Qué Mundo

Septiembre 2018


Con el Proyecto Mesoamérica contra los campesinos y pueblos originarios y las biodiversidades que crearon.

 

 

 

 

SITUACIÓN/ CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Nos urge, abajo y a la izquierda, involucrarnos en las luchas antiextractivistas para emancipar el Abya Yala del sistema mundo capitalista que lo está reterritorializando para el acaparamiento oligopólico a costa de nuestra desaparición forzada.

Mesoamérica hacia el barranco: el Plan Puebla Panamá y

la estrategia de liberalización "paso a paso"

11 de enero de 2005

 

 Un análisis de los proyectos que se están desarrollando evidencia que la creación de infraestructura de carreteras responde en primer lugar a las exigencias del desarrollo del mercado estadounidense, a fin de bajar costos de transporte de insumos y productos finales, más que a las necesidades de los habitantes de la región. El objetivo principal es conquistar el beneplácito (y las inversiones) de las empresas transnacionales (principalmente de las maquiladoras), atraídas por la presencia en la región de mano de obra barata, más que facilitar la entrada al mercado de los productos del sector agrícola.

Luca Martinelli

Lanzado oficialmente el 15 de junio de 2001 a través de una declaración conjunta de los jefes de Estado de la Región mesoamericana, el Plan Puebla Panamá representa, según el presidente mexicano Vicente Fox, que reivindica su paternidad, un esfuerzo conjunto de los gobiernos centroamericanos y mexicano hacia el desarrollo económico para la macro región.

Según los documentos oficiales, el PPP es una iniciativa cuyo objetivo es el de aportar beneficios sustanciales, que permitan superar el atraso existente, y mejorar así la calidad de vida de los habitantes, a través de una mayor y mejor educación, crecimiento económico sostenido y sostenible, creación de empleo bien remunerado, armonización del desarrollo social y humano de la población con una distribución eficiente de los recursos y la expansión e integración comercial.

Las ideas centrales del Plan Puebla Panamá son:

- La pobreza sólo será superada impulsando el desarrollo económico, que podrá generarse mediante inversiones productivas;
- El crecimiento de inversiones productivas en la Región sólo se dará cuando ésta se inserte en la economía global;
- Sólo mediante un esfuerzo en la dotación de infraestructura básica (transportes, logística, telecomunicaciones) se podrá impulsar la inversión productiva;
- El desarrollo del Sur-Sureste mexicano y de la región centroamericana sólo pueden considerarse y realizarse en conjunto mediante la generación de sinergias.

Hoy, tres años después del comienzo del proyecto, podemos afirmar que el PPP es sólo una etiqueta. Resulta evidente, a partir de un análisis detallado de la "evolución" del Plan Puebla Panamá, que el PPP no puede ser presentado en absoluto como un plan (en tal caso debería delinear una estrategia de desarrollo local y de integración regional, común a todos los proyectos propuestos), y además muchos de los proyectos cobijados por el PPP (la línea eléctrica SIEPAC (Sistema de integración eléctrica para los Países de América Central), el Corredor Biológico Mesoamericano, el programa del Istmo, el Puente Chiapas, entre otros) fueron, en realidad, pensados y diseñados al comienzo de los años 90.

El Plan Puebla Panamá ha intentado relanzar varias iniciativas viejas y nuevas, presentando el conjunto como un programa (de desarrollo humano), e intentando así ocultar la evidente estrategia geoeconomica en su seno, garantizando así una cobertura a las políticas de liberalización y privatización promovidas por los grandes organismos financieros internacionales (como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el Banco Centroamericano de integración Económica, BCIE, el FMI y el BM), que solo están defendiendo los intereses del "campeón" económico del hemisferio americano, los Estados Unidos.

En este articulo queremos demostrar que el PPP representa - juntos con los acuerdos bilaterales de libre comercio - una de las muchas estrategias que el gobierno de los EEUU esta promoviendo para "embarcar" la región centroamericana hacia "el siglo del ALCA".

No obstante lo afirmado por algunos "expertos" del PPP, que ya lo dicen muerto (1), el Plan avanza. En Managua, Nicaragua, se realizó entre el 22 y el 25 de marzo de 2004 la VI Reunión de los Presidentes de los países que participan al Mecanismo de Tuxtla (2).

El encuentro, seguimiento de lo celebrado hace más de un año y medio en Mérida, Yucatán, fue la ocasión para tomar importantes pasos para repensar las estrategias del Plan, a la luz del fuerte movimiento de oposición que se dio por el PPP, en especial acerca de la estrategia de comunicación y del programa de ICP (Información, Consulta y Participación), necesidades señaladas como prioritarias en la reunión anterior de junio de 2002 (3).

Además de firmarse el Memorando relacionado con la Iniciativa de Turismo, en Managua han sido presentados el relativo a la Iniciativa de Desarrollo Humano y una nueva estrategia de "difusión" del Plan, elaborada con base en los resultados de una investigación comisionada en 2003 a la agencia de relaciones publicas estadounidense Fleishman-Hillard, y titulada "Análisis De Clima De Opinión Regional y Recomendaciones" (4). Al mismo tiempo, la delegación mexicana del PPP ha presentado una propia Agenda anual en lo que respecta a las actividades de consulta de las poblaciones indígenas de la Región Sur-Sureste (5).

El prolongado atraso con el cual se están activando estas iniciativas, tanto en México cuanto en Centroamérica, financiadas, programadas y realizadas directamente por el personal del BID, permite entender los motivos de una fuerte oposición al modelo de desarrollo económico diseñado por el PPP. (Cabe aclarar que el gobierno mexicano recibe asesoria del BID para el PPP, mas no financiamiento).

La resistencia en gran parte tiene que ver con la imposición de los planes del PPP. La sociedad civil mexicana pide a gritos una articipación real, tanto en la fase de plantación como en la de implementación de los planes de desarrollo regionales. ¿Su única alternativa? Construir alternativas de facto, ante la cerrazón de parte de la clase política y de funcionarios gubernamentales, encargados de los proyectos del Plan Puebla Panamá.

Un análisis de los proyectos que se están desarrollando evidencia que la creación de infraestructura de carreteras responde en primer lugar a las exigencias del desarrollo del mercado estadounidense, a fin de bajar costos de transporte de insumos y productos finales, más que a las necesidades de los habitantes de la región. El objetivo principal es conquistar el beneplácito (y las inversiones) de las empresas transnacionales (principalmente de las maquiladoras), atraídas por la presencia en la región de mano de obra barata, més que facilitar la entrada al mercado de los productos del sector agrícola.

La iniciativa de integración energética regional (la construcción de la línea SIEPAC) acompaña en todos los países de Centroamérica la privatización de las empresas eléctricas nacionales, y prevé también la construcción de presas y centrales hidroeléctricas. Dichos proyectos responden en primer lugar a los interés y la rentabilidad de empresas privadas, la mayoría transnacionales. Por ello difícilmente podrían respetar la soberanía nacional y las exigencias de los y las que viven y trabajan las tierras que van a ser inundadas por los embalses.

También lo que se define como desarrollo sostenible es "en realidad" un conjunto de acciones para legalizar y fomentar la explotación de riquezas biológicas de la región (que se viene realizando ya desde hace años) y el desplazamiento forzado de las poblaciones indígenas de las zonas más ricas de recursos naturales. En dicho diseño, los ciudadanos y la población indígena son vistos sólo como una posible causa de inestabilidad social y de la falta de arraigo del capital internacional.

Para terminar, el turismo, presentado como "ecológico" y "sostenible", solo es otra cara de un camino que lleva hacia la privatización de la tierra y de los recursos naturales de la Región.

Eso nos lleva a afirmar, con J. M. Sandoval (6), que "el PPP es la estrategia del régimen foxista para integrar [aun más] a la región sur-sureste de México y el istmo centroamericano en la dinámica del neoliberalismo, para aprovechar los recursos naturales y energéticos, así como la mano de obra barata de la región, y construir un puente entre América del Norte y América del Sur para facilitar la creación del Área de Libre Comercio de las Americas (ALCA)" (7).

Es evidente que el Plan Puebla Panamá no se promueve con otro afán que el de dotar a la región mesoamericana de la infraestructura necesaria para un efectivo despliegue en la región de las "ventajas" del libre comercio.

Dicha infraestructura es esencial para garantizar la "eficacia" del Área de Libre Comercio de las Americas (ALCA), que se pensaba crear a partir de 2005. Tan es así que el mismo Banco Mundial, en un documento de evaluación elaborado en ocasión de los 10 anos de vigencia del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de Norteamérica), declaro que, si bien el libre comercio no ha podido cambiar la condición de subdesarrollo y marginalidad de los estados del Sur de México, eso es debido a la falta de las condiciones estructurales (y sociales) que hubiera hecho efectiva y ventajosa la apertura a las inversiones del capital extranjero.

Algunos analistas (Sandoval, Fazio) ven el PPP como un verdadero Caballo de Troya, utilizado por parte de los Estados Unidos para penetrar económicamente a la región mesoamericana, aprovechando también para el efecto "las ventajas de integración subordinada (8) logradas por México respecto de los países centroamericanos con los cuales nuestro país ha establecido, a partir de 1995, tratados de libre comercio" (9).

Las intenciones reales detrás del PPP se evidencian una vez más con las recientes declaraciones del presidente de Colombia Álvaro Uribe, que pide "una total integración de Colombia al Plan Puebla Panamá" (10). Las siglas del PPP significarían ahora Plan Puebla Putumayo, por el nombre del departamento sureño de Colombia. Dicha integración empezaría con una línea de interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá, cuyos estudios de factibilidad concluyeron en el mes de abril de 2004, para luego seguir con el segundo proyecto de construcción de un gasoducto, que en los proyectos del gobierno colombiano unirá este país no solo con Panamá, sino también con Venezuela. según afirmo el Presidente, "eso es necesario para unir el continente, desde los Estados Unidos hasta la Patagonia" (11).

La relación señalada entre el ALCA y PPP se verifica también analizando dos aspectos más, que rematarían la hegemonía de los Estados Unidos en el continente americano, cuya consolidación se hace siempre mas necesaria, frente a la fuerte competencia de la Unión Europea y de Japón por el control de la economía mundial (12).

Estamos hablando del control militar y del control de los flujos migratorios.

En el documento de Santa Fe II, el texto programático de la estrategia de los EEUU en el continente americano en los anos noventa (13), se nota el apremio de Estados Unidos por contener el flujo de los migrantes que, de manera ilegal, cruzan la frontera norte de México para buscar trabajo. también se presenta la variante maquiladora como un mecanismo de "contención" para los potenciales migrantes (14).

Los migrantes son sobretodo ciudadanos de los países centroamericanos (pero también latinoamericanos y asiáticos) que normalmente entran a México a través de su frontera sur, franqueando Guatemala o Belice, y viajan por todo el país para llegar a EEUU.

Ya antes del 11 de Septiembre de 2001 los problemas migratorios representaban por los Estados Unidos una cuestión de seguridad nacional y el gobierno ("!el buen vecino!") mexicano había conminado a contener la inmigración clandestina desde su frontera sur. En cambio, EEUU se comprometió a abrir un poco más las fronteras para migrantes mexicanos, otorgando mas visas de trabajo, creando un programa provisional para "trabajadores huéspedes", y regularizando la situación de muchos mexicanos que hoy viven sin documentos en los EEUU.

Desde el 1 de julio de 2001 había empezado el Plan Sur, con el objetivo de eliminar las "porosidades" existentes (corrupción de los funcionarios del Instituto Nacional de Migración in primis) que permitían el tránsito de migrantes ilegales a través de la frontera entre México y Guatemala. Dicho plan ha causado una creciente militarización de toda la región meridional del país (debido a la presencia del ejercito y cuerpos policíacos entrenados por el EEUU) hasta el Istmo de Tehuantepec, el cuello de botella que ningún migrante debería superar. Un acuerdo con el gobierno de Guatemala prevé además devolver a sus países de origen a todos los indocumentados que se encuentren en territorio nacional guatemalteco.

La militarización de todo el continente americano, oficialmente relacionada a los problemas migratorios y a la lucha contra el narcotráfico es, en realidad, un instrumento para el control de los recursos energéticos y para apuntalar la ficticia estabilidad política y social creada a lo largo de los años, mediante sangre y fuego (fortaleciendo las fuerzas armadas o imponiendo dictadores amigos) o debilitando los movimientos de liberación nacional que han surgido en muchos países de la región (15).

No tenemos que olvidar que México es tradicionalmente un país expulsor de migrantes (16): cada año son cientos de millares los campesinos y los indígenas que tienen que salir de su tierra como efecto de las políticas neoliberales e, incapaces de encontrar trabajo en las empresas maquiladoras, ven en la oferta de trabajo allende la frontera la única posible solución al desempleo.

Se calcula hoy en 8-10 millones el numero de mexicanos nacidos en México residentes del otro lado del Río Bravo, cuyas remesas enviadas a los familiares se calculan para el 2004 en mas de 15 mil millones de dólares, solo superadas en cuanto a ingresos del país por la exportación de petróleo (18.6 mil millones en 2003). El valor de esas remesas rebasa, y de mucho, el de las inversiones externas (US$9.4 mil millones) y del turismo (US$ 4.1 mil millones) y sostiene una economía nacional en crisis continua, cuyo crecimiento en los anos 2001, 2002 y 2003 ronda por el 0%.

La militarización debería garantizar, además, la estabilidad en la región que buscan los inversionistas. Asunto que, junto a la dotación de infraestructura prevista en el marco del PPP y la contrarreforma agraria en curso, debería atraer el capital extranjero, pues la mano de obra barata no representa una ventaja económica absoluta.

Dichas inversiones luego deberían transformarse en millones de nuevos empleos en la región Sur-Sureste de México; empleos atractivos para los campesinos que tendrán que salir de sus comunidades (sobretodo por efecto de la contrarreforma agraria), creando así algo que podríamos llamar "el circulo virtuoso del neoliberalismo", es decir, el empleo necesario para bajar la presión migratoria hacia EEUU.

El cuadro aqui presentado describe el "destino maquilador" de la región. Un destino que revela el motor de fondo de la estrategia de desarrollo económico que el gobierno quiere promover en la Región.

También cabe señalar, en el marco de dicho diseño, la importancia de la Ley de Reforma Constitucional en materia indígena aprobada por el Congreso mexicano en 2001: representa una parte importante del proceso de contrarreforma agraria, y cuyo objetivo final es "enajenar tierras que hoy están bajo el régimen ejidal o comunal para, una vez privatizadas, destinarlas a una agricultura de plantación" (17).

Según comenta Carlos Fazio, "con las zanahorias del desarrollo y de la creación de empleos, el PPP pretende convertir a los campesinos indígenas del sureste en asalariados súper explotados de fabricas maquiladoras urbanas o semiurbanas. Uno de los objetivos primordiales de tal política es desplazar a los campesinos indígenas del campo a la ciudad, con el objetivo de separarlos de sus tierras y los recursos naturales que hay sobre y bajo de ellas" (18).

La implementación de dicho diseño no esta todavía asegurada.

"A dos años de que se puso en marcha el Plan Puebla Panamá (PPP) y pese a las inversiones realizadas, no se han logrado conjuntar los esfuerzos de las autoridades estatales y federales con los gobiernos de Centroamérica para concretar sus objetivos. Entrevistados por separado [en noviembre de 2004], los gobernadores de Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas coincidieron en señalar que los recursos fluyen muy lento y las acciones del PPP no avanzan al ritmo que demanda la región sur-sureste del país, y de seguir a este paso transcurrirán otros 15 anos para que se consolide" (19).

Después de dos años de estancamiento, en el 2005 el gobierno destinara nuevamente un presupuesto relativamente importante a las inversiones en el marco del PPP, en la Región Sur-Sureste del país. El proyecto de presupuesto para el ano 2005 prevé gastos para 3.6 mil millones de pesos, 4.1 veces mas que en 2004. Como siempre, el presupuesto mayor abarca las inversiones en construcción de infraestructura, pues la Secretaria de Comunicaciones y Transporte, encargada de la implementación de estos proyectos, recibirá 2.6 mil millones, 3.26 veces mas que en 2004.

El crecimiento mayor lo registran las inversiones en el ámbito de la Salud (teniendo un presupuesto 429 veces mas alto que en 2004), aunque el grueso del gasto se destina a dos hospitales de alta especialidad, en Yucatán y Oaxaca. Algunos analistas cuestionan si este tipo de proyectos responde a las demandas mas frecuentes de la gente en cuanto a salud.

No obstante el importante incremento en el presupuesto 2005 para el PPP (el cual se da justo en un ano preelectoral, después de 2 años de estancamiento), persisten dudas sobre las posibilidades de que la implementación de estos nuevos proyectos de infraestructura puedan dar pie al crecimiento económico que necesita la región. Las dificultades de la economía estadounidense (y de la mexicana también, gracias a la dependencia económica), tras el 11 de septiembre del año 2001, han creado inesperados problemas para el financiamiento de las obras.

Las dudas (políticas) respecto al PPP expresadas por los gobernadores de la Región, tampoco allanan el camino de desarrollo del Plan, aunque sea claro el diseño del Presidente al querer crear las bases de infraestructura para el Área de Libre Comercio de las Americas (ALCA). El PPP encabezado por Fox fracasara por cierto junto con el mismo ALCA, que no ha entrado en vigor en enero de 2005, como otrora quería el gobierno de los EEUU.

Además el electorado mexicano ya reconoció el grave riesgo relacionado con las políticas económicas actuadas por la actual clase dirigente que esta empujando el país hacia un barranco. Ya desaparecieron las esperanzas de "cambio" que algunos analistas, mas no todos, auguraban para la administración de Fox, tras su elección en 2002. Podemos reconocer una respuesta del elector medio mexicano frente a esta situación en el (extraordinario) abstencionismo del 60% registrado el 6 de julio, 2003 cuando se renovó la mitad del Congreso de la Federación mexicana.

Luego, las elecciones estatales y municipales de octubre de 2004 han registrado en casi todas las entidades el retorno al poder de los "dinosaurios" (los mas retrógrados) del Partido Revolucionario Institucional.

Frente a esta situación, hoy son las organizaciones sociales, indígenas y campesinas, los que en algún momento fueron definidos como el "México profundo" (20) las llamadas a llenar el vacío político nacional, representando la única esperanza de un futuro diferente para el país, en el pleno respeto de la identidad y de la soberanía nacional.

Notas

(1) Entre todos cabe mencionar Andrés Barreda, investigador universitario de la Universidad Nacional Autónoma de la Ciudad de México (UNAM).
(2) El Mecanismo de Tuxtla nació en el 1991 de la voluntad de los ejecutivos de los países de la Región de evidenciar las relaciones históricas y la común identidad de las naciones mesoamericanas, y "se considera el máximo foro mesoamericano para analizar de manera periódica y sistemática los múltiples asuntos regionales, hemisféricos y mundiales de interés común; para concertar posiciones políticas conjuntas; para empujar el libre comercio y la integración regional; y para avanzar en la cooperación en todos los ámbitos, apoyando el desarrollo sostenible en el área".
(3) Mecanismo de Tuxtla, *DECLARACION CONJUNTA DE LA QUINTA CUMBRE DEL MECANISMO DE DIALOGO Y CONCERTACION DE TUXTLA, 28 junio 2002, ver aqui 
(4) Ver aqui 
(5) El utilizo del condicional se nos hace necesario en cuanto no ha sido posible recaudar informaciones mas detalladas sobre este aspecto. Nos limitamos así a referir cuanto nos dijo el Lic. Cesar Bustamante, responsable del PPP en las oficinas del BID en México, en una entrevista que hubo lugar 10 días antes de la reunión de Managua. Bustamante confirmo también que hasta ahora México no ha efectuado ningún programa de consulta de los pueblos indígenas y que, de cualquier forma, el Gobierno Fox tiene su propia agenda al respecto, diferente de la del BID. Eso ha sido confirmado también por Sr. Antinori, responsable del PPP en las oficinas del BID en Washington DC., en ocasión de la reunión del 120204 entre ONG y BID, cuando ha recordado que México no puede ser incluido en la estrategia de Información, Consulta y Participación promovida por el Banco, ya que su dinero no viene del BID.(6) Investigador cuyos temas de análisis específicos son militarización y migración. Es director del Seminario permanente de estudios chicanos y de la frontera del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
(7) Juan Manuel Sandoval, El PPP como regulador de la migración laboral, in A. Bartra, coordinador, op. cit., pag. 251.
(8) Como describe en manera detallada Armando Bartra, Sur. Megaplanes y utopías en la América equinoccial, in A. Bartra, coordinador, op. cit., pag. 27. "La relación comercial entre México y los países de Centroamérica es profundamente asimétrica: por cada dólar en mercancías que las siete economías ístmicas exportan a México, importan bienes de ese país por cuatro dólares. ["] por otra parte, para México esta relación comercial es poco relevante, pues por cada dólar de exportaciones que envía a los siete vecinos del sur, factura 11 a los dos socios del norte, y en cuanto a las importaciones mexicanas, el porcentaje de origen centroamericano es insignificante. Las economías de los países pobres miran hacia arriba y la articulación entre Mesoamerica y Norteamérica, con el México como gozne, confirma la aseveración".
(9) No es casual que se haya negociado también un Tratado de Libre Comercio para América Central (CAFTA, Central América Free Trade Agreement). La cita es de Juan Manuel Sandoval, op. cit., in A. Bartra, coordinador, op. cit., pag... 251.
(10) "Reforma", Plantea Colombia sumarse al PPP, México DF., 14 enero 2004.
(11) Ibidem.
(12) "Estados Unidos enfrenta hoy la competencia europea y japonesa. La Unión Europea ha avanzado, como sabemos, a lo largo de un proceso de integración y, además, ha encontrado una nueva área explotable en condición de nueva periferia subdesarrollada, en los antiguos países socialista. Japón, por su parte, cuenta con su área de influencia asiática, en la cual la economía tiene un peso muy grande. Por lo tanto, para Estados Unidos, regionalizar América Latina bajo su dominio y mando, es también una forma de hacer frente a esa competencia entre los grandes centros de poder económico; es estrechar el control sobre la región en la pugna por mercados o inversiones, por la colocación de capitales especulativos, por el acceso a recursos naturales, especialmente energéticos, el petróleo fundamentalmente." citación de O. Martinez, ALCA "El proyecto de anexión de América Latina a Estados Unidos en el siglo XXI", en CRIE, Construyendo, No. 181-182, diciembre 2001 / enero 2002, pag.. 14.
(13) AA.VV., Documento de Santa Fe II, Una estrategia por América Latina en la década de 1990, Santa Fe, 1988, ver aqui 
(14) "?EEUU deberá reconsiderar el Programa de Plantas GemelasIndustrias Fronterizas con México, a la luz de posibles costos económicos y sociales a largo plazo en ambas republicas. Las maquiladoras a lo largo de la frontera mexicano-norteamericana, han proporcionado empleo a cientos de miles de mexicanos. Sin embargo, no esta claro si ha existido beneficio correspondiente para los trabajadores norteamericanos. además, los millones de mexicanos que han sido atraídos hacia el norte, y cuyas aspiraciones no han sido satisfechas, tienden a llegar a EEUU a través de la frontera; lo que acelera aun mas la inmigración ilegal. Muchos de los mexicanos que cruzan la frontera mexicano-estadounidense son hombres que por lo general no pueden obtener empleo en las maquiladoras, ya que las principales habilidades manuales y el trabajo a destajo son mejor desempeñados por las mujeres. Este empleo excesivo de mujeres ha tendido a debilitar la estructura familiar y a exacerbar las ya pésimas condiciones sociales, ambientales, sanitarias y educacionales en los pueblos fronterizos. De forma adicional, la concentración de nuevas industrias a lo largo de la frontera norteña de México ha desequilibrado aun mas el ya irregular desarrollo de dicho país. Por lo tanto, las industrias norteamericanas deberían considerar el traslado de sus maquinas mucho mas hacia el interior de México. Este cambio hacia el sur desde la frontera aumentaría el desarrollo equilibrado de México, promovería las industrias locales, estabilizaría la familia mexicana y ayudaría a resolver algunas de las condiciones sociales y sanitarias estimuladas por el Programa de Industrias Fronterizas. A largo plazo, dicho traslado hacia el interior de México beneficiaria a ambos países".
(15) Se recuerdan, entre otras, las acciones en Guatemala (1954, 1960, y 196769), Cuba (1959-2004), Chile (1973), Argentina (1976), Granada (1983), El Salvador (los ochentas); Nicaragua (los ochentas); Panamá (1989).
(16) De cada 100 personas que tratan de entrar de manera ilegal en el territorio de los Estados Unidos de América, 40 son ciudadanos mexicanos.
(17) C. Fazio, El juego de poder y el contenido geopolítico del Plan Puebla Panamá, en CRIE, op. cit., pag. 62-63.
(18) Ivi, pag. 63.
(19) Y. Moguel Finsat, Una torre de Babel el Plan Pueble Panamá, El Financiero, 4 novembre 2004.
(20) La definición del México indígena y campesino como "México profundo" es del historiados Guillermo Bonfil Batalla.

Fuente original: CIEPAC 
BOLETIN "CHIAPAS AL DIA" No. 446
E-mail: 
aqui

Leer

 

En consecuencia, en toda Mesoamérica como en México, "hoy son las organizaciones sociales, indígenas y campesinas, los que en algún momento fueron definidos como el «México profundo» las llamadas a llenar el vacío político nacional, representando la única esperanza de un futuro diferente para el país, en el pleno respeto de la identidad y de la soberanía nacional".

 

Los movimientos sociales en Mesoamérica

ante la crisis del capitalismo

31 de julio de 2009

Supongamos que no lucháramos contra el capitalismo. Tarde o temprano el sistema igualmente colapsaría ya sea desde el punto de vista ambiental, financiero o social. El modo de extracción de los recursos y la acumulación de capital no son sustentables en sí mismos lo que llevaría a un agotamiento tal que los recursos del planeta no darán para más.

 

Gustavo Castro Soto 

Esto pareciera una invitación a cruzar los brazos y esperar su colapso. No. No es así. Con mayor razón nos lanza a buscar acabarlo antes de que nos acabe, antes de que nos deje sin nada sobre qué construir otra vida que garantice la felicidad para toda la humanidad.

 

En la región mesoamérica han crecido las luchas de resistencia por todos sus rincones. Casi no hay aspecto o temática que no tenga atrás una lucha de resistencia. Sin embargo, en muchas ocasiones nos cuestionamos sobre su articulación, sobre su posible dispersión, sobre las estrategias que debieran seguir o compartir, o de las alternativas que debieran implementar, y otros cuestionamientos que surgen en todos los foros y encuentros. Lejos de hacer un balance para lo cual este autor no está calificado, mencionamos al menos algunas luchas y redes significativas con la advertencia de que no se agotan. También abordaremos una reflexión sobre los retos de los movimientos sociales y más aún en el contexto del golpe militar en Honduras.

 

Algunas de las luchas

En el caso de Panamá podemos destacar la lucha por los derechos humanos y en especial las reivindicaciones de los derechos laborales, así como la lucha contra las presas y la minería.

 

Recientemente contra el turismo residencial que va creciendo aceleradamente en las costas panameñas y con más vigor la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, sus tierras y territorios. En Costa Rica cabe mencionar la lucha contra los tratados de libre comercio y de asociación, cuyo proceso ha sido un ejemplo de movilización social en la región. Pero también los costaricenses luchan contra la expansión escandalosa del monocultivo de la piña, contra la militarización extranjera y lo que fue el intento de instalar la escuela policiaca y militar de la ILEA, contra la construcción de presas y los proyectos mineros, contra la privatización de la energía eléctrica así como la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, entre otras.

 

En Nicaragua podemos destacar la lucha por el agua como un derecho humano, contra la deuda externa y ecológica; contra los agroquímicos, las presas y los efectos de la privatización de la energía en manos de las trasnacionales, por los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas, contra los tratados de libre comercio y de asociación. En Honduras ha sido fuerte la lucha contra las presas, contra la minería y la militarización norteamericana, por los derechos sindicales, contra la deforestación y por la defensa de los bosques, contra la deuda externa y las granjas camaronícolas, por los derechos de los pueblos indígenas, sus tierras y territorios. Y ahora todos juntos contra el golpe militar, su oligarquía y los intereses de Estados Unidos y del narco cimentados en nuestro hermano país. En El Salvador rescatamos entre otras la lucha que se ha llevado contra las represas y la minería, contra la deuda externa y ecológica, la lucha por los derechos de las mujeres, la defensa del derecho a los servicios públicos, la ecología y el medio ambiernte, por el agua como un derecho humano y contra los tratados de libre comercio y los efectos el cambio climático, entre otras.

 

En Guatemala podemos destacar la lucha por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, por su tierra y territorio, así como las luchas contra las represas y al minería; la lucha contra la militarización, la violencia, la impunidad y por los derechos humanos; contra los efectos de la privatización de la energía eléctrica; contra los transgénicos, los tratados de libre comercio y los efectos de la explotación petrolera. En el sur-sureste de México podemos rescatar la lucha contra las represas y la naciente lucha contra la minería; contra los efectos de la explotación petrolera y las privatizaciones, la militarización y por los derechos de los pueblos indígenas, sus tierras y territorios; por los derechos humanos y contra los parques eólicos en manos de las trasnacionales europeas, contra la biopiratería, los trasngénicos y por la defensa de los derechos de las mujeres. Y al final de cuentas, toda la región contra el Plan Puebla Panamá (hoy Plan Mesoamérica) y contra el ALCA. Ahora, todos contra el golpe militar en Honduras porque el futuro de Honduras será el futuro de América Latina y el Caribe. Por ello, nuestro eje de lucha, de articulación, debe ser Honduras.

 

Sin embargo, también existen otros aspectos importantes en las agendas de los movimientos sociales como son la salud y sus redes, los agrocombustibles, los monoculivos de árboles (palma africana, el eucalipto, el pino, etc.); las incidencias en políticas públicas y otros temas que van surgiendo e incorporándose a la lucha. Todo lo anterior, por decir algo.

 

Algunas de las redes

Las luchas ya mencionadas se articulan a un sinfin de procesos sociales regionales y continentales. Algunas articulan a uno o diversos actores, por ejemplo, alrededor de la Vía Campesina o la Coordinadora Latinaomericana de Organizaciones del Campo (CLOC); otras en torno a la Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA), al Grito de los Excluidos, a Amigos de la Tierra Internacional o a la Red Latinoamericana contra las Represas (REDLAR). En la región también están los esfuerzos de la Asamblea Social Continental (ASC), Jubileo Sur, el Foro Mesoamericano, el Encuentro Hemisférico contra la Militarización, la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), las redes mineras, de los Pueblos Indígenas, Abya Yala, el Movimiento de Víctimas y Afectados por el Cambio Climático, la Red de Acción en Plaguicidas de América Latina (RAP-AL), la Red Vida, la Red Contra los Monocultivos de Arboles (RECOMA), OilWatch, la Red contra Transgénicos, la implementación de Tribunales Permanentes de los Pueblos, entre otras muchas redes y actores colectivos.

 

Estas son por mencionar algunas, y muy pocas, de las que existen entre la gran gama de temáticas y ejes articuladores.

 

Pese a la gran variedad y aparente dispersión del movimiento social, nos parece que más bien se van articulando desde sus luchas locales y problemas específicos, concretos. Ya sea por el agua, la mina, la presa, la palma africana, el monocultivo, la carretera, la tierra, la privatización, la biodiversidad, los derechos humanos, etcétera. Así, el movimiento social se fortalece en la medida en que especifica su objetivo de lucha e integra en él la visión global. En otras palabras, trabajando en lo local y pensando en lo global. ¿Dónde se da entonces la posibilidad de una verdadera articulación? En el proceso inverso, en el trabajo global pensando en lo local. Por ello, el movimiento social, cada lucha, no puede dejar de hacer presencia en estos dos escenarios, lo local y lo global, lo coyuntural y lo estructural.

 

En la medida en que muchas redes y procesos sociales van incorporando una visión global, articulada e integral, se van fortaleciendo y creando puntos de vinculación y de articulaciones. El agua se ve desde la óptica de las represas, de la privatización, de la minería, de los servicios públicos, de los monocultivos, etcétera. De ahí que las redes por la defensa del agua como un derecho humano tienen la posibilidad de articularse con la lucha antirepresas. Del mismo modo, otras redes como las de represas, en la medida en que integran y dimensionan globalmente su problemática, articulan la lucha con el tema del agua, de la tierra, la biodiversidad, los parques eólicos, los campos de agrocombuistibles, el cambio climático, la privatización del agua y de la energía, las Ifis, etc. El tema de la deuda se vincula con el de los tratados de libre comercio, la militarización, el agua, los megaproyectos, la deuda ecológica, los derechos humanos, entre otros. La lucha contra los transgénicos con la soberanía alimentaria, con la salud, las corporaciones trasnacionales, el agua, la tierra y el territorio, etc. Y de este modo, todas las temáticas, ejes y sectores, en la medida que integran una visión global, sistémica y articulante, tarde o temprano se juntan, se encuentran. Así, respetando la peculiaridad de cada movimiento, de la lucha y los problemas que le preocupan y que tiene enfrente, son capaces de lograr la unidad con otros actores. Y esto está sucediendo en Mesoamérica. Y todos ellos desde la óptica y perspectiva de género, de los derechos humanos y de las mujeres, de la miltarización de todos los recursos naturales y los megaproyectos más que neoliberales, corporativos.

 

Hay quienes abogan por eliminar lo que aparentemente son temas que sectorizan, pulverizan o dividen, con el fin de conformar procesos amplios en torno a conceptos y realidades macro, como la “lucha por la tierra y el territorio”, “lucha por la soberanía”, “lucha contra el capitalismo”, “lucha por la unidad de los pueblos”, “lucha contra el neoliberalismo”, entre otros, que abracen toda forma de resistencia. Y estamos de acuerdo en ello, en procesos amplios que aglutinen fuerza social y política. Sin embargo, eliminar las particularidades de las luchas quizás nos lleve, mínimamente, a perder fuerza en lo local, ese elemento que da identidad y unidad social a un grupo social en torno a los problemas que se tienen enfrente y que son necesarios resolver y enfrentar, desde donde las personas se identifican para resolver sus problemas inmediatos. Así, comunidades y organizaciones tienen una plataforma de vínculo hacia otros procesos. Desde lo local a lo global y lo global a lo local, necesariamente. De quedarse en alguno de los polos existe el peligro de que el movimiento social, o uno de sus actores, se pierda en la realidad. Por ejemplo, no hace mucho el eje que articuló exitosamente la lucha social continental fue contra lo que se le llamó el Plan Puebla Panamá (PPP) y el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Los movimientos desde sus especificidades simplemente entendieron que la perspectiva de su trabajo debería leerse desde la lucha contra el PPP y el ALCA. Independientemente del sector, tema, eje o el lugar físico o político en que se encontrara. Y se logró. Y fueron exitosas. Pero hoy es otra cosa, el gran capital y la crisis actual del capitalismo está orientando estrategias nuevas y ese es el reto del movimiento social ahora: encontrar la nueva perspectiva de lucha común. Eso sí nos falta en Mesoamérica, pero también en el continente entero.

 

Sin embargo, en medio de este proceso surge un acontecimiento que articula al movimiento social: el golpe militar en Honduras. Porque el futuro de Honduras será el futuro del Continente. Un desenlace a favor de los golpistas podría marcar la ruta que envalentonaría en otros países a las oligarquías, narcos, militares, trasnacionales y a los Estados Unidos de que sí se puede detener el avance de los procesos sociales y las luchas políticas pacíficas por medio de otra ola de golpes militares, democraticidios y violaciones a los derechos humanos. Hasta los nuevos gobiernos de izquierda para unos y supuesta izquierda para otros, siguen siendo una amenaza a la acumulación de la riqueza.

 

Algunos puntos para el debate

 

Aunque no hay espacio ni es el momento, lo será para otra ocasión, mencionamos algunos puntos para el debate que nos parecen importantes. Primero afirmamos que el neoliberalismo ya se acabó, casi se agotó, que no fue un fin en sí mismo sino la aplicación de políticas de ajuste para un interés: la incoporación del gran capital, de las grandes trasnacionales en el control económico y político. Por ello confirmamos que estamos en un nuevo modelo que denominamos Corporación-Nación. De esto ya hemos hablado en otros momentos(1). Lo segundo es que la globalización neoliberal no fue tal, que no fue tan global. Los países menos neoliberales son los del Norte, los más proteccionistas, los que más subsidian a sus economías, los que más rescatan empresas y los que, entre ellos, no existen Acuerdos de Libre Comercio. Lo tercero es más espinoso y consideramos no está del todo explorado, aclarado o consensuado. Es la visión sistémica. Esto significa ¿cuál es el análisis de los movimientos sobre el sistema capitalista? ¿Cuál es el diagnóstico que hacemos del sistema y su actual crisis? Este será la clave para discernir las alternativas anti sistémicas, anticapitalistas.

 

Por último y más difícil de digerir. Supongamos que no lucháramos contra el capitalismo, sino que lo apoyamos, lo acompañamos, lo defendemos y lo impulsamos. Tarde o temprano el sistema colapsaría ya sea desde el punto de vista ambiental, financiero o social. El modo de extracción de los recursos y la acumulación de capital no son sustentables en sí mismos lo que llevaría a un agotamiento tal que los recursos del planeta no darán para más. A esto nos referimos cuando decimos que el capitalismo, con nosotros o sin nosotros, llegará a su fin, que no es eterno. Esto asusta a muchos y hay quien se desgarra las vestiduras. Pareciera una invitación a cruzar los brazos y esperar su colapso. No. No es así. Con mayor razón nos lanza a buscar acabarlo antes de que nos acabe, antes de que nos deje sin nada sobre qué construir otra vida que garantice la felicidad para toda la humanidad. Con mayor razón nos debe mantener en movimiento. Pero es el movimiento ¿de lucha?, ¿de resistencia?, ¿o de alternativas?

 

Consideramos que la actual crisis del capitalismo no es una crisis coyuntural o modélica (la transición de un modelo a otro que por cierto no es el noeliberalismo sino el modelo Corporación-Nación), sino que se trata de una crisis sistémica. ¿Cuándo terminará esta crisis? ¿A qué sistema estamos transitando? Eso no toca abordarlo ahora, pero dejémoslo sobre la mesa.

 

Algunas reflexiones sobre las ¿luchas? ¿resistencias? ¿alternativas?

Por lo general nos encontramos en los movimientos dos conceptos que recurrentemente aparecen en el vocabulario, discursos, gritos, consignas y declaraciones: “lucha” y “contra”. Para todo somos primero “anti” antes que “alter”, de alternativas. Pero para saber contra qué luchamos es necesario conocer qué es el Sistema Capitalista. Así, al hacer su diagnóstico, o sea, en qué momento se encuentra de su existencia, cuáles son sus posibilidades reales de reproducción, podremos encontrar las pistas de qué implica el anti-capitalismo, lo anti sistémico, cuál es la mejor estrategia, cómo generar una experiencia o una realidad anti sistémica.

 

Anti’ es un prefijo griego que significa «protección contra», «prevención contra» o «lucha contra». Sin embargo preferimos usar la connotación de ‘opuesto’ o ‘contrario’. Así, cuando hablamos de experiencias anti-sistémicas nos referimos a aquellas experiencias y realidades opuestas o contrarias al Sistema Capitalista; al discurso y a las prácticas sociales y políticas unidas en lo cotidiano en un individuo o colectivo sociales, con características distintas o diametralmente opuestas a las que alimenta a este sistema. Experiencias que en mayor o menor grado reflejan un alter-nato, o sea, otras formas distintas muy suyas de vivir la vida con su propio sistema.

 

Las expresiones y experiencias anti sistémicas siempre han existido. Unas con mayor o menor impacto, con mayor o menor presencia social, con mayor o menor tiempo de duración histórica. Sin embargo, ellas no lograron conformar un sistema hegemónico que globalice las reglas de vida de toda la humanidad, como lo ha hecho el sistema capitalista, porque su esencia no es la hegemonía. Curiosamente otros mundos subsistentes no capitalistas se encuentran entre diversas culturas indígenas del mundo, y las alternativas antisistémicas emergentes se dan por lo general en las zonas rurales o entre la población excluida de los supuestos beneficios del sistema dominante actual. Pero veamos más allá. Las luchas anti-sistémicas pueden ser de varias formas. Mencionemos algunas:

 

1) Resistencia: resistir viene del latín resistere que significa tolerar, rechazar, aguantar o sufrir; oponerse a la acción o violencia de alguien o algo. Hay personas o movimientos sociales que aguantan y toleran los efectos del Capitalismo: no pago, no veo, no compro, no voy... Resisto.

 

2) Resistencia Activa: incluye la Resistencia pero con una forma activa de oponerse y rechazar a) algunas de sus expresiones como impedir que se construyan carreteras, puentes, represas, minas, monocultivos de eucalipto o palma africana; o estrategias para combatir la pobreza, contra los bajos salarios, contra el uso de agroquímicos, etcétera; b) o rechazar algunos de sus actores (empresas trasnacionales y gobiernos) por medio de acciones de boicots, u otras medidas; c) o detener, aletargar o evitar algunos de los mecanismos de acumulación y reproducción del Sistema Capitalista como las protestas contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), el G-8, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el BID, la Deuda Externa, el Plan Puebla Panamá, el IIRSA, el Foro Davós, las negociaciones de los Tratados de Libre Comercio, etcétera.

 

3) Resistencia Propositiva: esta lucha puede incluir las dos anteriores y necesariamente la de emancipación. Las luchas emancipadoras implican la liberación de la subordinación o del dominio que ejerce el Sistema Capitalista. Pero no hay liberación si no se da la transformación de la realidad para construir alter-natos de forma integral. Sólo así se libera de la dependencia. Y será más alter-natos en la medida en que más elementos anti-capitalistas tenga. De esto también hemos hablado en otro momento.(2)

 

Pero podemos mantener, alimentar, potencializar el capitalismo sin darnos cuenta o de manera ingenua al pensar que implementamos supuestas alternativas. Los que reciben algún beneficio del sistema cuidan que ese interés se mantenga, se perpetúe y mejore, por lo que sus expresiones son reformistas o con argumentos de “humanización” del capitalismo, lo que intrínsecamente no se puede.

 

Por ello, no toda lucha contra el capitalismo en su expresión o reproducción significa que estamos generando otras expresiones y realidades diferentes al capitalismo. Así, vemos organizaciones o movimientos sociales con un análisis y un discurso antisistémico pero que sus prácticas no lo son; o hay movimientos sociales que no explicitan lo anti sistémicos pero sus practicas son profundamente anti capitalistas, simplemente viven el “alter-nato”. De cualquier manera, los movimientos son precisamente eso, movimientos, procesos que suben y bajan, que tienen sus ciclos de vida, cumplen su objetivo, se desgastan, surgen nuevos, se funden, se multiplican, se transforman. Todo en movimiento, lo que se detiene se pudre. Los hay más estructurados, los más amplios, con direcciones colectivas, con secretariados, coordinaciones, secretarias ejecutivas, comités, o con direcciones mesiánicas o caudillistas, entre otras muchas formas.

 

El golpe militar en Honduras nos pone nuevamente en una disyuntiva. Quienes consideran que la historia es ascendente, de menos a más, evolutiva, o que las civilizaciones son acumulativas, reproducen exclamaciones como “cómo es posible que en pleno Siglo XXI pase esto”. Que las dictaduras militares, los genocidios o los grupos armados son cosa del pasado. Si nos vanagloriamos de nuestras luchas libertarias que nos dieron patria, hacemos memoria y festejamos las luchas de independencia y de los procesos revolucionarios, aunque fue a costa de millones de muertos en todo el Continente, hay la tentación de alarmarse de esos mismos procesos hoy en día. Todos los caminos del pasado, independientemente de su valoración, siguen presentes y estarán vigentes toda la vida mientras los que sustentan el poder con la represión no quiera soltar sus privilegios. No es regresión, lamentablemente así somos la humanidad. No es una apología de las luchas revolucionarias armadas, simplemente decimos que estará presente tentativamente en muchos pueblos que no ven otras salidas para lograr justicia como lo hicieron en antaño y sobre quienes nos orgullecemos y festejamos. Y esto puede estar latente en cualquier región de mesoamérica. Aunque básicamente casi todas las Independencias se dieron por medio de procesos armados en nuestro hemisferio, creemos que las luchas políticas seguirán siendo el camino privilegiado para lograr otros sistemas donde quepamos todos los mundos.(3) Pero vale la pena no sólo resistir, sino hacerlo activamente y propositivamente.

 

El alter-natos

Actualmente hablamos en los movimientos sociales sobre la necesidad de buscar alternativas a este capitalismo en crisis estructural. La palabra “alternativa” proviene del latín alter, altera, alterum, un pronombre (pro-nomen, “en lugar del nombre”) que significa el otro, entre dos alternativas.

 

Pero cuando hablamos de la alternativa al Sistema Capitalista no nos referimos a la única otra ‘alternativa’, como si solo hubiera que elegir entre dos cosas, entre el Capitalismo o la otra cosa que no conocemos pero que a final de cuentas será otra cosa hegemónica. Esto significa reducir a dos la realidad que es abierta y diversa. No optamos por una hegemonía para abrazar otra que se imponga y domine a los demás. Por ello la diferencia con otro pronombre, “alius”, que proviene también del latín alius, alia, aliud, que significa otro, entre tres o más opciones o posibilidades. Sin embargo, para algunos estudiosos del tema con el paso del tiempo se borró la diferencia y se incluyó en alternativa la idea de opción entre dos o más posibilidades. Y descubrimos que esto es el Alter, los Otros.

 

Las palabras alterado o inalterable, que significa que no es afectado por los hechos externos; o altercado, e incluso enaltecido que significa magnificado o resaltado por otros que no son él mismo, sugieren un movimiento de fuera hacia dentro. Por ello insistimos en la perspectiva de adentro hacia fuera, el ‘Natos’. Se trata de encontrar, lograr, potenciar, descubrir o crear ‘lo que se nace naturalmente’, de lo que es suyo, propio, que ‘nace de la suidad’, ‘de la mismidad’. Que es propio de un pueblo, de una cultura. Este es el “Natos”. Es lo otro que nace desde adentro. Es esta unidad mundanal que nace de la unidad de suidades, de mismidades. Sólo la diversidad genera unidad. Y sólo existe la unidad porque hay diversos.

 

Es por ello que la diversidad de culturas hace posible que en el Mundo haya Otros Mundos propios, suyos, distintos al Sistema Capitalista. Por ello, Alter-Natos son Otros Mundos, otros sistemas diversamente unidos. Por ello el movimiento social no es uno, sino muchos, con una lucha anti capitalista local y con visión global sistémica, pero en búsqueda y en experiencias reales aquí y ahora de cada vez mayor plenitud humana. Esta es la lucha antisistémica en Honduras donde se gesta un Alter-Natos, una nueva esperanza. Nuestro sueño no es un sueño: ¡Un Mundo sin Capitalismo! www.ecoportal.net

 

Gustavo Castro Soto - Otros Mundos, AC - San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México; Julio de 2009www.otrosmundoschiapas.org

(1) Véase “El Modelo Corporación Nación”, 
en 
http://otrosmundoschiapas.org/index.php/modelo.html
 

(2) Véase “Otros Mundos; Los Elementos Anti-sistémicos”, 
http://otrosmundoschiapas.org/index.php/alternativas.html
 

(3) Recomendamos ampliamente el libro de Luis Suárez, “Un Siglo de Terror en América Latina/Cronología de crímenes de Estados Unidos contra la humanidad”.Fuente: EcoPortal 

 

 Crisis civilizatoria

 

Destapemos que la UNASUR y la CELAC no hermanan a los pueblos del Abya Yala. Han conciliado con el Plan Colombia y con los golpes de estado de Honduras y Paraguay. Sobre todo han servido a los extractivismos exportadores y a las mega infraestructuras de IIRSA y proyecto Mesoamérica. También han sostenido la falsedad de la cooperación de China con nuestros países.

 

Centroamérica: Inversión en infraestructura de transporte, ambiciones corporativas e intereses geoestratégicos*

4 de agosto de 2014

 

Autores: Joel Arriola, Elías Córdova y Ricardo Granillo

*El presente trabajo fue presentado en forma de ponencia para la Catedra Abierta denominada: “La trasformación de la red vial, planificación territorial y desafíos en el gran San Salvador” (14 de mayo del 2014), en forma de contrapunto a las interpretaciones oficiales del gobierno salvadoreño de cara a las millonarias inversiones en infraestructura de transporte.

Resumen

Durante los últimos seis años, millonarias inversiones en obra pública de infraestructura de transporte (autopistas, autovías, carreteras, caminos, puertos, canales, aeropuertos, etc.) se están sucediendo en toda la región Centroamérica, desde ampliación de carreteras hasta proyectos de canales interoceánicos, canales secos, etc. Sólo en este tipo de obra pública, se calcula, se han invertido o están por invertirse, alrededor de US$60.000 millones. Esta magna inversión, sin precedentes en la historia contemporánea de Centroamérica, se enmarca en frustrados tratados internacionales como el Plan Puebla Panamá ahora convertido en Proyecto Mesoamérica, cuyas inversiones buscan la conectividad (vial y energética) de toda la región, desde Colombia, hasta México, con el propósito de facilitar la circulación de mercancías, y sobre todo conectar los núcleos manufactureros con los centros de producción de materia prima y plataformas geográficas de exportación. Por último, estas mega-obras se enmarcan, desde el punto de vista del comercio mundial, en la ampliación del comercio entre China y Estados Unidos y, como apéndices, América Latina y los países del Sureste de Asía. (...)

 

2.1. El Plan Puebla-Panamá sigue vivo

A pesar del silencio de los gobiernos y sus osados intentos por ocultar los vínculos de los millonarios proyectos de inversión arriba mencionados con el Plan Puebla-Panamá (PPP), su íntima y estrecha relación es evidente.

El PPP siguió avanzando, pero de forma silenciosa. Muchos de sus proyectos dejaron de considerarse parte del PPP y fueron planteados como parte de obras de los diferentes gobiernos o de instituciones internacionales, para desviar la atención de la resistencia, y permitir que el PPP siguiera avanzando de forma silenciosa. Muchos lo dieron por muerto” (Zunino, 2010). Es claro que el desarrollo y la enorme inversión en infraestructura de transporte que hoy en día se ejecuta en toda Centroamérica, estaba contemplada en los planes originarios del PPP. Una rápida revisada de los documentos oficiales del mismo, muestra de forma palmaria esta aseveración. La estructura originaria del PPP se dividía en dos ejes fundamentales, uno de los cuales era precisamente el Eje de Integración Productiva y Competitividad, que incluía a la vez la Iniciativa Mesoamericana de Integración Vial con el fin de “promover la integración física de la región para facilitar el tránsito de personas y mercancías y, de esta manera, reducir los costos de transporte” (FLACSO, 2007, pág. 19). La importancia del desarrollo de infraestructura de este proyecto se hace evidente cuando observamos la distribución del financiamiento para cada una de sus ramas. El Grafico No.1. muestra que el 85% del presupuesto total originario para el PPP estaba destinado a la integración vial. Aún más, las rutas estratégicas en infraestructura de transporte vial contempladas en el PPP se concretizan en la Red Internacional de Carreteras Mesoamericanas (RICAM), que más tarde sería retomada en su totalidad por el Proyecto Mesoamérica. En conclusión, la RICAM es pues, precisamente la red de carreteras que ahora mismo se encuentran en ejecución en toda Centroamérica. La RICAM consiste en un plan para la construcción de carreteras por una extensión de casi 9000 km. compuestos por los corredores del Pacifico y del Atlántico y una serie de carreteras ramales complementarias. Este plan se complementa con el proyecto de modernización de aduanas y pasos fronterizos y, en un segundo momento, con la ampliación de puertos y aeropuertos, tal y como se muestra en el mapa No.1 (Martínez E. P., pág. 15). En todo caso, es claro que la millonaria inversión en infraestructura de transporte sigue la lógica del antiguo PPP. En el mapa No.2 se muestran los corredores de la RICAM que precisamente coinciden, tanto con el PPP originario como con el Proyecto Mesoamérica, y las inversiones actuales en infraestructura vial de Centroamérica.

 

El PPP original, por la misma resistencia del movimiento social y popular, en Junio del 2008, posterior a la X Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, donde los presidentes de los países firmantes (incluido Colombia), se trasforma en el Proyecto Mesoamérica. Los gobiernos de cada país, decidieron transformar el PPP en Proyecto Mesoamérica, es decir, lo esencial y estratégico del PPP pasa a ser integrado al Proyecto Mesoamérica. Lo único novedoso del Proyecto Mesoamérica, respecto al PPP es la integración de la “lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado”, calcando del Plan Mérida colombiano el componente puramente militar de la guerra al narcotráfico. No es casual o accidental que Edward Snowden, un ex agente de la CIA quien ha divulgado cables secretos del gobierno de Estados Unidos, reveló a mediados del 2013 que “Detrás de la militarización de las policías de Guatemala, Honduras y El Salvador, y de la instalación de centros de espionaje en esas tierras, se encuentra la intención estadunidense de controlar los océanos y aguas territoriales para asegurarse rutas comerciales y militares” (Martínez Martínez, 2013). Es evidente, por lo tanto, que la millonaria inversión en Obra Pública de Infraestructura de Transporte que actualmente se ejecuta en toda Centroamérica, responde al marco internacional y a la lógica política, económica y geoestratégica del Plan Puebla Panamá en su nueva versión, es decir, el Proyecto Mesoamérica. Tal es la primera conclusión de extrema importancia a la que hemos llegado, y sobre la que insistiremos a lo largo de este estudio.

 

2.2. Plan Puebla Panamá e intereses del gran capital

Entendido el proceso millonario de inversiones en infraestructura de transporte como una lógica regional del otrora denominado Plan Puebla Panamá, ahora Proyecto Mesoamérica, nos corresponde analizar los intereses del capital en dicho proyecto, que no es más, en última instancia, que el voraz impulso del capital foráneo concretizado en las empresas trasnacionales. Tal como dice García Aguirre en sus reflexiones sobre las imbricaciones entre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el PPP: “comprendimos [que la construcción de enormes carreteras] respondían a necesidades extra nacionales de reproducción ampliada del capital monopolista norteamericano” (García Aguirre, 2005, pág. 190). En el caso centroamericano, en línea con lo planteado por Aguirre, la construcción y ampliación de toda la infraestructura de transporte tiene como objetivo, en última instancia, la necesidad, no sólo de la reproducción ampliada de capital a nivel global, y particularmente para Estados Unidos, sino también con una necesidad objetiva de realización de mercancías de los centros de la economía mundial, principalmente de Estados Unidos. Así pues, la construcción de largas carreteras innovadoras sólo tiene sentido si se considera que la construcción de estas son en realidad una manera de asegurar una circulación rápida, eficaz y a menor costo de mercancías, desde la costa Este de Estados Unidos hasta Colombia y con este hasta Sur América y viceversa, así como asegurar la conectividad entre los centros de abastecimiento de la materia prima, con los llamados nodos o ciudades de ensamblaje (zonas francas) abundantes en Centroamérica, y los puntos de exportación, siempre sobre la base de mejorar los enlaces y la conectividad territorial y marítima para la circulación de mercancías y el potenciamiento de la reproducción ampliada de capital de acuerdo a los intereses de las compañías trasnacionales instaladas en la región. En el mapa No.3 podemos observar cómo la construcción de uno de los ejes de la Iniciativa Mesoamericana de Integración Vial, como lo es la carretera del corredor del Pacifico, se articula con las principales carreteras que conducen hacia Estados Unidos, incluyendo las que conducen a la costa Este de los Estados Unidos donde se concentra alrededor del 85% de la producción agrícola e industrial de ese país.

No es casual entonces, que este proyecto del PPP se conecte en el Norte con el Acuerdo para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), un acuerdo comandado por el imperialismo norteamericano y concebido principalmente para apropiarse de los recursos estratégicos de Canadá (petróleo, gas, agua, biodiversidad), así como ampliar y asegurar el control de las principales carreteras de conexión de México con Centroamérica. A la misma vez, no es casual tampoco que el PPP se conecte en el Sur con la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), un proyecto que representa una cartera de 350 proyectos de infraestructura de transporte, energía y comunicaciones con una inversión de aproximadamente $38.000 millones.

 

En la práctica, el PPP, el ASPAN y el IIRSA en su conjunto no son sino la base material de la extinta Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), ahora fragmentado en los distintos TLC´s de la región (de Norteamérica, Centroamérica y los pueblos andinos). Es decir, estos proyectos constituyen la matriz de infraestructura de transporte y energética para el funcionamiento pleno del libre comercio, visto éste como la circulación de mercancías a bajo costo, principalmente desde los Estados Unidos hacia América Latina. Por otra parte, este proceso también contribuye a masificar la exportación mercantil hacia los territorios de América Latina como una forma de resolver las crisis de sobreproducción recurrentes en sus territorios, a la vez que extrae con ello, parte de la renta nacional de los trabajadores y sectores populares.

Infraestructura de transporte e intereses geoestratégicos: China y Estados Unidos

De lo analizado hasta hoy, se desprende que las magnas inversiones en infraestructura de transporte no son sino la concretización del otrora denominado PPP, ahora llamado Proyecto Mesoamérica. Este proyecto además, resulta ser orgánico a los intereses de expansión de las empresas transnacionales en la región, ello mediante la búsqueda de la conectividad entre los centros de abastecimiento, las zonas francas y los focos de exportación, con el objetivo de reducir el costo de movilidad de la mercancía a nivel centroamericano primero y luego a nivel continental. Nos corresponde estudiar, en esta tercera parte del trabajo, el desarrollo de la infraestructura de transporte en la región desde el punto de vista del comercio mundial y, particularmente, desde el punto de vista de los intereses comerciales del gran capital chino y estadounidense.

 

3.1. Algunas consideraciones necesarias sobre China

En este apartado dedicado al estudio de los intereses capitalistas chinos y estadounidenses en el desarrollo de la infraestructura de transporte en Centroamérica, creemos necesario dar, por 19 lo menos, algunos aportes que contribuyan a contextualizar al lector con la situación de la China actual, sobre todo porque después de la revolución de 1949 se expropiaron las propiedades estratégicas (léase, los medios fundamentales de producción) hasta entonces en manos de la burguesía China y del capital monopólico extranjero, superando de esta forma mediante una revolución social, el modo de producción capitalista. Dicho en términos pragmáticos, China se convirtió en un Estado socialista. Sin embargo, desde 1978 tras las agudas y recurrentes crisis económicas, comienzan a gestarse en el seno de China una serie de reformas destinadas a abrir su economía al mercado mundial. Las reformas llevadas a cabo por el mismo Partido Comunista de China terminarían derrumbando las bases económicas que sostenían el régimen socialista, a saber: la economía nacional planificada y centralizada, monopolio del comercio exterior por parte del Estado y la propiedad estatal sobre los medios de producción. Al igual que todas las formaciones económicas, el socialismo se levanta sobre bases materiales, en este caso las tres citadas anteriormente, que fueron precisamente las que se trastocaron con las reformas de 1978. No es nuestra intención estudiar acá como se restauró el capitalismo en China tras las citadas reformas. Un estudio de este tipo puede verse en Martín Hernández: El veredicto de la Historia. Rusia, China, Cuba… de la revolución socialista a la restauración capitalista (2009), sin embargo, una cita del informe del Banco Mundial destinado precisamente al estudio de la liberación e inserción de las economías del Este europeo al mercado mundial, podría resultar reveladora. Después de la muerte de Mao Tse-tung –dice el citado informe– y de la denuncia de la revolución cultural, la reformas iniciadas en 1978 abrieron la puerta a emprendimientos conjuntos y comenzaron a liberar los precios, primero marginalmente, después de manera más extensiva… progresivamente, fueron abolidas las restricciones al comercio exterior y a las inversiones extranjeras, y se iniciaron varias reformas institucionales, inclusive la creación de un banco central (Banco Mundial, 1996, págs. 10-11).

 

Estas reformas que culminarían con la restauración del capitalismo y el alzamiento de masas que provocó, así como su aplastamiento en la simbólica plaza de Tiananmen por las fuerzas represivas del Estado burocrático (ya, capitalista), determinan la lógica de China en los años posteriores, en tanto que el mantenimiento de la burocracia gobernante, tomando de contrabando el viejo nombre de Partido Comunista, se mantiene al frente del Estado, pero esta vez, no ya, dirigiendo una economía socialista centraliza y planificada, sino administrando un Estado capitalista. Quizás este hecho visto desde el punto de vista de la economía mundial parecería insignificante, puesto que tanto la libre operación de las fuerzas del mercado como la propiedad privada sobre los medios fundamentales de producción son características generales a la economía mundial; sin embargo, en China tiene un diferente carácter, en tanto que estas condiciones y las relaciones sociales que genera no son producto del largo desarrollo burgués al estilo clásico, sino producto de reformas instauradas en un economía otrora socialista o al menos en plena transición al socialismo. Es, en ese sentido, una involución histórica. El hecho de que China haya involucionado, por una serie de acontecimientos históricos que no es el objeto tratar acá (Véase Martin Hernández, Ob Cit.), de una economía históricamente superior a una inferior, tiene consecuencias, sobre todo a nivel salarial de la fuerza de trabajo, pues es conocido que todos los Estados en transición al socialismo, además de la implementación del salario nominal, implementan una serie de salarios sociales como lo son la educación gratuita completamente hasta el nivel universitario, sistema de salud completo y gratuito, etc. Pues bien, estos salarios sociales fueron poco a poco eliminados con las reformas iniciadas en 1978, mientras que los salarios nominales se mantuvieron prácticamente fijos, cuando no bajaron. Este hecho generó una serie de condiciones históricas, casi únicas en los países donde se restauró el capitalismo en los años de 1978-1986, pues conjugó una serie de condiciones históricas que hicieron, en el caso de China, una enorme base territorial sobre la cual se instalaron miles de empresas trasnacionales de capital Europeo, Estadounidense, Japonés y de los países llamados Tigres Asiáticos3 . Como bien dicen Martín Hernández “El crecimiento de la economía china debería ser una amenaza para las potencias imperialistas y, en especial, para los llamados “tigres asiáticos”, sin embargo, no es así. Porque lo que está ocurriendo es que, por un lado, son las grandes multinacionales imperialistas las que están ocupando el fabuloso mercado interno chino y, por otro, en muchos casos, son capitales extranjeros los que están por detrás de los productos “made in China” que invaden el mercado mundial” (Hernandez, 2009, pág. 78).

 

En efecto, como menciona el informe del mismo Banco Mundial: La apertura de China alteró la ventaja comparativa de los tigres en el comercio mundial, y ellos, en lugar de resistir, aprovecharon la oportunidad transfiriendo recursos de la manufactura simple para líneas de producción más sofisticadas, valiéndose de su especialización para expandir su producción en China(...)Las exportaciones chinas simplemente sustituyeron a las de los cuatro tigres, lo que ocasionó una caída de la participación combinada de éstos en las exportaciones de vestuario, juguetes y artículos deportivos para el mercado mundial (...) Eso ocurrió con la ayuda de las inversiones directas de los propios tigres, cuyas empresas, en muchos casos, simplemente transfirieron sus líneas de producción a China (Banco Mundial, 1996, pág. 149). Por otra parte, para 1995 “De las cien primeras multinacionales del mundo, 53 han establecido oficinas en Beijing. De las 50 primeras multinacionales norteamericanas, 28 tienen oficinas en esa misma ciudad” (Hernandez, 2009, pág. 79).

 

Estas empresas usufructuaron la fuerza de trabajo de la clase obrera China; una fuerza de trabajo que además de desgastada políticamente y desorganizada, después de la masacre de Tiananmen cobra un bajo nivel salarial, en relación, por ejemplo, con sus vecinos asiáticos y más aún comparado con los países capitalistas de Occidente. El mantenimiento de la dictadura burocrática gobernante de China sin duda ha posibilitado este hecho. Por todo ello, para el estudio de los intereses comerciales de China en el desarrollo de la infraestructura de transporte en Centroamérica, partimos de la premisa de que éste no es más un Estado socialista o en transición al socialismo, sino que es un Estado donde se ha restaurado el capitalismo, y donde existe una dictadura burocrática encabezada por los dirigentes del mal llamado Partico Comunista Chino, que tras implementar las reformas procapitalistas quedaron simplemente encabezando una dictadura burguesa al servicio del capital extranjero. Es importante recalcar que el desarrollo de la economía China no es, en el fondo, el desarrollo chino, sino el desarrollo de las empresas trasnacionales instaladas en la región, que ocupan esta base geográfica, como la misma Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) ha reconocido, como “fabrica del mundo” (CEPAL, 2011, pág. 7), por ello, el interés chino en el desarrollo de la infraestructura de transporte no es más que, en última instancia, el interés de estas empresas transnacionales en expandir la comercialización de su producción hecha sobre bases territoriales chinas, en el resto del mundo. En ese sentido no hay diferencia, desde el punto de vista del comercio mundial, entre China y Estados Unidos, pues el interés de ambos es el interés de sus compañías transnacionales en realizar, es decir vender, comercializar su producción, tanto entre ellas, como entre ellas y los países de las periferias.

 

3.2. China y Estados Unidos: El interés geoestratégico en la región centroamericana

Las economías China y estadounidense están ligadas por una espesa red de comercio e inversión. El mismo presidente de los Estados Unidos Barack Obama ha reconocido públicamente que “nuestras exportaciones a China están creciendo casi dos veces más rápidamente que nuestras exportaciones al resto del mundo” (Merle Jr., 2011), mientras que Gary Looke, el embajador de Estados Unidos en China, afirma públicamente que “las economías China y Estadounidense son altamente complementarias (Xinhua, 2013)”. Estas declaraciones no son casuales ni una apología a las relaciones chinoestadounidenses. Sólo en el 2013 el comercio Chino con Estados Unidos, su segundo mayor socio comercial, aumentó un 7,5 por ciento interanual mientras que el comercio con su vecina la Unión Europea y mayor socio comercial creció apenas un 2,1 por ciento interanual (Xinhua, 2014)

 

Este inusitado comercio entre China y Estados Unidos, –Las exportaciones de China a Estados Unidos en el 2013 fueron de un volumen total de US$368.400 millones, mientras las importaciones sumaron US$152.600 millones (Xinhua, 2014)–, las dos economías más grandes del mundo, tiene como ruta principal el canal de Panamá; en el 2013 por ejemplo, el flujo de la carga de comercio de China hacia Estados Unidos sumó 10,9 millones de toneladas largas4 , convirtiéndose con ello en la principal ruta de todo el flujo de Asia a la costa Este de Estados Unidos (incluido Japón, Corea del Sur, Taiwán, etc.), que el año anterior, es decir el 2012, sumó 24 millones de toneladas largas. A la inversa, el flujo de carga de mercancía que atravesó el canal de Panamá en 2013, principalmente desde la costa Este de Estados Unidos fue de un total de 25.8 millones de toneladas, de 30,5 millones que atravesaron el canal en esa dirección durante dicho año (Meléndez, 2014). Otras economías como la venezolana, que en 2013 representó 1,3 millones en flujo de carga por el canal de Panamá hacia China, aunque pequeña, también son importantes. Las causas para que la abrumadoramente mayoritaria parte del comercio entre China (y también toda Asia) y Estados Unidos se haga por medio del canal de Panamá y no directamente por las costas pacificas del Oeste de Estados Unidos obedece a razones geográficas. Estados Unidos posee una topografía profundamente accidentada que le imposibilita la construcción de carreteras modernas que atraviesen el país de Este a Oeste. Dos cordilleras que van desde alturas sobre los 2000 hasta los 6000 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) cortan el territorio estadounidense. En las costas del Pacifico los llamados Montes Apalaches se elevan hasta unos de 2037 m.s.n.m., mientras que en el Atlántico las Montañas Rocosas que cruzan desde Alaska hasta México superan los 4000 m.s.n.m. En Alaska los picos de las Montañas Rocosas alcanzan más de los 6000 m.s.n.m. (Segarra, págs. 8-16). En el mapa No. 4 y 5 puede verse la composición de esta accidentada geografía que imposibilita el comercio de la costa Oeste-Este por medio de carreteras internas en Estados Unidos, mientras que en el mapa No. 6 y 7 se puede observar la composición de las principales carreteras, particularmente en el No.7 donde se traza la famosa Ruta 66, la carretera relativamente más corta que conecta las costas Este-Oeste. Al problema geográfico se le suma otro de carácter histórico: Estados Unidos concentró su actividad industrial y la mayor parte de su actividad agrícola en la costa Noreste. Veintisiete de sus treinta complejos industriales más importantes se encuentran al norte de la costa atlántica, lo que constituye alrededor de un 80-85% de su actividad industrial y agrícola (Ver Mapa No.8); a la vez, es en esta zona de Estados Unidos donde se concentra la mayor parte de su población-consumo. No es casual entonces, que así mismo el mayor número de puertos y los más sofisticados se concentren también en su costa atlántica, como puede apreciarse en el mapa No.9.

 

En consecuencia, no es accidental el hecho de que tanto el capital chino, que como hemos dicho no es sino el capital estadounidense, europeo, japonés, etc., como el capital estadounidense estén interesados en el desarrollo e inversión de infraestructura de transporte en Centroamérica, pues el canal interoceánico en Nicaragua, la ampliación del canal de Panamá, la creación de canales secos en Guatemala y tal vez en Honduras, corredores de carreteras en el Pacifico y el Atlántico, así como la serie de carreteras ramales y conectivas, no hacen sino posibilitar y ampliar el horizonte del tráfico de mercancías entre Este y Oeste a escala planetaria, pero sobre todo abren las posibilidades para el desarrollo y profundización de las relaciones comerciales entre la zona Este de Estados Unidos y China.

 

Por otra parte, aunque es menor, no son para nada despreciables las puertas que se le abren a China con la ampliación del Canal de Panamá, la creación y ampliación de corredores interoceánicos y sobre todo la creación del canal en Nicaragua, para el comercio con América Latina, sobre todo si consideramos que en los últimos años el comercio de la región latinoamericana con China ha sido de los más importantes, tanto en exportaciones como en importaciones.

 

En el período 2005-2010, las tasas de crecimiento de las exportaciones de China hacia América Latina y el Caribe y de sus importaciones desde esta región duplicaron las de sus exportaciones e importaciones totales. Así, la participación de América Latina y el Caribe ha crecido hasta alcanzar el 6%, tanto de las exportaciones como de las importaciones chinas (CEPAL, 2011, pág. 8). Por si esto se fuera poco, en los últimos años, como bien dice la CEPAL: China se ha transformado en un socio comercial de mucho mayor peso para la mayoría de los países de América Latina… Como destino de exportaciones, China aumentó su participación en 14 de los 17 países seleccionados y fue uno de los 5 principales destinos de 7 países: la Argentina, el Brasil, Chile, Costa Rica, el Perú, el Uruguay y Venezuela (Rep. Bolivariana de). Como fuente de importaciones para la región, China mejoró su ubicación en todos los países considerados y se convirtió en uno de los 5 principales orígenes para 16 de los 17 países con información disponible (solo Honduras escapa a esta tendencia, pero en este caso China se ubica en la posición sexta)” (CEPAL, 2011, pág. 15). Aún más, la importancia de América Latina para China radica en que es en esta región donde encuentra parte de la materia prima necesaria para la producción de bienes. Es más, la penetración del comercio chino ha hecho que América Latina privilegie una tendencia hacia la re-primarización de las economías, quedando debilitadas éstas y dependientes de las fluctuaciones del mercado internacional. Es el caso, por ejemplo, de Venezuela, que del total de exportaciones a China, el petróleo crudo representa el 78,3%. Es claro, por tanto, que la región latinoamericana merece importancia para los intereses comerciales chinos, y que la inversión de obra pública en infraestructura de transporte en Centroamérica representa una base material para la ampliación de tales intereses mercantiles.

En conclusión, es evidente que la actual lógica de desarrollo e inversión en infraestructura de transporte no responde a un desarrollo humano en abstracto o a la búsqueda de conectividad e integración regional de los pueblos, sino a una lógica mercantilista de los principales centros del imperialismo a escala mundial. En ese sentido es cuestionable el papel de los gobiernos de la región centroamericana, que invierten sumas millonarias de los fondos públicos, además de endeudarse con onerosos préstamos otorgados por las Instituciones Financieras Internacionales (IFI´s), para ejecutar un plan que sólo beneficia a los capitales monopólicos a escala mundial. En ese sentido, también es impugnable el actuar de los gobiernos centroamericanos por la entrega de los países de la región a los voraces intereses de los capitales monopólicos que violentan la soberanía nacional, convierten la región en una semi-colonia, no solo por sus características económicas, sino también políticas y sociales, contribuyen a revitalizar el modelo de acumulación capitalista a escala mundial, al posibilitar una reproducción ampliada de capital a escala planetaria, a la vez que ayuda a ralentizar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia para los capitales chino-estadounidenses, japoneses, etc.

Conclusiones

Durante los últimos años se suceden en Centroamérica millonarias inversiones en obra pública de infraestructura de trasporte. De conjunto, toda la región, tal vez a excepción de Costa Rica, atraviesa por un proceso de inversión de alrededor de US$60.000 millones. Este millonario proceso, lejos de ser un hecho aislado o casual, como lo intentan mostrar los gobiernos de cada país de la región, es un ambicioso proyecto que se enmarca en el tratado internacional del extinto Plan Puebla Panamá, ahora llamado Proyecto Mesoamérica. La millonaria inversión es un proyecto de que presente subir la rentabilidad de las corporaciones trasnacionales instaladas en la región, mediante la disminución del costo de transporte de mercancías, desde los focos productores de materias primas, los nodos o ciudades de ensamblaje (zonas francas) y los centros de exportación. Por otra parte, la ampliación y creación de moderna infraestructura de transporte tiene que ver con el proceso de expansión comercial y los intereses estratégicos del capital chino y estadounidense que utilizan el canal de panamá y la región centroamericana como un puente para el tráfico de mercancía Este-Oeste. Por último, el capital chino también tiene interés en aumentar sus vínculos y relaciones comerciales con la región latinoamericana, propósito que logrará principalmente con la construcción del canal interoceánico en Nicaragua, a la vez que aprovechará la infraestructura de transporte construida por el extinto Plan Puebla Panamá, incluido la ampliación del canal de Panamá. Por todo ello, es cuestionable el actuar de los gobiernos centroamericanos, que mientras gastan enormes sumas de dinero y endeudan con millonarios préstamos a la región para la construcción de infraestructura de trasporte público que, como ya dijimos tiene el propósito de satisfacer los intereses de expansión comerciales del capital chinoestadounidense, así como aumentar la rentabilidad de las corporaciones transnacionales instaladas en la región, dejan de lado otras áreas importantes como la gratuidad de la educación superior, la ampliación del sistema de salud pública universal, la protección del medio ambiente, etc.

Fuente: http://www.rebelion.org/docs/188087.pdf

En consecuencia, las luchas antiextractivistas se concretan contra la mercantilización y exportación a gran escala de nuestros bienes comunes naturales. Procuran derrotar al sistema mundo capitalista bajo hegemonía de EEUU y China cuyo progreso tiende a la desaparición forzada de campesinos e indígenas y de las biodiversidades que los últimos han creado.

 

Política energética del imperio: la destrucción de los Ríos en Mesoamérica y la ofensiva contra los Pueblos Indígenas

 

20 de septiembre de 2010

 

En los últimos años se viene fraguando una ofensiva contra los pueblos indígenas del istmo centroamericano, siendo el Plan Puebla Panamá - rebautizado como el Proyecto Mesoamérica – una estrategia de despojo y desalojo a través de los más de 400 proyectos hidroeléctricos para la región.

 

Muchas de estas represas se encuentran localizadas en los territorios de los pueblos indígenas, y como es costumbre de los estados-nación, se ignora la opinión y decisión de nuestros pueblos en relación al uso de nuestros territorios ancestrales.

 

Desde Panamá hasta México se ha dado un premeditado repunte en la construcción de proyectos energéticos los que en su gran mayoría no han efectuado los procesos de consultas adecuadas, existiendo una oposición férrea de parte de las poblaciones afectadas.

 

El pasado 15 de abril se efectúo en Washington una reunión denominada "Alianza de las Américas para la energía y el clima" (ECPA por sus siglas en inglés) la cual fue anunciada previamente el 2009 por Barack Obama en el encuentro de la OEA en la isla de Trinidad.

 

La reunión en Washington tuvo trasfondos geopolíticos de enorme impacto para América Latina, la que padece en la actualidad de una crisis energética, al mismo tiempo que sufre las graves consecuencias del cambio climático.

 

La Sra. Clinton fue enfática en "la necesidad de buscar soluciones al problema energético que sean tanto sostenibles como rentables, utilizando recursos locales que permitan combatir el cambio climático". "Una de las metas propuestas es romper con la dependencia del petróleo que poseen las naciones más pobres del continente" (1).

 

La receta del imperio sirvió para reafirmar el plan de construcción de cientos de represas hidroeléctricas, manejadas por la iniciativa privada, sin tener en cuenta el impacto social que estas puedan causar. Además de olvidar los cambios en patrones de precipitación pluvial, que a corto plazo tendrán lugar en el istmo, indicando los pronósticos de un incremento de los periodos de sequía acompañados de cortos e intensos ciclos de lluvia.

 

En otras palabras, existirá una tendencia a una disminución del caudal de los ríos, teniendo como consecuencia ante el represamiento de los mismos, la muerte de muchos de ellos. En la mayoría de los insatisfactorios estudios de impacto ambiental, se omite la importancia del caudal ecológico requerido para la sobrevivencia de una enorme cantidad de especies animales.

 

Lo más contradictorio es como en la década de los años 90 y parte del 2000, se "vendieron" los corredores biológicos como una solución a la depredación sistemática que se ha dado en el istmo. El Corredor Biológico Mesoamericano sirvió de pretexto para evitar el reconocimiento jurídico de los derechos territoriales de los pueblos indígenas, eludiendo los estados -nación cumplir con convenios internacionales que muchos de ellos previamente habían firmado y ratificado.

 

El Banco Mundial - institución financiera con una reputación de apadrinar proyectos que antagonizan con la cosmovision de los pueblos indígenas - fue el organismo internacional que financió y promovió el famoso Corredor Biológico Mesoamericano. Menos de una década después apareció el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con el Plan Puebla Panamá, el que en esencia no es más que una iniciativa totalmente opuesta al Corredor Biológico Mesoamericano.

 

Los proyectos de desarrollo instigados por el BID y los tecnócratas de la administración del mejicano Vicente Fox, emprenden una utilización desmesurada de los recursos además de obra de infraestructura totalmente aniquiladores del medio ambiente.

 

Desde los pueblos Naso y Bugle en Panamá, pasando por los Teribes de Costa Rica, los Mayagna en Nicaragua, Ixiles en Guatemala, Lencas en Honduras y el Salvador, Tawahkas y Miskitos de Honduras; todos están a la defensiva ante la inundación de sus territorios los que serán cubiertos por los embalses instigados en el Proyecto Mesoamerica.

 

Por supuesto que existe el imperativo en materia energética, para poder mantener un constante crecimiento económico, como están estipulados en los manuales neoliberales en vigencia. Desafortunadamente el crecimiento económico no implica lograr mitigar la pobreza, sino aumentar la riqueza de la elite de poder, en uno de los lugares del planeta con mayor asimetría la repartición de los ingresos.

 

Sin embargo existen alternativas para el uso del potencial hidroeléctrico, sin necesidad de recurrir a represas convencionales. En Brasil se viene utilizando los ríos caudalosos donde se colocan en islas flotantes, sin necesidad de recurrir a cortinas y represas que conllevan a la eventual muerte de los ríos. Además se pueden utilizar el prototipo de turbina Gorlov, a ras de agua, la que no ocasiona las distorsiones en los caudales ecológicos, y la consecuente muerte de especies acuáticas y anfibias.

Sin embargo impera el lenguaje del “desarrollo” en las políticas energéticas que diseña el imperio para América Latina, pero también la exclusión es parte de estas políticas. La mayoría de las represas no son iniciativas estatales, sino empresas privadas que reciben préstamos de organismos financieros, o de los Mecanismos de Desarrollo Limpio, conocidos como MLD, y que no son mas que los Fondos de Carbono de Naciones Unidas manejados por el Banco Mundial.

 

La EPAC viene a favorecer a la pequeña minoría que ha venido saqueando el continente. Como ejemplo tenemos la recién aprobación de 41 proyectos hidroeléctricos en Honduras, que le fueron adjudicados a grupos financieros locales y familias acaudaladas y con conexiones políticas. El agravante a este hecho es como la mayoría de las licencias ambientales para estas represas fueron otorgadas de forma expedita durante el régimen de facto de Roberto Micheletti para favorecer a su séquito de golpistas.

 

A los pueblos indígenas y comunidades locales en algunos casos los engañan con la promesa de suplirles de electricidad. Un caso ejemplar de esta demagogia es la Presa del Bayane en Panamá donde las comunidades Kunas tienen más de 30 años esperando el fluido eléctrico, a pesar que viven en las proximidades del embalse.

 

Hace pocos días fue inaugurada con enorme fanfarria la presa en el territorio ixil de Guatemala, denominada Hidro Xacbal,perteneciente al Grupo Terra, propiedad de uno de los poderes fácticos de Honduras, Miguel Facusse, el que mantiene el país en zozobra al haberse apoderado del Valle del Aguan donde existe un enorme conflicto agrario, ante el acaparamiento de Tierra que Facusse a logrado durante las ultimas décadas, hasta el punto que ahora es dueño de más de 20.0000 hectáreas. Facusse y su presta nombre Freddy Nasser están diversificando sus negocios hacia la producción de biocombustibles y el sector hidroeléctrico, con inversiones desde Guatemala hasta Costa Rica.

 

El jueves 8 de septiembre, aparece en los diarios de Honduras, la noticia del reinicio de un masivo proyecto hidroeléctrico, que sera financiado por la Empresa China Sinohydro, la que pretende construir tres represas en el Río Patuca, para la producción de mas de 500 megavatios de electricidad, represando el Patuca y sus afluentes. Ese megaproyecto tendrá resultados desastrosos para los humedales costeros, siendo el pueblo Tawahka y Miskito los que serán severamente afectados.

 

Es inconcebible como se pretende destruir la mayoría del los ríos de centroamérica, cuando existen alternativas viables para lograr obtener electricidad de los mismos sin recurrir a construir cortinas obsoletas sin tener en cuenta la catástrofe social que afectara a los mas pobres del istmo para el beneficio de la prepotente y feudal minoría que controlan las economías locales. Leer

 

---

El modelo extractivo minero, amenaza potencial contra la diversidad biológica en Mesoamérica

 

21 de octubre de 2016

 

No cabe duda que la implementación del modelo extractivista como opción de “desarrollo” por parte de los Estados contraviene los esfuerzos existentes a nivel global y regional para amortiguar la crisis climática y ambiental. Con cinismo y engaños, se vulneran tratados y convenios internacionales más elementales con los que se pretende un mínimo para frenar la destrucción del medio ambiente y la biodiversidad biológica.

 

Por Francisco Mateo y Miguel Angel Mijangos*

 

No hay duda alguna, el modelo extractivo minero es el megaproyecto de mayor impacto territorial que, además de avasallar los derechos humanos y los bienes de la naturaleza, fomenta el acaparamiento y despojo de tierras y en consecuencia es promotor “natural” de la destrucción de la Madre Tierra.

 

A nivel mundial, Mesoamérica se caracteriza por poseer una gran diversidad biológica y cultural, no solo por su milenaria historia precolombina, sino también por su ubicación geográfica en la zona ecuatorial, lo que hace de ésta una región con particularidades que derivan en una gran riqueza de bienes naturales y de reserva hídrica, hogar de especies endémicas nativas en peligro de extinción y con zonas de vida exclusivas en el planeta. Sobresalen sus sistemas montañosos como la Sierra Madre (Occidental y Oriental) en México, que recorre gran parte del país; la sierra de los Cuchumatanes en Guatemala; y las cordilleras Volcánica Central y Talamanca en Costa Rica (esta última presente también en Panamá). Es en estas sierras en donde la vida se hace diversa, en donde la naturaleza se expresa de forma multifacética y en donde los pueblos mesoamericanos han contribuido con su manejo y la domesticación de especies nativas, al establecimiento de procesos bioculturales históricos. Y todo ello implica biodiversidad.

 

La riqueza de la biodiversidad en Mesoamérica está en riesgo debido a los proyectos integracionistas de carácter neoliberal como el “Plan Puebla Panamá”, ahora denominado “Proyecto Mesoamérica”, entre otros proyectos de integración mercantil, que no son más que los planes de empresas y otros actores transnacionales que buscan a toda costa la mercantilización de la naturaleza. El ahora llamado “Proyecto Mesoamérica” busca de forma progresiva crear las condiciones ideales para que se faciliten los procesos para la inversión privada nacional, extranjera y/o trasnacional. No es casual entonces que se hable de la generación de grandes proyectos de infraestructura como carreteras, ferrovías, aeropuertos y puertos marinos, además que el incremento en energía se consiga a través de subestaciones de mega hidroeléctricas o parques eólicos. Sin estos proyectos de infraestructura, comunicación y energía, la inversión quedaría simplemente congelada y las empresas no llegarían o no podrían operar. Al mismo tiempo, se requieren grandes cantidades de bienes naturales como el agua, que en algunos casos, como en los proyectos mineros, es un bien imprescindible para su establecimiento y operación. Por ello tampoco es casual que el sistema de integración energética implique homogeneizar el cableado en la región, a la vez que cada uno de los países avance en la desregularización de sus leyes y reglamentos para posteriormente hacer una nueva regulación acomodada al sector empresarial (1).

 

El efecto de esas desregulaciones tiene diferentes facetas, pero basta con observar las miles de concesiones mineras, asociadas a proyectos energéticos, autorizadas de manera arbitraria por los Estados, que amenazan y vulneran este territorio para tener una muestra de lo que aquí exponemos.

 

En este contexto, los destructivos proyectos de la empresa minera canadiense GoldCorp en la región tales como La Mina Marlin en Guatemala, la mina San Martín en Valle de Siria, Honduras o el complejo minero Los Filos en Carrizalillo, México, son un fiel exponente de cómo la explotación a cielo abierto es la esencia de la devastación que produce el modelo extractivo. En estos países, la explotación minera a cielo abierto ha provocado la contaminación de los ríos como efecto del proceso de lixiviación (uso del cianuro de sodio en la extracción de algunos minerales como el oro, la plata y el cobre), así como la producción de grandes pasivos ambientales derivados de los metales pesados tóxicos, que ocasionan irreversibles daños a las salud de las personas y animales y al ambiente.

 

No obstante, y a pesar que las entidades financieras, los gobiernos y las corporaciones mineras realizan grandes esfuerzos para convencer y hacer creer a la población que el extractivismo minero es la única opción de desarrollo. Los pueblos, haciendo uso de sus procesos pacíficos, democráticos, legales y basados en su libre determinación, han construido diferentes formas de resistencia para frenar la expansión minera y desmitificar el discurso del “progreso y desarrollo” que el modelo extractivista ha estado promoviendo e imponiendo.

 

El modelo económico imperante es voraz y mercantilista de los bienes naturales a los que define como “estratégicos” (agua, minerales, aire, tierra), buscando simplificar el significado de los mismos, de tal manera que, para el modelo extractivo, un bosque es visto únicamente como productor de madera y recursos energéticos y una montaña es considerada un conjunto de minerales y metales preciosos. De esta forma se pierde la visión de la integralidad que habita al interior de los ecosistemas. Por su parte, los pueblos indígenas, de acuerdo a su cosmovisión, consideran históricamente a la naturaleza como un todo, en donde hay interrelaciones de cosmovisión terrenales y supraterrenales para con los bosques, ríos y el conjunto de la Madre Tierra, siendo esta la esencia de la vida misma. No es casual entonces que ante el modelo extractivo depredador, las resistencias reaccionen y salgan en defensa de la vida misma, siendo capaces de garantizar la existencia de la gran riqueza natural que aún quedan en la región.

Francisco Mateo, miembro del Consejo de Pueblos Mayas de Guatemala y Miguel Angel Mijangos, miembro de Procesos Integrales para la Autogestión de los Pueblos Integrantes del Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero -M4, movimientom4.org. Contacto: info @movimientom4.org

Notas

(1) http://movimientom4.org/...

Movimiento M4

Leer 

 

 

 Alternativas postcapitalistas

 

 

Pongamos en discusión que "la problemática medioambiental no es sino una expresión de «la lucha de clases realmente existente».

Esta es una contradicción del capitalismo que emplaza directamente a la moderna clase obrera. Golpea sus condiciones de vida, y abre espacio para su constitución como actor político con capacidad de acción colectiva propia, y posibilidad de organizar y aunar extensos sectores populares tras un proyecto de transformación social.

La izquierda tiene que tomar nota respecto de las nuevas realidades que impone la actual etapa del capitalismo y las formas que adopta la lucha de clases, y debe dar cuenta de éstas en lo político-programático. En el asunto medioambiental, el desafío está en la formulación de un ecologismo obrero. O sea, un ecologismo que se asiente en la moderna clase trabajadora y que además se inserte en el proyecto emancipador histórico de esta clase".

Mesoamérica, como África, componen extensas "zonas de sacrificio" y resulta intolerable que los gobiernos progresistas hayan multiplicado ese avasallamiento total y totalitario de derechos humanos en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay. Es fundamental cuestionarlos e indagar otros rumbos verdaderamente emancipadores, por ejemplo, en:

“Zonas de sacrificio”, acción política de clase y ecosocialismo

10 de septiembre de 2018

Por Maximiliano Rodríguez (Rebelión)

Existe la idea en la izquierda de que la problemática medioambiental es una cuestión ajena a las clases sociales. Pareciera que compete a la ciudadanía, a la humanidad, a las personas conscientes, etc. Los más fieles a la ortodoxia, admitiendo la existencia de éstas, pero al no calzar con sus representaciones idealizadas, argumentan que en este tipo de problemáticas dichas diferencias se diluyen, adquiriendo un carácter indeterminado, “aclasista”.

Por el contrario, sostenemos que la problemática medioambiental es una cuestión que involucra especialmente a las distintas clases sociales. Ninguna solución puede existir al margen de éstas, y de sus respectivos intereses y proyectos. Y aún más, en el estadio actual del capitalismo global, la problemática medioambiental no es sino una expresión de “la lucha de clases realmente existente”.

Esta es una contradicción del capitalismo que emplaza directamente a la moderna clase obrera. Golpea sus condiciones de vida, y abre espacio para su constitución como actor político con capacidad de acción colectiva propia, y posibilidad de organizar y aunar extensos sectores populares tras un proyecto de transformación social.

La izquierda tiene que tomar nota respecto de las nuevas realidades que impone la actual etapa del capitalismo y las formas que adopta la lucha de clases, y debe dar cuenta de estas en lo político-programático. En el asunto medioambiental, el desafío está en la formulación de un ecologismo obrero. O sea, un ecologismo que se asiente en la moderna clase trabajadora y que además se inserte en el proyecto emancipador histórico de esta clase: el socialismo.

Este ecosocialismo tiene que diferenciarse de las intenciones, deseos piadosos y asistencialistas reactivos a la emergencia con las víctimas de las desastrosas, e incluso mortales, consecuencias medioambientales del desarrollo capitalista, rechazar la invocación a principios abstractos de reglamentación social e idealizaciones románticas de tiempos pasados de la humanidad; para, en cambio, fundamentarse en las posibilidades que ofrecen el desarrollo de las contradicciones capitalistas y la descarnada realidad de la lucha de clases.

Las “zonas de sacrificio” del capitalismo chileno

La situación que actualmente padecen los habitantes de las comunas de Quintero y Puchuncaví en la V región se suma a otros hechos de similar naturaleza que han afectado a distintas localidades del país en los últimos años (Freirina, Chiloé). El común denominador de todos ellos responde a la anatomía específica que el desarrollo del capitalismo en Chile le ha impuesto a la actividad económica.

Históricamente, y liberado de toda traba bajo la fase neoliberal, la incesante búsqueda de ganancias ha llevado al gran capital en Chile a afincarse en la explotación rentista de recursos naturales: minería, pesca, acuicultura, actividad forestal, agroindustria, etc., las cuales le han permitido extraordinarios y permanentes niveles de rentabilidad.

Complementariamente, y parte del mismo complejo industrial, se ha instalado paralelamente a dichas actividades una industria manufacturera procesadora de recursos naturales de escaso valor agregado y altamente contaminante: fundiciones, plantas de procesamiento de pescado y elaboración de celulosa, etc.

Bajo esta modalidad de acumulación se han configurado zonas enteras en que, en el altar del crecimiento económico, sus habitantes son población sacrificable. Si bien no se reconoce oficialmente, para nadie es un misterio que para las propias autoridades hay zonas del país cuya población debe cargar con los costos medioambientales que el capitalismo chileno genera, incluso a costa de su propia salud. Son las denominadas “zonas de sacrificio”.

Entre estas comunas se encuentran: Tocopilla, Mejillones y Huasco en zona la norte; Quintero, Puchuncaví y Titil en el centro; y Coronel y Hualpén en el centro-sur del país. Ocho en total.

Trabajadores y zonas de sacrificio

Habitan en estas comunas unas 330 mil personas. Población con altos contingentes de pobreza, que la expone al chantaje económico del gran capital y sus representantes que les prometen empleos y mejores condiciones de vida.

Desde el punto de vista de la composición social destaca el marcado sesgo hacia las clases populares de su población, con especial predominancia obrera. Si a nivel nacional la clase obrera, con su grupo familiar incluido, se acerca al 44% de la población total, en las zonas de sacrificio esta proporción se eleva al 54%.

El 51% de ocupados que habitan en las zonas de sacrificio laboran como obreros, mientras que a nivel nacional es un 42%. Una proporción importante de estos (42%) se desplaza cotidianamente fuera de estas áreas. De este modo, con el flujo de obreros que habita en estas zonas y que se desplaza a trabajar fuera y aquel que, habitando fuera, se desplaza hacia dichas comunas, se tiene que un poco más de dos tercios (70%) de la clase obrera que se desempeña en las zonas de sacrificio corresponde a población lugareña, mientras que el resto es una población obrera “foránea”.

Las clases sociales ante la cuestión medioambiental

La cuestión medioambiental cruza transversalmente a la sociedad chilena, y seguramente irá cobrando mayor fuerza con el correr de los años.

Sus impactos son tales que obligan a las distintas clases sociales a tomar posición. Particularmente amplios sectores de las clases medias se sensibilizan con el tema, que puede llegar a constituirse en uno de los elementos para nuevos arreglos institucionales en el sistema de dominación burguesa. Arreglos que busquen encausar “racionalmente” la actividad de los capitales individuales en pos de garantizar la sostenibilidad general de la acumulación.

Las clases populares, en tanto, son impulsadas a la acción ante la desesperación por el deterioro de sus condiciones de vida y salud, llegando incluso a la pérdida de sus fuentes laborales y de sustento (pescadores artesanales, trabajadores de la industria salmonera).

Para la clase obrera, que sufre con particular fuerza las consecuencias del daño ambiental, esta lucha se constituye en otro espacio de su acción contra el capital. Un ámbito más de su experiencia como actor político.

Casos como los de Quintero y Puchuncaví literalmente constituyen para la clase obrera, una cuestión de vida o muerte. El capitalismo le pone ante una disyuntiva sin solución posible en este sistema de dominación político y económico. Las únicas alternativas reales dentro sus límites son simplemente una muerte lenta por envenenamiento o la miseria por falta de trabajo.

La alternativa socialista

El desastre ecológico es la expresión de las contradicciones que desgarran globalmente al capitalismo contemporáneo. Su solución demanda que la naturaleza de dicho régimen social sea cambiada. Se requiere que la producción adquiera una forma social distinta a la capitalista, una socialista.

Sólo la socialización de los medios de producción podrá poner a funcionar a la economía bajo un plan global que aproveche los avances científico-técnicos disponibles. Posibilitará además la puesta en práctica de patrones de producción y consumo socialmente racionales y que garanticen los equilibrios ecológicos, despojándolos a su vez del estrecho y peligroso marco al que los constriñe la incesante búsqueda de ganancias.

La solución de la cuestión medioambiental, por tanto, se inscribe necesariamente dentro del proyecto emancipador de la clase obrera. No hay otro actor que pueda dar una respuesta real y definitiva al problema.

Consideraciones para una política ecosocialista

Algunas consideraciones acerca del ecosocialismo como programa político de los trabajadores.

- Renovación programática de la izquierda

Una de los asuntos que el desastre ecológico del capitalismo ha desnudado con particular crudeza es la obsolescencia del programa industrialista levantado por la izquierda durante el siglo XX. La industrialización ha dejado de ser una demanda revolucionaria en tanto que lo que hoy enfrenta la clase obrera no es la pobreza derivada de la falta de desarrollo industrial capitalista, sino de las consecuencias que este último impone sobre sus condiciones de vida.

Ya nada soluciona que la producción pase del capital privado al Estado, para que éste a su vez emule y sustituya a la burguesía como agente del desarrollo económico. De hecho, precisamente los sucesos de Quintero y Puchuncaví han develado la responsabilidad de empresas modélicas de la fase desarrollista del capitalismo chileno.

Si alguna vez el desarrollismo burgués y el socialismo pudieron haber tenido puntos en común en sus respectivas agendas programáticas, hoy ya no. Para efectos de la acción política de la clase obrera, deben quedar claramente diferenciados el capitalismo de Estado del socialismo.

El industrialismo no constituye una opción ecológicamente viable. La reciente emergencia de nuevas potencias industriales ha demostrado que si se replicara el patrón de desarrollo de los capitalismos desarrollados las consecuencias medioambientales serían insostenibles. No resulta ecológicamente factible que los países monten individualmente una industria propia a escala nacional a imagen y semejanza de los grandes centros de la acumulación mundial.

Por lo mismo, el ecosocialismo requiere una perspectiva internacional. La racionalización de los procesos de producción y consumo que éste implemente no podrán ser completos si no se llevan a cabo en un marco que traspase las fronteras nacionales, y bajo el principio de una nueva división internacional del trabajo que aproveche racionalmente el actual desarrollo de las fuerzas productivas. La tragedia medioambiental encontrará una solución sostenible y definitiva sólo con la integración económica de las naciones basada en la complementariedad socialista, en oposición a la actual integración de competencia capitalista.

- Conciencia y acción de clase

Otro de los elementos que ha evidenciado la situación de las zonas de sacrificio ambiental en Chile es la separación que enfrenta la clase obrera en relación al lugar de trabajo con el que ella y su núcleo familiar habitan. A partir, entonces, de esta separación relativa entre las condiciones de vida y las condiciones salariales-laborales, las cuales no tienen por qué tener una conexión directa entre sí, bien pueden originarse comportamientos diferenciados -y hasta contradictorios- en el seno de esta.

Precisamente una de las potencialidades de la problemática medioambiental para la clase obrera es la necesidad que se le plantea a crecientes contingentes de esta de elevarse por sobre la conciencia corporativista-sindical /1, y confluir además en la acción con otras clases populares.

- Independencia de clase

Finalmente, las organizaciones de izquierda que actúen en el seno de los trabajadores deben ante todo velar por preservar su independencia de clase. Esclarecer a ojos de estos los distintos intereses en juego con el fin de que no terminen siendo usados como elemento de fuerza en las pugnas inter burguesas. Evitar que la clase obrera se desgaste y divida inútilmente librando una guerra que no es la suya.

www.puntofinalblog.cl

1/De hecho, fue Marcos Varas, presidente del sindicato de ENAP, quien rápidamente salió a deslindar responsabilidades de la estatal en la crisis de Quintero y Puchuncaví. Sibilinamente esgrimió la condición estatal en defensa de esta, deslizando supuestos intereses privatizadores tras las voces del gobierno que la señalaban como responsable. Cabe recordar que los gobiernos corporativos de ENAP y Codelco contemplan la presencia de representantes sindicales en sus respectivos directorios. Varas es precisamente, a parte de presidente del sindicato, miembro del directorio de ENAP.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246255

En consecuencia, las luchas antiextractivistas son internacionalistas y miran por emancipar al trabajo del Capital Estado. Ante todo procuran la unión de los pueblos y democracias directas. Pero mejor analicemos programa de:

 

“El M4 existe porque resiste”

Declaración del IV Encuentro del Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero.
29 de septiembre de 2017

 

Como hace cinco años en Valle de Siria en Honduras, las comunidades, pueblos y organizaciones que somos el M4 nos hemos reunido del 22 al 25 de septiembre en la Ciudad de San José en Costa Rica para reconocernos y reafirmarnos en la lucha contra el modelo extractivo minero.

 

Como entonces, hoy confirmamos que el modelo extractivo minero se ha impuesto como el megaproyecto de mayor impacto territorial y de avasallamiento de derechos humanos, de acaparamiento de tierras y destrucción de la Madre Tierra en América Latina.

 

En estas jornadas de trabajo del Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero -M4-, las representaciones de 13 países (Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Panamá, Haití, Colombia, Ecuador, Perú, Sierra Leona, Canadá y Estados Unidos) coincidimos en que la actividad minera en nuestros territorios ha avanzado al amparo de políticos y tecnócratas poco informados o ineficaces cuando no corruptos, por la imposición de intereses corporativos sobre el interés colectivo, por apetitos personales y silencios cómplices. En este sentido, consideramos que la minería en nuestros territorios es consecuencia de un modelo democrático deficitario que, al operar bajo la lógica de que tener el poder es tener la razón, inevitablemente coloca a los pueblos en una situación de vulnerabilidad. Tenemos la claridad para afirmar y denunciar que la minería no sería posible sin un entramado institucional que trae causa de un modelo de desarrollo que -a través de la extracción irracional de bienes comunes naturales- favorece la lógica de reproducción, acumulación y centralización del capital.

Para lograr sus objetivos de productividad, las empresas mineras externalizan sus costes aprovechando la permisividad de la legislación y la corrupción de los gobiernos. Las mineras aprovechan la pobreza de la gente y la ausencia de alternativas, lo que suele facilitar la explotación de la mano de obra y de la naturaleza. Las mineras obtienen insumos baratos o gratuitos y canalizan sus energías hacia el lobby político. Este proceso es reforzado por instituciones financieras internacionales y los gobiernos del norte quienes, a través de las «medidas de ajuste estructural», obligan a países como los nuestros a estimular las exportaciones de lo que suelen llamar «recursos naturales» mediante la exención de impuestos y otros incentivos financieros.

Es esa lógica de acumulación por despojo la que nos ha llevado a enfrentar una de las crisis más severas de violaciones a los derechos humanos en Latinoamérica. El M4, sus miembros y sus organizaciones han sido víctimas de la violencia extractivista. El 3 de marzo del 2016 en Honduras, en el marco de los intercambios y alianzas que facilita nuestro movimiento, fue asesinada nuestra compañera Berta Caceres, dirigente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH); en el mismo episodio, el compañero mexicano Gustavo Castro, referente latinoamericano del movimiento social por la defensa de la tierra y el territorio y prinicipal impulsor y dinamizador del Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero (M4) fue herido y, en su condición de víctima, criminalizado por el gobierno de Honduras. Sin embargo, estamos en pie, existimos porque resistimos.

Esa misma crisis se expresa en la violencia estructural que sufren nuestros pueblos y que se echa de ver en los indignantes niveles de pobreza y en la discriminación metódica a nuestros pueblos y comunidades. Por ello, insistimos en rechazar las injusticias socioambientales que ocasionan las mineras a su paso por nuestros países: nos oponemos a la militarización de nuestros territorios, al debilitamiento del tejido social, a la división de las comunidades, a los atentados contra la integridad física y emocional de defensores y luchadores de derechos humanos, a la criminalización de la protesta y a la coercion de la libertad de expresión; a la contaminación de la tierra, el agua y el aire, a la erosión y desertificación de los suelos, a la pérdida de soberanía alimentaria, de biodiversidad y del paisaje; a las altísimas contribuciones al cambio climático, las afectaciones a la salud y los empleos precarios; al falso desarrollo y a la injerencia de las mineras en las decisiones políticas y económicas de nuestros países.

Sabemos que la causa fundamental de la destrucción del territorio y la sobreexplotación de los bienes comunes naturales reside en la desigualdad, los desequilibrios de poder y el neocolonialismo que atraviesa nuestras sociedades, por ello reforzamos nuestra convicción de que un verdadero progreso social estaría mediado por la humanización de las condiciones de trabajo, viviendas dignas y distribución igualitaria de la riqueza; por una educación de calidad y la adecuación de los planes de estudio a las distintas realidades existentes; por una seguridad social efectiva y la concepción integral de la salud entendida no solo como la ausencia de enfermedad sino también como la garantía de las condiciones individuales y colectivas que la hacen posible (alimentación sana, agua limpia, suficiente y accesible para todas y todos, entre otras).

Aspiramos a un modelo de sociedad basado en la vida digna sustentado por normas, valores, reglas, comportamientos y políticas que promuevan la democratización y participación de los pueblos en la toma de decisiones, el empoderamiento personal y comunitario, la realización de los derechos humanos, la reducción de la violencia, la sustentabilidad de las actividades productivas, el final de las desigualdades de género, el desarrollo cultural, científico y la creatividad artística; de manera importante, aspiramos a un modelo de sociedad que mantenga una relación con los minerales basada en las necesidades humanas y no en los dictados del mercado, los intereses especulativos y financieros, las ganancias o la guerra.

Desde el M4, imaginamos pueblos y comunidades donde la gente pueda realizar su potencial más alto garantizando sus necesidades básicas y aumentando sus opciones vitales basándose en la confianza de que su entorno es un lugar seguro, educativo, libre y espiritualmente satisfactorio en el que vivir y donde la comunidad ética incluya, en un sentido amplio, a toda la naturaleza.

Celebramos la prohibición de la minería en El Salvador y la moratoria a la misma en Costa Rica. Hacemos un llamado al resto de los gobiernos a seguir el camino de los pueblos y no de las corporaciones.

Saludamos con gran alegría la integración al M4 de los países hermanos de Colombia, Ecuador, Haití, Perú y Sierra Leona, quienes coinciden con nosotros en la necesidad de construir una sociedad alerta y movilizada que nos permita revigorizar la democracia, contar con organizaciones sociales fuertes e independientes que porten los esfuerzos de transformación de la sociedad y ofrezcan espacios apropiados para que las luchas contra el modelo extractivo minero germinen y se fortalezcan.

Junto a ellos, continuaremos trabajando para construir espacios colectivos adecuados que estimulen el surgimiento de un vínculo identitario fuerte que, más allá de nuestras luchas concretas, nos articulen en torno a la lucha contra el Modelo Extractivo Minero.

Consideramos que bajo el actual sistema capitalista y de acumulación no existe la “minería verde”, “sustentable”, “socialmente responsable”, “ecológica” o “limpia”. Por ello, exigimos:

Primero. La salida inmediata de las empresas mineras y sus proveedoras de nuestros territorios, así como el alto total de la entrega de nuestros territorios en concesiones para la explotación minera de parte de los gobiernos de nuestros países.

Segundo. El cese total a la represión a defensoras y defensores de derechos humanos, de la tierra y del territorio.

Tercero. Conclusiones favorables de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el caso de nuestro compañero mexicano Mariano Abarca, asesinado en el año 2009 en su lucha contra la empresa minera canadiense Black Fire y cuya familia y organizacion, al día de hoy, no ha obtenido justicia por parte de las autoridades mexicanas.

Cuarto. En atención a los tratatos internacionales en materia de derechos humanos suscritos por nuestros países, el respeto total a las decisiones que, en ejercicio de su autonomía, toman nuestros pueblos, sean cuales sean las formas y los mecanismos para ello.

Al gobierno Hondureño le demandamos el esclarecimiento del crimen cometido contra Berta Caceres, el COPINH y Gustavo Castro.

Enviamos un saludo solidario al pueblo mexicano que en días recientes ha sido sufrido el azote de sismos consecutivos que han afectado a la Ciudad de México y a los Estados de Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas. Estamos con ustedes!

En comparación con otras expresiones políticas que aspiran a atemperar los efectos nocivos que produce este modelo de desarrollo, el M4 es contundente y señala que ¡Del Perú a Canadá la minería no va!

Movimiento M4  Leer