Qué Mundo

Octubre 2017

Con crisis climática por el carácter destructivo del capitalismo hoy vs. Con paz construida por los pueblos planetarios.

 

 

 

 

SITUACIÓN/ CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Reflexionemos sobre:

 

La agricultura campesina y agroecología son una verdadera solución a la crisis climática

9 de diciembre de 2015

 

Mientras las multinacionales hoy día exponen sus falsas soluciones en el “Grand Palais” de París, aquí compartimos el último artículo de nuestra serie que dará a comprender como la agricultura campesina y la agroecología son verdaderas buenas soluciones al cambio climático.

La agricultura campesina y la agroecología se encuentran en el centro de los proyectos políticos de La Confederation Paysanne y La Vía Campesina cuyo abordaje cubre una amplia gama de temas sociales y ambientales. Los métodos de cultivo que promueven se encuentran en sintonía con los medio ambientes naturales, ayudando a preservar la biodiversidad, a mejorar la fertilidad de los suelos, con el objetivo de lograr la autonomía de la finca agrícola y donde el número de animales guarda correspondencia con el tamaño de la finca.

¿Es verdad?

¡Por supuesto que es! Algunas personas tratan de hacernos creer que los métodos de producción industrial emiten menos gases de efecto invernadero por estar más concentrados. En realidad estos sistemas consumen una cantidad considerable de energía, (debido a los insumos químicos, transporte para la exportación e importación, los altos niveles de mecanización, etc.) y tienen un efecto devastador en el clima. 50% de todas las emisiones de gases de invernadero en el planeta son causados por el sistema alimentario industrial a nivel mundial.

Ante esto, la agricultura campesina y la agroecología se consideran económicas, favoreciendo al medio ambiente y a los campesinos. Promueven la autonomía en las fincas, lo que reduce significativamente las importaciones, como por ejemplo, de alimentación animal producida en el otro lado del mundo. También fomentan el mantenimiento de prados y pastos, que son verdaderos reservorios de carbón. En fin, ellos abogan por la reubicación de la producción y los mercados, lo que reduce de manera considerable la distancia de viaje de productos y consumidores.

En resumen, la agricultura campesina y la agroecología son las únicas verdaderas soluciones para detener las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura y el sistema alimentario. ¡Mientras que nuestros líderes reciben entusiasmados a las compañías multinacionales y sus falsas soluciones, es urgente que cambiemos el rumbo donde la agricultura está orientada para lograr prácticas verdaderamente positivas para el clima!

¡La Vía Campesina dice NO a las falsas soluciones, agricultura campesina enfría el Planeta!

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- Ver los capítulos anteriores:

Clima: Problema verdadero, falsas soluciones - 4. Agricultura Climáticamente Inteligente

Clima: Problema verdadero, falsas soluciones - 3. REDD+

Clima: Problema verdadero, falsas soluciones - 2. Agrocombustibles

Clima: problema verdadero, falsas soluciones - 1. Transgénicos

Vía Campesina

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/La_agricultura_campesina_y_agroecologia_son_una_verdadera_solucion_a_la_crisis_climatica

 

 

 

Sin dar relevancia a la vida planetaria y a la humanidad, el capitalismo sigue forzando a desaparecer a las comunidades campesinas e indígenas. "Un nuevo informe de GRAIN capta voces de diferentes ámbitos del continente africano que nos hablan de los devastadores efectos de los Acuerdos de Asociación Económica (AEE) impulsados por la Unión Europea (UE), en relación con la soberanía alimentaria y la agricultura en pequeña escala".

 

 

La nueva cara del colonialismo:

los acuerdos de asociación económica entre la Unión Europea y África.

14 de septiembre de 2017

 

Desde 2002 los países de África, El Caribe y Pacífico (ACP) negocian un acuerdo recíproco de libre comercio conocido por el nombre de Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con la Unión Europea (UE). Si bien se publicitó como la solución mágica que impulsaría la industrialización y el desarrollo de los países del ACP es, en realidad, un acuerdo injusto que está inserto en un ámbito colonial. Aunque no ha sido muy divulgado, el AAE ha enfrentado una oposición permanente en todos los países ACP, sobre todo por su efecto devastador sobre los pequeños agricultores. Los casos de algunos países africanos presentados aquí son ilustrativos de la forma en que las comunidades están luchando para retomar el control sobre sus recursos y proteger sus mercados de la avalancha de alimentos procesados a bajo precio procedentes de la UE, junto con pesticidas y organismos genéticamente modificados.

 

“Una tonelada de cacao tiene un valor aproximado de mil 300 dólares, mientras que un vehículo 4x4 vale actualmente unos 120 mil dólares. De manera que se necesitan unas 92 toneladas de cacao para intercambiarlo por un 4x4. Pero para obtener una tonelada se necesitan no menos de 8 hectáreas de tierra. El agricultor de cacao promedio de Gana posee solamente unos 2-3 acres, lo que significa que le tomaría a él o ella más de 500 años producir el suficiente cacao para comprar un 4x4.” John Opoku, abogado y activista de derechos humanos, Gana. Esta afirmación muestra con claridad las horribles condiciones comerciales que deben enfrentar a diario los africanos y otras personas del Sur global.

Desde tiempos inmemoriales, los países del Sur Global han firmado acuerdos comerciales injustos con el resto del mundo —lo que los mantiene en una pobreza permanente! El tipo de comercio y los beneficios que se derivan de estos acuerdos siempre han sido a favor de un solo lado. Los llamados Tratados de Libre Comercio (TLC) continúan apareciendo por diversos rincones. Uno de estos TLC es el Acuerdo de Asociación Económica (AAE). Desde septiembre de 2002, los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP) negocian AAEs como acuerdos comerciales recíprocos con la Unión Europea (UE), Desde 2002 los países de África, El Caribe y Pacífico (ACP) negocian un acuerdo recíproco de libre comercio conocido por el nombre de Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con la Unión Europea (UE).

 

Si bien se publicitó como la solución mágica que impulsaría la industrialización y el desarrollo de los países del ACP es, en realidad, un acuerdo injusto que está inserto en un ámbito colonial. Aunque no ha sido muy divulgado, el AAE ha enfrentado una oposición permanente en todos los países ACP, sobre todo por su efecto devastador sobre los pequeños agricultores. Los casos de algunos países africanos presentados aquí son ilustrativos de la forma en que las comunidades están luchando para retomar el control sobre sus recursos y proteger sus mercados de la avalancha de alimentos procesados a bajo precio procedentes de la UE, junto con pesticidas y organismos genéticamente modificados, dentro del acuerdo de Cotonou.

 

Estos AAEs tienen como objetivo liberalizar aún más las economías de las ex colonias europeas, una jugada que podría tener consecuencias de gran alcance para los agricultores, pescadores, mineros, trabajadores y consumidores a lo largo de las regiones involucradas. Antes de los AAEs, los países ACP tenían acuerdos comerciales preferenciales con la UE. Unos de estos acuerdos fue la iniciativa “Todo Menos Armas” (EBA en inglés) que ofrecía un acceso unilateral no recíproco a los mercados de la UE para los países menos desarrollados (LDC en inglés), garantizando a los LDC una excepción de aranceles y cuotas para acceder a los mercados de la UE. A pesar de esta apertura, los países ACP raramente lograban completar las cuotas de exportación permitidas hacia la UE bajo el acuerdo EBA. Uganda, por ejemplo, tiene una cuota de 5 mil toneladas métricas para el azúcar, pero sus exportaciones a la UE nunca alcanzaron esta cantidad, debido en parte a las estrictas normas de origen europeas y a las restricciones en la capacidad de oferta.

 

El principio invocado por la UE para cambiar del EBA al AAE con los países ACP, fue que el comercio preferencial no estaba en regla con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esto fue una artimaña, ya que las excepciones a las reglas de la OMC siempre son posibles. En realidad, la idea fue promover aún más la liberalización en las tres regiones para el beneficio del capital europeo (en primer lugar los exportadores, y los nversionistas en el largo plazo), creando un mercado global con las mismas reglas en todas partes. Los países ACP obtendrían como resultado, supuestamente, un mayor crecimiento, más puestos de trabajo y transferencia tecnológica.[1]

 

En realidad, las promesas del AAE no son en nada diferentes de las que vimos y oímos cuando anunciaron las grandes cosas que se ofrecían en los ahora fallidos Programas de Ajuste Estructural (SAP en inglés) —¡cuyos efectos aún se sienten! Ambos están insertos en un marco de colonialismo que permite a las corporaciones transnacionales de la UE y del Norte Global extraer materias primas desde estos países, estableciendo sus propias condiciones. Como con todos los TLCs, el AAE debe ser analizado y entendido como una serie de eventos interrelacionados que son negociados uno tras otro con el único propósito de paralizar las economías emergentes.

 

En lugar de intentar acuerdos TLC bilaterales con los 79 países ACP, Europa dividió a los países ACP en 7 bloques —África Occidental, África Central, África Oriental y del Sur (ESA en inglés), la Comunidad de África Oriental (East African Community o EAC), Southern African Development Community (SADC), el Caribe y el Pacífico. El proceso fue presentado como una forma de promover la integración regional. Sin embargo, desde que se inició en septiembre de 2002, se ha generado una gran división y frustración, los plazos no se han respetado y la situación actual, como se ilustra en el mapa, es muy confusa, especialmente en el continente africano.

 

Efectos del AAE en la alimentación y los agricultores de África

Desde el inicio, el AAE ha estado envuelto en controversias. Esto es debido a ciertas cláusulas que se incluyeron en el acuerdo y que implican una seria amenaza a los derechos humanos y obliga a la privatización de sectores críticos de las economías nacionales.

 

Esto es especialmente cierto en la mayoría de los países africanos. Además de socavar la soberanía nacional, los AAE desestabilizaron los procesos de integración regional, ahogaron a las industrias locales y redujeron el espacio político de la sociedad civil. Son de particular interés los efectos del AAE sobre la agricultura de África, en especial la agricultura e pequeña escala, la columna vertebral de la mayoría de las economías de África.[2] Los pequeños agricultores de África corresponden al 90 por ciento de todas las propiedades agrícolas, pero tienen acceso solamente al 15 por ciento de las tierras agrícolas del continente; además, los pequeños agricultores proveen el 90 por ciento de la semilla que se usa en el continente africano. Los pequeños agricultores producen 80 por ciento del abasto de alimentos en estas regiones. Cerca de 43 por ciento de la mano de obra agrícola en el África Sub-Sahariano son mujeres. Se estima que el sector de la pesca y la acuicultura dan empleo a cerca de 13 millones de personas en el África Sub-Sahariano.

 

El pastoralismo es un medio de subsistencia para 50 millones de personas, de los cuales, entre 12 y 22 millones se hallan en el Cuerno de África. En paralelo a este sector esencial, el sector de las plantaciones dominado por los grandes capitales, produce cultivos de exportación como bananas, caña de azúcar, cacao, piña, té y café.[3] Los pequeños agricultores producen para alimentar a sus propias comunidades y mercados locales y no tienen la capacidad ni el interés real de producir para Europa. Gracias a las desequilibradas normas del libre comercio, la UE tiene un lucrativo acceso a los mercados africanos, a través de la exportación de alimentos procesados. Al contrario, los países de África están amarrados al negocio menos lucrativo y menos sustentable de la exportación de materias primas agrícolas, como el café y el algodón, hacia los mercados de la UE.

 

La liberalización del mercado de la EAC significa que los productos baratos y subsidiados provenientes de la UE pueden circular libremente por la región y, finalmente, paralizar al sector industrial. Por lo tanto, tienen mucho que perder en un TLC con Europa, el cual permitiría que los productos alimenticios europeos desplacen a sus propios productos y esto abriría la puerta a las compañías europeas para establecer más plantaciones, granjas pesqueras y otras operaciones de exportación agrícola que afectaría su acceso a la tierra, agua, semillas y mercados.[4] La experiencia ya muestra que los acuerdos con Europa no existen para beneficiar a los países africanos, sino para abrir sus fronteras a las compañías europeas para que vengan y produzcan para sus propios mercados. Consideremos el caso de África Oriental donde este acuerdo ya está afectando la seguridad alimentaria de muchos y destruyendo el ambiente natural. África Oriental es el territorio del Lago Victoria, el segundo lago de agua dulce más grande del mundo. El lago tiene una variedad de peces que es la fuente de sustento de muchas personas en toda la región. Sin embargo, las personas comunes de África Oriental ya no pueden pagar estos pescados. Como resultado, sólo tienen acceso a comprar, al alcance de sus bolsillos, los mgongo wazi (esqueleto de pescados).

 

Los mgongo wazi son restos de pescado provenientes de las empresas de pescado que procesan la pesca del Nilo para exportarla. Esto, junto con la producción de flores, cacao, algodón, habichuelas y café, confirman que la producción en África está, fundamentalmente, orientada a la exportación hacia la UE.

 

El ofrecimiento de acceso al mercado de la Comunidad de África Oriental en el AAE

El objetivo de las negociaciones del AAE era promover la liberalización de las economías africanas así como aumentar el acceso de las compañías europeas a los mercados africanos. De este modo, los países africanos, como muchos de los países de la ACP, fueron obligados a abrir sus mercados progresivamente a los productos europeos como se ilustra en la secuencia de liberalización de más abajo. A primera vista, el programa garantiza la protección a las nuevas industrias y los productos “sensibles”. Al revisar con cuidado, aparecen en el programa contradicciones increíbles que no pueden ser pasadas por alto. Por ejemplo, por un lado, la EAC ha protegido la harina de maíz (Código HS, 6 dígitos 110220) con un arancel de 50%. Sin embargo, por otro lado, el almidón de maíz (Código HS, 6 dígitos 110812), que es un subproducto de la harina de maíz, fue liberalizado. Estas contradicciones se producen igualmente en otros productos como las papas. Con este tipo de programa de liberalización, la posibilidad de agregar valor a través del procesamiento de los productos agrícolas estará limitada y también comprometerá la seguridad alimentaria, dados los vínculos de apoyo entre la agricultura y la industria alimentaria.

 

La colonización de los mercados agrícolas en África

Algunos países de la UE también son parte de la Nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición del G7 (NASAN), la cual está apoyando en forma directa la expansión de las principales compañías de agronegocios como Bayer y Unilever en África. Para ello, estos países participan en el programa de apertura de los mercados africanos a las empresas de la UE, de manera que puedan vender sus pesticidas, semillas transgénicas y alimentos procesados baratos. Además, las compañías semilleras se enfrentan a mercados saturados en Norteamérica, Europa y Japón. Cada vez es mayor la presión sobre África para abrir mercados a sus productos. Por ejemplo, el presidente de Syngenta, Ren Jianxin, aspira a duplicar el tamaño de Syngenta en los próximos 5 a 10 años. Jianxin ya ha señalado que esta expansión ocurrirá principalmente en India y los países de África.[5]

Una vez que el gobierno de Kenia advirtió que el sustento de cerca de 60 mil productores lecheros se vería afectado negativamente por la importación de leche en polvo y productos lácteos desde la UE, optó por poner los productos lácteos en la lista de productos sensibles. En África Occidental, los lácteos están excluidos, a excepción de la leche en polvo, de la que Nigeria es el importador más grande. En el caso de Sudáfrica, algunas carnes y lácteos han sido excluidos, pero no todos.[9]

La pesca es otro sector amenazado por el AAE en los países africanos. Los aranceles para el comercio de pescado están diseñadas, claramente, para proteger a los procesadores de pescado de la UE y asegurarles el máximo de flexibilidad posible para abastecerse de pescados, a los precios más bajos, en los mercados africanos. Como resultado de la enorme diferencia de aranceles entre los productos de pescado procesado y no procesados para entrar a los mercados de la UE, las pesquerías de África se ven forzadas a exportar productos de pescado no procesado, a bajos precios, mientras que los productos de pescado enlatado provenientes de la UE invaden los mercados locales. La liberalización del sector de pesquería no tiene beneficio alguno para los pueblos de pequeños pescadores. En cambio, lo que se observa es un aumento de casos de personas que no tienen para pagar por el pescado, que hay pesca de arrastre ilegal en las áreas costeras y que disminuyen las reservas debido a la sobrepesca.[10]

Un acuerdo para negociar derechos para la industria de semillas

Como se señaló, los AAE entre la UE y África sólo implican, por ahora, comercio en bienes. Pero éstos contienen una cláusula que señala que en un periodo de 5 años, las partes negociarán capítulos adicionales bajo la cláusula Rendezvous. Esta Cláusula estipula que, dentro de un plazo de cinco años, una vez que el acuerdo entre en vigencia, las partes deben comprometerse a concluir negociaciones en otros asuntos. Esto incluye negociaciones en áreas de servicio, inversión, adquisiciones de gobierno, comercio y desarrollo sustentable, derechos de propiedad intelectual y políticas de competencia.[13]

Respecto a la propiedad intelectual, si tomamos el AAE del Caribe como ejemplo, los Estados africanos pueden esperar que la UE presente nuevas reglas que van más allá del estándar internacional actual, como fue establecido por la OMC. Se les pedirá que adopten las reglas de la UPOV, las cuales conceden derechos a los fitomejoradores equivalentes a patentes, para aumentar las ganancias de las compañías multinacionales de semillas y, posiblemente, que se integren a la UPOV.[14]

 

Un acuerdo para entregar más derechos a los inversionistas extranjeros

No está claro cuán lejos llegará la UE para exigir la liberalización de las reglas de inversión que las compañías de la UE gozan bajo otros acuerdos similares en otras regiones, incluyendo el poderoso sistema de Arbitraje de Disputas Inversionista-Estado (ADIE o ISDS en inglés). Este sistema es un mecanismo de procedimientos que es incluido en acuerdos internacionales de inversión. Permite a los inversionistas extranjeros llevar un caso, directamente en contra del estado donde invirtieron, ante un tribunal de arbitraje, si sienten que el Estado ha roto las reglas establecidas en el acuerdo. Si las últimas negociaciones se toman como modelos, la UE podría presionar por una liberalización lo más amplia posible, junto con una versión modificada del ISDS que la UE incluyó en un reciente acuerdo comercial con Canadá.

 

Una preocupación importante se relaciona con la tierra. Los TLCs tienden a promover el concepto de “tratamiento nacional”, lo cual significa que los inversionistas extranjeros deben recibir el mismo trato que los inversionistas nacionales. A menos que los Estados de África tomen una posición sobre esto, el AAE podría convertir en ilegal la restricción de acceso a tierras agrícolas por parte de extranjeros. Además de la tierra, liberalizar las reglas sobre inversión asegurará a los agronegocios europeos y las principales cadenas de menudeo —de Nestlé y Danone a Carrefour—obtener amplios beneficios al desarrollar su presencia en África. Los efectos devastadores sobre el sector agrícola se extienden hacia otros sectores. Debido a los injustos acuerdos comerciales, la industria local de alimentos procesados está en decadencia o luchando por mantenerse en la mayoría de los países africanos. Junto con esto, la capacidad de los agricultores para producir alimentos para sus propias comunidades y mercados locales está comprometida y, con esto, la soberanía alimentaria. La predominancia de cultivos comerciales orientados a la exportación en África es uno de los signos de que la explotación colonial está viva y goza de buena salud, 50 ó 60 años después de la independencia de muchos países de África. Producción y transformación “Si alguien está tratando de planificar con ustedes según dónde estén ustedes ahora, cuando ustedes tienen planificado mudarse a otro sitio, será sabio anticiparse y asegurarse que el acuerdo prevea donde estarán ustedes. El problema con los AAE es que no anticipa qué tipo de economía industrial queremos ser.”[15] La participación de la manufactura de África es, sin lugar a dudas, tan pequeña que llevó a la Unión Africana (UA) a implementar una iniciativa llamada Plan de Acción para el Desarrollo Industrial Acelerado (AIDA en inglés). AIDA se adoptó en 2007.

 

Si la manufactura ya está luchando para sobrevivir, un AAE no será la poción mágica que necesita África para desarrollar su sector manufacturero. Cuando se trata de los productos manufacturados, la firma de un AAE significa que la industria y los productos se tienen que adherir de manera estricta al estándar europeo, antes de que puedan ser aceptados para exportarlos a la UE. Como lo señala John Opoku, adherir a los estándares, lo que realmente significa es priorizar el sector manufacturero de Europa a expensas del de África. Él argumenta que “aun el aceite común de palma tiene que alcanzar los estándares antes de que le permitan exportar. El pescado tiene que cumplir ciertos estándares, de otra manera no podemos exportar pescado. De manera que uno encuentra que llega a ser un medio para restringir nuestra matriz productiva y permitirles a ellos que continúen trayendo sus mercaderías.”[16] Esto es cierto para casi todas las economías de África, las cuales siguen exportando productos sin procesar que, eventualmente, volverán al mismo país, procesados y más costosos. Kenia es uno de los principales productores de café, pero un keniano común no puede pagar por un café instantáneo. Precisamente, es por estas razones que Tanzania y Nigeria se han encaminado a no firmar el AAE.[17]

 

Lo que sigue

Otra importante preocupación en relación al AAE es el Brexit y su aparente impacto sobre el AAE. No es desconocido que Gran Bretaña es el principal consumidor de la mayoría de los productos de estos países. Solamente para la EAC, Gran Bretaña representó un 35.5% del total de las exportaciones de la EAC hacia la UE en 2015. El Brexit debiera llamar a una inmediata suspensión de las negociaciones porque las partes en negociación han cambiado. África Kiiza, de SEATINI, explica que “Primero necesitamos determinar las consecuencias del Brexit. […] Porque es posible que no nos beneficiemos, pero la UE [sin Gran Bretaña] se beneficia de muchas maneras”.[20] A pesar del obvio desorden que existe, la UE continúa presionando fuertemente a los bloques más reticentes, como África Oriental y Occidental, para que firmen el AAE. Todo esto ocurre en el contexto de las inminentes negociaciones por la sucesión del Acuerdo de Cotonou, que expira en 2020. Los Estados de la ACP ya han anunciado que quieren cambiar su acuerdo de relaciones de inversión con la UE, desde el libre comercio a uno de régimen preferencial bajo un nuevo acuerdo. Además está el Área de Libre Comercio Continental (CFTA en inglés) la que fue establecida durante la Cumbre de la Unión Africana como un intento de llevar por una vía rápida la integración comercial a nivel continental considerada en el Tratado de Abuja de 1991. El CFTA es un intento de la Unión Africana para crear la Comunidad Económica Africana. Entre otros aspectos, debe negociar asuntos relacionados con la eliminación de aranceles, reglas de origen, barreras no arancelarias, estándares sanitarios y fitosanitarios, facilitación del comercio y comercio de servicios. Se espera que se complete a fines de 2017. El AAE se ha encontrado con todo tipo de obstáculos como el Brexit, con un creciente aumento de las tendencias nacionalistas y con la xenofobia, así como con otros procesos internos nacionales que están dificultando los acuerdos regionales e internacionales. Hay una oposición creciente contra los TLCs en África y otros países. Aun dentro de la UE, existen movimientos que se oponen al AAE. Como consecuencia, los gobiernos difícilmente son capaces de aprobar estos acuerdos. Estos contratiempos representan una oportunidad perfecta para renovar la oposición al AAE y otros TLCs futuros, como el acuerdo post Cotonou que está siendo desarrollado actualmente. Éste es el momento para que todo el programa de los TLCs en África sea cuestionado y los grupos se junten para presionar por un nuevo acuerdo. Ahora es el tiempo para que los países de África prioricen a sus ciudadanos y a sus necesidades, antes de negociar y firmar los TLCs.

Referencias: (…)

Leer

En consecuencia, percibamos a dónde conduce el capitalismo: “En casi todas partes la tenaza del clima y las guerras desembocan en la misma catástrofe que recuerda a las sufridas en Biafra (1967-1970), Sahel (1969-1974), Somalia (1991 y luego 2011), Etiopía (1983-1985) o Sudán (1998)”.

 

Millones de desplazados carecen de protección jurídica de la comunidad internacional

El síndrome del desarraigado climático

16 de septiembre de 2017

 

Por Eduardo Febbro (Página 12)

 

Entre enero y junio, los refugiados por las condiciones climáticas extremas y aquellos que deben abandonar sus tierras debido a los conflictos comparten porcentajes casi idénticos: 4,6 y 4,5 millones de personas, respectivamente.

Si se sumaran hoy mismo los 6,3 millones de desplazados que huyen en Miami de la trayectoria del huracán Irma, desde principios de año hasta ahora habría en el mundo un total de 15 millones de desplazados internos. Más de la mitad de ese éxodo interior es atribuible a los desarreglos climáticos mientras que el resto corresponde a los conflictos. Si no se tomaran en cuenta los estragos causados por Irma, la cifra alcanza 9,1 millones de personas que tuvieron que trasladarse a otras regiones de su propio país empujadas por las guerras, los conflictos de todo tipo y las catástrofes naturales. Este retrato inédito de los éxodos lo llevó a cabo el Observatorio de las situaciones sobre los desplazamientos internos (Internal Displacement Monitoring Center, IDMC). Se trata de un organismo fundado en 1998 por el Consejo Noruego para los refugiados cuya vocación consiste en monitorear los desplazamientos de los seres humanos que, por la fuerza, deben moverse dentro de las fronteras de sus propios países. El informe del IDMC correspondiente al primer semestre de 2017 ha registrado porcentajes elevadísimos de este tipo de refugiados que carecen de toda protección o estatuto jurídico suficiente como para contar con la protección de la comunidad internacional. Son los nuevos desventurados de la modernidad en cuyo seno se va esbozando un tipo cada vez más recurrente: el del desarraigado climático.

 

Entre enero y junio, los refugiados por las condiciones climáticas extremas y aquellos que deben abandonar sus tierras debido a los conflictos comparten porcentajes casi idénticos:4,6 millones de personas oriundas de 29 países escaparon de los conflictos, y 4,5 millones pertenecientes a 76 países desertaron sus regiones por los estragos climáticos. Comparado al balance de 2016, el IDMC constata que durante el primer semestre de 2017 hubo menos desplazados climáticos (24 millones en 2017) y más víctimas de las guerras. Sin embargo, el panorama es poco alentador en lo que atañe al clima. Los huracanes en el continente americano y el monzón en África y Asia incrementarán el número de exiliados climáticos. Combinados, ambas situaciones extremas muestran un mundo cada vez más inestable y a millones de individuos obligados e elegir entre partir hacia el éxodo o morir en un conflicto o en algún desbarajuste del clima. Toda la parte de África sahariana es la más azotada por los conflictos armados (46% del total), seguida desde luego por Medio Oriente. En apenas seis meses, 997.000 personas tuvieron que desplazarse en la República Democrática del Congo (más que todo 2016) mientras que 992.000 lo hicieron en Irak y 692.000 en Siria. En lo que atañe a América Latina, según el informe, en México, la violencia desplazó a 311 mil seres humanos. Con respecto al clima, Asia es la zona más golpeada tanto por los desprendimientos de terreno como las inundaciones que azotaron, por ejemplo, las provincias del sur de China en junio (858 mil desplazados) o el ciclón tropical Mora que en mayo y junio barrió Bangladesh, Myanmar y la India (851 mil desplazados). A estos factores de conflictos y clima se le suma el de la pobreza, que incrementa los estragos. A veces, guerras y clima se combinan para estrangular a las poblaciones. Ese es el caso de Somalia donde la sequía histórica condujo al país al abismo del hambre y a 800 mil personas a desplazarse hacia los centros urbanos. La ayuda humanitaria internacional apenas pudo articularse a raíz de las devastaciones que causa la guerrilla islamista del grupo Al-Shabab. En total, a finales de 2016 había en el mundo 40 millones de personas que vivían fuera de sus tierras de origen por culpa de los conflictos armados.

 

El subdesarrollo aparece igualmente como una variable de las catástrofes. Cuanto más pobre es un país, más expuesto está a pagar las consecuencias de los golpes del clima. En muchas regiones del mundo los fenómenos climáticos extremos están anticipados por los organismos internacionales de monitoreo (lluvias, inundaciones) pero el país no cuenta con los medios para aplicar políticas de prevención. Nigeria, Sudán del Sur, Somalia o Yemen, en estos cuatro países 20 millones de personas viven bajo la amenaza constante del hambre, lo que constituye, según lo definió el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, “la crisis humanitaria más gravé desde la Segunda Guerra Mundial”. A estas cuatro naciones se le suman otros 37 país que, según la misma ONU, requieren asistencia inmediata. En casi todas partes la tenaza del clima y las guerras desembocan en la misma catástrofe que recuerda a las sufridas en Biafra (1967-1970), Sahel (1969-1974), Somalia (1991 y luego 2011), Etiopía (1983-1985) o Sudán (1998). Las sequías vuelven a ser ahora un factor determinante de las hambrunas al tiempo que las guerras internas traban los desplazamientos o dejan a los refugiados en manos de bandas incontroladas. En Zimbabue, Uganda, Tanzania, Mozambique o Lesoto el cambio climático ha modificado el ritmo y la riqueza de las cosechas, provocados sequías o lluvias torrenciales que destruyeron los cultivos o mataron al ganado. Con 7,3 millones de personas amenazadas por el hambre Yemen se ha convertido en la antesala de la muerte, seguido por Sudán del Sur, 6,1 millones, Nigeria, 5,1 millones, Somalia, 2,9 millones.

 

Estas situaciones, sin embargo, hubiesen podido administrarse de otra forma si en cada uno de los países azotados hubiese un atisbo de democracia o de organización estatal. La configuración actual tiende a darle la razón a la premio Nobel de la Paz Amartya Sen, para la cual el hambre surge allí donde la democracia no existe. La multiplicación de los conflictos (Siria por ejemplo) o las catástrofes climáticas crea también un colapso entre los países donantes de ayuda humanitaria. La Oficina de Coordinación de asuntos humanitarios de la ONU, OCHA, estima que en 2017 unas 130 millones de personas necesitan asistencia humanitaria a lo largo del planeta. Hacen falta 22 mil millones de dólares, lo que representa el doble que hace una década atrás. Lejos, muy lejos de los juguetitos tecnológicos, de internet, los nuevos modelos de móviles o los objetos conectados, millones y millones de personan mueren por las causas más primitivas de la historia humana: el clima, las guerras, el hambre.

efebbro@pagina12.com.ar

https://www.pagina12.com.ar/61979-el-sindrome-del-desarraigado-climatico

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231531

 

 

 

 

“Necesitamos repensar el campo como proveedor crucial del alimento con el cual las sociedades sobreviven. Los patrones de consumo deben cambiar profundamente. En suma, la organización de las sociedades no puede seguir como hasta ahora: con grupos relativamente reducidos de población que consumen sobre sus capacidades -e incluso sobre sus necesidades- mientras el resto -casi la totalidad de habitantes del planeta- vive tratando de emular a los privilegiados, en un trajinar condenado a la frustración permanente”. 

 

 

 

Una verdad incómoda: el cambio climático

21 de septiembre de 2017

 

Por Alberto Acosta (Rebelión)

Irma, el gran huracán que azotó el Caribe y la Florida, trae a la memoria -de nuevo- una verdad incómoda: el cambio climático, inocultable más allá de los discursos elaborados desde el poder y la ignorancia. Fenómenos naturales cada vez mayores y más destructivos sacuden al mundo. Inundaciones y sequias, fríos y calores extremos, tanto como los recientes huracanes, son noticia cotidiana en todas las esquinas del planeta. Según afirma una gran mayoría de científicos, esos fenómenos naturales -cual jinetes climáticos del apocalipsis- son la consecuencia global del aumento de las temperaturas y de las variaciones climáticas extremas. Y esto recién empieza… La razón nos dice que esta cadena de catástrofes causadas por desórdenes climáticos severos debería demoler las posiciones negacionistas. Pero el tema no es fácil. El poder no suele regirse a la razón, peor a aquella de quienes imaginamos un mundo en paz y fraternidad. Más común es que la razón se atrofie a gusto y placer del poder. 

Sólo pensemos en posiciones como las de Donald Trump, para quien el cambio climático es un “cuento inventado por los chinos”. Semejantes lecturas, a ratos rayando en ridículas, en el fondo esconden los compromisos adquiridos con poderosos intereses . Y en este perverso mundo donde la postverdad es hija de la modernidad capitalista pura y dura, no faltan los “científicos” que encuentran otras explicaciones a estos fenómenos naturales. Tampoco faltan quienes están convencidos que los problemas se resuelven desde la tecnología y la técnica, ni quienes hacen ya números de las utilidades a obtener remediando lo destruido o construyendo obras para afrontar los próximos e inevitables y cada vez más dantescos fenómenos climáticos. Sin minimizar para nada la búsqueda de respuestas científicas al problema, es hora de politizarlo globalmente. No basta con que unos días los grandes medios prioricen la cobertura periodística de lo que está sucediendo. Para colmo su fugaz interés suele combinarse con reportajes sesgados. Además, repetir una y otra vez que “ya sabemos lo que se nos viene” es fútil. 

Urge ir más allá y revisar todos esos hechos para establecer las correspondientes interrelaciones, sus causas y sus responsables, que sí los hay. No hay duda de que vamos a enfrentar nuevas tragedias. Debemos prepararnos, pero eso no basta. Cabe conocer los orígenes y alcances de estos complejos fenómenos, al tiempo que debatimos las políticas de la crisis que acabábamos de presenciar y también aquellas políticas radicales que necesitamos para prevenir -o al menos para minimizar- los impactos de nuevas crisis. Y, sobre todo, hay que nombrar a los orígenes y a los causantes de estos problemas con transparencia y conectando sus principales nodos: extractivismos voraces, consumismo desbordado, contaminación imparable, desperdicios hasta programados, subsidios a combustibles fósiles, racismo ambiental, inequidades socioeconómicas… Notemos, por igual, que los recursos presupuestarios disponibles para enfrentar esta avalancha en ciernes son exiguos al compararse, por ejemplo, con los enormes, dañinos e insultantes gastos en armas y seguridad represiva, causantes -a su vez- de graves problemas sociales, políticos e inclusive ambientales. En un línea similar estarían los multimillonarios recursos destinados a los salvatajes bancarios. Aprovechemos el momento para proponer soluciones globales profundas. Hay que impulsar medidas que reduzcan dramáticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, algo factible si disminuye el consumo y la extracción de cada vez más petróleo, carbón y gas; apoyando iniciativas como la propuesta -desde el Ecuador- para dejar en el subsuelo el crudo en el Yasuní. Requerimos repensar íntegramente nuestras ciudades y sus sistemas de transporte. 

 

Igualmente necesitamos repensar el campo como proveedor crucial del alimento con el cual las sociedades sobreviven. Los patrones de consumo deben cambiar profundamente. En suma, la organización de las sociedades no puede seguir como hasta ahora: con grupos relativamente reducidos de población que consumen sobre sus capacidades -e incluso sobre sus necesidades- mientras el resto -casi la totalidad de habitantes del planeta- vive tratando de emular a los privilegiados, en un trajinar condenado a la frustración permanente. 

Llamar las cosas por su nombre nos obliga a superar conceptos flacos de contenido, como aquello de antropoceno, una trampa nada casual. Hablemos sin rodeo de capitaloceno. No negamos que la Humanidad provoca los tremendos desajustes que hoy vive la Tierra, pero la responsable no es cualquier Humanidad, es la Humanidad del capitalismo. Una civilización que sofoca la vida tanto de los seres humanos como de la Naturaleza a fin de alimentar al poder que conocemos con el nombre de capital. Y en ese empeño de llamar las cosas como son, cabría renombrar a los monstruosos huracanes y fenómenos extremos por sus verdaderos nombres: Chevron-Texaco en vez de Irma, British Petroleum en vez de Harvey, Exxon en vez de María… 


¡Sólo la verdad servirá para construir nuestra emancipación!

Alberto Acosta es economista ecuatoriano. Expresidente de la Asamblea Constituyente y excandidato a la presidencia de la República del Ecuador. 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231752

 

 Crisis civilizatoria

 

Generalicemos la toma de conciencia sobre la devastación genocida que produce el sistema mundo capitalista:

 

 

La deforestación y el cambio climático degradan la Amazonia, amenazando nuestra supervivencia

7 de agosto de 2017

 

Informe de Dahr Jamail, Truthout

Traducción y Apéndice: Luis Lluna Reig 17 de septiembre de 2017 NOTA.- Los subrayados son del traductor.

 

La selva pluvial de la Amazonia, la región de la Tierra con mayor diversidad biológica, está en peligro por la deforestación y la perturbación climática antropogénica. (Fotografía: CIAT; Editado: LW / TO) São Paolo y Brasilia, Brasil – Warwick Manfrinato, director del Departamento de Áreas Protegidas de Brasil, posee un profundo conocimiento de la interdependencia biológica, así como de su importancia. “Si estamos totalmente al servicio de la naturaleza, entonces beneficiamos todo lo que tiene vida en el planeta”, manifestó recientemente Manfrinato a Truhtout en su despacho de la capital de Brasil. “Como humano, en relación con la naturaleza, tengo el mismo valor que un jaguar, y ambos deben protegerse, de lo contrario todos nos extinguiremos, de una u otra forma”. Manfrinato, cuyo departamento pertenece al Secretariado de Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, trabaja en diversos proyectos, entre ellos la creación de un santuario de ballenas que abarcará una buena parte del Océano Atlántico Sur entre la gran área costera de Brasil y la costa este de África. Y el 23 de junio, él y sus colegas pusieron en marcha un “Programa de Corredores” nacional, con el objetivo de promover la “conectividad y el flujo genético”. “Conocemos que el flujo genético en los biomas [sistemas biológicos] es crítico”, dijo Manfrinato. “Tenemos que recuperar esto, de tal manera que un juagar de México pueda llegar libremente hasta aquí. La conectividad física posibilita la conectividad biológica. Un mono debería poder trasladarse de un extremo a otro de Brasil, sin necesidad de atravesar terrenos desbrozados, donde no hay selva.”

 

El colega de Manfrinato, Everton Lucero, secretario de Cambio Climático y Calidad Medioambiental de Brasil, fue categórico respecto a lo que podría suceder si no se adoptan medidas urgentes y drásticas para combatir el impacto producido por la perturbación climática (ACD, por sus siglas en inglés). “El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ha proyectado un incremento de la temperatura media global de 4,5 oC en 2100 en el peor de los escenarios, pero aquí a nivel local podemos ver ya diferentes impactos, incluso un incremento de 8 oC en algunos lugares”, aseguró Lucero a Truthout. Manfrinato lo confirma. La crisis, asegura, ya ha llegado. “”Ya ha sucedido todo lo malo que podía ocurrir”, explicó. “Hemos asumido lo que realmente somos, y no somos otra cosa que los destructores del planeta. Ya lo hemos destruido.” Por eso, Manfrinato cree que ya sabemos lo que hay que hacer. “Si pensamos en soluciones, tenemos que buscarlas en la complejidad, no en detalles aislados”, explicó. “Sin conectividad, no hay nada. Por esto me dedico a construir corredores”. Tiene mucho trabajo por delante. Pero no está solo: en la Amazonia hay mucha gente bregando con similares objetivos. Una gigantesca bomba de agua Para hacerse una idea general de la conexión entre la protección de la Amazonia y los problemas del agua, Truthout entrevistó en su despacho de la capital a Fabio Eno, coordinador de la Unidad de Ciencias Naturales de la UNESCO en Brasil.

 

Fabio Eno, coordinador de la Unidad de Ciencias Naturales de la UNESCO en Brasil, considera que el almacenamiento de agua durante la sequía en Brasil contribuyó a desencadenar la epidemia del virus del Zika. (Fotografía: Dahr Jamail) Eno considera que es más que oportuno que Brasil vaya a ser la sede del Foro Mundial del Agua en marzo de 2018. “Aquí, el agua y la sequía son ahora asuntos cruciales, lo que suena bastante irónico ya que Brasil va ser huésped de este gran evento del agua el próximo año, y nos encontramos enfrentados con una crisis de agua en algunas de nuestras mayores ciudades”, Eno manifestó a Truthout. “Lo que estamos percibiendo en Brasil es que el cambio climático ha sido y continúa siendo claramente visible”. Destacó que en Brasilia, donde las temporadas seca y lluviosa estaban muy claramente delimitadas, ahora han perdido su equilibrio. La estación seca está comenzando antes, y llueve menos durante la temporada de lluvias. Es un reflejo de la progresión en el país de los cambios relacionados con el clima. “En el sur, famoso por su producción de arroz, que requiere un gran consumo de agua, están sufriendo más sequías, lo que perjudica a los granjeros locales”, explicó Eno. “Los estados del nordeste están ahora más afectados por la temporada seca, así que en Brasil vemos con claridad los efectos del cambio climático en todas partes”. Eno señaló que los impactos han sido tan intensos que cogieron a Brasil desprevenido, y considera que el cambio del clima ha contribuido a una importante crisis de salud internacional: virus del Zika. “Durante la reciente e intensa sequía en São Paolo, todo el mundo se sintió impulsado a almacenar agua en barreños en sus viviendas, e incluso en los baños”, relató. “Entonces, no por casualidad, padecimos brotes del virus del Zika. Se produjeron el mismo año en que se acopiaba tantísima agua en São Paolo. La gente almacenaba el agua por todos los medios disponibles después de lo sucedido, pero no tomaron las necesarias medidas preventivas, lo que causó un gran problema internacional de salud”.

 

Para Manfrinato los problemas del agua constituyen el mayor impacto de la perturbación climática que afecta a los humanos. “Lo que diferencia a este planeta de cualquier otro es el agua líquida”, aseguró. “Han sido necesarios millones de años para que la Tierra encontrara el equilibrio correcto para el agua, y la gente no comprende la importancia de esto, y por codicia y ambición lo están trastocando todo, tener conciencia de ello es trascendental”. Manfrinato explica que los humanos al estar “haciendo tonterías” con la temperatura han hecho tambalearse los propios cimientos de la biología. “No se puede jugar con el agua, porque es el árbol del fruto de la vida”, Manfrinato aseguró. “Nos metemos con ello, nos metemos con todo... y finalmente hemos trastocado todo”.

 

El secretario de Cambio Climático y Calidad Medioambiental de Brasil, Everton Lucero, trabaja para evitar el escenario apocalíptico de la perturbación climática que amenaza la “entera selva” de la Amazonia. Lucero subrayó también el crucial papel de la Amazonia en el tema del agua, de manera especial regionalmente. El bosque pluvial, dijo, suministra “ríos volantes” --inmensas cantidades de humedad almacenada en el aire que se desarrolla por encima de la canopia y se desplaza con las nubes y las lluvias por toda Sudamérica. “Si se elimina el bosque, se producirán sequías extremas en otras regiones”, manifestó a Truthout. Pero afirma que la biodiversidad es la mayor contribución de la Amazonia al mundo –por lo que es de máxima importancia proteger la selva pluvial. “El propio bosque está siendo afectado por el cambio climático, como lo están otros biomas”, dijo. “La variabilidad climática está perjudicando a la selva por la intensificación de las inundaciones y los incendios forestales, que pueden, en un escenario apocalíptico, comprometer a toda la selva”. Manfrinato contempla a los humanos como parte del ecosistema; una parte integrante del mismo, pero indudablemente no la cúspide. “Lo que hace falta es un cambio de concienciación sobre cuál es nuestra posición como parte de la naturaleza”, explicó. “La cúspide es la complejidad. Los humanos no somos la cúspide, y de esto resulta la percepción de que la dinámica del sistema es tal que nos posibilita a todos vivir sobre la Tierra... Lo que perdurará hasta que se lo permitamos”.

 

 Manfrinato es un apasionado de su trabajo, y durante la conversación semeja más un filósofo del planeta que el director de Brasil para áreas protegidas. “Tenemos que respetar la complejidad si queremos que nuestra especie sobreviva”, manifestó. “Cada uno y cada cosa gana, o cada uno y cada cosa pierde si continuamos sin tener conciencia de que la complejidad es lo más importante. [Si nos considemos cúspide], nuestra contribución como cúspide consiste en ser conscientes de la complejidad y protegerla”. Código Forestal de Brasil Muchos son plenamente conscientes de que la deforestación de la Amazonia es un problema enorme. Sin embargo, aunque al comienzo de 2004 la deforestación empezó a disminuir en la Amazonia, principalmente por una mejor política de protección de Brasil, los dos últimos años han sido testigos de un nuevo incremento dramático. El gobierno de Brasil ha pasado por una crisis, y los mecanismos de control y ejecución se han visto obstaculizados, permitiendo un resurgimiento. Fabio Feldmann fue miembro del parlamento de Brasil durante 12 años, en los 80 y 90. Es famoso por contribuir a la instauración de cambios positivos en el código forestal –protección de la Amazonia-- en la constitución de Brasil en 1988. “El mayor problema que afronta Brasil es la protección de todos los biomas críticos”, declaró Feldmann a Truthout durante una entrevista en su vivienda de São Paolo. “Si se destruye la región amazónica en Perú, tendría un gran impacto en Brasil, y viceversa”. Explicó que actualmente hay poca colaboración entre los países de Sudamérica en relación con la Amazonia, lo que representa un problema. “Cuando fui nombrado, se produjo un cambio radical [en la concienciación] sobre los ecosistemas”, manifestó. “Pero este proyecto no se ha materializado en políticas públicas efectivas, por lo que nuestra generación debe reflexionar sobre cómo ha de ser nuestro legado, porque ahora mismo las tasas de deforestación en la Amazonia son increíblemente altas, después de tantos años”. Feldmann se mostró optimista, destacando la mayor conciencia pública actual en relación con la tierra comparada con la de hace 30 años. Pero, formuló la pregunta: “¿Disponemos de tiempo para hacer lo que debe hacerse?

 

 Clayton Lino es presidente de la Asociación de Reserva de Biosfera de Brasil y pertenece al comité consultivo de la Reserva de Biosfera de la Selva Atlántica de la UNESCO. Truthout lo entrevistó en su despacho de la Reserva de Biosfera del bosque tropical de la Mata Atlántica en São Paolo, una bella isla poblada de bosques en medio de la populosa ciudad. En el comité consultivo de las Reservas de Biosfera de la UNESCO, Clayton Lino trabaja en la protección del segundo mayor bosque tropical de Brasil, la Mata Atlántica. (Fotogtafía: Dahr Jamail) “Se nos ataca a diario, porque estamos preparando nuevas leyes para la protección de la tierra que anulan las anteriores”, dijo Lino. Es importante comprenderlo, Lino declaró, por la gran presión internacional existente sobre el gobierno brasileño para que se prosiga con la deforestación. La actividad ganadera es responsable de aproximadamente el 70 por ciento de la deforestación total en Brasil, y la demanda en los Estados Unidos y Europa de la carne de res brasileña está impulsando esta actividad. “Aunque las ONGs locales se esfuerzan en proteger la Amazonia y la Mata Atlántica, no vemos hasta ahora ningún progreso”, explicó. “No hay ayuda internacional, y la cultura de la corrupción ha contagiado a muchos brasileños porque se ha propagado desde la cima hacia abajo y cada vez hay más gente que comienza a no respetar leyes fundamentales”. Está tan preocupado porque su querida Mata Atlántica, la segunda mayor reserva de selva tropical de Brasil, es, después de la de Madagascar, la más amenazada del mundo. “Aquí tenemos más diversidad que incluso en la Amazonia”, dijo señalando el exterior por la ventana. “La Amazonia es mucho mayor, pero en la Mata... tenemos más endemismo [especies que viven solo en una región] que en cualquier otro lugar del mundo”. Lino explicó que la fragmentación [sectores aislados del bosque] es el problema fundamental de la Mata. “Hay una gran biodiversidad y [también] fragilidad, porque si se destruye algo en una parte, no puede recuperarse en otra área de la Mata”, manifestó. “por ello, la fragmentación es causa de un gravísimo problema”. En la actualidad, solo se conserva el 8 por ciento de la Mata Atlántica

 

Cuidar como protección

“El movimiento evolutivo no puede funcionar sin conectividad”, expuso Manfrinato en apoyo de la lucha que sostiene para crear corredores naturales en su país. “El proceso de adaptación necesita corredores norte/sur, porque las especies del hemisferio sur precisan migrar al sur, y en el hemisferio norte, necesitarán migrar hacia el norte a medida que prosiga el incremento de temperatura”.

Warwick Nanfrinato, director del Departamento de Áreas Protegidas de Brasil, trabaja para reconectar todos los corredores de la biodiversidad en la Amazonia. (Fotografía: Dahr Jamail) Con anterioridad a su actual empleo, Manfrinato formaba parte del grupo de investigación sobre la Amazonia de la Universidad de São Paolo, que apoyaba la idea de los corredores ecológicos. Por ello ocupa el cargo actual en el gobierno a fin de aplicar estas ideas sobre el terreno. “Proteger es conectar, y viceversa; ambas cosas son necesarias”, manifestó. Claudio Angelo es el jefe de comunicaciones del Observatorio Climático, una ONG. Antiguo periodista, dirige actualmente una página web de noticias para una amplia red de 41 ONGs brasileñas que hace estimaciones de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país.

Claudio Angelo es el jefe de comunicaciones del Observatorio Climático de Brasil, una red de 41 ONGs brasileñas. (Fotografía: Dahr Jamail) Angelo explicó a Truthout que se observan cambios en el régimen de lluvias en todo el país de manera habitual, y también una perturbación en el calendario de las estaciones húmeda y seca. Además, como en casi todo el mundo, Brasil está experimentando temperaturas mucho más altas que nunca. Señala algunas regiones agrícolas que ya han sufrido un incremento de 6 oC. “La temperatura media en Brasil ha aumentados más rápido que la media global, pues nos encontramos en los trópicos”, dijo Angelo. “Desde 1961, ha subido en Brasil 1 oC, la temperatura media ascendió tanto en la mitad del tiempo como en el resto del mundo”. Angelo manifestó que la Amazonia ha sido testigo de dos sequías “100-años” (sequías extremas que solo suceden cada 100 años) en un período de 5 años –la primera en 2005, y otra en 2010. “Los mecanismos de retroalimentación causados por la deforestación, que agravan el cambio climático, son mi mayor preocupación”, explicó. “La deforestación representó el 46 por ciento de nuestras emisiones durante el año pasado, por lo que nuestro principal objetivo es la mitigación. Por eso, promovemos la deforestación cero en Brasil”. Como Feldmann, Angelo alimentó la esperanza de que su país conseguiría finalmente controlar la deforestación en la Amazonia, hasta recientemente. “Durante los dos últimos años vimos que no era así, pues la deforestación creció un 60 por ciento en estos dos últimos años”, aseguró. “Por esto, Brasil se encuentra entre los 10 países que emiten más gases de efecto invernadero”.

 

Cuando se talan los árboles, todo el CO2 atmosférico que almacenaron se libera. Angelo señaló hacia la ventana y comentó los cambios evidentes. “Como decíamos, Brasil todavía está racionando el agua, después de dos años consecutivos de sequía récord”, subrayó. “En 2015, hubo una ola de calor que duró 45 días. No puede pensarse que la eliminación de un enorme pedazo del planeta no tendrá una gram impacto en el cambio climático”. Como periodista del clima Angelo ha informado sobre el Ártico, Groenlandia, la Antártida y las profundidades de la Amazonia. Pero ahora, está muy impresionado por lo que está viendo en su ciudad de Brasilia. Recuerda que cuando era niño las noches de invierno eran muy frías, y durante el verano no tan cálidas como actualmente. “El número de noches cálidas, en las que la temperatura no baja de los 20 oC, es 10 veces mayor que hace 30 años”, se lamentó. “Aquí, durante la mayor parte del año, el tiempo resulta desagradable. Es caluroso, y hace 20 o 30 años no era así”. También la experiencia personal juega un papel fundamental en las motivaciones de Manfrinato. Compartió su experiencia en una larga excursión que hizo recientemente, que tuvo un profundo efecto sobre su percepción del planeta. “Era un área protegida recientemente y llegué a identificarme con el lugar, sentí que me pertenecía, y que debía protegerlo”, explicó. “Y es así como todos debemos comenzar a sentir los parajes... el planeta entero. Pertenecemos a él porque nos pertenece. No debe protegerse porque sea de todos, sino porque es propio. La tierra me pertenece, porque yo mismo pertenezco a la tierra”.

 

Manfrinato sigue trabajando para volver a reconectar los hábitats de la flora y fauna silvestre a nivel local. Se propone pasar de conexiones locales a regionales; luego, de regionales a nacionales; después, cruzando las fronteras; más tarde, a nivel continental. “Estamos promoviendo esto internacionalmente”, enfatizó Manfrinanto. “Porque sin reconexión, no sobreviviremos”.

 

Sobre el autor, Dahr Jamail: Dahr Jamail, reportero de Truthout, es autor de The Will to Resist: Soldiers Who Refuse to Fight in Irak and Afghanistan [La Voluntad de Resistencia: Soldados que se niegan a combatir en Irak y Afganistán] (Haymarker Books, 2009), y Beyond the Green Zone: Dispatches From an Unembedded Journalist in Occupied Irak [Más allá de la Zona Verde: Informes de un Periodista No Empotrado desde el Irak Ocupado] (Haymarket Books, 2007). Jamail informó sobre Irak durante más de un año, también sobre Líbano, Siria, Jordania y Turquía en los últimos 10 años, y recibió el Martha Gellhorn Award for Investigative Journalism, entre otros premios. Su tercer libro, The Mass Destruction of Irak; Why It Is Happening?, and Who Is Responsible? [La Destrucción Masiva de Irak; ¿Por Qué Sucede Esto?, y ¿Quién es Responsable?], lo escribió en colaboración con William Rivers Pitt. Dahr Jamail es también autor de la obra The End of Ice [El Fin del Hielo], de próxima publicación por la editorial The New Press. Reportajes Relacionados Biodiverse Ecological Farming is the Answer, not Genetic Engineering [Agricultura Ecológica Biodiversificada es la Respuesta, No Ingeniería Genética]. Por el Dr Vandana Shiva, Climate Storytellers | Op-Ed (…)

 

Datos del hambre LOS DATOS MAS IMPORTANTES Alrededor de 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Eso es casi uno de cada nueve personas en la tierra. La gran mayoría de personas que padecen hambre en el mundo viven en países en desarrollo, donde el 12.9% de la población presenta desnutrición. Asia es el continente con la mayor cantidad de personas del mundo que padecen hambre - dos tercios del total. El porcentaje en el sur de Asia se ha reducido en los últimos años, pero en cccccAsia occidental ha aumentado ligeramente. África subsahariana es la región con mayor prevalencia (porcentaje de la población) con hambre. Una persona de cada cuatro presenta desnutrición. La nutrición deficiente es la causa de casi la mitad (45%) de las muertes en niños menores de cinco - 3,1 millones de niños cada año. Uno de cada seis niños - aproximadamente 100 millones - en los países en desarrollo presentan peso inferior al normal.

Uno de cada cuatro de los niños en el mundo padece de retraso en el crecimiento. En los países en desarrollo la proporción puede elevarse a uno de cada tres. Si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, el número de personas con hambre del mundo podría reducirse hasta en 150 millones. 66 millones de niños en edad escolar primaria asisten a clases con hambre en los países en desarrollo. Sólo en África hay 23 millones. El PMA estima que se necesitan alrededor de US$3,2 mil millones por año para llegar a todos los 66 millones de niños con hambre en edad escolar.

Fuente: http://www.rebelion.org/docs/231722.pdf

En consecuencia, "sobran muestras de que el proyecto de modernidad capitalista impuesto por la civilización occidental nos arrastra peligrosamente al colapso planetario".

Ante la crisis civilizatoria

La hora de los pueblos

 

11 de septiembre de 2017

Por Carlos Soledad (Rebelión)

 

Sobran muestras de que el proyecto de modernidad capitalista impuesto por la civilización occidental nos arrastra peligrosamente al colapso planetario. Vivimos una crisis sistémica integral, cuyas guerras, refugiados y cambio climático son los elementos más dramáticos. En México, ante la reciente lista de agravios denunciada por los pueblos indios y el EZLN, a través del Congreso Nacional Indígena, los pueblos han respondido con una propuesta sorprendente: presentarse a las elecciones presidenciales de 2018, mediante un Concejo Indígena de Gobierno y una portavoz de la etnia nahua de Jalisco, María de Jesús Patricio Martínez. Su propuesta abre un camino nuevo para la esperanza. Una esperanza que va mucho más allá de la lucha por la alternancia política promovida abajo y a la izquierda. 

Una reflexión superficial entendería la apuesta sólo como una estrategia indígena para sobrevivir ante la situación de exterminio que acosa históricamente a los pueblos y que se ha intensificado en estos tiempos de capitalismo tardío. No obstante, la propuesta del movimiento indígena representa una oportunidad invaluable para que todas y todos los mexicanos comencemos a construir un proyecto alternativo al que se ha venido imponiendo desde la conquista. Un proyecto propio, soberano, que coloque como protagonista a nuestra civilización de matriz cultural mesoamericana. Se trata no sólo de comenzar a cerrar el ciclo de dominación que se abrió hace 525 años, se trata también de enfrentarnos adecuadamente a la crisis sistémica actual con las herramientas culturales que nuestra civilización originaria nos aporta. 

En 1972, el Club de Roma dio la alarma al mundo sobre la imposibilidad de continuar con el modelo de desarrollo industrial, estableciendo límites al crecimiento. Iván Illich (1926-2002), pensador inclasificable, fue mucho más allá, en “La Convivencialidad” (1974) aseguró que la lógica industrial, corazón de la modernidad y el desarrollo, no sólo era peligrosa en el ámbito de la producción, sino que también generaba la contra-productividad de las instituciones de servicios: la tecnología, la escuela, la salud y el transporte, por nombrar algunas de ellas. Illich, que vivió gran parte de su vida en México, inspirado por el espíritu comunitario de los pueblos mexicanos, abogó por sociedades que priorizaran lo vernáculo, que recuperaran la escala humana y que pusiera cotos al crecimiento de la industria de fabricación y de las instituciones de servicios. Hoy es la hora de Illich, la hora de los pueblos. 

En una línea similar, en 1987, el célebre antropólogo mexicano, Guillermo Bonfil Batalla (1935-1991) indicó magníficamente: “se trata de ver Occidente desde la comunidad y dejar de ver a la comunidad desde Occidente”. Lucidamente en su obra maestra “México profundo” (1987) señaló que las alternativas de organización política y económica presentadas por Occidente -capitalismo o socialismo- en un principio opuestas o irreconciliables, tienen en realidad los mismos objetivos y se polemiza solamente sobre qué camino es mejor o más corto. No obstante, ambos proyectos proponen un país industrializado que asegure a sus habitantes niveles de consumo cada vez más altos, particularmente consumo de bienes materiales. En cambio, nuestro autor propuso, redirigir Occidente y otorgar a nuestra civilización originaria, a la cultura mesoamericana, el protagonismo. Hoy ha llegado ese momento, es la hora de los pueblos. 

Sin embargo, el México de hoy continúa preso de los valores de la civilización occidental. Para Bonfil “gran parte de la población ha asumido el proyecto modernizador como propio y se ve a sí misma como portador de la civilización universal que, por su carácter único y superior, entraña la negación y la exclusión de cualquier proyecto civilizatorio diferente”. Para Occidente, el proceso civilizatorio es uno sólo y se define a partir de los mismos supuestos básicos: “la historia es un proceso infinito de avance rectilíneo; el avance consiste en un dominio y una capacidad de explotación de la naturaleza cada vez mayores, en beneficio del hombre; los beneficios que genera el avance se expresan y realizan en un consumo cada vez mayor, finalmente, la trascendencia del hombre se cumple en este proceso”. 

El México profundo, en cambio, ha heredado en mayor o menor medida un proyecto civilizatorio diferente. A grandes rasgos existe una actitud completa de simbiosis con la naturaleza. No es vista como enemiga, ni se asume que la realización se alcanza a medida que se aleja de ella. Se reconoce al hombre y la mujer como parte del orden cósmico y se aspira a una integración permanente, que sólo se logra mediante una relación armónica con el resto de la naturaleza. Los pueblos aprenden en la vida, en la familia, no en la escuela neo-colonial y es en el servicio comunitario donde encuentra la trascendencia. 

La economía indígena, al contrario del proyecto occidental, genera escasos márgenes de excedentes y por tanto un nivel bajo de acumulación. Las culturas indias tienden a la autosuficiencia que ofrece una seguridad básica, un margen más amplio para subsistir. Quien acumula individualmente, en vez de gastar en lo que la comunidad establece, pierde prestigio y autoridad. El trabajo comunitario y el sistema de cargos, basados en la democracia directa, a diferencia de la democracia representativa occidental, son una vía para la trascendencia. No se recibe salario, se adquiere el compromiso de devolver lo que otros hacen por uno. La autosuficiencia y la economía de prestigio tienden a igualar los niveles materiales de vida y obstaculizar la gestación de diferencias de riqueza. 

Finalmente, para los pueblos indios, la unidad con el cosmos se expresa también en el tiempo. Se trata de un tiempo cíclico, no rectilíneo. Una espiral inacabable, termina un ciclo y comienza otro nuevo, que no son iguales, pero pasan por las mismas fases. En esta lógica, los pueblos indios son conscientes de la posibilidad de un nuevo florecimiento. El nuevo México, no renunciará a los grandes aportes que ha cosechado a lo largo de su historia, pero se posicionará ya no como un país atrasado y subdesarrollado según los cánones impuestos, sino como una nación auténtica con sus propias metas. Solo así, se podrá hablar por fin de una descolonización verdadera. Es la hora de los pueblos. 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231392

 

 

 Alternativas postcapitalistas

 

 

Reparemos e involucrémonos en la creciente criminalización por el capitalismo de los que expropia y de quienes se organizan para resistir y exigir derechos humanos. Citemos dos ejemplos de países donde se aplica terrorismo de estado con fachada democrática:

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Se agrava situación de represión y criminalización contra movimientos sociales, organizaciones y mujeres defensoras de derechos humanos en Honduras

6 de octubre de 2017

Consideramos que el pasado viernes 8 de septiembre la situación llegó a su límite cuando las fuerzas de seguridad del Estado hondureño, tras reprimir con lujo de violencia y detener arbitrariamente a dieciséis integrantes del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) que mantenían una manifestación pacífica en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras-CU, interceptaron, zarandearon con una grúa y tiraron gases lacrimógenos al interior del bus facilitado por el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) para que defensores y defensoras de derechos humanos acudieran a observar y documentar la situación. En el bus se encontraban Hedme Castro, directora de la Asociación por una Ciudadania Participativa (Aci-Participa) y Tommy Morales, comunicadora y parte de la Asociación por la Democracia y los Derechos Humanos de Honduras, ASOPODEHU y la Red Nacional de Defensoras de DDHH en Honduras. Ambas defensoras tuvieron que ser hospitalizadas por los efectos en su salud de los gases lacrimógenos y Tommy Morales quedó sujeta a un proceso de judicialización.

El ataque directo contra quienes llevan a cabo la labor de acompañar y vigilar el cumplimiento de las obligaciones del Estado en materia de derechos humanos es una expresión del cierre del espacio cívico, la regresión autoritaria y el incumplimiento flagrante de los tratados internacionales de derechos humanos suscritos por el Estado de Honduras. Agresiones como esta tienen el objetivo de inhibir la protesta social y la labor de defensa de derechos humanos y allanar el camino para nuevos y más graves actos de represión.

Este ataque no es un hecho aislado, sino sólo una expresión más de una progresiva escalada de violencia y represión contra defensoras de derechos humanos en Honduras que deja a la ciudadanía en una situación de extrema vulnerabilidad. En tan sólo 3 meses, desde junio de 2017, desde la IM-Defensoras hemos emitido catorce Alertas Urgentes por agresiones sufridas por mujeres defensoras, sus organizaciones y comunidades:

Movimiento estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH):

·         Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH):

·         Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ):

·         Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH):

·         Otras defensoras del territorio:

La mayoría de estas agresiones han sido perpetradas por agentes del Estado, concretamente por fuerzas de seguridad, y casi todas incluyen uso excesivo de la fuerza, detención arbitraria y/o judicialización. En los casos en los que los agresores no fueron agentes estatales, las autoridades correspondientes no hicieron nada para asegurar la seguridad y acceso a la justicia de las defensoras afectadas, ni aplicaron la Ley de Protección para las y los Defensores de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia.

Especialmente preocupantes son las agresiones que han sido dirigidas contra defensoras que anteriormente han sido objeto reiterado de ataques, como en los casos de Miriam Miranda, coordinadora de la OFRANEH, o Madeline Martina David, integrante de la misma organización. Cabe recordar que el asesinato de Berta Cáceres vino precedido de una serie de agresiones con un perfil y un patrón no muy diferentes al de Miriam Miranda, quien pese a su reconocimiento internacional sigue siendo objeto de persecución y judicialización como una forma de coartar su ejercicio como defensora.

Todo ello configura un panorama muy preocupante, en el que vemos como pese a los reiterados llamados de la comunidad internacional para que se respeten los derechos humanos en Honduras, persiste y se afianza la política activada a partir del Golpe de Estado de 2009 de persecución y represión sistemática contra los movimientos sociales y contra quienes defienden derechos humanos, poniendo muchas veces a las instituciones públicas de seguridad y justicia al servicio de terratenientes o empresas privadas, nacionales o trasnacionales, con el fin de proteger sus intereses económicos en detrimento de los derechos colectivos e individuales de los y las hondureñas.

Para las mujeres defensoras de derechos humanos el panorama es aún más preocupante, pues la discriminación y la violencia de género generan riesgos adicionales para las mujeres activistas, quienes juegan un papel cada vez más preponderante y visible al frente de los diversos movimientos sociales o en la primera línea de las luchas por el territorio. Las mujeres defensoras realizan su trabajo en un contexto de misoginia plasmada en los intolerables índices de femicidio y violencia contra las mujeres, o en las políticas públicas que restringen el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y su sexualidad. Entre 2012 y 2016 la IM-Defensoras ha documentado 1,128 agresiones y 13 asesinatos de defensoras de derechos humanos en el país.

Ante ello, desde la IM-Defensoras y la Red Nacional de Defensoras de DDHH en Honduras hacemos un llamado a la opinión pública y a las organizaciones e instancias internacionales de derechos humanos para que mantengan su atención en la situación de Honduras y se unan a la exigencia de que el Estado cumpla con su obligación de garantizar el derecho a defender derechos y la seguridad e integridad de quienes lo ejercen.

A tal fin es indispensable que el Estado hondureño ponga fin a la impunidad en la que siguen los asesinatos de mujeres defensoras y asegure el acceso a la justicia de las que han sido víctimas de agresiones; que se abstenga de difamar y criminalizar a las mujeres defensoras y asegure las condiciones necesaria para fortalecer la participación política de las mujeres y su imprescindible contribución a la justicia y la igualdad.

Atentamente,

ORGANIZACIONES DEL GRUPO IMPULSOR DE LA IM-DEFENSORAS Leer

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“Hoy pudieron dispararnos y matar a todos”
8 de octubre de 2017

Por Agencia Prensa Rural

La fuerza pública abrió fuego contra la comunidad el jueves 5 de octubre, que se movilizaba en contra de la erradicación forzada de cultivos de uso ilícito.

Hechos como los que ocurrieron en el municipio de Tumaco, Nariño, se vienen presentando por todo el territorio nacional, el uso desmedido de la fuerza por parte de las fuerzas del Estado. La situación en el país cada vez es más compleja. Esto en tanto la fuerza pública no parece estar preparada para la implementación del Acuerdo de paz, sino para para perseguir a un “enemigo interno”, el campesino.

La situación en las comunidades que viven de cultivos de uso ilícito es crítica, mientras tanto continúan las erradicaciones forzadas. Lo que es contrario al punto número 4 del Acuerdo entre FARC-EP y Gobierno Nacional, concerniente a:

 

«… “La solución al Problema de las Drogas Ilícitas”. Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género».

 

Por otro lado, dos campesinos que sobrevivieron a la masacre de Alto Mira contaron lo siguiente:

"Íbamos llegando allá cuando estaba la montonera de gente, y la policía disparó contra nosotros. Yo vi al policía cuando por ahí a 50 metros me disparó y me hirió en el brazo”.

Al preguntar sobre lo dicho por la fuerza pública, cuya versión afirma que fue un ataque de “disidentes de las FARC” respondió:

“Fueron ellos (la fuerza pública) los que nos dispararon, porque de frente, fueron ellos los que nos dispararon. (…) La gente se amontonó y llegó ahí, y ellos por ahí como un minuto hicieron un “rafagazo”, y ahí quedó el reguero de gente extendida”.

Otro campesino dijo:

"Nosotros íbamos a una mesa de diálogo donde negociáramos los campesinos con ellos, para ver a qué podíamos llegar y estábamos en ésas. Cuando en medio de todos un soldado y un policía de los que estaban ahí armaron la balacera. (…) Sonaban bombas de aturdimiento de todo lo que ellos tienen y artillería pesada”

El sobreviviente agregó que las personas fueron asesinadas en estado de indefensión, “fueron masacradas por las fuerzas del Estado”; dijo también que en los cuerpos de sus compañeros deben estar las pruebas de la munición utilizada.

Lo cierto es el mismo ejército colombiano masacrando a los campesinos, los campesinos de nuestras veredas, los que luchan por tener cada día el pan diario […] porque si tuviéramos plata no anduviéramos pidiendo al Gobierno. Lo único que pido es que no vayan a acabar con el campesino; hoy pudieron dispararnos y matar a todos, el Gobierno sigue engreído y nosotros peor que antes. Ya se reincorporó la guerrilla y ahora imagínese como no pueden darse plomo con ellos ahora van acabar con los campesinos”

Hace dos siglos Bolívar dijo: "Maldito el soldado que apunta su arma contra su pueblo", hoy el Estado colombiano está atacando el narcotráfico por su eslabón más débil, el campesino cultivador. Arremetiendo contra las comunidades campesinas que trabajan por una sustitución gradual y concertada. La manera de abogar e implementar por una política antidrogas más coherente, no puede partir del asesinato de campesinos que reclaman por un Estado Social de Derecho e igualdad social.


Web del Sur
Prensa Rural

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article15184

 

 

Analicemos razones de lucha y propuestas para resolver los problemas.

 

 

La larga marcha de los campesinos paraguayos

1 de agosto de 2017

En Paraguay, los campesinos se movilizan desde hace 11 días. Rechazan la concentración de la tierra y las políticas de ajuste del gobierno. Piden la condonación de deudas contraídas con el Estado. Hasta ahora, las autoridades parecen no escuchar.

Por Ignacio González Bozzolasco

Desde el pasado 10 de julio, miles de campesinos de diferentes gremios acampan en las plazas céntricas frente al Congreso paraguayo, en reclamo de un mayor apoyo por parte del Estado. Paraguay es uno de los países con mayor desigualdad en la tenencia de tierra de la región, donde sólo 2,6% de la población concentra 84,8% de las tierras. Mientras tanto, los pequeños agricultores campesinos que forman parte del 91,4% del total de propietarios rurales del país solo ocupan 6,3% de la superficie nacional. Esta situación es el oscuro trasfondo de las últimas movilizaciones de los gremios campesinos articulados en la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), que en la actualidad acampan en el microcentro de la capital del país.

Los antecedentes inmediatos de esta movilización se remontan al mes de abril del año pasado, cuando una alianza de gremios campesinos y cooperativistas se mantuvo movilizada en Asunción durante 23 días, lo que generó importantes dificultades en el tránsito vehicular. Los cooperativistas reclamaban la suspensión de una nueva medida que obligaba al pago del impuesto al valor agregado (IVA) a las cooperativas de ahorro y crédito, a la vez que los campesinos reclamaban la condonación de deudas contraídas con entes públicos y privados debido a un fallido plan productivo asesorado desde el propio Estado. En esa ocasión, la movilización campesina fue levantada tras el compromiso de una reestructuración de la deuda y la conformación de una mesa de diálogo con las autoridades. Pero meses después, en setiembre de 2016, los mismos gremios asociados en la CNI emprendieron un nuevo ciclo de protestas en diferentes puntos del país, debido al incumplimiento de los acuerdos por parte de las autoridades.

En la actualidad, los pequeños productores marchan de nuevo a la capital en un contexto marcado por la carrera electoral, de cara a los comicios presidenciales de abril de 2018. El primer hito de este camino será el de las elecciones primarias de todos los partidos, que se realizarán de forma simultánea el 17 de diciembre de este año. En el Partido Colorado la puja se dirimirá entre dos candidatos: el ex-ministro de Hacienda, Santiago Peña, candidato del presidente Horacio Cartes, y el actual senador Mario Abdo Benítez, principal referente de la oposición colorada al presidente Cartes. En el campo de la oposición, la polarización no parece ser menor. El Partido Liberal tiene en la actualidad dos candidaturas en marcha, la de los ex-senadores Efraín Alegre y Carlos Mateo Balmelli, mientras que la izquierda continúa en la incertidumbre y sin claras figuras en competencia.

En este contexto, los gremios campesinos ocupan las calles de Asunción en reclamo por la condonación de las deudas contraídas con el Estado y entes privados, y también demandando mayor asistencia técnica por parte de las autoridades. Sin lugar a dudas, la coyuntura electoral le imprime una dinámica particular a la actual movilización, con la intervención a favor y en contra de diferentes actores en el proceso. Sectores particulares de la prensa, que en otras situaciones esbozaron crudas críticas hacia los pedidos de los gremios campesinos, hoy presentan posiciones más favorables, motivados quizás por su abierta confrontación con el gobierno tras la crisis generada en torno de la enmienda presidencial. Al mismo tiempo, parlamentarios de diferentes sectores se posicionan tanto a favor como en contra del pedido de los labriegos, lo que coloca el reclamo campesino en un lugar prioritario de la agenda legislativa.

Además, las movilizaciones coinciden con un contexto socioeconómico adverso para los sectores más desfavorecidos del país. Mientras se registra un aumento de la pobreza, que afecta a 28,86% de la población paraguaya en general y a 39,72% de la población rural en particular, las cifras oficiales dan cuenta de un aumento del desempleo en la capital y las amplias zonas metropolitanas que la circundan: este alcanza a 8,4% de la población económicamente activa.

Días atrás, los representantes de la CNI presentaron al actual presidente del Congreso, el senador Fernando Lugo, un proyecto de ley que propone condonar la deuda de los labriegos con entidades públicas y privadas. Con ese proyecto las organizaciones campesinas solicitan la condonación de la deuda de unos 16.898 campesinos, que ronda los 34,7 millones de dólares estadounidenses. Además, el proyecto incluye la declaración de emergencia nacional para la reactivación productiva de la agricultura familiar campesina, así como la regularización y legalización de todos los asentamientos campesinos con problemas de tierra en un plazo no mayor de seis meses.

Si bien la movilización supera ya los 11 días de lucha, la situación general no muestra señales de pronta respuesta a las demandas campesinas por parte del gobierno. A la vez que las autoridades arguyen la imposibilidad financiera del Estado de subsidiar a un volumen tan grande de productores con elevados montos, los críticos recuerdan los multimillonarios subsidios a empresarios transportistas e industriales, así como las facilidades crediticias y amplias exenciones tributarias de las que gozan los grandes productores de soja del país. Más allá de los debates coyunturales y las puntuales confrontaciones, no caben dudas de que las mencionadas demandas y reivindicaciones tienen lugar en una sociedad profundamente desigual. Sin embargo, esta condición continúa siendo ignorada al momento crucial de las grandes decisiones políticas en Paraguay.

Nueva Sociedad

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/La_larga_marcha_de_los_campesinos_paraguayos

 

 

Pensemos nuestro compromiso de Nunca Más a: "Una violencia que se inscribe en un continuo histórico en donde la reunión de sujetos indígenas en el espacio público reactiva rápidamente la necesidad de poner punto final al “malón”. Esa fue una de las justificaciones históricas que se esgrimieron para fundamentar la violenta anexión de territorios indígenas a través de las avanzadas cívico-militares conocidas como “Campañas al Desierto”. Un despliegue enorme de mecanismos represivos que impactan sobre los cuerpos y los territorios indígenas que vienen aprehendidos y sostenidos desde el siglo XIX".

 

"Hasta tanto no comprendamos que esa víctima indígena se me parece, hasta tanto no podamos sentir el dolor de esas comunidades como propio, hasta tanto no nos conmueva cada conflicto y cada represión, ese proceso social genocida sigue vigente.Un genocidio indígena sobre el cual se constituyó este Estado Nación que cree haber “bajado de los barcos” y aún hoy sigue negando que sometió a la población originaria a campos de concentración, violaciones sistemáticas, reparto forzado, trabajo semiesclavo, separación familiar, expulsión de territorios, cambio de nombres, imposición de la religión católica y eliminación física".

 

 

Gendarmería, muerte y silencio: A 70 años de la Masacre de Rincón Bomba

8 de octubre de 2017

El 10 de octubre de 1947, cientos de indígenas pilagá fueron asesinados en un paraje cercano a Las Lomitas, Formosa. Los persiguieron, violaron, fusilaron, apilaron y quemaron. No era ni la primera ni la última vez que la Gendarmería protagonizaba una represión indígena. Pero el “problema” es siempre el mismo: la concentración pública de sujetos indígenas es una invitación a la represión.

Por Luciana Mignoli | Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en Argentina.

“Les dimos corchazos para que tengan", celebra un gendarme. Otro, tira piedras. El otro, esconde un hacha. Y otros, quizás, un cuerpo. Escenas que infunden terror pero que están muy lejos de ser inaugurales o casuales.

La desaparición forzada de Santiago Maldonado durante la feroz represión en el territorio mapuche del Pu Lof en Resistencia en Cushamen, Chubut, puso en primer plano la violenta relación de la Gendarmería Nacional con las comunidades indígenas.

Una violencia que se inscribe en un continuo histórico en donde la reunión de sujetos indígenas en el espacio público reactiva rápidamente la necesidad de poner punto final al “malón”. Esa fue una de las justificaciones históricas que se esgrimieron para fundamentar la violenta anexión de territorios indígenas a través de las avanzadas cívico-militares conocidas como “Campañas al Desierto”. Un despliegue enorme de mecanismos represivos que impactan sobre los cuerpos y los territorios indígenas que vienen aprehendidos y sostenidos desde el siglo XIX.

La Gendarmería Nacional protagonizó distintas represiones indígenas a lo largo de la historia. En 1924, una protesta indígena por las condiciones de hacimiento en la Reducción de Napalpí fue reprimida por la policía del Territorio Nacional del Chaco y por el Regimiento de Gendarmería de Línea (luego reconvertido Gendarmería Nacional) dejando un saldo de cientos de indígenas qom y mocoví asesinados.

En la actualidad, se puede mencionar -entre muchas otras y en distintos lugares del país- la voraz represión sobre la Comunidad Potae Napocna Navogoh, La Primavera, Formosa, que en 2010 se encargó de “liberar” la Ruta Provincial Nº 86. Allí -al igual que hace dos meses en Cushamen- la comunidad qom sostenía un corte la ruta en defensa de su territorio y sus derechos. La avanzada de la Gendarmería junto a la policía formoseña terminó con el asesinato del anciano qom Roberto López, varias viviendas incendiadas y ocultamiento de la documentación luego de la represión.

En Napalpí, Potae Napocna Navogoh o Cushamen, los y las indígenas se habían reunido. Y el delito es reunirse. Cambian las fechas y el color político del gobierno de turno. Pero los imaginarios que se actualizan en las fuerzas represivas del Estado permanecen intactos: La concentración pública de sujetos indígenas es leída como una invitación a la represión sobre esos cuerpos. Y eso fue lo que pasó hace 70 años en Formosa, en una de las masacres más silenciadas de la historia argentina.

La Bomba

Tonkiet era un hombre que -según los ancianos sobrevivientes- “sanaba con su palabra”. Su llegada a fines de septiembre de 1947 a un paraje llamado La Bomba, cercano a Las Lomitas, circuló rápidamente por el montaraz paisaje formoseño.

Ese era su legítimo nombre en lengua pilagá, aunque luego fue conocido por su nombre español: Luciano Córdoba. Y en torno a él, cientos de familias se congregaron para participar de un encuentro sagrado. Con el correr de los días, fueron cientos o quizá miles de personas quienes se reunieron a orilla del madrejón y formaron un solo cuerpo colectivo, ancestral y espiritual.

Dicen que el persistente sonido de tambores y alabanzas en lengua originaria se escuchaba a varios kilómetros de distancia. Y también dicen que la multitudinaria reunión fue leída como una amenaza para civiles y militares que vigilaban el entonces territorio nacional. La Gendarmería Nacional fue la que intimó a las familias a abandonar esa concentración espontánea.

Pero los caciques, ancianas y ancianos allí reunidos no se dispersaron: era una reunión sagrada, estaban en su territorio ancestral y entendían que no significaban amenaza alguna.

Sin mediar ningún intento de entendimiento, la negación fue rápidamente asumida como un acto de rebeldía. Y en la tarde del 10 de octubre de 1947, la Gendarmería Nacional desplegó toda la ferocidad de la violencia represiva del Estado. Su delito fue reunirse.

La emboscada fue fatal: por un lado, un avión con ametralladora perseguía desde el aire; mientras que la cacería por tierra abarcó distancias de más de cien kilómetros y varios días de persecución.

El minucioso y respetuoso documental “Octubre Pilagá. Relatos sobre el Silencio”, de Valeria Mapelman, recupera la memoria oral de los sobrevivientes y saca a la luz, entre otros, los delitos sexuales cometidos contra mujeres y niñas. La violencia de género en el marco de un proceso genocida entendida como mecanismo de tortura y silenciamiento.

Allí, también se recuerda en forma colectiva cómo fue ese proceso genocida que incluye matanzas, sometimiento, traslados forzosos y desmembramiento familiar, tal como se especifica en el concepto de genocidio que la Asamblea General de las Naciones Unidas elaboraría un año después de esta masacre para analizar los crímenes del nazismo.

Quienes lograron sobrevivir, fueron capturados por los gendarmes y enviados a trabajar en “reducciones indígenas” en condiciones de semiesclavitud y bajo el control de la misma Gendarmería Nacional que llevó adelante la masacre.

Morir sin justicia

Qadeite era una niña cuando comenzó la masacre. Aquel fatídico 10 de octubre de 1947 huyó junto a su madre y su pequeño hermano. Se escondió en el monte. Pasó hambre. Escuchó inmóvil el paso de las tropas que con una jauría a cuestas avanzaban por el territorio en busca de futuros fusilamientos.

A muchos “se los tragó el monte”. El hambre y las heridas los llevó a engrosar la cantidad de muertos. Nombres e historias que ni siquiera forman parte de un listado oficial. Nombres e historias que el Estado decidió deliberadamente ocultar. Víctimas de una maquinaria genocida que aún hoy no es reconocida.

Qadeite relataba que la encontraron junto a su familia y otro grupo de personas que también estaba escapando. Y luego los llevaron a las reducciones de Francisco Muñiz y Bartolomé de las Casas.

En esta última funcionó también el Internado para Niños José de San Martín, que manejaba un grupo de monjas y un capellán, institución destinada a impartir instrucción católica, disciplina y “pautas para el trabajo”. A sus ochenta y tantos años, Qadeite aún recordaba con angustia la imagen de su mamá forcejeando con las monjas para evitar que se llevaran a su hermanito.

“Cuando escapamos (de la Reducción) fuimos a lo de un señor que siembra algodón y ahí quedó toda la familia. Y ya después fuimos de un sembrado a otro. Toda la vida fue un peregrinar de un patrón de otro, de una cosecha a otro. Nunca más fuimos libres”.

Más de sesenta años después, eso contaba Qadeite a escasos kilómetros del epicentro de la matanza. Terreno donde no hace falta agudizar demasiado la visión para observar los pozos que indican las fosas comunes ni rasgar demasiado el polvo para que salgan a superficie los restos de las víctimas masacradas.

Una mujer tierna y valiente, que les cantaba a sus bisnietas mientras tejía sus yicas, que de a poco pudo recomponer los relatos del horror, y que tenía clarísima la ferocidad y la violencia de un Estado que nunca –ni siquiera- le pidió perdón.

Su hija, Noolé (o Cipriana Palomo, según el documento) es titular del Consejo de Mujeres de Federación de Comunidades Indígenas del Pueblo Pilagá, una organización que reúne distintas comunidades de la provincia de Formosa y logró el reconocimiento del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

Qadeite falleció en septiembre de 2015, unos meses después de la partida de Setkoki´en(Melitón Dominguez), otro activo sobreviviente de la masacre.

El año pasado fue el turno de Salqoe (Pedro Palavecino), un anciano que siempre instaba a seguir en la lucha por la verdad y la justicia. “Falta seguir, porque muchos no saben. Y porque todavía duele”, decía.

Y hace un mes murió Ni´daciye (Solano Caballero) que en diciembre del año pasado llegó hasta la Ciudad de Buenos Aires desde su Formosa natal para dar testimonio.

“Tengo 97 años y no olvido. Yo no olvido esta causa. ¿Por qué? Porque ahí está la sangre, ahí están los huesos, ahí en la tierra. Este es mi dolor. No es chiquito. Es grande, está arriba este dolor para mí. Pero estoy contento de llegar acá, a ustedes. Pero la justicia tiene que ser grande, porque pasaron muchos años”.

En 2005, la Federación Pilagá denunció al Estado por esta masacre. Inició un juicio civil y otro penal. Los ancianos y ancianas sobrevivientes van muriendo en el olvido y sin respuestas del Estado.

 

Genocidios de segunda

Este 10 de octubre a las 17, la Federación realizará un acto por la conmemoración de los 70 años de esta masacre en la comunidad indígena de Oñedié, Ruta 28 Norte en intersección con la Ruta Nacional 81, Las Lomitas. Entre otras cosas, esa tarde se inaugurará un memorial en honor a las víctimas y sobrevivientes de la masacre, realizado por el artista plástico Ulises González, integrante de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en Argentina.

¿Cuántos organismos de derechos humanos les mandarán sus adhesiones? ¿Cuántas figuras públicas acompañarán ese día al Pueblo Pilagá? ¿Cuántos medios de comunicación destinarán amplias coberturas a esta masacre impune? ¿En cuántas escuelas recordarán este hecho histórico? ¿Y por qué hay dolores que conmueven más que otros?

Porque hasta tanto no comprendamos que esa víctima indígena se me parece, hasta tanto no podamos sentir el dolor de esas comunidades como propio, hasta tanto no nos conmueva cada conflicto y cada represión, ese proceso social genocida sigue vigente.

Un genocidio indígena sobre el cual se constituyó este Estado Nación que cree haber “bajado de los barcos” y aún hoy sigue negando que sometió a la población originaria a campos de concentración, violaciones sistemáticas, reparto forzado, trabajo semiesclavo, separación familiar, expulsión de territorios, cambio de nombres, imposición de la religión católica y eliminación física.

Porque participamos -sin siquiera saberlo- de dinámicas de circulación de estos discursos que permitieron perpetrar un genocidio, que se sostuvieron a lo largo de los años y que, desde la desaparición forzada de Santiago Maldonado, han tenido un salto exponencial de racismo.

El genocidio no sólo opera a través de las fuerzas militares, sino que lo hace a través del discurso dominante, del sentido común, de los medios de comunicación, de los libros de historia, de los museos, de los actos escolares.

Reconocer, asumir y trabajar ese genocidio originario nos permitirá entender cómo se construyen y legitiman las demandas actuales; y por qué aún hoy la reunión de sujetos indígenas en el espacio público sigue permitiendo desplegar toda la fuerza de los aparatos represivos del Estado ante la latencia de un malón que siempre se actualiza.

Por eso, en el 70º aniversario de una de las masacres crueles del siglo XX, Qadeite, Salqoe,Setkoki´en, Ni´daciye y todo el Pueblo Pilagá merecen que nunca deje de exigirse memoria, verdad y justicia por las víctimas y sobrevivientes de Rincón Bomba.

Crédito de la imagen de portada: Fotografía publicada en el libro de Valeria Mapelman (2015), Octubre Pilagá. Memorias y archivos de la masacre de La Bomba, Buenos Aires: Tren En Movimiento Ediciones, tomada de El último alzamiento, Revista de Gendarmería Nacional (1992).

CONTACTOS PARA NOTAS: 
Noolé Palomo: 3718623642, Consejo de Mujeres 
Ángel Navarrete: 3715497145 (Whastapp), Consejo de Ancianos 
Bartolo Fernández: 3715488236, Consejo de Representantes 
Tomas Domínguez, teléfono 3718560854 (Whatsapp), Secretario de la Federación 
Para enviar adhesiones: federaciondelpueblopilaga@gmail.com
Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article15188

En consecuencia, es fundamental derrotar al sistema mundo capitalista. Esto desafía a la construcción de la paz mundial como proceso de organización y lucha de los pueblos planetarios para resolver problemas fundamentales en común y porque van concretando derechos humanos de sus diversidades de abajo. Descubramos:
 

Escritos sobre la guerra y la economía política

23 de septiembre de 2017

 

Por Gilberto López y Rivas (La Jornada)

 

Recientemente,  Pensamiento Crítico Ediciones publicó su primer libro, con el que afirman iniciar una travesía como parte del esfuerzo político organizativo de lo que los compañeros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional convocaron como adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Sostienen que no se ubican como una editorial aséptica, donde una supuesta objetividad es la coartada para la complicidad con los dominadores. Su interés fundamental no es ni la academia ni los círculos de los políticos profesionales sino ir al encuentro de quienes se ubican abajo y a la izquierda. Prueba tangible de la coherencia de esta declaración de principios es la primera obra, ya en circulación, en la que Sergio Rodríguez Lascano compila y prologa textos del difunto subcomandante insurgente Marcos con un atinado título: Escritos sobre la guerra y la economía política (2017). Hay que destacar la pertinencia de la publicación de este libro precisamente en el momento en que el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional se encuentran inmersos en la tarea inconmensurable de poner en práctica su propuesta de integrar el Concejo Indígena de Gobierno y registrar a su vocera como candidata independiente a la Presidencia de la República para las elecciones del próximo año.

 

En el otro polo equidistante de la izquierda institucionalizada, que identifica a la corrupción como causal cuasi única de la tragedia nacional, y elude debatir sobre el saqueo, la explotación, la dominación y la catástrofe humanitaria causada por el capitalismo trasnacionalizado y los gobiernos de traición nacional, el zapatismo ha contribuido a generar pensamiento emancipador y anticapitalista a lo largo de estas dos décadas. En efecto, la obra compilada comentada, –y añadiría yo, el texto introductorio de Rodríguez Lascano, de 58 páginas, en sí mismo una contribución adicional enriquecedora–, resultan esenciales para comprender el contexto actual en el que se encuentra el país y el mundo entero, a partir de una importante reflexión teórica inicial del subcomandante Marcos publicada hace 20 años originalmente en la revista Le Monde Diplomatique. 

 

Se trata del texto 7 Piezas sueltas del rompecabezas mundial, en el que el subcomandante Marcos vincula la fase actual de mundialización capitalista, o globalización neoliberal, con una nueva Guerra Mundial, la Cuarta, ya que la Tercera, la mal llamada guerra fría, implicó, acorde con el sub Marcos,la implosión y desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista. A diferencia de la Segunda Guerra Mundial, el teatro de operaciones de la Tercera se libró en África, Asia y América Latina, con el estallido de revoluciones y guerras anticoloniales, en el contexto del enfrentamiento estratégico entre las dos superpotencias de la época: Estados Unidos y la Unión Soviética. El subcomandante Marcos señala –con base en datos de la Unicef–, que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta 1992, se libraron 149 guerras en todo el mundo. El resultado, 23 millones de muertos, no deja dudas de la intensidad de esta Tercera Guerra Mundial. El compilador cita a Fred Halliday, quien identifica también a los más de 140 conflictos de carácter anticolonial, interestatal, clasista y étnico en el llamado tercer mundo, mencionando una cifra aún mayor en el número de víctimas, con más de 30 millones de personas (que) murieron en esos conflictos.

 

Rodríguez Lascano destaca en su prólogo ideas claves para entender los nuevos rasgos que tiene el capitalismo globalizado “anunciados por el zapatismo, mediante los escritos del sub Marcos, desde hace muchos años”: 1. Lo que estamos viviendo es una nueva guerra mundial, diferente a las tres anteriores. 2. El mercado interno es una de las primeras bajas de esta guerra. 3. Otra víctima: el Estado-Nación. 4. La crisis del Estado y su papel en el neoliberalismo como garante del flujo de capital global. 5. La nueva sociedad del poder mundial. 6. El neoliberalismo significa: destrucción/despoblamiento. Reconstrucción/reordenamiento. 7. En paralelo, un nuevo movimiento social se está construyendo en el ámbito internacional. Un movimiento global de rebeldía.

Como lo plantea el subcomandante Marcos: Si la humanidad tiene todavía esperanzas de supervivencia, de ser mejor, esas esperanzas están en las bolsas que forman los excluidos, los sobrantes, los desechables.

 

El subcomandante Marcos identifica los elementos constantes en estas guerras:

1. Conquista de territorios y su reorganización.

2. Destrucción del enemigo, que en el caso de la Tercera Guerra Mundial significa que la URSS y el campo socialista desaparecen como una opción frente al mundo capitalista. 

3. La administración de la conquista por la fuerza que ganó es otra de las constantes.

 

Así como hay constantes, también se identifican variables en cada conflicto mundial: la estrategia, los actores que se enfrentan, el armamento que se utiliza y las tácticas que se siguen.

 

En esta Cuarta Guerra Mundial que vivimos, “Se destruyen los territorios y se despueblan, –afirma el sub Marcos. A la hora que se hace la guerra, se tiene que destruir el territorio, convertirlo en desierto. No por afán destructivo, sino para reconstruir y reordenar. ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta este mundo unipolar para globalizarse? Los estados nacionales, las resistencias, las culturas, las formas de relaciones de cada nación, lo que las hace diferentes. ¿Cómo es posible que la aldea sea global y que todo el mundo sea igual si hay tantas diferencias? Cuando decimos que es necesario destruir los estados nacionales y desertificarlos no quiere decir acabar con la gente, sino con las formas de ser de la gente. Después de destruir hay que reconstruir. Reconstruir los territorios y darles otro lugar. El lugar que determinen las leyes del mercado; he aquí lo que está marcando la globalización”.

El compilador destaca la coherencia apabullante del planteamiento, a partir de lo observado en Bosnia, Kosovo, Irak, Afganistán, Libia, Siria o Ucrania, y señala como “en el 2007, Naomi Klien documentó este proceso en su libro La doctrina del shock, sólo que el subcomandante Marcos lo había planteado desde 1997. Asimismo, se subraya que lo nuevo de esta guerra es que su enemigo al frente es la humanidad en su conjunto”, mientras la tecnología militar busca crear una falsa conciencia: no es viable ni posible oponerse a todo ese poderío.

Esta importante obra contribuye a luchar por la vida y la supervivencia de la especie humana. Constituye un singular aporte al ejercicio del pensamiento crítico revolucionario.

A La Jornada en sus 33 primeros años.

http://www.jornada.unam.mx/2017/09/22/opinion/030a1pol

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231890

 

 

"Sumémonos a la lucha contra la energía sucia, las falsas soluciones y en pos de la transformación de nuestro sistema energético. La devastación que causan el petróleo, el gas, la fractura hidráulica, las arenas bituminosas y las tecnologías no convencionales de carbón no es menor. ¡Por la transformación de nuestro sistema energético en manos de los pueblos!

 

 


Por qué es necesaria nuestra unidad a nivel mundial

para combatir el cambio climático

6 de octubre de 2017

 

En 2017 hemos sido testigos de una sucesión devastadora de huracanes, inundaciones en Asia,incendios forestales en todas partes del mundo, como por ejemplo en Groenlandia, un brote de antrax en Siberia y el colapso de plataformas de hielo. Nos enfrentamos a una emergencia planetaria. El Acuerdo de París vigente posibilita un calentamiento de al menos tres a cuatro grados. Pero las catástrofes naturales devastadoras de 2017 ocurrieron con solo un grado de aumento de la temperatura. Los combustibles fósiles son la principal causa del calentamiento global. Existen además muchas otras fuentes de energía que son igualmente sucias si tenemos en cuenta los costos para los pueblos y el medioambiente. Algunos cálculos sugieren que tenemos menos de tres años para hacer las reducciones necesarias para evitar que la temperatura aumente más de 1,5 grados. No es difícil establecer los nexos. El tiempo de la industria de los combustibles fósiles llegó a su fin. Es necesario abrir paso a un sistema energético justo y liderado por los pueblos, poner fin a la energía sucia y las falsas soluciones y hacer frente al cambio climático. Y hacer todo esto de forma justa. En todas partes del mundo las comunidades están ganando batallas importantes y las soluciones existen. Podemos ganar esta lucha si actuamos unidos/as. Con este propósito, Amigos de la Tierra Internacional se movilizará con amigos, grupos y aliados de todo el mundo en octubre.

 

La industria de combustibles fósiles continúa siendo muy poderosa, aunque promueve una fuente de energía obsoleta y un modelo de energía centralizado y anticuado. Hay más de 850 nuevas plantas a carbón planificadas o en construcción en 62 países. Algunos países están considerando empezar a usar carbón para la generación de energía, lo cual es inconcebible en esta época. La generación de energía a base de carbón no debería existir más. Existen alternativas energéticas limpias de las comunidades que cada vez son más económicas. El carbón genera pobreza energética, más exportaciones e industrias pesadas, violaciones de derechos humanos, degradación social y ambiental y ganancias para las empresas. Indonesia, el mayor exportador de carbón del mundo, es uno de los países más afectados por los efectos nocivos del carbón.

 

La devastación que causan el petróleo, el gas, la fractura hidráulica, las arenas bituminosas y las tecnologías no convencionales de carbón no es menor. Se corre el riesgo de que se abra la frontera de las arenas bituminosas en Nigeria, un país ya devastado por las empresas petroleras que continúan violando los derechos de los pueblos y el medioambiente sin miras de limpiar lo que han contaminado. La fractura hidráulica es una realidad o una amenaza en Argentina, Colombia,Sudáfrica y el Reino Unido. La magnitud de la nueva infraestructura de gas convencional que está planificando Europa es alarmante: un 58% de aumento de la capacidad de importación de gas de la UE. Togo se ve actualmente amenazado por la explotación de petróleo mar adentro, lo que tendría impactos atroces.

 

Las formas de generación de energía no basadas en los combustibles fósiles tampoco son la solución que muchos pregonan. La mayoría son tan sucias como los combustibles fósiles si se tienen en cuenta sus impactos en los pueblos y el medioambiente y el hecho de que están concentradas en manos de las corporaciones. Recordemos Chernóbil y Fukushima. La energía nuclear es peligrosa. Además, el proceso nuclear es demasiado lento para ralentizar el cambio climático y sus costos son extremadamente altos. Hinkley C ya superó el presupuesto en más de 1500 millones de libras y tiene un retraso de 15 meses respecto del plan original. La producción de energía eólica mar adentro en el Reino Unido es ahora oficialmente menos costosa que la nueva energía nuclear, y es limpia y segura.

 

Los proyectos hidroeléctricos a gran escala también pertenecen a la categoría de energía sucia. A menudo tienen como consecuencia el acaparamiento de tierras, el desvío de ríos y el menoscabo de la soberanía hídrica y alimentaria. El impacto de las represas hidroeléctricas en el cambio climático también se ha subestimado. Por ejemplo, la vegetación que se descompone en las aguas represadas emite alrededor de mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero por año. En 2015, 57.000 grandes represas obstruyeron más de la mitad de los principales ríos del mundo. Estos proyectos también se llevan vidas. En 2016 Berta Cáceres fue asesinada por oponerse a la represa Agua Zarca en Honduras. En 2017 Berta Zúñiga fue atacada por continuar el trabajo de su madre. Madre Tierra/Amigos de la Tierra Honduras trabaja junto a las comunidades para oponer resistencia a los proyectos hidroeléctricos a gran escala.

 

En definitiva tenemos que actuar ahora y desde las bases para hacerles frente a la energía sucia y el cambio climático. Los gobiernos y las empresas no están tomando medidas y no lo harán. Los compromisos que se asumieron en el Acuerdo de París implican un aumento de tres o cuatro grados. Luego de la abominable salida de Trump, dicho Acuerdo podría verse aún más debilitado. Es necesario mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de los 1,5 grados. París es un acuerdo que carece de exigibilidad jurídica, no impone una reducción justa de las emisiones sustentada en la ciencia, ni propone soluciones en términos de financiamiento. Es un acuerdo peligroso porque adormece al mundo con la falsa ilusión de que los líderes han solucionado el problema del cambio climático. No lo han hecho.

 

Debemos actuar ahora con justicia para garantizar que los países desarrollados estén obligados a asumir su responsabilidad. El 10 % de la población mundial es responsable del 50 % de las emisiones, mientras que el 50 % más pobre es responsable de solo el 10 %. Los ricos deben llevar a cabo las mayores reducciones de emisiones de forma urgente y deben pagar por la reducción de emisiones y el desarrollo sustentable del Sur global.

 

Nosotros los pueblos debemos oponernos a la energía sucia, caso a caso, batalla por batalla, con todas las herramientas y tácticas a nuestro alcance. Debemos encontrar formas innovadoras de derrotar a la energía sucia. Debemos establecer los vínculos para una lucha integral, conectar las sedes de las industrias de combustibles fósiles con sus operaciones y sus financiadores. El poder popular es una herramienta poderosa. Esto ha quedado demostrado una y otra vez, por ejemplo, en la moratoria a la fractura hidráulica en el estado de Victoria, Australia, el estado de Nueva York, varios estados en Estados Unidos, Irlanda, Francia, Escocia, Bulgaria y provincias de Canadá.

 

Debemos actuar a nivel mundial para apoyar y proteger a los pueblos que son reprimidos por oponer resistencia. Debemos abrir camino a una revolución energética, con energía justa, sustentable y segura para el clima, para todos/as. Esta transición debe darse de forma justa. Ningún país puede quedar excluido o verse perjudicado por no haber explotado sus combustibles fósiles. A medida que ponemos fin a la energía sucia debemos luchar por el único futuro viable, donde la energía descentralizada, comunitaria y centrada en los pueblos, la agroecología y el manejo comunitario de los bosques sean una realidad. En todo el mundo pueden encontrarse ejemplos de proyectos de energía comunitarios; Escocia, Dinamarca, Palestina, Irlanda por nombrar a algunos dentro de la federación.

 

Amigos de la Tierra Internacional se movilizará en seis continentes el 13 y 14 de octubre de 2017 para demostrar que somos un movimiento mundial, alertar sobre la emergencia climática, luchar contra la energía sucia y las falsas soluciones y exigir la transformación de nuestro sistema energético en manos de los pueblos. Esto será parte del mes de acción de Recuperemos el Poder.

¡Somos poder popular!
Amigos de la Tierra Internacional  Leer

 

 

"Necesitamos articular las luchas locales a escalas mayores como la regional, la nacional y también la mundial para lograr los cambios sistémicos que se requieren. Construir una visión normativa internacional que reconozca los derechos de los pueblos rurales es parte de esa agenda. Es un ejercicio de descolonización del derecho internacional, ya que éste ha sido escrito en gran parte por potencias coloniales e imperialistas del pasado y el presente. Cómo se engranan e interactúan los diversos planos para ejercer soberanía es una pregunta abierta que se irá respondiendo a medida que avancen la organización y las luchas populares. Lo cierto es que si bien aún no se adopta formalmente la declaración de los derechos campesinos en Ginebra, su potencial como herramienta para ejercer la libre determinación, para desarrollar formas de autogobierno y autonomía es evidente. ¡Manos a la obra!".

 

 

 

Siguiendo la pista a los derechos campesinos

6 de octubre de 2017

 

Por Sofía Monsalve Suárez

FIAN Internacional

Para nosotras y nosotros, el proceso de reconocimiento de derechos del campesinado y de otras personas que trabajan en zonas rurales es semejante a un río, con un número creciente de arroyos que atraviesan diferentes paisajes y fluyen juntos en un poderoso torrente de vida. Las campesinas y campesinos que vivimos en las montañas, en los bosques, en los valles, cerca de los ríos, en las zonas costeras, en los deltas, en los desiertos, hemos sido debilitados y vulnerabilizados por la avaricia del capital. Por esa razón venimos de todos los sitios donde vivimos y trabajamos para enriquecer este poderoso torrente que está ya fluyendo por todo el mundo a través de los mares y los océanos. ¡Somos vida! 
Henry Saragih, Manual popular sobre el proceso de declaración de los derechos de las campesinas, los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales.

 

Desde el 2012 un grupo de trabajo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU está negociando una declaración sobre los derechos de las campesinas, los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales. A primera vista, este proceso parece un pedregoso camino de argumentos jurídicos y políticos en el seno de la diplomacia internacional. Pero ¿cuál es su potencialidad más allá de los corredores en Ginebra? Este artículo busca dar un par de claves para seguir una pista más profunda a lo que pareciera un mero documento con el membrete desprestigiado de la ONU.

 

Henry Saragih, uno de los principales líderes que han estado impulsando este proceso desde su inicio, relata cómo las discusiones sobre los problemas que afronta el campesinado llevaron a La Vía Campesina a reflexionar por primera vez en su II Conferencia Internacional en 1996, en Tlaxcala, México, sobre cuáles son sus derechos como seres humanos y como campesinas y campesinos y por qué los estados y los gobiernos no estaban protegiendo sus vidas en el ámbito nacional e internacional. De ahí en adelante, comenzaron a discutir el tema en innumerables pueblos, comunidades y reuniones a distintos niveles, hasta ir construyendo paso a paso una declaración en cuyo corazón laten los derechos colectivos a bienes naturales como la tierra, el agua, las semillas y la biodiversidad, al igual que el derecho a ingresos dignos para vivir. Se trata de una declaración que defiende la identidad del campesinado como sujeto político y de derechos ante la amenaza de destrucción social y ambiental que plantea intensificar la penetración capitalista a todos los rincones de vida en el campo.

 

Se trata de una declaración que defiende la identidad del campesinado como sujeto político y de derechos ante la penetración capitalista a todos los rincones de vida en el campo.

 

Con el correr del tiempo, las violaciones a los derechos del campesinado se fueron haciendo cada vez más visibles en instancias de derechos humanos de la ONU. Fue así como la crisis alimentaria en 2007-2008 terminaría allanando el camino formal para iniciar la solicitud de reconocimiento de los derechos campesinos: como resultado de una sesión extraordinaria, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU pidió a su comité asesor la elaboración de un informe sobre el derecho a la alimentación y las causas de la crisis alimentaria. Este informe, elaborado por Jean Ziegler, concluyó con la recomendación de mejora de la protección de los derechos de las campesinas y campesinos como una medida esencial para abordar las causas estructurales de la crisis alimentaria y anexó al informe la declaración que La Vía Campesina había elaborado de manera interna. A continuación, se tomó la decisión de instalar el grupo de trabajo intergubernamental que ha venido desarrollando y negociando la declaración bajo el liderazgo de Bolivia».

 

Derechos humanos vs. lex mercatoria

La Vía Campesina y otros movimientos por la soberanía alimentaria, como los foros mundiales de las comunidades pescadoras, las organizaciones pastoralistas, indígenas y de trabajadoras y trabajadores rurales, entre otras, se han valido del régimen jurídico internacional de los derechos humanos para denunciar y defenderse de violaciones y crímenes en su contra. De igual forma, referirse al derecho a la alimentación o al agua, por ejemplo, les ha permitido cuestionar la legitimidad de reglas internacionales de comercio e inversión, al mismo tiempo que les ha servido de palanca para desarrollar políticas públicas nacionales e internacionales —por ejemplo, en el marco del Comité de Seguridad Alimentaria de la ONU— que rompen la hegemonía de la lex mercatoria del capital —que, en el marco globalizado actual, prioriza la mercantilización en favor de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales— y están en consonancia con la visión de soberanía alimentaria. Recurrir a los derechos humanos ha sido un elemento central en la estrategia política del movimiento por la soberanía alimentaria. Sin embargo, los movimientos sociales son conscientes de que el estado actual de desarrollo de los derechos humanos presenta limitaciones tanto en términos de contenido y alcance como en cuanto a los mecanismos de implementación, monitoreo y sanción por incumplimiento.

 

Acabar con el sesgo urbano e individualista de los derechos humanos. Hacia una doctrina pluricultural de los derechos humanos

Una de las limitaciones en términos de contenido y alcance está ligada al sesgo urbano e individualista que los derechos humanos continúan presentando. Ante experiencias históricas de regímenes totalitarios como el nazismo o la revolución cultural de Mao, no cabe duda de que es importante defender los derechos de los individuos frente a partidos, gobiernos o estados. Sin embargo, reducir los derechos humanos únicamente a derechos individuales pone a las personas en un estado ficticio de atomización que las termina haciendo muy vulnerables para hacer realidad y defender sus derechos humanos. Colectividades como las comunidades campesinas desempeñan un papel central para garantizar los derechos de las personas y, en ese sentido, deben ser a su vez titulares de los derechos humanos colectivos.

Palabras como «naturaleza», «campo», «selva», «desierto», «mar», «río», «montaña», no aparecen en ninguno de los principales tratados de derechos humanos.

 

De igual forma y de manera implícita, los derechos humanos siguen entendiéndose sobre todo como derechos que se ejercen en ciudades: derechos civiles que se reclaman en oficinas públicas o tribunales situados casi exclusivamente en ciudades y derechos sociales —como el derecho al trabajo o a la protección social— que implican un empleo asalariado en el sector industrial o de servicios. Siendo los sectores sociales urbanos más poderosos que los rurales, existe un claro sesgo interpretativo que privilegia los contextos urbanos como lugares por excelencia donde se realizan los derechos humanos. De hecho, palabras como «naturaleza», «campo», «selva», «desierto», «mar», «río», «montaña», no aparecen en ninguno de los principales tratados de derechos humanos. La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007 y el precursor Convenio núm. 169 de la Organización Internacional del Trabajo de 1989 son las únicas excepciones, pero su aplicación se restringe únicamente a pueblos indígenas, tribales o étnicos. No son normas universales. Fue necesario que surgiera esta idea de los derechos campesinos para hacernos ver una verdad de Perogrullo: que nadie sobrevive sin la naturaleza; que la dignidad humana, la piedra angular de los derechos humanos, no puede concebirse solo en relaciones entre humanos, sino que existe también en relación con la naturaleza. Quienes se enorgullecen de sus semillas y de sus animales, quienes se comunican con el mar y los seres que lo habitan, quienes le cantan a la tierra, a la luna y a la lluvia lo saben. Y ahora reclaman que, por fin, todas lo reconozcamos jurídicamente.

 

Superar el sesgo urbano e individualista supone, entonces, continuar desarrollando un entendimiento de los derechos humanos más allá de los parámetros jurídicos, políticos y culturales de Europa occidental y Norteamérica, que son los que han predominado hasta ahora. El proceso de desarrollo de una declaración de los derechos del campesinado y otras personas que trabajan en zonas rurales puede entenderse como un canon normativo pluricultural y, por lo tanto, más universal que el que existe actualmente.

 

Ejercer la soberanía popular de lo local a lo mundial

Hacia la descolonización del derecho internacional El plano local, la lucha en el terreno, es sin duda el lugar desde donde se empieza a construir la soberanía alimentaria y popular. Pero ahí no termina. Es necesario articular las luchas locales a escalas mayores como la regional, la nacional y también la mundial para lograr los cambios sistémicos que se requieren. Construir una visión normativa internacional que reconozca los derechos de los pueblos rurales es parte de esa agenda. Es un ejercicio de descolonización del derecho internacional, ya que este ha sido escrito en gran parte por potencias coloniales e imperialistas del pasado y el presente. Cómo se engranan e interactúan los diversos planos para ejercer soberanía es una pregunta abierta que se irá respondiendo a medida que avancen la organización y las luchas populares. Lo cierto es que si bien aún no se adopta formalmente la declaración de los derechos campesinos en Ginebra, su potencial como herramienta para ejercer la libre determinación, para desarrollar formas de autogobierno y autonomía es evidente. ¡Manos a la obra!

Revista Sobernaía Alimentaria

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Siguiendo_la_pista_a_los_derechos_campesinos