarnos”, como lo han hecho con él por defender la causa mapuche.

Esta es una cuestión de todos, no se trata de ser o no mapuche”, recalcó Milani. “La tierra somos todos”. Hay un derecho que tenemos, explicó el dirigente, al que no se puede renunciar: “y es el de elegir cómo y dónde queremos vivir”.

 

Las comunidades vienen recuperando territorios hace décadas

 

En el panel también participó Carolina Alac, de la Multisectorial contra la Represión en Bariloche,también integrante de ATE Río Negro. Ella contó cómo surgió el colectivo antirrepresivo y cómo se ha ido estructurando la represión de los aparatos estatales que se ensañan particularmente con los mapuches.

Carolina explicó que las multinacionales llegaron en el mismo momento que impusieron la militarización con la excusa de los saqueos; que no eran otra cosa que la desesperación de la gente ante la pauperización y el hambre estaban sufriendo y que se ha profundizado en los últimos años.

«Los Benetton, los Lewis, socios y amigos de Macri, necesitaban afianzar sus negocios, advirt»ió Carilona. Y para eso les resultaba indispensable que hubiera tranquilidad. A partir de entonces comenzaron los megaperativos y llegaron a Bariloche más de 400 efectivos de todas las fuerzas.

Aún así, recalcó Carolina, “se han ganado muchas batallas”. “Las comunidades hace décadas que vienen recuperando territorios, aunque son pequeños” para todo lo que se les ha robado.

Carolina agradeció y enfatizó en la fuerza y convicción de lucha que han tenido las mujeres mapuches, “de las cuales aprendimos muchísimo”.

 

 50 causas judiciales y más de 120 procesad@s

Eduardo Soares y Laura Taffettani, de la Asociación Gremial de Abogados y Abogadas, denunciaron la represión y encarcelamiento a mapuches, incluidos niños, y contaron las defensas que han asumido.

Una de las causas principales tiene que ver con la defensa de la recuperación de tierras. «Cuando para la justicia se trata de usurpación para nosotros se trata de recuperación», explicó Taffettani, los jueces sostiene al respecto una actitud medieval, dijo la abogada.

La Gremial dio a conocer los seguimientos y persecusión al que son expuestos las y los dirigentes mapuches, y la criminalización de las protestas. Inteligencia filma, persigue y controla a los luchadores, apuntaron los abogados. Además han encarcelado a niños y han torturado a varios mapuches.

La abogada también explicó que han obtenido algunas victorias y sobreseimientos de varias causas. Se trata de lidiar con un sistema injusto: el judicial, dijo Laura. “La justicia que no es justa corre la misma suerte que el sistema”, apuntó Laura Taffettani. Aún así, es mucho lo que puede hacerse y la Gremial lo ha demostrado desde la práctica, sin cuestionar los métodos de lucha que emplean sus defendidos. “Ellos no son clientes, son compañeros y compañeras”, ese es el concepto de la Gremial agregó Eduardo Soares.

Finalmente la Gremial recalcó que han aprendido mucho del pueblo mapuche: “Sobretodo esa decisión de lucha que tienen y que el pueblo argentino ha perdido en muchos aspectos”. “Nos da mucha fuerza, son aires puros para nosotros”, expresó Laura.

 

«A Nahuel le quitaron un sueño que él tenía, que era volver al campo, aprender de donde vino, su origen, su lengua, su cultura»

 

No somos terroristas

Con palabras que cortaron la respiración de la sala, María Nahuel expresó: “El dolor más grande como mujer mapuche, es la perdida de mi sobrino Nahuel”.

Nahuel, amable, solidario y cariñoso, “quería ser herrero, quería vivir”, dijo su tía. Lo mataron por la espalda y hasta el momento lo único que han hecho es apresar a uno de los responsables. Todavía “no hay sentencia”, denunció María. El Estado es responsable, “los Ministros, la Jueza, Parque Nacional, todos son culpables”.

Nahuel y Santiago Maldonado fueron asesinados por la política criminal del Estado que se ampara en planificadas campañas contra los mapuches. Falsas acusaciones en las que la prensa reaccionaria juega un rol fundamental. Dicen que los mapuches son terroristas, que tienen armas: inventan campañas para difamarlos y justificar la criminalización y la represión, esa es la lógica de los montajes mediáticos que ahora también utilizan las redes, denunció María.

Actualmente hay una campaña encabezada por la fiscal y la ministra de Seguridad, Bulltich: “dos mentirosas” que dicen que los mapuches tienen armas “cuando somos un pueblo de paz”, explicó María Nahuel. “Como me gustaría tenerlas ahora bien cerca, acá, y decirles: ‘No somos terroristas’!”, exclamó María.

 

Voy a morir luchando por los territorios. Y si algún día me toca morir, va a ser con mucha fuerza y dignidad”. MARÍA HANUEL

 

 

No usurpamos territorios, recuperamos lo que nos han robado

María Nahuel explicó que para la justicia es usurpación lo que para ellos es recuperación. Eso es lo que esconden los medios, los políticos y el Estado: el pasado; todo lo que le han usurpado a los pueblos originarios, lo qué han hecho con esas tierras las empresas, las mineras, y por supuesto ocultan también cómo los actuales beneficiados, los grandes capitalistas, destruyen la naturaleza y la vida de las mujeres y los hombres para enriquecerse a costa del 90% de la humanidad.

María apuntó que en los territorios hay mucha gente -niñas, niños, jóvenes y ancianos- y que la situación actual es de subsistencia. Viven de lo que producen y como en el resto de Bariloche y del país, la crisis económica afecta a todos los pobladores.

Los mapuches pertenecen a los territorios. No tiene un concepto de propiedad privada como tiene el sistema capitalista. Los mapuches pertenecen a la tierra, ese es su Ser, dijo María. Por eso, no van a desalojar los territorios, “la tierra no se negocia, no se abandona”. Quedó bien en claro: “Vivos no nos van a sacar”.

La referenta explicó que la pelea del pueblo mapuche es por la defensa de algo que es de todos, la naturaleza, que es la que el Estado está destruyendo. “En cualquier momento no vamos a poder respirar”, dijo certeramente María. ¿Cómo es posible entonces que no nos unamos?, preguntó María. “Si estuviéramos todos juntos sería más intensa la lucha y el Estado no podría vencernos”.

 

Betiana Cohuan: gran autoridad espirirual del Pueblo Mapuche

La participación especial de la Machi de la Comunidad Lafquen Winkul Mapu, Betiana Cohuan, profundizó el espíritu de la intervención de María e insufló de más animo a l@s participantes.

Betiana habló primeramente en lengua mapuche y le recordó a su pueblo “que no todo está perdido” y que hay que tomar conciencia y “seguir peleando por la naturaleza, por los ríos, por los lagos y las montañas”.

Explicó que el Ser del pueblo mapuche es ser defensores, ser parte de la tierra y de la naturaleza.Esa es su concepción. No se trata de ser propietarios ni de tener. Esta concepción es del capitalismo. El pueblo mapuche reivindica sus formas ancestrales de vida y la organización autónoma de su comunidad.

En ese sentido, Betiana resaltó todo lo que han alcanzado hasta el momento, cuantas tierras han recuperado y todo lo que queda por hacer, de aquí en adelante: “queda mucha tierra para recuperar, tierra a la que hay que volver”, subrayó. Así como hoy pelean por el lago Mascardi “mañana será por otros lugares”, por ello “estamos dispuestos a dar la vida”, así como “hoy es Nahuel y ayer fueron todos nuestros ancestros guerreros”.

Tanto Betiana como María Nahuel agradecieron todo el apoyo y la solidaridad que han recibido, e hicieron un llamado especial a las jóvenes y a los jóvenes, a las mujeres y a la población bonaerense para que acompañe la lucha del pueblo mapuche.

Con optimismo concluyeron: “Mañana, quizás nosotros no estaremos”, en ese caso, “seguirán nuestros hijos”.

NO NOS DEJAN SER MAPUCHES

Las dos mujeres mapuches rememoraron el pasado combatiente de su pueblo enfatizando en los guerreros ancestrales, de quienes aprendieron y son continuadores. “Reconocemos lo que hicieron nuestros antepasados por nosotros, sin ellos no estaríamos acá”.

En ese sentido ambas mapuches relataron que fueron a algunos museos de la ciudad y vieron que allí estaban algunas pertenencias de sus antepasados. Denunciaron que esos objetos tienen que estar con sus ancestros, no en los museos. Esa es la política cultural basada en ideas colonizadoras, occidentales; la de los conquistadores que en el siglo XXI desmerece la lengua mapuche y su cultura, y oculta y tergiversa deliberadamente el pasado”.

 Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/06/29/charla-el-pueblo-mapuche-en-la-patagonia-no-somos-terroristas-y-vamos-a-morir-luchando-por-nuestros-territorios/

 

 

Compartamos e involucrémonos en la lucha por la vida planetaria, la autodeterminación de todos los pueblos y los buenos vivires de los diversos de abajo sin fronteras. Apreciemos:

 

 

 

[UAC] documento 19° UAP

 

 

Lago Puelo, 15 y 16 de junio de 2019

Desde el Paraje Entre Ríos (Lago Puelo), reunidas en la 19° Unión de Asambleas Patagónicas, las Asambleas de: Allen, Bariloche, Cipolletti, Comarca Andina del Paralelo 42° (El Maitén, Cholila, El Bolsón, Los Repollos, Lago Puelo, Epuyén), Esquel, Costa de Lepá, Puerto Madryn, Rawson, Trelew, Trevelin, Viedma y Villa la Angostura; y las comunidades Lof Paicil Antriao, Comunidad Mapuche-Tehuelche Newen Tuaiñ Inchin, Lof Cañio y Pu Lof Huaytekas, comunicamos:
 

Después de un año y medio volvemos a juntarnos en este espacio de articulación, con enorme alegría de encontrarnos. Frente a las fuerzas que promueven la fragmentación y apuestan a la fragilidad de los vínculos, elegimos el camino del encuentro y la complicidad corporal.

Si bien nos alertan y movilizan todas y cada una de las situaciones particulares, reconocemos en nuestras resistencias un hilo conductor: son siempre luchas contra la opresión capitalista, patriarcal y colonial.

Reivindicamos lo colectivo no estatal como espacio desde donde construir consensos para pensar y producir prácticas que transiten hacia el buen vivir. Esos senderos suponen repensar y habitar críticamente las instituciones que normativizan nuestros días: escuelas, hospitales, juzgados, el trabajo, la ciencia y por qué no, el propio lenguaje. ¿Cómo componemos hechicería antisistémica para desbordarlas? ¿Cómo rompemos la dicotomía entre lo público y lo privado para recuperar lo comunitario? Preguntando caminamos.



En este camino nos acompañamos mutuamente asambleas y comunidades, tejiendo redes que nos fortalecen y ponen a dialogar nuestras autonomías. Denunciamos que en esta lucha por la vida y el territorio son comunidades y miembrxs del pueblo nación mapuche y mapuche-tehuelche quienes vienen siendo más perseguidas, judicializadas y criminalizadas. Consideramos a las afirmaciones y recuperaciones territoriales de los pueblos originarios como estrategia privilegiada contra el extractivismo.

Decimos que la lucha es una sola, y que es por el agua y los territorios, porque en cada punto de la Patagonia (y mucho más allá también) se reproducen distintos modos de convertir la vida en mercancía hasta volverla muerte: fumigación con agrotóxicos, feed-lots, vertido de residuos a los ríos, desmonte, negociados inmobiliarios, fracking genocida (y todos los eufemismos conocidos), megamineras, destrucción de humedales, represas hidroeléctricas, basureros petroleros, salmoneras, agricultura industrial, plantas desalinizadoras, termoeléctricas, basureros a cielo abierto, parques eólicos, metalúrgicas, pasteras y sus plantaciones de pinos y eucaliptus. Un sinfín de proyectos “mega” que negocian con la diversidad de la vida.

Ante el envenenamiento masivo de seres vivos, del agua, el aire, el suelo e incluso a través de lo que mercaderes de la muerte osan llamar “alimento procesado o industrial”, venimos a preguntar cómo y cuándo nos organizamos para la Autodefensa: para no consumir más venenos, para que nuestrxs niñxs no sigan enfermando, para no morir al servicio de la ganancia de unos pocos, para que no prosiga la extinción de especies y culturas.

¡NO al fracking! ¡Ni en Allen ni en ningún lugar!

¡Patagonia sin represas! ¡NO al proyecto de represa La Elena en el río Carrenleufu en territorio mapuche de la Lof Pillan Mahuiza! ¡NO al proyecto de represa en el arroyo Mayoco en territorio mapuche de la Comunidad Mapuche-Tehuelche Newen Tuaiñ Inchin!

¡NO a la megaminería! ¡NO a la Zonificación! ¡La meseta no es zona de sacrificio! ¡No a la Mina Puma en Epuyén! ¡Basta de extraer turba de los mallines de El Hoyo! ¡No al proyecto Calcatreu en Ingeniero Jacobacci!

¡Ya dijimos NO a la central nuclear en Rio Negro! Ni energía nuclear, ni extracción de uranio. ¡NO al Proyecto Amarillo Grande en el Bajo de Santa Rosa y Valcheta! ¡Patagonia no nuclear! ¡Ni aquí ni en ningún lugar!

¡Basta de contaminar nuestros ríos con venenos del agronegocio y los feed-lots! Abrazamos la resistencia de lxs Vecinxs de Cholila por un Ambiente sin Agrotóxicos contra los atropellos de la estancia Los Murmullos (Grupo INSUD). ¡NO a la Ley de Semillas Bayer-Monsanto!

¡NO a la planta desalinizadora en Puerto Madryn! ¡Ni agua ni energía para las fábricas de muerte!

¡No al saqueo inmobiliario! ¡No a los megaproyectos del turismo de elite! ¡Fuera Ginóbili y sus amigxs terratenientes de la Lof Paicil Atriao! ¡El cerro León es territorio de la Lof Cañio!

¡No a la derogación de la ley de Delitos Ambientales y Residuos Peligrosos. ¡Abajo el nuevo Código Penal y las trampas jurídicas del gobierno!

¡Exigimos la derogación de la ley Antiterrorista! ¡Basta de militarizar nuestros territorios! ¡NO a las bases militares de EEUU y China en nuestros territorios! ¡Basta de perseguir a lxs que luchan! ¡BASTA de judicializar al pueblo mapuche! ¡Libertad al Lonko Facundo Jones Huala! ¡Justicia por Rafael Nahuel, Santiago Maldonado y Camilo Catrillanca!

Cristian y Genaro Calfullanca, Lucinda Quintupuray, Raymundo Pino, Corina Hermosilla, Daniel Solano, Fabián Tomassi, Matías Catrileo, Axel Lemun, Ana Zabaloy ¡PRESENTES!

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UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
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(Cuadernillo Sistematización Encuentros de la UAC -PDF-) --> 
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