Qué Economía

Noviembre 2017

Sin subordinación a la globalización financiera ni a las transnacionales.

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Recordemos, abajo y a la izquierda sin fronteras, cómo quienes son prestigiosa e importante expresión del pensamiento crítico de la izquierda latinoamericana posibilitaron la gobernabilidad para el avance extraordinario de la acumulación oligopólica y la transnacionalización durante más de una década.

Los intelectuales “progresistas” y la deuda externa:

comentarios sobre un artículo de Emir Sader

26 de junio de 2014

 

Ariel Mayo (1970) 

 

Tras varios años de permanecer oculta debajo de la alfombra, la cuestión de la deuda externa volvió al centro de la escena política nacional. El reciente fallo del juez Griesa, favorable a los fondos buitre, mostró en toda su dimensión el fracaso de la política kirchnerista en esta área.

 

En criollo: el kirchnerismo pagó deuda externa como ningún otro gobierno argentino. Realizó dos reestructuraciones de la deuda, con supuestas “quitas” sobre el capital adeudado (amortiguadas por los beneficios que otorgó a los ahorristas el cupón atado al crecimiento del PBI). Concedió a Repsol una jugosa indemnización por la expropiación de YPF. Acordó pagar al Club de París la totalidad de la deuda, en un monto mayor al reconocido por el Ministerio de Economía de nuestro país y en un plazo menor al que dicho Club concede a los deudores. No en balde la presidenta Cristina Fernández definió a su gobierno como “pagadores seriales”. Ahora bien, todo este esfuerzo resultó inútil, por lo menos desde el punto de vista de los trabajadores argentinos. En el período que va desde el 2004 hasta el 2014 el monto de la deuda externa argentina siguió incrementándose. Así, a finales de 2013 alcanzó la cifra de 202 mil millones de dólares. Pongamos esta cifra en perspectiva: en 1976, la deuda externa era de 8500 millones de dólares; al terminar la dictadura, en 1983, ascendía a 44 mil millones; en 1989, era de 65 mil millones; en el gobierno de Duhalde (2003-2004), llego a los 176 mil millones.

Entre el gobierno de Duhalde y finales de 2013, la deuda externa argentina se incrementó en 26 mil millones de dólares. En el mismo período y según cifras proporcionadas por Cristina Fernández, Argentina pagó 173 mil millones de dólares a los acreedores externos.

O sea, en 10 años pagamos un monto casi equivalente a la totalidad de la deuda externa durante el gobierno de Duhalde. Pero hoy debemos 26 mil millones de dólares más. Sin comentarios…

 

Hoy, después de 10 años de pago desenfrenado a los acreedores externos, algunos  datos muestran la otra cara de la deuda: el 35 % de los trabajadores se encuentran precarizados; un 25 % de la población está en la pobreza; la mayor parte de los jubilados cobran haberes miserables. Y siguen las firmas. Todo eso en el marco de altas tasas de crecimiento económico durante la mayor parte de esa década.

A pesar de lo anterior, numerosos intelectuales afirman que la Argentina vivió una etapa de “revolución cultural” y/o de transformaciones que favorecieron a los sectores populares. En este sentido, el proceso kirchnerista es puesto en pie de igualdad con otros procesos latinoamericanos, en el marco de una especie de epopeya antiimperialista y antimonopolista.

Emir Sader, sociólogo brasileño, expresa cabalmente la posición expuesta en el párrafo anterior. Basta leer su artículo “"Contraofensiva de la derecha internacional"”, publicado en la edición del lunes 24 de junio del periódico Página/12.

 

Sader sostiene que el fallo del juez Griesa se inscribe en el contexto de una contraofensiva general de la “derecha internacional” contra los gobiernos “progresistas” latinoamericanos que desafiaron el Consenso de Washington. Las cifras sobre la situación social en Argentina permiten poner en duda la caracterización de “progresista” para el kirchnerismo. Las ganancias obtenidas por las corporaciones transnacionales en América Latina también permiten poner en duda el carácter “progresista” del conjunto de esos gobiernos. Salvo que, por supuesto, se entienda por “progresista” una política tendiente a asegurar las ganancias del capital.

 

Sader define así la política de los países “progresistas” de América Latina:

 

“…los países latinoamericanos que siguieron creciendo y distribuyendo renta, disminuyendo la desigualdad que aumenta exponencialmente en el centro del sistema, son un factor de perturbación, son la prueba concreta de que otra forma de enfrentar la crisis es posible. Que se puede distribuir renta, recuperar el rol activo del Estado, apoyarse en los países del Sur del mundo y resistir a la crisis.”

 

Como ya señalé, los datos de la situación argentina permiten afirmar que Sader está equivocado, por lo menos en lo que hace a nuestro país. Sigamos adelante. Sader sostiene que la contraofensiva de la derecha va dirigida contra la estrategia adoptada por Argentina en el tema de la deuda. Según él, dicha estrategia fue exitosa y constituye un ejemplo para otros países:

 

“La formidable arquitectura de renegociación de la deuda argentina nunca fue asimilada por ellos. Quieren que sea un mal ejemplo para Grecia, Portugal, España, Egipto, Ucrania y tantos otros países aprisionados en las trampas del FMI. Tienen que demostrar que los dictados de la dictadura del capital especulativo son ineludibles.”

 

Resulta difícil de entender cómo una estrategia que se tradujo en un aumento del monto de la deuda, luego de una década de pago desenfrenado, pueda concebirse como un éxito y un ejemplo.

 

Sader identifica al “capital especulativo” como el enemigo de Argentina y de los países “progresistas” latinoamericanos en general. En sus palabras:

 

“La nueva ofensiva en contra de Argentina tiene que ser contestada por todos los gobiernos latinoamericanos que son, en distintos niveles, igualmente víctimas del capital especulativo, que se resiste a reciclar las inversiones productivas que necesitamos. Es hora de que los gobiernos de los otros países de la región no sólo acompañen a las misiones argentinas, sino que también asuman la disposición de imponer impuestos a la libre circulación del capital financiero. Una medida indispensable, urgente, que sólo puede ser asumida por un conjunto de países en forma de unidad.”

 

Siempre limitándome al análisis del caso argentino, cabe decir dos cosas para poner en entredicho el argumento de Sader: a) el año pasado, el sector que obtuvo mayores ganancias en el 2013 fue el de los bancos; b) entre 2007-2012 se produjo una fuga de capitales estimada en 80 mil millones hasta el cepo cambiario. En otras palabras, durante la década kirchnerista el llamado capital financiero (o especulativo, si se prefiere) recibió un trato preferencial, permitiendo que acumulara importantes ganancias y tuviera los dólares necesarios para fugar al exterior.

 

Pero la cuestión del capital especulativo es mucho más compleja del planteo que hace Sader. En una economía capitalista el trabajo es el creador de valor. Esto ya es sabido desde los tiempos de Adam Smith. Por tanto, el capital aplicado a la producción es quien genera el plusvalor que se reparte el conjunto de los capitalistas. En otras palabras, sólo la producción genera el valor que puede repartirse entre las distintas fracciones del capital. El dinero no crea dinero. En otros términos, el capital financiero no crea valor; por tanto, depende para su existencia del capital productivo. Además, y esto ya era sabido en los tiempos de Lenin, capital industrial, capital comercial y capital bancario se hayan estrechamente entrelazados. Por último, capitalismo y afán de ganancias van de la mano. Acusar de “especulativo” a un capital por buscar mayores ganancias carece de sentido en una economía capitalista.

 

¿Por qué Sader insiste entonces con la cantinela del “capital especulativo?

 

En 2002, bajo la presidencia de Eduardo Duhalde, se inició una recomposición del capitalismo argentino luego de la liquidación de la Convertibilidad en diciembre de 2001. Esa recomposición, basada en la devaluación, los bajos salarios, la utilización de la capacidad ociosa luego de largos años de recesión y la exportación de productos primarios, fue continuada por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Esta última reconoció en un discurso que los empresarios “la levantaron con pala”, aludiendo a las enormes ganancias de los capitalistas durante el período iniciado en 2003. No hay dudas, pues, sobre el carácter capitalista del kirchnerismo.

 

Aquí corresponde hablar de Sader y su caracterización de la situación argentina. No hace falta mucho esfuerzo para comprobar que esta caracterización es totalmente equivocada. Pero Sader representa un tipo de intelectual aferrado a los gobiernos de América Latina. Se trata de ex izquierdistas, muchos de ellos ex marxistas, que aceptan al capitalismo como un fenómeno natural. Para ellos la revolución socialista es una utopía inalcanzable, la clase obrera dejó de existir subsumida en un mar de identidades y la explotación es un concepto perimido que no da cuenta de las nuevas realidades del capitalismo. Cuando se los apura, muestran serias dificultades para demostrar la verdad de los asertos mencionados. Pero eso carece de importancia, pues aceptar el capitalismo les permite medrar al calor de la expansión del Estado (léase, para ellos, aumento de las posibilidades de obtener un empleo rentable en el Estado). A cambio de su aceptación del capitalismo, ellos obtienen cargos públicos, proporcionando un matiz “progresista” y/o “rebelde” a los Estados que llevan adelante la recomposición capitalista.

El mercado de intelectuales es muy competitivo en sociedades donde hay un importante desarrollo del sistema universitario. Entonces, los intelectuales “progresistas” enfrentan el problema de cómo distinguirse del resto (por ejemplo, de los intelectuales liberales) y poder venderse así en condiciones más ventajosas. La respuesta está contenida en el artículo de Sader que estoy comentando. Frente a los liberales, que defienden al capitalismo en bloque, los intelectuales “progresistas” se presentan como rebeldes al combatir de palabra al capitalismo “especulativo”. Para ellos, el capitalismo es bueno, lo malo son sus contradicciones (Marx dijo esto hace muchísimo tiempo, refiriéndose a Proudhon); esas contradicciones encarnan en el capital “especulativo”, que impide el crecimiento de los pueblos. De este modo, y en el marco de una recomposición del capitalismo latinoamericano, que pretende alejarse discursivamente del neoliberalismo, el intelectual “progresista” suma puntos y entra a medrar en el aparato estatal.

 

No cabe la menor duda de la sinceridad de Sader. Sólo que se trata de una sinceridad respecto a los intereses del grupo de intelectuales con que se identifica. Por eso hay tan poco de realidad argentina en su artículo, si se me permite la expresión.

NOTA: Como en todos mis escritos, no se encuentra nada original en el presente artículo. Por eso quiero mencionar mi deuda con el profesor Rolando Astarita, de cuyo artículo"Después del Club de París, fondos buitres" tomé los datos cuantitativos referentes a la deuda externa argentina.

Fuente: http://miseriadelasociologia.blogspot.com.ar/2014/06/los-intelectuales-progresistas-y-la.html

En consecuencia, abajo y a la izquierda sin fronteras, requerimos unirnos en un frente cultural político que deconstruya la posverdad. Manuel Humberto Restrepo Domínguez (Rebelión) nos explica "Posverdad, ¿que puede haber después de la verdad? Decir una cosa para ocultar otra, acudir a emociones, pasiones y manipular la realidad para promover confusiones, engaños y hacer primar dobles raseros con evidente carencia de ética y de escrúpulos". Leer  

 

Tal fue y es la política de comunicación social de los gobiernos progresistas que la compartieron con los neoliberales así como a la promoción de la gran expansión del extractivismo que hizo a la maximización de la concentración y transnacionalización económica territorial.

 

Los intelectuales "progresistas" sobre todo fueron imprescindibles para modelar subjetividades masivas con pensamiento dicotómico o binario que hoy sostiene la polarización esencial a la gobernabilidad de la profundización en el paraíso oligopólico y al encubrimiento del sistema mundo capitalista. Constatemos cómo en Chile se da la alternancia similar a la de Argentina:

 

Lo que no dicen los opinólogos

Con Piñera Chile será el “Paradise” de

la oligarquía empresarial y financiera

10 de noviembre de 2017

 

Por Leopoldo Lavin Mujica (Rebelión)

Mientras que Chile se apresta a elegir un presidente que es un evasor contumaz de impuestos, y un experto en negocios turbios pero que despliega su know how o pericia de manera olímpica bajo la mirada cómplice de los opinólogos del dispositivo mediático de la oligarquía propietaria que lo financia a golpe de millones, la olla se destapa con otra filtración que revela la extensión y proporciones gigantescas de la corrupción de la elite mundial y de sus respectivas naciones. Esta vez los documentos que prueban los depósitos y movidas de dinero de los ricos del planeta en paraísos fiscales, se les ha llamado los “Paradise Papers”, después de los Panamá Papers que involucraban a una oficina especialista en lavado de dinero de aquel país. 

Estos expedientes que estaban en manos del bufete Offshore Appleby
revelan una vez más los procedimientos utilizados por la elite mundial para enriquecerse sin trabajar y no cumplir con sus obligaciones legales primordiales. El resultado es el enriquecimiento ilícito y especulativo de esta clase parasitaria con estos giros dolosos, gracias a la globalización financiera al servicio de este tipo de movidas. Estos escándalos muestran de manera descarnada cómo las elites neoliberales ignoran algo fundamental en un sistema democrático: que pagarles impuestos al Estado (devolvérselos como tributo a la sociedad en la cual actúan como empresarios y propietarios de capital) es un deber ciudadano primordial. 

Claro, evitar pagar sus impuestos es un deporte fiscal de lujo para las elites propietarias, deportivas y artísticas. Para eso tienen una cohorte de “fiscalistas”. Al punto que para justificar sus prácticas corruptas comparan los impuestos que no pagaría un almacenero o un dentista (o no pagar el Transantiago), con los millones que evaden los Piñera de este mundo; los mismos que lo financian en Chile con contribuciones para su campaña y que figuran en la lista top de los más ricos de Chile en la revista Forbes. 

Este tipo de razonamientos es demasiado complicado para los opinólogos de la prensa derechista. 

Pero como siempre, los lacayos mercuriales como Carlos Peña (lea mis explicaciones en nota abajo) se horrorizan cuando el senador Navarro y candidato presidencial, en un foro, le lanza unas cuantas monedas en su cara al candidato de la oligarquía neoliberal (*). De los millones que Piñera ha evadido en paraísos fiscales y de los millones con que los clanes de la misma oligarquía propietaria le financian la campaña al millonario, ni chus ni mus. 

La cantinela derechista consiste en decir que los chilenos viven en el mejor de los mundos posibles. Que son felices consumiendo … y endeudados; con salud, educación y pensiones malas, pero que se arreglarán cuando Chile “crezca” con Piñera (esto último no lo dicen así sino que apelan al “crecimiento” como una creencia religiosa y gracias a la varita mágica del candidato empresario). Que no hay mejor chichita que con la que se están curando los chilenos en el siglo XXI gracias a la Transición I. El corolario de lo anterior es que si los súper ricos chilenos invierten en Piñera es porque éste les dará un rendimiento seguro. Cada uno busca su propio interés individual, así se es “libre”, reza la simplona ideología piñerista y neoliberal que Juan Andrés Fontaine transmite en su columna en El Mercurio. 

Y en un país dónde la justicia permite sólo por un estrecho voto de la Suprema que se juzgue a los políticos por dejarse corromper por los que no pagan impuestos, es evidente que Chile con Piñera será el paraíso de la oligarquía capitalista propietaria, especulativa y especialista en prácticas corruptas. 

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(*) Carlos Peña llega al extremo de distorsionar el pensamiento ético de Aristóteles en sus columnas al decir que para éste la mayor virtud es la “cortesía” (es la “lección” que le da a Navarro). En otros términos hay que callarse ante los poderosos y corruptos y … rendirles pleitesía. Como él lo hace (el rector de la UDP). Peña ignora que para Aristóteles la virtud política capital es la “prudencia”. Pero pídale ser “prudente” a Piñera … el imprudente por excelencia, dominado por su pulsión incontrolable por la acumulación de dinero. Cuya “felicidad”, compartida por la oligarquía, que le hace el regalo de financiarle la campaña a condición de que una vez en el gobierno vele por ella en su conjunto y pos sus intereses. Todos estos escándalos financieros y las prácticas de la elite propietaria y neoliberal muestran que la imprudencia es un comportamiento normal que le permite infringir las reglas para ganar dinero. Aquí sí que “se esconde y se teje el día a día de millones”. 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233849

 

 

Destaquemos la urgencia de deconstruir la percepción dicotómica que encubre al Capitaloceno. Ejemplifiquemos mediante Ecuador el bloqueo a la indagación popular sobre la situación en que estamos subsumidos como resultado de la historia reciente de los gobiernos progresistas.

 

 

¿Moreno traidor?

26 de octubre de 2017

 

Por Alberto Acosta *(Rebelión)


En las últimas semanas varios representantes del correísmo han acusado a Lenín Moreno de “traidor”, empezando por el propio Rafael Correa, caudillo de un proceso que, de a poco, parece estar cayendo en desgracia . Lo peculiar de esta situación es que Moreno precisamente es sucesor de Correa. Es más, su (controvertido) triunfo electoral, así como su nominación a la candidatura presidencial, contó con el beneplácito del caudillo y de su partido. Correa hasta llegó a decir que “ Lenín es un gran ser humano, dejo la Patria en buenas manos ”. Esas son, al momento, las únicas certezas de las que disponemos; lo demás son elucubraciones, algunas más o menos razonables. 

¿A qué acuerdos llegaron Moreno y Correa? Eso no lo sabemos de manera certera, pero hay algunos indicios . Lo que sí cabe reconocer es que Moreno no resultó ser el títere de Correa, como muchos esperábamos. Más bien vemos una suerte de “enfrentamiento épico” entre ambos. Enfrentamiento que genera dudas, rupturas de diversa índole, pero también varias continuidades preocupantes (por ejemplo, el frente económico y productivo).

Como corolario de esta situación, Moreno aparece como “el traidor” para el autoexiliado caudillo en Bélgica y sus más fieles seguidores, quienes no han dudado en tratar al actual presidente con desprecio y hasta fomentar movilizaciones en su contra . Por su lado, Moreno ha lanzado críticas cada vez más duras - y hasta mordaces -, generando sorpresa pues, por diez años, él marchó a la par de un proceso que inició perfilándose como “revolución ciudadana” pero terminó volviéndose una restauración conservadora . Lejos quedan los recuerdos de que el propio Moreno se benefició de la década correísta , de la que fue un actor permanente, es decir corresponsable de la misma. Aunque otros podrían encontrar un anticipo de esta situación en la carta que Moreno remitió a Alianza País en abril de 2016 , donde formulaba tibias críticas a la gestión de Correa y demandaba correctivos. 

Aquí encontramos un elemento estratégico que merece atención, pues ¿era necesario primero alcanzar el poder político para luego emprender una crítica que realmente tenga efectos?, ¿hubiera sido factible otra forma concreta de salir del correísmo, dado el dominio que éste llegó a tener casi sobre todas las instituciones del país?, ¿no es una implosión la mejor forma de que el correísmo caiga? El análisis de estas cuestiones habría que profundizarlo en términos políticos, sobre todo porque parece difícil pensar en un escenario más destructivo para el correísmo que aquél en donde sus propias raíces lo ahorcan. 

Es más, podríamos lucubrar que 
Moreno y su gente -pues nunca olvidemos que los individuos no actúan solos en política- supieron aprovechar muy bien la coyuntura. Moreno resultaba -quizá- la única opción para que Alianza País se “mantenga” en el poder, sobreviva políticamente y hasta “encubra” gran cantidad de casos de corrupción. Jorge Glas no tenía la fuerza de convocatoria como para vencer en las urnas (incluso fue públicamente abucheado durante las elecciones ); más aún cuando él terminó ahogado en denuncias de corrupción que le han terminado conduciendo a prisión . Quizá el mismo Rafael Correa habría encontrado dificultad para vencer en las urnas ( como ha sugerido el mismo Moreno ); y si las informaciones que siguen apareciendo son verídicas , pueda que el binomio Correa-Glas se repita… tras las rejas. 

Pero el ascenso de Moreno al parecer no sólo aprovechó la debilidad de las principales figuras de Alianza País. También podríamos sugerir que aprovechó que el otro finalista de las elecciones de abril, Guillermo Lasso, estaba casi condenado por sus pocas luces y potencialidades. Lasso, claro representante de intereses de grupos poderosos que no se enchufaron al correísmo -no como 
otros grupos que sí lo hicieron -, era un candidato cuya derrota (legítima o no) era entendible dadas las circunstancias concretas del momento. 

El caso es que el ascenso de Moreno ha dejado una lección muy clara al correísmo: el poder no se posee, se ejerce como diría Michel Foucault. Cualquier creencia de que el poder se lo puede poseer cuando son otros quienes lo ejercen, es una ilusión. Ilusión en la que cayó el correísmo por su desesperación de sobrevivir a cualquier precio. 

En fin. Ahora el correísmo paga las consecuencias de sus propios actos, pues parecería cumplirse esa máxima de “quien a hierro mata, a hierro muere”.
Si hablamos de traiciones, ¿qué mayor traición puede haber que el propio surgimiento del correísmo por medio de la metamorfosis de propuestas revolucionarias a una realidad de restauración conservadora y de modernización capitalista? No olvidemos que fue el correísmo el que traicionó a quienes originalmente apoyaron el ascenso de Correa al poder, traición que quedó consumada con el surgimiento de un régimen autoritario que no dudó en ridiculizar -y hasta criminalizar - a muchos de sus antiguos aliados. 
Es decir, debemos tener claro que aquí el gran traidor no es Moreno, sino Correa. Fue él quien
traicionó los ideales revolucionarios que emergieron de la lucha popular luego de años de arremetida neoliberal y crisis en el país. Basta con hacer algunas lecturas a partir de los ofrecimientos iniciales de la “revolución ciudadana”, para ratificar esta afirmación. Por ejemplo, la lectura del Plan de Gobierno de Alianza país 2007-2011, elaborado participativamente en 2006 -cuando se propuso la candidatura de Correa-, brinda material para comprender que el verdadero y gran traidor no es Moreno. Sólo como una pequeña muestra, leamos la 
siguiente invitación a “trabajar por llevar adelante nuestros propios procesos de organización y diseñar nuestros propios programas de vida sin atenernos a mensajes y normas emanadas de alguien que pretender asumir el papel de un iluminado; no creemos en liderazgos individuales que conduzcan a la constitución de estructuras verticales y caudillescas, sino en liderazgos colectivos sustentados en la autocrítica, en la toma colectiva de decisiones, en el respeto a otras opiniones y en la humildad.” 

Las declaraciones de Correa a favor de la Constitución de Montecristi y las sistemáticas violaciones que le propició es otra clara traición. Luego de promocionarla como “la mejor Constitución del mundo”, “un canto a la vida” e incluso diciendo que duraría “300 años”, es más que evidente que Correa vio a la Constitución y a la Asamblea Constituyente apenas como escalones en su afán de concentrar cada vez más poder. Por cierto, cabe aclarar que esa Constitución -lo comprobamos repetidamente- no fue un traje a la medida del caudillo, como afirman algunos despistados ( 
basta mencionar que en 9 años sufrió unos 23 cambios , a más de un sinnúmero de violaciones a la Constitución a través de leyes y hasta decretos). Dicha Constitución se formuló con una amplia participación ciudadana, y fue masivamente ratificada en las urnas, pues se intentó recoger el sentir popular de lucha en contra de las injusticias de épocas anteriores.
Ese es precisamente el espíritu de Montecristi que supuestamente Moreno intenta recuperar, una cuestión que está muy lejos de ser cierta, por lo demás. 

Tan problemática resultó a ratos la Constitución a Correa que incluso tuvo que 
enmendarla casi a la fuerza y atropellando la misma carta magna , sólo recordemos diciembre de 2015. Si bien es cierto que la Constitución posee fallas que deben corregirse -como el excesivo poder otorgado al ejecutivo-, también posee grandes aciertos como el reconocimiento al derecho a la resistencia (art. 98) que el propio Correa desdeñó y consideró una simplenovelería . ¿No es eso una vil traición cuando fue la propia resistencia popular la que llevó a Correa a la Presidencia? Es más, ya en aullidos de desesperación, Correa y sus áulicos más íntimos auguran su retorno a través de otra asamblea constituyente  

Y si en lo político se observan traiciones, el manejo económico de Correa es aún más claro; manejo que mantiene la misma orientación con Moreno. El gobierno de Correa devino en mera herramienta para que el capital satisfaga su voracidad acumuladora explotando trabajadores y Naturaleza, compartiendo incluso muchos objetivos neoliberales de los años 80 y 90. Pero mientras el viejo neoliberalismo apartaba y reducía al Estado para que grandes capitalistas exploten libremente, el nuevo neoliberalismo correísta fortaleció al Estado para ponerlo en comunión con el gran capital -local y transnacional- para que dicho capital explote libremente. Así, Correa instauró una suerte de neoliberalismo transgénico con la intervención del Estado, aderezado con una corrupción desbocada que se va descubriendo día a día . 

Apenas unas pocas joyas neoliberales del correísmo son: promover el tratado de libre comercio (TLC) con la Unión Europea, expresión máxima del neoliberalismo; ampliar la frontera petrolera en el centro-sur de la Amazonía, incluyendo el ITT-Yasuní ( propuesta para la cual Correa no dio la talla ); imponer la minería a gran escala,violando el mandato minero de 2008 y criminalizando y persiguiendo a quienes se oponen, ejemplo Kimsacocha, Íntag, Mirador, Panantza; entregar campos petroleros maduros a empresas extranjeras (entrega de campo Auca a Schlumberger , e intentos -nada claros- de entrega del campo Sacha a la empresa china CERG ); conceder, sin licitación y por medio siglo, los puertos de Posorja, Puerto Bolívar y Manta a capitales extranjeros; apoyar grandes agronegocios, monocultivos y agro-combustibles marginando la soberanía alimentaria y al campesinado. 
 

La lista de las traiciones en el campo social es también grande : prácticamente “privatizar la salud” vía convenios con clínicas privadas, incluyendo sobreprecios; fomentar indirectamente a “privatizar la educación” con el auge de cursos y universidades privadas para los “no elegidos”; reintroducir la flexibilización laboral (por ejemplo,permitiendo reducir horas de trabajo, afectar a beneficios como cesantía, distribuir irregularmente horas de trabajo durante la semana ); aprobar los decretos 016 y 739 para controlar organizaciones sociales y sociedad civil y decreto 813 para disciplinar a trabajadores públicos; crear organizaciones sociales –sobre todo sindicales- paralelas propias y afines al gobierno. 

La lista de traiciones y estafas del correísmo en lo económico es tan grande (cómo olvidar aquí a la fallida “transformación de la matriz productiva”) que hasta se podrían escribir 
libros enteros . Lo crucial en este punto es no perder la memoria histórica de todo el desperdicio de una década hecho por el correísmo a fin de no dejarnos engañar cuando éste se queja de que Moreno es el traidor… 

En definitiva, no sabremos a qué acuerdos llegaron Moreno y Correa. Si esto no se destapa de forma transparente, no podremos conocer cuál fue el traidor en esas conversaciones. Pero, a estas alturas, para el país ese debería ser un problema menor que terminará resolviéndose al interior de la Cosa Nostra ecuatoriana, es decir, Alianza País , la que, según Fernando Vega, ex-asambleísta constituyente de Alianza País, devino en una secta mafiosa . 
Lo que sí debe quedar claro es que Rafael Correa fue quien traicionó la confianza del pueblo ecuatoriano en las urnas y al mismo mandato constituyente. Aquí no caben medias tintas. El gran traidor es Rafael Correa.- 

 

*Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Ex-candidato a la Presidencia de la República.  

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233260

 

 

Acusemos a los gobiernos K, a todos los gobiernos progresistas y a sus intelectualidades orgánicas de haber silenciado e invisibilizado que estaban  sirviendo a la globalización financiera y a las transnacionales extractivistas. Incluso convencieron a las mayorías de estar en una etapa emancipatoria del sistema mundo imperialista. Cuando lo cierto fue que siguieron consolidando planes de genocidios y ecocidios del último.

 

Tengamos en cuenta que tuvieron la oportunidad de poner fin al sistema de la deuda eterna que la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales impuso mediante terrorismo paraestatal y estatal (Operativo Independencia) durante los gobiernos peronistas de mediados de los setenta y terrorismo estatal durante la dictadura de los poderes locales con los imperialistas. Reflexionemos que todos los gobiernos progresistas surgen en respuesta a insurrecciones populares. Para ver esas posibilidades concretas recordemos a la revoluciones desde abajo en Rusia.

 

 

 

Serie: Centenario de la revolución rusa y del repudio de las deudas

Rusia: el repudio de las deudas en el núcleo

de las revoluciones de 1905 y de 1917

28 de junio de 2017 

Por Eric Toussaint

En febrero de 1918, el repudio de las deudas por el gobierno soviético sacudió las finanzas internacionales y provocó una condena unánime por parte de los gobiernos de las grandes potencias.

Esa decisión de repudio estaba enmarcada en la continuidad del primer gran movimiento de emancipación social que sacudió al imperio ruso en 1905. Ese amplio levantamiento revolucionario había sido provocado por la conjunción de varios factores: el desastre ruso en la guerra con Japón; la cólera de los campesinos que exigían tierras, el rechazo de la autocracia, las reivindicaciones obreras… El movimiento comenzó por unas huelgas en Moscú en octubre de 1905, y se extendió como un reguero de pólvora a todo el imperio, adoptando diversas formas de lucha. En el transcurso del proceso de autoorganización de las masas populares nacieron los consejos (sóviets en ruso) de campesinos, consejos de obreros, consejos de soldados…

En su autobiografía, León Trotsky, que presidió el Soviet de San Petersburgo —capital de Rusia hasta marzo de 1818—, explica la detención de toda la dirección del Sóviet de San Petersburgo el 3 de diciembre de 1905 por la publicación de un manifiesto en el que los miembros de ese consejo elegido llamaban al repudio de las deudas contraídas por el régimen del Zar. Explica también que este llamamiento de 1905 al no pago de la deudaacabó por concretarse a comienzos del año 1918, cuando los sóviets aprobaron el decreto de repudio de las deudas zaristas:

A mí me detuvieron al día siguiente de haberse publicado el llamado “Manifiesto financiero”, en que proclamábamos que la bancarrota de la Hacienda zarista era inevitable, declarando categóricamente que el pueblo victorioso no reconocería las deudas contraídas por los Romanov. |1|

El manifiesto del sóviet de los diputados obreros declaraba bien claro lo siguiente:

«La autocracia no ha tenido jamás la confianza del pueblo, ni ha recibido de éste mandato alguno. Decretamos, por tanto, que no hemos de consentir que sean saldadas las deudas nacidas de todos esos empréstitos emitidos por el Gobierno zarista, en abierta guerra contra el pueblo ruso.»

A los pocos meses, la 
Bolsa francesa contestaba a nuestro manifiesto abriendo al Zar un nuevo empréstito de dos mil doscientos cincuenta millones de francos. La prensa reaccionaria y la liberal se burlaban de aquella amenaza fanfarrona que los Sóviets dirigían a la Hacienda zarista y a los banqueros europeos. Pasado algún tiempo, el manifiesto cayó en olvido. El mismo se encargó de aflorar nuevamente a la memoria del mundo, en momento oportuno. El derrumbamiento militar del zarismo fue acompañado por la bancarrota financiera del régimen, que venía gastándose desde muy atrás. Al triunfar la revolución, los Comisarios del pueblo, el 10 de febrero de 1918, decretaron que quedaban canceladas totalmente las deudas zaristas. Este decreto sigue en vigor
. |2|

Se equivocan los que dicen que la revolución rusa viene a dejar incumplidas las obligaciones. ¡Las suyas, no! La obligación que contrajo ante el país el día 2 de diciembre de 1905, con el manifiesto de los diputados obreros de Petrogrado, quedó cumplida íntegramente el 10 de febrero de 1918. Y la revolución puede decir con justicia a los acreedores del zarismo: “¿De qué os quejáis, señores? ¡Bien a tiempo se os advirtió!

En esto, como en otras muchas cosas, el año 1905 no hizo más que preparar el advenimiento del 17.»

(Fuente: https://www.marxists.org/espanol/tr...)

En el libro titulado 1905, L. Trotsky describe la sucesión de acontecimientos que llevó a la aprobación del Manifiesto financiero con que el Sóviet, órgano de la democracia revolucionaria, llamaba a rechazar el pago de las deudas contraídas por el Zar.

Un amplio campo de actividad se abría pues ante el Sóviet; en su derredor se extendían inmensos baldíos políticos, que solamente hubiera sido preciso trabajar con el fuerte arado revolucionario pero faltaba el tiempo. |3| La reacción, febrilmente, forjaba cadenas y podía esperarse, de hora en hora, un primer golpe. El comité ejecutivo, a pesar de la masa de trabajos que tenía que realizar cada día, se apresuraba en ejecutar la decisión adoptada por la asamblea el 27 de noviembre 1905. Lanzó un llamamiento a los soldados y en una conferencia con los representantes de los partidos revolucionarios aprobó el texto del manifiesto “financiero” (…).

«El 2 de diciembre 1905 el manifiesto fue publicado en ocho periódicos de San Petersburgo, cuatro socialistas y cuatro liberales. He aquí el texto de este documento histórico:

«El gobierno llega a la bancarrota. Ha hecho del país un montón de ruinas, lo ha sembrado de cadáveres. Agotados, hambrientos, los campesinos ya no están en situación de pagar los impuestos. El gobierno se ha servido del dinero del pueblo para abrir créditos a los propietarios. Ahora no sabe qué hacer con las propiedades que le sirven de garantías. Ni los talleres ni las fábricas funcionan. Falta el trabajo. Por todas partes vemos el marasmo comercial. El gobierno ha empleado el capital de los empréstitos extranjeros en construir ferrocarriles, una flota, fortalezas, en hacer provisión de armas. Al agotarse las fuentes extranjeras, los pedidos del Estado no se reciben más. El comerciante, el gran proveedor, el empresario, el fabricante que ha cogido la costumbre de enriquecerse a expensas del Estado, son privados de sus beneficios y cierran sus despachos y sus fábricas. Las quiebras se suceden y se multiplican. Los bancos se derrumban. Todas las operaciones comerciales se han restringido hasta el último límite.

«La lucha del gobierno contra la revolución suscita perturbaciones incesantes. Nadie está seguro del día siguiente.

«El capital extranjero pasa en sentido contrario la frontera. El capital “puramente ruso” también se esconde en los bancos extranjeros. Los ricos venden sus bienes y emigran. Las aves de rapiña huyen del país, llevándose lo que es del pueblo.

«Desde hace tiempo el gobierno gasta todos los ingresos del Estado en mantener el ejército y la flota. No hay escuelas. Las carreteras están en un estado espantoso. A pesar de lo cual, falta el dinero, incluso para la alimentación del soldado. La guerra nos ha dado la derrota, en parte porque carecíamos de municiones. En todo el país son señaladas sublevaciones del ejército reducido a la miseria y hambriento.

«La economía de las vías férreas está obstaculizada por el fango; gran número de líneas han sido devastadas por el gobierno. Para reconstituir la economía de los ferrocarriles, serán precisos cientos y cientos de millones.

«El gobierno ha dilapidado las cajas de ahorro y ha hecho uso de los fondos depositados para el sostenimiento de los bancos privados y de empresas industriales que, con frecuencia, son absolutamente dudosas. Con el capital del pequeño ahorro, juega a la bolsa, exponiendo los fondos a riesgos cotidianos.

«La reserva de oro del Banco del Estado es insignificante en relación a las exigencias que crean los empréstitos gubernamentales y a las necesidades del movimiento comercial. Esta reserva será reducida a polvo si se exige en todas las operaciones que el papel sea cambiado contra moneda de oro.

«Aprovechando que las finanzas carecen de todo control, el gobierno acordó tiempo atrás empréstitos que sobrepasaban en mucho la solvencia del país. Mediante nuevos empréstitos, paga los intereses de los precedentes.

«El gobierno, de año en año, establece un presupuesto ficticio de ingresos y gastos, declarando éstos como aquellos por debajo de su importe real, a su voluntad, acusando una plusvalía en lugar del déficit anual. Los funcionarios no controlados dilapidan el Tesoro ya bastante agotado.

«Solo una Asamblea Constituyente puede poner fin a este saqueo de la Hacienda, después de haber derribado a la autocracia. La Asamblea someterá a una investigación rigurosa las finanzas del Estado y establecerá un presupuesto detallado, claro, exacto y verificado de los ingresos y los gastos públicos.

«El temor del control popular que revelaría al mundo entero la incapacidad financiera del gobierno fuerza a éste a fijar siempre para más tarde la convocatoria de los representantes populares.

«La quiebra financiera del Estado procede de la autocracia, del mismo modo que su quiebra militar. Los representantes del pueblo estarán intimidados y obligados a pagar lo antes posible las deudas.

«Tratando de defender su régimen con malversaciones, el gobierno fuerza al pueblo a llevar a cabo contra él una lucha a muerte. En esta guerra, cientos y miles de ciudadanos perecen o se arruinan; la producción, el comercio y las vías de comunicación son destruidos de arriba abajo.

«No hay más que una salida: es preciso derribar al gobierno, arrebatarle sus últimas fuerzas. Es necesario cerrar la última fuente de donde extrae su existencia: los ingresos fiscales. Esto es necesario no sólo para la emancipación política y económica del país, sino, en particular, para la puesta en orden de la economía financiera del Estado.

«En consecuencia, decidimos que:

«No se efectuará ninguna entrega de dinero por rescate de tierras ni pago alguno a las cajas del Estado. Se exigirá, en todas las operaciones como pago de salarios y contratos, moneda de oro y cuando se trate de una suma de menos de cinco rublos, se reclamará moneda sonante.

«Se retirarán los depósitos hechos en las cajas de ahorro y en el Banco del Estado, exigiendo el reembolso íntegro.

«La autocracia nunca ha gozado de la confianza del pueblo y no estaba en modo alguno fundada en ella.

«Actualmente el gobierno se conduce en su propio Estado como en país conquistado.

«Por estas razones decidimos no tolerar el pago de las deudas sobre todos los empréstitos que el gobierno del zar ha concertado mientras llevaba a cabo una guerra abierta contra todo el pueblo.»

(Fin del texto del manifiesto)

Al pie del Manifiesto publicado en la prensa el 2 de diciembre de 2005 figuraba la siguiente lista de las organizaciones que apoyaban este llamamiento a rechazar el pago de la deuda zarista y a asfixiar financieramente a la autocracia:

«El Sóviet de Diputados obreros.

»El Comité Principal de la Unión Panrusa de Campesinos.

»El Comité Central y la Comisión de Organización del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso.

»El Comité Central del Partido Socialista Revolucionario.

»El Comité Central del Partido Socialista Polaco.»

Trotsky añade un comentario final: «Lógicamente, este manifiesto no podía por si mismo derrocar el zarismo ni a sus finanzas. (…) El manifiesto financiero del sóviet no podía servir más que de introducción a los levantamientos de diciembre 1905. Apoyado por la huelga y por los combates que se libraron en las barricadas, encontró un poderoso eco en todo el país. Mientras que, para los tres años precedentes, los depósitos hechos en las cajas de ahorro en diciembre rebasaban los reembolsos en 4 millones de rublos, en diciembre de 1905 los reembolsos superaron a los depósitos en 90 millones: ¡El manifiesto había sacado de la reservas del Estado, en un mes, 94 millones de rublos! Cuando la insurrección fue aplastada por las hordas zaristas, el equilibrio se restableció en las cajas de ahorro…» (Fuente: https://issuu.com/centromarx/docs/t... p. 212-215)



Conclusión:
 la denuncia del carácter ilegítimo y odioso de las deudas zaristas jugó un papel fundamental en las revoluciones de 1905 y de 1917. El llamamiento a no pagar la deuda acabó por concretarse en el decreto de repudio de la deuda zarista aprobado por el gobierno soviético y por los consejos de obreros, campesinos y soldados en febrero de 1918.


Traducido por Griselda Pinero


Parte 1: Rusia: el repudio de las deudas en el núcleo de las revoluciones de 1905 y de 1917
Parte 2: 
De la Rusia zarista a la revolución de 1917 y al repudio de las deudas
Parte 3: 
La revolución rusa, el repudio de las deudas, la guerra y la paz
Parte 4: 
La revolución rusa, el derecho de los pueblos a la autodeterminación y el repudio de la deuda
Parte 5: 
La prensa francesa a sueldo del Zar
Parte 6: 
Los empréstitos rusos no mueren nunca
Parte 7: 
El gran juego diplomático alrededor del repudio de las deudas rusas
Parte 8: 
En 1922, nuevo intento de las potencias acreedoras de someter a los Sóviets
Parte 9: 
El contraataque soviético: el Tratado de Rapallo de 1922
Parte 10: 
En Génova (1922), las contrapropuestas soviéticas frente a las imposiciones de las potencias acreedoras
Parte 11: 
Deuda: Lloyd George versus los sóviets
Parte 12: 
La reafirmación del repudio de las deudas acaba con éxito


 

Notas

|1| Este extracto del libro Mi vida, disponible en http://www.marxistsfr.org/espanol/t...

|2| Trotsky redactó este texto en 1930

|3| Este extracto del libro 1905 está disponible en: http://www.elsoca.org/pdf/libreria/...

 

Eric Toussaint

es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia. Es autor de diversos libros, entre ellos: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015,, Procès d’un homme exemplaire, Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012. Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

 

Rusia

Centenario de la Revolución Rusa y el Repudio de la Deuda23 de octubre - Eric Toussaint

La reafirmación del repudio de las deudas acaba con éxito 18 de septiembre - Eric Toussaint

Deuda: Lloyd George versus los sóviets 12 de septiembre - Eric Toussaint

 En Génova (1922), las contrapropuestas soviéticas frente a las imposiciones de las potencias acreedoras4 de septiembre - Eric Toussaint

El contraataque soviético: el Tratado de Rapallo de 1922 29 de agosto - Eric Toussaint

Fuente: http://www.cadtm.org/Rusia-el-repudio-de-las-deudas-en

 

 Crisis civilizatoria

 

Comencemos, abajo y a la izquierda, a analizar la Argentina sin percibir el gobierno de Macri como restauración de los noventa porque hubo un crecimiento a tasas chinas durante los gobiernos K cuya verdad oculta fue una extraordinaria transnacionalización económico territorial. Como en México sucede:

 

Reseña del libro "México Desahuciado. Dependencia, régimen político y luchas populares", de Adrián Sotelo Valencia

Un análisis de la crisis del capitalismo contemporáneo

concretado en el caso de México

26 de octubre de 2017

 

Por Javier García Ramírez (Rebelión)

 

México Desahuciado. Dependencia, régimen político y luchas populares del Dr. Adrián Sotelo Valencia es la tercera parte conclusiva de una trilogía compuesta por México (re)cargado: Dependencia, neoliberalismo y crisis y México (des)cargado: Del Mexico´s moment al Mexico´s disaster, en esta obra se analiza la crisis del capitalismo contemporáneo, concretizando en el caso de México, siguiendo la temática en torno a la respuesta popular que tiene la sociedad ante los altos niveles de pobreza, precarización laboral, marginación, violencia y represión por parte del Estado mexicano y de la burguesía nacional e internacional, todo esto dentro del enfoque de la teoría de la dependencia.

 

¿Qué es la dependencia?

Ruy Mauro Marini en Dialéctica de la Dependencia nos dice: […]  La dependencia, entendida como una relación de subordinación entre naciones formalmente independientes, en cuyo marco las relaciones de producción de las naciones subordinadas son modificadas o recreadas para asegurar la reproducción ampliada de la dependencia. El fruto de la dependencia no puede ser por ende sino más dependencia” […]1

Sobre este eje se señala una de las características que la teoría de la dependencia expone sobre los países dependientes y es, que a diferencia de los países coloniales, estos tienen una independencia política formal frente a los países imperialistas, sin embargo, como se aprecia incluso cotidianamente, esta “independencia política formal” está desapareciendo, dejando a México en el abierto neocolonialismo y la profunda dependencia.

 

¿Cómo es que la “independencia política formal” se ha ido perdiendo?

Cómo se lee en el segundo apartado del libro –La coyuntura del México desahuciado- es el agotamiento de la Industrialización por Sustitución de Importaciones y la crisis de la deuda externa lo que impone al neoliberalismo como patrón de reproducción de capital en México, la caída en el precio del barril de petróleo en 1981 de 35 dólares a menos de 20 dólares, terminó con la euforia del boom petrolero, la tan esperada “administración de la abundancia” nunca llego; y por si fuera poco, las tasas de interés internacionales comenzaban a aumentar peligrosamente para la deuda mexicana, la tasa Libor entre 1977 y 1981 paso de 5.87% a 16.79%, mientras que la tasa Prime se incrementó en los mismos años de 6.82% a 18.87%.

Durante este periodo, el gobierno mexicano comenzó a solicitar nuevos créditos para pagar los intereses de los viejos prestamos, en su intento por liquidar la deuda comenzó un proceso de endeudamiento acelerado, un círculo vicioso que concluyó con el envió de un telex a Nueva York en el que se informaba que ya no se podía cubrir el servicio de la deuda del siguiente mes, así, el 22 de agosto de 1982 el Secretario de Hacienda, Jesús Silva-Herzog Flores, pidió una prórroga de 90 días para pagar los intereses de la deuda pública que acumulaban más de 91,000 millones de dólares.

En un plan más que estratégico: los bancos –mayoritariamente estadounidenses- cerraron las líneas de crédito hacía México. «La negociación y el pago de la deuda implicarían» –al igual que en gran parte del mundo- legalizar e institucionalizar la superexplotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de sus recursos naturales, intentando negar y cancelar la viabilidad de la existencia de naciones enteras como es hoy el caso de Grecia. Los programas de austeridad y ajustes macroeconómicos son una primera forma de traspasar los costos de la crisis hacia los trabajadores y la sociedad en general de los países subdesarrollados, sacrificando el bienestar de millones de personas; justamente como diría Michel Camdessus, director del FMI, en 1988 en París: Los países deudores deben continuar con sacrificios porque sin ajustes no habrá financiamiento”.2

El saldo de la privatización lo podemos dividir de la siguiente forma, en ramas productivas, servicios públicos e infraestructura:

1.      Ramas productivas: telecomunicaciones, transporte, fertilizantes, petroquímica, minería, siderurgia y automotriz.

2.      Servicios públicos: agua, basura, vivienda, educación, distribución de alimentos, distribución de energía, seguridad pública (policía y cárceles), salud y seguridad social, ahorro y servicios financieros, cultura y entretenimiento, transporte y comunicación.

3.      Infraestructura: espacios públicos, radio, puertos, aeropuertos, televisión, carreteras y satélites de telecomunicaciones.3

 

Lo anterior es una historia bastante similar a la que nos explica Adrián Sotelo en el apartado: México en el umbral de la crisis mundial del capitalismo: Caída en los precios internacionales del petróleo, alimentos y materias primas -que vuelven inviable la reprimarización de la economía- y un aumento desproporcionado de la deuda externa.

 

Con la imposición del neoliberalismo, la economía nacional se especializó en un patrón de acumulación de capital manufacturero exportador dependiente basado en un régimen de superexplotación del trabajo y precariedad laboral que hoy tiene síntomas de agotamiento, pero que como mencioné anteriormente la caída en los precios de alimentos como el maíz, azúcar, café y materias primas tales como el petróleo, la plata, la soja y el níquel…imposibilitan la reprimarización.

 

Ante la profunda y estructural crisis en México, el régimen político –independientemente de si en él predominan a nivel federal, estatal o municipal partidos de derecha, centro o izquierda- acentúa su guerra en contra de nuevas formas de producción autogestivas y comunitarias que no entren en su dinámica de producción de plusvalor, formas que de ninguna manera son representadas por el institucionalismo priista, panista, perredista, morenista…ni por algún partido de la derecha o de la izquierda bien portada. Por lo que las verdaderas alternativas y luchas surgen desde el abajo popular.

 

En México las luchas no han sido únicamente anticapitalistas, sino luchas en contra de cualquier tipo de explotación, marginación, exclusión, invasión, saqueo y en general hacia cualquier agresión contra la vida y las relaciones comunitarias que son ancestrales en estas tierras.

Es por eso que, hoy en día no es de extrañar que las luchas sigan y se agudicen al mismo tono de la ofensiva del capital contra todo el pueblo mexicano. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y las escuelas normales rurales -hoy más visibles por la masacre y desaparición ejercida contra los normalistas de la escuela Raúl Isidro Burgos- son al menos dos movimientos de entre miles, que reavivan la lucha de clases en todo el país, estas luchas prometen avivarse y acrecentarse con las elecciones presidenciales del próximo 2018 en el país, además del aumento de la represión y la política imperialista y genocida de Donald Trump, que incentivan luchas que claramente están contra todo el régimen de superexplotación que ha mantenido y sostenido por décadas el orden actual que sostiene al régimen político y a los capitales nacionales y extranjeros, recordándonos que –a decir nuevamente de Marini-: La lucha contra la superexplotación es la lucha contra la dependencia, y: “su liquidación supone necesariamente la supresión de las relaciones de producción que ella involucra.”4

Es decir una lucha verdaderamente anticapitalista.

Bibliohemerografía

Excélsior. 29 de octubre de 1988.

García Ramírez, Javier. La fuerza de trabajo mexicana en el capitalismo contemporáneo: La ventaja comparativa de la superexplotación. 1982-2014. Tesis de licenciatura en Economía. UNAM. 2016.

Marini, Ruy Mauro. Dialéctica de la dependencia. Ed. Era. México. 1977. P.p. 18.

Notas:

1 Ruy Mauro Marini. Dialéctica de la dependencia. Ed Era. México. 1977. P.p. 18.

2 Excélsior, 29 de octubre de 1988.

3 Javier García Ramírez. La fuerza de trabajo mexicana en el capitalismo contemporáneo. La ventaja comparativa de la superexplotación. 1982-2014. Tesis de licenciatura en Economía. UNAM. 2016.

4 Ruy Muro Marini, op cit., P.p. 18.

Javier García Ramírez es investigador del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Faculta de Economía de la UNAM, México.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233294

En consecuencia, abajo y a la izquierda sin fronteras, nos urge instalar la deliberación de una creciente mayoría sobre el engaño a nosotros para manipularnos. Esta es la función de la grieta o polarización porque ambos bandos sostienen la:

 

Hegemonía privada en la economía

24 de octubre de 2017

 

Por Juan J. Paz y Miño C.( El Telégrafo)

 

El cambio de gobierno de Rafael Correa a Lenín Moreno provocó una readecuación del ambiente político y una alteración sustancial en la correlación de fuerzas sociales. El cambio del ambiente político fue posible a través de los diálogos abiertos por el gobierno: viejos partidos, políticos tradicionales, dirigentes de movimientos sociales, empresarios, izquierdistas y derechistas de amplios espectros, etc. han coincidido en señalar que ahora existe un nuevo espacio para su expresión. Y en ese ambiente, las fuerzas sociales que se sintieron relegadas durante la década “correísta”, han adquirido renovada presencia, expresión y fuerza. Bajo esas condiciones, la esfera de la economía tiene hoy otro tipo de hegemonía ideológica, cultural y sobre todo mediática. Como ocurriera antes de 2007, nuevamente los voceros de lo que hay que hacer o dejar de hacer en economía son los dirigentes de las cámaras de la producción, altos empresarios y profesionales defensores de sus intereses. 
 

Se podría pensar que bajo semejantes auspicios, la economía se ve alimentada con ideas sensatas, ecuánimes, patriotas y hasta “populares”. Pero no es así. Las nuevas fuerzas hegemónicas sólo han podido difundir tesis elementales. De manera que hoy parece que las “buenas” políticas radican en reducir el tamaño del Estado, restringir el “gasto” público, suprimir o rebajar impuestos y aranceles, suscribir tratados de libre comercio, enterrar subsidios, atraer capitales extranjeros, alentar a la empresa privada y, desde luego, revisar el régimen laboral, para flexibilizarlo. 

No hay una sola sílaba y peor discusión sobre lo que es el desarrollo y la modernidad capitalista o postcapitalista, nada de análisis histórico, ni un planteamiento sobre la necesidad de redistribuir la riqueza y peor aún sobre la obligación estatal de perseguir a los evasores de impuestos ($2.6 mil millones por parte de 215 grupos económicos), encarcelar a los subfacturadores (otros $2 mil millones) que estafan a las aduanas, investigar y sancionar a quienes tienen dinero en paraísos fiscales. 

 

No se argumenta a favor de los recursos estatales, la extensión de los servicios públicos para brindar educación gratuita, seguridad social universal o medicina socializada, todo lo cual requiere de enormes recursos. Persisten resistencias para comprender que hay que incrementar impuestos a los ricos, regular al sector empresarial, institucionalizar fuertes capacidades estatales, perseguir implacablemente a los deudores y estafadores privados al fisco. Tanto la historia, como abundantes estudios académicos latinoamericanos, refutan la elemental visión de las burguesías ecuatorianas. 

En el ambiente hegemónico descrito, resulta lógico que los resentidos y desengañados con los diálogos gubernamentales sean los voceros del alto empresariado, quienes dicen no haber sido escuchados, al no haberse acogido la totalidad de sus propuestas. 

Pero al menos en este punto, el resultado final ha sido beneficioso para el Ecuador, ya que no puede seguir orientado por los mitos económicos provenientes de los simples intereses privados. 

http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/hegemonia-privada-en-la-economia 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233156

 

 

 

Vayamos, abajo y a la izquierda, más allá de discursos y poder simbólico de medidas gubernamentales de Hugo Chávez que se extiende a todos los gobiernos progresistas. Aunque es más grave lo de Venezuela porque contribuye al distanciamiento fundamentado de una creciente mayoría sin fronteras de percibir (conciencia y posicionamiento) al socialismo como principios de caminos emancipatorios.

 

 

Crónica de un colapso anunciado en 7 movimientos

¿Por qué hemos llegado a

esta situación económica?

26 de octubre de 2017

 

Por Alejandro López González (Aporrea)

Hasta el momento, la crisis económica actual tiene diferentes interpretaciones según la perspectiva ideológica que se asuma. Sin embargo, hay hechos objetivos que ni unos ni otros son capaces de admitir porque, objetivamente, hay responsabilidades compartidas y logros que ni unos ni otros no quieren reconocer. Esto ha sido la crónica de un colapso económico perfecto, en 7 movimientos:

1.- La crisis económica posterior al hundimiento de los precios petroleros de mediados de los años 80´s y la ola privatizadora de los 90´s.

2.- El rompimiento del gobierno nacional con el sector industrial y productivo nacional, luego de los trágicos eventos, promovidos por la oposición política, entre Abril de 2002 y Marzo de 2013, Golpe de Estado y Sabotaje petrolero, respectivamente.

3.- La convicción de compromiso de pago de la "deuda social" por parte del ex presidente Hugo Chávez, a partir del año 2004, confiando casi exclusivamente en unos altos precios petroleros y prescindiendo de una base material sostenible. En este caso, se llegó al extremo de menospreciar y excluir al capital industrial y tecnológico nacional, provocando un éxodo de ingenieros, técnicos, médicos y científicos, extremadamente grave. Intensificando la economía de puertos.

4.- La profundización, a partir del año 2004, del modelo rentista petrolero vigente desde mediados del siglo XX.

5.- A partir de la caída de los precios del petróleo, luego del año 2012, cuando esta tendencia se hacía irreversible.

6.- Ante la posibilidad inminente de la muerte de Hugo Chávez, que finalmente sucedió el 5 de marzo de 2013, hay pánico en la cúpula del PSUV que, desorganizada, desmoralizada y pesimista, opta por la omisión de funciones y, en muchos casos, el saqueo de las arcas públicas, a través de empresas de maletín, durante el año 2012 tal y como ha sido denunciado e informado con detalles por Jorge Giordani y Edmee Betancourt (ex miembros del gabinete de Hugo Chávez).

7.- Los movimientos de resistencia extremadamente violenta, por parte de la oposición, a través de "guarimbas" que provocaron enormes pérdidas económicas tanto en 2014 como en 2017. Esto sólo ha agudizado una crisis terminal de la economía venezolana.

A continuación describo con detalles cada uno de estos movimientos.

Los dos primeros movimientos: De la crisis de los 90´s al golpe de estado y sabotaje petrolero de 2002 y 2003

El modelo rentista iniciado a mediados en el siglo XX y continuado por los gobiernos del Pacto de Punto Fijo tuvo un primer colapso luego de la caída de los precios petroleros a mediados de la década de los 80´s. Esto condujo al gobierno de Carlos Andrés Pérez a asumir el modelo neoliberal (abandonando las banderas socialdemócratas de su partido) y promover un ajuste económico extremadamente severo y promover una política privatizadora que, debido a los niveles de corrupción imperante, sólo condujo a la profundización de la crisis económica del país.

Luego de los gobiernos insípidos de Ramón J. Velásquez y Rafael Caldera, el gobierno de Hugo Chávez inicia con unos precios del petróleo por el suelo. Entre 1999 y 2002, se dedica a recuperar los precios a través de una política consensuada con otros países de la OPEP. Durante este período también se presentan confrontaciones con los sectores industriales y petroleros nacionales, acomodados a un modelo de repartición de la renta petrolera dejando sólo migajas a las bases populares. No hubo acuerdo, ni consenso, se inicia la confrontación directa que conduce al Golpe de Estado de Abril de 2002 y luego al sabotaje a la industria petrolera que dejaron saldos muy negativos a la economía Nacional.

Como respuesta a este ataque de las fuerzas hegemónicas del poder económico en Venezuela, hasta esos momentos, el gobierno de Hugo Chávez busca asumir un mayor control sobre la economía dejando de lado a sus enemigos acérrimos en los industriales y empresarios nacionales. El incremento de los precios del petróleo provoca que el gobierno se sienta seguro y se convenza de que no necesita de sus "enemigos" los ingenieros de la industria petrolera, los médicos de los sistemas públicos y privados de sanidad, de los ingenieros de la industria eléctrica ni casi de nadie que tenga un título universitario y provenga de las clases medias y/o media alta. Se inician los convenios con la república de Cuba, a través de los cuales se paga en dólares, a precios mucho más elevados que los pagados a los profesionales venezolanos, la "asesoría" de ingenieros cubanos en cuanto al sector eléctrico, de médicos en cuanto al sector sanitario y muchos otros "expertos" cubanos en áreas comunicacionales, militares y todo tipo de disciplinas. Esto acentúa la sucesiva exclusión de asesores venezolanos, en el alto gobierno nacional o su subordinación a profesionales extranjeros.

Con altos precios del petróleo, asesores cubanos "leales" (la inteligencia venezolana empezó a ser considerada "poco confiable"), un gobierno cubano enteramente alineado y dependiente de los convenios petroleros y energéticos con Venezuela, con la incorporación de nuevos gobiernos de izquierda en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, el gobierno del presidente Hugo Chávez se siente seguro para avanzar en lo que justamente se ha denominado "pago de la deuda social".

El tercer movimiento: Pago de la deuda social histórica, contando únicamente con los crecientes ingresos petroleros (2004-2012)

El presidente Hugo Chávez, humanista como era, sin duda, considera necesario corregir los niveles de desigualdad en el país, las carencias en cuanto a salud y educación entre los sectores populares y decide recurrir a los crecientes fondos petroleros. Se entiende que es una urgencia atender las necesidades populares, que Venezuela tiene mucho petróleo y que los precios petroleros no harían más que subir y subir. Por lo tanto, la transformación económica y definitiva superación del modelo rentista, heredado de la 4ta república, podría esperar hasta tener un piso social mucho más sólido, "hacer irreversible a la revolución bolivariana" y alcanzar unos niveles educativos y sanitarios entre las clases más pobres mucho más dignos de un país que, ahora, estaba decidido a marchar "rumbo al socialismo". A partir de 2007, el presidente Hugo Chávez declara que la revolución bolivariana es Socialista y asume esta teoría social y económica como modelo para el país. La confrontación con la ya bastante golpeada industria nacional, clase profesional nacional y clase media nacional ahora asume un carácter ideológico y no solamente de un momento político. ¡Se crean nuevas universidades para formar "profesionales socialistas", nace la Universidad Bolivariana de Venezuela, "La nueva UNEFA", las Universidades Politécnicas Territoriales, que transforman a Técnicos Superiores en Ingenieros, por arte de magia! Y otros mecanismos educativos, muy forzados, muy a la carrera, poco profundos en su visión de mediano y largo plazo, etc., etc., etc.

El Movimiento Quinta República (MVR), un movimiento electoral sin ninguna ideología política clara, una amalgama de tendencias cuyo único punto en común era sacar del poder a "Adecos y Copeyanos" (Pacto de Punto Fijo) y fundar una nueva república, se transforma en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Pero eso es solo una trasformación de siglas, colores y discurso, los lideres son los mismos, los cuadros políticos los mismos, no hay apertura ni modificaciones sustanciales. Sólo el discurso de Chávez es claramente socialista, gran parte del resto de los jefes del MVR ahora jefes del PSUV, comienzan a leerse a Marx, Lenin, Gramsci, quizás por primera vez en sus vidas. Empiezan a ponerle el adjetivo de "socialista" a todo, todo ahora cambia de nombre y se le pone es nuevo adjetivo por delante: "comedor socialista", "arepera socialista", "mercados socialistas", "avenida socialista", "panadería socialista", etc, etc, etc. Es el momento de pagar la deuda social, con estructuras que se llaman "socialistas" pero que no son más que asistencialismo, subsidios, becas, manutenciones, comida subsidiada, precios regulados, etc, etc, etc… Todas estas son figuras que nada tienen que ver con socialismo, más se enmarcan en un modelo capitalista asistencialista. La burocracia se hace más y más poderosa y omnipotente.

El cuarto movimiento: ¡El rentismo lo es todo, la renta petrolera da para todo!

Los subsidios a la gasolina, diésel, lubricantes y todo tipo de combustibles continúan y se acentúan juntamente con los subsidios al sector eléctrico, agua y gas. En Venezuela no se paga ya casi nada por los servicios públicos, el petróleo lo paga todo. Comienzan los problemas en el campo venezolano, no hay comida suficiente, no hay carne suficiente, pollos, arroz, maíz. Pero el gobierno le preocupa poco, hay petróleo para comprar Carne a Nicaragua y Argentina, arroz, maíz y todo lo que haga falta. Se inicia una economía de puertos jamás vista, nunca antes vista en nuestro país. La renta petrolera, la plusvalía capitalista propia de los altos precios y la especulación en los mercados financieros con el dólar y el petróleo, paga el adjetivo "socialista" delante de todos los programas asistencialistas del gobierno nacional. Se comienzan a degradar los salarios, pero no importa, te damos comida subsidiada, carros subsidiados (traídos de China, India e Irán), viviendas muy subsidiadas, no pasa nada, el petróleo lo paga todo. Es el rentismo como nunca antes se había visto en Venezuela. Sin embargo, se asume que es algo temporal, mientras se "paga la deuda social" y mientras se hace "irreversible a la revolución".

Tristemente, se demuestra que las cosas no funcionan así, como no es posible consumir drogas adictivas sólo por un tiempo, mientras se sale de una "depresión temporal", no se puede consumir alcohol para salir de un problema, como tampoco se puede salir de la pobreza y avanzar al desarrollo gastando ingresos provenientes del petróleo en compras de comida y carros. A partir de esto ya la industria nacional venezolana está absolutamente quebrada. Se dice que no importa, "los trabajadores asumirán el control de las industrias", producirán más y mejor, "autogestión". Si eso está muy bien, pero ¿Dónde está el partido revolucionario y socialista que va a liderar eso? ¿Cuál es? ¿El MVR transformado en PSUV?

Quinto y sexto movimiento: La cúpula del PSUV observa cómo se derrumban los precios del petróleo, al mismo tiempo que enferma y muere Hugo Chávez "¿Y ahora quien podrá defendernos?"

Ante la caída irreversible que comienza a observarse en los precios del petróleo, resulta evidente (aún para la absolutamente obtusa clase dirigente del PSUV) que el modelo de "pago de deuda social" con renta petrolera está en grave peligro. No están seguros de que se haya hecho "irreversible a la revolución" y muchos de ellos podrían estar implicados en malversación de fondos. Por lo tanto, se procede al saqueo masivo. En 2013 Edmée Betancourt, en su condición de presidenta del Banco Central de Venezuela (BCV), reveló que en 2012 "se pasaron entre 15 mil y 20 mil millones de dólares" en importaciones ficticias. "No nos podemos volver locos en hacer como se estaba haciendo el año pasado, que se entregaron y se entregaron (…) Era una barbaridad, ese error no lo vamos a volver a cometer", declaró en mayo de 2013. Jorge Giordani, ex ministro de Planificación, también se refirió varias veces al tema. Llegó a aseverar que la cifra podría ascender a 25 mil millones de dólares captados por compañías que importaron contenedores llenos de "chatarra". En estos 25 mil millones de dólares no entran los pagos a servicio por profesionales extranjeros a Cuba, ni las compras con sobreprecios en las industrias eléctrica, petrolera, hidrológica y de telecomunicaciones. Tampoco entran los pagos en exceso por importación de materiales de construcción ni los pagos excedentes para importación de alimentos. Infraestructuras que nunca se terminaron, obras que ni siquiera empezaron, etc., etc., etc. Nada de eso se considera dentro del "desfalco" a la nación.

En este contexto, la oposición no dice ni hace nada, no denuncia con pruebas en la mano, sólo se dedican a hacerle más agujeros al barco para hundirlo y tomar el poder más rápidamente. Saqueadores de oficio, socios de la burocracia roja, todos hacen un aquelarre con los fondos del pueblo venezolano. En las empresas de maletín no hay ideologías políticas, hay bandidos de gobierno y oposición, todos haciendo fiesta con las arcas públicas. La oposición utiliza los fondos de sus gobernaciones y alcaldías para financiar sus partidos políticos y dejan en el abandono absoluto a los ciudadanos de los estados y municipios en que ganaron las elecciones. Piensan que solo cuenta tomar el poder.

El último movimiento: La estocada final la da la oposición con violencia y muerte

Luego del triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones posteriores a la muerte de Hugo Chávez, la oposición violenta se lanza a derrocar al gobierno por las malas. Violencia y muerte provocan la quiebra de los pequeños y medianos empresarios que quedaban en Venezuela. Los pequeños comercios, panaderías, abastos y supermercados se ven obligados a cerrar durante las protestas debido a que son amenazados por manifestantes violentos de oposición. La oposición sólo siembra desesperanza en el pueblo, la estrategia es agitar, atemorizar y llevar a la gente al extremo para que se lance violentamente encima de las fuerzas de orden público, se pagan sicarios para agitar las marchas opositoras y llevarlos a los extremos violentos. Se queman y destruyen bienes públicos, edificios y oficinas públicas, se realizan actos terroristas con total y absoluta impunidad y con apoyo de los medios internacionales. Sólo utilizan a la gente para lanzarla a las calles y que les traspase el poder político a los opositores que, al mismo tiempo, reciben financiamiento de organizaciones políticas de los EE.UU.

¿Cómo podría ir bien nuestra economía con semejantes movimientos, tanto de gobierno como de oposición? Se han tomado las medidas y realizado los movimientos precisos para quebrar a este rico y hermoso país. La incompetencia de la burocracia se ha hecho aún más evidente en gran parte de los miembros de la actual Asamblea Nacional Constituyente y en los candidatos a gobernadores, tanto de gobierno como de oposición. Ha sido la receta perfecta para la quiebra. El resto de la historia son ya hechos en pleno desarrollo.
https://www.aporrea.org/actualidad/a254280.html
Fuente:
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233288

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Nos urge ante la gravedad del Capitaloceno, abajo y a la izquierda sin fronteras, el desafío de poner en discusión -de una creciente mayoría- el trasfondo antipopular de los discursos y el poder simbólico de medidas K. Esto nos plantea generalizar el cuestionamiento a la creencia en la democracia representativa que causa la conducta electoralista de las izquierdas predominantes y por ende, se piensa en el cambio de gobierno para solucionar los problemas fundamentales en común. Esto nos conduce a desentendernos del sistema mundo capitalista (silenciamiento e invisibilización más trascendental en un país dependiente o periférico) para atender sólo a la realidad inmediata de:

 

 

Gradualismo acelerado

El “ahora es cuando” del gobierno de Macri

11 de noviembre de 2017

 

Por Eduardo Lucita (Laarena)

Macri llamó a centrarse en el futuro y en la generación de expectativas. El esquema es sencillo: república (democracia, transparencia, ciudadanía plena, eficiencia) vs. populismo (autoritarismo, corrupción, ciudadanos cautivos, ineficiencia).

El presidente Macri da muestras cotidianas de estar dispuesto a capitalizar el impacto de los resultados electorales del 22 de octubre pasado. No se habían terminado de computar los votos que ya había convocado a una amplia reunión para acordar lo que llamó los “Consensos Básicos” que facilitarán acelerar el gradualismo, tal como le piden los grandes capitalistas.

Ese acuerdo dio un primer paso bajo la forma de un monólogo presidencial con que el presidente apabulló a sus cuidadosamente seleccionados invitados -dirigentes empresariales, sindicales, judiciales, políticos y funcionarios- que en un número mayor a 150 se dieron cita el 30 de octubre en el Centro Cultural Kirchner (próximo a cambiar de nombre).

 

Filosofía barata (y zapatos Botticelli)

En el CCK, el presidente esbozó lo que puede ser una suerte de concepción filosófica de su gobierno: desterrar toda idea del pasado y dejar atrás los relatos historiográficos: el cambio de imagen en el papel moneda es una muestra no menor. Llamó a centrarse en el futuro y en la generación de expectativas. El esquema es sencillo: república (democracia, transparencia, ciudadanía plena, eficiencia) vs. populismo (autoritarismo, corrupción, ciudadanos cautivos, ineficiencia). Un pasado de decadencia frente a un futuro promisorio aunque indefinido. Apoyarse en la iniciativa privada, en el individualismo innovador, en el emprendedurismo. Llamó a “perder el miedo a los cambios y a dejar atrás los prejuicios”. El gobierno da así una disputa simbólico-cultural por el sentido de las cosas.

Los “Consensos Básicos” a los que convocó no lo son sobre un proyecto o modelo de país -se lo da por conocido y aceptado- sino sobre un conjunto de leyes y normas específicas con las que tomarían forma políticas de Estado de largo plazo. De alguna manera busca recuperar la lógica de los pequeños relatos propios de la década de los noventa.

Lo hemos dicho en notas anteriores: no hay que confundir consensos electorales con hegemonía política. Si la entendemos como la capacidad de una clase o fracción de clase de hacer valer como generales sus valores morales y culturales, si esa clase o fracción es capaz de conciliar en las diferencias los distintos antagonismos sociales, habrá entonces alcanzado la hegemonía.

Por ahora el macrismo la está disputando, el 2019 será un buen test.

 

Aprovechando el envión electoral

En el ínterin entre este presente cargado de un pasado que no pasa y el futuro esperanzador que promete pero para el que no hay plazo de llegada, es que el gobierno presentó con una velocidad inusitada una serie de medidas bajo el lema “Es ahora o nunca”. Es la idea fuerza del “reformismo permanente” que se corporiza en las reformas impositiva, laboral y previsional (también educativa y política). De conjunto medidas de largo alcance que supuestamente combatirán la pobreza, crearan empleo y aportarán al equilibrio fiscal, pero que la experiencia (desechada) indica que concluirán en una nueva transferencia de riqueza a los sectores más concentrados de la economía y en un cambio la relación de fuerzas sociales entre las clases.

 

En concreto

La reforma laboral diluye el pago de horas extras en un “Banco de Horas” que condiciona la jornada legal de 8 horas y la amplia según las necesidades empresarias; reduce las indemnizaciones por despidos, no contemplando para su cálculo horas extras, aguinaldo o bonificaciones; inventa nuevas categorías de trabajadores (pasantías) lo que implica pérdida de derechos; crea un Fondo de Despidos por el cual el trabajador paga su propia indemnización; elimina la responsabilidad solidaria en los casos de empresas subcontratistas; limita a un año el tiempo para iniciar juicios laborales y establece un blanqueo que reduce las contribuciones patronales. Cuando se refiere a la Ley de Contrato de Trabajo redefine el concepto del derecho laboral que nació para compensar las asimetrías entre el capital y el trabajo. Por el contrario este anteproyecto habla de la coordinación entre empresarios y trabajadores, poniéndolos en un pie de igualdad, dejando de lado su carácter de tutelar sobre el más débil. Adicionalmente busca reducir los ámbitos de actuación de los fueros laborales y el accionar de los sindicatos y sus centrales.

La reforma previsional no ha sido explicitada, aunque se reitera una y otra vez que es necesaria, salvo en cuanto a reemplazar el actual régimen de actualización de jubilaciones, pensiones y planes sociales -movilidad jubilatoria- por un ajuste trimestral por el índice de inflación. Según cálculos previos el Estado reduciría su gasto en no menos de 100 mil millones de pesos anuales. 

En líneas generales, la reforma impositiva rebaja impuestos a las empresas y recarga a las personas físicas. Por ejemplo, entre otros, reduce 10 puntos la alícuota sobre las ganancias que se reinviertan; disminuye gradualmente hasta su eliminación el controvertido impuesto al cheque, que puede deducirse de ganancias y elimina el llamado impuesto tecnológico, que protegía la armaduría electrónica -y a sus trabajadores- de Tierra del Fuego a costa de altos precios para los consumidores al mismo tiempo que impulsa aumentos de impuestos internos sobre productos de consumo. Se supone que los cambios tributarios tendrán un saldo neutro. No se aumentan ingresos y lo que se logra bajar por rebaja de subsidios a los servicios públicos se los lleva el aumento de intereses de la deuda. Así la única baja del gasto público viene del régimen previsional.

Pero para que todo esto cierre es necesario que las provincias adhieran al Pacto de Responsabilidad Fiscal (mantener el gasto y el empleo en función de la inflación y el crecimiento vegetativo de la población). El gobierno presiona para que bajen o eliminen Ingresos Brutos, que es un impuesto sencillo de cobrar y el principal ingreso de las provincias (en total cerca de 4 puntos del PBI). Los gobernadores temen perder ingresos ante la posibilidad de que la Corte Suprema falle a favor de la provincia de Buenos Aires su reclamo de reponer su participación histórica en el Fondo del Conurbano bonaerense, por lo tanto se resisten a bajar el impuesto. Pero el gobierno tiene un as en la manga para presionarlos, si firman el pacto los fondos para el Conurbano no saldrían de las arcas provinciales sino del ahorro del sistema previsional por modificación del método de ajuste. Así el “todos tienen que ceder algo” que dijo el presidente pero serían los jubilados, pensionados y beneficiarios de subsidios sociales quienes financien la baja impositiva que favorecerá a los capitalistas.

En síntesis, la tríada de reformas busca aumentar la tasa de explotación del trabajo, promover la precarización, redefinir el concepto de trabajo y hace recaer el financiamiento de los cambios impositivos en los sectores más vulnerables de la sociedad.

Todo será discutido y el gobierno aspira a que el Congreso apruebe las leyes antes de abril de 2018. Es que no es solo una política de ajuste, se trata de toda una reformulación de la relación Estado-mercado, de un aparato estatal cada vez más vinculado y determinado por su asociación con sectores del capital más concentrado. El nombramiento del titular de la Sociedad Rural como nuevo ministro de Agroindustria y de un empresario citrícola como embajador en los EEUU; la puesta en venta de las represas en construcción en el sur y la eliminación de la obligación de liquidar las divisas de exportación son pruebas más que simbólicas. 

Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233944

 

 

Aclaremos, entre los de abajo y de izquierda, porqué la concepción siguiente de «socialismo» no es la nuestra al reforzar: el sistema mundo capitalista e imperialista; el estatismo; el autoritarismo en las relaciones sociales; y la burocratización del partido comunista.

 

 

 

Xi toma el control total del futuro de China

11 de noviembre de 2017

 

Por Michael Roberts/ Michael Roberts (Blog)


Xi Jinping ha sido consagrado como líder más poderoso de China desde Mao Zedong después de que un nuevo legado de pensamiento político con su nombre fuese incluido en los estatutos del Partido Comunista. La simbólica medida se produjo el último día del XIX Congreso, que duró una semana en Beijing, en el que Xi se ha comprometido a dirigir la segunda mayor economía del mundo hacia una “nueva era” de poder e influencia internacionales.

En la ceremonia de clausura en el Gran Salón del Pueblo de la época de Mao, se anunció que el pensamiento de Xi sobre el “socialismo con características chinas para una Nueva Era” quedaba inscrito en los estatutos del partido. “El Congreso acuerda por unanimidad que el pensamiento Xi Jinping ... constituye [una de] las guías de acción del partido en su constitución”, afirma una resolución.

Al mismo tiempo, se anunció el nuevo Comité Permanente del Politburó de siete miembros. Todos estos líderes supremos tienen más de 62 años y por lo tanto no serán elegibles para convertirse en secretario general del partido dentro de cinco años. Lo que significa con toda seguridad que Xi tendrá un tercer mandato, algo sin precedentes, como líder del partido hasta 2029 y así seguirá a la cabeza de la máquina de estado chino toda una generación.

 

Lo que esto me dice es que, bajo Xi, China nunca iniciará el desmantelamiento del partido y la máquina del estados para desarrollar una 'democracia burguesa' basado en una economía de mercado plena y capitalista. China seguirá siendo una economía fundamentalmente dirigida y controlada por el estado, con los ‘sectores claves' de la economía de propiedad pública y controlada por la elite del partido.

Las empresas extranjeras no encuentran esta perspectiva atractiva, como era de esperar. En una encuesta de enero entre 462 empresas de Estados Unidos de la Cámara Americana de Comercio en China, el 81 por ciento dijo que se sentían menos bienvenidos en China, mientras que más del 60 por ciento tienen poca o ninguna confianza de que el país abrirá aún más sus mercados en los próximos tres años.

 

De hecho, China sigue ocupando el puesto 59 entre los 62 países evaluados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en términos de apertura a la inversión extranjera directa. Al mismo tiempo, la IED es cada vez menos importante para la economía: en 2016 representó poco más del 1 por ciento del PIB de China, por debajo del 2,3 por ciento en 2006 y un 4,8 por ciento en 1996.

Una causa de preocupación aún mayor para las multinacionales son los planes de Beijing para replicar tecnologías extranjeras y apoyar a sus ‘campeones nacionales’ que puedan exportarlas globalmente. Un programa puesto en marcha en 2015, llamado Hecho en China 2025, tiene como objetivo hacer que el país sea competitivo dentro de una década en 10 industrias, incluyendo aviones, vehículos de nueva energía, y la biotecnología. China, bajo Xi, tiene como objetivo no sólo ser el centro manufacturero de la economía mundial, sino también ocupar un lugar destacado en innovación y tecnología para competir con los EEUU y otras economías capitalistas avanzadas dentro de una generación.

Beijing tiene como objetivo impulsar la cuota de robots de fabricación nacional a más del 50 por ciento de las ventas totales en 2020, que fue ya del 31 por ciento el año pasado. Las compañías chinas como E-Deodara Robot Equipments, Siasun Robot & Automation y Anhui Efort Intelligent Equipments aspiran a convertirse en multinacionales, desafiando a compañías similares como ABB Robotics de Suiza y la japonesa Fanuc por el liderazgo en un mercado de 11 mil millones de dólares.

Bajo XI, China también ha redoblado esfuerzos para construir su propia industria de semiconductores. El país compra alrededor del 59 por ciento de los chips que se venden en todo el mundo, pero los fabricados en el país representan sólo el 16,2 por ciento de los ingresos de las ventas globales de la industria, de acuerdo con la consultora PwC. Para cambiar esto, Made in China 2025 destina 150 mil millones de dólares de inversión en 10 años. Un informe de enero de 2017 del Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología de EE UU detalla los amplios subsidios de China a sus fabricantes de chips, la obligación de las empresas nacionales de comprar sólo a proveedores locales, y el requisito de que las empresas estadounidenses transfieran tecnología a China a cambio de acceso a su mercado.

Y el imperialismo estadounidense tiene miedo. El secretario de Comercio de Estados Unidos Wilbur Ross ha descrito el plan como un “ataque” al “genio americano.” En un excelente nuevo libro, The US vs China: Asia’s new cold war?, Jude Woodward, un asiduo visitante y conferenciante en China, señala las medidas desesperadas que los EEUU está adoptando para tratar de aislar a China, bloquear su progreso económico y cercarla militarmente. Pero también afirma que esta política está fallando. China no está aceptando el control que la quieren imponer las multinacionales extranjeras; está desarrollando continuamente vínculos comerciales y de inversión con el resto de Asia; y, con la excepción del Japón de Abe, está teniendo éxito en mantener a los estados capitalistas asiáticos ambivalentes entre la 'mantequilla' de China y las 'armas' de Estados Unidos. Como resultado, China ha sido capaz de mantener su independencia del imperialismo estadounidense y del capitalismo global como ningún otro estado.

Esto nos lleva a la cuestión de si China es un estado capitalista o no. Creo que la mayoría de los economistas políticos marxistas están de acuerdo con la teoría económica dominante que asume o acepta que China es capitalista. Sin embargo, no es mi caso. China no es capitalista. La producción de mercancías con fines de lucro, basada en relaciones espontáneas del mercado, es lo que caracteriza al capitalismo. La tasa de ganancia determina sus ciclos de inversión y genera crisis económicas periódicas. Esto no se aplica en China. En China, la propiedad pública de los medios de producción y la planificación del estado siguen siendo dominantes y la base de poder del Partido Comunista se basa en la propiedad pública. El ascenso económico de China se ha conseguido sin que el modo de producción capitalista sea dominante.

El “Socialismo con características chinas” es una bestia extraña. Por supuesto, no es 'socialismo' de acuerdo con ninguna definición marxista o de control obrero democrático. Y ha habido una expansión significativa de las empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras en los últimos 30 años, con el establecimiento de un mercado de valores y otras instituciones financieras.

Pero la gran mayoría del empleo y la inversión tiene lugar a través de empresas públicas o por instituciones que están bajo la dirección y el control del Partido Comunista. La mayor parte de las industrias competitivas globales de China no son multinacionales de propiedad extranjera, sino empresas estatales chinas.

Y puedo proporcionar algunas pruebas que, en la medida que yo sepa, no han sido planteadas por otros comentaristas. Recientemente el FMI publicó una serie de datos completa del tamaño del sector público y de su inversión y su crecimiento, que se remonta 50 años para todos los países del mundo. Estos datos ofrece algunos resultados sorprendentes.

Demuestran que China tiene un stock de activos del sector público por valor de 150% del PIB anual; Sólo Japón tiene algo similar con el 130%. Todas las otras economías capitalistas importantes tiene menos del 50% del PIB en activos públicos. Cada año, la inversión pública de China en relación al PIB es de alrededor del 16% en comparación con el 3-4% en los EEUU y el Reino Unido. Y aquí está la cifra decisiva. El volumen del stock de activos productivos públicos en relación con los activos del sector capitalista privado en China es tres veces mayor. En los EEUU y el Reino Unido, los bienes públicos son menos del 50% de los activos privados. Incluso en las 'economías mixtas' de India o Japón, la proporción de activos públicos en relación con los privados solo es del 75%. Esto demuestra que en China la propiedad pública de los medios de producción es dominante - a diferencia de cualquier otra economía importante.


Un informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China
 encontró que “La parte de propiedad y control estatal de la economía china es grande. Basándose en suposiciones razonables, parece que el sector público visible- las empresas estatales y las entidades controladas directamente por las empresas estatales, representan más del 40% del PIB no agrícola de China. Si se consideran las contribuciones de las entidades controladas indirectamente, colectivos urbanos y empresas municipales públicas, la proporción del PIB de propiedad y control del Estado es de aproximadamente el 50%”. Los grandes bancos son propiedad del Estado y sus políticas de crédito y de depósito están dirigidas por el gobierno (para disgusto del Banco Central de China y otros elementos pro-capitalistas). No hay flujo libre de capitales extranjeros dentro y fuera de China. Los controles de capital son impuestos y aplicados y el valor de la moneda se manipula según los objetivos económicos (para gran disgusto del Congreso de Estados Unidos y los fondos de cobertura occidentales).

Al mismo tiempo, el aparato del Partido Comunista / estado se infiltra en todos los niveles de la industria y la actividad en China. De acuerdo con un informe de Joseph Fang y otros (http://www.nber.org/papers/w17687), hay organizaciones del partido en cada corporación que emplea a más de tres miembros del partido comunista. Cada organización del partido elige a un secretario del partido. El secretario del partido es el eje central del sistema de gestión alternativa de cada empresa. Esto amplía el control del partido más allá de las empresas estatales a las empresas privatizadas y las empresas propiedad de los gobiernos locales en el sector privado o “nuevas” organizaciones económicas” como se las llama. En 1999, sólo el 3% de ellas tenía células del partido. Ahora la cifra es de casi el 13%. Como señala el informe: “El Partido Comunista Chino (PCC), controla la promoción profesional de todo el personal de alto nivel en todas las agencias reguladoras, todas las empresas de propiedad estatal (EPE), y prácticamente todas las principales instituciones financieras de propiedad estatal (EPE) y las posiciones determinantes del partido en todas, menos las empresas más pequeñas, no públicas, que siguen sometidas a una dirección leninista”.

La realidad es que casi todas las empresas chinas que emplean a más de 100 personas tienen un sistema de control basado en células del partido. Esta no es una reliquia de la era maoísta. Es la estructura actual establecida específicamente para mantener el control del partido en la economía. Como el informe de Fang dice: “El Departamento de Organización del PCCh gestiona todas las promociones de alto nivel de todos los bancos, reguladores, ministerios y organismos gubernamentales, empresas estatales, e incluso muchas empresas no públicas, designadas oficialmente. El partido promueve a gente en los bancos, agencias reguladoras, las empresas, los gobiernos y los órganos del Partido, gestionando gran parte de la economía nacional en un gran cuadro de gestión de recursos humanos. Un cuadro joven y ambicioso puede comenzar en un ministerio estatal, unirse a los mandos intermedios de un banco público, aceptar un alto cargo del partido en una empresa cotizada, ser promovido a un puesto de regulación superior, aceptar el nombramiento como alcalde o gobernador de provincia, convertirse en un CEO de un banco público diferente, y quizás por último, ascender a los escalones superiores del gobierno central o el PCCh - todo gracias al Departamento de Organización del PCCh”.

El Partido Comunista de China es mencionado en los estatutos de muchas de las mayores empresas del país, que describen al partido como un elemento director que juega un papel central de “una manera organizada, institucionalizada y concreta” y “provee dirección [y] gestiona la situación general”.

Hay 102 empresas estatales clave con activos de 50 billones de yuanes, que incluyen empresas públicas de petróleo, operadores de telecomunicaciones, generadores de energía y fabricantes de armas. Xiao Yaqing, director de la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales del Consejo de Estado (SASAC), escribió en la publicación de la Escuela Central del Partido Tiempo de Estudio que cuando una empresa estatal tiene un consejo de administración, el jefe del partido también tiende a ser el presidente del consejo. Los miembros del Partido Comunista en las empresas estatales forman el “el fundamento de clase más sólido y fiable” que permite al Partido Comunista gobernar. Xiao califica la idea de la “privatización de los bienes del Estado” como un pensamiento mal orientado.

Estos 102 grandes conglomerados contribuyeron el 60 por ciento de las inversiones exteriores de China a finales de 2016. Las empresas estatales, incluyendo China General Nuclear Power Corp y China National Nuclear Corp han asimilado tecnologías, a veces occidentales con cooperación o sin ella, y ahora tienen proyectos en Argentina, Kenia, Pakistán y el Reino Unido. Y la gran ‘Nueva Ruta de la Seda' para el centro de Asia no está dirigido a obtener beneficios. Se trata de expandir la influencia económica de China a nivel mundial y extraer recursos tecnológicos y naturales para la economía nacional.

Esto también contradice la idea común entre algunos economistas marxistas de que la exportación de capital de China para invertir en proyectos en el extranjero es producto de la necesidad de absorber el 'excedente de capital' doméstico, similar a la exportación de capital de las economías capitalistas antes de 1914, que Lenin consideró una característica clave del imperialismo. China no está invirtiendo en el extranjero a través de sus empresas estatales debido a un 'exceso de capital' o incluso porque la tasa de ganancia de las empresas estatales y capitalistas esta cayendo.

Del mismo modo, la gran expansión de la inversión en infraestructura a partir de 2008 para contrarrestar el impacto del colapso del comercio mundial desde la crisis financiera global y la Gran Recesión que golpea las economías capitalistas no ha sido un gasto público a través del endeudamiento de tipo keynesiano, como la mayoría de los economistas y (algunos) marxistas argumentan. Fue un programa de inversiones de las corporaciones estatales planificada y financiada por los bancos de propiedad estatal dirigidos por el Estado. Fue lo que Keynes llamó una 'inversión socializada’, pero que nunca fue puesta en práctica en las economías capitalistas durante la Gran Depresión, porque hacerlo sería sustituir el capitalismo.

La ley del valor del modo de producción capitalista opera en China, principalmente a través del comercio exterior y la entrada de capitales, así como a través de los mercados internos de bienes, servicios y fondos. Por lo que la economía china se ve afectada por la ley del valor. Eso no es realmente sorprendente. No se puede 'construir el socialismo en un solo país' (y si un país está bajo una autocracia y sin democracia obrera, es así por definición). La globalización y la ley del valor de los mercados mundiales se filtran a la economía china. Pero el impacto es 'distorsionado', 'frenado' y bloqueado por la 'interferencia' burocrática del estado y la estructura del partido hasta el punto de que todavía no puede dominar y dirigir la trayectoria de la economía china.

Es cierto que la desigualdad de la riqueza y el ingreso en China bajo el 'socialismo con características chinas' es muy alta. Hay un creciente número de multimillonarios (muchos de los cuales están relacionados con los líderes comunistas). El coeficiente de Gini de China, un índice de desigualdad de los ingresos, ha pasado del 0,30 en 1978, cuando el Partido Comunista comenzó a abrir la economía a las fuerzas del mercado, a un máximo del 0,49 justo antes de la Recesión Global. De hecho, el coeficiente Gini de China ha subido más que en cualquier otra economía asiática en las últimas dos décadas. Este aumento fue en parte el resultado de la urbanización de la economía en la medida en que los campesinos rurales han emigrado a las ciudades. Los salarios urbanos en los talleres y las fábricas están dejando atrás cada vez más los ingresos de los campesinos (no es que los salarios urbanos sean nada del otro mundo, porque a los trabajadores de montaje de i-pads de Apple se les paga menos de 2 dólares la hora).

Pero también es en parte el resultado de la élite que controla las palancas del poder y se está enriqueciendo, permitiendo al mismo tiempo que algunos multimillonarios chinos ‘florezcan’. La urbanización se ha ralentizado desde la Gran Recesión y también lo ha hecho el crecimiento económico y el índice de desigualdad de Gini se ha reducido un poco.

La economía china se protege parcialmente de la ley del valor y la economía capitalista mundial. Pero la amenaza de la 'vía capitalista' permanece. De hecho, los datos del FMI muestran que, mientras que los activos del sector público en China siguen siendo casi dos veces mayores que los activos del sector capitalista, la brecha se está cerrando.

Bajo Xi, parece que la mayoría de la élite del partido continuará con un modelo económico que está dominado por las corporaciones estatales dirigidas a todos los niveles por cuadros comunistas. Esto es debido a que incluso la elite se dan cuenta de que si adopta la vía capitalista y la ley del valor se convierte en dominante, se expondrá al pueblo chino a una inestabilidad económica crónica (booms y crisis), a la inseguridad de empleo e ingresos y a mayores desigualdades.

Por otra parte, Xi y la élite del partido están unidos en su oposición a la democracia socialista como cualquier marxista la entendería. Desean preservar su régimen autocrático y los privilegios que se derivan de él. La gente todavía tienen un papel que jugar. Han luchado batallas locales por el medio ambiente, sus pueblos y sus puestos de trabajo y salarios. Pero no han luchado por más democracia o poder económico.

De hecho, la mayoría apoya al régimen. Los chinos apoyan al gobierno, pero están preocupados por la corrupción y la desigualdad - las dos cuestiones que Xi afirma que está combatiendo (pero en las que fracasará).

Una reciente encuesta realizada por el Centro de Investigación Pew encontró que el 77% de los encuestados creen que su forma de vida en China necesita ser protegida de la “influencia externa”. El politólogo Bruce Dickson colaboró con expertos chinos para estudiar la percepción pública del Partido Comunista de China gobernante. Los investigadores llevaron a cabo entrevistas directas con unas 4.000 personas en 50 ciudades de todo el país. Dickson concluyó: “No importa cómo se mida, no importa qué preguntas se pregunten, los resultados indican siempre que la gran mayoría de la gente está realmente satisfecha con el status quo”.

Parece que Xi y su banda durarán bastante tiempo.

https://thenextrecession.wordpress.com/2017/10/25/xi-takes-full-control-of-chinas-future/

Traducción de Gustavo Buster para Sin permiso

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233936

En consecuencia, abajo y a la izquierda sin fronteras, nos urge generalizar la percepción del Capitaloceno. Pero también hacernos cargo de que "no hemos discutido ampliamente los proyectos de sociedad que deben sustituir al capitalismo durante más de 25 años Por eso estamos en la llana resistencia cultural y política, somos anticapitalistas sin proyecto a futuro y nos volcamos al economicismo, al pragmatismo, a la espontaneidad, al empirismo y hasta al nihilismo posmoderno". En ese rumbo es crucial poner fin a la conciliación con las clases dominantes que suscitaron e impusieron los gobiernos e intelectuales "progresistas".

 

Responsabilicémonos por la deliberación y toma de decisiones de los pueblos respecto a:

 

Bases para la lucha por el socialismo

en el siglo XXI

26 de octubre de 2017

 

Por Víctor Manuel Ovalle Hernández (Rebelión)

 

Ponencia presentada en el Foro: Educación Superior, Trabajadores y Capitalismo Global, realizado el 15 y 16 de Junio de 2017, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), México

 

Para luchar por un objetivo histórico tan importante como la construcción de una sociedad nueva debemos aprender las enseñanzas de la lucha por el socialismo durante el siglo XX.  

Una primera enseñanza es que se puede derrotar al capitalismo por medio de la lucha revolucionaria, como lo mostró la Revolución bolchevique en Rusia, la Revolución china, la Revolución cubana y las luchas de liberación nacional de Corea del Norte y Vietnam. Ahora también sabemos que la contrarrevolución capitalista puede desestabilizar cualquier intento revolucionario en cualquier parte del planeta y hacerlo abortar a corto, mediano o largo plazo como sucedió con el bloque de países del Este; los denominados países socialistas. De esta forma, el capitalismo recurre a la guerra económica, política, psicológica, militar y terrorista, sin mediar escrúpulo alguno, aun cuando ponga en riesgo a la humanidad entera.

Aquí, cabe aclarar, que el Imperialismo (fase del capitalismo en la que se fusionan los capitales industriales y financieros), aunque cuenta con el armamento y los recursos tecnológicos suficientes para intervenir militarmente en cualquier parte del mundo, no ha sido capaz de dominar plenamente en el planeta en ningún momento de su historia, debido a sus múltiples contradicciones. Aquí exponemos algunas de ellas:

 

1) la acumulación constante y desmedida de capital ha generado precariedad y pobreza para millones de personas en todo el mundo, incluso en los países con mayor riqueza concentrada y aunque esta pobreza es funcional para el capitalismo debido a que configura los Ejércitos Industriales de Reserva, integrados por millones de seres humanos desplazados de la producción, que presionan al proletariado desde la informalidad para mantener los salarios bajos, además de proveer al sistema burgués el número suficiente de policías, soldados y grupos paramilitares que también serán enfrentados a la organización y revuelta proletarias, en algún momento se desborda e impide que el ciclo de la producción y el consumo se realice adecuadamente. La precariedad y la pobreza llegan a relacionarse con la violencia delincuencial, que es promovida desde los centros de poder para disciplinar a las poblaciones, como es el caso del narcotráfico, que impide el ejercicio de las libertades democráticas en las regiones en las que toma el control e impone reglas económicas y de convivencia.

 

De esta manera, el narcotráfico se vuelve de facto, el brazo armado del Estado burgués en tareas en las que la presencia del ejército o la policía comprometería su imagen como garante de la seguridad de los ciudadanos y permitiría observarlo como en realidad es: un instrumento de control social, promotor de la acumulación de capital para la clase dominante. Esta relación es clara en la penetración de las empresas mineras canadienses en territorios étnicos en América Latina, que utilizan a los mercenarios para imponer el terror y desplazar a las poblaciones locales de los objetivos económicos de las trasnacionales.

Pero la criminalidad se desborda continuamente debido a las mismas reglas del mercado, haciendo inviable la reproducción de capitales locales y del consumo suficiente de mercancías, lo cual conduce a procesos de recesión económica en importantes regiones del planeta como África, Asia y América Latina.

 

2) La incesante necesidad del capitalismo por expandirse; generar nuevos mercados, reservaciones de fuerza de trabajo y materias primas para la producción mundial y garantizar la tasa de ganancia, ha conducido a este modo de producción a incursionar en todos los continentes, imponiendo formas coloniales a través del genocidio, el etnocidio, el saqueo de recursos, el despojo de tierras y el desplazamiento territoriales, la explotación extrema de la fuerza laboral, el dominio e implantación de gobiernos títeres y despóticos, además de la opresión política y el dominio cultural.

 

No obstante, los pueblos, las comunidades étnicas, las formaciones sociales precapitalistas o sociedades comunitarias que han sido integradas a la esfera capitalista, no han sido desarticuladas definitivamente, sino que han sufrido una transformación o destrucción dialéctica, es decir, han sido absorbidas por el modo de producción predominante en forma de contradicciones, lo cual les permite oponer rasgos culturales de su legado histórico a la dinámica de los mercados basados en el valor de cambio.

 

Esta resistencia cultural, que se manifiesta en la construcción de autonomías étnicas en diversas regiones del planeta, impide al capitalismo disponer de los recursos de la tierra y de la fuerza de trabajo local en forma segura.

 

3) Además, el capitalismo debe enfrentar a su contradicción interna fundamental: el trabajo. Las luchas obreras continúan oponiendo franca resistencia en cualquier parte del mundo, como lo mostró la Huelga General en la India que movilizó entre doscientos y trescientos millones de trabajadores (la Huelga General más grande de la historia de la que se tiene noticia) contra la política económica del gobierno, la Huelga General en Francia contra la Reforma Laboral o la lucha de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) en México contra la Reforma Educativa, las tres en 2016, no obstante el discurso posmoderno del fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin del socialismo, del proletariado y todas las proclamas conservadoras que pretendieron dibujar la supremacía capitalista tras la caída del Muro de Berlín y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas entre 1989 y 1991. La crisis financiera capitalista que alcanzó su punto de quiebre en 2008 y que se encuentra lejos de ser reparada en 2017 [1] nos indica que en realidad hemos entrado ya a la época del fin de la idea del fin de la historia.

 

4) A estas contradicciones del Imperialismo actual se suman las de los Estados-nación de gobiernos populistas con economías centralmente planificadas o mixtas, en las que se permiten las inversiones extranjeras con restricciones como en Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, que constituyeron un dique o muro de contención al capitalismo expansionista durante el siglo XX y que continúan impidiendo en bloque que éste ejerza el dominio cultural y la explotación económica a nivel planetario en forma plena.

 

5) La acelerada producción mundial de fuerzas productivas (comunicaciones, infraestructura industrial e industria militar) con las que el capitalismo pretende demostrar su supremacía, en realidad evidencia la dificultad de abrir nuevos mercados, por lo que la apuesta actual del sistema se concentra en el perfeccionamiento de la explotación, tanto a través del incremento en la productividad con soporte tecnológico, que permite la obtención de plusvalía relativa, principalmente en el área de los servicios, como de la utilización de esquemas flexibles que permiten la diversificación en la producción y el aumento considerable en la obtención de plusvalía absoluta (por jornada laboral), particularmente en la industria cosmética, manufacturera y textil, en las que se requiere mantener cautiva a una cantidad importante de fuerza de trabajo, pero desmovilizada políticamente (José Flores, comunicación personal).

 

De esta manera, se ha logrado imponer el Toyotismo, sistema flexible de producción que consiste en fabricar pequeños volúmenes de diversos modelos a precios bajos, a diferencia del Taylorismo y el Fordismo que promovían la estandarización y la uniformidad en la producción de amplio volumen:

 

Al mismo tiempo que el modelo Toyota y sus combinaciones se van aplicando en los distintos países, se puede observar que también se van modificando las estructuras políticas, económicas y jurídicas que conforman al Estado. El discurso que, desde arriba, responsabiliza de la crisis del capitalismo al Estado keynesiano —por su intervención como “regulador” de la economía y de la relación capital-trabajo— olvida que aquél fue una base decisiva para la maximización de ganancias y el crecimiento del capital… para hacer funcionar el modelo flexible de producción, los países se han apresurado a adoptar modelos económicos neoliberales, funcionales a la economía de mercado. Con esa lógica aparecen las reformas estructurales (“que el país necesita”, nos dicen reiteradamente los de arriba): apertura comercial; privatización de empresas públicas; reformas fiscales, laborales y al sistema de pensiones; retiro de subsidios a la población y creciente disminución del gasto social. Se desvanecen las bases que se sentaron para la “conciliación” de clases, también los derechos adquiridos por la clase trabajadora: a la estabilidad en el empleo, a una jornada laboral máxima, a recibir un salario igual por un trabajo igual, a participar en el reparto de utilidades, a ser protegido contra los accidentes de trabajo, a organizarse con los demás trabajadores, a ser protegido por la seguridad social. (Aguirre, Bravo y Ramírez s/f: 49).

 

El Toyotismo se combina con el outsourcing, que permite a las empresas controlar la movilidad de la fuerza de trabajo:

El outsourcing o subcontratación es una figura jurídica y fiscal en la que una empresa transfiere a otra el desarrollo de actividades estratégicas o especializadas que le corresponden originalmente a la primera con la finalidad de reducir sus costos; en términos políticos, forma parte de una estrategia que tiene como propósito lograr un mayor control de los trabajadores y sindicatos. En México, desde la década de 1980 el outsourcing o subcontratación se convirtió en una estrategia empresarial de organización y gestión del trabajo que fue ganando terreno, primero, en las tiendas de autoservicio y de comida rápida, posteriormente en las maquiladoras y ahora –con la aprobación de la Reforma Laboral en el 2013- en muchas empresas que buscan: a) reducir sus costos disminuyendo el pago de diversas obligaciones de tipo fiscal, laboral y en materia de seguridad social, b) un mayor disciplinamiento de las y los trabajadores y c) la disminución sino es que la eliminación de los sindicatos (Martínez 2014).

 

Estos modelos de organización del trabajo permiten aumentar la productividad y extraer mayor cuota de plusvalía a los trabajadores, pero no garantiza la reproducción de sus condiciones de vida, llevando a la clase trabajadora a incursionar en la esfera de la superexplotación y la precariedad permanente.

 

No obstante su relativo predominio, el capitalismo no ha podido evitar ser devorado por sucesivas crisis y recesiones económicas. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2017, confirma la decadencia del Imperialismo norteamericano que en los últimos 30 años, no logró controlar el Medio Oriente, ni desestabilizar a la burguesía burocrática rusa, ni provocar la enemistad entre Rusia y China [2] . Todo lo contrario, actualmente Rusia, China, Irán, Siria y Corea del Norte han afianzado sus relaciones militares y comerciales. En cambio Estados Unidos asistió al sepelio de su industria nacional, que es la que invoca hipócritamente Trump, con el fin de legitimar entre la población norteamericana, medidas económicas y militares de mayor dureza, necesarias para intentar imponer el dominio imperialista en aquellas regiones del mundo que impiden la expansión de los mercados.

 

¿Es esta imposibilidad del capitalismo por continuar expandiéndose el preámbulo del fin del capitalismo?

La lucha por el socialismo del siglo pasado nos advierte que el fin del capitalismo también puede significar el fin de la humanidad. Una enseñanza importante de las derrotas pasadas es que no existe garantía de que podamos triunfar sobre el capitalismo e instaurar un sistema equitativo y justo. En el camino podemos perder todo. Basta recordar que el tigre nunca es más peligroso que cuando se encuentra herido y el Imperialismo puede hundirnos a todos en un holocausto nuclear irreparable.

Aprendimos el siglo pasado que la historia no es lineal, ni avanza hacia el progreso como se lo imaginó el Stalinismo. No hay sociedades que vayan formadas en hilera esperando su turno para la civilización y el socialismo; tampoco hay escalones evolutivos que se vayan escalando hasta llegar al pináculo de la humanidad en donde nos espera el paraíso terrenal de los trabajadores, donde no habrá más contradicciones sociales y los seres humanos podremos vivir en paz y armonía mundial. No hay una fatalidad histórica que nos garantice que irremediablemente transitaremos del capitalismo al socialismo, mañana o en 100 años. Así que el futuro depende de lo que logremos construir en nuestra época.

 

El socialismo y el Comunismo son ideales que nos permiten ubicar un objetivo histórico, pero jamás serán sociedades perfectas, porque la realidad material es contradictoria y continuamente cambia de posición, es decir, se encuentra en movimiento constante o dialéctico. Así, que aunque el Comunismo se instaure en el mundo, sus contradicciones estarán allí, esperando para tomar su turno, señalándonos la necesidad de cuidar lo socialmente alcanzado.

 

Del siglo XX también debemos aprender que el socialismo no puede germinar en un solo país. Si acaso, puede constituirse como contradicción interna al Imperialismo, pero para poder consolidarse debe trascender los límites del Estado-nación y promover la lucha internacionalista. De otra forma, el capitalismo llevará siempre la iniciativa, aislando los intentos revolucionarios, hasta desdibujarlos como ocurrió con el bloque de países del Este y como puede ocurrir con Venezuela, Bolivia y Cuba, si no se despliega la lucha socialista por todo el continente americano.

 

La Revolución Soviética, impulsada por las masas obreras y campesinas en alianza con un sector de la pequeño-burguesía intelectual tuvieron en su momento, dos escenarios posibles: consolidar los soviets o consejos de obreros y campesinos, y promover la Revolución a nivel mundial o lo que finalmente sucedió: desarrollar una Revolución industrial burguesa dirigida por la burocracia estatal, que instauró un férreo control de la producción, realizó purgas políticas al interior del Partido Comunista y desmanteló cualquier brote de crítica y oposición en el país, aunque en el discurso, se presentaba como garante del socialismo soviético.

Cabe señalar, que el socialismo deberá ser un gobierno de y para los trabajadores, tanto del campo como de la ciudad, que se manifestará a través de sus propias organizaciones. Este sistema social tendrá que ser muy respetuoso de las diferencias étnicas de los pueblos, que es donde radica la riqueza cultural de la humanidad. Las autonomías étnicas en América Latina son aliadas de las luchas por el socialismo, debido a que en el camino han logrado desprenderse de los agentes del Estado burgués como los partidos políticos oficiales, los presidentes municipales, regidores, grupos paramilitares, talamontes o bandas del narcotráfico y de relaciones de explotación como la jornada laboral en el campo y el intermediarismo en la mercantilización de su producción.

 

En el socialismo, el recurso de la fuerza sólo deberá ser dirigido a los enemigos de clase: los burgueses y todo su aparato de explotación, opresión y violencia; y a la contrarrevolución. Y una vez que hayan sido expropiados sus privilegios económicos, tendrán que trabajar en algún sector de la producción, como los demás miembros de la sociedad.

Para llevar a cabo las tareas de la Revolución, es necesario contar con una teoría revolucionaria que nos permita dirigir la praxis política de manera profesional y consistente. La teoría social marxista, es un instrumento de análisis adecuado para explicar la estructura y dinámica del capitalismo. Sus conceptos y categorías expresan los procesos y conexiones históricas que este modo de producción ha desarrollado a través de 500 años de existencia. Pero no se trata de una posición teórica acabada a la que no se le puedan integrar o reformular conceptos. Su fortaleza radica en que puede abstraer relaciones sociales a distintos niveles, sin perder la noción de la totalidad histórica.

El marxismo es también una herramienta de lucha contra la explotación económica, la opresión política y para la organización de los trabajadores a nivel mundial en clase para sí.

 

Mientras exista explotación del trabajo la lucha de clases continuará manifestándose a través de sucesivos conflictos sociales, con sus correspondientes triunfos y derrotas. Las luchas decisivas sólo podrán ganarse con análisis y organización política, trabajo profesional de los militantes proletarios, consistentes aparatos de prensa y propaganda obrera, amplias alianzas políticas y solidaridad entre las organizaciones obreras y campesinas con los sectores progresistas de la pequeña burguesía y las fuerzas armadas.

 

Más de 25 años sin discutir ampliamente los proyectos de sociedad que deben sustituir al capitalismo, nos ha conducido a la llana resistencia cultural y política, a ser anticapitalistas sin proyecto a futuro, al economicismo, al pragmatismo, a la espontaneidad, al empirismo y hasta al nihilismo posmoderno. A la precariedad y la derrota permanente.

Para cambiar el mundo, primero hay que imaginarlo.

 

Bibliografía:

Martínez de Ita, María Eugenia

2014 La cátedra para jóvenes investigadores o de como CONACYT está impulsando el “outsourcing” académico, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla , Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado, Foro Consultivo de Reglamentación de la Investigación y Posgrado, Metepec, Puebla, 24-26 de abril.

AGUIRRE, Beatriz, Sara Bravo y Alejandra Ramírez

S/f La aceleración de la pesadilla en el trabajo: toyotismo o modelo flexible de producción, Rebeldía, no. 71, pp. 46-58, Documento electrónico: http://revistarebeldia.org/revistas/numero71/09toyotismo.pdf

Notas:

[1] Con una extrema polarización global en que el 80% de la humanidad cuenta con el 5% de la riqueza mundial, mientras que el 20% de la humanidad tiene el 95% de la riqueza; con una sobreacumulación de capital que no tiene cómo ni dónde ser invertido, al agotarse los mercados internacionales para la puesta en circulación de dicho capital y la imposibilidad del sistema de abrir nuevos mercados como lo planteó William Robinson en este mismo Foro. Podemos añadir que se abre un periodo de revolución social cuando deja de haber correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. En esta época, observamos que la producción incesante de fuerzas productivas no está destinada a resolver los problemas más apremiantes que enfrenta la humanidad como el abatimiento de la contaminación y la degradación de los ecosistemas, la promoción del empleo, salud, educación, vivienda, seguridad, sino que está dedicada a incrementar la productividad y por lo tanto a acrecentar los capitales trasnacionales.

[2] Hostigando militar y políticamente a Rusia, mientras promovía relaciones económicas con China, aun cuando ambos constituyen rivales en la geopolítica internacional.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233277