Qué Economía

Mayo 2016

Sin monopolización de bienes comunes por reforma agraria como lucha anticapitalista desde los territorios de los buenos vivires abajo.

 

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

En 1999 el sistema mundo capitalista, a lo largo del siglo veinte, destruyó el 75% de los recursos fitogenéticos de todos los pueblos planetarios. Reflexionemos sobre significados e implicancias.

 

La defensa de las semillas en América Latina: perspectivas y retos
24 de abril de 2016

Por Javier Carrera
Red de Guardianes de Semillas, Ecuador

En 1999, la FAO anunció en uno de sus documentos [i] que la humanidad había perdido, a lo largo del siglo veinte, el 75% de sus recursos fitogenéticos.  Es decir, las semillas que heredamos de nuestros ancestros.

La semilla agrícola es siempre el resultado de largos procesos de adaptación.  Tomemos el caso del maíz: la necesidad y el gusto hizo que, hace unos diez mil años, campesinos en México le pusieran esperanza a una hierba silvestre que crecía en la zona, el teosinte.  Se trataba de una mata con varios tallos, al final de los cuales hay una hilera de granos pequeños, cada grano cubierto por su camisa o cáscara, de forma similar al trigo o la avena.  A veces ocurre una mutación que cubre toda la espiga con una sola camisa, facilitando la extracción del grano.  Aquellos campesinos empezaron a sembrar sólo las semillas de plantas que habían presentado esa mutación; con el tiempo fueron seleccionando granos cada vez más grandes, descubrieron una nueva mutación que duplicaba las hileras a dos, y después otra que la duplicaba nuevamente a cuatro, luego a ocho y más.  Al cabo de mucho tiempo, estas mutaciones se hicieron estables.  Había nacido una nueva especie: el maíz.

En cada pequeño valle, los agricultores adaptaron la planta a las condiciones locales de suelo, clima, plagas; un proceso que puede tomar algunos años o varias décadas.  De esta manera fueron surgiendo nuevos tipos de maíz.  Al arribo de los europeos, existían en las Américas miles de variedades, adaptadas a las más diversas condiciones geográficas.

Procesos similares se dieron en la creación de todas las especies y variedades que heredamos: manzanas en Kazajstán; cítricos y arroz en el Sudeste Asiático; café en Etiopía; trigo, cebada y avena en Mesopotamia; col en Europa; vid y olivos en el Mediterráneo, etc.  Una impresionante diversidad agrícola, fruto de la labor de millones de pequeños agricultores a lo largo de miles de años.

En los últimos siglos, la ciencia moderna no ha sido capaz de añadir ni una sola especie nueva a la canasta mundial.  Esto se debe principalmente a que la evolución de los cultivos se basa en una lotería extrema: la siguiente mutación genética útil puede aparecer en una planta entre millones.  Por ello, ninguna institución, ningún equipo de científicos, ningún presupuesto estatal o privado puede reemplazar la labor de millones de campesinos seleccionando continuamente, cada año.

Además, la evolución de las plantas de cultivo debe darse en condiciones naturales, en el campo, y no en las condiciones artificiales existentes en los laboratorios y campos de prueba de los institutos.  Y debe darse también en un contexto social, al seno de una sociedad que está recreando continuamente su cultura alimentaria en base a las condiciones locales, buscando siempre un equilibrio entre calidad y eficiencia en la producción.

Agricultura industrial

Ésta era precisamente la situación a nivel mundial hasta el despegue de la agricultura industrial en la década de los sesenta del siglo pasado.  En pocos años, millones de campesinos dejaron de seleccionar y guardar sus semillas.  La calidad de los cultivos, que dependía del manejo campesino de semillas y suelos, pasó a depender de semillas híbridas y agrotóxicos.

Cuando en una región los campesinos abandonan sus semillas a favor de los híbridos, ya no hay vuelta atrás: la erosión genética acaba en pocos años con las variedades adaptadas localmente, reduciendo peligrosamente la capacidad de crear nuevas variedades resistentes y productivas, generando una total dependencia hacia las semillas controladas por la industria y su paquete de agrotóxicos.

A finales del siglo veinte, varias empresas que se estaban aprovechando de esta situación iniciaron un proceso de monopolización del sector, y lanzaron una nueva etapa del proceso con la introducción de los cultivos transgénicos.  Sus nombres son conocidos: Monsanto, Syngenta, Bayer, Novartis, Dupont, Seminis.  Su dominio del mercado de semillas está consolidado, lo que representa un enorme riesgo para la humanidad en general: en tiempos de cambio climático y de cara a una escasez de petróleo, la erosión genética, la incapacidad de crear nuevas variedades adaptadas localmente y la dependencia de semillas que no funcionan sin el aporte de los combustibles fósiles serán factores importantes en la pérdida de productividad, hambre y pobreza en las próximas décadas.  Las semillas son un factor esencial tanto para el bienestar como para la supervivencia de las generaciones futuras.

Actualmente las amenazas más graves a la agrobiodiversidad son:

1. Contaminación genética: La introducción masiva de cultivos genéticamente modificados está afectando irremediablemente la riqueza genética local en varios países de América Latina.  El continente está participando a su pesar en un experimento a gran escala; en realidad no sabemos cuáles serán las consecuencias a largo plazo de la contaminación genética en los cultivos.  Sin embargo, la afectación social, económica, ecológica y en términos de soberanía alimentaria y erosión genética ya es incalculable.

2. Erosión genética con soporte legal: La mayoría de los países que firmaron el tratado internacional UPOV 91, e incluso aquellos que no lo hicieron, se encuentran en distintas etapas de la implementación de leyes que regulan la producción y circulación de semillas dentro de sus territorios.  Estas leyes son prácticamente fotocopias, persiguen los mismos fines con herramientas similares.  Con el pretexto de proteger a las semillas de enfermedades y elevar la calidad de los cultivos –ambas pretensiones que no tienen justificación científica– se crean sistemas nacionales de control, que permiten solamente la circulación de semilla certificada y que conste en un catálogo nacional.  Francia, uno de los primeros países en implementar con fuerza estas regulaciones, es un ejemplo de sus consecuencias: cerca del 100% de las semillas registradas en su catálogo nacional son híbridos industriales; las grandes empresas no cumplen con las regulaciones pero éstas se aplican con fuerza a las asociaciones que producen semilla libre y ancestral, generando costosos procesos judiciales que los pequeños productores no pueden sostener.  Otro ejemplo es Colombia, donde la policía ha incautado camiones que viajaban sin permisos especiales llevando productos que podrían servir de semilla, como arroz en grano entero; ha multado a los transportistas y ha enterrado el grano en basureros municipales.

3. Erosión genética resultante de la globalización alimentaria.  Probablemente la causa más importante es el desconocimiento por parte de la población, que ha adoptado una dieta globalizada donde incluso las hortalizas orgánicas siguen el modelo europeo/norteamericano y compiten con los productos locales.

Desafíos agroecológicos

Pero es quizá aquí donde reside la esperanza.  América Latina está viviendo una revalorización de sus cocinas tradicionales, por motivos que incluyen, por un lado, la gastronomía turística, y por otro, una toma de conciencia por parte de la población de que las dietas nacionales son las más adecuadas para su salud.  La agroecología sigue expandiéndose por el continente y sin duda cobrará más fuerza.  Esto crea condiciones ideales para impulsar el consumo de cultivos ancestrales en cada país, y a partir de ello rescatar las semillas heredadas, libres y locales.

El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de articulación y sostenimiento económico de los actores que impulsan la agrobiodiversidad en esta etapa inicial.  América Latina tiene una tradición de varias décadas de lucha social y política en el tema, de la mano de varias organizaciones a nivel nacional y continental.  Gracias a su trabajo, las semillas se han posicionado como un tema importante y que genera reacciones muy positivas en la opinión pública.  Pero esta labor, si bien ha frenado la expansión del monopolio fitogenético en varios frentes, no ha logrado asegurar un autoabastecimiento de semillas a nivel local, con lo que la erosión genética continúa.  Ése es el reto que ahora tratan de enfrentar las redes de guardianes y custodios de semillas, que existen o se están formando en cada país del continente.  Son grupos de ciudadanos, productores y productoras de semillas que se están organizando para afrontar juntos los retos de la producción orgánica de semillas en las difíciles condiciones actuales.

En Europa varias asociaciones de este estilo, consolidadas, han logrado subsistir e incluso dar exitosas batallas legales a las corporaciones y sus aliados estatales.  En Estados Unidos, pese a las regulaciones, existe un auténtico florecimiento de redes, microempresas familiares y asociaciones que están logrando enormes éxitos no solo en el rescate de la agrobiodiversidad, sino en la creación de nuevas variedades de cultivo.

La situación en América Latina es crítica.  Hay casos esperanzadores, como el de la empresa campesina Bionatur en el sur del Brasil; pero en general hay una falta de estrategias autónomas, autosostenibles, en el rescate y promoción de semillas.

Es en este contexto que trabajan las redes mencionadas.  Aquellas agrupadas en la naciente Red Semillas de Libertad tienen éxitos impresionantes y mucha experiencia por compartir: la campaña Sin Maíz no hay País en México, los procesos de comercialización de semilla campesina en Guatemala, la declaración del 70% de municipios libres de transgénicos en Costa Rica, las más de 3.000 variedades de semillas preservadas por la Red de Guardianes de Semillas en Ecuador y Colombia, el rescate del Festival Huatunakuy en Perú o la creación de la Cooperativa de productores Semilla Austral en Chile son algunos ejemplos.  Responsables de una de las mayores diversidades agrícolas del mundo, sin apoyo económico, con pocos conocimientos de cómo lograr que sus emprendimientos sean sostenibles, y con leyes a menudo contrarias a su labor, las guardianas y los custodios de semillas trabajan cada día para llevar semillas libres, orgánicas y de herencia ancestral a la población.

[i] FAO (1999) Women: users, preservers and managers of agrobiodiversity. Roma, FAO.
 
Fuente original: http://www.alainet.org/es/articulo/176918

Artículo publicado en la edición de abril 2016 de la revista América Latina en Movimiento (No. 512) de ALAI, titulada “Por los caminos de la soberanía alimentaria”.  http://www.alainet.org/es/revistas/512

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2016/04/24/nuestramerica_defensa-de-las-semillas-perspectivas-y-retos/

 

 

 

En Argentina ya comenzó a andar desde hace años la praxis de los desafíos agroecológicos. Al respecto Javier Carrera señala:

"El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de articulación y sostenimiento económico de los actores que impulsan la agrobiodiversidad en esta etapa inicial.  América Latina tiene una tradición de varias décadas de lucha social y política en el tema, de la mano de varias organizaciones a nivel nacional y continental.  Gracias a su trabajo, las semillas se han posicionado como un tema importante y que genera reacciones muy positivas en la opinión pública.  Pero esta labor, si bien ha frenado la expansión del monopolio fitogenético en varios frentes, no ha logrado asegurar un autoabastecimiento de semillas a nivel local, con lo que la erosión genética continúa.  Ése es el reto que ahora tratan de enfrentar las redes de guardianes y custodios de semillas, que existen o se están formando en cada país del continente.  Son grupos de ciudadanos, productores y productoras de semillas que se están organizando para afrontar juntos los retos de la producción orgánica de semillas en las difíciles condiciones actuales".

De ahí la relevancia del Primer Encuentro Nacional que, a la vez, va construyendo la «reforma agraria integral» por recuperación comunal de territorios mirando a la soberanía alimentaria:

 

 

Estimados/as:

 

Les escribimos a los efectos de invitarlos a participar al “PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE MUNICIPIOS Y ASAMBLEAS CIUDADANAS POR UNA AGRICULTURA SANA Y SUSTENTABLE” que se llevará a cabo en la ciudad de Rojas, Provincia de Buenos Aires el día 21 de mayo de 2016, en el teatro Tafs con los siguientes propósitos:

 

I.-Dar difusión y analizar a través de reconocidos científicos y profesionales provenientes de Universidades Públicas Nacionales recientes dictámenes emitidos por Organismos Públicos que ponen en evidencia daños a la salud y ambiente del actual modelo de producción agroindustrial.-

 

II.-Analizar si esta modalidad de agricultura está violando Derechos Humanos de los habitantes de la Nación y si se están incumpliendo obligaciones legales en materia de tutela de la salud y el ambiente contemplando la legislación vigente.-

 

III.- Lanzamiento de la “RED NACIONAL DE MUNICIPIOS Y COMUNIDADES QUE FOMENTAN LA AGROECOLOGIA, con el propósito de ofrecer una herramienta de gestión y producción alternativa, ya probada y con resultados exitosos en diversas partes del mundo y del País. La presentación de la red estará a cargo de reconocidos profesionales del País, especialistas en “Producciones Agroecológicas Extensivas”, que pondrán a disposición sus conocimientos y experiencias en busca de difundir sus trabajos y posibilitar la réplica en Distritos que deseen promover estas prácticas productivas saludables.-

 

Este trabajo integral y multidisciplinario es impulsado por distintos actores de la comunidad de distintas órbitas (federal, provincial, municipal) y tiene como objeto evitar las pulverizaciones directas a poblaciones y escuelas expuestas e impulsar en todos los niveles la Agroecología por distintos mecanismos institucionales, con el apoyo y declaración de los participantes del evento (ciudadanos, asambleas ambientales, y municipios), comprometidos por lograr una agricultura más sana, sustentable e inclusiva, que produzca alimentos sanos y seguros.-

 

Por tales motivos, lo invitamos a sumarse al encuentro y  explicitar su apoyo a la formación de la Red, que no es otra cosa que una cruzada por la vida, la salud, el acceso a alimentos sanos, siempre priorizando la salud de la población actual y de las generaciones futuras.

Aguardamos atentamente vuestras respuestas

 

Cordialmente,

 

“PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE  MUNICIPIOS Y ASAMBLEAS CIUDADANAS POR UNA AGRICULTURA SANA Y SUSTENTABLE”

 

 

PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA “RED NACIONAL DE MUNICIPIOS Y COMUNIDADES QUE FOMENTAN LA AGROECOLOGIA”

 

-RENAMA-

 

Tenemos un motivo en común:

                      “LA SALUD, EL CAMPO Y LA VIDA”

 Cronograma de actividades: (...)

 

En ese camino están también:

 

Más de 500 familias han conformado red

que se abastece de productos agroecológicos.

13 de mayo de 2016

Por Noticias Aliadas 

Hace aproximadamente 10 años, en el pequeño pueblo de Anisacate, en la céntrica provincia de Córdoba, dos familias se pusieron de acuerdo para compartir sus compras de alimentos. De a poco se sumaron más familias, y se fue consolidando una actividad de compras comunitarias que comenzó a denominarse simplemente “La compra”.

Organizaban pedidos conjuntos con especial interés por productos agroecológicos, sin agroquímicos ni aditivos artificiales. Además, buscando mejores precios y para conocer efectivamente los cultivos y procesos, visitaban a las familias productoras, que lentamente crecían enfrentando el modelo de agricultura industrial instaurado en Argentina, centrado en el monocultivo de soja transgénica, que según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario actualmente ocupa más de 20 millones de hectáreas.

“La compra” siguió sumando familias y gradualmente pasó a llamarse “Orgánicos Sí o Sí”. Comenzaron a unirse grupos de otros pueblos de la provincia, luego también de otras provincias, y el 2016 encuentra a la red realizando dos grandes compras por año, una en otoño y otra en primavera, logrando que cerca de 500 familias de 44 pueblos y ciudades se alimenten sanamente en conexión directa con más de 80 productores orgánicos de Córdoba, Mendoza, Santa Fe, San Luis y otras provincias.

 

Un mes antes de cada compra, cada productor recibe el detalle de lo encargado por cada pueblo, arma los pedidos, en los días previos a la entrega se congelan los precios, se llevan todas las mercaderías hasta un gran galpón elegido para la ocasión, cada pueblo organizado se dirige al lugar, y se efectiviza la distribución de manera colaborativa, autocontrolada y solidaria. En el lugar se celebra además una ceremonia de agradecimiento, se arma una feria abierta y se intercambian técnicas, novedades, abrazos, alegrías, proyectos.

“Que sean productos orgánicos, buenos para la salud, sanos, y producidos con respeto a la naturaleza, esa es la base, pero también destacamos mucho la importancia del trabajo en los aspectos sociales, humanos. Así como hacer agroecología no es solamente no fumigar, así también esta red no es solamente por los alimentos, es por el cambio en la forma de vida, por lo grupal, por la autorevisión y el crecimiento personal. Por eso nos interesa el compromiso y el compartir. Acá la cosa no es comprar y venir solamente a retirar lo que uno compra. Hay que trabajar para el resto, ocupar roles el día de la distribución, trabajar también cada uno en su pueblo en la organización de los viajes, y hay que trabajar la confianza y el valor de la palabra”, cuenta a Noticias Aliadas Andrea, promotora de esta red, quien prefirió mantener su apellido en reserva por considerar que esta es una experiencia colectiva, no individual.

En los inicios de la red, conseguir productos orgánicos en variedad y cantidad era más difícil. “Hay muchas cosas que antes no había, o había muy poco. Por ejemplo lentejas orgánicas”, explica a Noticias Aliadas Virginia Leopardi, de San Rafael, Mendoza, y una de las responsables de la Finca La Rosendo, un establecimiento que produce vinos orgánicos a partir de uvas cuidadas sin fumigar. En su caso, viven el doble rol dentro de la red, productores y consumidores. “En la finca tratamos de tener de todo, producir los vinos y además sostener la huerta, producir verduras incluso para la venta, y lo que no podemos producir lo obtenemos de otros productores también agroecológicos”.

 

Soluciones para los productores

  La red no es solamente económica, es también de apoyo. Hay casos de productos que no son 100% orgánicos en todo su proceso, pero justamente una de sus tareas es ayudar y acompañar a los productores para mejorar. “Les pasamos contactos de otros productores que tienen ideas o soluciones, o les damos datos, y nos damos tiempo. Por ejemplo, gente que elaboraba fideos, a veces usaban harina común, porque hace unos años no era fácil conseguir harina orgánica. Ahora ya hay varios lugares del país donde se cultiva trigo agroecológico, hay molinos dedicados a eso”, señala Andrea.

De los 85 productores actuales, algunos son grandes ejemplos históricos, como Campo Claro (provincia de Buenos Aires) o Naturaleza Viva (provincia de Santa Fe), otros consolidados en los últimos años como El Peregrino, Germen de Vida, Familia Cecchin, y otros recién empezando. “Se aporta al cambio hacia una soberanía alimentaria de los pueblos. Siempre está presente en los encuentros la idea de que todos podemos ser productores de algo y así integrarnos aún más, y contribuir cada vez más directamente”, apunta Andrea.

Eso lo ratifica Gabriel Quintana, llegado desde Romang, Santa Fe, un pueblo que queda a casi 700 Km. del lugar del encuentro de otoño, donde en diálogo con Noticias Aliadas cuenta que “ya es el tercer año que venimos, cada semestre a hacer el pedido y la recolección. Fuimos armando, primero éramos dos o tres familias, y ahora ya somos 25 familias. Los coordinadores nos vamos rotando para que todas las familias participen en este rol. De todas esas familias hay varias que ya consumen a conciencia, prevén para seis meses, esa es la idea, que te abastezcas para seis meses”.

“Otras familias compran cosas más puntuales. Se va buscando que en el grupo haya gente que también tiene productos allá y los puede traer para vender acá. Y entonces hacer un intercambio a todo nivel, de comprar y vender. En este caso traemos paltas, mamones, mangos, nueces, caqui, plantines de árboles de palta, maracuyá, las cosas que estamos haciendo allá, frutas casi tropicales, y contentos acá porque esas frutas acá casi no se ven y estas frutas te las sacan de las manos. Ahora ya vienen también otros pueblos de Santa Fe, hay un crecimiento visible, esta entrega de otoño es bien grande, también porque ves, cuando haces la compra, con la inflación que hay, a los dos meses te das cuenta que lo que compraste quedó a muy buen precio, entonces mucha gente también se suma por eso. Al contrario de lo que se cree, acá se ve que lo orgánico no es caro”, agrega.

“Te cambia la vida. De ir al supermercado todos los días a pasar a recuperar el sentido de aprovisionarte, de agruparte, organizarse para una vida sana”, se alegra Andrea.

“Lo que se busca es un cambo total de paradigma, donde lo central no sea el dinero sino la complementariedad, el cuidado del ambiente, el comercio justo”, agrega Leopardi.

 

Proceso participativo

  José Luis Lois, llegado desde Cañada Larga, Traslasierra (Córdoba), detalla: “Ofrecemos aceitunas, pasta de aceitunas, aceite de oliva, y toda una línea de condimentos ahumados como pimentón, sal marina, ají, un condimento mapuche que se llama merkén, cúrcuma, curry, mostaza en grano. No es un ahumado químico, es ahumado natural en frío, una técnica tomada de los indígenas mapuche, con aserrín de algarrobo y quebracho, y con hierbas como romero y laurel. El ahumado es la más antigua técnica de conservación de los alimentos. Esta red va creciendo año a año, y nos ayuda mucho en nuestra economía, no solamente por el volumen de las dos compras anuales, sino por la red de contactos que se genera, con otros productores, para ayudarnos en todo, y con familias consumidoras de la región que se convierten en clientes estables. Esta compra ha generado otro montón de redes”.

“Se trata básicamente de hacerse cargo de lo que uno consume, ser responsable por más que la nutrición. Elijo un alimento sano, me acerco a un grupo o lo puedo formar, veo la lista, hago mi pedido, y me uno con otras familias comunitariamente para poder comprar por ejemplo una bolsa de 25 kg de arroz orgánico, y lograr calidad y ahorro. Los productores también se organizan, como el caso de la yerba mate Las Tunas [producida por una cooperativa en la provincia de Misiones], donde 30 familias producen cada una un poquito y se juntan para envasar y enviar”, destaca Juan Vanadia, que se ha sumado al grupo organizador para colaborar con las planillas de productos.

“Veo un esfuerzo muy grande, mucha dedicación de los productores, que en muchos casos enfrentan obstáculos muy fuertes. Me emociona el ejemplo de una familia en la zona de Pampa de Pocho [Córdoba], recuperando un paraje donde se había devastado y sembrado soja, ellos están sembrando árboles, limpiando la tierra, dejando volver el monte, cuidando las vertientes. Fuerte también ha sido en los últimos días el caso de la Granja Agroecológica Naturaleza Viva, de la provincia de Santa Fe, que sufrió una fumigación de agroquímicos por los empresarios sojeros linderos a sus campos”, agrega Juan.

La ceremonia inicial del encuentro de otoño, realizado el 8 y 9 de abril, además de tambores y baile, tuvo un mensaje especial sobre el valor de la palabra, la confianza y la responsabilidad compartida para sostener la red. El espacio explicita que no son las reglas del capital las que lo regulan, sino reglas comunitarias, solidarias y autogestivas.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212211

En consecuencia, para los de abajo y a la izquierda, son fundamentales los desafíos agroecológicos. Al respecto Javier Carrera señala: 

"El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de articulación y sostenimiento económico de los actores que impulsan la agrobiodiversidad en esta etapa inicial.  América Latina tiene una tradición de varias décadas de lucha social y política en el tema, de la mano de varias organizaciones a nivel nacional y continental.  Gracias a su trabajo, las semillas se han posicionado como un tema importante y que genera reacciones muy positivas en la opinión pública.  Pero esta labor, si bien ha frenado la expansión del monopolio fitogenético en varios frentes, no ha logrado asegurar un autoabastecimiento de semillas a nivel local, con lo que la erosión genética continúa.  Ése es el reto que ahora tratan de enfrentar las redes de guardianes y custodios de semillas, que existen o se están formando en cada país del continente.  Son grupos de ciudadanos, productores y productoras de semillas que se están organizando para afrontar juntos los retos de la producción orgánica de semillas en las difíciles condiciones actuales".

De ahí la relevancia del Primer Encuentro Nacional de Municipios y Asambleas Ciudadanas por una agricultura sana y sustentable que, a la vez, va construyendo la «reforma agraria integral» por recuperación comunal de territorios mirando a la soberanía alimentaria o la red “Orgánicos Sí o Sí” que "no es solamente por los alimentos, es por el cambio en la forma de vida, por lo grupal, por la auto-revisión y el crecimiento personal. Por eso nos interesa el compromiso y el compartir. Acá la cosa no es comprar y venir solamente a retirar lo que uno compra. Hay que trabajar para el resto, ocupar roles el día de la distribución, trabajar también cada uno en su pueblo en la organización de los viajes, y hay que trabajar la confianza y el valor de la palabra”.

 

Pero sucede que durante más de una deKada se expandió el modelo productivo de la soja transgénica y desde hace años hay pretensión de perfeccionar esa acumulación oligopólica de riquezas con "la reforma de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas (Ley N° 20.247/1973) que está siendo impulsado por intereses concentrados del agronegocio". En contra de esta ley Monsanto se establecen tres agrupamientos de los de abajo, reflexionemos sobre lo que explica uno:

 

 

NO NOS PATENTEN LA VIDA

Campaña contra la privatización de las semillas en Argentina
4 de septiembre de 2014

Una nueva amenaza de las corporaciones agro-biotecnológicas se cierne ante la sociedad: la modificación de la legislación vigente en materia de semillas. Se trata de un anteproyecto para la reforma de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas (Ley N° 20.247/1973) que está siendo impulsado por intereses concentrados del agronegocio. Su versión preliminar ya estaría en manos del Poder Ejecutivo para su última revisión, a la espera de ser enviado al Congreso Nacional para su tratamiento. En un contexto mundial marcado por un fuerte embate del neoliberalismo -que incide sobre la producción y el comercio global de alimentos (transformados en commodities)-, la expansión del extractivismo agrario, el aflojamiento de controles ambientales y la desaparición de pequeños agricultores, componen una ofensiva corporativa estratégica que aquí denunciamos. Las modificaciones en la ley de semillas forman parte de este conjunto de políticas. Diversas estrategias tendientes al patentamiento de las semillas han sido ensayadas a lo largo y a lo ancho de América Latina y el Caribe. Tales iniciativas, promovidas en los últimos años por los gobiernos de turno y corporaciones transnacionales como Monsanto, fracasaron en muchos casos gracias al accionar de las resistencias sociales.

A pesar de la crisis económica y del cambio climático, el modelo sojero -paradigma del extractivismo agrario- continúa profundizándose en nuestro país. La devaluación del peso argentino impulsada por el Gobierno nacional a principios de este año permitió que el complejo agroexportador volviera a obtener ganancias exorbitantes. Los productores sojeros celebraron que la superficie sembrada con soja transgénica superara, por primera vez en la historia, las 20 millones de hectáreas. En tanto, las corporaciones del agronegocio y sus socios especulan con una nueva devaluación para su beneficio; hecho que se explicaría en buena medida por la crisis financiera internacional, la actual brecha cambiaria y el proceso inflacionario que incide sobre los ingresos de los sectores populares. Mientras este paradigma avanza, las funestas consecuencias sociales y ecológicas de los agronegocios también se profundizan.

 

El llamado “crecimiento económico” celebrado por el gobierno y las corporaciones, representa la “expresión amable” de un modelo agro-minero-exportador basado en el sacrificio de los pueblos, el despojo de sus territorios y la devastación de la naturaleza. Para corroborarlo, basta con destacar que durante los últimos años la expansión de la frontera agrícola devastó más de 2,5 millones de hectáreas de bosques nativos; las fumigaciones masivas con agrotóxicos, asociadas con gravísimos problemas sanitarios en la población (tales como cánceres y malformaciones), superaron la barrera de los 300 millones de litros anuales; el agotamiento de los suelos y sus nutrientes continúa agudizándose como consecuencia del monocultivo y la siembra directa con su paquete tecnológico (glifosato). Todo ello conduce al desplazamiento compulsivo de las poblaciones, consecuencia de la ampliación de la frontera agrícola que continúa desestructurando economías regionales, destruyendo culturas ancestrales y desarraigando formas de vida comunitaria, obligando a millones de personas a migrar hacia las ciudades en busca de sustento para sus familias, lugares en los que pasan a engrosar los cordones periurbanos de hacinamiento y de miseria.

A pesar de semejante escenario, los cuestionamientos existentes y la evidencia de sus impactos negativos, el gobierno nacional apuesta al afianzamiento del modelo de los agronegocios, con la anuencia de gran parte de la oposición. Así, la institucionalización progresiva del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2020 (PEAA 2020) diseñado por el Ministerio de Agricultura, cuyo objetivo fundamental consiste en alcanzar una producción de 160 millones de toneladas de granos (fundamentalmente soja) en un plazo de seis (6) años, supone un incremento brutal de la superficie cultivada, que pasaría de las actuales 34 millones de has. a las 42 millones de has. Las implicancias de una expansión de tales magnitudes redundarían en el agravamiento de las actuales consecuencias socio-ambientales derivadas de un sistema productivo que se inscribe dentro de los modelos extractivistas imperantes en América Latina. Otros datos dan cuenta de la orientación asumida por el gobierno nacional en aras de profundizar el modelo de los agronegocios: Desde la aprobación de la soja RR en el año 1996 hasta la fecha, el Estado -a través de la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA)- emitió autorizaciones comerciales para 30 eventos transgénicos (en soja, maíz y algodón) y tuvo como beneficiarios a corporaciones tales como Monsanto, Syngenta, Bayer, Dow AgroSciences, Pioneer, AgrEvo, Basf, Nidera, Novartis y Ciba-Geigy. Lo ilustrativo es que sobre el total de estos eventos transgénicos, 23 fueron aprobados entre 2003 y 2014 por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y fue Monsanto el principal beneficiario del otorgamiento de dichas autorizaciones. Además, las aprobaciones se realizaron mediante simples resoluciones ministeriales, sin controles ni debates públicos y sin tener en cuenta el principio precautorio. Asimismo, las evaluaciones sanitarias y ambientales de dichos eventos transgénicos se siguen efectuando en base a estudios proporcionados por las propias empresas. En este contexto general, luego de aprobar las nuevas semillas transgénicas de soja y maíz desarrolladas por Monsanto, el gobierno nacional estaría buscando una reforma de la ley de semillas para favorecer a las corporaciones biotecnológicas en su objetivo de apoderarse por completo de la producción de los alimentos y del control de las cadenas alimentarias. 

 

El anteproyecto para reformar la ley de semillas 

El gobierno nacional y las corporaciones agro-biotecnológicas buscan armonizar criterios comunes en materia de semillas, patentamientos y cobro de regalías. De esta manera lograron condensar en un anteproyecto las expectativas de los intereses del agronegocio para reformar la antigua Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas, con el fin de adecuarla a los parámetros internacionales que regulan la protección de las obtenciones vegetales (semillas) conforme a los sistemas de propiedad intelectual. En nuestro país contamos con dos sistemas de propiedad intelectual: 1) la protección de la propiedad de las creaciones vegetales mediante el Derecho del Obtentor (DOV) establecido en la actual ley de Semillas, y 2) el sistema de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad (establecido por Ley 24.572). Esta última excluye expresamente el patentamiento de plantas. Es importante destacar que los Derechos del Obtentor también se aplican para variedades que se descubren, dado que no exigen exclusivamente una invención. Conforme esta premisa, aquel que descubre o inventa una variedad puede tener derechos sobre la misma sin que el agricultor que la cultiva pierda su derecho al uso propio, es decir, la libertad de utilizar parte de su cosecha para una nueva siembra. Esto cambiaría sustancialmente en caso de adoptarse el sistema de patentes tal y como lo establece, casi de modo encubierto, el anteproyecto para modificar la ley de semillas. El uso propio se vería seriamente restringido y además, actividades ancestrales como el libre almacenamiento, selección, reproducción, mejoramiento, preservación e intercambio de semillas provenientes de la cosecha, resultarían coartadas o, en el peor de los casos, criminalizadas. Por otra parte, el anteproyecto propone la creación de sistemas de registro y control (habilitando, por ejemplo, el intercambio de semillas sólo entre usuarios registrados ante el Estado) así como la configuración de un sistema de penalización para aquéllos que no se adecuen a las exigencias establecidas. Asimismo, se propone el apuntalamiento de un poder de policía para facilitar el decomiso de semillas, suspensiones, inhabilitaciones, etc. Además, se anularía la posibilidad de que otros obtentores puedan reproducir nuevas variedades vegetales.

Cabe destacar que las políticas de patentamiento forman parte de las prioridades del gobierno nacional en materia productiva, lo que explica que varios órganos estatales hayan estado promoviendo, en los últimos años, iniciativas de apropiación y privatización de saberes y semillas. Un ejemplo de esto es que las asociaciones de carácter prebendario entre empresas agro-biotecnológicas y organismos del Estado hayan llegado a desarrollar patentamientos propios. Tal es el caso de la soja HB4 resistente a la sequía, un desarrollo conjunto entre el CONICET, la Universidad Nacional del Litoral y Bioceres, esta última una empresa agro-biotecnológica en cuyo directorio se encuentran Víctor Trucco y Gustavo Grobocopatel, dos de los responsables del despliegue del modelo sojero en la Argentina. Dicho evento transgénico, declarado de interés estratégico por el Senado de la Nación y cuyo lanzamiento está previsto para el año 2015, será un negocio de propiedad intelectual a partir del cobro de regalías compartidas.

Frente a estos escenarios es importante recordar que históricamente, desde que se inventó la agricultura hace diez mil años, los productores agropecuarios reproducen su propia semilla y, en algunos casos, tienden a experimentar formas de mejoramiento genético mediante los cruces de las diversas semillas de una misma especie. Como consecuencia, surgió un consenso mundial para defender ese potencial del productor agropecuario y, por ende, su existencia como tal. En efecto, se impulsó la prerrogativa del productor de reproducir su semilla, estableciéndose que ésta debería ser considerada patrimonio de la humanidad. Antes de los años treinta, la mayor parte de los proveedores de la semilla comercial eran pequeñas empresas familiares. La investigación genética era realizada por las agencias de los Estados y otras instituciones tales como cooperativas. Las empresas semilleras tenían por finalidad primordial multiplicar y vender las variedades de semillas desarrolladas en el dominio público. En 1936 se establece en nuestro país la primera iniciativa para instituir una protección legal de las variedades de plantas. Ya en ese período en muchos países en desarrollo, más del 80% de las semillas requeridas por los agricultores era provisto por la semilla almacenada de la propia cosecha u obtenida por canales no oficiales. A partir de entonces surgió una legislación tendiente a restringir estas formas de provisión de la semilla e inducir a los productores a abastecerse año tras año en las semilleras privadas. De allí que en los últimos años, en especial a partir de la generación de los híbridos y los transgénicos, comienzan a tener una enorme primacía las grandes empresas semilleras transnacionales, que combinan su producción o difusión de la semilla con la de los agroquímicos producidos por ellos mismos. (...)

 

 

En la campaña "No nos patenten la vida" nos explican razones de que las principales organizaciones de campesinos de la Argentina no estén involucradas enteramente en participar de la variedad de luchas por la territorialidad implícita en la «reforma agraria integral» y por la soberanía alimentaria, contra la agricultura industrial u otros extractivismos y por la vida. En efecto, alegando que la realidad de hoy es de convivencia vuelven las espaldas a los hechos concretos de continuo incremento de  la  incompatibilidad con sus opresores y desaparecedores, sostienen:

 

 

 

La “coexistencia” del agronegocio y la agricultura familiar 

Otra de las particularidades del anteproyecto tiene que ver con la propuesta de integrar los agronegocios y la pequeña agricultura territorializada (campesinos, indígenas, huerteros, minifundistas y otros pobladores del campo). De este modo, dos paradigmas, dos visiones del mundo antagónicas, dos modelos difícilmente compatibles desde el punto de vista social, cultural, territorial y ecológico, se amalgaman de manera espuria en el texto de la pretendida reforma. El planteo de la convivencia/coexistencia de los agronegocios y la llamada “agricultura familiar” forma parte del discurso que el gobierno nacional y las empresas asumieron como nueva estrategia de legitimación del modelo agro-biotecnológico. Dicho planteo está presente de manera explícita en el anteproyecto para modificar la ley de semillas vigente, y su principal expresión consiste en la “excepción” de las obligaciones tributarias para con los denominados “agricultores familiares”, un concepto muy amplio con confusas referencias empíricas a actores muy diferentes, como “el chacarero” y “el trabajador sin tierra”.

De cualquier modo en la ley aparece como una suerte de concesión del Estado tendiente a dotar la iniciativa de cierta “apariencia contemplativa” hacia quienes han sido hasta ahora, junto a los Pueblos Originarios, las principales víctimas de la expansión del agronegocio. Basta recordar los asesinatos perpetrados por el Estado o por privados, en situaciones de arrinconamiento, para despojarlos de sus tierras. La llamada “coexistencia” orientó a los principales actores a conformar una “Mesa de Diálogo” convocada por el Estado (a través de la cartera de Agricultura Familiar) que reunió a las corporaciones del agronegocio con algunas de las más importantes organizaciones campesinas (entre ellas, el Movimiento Nacional Campesino Indígena) y representantes de la Iglesia. Este encuentro fue resultado de un nuevo clima cultural y político que habilita, a través del diálogo (entre actores de muy distinta capacidad económica y poder político), el “consenso” y la “pacificación”.

La historia está plagada de ejemplos que muestran la imposibilidad de estos encuentros pacificadores cuando lo que está en juego es la tierra y su “limitud”, las ganancias y abultadas rentas. Estos nuevos humores culturales que circulan en el mundo de los agronegocios (y lamentablemente, en algunas organizaciones sociales) se expresan internacionalmente, y buscan integrar la agricultura de base campesina y de pequeños productores a las lógicas de los agronegocios. No es un hecho menor que la FAO haya declarado al presente año como el “Año de la Agricultura Familiar” y que, repentinamente, haya reconocido la “importancia de la agricultura campesina” en términos similares y afines a las lógicas de mercado. Esto se hizo más evidente todavía, con el entendimiento de cooperación suscripto por la Vía Campesina y la FAO en Roma (Octubre, 2013). Así, las necesidades de “responsabilidad social” y de “maquillaje verde” del capital concentrado de la agro-biotecnología, fueron satisfechas mediante entendimientos que hasta hace poco parecían imposibles. Los propios documentos de la Vía Campesina denunciaban a la FAO como un organismo que actuaba monolíticamente junto al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio en la ejecución de las medidas económicas necesarias para la expansión global de los agronegocios. Pareciera que todo ello forma parte del pasado. Estos mandatos internacionales se articulan nacionalmente con nuevos roles asumidos por las instituciones que rodean la problemáticas: Universidades Públicas, Agencias Científicas, el INTA, etcétera. 

 

A modo de conclusión 

De aprobarse esta ley, no sólo estaríamos suturando un campo de disputas en relación con la agricultura, la alimentación y modos de vida, sino que marcaríamos un fracaso para América Latina, que está logrando parar esta iniciativa de privatización de la vida en muchos países. En definitiva, el avance de la frontera sojera representa el correlato territorial de una ofensiva extractivista general a nivel local y latinoamericano. Así, la Argentina, con sus fuerzas políticas tradicionales como administradores de un modelo colonial, profundiza las actividades extractivas en todas sus variantes: continúa la devastación del corredor andino con la megaminería contaminante; la cementación urbana con fines de especulación inmobiliaria; se multiplican los monocultivos forestales y las papeleras y la industria pesquera sigue depredando nuestros mares. El gobierno nacional, además, a contramano de la necesidad imperiosa de construir una matriz energética alternativa -dadas las imprevisibles consecuencias del cambio climático- prioriza irresponsablemente, como respuesta a la crisis energética, la construcción de represas hidroeléctricas y nuevas centrales nucleares. Incluso profundiza la explotación de hidrocarburos no convencionales o fracking, cuyo andamiaje legal y orientación estratégica fijara el acuerdo de YPF con la transnacional Chevron el año pasado. Afortunadamente, no todo es desazón. A lo largo y a lo ancho del continente se multiplican las resistencias de los pueblos que optan por la dignidad de la vida y defienden nuestros territorios y bienes comunes de la depredación neocolonial del capitalismo. Las formidables resistencias de las asambleas cordilleranas contra las corporaciones megamineras; las campañas contra las fumigaciones; la resistencia indígena en defensa de sus territorios contra el avance sojero; el ejemplo mundial de las Madres de Ituzaingó, la Asamblea de Malvinas Argentinas y de las organizaciones sociales que impidieron la radicación de Monsanto en Córdoba; la irreductible lucha de la Asamblea de Gualeguaychú en contra de las papeleras transnacionales; la emergencia de nuevas voces en la academia que se inspiran en el legado de Andrés Carrasco para cuestionar un sistema científico colonizado por las corporaciones; la juventud que lucha por volver a la tierra para construir una nueva ruralidad basada en el arraigo y recuperar la libertad de producir el propio alimento, nos siguen inspirando para continuar resistiendo a pesar de las adversidades, con la esperanza de edificar una nueva sociedad basada en la igualdad y profundamente identificada con la naturaleza. 

 

Por lo tanto, frente a este cuadro de situación manifestamos: – No a la privatización de las semillas. Las semillas son patrimonio de los pueblos del mundo, símbolos de saberes y culturas. La vida no se patenta. – No al avance del agronegocio y en particular al anteproyecto para reformar la ley de semillas en todas sus versiones. – No la tramposa operación política desmovilizadora que defiende la “coexistencia de la agricultura familiar con el agronegocio”. – Nos pronunciamos por un modelo alternativo de país libre de agronegocios, megaminería, fracking, cementación urbana, energía nuclear, represas hidroeléctricas, depredación marítima, bosques artificiales y papeleras. – Con transgénicos no hay Soberanía Alimentaria. Prohibición de la modificación genética de alimentos. Por el repoblamiento del territorio actualmente en manos del agronegocio, la recuperación de los ecosistemas y la producción de alimentos sanos para los pueblos. – Por encima de cualquier ley estará siempre la responsabilidad de los pueblos para garantizar su Soberanía Alimentaria y la de las generaciones venideras. Con espíritu amplio y diverso nos convocamos, junto a las personas, organizaciones sociales, ambientales, campesinas, sindicales, estudiantiles y políticas que compartan esta lucha para desplegar una intensa movilización y todas las acciones necesarias para impedir el avance del extractivismo capitalista en nuestro territorio. Nos declaramos en alerta y movilización autoconvocándonos al Congreso Nacional al momento de discutirse e intentar aprobarse este proyecto de Ley de Semillas. (…)

http://www.opsur.org.ar/blog/2014/09/04/no-nos-patenten-la-vida-campana-contra-la-privatizacion-de-las-semillas-en-argentina/
 

 

En Ecuador con gobierno progresista y derechos de la naturaleza incorporados a la Constitución, también hallamos:

 

 

Sobre la propuesta de una nueva ley de semillas

9 de mayo de 2016

Por Acción Ecológica

En el Ecuador, la producción de alimentos se ha basado históricamente en la semilla campesina y aún juega un papel de vital importancia en la agricultura nacional. La semilla forma parte intrínseca de la vida campesina y están adaptadas, no sólo a las condiciones ambientales locales, sino también a las necesidades sociales y culturales de los pueblos. Es por eso que la semilla campesina (nativa o criolla) fundamental que la semilla siga cumpliendo su rol de asegurarnos ¿Significa esto que toda semilla que no es nativa, debe estar certificada, o que toda semilla que circula debe ser certificada?.

En estos días entró a la Asamblea Nacional, un borrador de “Ley Orgánica de Agrobiodiversidad y Semilla”. El aspecto más preocupantes de esta ley es el control que el Estado quiere tener sobre la semilla, a través de a) los sistemas de certificación b) por medio de declarar a la semilla nativa como patrimonio del Estado.

Sobre el primer punto, la propuesta de ley clasifica a las semillas en nativas y certificadas, desconociendo que hay una gran gama de diversos tipos de semillas que son usados por campesinos o medianos productores a lo largo y ancho del país y que no caen bajo estas dos clasificaciones.

Este es por ejemplo el caso de las semillas de arroz. El arroz no es un cultivo originario del continente americano, pero que es parte de la dieta alimenticia básica de los ecuatorianos. Los campesinos arroceros han desarrollado sus variedades adaptadas a las condiciones locales para alimentar a toda la población del país, pero no podemos decir que sean semillas nativas, pero tampoco son certificadas ni constan en ningún sistema de registro oficial.

¿Qué va a pasar con este tipo de semillas? ¿se prohibirá su circulación?.

El texto dice que toda persona (natural, jurídica, pública, privada o comunitaria) podrá producir semillas con la autorización de la Autoridad Agraria Nacional (Art. 27), y deberá registrarse ante la Autoridad Agraria Nacional.

¿Se autorizará la circulación de semilla no certificada?. ¿Qué requisitos debe cumplir la semilla para ser certificada?

La semilla certificada, de acuerdo al texto propuesto, es aquella que “ha cumplido el proceso técnico de control de métodos, procesos de producción y procesamiento”, “que permita mantener y asegurar su identidad genética, física, fisiológica y fitosanitaria” (Art. 24), y deben estar inscritas en el registro Nacional de Cultivares. La semilla debe tener un alto grado de identidad y pureza genética, cumpliendo los estándares establecidos por la autoridad agraria nacional (Art. 25).

La semilla certificada está destinada a la producción industrial, donde es indispensable tener una producción homogénea para facilitar la siembra, la cosecha y un producto final uniforme, programado para un mercado especializado.

¿Podrán estas semillas obtener su certificación? Posiblemente no, porque es muy posible que no tengan “pureza genética”, y que no cumplan con los requerimientos que se necesitan para certificarlas; por lo que estarían destinadas a la extinción, dejando a las empresas semilleras internacionales, el camino abierto para controlar este mercado dejado.

Al momento son cinco las empresas que controlan el mercado mundial de semillas, las mismas que al momento no juegan un rol muy importante en la producción agroalimentaria del Ecuador, pero que, de adoptarse este texto, podrían ocupar el nicho que le será usurpado a los semilleristas locales.

La Autoridad Nacional Agraria pondrá en marcha un sistema de control del proceso de producción, uso, comercialización de semillas (para asegurar su calidad), y contará con el apoyo de la Policía Nacional (Art. 40).

Hay ya un antecedente importante en este sentido, cuando en Colombia, el gobierno hizo quemar miles de toneladas de semillas de arroz porque no eran semillas registradas. Debido a este hecho se movilizaron pequeños y medianos productores en todo el país.

En relación a la semilla nativa, el proyecto de ley la define como “la información natural y todo material reproductivo sexual y asexual que mantiene su capacidad de reproducción que han sido domesticados, conservados , criado, cuidados, utilizados e intercambiados por productores comunas, pueblos y nacionalidad de acuerdo a sus diversos saberes y culturas” (Art. 21).

Reducir a la semilla como “información natural”, es cosificarla para convertirla en mercancía.

Es incuestionable el valor que tiene la semilla nativa para la agricultura indígena y campesina, pero ahora se le adjudica un valor que está relacionado con la “información” que en ella se encuentra; información que puede ser usada por la industria, sin importar la historia cultural que esta semilla encarne. Por eso, en el texto se habla de “recursos fitogenéticos”. Y por eso, el proyecto de ley declara a la semilla nativa como patrimonio del Estado (Art. 22).

Recordemos que la semilla nativa es el fruto del trabajo innovador de comunidades a lo largo de la historia. Estas se han desarrollado gracias al trabajo creativo de mujeres y hombres a lo largo de generaciones, sin ninguna participación ni apoyo del Estado; al contrario, han sido en muchos casos perseguidos, y las semillas nativas han sido calificadas de ineficientes y primitivas. Su mayor valor está el “a información” contenida (posiblemente en los genes) de esas semillas.

La idea que está detrás de esta propuesta posiblemente sea extraer la información genética valiosa (para la industria) contenida en la semilla, para que sea usada en programas de mejoramiento genético convencional o transgénico o para darle otra aplicación industrial. Luego, a través de un sistema de “repartición equitativa de beneficios”, se compensará a las comunidades custodias de estas semillas, como lo establece el Art. 9.c. sobre los “derechos de los agricultores”.

El proyecto de ley propone un sistema de “identificación de la semilla nativa” (Art. 23), que estará a cargo de la Autoridad Agraria Nacional. A pesar de la prohibición constitucional explícita sobre las semillas transgénicas (Art. 15 y 401 de la Constitución), el texto dice que éstas serán prohibidas si no cumplen con los requisitos legales.

http://www.accionecologica.org/editoriales/1935-sobre-la-propuesta-de-una-nueva-ley-de-semillas

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212067

 

 

En los países con gobiernos "progresistas", la profundización del neocolonialismo (cuyas bases fueron establecidas por el neoliberalismo instaurado con  terrorismo de estado) se ocultó mediante la política de estado que Decio Machado explica en “Comunicación estratégica, marketing político, psicología de masas y control de la información en el régimen correísta”. Es decir, la manipulación de la opinión pública complementó otras políticas de estado de ampliación de los aparatos clientelares, de cooptación política e ideológica, de criminalización tanto de la pobreza como de la protesta social y de fragmentación del potencial de cambio social que los originaron. Otro denominador común fue el fomento de la fe en los líderes con identidad de izquierda a diferencia de los Kirchner pertenecientes a esa derecha lo suficiente inteligente para contemporizar con la maduración de conciencia de los diversos de abajo.

 

Todos esos liderazgos condujeron a la conciliación de clases. Por eso, los pueblos de Nuestra América en confrontación con el poder real nos iluminan qué y cómo hacer para emanciparnos. Porque en el neocolonialismo es central la contrarreforma agraria como acaparamiento económico territorial mediante el extractivismo y los mega desarrolladores urbanos que realiza la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales.

 

 

Paraguay: en la disputa entre la reforma y la contra-reforma agraria

23 de abril de 2016

Desde el 4 de abril más de 20 mil personas de organizaciones campesinas e indígenas se movilizan en la ciudad de Asunción para exigir al gobierno paraguayo la quita de deudas y políticas públicas para la producción campesino-indígena. En este marco, se reflotó la exigencia de una reforma agraria para el desarrollo de un modelo agrícola sustentable y garantizar la soberanía alimentaria.
En el programa Enredando Las Mañanas del miércoles 20 de abril dialogamos con Perla Álvarez, integrante de la Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) de Paraguay. 

Por RNMA

 

Desde el 4 de abril, las organizaciones campesinas e indígenas realizan diferentes movilizaciones en la ciudad de Asunción para exigir al gobierno paraguayo una reforma agraria que garantice la continuidad y las posibilidades de la producción agrícola indígena-campesina. También, la CONAMURI se moviliza para defender el modelo agrícola sustentable de las comunidades y garantizar la soberanía alimentaria.

 

ELM: Buenos días Perla, ¿cuál es la situación actual de las economías familiares campesino- indígenas de Paraguay que ha resultado en las movilizaciones hacia la capital?

Perla Álvarez: Buenos días, en primer lugar, en Paraguay sufrimos una serie de golpes sucesivos. A partir del año 2012 se da un golpe de estado parlamentario en nuestro país y se instala un gobierno de facto que completa el período y luego tenemos unas elecciones en las que resulta electo el actual presidente Horacio Cartes. Sin embargo, este golpe institucional abrió el pie para que haya una mayor avalancha, un avasallamiento mucho mayor del agronegocio. En el campo paraguayo, el sistema capitalista ingresa en el campo de una manera mucho más agresiva: se expulsa con mayor intensidad a las poblaciones campesina-indígenas de sus territorios, forzando la migración involuntaria de las poblaciones o sometiéndolas a un estado de zozobra o inseguridad en su propio territorio.

Perla nos relata también que la problemática se profundiza a partir de las políticas públicas orientadas a liberar las semillas transgénicas. “Se expanda el territorio del monocultivo industrial en nuestro país, llegando a territorios donde hay mayor población campesina. Por eso, la continua situación de conflictos en los territorios ya no es como antes, que nosotros teníamos conflictos con los latifundistas. Ahora nos enfrentamos con empresas, con un poder económico exorbitante y que en los territorios muchas veces están en el lugar del estado. El estado está ausente y están presentes las empresas. Este interés de las empresas es el lucro incesante.”, dice.

Y añade: “todo un mecanismo por el cual la economía campesina indígena en los últimos tiempos fue bancarizándose o financiándose. Se han financiado desde las bancas privadas, porque la financiación pública para los pequeños productores agrícolas campesinos indígenas no hay. Las políticas públicas del gobierno actual y del estado están orientadas a las grandes empresas, a los grandes productores y no así para la agricultura a pequeña escala, como la familiar, que es la que desarrollamos los campesinos y las campesinas indígenas en nuestro país y en toda la región. Esta situación llevó a que una gran parte de la población campesina indígena está sometida a endeudamientos y como no existe ningún incentivo, ningún tipo de asistencia técnico-financiera que permita el desarrollo de la agricultura campesina, hace que la gente no pueda pagar sus deudas y viva en una situación de desesperación.”

ELM: Ante esto, deciden entonces movilizarse.

P:A: Así es. Esto es lo que motivó que desde el 4 de abril, la gente se llegue espontáneamente a Asunción en masa. Nos encontramos apostadxs en las plazas frente al parlamento desde ese día y haciendo movilizaciones, dando a conocer a la ciudadanía nuestros reclamos, de manera que puedan comprender por qué nos movilizamos.

 

ELM: ¿Nos podrás contar cuáles con las exigencias que se comparten en la movilización?

P.A: Les explicamos que las movilizaciones vienen para solicitar la condonación de las deudas porque son imposibles de pagar, debido a que la producción de los compañeros y compañeras no tienen precios o la producción que ha sido de alguna manera promovida por las instituciones del estado, por  responsables de acompañamiento como el ministerio de agricultura u otras instituciones, no han salido bien y por lo tanto hay pérdida en la producción, o se ha iniciado un proceso de producción sin acompañamiento técnico público y también la producción fue fracasando. Con todo esto, entonces, la gente no puede pagar sus deudas y está en una situación de mucha zozobra, inseguridad, generando una desesperación. Esa es la población es la que vino a Asunción y está ahora apostada en Asunción. Está como sitiada la ciudad de Asunción.

 

ELM: ¿Qué políticas ha desarrollado el gobierno en relación con las comunidades campesinas indígenas?

P.A: Este gobierno tuvo un mecanismo por el cual ha cambiado la legislación a gusto y paladar, de acuerdo a los intereses de a quiénes responde el gobierno. Este gobierno, de corte neoliberal, responde a los intereses empresariales. Es más que evidente eso. Entonces hay toda una serie de cambios legislativos, todos en detrimento de la población: se aprobó la ley de alianza público-privada, la ley de militarización, una modificación de la ley de seguridad interna, una ley de responsabilidad fiscal, creación de nuevos impuestos para la población, rechazo de proyectos de leyes que surgen de iniciativas populares o que tienen que ver con políticas públicas sociales. Lo último, el año pasado se aprobó una ley que impone impuesto de IVA a las operaciones cooperativas, un interés sobre los préstamos y sobre otros tipo de operaciones que hacen las cooperativas.

Paraguay probablemente es uno de los países que tiene mayor número de asociados y asociadas en cooperativas, porque de alguna manera contribuye a la financiación de las pequeñas y grandes inversiones en términos productivos para la población. Esta ley entra en vigencia a partir del 1ª de abril, y ante eso es que se plantea una alianza coyuntural entre cooperativistas, que afecta a gran parte de la población campesino-indígena también, y sectores urbanos cooperativizados.

Entonces hay una movilización muy grande en Asunción. Estamos hablando de que en los primeros días hubo unas 20 mil personas. Eso es muchísimo para nuestro contexto. Y ahora en este momento se cree que hay diez mil personas, porque la gente hace más de dos semanas que está apostada en la ciudad de Asunción y una parte fue para poder recuperar energías y traer más gente en estos días.
 

Se plantea entonces que el gobierno pueda dar salida a ambas demandas, por un lado la condonación de las deudas a los campesinos por sus créditos y por otro lado, la derogación de la ley de entidad cooperativa.

 

ELM: ¿Cuál es el ánimo que se vive en estos momentos en Asunción?

P.A.: La gente vino con un descontento muy grande del actuar del gobierno, se ve como que hay odio del gobierno hacia la población campesina. Hay cero oídos para los reclamos, entonces la gente está con mucha rabia contenida todavía de alguna manera. Pero también tiene un autocontrol muy grande, la gente no es violenta, marcha pacíficamente en las calles de Asunción. Hay mucho amedrentamiento policial: el día domingo durante todo el día, desde los diversos estamentos gubernamentales, personas vinculadas a esos estamentos estuvieron difundiendo audios de whatsapp amenazando, amedrentando a la población, a la ciudadanía de asunción a que no se sume a las movilizaciones porque posiblemente habría un levantamiento, o provocaciones para generar un disturbio. Cosa que es absolutamente falsa, sino que buscan de alguna manera que la ciudad no se solidarice con el campo. Entonces la gente está con ganas de comentar su vivencia en la ciudad de Asunción y hay mucha solidaridad realmente en esta reivindicación económica que traen los compañeros y las compañeras al gobierno actualmente.

 

ELM: ¿Cuál es la respuesta del gobierno?

P.A: Ninguna. El jueves fue tratada en el parlamento la ley de IVA para las cooperativas, la cual quedó intacta, o sea, no fue modificada, no fue rechazada, no fue anulada. O sea, queda igual. Entonces, el sector cooperativo se vuelve a reunir y dice "bueno, vamos a seguir viendo qué medidas tomamos". Las movilizaciones siguen, pero al día de hoy, en este momento probablemente esté habiendo una reunión con la dirigencia campesina, con el gobierno con el ejecutivo. Ante la falta de repuesta en la semana pasada, la dirigencia campesina y cooperativa había planteado una cumbre de poderes, donde estén el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial, de manera que se pueda buscar una salida a los planteamientos.

Hay otros ítem en las reivindicaciones, pero estas dos son las fundamentales y son las que mueven incluso espontáneamente a la gente.

 

ELM: Agregaste un tópico que no conocíamos, que es la movilización cooperativa, que es interesante para ver cómo se van articulando también los ejes en términos de un modelo de economía alternativa, se puede decir, el que representan las cooperativas y lo que sería también el modo de producción campesino indígena. Se ve semejanza con la realidad argentina, donde la producción campesina indígena está cada vez más cercenada, más imposibilitada de desarrollarse, condicionada por el endeudamiento, por la frontera de los cultivos transgénicos a escala, por el desalojo, las migraciones a las ciudades. Hay un paralelismo importante y profundo. 
¿Cuáles son las expectativas, cómo ven el escenario de cara a una respuesta del gobierno?

P.A. Ante el planteamiento de la dirigencia campesino cooperativa, la semana pasada, de realizar una cumbre de poderes, no han asistido los tres poderes, estuvieron dos de ellos. Incluso el ministro de interior y otro miembro de las autoridades nacionales han manifestado que no quieren reunirse con los dirigentes (…) la cuestión es que hay como oídos sordos a los reclamos de la población que está movilizada. Pero por otro lado, en este fin de semana se activó un mecanismo de parte del estado de dialogar, de invitar a un diálogo desde el ejecutivo, con el sector cooperativo por un lado, y con el sector campesino-indígena por otro lado, dividiendo. Esa es la estrategia que se plantea desde el gobierno.
 

(…) La movilización sigue, desde muy temprano esta mañanita empezó una movilización desde la plaza donde está la gente acampando hace quince días hasta el palacio de gobierno donde se plantea la reunión. La policía hizo un cierre hermético en todo alrededor, tal esa así que la gente no puede llegar hasta el palacio, está en los alrededores, dando vueltas, en apoyo a los compañeros que fueron designados para el dialogo con el gobierno. 
 

En lo personal, y desde nuestra organización CONAMURI, nosotras no tenemos grandes expectativas con respecto a lo que el gobierno pueda plantear. De hecho, los compañeros y las compañeras traen una reivindicación que es la condonación de deuda y lo que por la prensa el gobierno dice es que plantean la refinanciación, porque no se puede condonar deudas del sector privado. Sin embargo, el día que se rechaza el IVA a cooperativas y no se trata el tema de la condonación en el parlamento, el día jueves pasado, ese mismo día el parlamento aprueba una exoneración de las cuentas del sector privado del sector del transporte con la banca pública. O sea, hay una incoherencia, una paradoja muy grande en ese sentido, lo que implica que este gobierno no tiene ningún interés en fortalecer la agricultura campesino indígena y por lo tanto tampoco tiene interés en resolver los problemas sociales que se generan como consecuencia de la falta de apoyo a la agricultura.

 

Pero por otro lado, nosotras entendemos también que esta movilización es un acto de desesperación, como decía al inicio, de la gente por las deudas a las que está sometida, y ante eso lo que nos planteamos es que necesitamos avanzar un poco más en la reflexión política e ideológica de desnudar lo que hay detrás de las políticas actuales de este gobierno, porque percibimos nosotras un claro plan de contra-reforma agraria.

Desde que asume este gobierno, sentimos la necesidad de reinstalar el debate sobre la reforma agraria integral, popular, una reforma agraria que rompa con los paradigmas de la tenencia de la tierra, que rompa con los paradigmas del modelo de producción, que rompa los paradigmas de la dependencia en materia alimentaria que estamos teniendo en los últimos tiempos.
 

Somos un país inmensamente rico en tierra fértil y agua dulce para poder autoabastecernos en materia de alimentación, pero por falta de ese apoyo a la producción campesino indígena, el 50% de la alimentación que consumimos en Paraguay estamos importando de fuera del país, principalmente desde Argentina, Brasil e incluso de otras partes del mundo.
 

Entonces hay una clara intención de expulsar a toda la población del campo para desarrollar lo que ya viene implementándose: una agricultura sin campesinos ni campesinas, mecanizando la mayor cantidad de extensión posible. Para ello no importa si habría que eliminar incluso una parte de la población.

Ante eso, entonces, nuestro llamado a los compañeros y las compañeras es que sea cual fuera la respuesta de este gobierno hoy o mañana (…) queremos animar a los compañeros y las compañeras diciendo que no estamos derrotados, aunque no nos den las respuestas que necesitamos en este momento, y  que lo que ahora estamos aprendiendo es que necesitamos organizar nuestras fuerzas, organizar en nuestras comunidades la resistencia ante el modelo de producción, organizar la resistencia ante la supermercadización de la circulación de alimentos de producción agrícola, necesitamos pensar que la soberanía alimentaria parte también por recuperar nuestros territorios para producir alimentos.

En este sentido invitamos a la población en general, y a la ciudad también, a sumarse a una campaña que desde la Vía Campesina, CONAMURI integrando, lanzamos el día de anteayer una campaña por la recuperación de las tierras malhabidas que va a sumarse a una campaña por reinstalar el debate por la reforma agraria popular, que tenga como eje central la alianza de toda la clase trabajadora, la clase empobrecida, del campo y la ciudad como parte de un modelo de una sociedad que se plantee romper profundamente con la estructura de este modelo capitalistas, porque vemos que este modelo de desarrollo planteado por el sistema capitalista para el campo paraguayo y para toda la región también no nos va a llevar a tener mejores condiciones de vida.

Por lo tanto nuestro esfuerzo necesariamente tiene que ir apuntando a la construcción del poder popular, a plantearnos romper con los pilares del estado opresor que tenemos en este momento, pensar el autogobierno desde los trabajadores y las trabajadoras, plantearnos nosotras qué tipo de estado queremos, cómo queremos, y plantearnos este poder popular que no se trata sólo de tomar el poder de este estado burgués, sino sobre todo cómo destruir este estado y construir otro estado en el cual podamos hablar de Teko Porä, del Buen Vivir y de vivir con dignidad en el campo y en la ciudad. 

Un poco esto como reflexión en relación a lo que estamos viviendo en el país, que sabemos que lo que estamos viviendo aquí no es casual ni tampoco está aislado, sino que se está viviendo en toda la región y en el mundo.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article11866

 

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“En mayo se viene el paro agrario para presionar al gobierno por no cumplir”

27 de abril de 2016


Por Carlos Aznarez / TeleSur

26 abril 2016.- Entrevista con el dirigente indígena colombiano Feliciano Valencia

El pensamiento y las luchas milenarias de los pueblos indígenas colombianos afloran cuando se conversa con el combativo dirigente del pueblo Nasa, Feliciano Valencia, del departamento del Cauca, quien actualmente oficia de vocero nacional del Congreso de los Pueblos y miembro del Equipo de Paz de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN. 

Valencia se encuentra en el Centro Indígena de Armonización Gualanday, resguardo indígena de Munchique Los Tigres, municipio de Santander de Quilichao en el departamento del Cauca. Fue trasladado hace aproximadamente dos meses, proveniente de la cárcel de mediana y máxima seguridad de San Isidro, donde permaneció por un falso delito de secuestro de un soldado que le imputó la justicia ordinaria. El hecho ocurrió en 2008 en el marco de la minga que los pueblos indígenas realizaron en el municipio de Piendamó, territorio ancestral de La María. 

El traslado de Valencia a su actual destino es producto de una iniciativa que los Cabildos han venido estableciendo en el marco de la administración de la justicia indígena. 

 

-¿Cuál es su mirada sobre los movimientos sociales en Latinoamérica, y en particular el movimiento indígena? (...)

En Colombia nos hemos venido encontrando y conversando, tratando de generar una alternativa y una opción para que el movimiento social y popular se pueda unir y establecer esa agenda de construcción de país en nuestro territorio colombiano. Con dificultades, claro, y ahora muy marcado por el proceso de paz, por el proceso de negociación de esta terminación del conflicto armado en La Habana, Cuba, que sin lugar a dudas va a marcar un derrotero muy importantes para el devenir de las luchas sociales y populares en Colombia. Esperamos que lo que está anunciado entre las FARC y el presidente Santos pueda culminarse en este semestre tal y como se anunció, para que las posibilidades de construir poder popular desde abajo se consoliden en el tiempo 

Esperamos también que las conversas anunciadas con el ELN se puedan cristalizar y deriven en una salida política y negociada al conflicto armado que lleva más de 50 años. 

Nos asisten varios retos y desafíos, por un lado consolidar la unidad de los procesos, organizaciones, personas, apuestas y agendas que en Colombia y Latinoamérica se vienen discutiendo. Por el otro lado, tratar de limar esas tensiones que existen entre sectores y pueblos originarios como en Chile, Bolivia, Ecuador y también en Venezuela. Se trata de diferencias respecto a los modelos que se vienen dando. También hay que tener en cuenta el enorme desafío para que esa agenda que inició Hugo Chávez en términos de avanzar hacia el socialismo del siglo XXI se pueda cristalizar en términos de las iniciativas que ellos han venido planteando. 

Así que tenemos un enorme desafío en lo que hace a la unidad en la diversidad, para dar vida a una plataforma, un proceso, un escenario, en términos de articular todos esos procesos que buscamos un sistema, un modelo y un gobierno diferente y alternativo, realmente social, en Colombia y en Latinoamérica. 

Por el otro lado,
consolidar un modelo de economía que sea capaz de confrontar el modelo capitalista que hoy viene esclavizando y sumiendo en la desgracia a muchos pueblos en nuestro continente. 

También es importante cristalizar esa visión de poder que tanto hemos venido conversando en los últimos años, el poder del pueblo, el poder popular, el poder construir desde abajo un sistema verdaderamente democrático en términos de lograr esa noción de país y nación que tanto hemos discutido. 

El contexto es complejo y problemático pero muy esperanzador en términos de que la unidad se pueda ir logrando. Nos faltan muchas cosas, el Congreso de los Pueblos ha caminado aproximadamente 8 años, con una idea de país, una idea de sistema y de poder, construido desde abajo.
 

Hay procesos como la Marcha Patriótica que vienen avanzando, lo mismo que el movimiento estudiantil, o los procesos urbanos que se vienen articulando. En las elecciones pasadas se consolidaron algunos poderes desde los partidos políticos alternativos que tendremos que ir recogiendo, El movimiento ambientalista sigue librando su pelea en términos de que una herramienta constitucional como la consulta popular se pueda cristalizar, los indígenas venimos esforzándonos por mantener la férrea lucha en términos de defensa territorial, así que en el contexto, en el panorama, uno ve por un lado el avance de la derecha en términos de volverse a reposicionar en el poder, pero por el otro lado el firme compromiso de los procesos sociales de base de juntarnos para resistir y confrontar, desde la construcción, a estos sistemas de gobierno. Es un desafío pero estamos dispuestos a asumirlo. 

 

-¿Cómo está y qué lugar ocupa el movimiento indígena latinoamericano? ¿Existe alguna plataforma de unidad? 

-El millón trescientos cuarenta y dos mil indígenas aproximadamente que somos en Colombia estamos recogidos en cuatro grandes organizaciones. La Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana, Opiac, reúne todos los pueblos de la Amazonía, la Corporación Indígena Tayrona que agrupa a todos los pueblos indígenas del norte del país, el Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia que suma a un grupo de pueblos indígenas muy importantes en el país y la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, que integra al grueso de los pueblos indígenas organizados en nuestra nación. Estamos agrupados en 6 macro-regionales que recogen y aglutinan todos los procesos en el país. Somos 82 pueblos indígenas organizados. 


La ONIC está alineada en la Coordinadora Ancestral de Organizaciones Indígenas del Continente Americano (Caoi), en esa medida articulamos con pueblos indígenas de Chile, Perú, del Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Venezuela, incluso los pueblos indígenas y aborígenes de las Antillas colombianas. Esa es como la plataforma donde nos agrupamos los pueblos indígenas. Tenemos un fondo indígena al cual los gobiernos de Sudamérica, Centroamérica y América en su conjunto aportan, para que esta coordinadora pueda hacer su ejercicio de articulación política y organizativa. Se vienen desarrollando varios proyectos alrededor de aglutinar a los pueblos indígenas del continente, y venimos despejando una agenda que tiene tres elementos: 

Por un lado, la defensa territorial frente al ejercicio extractivista de las multinacionales que le sirven al modelo. Venimos unidos en términos de librar esa defensa territorial. 

También venimos despejando la idea de tener un modelo económico alternativo que sea capaz de satisfacer las necesidades que hoy tenemos los pueblos indígenas. Y por el otro lado la consolidación desde la conversa permanente, de esa noción de poder alternativo, desde la ancestralidad que nos asiste como pueblos indígenas

Esa es la agenda que venimos desarrollando, y eso ha derivado también en términos de participación política para plantear lo que los países en materia constitucional nos han venido entregando. Participar en las corporaciones públicas, en la construcción de políticas públicas, incidir en los planes de desarrollo que los países tienen, y definir una agenda común tal y como está mandatado en uno de los puntos del Congreso de los Pueblos. Esa es la apuesta como pueblos indígenas a nivel del continente. 

Como pueblos indígenas colombianos hemos venido construyendo mandatos en términos de defender el territorio, desarrollando lo que conocemos como liberación de la madre tierra. Estamos avanzando en la consolidación de un movimiento social y político en términos de confrontar el ejercicio de participación en el sistema político nacional. Venimos legislando para que esas conquistas que la movilización ha posibilitado, más concretamente la puesta en marcha de los decretos autonómicos firmados con el gobierno en el año 2013 que nos permite la consolidación de los sistemas de educación, salud y territorios ancestrales, y por el otro lado venimos preparando una agenda de movilización nacional que la vamos a poner a conversar con otros procesos en estos últimos meses.(...)

www.telesurtv.net/bloggers/En-mayo-se-viene-el-paro-agrario-para-presionar-al...

Fuente: http://argentina.indymedia.org/news/2016/04/890742.php

 

 

En Argentina, a diferencia de los sesenta-setenta, entre las izquierdas sigue prevaleciendo la lógica electoral o estatista, el distribucionismo y el enfoque antineoliberal en vez de la lucha de clases que implica organizarse contra el capitalismo y los imperialismos.

 

Se trata de ir contra el poder real en vez de restringirse a la derrota del gobierno de Macri. Es articular con las organizaciones etiquetadas como ambientalistas que los poderes establecidos estigmatizan porque se esmeran en hacer avanzar otro modo de producción, otra sociedad y otro mundo. Comprobemos qué propone el sindicalismo clasista sin preocuparse o anticiparse a Ni el extractivismo ni la marea roja: el capitalismo global es la catástrofe de Chiloé que se han multiplicado a lo largo y ancho de Argentina gracias al neodesarrollismo K dando

cimientos a la profundización actual del neocolonialismo que es envenenamiento, despojo territorial, desertificación,...

 

 

 

Norberto Señor: "Hay una necesidad imperiosa de dar batalla masivamente a

una política cuyo centro es el ajuste sobre el Estado"

23 de abril de 2016

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) realizó este martes 19 de abril un nuevo paro por 24 horas con movilización contra el ajuste y en reclamo de la reincorporación de los despedidos tanto a nivel nacional, como provincial y municipal. En la emisión de Enredando las mañanas de ese mismo día hablamos con Norberto Señor, integrante de ATE Sur, quien brindó detalles de la medida.

 

Por RNMA

 

“En nuestro sindicato y en el conjunto de los trabajadores y trabajadoras estatales hay una mezcla de preocupación y bronca, en muchos casos con una firme decisión de luchar, en otros con cierta sensación de impotencia. Hay distintas miradas acerca de cómo encarar esta situación, incluso en la propia dirigencia, pero lo cierto es que hay una necesidad imperiosa de dar batalla masivamente a una política de los gobiernos nacional, provinciales y municipales, cuyo centro es el ajuste sobre el Estado, los despidos, la precarización laboral, la falta de inversión en todo lo que hace a los derechos sociales vinculados de manera directa con nuestra labor en el Estado, y por supuesto también en la sangría de puestos de trabajo inmensa en el sector privado”, afirmó Norberto Señor en diálogo con Enredando las mañanas.

En este sentido, señaló que el centro de la política de Mauricio Macri y su gobierno no es otra que la de ofrecer grandes y voluminosos negocios al menos como promesa, perspectiva o concreción: “ya se dio con la quita de retenciones, con el pago a los fondos buitre y con los beneficios de las supuestas inversiones que deberían llegar, que en definitiva permitirían, en el caso de constituirse esos negocios, seguir fugando capitales, seguir haciendo fortuna a costa de que se deteriore cada vez más el nivel de vida de la población”.

Señor recordó el paro de ATE del 24 de febrero pasado, que incluyó masivas movilizaciones en Plaza de Mayo y en distintas ciudades de todo el país, también en repudio a los despidos y exigiendo las reincorporaciones. En este sentido, el integrante de ATE Sur aseguró que lamentablemente han pasado 2 meses donde la situación no ha cambiado: “es evidente entonces que es más que necesario este paro, incluso tendríamos que haberlo hecho mucho antes, porque el gobierno sigue adelante con sus planes y no se inmuta, y en definitiva hoy va a ser una muestra clara de un paro y movilización contundentes, también con la confluencia de organizaciones sociales, cooperativistas, trabajadores ultraprecarizados también por el Estado en algunos casos y de miles de desocupados que vienen marchando desde la Estación de Liniers, con quienes nos vamos a encontrar en Congreso para llegar juntos hasta Plaza de Mayo”.

 

El fallecimiento de trabajadores estatales al enterarse de despidos o de grandes descuentos en sus salarios aumenta la preocupación y bronca a las que Señor se refería. Al respecto, el dirigente dijo que el ajuste no tiene límites: “solo tiene los que podamos ser capaces de imponerle los propios trabajadores; evidentemente lo que para algunos de los ricachones que están en el gobierno o que aplauden a rabiar las políticas de Macri y su gabinete significa a lo mejor la caída de la bolsa de valores y la pérdida de algunos de las decenas de millones y millones que les sobra en sus cuentas bancarias, para una trabajadora auxiliar de escuelas como Yolanda Mercedes en Mar del Plata es haber visto que cobraba 40 pesos cuando ni siquiera había hecho un solo día de paro, pero que por la intempestiva medida que buscó arrodillar a los estatales y a uno de los sindicatos se le descontó indiscriminadamente todo el sueldo y cuando vio esos 40 pesos sufrió una ataque cardíaco; o la muerte de Melisa (Bogarin, trabajadora precarizada del INTA), compañera de un despedido. Son situaciones muy distintas a la vida de aquellos que nacieron en cuna de oro como Macri y hablan de los sacrificios que hay que hacer; es decir el mayor de los sacrificios que puede hacer alguno de ellos es en vez de ir a Miami ir a alguna otra playa un poco más barata, y el sacrificio para los más humildes muchas veces termina llevándonos a la muerte porque está vinculado a pasar hambre, a no poder darle de comer a los pibes, a la incertidumbre de quedarse sin laburo”.

 

De todos modos, Señor aclaró: “hay que decir que en las altas cumbres del poder vienen registrando que hay malestar, bronca, decisión de pelear y entonces ahora viene toda esta puesta en escena de una supuesta preocupación por los más humildes, de medidas populares que serían el centro de las preocupaciones de Macri, pero que en definitiva no son otras que en todo caso la necesidad de registrar que hay situaciones insostenibles que va dejando cada vez más claro cuál es el objetivo real de las políticas de su gobierno”.

 

A modo de ejemplo, Señor se refirió a la campaña de denuncia que viene realizando ATE en la provincia de Buenos Aires respecto a lo que llamó “menús de guerra” que desde el gobierno de María Eugenia Vidal están enviando a los comedores escolares: “de los 5 días de la semana ni uno solo se recibía carne, pollo, fruta o leche, siempre era arroz, lentejas o fideos, sin verduras, y en definitiva esa denuncia tan fuerte que apuntaba a cómo preservaban, frente a los incrementos de precios, los voluminosos negocios de los proveedores ligados a los funcionarios políticos de todos los distritos y de la provincia históricamente, condenando al hambre a los pibes, esas denuncias fueron muy contundentes, tuvieron repercusión y tuvieron que derivar, luego de varias movilizaciones, en la duplicación de los montos que ahora van a desembolsar los proveedores que tendrán que brindar mejores alimentos”.

 

En este punto, Norberto Señor criticó las llamadas “medidas sociales” dadas a conocer tanto por el Ejecutivo Nacional como bonaerense en los últimos días: “en definitiva si uno compara con lo que en un solo día ganaron con la quita de retenciones las mineras o quienes manejan los agronegocios o aquellos importadores industriales, o lo que ganaron cuando se liberó el cepo y se devaluó todos los que tenían tenencias importantes de dólares o quienes exportan y tenían que cobrar, es incomparable, es casi una burla darle 500 pesos a los jubilados o el mísero aumento del 15% a los jubilados de la provincia de Buenos Aires que ya estaba concretado y que ni merecía ser anunciado porque es la miseria que pasó UPCN (el otro gremio de los trabajadores estatales) en la paritaria y que se trasladó automáticamente a los jubilados. Realmente da vergüenza que los anuncien como grandes conquistas sociales en medio de semejantes tarifazos y ataques a los bolsillos y derechos del pueblo. El paro de hoy es muy importante, volverá a ser un hecho político fuerte y además volverá a poner sobre el escenario político un reclamo que va creciendo en sectores de la clase trabajadora”.

 

Hacia el final de la charla con Enredando las mañanas, Norberto Señor reiteró que es necesaria la realización de un gran paro nacional: “hay que dejar de lado las a veces lamentables mezquindades entre dirigentes sindicales que están pensando más cómo le hacen un codazo al de aliado, porque no tiene la misma mirada política, que en la necesidad de que estemos unidos la inmensa mayoría de los trabajadores poniéndole fin a todos estos planes de ajuste y de ataque a la clase trabajadora y al pueblo.

Esta unidad que hoy se expresa en la calle tiene que ir prefigurando una unidad mucho más grande. Acá está pasando oculto por los grandes medios un conflicto en Tierra del Fuego que lleva 50 días, enormes conflictos docentes en Santa Cruz, en Santiago del Estado, parecieran no existir pero aquellas poblaciones que ven cómo se caen las fuentes de trabajo y el salario, cómo se había paralizado la obra pública, etcétera, no pueden sostener más la situación si no salen a luchar, y en todo caso esa unidad que tenemos que construir lógicamente tiene que estructurarse también alrededor de un proyecto de salida que no es aguantarse y esperar 2 años a que algún recambio legislativo vaya prefigurando la vuelta a la presidencia de fuerzas políticas que siempre han gobernado para los de arriba, sino ir construyendo una unidad y un poder desde abajo que nos permita pensar en una sociedad donde nunca más un solo centavo de la Argentina y de la riqueza vaya para buitres, especuladores, para grandes monopolios, sino que empiecen a ser volcados a las necesidades de nuestro pueblo, a la salud, la educación, el deporte, por supuesto al trabajo, a industrializar el país, a terminar con la dependencia, acabar con el puñado de ricos que despilfarra fortunas, abre cuentas offshore, tiene sus negociados por todo el mundo, mientras en un país productor de alimentos para millones de personas crece el hambre, la pobreza y la pérdida de posibilidad de futuro”, cerró el dirigente de ATE Sur.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article11867

 

 Crisis civilizatoria

 

En el progresismo ha habido esfuerzos por descalificar y reprimir a las organizaciones y comunidades en resistencia al despojo, contaminación y devastación de territorios. Pero mediante el siguiente artículo tengamos en cuenta porqué ellas nos interpelan a hacernos cargo de cambios en nuestros trabajos, vivires que desde ahora vayan construyendo otra sociedad, otro mundo.

 

Los peligros del Arco Minero del Orinoco:

un breve análisis desde la economía ecológica

12 de mayo de 2016

Por Emiliano Teran Mantovani (Rebelión)

En numerosas ocasiones se ha invocado la "irreversibilidad" de la revolución. Pero si había algo más esencial y fundamental que invocar, era la sostenibilidad del proceso. Es decir, que los medios básicos para reproducir la vida cotidiana, el agua, la energía, los alimentos, entre otros, puedan estar en un mínimo equilibrio respecto a los seres humanos que habitamos el país, y con las generaciones venideras. Sin esto, la utopía revolucionaria sencillamente no subsiste.

La situación que vivimos en la actualidad no es sólo consecuencia de un conflicto político a escala nacional, con sus respectivas injerencias imperiales. Es también el reflejo de la inviabilidad del capitalismo rentístico venezolano, de su crisis histórica, de su reformulación en la Revolución Bolivariana, y del desborde de la notable vulnerabilidad alimenticia, hídrica y energética que este modelo produce.

Como respuesta a esta crisis, el gobierno nacional está promoviendo un megaproyecto de minería sin precedentes en el país, el llamado Arco Minero del Orinoco (AMO). En realidad esta propuesta es un salto al vacío, que no sólo nos atornillaría al rentismo y al extractivismo, sino que nos enrumbaría a un terrible camino de insostenibilidad, deteriorando enormemente las condiciones para la reproducción de la vida cotidiana de millones de venezolanos.

Numerosos artículos han ya circulado mencionando las características y perjuicios que provocaría el AMO . En este artículo, les propondremos un breve análisis crítico desde la economía ecológica, para plantear una re-lectura de las diferentes valoraciones económicas que están en juego, resaltando no sólo las nefastas consecuencias que este mega-proyecto tendrá con la naturaleza y los pueblos indígenas del sur del Orinoco, sino también la afectación de la vida integral del país, incluyendo las enormes poblaciones urbanas venezolanas. Presentaremos a continuación algunos de estos aspectos, profundamente interrelacionados, los cuales consideramos de gran relevancia:

 

a) Contabilidad ecológica en déficit: la vida se vuelve precaria

El lenguaje que ha prevalecido en la economía contemporánea ha sido expresado constantemente en dinero (con una orientación crematística). El valor que se impone es el monetario, las contabilidades de la “riqueza de las naciones” están monetarizadas –ej. PIB–, y hace que prevalezca un sistema económico metafísico que pretende explicarse a sí mismo a partir del dinero. De esta manera se invisibilizan otros valores esenciales para la vida (ecológicos, culturales, afectivos). Esto nos ha creado una ilusión de riqueza, o la esperanza de resolverlo todo con dinero, que ha sido muy perjudicial.

 

Pero la economía –la “administración de la casa”, según su etimología– es más que eso. Desde una visión integral de la vida, se trata no sólo de lo que se encuentra dentro del "mercado", sino también, y en esencia, de la distribución de flujos de energía y materia, los cuales nos mantienen vivos. La economía es fundamentalmente un ámbito de la vida ecológica, un sistema de abierto muy complejo.

 

La histórica promesa de “sembrar el petróleo” se ha centrado en la riqueza monetaria. En la actualidad, el gobierno nacional ha justificado reiteradamente el enorme sacrificio para la población y la naturaleza que supondría el AMO, en nombre de obtener más divisas, ocultando con dinero el extraordinario empobrecimiento socio-ecológico que éste conllevará.

Si valuáramos las 7.000 toneladas de oro que podría poseer Venezuela en sus reservas, tendríamos dos valores para contrastar: por un lado, unos 280.000 millones US$ en ganancia para el Estado, y por el otro, unos 3,1 a 7,4 billones de litros de agua que serían usados y potencialmente contaminados para extraer todo ese oro (entre 1 millón 240 mil a 2 millones 960 mil piscinas olímpicas, que puestas una seguida de la otra podrían darle casi 4 vueltas a la Tierra).

¿Vale toda esta agua, toda esta vida, 280.000 millones US$? Este monto es casi igual a los ingresos totales de PDVSA sólo en 2012 y 2013, y actualmente lo que tenemos es un país endeudado y en severa crisis económica ¿Qué podría hacer un multimillonario sin agua? Si acabáramos con la principal fuente de agua del país (la cuenca del Orinoco), ¿qué haríamos con ese dinero obtenido?

 

¿Si reformuláramos la contabilidad económica dándole valor a los bienes comunes para la vida? ¿Si reflejáramos que esta destrucción de vida es una destrucción de riqueza, es producción de pobreza? Si hiciéramos en un ejercicio crematístico, planteando que cada litro de agua vale 1 US$, ¿sería éste un proyecto económicamente viable?

 

Una cosa es el déficit fiscal –que en Venezuela sigue creciendo notablemente–, el cual podría resolverse con nuevos préstamos, la emisión de bonos y/o devaluaciones de la moneda. Otra cosa muy diferente es un déficit físico, y mucho más cuando se trata de “recursos” imprescindibles para la vida, recursos no renovables o que su capacidad de regeneración está siendo superada por los niveles de consumo. Estos déficits pueden producirse por degradación de los bienes comunes naturales en grandes cantidades, degradación de su productividad, o bien por la incapacidad o insuficiencia para su suministro.

Los déficits físicos (biodiversidad, agua, energía, etc.) suelen ser reflejo de un sistema insostenible. Resolverlos es mucho más complicado (no bastan préstamos o emisión de dinero). Las consecuencias suelen ser drásticas y plantean escenarios de colapso sistémico, lo cual es imperiosamente necesario evitar.

 

b) El metabolismo social crece

El metabolismo entre la naturaleza y la sociedad, es decir, el régimen social específico que sintetiza los procesos de apropiación, procesamiento, circulación, consumo y desecho de los recursos, energías, materias, o los llamados “servicios ambientales”, ha crecido en Venezuela a la par de su desarrollo capitalista/rentista. Una de las consecuencias históricas de este desarrollo es la configuración de un sistema de consumo intensivo por la vía de la distribución (siempre desigual) de la renta petrolera. Esto se expresa en la actualidad en diversos indicadores, como por ejemplo el hecho de que somos el segundo país de América Latina (sin contar el Caribe) que consume más electricidad per cápita, según la CAV y CEPAL ; o el país que más CO2 per cápita emite en toda la región (exceptuando el Caribe), según el Banco Mundial .

 

El desarrollo de este metabolismo social nos ha llevado a la situación de “translimitación ecológica”. Según el “Informe Planeta Vivo” de la WWF, Venezuela tiene una de las dos huellas ecológicas más altas de Latinoamérica y es uno de los dos países de la región que han superado el límite de su capacidad eco-regenerativa, es decir, que consume más naturaleza de la que sus ecosistemas son capaces de regenerar, por lo que nos encontramos en situación de “déficit ecológico”. En este sentido, cabría reconocer por ejemplo que, además de otros factores, la crisis de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como el Guri, se debe también al aumento de la demanda de energía en Venezuela en los últimos años.

 

Conviene pues, evaluar tres elementos:

·       El primero, la transformación del metabolismo social en el sur del Orinoco que va a provocar la depredadora megaminería del AMO –se estima que en general de 4 a 1 toneladas de materiales son removida para obtener un gramo de oro, a lo que se suma la enorme cantidad de energía empleada y disipada–, lo cual a su vez va a impactar en todo el metabolismo social venezolano.

·       El segundo elemento tiene que ver con los patrones de consumo. Es importante resaltar que cuando la inclusión social está representada en el consumo masivo vinculado al american way of life (teléfonos inteligentes, aires acondicionados, automóviles y motos, junto a otros electrodomésticos), se produce una paradoja entre el "bienestar" y la sostenibilidad socioambiental. Las rentas mineras suelen orientarse, como forma de compensación social y de domesticación de la población, a este tipo de consumos. Los profundos daños del AMO tratarían de ser endulzados con este tipo de gasto, reproduciendo estos patrones metabólicos. Una política de ahorro energético para enfrentar la crisis de este sector entra en conflicto con este largo proceso de incorporación masiva al consumo –y de cambios en las expectativas en los modo de vida–, tomando además en cuenta la gran incidencia que tiene el sector residencial en el consumo eléctrico nacional (más de un tercio del total, según informe MPPEE 2013).

·       El tercer elemento tiene que ver con el marco socioeconómico de este creciente metabolismo: el extractivismo. Esto implica que toda la energía consumida no se dirigirá a un proceso productivo y de soberanía energética, sino al incremento de la disipación de la misma (entropía) y la dependencia ecológica.

 

c) Afectación de la fertilidad de la tierra y de la productividad de los ecosistemas

Cuando Marx analizó en El Capital la renta de la tierra, hizo alusiones a la afectación de la productividad de la misma a raíz de los métodos depredadores de producción agrícola. De esta forma, se producía no sólo un empobrecimiento del proletariado, sino también de la tierra. Este ha sido uno de los principales argumentos de John Bellamy Foster para reivindicar la faceta ecológica de Marx (y las bases de un marxismo ecológico).

Nosotros planteamos aquí el análisis no solo de la tierra, sino de los ecosistemas y sus ciclos. Las depredadoras consecuencias de la megaminería en el AMO, no sólo afectaría la riqueza de la vida en términos cuantitativos –avance en el número de hectáreas devastadas, especies afectadas, cantidades de agua o partículas de aire contaminadas– sino también cualitativos.

Daños ambientales irreversibles podrían afectar la productividad ecológica y por ende comprometer aún más las condiciones generales de la vida. Esto puede ser especialmente dramático en relación a los suelos del Escudo Guayanés, que dada su notable fragilidad, podría pasar muchas décadas para que pudieran recuperarse, para recobrar sus ciclos vitales, si acaso alcanzaran a hacerlo.

Un buen ejemplo de las consecuencias económicas de la merma de la productividad ecológica está en el agua. En las discusiones y análisis sobre el actual déficit energético en Venezuela, normalmente prevalecen argumentos sobre las fallas en la capacidad instalada (hidroeléctrica y termoeléctrica), o bien los efectos del fenómeno del Niño. Aunque estos factores hacen parte del problema, también cabría reconocer que se ha venido produciendo un déficit (en términos de falta o escasez) en el caudal del río Caroní –curvas generales en descenso–, el cual alimenta la represa del Guri. Una de las razones de este decrecimiento ha sido la deforestación que se ha producido en la zona. Se trata de una expresión del déficit ecológico que tiene su proyección en la economía, en la medida en la que este caudal tiene una importancia estratégica para la producción hidroeléctrica en el país, y por tanto para la vida en las ciudades y los sectores industrial y comercial. Todo este fenómeno de merma de la productividad ecológica, si lo pensamos desde la sostenibilidad, pone en riesgo también los medios de vida de generaciones futuras.

 

d) Déficit físico en el comercio internacional

Las economías extractivistas latinoamericanas como la venezolana, usualmente se caracterizan por exportar cantidades desproporcionadamente mayores de naturaleza (general pero no únicamente medida en toneladas) de las que se importan, sin que esto garantice ganancias comparables a las de los países centrales de la economía global, o bien permita que nuestras economías puedan salir de la dependencia del extractivismo. Esto en cambio, se traduce en un balance ecológico negativo, que tiene repercusiones domésticas.

Más allá del déficit de la balanza comercial de Venezuela (para el tercer trimestre de 2015 según el BCV), la expansión del megaproyecto del AMO supondría una mayor cantidad de exportación neta de naturaleza. Si a esto se suma que los recursos podrían exportarse mucho más baratos que en años anteriores (dadas las bajas expectativas de repunte de los precios de las commodities), lo que afecta notablemente las importaciones a la baja, tendremos también un incremento del déficit ecológico nacional.

El relanzamiento del extractivismo por parte del gobierno nacional se basa en una propuesta presente en varias de las declaraciones oficiales: el impulso a las exportaciones (no sólo minería, sino gas, pesca, entre otras). Esto en realidad indica que la economía nacional será relanzada con orientación al mercado global, marcado claramente por los patrones de acumulación neoliberal.

Toda esta “fuga de naturaleza” hacia el mercado internacional no sólo no resuelve los problemas de fondo, sino también canaliza un saqueo de recursos que compromete los medios de reproducción de la vida de numerosas venezolanas y venezolanos. En los períodos de recesión o depresión económica, el capital internacional buscará ajustar los procesos de acumulación en el AMO, para evitar afectar la tasa de ganancia. Este ajuste se cargará progresivamente sobre el país, sus ecosistemas, recursos y población.

 

e) Después de la devastación ambiental, ¿quién se queda con la renta?

La expansión del extractivismo suele justificarse con la idea de que necesitamos más divisas, rehuyéndole normalmente al debate sobre la distribución de la riqueza y activos existentes y del manejo de los excedentes monetarios. Ahora que el país se encuentra muy mermado económicamente, y ante el terrible relanzamiento del AMO, cabría preguntarse donde están los dineros públicos provenientes de la devastación ambiental de los últimos años –de ahí la relación entre extractivismo y endeudamiento público, y la importancia actual de una auditoría de todas las cuentas nacionales.

No tiene sentido hablar de "expansión" y "crecimiento" sin analizar la distribución de la riqueza existente. Por ejemplo, ¿cuál es la capacidad instalada industrial y cuánto de ella se utiliza? ¿Cuánto de ella no, y por qué? A la luz de esta crisis, ¿qué hacer con el 40% de las tierras nacionales que han sido declaradas improductivas? ¿Qué otros tipos de uso de la tierra podría dársele a los territorios del AMO, sin que esto tenga que conllevar a la devastación ambiental y la insostenibilidad social? Muchos más ejemplos como estos podrían darse. Queda claro que hay varias alternativas a ser estudiadas antes que entregar nuestros territorios a la voracidad del capital foráneo.

Por último, con un poco de suspicacia surge la pregunta: ¿qué se hará con la renta minera obtenida? La ampliación de la cuenta corriente tiene entre sus principales asignaciones el pago de la deuda y la compra de productos importados. Y si hubiese algún excedente, ¿quién lo va a manejar? ¿Para qué será usado? ¿Qué poder de decisión tiene la gente común sobre esa administración? Los patrones capitalistas de apropiación de la riqueza plantean serias amenazas de empobrecimiento a la población.

 

f) Buen Vivir y debates sobre el consumo

Queda para otro espacio y ocasión, planteamientos más definidos sobre alternativas a este terrible proyecto minero. Sin embargo, es importante recalcar, ante los desafíos de un déficit ecológico, la importancia de nuevos paradigmas sociales, nuevas escalas de valoración, nuevos patrones culturales que interpelen nuestras concepciones sobre la riqueza y sobre la pobreza, tomando en cuenta que esta última está vinculada, en primera instancia, a la indisponibilidad e incapacidad social para el acceso a los bienes comunes para la vida.

Al menos tres interrogantes se nos plantean al respecto: ¿hasta qué medida es posible un cambio radical de la política de “los de arriba” que revierta este tránsito hacia la acentuación de la inviabilidad del modelo? ¿Qué grupos sociales y políticos deben impulsar una transformación cultural como la mencionada? Y, ¿qué estrategias deben ser propuestas para transformar patrones culturales tan vinculados históricamente al “american way of life” sin sufrir amplio rechazo social por algunas medidas “impopulares”?

Por último, creemos importante que en los debates sobre bienestar social, o Buen Vivir, no sólo se reivindique un ideal abstracto de lo que consideramos deseable, sino también referentes que se adecuen a la crisis ambiental global, y a las potenciales consecuencias que esto tendrá. En este sentido, parece que un verdadero objetivo revolucionario es incrementar nuestra resiliencia, es decir, nuestra capacidad de soportar y recuperarnos ante perturbaciones significativas de los entornos y ecosistemas en los cuales habitamos. Nuevos tiempos suponen nuevos desafíos, y por tanto, nuevas maneras de pensarnos y organizarnos.

* Emiliano Teran Mantovani   es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, mención honorífica del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2015 y hace parte de la Red Oilwatch Latinoamérica.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212183

En consecuencia, hemos visto que los gobiernos progresistas y los neoliberales de Nuestra América han coincidido en posibilitar la extraordinaria acumulación de las transnacionales de riqueza y poder. Los primeros se deben a pueblos movilizados contra el neoliberalismo y hoy es evidente que ese mandato no lo respetaron. Es que el capitalismo -sea neodesarrollista sea neoliberal- se caracteriza como lo que describen las siguientes:

 

Informaciones de EHNE Bizkaia sobre

los temas y la agenda de VII Conferencia de La Vía Campesina

22 de abril de 2016

Han transcurrido tres años desde la VI Conferencia Internacional y el Llamamiento de Yakarta en los cuales hemos tenido muchos avances en La Vía Campesina y nos preparamos para futuros desafíos. Vivimos en un mundo plagado de problemas estructurales, en donde se desarrollan tendencias poco favorables al modo de vida campesino.

 

El capitalismo neoliberal es un modelo explotador que ha generado diversas crisis sistémicas. Se trata de crisis de tipo económico, político y social, derivadas del control del gran capital, del rol del capital financiero y de las empresas transnacionales (TNCs), el aumento de la represión contra los campesinos y campesinas, los/as refugiados/as y migrantes, y los daños ambientales a la salud y la alimentación (agrotóxicos, OGMs, el hambre, la obesidad), etc.

 

Se privatizan y se mercantilizan los conocimientos y los saberes, se impulsan valores individualistas, de competencia a través de proyectos de "desarrollo", como la mal llamada "economía verde", que aumentan la dependencia de los agricultores hacia el capital y el agronegocio. Hay cada vez mayor presencia e injerencia de las TNCs, enmascaradas en ocasiones en proyectos "filantrópicos" como AGRA en África apoyado por la Fundación Bill y Melinda Gates que promueve una "agricultura climáticamente inteligente" que mantiene y probablemente aumenta el uso de agrotóxicos y transgénicos.

El libre comercio es hoy un instrumento de acumulación de beneficios, y la concentración de la riqueza y de los bienes en manos de pocos. Si en el pasado consideramos a la OMC como el enemigo fundamental, en la actualidad los acuerdos bilaterales nos obligan a multiplicar nuestras acciones en todo el mundo, a retomar la lucha por la reforma agraria y la defensa de tierras y territorios, en definitiva, a alzarnos con una voz única y unida en defensa de los derechos humanos y los derechos campesinos como alternativa a este momento de crisis generalizada.

 

(…)Hay cada vez mayor presencia e injerencia de las transnacionales (TNCs), enmascaradas en ocasiones en proyectos "filantrópicos" como AGRA en África apoyado por la Fundación Bill y Melinda Gates que promueve una "agricultura climáticamente inteligente" que mantiene y probablemente aumenta el uso de agrotóxicos y transgénicos. El libre comercio es hoy un instrumento de acumulación de beneficios, y la concentración de la riqueza y de los bienes en manos de pocos. Si en el pasado consideramos a la OMC como el enemigo fundamental, en la actualidad los acuerdos bilaterales nos obligan a multiplicar nuestras acciones en todo el mundo, a retomar la lucha por la reforma agraria y la defensa de tierras y territorios, en definitiva, a alzarnos con una voz única y unida en defensa de los derechos humanos y los derechos campesinos como alternativa a este momento de crisis generalizada.

 

 

Ante esta situación, La Vía Campesina, plantea un cambio integral del sistema y para ello desde hace ya más de 20 años puso encima de la mesa la propuesta de la Soberanía Alimentaria. Se reunirá en Derio, Bizkaia, (País Vasco) en Julio de 2017 para realizar su VII Conferencia Internacional donde se evaluarán los resultados de las estrategias implementadas desde las anteriores conferencias y se establecerán las líneas estratégicas maestras de su accionar para los próximos 4 años en diferentes áreas de trabajo.

 

Alianzas

Cómo avanzar en la práctica desde nuestros pueblos, granjas y barrios hacia esa soberanía alimentaria será uno de los ejes de trabajo en esta VII Conferencia, así como también la forma de implicar y concienciar a la población en general de que la construcción de la Soberanía Alimentaria no es responsabilidad solamente del campesinado sino de toda la sociedad. Las alianzas en LVC representan un elemento fundamental para mejorar el desempeño en las principales tareas del movimiento. Desde nuestros orígenes hemos mantenido esta estrategia de trabajo en los temas centrales como son: la soberanía alimentaria, la Reforma Agraria, los derechos humanos, los derechos campesinos, las semillas campesinas. El trabajo de alianzas ha sido ejemplar a la hora de confrontar los tratados de libre comercio (ej. TPP y TTIP). El proceso de las alianzas debe dar prioridad a la articulación entre consumidores y productores, con los sindicatos, académicos comprometidos con nuestro proceso, con movimientos sociales reforzando su vertiente internacionalista para compartir experiencias de lucha contra las transnacionales, los “agro” e hidronegocios, los tratados de libre comercio, etc. Para ello la figura de las políticas públicas desarrolladas desde las instituciones más próximas y el papel de las alianzas jugarán un papel clave en nuestros futuros planes de acción y estrategias. En este sentido se trabajará para obtener el apoyo de gobiernos en favor de políticas que promuevan la soberanía alimentaria y se explorarán nuevas formas para impulsar el trabajo de incidencia en cuanto al Comité para la Seguridad Alimentaria de la ONU, a la FAO y al FIDA o al trabajo con el Consejo de Derechos Humanos.

 

Jóvenes

Creemos firmemente que el cambio es posible, ya que a pesar de las agresiones que sufren la tierra y el campesinado y las dificultades como la falta de acceso a los bienes o a unas rentas dignas, cada vez hay más jóvenes que se animan a mirar al campo. Jóvenes que con ilusión y con la clara idea de avanzar hacia una agricultura agroecológica y campesina nos plantean nuevos valores y nuevos modelos participativos que, junto con el resto de participantes de la Vía Campesina, ondearán -en esta VII Conferencia a desarrollarse en Derio-, la bandera de la esperanza. En este sentido se plantean como retos a futuro para el trabajo con la juventud lograr una mayor formación política, ideológica y en valores (contra el racismo, a favor de la diversidad sexual, etc.)

 

Mujeres

La VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina tiene ante sí el reto de profundizar en la “Campaña basta de Violencia hacia las Mujeres “en todos los niveles y formas a la vez que construye los feminismos campesinos y populares desde la base y se fortalece la articulación de las mujeres a todos los niveles y en todas las organizaciones de La Vía Campesina (LVC).

 

Fortalecimiento Interno

En la VII Conferencia se discutirán además aspectos fundamentales en el plano organizativo de LVC como es el desarrollo de la colaboración con la Región MENA (Medio Oriente y África del Norte) además de la incorporación de nuevas formaciones en Europa del Este. Igualmente necesario sigue siendo mejorar los instrumentos comunicativos tanto a nivel regional como internacional e incorporar herramientas web regionales y nacionales que permitan la formación en línea y que discurran en paralelo a las pedagogías horizontales, de campesino a campesino, y los intercambios entre regiones al tiempo que se amplían y articulan las escuelas de formación política y de agroecología.

En cuanto a los Desafíos y Estrategias Internacionales

 

1) Justicia Climática y Migración

La Via Campesina (LVC) considera que la agricultura climáticamente inteligente es un intento de "greenwash," y la interpreta como parte de la ofensiva global contra la agricultura campesina, al igual que las semillas corporativas y transgénicas. Los/las migrantes, que en número creciente los son por causas climáticas, se convierten en mano de obra explotada por las corporaciones. Debemos luchar para conseguir precios justos para los/as campesino/as y que no se vean obligados de migrar, situación afecta especialmente a personas jóvenes. Es necesario promover alternativas como la soberanía alimentaria y la agroecología con semillas criollas y no falsas soluciones para detener el cambio climático a la vez que se incrementan las acciones de solidaridad con organizaciones de migrantes y refugiados, tratando las causas de las migraciones y no solo sus efectos. Para ello se explorarán vías para ayudar a la organización de los/as migrantes y crear espacios para que se reúnan con LVC En este camino es fundamental hallar la convergencia y alianza con académicos/as, ONGs, consumidores/as, organizaciones de migrantes, etc.

 

2) Tierra, Agua y Territorio; y Lucha contra las Transnacionales/Libre Comercio

El tema de tierra, agua y territorio es un desafío principal dentro de LVC, esto pasa por el desarrollo de la Reforma Agraria, y la lucha por la defensa de la tierra y el territorio Esta lucha por la tierra tiene diferentes momentos dependiendo de las regiones y continentes. Uno de los ejes centrales de trabajo es frenar el acaparamiento y sus diferentes métodos de aplicación mediante inversores nacionales y extranjeros. En los temas de tierra y territorio, LVC trata de promover la defensa del espacio que es el hábitat común de los hombres y las mujeres que trabajan la tierra, cuidan a la Madre Tierra y protegen los bienes comunes. En la actualidad LVC cuanta con trabajo en las comunidades en torno a la Campaña Global por la Reforma Agraria, el establecimiento de misiones de solidaridad, el trabajo con organismos internacionales, etc.

 

Lucha contra las transnacionales, tratados de libre comercio

Como campesinos/as debemos ampliar el trabajo para mantener una lucha permanente contra los Tratados de Libe Comercio (TLC). La lucha contra las Transnacionales y los TLC, tuvo un momento álgido durante la Ronda de Doha y la OMC en Cancún y Hong Kong, tras del sacrificio del Sr. Lee. Ahora el nuevo establecimiento de las economías de India y China, y los tratados comerciales del Pacífico, invitan a renovar la movilización manteniendo nuestra posición contra la OMC, los TLC y sus diferentes manifestaciones. El crecimiento de los acuerdos comerciales, nos urge estar atentos. Seguimos trabajando una estrategia y planes de acción alrededor los efectos del TTIP, y mediante la discusión, promover redes de solidaridad para movilizarnos contra estos tratados bilaterales.

 

3) Derechos Campesinos, Mujeres y Juventud

El debate sobre los Derechos de los campesinos y campesinas es un proceso iniciado de forma interna dentro de LVC desde 1996. Desde el inicio del proceso, LVC trabajó en alianza con organizaciones y personas de la academia como parte de una estrategia para divulgar la importancia de la lucha por los derechos de los campesinos y su reconocimiento por parte del público en general. Se insta a reconocer a los campesinos y las campesinas como actores fundamentales para superar la crisis alimentaria mundial, y al mismo tiempo como colectivos que están sufriendo violaciones continuas de sus derechos. Se reconoció y acordó la necesidad de generar un proceso y llevarlo a Naciones Unidas para la redacción de la Declaración de los Derechos de los campesinos y de las personas que viven en zonas rurales. Es claro que las situaciones de violación de los derechos del campesinado en las distintas regiones, a pesar de tener un tronco común, se asientan en situaciones socioeconómicas, políticas y culturales propias de cada región, con diferentes ejemplos.

En este sentido en la VII Conferencia se reafirmará la necesidad de que las organizaciones que forman parte de La Vía Campesina contribuyan al contenido de la declaración y revisen las enmiendas al borrador de las Naciones Unidas, incluyendo los derechos de los trabajadores rurales y de los migrantes en la declaración, y garantizar su derecho de organizarse. Los migrantes y trabajadores rurales tienen que tener los mismos derechos que los/as otros/as trabajadores/as y campesinos/as. Es necesario producir informaciones y de fortalecer las capacidades hacia el interior de LVC para poder aportar en el proceso de construcción de la Declaración, y que dicha herramienta sirva a las luchas locales. Se reconoce la importancia de fortalecer capacidades en LVC para poder incidir a nivel nacional y que los gobiernos cumplan con la declaración, sistematizando y divulgando el monitoreo de las violaciones de derechos campesinos en todo el mundo.

 

4. Agroecología y Semillas, y Proceso en Roma

Se hace evidente que necesitamos cada vez más escuelas de agroecología (educación formal y no formal, siempre acompañados de la formación ideológica), procesos de campesino a campesino, campamentos, ferias y festivales de semillas y otros procesos e intercambios de experiencias, de conocimiento y saberes. Necesitamos articular estos procesos entre sí, con el fin de reforzarlos. Hoy en día se utilizan diferentes nombres para la agricultura campesina agroecológica en diferentes países: "presupuesto cero", "natural," biológico," orgánica, "agricultura sabia campesina", etc. pero la frase "agroecología campesina" nos ayuda a entendernos unos a otros en estos espacios internacionales. Para nosotros/as, los elementos clave en la agroecología son los/las campesinos/as que usan sus propias semillas, mudas y razas de animales, y sus conocimientos y prácticas tradicionales, sin agrotóxicos, conservando a la Madre Tierra. La agroecología no es un nicho de mercado, burocratizado por los organismos de certificación. Tenemos que trabajar más en la construcción de alianzas para defender la agroecología campesina de la cooptación y para conquistar políticas públicas favorables. Esto significa dar continuidad al proceso de Nyéléni y continuar empujando el proceso de agroecología en la FAO y en nuestras regiones y países.

Tenemos que derrotar las malas leyes de semillas y lograr que se prohíban los transgénicos en nuestros países. A la vez, debemos reforzar nuestra labor en la recuperación y el uso de nuestras propias semillas, fortaleciendo los sistemas locales de semillas campesinas. En este camino necesitamos políticas públicas de apoyo a la agroecología campesina y a las semillas campesinas y trabajar más en la construcción de mercados locales y otras alternativas para nuestros productos agroecológicos y generando más valor agregado en el procesamiento de nuestros productos. Hemos avanzado en las formas de ocupar la tierra, en cómo producir alimentos, pero en realidad no hemos desarrollado en la misma profundidad nuestras alternativas de las formas de cómo distribuir y comercializar lo que producimos, lo cual es urgente. Con la agroecología estamos recuperando nuestra autoestima, nuestra espiritualidad. Es una forma de vida o modo de vivir, es un frente de lucha de LVC; es transversal con muchos de nuestros otros temas de lucha: clima, tierra, territorio, TNCs, derechos campesinos, mercados, comercio, etc. y es parte básica de la construcción de la soberanía alimentaria. En síntesis, estas serán las principales discusiones que se abordarán en la VII Conferencia y que ya han sido avanzadas en el mes de Febrero de este año 2016, en la Conferencia Intermedia celebrada en Teos, Izmir, Turquía. Nos toca vivir un tiempo convulso, pleno de conflictos y en medio de una crisis de valores en nuestras sociedades que se traduce en xenofobia, racismo, machismo, fascismo, y con ello, el retorno a posiciones ideológicas que han sido nefastas en la historia reciente. Por ello es más necesario que nunca si cabe tejer alianzas para fortalecer las luchas y la unidad en favor no sólo de los/as campesinos/as sino de toda la humanidad Ese es nuestro gran reto. Nos vemos en Derio, Bizkaia, -País Vasco- en 2017.

Globalicemos la lucha, Globalicemos la Esperanza!

Leer

 

En un sentido menos conciliador con gobiernos e instituciones del capitalismo mundializado nos advierten:

"Es necesario intensificar la lucha ecológica contra las guerras y la eliminación de áreas de la vida y de nuestros valores culturales y sociales, que se destruyen y explotan a través de numerosos proyectos como presas, plantas de carbón, minería. En esta línea la lucha ecológica tiene que hacerse y difundirse bajo la máxima: “Vamos a comunalizar nuestras tierras, aguas y energía para la configuración de la vida democrática libre” ".

 

 

Declaración final de la 1ª Conferencia celebrada el 23 y 24 de abril de 2016

en Wan – Kurdistán del norte

El 23 y 24 de abril 2016, en la ciudad de Wan (Van) se ha celebrado la primera Conferencia del Movimiento de la Ecología de Mesopotamia (Mesopotamian Ecology Movement – MEM) con la participación de 100 delegados de las provincias Amed (Diyarbakir), Dîlok (Gaziantep), Riha (Sanliurfa), Merdîn, Muş, Wan, Elih (Batman), Siirt, Dersîm y Bedlîs (Bitlis), así como activistas de Turquía de los siguientes movimientos y grupos: Revista Gaya, Plataforma Anti-Nuclear, Resistencia Verde, Periódico Verde, partido de Izquierda Verde, el Mar Negro en Rebelión, Defensa de los Bosques del Norte, Campaña por el Derecho al Agua, el municipio de Ovacik Dersîm, la ICOR de Alemania y el grupo del Kurdistán del este Chiya Verde. Incluyendo representantes de las organizaciones DTK, KJA, HDK y HDP, en total 170 personas han acudido a la primera gran reunión de la MEM desde su fundación.

 

La Conferencia en Wan ha sido organizada en un periodo de intensas luchas políticas llevadas a cabo por personas en Kurdistán por la libertad y el autogobierno que pueden cambiar significativamente el futuro de la región, pero que exigen muchas víctimas.

Basándose en la Trinidad Ciudad-Clase-Estado y el método de la dominación-acumulación de capital, la Modernidad Capitalista crea una vida sin aliento e improductiva para la sociedad, como también enfrenta a la naturaleza a todo tipo de destrucción. En nombre del sistema hegemónico existente del Estado-nación y sus gobiernos, dispersan el carácter solidario de la sociedad e imponen desempleo, pobreza, una malsana nutrición industrial con OGM (Genetically modified organism) y la devastación social y cultural del pueblo.

 

Enormes proyectos destructivos como el GAP (proyecto de Anatolia suroriental), la presa de Ilisu, la presa de Munzur, la Vía Verde, la mina de Cerattepe, el Kanal Istanbul, se desarrollan y realizan con el objetivo de permitir la tala de bosques para la construcción, la comercialización de las aguas, la mercantilización de la tierra, el control de la naturaleza y las personas, así como promover el consumo de combustibles fósiles, lo que no es otra cosa que la alienación y el desplazamiento de las personas de su naturaleza original y de la vida.

Actualmente el régimen en Turquía ejerce una brutalidad sin precedentes en la historia reciente del Kurdistán y de Medio Oriente, que tiene una nueva dimensión pérfida. Cientos de miles de personas de Sur, Nusaybin, Hezex, Kerboran, Farqin, Şırnak, Gever, Silopi y Cizre son desplazados forzosamente de sus ciudades, las cuales están bajo una destrucción sistemática. Mientras tanto, la opinión pública mundial mantiene silencio sobre la destrucción de la naturaleza, las ciudades y el resto de las masacres.

 

La mentalidad monista y de negación del Estado-nación, el ilimitado sistema de beneficio-competición y el carácter de dominación de la Modernidad Capitalista han llevado al mundo al grave estado actual. Los desastres sociales se transforman en desastres ecológicos y viceversa. La sociedad y la humanidad tienen que decir basta a este desarrollo. Si esta situación continúa llegaremos a un punto del que no será posible retornar nunca más. En este sentido también el aumento de una resistencia ecológica es muy importante.

 

A pesar de la mentalidad y las prácticas destructivas es posible retornar. Es necesario intensificar la lucha ecológica contra las guerras y la eliminación de áreas de la vida y de nuestros valores culturales y sociales, que se destruyen y explotan a través de numerosos proyectos como presas, plantas de carbón, minería. En esta línea la lucha ecológica tiene que hacerse y difundirse bajo la máxima: “Vamos a comunalizar nuestras tierras, aguas y energía para la configuración de la vida democrática libre”. Es el momento de defender la Nación Democrática contra el Estado-Nación, la economía comunal basada en el anti-capitalismo y el anti-monopolismo contra el capitalismo de rápido lucro que busca una lógica de gran industrialismo; la agricultura orgánica, las ciudades y aldeas ecológicas, la industria ecológica, la energía y tecnología contra la agricultura y las políticas energéticas impuestas por la Modernidad Capitalista.

 

Con la conciencia de que la lucha ecológica es la referencia para la liberación de la humanidad entera sabemos que cada acción puede acercarnos a un individuo libre y a una sociedad libre. Entendemos que nuestra lucha para alcanzar nuestra naturaleza y nuestra realidad social, las cuales son los fundamentos de la justificación de nuestra existencia, es una contribución importante para la liberación de todas las personas y toda la naturaleza de nuestro mundo. Con una gran emoción, que sentimos profundamente, tomamos nuestra posición en esta lucha.

Nuestro paradigma, el heraldo de una edad brillante del siglo XXI y los próximos milenios, es el de una  sociedad radicalmente democrática, comunitaria, ecológica y de mujeres libres. En este sentido la lucha de la Ecología no está más allá de cualquier lucha, sino que es la esencia vital del paradigma de la vida libre. Sin la ecología la sociedad y la naturaleza no podrían existir. La Ecología es como la esencia y la formación dialéctica universal de milenios, teje dialécticamente todos los procesos de entidades conectadas entre sí, como los anillos de una cadena.

 

En este sentido la lucha contra la Modernidad Capitalista es la lucha para el desarrollo social, democrático y de mentalidad libertaria, que lucha para convertirse en un sujeto social contra las décadas de mentalidad estatista. Esto sólo podrá desarrollarse con una entidad social, con una lucha por la libertad, con una postura en contra del sistema que pone al Individuo-Sociedad-Naturaleza al servicio de los intereses de la hegemonía de la Renta-Capital.

 

En el Medio Oriente, la historia de la ecología no ha sido escrita como no fue escrita la historia de la mujer. Igual que para las mujeres libres es necesario conocer la historia de la mujer, para una sociedad ecológica es necesario conocer la historia de la ecología. En este sentido, abriendo academias de ecología, es necesario tomar una conciencia ecológica en los programas de todas las esferas sociales y de la educación académica como una parte esencial. Así como organizamos nuestras propias asambleas, la responsabilidad de garantizar una organización de la esfera social y unos estudios institucionales con una sensibilidad y conciencia ecológica es fundamental. En lo referente a la construcción de la sociedad democrática y ecológica, han sido acordados puntos importantes en la Conferencia. Al mismo tiempo que las decisiones que se han adoptado en la Conferencia, una contribución intelectual, organizativa y operativa ha sido dirigida a los movimientos ecológicos globales. Algunas de las decisiones que se han tomado son:

  • Establecer una coordinación estratégica intelectual, organizativa y operativa con los movimientos de ecología nacionales e internacionales para mejorar las discusiones comunes y acciones contra la explotación y destrucción ecológica.

  • Luchar contra la destrucción mental, física e ideológica en temas vitales para la vida como la energía, el agua, los bosques, el suelo, la urbanización, la agricultura de semillas, la tecnología; basándose en las políticas aprobadas del Movimiento Ecológico de Mesopotamia en la Conferencia, aumentar la lucha dentro de la construcción dirigida de una nueva vida.

  • Luchar contra el sistema que destruye los asentamientos urbanos, quema los bosques en el Kurdistán; tratar públicamente la devastación ecológica en Kurdistán y las devastaciones de la guerra.

  • Planificar acciones con otros movimientos de ecología contra la destrucción de las ciudades del Kurdistán; para asegurar la participación activa en plataformas de solidaridad que se han establecido en estas ciudades.

  • Desarrollar un modelo ecológico para Kurdistán.

  • Estar más presentes en los medios impresos y digitales y establecer academias de ecología.

  • Llevar a cabo luchas legales en paralelo a las campañas y acciones actuales.

  • Ampliar las estructuras organizativas propias en todo el Kurdistán y Medio Oriente.

Fuente: Hasankeif girsimi
Traducido por Rojava Azadi

 


difusión de Rojava Azadi Madrid
Colectivo por la revolución social de Rojava ~Kurdistán paz y libertad
enlace:
https://rojavaazadimadrid.wordpress.com/2016/05/11/declaracion-de-la-primera-conferencia-del-movimiento-de-la-ecologia-de-mesopotamia/

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Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2016/05/11/kurdistan-1ra-conferencia-del-movimiento-de-la-ecologia-de-mesopotamia/

 

Alternativas postcapitalistas

 

En el pasado internacional de la lucha de clases hallamos cómo adueñarnos de la lógica situacional. Apreciemos el análisis siguiente:

 

El subdesarrollo en los marxistas clásicos

25 de abril de 2016

Por Claudio Katz (Rebelión)

Lenin, Luxemburg y Trotsky actuaron en un escenario de crisis, guerras y revoluciones. A principios del siglo XX las grandes potencias rivalizaban por conquistar territorios y asegurar la provisión de materias primas. Colocaban excedentes en mercados que operaban a escala mundial, mientras el comercio crecía más rápido que la producción y la modernización del transporte enlazaba todos los rincones del planeta [1].

Inglaterra podía neutralizar a su viejo rival francés, pero confrontaba con el nuevo competidor alemán y soportaba la creciente pérdida de posiciones frente a Estados Unidos. Los grandes litigios involucraban a la agresiva potencia nipona y a los declinantes imperios otomano, austro-húngaro y ruso. Aumentaban los conflictos en las regiones disputadas y los recursos comprometidos en las contiendas superaban todo lo conocido.

Los contrincantes propagaban la ideología imperial. Ponderaban las incursiones armadas, las masacres de nativos y la apropiación de tierras. Presentaban la instalación de colonos y la denigración racial como actos normales de civilización. Silenciaban, además, las tradiciones humanistas forjadas en el rechazo a la esclavitud.

En los años que precedieron al estallido de la primera guerra mundial, las metrópolis sometieron a las economías subdesarrolladas a sus prioridades de acumulación. Impusieron el predominio de sus manufacturas, aprovechando el abaratamiento de los medios de comunicación y la elevada rentabilidad de la inversión foránea. En una economía internacional más entrelazada y polarizada, la brecha entre países avanzados y retrasados se ensanchó abruptamente.

Los tres líderes del marxismo revolucionario se desenvolvían en partidos socialistas de dos países involucrados en las confrontaciones imperiales. El capitalismo germano había llegado tarde al reparto colonial y necesitaba mercados para continuar su crecimiento industrial. La vieja nobleza gestionaba con la nueva burguesía un sistema autocrático erosionado por grandes conquistas sociales.

El imperio zarista afrontaba contradicciones equivalentes. Combinaba pujanza industrial con subdesarrollo agrario y expansión fronteriza con subordinación a las principales potencias. La monarquía tambaleaba frente a la efervescencia revolucionaria de los obreros, campesinos e intelectuales.

 

JUSTIFICACIONES DEL COLONIALISMO

Luxemburg lideraba la izquierda del socialismo alemán en disputa con la derecha (Bernstein) y el centro (Kautsky). El sector más conservador consideraba que el capitalismo era perfectible, a través de mejoras logradas con mayor representación parlamentaria. Enaltecía el libre comercio y avalaba la expansión externa (Bernstein, 1982: 95-127, 142-183).

Esta vertiente propiciaba la integración de los pueblos subdesarrollados a la civilización occidental y resaltaba las ventajas del colonialismo para “educar a las culturas inferiores”. Algunos dirigentes (Van Kol) justificaban la tutela de los nativos señalando que “los débiles e ignorantes no podían auto-gobernarse”. Otros (David) promovían una “política colonial socialista”.

Estas posturas tenían severas consecuencias políticas. Frente a las masacres imperiales en Turquía, Bernstein convalidó el “enjuiciamiento de los salvajes para hacer valer los derechos de la civilización”. También aprobó los crímenes de Inglaterra en la India y su colega Vandervelde exigió la anexión del Congo a Bélgica (Kohan, 2011: 303-309).

La derecha socialdemócrata estimaba que el progreso social se alcanzaba en cada país, cuando los obreros conquistaban la ciudadanía. Para aplicar este principio reintrodujo el nacionalismo en contraposición a las tradiciones cosmopolitas de la I Internacional.

Bernstein postuló una distinción entre nacionalismo sociológico de las zonas civilizadas y nacionalismo étnico de las colonias. Ponderó la primera variante y rechazó las demandas de soberanía del segundo grupo, retomando las teorías de los “pueblos sin historia”.

Esta erosión del internacionalismo tuvo además un sustento social, en los cambios registrados al interior de la II Internacional. Los nuevos trabajadores llegados de las provincias eran más permeables a la propaganda nacionalista que el viejo artesanado migrante.

Las corrientes socialistas del centro rechazaron inicialmente esos planteos. Objetaban las atrocidades del colonialismo, denunciaron el militarismo y refutaron las tesis aristocráticas de superioridad de un pueblo sobre otro. Pero con el paso del tiempo morigeraron esos cuestionamientos y desenvolvieron una concepción intermedia de crítica y aceptación del colonialismo (Kautsky, 2011a).

Kautsky subrayaba las ventajas de sustituir la política imperial por estrategias de convivencia. Instaba a las clases dominantes a observar los efectos económicos negativos del expansionismo y proponía otro rumbo de negocios para la acumulación de capital. Con este mensaje divorciaba la política colonial de su fundamento competitivo e imaginaba formas de capitalismo ajenas a la rivalidad por el lucro (Kautsky, 2011b).

El líder del centro postulaba la existencia de modalidades regresivas y benévolas de imperialismo y diferenciaba las formas coloniales negativas de sus vertientes aceptables. Denunciaba la ineficiencia y corrupción de Inglaterra y Alemania en sus posesiones africanas, pero ponderaba la colonización moderna en las áreas de clima templado (Estados Unidos, Australia). Olvidaba que esas vertientes se consumaron mediante el genocidio de la población local (Howard; King, 1989: 67-68, 92-103).

Kaustky auspiciaba formas de colaboración entre dominadores y dominados. Propiciaba la ayuda de los países centrales a las colonias. Por eso interpretó primero que la pertenencia de la India al universo británico favorecía a ambas naciones (1882). Luego aceptó la lucha del primer país por su soberanía, pero sin apoyar esa resistencia.

Al igual que el primer Marx suponía que la emancipación de las colonias sería un resultado de avances socialistas en el centro. Pero concebía esa meta como un devenir evolutivo y descartaba la participación de la periferia en ese proceso. Ese naturalismo objetivista tuvo dramáticas consecuencias en 1914-17 (Kautsky, 1978).

 

LA POSTURA REVOLUCIONARIA

Luxemburg coincidió inicialmente con Kautsky en las críticas al paternalismo colonial, pero reivindicó la resistencia popular en las colonias y convocó al apoyo activo de las rebeliones en Persia, India y África (Luxemburg, 2011).

Trotsky y Lenin compartieron esa actitud. Retomaron el legado del segundo Marx, retrataron el efecto devastador del colonialismo y recalcaron la doble función de la lucha anti-imperial. Señalaron que esa resistencia confrontaba con el enemigo principal y fomentaba la conciencia socialista de los trabajadores metropolitanos.

La izquierda objetaba, además, la idealización del libre-comercio frente al avance del proteccionismo y rechazaba la primacía otorgada a los parámetros del derecho para evaluar la política exterior. Subrayaba los intereses en juego de los capitalistas (Day; Gaido, 2011).

La ruptura se desencadenó con el estallido de la primera guerra mundial. La derecha se sumó a la contienda imperial y el centro convalidó esa capitulación. El viejo argumento de defender el proceso democrático germano frente al acoso exterior era insostenible. Alemania ya actuaba como potencia y exhibía abiertamente sus ambiciones coloniales.

Kautsky intentó evitar el conflicto con gestiones de desarme y prédicas a favor de las inversiones afectadas por la guerra. Cuando sus argumentos fueron desoídos se resignó a convalidar el conflicto.

La crítica de Luxemburg fue fulminante. Durante años había subrayado la ingenuidad de las tesis pacifistas frente a la evidencia de una próxima guerra (Luxemburg, 2008:258-265). Lenin adoptó la misma actitud. Reconocía la asociación internacional entre burguesías y el carácter pernicioso del negocio bélico que describía Kautsky. Pero rechazaba las ilusiones en la distención ante la inminente conflagración.

También Trotsky coincidía con ese diagnóstico. Estimaba que la estrechez de las economías nacionales en un capitalismo mundializado conducía al desemboque bélico.

La guerra inter-imperialista precipitó una división entre revolucionarios y reformistas que se consolidó con la revolución rusa. Este acontecimiento trastocó el universo de los socialistas.

Durante años los marxistas habían discutido la forma que adoptaría la democratización pos-zarista. La corriente afín a Bernstein (Tugan, Bulgakov) promovía reformas liberales complementadas con demandas económico-sindicales de los trabajadores.

La vertiente próxima a Kautsky (Plejanov, mencheviques) proponía alianzas con la burguesía para desarrollar el capitalismo. Presentaba esa maduración de las fuerzas productivas como una condición para cualquier evolución ulterior. Suponía que los sujetos sociales se adaptarían pasivamente a esas exigencias de la economía.

Por el contrario, Lenin auspiciaba el jacobinismo agrario mediante la nacionalización de la propiedad de la tierra, para sumar a los campesinos a una revolución democrática encabezada por los obreros. Imaginaba un proceso político radical, mientras emergían las condiciones para un avance hacia el socialismo (Lenin, 1973: 20-99).

Trotsky compartía esta actitud, pero en la revolución de1905 notó el gran protagonismo del proletariado y sus nuevos organismos (soviets). Estimó que esa preeminencia bloqueaba todos los espacios para la expansión del capitalismo (Trotsky, 1975).

Cuando el zarismo finalmente colapsó en plena guerra mundial y los soviets reaparecieron, Lenin radicalizó su enfoque, convergió con Trotsky y lideró la revolución bolchevique. Con algunas objeciones tácticas, Luxemburg se sumó a una gesta que derivó en la creación de los partidos comunistas y la III Internacional.

El debut del socialismo fuera de Europa Occidental alteró las teorías de paternalismo colonial, protagonismo de los países desarrollados y subordinación de las regiones atrasadas a los ritmos de Occidente. El nuevo modelo revolucionario replanteó todos los supuestos de la relación centro-periferia.

 

DERECHOS DE AUTO-DETERMINACIÓN

En la época de Lenin la soberanía era la principal demanda política de las naciones periféricas. En Europa Oriental chocaba con el zarismo (que había forjado una cárcel de pueblos fronterizos) y con el imperio austrohúngaro, que albergaba una compleja variedad de naciones dominantes, intermedias y sojuzgadas (alemanes, húngaros, ucranianos). Frente a los estados ya constituidos de Europa Occidental, crecía la exigencia de crear también en el Oeste esos organismos.

Pero ese anhelo coexistía con otra variedad de nacionalismos chauvinistas, propiciados por las potencias para justificar sus conquistas. Esta ideología utilizaba argumentos extraídos de las mitologías nacionales, que se asemejaban a los expuestos por los pueblos sometidos. Con esas teorías los imperios enarbolaban derechos de dominación y los oprimidos exigían su liberación (Hobsbawm, 2000: cap 4).

 

En este rompecabezas Lenin postuló el derecho de cada nación a crear su propio estado. Su objetivo era alentar las confluencias de los pueblos sojuzgados con la clase obrera. Buscaba reducir las tensiones nacionales, étnicas y religiosas que promovían los opresores externos y locales para consolidar su hegemonía (Lenin, 1974a: 7-14,15-25).

El dirigente bolchevique auspiciaba el empalme de las resistencias a la opresión nacional y social. Promovió la auto-determinación al observar la forma positiva (y pacifica) en que se resolvió la separación de los noruegos de Suecia (Lenin, 1974b: 99-120).

El líder comunista también notó cómo la conciencia nacional y social se retroalimentaba a través de reclamos inmediatos y exigencias de soberanía. A diferencia de los nacionalistas no le asignó a la auto-determinación una jerarquía superior a las demandas sociales. Acotó su alcance y subrayó la inconveniencia de organizar separadamente a los obreros socialistas de distintas nacionalidades en los países que contenían esa diversidad. Promovía agrupamientos unificados para alentar una cultura internacionalista entre el proletariado.

 

El derecho a la auto-determinación que Lenin auspiciaba no era idéntico a su aprobación. Señalaba que la conveniencia de una secesión debía dirimirse en cada caso, tomando en cuenta los riesgos de sintonizar con las estrategias imperiales. Por eso proponía evaluar cuidadosamente a las fuerzas actuantes en cada escenario.

Con este enfoque el dirigente comunista aportó una brújula para dirimir el carácter progresivo o regresivo de cada movimiento nacionalista. Se debía responder qué movimiento (o acción) favorecía el objetivo socialista.

El líder soviético desarrolló su planteo en polémica con las corrientes socialdemócratas del imperio austrohúngaro opuestas a la auto-determinación. Estas vertientes proponían la autonomía cultural de cada conglomerado en un marco federativo, subrayando la perdurabilidad histórica de las naciones en un futuro socialista.

Los austromarxistas rechazaban la tradición cosmopolita del primer Marx y su expectativa de disolución pos-capitalista de las naciones. Avalaban la asociación de los obreros en secciones separadas y resaltaban la dimensión subjetiva de la nación (Lowy, 1998: 49-50).

Lenin también polemizó con el internacionalismo puro de Luxemburg, que cuestionaba todas las formas de separatismo. Ella estimaba que los países sometidos (Polonia) estaban económicamente integrados a las potencias dominantes (Rusia) y carecían de margen para un desarrollo autónomo. Consideraba que en ese marco dependiente la soberanía era ilusoria (Luxemburg, 1977: 27-176).

Esa factibilidad o inviabilidad de trayectorias económicas autónomas era para Lenin un curso imprevisible. Objetaba las especulaciones sobre el tema y exigía dirimir si un pueblo tenía o no derecho a definir su porvenir nacional. Resaltaba la primacía de esta definición política (Lenin, 1974b: 99-120).

Luxemburg también señalaba que el derecho a la autodeterminación nacional afectaba la unidad de los trabajadores y a la prioridad de sus intereses de clase. Pero Lenin respondía resaltando la existencia de múltiples formas de opresión (nacional, racial) que debían confluir con la batalla social. Señalaba que esa convergencia requería explicitar que ninguna nación tiene derecho a sojuzgar a otra. 

 

PILARES DEL ANTIIMPERIALISMO

La política de autodeterminación para Europa Oriental inspiró la estrategia antiimperialista cuando la problemática nacional se desplazó a Oriente. Este giro sucedió al frustrado intento inicial de repetir con ensayos revolucionarios (Alemania, Hungría), el modelo soviético en el Viejo Continente.

Los magros resultados de ese ensayo y la irrupción de grandes sublevaciones en Asia determinaron el viraje comunista hacia la revolución colonial. En el primero (1920) y cuarto congreso (1922) de la III Internacional se definieron políticas de liberación nacional, para confrontar con el imperialismo clásico (Inglaterra, Francia) y renovado (Japón, Estados Unidos) (VVAA, 2008: 46-128), (Munck, 2010).

La distinción entre nacionalismo regresivo y progresivo fue nuevamente expuesta en oposición a las teorías intervencionistas, que alegaban protección de las comunidades pertenecientes a un mismo tronco étnico, cultural o idiomático. Lenin resaltó el proceso opuesto de despojo implementado por los ocupantes externos y objetó todos los debates abstractos sobre legitimidades y derechos en disputa.

El revolucionario ruso propuso definir quiénes eran los dominadores y dominados en cada conflicto. En lugar de indagar la identidad francesa, china o malaya de cada individuo subrayó el papel objetivo de las potencias y las semicolonias. Precisó el rol de los distintos nacionalismos por su función estabilizadora o desafiante del orden imperial, retomando las ideas desarrolladas en los debates sobre Europa Oriental.

Lenin buscaba construir puentes entre el comunismo y el nacionalismo antiimperialista de China, India y el mundo árabe. Retomó las críticas al puritanismo proletario de los objetores de la lucha nacional (Piatakov), que resucitaban el cosmopolitismo ingenuo del siglo XIX (“abajo las fronteras”). Se distanció de todas las especulaciones sobre la autonomía económica de India o Egipto y puso el acento en las demandas populares de soberanía (Lenin, 1974b:120-122).

 

La principal innovación de la estrategia comunista del periodo fue la distinción entre vertientes conservadoras (“democrático-burguesas”) y radicales (“nacionalistas revolucionarias”) de los movimientos anticoloniales. El primer grupo expresaba a las clases dominantes de la periferia y el segundo a los sectores empobrecidos. Las conductas conservadoras de las nacientes burguesías contrastaban con el empuje radical de los desposeídos. Ambos promovían la independencia nacional, pero con finalidades sociales diferentes (Claudín, 1970: cap 4).

El curso contrapuesto de las “revoluciones por arriba y por abajo” confirmó esa distinción. En las primeras décadas del siglo XX, Turquía fue el principal escenario del primer sendero, a través de golpes militares reformistas e iniciativas modernizadoras de las elites. En México prevaleció el segundo rumbo con gran protagonismo de los campesinos.

Los movimientos democrático-burgueses pretendían reordenar el capitalismo, aumentando la influencia de los dominadores locales en la alianza con el capital extranjero. Los nacionalistas revolucionarios postulaban, en cambio, proyectos antiimperialistas en conflicto con esa reorganización. La III Internacional propició el acercamiento a esas corrientes para apuntalar el objetivo socialista.

 

DESARROLLO DESIGUAL

Lenin atribuía la ampliación de la brecha entre economías avanzadas y retrasadas al desarrollo desigual. Desenvolvió este concepto en contraposición a la metodología evolucionista de Bernstein y Kautsky, que imaginaban una repetición en la periferia del sendero transitado por los países centrales.

El líder bolchevique consideraba que ese curso lineal había quedado sepultado por las turbulencias de la era imperial. Estimaba que la rivalidad entre potencias desestabilizaba la acumulación, exacerbaba las contradicciones del capitalismo y socavaba el escenario armónico concebido por el reformismo (Davidson, 2010).

Lenin explicaba las desventuras de la periferia por las asimetrías históricas del desarrollo desigual. Ilustraba cómo ese proceso determinó la sustracción de recursos financieros y la absorción de utilidades de las colonias. Describió múltiples mecanismos de despojo soportados por los proveedores de materias primas y señaló que eran duramente afectados por cualquier temblor de los mercados (Lenin, 2006).

Esta teoría del eslabón débil aportó argumentos para las interpretaciones exógenas de la polarización mundial. Demostró que el bloqueo al desenvolvimiento soportado por los países atrasados era consecuencia directa del reparto colonial.

Lenin transformó la hipótesis de obstrucción a la industrialización de la periferia sugerida por el segundo Marx en una tesis de plena sofocación. Su caracterización sintonizaba con el escenario bélico de principio del siglo XX, dominado por potencias que arrasaban territorios para garantizar su control de los mercados.

Pero en sus estudios del agro ruso el dirigente de los soviets también evaluó la dimensión endógena del atraso. Analizó cómo la renta apropiada por la nobleza estancaba la producción y empobrecía a los campesinos. Debatió dos remedios para ese ahogo antes de la revolución bolchevique: el modelo prusiano de inversión comandada por los terratenientes y el camino americano de distribución de la tierra, eliminación de la renta absoluta y desenvolvimiento con farmers (Lenin, 1973: 20-99).

En la primera etapa del revolucionario ruso (1890-1914), las explicaciones del atraso estaban focalizadas en procesos nacionales y agrarios. En el segundo período (1914-22), predominaron las caracterizaciones de la descapitalización padecida por la periferia. En un contexto resaltó la primacía de causas endógenas del subdesarrollo y en el otro puso el acento en los determinantes exógenos.

Pero siempre priorizó la dimensión política de los problemas en debate. Los diagnósticos centrados en el atraso agrario aportaban fundamentos a la revolución democrática contra el zarismo. Los estudios de la confiscación colonial apuntalaban propuestas antiimperialistas.

Lenin evaluó distintos grados de dependencia política para demostrar su incidencia en el atraso sufrido por cada país. Distinguió tres variedades de sujeción administrativa, sometimiento económico y subordinación de las clases dominantes locales. Con estos parámetros diferenció el carácter colonial de África, semicolonial de China y capitalista dependiente de Argentina.

El dirigente de los soviets remarcaba el rol de los agentes, compradores o socios menores de la dominación imperial, para explicar distintos niveles de autonomía política local frente al opresor externo. También analizó la situación de potencias intermedias (Rusia, Turquía, Italia), que no cuadraban con la simple divisoria entre imperios y colonias.

Todas las precisiones analíticas del dirigente bolchevique apuntaban a definir estrategias revolucionarias. Exhibió una extraordinaria flexibilidad política en el uso de ese instrumental. En 1917 transformó su estrategia de revolución democrática en socialista y en los años 20 auspició el desplazamiento de las prioridades comunistas de Europa a Oriente. También revisó de hecho sus críticas a las tesis populistas de inviabilidad del capitalismo ruso.

Lenin demostró una gran capacidad para enmarcar las teorías sociales y los procesos económicos en estrategias políticas. Supo considerar varias alternativas revolucionarias y optar por la más adecuada para cada coyuntura.

 

ETAPAS E IMPERIALISMO

El dirigente comunista inscribió la relación centro-periferia en su teoría del imperialismo, como nueva etapa del capitalismo. Introdujo esa periodización, complementando la distinción estudiada por Marx entre el origen y la formación del capitalismo.

La existencia de etapas históricas comenzó a debatirse durante la recuperación que sucedió a la depresión de 1873-96. Frente a Bernstein -que postulaba la paulatina desaparición de las crisis- y Kautsky -que resaltaba su continuidad- Lenin señaló la vigencia de un nuevo periodo. Este concepto fue ampliamente desarrollado por el pensamiento marxista posterior (Katz, 2009: 129).

El líder bolchevique remarcó varios rasgos de la etapa imperialista: preeminencia del proteccionismo, hegemonía financiera, gravitación de los monopolios y peso creciente de las inversiones externas. Retomó la importancia asignada por Hilferding al entrelazamiento de industriales y banqueros con la burocracia estatal. También recogió la supremacía señalada por Hobson de las altas finanzas (Lenin, 2006).

El revolucionario ruso dedujo su enfoque de teorías de la crisis basadas en desproporcionalidades y sobreproducción, que expusieron Hilferding y Kaustky. Posteriormente privilegió la tesis de Bujarin del parasitismo financiero y la competencia nacional con alta intervención del estado.

Pero el centro de su mirada sobre el imperialismo no estaba localizado en caracterizaciones económicas, sino en diagnósticos de inminente confrontación bélica. El contexto omnipresente de la guerra determinó su concepción.

El impacto de sus ideas se explica por ese acierto político. No aportó sólo denuncias. Planteó una crítica demoledora a la expectativa pacifista de evitar la conflagración mediante ingenuas convocatorias al desarme. En ese cuestionamiento Lenin convergía con Luxemburg y chocaba con Kautsky e Hilferding. Las diferencias teóricas en torno al sub-consumo (en el primer caso) y las afinidades sobre la dinámica de la crisis (en el segundo), constituían problemas menores en comparación al dilema de la guerra.

Muchas lecturas posteriores olvidaron esa primacía política del texto y sobrevaloraron las caracterizaciones económicas. Proyectaron además a todo el siglo XX, una evaluación acotada al período de entre-guerra.

Esa extrapolación condujo a d écadas de dogmatismo y marxismo repetitivo. Se tornó habitual postular la invariable vigencia de lo dicho por Lenin y se intentó actualizar sus afirmaciones con datos de proteccionismo, primacía financiera o confrontación guerrera. Esa reiteración omitió que los dos rasgos centrales de esa tesis -estancamiento y guerra inter-imperial- no constituyen rasgos permanentes del capitalismo. En nuestro libro sobre el tema trazamos un balance de esas discusiones (Katz, 2011: cap 1).

Nuestra evaluación ha sido impugnada por su “ruptura definitiva con la visión leninista”. Esta objeción reitera el supuesto de inmutable validez de lo postulado en 1916 para toda la centuria posterior (Duarte, 2013).

Para demostrar ese congelamiento del capitalismo nuestros críticos resaltan la continuada preeminencia de los bancos, como si un lapso tan prolongado de múltiples procesos industriales no hubiera alterado esa supremacía. Asignan la misma gravitación al proteccionismo, desconociendo la intensidad de la liberalización comercial y el entrelazamiento internacional de los capitalistas. También remarcan la centralidad de la guerra, olvidando que las confrontaciones entre las principales potencias fueron reemplazadas por agresiones imperiales de alcance hegemónico o global.

Con el mismo criterio de ciega fidelidad al texto original resaltan la sustitución de la competencia por los monopolios, desconociendo el carácter complementario de ambos rasgos y la vigencia de la concurrencia bajo el capitalismo. Olvidan que el comportamiento de los precios no está sujeto a simples concertaciones, sino a un ajuste objetivo guiado por la ley del valor.

Además, remarcan la sostenida primacía del rentismo omitiendo que los principales desequilibrios del sistema se generan en el área productiva. Esas tensiones no provienen del parasitismo, sino del dinamismo descontrolado del capital.

La lealtad formal a Lenin suele exigir un ritual recordatorio del imperialismo “como última etapa del capitalismo”. Se olvida que esa evaluación fue realizada en vísperas de la revolución rusa, apostando a mayores victorias en el resto del mundo. Lenin nunca pensó ese título como un estribillo válido para cualquier momento y lugar.

La tesis de la decadencia sistémica que postuló el líder bolchevique estaba también inspirada en la esperanza de próximos triunfos del socialismo. No formulaba diagnósticos de colapsos divorciados de la lucha de clases. A la luz del devenir posterior es evidente que la etapa entrevista como un momento final constituyó un periodo intermedio del desenvolvimiento imperial.

El capitalismo no se disolverá por un desplome terminal. Lenin subrayaba acertadamente que su erradicación depende de la construcción política de una alternativa socialista.

 

LA FUNCIÓN DE LA PERIFERIA

También Luxemburg analizó el mundo colonial a partir de una teoría del imperialismo. Pero razonó el problema de otra manera. Intentó una deducción directa a partir de los textos de Marx. Situó el tema en los esquemas de reproducción ampliada del tomo II de El Capital y evaluó los obstáculos que enfrentaba el capitalismo a escala internacional.

La dirigente socialista entendió que el principal desequilibrio se localizaba en la realización de la plusvalía, que las economías centrales no lograban consumar por la estrechez de los mercados. Señaló que la única salida para desagotar esa acumulación era la colocación de sobrantes en las colonias. Recordó que Gran Bretaña se expandió vendiendo tejidos en el exterior y definió a partir de ese antecedente al imperialismo, como un sistema de movilización externa del capital inactivo.

Luxemburg observó que Marx había omitido esos desequilibrios y propuso enmendar el error, incorporando la digestión del excedente en los esquemas de reproducción. Criticó a los teóricos (Eckstein, Hilferding, Bauer) que desconocían esta contradicción del capitalismo (Luxemburg, 1968: 158-190).

Su abordaje suscitó distintas evaluaciones de los esquemas del tomo II, que frecuentemente olvidaron la finalidad de esos diagramas. Marx los introdujo para demostrar cómo puede funcionar el sistema a pesar de los enormes obstáculos que afectan su desenvolvimiento.

El autor de El Capital concibió una situación ideal de ausencia de desequilibrios, para exponer como operaría todo el circuito de la producción y circulación. Luxemburg y sus críticos desconocieron esa función y se embarcaron en inapropiadas correcciones de los esquemas.

La revolucionaria de origen polaco cometió otro error al buscar en el exterior los límites que el capitalismo afronta en su dinámica interna. Por eso supuso que el agotamiento de los mercados coloniales determinaría una saturación absoluta de la acumulación. Olvidó que también en ese ámbito el sistema genera mecanismos para recrear su continuidad a través de la desvalorización (o destrucción) de los capitales sobrantes.

Pero ninguno de estos desaciertos ensombrece las significativas contribuciones de la pensadora alemana. Al igual que Lenin captó cómo las contradicciones del capitalismo adoptan formas agravadas en los márgenes del sistema.

Luxemburg aportó el primer análisis de la forma en que la periferia queda integrada al centro como una necesidad del capitalismo mundial. Subrayó que ese segmento es indispensable para la reproducción de todo el sistema. No razonó con supuestos de capitalismo mundial pleno , ni observó a las economías subdesarrolladas como simples complementos de los países avanzados. Estudió ambos sectores como partes de una misma totalidad (Cordova, 1974:19-44).

 

La estudiosa del capitalismo señaló que el centro necesita los beneficios sustraídos de la periferia para continuar operando. Retrató esa conexión de Occidente con África, Asia y América Latina. Maduró esa caracterización en sus estudios de Polonia, al indagar cómo una zona periférica queda asimilada a los mercados circundantes. De esa forma detectó las relaciones desiguales que vinculan a las economías dominantes y subordinadas (Krätke, 2007: 1-19).

Luxemburg percibió cómo el mundo subdesarrollado padece una acumulación primitiva permanente al servicio de las economías centrales. Observó que ese proceso no corresponde sólo a la génesis del capitalismo sino también a su continuidad. Puso de relieve la forma en que el capital metropolitano obstruye el crecimiento de la periferia e ilustró de qué forma impide a esas regiones repetir el desenvolvimiento de Europa Occidental, Estados Unidos o Japón.

Esta caracterización constituye un antecedente de las teorías del “desarrollo del subdesarrollo”. Aportó cimientos para las concepciones que conectan el atraso de la periferia con el desenvolvimiento del centro. Destacó dos caras de un mismo proceso del capitalismo mundial que no circunscribió a la coyuntura de su época.

 

Rosa retrató cómo el capitalismo destruye a las economías campesinas de la periferia sin facilitar su industrialización. Describió ese proceso revisando la conquista inglesa de la India, la ocupación francesa de Argelia y la violenta implantación de los Boers en Sudáfrica. Observó que la desintegración de zonas pre-capitalistas potencia la pobreza, impidiendo la expansión de la demanda y la consiguiente acumulación auto-sostenida.

Este diagnóstico fue bien recibido por los estudiosos de su época, pero algunos señalaron que el capitalismo integra a esas regiones sin demolerlas. Impone relaciones de subordinación sobre las formas precedentes, siguiendo el modelo de incorporación de la esclavitud al capitalismo naciente o el sendero de asimilación de las oligarquías a la producción agraria capitalizada (Howard; King, 1989: 106-123).

Luxemburg razonó con criterios sub-consumistas. Señaló que las restricciones a la demanda inducen al centro a buscar mercados exteriores, que no prosperan por las obstrucciones impuestas al poder adquisitivo en la periferia.

Esa mirada era afín a la caracterización de Hobson y mantenía distancias con la visión de Lenin-Hilferding (sobreproducción-desproporcionalidad). Mientras que el líder bolchevique forjó su teoría en polémicas con el sub-consumismo de los populistas rusos, la revolucionaria que actuó en Alemania maduró su tesis cuestionando el armonicismo de la socialdemocracia. 

Muchos autores objetaron el sub-consumismo de Luxemburg señalando la primacía de los desequilibrios en el plano de la ganancia. Subrayaron que el capitalismo gira en torno al beneficio. Pero esas críticas omitieron la compatibilidad de ambos enfoques y su integración en razonamientos multicausales de la crisis. No percibieron cómo Luxemburg anticipó diferencias claves entre el centro y la periferia en la solvencia de la demanda.

Rosa compartió el análisis leninista del imperialismo, pero no le asignó la misma relevancia al proteccionismo, la supremacía financiera o el monopolio. Tampoco asoció ese período con la exportación de capitales, sino que resaltó la preeminencia de las mercancías excedentes.

Pero Luxemburg coincidió con Lenin en destacar que la periferia era doblemente esquilmada por succiones económicas y pillajes coloniales. En el escenario bélico de principios del siglo XX ambos procesos potenciaron la polarización global.

 

ACUMULACIÓN POR DESPOSESIÓN

La identificación de la acumulación primitiva con la depredación que expuso Luxemburg ha sido retomada actualmente por Harvey, en su análisis de los efectos predatorios del capitalismo. Utiliza el término desposesión para señalar el carácter contemporáneo de este proceso.

Harvey considera que la acumulación primitiva incluye procesos previos y concurrentes del desenvolvimiento capitalista. Al igual que Luxemburg considera que las economías metropolitanas imponen un intercambio pernicioso al vecindario subdesarrollado.

Pero el pensador inglés asigna al término desposesión una dimensión adicional, como mecanismo de expropiación en las economías avanzadas, a través de la especulación financiera, los fraudes, las patentes y las privatizaciones (Harvey, 2003: cap 4).

Una caracterización semejante plantea Serfati. Subraya que la depredación padecida por la periferia (especialmente a través del tributo de la deuda pública) coexiste con las confiscaciones generales del sistema. Estima que el capitalismo desarrollado se reproduce esquilmando una esfera “exterior”, que no es sólo geográfica sino también social . Esta apropiación abarca todos los campos disponibles para la acumulación (Serfati, 2005).

 

Estas visiones son objetadas por varios marxistas. Cuestionan el énfasis en el robo extra-económico en desmedro de la lógica del capital. Advierten contra la presentación del sistema como un simple régimen de dominación política. Recuerdan que Marx no estudió la acumulación primitiva como un hurto para enriquecer a la burguesía. Buscó ilustrar el proceso social expropiatorio de gestación del proletariado (Wood, 2007;  Brenner, 2006).

Los críticos señalan que el capitalismo no debe ser analizado con criterios de pillaje. A diferencia de los regímenes tributarios o esclavistas está regulado por normas objetivas de competencia, ganancias y explotación (Ashman; Callinicos, 2006).

Harvey estima que esas miradas subestiman el componente de depredación del capitalismo contemporáneo y reafirma su presentación de la acumulación como un proceso que combina confiscación económica y extra-económica. Pero no aclara cuándo y cómo operan cada una de esas dimensiones (Harvey, 2006).

 

La sustracción de plusvalía y la expropiación por medio del pillaje eran evaluadas de otra forma a principio del siglo XX. Hilferding postulaba una cronología histórica de esos procesos. Consideraba que el saqueo fue característico del colonialismo tradicional y la hegemonía del capital comercial. Señalaba que esa modalidad decayó con la industrialización metropolitana y mantuvo poca relevancia en el período posterior de proteccionismo y exportación de capital (Hilferding, 2011).

Lenin y Luxemburg consideraban, en cambio, que la depredación había reaparecido en la nueva etapa imperialista. Estimaban que las guerras por el botín colonial recreaban los viejos escenarios de pillaje. Muchas teorías pos-leninistas y pos-luxemburguistas mantuvieron esa visión sin tomar en cuenta que fue formulada en un período bélico.

 

Una reconsideración del problema debería señalar la función secundaria del saqueo en las fases de acumulación corriente y su gravitación central en las etapas bélicas. La misma distinción podría extenderse a las regiones de la periferia dominadas por escenarios de guerra (Medio Oriente) o por contextos de explotación usual (América Latina).

Es cierto que la acumulación primitiva y de capital son procesos concurrentes y no meras etapas del desarrollo histórico. Pero la relación entre ambos procesos es muy cambiante en cada periodo y región.

 

DESARROLLO DESIGUAL Y COMBINADO

Trotsky coincidió con las caracterizaciones de Lenin y Luxemburg sobre la guerra, el periodo imperialista y la polarización mundial. Pero introdujo un concepto que permitió superar las contraposiciones simplificadas de la periferia con el centro. Su noción del desarrollo desigual y combinado situó el atraso de las regiones subdesarrolladas en el contexto del capitalismo internacionalizado. Registró no sólo las asimetrías, sino también las mixturas de formas avanzadas y retrasadas, en las formaciones que se incorporan al mercado mundial.

El revolucionario ruso utilizó inicialmente un concepto expuesto por varios autores (Herzen, Cherbychevsky) para ilustrar la mixtura de modernidad y subdesarrollo vigente en Rusia. Luego combinó esa aplicación con otras tesis (Parvus), que retrataban a la economía mundial cómo una totalidad heterogénea e interconectada.

Con esa mirada ilustró la nueva amalgama del subdesarrollo. La periferia ya no reproducía el expansivo modelo europeo, pero tampoco mantenía las viejas modalidades feudales, serviles o campesinas.

Trotsky añadió al desarrollo desigual de Lenin un principio de cursos combinados. Ilustró cómo la diversidad de ritmos de desenvolvimiento es complementada por una mezcla de lo arcaico con lo moderno. Describió esta novedosa articulación en su b alance de la primera revolución rusa y completó la teoría en su historia de la gesta bolchevique (Trotsky, 1975; Trotsky, 1972: 21-34).

El desarrollo desigual y combinado permite superar las interpretaciones difusionistas y estancacionistas de la relación centro-periferia. Refuta los mitos de la expansión gradual del modelo occidental y desmiente la impresión opuesta de congelamiento pre-capitalista. Subraya la preeminencia de mixturas al interior de una jerarquía imperial (Barker, 2006).

 

Esta amalgama fue posteriormente denominada “heterogeneidad estructural” y tuvo gran aplicación en el estudio de las economías latinoamericanas que combinaban industrialización dependiente con latifundio improductivo.

Trotsky brindó la explicación más completa de las percepciones del segundo Marx sobre la India. Los ferrocarriles ingleses no transferían al subcontinente asiático el desenvolvimiento augurado por El Manifiesto, sino que ensamblaban crecimiento con inserción mundial subordinada.

El marxismo endogenista utilizó el desarrollo desigual y combinado para describir cómo se articulaban distintos de modos de producción (esclavismo, feudalismo y capitalismo) en formaciones económico-sociales singulares.

Los teóricos del marxismo exogenista recurrieron a la misma noción para estudiar cómo los patrones internacionales de dependencia moldean a las economías semiindustrializadas.

Trotsky maduró su concepto en la lucha política contra las tesis comunistas oficiales de la revolución por etapas. Cuestionó el resurgimiento de la idea menchevique de un desarrollo burgués previo a cualquier transformación socialista. Resaltó la inviabilidad de esa estrategia en un mundo capitalista interconectado.

 

El desarrollo desigual y combinado constituyó el principal pilar de su estrategia de revolución permanente. Sostuvo esa tesis contraponiendo el éxito del bolchevismo con el fracaso de la revolución china (1925-27) (Trotsky, 2000; Demier, 2013).

Trotsky concibió su enfoque para economías intermedias, viejas potencias o países con alta gravitación geopolítica. Propuso aplicarla en Rusia o Turquía y era cauteloso en su extensión. No incluía a regiones coloniales o de agudo subdesarrollo. Lo que valía para China o India no era aplicable en África ecuatorial o Afganistán (Davidson, 2010).

Con esta misma mirada anticipó las peculiaridades de las formaciones semiperiféricas, que en su época protagonizaban mutaciones sustanciales. Junto a las viejas potencias (Francia, Inglaterra) desafiadas por los nuevos países centrales (Estados Unidos, Japón, Alemania), otro segmento mantenía un lugar indefinido (Rusia, Italia) o profundizaba su regresión (Turquía, España). Esas potencias de segundo rango fueron estudiadas ulteriormente con los criterios del sub-imperialismo. El desarrollo desigual y combinado aportó cimientos para esa indagación.

 

CUESTIONAMIENTOS Y EXTENSIONES

Desde su formulación, el desarrollo desigual y combinado suscitó numerosos debates. Todos reconocieron que esclarecía la evolución de economías sometidas a la mixtura de modernización y atraso y ponderaron su percepción de esas articulaciones (Vitale, 2000).

Pero otras aplicaciones resaltaron su semejanza con teorías heterodoxas del catch up. Estos planteos subrayan las ventajas del país que llegó tarde para asimilar las tecnologías disponibles. Asemejaron ese “privilegio del atraso” con las ideas de Trotsky.

Pero el líder revolucionario conceptualizó la industrialización fragmentaria de capitalismos tardíos señalando ventajas y desventajas. Remarcó las contradicciones que entrañaba “llegar tarde”. Recordó que Rusia se industrializó con mercados estrechos, endeudamiento exterior y desastrosos compromisos militares.

El caso alemán aportaba otro ejemplo. Presionado por la competencia anglo-francesa, el capitalismo germano se desenvolvió sin revolución burguesa triunfante, bajo la bota de un estado militarizado. Ese prusianismo desembocó en catastróficas presiones belicistas.

Trotsky no concibió el desarrollo desigual y combinado como una categoría de la sociología o la economía heterodoxa. Buscaba demostrar las posibilidades de protagonismo proletario en los capitalismos inmaduros.

Por esa razón señalaba que Rusia había generado una clase obrera capacitada para consumar la revolución bolchevique. Ese dato era el principal corolario de su teoría. En lugar de apuntalar una industrialización burguesa más pujante, la amalgama rusa permitía concretar un ensayo anticipado de socialismo (Bianchi, 2013).

Trotsky integró economía, política y luchas de clases en un razonamiento anticapitalista. Elaboró su enfoque contra el positivismo socialdemócrata y la estrategia de la revolución por etapas. Cuestionó las propuestas de imitación del capitalismo central y las políticas de construcción del socialismo en un solo país. Sus tesis eran totalmente ajenas al catch up.

En otros debates se ha destacado que el desarrollo desigual y combinado es un mecanismo o una tendencia sin status de ley. Carece de lógica predictiva y estrictos resultados derivados de fuerzas actuantes.

Esta performance metodológica del concepto es un tema abierto, pero conviene recordar que nunca fue concebido para el universo de las ciencias naturales. Está referido a fenómenos sociales, confrontaciones políticas y resultados históricos dependientes de la acción humana. Clarifica contradicciones sujetas al imprevisible desenlace de la lucha clases.

Otra discusión involucra el alcance histórico del principio. Ciertos autores estiman que desborda el marco capitalista y permite entender procesos pre-capitalistas. Lo utilizan para demostrar cómo la colonización combinó procesos mercantiles con trabajo esclavo y explotación de los indígenas (Novack, 1974). Otra ampliación hacia atrás lo aplica para retratar la expansión territorial de la nobleza en sociedades feudales (Rosenberg, 2009).

Pero esta extensión olvida que sólo bajo el capitalismo los actores económicos quedan envueltos en la red interdependencia requerida para concretar el desarrollo combinado. Los sistemas precedentes podían compartir muchos rasgos, pero no las mixturas de desenvolvimiento industrial que describió Trotsky. Solamente el capitalismo introduce la dimensión mundial exigida para romper el aislamiento de las sociedades anteriores (Callinicos, 2009).

 

CONCEPTOS PERDURABLES

Lenin, Luxemburg y Trotsky atribuyeron la polarización mundial a la nueva etapa imperialista. Presentaron esa brecha como un efecto de las disputas entre potencias por el botín colonial. Analizaron la confiscación de la periferia en el contexto de las rivalidades mercantiles que condujeron a la primera guerra mundial.

Los tres autores introdujeron nociones de gran relevancia para el estudio de la relación centro-periferia. Lenin esclareció el desarrollo económico desigual y la subordinación política que soportan los países retrasados. Luxemburg retrató las obstrucciones económicas estructurales que padecen esas naciones y anticipó tendencias de la acumulación por desposesión. Trotsky puso de relieve las contradicciones peculiares de los países intermedios afectados por el desenvolvimiento combinado. Estas teorías fueron expuestas en estrecha conexión con estrategias socialistas.

Las ideas de los tres revolucionarios tuvieron gran impacto en la segunda mitad del siglo XX. Pero las modificaciones que registró el capitalismo durante ese periodo modificaron el pensamiento marxista. En nuestro próximo texto estudiaremos cómo se abordó la problemática centro-periferia en la posguerra. 

 

RESUMEN

En un escenario de guerras y polarización económica, Lenin, Luxemburg y Trotsky introdujeron nuevos conceptos para comprender la relación centro-periferia. Polemizaron con las justificaciones del colonialismo y discutieron derechos de auto-determinación nacional que anticiparon el antiimperialismo contemporáneo.

Lenin atribuyó la fractura entre países avanzados y retrasados al desarrollo desigual y esclareció las causas endógenas y exógenas de esa brecha. Inscribió el subdesarrollo en una teoría del imperialismo referida al contexto bélico de su época. Ese condicionamiento es olvidado por muchos intérpretes.

Luxemburg demostró la necesidad de la periferia para el centro y retrató obstrucciones estructurales al desenvolvimiento de las economías atrasadas. Los teóricos de la acumulación por desposesión retoman su enfoque y debaten la relación entre la depredación y la acumulación corriente.

Trotsky añadió una teoría del desarrollo desigual y combinado para ilustrar las nuevas mixtura de atraso y modernidad. Superó simplificaciones y refutó mitos de universalización del desarrollo europeo. Su concepto tenía propósitos socialistas, es ajeno al catch up y no sería aplicable a sociedades pre-capitalistas.

REFERENCIAS: (...)

Nota: 

[1] Hemos analizado la etapa precedente en (Katz, 2016).

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211589

 

 

 

En la fundamentación de porqué la «reforma agraria integral» debe ser ante todo una construcción de la unión de comunas luchando por emanciparse de la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales, es crucial ir entretejiendo situaciones concretas sobre

la incompatibilidad de esa alianza con las necesidades e intereses populares. Es poner en evidencia a la democracia , a las condiciones de vida y trabajo existentes en todo el país.

 

 

Las heridas que el gasoducto pone al descubierto
13 de abril de 2016

Por Hernán Scandizzo

Muertes bajo custodia policial, asesinatos y desapariciones

A medida que avanza la traza del Gasoducto del NEA, proyectado por Enarsa para extender la red de gas al noreste del país, se desnudan tensiones sociales y disputas de poder en los territorios que atraviesa. Primero fueron las protestas de comunidades pilagá de Formosa por promesas incumplidas por la contratista Techint, en marzo se sumó la sospechosa muerte de Pablo Moreno, referente piquetero que estaba preso en la comisaría de Tartagal, en el norte de Salta. Moreno había sido detenido junto a un grupo de desocupados de Morillo tras enfrentarse con la policía cuando reclamaba puestos de trabajo a la compañía Vertúa SA, encargada de ejecutar un tramo de la obra.

El 18 de marzo Pablo Moreno murió mientras lo trasladaban desde la Comisaría 45 de Tartagal hacia el hospital de esa localidad, ubicada en el norte de Salta. Según el informe de la médica Martina Gómez, del Centro de Investigaciones Fiscales de Orán, el deceso se produjo por broncoaspiración, durante un ataque de epilepsia. Pero los familiares y la abogada defensora, Sarah Esper, afirman que fue asesinado, y sostienen que el intendente de Morillo, Atta Gerala, está vinculado. Cabe destacar que Gerala fue recientemente procesado por malversación de fondos, en el Concejo Deliberante local se estudia su destitución y a nivel provincial se evalúa la intervención del municipio.

Los familiares del referente piquetero sostienen que en varias oportunidades había sido amenazado por la policía: “te vamos a sacar en bolsa de la cárcel”. Pascual Moreno recordó, en declaraciones al portal de noticias El Intransigente, que su hermano le había contado en una carta que cuando intentaba recurrir a la Justicia, la fiscal le decía siempre: “Dejá de joder, no hagas denuncia por los derechos humanos porque vos no tenés derechos”.

 

El mismo día que murió Pablo Moreno desapareció en Morillo Claudia Campos, de 16 años, joven militante campesina, sobrina de Lucía Ruíz, una opositora al intendente Gerala. Claudia fue encontrada muerta en un camino del monte. Según El Intransigente, los lugareños atribuyen el asesinato a la narco política. Ambas hechos rompieron la tranquilidad aparente de ese pueblo de casas bajas y calles polvorientas, donde viven unas 6 mil personas, y que recientemente fue visitado por el Presidente de la Nación, Mauricio Macri. El 27 de marzo más de 2 mil marcharon pidiendo justicia para Campos y Moreno, e incluyeron en sus reclamos a Lisandra Albornoz, de 14 años, desaparecida desde noviembre de 2014, y a Antonia Sosa, de 24 años, que fue encontrada muerta en el paraje Los Baldes.

 

Trabajo y represión

Pablo Moreno estaba detenido desde octubre de 2015 en Tartagal, sindicado como uno de los responsables de los incidentes producidos durante el reclamo de trabajo a la empresa Vertúa, a cargo del tendido del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA) entre las localidades salteñas Campo Durán y Capitán Juan Pagés. La obra va mucho más allá del territorio salteño, atraviesa también las provincias de Formosa, Santa Fe, Chaco, Corrientes y Misiones. Según sus promotores, los 4000 kilómetros de cañerías permitirán abastecer de gas a 3,4 millones de personas, para su realización se presupuestó una inversión de 28 mil millones de pesos y sus tramos son ejecutados por una decena de empresas.

Cuando Vertúa SA desembarcó en Morillo las expectativas de empleo crecieron entre los pobladores. Una posibilidad de dinamizar la deprimida economía local, aunque más no sea por unos meses, mientras durara la obra. Lo mismo había sucedido en 2010, cuando la contratista Wicap inició los trabajos de prospección sísmica para la empresa Maxipetrol, concesionaria del área Morillo. Si bien estos proyectos generan preocupación por los impactos que puedan acarrear, ésta es matizada por la necesidad.

En los días previos a la represión, relata la abogada y periodista Mara Puntano en una crónica, “desocupados aborígenes y criollos acamparon [en el ingreso a la empresa Vertúa], esperando ser bendecidos con un trabajo para dar de comer a sus hijos”. El desempleo y la precariedad laboral en Morillo y el resto de los pueblos que se levantan a la vera de la ruta nacional 81, en el chaco salteño, se conjuga con la concentración de tierras por parte de empresarios agroindustriales, que se llevan las ganancias hacia otras latitudes. En tanto en las pequeñas localidades y parajes cercanos a la frontera con Formosa queda la pobreza extrema, repartida entre el campesinado criollo y las comunidades wichí.

 

En 2013 el programa televisivo Periodismo Para Todos, conducido por Jorge Lanata, emitió un informe sobre casos de desnutrición en el chaco salteño que generó gran revuelo mediático. Incluso el Gobierno salteño reconoció en el Anuario Estadístico 2012 que más del 10% de los chicos de la provincia, de entre uno y cinco años, tiene problemas de desnutrición. La situación, incubada durante décadas de despojos y pobreza estructural, poco cambió en el tiempo transcurrido desde que aquellas noticias que asaltaron las pantallas.

 

Según una fuente que el periódico El Intransigente no identifica, la situación para la empresa “es muy complicada”, porque en el tramo Campo Durán – Capitán Juan Pagé existen 174 comunidades indígenas, “todos quieren sacar algo de plata del gasoducto y los números se te van a las nubes”. “El gasoducto no puede tomar más de 400 personas, porque no hacen falta más trabajadores, es por eso que mientras el gasoducto va avanzando se va tomando gente, pero se va despidiendo a otras, pero nadie quiere darse por despedido, nadie quiere dar el espacio para que entren los nuevos. Todos los días hay problemas”, sostenía el anónimo en declaraciones al medio digital, exculpando responsabilidades de la empresa pero también de las autoridades públicas en la situación que atraviesa la región, y centrando la conflictividad en que “nadie quiere darse por despedido”.

Aquella mañana de fines de septiembre el reclamo en el acceso al obrador de Vertúa fue reprimido por la Guardia de Infantería, que irrumpió con bastones, balas de goma y gases lacrimógenos contra hombres, mujeres y niños. En ese marco dos policías resultaron con quemaduras tras ser alcanzados por combustible en llamas y las instalaciones de la empresa sufrieron cuantiosos daños. “Normalmente, la policía de Salta aplica la extrema mano dura para los trabajadores desocupados que reclaman trabajo”, afirma Puntano, en una nota publicada por la Agencia de Noticias Copenoa. “Esta no fue la excepción, máxime cuando en el enfrentamiento resultaron lesionados policías. Golpes en la detención, golpes en la comisaría de Tartagal, a 360 km de Morillo, y por supuesto, amenazas de todo tipo sufrieron los detenidos”, destacó.

A fines de octubre la fiscal penal de Embarcación, Lorena Martínez, había elevado al Juzgado de Garantías de Tartagal un requerimiento para enjuiciar a los once piqueteros detenidos tras la protesta. Tres de ellos –entre los que se contaba Moreno- imputados por tentativa de homicidio, coacción agravada y daños, y los restantes por coacción agravada, daños y lesiones.

Según El Intransigente, la demanda de trabajo a Vertúa estuvo atravesada por una feroz interna entre dirigentes del Partido Justicialista local protagonizada por Atta Gerala, que luego de cuatro años alejado de la intendencia, en diciembre inició su quinto mandato al frente del Municipio de Morillo, y la entonces jefa comunal, Marcela Carabajal. El portal digital asegura que Carabajal se había reunido con representantes de la empresa y del gobierno provincial, donde le garantizaron 300 puestos de trabajo para gente del lugar en el tendido del gasoducto. Pero que poco después el secretario de Relaciones Institucionales de Vertúa, Federico Hanne, en acuerdo con Gerala y el senador Mashur Lapad, prescindió de esos trabajadores.

 

Techint y el conflicto en Formosa

Las comunidades Penqole y Qompi, del pueblo pilagá de Formosa, denunciaron que la empresa Techint no cumplió las promesas efectuadas para entrar a su territorio con el tendido del GNEA. Juana Segundo, de la comunidad Penqole, en declaraciones aPágina/12 sostuvo que en agosto 2015 les prometieron el pago de canon mensual por utilizar su territorio, el cual, a enero pasado, se había concretado. La comunidad también había solicitado materiales para la construcción de un salón comunitario, pero la obra quedó a medio construir porque obtuvieron cemento, arena y ladrillos, pero faltó el hierro para columnas y vigas. También demandaba la realización del relevamiento territorial, según lo establece la ley nacional 26.160, y viviendas para la comunidad, según el parte de prensa difundido entonces por el Instituto de Cultura Popular (Incupo).

A inicios de noviembre la comunidad denunció en la Justicia al responsable de Techint en la región, Jorge Pellegrini, por delito de “envenenamiento” y solicitó peritajes para que se examinen los residuos arrojados cerca del pozo utilizado por los pilagá para abastecerse de agua.

El accionar de Techint también afectó a la comunidad pilagá Qompi, ubicada en la localidad de Pozo del Tigre. “Nos dijeron que nos correspondía un pago mensual por canon. Y prometieron trabajo para los hombres”, recordó Cipriana Palomo, vocera de la comunidad. En agosto pasado le cerraron el paso a la empresa y exigieron que contrate más personas, y que provea de alambre para los corrales, caños para conexiones de agua y cuatro motosierras. “Sólo entregó algo de alambre y caños”, afirmó Palomo en declaraciones a Página/12 en enero pasado.

Referencias:(...)

 

Fuente: http://www.opsur.org.ar/blog/2016/04/13/morillo-las-heridas-que-el-gasoducto-pone-al-descubierto-muertes-bajo-custodia-policial-asesinatos-y-desapariciones-sin-esclarecer/

 

 

En la fundamentación de porqué es imprescindible la unión de comunas en la expansión de los proyectos agroecológicos, es importante generalizar la percepción (conocimiento y toma de partido) sobre:

 

 

 

Argentina

Cosecha soja, siembra inundación

29 de abril de 2016

Por Página 12 

El monte nativo absorbe 300 litros de agua de lluvia por hora. Una pastura convencional (donde hay ganado) 100 litros. Y un campo con soja apenas 30 litros por hora. Una investigación del INTA explica que el cambio del uso del suelo es un factor fundamental para explicar por qué las inundaciones son cada vez más frecuentes y graves. “No estamos de acuerdo en que los excesos hídricos se deban a la falta de obras ni al exceso de lluvias, sino más bien a cuestiones asociadas al extractivismo de la agricultura de hoy y principalmente a la generalización de la agricultura en las últimas dos décadas”, afirma Nicolás Bertram, investigador del INTA Marcos Juárez (Córdoba). También apunta a las responsabilidades del poder económico del agronegocio.

Misiones sufrió una gran inundación en 2014. A inicios de 2015 fue el turno de Córdoba y de Santiago del Estero. El segundo semestre las sufrieron el Litoral y Buenos Aires. Este año fue el turno de Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes, Córdoba y noroeste bonaerense. “Fue un tsumani que vino del cielo”, había dicho en 2015 el entonces gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. En línea similar, responsabilizando a la naturaleza, argumentaron otros mandatarios.

Nicolás Bertram, ingeniero agrónomo del INTA Marcos Juárez, estudia desde hace 10 años los “excesos hídricos”. Su trabajo académico fue titulado “Ascenso de napas en la región pampeana: ¿Incremento de las precipitaciones o cambios en el uso de la tierra?” (firmado junto con Sebastián Chiacchiera). Analizaron las lluvias de los últimos 40 años y los cambios en el modelo agropecuario (sojización y expulsión de ganadería), entre otras variables.

“El incremento sostenido del componente freático que se dio en los últimos 40 años en la región pampeana, y que en la actualidad se acerca demasiado a la superficie, conlleva a un alto riesgo no sólo en lo que respecta a producciones agrícologanaderas, sino también en sectores urbanos, pudiendo inundaciones generar en ambas situaciones”, alertaba el trabajo, presentado en el XXV Congreso Nacional del Agua (Conagua 2015) en Paraná.

Bertram explica en lenguaje gráfico: “La napa estaba a 10 metros de profundidad y hoy está a menos de un metro. Los suelos están saturados, no pueden absorber más. Es como si antes teníamos una maceta grande y echábamos un balde de agua. Ahora la maceta es 10 veces más pequeña pero echamos el mismo balde de agua”.

La investigación explica que se observaron dos tipos de efectos en el comportamiento de la napa, a corto plazo (asociado a precipitaciones) y largo plazo (relacionados con los cultivos y el consumo que generan). Luego del procesamiento de datos (donde confirmaron que las lluvias se mantuvieron dentro de sus promedios anuales) aseguran: “A partir de datos históricos se puede observar una relación directa entre el incremento de los cultivos (de soja principalmente) y el acercamiento de la napa freática a la superficie”.

El trabajo señala que buena parte de la región pampeana la napa freática se encuentra a un metro de profundidad (o menos) y recuerda que 10 millones de hectárea pasaron de la actividad ganadera o mixta a la puramente agrícola, con preponderancia de la soja. “Millones de hectáreas de pasturas y pastizales que consumían agua durante los 12 meses del año fueron cambiadas por cultivos anuales que, en el mejor de los casos lo hacen durante un tercio o la mitad de ese tiempo, pasando de ansorber anualmente 1.500-2.000 litros a 500-800”, precisa el trabajo como explicación del ascenso de la napa casi a la superficie.

El trabajo estuvo focalizado en Marcos Juárez, zona de la Pampa Húmeda y núcleo sojero. Bertram asegura que la investigación es extrapolable a toda esa región e incluso a zonas extrapampeanas, como San Luis (donde se crearon nuevos ríos), Santiago del Estero, y regiones del norte de Santa Fe y Buenos Aires (zonas que fueron monitoreadas con freatímetros).

Sobre la actual inundación, que afecta a 40.000 personas (11.000 evacuados), el investigador del INTA señala que “llovió por encima de la media, pero de ninguna manera eso explica la magnitud del desastre; la clave está en el ascenso de la napa y que se arrasó el monte, que retenía agua”.

Bertram cuestiona la propuesta de políticos y empresarios. “Ninguna obra va a solucionar las inundaciones”, afirma. Y llama la atención sobre los “responsables” de los anegamientos. “Muchos medios de comunicación cuestionan siempre a los políticos y en parte no está mal, pero esos medios nunca vinculan la inundación con el poder económico del modelo agropecuario, desde los Grobocopatel a Monsanto, Bayer, Cargill, Dow y una larga lista. Quizá porque esas empresas son los anunciantes en esos medios”.

La investigación también cuestiona el modelo. “Pese a este escenario, se continúa en una carrera por lograr mayores y más estables rendimientos de los cultivos agrícolas, en la supuesta búsqueda de alimentar a un mundo que sigue padeciendo hambre, en donde muchas veces no existe el tiempo para pensar para quién y qué se está produciendo”, afirma el trabajo del INTA.

La investigación concluye que “si no se modifican las rotaciones o el uso de la tierra, no sólo se seguirá incrementando el nivel freático, sino también la superficie con un alto riesgo de anegamiento”. Afirma que se pueden encontrar soluciones (incorporación de pasturas, otros cultivos, mejor manejo de agua), pero debe primar una “mirada amplia”, interdisciplinaria, donde además de los sectores productivos se tenga en cuenta los aspectos ambientales y sociales. http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-297922-2016-04-27.html

 

El avance del modelo

La investigación del INTA recuerda que la técnica de “siembra directa” (sin labranza) y el uso del “paquete tecnológico” (transgénico y agrotóxico) ha sido claves en el avance del modelo agropecuario que impulsó desmontes y ascenso de la napa freática. Precisa que el 80 por ciento de la región cultivada del país utiliza esa tecnología. Datos oficiales del Ministerio de Agroindustria confirman el avance transgénico en las últimas dos décadas en todas las provincias que hoy padecen inundaciones. Entre 1994 y 2014, Buenos Aires aumentó un 460 por ciento la superficie sembrada de soja, Córdoba incrementó el 331 por ciento y Santa Fe un 133 por ciento. Aunque en superficie menor, los incrementos fueron desproporcionados en Chaco (aumentó el 430 por ciento el área con soja), en Entre Ríos el incremento fue del 1.270 por ciento y en Corrientes las hectáreas con soja aumentaron un 10.000 por ciento. En paralelo, en todas estas provincias aumentaron las hectáreas de bosque talado. 

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/297922-77520-2016-04-27.html

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211733

En consecuencia, cabe atender a qué señala Pengue: "El país necesita con urgencia un análisis integral del territorio, así como definir y seguir los lineamientos científicos sobre las potencialidades y las limitaciones de cada ecorregión, antes de generar una destrucción del hábitat y de la base de recursos por extracción y agricultura minera, de sus nutrientes. La anemia de nutrientes y la exportación de suelo virtual en los granos convierten esta agricultura en un modelo insustentable. Por el contrario, la propuesta de actividades agroecológicas, orgánicas, sustentables y de base familiar integra los territorios, recupera espacios ambientales, restaura ecosistemas y sostiene a culturas enteras en ellos..."

 

Comida no... biomasa. Cambios agronómicos, ambientales y económicos

en la agricultura argentina y sudamericana

29 de abril de 2016

Por Walter A. Pengue

Marzo - Abril 2016

El Sur rural y sus contrastes

En las dos últimas décadas, las transformaciones agrícolas, no sólo en la Argentina sino en buena parte del mundo, han generado un cambio tecnológico sin precedentes en el campo agronómico, biotecnológico y económico sectorial. No obstante, el nuevo modelo agropecuario plantea interrogantes acerca de sus efectos ecológicos, que están contribuyendo a cambiar la faz y la sustentabilidad ambiental del globo. Desde los años 90, en el agro argentino se desarrolló un importante proceso de cambio tecnológico, impulsado inicialmente en la planicie chacopampeana. Esos cambios siguieron luego en Brasil, Uruguay, Paraguay y finalmente en Bolivia, y generaron transformaciones en las formas de producción, en la apropiación de los recursos, en el uso de la tierra y de los recursos naturales. Cabe destacar también la escala creciente de la producción anual de los cultivos de exportación, la intensificación en el uso de insumos y los nuevos conocimientos de gestión agropecuaria, de manejo del capital económico y financiero, y de los recursos humanos. No obstante, los impactos y trade-offs ambientales y sociales fueron pobremente evaluados.

El cambio tecnológico en el agro argentino se produjo a partir de la década de 1990 con la llegada no sólo del paquete tecnológico, sino de una nueva lógica empresaria vinculada a la siembra directa (1) Pero los impactos más importantes comenzaron a producirse más allá de la mitad de esa década, con el ingreso de los cultivos genéticamente modificados, en especial la soja rr (ahora la rr2bt), relacionada con el herbicida glifosato y el manejo tecnológico asociado.

La transformación del sector se dio así en un periodo de menos de cinco años (entre 1996 y 2001), cuando toda la producción sojera pasó a ser transgénica, con crecientes volúmenes exportables. De esta forma, en la actualidad se llegó a la incursión de un nuevo estilo de difusión tecnológica con las nuevas sojas rr2bt, difundidas especialmente en Brasil y Argentina y que comienzan a generar serias tensiones por el pago de regalías por las semillas, lo cual da cuenta de una transferencia aún mayor de poder desde los agricultores hacia el gobierno y los grupos biotecnológicos más concentrados.

Mientras Argentina incorporaba y promovía la adopción de nuevas tecnologías (granos, agroquímicos, maquinarias para siembra directa, pulverizadoras), el país perdía tres establecimientos agropecuarios por día (1996 a 2003), hecho que cambió con el viraje de los precios internacionales a principios del siglo xxi (2003 a 2012). Esta situación, a su vez, permitió un proceso de recuperación de los agricultores medianos y grandes que habían sobrevivido a la crisis del sector.

 

Demanda global y recursos: ¿una oportunidad para Argentina?

La agricultura es una de las actividades humanas que más intensamente han transformado el paisaje mundial, y en la actualidad se dirimen a escala global varios modos de llevarla adelante. Los orígenes de las fuentes de alimento y bienes del «campo» dividen al mundo en tres grandes modelos: el modelo de la agricultura industrial (transgénico), intensivo y aún comprometido con impactos ambientales globales, da de comer o genera fuentes de alimento para unos 2.000 millones de personas. El segundo gran modelo global, el de la Revolución Verde, sostenido en una fuerte carga de agroquímicos, fertilizantes, riego intensivo y maquinaria, todavía se expande en una parte de África, Asia, América Latina e incluso Europa, y de él dependen otros 2.500 millones de seres humanos. Los dos primeros están asociados a fuertes impactos ambientales y sociales, desde la contaminación por agroquímicos, fertilizantes y otros tóxicos hasta la degradación ambiental por expansión de la frontera agropecuaria, afectación de poblaciones rurales y campesinas e impacto creciente en el desplazamiento de pueblos originarios. El último, el de la agricultura familiar, campesina, indígena, de prácticas orgánicas o agroecológicas, da de comer a otros 2.500 millones. La propia Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (fao, por sus siglas en inglés) reconoció en 2011, y reafirmó en 2015, la importancia de este modelo productivo en su relación directa con la seguridad alimentaria y con la construcción de escenarios locales de producción, consumo e intercambio.

Pero a pesar de lo que se piense a priori, el modelo de agricultura industrial intensiva no apunta ya a producir alimentos sino biomasa con distintos destinos. Por biomasa, se entiende toda la materia orgánica producida con distintos fines: carnes, leche, huevos, madera, granos, cereales, forrajes, etc. Esta biomasa puede destinarse, en parte, a la producción de comida para los seres humanos, pero también comienzan a competir por ella otras industrias, como las de los biocombustibles (energía), biomateriales o de alimentación animal de ganado mayor (vacas y cerdos), producción de pescado o la última y quizás menos visible: la de alimento para mascotas. Antes, el problema era de distribución de los alimentos, y el mundo tenía 1.000 millones de hambreados y la misma cifra de sobrealimentados. ¿Qué pasará ahora con las nuevas competencias? A la demanda global se suma la incursión de los países asiáticos (particularmente de China), con una creciente clase media y nuevos hábitos de consumo, la creciente demanda proteínica global y el desarrollo, desde 2008, de un fuerte mercado especulativo mundial en el negocio de las tierras agrícolas.

Existe en este momento una auténtica batalla por la proteína mundial, en la cual el cambio de hábitos alimentarios lleva a las sociedades del consumo de proteína vegetal a su transformación en proteína animal, vía el aumento mundial del consumo de carnes rojas, pescados, leche y huevos. Es decir, se trata del paso del consumo de alimentos basados en vegetales (soja y otros), a animales y sus derivados (alimentados con esos vegetales). Por otro lado, existe un mayor énfasis en comprender lo que sucede con los procesos de producción, pero se pone mucha menos atención en lo que ocurre con los recursos que permiten que esa producción exista, es decir, lo que llamamos recursos de base, como los suelos (calidad), tierras (cantidad), aguas y servicios de la biodiversidad.

Los datos muestran que la expansión de las tierras cultivadas sin control puede llegar a ser enorme. El proceso es impulsado por el cambio de uso de la tierra, la degradación del suelo, la ampliación de la superficie construida para ciudades, caminos y redes portuarias, los cambios en las dietas proteicas de las economías emergentes y los países más ricos, mientras que, por otro lado, estamos observando que los aumentos de rendimiento son limitados. Esto va en detrimento de la superficie mundial disponible de las praderas, sabanas y bosques, en particular en las regiones tropicales, subtropicales y también en climas templados. Al mismo tiempo, el precio de la tierra, precisamente por ser cada vez más limitadas su existencia y disponibilidad, es cada vez más alto. Esto impide que miles de productores, pequeños, medianos y campesinos, accedan a ella o puedan sostenerse compitiendo en un sistema de agricultura industrial.

 

Lo que importa es la tierra…

La tierra es limitada y la buena tierra disponible lo es aún más. Solo quedan siete grandes espacios en el mundo que mantienen la canasta de alimentos de la humanidad, de los cuales uno es el «sur del sur» de América. La superficie total de los continentes es de 14.900 millones de hectáreas. De ellos, las ciudades ocupan actualmente entre 1% y 3%, y las proyecciones muestran que, si no se ordenan, llegarían a demandar, en 2.050, unos 420 millones de hectáreas (5% de la superficie terrestre potencialmente productiva) desde donde se dirimen todos los usos de los recursos globales. La expansión se produce sobre tierras agrícolas (más de 80%). Más importante aún es que durante los últimos 50 años las tierras agrícolas han crecido a expensas de los bosques. Un estudio de 2009 sobre las tendencias pasadas y futuras opciones de desarrollo basadas en diferentes escenarios indica que la pérdida de bosques probablemente continuará en los trópicos y en algunas zonas templadas del mundo, entre las que se encuentra América Latina. (2)

Las tierras de cultivo (cereales y granos) constituyen en la actualidad alrededor de 10% (unos 1.500 millones de hectáreas) de la superficie terrestre, mientras que el área para pasturas representa alrededor de 33% (4.900 millones de hectáreas). Entre 1961 y 2007, el uso general de la tierra para cultivos aumentó en 11% a escala mundial, pero con grandes diferencias regionales. Europa (ue-15), Europa oriental (Polonia, Bulgaria y Rumania) y Estados Unidos mostraron una disminución de uso de sus tierras de cultivo y se permitieron incluso áreas de recuperación de la biodiversidad, mientras que las tierras agrícolas se expandieron sobre todo en América del Sur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay), África (Nigeria y Sudán) y Asia (China e Indonesia). Muchas de esas tierras provienen directamente de procesos de deforestación masiva de ecorregiones relevantes en virtual desaparición (como el Gran Chaco) o los Cerrados Brasileños.

 

En la región pampeana, el llamado «proceso de refinación de campos» a través de las rotaciones agrícola-ganaderas promovió, desde hace 100 años, una mejora sustancial en la productividad del pastizal. Los sistemas «mixtos» permitieron que los campos pampeanos mantuvieran e incluso aumentaran su calidad en nutrientes y materias orgánicas con ciclos de cultivos y pasturas (ganadería) que, manejados de manera extensiva, prácticamente sin insumos externos, emulaban hasta los años 70 y 80 del siglo xx aquellos sistemas recomendados por la producción orgánica. Empero, la demanda de tierras para cultivos y la caída de los precios relativos del ganado en detrimento de los granos generaron un proceso de agricultura continua que, si bien no desplazó, concentró a los animales en feedlots en las ecorregiones de mayor productividad (pampas) y trasladó la producción extensiva hacia áreas marginales (Chaco, Cerrados, bosque Chiquitano, islas del Delta). Esta «desganaderización» de las pampas presenta ya consecuencias ambientales respecto de la estabilidad de la estructura de los suelos, pérdida de nutrientes, disponibilidad de materia orgánica, pérdida de riqueza biótica y procesos erosivos.

En Argentina, 37,5% del territorio (unos 105 millones de hectáreas) está afectado por procesos de erosión hídrica y eólica. En el último cuarto de siglo, la superficie afectada por la erosión hídrica pasó de 30 a 64,6 millones de hectáreas, lo que significa por otro lado que la erosión eólica está alcanzando ya los 41 millones de hectáreas. A su vez, las regiones áridas y semiáridas del país, que cubren alrededor de 75% del territorio, albergan ecosistemas frágiles vulnerables a la desertificación. Estas regiones, que abarcan el oeste y el sur del país, se ven afectadas en 10% de su superficie por una desertificación clasificada como muy grave, mientras que en otro 60% la erosión es calificada de moderada a grave a causa del pastoreo excesivo y el sobreuso de los recursos naturales.

 

Entre las principales causas del aumento de los procesos erosivos se encuentran las de origen antrópico, derivadas de la disminución de las rotaciones agrícola-ganaderas y la concentración de la tierra en la agricultura y el monocultivo. También inciden fuertemente el desmonte de millones de hectáreas convertidas a la agricultura, la degradación en el periurbano y el aumento de las superficies para transporte, logística y puertos, que derivan en un intenso proceso de cambio de uso del suelo. Finalmente, la quema de pastizales, la pérdida de materia orgánica y la expansión de la demanda urbana de tierras (geofagia) degradan las mejores tierras del mundo.

 

¿Comida o biomasa?

En Argentina, entre 1970 y 2009, la extracción de materiales resumidos en biomasa (granos, carnes, maderas, áridos, energéticos) pasó de 386 millones a 660 millones de toneladas, con una tasa de crecimiento superior a la de la población del país. Esto significa que el aumento de la extracción de materiales no está impulsado por el consumo doméstico sino, fundamentalmente, por la exportación de commodities (agricultura, explotación forestal, ganadería, energía y minería). Comparando con otros países exportadores de la región, Argentina tiene la mayor extracción de materiales per cápita: 16,46 ton, frente a una extracción per cápita promedio de 8,3 ton en Colombia y en 7,4 de Ecuador. La biomasa, representa 70% del flujo material y se compone en 71% de pasturas y alimentos para el ganado, en 2% de pesca y extracción maderera y en 27% de cultivos.

Entre 1997 y 2009, la producción de cultivos en Argentina pasó de 50 millones de toneladas a 137 millones, y la soja fue el cultivo que más creció, ya que pasó de 11 millones de toneladas a más de 30,9 millones. El área cultivada con soja también se vio disparada: de 38.000 hectáreas a 18 millones de hectáreas entre 1970 y 2009, lo que representa más de la mitad de la tierra cultivada. La soja ha venido desplazando otros cultivos de consumo doméstico como cereales, tubérculos, hortalizas y frutas. (3)

Dado que la biomasa es un producto muy importante en las cuentas de exportación de las economías latinoamericanas y en especial de Argentina, es llamativo que tanto desde las políticas públicas como desde la investigación integral que incumbe a los territorios se haya prestado poca atención a los impactos y procesos que inciden en la cancelación de relevantes servicios ambientales, entre ellos, a los importantes efectos sobre los ciclos biogeoquímicos.

La utilización de nuevas tecnologías en la agricultura, sumada a la difusión del sistema de siembra directa en la llanura pampeana –cuyos suelos se ubican entre los más productivos del mundo–, ocurrió en forma exponencial desde principios de la década de 1990. Ello permitió, por un lado, la mejora de la calidad en algunos nutrientes de los suelos (carbono) gracias a un efectivo control de la erosión y al incremento de la materia orgánica, junto con un mejor aprovechamiento del agua de origen pluvial. Pero, por otro lado, facilitó un proceso de agriculturización que contribuyó a provocar mayores problemas de compactación de suelos, aceleración de ciclos agrícolas y cambios en las poblaciones debido a las plagas y las enfermedades. En los últimos años se ha producido una simplificación de los sistemas productivos pampeanos y extrapampeanos, con un paulatino reemplazo de las rotaciones tradicionales por el monocultivo, en especial de soja seguida por maíz, lo cual genera preocupación debido a su impacto desfavorable sobre las funciones del suelo y la sostenibilidad del agroecosistema.

Es evidente que existe una tendencia hacia el crecimiento de la agricultura (v. gráfico 1), que se intensificó hacia mediados de la década de 1990 con una permanente expansión de la frontera agropecuaria, particularmente hacia el noreste argentino, y hacia la adopción masiva de variedades de maíz y soja transgénicos con un paquete tecnológico más sofisticado (siembra directa, agroquímicos, fertilizantes, a los que se suman nuevas tecnologías como el banderillero satelital en el manejo de parcelas por ambiente (4), lo que permitió alcanzar niveles de producción récord, que duplicaron los registrados tan solo un par de décadas atrás.

Así, se modificó la canasta productiva y tomó especial relevancia el grupo de semillas oleaginosas (particularmente la soja), que representan más de 60% de la superficie con granos, en tanto que la participación se reduce a 53% de la producción debido al mayor rendimiento de los cereales (en especial, maíz) respecto de las oleaginosas.

 

El desplazamiento de cultivos a escalas provinciales es aún más notable, tanto en las provincias pampeanas como en las extrapampeanas, y siempre es la soja, en aquellas ecorregiones donde las condiciones agroecológicas lo permiten, el cultivo preeminente, lo cual genera un desplazamiento atípico en las ecorregiones. No obstante, desde 2013 se detecta una retirada importante de los grandes actores que promovieron el avance sobre la frontera agropecuaria (pools y grandes grupos), generada por el aumento de los costos de producción y la caída de los precios internacionales. Hoy en día, existen en ambas ecorregiones (Pampa y Chaco) tres factores cruciales que están afectando la producción de granos gruesos (soja y maíz especialmente), vinculados al paquete tecnocéntrico: la aparición de una resistencia en malezas, una anemia de nutrientes que obliga a la fertilización sintética y el avance cruzado de plagas y enfermedades.

 

El talón de Aquiles: malezas y apropiación de la semilla

El mal llamado «productor de punta» y muchas de las entidades que promovieron tanto desde el Estado (Ministerio de Agricultura, ministerios provinciales, unidades técnicas) como desde el sector privado (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa –aapresid–, Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola –aacrea–, cámaras –soja, maíz, girasol, trigo– y grandes empresas), estas prácticas agrícolas intensivas han actuado de manera más temeraria que visionaria o emprendedora. La actual situación de aparición de malezas resistentes al glifosato (por ejemplo, el sorgo de Alepo resistente a glifosato, sarg), y a otros herbicidas en prácticamente todas las ecorregiones agroproductivas del país rememora el grave problema que Argentina enfrentó cuando en los albores del siglo pasado, de manera irresponsable y poco evaluada técnicamente, facilitó desde el mismo Estado la entrada de sorgo de Alepo como forrajera. Nunca más se resolvió el problema y esta secuencia de resistencias solo exacerba un problema cada día más grave.

Esto nunca debió haber sucedido, pues desde la ciencia independiente se alertó reiteradamente sobre este serio problema de la agricultura en su camino a la intensificación. Al problema de la resistencia en malezas, gravísimo para una agricultura que depende del funcionamiento adecuado de su agroecosistema y que es el emergente de la agricultura industrial implementada en la región, se suma otro serio problema y por el que los agricultores argentinos vienen batallando desde hace tiempo: la apropiación de la semilla.

La estrategia de las compañías (en especial Monsanto) para controlar el pago del feetecnológico de cada tonelada de soja en caminos, puertos y fletes sólo pone en evidencia lo que apenas algunos se atrevieron a denunciar con vehemencia: el serio riesgo de Argentina si cambia su legislación sobre semillas y pasa de los acuerdos de upov 78 a upov 91. (5) Las presiones del gobierno y de las grandes empresas semilleras, así como de sus cámaras defensoras, para que se apruebe una nueva ley de semillas que atenta contra los intereses nacionales y en especial los de los agricultores y los de la agricultura campesina y familiar, deja ver la forma en se seguirá promoviendo el modelo transgénico en el próximo quinquenio. Pero, a poco que se mire y evalúe, si la ciencia con conciencia prevalece, esto puede llegar a detenerse.

 

Agricultura industrial: ¿el comienzo del fin?

Cuando hace más de 20 años se destacaban las grandes bondades de la implementación de la revolución biotecnológica, uno de los argumentos fuertes residía en su importancia como elemento tecnológico que disminuiría la presión sobre los espacios vírgenes y, por tanto, reduciría la deforestación y se traduciría en otros beneficios vinculados a la protección de la biodiversidad. Esta falacia ha sido contrastada con una realidad nacional y global que sigue demandando tierras y espacios para sostener una producción creciente y con preocupantes impactos ambientales.

La intensificación de la agricultura sin sustentabilidad ambiental es un camino con final incierto, con efectos adversos no solo sobre los seres humanos –y las generaciones futuras– sino también sobre otras especies y ecosistemas. Pero el conocimiento científico y tecnológico, integrado al saber y la participación social, tiene múltiples e interesantes oportunidades para lograr un porvenir mejor y más armónico utilizando los recursos finitos de que disponemos.El desacople del bienestar humano del crecimiento económico, de los impactos ambientales negativos y de la demanda creciente de recursos aplicados a la agricultura es posible, y para ello es necesaria la implementación de una visión de mediano plazo en la que la mejor ciencia y tecnología puedan implementarse en beneficio del bien común (¡y lo primero es la comida!). Se trata de una obligación que los Estados no pueden dejar en manos de las empresas, más allá de lo altruistas que estas pudieran mostrarse.

Para revertir la actual situación, las prácticas agrícolas deberán cambiar paulatina pero constantemente y reorientarse hacia modelos más sostenibles de agricultura que incorporen saberes y procesos desde las bases mismas del conocimiento y el manejo ecológico de los agroecosistemas, incluyendo, obviamente, lo mejor y lo demostrable científicamente de la agronomía más moderna, que tanto necesitan nuestro país y la humanidad. Pero para muchos de los promotores del modelo agrícola industrial argentino, las externalidades no eran más que un reclamo de grupos ambientalistas urbanos que responden a intereses foráneos. Lamentablemente, luego de 20 años de liberalización y proyectando los procesos futuros del modelo, los impactos ecológicos y sociales vinculados a la salud humana comienzan a generar preocupación incluso entre quienes tiempo atrás negaban los impactos.

Estas externalidades van desde los efectos derivados directamente de la implementación del cambio tecnológico y los del trangen o de sus productos asociados hasta los procesos de deforestación o, peor aún, el efecto de la resistencia en malezas y las bioinvasiones o los costos para la salud humana de las fumigaciones. Ya son más de 14 las malezas resistentes, a las que habría que sumar las que ya muestran tolerancia manifiesta al glifosato. La aparición de «ensorgamiento» en los campos, particularmente en aquellos espacios vinculados a climas templados y subtropicales, como los existentes en el norte argentino, Paraguay y Bolivia, es un tema que puede llegar a implicar su abandono por una cuestión de costos para los agricultores. El enorme potencial expansivo del sorgo de Alepo puede verse en estos campos, donde los ciclos de la maleza se multiplican por dos o tres generaciones por año, lo que demandaría también una forma de manejo diferente a la de las pampas. Los campos «ensorgados» comienzan a ser una imagen familiar en los territorios del norte y son también una nueva fuente de material genético de semillas de la maleza que seguirá ayudando a expandir aún más el problema.

Tanto el sur de América como, en especial, la agricultura argentina enfrentan nuevos procesos y coyunturas internas y externas distintas. Promover sólo la exportación de materias primas, sin contemplar los costos ecológicos involucrados, es directamente matar a la gallina de los huevos de oro. La agricultura transgénica de base sojera en Argentina se recluye ahora en las regiones más productivas. Ya ha degradado todo el norte y el este argentinos, de la mano de la irresponsabilidad existente en el Estado y los privados, que impulsaron un enorme proceso de deforestación en el norte, especialmente entre los años 2002 y 2012.

El país necesita con urgencia un análisis integral del territorio, así como definir y seguir los lineamientos científicos sobre las potencialidades y las limitaciones de cada ecorregión, antes de generar una destrucción del hábitat y de la base de recursos por extracción y agricultura minera, de sus nutrientes. La anemia de nutrientes y la exportación de suelo virtual (6) en los granos convierten esta agricultura en un modelo insustentable. Por el contrario, la propuesta de actividades agroecológicas, orgánicas, sustentables y de base familiar integra los territorios, recupera espacios ambientales, restaura ecosistemas y sostiene a culturas enteras en ellos, lo que las convierte no solo en una forma de producción, sino especialmente en una forma de asentar la vida y recuperarse tanto en el plano ambiental como en la salud de los pueblos y sus ecosistemas.

Notas

1) La siembra directa es una práctica de manejo agronómica mediante la cual, en lugar de utilizar el antiguo arado de rejas y otros instrumentos, prácticamente no se remueve el pan de tierra. En la agricultura industrial, el control de malezas en la siembra directa se hace utilizando agroquímicos, lo que genera un conjunto de críticas relacionadas especialmente con el aumento del uso de herbicidas.

2) Eric F. Lambin y Patrick Meyfroidt: «Land Use Transitions: 77 Feedback versus Socio-Economic Change» en Land Use Policy vol. 27 Nº 2, 2010.

3) W. Pengue: Agricultura industrial y transnacionalización en América Latina. ¿La transgénesis de un continente?, pnuma / gpama, Ciudad de México, 2005.

4) Esto permite hacer mapas de producción, productividad, necesidades de nutrientes, fertilizantes aplicados y dosis de agroquímicos, e incluso mapear plagas y luego seguir la evolución, por ejemplo midiendo el índice verde.

5) UPOV es la sigla de la Unión para la Protección de los Obtentores Vegetales. Con UPOV 78, los agricultores argentinos pueden guardar semillas para uso propio. Caso contrario deberían pagar por el uso de esas semillas, sea para consumo propio o siembra.

6) El suelo virtual refiere al volumen de nutrientes que se exportan incluidos en los granos y van de una región a otra del planeta. La pérdida de estos nutrientes deriva en un vaciamiento cuyo final es la cancelación o afectación de la producción por agotamiento del suelo.

Nuestra Sociedad

Fuente: Leer

 

 

En hacer posible  "hay que cambiar los patrones de producción y de consumo, pero también las condiciones de vida en el campo para que la juventud pueda quedarse allí. Para eso el rol del Estado es central. Para facilitar los servicios, pero también en la generación de infraestructura para que los productores puedan trasladar su producción, espacios donde puedan conservar sus alimentos, venderlos". Esto nos plantea cómo la organización abajo y a la izquierda en lucha emancipatoria origina otro Estado u otra manera de atender a lo común.

 

 

Entrevista con Martín Drago, coordinador del Programa de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra Internacional

 

“Para cambiar el sistema alimentario mundial

 

los sujetos de cambio son los agricultores de pequeña escala”.

12 de mayo de 2016

Por José  Elosegui (Noticias Aliadas)

La federación ecologista Amigos de la Tierra Internacional tiene presencia en cerca de 80 países. Martín Drago, integrante de la Red de Ecología Social (REDES)- Amigos de la Tierra Uruguay, se encarga de guiar el trabajo en el área de soberanía alimentaria desde diciembre de 2008, así como facilitar los vínculos con los movimientos sociales que trabajan la temática.

En entrevista con José Elosegui, colaborador de Noticias Aliadas, Drago se refirió al sistema alimentario controlado por el agronegocio, a la vez que planteó la necesidad de un cambio de sistema. Sistematizó ejemplos concretos de transición hacia modelos agroalimentarios sustentables y alertó sobre los principales desafíos y trabas para la profundización de esas transformaciones.

 

¿Cómo describe el sistema alimentario mundial dominante?

El sistema agroalimentario global imperante, dominado por la agricultura industrial a gran escala, es altamente concentrado, integrado o encadenado y transnacionalizado. Se caracteriza por la utilización de mucho capital en insumos como semillas, fertilizantes, agrotóxicos y maquinaria. Es un sistema que responde a los intereses del comercio internacional, que tiene el apoyo de fondos públicos, también de instituciones financieras internacionales, y con un creciente involucramiento del sector financiero, que tiene un interés netamente especulativo

Con respecto a la alta concentración de la producción de insumos, según el Grupo ETC [Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración que monitorea el impacto de las tecnologías emergentes y las estrategias corporativas sobre biodiversidad, agricultura y derechos humanos], en marzo Monsanto estaba analizando posibles asociaciones con [las transnacionales agroquímicas] BASF o Bayer, ante las alianzas Dupont-Dow y Syngenta-Chem China. De acuerdo con ETC, si Monsanto se fusiona con el área agrícola de Bayer, los tres grupos controlarían más del 65% de las ventas mundiales de pesticidas, y casi el 61% de las ventas comerciales de semillas. Si en vez de eso Monsanto se uniera con BASF, el control sería del 61% de los pesticidas y más del 57% de las semillas.

Además de que este sistema agroalimentario está concentrado y transnacionalizado, está también integrado. El feedlot [corrales de engorde] dedicado a la producción de carne está encadenado con la producción de los insumos que reciben esos animales, como la soja y el maíz. Sin embargo, a pesar de toda la presión, es el campesinado y la agricultura a pequeña escala la que produce la gran mayoría de los alimentos que consume la humanidad, el 70% también según el Grupo ETC. Para cambiar el sistema alimentario mundial los sujetos de cambio están, son los agricultores de pequeña escala.

 

¿Por qué considera importante cambiar este sistema dominante?

Según GRAIN [organización internacional que apoya a campesinos y agricultores en pequeña escala, y movimientos sociales], del 44% al 57% de todas las emisiones de gases de efecto de invernadero provienen del sistema alimentario global. Hay un enorme peso de este sistema transnacionalizado que produce la quinua en Bolivia y la vende en Tailandia en esas emisiones contaminantes. Es un sistema que empieza a requerir más insumos, maquinaria, más combustibles fósiles para mover la maquinaria, para los fertilizantes y agrotóxicos.

La agricultura a gran escala expande la frontera agrícola, deforesta para seguir plantando, como ha pasado en Brasil con la soja, el maíz, la caña de azúcar. La agricultura se movió a zonas donde antes había ganadería y la ganadería se fue moviendo a donde había bosques como la Amazonia, a través de la deforestación, con el rol que juegan los bosques en la captura de carbono.

En cambio, la producción agroecológica de alimentos tiene un efecto completamente distinto, porque emite menos gases, pero además al trabajar en armonía con la naturaleza recupera el suelo, y el suelo así refuerza su capacidad de retener carbono, de forma natural. Además, cuando se reducen distancias entre quienes producen los alimentos y quienes los consumen, las emisiones del sector transporte también descienden.

 

¿Cuál sería el modelo alternativo y los principales cambios que se requieren para llegar a modelos alimentarios más justos y sustentables en América Latina?

Básicamente lo que proponemos es el modelo de la soberanía alimentaria, y hoy estamos hablando de la agroecología para la soberanía alimentaria. Esto quiere decir producción agroecológica, en armonía con la naturaleza, cuidando los recursos naturales. Además tiene que ver también con una forma de consumir alimentos, que es la de los circuitos cortos entre productores y consumidores. En Uruguay, por ejemplo, se destaca la Asociación Barrial de Consumo Abierta (ASOBACO), como tantas iniciativas en América Latina, que asume el riesgo de manera conjunta con el productor. Eso hace que al final el productor, sin intermediarios, reciba mucho mejor precio y el consumidor pague mucho menos.

Uno de los principales cambios que se requiere es el reconocimiento del rol que han tenido y tienen los agricultores de pequeña escala, especialmente las mujeres, y generar condiciones sociales para que esa gente viva de manera digna en el campo. Para eso también se requieren servicios cerca de los territorios, rutas, centros de salud, caminos razonables para poder sacar la producción. O sea, hay que cambiar los patrones de producción y de consumo, pero también las condiciones de vida en el campo para que la juventud pueda quedarse allí. Para eso el rol del Estado es central. Para facilitar los servicios, pero también en la generación de infraestructura para que los productores puedan trasladar su producción, espacios donde puedan conservar sus alimentos, venderlos.

El caso brasileño del Plan Nacional de Agroecología y Producción Orgánica (PLANAPO) creo que es el paradigma más grande que hay en la región, del que todos están tratando de tomar algo, como Uruguay, donde el Plan Nacional de Agroecología busca replicar con las condiciones de Uruguay esa iniciativa brasileña. El PLANAPO aseguró las compras públicas a la agricultura familiar para asegurar alimentos para escuelas y hospitales, por ejemplo.

 

Además de los casos de Brasil y Uruguay mencionados, ¿qué otras alternativas concretas existen en la región?

Ejemplos de transiciones a estas formas de producción y comercialización hay en toda América Latina, tal vez no en la escala que se precisa. En Uruguay existen la Red de Semillas y la Ecotienda. La primera garantiza el acceso a un insumo básico como es la semilla, compartida con otros productores, generando autonomía en la producción con el principio de la solidaridad como base. Y la Ecotienda permite un canal de venta directa.

En Colombia está la Asociación de Pequeños Caficultores de la Marina (ASOPECAM), que es parte del Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA Colombia). Ellos hicieron una transición hacia una producción orgánica, a la vez que generaron mercados para la venta directa, como por ejemplo en universidades.

Después hay casos más estructurales. Por ejemplo, una alternativa concreta es la toma de tierras del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST), que crea condiciones reales para la construcción de alternativas. Sin tierra, sin semillas, no hay producción alimentaria. Lo que hace el MST es ocupar tierras improductivas y disputar con el Estado para que le sean entregadas y se transformen en asentamientos de producción. Muchos de los asentamientos del MST han transitado también hacia la agroecología, por lo que están transformando el sistema agroalimentario.

Otra alternativa de la que habla siempre la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-Vía Campesina) es la educación para la transformación, a través de sus Institutos Agroecológicos Latinoamericanos (IALA). La educación ideológica y técnica de los campesinos, indígenas, trabajadores, para poder soberanamente construir las alternativas transformadoras.

 

¿Cuáles son los desafíos para seguir profundizando esos cambios?

Los principales desafíos pasan por entender que la producción de alimentos no es una cosa que necesariamente tenga que estar en manos del agronegocio. Hay que cambiar el imaginario popular. De hecho, la producción de alimentos está en su gran mayoría en manos de los productores de alimentos a pequeña escala.

También hay que cambiar esa creencia de que todos los métodos de producción conocidos como “tradicionales” son un atraso. Muy por el contrario, concentran la evolución de la producción de alimentos desde el fondo de la historia hasta hoy. El agricultor también es un científico de cierta manera, porque es una persona que a través de prueba y error ha ido cambiando y desarrollando sus métodos productivos, adaptándolos. Hay que revalorizar el rol de esos actores.

Los consumidores también necesitamos entender que tenemos que cambiar nuestros patrones de consumo. Y otro desafío bien grande es cambiar la correlación de fuerzas que tenemos hoy en día, en la que la academia agronómica y veterinaria vinculada a la gran producción de alimentos impone la idea de que no hay posibilidad de alimentar al mundo sin el agronegocio.

También hay que ver cómo encarar la transición hacia los modelos de producción más sustentables. No puede ser una transición que la paguen los olvidados de siempre, sino que deben hacerlo aquellos que han generado las crisis por las que es tan urgente generar una transición. Por su parte, los productores de pequeña escala tienen el desafío de seguir mejorando sus prácticas.

En definitiva, la traba central es que el Estado tiene que dejar de estar al servicio de las elites nacionales y corporaciones transnacionales dueñas del agronegocio para ponerse al servicio de una producción de alimentos que genere soberanía nacional, menos impacto ambiental y mejores condiciones de vida para aquellos que producen los alimentos. El desafío de las organizaciones y movimientos sociales es cambiar la correlación de fuerzas, masificar la lucha para generar condiciones de cambio.

http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=7305

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212187