Qué País

Octubre 2018

Con reterritorialización por petroleras-Consejo de las Américas (Council…)

 


 

 

 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 Situación

 

Hemos naturalizado la presencia y el dominio del Consejo de las Américas sobre nosotros tanto que no repudiamos a la casta política y altos funcionarios que no ocultan su condición de servidores de esa máxima expresión del imperialismo. Aclaremos que el capitalismo en nuestro país, como en todos los del Abya Yala, avanza por comunidad de negocios de la burguesía, la oligarquía diversificada, los terratenientes y otras elites locales con las corporaciones y estados imperialistas. Demostremos a partir del petróleo:

 

El Consejo de las Américas,

una vidriera para Galuccio y el plan 100 de YPF

17 de agosto de 2012

 

La amiga de Cristina Kirchner, Susan Segal organizó para el jueves una jornada petrolera. El presidente de Chevron, los gobernadores Pérez y Sapag serán parte del evento. El 30 de agosto, el CEO de la petrolera nacionalizada dará a conocer su programa.

 

En las jornadas de 2011 organizadas por el Consejo de las Américas había clima electoral. Amado Boudou, Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín, Hermes Binner y Alberto Rodríguez Saá dirigieron discursos a los empresarios.

Para este año, la amiga de Cristina Fernández de Kirchner y titular del Council of the Americas con base en Nueva York, Susan Segal, prepara el terreno para que haya olor a petróleo en la sesión del jueves 23 de agosto.

Miguel Galuccio, presidente y CEO de YPF, será la estrella del evento ya que a la semana siguiente, el 30 de agosto, el entrerriano realizará la "Presentación del Plan de los 100 días".

El ex ejecutivo de Schlumberger fijará su sintonía fina de cara a explicar la estrategia en el rejuvenecimiento de pozos, exportación de servicios y los pasos a dar en la explotación del petróleo no convencional.

 

El Council of the Americas es una institución que nació en la década del 60 a instancias del banquero David Rockefeller con el objetivo de promover el libre mercado y gobiernos democráticos en el continente.

"Perspectivas Económicas y Políticas" fue la consigna elegida por Segal y Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y principal sponsor del evento.

Los ministros de Economía, Hernán Lorenzino, y de Industria, Débora Giorgi, son los enviados de la Casa Rosada para defender la estrategia de desendeudamiento y las bondades de la sustitución de importaciones.

Los gobernadores Francisco Pérez (Mendoza) y Jorge Sapag (Neuquén), representantes de dos estados petroleros tendrán la oportunidad de exponer sobre la legislación e intentar captar capitales para el sector petrolero.

Ali Moshiri, presidente de Chevron Africa y Exploración Latinoamérica, se mezclará con emprendedores tecnológicos como Martín Migoya (Globant), Marcos Galperin (Mercado Libre) y Santiago Bilinkis (Officenet).

Los inscriptos que pagaron hasta 220 dólares tenían expectativa por una presentación de Axel Kicillof. El viceministro desistió mostrarse en Hotel Alvear Palace.

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Fuente: https://www.infobae.com/2012/08/17/665323-el-consejo-las-americas-una-vidriera-galuccio-y-el-plan-100-ypf/

 

 

Prosigamos teniendo en cuenta cómo se decide nuestro destino común, cómo nos trampean respecto a sus falsas confrontaciones y cómo coinciden en hacer a la gobernabilidad del capitalismo local. Observemos que:

 

 

Oficialistas y opositores, juntos en el Consejo de las Américas

23 de agosto de 2013

El encuentro organizado por la entidad norteamericana ofreció distintas miradas sobre la economía y la política nacional.

 

La reunión anual del Consejo de las Américas se convirtió ayer en caja de resonancia de la discusión entre oficialistas y opositores sobre la marcha de la economía, la necesidad de inversiones y los “cuestionamientos” sobre el “estilo confrontativo” de la presidenta Cristina Fernández, a dos meses de las elecciones legislativas.

En representación del gobierno, el presidente y CEO de YPF, Miguel Galuccio, salió en defensa del acuerdo firmado con la empresa estadounidense Chevron para la explotación de ese recurso, cuestionado por sectores opositores, y aseguró que el gas y el petróleo no convencional “es lo que Dios nos dio para comer” en la Argentina.

“Necesitamos muchos Chevrones en la Argentina si queremos acelerar el desarrollo de (el área petrolera) Vaca Muerta”, sentenció Galuccio, en tanto que la ministra de Industria, Débora Giorgi, defendió ante empresarios la vitalidad del rumbo económico y lo comparó con Estados Unidos y la Unión Europea.

Así, la funcionaria dijo en el encuentro llevado a cabo en el Alvear Palace Hotel, en la ciudad de Buenos Aires, que la industria argentina tuvo en el período 2007-2012 un crecimiento superior al de los Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y México y que “el desempleo en la Argentina se redujo del 8,5 al 7,2 por ciento, mientras que en los Estados Unidos y la Unión Europea aumentó”.

Giorgi y Galuccio fueron los exponentes del oficialismo en la jornada junto a los gobernadores Daniel Scioli y Jorge Capitanich, ante las ausencias del intendente de Lomas de Zamora y primer candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde, y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino.

Del lado de la oposición, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, le reclamó al gobierno nacional que aplique políticas para “fomentar las inversiones para apostar al crecimiento del país” y pidió a todos los sectores de la economía y la política “salir de estas discusiones internas que tanto nos fragmentan y debilitan”.

En coincidencia, el diputado del peronismo opositor Francisco De Narváez sostuvo que “no hay forma de construir una Nación si seguimos desunidos por diferencias políticas”, y reclamó “volver a pensar qué tipo de Estado queremos para nuestro país”.

También el intendente de Tigre y candidato a diputado por el Frente Renovador en Buenos Aires, Sergio Massa, afirmó que el país atraviesa un “proceso de estancamiento por la falta de sensibilidad o pericia de muchos funcionarios”.

En cambio, Scioli reclamó a los empresarios y sindicatos que “cuiden lo logrado durante los últimos diez años para poder repensar el futuro” económico del país, y remarcó que durante este período “se recuperó fuertemente el rol del Estado, pero no en contrapeso al sector privado”.

Scioli señaló que tiene puesto “todo” su “empeño en acompañar” a la presidenta Cristina Fernández porque “este gobierno tiene que terminar lo mejor posible” e insistió en garantizar la gobernabilidad con “diálogo entre todos los sectores” políticos y económicos del país.

En tanto, la diputada del Frente Progresista bonaerense Margarita Stolbizer reclamó al gobierno “modificar su política de alianzas internacionales” para poder “participar de las discusiones” a nivel global y consideró: “Somos un país que tiene hoy en términos reales el mismo PBI que el que teníamos en la década del 70, y otros países de la región, en cambio, crecieron cinco veces”.

Por su parte, el gobernador Capitanich aprovechó la presencia de empresarios y banqueros reunidos en la reunión del Consejo de las Américas para pedir “inversiones” destinadas a dotar de “infraestructura” su provincia y el norte argentino.

 

Capitanich y las Paso 2015

El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, consideró ayer que en dos años, cuando se deban elegir candidatos presidenciales, “es necesario que todos puedan competir en primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) para que quien resulte candidato tenga la legitimidad suficiente”. Y resaltó que “si no se puede unificar un liderazgo”, un proyecto político “no tiene sustento”.

En el marco de la conferencia del Consejo de las Américas, Capitanich destacó que para que un proyecto político tenga “sustento”, tanto en el oficialismo como en la oposición debe reunirse “liderazgo político, claridad y base territorial” y consideró que las Paso son “un método muy razonable” para medir esas condiciones. Además, indicó que las primarias permiten sostener “un sistema de gobernabilidad tanto en el presente como en el futuro”.

 

Bonfatti reclamó “fortalecer el sistema federal” en el país

El gobernador Antonio Bonfatti reclamó ayer la implementación de la ley de Acceso a la Información Pública, para “promover la transparencia gubernamental”, al hablar ante empresarios en la décima edición del Consejo de las Américas. “Es necesario constituir una sólida institucionalidad política”, subrayó el mandatario provincial, quien llamó a “fortalecer el sistema federal”.

Bonfatti habló pasadas las 13 ante empresarios, banqueros y diplomáticos en el hotel Alvear de la Capital Federal, donde se llevó a cabo el cónclave que organizó la Cámara Argentina de Comercio.

Allí, el gobernador abogó por una “Justicia independiente” y planteó la necesidad de contar con la plena implementación de la ley de Acceso a la Información Pública, para “promover la transparencia gubernamental”.

Bonfatti compartió el panel con sus pares de Buenos Aires, Daniel Scioli, y de Chaco, Jorge Capitanich. “No creemos eso de que los mercados se autorregulen, sino en un Estado que regula el bien común, que establezca reglas claras que perduran en el tiempo”, dijo el mandatario santafesino.

En otra parte de su exposición, Bonfatti señaló: “Hoy los espacios subnacionales como las provincias estamos presentando, al menos la nuestra, profundas restricciones y condicionamientos, porque en nuestro país tenemos que fortalecer de una vez y para siempre el sistema federal, creemos que hay discriminación en el país y no hay un sistema federal que funcione con todas las letras”.

También mencionó algunos de los atributos de Santa Fe, entre los que destacó el sistema de boleta única, “en la que está la foto de los candidatos y ha posibilitado que desde 2011 exista un Poder Ejecutivo de un color político y un Legislativo de otro”.

 Fuente: https://www.elciudadanoweb.com/oficialistas-y-opositores-juntos-en-el-consejo-de-las-americas/

 

 

Advirtamos la no ruptura por Cristina Fernández de Kirchner con ese ordenamiento de nuestra democracia hacia garantizar el privilegio del lucro gran capitalista por sobre necesidades populares y del país.

 

 

 

EL PAIS › CRISTINA KIRCHNER, CON EL COUNCIL OF AMERICAS EN BUENOS AIRES

De campaña con los empresarios
8 de agosto de 2007

La primera dama cerró el foro argentino-norteamericano. Expresó que Argentina “es el mejor país para invertir”.

Por Diego Schurman

No, no, no, yo voy a saludar a los empresarios –dijo para que la escucharan Cristina Fernández de Kirchner, desairando a la seguridad que la invitaba a retirarse por detrás del estrado.

Al cerrar su disertación, en un foro de contactos político-económico norteamericano, la primera dama ofreció un indisimulable gesto de acercamiento a los Estados Unidos y a un emporio de hombres de negocios. Semejante señal, inhabitual en el kirchnerismo, ocurrió apenas un día después de la sonriente foto que la candidata se tomó junto al presidente venezolano, Hugo Chávez.

Los organizadores de la conferencia, el Consejo de las Américas y la Cámara Argentina de Comercio, le habían otorgado a la senadora el discurso de clausura. El décimo piso del exquisito Hotel Alvear se colmó de influyentes CEO de empresas y bancos al módico precio de 125 pesos la entrada.

Cuando expiraba la reunión, Cristina dio un salto hacia adelante ante la mirada atónita de los anfitriones Susan Segal y Carlos de la Vega. Eso sí: el público no se componía de partidarios K –no al menos los habituales–, sino de inversionistas a los que el presidente rara vez le prodiga afecto frente a la prensa.

–¿Cómo te va Julio? –saludó cariñosamente a Werthein, del grupo Telecom, en un atolladero de trajes italianos que la rodearon apenas concluyó su alocución. Excepcionalmente, la senadora mencionaba el apellido de los que se apostaron en el besamanos.

De un tranco largo se puso a tiro para tenderle la diestra al embajador norteamericano Earl Anthony Wayne. “Qué tal embajador”, fue diplomática con el diplomático.

–Hoooola Cristiaaaano –se mostró decididamente efusiva con Ratazzi, de Fiat, quien le susurró algo al oído y sonrieron.

Fue más distante, aunque respetuosa, con Eduardo Elztein, presidente de IRSA, con quien intercambió palabras sin estrecharse las manos.

–Muuuuy bueno el discurso –le endulzó dos pasos más adelante, Alberto Alvarez Gaiani. Al crepúsculo, el embelesado ex titular de la UIA negaba a quien quisiera oírlo que Néstor Kirchner fuera inflexible con el sector patronal.

Cristina le agradeció y al desviar la mirada se cruzó con la de Armando Cavalieri, titular del gremio mercantil y siempre ducho en esto de buscar el calor del poder.

Increíblemente, muchos semblantes impertérritos se transformaron en un santiamén en el fiel retrato del cholulaje. Hubo quien le pidió a la senadora que pose para una foto, y a una mujer, elegante por cierto, no se le ocurrió mejor carta de presentación que gritarle, con cierta devoción: “¡Nos vimos en Madrid, en el Ritz, en el Riiiitz!”.

La escena resultaba impensada a la luz de la sobriedad que tiñó el salón durante los 45 minutos del discurso de Cristina. En el marco de la conferencia “Innovación para consolidar el crecimiento”, la senadora consideró que la Argentina ofrece inmejorables “oportunidades de negocios”. Lo argumentó con datos estadísticos y ejemplos vivenciales, que fueron parte de su esgrima verbal en el lanzamiento de su candidatura, en el Teatro Argentino de La Plata.

Desde un atril, en tono pausado, y sin levantar el dedo, la senadora hizo parangones entre los indicadores sociales de los ’90 y los actuales. Y reivindicó, una vez más, lo que dio en llamar el “modelo de matriz diversificada de acumulación” que permitió la reindustrialización, frente al “modelo de transferencia” que primó en el menemismo.

¿Ejemplos? No fue original: reiteró la experiencia en Las Parejas, aquella localidad santafesina de desocupación cero que en el alba del gobierno kirchnerista registraba 30 por ciento de desempleo. La razón, dijo, fue el “crecimiento exponencial” del país y en ese caso particular el de la industria metalmecánica.

Sin abandonar el tic de retirarse la cabellera hacia atrás con sus dedos pulgares, consideró central la inversión educativa en el “círculo virtuoso” que lleva al crecimiento. Y autoelogió la política oficial en la materia. “Gracias a la Ley de Financiamiento Educativo en el bicentenario se alcanzará el 6 por ciento del PBI”, reafirmó. Paso seguido, cuestionó, sin dar nombres, a quienes buscan capitalizar políticamente una supuesta crisis energética. “En California, que es la octava economía del mundo en términos individuales hay cortes de luz”, graficó para minimizar el tema.

A un costado de Cristina, una pantalla gigante. Al otro, Segal, la CEO del Consejo de las Américas, fundado en Nueva York por el filántropo David Rockefeller. De fondo, la comunión de las banderas argentina y norteamericana.

–Queremos que el modelo no sea de un espacio político o sector, queremos un acuerdo social tripartito, queremos un modelo sustentable socialmente –atizó sobre la ya conocida propuesta oficial, ante una audiencia que tenía en sus primeras filas a Jorge Brito (Banco Macro), Guillermo Francos y Ernesto Gutiérrez (Aeropuertos Argentina 2000), Alfredo Coto (Coto), la ministra de Producción bonaerense, Débora Giorgi; el mencionado posible ministro de Economía de Cristina, Mario Blejer, y el secretario de Turismo, Enrique Meyer, entre otros. El cierre fue a puro aplauso. Cristina agradeció con sus manos y algún que otro mohín. Fue entonces que enfiló hacia los empresarios.

 Fuente: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-89371-2007-08-08.html

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CFK con Susan Seagal

3 de septiembre de 2011

La presidenta Cristina Kirchner recibió ayer en Olivos a la presidenta del Consejo de las Américas, Susan Segal. El Council realizó el miércoles pasado su encuentro anual en el hotel Alvear, del que participaron funcionarios y candidatos opositores. Luego de la reunión, la Presidenta viajó a Río Gallegros, donde permanecerá el fin de semana. El lunes tiene agendado presentar el Plan Agroalimentario durante una cena en Tecnópolis.

 Fuente: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-175947-2011-09-03.html

 

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Cristina recibió a la presidenta del Consejo de las Américas
22 de agosto de 2013

 

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió esta noche en Casa de Gobierno a Susan Segal, presidenta del Consejo de las Américas.

La reunión se realizó en el despacho presidencial de la Casa Rosada, informaron fuentes oficiales.

Los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli, y Chaco, Jorge Capitanich, junto a otros dirigentes políticos y empresarios disertaron hoy en la primera jornada encabezada por Segal, en el marco de la reunión anual del Consejo de las Américas en el hotel Alvear, de la ciudad de Buenos Aires.

 Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201308/29791-cristina-recibio-a-la-presidenta-del-consejo-de-las-americas.html

En consecuencia, abajo y a la izquierda, conviene reflexionar sobre:

 

¿Qué es el Consejo de las Américas?

17 de septiembre de 2013

 

Por el Centro Mandela DD.HH.
Chaco

 

El 22 de agosto pasado se celebró en la ciudad de Buenos Aires el encuentro que todos los años organiza en ésta el Consejo de las Américas. La importancia de este evento está dada por el hecho que siempre son invitadas distintas personalidades nacionales que se destacan en el firmamento político nacional.

 

El tema convocante de este año fue el de las Perspectivas económicas y políticas de la Argentina, y fueron invitados como oradores figuras políticas que en su conjunto han representado todo el espectro político nacional, desde Mauricio Macri, Débora Georgi, Jorge Capitanich, Daniel Scioli, Miguel Galuccio, Silvina Gvirtz, Antonio Bonfatti, Margarita Stolbizer, Francisco de Narváez y Sergio Massa, quien expuso al cierre del encuentro. Es decir, en distintos grados estuvieron representadas las fuerzas políticas oficialistas, al igual que las fuerzas políticas de la llamada “oposición”, tanto en su vertiente peronista como no peronista.

 

Como anfitriones de la jornada oficiaron Eduardo Erneukián (por la Cámara Argentina de Comercio) y Susan Segal, presidente del Consejo de las Américas y una de las colaboradoras más cercanas al fundador de la institución, David Rockefeller.

 

Este año en particular esta jornada tuvo bastante repercusión pública, por el especial momento político que estamos viviendo los argentinos y porque en este ámbito –como si fuera un punto de encuentro y unidad- compartieron una misma tribuna las expresiones políticas cotidianamente enfrentadas en el ámbito nacional.

Vale la pena preguntarse entonces qué es este Consejo de las Américas (Americas Society/Council of the Americas), que ha producido el “milagro” de hacer confluir en un ámbito de concordia a figuras que en la acción política de todos los días parecen estar enfrentadas en forma casi irreconciliable.

1. En primer lugar, el Consejo de las Américas es un organismo creado en 1965 por David Rockefeller, para agrupar a las más importantes empresas norteamericanas, basado en la creencia fundamental que “los mercados libres y los emprendimientos privados ofrecen los medios más efectivos para lograr el crecimiento y la prosperidad económicos de la región”.

 

Sobre la base de este rancio dogma liberal híper-capitalista,  el Consejo de las Américas tiene como objetivo fundamental “informar, alentar y promover mercados libres e integrados para beneficio de las compañías que forman parte de nuestra membresía, así como de los Estados Unidos y de todos los pueblos de las Américas”.

 

En realidad, se pretende el crecimiento económico de nuestros países, para sustentar los intereses comerciales del conglomerado empresarial de David Rockefeller y familia.

Desde esa época inicial y en forma paulatina ha crecido el número de miembros del Consejo, y hoy en día son más de 200 las compañías de primerísimo nivel que forman parte del nucleamiento y que “representan a la mayoría de las inversiones privadas estadounidenses en América latina. Entre ellas, tiene la primacía Chevron Corp como empresa corporativa patrón, y las que más se destacan después de ella están, entre otras, American Express Company, Archer-Daniels-Midland Company, Bank of America, Bank of New Scotia, Barrick Gold Corporation, BlackBerry, Bank of New York-Mellon, Bunge Limited, Cargill Incorporated, Cisco Systems, Citigroup Inc., The Coca-Cola Company, Direct TV Latinoamerican, Exxon Mobil Corp., Federal Express, Financial Times, Ford Motor Company, General Electric Company, Goldman Sachs, Google Inc., Hewlett Packard Company, IBM Corp., J. P. Morgan-Chase, Johnson & Johnson, Kraft Foods International, Marriot International, Mc Donald Corporation, MetLife Inc., Microsoft Corporation, Monsanto Company, Pepsico, Visa International, Wal-Mart Stores Inc., Western Union Company, etc.

2. Pero además de las empresas estadounidenses mencionadas, se han agregado al Consejo como miembros corporativos empresas que no son estadounidenses, sino de distintas nacionalidades (por lo menos en su origen), como ser Banco Santander (“español”), Bank of Tokyo-Mitsubishi, BBVA (“español”), BNP Paribas (“francés”), CEMEX (“mexicana”), Cisneros Group of Companies (“venezolano”), Credit Suisse (“suizo”), Deutsche Bank, Glaxo-Smith-Kline (“inglés”), Grupo Televisa (“mexicano”), Itaú Unibanco Holdings (“brasileño”), MBA Lazard (“francés”), Odebrecht (“brasileña”), Petrobras, Repsol, Shell International, Standard Chartered Bank (“sudafricano-inglés”), Telefónica Internacional USA, etc.

 

3. También se cuentan empresas “argentinas” entre los miembros de este selecto organismo propiedad del magnate David Rockefeller: Aeropuertos Argentina 2000, Banco de la Nación Argentina, Bridas Corporation (hermanos Bulgheroni), Celulosa Arauco y Constitución, IRSA Inversiones y Representaciones SA (Eduardo Elztain[4]), Lan Argentina S.A., Panedile Argentina SA (constructora patagónica), Techint Incorp., etc.

 

4. Mención especial merece la firma Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, estudio jurídico que defiende oficialmente a la Argentina en Estados Unidos, en todo lo que se refiere al tema de la deuda externa y a las negociaciones financieras encaradas por nuestro país en la Bolsa de Valores neoyorkina.

 

5. ¿Qué significan en realidad todos estos datos? Ante todo, que la familia Rockefeller tiene el control (en contados casos también la propiedad) de las empresas mencionadas, con lo cual es el dueño real de las mismas. En lo que se refiere a nuestro país (y a los países hermanos hispanoamericanos), gran parte de nuestra economía y de nuestro sistema financiero están en manos de la familia Rockefeller, lo cual incluye a nuestro Banco de la Nación Argentina.

 

Y como si esto fuera poco, la familia Rockefeller es la que defiende a la Argentina ante los tribunales estadounidenses en todo lo que se refiere al endeudamiento público de nuestra Nación, a partir del Proceso de Reorganización Nacional. Es decir, en Estados Unidos a la Argentina la defiende David Rockefeller y su “familia”.

 

6. En los meses de julio-agosto de cada año, bajo la batuta de Susan Segal, el Consejo de las Americas organiza en varias capitales de nuestros países jornadas de un día de duración, con referentes políticos de cada país anfitrión: Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo, Lima, Bogotá, San Pablo, etc.

 

En la segunda quincena del mes de setiembre de cada año, los presidentes de nuestros países son agasajados en la sede neoyorkina del Consejo, donde exponen sus consideraciones políticas y sus proyectos ante los representantes de las empresas que forman parte del organismo, tras lo cual nuestros presidentes reciben la aprobación y el reconocimiento.

 

Aunque sean críticos de la globalización y del Alca, nuestros representantes políticos son tratados con total cortesía, como auténticos amigos. Quizás éste sea uno de los motivos que expliquen por qué, tanto en las jornadas “latinoamericanas” como en la visita a la sede central, nunca se planteen los tres temas que tanto daño han hecho a nuestros países y a nuestros pueblos: la deuda externa cada vez más impagable, la injusta y desigual distribución de la riqueza, la concentración económica mundial cada vez mayor y la primacía que ha adquirido la especulación financiera parasitaria e improductiva frente a la economía real.

Fuente original: http://elespejodelaargentina.com/2013/que-es-el-consejo-de-las-americas/

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Fuente: http://www.centromandela.com/?p=6650

 

 

Desenmascaremos al Kirchnerismo e izquierdas afines que pretenden la gobernabilidad de los extractivismos o sea de los ecocidios-genocidios y del Estado represor. El capitalismo que gestionaron y gestionan no es nacional ni popular comprobemos:

 

 

El clan Rockefeller y

su influencia capitalista en Argentina.

27 de marzo de 2017

Por Gerardo Leclercq

El pasado 20 de marzo a los 101 años de edad falleció David Rockefeller, un ícono del capitalismo moderno y una de las figuras más influyentes de Norteamérica y el mundo. Con su muerte desaparece el último nieto vivo del fundador de la dinastía, Jonh Rockefeller, considerado el estadounidense más rico de todos los tiempos y una de las personas más acaudaladas de la historia moderna. La historia del clan Rockefeller es la historia del capitalismo.

 

La carrera de David Rockefeller estuvo marcada por su paso por el “Chase Manhattan Bank”, (CMB), institución bancaria estrechamente vinculada a su familia y cuya expansión internacional lideró en los años 70. Además, en 1973, fue fundador de la “Comisión Trilateral” , entidad que aglutina a personalidades del mundo de la economía y los negocios de las 3 principales regiones de la economía capitalista, Estados Unidos, Europa y Japón. Dicha entidad es considerada como la predecesora del Consenso de Washington.

 

Los inicios del clan Rockefeller

 

Jonh Rockefeller fundó en 1870 en Ohio la petrolera Standard Oil, y mediante acuerdos secretos con las compañías de trasporte ferroviario consiguió un fuerte abaratamiento de los costos de transporte (a cambio de un flujo constante de petróleo trasladado). Estos convenios, que violaban la ley norteamericana, permitieron a los Rockefeller vender su petróleo más barato y mandar a la quiebra a un extenso sector de pequeñas y medianas empresas, ganando para sí el control de la industria petrolera. Se estima que en 1878 la Standard Oil controlaba el 90% de las refinerías de petróleo del país.

 

A comienzos del siglo XX la empresa se expande en forma vertiginosa. Este rápido e intenso crecimiento se da producto de la transformación que significó para el sistema mundial la implementación de los combustibles fósiles (con la aparición del automóvil). Volviéndose el petróleo un eje crucial para el funcionamiento de la maquinaria capitalista.

 

Otro aspecto importante para comprender su exponencial desarrollo, fueron los contratos o concesiones que la empresa Standard Oil (o filiales) obtuvo a nivel internacional.

Gobiernos militares o dictaduras civiles, impuestas en su mayoría por gobiernos de los Estados Unidos, firmaban cheques en blanco y con negociaciones que favorecían siempre al privado. Mediante este mecanismo saquearon los recursos naturales de América Latina y el mundo en general, demostrando la estrecha vinculación que existió (y existe), entre un puñado de familias acaudaladas que, ligadas al poder político, hacen valer su influencia para instalar y perpetuar un modelo de desarrollo que los beneficie siempre.

 

Pero en 1911 la corte suprema de los Estados Unidos, valiéndose de la Ley Sherman (antimonopolios), obliga la disolución de la Standard Oil. Jonh Rockefeller vende su parte de las acciones obteniendo grandes dividendos, posteriormente reinvertidos en otras ramas de la producción (industria del acero y el carbón, ferrocarriles, y lo que marcaría su futuro: el sistema financiero). Finalmente el grupo se dividió en 34 empresas, que en la actualidad conforman el núcleo principal de la industria petrolera de los Estados Unidos.

 

La relación del clan Rockefeller con la Argentina

Fue David quien mantuvo un diálogo fluido y constante con nuestro país. La primera visita que realizó fue en 1945 durante la Segunda Guerra Mundial a pedido del presidente Franklin Delano Roosevelt. Para ese entonces David Rockefeller no era una figura trascendental a nivel internacional, pero sí un importante hombre de negocios en los Estados Unidos.

En 1979 y ya como titular del CMB regresa a la Argentina, para analizar la posibilidad de realizar inversiones. Para aquel entonces la prensa nacional lo presentó como “amigo personal del ministro de economía Martínez de Hoz”. Ambos se conocieron en la década del 60 mientras Martínez de Hoz ocupaba un cargo en la Secretaria de Comercio Exterior.

En noviembre de 1980 regresa a nuestro país para asistir a una convención del CMB. Es agasajado por la dictadura militar, se reúne con Videla, Viola y Martínez de Hoz, y expresa su deseo de una “democracia tradicional” para la Argentina.

 

En 1986 regresó a una reunión del consejo directivo de la Sociedad de las Américas. Previo a esa reunión pasó por la ciudad de Olavarría. Junto a personalidades del ámbito político, empresarial y sindical (tanto locales como extranjeros) compartieron una cena organizada por la anfitriona Amalia Lacroze de Fortabat (miembro de la secretaría de cultura de la Sociedad de las Américas). Dato curioso, la lista de invitados nunca se dejó conocer. Posteriores filtraciones dieron a conocer el nombre de algunos de los invitados. A fines de ese mismo año regresa nuevamente y se reúne con el que consideraba un amigo, el presidente Raúl Alfonsín. En esa oportunidad se registraron marchas en la ciudad de Buenos Aires en repudio a su presencia.

 

En la década del 90 visita el país en varias oportunidades, en todas producto de las invitaciones de su amiga Amalia Lacroze de Fortabat, fue ella misma la que propició el encuentro entre el para entonces presidente Carlos Menem y el magnate.

El ultimo capitulo entre David Rockefeller y la Argentina lo podemos encontrar en el acuerdo firmado por el Estado Nacional y la multinacional Chevron (hija de la Standard Oil) respecto de la reserva de petróleo no convencional “Vaca Muerta”.

Como se ve, David Rockefeller fue y es parte del capitalismo moderno. Tanto él cómo su apellido están ligados íntimamente con el desarrollo y consolidación de un sistema basado en el sometimiento, la opresión y la depredación de los recursos naturales.

Fuente: http://www.marcha.org.ar/el-clan-rockefeller-y-su-vinculacion-con-el-capitalismo-moderno/

 

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El discreto encanto de

Rockefeller en Argentina
7 de enero de 2013

La Verdad Oculta 

Hace poco más de un año (el 12 de octubre de 2011) presenté mi libro “El Mal-El Modelo K y la Barrick Gold. Amos y servidores en el saqueo de la Argentina”. No era el momento más oportuno: se sabía ya que Cristina Fernández de Kirchner iba a ganar por aplastante mayoría once días después. Y el 23 de octubre se efectivizó el aluvión de votos esperado o temido: el famoso 54 por ciento, que generó en la Presidenta y sus seguidores la convicción de que todo era posible, que no había limites ni controles para el poder administrador.

(..)Nada más alejado de la realidad que esa imagen idílica, según la cual Cristina habría emulado a Lázaro Cárdenas en la nacionalización del petróleo.

La verdad de la milanesa

La expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF-Repsol, en manos de la corporación ibérica del mismo nombre, decidida por el gobierno en abril de este año y ratificada por el Congreso el 3 de mayo pasado, escondía un dato clave que anticipé en “El Mal”: el vínculo espurio de la Presidenta con el megamillonario David Rockefeller, fundador del Council of the Americas y socio mayoritario de José Alfredo “Joe” Martínez de Hoz, el superministro de la última dictadura militar.


Detrás de esa medida “nacionalista” se ocultaba la decisión de cambiar el imperialismo del chorizo cantimpalo por el verdadero imperialismo: el que controla desde hace más de doscientos años Wall Street y la City de Londres.

El miércoles 19 de diciembre último, en Houston (Texas), Miguel Gallucio (CEO de YPF) y Ali Moshiri (CEO de Chevron para América Latina) cerraron un acuerdo por el cual se concede a esta última corporación el “derecho exclusivo” para explotar las áreas “Loma de la Lata Norte” y “Loma Campana” en Neuquén. Chevron, donde trabajaba la buena de Condoleezza Rice, invertirá inicialmente mil millones de dólares para desarrollar cien pozos petrolíferos y gasíferos no convencionales. Pero si avanzan los acuerdos –como avanzarán, ley antiterrorista mediante- YPF le transferirá a Chevron dos áreas de 290 mil kilómetros cuadrados en la mítica Vaca Muerta, para obtener shale oil y shale gas, mediante el temible fraking, una nueva tecnología extractiva mucho más contaminante que la megaminería a cielo abierto.

Si la cosa prospera, a pesar de los incómodos ambientalistas argentinos, que resisten heroicamente la represión en decenas de bastiones como Famatina y Andalgalá y los aún más incómodos indígenas ecuatorianos, la inversión de Chevron puede alcanzar los 15 mil millones de dólares.

En Ecuador, Chevron-Texaco ha sido condenada en segunda instancia por causar gravísimos daños ambientales en una región de dos millones de hectáreas. Entre otros cargos se comprobó que la corporación arrojó 64 mil millones de litros de agua tóxica utilizada en la extracción de crudo a esteros y ríos de la zona, afectando el territorio, los cultivos, los animales y la vida de diversos pueblos originarios. La causa judicial fue promovida por 30 mil ecuatorianos amazónicos, entre los que se cuentan indígenas y colonos organizados en la “Asamblea de Afectados por Texaco”.


La sentencia en Ecuador tuvo una consecuencia judicial impensada en Argentina, donde el juez civil Adrián Elcuj Miranda se solidarizó con la condena en Ecuador y dispuso un embargo sobre bienes y créditos de Chevron Argentina SA hasta alcanzar la suma de 19.552 millones de dólares. (Los activos de Chevron Argentina están valuados en dos mil millones de dólares). La filial argentina argumenta (obviamente) que no tiene nada que ver con Chevron-Texaco de Ecuador y que ésta terminó sus operaciones en aquel país en 1990. Es sugestivo que, pese al embargo, se avanzara hasta el acuerdo entre Gallucio y el jefe latinoamericano de Chevron. Las presiones en Argentina para que el embargo no se aplique ya están a la orden del día: el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag y el secretario general del sindicato petrolero de la zona, Guillermo Pereyra, ya se presentaron en la causa como “Amicus curiae”. Que no significa amigos de la guita, sino apoyos al querellado. 

El presidente ecuatoriano Rafael Correa visitó la Argentina el 4 de diciembre último y abogó ante CFK para que se cumpla el embargo. Como respuesta, su aliada envió a Gallucio a Houston para cerrar un primer acuerdo con Chevron.

Ahora bien: ¿qué es Chevron?. Wikipedia lo revela sin ambages: “Es una empresa petrolera estadounidense constituida en 1911 en California, tras la disolución del trust (“Corpo”) Standard Oil, bajo el nombre Standard Oil of California. En un período de más de cuarenta años, John D. Rockefeller llevó a la Standard Oil a ser la compañía más grande del mundo por mucho tiempo”.

En “El Mal” dejé plasmada y hasta fotografiada la amistad entre Cristina y David Rockefeller. Tanto The Americas Society como el Council of the Americas, los dos poderosos lobbies de inversión y saqueo fundados por el petrobanquero han actuado como plataformas de apoyo a la mandataria argentina, a pesar de todas sus nacionalizaciones (tanto las genuinas como las falsas). En ese foro, regenteado por Susan Segal (amiga personal de la mandataria argentina y alta ejecutiva del Grupo Rockefeller) Cristina muestra una cara menos “nacional y popular”. El 26 de setiembre de 2007 dijo en el gran salón del hotel neoyorquino Waldorf Astoria: “Este país que hoy ofrecemos gustosos a todos los que vengan a invertir, con la concepción y la comprensión, por parte de quienes estamos allá que la rentabilidad no es un pecado, que ganar dinero no es pecaminoso”. 

En ese escenario, el 22 de setiembre de 2008, tuvo lugar el afectuoso encuentro que ilustra esta nota: Cristina, emocionada, admirativa, toma con sus dos manos la diestra de David Rockefeller, el banquero que apoyó los golpes militares de los generales Juan Carlos Onganía y Jorge Rafael Videla. 

De nuevo en el Council, en setiembre de 2010, “la presidenta entusiasmó a la audiencia cuando informó que se usarían reservas del Banco Central para pagar deuda” (El Mal-Editorial Planeta, octubre de 2011). Los empresarios -reunidos por Rockefeller y el genocida John Dimitri Negroponte (capo del Council of the Americas)- la aplaudieron a rabiar.

Un alto ejecutivo de JPMorgan recordó que la economía argentina había crecido 8,5 por ciento. El representante de Monsanto, Jesús Madrazo Yris, salió eufórico del encuentro: “Es tranquilizador que en la Argentina se impulsen reglas claras y transparentes para inversores”.

Pero la más elocuente fue la propia Presidenta: “Es la primera vez desde que me entrevisto con empresarios que veo este cambio de actitud. Obviamente ha tenido que ver la reestructuración de la deuda: cuando uno paga lo que debe te miran más lindo”.


¿Quién traiciona? ¿Quién le hace el juego a la derecha? Los críticos, los opositores, los presuntos agentes de Héctor Magnetto, o la máxima e indiscutida autoridad del Proyecto. Más allá del saqueo practicado por las megamineras en los Andes, las semillas transgénicas en nuestros campos o el fraking en la profundidad de nuestras rocas, otras señales desnudan la índole reaccionaria de este gobierno: el congelamiento de salarios y jubilaciones, el impuestazo inflacionario, el aumento de las tarifas, son apenas algunas de las expresiones de un “ajuste” que no se quiere hacer explícito, pero aprieta como los que se practican sin falsos rubores.

Dale tu mano a David, dale que te hará bien.

*Miguel Bonasso es periodista, diputado de Argentina por la Capital Federal y autor del libro "El Mal" sobre el saqueo de los recursos naturales de Pascua Lama.

https://www.laverdadoculta.com.ar/2013/01/el-discreto-encanto-de-rockefeller-en.html#

 

 

 Crisis civilizatoria

 

Hemos abstraído al progresismo e izquierdas afines de la violación de derechos humanos en las oficializadas como "zonas de sacrificio", en las barriadas de los desposeídos de todo, en las cárceles superpobladas de jóvenes expulsados de tener futuro, en las expropiaciones a campesinos e indígenas, etc.. También no nos hemos cuestionado su subordinación al sistema mundo capitalista que ha subsumido a la humanidad entera en crisis civilizatoria. Es hora de reflexionar sobre:

Maristella Svampa -entrevista-:

¨Del cambio de época al fin de ciclo¨

7 de septiembre 2018

enred_sinfronteras@riseup.net

Por Centro de Estudios de la Realidad Latinoamericana para Aporrea.org
 

¿En qué consiste esa crítica al extractivismo?

La crítica al neoextractivismo cuestiona la expansión del modelo de desarrollo basado en la extracción masiva de materias primas para la exportación, y en las destructivas consecuencias sociales, ambientales, territoriales y políticas que tiene este modelo de apropiación de la naturaleza. En esa línea, es la primera grieta que abre interrogantes dentro del campo progresista. En la medida que los progresismos basan su legitimidad en el modelo de desarrollo extractivista y no pueden articular la narrativa ecologista, autonomista e indigenista, asociada a las nuevas luchas territoriales, se abre un interrogante mayor sobre su naturaleza, sobre su alcance realmente transformador. Además, tengamos en cuenta que los gobiernos andinos de Ecuador y Bolivia, proponían una mirada diferente, una crítica del desarrollo.

La segunda grieta, es sin duda, política. A partir del año 2010-2011 los debates sobre el retorno de los populismos infinitos en América Latina vuelven al centro de la escena política y mediática. Y ese es un debate muy engorroso, porque el concepto mismo aparece asociado a la derecha política y mediática que suele darle un uso estigmatizador, reduciendo el populismo al fenómeno del despilfarro, y la corrupción. En mi opinión, el concepto mismo de populismos se instala en un campo de disputa; es lo que nos dicen las ciencias sociales y políticas latinoamericanas, que han reflexionado mucho sobre el tema. Desde mi perspectiva, históricamente los populismos expresan la tensión constitutiva entre elementos democráticos y elementos autoritarios, tensión que también hay que leer en términos dinámicos y procesuales. Los elementos democráticos hacen referencia a la incorporación de sectores excluidos; los elementos autoritarios aluden a la escasa tolerancia al pluralismo, a la tendencia al cierre del espacio político, cuyo correlato suele ser el proceso de concentración de poder en los presidentes, en los liderazgos.

Los populismos en América Latina están asociados de modo inherente a una tradición política donde el líder es la clave de bóveda. Tanto en los años 50 del siglo pasado, como en la actualidad, los populismos realmente existentes en nuestra región han mostrado una gran ambivalencia y contradicción, en el sentido de que si bien han buscado abrir el espacio a la inclusión social, por otro lado, han hecho un pacto con el gran capital.

La incomodidad es inherente a los populismos realmente existentes en América Latina. Si uno analiza la problemática en perspectiva histórica, los populismos siempre generaron incomodidad porque éstos son expresión de un pacto social, entre sectores diferentes; porque el apoyo popular tiene como contrapartida el pacto con el gran capital, porque la retórica de guerra no tiene una consecución en términos de ruptura con los sectores de poder… Pero esa misma retórica plebeya produce la polarización de las sociedades y el empoderamiento de las derechas. Y la polarización populista nos deja sociedades dañadas, con heridas profundas que son heridas difíciles de sanar. Lo veo y lo digo como latinoamericana, no sólo como argentina.

Estas características políticas se desarrollan al calor del “Consenso de los commodities”, del rol creciente que tendrán las corporaciones trasnacionales en la expansión de la frontera del extractivismo. La expansión del neoextractivismo es así constitutiva del progresismo, y se exacerba en el marco de la consolidación de los diferentes gobiernos. No hay que olvidar que los segundos mandatos, en algunos casos terceros mandatos, vienen de la mano de Planes Nacionales de Desarrollo que implican la multiplicación de proyectos extractivos, llevados a cabo por lo general grandes compañías trasnacionales.

Esta primera grieta que es la crítica al neoextractivismo, aparece primero como tensión, y luego se irá expresando como contradicción. El caso es que muchos de aquellos gobiernos que al inicio consideramos con grandes expectativas políticas, al calor de los distintos sucesos y procesos sociales y políticos, fueron derivando hacia un modelo de dominación más tradicional, regímenes populistas o transformistas, según el caso que analicemos.

¿A qué te refieres con transformismo?

Hay que leer el concepto en clave gramsciana. Con él me refiero al modelo brasileño, que no responde tanto al modelo típico populista, sino más bien a un régimen que implicó una cooptación del Partido de los Trabajadores por parte de la élite económica. Esto sucedió con Lula, y los episodios de corrupción que arrancaron la primera presidencia de Lula. Posteriormente de manera más clara, esto se dio con Dilma Rousseff, que además es la que coarta la posibilidad de continuar con el proceso de distribución de tierras a los movimientos sin tierra; y fomenta el avance de los agronegocios, la construcción de megarrepresas e hidroeléctricas, e inicia el programa de ajuste económico.

El PT, tal como analizan diferentes autores brasileños, así como el autor ítalomexicano Massimo Modonesi, entra más bien en el caso más clásico de cooptación, de incorporación de ese partido político con una fuerte base popular y de horizonte radical, que es cooptado por la élite dominante.

En el propio ejercicio de poder…

Sí, si uno lo analiza en términos procesuales. A esta crisis política, a la consolidación de los progresismos como modelos de dominación más tradicional, hay que sumar la coyuntura de crisis económica que arranca sobre todo a partir de 2013, con la caída de los precios de los commodities, esto es, bienes primarios o estandarizados de exportación, en general sin valor agregado, cuyo valor es fijado por el mercado internacional.

Los progresismos lograron capear con solvencia la crisis financiera en 2007-2008 porque en ese momento todavía había recursos. Era un momento de rentabilidad extraordinaria. En toda la crisis financiera pasó sin tener gran impacto; pero en 2013, a partir de la caída del precios de los Commodities, realmente las economías latinoamericanas sufrieron un fuerte impacto.

Desde mi punto de vista a partir de 2015 entramos en un periodo que bien puede caracterizarse como fin de ciclo del progresismo. A la crisis económica que atraviesan algunos, se suma el giro tendencialmente conservador, esto es el pasaje hacia otro tipo de orden y dominación, de la mano de partidos de derecha, en países como Argentina y Brasil. Una de las características es que en la actualidad no estamos más ante una suerte de lingua franca, ese clima de época que el progresismo constituyó en clave latinoamericanista y anti-imperialista, y que generó una fuerte interpelación política; llegó a incomodar también a tanta gente, que generó tantos interrogantes, alrededor de sus alcances, sus límites, sus déficits… Hoy estamos ante un nuevo ciclo político.(...)

fuentes:
parte I: https://www.aporrea.org/actualidad/n331057.html
parteII: https://www.aporrea.org/actualidad/n332339.html

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2018/10/04/maristella-svampa-entrevista-%C2%A8del-cambio-de-epoca-al-fin-de-ciclo%C2%A8/

 

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Decio Machado y Raúl Zibechi hablan del

progresismo en América Latina
29 de marzo de 2017

Por Ramiro Ávila Santamaría
Docente Área de Derecho

Decio Machado y Raúl Zibechi visitaron la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, a propósito de la presentación de su libro “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo”. Spondylus, a través del profesor Ramiro Ávila Santamaría, aprovechó esta oportunidad para dialogar con ellos.

Machado y Zibechi son investigadores sociales, militantes de la izquierda, vinculados a los movimientos sociales, columnistas y analistas en varios medios alternativos de comunicación.

Conversaremos, primero, con Decio:

Este libro es una buena oportunidad para hablar de la izquierda. ¿Tiene sentido hablar de izquierdas y de derechas, ahora?

Tiene sentido revisar cuál es el estado o situación de lo denominado, clásicamente, la izquierda. Después de este período llamado “ciclo progresista” en América Latina con la presencia de gobiernos con este perfil, es necesario evaluar y es lo que hemos intentado hacer tanto Raúl como yo en este libro. Es decir, hacer una evaluación de lo que ha ido ocurriendo y, también, quitarle la máscara a estos procesos.

 

De alguna manera, el libro hace un contexto histórico que explica la emergencia de estos gobiernos socialistas y de izquierda ¿cómo se explica la emergencia de estos movimientos? ¿Por qué surgieron?

El libro recoge un poco de los antecedentes de estos gobiernos y de un período de luchas importantes, de empoderamiento social de los movimientos sociales, de las organizaciones populares y todo lo que significó un ciclo de luchas importantes que transversalizó una década o más. En este país, para no ir más lejos, cayeron tres Presidentes como ejemplo claro de lo que fue ese momento de luchas. Posteriormente, lo que hemos visto, han sido gobiernos con lógicas políticas que se institucionalizaron en partidos políticos, llegaron al poder con ese acumulado de luchas que venían desde los movimientos sociales y que, de alguna forma, lo que vinieron a desarrollar fue la estabilización de estos países y el desempoderamiento de estas sociedades. Es decir, que habían sido capaces de derribar estos gobiernos neoliberales anteriores o generar un caldo de cultivo para que llegasen estos nuevos gobiernos progresistas. Sin embargo, durante ese período, nos hemos encontrado con el hecho de que se han ido desempoderando a estos sectores sociales que, en su momento, fueron protagónicos en las luchas sociales.

 

¿Cuál puede ser el aprendizaje luego de todos estos más de 15 años de gobiernos? Ahora estamos viendo que están volviendo, de alguna manera, la derecha en Argentina, en Brasil: no sabemos qué va a pasar en Ecuador. ¿Cuál crees tú que es el legado y cuál es la reflexión que amerita para la izquierda este período?

Yo creo que, de alguna forma, el libro intenta posicionar varios elementos para la reflexión. El libro abre ventanas para que podamos ver más allá y hay una referencia que deberíamos repensar respecto de si las lógicas electorales son las hojas de ruta capaces de transformar nuestras sociedades. Esto, desde un planteamiento muy concreto: la transformación del Estado. Nosotros entendemos que no ha habido tal transformación del Estado: lo que ha habido es sustitución de altos funcionarios públicos y en esas condiciones es difícil transformar lo que rige el Estado que es la sociedad. Por otro lado, evidentemente, seguimos poniéndole el protagonismo y seguimos creyendo que el actor fundamental no son los políticos ni los grandes Presidentes que han llegado en esta etapa, ni los caudillos de esas características, sino más bien el pueblo organizado y eso se canaliza a través del tejido organizado de las sociedades. Ese tejido social se desmanteló cuando, teóricamente, lo que pensamos es que un gobierno que se llama así “progresista” y que viene de un acumulado de las luchas de estos movimientos, lo que debería haber hecho es generar las condiciones para que estos movimientos tuviesen mayor empoderamiento y mayor participación política. Lo que hemos visto es, totalmente, lo contrario y, en este sentido, creo que hay reflexiones cruzadas en el libro.

Dices que el libro sugiere algunas ventanas por dónde mirar ¿puedes decirnos muy brevemente algunas de esas ventanas que tú crees que deben inspirar a la izquierda?

Yo creo que el libro, sin ser histórico, rescata algunas memorias de procesos revolucionarios anteriores y de debates anteriores en la izquierda y viene a significar, con tanto atrevimiento, con lo que se ha venido a llamar Socialismo del siglo XXI y tiene un déficit importante desde el punto de vista de la elaboración intelectual y de la teoría revolucionaria. Aquí, el debate se quedó limitado a cómo llegar al poder y cómo convivir -porque eso se ha hecho: convivir- con los poderes fácticos y poderes económicos que, anteriormente, ya estaban en las sociedades. No se desmantelaron esos poderes. Lo que se desmanteló fue el aparato organizativo de la sociedad, pero no se desmantelaron los poderes económicos que, históricamente, han convivido en América Latina. Ahí, entonces, hay un déficit importante porque, difícilmente, se puede transformar una sociedad de esta manera. Yo creo que el libro rescata, por ejemplo, algunos debates importantes que hubo después de la Revolución Cubana durante la primera mitad del proceso revolucionario cubano. Ahí se ha discutido, por ejemplo, desde cómo gerenciar los medios de producción. Es decir, si debería haber burócratas del Estado, si debería estar de acuerdo con los trabajadores, si debería haber un tercer ente. Se habla de la propiedad de la tierra, hay procesos importantes en este sentido; se habla de la experiencia zapatista: recoge algunos episodios de la experiencia zapatista. El libro recoge, incluso, algunos elementos de control que en la propia Comuna de París -que fue muy circunstancial- se establecieron sobre un funcionario público. Recoge muchas experiencias. El libro pone en la mesa, un déficit importante desde el punto de vista teórico. Estos grandes iluminatis de los gobiernos actuales, que nos vienen a dar cátedras sobre socialismo, progresismo o sobre el Estado tienen unas lagunas enormes con respecto a la historia latinoamericana y planetaria en general.

 

¿El capitalismo, el problema central?

El capitalismo siempre es el problema central y el problema de los procesos neoliberales es que han carecido de un programa anti capitalista.

 

¿Crees que el rol de los gobiernos progresistas, en general, fue modernizar el capitalismo?

Sí. Yo creo que el rol ha sido modernizar el capitalismo a través de una racionalización del Estado que no es solamente un fenómeno de los gobiernos progresistas. ¿Qué hizo los Estados Unidos? Utilizó al Estado para salvarse de la crisis de las hipotecas subprime, fue el Estado que salvó a la General Motors, fue el Estado el que salvó a algunos bancos, fue el Estado el que salvo a algunos focos de poder con crisis en la economía norteamericana. Esto hemos visto en España, en la crisis de la burbuja inmobiliaria y de alguna forma lo estamos viendo en América Latina, después de la crisis del neoliberalismo en América Latina. Es decir, un neoliberalismo que ya no le permitía tener credibilidad a las sociedades y al sistema democrático de varios países. Eso significa insurgencia ciudadana, organizaciones o movimientos sociales en resistencia, luchas (el agua en Cochabamba). Es decir, procesos contra el ALCA. En fin… el Caracazo, mil procesos de esas características. Lo que nos encontramos es que la restitucionalización del sistema, sin cuestionar al capitalismo, la hace una herramienta que se llama el Estado a través de los gobiernos progresistas.

 

Hay una crítica fuerte a los académicos al final del libro ¿qué rol deben tener las personas con pensamiento crítico, los académicos, los líderes, los sindicalistas, qué rol deben jugar en esta coyuntura global y tan compleja?

 

Hay una crítica a los académicos -digamos al servicio del poder- y sinceramente los autores nos mostramos avergonzados cada vez que leemos un texto de los apólogos de los gobiernos progresistas porque la verdad es que son textos que carecen de profundidad intelectual. También, hay que entender cuál es la lógica de esta situación porque estos gobiernos han utilizado todo y cuando digo todo me refiero a todo, incluida la academia para su propio servicio: se han tomado la academia y en este sentido lo que han intentado hacer ha sido la anulación del pensamiento crítico y estos tipos de académicos al servicio del poder, privilegiados a través de consultorías, con apariciones públicas en medios estatales, con toda esta amalgama que incluso tiene repercusiones económicas en su favor, a estos señores que ocuparon ese espacio durante este período y que siguen ocupándolo de alguna forma, les hacemos un cuestionamiento porque entendemos de lo que trata el libro, no solamente este libro, es aportar al rescate del pensamiento crítico de América Latina, un pensamiento crítico que tiene historia, que ha tenido tradición, que reivindicamos y que creemos que este tipo de personajes y este tipo de roles desarrollados por estos intelectuales al servicio del poder entristecen mucho la labor intelectual de los académicos y del pensamiento crítico.

 

¿Cambiar el mundo desde abajo es posible?

Sólo se puede cambiar el mundo desde abajo. Lo que es imposible es cambiarlo desde arriba porque arriba están las lógicas del poder y las lógicas de poder son estructurales y no vas a cambiar el funcionamiento del poder: lo hemos intentando históricamente, la historia de la humanidad ha sido la lucha por eso y hemos visto como todos los procesos se han ido mermando por la capacidad del poder de transversalizar mecanismos que establecen cuotas y espacios definidos de los que uno no puede salirse. No es casualidad que toda esta tecnoburocracia que accedió a estos gobiernos y que muchos de ellos venían de los movimientos sociales, al final, se hayan visto atrapados en esos esquemas de poder.

 

Creemos que el mundo se cambia desde abajo, creemos que solo será posible formar las cosas desde los espacios donde está la sociedad, donde está la gente, no donde está su representación política ni donde están sus líderes que ganan elecciones, sino desde la sociedad y creemos que hay muestras palpables de eso, creemos que en los caracoles zapatistas se está transformando el mundo, creemos que en el Kurdistán sirio se está transformando el mundo y creemos que hay otros espacios -a lo mejor con menos referencia internacional-. Es decir, donde experiencias desde lo pequeño, desde lo cotidiano, de las comunidades están generando nuevas formas de hacer ante una crisis de carácter mutidisciplinar y que vive este planeta y donde no va a ser posible subsistir, sino cambiamos el paradigma.

Y tú Raúl Zibechi…

 

El libro se llama “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo”. ¿Cuáles fueron esos límites?

El límite principal es haber pretendido cambiar desde el Estado. Nosotros consideramos que el Estado es parte del sistema capitalista, del sistema mundo capitalista y el Estado-nación es una de las principales trabas para cambiar el mundo. Es todo lo contrario de lo que piensa hoy una parte mayoritaria de las izquierdas. Pero, los clásicos pensaban distinto. Los fundadores del socialismo pensaban que había que superar el Estado, que había que ir más allá del Estado o crear otros nuevos poderes y destruir el Estado capitalista. Hoy, el que menciona que hay que destruir el Estado, es calificado casi como terrorista. Pero, Marx y Lenin planteaban que había que destruir el Estado y trabajaron en esa dirección.

 

Entonces, nosotros pensamos que hoy el Estado y cada uno de los Estados-naciones son mecanismos de reproducción del capitalismo. En contra de lo que piensa la mayoría, insisto que las izquierdas, que creen que el Estado es algo neutro, que si viene uno de derecha lo utiliza para sus intereses, que si viene uno de izquierda lo puede utilizar para intereses personales, pero lo que es las relaciones sociales existentes en la sociedad no se pueden cambiar del Estado porque las relaciones sociales -no digo de la propiedad- los decretos se pueden hacer desde el Estado pero la solidaridad, la ayuda mutua, la minga: eso no se puede decretar, no se puede implantar desde el Estado. Ahí pensamos que el Estado es una de las principales -no la única- traba para cambiar las sociedades.

 

En Latinoamérica, hemos vivido más de una década de gobiernos que se han llamado progresistas o socialistas. Ahora –quizás es un poco temprano para evaluar cuál es el legado histórico- pero, podemos dar algunas ideas para comprenderlo. ¿Cómo se explica la emergencia de todos estos, de dónde viene esta tendencia en Argentina, en Paraguay, en Brasil, en Ecuador, en Bolivia, Venezuela…? ¿Cómo se explica esta emergencia, esta década que capaz que es perdida de gobiernos progresistas? ¿de dónde vienen? ¿de dónde surgen? ¿qué expectativas hubo?

Antes, en los 90, vivimos una década larga de luchas sociales, de levantamientos, de insurrecciones, de derribamiento de Presidentes, de resistencias muy potentes, tan potentes como que en América del Sur más de 10 Presidentes cayeron por acción de los movimientos sociales. Esa acción potente de los movimientos sociales deslegitimó al neoliberalismo y deslegitimó a la clase política que llevó adelante el modelo neoliberal privatizador, los ajustes estructurales famosos y, esa actividad de los movimientos al deslegitimar al sistema político, lo hizo entrar en crisis y abrió espacios para que llegaran nuevas fuerzas políticas. Ahí hubo una tensión interna muy fuerte en la resistencia al modelo porque una parte ya querían posicionarse en el gobierno y otra parte no teníamos posición sobre ese tema aunque veíamos bien un relevo en el gobierno y eso fue aprovechado por fuerzas políticas que algunas venían creciendo lentamente como el Frente Amplio en Uruguay, como el Partido de los Trabajadores en Brasil, como el MAS, el Movimiento al Socialismo en Bolivia y en otros casos fueron sectores que se colocaron oportunamente en la situación para acceder a los gobiernos como fue -en mi opinión- el caso de Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador: aprovecharon el momento, no tenían una construcción política, organizativa, social sólida antes de llegar al gobierno, se colocaron en el lugar adecuado en el momento adecuado y el resultado fue que en torno al 2000, a partir del 99 que gana Chávez las elecciones esta deslegitimación permitió posicionarse a fuerzas de izquierda –socialistas- para acceder al gobierno y lo hicieron exitosamente.

 

¿Cuál crees tú que el legado de estos gobiernos progresistas? ¿Qué nos dejó de aprendizajes en particular para la izquierda?

Según las fuerzas progresistas, lo principal que han hecho es reducir la pobreza, es el discurso: “hemos reducido la pobreza, la cantidad”… Para mí, eso no es un legado porque viene otro gobierno y la pobreza sube o porque viene la crisis ya bajo estos gobiernos y la pobreza sube. En Brasil y en Argentina la pobreza empezó a subir bajo el gobierno de Cristina Kirchner y bajo el gobierno de Dilma Rousseff ahora sigue creciendo más. Para mí, un legado de fondo es como las reformas agrarias que hubo en Ecuador o en Perú, por ejemplo, que vinieron gobiernos posteriores de signo opuesto a los que realizaron las reformas agrarias, pero la reforma agraria se mantuvo, no hubo un paso atrás. Pueden haber sido reformas agrarias incompletas, insuficientes, con problemas posteriores, pero eso es un cambio estructural. Aquí no hubo cambios estructurales.

 

Entonces, yo creo que hubo dos legados opuestos: una profundización del capitalismo, el capitalismo llegó al consumismo, la financiación, las tarjetas de crédito a sectores sociales donde nunca había llegado, a las comunidades indígenas, a las periferias urbanas: ese es el legado negativo y es un legado pesado junto con el extractivismo en la profundización del modelo. En el lado positivo, yo creo que lo que hay es un mayor orgullo de los sectores populares, una mayor conciencia de sus derechos, un cierto empoderamiento de más debajo de la sociedad y eso no es consecuencia directa de la política de estos gobiernos porque estos gobiernos se han empeñado en desorganizar a los sectores populares pero sí es consecuencia del proceso en general -no en todos los países- pero sí hay una tendencia a que los sectores populares tienen una clara conciencia o mayor conciencia que antes de que tienen un lugar en las sociedad, tienen ciertos derechos, tienen cierta capacidad para imponer sus demandas.

 

¿Qué aprendizajes podemos sacar de esta década? ¿qué podrían sacar los movimientos sociales, los movimientos indígenas, los de mujeres, los líderes de opinión, los sindicalistas de este proceso? ¿qué hicimos mal? ¿qué se pudo haber hecho mejor? ¿cuál fue ese error?

Lo más importante para mí y es lo que buscamos en este libro es una mirada amplia y decir si quisiéramos cambiar la sociedad desde dónde la podemos cambiar o cómo podemos hacerlo. Llegando al Estado, el Estado es un corsé, es una camisa de fuerza para quienes quieren cambiar la realidad y es una camisa de fuerza porque el Estado está infiltrado, permeado por los intereses del Banco Mundial, del Fondo Monetario, de las clases dominantes, de la burocracia estatal que tiene sus propios intereses en reproducirse como burocracia estatal. Entonces, el Estado es ese lastre pesado. Para mí, esa es la lección número uno. Me parece que los gobiernos progresistas lo que han hecho es aplicar con nombres distintos lo que viene promoviendo el Banco Mundial desde hace décadas, todas las políticas sociales, de combate a la pobreza, todas las transferencias a los sectores populares: eso es política del Banco Mundial que ahora es think tank, no aparece directamente el Banco Mundial, aparecen nuevos think tanks como FLACSO y que me perdonen… pero, es quien digita las políticas no solo las sociales, las políticas en general de estos gobiernos y quien provee los cuadros. Entonces, eso es un aprendizaje: lo que se ha hecho es reproducir y hacer más de lo mismo y ese no es el camino: hay que buscar otros caminos. Y me parece que hay otro aprendizaje que es mucho más profundo: que no es posible cambiar la sociedad. Yo creo que es posible cambiar el mundo desde abajo pero no en el sentido que nos legó la Revolución Francesa que el día 1 del año 1 hace tabla rasa del pasado y empezamos con la sociedad nueva, era la idea de la Revolución Francesa que lo repiten las revoluciones posteriores: eso es un error de ego humano pensar que ahora cortamos como una tarta la historia y empezamos con algo nuevo: la vida no es así, nosotros podemos influir en el devenir de la historia humana pero no podemos crear un mundo nuevo de cero como si aquí no hubiera nada nuevo hacia atrás, hay una historia, hay unas fuerzas que empujan a la historia hacia un cierto lugar y nosotros podemos tratar de torcerla para otro. Pero, es mucho más humilde lo que podemos hacer y además desvalorizamos el papel de la cultura.

 

El progresismo instaló –esta cosa para mí perversa- que es la inclusión a través del consumo y expandió el consumismo brutalmente a sectores sociales que no eran consumistas y la cultura consumista despolitiza y además el consumismo es una fuerza profundamente capitalista pero que nos revela que la cultura, no digo la cultura académica, la cultura del más amplio sentido, terreno de disputa fundamental, cómo hacemos las cosas, cómo comemos, cómo dormimos, cómo nos relacionamos con los demás, qué comemos si lo cultivamos sin agroquímicos o lo compramos en el supermercado, eso es cultura. Y cultura política parte de ahí: de la vida cotidiana. Entonces, me parece que esto, también, es parte de los aprendizajes: transformar la cultura política de los pueblos es mucho más difícil que firmar un decreto por el cual se implementa una cultura determinada.

 

Cambiar el mundo desde abajo, ¿crees que hay algunas experiencias que ya se están caminando, que se están recorriendo, que se están viviendo en Latinoamérica donde se puede nutrir la izquierda?

Todo el mundo sabe que yo soy un defensor acérrimo del zapatismo. Pero, no por una cuestión ideológica sino porque los últimos 20 años he estado allí, he convivido con las bases de apoyo, he estado en las comunidades zapatistas y he visto cómo es la vida cotidiana, cómo se organizan. Son pobres pero son autónomos, tienen su educación, su salud, su producción, cada comunidad tiene su escuelita, su sala de salud, su producción propia, sus equipos comunitarios de trabajo a través de minga y sus órganos de poder no estatales, no todo poder es estatal, entonces ahí se está cambiando el mundo desde abajo. Es un proceso muy largo e incierto, no sabemos si eso va a llevar a un resultado exitoso pero es la forma y los mapuches lo hacen también y otros procesos no son los únicos pero son los más importantes. No sabemos, yo creo que la Revolución Zapatista hoy es la única revolución que toma nota y saca conclusiones de la Revolución Rusa y su fracaso, de la Revolución China y su fracaso, de los problemas de la Revolución Cubana y así sucesivamente. Vietnam hizo una revolución pero hoy es el paraíso de Nike y de Adidas y de otras empresas transnacionales. Entonces, me parece que hay experiencias y además tenemos que pensar cómo surgió el capitalismo. El capitalismo surgió desde abajo, hace seis siglos, la peste negra fue un punto de corte que creó las condiciones para el nacimiento del capitalismo -materiales y espirituales- y el capitalismo fue creciendo desde abajo a lo largo de cuatro o cinco siglos y se expandió en la sociedad. Marx lo dice en la primera parte del manifiesto comunista solo que no lo queremos recordar, aquello era un mar de capitalismo dentro de la sociedad feudal y lo último que hizo la burguesía fue tomar el poder, no fue el primer paso fue el último. Pero, hoy tenemos que crear relaciones sociales de otro tipo en base y en América Latina tenemos una riquísima experiencia que es la historia de las comunidades indígenas, ya tenemos ahí una experiencia muy fuerte que se repite a las periferias urbanas. Entonces, tenemos bases sobre las cuales podemos construir relaciones sociales distintas: pongámonos a eso. ¿Si eso va a conducir dentro de X tiempo o siglos a una sociedad mejor? No lo sabemos. Pero, la pretensión de que tomamos el poder y en dos semana empezamos a… Eso es falso y ya lo demostró la revolución francesa, la rusa, la china que son distintas todas pero demuestran que no se traza una carretera y se la transita, creo que hay que revisar la historia y pensar la historia y ser cuidadosos y rigurosos en esa construcción.

 

¿Cuál crees tú que es el rol de los intelectuales, de la academia, del libro? ¿qué papel juega en esta dinámica?

Primero, y creo que lo hacemos con Decio, es no considerarnos intelectuales. O sea, gente separada de… Creo que lo que podemos hacer los que tenemos acceso a cierto conocimiento, a ciertas ideas es ser coherentes en nuestra vida, no considerar que les llevamos a los demás la luz: eso ya se probó. Lenin lo probó: era el pensamiento leninista y demostró que no es así, tenemos que aprender de la gente para poder acompañar a la gente en este proceso y aportar los que podemos aportar ciertas ideas, ciertos conocimientos. Ahora, si nos ponemos en el lugar que se ponen que es el gabinete, las ideas, el programa y trasladárselo a la gente a través de los medios o del partido o de la organización que sea, eso no sirve. Nuestra primera tarea es ser humildes porque además tenemos una forma de vida tranquila, no tenemos que picar piedra, ni cultivar la tierra, podemos hacer ciertas cosas, tenemos que aprender de la gente: por lo tanto, estar con ella, devolverle lo que nosotros pensamos que es positivo con nuestras propias ideas y las que nos aportan ellos y acompañar en ese proceso: no ir adelante, acompañar e ir junto con… Entonces, yo creo que el papel clásico del intelectual hay que destruirlo y propongo esa idea de aprender y acompañar.

Fuente: http://www.uasb.edu.ec/web/spondylus/contenido?decio-machado-y-raul-zibechi-hablan-del-progresismo-en-america-latina&s=ENTREVISTA

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Revitalizar el pensamiento crítico en América Latina

17 de febrero de 2018

Por Decio Machado

Brecha

 

Los debates de la izquierda han gozado históricamente de una gran riqueza intelectual y teórica.

En el mundo del socialismo real, pese a la deriva totalitaria de sus estados, hubo potentes debates tales como si era posible el “socialismo en un solo país” entre los partidarios de León Trotsky y Iósif Stalin; la hoja de ruta para superar la oposición entre el trabajo intelectual y manual entre dirigentes y dirigidos surgidos en China durante la revolución cultural; o la controversia sobre la ley de valor de Marx en las sociedades de transición que protagonizaran el Che Guevara, Ernest Mandel y Charles Bettelheim, con la participación de Paul Sweezy entre otros pensadores marxistas.

De igual manera, los debates de la izquierda en los países capitalistas tampoco fueron baladíes, revitalizándose las elaboraciones respecto a la caracterización de la naturaleza de clase del Estado y el papel de la democracia al interior del pensamiento marxista y la teoría crítica. Estos debates abarcaron desde las formulaciones de Louis Althusser en relación con la naturaleza y papel de los llamados aparatos ideológicos y represivos del Estado hasta los análisis de Michel Foucault sobre los diagramas y dispositivos de poder-saber y la matriz disciplinaria del panóptico moderno. Por su parte, la ratificación de la naturaleza de clase del Estado y las formas particulares que adopta la dominación política supondrían también la aparición de nuevos estudios tanto desde la perspectiva subjetivista como desde las visiones estructuralistas, generando grandes duelos teóricos como la polémica entre Ralph Miliband y Nikos Poulantzas. Incluso tras la caída del Muro de Berlín, las posiciones de Toni Negri y Michael Hart frente a John Holloway, con sus diferentes posiciones sobre la dialéctica y las diferentes perspectivas entre el autonomismo y el marxismo abierto son de gran riqueza intelectual en el ámbito del debate teórico de fin del pasado siglo.

Quizás por ello causa tanta congoja y vergüenza ajena el nivel teórico esbozado por algunos de los académicos latinoamericanos que se han caracterizado en los últimos años por ser los legitimadores intelectuales de los regímenes progresistas. En el campo de la izquierda nunca se había visto tan extensa combinación entre simplificación del pensamiento y actitud conformista en el campo del saber.

Diría Pierre Bourdieu que el intelectual está obligado a desarrollar una práctica de autocrítica. Que deben llevar a cabo una crítica permanente de los abusos de poder o de autoridad que se realizan en nombre de la autoridad intelectual; o si se prefiere, deben someterse a sí mismos a la crítica del uso de la autoridad intelectual como arma política dentro del campo intelectual mismo. Para este destacado representante de la sociología contemporánea, todo académico debería también someter a crítica los prejuicios escolásticos cuya forma más persuasiva es la propensión a tomar como meta una serie de revoluciones de papel. Ironizaría Bourdieu indicando que esto llevó a los intelectuales de su generación a someterse a un radicalismo de papel confundiendo las cosas de lógica por la lógica de las cosas.

Sin embargo, a lo que hoy asistimos por parte del establishment académico de propagandistas de los regímenes progresistas no es otra cosa que lo que el zapatista subcomandante Galeano llamara “histeria ilustrada de la izquierda institucional”, esa que ingenuamente llegada al poder se convierte en un clon de lo que dice combatir, corrupción incluida.

Es evidente que a la producción de pensamiento reaccionario debemos oponer la producción de redes críticas desde la intelectualidad específica. Hago referencia a la noción teórica elaborada por Foucault por la cual se define una actividad inscrita en un campo acotado en el que el intelectual practica su labor singular. Algo más parecido a la figura del experto que a la del opinador generalista que habla indistintamente sobre cualquier cosa en cualquier contexto. Pero esto debe hacerse desde la honestidad, al igual que cualquier tipo de intervención política, y ahí, volviendo al sup Galeano, “hay que reconocer que esa izquierda ilustrada es de deshonestidad valiente”, pues no le importa hacer el ridículo.

En el fondo, el rol de esta intelectualidad progresista se asemeja bastante al de los propagandistas del viejo régimen estalinista, aquellos a los que el mismo Stalin –el menos intelectual de todos los bolcheviques que protagonizaron la Revolución Rusa– bautizaría como “los ingenieros del alma”. Así Vladimir Putin es comparado con Lenin; Rafael Correa con el Che Guevara; las elecciones en Ecuador con la batalla de Stalingrado o el juicio a Lula por sus implicaciones en la trama Odebrecht con el hipotético vía crucis de Jesuscristo en su camino al Calvario.

Sin embargo, hay que hacer memoria de la represión correísta sobre el paro/movilización que tuvo lugar en Ecuador entre el 2 y el 26 de agosto de 2015, donde hubo 229 “agresiones, detenciones, intentos de detención y allanamientos en todos los territorios donde se realizaron movilizaciones y protestas” (informe del Colectivo de Investigación y Acción Psicosocial Ecuador) o la impunidad en los casos de asesinatos a destacados opositores al modelo extractivista como José Tendetza, Freddy Taish o Bosco Wisuma. Hay que recordar también cómo el gobierno del PT criminalizó y agredió la protesta de jóvenes brasileños en las calles de todo el país en junio de 2013 y posteriormente durante el Mundial de Fútbol de 2014, o cómo se ha disparado el número de asesinatos de jóvenes negros en las zonas de favela en una lógica de política de “limpieza social” sobre todo a partir de la aprobación –con el apoyo del gobierno de Dilma Rousseff– de la ley antiterrorista en el Legislativo. De igual manera, ya no podemos mirar a otro lado ante el nivel de violencia desplegado por las fuerzas de seguridad del Estado en Venezuela, las violaciones de derechos humanos y el alarmante nivel de deterioro de la democracia en ese país.

Ante esta realidad me viene a la memoria Jean Paul Sartre –exponente del existencialismo y del marxismo humanista– cuando en el año 1945 escribió en la revista Le Temps Modernes, “considero a Flaubert y a Goncourt responsables de la represión que siguió a la Comuna de París porque no escribieron una palabra para impedirla”. Para Sartre, el corazón de cuya filosofía era una preciosa noción de libertad y un sentido concomitante de la responsabilidad personal, la misión de un intelectual es proporcionar a la sociedad “una conciencia que la arranque de la inmediatez y despierte la reflexión”.

Aquí, ¿cómo no?, conviene rememorar también al palestino Edward W Said, quien sentenciaría en uno de sus más famosos textos: “Básicamente, el intelectual (…) no es ni un pacificador ni un fabricante de consenso, sino más bien alguien que ha apostado con todo su ser a favor del sentido crítico, y que por lo tanto se niega a aceptar fórmulas fáciles, o clichés estereotipados, o las confirmaciones tranquilizadoras o acomodaticias de lo que tiene que decir el poderoso o convencional”.

Como podemos apreciar, nada que ver con el –en palabras del sup Galeano– “pensamiento perezoso” del progresismo criollo de estos tiempos. Entender el porqué de este deterioro intelectual tiene que ver con razones que van desde las aspiraciones personales de algunos académicos respecto a su capacidad de influencia política en el poder, hasta con una simple falta de conocimientos científicos o históricos que procura esconderse tras una supuesta superioridad analítica, todo ello sin olvidar las limitaciones derivadas del pensamiento binario por el que el mundo se divide simplemente entre derecha e izquierda.

Pero hablemos claro. No existe el pensamiento crítico funcional a gobiernos progresistas o partidos de la izquierda institucional, eso es una falacia. En realidad, la modernidad no se imagina la política sin un proyecto intelectual, por superficial que este sea, motivo por el que toma sentido la intelectualidad progresista actual. Así de tristes son las actuales relaciones entre el saber y la política convencional latinoamericana.

En todo caso, no puede haber un pensamiento crítico que no tenga su anclaje en la propuesta de pensar históricamente y por lo tanto cuestionar la impuesta aceptación de que siempre ha existido y existirá el capitalismo, lo que reduce la cancha del juego a proceder solamente a “humanizarlo”. El pensamiento crítico es en realidad un pensamiento radicalmente anticapitalista. En eso no hay negociación, pues de ello depende el futuro de la humanidad.

De igual manera, el pensamiento crítico implica profundizar sin concesiones el estudio de los mecanismos que mantienen la dominación –procedan éstos de donde sea–, lo cual no admite espacios para la seducción por parte del poder. Y requiere superar lo que podríamos llamar ortodoxia marxista, incorporando lógicas libertarias, ecologistas, feministas, anticolonialistas e indigenistas entre otras tantas.

Al mismo tiempo el pensamiento crítico parte de una acción comprometedora, está embarcado en la acción política y es por ello despreciado desde el poder. No es premiado con salarios de analista para medios de comunicación “progresistas”, no hace consultorías gubernamentales y tampoco forma parte del actual y extendido business académico.

A partir de aquí, el camino es largo pero necesario si esa intelectualidad progresista quiere dejar de vivir del Sur, para pasar a ayudar a transformarlo. 

https://brecha.com.uy/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237988

 

En consecuencia, como señalan Machado y Zibechi, el progresismo desmanteló el  aparato organizativo de la sociedad pero no a los poderes económicos. No sólo desempoderó a los movimientos sociales y organizaciones populares que le dieron origen sino también reforzó la subsunción de los diversos de abajo en la sociedad de consumo. Hizo a la degradación de la militancia e intelectualidad de izquierda. Aún más, veamos a qué situación catastrófica para los pueblos conduce su promoción de los extractivismos:

 

Venezuela y el agotamiento del rentismo petrolero

31 de agosto de 2015

 

Tras la consolidación del bloque chavista a mediados de la década pasada, Venezuela vivió una oleada de modernización y expansión del modelo de petro-Estado desarrollista y sus males endémicos. Este avance sin precedentes  de la frontera extractiva, muestra en la actualidad las nuevas y viejas alternativas políticas que conviven en la Revolución Bolivariana. Por un lado las estructuras del antiguo modelo petrolero y, por el otro, diversas experiencias que buscan configurar un modelo más allá del rentismo.

 

Por Emiliano Teran Mantovani*.

 

En la segunda mitad de la década del ‘70 Juan Pablo Pérez Alfonzo, uno de los fundadores de la OPEP y muy importante político de la historia petrolera venezolana, advertía, en plena euforia del boom de los precios internacionales del crudo, el futuro colapso del modelo rentista nacional. Tildado en numerosas ocasiones de loco, denunciaba las nefastas consecuencias del “soñado desarrollismo” petrolero y la “completa paranoia de grandeza” que se desprendía de esta ilusión de riqueza. Insistía en los paradójicos efectos de una inundación de divisas, lo que en la época sería llamado el Efecto Venezuela, y en el sobredimensionamiento de los males endémicos del nuestro capitalismo rentístico.

 

El llamado Viernes Negro de 1983 -la gran devaluación del bolívar frente al dólar-, la crisis de la deuda y el enorme estallido social que desbordó políticamente al status quo en el país en 1989, conocido como Caracazo, daban la razón al “profeta olvidado”. Hoy en día en Venezuela sus predicciones recorren, como fantasmas, los debates y horizontes políticos nacionales, encendidos por la crisis que se vive en el país.

 

El petro-Estado desarrollista

A pesar del colapso del modelo rentista en la década de los ‘80, las huellas de la drástica transformación que sufrieron las frágiles estructuras sociopolíticas venezolanas con la implantación del modelo petrolero, y la constitución de un imaginario social de “progreso”, modernidad, riqueza y emancipación nacional en torno al crudo, siguen rigiendo las formas de lo político en el país. La aparición de Hugo Chávez en la década de los años ‘90 no sólo responde al incumplimiento de esta particular promesa de “desarrollo” para la sociedad, sino que también representa su recuperación, con una serie de importantes reformulaciones.

 

La apuesta política inicial de Chávez era clara: un proyecto nacional que contrarrestara al modelo neoliberal desnacionalizador y recuperara el papel del Estado desarrollista petrolero. En este sentido, era esencial una administración nacional-estatal del extractivismo, con el fin de mejorar las condiciones sociales de los más desfavorecidos e impulsar un proyecto político, que ahora sí llevaría a Venezuela al “desarrollo”. En los primeros años centra su atención en la recuperación de los deprimidos precios del petróleo y de los dominios políticos nacionales sobre la actividad general -resalta la Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2001. Además prioriza una propuesta de política distributiva de la renta prudente y racional, antes que la búsqueda de expansión de proyectos para aumentar las cuotas extractivas, modelo que se modificará a partir de 2004.

 

El período que va de 1999 a 2004 se desenvuelve en medio de una intensa disputa por la hegemonía política entre el Gobierno de Chávez y su alianza popular y las viejas coaliciones de poder del país (como FEDECÁMARAS, grandes tenedores de tierra, élites tecnocráticas en PDVSA y partidos tradicionales, entre otros); las políticas oficiales estaban tocando los intereses de estos poderosos sectores. Destacan aquí, el golpe de Estado de 2002, el Paro Petrolero 2002-2003, los cortes de ruta derechistas (guarimbas) y el referéndum revocatorio en 2004.

 

 

“A partir de 2004 se acentúa no sólo la política petrolera sino la extractiva en general, con cuotas de ‘producción’ sin precedentes”

 

El triunfo del bloque nacional-popular del chavismo permite la configuración de su hegemonía política en el país, logrando imponerse en el seno de la institucionalidad estatal y de la industria petrolera, estableciendo la progresiva consolidación y fortalecimiento del petro-Estado desarrollista. Se abre así una nueva etapa de la Revolución Bolivariana. A partir de 2004, comienza a configurarse un redimensionamiento no sólo de la política petrolera nacional sino de toda la política extractiva en general. En este sentido, se proponen nuevos planes de expansión -el Plan Siembra Petrolera– que suponen grandes inversiones y ponen en el centro de la escena política un territorio emblemático de la historia petrolera venezolana: la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO).

 

Potencia energética

La avasallante victoria de Chávez en las elecciones presidenciales del 3 de diciembre de 2006 formaliza el devenir de este ciclo hegemónico e inaugura la estructura narrativa y programática del extractivismo de este período (2007-actualidad): la Venezuela Potencia Energética Mundial y el Socialismo del Siglo XXI. En el marco del gobierno reelecto comienza a configurarse una expansión y robustecimiento de las estructuras que componen al fortalecido petro-Estado. Una extensión de formas corporativas que van a tener incidencia determinante en los diversos ámbitos de la vida social, donde destaca una relación que se hace cada vez más burocrática entre el Estado y la base popular organizada que lo apoya.

 

El auge de la demanda y de los precios de las materias primas, a partir del crecimiento de China y de los BRICS en general, desde 2004 hasta 2008, supuso la captación de una cuantiosa renta por parte del Estado y, por ende, la ampliación del margen de maniobra política para los dirigentes gubernamentales. La propuesta de los dos últimos planes de desarrollo de la nación (2007-2013 y 2013-2019), en nombre de la “felicidad social”, la “independencia nacional” y salir del modelo rentista, proyectan duplicar la “producción”de tres a seis millones de barriles diarios de crudo para el año 2019 -cuatro millones provendrían de la FPO. A esto se le suman los planes de expansión minera para el país, donde destaca una faja que se encuentra al sur del río Orinoco, denominada Arco Minero de Guayana, y que se convierte en objetivo estratégico del enfoque económico del Gobierno Bolivariano.

 

“En la Revolución Bolivariana convergen formas novedosas de lo político, junto con esquemas, formatos y estructuras del viejo modelo rentista petrolero”.

 

Este nuevo horizonte extractivista repotenciado propone cuotas de extracción sin precedentes en la historia de Venezuela.[1] A contrapelo no sólo de lo que se planteara al inicio del gobierno de Chávez sino también del marco de las discusiones latinoamericanas sobre cómo salir de estos modelos extractivos y apuntar al Socialismo del siglo XXI y el Buen Vivir; e incluso de los llamados de atención globales ante la gravedad de la crisis ambiental planetaria.

 

La Revolución Bolivariana es un proceso histórico en el cual han convergido factores de creación y producción de formas novedosas de lo político en el país, junto con esquemas, formatos y estructuras del viejo modelo rentista petrolero. Como forma de justificación de este extractivismo 2.0, se ha recurrido a la vieja mitología política venezolana que se imbricó con la extracción petrolera desde principios del siglo pasado: la idea de “progreso”, el proyecto inconcluso de Bolívar y la misión del Estado de cumplirla, junto con el imaginario de riqueza a partir del petróleo.

 

La idea de ser una Potencia Energética Mundial está emparentada históricamente con lo que ofrecieran en períodos de bonanza petrolera mundial Marcos Pérez Jiménez (1948-1958) –Venezuela como primera potencia económica de América Latina– y Carlos Andrés Pérez (1974-1979) -la Gran Venezuela. La última oleada de modernización y de expansión del capitalismo rentístico (2004-2014) se ha traducido en una agudización de los males endémicos del modelo rentista extractivista. Dentro de estos podemos destacar una reprimarización de la economía; la corporatización de la organización popular; configuración de nuevos grupos de poder transnacionalizado alrededor de la captación y distribución de la renta; ampliación de la devastación ambiental y amenaza a la vida de los pueblos indígenas; además de una dependencia y vulnerabilidad sistémica, cuya expresión más sensible se encuentra en el campo alimentario.

 

El tercer impacto del Efecto Venezuela

La crisis económica global que se desarrolla desde 2008 -que tiene su correlato en el patrón energético mundial y se expresa en sendos derrumbes del precio internacional del crudo, en 2009 y 2015-, va a tener un notable impacto en los procesos de transformación social de la Revolución Bolivariana. Esto se expresa no sólo en una ralentización y estancamiento de los mismos, junto con una merma de la capacidad auto-financiadora que tenía el petro-Estado para su proyecto de modernización expansiva, sino también notables desajustes en la dinámica de acumulación y distribución en la economía nacional.

 

La caída de los precios del crudo hacen más visibles los factores históricos de vulnerabilidad del capitalismo rentístico nacional, determinados por los ciclos de las materias primas. Estamos ante el tercer impacto del Efecto Venezuela -el originario, en la década del 20, y el segundo, en la de los 70-, que ha contribuido a una notable reconfiguración metabólica del ordenamiento nacional y a una severa profundización de los desequilibrios económicos propios del modelo rentista. Esto se está traduciendo en balances económicos estatales notablemente deficitarios. Al respecto es necesario resaltar que:

el principal sostén financiero de Venezuela, a partir de esta crisis, es China, la cual hasta ahora ha otorgado más de US$ 46 mil millones en préstamos, pagaderos con petróleo. Esto implica que un porcentaje de la producción nacional se destina para pagar dichos préstamos y esta reposición financiera se respalda en la naturaleza “rentable que comprende el territorio nacional, en el extractivismo a futuro;más allá de los factores coyunturales que determinan la dinámica de la crisis en la actualidad, desde hace unos 30-40 años (con el Viernes Negro como clara referencia), los pilares de la sociedad rentista venezolana comenzaron a resquebrajarse, iniciando un período de desequilibrios estructurales que, con grados de severidad variables, se ha mantenido permanentemente hasta nuestros días.

 

Luego de casi 100 años del inicio de la explotación masiva de petróleo en el país, el modelo capitalista rentista muestra claros síntomas de agotamiento estructural, y, a nuestro juicio, es insostenible en el tiempo. El tercer impacto del Efecto Venezuela se desarrolla sobre este proceso histórico;sin embargo, esta situación crítica no responde sólo a un problema de gestión política, o de estructuras caducas. Las actuales formas de caotización del orden sociopolítico y económico venezolano -desquiciamiento de la economía, metástasis de la corrupción, generalización de diversas formas de violencia, ampliación de redes informales de poder territorial, entre otras- también están muy vinculadas con los diversos dispositivos de guerra de baja intensidad que se desarrollan en el país, en el marco de intensas disputas geopolíticas en todo el planeta entre el bloque global de los EEUU-UE, por un lado, y el de China y Rusia, por el otro. Recordemos la Orden Ejecutiva de Obama de fecha 9/03/2015 donde señala a Venezuela como una “amenaza inusual para su seguridad interna”.

Estos dispositivos bélicos no pueden ser leídos únicamente como una confrontación gobierno-oposición, dado que existen diversos entramados que operan y se conectan con sectores de lo público. Hay numerosos actores implicados, y estos disputan territorio rural y urbano, generando diversas formas de economía -en el marco de la llamada “guerra económica”-; se apropian de bienes comunes, permean instituciones sociales y públicas[2], y atraviesan los propios imaginarios y subjetividades sociales, creando nuevas identificaciones políticas y sociabilidades que atentan contra el tejido social configurado en la Revolución Bolivariana.

 

En los últimos años, las disputas políticas en Venezuela han estado muy permeadas por operaciones masivas de extracción de bienes de consumo, e incluso de producción, en formas de contrabando, que en buena medida están motorizados por grupos delincuenciales. Según el presidente Nicolás Maduro “entre 30% y 40% de los productos del mercado nacional son desviados a Colombia por el contrabando” (El Universal, 12/08/2014), y quien fuera vicepresidente para el Área Económica, Rafael Ramírez, afirmaba que el contrabando de gasolina a Colombia se traducía en una pérdida para el Estado de 100 mil barriles diarios de petróleo (Venezolana de Televisión, 16/12/2013

 

La creciente estructuración de redes delincuenciales ha tenido un severo impacto en los circuitos económicos del capitalismo rentístico nacional, en la medida en la que intensifica la necesidad de divisas y productos importados propia del modelo rentista, lo cual presiona al Estado a un mayor endeudamiento externo para solventar los déficits, al aumento de sus cuotas extractivas (en la FPO, en minería), y/o a la flexibilización de las políticas petroleras nacionalistas y de su soberanía territorial respecto a las empresas multinacionales.

En general estos fenómenos a escala nacional se han agudizado a partir de la muerte del presidente Chávez en 2013, abriendo un período de gran incertidumbre, que plantea las dudas sobre la posibilidad de mantener los niveles de acumulación creciente para responder al nuevo salto modernizador y a las expectativas de vida que se han configurado en su seno. Esto le exige al Estado un gasto público y una inversión social en expansión que no parece poder sostener en el tiempo bajo estas condiciones.

 

Horizontes

Un complejo período de crisis e incertidumbre como los que se viven en el país debe también ser reconocido como tiempos de oportunidades para construir alternativas radicalmente diferentes a los modos de vida configurados históricamente en el capitalismo rentístico nacional. Pero esto no ocurre por inercia, sino brota y se expande a partir de las luchas sociales desde abajo. Mismas luchas que constituyeron el escenario de la Revolución Bolivariana,  desde el Caracazo en 1989 hasta la victoria política sobre la oposición en 2004.

Dada la intensificación de las disputas políticas internas, la disfuncionalidad del modelo rentista petrolero, y la sensación generalizada de pérdida de referentes políticos en el país, se ha generado un nuevo escenario productivo, desde abajo, a partir de debates, prácticas y experimentaciones que impulsan formas cooperativo-populares en el campo de las organizaciones sociales, que ganan fuerza propia, que intentan pensarse más allá del gobierno nacional, pero que además persiguen configurarse un entorno de subsistencia y autogestión. Estas formas, poco articuladas entre sí, probablemente vulnerables, y solapadas por los discursos oficiales y de los partidos políticos de la oposición nacional, existen y representan una potencia política con una historia de lucha reciente de las que, a nuestro juicio, se desprenden mayores niveles de definición y conciencia.

Representan no sólo una posibilidad de resistencia ante fuerzas restauradoras, sino la forma social que puede configurar un modelo más allá del capitalismo rentístico. Quedan abiertas múltiples interrogantes, como la de la posibilidad de reconfiguración de un proyecto popular contrahegemónico de amplia escala. Probablemente vendrán situaciones que pondrán a prueba la fortaleza de estos tejidos comunitarios.

 

*Emiliano Teran Mantovani es sociólogo e investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Venezuela) y hace parte de Oilwatch Latinoamérica. Este artículo es una adelanto de la nueva edición de Fractura Expuesta.

Fuentes consultadas (…)

Fuente: http://www.opsur.org.ar/blog/2015/08/31/venezuela-y-el-agotamiento-del-rentismo-petrolero/

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Hemos intentado poner en evidencia que los gobiernos progresistas e izquierdas afines han actuado y actúan en contra de la autodeterminación de los pueblos y de la vida planetaria. Sin embargo, avanzan las luchas de las diversidades de abajo (y sin fronteras) por erradicar o frenar los extractivismos e intervenciones avasalladoras de los Derechos de la Naturaleza que es el funcionamiento básico de la Madre Tierra para la vida, la salud y el trabajo. Apreciemos:

 

 

El fracking llegó a la Corte Interamericana.
6 de octubre de 2018
 

La ciudadanía debe saber que el miércoles 3 de octubre, representantes de comunidades y organizaciones de la sociedad civil de países como México, Argentina y Colombia, expusieron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) los impactos actuales y potenciales que la técnica de fractura hidráulica, conocida como fracking, utilizada para extracción no convencional de hidrocarburos, tiene sobre los derechos humanos y el ambiente.

 

Siete representantes de miles de comunidades afectadas por el uso de esa técnica en América Latina buscan que el organismo internacional presione a los países para prohibir la fractura hidráulica y con eso recuperar la tranquilidad de la vida social.

En Boulder, Colorado, Estados Unidos, la audiencia se realizó en respuesta a una petición suscrita por 126 organizaciones de 11 países de América, en el marco del 169 período ordinario de sesiones que la CIDH celebró en la semana que termina.

Durante la reunión, la Relatora Especial de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, Soledad García Muñoz, apuntó que el número de organizaciones que respalda la solicitud da cuenta de la preocupación que esta técnica genera. Enfatizó que la documentación de impactos y casos que se expusieron durante la audiencia será clave para la agenda de empresas y derechos humanos, así como para el estándar interamericano que se impulsa en dicha materia.

La principal solicitud a la CIDH y a las Relatorías para los diversos países, en el marco de la audiencia, fue instar a los Estados a que adopten medidas eficaces y oportunas para prevenir violaciones a los derechos humanos en el contexto de actividades de exploración y explotación de hidrocarburos, así como la aplicación del Principio de Precaución frente a posibles daños ambientales a causa del fracking. Para ello, la Alianza Latinoamericana Frente al Fracking brindará respaldo técnico y documentación en seguimiento de la audiencia.

"En América Latina el fracking se realiza sin informar y consultar a la población afectada, vulnerándose su derecho a información, participación, consulta y consentimiento previos", destaca Liliana Ávila, abogada Senior de la Asociación Interamericana de Derecho Ambiental.

La demanda de agua para esta actividad compite con el uso de agua para el consumo humano, subrayó; "y la contaminación que produce en aguas, suelos y aire, afecta gravemente el disfrute del derecho al medio ambiente sano y compromete el goce efectivo de otros derechos como vida digna, integridad personal, salud, alimentación, agua y vivienda adecuada".

En México hay actividad de fracking en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Puebla.

En la audiencia se enfatizó que las mujeres sufren desproporcionadamente los impactos de esta actividad debido a daños potenciales a su salud reproductiva y a que la falta de acceso al agua provocada por la sobreexplotación y contaminación que el fracking conlleva, tiene un impacto mayor sobre ellas debido a los roles de cuidado socialmente asignados.

En México, "específicamente en Papantla, Veracruz -que de acuerdo a solicitud de acceso a información es el municipio con mayor número de pozos de fracking en el país-, donde la población pertenece al pueblo indígena Totonaku, esta técnica ha provocado el desvío de manantiales y el desecamiento de pozos artesianos, con lo que muchas comunidades perdieron sus fuentes de agua y han visto comprometida su salud y deterioradas sus condiciones de vida", manifestó Alejandra Jiménez, de la Alianza Mexicana Contra el Fracking (AMCF).

En México, el número de pozos de fracking supera los 3 mil 350.

La delegación latinoamericana reportó crecimiento de uso de fractura hidráulica en el continente.

A pesar de ese incremento, se ha avanzado en prohibiciones y restricciones al fracking en tres estados de Estados Unidos, en Uruguay, en la provincia argentina de Entre Ríos y en al menos 72 municipios de Brasil.

La expansión de esta técnica está causando y puede causar graves impactos en los derechos humanos, advierte la AMCF.

El avance del fracking representa una amenaza para la consolidación del marco jurídico que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos viene impulsando y que incluye las obligaciones de los Estados y la protección internacional a los derechos humanos y el ambiente. Ni más ni menos.

En tanto, pendiente está en el nuevo Senado mexicano la prohibición del fracking.

@kardenche

 

https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/997538.el-fracking-llego-a-la-corte-interamericana.html

Fuente: UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
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Manifiesto contra la Geoingeniería

4 de octubre de 2018

 

Nosotros, organizaciones de la sociedad civil, movimientos populares, pueblos indígenas, organizaciones campesinas, académicos, intelectuales, escritores, trabajadores, artistas y otros ciudadanos preocupados de todo el mundo, nos oponemos a la geoingeniería porque la consideramos una propuesta peligrosa, injusta e innecesaria para enfrentar el cambio climático. La geoingeniería se refiere a intervenciones tecnológicas a mega escala en los océanos, los suelos y la atmósfera de la Tierra, con el propósito de aminorar algunos de los síntomas del cambio climático.

La geoingeniería perpetúa la falsa creencia de que el actual modelo industrial de producción y consumo ―social y ambientalmente injusto y devastador― no puede ser cambiado y que, por ello, requerimos de composturas tecnológicas para atenuar sus efectos. Sin embargo, los cambios que debemos realizar para enfrentar la crisis climática son, fundamentalmente, de carácter económico, político, social y cultural.

La Madre Tierra es nuestro hogar común y su integridad no debe ser violada mediante la experimentación y despliegue de la geoingeniería.

Estamos comprometidos con la protección de nuestra Madre Tierra y la defensa de nuestros derechos, territorios y pueblos contra cualquiera que pretenda controlar el termostato global, o los ciclos naturales vitales de las funciones y los ecosistemas planetarios.

Los ecosistemas sanos y la diversidad cultural y biológica son cruciales para el bienestar de todos los pueblos, sociedades y economías. La geoingeniería, se la aplique en tierra, en océanos o en la atmósfera, pone a los ecosistemas, a la biodiversidad y a las comunidades humanas en riesgo, por sus impactos potencialmente devastadores y por sus efectos secundarios.

Rechazamos cualquier afianzamiento adicional de las economías basadas en combustibles fósiles y rechazamos la geoingeniería como intento de mantener el actual estado de cosas y para desviar la atención sobre la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de aplicar soluciones reales a la crisis climática.

Los proyectos de remoción de dióxido de carbono (RDC), que incluyen, entre otras cosas, propuestas de establecer plantaciones a gran escala de monocultivos de árboles y biomasa, tienen severos impactos negativos en las tierras, el agua, la biodiversidad, la seguridad alimentaria y los modos de vida tradicionales. Los proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CAC) pretenden perpetuar y servir a la industria de los combustibles fósiles. Los proyectos de bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECAC) amplificarían, con creces, los impactos negativos de las plantaciones, disputando tierras necesarias para producción de alimentos, amenzando la seguridad alimentaria y la biodiversidad. Otras técnicas de RDC, como la fertilización oceánica alterarían la cadena alimentaria marina y crearían zonas carentes de oxígeno en los océanos.

Las tecnologías de geoingeniería podrían alterar los patrones climáticos locales y regionales y volver aún más inestable el clima, con efectos potencialmente catastróficos para algunas regiones, así como en la disponibilidad de agua y la producción de alimentos. Sus impactos adversos y efectos secundarios podrían derivar en más conflictos regionales e internacionales.

 

La geoingeniería amenaza la paz y la seguridad globales. Algunas tecnologías para manipular el clima son de origen militar y podrían usarse como armas. En particular, el despliegue de técnicas para el manejo de la radiación solar (SRM por sus siglas en inglés) dependería de la infraestructura militar, lo cual abriría la puerta a nuevos desequilibrios geopolíticos, entre ganadores y perdedores climáticos, en la carrera por controlar el termostato de la Tierra.

Estamos unidos en oposición al desarrollo y emplazamiento de tales tecnologías y llamamos a las organizaciones y ciudadanos preocupados de todo el mundo a unirse a esta campaña.

Debido al alto riesgo que la geoingeniería representa para la biodiversidad, el medio ambiente y los modos de vida de los pueblos, especialmente los indígenas y campesinos, demandamos:

Nuestro hogar, nuestras tierras y territorios no son laboratorio

para tecnologías de manipulación ambiental de escala planetaria.

 

Demandamos a los geoingenieros:

¡No manipulen la Madre Tierra!

Descargá el Manifiesto en español.

http://www.opsur.org.ar/blog/2018/10/04/manifiesto-contra-la-geoingenieria/

Fuente: UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
prensa@asambleasciudadanas.org.ar
www.asambleasciudadanas.org.ar
facebook.com/unionasambleasciudadanas
http://twitter.com/prensauac

En consecuencia, la continuidad-profundización por el gobierno de Macri de la política de Cristina Fernández de explotar Vaca Muerta como fuente de futuro promisorio nos interpela, abajo y a la izquierda, a generalizar la toma de conciencia sobre:

 

 

La larga crisis terminal del modelo rentista petrolero venezolano

y la profunda crisis que actualmente enfrenta el país

2 de diciembre de 2017

 

Por: 

(...)Hoy, para las empresas transnacionales, el problema no es que un gobierno izquierdista o nacionalista limite su acceso a las abundantes fuentes de energía del país o sus riquezas minerales. El gobierno ha abierto el país a las inversiones extranjeras en petróleo y minería en condiciones sumamente favorables para estas empresas. Es el caso de la Faja Petrolífera y el Arco Minero del Orinoco. Dado que este tipo de inversión no es rentable en el corto plazo, muchas empresas transnacionales están esperando a tener más seguridad jurídica a fin de proceder con sus anunciadas inversiones. A pesar de que en el mega proyecto del arco Minero del Orinoco se han establecido condiciones extraordinariamente favorables para los inversores extranjeros, estas normas fueron aprobadas por decreto presidencial y constituyen una clara violación de la Constitución y normas jurídicas referidas al ambiente, a los pueblos indígenas y en el ámbito laboral. Estas normas y los nuevos contratos con empresas transnacionales no han sido aprobados por la Asamblea Nacional como lo exige la Constitución. No hay garantía de que vayan a ser reconocidos en el caso de un cambio de gobierno. Según muchos críticos de izquierda, esta es una de las principales razones por las que el gobierno de Maduro decidió convocar a una nueva Asamblea Constituyente: proporcionar el sólido marco jurídico y constitucional necesario para atraer estas inversiones. Una propuesta de ley con este propósito ha sido introducida por Maduro a la ANC. Es poco probable que estos esfuerzos tengan éxito, ya que en las condiciones actuales, la ANC no es vista como legítima ni por la mayoría de la población venezolana ni por la llamada "comunidad internacional".

 

Muchos Intelectuales internacionalmente reconocidos, partidos y movimientos sociales identificados con la izquierda no están contribuyendo a la creación de las condiciones de una salida no violenta de la crisis actual. En el mismo marco de Guerra Fría que caracteriza la perspectiva dominante de la derecha, gran parte de la izquierda internacional continúa identificando al gobierno de Maduro como un gobierno democrático, popular y anti-imperialista y tienden a proporcionarle una solidaridad incondicional. Esto a pesar de las políticas ultra liberales de zonas económicas especiales para atraer las inversiones extranjeras; a pesar de la profundización del modelo extractivista depredador que ha dado origen a los mayores problemas que enfrenta el país; a pesar de su negativa a tratar con responsabilidad el cambio climático en su papel como importante productor de petróleo; a pesar de que durante el proceso bolivariano ha habido una consolidación de la inserción histórica del país en la división internacional colonial del trabajo y la naturaleza; a pesar del hecho de que los pueblos indígenas siguen siendo severamente impactados por las políticas neo-desarrollista en sus territorios ancestrales; a pesar de las tendencias anti-democráticas, autoritarias y represivas que caracterizan hoy al gobierno de Maduro. Esta solidaridad incondicional, acrítica, contribuye a bloquear la posibilidad de análisis críticos de los problemas del proceso bolivariano y contribuye activamente a reforzar y legitimar sus rasgos más negativos. Las opiniones tienen consecuencias. Con independencia de las decisiones que tome el gobierno de Maduro, éstas han sido celebradas por parte de sectores de la izquierda internacional como brillantes tácticas anti-imperialistas. Como por arte de magia, las mismas políticas que se denuncian si son llevadas a cabo por gobiernos neoliberales o derechistas, de alguna manera se convierten en aceptables si son llevadas a cabo por gobiernos "progresistas" o de "izquierda". El extractivismo de la derecha es considerado como una política pro-imperial que tiene graves consecuencias ecológicas y socioeconómicas, como amenazas a las comunidades indígenas y campesinas y como una renuncia a la soberanía nacional en favor de las empresas transnacionales. Los movimientos de resistencia en estas condiciones son celebrados.

Por otro lado, cuando esas mismas políticas son llevadas a cabo por gobiernos "amigos" de alguna manera pasan a tener un significado radicalmente diferente y los movimientos de resistencia son acusados de formar parte de una agenda imperial antinacional y antipopular. Con esta construcción maniquea de la realidad, no hay manera de aprender de la experiencia. Las razones para cada problema o error siempre se encuentran en otra parte.

Todo esto le hace un daño enorme a los movimientos anti-capitalistas y proyectos transformadores alrededor del mundo. Alimenta la propaganda derechista que define toda alternativa anti-capitalista, por su propia naturaleza, como necesariamente estatista, autoritaria y corrupta. Parece que amplios sectores de la izquierda continúan teniendo grandes dificultades para extraer lecciones de las consecuencias a largo plazo que tuvo la incapacidad para criticar a la Unión Soviética, a pesar de su carácter autoritario y represivo, porque se enfrentaba al imperialismo estadounidense.

Venezuela es hoy un campo de batalla decisivo, no sólo en el ámbito geopolítico del las competencias inter-imperiales. Es también un terreno privilegiado de la confrontación de ideas, en debates críticos sobre cómo avanzar en la dirección de una sociedad democrática post-capitalista que supere el patriarcado, el antropocentrismo y el racismo, así como el estado de guerra permanente que caracterizan al sistema mundo contemporáneo. Un debate reflexivo, crítico, del proceso político venezolano es indispensable si esta experiencia ha de contribuir a la construcción de otro mundo posible. Fuente: https://www.aporrea.org/actualidad/a256013.html

 

 

Nos urge, abajo y a la izquierda, multiplicar los espacios en común que deliberen para decidir porqué poner fin a la lógica del Capital que para su lucro mediante exportación dispone la catastrófica destrucción ecosocial, también el avasallamiento de derechos tanto de la Naturaleza como de las comunidades y naciones. Al mismo tiempo, es cuestionar al fetiche Estado y destaparlo como enemigo de los pueblos por su carácter burgués.

 

 

 

Investigación: Vaca Muerta, el saqueo

22 de septiembre de 2018

En agosto se cumplieron cinco años del acuerdo entre YPF y Chevron que dio inicio a la era del fracking en Argentina. Este septiembre comenzará la exportación de gas a Chile, para el crudo existen planes similares. Actores, incidencias e incertidumbres en la geopolítica no convencional.

 

Martín Álvarez Mullally**

Observatorio Petrolero Sur

 

Neuquén es la segunda provincia con mayor recepción de inversiones extranjeras directas del país. Si los horizontes esperados de exportación se realizan, se llevarán los hidrocarburos alojados en Vaca Muerta pese a las graves consecuencias socioambientales de los territorios donde se extraen. Mientras el exitismo del rentismo petrolero gubernamental se embriaga con anuncios de inversiones y nuevos acuerdos, hay distintos conflictos que emergen como resistencia a un saqueo en ciernes.

 

Tras cinco años de producción de hidrocarburos no convencionales (HNC) en la Cuenca Neuquina, sabemos que Vaca Muerta es un megaproyecto extractivo que puede requerir un ejercicio analítico complejo para abarcar su totalidad. En las siguientes líneas, resumo algunos puntos centrales: qué es Vaca Muerta, qué papel cumplen los estados involucrados y quiénes son los principales actores.

 

Muchas Vacas Muertas

 

Vaca Muerta es una formación geológica ubicada en la Cuenca Neuquina, según la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) es el segundo reservorio mundial de gas y el cuarto de petróleo. Tiene una extensión de 30.000 km², equivalente a todo el territorio de Belga, y un espesor que la hace atractiva a los ojos frackers. Pero esta no es la única Vaca Muerta.

 

El proyecto de extracción de no convencionales es posible gracias al uso del paquete tecnológico del fracking, que se aplica a un conjunto de formaciones geológicas que contienen petróleo y gas tanto en shale (roca madre) como en tight (arenas compactas). En nuestra región, estas formaciones no sólo se encuentran en la Cuenca Neuquina, también han quedado atrapadas -tras movimientos de la dorsal Huincul- en zonas de intercuencas, como las recientemente exploradas en la provincia de Río Negro (áreas Chelforo y Villa Regina). En términos de extracción, Vaca Muerta se expande.

 

Además, este megaproyecto implica directamente a las provincias de Mendoza, La Pampa, Río Negro y Neuquén, poseedoras de los recursos de subsuelo a partir de la Ley 26.197 del año 2006. Pero también implica a las provincias de Chubut y Entre Ríos como proveedoras de las arenas silíceas, insumo fundamental para la actividad. A esto se suma la infraestructura para el transporte como ductos, rutas, vías férreas, además de refinerías, polos petroquímicos y actualmente estudian realizar licuefacción para exportar gas vía el puerto de Bahía Blanca. Pero los límites de Vaca Muerta trascienden las fronteras nacionales, la mayoría de las empresas que operan en la cuenca tienen sus sedes en guaridas off-shore como Delaware, Islas Bermudas, Islas Caimán, Países Bajos, Uruguay, entre otros (EJES, 2017).

 

Finalmente, Vaca Muerta se presenta como una región que también requiere de una planificación estatal que logre contener el impacto del aumento exponencial de la demanda de todos los servicios en las ciudades involucradas. Los Estudios estratégicos para el desarrollo territorial de Vaca Muerta realizados por el estado nacional junto a las provincias de Neuquén, Río Negro y La Pampa dan cuenta de eso.

 

Gobernar Vaca Muerta

 

La otra dimensión tiene que ver con el rol del estado nacional y los estados provinciales en el desarrollo del megaproyecto. Vaca Muerta llegó mediante una reedición del discurso desarrollista, con la impronta épica nacionalista que el kirchnerismo supo construir. El desarrollo no convencional se presentó asociado a la expropiación parcial de YPF que pasó a ser conducida por el Estado, aunque mantuvo su carácter privado.

 

Políticas con objetivo de autosuficiencia energética intentaron revertir el déficit en la balanza energética, para ello se buscó frenar el declive de extracción sobre todo en gas -principal fuente para producir energía eléctrica-. Si bien el kirchnerismo dio señales de ampliación de derechos en política energética no avanzó mucho en términos de soberanía e incluso reforzó la dependencia fósil apostando todo a Vaca Muerta bajo una estructura a merced del poder privado internacional.

 

La soberanía de la mano de Chevron implicó acuerdos secretos que degradaron la democracia; tribunales internacionales como garantes -en medio de la pelea con los fondos buitres-; un entramado off-shore con el que operan la mayoría de las empresas y nuevos subsidios como garantías de una tasa de ganancias atractivas. Esta situación incluso se sostuvo en plena caída del precio del petróleo con la creación de un precio sostén, también llamado “barril criollo”.

 

Sobre esto se asentó el macrismo y dio un golpe de timón hacia el neoliberalismo. Quitó los subsidios y estableció impagables tarifazos. Logró imponer un nuevo modelo laboral para el sector petrolero. Impulsó la desregulación del mercado con miras a volver a los valores internacionales mediante la quita del precio sostén. Además, este año el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, resolvió dolarizar el valor de la energía. Focalizaron los subsidios a la extracción en algunos proyectos gasíferos no convencionales. Todas estas medidas dispararon los aumentos sistemáticos de las tarifas de energía y precio de los combustibles.

Vaca Muerta demanda un gran financiamiento estatal que se incorpora en toda la cadena de valor energética -producción, transporte y distribución- en subsidios, incentivos, exenciones, también en infraestructuras específicas para la actividad directa -como rutas, trenes, aduanas- e indirectas -como hospitales, escuelas, viviendas, cloacas-.

Al mismo tiempo, el proyecto extractivo demanda que las reglas del juego se adapten a otras necesidades específicas como las de insumos, mano de obra, proveedores y otros servicios, en todas esas también están presentes los estados.

En territorios de explotación se extraen millones y millones de litros de agua (11 millones usan los pozos verticales de Loma Campana por ejemplo y los pozos horizontales consumen más). Actualmente se abastecen con acueductos temporales y camiones, pero planean otros acueductos permanentes, aún cuando se trata de las mismas zonas en las que los productores rurales padecen estrés hídrico.

Las arenas silíceas conforman otro foco de conflicto. Cada pozo utiliza más de 1500 toneladas de arena que se compran como arena de construcción, por tanto, son pagadas a su lugar de origen a precios bajos. Para transportar las arenas utilizan las líneas férreas, incluso se usan de depósitos las viejas estaciones de la línea Roca que controla Ferrosur; además las transportan en camiones extremadamente pesados que dañan las rutas regionales y aumentan los riesgos de accidentes. El estado nacional y las empresas planifican traer las arenas por una nueva traza férrea entre el puerto de Ingeniero White (Bahía Blanca, Buenos Aires) y Añelo (Neuquén) -a pesar del rechazo de los intendentes de las localidades que atravesará- obra que se realizaría en el marco de los nuevos mecanismos de Participación Público Privada (PPP) mundialmente cuestionadas.

El megaproyecto requiere una gran cantidad de mano de obra, pero las nuevas reglas del juego someten esta demanda a tercerizaciones y altos niveles de precarización laboral. Mano de obra mal pagada y con regímenes laborales intensivos que vienen aumentando notablemente los ritmos y las condiciones de trabajo, factores que incrementan los riesgos de accidentes. En lo que va de 2018, fallecieron cuatro trabajadores en accidentes laborales.

Por otro lado, la demanda laboral de Vaca Muerta es especialmente volátil. Implica la construcción de obras inmensas pero de trabajo a término y al mismo tiempo las contrataciones dependen de las variaciones del precio internacional del crudo. Asimismo, la incidencia de estos puestos laborales sobre las economías locales es determinante. Se calcula que por cada puesto de trabajo en este sector se inducen tres puestos indirectos, también sometidos a la volatilidad no convencional.

Por último, la necesidad de servicios específicos generó la creación de mundo de empresas, muchas bajo la impronta de la burguesía patriacontratista local que negocia con las operadoras beneficiando a las empresas de familiares, a amigos, a aportantes partidarios y hasta a funcionarios y sindicalistas. La corrupción de un esquema descentralizado, fragmentado y privado, también hace que las fuentes laborales queden cautivas de la correlación de fuerza coyuntural que tengan sus dueños. Así, por ejemplo, la pérdida de un contrato puede significar muchos despidos o directamente el cierre de la empresa.

La invasión del fracking

Durante estos cinco años el mapa no convencional crece. Si bien la actividad se concentra en la provincia de Neuquén, y, en menor medida, en Río Negro, ya arrancaron los trabajos pilotos en Mendoza.

Las concesiones más grandes fueron y son aquellas en las que los estados tienen injerencia. YPF condujo la mayor parte del proceso durante la gestión kirchnerista, y tuvo a cargo la “curva de aprendizaje”. Además, creó YPF Tecnología (YTEC) una empresa científico técnica que asoció a YPF con el CONICET y que colaboró con la sustitución de importaciones de materias primas y maquinarias. La ciencia puesta al servicio de la maximización de las ganancias de las corporaciones petroleras. Además, YPF tuvo que idear reglas en el tenso mundo de proveedores habituados a la sobrefacturación. Incidió en la planificación del desarrollo de la infraestructura y se encargó de ampliar la frontera no convencional con nuevas exploraciones.

Mientras tanto, la empresa neuquina Gas y Petróleo -estatal a pesar de ser también una sociedad anónima- dedicó sus esfuerzos a la obtención de rentas extraordinarias más que a la producción. Tras su creación en 2008 se hizo de las áreas -en su momento marginales- que antes estaban en manos de la estatal Hidenesa. El sistema de carry fue el mecanismo por el cual la provincia de Neuquén quedó como socia financiera en varias Uniones Transitorias de Empresas (UTE), por poseer el área cedía a sus socias la mayor parte del paquete accionario y estas empresas se hicieron cargo de la operación. GyP mantuvo un 10 o 15% de las acciones, cuestión que generó muchas tensiones con el ejecutivo nacional, que acusaba al mecanismo de desalentar la llegada de inversiones.

YPF tiene 15 proyectos activos que representan unos 9.000 km2. Entre sus socios se encuentran la francesa Total Austral, la noruega Equinor -ex Statoil-, las norteamericanas Chevron, Dow Chemical y la gigante de servicios Schlumberger -que opera el área Bandurria-, también sostiene asociaciones con la angloholandesa Shell, la asiática Petronas, la alemana Wintershall y con PAEG compuesta por la inglesa BP, la china CNNOC y la familia Bulgheroni. Ya se anunció el ingreso de Gazprom (EJES, 2018).

GyP actualmente tiene 98 áreas que con frecuencia salen a subastar en Estados Unidos. Si bien las activas son 36 áreas, GyP mantiene acciones en cinco proyectos actualmente en etapa piloto, sólo en área Aguada del Chañar opera con un incipiente y lento desarrollo. Sus principales socios adquiridos por el mecanismo de carry son: Wintershall, la norteamericana Exxon, Shell, Total Austral, Petrogas. A su vez, tiene asociaciones en áreas concesionadas pero en vías de desarrollo con Pampa Energía -del empresario argentino Marcelo Mindlin-, Vista Oil -empresa de ex CEO de YPF Miguel Gallucio-, Tecpetrol -del italo argentino Paolo Rocca-, Shell y PAEG. El activo actual es de 1.575 km2.

Hay que destacar el reciente desarrollo del área Fortín de Piedra, cuya concesión pertenece a Tecpetrol, parte del grupo Techint. El economista Facundo López Crespo -miembro de EJES- sostiene que en la actualidad se extrae el 10% del gas nacional de dicha área y que, en su etapa de desarrollo masivo ya logró producir más por mes que la histórica Loma La Lata. Esto se debe en principio al impulso que de los subsidios otorgados por el gobierno nacional, que representaron en el último semestre alrededor de 250 millones de dólares, un 30% de la facturación. Toda la apuesta al fracking hace que en actualidad la extracción convencional haya retrocedido un 7%, mientras que la inyección no convencional aumentó un 39% en el periodo julio 2017-2018. La resolución ministerial 46 del 2017 generó un incentivo a la explotación de gas no convencional. Hoy hay seis áreas incluídas en ese programa y una docena permanecen en carpeta, aunque trascendió que se habría cerrado el ingreso. La tendencia muestra que las empresas van a donde los subsidios se aplican.

En el resto de las áreas se encuentran: Total Austral, Shell, Wintershall, Exxon, Wintershall, Chevron, Pampa Energía, Pluspetrol, Vista Oil, PAEG. Un reciente informe de Hernán Scandizzo, investigador del Observatorio Petrolero Sur, ofrece una radiografía de las principales empresas europeas en Vaca Muerta, allí queda claro que esto recién está empezando.

Todo el mecanismo para el saqueo está en pleno desarrollo, pero para que pueda concretarse deberán apagar más de un foco de conflicto. A la decisión de militarizar la zona con la presencia de tropas de Gendarmería Nacional, se suma el interés de control internacional que representan tanto la ya instalada base militar china, como la norteamericana que intentan instalar.

Fuentes consultadas
Agencia Argentina de inversiones y comercio internacional (2018) Mapa de la inversión 2015-2018
Álvaro, B. y Riffo, L. (2018), Extracción de hidrocarburos no convencionales y sociedad: abordajes socio-territoriales del extractivismo. Trabajo expuesto en el marco de la Comisión Interdisciplinaria para el discución sobre Hidrofractura del Consejo Superior de la Universidad Nacional del Comahue.
Aringoli, F. (2018), “Quiénes son los dueños de Vaca Muerta”, en Río Negro, 30 de junio de 2018.
Eco Journal (08/03/2018) “YPF lanzará en 2018 cinco nuevos proyectos en Vaca Muerta”.
Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (2017), 
Informe Externalidades del megaproyecto Vaca muerta.
Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (2017), Informe Económico. Ganadores y Perdedores en la Argentina de los hidrocarburos no convencionales.
Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (2018), “Las transferencias económicas a favor de Techint en Vaca Muerta”, en Boletín EJES Nº 20, julio de 2018.
Scandizzo, H. y Álvarez Mullally, M. (2018), “Compañías europeas a la conquista de Vaca Muerta”.
Silvia Peco (2018) “La devaluación pone en jaque la política tarifaria de Aranguren” en Ámbito Financiero, 18 de Mayo de 2018.
Información Oficial
COPADE (2014-2015), “Estudios estratégicos para el desarrollo territorial de Vaca Muerta”
Empresa Gas y Petróleo del Neuquén .
Ministerio de Transporte (29/06/2018) Tren Norpatagónico: el Gobierno Nacional reactivará el ferrocarril de cargas para impulsar el desarrollo de la Patagonia.
Neuquén Informa (13/04/2009) Transfirieron áreas marginales a Gas y Petróleo del Neuquén S.A.
Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Investigacion-Vaca-Muerta-el-saqueo

 

 

Consideremos que el Estado (en sus distintas jurisdicciones), además de viabilizar-garantizar la alta rentabilidad de los grandes capitales imperialistas y locales, hace a una industrialización de pymes completamente sometida a los oligopolios globales y a la superexplotación de los trabajadores. Aún más el Estado represor y opresor posibilita la desterritorialización de las poblaciones y reterritorialización a favor del saqueo aniquilador del futuro inmediato. El Estado de excepción en las expandidas cárceles superpobladas de jóvenes desposeídos de todo se extiende a las oficializadas como "zonas de sacrificio". Preguntémonos hasta cuándo creeremos vivimos en democracia.

Recordemos a los trabajadores petroleros de Las Heras condenados a perpetua por el matrimonio Kirchner para escarmentar de no intentar condiciones laborales dignas y una auténtica representación sindical.

 

 

 

 

Cuestiones de Sociología, nº 17, e038, 2017, ISSN 2346-8904

Universidad Nacional de La Plata

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

Departamento de Sociología

Hidrocarburos no convencionales y

fracking: Estado, empresas y tensiones

territoriales en la Patagonia argentina

Juan Antonio Acacio * y

Fernando Svampa

**

* Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales- Facultad de

Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata / CONICET,

Argentina |

acaciojuan89@gmail.com

** Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires; Universidad Nacional de

Río Negro, Sede Andina, Argentina |

correosyenviossvampa@gmail.com

 

(...)Según Neuman (2012), más del 90% de las empresas proveedoras de bienes y servicios a la actividad hidrocarburífera son PyMEs de capital nacional, alrededor de 500 son las que operan en Neuquén en forma independiente o como subcontratistas (Landriscini, 2016). Esta nueva dinámica que surge a partir del 2012 se concretó en acciones como el Programa Sustenta de YPF, que surgió como una política de desarrollo de proveedores, asociado al Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Construyó ligazones con las universidades nacionales y con YPF Tecnología, en sintonía con las PyMEs en Neuquén. Estas acciones han significado la articulación con el Banco Nación, el Fondo Tecnológico Argentino, el Fondo Fiduciario para la Promoción de la Industria del Software, destacándose objetivos ligados a los nuevos negocios y mercados, como la adopción tecnológica para las PyMEs, el ascenso en la cadena, y en el conocimiento acumulado por la conectividad de agentes.

 

En el último tiempo, el descenso operado en el precio internacional del petróleo crudo viene obligando a las operadoras a incrementar los accionarios microeconómicos y sectoriales dirigidos a aumentar la eficiencia, como así también los programas  de flexibilización laboral. En este sentido, una de las  principales dificultades que presentan estas empresas es el encuadre legal, ya que muchas de las PyMEs del sector servicio petrolero, ingeniería, obras civiles, productos metalmecánicos, electromecánica, transporte, instrumentos y comunicaciones, operan con montos de capital instalado y de facturación que superan los lineamientos de la escala que definen a empresas de nivel intermedio. Por otro lado, hay una notable heterogeneidad entre las proveedoras PyMEs, como sucede con la metalmecánica y la electrónica, con problemas de gestión de los contratos y prestación de los servicios, ineficiencias operativas de escala, de tiempo de pedido y entrega (Landriscini, 2016). En este contexto hay una destacada dinámica de creación, ampliación, fusión, absorción y desaparición de firmas en el sector, dependiente de las políticas macroeconómicas (como la tasa de interés y del valor del dólar) y sectoriales (precios, subsidios, tributación), como así también de los precios internacionales y las estrategias de empresas líderes.  

 

Las transformaciones territoriales en la Cuenca Neuquina

 La apuesta por la explotación de HRNC ha generado un considerable incremento de las inversiones en las zonas donde se encuentran dichos recursos. Donde se han instalado estos mega proyectos (OPSur, 2017) se ha desencadenado una serie relevante de movimientos y transformaciones a nivel territorial. Entendemos aquí el territorio de manera compleja, no solo como un mero soporte físico que contiene recursos naturales y población. Para Santos (1996) el territorio conforma un híbrido, formado de la unión indisociable de sistemas de objetos y sistemas de acción. Los sistemas de objetos o el espacio de la materialidad forman configuraciones territoriales donde la acción de los distintos sujetos se instala y crea un espacio propio. Así, el territorio es parte intrínseca de relaciones sociales, productoras pero a la vez producidas por la interrelación entre sujetos, pero también entre los sistemas de acción y sistemas de objetos, lo cual implica pensar que la misma constitución de un espacio como territorio se encuentra atravesada por relaciones de poder. 

 

En este sentido, la producción del territorio como relación social no está exenta de relaciones de dominación y de pujas. Estas últimas se desarrollan en base a una correlación de fuerzas en la que los distintos sujetos tratan de imponer lógicas diferentes para definir un espacio como territorio, en donde entran en juego formas de apropiación de lo material, formas de significación sobre la tierra y,   por   tanto,   formas   de   entenderlo   y   de   relacionarse   con   otros   sujetos,   y   con   diversas territorialidades presentes. Por lo tanto, la instalación de un megaproyecto desata, en el corto y largo plazo, un conjunto de cambios en la configuración de los territorios. Frente a la instalación de grandes empresas y PyMEs, y con un Estado (provincial y nacional) que refuerza el carácter neoextractivo en las políticas económicas y energéticas, se alzan voces críticas que entienden que la explotación de HRNC implica un nuevo avance sobre el territorio que potencia e instala un nuevo campo de desigualdades. Los discursos críticos de las asambleas contra el fracking y de las comunidades indígenas toman como eje central el acceso al agua como un bien común, y la defensa del territorio como parte esencial de la identidad colectiva (Svampa, 2016).

La multisectorial  contra el  fracking,   conformada   por   ciudadanos,   científicos,   pobladores   y comunidades indígenas, apelan a criticar el discurso de los gobiernos y las empresas que generan la ilusión del desarrollo o la visión el doradista (Svampa, 2015), sin tener en cuenta factores como la contaminación de acuíferos, del aire y otros problemas que acarrea la matriz monoproductiva. Las críticas se refieren principalmente a la inequidad en el acceso a la tierra, a los servicios públicos, marginalidad socioeconómica y cultural, saqueo y ocupación de los territorios de comunidades indígenas, migración de la población rural expulsada a centros urbanos, crecimiento de los bolsones de la pobreza y precarización laboral, entre otras. Al indagar un poco más, se vislumbran una serie de tensiones territoriales que tienen que ver con las dinámicas desplegadas por el Estado a nivel provincial y nacional, y las empresas para el desarrollo de este megaproyecto.

Estas tensiones surgen –a nuestro entender– en distintos planos que se encuentran interconectados. El primer plano tiene que ver con el desarrollo de infraestructuras de servicios en centros urbanos cercanos a la actividad petrolera. La instalación de proyectos extractivos de gran magnitud implica, en instancias estatales, el desarrollo de una serie de acciones para absorber todos los cambios territoriales que el megaemprendimiento necesita. El capital petrolero requiere para su desenvoltura de   una   infraestructura   de   servicios   para   desempeñar   la   actividad,   y   necesita   adaptar las urbanizaciones que van surgiendo en torno a los territorios explotados y a la población ingresante.  

 

El informe de la Subsecretaría de Planificación Territorial de la Inversión Pública de la Nación estimaba que la provincia de Neuquén requeriría 88.000 viviendas para el primer quinquenio 2015- 2019, pensando en 220.000 nuevos habitantes y una familia tipo de 2,5 personas. Asimismo, se deberían construir 66.667 viviendas para el segundo quinquenio, considerando los 200.000 nuevos habitantes y una familia tipo de 3 personas (SPTIP, 2014, p. 82). La desmesurada llegada de nueva población en busca de oportunidades en el mercado de trabajo también implica el avance en la incorporación de suelos rurales para la urbanización. El informe de desarrollo para Añelo alarma sobre el avance en el desmonte de chacras con fines de desarrollo urbanístico y para la instalación de bases de servicios petroleros.  

 

Según el informe, los incentivos económicos operan fuertemente para la venta de terrenos que tradicionalmente se dedicaban a actividades agrícolas ganaderas. Por otro lado, nos encontramos con planes de infraestructura e ingeniería como el Proyecto Red Azul – en la actualidad detenido–, una obra de grandes dimensiones ideada inicialmente para abastecer de agua al emprendimiento no convencional en la Cuenca Neuquina, buscando reducir los costos de explotación   de   los   hidrocarburos   no   convencionales,   ya   que   en   términos   de   transporte   y almacenamiento de agua las empresas realizan un gasto de aproximadamente diez millones de dólares. Asimismo, firmas como Servicios Ambientales de Neuquén, Ecopolo, Indarsa y Treater, se han instalado en las afueras de Añelo para ofrecer el servicio de tratamiento de residuos petroleros y de disposición final.

 

Estas lógicas privadas de planificación ponen sobre el tapete la discusión acerca de la utilización del suelo y del agua en una zona con características desérticas. En este sentido, los proyectos hidrocarburíferos buscan aprovechar los acuíferos superficiales, debido a la prohibición que rige para la utilización de aguas de napas freáticas de la provincia de Neuquén para las actividades petroleras. Estas cuestiones desatan una discusión de gran complejidad, sobre todo en el marco de la emergencia ambiental hídrica que atraviesa la misma provincia de Neuquén. La amplitud geográfica de Vaca Muerta y sus impactos supera en mucho los 30.000 km2 de la formación geológica. Con respecto a los activos y a las nuevas infraestructuras, la cadena de valor configurada en torno a Vaca Muerta va desde procesos necesarios y anteriores a la perforación, hasta la refinería, pasando por los ductos, los insumos específicos para cada etapa y las tratadoras de residuos (Mullally et al., 2017). Para la extracción de los hidrocarburos no convencionales por medio de la fractura hidráulica se requiere, además, de arena de silicio que se extrae de las canteras de las provincias de Entre Ríos y Chubut, generando así cambios que exceden a la formación geológica y los límites provinciales, convirtiendo a Vaca Muerta en un megaproyecto (OPSur, 2017). 

 

La cuestión de las tensiones territoriales va más allá de la infraestructura y nos lleva a un segundo plano, hacia el campo de lo legal, lo jurídico y de los derechos. En este sentido, el avance de la frontera extractiva nos enfrenta a un escenario en donde los marcos legales se modifican y/o se avasallan para permitir la concreción de los proyectos extractivos (Svampa y Viale, 2014). Los distintos gobiernos, sin mucha distinción, empujan y promueven acuerdos y modificaciones legales para eximir a la fractura hidráulica de los requisitos y costos monetarios y ambientales que conlleva. Cabe recordar que, en el año 2013, el gobierno de la provincia de Neuquén sancionó el decreto Nº 422/13,   que   constituye   un   desdibujamiento   de   las   exigencias   respecto   de   los   requerimientos ambientales que las explotaciones de HRNC deberían cumplir para concretarse. Asimismo, el actual gobierno nacional de Mauricio Macri, a partir del 2016, alineado con empresas, sindicatos y el gobierno provincial de Neuquén, llevó a cabo un acuerdo para la flexibilización laboral que implica una reducción de costos, y de esa manera hacer más rentable la explotación no convencional en Vaca Muerta.  

 

Las principales tensiones en Neuquén se desatan tanto por la apropiación del territorio, como por la cuestión de los recursos acuíferos. En cuanto a los territorios ancestrales indígenas, el Estado provincial y nacional, en conjunto con las empresas, trasgreden la normativa vinculada a los derechos indígenas, como el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, e incumplen la normativa que exige consulta previa e informada del convenio 169 de la OIT (Svampa y Viale, 2014). El campo de lo legal, sin embargo, también se ha vuelto un campo de disputa para evitar el avasallamiento de los derechos. Son varios los casos donde comunidades, organizaciones y pobladores han utilizado normas provinciales nacionales e internacionales, y amparos judiciales para prohibir la práctica del   fracking . En este sentido, el ámbito legal se despliega como un campo privilegiado de tensiones (Rodríguez Garavito, 2012), donde convive la suspensión de garantías y derechos constitucionales y democráticos, con herramientas y normativas apropiadas por distintos colectivos y por las poblaciones, que ayudan a frenar y/o retrasar el avance de estos proyectos sobre distintos territorios.

Por ende, la actividad petrolera en la Cuenca Neuquina suele desenvolverse en un marco de excepción, donde las garantías constitucionales pueden quedar momentáneamente suspendidas en aras del desarrollo de algún emprendimiento considerado de interés estratégico por el Estado nacional (Arach, 2015). El tercer plano, el de los impactos ambientales, ha sido ampliamente documentado, denunciado y analizado, no sólo en los proyectos de fractura hidráulica en Argentina, sino también en los EEUU, cuna de estas explotaciones. Los proyectos y estudios de impacto oficiales en Argentina tienden a ser cautelosos, estableciendo que si la explotación se realiza de manera adecuada, no habrá mayores conflictos ni problemas ambientales, y que el margen de error sería mínimo.

 

Sin embargo, dichos informes no remarcan el carácter experimental de dicha técnica, ni la falibilidad humana que puede generar desastres ambientales y afectar los suelos, las napas freáticas, el aire y la salud pública. Tampoco tienen en cuenta los múltiples  desplazamientos  de otras actividades económicas, la expulsión de comunidades de sus tierras ancestrales que genera la actividad hidrocarburífera, los impactos urbanos en el paisaje local, ni mucho menos los debates por la utilización del agua y del suelo. Los conflictos por los basurales que tratan desechos de la actividad petrolera en la ciudad de Neuquén, han suscitado la movilización de distintos colectivos socioambientales que buscan su traslado a un ecoparque que permita sacar del ejido urbano el material contaminante que se encuentra en las inmediaciones de la periferia de la ciudad de Neuquén. Dichos basureros se encuentran cercanos a asentamientos urbanos que han sufrido las consecuencias de los desbordes de desechos, ya que las instalaciones han visto sobrepasada su capacidad de tratamiento debido a la falta de planificación y la vertiginosidad de la actividad hidrocarburífera iniciada en el 2012, aunque también ha sido denunciada la misma actividad por la quema de los desechos del petróleo (Declaración de la Comisión Fuera Basureros Petroleros, 10 de julio de 2016). Así, vemos que la cuestión del peligro ambiental está presente, y que desborda o se deslocaliza del lugar puntual donde se realiza la actividad petrolera. 

 

Matrices productivas en disputa en el Alto Valle de Rio Negro.

Transformaciones territoriales en la ciudad de Allen. Si bien la situación de la provincia de Río Negro posee ciertas similitudes con la de Neuquén, por ser la misma cuenca hidrocarburífera y por las políticas públicas nacionales, su alcance geográfico y productivo es de menor envergadura. Con varios intentos frustrados previos, desde los años sesenta la explotación petrolera se focalizó en el noroeste de la provincia. Al momento de indagar en la tensión por el uso del espacio rural, debido a las incidencias de nuevas actividades no agropecuarias en el área, es interesante analizar cómo una serie de transformaciones que se van dando en un frente frutihortícola van haciendo lugar a la llegada de la explotación de HRNC en el municipio de Allen, en la provincia de Río Negro. El territorio en donde se encuentra el municipio, en el departamento de General Roca, se caracteriza por ser una zona de transición entre el clima templado y el semiárido, en el cual los suelos fértiles y la disponibilidad hídrica son una característica de este ecosistema, condiciones que ofrecen recursos de una gran potencialidad productiva. La agricultura se extiende sobre los valles inferiores de los ríos Limay y Neuquén, y el valle superior del río Negro, comprendiendo una superficie aproximada de 100.000 hectáreas, de las cuales tres cuartas partes pertenecen a la provincia de Río Negro y el resto a la provincia del Neuquén. La zona se caracteriza por una marcada especialización en el uso del suelo y concentra el 83% de la superficie implantada con frutales de pepita en la Patagonia Norte, el 82% de manzanas y el 85% de peras (CNA, 2002).

 

En la región, los procesos por los que se dio la apropiación diferencial del suelo y su incorporación al mercado de tierras, han consolidado durante el siglo XX una matriz productiva inicial   de   tipo  farmer.   En   este   sentido,   el   término  chacarero alude   a   un   productor   que tradicionalmente combinó la propiedad de un pequeño monte frutal, el trabajo familiar y el uso de trabajadores transitorios y permanentes.  La actividad hidrocarburífera en la zona del Alto Valle de Río Negro (AVRN) tiene inicio en 1960 con las exploraciones de YPF. El área Yacimiento Estación Fernández Oro (YEFO), ubicado en la ciudad   de Allen,   es   la  más   importante  de   la  provincia  de   Río  Negro.  La   empresa  Apache, inaugurada en el 2001 y con su casa matriz en Houston, comenzó la perforación de pozos no convencionales en el 2012 para extraer tight gas, con el uso fracking en Allen sobre la formación geológica Las Lajas. En aquel momento, el gobierno nacional mantenía fijo el USD 2,50 por millón de BTU. El precio del gas en boca de pozo para la empresa, la enorme inversión que demandaban estas locaciones en Allen, sumado a los escasos dividendos remitidos a la casa matriz en el 2009, fue convenciéndola de ponerla en venta.

 

Un suceso particular se registró luego de la compra del 51% de los activos de YPF por el Estado, cuando el gobierno nacional anunció que las petroleras que aumentaran en el 2013 su producción de gas respecto del 2012 recibirían por el volumen “incremental” el triple de precio, USD 7,50 por millón de BTU. Lo que para YPF y otras petroleras resultó ser una medida que hacía rentable la producción de arcilla y arenas compactas en Argentina, fue una política que no favoreció a la empresa Apache por su elevada producción del 2012, conllevando a que en febrero del 2014 YPF concretara la compra de los activos de Apache en la cuenca neuquina, incluidos Vaca Muerta y los pozos de  tight gas en Allen.  

 

En la periferia de la ciudad de Allen, el avance de la frontera hidrocarburífera se explaya en presiones   sobre   el   territorio   frutihortícola.   La   reducción   de   las   tierras   productivas,   y   la  consolidación de tendencias rentistas por parte de los pequeños chacareros, es un indicador de los impactos   indirectos   que   se   registran.

 

Este   proceso   se   viene   desarrollando   en   un   contexto productivo donde las políticas estatales y de mercado han condicionado las prácticas de los productores de los estratos más endebles de la cadena de producción.

La  mayor  presencia  de  las   petroleras   para  la  explotación  de  tight   gas desde el  2012 viene consolidándose como un fenómeno que profundiza el abandono de una

forma de organización tradicional de la actividad productiva. El área registra locaciones de pozos ubicados en las chacras, condicionando a los pequeños y medianos productores inferiores a 25 ha. Afectando mayormente a

estratos que van de 5 a 10 ha, los productores se ven condicionados y tentados al alquiler o venta de sus chacras, acordando con la empresa petrolera YSUR-YPF una parte del área de sus tierras (entre 1 y 1,5 ha) para destinarlas como locación a la explotación petrolera, a través de contratos anuales o

bianuales. (..)

 

Para la explotación de HRNC se utilizan las rutas y caminos locales, como así también una

importante extensión del territorio que luego ocupan los camiones emplazados. La actividad implica un importante empleo de la infraestructura periurbana, cuyos costos son absorbidos por el Estado.

La producción de un pozo es a corto plazo (5 ó 6 años), la rentabilidad y eficiencia de los pozos es baja (a diferencia de los convencionales que llegan a estar activos por más de 20 años), mientras que la perforación en las hectáreas es permanente en el tiempo, y tanto la instalación como el revestimiento sufren un deterioro progresivo con el tiempo (Caparroz, 2013).

El pozo perdura toda la vida, a parte cuando ellos te compran o te alquilan, le meten un metro y medio de calcáreo. ¿Con qué lo sacas después? Si eso se compacta –y eso es como un cemento– la tierra se echa a perder, después para sacarlo, te traen cientos, miles de camionadas ¿Con qué lo sacas? El día que se vayan y te devuelvan la tierra, ésta queda perdida.

Chacarero Julio Hernández

con 5.5 ha en producción

Allen, 5 de diciembre de 2015.

Como los HRNC no están acumulados en trampas, sino que se encuentran muy dispersos, en cada yacimiento hay que explotar un volumen de roca mayor para obtener la misma cantidad de gas que en una explotación convencional. Por ende, las explotaciones deben ser más extensas e intensivas, lo   cual   da   cuenta   de   un   paisaje   frutihortícola   salpicado   por   locaciones   con   actividad hidrocarburífera. En este marco es posible encontrar, en el área rururbana de Allen, unidades de organización de la producción de perfil frutícola (manzanas y peras) reconvertidas según los parámetros de exigencias tecnológicas y productivas, y explotaciones agropecuarias marginales, alternando   con   fenómenos   de   neoruralidad,   sin vinculación   agropecuaria,   que   se   hacen   más

frecuentes. Encontramos así un área con “tensión de territorialidades” (Porto Gonçalves, 2001), idea que instala precisamente la tracción entre matrices diferentes en cuanto al uso y apropiación del territorio: una declinante, la ligada a la actividad frutihortícola; la otra ascendente, ligada a los hidrocarburos.

 

Reflexiones finales

La explotación de los hidrocarburos no convencionales ha surgido en un contexto caracterizado por los cambios y las innovaciones tecnológicas. La “Revolución del Shale” en EE.UU, a principios del 2000, hizo rentable la apuesta por los no convencionales.   Desde actores socioeconómicos energéticos   y   políticos   dominantes   se   difunde   un   discurso   que   pregona   la   utilidad   de   los hidrocarburos, en tanto impulsor del progreso y desarrollo industrial para las potencias emergentes.

El déficit energético causado por las políticas de los años noventa y catalizados por los patrones de consumo productivo, de transporte y de consumo de hogares en el siglo XXI en la Argentina, define una encrucijada: se continúa por el camino inercial trazado por los estilos de desarrollo conocidos, o se encara un proceso de transformaciones cuyos resultados visibles deben ser percibidos en plazos no   lejanos. La  confianza   construida   en   torno   a   los   procesos   de   extracción   de   HRNC   está

condicionada al precio internacional de los hidrocarburos. Mantener esa línea de explotación energética sólo es posible –en el actual contexto de mercado– sobre la base de grandes apoyos económicos, fiscales y de infraestructura provista por el Estado nacional y los Estados provinciales, sede de los yacimientos, a costa del diferimiento o cancelación de otro conjunto de necesidades sociales. Aun con precios compensatorios o que garanticen el equilibrio desde un punto de vista económico, la producción prometida de hidrocarburos mediante el fracking no permitirá resolver las urgencias de corto plazo existentes. La extracción de HCNC constituye una actividad intensiva en

capital (no en trabajo) y demanda cantidades importantes de energía, agua y materiales (acero, cemento y arena, entre otros). De seguir expandiéndose, profundizará las transformaciones en la escala de la intervención territorial. La expansión del

fracking, antes que resolver la dependencia de fuentes energéticas no renovables, la incrementa, demandando el empleo de enormes cantidades de energía fósil (tanto directa como indirectamente) difícilmente substituibles. A su vez, solucionar la problemática mencionada podría requerir que se realicen inversiones de energía fósil en alternativas

más sostenibles. De esta manera, la explotación de HRNC comprende un despliegue de actividades que no podrían realizarse en base a energías renovables; el acero que demandan las tuberías, la inyección del fluido de fractura, la síntesis de productos químicos, el transporte de arena y los equipos de perforación, son insumos que   remarcan  la   dependencia   fósil   en   las   actividades económicas. De mantenerse las tendencias actuales, tendríamos de manera predominante una generación térmica en base a combustibles fósiles con escasa participación de renovables en la matriz energética, profundizando las desigualdades en las regiones y acelerando los procesos de

contaminación y degradación de los ecosistemas.

Notas (..)

Bibliografía(..)

Fuente: https://www.cuestionessociologia.fahce.unlp.edu.ar/article/view/CSe038/9171