Qué Mundo

Abril 2018

Con refuerzo del Capitaloceno que extingue la vida planetaria.

 

 

 

 

SITUACIÓN/ CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Hallamos a los pueblos originarios como sujetos fundamentales en las «luchas desde abajo» de Nuestra América. Comprobamos su comportamiento opuesto al progresismo cuya UNASUR se centró en el despliegue de la infraestructura regional para el saqueo (IIRSA) que el imperialismo de EE.UU. instauró a través de los presidentes sudamericanos convocados por el de Brasil, Fernando Henrique Cardoso el 29 de agosto de 2000 en Brasilia. Leer

  

IIRSA: Resistencias desde los territorios indígenas a este nuevo ciclo de colonización

18 de enero de 2018

 

IIRSA-COSIPLAN: Un nuevo ciclo de colonización de los mundos indígenas

Por Ely Jiménez Cortés [1]

El plan IIRSA-COSIPLAN está avanzando, hoy son cerca de 600 proyectos y cada uno de ellos se asocia a otras iniciativas que, sin ser parte de la plataforma, la potencian. La transformación de los territorios está en marcha, pero también las resistencias. En estos 17 años, la conflictividad territorial sudamericana se ha intensificado y las reivindicaciones han abierto un nuevo ciclo, donde el control territorial se ha posicionado en el centro del debate político.

 

En América latina el siglo XXI se abre con la violenta expansión, material y simbólica, de las fronteras extractivas hacia espacios que sólo parcialmente habían sido ‘integrados’ al mundo capitalista, y en los cuales se despliega la vida de pueblos y naciones indígenas que han logrado resistir sucesivos procesos de conquista. Los mundos indígenas se enfrentan a un nuevo ciclo de colonización, donde las opciones para el saqueo se multiplican, como señala Guillermo Tascon de la OIA: “La fiebre del oro y la plata de la primera conquista hizo que no vieran los bosques, el agua, el conocimiento; de pronto la codicia nos salvó a muchos pueblos, porque se llevaron apenas lo más visible y lo que era valioso en ese entonces. Pero ahora todo puede convertirse en oro, en dinero. Vienen hasta por los olores de las plantas, por las palabras bonitas de los abuelos y las abuelas…Sobre nuestros territorios los empresarios y el Estado pintan mapas de recursos naturales donde nunca aparece un indio, y hablan de las tierras como si fueran baldías; otra vez no tenemos alma, no somos seres humanos…”

 

Mediante programas multinacionales como el Proyecto Mesoamericano (Ex Plan Puebla-Panamá) y la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) del COSIPLAN, la máquina extractivista responde a las demandas del capitalismo depredador con megaobras que derriban las barreras naturales que dieron resguardo a los mundos indígenas en resistencia. No se trata de obras aisladas ejecutadas por gobiernos locales o nacionales, sino de programas de planificación territorial, de largo plazo, que son promovidos por la banca multilateral (liderada por el BID) y consensuados como política de Estado. El avance de las obras se legitima con el ‘evangelio’ desarrollista, que promete ‘superar la pobreza’, ‘generar emprendimientos’ y ‘reconocer el valor agregado de la diferencia cultural’. Así, sin renunciar al uso tradicional de la violencia, este nuevo ciclo de colonización se sostiene en la materialidad de la infraestructura, que avanza lenta y silenciosamente.

 

En la región sudamericana, IIRSA-COSIPLAN abre los territorios con infraestructuras viales (carreteras, puentes, túneles, hidrovías, etc.) que agilizan la circulación de los bienes que se consideran ‘mercancías’ y, paralelamente, nutre los emprendimientos extractivos con megaproyectos energéticos (hidroeléctricas, centrales nucleares, termoeléctricas, redes eléctricas, etc.). Si bien estas obras no se limitan a los territorios indígenas, es ahí donde han encontrado mayor resistencia. Efectivamente, desde sus inicios el año 2000, las obras IIRSA han desencadenado intensos conflictos territoriales que, paradójicamente, evidencian la capacidad de los pueblos y naciones indígenas para enfrentar, en condiciones de extrema desigualdad, las estrategias de ocupación territorial. Pueblos que la historiografía oficial había declarado extintos, se posicionan contra la IIRSA, desarrollando discursos reivindicativos y articulando alianzas con otros sectores subalternizados.

 

Aunque no se puede obviar que amplios sectores indígenas han asumido la lógica desarrollista y naturalizado la necesidad de infraestructura como requisito para un mejor vivir, se debe reconocer a los sectores críticos que en defensa de su territorio denuncian el carácter genocida del plan IIRSA-COSIPLAN. En esta línea, la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), ha declarado: “Las naciones y pueblos indígenas venimos sufriendo los impactos socio-ambientales y la violación de nuestros derechos humanos como efecto de la implementación de estos proyectos.

 

Los hechos demuestran que IIRSA está provocando una acelerada destrucción de la Amazonía, del ecosistema del Pantanal, de los Andes y del Chaco, dañando territorios de los pueblos indígenas, comunidades costeras y ribereñas, desplazando miles de personas, con pérdida de biodiversidad, de medios de vida, agravando la pobreza y arriesgando la pervivencia de las futuras generaciones”.

 

Más allá de estos impactos ecosistémicos, la ejecución de proyectos IIRSA-COSIPLAN se asocia a un ‘régimen extractivista’ que las impone a través de complejas estrategias de control social, que consideran:

 

(a) La negación de la presencia indígena en los territorios que serán intervenidos. En este caso se ponen en juego dos mecanismos; por un lado, asumir que se trata de territorios no habitados, baldíos, que deben ser aprovechados; y por otro, negar el carácter de indígena a las poblaciones que lo habitan. En ambas situaciones, la negación supone que la consulta indígena, estipulada en el Convenio 169 de la OIT, no es necesaria ni pertinente.

 

(b) La aplicación selectiva y burocrática de la consulta indígena. En escenarios de conflicto, se aplica la consulta, pero solo a sectores afines o desinformados. Aquí suele operar una aplicación burocrática, que reduce el proceso de consulta a un taller informativo y/o la aplicación de una encuesta individual, que no reconoce las estructuras políticas internas. Generalmente, ésta se aplica cuando el proyecto ya está diseñado y puede usarse para negociar compensaciones.

 

(c) La implementación de campañas comunicacionales que favorecen el apoyo a las obras. Estas tienen el objetivo de neutralizar el rechazo y se sostienen en discursos de progreso y desarrollo, que dan centralidad a la generación de empleos. Las campañas suelen usar las memorias y tradiciones locales para lograr que las poblaciones se identifiquen con las obras, además de apelar constantemente al ‘bien común’ de la nación en oposición a los intereses particulares de ciertos grupos, que son estigmatizados como ‘conservadores’, ‘antidesarrollistas’ y en algunos casos ‘ignorantes’.

 

(d) La fragmentación de los proyectos y su desconexión del plan IIRSA. Es común que los proyectos sean divididos en tramos o etapas para tramitar los estudios de impacto e invisibilizar su impacto total. Esto también permite que se presenten como iniciativas locales, focalizadas, que responden a necesidades inmediatas, presentándose como desconectadas de IIRSA-COSIPLAN, de esta forma evaden el debate sobre la planificación territorial y el modelo de desarrollo que conlleva.

 

(e) Disociar los proyectos IIRSA de los emprendimientos extractivos. Discursivamente se niega o, por lo menos, invisibiliza la relación de las obras de infraestructura, como carreteras o hidroeléctricas, con megaproyectos mineros, hidrocarburíferos, agroindustriales, forestales, etc., que son rentables gracias a ellas. Así se gestiona el rechazo al extractivismo, argumentando que una carretera no explota la naturaleza y una hidroeléctrica es energía renovable.

En su conjunto estas estrategias buscan la ‘pacificación’ de las naciones y pueblos indígenas cuyos territorios serán intervenidos por una obra. En este punto es importante señalar que dichas estrategias, aunque con matices, están presentes en países que claramente asumen el multiculturalismo neoliberal, que les permite gestionar la diferencia cultural bajo las lógicas del mercado (por ejemplo, Chile [2]), y también en los Estados Plurinacionales que constitucionalmente reconocen ciertos niveles de autonomía indígena (Bolivia y Ecuador). En ambos casos, IIRSA-COSIPLAN se ha despolitizado y aceptado como un programa técnico, sin cuestionar su rol como soporte material de la expansión extractivista y, consecuentemente, del ejercicio colonizador.

 

Algunos conflictos emblemáticos:

El plan IIRSA-COSIPLAN está avanzando, hoy son cerca de 600 proyectos y cada uno de ellos se asocia a otras iniciativas que, sin ser parte de la plataforma, la potencian. La transformación de los territorios está en marcha, pero también las resistencias. En estos 17 años, la conflictividad territorial sudamericana se ha intensificado y las reivindicaciones han abierto un nuevo ciclo, donde el control territorial se ha posicionado en el centro del debate político. En los primeros años, la conflictividad derivada de obras IIRSA, se focalizó en tierras amazónicas, la máquina se abría paso desde el Atlántico, hoy ésta emerge, aun lentamente, en los territorios que miran al Pacífico. En este contexto, destacamos los siguientes conflictos:

 

(a) Conflicto por la variante San Francisco-Mocoa en el Putumayo (Colombia). Este proyecto es parte del EID Amazonas, que conecta los puertos de Belem do Pará (Brasil) y Tumaco (Colombia) y, por ende, los océanos Atlántico y Pacífico. Este corredor atravesaría la ruta ancestral Zachamates transitada por los sanadores tradicionales y caminantes de los pueblos Kamentsa e Inga. El gobierno colombiano negó la presencia de estos pueblos, argumentando que no había población habitando estos terrenos. La respuesta indígena es que son sus lugares sagrados, no se habitan porque están en resguardo, es el lugar donde nace el agua que los alimenta a ellos y otros pueblos. Los Kamentsa e Inga denuncian que el tramo abrirá el camino a las mineras y petroleras, que los desplazarán de sus territorios y destruirán la vida en el Putumayo. Los Kamentsa y los Inga se han movilizado con marchas y bloqueos, haciéndose parte, junto a otros 14 pueblos del Putumayo, de la Minga por la Vida, movilización indígena de carácter nacional.

 

(b) Conflicto por la hidroeléctrica Cachuela Esperanza (Bolivia).Este proyecto forma parte del Complejo hidroeléctrico del Río Madera, que incluye también las hidroeléctricas San Antonio y Jirau en Brasil; este complejo forma parte del EID Perú-Brasil-Bolivia. Es un proyecto muy polémico, ubicado en el oriente boliviano. Ha sido rechazado fuertemente por la CIDOB orgánica, institución que agrupa a los pueblos indígenas de tierras bajas (Amazonía y Chaco). Su retractores argumentan que no es una obra necesaria para el pueblo boliviano, pues su función es exportar energía a Brasil a un altísimo costo ambiental, principalmente por el riesgo de grandes inundaciones que afectarían a pueblos indígenas como los Chacobo, uno de los 14 pueblos que habitan la zona. La construcción de esta obra alteraría las dinámicas ecosistémicas de su entorno inmediato y tendría repercusiones en toda la zona del Beni. Si bien el descontento se ha instalado en la escena pública y ha convocado el apoyo urbano, aún se mantiene como un conflicto latente.

 

c) Conflicto por el tramo II de la carretera Villa Tunari- San Ignacio de Moxos (Bolivia). Más conocido como el conflicto del TIPNIS, se trata del conflicto más intenso que ha vivido la Bolivia postconstituyente. Si bien el tramo no está en la cartera de IIRSA-COSIPLAN, éste se articula con el corredor Bioceánico Norte que conecta el eje sojero de Rondonia (Brasil) con las costas peruanas y desde ahí con los mercados asiáticos. Desde el 2011, que la construcción del tramo, atravesando un parque nacional y el territorio de los pueblos yuracaré, mojeño y chiman, ha convocado un radical rechazo por parte de indígenas y no indígenas. Las movilizaciones, especialmente las marchas de más de 60 días (de la Amazonía a La Paz) generaron una fuerte crisis política que desestabilizó al gobierno de Evo Morales quien el 2012 debió suspender la obra. Hoy el conflicto nuevamente se hace público tras el anuncio presidencial que ha dado el ‘vamos’ al proyecto, desconociendo los acuerdos previos.

 

(d) Conflicto por la carretera Interoceánica Sur (Perú). Esta obra forma parte el EID Perú-Brasil-Bolivia; y su objetivo es unir el Acre y el Sur del Perú, pasando por las regiones de Madre de Dios, Cuzco y Puno. Esta obra pondría en riesgo a los indígenas en aislamiento voluntario, además de incrementar la migración andina hacía la región amazónica y la invasión de tierras indígenas en general. En este caso la resistencia indígena fue mucho más focalizada y no concitó solidaridades masivas a nivel nacional. Sin embargo, es importante mencionar el caso por su rol en el escándalo de corrupción protagonizado por la empresa Odebrecht, que aun remece la política peruana [3] y brasilera.

Estos casos ejemplifican claramente la intensidad y el impacto de los conflictos territoriales derivados de la implementación de obras IIRSA-COSIPLAN. Como ya se ha señalado, estas obras no se concentran en territorios indígenas, pero es ahí donde la defensa territorial es más intensa, pues lo que está en juego es la reproducción de territorialidades y sistemas de vida que se despliegan fuera, o en los márgenes, del sistema capitalista. Los proyectos de IIRSA-COSIPLAN ejercen sobre estos territorios un violento proceso de colonización, en que los territorios son domesticados bajo lógicas capitalistas y las identidades gestionadas en función de las nuevas dinámicas de acumulación. Las obras avanzan, pero los pueblos y naciones indígenas se resisten, no han sido derrotados.

Notas:

[1] Investigadora Colectivo El Kintral www.colectivoelkintral.cl

[2] En este país aún no existe un procedimiento consensuado para la consulta indígena y tampoco acuerdo sobre su rol vinculante. La situación no es muy diferente en los casos boliviano y ecuatoriano, donde este instrumento a pesar de haber sido constitucionalizado, su aplicación no logra cumplir los estándares mínimos.

[3] Las investigaciones del caso conllevan el actual arresto preventivo del ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia.

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En defensa del río.

Oposición Mapuche a las hidroeléctricas en Chile

16 de enero de 2018

 

 

 Por Arnaldo Pérez Guerra

Melipeuco se emplaza en la precordillera de la Región de La Araucanía. Sus comunidades llevan años luchando por la defensa del río Txuful Txuful como espacio sagrado y de gran valor patrimonial y turístico, ante la amenaza de las hidroeléctricas.

 

En un llellipun (acción de agradecer, ceremonia) instalaron un aliwen (canelo, sitio sagrado) en la ribera, cerca de la bocatoma de la minicentral Truful Truful que opera en el lugar, pero fue destruido con maquinaria pesada, lo que constituye una grave afrenta al pueblo mapuche y su cultura.

La central de pasada El Rincón, que el empresario Manuel Madrid pretende instalar en el río, disminuirá el caudal del Txuful Txuful en un tramo de 2.5 kilómetros. Tras la Consulta Indígena, la empresa propone trasladar la bocatoma 50 metros aguas abajo, reconociendo que existirá “alteración de la calidad del agua”. Son 33 las comunidades que se verán afectadas directamente en el territorio del Llaima.

En la comuna ya se han efectuado intervenciones estatales y privadas que provocaron inconvenientes y divisiones en las comunidades, como el Programa Chile Indígena —ex programa Orígenes— y, con alto nivel de impacto, la central hidroeléctrica de pasada Carén y la Línea de Transmisión que atraviesa todo el territorio.

En el marco de la Consulta Indígena por la central de pasada El Rincón, las comunidades —a petición de las machis de la región y del territorio— acordaron emplazar un aliwen en el sector Txuful Txuful, donde está la mini central de EnerBosch SA, con el objetivo de resguardar las plantas medicinales y el cuidado del río.

Con mucha tristeza constataron que maquinaria pesada destruyó su espacio sagrado y aliwen vulnerando sus derechos y atropellado su religiosidad. Denuncian que nadie les informa lo que está pasando, EnerBosch ha estado trabajando en el sitio, no saben si está aumentando el caudal del agua para ampliar la energía o haciendo otros trabajos. No saben si existe alguna conexión entre EnerBosch y el proyecto El Rincón.

 

Informe antropológico

Cuando instalaron el aliwen, consiguieron los permisos a través del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y de Carabineros. Por el contrario, declaran, que la mini central de EnerBosch no tuvo ni ha tenido hasta hoy la menor intención de informar o comunicar a las comunidades sobre su proyecto. Ni siquiera tuvieron acceso al proceso de participación ciudadana. Fueron informados cuando estaba en plena construcción. Expresan que mediante esos resquicios las hidroeléctricas invaden sus territorios, sin tener las comunidades instancias adecuadas de información y consulta, como lo establece el Convenio 169 de la OIT.

 

Wladimir Painemal, antropólogo y académico, a petición de las comunidades elaboró un informe que se presentó al SEA: “Pretenden instalar una central hidroeléctrica de pasada a 200 metros del salto del Txuful Txuful, que tiene un alto valor cultural y espiritual. Inicialmente, la empresa hizo una declaración de impacto ambiental, pero en forma posterior tuvo que presentar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el cual por ley debe contar con un proceso de consulta indígena, el que fue llevado adelante por el SEA. Ingeniería y Construcción Madrid SA se encuentra obligada a responder a las observaciones de las comunidades. El plazo vencía en noviembre. Sin embargo, otra empresa: EnerBosch, ha efectuado movimientos de tierra en el lugar. No es posible que en el proceso de evaluación ambiental se desarrollen actividades allí, por cuanto se rompe con la buena fe que deben mostrar la institucionalidad y los privados. Las comunidades hicieron “un reclamo formal”, dice.

 

De lo ocurrido, se informó a la Relatora Especial de Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, Victoria Tauli-Corpuz. Según Painemal se encuentran en juego son dos formas de ver el desarrollo, “así como dos racionalidades y sistemas de conocimiento en colisión. Es el capital avanzando, comprando los derechos de agua, conciencias, y pasando a llevar un espacio que es reconocido como significativo por distintas instituciones estatales. De más está decir que las condiciones en las cuales viven las comunidades no son las mejores y de ello se han aprovechado las empresas”.

 

Otra hidroeléctrica que opera en el territorio, Carén SA, ha sido multada en múltiples oportunidades y suspendida por graves incumplimientos. Pero el Ministerio de Energía, consultoras y organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo siguen generando planes para que las comunidades sean partícipes de estos proyectos: “Sus políticas carecen de pertinencia cultural y al mismo tiempo pasan a llevar su propia legislación. En el caso del Txuful Txuful, es posible encontrar nítidamente el conflicto entre el modelo neoliberal y los derechos de los pueblos indígenas a mantener y preservar su cultura. La instalación de una represa en el río, provocará alteraciones a nivel social, económico, cultural y espiritual, por ser un espacio altamente significativo para las comunidades mapuche del territorio de Llaima”, advierte Painemal.

 

El informe antropológico complementario, Historia, uso y valor antropológico de espacios naturales significativos en el río Txuful Txuful y los daños culturales asociados a su intervención, indica que, de construirse la central, se producirá una “alteración significativa del río Txuful Txuful en su conjunto, como espacio de alta valor espiritual, el cual incluye el Txayenko Txuful Txuful, el espacio de lawen y el txawünko; pérdida de la biodiversidad asociada a la existencia de plantas medicinales, así como de los conocimientos y creencias asociados a su valor y uso; daños a las actividades socioproductivas asociadas al turismo; daños a las actividades asociativas entre las comunidades, por la desconfianza generada por los diferentes proyectos y negociaciones -del mismo modo, por la dinámica de competencias de recursos-; daños por la pérdida del patrimonio cultural material e inmaterial, en tanto se altera un espacio cultural significativo, usado por especialistas de la medicina mapuche machi lawentuchefe; daños a la salud mental de los miembros de las comunidades, el cual genera impactos no contemplados, como angustia, incertidumbre, desesperanza y sufrimiento”.

 

Nadie habla por nosotros”

Durante la Consulta Indígena las comunidades plantearon dudas y desacuerdos con las “medidas de mitigación, reparación y compensación” propuestas por la empresa. Señalan además que las comunidades afectadas no son sólo aquellas consideradas en el criterio legal o las que conforman el Lof mapu del Llaima.

José Relmucao (81 años), lonko de la comunidad Juan Meli, dice: “Los mapuche somos parte del río, de las montañas, tenemos gen(vigilantes, cuidadores) en el volcán, todo eso nos protege. Lo que pasa con las autoridades es que hacen negocios para aprovecharse de nuestros recursos naturales. Aquí se ha explotado el bosque, la madera, luego, sin saber nosotros, nos expropiaron el agua, y primero fue la tierra. El río Txuful Txuful es el patrimonio de aquí”.

Según Painemal, se evidencia el alto valor antropológico que tiene el río en todo su recorrido: “Los espacios reconocidos son: el txayenko (salto), el espacio de lawen(herbolaria medicinal-espiritual) y el txawünko (convergencia de ríos), que se encuentran interrelacionados entre sí, por medio de entidades espirituales denominadas gen”.

 

“Tenemos oposiciones”, agrega Relmucao, “a que la empresa se apropie del agua, y ellos que se sienten dueños del río lo quieren entubar… Llegan empresas con mucho dinero, en primera instancia hacen trabajos y después se los traspasan a otros, y el campesino mapuche no halla con quién hablar. ¿Qué está pasando? No se sabe. Nunca los políticos dicen qué acuerdos toman, no quieren que sepamos. Nos oponemos a la central que quieren construir cerca del salto del txuful, donde ya sacan un caudal de no sé cuánto. Ensancharon la bocatoma, que tiene varios kilómetros, para que más agua entre al tubo. Lo están construyendo. Queremos que pare eso el gobierno, pensamos que Michelle Bachelet podía cooperarnos, pero no ha dicho nada. Si nosotros aceptamos no decir nada y meten el agua por un tubo, ¿cuánta riqueza vamos a perder? Ahí existe flora, fauna, es lugar sagrado para nuestro pueblo, vienen machis de toda la región, vienen a encomendarse al río. Entonces, están invadiéndonos y nos sentimos mal, pero nadie habla por nosotros.

 

“Con máquinas destruyeron. Fuimos a Carabineros y dimos cuenta, como no estamos fuera de la ley. Pero, ¿qué va a pasar si no hacen nada? Fuimos al SEA, a Conadi, todos los organismos conocen, se hizo denuncia. Queremos volver a instalar el aliwen y que el txufulsiga naturalmente corriendo, como antes, porque ahí está el newen, ¿por qué tendrían que secarlo? Nadie tiene crianza de pudúes, de coipos, naturalmente nacen, es su naturaleza, y queremos que eso esté así, pero no así las empresas, que ni siquiera son chilenas, y vienen a hacer el daño, a jodernos. Es muy poco el valor que siente la autoridad por nosotros. Destruyeron el aliwen porque quisieron, como burla, porque no tenemos peso legal hacen lo que quieren”.

Según Luz María Huenupi, presidenta de la comunidad Juan Meli, la defensa del territorio agrupa a mapuche y no mapuche: “Se han ido sumando cada vez más personas. Las hidroeléctricas están invadiendo nuestro territorio. Carén (23 MW), fue construida a la entrada de Melipeuco, en Carén Alto, y no queremos que instalen más. En el proceso de evaluación del SEA trabajamos más de un año en la Consulta Indígena. Nos sirvió mucho para aprender, y hoy con mayor razón defendemos el Txuful Txuful. Nos dimos cuenta de la gran cantidad de recursos en lo espiritual y el lawen,del patrimonio y posibilidades turísticas. Todo el río es sagrado, para nosotros es un altar. Y pretenden llevarse el 80 por ciento del agua. Eso es un atentado contra nuestra religiosidad. Tenemos dos aliwen, uno en el salto, y otro donde quieren construir la bocatoma. Convocamos a las comunidades y autoridades tradicionales, y nos reunimos el 4 de diciembre de 2016 a plantar el aliwen. Posteriormente, la maquinaria de la minicentral de EnerBosch, que trabaja ahí sin necesidad de tener permisos ni nada, lo destruyó. Como es una minicentral de 0.9 MW no necesitó pasar por el SEA. Aunque según el proceso de consulta el lugar debiera estar intacto mientras no haya una resolución, removieron tierra, piedras, cortaron árboles. A nuestro aliwen le pasaron las ruedas encima para que no se notara que lo habían cortado. Hasta ahora la empresa y las autoridades no han dado ninguna respuesta”.

A pesar de lo ocurrido, la machi decidió hacer una rogativa. Cuando llegaron al sitio, encontraron otro canelo en el mismo lugar. “Es un doble atropello, eso es burlarse de nuestra religiosidad. Estamos esperando que la Conadi y el SEA, entre otros organismos, se pronuncien. Por lo que entendemos, EnerBosch y el empresario Madrid no tienen vínculos, ¿pero, será así? Aquí hay delitos, ilegalidades, sobre todo el que hayan cortado árboles y destruido nuestro aliwen. ¿Nadie fiscaliza ni dice nada? Los empresarios no son respetuosos, sólo velan por sus ganancias, y las autoridades políticas, incluido el alcalde de Melipeuco que es UDI, están al tanto, pero no han hecho nada a favor de proteger el Txuful Txuful”.

 

Agua intervenida

El salto del Txuful Txuful fue reconocido como espacio natural significativo por parte del Consejo Nacional de Cultura y las Artes, y fue incluido en el Catastro y Caracterización de Sitios de Significación Sociocultural del Patrimonio Cultural Indígena en la comuna de Melipeuco (2015). Alterar el lugar desconocería el valor antropológico y la calidad de patrimonio cultural que tiene el río y todos sus espacios significativos asociados.

 

Gonzalo Melillan —dirigente de la comunidad—, explica: “La central de Manuel Madrid va a destruir casi toda la ribera del río. Madrid dice que habrá trabajo para la gente y energía para el país, pero en realidad para nosotros es un tremendo daño el que producirá. Destruirá todo el lawen, y va a ocupar el agua que para nosotros es sanadora, es agua pura que no está intervenida. El río nace en el volcán Llaima. Ya hay en el río una central de 0.9 MW que pasó ‘colada’. No se le informó a nadie e intervino el lugar. La que quieren instalar ahora (El Rincón), es de mucha mayor capacidad. Va a ocupar más agua y provocará mayor impacto. Aunque en el lugar no se pueden hacer trabajos, desviaron el camino, movieron tierra, y arrasaron el aliwen. Se supone que Conaf evaluará los daños, porque además talaron árboles nativos. El sector está a tres kilómetros de la ciudad de Melipeuco, camino al Parque Nacional Conguillio. Más hidroeléctricas no significan beneficios para la comuna. Hasta ahora, acá no ha quedado nada. Es negocio para algunos no más. Madrid solicitó hace años los derechos de agua de la mayor parte de los ríos de la región. Desde 2011 estamos oponiéndonos al proyecto”.

 

Ingeniería y Construcción Madrid se adjudicó los derechos de agua en un remate realizado por la Dirección General de Aguas el 21 de diciembre de 2009. La central El Rincón, que mayoritariamente se ubicará en el Fundo El Rincón, proyecta captar y restituir las aguas desde el río, mientras la bocatoma se construirá a 200 metros del salto del Txuful Txuful. El acueducto propuesto se ubicará en toda su extensión paralelo al trazado de la ya existente central Txuful Txuful, captando agua a 50 metros de la bocatoma.

Para Benjamín Oñate, ex concejal democratacristiano entre 2012 y 2016, hoy profesor de la escuela municipal de Melipeuco, “existe un problema importante en la comuna, la situación de las empresas que ven nuestro territorio como espacios propicios para hacer grandes inversiones, y lo que sentimos los mapuche es que de alguna manera vienen a atropellar nuestra cultura con sus proyectos y prepotencia.

 

El Txuful Txuful es un espacio sagrado de tremenda significación y prácticamente secarán el río. ¿Creerán que eso no nos perjudica? Pronto darán a conocer si el Estado aprueba o no su construcción. Creemos que no debería construirse. Presentamos al SEA un informe antropológico que interpretó el sentir mapuche, y todo lo que significa el agua, el salto y la cuenca hidrográfica. Esperamos y apelamos a que las autoridades competentes tomen en cuenta lo que hemos hecho por la defensa de nuestro territorio. El Txuful Txuful y toda nuestro comuna debiera ser un polo de desarrollo para el turismo sustentable, protegiendo y preservando nuestro patrimonio”.

Una versión resumida de este reportaje fue publicada por revista Punto Final Nº 889, 24 de noviembre-7 de diciembre, 2017.

Ojarasca Leer

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Nación Mapuche. IIRSA-COSIPLAN acechando al Wallmapu

Resumen Latinoamericano / 11 de diciembre de 2017

Entendiendo las condiciones materiales que genera el plan IIRSA-COSIPLAN, es que debemos entender los proyectos de reposición de las carreteras P-70 que conecta Peleco (comuna de Cañete) con Tirúa en un tramo de 60 kilómetros y P60R que enlaza Cerro Alto (comuna de Los Álamos) con el límite regional del Biobío y La Araucanía. Bajo esta misma lógica también se explican las 72 solicitudes presentadas por empresas privadas para la crianza y cultivo de salmones en las costas de la Región del Bío Bío, de las cuales 25 acechan las costas de Lebu, Cañete y Tirúa.

 

1. IIRSA-COSIPLAN y los corredores del saqueo

La iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) es una plataforma de proyectos viales, energéticos y de comunicaciones que pretende integrar, bajo lógicas mercantiles, los territorios sudamericanos para facilitar y potenciar las dinámicas extractivistas1. Esta iniciativa surge el año 2000, siguiendo los lineamientos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el año 2011 es asumida como Foro Técnico del Consejo Sudamericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN) de UNASUR.  En ella participan los 12 Estados de la región que, independientemente de la orientación política de sus gobiernos, buscan una mejor inserción en las redes globales de acumulación capitalista. Hoy en día, la plataforma cuenta con 562 proyectos, con una inversión estimada de USD 198.574 millones (www.iirsa.org).

La IIRSA-COSIPLAN reordena el mapa de Sudamérica en 10 Ejes de Integración y Desarrollo (EID)2, que se definen como “franjas multinacionales de territorio en donde se concentran espacios naturales, asentamientos humanos, zonas productivas y flujos comerciales” (www.iirsa.org). Estos ejes dan lugar a corredores bioceánicos que, mediante carreteras, ferrovías, túneles, hidrovías, sistemas portuarios, etc., conectan áreas ricas en agua, minerales, hidrocarburos y biodiversidad con las costas del Atlántico y el Pacífico. Más allá de la conectividad, la explotación de estos bienes se potencia con proyectos hidroeléctricos y nucleares que nutren energéticamente las faenas de extracción. Los EID imponen una nueva territorialidad, que actualiza el rol de Sudamérica como región proveedora de materias primas para la industria transnacional3.

Estos EID no sólo reordenan el espacio físico, también reconfiguran las relaciones sociales y disciplinan las subjetividades, pues las obras de infraestructura articuladas entre sí materializan determinadas visiones de desarrollo y, por ende, de orden social. En este sentido, podemos comprender a IIRSA-COSIPLAN como una nueva avanzada colonizadora, que somete los territorios, saquea sus bienes naturales y subordina los sistemas tradicionales de vida. De esta forma, la infraestructura cumple un rol claramente político. A través de sus obras, IIRSA-COSIPLAN desplaza las territorialidades preexistentes, particularmente aquellas que, tras siglos de resistencia, solo parcialmente fueron integradas al sistema capitalista4. Los corredores operan como ‘rutas del despojo’ que aceleran la explotación y circulación de bienes que fueron comunes, y que hoy se mercantilizan como ‘recursos naturales’.  En toda Sudamérica la implementación de esta iniciativa ha generado verdaderas ‘zonas de sacrificio’, donde las economías tradicionales son desplazadas por la explotación intensiva de minerales e hidrocarburos y el desarrollo de la agroindustria o la industria forestal. Los gobiernos, fieles al empresariado transnacional, despliegan complejas estrategias de ‘pacificación social’, normalizando la sobreexplotación de la naturaleza como el único camino para ‘superar la pobreza’, cuando estas estrategias ya no funcionan recurren a la violencia explícita. La máquina extractivista funciona con violencia y corrupción.

Los puertos chilenos cumplen un rol estratégico en la territorialidad extractivista impuesta por IIRSA-COSIPLAN, en tanto puerta de salida a los mercados del Asía Pacífico, particularmente China, cuya acelerada industrialización demanda grandes cantidades de materia prima. La imagen de un ‘Chile plataforma’ para la inversión y un ‘Chile puente’ se sostiene en los más de 4.000 kilómetros de costa que permitirían comunicar Sudamérica con el ‘gigante asiático’. Por eso, 5 Ejes de Integración y Desarrollo (EID) atraviesan este país: Andino del Sur, Capricornio, Interoceánico Central, MERCOSUR-Chile, y Del Sur. Sin embargo, la iniciativa es prácticamente invisible, no existe bibliografía especializada, ni documentación de las obras o los conflictos que estas pudiesen generar. Aun así, IIRSA-COSIPLAN cumple un rol central en la implementación de pasos fronterizos, la ampliación de puertos, aeropuertos, redes viales, redes eléctricas e hidroeléctricas. Lo relevante de este caso es que la territorialidad de IIRSA-COSIPLAN coincide con el ‘neoliberalismo de guerra’ imperante en Chile. De hecho, la estrategia de regionalización según orientaciones productivas, que promueven los Ejes de Integración y Desarrollo (EID), es similar al proceso de regionalización aplicado por la dictadura pinochetista en la década del setenta. En ese periodo, las reformas estructurales liberalizaron la economía y, paralelamente, reorganizaron el territorio en función de las necesidades del comercio exterior. Cuatro décadas después, los efectos ecológicos y sociales del modelo son impactantes, pero también lo es la capacidad de gestión de conflictos de las instituciones estatales. En Chile, la eficiencia neoliberal ha triunfado invisibilizando IIRSA-COSIPLAN y atendiendo conflictos puntuales que se presentan desconectados unos de otros, con escasa capacidad de articular solidaridades.

 

2. El Eje del Sur en Wallmapu

La IIRSA-COSIPLAN se hace presente en Wallmapu a través del Eje del Sur, que abarca las regiones del Biobío, Araucanía, Los Lagos y Los Ríos (Chile), y las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro y la porción sur de Buenos Aires (Argentina). El área de influencia de este EID es de 686.527 Km2 , con tan solo un 2% de la población regional, correspondiente a 6.473.238 habitantes. Este EID contempla 47 proyectos, con una inversión estimada de USD 4.507 millones. Su cartera de proyectos está compuesta por 27 proyectos carreteros, 6 ferroviarios, 3 pasos de frontera, 8 marítimos y 3 de interconexión energética5. Estos proyectos se organizan en dos grupos: el Grupo 1 Concepción- Bahía Blanca-Puerto San Antonio Este y el Grupo 2 Circuito Turístico Binacional de la Zona de Los Lagos. El foco productivo del EID son los hidrocarburos, el mineral de cobre, los porotos de soja y las explotaciones forestales y pesqueras, además del turismo.

Por el lado chileno, tenemos la siguiente cartera de proyectos:

(a) Región del Biobío: Mejoramiento y pavimentación Ruta Q 45 Los Ángeles- Paso Pichachén, Modernización del Puerto de Talcahuano, Ruta 180 Nahuelbuta (Negrete-Los Ángeles). Doble Vía Ruta 160 Coronel-Cerro Alto (ya terminada).

(b) Región de La Araucanía: Mejoramiento del Acceso al Paso Icalma, Adecuación y mantenimiento de la Ruta Interlagos, Ruta 5 Temuco-Valdivia, Mejoramiento del acceso al paso Tromen – Mamuil Malal, Pavimentación del tramo hasta la frontera con Argentina, acceso a Pino Hachado Ruta CH-181, Mejoramiento Ruta 181 CH Curacautín-Pino Hachado, Readecuación Túnel Las Raíces, Implementación del control integrado de frontera en Pino Hachado.

(c) Región de Los Lagos: Construcción del camino de acceso al Paso Fronterizo Río Manso, Construcción del Complejo fronterizo Hua Hum, Puerto Varas-Puerto Mar y Aeropuerto, Implementación del control integrado de paso de frontera Cardenal Samoré, Repavimentación de Ruta CH 215 Entrelagos– Paso Cardenal Samoré y Pavimentación Ruta CH 231 Puerto Ramírez – Paso Futaleufú.

(d) Región de Los Ríos: Mejoramiento y pavimentación Ruta 201-CH Coñaripe -paso Carirriñe y Mejoramiento del acceso al Paso Hua Hum.

Cabe señalar que los proyectos de la cartera IIRSA-COSIPLAN van asociados a Programas Territoriales de Integración (PTI), mediante los cuales se promueven otros proyectos que los hagan viales. En este sentido, cada proyecto del Eje del Sur encadena obras locales de adecuación (infraestructura, logística, desarrollo productivo, educación, etc.) además de encadenarse a emprendimientos extractivos que, si bien no son parte de la plataforma, son posibles gracias a las condiciones materiales que los proyectos IIRSA-COSIPLAN generan. Consecuentemente, podemos plantear que el Eje del Sur está imponiendo una territorialidad para el extractivismo, en la que el avance de las obras supone el avance de un modelo de desarrollo que inserta violentamente a Wallmapu en relaciones de explotación y dependencia, abriendo un nuevo ciclo de colonización. Si comprendemos la ocupación del espacio como la dimensión articuladora del conflicto político, es necesario analizar el rol de los proyectos IIRSA-COSIPLAN en la configuración de un nuevo proceso de ‘Pacificación de La Araucanía’, donde los Estados empresariales de Chile y Argentina, convergen intensificando las dinámicas de despojo territorial y violencia sistemática sobre el mundo mapuche.

Un ejemplo que nos permite comprender la complejidad de este proceso, es la relación entre la explotación de hidrocarburos no convencionales en Neuquén (Argentina) y lo que se conoce como el ‘Corredor Norpatágonico’ del Eje del Sur de IIRSA-COSIPLAN. De hecho, el potencial del yacimiento de arenas para fracking de Vaca Muerta se asocia a la promoción, por parte de los gobiernos y sectores empresariales de Chile y Argentina, de la activación del Ferrocarril Trasandino del Sur6, que permitiría la salida del producto por los puertos chilenos rumbo al Asía Pacífico. La viabilidad de ese ferrocarril se asocia a su vez a la mejora de los pasos cordilleranos con obras como la readecuación del Túnel Las Raíces, y la modernización del Puerto de Talcahuano (ambas incluidas en la cartera IIRSA-COSIPLAN), además de otras obras locales de infraestructura, como posibles puertos secos y puertos menores, que están siendo promovidos en la comuna de Victoria y la costa de Lebu7, respectivamente.

 

De hecho, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, actual ‘Embajador extraordinario y plenipotenciario en misión especial para Asia-Pacífico’, tras reunirse con autoridades de Neuquén y Chubut, ha enfatizado la importancia de concretar una ruta bioceánica por la antigua ruta de Lonquimay, que tenga salida por los puertos del Bío Bío. Frei subraya el potencial de Chile como plataforma de servicios portuarios, desde donde se gestione el transporte de las mercancías provenientes de Argentina y Brasil, cuyo destino sean los mercados asiáticos8. En este punto es necesario subrayar los fuertes conflictos que la industria del fracking ha generado en la zona de Neuquén, parte del Puelmapu, donde se ha intensificado tanto el rechazo a estas prácticas por los daños territoriales que conlleva, principalmente la escasez de agua, como la represión militarizada por parte del Estado argentino. Claramente, en este caso podemos ver la articulación de obras IIRSA-COSIPLAN con el despojo extractivista que avanza de la mano de una nueva ofensiva colonizadora, intentando someter las territorialidades en resistencia de Wallmapu.

En este contexto, entendiendo las condiciones materiales que genera el plan IIRSA-COSIPLAN, es que debemos entender los proyectos de reposición de las carreteras P-70 que conecta Peleco (comuna de Cañete) con Tirúa en un tramo de 60 kilómetros y P60R que enlaza Cerro Alto (comuna de Los Álamos) con el límite regional del Bío Bío y La Araucanía en las comunas de Contulmo y Purén. Ambos proyectos se encuentran en fase de diseño y el Ministerio de Obras Públicas (MOP) trabaja en crear las condiciones que le permitan sacar adelante los procesos de consulta indígena que den luz verde a ambos proyectos carreteros.

Bajo esta misma lógica también se explican las 72 solicitudes presentadas por empresas privadas para la crianza y cultivo de salmones en las costas de la Región del Biobío, de las cuales 25 acechan las costas de Lebu, Cañete y Tirúa. Entendiendo la dinámica estratégica de IIRSA-COSIPLAN, el mejoramiento vial de las rutas se hace indispensable para el éxito de los planes extractivistas en zona lavkenche con fines exportadores. Lo mismo ocurre con la posible construcción de tres centrales hidroeléctricas de paso en el Valle de Elicura (comuna de Contulmo) y con la modernización del Puerto Lebu, donde autoridades locales, sumado a reconocidos lobistas IIRSA (destacan entre ellos el ex concejal por RN en Cañete Jorge Maldonado por el lado chileno; y el empresario argentino Ricardo Partal por el lado trasandino), se encuentran gestionando con autoridades centrales el financiamiento del diseño del proyecto bajo el argumento de ser incorporados y recibir “las bondades económicas del desarrollo” que traería consigo el cordón bioceánico “Ruta Lógica” que pretende conectar los puertos de Lebu por el Pacífico y Bahía Blanca por el Atlántico en un tramo de 1200 kilómetros estimándose que, de materializarse la iniciativa, el transporte de materias primas entre ambos puertos aumentaría de 1.000 a 7.000 toneladas diarias9.

Notas

1.       Entendemos el extractivismo comola explotación intensiva de bienes de la naturaleza a un ritmo que sobrepasa sus capacidades de regeneración. Para el extractivismo, los bienes de la naturaleza son ‘recursos naturales’ mercantilizables, cuyo destino es la exportación.

2.       Si bien en su documentación oficial se habla de 10 EID, solo se presenta información de 9 EID.

3.       Ver texto “Aproximaciones críticas a la iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA)” Jiménez Cortés, E. 2015. Disponible en http://www.colectivoelkintral.cl/wp-content/uploads/2015/07/Aproximaciones-cr%C3%ADticas-a-IIRSA-20151.pdf

4.       En esta categoría consideramos principalmente a pueblos y naciones indígenas que mantuvieron ciertos niveles de autonomía en geografías de difícil acceso para el capital, como la Amazonía, el altiplano, los boques australes, la Patagonia, etc.

5.       “Informe de la cartera de proyectos 2016” COSIPLAN. Disponible en https://www.flipsnack.com/IIRSA/informe-de-la-cartera-de-proyectos-del-cosiplan-2016.html Estas cifras pueden variar según la actualización en línea del sistema de información de COSIPLAN.

6.       Este sería la continuación del Ramal Ferroviario Bahía Blanca -Cipolletti-Añelo de IIRSA-COSIPLAN. Ver ficha de proyecto en http://www.iirsa.org/proyectos/detalle_proyecto.aspx?h=925

7.       Sobre Lebu, revisar la siguiente nota http://www.lebu.cl/noticia/Id_noticia-154/ 

8.       Presentación en el seminario internacional “Competitividad del Corredor Bioceánico Central (CBC) en El Mercado Asiático” realizado en Coquimbo, 10 de agosto de 2017

9.       Ver nota en http://www.australtemuco.cl/impresa/2016/10/11/full/cuerpo-principal/2/

Aukin.org

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/11/nacion-mapuche-iirsa-cosiplan-acechando-al-wallmapu/

En consecuencia, es crucial generalizar la toma de conciencia sobre cómo las «luchas desde abajo» están orientando hacia cambios emancipadores y no, los gobiernos progresistas. Al contrario, coinciden con los neoliberales porque sostienen al sistema mundo capitalista como en:

 

La nación mapuche,

la olvidada del conflicto del Pacífico

24 de marzo de 2018

 

Por Raúl Prada Alcoreza

Los Estado-nación del continente invisibilizaron a las naciones y pueblos indígenas. Hicieron, desde que nacieron como Estado moderno, como si no existieran, como si la colonia no hubiera tenido que tomarlos en cuenta, tanto en sus guerras de conquista, como reconociendo sus autonomías relativas. En el caso de la nación Mapuche, los españoles perdieron la guerra, tuvieron que aceptar la delimitación de fronteras, reconociendo a la nación Mapuche. El Estado-nación de Chile, en cambio, un tanto siguiendo la continuidad colonial, otro tanto siguiendo o retomando la guerra contra los mapuches, otro tanto por el proyecto mismo de Estado-nación, restauraron las condiciones de la guerra, sin cumplir los tratados; tanto los tratados de los españoles, como los tratados del propio Estado de Chile con la nación Mapuche. Redujeron el territorio mapuche de 10 millones de hectáreas 500 mil hectáreas. Más tarde serán arrinconados, desconociendo, incluso los acuerdos de esta última conquista mestiza sobre territorio mapuche, avasallando con todo su derecho. Tanto los gobiernos social cristianos, sociales demócratas, socialistas, como ahora, el llamado gobierno socialista de la concertación, fuera de los gobiernos de la dictadura militar, todos avasallaron los derechos de la nación y los pueblos mapuches.

Ahora, cuando se trata en La Haya la demanda boliviana, antes cuando se trató en el tribunal el tema limítrofe marítimo entre Perú y Chile, todos, estados, gobiernos, tribunales, organismos internacionales, derechas e izquierdas, se olvidan de los derechos de las naciones y pueblos indígenas. En este caso, en el del tema de las causas y consecuencias de la guerra del Pacífico, se olvidan, como siempre lo han hecho, en una actitud colonial, de la nación Mapuche, involucrada, desde un principio, incluso desde antes, en la antesala de la guerra y en la guerra misma. ¿Por qué lo hacen? Simplemente porque en su imaginario nacionalista las naciones y pueblos indígenas no existen; si aparecen es porque son resabios del pasado; si aparecen insistentemente es porque son “terroristas”. Esas son las respuestas de estos estados y de este mundo moderno, de este orden mundial, que pretende conformar una malla institucional democrática mundial.

Se puede decir, hasta cierto punto, que la guerra del Pacífico comenzó con la guerra contra los mapuches, la llamada estrategia de pacificación, que no era otra cosa que etnocidio, en el extremo, genocidio estatal. ¿No es esto colonialismo, supuestamente excluido del mundo moderno, sobre todo el reciente? Sin embargo, la nación Mapuche no está atendida en el tribunal internacional, no se le reconoce el derecho a la palabra, no se la considera víctima de la violencia estatal y de la guerra de conquista, no se incorpora, ni siquiera como dato decodificable, que sus tierras han sido expropiadas, sus pueblos arrinconados, llevados a la miseria, sus lenguas y cultura desconocidas, en este proceso de acumulación de capital, que incluye expropiación de tierras comunales, geopolítica regional, despojo de recursos naturales, entre otros, recursos como el guano y el salitre.

¿Cómo se puede hablar de resolver los problemas pendientes si no están los pueblos, si no se consulta a los pueblos, sobre todo, en este caso, si no se consulta a los pueblos indígenas? Obviamente no hay resolución efectiva de los problemas pendientes, acumulados en la historia efectiva, no en la historia oficial, en la historia de los estados, incluso en la historia de los imaginarios modernos, supuestamente progresistas y hasta “revolucionarios”. Lo único que hay es lo de siempre, el despliegue de las narrativas nacionales, donde no entran las naciones y pueblos indígenas; si entran lo hacen como telón de fondo de los escenarios históricos, donde se efectúa el canto a las glorias nacionales. En la base de todo esto, es parte de la comedia imperial, donde los Estado-nación subalternos tienen cabida, como segundos o terceros, y son atendidos para dirimir en pleitos menores, en el contexto de las estrategias de la geopolítica del sistema-mundo capitalista.

Llama la atención que un gobierno que se reclama ser gobierno indígena y de los movimientos sociales no defienda los derechos de la nación y pueblos mapuches. Más aún cuando las naciones y pueblos indígenas de Abya Yala nombraron a Evo Morales Ayma presidente de todos los pueblos indígenas del continente. En este caso las embajadas bolivianas deberían haberse convertido en embajadas de los pueblos indígenas, iniciando así el reclamo efectivo contra la conquista y el colonialismo, la lucha por la emancipación y liberación de los pueblos indígenas y de los pueblos del mundo. En cambio, el gobierno popular boliviano se afincó en la estructura colonial del Estado-nación, cambió las etiquetas y los nombres, creyendo que con esto el Estado-nación se convertía en Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico, por arte de magia de las palabras. Siguió el mismo decurso de la diplomacia colonial, sin adentrarse nunca a los códigos y ritos de la diplomacia indígena, proponiendo, mas bien, la diplomacia de los pueblos, que tampoco llevó a la práctica, salvo como amague.

 

El colonialismo, la colonialidad, sus estructuras institucionales, sus estructuras imaginarias, campean en el mundo contemporáneo, en los Estado-nación, sean dominantes o subalternos, en los organismos internacionales, aunque pretendan garantizar los derechos humanos y democráticos. Esto sólo es una puesta en escena, que legitima, de todas maneras, las dominaciones polimorfas del imperio.

 

Fuente: https://www.bolpress.com/2018/03/24/la-nacion-mapuche-la-olvidada-del-conflicto-del-pacifico/

 

 

Comprobemos cómo las «luchas desde abajo» resisten al avasallamiento capitalista de derechos humanos afirmándolos en el arraigo a sus territorios, territorialidades  y comunidades. Es "una lucha constante frente al despojo permanente por parte de las clases dominantes, cuyos intereses son gestionados ideológicamente a través de la estrecha y destructiva idea que asume los territorios como simples reservorios de recursos a ser explotados y como delimitaciones sobre las cuales sólo puede decidir esta forma de Estado-nación, que gestiona intereses y proyectos que continúan llevándonos al despeñadero". 

 

 

 

Enseñanzas de las consultas contra

proyectos extractivos.

13 de marzo de 2018

 

 

Por Mario Sosa (Rebelión)

 

La consulta asamblearia y la decisión colectiva han sido una práctica histórica en las comunidades de ascendencia maya y xinca y en no pocas mestizas. Sin embargo, las consultas contra los proyectos extractivos de los últimos tres lustros han constituido un hecho histórico de relevancia nacional.

Como continuidad a un artículo anterior, titulado La disputa por la consulta comunitaria [1], en esta ocasión pretendo analizar algunos elementos importantes y aleccionadores sobre las consultas comunitarias contra proyectos extractivos. 

La primera consulta de esta trascendencia fue protagonizada por el pueblo sipakapense el 18 de junio de 2005. Organizaciones sociales y autoridades comunitarias, en su mayoría de origen sipakapense y algunas mestizas, llevaron a cabo una consulta para determinar su acuerdo o desacuerdo con relación al proyecto de la mina Marlin. La decisión fue abrumadora en contra de este proyecto impuesto, a pesar de la campaña política y mediática implementada por la empresa transnacional y el Gobierno central y de la ambigüedad proclive al proyecto minero del alcalde municipal. Esta consulta fue el inicio de un proceso en el cual cerca de 100 pueblos a lo largo del país se han pronunciado en contra de proyectos extractivos (mineros, hidroeléctricos y agroindustriales) catalogados como «de muerte». [2] 

Es indudable que consultas como ésta han sido profundamente legítimas y que quienes las impulsan han recurrido a bases legales incuestionables. Son legítimas porque han sido realizadas por pueblos a los cuales la legislación nacional y los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos reconocen como sujetos de este y otros derechos, en especial tratándose de pueblos indígenas; porque se han erigido en la respuesta a la imposición de proyectos e ideas de desarrollo que atentan contra las condiciones de vida de tales comunidades y pueblos, al mismo tiempo que permiten la acumulación de riqueza en manos de empresas locales y transnacionales, y porque han sido ejercicios democráticos y autogestionados por el sujeto de la soberanía, como pocos registrados en la historia del país. Su carácter legal ha estado fundamentado en el Convenio 169 de la OIT, en el Código Municipal y en la Ley del Sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural. 

La consulta comunitaria ha sido una forma a través de la cual comunidades y pueblos indígenas y mestizos han emergido y se han constituido en sujetos ante el Estado y el capital. Y lo han hecho con la exigencia de serlo en la determinación del tipo de desarrollo de su preferencia y dentro de sus territorios, en la crítica fundamentada y profunda a la idea falsa de desarrollo que acompaña los proyectos extractivos y en la propuesta del Buen Vivir (Utziläj K’aslemal), que constituye una concepción alternativa, potente, renovada y aleccionadora en la búsqueda de otro paradigma para el logro del bienestar, la felicidad humana y la preservación del ambiente. 

En su lucha, estas comunidades y pueblos han hecho emerger la reivindicación sobre sus territorios, los cuales históricamente han sido ámbitos de reproducción colectiva y los espacios multidimensionales de apropiación no solo en lo económico, sino también en lo social, político y cultural. Y no solamente han subsistido, sino al mismo tiempo han trascendido en su heroica resistencia y lucha: una lucha constante frente al despojo permanente por parte de las clases dominantes, cuyos intereses son gestionados ideológicamente a través de la estrecha y destructiva idea que asume los territorios como simples reservorios de recursos a ser explotados y como delimitaciones sobre las cuales sólo puede decidir esta forma de Estado-nación, que gestiona intereses y proyectos que continúan llevándonos al despeñadero [3]. 

A través de este tipo de consultas, los pueblos indígenas, especialmente, nos aportan otra manera de entender el mundo y la vida (otra epistemología), en la cual el ser humano y la naturaleza (la madre tierra) tienen una relación indisoluble de vida y, por consiguiente, en la cual ambos resultan sujetos de derechos. Contribuyen con una mirada de vida potente, objetiva y realista para detener la destrucción que ocasiona el proyecto extractivo y, más allá, el modelo de acumulación imperante. 

Con estas prácticas y concepciones, los pueblos originarios de estos territorios nos aportan contenidos nodales para salvar nuestro planeta.

 Notas

[1] https://www.plazapublica.com.gt/content/la-disputa-por-la-consulta-comunitaria

[2] Para ampliar, véase en entre otros estudios: Mario Sosa (Coord.), Gestión ambiental y gobernabilidad local(Guatemala: IARNA-INGEP, URL, 2009).

[3] Para ampliar sobre el territorio como una construcción multidimensional, véase Mario Sosa, ¿Cómo entender el territorio? (Guatemala: Editorial Cara Parens, URL, 2012) 

www.plazapublica.com.gt

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=238970

 

 

 Crisis civilizatoria

 

Generalicemos la lógica de la situación nacional e internacional que contradice al progresismo en su promoción de un capitalismo humanizado.

 

 

Crisis mundial del capitalismo y crisis civilizatoria de la humanidad
13 de octubre de 2015

Por Luís Lafferriere

En la década y media que lleva de transcurrido el siglo XXI se pueden observar con claridad la grave situación que vive la humanidad y la profunda crisis que sufre el sistema capitalista internacional. Es preocupante que no se haya tomado conocimiento y plena conciencia de los peligros inminentes que se aproximan, pero tampoco se tenga la más mínima consideración de la miserable existencia de miles de millones de seres humanos condenados a vivir y a morir en condiciones lamentables.

Todo esto pone de relieve la efectividad de los medios de comunicación y los sistemas educativos que predominan en el mundo y en nuestro país, que son garantes esenciales a nivel cultural de un sistema social que no tiene nada que ofrecer a la gran mayoría de la población mundial, que no sea una creciente marginalidad y una mayor depredación global de los bienes comunes del planeta.

 

En especial la ausencia de un serio debate sobre esta realidad en amplios sectores que vienen luchando de distintas maneras contra las consecuencias de la expansión del capitalismo y la profundización de sus principales tendencias estructurales, constituye una grave falencia dados los momentos históricos excepcionales que vivimos y los que se avecinan, donde la humanidad se enfrenta a situaciones inéditas, a peligros inminentes y a futuros de catástrofes.

La estructura social y la dinámica del funcionamiento del sistema nos muestran que vivimos profundos cambios, con gravísimos problemas actuales y más graves aún peligros futuros. Ya no es sorpresa ver cómo numerosos estudios de las diversas disciplinas sociales coinciden en afirmar que estamos ante una crisis civilizatoria sin precedentes, donde las dificultades estructurales del sistema socioeconómico que rige en casi todo el planeta (el capitalismo) se suman a los horrores generados por ese mismo sistema en términos de sus gravísimas consecuencias sociales y ambientales.

Aunque ya son evidentes algunos de los efectos de la grave crisis, lo que hemos visto hasta ahora es apenas una muestra superficial de la magnitud de las transformaciones globales que se producirán en todos los niveles de la vida, desde las relaciones sociales hasta la manera de interactuar con la naturaleza de la cual formamos parte, incluyendo por supuesto nuestra visión de la realidad, la cultura y las políticas públicas.

Un análisis más serio de la situación actual y de las perspectivas futuras, tanto a nivel de las contradicciones y obstáculos que enfrenta el sistema por sus propias lógicas, como de los impactos del mismo sobre la sociedad, puede ayudar a comprender qué tipo de cambios aparecen como necesarios y urgentes, y de qué manera se debería construir alternativas económicas, políticas, sociales y culturales, que ayuden a transitar hacia destinos más humanos y sustentables.

 

 

Un mundo en crisis y la humanidad en peligro

 

La crisis mundial actual es innegable, y su gravedad implica peligros que no podemos ignorar a la hora de pensar en impulsar actividades y formas de interacción alternativas al sistema vigente. Esta crisis mundial es la sumatoria de varias crisis coincidentes (alimentaria, sanitaria, energética, laboral, económica, cultural, ambiental, humanitaria, etc), y puede sintetizarse en dos grandes cuestiones: crisis del sistema como tal y crisis de la humanidad. (1)

La marcha del capitalismo como forma de organización social que se ha impuesto prácticamente en todo el planeta (con escasísimas excepciones) ha llegado a situaciones límites en términos de su propia lógica de funcionamiento, pero también en función del impacto horroroso que genera sobre la humanidad y sobre el entorno que permite nuestra supervivencia. Y si toda crisis supone siempre una situación de transición que desemboca en nuevas realidades (muy diferentes a las preexistentes), la actual no es una excepción. Todo lo contrario, lo más probable es que casi nada quedará igual.

Dentro de sus tendencias estructurales, este sistema tiende a y requiere de un crecimiento permanente, fenómeno que involucra un proceso de extracción cada vez más grande y más rápido de muy diversos recursos, a la vez que genera desechos que contaminan de forma irreversible el ambiente. A la vez, para mantener ese crecimiento permanente necesita de un consumo cada vez más masivo e irracional, que cumple la función de ser fuente de demanda imprescindible para que la máquina voraz se mantenga en movimiento. Pero ese crecimiento permanente no puede continuar de manera indefinida puesto que se produce en el marco de un planeta finito. Y según el consenso científico, esos límites inexorables e insuperables que pone la finitud de los recursos disponibles están siendo superados por la actividad económica desenfrenada.

Desde la década del ’70 del siglo XX sobrepasamos la capacidad del planeta de soportar las altas tasas de extracción de recursos y de absorber la gigantesca cantidad de desechos y residuos que arrojamos. Hoy la huella ecológica negativa supera en un 50% las posibilidades que tiene nuestro único hogar para permitirnos continuar en él, lo que es lo mismo que decir que si deseamos que las futuras generaciones puedan habitar la Tierra deberíamos disminuir un 50% el nivel de actividad actual. No obstante, la casi totalidad de los países del mundo tienen una prioridad en sus políticas: lograr el máximo crecimiento posible (porque además, así lo requiere la lógica de este sistema demencial). Por lo que la decisión de los gobiernos es suicida: más o peor de lo mismo.

Entre los varios límites que ya hemos superado se puede señalar en primer lugar al cambio climático. Según el Panel de Expertos Intergubernamentales por el Cambio Climático de las Naciones Unidas, la emisión de gases de efecto invernadero ha sido de tal magnitud que está elevando la temperatura media del planeta, temperatura que permitió el surgimiento y la evolución de los humanos (y de muchas otras vidas) por cientos de miles de años. En estos días los gobiernos de todos los países están preparando su participación al encuentro mundial a realizarse en diciembre próximo en París, con un objetivo básico y esencial: comprometerse a reducciones efectivas y significativas de sus emisiones de gases de efecto invernadero. Será quizás una de las últimas oportunidades de actuar antes de pasar el límite del no retorno.

Sin embargo, los científicos coinciden en señalar que queda muy escaso margen para evitar que en pocas décadas se alcance y superen los dos grados que se toman como límite, superado el cual no se sabe como va a reaccionar el planeta ni cómo serán los efectos sinérgicos y en cadena que pueden generarse. Porque las emisiones ya realizadas comienzan a tener efecto en una o dos décadas y permanecen por cientos de años en la atmósfera. En tanto que la cantidad de gases de efecto invernadero alcanzaban a 280 partes por millón (ppm) hasta hace poco más de un siglo, la revolución industrial y el uso masivo de combustibles fósiles ha elevado peligrosamente ese porcentaje. Y si se pensaba que el límite máximo seguro no debía superar las 350 ppm, ya hemos alcanzado las 400 ppm. De ahí que las estimaciones del consenso científico de lo que sucederá con el ambiente para las próximas décadas sean muy pesimistas. (2)

Otro de los límites que aparecen como ya superados y con graves consecuencias para un futuro muy cercano, tiene que ver con el seguro colapso energético. La energía es esencial para la vida, y tanto a nivel mundial como en nuestro país la base del consumo energético actual está en los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) que representan alrededor del 85% del consumo total. Si bien es cierto que la utilización masiva e irracional del petróleo ha significado un cambio sustancial en las condiciones de vida para una parte de la humanidad, esos recursos están disponibles luego de procesos naturales que llevaron decenas de millones de años para generarse. Y los estamos liquidando en menos de dos siglos. Ya llegamos al cénit del petróleo (alrededor del 2006), y en poco tiempo más llegaremos al cénit del gas y luego del carbón. Pero no existe ni remotamente la posibilidad de reemplazar ese elevadísimo consumo por otras fuentes energéticas, lo que nos conducirá a escenarios de catástrofes, que requieren urgentes y profundos cambios si se desean evitar las peores perspectivas. (3)

También se están poniendo de manifiesto otros graves problemas ambientales, vinculados a la pérdida constante e irrecuperable de suelo fértil, que hará cada vez más difícil producir alimentos para todos, existiendo estimaciones que señalan que muchos de los nutrientes que no se reponen dejarán poco margen para mantener la producción mínima necesaria para el futuro. Algo más grave aún sucede con el agua potable, elemento esencial para la vida, y que está siendo contaminada en cantidades gigantescas, en un proceso que no se detiene ni un instante en todo el mundo; mientras por otro lado se van destruyendo las fuentes generadoras, que son los glaciares de altas montañas (por el calentamiento global y la megaminería, entre otros procesos) y los humedales (ya se han destruido un 50% de los existentes a nivel mundial). Según organismos internacionales, ya existe un déficit de abastecimiento de agua potable en condiciones higiénicas para más de dos mil millones de personas, que hoy deben beber aguas contaminadas, con todos los riesgos sanitarios que ello implica.

Por otro lado, seguimos arrojando desechos y productos en cantidades crecientes que no pueden ser absorbidos por la naturaleza, y provocan graves daños en el ambiente. Sucede con los plásticos, cuyos desechos en el medio del Océano Pacífico han conformado el llamado “séptimo continente”, con una superficie similar a la península ibérica (España más Portugal). Sucede con los desechos electrónicos, que se acumulan peligrosamente y no aparecen vías de solución a la vez que se siguen generando, usando y tirando a ritmos cada vez más veloces. Se pueden mencionar además muchos otros males, como la destrucción de los ecosistemas y de los servicios que brindan a la vida, la pérdida de la biodiversidad tan imprescindible para mantener el equilibrio ecológico, la creciente acidificación de los océanos y los enormes impactos que pueden provocarse, la desaparición masiva de especies vegetales y animales, etc, etc.

Estamos hablando entonces de que en términos de un par de décadas podemos tener que enfrentar a “la tormenta perfecta”: calentamiento global por encima de los límites máximos, colapsos energéticos que dejen sin transporte ni electricidad a grandes urbes y países enteros (con el consiguiente caos y disolución social), carencia creciente de alimentos y agua potable para varios miles de millones, y el peligro mayor que es la posibilidad concreta del fin de la humanidad en el planeta.

¿No merece este futuro cercano, con sus graves peligros, que pongamos en debate hacia dónde vamos, qué mundo queremos, y qué podemos hacer para incidir en el logro del necesario cambio de rumbo?

 

 

La cuestión social y la crisis humanitaria

 

Esta forma tan brutal de destrucción masiva de nuestro único hogar “está llevando a la humanidad hacia el precipicio, y estamos apretando el acelerador” (como lo ha declarado de manera reiterada el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon).

Pero no se trata de que somos demasiados humanos habitando un planeta que no alcanza para todos, sino de la responsabilidad del modo en que vivimos, producimos y consumimos, al que nos ha conducido la lógica de este sistema. Menos del 15% de la población del mundo es responsable de más del 85% del consumo, de la extracción de recursos y de la contaminación global. Es su modo de vida irracional y depredador y la lógica ciega del sistema, la que nos lleva al precipicio. Esto tiene relación con el otro grave problema actual: la crisis humanitaria.

Somos alrededor de 7.200 millones de seres humanos que habitamos la Tierra, pero más de la mitad de ellos viven en situación de pobreza estructural. No hablamos de cien, de mil o de un millón de pobres, lo cual por supuesto que sería preocupante. Hablamos de más de cuatro mil millones de personas que viven en condiciones de carencias e insatisfacción de sus necesidades básicas. Y en ese grupo, alrededor de dos mil millones (según la FAO) pasan hambre todos los días. Dos mil millones de indigentes que sobreviven miserablemente y que mueren de la misma forma. De las 120 mil personas que mueren diariamente en el mundo, se estima que entre 40 y 50 mil son los que se mueren de hambre… cada día. Seguramente a esta masa gigantesca de excluidos les preocupe muy poco que hablemos del peligro del fin de la humanidad para dentro de pocas décadas, porque su final está ahí mismo, al fin del día o de la semana. Pero además de los pobres y hambrientos, están los millones afectados por la inseguridad, los conflictos bélicos, la desocupación, la falta de perspectivas futuras, los acosados por los múltiples males de este sistema desigual y destructor de sociedad, de humanidad, de ambiente y de vida en general. (4)

Desde el inicio de la etapa del capitalismo neoliberal (años ’70 y ’80 del siglo pasado), un proyecto político impulsado por los capitales más poderosos del mundo, los problemas sociales se han venido agravando. La tendencia a la concentración y centralización de capitales, y la tendencia al crecimiento polarizado y desigual, han llevado a nuevos escenarios de crecientes desigualdades en la distribución del ingreso y la riqueza, a nuevas vueltas de tuerca que terminan beneficiando no ya al tercio superior de la población, sino apenas al 5% y al 1% del total, que acumula riquezas gigantescas.

Se fueron destruyendo poco a poco los “estados del bienestar”, hasta alcanzar al “centro” del capitalismo “desarrollado”. Se van desmantelando los servicios sociales y se expulsan de los beneficios del “progreso” no sólo al tercio histórico de menores ingresos, sino a las amplias capas medias que crecieron al impulso del modelo fordista-keynesiano de la segunda posguerra. En EEUU, la potencia más rica del mundo, viven 50 millones de pobres, que se alimentan con bonos estatales. En la rica Unión Europea se acumulan decenas de millones de desocupados, pobres y hasta hambrientos.

Mientras en simultáneo, crecen las fortunas de los multimillonarios, y la riqueza se concentra en un puñado de bancos poderosos y de gigantescas corporaciones transnacionales (diversos estudios publicados informan sobre el tema). Y esta realidad no es estática, sino que los dueños del mundo van y vienen por más, poniendo en peligro la supervivencia de cada vez más amplios sectores de la población y el bienestar de la gran mayoría de los seres humanos en todo el planeta. (5)

Tanto este futuro cercano que amenaza a toda la humanidad, como el presente lamentable que afecta a muchos miles de millones de seres humanos, deben ser objeto de análisis respecto de en qué tipo de sociedad vivimos y hacia dónde vamos, a la hora de pensar nuestra responsabilidad como ciudadanos comprometidos y nuestras acciones para contribuir al urgente e imprescindible cambio social.

Pero además de los grandes males humanos y ambientales provocados por la expansión del capitalismo en su actual etapa neoliberal, el propio sistema capitalista se enfrente a una profunda crisis que le impide volver a generar un crecimiento sostenido, y eso tiene consecuencias a nivel global, que es necesario considerar.

 

 

La crisis del sistema capitalista internacional y sus contradicciones

 

La contraofensiva neoliberal de los sectores más concentrados del capitalismo, iniciada entre los años ’70 y ’80 del siglo XX, logró imponerse con un éxito notable en casi todo el planeta. Anta la caída gradual de la tasa de ganancia en las actividades productivas en los países capitalistas centrales, sucedida hacia fines de la década del ’60, las grandes corporaciones impulsaron un proceso de reestructuración que tuvo resultados tan efectivos que no sólo lograron recomponer la tasa de ganancia a niveles extraordinarios, sino que originaron dos grandes problemas para la lógica del propio sistema (6).

Por un lado, la sobreacumulación de capitales líquidos y las gigantescas burbujas financieras no pueden sostenerse sin una economía que genere de manera creciente nuevas riquezas materiales. Pero por otro lado, la sobreacumulación de capacidad productiva existente no puede desplegarse plenamente sin un mercado que demande una mayor producción. Y eso no es factible luego de la contrarrevolución neoliberal, que dejó mercados agónicos y miles de millones de seres humanos excluidos del ‘progreso’.

El capitalismo necesita expandirse permanentemente, pero si se pensara en algún proyecto neokeynesiano universal, que incorpore una porción significativa de la población mundial al consumismo capitalista, el efecto de ese movimiento se daría de narices con la limitación física que significa un planeta finito que ya no soporta la depredación actual. Y en ese dilema se debate hoy el sistema, donde los sectores más poderosos y concentrados (los dueños del mundo) siguen impulsando acciones y políticas que les reportan enormes beneficios, pero en rumbo de colisión por la falta de sustentabilidad de ese proceso demencial.

Durante el proceso de reestructuración de la economía mundial, que incluyó una nueva revolución tecnológica y un cambio en las estrategias productivas de las grandes empresas transnacionales, se reorganizaron las actividades para alcanzar mayor eficiencia y más altos márgenes de ganancias. No sólo la robotización de los procesos industriales y el desarrollo de la informática aplicada a todo nivel, contribuyeron al logro de ese objetivo. También el cambio tecnológico en la producción de alimentos, de la mano de la transgénesis y la monoproducción en gran escala, permitió obtener inmensos beneficios a las corporaciones del sector que dominan los diferentes eslabones de toda la cadena. Se hizo a costa de la destrucción de vastos sectores campesinos y de la pérdida de la diversidad productiva en muchas regiones del planeta.

También la persistencia del proceso de crecimiento y acumulación a escala mundial agravó el saqueo y la depredación de recursos valiosos existentes en muchas regiones de la periferia del capitalismo, que van a ser objeto de nuevas ofensivas contra sus territorios y los pueblos que los habitan, generando los denominados procesos extractivistas que hoy predominan en la mayoría de los países latinoamericanos, más allá de los gobiernos de diferentes matices partidarios.

 

 

La Argentina y las próximas décadas

 

Nuestro país no está al margen de ese mundo en crisis. Somos parte del sistema capitalista, aunque estamos insertos de manera dependiente. Y nuestra historia como Nación ha sido la continuidad de ese estado, aunque pasando por fases diferentes tanto en su estructura social y dinámica interna, como en su inserción dentro del sistema capitalista internacional. No vamos a estar al margen de los colapsos futuros, pero vamos a tener nuestras particularidades nacionales que es necesario reconocer.

Luego de la profunda crisis a la que fue sometida la sociedad argentina durante más de dos décadas (a partir de mediados de los años ’70), y que llevó al fin de la ISI (industrialización por sustitución de importaciones, una sociedad con significativos avances en comparación al resto de los países de la región), se gestó un nuevo modelo de acumulación (últimos años de la década del ’90), mucho más regresivo, que se va a desplegar con fuerza hacia finales del 2002. Y a partir de entonces vamos a ver una nueva estructura económica y social, con una nueva manera de insertarse en el capitalismo global, que es necesario considerar para prever los escenarios futuros.

Vivimos los años de un modelo de capitalismo dependiente caracterizado por la falta de un auténtico proyecto nacional, puesto que los sectores impulsores del crecimiento surgen de planes y estrategias de las corporaciones transnacionales. Pero a diferencia de la etapa histórica previa a la crisis (modelo ISI), este modelo es extractivista depredador, con peso de las actividades que saquean las riquezas del territorio y no tienen ninguna posibilidad de sustentabilidad en el mediano plazo. Son además capital intensivo y con escasa generación de empleo genuino. Presentan problemas estructurales que en la fase expansiva inicial se pudieron ocultar detrás de los precios extraordinarios de los productos exportados por la Argentina (en especial la soja) y del rol activo del Estado como empleador (sea en forma directa, con trabajos precarios o con cientos de miles de subsidios clientelares).

Pero ni los defensores más acérrimos de las actividades extractivas depredadoras ocultan la falta de perspectivas de las mismas. Los principales defensores del modelo de monoproducción de soja transgénica vienen desde hace años llamando la atención por el creciente deterioro del suelo fértil (ya que no se reponen ni el 30% de los nutrientes que se llevan las cosechas). Las propias megamineras muestran en sus folletos que sus emprendimientos (de destrucción masiva y contaminación) tienen una duración de alrededor de 20 años (en ese lapso después de dinamitar una montaña y contaminar con cianuro los acuíferos, sacan todo lo que encuentran), aunque la formación del mineral en las rocas haya llevado entre 8 y 12 millones de años. Algo peor sucede con el fracking, donde el recurso que se alcanza con la perforación y la explosión subterránea se extrae en un 80% en los dos primeros años, por lo que se requiere hacer nuevos pozos en forma permanente, hasta agotar el suelo y destruir lo que haya con vida en el territorio (donde cada pozo requiere inyectar 20 millones de litros de agua con un cóctel de 600 químicos contaminantes, y pone en peligro los acuíferos de la zona).
Tampoco se puede esperar demasiado de la armaduría automotriz (donde un auto terminado tiene poco más del 20% de insumos nacionales) ya que el fin del petróleo afectará antes que nada al transporte automotor; ni de la mal llamada “industria nacional” de bienes electrónicos, que son islas artificiales que no tienen perspectivas de sostenerse si no es con ingentes e insostenibles subsidios públicos.

La eventualidad del fin de este ciclo expansivo, que ni aún en su etapa “gloriosa” pudo resolver los graves problemas estructurales económicos y sociales, nos obliga a considerar cuáles son los futuros escenarios y qué podemos hacer en ese contexto. Ante este panorama, que no es para nada alentador, surgen múltiples acciones de resistencia pero también muchas ideas, propuestas y prácticas, que buscan alternativas a los horrores que ofrece el capitalismo neoliberal. Acciones y propuestas que deberían potenciarse para impulsar un urgente y necesario cambio de rumbo. Y es en ese marco que creo debería analizarse y debatirse nuestro futuro común, con un mundo y un país que van a cambiar y mucho.

En resumen, sigo pensando que vamos hacia un mundo totalmente distinto al que vivimos hoy, que aparecerá de manera abrupta en cualquier momento. Y que nosotros deberíamos debatir esos probables escenarios, puesto que nos daría mucho más claridad a la hora de definir las cuestiones esenciales de nuestra militancia.

Julio de 2015

Fuente: http://contrahegemoniaweb.com.ar/crisis-mundial-del-capitalismo-y-crisis-civilizatoria-de-la-humanidad/

 

 

Estamos yendo, Luís Lafferriere nos advierte,  " hacia un mundo totalmente distinto al que vivimos hoy, que aparecerá de manera abrupta en cualquier momento. Y que nosotros deberíamos debatir esos probables escenarios, puesto que nos daría mucho más claridad a la hora de definir las cuestiones esenciales de nuestra militancia". En contra de esa discusión se yerguen progresistas e izquierdistas reformistas que miran por la participación de los de abajo pero conducidas desde poderes dominantes en el capitalismo. En efecto, declaran: "El multipolarismo ha tomado hoy la iniciativa con capacidad de compartir beneficios económicos para poder potenciar su hegemonía político cultural y conducción político-estratégica. Los mismos viajes que lleva adelante Xi Jinping, también el papa Francisco los hace de otro modo. Juntos y cada quién a su manera ya han cambiado el centro de gravedad económico-estratégico mundial logrando la reunión del poliedro de las cinco grandes civilizaciones de base humanista interreligiosa-cultural, logro muy en armonía con las expectativas de François Houtart en libro Mercado y Religión (2001)".

 

Un agónico final de la globalización: ¿Cambio civilizatorio?

13 de abril de 2018

Por Wim Dierckxsens y Walter Formento

1- Globalización y los cambios entre Norte y Sur

a. El traslado del eje de acumulación en el mundo
Ante el pensamiento único y fundamentalista es un reto reconstruir una epistemología compleja, que reconoce la importancia de la temporalidad, las dimensiones múltiples y lo trans-disciplinario nos señala Houtart (2009). Tal visión de la realidad conduce al crecimiento de la conciencia de la pluralidad de las instancias epistemológicas sin negar el pensamiento de Marx. La globalización, conceptualmente en lo económico, es la mundialización de la ley del valor. Dicha mundialización es un proceso de marchas y contramarchas pero con un sentido de largo plazo y que tiene repercusiones en todos los planos de la vida social. El proceso encierra un control cada vez más significativo de la producción, el proceso de trabajo y el flujo de riquezas a escala mundial y, muestra a la par un nivel más concentrado del capital y centralizado de apropiación de la plusvalía/plus trabajo mundial.
El 80% del comercio mundial se explica en tanto comercio entre transnacionales (ETN´s) y el 50% como intra-trasnacional (ETN). El 48% de la riqueza social producida/ensamblada en la economía de las transnacionales tiene asiento en paraísos fiscales (Londres-Delaware-Hong Kong, etc.) por lo tanto, es invisible a los ojos del Estado-nación de país central. El 48% circula por los mal llamados “paraísos fiscales” y el 52% en los estados nacionales, o sea, el 52% es visible a las instituciones de la administración de los países.

El 97% de las ganancias y rentas anuales socialmente producidas terminan en los paraísos fiscales. Estos paraísos son parte de una nueva arquitectura financiera global que se configura como un sistema extraterritorial (extra-Estado nación). Ante ello pierde sentido la caracterización de las operaciones de los paraísos como “fuga de capitales”. Hoy estamos delante de una nueva forma de capital dominante y de una nueva forma de Estado (Global). Es un Estado sin fronteras ni ciudadanos que no rinden cuentas a nadie. Solo es fuga de capitales para los gobiernos de los Estados-nación ya que el Estado global opera desfinanciando a los Estados de los países centrales.

 

El sistema integrado transnacional de producción, constituido por 88.000 empresas transnacionales (ETN’s) y sus 600.000 asociadas o afiliadas en el mundo entero, es el núcleo estructural del capitalismo globalizado del siglo XXI. Cadenas globales de producción constituidas por las empresas transnacionales –ETN´s, donde el 42% vienen de ser norteamericanas y el 22%, europeas. La modificación fundamental del sistema en los últimos 15 años ha sido el traslado del eje de la acumulación de los países centrales a los emergentes, en primer lugar Asia/China. La República Popular se ha convertido en la primera potencia comercial del mundo, tanto en importaciones como en exportaciones, y con una relación comercio internacional/PBI que asciende ahora a 75%, es decir una economía muy abierta.

 

China ha modificado su posicionamiento en las cadenas globales de producción, y ha dejado de ocupar el segmento final de ensamblaje del conjunto basado en mano de obra barata. Dicho desplazamiento puede verse en la distribución del valor agregado INDUSTRIAL mundial. De acuerdo con datos del Banco Mundial en el 2000 China generaba menos del 7% de dicho valor, mientras en 2015 ya explicaba el 20%. En igual lapso EUA cae del 22% al 15%. Hoy en día China se ha puesto a la cabeza del sistema a través de nuevas industrias de alta tecnología que la colocan en el eje del proceso global de integración industrial. Casi 40% de las exportaciones chinas son ahora bienes de equipo y de capital, es decir, productos de alta tecnología. Las empresas transnacionales en China responden por más de 90% de esas ventas externas. Para ello utilizan 1.400 laboratorios de tecnología avanzada (Jorge Castro, 2014).

La migración de capital o “outsourcing” ha sido una estrategia consciente de los capitalistas globales. Una de las manifestaciones y magnitud de estos cambios está en la formación bruta de capital fijo. Mientras EUA multiplica entre 1990 y 2015 este indicador por 2, China lo hace por 24. Mientras China explicaba en 1990 el 2% del valor agregado industrial mundial, en 2015 ya explica el 20%. El ´outsourcing´ es una poderosa arma contra la organización sindical, reduciendo los salarios e intensificando la explotación de los trabajadores en los países centrales. Una de las características sorprendentes de la globalización es que una proporción muy grande y creciente de la fuerza de trabajo en muchas cadenas de valor globales se encuentra ahora en las economías en desarrollo o emergentes. El centro de gravedad de la mayor parte de la producción industrial del mundo se ha desplazado del norte al sur de la economía global.
Si bien ha conducido a una enorme expansión en el empleo de los trabajadores de los países de bajos salarios, también es cierto que ha destruido empleo al importar productos que antes se hacían localmente.

 

b. La mundialización y sobre-explotación de la fuerza de trabajo

La caída de la URSS abre en 1991 el lanzamiento de la Unión Europea y el ascenso en la órbita de la economía del Capital Financiero Global como nueva forma de capital que opera sin límites de fronteras. Hasta 1980 el mercado de trabajo operaba sobre todo dentro de los límites de las fronteras nacionales. Desde fines del siglo xx se da la constitución de un mercado mundial de trabajo. La “población económicamente activa” (PEA) del mundo pasó de 1.900 millones en 1980 a 3.100 millones en 2006, lo que representa un aumento del 63%. Casi todo este crecimiento cuantitativo se ha producido en las “naciones emergentes”, que ahora albergan el 84 por ciento de la fuerza de trabajo mundial. En esencia, la globalización del mercado mundial de trabajo significa una mayor capacidad de reemplazo de la fuerza laboral en el mundo entero. Esto implica inestabilidad laboral, una tendencia mundial a la baja de los salarios, un aumento en la jornada de trabajo y un empeoramiento en las condiciones laborales y esto en el mundo entero.


El Capital Financiero Global opera con sus redes financieras des-localizadas disputando el poder a las corporaciones financieras multinacionales de la Triada (EUA, UE, Japón y sus bloques de poder). Lo cual será inmediatamente seguido por el desarrollo de una nueva arquitectura política. En su nueva arquitectura productiva tiene la necesidad de acelerar la globalización, la deslocalización global de la composición orgánica del capital.
En 2010, el 79 por ciento de los trabajadores industriales del mundo ya vivían en regiones del sur emergente (541 millones), frente a sólo 34 por ciento en 1950. Sólo el 21 por ciento del total de trabajadores industriales (145 millones) en 2010 vivían todavía en los ex países centrales. Para los trabajadores de la industria manufacturera que hagan uso de cadenas de subcontratación, este cambio es aún más dramático. Ahora, el 83 por ciento de la mano de obra del mundo de la manufactura vive y trabaja en las naciones del Sur Global.

La clase trabajadora global ocupada en cadenas de subcontratación nunca ha sido más numerosa en su participación en la fuerza de trabajo total. Sin embargo, la participación de los salarios en los ingresos internos ha disminuido, tanto en el Sur Global como en el Norte Global. Los salarios pagados a los trabajadores en el Sur se ven afectados por factores que no tienen relación con la productividad de estos trabajadores en el trabajo. En el capitalismo nunca se paga la fuerza de trabajo por su valor sino por su precio de (re)producción como cualquier otra mercancía. Lo que sucede en el siglo XXI es que se procura bajar ese precio de (re)producción de la fuerza de trabajo en el Norte y Sur, mundializando el ejército industrial de reserva. Opera la tiranía del mercado en términos de Houtart (2001). Sin embargo, a la vez observamos primeras manifestaciones de la globalización de las resistencias como el ´Otro Davos´ (1999) y búsquedas de alternativas como el Foro Mundial de Alternativas (1997) y el primer Foro Social Mundial (2001).

 

c. Identidad con diversidad pero sin sensibilidad de clase

La inseguridad laboral, económica y social se agravó aún más con la crisis financiera de 2008 que marca la Gran Recesión del siglo XXI. A partir de la crisis financiera y la consecuente depresión económica hay fuertes alzas en las tasas de desempleo hasta en los países centrales. En Grecia y España se observan en términos reales tasas superiores al 25%. Las tasas de desempleo juvenil (entre 16 y 24 años de edad) superaban incluso el 55%. Con ello, empeoran los seguros de desempleo y aumenta la presión sobre el mercado de trabajo. La seguridad económica viene hacia abajo y, con esta también, la seguridad social y por ende la política.
Con la globalización la propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Ya no hay proyecto nacional y por tanto cada vez menos compromisos con la ciudadanía misma. Los grandes partidos, y los bipartidismos tradicionales, están en crisis. Nacen nuevas fuerzas políticas y todas tienen en común la consigna: “contra la globalización”. La globalización ha creado un heterogéneo mundo del trabajo compuesto por cada vez menos trabajadores formalizados, y un ejército creciente de distintos modos de la informalidad y en las diferentes situaciones sociales de la economía popular. La heterogeneidad de trabajadores se manifiesta además por pieles blancas, negras, amarillas, rojas; indoamericanos, hispanoamericanos, afroamericanos, sino-americanos, con sus mixturas. Su heterogeneidad se manifiesta además por haber hombres, mujeres, bisexuales con su diversidad; por sus misturas religiosas de protestantes, evangélicos, católicos, budistas, islamistas, etc.; por las generaciones de adultos mayores, adultos, adultos jóvenes, ´millenials´ y niños.

Las políticas globalistas apuntan a una identidad con diversidad pero sin “sensibilidad” de clase (supuestamente desaparecida) lo que fragmenta las reivindicaciones sociales sin cambiar el poder de la clase dominante del país. Con las reivindicaciones de las diversidades solo cambiaron el color y el género de las clases medias de altos ingresos. Las clases trabajadoras en cambio solo observan la falta de empleo y la enorme brecha de ingresos que ha generado la globalización.

La victoria del presidente Obama, una persona de color, no mejoró el bienestar económico de la clase trabajadora negra, ni de las mujeres de menores recursos, mostrando los límites de tal estrategia identitaria, en ausencia de unas medidas de tipo clasista que solo se logra con las clases trabajadoras bien organizadas, organización que el globalismo con Clinton y Blair como ideólogos ha logrado desmantelar en muchos lugares. No es extraño entonces que en las elecciones del 8 de noviembre de 2016 en EUA la gran mayoría de las mujeres de clase trabajadora ha votado por Trump, quien fue, de los dos candidatos (Trump y Clinton), el que acentuó más el discurso hacia la clase trabajadora.

Es obvio que los medios de comunicación dominantes, que apostaban a Clinton y el Partido Demócrata como los defensores del globalismo y su estrategia identitaria, tampoco nos informan sobre este particular y más bien hacen todo lo posible de declararlo ´loco´ al nuevo presidente. En este orden político, afirma Houtart (2009) notamos que la democracia parlamentaria tiene hoy de manera muy visible una serie de desviaciones, tanto por su mercantilización como por las alianzas contradictorias y la corrupción.

 

d. Fin del reformismo, nacionalismo y xenofobia en el Norte

En países que se han caracterizado por un reformismo más o menos bien desarrollado, la población no deja de un momento para otro de creer en el sistema vigente aunque se note la crisis, pues bajo el reformismo se instauró y se consolidó la seguridad económica y social por lo que perdura la fe en el reformismo político aún en tiempos de crisis. Esta fe popular no se destruye de un año para otro en países como los periféricos de la Unión Europea, ni tampoco de una generación para otra en países centrales de la Unión Europea o EUA. En un primer momento, las masas populares siguen creyendo con firmeza en las relaciones sociales existentes. Defienden el statu quo propio a toda costa, a todo precio y a costa de otros (inmigrantes y minorías en general). La xenofobia y el nacionalismo más bien encuentran tierra fértil, como bien puede observarse en las elecciones recientes en la Unión Europea y EUA.

En defensa del derecho a estar en las “sagradas” relaciones capitalistas en su crisis de legitimidad, lleva la política popular hacia posiciones conservadoras, xenofóbicas y nacionalistas. Que se expresa por medio del derecho imaginario de salvar su nación, su cultura, su raza, a costa de todo. El ascenso del nacionalismo es consecuencia lógica del proceso de cambio de una situación de baja capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo que se caracterizaba por mucha estabilidad laboral con seguridad económica y social a una situación de creciente capacidad de reemplazo con gran inestabilidad laboral, desempleo e informalidad de trabajo que son la causa de la inseguridad económica y social. La globalización generó este proceso en todos los países más ´desarrollados´ pero también para amplias capas de la población en el Sur.

Cuantos más derechos económicos y sociales ha adquirido (un segmento de) la población, más derecho siente de estar dentro del sistema. En el siglo XX este nacionalismo popular constituyó la base para que se montara el capital monopólico de una nación con su proyecto fascista. En el siglo XXI, al capital financiero globalizado no le interesa el nacionalismo, más bien lo contrario. La elite financiera global de Wall Street y de la City de Londres, y sus grandes transnacionales, buscan más bien acabar con la soberanía nacional para crear un gobierno global bajo su liderazgo. Aunque para ello primero debe quebrar el bloque de oligarquías que sostiene a la UE como proyecto estratégico continental vinculado por diferentes medios al multipolarismo pluriversal.
Por ello no es extraño que en la UE haya aparecido un partido nacionalista tras otro, xenófobo y euroescéptico y además ha sido fogoneado por el Globalismo desde distintos lados para instalarlo. Interesante en este caso es señalar que el día de las mujeres, millones de españolas no solo marcharon sino que lograron a la vez realizar un paro nacional, rompiendo la estrategia identitaria fragmentaria del globalista. Pareciera que la identidad nacional es una tendencia que no se podrá erradicar en la UE ni tampoco en EUA con Trump. Por lo tanto de lo que se trata es qué estrategia de poder la articula. Es la estrategia unipolar globalista para derrotar a los multipolarismos y luego reducir lo nacional a lo local que la articula o más bien la estrategia multipolar pluriversal para consolidar las alternativas sistémicas y donde lo nacional es una identidad necesaria a ser integrada además de la identidad de género, de etnia y de clase. Con ello surgen y se acentúan las contradicciones entre grandes capitales.

 

e. Los intentos post-neoliberales en el Sur

Hoy en día las fronteras nacionales dejaron de constituir el marco dentro del cual se da la reproducción de la fuerza de trabajo, aunque ya vimos que en los ex-países centrales todo indica que estamos marcha atrás en este aspecto, defendiendo los beneficios económicos y sociales de la baja capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo en tiempos pasados. Con el neoliberalismo quedó estancada e incluso sufrió un retroceso la transición de una situación de alta capacidad de reemplazo de la fuerza laboral con mucha inseguridad económica y social y por ende política a otra con una capacidad de reemplazo más reducida que genera mayor seguridad económica y social. Esta inseguridad económica y social sin perspectiva de mejora genera inestabilidad política y crea condiciones para que se desarrollen fuerzas contestatarias que tienden a cuestionar el sistema capitalista hasta en su raíz.

Con contadas excepciones los países latinoamericanos dejan ver en la era neoliberal un estancamiento, e incluso un retroceso, en el mercado de trabajo, caracterizado por la inestabilidad laboral, inseguridad económica y social y por ende política. A partir del escenario anterior, no es extraño observar que América Latina se vislumbre, desde fines del siglo XX, como la región con mayores cambios políticos tendientes a la desconexión del neoliberalismo y en la que la opción poscapitalista tiene vida plena en los debates académicos y políticos. El limitante de plantear proyectos nacionales de cambio político, en un contexto del modus operandi del capital financiero globalizado, un solo país no logra cambiar fácilmente las relaciones económicas del poder. En este contexto observamos en América Latina, en esta década, un cierto desgaste en los proyectos políticos nacionales-regionales y un retorno electoral muy manipulado por los medios y la corrupción y hasta por golpes de Estado (Paraguay, Brasil, Honduras) hacia un retorno al globalismo o continentalismo, cuando en el Norte sucede precisamente lo contrario.

 

2- Contradicciones entre grandes capitales

a. Contradicción Globalismo-Continentalismo en la Unión Europea

La Unión Europea (UE) constituye hoy un bloque regional de poder de país-central (Estado-Continente), conformado por 27 países. Los grandes capitales financieros Alemanes, en primer lugar, junto con los de Francia, se despegan de su base nacional y se transforman en capitales financieros de la UE, para hegemonizar este bloque continental. Este hace todo el esfuerzo de mantener unificada a la UE. Por un lado combate el nacionalismo euroescéptico y un Estado nacional hacia adentro, como el caso de Cataluña por ejemplo, pero a la vez defiende al Estado-región a capa y espada frente al proyecto del Estado global propagado por la City de Wall Street y la de Londres.

El objetivo globalista fue y sigue siendo poder desintegrar la Unión Europea y subordinar los países al proyecto del Estado global en construcción bajo liderazgo de Wall Street y la City de Londres. Los bancos globalistas (Citigroup, Barclays, HSBC, Lloyd´s, ING-Baring, Santander- CH, etc.) son dueños de los principales medios de comunicación dominantes en el mundo (Time Warner de Turner, que posee la cadena CNN y los diarios New York Times y Washington Post, BBC, Deutsche Welle), con su brazo armado la OTAN y la CIA, han fomentado olas migratorias sobre todo desde Siria, al financiar movimientos terroristas como ISIS, a fin de fomentar el nacionalismo xenofóbico en la UE y con ello el euroescepticismo.
También a Partidos Políticos: Le Pen en Francia, Alternativas para Alemania (AfD), Wilders en Holanda, etc., obtuvieron toda la publicidad en medio de atentados terroristas a menudo de bandera falsa y migraciones ´forzadas´, a menudo provocados por la CIA y la OTAN bajo bandera falsa, en la primera vuelta para fomentar el euroescepticismo. No así en la segunda vuelta en Francia por ejemplo, donde Macron llega a la presidencia frente a Le Pen gracias al apoyo de los grandes medios globalistas y no por su posición partidaria. Para los globalistas, la City de París ha de suceder a la city de Londres en el control de la UE vía los poderes económico-financieros y no Frankfurt que está muy integrada al poder político de la UE a través del BCE y de la CE (Comisión Europea). Macron representa estos intereses financieros globales que son asfixiantes y arteros en la producción de subjetividad y manipulación. La segunda vuelta de las elecciones en Alemania se prolongó en el tiempo debido a los mismos medios que no querían ver un gobierno de mayorías parlamentarias fuerte, a Merkel como canciller y de llegar a serlo verla muy debilitada.

El Brexit (“Exit-Salir de la UE”), hecho que comienza con la votación del referéndum del 23 de junio de 2016 en el Reino Unido, donde se vota por salir de la UE. El proceso de la salida se encuentra aún en pleno desarrollo y la disputa acerca de la particular forma en que se llevará a cabo, ha implicado un fuerte golpe sobre el estatus privilegiado de la City de Londres en el Reino Unido (RU) - y de la oligarquía financiera global en ella. Lo anterior se expresa fundamentalmente en torno de lo que se denomina “pasaporte financiero”. Este habilita a empresas radicadas en territorio europeo a operar dentro de todo el mercado común. Brexit implica que las principales empresas y bancas del mundo, que cuentan con sus centros de operaciones en Londres para sus negocios dentro del mercado europeo, deban trasladar parte importante de sus equipos, instalaciones y empleos a otras cities. Sobre todo Paris y Frankfurt compiten para absorber la migración de los actores financieros, jugándose en ello también la oportunidad de disputar más fuertemente el territorio UE.
Estos cambios que golpean directamente a la gran banca global en la City de Londres y su acceso el mercado europeo, uno de los más importantes del mundo. La city londinense constituía la piedra angular del proceso de globalización financiera. En los mercados de divisas y de derivados, Londres concentra el 40 y el 50% del negocio mundial y el 40% del negocio mundial de Londres se hace con Europa. Es así que se encuentran radicadas en Londres muchas de las principales empresas y bancas globales. Con el Brexit se disputa también el regreso de la soberanía comercial de Bruselas (capital de la UE) al Reino Unido, controlada por la Oligarquía Continentalista europea, germano-francesa.
El Brexit puede ser observado también como una jugada para retomar el control del Reino Unido por parte de la Corona Británica, enfrentada con la estrategia del globalismo financiero. El euroescepticismo de los globalistas sin duda contribuyó al resultado. El Brexit abre una oportunidad para la Corona de profundizar los lazos de cooperación estratégica con la China Multipolar, la cual tiende a consolidar e incrementar sus respaldos frente al Globalismo.

 

b. Contradicciones Globalismo-Continentalismo en Estados Unidos

Con el resultado de las elecciones de 2016 en EUA, el mundo observa que estamos frente a fuertes contradicciones entre capitales también dentro de EUA. ¿Cómo pudo ganar Trump? La clase trabajadora en Estados Unidos viene sufriendo una reconfiguración en las últimas décadas, en distintos niveles y que está en relación con los cambios en las formas de organización del capital en general y del capital financiero global en particular que impactan en un retroceso que se puede percibir en la caída de los salarios reales (20%), empeoramiento de las condiciones laborales con un aumento en la intensidad del trabajo y la prolongación de la jornada laboral dejando un aumento de 65% en la productividad por plusvalía absoluta y la guerra desde arriba contra los sindicatos (solo un 6% de trabajadores en EUA están afiliados en el sector privado).
 

Los globalistas neoliberales que financiaron e impulsaron la candidatura de Obama y luego la de Clinton son el campo más visible de las élites corporativas que hoy no son monolíticas. Hay divisiones y conflictos importantes dentro del establishment corporativo gobernante. Las corporaciones multinacionales continentalistas (JPMorgan-Chase, Bank of América y Goldman Sachs, etc.) y sus conglomerados de comunicación como News Corp de Murdoch (que incluye el diario Wall Street Journal y la cadena Fox News) apoyaron a Trump y los globalistas, con el grupo CNN y los diarios New York Times y Washington Post, apoyaban a Clinton.

La victoria de Donald Trump puede ser indicador de que entramos en un nuevo ciclo geopolítico. Nunca la puja financiera transnacional, entre Continentalistas y Globalistas, había llevado al sistema electoral e institucional a una crisis, donde va al límite y más allá de la legalidad sistémica imperial en un contexto de fuerte conmoción y movilización social. La victoria de Donald Trump en EUA (como la corona británica con el Brexit en el Reino Unido) significa, que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial en Bretton Woods (1944), se ve ahora trastocada y se derrumbará. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es “que no hay ganador a la vista”. Ahora todas las opciones están abiertas y pueden ocurrir.

Es preciso señalar que el Continentalismo en el territorio económico de EUA implica el NAFTA -North American Free Trade Agreement (EUA+ Canadá+ Méjico) es la otra fracción de capital financiero transnacional que brega más bien por fortalecer a EUA apuntando a “Otro Siglo Americano” basado en el Dólar, viendo en ello la garantía de su propia hegemonía. Esta fracción está expresada en parte por el Tea Party del partido Republicano y hegemonizado por capitales con asiento en la esfera del complejo industrial-militar, el petróleo, la industria farmacéutica entre otras, entrelazados en los directorios de sus megabancos (JPMorgan-Chase, Bank of América y Goldman Sachs, etc.) y de sus corporaciones multinacionales con mayor desarrollo en lo nacional y multinacional que en lo global, no sería internacional porque se desarrolla negando lo nacional y sus relaciones.
 

La proyección de poder de la gran banca multinacional es desde el país central multinacional, proyectándose como unipolarismo-unilateral, y delimita estados-continentes. Es la continuidad de la Trilateral con tres áreas y tres monedas que tiene su momento más elevado en 1998 (Dólar, Marco y Yen). Aunque ambos son modos de poder unipolar y financiero, la multinacional se encuentra claramente en su fase de declinación pero con fuertes intentos de ´Restauración´, basado en que aún es dominante: en el pentágono y en el complejo financiero-industrial-militar.

c. Contradicciones internas manifiestas en EUA con Trump

Trump expresa un nacionalismo industrialista anti-globalista y anti-oligárquico. Si bien Trump había mantenido un fuerte enfrentamiento con el establishment del Partido Republicano a lo largo de las internas electorales, Trump le asignó un espacio importante en el gabinete a Goldman Sachs, gran banca financiera norteamericana, baluarte del campo de fuerzas que conforma el esquema de poder continentalista norteamericano, enfrentado al globalismo. Frente al cosmopolitismo y multiculturalismo que conlleva la globalización transnacional se observa, tanto en EUA con el trumpismo como en el RU con las fuerzas del Brexit, que se refuerzan las reivindicaciones étnicas nacionalistas en tanto maniobras defensivas frente a un proyecto que amenaza la propia identidad nacional fundante, base de sustentación en que se asientan los proyectos estratégicos que no superan la escala continental.
La nueva política exterior de Trump pasó a concentrarse en reducir las cargas financieras que le implica a EUA ser árbitro mundial (en instituciones y organismos como la OTAN y la ONU) para concentrarse en el lema de “Estados Unidos primero”, en pos de reindustrializar el país y recuperar los empleos perdidos a causa de la globalización que ocasionó la deslocalización de empresas. Desde esa posición nacionalista industrialista, ello parecía implicar una política menos intervencionista y más aislacionista en materia internacional.

Trump apuntaba a desarmar el diseño geoestratégico globalista de la administración de su predecesor Obama. Éste se apoyaba en tres grandes pilares: el TPP (Acuerdo Transpacífico), el TTIP (El Tratado Transatlántico) y el TISA (El Acuerdo sobre Comercio de Servicios), acuerdos comerciales y de inversión concebidos a la medida de las empresas transnacionales globales (ETN’s). El Tratado Transpacífico, en particular, buscaba conformar el mayor bloque económico del mundo, representando el 40% del PBI global. Trump afirmó que la retirada del TTP representaba un gran beneficio para los trabajadores norteamericanos, en base a su doctrina de America First, buscando forzar un proceso de relocalización de las grandes transnacionales frente a la deslocalización operada desde los años ’90 sobre todo hacia las economías de China y el Asia-Pacífico.

La nueva política comercial estadounidense apunta a revertir el gran déficit comercial global con que cuenta EUA, de 750.000 millones de dólares, principalmente con China (347.000 millones), seguido por Japón (69.000 millones), Alemania (65.000 millones) y México (63.000 millones).
Renegociar el TLCAN (o NAFTA), que agrupa a Estados Unidos, Canadá y México contraponía a Trump con sus aliados tácticos del continentalismo norteamericano, proyecto estratégico y esquema de poder que se asienta en el NAFTA como base territorial para poder seguir jugando en los primeros planos del poder mundial. Por ello a Trump le lleva más tiempo, con fuertes tensiones de por medio. Las amenazas de Trump de salirse del NAFTA han dado lugar a oportunidades para otros grandes jugadores mundiales que podrían dar lugar a realineamientos geopolíticos de México y Canadá. Éste último país firmó a fines de 2016 el Acuerdo Económico y Comercial Global con la Unión Europea. México, por su parte, fue invitado por China hacia fines de 2017 a un foro de negocios en una cumbre del BRICS. Trump, por su parte, no se quedaba atrás, apuntando la nueva administración a establecer una alianza estratégica con el Reino Unido de May, bajo el proyecto de su Corona Británica, contrarios ambos al globalismo financiero. La estrategia Trump, el America First, se juega su futuro no sólo en el terreno nacional, sino en el geopolítico. Los apoyos de esquemas alternativos como el BRICS, o de un jugador de menor escala como la Corona Británica, son apoyos claves para ganar en margen de maniobra.

 

Otro de los temas de mayor relevancia fueron las diferencias entre EUA y Alemania, personificadas en sus líderes, Trump y Merkel. El conflicto nace por los cuestionamientos del primero en torno al aporte que Alemania hace a la OTAN, organismo que Trump había calificado como “obsoleto” y “una carga” para los EUA. Esto se desarrolla en el marco de una OTAN que, conducida por los intereses del Unipolarismo Financiero Global (como su brazo armado), empieza a ser reflejo de las disputas geoestratégicas entre diversos jugadores y esquemas de poder mundial. Como respuesta a esta situación, y como hecho de primer orden geoestratégico, la Comisión Europea se ha planteado la conformación de un ejército común propio, lo cual equivaldría a aumentar sus grados de autonomía y soberanía continental frente a ambos unipolarismos financieros (global y continental).

En lo político Trump buscó dejar de sostener al Estado Islámico de Siria e Irak (ISIS) como habían venido haciendo las élites financieras globalistas expresadas por Obama, mediante la CIA y la OTAN, para desintegrar la UE y contener el avance de Rusia en Eurasia y de Chin con la Nueva Ruta de Seda multipolar. Se puso el blanco entonces en combatir al terrorismo islámico radical, instrumento que podrían utilizar sus enemigos globalistas para generar hechos de desestabilización a la presidencia Trump, por lo cual avanzó con los decretos contrarios a la inmigración indiscriminada de países de Medio Oriente.

 

3- El Estado Pluriversal Multipolar: ¿Una alternativa?
La división profunda, estructural, del unipolarismo financiero transnacional y el enfrentamiento orgánico entre su línea financiera Globalista y la Multinacional, construyen una situación de Umbral de Poder, crisis orgánica de época que permite que proyectos alternativos al capitalismo financiero transnacional, como el de capitalismo social de estado o emancipatorios de estado social encuentren condiciones para su momento histórico. En este punto se puede observar la importancia estratégica del momento en que surgen los esquemas de poder pluriversales (que parte de una Comunidad de comunidades) y multipolares (con equilibrio de fuerzas) alternativos (Brics y Vaticano-Francisco) a los esquemas financieros unipolares (Globalista y Multinacional).

En julio de 2014, China y los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) toman posiciones y lanzan como programa la Nueva Arquitectura Financiera alternativa al Dólar/FMI/BM. Los BRICS representan al 45% de la población mundial, el 25% del PIB mundial y el 41% de las reservas de divisas del mundo. Su comercio intra-bloque supone el 17% del comercio mundial. El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) y su proyecto de la ´Nueva Ruta de Seda´ con inversiones gigantescas proyectadas para la integración de Eurasia, pretende rivalizar con el FMI y BM, y también con el Banco Asiático de Desarrollo (creado en 1966, y muy controlado por Japón como continentalista). Este grupo de países además viene construyendo una arquitectura financiera paralela a la dominante del FMI, con su propio Banco de Desarrollo y su Fondo de Reservas; y realizan una gran parte de sus transacciones comerciales sin “utilizar” el dólar. En materia de inversiones extranjeras directas, las de flujo Sur-Sur ya son casi 50%.

La Nueva Ruta de Seda o el proyecto One Belt One Road (OBOR) se lanza en 2014. El proyecto integra a 60 países, el 75% de las reservas energéticas conocidas al mundo, el 70% de la población mundial y generaría el 55% del PIB mundial. La nueva “Ruta de la Seda” se configura como un proyecto de comercio y producción, para motorizar el comercio y la producción en el mundo, pero también como un proyecto geopolítico de gran envergadura. El desarrollo de estas iniciativas representa la emergencia de un proyecto de nuevo orden mundial, que terminaría con la hegemonía de los Estados Unidos en tanto Estado-Nación de país central y potencia central unipolar, para dar lugar a un nuevo mundo interconectado a través de múltiples polos de poder soberanos.

China, en el marco del BRICS y de la Nueva Ruta de Seda reveló que van a usar entre si un nuevo esquema de moneda: Petróleo/Yuan/Oro. A partir del 26 de marzo de 2018 el yuan es totalmente convertible en oro, cuando la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái lanzó contratos de petróleo a futuro denominado en yuanes chinos (CNY), convertibles en oro. La fijación de los precios del petróleo en yuanes –junto con el plan de la Bolsa de Valores de Hong Kong para vender contratos de oro físico valuados en yuanes– creará un sistema por medio del cual el país podrá eludir el sistema bancario estadounidense y no solo el sistema global de pagos interbancarios basada en dólares (Swift) sino incluso todo el sistema de Bretton Woods.
 

El sistema monetario internacional que los chinos plantean, con la llegada del petro-yuan-oro, es un sistema multi-monetario en el cual las diferentes monedas estarían vinculadas al oro y no más al dólar. El Yuan esta ya conformado y respaldado por una canasta de monedas más una nueva arquitectura financiera, con su Fondo de Fomento y Desarrollo, su banco de financiamiento y su sistema de compensaciones alternativo al SWIFT donde solo resta que EUA y Japón se sumen. A todo esto se suma también la Nueva Ruta de la Seda (OBOR) y su iniciativa de inversiones por 500 mil millones de dólares lanzada el 14 de mayo de 2017.

 

El lanzamiento del Proyecto One Belt-One Road, y su contundente respaldo internacional, se aceleró sin duda luego de la decisión de Donald Trump de hacer caer los tratados globalistas de Acuerdo Transpacífico (TPP) y el Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP). Estas iniciativas fueron promovidas tanto por Obama como por Hillary Clinton como formas de inyectar dólares-burbuja a los países emergentes para obstaculizar, reorientar o dividir el bloque multipolar con el objetivo de conllevarlos a la subordinación a la red global de cities financieras y a la estrategia financiera global. Una vez que Trump anunció su decisión de cancelar ambos Tratados, el BRICS y el bloque multipolar representaron en la práctica la única fuente segura de respaldo y de inversiones.

4- La Gran Crisis del Siglo XXI, ¿Una crisis sistémica?

a. Guerra de monedas y fin de la era del dólar

Ante el claro avance del “petro-yuan-oro”, el dólar, en otras palabras, está en repliegue. No solamente hay una amenaza externa para el dólar, la mayor amenaza se encuentra al interior de los EUA. El plan de los globalistas se orienta a acabar con el dólar como moneda internacional de referencia así como con todas las monedas de menor referencia. La guerra de monedas adquiere una dimensión especial con la introducción de las cripto-monedas en la geopolítica. Toda forma de dinero es una construcción social y con ello también expresión de valores e intereses económico-sociales y de poder. Las cripto-monedas están permitiendo que sus usuarios expresen su independencia del sistema monetario actual dominado por el dólar, el sistema SWIFT, etc. Lo cual se expresa muy bien en América Latina en el mes de enero de 2018 con la emisión del Petro en Venezuela. A partir de las cripto-monedas es posible crear e imponer una nueva construcción social, una nueva mediación en las relaciones sociales de producción de poder, que permiten liberarse de los poderes económicos, políticos y sociales anteriores a éste. Esto no podrá desarrollarse sin una gran batalla con y entre los diferentes poderes existentes. A Fines del 2017 China realizó su primer ensayo, siendo ésta la primera cripto-moneda respaldada por un Banco Central, en todo el mundo (Dierckxsens y Formento, 2018).

Las grandes corporaciones de la comunicación global ahora anuncian que no hay posibilidad para que no explote la ´madre de todas las burbujas´ a fin de salvar su proyecto. La política de las fuerzas globalistas es provocar una política de contracción monetaria en combinación con una alza en las tasas de interés a fin de encaminar todo hacia una eventual colapso de las bolsas de valores con sus consecuentes bancarrotas, que sin duda serán atribuidas por los grandes medios a la “inoperancia” de Trump, aunque este realmente no tenga nada que ver.

Pero también existe el escenario nada imposible, para que no haya un colapso del dólar, sino una evolución controlada a la baja, particularmente en relación con el yuan. La devaluación del dólar significaría un proceso inflacionario en EUA, pero a la vez una devaluación de la deuda y con ello una rebaja en el servicio a la misma. Los apoyos de la China Multipolar para ir despacio con la introducción del petro-yuan-oro podrán neutralizar la jugada globalista de hacer estallar la madre de todas las burbujas y con ello la caída de Trump. A los chinos les interesa ir despacio para que la billonaria deuda norteamericana por cobrar no pierda todo su valor. Esto dejaría muy en claro que los globalistas son el enemigo principal del dólar.

 

b. La Guerra comercial, ¿Hacia un nuevo colapso bursátil?

Trump comenzó el 8 de marzo de 2018 una guerra comercial y aparentemente dirigida en primer lugar hacia China con la imposición de tarifas del 25% sobre el acero y aluminio. El 26 de marzo el Presidente Donald Trump castigó a China por su ´comercio injusto´, planteando imponer tarifas del 25% por un valor de 60 mil millones de dólares sobre bienes importados del país asiático y en primer lugar hacia productos de alta tecnología. Los productos eléctricos y de alta tecnología constituyen el segmento más importante de las importaciones estadounidenses desde China. Sin embargo al ver de cuales empresas se trata hemos de concluir que parece más una guerra comercial con las transnacionales globalistas radicadas en China, que una contra la China multipolar.

Entre las empresas más afectadas se encuentran: Apple, Facebook, Microsoft, Amazon.com, Google (hoy Alphabet), Netflix, entre otras. En el último año al 12 de marzo de 2018, las primeras cuatro empresas realizaron el 45% de las ganancias obtenidas en la bolsa de valores S&P 500 (la más representativa en Nueva York) y representan el 30% de todo el capital accionario en el sector tecnológico de S&P. Las acciones de estas empresas son muy cotizadas por los fondos de pensiones.

 

El Wall Street Journal (un periódico continentalista y anti globalista) advierte que las acciones tecnológicas están dominando los mercados globales como nunca antes. Facebook está muy cuestionado por el gobierno de Trump por un escándalo por la falta de privacidad con sus bases de datos y Amazon.com por sus fraudes fiscales. No es nada imposible que Trump presentará Leyes antitrust contra Amazon (Rickards 2018). En fin hay una guerra en marcha contra las megaempresas globalistas.

 

Las acciones de Facebook cayeron un 13% este año y tan solo en la última semana de marzo 100 millones de dólares. Las acciones de los grandes bancos y en primer lugar el globalista Citigroup perdieron en la Bolsa de Valores 15% desde el 29 de enero y 7.5% en dos días durante la última semana de marzo de 2018. En esos últimos días las acciones de Morgan Stanley perdieron 8.8%, las de Goldman Sachs 6.3%y las de JP Morgan 6.7%. La atmosfera en la Bolsa de Valores se asemeja mucho a la de 2008. En semejante coyuntura cuesta que los bancos se presten entre sí causando eventuales bancarrotas afirma Durden (2018).

Con la burbuja inmobiliaria antes de 2008, la bolsa siguió en alza a pesar de advertencias sobre posibles bancarrotas y de pronto cayó el Lehman Brothers un banco de inversiones (de los globalistas) que fue comprado como ganga por el Bank of America (de los continentalistas) con dinero de la Reserva Federal. El reciente boom de las Cinco Grandes empresas tecnológicas que crecieron de manera espectacular podría estar bajo mucha presión política para regresar a EUA, lo que no es nada seguro. Así como los continentalistas dejaron caer a Lehman Brothers bien podrán dejar caer alguno de las cinco Grandes tecnológicas a fin de causar un nuevo pánico bursátil señala Durden. En la opinión de Richter (2018) la política de la Fed es dejar que las acciones de la Bolsa bajen y sobre todo la de las empresas globalistas más grandes, pero evitando caídas que podrían causar bancarrotas. Con la ´guerra´ contra las cinco empresas transnacionales más grandes (Facebook, Amazon, etc.), Trump manda una señal de no confrontarse con la Reserva Federal y con ello procura evitar que los globalistas provoquen un colapso bursátil.

 

Los globalistas una vez más procuran provocar la desestabilización desde un suceso en la UE. Los resultados económicos de Deutsche Bank no muestran cifras positivas en 2017 y por su tamaño su caída tendría un impacto internacional y desestabilizaría a la vez la coalición frágil del gobierno alemán (Martin 2018). Desde hace años los globalistas intentaron provocar la caída del Deutsche Bank (continentalista de la UE), pero en cada ocasión la China multipolar ha intervenido para no dejar caer a este banco con la mira de poder integrar la UE al proyecto de la Nueva Ruta de Seda. Con la Reserva Federal (Fed) fuera de las manos de los globalistas no es improbable que sus bancos no puedan contar con algún rescate y tendrán que recurrir al ´bail-in´ (corralito bancario), afectando el capital de sus accionarios. La meta de la administración Trump, sin duda será poner bajo control a la banca globalista, separando en primer lugar la banca comercial de la banca de inversiones e introducir leyes anti-trust. Tanto las fuerzas globalistas como Trump, en alianza con los continentalistas, parecen tener motivos para provocar un colapso bursátil pero con objetivos muy distintos. Un eventual colapso financiero podría bien revelar el carácter sistémico de la crisis. Es una posibilidad real que se dé un colapso, pero también es posible que el proceso se mantiene en un equilibrio frágil por otro tiempo más.

 

5- La Transición hacia otra civilización de civilizaciones

a. Los límites de crecimiento baja la ley de valor

Para poder ´sobrevivir´ en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (esencialmente edificios, maquinaria y equipo) que emplea en sus empresas para poder obtener así la tecnología de punta del momento. La tendencia anterior ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, a principos de los setenta la sustitución tecnológica ha mostrado que hay límites para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La obsolescencia programada de la tecnología empleada en las empresas ha contribuido así al proceso de outsourcing a fin de poder producir con mayor ganancia al operar con mano de obra más barata.

 

La creciente capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas bajo la lógica del capital) se torna cada vez más un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para reproducir la propia relación de producción vigente. Es a partir de ello que inicia la crisis sistémica del capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo de capital productivo con ganancias en alza. Este fenómeno dio sus primeros síntomas en EEUU. A principios de los años setenta,la baja de la tasa de ganancia se dio también en Europa. Japón sigue a EUA y Europa pero algo más tarde. Acortar la vida media útil de la tecnología era política oficial en Japón en los años setenta y ochenta. La meta fue alcanzar una posición de vanguardia en materia tecnológica. El país efectivamente llegó a ser campeón mundial en reemplazar capital fijo ´viejo´ por otro más ´moderno´ en un tiempo record.


Durante los años ochenta Japón fue considerado ´el milagro económico´que iba a conquistar el mundo. La realidad fue que la tasa de ganancia bajó aún más de prisa de lo que fue el proceso en Occidente´; la llamada ´enfermedad japonesa. A partir de entonces el Estado japonés ha buscado inyectar dinero sin respaldo en la economía endeudándose a lo interno y acumulaba en 2016 una deuda soberana equivalente al 500% de su PIB. Japón sufre una recesión tras otra, y la recuperación de su proceso productivo con ganancia no ha llegado ni llegará.

 

El ‘outsourcing’ de capital productivo hacia países emergentes se ve acompañado de toda clase de derechos sobre la propiedad intelectual. A partir de los años ochenta en Occidente el capital procura evitar bajar la vida útil de la tecnología mediante toda clase de patentes, pero operando en países ´emergentes´. El monopolio sobre el conocimiento se concentraba originalmente en la casa matriz de las transnacionales. Este monopolio junto con el bajo costo de la fuerza de trabajo en los países emergentes debía evitar la baja de la tasa de ganancia en la economía real a escala global. Investigación y Desarrollo se transforma en una rama de producción. Los costos de Investigación y Desarrollo suelen a incrementarse sin encadenarse con el ámbito productivo y se tornan improductivas, pero han de ser transferidos al producto o servicio, acentuando más bien la tendencial caída de la tasa de ganancia transnacional. En otras palabras, la política de patentes en el mediano plazo tampoco garantiza una tendencia al realce de la tasa de ganancia (Dierckxsens Formento 2016).

Las innovaciones aplicables al proceso productivo suelen desarrollarse más fácilmente en los lugares donde se encuentran las plantas productivas, es decir en los países emergentes y en primer lugar China. La política de patentes en cada vez más áreas productivas en China ha brindado una solución durante varias décadas. China es considerado como el nuevo ´milagro económico´ que hoy en día igual tiende a sufrir ´la enfermedad japonesa´. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la tasa de inversión de China solía ser del 50% del PIB. No es posible colocar ese capital fijo por años exclusivamente en la diversificación y ampliación de la economía real. Las nuevas inversiones en China se orientan cada vez más al reemplazo acelerado de capital fijo (tecnología y edificios) ´obsoleto´ por otro más moderno. En China hay un desarrollo muy fuerte en Investigación y Desarrollo para alcanzar la competitividad en la tecnología de punta. Se repite la historia de Japón de hace unas décadas y en menos tiempo aún. La tecnología marca cada vez menos la diferencia competitiva. Con ello se agotan también en buena medida las posibilidades de realizar una plusvalía relativa en la era de la globalización hecho que acentúa la sobreexplotación de la fuerza de trabajo aún más todavía.

 

En 2014, China reportó una tasa de crecimiento de algo más de 7%, la más baja en 24 años. Esta cifra, en la opinión de Kurt Cobb, es sobreestimada. Cuando se observa la tasa de crecimiento en el consumo de energía eléctrica, que solo creció en un 3.8%, la tasa real resulta ser probablemente bien más baja. El consume de energía y el crecimiento de la economía real muestra una correlación fuerte y no solo en China. El país mostró una tasa de crecimiento de consume energético de dos dígitos entre 2000 y 2008 al tiempo que su crecimiento económico también mostró cifras de dos dígitos. Después de 2008 y sobre todo después de 2011 vemos que el consumo de energía disminuyó en China así como su tasa de crecimiento económico.

Si revisamos el consume de energía (petróleo) de EUA entre 1960 y el año 2000, este crece al mismo ritmo que el PIB. Después del año 2000 el crecimiento económico reportado continuó su rumbo al tiempo que el consume de energía estancó y hasta bajó. La conclusión de Steve Ángelo es que el crecimiento económico de EUA después del año 2000 es ficticio y se debe cada vez más a la expansión monetaria, o sea a la creación de dinero sin respaldo invertido en la Bolsa de Valores. Las acciones de las grandes empresas van en alza indicando un aparente crecimiento. La economía real, sin embargo, no mostró crecimiento alguno. Las cuentas nacionales se transformaron así en ´cuentos nacionales´.

Uno tras otro gran banco central en el mundo se ha visto forzado a imprimir dinero sin respaldo y lo hacen al aumentando el crédito a tasas de interés cero o hasta negativas en términos reales. Son los grandes bancos que se benefician con ello. Primero vimos en 2008 la política de expansión monetaria en los EEUU, luego siguió el Banco de Inglaterra, lo hace el Banco de Japón y también el Banco Central Europeo. Ahora incluso el Banco Popular de China aplica la misma política. Con ello se muestra que la ´enfermedad japonesa´ no sólo llegó a China, sino se mundializó de pronto.

El cierre de fronteras o el proteccionismo de Trump podrían brindar oportunidades temporales a la economía real. La vida media del capital fijo (maquinaria y edificios) de las corporaciones en EUA se había envejecido bastante al superar, en el año 2012, los 22 años, cifra superior a lo que lo que fue su edad media en 1962. Con el proteccionismo es posible producir con ganancia con vida útil relativamente elevada del capital fijo. Con un ciclo de reproducción del capital relativamente largo, baja el costo tecnológico a transferir al producto final. Con ello se, contrarresta la baja a la tasa de ganancia sobre todo en el sector de bienes de consumo. Lo anterior solo es posible en el caso de una economía relativamente cerrada. Sin embargo, con la globalización, se opera en una economía abierta a escala mundial. La competencia simultánea de empresas transnacionales desde los países emergentes con tecnología avanzada, hace que la tasa de ganancia en EUA iba cada vez más a la baja. La medida de Trump es netamente anti-globalista y podrá funcionar a corto plazo a favor de EUA. Al generalizarse el proteccionismo y cierre de fronteras a nivel nacional en el mundo nos llevaría al crecimiento negativo cada vez más generalizado, dejando ganancias negativas y causando una crisis generalizada.

 

China busca con su proyecto de la Nueva Ruta de Seda condiciones para instaurar un proyecto productivo multipolar que permite en el plano internacional la construcción de un sistema negociado de mundialización policéntrica. En el plano nacional busca el abandono de las reglas fundamentales de la gestión económica liberal, en beneficio de proyectos soberanos populares que pongan en primer lugar los avances sociales. El objetivo es conectar a China con Rusia, Europa, África y hasta Oceanía y América Latina y fomentar el comercio. El centro de la Nueva Ruta de la Seda será la capital de Xin Jiang (la provincia musulmana de China situada en el oeste).

 

La pregunta clave es cómo podrá impulsarse este megaproyecto productivo a nivel transcontinental logrando una nueva tendencia de la tasa de ganancia en alza en el ámbito productivo. Es preciso saber en este contexto que ningún tren de alta velocidad en el mundo ha podido funcionar sin pérdidas. Si la mega-infraestructura desarrollada a puro crédito no encuentra una reactivación posterior de la economía productiva con tasas de ganancia en alza, se manifestará en forma definitiva la crisis sistémica a nivel global. Ante la Gran Depresión que provocará no hay de otra que invertir la racionalidad económica capitalista haciendo un salto adelante en la historia de la humanidad. Invertir la lógica capitalista significa la negación de la valorización por la valorización, o sea, y subordinar el valor de cambio al valor de uso, como bien nos señala Houtart (2011).

b. El camino a la utopía y el bien común de la humanidad

Ante la evidente Gran Depresión del Siglo XXI, cualquier salida dentro de la racionalidad económica capitalista parece agotarse. Es el momento de toma de conciencia de que no hay expectativa de un mayor bienestar económico y social dentro de este sistema al acortar la vida media de los productos. Alargar la vida media de todo lo que producimos conllevará en términos de valor al crecimiento negativo y aun así es posible lograr un mayor bienestar genuino. Este fue el tema por excelencia de Houtart (2012) en los últimos años de su vida.

 

Es en medio de una crisis sistémica que estén dadas las condiciones para formar consciencia que las necesidades deberían darse desde el Sujeto comunitario ya que por fuerza mayor comienzan de manera muy generalizada a compartir bienes y servicios en comunidad, dando mayor fruto que al tratar de salvarse individualmente. El uso duradero de los bienes se torna una necesidad no solo para satisfacer las necesidades colectivas sino también para que la naturaleza podrá mejor reproducirse a sí misma. El motor de la economía de mercado, la competencia del interés privado a partir de nueva tecnología, se supedita así al interés social y no al revés, acabando con la lógica de la valorización por la valorización. Al no dar más ventaja competitiva, las innovaciones serán declaradas patrimonio común de la humanidad a lo que habrá acceso libre.

Al darle mayor vida media de los productos en general y al sustituir el consumo individualizado por el consumo más colectivo de bienes y servicios, se liberarán recursos naturales en el Norte, región en la que estos precisamente escasean. Hoy se destina el 80% de los recursos naturales, explotados año tras año principalmente en los países del Sur, para el consumo individual del 20% de la población mundial más concentrada en el Norte. Si la vida media de los productos en el Norte se multiplicara por dos, por ejemplo, se liberaría más del 40% de los recursos naturales explotados en el planeta. Otro tanto sucedería si los productos y servicios fuesen dos veces más colectivos, liberando otro tanto.
En la modernidad poscapitalista la racionalidad económica requiere redefinir las necesidades desde el sujeto colectivo y ya no más desde el interés particular de la empresa y el individuo consumidor. Así como en el Norte es preciso generar una “economía de lo suficiente” eliminando la economía de lo superfluo (hacia lo que los movimientos ecologistas apuntan), es preciso fomentar a la par una “economía de lo necesario” y sobre todo en el Sur (hacia lo que los movimientos sociales en el Sur más apunten). Estos dos tipos de economías, de lo suficiente y lo necesario en combinación son capaces de generar una mejor calidad de vida para las grandes mayorías y ampliando las fronteras ecológicas planetarias.

En lo político, la modernidad poscapitalista requiere la instauración de una democracia participativa que implica una política de descentralización en la producción y, sobre todo, una mayor democratización en el proceso de toma de decisiones sobre qué, cómo, dónde y para quién se produce. Hoy parece una Utopía en un futuro no lejano podrá ser realidad. Un mundo multipolar hace posible tener en perspectiva otra soberanía. Una soberanía popular, en oposición a la soberanía nacionalista burguesa de las clases dominantes. Una soberanía concebida como un vehículo de liberación, haciendo retroceder primero que nada la globalización unipolar contemporánea que suprime la soberanía a escala mundial. La soberanía popular se da el objetivo de transferir un máximo de poderes reales a las clases populares.

El multipolarismo ha tomado hoy la iniciativa con capacidad de compartir beneficios económicos para poder potenciar su hegemonía político cultural y conducción político-estratégica. Los mismos viajes que lleva adelante Xi Jinping, también el papa Francisco los hace de otro modo. Juntos y cada quién a su manera ya han cambiado el centro de gravedad económico-estratégico mundial logrando la reunión del poliedro de las cinco grandes civilizaciones de base humanista interreligiosa-cultural, logro muy en armonía con las expectativas de François Houtart en libro Mercado y Religión (2001).

Bibliografía(...)

http://mariwim.info/?p=84

Fuente: https://www.lahaine.org/mundo.php/un-agonico-final-de-la

 

 

Pongamos en discusión sobre cómo el capitalismo subsume a la humanidad entera, cualquiera sea su potencia hegemónica, en riesgo de extinción al igual que a las otras especies. Y sobre cómo estamos en tiempos de debatir alternativas como las de:

 

 

SOCIALISTAS REVOLUCIONARIOS EN BUENOS AIRES

Tensiones económicas e

inestabilidad política en la situación mundial

20 de marzo de 2018

 

 En estas líneas reproducimos una versión resumida del documento sobre la situación mundial aprobado en la XI Conferencia de la FT-CI (fracción trokista que mira a la Cuarta Internacional) .

 

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, y el ascenso de tendencias nacionalistas en los países centrales -Brexit, partidos xenófobos euroescépticos, “soberanismos”- mostró el agotamiento del consenso globalizador neoliberal, que se hizo hegemónico tras los procesos de restauración capitalista en Rusia y China. En las últimas décadas, Estados Unidos ejerció el liderazgo a través de organismos multilaterales como la OMC, que le garantizaban el máximo beneficio al capital norteamericano pero también permitían que se beneficiaran, no sin disputas y crisis, aliados y competidores de Estados Unidos como Alemania, Japón y más tarde China. Este orden (neo)liberal entró en crisis como consecuencia de la Gran Recesión de 2008, que dejó una profunda polarización social y política.

Independientemente de las contradicciones que enfrente para aplicar su programa nacionalista, ya es un hecho que Trump cambió la agenda internacional volviendo a poner en el centro la disputa entre “estados nación” en detrimento de las tendencias globalizadoras. Esto no significa replegarse dentro de las fronteras nacionales, sino por el contrario, perseguir más agresivamente el interés nacional en perjuicio del resto.

Es un hecho que en el último año estas tendencias nacionalistas se han profundizado y son las que le dan el tono a la situación internacional caracterizada por las tensiones económicas y la inestabilidad geopolítica, aunque se mantiene la estructura globalizada de la economía y el comercio mundial se ha seguido desarrollando. La imposición por parte del gobierno de Trump de tarifas de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, aunque haya exceptuado a México y Canadá con los que está renegociando el NAFTA sienta un precedente riesgoso de transformar una disputa comercial en un problema de “seguridad nacional”. Esta medida proteccionista, a diferencia de otras menores que tomó Trump en el primer año de su gobierno, está reavivando los temores de que sea el comienzo de una escalada que pueda derivar en una guerra de tarifas si los afectados deciden responder con medidas punitivas sobre exportaciones norteamericanas, incluso si Trump utilizara las tarifas como método de negociación dura.

Se abre un nuevo escenario de mayores rivalidades, amenazas de guerras comerciales y escalada de conflictos regionales en los que puedan verse involucradas grandes potencias.

Contradicciones e inestabilidad en la economía mundial

En la economía mundial se verifican dos tendencias aparentemente contradictorias. Por un lado el crecimiento en 2017 –aunque aún se encuentra en el terreno de los pronósticos- fue mayor al de todos los años pos crisis 2008/9 y se observa un alza sincronizada en EEUU, China, Japón y Europa –aunque sólo los dos últimos crecieron por encima del promedio del período. Por el otro, el crecimiento exuberante de las bolsas y los activos financieros que en EEUU, Japón, China –como en varios países latinoamericanos- alcanzaron durante 2017 y principios de este año, máximos de la última década, están en el origen de la caída de Wall Street de febrero pasado que, aunque duró pocos días, mostró una intensidad sorprendente. Aún cuando esa caída resultó contenida, se instaló una situación de inestabilidad en Estados Unidos –con derrotero imprevisible- que afecta a todos los mercados de activos bursátiles y financieros del mundo.

La diferencia de velocidad entre el crecimiento de la economía –muy lento- y el de los activos financieros –muy acelerado- acrecienta la distancia entre el precio de dichos activos y las ganancias corporativas reales que les dan sustento. El precio de las acciones tiende a separarse cada vez más de la ganancia real que generan las empresas. Esa relación que ya 2016 en Estados Unidos era de 27 veces, en 2017 y bajo gobierno Trump, llegó a 31, o sea, mayor que la verificada en 2007 poco antes del inicio de la crisis. Esta separación expresa la escasez de fuentes para la nueva inversión lucrativa de capital, es la base de una inestabilidad estructural y la esencia de la tesis burguesa del “estancamiento secular”.

El origen de la inestabilidad financiera está asociado al temor de que la Reserva Federal norteamericana, bajo administración Trump, suba las tasas de interés de corto plazo más allá de las tres subas programadas para este año. En ese caso las deudas corporativas que junto con las deudas públicas crecieron significativamente durante los últimos años podría llevar a la quiebra a alrededor del 14% de las empresas norteamericanas. Por otra parte si ya los incrementos de tasas planificados tendrán indudables efectos negativos sobre las economías semicoloniales en general y sobre las latinoamericanas más endeudadas o dependientes de los mercados financieros –como Brasil y Argentina en particular-, aumentos significativamente mayores a los previstos podrían generar potencialmente efectos catastróficos. A su vez impactarían negativamente sobre los precios de las materias primas que en este momento aparecen como factor de estabilidad relativa para muchos países latinoamericanos.

Aunque la posibilidad de un período más inflacionario aún es materia de discusión hay quienes sostienen que si la causa última de la deflación de los últimos años está asociada al rol de China y a su tendencia a la sobreproducción de mercancías, los nuevos planes internos de la burocracia de Pekín así como mayores tendencias proteccionistas, podrían regenerar presiones inflacionarias. En un contexto tal, una combinación futura de mayor inflación, déficit crecientes y mayores tasas de interés, no sería descartable.

 

En términos más generales los límites de las políticas de estímulos monetarios en los países centrales son en gran parte resultado de un dilema derivado de la imposibilidad de China –un motor fundamental que, junto con el dinero barato, garantizó el crecimiento aún débil durante el período pos Lehman- de continuar creciendo como hasta entonces. Este problema se hizo presente alrededor del año 2014 y es en gran medida fundamento de las crecientes tendencias nacionalistas en China, en Estados Unidos, pero también en la Unión Europea, Rusia y otros países que se expresan en ascendentes tensiones geopolíticas y elementos de guerra comercial.

 

En definitiva el mayor crecimiento de la economía mundial no consigue retornar a los valores previos a la crisis y las contradicciones que signaron las debilidades de estos últimos diez años se mantienen. La recuperación en curso es modesta y no alcanza para deshacer las profundas consecuencias económicas, políticas y sociales que produjo la Gran Recesión de 2008/9. De hecho lo que preocupa a las corporaciones y a los organismos internacionales como la OCDE, el FMI o el Banco Mundial son tanto los pronósticos de una disminución del crecimiento en los países centrales, como las consecuencias políticas derivadas de la debilidad económica. Entre ellas el riesgo de que una intensificación de disputas comerciales, de tendencias nacionalistas y factores extraeconómicos, como una crisis geopolítica de magnitud o fenómenos políticos, terminen desestabilizando la economía.

 

Tendencias a la crisis orgánica, neoliberalismo senil y lucha de clases

Desde el punto de vista teórico, venimos definiendo esta situación pos crisis de 2008 como el desarrollo de tendencias a la “crisis orgánica” en varios países.

Incorporamos a las categorías “clásicas” que utilizamos los marxistas revolucionarios para analizar situaciones la de “crisis orgánica” que tomamos de A. Gramsci para dar cuenta de situaciones intermedias (entre las situaciones no revolucionarias y pre-revolucionarias o directamente revolucionarias), abiertas por las consecuencias sociales y políticas de la crisis de 2008, en la que se desarrollan elementos de crisis de hegemonía burguesa pero sin que prime la lucha de clases y la radicalización política de masas como tendencia generalizada (aunque haya habido procesos agudos como la Primavera árabe). Estas situaciones son producto en gran medida de que la burguesía pudo evitar mediante la intervención estatal un escenario catastrófico similar a la crisis de 1930 y la crisis siguió durante varios años como una crisis rastrera.

Los elementos de crisis orgánica tiene expresión política en la crisis de los partidos burgueses tradicionales (el “extremo centro”) que son vistos como agentes de los ajustes y ataques neoliberales.

Sobre esta base surgen nuevos fenómenos políticos “populistas”, tanto por derecha (partidos xenófobos europeos) como por izquierda, expresado en el surgimiento de corrientes neorreformistas como Podemos, Syriza, Momentum en el Partido Laborista, DSA en Estados Unidos, Francia Insumisa de Mélenchon, Frente Amplio en Chile, etc. El último ejemplo de esta crisis son las elecciones en Italia, donde los dos partidos más votados fueron la Liga Norte (que se presentó simplemente como “Liga”) y el Movimiento 5 estrellas.

Esto no quiere decir que no haya intentos burgueses de superar por derecha esta situación (Macron o Ciudadanos podrían ser ejemplos) o ataques capitalistas como las reformas laborales o jubilatorias, con la contradicción de que los gobiernos que intentan aplicarlos por lo general son débiles y ya están encontrando resistencia. Incluso aunque pasen estas reformas (como la reforma laboral en Brasil) se trata de un neoliberalismo senil, no hegemónico, que tiende a profundizar la polarización social y política lo que podría crear eventualmente condiciones más favorables para el desarrollo de procesos agudos de lucha de clases y radicalización política.

 

Trump: un gobierno bonapartista débil con fuertes contradicciones

El balance del primer año de gobierno de Trump es mixto. No pudo aplicar su agenda más ambiciosa de campaña ni en el plano interno ni en la política exterior pero tampoco fue neutralizado. Mientras lo primero se evidencia por ejemplo en el hecho de que las medidas “proteccionistas” implementadas durante el primer año, resultaron medidas parciales que respondieron más a lobbies de industrias locales que a una estrategia de conjunto, lo segundo se expresa en la reciente imposición de tarifas a importaciones de acero y aluminio. Esto le da un carácter volátil a la situación política. La respuesta a estas tendencias contradictorias, que surgen de las divisiones en la clase dominante y sus partidos, ha sido profundizar los rasgos bonapartistas del gobierno.

Las divisiones en la Casa Blanca y en el establishment político expresan las disputas al interior de la clase dominante y de la burocracia estatal y también la polarización social, entre las que Trump busca arbitrar apoyándose en el ala militar de la administración pero aún con una política errática y pragmática. El despido de Rex Tillerson y su reemplazo por Mike Pompeo en lo inmediato fortalece al sector completamente alineado con el presidente. Estas oscilaciones señalan que sigue siendo un gobierno bonapartista débil, con una base social estrecha y un presidente muy impopular, lo que lo hace relativamente inestable.

 

La preparación estratégica de Estados Unidos para un “conflicto entre potencias”

El cuestionamiento de Trump a instituciones internacionales como la OTAN, el desprecio a los acuerdos multilaterales, como el que firmaron Estados Unidos y la Unión Europea con Irán, y más en general, la subordinación de la diplomacia al objetivo de reducir los desbalances comerciales está socavando la relación de Estados Unidos con sus aliados occidentales, en particular con la Unión Europea.

Por otra parte hay dos procesos estructurales que en última instancia están haciendo crujir la estabilidad del orden de posguerra/posguerra fría y en cierta medida explican el ascenso de Trump: uno es el salto en la declinación hegemónica norteamericana y el otro la emergencia de China como “competidor estratégico” de Estados Unidos, y en menor medida y con más contradicciones la actividad de otras potencias regionales como Rusia.

En líneas generales, Trump expresa la voluntad de una fracción de la clase dominante y del aparato estatal norteamericano de revertir estas coordenadas mediante un programa nacionalista reaccionario y la reconcentración del poderío militar, sintetizado en la consigna “America First”.

La nueva estrategia de seguridad y defensa nacional define como prioridad el conflicto entre potencias, desplazando a segundo plano la guerra contra el terrorismo. Según estos documentos, elaborados por el ala militar del gobierno, la principal amenaza para la seguridad norteamericana son China y Rusia, seguidas por Corea del Norte e Irán y por último el terrorismo islámico.

La clave de esta nueva estrategia es fortalecer la letalidad del poderío militar de Estados Unidos para aumentar su capacidad disuasiva. En concreto significa un aumento considerable del gasto militar para modernizar el arsenal convencional y sobre todo para ampliar el arsenal nuclear.

Poner como norte la preparación para un conflicto interestatal de envergadura, después de décadas de librar una guerra asimétrica contra actores mayormente no estatales, es sin dudas es el giro más significativo de la presidencia Trump.

Pero este viraje estratégico de Estados Unidos no ocurre en el vacío, y aunque no se trata de una respuesta directa, conviene leerlo en espejo con las resoluciones del 19 Congreso del PCCh de octubre pasado, en el que el presidente Xi Jinping anunció la apertura de una “nueva era” que debería culminar con la transformación de China en una superpotencia mundial para 2050, bajo el liderazgo férreo del PCCh que deberá comandar con mano de hierro las reformas económicas.

En síntesis hoy China no disputa el liderazgo mundial a Estados Unidos que seguirá siendo la principal potencia imperialista por los próximos años. El PBI per cápita de China sigue siendo muy inferior, la séptima parte del de Estados Unidos, detrás todavía de Rusia y casi al mismo nivel que México. En el plano militar aunque China está modernizando sus Fuerzas Armadas la disparidad sigue siendo abrumadora, lo mismo en el terreno tecnológico. Y ni en China ni en Rusia, por las particularidades de la restauración, se han consolidado aún una clase capitalista y sigue primando el rol del estado. Pero a la vez, China es demasiado grande, demasiado autosuficiente y bien financiada para sucumbir a la presión económica directa de los EEUU o un grupo de potencias imperialistas. La doble dificultad de China para salir de la loza que impone el dominio imperialista a nivel mundial a la vez que de EEUU de doblegar al más fuerte estado chino en comparación a la China que sufrió la brutal opresión imperialista desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX es lo que explica las tensiones de la situación actual en la principal relación de co-dependencia EEUU/China del ciclo neoliberal/globalizador que se está acabando.

El dato objetivo es que la brecha entre ambos se ha estrechado. En 2000, Estados Unidos daba cuenta del 31% de la economía global, y China del 4%. Hoy la porción de Estados Unidos es 24% y la de China 15%. Es sobre esta base que los sectores proteccionistas y los halcones del Pentágono exageran las amenazas tecnológicas asegurando que en algunos años China alcanzará a EE.UU. para justificar con argumentos defensivos una política más ofensiva, por ejemplo exigir la apertura del sector financiero o que el gobierno chino retire la cláusula que impone a las empresas norteamericanas integrar joint ventures y “compatir” tecnología para ingresar a su mercado. Esta línea dura también se justifica en el fracaso de las políticas amistosas de domesticar a la burocracia del PCCh, detrás de la esperanza vana de que el mercado y la entrada a la OMC traerían una democracia burguesa pro-imperialista y un mercado interno sin restricciones para el capital foráneo. Lo que muestra que no hay ninguna posibilidad de una “vía pacífica” al desarrollo imperialista de China.

 

La hipótesis a largo plazo de conflicto entre potencias como prioridad puso en marcha una suerte de reedición de la carrera armamentista que involucra no sólo a Estados Unidos, China y Rusia, sino también a Japón y las principales potencias de la UE.

Sería un error confundir el posicionamiento estratégico con la política inmediata. Hoy no está planteada una guerra entre potencias, pero el solo hecho de que aparezca como perspectiva nada menos que en la política estatal de Estados Unidos, influye en los acontecimientos actuales y hace más probable la escalada de conflictos regionales en los que ya compiten diversas potencias, como la guerra civil en Siria y la crisis con Corea del Norte -un conflicto con profundas contradicciones y de difícil resolución, aún con la propuesta de cumbre entre Trump y Kim Jong Un a mediados de mayo.

En otro nivel se encuentra el cambio en la estrategia de la política norteamericana hacia Medio Oriente. La guerra civil en Siria ha recrudecido. Sobrevuelan aviones de guerra de al menos media docena de países, entre ellos Estados Unidos, Rusia, Turquía e Israel. En el terreno se vienen enfrentando fracciones armadas por potencias rivales. La decisión de Trump de transformar las milicias kurdas en una suerte de fuerza fronteriza permanente hizo que Turquía (que es miembro de la OTAN) escalara el conflicto abriendo un nuevo frente de batalla en Afrin.

El levantamiento democrático contra Assad, que fue parte de los procesos de la primavera árabe, fue ahogado por una guerra civil completamente reaccionaria creando una situación catastrófica. Millones de desplazados que terminan en campos de concentración o muriendo en el Mediterráneo. Y los que no han podido huir son blanco de bombardeos del régimen y de diversas fracciones en pugna. Un sector de la izquierda, que sostiene que hay un curso una “revolución democrática” contra el régimen dictatorial de Assad, apoyó al “campo rebelde” independientemente de su carácter de clase y su estrategia. Nosotros sentamos una posición de principios, repudiamos al régimen dictatorial de Assad, nos oponemos a toda injerencia imperialista y de potencias extranjeras como Rusia y apoyamos el derecho democrático a la autodeterminación nacional del pueblo kurdo aunque no la política de su dirección nacionalista cuya estrategia ha llevado a sostener una alianza con Estados Unidos y un acuerdo tácito con el régimen de Assad.

 

El otro punto caliente en la región es Irán donde la política de Trump de reforzar sus alianzas con Arabia Saudita e Israel contra el régimen de los ayatolas y degradar el acuerdo nuclear está exacerbando el conflicto intra islámico entre chiitas y sunitas, que se expresa en guerras civiles como las de Yemen y Siria. EEUU apuesta a un “cambio de régimen” generado por las propias contradicciones de la sociedad y el régimen iraní. Sin embargo, el proceso social en Irán es más profundo, como se vio en los sectores sociales involucrados, y difícilmente pueda ser reconducido a un tipo de “revolución colorida” como las que impulsó Estados Unidos en Ucrania y otros países.

 

La crisis del proyecto imperialista de la Unión Europea

La relación entre Estados Unidos y la Unión Europea está en su punto más bajo y es casi de ruptura con Alemania. Esta hostilidad manifiesta cohesiona al motor franco alemán y alienta la búsqueda de políticas independientes, como la propuesta de constitución de una fuerza de defensa europea. Pero también existen tendencias centrífugas de grupos de miembros de distinta jerarquía dentro de la UE donde los partidos nacionalistas de derecha están en el poder y se identifican claramente con el Brexit o el discurso nacionalista de Trump. Es el caso de Polonia, Hungría o República Checa. La tendencia contrarrestante fue la expresión por izquierda del proceso independentista catalán.

Lo más novedoso es que la crisis política llegó a Alemania, que fue el bastión de la estabilidad y conservadurismo y la potencia regente de la UE. La “era Merkel” está llegando a su fin. En las elecciones de septiembre los dos grandes partidos sufrieron una derrota y emergió Alternativa por Alemania, un partido de extrema derecha que por primera vez accedió al parlamento. Aunque Merkel logró formar un gobierno de coalición con el SPD, este es un gobierno débil surgido después de meses de negociaciones a un alto costo.

Agotamiento del populismo y derechas no hegemónicas en América Latina

En América Latina se agotó el ciclo de los gobiernos populistas. Hubo un recambio de gobiernos de derecha en la mayoría de los países, pero ésta es una derecha no asentada, que no tiene un proyecto hegemónico como fue el neoliberalismo de los ’90, y debe lidiar con una relación de fuerzas heredada de la situación anterior que no ha logrado revertir, lo que dificulta los ataques neoliberales y las reformas que son el núcleo de su programa económico que pasan pero a un elevado costo. Estas condiciones, junto a las malas perspectivas económicas, hacen difícil la estabilización de los gobiernos de derecha y abren la perspectiva de giros bruscos y cambios de situación política, como está sucediendo en Argentina a partir de las movilizaciones del 14 y 18 de diciembre contra la reforma jubilatoria.

La política de Trump es recuperar influencia y negocios en el antiguo patio trasero norteamericano, que ahora también disputa con China.

En Brasil la crisis política y la polarización se expresan de manera abierta y aún no hay un candidato potable de la burguesía para las próximas elecciones presidenciales. El golpe institucional contra Dilma hoy tiene su continuidad en la acción bonapartista del poder judicial y la operación Lava Jato, por la que Lula, que sería el candidato más votado si se presentara a elecciones, está condenado y podría ir a prisión. Aunque la situación puede dar un giro luego del asesinato de Marielle Franco, concejala del PSOL en Río de Janeiro del que el régimen golpista es responsable más allá de quiénes sean sus autores materiales (narcos o policías).

La crisis en Venezuela es la más aguda del continente. La derecha proimperialista intenta capitalizar aún sin éxito la decadencia del chavismo utilizando la doble presión de los gobiernos de derecha de la región y la injerencia de Estado Unidos y de la Unión Europea. El gobierno de Maduro ha perdido base popular y como todo gobierno bonapartista se apoya en las Fuerzas Armadas para mantenerse en el poder, aumentando el control social sobre los sectores populares y la represión para evitar un estallido similar al Caracazo motorizado por la catástrofe económica y social. Las Fuerzas Armadas han pasado a concentrar los resortes del poder transformándose en el árbitro de cualquier salida burguesa a la crisis. Mientras que las corrientes del populismo latinoamericano siguen absolviendo al chavismo de su responsabilidad en esta catástrofe nacional y justifican sus medidas represivas, incluso cuando se dirigen contra trabajadores y pobres hambrientos, sectores de la izquierda, como la UIT y la LIT, se oponen al bonapartismo de Maduro pero desde una posición democrática liberal, sin partir de la lucha contra el imperialismo y la derecha escuálida que son agentes directos de los empresarios y banqueros. La situación en Venezuela muestra la debacle del nacionalismo burgués. El régimen chavista mantuvo la estructura rentística del país, no cambió las relaciones sociales fundamentales, a pesar de haber llevado adelante nacionalizaciones de empresas (con indemnizaciones), ni tampoco terminó con la dependencia nacional con respecto al capital imperialista. Aún hoy, en medio de un desastre económico sin precedentes, el gobierno de Maduro sigue pagando la deuda externa y aplica medidas antipopulares, mientras la camarilla que detenta el poder del estado y la burguesía sigue beneficiándose. Nuestra corriente viene levantando la necesidad de una salida obrera independiente, contra el bonapartismo de Maduro y contra el imperialismo y sus agentes.

 

Lucha de clases y perspectivas políticas para la FT

En el último período se vienen desarrollando nuevas tendencias de la lucha de clases que pueden estar anunciando procesos más profundos de la clase trabajadora, influidos por la irrupción de grandes movimientos progresivos (aunque policlasistas) en particular el imponente movimiento de mujeres que se volvió a expresar el pasado 8 de marzo y nuevos fenómenos políticos en la juventud.

Lo más avanzado ha sido el proceso en Cataluña, a pesar del rol catastrófico de su dirección burguesa a la que se adaptaron las corrientes del independentismo radical pequeño burgués como la CUP. La Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado español, integrante de la FT-CI, intervino planteando claramente una posición revolucionaria, levantamos la perspectiva de una Cataluña obrera y socialista que sea un punto de apoyo para desarrollar la lucha anticapitalista y antimonárquica en el conjunto del Estado español.

En Argentina las jornadas del 14 y 18 de diciembre cambiaron la relación de fuerzas, y de hecho hicieron retroceder el plan de ataque más ambicioso que tenía el gobierno de Macri, que pretendía aprobar una reformar laboral que atacaba importantes conquistas del movimiento obrero. Esta situación política más general crea mejores condiciones para las luchas parciales contra despidos que se dan en sectores puntuales, tanto en el estado como en el sector privado, donde la estrategia del PTS es coordinar estas luchas y ligarlas a los movimientos masas progresivos como el movimiento de mujeres.

 

En Francia el gobierno de Macron ha lanzado un ataque contra los ferroviarios que pretende transformar en un conflicto testigo para pasar su agenda neoliberal. El “plan de guerra” es avanzar con la apertura de la competencia, liquidar conquistas y cerrar ramales no rentables. Los sindicatos ya preparan la resistencia que tiene el potencial para transformarse en un conflicto de gran magnitud. A otro nivel, la huelga de Onet protagonizada por sectores precarios de la clase obrera se ha transformado en un conflicto de gran visibilidad que terminó en una victoria, mostró cómo una política y una estrategia justas permiten la politización de los sectores más oprimidos de la clase obrera. El rol de la Courant Communiste Révolutionnaire (CCR) ha sido un factor importante en este resultado.

También fueron novedosas las huelgas de la IG Metall en Alemania, de las que participaron algunos cientos de miles de trabajadores, paralizando importantes automotrices. Estas huelgas le dieron visibilidad a la reducción de la jornada de trabajo, aunque en clave reformista. A pesar de la dirección burocrática que llevó a un resultado mixto, es probable que esta acción haya subido las aspiraciones del conjunto de la clase obrera que tiene un amplísimo sector precarizado sobre todo de jóvenes. Y en Estados Unidos, la huelga de los docentes de West Virginia desafió las leyes anti huelga en un estado donde ganó Trump nada menos que con el 68% de los votos.

El movimiento de mujeres sigue siendo el principal fenómenos de alcance internacional, en el que también confluye la juventud. Aunque tiene un carácter progresivo, tomado de conjunto es un movimiento policlasista, donde nuestra estrategia es intervenir para construir una fracción feminista socialista en lucha política e ideológica contra el feminismo liberal y el “feminismo radical”.

Las tendencias que desarrollamos en este documento de mayores tensiones económicas, polarización política y crisis de los partidos patronales plantean la perspectiva de situaciones cambiantes y giros bruscos, donde puedan emerger procesos más agudos de la lucha de clases, radicalización política y surgimiento de fenómenos políticos progresivos (tendencias “centristas” progresivas, etc.), sobre todo en los países donde se combinan el peso del movimiento obrero con tradiciones políticas de izquierda, como por ejemplo Argentina o Francia, que creen mejores condiciones para la construcción de partidos obreros revolucionarios.

Seguir leyendo

   Sobre “antiutopías” y barbarie en el capitalismo actual

   Las batallas de la FT-CI

   El desarrollo teórico como parte de la reconstrucción del marxismo revolucionario

   Teoría y práctica

   Extractos de la declaración del MRT de Brasil ante el asesinato de Marielle Franco

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Tensiones-economicas-e-inestabilidad-politica-en-la-situacion-mundial

En consecuencia, abajo y a la izquierda, tratemos de generalizar la comprensión de que China y el progresismo en Nuestra América se contraponen con las necesidades e intereses populares al ser responsables de la gran expansión extractivista en el continente.

Extractivismo al desnudo

Publicada por Lobo Suelto. Anarquía coronada el 11 octubre, 2017

 

Por Alberto Acosta

Toda la historia del petróleo está repleta de criminalidad, corrupción, 

el crudo ejercicio del poder y lo peor del capitalismo de frontera”.Michael J. Watts (1999)[1]

 

Resulta difícil entender cómo un gobierno popular, que se precia de revolucionario y que asume la defensa de los intereses populares, puede reprimir violentamente a sectores populares que reclaman sus derechos. Eso acaba de suceder en Bolivia. El gobierno del presidente Evo Morales, haciendo caso omiso a los reiterados pedidos para que abra el diálogo con los pobladores del Territorio y Parque Nacional Isibore Sécure (TIPNITS), optó por la represión. Desplegando una inusitada violencia policial se trató de disolver una marcha de pueblos indígenas, que defienden sus derechos y la Constitución de su país. Con su acción pacífica, estos grupos se oponen a la construcción de una carretera, financiada por capitales brasileros, que atravesaría el TIPNITS para facilitar la explotación de yacimientos petroleros. Y, de paso, ellos ponen en evidencia las contradicciones de su gobierno.

La indignación y la frustración se expanden cual círculos concéntricos por Bolivia y el mundo. Adolfo Chávez, dirigente indígena boliviano, no podía expresar de mejor manera su malestar: “Los pueblos indígenas de todo el país nos encontramos indignados y profundamente dolidos por el accionar del gobierno. Éste gobierno nos prometió un cambio: respetar los derechos indígenas, respetar a la madre tierra, respetar nuestra cultura, respetar nuestra autodeterminación”.

Seguramente serán muchas las (sin)razones oficiales para explicar dicho acto violento que nos confronta con una realidad poco conocida. La violencia y la represión, más allá de algunas etapas de mayor intensidad en algunos momentos históricos, están latentes en una modalidad de acumulación que agrede sistemática y masivamente a la Naturaleza e incluso a la sociedad. Lo que acaba de suceder en Bolivia, con el agravante de que un gobierno que se proclama representante de los indígenas reprima a indígenas, ha sucedido o sucede aún en casi todos los países ricos en recursos naturales.

 

Aunque resulte poco creíble a primera vista, la evidencia reciente y muchas experiencias acumuladas permiten afirmar que la pobreza en muchos países del mundo está relacionada con la existencia de una significativa riqueza en recursos naturales. Sobre todo parecen estar condenados al subdesarrollo y a sufrir diversas formas de autoritarismo aquellos países que disponen de una sustancial dotación de uno o pocos productos primarios. Una situación que resulta aún más compleja para aquellas economías dependientes para su financiamiento fundamentalmente de petróleo y minerales. Estos paísesestarían atrapados en la lógica perversa de la maldición de la abundancia”[3]: ¿Será que son países pobres, porque son ricos en recursos naturales?

 

Violencia y autoritarismo de la mano del extractivismo

 

La violencia parece configurar un elemento consustancial del extractivismo, un modelo bio-depredador por excelencia. Hay violencia desatada por el Estado a favor de los intereses de las empresas extractivistas, sobre todo transnacionales. Violencia camuflada como acciones de sacrificio indispensable de unos pocos para asegurar el bienestar de la colectividad, independientemente de la orientación ideológica de los gobiernos. Basta ver la represión enYukumo, Bolivia, por defender el TIPNIS o la desatada por el gobierno de Alan García en el norte de la Amazonía peruana, en junio del 2009 o lase produjo en Dayuma, en la región amazónica ecuatoriana, a fines del 2007.[4]

 

Inclusive hay una violencia simbólica infiltrada en sociedades que han asumido el extractivismo, como algo prácticamente inevitable: podría decirse que en estas sociedades existe una suerte de ADN extractivista en todos sus niveles, empezando por los niveles más altos de definición política. Eso explica porque los gobernantes progresistas, al asumir el papel de portadores de la voluntad colectiva, tratan de acelerar el salto hacia la ansiada modernidad forzando el extractivismo: una suerte de modernización pasadista…

 

Estas actividades extractivistas generan, adicionalmente, graves tensiones sociales en las regiones en donde se realiza la explotación de dichos recursos naturales. Los impactos económicos y sociales provocan la división de las comunidades, las peleas entre ellas y dentro de las familias, la violencia intrafamiliar, la violación de derechos comunitarios y humanos, los incrementos de la delincuencia e inseguridad, el tráfico de tierras, etc. Las grandes tensiones sociales en las regiones crecen a través de otras formas perversas de dominación que se producen cuando, por ejemplo,se conforman empresas extractivistas en las participan grupos indígenaspara explotar estos recursos naturales no renovables en zonas conflictivas, como sucede ahora en el Bloque Armadillo en Ecuador, en donde -constitucionalmente- está prohibido extraer petróleo por existir evidencias de la presencia de pueblos en aislamiento voluntario. Este tipo de situaciones aumenta la confusión de los pueblos y genera más rupturas internas.

 

La violencia incluso aflora también, cuando los gobiernos, incluso aquellos considerados como progresistas, como en el caso de Ecuador, criminalizan la protesta popular que emerge en contra de las actividades extractivistas, con el único fin de garantizarlas… para poder reducir la pobreza, como justifica el mensaje oficial.

 

En suma, como contracara de las violencias múltiples, la lista de represiones atadas al extractivismo es larga. Este podría ser uno de los telones de fondo de la historia de nuestros pueblos, que se inició hace ya más de quinientos años, cuando se inauguró esta modalidad de acumulación extractivista que nos condenó al subdesarrollo.

 

Tampoco han faltado guerras civiles, hasta guerras abiertas entre países o agresión imperial por parte de algunas potencias empeñadas en asegurarse por la fuerza los recursos naturales, sobre todo hidrocarburíferos en los últimos tiempos. Para ilustrar este último caso bastaría con mencionar la agresión militar norteamericana a Irak y Afganistán, en ambos países buscando el control de las reservas petroleras y gasíferas. Los bombardeos de la OTAN a Libia parece que van también en esa dirección.

 

Esta violencia casi innata a esta maldición de la abundancia está vinculada, con mucha frecuencia, a regímenes autoritarios. La masiva explotación de los recursos naturales no renovables, depredadora en esencia, es posible atropellando a ciertos segmentos de la población en beneficio de la colectividad y para lograr el desarrollo, al decir de los gobernantes.

 

Los masivos ingresos obtenidos han permitido el surgimiento de Estados paternalistas y autoritarios, cuya capacidad de incidencia está atada a la capacidad política de gestionar una mayor o menor participación de la renta minera o petrolera, así como a su capacidad de imponer nuevos proyectos extractivistas supuestamente indispensables para encarar la pobreza y desarrollar la economía; proyectos que, de conformidad con la propaganda oficial, hasta servirían para proteger el ambiente…

 

Este tipo de ejercicio político se explica también por el afán de los gobiernos de mantenerse en el poder, acumulándolo cada vez más, y/o por su intención de acelerar una serie de reformas estructurales que, desde su particular perspectiva, asoman como indispensables para transformar las sociedades. Son Estados que al monopolio de la riqueza natural han añadido el monopolio de la violencia represiva y política.

 

En estas economías extractivistas se ha configurado una estructura y una dinámica política no solo violenta y autoritaria, sino voraz. Esta voracidad, particularmente en los años de bonanza, se plasma en un aumento muchas veces más que proporcional del gasto público y sobre todo en una discrecional distribución de los recursos fiscales.

 

Ante la ausencia de un gran acuerdo nacional para manejar estos recursos naturales, sin instituciones democráticas sólidas (que sólo pueden ser construidas con una amplia y sostenida participación ciudadana), aparecen en escena los diversos grupos de poder, desesperados por obtener una tajada de la renta minera o petrolera. Y, como es fácil comprender, esta pugna distributiva, que puede ser más o menos conflictiva, provoca nuevas tensiones políticas.

 

Todo ello ha contribuido a debilitar la gobernabilidad democrática, en tanto termina por establecer o facilitar la permanencia de gobiernos autoritarios y de empresas voraces, proclives también a prácticas autoritarias. En efecto, en estos países no asoman los mejores ejemplos de democracia. Adicionalmente, el manejo muchas veces dispendioso de los ingresos obtenidos y la ausencia de políticas previsibles termina por debilitar la institucionalidad existente o impide su construcción.

 

Los altos ingresos del gobierno le permiten prevenir la configuración de grupos y fracciones de poder contestatarias o independientes, que estarían en condiciones de demandar derechos políticos y otros (Derechos Humanos, Derechos de la Naturaleza justicia, cogobierno, equidad, etc.), y de desplazarlos democráticamente del poder. El gobierno puede asignar cuantiosas sumas de dinero para reforzar sus controles internos; incluyendo la represión de los opositores. América Latina tiene una amplia experiencia acumulada en este campo.

 

Como consecuencia de los elevados ingresos derivados de la explotación de los recursos naturales y las abiertas posibilidades de financiamiento externo, los gobiernos tienden a relajar sus estructuras y prácticas tributarias. En este punto, entonces, asoma nuevamente el efecto voracidad, manifestado por el deseo de participar en el festín de los cuantiosos ingresos por parte de la banca, sobre todo internacional, sea privada o multilateral, corresponsable de los procesos de endeudamiento externo. Últimamente China concede cada vez más créditos a varios países subdesarrollados, particularmente de África y América Latina, con el fin de asegurarse yacimientos minerales y petroleros, o amplias extensiones de tierra para la producción agrícola, además de la construcción de importantes obra de infraestructura.

 

En definitiva, los significativos impactos ambientales y sociales, propios de estas actividades extractivistas a gran escala, que se distribuyen inequitativamente, aumentan la ingobernabilidad, lo que a su vez exige nuevas respuestas autoritarias.

 

Esta es una gran paradoja: hay países que son muy ricos en recursos naturales, que incluso pueden tener importantes ingresos financieros, pero que no han logrado establecer las bases para su desarrollo y siguen siendo pobres. Y son pobres porque son ricos en recursos naturales, en tanto han apostado prioritariamente por la extracción de esa riqueza natural para el mercado mundial, marginando otras formas de creación de valor sustentadas más en el esfuerzo humano que en la generosidad de la Naturaleza.

Del extractivismo colonial al extractivismo del siglo XXI

Hace muy pocos años se inauguró una nueva etapa llena de esperanzas de cambio en varios países de América Latina. Las políticas económicas de los gobiernos progresistas, desligadas de los mandatos del FMI y del Banco Mundial, empezaron a revertir paulatinamente la tendencia neoliberal anterior. Sin embargo, este empeño de transformación, como vemos en la práctica y por más que se conocen hasta la saciedad las nocivas consecuencias provocadas por las lógicas primario-exportadoras, no afecta (aún) la esencia extractivista de la modalidad de acumulación imperante desde la colonia. Los países que se alinean en el progresismo y que han sostenido posiciones antiimperialistas, en la práctica, al mantener modelos que los atan a los intereses económicos de los países centrales, no logran su independencia y mantienen los niveles de dependencia política y económica.

 

Sin embargo establezcamos algunas diferencias. Hay avances con relación al extractivismo anterior, sobre todo por el lado de la defensa del interés nacional y de una consecuente acción estatal para tratar de reducir la pobreza. Entre los puntos destacables, sin negar la existencia de algunas graves situaciones contradictorias, aflora una mayor presencia y un papel más activo del Estado. Han aumentado las regulaciones y normas estatales. Se han fortalecido las empresas estatales extractivistas. Y desde una postura nacionalista, a través de algunos ajustes tributarios, se procura una mayor tajada de la renta petrolera o minera.

 

Parte significativa de esos recursos, a diferencia de lo que sucedía en años anteriores, en los que el grueso de dicha renta se destinaba al pago de la deuda externa, financia importantes y masivos programas sociales. De esta manera, estos Estados tratan de enfrentar activa y directamente la pobreza.

 

Siendo importante un mayor control por parte del Estado de estas actividades extractivistas e incluso significativo el esfuerzo para reducir la pobreza, esto no cambia la modalidad de acumulación primario-exportadora. La subordinación a la lógica global de acumulación del capital se mantiene inalterada. El real control de las exportaciones nacionales sigue en manos del capital transnacional, que directa o indirectamente determina la evolución de dichas actividades. Por cierto, en América Latina juega un papel preponderante el peso de Brasil y sus intereses, a través de sus diversas empresas con vocación global.

 

Perversamente muchas empresas estatales de estas economías extractivistas (con la anuencia de los respectivos gobiernos, por cierto) parecerían programadas para reaccionar exclusivamente ante impulsos foráneos y actúan casa dentro con lógicas parecidas o aún peores a las que emplean las empresas transnacionales. De esta manera queda demostrado que el asunto de la propiedad de los recursos naturales y de las empresas extractivas, siendo importante, no es suficiente.

 

Igualmente contradictorio es el hecho de que estos gobiernos, supeditados por los intereses intereses geopolíticos transnacionales, de las viejas y nuevas hegemonías como China y Brasil, continúen desarrollando proyectos de integración al mercado mundial impulsados por las fuerzas de dominación del sistema-mundo capitalista; como son aquellos diseñados por la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). El eje Manta-Manaos, entre Ecuador y Brasil, es una muestra de esta aseveración.

Gracias al petróleo o a la minería, es decir a los ingresos que producen las exportaciones de estos recursos, los gobernantes progresistas logran consolidarse en el poder y desplegar renovadas acciones estatales para enfrentar la pobreza. No esperan, como en épocas neoliberales a que la pobreza se reduzca algún día por efecto del crecimiento económico, que a su vez provocaría una mayor concentración del ingreso; situación que luego beneficiaría a la colectividad a través de nuevas inversiones que provocarían nuevos empleo e ingresos adicionales. Los gobiernos progresistas, que entendieron que no funciona esa teoría neolibreal, de manera consciente, inspirados en criterios de justicia social, están empeñados en reducir las inequidades en la sociedad.

 

Lo anteriormente expuesto es lo que sucede con los actuales gobiernos progresistas de la región. Del Estado mínimo del neoliberalismo, se intenta -con justificada razón- reconstruir y ampliar la presencia y acción del Estado para liderar el proceso de desarrollo, y no dejarlo al destino atado a las fuerzas del mercado. Lamentablemente con todo este esfuerzo estatal no se logra (o no si quiere) alterar las bases estructurales de la modalidad de acumulación extractivista.

 

Así las cosas, la producción y las exportaciones de materias primas mantienen inalterados sus estructuras y rasgos fundamentales. La depredación ambiental y el irrespeto social están a la orden del día.

 

Lo que resulta notable y por cierto lamentable, es que, si bien se ha conseguido reducir la pobreza en los países con gobiernos progresistas, las diferencias e inequidades en la distribución de la riqueza se mantienen inalteradas. Los segmentos empresariales poderosos, que han sufrido el embate de los “discursos revolucionarios” de partelos gobernantes progresistas, no han dejado de obtener cuantiosas utilidades aprovechándose de este renovado extractivismo y desarrollismo (al menos eso sucede en Ecuador).

 

En consecuencia, la relativa mejoría en las condiciones de vida de los segmentos tradicionalmente marginados de la población ha sido posible gracias a la mejor distribución de los crecientes ingresos petroleros y mineros, no como resultado de una profunda redistribución de la riqueza. Esta situación es explicable por lo relativamente fácil que resulta obtener ventaja de la generosa Naturaleza, sin adentrarse en complejos procesos políticos de redistribución de dicha riqueza.

 

Como en épocas pretéritas, el grueso del beneficio de esta orientación económica va a las economías ricas, importadoras de Naturaleza, que sacan un provecho mayor procesándola y comercializándola en forma de productos terminados. Mientras tanto los países exportadores de bienes primarios, que reciben una mínima participación de la renta minera o petrolera, son los que cargan con el peso de los pasivos ambientales y sociales. Pasivos que ocultan, muchas veces, procesos en extremo violentos atados a la lógica extractivista, que implica una masiva y sistemática agresión a la Madre Tierra e incluso a las comunidades.

 

En síntesis, la lógica subordinada de su producción, motivada por la demanda externa, caracteriza la evolución de estas economías primario-exportadoras. El neoextractivismo, a la postre, mantiene y reproduce elementos clave del extractivismo de raigambre colonial, causa primigenia del subdesarrollo.

 

Superar esas aberraciones coloniales y neocoloniales es el reto que tienen estos países. Construir el Buen Vivir constituye un paso cualitativo para disolver el tradicional concepto del progreso en su deriva productivista y del desarrollo en tanto dirección única, sobre todo en su visión mecanicista de crecimiento económico, así como sus múltiples sinónimos.Pero no solo los disuelve, el Buen Vivir propone una visión diferente, mucho más rica en contenidos y, por cierto, más compleja. Para lograrlo, salir de la trampa del extractivismo es indispensable.-

 

[1] Watts,Michael J.; “Petro-violence-Somethoughtsoncomunity, extraction, and politicalecology”, WorkingPapers, Institute of International Studies, University of California, Berkeley, 1999. Aquí se estudia el caso de la violencia petrolera en Nigeria y Ecuador.

[2] Economista ecuatoriano. Profesor e investigador de la FLACSO. Ministro de Energía y Minas. Presidente de la Asamblea Constituyente y asambleísta constituyente.

[3] Acosta, Alberto; La maldición de la abundancia, CEP, Swissaid y Abya-Yala, 2009. Disponible en http://www.extractivismo.com/documentos/AcostaMmaldicionAbundancia09.pdf Sobre este tema se pueden encontrar en el mismo portal http://www.extractivismo.com/ aportes valiosos de Eduardo Gudynas, JürgenSchuldt, Humphreys Bebbington y A.J. Bebbington, Mariastella Svampa, entre otras personas.

[4] Hay que recordar que la Asamblea Constituyente, al año siguiente, otorgó la amnistía para las personas víctimas de dicha represión.

Fuente: http://lobosuelto.com/?p=8802

 

 

Reflexionemos:

"Cuando una parte de la población de una nación está armada para defenderse de otra parte de la población, estamos ante una guerra civil no declarada. Cuando el Estado no tiene el monopolio de la violencia legítima, ¿podemos pensar que se trata de un 'Estado fallido'?".

 

 

 

EE.UU. vive una guerra cultural, de clase y racial

23 de marzo de 2018

 

Por Raúl Zibechi

Sputnik

 

 

 

Las masacres en escuelas y centros de estudio pueden considerarse una emergencia de la violencia en la sociedad estadounidense. En los primeros 45 días de 2018, hasta la masacre de San Valentín, hubo 18 tiroteos en escuelas, en diez de las cuales hubo muertos, según el Everytown for Gun Safety, un grupo que defiende un mayor control sobre la venta de armas. En el mismo lapso se han registrado 18 tiroteos en escuelas de EEUU, en 10 de los cuales hubo heridos o muertos. Desde 2013 la cifra trepa hasta los 290 tiroteos en centros educativos. 

Otro informe de prensa 
asegura que en el primer mes y medio hubo 1.800 personas que murieron en Estados Unidos por herida de bala. Desde 2011 fueron 200.000. Una verdadera guerra. La notable cantidad de muertes por armas de fuego, y en particular la sucesión de matanzas en escuelas, han llevado a diversas organizaciones a convocar la Marcha por Nuestras Vidas (March for our Lives, en inglés) el sábado 24 de marzo en Washington, para que la libertad de poseer armas de grueso calibre sea regulada.

Los convocantes de la protesta demandan la prohibición de la venta libre de fusiles de asalto, por considerarlas armas de guerra que van más allá de la defensa personal. Pero defienden "el derecho de los estadounidenses respetuosos de la ley a poseer y portar armas, como se establece en la Constitución de los Estados Unidos".

Los organizadores también reclaman la prohibición de las revistas especializadas en armas de guerra, asegurando que aquellos estados que las prohíben tienen la mitad de tiroteos. Y sostienen que la verificación de antecedentes de los compradores reduce drásticamente los sucesos violentos.

Lo que sorprende es que aún los opositores a las armas de fuego muestran su respeto por la "segunda enmienda" de la Constitución que defiende "el derecho del pueblo a poseer y portar armas". Lo cierto es que en EEUU hay más armas que habitantes y que la mitad de las armas del mundo en posesión de civiles está en este país. © REUTERS/ CARLOS BARRIA Trump: las leyes de armas serán discutidas "mientras las cosas vayan sucediendo" El Congreso nunca autorizó la creación de una base de datos sobre la cantidad de armas en poder de particulares ni la cantidad de muertos por armas de fuego. No cualquiera tiene un arma. Una pista sobre los poseedores la ofrece el Departamento de Justicia de Estados Unidos: en 2013 se vendieron 16,3 millones de armas de fuego (45.000 cada día), un aumento del 130% en relación a 2007, cuando Barack Obama llegó a la Presidencia y se desató el pánico a que el Gobierno restringiera la venta.

Aunque la violencia crece, cada vez son menos los ciudadanos de EEUU que tienen armas. En la década de 1980, la mitad de las familias tenían armas, cifra que cayó a un tercio en la actualidad. Lo que indica que los que tienen un rifle, una escopeta o una pistola cada vez acumulan más cantidad de armas. Según un estudio de EFE, el 66% de los estadounidenses posee más de un arma en su casa.

El estudio ofrece algunas pistas sobre quiénes tienen armas y contra quiénes las utilizan. El 65% afirma que posee un arma para protección, seguido de los que las tienen para uso deportivo y caza, y muy lejos por los coleccionistas. La mitad afirma que creció en un hogar con armas.

La distribución entre grupos sociales es la clave. El 57% de los republicanos está armado frente a sólo el 25% de los demócratas. La mitad de los blancos (49%) tiene armas frente a menos de un tercio de los negros (31%) y apenas una quinta parte de los latinos (20%). El 72% de los estadounidenses disparó alguna vez un arma.

El panorama se aclara. Una minoría de hombres blancos republicanos está armada. Por otro lado, sabemos que la policía ha disparado y matado más de mil personas cada año desde el comienzo de la crisis de 2008, en su inmensa mayoría negros, lo que ha dado pie al nacimiento de movimientos como Black Lives Matter (Las vidas negras importan, en inglés), entre otros.

 

¿Cómo entender y cómo analizar estos datos?

 

·         La primera cuestión es que estamos ante un país que vive una larga guerra civil. Cada día 309 personas reciben heridas de bala y 93 mueren por disparos. Desde 1967 murieron por disparos 1,59 millones de personas, más que los ciudadanos de EEUU que perdieron la vida en guerras, que suman 1,2 millones en estos 50 años.

 

Son cifras elocuentes. Es una guerra interna de la que no se puede acusar a ninguna potencia extranjera. Es una forma de vida que está en el ADN de los estadounidenses y que probablemente esté arraigada en la forma como se creó la nación. Por algo la segunda enmienda se formuló en 1791, cuando la rebelión contra la monarquía inglesa llevó a los rebeldes a crear milicias armadas para defenderse de los ejércitos coloniales.

 

  • La segunda cuestión es la identidad de los estadounidenses, punto en el que aparecen fuertemente divididos. El hecho de que 'sólo' la mitad tenga armas, y que apenas uno de cada cuatro votantes demócratas las posea, enseña una fractura identitaria muy fuerte. Más aún porque cada vez son menos los que creen que las armas resuelven los problemas de seguridad, tal y como muestran el descenso constante en la posesión y los movimientos que se han disparado este año contra las armas de guerra.

·         El tercer aspecto es el que siento más importante. Los más oprimidos, negros e hispanos, los más débiles socialmente, son los que menos armas tienen. Son las víctimas principales de los que tienen armas, tanto de los civiles como de los policías, guardias nacionales y militares que son mayoritariamente blancos, en particular los mandos medios y superiores.

 

Por lo anterior, debemos concluir dos cuestiones: el Estado no tiene el monopolio de las armas y la violencia se ejerce principalmente contra los pobres, focalizada en negros e hispanos. Una frase casi prohibida en EEUU, resume la cuestión: lucha de clases.

http://mundo.sputniknews.com/firmas/201803221077231572-america-norte-venta-armas-seguridad-social/
Fuente:
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=239384

 

 

Nos engañan tanto los neoliberales como los progresistas al soslayar la situación del sistema mundo capitalista.  Frente a su colapso: "La responsabilidad ineludible de los pueblos es asumirse como tales; asumir los usos críticos de la razón, sus voluntades singulares, auto representarse, autogestionarse y autogobernarse, asumiendo la democracia, en pleno sentido de la palabra, construyendo consensos entre los pueblos, abriendo senderos, encontrando otras rutas, que sean las de la reinserción de las sociedades humanas al Oikos planetario"

 

 

La ilusión del desarrollo

30 de marzo de 2018

 Por Raúl Prada Alcoreza

La ilusión del desarrollo tiene varios nombres; entre tantos, podemos citar el de modernización, aunque también el de “bien estar”, entendido como acceso al consumo de bienes diversos, sobre todo los que denotan, en el sistema simbólico moderno, estándares de vida elevados. La ilusión del desarrollo ha desatado migraciones a las ciudades y las ha convertido en monstruosas metrópolis. Ha empujado a las nacientes repúblicas a incorporarse al mercado mundial con todo lo que tenían al alcance; por eso, las repúblicas nacidas en el siglo XIX se sumergieron en las rutas marítimas de exportación de sus recursos naturales. La ilusión del desarrollo sedujo a las revoluciones socialistas, empujándolas a forzar saltos al desarrollo, a la industrialización y la modernización; con esto se embarcaron en lo mismo que atacaron, el capitalismo; sólo que, sin burguesía, sustituida por una burocracia implacable. La diferencia radicaba en que implementaron un capitalismo de cuartel, haciendo paráfrasis al socialismo de cuartel, tal como define Robert Kurz, en tanto que sus simétricos cómplices, los “occidentales”, tenían un capitalismo de libre mercado y libre empresa [1].

 

La ilusión del desarrollo condujo a los nacionalismos populares por el mismo camino recorrido por las potencias desarrolladas e industriales, las metrópolis colonizadoras. Es donde se perdieron, después de nacionalizar los recursos naturales, expropiados por empresas trasnacionales, y las empresas mismas privadas trasnacionales. Algunos países, los menos, un estrechísimo grupo, que se puede contar con los dedos de una mano, se embarcan en la conocida estrategia económica de “sustitución de importaciones”, para seguir con la “industrialización de las exportaciones”; los más, centenares de países del llamado “tercer mundo” se entrampan en lo mismo que heredaron de la condición colonial, en la denominada “economía primario exportadora”. En ambos casos, con sus diferencias estructurales, se sumergen, para hacerlo, ya sea, unos, para lograr inversiones en la industrialización, después, mayores inversiones, para el cambio tecnológico, ya sea, otros, para ampliar la economía extractivista, en el incremento acelerado de endeudamientos, que los convierte en impagables o en la transferencia de buena parte de la dependencia al pago de la deuda externa. Se puede decir que la situación de la dependencia se agrava en las condiciones de la dominancia del capitalismo financiero y especulativo.

 

La ilusión del desarrollo es como el método del incentivo de la zanahoria al burro, obligado a seguir cargando con el peso de su condena, la de cargar en sus espaldas con su castigo; en este caso, las dinámicas de acumulación ampliada del sistema-mundo capitalista. Si bien puede cambiar la composición de la estructura del centro de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, incluso su desplazamiento geográfico, lo que no cambia es que el centro no puede ser sino un núcleo denso y estrecho, quizás cada vez más estrecho, en tanto que la periferia de la geopolítica del sistema-mundo capitalista no deja de ser tampoco la inmensa geografía política de la Tierra.

 

Sin embargo, de ninguna manera se crea que el centro de la economía-mundo escapa a las dinámicas de la crisis estructural inherente a los ciclos largos y mediados del capitalismo. De las crisis relativas a los ciclos de mediano plazo, de ascenso y descenso, anotados por Nikolái Dmítrievich Kondrátiev, se pasa a la crisis orgánica de los ciclos largos; haciéndose éstos notorios, sobre todo, a partir de la conocida crisis económica mundial de 1929, llamada crisis de la gran depresión. En la década de los setenta del siglo XX se hace patente la crisis de sobreproducción, que se trata de administrar con la manipulación de las crisis financieras diferidas e intermitentes. Hay que sumar a este panorama el colapso de la modernización, descrito por Robert Kurz, incorporando el derrotero dramático de la modernización forzada al estilo del socialismo de cuartel, derrotero cuyo desenlace es el derrumbe de este socialismo de cuartel, que abre las compuertas ideológicas, por lo tanto, fetichistas, a una nueva ilusión de desarrollo, con una tardía e inocente esperanza en el sueño de vitrina del capitalismo de libre empresa y de libre mercado.

 

En suma, la ilusión del desarrollo sigue motivando la compulsión de los ilusos por el sistema de la producción de mercancías, de la valorización abstracta y de la apología, cada vez más triste y endémica, del egoísmo. Robert Kurz observa los síntomas y señales de la crisis, agudizada en los distintos escenarios del sistema-mundo capitalista; en lo que respecta al núcleo central de la economía-mundo, la crisis de sobreproducción, diferida en crisis financiera, se hace notoria en el incremento del desempleo y la extensión demográfica de la pobreza, apenas ocultada.

 

En lo que respecta a los países del “este”, que correspondieron a la experiencia del socialismo real, se observa en la transición trágica del gris socialismo de cuartel, que manifestaba palmariamente una economía de la escasez y una crisis de subproducción, hacia la condición “tercermundista”, empero, en la etapa tardía de su incorporación; lo que conlleva la lapidaria caída de las “clases medias” subvencionadas a la miseria.

 

Por último, en el escenario de la llamada geografía accidentada de “países en desarrollo”, no se observa la continuidad de las características de la etapa de la acumulación originaria del capital, sino, más bien, una combinación perversa de endeudamiento para invertir en industrialización tardía o en la transferencia de las tareas industriales de la economía-mundo del centro a la periferia, con la determinación estructural de nuevas composiciones del extractivismo extensivo e intensivo, implementado con tecnologías de punta. En los tres escenarios mundiales, Kurz observa los síntomas de la clausura de la modernidad, en sus distintos perfiles.

 

Estamos, entonces, ante el colapso de la modernización y la modernidad, en sus distintos perfiles y facetas. Desde esta perspectiva, la insistencia en la promesa modernizadora no tiene sentido ni es sostenible, salvo el de alimentar la ilusión en un espejismo cada vez más borroso y fantasmagórico. El retroceso al nacionalismo trasnochado en la hiper-potencia mundial y complejo económico-militar-tecnológico-cibernético-comunicacional, muestran el repliegue de la ideología de la modernidad a sus estratos más conservadores. Las compulsas del capitalismo europeo productivo, basado en la innovación y organización tecnológica, por mercados para la realización de la plusvalía, se encuentra con la competencia productiva e innovadora de los “tigres del Asia” y de la hiper-potencia-industrial-económica-militar-tecnologica-cibernetica de China.

 

El desplazamiento del centro de la economía-mundo al Oriente asiático se topa con límites económicos de los mercados saturados, a los cuales puede acceder con precios competitivos, logrados con la composición diferenciadas de ofertas; desde productos de chatarra, productos desechables, hasta productos de alta calidad, con mejores precios que los europeos y los estadounidenses. Sin embargo, se enfrenta a las políticas proteccionistas de estos países. Por otra parte, afronta, de manera ineludible, los límites físicos del planeta, al que no se le puede seguir extrayendo, depredando y contaminando, salvo a costa de la sobrevivencia humana.

El proceso de desindustrialización en países como Argentina, Brasil y México, ante la competencia de las revoluciones tecnológicas y científicas, cada vez más avanzadas, el retroceso al extractivismo más descomunal, muestra patentemente el fracaso de la modernización en América Latina.

 

Con el colapso de la modernización y de la modernidad no hay pues más cabida para el encantamiento de la ilusión del desarrollo. Lo que pasa es que la insistencia, ahora, se promueve de manera artificial recurriendo a los medios de comunicación, a la publicidad y a las puestas en escena espectaculares, con lo que se quiere embriagar a las masas, atraídas por el consumo exacerbado de las banalidades proliferantes. Todas las formas políticas e ideológicas, todavía en despliegue, se esmeran por darle distintas versiones a estas puestas en escena; en el núcleo del centro de la geopolítica del sistema-mundo capitalista se dan expresiones con distinta tonalidad y acento; en Estados Unidos de Norte América se hace apología del pasado dominante de la ahora potencia en retirada; en Europa se afanan por mantener la credibilidad en la estabilidad de un sistema-mundo capitalista que se desvencija; en la República Popular China se recurre a un barroco que tiene como referencia al pasado “comunista” y su logro en el “socialismo de mercado”, haciendo énfasis en las revoluciones tecnológicas y científicas de la hiper-potencia asiática; el barroco se hace más saturado con la recurrencia a los resabios del nacionalismo trasnochado.

En cambio, la ilusión del desarrollo, adquiere dos versiones en América Latina, parte de la periferia de la geografía política del sistema-mundo capitalista, aunque también parte de la geografía política de las “potencias emergentes”; una de ellas es el discurso plano y al extremo esquemático del neoliberalismo, que ya no puede prometer, como lo hizo antes, la compra del paraíso a través de la expansión de los créditos, sino que ofrece mezquinamente un ordenamiento económico a través de las conocidas privatizaciones, externalizaciones de la economía, restricciones abusivas de la inversión social. La otra versión es “progresista”; el “socialismo del siglo XXI”, que ofreció la tierra prometida, corrigiendo los errores del socialismo real, una vez que esta promesa se entrampó en el laberinto de las formas de gubernamentalidad clientelar, haciendo patentemente grotesco no un socialismo de cuartel, sino un populismo encuartelado, sólo ofrece monedas virtuales para salvarse de la crisis económica, social y política, que ya llegó a niveles catastróficos.

 

No hay salida en la clausura del sistema-mundo moderno. La salida se encuentra en horizontes abiertos más allá de la modernidad; hay que desandar el camino, por así decirlo, encontrar otros comienzos, conformar otras condiciones de posibilidad históricos-culturales institucionalizables, sobre todo, que cumplan con la reinserción de las sociedades humanas a los ciclos vitales planetarios. Empero, para lograr cruzar los umbrales y límites del horizonte de la civilización moderna es menester vencer los obstáculos histórico-políticos que impiden el avance de los pueblos hacia la situación inaugural de otros horizontes civilizatorios; estos obstáculos son los que tienen que ver con las mallas institucionales constituidas en las historias políticas y sociales de la modernidad. Los Estado-nación, el orden mundial, el imperio del sistema-mundo, que impera, las estructuras institucionales de representación y delegación, que expropian y usurpan las constelaciones de voluntades singulares de los pueblos, las geopolíticas puestas en juego, las ideologías, que sustituyen al mundo efectivo por mundos de representaciones, la competencia por la acumulación abstracta del capital, son algunos de los obstáculos que hay que sortear. La responsabilidad ineludible de los pueblos es asumirse como tales; asumir los usos críticos de la razón, sus voluntades singulares, auto representarse, autogestionarse y autogobernarse, asumiendo la democracia, en pleno sentido de la palabra, construyendo consensos entre los pueblos, abriendo senderos, encontrando otras rutas, que sean las de la reinserción de las sociedades humanas al Oikos planetario.

Notas

[1] Leer de Robert Kurz El colapso de la modernización. Editorial Marat; Buenos Aires 2016.

Fuente: https://www.bolpress.com/2018/03/30/la-ilusion-del-desarrollo/

 

 

 Alternativas postcapitalistas

 

 

Involucrémonos en las «luchas desde abajo» de Nuestra América por estar abriendo perspectivas emancipadoras y democráticas.

Nación Mapuche. Pewenches marchan reivindicando su autonomía y anuncian recuperaciones territoriales

Resumen Latinoamericano / 11 de diciembre de 2017 /  Eduardo Godoy, Resumen.cl

A eso de las 10 de la mañana del este sábado 9 de diciembre, se dio inicio a la marcha convocada por Segundo Suárez Marihuan, Lonko de la Comunidad de Malla Malla, que junto a las comunidades de Alto Biobío, Quilaco, Santa Bárbara, Quilleco, Antuco y Lonquimay buscan reivindicar la lucha de la Nación Mapuche en el territorio Pewenche, zona de la VIII y IX Región que durante gran parte de su historia se ha visto arrasada por grandes proyectos hidroeléctricos y enormes zonas de monocultivo forestal.

 

La marcha dio inicio en la ciudad de Ralco junto a familiares del Lonko y gran parte de las comunidades que fueron convocadas. Asimismo, se hicieron presentes un gran número de personas no mapuches que apoyan la autonomía política y que rechazan el modelo económico que se sostiene por el robo de territorios y que paulatinamente ha ido expulsando a las familias pewenches a lo más alto de la cordillera, sitios que corresponden a una de las entradas principales a Alto Biobío, limitando de esta forma la agricultura y la ganadería con la que subsistieron durante muchos años.

En palabras del Lonko Segundo, lo que ha impulsado todo aquel despojo de derechos a la gente mapuche ha sido la ambición y la poca consciencia de los grupos económicos que -con ayuda del Estado de Chile- buscan deslegitimar cualquier clase de antigua autonomía territorial de la zona, sin pensar en el futuro de las familias mapuche y pewenche, ni en la naturaleza que forma parte fundamental de la vida de las comunidades.

Lo que pretenden las comunidades de la zona es comenzar con un proyecto de autonomía  que arrancaría con la recuperación de los territorios correspondientes a Fundos Las Lengas, Infiernillo, Queuco, los Chenques (Cauñicu y Pitril), Rañilhuenu, San Miguel, de la Ribera del Queuco y Guallaly, Los Guindo (Familia Bustener y Campagna), Villucura, Lolco de la ribera del Biobío, en Alto Biobío y Fundo Aguas Blanca de la Familia Matte, Las Quinientas de la Comuna de Santa Bárbara y Carta Ajena (Forestal Mininco), Cahual, Noiman, Trompelhueno (Forestal Mininco) de la Comuna de Quilaco. Proceso que daría comienzo, según las palabras del Lonko en abril del próximo año.

 

La marcha que mayoritariamente se desarrolló en automóvil, finalizó unos 2 kilómetros antes de llegar a la central Angostura perteneciente a la empresa Colbún, a la entrada de la Comuna de Quilaco, donde se dio inicio nuevamente a la caminata hasta un lugar aledaño a la entrada donde se realizó un almuerzo y posteriormente una gran conversación entre todos los asistentes, dirigida por el Lonko Segundo, en la que se determinaron los límites de la autonomía Mapuche en el territorio Pewenche, luego se plantaron dos grandes y altas banderas Pewenches y una bandera de la nación Mapuche, donde se realizaron ceremonias rogativas con la que se daría inicio al proyecto emancipador.

Carabineros de Chile y el Ejército se hicieron notar con más de 6 camiones que circulaban constantemente en la zona, clara muestra de la violenta presencia del Estado de Chile en la zonas declaradas autónomas.

 

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/11/nacion-mapuche-pewenches-marchan-reivindicando-su-autonomia-y-anuncian-recuperaciones-territoriales/

 

 

 

 “Celebramos esta gran victoria, la cual es resultado de la incansable y constante resistencia que hemos llevado como comunidad desde que supimos de la instalación de este proyecto en la naciente de nuestras aguas y sobre nuestros glaciares. Es resultado de nuestro rol fiscalizador a la empresa, rol que asumimos ante un Estado que nos abandonó cuando aprobó este inviable proyecto y que luego se quedó en silencio tras las primeras pruebas de contaminación y daños irreparables en nuestro valle”.

 

 

 

 

Asamblea Guasco Alto Comunicaciones

COMUNICADO PUBLICO COMUNIDADES VALLE DEL HUASCO

TRAS CIERRE DENIFITIVO DE PASCUA LAMA

 

Tras recibir la Resolución de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) de los 2 procesos sancionatorios contra Barrick Gold con su proyecto Pascua Lama, como comunidades del Valle del Huasco que llevamos más de 18 años resistiendo a dicho proyecto, a la opinión pública decimos:

 

1. Celebramos esta gran victoria, la cual es resultado de la incansable y constante resistencia que hemos llevado como comunidad desde que supimos de la instalación de este proyecto en la naciente de nuestras aguas y sobre nuestros glaciares. Es resultado de nuestro rol fiscalizador a la empresa, rol que asumimos ante un Estado que nos abandonó cuando aprobó este inviable proyecto y que luego se quedó en silencio tras las primeras pruebas de contaminación y daños irreparables en nuestro valle.

 

2. Esta Resolución corrobora lo que dijimos desde el inicio: este proyecto es inviable y nos contaminaría. Hoy ya nadie puede decir que Barrick Gold y su proyecto Pascua Lama ejercen una minería responsable, sino más bien son criminales, esto ha quedado de manifiesto en las más de 33 infracciones que se analizaron en estos procesos sancionatorios, de las cuales seis se han constatado como gravísimas, incluso determinándose la existencia de dos gravísimos daños ambientales irreparables: afectación de vegas altoandinas, (frágiles ecosistemas, riñones de nuestra cordillera) y contaminación de nuestras aguas con metales pesados. También otros tan graves como que no se ha cumplido el monitoreo de nuestros glaciares, así se hace imposible ver la afectación de la empresa en ellos.

 

3. Barrick con su proyecto ha puesto en riesgo nuestra salud, la de nuestros niños y vecinos. Así lo confirma la SMA en esta Resolución: “se ha determinado la existencia de un riesgo a la salud de la población de carácter significativo por exposición al Manganeso, para los rangos etarios adulto e infantil” y de manera alarmante profundiza: “el riesgo a la salud de las personas para el rango etario infantil entre 0-4 años, cuyo índice de peligro es de una importancia alta, no solo por el nivel de exposición a los agentes contaminantes no cancerígenos como el Manganeso, sino también, por la alta vulnerabilidad que presenta este grupo etario a causa de su bajo peso y escasa madurez de los mecanismos de detoxificación que desarrollan los humanos con la edad”. Para esto no habrá perdón ni olvido, ni para esta empresa ni para las autoridades que nos han puesto en serio riesgo nuestras vidas y sobre todo la de nuestros niños.

 

4. Relevamos el juicio de la SMA respecto de la conducta anterior de Barrick y su proyecto Pascua Lama: “no queda sino concluir que CMN SpA tiene una conducta anterior negativa que es particularmente reprochable, pues no solo ha sido sancionado con anterioridad en numerosos procedimientos administrativos en sede ambiental como sectorial, sino que también ha sido un infractor que ha incurrido en dos ocasiones, en incumplimientos asociados a exigencias que dicen relación con uno de los componentes ambientales más sensibles en el área de influencia del proyecto Pascua Lama, como lo son los glaciares”.

 

5. Barrick, nuevamente intentando confundir a nivel comunicacional a la opinión publica y tratando de disminuir los impactos negativos que le trae esta Resolución, ha dado a conocer que celebra que la SMA no le haya revocado su permiso ambiental (RCA), viendo esto como una victoria, pero es necesario aclarar que la SMA no estimo esta sanción ya que “si bien, implica poner fin a la ejecución del proyecto, supone también poner fin a la vigencia de todo el sistema de seguimiento de variables ambientales que permiten mantener bajo control los efectos negativos asociados al mismo, y en particular los daños que han sido determinados en el marco del presente procedimiento sancionatorio. A su vez, la pérdida de vigencia de la RCA supone también hacer caer el fundamento normativo que hace exigible la ejecución de algunas medidas de mitigación ambiental para la etapa de cierre del proyecto, que son fundamentales para asegurar el control de los riesgos y daños ambientales.”

 

6. Lamentamos que siga en vigencia la modificación realizada a la RCA de Pascua Lama (Resolución 094) en junio de 2016 en cuanto al aumento de la permisibilidad de los niveles de metales pesados en las aguas del Río Estrecho ya que permite ocultar la verdadera contaminación que produce el proyecto y ha permitido obviar el riesgo a la salud por arsénico (elemento cancerígeno) en esta sanción el cual había sido también determinado por la SMA. A pesar de ello es importante resaltar que aún con esta Resolución hecha a la medida de la empresa no se pudo ocultar toda la contaminación ya esta ha sido muy grande. Esperamos que el Tribunal Ambiental quien tiene en sus manos las reclamaciones por esta modificación, resuelva la anulación de dicha resolución y así se deje ver lo que ocurre en verdad: el proyecto paralizado contamina día a día.

 

7. Si bien es una victoria, no es total. Sabemos que Barrick quiere ingresar un nuevo proyecto ahora subterráneo; en reunión que realizaron este martes 16 en El Tránsito comunicaron que esto se realizaría siempre y cuando se lograsen los permisos ambientales, hubiese dinero y autorización del territorio. Esto último nunca sucederá y utilizaremos todas las formas para frenar este nuevo proyecto el cual a pesar de toda la corrupción y tráfico de influencias que continúa ejecutándose a su favor no dejaremos que avance. Nosotros y nosotras somos enfáticos en que seguiremos protegiendo nuestro territorio de estos proyectos extractivistas. Los ecosistemas altoandinos son frágiles y no soportan la intervención de ningún proyecto minero de ninguna característica. Esta resolución se conforma como una inyección de soberanía sobre nuestro territorio ancestral, nos llena de fuerza y convicción comunitaria, la cual nos da más ímpetu para seguir oponiéndonos a este proyecto y los otros que se proyectan en nuestra cordillera. Esta resistencia no tiene precio, con dinero no nos callaran.

 

8. Seguiremos luchando para que nuestra cordillera sea declarada como reserva de la biosfera lo que permita proteger nuestro ecosistema glaciar, resguardando nuestra reserva de agua dulce y las nacientes de nuestros ríos, ecosistema fundamental para que haya un valle único, fértil y generoso. No descansaremos hasta que esté prohibido la instalación de cualquier proyecto, porque está comprobado que el extractivismo destruye el equilibrio de los ecosistemas glaciares e hídricos, contaminan las aguas, y afectan la calidad de vida de todo un valle de cordillera a mar.

Damos gracias a todas y todos los que nos han aportado en este largo camino que nos ha tocado recorrer, muchas veces hemos visto la injusticia de la manera más cruda, pero no hemos bajado los brazos, porque nuestro valle todos los días nos entrega la energía que necesitamos para seguir defendiendo la vida. Lo que hasta hoy se ha conseguido con fuerza no fue por azar, es la suma de gotas y más gotas de amor por la vida. Solo tenemos palabras de agradecimiento a los que nos acompañan y a los que ya partieron, porque hemos sido capaces de seguir dando pasos cuando todo hacía suponer que la tarea emprendida era una causa perdida. Saber que están ahí en la adversidad, comprendiendo esta noble causa nos llena de coraje para levantarnos y sumar nuevas gotas.

 

Nuestras raíces en este territorio son profundas y siempre resguardaremos lo que nuestros abuelos cuidaron, porque nuestros hijos e hijas, familiares y vecinos tienen el derecho de vivir en un valle fértil con agua limpia, lejos de cualquier amenaza y no pararemos hasta lograrlo.

Valle del Huasco, 19 de enero 2018

ASAMBLEA POR EL AGUA DEL GUASCO ALTO

Contacto comunidad: Constanza San Juan/ 962413008/

guascoaltocomunicaciones@gmail.com

amarantasanjuan@gmail.com

 Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2018/01/20/chile-declaracion-de-las-comunidades-valle-del-huasco-tras-cierre-de-pascual-lama/

En consecuencia, las «luchas desde abajo» de Nuestra América están creando rumbos emancipadores del sistema opresor al comprometerse con las justicias social y ambiental.

 

Recordemos que Raúl Prada Alcoreza señaló: "La responsabilidad ineludible de los pueblos es asumirse como tales; asumir los usos críticos de la razón, sus voluntades singulares, auto representarse, autogestionarse y autogobernarse, asumiendo la democracia, en pleno sentido de la palabra, construyendo consensos entre los pueblos, abriendo senderos, encontrando otras rutas, que sean las de la reinserción de las sociedades humanas al Oikos planetario". Es tiempo de cuestionar al progresismo. Veamos similitudes entre Brasil y Argentina:

 

La cárcel de Lula y la impotencia estratégica de

la “izquierda posible” en Latinoamérica.

10 de abril de 2018

 

El PT se mostró incapaz de presentar una resistencia a la altura de la ofensiva lanzada por la derecha. Debatir las lecciones de lo ocurrido se vuelve esencial.

 

Por Eduardo Castilla

@castillaeduardo

 

Es, al mismo tiempo, la confirmación de la impotencia histórica y estratégica del reformismo latinoamericano. Aquel que fue presentado por intelectuales, periodistas y dirigentes políticos, como “la izquierda posible”. Aquella izquierda, supuestamente “realista”, presentó la “humanización del capitalismo” como único horizonte posible.

Agreguemos que esa humanización fue bastante precaria. Lo conocen de sobra los millones de trabajadores que siguieron empleados en negro en los últimos años del ciclo kirchnerista.

La avanzada de la derecha brasilera no puede ser vista por fuera de las responsabilidades del propio PT, que administró el Estado capitalista del país vecino por más de una década. La fuerza política fundada a fines de los años 70 -en los marcos de un ascenso obrero y popular- se convirtió en una gestora exitosa de los negocios de la burguesía en su conjunto.

El “milagro brasilero” de haber sacado a 30 millones de personas de la pobreza, se hizo sin avanzar sobre las ganancias del gran capital. Pero el mismo solo fue posible en los marcos de determinadas condiciones económicas internacionales, que empezaron a desvanecerse a partir del estallido de la crisis de Lehman Brothers.

Si las gestiones petistas permitieron que “todos ganaran” durante algunos años, el cambio de ciclo internacional empujó a una política de ajuste, iniciada ya bajo el segundo mandato de Dilma Rousseff.

 

El PT, como gestor del Estado burgués, asumió la tarea de garantizar la acumulación del capital y la reproducción de las condiciones estructurales de ese régimen social.

La fuerza, que en su carta fundacional de 1979 proclamaba “ser un partido sin patrones”, se convirtió en una fenomenal maquinaria de administrar los intereses del empresariado. La corrupción del mensalão y el enriquecimiento de algunas de sus figuras solo fue un “daño colateral” de esa integración al poder capitalista.

Esa política facilitó y abrió paso a la derecha. Una derecha que, en los tiempos de gobierno del PT, estuvo permanentemente en el poder, incluso ocupando espacios en la misma coalición oficialista. El nombre de Michel Temer acompañó al de Dilma en la fórmula presidencial. Una derecha que pretende avanzar en toda la región como resultado del paso abierto por las moderadas políticas de los gobiernos posnoliberales.

 

De ilegalidades y relaciones de fuerza

En su avanzada, la derecha no dudó en ningún momento en romper abiertamente la propia legalidad burguesa. Forzó, hasta el límite de lo posible, las reglas del régimen político para convertirlas en una ingeniería destinada a la caza de brujas. Impulsó y desarrolló un golpismo abierto, que primero se cobró el mandato de Dilma y luego avanzó hacia el encarcelamiento de Lula.

El lobby militar, que tuvo lugar a último momento, fue la muestra más extrema de esa prepotencia reaccionaria para articular una ofensiva contra el PT. Ofensiva, en última instancia, dirigida hacia las masas pobres y el pueblo trabajador.

La dirección del PT aceptó jugar por dentro de las reglas legales sin más cuestionamientos que los discursivos. La confirmación de esa estrategia la dio el mismo Lula, el sábado pasado, cuando afirmó que “si no aceptase la justicia no habría creado un partido político, sino promovido una revolución”.

Mientras la derecha golpeaba de manera abierta, apelando a todos los mecanismos posibles del poder estatal burgués –y también al accionar para-estatal- la izquierda reformista aceptaba las reglas de la legalidad, se negaba a utilizar la fuerza de millones de trabajadores que seguían y apoyaban a Lula, y llamaba a calmar los ánimos.

 

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Ninguna de las acciones de la derecha fue respondida con medidas contundentes por parte del PT y la CUT. Cuando las tensiones sociales y políticas escalaron, la dirección petista se mostró incapaz de enfrentar y derrotar a una derecha furiosa.

Hace ya más de un siglo, el revolucionario ruso León Trotsky escribía sobre la socialdemocracia europea. Afirmaba que “los partidos socialistas europeos, especialmente el más grande entre ellos, el alemán han desarrollado un conservadurismo propio, que es tanto más grande cuanto mayores son las masas abarcadas por el socialismo y cuanto más alto es el grado de organización y la disciplina de estas masas. En consecuencia, la socialdemocracia, como organización, personificando la experiencia política del proletariado, puede llegar a ser, en un momento determinado, un obstáculo directo en el camino de la disputa abierta entre los obreros y la reacción burguesa” (Resultados y perspectivas).

El mismo Trotsky complejizaría esta visión posteriormente. Pero puede rescatarse la imagen de un aparato monstruoso, que se eleva a traba para la movilización de la clase trabajadora.

La actuación de Lula y el PT tuvieron esa dinámica. La fuerza que había nacido al calor de las movilizaciones y luchas contra la dictadura se convirtió –en un tiempo largo de tres décadas- en un factor de orden y control sobre las masas.

 

Las calles y el palacio en la era posneoliberal

Desde 2002 en adelante, el gobierno del PT volvió a demostrar que no hay unidad posible entre "gobierno popular" -tal como fueron presentados los ciclos pos-neoliberales por sus propios defensores- y movilización extendida de masas.

Salvando las distancias, la misma dinámica política puede extenderse al conjunto de los llamados gobiernos posneoliberales. Los casos de Argentina, Brasil y Venezuela vuelven a ratificar que las gestiones “de izquierda” del Estado burgués solo empujan a la desmovilización de las masas al tiempo que alientan al crecimiento de la derecha. En el último de esos países, además, los límites del reformismo latinoamericano se muestran hoy con el hundimiento abrupto de las condiciones de vidas de amplias capas de la población.

 

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La condición política "de izquierda" de esos gobiernos estuvo asociada a los procesos de acciones de masas contra el neoliberalismo, ocurridas a fines del siglo pasado e inicios del actual. Pero su rol esencial fue la desactivación de toda movilización callejera y la canalización de toda acción política por medio de la gestión estatal.

Además de garantizar mayor estabilidad al régimen político capitalista, las gestiones de la “izquierda posible” acrecentaron la impotencia de las masas para actuar respondiendo a la derecha, cuando la misma atacó.

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El estado del Estado

El PT, nacido al calor de un ascenso obrero y bajo el paraguas ideológico de una organización independiente de los trabajadores, se edificó como un partido reformista. Eso marcó su agenda hacia una progresiva (y veloz) integración al Estado capitalista.

La agenda política argentina estuvo marcada, hasta cierto punto, por las mismas discusiones. El “retorno del Estado” fue celebrado por una capa extendida de intelectualidad y el periodismo.

Nadie debería sorprenderse. La lógica del reformismo anida allí. El Estado es el “sujeto” de las transformaciones sociales. Sin embargo, en los marcos del capitalismo actual, el Estado sigue siendo el “sujeto” de los “asuntos comunes”... del gran empresariado.

 

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Si la alegría no es sólo brasilera, tampoco lo son estas conclusiones. El ciclo kirchnerista, entre otras cosas, dio continuidad a una férrea burocracia sindical que es hoy la mejor aliada de Macri para mantener las calles en (relativa) paz.

 

De allí que en Argentina el gobierno actual haya podido poner ese Estado a su servicio sin grandes contratiempos. Y que, en Brasil, la derecha pudiera utilizar los mecanismos del aparato estatal para avanzar en contra del PT con relativa celeridad.

 

Las lecciones de lo ocurrido del otro lado de la frontera tienen una importancia estratégica fundamental. Para la clase trabajadora y el pueblo pobre, se trata de la necesidad de construir su propia organización política, basada en principios radicalmente distintos. Es decir, de forjar un partido anclado estratégicamente en el desarrollo de la lucha de clases abierta, y no únicamente en la obtención de lugares en el Estado.

 

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Sólo desde esa mirada se puede organizar un poder capaz de enfrentar y vencer a la derecha. A través de una fuerza propia, anticapitalista y revolucionaria, que no limite su accionar en los marcos de la legalidad burguesa y se proponga solucionar los padecimientos de las masas pobres en su conjunto. Esto solo puede desarrollarse en una dinámica que ataque la propiedad privada capitalista, el poder político y económico de la gran burguesía.

Una perspectiva así es la que impulsa y desarrolla la izquierda trotskista agrupada en el PTS-FIT y en la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional. Una perspectiva de así es la única posibilidad verdaderamente realista para la izquierda.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/La-carcel-de-Lula-y-la-impotencia-estrategica-de-la-izquierda-posible-en-Latinoamerica

 

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¿Por qué las masas no salieron a las calles contra la prisión de Lula?

7 de abril de 2018

 

La explicación está en los 13 años en los que el PT administró el sistema capitalista brasileño.

 

Por Diana  Assunção

San Pablo

Lula dijo que se entregaría después del mediodía del sábado, tras la vigilia frente al Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, afirmando en su discurso que "cumpliría con la orden de Moro". Su prisión arbitraria, que rechazamos, es continuidad del golpe institucional de 2016. Esta semana la Corte Suprema (STF) mostró que fue una pieza fundamental de este golpe que tuvo en la Operación Lava-Jato su principal exponente con la ayuda, claro, de sectores del imperialismo norteamericano.

 

Durante su discurso, Lula puso énfasis en la lista de los candidatos electorales del PT, PCdoB y PSOL, en lugar de en el combate al autoritarismo estatal. También dio detalles sobre su papel traidor durante el ascenso obrero de 1979-1980. En todos los momentos políticos decisivos de las décadas de 1980 a 1990, el PT utilizó una y otra vez una estrategia de conciliación con la burguesía y de subordinación de la lucha de la clase trabajadora. Siendo un pilar del régimen de la "Nueva República" instalado en 1988, y una de las principales válvulas de contención de la lucha de clases para que los capitalistas lucren "como nunca" en la década de 2000, el PT deja claro nuevamente que su defensa es la de la gobernabilidad burguesa, no la batalla contra los ataques golpistas en esta democracia degradada.

 

Ahora, ante su prisión y su entrega a la Policía Federal, después de un acto "rojo" que reunió a algunos pocos miles y que tenía como objetivo enmascarar una estrategia impotente, queda una pregunta: ¿por qué las masas no se levantaron contra la prisión de Lula? La explicación está en los 13 años en que el PT administró el sistema capitalista brasileño.

 

El PT fue responsable de la desmoralización de las masas en los 13 años de gobierno en los que asumió como propios los métodos de corrupción inherentes a todo gobierno capitalista.

Fueron responsables de esa desmoralización porque aplicaron ellos mismos el comienzo de un plan de ajuste contra los trabajadores. Esto fue después de un momento de crecimiento económico que les permitió dar algunas concesiones a las masas mientras que garantizabas ganancias inéditas a los sectores capitalistas nacionales y extranjeros. Fueron responsables de la desmoralización de las masas porque cuando sectores de la burguesía empezaron a poner de pie la articulación de un golpe institucional, el PT por la vía de sus centrales sindicales impidió el desarrollo de la lucha independiente de los trabajadores para acabar con el golpe.

 

En junio de 2013 hubo un levantamiento de masas donde el PT también era blanco de la revuelta popular que lo identificaba como parte integrante del sistema político capitalista que precarizaba cada vez más sus condiciones de vida. En aquel momento no fueron sólo las centrales sindicales dirigidas por el PT y por el PCdoB las que hicieron de todo para separar la lucha de la juventud de la lucha organizada del movimiento obrero, sino que la intelectualidad petista atacó ese levantamiento de masas acusándolo de "embrión de golpe".

El choque entre las demandas más sentidas de las masas y el programa reformista de salvación capitalista del PT lleva a crisis como la de las jornadas de junio. La subordinación al imperialismo a través del pago de la deuda pública, que es de 40% del presupuesto público federal, y la subordinación a las ganancias capitalistas lleva a que las propias concesiones del PT hayan sido en base a un aumento del trabajo precario y del crédito "fácil", relacionado a mantener las condiciones de salud, educación, transporte y vivienda, o sea, los servicios básicos de la población, en niveles cada vez más precarios.

O sea, el PT gobernó con un programa que destinaba el 40% del presupuesto público al capital financiero internacional, al mismo tiempo que buscaba mantener las ganancias capitalistas y patrocinaba a las grandes empresas.

Para encubrir el golpe a esta realidad que significaron las jornadas de junio de 2013, los intelectuales del PT salieron a decir que los que salían a las calles en ese momento o cualquier cuestionamiento que se quisiera hacer por izquierda a su gobierno no eran más que las "fuerzas de la derecha". Al mismo tiempo, el PT era el que ponía al interior de su propio gobierno a las figuras más emblemáticas de la derecha brasileña, como Michel Temer, Eduardo Cunha, Renan Calheiros, para dar solo algunos ejemplos. Intentaban convencer a las masas de que para mantener las mejoras en el nivel de vida era necesario "entrar en el juego capitalista" y por para eso era necesario garantizar la gobernabilidad.

 

Con este discurso envalentonaron a todos los sectores partidarios del golpe institucional. Esto vino acompañado de una crisis económica internacional, que mostró que las concesiones del gobierno petista no eran fruto de la bondad sino de las condiciones económicas favorables previas que le habían permitido hacer esas concesiones sin afectar las ganancias de los capitalistas. Cuando esas ganancias fueron puestas en riesgo por la crisis económica, ya no era posible seguir manteniendo esta formula y el PT fue el primero en comenzar a aplicar los planes de ajuste que la burguesía exigía para descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. No lo hicieron de forma integral ni con el ritmo que le hubiese gustado a los capitalistas, por eso fue necesario un golpe institucional. Ante esa situación el "alerta" de la intelectualidad petista contra la derecha mostró ser palabras al viento: cuando la derecha de verdad organizó un golpe, fueron impotentes para resistir.

 

En el discurso de este sábado Lula incluso dejó bastante clara su confianza en la justicia brasileña y en el Lava Jato, manteniendo la subordinación al imperialismo. El programa de administración del capitalismo aplicado por el PT a lo largo de estos 13 años y su estrategia de contención de los trabajadores por la via de los sindicatos que dirige es lo que terminó generando la desmoralización en las masas. Cuando la aprobación de la reforma laboral del gobierno golpista de Temer es subproducto de la traición de las grandes centrales sindicales como la CUT y la CTB, esta desmoralización se potencia.

 

Cuando en el espacio que se le abre a la derecha empieza a tener peso en sectores de masas una figura como la de Jair Bolsonaro, esta desmoralización potencia, y el PT busca canalizarla hacia una salida electoral para poder una vez más contener la lucha de clases y reeditar en forma de tragedia estos 13 años de gobierno petista. Finalmente, cuando la lucha contra la prisión de Lula y por el derecho del pueblo a decidir a quién votar es sustituida por una mera campaña electoral como "Lula 1018", también se profundiza la desmoralización.

 

La entrega de Lula a la Policía Federal de Moro es sólo un símbolo de este programa y de esta estrategia. Las masas no estaban ahí. Las masas no salieron a las calles para luchar contra la prisión de Lula y contra todas las reformas, porque la pasividad de la CUT es una estrategia funcional al programa petista, que se subordina a la dominación imperialista y negocia nuestros derechos para mantener las ganancias capitalistas.

 

Si desde un punto de vista es necesaria la más amplia unidad de acción para enfrentar todos los ataques, es a la vez lamentable que el PSOL esté aceptando este programa, ya sea compartiendo escenarios electorales con Lula, como el de este sábado, o firmando un programa con el PT, PCdoB, e incluso PDT y PSB para "Reconstruir Brasil" con los capitalistas, como ya lo hicieron antes.

El correcto combate al golpe institucional, la lucha contra la prisión arbitraria de Lula y los ataques de la extrema derecha, deja de tener validez si se utiliza para abandonar las fronteras de clase, lo que se expresa en primer lugar en el programa. Las lecciones del gobierno del PT, del golpe institucional y de la subordinación al imperialismo deberían conducir no a una unidad a cualquier costo para que la izquierda sea fagocitada por el PT, sino a la necesidad de la más amplia intransigencia en la defensa de un programa que luche por un gobierno de los trabajadores de ruptura con el capitalismo basado en las organizaciones de democracia directa de las masas.

La prisión arbitraria de Lula, como continuidad y avance del golpe institucional, sirve para crear condiciones para atacar aún más duramente los derechos y condiciones de vida de los trabajadores y de las masas, y garantizar un control aún más directo del imperialismo norteamericano sobre el país . Esto tiene que ser respondido no con una unidad a cualquier costo en discursos y escenarios, en que la izquierda sea fagocitada por el PT, sino con un frente único obrero (acciones de masas por objetivos de combate), con la unidad de la clase en la acción contra estos avances del golpismo, a partir de la organización de base en los lugares de trabajo. Esta es la unidad que corresponde a la izquierda exigir de las centrales como la CUT y CTB, dirigidas por PT y PCdoB.

 

De lo contrario terminaremos rehenes del reformismo petista para salvar al capitalismo que no es ni siquiera "nacionalista-burgués", sino altamente subordinado al capital financiero siendo, por lo tanto, incapaz de enfrentar las contradicciones estructurales del país y resolver las demandas más sentidas de las masas, llevando a una mayor impotencia y desmoralización frente a los ataques de la derecha golpista y del capital. El nombre que le van a dar a esto hacia las elecciones es "mal menor".

 

Es en la perspectiva de combatir estas variantes que el Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) de Brasil, y las agrupaciones que impulsamos junto a independientes como el Movimiento Nossa Classe, o grupo de mujeres Pão e Rosas, la Juventude Faísca o el Quilombo Vermelho, actuamos en cada lugar de trabajo y estudio para ampliar la influencia de los revolucionarios en el movimiento obrero y en la juventud, con un programa anticapitalista, revolucionario y de los trabajadores para batallar contra todos los ataques del capital buscando la unidad de acción de las filas obreras, enfrentando a las burocracias sindicales que impiden nuestra lucha, combatiendo las versiones "de izquierda" del golpismo, para construir una alternativa que pueda superar al PT por la izquierda. El PSTU abandonó esta perspectiva cuando apoyó el golpe institucional en 2016, y el PSOL viene subordinándose cada vez más a un programa que apunta a la búsqueda de administrar el capitalismo con un rostro más "de izquierda". Llamamos a todos los trabajadores y jóvenes que concuerdan con estas ideas a dar esta batalla con nosotros.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Por-que-las-masas-no-salieron-a-las-calles-contra-la-prision-de-Lula

 

 

Expliquémonos, abajo y a la izquierda, que la lucha de clases se da en distintos campos laborales y desde las especificidades de estos últimos deben ser asumidos y establecerse la unión en diversidad de los de abajo. Es atender a como se da en la realidad concreta. Consideremos:"El extractivismo minero, petrolero y transgénico cuenta con sectores científicos como socios y legitimadores. El Ministerio de Ciencia y el Conicet impulsan el agronegocio, el fracking y la explotación de litio".

 

Frente a esta realidad se suscitan preguntas: "Ciencia para qué. Ciencia para quién. ¿Para Bayer y Monsanto o para campesinos? ¿Ciencia para Barrick Gold o para los pequeños pueblos cordilleranos? ".

 

También comprobamos que el Kirchnerismo actuó y se posiciona promoviendo ciencias y tecnologías a favor de los grandes capitales locales e imperialistas. Embaucó junto con la Iglesia Católica a productores, campesinos e ingenieros agrónomos sobre la posibilidad de coexistencia de la agricultura familiar y la soberanía alimentaria con el sistema global de agronegocios. Leer

 

 

 

Ciencia que contamina

14 de abril de 2018

 

 

Por Darío Aranda

Mundo Eco

 

Ciencia para qué. Ciencia para quién. ¿Para Bayer y Monsanto o para campesinos? ¿Ciencia para Barrick Gold o para los pequeños pueblos cordilleranos? El ministro de Ciencia, Lino Barañao, es un impulsor del agro transgénico y comparó al herbicida glifosato con “agua con sal”. El “Plan 2020”, diseñado durante el kirchnerismo y aún vigente, establece que el agronegocio es pilar fundamental del modelo científico local. Se suma la explotación petrolera y la minería de litio.

 

En 2009 Andrés Carrasco, director del laboratorio de embriología molecular de la UBA y ex presidente del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina), difundió una investigación que confirmaba que el glifosato -el agrotóxico más utilizado del país- producía malformaciones y era letal en embriones anfibios. Su trabajo, en un contexto de creciente denuncia a las fumigaciones, provocó un quiebre en el debate sobre las consecuencias del modelo agropecuario. Nunca antes, en Argentina, un científico de su talla se había animado a denunciar las consecuencias sanitarias del agronegocio.

Carrasco sufrió una embestida de las empresas de agrotóxicos, los medios de comunicación que promueven el modelo (Clarín y La Nación, entre otros) y también del kirchnerismo, impulsor del modelo transgénico. Lino Barañao fue la espada del Gobierno. Atacó al científico desde diversos espacios, pero dos notorios fueron del congreso anual de Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa), impulsores de transgénicos, y en el programa de televisión de Héctor Huergo, director de Clarín Rural, lobista agropecuario. Pero la mayor defensa al herbicida Barañao la realizó en la radio de Madres de Plaza de Mayo: “El glifosato es como agua con sal”. Ningún funcionario kirchnerista lo cuestionó. Ya como funcionario de Mauricio Macri, lo volvió a defender en una entrevista en Clarín: “Con los antibióticos también hay mal uso y muertes, y nadie se queja”.

 

Conicet S.A.

El Conicet es el mayor ámbito de ciencia del país, con más de 9 mil investigadores. “El sector productivo, con un lugar en el Conicet”, tituló la revista Fortuna (dedicada al sector empresario) en marzo de 2017. Celebró el nombramiento de Graciela Ciccia en el directorio del Conicet.

Ciccia estaba al frente del área de Innovación del Grupo Insud, empresa de Hugo Sigman, multifacético empresario que posee desde laboratorios farmacéuticos hasta la editorial Capital Intelectual, el mensuario Le Monde Diplomatique, fue productor de la película Relatos Salvajes y es accionista del laboratorio Biogénesis-Bagó, dedicada a la biotecnología. Sigman es también accionista de Bioceres, que desarrolla semillas transgénicas, donde también tiene participación accionaria Gustavo Grobocopatel, “el rey de la soja”. Desde Bioceres desarrollaron una soja transgénica resistente a la sequía, proyecto dirigido por la científica Raquel Chan (investigadora del Conicet y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral).

La llegada de Graciela Ciccia al directorio del Conicet es una muestra más del poder del agronegocio en el mayor ámbito de ciencia del país. Ciccia, al igual que Sigman, son miembros fundadores de la Cámara Argentina de Biotecnología, donde participan todas las empresas que impulsan transgénicos y agrotóxicos.

 

Petróleo y minería

“Modelos de desarrollo en la era de la información: globalización, tecnología y empresa red”, fue el título de la “conferencia magistral” que el sociólogo español Manuel Castells brindó junto a Barañao en marzo de 2016 en el Centro Cultural de la Ciencia de la Ciudad de Buenos Aires. Su exposición, de 90 minutos, tuvo variados momentos de celebración al extractivismo. El más explícito fue en el minuto 67: “Dicen que Argentina es uno de los países con mayores reservas de petróleo del mundo. Tienen que hacer como Estados Unidos, darle duro al fracking y ya veremos qué pasa con los movimientos ecologistas”, propuso. A su lado, Barañao sonreía.

En junio pasado, el Ministro brindó una extensa entrevista a la “Revista Petroquímica. Petróleo, gas, química y energía”, patrocinada por empresas extractivas. Resaltó la importancia central que el Ministerio y el Conicet le dan a la actividad petrolera y minera, con fondos, investigadores y becarios. “Tenemos una participación muy directa a través de Y-TEC, la empresa creada entre YPF y el Conicet, donde existe un número importante de investigadores y becarios que están trabajando para resolver problemas del sector, que van desde el uso de fibra óptica para el monitoreo de la producción de petróleo bajo el método de fracking hasta el desarrollo de arenas para esa misma tecnología y de sustancias hidrofóbicas para separar crudo de agua”, señaló. Celebró el impulso a la explotación de litio y apoyó el desarrollo de la megaminería: “Estamos trabajando en lo que se ha dado en llamar minería inteligente, practicada en forma sustentable y sin los efectos ambientales asociados a la actividad. Sucede que el país no puede prescindir de la actividad minera”.

 

Periodismo extractivo

Diego Golombek es doctor en biología, investigador del Conicet y señalado por el establishment académico como uno de los mayores “divulgadores” de la ciencia. Director de la colección “Ciencia que ladra”, columnista del diario La Nación y autor de una decena de libros. Nunca cuestiona el extractivismo. Al contrario. Una muestra: en agosto de 2015 participó de una disertación (“La ciencia al servicio del agro”) organizada por la empresa de agrotóxicos Rizobacter.

“Al haber estudiado una carrera científica, al trabajar en un laboratorio, uno de los destinatarios principales es el área productiva. Y si en Argentina hablamos de producción es igual a campo, el campo tecnológico, no el campo tradicional y artesanal”.

Junto a Héctor Huergo (de Clarín Rural) y a Beatriz “Pilu” Giraudo (Aapresid), fue peyorativo con la agricultura campesina y celebró al agronegocio. “El campo era solo plantar y ver qué pasaba. Pero las innovaciones tecnológicas (transgénicos) produjeron una revolución en el campo. Lo que hace que el campo pueda seguir siendo la base de sustentabilidad del país. Si se hubiera quedado en el campo familiar, de peones, no hubiera durado ese modelo”. Golombek también es funcionario. Es el responsable del Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación (del Ministerio de Ciencia).

 

El modelo

Cristina Fernández de Kirchner anunció por cadena nacional en 2013 el “Plan Argentina Innovadora 2020” (conocido en el ámbito científico como “plan 2020”). Estaba junto a Barañao en el escenario. “El Estado desarrolla la ciencia y la tecnología para agregar valor a la producción de Argentina”, afirmó la Presidenta. Lino Barañao explicó la política científica: “Durante años la situación de los cerebros era más vergonzosa que la del petróleo, regalábamos cerebros en pie sin obtener nada a cambio. Hoy recuperamos un capital intelectual que estaba en el exterior y que vuelve con más conocimientos. La ciencia y la tecnología son el motor del desarrollo y de la prosperidad”.

Entre los ejes principales del plan científico sobresalen la biotecnología (base del agronegocio) y la nanotecnología (manipulación de la materia en la escala de un nanómetro, la milmillonésima parte de un metro, que si bien ofrece oportunidades para la sociedad también conlleva profundos riesgos sociales y ambientales, no sólo porque potencia a la biotecnológica, sino también porque incluye manipulación atómica). “Las tecnologías se aplicarán en distintos sectores socio-productivos y en entornos territoriales determinados, a fin de generar ganancias cualitativas significativas”, precisó la gacetilla del Ministerio de Ciencia. Entre las actividades destacadas figura el agro y la energía.

 

Como logro de la gestión también destacaron la creación de la ya mencionada Y-TEC, alianza entre YPF y el Conicet que impulsa nuevas formas de explotación petrolera y la minería de litio (muy cuestionada por sus consecuencias sociales y ambientales, además de violar derechos indígenas en Jujuy y Salta). El Grupo de Gestión de Políticas en Ciencia y Técnica (espacio autoconvocado conformado por una veintena de académicos) cuestionó el Plan 2020, aunque no por su perfil extractivista. “Las políticas aplicadas en los últimos años han sido, esencialmente, orientadas a apoyar al sector privado, aunque éste no ha dado las respuestas esperadas”, cuestionó en octubre de 2013.

Recordaron que desde el ministerio conducido por Barañao había prometido que, con años de ayuda estatal, la inversión privada en ciencia pasaría del 30 al 50 por ciento (entre 2006 y 2010). Pero nada de eso sucedió. El nuevo plan fijó que ese aumento estará en 2020. “A pesar de venir tropezando con la misma piedra desde hace años, se sigue insistiendo, inexplicablemente, al sector privado para que articule con el sector público para el desarrollo de sus proyectos. Es un fracaso atribuible a que se apoyaron en un sector que no movió el amperímetro de la inversión en diez años”, sentenció el Grupo de Gestión de Políticas en Ciencia y Técnica.

 

Kirchnerismo

Roberto Salvarezza llegó a la presidencia del Conicet de la mano de Lino Barañao, que se lo propuso a inicios de 2012. Acompañó todas las políticas impulsadas por el Ministro pero no continuó al asumir Macri. Dejó la dirección del Conicet y comenzó a cuestionar a Barañao, con especial eje en el ajuste que implementó el Gobierno (con más de 500 investigadores fuera de la carrera científica).

Salvarezza tuvo directa relación en la negativa de promoción de Andrés Carrasco (forma de castigo por haber denunciado las consecuencias del glifosato). “Al Presidente del Conicet (Salvarezza) le cabe toda la responsabilidad de haber firmado la resolución que niega mi promoción. Ni siquiera echó una mirada sobre cómo fue el procedimiento. Él sabe que al firmar convalidó la injusticia”, denunció Carrasco semanas antes de fallecer. Durante su gestión al frente del Conicet, Salvarezza impulsó que la biotecnología sea política de estado, al igual que el apoyo a investigadores para fracking y minería (incluida la creación de un instituto para explotación de litio en Jujuy).

Salvarezza encabezó la lista de diputados del kirchnerismo en las últimas elecciones. Cuestiona a Barañao y al ajuste, pero acuerda con el modelo científico.

 

Voces

Mirta Varela es investigadora del Conicet y de la Universidad de Buenos Aires. Días antes de la votación presidencial de 2015 (cuando diversos académicos llamaban votar a Daniel Scioli) escribió una dura crítica sobre el modelo científico, que le provocó advertencias en un clima polarizado. Varela, lejos de callarse, amplió en una entrevista: “Es de una enorme irresponsabilidad no ver las consecuencias de fomentar este modelo de ciencia. Entrás a la página del Conicet y son públicos los convenios. Son claras las políticas de muchísimos recursos para el modelo transgénico y, en los últimos años, con YPF y el fracking. Y claro que dejan de lado los grandes cuestionamientos que tienen esas actividades. Es de una enorme irresponsabilidad no ver las consecuencias de fomentar este modelo de ciencia. Los científicos ya no pueden negar los efectos de los agroquímicos, las enfermedades, las transformaciones en la sociedad, migraciones, la tierra en pocas manos. No hay peor ciego que el que no quiere ver”.

A Varela le pareció positivo y apoyó el aumento de presupuesto durante la gestión kirchnerista, pero también reconoció que incidió en la ausencia de postura crítica. “Así se explica que el ministro Barañao diga que los agroquímicos son como antibióticos, una barbaridad, y ningún científico le salga al cruce. Eso demuestra que estamos en problemas”, afirmó. Y apuntó a las responsabilidades individuales: “Si los científicos contribuyen a producir conocimiento que permite el extractivismo, les cabe toda la responsabilidad de las consecuencias ambientales y sociales que sus dichos o prácticas puedan acarrear”.

Maristella Svampa, socióloga, investigadora y docente universitaria, es reconocida por su trabajo sobre extractivismo y acompañar a asambleas socioambientales. En noviembre de 2016 recibió el Premio Konex de Platino por su trabajo académico. Y en su discurso apuntó al modelo científico y universitario. “Vivimos un mundo cada vez más brutal, más complejo y desigual, en el cual dominan las grandes corporaciones, las que en alianza con los diferentes gobiernos han penetrado fuertemente el sistema científico, académico y tecnológico (…) Existe un persistente intento de colonización del discurso público y de apropiación de la ‘ciencia’, basado en la idea de que sólo es ‘científico’ aquello que es afín o funcional a los modelos dominantes, mientras que las visiones que cuestionan dichos modelos son marginadas o en el límite, descalificadas y acusadas de ‘falta de cientificidad'”.

Svampa cuestionó el uso de agrotóxicos, el fracking y la megaminería. Rechazó la sumisión del ámbito científico y la universidad pública a las empresas, y afirmó que el desafío es generar “un saber experto riguroso e independiente, con compromiso social, en una perspectiva de bienestar y de cuidado de las personas y los territorios, que piense en el mediano y largo plazo, y que tenga la dignidad de colocarse por encima tanto de los oficialismos de turno como de los intereses del poder económico”.

http://mundoeco.org/2018/02/22/ciencia-que-contamina/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=240306

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México: Inviable que coexistan transgénicos

y productos nativos, dicen científicos

13 de abril de 2018

 

En el debate sobre el uso de transgénicos, los argumentos de ausencia de daño a la salud y al medio ambiente, así como el supuesto de que genera amplios beneficios, como, por ejemplo atacar el hambre, planteados por Francisco Bolívar Zapata, fueron refutados con datos que indican que es imposible la coexistencia entre esos productos y los nativos, además de que genera contaminación y tiene el potencial de causar perjuicio, por lo cual se debe mantener la prohibición del cultivo en el caso del maíz y, adicionalmente debe reconocerse que no ha aliviado el hambre.

 

En el foro Los alimentos transgénicos a debate, realizado en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, se confrontaron las posiciones del bioquímico Bolívar Zapata –quien fue asesor en ciencia del presidente Enrique Peña Nieto– y el divulgador de la ciencia Javier Flores, con los de la bióloga María Elena Alvarez-Buylla Roces y el experto en filosofía de la ciencia Julio Muñoz.

 

Bolívar Zapata, el primero en participar, basó su presentación en el libro Transgénicos, grandes beneficios, ausencia de daños y mitos. Expuso que sobre éstos no hay evidencia de daño y la verdadera afectación la provocan los químicos que se utilizan en la agricultura convencional, es lamentable que los agricultores en México no los puedan usar, ya que con estos productos se puede reducir el uso de los plaguicidas.

 

Destacó que los mexicanos consumimos maíz transgénico, 70 por ciento del maíz amarillo que se importa proviene de Estados Unidos, donde 90 por ciento del cultivo es modificado genéticamente, y sin evidencia de daños. Sin hacer mención del papel de las empresas privadas, dijo que hay declaraciones firmadas por ganadores de premios Nobel y expertos en favor de estas especies.

 

A su vez, Javier Flores, profesor de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que no está en contra de los transgénicos porque son una posibilidad para enfrentar los efectos del cambio climático que modifican la agricultura mundial, y se pronunció porque siga la investigación científica en el tema.

 

Alvarez-Buylla Roces, en tanto, comparó a los transgénicos con el tabaco, del cual se dijo por mucho tiempo que era benéfico para la salud y pasaron siglos para que se admitiera que era perjudicial. Sobre los organismos genéticamente modificados, precisó, se ofrecen dos productos –el resistente a insectos y el tolerante a glifosato– no con el fin de reducir el uso de agrotóxicos, proteger el medio ambiente o generar altos rendimientos. El uso de químicos se eleva y el número de personas con hambre crece, lo cual no depende de la producción, sino de la distribución de los alimentos.

 

Precisó que la evidencia científica descarta la equivalencia sustancial entre los productos modificados y las semillas naturales, por lo cual sí se da la contaminación y ésta resulta dañina. Señaló que “las empresas de biotecnología han utilizado a la ciencia y a ciertos figurones científicos para promover con más éxito sus productos en el mercado”.

 

En respuesta a Bolívar Zapata, Julio Muñoz se refirió a que el libro coordinado por el bioquímico está lleno de falacias, lo cual significa que son argumentos incorrectos, pero persuasivos. Destacó que en el texto se argumenta la participación de expertos y premios Nobel como sí ello bastara para validar los hechos, sin importar el sustento. Además, señaló que es equivocado el concepto de evolución de las especies que se maneja.

Vanguardia

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Pensemos significados de ecocidios-etnocidios

 

México: La verdadera historia del maíz

10 de abril de 2018

 

 "Con las importaciones de maíz hemos superado a Japón como primer lugar mundial en importación de alimentos. En forma vertiginosa perdemos el maíz, perdemos la mexicanidad y perdemos la dignidad como país para defender lo nuestro."

 

Por Ernesto Ladrón de Guevara Alafita - Secretario ténico de la Comisión de Desarrollo Rural del Senado

Por todo el mundo es reconocido que México es el centro de origen del maíz y que su gran diversidad se encuentra en la aportación de las culturas mesoamericanas y en los climas de la región.

Los científicos reconocen que el maíz podría ser la única planta que no pudo ser producto de la selección natural, pues está demostrado que fue con la intervención humana y el mejoramiento milenario de los campesinos como se logró obtener el grano que ahora se cultiva. Podemos decir que el maíz es uno de los primeros productos de la verdadera biotecnología.

La FAO reconoce que la milpa constituye un agro ecosistema de producción sustentable, por lo que representa una alternativa para enfrentar el cambio climático, es además una verdadera opción para enfriar el planeta. La milpa por su variabilidad en alimentos (maíz, frijol, calabaza, etcétera) constituye una solución a la pobreza alimentaria frente a los esquemas monopólicos basados en la importación masiva de alimentos.

 

La cultura de la autonomía alimentaria, del ordenamiento territorial, de la preservación de los recursos naturales y de la agroecología, crearon una gran diversidad genética de maíz. Para la humanidad, el mundo sería diferente si no existiera este alimento. De ahí que el significado del vocablo maíz sea: sustento de la vida.

 

Muchos dicen que sin maíz no hay país, que somos el Pueblo de los Hombres de Maíz (Popol Vuh), así este alimento ha sido un claro elemento de identidad nacional y por lo tanto de la mexicanidad. El maíz es para nosotros además de alimento: raíz de nuestra mexicanidad y sustento de nuestra cultura.

 

Si bien el maíz se difundió en el mundo por los colonizadores, fue hasta el siglo pasado, bajo la concepción de que las semillas eran un patrimonio de la humanidad para erradicar el hambre, que los organismos internacionales colectaron los granos de las parcelas de nuestros padres o nuestros abuelos. La semilla se distribuyó en todo el mundo y para el inicio del presente milenio el maíz se convirtió en el alimento más cultivado en el mundo (45 por ciento), superando la cultura del trigo (33 por ciento) propia del continente Europeo, y la del arroz (22 por ciento) de Asia.

 

El año pasado llegamos a mil 54 millones de toneladas en la producción mundial de maíz, de las cuales nosotros aportamos 24 millones, o sea, 2.2 por ciento. Hay que destacar que la gran mayoría de las semillas están ahora en manos privadas, protegidas o patentadas sin que nuestro país reciba un beneficio o un reconocimiento por esta aportación a la humanidad.

 

Quiero destacar que una característica especial del maíz es su gran versatilidad, atributo que lo diferencia de los otros cultivos. Puede utilizarse para muchos fines, en la alimentación con más de 600 platillos (donde la Unesco nos reconoce a la cocina mexicana como un patrimonio intangible de la humanidad), lo mismo un rico elote, un pozole, tortillas, palomitas, quesadillas y sopes; en la industria tiene más de 4 mil usos, en fármacos, fabricación de bebidas, cosméticos, anticorrosivos, pinturas, jabones, barnices, explosivos, aceites, gomas de mascar, aceites y más. En investigación se está a punto de lograr que la fibra del maíz se utilice para telas ajustables, para la fabricación de computadoras, celulares, y en perspectiva hasta la producción de plásticos ligeros y resistentes.

 

La producción de maíz ha crecido a ritmos vertiginosos, a razón de 50 por ciento tan sólo en la recientedécada. El tema central es que cada vez más los granos son utilizados para uso industrial o para alimentar vehículos y menos para alimentar a la humanidad.

Existen cuatro usos principales: a) En la alimentación humana directa (donde el maíz es fundamental para la alimentación en los países subdesarrollados); b) el maíz como forraje, sustituyendo grandes extensiones de praderas por establos; c) como agrocombustibles en la producción de etanol, destinando 148 millones de toneladas para este propósito, y d) como edulcorante en la producción de alta fructosa sustituyendo al azúcar, donde ahora importamos más edulcorantes que el azúcar que exportamos, así Estados Unidos nos ha dado la vuelta a nuestras llamadas ventajas comparativas.

 

A 24 años de vigencia del TLCAN pasamos de importar 223 mil toneladas de maíz a 20 millones 262 mil 590 toneladas de grano y sus equivalentes en alta fructosa y residuos, con un monto de 69 mil 864 millones de pesos, monto muy superior a lo que invertimos en fomentar toda la producción alimentaria nacional.

 

Toda esta numeralia nos permite llegar a las siguientes conclusiones:

Se confirma la información del V Informe de Gobierno, de que en 2017 la importación constituirá 55 por ciento del consumo aparente de maíz, o sea, por primera vez en la historia importamos más de lo que producimos.

Con las importaciones de maíz hemos superado a Japón como primer lugar mundial en importación de alimentos.

En forma vertiginosa perdemos el maíz, perdemos la mexicanidad y perdemos la dignidad como país para defender lo nuestro.

La Jornada  Leer