Qué Estado

Mayo 2016

Sin la conciliación de clases por ruptura con la corrupta clase política mediante unión revolucionaria de todos los oprimidos.

 

 

 

 

Lucha de clases/capitalismo/alternativas

 

 

 En/con la lucha de clases

 

Estamos viviendo tiempos de agudización del ataque gran capitalista contra los pueblos. Los gobiernos progresistas parecieron e ilusionaron alejarnos de ese grave problema de la humanidad. Pero lo cierto es que pese, a las diferencias importantes entre ellos, todos ellos nos subordinaron e incluyeron en el extractivismo o destrucción e hipoteca del futuro de nuestros países a favor de la acumulación gran capitalista de riquezas y poder. Alberto Acosta nos permite analizar porqué los gobiernos de partidos de izquierda terminaron  impulsores del capitalismo al igual que las izquierdas reformistas y los otros gobiernos neodesarrollistas:

 

Entrevista con Alberto Acosta

"El ejercicio del poder en nuestras sociedades es corrupto y corruptor"

25 de abril de 2016

 

Por Pilar Chato (El Diario Montanés)

 

Alberto Acosta (Ecuador) ha estado en los movimientos sociales y ha estado dentro del poder. Ministro de Energía y Minas y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, formó parte del Movimiento PAÍS que llevó a Rafael Correa al poder hasta que en 2008 renunció para defender el espíritu de la Constituyente de Montecristi y posicionarse frontalmente al gobierno. Politólogo, economista e investigador de la Flacso ha estado en Santander para participar en el ciclo sobre los procesos constituyentes organizados por la Asamblea LIBRES. En las palabras de este intelectual de izquierdas, muy vinculado a los movimientos sociales y candidato a la presidencia se repiten algunas ideas: repensar, cuestionamiento, el poder corrupto y corruptor, el fortalecimiento de la sociedad civil...

 

-Usted fue miembro fundador en Ecuador del Movimiento Alianza PAIS y pasó por un ministerio y la Asamblea Constituyente. Lo dejó. ¿Después de esa experiencia, aún cree que se pueden cambiar las cosas desde dentro?

-Definitivamente sí, siempre que el objetivo no sea permanecer adentro. Me explico. No se trata sólo de ganar elecciones para acceder al gobierno y luego conservarlo a como dé lugar. La tarea es introducir cambios desde la institucionalidad, pero entendiendo que el Estado, al menos el actual, en sí es una estructura del poder de dominación y, por tanto, siempre tendremos que cuestionarlo desde adentro y desde afuera.

 

-¿Se puede compatibilizar la intelectualidad de izquierdas, la teoría política y económica, con el ejercicio del poder?

-Depende de qué entendemos por ejercicio del poder. Si sólo se gobierna dentro del orden establecido, a la final se impone el 'pragmatismo' y lo utópico es relegado, y hasta traicionado. Por lo tanto, deberíamos considerar que, siempre, el poder por el poder embrutece, mientras que el ejercicio de la autoridad responsable con quienes eligen, respetuosa del mandato encomendado, tomando decisiones de forma horizontal y participativa, ennoblece.

 

"Ahora Europa vive de los recuerdos, como cuando vemos los frutos del saqueo en sus museos"


-En España hay sectores que cuestionan cómo Podemos ha adaptado su programa político para intentar el ‘asalto al poder' ¿El fin justifica los medios?

-Me parece que ya es hora de superar esa idea de 'asaltar el poder'. Es preferible construir poderes contra-hegemónicos coherentes con nuestros principios y planes originales, antes que ir cambiando posiciones simplemente para ganar elecciones.

 

-En España, en Europa, en los países ‘occidentales’ se cuestiona cada vez más el sistema democrático imperante. De hecho, en España el movimiento 15M llenó las plazas al grito de "lo llaman democracia y no lo es". ¿Está de acuerdo? ¿Cómo definiría usted la democracia que necesita nuestro tiempo histórico?

Viví directamente la experiencia del 15-M. Sobre todo en Barcelona. Fue maravillosa. Y entonces, una vez más, comprendí que la 'democracia' de hoy es estática, inamovible e impide construir una sociedad equitativa. En esencia: impide construir democráticamente una sociedad democrática. Parece trabalenguas, pero la 'democracia' de hoy –hija predilecta de la modernidad- se ha vuelto un mecanismo para ejercer despóticamente el poder sin fortalecer a la sociedad civil; si hoy tenemos un proceso no democrático, el resultado tampoco lo será. Y no es ninguna coincidencia. La modernidad necesita de estas 'democracias' cual velos blancos para ocultar las relaciones de poder que realmente nos controlan. Es contra esos poderes que debe generarse un verdadero proceso democratizador, que empiece en los hogares, expandiéndose por todos los ámbitos de la vida de los seres humanos, sin excepción.

 

-¿Qué puede aprender Europa de los procesos que se han dado en América Latina en los últimos años?

-Mucho. Primero, sí hay alternativas civilizatorias en todo el mundo, aun en aquellas regiones 'salvajes' según la lógica eurocéntrica. Segundo, los procesos no deben copiarse. Tercero, nunca se justifica la solidaridad cómplice, incapaz de criticar a los 'progresismos' latinoamericanos que han construido espacios de poder contrarios a las alternativas que originalmente apoyaron. Desde el poder, estos 'progresismos' engendran caudillos del siglo XXI.

 

"A la corrupción hay que entenderla no sólo como actos reñidos con la ley, sino también como el abuso de poder por parte de individuos u organizaciones, públicas o privadas"

 

-¿Cree que la tradición colonial europea le deja mirar hacia América Latina?

-Europa debe repensarse desde adentro. Por mucho tiempo fue el continente de las luces, con propuestas y visiones potentes: capitalismo, liberalismo, comunismo, socialismo… Sin embargo, aquellas luces –alumbradas, por cierto, con el oro y la sangre de la conquista y la colonización- quizá ya se apagaron. Ahora Europa vive de los recuerdos, como cuando vemos los frutos del saqueo en sus museos. Y lo que es peor, no ha aprendido de su propia historia. Basta ver el trato a Grecia con su deuda externa, que no se compadece con el trato que recibió Alemania en 1953, cuando se le ayudó a resolver razonable y definitivamente sus problemas de sobreendeudamiento.

 

-Se habla de procesos constituyentes con cierta alegría… ¿Qué tipo de proceso constituyente ayuda a 'redemocratizar' una sociedad?

-El proceso constituyente es tan importante -o quizá hasta más- que el producto final. Pero todo depende de cómo se entiende una Constitución. Ésta no es solo la ley más importante, o la pomposa 'carta magna'. La Constitución es un proyecto de vida en común y, por lo tanto, debe construirse con una amplia participación de la sociedad. Sin embargo, la sociedad debe erigir mecanismos para que los gobernantes respeten ese acuerdo, lo cual incluye mecanismos de desconcentración del poder. Eso es importante. La Constitución no debería ser un 'saludo a la bandera', pero mientras los dueños del poder tengan la capacidad de incumplirla, ¿por qué habrían de dejar de hacerlo? Como sociedad civil no debemos permitir ningún retroceso en ningún aspecto muchos menos en derechos adquiridos.

 

-Una de las claves de cualquiera de estos procesos es quién participa. En la Transición Española se optó por ‘notables’ o ‘personajes’ de peso en el país. ¿Cuál es el modelo de participación que considera más adecuado en estos momentos históricos?

-Elaborar una Constitución no es tarea de 'notables'. El aporte de los constitucionalistas podría ser útil al redactarla, aunque se puede correr el riesgo de que la desvirtúen en nombre de una jurisprudencia obtusa. Un proceso constituyente, en tanto tarea de toda la sociedad, empieza muchos antes de que se instale una Asamblea Constituyente; y continúa mucho después de que esta haya concluido sus funciones.

 

-Usted presidió la Asamblea Constituyente de Ecuador y luego ha sido muy crítico con el gobierno de su país por el incumplimiento de la norma que salió de aquel proceso. ¿Faltan mecanismos de fiscalización que hagan de una constitución política algo más que una ‘bonita’ declaración de intenciones o cuál es la clave para que sean efectivas?

-Si la sociedad no se apropia de su Constitución, esta nunca echará raíces. Sin esas raíces los gobernantes, sobre todo los caudillos -como Correa en Ecuador- harán siempre lo posible para manejar e interpretar la Constitución a su antojo, y adecuarla según las circunstancias. Sin embargo, también importa entender la historia de los países y no olvidar el camino recorrido. No confiar en el supuesto 'patriotismo' de los mandatarios sino hacer las cosas pensando en la sociedad y cómo esta puede fortalecerse con el proceso constituyente y no dejar que suceda lo contrario.

 

-¿Cómo afecta la corrupción a la confianza en el sistema democrático?

-La corrupción, sin duda, es un lastre que afecta sobre todo la confianza en el otro, tanto en la esfera pública como privada. Es un cáncer para la democracia. A la corrupción hay que entenderla no sólo como actos reñidos con la ley, sino también como el abuso de poder por parte de individuos u organizaciones, públicas o privadas, en actividades económicas, políticas, sociales, empresariales, sindicales, culturales, deportivas, que beneficien directa o indirectamente a una persona o a un grupo. Pero, acaso, ¿la corrupción no es propia del capitalismo? La denuncia de los Papeles de Panamá no solo confirma que la corrupción es inherente al capitalismo, sino que encima nos recuerda que hay personas corruptas, vinculadas a los paraísos fiscales, y al frente de diversas funciones del Estado. Esto evidencia que el propio ejercicio del poder en nuestras sociedades actuales es corrupto y corruptor.

 

-¿Qué alternativas hay al modelo de Estado Nación que conocemos?

-Es una pregunta gigante. La respuesta en realidad empieza imaginando al mundo desde abajo, no desde el gran Estado centralizado. Requerimos otro Estado, pensado y reorganizado desde abajo, desde lo comunitario. Hay que garantizar la participación y el control social desde las bases de la sociedad en el campo y en las ciudades, desde los barrios y las comunidades: sociedades fundamentadas en una horizontalidad, que incluso cuestiona a la propia lógica de centralización y concentración capitalista. Eso demanda democracia directa, acción directa y autogestión, no nuevas formas de imposición vertical y menos aún liderazgos caudillistas e iluminados.

 

"Hay respuestas muy creativas y solidarias desde los marginados y olvidados de la modernidad"


-Parece que todo está en crisis: el modelo político, el modelo económico, las relaciones sociales… ¿Dónde encuentra usted razones para el optimismo? ¿Qué buenas prácticas destacaría usted?

-Si sólo leo los titulares de los grandes medios de comunicación, privados o gubernamentales –por cierto hay muy pocos medios públicos importantes- me hundo en la desesperación. Pero al mirar el horizonte desde el mundo de la sociedad profunda, recupero el optimismo. Hay respuestas muy creativas y solidarias desde los marginados y olvidados de la modernidad. Respuestas cargadas de humanidad y de una real responsabilidad con la Naturaleza. Incluso hay propuestas de alcance global, como la Iniciativa Yasuní-ITT, construida desde la sociedad civil, no desde el gobierno, de dejar el crudo en el subsuelo amazónico, a cambio de una contribución surgida de responsabilidades compartidas, pero diferenciadas: los países ricos debían financiar un fondo que asegure la vida de los pueblos en aislamiento voluntario y la conservación de esa “Arca de Noé” del siglo XXI; esto, por ahora, falló por los intereses de los grandes grupos extractivistas y porque al gobierno de Correa no le dio la talla para cristalizarla. Esa propuesta, paso enorme de la sociedad ecuatoriana, llegó a pensarse a sí misma sin la dependencia del petróleo. ¿Sabe lo que significa eso para un país que ha vivido y vive aún de las rentas petroleras?

 

-Las Constituciones de Bolivia y Ecuador introdujeron el concepto del Buen Vivir en sus textos ¿Se anima a definir en pocas palabras qué es el Buen Vivir a nuestros lectores?

-Buen Vivir: armonía de los seres humanos consigo mismos, con la comunidad, armonía de las comunidades con otras comunidades, de individuos y comunidades con la Naturaleza. Realmente es una categoría en permanente construcción y reproducción, y no un concepto estático ni retrógrado o propagandístico. El Buen Vivir es una categoría central de lo que podría entenderse como 'filosofía de vida' de muchas sociedades que buscan la armonía entre sí y con la Naturaleza. Eso la hace una propuesta de vida con potencial incluso global, aunque históricamente haya sido marginada.

 

"Hay que garantizar la participación y el control social desde las bases de la sociedad en el campo y en las ciudades, desde los barrios y las comunidades"


-Nuestros políticos nos prometen en el futuro vivir mejor… ¿es lo mismo vivir mejor que vivir bien?

-Fíjese que al decir "vivir mejor" estamos diciendo, en el fondo, que queremos "algo más". Siempre se exige "vivir mejor". ¿No suena eso familiar a la lógica capitalista de acumular ad infinitum, o a la lógica del crecimiento económico permanente? El Buen Vivir, en cambio, rompe con esa lógica pues supone una visión holística e integradora del ser humano, inmerso en la gran comunidad de la Pacha Mama, la Madre Tierra. No se trata de "vivir mejor" pues, de hecho, se puede aparentar "vivir mejor" al mismo tiempo que se mantienen aquellas inequidades gracias a las cuales pocos viven a costa del sacrificio de muchos. ¿No es esa la idea del 'Estado de Bienestar': vivir mejor manteniendo las inequidades del capitalismo? El Buen Vivir –que incluso es afín a ideas tales como el decrecimiento- se opone a seguir presas de la ilusión del crecimiento, el progreso y el "desarrollo", por tanto, se opone al "vivir mejor" que implica capitalismo de por medio: que muchos vivan peor. El Buen Vivir es para todos y todas, o no lo es.

 

-¿Puede ser el Buen Vivir un antídoto contra la corrupción, el individualismo, la debilidad democrática,…?

-El Buen Vivir, existente en diversas partes del planeta, con sus valores y sus múltiples prácticas, que han resistido a la interminable colonialidad, no es un antídoto, ni tampoco una receta y menos un mandato global a imponerse. Hablemos mejor de buenos convivires, en tanto vivencias existentes o por construir, para no abrir la puerta a un Buen Vivir único, homogéneo, imposible de construir, por lo demás. Pero, eso sí, el Buen Vivir no plantea alternativas de desarrollo, plantea alternativas al desarrollo y, de hecho, plantea alternativas a la civilización del capital…

 

Fuente original: http://www.eldiariomontanes.es/cantabria/201604/22/ejercicio-poder-nuestras-sociedades-20160418200024.html

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211530

 

 

Constatamos que, desde la izquierda,  el Partido de los Trabajadores converge con el Partido Justicialista de larga trayectoria en perfeccionar el Estado de seguridad jurídica para las transnacionales y las transnacionalizadas. Ambos fueron imprescindibles para profundizar, sobre bases neoliberales, la desindustrialización y reprimarización económica mediante la consagración a la exportación de commodities. Es decir, ambos consolidaron el capitalismo dependiente de Brasil y de Argentina.

 

 

Lecciones incómodas del golpe en Brasil

23 de abril de 2016

Por Gerardo Szalkowicz (Rebelión)

Como sucedió en Honduras en 2009 y en Paraguay en 2012 -y como intentaron en Venezuela en 2002 y otras tantas veces-, las fuerzas conservadoras de la región vuelven a demostrar en Brasil su multiplicidad de tácticas para reapropiarse de la torta completa, incluyendo la burla al orden democrático que esas mismas clases cimentaron.

El vergonzoso show del domingo pasado interpretado por 367 diputados, casi un tercio de ellos procesados por bandoleros a gran escala, juzgando a una presidenta que no cometió delito alguno, significó el paso clave para el avance de una conspiración político-judicial-mediática a la que le cabe un solo calificativo: golpe institucional.

Al margen de las valoraciones de cada quien sobre el gobierno de Dilma, queda claro que la coyuntura impone aunar en un solo grito el contundente repudio a tan evidente arremetida destituyente, que sin duda tendrá graves consecuencias a nivel continental.

Dicho esto, es momento también de ir colocando sobre la mesa algunas otras reflexiones a partir del caso brasileño que pudieran alimentar los debates sobre la etapa que atraviesa América Latina y el marcado retroceso de los gobiernos progresistas y populares.

 

Gobernando con el enemigo

Para su arribo al Palacio de Planalto y durante sus 13 años de gobierno, el PT tejió un marco de alianzas con sectores ideológicamente distantes. Durante los tiempos de bonanza, la coalición oficialista convivió sin mayores sobresaltos pero al desatarse una de las peores crisis económicas de la historia brasileña el fino hilo que la ataba se cortó.

La salida del gobierno del PMDB (partido de centro, club de caudillos regionales y principal bancada parlamentaria) fue el factor clave para el desplome de Dilma, quien hace unos días denunciaba: “Los golpistas tienen un jefe y un vice jeje”. Se refería a Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados -juzgado por diversos casos de corrupción y principal promotor del impeachment- y Michel Temer, el vicepresidente que hace rato sonríe frente al espejo probándose la banda presidencial. Ambos son líderes del otrora aliado PMDB.

Una vez más queda al desnudo el fracaso de la fórmula de conciliación de clases.

 

La batalla que no se libró

Las grandes corporaciones mediáticas brasileñas, encabezadas por la Red Globo, decidieron no disimular ni un poco su apuesta por la destitución de la presidenta, no sólo en sus cotidianos editoriales sino en llamados explícitos a las movilizaciones contra el gobierno. Un botón de muestra: el 29 de marzo, los diarios Folha de São Paulo, Estadao, O Valor Econômico y Correio Braziliense publicaron una solicitada de la Federación de Industrias de São Paulo (Fiesp) cuyo enorme título exigía “¡Impeachment ya!”.

Los gobiernos de Lula y Dilma nunca tuvieron la valentía de combatir el monopolizado terrorismo mediático. Otra de las grandes deudas pendientes en Brasil sigue siendo la construcción de una legislación que democratice la comunicación.

 

“Hay que dar vuelta el tiempo como la taba…”

Pero quizá la principal lección que arroja el golpe parlamentario en Brasil tiene que ver con los límites propios de la democracia liberal. El gobierno petista termina siendo víctima de su propia incapacidad por escuchar el clamor de la reforma al sistema político. El entramado de negociados empresario-evangélico que determina la composición del Congreso brasileño aparece ahora como la cara más visible de una gran maquinaria de poder que sigue controlada por una pequeña elite. Surge entonces un dilema que podría extenderse a otros gobiernos de la región: ¿se puede avanzar en procesos de cambio sin modificar la institucionalidad burguesa y sometiéndose a jugar únicamente con sus reglas?

Y más: ¿se puede seguir creyendo en la viabilidad de proyectos de corte reformista? Tal vez haya que animarse a asumir que si no se impulsan transformaciones de fondo, si se apela a políticas económicas ortodoxas y no se apuesta al protagonismo popular, el progresismo podrá generar importantes mejoras sociales pero tarde o temprano creará las condiciones para el regreso de las derechas.

Entonces, son tiempos de generar las más amplias unidades para resistir la ofensiva conservadora. De abandonar sectarismos y buscar golpear con un solo puño. Pero sobre todo, son tiempos de no moderar posturas, de no resignar banderas y de reafirmar que la única opción sigue siendo la construcción de un proyecto verdaderamente emancipatorio. Porque, en definitiva, como cantaba don Alfredo Zitarrosa, “el que no cambia todo, no cambia nada”.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211554

 

En consecuencia, es fundamental para la autoorganización emancipatoria hacer un balance de los gobiernos progresistas superando la primacía actual del análisis centrado en el ataque imperialista de Estados Unidos y las ultraderechas a Nuestra América.  Hay que tener en cuenta a:

 

Corrupción, extractivismos y daño ambiental, una íntima asociación

18 de abril de 2016

Por Eduardo Gudynas (Ambiental.net)

La corrupción se ha convertido en uno de los problemas centrales en América Latina, hasta ocupar lugares centrales en las disputas políticas y poner en jaque a algunos gobiernos. Buena parte de esas polémicas se han centrado en aspectos partidarios y económicos, pero muy poco se ha dicho sobre sus impactos ecológicos. Sin embargo, no debe pensarse que la corrupción sea inocua desde el punto de vista ambiental, sino que, por el contrario, desencadena muchas consecuencias. Esto es particularmente evidente en los extractivismos, donde para imponerlos u ocultar sus impactos, una y otra vez aparece la corrupción, revelando una íntima y mutua asociación.

 

No puede negarse que denuncias e investigaciones sobre corrupción cruzan a casi toda América Latina. Si bien se atienden sobre todo en sus implicaciones políticas y económicas, cuando se observan con cuidado los principales casos, se encontrarán que en muchos de ellos están envueltos emprendimientos sobre los recursos naturales. Son casi siempre extractivismos mineros, petroleros o agrícolas, o las obras necesarias para llevarlos adelante, desde represas a carreteras. Por esa misma razón están repletos de impactos ecológicos, todos los cuales vienen siendo denunciados desde hace años.

 

Algunos ejemplos ilustran que esa asociación entre corrupción y extractivismos de alto impacto ambiental se repite en todos los sectores y atraviesa gobiernos de todo tipo. Si de un lado se observa a Colombia, se encuentra que una reciente revisión del desempeño minero alerta sobre corrupciones que van desde tráfico de influencias a delitos tributarios, desde acciones para obtener permisos sociales y ambientales a la tolerancia de la violencia. Si en otro extremo se considera a Bolivia, se repiten denuncias similares, y hasta el Ministerio Anticorrupción encontró contratos mineros irregulares.

 

La apelación a empresas estatales también se ha mostrado incapaz de detener la corrupción en los extractivismos. En efecto, en todas las petroleras estatales sudamericanas se han encontrado casos de corrupción o se están investigando denuncias. Estas van desde los sobornos para conseguir contratos en Ecopetrol de Colombia a las acciones contra gerentes y directores de PDVSA en Venezuela, pasando por las alarmas ante contratos de explotación o remodelaciones en PetroEcuador.

La corrupción en los extractivismos puede estar años sin investigarse. Muy ilustrativo de esas resistencias es el caso de los “petroaudios” en Perú, que estalló en 2008, durante el gobierno de Alan García pero cuyo proceso judicial realmente se inició en 2014 (se grabó a un directivo de la estatal petrolera negociando sobornos en favor de una empresa noruega).

 

Estos y otros ejemplos muestran una íntima asociación entre los extractivismos y la corrupción. Es que los extractivismos en casi todos los casos implican emprendimientos que tienen efectos ambientales (y sociales) tan negativos, que la corrupción es necesaria al menos en dos frentes: para ocultar sus impactos y consecuencias, y para lograr la asistencia del Estado en imponerlos.

 

Sin sobornos nunca se habrían concretado esos emprendimientos.

Por esa razón no puede sorprender que un reciente análisis de la organización que nuclea a la mayor parte de los países industrializados (OCDE), sobre los sobornos en los negocios internacionales, ubicó al sector extractivista en el tope de la lista. En su revisión de 427 casos, ese primer lugar fue del 19% en los extractivismos, seguido por la construcción en segundo lugar (15%).

 

Hurgando entre los extractivismos se encuentran todos los tipos posibles de corrupción. Los más conocidos son los sobornos (coimas, mordidas), pero además están el cohecho, por ejemplo para que un funcionario público autorice un mal informe de impacto ambiental, el tráfico de influencias para favorecer concesiones mineras o petroleras que anulan territorialidades indígenas o campesinas, encubrimientos para ocultar impactos, pongamos por caso, de un derrame, la obstrucción de la justicia por funcionarios públicos, o la prevaricación en los juzgados que no atienden la violencia ejercida por empresas extractivistas.

 

Se repiten abordajes entre medios y analistas convencionales que reaccionan ante la corrupción sobre todo por sus impactos económicos. Ellos se alarman por las pérdidas que todo eso acarrea para el crecimiento económico o cómo entorpecen el clima de negocios para las empresas. Esto ocurre cuando la corrupción escala a tales niveles que incluso impide la dinámica que ellos consideran debería ser “normal” en los mercados.

Pero es necesario dar unos pasos más allá de esa mirada. Sin duda, la corrupción tiene efectos económicos que no pueden ser negados, y son más amplios, afectando por ejemplo a pequeñas empresas o cooperativas locales que pueden ser desplazadas, y que incluso llega hasta la economía familiar. Pero también hay un costo económico cuando una comunidad debe lidiar con el agua o los suelos contaminados por un emprendimiento extractivista autorizado gracias a la corrupción.

 

Ahora sabemos que la corrupción jugó papeles decisivos en proyectos que no tenían sentido económico y mucho menos ecológico. Ese es el caso de la enorme represa de Belo Monte, en el río Xingú (Brasil). Esa obra implica un fenomenal impacto ambiental en ecosistemas amazónicos, es innecesaria desde un punto de vista energético, y tendrá consecuencias negativas para los pueblos indígenas del área. Era un proyecto rechazado una y otra vez por las comunidades locales, por académicos, e incluso por buena parte de las autoridades ambientales del gobierno brasileño.

Sin embargo, a pesar de todo, se la impuso y fue finalmente construida. Ahora sabemos que, según las denuncias, para llevarla adelante se pagaron sobornos por un poco más de 40 millones de dólares. Este caso muestra un fenómeno perverso, donde una obra es impuesta para así poder recibir los sobornos, y éstos, a su vez, eran requeridos para otros fines, tanto empresariales como partidarios.

 

Ningún país está a salvo de estos problemas. Los titulares actuales están centrados en los casos en Argentina, Brasil o Venezuela, pero aún en los países que se presentan como los más inmunes a la corrupción, Chile y Uruguay, están afectados, y allí también encontramos a los extractivismos.

En Uruguay, la estatal petrolera ANCAP fue objeto de una investigación parlamentaria que hará denuncias en la justicia. Se descubrió, por ejemplo, que uno de sus gerentes participaba en una empresa privada que la propia petrolera contrataba. En Chile, en el llamado “caso Penta” se encontró que el subsecretario de minería del gobierno Piñera recibía un sobresueldo que posiblemente servía para aprobar un proyecto minero. A ese caso le siguió la revelación de la trama de pagos de la minera SQM hacia políticos y partidos.

 

La corrupción en los extractivismos es mucho más grave de lo que parece a simple vista por estos casos. Poco a poco está penetrando en ámbitos más profundos de la vida social, cayendo en extremos de mercantilizar de la vida social y la Naturaleza. Nadie está a salvo, y es alarmante que ya esté erosionando a comunidades campesinas e indígenas.

Por ejemplo, en Bolivia, el llamado Fondo Indígena se nutría de un impuesto sobre los extractivismos de hidrocarburos, y su manejo recaía en delegados de confederaciones indígenas y campesinas. Las investigaciones hoy en marcha muestran que varios dirigentes desviaron fondos para beneficios personales y hacia actividades electorales para apoyar al gobierno. Algunos dirán que este es un caso más de corrupción ligada al extractivismo petrolero. Pero allí hay un problema mucho más intrincado al develarse que una lógica utilitarista y mercantil obsesionada con el dinero, y ubicada por encima de cualquier otro saber o sensibilidad, o sea, la actitud del que adhiere a la corrupción, también ha alcanzado esos “mundos” indígenas. En el mundo de la corrupción no hay lugar para muchos de los grandes aportes que nos muestran los modos de pensar y sentir indígenas, como la Pachamama o el Buen Vivir.

 

Para que quede claro: los extractivismos están inmersos en redes de corrupción, presentes en todos los sectores, y en todos los países. Nadie está a salvo. Allí donde encuentren los grandes emprendimientos extractivos, con los mayores impactos ambientales, territoriales y sociales, es más probable que en algún sitio se esconda la corrupción. Esta es útil para lograr aprobaciones o mantenerlos funcionando. Es también necesaria para ocultar o minimizar impactos, o para controlar a las comunidades locales y la resistencia ciudadana. Los enormes volúmenes de dinero que mueven algunos de esos emprendimientos generan muy fuertes presiones para encontrar canales que usan la corrupción.

Si se mantienen los extractivismos depredadores se repetirán una y otra vez los casos de corrupción. Por ello, queda establecida una asociación que muestra que la lucha contra la corrupción obliga a abandonar esos extractivismos.

Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES). Una primera versión de este artículo se publicó en ALAI (Quito); la versión definitiva en Ambiental.net Contacto: @EGudynas

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211235

 

 

A diferencia del Partido Justicialista (dirigido por mafias y lumpenburguesía) el Partido de los Trabajadores de Brasil tiene origen en la izquierda y en el sindicalismo combativo.  Sin embargo, ambos viabilizaron una extraordinaria acumulación de los capitales y estados imperialistas con los locales como socios menores. Hoy en los dos países sucede el desplazamiento de la democracia tutelada por el gobierno directo del poder real.

 

 

Entrevista al sociólogo y militante de izquierda Ricardo Antunes, Unicamp-SP, Brasil

"Las clases y fracciones sociales dominantes decidieron

mandar a la basura al gobierno de Dilma"

25 de abril de 2016

Por Mario Hernández (Rebelión)

 

-M.H.: Finalmente se dio el escenario menos favorable para Dilma Rousseff. 

-R.A.: Seguro que sí. El último domingo el Parlamento brasileño dio una prueba de que es de lo peor, es como un pantano,
una masa de diputados absolutamente descalificados en su gran mayoría, profundamente involucrados con la corrupción, con los peores intereses de las capas dominantes brasileñas y sin preparación alguna. 

El resultado final fue la aprobación de un inicio de proceso de impeachment en contra de la Presidenta Dilma. Yo dije otras veces que cualquiera sean las evaluaciones en relación a su gobierno, la mía es profundamente crítica, pero esto es distinto, porque sólo puede darse comienzo a un impeachment cuando hay una prueba material del crimen cometido por el actual gobierno. Eso no existe, al menos por ahora. 
Actualmente, el pedido de impeachment está en el Senado brasileño, que es una prolongación de la Cámara de Diputados, no es ni más ni menos que eso.
Es el mismo grupo pantanoso, con los mismos intereses involucrados con la corrupción y los intereses de los ricos, de las finanzas, de los altos sectores de las burguesías industriales. 


Todo hace creer que en más o menos 10 a 15 días ocurra una votación para iniciar el proceso de juzgamiento. La única cosa distinta que hay en el Senado es que mientras acepta el inicio del proceso del impeachment, será analizado por el Presidente del Supremo Tribunal Federal. Esto abre una pequeña posibilidad, pero real, de que la ilegalidad pueda ser recusada. Porque el papel del Presidente del Supremo Tribunal Federal, que va a presidir el impeachment en el Senado, es impedir que alguna ilegalidad sea realizada. 

Este es el único elemento nuevo, porque las fuerzas que controlan el Senado son mayoritariamente conservadoras. La tragedia mayor es que parte importante de los diputados y diputadas que votaron en contra de Dilma el domingo pasado, eran de la base de apoyo de su gobierno que fue traicionado por sus aliados. Es lo que yo llamo el grupo de parlamentarios que integran el pantano de la política brasileña. 

-M.H.: Más allá de estos detalles importantes que estás brindando, tengo toda la sensación de que la salida política de esta crisis institucional va hacia la derecha. 

-R.A.: Sí. Esa es la tragedia, o la farsa. Porque hay un poco de las dos.
Dilma y Lula no hicieron un gobierno de izquierda, hicieron gobiernos que atendieron todas las reivindicaciones esenciales de la burguesía, sea las del agrobussines, la industrial, financiera, de servicios, etc. Pero ahora hay un cuadro de crisis social, económica y política profunda. Y con un involucramiento profundo del PT en la corrupción, las clases y fracciones sociales dominantes burguesas decidieron descartar, mandar a la basura al gobierno de Dilma. Esta es la tragedia. Sirvió, funcionó con una servidumbre completa y ahora ya no interesa más, por lo tanto, es un golpe parlamentario con trazos judiciales que tiene la apariencia de no serlo, porque el impeachment está permitido por la Constitución brasileña de 1988, pero sólo es posible con la prueba de un crimen materialmente comprobada, lo que hoy no existe. 

Dilma está siendo rechazada del poder porque no interesa más a los partidos conservadores y de centro. El Presidente de la Cámara que comandó todo el proceso en un plazo absolutamente rápido, está completamente involucrado en casos de corrupción de mucho dinero. Por lo tanto, es un golpe para preparar la llegada de la derecha más conservadora, que anteriormente apoyaba al gobierno de Dilma. La situación brasileña, por lo tanto, es la más crítica desde la dictadura militar en 1985. (...)
Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211585

 

 En/con el capitalismo mundializado

 

Estamos pensando nuestra realidad como si lo máximo a aspirar fuese derrotar el ajuste-represión de Macri y los gobiernos provinciales. Lo hacemos cuando urge interpelarnos e interpelar sobre cómo un sistema social para 1% de la humanidad ha alcanzado un grado extremo de incompatibilidad con la vida en el planeta y la dignidad de todos los pueblos. Es hora de situarnos más allá de la politiquería e intentar instalar la deliberación de una creciente mayoría de nosotros sobre significados e implicancias de que cada uno y todos  okupemos nuestros lugares. Por ejemplo poner en cuestión a la obediencia debida de periodistas, científicos, médicos y otros profesionales en el ninguneo e invisibilización del extractivismo yendo contra comunidades y arrasando bienes comunes (soportes de la vida) como las ecorregiones, los acuíferos, los suelos, los alimentos, etc..

Reflexionemos:

 

“Neomarxistas” y apologistas de supuestos “regímenes progresistas” confunden a las mayorías populares

Explotación capitalista: tiempos modernos y actuales

8 de enero de 2014

Por Alejandro Teitelbaum *

(CEPRID).- En estos tiempos de crisis prolongada, con los despidos, la congelación -y aun la rebaja- de los salarios, todo el andamiaje alienante que esclaviza a los asalariados comienza a resquebrajarse y el trabajador deja de creerse parte del “equipo” empresario y de sentirse “realizado” con su trabajo mientras corre el riesgo permanente de pasar al estado de sobrante prescindible.

I. El taylorismo u “organización científica del trabajo” y su aplicación en la práctica, el fordismo, (que ilustró tan bien Charles Chaplin en Tiempos Modernos) se basó en la idea de hacer del trabajador un mecanismo más en la cadena de montaje: el obrero, en lugar de desplazarse para realizar su tarea se queda en su sitio y la tarea llega a él en la cadena de montaje. La velocidad de ésta última le impone inexorablemente al trabajador el ritmo de trabajo.

El primero en aplicarlo en la práctica fue Henry Ford, a principios del siglo XX, para la fabricación del famoso Ford T. Este trabajo embrutecedor agotaba a los obreros, muchos de los cuales optaban por dejarlo. Ante una tasa de rotación del personal sumamente elevada Ford encontró la solución: aumentar verticalmente los salarios a 5 dólares por día, cosa que pudo hacer sin disminuir los beneficios dado el enorme aumento de la productividad y el pronunciado descenso del costo de producción que resultó de la introducción del trabajo en cadena. Los nuevos salarios en las fábricas de Ford permitieron a sus trabajadores convertirse en consumidores, inclusive de los autos fabricados por ellos.

Los trabajadores, que no se sentían para nada interesados por un trabajo repetitivo que no dejaba lugar a iniciativa alguna de su parte, recuperaban fuera del trabajo su condición humana (o creían recuperarla) como consumidores, gracias a los salarios relativamente altos que percibían. Esta situación se generalizó en los países más industrializados sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial y de manera muy circunscripta y temporaria en algunos países periféricos. Es lo que se llamó “el Estado de bienestar”.

“El Estado de bienestar no es, como se oye decir con frecuencia, un Estado que llena las brechas del sistema capitalista o que cicatriza a fuerza de prestaciones sociales las heridas que inflige el sistema. El Estado de bienestar se fija como imperativo mantener una tasa de crecimiento, cualquiera sea, siempre que sea positiva y de distribuir compensaciones de manera de asegurar siempre un contrapeso a la relación salarial” (1).

Lars Svendsen escribe: [los trabajadores] “…terminaron por aceptar la relación salarial y la división del trabajo resultante. Contrariamente a lo que esperaba el marxismo revolucionario, dejaron de cuestionar el paradigma capitalista, contentándose con la ambición más modesta de mejorar su condición en el interior del sistema. Eso significaba también que su esperanza de libertad y de realización personal radicaba en su papel de consumidores. Su objetivo principal pasaba a ser el aumento de sus salarios para poder consumir más”.

Una variante del fordismo fue, en los años 50, el toyotismo consistente en flexibilizar la producción en función de la demanda para evitar la acumulación de stocks (just in time).

El aumento de la productividad estuvo acompañada por la reducción del tiempo de trabajo (diario, semanal y anual) lo que efectivamente ocurrió de manera general hasta culminar en el decenio de 1920 cuando las luchas de los trabajadores, ayudadas por el temor de los capitalistas al ejemplo de la Revolución de Octubre en Rusia, lograron la jornada hebdomadaria de 48 horas.

Desde entonces y durante decenios la jornada de trabajo se mantuvo estable, aunque disminuyó la jornada anual como resultado de las vacaciones más prolongadas y en algunos países disminuyó también la jornada semanal. Pero más recientemente, pese a que continuó aumentando considerablemente la productividad, esa tendencia a la reducción de la jornada laboral se invirtió y también aumentó la intensidad del trabajo. Esta tendencia al aumento de la jornada laboral se acentuó a causa de la necesidad que tiene mucha gente de trabajar más tiempo (en el mismo empleo o en un trabajo adicional) a fin de ganar lo mínimo necesario para sobrevivir (3).

El Estado de bienestar se terminó más o menos abruptamente con la caída de la tasa de ganancia capitalista y la consiguiente caída de los salarios reales. Para dar un nuevo impulso a la economía capitalista y revertir la tendencia decreciente de la tasa de beneficios, comenzó a generalizarse la aplicación de la nueva tecnología (robótica, electrónica, informática) a la industria y a los servicios (4).

Así es como la productividad aumentó enormemente en los últimos decenios, como consecuencia de las nuevas tecnologías aplicadas a la producción, de la organización “científica” del trabajo y del aumento de la intensidad del mismo. Sin embargo los salarios reales no han seguido – ni aproximadamente- el mismo ritmo de crecimiento. Tampoco ha disminuido la jornada de trabajo, pese al rápido incremento de la producción por hora trabajada.

Aunque hay consenso en cuanto a que en los últimos decenios ha habido un rápido aumento -casi exponencial- de la productividad, entendida ésta como el producto obtenido en una hora de trabajo, es difícil establecer cifras precisas. Sobre todo a causa de que algunos establecen estadísticas llamando aumento, o disminución, de la productividad al aumento o disminución del producto global (tasa de crecimiento). En tiempos de crisis puede haber –y hay- aumento de la productividad y estancamiento de la tasa de crecimiento. Lo mismo ocurre con la curva de los salarios, pues si se incluyen como salarios los millones que perciben los ejecutivos de las grandes empresas, que en realidad son beneficios y no salarios, es decir la retribución de la fuerza trabajo con el fin de reproducirla, puede aparecer, estadísticamente, que los salarios han aumentado.

De modo que la nueva tecnología, la organización “científica” del trabajo y el consiguiente aumento de la intensidad del trabajo, aun manteniéndose el mismo horario de trabajo, incrementa el beneficio capitalista como plusvalía relativa (menos trabajo necesario y más trabajo excedente). Y si aumenta la jornada laboral también aumenta el beneficio capitalista (plusvalía absoluta como la que el capitalista obtiene durante la jornada normal de trabajo) aunque se mantenga la misma proporción entre trabajo necesario y trabajo excedente. Véase Marx, El Capital, Libro I, sección 5, Cap.XIV (Plusvalía absoluta y plusvalía relativa).

La introducción de las nuevas tecnologías requería otra forma de participación de los trabajadores en la producción, que ya no podía reducirse a la de meros autómatas. Había que modificar-perfeccionar el sistema de explotación, pues las nuevas técnicas, entre ellas la informática, requerían distintos niveles de formación y de conocimientos, lo que condujo a que comenzaran a difuminarse las fronteras entre el trabajo manual e intelectual.

 

Es así como nace el “management” en sus distintas variantes, todas tendentes esencialmente a que los asalariados se sientan partícipes -junto con los patrones- en un esfuerzo común para el bienestar de todos.

Esto no implica la desaparición del fordismo, que sigue vigente para las tareas que no requieren calificación y subsiste esencialmente en la nueva concepción de la empresa: el control del personal – una de las piedras angulares de la explotación capitalista- que se realiza físicamente en la cadena fordista de producción, continúa –acentuado- en la era postfordista por otros medios. “Gracias a las tecnologías informáticas –escribe Lars Svendsen- la dirección puede vigilar lo que sus empleados hacen en el curso de la jornada y cuál es su rendimiento” (5).

El nuevo “management” apunta a la psicología del personal. Los directores de personal (o Directores de Recursos Humanos) peroran acerca de la “creatividad” y del “espíritu de equipo”, de la “realización personal por el trabajo”, de que el trabajo puede –y debe – resultar entretenido, (“work is fun”) etc. y se publican manuales sobre los mismos temas. Hasta se contratan “funsultants” o “funcilitators” para que introduzcan en la mente de los trabajadores la idea de que el trabajo es entretenido, de que es como un juego (“gamification” -del inglés “game”- del trabajo) (6).

Si se les pregunta a los asalariados si están satisfechos en su trabajo muchos responderán que sí, que si no trabajaran su vida carecería de sentido. Y esto vale incluso para quienes realizan las tareas más simples. Pero lo cierto es que sólo una ínfima minoría, que se puede considerar privilegiada- realiza su vocación en el trabajo. Porque lo que dice el artículo 1º del Convenio 122 de la OIT de 1964 sobre el empleo libremente elegido es algo que está fuera del alcance de la inmensa mayoría de los trabajadores.

En la cadena fordista la empresa se apodera del cuerpo del trabajador, con el nuevo “management” se apodera de su espíritu. Escribe Svendsen: “Las motivaciones y los objetivos del empleado y de la organización se presume que están en perfecta armonía: El nuevo “management” penetra el alma de cada empleado. En lugar de imponerle una disciplina desde el exterior, lo motiva desde el interior”.

 

Hans Magnus Enzensberger, poeta y ensayista alemán, escribió en el decenio de 1960: «La explotación material debe esconderse tras la explotación no material y obtener por nuevos medios el consenso de los individuos. La acumulación del poder político sirve como pantalla de la acumulación de las riquezas. Ya no sólo se apodera de la capacidad de trabajo, sino de la capacidad de juzgar y de pronunciarse. No se suprime la explotación, sino la conciencia de la misma» (7).

Algunos –entre ellos el ya citado Svendsen- objetan a Marx el haber pronosticado que con el progreso tecnológico y el aumento de la productividad el capitalismo cavaría su propia tumba, pues al reemplazar a los trabajadores con máquinas, los primeros dejarían de ser asalariados y, carentes de dinero, cesarían de ser consumidores. Pero la cuestión no es tan simple.

En primer lugar es un hecho indiscutible que con el progreso tecnológico aplicado a la producción y el consiguiente aumento de la productividad, disminuye la necesidad de trabajo humano –en particular de trabajo manual- en la producción. Con menos asalariados, habría menos consumidores y el capitalismo estaría cavando su propia tumba.

La contradicción entre el aumento de la productividad y el estrechamiento del mercado consumidor en el largo plazo es inherente al sistema capitalista porque entre la producción y el consumo se interpone la apropiación de la plusvalía por parte de los propietarios de los instrumentos y medios de producción y de cambio. No obstante el aumento de la productividad, la jornada de trabajo no disminuye, los salarios reales están congelados o aumentan muy ligeramente, pues una tasa importante de desocupación permite hacer presión para rebajar los salarios de los trabajadores ocupados, etc.

 

La mayor parte del beneficio resultante del aumento de la productividad engrosa la renta capitalista y una mínima parte se incorpora al salario, aunque no siempre. Es así como una constante del sistema capitalista es la profundización de la desigualdad en la distribución del producto. Y del mismo modo, el tiempo social liberado por el aumento de la productividad se distribuye desigualmente: el tiempo que dedican al trabajo los asalariados no disminuye, ni aproximadamente, en la misma proporción en que aumenta la productividad.

Con el “management” se procura que el trabajador de “cuello blanco”, que es –o tiende a ser- mayoritario en las países más industrializados, centre su vida como persona en el seno de la empresa y llene su tiempo “libre” fuera de ella –orientado por la moda y la publicidad- como consumidor de objetos necesarios e innecesarios (8) y de distinto tipo de entretenimientos alienantes, como espectador de deportes mercantilizados, de series televisivas, como adicto a juegos electrónicos (verdadero flagelo contemporáneo), etc., en la medida que se lo permiten sus ingresos reales y los créditos que pueda obtener (y que, en tiempos de crisis, no puede rembolsar).

Dicho de otra manera, el sistema capitalista en su estado actual trata de superar sus contradicciones insolubles inherentes a la apropiación por los propietarios de los medios de producción de buena parte del trabajo humano social (plusvalía) apoderándose de la mayor parte del creciente tiempo libre social (distribución desigual del tiempo libre social ganado con el aumento de la productividad) para “poner plustrabajo”, como escribe Marx en los “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política” (Grundrisse, véase la cita más adelante) y apoderándose también del escaso tiempo libre particular que les queda a quienes trabajan, mercantilizándolo como objeto de consumo.

De modo que puede decirse que la esclavitud asalariada propia del capitalismo, que pudo entenderse limitada sólo a la jornada laboral, ahora se extiende a TODO EL TIEMPO de la vida de los asalariados. De alguna manera, ha desaparecido la diferencia entre la esclavitud como sistema prevaleciente en la antigüedad (el esclavo al servicio del amo de manera permanente) y la esclavitud asalariada moderna.

Además de Lars Svenden, ya citado, se han ocupado de esta cuestión, desde distintas visiones y ángulos, varios autores. Marx ya abordó el tema en los Manuscritos de 1844.

Dominique Meda comenta: “Marx cita dos [formas de alienación] en los Manuscritos de 1844; la primera se refiere a la relación del obrero con su producto: el obrero tiene con el producto de su trabajo la misma relación que con un objeto que le es extraño: trabaja para recibir un salario. Además, casi siempre un salario que no le alcanza para vivir. Produce para otro que le pagará. La segunda [forma de alienación] se refiere a la relación del obrero con la producción: en el trabajo el obrero no se afirma, se niega, su trabajo no es voluntario, sino obligado. Marx ve el origen de esta desfiguración del trabajo en la existencia de la propiedad privada y acusa a la economía política de tratar a ésta como un hecho natural” (9).

Marx continuó profundizando el tema en sus distintos trabajos, entre otros, en el Libro I de El Capital y en los Grundrisse (10). Contemporáneamente cabe citar, entre otros, a André Gorz (11).

Gorz, después de constatar que las nuevas tecnologías aplicadas a la producción economizan tiempo de trabajo, critica a quienes sostienen que el desempleo creciente que es su consecuencia, se puede resolver inventando nuevas actividades, especialmente de servicios para el tiempo libre. Admite que la idea no es absurda desde el punto de vista de la racionalidad económica capitalista, pero que ella implica una sociedad económicamente dual, en razón de una repartición muy desigual de las economías en tiempo de trabajo: unos, cada vez más numerosos, seguirán siendo expulsados de la esfera de las actividades económicas o permanecerán en su periferia. Otros, trabajarán tanto o más que ahora, a causa de sus rendimientos o sus aptitudes y dispondrán de ingresos crecientes.

La escisión de la sociedad –dice Gorz- en clases hiperactivas en la esfera económica por una parte y una masa excluida o marginalizada por la otra, permite el desarrollo de un subsistema en el cual una elite económica compra tiempo libre haciendo trabajar a bajo precio a terceros en su lugar.

Sobre esta cuestión, Roger Sue dice que las nuevas actividades de servicios con las que se pretende combatir el desempleo, son empleos marginales, descalificados, intermitentes, que ponen en evidencia el discurso demagógico de que se puede combatir el desempleo mejorando la formación. Y agrega: “La mercantilización creciente de los intercambios humanos, además de no resolver el problema del desempleo, implica una regresión de la convivialidad y de la autonomía de las personas…Como bien vio I. Illich existe un verdadero riesgo de que la sociedad de servicios se transforme en una sociedad de servidores” (12).

Gorz concluye: Nos encontramos entonces en un sistema social que no sabe distribuir, ni administrar ni emplear el tiempo liberado…y que no le encuentra otro destino que tratar de monetizarlo por todos los medios, de transformarlo en empleos, en integrarlo a la economía bajo la forma de servicios mercantilizados cada vez más especializados, abarcando actividades hasta ahora gratuitas y autónomas que podrían conferirles un sentido.

 

Con la sociedad industrial y la economía de mercado el producto del trabajo dejó de ser la “obra” de una persona para satisfacer inmediatamente sus necesidades y pasó a ser el medio de producir –a las órdenes de un patrón- bienes y servicios destinados al mercado, a cambio de recibir un salario que le permite adquirir los bienes y servicios necesarios para sobrevivir que se encuentran en ese mismo mercado. El trabajo concreto pasó a ser trabajo abstracto. (Véase, de Marx; Manuscritos de 1844- Primer Manuscrito Trabajo enajenado, y Gorz, página 44 de la edición francesa de Métamophoses...).

Gorz afirma que el trabajo, cualquiera sea el sistema económico-social, siempre es alienante pues requiere una organización generadora de burocracias jerarquizadas y el trabajador debe someterse a esa organización. Y se remite a las experiencias de los países del socialismo real. Pero lo que está claro y es indiscutible es que se podría superar esta contradicción inherente al capitalismo entre el aumento de la productividad y la profundización de las desigualdades sociales suprimiendo la propiedad privada de los instrumentos y medios de producción y de cambio y así, la apropiación privada de la plusvalía.

Eliminando de la jornada de trabajo el trabajo excedente o plustrabajo que constituye el beneficio del capitalista, por un lado, y no agregando plustrabajo (salvo el destinado a la reproducción del capital social) en el tiempo libre así ganado, por el otro. Incrementando de ese modo el tiempo libre para todos, tal como previó Marx en los Grundrisse (1857). Escribió Marx:

«Desarrollo libre de las individualidades y por ende no reducción del tiempo de trabajo necesario con miras a poner plustrabajo, sino en general reducción del trabajo necesario de la sociedad a un mínimo, al cual corresponde entonces la formación artística, científica, etc., de los individuos gracias al tiempo que se ha vuelto libre y a los medios creados para todos» (13).

Así un conductor de tren podría, si fuera su vocación, ser también astrónomo.

Es decir, que aun admitiendo que el trabajo es siempre alienante (aunque puede sostenerse que no lo es para la minoría que realiza su vocación en el trabajo, que puede convertirse en una mayoría en un sistema socialista) la abolición del capitalismo debe implicar un aumento inmediato del tiempo libre social, su redistribución igualitaria y su reapropiación por cada ser humano para su realización personal.

En este último caso cabe hacer la diferencia entre el trabajo impuesto como obligación social (que puede ser alienante aun en un sistema socialista) (14) y la ocupación libremente elegida para el tiempo libre (“disposable time”, como escribió Marx en los Grundrisse). Tiempo realmente libre que, como hemos señalado antes, ha dejado totalmente de existir en el capitalismo contemporáneo.

 

Alejandro Teitelbaum, a diferencia de derechistas e izquierdistas que denostan al grueso de los de abajo estar siendo de mierda, continúa su ensayo:

 

II. Pero los beneficiarios del sistema capitalista no están dispuestos a abandonar la escena sin resistencia y usan todos los medios a su alcance (poder económico, político e ideológico y represión) para preservar el mismo.

En estos tiempos de crisis prolongada, con los despidos, la congelación -y aun la rebaja- de los salarios, todo el andamiaje alienante que esclaviza a los asalariados comienza a resquebrajarse y el trabajador deja de creerse parte del “equipo” empresario y de sentirse “realizado” con su trabajo mientras corre el riesgo permanente de pasar al estado de sobrante prescindible.

Puede ser el momento de la verdad para el trabajador y se abre la posibilidad de que éste comience a tomar conciencia de la verdadera naturaleza del sistema capitalista, fundado en la explotación del trabajo humano asalariado. Y de manera más general, fundado en la explotación del ser humano como tal a través de su total alienación al sistema.

Es el momento que recomienzan las luchas y recomienza –más bien se acentúa- la represión. Porque para los beneficiarios del sistema capitalista es inadmisible que las luchas por reivindicaciones inmediatas (donde se pueden permitir a veces hacer algunas concesiones mínimas y temporarias) se transformen en un cuestionamiento global del sistema.

 

Para llegar a un cuestionamiento masivo y organizado del sistema capitalista el camino está lleno de obstáculos. La confusión y el desconcierto son enormes en las mayorías populares, mentalmente formateadas por la ideología de las clases dominantes. Y buena parte de los que desean sinceramente un cambio profundo en la sociedad están ideológicamente contaminados por los “superadores” del marxismo o los "neomarxistas", cuyo rasgo común es, bajo el manto de un confuso palabrerío, desestimar la lucha de clases y no cuestionar el poder de las clases dominantes ni la propiedad privada de los medios de producción y de cambio (15). Incluso en el plano semántico las palabras “izquierda” y “socialista” han sido vaciadas de su contenido original: hay quienes dicen que en Chile con Bachelet gana la “izquierda” y el gobierno francés se autodenomina “socialista”.

También aportan a la confusión los apologistas incondicionales de los regímenes supuestamente progresistas o socialistas.

Tampoco hay ejemplos o modelos a los cuales referirse. No lo es Cuba, cuya revolución ha ido perdiendo sus iniciales objetivos socialistas y humanistas, y donde se han cometido desde hace tiempo graves faltas y desaciertos a causa, entre otras cosas, de un poder de decisión totalmente centralizado. La isla está volviendo hace rato al capitalismo (véase, como ejemplo, la retrógrada ley de inversiones extranjeras de 1995) y ahora construye, con un aporte masivo de capital proveniente de Brasil, una gran zona franca (Zona Especial de Desarrollo (ZED) de Mariel) para que invierta sin trabas el capitalismo internacional, garantizándole los negocios, la libre transferencia al exterior de dividendos y utilidades y un régimen tributario especial con incentivos fiscales (16). En buen romance, luz verde para que el capital transnacional explote a los trabajadores cubanos.

No es ejemplo Venezuela con su "socialismo del siglo XXI" que ha creado una nueva burguesía y una clase política verticalista, clientelista y corrupta que ha dejado prácticamente intacto al gran capital. Sin una política consecuente de progresiva socialización de los medios de producción, el asistencialismo, además de durar sólo hasta que se agota la caja, es sobre todo un reaseguro del sistema capitalista, pues sirve como válvula de escape a la presión social.

Tampoco son modelos o ejemplos válidos la URSS y las “democracias populares” del socialismo real. Basta ver en qué han terminado. Ni la China actual, donde coexisten individuos supermillonarios y centros urbanos y comerciales fastuosos, capas de clase media con distintos niveles de poder de compra que adoptan las modas y los modos consumistas occidentales y centenas de millones de obreros y campesinos que viven miserablemente. Es decir, países que nunca han salido o en franca regresión a típicas sociedades duales de explotadores y explotados.

En el balance del fracaso de los distintos intentos de realizar cambios sociales radicales es imprescindible también tener en cuenta la “variable externa”, dicho de otro modo, la agresión imperialista, como son los casos –entre otros- de medio siglo de embargo contra Cuba, de la “contra” armada y financiada por USA para hostigar con actos terroristas a la revolución sandinista en Nicaragua, del golpe de Estado contra Allende en Chile, de la invasión a Guatemala en 1954, organizada por la CIA y financiada por la United Fruit, etc.

Sigue abierto el debate sobre si el fracaso del socialismo real fue, como dice Gorz, consecuencia –entre otras cosas- de una organización social necesariamente compleja que devino inevitablemente burocrática y jerarquizada o si es posible construir un sistema socialista auténticamente democrático y participativo con rotación periódica de los dirigentes elegidos popularmente, no reelegibles y sometidos a revocación.

Dicho de otra manera, un socialismo democrático y participativo consistente en un sistema fundado en la propiedad social o colectiva de los instrumentos y medios de producción y de cambio y en la participación activa y consciente de los individuos y las colectividades en la adopción de decisiones en todos los niveles y en todas las etapas, desde la determinación de los objetivos y los medios para alcanzarlos hasta la puesta en práctica de los mismos y la evaluación de los resultados.

Este debería ser el proyecto de quienes quieren un cambio radical en la sociedad que conduzca realmente a la liberación y a la realización del ser humano como tal. Pensamos que es necesario que la gente tome conciencia de que el sistema capitalista –totalmente dominante a escala mundial- está llevando irremisiblemente a la humanidad a su pérdida moral y material e imprescindible y urgente conferir una nueva vitalidad al ideal socialista.

Notas: (...)
* Tomado de http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1796

Fuente: http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2014010807

 

 

Durante más de una deKada privilegiamos aprender de los pueblos con gobiernos progresistas. Sin embargo, Chile nos muestra que bien podríamos unirnos en encaminar la lucha emancipatoria de Nuestra América y del mundo.

 

 

 

¿Tiempo propicio para los cambios?

23 de abril de 2016

Por Paul Walder (Rebelión)

Hemos cumplido más de un año con una agenda informativa cargada y escorada por el peso de los escándalos de corrupción. Un sobrepeso que, pese a interpretaciones diversas de observadores y analistas, no logra hundir el curso de la política, que sigue sin grandes cambios internos y con la mirada puesta en los horizontes electorales como si nada grave pasara. El negocio de la política parece no verse alterado por su desprestigio y repudio ciudadano. Las cúpulas partidarias y el propio sistema electoral se protegen contra todo evento con las estructuras de una institucionalidad también en franco deterioro.

Ante esta evidencia, que se sostiene ante el mal tiempo político y el malestar social, la reacción de la ciudadanía ha sido, sin embargo, nula. Si en algún momento durante esta década pensamos que las movilizaciones de estudiantes, a las que siguieron los trabajadores, podrían empujar hasta derribar un modelo cuyo colapso era inminente, tal como anunció el sociólogo Alberto Mayol hace unos años, hoy estas percepciones se han disipado reinstalando aquella convicción arrastrada por décadas sobre la pasividad e inmovilidad de la sociedad chilena. La desigualdad es una agresión permanente, la corrupción está generalizada en todas las fuentes del poder y el dinero, el abuso empresarial se reproduce con su violencia simbólica y el malestar cotidiano es profundo. Pese a este escenario, claramente desequilibrado y disonante, hemos vuelto a la parálisis y mutismo que tan tristemente caracterizaron los años de la Concertación.

Frente a estos antecedentes debiéramos considerar otro elemento. Las mayores movilizaciones, con la honrosa excepción del glorioso movimiento de los “pingüinos” hacia mitad de la década pasada, se destaparon durante el gobierno de Sebastián Piñera. De alguna manera la presencia en La Moneda de los neoliberales y oligarcas originales crecidos al alero de la dictadura de Pinochet fue la chispa que faltaba para convertir en rabia una molestia acumulada por más de una década. Hoy, con más y bien sobradas razones para que este malestar sea legítima indignación, la respuesta ciudadana se expresa escasamente como reclamo en voz baja o comentarios canalizados por las redes sociales. La deteriorada vida sigue su curso en una de las sociedades más neoliberales y desiguales del mundo.

La Nueva Mayoría (NM) ha logrado hacer bien su trabajo de contención. Lo ha hecho con reformas que han terminado vaciadas y consensuadas con las corporaciones y las elites. La estrategia empleada desde la reforma tributaria cocinada entre senadores de la Nueva Mayoría y las cúpulas empresariales, se ha reproducido en todos los proyectos de ley derivados del programa de gobierno. Una realidad que ha desenmascarado a la NM como una nueva versión de la vieja Concertación y sus políticas de consensos.

El espíritu de la transición no ha desaparecido. Tras pocos meses de gobierno el escenario instalado a partir de 2013 bajo la consigna de reformas a la más ortodoxa de las sociedades de libre mercado, derivó en una regresión a los clásicos modelos ya probados de las décadas pasadas. Un giro que nos ha comprobado de forma palmaria la incapacidad de la coalición de gobierno, en el poder por más de 25 años, de ofrecer una salida a las demandas de cambio de la sociedad civil.

Es probable, aun cuando sin certezas, que el actual momento que vive la región fortalezca en Chile las propuestas neoliberales. Los anuncios de recortes presupuestarios y el freno en el proceso de reformas son una clara señal de que hemos entrado en una etapa con nuevos escenarios, en los cuales se mezclan y confunden el fin de las propuestas políticas con la profunda crisis de corrupción de la política. Desde aquí, podemos ver la repetición de viejas consignas para la perpetuación de las actuales estructuras pese a su claro deterioro.

A esta probabilidad, habríamos de añadir otra, ésta con más certeza. El paradigma de mercado extremo que ha campeado en Chile y regresa en algunos países de la región no tiene nada nuevo que ofrecer. Está agotado, como se expresa desde la extrema desigualdad a la depredación de los mares y otros recursos naturales. El terreno y el tiempo para los cambios desde la sociedad civil sigue propicio.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 849, 15 de abril 2016.

revistapuntofinal@movistar.cl

www.puntofinal.cl

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211243

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La trampa de los procesos constituyentes
22 de abril de 2016

Por Ricardo Candia Cares (Rebelión)

Un día nos vamos a despertar con la novedad que anuncia la instalación de una Nueva Constitución.

Y doble contra sencillo: con el pueblo mirando el sarao a través de los visillos, la que se impondrá será una hecha a la medida para evitar que se desfonde el tinglado neoliberal ya sea por el peso de la corrupción o por un levantamiento popular.

El sistema aprendió hace mucho a arrancar hacia adelante.

Una Constitución redactada y aprobada por la vía que fuere, si es con el pueblo desmovilizado, con sus organizaciones diezmadas por la cooptación, la corrupción o la indolencia, con una izquierda evaporada, atrapada en sus contradicciones, sus teorías y somnolencias, no será sino el mecanismo perfecto para dar el paso refundacional que supere las contradicciones y debilidades que hace rato asoman en un ordenamiento que ya hizo lo suyo.

La Constitución siempre ha sido una expresión de las necesidades emergentes de quienes tienen el poder. Creer por un segundo que una convocatoria de esa proyección e importancia va a dar cuenta de las reales necesidades democráticas de la gente, es pecar de una ingenuidad mayor.

Sólo una vez que el pueblo haya conquistado importantes cuotas de poder político, estará en condiciones de pelear por imponer sus condiciones. Antes, en calidad de borregos que asisten cada dos años y medio a votar, engrupidos por las promesas, sometidos por el lazo acerado de la deudas, en su eterna espera para recibir un poquito de la repartija, la gente víctima de esta cultura estará necesariamente en las peores condiciones para ser convocada siquiera a discutir respecto de una nueva Constitución

La política, en tanto su cuestión es el poder, requiere fuerza objetiva, contante y sonante y el pueblo, la gente, sin organización ni horizonte, no la tiene. Aún.

La fuerza del pueblo organizado de múltiples maneras y peleando con disímiles medios ha hecho posible hasta el más mísero avance a su favor. Nunca nada, ni un derecho ni un avance, han sido regalados por los poderosos de todas las épocas.

Por muy poca cosa que sea lo que se ha logrado, ha sido porque alguna vez luchó y se lo ganó en la pelea y con el activo concurso de sus partidos políticos y sus organizaciones. Y la mayor parte de las veces, quedó un reguero de sangre y sufrimiento

La actual debilidad de los sectores populares se explica primero por la abdicación de los antiguos partidos populares que encontraron la tibieza de lo cómodo en el sistema.

Luego, íntimamente vinculado con lo anterior, vino la desaparición o abulia de sus organizaciones, las que dieron fiera batalla en los tiempos duros de la dictadura, hasta casi extinguirse del todo en lo que se suponía era la reconstrucción democrática.

Las organizaciones de trabajadores, han ido reculando hasta transformarse en objetos decorativos cuya fuerza ha sido demolida por un sistema legal que abomina de la organización de los trabajadores, con el concurso presto y diligente de pseudo dirigentes que viven convencidos que esas organizaciones son de su propiedad.

Sin ir más lejos, el patético caso de la CUT. Secuestrada por dirigentes que obedecen a lineamientos alejados del interés de los trabajadores, se ha evaporado entre manejos oscuros y vínculos secretos con el gobierno y los empresarios.

Y los más numerosos y organizados actores del último tiempo, los estudiantes, siguen atrapados en sus marchas que no sirven de nada y entretenidos en el truco de la gratuidad que los aleja de las peleas de fondo.

En suma, el pueblo, el gran ausente de esta historia, hoy está desmovilizado, al margen, ausente, endeudado, sin ninguna posibilidad de convertirse en un actor de peso en nada.

Y en ese contexto surge la iniciativa bacheleteana para instalar lo que en el gobierno llaman Una nueva constitución para Chile.

Falos. Esa patraña no es otra cosa que una pirotecnia que entiende la participación de la gente como la asistencia boba a actividades formateadas que no tendrán ninguna incidencia por su carácter no vinculante.

Digas lo que digas en esas instancias dizque participativas, gastarás saliva en vano. Las decisiones finales y de fondo, quedarán aunque no lo creas, en manos de quienes tienen el mayor rechazo de la gente y conforman el tándem de sujetos que han hecho de la corrupción una forma de vida: el Congreso.

Cada uno de los recursos que se diseñaron para esta puesta en escena no tiene otro norte que restarle importancia y sustancia a una discusión esencial. Se trata de vaciar de contenido político lo que se refiere a la necesidad de cambiar la Constitución.

Se trata de obstaculizar una comprensión más profunda de lo que es y ha sido para el cártel de poderosos que ha dirigido el país en el último cuarto de siglo, haber hecho pie en una Constitución de origen espurio, pero que ha sido muy cómoda a la hora de hacerse ricos y despreciar a la gente pobre.

Un país nacido del sueño de las gentes castigadas en un cuarto de siglo de mentiras y promesas fallidas, saldrá cuando lo impulse una decisión afirmada en su fuerza organizada. Para avanzar hacia la superación del actual derrotero neoliberal basta proponerse construir un país decente.

Y para que la tracción hacia ese derrotero funcione, es necesario que la carreta vaya detrás de los bueyes.

Desde el punto de vista de la gente ninguneada, maltratada, endeudada, reprimida, si asiste a la ascensión de una nueva Carta Fundamental desde el lugar subordinado en que se encuentra desde hace veinticinco años, tenga por seguro que lo que vendrá será peor que lo conocido.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211304

En consecuencia, urge incorporarse al ir «entrelazando alternativas emancipatorias» de los pueblos planetarios. Recordemos cómo progresó el capitalismo mundializado utilizando las democracias tuteladas en Nuestra América:

 

XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. VIII Jornadas de Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires, 2009.

Auge minero y dominación neocolonial en América Latina.

Ecología política de las transformaciones socioterritoriales neoliberales.

Por Horacio Machado Aráoz.

INTRODUCCIÓN

Bajo el impulso de las profundas reformas políticas aplicadas desde fines de los ochenta y principios de los noventa, y respondiendo al extraordinariamente favorable marco macroeconómico e institucional creado por tales reformas, América Latina se convirtió en un centro privilegiado para la radicación de grandes inversiones mineras a nivel mundial. En pocos años la región pasó a concentrar más de un tercio de la inversión minera mundial y a constituirse en el principal centro proveedor de minerales en bruto a escala global. Al cabo de los ’90 las inversiones pasaron de 200 millones de dólares a 1.300 millones de dólares. Entre 1990 y 1997 la inversión minera materializada en la región superaba los 17.300 millones de dólares, de los cuales, el 1 72 % se concentraba en Chile, Perú y Argentina y se orientaban fundamentalmente a la exploración y explotación de oro (68 % del total de las inversiones) y de metales básicos, en particular cobre (28 %) (Sánchez Albavera et al., 1998: 65/67). De la mano de estas inversiones, la producción minera regional se incrementó en términos absolutos y relativos, llegando a constituirse en la principal proveedora de buena parte de los recursos mineros demandados a nivel mundial. De tal manera, la proporción mundial que representaba la producción regional de oro pasó del 5 % en 1980, al 10,3 % en 1990 y al 14,9 % en el 2004; igualmente, en el período comprendido entre 1990 y 2004 la producción regional de cobre pasó de 24,4 % al 47,3 % del total mundial; en el caso de la plata, del 34,2 % al 41,4 %; del 16,8 % al 22 % en la producción de zinc; del 23 al 27 % en el caso de la bauxita; del 22 al 29 % en la producción de mineral de hierro y del 11,5 al 16 % en la de níquel (Sánchez Alvabera y Lardé, 2006: 109). Además del fuerte incremento de la producción y de las exportaciones, este horizonte se proyectaba en el mediano plazo, ya que a inicios del nuevo milenio se estimaba que América Latina alcanzaría a captar alrededor del 40 % de las inversiones mundiales en exploración proyectadas para 2004-2015, las que alcanzarían a 50.000 millones de dólares, y que se distribuirían mayoritariamente entre Chile (35 %), Perú (28 %) y Argentina (12 %) (Prado, 2005: 36).

Mientras que el discurso de la economía convencional dominante señala este proceso como un indicador del éxito de las reformas de mercado impulsadas en los ’90, una lectura diferente -realizada desde la perspectiva de la ecología política- permite identificarlo como uno de los más emblemáticos procesos de reestructuración del patrón mundial de acumulación asimétrica a través del cual los centros del poder mundial reaccionaron a las dramáticas consecuencias de la crisis ambiental global evidenciadas inequívocamente desde el último cuarto del siglo XX a través de nuevos mecanismos de producción de desigualdades socioambientales. La expansión de la gran minería transnacional, así como la transferencia de las industrias extractivas y contaminantes desde el Norte geopolítico hacia los países del Sur, constituye uno de los fenómenos a través de los cuales se pueden visualizar los nuevos dispositivos del colonialismo contemporáneo.

2 1.- NEOLIBERALISMO, TRANSFORMACIONES SOCIOTERRITORIALES Y AUGE MINERO.

Lejos de ser algo aislado y acotado, el gran auge de la megaminería transnacional en América Latina en los ’90, constituye un fenómeno que se inscribe dentro del más vasto y complejo proceso de transformaciones geoeconómica, socioambiental y políticas impulsadas desde los centros del poder mundial desde el último tercio del siglo pasado a través de la profunda reestructuración que el neoliberalismo implicó a escala global. En el marco de la aguda crisis estructural del capitalismo, el neoliberalismo cabe ser comprendido como una nueva estrategia impulsada desde los nodos de poder de las sociedades centrales a fin de reorganizar la dinámica de acumulación a escala global y recuperar sus posiciones de dominio en el contexto de la agudización de la disputa geopolítica por el control de los ‘recursos naturales’ desde el último tercio del siglo pasado. Desde esta perspectiva, el gran auge de la minería transnacional en América Latina emerge como resultado paradigmático del conjunto de transformaciones verificadas en la región como consecuencia de la drástica aplicación de la geopolítica imperial del neoliberalismo; expresa de modo cabal, la lógica y características de la nueva fase de acumulación por desposesión del capital (Harvey, 2004). En el caso de nuestra región, tras el luctuoso saldo de la fase represiva de las políticas neoconservadoras aplicadas entre los años ’70 y ’80 (flagrantes violaciones a los derechos humanos, desindustrialización, endeudamiento, y pauperización generalizada de la población), las políticas de los ‘90 (impulsados coercitivamente por los organismos multilaterales de crédito) involucraron la gravosa empresa de ‘reactivar el crecimiento económico’ abriendo su vasta reserva de recursos naturales a un nuevo ciclo de explotación intensiva. Como fase final de las transformaciones neoliberales, las políticas del Consenso de Washington significaron la puesta en disponibilidad de la vasta reserva de bienes naturales y biodiversidad de la región como proveedora ecológica de las políticas de recuperación del crecimiento en las sociedades centrales. A través de políticas fiscales preferenciales, provisión de servicios básicos subsidiados, regímenes de desregulación, liberalización financiera, cambiaria y comercial, garantías a sus ‘inversiones’ y libre disponibilidad de sus divisas, flexibilización laboral y de los controles ambientales, grandes corporaciones transnacionales vieron expandir aceleradamente sus negocios sobre la superficie territorial de la región. En este marco, junto a las privatizaciones de los servicios básicos (agua potable y energía eléctrica), la expansión de los agronegocios, la creciente radicación de explotaciones forestales, el control sobre las reservas y la explotación de hidrocarburos, las fuentes de recursos hidroenergéticos y el avance de las industrias químicas y farmacéuticas sobre las reservas de biodiversidad de la región, el gran auge minero da cuenta de un fenomenal proceso de reconfiguración neocolonial de la economía, la población y el territorio regional, materializado a través de la desindustrialización, concentración y extranjerización de la economía regional y la reinstauración de un patrón exportador primario extractivo (Martins, 2004; Gandásegui, 2004). Se inaugura, así, un nuevo ciclo de valorización dependiente, estructurado en torno a la explotación extractiva de los recursos naturales de la región, ahora conectados a cadenas globalizadas de valor controladas por grandes corporaciones transnacionales. Simultánea y correlativamente a la naturalización de la ‘racionalidad de mercado’ estas políticas impusieron e impulsaron un creciente proceso de mercantilización de la naturaleza, del territorio y sus recursos. En el caso de la minería, el origen de las transformaciones estructurales tiene lugar en Chile. Dada su crucial relevancia histórica como ‘país minero’, el ‘Chile de Pinochet’ oficiaría como escenario social de experimentación e implementación paradigmática del conjunto de reformas institucionales que, a la postre, funcionarían como los dispositivos legales del nuevo gran saqueo minero de los ’90. El decreto Ley Nro. 600 que sanciona un nuevo Estatuto de Inversión Extranjera (1974), seguido de la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras (Ley Nro. 18.097, 1ª de diciembre de 1981) y la reforma del Código de Minería (1983), serían las reformas claves que no sólo permitirían la progresiva privatización encubierta de la gran minería del cobre en Chile (Caputo y Galarce, 2007), sino los marcos legales que se aplicarían luego como ‘modelo exitoso’ en los restantes países de la región.

Tres fueron los pilares centrales que establecieron las bases políticas de estas reformas:

-Plena seguridad jurídica sobre la propiedad de las concesiones mineras (imprescriptibilidad y transabilidad de las concesiones mineras; preeminencia de la propiedad minera sobre los derechos superficiarios; total garantía legal y judicial de las inversiones extranjeras, hasta el extremo de reconocer la competencia originaria de los juzgados de los países de origen de las inversiones en caso de controversias).

- Grandes beneficios fiscales y comerciales (estabilidad jurídica por períodos de entre 25 y 30 años; eliminación de tasas de importación y exportación; libre disponibilidad comercial de productos; amortización acelerada de inversiones; desgravación de impuestos internos y de regalías mineras o su limitación a tasas insignificantes; libre disponibilidad de divisas y desregulación total sobre la remisión de utilidades; concentración de impuestos por ‘resultados’ en base a declaraciones juradas de las empresas, etc.).

- Una legislación y sistema de controles ambientales extremadamente laxos (entre los que se destaca la supresión de fondos de garantías por impactos ambientales; vacíos legales en relación a los procesos de cierre de minas y al tratamiento de los pasivos ambientales mineros; estándares ambientales de calidad de agua, aire y suelo sistemáticamente inferiores a las disposiciones de la Organización Mundial de la Salud y a las regulaciones de los países del Norte; descentralización y fragmentación de los organismos de control y fiscalización ambiental, etc.). Estas nuevas bases legales e institucionales convertirían al extenso territorio de la región en una increíble ‘oportunidad’ para el desarrollo de los intereses mineros globales. Las reformas señeras en el Chile de Pinochet se ‘exportarían luego como ‘modelo exitoso’ a lo largo de todos los países de América Latina con cierto potencial minero. El Banco Mundial ofrecería frondosos créditos para agilizar la ‘modernización’ institucional y la reforma de los marcos legales relativos a las explotaciones mineras. Así, sucesivamente Perú (1991), Bolivia (1991), Ecuador (1991), México (1992), y más tarde Brasil (1996), Guatemala (1997), Honduras (1998) y Colombia (2001), introdujeron sendas modificaciones en sus legislaciones mineras adoptando uniformemente los nuevos criterios impuestos. En Argentina, tales reformas se impusieron bajo el gobierno de Menem con la Ley Nro. 24.196 (1993) y otras reformas complementarias. Mientras las empresas transnacionales del sector afrontaban un fuerte proceso de reconversión destinada a recuperar las tasas de rendimiento de sus inversiones, estas reformas ponían a su disponibilidad el vasto patrimonio geológico de la región para tales objetivos. Se verifica, en este marco, el ingreso masivo de las grandes corporaciones mineras transnacionales a la región: las canadienses Barrick Gold, Aur Resources, Placer Dome, Falcon Bridge, Yamana Gold; las estadounidenses Phelps Dodge, Newmont, Exxon; Río Tinto (Inglaterra); BHP-Billiton, de Australia; Sumimoto y Mitsubishi, de Japón; Anglo American Ashanti, de Sudáfrica, y Xstrata Cooper de Suiza, entre las más importantes.

El ingreso de las transnacionales como los principales actores del ‘boom’ minero de los ’90 estuvo apalancado también por la acelerada privatización de grandes empresas mineras estatales, nacionalizadas precisamente en la ola de reivindicaciones de los ’60. La eficacia de las políticas de ‘seducción’ de inversiones se puede visualizar no sólo a través del acelerado crecimiento de las mismas, sino también en función de la fuerte recomposición de las tasas de ganancias que las explotaciones en América Latina significaron para las grandes corporaciones mineras. De acuerdo a estimaciones de Rondón (1997: 67), a mediados de la década del ’90, las tasas medias de beneficio de las operaciones mineras en la región eran del 34 %, superando ampliamente el 5 % que eran los rendimientos promedio en los países mineros del Norte (Canadá y Estados Unidos). Asimismo, de la mano de la megaminería, los avances del capital sobre los territorios ha alcanzado dimensiones inusitadas, llegando a cubrir, al cabo de los ’90, más del 10 % de toda la región (Cifuentes Villarroel, 2006). En el caso de Chile, la superficie concesionada a grandes explotaciones mineras alcanzaba, en el año 2003, al 10,6 % de total del territorio nacional (unos 80.000 km2). En el Perú, los denuncios mineros aumentaron de 4 millones de hectáreas en 1992 a 22 millones de hectáreas en el año 2000, alrededor del 10 % de la superficie total (110.000 km2). En el caso de Ecuador, la superficie concesionada a grandes corporaciones mineras pasó del 5 % en el año 2000 al 16,7 % de la superficie territorial total en el 2004 (unos 46.000 km2). En Panamá, al cabo de la década, el 45 % de su territorio nacional estaba ya concesionado a empresas mineras; mientras que en Argentina, las exploraciones mineras llegaron a cubrir una superficie de más de 187.500 km2 (Guajardo, 2007; Bury, 2007; Cifuentes Villarroel, 2006; Prado, 2005). Se completa con ellas un ciclo de transformaciones en las que tiene lugar la recomposición de la estructura colonial del mundo, que va desde inicios de los ’70 hasta mediados de los ’90. En el marco de las transformaciones globales, el proceso de gestación, imposición y sostenimiento del ‘boom’ minero de los ’90 en la región tiene una importancia central para comprender la lógica y el modus operandi de los nuevos dispositivos de producción neocolonial de las desigualdades socioambientales entre países y regiones.

 2.- REORGANIZACIÓN NEOCOLONIAL DEL MUNDO: NUEVOS DISPOSITIVOS EXPROPIATORIOS Y NUEVAS DESIGUALDADES SOCIOAMBIENTALES.

A través de los procesos sucintamente descriptos, la geopolítica del neoliberalismo ha provocado una drástica transformación de la organización neocolonial del mundo, generando nuevos dispositivos de subalternización de territorios, poblaciones y ‘recursos’. El gran auge de la minería transnacional, constituye un capítulo especialmente gravoso de dicho proceso, un caso emblemático desde cuyo análisis es posible identificar las nuevas formas del saqueo. En efecto, dada la naturaleza y características tecnológicas de las grandes explotaciones mineras contemporáneas4 , la envergadura de los procesos expropiatorios que suponen e implican va mucho más allá de la extensión de las superficies territoriales intervenidas. En realidad, la megaminería pone de manifiesto de manera paradigmática la complejidad e intensidad de los nuevos dispositivos expropiatorios del presente. Muy esquemáticamente, se puede señalar que través de la masiva relocalización y reconfiguración de las cadenas de valor a escala mundial, las industrias extractivas han implementado un complejo dispositivo de producción de desigualdades ambientales dentro del cual se pueden distinguir tres principales modalidades expropiatorias: una expropiación geográfica; otra estrictamente económica, y otra de tipo ecológica. La dimensión geográfica de la expropiación tiene que ver tanto con la capacidad de disposición sobre los territorios, como con las reconfiguraciones territoriales que la dinámica globalizada del capital tiende a producir sobre los territorios locales. Siguiendo los análisis de Harvey (2004) y de Santos (1996), la expropiación geográfica opera fundamentalmente destruyendo la coherencia local de los territorios, desarticulando los flujos socioproductivos endolocales y rearticulándolos como fragmentos territoriales subordinados a procesos productivos de alcance global, comandados a distancia bajo la dirección y el control del capital transnacional concentrado que domina la respectiva cadena de valor a escala mundial. La dimensión geográfica de la expropiación tiene que ver, en consecuencia, con la desintegración productiva de los espacios locales y su reconfiguración como fragmentos socioterritoriales económicamente subordinado y tecnológicamente dependiente de cadenas mundializadas de valor, cuyas consecuencias van mucho más allá de lo ‘estrictamente geográfico’, en tanto implican una expropiación de la diversidad eco-territorial y sociocultural de los lugares.

La uniformización de los territorios convertidos en enclaves de exportación tiene así, profundas consecuencias biopolíticas, en tanto productores de ámbitos monoculturales del capital global. En cuanto a la dimensión estrictamente económica de la expropiación, ésta tiene que ver tanto con las transformaciones territoriales descritas, como con las reformas legales e institucionales vinculadas a las políticas neoliberales, procesos mediante los cuales se opera una fenomenal transferencia de recursos financieros desde las regiones periferizadas hacia los centros de poder económico mundial. Por un lado, tales transferencias se operan como resultado de la reestructuración territorial de las cadenas productivas a escala global; tiene que ver con la masiva transferencia de activos financieros y valores de cambio que las grandes empresas transnacionales remiten a las sociedades centrales desde las operaciones extractivas localizadas en los territorios periféricos. Los territorios intervenidos, los dispositivos extractivos instalados en las geografías nacionales a través de las mega-infraestructuras al servicio de los flujos de materiales exportados (carreteras, hidrovías, electroductos, mineraloductos, presas hidroeléctricas, etc.) operan como correas geográficas de transmisión de grandes flujos financieros desde unas sociedades a otras, a través de las tasas diferenciales de apropiación de la renta que implican estas grandes explotaciones. La localización de las diferentes cadenas de valor en los distintos espacios nacionales y regionales tiene una importancia fundamental como dispositivo de apropiación diferencial de la renta. De allí que las reestructuraciones de las cadenas globales de valor de las ‘industrias extractivas’ se hayan caracterizado por localizar las fases productivas más contaminantes y ambientalmente intensivas, de menor valor agregado, con menor incidencia en la generación de empleos y en el desarrollo de innovación tecnológica en las sociedades re-periferizadas, para dejar las fases de menor impacto ambiental, más intensivas en trabajo y conocimiento, en las sociedades centrales. Por otro lado, los procesos de expropiación económica están vinculados con las reformas políticas.

En este sentido, la recomposición de las tasas de ganancia de las grandes corporaciones transnacionales y la producción política de la rentabilidad de las empresas a través de las reformas neoliberales convierte a estas explotaciones en grandes extractoras de renta que se producen en los territorios subordinados de la periferia y se consumen en los mercados concentrados y sofisticados de las sociedades dominantes. Las extraordinarias tasas de rentabilidad logradas en los territorios del Sur –merced a los subsidios fiscales, socio-ambientales y laborales que las ‘inversiones’ reciben- pasan a ser flujos financieros decisivos para alimentar la dinámica consumista de las élites dominantes del Norte. A la hora de estimar cuantitativamente la magnitud de este aspecto de los procesos expropiatorios, un estudio sobre la situación de las empresas mineras en Chile (Caputo y Galarce, 2007) consigna que las ganancias obtenidas por las transnacionales mineras sólo en el año 2006 alcanzaban los 20.000 millones de dólares. Esta cifra representa el doble del total de la inversión extranjera neta realizada a lo largo de todo el período iniciado con las reformas de Pinochet, que ha sido de 9.819 millones de dólares; es decir, que con sólo las ganancias obtenidas en un año (2006) las corporaciones mineras duplicaron la inversión neta total realizada a lo largo de un período de 32 años (1974-2005). Por último, pasemos ahora a referirnos a la dimensión ecológica de los procesos expropiatorios contemporáneos, probablemente el aspecto geopolíticamente más relevante en el contexto presente. Aunque estrechamente vinculados a las transformaciones territoriales, los procesos de expropiación ecológica tienen que ver con las dinámicas de apropiación diferencial de bienes y servicios ambientales cristalizadas en la distribución geográfica de los procesos de extracción y de consumo, y materializadas en la división del trabajo a escala global. En el caso de las industrias extractivas, como el de la minería a gran escala, los procesos de expropiación ecológica revisten el carácter más gravoso tanto por la magnitud como por la naturaleza de las modalidades involucradas. En primer lugar, esta dimensión tiene que ver con la transferencia de recursos no renovables y al consumo desigual de los mismos. En el caso de la minería, se da una clara diferenciación entre los países del Sur y del Norte geopolítico, concentrándose los procesos extractivos en los primeros y los mayores índices de consumo en los segundos. Esto es evidente en el caso de América Latina, la que, al cabo de los ’90, ha vuelto a ser uno de los principales proveedores de minerales a nivel mundial, cubriendo en promedio más de un tercio de la demanda global; sin embargo los porcentajes de consumo de minerales que representa la región a nivel mundial apenas se encuentran entre el 3 y el 6 % del total.

Inversamente, los países centrales – salvo los excepcionales casos de Estados Unidos, Canadá y Australia- casi no figuran como ‘productores’ de minerales, en tanto que concentran más de dos tercios del consumo mundial de los mismos en promedio. Sin embargo, los aspectos más graves de la expropiación ecológica son los usualmente menos evidentes y divulgados, y tienen que ver con la apropiación y transferencia indirecta de bienes y servicios ambientales consumidos como insumos de los procesos extractivos de los productos objetos de las transacciones comerciales. En efecto, como ha sido analizado por varios autores para el caso del agua (Zimmer y Renault, 2003; Allan, 2003; Pengue, 2006), la exportación no implica sólo –y a veces, ni siquiera principalmente- la transacción (‘económica’) de la sola mercancía objeto del comercio exterior, sino que implica también la transferencia (‘ecológica’) una gran cantidad de bienes y servicios ambientales del país productor que -insumidos en el proceso productivo y, por tanto, incorporados en el ‘producto de exportación’-, son finalmente ‘consumidos’ en el país de destino de tal exportación.

En el caso de la megaminería metalífera a cielo abierto, los principales bienes y servicios ambientales que son objetos de transferencia ecológica, y, por tanto, de apropiación indirecta por parte de los países importadores de tales recursos, son el agua, la energía y la capacidad de sumidero. En efecto, como los procesos extractivos de la gran minería son intensivos en agua y energía, por cada tonelada de mineral exportado, se exportan también varias toneladas de agua y KWh de energía insumidas en el proceso extractivo. A modo ilustrativo, en base a las estimaciones realizadas por Borregaard (2001) y Cuenca Berger (2005) para el caso chileno, cabe tener presente que cada tonelada de cobre exportada por Chile en los últimos años han insumido también 40 m3 de agua, 3 MWh de energía y la ‘generación’ de 28 toneladas de relaves tóxicos. Tomando en cuenta la tabla de insumo/producto del primer mega-emprendimiento minero en la Argentina, el de Minera Alumbrera, que indica que ésta extrae anualmente 180.000 toneladas de concentrado de cobre, para lo cual ‘procesa’ 480.000 toneladas de material rocoso por día, empleando 105.600 kg. de explosivos (ANFO) diarios, 100 millones de litros de agua diarios, 92.500 litros de combustible diesel por día y 764,44 GWh de electricidad anuales, tenemos que cada tonelada de concentrado de cobre exportado por Alumbrera ‘le cuesta’ al territorio argentino 203.000 litros de agua, 4,25 MWh de energía eléctrica, 973 toneladas de estériles tóxicos a perpetuidad, y 188 litros de combustible aproximadamente (Machado Aráoz, 2009). Sumado a ello, hay que contabilizar también la ‘capacidad atmosférica’ para absorber las 1562,2 toneladas de gases nitrosos que anualmente son liberadas a consecuencia de las voladuras (Vélez, 2008). Dada la taxativa e ineludible finitud del ‘mundo natural’ –más allá de la miopía que al respecto tiene la economía centrada en el dinero y en la creencia quimérica del desarrollo tecnológico como superador de los ‘límites del crecimiento’-, los procesos de expropiación ecológica tienen profundas consecuencias económicas y políticas; implican inexorablemente que ‘lo que unos consumen’ es ‘lo que a otros les es quitado’. El agua y la energía que consumen las mineras en los territorios de nuestra región, es agua y energía que es negada y expropiada a las propias poblaciones locales.

A MODO DE CONCLUSIÓN (...)

Fuente: http://www.aacademica.org/000-062/1107.pdf

 

 

Ante tanta criminalidad e impunidad es prioritario ejercer la memoria, verdad y justicia sobre el Partido Justicialista secundado por la Unión Cívica Radical para que  una campaña de afiliación masiva al PJ no pueda ser convocada en nombre de viabilizar la alternativa de los de abajo y sobre todo, se lo juzgue por haber sido principal gestor del arrasamiento de Argentina embaucando a la mayoría en base a su poder semiótico, clientelar y mafioso.

 

Como es frecuente desde Colombia nos ayudan a indagar sobre significados e implicancias de la actual subsunción del trabajo en el capitalismo. Pero además Fernando Dorado nos ubica en plantearnos el desafío emancipador:

"El sistema capitalista existente muestra enormes fisuras y contradicciones que obligan a los trabajadores y los pueblos a volver a plantearse alternativas de solución radicales y no sólo reformas parciales. La existencia misma de la civilización humana está en riesgo frente a un deterioro progresivo de la estructura de la vida, el desequilibro bio-social y psicológico, la aparición de nuevas enfermedades, el caos ambiental y a la guerra nuclear".

Reflexionemos sobre:

 

 

 

Tesis en desarrollo para el debate…

Crisis sistémica y acción global
16 de abril de 2016

Por Fernando Dorado (Rebelión)

 

Es indudable que el mundo atraviesa por una etapa de crisis sistémica, estructural y profunda, que impacta todas las áreas de la vida humana y de la naturaleza en que está sustentada. El sistema capitalista existente muestra enormes fisuras y contradicciones que obligan a los trabajadores y los pueblos a volver a plantearse alternativas de solución radicales y no sólo reformas parciales. La existencia misma de la civilización humana está en riesgo frente a un deterioro progresivo de la estructura de la vida, el desequilibro bio-social y psicológico, la aparición de nuevas enfermedades, el caos ambiental y a la guerra nuclear.

El nivel de concentración de capital en manos de la plutocracia financiera es de dimensiones escandalosas; la financiarización de la economía ha convertido la banca en una pirámide y el mundo bursátil en una lotería; la enorme acumulación de capital se combina con la ley de la tasa de ganancia negativa e impide la creación de nuevos medios productivos; y el desarrollo de nuevas economías colaborativas que aprovechan el desarrollo tecnológico y la tendencia creciente de los costos de producción a cero, agudizan las contradicciones insolubles del capitalismo. Ello obliga a los capitalistas y a sus gobiernos a buscar alternativas en la geopolítica y en la guerra para atenuar los efectos económicos y políticos de las cada vez más profundas crisis económicas, y a crear artificialmente conflictos con métodos coloniales a fin de conseguir mejores condiciones de acumulación por desposesión y despojo.

Las luchas de los trabajadores basadas en teorías y doctrinas construidas en el siglo XIX y aplicadas durante el siglo XX, han mostrado enormes limitaciones que llevaron, no sólo a la derrota política del llamado “socialismo real” o “socialismo del siglo XX” sino que influyeron en las nuevas generaciones que –aunque enfrentan las consecuencias del triunfo del capital sobre el trabajo– perdieron la fe en la posibilidad de construir una sociedad sin el lastre de la explotación del trabajo y se dedicaron a atenuar el problema sin proponerse soluciones radicales. También la labor de crear pensamiento crítico sufrió graves reveses sin desconocer los esfuerzos individuales que deben ser valorados y potenciados.

Sin embargo, la gravedad de los problemas que aquejan a la humanidad en su conjunto ha obligado a las nuevas generaciones a replantear sus luchas. A finales del siglo XX, recién caído el muro de Berlín y el desplome del bloque “socialista” que lideraba la URSS, se presentó el levantamiento neo-zapatista de los indígenas chiapanecos al sur de México que, a pesar de lo local, mostró una visión global e integral de la lucha. Paralelamente surgieron los movimientos anti-globalización y los llamados “procesos de cambio” en numerosos países de América Latina, que se materializaron en el acceso de líderes progresistas y nacionalistas a diversos gobiernos, hecho que se consiguió sobre la base de encauzar importantes expresiones de rebelión popular, alzamiento social y lucha de los trabajadores, campesinos y pueblos indígenas de esa región del mundo.

Además, a partir del año 2011 aparecen nuevas expresiones de lucha social, política y cultural en diversas regiones del planeta, dinamizadas –ahora– por nuevos sectores sociales que son resultado de las grandes transformaciones que se han operado en el aparato productivo y en la estructura de clases de la sociedad. En Túnez y Egipto, España y Grecia, Turquía y Brasil, y en general en todo el mundo, los “profesionales precariados”1 han aparecido como un sector de los trabajadores que lideran iniciativas políticas y sociales contra el poder del gran capital financiero, por más y mejor democracia, y por renovar las luchas contra el capital. Podemos afirmar que este “nuevo proletariado” ha mostrado en pocos años su capacidad creadora para despertar una oleada de luchas de nuevo tipo de carácter orbital.

Por cuanto el horizonte de las luchas de los trabajadores y los pueblos muestra un ascenso visible y verificable, a pesar del declive del llamado “proceso de cambio progresista” en América Latina, se hace necesario contribuir con el debate teórico-político que debe desarrollarse a nivel nacional, regional y global. Es indispensable motivar la discusión para propiciar la necesaria clarificación de ideas que nos permita y ayude a retomar las luchas anti-sistémicas y anti-capitalistas. Con ese fin se presentan estas tesis que ponemos a disposición de las personas, grupos, colectivos, movimientos y partidos políticos que estén interesados en construir una “corriente de pensamiento revolucionaria y crítica” que contribuya con tan importante y vital tarea.

 

1.      La crisis económica iniciada en el año 2008 se conserva y profundiza. La deuda pública de numerosos países de Europa es inmanejable y crece exponencialmente en países periféricos. La recesión económica se mantiene en Europa, Japón, Brasil, Rusia y aparece en China. La consecuente caída de los precios de las materias primas genera agudos conflictos sociales, mayores alzamientos populares y nuevos procesos de organización social y político de dimensiones planetarias.

2.      Como resultado de esa situación, el gran capital se ve obligado a sobre-explotar a los trabajadores de diversas formas. Por un lado, incrementa la productividad utilizando la técnica y la automatización. Ello ha generado un desempleo estructural que afecta fuertemente a la juventud y a los trabajadores profesionalizados. Por otro lado, en el mundo periférico, empeora las condiciones de precariedad laboral de los trabajadores usando –de hecho– formas semiesclavistas de trabajo. Para lograrlo, la oligarquía financiera impulsa formas novedosas de neo-fascismo político para imponer regímenes totalitarios de nuevo tipo usando estrategias propias de las guerras de 4ª generación, la manipulación mediática, la utilización de conflictos nacionales, étnicos y tribales y, la guerra, cuando es necesario. Estados “fallidos” y en permanente inestabilidad son su herramienta predilecta como ocurre en Afganistán, Irak, Ucrania, Libia, Siria, México, Colombia, y ahora va logrando en Venezuela, Brasil y Argentina.

3.      El imperio estadounidense ha diseñado una nueva estrategia para enfrentar su creciente decadencia y la pérdida paulatina de hegemonía global. El llamado “Paternalismo Liberal”2 diseñado por los tanques de pensamiento del Pentágono y el Departamento de Estado se ha convertido en la teoría de moda para lanzar una ofensiva de “guante blanco”. El gobierno estadounidense ya no cuestiona a los regímenes de partido único o los gobiernos totalitarios por cuanto les interesa centrar las relaciones con otros países en negocios e inversiones económicas. Esto no significa que estén dispuestos a ablandar su política de control y contención militar de zonas estratégicas del mundo que se disputan con Rusia, China y otras potencias mundiales. Dentro de esa política está su “nueva” actitud frente a Cuba y su apoyo al “proceso de paz” en Colombia con las FARC y el ELN.

4.      La crisis sistémica del capitalismo y las políticas aplicadas por el gran capital y los Estados a su servicio han empobrecido y llevado a la desesperación a millones de personas en regiones como África y el Oriente Medio. Es la causa de migraciones masivas que se vuelven incontrolables y que se anuncian como formas espontáneas de resistencia a la agresión económica, política, cultural y territorial. Todo indica que se va a continuar con la pauperización de numerosas poblaciones de Asia y América, además de que se potenciarán los conflictos sociales, étnicos y religiosos en el mundo híper-desarrollado.

5.      La guerra por la ganancia y por el control de territorios ricos en recursos naturales se ha exacerbado. Sin embargo, la contradicción entre el imperio estadounidense, sus aliados y otros bloques geopolíticos, no es el aspecto principal en la lucha de los trabajadores y los pueblos. A pesar de que se deben denunciar todas las intervenciones y agresiones a naciones, países y pueblos, la tarea central es mostrar que ello es consecuencia de la crisis profunda del sistema-mundo capitalista, y una expresión de la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo.

6.      Por ello, es necesario organizar un movimiento de carácter global que se coloque la tarea de demostrar ante el mundo entero que la contradicción principal enfrenta a la oligarquía financiera con la inmensa mayoría de la población mundial. Esa contradicción se materializa en la esencia destructora de la naturaleza y del ser humano por efecto de la acción irracional y depredadora de un sistema económico capitalista que no puede renunciar al modelo productivo basado en la química del petróleo y, por tanto, condena a la humanidad a un crecimiento caótico, usando métodos de control mental y psicológico para promover entre las personas el consumo compulsivo de mercancías y servicios innecesarios, y suscitar una serie de conductas irresponsables que atentan contra el futuro mismo de la civilización humana.

7.      Ese movimiento global de los trabajadores y de los pueblos debe recoger lo más avanzado del pensamiento crítico construido por intelectuales y revolucionarios del mundo entero, sin renunciar a las herencias teóricas de los siglos anteriores, pero debe hacerlo con una visión no dogmática, no doctrinaria, derrotando toda idealización y creencia en verdades eternas y absolutas. Es necesario que los sectores más avanzados de los trabajadores y los pueblos promuevan el estudio, el debate y la discusión, con un sentido práctico, desarrollando con amplitud corrientes de pensamiento que coloquen en el centro de su trabajo la necesidad de construir ese movimiento global, contribuyan con la sustentación y demostración conceptual de la contradicción principal y ayuden a diseñar las estrategias para conseguir la unión y solidaridad internacional a fin de lograr impactos importantes para preservar la vida del planeta. Convertir las ideas en acción práctica.

8.      Ese movimiento internacional de los trabajadores y de los pueblos debe abordar también, con la misma mentalidad sistémica, metódica y práctica, la tarea de evaluar la experiencia de lucha de los trabajadores y los pueblos del mundo en los últimos 150 años, a fin de superar una serie de ideas incorrectas que han sido la causa de nuestras derrotas. Ese esfuerzo teórico-político no debe entrabar la tarea central de unir con amplitud a las mayorías sociales pero es urgente y necesario abordar la discusión de la estrategia, a fin de ayudar a orientar con consistencia y flexibilidad las innumerables batallas que los trabajadores y los pueblos tendrán que afrontar en el inmediato futuro. Es claro que frente a la complejidad de la vida, al desarrollo desigual y combinado de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, se debe adecuar la estrategia y la táctica a las condiciones específicas de cada continente, región, país o zona, sin perder de vista el carácter global de los problemas y de las luchas transformadoras.

9.      Temas como la esencia del poder global del capital financiero, los enormes cambios que se están operando en la estructura productiva y financiera del mundo capitalista, la naturaleza de los Estados imperiales y nacionales en esta etapa de la humanidad, el problema del “Poder”, la condición depredadora del modo de producción capitalista, la necesidad de recuperar formas de Democracia Directa para poder sustentar y darle consistencia a las luchas por el poder político, la contradicción entre la forma “nacional” y el contenido global de la lucha de los trabajadores, y en fin, se trata de realizar la necesaria tarea de clarificación de una serie de problemas teóricos y políticos que se han convertido en obstáculo para lograr el triunfo de la humanidad sobre quienes quieren destruirla.

 

Una segunda parte de este documento presenta unas tesis sobre la coyuntura de la lucha de los trabajadores y los pueblos en América Latina y en Colombia.

Notas

1 Nuevo proletariado: Los profesionales precariados son los trabajadores que ostentan un título de profesional, tecnólogo o técnico o que en su proceso de calificación práctico tienen un nivel similar, y que por el lugar que ocupan en el proceso productivo tienen todas las características del proletariado clásico: no son propietarios de medios de producción o los que tienen son irrisorios frente a los de los grandes conglomerados capitalistas para los que trabajan, son asalariados clásicos o reciben ingresos provenientes de relaciones de trabajo dependientes, están en un lugar subordinado del proceso productivo (no son directivos) y acceden a un mínimo de riqueza social. Su situación de precariedad los hace identificarse cada vez más con el trabajador asalariado común.

2 El término “paternalismo liberal” fue acuñado por el economista conductual Richard Thaler y el abogado Cass Sunstein (esposo de Samantha Powers, embajadora de USA en la ONU). Se basa en la teoría de que gobiernos y grandes empresas pueden darle un “pequeño empujón” a la sociedad o a otros gobiernos sin por ello eliminar su libertad de acción. Las intervenciones “humanitarias” en Libia y Siria se basaron en ese concepto.


Blog del autor:
 http://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com.co/2016/04/crisis-sistemica-y-accion-global.html#.VxEcrfl97IU

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211206

 

 

Ante más de una deKada y que Cristina Kirchner pueda aparecer como alternativa a Macri, es prioritario desfetichizar al Estado y debatir concepciones izquierdistas que viabilizaron ese liderazgo burgués.

 

 

Tesis para el debate sobre América Latina…

Crisis estatista y movimiento social

23 de abril de 2016

Por Fernando Dorado (Rebelión)

 

Pero la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal como está, y a servirse de ella para sus propios fines.” Karl Marx

Antes de presentar las tesis sobre América Latina es necesario tratar dos aspectos que consideramos claves para empatar con el anterior documento (http://bit.ly/1qCZsBt). El primero es sobre la concepción del Poder y la Dominación en relación con el Estado. Es un problema central en la actual situación de Latinoamérica. El segundo es sobre el Nuevo Proletariado o “profesionales precariados”. Ello por cuanto en esta región del mundo ese sector de clase está casi en su totalidad bajo la influencia de la burguesía. Si no se aclaran estos puntos, las tesis no serán inteligibles.

 

El poder y la dominación en relación al Estado

Los trabajadores y los pueblos protagonistas de las revoluciones del siglo XX, heredamos una visión totalmente “cosificada” del poder. No porque los teóricos críticos del siglo anterior (XIX) lo hubieran planteado de esa forma sino porque sus planteamientos no alcanzaron a ser desarrollados plenamente y después aparecieron interpretaciones deterministas de sus teorías.

Las lecturas simplistas que definían al Estado como “el aparato de dominación de una clase por otra” llevaron a pensadores y revolucionarios a identificar el poder y la dominación como una acción centrada en el Estado. Al poder se lo identificó con el Estado y el Derecho. El aparato de dominación y la ley –según esa visión–, representaban la esencia del poder, la concreción material de la dominación. De acuerdo a esa mirada, el Capital se impuso en la sociedad a punta de mosquetes y bayonetas que eran la herramienta coercitiva de la ley. Así, el llamado a “destruir la máquina estatal de los capitalistas” y reemplazarla por nuestro propio “aparato de poder”, apareció ante nuestros ojos como una tarea relativamente fácil.

El cambio de un modo de producción a otro, del capitalismo al comunismo pasando por el socialismo, se visualizó entonces, como una obra viable por cuenta de una revolución política. El proletariado constituido en “clase para sí” en cabeza del Estado socialista, expropiaría a las clases explotadoras y construiría las bases de la nueva sociedad sin clases ni explotación. La tarea histórica estaba allí, a merced de los oprimidos. La dominación del capital sobre el trabajo “cosificada” en el Estado, podría ser reemplazada por la derrota del capitalista a manos del trabajador con el ejercicio directo de la “dictadura del proletariado”.

Al tener el control del Estado en nuestras manos olvidamos cosas simples que habían sido formuladas por esos mismos teóricos. El capital y el Poder no son sólo una “cosa”. Son también y, ante todo, una relación social. En realidad, la dominación del capital sobre el trabajo está concentrada y concretada en la forma como se crea valor [1]. Pero como eso era un poco más difícil de entender y enfrentar, entonces lo obviamos. El problema es que la teoría del valor no es sólo una ecuación matemática. Es la plasmación de una relación social de dominación que implica poder real en la relación misma, además de la historia, evolución, cultura y complejidad que están detrás de ella. Es la dominación interiorizada por el dominado no por coerción sino por dependencia.

Es por lo anterior que los trabajadores y pueblos caímos en una trampa conceptual. Surgió en el movimiento social una concepción voluntarista de la lucha política. Con el control del Estado, visto como una “cosa”, un “aparato de dominación”, creímos que a punta de leyes cambiaríamos la realidad. No sólo desapareceríamos a nuestros enemigos sino que nos transformaríamos de la noche a la mañana en la clase dominante. ¡Todo era posible! Los trabajadores habíamos asaltado el cielo y el horizonte estaba despejado.

Fue de esta manera como el “socialismo” autoritario de las primeras décadas del siglo XX fue convertido en una religión estatista por una clase obrera sin mucha experiencia política. De allí en adelante quedamos enamorados del Estado “heredado” sin realizar la tarea que en verdad había quedado planteada: Destruir la máquina estatal de los opresores y reemplazarla por un Estado “nuestro”, que en palabras de uno de esos pensadores “ya no es propiamente un Estado”. Sólo los “neo-zapatistas” mexicanos desde 1994 han venido en la práctica y en la teoría tratando de resolver tamaña tarea.

Pero claro la lucha es encarnizada por el Poder. Sólo que el Poder se basa en construir nuestra Fuerza y no creer que con solo apoderarnos del “aparato del Estado heredado” ya es suficiente. Allí hay una ilusión y una trampa que nos ha matado, en esa acción de “tomar el poder” realmente perdemos nuestra Fuerza porque la diluimos convirtiéndonos en administradores del “aparato” que está al servicio del Capital. Hay que transformar la Fuerza en nuevas relaciones sociales, esencialmente diferentes a las relaciones de dominación, y sólo así construiremos un Poder indestructible, no centrado en la “cosa”, el “aparato”, sino en la relación. El cambio civilizatorio implica un cambio en nuestra concepción de Poder, pero claro, en ocasiones –si hemos construido “nuestra fuerza”–, el control del “aparato del Estado” es clave (sin hacernos ilusiones) para neutralizar la fuerza del contrario (que hoy es un enemigo de toda la humanidad).

No entender la doble naturaleza del Poder (relación y cosa) es uno de nuestros grandes errores. Sólo ver la “cosa” (aparato de Estado) nos hace descuidar en la construcción de la verdadera fuerza (nuevas relaciones sociales) y sólo ver la “relación”, nos lleva a ilusionarnos y creer que la lucha es como “hacer un bordado” y le damos grandes ventajas al enemigo para que use la “cosa” y nos golpee con ella en la cabeza. “Ni tanto que queme al santo ni poco que no lo alumbre”.

El Nuevo Proletariado, un sector de clase dinamizador

El Nuevo Proletariado o “profesionales precariados” en América Latina están bajo la influencia –casi total– de la ideología neoliberal. La razón principal es que la izquierda no los ve ni siente, o no los quiere ver ni sentir porque no los entiende. Esa izquierda representa, en lo fundamental, los intereses del escaso proletariado industrial que todavía existe en la región y de los trabajadores del Estado. Estos trabajadores miran la historia hacia atrás añorando el “Estado de Bienestar”, que muchos identifican con el “socialismo estatista del siglo XX”. Pero además, los gobernantes de los “procesos de cambio” que son dirigidos por los progresismos de izquierda, se aprovecharon de las luchas de campesinos e indígenas y cuando llegaron a ser gobierno, los hicieron a un lado.

Esa es la causa principal de que las luchas anti-neoliberales de la región no hubieran evolucionado hacia luchas anti-sistémicas y anti-capitalistas.Los gobiernos se quedaron sin sujeto social para avanzar. El proletariado tradicional y los trabajadores del Estado, se aferraron al Estado, ya sea para burocratizarse más o para luchar contra los gobiernos “progresistas” en forma sectorial, no con una visión política sino con la concepción economista y estrecha que portan desde que existen. Los indígenas y campesinos fueron despreciados. Frente a las necesidades del Estado “heredado”, las luchas campesinas e indígenas por reforma agraria, por construir un Estado plurinacional o contra el extractivismo depredador, ahora eran un estorbo. Y el Nuevo Proletariado no aparece todavía en la región como una fuerza o sector de clase autónomo, porque no tiene identidad de clase, está “perdido” en ilusiones burguesas, en sueños de “emprendimiento” y quiere ser un gran ejecutivo o empresario. Le falta sufrir.

Es por ello que no idealizamos al Nuevo Proletariado; no lo calificamos como el “nuevo sujeto social histórico”. Sólo nos aferramos a la descripción y al análisis de las condiciones materiales de su existencia. Actualmente observamos diferentes sectores de lo que son los “trabajadores en general”. Están los obreros industriales clásicos (“fabriles” de la etapa fordista) reducidos a unos pocos sectores productivos y a líneas de montaje especializadas, comprados por el capital con las ganancias que extrae a otros sectores sociales; los trabajadores del Estado, domesticados por pequeños privilegios y a la defensiva; los proletarios tercerizados de los servicios y del comercio, sin posibilidades de organización y que no tienen la formación intelectual ni las condiciones de los “profesionales precariados”; los trabajadores “informales” que al lado de los desempleados y millones de “rebuscadores” del campo y la ciudad están al límite de la indigencia y la esclavitud (entre ellos los moto-taxistas, los vendedores ambulantes, los raspachines de coca, los corteros de caña y otros); y los campesinos pobres, con un pie en el campo y otro en la ciudad. Todos estos trabajadores son en realidad proletarios pero hay que analizar sus condiciones particulares de vida y su actitud ante la política y la cultura para no caer en conceptos genéricos como el de “multitud”.

 

El Nuevo Proletariado no es –desde nuestro punto de vista– ningún salvador ni redentor de las demás clases oprimidas. Tampoco es el hacedor o la encarnación del socialismo o del comunismo. Nos hemos alejado de aquellas interpretaciones que veían en un “sujeto social” la representación mecánica y mesiánica del futuro. Los “profesionales precariados” son un sector de clase que por sus condiciones materiales, su acelerada proletarización, su nivel de formación intelectual, su lugar en el proceso productivo (es el que diseña, produce y opera el Software, los programas de computación, el cigüeñal del actual proceso productivo como lo fueron las máquinas y fábricas en la fase “fordista”), y su lugar en la sociedad (cada “profesional precariado” es parte vital de una familia y de su entorno social y laboral), son un factor social dinamizador, articulador, motivador y, por tanto, muy importante para movilizar a toda la sociedad actual. Nada más y nada menos.

En el caso de América Latina, los “profesionales precariados” están todavía bajo la influencia ideológica de la burguesía porque recién aparecieron y son todavía privilegiados frente a otras clases o sectores de clase y, además, los gobiernos y las fuerzas de izquierda y progresistas ni siquiera los ven o si los ven, los incluyen en la categoría de las “clases medias”. Es decir, no los conciben como sujetos revolucionarios y como ellos –en verdad, son globalizados y diferentes a cualquier sector de clase del pasado–, la “soberanía nacional” tradicional que la izquierda les ofrece, no les dice nada, ni los motiva a nada.

Pero, en ese sentido, es bueno recordar cómo los revolucionarios rusos de finales del siglo XIX, no veían tampoco a los obreros como sujeto revolucionario, sino que concebían a los campesinos como los principales actores de la revolución anti-feudal y anti-zarista. En ese tiempo, a pesar de la explotación, los obreros vivían un poco mejor que los campesinos pobres, miraban a los capitalistas (que eran terratenientes, también) como unos patronos modernos y se enfrentaban más a los capataces que a la clase dominante y al mismo Zar. Estaban aprendiendo, igual que ahora.

En cambio, los “profesionales precariados” del Norte de África (Túnez y Egipto), de la Europa actual y de otras regiones, han sentido y sufrido con mayor fuerza el ajuste neoliberal y la crisis económica, el desempleo y la recesión. Y por eso ahí van, aprendiendo un poco más rápido que los de América Latina. Muchos los señalan de haberse dejado manipular de la CIA en la “primavera árabe” o en las “revoluciones de colores”. Tal vez así sea, igual que los obreros rusos que en los albores de 1905 todavía estaban bajo la influencia del Zar y de los clérigos, como el cura Gapón. Pero, de seguro, ya avanzarán.

Esperamos que estás dos aclaraciones nos permitan sustentar con mayor claridad las tesis sobre América Latina.

 

Tesis sobre América Latina

- La característica principal de la fase de 1999 a 2016 es la confianza absoluta en el poder del Estado heredado por parte de las fuerzas del progresismo de “izquierdas”. Además, y como fruto de esa certidumbre, el debilitamiento sistemático y el creciente estancamiento del movimiento social de las comunidades que se movilizaron en la fase anterior.

- Todas las expresiones de “izquierda” y progresistas que llegaron a ser gobiernos durante este período lo lograron canalizando electoralmente las luchas de los trabajadores, indígenas, campesinos y habitantes de barrios populares que durante los años 80s, 90s y principios de siglo, enfrentaron con vigor, valentía y fuerza organizada a las políticas neoliberales.

- Ese período de tiempo coincide con una década de incremento sustancial de los precios de las materias primas y de inversión de grandes capitales en minería en la región (sobre todo en oro y petróleo), que fluyeron como consecuencia de la crisis económica global iniciada en 2007.

- Dichos gobiernos progresistas y de “izquierda” –con diferencias más retóricas que sustanciales– impulsaron políticas “nacionalistas” que implicaron revisiones, ajustes y renegociaciones con las poderosas empresas transnacionales petroleras y mineras, que sirvieron para fortalecer los ingresos fiscales de los Estados de esos países.

- Igualmente, realizaron importantes esfuerzos por ampliar la inversión social y redistribuir parte de los recursos que se recaudaron a través del Estado, favoreciendo a sectores marginados de la población lo que se tradujo en la reducción coyuntural de la pobreza y de la indigencia, y el acceso de amplios sectores de la población a servicios públicos básicos.

- Sin embargo, dichos avances no rompen en lo fundamental con la esencia de las políticas neoliberales, al mantenerse en la dinámica de las “transferencias condicionadas en dinero” (subsidios) diseñada por el Banco Mundial en la década de los años 90s como atenuante compensatorio para la población vulnerable golpeada por los ajustes fiscales neoliberales.

- Tampoco se intentó romper con el modelo de dependencia. No se impulsó en forma consistente el desarrollo autónomo de un aparato productivo desligado de los intereses y controles impuestos por la burguesía financiera global. Lo que se puede mostrar en esa materia son simples saludos a la bandera y gestos populistas para la tribuna.

- No se promovió un verdadero proceso de integración regional más allá de lo que permitieron las burguesías trans-nacionalizadas de la región. Ejemplo, en infraestructura y comercio. El Banco del Sur, el gran oleoducto regional y otros proyectos similares, se quedaron en el papel.

- Se concentró todo el trabajo en la gestión estatal haciendo mínimos esfuerzos efectivos por crear y construir verdadero poder popular o formas de Democracia Directa. Los movimientos y las organizaciones sociales que fueron debilitadas o cooptadas fueron reemplazadas con difusos, artificiales e inorgánicos movimientos “socialistas”, “progresistas” o “ciudadanos”. Todo, para supuestamente mantener el control y la gobernabilidad.

- Los gobiernos progresistas y de “izquierda” debilitaron –consciente o inconscientemente– sus bases sociales y permitieron que amplios sectores de la burguesía tradicional y de la emergente, se incrustaran y, hasta se apoderaran, de los “procesos de cambio”, fortaleciendo su capacidad de negociación frente a las cúpulas gobernantes y permeando de corrupción todas las áreas de la administración pública. Hoy pagamos esos “affaires” con la llamada “ofensiva golpista del imperio” cuando nosotros mismos creamos las condiciones para que nuestros dirigentes se revolvieran y confundieran con la clase política tradicional, clientelista, politiquera y corrupta.

- La destorcida de los precios internacionales del petróleo y de las materias primas aceleraron el desgaste de los gobiernos progresistas y de “izquierda” que ya habían iniciado un proceso visible de conciliación con la burguesía, lo que se convirtió en la causa principal del denominado declive político-electoral que se va convirtiendo en una caída vertical.

- La causa principal de esta situación es la concepción predominante sobre el “poder”. Corresponde a toda una época histórica de desarme teórico de los trabajadores y, a la vez, de debilitamiento material, político e ideológico de las organizaciones sociales.

- Además, el análisis de clases fue desechado y reemplazado totalmente por concepciones movimientistas, culturalistas y etnicistas. Es por ello que no se estudian ni comprenden los cambios ocurridos en el aparato productivo y en la estructura de las clases y sectores de clase. Así, terminamos perdidos y desorientados, sin posibilidad de construir fuerza social verdaderamente revolucionaria y anti-capitalista.

- Ha hecho crisis también la visión nacionalista estrecha. El desconocimiento de la esencia del poder global de la burguesía financiera y su enorme capacidad de control sobre nuestras economías, nos hizo ilusionar con planes “nacionalistas” que sólo podrían convertirse en realidad con la derrota política de las propias burguesías trans-nacionalizadas. Esa derrota sólo podía ser lograda mediante un serio trabajo de organización y movilización de la población en torno a metas claras y definidas, comprometida con una integración regional de carácter popular, con proyectos reales y concretos que enfrentaran en verdad el poder global del capitalismo.

- Ese fenómeno de “desclasamiento” de la lucha social y política de los trabajadores y pueblos de América Latina es lo que explica que los “procesos de cambio” tuvieran que depender del carisma y la capacidad política de caudillos y dirigentes representativos. No existían condiciones subjetivas para construir verdaderas organizaciones democráticas, equipos y “tanques de pensamiento” estratégico, formas de control social y expresiones ciertas de democracia directa y deliberativa que ofrecieran garantías de continuidad y consistencia hacia el futuro.

- La proliferación de las ONGs que heredamos de la “democracia participativa neoliberal” sirvió también de cobertura y herramienta para degenerar y burocratizar gran cantidad de cuadros sociales y políticos que cayeron vencidos por los “dardos almibarados de la burguesía”.

- El imperio estadounidense también aprovecha el momento y lanza ofensivas de todos los colores para retomar su hegemonía, debilitada parcial y temporalmente por el auge de los gobiernos de la izquierda progresista. Reaparecen proyectos políticos neo-fascistas y populismos de derecha que se apoyan en las burguesías emergentes que han aparecido en diversos países de la región como resultado de la acumulación de capital en manos de elites mestizas, afros e indígenas.

- En general, ese es el panorama de las luchas populares en nuestra América Latina. Existen algunas excepciones que demuestran la regla. La esperanza en que todos se fundan es que las derechas no sean capaces de administrar sus triunfos político-electorales y que el acumulado “social” de los pueblos nos permita retomar el control de los gobiernos. Sin embargo, sin un replanteamiento profundo y estratégico liderado por los trabajadores, el gran capital financiero y los imperios de occidente y oriente mantendrán y profundizarán la dependencia de nuestras economías y los pueblos seguirán sometidos a las burguesías compradoras (tradicional y emergente).

La salida no es fácil. Sin embargo, la acción social y política de los nuevos sujetos sociales en formación, la evaluación juiciosa y crítica de nuestra experiencia y la necesaria revisión de nuestros paradigmas teóricos, tendrán que darnos las ideas e iniciativas para orientar nuestras luchas en consonancia con el desarrollo de un movimiento global de los trabajadores y los pueblos.

Dicho esfuerzo deberá armonizar la lucha contra el sistema capitalista que degrada nuestra naturaleza hasta el punto de llevarnos al límite del exterminio, con el desarrollo de relaciones sociales y economías colaborativas que exploren creativamente la combinación de cosmovisiones y prácticas ancestrales con lo más avanzado de los desarrollos tecnológicos.

Ya no se trata sólo de la derrota de un gobierno, un régimen o un sistema. Una transformación de tipo civilizatorio es la que tenemos al frente. De la civilización de la economía crematística-individualista a la de las relaciones colaborativas que unifique a las inmensas mayorías en defensa de la vida.

Nota

[1] Cuando Marx explica que el capital tiene una lógica que es “dinero-mercancía-dinero incrementado” o sea, “capital-fuerza de trabajo-capital más plusvalía”, y lo contrapone a la lógica del trabajo que es “mercancía-dinero-mercancía” o sea, “fuerza de trabajo-salario-recursos para sobrevivir y reproducirse”, nos está diciendo cómo en la confrontación entre una lógica y la otra, 
está la esencia de la dominación. Hay mutua dependencia entre el trabajo y el capital, pero a favor de éste último. Sólo se supera rompiendo esa lógica, superando las condiciones que la sustentan. 

Blog del autor: 
http://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com.co/2016/04/crisis-estatista-y-movimiento-social.html#.VxexQvl97IU

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211427

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Estamos necesitados de generalizar la percepción (conocimiento y toma de posición) sobre cómo nuestro trabajo subsumido en el capitalismo hace posible el progreso expropiador y hambreador de los pueblos.

 

Tratemos de indagar cómo las realidades concretas de los diversos de abajo (y sin fronteras) interpelan a asumir lo dicho por Fernando Dorado: "La crisis sistémica del capitalismo requiere de la construcción de un pensamiento-acción cualitativamente diferente a lo que hemos conocido y aplicado hasta ahora". Veamos negocios Capital-Estado y la resistencia abajo:

 

 

a) La fiebre capitalista por el litio. Como su explotación no consiste en megaminería a cielo abierto, progresistas e izquierdistas la aprueban y máxime que lo destacan mineral clave para el progreso energético. Entonces, "(...)el verdadero interrogante que aparece entre quienes han comenzado a poner su mirada analítica en la vorágine litífera no reside solamente en preguntarse sobre las oportunidades abiertas con la actividad extractivista, sino en la posibilidad concreta (o no) de que en Argentina se logre avanzar en la incorporación local de valor en la cadena productiva. Sobre la base de un completo tratamiento sobre la “cuestión del litio”, el Grupo de Estudios en Geopolítica y Bienes Naturales se plantea calibrar la dimensión concreta de esas ilusiones a través de una destacada investigación reciente cuyos resultados se plasmaron en el libro Geopolítica del litio. Industria, ciencia y energía en la Argentina, coordinado por Bruno Fornillo. (...)

La apuesta del libro a la centralidad estatal para lograr una coordinación “público-privada”, o incluso también la propuesta de una cadena de valor totalmente centralizada por el Estado (no sólo a nivel provincial o nacional, sino también a nivel regional en el Cono Sur) requeriría procesarse a la luz del propio carácter de clase (burgués) del aparato estatal, que se hace presente en el caso del litio, en el que no es ni ha sido casual la actuación concreta del mismo a favor de las empresas extractivas y los grupos multinacionales. ¿Por qué el Estado, que dio vía libre a la instalación de las multinacionales de litio, iría en contra de sus intereses?(...)". Leer

Pero no sólo es un proyecto irrealizable por el Estado-Capital al desarrollarse como negocio de clusters sino que al ser megaminería va contra los Derechos de la Naturaleza que son las bases ineludibles para la vida y del trabajo. De ahí que por los buenos vivires-convivires abajo, precisamos posicionarnos junto a las 33 comunidades originarias que allí viven:

"Estas tierras deben ser aptas para la vida, la agricultura familiar, el desarrollo de nuestra cultura, tradiciones y cosmovisión", denuncian al tiempo que reconocen que la minería y su modo de vida no pueden convivir.

Las comunidades originarias llegaron a la conclusión que la actividad minera y la producción agroganadera, tal como la practican ellos, es decir respetando a la naturaleza no pueden convivir. También cuestionaron muy seriamente el otorgamiento de tierras, muchas veces dentro de sus territorios ancestrales, a empresas para que extraigan minerales, produciendo contaminación ambiental". 

 

 

 

 

Jujuy entregó tierras de pueblos originarios para una minera
26 de abril de 2016


Por El Federal

Días pasados la minera canadiense Dajin Resource anunció la firma de un acuerdo para operar en 90.000 hectáreas de las Salinas Grandes para explotar litio. Mantuvieron reuniones con los secretarios de Minería de Nación (Daniel Meilán) y de Jujuy (Miguel Soler). No hubo ninguna participación de las 33 comunidades originarias que viven en el lugar, que rechazan el proyecto.

En Jujuy también comenzó el relanzamiento de la megaminería. En uno de los lugares más frágiles y de mayor conflictividad: las Salinas Grandes, una extensa planicie blanca que suele ser la foto más buscada de los turistas. Allí viven y trabajan desde hace generaciones los pueblos originarios Kolla y Atacama. Y es también una gran reserva de litio, mineral que se utiliza para baterías de teléfonos, computadoras y autos eléctricos. En esas tierras planean hacer una mina. 

Desde hace al menos seis años se alinearon en la causa de esta explotación minera empresas multinacionales, gobiernos y científicos para extraer el litio, y entre todos ellos se han puesto de acuerdo para minimizar el impacto ambiental que traería como consecuencia la apertura de la mina, como son la afectación del salar y la contaminación del agua dulce. 

Al otorgarles las 90.000 hectáreas tampoco contemplaron los derechos de los pueblos indígenas. Según la legislación vigente (incluida la Constitución Nacional), los estados deben obtener el consentimiento, libre, previo e informado sobre cualquier acción que pudiera afectar los territorios indígenas. Nada de eso sucedió en Jujuy, donde la Mesa de Pueblos Originarios de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, que reúne a 33 comunidades, denunciaron la violación de sus derechos territoriales. 

Los comunidades se han movilizado frente al poder político y afirmaron que no quieren minería en su territorio. La causa judicial se tramita en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazara aplicar los derechos indígenas). 

El gobierno de Gerardo Morales asumió con el discurso público de respetar los derechos indígenas. Creó el Ministerio de Ambiente (designó a María Inés Zigarán) y la Secretaría de Pueblos Indígenas (al frente de Natalia Sarapura, referente del Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy –COAJ–). El gobierno provincial visitó las Salinas Grandes, se reunió con las comunidades, tomó nota de las necesidades (desde caminos y escuelas, hasta políticas activas para el trabajo local) y se mostró dispuesto al diálogo y trabajo conjunto. Sin embargo, pactaron con la minera canadiense.

Fuente: http://argentina.indymedia.org/news/2016/04/890688.php

Pueblos originarios jujeños se oponen a la explotación minera
6 de mayo de 2016


Por El Federal

Comunidades originarias de la Puna emitieron un comunicado cuestionando la explotación minera y la cesión de tierras del gobierno jujeño, quien antes de las elecciones prometió defender y promover sus modos de producir. "Estas tierras deben ser aptas para la vida, la agricultura familiar, el desarrollo de nuestra cultura, tradiciones y cosmovisión", denuncian al tiempo que reconocen que la minería y su modo de vida no pueden convivir.

Las comunidades originarias llegaron a la conclusión que la actividad minera y la producción agroganadera, tal como la practican ellos, es decir respetando a la naturaleza no pueden convivir. También cuestionaron muy seriamente el otorgamiento de tierras, muchas veces dentro de sus territorios ancestrales, a empresas para que extraigan minerales, produciendo contaminación ambiental. 

Pueblos originarios de Cochinoca, Yavi, Rinconada, Santa Catalina y Atacama emitieron un comunicado muy crítico hacia el gobierno de Gerardo Morales, quien ganó las elecciones con promesas reivindicativas hacia las comunidades aborígenes que viven en la puna, pero una vez en el gobierno, comenzó a pactar con las grandes empresas extractivistas, cediéndoles enormes porciones de tierra para la explotación minera. 
 

El comunicado es enfático al enunciar la preocupación de estas comunidades por los "permisos de exploración y explotación a empresas mineras para trabajar en la región sin el consentimiento libre, previo e informado de sus pobladores" Les reclaman tanto al gobierno provincial, como al nacional que les otorguen los titulos de propiedad de sus tierras ancestrales que hace años vienen reclamando. 

La explotación minera "produce innumerables consecuencias negativas. Promueve el desarraigo de nuestras poblaciones, la desertificación, el empobrecimiento del suelo y un uso desmesurado del agua, que es escasa en nuestra zona", afirma el documento. "La contaminación de la explotación minera es una amenaza a nuestra explotación hortícola y ganadera, que desarrollamos en total armonía con la naturaleza", completa. 

Las comunidades critican y cuetionan la minería a gran escala y a cielo abierto. "En la Puna sufrimos la contaminación por la omisión y el descuido de los cuidados ambientales del Estado, y empresas como Metal Huasi, Pan de Azúcar, Pirquitas y Mina El Aguilar, afectan nuestros suelos y salud" 

Con el cambio de gobierno el horizonte pareció oscurecerse para estos grupos poblacionales que viven en la soledad de la Puna, en un territorio preciado por sus recursos minerales. Al considerar a la minería como una economía regional, el gobierno nacional levantó las retenciones a la industria y significó una apertura y un llamado internacional para que las mayores empresas extractivistas vengan a invertir y dañar nuestro medio ambiente.
 


Días pasados se conoció el caso de la cesión de 90.000 hectáreas de tierra a la empresa canadiense Dajin Resource para que opere en total libertad, dentro de un territorio que tiene dueño: los pueblos originarios Kolla y Atacama, quienes jamás fueron consultados acerca de este proyecto. 

Los manifestantes denunciaron que “no existe plan de remediación ambiental y humana, con graves secuelas en la salud de los habitantes. Exigimos al gobierno provincial y nacional la entrega inmediata de los títulos de propiedad a sus ocupantes ancestrales libres de proyectos que no hayan sido consensuados con nuestras asambleas”, acotaron. 


"Estas tierras deben ser aptas para la vida, la agricultura familiar, el desarrollo de nuestra cultura, tradiciones y cosmovisión. De nuestra agricultura y ganadería vivimos las familias y la sociedad en su conjunto, la minería amenaza nuestras fuentes de vida y la autosubsistencia”

Fuente: http://argentina.indymedia.org/news/2016/05/891217.php

 

 

 

b) La industria salmonicultora en Chile demuestra como el extractivismo opera en nuestros países y porqué urge la unión de los trabajadores con las comunidades sacrificadas por el capitalismo y con todos los pueblos de Nuestra América.

 

 

Nueva crisis de la industria del salmón y la responsabilidad del gobierno
10 de diciembre de 2015

Por Pablo Fernando González
PYME Innovación - Miembro Comité Defensa Borde Costero Puerto Montt

 

La Salmonicultura lo está llenando de la plaga del piojo de mar y de zonas anaeróbicas, destruyendo la invaluable vida marina existente en sus aguas.

Archipiélago de la Patagonia , se extiende desde la Bahía de Puerto Montt hasta el Cabo de Hornos, tiene 5.769 entre Islas e Islotes, alcanza a un tercio de la extensión de Chile y concentra más del 95% de su Borde Costero. Fotografías muestran como la Salmonicultura lo está llenando de la plaga del piojo de mar y de zonas anaeróbicas, destruyendo la invaluable vida marina existente en sus aguas.

La industria chilena del salmón está sumida en una nueva crisis, según lo diagnosticó la jefa del negocio de salmón del Banco DNB, Anne Hvistendahl (A.H.), la institución financiera más grande de Noruega y principal banco financista de la industria salmonicultora en el mundo, de visita en nuestro país a fines de octubre, quien dejó al desnudo una realidad del todo gravísima que se estaba escondiendo hasta ahora por los dirigentes empresariales de esa industria y por las autoridades a cargo del sector, sinceramiento que ha desatado una ola de venta de acciones y el reconocimiento de pérdidas de las principales compañías salmoneras que cotizan en la Bolsa. Muchos inversionistas han preferido hacer la pérdida ahora y salirse del negocio presagiando un futuro aún peor. http://www.emol.com/noticias/Economia/2015/10/22/755514/Principal-banco-noruego-Chile-entro-a-una-crisis-de-precios-del-salmon.html

 

La profundidad de la crisis de la salmonicultura chilena confesada por el Banco Noruego DNB es un balde de agua fría para quienes vociferaban que esta industria era el ejemplo más destacado de innovación del modelo económico chileno y que según los mismos contaba con igual reconocimiento en los mercados del primer mundo, y que las causas de la crisis anterior eran parte de un pasado ya superado. Lo anterior les había permitido en el último tiempo obtener la confianza de muchos nuevos inversionistas confiados en un futuro plagado de éxitos, a la par que leyes de privilegio desde nuestra clase política, la permisividad del Sector público y millonarios subsidios del Estado. Los controladores ahora se ven enfrentados a tener que reconocer que los pronósticos de éxito que proclamaban hasta hace poco no tenían asidero con la realidad de los mercados del salmón ni con los costos crecientes de esa industria. En resumen estábamos al frente de una millonaria estrategia comunicacional que manipulaba la verdad, que en parte se financia con fondos públicos aunque es una industria en manos de inversionistas multimillonarios.

 

El escenario que ofrecía Chile hace un par de décadas para el desafío de replicar la exitosa industria de engorda de salmón Noruega presagiaba la crisis, ya que tanto los controladores de esa industria como el Sector Público que fiscalizaría a los anteriores dejaron de lado el impacto ecológico y ambiental que causaría al Ecosistema Archipiélago Patagonia la instalación de una industria que se sabe entre expertos que es de altísima complejidad y de múltiples incertidumbres, pero los mismos asumieron que ello no era relevante, conocimiento que sigue siendo ignorado y ajeno a sus preocupaciones a pesar de la crisis.

 

Lo anterior gatilló como resultado la Tormenta Perfecta: el refrán dice que ” la ignorancia es audaz ” y la salmonicultura ha sido audaz: la ambición sin límites de los inversionistas controladores de esta industria al poco tiempo de instalada hizo disparar los volúmenes de producción a cientos de miles de toneladas ante la ilusión de estar en medio de un negocio de utilidades espectaculares. Contaron para ello con la captura de las instituciones a cargo del Sector y de sus autoridades,  quienes le aprobaron cientos de concesiones acuícolas: ” En la actualidad, la industria local produce cerca de 800.000 toneladas y tiene licencias y permisos para unos 2 millones.” Lo anterior fue decisivo para que el Estado en vez de imponer la sensatez se sumara a ciegas a respaldar, amparar y proteger a los anteriores, en resumen hicieron justo lo contrario para una industria que los obligaba desde las instituciones públicas imponer una regulación estricta que impidiera el daño ambiental del ecosistema Patagonia y de esta manera frenar que ésta creciera sin límites,  y que fue lo que finalmente ocurrió de la mano del tráfico de influencias y corrupción, tan propio del Modelo chileno.

 

El resultado no se dejó esperar y la salmonicultura chilena se ganó la autoría y responsabilidad que irrumpiera una plaga de piojo de mar, en un volumen de tal magnitud que al poco tiempo ha conseguido estar fuera de todo control y que los tiene como responsables de propagarlo como plaga desde Puerto Montt hasta Tierra del Fuego, y  que para combatirlo han contado con la complicidad de las autoridades de Sernapesca y Subpesca,  los que alimentan el círculo vicioso que permite se lancen a las Aguas de la Patagonia alrededor de 600 mil litros de antibióticos y millones de litros de  pesticidas por año para combatir varias enfermedades bacterianas y  los hasta nueve piojos de mar por salmón que permite la permisiva normativa sanitaria chilena.  http://www.revistabagual.cl/2015/03/la-destruccion-del-mar-del-fin-del.html

 

El ecosistema Archipiélago Patagonia es parte de un entramado de vida marina y biodiversidad espectacular pero muy sensible, el que desde hace miles de años las Ballenas lo han escogido como su lugar de reproducción, el que está siendo destruido a ojos vista del gobierno, los que están al tanto que estos ecosistemas son inmensamente frágiles como lo prueba el inexplicable hallazgo de más de 300 ballenas muertas ocurrido hace un par de meses entre Aysen y Puerto Natales, y como lo ha probado la propia salmonicultura que transformó al piojo de mar en una plaga incontrolable en las aguas de la Patagonia en apenas unos años. http://www.aqua.cl/2015/12/04/mayor-hallazgo-de-ballenas-muertas-genera-quiebre-entre-cientificos/

 

No es casualidad que la crisis coincida con la noticia sobre el castigo de precios al salmón chileno por parte de los consumidores norteamericanos quienes han decidido premiar al salmón noruego con un mayor precio y convertirlo en el producto de su preferencia, ya que reconocen y valoran lo que ha salido a posicionar la industria Noruega, que su producción se hace en ambientes libre de antibióticos y sin dañar el medio ambiente.

La salmonicultura chilena tiene tercerizado el empleo de la mayoría de sus trabajadores, ya cumplan tareas de operarias en las plantas de proceso o  buzos en los centros de engorda , y mediante esta forma se desentiende de la precariedad en la que laboran los mismos, lo que en nada se parece a la protección y participación que les da la industria de Noruega y  Canadá a sus trabajadores. Más temprano que tarde esto será puesto a  consideración  de los consumidores del primer mundo y será otro motivo para discriminar el país de origen del salmón. http://www.radiodelmar.cl/rdm/seis-mil-buzos-trabajan-en-condiciones-de-alta-precariedad-en-industria-salmonera/# (…)

 

Es urgente que nuestras autoridades públicas rectifiquen y saquen a la Salmonicultura como eje del desarrollo de la Patagonia, al mismo tiempo que no sigan hipotecando su futuro al hipotético e irreal éxito de esa industria. Es de justicia que el Estado y Corfo trasladen el mismo esfuerzo de recursos económicos y humanos que pusieron en el último par de décadas a favor de la industria del salmón esta vez lo sea a favor de un Programa Estratégico Mesoregional de la Patagonia de largo plazo a favor de las miles de familias de la Patagonia que incluya los 750 millones de dólares del Puente Chacao, para inversión pública en hospitales, universidad pública, fomento y fortalecimiento de su economía de pequeña escala, de emprendimientos que  exploten el inmenso potencial que representa el ecoturismo familiar, la pesca artesanal y acuicultura de pequeña escala, la pequeña agricultura, fomento a la producción artística, cultural , culinaria y de artesanía que fortalezca el turismo cultural y de Minga. Desarrollo de ciencia y tecnología para optimizar su conectividad marítima que se haga cargo de su rica herencia de navegantes del mar interior, desarrollo de fuentes energéticas renovables, de arquitectura y vivienda, así como también de Centros de Ciencia que posibiliten cuidar de las amenazas la sustentabilidad del ecosistema biocultural Archipiélago Patagonia.

 

El destino de la Patagonia no puede seguir quedando a manos de una clase política miope que no se hace cargo del impacto negativo que han tenido sus políticas sobre las poblaciones nativas y que ampara la ambición desquiciada de grupos empresariales que han invadido la Patagonia de mega proyectos de distinto tipo. El gobierno debe asumir el compromiso de respetar la milenaria cultura de bordemar  de la que son parte las poblaciones nativas del Archipiélago de la Patagonia, de Puerto Montt, Hornopiren, Calbuco, Ancud, Castro, Quellón, Achao, Aysen, Coyhaique, Punta Arenas, Puerto  Natales, etc., etc ,. No debemos olvidar que una buena parte de ellas son herederas de las  culturas ancestrales, Selknam, Yagan, Tehuelche, Kawesqar, Chonos, Veliche y Chilota,  y que todas las anteriores son las que cuidaron por miles de años no colocar en riesgo la biodiversidad  de la Patagonia y son las que contribuyeron desde siempre a la soberanía de nuestro país en ese territorio.

Fuente: http://www.eldesconcierto.cl/debates-y-combates/2015/12/10/nueva-crisis-de-la-industria-del-salmon-y-la-responsabilidad-del-gobierno

 

 

 

Chile: desastre ecológico y estallido social en Chiloé

6 de mayo de 2016

Desde fines de abril la industria salmonera habría contaminado las aguas de la Región de los Lagos. El epicentro es la isla de Chiloé donde aparecen todo tipo de animales marinos muertos. La amenaza al medioambiente hace peligrar el sustento de las poblaciones que salieron a las calles a denunciar a la industria pesquera. El gobierno desestima los reclamos y envía contingentes policiales. Ya hay enfrentamientos y detenidos. 

Por ANRed

Los habitantes de la isla de Chiloé y de la Región de los Lagos en el sur de Chile enfrentan hoy uno de los peores desastres medioambientales en su historia. La población ha salido a manifestarse a lo largo y ancho de la isla. Barricadas y ollas comunes se extienden por la zona. También se confirman detenidos en los coches contra la policía especial.

El gobierno decretó el pasado 29 de abril, la zona de catástrofe, sin embargo las medidas anunciadas no parecen suficientes para los habitantes de la región, el malestar se ha generalizado luego de que el propio gobierno le restara importancia y quite de responsabilidades a la industria salmonera,que es a quien los habitantes apuntan como directo responsable de la actual situación. Las autoridades han señalado como factor desencadenante de la muerte de peces y animales marinos al Fenómeno del Niño que ha generado una “Marea Roja” sin precedentes, versión que es denunciada por los pobladores como falsa.

La industria salmonera ha contaminado y empobrecido la vida del archipiélago, aniquilado su diversidad y hecho desaparecer especies y tipos de peces, esto es lo que mencionan los habitantes de todos los untos de la Región.

Mientras tanto diversas fuentes señalan el arribo de mayores contingentes de policía especial, en la madrugada del miércoles llegó un contingente de Fuerzas Especiales de Carabineros a la Región de Los Lagos que iniciaron operativos represivos que generaron enfrentamientos y detenidos en Puerto Montt y Aullin. Mientras que varias personas informaron a través de las redes sociales haber visto desembarcar carros blindados, tanquetas, carros lanza aguas y lanza gases.

El 4 de mayo los habitantes del pueblo Castro en Chiloé expresaban, “En este momento, en 14 puntos del archipiélago de Chiloé, hay barricadas encendidas, se están organizando ollas comunes, las comunas están paradas o funcionando a media máquina, el pueblo y los habitantes de Chiloé se han movilizado en apoyo a los trabajadores y trabajadoras del mar, se han levantado de su comodidad para defender el mar y su cultura”.

 

Reproducimos una carta de, Teresa Calfunao Comicheo, miembro de la agrupación de recolectores de alga y conservación del medio ambiente, en Duhatao. Chiloé:

Había rumores de que habían tirado 39 toneladas de salmones muertos con químicos a 75 millas de la costa. Lo primero que pensamos es que nos iba a afectar y comenzamos a preocuparnos.

Como a los veinticinco días después hubo problemas en Cucao y siguió Mar Brava, Puñihuil, Pumillahue, Duhatao y Chepu, todo por el lado del Océano Pacífico, donde nunca ha habido marea roja. Entonces nos convencimos de que los salmones estaban envenenados, que iban con la marea café, esa de las algas que matan a los peces.

Apenas nos enteramos, nos fuimos varias mujeres del sindicato a la playa de Mar Brava y vimos que había una espuma verde a lo largo de toda la orilla, era algo que nunca habíamos visto.

Comenzamos a caminar, a recorrer y nos encontramos con una vaca muerta que había comido cochayuyo; con que las machas estaban varando muertas, sin la carne adentro y que se iban desconchando con las olas.

Cuando bajó la marea, aparecieron las machas muertas con el caparazón, los picorocos, los piures, y las jaibas, todo muerto. Entonces nos fuimos a otras playas y encontramos quetrus muertos, que son como patos y están en peligro de extinción, ellos se comen el luche de las piedras. También encontramos gatos de mar muertos (nutrias) que también están en peligro de extinción y se comen los mariscos.

Ahí comenzó la psicosis, la gente no quería comer róbalo, ni merluza ni pejerrey, porque pensaban que estaban envenenados. Esos pescados son la alimentación principal para los que trabajamos en el mar.

Encontramos lobos marinos agonizando y con la boca hecha tira ¿Cómo iba a ser marea roja eso? ¡era veneno!

Botaron salmón con amoniaco, con químicos, es la única explicación que se nos ocurre, porque no podemos entender de dónde viene tanta muerte. El agua está aceitosa, la arena de color café, de un gris oscuro muy feo.

Ya no son las playas que teníamos. También comenzaron a varar las medusas, de esas transparentes, y por dentro tenían todo café.

Mucha gente dejó de trabajar. La mayoría de los recolectores de orilla son mujeres, jefas de hogar que tienen que llevar el sustento a sus casas. Ellas viven casi todas en el campo y se están quedando sin recursos. Hay muchas que ya no tienen como ir a Ancud porque no hay recursos ni para el pasaje. Lo mismo está pasando en Manao, Hueldén, Coñimo, Lamecura.

A la mayoría de los trabajadores de mar no nos está alcanzando para subsistir. Los colegios están pidiendo ayuda a los vecinos para cocinar y darles comida a los niños, pero las mercaderías se están acabando, la gente que está ayudando también se está quedando sin recursos. Hay muchos que ya no tienen nada para comer. Esto se está poniendo muy grave porque ya no hay.
Esto no es algo que esté recién ocurriendo, las salmoneras han despedido a la mayoría de las mujeres, desde hace casi dos meses, porque según ellos los salmones están muriendo y no hay carne para trabajar. En las fábricas de choritos Cataluña y Cultivos Marinos, pasó lo mismo, comenzaron a despedir a las mujeres porque la marea café estaba matando los mariscos, dijeron.
En mi casa mi esposo fue a sacar róbalos para poder comer y nos dio miedo, no los comimos.
Los que vivimos en el campo nos estamos alimentando con puras papas, que es lo único que tenemos en la Isla, haciendo ollas comunes. Hacemos papas con color o con ajo, casi no hay carne ni pollo, se están acabando y los precios subieron mucho, todo subió porque hay escasez.
La gente que está en la ciudad lo está pasando mal también, hay mucha cesantía, el otro día un joven, desesperado, me dijo que le habían cortado la luz y que no tenía para pagar ¿De dónde saco? Me dijo ¿De dónde? Y esto viene ocurriendo hace como tres semanas atrás.

También hay muchos hombres cesantes, por el momento ellos están apoyando con el paro y las mujeres con la cocina, los niños están comiendo en el colegio porque nos está quedando poco de todo. Mi despensa está vacía y eso le está pasando a la mayoría de la gente que trabaja en el mar, que es casi el 90% en Ancud, me atrevería a decir.

Yo tengo 46 años, estoy superando un cáncer y todos los veranos me levanto a las cinco de la mañana para recolectar algas, y en invierno saco lapas y caracoles. De niña sacaba pelillo pero ahora me dedico a esto. Puse un pequeño bazar en mi casa, pero las pocas cosas que me quedan no se venden porque la gente no tiene dinero para comprar nada, y eso está ocurriendo en toda la isla.

Queremos que se enteren lo que está pasando, que se entere el gobierno que no ha querido ver esto y nos está ofreciendo, como burla, una canasta familiar y cien mil pesos al mes por familia ¿Qué hacemos con eso? ¿Cómo sobrevivimos?

Si el gobierno no entiende, por favor, ayúdennos para que se entere por último el señor Leonardo Farkas, díganle que por favor traiga la calma a Chiloé, alguien, quien sea.

Ahora son más de la una de la mañana y hay más de mil personas donde estoy, están todos sentados y esperando, solo esperando.

Todos han apoyado, todos se han movido y repartido comida.

En la tarde llegó el rumor de que venían Fuerzas Especiales y nos organizamos por todos lados, los hombres, las mujeres, los niños, los ancianos, todos. Se cruzaron los camiones en la carretera, se pusieron más neumáticos para las barricadas, todos nos movimos porque no vamos a dejar de luchar.

Mi amiga, la Doris Santana, que es machera, hace cuatro años que estaba cuidando el sector, ahora venía la época de extracción y lo perdió todo, se quedó a brazos cruzados. Caminaba conmigo por la playa y lo único que hacía era llorar, ha llorado mucho, por días, pero aquí está con todos nosotros y no se piensa mover de aquí.

En los rostros de todos se ve pura lucha, y que el gobierno diga lo que quiera, pero van a tener que responder porque Chiloé también es Chile.

Yo le doy las gracias a ustedes por escucharme, por el espacio, porque todo el día he necesitado decir esto, necesitaba decir lo que está pasando.

Radio Villa Francia
Agencias

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article11965

 

 

c) La pobreza.  Más de una deKada hubo de uso del encantamiento semiótico para extrañar del crecimiento demográfico en las periferias de las grandes ciudades y en el conurbano bonaerense. Conllevó a que no hubiese preguntas para saber sobre cómo se había desposeído de todo a cientos de miles. Tampoco a que se escuchara e incluso se fomentó el repudio a quienes denunciaban y resistían el despojo, el envenenamiento, la deforestación, la destrucción de acuíferos y humedales, etc..

 

Cristina Fernández con cinismo e impunidad alardeaba de que el país era pagador serial y que estaba orgullosa de la expansión de Monsanto en Argentina, lo hacía desde Nueva York cuando la corpo gestaba el golpe de estado a Paraguay. Podía ostentar su criminalidad sin que la mayoría se percatara de ese carácter genocida del modelo.  Debido a la censura y autocensura en los medios de comunicación de la dicotomía instalada, pocos podían explicar sus luchas contra la primacía del negocio financiero que es la eterna deuda por sobre la educación y la salud públicas. Las mayorías no asociaban que ese privilegio a los estafadores oficializados como acreedores se hacía también condenando al grueso de los jubilados y pensionados a malvivir. Ni sabían que pese al desmantelamiento del sector público, a la recaudación del regresivo sistema tributario y de ir vaciando ANSES, la deuda externa pública aumentó.

 

De lo anterior se desprende que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y su liderazgo mediante maximización del presidencialismo debe ser juzgado no sólo por haber promovido la gran ocupación económico territorial del extractivismo origen de la pobreza tanto del país como de los diversos de abajo sino también, al igual que en Chile, por "una millonaria estrategia comunicacional que manipulaba la verdad, en parte financiada con fondos públicos, aunque es una industria en manos de inversionistas multimillonarios".

De modo que, en vez de creer en las elecciones como expresión de la voluntad popular y de calificar al voto a Macri como "locura de mierda" que sólo exterioriza nuestra bronca por impotencia, es prioritario atender al potencial de las luchas actuales para encaminarse hacia el cambio social. En efecto, las luchas por la salud pública no sólo deberían ser de las comunidades privadas del acceso a ella sino también las que están concretando las organizaciones populares contra el extractivismo en sus distintas modalidades, las que enfrentan a los responsables de las inundaciones, las que resisten al despojo de territorios, las que pelean por la soberanía alimentaria, las que se esfuerzan por la democracia sindical donde es fundamental el papel de las obras sociales y que éstas sostienen a las prepagas, las que procuran recuperar ANSES, PAMI y las que bregan por condiciones dignas de vida y de trabajo.

 

Al unir todas esas luchas se las profundiza a cada una de ellas, se descubre sus articulaciones concretas y se arraiga el porqué de confrontar con el capitalismo e imperialismo. Por ahora, entre los trabajadores y trabajadoras de la salud, como antes en los trabajadores del INDEC, surge su sensibilidad social y su sentido de responsabilidad por la institución a la que pertenecen. Se pronuncian:  "No queremos ser cómplices de lo que está pasando en Moreno, por eso salimos a luchar con los compañeros, junto a la comunidad.”

 

 

Alimentando la lucha por la salud pública

6 de mayo de 2016

Hoy viernes, desde las 11hs, trabajadores y trabajadoras de la salud de Moreno realizarán una olla popular frente al Hospital Mariano y Luciano Vega, para denunciar el vaciamiento del área a nivel regional y las precarias condiciones laborales a las que se enfrentan. Dialogamos con Fernando Gómez, integrante de la Junta Interna del hospital y con Alejandro, trabajador de unidades sanitarias para que nos den un pantallazo acerca de la situación por la que está atravesando la salud pública en el distrito y cómo se organizan desde el sector para hacer frente al ajuste. 

 

Por ANRed Oeste

Alejandro trabaja en atención primaria de la salud en el municipio de Moreno y nos describe el estado de las cosas: “hay una crisis terrible en el área por el nivel de desinversión. Si no tenemos en el primer nivel una planificación estratégica, todo eso repercute en el segundo nivel, que es el hospital. La primera puerta de entrada está fallando, la planificación no se está dando, no hay inversión. Faltan profesionales y por ello, los pocos que están sufren de una recarga laboral. Hay un crecimiento demográfico muy terrible en Moreno y no se invirtió en salud para poder cubrir la demanda de la comunidad. Por ejemplo, en los niveles de atención primaria de salud, hay un padrón de leche de 300 kilos y por cada persona se entregan 20 kilos donde se tiene en cuenta a niños de bajo peso, embarazadas, puérperas. No están llegando recursos tampoco, estamos distribuyendo de una unidad sanitaria a otra. Se están optimizando los recursos existentes. Muchos profesionales (médicos) al ser sus sueldos tan bajos, buscan otras ofertas laborales y se van dejando librado al azar la atención a la comunidad. Eso repercute en la atención en la guardia del hospital, tanto en pediatría como en la guardia clínica.”

Moreno es un distrito donde los últimos años hubo una explosión demográfica, por ejemplo en la localidad de Cuartel V la misma se duplico en menos de diez años, donde hoy en día se cuenta con solo cinco unidades sanitarias y una unidad de pronta atención (UPA) que realizan una cobertura para los habitantes de los 16 barrios que componen la misma. Se suma a eso la falta de acceso a una vivienda digna, donde la mayoría de los barrios se produjeron luego de masivas tomas en tierras destruidas por emprendimientos privados, con el grado de precariedad que eso implica y la nula garantía de derechos como la educación, donde la ultima escuela se construyo hace veinte años. Ante la precariedad en la atención primaria de la salud y la distancia respecto del hospital del distrito (unos 25 kilómetros), las y los vecinos optan por intentar atenderse en municipios linderos, como José C. Paz o Malvinas Argentinas, igual de saturados que Moreno pero además con un sistema semi-privado de acceso a la salud. Esta situación no deja de repetirse en las otras localidades que integran el territorio morenense.

 

Hablamos del grado de responsabilidad que tiene el gobierno provincial ¿El municipio de Moreno también ha tenido algún grado de respuesta sobre estas problemáticas?

A: “Lamentablemente lo que se está haciendo son parches, paliativos, no son soluciones de fondo. La problemática de salud no se está tomando en serio. La crisis es muy profunda y el gobierno municipal se tiene que involucrar, el provincial tiene que dar respuestas. Lamentablemente no se sientan a hablar con los trabajadores, ni con la comunidad. Acá la idea es sentarnos entre todos y que llamemos a la comunidad para que participe. La misma tiene derecho a la educación, derecho a la salud que hoy no está recibiendo. En el hospital hay colas de gente, pasando frio y esperando a ser atendidos y la comunidad de Moreno no se merece eso. No queremos ser cómplices de lo que está pasando en Moreno, por eso salimos a luchar con los compañeros, junto a la comunidad.”

Falta de profesionales, intentos de privatización sectorial, un solo hospital con 180 camas en un distrito que supera el medio millón de habitantes, la complicidad del directorio del hospital, la precarización laboral por medio de “becas”, las situaciones de violencia en la guardia producidas ante la desidia del Estado para con sus habitantes son varios de los ejes en los que Fernando Gómez, trabajador del hospital e integrante de la Junta Interna de ATE hace énfasis para describir la profunda crisis del sistema de salud pública.

 

Teniendo en cuenta el crecimiento demográfico, para una población como la de Moreno ¿En qué condiciones materiales se encuentra el hospital para atender a la gente?

F: “Respecto de ese tema, ya veníamos denunciando la necesidad de que este hospital sea declarado en emergencia. Porque no estaba dando la atención adecuada para lo que era la población de Moreno. Estamos exigiendo el proyecto y la necesidad de la creación de un nuevo hospital, que además este ubicado en otra zona. Ahora estamos en una cuestión de retroceso incluso, porque estamos defendiendo la cuestión de la atención y del sistema de salud de la región en la cual estamos luchando por recursos, por personal, por insumos y ni siquiera se está pensando a nivel gubernamental la creación de otro hospital. Vemos un proceso de ajuste, de precarización que se está dando sobre todos los trabajadores de los distintos niveles de salud, que van perdiendo poder adquisitivo. Además el crecimiento demográfico junto con la demanda de atención en el hospital va a crecer junto con la situación de crisis. La canasta familiar ha aumentado, el boleto también, los salarios no. Toda la población que no puede acceder a un sistema de salud (obra social, sanatorios, clínica) lo va a hacer en el hospital. Se vienen enfermedades respiratorias que en épocas de crisis se agudizan aun mas, poniendo parches y soluciones que no van al trasfondo de lo que es la problemática. ”

 

Con este escenario ¿Cuál es el grado de organización que se da desde el plano sindical a nivel regional para enfrentar esta situación?

F:“Estamos tratando de organizar eso, desde abajo, entre los compañeros de los diferentes sectores del hospital, inclusive con compañeros de otros sectores como la Región VII, la maternidad Estela de Carlotto, el UPA (unidad de pronta atención), de las diferentes unidades sanitarias, tratando de visibilizar esta problemática. El grado de organización que tenemos va a ir modificándose de acuerdo a las peleas que vayamos dando en cada sector de trabajo. A partir de las asambleas que se dan en los lugares de trabajo surgió esto de hacer la olla popular, para visibilizar la problemática y tratar de buscar soluciones o por lo menos presionar, porque creemos que la salud pública y gratuita es un derecho y además los trabajadores tenemos derecho a hacerlo en buenas condiciones. Nos estamos organizando en asambleas, de lo que surja allí, vamos a tomar las diferentes decisiones y acciones, a partir de que vaya creciendo la discusión, vamos a poder lograr una mayor organización y además mayores lugares de visibilización, porque estamos planteando esto no sólo en los sectores de salud, sino a la población, a la comunidad, a las organizaciones sociales. Esto no es un problema que sólo perjudica a los trabajadores de salud sino que perjudica a toda la comunidad de Moreno.”

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article11963

 

 

 

Sin embargo prevalece, aún en dirigentes y militancia de izquierda, el sentido común que nos adapta al capitalismo. Por un lado, está la convocatoria e idea de que hoy el desafío es la unidad más amplia de acción para derrotar el ajuste. Así el Secretario general de CICOP sostiene:

"Si no hay un paro nacional y un plan de lucha conjunto de todas las centrales sindicales, va a ser difícil derrotar este ajuste". Por otro lado, Guillermo Pacagnini dice también: "Nosotros nos vemos obligados a luchar, a seguir una pelea que se prolonga".

 

Preguntémonos si derrotado el ajuste resolveremos nuestra situación subordinada a ,e incluida en, la política económica del poder real cuando las centrales sindicales han probado su fidelidad a la conciliación de clases y cuando la creencia mayoritaria es que lo conveniente es trabajar sea como sea para que sus semejantes no se vean perjudicados.

 

La Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP) y organizaciones de docentes, pese a la conciliación de clases de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), han luchado por los derechos suyos y de quienes atienden en sus respectivas funciones. Pero el objetivo capitalista de decadencia del sector público para  justificar su privatización ha ido alcanzando durante más de una deKada el grado suficiente para posibilitar el actual salto cualitativo de crisis pre terminal. Es hora de cambios radicales en  nuestra lucha para adecuarla a nuestras necesidades y aspiraciones de buenos vivires-convivires.

 

 

 

"Los trabajadores de la salud nos vemos obligados a luchar"

8 de mayo de 2016

Entrevista a Guillermo Pacagnini, Secretario general de CICOP, sobre la lucha de los trabajadores de la salud en la Provincia de Buenos Aires. "En salud, hay asignaturas pendientes de todas las gestiones. Ahora, en 4 meses de gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal, el deterioro ha pegado un salto. Estamos en una situación de crisis pre terminal". 

M.H.: Guillermo, una Carpa Sanitaria instalada frente al Congreso Nacional y once semanas de lucha.

-G.P.: Once semanas de lucha y es la tercera semana consecutiva de paro de 72 horas lo que muestra la gravedad del conflicto y la responsabilidad del gobierno bonaerense de no alcanzar una propuesta superadora para arribar a una solución.

M.H.: He comentado en más de una oportunidad que tengo la sensación de una Provincia de Buenos Aires que en lo institucional no funciona, no funciona la salud, no funciona la justicia, hay permanentes conflictos con la Asociación de Trabajadores del Estado y a eso agreguemos una situación vinculada a los docentes en el caso del personal de portería de las escuelas. ¿Cómo ves que se está desarrollando la política en tu provincia?

-G.P.: Creo que hay síntomas de crisis política. Yo puedo hacer una interpretación personal, te puedo decir que este gobierno, amén de su política estratégica de corte neoliberal que impone a nivel nacional y quiere trasladar a la provincia, creo que ha tenido dificultades para asentarse desde el punto de vista político. 
No han logrado armar el rompecabezas de funcionarios y de cuadros políticos para poder desarrollar ese plan. En un aspecto eso es algo a favor nuestro. Si tuvieran a todos los jugadores en sus puestos estarían jugando un partido mucho más duro, creo que están midiendo la respuesta, pero tienen en la gatera planes estratégicos complicados. 
Por un lado, ya han sacado un decreto de delegación de facultades a ministros y directores importantes como para disponer de personal, eso es igual a racionalización, precarización, despidos. Segundo, una Ley marco de modernización del Estado, llamalo privatizaciones, tercerizaciones de servicios, y después un Proyecto de Ley de Emergencia Administrativa y Tecnológica. Negocios y negociados, que en realidad el único que quiere diferenciar entre ambas cosas es el gobierno, parece que ahora hay corrupción legal y corrupción ilegal. Todo el problema es Lázaro Báez, que es muy serio por supuesto, pero a la vez es una gran cortina de humo porque están implementando todas estas medidas de ajuste al mismo tiempo y también quieren cubrir las ligaciones empresariales que tiene este gobierno. 
En la Provincia de Buenos Aires también pusieron un gabinete de CEOS, el Ministro de Trabajo es ejecutivo de Telecom, el Ministro de Asuntos Agrarios peor, fue gerente de Monsanto, y así podríamos seguir. Muchos dicen: “yo soy técnico, no soy político”. 
Entonces, por un lado esta debilidad política y ciertas dificultades que tienen porque no es un gobierno mayoritario desde el punto de vista político, que está obligado a la negociación, aunque lamentablemente cuenta con socios que lo sostienen en acuerdos parlamentarios como el PJ. Pero, al mismo tiempo, como se deteriora la situación social, los mismos que negocian con ellos no quieren darle un cheque en blanco. Por eso digo que en ese marco tenemos una ventaja en medio de un plan de lucha. 
Creo que Vidal se va a ver obligada a acatar el segundo fallo judicial para reabrir la paritaria de estatales. Al mismo tiempo va a ser una pulseada, si no hay una movilización unitaria de todos los trabajadores, porque Vidal dice que la va a reabrir pero que no va a ir con una propuesta de salario superadora sino que va a meter una homologación de las asignaciones familiares que se aumentaron a nivel nacional y va a hacer lo mismo en la provincia y no va a aumentar el salario, lo cual es como una aspirineta para el cáncer que hay en el sistema público y, en particular, en salud en la provincia. Nosotros nos vemos obligados a luchar, a seguir una pelea que se prolonga, pero creemos que estamos en el camino correcto librando esta pulseada.

"En 4 meses de gestión el deterioro de la salud de los bonaerenses ha pegado un salto de calidad"

 

M.H.: ¿Cuál es la situación de la infraestructura sanitaria de la Provincia de Buenos Aires?

-G.P.: Estamos en una situación de crisis pre terminal. El gobierno anterior nos ha intentado acusar de gremio PRO, pero nosotros tenemos un gremio absolutamente autónomo de todos los gobiernos que hubo antes y, lamentablemente, más allá de las discusiones que se pueden hacer en relación a determinadas políticas del gobierno anterior, en salud, hay asignaturas pendientes de todas las gestiones. 
 

M.H.: Además hubo despidos.

-G.P.: Sí. Nuestro gremio además abarca al Hospital Posadas que es del ámbito nacional y que es un capítulo particular de responsabilidad directa del gobierno nacional. Allí hubo 650 despidos, un desastre. Hay una Comisión de despedidos que todavía resiste parcialmente, lamentablemente abandonada por varios de los sindicatos que deberían estar al frente. Y, por otro lado, en los municipios. 
En la Provincia nos dijeron que hay un pressing para acotar al personal, no nombrar, congelar las vacantes. Lo que estamos reclamando nosotros son estas designaciones, el Ministro nos dijo: “agradezcan que en la Provincia no se aplica la pauta nacional respecto del empleo público”. Eso quiere decir que nos amenazan con que podría haber más despidos. Y este Decreto que te mencionaba de delegación de funciones apunta a eso.

M.H.: Vengo de la casa de la Provincia de Tierra del Fuego, me gustaría conocer tu opinión al respecto de los hechos ocurridos en esa provincia donde fueron encarcelados 5 dirigentes gremiales.

-G.P.: Ayer (martes) estuvo acá una compañera de la Intergremial de Tierra del Fuego haciendo la denuncia. Es una barbaridad. Primero hay una crisis provincial profunda. Creo que esto es lamentablemente, para el nivel de ajuste que hay y por la respuesta de los trabajadores y los sectores populares, no les queda otra que reprimir, criminalizar la protesta, una barbaridad. Creo que el estado en el que se está viviendo la gestión de la gobernadora Bertone es lo más parecido a la dictadura y que ella es un instrumento de aplicación del ajuste en la provincia de Tierra del Fuego. Exigimos desde ya, la libertad de los compañeros y el cese de toda criminalización porque con anterioridad fueron condenados varios dirigentes docentes y camioneros. Nuestra solidaridad y apoyo. Yo estuve allá cuando fue el juicio a los docentes y camioneros. Creo que tenemos que unir fuerzas para enfrentar el ajuste y la criminalización de la protesta.

"Si no hay un paro nacional y un plan de lucha conjunto de todas las centrales sindicales, va a ser difícil derrotar este ajuste"

M.H.: ¿Cómo continúa la lucha de los trabajadores de la salud de la Provincia de Buenos Aires?

-G.P.: Vamos a hacer asambleas el viernes y un Congreso el día sábado. Ahí vamos a resolver. Todo indica que si no hay respuesta se van a profundizar las medidas. Las vías de profundización son los paros y distintos tipos de movilizaciones. La semana que viene tal vez haya oportunidad de lanzar una medida conjunta con el resto de los gremios estatales porque se va a reactivar en los sectores que tenían las paritarias cerradas. 
Es una oportunidad para que salgan a la lucha los que protestaron por el cierre de las negociaciones salariales y para apoyar a los que seguimos luchando, como nosotros, judiciales, los compañeros de los astilleros. Mañana hay una reunión de los gremios estatales y nuestra idea es que haya una movilización conjunta la semana que viene y un plan de lucha conjunto que sería lo mejor.

M.H.: ¿Querés agregar algo más?

-G.P.: Creo que lo que no se invierte en salud se paga en vidas. Entendemos que no es un problema de insensibilidad de este gobierno, creo que tienen la voluntad política de aplicar un ajuste, de descargarnos la crisis a los trabajadores y a los sectores populares, están pergeñando las herramientas. Es un revival de los `90 pero tienen que saber que hoy hay una acumulación de experiencia en los sectores populares y entonces vamos a resistir.

M.H.: Sobre todo después de esa gran movilización del 29 de abril que puso de vuelta en el centro del escenario político a los trabajadores.

-G.P.: Sí, fue realmente masiva, yo estuve y la verdad creo que fue un primer paso que mostró dos cosas, por un lado, que hay voluntad de los trabajadores de luchar y necesidad de canalizar en acciones centrales las cosas, porque si no hay un paro nacional y un plan de lucha conjunto de todas las centrales, de las cinco, va a ser difícil derrotar este ajuste. 
En segundo lugar, hay algunos problemas porque fue un poco unilateral el programa por el cual se convocó el 29. Por un lado no podés confiar que quienes votaron el pago a los buitres ahora saquen una ley progresista, se acuerdan de los despidos cuando ya pasaron 150.000. Para que sirva una ley debería ser con retroactividad al 10 de diciembre como mínimo, con expresa reincorporación de los despedidos en el Estado y en el sector privado, con alguna penalización para las empresas. No puede ser que la doble indemnización sea una invitación al retiro voluntario, porque ¿qué opción le das al trabajador? ¿Que vaya a la justicia a pedir la reinstalación o que agarre la doble indemnización y se vaya a su casa? Invita por un “bonus track” que tiene la patronal legalizando el despido, pone un poco más de dinero pero “bajan el costo laboral”, entonces, migajas no, hay que prohibir los despidos y suspensiones, reincorporar a todos los que echaron y las empresas que tienen procedimientos de crisis, especialmente en el sector privado, tienen que demostrarlo, los libros de contabilidad no pueden ser secretos, tienen que demostrar fehacientemente que están en una situación de quiebra. Acá muchas veces quiebran las empresas pero no los empresarios que son los que después despiden a la gente.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article11975

 

 

d) El extractivismo, el ajuste-represión, el poder ejecutivo obviando o subordinando al legislativo y el esfuerzo por privatizar tanto la salud pública como la educación pública son procesos fundamentales en hacer avanzar al sistema mundo capitalista. De modo que cabe enfocar las resistencias a esos avasallamientos de derechos humanos desde cómo lo están haciendo organizaciones de otros países para ir pensando no sólo articulaciones entre ellas sino sobre todo que las mismas den pasos concretos hacia el internacionalismo revolucionario por confrontar con los opresores globales y globalizados. También se trata de superar a la falsa antinomia: progresismo-neoliberalismo como lo evidencia la actual gobernadora kirchnerista de Tierra del Fuego y el presidente François Hollande del partido socialista en Francia.

 

 


Francia, tribuna de intelectuales y artistas

"Nuit Debout puede ser portadora de una transformación social de gran magnitud".
7 de mayo de 2016

Por Le Monde

 

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Las crisis abren el campo de las posibilidades y la que empezó en 2007 con el desplome del mercado de las hipotecas de alto riesgo no es una excepción a esta regla. Se están descomponiendo las fuerzas políticas en las que se sustentaba el viejo mundo, empezando por la socialdemocracia, que desde 2012 ha superado una etapa más en su largo proceso de acomodarse al orden existente. Frente a ellas, el Frente Nacional canaliza en su propio beneficio una parte de la ira social adoptando una postura supuestamente antisistema a pesar de no cuestionar nada y, menos aún, la ley del mercado.

En este contexto es en el que nace Nuit debout, que en estos días celebra su primer mes de existencia. Desde la caída del Muro de Berlín la contestación al neoliberalismo ha adoptado diferentes formas: los gobiernos «bolivarianos» en América Latina en la década de 2000, las «primaveras árabes», Occupy Wall Street, los «indignados» españoles, Syriza en Grecia, las campañas de Jeremy Corbyn y Bernie Sanders en Gran Bretaña y Estados Unidos… Los futuros historiadores que estudien nuestra época sin duda se dirán que fue particularmente rica en movimientos políticos y sociales.

Francia no es una excepción. Desde las grandes huelgas de noviembre-diciembre de 1995 hasta las actuales movilizaciones contra la ley laboral, pasando por el movimiento altermundista (sobre todo, la creación de ATTAC en 1998), la oposición al CPE [siglas en francés de Contrato de Primer Empleo] en 2006 y la contrarreforma de las pensiones en 2010, han sido muchas las ocasiones de cuestionar esta «nueva razón del mundo». No fueron concluyentes puesto que la crisis no anunció el fin de las políticas neoliberales instaladas hoy a escala mundial de forma más agresiva que nunca.

 

Retos estratégicos

A pesar de las dificultades e incluso, a veces, de los fracasos las creaciones de organizaciones que ambicionaban encarnar esta izquierda antiliberal y anticapitalista ofrecieron cada vez ocasiones de coaligarse, de acumular experiencias y de inteligencia colectiva.

Nuit debout es un movimiento sui generis, dotado de características propias. Pero también es heredero de esta secuencia, de los balances, positivos o negativos, hechos por las redes militantes de estas experiencias anteriores. La historia avanza a base de conjeturas y refutaciones.

Un movimiento tan joven como Nuit debout provoca entusiasmo, aunque a veces sea necesariamente confuso. Sin embargo, lo que impresiona en su caso es la seriedad con la que se discuten en él los retos estratégicos a los que se enfrenta. Con uno de sus ejes, «contra la ley El Khomri y su mundo», consigue articular una exigencia esencial, la retirada de una ley portadora de una regresión social muy grave, con la crítica radical de todo un sistema. Una de las perspectivas que perdura en él y que está preparando, la huelga general, parece decisiva para operar la confluencia entre ocupación de las plazas y movilización en los centros de trabajo, y obtener una victoria que será fundamental.

Las críticas al movimiento no han dejado de reprocharle su composición social, la amplia representación en su seno (real o supuesta, nadie sabe nada en este momento) de personas que tienen un gran «capital cultural». Estas mismas críticas han señalado la ausencia de los habitantes de los barrios populares y, sobre todo, de los inmigrantes y de las minorías postcoloniales.

Cualquiera que haya pasado, aunque sea una hora, por la Plaza de la República o por los otros lugares ocupados sabe que una parte considerable de los debates que ahí se celebran trata precisamente de los límites del movimiento y de la manera de superarlos. ¿Cómo asociarse mejor con los sindicatos y la clase obrera? ¿De qué manera suscitar la movilización de las poblaciones expuestas a la segregación socioespacial y al racismo? ¿De qué «salida política» se debe dotar el movimiento, si es que se debe dotar de una? Estas cuestiones son omnipresentes tanto en la asamblea general como en las comisiones temáticas.

Transformación social

Sin duda las respuestas son dubitativas, a veces torpes, y en torno a ellas se cristalizan desacuerdos. Pero los desacuerdos se refieren a problemas reales. Nuit debout es un movimiento exigente consigo mismo, que no subestima la magnitud de los futuros retos. Si el potencial emancipador de una movilización depende de la conciencia que tiene de sus propios límites y de su voluntad de trascenderlos continuamente, entonces se puede esperar que Nuit debout provoque, en los próximos meses o años, una transformación social de gran magnitud.

Como decía Gramsci, todos somos intelectuales, pero no todos ejercemos la «función» del intelectual. El capitalismo ha creado para sus necesidades a una clase de individuos que ha hecho una profesión de leer y escribir. Como somos universitarios y escritores pertenecemos a esa clase, aunque también seamos personas militantes. Con la superación del capitalismo esta clase desaparecerá y la elaboración intelectual dejará entonces de ser un privilegio social.

Nuit debout no necesita en absoluto intelectuales para reflexionar. La producción de ideas es inmanente al movimiento, cada uno de cuyos miembros es un intelectual y juntos un intelectual «colectivo».

Nosotros y nosotras, que ejercemos profesionalmente la «función» de intelectuales, queremos expresar a este movimiento nuestra admiración. Nuestra admiración ante su valor (hace falta valor para resistir a las constantes intimidaciones de los defensores del orden existente). Nuestra admiración ante su entusiasmo que aleja la tentación de la morosidad liberando de nuevo, junto con la esperanza, la voluntad de actual sobre el mundo. Por último, nuestra admiración ante su capacidad para identificar los retos estratégicos del momento y para tratar de aportar respuestas innovadoras. Si logra articularse con sectores del movimiento obrero y las redes asociativas surgidas de los barrios, nada podrá detener a este movimiento.

Las crisis abren el campo de la posibilidades, pero también hay un fuerte riesgo de ver cómo se cierra inmediatamente bajo la presión de las fuerzas reaccionarias. Nuit debout contribuye a ampliar este campo, con lo que permite a las fuerzas revolucionarias converger hacia un proyecto positivo. ¡Apelamos a todas las personas y organizaciones que no se conforman con el mundo tal como está a acudir a las plazas y a participar, desde ahora mismo, en la construcción de otro mundo!

Firmantes: Tariq Ali, escritor; Ludivine Bantigny, historiadora; Patrick Chamoiseau, escritor; François Cusset, escritor e historiador; Christine Delphy, socióloga; Cédric Durand, economista; Elsa Dorlin, filósofa; Annie Ernaux, escritora; Eric Fassin, sociólogo; Bernard Friot, sociólogo; David Graeber, antropólogo ; Nacira Guénif, antropólogo; Razmig Keucheyan, sociólogo; Stathis Kouvelakis, filósofo; Frédéric Lordon, filósofo; Gérard Mordillat, escritor; Toni Negri, filósofo; Leo Panitch, sociólogo; Paul B. Preciado, filósofo; Wolfgang Streeck, sociólogo; Enzo Traverso, historiador.

http://www.lemonde.fr/societe/article/2016/05/03/nuit-debout-peut-etre-porteur-d-une-transformation-sociale-de-grande-ampleur_4912446_3224.html

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212007

 

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El Gobierno francés obvia al Parlamento y aprobará por decreto su controvertida reforma laboral

 

11 de mayo de 2016

Por Naiz 

 

 

El primer ministro francés, Manuel Valls, ha anunciado su decisión de recurrir al artículo 49.3 de la Constitución francesa para aprobar su contestado proyecto de ley de reforma laboral sin necesidad de someterlo a la votación de la Asamblea Nacional.

El Gobierno francés ha decidido saltarse la votación parlamentaria para sacar adelante por decreto la controvertida reforma laboral, una de las medidas estrellas del presidente, François Hollande, según informan la agencia AFP y medios locales.

Tras constatar la falta de consenso entre los propios diputados del PS, el Ejecutivo ha dado luz verde al primer ministro, Manuel Valls, para sacar adelante la medida sin la celebración de una votación en el Parlamento.

El recurso a ese instrumento constitucional, según ha dicho Valls ante los diputados, ha sido decidido porque el Ejecutivo está «convencido de que (su reforma laboral) es un buen texto para el país» y ese proyecto de ley debe adoptarse.

La reforma quedará aprobada en la Asamblea Nacional a menos que la oposición introduzca en las 24 horas siguientes una moción de censura, que los diputados conservadores ya han avanzado que van a presentar.

De superar la improbable moción, el texto iría al Senado para una primera lectura en esa cámara y, si hubiera discrepancias, pasaría de nuevo a la Asamblea, donde el Ejecutivo podría servirse de nuevo de ese artículo constitucional, calificado por la oposición de «antidemocrático».

La última vez que el actual Ejecutivo recurrió al artículo 49.3 fue en 2015 con la ley de liberalización económica (más conocida como «ley Macron» por el nombre de su autor, el ministro de Economía, Emmanuel Macron).

Valls ha destacado, en una acalorada sesión parlamentaria del control al Gobierno, que vuelve a hacer uso del mismo instrumento porque «el país debe avanzar», y porque «las relaciones salariales y los derechos de los empleados deben progresar».

«Desde el principio hemos mostrado una voluntad sincera de diálogo (sobre el proyecto de ley), lo hemos enriquecido para encontrar un compromiso. Se han examinado casi 1.000 enmiendas y se han retenido un tercio. Deseamos dar todas las posibilidades a nuestro país», ha añadido la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, que da nombre a ese texto.

Esta controvertida ley del Gobierno del presidente François Hollande ha causado numerosas críticas desde la izquierda francesa, y sindicatos y organizaciones juveniles que dirigen en la calle la protesta contra esa reforma laboral han convocado para el próximo jueves una nueva jornada de movilizaciones.

http://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20160510/el-gobierno-frances-obvia-al-parlamento-y-aprobara-por-decreto-su-controvertida-reforma-laboral

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212139

En consecuencia, abajo y a la izquierda, necesitamos generalizar la percepción (conocimiento y toma de posición) sobre cómo nuestro trabajo subsumido en el capitalismo hace posible el progreso expropiador y hambreador de los pueblos. En Argentina, el terrorismo paraestatal y estatal de los setenta y la democracia restringida desde 1983 hasta 2015 han conseguido un retroceso importante en el pensamiento emancipador. Trataré de explicar razones de conclusiones mías poniendo a discusión mi crítica a dos ejemplos de actividad periodística del progresismo e izquierdismo. He marcado en rojo lo que cuestiono de la lógica expresada en:

1)

 

Panorama sindical

Comodorazo

11 de mayo de 2016

Por Mario Hernández (Rebelión)

Cerca de 50.000 trabajadores y vecinos de Comodoro Rivadavia, ciudad de 300.000 habitantes, se movilizaron hasta la intersección de las rutas 3 y 26 en defensa de los puestos de trabajo de la industria petrolera, manifestando que no están dispuestos a volver a la precarización y el desempleo de los ’90. En la convertibilidad había 3.000 empleados petroleros en Comodoro Rivadavia, hoy llegan a 30.000.

El sindicato petrolero convocó a un paro entre las 8:00 y las 20:00 el viernes pasado. Ambos contaron con el respaldo del gobernador de Chubut y del Intendente de la ciudad.

A pesar del aumento de las naftas (30% en lo que va del año), el gobierno incumple los compromisos firmados el 1º de febrero y ratificados el 11 de abril de
subsidiar las exportaciones de hidrocarburos para asegurar la continuidad de la actividad frente a la caída del precio internacional del petróleo.

A los petroleros se sumaron Camioneros, el gremio de la construcción, UOCRA; los metalúrgicos de la UOM; los choferes de transporte público de UTA; municipales; bancarios y empleados de Obras Sanitarias. Hasta los trabajadores de La Anónima, la cadena de supermercados de la familia del Secretario de Comercio Interior, Miguel Braun, dieron el presente.

El Secretario general del Sindicato del petróleo y el gas privado de Chubut, Jorge Ávila, remató su discurso a la multitud: “No nos asusta si quieren confrontar contra los trabajadores. No vamos a renunciar a nada de lo que tenemos. Vamos a reclamar todo lo que nos corresponde”. La medida de fuerza podría ser endurecida esta semana con un paro por 72 horas desde el miércoles, en caso de que no se logre una respuesta favorable. “Vamos a defender todos los puestos de trabajo no como sindicato sino como ciudad”, remarcó Ávila.

Solamente entre los petroleros sumando despidos, jubilaciones y retiros voluntarios, el recorte de personal ascendió a más de 1.500 trabajadores. Las empresas están operando con apenas el 10% de los equipos. 

Sin embargo, en el caso del gas, las empresas recibían U$S 7,5 el millón de BTU (Unida Térmica Británica) por el “gas nuevo”, un estímulo para promover la producción y sustituir importaciones. El nuevo valor establecido para el “gas viejo”, el que ya se producía, fue llevado de U$S 2,6 por millón de BTU, por encima de la cotización de referencia internacional, el Henry Hub, que hoy ronda los U$S 2 el millón de BTU, a U$S 5, bastante más que el nuevo valor de importación de Bolivia a U$S 3. Este aumento sumará mayores costos para los consumidores por alrededor de U$S 3.500 millones anuales. Además el gas es un insumo de generación eléctrica, por lo que la suba volverá a impactar en las tarifas eléctricas o bien en los subsidios, para beneficiar a las empresas.

Ni hablar del impacto negativo en la industria petroquímica, cuya rentabilidad para la exportación desapareció con los nuevos costos del gas y cuyos valores de producción interna superarán a los de importación, además de la situación de las empresas energía-dependientes que también vieron multiplicados sus costos.

Los mayores costos pagados por familias y empresas serán embolsados por las empresas proveedoras, dejando abierta la posibilidad de nuevos ajustes como anticipara el representante de las petroleras en el gobierno, el Ministro de Energía, Juan José Aranguren.

Completando el panorama de Comodoro Rivadavia cerró la empresa de reparaciones de motores Rectificaciones Rivadavia, con más de 40 años operando. La empresa Lufkin, propietaria de General Electric, retrotrajo 78 despidos con la condición de una reducción salarial del 22 % hasta diciembre que los trabajadores metalúrgicos aceptaron en defensa de los puestos de trabajo. Dicha reducción se concreta en concordancia con una reducción de horas de trabajo. “Antes trabajábamos nueve horas diarias de lunes a viernes y ahora serán siete”, detalló el delegado, y de este modo se logra que se reincorporen a las actividades los trabajadores que en medio de la paralización de la empresa permanecían realizando cursos y capacitaciones.

Otro sector afectado en la ciudad es la obra pública que se encuentra frenada potenciando los despidos en la construcción.(...)
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212150

2)

Nace el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo
9 de mayo de 2016

Por lavaca 

La publicación de la lista completa de los involucrados en los Panamá Papers, que se concretará el 9 de mayo, representa una oportunidad para constatar qué información priorizaron publicar los medios argentinos, y cómo ese recorte pudo influir en la repercusión y percepción pública de esa información.

Para hacer ese análisis, conformamos el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo, coordinado por la revista MU, el diario Tiempo Argentino y la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina (REDCOM), que nuclea a 26 universidades del país.

Como primera tarea, el Consorcio elaborará informes en base al análisis del listado de los Panamá Papers, con el objetivo de:

  • Clasificar y hacer accesible la información sobre funcionarios, políticos, empresarios y medios argentinos involucrados.

  • Analizar la diferencia entre el contenido total del listado y lo publicado por los medios argentinos antes de hacerse pública la información.

Estos informes serán públicos y de libre reproducción.

Los Panamá Papers

Lo que llamamos Panamá Papers comenzó en 2015 cuando el periódico alemán Süddeutsche Zeitun fue contactado por John Doe, el nombre de fantasía de la persona que dio origen a esta investigación de película. El diario alemán decidió compartir esa abrumadora cantidad de información con el ICIJ, un consorcio de periodistas con sede en Washington fundado con un objetivo: mantener con vida el periodismo de investigación, casi extinguido en la práctica de los medios comerciales. El consorcio realizó una primera clasificación del material. El resultado fue sintetizado por el ICIJ : “La investigación permite ver cómo fluye el dinero negro a través del sistema financiero mundial”.

En Argentina, los Panamá Papers fueron confiados a dos medios que son socios en varios negocios: el diario La Nación y TN, del Grupo Clarín. El 3 de abril de 2016, según lo acordado por el Consorcio, se publicaron en todo el mundo las primeras revelaciones. Argentina tuvo así el extraño protagonismo global de integrar la lista con su presidente, Mauricio Macri y su crack futbolístico, Lionel Messi. Con el correr de los días, además, diferentes fuentes periodísticas ajenas a Panamá Papers aportaron pruebas que vinculaban a importantes funcionarios de gobierno con sociedades offshore.

La edición argentina de los Panamá Papers fue la única criticada por el diario alemán, titular de la reveladora información y, por lo tanto, uno de los que mejor conoce la diferencia entre lo que contienen esos documentos y lo que aquí se publicó. A estas críticas se sumó también el diario francés Le Monde. ¿Qué objetaban? El sesgo de la edición.

Desde el primer día de la publicación, distintos medios –entre ellos lavaca– advirtieron que tanto La Nación como Clarín tenían sociedades offshore en Panamá. Finalmente, el 11 de abril La Nación lo admitió. Clarín, en tanto, ya había sido confrontado con la existencia de sociedades offshore durante una de las tantas interpelaciones que originó su entorpecimiento de la aplicación de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El comportamiento de la prensa argentina precipitó la decisión del diario alemán y el ICIJ de hacer pública toda la lista de los Panamá Papers. Será el próximo 9 de mayo cuando en todo el mundo se difunda lo que todos queremos saber.

¿Cómo hacer ese análisis?

La respuesta es el ejemplo del diario alemán Süddeutsche Zeitun. Se trata de un periódico local que se enfrentó con una tarea que excedía sus posibilidades y recursos. Recurrió entonces a la experiencia y trabajo de un consorcio de periodistas. Y este, al trabajo de muchos más.

En Argentina no existe tal ámbito y por eso nos propusimos crearlo. Por iniciativa de lavaca, el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo será un espacio abierto coordinado por la revista MU, el diario Tiempo Argentino y la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina (REDCOM), que nuclea a 26 universidades de gestión pública y privada de todo el país.

Este será el primer trabajo conjunto de un Consorcio comprometido con el periodismo profesional autogestivo. Un espacio integrado por periodistas y docentes que demuestran que para desarrollar una investigación profunda lo más importante no son los recursos económicos de los medios comerciales.

http://www.lavaca.org/notas/nace-el-consorcio-de-periodismo-de-investigacion-autogestivo/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212050

 

 

Comencemos por el fragmento del primer artículo. Ya desde el título, se sugiere una falsa comparación. A diferencia del Cordobazo que sacudió a la dictadura militar forzando el reemplazo de Onganía por Levingston, el Comodorazo está a favor de las petroleras. Reflexionemos sobre la contradicción esencial de estas "corpos" con las necesidades e intereses populares:  

 

 

Pan American Energy, Bulgheroni y los chinos.

4 de diciembre de 2010.

Bridas Corporation pasó a controlar el ciento por ciento de Pan American Energy -PAE-, al adquirir el 60 por ciento de participación accionaria que BP poseía en esa compañía; la operación fue acordada en un monto de 7.059 millones de dólares y  se concretó a través de una sociedad integrada por Bridas Energy Holdings Limited y CNOOC International Limited, la compañía china que a comienzos de este año había comprado un 20 por ciento de las acciones de la petrolera.

Es la primera productora de petróleo de la provincia de Chubut y la segunda en volumen de producción de la República Argentina.

PAE produce 240.000 barriles de petróleo por día. En algunos de sus yacimientos, como Cerro Dragón, la productividad subió más del 70%.

En 2009, PAE facturó $ 9.108 millones. En ese balance, ganó $ 2.155 millones.

Las estimaciones para este año son de mayores ventas (ya llegó a $ 7.000 millones hasta septiembre y excedería los $ 10.000 millones a fin de año) y más rédito. La empresa tiene un 16% de la producción diaria de petróleo.

Es la principal exportadora de crudo del país.

$ 1.400.000 por hora se extrae de este yacimiento..

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El directorio del Banco Mundial aprobó un préstamo de 450 millones de dólares para que Pan American Energy (PAE)  financie parte de las inversiones comprometidas con el gobierno.

Las inversiones comprometidas por la empresa (2 mil millones de dólares en los próximos 10 años y mil millones en la década siguiente) están sujetas a una serie de condiciones y una de ellas es que no se aumenten las regalías petroleras,  ni los impuestos.

Es decir que hasta el 2047 la empresa pagará una regalía del 12% cuando en la mayoría de los países ese porcentaje oscila entre el 50% y el 30%.

La provincia de Chubut recibirá en los próximos diez años, según dijo su gobernador Mario Das Neves, 778 millones  de dólares en regalías. Pero PAE embolsará en ese período 12 mil millones, 16 veces más.

Abril de 2007: Pan American Energy (PAE)-Gob. De Chubut prórroga en la concesión del área Cerro Dragón de  la cuenca del golfo San Jorge.

Reparación histórica de 120 millones de dólares que la operadora debería cancelar durante los primeros 4 años de extensión de la concesión.

Casi la mitad de los recursos que ingresan en esta provincia previstos en el presupuesto anual corresponden a las regalías hidrocarburíferas que generan la explotación petrolera en el sur de Chubut.

Cerro Dragón, hoy el más productivo del país: se extraen 5,7 millones de metros cúbicos de gas por día y 15.000 de petróleo. Posee 2200 pozos petroleros repartidos entre el sur de Chubut y norte de Santa Cruz, pero el 90% se ubica en suelo chubutense.

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La actividad petrolera garantiza la actividad económica en Comodoro Rivadavia y su zona de influencia.

En Comodoro Rivadavia trabajan alrededor de 70 empresas locales de servicios, que facturan unos 320 millones de pesos mensuales, y que reclamaron en las últimas semanas una actualización de tarifas por los servicios que prestan para PAE e YPF, las dos principales operadoras petroleras de la cuenca.

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“Ley Corta” firmada en el 2007. Esta ley era pedida insistentemente, tanto por las provincias como por las petroleras porque las empresas dejan de negociar con el Estado nacional para comenzar a acordar con los gobiernos provinciales

“desde el año 1957 tiene (por Pan American) permiso de explotación, sin haber ganado jamás una licitación”.

Las provincias no se beneficiaron por la provincialización del dominio; al contrario, se perjudicaron porque YPF hacía  grandes inversiones en las provincias, de los 10 estados con petróleo, 9 están con déficit financiero”

Economía  |  Martes, 30 de noviembre de 2010
La petrolera de Bulgheroni y sus socios chinos negocian con la multinacional estadounidense
Ahora PAE va por los activos de Esso
Luego de controlar el ciento por ciento de Pan American Energy, buscan hacer pie en el negocio de la refinación y venta de combustibles adquiriendo la refinería que Esso posee en Campana y su red de estaciones de servicio.

PAE compite con la venezolana PdVsa, la brasileña Petrobras y Pampa Holding para quedarse con Esso.
Por Fernando Krakowiak (...)
Fuente: http://aldorso.com.ar/04-DIC-10_Nacionales.html

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Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia por el agua.

Publicado el 6 de mayo de 2014 por Escabullidos (Vertiente de Noticias Alternativas)

Cortes infinitos de agua movilizan a comunidades patagónicas, mientras las petroleras se la toman toda.

En Caleta Olivia en diciembre de 2013, tras días sin agua y de un hartazgo de meses, salieron a cortar durante tres días el Acceso Norte que conecta la ciudad con Comodoro Rivadavia.

En febrero volvió el corte de agua. Los vecinos regresaron a la ruta el 11 de febrero. Eran 8.000, sobre 80.000 habitantes (equivalente a un corte porteño con 500.000 personas). Fueron 21 días de corte de agua, y varios más de corte de ruta. Crearon la Asamblea de Vecinos Autoconvocados, con características inéditas. Y un detalle: ganaron.

Yoga y piquetes.

En 1999 se inauguró el acueducto Jorge Carstens, iniciado en tiempos de Menem, finalizado con De la Rúa, Néstor Kirchner gobernador. Iba a durar 100 años, dijeron, pero al poco tiempo parecía una manguera pinchada y antes de los 15 años, colapsó, sobre todo en el tramo santacruceño que llega a Caleta Olivia. En 2013 se perdieron 60 de 180 días de clases por falta de agua. “Pero las petroleras nunca dejaron de trabajar” dice Pablo Robles, empleado municipal, vocero de la Asamblea. El cálculo vecinal es que las petroleras del golfo de San Jorge consumen el triple que Comodoro Rivadavia, y entre 10 y 15 veces más que Caleta Olivia. “Y hay que agregar a las mineras” dice Nancy Muñoz, docente jubilada.

La Asamblea reunió un arco muy amplio: desde obreros petroleros criminalizados, hasta profesores de yoga, comerciantes, el cura, docentes, judiciales, policías, profesionales y representantes del pueblo Mapuche-Tehuelche. Una bandera, por ejemplo: “Lo siento, por ser una piedra en tu camino. Perdón por no haberlo hecho antes. Gracias, por habernos ayudado a perder el miedo. Te amo, vital elemento: agua”. La concibió Susana Castillo: “Soy asesora de seguridad e higiene en empresas, y profesora de yoga. Esa frase viene de la teoría del doctor Lem, de Hawaii, que es una idea sanadora”.

Al lado, Jorge Mansilla, que pasó 8 meses preso en 2005 como forma de criminalizar la protesta obrera: “Sigo apoyando toda lucha del trabajador, pero lo que sucede con esta asamblea arrastró a todas las clases sociales. Si lo pensàs, la lucha obrera y ésta son la misma, porque siempre tenés enfrente a los capitalistas petroleros o mineros, y gobiernos que son como gerentes de las multinacionales. Pero además, aquí todos somos trabajadores. El gobierno se quedó desarmado y sin respuesta, y la principal autoridad es la Asamblea de vecinos, que no esté entongada con nadie, y por eso pudo refutar todas las mentiras”. Sandra Valente, que aporta su experiencia como técnica química:”Esto para nosotros fue histórico también por la solidaridad que hubo para ayudarnos y trabajar juntos”.

Nicolás Meriñanco: “Represento al pueblo Mapuche-Tehuelche. No vivimos aquí, en las ciudades, porque queremos, sino porque nos echaron el hambre y el alambre. Nos quitaron la tierra, ahora nos quieren matar quitándonos el agua, que no es sólo algo que se bebe, es energía. Agradecemos poder participar en esta lucha por la vida”.

Negros cabeza de tacho.

La Asamblea, en la ruta, se organizó en comisiones (Actas, Prensa, Concientización, Control de Calidad, Control de Obra):”Durante el corte nos turnábamos, informábamos a los vehículos cuál era nuestra pelea antes de dejarlos pasar, abríamos el corte cada dos horas, y siempre recibimos solidaridad”, cuenta Nancy. El gobernador Daniel Peralta se reunió con la Asamblea, como broche a decenas de encuentros con funcionarios nacionales, provinciales y comunales. Robles: “Peralta firmó un acta y por eso levantamos el corte de ruta, pero seguimos en asamblea permanente porque vamos a realizar el control de obra para que los arreglos en el acueducto sean permanentes”.

El estilo de la asamblea, que reúne aportes técnicos y profesionales, respiración profunda, y tenacidad de luchas docentes, obreras y Mapuches, hizo que las reuniones con funcionarios fueran preparadas, ordenadas, sin dejar flancos.” Nos contaron que un funcionario dijo que no somos negros cabeza de tacho”, relata uno de los vecinos, mostrando de paso el pensamiento crudo de algunos de los que tienen poder de decisión .

El agua volvió a Caleta Olivia, la asamblea sigue sesionando y controlando la realización de las obras. Nancy: “El que todavía piensa que se puede salvar solo en este mundo està equivocado. Aquí sabemos que hay que cuidar tierra, agua y aire, o nos vamos al tacho. Cuando el mundo explote, explotará para todos”. Pablo:”Al pelear por el agua, que no tiene color ni bandera, estamos haciendo la democracia genuina, la del pueblo, bien concreta y donde todos participan para encontrar soluciones”. El obrero Mansilla me cuenta que decidieron no llamarse mutuamente “compañero” sino “vecinos”. Pablo (que como trabajador municipal hizo 75 días de huelga y 54 de corte de ruta):”Las palabras a veces se desvalorizan. Te dicen compañero, pero te tienen agarrado de las pestañas. Al que no obedece le dicen ´te vamos a sacar el plan, compañero´. Aquí nos llamamos vecinos, porque es lo que sabemos que somos”.

El proyecto es que las empresas empiecen a hacer obras para la recuperación del agua desechada, y plantas desalinizadoras del agua de mar.

La asamblea contagió también a Comodoro Rivadavia, en Chubut, donde el problema es similar y vecino ya está organizando reuniones y marchas. Zulma Usqueda: “Caleta sacudió la región. Ya sabemos que no podemos quedarnos esperando. Y que el agua no es un recurso: es un derecho”.

Publicado: en la Revista MU de abril de 2014.