Qué Economía

Noviembre 2016

Con construcción de propiedad comunal hacia viabilizar los buenos vivires, convivires mirando a la humanidad entera.

 

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Indaguemos porqué superar la caracterización del gobierno de Macri o de Temer como restauración del neoliberalismo,  también el atribuir sólo a este último que haya terrorismo de estado y mayor desigualdad social en países de Nuestra América donde continuó o predominó. Encontraremos una de las repuestas en Horacio Machado Aráoz que nos señala:

"Oficialistas y opositores terminan defendiendo la minería transnacional a gran escala como una ‘política de estado’. Pero entendamos bien, acá la expresión no alude a la existencia de un amplio consenso mayoritario y transparente, a un mandato de la voluntad popular que es respetado por todo el arco político-partidario; acá, la ‘minería como política de estado’ significa que en estos territorios gobiernan las grandes corporaciones transnacionales; que nada ni nadie puede ir contra sus intereses; que éstos, son ‘política de estado’.

Así, los gobiernos, más allá de sus diferentes adscripciones partidarias e ideológicas, terminan avalando la depredación y ejecutando la represión. Ganan elecciones prometiendo acabar con la represión y el saqueo, pero, más temprano que tarde, terminan reprimiendo".

Analicemos:

 

Paisajes neocoloniales de la minería transnacional en NuestrAmérica
14 de febrero de 2012

Por Horacio Machado Aráoz (Rebelión)

 

Los primeros meses de 2012 se abrieron en el Noroeste Argentino con la intensificación del crónico conflicto que atraviesa a nuestras sociedades por la instalación de megaproyectos de minería metalífera a gran escala. Los detonantes de este nuevo ciclo de resistencias populares fueron, otra vez, las arremetidas del poder gubernamental, que insisten en llevar adelante proyectos extractivos en contra de la voluntad de sus poblaciones. Primero, el levantamiento del Pueblo de Famatina, amenazada por un nuevo contrato de exploración entre el gobierno de La Rioja con la canadiense Osisko Mining Co. Luego, los bloqueos selectivos que en distintos puntos de la ‘ruta minera’ cicatrizada en la provincia de Catamarca se levantaron con la intención de impedir el suministro de los insumos tóxicos a Minera Alumbrera, una empresa controlada por la gigante suiza Xstrata. Estos bloqueos fueron la modalidad de protesta adoptada ante el inicio de las exploraciones de Xstrata de un nuevo proyecto, Agua Rica, distante a 35 km de Alumbrera y que cuenta con una histórica y mayoritaria resistencia del pueblo de Andalgalá.

Tras más de veinte días de bloqueos, ante el escenario de paralización de las actividades de la transnacional Xstrata, el poder represivo del Estado no se hizo ‘esperar’: violento desajolo de los bloqueos en Santa María, Aimacha del Valle, Belén; aplicación de la ley anti-terrorista recientemente sancionada por el congreso de la Nación, bajo las instrucciones de Washington; y violenta represión de fuerzas especiales de la policía de Catamarca contra los pobladores de Tinogasta que mantenían la medida de protesta en la Ruta Nacional N° 60. Varones, mujeres, adultos, ancianos, niños, adolescentes, familias enteras, alrededor de un millar, de una localidad de 10000 habitantes, fueron indiscriminadamente blanco de balas de goma, gases lacrimógenos y bastonazos por parte del Grupo ‘Kuntur’ y la guardia de Infantería de la policía provincial… Acá en el Norte argentino, tiene lugar el desarrollo de una escena que se replica trágica y monótonamente a lo largo de toda región mineralógica de NuestrAmérica: la violencia represiva del Estado usada en contra de sus propios ‘ciudadana/os’ para viabilizar el interés depredador del capital transnacional… Triste paisaje del colonialismo de nuestros días, donde la devastación ecológica se consuma con la expropiación política y la represión.

En el breve lapso que se desarrollaron los bloqueos selectivos acá, en Catamarca, el ‘modelo minero’ transnacional se ‘cargó’ tres (nuevos) muertos en América Latina: Bernardo Méndez, en San José del Progreso (Oaxaca, México), Jerónimo Rodríguez Tugri y Francisco Miranda, del pueblo originario Ngöbé-Bugle (Panamá). En distintas circunstancias, fueron víctimas de los mismos intereses y factores de poder: Bernardo, asesinado por un grupo paramilitar comandado por el Presidente Municipal por intentar impedir la concesión de agua a la minera canadiense Fortuna Silver Mines Inc.; los hermanos del pueblo Ngöbe-Bugle, asesinados durante una represión ordenada por el presidente Martinelli a un bloqueo de la carretera Intercontinental en oposición a un proyecto minero en territorio de sus comunidades. A ellos, hay que sumar un largo centenar de heridos, y encima, judicializados. Si también tuviéramos en cuenta la cantidad de personas que fueron reprimidas en Cajamarca (Perú) por oposición al proyecto Conga (de la empresa Yanacocha, contralada por la norteamericana Newmont), las víctimas se contarían por millares. Allí, en el norte del Perú -como Beder en La Rioja- Ollanta Humala hizo campaña diciendo proteger las cuatro lagunas altoandinas amenazadas por el proyecto minero y prometiendo decretar su inviabilidad. Ahora, siendo presidente, cambió su postura: “Conga se hace sí o sí”, dijo, y lanzó una fuerte escalada represiva que incluyó la militarización el dictado del estado de y la excepción y la militarización de la región.

No sólo acá, en ‘nuestro pueblito chico’, sino a lo largo de toda América Latina, la minería transnacional a gran escala genera resistencias populares, por los devastadores ‘impactos’ de su voraz metodología extractiva que implica la voladura de cerros enteros, la destrucción de acuíferos y ecosistemas, y el consumo descomunal de agua y energía. En toda América Latina, vemos también el mismo paisaje político: gobiernos e instituciones estatales, funcionando como ‘capataces’ de las transnacionales, usando la fuerza pública para reprimir las resistencias. Ganando elecciones con clientelismo o falsas promesas; luego, más allá de toda ideología, gobernando para las empresas. Lo hacen, dicen, para “combatir la pobreza”; para “fomentar el progreso”… “Es que es la única vía que tenemos para desarrollarnos”, afirman…

Desde que fue ‘descubierta’, NuestrAmérica nació ‘subdesarrollada’; se nos conquistó para ‘civilizarnos’, pues éramos una tierra de ‘bárbaros y salvajes’; desde que nos ‘independizamos’, las clases dirigentes y ‘patricias’ han gobernado ‘persiguiendo’ el “desarrollo”; han construido y destruido en nombre del desarrollo; han prosperado (ellos) y han empobrecido (a las mayorías); han dictado leyes y han matado en nombre del “desarrollo”… Cuanto más esfuerzos y recursos se invierten en pos de él, tanto más ‘subdesarrollados’ nos hacemos…

Es que el “desarrollo” es el nombre de la colonialidad, ese estado mental, afectivo y político en el que la dominación y la depredación de nuestras energías vitales, de nuestras riquezas y de nuestros sueños no precisa ya de fuerzas de ocupación extranjeras, ni de ‘virreinatos’; se administra más ‘económicamente’ (como quería Jeremy Bentham en su “Manual de Economía Política”, de fines del siglo XVIII). Los colonos son ‘celosos guardianes de nuestros intereses’, no implican ningún costo a las finanzas de la metrópoli y son incluso más decididamente violentos con su propio pueblo que los mismos (y onerosos) ejércitos de ocupación… Así, Bentham instaba a la corona británica a cesar en su política de imperialismo militarista; el libre comercio, las finanzas y los encantos de la inversión del capital podrían hacer todo mucho más barato y ‘más civilizadamente’…

En pleno siglo XXI, seguimos inmersos en ese viejo trauma colonial; sólo que ahora, tras más de cinco siglos de ‘desarrollismo voraz’, estamos llegando a un estadio definitorio de agotamiento del mundo. La crisis climática, la crisis energética mundial y la drástica reducción del stock de recursos no renovables (entre ellos, las fuentes de agua, los hidrocarburos y los minerales) plantean un escenario geopolítico para nada pacifista. La guerra, motor impulsor del ‘desarrollo’ de Occidente, está más extendida y diversificada que nunca. No hablamos sólo de las convencionales; loscolonos ahorran esas ‘barbaridades’ a los centros de poder mundial; llevan adelante una cotidiana guerra de intensidad variable, que nos va ‘acostumbrando’ a niveles crecientes de violencia y (auto)destrucción… La ilusión desarrollista se acompaña cíclicamente de momentos de ‘auge’, donde la ‘plata dulce’ y el consumismo de las ‘novedades tecnológicas’ va anestesiando las sensibilidades colectivas sujetas-a-expropiación…

A la expropiación de nuestras fuentes de agua, de nuestra energía y recursos minerales, le sigue la expropiación política: la expropiación de derechos y la defraudación de la ‘voluntad popular’. Sistemáticamente vemos a los ‘partidos políticos’ ganar elecciones prometiendo defensa de las fuentes de agua, protección de derechos, y recurrentemente los vemos después defraudar esas ‘promesas’ en ‘nombre del desarrollo’… La oficialidad del poder asume el discurso de las empresas: es que las ‘inversiones’ son necesarias para ‘generar empleo’ y ‘activar’ la economía… Oponerse a las explotaciones es, en el lenguaje del poder, ‘fundamentalismo’… El extractivismo senil persigue a los pobladores tildándolos de ‘ecologistas ingenuos’; ‘oscurantistas’, ‘ignorantes’, ‘eco-terroristas’, hasta ‘aliados de los poderes del imperialismo’(?!!)…

La expropiación política se consuma en estas tierras donde el extractivismo es ‘política de estado’. Oficialistas y opositores terminan defendiendo la minería transnacional a gran escala como una ‘política de estado’. Pero entendamos bien, acá la expresión no alude a la existencia de un amplio consenso mayoritario y transparente, a un mandato de la voluntad popular que es respetado por todo el arco político-partidario; acá, la ‘minería como política de estado’ significa que en estos territorios gobiernan las grandes corporaciones transnacionales; que nada ni nadie puede ir contra sus intereses; que éstos, son ‘política de estado’.

Así, los gobiernos, más allá de sus diferentes adscripciones partidarias e ideológicas, terminan avalando la depredación y ejecutando la represión. Ganan elecciones prometiendo acabar con la represión y el saqueo, pero, más temprano que tarde, terminan reprimiendo

La represión parece ser un acto reflejo, más cuando de defender los intereses de las ‘grandes empresas’ se trata… Es que, en contextos (neo)coloniales de depredación, la represión no es un exceso; es una ‘necesidad’. La violencia represiva del estado es el recurso último al que apela la oficialidad del poder. Dosis diversificadas y variables de asistencialismo, de resignación y de represión configuran la ‘ecuación de gobernabilidad’ del coloniaje administrado por ‘colonos’… Parece que Bentham tenía razón: esto es más eficaz y más barato que el colonialismo ‘a secas’… Lo que no calculó bien el filósofo londinense es el ‘costo’ de las rebeliones internas…

Afortunadamente -lo digo como deseo y por convicción-, tenemos alternativas… No tenemos por qué resignarnos a ser el ‘open pit’ y los ‘diques de colas’ para la industrialización de China, India y los países del Norte… Más que crear vías alternativas ‘de’ desarrollo, necesitamos y podemos crear alternativas ‘al’ desarrollo –otro desarrollo

El ‘destino minero’ es un destino colonial. Pero lo que se pretende imponer como tal, no es una fatalidad. Podemos cambiarlo. Necesitamos hacerlo. Desde lo más profundo de NuestrAmérica, la resistencia histórica al colonialismo re-surge con renovada fuerza… Los ‘nuevos salvajes’ que se oponen al ‘progreso’ crecen día a día en comunidades campesinas, pueblos originarios, asambleas de vecinxs, movimientos de estudiantes y trabajadores… Imaginando, soñando y construyendo un nuevo futuro… Un futuro radicalmente otro...

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144631

 

Insistamos los gobiernos progresistas (sea desde la derecha como los K sea desde la izquierda como Evo Morales-Álvaro García Linera) encauzaron las mayorías rebeladas contra el neoliberalismo hacia conformarse a estar incluidas miserablemente en la sociedad de consumo e ilusionarse con tener futuro promisorio en el capitalismo. Escuchemos a Raúl Zibechi:

"Si tuviera que definirlos, digo que son gobiernos que administran el modelo capitalista en su fase financiera, o sea eso que llamamos extractivismo «Acumulación por desposesión». La única diferencia con el período anterior es que ya no hacen falta las privatizaciones porque la acumulación se da en otros sectores. Otra consecuencia es que profundizaron el capitalismo a través de la inclusión por el consumo".

 

 

Diálogo con Raúl Zibechi: “Límites de los progresismos latinoamericanos”
8 de noviembre de 2016

Por Mirko Orgáz García (Hora 25)

Los progresismos se consolidaron en el gobierno luego de una década de convulsiones sociales en América Latina: el Caracazo en Venezuela (1989), Inty Raymi en Ecuador (1990), o la Guerra del gas en Bolivia (2003), para citar tres ejemplos. ¿Por qué estos movimientos poderosos creyeron que la opción liberal de la democracia representativa era la solución? Esta es la pregunta que el texto “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo” de Raúl Zibechi y Decio Machado, busca desentrañar para encontrar las razones por las cuales potentes rebeliones terminaron reconducidas hacia la gestión de lo estatal.   

Raúl Zibechi, periodista e investigador uruguayo, presentó en nuestro país el libro “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo”, editado por el CEDLA y escrito a cuatro manos con el analista español, Decio Machado. El texto desnuda los límites políticos, ideológicos y económicos de los llamados gobiernos progresistas, caso Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y Brasil que profundizaron el extractivismo en America Latina la última década. En principio, Zibechi considera que en Marx nunca, jamás, se dice que el mundo se puede cambiar desde arriba, desde el Estado. “Somos de los que pensamos que el mundo se cambia desde abajo y que desde arriba sólo se reproduce lo que hay. Y si lo que hay es extractivismo, eso es lo que sigue habiendo”, afirma.

El límite político e ideológico de estos gobiernos fue considerar que la clave de la transición de un Estado a otro tipo de Estado consiste en la llegada de nuevos sectores sociales (populares) a los más altos cargos de la administración, como se repitió incesantemente desde el púlpito progresista. Zibechi y Machado afirman que pensar que esos altos cargos están procesando la transición hacia un nuevo Estado, sin tomar en cuenta que muy probablemente sean los núcleos de una nueva clase en el poder (o una nueva burocracia), es tirar por la borda toda la experiencia histórica de las revoluciones del siglo XX. Aquí radica el principal problema ideológico irresuelto de los progresismos: la formación (en su seno) de una nueva burguesía rentista nacida de abajo, “o sea de la capa superior de los movimientos y organizaciones sociales y, en paralelo, la congelación y profundización de la cultura rentista”, antes que el desarrollo de un nuevo tipo de sociedad “socialista”.

Cabe recordar que los progresismos se consolidaron en el gobierno luego de una década de convulsiones sociales en América Latina: el Caracazo en Venezuela (1989), Inty Raymi en Ecuador (1990), o la Guerra del gas en Bolivia (2003), para citar tres ejemplos. ¿Por qué estos movimientos poderosos creyeron que la opción liberal de la democracia representativa era la solución? Esta es la pregunta que el texto busca desentrañar para encontrar las razones por las cuales potentes rebeliones terminaron reconducidas hacia la gestión de lo estatal, como si lo electoral fuera la salida natural para recomponer las crisis en curso, dicen Zibechi y Machado, es decir, explicar el reposicionamiento del estado y el cierre de los ciclos de luchas que caracterizan los gobiernos progresistas (Ver cuadro).

En el ejercicio gubernamental, los progresismos desarrollaron aspectos comunes: fortalecimiento/reposicionamiento de los Estados, aplicación de políticas sociales redistributivas, profundización del modelo extractivo de producción y exportación de commodities, como base de la economía. Por otra parte, ese modelo extractivo basado en la minería, hidrocarburos y soya, fue la base de la gestión populista, es decir de la legitimidad política y social de los progresismos.

Aquí ancla el análisis económico nodal del texto: el progresismo fue incapaz de transformar la estructura productiva y profundizó el modelo extractivo y su principal error fue no tocar a las elites que concentran la riqueza. Este hecho adquiere relevancia a la hora de considerar y pensar la permanencia de la desigualdad en América Latina, acrecentada este último período. El libro contiene datos precisos para demostrar que la desigualdad social, antes que disminuir, aumentó en la región. Más aún, ante la actual crisis económica mundial y la subsiguiente caída abismal de los precios de las materias primas, ¿Qué respuestas nos plantea el progresismo que no deriven en incrementar el (mismo) extractivismo?, preguntan los autores. Ninguna.

En estos límites, nuevos movimientos sociales ya están jugando un papel en la deslegitimación de este modelo extractivo, observan Zibechi y Machado, en las distintas movilizaciones sociales que empiezan a inundar las diversas geografías de América Latina. En suma, sostienen que la recomposición estatista progresista fue un paso atrás en las luchas sociales de América Latina. Aquí la entrevista al periodista e investigador uruguayo.

P. ¿Por qué el título del libro “Cambiar el mundo desde arriba”?

R.Z. Porque somos de los que pensamos que el mundo se cambia desde abajo y que desde arriba sólo se reproduce lo que hay. Y si lo que hay es extractivismo, eso es lo que sigue habiendo. Si el mundo cambia abajo, y si el arriba se convierte en obstáculo, hay que “romper el cascarón”, como dice el Manifiesto Comunista. En Marx nunca, jamás, se dice que el mundo se puede cambiar desde arriba, desde el Estado.

P. En los antecedentes de los gobiernos progresistas se encuentran un conjunto de movilizaciones sociales que pusieron en jaque al estado neoliberal. Están los movimientos indígenas en el Ecuador, los zapatistas en México, la Guerra del agua y del gas en Bolivia, movilizaciones populares en Argentina y Paraguay. ¿En este marco, qué importancia tiene el Caracazo y qué características tuvo este movimiento donde el pueblo/masa/nación tuvo un rol importante. El Chavismo fue su desarrollo o su neutralización?

R.Z. El Caracazo fue el primer gran movimiento del período neoliberal que nadie convocó y nadie dirigió. Pero a la vez fue el primer levantamiento popular, una verdadera insurrección, en contra del nuevo modelo, y fue exitoso porque sentó las bases para la deslegitimación del pacto de Punto Fijo sobre el que descansaba la gobernabilidad desde el fin de la dictadura de Pérez Jiménez.

El chavismo fue las dos cosas a la vez, y ahí su potencia pero también su dramatismo. Quiso empujar el proceso hacia un fin determinado (el socialismo del siglo XXI) pero al hacerlo lo empezó a encuadrar en ese proyecto, y al hacerlo lo vanguardiza y por lo tanto lo domestica. Pero el principal problema no es ese, de ahí se puede salir. El problema es la formación de una nueva burguesía rentistas nacida de abajo, o sea de la capa superior de los movimientos y organizaciones sociales y, en paralelo, la congelación y profundización de la cultura rentista.

P. Si uno observa el cuadro de situación político anterior a los progresismos resalta la cantidad de movimientos populares de resistencia contra el neoliberalismo. ¿Por qué estos movimientos poderosos quedaron neutralizados? ¿Esto no tiene que ver también con la vieja idea reformista que permea la memoria política de las masas en América Latina, la manera populista de encarar la negociación con el estado en AL, de convulsión/estabilización?

R.Z. Puede ser. Pero además hay una débil ruptura con la cultura política tradicional en las izquierdas, que abreva en esa idea de convulsión/estabilización a través del voto. Esto aparece adobado, además de caudillismo, estatismo, y por supuesto de la vieja cultura paternalista heredada de la hacienda y la iglesia. No es nada fácil romper con esto. Una cultura no cambia más que en tiempos largos, no lo hace gradualmente sino a través de turbulencias. La cultura capitalista, hoy lo sabemos aunque antes se podía intuir, nació como consecuencia de una turbulencia apocalíptica, como lo fue la peste negra que se llevó en un par de años la mitad de la población de Europa. Ese impacto dejó huellas muy profundas, en la economía, en la cultura, en la política, y crea las condiciones para la aparición del capitalismo por razones que sería muy largo explicar, pero que vienen bien documentadas en una serie de trabajos que salieron en los últimos 20 años.

P. Qué son y cómo caracterizar los gobiernos progresistas que dominaron la escena política la última década. Por qué “fin de ciclo”. ¿Por qué la profundización de extractivismo es uno de sus componentes esenciales para la reproducción de su legitimidad?

R.Z. Son gobiernos que se dicen a sí mismos de izquierda o progresistas, aunque algunos intelectuales les llaman posneoliberales. Dicen que llegaron para reducir la pobreza y la desigualdad y promover el crecimiento con distribución de renta. Todo es falso. La pobreza cayó porque había un ciclo de alza de las economías y la desigualdad nunca disminuyó si se toma en cuenta la acumulación del 1% y no los ingresos salariales de las diversas escalas. Eso quiere decir que la oligarquía cruceña siguió acumulando en grandes proporciones, pero también crecieron otros sectores, lo que contribuyó a crear el espejismo de que se podía mejorar la pobreza sin tocar la riqueza.

Si tuviera que definirlos, digo que son gobiernos que administran el modelo capitalista en su fase financiera, o sea eso que llamamos extractivismo o “Acumulación por desposesión”. La única diferencia con el período anterior es que ya no hacen falta las privatizaciones porque la acumulación se da en otros sectores. Otra consecuencia es que profundizaron el capitalismo a través de la inclusión por el consumo.

P. ¿El aumento de los precios de las materias primas fue perjudicial para el continente? Esta es una idea que contrasta con el sentido común generado por el progresismo la última década.

R.Z. Que te paguen más algo que estás vendiendo no puede ser malo. El problema es qué hacés con eso. Vos vendés papas y quinua en el mercado y ganás muchos más. Bien. Pero si te lo gastás en una tele plasma, en un coche de lujo y en viajar, cuando vuelven a pagarte una miseria estás en el mismo lugar. Otra cosa es si esa ganancia la invertís en mejorar tu casa, en la educación de tus hijos, o en colocar un negocio familiar. Ahí estás abriendo un abanico que te pude mover del lugar que tenías.

Eso es lo que ha hecho el progresismo: gastarse todo en el carro de lujo. Hubo cosas muy buenas, como los teleféricos de La Paz que realmente le cambian cosas a la gente, porque destinaba horas y horas al transporte. Pero el empleo sigue siendo precario y mal pago, y así con la mayor parte de las cosas.

P. Thompson dice que las clases son porque luchan, no luchan porque son. En esa línea, sostienen que la llegada de nuevas clases populares al poder con el progresismo no es la garantía de ningún socialismo. ¿Por qué este debate no se ha desarrollado en AL. Al progresismo habría que anotarle el rasgo de la desideologización también, de la falta de debate sobre los grandes temas que caracterizaron al marxismo?

R.Z. A los que forman parte de esa nueva burguesía emergente no les interesa visibilizarse sino pasar como luchadores o gestores del proceso de cambio. No admiten el espejo. Y a los intelectuales les pasa algo muy particular, o forman parte de la derecha o han sido comprados y tienen muy buenos ingresos, de más de 5.000 dólares, que ya no les permiten ser críticos. La crítica al poder siempre implica precariedad y bajos ingresos, como le sucedía a Marx. Pero ahora nadie quiere ganar 500 dólares al mes, aspiran a ganar diez veces más, tener coches, empleada doméstica, viajar a todo el mundo, y así.

P. Afirman en el libro que el principal error de los gobiernos progresistas fue no tocar a las elites que concentran la riqueza, no hacer reformas estructurales y profundizar el modelo extractivo. ¿Puede explicar esto en cifras? ¿No se luchó contra la desigualdad?

R.Z. En Brasil y en Uruguay, que es donde se han hecho mediciones, el 1% gana lo mismo o más que antes, no pierde nada y todo indica que ahora con la crisis la brecha se amplió aún más. No tocaron la riqueza porque gobernaron con los ricos, con las multinacionales brasileñas en Brasil, con el agronegocio y las mineras en todo el continente. Lo más que han hecho es incrustarse en esa burguesía a partir de negocios más que turbios, como ahora se destapa en Brasil y como siempre fue en Venezuela donde los cuadros bolivarianos tienen acceso privilegiado a la renta petrolera.

P. ¿Por qué el extractivismo genera una sociedad sin sujeto?

R.Z. ¿Cuál era el sujeto de la vieja minería en Bolivia? Los trabajadores de las minas, que vivían en grandes campamentos de miles de mineros, en lugares apartados y en condiciones muy duras tanto en su trabajo en el socavón como en la vida cotidiana. Por eso dormían, como se decía, con el fusil por la almohada, porque ahí estaban los milicos y los patrones para reprimirlos. Eran el sujeto natural del modo de producción.

Ahora, ¿Cuál es el sujeto en los campos de soja o en la megaminería multinacional? Son emprendimientos que casi no necesitan trabajadores, la minería ahora funciona como las plataformas petroleras, emplean muy poca gente y de modo rotativo, en lugares distantes y casi sin contacto entre ellos. Los camiones que recogen el mineral de cobre en Chuquicamata no tienen choferes, son a control remoto. Los sujetos estaban vinculados al modo de producción pero ahora los sujetos que nacen son externos a la producción, como las mujeres víctimas de feminicidios que están muy relacionados con el extractivismo, los afectados ambientales, los precarios urbanos, y así, ninguno está en la producción.

P. Y se vino la crisis económica por la abrupta caída de los precios de los commodities que ha desnudado los límites de la economía de los gobiernos progresistas, al mismo tiempo se observa una recomposición de los movimientos sociales, “como síntoma de las grietas abiertas entre gobiernos y sociedades”. ¿Puede ampliar este cuadro de situación de recomposición de la sociedad en movimiento?

R.Z. Aquella sociedad en movimiento dejó de estarlo y los viejos movimientos ya no serán los mismos. Es otra etapa. Lo que estamos viendo ahora, desde junio de 2013 en Brasil, es algo nuevo, completamente nuevo. Tanto que aún no tenemos las palabras para nombrarlo.

¿De dónde venimos? De una fenomenal cooptación de los movimientos. Primero del período neoliberal, cuando se crearon los modos de cooptación de las mujeres, los indígenas, los sectores populares, etc., a través de instituciones nuevas por arriba para integrar a la elite, y de políticas focalizadas para controlar la pobreza. Pero esa bolsa se descosió por abajo, porque la crisis fue tan potente que no pudo contener a tantos pobres.

Después vino la cooptación progresista, mucho más sólida y abarcativa, integró no sólo dirigentes sino movimientos enteros, hizo políticas sociales mucho más amplias pero no reconoció derechos universales, y realizó muchas obras. Pero el modelo extractivo sumado a la caída de los precios, están empezando a filtrar nuevas protestas que ya no pueden contener. Aquí podemos decir que la vanguardia son las mujeres, porque el modelo actual genera feminicidios que ya no son la violencia machista tradicional sino un genocidio contra los que sobran en este modelo, y una parte de ellas son mujeres. El modelo se sostiene con la proliferación de servicios armados, desde militares y policías hasta guardias privados, lo que ha multiplicado la población en armas, donde se reclutan los violadores y asesinos.

El otro sector igualmente contestatarios son los jóvenes, porque al igual que las mujeres no tienen futuro en este tipo de sociedad, más que como vendedores a 800 bolivianos por mes de lunes a lunes 11 horas por día. Es igual que el feminicidio: esto ya no es explotación por extracción de plusvalía, sino esclavitud- O sea, acá sólo podés ser guardia armado o esclava/esclavo, y empiezan a rebelarse a ese destino.

P. En este contexto: ¿Qué respuestas plantea ante la crisis económica y política que vive América Latina, que supere el extractivismo y nos plantee nuevos tipos de sociedad?

R.Z. Pero para superar el modelo extractivo hay que derrotar al 1% y a sus aliados, los medios concentrados, los políticos de derecha y de izquierda, y los milicos. Hay que desalojarlos del Estado, desarmarlos de sus medios y de sus armas, pero además hay que derrotarlos culturalmente, y eso pasa por romper con la cultura consumista que despolitiza y nos hace conservadores. No se llega al mundo nuevo en carro y hablando por iphone, se llega sólo si asumimos una forma de vida muy austera y estamos dispuestos a poner el cuerpo en el intento. Así y todo, nada es seguro.

P. Afirman que “la recomposición estatista progresista fue un paso atrás y que el punto de referencia debe ser siempre el grado más alto alcanzado por la lucha social y nunca aquello que es posible conseguir. Lo posible es siempre el Estado, el partido, las instituciones existentes” como parte de la cultura política predominante. ¿Es posible tener otras referencias de transformación que no sea el estado y los partidos?

R.Z. Tenemos toda una historia de vida y de luchas de los sectores populares que apuntan en otra dirección que no es ni el Estado ni los partidos. Si no revivimos esa historia, la que va de Túpac Katari a los mineros y los campesinos, que desarticularon el colonialismo y el gamonalismo, hicieron la revolución del 52 y deslegitimaron el neoliberalismo, si no revivimos ese estilo de vida, que va mucho más allá de una política, entonces no estamos en condiciones de seguir en esto.

Entre nosotros se fue imponiendo una cultura de lo fácil, facilismo le llaman en Venezuela a la cultura del no trabajo, de la renta. En todos los marxismos hasta ahora, el socialismo era fruto del trabajo, no del reparto de la renta. Porque el reparto se puede hacer una vez, vos te reapropiás de la tierra una vez, después hay que trabajarla. Lo mismo con las fábricas, con todo. Entonces estamos ante una cultura que no valora el trabajo, y es por lo tanto funcional al capitalismo actual. Se valora lo que se consume, la marca, la ostentación de la moda, de lo nuevo, pero no se valora el trabajo. En la política, es igual, se valora el cargo, el destaque, por eso los progresistas aparecen en los mismos lugares que los burgueses y ostentando. Eso es pan para hoy y hambre para mañana.

MÉXICO: PARTICIPACIÓN DEL EZLN EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2018

P. ¿Qué opinión tienes sobre el comunicado conjunto del Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el movimiento antisistémico más notable, de participar en las elecciones presidenciales de 2018 en México con una mujer indígena?

R.Z. El EZLN no va a elecciones. Es una iniciativa similar a la “Otra campaña” del año 2005, o sea busca organizar nueva gente pero en un momento en que el estado mexicano está desfondado, con una metástasis terminal. Ante eso, el EZLN está tomando iniciativas audaces. Sin embargo, no va a las elecciones, o sea no presentan candidatos a diputados y senadores, a alcaldes y gobernadores, nada de eso, sólo una mujer india como candidata para poder interpelar a la nación mexicana como hicieran con la “Otra campaña” en el que el EZLN lanzó una iniciativa civil ampliamente conocida del pueblo mexicano.

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 “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo”. Decio Machado/Raúl Zibechi. La Paz: Cedla, julio de 2016, 188 p.

hora25.info

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=218873

 

 

Apreciemos el enfrentamiento irreconciliable de dos formas y contenidos de apropiarse del territorio. Advirtamos cómo el Estado en Chile "ha permitido hasta estos días, que las legislaciones de la Dictadura actúen como mediadores en la negociación entre las comunidades y los privados". También descubramos cómo la independización del estado, el despertar de comunidades campesinas e indígenas a consecuencia del resistir y el reencuentro entre diversos de abajo abren caminos a otra sociedad, otro país y otro mundo posibles.

 

 

La resistencia de las comunidades indígenas arrasadas por la minería en Chile
27 de septiembre de 2016

Por Diario Universidad de Chile

 

En Chile el Gobierno, la Constitución y las leyes han propiciado un régimen de extractivismo minero. Mientras, los indígenas de Tarapacá utilizan su patrimonio arqueológico y cultural como medio para negociar y permanecer viviendo como lo hacían ancestralmente.

 

“A veces la gente se confunde y le dice turista a cualquier persona que viene de afuera. En realidad, a Nama llega poco turista, más vienen trabajadores de las mineras, de los caminos, pero esos no son turistas. A mí me preocupa la minería porque se va a terminar el agua y va a contaminar los suelos, entonces ¿cómo vamos a vivir nosotros?”, señala Carlos Amalia, indígena de la comunidad de Nama ubicada en la Región de Tarapacá.

Carlos pertenece a una de las 14 familias que constituyen hoy la comunidad indígena. Según la etnopercepción andina, es decir, la percepción que tienen los pueblos originarios de sí mismos, la característica más sobresaliente de esta cuenca es que constituye una quebrada dulce cuyos suelos y aguas permiten el cultivo de frutales.

En 1986 esta comunidad construyó su propio Museo y las colecciones que exhibían en esa época eran hallazgos de las cercanías de su territorio.

“Habían varias cosas de la guerra, hartos botoncitos, pedacitos de uniforme, una chaquetita chilena, otra peruana. Hasta bandera había, hasta un fusil con su cuchillo. Los hijos de Gabriel encontraron a un costado de la capilla peruana, un soldado peruano con su bandera del Perú tapadito, lo encontraron enterradito así. También llevamos al museo puños, ollas, tinkas, cantaritos pintados bonitos, platitos para lamparar, taleguitas antiguas, como inkuñas, harta cosita llevamos. Todo eso que habíamos encontrado en cerro Pukara, cerrito Calvario, Alto Lima, Jupuni, Guayaquil, Angostura, más allá, para arriba, para todas las partes que andábamos”, relata Carlos Amalia.

“Cuando se hizo la inauguración del Museo en el año ‘86 vinieron autoridades, ‘felicitaciones’ decían, ‘qué bonito’ decían. Hasta salió en los diarios dicen. Al tiempo llegaron los del Fuerte Baquedano, ‘eso es del Ejército chileno’ dijeron, ‘es propiedad del Ejército chileno, ustedes no pueden tener eso’. Y se llevaron todo lo de la guerra y también los textiles que estaban enteritos y los cantaritos pintados, lo más lindo. Nosotros no hicimos réplica, porque en ese tiempo no se podía, mandaba el Ejército. Después igual volvieron, trajeron hartos papeles, como mapas de las salitreras. Trajeron una momia que habían encontrado en Miñe-Miñe, ‘para que la pongan en el Museo’ dijeron”, relata Bernardo Flores en una de las sesiones de trabajo participativo para la recuperación de patrimonio en la comunidad de Nama en Tarapacá, propiciadas por el equipo de trabajo del arqueólogo y académico de la Universidad de Chile, Mauricio Uribe.

Patrimonio negociable

Según el Instituto de los Derechos Humanos existen 102 puntos de conflicto socio-ambiental en nuestro país. El mapa elaborado por la entidad especifica que 40 de ellos se dan en el norte grande y la mayor parte son producto de la explotación minera en el sector.

La reforma que impulsara el gobierno de Salvador Allende para estatizar las riquezas mineras duró muy poco, ya que la Dictadura impuso un marco regulatorio que centró la figura en la concesión minera plena. Este marco fue robustecido por medio de la garantía constitucional de la propiedad, un régimen de incentivos económicos y financieros a la inversión extranjera, y el establecimiento de un mercado desregulado para la libre explotación minera.

Rodrigo Mardones, psicólogo y candidato a Magíster en Psicología Comunitaria de la Universidad de Chile, explica en su estudio Imaginarios Territoriales en conflicto socioambiental que este modelo extractivista se encuentra amparado en la Constitución de 1980 y en el Código de Minería promulgado en 1983 bajo la Ley 18.248. Estas normas definen que el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas, pudiendo otorgar concesiones judiciales bajo cuatro garantías fundamentales a la inversión privada.

Primero, dado que la concesión minera está protegida por el derecho de propiedad, el titular puede usar, gozar y disponer de ella libremente, pudiendo vender, hipotecar, dar en garantía y/o transmitir hereditariamente. Además, las concesiones pueden tener una duración indefinida, que se va renovando con el pago anual de una patente. También, permite la operación “racional” de una mina. Es decir, ésta opera de acuerdo a la voluntad del titular privado y el Estado no puede imponer controles ni obligaciones de producción. Finalmente, ante una eventual expropiación, el Estado debe pagar al contado por el valor total de las reservas conocidas que tenga el yacimiento en cuestión, el que establece los modos de adquirir y extinguir derechos mineros.

Según lo últimos datos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Chile cuenta con una superficie total de 75.610.240 hectáreas (ha), de las cuales 15.285.300 (ha) están concesionadas para efectos de exploración y 15.435.492 (ha) se utilizan para explotación minera. En otras palabras, la concesión minera abarca un 41% del territorio nacional.

Contra esta hegemonización las comunidades han emprendido un duro camino para defender su patrimonio material e inmaterial. Un rol clave en este asunto lo tiene el Estado que ha permitido hasta estos días, que las legislaciones de la Dictadura actúen como mediadores en la negociación entre las comunidades y los privados.

“Al terminar la Dictadura se comienza a producir una apertura del país, con el neoliberalismo llega el multiculturalismo y en ese contexto me tocó ver el despertar de estas comunidades. Comenzaron a expresarse, a reivindicarse, ponerse en una situación de cierta simetría, por lo tanto comenzó a darse una tensión entre ciencia y las comunidades. Nosotros como antropólogos estábamos entre el estado que financiaba y hacia lo que quería con nuestros estudios y las comunidades que no querían olvidar a sus ancestros pero tenían que seguir viviendo en esta lógica occidental”, explica Mauricio Uribe, quien lleva más de veinte años estudiando el norte grande de Chile.

“Para nosotros el patrimonio es el conocimiento, los objetos y vestigios. Ese es nuestro fin, mientras que para las comunidades no es así, porque para ellos es un medio que tiene otro sentido y significado que les permite reivindicarse, entrar en el mercado, negociar con las empresas privadas y el Estado. Entonces estas personas piensan y razonan, no como el indio idealizado, sino que actuando en este presente, concientes de su pasado que ellos lo piensan y lo imaginan de forma muy diferente a la nuestra”, agrega el arqueólogo de la Universidad de Chile.

Resignificando el patrimonio

“Las pircas en cerro Pukara y las chullpas de Markira son bien antiguas, es de antes del Inca, la aldea que está arriba de cerro Pukara también es gentilar. Cerro Putunani tiene mesa inca y por ahí pasa el camino inca. Mi abuelo me decía que en tiempos del Inca se hacía en el Portillo de Putunani, donde hay una cancha, una feria grande. De todos lados a intercambiar cositas venían. Nama era lugar donde descansaba la gente, significa donde se descansa”, explica Carlos Nieves, hoy fallecido, sobre el camino que recorrían las comunidades ancestrales para hacer trueque con sus productos.

El trabajo desarrollado por el equipo de antropólogos dirigido por el profesor Mauricio Uribe y coordinado con la comunidad de Nama generaron trabajos participativos en los que contrastaron las historias de memoria oral con el territorio del camino del Inca que hoy conectan a Chile con Perú.

“El pukara y las chullpas, conocidos en la literatura especializada como el sitio arqueológico Nama (ubicados a 2 mil 990 metros sobre el nivel del mar), se emplazan sobre un cerro flanqueado por las quebradas de Guayaquil y Jupuni que desembocan al costado norte de la quebrada de Nama, muy cerca del poblado actual. El pukara constituye un asentamiento habitacional aglutinado con 558 recintos de piedra o pirkas de planta mayoritariamente subcircular o irregular que abarcan una superficie total de 5,6 hectáreas (7.100 m2 construidos)”, puede leerse en el estudio.

El objetivo del trabajo fue articular la preservación del pukara y las chullpas con el Museo por ellos construido y de esta forma proteger estos sitios como patrimonio. La idea es que con esto se prohíba la proliferación de mineras en el lugar, ya que muy cerca de estos sitios ya existen faenas en ejecución.

“Aymaristas somos los que hablamos aymara. Antes aymarista era como un pecado; siempre hemos estado aplastados, somos menospreciados. Ahora como que nos están valorando un poco, pero antes nada. A mí me gusta hablar aymara, pero la gente se burla, no entiende, ‘indio’ dicen; entonces uno deja de hablar, no le enseña a sus hijos para que ellos no sufran como uno. Y ahí estamos perdiendo cultura”, declara Agustín Mamani, uno de los participantes en el trabajo de reconstrucción de memoria oral en el sector de Nama.

Los estragos que han causado las colonizaciones comenzando por las hispánicas, luego las republicanas y ahora la neoliberal, han terminado por invisibilizar estas culturas.

“Nosotros como antropólogos vamos en contra de esa linealidad porque lo que estamos tratando de quebrar es esta realidad impuesta, esa naturalización de las cosas que ha sido construidas a través de la base de intolerancia, violencia y desigualdad. Nosotros queremos un mundo que primero reconozca eso y que cuestione sus bases para poder hacer de una manera distinta”, concluye Mauricio Uribe.

Publicado por NO a la Mina

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Portada_Principal/Documentos/La_resistencia_de_las_comunidades_indigenas_arrasadas_por_la_mineria_en_Chile

En consecuencia, los caminos emancipatorios dependen de las comunidades en lucha contra el extractivismo y no, de los gobiernos progresistas que promovieron esa acumulación oligopólica de exterminio. Son comunidades por la vida, la justicia social, la justicia socioambiental y la dignidad humana de los trabajadores, campesinos e indígenas. El extractivismo implica no sólo la gran escala de la transferencia de recursos naturales hacia potencias y/o no sólo cambios radicales en los ecosistemas (IIRSA y megaemprendimientos turísticos e inmobiliarios) sino también abarca los otros negocios capitalistas: narcotráfico, casinos y trata de personas para prostíbulos y para esclavizarlas. Comprobemos la importancia de las comunidades en enfrentarlo y erradicarlo.

 

México: El crimen organizado opera como brazo armado de las mineras en Guerrero
10 de noviembre de 2016

 

Para las mineras resulta más sencillo operar en tierras despobladas que lidiar con asambleas ejidales y comunitarias, así que los ejidos fueron dispersados".

 

En la sierra de Guerrero, entre la Costa Grande y la Tierra Caliente, decenas de poblados y núcleos ejidales se encuentran abandonados o en poder de la delincuencia organizada. Están prácticamente deshabitados, salvo por los pobladores que aceptaron o fueron obligados a trabajar para los criminales. Manuel Olivares, director del Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), con sede en Chilapa, Guerrero, describe la situación con elocuencia.

Señala que detrás de esta condición están los intereses de las empresas mineras, tanto trasnacionales como nacionales. La delincuencia organizada opera como brazo paramilitar de ellas. Aunque no existe un registro completo de los afectados, se trata de centenares de familias en circunstancias trágicas, muchas de ellas dispersas en la entidad, el resto del país o en Estados Unidos.

En la llamada región Sierra de Guerrero hay comunidades deshabitadas por completo, en los municipios de San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso, Arcelia y Coyuca de Catalán, refiere Olivares. La Laguna, por ejemplo, se encuentra deshabitada desde 2011. Lo mismo en las partes serranas de la Costa Grande, en los municipios de Petatlán, Coyuca de Benítez y otros.

 

Entrevistado por La Jornada, Olivares destaca sin ironía alguna: Casualmente, en todas esas localidades existen varias concesiones mineras que no se habían podido instalar a causa de los ejidos y poblados que se resistían. Casi todos los ejidos que actualmente sufren ocupación de la delincuencia organizada se habían negado a titular sus parcelas con los programas de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (Procede) y el de Certificación de Derechos Comunales (Procecom) del gobierno.

 

Para las mineras resulta más sencillo operar en tierras despobladas que lidiar con asambleas ejidales y comunitarias, así que los ejidos fueron dispersados. Comisariados y delegados ejidales han huido con sus familias, al igual que los demás ejidatarios o comuneros. Muchas veces dejan atrás la documentación del territorio que tienen. En los hechos se volvieron tierras desocupadas, algunas hace más de cinco años. De acuerdo con la ley, si nadie las habita ni trabaja, se consideran abandonadas.

 

Un caso: Guajes de Ayala. Salieron casi todos, incluidas sus autoridades. Ahora no tienen documentos que prueben su calidad de ejidatarios. Pero “no toda la gente dejó los anexos. De 16 mil hectáreas, sólo 5 mil están sin dueño. En las otras, la gente que se quedó paga ‘impuesto’ o trabaja para las organizaciones criminales”, agrega el director del Centro Morelos, el cual lleva decenas de casos de desaparición en la región, todos en el contexto de la invasión de la delincuencia organizada. Las familias que buscan a sus hijas e hijos suman decenas.

 

“Las mujeres son un verdadero botín de guerra. Ahí ve uno a las muchachitas viviendo con los narcos. Las mujeres y los niños son los que más sufren; no queda ningún código de honor, ningún derecho. Los hombres y jóvenes sirven para el sicariato, cultivan amapola o mariguana, les trabajan”.

 

Olivares expone que otro factor de esta situación desesperada es “la lucha entre las organizaciones criminales por el control de territorio y la ‘necesidad’ que tienen de mayores extensiones de tierra. Y como también requieren mano de obra, incorporan la población al grupo o le exigen recursos económicos. Por eso tantos se van; es insoportable”.

 

La dispersión de las comunidades llega ser total. Algunas decenas de familias se han refugiado en otros municipios de Guerrero. Pero son incontables las familias que migraron a Michoacán, Jalisco, Baja California o Estados Unidos, y ahora son jornaleros. El Centro Morelos trabaja ahora con grupos de nueve, 16 o 34 familias desplazadas en la misma entidad, que reclaman sus tierras y el derecho a vivirlas y trabajarlas.

 

A la pregunta de si se trata de comunidades indígenas, Manuel Olivares responde terminante: No lo son. Los lugares abandonados estaban habitados por campesinos mestizos o pueblos que dejaron sus lenguas y costumbres hace tiempo. Resulta más fácil que ellos abandonen sus ejidos. Los pueblos indígenas tienen una cosmovisión diferente respecto de la tierra y la oposición a las minas y la delincuencia organizada. En las comunidades indígenas de la Montaña, la Sierra y la Costa se han formado policías comunitarias para contener la delincuencia y la minería.

 

Así, las comunidades indígenas se defienden y no abandonan tan fácil sus lugares en estas y otras regiones de Guerrero, también asoladas por la delincuencia y codiciadas por las mineras.

La Jornada

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Insistamos en la importancia de las comunidades:

  • "Hemos venido conociendo un buen número de experiencias que, protagonizadas por comunidades ciudadanas activadas, tratan de diseñar vínculos que, como el añorado David Anisi sugirió en su día, no están vinculados fundamentalmente por los precios o por las normas derivadas de la burocracia estatal, sino por los valores de las comunidades reales que se empeñan en resolver colectivamente sus problemas y organizar sus recursos".

  • "Los historiadores, como el gran Edward Thompson o el inclasificable Karl Polanyi, nos han hecho el relato de la enorme importancia que las costumbres y modos económicos comunales han tenido en la supervivencia de la humanidad".

  • "La filosofía política radical de Hard y Negri encuentra, derivada de la noción de lo común, una forma constituyente que, surgiendo de la resistencia, es capaz de conectarse con modos de vida que utilizan su capital intelectual para plantear mapas de necesidades (y deseos) alternativos y emancipadores".

 

La actualidad de los bienes comunes
23 de febrero de 2015

Entre lo privado y lo público está lo común y este redescubrimiento de lo común nos conduce a un nuevo encuentro entre lo político, lo económico, lo social y lo natural. La apelación a los bienes comunes es una reivindicación de democracia económica.

 

Por Luis Enrique Alonso - Economistas Sin Fronteras

 

En los últimos años ha surgido en el debate público internacional un interés notable por el tema de los bienes comunes como formas no convencionales de regulación y gestión de la propiedad de los recursos socioeconómicos. Este interés sobrepasa con mucho el ámbito estrictamente académico para entrar en el vocabulario de los movimientos sociales actuales. Se ha introducido el discurso de lo común -en todas sus dimensiones (cívicas, económicas, sociales, antropológicas, etc.)- en el proceso de construcción de unas nuevas identidades reivindicativas que se conecten con transformaciones profundas del mismo concepto de ciudadanía.

Los movimientos indignados han rescatado el discurso de lo común, tratando de encontrar un espacio entre el omnipresente y omnipotente avance de la privatización mercantil global en el ciclo histórico neoliberal y un sector público percibido como burocratizado y distante, cada vez más dependiente de los grandes poderes financieros y gobernado por políticos y técnicos absolutamente sumisos a los dictados de esos poderes mercantiles, presentados como inapelables y máximamente racionalizados.

Pero no sólo en la protesta ha tenido un sitio importante la apelación al procomún y los bienes comunes. Muchas prácticas sociales han recurrido a formas de supervivencia y gestión de sus recursos así como a la creación de espacios de intercambio, que se basan en una filosofía económica popular muy alejada de la de la privatización mercantil al uso y abuso o de la de la formación de bienes públicos estatales: consumos colaborativos, recursos informáticos y contenidos de uso no privativo, formas de intercambio no monetario local y vecinal, usos comunitarios y no mercantiles del territorio y la naturaleza, bancos de tiempo, monedas virtuales o populares, fórmulas avanzadas decrowdfunding y micromecenazgo, nuevas cooperativas de producción y consumo de alimentos y bienes de proximidad, etc.

 

De esta forma, hemos venido conociendo un buen número de experiencias que, protagonizadas por comunidades ciudadanas activadas, tratan de diseñar vínculos que, como el añorado David Anisi sugirió en su día, no están vinculados fundamentalmente por los precios o por las normas derivadas de la burocracia estatal, sino por los valores de las comunidades reales que se empeñan en resolver colectivamente sus problemas y organizar sus recursos. Es la solución colaborativa de la gente corriente para sus problemas cotidianos, que no pasa por la entrega de su soberanía ni al mercado ni al Estado.

Además, no son pocos los hitos intelectuales que han legitimado el uso del concepto de lo común como forma cooperativa y activa de generación y gestión de recursos. La economía académica ha dado la figura de la Premio Nobel Elinor Ostrom y sus tesis sobre el gobierno racional y plausible de las unidades económicas comunes, demostrando analíticamente la posibilidad de su gestión, frente a la tesis tradicional, extrapolada del clásico trabajo de Garrett Hardin. Esta tesis sobre la tragedia de los bienes comunes, tan utilizada por el neoliberalismo, es una especie de anuncio de una ley inexorable que concluye que lo que es de todos no es de nadie y por lo tanto caerá en el descuido y la ineficacia del que sólo se salvará si se vuelven a establecer derechos de propiedad (individual y privada, por supuesto) sobre los bienes públicos, o comunales.

Los historiadores, como el gran Edward Thompson o el inclasificable Karl Polanyi, nos han hecho el relato de la enorme importancia que las costumbres y modos económicos comunales han tenido en la supervivencia de la humanidad; y, paralelamente, del esfuerzo y la violencia privatista que supuso la primera acumulación histórica de capital, con resultados máximamente pauperizadores y depredadores para las masas (o sea, para “la gente común”). La filosofía política radical de Hard y Negri encuentra, derivada de la noción de lo común, una forma constituyente que, surgiendo de la resistencia, es capaz de conectarse con modos de vida que utilizan su capital intelectual para plantear mapas de necesidades (y deseos) alternativos y emancipadores.

 

Finalmente, la antropología nos ha legado suficientes testimonios, desde Marcel Mauss a la escuela anti utilitarista actual, sobre la centralidad del don, la gratuidad y los intercambios simbólicos y reales horizontales, como para desmontar cualquier tesis sobre la pretendida esencia mercantil del ser humano y la dominación universal del homo economicus.

En todo caso, aunque con un tono que algunos han tachado de “nostálgico”, en el sentido de que vuelve a resucitar una mentalidad mítica de lo comunal precapitalista, lo cierto es que este tema ha abierto una enorme línea de pensamiento sobre cómo gestionar recursos en ámbitos donde ni la definición de derechos de propiedad privativos y excluyentes ni la estatalización clásica parecen ser ni eficientes ni equitativos: la gestión de recursos naturales, el ámbito de los cuidados, la gestión de los contenidos en las redes informáticas, la creación cultural y las formas propiedad intelectual, la producción y distribución cooperativa, etc.

Lo mismo que en los orígenes del capitalismo histórico un conjunto de cercamientos fue expropiando y convirtiendo en propiedad privada y mercantil los recursos de las comunidades locales históricas, en los últimos años, con la hegemonía neoliberal, hemos asistido a una auténtica política de cercamiento de los bienes públicos, privatizándolos y disolviéndolos en el capital financiero, a la vez que haciéndolos inasequibles para importantes sectores de unas clases medias descendentes, a las que -en una especie de analogía un tanto macabra con el período histórico de expulsión de los comunes- también se las ha expropiado de buena parte de un capital social colectivo que se había formado en la era keynesiana y en sus extensiones.

 

No es de extrañar, por tanto, que en las movilizaciones sociales en defensa de lo público haya aparecido un fuerte comunitarismo como reivindicación de fondo. Y así, a las demandas de mantenimiento de lo público se une una desconfianza radical de los tipos actuales de gestión (destrucción) de lo colectivo, que desemboca en una solicitud expresa de mayor participación y control en la gestión de los recursos económicos que se generan en la sociedad, porque, de hecho, su gobierno se ha hecho cada vez más opaco-privativo y apartado de la más elemental lógica democrática.

Éste es el principal interés del discurso emergente de los bienes comunes: plantea una llamada a la ciudadanía activa, al control directo por la comunidad y por colectivos de los recursos naturales y económicos, a la apertura de espacios autogestionados, cooperativos y de intercambios horizontales. Más que “la gran alternativa” con mayúsculas -como ha sugerido Jeremy Rifkin desde una postura más tecnocrática que política y casi exclusivamente asociada a los nuevos recursos tecnológicos, la apelación a los bienes comunes es una reivindicación de democracia económica, que limita el pensamiento único, obligatorio e impuesto en esta última época del individualismo radical asociado al homo economicus y a la mercantilización de todo.

 

Pero es también una enorme llamada de atención a los excesos de la burocratización estatal y a la usurpación de los gobiernos públicos por los agentes políticos de los poderes económicos y financieros. Entre lo privado y lo público está lo común y este redescubrimiento de lo común nos conduce a un nuevo encuentro entre lo político, lo económico, lo social y lo natural. Mirando al pasado podemos trazar un futuro en el que, en vez de sumergirnos en una cruel era postdemocrática y de pérdida de soberanía de los ciudadanos, podemos construir nuevos encuentros entre el individuo, la comunidad y el Estado.

(A toda esa compleja problemática se dedica el último número de la publicación trimestral de Economistas sin Fronteras Dossieres EsF , que lleva por título “El procomún y los bienes comunes” y sobre el que se celebrará un coloquio el 25 de febrero, a las 18,30, en el Espacio Abierto FUHEM, Duque de Sesto 40, Madrid).

Este artículo refleja la opinión y es responsabilidad de su autor.

eldiario.es

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Portada_Principal/Documentos/La_actualidad_de_los_bienes_comunes

 

 

 

 Crisis civilizatoria

 

Valoremos objetivos y razones de generalizar la lucha contra el fracking. 

Ante todo, abajo y a la izquierda, debemos preguntarnos:

¿Qué es el fracking y cuáles son los peligros en Argentina?
11 de septiembre de 2013

 

Por Sofía Turruella

El método no convencional para extraer hidrocarburos conocido como Fracking o fractura hidráulica es denunciado por nueve países en el mundo y ya fue prohibido por dos, por los impactos que, según especialistas, son más importantes que los que produce la minería a cielo abierto, al vincular las formaciones de petróleo y de gas con acuíferos.

Pese a las denuncias y consecuencias, este tipo de explotación se realiza en distintos puntos del país como por ejemplo Neuquén donde la firma del contrato entre la empresa estadounidense Chevron y la empresa nacional YPF, no pudo ser evitado siquiera ante un masivo reclamo que dejó como saldo varios heridos.

El ingeniero en petróleo y máster en Energía Renovable (entre otros títulos) Eduardo D`elía explicó que, “si no se toman medidas muy drásticas a corto tiempo es probable que estemos comprometiendo nuestra soberanía”.

 

A continuación todas las preguntas claves para entender el tema:

-¿Qué es el fracking o fractura hidráulica y cómo funciona?

Los hidrocarburos se formaron en una roca que se llama roca generadora o roca madre en la cual había organismos vivos que se encontraban presentes sin la presencia de oxígeno, y que a grandes temperaturas y presiones, terminaron transformándose en petróleo. Los movimientos telúricos, los terremotos, los desplazamientos, hicieron que estas rocas, impregnadas en hidrocarburos, tanto petróleo como gas, se rompieran y liberaran esos hidrocarburos. Al romperse, estos migraron dentro de formaciones que tienen poros comunicados entre sí. De este modo, los hidrocarburos se fueron acumulando dentro de otras formaciones porosas y hasta ahora, la humanidad ha explotado este tipo de formaciones que se llaman normalmente trampas de petróleo.

Como están trampas se han agotado en el mundo -en Argentina se agotaron en 1998 en el caso del petróleo y en el 2003 en el caso del gas-  y en función de que la demanda sigue creciendo y la oferta ha empezado caer, se buscan los hidrocarburos que quedaron en esa roca madre y que la naturaleza aún no ha roto.

La técnica consiste en hacer algo parecido a lo que hizo la naturaleza: romper la roca, generar la mayor cantidad de fisuras posibles para poder liberar el petróleo o el gas y que éste pueda ser extraído. Esto se denomina Fracking o fractura hidráulica, por que se hace a través de agua y productos químicos a muy alta presión, y es la técnica que implementa Estados Unidos hace aproximadamente 10 años y que tantos impactos ambientales ha causado. En Argentina recién se empezó a hacer en Vaca muerta, Neuquén.

 

-¿Cuáles son los principales riesgos?

Son muchos pero lo más graves son dos: primero la gran posibilidad de contaminar con hidrocarburos las fuentes de agua dulce. Esto ya ocurrido y ha generado que junto con el agua potable venga asociado gas natural. Son muy conocidas las imágenes del documental Gasland en el cual se ve claramente cuando la gente le acerca un fósforo al agua que toma de las canillas, esta literalmente estalla.

El segundo riesgo es que en Argentina esta técnica se está aplicando en lugares donde nunca hubo explotación petrolera. El petróleo y el gas están asociados a agua salada con alto contenidos de hidrocarburos que hacen que sea un agua altamente contaminada. En las provincias como Santa Cruz, Neuquén o Chubut, donde ya hay explotación petrolera, las compañías se deshacen de esta agua inyectándola en viejos yacimientos petroleros que están fuera de uso y esto es una técnica normal y segura.

El tema es que en otros lugares, como la provincia de Buenos Aires o Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Brasil, Uruguay o Paraguay, donde nunca hubo explotación petrolera, se perfora un pozo hasta encontrar una formación geológica que permita admitir el agua. El problema que ha ocurrido en Ohio, Oklahoma, Arkansas, Holanda e Inglaterra es que esta inyección de agua ha generado movimientos sísmicos, desplazamientos de placas geológicas, generando terremotos de hasta 5,2 en la escala de Richter, que perfectamente puede tirar abajo una casa.

-En el último tiempo Neuquén ha estado en el centro del debate por el reciente acuerdo entre el gobierno provincial con la empresa estadounidense Chevron para la explotación no convencional. ¿Cómo es la situación en esta zona?

He demostrado que el dinero que va a gastar Chevron en sacar hidrocarburos con altos riesgos ambientales y generación de cambio climático, perfectamente podría invertirse en energía renovable y estaría aportando más energía.

Yo estuve en Neuquén debatiendo con el propio Luis Sapag (diputado del Movimiento Popular Neuquino -MPN- y presidente de la Comisión de Energía) y lamentablemente, la gran mayoría está a favor de esta técnica, pero a medida que la ciudadanía se concientice sobre esto y quiera otra cosa, faltan dos años para una renovación de la cámara, y por ahí a través del voto ciudadano conseguimos diputados comprometidos que puedan revertir esta situación.

 

-¿Cuáles son las alternativas al Fracking?

Yo demostré que un pozo de fractura hidráulica para extraer petróleo que dura aproximadamente 6  ó 7 años, entrega la cuarta parte de energía que si con el mismo dinero instaláramos un parque eólico con seis generadores, que tiene una vida útil de 25 a 30 años. Esto significaría que al final de la vida útil de un parque eólico, la energía total entregada es aproximadamente 80 veces superior.

-¿Por qué entonces no se construyen parques eólicos, en lugar de pozos de fractura hidráulica para poder cubrir la demanda de energía que hoy tiene el país?

La respuesta es simple, los parques eólicos los construyen los municipios, las cooperativas, las pequeñas empresas, hasta una persona puede instalar un generador eólico. En cambio estos pozos de fractura hidráulica son monopolio de las grandes compañías petroleras, a las cuales se les da más beneficios impositivos de los que hoy tienen quien quiera generar energías limpias en nuestro país.

-O sea que todo es parte de un negocio millonario y fundamentalmente de decisiones políticas de estado.

Hace 5 años atrás éramos el mayor productor de energía eólica de Sudamérica, hoy Brasil no pasó 40 veces en potencia. Son políticas del estado que Argentina no tiene.

La principal fuente de energía que ha tenido el hombre desde sus inicios ha sido el sol,  con el sol crecen los vegetales con los cuales nos alimentamos, se alimentan los animales con los cuales también nos alimentamos, el sol genera el ciclo del agua, gracias al sol soplan los vientos, las olas en los mares, todavía parte del sol queda debajo de la tierra como energía geotérmica. El sol sigue siendo nuestra principal fuente de energía, sin embargo, nos empecinamos en escarbar la roca cuando la solución la tenemos levantado la cabeza y mirando el cielo.

 

-Entre los argumentos de aquellos que defienden este tipo de explotación, sostienen que la dependencia energética es parte de el sistema actual de la sociedad industrial y que esta energía extra que producen los combustibles, es la que permite que la población cuenten con elementos básicos de calidad de vida (trabajo, transporte, ciencia). Y que si elegimos dejar eso de lado, se podría provocar un caos superior.

El último informe de la Asociación Brasilera de Energías Renovables demuestra que no solo han evitado quemar petróleo para producir energía sino que han generado 16 mil puestos de trabajo, gracias la energía eólica. Es una falsedad hablar de que esto va a generar una disminución del empleo, al contrario, si se tiene en cuenta que la vida útil de los pozos es de seis años.

 

-En teoría todo cierra, a lo práctico y teniendo en cuenta los procesos tradicionales y usos de nuestra sociedad, ¿Ve posible una reconversión en la explotación de los recursos a un nivel global?

Nuestra fuente de energía primaria en el país depende un 90 por ciento de los hidrocarburos. ¿Cómo lo revertimos? Dejando de consumir pero por supuesto no es tan simple, no se puede hacer de un día para el otro. Hay que revertir nuestra matriz de trasporte, hoy no puede ser que nuestra principal fuente de transporte de personas y de carga siga siendo el colectivo y el camión, habiendo desaparecido el tren y el barco, tremendamente eficientes. No estamos hablando de disminución del empleo sino de modificación.

 

-Los grandes cambios o decisiones pertinentes parecen quedar a merced de las políticas de estado, ¿Qué puede hacer un ciudadano común que no esté de acuerdo ante esta situación?

Nada más que manifestarse y eso ya es bastante, pero por más ahorro energético que estemos haciendo, tenemos una matriz energética muy mal distribuida. En Argentina no tenemos gas y el 52 por ciento de nuestra energía eléctrica es a fuerza de quemar gas que no tenemos y tenemos que importarlo.

-¿Cuán urgente es revertir estas técnicas?

Hablando con el propio secretario de energía de La Nación de los últimos 11 años, él me decía que encontraron al país en una situación bastante comprometida por el desempleo y la desocupación y que piensan revertir la situación energética en el 2020.

Yo creo que si no se toman medidas muy drásticas en el corto tiempo a nivel estado es probable que estemos comprometiendo nuestro futuro. No existe la posibilidad de que un país crezca si no tiene un excedente de energía, nosotros no estamos en esa condición y es probable que estemos muy complicados y tengamos comprometida a nuestra propia soberanía en esas condiciones. Y no hay ninguna intención de cambio.

-Aunque el panorama parece desalentador, el hecho de que se de este tipo de debates hacen pensar que es posible un cambio. ¿Usted tiene esperanza de que se puedan modificar estos tipos de explotación dañinos?

Cuando yo di mi primer charla en contra del fracking fue en la capital del petróleo argentina, en Comodoro Rivadavia, y me miraban con cara extraña porque nunca habían sentido hablar de eso y sin embargo, hoy allí se pudo parar el primer equipo de fracking en El trébol, a través de una acción de amparo. En Entre Ríos, en su vida habían visto un mecanismo de perforación y hoy varias localidades han prohibido el Fracking. Vengo de Mendoza y aparentemente va  a ser la primera provincia que prohíbe el fracking por lo menos por dos años hasta no interiorizarse de los posibles impactos. Todo eso da esperanza.

Diario Veloz

Fuente: http://www.opsur.org.ar/blog/2013/09/11/que-es-el-fracking-y-cuales-son-los-peligros-en-argentina

 

 

A fin de interpelar a mayorías necesitamos ir generalizando una percepción distinta a la que circunscribe el peligro en Donald Trump y le atribuye psicopatía en vez de destapar el ataque genocida del capitalismo e imperialismo, por ejemplo, mediante los multimillonarios subsidios a (y la devastación de) las petroleras cuando "un pozo de fractura hidráulica para extraer petróleo dura aproximadamente 6  ó 7 años y entrega la cuarta parte de energía que si con el mismo dinero instaláramos un parque eólico con seis generadores, que tiene una vida útil de 25 a 30 años. Esto significaría que al final de la vida útil de un parque eólico, la energía total entregada es aproximadamente 80 veces superior". Entonces, nos urge que reflexionemos sobre:

 

 

El petróleo se acaba

La industria del petróleo tiene un gran problema
12 de noviembre de 2016

Por Andy Rowwell (Ecowatch)

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García

 

El último viernes de octubre [el 28-O] pasó algo importante que merece algo más que unas pocas líneas en un diario. Cuando faltan pocos días para que acabe la carrera presidencial en las elecciones más decisivas de la historia de Estados Unidos es fácil entender por qué las noticias se han ocupado tan poco de la cuestión en lugar de contarles a todos que algo cataclísmico había sucedido ese viernes.

La empresa petrolera más grande del sector, Exxon, anunció que iba atener que recortar las reservas probadas e informadas en algo menos de un quinto: el 19 por ciento.

Esta sería la mayor revisión de las reservas en la historia de la industria del crudo. Aun así, es otra señal de la gran industria petrolera tiene un gran problema.

Durante años se venía advirtiendo de que el modelo de negocio del petróleo tenía una falla fundamental, y no sólo estaba poniendo en riesgo el clima del planeta sino también millones de dólares de los accionistas.

Durante años, los críticos de esta industria avisaron de que la industria del petróleo estaba haciendo caso omiso de los riesgos relacionados con el cambio climático y sólo se cuidaba de perforar costara lo que costase.

Pero los hombres del petróleo hicieron lo que acostumbran hacer: extraer crudo y gas sin que importaran las consecuencias.

Y la peor de todas las empresas petrolíferas ha sido Exxon, que durante décadas ha negado el cambio climático y el impacto que este cambio tendrá en su propio negocio. Durante años y años podría haber invertido sabiamente en energías renovables pero prefirió continuar buscando más petróleo y gas, incluyendo el petróleo no convencional. Los críticos advirtieron de que esto era una verdadera locura, pero los hombres del petróleo continuaron perforando.

La industria de petróleo está acostumbrada a hacer las cosas a su manera.

Las advertencias han continuado, pero los chicos de Exxon no las escuchan, Oil Change International, 350.org, Carbon Tracker y muchos otros grupos que integran el movimiento #keepintheground (mantenerlo bajo tierra) llevan varios años insistiendo en que gran parte de las reservas de petróleo deben permanecer allí donde están, bajo tierra, sin ser explotadas. Estos grupos advierten de que las reservas de combustibles fósiles se convertirán en “activos perdidos”.

Es frecuente que Exxon haga caso omiso de estas advertencias y las considere irrelevantes y propias de hippies que calzan sandalias y comen lentejas, y que quieren que la humanidad regrese a la edad de piedra.

Y continúa perforando. Y desprecia el hecho de que cualquiera de sus activos pueda llegar a perderse.

Pero entonces, en diciembre del pasado año, llegó el acuerdo de París sobre el cambio climático. “Con el acuerdo de París ratificado (...) ninguna empresa tiene tanto para perder como Exxon”, escribió el Chicago Tribune en una estupenda nota publicada el 28 de octubre con el título de “Exxon en la tierra de nadie”.

El Chicago Tribune continuaba: “Durante años, las grandes empresas petroleras han estado haciendo muy grandes inversiones sobre la base de un modelo de negocio aparentemente sencillo: encontrar al menos tanto petróleo nuevo como el que se extrae y se vende, asentar ese crudo en el rubro ‘ventas futuras’ de los libros y reinvertir en la búsqueda de nuevas reservas. Eso tiene sentido mientras suba el precio del petróleo, pero deja presas a las empresas en un círculo vicioso de reaprovisionamiento que las obliga a conseguir yacimientos de crudo cada vez más extremos y onerosos, como los del Ártico y los que están debajo del fondo marino”.

Y agregaba: “La extracción de petróleo barato se ha parado en seco, y la amenaza de la acción climática plantea interrogantes fundamentales respecto a si alguna vez volverá a ser viable”.

La cuestión de la viabilidad en el largo plazo también ha sido planteada por numerosas organizaciones en los últimos 18 meses. El año pasado, la guardiana de la energía –la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), sostuvo que si pretendemos mantener el cambio climático dentro de los límites acordados en París, no deberían quemarse dos tercios de las reservas conocidas de petróleo.

Pero Exxon continúa perforando.

El año pasado, el banco de inversión Citigroup publicó un informe en el que advertía de que la puesta en marcha de políticas para contener el cambio climático podía hacer que buena parte de las reservas de petróleo de varias compañías perdiesen su valor, lo que conduciría a la pérdidas de millones de millones de dólares.

Pero Exxon desoyó las advertencias.

En mayo de este año, por medio de un informe titulado La muerte del antiguo modelo de negocio, Chatham House, de Londres, avisó a las mayores empresas petroleras del mundo de que “Se enfrentaban con la opción de elegir entre un deterioro moderado [del negocio] mediante la reducción de tamaño y el rápido derrumbe en el caso de tratar de seguir de la forma acostumbrada.

Algo importante: la mayor parte de las reservas descartadas por Exxon –unos 3.600 millones de barriles– corresponden al proyecto de las sucias arenas bituminosas de Kearl, Canadá. Esta reducción constituye más del 75 por ciento de las reservas de Exxon. La explotación de arenas bituminosas no solo implica un intenso gasto de energía; además es muy cara.

En un mundo en el que, además de la caída del precio del crudo, se está obligado a reducir la producción de gases de efecto invernadero, las arenas bituminosas son un activo perdido.

“La cuestión de las arenas bituminosas es un punto crítico”, sostiene Andrew Logan, director del programa ‘petróleo y gas’ de la organización de inversiones éticas Ceres. “¿Por qué invertiría en estos momentos miles de millones de dólares cualquier firma inversionista en un nuevo proyecto basado en las arenas bituminosas cuando se tiene la certeza de que en poco tiempo más el mundo dejará de utilizar los combustibles fósiles y llevará décadas recuperar el dinero invertido en ese proyecto?”.

Ciertamente, los días anteriores al anuncio hecho del viernes 28 de octubre, CNN Money señalaba en un artículo justamente el gran problema en que se encontraba el gigante del petróleo. “Las reservas de Exxon se han reducido en un 17 por ciento del pico que había registrado en 2014 en coincidencia con la fuerte caída del precio del crudo. Los beneficios de la gigantesca corporación petrolera han descendido al nivel de hace 17 años, y la que una vez fue una perfecta clasificación crediticia AAA hoy se ha evaporado.”

La nota citaba a Tom Sancillo, ex subinterventor del estado de Nueva York y en estos momentos director de finanzas del Instituto de Economía y Análisis Financiero en el sector de la Energía (IEEFA, por sus siglas en inglés), que decía que Exxon estaba viviendo una “decadencia irreversible”.

El anuncio hecho el viernes 28-O es una evidencia más de que estamos siendo testigos del comienzo del final de la era del petróleo.

Exxon, el gran dinosaurio del dióxido de carbono, se está muriendo de muerte lenta ante nuestros propios ojos.

http://www.ecowatch.com/big-oil-exxon-big-trouble-2072533181.html?utm_source=EcoWatch+List&utm_campaign=bdc8cb7070-MailChimp+Email+Blast&utm_medium=email&utm_term=0_49c7d43dc9-bdc8cb7070-86077257

 Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la misma.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219048

 

 

Podemos constatar otra lucha imprescindible sobre la cual escuchamos el siguiente relato: "desde hace algunos años, estamos trabajando junto a otras organizaciones, movimientos sociales y asociaciones de científicos críticos, en la construcción de una red de evaluación social y acción sobre tecnologías (Red TECLA), para buscar por un lado informarnos y comprender el horizonte tecnológico, sus conexiones, impactos e implicaciones desde muchas perspectivas (ambiente, salud, ciencia, género, trabajo, consumo) y fortalecernos para actuar sobre ellas. Para avanzar en estas ideas y en el cuestionamiento de la tecnociencia al servicio del lucro, con experiencias concretas desde varios países latinoamericano".

 

 

Cuarta revolución industrial, tecnologías e impactos
 31 de octubre de 2016

 

Según los más ricos y poderosos del planeta, la cuarta revolución industrial ya está en marcha y es resultado de la convergencia de robótica, nanotecnología, biotecnología, tecnologías de información y comunicación, inteligencia artificial y otras. El Foro Económico Mundial, que reúne cada año en Davos a las mayores empresas del planeta, produjo en 2016 un informe donde afirma que con la tormenta perfecta de cambios tecnológicos junto a lo que llaman asépticamente factores socio-económicos, a 2020 se perderán 5 millones de empleos, incluso contando los nuevos que se crearán por las mismas razones.

Si ellos hablan de una pérdida de 5 millones de empleos, seguramente serán muchos más. Y es sólo uno de los impactos de esta revolución tecnológica, que no se define por cada una de estas tecnologías aisladamente, sino por la convergencia y sinergia entre ellas. Nombran entre las 10 tecnologías claves –y más disruptivas– la ingeniería de sistemas metabólicos para producir sustancias industriales (leáse biología sintética para remplazar combustibles, plásticos, fragancias, saborizantes, principios activos farmacéuticos derivados de conocimiento indígena); el Internet de las nano-cosas (además de usar Internet para producción industrial, agrícola, etcétera, también nano-sensores insertados en seres vivos, incluso nuestros cuerpos, para captar y recibir estímulos y administración de drogas y farmacéuticos); ecosistemas abiertos de inteligencia artificial (integrar máquinas con inteligencia artificial al Internet de las cosas, a las redes sociales y a la programación abierta, con potencial de cambiar radicalmente nuestra relación con las máquinas y entre éstas mismas) y varias otras, como nuevos materiales para almacenar energía, nano-materiales bidimensionales, vehículos autónomos y no tripulados (drones de todo tipo con mayor autonomía), optogenética (células vivas manipuladas genéticamente que responden a ondas de luz), producir órganos humanos en chips electrónicos.

En el año 2000, desde el Grupo ETC llamamos a esta convergencia BANG (Bits, Átomos, Neurociencias, Genes), especie de Big Bang tecno-socio-económico, mejor llamado Little Bang porque las tecnologías a nano-escala (aplicadas a seres vivos y materiales) son la plataforma de desarrollo de todas las otras. Avizoramos entonces que este Little Bang, estaba formando un tsunami tecnológico que tendría impactos negativos de grandes dimensiones en medio ambiente, salud, trabajo; en producción de nuevas armas para guerra, vigilancia y control social de todas y todos, entre otras. Todo en un contexto de la mayor concentración corporativa de la era industrial, oligopolios con cada vez menos empresas que controlan inmensos sectores de producción y tecnologías.

Así está sucediendo, pero para cada uno de nosotros separadamente es difícil percibirlo en totalidad y en las dimensiones de sus impactos que se complementan. Los gobiernos, mayormente controlados por intereses corporativos y con el mito de que los avances tecnológicos son beneficiosos de por sí, han dejado que casi todas estas tecnologías prosigan, se usen, vendan, estén diseminándose en el ambiente y en nuestros cuerpos, sin siquiera mínimas evaluaciones de sus posibles impactos negativos y sin regulaciones, mucho menos aplicación del principio precautorio. Un ejemplo claro es la industria nanotecnológica, que con más de 2000 líneas de productos en los mercados, muchos presentes en nuestra vida cotidiana (alimentos, cosméticos, productos de higiene, farmacéuticos), no está regulada en ninguna parte del mundo, pese a que aumentan los estudios científicos que muestran toxicidad en ambiente y salud, especialmente para los trabajadores expuestos en la producción y uso de materiales con nanopartículas.

Pero el Foro de Davos sí elabora anualmente un amplio informe sobre riesgos globales, porque esos riesgos afectan sus capitales e inversiones. En la edición 2015 afirman que El establecimiento de nuevas capacidades fundamentales que está ocurriendo, por ejemplo, con la biología sintética y la inteligencia artificial, está particularmente asociado con riesgos que no se pueden evaluar completamente en laboratorio. Una vez que el genio haya salido de la botella, existe la posibilidad de que se hagan aplicaciones indeseadas o se produzcan efectos que no se podían anticipar al momento de su invención. Algunos de esos riesgos pueden ser existenciales, es decir, poner en peligro el futuro de la vida humana. A confesión de partes, relevo de pruebas. Pero aunque lo reconozcan, no tomarán ninguna medida que coarte sus ganancias.

En este contexto, desde hace algunos años, estamos trabajando junto a otras organizaciones, movimientos sociales y asociaciones de científicos críticos, en la construcción de una red de evaluación social y acción sobre tecnologías (Red TECLA), para buscar por un lado informarnos y comprender el horizonte tecnológico, sus conexiones, impactos e implicaciones desde muchas perspectivas (ambiente, salud, ciencia, género, trabajo, consumo) y fortalecernos para actuar sobre ellas.

Para avanzar en estas ideas y en el cuestionamiento de la tecnociencia al servicio del lucro, con experiencias concretas desde varios países latinoamericanos, se realizará el seminario internacional Ciencia, tecnología y poder: miradas críticas, el 8 de noviembre, de 9.30 a 14 horas, en la Hemeroteca Nacional, Ciudad Universitaria, convocado por la Red TECLA, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y el Grupo ETC (www.etcgroup.org/es). Tenemos que apropiarnos, desde abajo, de la consideración y acción sobre estos temas.

*Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

La Jornada

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/Cuarta_revolucion_industrial_tecnologias_e_impactos

En consecuencia, abajo y a la izquierda, precisamos generalizar la atención a la:

 

Declaración del Oilwatch por un Hábitat despetrolizado
26 de octubre de 2016

 

 

La Asamblea General de Oilwatch, celebrando sus 20 años de existencia, reunida en Quito en el marco del Foro Social Resistencia al Hábitat III declara:

  • Las Conferencias de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos realizados en Vancouver en 1976, Estambul en 1996, y Quito en 2016 son un testimonio claro de la relación entre la industria petrolera y la agenda de la urbanización planetaria: las ciudades crecientes son motor, justificación y destino de los hidrocarburos y sus derivados; se constituyen en fuente de energía; y permiten incrementar los ingresos y el poder de la industria del petróleo, gas y carbón, de la abrumadora industria automotriz, la petroquímica, la minería, así como del capital financiero especulativo. Este modelo urbano es una expresión de la civilización petrolera y está profundamente vinculado con la crisis ambiental mundial.

  • La Nueva Agenda Urbana, lema y objetivo del Hábitat 3, abre la puerta a nuevos patrones de producción, distribución y consumo “sostenibles y responsables”, calificativos que ocultan la obsolescencia, la explotación de la naturaleza y del trabajo humano; el sacrificio de los cuerpos y de territorios como consecuencia de la extracción de petróleo, gas y carbón, fuentes de energía y de insumos para la petroquímica.

  • Hábitat III promueve e imagina un futuro global esencialmente urbano, desconociendo la importancia de los territorios rurales y el aporte de las comunidades indígenas y campesinas en la sustentación de la vida en el planeta. Justifica el despojo territorial de pueblos ancestrales; el vaciamiento de los territorios para proveer con materia prima a la industria; la urbanización de las selvas, bosques y comunidades campesinas a través de proyectos de “vivienda para los pobres”, “ciudades del milenio” u otros proyectos que se presentan como parte de las agendas sociales, de conservación o de “compensación”.

  • Para enfrentar la crisis del hábitat, se propone la economía verde, se impone el discurso de la sostenibilidad y se promueven proyectos como los de compensación de la biodiversidad y absorción de carbono, que son más bien estrategias para perpetuar la primacía del mercado y permite que los responsables de esta crisis puedan evadir sus responsabilidades. Estos proyectos justifican la destrucción, desmovilizan y desplazan las comunidades, y enriquecen a las empresas con nuevos negocios, mientras se mantiene y fortalece el capitalismo petrolero.

  •  Los agresivos procesos de urbanización, siempre organizados alrededor de millones de automóviles, provocan desalojos, desplazamientos, invasiones tanto en las fronteras de las ciudades como en los territorios de extracción. La agenda de crecimiento urbano con la construcción de carreteras y la supervehiculación de las sociedades, es sobre todo funcional a la expansión de las fronteras extractivas de nuevas y viejas empresas de hidrocarburos, con viejas y nuevas tecnologías.

  • Es de especial preocupación para Oilwatch en el marco de la petrolización del hábitat, la ausencia de discusión sobre:

1. El uso y fomento de energías extremas para apuntalar la urbanización agresiva

Las nuevas tecnologías de la industria de petróleo, gas y carbón ligadas a la búsqueda, extracción, transformación, y manejo de desechos,  en lugar de proteger la naturaleza,   y respetar los derechos de las comunidades aumentan los riesgos y los impactos.  La extracción de crudos extrapesados, el gas y aceite del fracking, la extracción de gas asociado al carbón, la minería de carbón y petróleo, la explotación de aguas superprofundas, la biotecnología para la industria petrolera y la expansión de la petroquímica tienen los mismos y peores impactos de los ya observados en el planeta.

2. La creación de nuevas zonas de sacrificio

Las nuevas fronteras de extracción de petróleo, gas y carbón son parques nacionales, territorios indígenas, arrecifes de coral, mares profundos, glaciares y otras zonas de extrema vulnerabilidad, así como los cuerpos de los trabajadores y las poblaciones cercanas a estos proyectos. Destruir estas zonas no solo implica la pérdida de un patrimonio de la humanidad, sino que desatará fuerzas incontrolables de la naturaleza. Las industrias ligadas a los hidrocarburos, incluyendo las petroleras, las de servicios, la minera, la automotriz y la petroquímica están ejerciendo  presiones criminales sobre el planeta y su gente. Se hace indispensable establecer las redes de responsabilidad  que actúan frente a este ecocidio y etnocidio.

La frontera extractiva se expande incluso en las ciudades, causando accidentes, derrames, contaminación, despojo de tierras, entre otros impactos adversos, con riesgos enormes para la vida en el planeta.

3. El análisis sobre las causas del cambio climático y los riesgos de sus efectos sobre las ciudades

La extracción de carbón, petróleo y gas no sólo ha provocado la crisis climática planetaria sino que está provocando desastres extremos, en gran parte, por el carácter experimental de las tecnologías que se usan. Por ejemplo, el fracking está asociado a la generación e incremento de sismos y temblores. La perforación en aguas profundas y la combustión in situ implica graves riesgos para trabajadores y el territorio. Las ciudades cada vez más grandes, son vendidas como espacios de seguridad, bienestar y salvación para las poblaciones que se pretende desplazar, pero son realmente espacios de colapso, en donde se están desatando las peores crisis climáticas.

4. El exterminio de poblaciones de extrema vulnerabilidad

Los últimos pueblos indígenas aislados que habitan la selva amazónica y el Gran Chaco sudamericano, las comunidades del bosque de la cuenca del Congo, los pueblos pastores del continente africano, las minorías étnicas de Arakan en el sudeste asiático, los pescadores artesanales y recolectoras entre otros, están siendo acorralados por los planes de desarrollo y  extracción de minerales e hidrocarburos.

En los últimos meses en Bolivia, Ecuador y Perú en territorios en donde se realizan actividades de exploración sísmica y de extracción de crudo se ha reportado la presencia de estos pueblos aislados. Siendo estos una prioridad de protección para las Naciones Unidas, urgen acciones inmediatas y la paralización de los proyectos petroleros que amenazan su existencia.

 

NUETRA AGENDA POR EL HABITAT ES:

Oilwatch trabaja por una civilización post-petrolera, para desfosilizar la economía y descentralizar y diversificar la energía, despetrolizar el sistema alimentario industrial, desurbanizar las vidas de las sociedades, desautomovilizar el transporte, proteger los territorios/comunidades y recuperar las aguas, cuerpos y las selvas.

Oilwatch demanda a las Naciones Unidas bloquear la influencia de empresas en los escenarios de decisión internacional, controlarlas y sancionarlas por sus delitos, transparentar las relaciones de la industria de hidrocarburos y de automóviles con la agenda de crecimiento urbano.

Oilwatch reconoce que los defensores y defensoras de la naturaleza son los únicos que están actuando en responsabilidad con nuestro Hábitat, y demanda parar inmediatamente su criminalización, hostigamiento, estigmatización, desprestigio y judicialización.

Oilwatch celebra las formas cómo la naturaleza se rebela reencauzando los ríos a sus cauces naturales, impidiendo el hallazgo y extracción de los fluidos de la tierra (la sangre de la tierra de acuerdo a los pueblos indígenas) y poniendo frenos a la expansión urbana.

Oilwatch se presta a la construcción de alianzas con las organizaciones urbanas para promover juntos nuevas formas de convivencia, armoniosas con la naturaleza, respetuosas de las sociedades, que construyan solidaridad, democracia y planes de vida en común y por el bien colectivo.

Quito, 20 de octubre de 2016
Fuente: http://www.opsur.org.ar/blog/2016/10/26/declaracion-del-oilwatch-por-un-habitat-despetrolizado

 

 

Recapacitemos en la Declaración pero también en que:

Oilwatch es una red de Resistencia a las actividades petroleras en los países tropicales. La red Oilwatch nació inspirada en la necesidad de desarrollar estrategias globales de las comunidades afectadas por actividad petrolera y de apoyar los procesos de resistencia de las comunidades que no quieren ver sus territorios afectados, trabajar por la sustentabilidad y los derechos colectivos.

Entre las funciones de la red están el intercambio de información sobre las operaciones de las compañías petroleras en cada país, sus prácticas de operación y los distintos movimientos de resistencia y campañas internacionales contra compañías específicas.

Oilwatch busca aumentar la conciencia ambiental a nivel global desentrañando los impactos que tiene la actividad petrolera sobre los bosques tropicales y sobre las poblaciones locales, estableciendo además el vínculo con la destrucción de la biodiversidad, con el cambio climático, con la violación a los derechos humanos y con el papel de la Banca Multilateral de Crédito.

Actualmente tiene miembros en más de cincuenta países. Se han formado redes nacionales y regionales en Asia y África. También cuenta con una oficina en Europa de apoyo a la red.
Leer

En esos caminos emancipatorios e internacionalistas hallamos sumando a:

 

 

 

Conclusiones de la Campaña Global: ¡No a las transnacionales!
31 de octubre de 2016

 

Conclusiones de la Campaña Global tras cierre de la II Sesión del “Grupo de Trabajo Intergubernamental de Composición abierta del Consejo de Derechos Humanos (OEIGWG)” "Llamamos a todos los movimientos y organizaciones dentro y fuera de la Campaña a sumar esfuerzos para lograr que los gobiernos que ahora se oponen a la propuesta de Tratado Vinculante cambien su posición y reconozcan la urgencia de contar con esta herramienta jurídica que priorice los derechos humanos de los pueblos sobre las ganancias, los intereses comerciales y los acuerdos de inversión."

 

(28 de Octubre de 2016) En el marco de la Segunda sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental de Composición Abierta del Consejo de Derechos Humanos (OEIGWG) (24-28 de octubre de 2016, Ginebra), cuyo mandato consiste en establecer un Tratado Vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas, y los derechos humanos, la Campaña Global para reclamar la soberanía de los pueblos, desmantelar el poder corporativo y poner fin a la impunidad expresó a través de diversas actividades, acciones y declaraciones su compromiso con la continuidad de este proceso. Consideramos que esta es una forma de alcanzar que los afectados por las operaciones de las empresas transnacionales en todo el mundo accedan a la justicia.

 

Este proceso, que comenzó en 2014, ha logrado poner en la agenda de la ONU la necesidad de crear un instrumento vinculante para que las empresas transnacionales cumplan con el respeto de los derechos humanos. Largos años de complicidad entre gobiernos y empresas transnacionales, que se reflejan en la multiplicación de los casos de represión, justifican más que nunca nuestras demandas. Las y los afectado/as por las transnacionales se han cansado de ser víctimas y exigen justicia. Por ello, reafirmamos nuestra resistencia a la captura de este proceso por las Transnacionales y exigimos de los estados salvaguardar las negociaciones sobre el Tratado de la interferencia política y evitar los conflictos de interés.

 

A lo largo de una semana más de 100 activistas representantes de sindicatos, de organizaciones campesinas, de movimientos ambientalistas, de juventud, de mujeres, de indígenas, por el acceso a los medicamentos, de migrantes, además de otras organizaciones que vigilan las operaciones de las empresas transnacionales en todo el mundo, provenientes de 29 países, compartieron sus experiencias en 15 actividades, dentro y fuera del espacio de la ONU, además de protagonizar 40 intervenciones orales en los 6 paneles en los cuales se dividió la Sesión.

La Campaña Global participó activamente en el debate. Presentó seis propuestas concretas para el instrumento vinculante: sobre las obligaciones para las transnacionales; las obligaciones extra-territoriales; el instrumento vinculante; la responsabilidad de las transnacionales en la cadena global de suministro; la arquitectura del derecho corporativo global (IFIs, OMC y el régimen comercial y de inversiones); así como sobre los derechos de las comunidades afectadas.

 

Entendemos que en este proceso enfrentaremos muchos desafíos. De todas las maneras, la Campaña Global reitera su compromiso para mantener la movilización en nuestros países y a nivel internacional. Con eso, esperamos lograr una propuesta concreta y positiva de Tratado tras la 3ra Sesión del Grupo de Trabajo, que deberá reunirse en 2017. Con ese fin llamamos a todos los movimientos y organizaciones dentro y fuera de la Campana a sumar esfuerzos para lograr que los gobiernos que ahora se oponen a la propuesta de Tratado Vinculante cambien su posición y reconozcan la urgencia de contar con esta herramienta jurídica que priorice los derechos humanos de los pueblos sobre las ganancias, los intereses comerciales y los acuerdos de inversión. La Semana de Movilización de los Pueblos concluirá el sábado 29 de octubre en una manifestación en las calles de Ginebra.

Firman: (…)
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Conclusiones_de_la_Campana_Global_!No_a_las_transnacionales

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Tratemos de descubrir que lo primordial para nuestra emancipación:

"Es asunto de creación de relaciones sociales nuevas, en lucha, en los microfundamentos de la sociedad, de la producción. En la Seat de 1975 el título de propiedad de la empresa estaba en manos de los mismos que 15 años antes, pero la capacidad real de controlar la empresa –de controlar la actividad, de ser “amo”- estaba muy mermada. Los talleres estaban controlados por las asambleas y los comités de trabajadores; para poner un ejemplo".

Joaquín Miras Albarrán nos advierte además de "si vamos a ser capaces de reducir conscientemente, nuestro consumo: si vamos a ser capaces de crear una nueva cultura material de vida que cambie nuestras pautas de vida, y genere un vivir comunitario sobrio en lo material. Si vamos a ser capaces de auto modificar nuestras necesidades, reduciéndolas voluntariamente".

 

Entrevista a Joaquín Miras Albarrán sobre "Praxis política y estado republicano. Crítica del republicanismo liberal"

“Poder es capacidad de control sobre la actividad que produce el mundo; sólo eso”

31 de octubre de 2016

Por Salvador López Arnal (Rebelión)

Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones, Joaquín Miras Albarrán es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la política y Praxis política y estado republicano.

***

-Nos habíamos quedado en la revolución soviética.

-Sí, sí. Pues lo mismo ocurre con la Revolución Rusa, encabezada por los campesinos. El campesinado ruso poseía una cultura de comunidad y experiencia de autoorganización en la misma. Era el Mir. Es el único campesinado que se subleva masivamente en toda Europa como consecuencia de esa Primera Guerra Mundial. Y se había levantado, previamente, años antes, en la Revolución de 1905. Sostenía la reclamación del reparto negro, del dominio de la tierra por parte de la familia extensa campesina. Una vez congregados y armados en masa en el frente de guerra para ser carne de cañón, los campesinos ponen en obra su cultura de organización y su experiencia, liquidan el terror generado por la oficialidad, y se levantan organizados en soviets, o sea asambleas –quizá fuese apropiado traducirlo en castellano por “concejos”, más que por “asambleas” o “consejos”.

 

-Se recoge la sugerencia.

-Lo hacen ellos, no los campesinos franceses, alemanes, italianos o ingleses, sometidos a idénticas situaciones de exterminio.

Se podría señalar también que la revolución cubana, la vietnamita, etc., expresan situaciones semejantes: no se dan en sociedades sometidas a la extrema necesidad.

-De acuerdo, de acuerdo.

-Las clases subalternas son las que producen el mundo existente con su capacidad de hacer y con su saber hacer. Poseen el saber hacer técnico que produce y reproduce el mundo. Hay periodos de la historia, en los que, siendo cierto esto, existen determinados saberes importantes que están bajo control directo de la clase dominante. Hoy día, esto no es así; la clase subalterna, el sujeto social asalariado, posee, como conjunto, la totalidad del saber hacer que produce el mundo. No me refiero al saber secreto de cómo y cuándo invertir un dinero, que depende del “tráfico de influencias”, del control sobre el gasto público o de conocer cuándo y dónde se va a hacer una gran obra, para especular con esa información, etc. Sino al saber hacer productivo, al que reproduce la sociedad. Está en manos de las clases subalternas. Incluido el saber sobre el cambio climático, que nos llega de la pluma de asalariados como Turiel, como Yayo Herrero, como Manuel Casal Lodeiro, u Óscar Carpintero. Me permito seguir con esto, que dentro de la respuesta es un inciso un tanto disruptivo, porque sirve para añadir un matiz. Si comparamos esta generación de ecólogos con la de los de nuestra generación y con los anteriores –no digo nombres; la anterior a la nuestra, cabía en un taxi y sobraban plazas, algún economista agrícola, algún limnólogo…

-Pocos sí, pero fueron muy importantes para enseñarnos a muchos de nosotros.

-Desde luego, desde luego. Podemos ver cómo el estatus económico de estas personas, y el estatus social de los cargos que ellos desempeñan, se ha “proletarizado”, por decirlo de alguna manera. La universidad, por ejemplo…bueno se pagan unos salarios de vergüenza, a esto iba.

-Si no eres profesor titular. En algunos, en bastantes casos menos de 700 euros mensuales.

 

-Las clases subalternas poseen la totalidad del saber necesario para producir el mundo. No es esto lo que les impide tomar el poder. Poder es capacidad de control sobre la actividad que produce el mundo; sólo eso. Para poseerlo, la primera condición es disponer del saber hacer que genera esa actividad. Este, lo tenemos. Carecemos de la capacidad autooorganizativa que nos constituya en sujeto, carecemos de las relaciones sociales entre nosotros, creadas por nosotros entre nosotros, que nos permitan subsumir ese saber, como medio o condición para la organización de otro orden. De hecho, cuando esto ha llegado a ocurrir, cuando ese estado ha llegado a darse, eso ha sido condición de posibilidad de una transformación social, que se ha acabado produciendo, de una u otra forma; porque, en realidad, la vieja clase dominante, al llegar a darse ese estadio social, sólo dominaba “simbólicamente”, “nominalmente”, y mediante la violencia, claro, pero no mediante el ejercicio de una serie de actividades imprescindibles para la sociedad que fueran detentadas por los distintos segmentos sociales de la misma. Cuando todos los farmacéuticos, los médicos, los ingenieros, los abogados, y hasta los gestores del dinero, los bancarios –no me refiero a los banqueros, por supuesto que no; sino a los trabajadores de la banca: el dinero se mueve, se trae, se lleva, se oculta, se envía a paraísos fiscales, y eso lo hacen los asalariados de las bancas - etc. eran parte del bloque dominante, los explotados carecían del control sobre saberes fundamentales para poder instrumentar un cambio de sociedad. Pero eso está perdido en el tiempo; en realidad, ya en la época de Antonio Gramsci, él valoraba que estaban dadas las condiciones para que los intelectuales tradicionales, los universitarios técnicos del norte, y los del sur, más bien, abogados, etc. –agliettas/picapleitos- pudiesen tener interés en formar parte del bloque subalterno junto a los obreros, los campesinos –mayoría-, estas clases medias, esta pequeña burguesía…

Poseemos el saber hacer que es condición de posibilidad para crear una alternativa de sociedad.

 

-Condición necesaria, condición que posibilita, pero...

-Carecemos de la organización masiva, microfundamentada, que organice ese saber, y por ello nos enfrentamos uno a uno, atomizadamente, con el poder de la clase dominante. Experimentamos la impotencia de su uso de otra manera que la que se da, porque estamos aislados, desorganizados. Es asunto de creación de relaciones sociales nuevas, en lucha, en los microfundamentos de la sociedad, de la producción. En la Seat de 1975 el título de propiedad de la empresa estaba en manos de los mismos que 15 años antes, pero la capacidad real de controlar la empresa –de controlar la actividad, de ser “amo”- estaba muy mermada. Los talleres estaban controlados por las asambleas y los comités de trabajadores; para poner un ejemplo.

Existe la posibilidad.

 

-¿Y el programa?

-El programa depende de las capacidades de la gente: no es pensable un programa que no sea realizable, ejecutable por quien lo elabora; y debe depender de la elección de los subalternos: si los subalternos, quieren la posesión de la tierra en parcela familiar, esa es la mejor solución, no la que ficcione el economista. El programa histórico actual. Todo programa es histórico. Porque trata de crear una alternativa a problemas sociales, a su vez, históricos.

Coloco esas dos frases porque ahora sí creo que debo situar que el proyecto de futuro de esta sociedad actual requiere tener en cuenta eso que tú has indicado, y que es un novum histórico; pero en la historia de la humanidad nada se repite, todo es siempre novum histórico, eso no es lo que nos debe asustar. El problema es que debemos dar solución a la catástrofe ecológica, climática, demográfica, y de liquidación de recursos en la que nos ha metido el sistema capitalista, y el industrialismo que él ha generado y todo el mundo ha dado por bueno e imitado.

 

Pero la solución a eso, precisamente, la solución a eso no puede proceder de la tecnología, de la acumulación de recursos y la organización tensionada de la sociedad según el modelo de las economías de guerra, para poner en pie un mega aparato productivo de excepción y lograr crear tecnológicamente, una alternativa: miles de nuevas industrias que produzcan paneles solares, miles de industrias que produzcan baterías, miles de industrias que produzcan molinos eólicos…¿con qué inagotables materias primas?. Se trata de cambiar el vivir, el consumo. Precisamente, en la web Espaimarx hemos publicado un ensayo de Saral Sarkar, titulado, “Salvar el planeta al estilo americano: una revisión crítica y algunos pensamientos e ideas”. En él, el autor resume y critica una utopía ecológica –una pesadilla- de ese tipo, elaborada por otro ecólogo USA…

 

-Me pongo en su lectura. No había reparado en ese trabajo.

-Este es el novum histórico: si vamos a ser capaces de reducir conscientemente, nuestro consumo: si vamos a ser capaces de crear una nueva cultura material de vida que cambie nuestras pautas de vida, y genere un vivir comunitario sobrio en lo material. Si vamos a ser capaces de auto modificar nuestras necesidades, reduciéndolas voluntariamente. No es verdad que la humanidad no haya reducido sus necesidades anteriormente. No es cierto que esta nueva generación joven sea la primera generación de la historia que va a vivir peor que sus padres. Ni en Europa ni en España. Sí es cierto que ahora se trata de saber si vamos a ser capaces de hacerlo por voluntad política, no porque hay una guerra que dura 3 años, 5 años o 30 años, y el aparato productivo queda aniquilado. Yo no tengo la respuesta a esa pregunta. Pero sí sé que este cambio de ethos, de cultura material de vida, no es algo que “nadie nos impida”, ni “está en los genes” que sólo podamos desear consumir más productos elaborados.

 

A propósito de eso que estás hablando, mientras lo hacías, he pensando en textos y conferencias de Manuel Sacristán de los setenta y -ochenta y me ha venido a la memoria György Màrkus. Ha fallecido recientemente, a principios de octubre de 2016. ¿Le has leído? ¿Te ha interesado su obra?

-Justamente, ayer, doce días después de su muerte, me enteré de la misma. Fue un golpe interno. Para mí, Màrkus, su obra, fue una revelación. Trabé conocimiento de su obra gracias a la traducción que Manuel Sacristán Luzón hizo de un breve y formidable escrito suyo.

 

-De la versión alemana de A. Vértes-Meller y F. Brody. Sacristán y Màrkus se cartearon.

-El texto fue publicado por la editorial Grijalbo, en la colección Hipótesis, que dirigía Manuel Sacristán Luzón, con la ayuda de Paco Fernández Buey, una colección excelente. Quiero dar la referencia explícita del libro.

-Adelante.

-Marxismo y antropología, Ed. Grijalbo, Colección Hipótesis, Barcelona, 1973 (edición original Budapest 1971). Me acabo de percatar que he dicho “trabar conocimiento”, y que eso no se dice –o no se hace- respecto de obras, sí respecto de personas. Yo no conocí a Márkus en persona.

-Claro, claro

-El texto de Márkus va citado en mi libro. En el apartado en que resumo cuál es la metafilosofía marxista, la metafísica, la ontología antropológica de Marx. Es un texto que los de Espaimarx tenemos colgado en nuestra biblioteca virtual, elsarbresdefarenheit, que es gratuita, y animo a todo quien lea esta entrevista a que se lo baje, se lo descargue, a que se lo imprima y lo lea; lo lea con detenimiento.

-Te pregunto ahora con más detalle sobre su obra.

-De acuerdo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=218626

 

 

 

Tengamos presente cómo los gobiernos progresistas contuvieron e institucionalizaron la potencia popular. Si nos referimos a Venezuela:

 

 

Chavismo, crisis histórica y fin de ciclo: repensarnos desde el territorio
4 de enero de 2016

 

            

Por: Emiliano Terán Mantovani

Los resultados electorales del 6-D 2015 en Venezuela parecen ser el síntoma de un proceso de estancamiento y reajuste conservador que se ha estado desarrollando ante nuestros ojos. Lo que tenemos ahora es la oficialización de un nuevo escenario institucional en el cual, dos de los sectores políticos más reaccionarios de los que disputan el poder en el país – neoliberales mutantes o edulcorados, y neoliberales uribistas [1] – , y como bloque, en América Latina, se harán del control de mecanismos de decisión formal y de sectores del aparato estatal, buscando allanar el camino para la expansión de procesos de acumulación por desposesión.

Este desplazamiento político parece apuntar pues, a una estrategia de remodelación radical de toda la arquitectura progresista de la Revolución Bolivariana, amenazando más abiertamente los medios de subsistencia de la población trabajadora y a la naturaleza. Estas visibles amenazas, junto con una serie de mitos, slogans y tabúes políticos que se terminaron de romper a partir del 6-D, han estimulado un debate descarnado, plagado del ¿qué hacer? en una situación excepcional. La sensación de distanciamiento que tienen las bases sociales chavistas respecto a las cúpulas gubernamentales, junto con esta sensación de desmoronamiento y restauración conservadora, invitan, con mucha fuerza, a discutir nuevamente, todo, desde abajo.

 

El poder desde abajo: ¿condiciones para la configuración de un nuevo ciclo político de luchas en Venezuela?

 

Si algo parece que siempre se le ha reclamado al proceso político venezolano reciente, ha sido su falta de organicidad en facetas claves: no ha habido suficiente gente deseando la comuna, no se ha logrado configurar un sólido entramado cultural e ideológico para salir del rentismo y " construir el socialismo " , no se ha constituido un núcleo material productivo suficiente para darle sustento al proyecto y apuntar a la muy nombrada independencia. El proyecto ponía mucho énfasis desde arriba para lograr los grandes objetivos nacionales del socialismo. Pero tal vez convenga admitir que, en los momentos de mayor esplendor de los de abajo, sean en pequeñas o grandes expresiones (ej. 13/04/2002), la política general fue la de contención y administración de la potencia popular –que en los primeros años del proceso parecía decir ¡queremos todo!, ¡podemos con todo!

 

Nuestra hipótesis es que, luego del ciclo histórico de luchas populares en Venezuela entre 1935-1970, se inició otro a partir de 1987/1989, el cual podría haber culminado entre 2005/2007. La hegemonía del Petro-Estado a partir de 2004/2005 comenzó a cambiar las formas de la producción política y las movilizaciones de calle del bloque contrahegemónico se fueron corporativizando, regulando y mermando. Entre 2008/2009 (crisis económica global), pasando por 2013 (año del fallecimiento del Presidente Chávez), hasta este caótico cuasi-trienio (marzo 2013/2015), el proceso ha evolucionado del estancamiento a la entropía (como caotización sistémica). Algo parece haberse quebrado y podrían generarse las condiciones para la configuración de un muy complejo nuevo ciclo de luchas populares.

 

Chavismo, subjetividad y contrahegemonía en el devenir de una tormenta política

 

Nunca es suficiente recordar una y otra vez que toda la producción de una política progresista viene precedida, y es sostenida, de luchas concretas desde abajo – de esta forma, Chávez y la Revolución Bolivariana son paridos y recreados numerosas veces por las fuerzas sociales de calle (27-F 1989, 13-A 2002, dic-ene-feb 2002-2003, etc.) –. El futuro de la «Revolución Bolivariana», de las posibilidades de mantener políticas sociales favorables a las clases trabajadoras, de salir del rentismo petrolero, del Partido Socialista Unido, o en general de cualquier agenda de izquierdas, progresista, o de transformaciones con un horizonte emancipatorio, se constituyen, en primera instancia, por estas luchas populares.

 

Pero estas luchas populares desde abajo no tienen por qué ser pensadas sólo en abstracto. Luego de casi 100 años de desarrollo del capitalismo petrolero en Venezuela, desde fines del siglo pasado se han producido las condiciones para la fertilización del proceso de producción de subjetividad contra-hegemónica más potente y masivo tal vez de la historia republicana del país, y esto ha ocurrido alrededor de códigos comunes que han girado en torno a un complejo proceso identitario que podemos llamar chavismo.

 

En otros espacios hemos planteado por qué creemos que la narrativa originaria del chavismo se fue configurando desde abajo, que el chavismo se ha constituido como una comunidad política y afectiva, y que es una identidad en disputa – y por tanto tiene facetas contradictorias – , en la cual se ha producido un progresivo desplazamiento de sus potencialidades emancipatorias y una neutralización de su fuerza expansiva contrahegemónica por parte de una trama burocrático corporativa.

 

A pesar de los múltiples ataques y agresiones que ha sufrido, sea por la reaccionaria oligarquía tradicional, o bien por la élite burocrática que se ha hegemonizado en el Petro-estado, el chavismo sigue siendo una fuerza viva. Y esto es así, no principalmente por sumarse más de 5 millones y medio de votos al Gran Polo Patriótico Simón Bolívar. El chavismo nunca ha sido una invención electoral, o una identidad vacía, inoculada de arriba hacia abajo, sino fundamentalmente el índice de un proceso histórico de producción de subjetividad.

 

La ontología del chavismo, su base fundamental, se sostiene aún, sobre dos pilares: a) una base discursiva definida – un imaginario – , esencialmente anti-neoliberal, que enarbola un ideal nacionalista-popular, de reivindicación histórica de los sectores excluidos, de justicia social. Es una construcción política literalmente progresista; y b) una potencia material –una fuerza bio-política colectiva – , desafiante, levantisca, turbulenta, ciertamente contradictoria, pero irresistible, movible, expansiva y niveladora, que se inscribe en lo que parece ser una especie de tradición histórica de lucha popular en Venezuela.

Ambos pilares de la ontología del chavismo representan la base orgánica de un largo proceso histórico de producción de subjetividad contrahegemónica, de la cual no se puede anunciar ligeramente su muerte o su “adiós”, como múltiples voceros, fundamentalmente reaccionarios y cercanos a la coalición de la MUD, lo han hecho principalmente después de la derrota electoral del 6D.

De ahí que, el chavismo popular, el contrahegemónico, el ”salvaje”, ha sido, es, y seguirá siendo el principal objetivo de la guerra permanente contra el proceso de transformaciones que se ha producido en Venezuela en las últimas dos décadas. Éste es la clave en esta partida de ajedrez, porque es el elemento vivo que podría en realidad efectuar un « golpe de timón » o detener la ola restauradora. Por esta razón, el inicio de la crisis económica global (2008+) y de la burocratización del proceso allanan el camino para una estrategia conservadora de disolver la Revolución Bolivariana, carcomiéndola por dentro, como un cuerpo canceroso –en consonancia con lo que hemos llamado la metástasis de capitalismo rentístico –, en una disputa vital que se ha estado produciendo sobre el tejido social venezolano, impactando significativamente a esa comunidad política que llamamos chavismo.

 

Si resaltamos que los procesos e identificaciones políticas no son en ningún modo estáticos y que numerosas transformaciones han ocurrido no sólo en el período 1989-2015, sino incluso en este caótico cuasi trienio 2013-2015, debemos destacar dos ideas que consideramos determinantes en estos tiempos de cambios e incertidumbre:

 

a) el agotamiento de un ciclo político histórico no supone necesariamente, o de manera lineal, el fin de un ciclo de luchas populares. Un ciclo político histórico –que se puede periodificar y delimitar geográficamente– se refiere fundamentalmente a un período en el cual predominan modos de hacer política, discursos y símbolos, regímenes de gubernamentalidad(Foucault), modalidades en la acumulación capitalista, que eventualmente empiezan a dejar de funcionar como lo habían venido haciendo, y comienzan a abrir las puertas al surgimiento de otros patrones generales de producción política – de ahí que en nuestros tiempos se haya abierto este debate sobre fin de ciclo en América Latina – . Sin embargo, un ciclo de luchas populares desde abajo, determinado por ciertos patrones de lucha, de subjetividades, marcos reivindicativos, y en especial, por su pertinencia en las transformaciones históricas – masividad, potencia, proporcionalidad en una correlación de fuerzas general – , puede atravesar estos ciclos, producirlos, o también ser producidos por estos [2] .

 

El agotamiento del “ciclo progresista”, no representa el final de una historia de luchas, sino la continuación de la misma bajo nuevas condiciones, determinadas por complejos factores de carácter sistémico. Esto podría también abrir un nuevo carácter de pertinencia histórica de las mismas, con nuevas modalidades, narrativas y formatos. Por esto, un posible agotamiento del período de la « Revolución Bolivariana » –como tipo de gubernamentalidad, de modalidad de acumulación de capital, de marco de movilizaciones sociales – no necesariamente supone el agotamiento del chavismo como canal de conexión de múltiples luchas desde abajo. Más bien cabría evaluar si, ante un eventual avance restaurador abiertamente neoliberal en el país, la población en general comienza a resistirla a partir, en buena medida, de los principios de la “cultura chavista” desarrollada en los últimos años.

 

b) La Revolución Bolivariana no podía convertirse sólo en fuerza de estabilidad, conservación e “irreversibilidad”. Las transformaciones histórico-sociales son inevitables. Además vivimos una profunda crisis civilizatoria, y podríamos estar presenciando una desestructuración histórica del sistema-mundo tal cual lo conocemos. Esto a fin de cuentas, conviene pensarlo también ante los peligros de un anclaje o esencialización respecto a una idea del chavismo. Si el neoliberalismo post-consenso de Washington ha venido mutando en sus mecanismos de acumulación, si continúan emergiendo nuevas formas de dominación y nuevos tiempos se configuran para América Latina y el Caribe, y si van cambiando las condiciones materiales de vida de numerosas personas, de la misma manera se va transformando la producción de identidades políticas. Cabría entonces evaluar cómo el proceso de emergencia de subjetividades que se ha producido en torno al chavismo se está transformando en el devenir de esta tormenta política.

 

También podemos preguntarnos, ¿qué posición ocupa el chavismo popular como una fuerza inherentemente contrahegemónica y aún orgánica, que potencialmente resiste al capital y a la opresión de los poderes fácticos, en la desgastada dicotomía gobierno-oposición? O bien, ¿Cómo gobierna, si lo hace? ¿Y a qué se opone, si lo hace?

 

Algunas coordenadas de la crisis: amenazas para los pueblos y la naturaleza

 

Quisiéramos destacar puntualmente algunas amenazas y tendencias que se abren o intensifican en este punto de bifurcación en el que nos encontramos:

 

a) Uno de los detonantes fundamentales de la actual caotización del capitalismo rentístico venezolano es sin duda la crisis económica mundial, y su persistencia en el tiempo (2008-actualidad). Sus factores causales no sólo no han desaparecido, sino parecen intensificarse. Estamos ante el agotamiento de los elementos que atenuaban esta crisis reciente, y conviene analizar las perspectivas de un "estancamiento secular" – adiós al crecimiento sostenido en el largo plazo [3] –. ¿Cómo impactará a las dinámicas de acumulación y a los procesos de conflictividad interna en Venezuela una subida de las tasas de interés como la que realizó la Reserva Federal de los Estados Unidos por primera vez en una década [4] ? ¿Cómo la profunda crisis global se vincula con una eventual desestructuración del patrón energético global, tal y cómo lo conocemos? ¿Cómo se conecta esto con las perspectivas de los precios del crudo y las vías para solventar la crisis económica en el país? Como lo ha propuesto el economista Michel Husson, aunque no se sabe dónde se podría producir un punto de ruptura (¿la bolsa, la banca, la deuda, el tipo de cambio?), “la perspectiva de una nueva crisis parece casi inevitable” [5] . La pregunta clave podría ser, ¿qué forma pueden tomar los ajustes en esta nueva fase de acumulación?

 

b) El desarrollo de nuevos esquemas de dominación en el neoliberalismo post-consenso de Washington, supone una participación más activa del Estado en los procesos de acumulación, a diferencia del principio ortodoxo del « Estado mínimo » . No es prudente pensar que los sectores más reaccionarios que intentan una restauración conservadora en Venezuela y América Latina vayan necesariamente a desmantelarlo todo. Más bien, podrían usar parte de las estructuras y la institucionalidad construida y reconstruida en el proceso bolivariano para intentar garantizar una facilitación a la acumulación de capital y al mismo tiempo tratar de afianzar un modelo de dominación más viable.

 

c) La crisis de largo plazo del capitalismo rentístico (1983-ACT.), en su fase de alta caotización, ha configurado el caldo de cultivo para intentar (re)abrir un proceso de ajuste y flexibilización económica. Nuestra hipótesis es que, ante la insostenibilidad del modelo histórico de acumulación nacional, el pico de las reservas convencionales de crudo en el país y las transformaciones en los patrones de acumulación en la economía global, el proyecto de «desarrollo nacional», en cualquiera de sus versiones, apunta a un cambio importante y prolongado en la territorialidad del capitalismo rentístico venezolano, como forma de solventar la crisis del modelo y de gobernabilidad. Esto es, una significativa reorganización geoeconómica del territorio alrededor del extractivismo, teniendo como polos a la Faja del Orinoco, el Arco Minero de Guayana junto a otros enclaves mineros del país, y las importantes fuentes de gas offshore [6] . Las implicaciones de un proceso de transformaciones de este tipo, en el marco de un modelo histórico de profundas desigualdades sociales, devastación ambiental y dependencia sistémica, serían trascendentales.

 

d) Los factores globales y nacionales antes mencionados parecen favorecer a una intensificación de las contradicciones sociales y de la conflictividad política en el país. El « Pacto de Punto Fijo » (1958) conformó las bases materiales para una gobernabilidad a partir del auge de la economía mundial y de los precios del petróleo en la posguerra, pero sobre todo, cuando el modo de acumulación capitalista rentista petrolero todavía tenía un margen de reproducción “equilibrado”. ¿Cuál es la base material para un pacto político y social nacional basado en un modelo que no puede ya reproducir sus circuitos económicos vitales de manera sostenible?

 

e) Esta caotización sistémica, pero sobre todo, la guerra permanente que se ha dirigido contra las fuerzas populares para revertir el avance de los factores contrahegemónicos de la Revolución Bolivariana, han golpeado muy fuertemente al tejido social venezolano. Esta tal vez sea una de las amenazas más determinantes para el proceso de transformaciones de los últimos años, y tal vez estemos en presencia de la crisis institucional más severa de toda Suramérica (instituciones sociales, instituciones políticas formales, instituciones económicas), a lo cual es fundamental poner nuestra atención.

 

Repensarnos desde el territorio: la ecología política del chavismo

 

Una de las paradojas de la Revolución Bolivariana ha sido que, mientras se otorgaban a las luchas populares algunas banderas de reivindicación radicales, generalmente no se concretaba una territorialización del poder que posibilitara la constitución masiva del proyecto. Esto significa que las pulsiones y las energías se orientaron fundamentalmente a grandes ideales (el Socialismo del Siglo XXI), factores metafísicos y trascendentales, tiempos pasados y futuros, y a formas mediadas de poder, y muy poco a reproducir desde abajo, en el aquí y el ahora, esta radicalidad emancipatoria.

 

Si recordamos las luchas sociales del primer siglo republicano (de principios del siglo XIX a principios del XX), estas estaban movidas fundamentalmente por un deseo de recuperar la riqueza concreta (principalmente la tierra). Con el desarrollo del capitalismo rentístico, y con el perfil urbano que toma la territorialidad y la subjetividad del venezolano, las pulsiones de las luchas populares se han dirigido hacia la riqueza abstracta (básicamente, la renta del petróleo), y esto sigue siendo así en la actualidad.

 

Discutir nuevamente, todo, desde abajo, al calor del sacudón del giro electoral reciente, es una ocasión para repensar estos procesos históricos, y los ocurridos en la Revolución Bolivariana en los últimos años, y tratar de recuperar el centro de la producción política en el territorio, en la superficie. Esto de ninguna manera implica un aislamiento o abandono de las luchas a escalas nacionales o estatales, que serán trascendentales en el futuro. Más bien nos hace recordar que una de las expresiones más radicales del « mandar obedeciendo » en Venezuela en los últimos años se produjo el 12 y 13 de abril de 2002, mostrando cómo los de abajo sacuden las bases de un movimiento de restauración conservadora y reinician un proceso instituyente hacia arriba. La vuelta popular contrahegemónica a Miraflores ahora, en estos tiempos, cobra el sentido de la exigencia a que los de arriba hagan parte del planteado « golpe de timón » y que se recupere la esencia reivindicativa del proyecto.

 

Pero si entonces la lucha popular territorial fuese el punto de partida político de cualquier agenda, a cualquier escala geográfica, la pregunta clave parece ser cómo comenzar a reterritorializar las luchas sociales en Venezuela, que podrían estar configurándose en un nuevo ciclo histórico; cómo resignificar el chavismo originario sobre sí mismo, sobre la materialidad de sus cuerpos, de sus entornos, de sus cotidianidades.

 

Necesario es recuperar la centralidad de los medios de reproducción de la vida en la agenda de lucha popular – y no sólo atender a los medios de producción, como lo ha planteado Silvia Federici – . Ahí se juntan y se encuentran todos los de abajo: chavistas convencidos, chavistas desencantados, exchavistas, opositores de las clases trabajadoras, « ni-nis » de los barrios urbanos, pero también esas subjetividades un tanto más alejadas de nuestra modernidad petrolera como los pueblos indígenas, que no obstante se vieron de una u otra forma involucrados en el proceso de cambios. La subjetividad popular del chavismo nació precisamente de la negación radical que el capital – en su forma rentista – hace a las personas de sus medios de reproducción de la vida. Tal vez ahí, en primer lugar, deba reencontrarse.

 

No hay socialismo sin agua, no hay autonomía política ni resistencias sostenibles (resiliencia) a una restauración conservadora sin autonomía material, no hay proyecto emancipatorio sin las posibilidades de acercarnos a la gestión de la vida y el territorio. Esto es lo que hemos llamado la ecología política del chavismo contrahegemónico.

 

Los tiempos animan para reimpulsar agendas populares de transformación. Sobre esto propondremos para cerrar:

 

Ø En Venezuela básicamente en la actualidad no hay un referente ético que nutra el discurso político. Ante la metástasis de la corrupción y el descrédito que salpica los proyectos políticos, es necesario hacer un claro deslinde: ¿qué supone, por ejemplo, para las bases populares del chavismo, denunciar a una burocracia corrupta y decir ¡no en nuestro nombre!? Y luego, ¿cuál es el proyecto colectivo que surge de esta reivindicación ética?

 

Ø Es necesario reconocer que un proyecto de lo común en Venezuela tiene sus particularidades: no tiene, por ejemplo, los rasgos generales de las comunidades indígenas como en Bolivia, Ecuador o Guatemala, siendo en cambio fundamentalmente de perfil urbano. Son pues, formas de comunidad muy movibles, diversas, volátiles y en permanente reformulación. Estas son las bases sobre las cuales debemos partir para pensarnos desde lo común.

 

Ø Luchas desde abajo aisladas no tienen pertinencia histórica. En este sentido, la proliferación de redes de organizaciones populares y plataformas de movimientos sociales es vital. Hay un interesante saldo de experiencias, saberes y organización que ha dejado la Revolución Bolivariana. Tenemos demasiado para aprender unos de otros, de los de abajo, que conforman un tejido de saberes y haceres populares que representan la base material para un proyecto emancipatorio: redes de producción agrícola, producción cultural en barrios urbanos, formas de economía cooperativa y solidaria, gestiones territoriales comunitarias en las ciudades y en zonas rurales, y un largo etcétera. Esto está ahí. Ahora, ¿cómo lo convertimos en una amplia red?

 

Ø Una agenda mínima popular compartida ¿hacia dónde podría enfocarse?: una auditoría social de todas las cuentas de la nación, incluyendo la deuda – el pueblo no tiene por qué pagar los desfalcos de unos pocos – y la canalización de mecanismos nacionales de contraloría social de las mismas ; la democratización de la ciudad y la « revolución urbana » es una de las claves; redes interregionales de producción agrícola popular vinculadas al consumo urbano; nuevas formas de gobernanza nacional-territorial – ¿cómo fomentar la comuna en tiempos turbulentos? –; acceso y cuidado de los bienes comunes para la vida, con especial atención en el agua; sostenibilidad energética a partir de experiencias piloto (como en la propuesta de los TES en el Zulia ); salarios dignos y protección a trabajadores y trabajadoras ante la precarización laboral; auditoria social de los proyectos extractivos –principalmente en la Faja del Orinoco– y moratoria de los proyectos mineros en el país; igualdad de género y respeto a la sexo-diversidad en todas las instituciones sociales; redes sociales de promoción de saberes populares, comunes y tradicionales como plataforma de construcción de modos de vida alternativo; y redes sociales de seguridad y protección social-territorial.

 

Fuentes consultadas

 

BBC Mundo. “¿Qué significa que la Reserva Federal de Estados Unidos suba las tasas de interés por primera vez en una década? 16 diciembre 2015. Disponible en:http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151216_economia_aumenta_tasas_interes_estados_unidos_fed_lf . Consultado: [29/12/2015].

 

Correo del Orinoco. “Ley de Actividades Petroquímicas abre puertas a nuevas inversiones”. 31 diciembre 2015. Disponible en: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/ley-actividades-petroquimicas-abre-puertas-a-nuevas-inversiones/ . Consultado: [31/12/2015].

 

Fondo Monetario Internacional. “La incertidumbre y fuerzas complejas entorpecen el crecimiento mundial”. Boletín del 06 de octubre de 2015. Disponible en: http://www.imf.org/external/Spanish/pubs/ft/survey/so/2015/RES100615AS.htm. Consultado: [29/12/2015].

 

Husson. Michel. “ Las coordenadas de la crisis que viene”. Rebelión. 14-11-2015. Disponible en:   http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205638. Consultado: [15/12/2015].

 

Teran Mantovani, Emiliano. “Las espirales del debate sobre extractivismo y los nuevos tiempos para América Latina”, en: Carosio, Alba (comp.). Tiempos para pensar. Investigación social y humanística hoy en Venezuela. Tomo I. CLACSO-CELARG. Venezuela, 2015. pp.423-429. Disponible en:http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20151211124235/Tiempos_para_pensar_TOMO1.pdf.

 

Notas

 

[1] Hemos planteado que en América Latina existen actualmente al menos cuatro proyectos en disputa que marcarán nuestra dinámica geopolítica en los próximos años: el uribismo, el lulismo, el Socialismo del Siglo XXI y un proyecto popular que hemos denominado ‘pluricomunista’. Para más detalles de esta categorización, véase: “Las espirales del debate sobre extractivismo y los nuevos tiempos para América Latina”, en: Carosio, Alba (comp.). Tiempos para pensar. Investigación social y humanística hoy en Venezuela.

 

[2] Piénsese que la desmovilización que determina un cierre de ciclo de luchas en Venezuela a principio de la década de los 70 (iniciada con la llamada “pacificación” de Rafael Caldera), está en consonancia con la estabilización del ciclo político histórico iniciado en 1958 con el Pacto de Punto Fijo. Nuestro interés fundamental es hacer esta distinción entre ciclo político histórico y ciclo de luchas desde abajo, aunque estén profundamente conectados el uno con el otro. En todo caso, queda abierta una rica discusión historiográfica sobre criterios y modos de periodificación.

 

[3] Incluso el FMI parece haberse unido a esta idea. Véase: Fondo Monetario Internacional. “La incertidumbre y fuerzas complejas entorpecen el crecimiento mundial”.

 

[4] BBC Mundo. "¿Qué significa que la Reserva Federal de Estados Unidos suba las tasas de interés por primera vez en una década?"

 

[5] Husson. Michel. “Las coordenadas de la crisis que viene”.

 

[6] El 31 de diciembre pasado (2015), en el marco de la aprobación de la Ley Orgánica para el desarrollo de Actividades Petroquímicas (30/12/2015), el ministro de Minería y Petróleo, Eulogio Del Pino, hacía referencia a la gran certificación de reservas para la minería en el país, el llamado «Proyecto Magna Reserva Minero», el cual tendrá una extensión más grande que la Faja Petrolífera del Orinoco. Del Pino planteaba que “Vamos a romper la tradición de un país monoproductor”, y hacía un llamado al sector privado para impulsar el Plan de Desarrollo Minero 2016-2018. Sobre esto, véase: Correo del Orinoco. “Ley de Actividades Petroquímicas abre puertas a nuevas inversiones”.

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207450

 - Emiliano Teran Mantovani es sociólogo e investigador en ciencias sociales, y hace parte de la red Oilwatch Latinoamérica

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/174501

En consecuencia, es prioritario observar la puesta en concreto de contenidos de la soberanía popular por los de abajo:

 

 

 1. Veamos cómo se va expandiendo y arraigando la organización desde abajo por la vida y contra el privilegio al sistema global de agronegocios que lleva a la desaparición forzada de campesinos e indígenas:

 

 

 

Comunicado de prensa

Da comienzo en Rumanía el encuentro del mayor movimiento europeo

por la soberanía alimentaria

31 de octubre de 2016

Por Foro Europeo por la Soberanía Alimentaria (Rebelión)

 

27 de octubre, Cluj-Napoca – el mayor encuentro europeo de la historia sobre soberanía alimentaria comenzó ayer, con la participación de más de 500 personas de alrededor de 40 países para discutir sobre cómo recuperar nuestro - cada vez más controlado por las corporaciones - sistema alimentario y agrícola.

El segundo Foro Europeo por la Soberanía Alimentaria – Nyéléni fue inaugurado por personas campesinas, pescadoras, pastoras, trabajadoras del sistema alimenticio y agrícola, investigadoras, activistas, consumidoras, ecologistas, sindicatos, etc. “Estamos aquí para defender algo absolutamente fundamental: la alimentación”

El Foro Internacional Nyéléni para la Soberanía Alimentaria en Malí, en 2007 fue un hito y contó con la participación de 500 representantes de organizaciones de productores de alimentos, consumidores y movimientos ecologistas de todas partes del mundo. Fue el punto de partida para el movimiento global de la Soberanía Alimentaria. En este Foro se adoptaron seis principios y la Declaración de Nyéléni. Posteriormente se organizó el Foro Nyéléni Europa en 2011, que tuvo lugar en Krems, Austria, donde se acordó la Declaración de Nyéléni Europa y un plan de acción. En febrero de 2015, estos movimientos también participaron en el Foro Internacional de Agroecología en el centro de Nyéléni en Malí, y contribuyeron a su Declaración. Estos documentos constituyen la base política del movimiento, aclaran lo que representa, y a lo que se opone.

Estas reuniones mundiales y regionales han hecho que aumente el número de personas que participan en la transformación del sistema alimentario y agrícola dominante, que resisten el modelo agroindustrial de producción y consumo, y construyen el movimiento de Soberanía Alimentaria en Europa y en el mundo.

Las tres palabras clave en los planes de acción se manifiestan alto y claro:

¡Transformar! ¡Resistir! ¡Construir!

Durante el primer día, las delegaciones se han conocido unas a otras un a través de un “mercado campesino”. Posteriormente, las personas participantes se han dividido en de los cuatro ejes de debate: la producción y consumo de alimentos, la distribución, el derecho al acceso a los bienes comunes, y de cómo mejorar las condiciones sociales y laborales en los sistemas de agrícolas y de producción de alimentos. Los próximos días se proyectarán películas y se realizarán visitas in situ a campesinos y campesinas locales, quienes compartirán sus métodos de agricultura sostenible y sus luchas por la justicia medioambiental, incluyendo la visita a Roșia Montană, una controvertida mina de oro.

Una delegación de Euskal Herria, coordinada por el sindicato Ehne-Bizkaia también estará presente. Compuesta por baserritarras y activistas, cabe destacar la participación de un grupo de 5 personas, ganadoras del concurso Sutondotik Plazara. Sus trabajos “artivistas”, seleccionados entre un total de 67 piezas, promueven la soberanía alimentaria desde el arte, utilizando diversos lenguajes comunicativos, y por ello, se incorporarán en el equipo de comunicación del Foro.

Portavoces de diferentes sectores, historias y nacionalidades estarán disponibles para entrevistas en persona o por teléfono en castellano, euskara, portugués, inglés, rumano, francés, alemán…

Para contactos con la delegación de Euskal Herria, tanto en castellano como euskara contactar con euskalherria @bizilur.org / 34676394354 (Miren Saiz) o poriektuak @ehnebizkaia.eu/(Ana Gonzalez) y/o el equipo de prensa de Nyéléni Europa: communication @nyelenieurope.net

***

Notas

[1] Más información sobre el Foro y l movimiento Nyéléni: www.nyelenieurope.net

 Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=218644

 

 

2. Descubramos que la otra soberanía política, económica y cultural se está creando en: "Hoy les decimos desde la ternura de los pueblos que nos unimos para hacer frente a las tendencias deshumanizadoras de este sistema, para construir el Buen Vivir a través de modelos de convivencia radicalmente incluyentes y desde nuestros pueblos, garantizando la salud a través de otras formas de relación que apunten a tejer lazos con la vida".

 

 

II Encuentro Latinoamericano de organizaciones y movimientos sociales

por el derecho universal a la salud
2 de noviembre de 2016

La salud no es una mercancía. No queremos los eufemismos de la mercantilización apoyados por algunos organismos multilaterales que hablan de “las coberturas de salud universales”, o el “acceso financiero a servicios de salud”, o “pisos mínimos de protección social!”, No aceptamos!, la salud es un derecho, sólo se entiende universal, integral y colectiva.

CARTA DE ASUNCIÓN:

Las y los participantes del II Encuentro Latinoamericano de Organizaciones y Movimientos Sociales por el Derecho Universal a la Salud, reunidos en Asunción (Paraguay) el día 25 de octubre del 2016, queremos expresar a los participantes del XIV Congreso de Medicina Social y Salud Colectiva que aquí se está celebrando, a las organizaciones y movimientos sociales, a nuestros pueblos latinoamericanos, y a todos los gobiernos de nuestros países cuanto sigue:

- Ha pasado un año desde el primer encuentro que realizáramos en Brasilia, cuyo firme propósito fue unir a las organizaciones y movimientos sociales de América Latina y el Caribe que luchan por el derecho a la salud de los pueblos, haciendo alianzas frente a la tendencia mercantilista y privatizadora de la vida y la salud que hoy amenaza toda la región.

- Habiendo realizado este Segundo Encuentro nos sentimos fortalecidos, hoy hemos sumado nuevas fuerzas y hemos ratificado nuestro propósito de hacer frente a un modelo civilizatorio que consideramos agotado, hemos vuelto a encontrarnos para decir unidos que queremos radicalizar la democracia. Está en crisis esta manera de vivir, de producir, de alimentarnos, de jugar, de amar, estamos en una sociedad basada en una cultura de muerte, la ideología hegemónica pretende internalizar que hagamos de todo una mercancía, banalizar la vida.

- Radicalizar la democracia es hacerle frente a este sistema capitalista depredador de los recursos, basado en un modelo extractivista, que crea trabajadores en régimen de semiesclavitud, que expulsa a los campesinos y a los indígenas de sus tierras, que deforesta, que envenena los cauces hídricos con sus agrotóxicos, que menoscaba la biodiversidad y las semillas nativas con sus cultivos transgénicos y que amenaza la vida de los pueblos y los territorios, afectando a la soberanía en todas sus expresiones. Sentimos el dolor de los pueblos frente a este sistema excluyente, empobrecedor y profundamente injusto, y vamos a seguir caminando, levantando una misma bandera y construyendo un muro de resistencia ante los embates del capital.

Un capital que encuentra en los gobiernos conservadores su mayor aliado y socava la soberanía popular mediante golpes de Estado blandos, institucionales, parlamentarios. Pero les advertimos que NO estamos dispuestos a tolerar esos gobiernos ilegítimos que están generando. Como movimientos sociales nos solidarizamos con el pueblo brasilero y decimos: Fuera Temer!. Ningún gobierno puede gobernar a espaldas del pueblo.

De igual manera, a nuestros hermanos y hermanas venezolanos les decimos “Sigan resistiendo”, ni un paso atrás ante los intentos de golpe de Estado y el avance de los intereses del capital!

A nuestros queridos hermanos y hermanas de Colombia, golpeados por más de 50 años de violencia, les enviamos nuestro calor latinoamericano y apoyamos la continuación del cese al fuego y hostilidades de manera bilateral y definitiva, respetando el proceso de paz para tan querido pueblo.

Nos solidarizamos con las compañeras y compañeros paraguayos que sufrieron por la mano de los aliados de los intereses mercantiles la pérdida de 17 personas en el llamado caso Curuguaty. Así como denunciamos la multitud de desalojos violentos de comunidades campesinas e indígenas de sus tierras. Damos también nuestro apoyo a los Indígenas del Bajo Chaco de Paraguay para que el Estado les otorgue el derecho sobre 6.000 hectáreas que les permita asentar a su comunidad de 1.000 personas.

Los movimientos sociales decimos SÍ A LA PAZ y exigimos el cese de las expresiones de violencia en todas sus formas. En este año hemos visto como esta se ha recrudecido. Se persiguen, se encarcelan, torturan y matan a luchadores sociales por el derecho a la vida y a la salud, por defender los recursos naturales y el derecho a un pedazo de tierra. Pero no estamos dispuestos a retroceder, por cada luchador social que el capital ha golpeado nosotros damos un paso hacia delante fortaleciéndonos en la lucha.

La salud es un derecho, lo vamos a defender, es una responsabilidad del Estado y sabemos de las estrategias de nuestros gobiernos conservadores que crean imaginarios de mal funcionamiento de la salud pública, de quiebra, de insostenibilidad, de ineficiencia, a través de la deliberada precarización de los servicios, realizando desabastecimientos programados, dejando sin insumos los centros de salud para justificar la privatización de los servicios, y por eso haremos el esfuerzo de trabajar desde las comunidades, concienciando sobre estas estrategias mercantilistas.

La salud no es una mercancía. No queremos los eufemismos de la mercantilización apoyados por algunos organismos multilaterales que hablan de “las coberturas de salud universales”, o el “acceso financiero a servicios de salud”, o “pisos mínimos de protección social!”, No aceptamos!, la salud es un derecho, sólo se entiende universal, integral y colectiva. La asumimos como el proceso salud-enfermedad y su determinación social, como nos lo ha enseñado la Salud Colectiva. Entendemos la salud como Buen Vivir, el vivir en plenitud, el Saber Amar la Vida, que nos enseñaron nuestros ancestros.

Creemos en una Medicina Social que reconoce los saberes ancestrales y la medicina natural, en contraposición con esta sociedad capitalista que construye sobre la institucionalización de políticas neoliberales y de una medicina basada en la enfermedad y la medicalización de la sociedad. Es desde la visión hegemónica del individualismo que se pretende negar el aporte de los pueblos en la tradición de la salud comunitaria. Rechazamos el modelo hegemónico biologicista, individual, curativo y hospitalario.

Así que en este contexto, las organizaciones y movimientos sociales por el derecho universal a la salud como agenda común decidimos:

1. Crear la RED LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE DE ORGANIZACIONES Y MOVIMIENTOS SOCIALES POR EL DERECHO A LA SALUD, que tendrá representación en todos los países hermanos y estará alerta ante las amenazas de la mercantilización y la deshumanización en este sector.

2. Generar y apoyar acciones en aspectos que afectan la salud colectiva como: el Complejo Médico Industrial que mercantiliza la salud, la reforma agraria integral, el acceso a la tierra y el territorio, la amenaza de los transgénicos y los agrotóxicos, el acceso y garantía del derecho al agua, la libertad de las semillas, la valorización y oficialización del uso práctico de la medicina natural, la despenalización de la marihuana para uso medicinal, la violencia hacia las mujeres, los proyectos de inversión lucrativos en salud, entre otros.

3. Comprometernos a fortalecer la creación del dossier latinoamericano sobre las empresas de agrotóxicos a través de la participación activa de nuestra Red.

4. Generar condiciones para que los países miembros promuevan una salud colectiva que reconozca la igualdad de hombres y mujeres, así como de las personas LGTBI con orientación sexual e identidad de género diversas, rompiendo las barreras patriarcales que generan violencias machistas en los sistemas de salud.

5. Promover la descolonización de los cuerpos de las mujeres, exigiendo la despenalización del aborto y la garantía de una asistencia humanista y de calidad en los procedimientos médicos.

6. Crear líneas de formación popular para apoyar la capacitación de los profesionales y de las comunidades en una promoción de la salud emancipadora.

Hoy les decimos desde la ternura de los pueblos que nos unimos para hacer frente a las tendencias deshumanizadoras de este sistema, para construir el Buen Vivir a través de modelos de convivencia radicalmente incluyentes y desde nuestros pueblos, garantizando la salud a través de otras formas de relación que apunten a tejer lazos con la vida.

Octubre 2016, Asunción (Paraguay)

CONAMURI

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