Qué Sistema

Noviembre 2019

Con reestructuración económica territorial y estatal para garantizar privilegios de oligopolios en contra de los pueblos de Argentina.

 


 

 

 

Conciliación de clases/ Concentración y centralización capitalista/ Alternativas emancipatorias

 

Conciliación de clases

 

Generalicemos, abajo y a la izquierda, la conciencia de que las elecciones sólo tienen la función de continuar con la gobernabilidad del capitalismo. Están diseñadas para conseguir escenificar esa contienda como si los votantes decidiesen el destino común en ese brevísimo momento ante las urnas cuando, en verdad, desconocen que la disyuntiva real y efectiva es planteada por quienes defienden o recuperan territorios. Por tal desentendimiento mayoritario, las elecciones cada vez más polarizadas tienen éxito al mantener la gobernabilidad en base a hacer a la conciliación de la población con la acelerada ocupación económico territorial y envenenamientos por los extractivismos. Diversidades de abajo, sin embargo, nos interpelan a situarnos en:

 

Sus ganancias o nuestras vidas

Megaminería, fracking y agrotóxicos:

el combo letal de los aliados

de Alberto Fernández

26 de octubre de 2019

Alberto Fernández viene insistiendo en sus discursos con la necesidad de “cuidar el medioambiente” frente al cambio climático. Mientras tanto, sus aliados son los promotores de la megaminería y la Barrick Gold como Uñac y Gioja en San Juan, o del uso de agrotóxicos como Bordet en Entre Ríos. ¿En qué quedamos?

Juan Manuel Astiazarán

@juanmastiazaran

Cierra la campaña. Comienza la cuenta regresiva de cara al domingo. El experimento del país atendido por sus propios dueños llega a su fin y Macri se va, como ya lo adelantaron los resultados de las PASO.

Pero a pesar de las expectativas por el recambio presidencial se quedan la crisis, el FMI y los gobernadores del Frente de Todos que fueron cómplices de este Gobierno. Y detrás de los slogans y frases de campaña que buscan cierta épica progresista, se reafirma un modelo de saqueo y contaminación de nuestros recursos naturales que tiene a sus principales promotores entre los (ahora) aliados de Alberto Fernández.

“Minería sustentable” ¿de la mano de la Barrick?

En una de sus últimas visitas a la provincia de San Juan, el candidato a presidente del Frente de Todos brindó una conferencia de prensa junto al gobernador Sergio Uñac y a su antecesor José Luis Gioja, ahora presidente del PJ Nacional. En esa oportunidad, Fernández aseguró: “Sé que para provincias como Catamarca o San Juan el tema de la minería es muy importante. Y San Juan ha logrado desarrollar la minería de un modo sustentable, con el acuerdo social. Me parece que es un modelo a seguir porque la minería es una fuente de riquezas para provincias como Catamarca y como San Juan”.

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El modelo a seguir que propone Fernández tiene un protagonista excluyente en la provincia sanjuanina: Barrick Gold, la multinacional minera dedicada a la extracción de oro más grande del mundo, con sede en la ciudad canadiense de Toronto.

Llegada a la Argentina durante el menemismo en 1993, opera en la mina Veladero desde 2005 en San Juan y es propietaria del proyecto Pascua-Lama en la frontera con Chile. Actualmente obtiene ganancias multimillonarias que remite al exterior, mientras nos deja a cambio la contaminación de nuestros ríos y una legislación cada vez más permisiva para seguir avanzando en el saqueo de nuestros recursos.

El poder del lobby de la Barrick pudo verse apenas a los dos meses de que Cambiemos llegara a la presidencia. El 12 de febrero de 2016 Macri anunció por decreto la eliminación de las retenciones al sector minero, una modificación que significó que el Estado deje de percibir más de 220 millones de dólares. El anuncio fue realizado en la provincia de San Juan, festejado por el gobernador Uñac y por los representantes de Barrick Argentina y de la Cámara Minera.

Pero no era la primera vez que la Barrick lograba el favor de una decisión presidencial. En el año 2008 la minera logró torcer el destino de la Ley de Glaciares, aprobada por unanimidad en Diputados y por amplia mayoría en el Senado. Sin embargo, logró que Cristina Fernández de Kirchner la vetara tan sólo tres semanas después de su aprobación. La razón de ese veto puede rastrearse en lo que era el proyecto de Pascua-Lama, al punto tal que fue bautizado por muchos como el “veto Barrick”.

Unos meses después, en mayo de 2009, el periodista Darío Aranda aseguraba en Página 12: “El 14 de abril pasado, Peter Munk, fundador de la minera Barrick Gold, fue recibido en Casa de Gobierno por Cristina Fernández y el gobernador de San Juan, José Luis Gioja. Dos semanas después, el 30 de abril, los gobiernos de Chile y Argentina dieron luz verde a Pascua-Lama: firmaron el acuerdo tributario para definir las regalías de cada país, la última traba que tenía el proyecto.

Y completaba citando un estudio de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA en el que se aseguraba: “Pascua-Lama, señalado por impulsores y detractores como el proyecto minero más ambicioso de América, utilizará 17 camiones con cianuro por mes, 370 litros de agua por segundo –en una zona semidesértica– y 200 camiones de explosivos al mes. Todo en zona de alta montaña, de glaciares. ‘No existen antecedentes mundiales de operaciones mineras, petrolíferas, industriales o arquitectónicas de gran dimensión, en o sobre formaciones glaciarias o periglaciarias que hayan resultado de nulo o mínimo impacto sobre las mismas’.

La construcción de Pascua-Lama sólo era posible vetando la Ley de Glaciares, algo que fue concedido de inmediato y sin chistar.

 

Voceros de las mineras

Finalmente en 2010 se terminó aprobando una nueva ley, aunque con algunos cambios que fueron muy criticados por sectores ambientalistas y que dejaban las manos libres de la Barrick para avanzar con el proyecto. A pesar de eso, la minera volvió a cargar contra el proyecto y al día de hoy, incluso, continúa insistiendo con su derogación. ¿Quién es su principal aliado en esa cruzada? La respuesta no sorprende: el gobernador Uñac.

En julio de este año, tras una reunión que Fernández, el gobernador declaraba ante los medios sanjuaninos qué temas eran los que habían tratado: “Le expuse que era muy importante reconsiderar la minería. Hay más de 100.000 millones de dólares esperando inversión, respecto de este tapón que tenemos que es la Ley de Glaciares. Y no hace falta no cuidar el medioambiente para hacer minería. En San Juan hemos demostrado que cuidamos el medioambiente, cuidamos la seguridad de las personas y hacemos minería también”.

La militancia de Uñac a favor de los intereses de la Barrick es incondicional, pero hay que reconocer que aprendió de un gran maestro en la materia. En tiempos de la gobernación de José Luis Gioja, su antecesor en el cargo y padrino político, la empresa canadiense protagonizó el desastre ambiental más grande de la historia argentina.

El 12 de septiembre de 2015, cinco millones de litros de agua cianurada fueron derramados en Veladero, contaminando los ríos Potrerillos, Jáchal, Las Taguas, Palca y Blanco. En un primer momento la minera quiso esconder la magnitud de semejante desastre y contó para ello con el aval del propio Gioja, quien hasta salió al cruce de la Universidad de Cuyo por un estudio publicado sobre los efectos del derrame. En el mismo se aseguraba haber encontrado residuos altamente peligrosos catorce veces más de lo permitido en el suministro de agua local de Jáchal. “La intención es dañar a San Juan” respondió enfurecido el gobernador Gioja, quien además calificó el informe como “falso” y “dañino”. Tiempo después las consecuencias del derrame fueron inocultables y al día de hoy varios ex funcionarios atraviesan procesos judiciales por ese motivo. Otra fue la suerte de los directivos de la empresa, que siguen gozando de total impunidad.

Un combo letal

Para “poner de pie” a la Argentina, Alberto Fernández insiste en la necesidad de “generar dólares”. Y para ello insiste con un modelo apoyado en tres pilares: la minería, Vaca muerta y las exportaciones del agro.

Las ficciones del “modelo” de Fernández y los motores con los que sueña su equipo económico ya han sido analizadas por este diario en otra oportunidad, así como las consecuencias que deja a su paso. Pero más aún, las condiciones de saqueo actual parecen no ser suficientes y las multinacionales reclaman mayores beneficios, algo en lo que el candidato del Frente de Todos y su equipo ya se encuentran trabajando.

En varios medios ya fue publicado que Alberto Fernández trabaja sobre un proyecto de ley para “potenciar” Vaca Muerta y tanto él como parte de sus economistas han dicho que esa será una prioridad para su Gobierno. A pesar del discurso “ecofriendly” que ha tomado en las últimas semanas de campaña, el candidato del Frente de Todos busca generar condiciones de “mayor competitividad” para favorecer las inversiones de empresas extranjeras entre las que se encuentran: menor nivel de impuestos, facilidades para remitir dólares al exterior y redefinir la forma en las que se otorgan las concesiones, dándole más lugar a quienes tengan “más capacidad financiera”. Esta última cuestión favorecería a las petroleras más importantes a nivel internacional, siempre dispuestas a llevarse todo.

El otro pilar en el que pretende apoyarse Fernández es el modelo de agronegocios que encuentra a la provincia de Entre Ríos y a su gobernador, Gustavo Bordet, como grandes exponentes. Y para muestra acerca de lo que implica su modelo solo hace falta un botón: por medio de un decreto provincial, Bordet intentó modificar normas que prohiben las fumigaciones terrestres con agrotóxicos a menos de un kilómetro de distancia de las escuelas rurales, reduciéndolas a tan sólo 100 metros. Una medida que sin duda expone a adultos y niños de forma sumamente peligrosa. Sin embargo, la Justicia dejó sin efecto el decreto del gobernador que beneficiaba a los empresarios del agro transgénico.

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Las consecuencias de las fumigaciones con agrotóxicos pueden verse en las estadísticas escalofriantes que maneja la provincia: mientras un informe publicado por el Instituto Nacional del Cáncer (INC) en 2017 indicó que Entre Ríos ocupaba el segundo lugar en fallecimientos de hombres por cáncer con 140 casos cada 100.000 habitantes (la media nacional en ese momento indicaba menos de 120 casos cada 100.000), un relevamiento realizado en febrero del 2018 afirmaba que el 55 % de los niños y adultos internados en el Hospital Garrahan y el Hospital Italiano por casos de cáncer o malformaciones provenían de la provincia mesopotámica.

Sin embargo, a pesar de estas estadísticas, a Alberto Fernández los fallos judiciales que limitaron la fumigación con glifosato le parecieron “desmedidos”.

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La experiencia reciente muestra que, detrás de los discursos sobre el cuidado del medioambiente, los (exaliados de Macri y ahora) aliados de Fernández actúan como voceros de las grandes patronales, sean nacionales o multinacionales. Campeones de promover el extractivismo sin reparos en el daño ambiental y en la salud que esto genera.

Si durante todos estos años promovieron este modelo de saqueo y contaminación de nuestros recursos, llegando incluso a adaptar la legislación para favorecer los intereses de unos pocos a costa de la salud de millones: ¿por qué habría que pensar en que a partir de ahora será distinto?

 

Fuente: http://laizquierdadiario.com/Megamineria-fracking-y-agrotoxicos-el-combo-letal-de-los-aliados-de-Alberto-Fernandez

En consecuencia, la «contrarreforma agraria integral» del capitalismo subordinado al mundial seguirá profundizándose gracias a la conciliación de clases que se obtuvo por las elecciones y reforzó la unidad del PJ con todas las burocracias sindicales al servicio del poder real.

 

Es hora de romper con el cerco a la autodeterminación de nuestros pueblos comenzando por generalizar el análisis de que tanto progresistas como neoliberales no representan a los intereses populares y la percepción(conocimiento y toma de partido) de las disputas de territorios desde diversidades de abajo al Capital-Estado.

 

Argentina: El extractivismo que viene

Del litio a la soja, de la megaminería a Vaca Muerta. Cómo se perfila el extractivismo de Alberto Fernández y el Frente de Todos. Las multinacionales, los pueblos indígenas y las asambleas. Si el nuevo gobierno impulsa el agronegocio y la megaminería, como todo indica, resta esperar de qué lado se ubican los seguidores (sobre todo la militancia) de Fernández-Fernández.

 

Por Darío Aranda*
La vaca, 25 de septiembre, 2019
https://www.lavaca.org

 

Sonrisas. Muchas sonrisas. De un lado de la mesa, empresarios del agronegocio. Del otro, Alberto Fernández y sus asesores. Noventa minutos y una reunión evaluada como “fructífera”. Donde el conflicto por la renta agraria “es cosa del pasado”.

Sonrisas. Empresarios mineros, los gobernadores Lucia Corpacci y Alicia Kirchner. Y Alberto Fernández. “Que la sociedad comprenda que la minería es una oportunidad”, pidió el ex jefe de Gabinete.

 

El extractivismo del Frente de Todos.

Política de Estado

Megaminería, agronegocio (con la soja como bandera, aunque no solo), petróleo, litio y monocultivos forestales fueron algunas de las políticas de Estado durante todo el kirchnerismo. La criminalización estuvo presente: mapuches en Neuquén y la Asamblea el Algarrobo en Catamarca son sólo una muestra. Los asesinatos del abuelo qom Roberto López en 2010 (Comunidad La Primavera en Formosa), y los campesinos Cristian Ferreyra y Miguel Galván (del Movimiento Campesino de Santiago del Estero Vía Campesina), sólo algunas víctimas de una larga lista.

El macrismo profundizó el extractivismo. Más fracking en Vaca Muerta, más litio en Catamarca, Jujuy y Salta, más agronegocio. Con su alta y orgullosa cuota de represión en manos de Patricia Bullrich y aliados provinciales. Santiago Maldonado y Rafael Nahuel fueron las víctimas más difundidas de la política oficial. Empresarios al frente de ministerios: Juan José Aranguren de la multinacional Shell en Energía y Luis Miguel Etchevehere de la Sociedad Rural en Agricultura los ejemplos más burdos.

 

Votos y agronegocio

El 11 de agosto Alberto Fernández arrasó en las elecciones. Nadie los esperaba.

Ya habla ante los medios como Presidente y realiza giras en el exterior como primer mandatario electo. Las chances de Mauricio Macri son mínimas.

En plena campaña, desde Entre Ríos, Fernández tuvo su primera muestra pública de apoyo al agronegocio transgénico. La provincia está convulsionada por un fallo judicial que protege de fumigaciones con agrotóxicos a todas las escuelas rurales. Los empresarios del agro y el gobernador, Gustavo Bordet, se victimizan. Denuncian que nos se les permite “producir”, cuando sólo se les prohíbe fumigar escuelas, docentes y niños. Fernández tomó postura: “Me parece un poco desmedida la decisión final. Qué excluye muchas zonas productivas que pueden ser utilizadas (…) A veces lo bueno y útil llevado a un extremo se convierte en malo y perjudicial. Hay que cuidar no caer en extremos”.

El 29 de agosto recibió a los agroempresarios de la Mesa de Enlace. Daniel Pelegrina (Sociedad Rural Argentina), Dardo Chiesa (Confederaciones Rurales Argentinas), Carlos Achetoni (Federación Agraria) y Carlos Iannizzotto (Coninagro). Además de Fernández estuvieron su jefe de campaña, Santiago Cafiero, y la economista Cecilia Todesca. El ex jefe de Gabinete sólo señaló que la reunión fue “fructífera”. Abundaron las sonrisas en las fotos de ocasión.

Desde la Mesa de Enlace destacaron que la reunión fue “positiva”, afirmaron que Fernández pidió dejar atrás el conflicto por la Resolución 125 (de 2008) y aseguraron que descartó mecanismo de control de exportaciones (estilo Junta Nacional de Granos, desaparecida en 1991 cuando se entregó la comercialización a las multinacionales exportadoras).

Las organizaciones del agronegocio, que apoyaron a Mauricio Macri durante todo su gestión y apostaban a la reelección, le presentaron a Fernández un pliego con catorce puntos, repleto de eufemismos: “previsibilidad económica” (que no haya cambio en los impuestos), menor presión tributaria (menos impuestos para el agro), fin de las retenciones para diciembre de 2020 (el escrito dice “exigimos que se cumpla el fin del tributo”), “modernización del sistema laboral” (reforma de leyes laborales), nueva ley de semillas (Bayer-Monsanto impulsa una nueva norma desde hace una década, rechazada por campesinos y sin consenso entre los agroempresarios), “fomento a las buenas prácticas agrícolas” (mayor flexibilidad para fumigar con agrotóxicos) y una “ley nacional de agroquímicos”.

Vaca Muerta

Publicitada como la clave para la «soberanía energética», de la mano de las multinacionales petroleras, Vaca Muerta avanza con numerosos hechos de contaminación (desde explosiones y derrames), desalojo de campesinos y comunidades mapuches, hasta muerte de trabajadores en «accidentes» (luego de la firma de nuevos convenios laborales entre el gremio y las empresas).

En julio pasado, en plena campaña por Necochea, Alberto Fernández destacó que «sin duda Vaca Muerta es una gran oportunidad», aunque señaló que también había que desarrollar energías renovables y agrocombustibles (otra faceta del extractivismo, tierras y granos para autos y no para alimentos).

Luego de las elecciones de agosto, Nicolás Trotta (coordinador de los equipos técnicos de Fernández) se reunió con autoridades del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), poderoso espacio de lobby de las empresas, entre ellas Total, Pan American Energy (PAE), Wintershall, Tecpetrol y Pampa Energía.

De gira por España, el 5 de septiembre, el candidato presidencial Fernández alteró a los defensores del fracking. “No tiene sentido tener petróleo si para sacarlo tengo que dejar que vengan multinacionales a llevárselo. No tengo ningún problema con las multinacionales, pero en realidad mi mayor problema es ver cómo genero riqueza para la Argentina”, argumentó.

De inmediato el diario La Nación, que inauguró una sección específica de «publinotas» sobre Vaca Muerta y las empresas, habló de «polémica» y «preocupación» de las compañías.

El sábado 7 de septiembre, Cristina Fernández de Kirchner presentó su libro en Misiones. En un apartado se refirió a los dichos de su compañero de fórmula: «Vaca Muerta la recuperamos nosotros cuando decidimos recuperar YPF y los recursos energéticos para nuestro país. Vaca Muerta es una oportunidad fantástica para agregar valor a toda la cadena de valor y desarrollo», dijo y agregó: «Cuando Alberto habla le quisieron hacer decir que estaba en contra de las multinacionales. A ver, esta expresidenta luego de recuperar YPF firmó el contrato con Chevron, una de las multinacionales del petróleo más grandes del mundo. ¿Quieren hacer creer acá dentro del país o afuera que estamos en contra de las multinacionales? Fui yo la que hice el contrato entre YPF y Chevron».

El pacto entre YPF y Chevron para explotar Vaca Muerta fue confidencial (a pesar de tratarse de una empresa con mayoría estatal), judicializado y hecho público por el diputado santafecino Rubén Giustiniani. Contaba con una ingeniería legal, con sociedades off shore, para eludir el pago de impuestos. Todo en beneficio de la multinacional.

La aprobación final se hizo en la Legislatura de Neuquén (2013), donde la policía provincial reprimió durante seis horas una manifestación de repudio.

Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche de Neuquén, reconoció que tienen “expectativas positivas porque todos debemos contribuir a un ‘nunca más’ haya un gobierno de derecha, empresarial, especulador, racista y excluyente que sueñan una argentina para pocos”. Sin embargo, advirtió que la fórmula Fernández-Fernández no tiene en su agenda el tema ambiental, pueblos indígenas ni cambio climático.

Nahuel cuestionó el apoyo a la megaminería y al fracking realizado por los candidatos del Frente de Todos. “No debemos bajar los brazos, debemos estar atentos y fuertemente movilizados porque nuestra existencia continuará amenazada en la medida que no se modifiquen las condiciones sobre estas industrias que está demostrado son amenaza de muerte no sólo para los pueblos indígenas”, afirmó el dirigente mapuche.

Megaminería

Las gobernadoras Lucía Corpacci (Catamarca) y Alicia Kirchner (Santa Cruz) fueron las impulsoras del encuentro entre una decenas de multinacionales mineras y Alberto Fernández.

“Ya estamos trabajando para que las inversiones en la producción de litio cuenten con un marco legal que brinde seguridad jurídica”, anunció el candidato presidencial ante los periodistas y pidió a los gobernadores y empresas que hagan un “esfuerzo conjunto y tarea de educación para que la sociedad comprenda que la minería es una oportunidad”.

Estuvieron presentes los CEO y directivos de las principales multinacionales con intereses en Argentina: Glencore, Minera Alumbrera, Livent Corp, Antofalla Minerals, Anglogold Ashanti, Patagonia Gold, Minera Santa Cruz, Panamerican Silver, Don Nicolas SA, Newmont Goldcorp y Yamana Gold, Galan Lithium, Neo Lithium Corp, Liex SA, Lundin Group, Minera Esperanza, Lake Resources, Grosso Group, Loma Negra, Posco, Yamana, Galaxy, Circum Pacific y Buena Vista Gold. “Es necesario avanzar hacia la sustentabilidad social y económica de la minería”, pidió el candidato a presidente y remarcó que “la única solución” para Argentina es exportar. Destacó como ejemplo a la minería y Vaca Muerta.

Alberto Fernández era jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner en 2008, cuando la entonces presidenta vetó la Ley de Glaciares, que había sido votada por amplia mayoría en el Congreso Nacional. “El veto Barrick”, fue denunciado por Enrique Martínez, entonces presidente del INTI.

Rosa Farías es integrante de la histórica Asamblea El Algarrobo, que denuncia el accionar de Minera Alumbrera en Catamarca y rechaza el proyecto Agua Rica. “No nos sorprende que lo primero que haga el candidato es reunirse con las mineras. El extractivismo es moneda de cambio para recibir los dineros extranjeros, entregando los recursos naturales. Nos reafirma que nuestros gobernantes siguen siendo mercenarios, no les interesa los cerros ni la vida ni el destino de los pueblos”, denunció.

Otro campo

El Foro Agrario Soberano y Popular fue un encuentro multitudinario de campesinos, indígenas y agricultores familiares. Se realizó en el microestadio del club Ferrocarril Oeste, durante dos días, y asistieron más de 3500 personas. Impulsado por la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), de allí surgió un plan agrario pensado y debatido desde las bases rurales. Y quedó conformado como un espacio de articulación de decenas de organizaciones.

Ante las elecciones, emitió un comunicado titulado «no votamos a Macri». El Foro Agrario está conformado por organizaciones diversas. Desde claramente kirchneristas, como otras críticas.

El 16 de agosto, luego de las votaciones, el Foro Agrario publicó una solicitada en el diario cooperativo Tiempo Argentino. «Carta abierta al candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández», comenzó el escrito. De detalló la necesidad de apoyar otro tipo de modelo agropecuario, de base popular y campesina, sin transgénicos ni agrotóxicos. Y con tres ejes principales: soberanía alimentaria, tierra y la construcción de un modelo productivo no extractivista.

A un mes de la solicitada, Alberto Fernández no recibió al Foro Agrario. Ni siquiera sus asesores se comunicaron con las organizaciones que impulsan otro modelo agropecuario.

Agustín Suárez, de la UTT, puntualizó que el Foro Agrario cuenta con 21 puntos consensuados para políticas para el sector campesino. Resaltó que si el próximo gobierno implementa esas propuestas habrá realmente una democratización de la matriz productiva, producción de alimentos sanos, precios justos para el pueblo y desarrollo de las economías regionales.

“No hay una real dimensión del espacio rural campesino, pequeño productor, por parte de Fernández. Incluso puede no haber valoración del espacio. Por eso se reúne con la Mesa de Enlace y no convoca al Foro”, alertó Suárez.

Juan Wahren, investigador del Conicet y del Instituto Gino Germani, tiene pocas expectativas: “De llegar a la presidencia, es muy probable que el gobierno de Alberto Fernández continúe y profundice este modelo extractivo primario exportador, justificado en que para salir de la crisis hay que desarrollar Vaca Muerta, generar divisas con la soja y similares y apostar a la inversión extranjera de las megamineras. El mismo relato que se instaló durante el menemismo, neoliberalismo, y que se mantuvo con pocas variaciones hasta hoy en día. El mito del desarrollo basado en los recursos naturales recargado”.

 

¿Qué grieta?

Los funcionarios kirchneristas impulsaron el extractivismo. Y la militancia lo justificó de las más diversas formas: desde el «es necesario para el desarrollo del país», un intermedio «es una contradicción secundaria» (la primaria sería la relación capital-trabajo) hasta la crítica a los que luchan con el insostenible «le hacen el juego a la derecha», utilizada contra el Pueblo Qom en Formosa o las comunidades mapuches al inicio de Vaca Muerta.

Con el macrismo al mando algo cambió. Periodistas, académicos y militantes kirchneristas comenzaron a parecer preocupados por los mapuches, las comunidades kollas que enfrentan las mineras de litio y hasta por el desmonte en sus provincias aliadas (Chaco, Santiago del Estero). Descubrieron que el extractivismo es una contradicción fundamente de la injusticia social, y se cobra vidas.

Lo que hasta 2015 era justificado, con Macri fue rechazado y cuestionado.

“Si hubo una continuidad clara e indiscutible entre el kirchnerismo y el macrismo fue el modelo extractivo primario exportador, basado principalmente en el agronegocio, los hidrocarburos y la megaminería. Este modelo se sobrepuso a la denominada ‘grieta’ y los matices apenas pueden verse en si durante el kirchnerismo las regalías, impuestos y rentas que obtenía el Estado se utilizaban tímidamente para algún tipo de redistribución de los ingresos, orientados al consumo popular”, afirmó Juan Wahren, investigador del Grupo de Estudios Rurales (GER) del Instituto Gino Germani de la UBA.

Si el nuevo gobierno impulsa el agronegocio y la megaminería, como todo indica, resta esperar de qué lado se ubican los seguidores (sobre todo la militancia) de Fernández-Fernández.

Rosa Farías, de Andalgalá, resumió el sentir de las asambleas socioambientales, que se mantuvieron en lucha con el kirchnerismo y con Macri: “Desde Menem en adelante que los gobernantes sostienen este modelo. Alberto Fernández va a intentar avanzar con más minería. Pero acá la resistencia seguirá firme. Defendemos el cerro y la vida, sin importar quién gobierne”.

*Darío Aranda (argentino, 1977) es periodista. Especializado en extractivismo (petróleo, minería, agronegocios y forestales), escribe sobre el acontecer de los pueblos indígenas, organizaciones campesinas y asambleas socioambientales.www.darioaranda.com.ar

Fuentes: https://www.darioaranda.com.ar/2019/09/el-extractivismo-que-viene/
https://www.pressenza.com/es/2019/09/el-extractivismo-que-viene/
https://www.servindi.org/actualidad-noticias/24/09/2019/el-extractivismo-que-viene
https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260709

notas relacionadas (..)

Fuente:

https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/09/25/argentina-el-extractivismo-que-viene/s://redlatinasinfronteras.wordpress.

 

Concentración y centralización capitalista

 

Generalicemos, abajo y a la izquierda, que la contrarreforma agraria por el capitalismo local del sistema mundo nos interpela a que "hablemos de dos modelos de desarrollo en disputa: de un lado, un modelo corporativo que trata de maximizar el lucro aunque se disfrace de sostenible con técnicas marquetineras de greenwashing; de otro, proyectos anclados en la soberanía alimentaria, que abarcan desde las formas de vida ancestrales de las comunidades campesinas a los planteamientos de la permacultura".

 

El modelo agroindustrial que

cambió nuestro vínculo con la tierra y

la alimentación

 

Nazaret Castro, Aurora Moreno y Laura Villadiego

La Marea

Avance editorial de Los monocultivos que conquistaron el mundo, (Akal, 2019) de Nazaret Castro, Aurora Moreno y Laura Villadiego

"El problema de la agricultura actual es que no es un sistema orientado a la producción de comida, sino a la producción de dinero", escriben las autoras.

Es sabido que, en el siglo XX, dos momentos cambiaron la historia de la agricultura y, con ella, la de la humanidad. Entre los años 50 y 60, la llamada Revolución Verde introdujo en el campo productos químicos como fertilizantes y pesticidas que permitieron sustanciales mejoras de productividad, pero que se cobraron también un alto costo socioambiental . Ya en los años 80, las innovaciones tecnológicas, sumadas a los cambios en la economía que impondrá el régimen neoliberal, configurarían el modelo del agribusiness o agronegocio, que conllevó una expansión del monocultivo que se tradujo en los territorios en deforestación, pérdida de biodiversidad y desplazamiento masivo de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas . El agronegocio se sigue presentando como el único modelo posible para calmar el hambre de un planeta que se acercará a los diez mil millones de habitantes en 2050. El argumento es falaz: según el Grupo ETC, la agricultura campesina provee el 70% de los alimentos con apenas el 25% de la tierra.

En el sistema agroindustrial global, la comida –y las fuentes de vida– quedan en las manos de cada vez un puñado más reducido de empresas; es lo que se ha llamado un régimen agroalimentario: la agricultura se industrializa y con ello adquiere fuerte dependencia de los insumos fósiles. Al mismo tiempo, los procesos de producción, distribución y consumo alimentario se integran por encima de las fronteras estatales, en paralelo a un proceso de corporativización y oligopolización del sector. Lo que está en juego es nada menos que el control de la alimentación de los pueblos que, en la actual fase del capitalismo neoliberal y globalizado, está en manos de corporaciones cada vez más concentradas e influidas por los mercados financieros. “Controla el petróleo y controlarás naciones; controla los alimentos y controlarás pueblos», reza la cita atribuida al exsecretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger.

Hemos dejado nuestra alimentación en manos de empresas transnacionales como Nestlé, Unilever o Danone , en la confianza de que pueden cocinar por nosotros. Pero esas empresas no cocinan alimentos: procesan ingredientes, de un modo más similar al de un laboratorio que al de una cocina; y son muy buenas en hacer dinero, pero pésimas en nutrir cuerpos. Lo estamos viendo con el ascenso en todo el mundo, al compás de la generalización de nuestro sistema alimentario moderno, de enfermedades antes propias de las sociedades opulentas, como la diabetes, la obesidad infantil o las afecciones cardiovasculares. Nuestra alimentación está, también, por detrás del aumento de otras muchas enfermedades provocadas por los déficits nutricionales que conllevan la sustitución de alimentos reales, como legumbres, frutas y verduras, por productos comestibles ultraprocesados altos en calorías y bajos en nutrientes. Dicho de otro modo: hemos cambiado la comida real por productos comestibles hechos por las empresas , diseñados en laboratorios para hacernos adictos y generar lucro, y no para alimentarnos.

Los impactos sobre la salud en nuestro cuerpos son la otra cara de los amplios problemas ecológicos – o mejor, ecosociales – que impone este sistema agroindustrial. Tras la aparente diversidad de marcas, colores y paquetes que encontramos en los estantes de los supermercados, se esconde una homogenización cada vez mayor de los ingredientes que consumimos; del mismo modo, el avance de los monocultivos arrasa con la biodiversidad de algunos de los ecosistemas más valiosos y vulnerables del planeta. El monocultivo sojero avanza sobre la Amazonia y el Chaco argentino mientras la caña de azúcar lo hace sobre El Cerrado brasileño; la palma aceitera ha arrasado los bosques nativos del Sureste asiático. La pérdida de especies, tal vez una de las aristas más graves de la crisis ecológica, se refleja en las semillas: las semillas nativas desaparecen mientras se van instalando unas pocas variedades, lo que vuelve los cultivos más vulnerables a las plagas; en Estados Unidos se cultivaban 307 variedades a primeros del siglo XX; en 1983, solo 12, y hoy, con el avance de la variedad transgénica bt, la gama se redujo a cinco. El correlato en la ganadería es la reducción del número de razas de gallinas, cerdos o reses, igualmente expuestas a las epidemias . Al mismo tiempo, disminuye el número de empresas multinacionales que controlan este sector de la economía. Tras el último ciclo de fusiones y adquisiciones, cuatro grupos de empresas controlan el 90% de las semillas transgénicas y el 60% de todas las semillas (incluidas convencionales): Bayer-Monsanto, ChemChina-Syngenta, Corteva (Dow-DuPont) y BASF.

Detrás del desastre ambiental hay también, casi siempre, comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes que son expulsadas de sus territorios y se ven impedidas de continuar con sus modos de vida ancestrales, esos que durante siglos han asegurado la sostenibilidad de esos ecosistemas, y que hoy se juegan la vida por defender sus territorios: solo en 2017, según la organización Global Witness, murieron 40 personas en conflictos asociados al agronegocio . Hablamos de dos modelos de desarrollo en disputa: de un lado, un modelo corporativo que trata de maximizar el lucro aunque se disfrace de sostenible con técnicas marquetineras de greenwashing; de otro, proyectos anclados en la soberanía alimentaria, que abarcan desde las formas de vida ancestrales de las comunidades campesinas a los planteamientos de la permacultura.

https://www.lamarea.com/2019/10/21/modelo-agroindustrial-cambio-vinculo-tierra-y-alimentacion/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=261742

 

 

Examinemos sólo dos de las gravísimas consecuencias del fracking para exclusivo beneficio de oligopolios petroleros: 1) el uso del agua en zonas semiáridas:

En 2023 Vaca Muerta utilizará

el doble de agua para fractura

julio 5, 2019

El incremento responde a la proyección de duplicar la actividad en la formación en 5 años. Hoy se utilizan más de 45.000 m3 de líquidos por pozo.

Por Matías del Pozzi / Río Negro

 

Se inyecta el volumen de agua a alta presión con arena y alrededor 600 químicos para terminar extrayendo hidrocarburos en un reflujo de barro tóxico.

 

2):

 

 

 

Vaca Muerta, sismo y sustancia

 

 

Martín Álvarez Mullaly

El cohete a la luna

 Desde que en 2015 se intensificó la explotación, la zona tembló más de 150 veces

El mensaje de Javier Grosso llega acompañado del mapa comparativo. Él es docente e investigador del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Comahue y viene indagando los recientes movimientos sísmicos en los alrededores de la localidad de Sauzal Bonito donde avanza la explotación hidrocarburífera mediante la técnica del fracking. Recientemente sistematizó el archivo del Instituto de Prevención Sísmica (INPRES) y los resultados confirman sus sospechas: hasta el 2015 la presencia de movimientos en la zona que analiza son escasos sino nulos. A partir de esa fecha, que coincide con la intensificación de la explotación en Vaca Muerta, la zona tembló más de 150 veces. Los últimos 135 movimientos registrados ocurrieron en los primeros diez meses de 2019. Vaca Muerta se convirtió en un inestable samba al que, como en el juego, tan solo algunos quieren subir.

“La información a partir de archivos públicos y datos del INPRES es bastante clara, hay una línea de tiempo que va desde 1901 a 2015. En ese tramo de casi 115 años no se han detectado ni están georeferenciados movimientos sísmicos en la zona de Sauzal Bonito o Añelo. Cabe destacar que sí existen algunos registros previos al 2015 —reflejados en el mapa— que están un poco más al norte o noroeste, pero en general podemos decir que la zonificación de ‘baja sismicidad’ era real y que eso en los últimos tiempos cambió”, explica Grosso.

La tierra no siempre se movió en esa región, o al menos no con esta intensidad. La sistematización constata la hipótesis sobre una reactivación de fallas por inducción antropogénica, es decir por el accionar de actividad humana, en este caso de la industria petrolera. Esta información ratifica la experiencia de quienes viven en el lugar, que aseguran que los movimientos empezaron con la llegada de las torres de perforación.

Según el geógrafo, “el fracking puede haber generado respuestas por parte de las estructuras geológicas. Alguna relación tiene que tener, porque las profundidades de los sismos son muy cercanas a las profundidades donde se realiza el tramo horizontal de los pozos. Durante 115 años no hubo registros de sismos, cosa que en parte puede ser por la ausencia de estudios y registros sobre la zona”. Grosso destaca, además, que mientras en los últimos meses disminuyó la velocidad de perforación y fractura, también se constató una caída en la sismicidad. Se hace evidente que ambos fenómenos están concatenados.

Los sismos asociados a la explotación con fracking no son una maldición criolla: con distintas características se repiten, por lo menos, en Estados Unidos, Canadá, China, México y Reino Unido .

En junio del 2019 se instalaron los primeros dos sismógrafos del INPRES de la veintena comprometida. “Con esto se buscaría mejorar el registro de aproximación al epicentro de los sismos y también calcular el foco que es la profundidad”, indica el investigador que informa también que hay un acuerdo confidencialidad que no permite que INPRES comparta información sobre los movimientos menores a 2.5° en escala Richter. Por eso en el mapa fueron representados sólo los movimientos mayores de 2.5 Ml. No obstante, la organización Sismología Chile ha detectado y publicado sismos de intensidades menores la semana pasada.

El mayor impacto de los movimientos ocurre en Sauzal Bonito, un paraje de 300 habitantes ubicado en el centro de la provincia de Neuquén. El pueblo se extiende entre el margen sur del río Neuquén y una elevada meseta, un angosto valle en el que grandes piedras amenazan a las viviendas desde lo alto. A pocos kilómetros de las casas se encuentra la explotación del área Fortín de Piedra operada por Tecpetrol, que con más de 70 pozos logró extraer el 85% de gas de la Cuenca neuquina, lo que representa más de un 10% del total nacional. Este tipo de movimientos, según Grosso, pueden generar remoción de suelos en masa. Un alerta que se desprende de estudios de la propia Universidad Nacional de Comahue. A su vez considera que “la prioridad es brindar información a la ciudadanía”. Otra zona en la que se tornaron más frecuentes los movimientos es en el área Aguada Pichana Este, que queda pocos kilómetros al noroeste de Sauzal Bonito. Allí la empresa francesa Total ha pasado a la etapa de desarrollo masivo de la explotación.

“Se tendría que tomar decisiones de resguardo de posibles efectos, esto implica detener tareas, minimizar los efectos. Incluso la misma dirección de INPRES dice que de encontrarse una relación debería bajar la intensidad en la inyección de los fluidos”, aclara Grosso. Otro aspecto que le preocupa es la modificación de zonificación sísmica para las construcciones y obras sismorresistentes, hoy Neuquén se encuentra catalogada como Zona 1: reducida. “Hay empresas que están operando en Vaca Muerta y más precisamente en Sauzal Bonito y sus ingenieros ya están calculando las obras de infraestructura para una Zona 2: de sismicidad moderada. Desde el directorio de INPRES me dijeron que no estaba en sus planes cambiar la zonificación”.

Los cambios en las obras deberán realizarse por prevención, es posible que medidas así no sean del agrado de las empresas y la provincia, ya que implica un mayor costo de construcción. Grosso espera que esas definiciones se asuman con responsabilidad: “Los sismos están y posiblemente van a aumentar en la medida de que la actividad petrolera se intensifique por lo que es necesario tener en cuenta esta variable en la nueva infraestructura de la región y anticipar posibles inconvenientes en la ya instalada”.

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/vaca-muerta-sismo-y-sustancia/

En consecuencia, el poner fin a la «contrarreforma agraria integral» exige cambios radicales en el enfoque de cómo atender necesidades e intereses populares. Ejemplifiquemos: no podemos pensar un modelo energético más limpio sin pensar en modificar el modo de acumulación porque de alguna manera u otra eso va traer consecuencias para la población y para la naturaleza. Por eso desde algunos sectores planteamos como modelo el ecosocialismo, haciendo referencia a tres ejes que se van conectando y que son centrales modificar para pensar y prefigurar esta sociedad nueva que queremos: el modo de producción, las relaciones de producción y el patrón de consumo. 

 

En primer lugar, pretendemos cambiar el modo de producción, en base a problematizar de qué manera se producen los medios que necesitamos para vivir. En segundo lugar, buscamos transformar las relaciones sociales que estructuran esa vida social, que en estos momentos está dividida en quienes tienen los medios de producción y quienes no. Entonces quienes no tenemos los medios de producción, sólo tenemos nuestra fuerza de trabajo, manual o intelectual, para vender y poder sobrevivir en este contexto. Por último, en tercer lugar, necesitamos cuestionar nuestro modo de consumo: todo lo que consumimos hoy ¿lo necesitamos para vivir o hay elementos que podríamos dejar de consumir?, ¿qué hacemos con nuestros residuos?, por ejemplo. Este cambio centrado en modificar hábitos culturales es fundamental también.

Cambiar esos ejes es clave para poder proyectar nuevos modelos de sociedad, donde la relación sociedad-naturaleza no puede estar por fuera. Por eso el modo de producción es algo que se comenzó a cuestionar en algún momento, pero pretendiendo sostener todo el resto de la estructura del capitalismo. Es necesario que discutamos si construiríamos una sociedad nueva en función de la lógica industrializadora que hoy es la que rige el esquema mundial con los componentes del capitalismo financiero y demás. Pensar en otra sociedad implica pensar en un modo de producción que esté organizado a partir de las necesidades de la mayoría de la población mundial y no que las necesidades de la gente se organicen a partir del modo de producción y acumulación de capital.

Lorena Riffo: “En Vaca Muerta

no hay grieta y ese consenso oculta desigualdad y contaminación”

 

Los actuales debates en torno al modelo energético y productivo se centran en una sola alternativa: la explotación masiva de Vaca Muerta a través del fracking. Pero, ¿qué queda detrás de eso?, ¿cuáles son sus impactos y qué es lo que ocultan estos discursos? La investigadora Lorena Riffo aborda estos debates, poniendo en relieve las contradicciones que ha tenido la explotación petrolera en la Norpatagonia, y las dificultades que un modelo centrado en la ganancia de las grandes empresas pueda derivar en una transición energética.

 

Por Felipe Gutiérrez para OPSUR

“La intervención del Estado nos permite pensar y proyectar un modelo energético más justo”, sostiene Lorena Riffo, aunque advierte; “ese nuevo modelo energético es prefigurativo, se va haciendo en el aquí y ahora, pero pensar en otra sociedad implica pensar en un modo de producción que esté organizado a partir de las necesidades de la mayoría de la población mundial y no que las necesidades de la gente se organicen a partir del modo de producción y acumulación de capital”.

Lorena Riffo es parte del Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales y docente en la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional del Comahue. Investiga en torno a los conflictos sociedad-naturaleza en el marco de la expansión de la frontera hidrocarburífera no convencional, a partir de la explotación del megaproyecto Vaca Muerta. También es militante de la Corriente Social y Política Marabunta, desde donde participó en espacios como la Multisectorial contra la Hidrofractura, que protagonizó las principales movilizaciones en contra de la explotación del fracking en la región.

Desde esa posición como investigadora y como militante sostiene que la principal consecuencia de Vaca Muerta está vinculada a “la re-legitimación de la actividad hidrocarburífera en dos sentidos: como parte de la principal actividad económica de la provincia por su ingreso rápido de divisas en dólares y como confirmación de la continuidad de un modelo energético de alto impacto social, cultural y territorial, sin tener en cuenta ni la naturaleza ni las personas que viven en la provincia. En definitiva, Vaca Muerta genera una gran cantidad de conflictos socioambientales y termina negando la posibilidad de realizar una transición energética ni productiva.”, señala.

 

La historia del petróleo en Neuquén se remonta a un siglo antes de la explotación masiva a través del fracking, proceso que marcó la historia de estos territorios y de quienes lo habitan. Riffo caracteriza algunas de estas particularidades. Sostiene que la incorporación de la Patagonia se dio de manera tardía -debido a que ocurrió recién durante la segunda mitad del siglo XIX y a través del genocidio de sus habitantes originarios- y de manera subordinada. Esto marcó la inserción de la zona en el proceso de acumulación de capital en el marco del naciente Estado argentino. “Primero se utiliza a la región para el pastoreo de animales que ya no eran rentables en la pampa húmeda, como las chivas. Luego, cuando a nivel nacional se consolida el modelo industrializador por sustitución de importaciones, la región se fortalece como proveedor de energía a los centros industriales del país: Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, principalmente. En esta configuración regional, Neuquén aporta energía hidroeléctrica con la represa de El Chocón y luego todo el complejo de hidroeléctricas sobre el río Limay, que son muy importantes. Por otra parte está la explotación hidrocarburífera que se intensifica con el descubrimiento del yacimiento de Loma La Lata en la década  del 70, con consecuencias que vemos hasta hoy. Ni hablar ahora de lo que está pasando con las reservas de no convencionales en las formaciones Vaca Muerta, Quintuco y Los Molles”, señala.

—En los discursos de todos los sectores políticos hoy Vaca Muerta aparece de manera acrítica, como la única solución al problema energético. ¿Qué oculta ese relato?

—En Vaca Muerta no hay grieta y ese consenso oculta desigualdad y contaminación. En ambos sectores, se presenta como la solución a la crisis energética. La única diferencia estaría en que el peronismo está proyectando cierto desarrollo industrial a partir de esa energía producida en el país, mientras Cambiemos la ve solamente como recurso para exportación. En cualquier caso, el objetivo es el ingreso de dólares a la economía nacional. Esto refuerza un esquema energético fosilizado, centralizado y estructurado en base a la desigualdad territorial que configura lugares de producción de energía y lugares de consumo.

Esto fue muy evidente con el apagón del domingo 16 de junio. Por una parte, una línea de alta tensión del litoral del país se ve afectada por una tormenta y todo el país, e incluso países vecinos, se quedan sin energía eléctrica. Por otra parte, en Río Negro y Neuquén estamos cerca de grandes centros de producción de energía y el regreso de la electricidad fue el más tardío del país, por decisión política del gobierno nacional que priorizó la reconexión de los grandes centros urbanos. Son cuestiones difíciles de entender y explicar, excepto en el marco del capitalismo cuya base de sustentación es la desigualdad en todas las dimensiones de la vida.

—¿Cómo caracterizarías ese modelo energético?

—El sistema energético en la actualidad está orientado para seguir sosteniendo el modo de acumulación. Si partimos que ese modo de acumulación a grandes rasgos se divide entre quienes tienen y quienes no tienen los medios de producción, desde el sistema energético no sólo se sostiene esa diferencia sino que se contribuye a profundizarla.En el caso de Argentina, además, esto empeora ya que esos sectores, sean o no de capitales locales, muchas veces forman parte del sistema extractivo. Entonces tanto desde la extracción de combustibles fósiles como de la actividad que estos alimentan energéticamente, se afecta a la naturaleza de una forma exagerada e innecesaria para el bienestar colectivo.

A su vez, al ser el sistema energético en extremo inequitativo, suele suceder que tanto en términos ambientales como sociales, quienes más se ven afectades por éste, ni siquiera pueden gozar de su beneficio. Por ejemplo, tenemos vecines en Neuquén capital, en barrios alejados al centro, como Valentina Norte Rural, que están consumiendo gas de garrafa, que es mucho más caro que el de red, cuando a menos de una cuadra pueden llegar a tener un aparato de bombeo extrayendo esos bienes hidrocarburíferos. Entonces tienen que andar peleando para poder conseguir ese bien para abastecerse, cuando  el recurso en sí mismo está saliendo del patio de su casa.

 

—¿Cuales crees que son los principales impactos que genera este modelo?

—Creo que están a distintos niveles. Si se lee en clave histórica, siempre ha habido una especie de orgullo de ser petrolero, sobre todo en la Patagonia, por estar de alguna manera contribuyendo al desarrollo del país. Esa línea impactó muy fuerte e hizo que se cuestionen poco las consecuencias que la extracción tenía para poblaciones cercanas, tanto para quienes trabajaban en la industria, como para la naturaleza en sí misma. Luego, con la privatización de YPF podemos decir que se comienzan a expresar múltiples conflictos. Personas que vivían de esa actividad se quedan sin trabajo y en un contexto de crisis más generalizada, no estaban pudiendo conseguir otros trabajos, entonces el primer conflicto que aparece con hidrocarburos en Argentina, es un conflicto relacionado a lo que podríamos decir, la contradicción capital-trabajo que es la contradicción que organiza todo lo que tiene que ver con en el movimiento piquetero en la zona por ejemplo, de Cutral Co y Plaza Huincul, donde se dan dos de las puebladas más importantes del país previo a la crisis del 2001.

Al mismo tiempo se desata un conjunto de conflictos que tienen que ver con la contradicción capital-naturaleza producto de la explotación intensiva que hicieron las empresas de capitales extranjeros. A partir de las poblaciones cercanas al principal yacimiento de gas que es Loma la Lata, empezamos a conocer cuáles eran las consecuencias a la salud por parte del petróleo. Gracias a la movilización de comunidades mapuche como Kaxipayiñ y Paynemil, hoy conocemos la consecuencia que tiene en la salud de las personas y la contaminación de las aguas. De alguna manera ahí se empieza a desnaturalizar esa actividad que estaba tan instalada como potencialidad y favorablemente en la mayoría de la población.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que cualquier producción de energía va afectar a la naturaleza. Lo que tenemos que tratar es que sea lo menos posible y que sea desde un plano armónico en que la naturaleza tenga la capacidad de re-absorber esos impactos. Y, hoy no se está pensando en esa clave, todo lo que fue el desarrollo del capitalismo, no se pensó en esa clave y estamos viendo esas consecuencias, como el cambio climático. Todo el desarrollo del capitalismo, y ahí la energía juega un rol fundamental, se hizo a través de la aplicación de una lógica extractiva, voraz que ni siquiera ha contribuido a tener un mundo más justo en términos sociales y políticos. La lógica voraz del capital no puede convivir con un sistema energético democrático e inclusivo. Otro modelo energético necesariamente va ligado a otro modo de acumulación o, mejor dicho, a otro modelo de sociedad.

—¿Como pensás que debería ser ese otro modelo?
—Desde algunos sectores de izquierda pensamos la transición en muchos niveles: transiciones hacia un mundo más justo, en el que no haya pobreza, ni desigualdad estructural. En esa clave, pensar la transición energética implica pensar otra relación sociedad-naturaleza y también un acceso igualitario y participativo en el desarrollo de un modelo energético. En función de eso discutir la transición energética requiere que pensemos ¿qué consumimos? ¿para qué consumimos? y ¿quiénes consumimos?. Y luego problematizar esa desigualdad que hoy existe, entre quien está apropiándose de la mayor producción energética y quienes están padeciendo sus consecuencias, porque muchas veces quienes padecen las consecuencias no son quienes se benefician de ese consumo. Esto implica, necesariamente, buscar un camino más armónico e inclusivo para pensar el acceso a la energía minimizando la afectación ambiental. En el mismo sentido, entendemos el acceso a la energía como un derecho público y social. Esto limita la mercantilización que se produce sobre los bienes comunes. Si entendemos a la energía como un derecho, el Estado debe intervenir para, al menos, garantizar su mínimo acceso.

—Se entiende, entonces, como clave el rol del Estado en dicho proceso

—Es que la intervención del Estado nos permite pensar y proyectar un modelo energético más justo, a través de un rol activo en el sector, lo que permite de alguna forma sacarle el potencial mercantilizador que tiene el bien de la energía. Las mercancías, en general, en el capitalismo, tienen un valor de uso y un valor de cambio, que se define por el trabajo de quien la produce, por la apropiación del excedente del capitalista y por los vaivenes del mercado. La intervención del Estado lo que hace es controlar ese valor de cambio, habilitando otras formas de acceso y financiándolo desde sus arcas. De esta manera, se prioriza el valor de uso que es lo necesario en derechos básicos como la salud, la educación y también la energía.

¿Qué nos permite la energía? Cosas como calefaccionarnos, comer, transportarnos, trabajar y entretenernos. No podemos permitir que los derechos de las mayorías de las personas queden en manos de empresas cuyo único objetivo es el rédito económico. Es necesario pensar el sistema de manera integral y proyectar un acceso amplio. En ese mismo sentido, esta intervención del Estado es fundamental para no avanzar en la mercantilización de otras energías que aún no están del todo desarrolladas. Si la base de la transición queda en manos privadas, seguiremos reforzando las diferencias entre el acceso y la percepción de las consecuencias del modelo energético que se elija.

A su vez, en el Estado hay trabajadores y trabajadoras estatales que es más fácil que entiendan las problemáticas del acceso desigual a la energía por cercanía con quienes tienen menos acceso, por empatía, por organización sindical, por la conexión con otros tipos de luchas y resistencias. Entonces si es el Estado el que se ocupa, esta mirada compleja puede ir constituyéndose desde estos enfoques propuestos por las y los trabajadores. Ya no estaríamos hablando sólo de un acceso equitativo e inclusivo, sino también de participación en la planificación estatal para crear ese nuevo modelo energético que es prefigurativo, se va haciendo en el aquí y ahora, pero siempre con la perspectiva de que hay que cambiar la sociedad para poder hacer un mundo más justo.

—¿Qué rol tomarían en ese proceso las energías renovables?

—Las energías renovables en este momento histórico, de alguna manera solo están complementando la fósil, pero no tienen un gran desarrollo por si mismas, ni están pudiendo afrontar toda la demanda energética del capitalismo, porque el capitalismo es voraz en el consumo de energía y estas nuevas alternativas no dan abasto para poder generar ese movimiento del mundo que necesita el capital para garantizar su acumulación. Al mismo tiempo al interior del mismo sistema se están pensando en alternativas que en el contexto de la crisis climática quieren sostener el modelo. A partir de la década de 1970 hubo todo un sector, que podríamos denominar capitalismo verde, que empieza a entender como problemática a la relación que se estaba teniendo con la naturaleza. Es una respuesta que también desarrolla el capital para seguir sosteniendo su esquema de acumulación y poder absorber  esas demandas. Todo esto lo aplica a través de medidas que podríamos considerar parches y que incluso han tenido consecuencias ambientales negativas. Si pensamos en el marco de la energía, particularmente el capitalismo verde lo que ha hecho es proyectar ese cambio de matriz a partir de la desfosilización, por las consecuencias negativas para el cambio climático, que tiene la quema de hidrocarburos. Pero de ninguna manera cuestiona el consumo o hacia qué tipo de desarrollo está orientada la producción de energía, entonces pensar solo en la generación sin pensar en el consumo, es no pensar en la totalidad del sistema. Por eso las energías renovables pueden ser una de las soluciones pero este cambio no se basa solamente en las fuentes.

Pero no podemos pensar un modelo energético más limpio sin pensar en modificar el modo de acumulación porque de alguna manera u otra eso va traer consecuencias para la población y para la naturaleza. Por eso desde algunos sectores planteamos como modelo el ecosocialismo, haciendo referencia a tres ejes que se van conectando y que son centrales modificar para pensar y prefigurar esta sociedad nueva que queremos: el modo de producción, las relaciones de producción y el patrón de consumo. En primer lugar, pretendemos cambiar el modo de producción, en base a problematizar de qué manera se producen los medios que necesitamos para vivir. En segundo lugar, buscamos transformar las relaciones sociales que estructuran esa vida social, que en estos momentos está dividida en quienes tienen los medios de producción y quienes no. Entonces quienes no tenemos los medios de producción, sólo tenemos nuestra fuerza de trabajo, manual o intelectual, para vender y poder sobrevivir en este contexto. Por último, en tercer lugar, necesitamos cuestionar nuestro modo de consumo: todo lo que consumimos hoy ¿lo necesitamos para vivir o hay elementos que podríamos dejar de consumir?, ¿qué hacemos con nuestros residuos?, por ejemplo. Este cambio centrado en modificar hábitos culturales es fundamental también.

Cambiar esos ejes es clave para poder proyectar nuevos modelos de sociedad, donde la relación sociedad-naturaleza no puede estar por fuera. Por eso el modo de producción es algo que se comenzó a cuestionar en algún momento, pero pretendiendo sostener todo el resto de la estructura del capitalismo. Es necesario que discutamos si construiríamos una sociedad nueva en función de la lógica industrializadora que hoy es la que rige el esquema mundial con los componentes del capitalismo financiero y demás. Pensar en otra sociedad implica pensar en un modo de producción que esté organizado a partir de las necesidades de la mayoría de la población mundial y no que las necesidades de la gente se organicen a partir del modo de producción y acumulación de capital.

*Por Felipe Gutiérrez para OPSUR.
Fuente: https://latinta.com.ar/2019/07/vaca-muerta-consenso-oculta-desigualdad-contaminacion

 

 

 Alternativas emancipatorias

 

Tratemos, abajo y a la izquierda, de indagar y reflexionar respecto a cómo diversidades de abajo están enfrentando al modo extractivista de producción del capitalismo en el Abya Yala y planteando alternativas postcapitalistas de: soberanía alimentaria, agroecología, buenos vivires. Demos importancia a:

 

Porqué dejar de delegar la soberanía de los pueblos.

 

La actual situación catastrófica del país y del Abya Yala responde a la ofensiva del sistema mundo capitalista contra los pueblos, los trabajadores y los campesinos e indígenas de todo el planeta. El sistema mundo capitalista no lo hace por estar en prosperidad. Desde 2008 está en crisis estructural globalizada por casi nulo aumento en la inversión productiva y la débil generación de plusvalía.

 

En el Abya Yala, desde mediados de los setenta, la alianza de transnacionales y sus Estados con las elites locales ha ido desterritorializando y reterritorializando el continente, de un modo multifacético e integral, para garantizar su incesante acumulación gran capitalista mediante, fundamentalmente, los extractivismos. Hoy tiende a generalizar e intensificar el Plan Colombia donde la política de estado (bajo adoctrinamiento de EE.UU. y de Israel) es el paramilitarismo asociado al narcotráfico con fines de control sobre posibles o reales insubordinaciones populares para garantizar el clima de negocios de las transnacionales.

 

Acaba de transcurrir octubre y fue trascendente por las “revueltas en América Latina” al decir de Zibechi quien descubre, detrás de sus distintas formas de expresión, causas comunes: los problemas sociales y económicos que genera el extractivismo o acumulación por despojo. Por extractivismos se entiende a los monocultivos transgénicos de exportación; la megaminería; el fracking para extracción de hidrocarburos petrificados; las mega-obras de infraestructura, de turismo y de especulación inmobiliaria urbana. Que no sólo destruyen la naturaleza y quitan/envenenan a bienes comunes naturales sino también agravan cada vez más la desigualdad y la exclusión sociales con las consecuentes militarización de los territorios y la violencia contra las mujeres, o feminicidio.
 

En Argentina, las instituciones de representación política y gremial han estado bloqueando la resistencia al ajuste sin anestesia. Se valieron primero de modelar la esperanza de que los dramas comiencen a superarse mediante las elecciones. Y cuando sucede el rotundo triunfo de la fórmula F-F, lo atribuyen a la sabia voluntad popular. La elogian tanto como si buscasen tapar la realidad concreta de que no resultó en ¡fuera Macri! Al contrario, resultó en continuidad del aguante abajo y de la tregua política. Pero se desentienden de las consecuencias de estar imponiendo el aguante al hambre, la desesperación y la represión.

 

Es que, en acuerdo con la función de las elecciones, no les preocupa el empobrecimiento y su profundización sino que sólo procuran mantener la gobernabilidad y la legitimación del privilegio a ‘inversores’ y ‘acreedores’ por sobre las necesidades e intereses populares. También así se explica porqué prosiguió el acuerdo entreambos bandos de la ‘grieta’ en acelerar el agravamiento extremo de las condiciones mayoritarias de vida y trabajo. Por un lado, para que el nuevo gobierno justifique no actuar según las expectativas del electorado en razón de la pesada herencia. Por otro lado, acelerar la expansión de extractivismos mediante la implantación estatal del amedrentamiento popular por dejar sin sueldos ni obras sociales como, lo ejemplifica, la gravísima situación de docentes y trabajadores estatales de la provincia de Chubut donde el gobierno de Arcione pertenece al Partido Justicialista, Frente de Todos.

 

Así como José Luís Gioja fue designado presidente del Partido Nacional Justicialista en momentos en que se denunciaban derrames de cianuro desde 2011 por la Barrick Gold en el río Jachal, el carácter antipopular del PJ vuelve a patentizarse en que no se responsabiliza ante las consecuencias presentes y futuras del hambre, la desesperación y la represión. Pero sí se preocupa por el Estado –bajo gestión progresista o neoliberal- en sus distintas jurisdicciones siga gestionando la expansión de la acumulación gran capitalista. Que se realiza por súper explotación del trabajo social y de la naturaleza y por despojo de territorios (o arrasamiento de comunidades, culturas e identidades plurinacionales y acaparamiento de tierras y otros bienes comunes).

 

Pareciera hoy que ha surgido la ayuda a los desposeídos de todo por el sistema. Ambas “o” (oficialismo y oposición) promulgaron la ley que prorroga hasta el año 2022 la emergencia alimentaria que rige desde 2002. Dicen atender al reclamo de los movimientos sociales. Sin embargo, los del oficialismo celebraron la redacción del proyecto porque las metas fiscales de Cambiemos no son afectadas ni se quita al Poder Ejecutivo la facultad de reasignar partidas presupuestarias.

 

Por su parte, a semanas de las elecciones, el Frente de Todos ha consolidado la usurpación del poder popular mediante la unidad de las CTA con la CGT. Persigue la ‘paz social’ o la delegación del poder de decidir el destino común de las grandes mayorías sea como sea y programa la lucha contra el hambre en vez de contra la acumulación de riquezas y poder del gran capital local e imperialista. Por el contrario, la garantiza promoviendo el desarrollo de los extractivismos.

 

Ambas “o” mantienen a las mayorías en la creencia de no tener otra que conformarse con sobrevivir. Sobre todo, lo consiguen situándolas de espaldas a las defensas y recuperaciones de territorios y bienes comunes que diversidades de abajo están concretando a lo largo y ancho del país-continente. De ahí lo perentorio de convocar a instalarlas en la agenda social mirando a convertirlas en políticas de la unión de pueblos y naciones del país-continente.

 

Porqué involucrar en el poder mirando a constituyente del asumir las disputas de territorios y no, en el establecido por los progresismos

 

 Los incendios de la Amazonía patentizan el porqué de la urgencia de generalizar el compromiso político cultural con la defensa de los bienes comunes naturales como el agua en sus distintos ciclos, cuerpos y estados; biodiversidades, ecosistemas y biomas como las praderas; climas, suelos, semillas, etc.  Que no tienen fronteras y están siendo destruidos por el sistema mundo capitalista que, cada vez más, sólo procura el lucro de corto plazo de l@s poc@s que los expropian y acaparan.

 

Urge generalizar la toma de conciencia respecto a que los aproximadamente 76.000 incendios de la Amazonía no sólo ocurrieron en Brasil y Paraguay sino también en la Bolivia del gobierno de Evo Morales-Álvaro García Linera. Son producto de las políticas de estado de promover al sistema global de agronegocios y a la deforestación para la expansión tanto de la agricultura sin campesinos ni indígenas como de la complementaria ganadería industrial. En contraste, un millón quinientos mil indígenas que viven actualmente en la Amazonía, como naciones y comunidades, ejemplifican la relevancia del trabajo comunitario según buenos vivires que -durante siglos- ha creado tan gigantesco bioma con importancia fundamental para la vida en el planeta. Es clave que una creciente mayoría de les de abajo sin fronteras valore la obra indígena que son las selvas y los bosques donde se maximizan las biodiversidades creadoras de los equilibrios ecológicos. Sobre todo, haga el viraje desde su conformismo o resignación a la lógica del Capital hacia la expresada en:

 

Pueblos indígenas de la Amazonia que declaran emergencia humanitaria y ambiental

(..)La carta fue hecha pública a través de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), conformada por las organizaciones indígenas de los nueve países que comparten el bioma amazónico. Las organizaciones reconocieron que desde su carácter internacional existe un interés común en encontrar modelos de desarrollo alternativo en el que prime la protección de la biodiversidad, la estabilidad climática y las condiciones para garantizar la vida para las generaciones futuras en las que son fundamentales los aportes de los sistemas de conocimiento tradicional y espiritual para la vida de los pueblos indígenas.

 

«Desde hace años los Pueblos y Organizaciones Indígenas hemos advertido sobre la necesidad de cambiar las prioridades en los “Objetivos de Desarrollo Sostenibles” para enfocar todos los esfuerzos sociales, culturales, políticos y económicos en la protección de la vida y del territorio de toda la humanidad, que en una relación armonía y equilibrio puedan garantizar la estabilidad climática global. A pesar de nuestras luchas los avances son pocos, mientras que el modelo económico imperante sigue usando el planeta como un banco de recursos, principalmente los territorios indígenas, con lo que se agrava el riesgo de que el planeta se haga inhabitable, y en donde claramente se evidencia a la luz de los ojos del mundo un Genocidio físico y cultural», escriben en la carta. (..) Leer

 

La quema de la Amazonía aclara sobre qué son los ecocidios y cómo implican genocidios silenciados e invisibilizados. Ocultamiento a destapar facilitando la percepción, de una creciente mayoría, sobre el protagonismo de eses ninguneades en las luchas por los derechos humanos y de la naturaleza. Estos últimos se refieren al funcionamiento básico e imprescindible de la naturaleza para la vida de todes en el planeta.

 

El encubrimiento de los genocidios es posible, ante todo, por gravitación entre les diverses de abajo del racismo y de la concepción burguesa de progreso y bienestar social. Por eso, a quienes somos izquierdas coherentes o anticapitalistas consecuentes, nos urge interpelar e involucrar al «nosotros/as» de les diverses de abajo en cuestionar ese conformismo ideológico con el sistema expoliador. Precisamos facilitar en esas nosotras/os la ruptura con la visión que naturaliza al desarrollo económico e internacional del capitalismo asumiéndolo como el único posible. Nuestro « nosotras/os » necesita descubrirlo mirando en exclusivo hacia les adueñades de las condiciones y medios de vida de casi toda la humanidad. También necesita reparar en que a es@s usurpadores les reconocemos como el imbatible e ineludible poder real.

 

Esta creencia en la fatalidad de que los grandes capitales saqueen y contaminen es cuestionada y transgredida por los pueblos originarios, las comunidades campesinas y la Unión de Asambleas de Comunidades (UAC) al defender los territorios y afirmar autonomías. También lo hacen todas las otras organizaciones de autoconvocados para resistir al despojo de bienes comunes. De ahí que las luchas indígenas y socioambientales sean estigmatizadas por los poderes dominantes como contrarias al progreso y al empleo de poblaciones empobrecidas. El 60% de los asesinatos mundiales de los líderes de esas luchas, donde las tres cuartas partes eran indígenas, han sucedido en el Abya Yala y se destaca Brasil.

 

En la convocatoria a su V Cumbre de noviembre de 2013, los Pueblos Indígenas del Abya Yala manifiestan:A 520 años de la invasión a nuestro continente, estamos presentes para decir qué resistimos, qué construimos y qué proponemos. Que no pudieron asimilarnos ni exterminarnos. Que nos identificamos como hijos de la Madre Tierra. Que estamos decididos a ejercer nuestro derecho a la libre determinación. A defender nuestros territorios y decidir nuestra propia forma de vida”.

 

Otres protagonistas son fundamentales en analizar el porqué y los cómo entretejer comunalidades y territorialidades. Han constituido uniones en diversidad sobre la base de singularidades colectivas que se han ido, o se están, originando por desobedecer a las normas preestablecidas desde arriba. Son importantes al abrir rumbos hacia potencialidades invencibles por nuestros opresores y hacia potencialidades creadoras de buenos vivires entre les diverses de abajo. Mencionemos a:

 

 

El amplio consenso mundial de atender a la emergencia ecológica climática es una oportunidad de multiplicar espacios en común para la deliberación de los pueblos sobre las causas de tan catastróficas situaciones socio-ambientales. Porque las graves perturbaciones climáticas son síntomas de la crisis ecológica que la vida planetaria sufre por el sistema mundo capitalista.

 

Justamente la defensa de los territorios y los bienes comunes naturales se realiza para impedir la devastación ecológica y la desintegración de las comunidades y del país en economías de enclave. Esa defensa enfrenta a las transnacionales, al gobierno-Estado en sus distintas jurisdicciones y a los poderes económicos locales. Que, en contubernio, llevan a cabo los extractivismos destructores tanto de ecosistemas como de comunidades. Todavía más, todos los extractivismos producen envenenamientos y exclusiones sociales originando enfermedades discapacitantes o mortales, pobreza estructural, desnutrición y hambre.

 

En ese entretejerse y comunalizarse es perentorio unirse a construcciones desde abajo en procura de justicia social y por otros modos de vida y trabajo como:

-La de los organismos de derechos humanos por reivindicar a los 30.000 desaparecidos e ir por la condena a cárcel común de los responsables (civiles, militares, policiales y esclesiásticos) de planificar, beneficiarse y ejecutar el genocidio de los 70.

-Las que denuncian y van contra el Nunca Más “gatillo fácil” y cárceles superpobladas de jóvenes desposeídos de todo y bajo estado de excepción.

-Las redes de educación popular y bachilleratos populares.

-El Foro Nacional por un programa agrario, soberano y popular. Una unión, no sólo de los y las trabajadoras de la tierra, sino también de los que pugnan por una soberanía alimentaria, un avance de la producción agroecológica sin el uso de venenos en los campos, y por sobre todas las cosas con un objetivo claro en el horizonte: la reforma agraria integral.

 -La economía popular y solidaria que, junto a las organizaciones en procura de recuperar la soberanía alimentaria, promueve: otros modos de producción, circulación, intercambio y consumo.

-Las autoorganizaciones populares mirando por los derechos a viviendas dignas y a la vida en ciudades; la defensa de los humedales, los espacios verdes, el manejo integral de las cuencas hidrográficas y el medio ambiente sano. Lo hacen contra los desarrolladores urbanos que privilegian los mega  emprendimientos comerciales, turísticos e inmobiliarios por sobre la vida humana de las grandes mayorías y la no humana.

 

También implica lucha contra los countries y barrios cerrados que no sólo segregan la sociedad sino también acaparan bienes comunes (naturales y sociales) despilfarrándoles, causan inundaciones mortales y desertifican la Pampa Húmeda, el bioma que sostiene a la producción alimentaria pero cuya súper explotación mercantil por el sistema mundo capitalista y su expresión local, la están haciendo desaparecer.

 

Gustavo Castro, uno de los principales referentes de las luchas antiextractivistas en México y Centroamérica, señala que la disputa en AL es el territorio codiciado cada vez más por las corporaciones. Plantea: "generar procesos organizativos de tal manera que blinden los territorios

a la llegada de otras inversiones, ya sean minas, petróleo, fracking, oleoductos, gasoductos, pero eso implica un proceso de conciencia grande.

Y además de la resistencia, de estar deteniendo, vayamos construyendo una alternativa, eso es bien difícil, pero es la más bonita, me parece la más interesante, cómo podemos generar en lo local proyectos de autonomía y proyectos de vida digna distintos a la dinámica del capitalismo. Y para eso hay que inventarlos, nadie tiene la última regla ni la última receta pero que nos plantea el gran reto en cada una de las regiones, necesitamos construir procesos políticos, sociales, económicos, distintos". En este rumbo, discutamos si las autonomías territoriales mirando a crear buenos vivires entre los diversos de abajo no podrían unirse en concretar

la reforma agraria integral que hoy debe ser anticapitalista, antipatriarcal, rururbana e independiente del Estado.

 

Porqué generalizar la atención e involucramiento en las luchas por los bienes comunes de organizaciones de las diversidades de abajo  del país-continente.

 

-Espacio Intercuencas a principios de octubre del año 2007 manifiesta: Hace casi cuatro meses, en el barrio de La Boca, se reunían más de cien organizaciones sociales, ambientalistas, no gubernamentales y vecinos de Buenos Aires y el Conurbano con el fin de potenciar el ejercicio de algunos derechos sociales, teniendo como ejes el agua y la vida. Desde esa fecha ya se han realizado un total de tres reuniones plenarias en distintas zonas.

«Este espacio tiene la característica de reunir a organizaciones y personas de las cuencas Reconquista-Luján, Matanza-Riachuelo y del Río de la Plata. Es decir que es un espacio de intercambio de toda la región», explica Ernesto Salgado referente del espacio.

La necesidad de constituir un foro regional tiene que ver con la magnitud del problema, que desde el InterCuencas no dudan en caracterizar como de «emergencia hídrica, sanitaria y ambiental, en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires». No sólo se destacan los problemas de contaminación en los cursos de agua. También hacen estrago los numerosos barrios que se ven afectados por las inundaciones, corolario de la imaginación hídrica de Aguas Argentinas. Destruye equilibrios ecológicos también  la ocupación de los humedales por countries y barrios cerrados como prueba la mortal inundación de La Plata

Asamblea del Delta y Río de la Plata Vecina: «La asamblea se formó el 19 de marzo de 2006. La mayoría somos vecinos de Tigre, de la isla y del continente. Estamos pidiendo el saneamiento del río Reconquista y estamos juntando firmas. También estamos pidiendo para que se promulgue una ley que prohíba los envases descartables. Sabemos que hoy en día hay muchos problemas con la basura, que están los rellenos sanitarios colapsados, los vecinos no quieren que se instalen nuevos rellenos en sus localidades, cada municipio está viendo qué hace con los residuos. Nosotros creemos que una solución es generar menos basura. Para esto sabemos que los envases descartables lo que hacen es agravar el problema».

Vecino: «Hay vecinos que vienen trabajando el tema y recopilando. Pero desde esa época nunca se ha tomado el auge de ahora, porque la gente ha ido tomando consciencia lo que es el avance de la contaminación. La gente participa muchísimo más que antes. Realmente los de arriba no se preocupan como se preocupa el vecino».

 

(nota 2007)Asamblea de Las Tunas, ¿qué hacen allí?Lo que sucede en Las Tunas es grave. Las napas están colapsadas. Es un lugar que está encerrado por los barrios privados, lo que es el Nordelta, que está elevado sobre los barrios preexistentes. Por otro lado hay siete industrias contaminantes, como papeleras y frigoríficos. Hace poco se detectó arsénico en el agua de una de las escuelas, la Nº 26. Son barrios que no tienen cloacas y tienen más de 20 mil habitantes. Tigre tiene un 10% de cloacas, claro la parte más lujosa, pero Tigre no es rico, no hay cloacas ni agua corriente en gran parte. Entonces esta situación de tener las napas comprometidas y sin agua corriente me llevó a mi a hacer una acción de amparo en representación de algunos vecinos, que fue entregado este viernes en el Juzgado Nº 4 de San Isidro.

Hoy el progreso, entre comillas, no es tal y realmente hoy el progreso es otra cosa, se lo confunde mediante una mirada con afán economicista. Eso nos llevó a un colapso no de 20 mil habitantes, sino de los 14 millones que estamos comprometidos en el Gran Buenos Aires y Capital.

Los gobiernos no pueden suicidarse y decir ‘nosotros somos parte del problema’, que es lo que sucede en realidad. Entonces si uno denuncia a una empresa contaminante seguramente la municipalidad va y les aplica la multa, pero esa multa no hace que dejen de contaminar. Por lo tanto lo que hay que buscar es una solución de fondo, distinta. Pero, lamentable, lo que vemos es que la única solución que tienen para ofrecernos es que la gente se vaya acostumbrando. Esas soluciones sólo se alcanzan si afectás intereses concretos.

 

-COLECTIVO ANDRÉS CARRASCO. Informe de Reunión plenaria en 2014

El sábado 13 de diciembre se realizó en la sede de FESPROSA la reunión del Colectivo Andrés Carrasco. En primer término, Mimi Alemany y Gonzalo Moyano brindaron un informe sobre la participación del Colectivo en el Congreso de ALAMES en El Salvador. Enviamos más abajo una síntesis del mismo.
Luego de un importante debate se aprobaron las siguientes resoluciones:

1) Dar amplia difusión a la participación del Colectivo en el Congreso y difundir sus conclusiones.
2) Promover la participación en las redes temáticas de ALAMES.
3) Brindar apoyo logístico a la red de medicamentos a cargo de Gonzalo Moyano.
4) Formalizar el pedido de reconocimiento pleno del Colectivo ante los nuevos coordinadores continentales de ALAMES.
5) Convocar a un Encuentro Nacional e Internacional para la segunda quincena de mayo tomando como ejes provisorios: el debate sobre el sistema sanitario en el proceso electoral, extractivismo y resistencias en Argentina y AL, rol de las ONG sostenidas por multinacionales en los diseños de las políticas mundiales de salud.

EL COLECTIVO ANDRÉS CARRASCO PARTICIPÓ DEL XIII CONGRESO DE  ALAMES (Asociación Latinoamericana de Medicina Social)

En el XIII Congreso, en San Salvador, El Salvador, se presentó el Colectivo Sanitario Andrés Carrasco solicitando formalmente la adscripción a la Asociación. El fundamento esgrimido fue que el grupo que había quedado detentando, de hecho, la representación de ALAMES en Argentina, había declinado toda iniciativa o crítica que pudiera afectar la política del gobierno nacional, en cualquier sentido que se formulara.
Un ejemplo es lo concerniente a los aspectos ambientales que tienen evidentes efectos en la salud colectiva como el megaextractivismo minero, el modelo sojero con agrotóxicos y el fracking. En este sentido, no sólo está el saqueo indiscriminado a nuestros bienes comunes, su entrega a las multinacionales, las consecuencias de su explotación respecto del ambiente sino también la imposición de esta política por medios corruptos, de cooptación y represivos a toda la población que se opone. Esta imposición alcanza, como en toda América Latina, a los pueblos originarios que resisten el desplazamiento de sus tierras ancestrales, lo que implica el desvanecimiento de su cultura, su relación con la naturaleza, la salud y la vida.
El Colectivo Andrés Carrasco señala que la política sanitaria ha sido consistentemente regresiva desde 2003 (continuidad además del gobierno iniciado en 2001), incluyendo la progresiva adhesión a planes de los Organismos Multilaterales de crédito, el estancamiento de inversiones estructurales para la salud popular, el sometimiento a la Industria Farmacéutica, la rebaja en la calidad de la relación laboral de trabajadores del sector en forma de contratos basura y bajos salarios.
El Colectivo señala la falta de financiación de programas como el de salud reproductiva, el de la enfermedad de Chagas y el de tuberculosis, entre otros. A su vez el gobierno nacional ha provocado el bloqueo sistemático de las iniciativas tendientes a resolver el tema del aborto clandestino, que se lleva la vida de centenares de mujeres pobres cada año, dejando a muchas de las que no mueren con secuelas por practicarlo, entre ellas la esterilidad.
Una mención especial merece la ley de producción publica de medicamentos, hoy ya reglamentada, con la salvedad de que no fue reglamentado el artículo referido a financiamiento y no hay ningún plan definido por parte del Ministerio de Salud de darle el importante rol que tiene como una industria estratégica para nuestro país. Los laboratorios de producción pública podrían abastecer en gran medida, los fármacos incluidos en los programas antes mencionados entre otras tantas ventajas Es voluntad del Colectivo Andrés Carrasco que ALAMES pueda expresar la lucha por el derecho a la salud que se libra cotidianamente en Argentina.
Las conclusiones del XIII Congreso abren un gran abanico de posibilidades para abordar temas altamente conflictivos y lo demuestran las redes de trabajo que quedaron firmes y que serán los pilares de debate para el próximo congreso y sus encuentros preparatorios.
Especial interés reviste la posibilidad de participación en las Redes Temáticas de ALAMES, que merecen un detalle en este informe:
1) Red de Salud y Trabajo: con un contenido histórico interesante (con antecedentes de enorme valor, como Asa Cristina Laurell y Jaime Breilh) y una actualidad activa pero de un valor relativo. Ver último informe disponible:
http://www.alames.org/documentos/trabajo.htm

2) Red Latinoamericana de Género y Salud: con una fuerte historia combativa y gran prestigio, la Red de Género mantiene una actividad constante, tanto de información como de investigación y formación. En el último Congreso impuso una fuerte declaración:
http://www.alames.org/documentos/genero1.pdf

3) Red de Medicamentos: Conformada a partir del X Congreso, en Bahía de San Salvador, Brasil, no pasó de una red electrónica, donde ha circulado información valiosa, y dos o tres eventos menores. Sin embargo la experiencia puede y debe ser acreditada para relanzarla. Se propuso en este Congreso una nueva forma organizativa y la estamos coordinando.

Se propusieron dos redes nuevas:
a) Red de Formación de Profesionales y Trabajadores/as de salud, que quedó a cargo de Mario Hernández, de Colombia, y que realizará tareas de investigación pero también de formación itinerante, con un formato presencial y virtual que se ha utilizado antes.
b) Red de Ambiente y Salud, que quedó a cargo de Érika Arteaga, de Ecuador, con una larga y combativa trayectoria en el tema.

Existe una Red propuesta que no ha sido desarrollada, sobre Multiculturalidad y salud.

HACIA XIV CONGRESO DE ALAMES, PARAGUAY 2016
Dentro de dos años se realizará el XIV Congreso de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social en Paraguay, que coincidirá con el XX Congreso de la IAPH- International Association of HealthPolicy- y que se celebrará en forma conjunta.
Algunos intelectuales vaticinan que la próxima crisis mundial será en los sistemas de salud, basados fundamentalmente en dos factores: uno, la accesibilidad a los servicios médicos y el otro la voracidad de la industria farmacéutica.
Las perspectivas de trabajo son auspiciosas, para el XIV Congreso, que será el primero con plena participación del Colectivo Sanitario Andrés Carrasco.

Fuente: https://fesprosa.org.ar/portal/centro-de-prensa/comunicados/reunion-plenaria-del-colectivo-andres-carrasco-participacion-en-el-xiii-congreso-de-alames/

 

-La Economía del Bien Común. De abajo hacia arriba; participativa socialmente y abierta a co-crear soluciones vinculadas a las necesidades de los territorios; basada en valores éticos de dignidad, igualdad, solidaridad, sostenibilidad medioambiental, democracia y transparencia; creando lazos colaborativos y redes sostenibles para la actividad productiva en comunidad. Es decir, creando las condiciones para que surja la EMERGENCIA necesaria en este tiempo para el sistema complejo que es la especie humana. Y esta emergencia alumbrará, sin lugar a dudas, la ciudadanía universal y los derechos jurídicos de nuestra Madre Tierra, Gaia.

 Está presente en los movimientos sociales de economía popular y solidaria que tienen estrecho vínculo con redes de educación popular. También con el Foro Agrario y la red de cátedras libres por la soberanía alimentaria

 

-Las agrupaciones juveniles por superación concreta y efectiva de la emergencia ecológica-climática

fundamentales en que la construcción de la agenda social mirando a políticas públicas desde la unión de los pueblos sea intergeneracional y se federalice y latinoamericanice.

 

 

Sugerencias para instalar agenda social y federal mirando a políticas públicas desde los pueblos