Qué Abya Yala

Marzo 2020

Está subsumido en crisis social y ecológica (climática) por el capitalismo. Hacia emanciparlo hubo Cumbre de los Pueblos 2019.

 

 

 

Historia y presente/ Ofensiva del sistema mundo capitalista / Alternativas emancipatorias

 

Historia y presente

 

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

 

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias... y al fin y al cabo, su identidad. Leer

 

Para situarnos en el Abya Yala, a mediados 2019, partamos de:

"Si bien la prensa convencional insiste con los titulares sobre la Amazonia y sobre Brasil, la realidad es más compleja, y también más hiriente.

En efecto, este tipo de incendios está ocurriendo en estos momentos en, por lo menos, cuatro países sudamericanos; además de Brasil, afectan a Bolivia, Perú y Paraguay. A su vez, se están quemando selvas tropicales húmedas, la Amazonia, pero lo mismo está sucediendo con los bosques secos y sabanas arboladas, como la Chiquitanía en Bolivia o el Cerrado brasileño".

Profundicemos en:

 

Más allá de ideologías, un modelo de desarrollo extractivista y agropecuario similar

Amazonia, la naturaleza se quema

y la política se agota

2 de septiembre de 2019

Por Eduardo Gudynas

Ctxt

 

 

En los primeros días el fuego te acorrala, en los días siguientes las cenizas te entristecen. Así pueden describirse mis sensaciones en una de mis visitas años atrás a las zonas amazónicas de Brasil, Perú y Bolivia. Estas coincidieron con incendios como los que hoy causan alarma mundial.

Cuando las llamas están activas, el humo inunda todo, es peligroso transitar los caminos por la poca visibilidad, hay momentos en los que cuesta respirar, la garganta se inflama y los ojos lagrimean. Cuando las llamas se apagan, el ocre y el gris dominan las escenas. Aquí y allá siguen erguidos los restos de algunos árboles, mientras que en el suelo, entre las cenizas, aparecen de tanto en tanto los cadáveres calcinados de animales que no pudieron escapar.

Esta destrucción de la fauna y la flora es lo que está repitiéndose en estos días en América del Sur. Si bien la prensa convencional insiste con los titulares sobre la Amazonia y sobre Brasil, la realidad es más compleja, y también más hiriente.

En efecto, este tipo de incendios está ocurriendo en estos momentos en por lo menos cuatro países sudamericanos; además de Brasil, afectan a Bolivia, Perú y Paraguay. A su vez, se están quemando selvas tropicales húmedas, la Amazonia, pero lo mismo está sucediendo con los bosques secos y sabanas arboladas, como la Chiquitanía en Bolivia o el Cerrado brasileño.

En los datos más recientes, el número de incendios en Brasil superó los 82 mil focos (al 26 de agosto), la cifra más alta desde 2010, y casi el doble de lo registrado en estas mismas fechas en el año anterior. En Bolivia son más de 19 mil focos (el doble que en 2018), en Paraguay más de 10 mil (manteniéndose en valores semejantes al año anterior), y en Perú más de 6 mil (un poco más del doble).

Todas las grandes regiones ecológicas del trópico y subtrópico sudamericano están afectadas por los incendios. Por ejemplo, en Brasil, aproximadamente la mitad de los focos se ubican en la Amazonia, pero casi un tercio ocurren en el Cerrado, y un 10 por ciento en los bosques atlánticos. Bolivia en estos momentos vive el drama de ver cómo enormes áreas de bosques secos e incluso su Pantanal están siendo devorados por las llamas (las pérdidas al día de hoy se estiman en 1,5 millones de hectáreas). Por lo tanto, pensar que solamente está ardiendo la Amazonia brasileña es una simplificación. Las pérdidas ecológicas en todos esos ambientes son enormes. Por ejemplo, el bosque seco de la Chiquitanía es único en su tipo en todo el continente, y se estima que más de 750 mil hectáreas ya se quemaron.

El chaqueo de ayer y la deforestación de hoy

La quema de bosques o campos, el llamado “chaqueo” en algunos sitios, ha sido una práctica tradicional realizada especialmente por pequeños campesinos e indígenas. Afectaba a pequeñas superficies en tanto estaba directamente vinculada al autoconsumo de alimentos o por limitaciones tecnológicas. Todo eso ha cambiado en las últimas décadas a medida que han llegado a las áreas tropicales y subtropicales todo tipo de colonos y empresas. Los incendios de hoy nada tienen que ver con aquellos del pasado.

En la actualidad se deforestan y queman amplias zonas, casi siempre con el propósito de liberar espacio para la ganadería extensiva, aunque en otros sitios es para la agricultura. Para hacerlo a esa mayor escala se necesitan importantes recursos materiales, como motosierras y maquinaria pesada, y mucho capital para financiar una ingeniería de trámites legales o ilegales, formales o amparados en la corrupción. Detrás de esto no están ni los indígenas ni los pequeños agricultores.

Esa presión ganadera puede ser brutal. Por ejemplo, en la zona de San Félix de Xingú (estado de Pará), se concentra un rodeo vacuno de más de 2 millones de cabezas. Factores como esos empujan a la agropecuaria convencional a las áreas naturales tropicales y subtropicales.

A su vez, la diseminación de los monocultivos, especialmente de la soja, en otras zonas de Brasil, pero también en Bolivia y Paraguay, hace que los ganaderos se desplacen hacia nuevas áreas a deforestar. Todo esto genera un enorme arco de deforestación amazónica que atraviesa América del Sur, desde la costa atlántica brasileña hasta las faldas de los Andes en Bolivia y Perú. Es una franja de casi 3 mil quilómetros de largo; una distancia similar a la que separa Madrid de Varsovia.

Bolsonarización para militarizar la Amazonia

Esta problemática se ha agravado notablemente bajo el gobierno de Jair Bolsonaro. Por un lado, recortó controles ambientales en cuestiones críticas como la deforestación, redujo el presupuesto del Ministerio del Ambiente, cesó a personal clave en las agencias del ambiente y de conservación de la biodiversidad, maniobró para que se cancelaran multas a los infractores ambientales, y mucho más.

Por otro lado, Bolsonaro y su equipo han hostigado repetidamente a los ambientalistas, indígenas y pequeños campesinos, presentándolos como trabas al progreso, potenciales criminales e incluso como responsables de los incendios. Tan sólo como ejemplo, el 27 de agosto, en la reunión con los gobernadores de los estados amazónicos, en lugar de analizar la crisis ecológica volvió a quejarse de que los indígenas ya tienen demasiadas tierras y anunció que no aprobará nuevas áreas protegidas.

Bolsonaro tampoco duda en repeler las críticas diciendo que son parte de un complot del exterior para quedarse con la Amazonia brasileña. Esa retórica tiene antecedentes desde por lo menos la década de 1970, cuando el gobierno militar se oponía a las primeras negociaciones internacionales ambientales. Bolsonaro revive parte de ese vocabulario, viene colocando a militares en puestos afectados a la gestión ambiental y ha dado señales de resucitar un programa de control militar en las fronteras amazónicas. Bajo esas condiciones, no puede sorprender que recibiera cierto respaldo de otro gobierno muy conservador, el de Ivan Duque en Colombia. Este también ha presentado un nuevo plan de desarrollo en el que la gestión ambiental pasa a ser parte de la estrategia de seguridad del Estado.

La geopolítica amazónica

La condición internacional de la Amazonia volvió al primer plano con la reacción internacional ante los incendios. Una circunstancia que aprovechó Emmanuel Macron, en la que hay poco de ambientalismo y mucho de oportunismo comercial y político. Pero el problema es que, por lo menos desde la década de 1980, los gobiernos brasileños por un lado insisten en el control soberano sobre su Amazonia, pero al mismo tiempo repiten que no tienen dinero para protegerla y reclaman ayudas a los países industrializados. Desde allí se construyeron diversos mecanismos, financiados especialmente por Europa.

Por ejemplo, en 1992 se inició el Programa Piloto de Protección de los Bosques Tropicales del G7 (Ppg7), que funcionó hasta 2009, con un presupuesto de más de 460 millones de dólares. Cuando se hacía lobby por esos dineros, desde Brasil se insistía en que la Amazonia era un ecosistema único en el planeta y que los países ricos debían colaborar a protegerlo. También se alentó una visión deformada, como si sólo existiera Amazonia en Brasil, dejando en segundo plano a los otros países que comparten la cuenca. De ese modo, las propias autoridades brasileñas durante al menos 30 años han contribuido a ese entrevero que ha oscilado entre una Amazonia “solo mía” a otra que sería “de toda la humanidad”.

La actual crisis ha expuesto en toda su crudeza las tensiones entre la soberanía nacional y las responsabilidades ecológicas, no sólo hacia adentro de un país, sino con sus vecinos y con la salud ecológica planetaria.

Las cenizas ideológicas

El problema se vuelve más complejo cuando se entiende que las quemas y la crisis ambiental se repiten en las naciones vecinas. No sorprende que ocurra con gobiernos conservadores como los de Colombia, Perú y Paraguay. Más difícil se vuelve asumir que en Bolivia, desde posturas ideológicas que se presentan como opuestas, también se han debilitado los controles ambientales, se perdonaron las faltas a los deforestadores y se alienta el avance del agronegocio.

El gobierno de Evo Morales cita a la Pachamama, pero sus acciones concretas han sido las de promover la explotación minera, petrolera y agropecuaria, y por ello enfrenta un desastre ecológico similar. Así como Bolsonaro ataca a los ambientalistas, la administración de Morales se burla de ellos, los hostiga y ha amenazado con expulsarlos del país.

En los progresismos, la retórica se nutre de otros argumentos. Por ejemplo, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, cita a Marx y a Lenin, pero también sostiene que la protección de la naturaleza es un invento del norte y por eso no deberían ser guardabosques de nadie. Tuvieron éxito en esa promesa: no cuidaron los bosques y ahora se están incendiando. Y aunque los aderezos de sus discursos son opuestos a los de Bolsonaro, las similitudes en sus esencias dejan un gusto muy amargo.

Por todo esto, cuando se leen los titulares de la prensa en Madrid, Londres o París, siempre queda esa sensación de que realmente no están entendiendo lo que ocurre aquí en el sur. Es más sencillo atacar a Bolsonaro, en tanto es machista, racista, violento y autoritario, pero es más dificultoso asumir las serias contradicciones en otras tiendas políticas. Nos cuesta entender que estamos ante una crisis ecológica de escala continental y que ella también expresa el agotamiento de las ideologías políticas herederas de la Europa ilustrada. Las viejas políticas, todas ellas, han caducado. La cuestión es comprenderlo para construir alternativas antes de que se queme el último árbol.

* Miembro del Centro Latino Americano de Ecología Social.   https://ctxt.es/es/20190828/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259981

En consecuencia, sólo los pueblos autoconcientes y autoorganizados concretarán el lema "Salvemos la Tierra. Cambiemos de sistema".

 

Declaración Pública Cumbre de los Pueblos

10 diciembre 2019

 

Por Cumbre de los Pueblos - Chile 2019

 

La cumbre de los Pueblos emitió una declaración pública luego de su encuentro realizado los días 02 al 07 de diciembre en Santiago (Chile) y que convocó a integrantes de más un centenar de organizaciones de diversas nacionalidades y movimientos sociales.

La Cumbre de los Pueblos es un encuentro que congrega a representaciones e integrantes de organizaciones y articulaciones sociales de diversos territorios y sectores del mundo, para compartir experiencias e impulsar soluciones alternativas al sistema, fortaleciendo así la organización global y local para frenar la catástrofe socioambiental.

Luego de una intensa semana de encuentros comunitarios entre diversas expresiones sociales, bajo el lema: “SALVEMOS LA TIERRA, CAMBIEMOS EL SISTEMA”, se emitió una declaración pública que se comparte a continuación. Asimismo, se comparte el acceso a un video de Pejeperro Films (ver aquí) con imágenes que registraron buena parte las actividades que se desarrollaron.

 

DECLARACIÓN PÚBLICA

Entre el 2 y el 7 de diciembre de 2019, centenares de organizaciones, hombres, mujeres, pueblos indígenas y afrodescendientes, comunidades migrantes, campesinos, campesinas, trabajadores, trabajadoras, jóvenes, niñas y niños provenientes de Chile, América Latina y el mundo hemos sido parte del hito principal de la Cumbre de los Pueblos, en la Universidad de Santiago de Chile.

En medio de una ciudad y un país en estado de rebeldía frente a un sistema neoliberal injusto y depredador, y frente a un Estado violento y abusador, la Universidad pública, cumpliendo a cabalidad su rol, nos ha abierto las puertas para debatir en torno a la crisis planetaria y sus múltiples expresiones sociales y ambientales, nacionales o territoriales, a compartir nuestras luchas, nuestras denuncias y demandas, y a imaginar juntas y juntos otro mundo posible.

Más de 40 actividades en sala -paneles, talleres, cabildos, conversatorios y otros formatos- autogestionadas por las organizaciones participantes, dos espacios permanentes -la Carpa de las Mujeres y la Aldea de la Paz-, actividades artístico-culturales y los paneles y plenarias centrales de la Cumbre de los Pueblos acogieron la activa participación de alrededor de 1500 compañeras y compañeros acreditadxs.

A partir de la fraterna experiencia vivida y compartida durante estos 5 días, las organizaciones de la Cumbre de los Pueblos declaramos lo siguiente:

1. Reiteramos nuestro compromiso con los pueblos de Chile y otros países latinoamericanos que se han levantado contra las injusticias estructurales, la usurpación y privatización de bienes comunes, la precarización social, la violencia estructural contra las mujeres, el racismo sistémico, y la vulneración de derechos del sistema neoliberal; y exigimos justicia en los casos de muertes y violaciones de derechos humanos con que los Estados han respondido ante estas movilizaciones.

2. Respaldamos la demanda de los movimientos sociales y las asambleas territoriales que exigen en Chile una verdadera Asamblea Constituyente, conformada íntegramente por ciudadanos y ciudadanas sin privilegios para los partidos políticos, que considere paridad de género y cupos significativos para pueblos indígenas.

3. No concebimos un proceso constituyente generado según las reglas de un sistema político-electoral que ha sido uno de los pilares del modelo neoliberal chileno, y cuya clase política ha dado una nueva demostración de subordinación a los intereses empresariales, al aprobar en la Cámara de Diputados la llamada ley “anti-saqueo”, que incluye artículos que criminalizan abiertamente la legítima protesta social.

4. Apoyamos las aspiraciones de las organizaciones y comunidades de Chile de instaurar una constitución política dotada de los principios de la plurinacionalidad, el feminismo, y el reconocimiento de los derechos de la naturaleza.

5. En el marco de las negociaciones climáticas en la COP25 de Madrid:

Condenamos la mantención de la presidencia de la COP en manos del Gobierno de Piñera, responsable de asesinatos, torturas, violaciones, mutilaciones, heridas, vejámenes, detenciones arbitrarias y otras violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado.

Rechazamos el impulso de falsas soluciones al cambio climático, que profundizan la crisis y robustecen el modelo que la genera, como los mercados de carbono, la hidroelectricidad y otras energías de base corporativa, los sumideros a base de monocultivos de árboles y agrocombustibles, la energía industrial a partir de biomasa forestal, la incineración, la geoingeniería y la fractura hidráulica o fracking.

Demandamos la toma de medidas efectivas para evitar la captura corporativa de las negociaciones, así como para que las grandes corporaciones y países más contaminantes reduzcan de manera radical sus emisiones de gases de efecto invernadero y paguen por los daños y perjuicios causados, fundamentalmente en los territorios más vulnerables.

Llamamos a dar mayor visibilidad a la migración climática y promover políticas migratorias con enfoque de derechos humanos.

Llamamos a impulsar de manera efectiva la transición justa y las soluciones verdaderamente sustentables, fuera de los mercados y el extractivismo, basadas en la soberanía territorial, en las prácticas, culturas y economías locales, en condiciones de trabajo y vida dignas, así como en el intercambio solidario entre pueblos y comunidades.

6. Rechazamos el impulso del extractivismo por parte de los gobiernos y organismos internacionales, en colusión con el poder corporativo, que concibe todos los territorios como potenciales zonas de sacrificio, y avanza destruyendo ecosistemas, desplazando comunidades o afectando sus estilos de vida y economías locales; incluyendo el fomento y el subsidio a la minería metálica o no metálica, las plantaciones forestales, la agroindustria y la ganadería convencional, la que carga también con una gran dosis de crueldad hacia los animales.

7. Reivindicamos y hacemos nuestras las demandas de pueblos indígenas y afro-descendientes, especialmente por la desmilitarización de sus territorios -en particular del Wallmapu-, la devolución de sus tierras ancestrales y el ejercicio pleno de sus derechos políticos, sociales y culturales.

8. Citando a la declaración de la Carpa de las Mujeres, “reivindicamos la economía feminista como una estrategia de resistencia y transformación para la vida de las mujeres y sus comunidades, como una forma de reconocer y valorizar los saberes, el trabajo doméstico y de cuidados que sustentan la vida y que, en este sistema capitalista, recae en las mujeres.”

9. Celebramos la fortaleza y participación activa de jóvenes, niñas y niños en los espacios de la Cumbre y reconocemos el rol protagónico que han asumido en denunciar la crisis y en promover cambios estructurales.

10. Demandamos la desprivatización del agua en Chile, la protección efectiva e integral de los glaciares, la recuperación de tierras para los y las campesinas y el impulso en los territorios y en las políticas públicas de modelos agroecológicos, libres de transgénicos y pesticidas químicos, basados en la soberanía alimentaria y en la recuperación e intercambio de productos y semillas, así como priorizando la conservación, regeneración y restauración ecosistémica.

11. Demandamos políticas y promovemos iniciativas comunitarias orientadas a generar ciudades más justas y amables, armonizando la relación ciudad-campo, desprivatizando los servicios básicos, impulsando una planificación territorial ampliamente participativa, implementando modelos de basura cero y sistemas de movilidad urbana sustentable.

12. Demandamos la transformación radical de los modelos energéticos, con criterios de soberanía, suficiencia y solidaridad, mediante sistemas de generación distribuida basados en fuentes limpias y diversas de base comunitaria.

13. Rechazamos la firma de tratados de libre comercio e inversión que benefician a las corporaciones, vulneran derechos sociales y atentan contra las economías locales y la soberanía alimentaria. Demandamos el retiro definitivo del TPP11 del parlamento.

14. Llamamos a construir movimientos y articulaciones latinoamericanas e internacionales, integrando organizaciones de justicia ecológica y climática, feministas, pueblos indígenas y afrodescendientes, migrantes, campesinos trabajadores, jóvenes, niños y niñas, para detener el modelo privatizador de bienes comunes y levantar paradigmas alternativos como el buen vivir y otras que surgen desde las cosmovisiones de los pueblos.

15. Finalmente, citando la declaración de la Aldea de la Paz, “nos invitamos a la cocreación colectiva de una forma de relacionarnos con la naturaleza y también de una forma consciente y amorosa de relacionarnos entre nosotros mismos. (…) Entendimos la necesidad de incorporar los derechos de la naturaleza y de todos los seres vivos que sustentan el tejido planetario, como constituyentes de nuestras vidas y de las leyes de los pueblos.”

CUMBRE DE LOS PUEBLOS 2019

Santiago, 7 de diciembre de 2019

 

“SALVEMOS LA TIERRA, CAMBIEMOS EL SISTEMA”

Radio del Mar

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/Declaracion-Publica-Cumbre-de-los-Pueblos

 

  Ofensiva del sistema mundo capitalista

 

Situémonos, abajo y a las izquierdas revolucionarias, en que el sistema ha subsumido a la humanidad en crisis civilizatoria y en su crisis estructural desde 2008. Confrontamos con la criminalidad e irracionalidad de sus proyectos lucrativos de corto plazo pero de destrucciones irreversibles o casi. Reflexionemos sobre:

 

¿Tendencias en el nuevo tiempo político en América Latina?

Crisis de la civilización petrolera,

extractivismo predatorio y

política del saqueo

14 de agosto de 2019

 

Por Emiliano Teran Mantovani (Rebelión)

 

 

I. Nueva fase del extractivismo y la oleada de acumulación por desposesión

Del llamado ‘neo-extractivismo progresista’ en Venezuela apenas queda hoy una burda y vacía retórica ‘revolucionaria’, que desborda un cinismo escalofriante. En esta ruta al desastre que hemos transitado en el país, lo que viene emergiendo es un nuevo escenario del extractivismo, sui generis, uno de carácter absolutamente predatorio que difícilmente pueda ser entendido sólo bajo los códigos reduccionistas de la polarización, o bien de la puesta en escena y la retórica de los principales líderes político-partidistas.

Su contexto inmediato: la maduración de la Gran Crisis venezolana (2013-2019), atravesada por intensas luchas por el poder (en sus múltiples escalas), un aumento de la internacionalización del conflicto político, una desestructuración de la economía (formal) nacional, y un peligroso proceso de descomposición de la política que no sólo impulsa una significativa fuerza derechizante, sino también una mafización (o gangsterización) de la misma.

Este extractivismo predatorio no se establece por medio de una maquinaria corporativa que homogéneamente, de arriba hacia abajo, controla el proceso de apropiación/capitalización de la naturaleza y los territorios del país; ni tampoco por medio de la dominación irresistible de un sector o grupo de actores políticos nacionales. Más bien está marcado por la multiplicidad, volatilidad, inestabilidad, fluidez, fragmentación, precariedad; por un mosaico de conflictividades, de diversa intensidad y violencia, de coaliciones ramificadas y accidentadas; por el desgarramiento sistémico y por la trasnacionalización.

Pero no se confunda. A pesar de lo revuelto y movido del escenario, aquí hay una política. El conjunto de grupos y actores que disputan la gestión y participación en el extractivismo, sean actores provenientes de la esfera estatal (en sus diferentes facciones), de los grupos políticos de oposición, de grandes y medianas potencias internacionales, de grupos armados irregulares y criminales, entre otros, se orientan y operan fundamentalmente a partir de una política del saqueo. Esta, sea porque representa el mecanismo esencial de la acción, o porque se produce como una forma de aprovechar la vorágine dominante –lo que a su vez profundiza la crisis y los factores causantes del conflicto–, es la política compartida de los actores en disputa, y formatea el nuevo escenario del extractivismo en el país.

Esto tiene implicaciones tremendas, en la medida en que la geografía venezolana va siendo atravesada por las lógicas de las violentas economías de enclave, por lo que presenciamos la formación de un extractivismo de trincheras, de posiciones, de feudos, en el cual grupos del sector militar, gobiernos locales (alcaldías, gobernaciones, etc.), la criminalidad organizada, grupos armados para-estatales de diverso proceder (nacional e internacional), conforman poderes particulares (dependiendo del territorio donde se desenvuelvan) y tienen como botín los recursos, los territorios y la población.

El trasfondo esencial de esta situación es el impulso de una gran ola de acumulación por desposesión de alcance nacional, que está pulverizando el ya vulnerado estado de derecho y provoca que el muy heterogéneo y fragmentado campo de resistencias, contestaciones y luchas populares ante el expolio, sea atravesado por lógicas de guerra. Es en este sentido que hablamos de un extractivismo predatorio.

II. Rasgos del extractivismo predatorio

Política de Estado y estado de la política

No existe ninguna disputa entre demonios y redentores en Venezuela. En este escenario, todos los grupos de poder en pugna son diferentes expresiones de un voraz neo-colonialismo sobre la vida. El extractivismo predatorio y su política del saqueo deben ser entendidos en su doble dimensión: tanto como una política de Estado, encabezada hoy por el Gobierno de Nicolás Maduro –principal gestor de este proceso masivo de acumulación por desposesión en el país–; como una expresión del estado de la política, en franca descomposición y vandalización, la cual, aunque lo abarca, va mucho más allá del poder formalmente constituido, y se manifiesta en una multiplicidad de actores que operan desde la ilegalidad, la corrupción, la criminalidad y la para-política. Ambas dimensiones están profundamente atravesadas por el accionar de actores y lobbys internacionales, principalmente provenientes de los Estados Unidos, Rusia, China, Cuba, Colombia, Turquía, España, entre otros.

Esta política de Estado se configura hoy como un régimen de apropiación/extracción, gobernabilidad y territorialización basado en un estado de excepción (jurídico y de facto) de perfil primordialmente militar, que se organiza en torno a la hexada: reformismo neoliberal autoritario / violencia exacerbada / des-territorializaciones / minerías / despojo generalizado / administración de la precariedad.

El dramático colapso de la industria y de la renta petrolera, así como del Petro-Estado, junto a la descomunal corrupción, las tensiones políticas internas y los efectos de las sanciones impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos (principalmente desde 2017), han fragmentado el extractivismo en el país, promoviendo una multiplicación de operaciones de extracción y despojo, en las cuales prevalece la minería como una actividad fundamental para la reproducción de estructuras de poder local y nacional.

Convertir a Venezuela en una mina

Esta situación determina esta política de Estado, la cual se expresa tanto en la programática formal del Gobierno de Maduro, como en la proliferación de minas irregulares que sostienen poderes locales vinculados a militares, gobernadores, alcaldes o funcionarios corruptos de alto nivel.

Respecto a lo primero, el Gobierno de Maduro ha insistido en la depredadora opción minera como la supuesta vía para ‘salir de la crisis’ y ‘diversificar la economía’. Dicha opción, que en un principio se orientaba al mega-proyecto del Arco Minero del Orinoco, se presenta en la actualidad como un más amplio y definido mapa minero (extracción metálica y no metálica), que ofrece al expolio prácticamente todo el territorio nacional. Sobre esto destaca la presentación en junio de 2019 del ‘Plan Minero Nacional 2019-2025’, que sistematiza, como nunca, la meta de recuperar y aumentar la “producción” a su ‘máxima capacidad’ de cuanto emprendimiento minero haya disponible en el país (oro, diamante, hierro, carbón, níquel, coltán, fosfato, feldespato, bauxita, mármol, granito, caliza, entre otros). Esto se da en el marco de una progresiva radicalización neoliberal (la que hemos llamado ‘El Largo Viraje’ 2014-2019) que desregula, flexibiliza y adapta crecientemente al país a las lógicas de ajuste y a los requerimientos de las corporaciones transnacionales.

Pero esta programática es apenas la fachada normativa y pseudo-institucional que busca recuperar y re-centralizar algunas rentas y excedentes que puedan oxigenar las precarizadas arcas gestionadas por el Poder Ejecutivo, mientras que se presenta una vitrina minera para ahora sí ofrecer las verdaderas ‘oportunidades de negocios’ para el capital transnacional (Plan Minero dixit). Detrás de esta fachada se revela el que es hoy, el extractivismo realmente existente: se multiplican minas y operaciones de extracción a lo largo y ancho de toda la geografía nacional, extracciones absolutamente arbitrarias, irregulares, atravesadas por la corrupción, el pillaje y la ilegalidad. Areneras que tienen a pobladores locales bajo amenaza; militares sacando carbón vegetal para su comercialización; total complicidad e incluso direccionalidad de funcionarios del Estado en la extracción ilegal de oro en la región Guayana; emprendimientos devastadores y sin ningún control, como el de la minería de arenas en el río Turbio; u otros que emergen bajo las sombras y en el secretismo y que generan conflictos con las poblaciones locales, como el ya conocido caso de las iniciativas de minería de cal y feldespato en el Cerro La Vieja. Son apenas ejemplos de una oleada extractiva que apunta a convertir a Venezuela en una mina.

El asalto a la tierra/territorio y la política del más fuerte

Sin embargo, y como ya mencionamos, no se trata sólo de la apropiación minera. La política del saqueo es integral en la medida en la que se orienta, por un lado, de acuerdo al valor y la vocación que puedan tener las tierras (agrícola, maderera, ganadera, turística, etc.); y por el otro, al control y dominio territorial. Ambos factores (tierra/territorio) están políticamente entrelazados. Esto nos señala al menos tres cosas fundamentales e interrelacionadas que vale la pena destacar:

a) esta política constituye el marco de la violenta arremetida de persecución y despojo sistemático de tierras que se está produciendo en la actualidad contra los campesinos del país, con el fin de favorecer a viejos y nuevos latifundistas. La Plataforma de Lucha Campesina, organización en la que confluyen diversas agrupaciones del campo venezolano, y que ha ocupado recientemente las instalaciones del Instituto Nacional de Tierras en Caracas, ha señalado más de 100 casos de estos despojos e irregularidades que favorecen al latifundio, además del acoso, la criminalización y la judicialización que están sufriendo los pequeños productores. Lo más grave es que no se ha hecho justicia hasta hoy ante los más de 350 campesinos asesinados durante el proceso bolivariano, lo cual en cambio se ha agravado en los últimos doces meses, donde han sido ultimados 25 campesinos –6 de ellos el pasado 27 julio en el estado Barinas;

b) ante el colapso de la renta petrolera, es importante insistir en que el conflicto no se define simplemente por los recursos y el saqueo per se, sino fundamentalmente por una política que busca establecer un modo de gobernanza configurado en torno a estas lógicas del pillaje. Esto implica que para los actores que persiguen la hegemonía, no basta la apropiación económica, si no se establece el régimen de dominación política. Todo esto revela la necesidad por parte de estos actores de asentar geográficamente el poder y, por tanto, muestra el trasfondo de disputas por los territorios;

c) ante la debilidad del Estado venezolano, esta fase predatoria del extractivismo está siendo determinada por las lógicas de la imposición del más fuerte, lo que configura a su vez un escenario abierto de conflicto, determinado en muy buena medida por lógicas de guerra. Esto es muy significativo porque hace que, de hecho, el punto de partida de la política sea la extra-legalidad, la excepcionalidad. O para decirlo en otras palabras, las prácticas criminales, al menos en sentido estricto, penetran profundamente la política de Estado y atraviesan determinantemente el estado de la política hoy.

Violencia sistemática en expansión y federación del saqueo

En esta fase predatoria del extractivismo en Venezuela, la violencia juega un rol central. Es la mediación política principal. Violencia exacerbada, masiva, sistemática. Violencia acompasada con los nuevos tiempos para América Latina y las crecientes tensiones geopolíticas. Violencia transversal, que determina tanto la política de Estado como el estado de la política.

El Gobierno de Maduro escala cada vez más en el despliegue cuantitativo y cualitativo de la violencia. Todo este avance de la acumulación por desposesión se viene haciendo bajo una intensa represión –fundamentalmente contra los grupos sociales que ofrezcan resistencia– en la cual podemos destacar el rol de los cuerpos de seguridad especiales (como es el caso del FAES) o de grupos para-estatales o para-policiales diversos, muchos de ellos denominados mal llamados ‘colectivos’. El FAES (iniciales de Fuerzas de Acciones Especiales) está siendo empleado para numerosas operaciones de contención de la protesta en el país, por medio de procedimientos militares y actuando como un ejército de ocupación, con formatos de ataque letal mediante los cuales realizan ejecuciones extrajudiciales. Estos cuerpos de seguridad no distinguen si sus objetivos son ‘opositores’ al gobierno o chavistas que lo apoyan, como se dio con el desalojo violento de campesinos chavistas que intentaban recuperar sus tierras en el estado Guárico y la retención del vocero campesino Jesús Osorio. Por otro lado, el papel de los grupos armados para-estatales, que pueden ser provenientes de organizaciones políticas, funcionarios vestidos de civil, hampa, policías, entre otros, ha sido primordialmente de amedrentamiento en las protestas de diverso tipo que se dan contra el gobierno.

El resultado de esto ha supuesto un acorralamiento de la ciudadanía y las organizaciones de base que protestan no sólo antes las muy precarias condiciones de vida actuales, sino también para aquellos que resisten a esta política del saqueo. Ejemplos de ello lo conseguimos en las resistencias del pueblo indígena pemón por la autodeterminación en sus territorios, con la consiguiente respuesta gubernamental de militarización, amedrentamiento, torturas, tratos crueles y degradantes e incluso el asesinato de integrantes de este pueblo; en la situación de acoso y criminalización que, sea por acción u omisión, se produce contra las comunidades yukpa familiares de Sabino Romero y Carmen Fernández; en la criminalización del movimiento campesino por parte de voceros gubernamentales; o en la voraz cooptación de comunidades indígenas para que aprueben el Arco Minero del Orinoco, aprovechando su muy precaria situación humanitaria; entre otros.

Pero como ya se ha dicho, todo esto se solapa con la violencia generada desde los actores que operan más allá del régimen formal: bandas criminales locales controlan, con formas de violencia extrema, buena parte de las minas de oro del sur venezolano; grupos armados vinculados a los poderes del latifundio son señalados por las organizaciones campesinas como los responsables del asesinato de decenas de sus integrantes; disidentes provenientes de las FARC penetran territorios venezolanos, dedicándose a actividades delictivas; del mismo modo, integrantes del ELN operan en territorio nacional, incluyendo en las minas; paramilitarismo colombiano ejerce la fuerza en numerosos territorios fronterizos del país, interesados tanto en el contrabando transfronterizo, como en el posicionamiento colombiano/estadounidense en territorio venezolano; y diferentes formas del crimen organizado transnacional y el narcotráfico, siendo este último el encargado de mantener y controlar las rutas de tránsito de la droga hasta los puntos de desembarco regional. Cabe destacar que, el contrabando transfronterizo es muy significativo (principalmente hacia Colombia) y que fomenta que los commodities extraídos en Venezuela (madera, gasolina, cultivos como la palma aceitera, especies protegidas, etc.) sean mejor vendidos en el país vecino, dado las enormes diferencias existentes entre el valor del bolívar y el peso colombiano (o el dólar).

Sobre todo lo dicho, es fundamental destacar al menos tres cosas: -una, que si bien muchos de estos grupos están en confrontación y rivalizan entre ellos, otros más se articulan y cooperan mutuamente en pro de intereses particulares. Esto hace estallar la limitada interpretación de la polarización política que sólo ve disputas entre chavistas y opositores, o bien entre Venezuela y el Imperio estadounidense. El entramado del conflictivo escenario político venezolano es mucho más complejo y movible que eso.

III. ¿Qué nos muestra Venezuela de este nuevo tiempo político en América Latina y el Caribe?

La derechización del Gobierno bolivariano y los lastres de la izquierda

El devenir del proceso bolivariano nos ha llevado hasta este desastre que se vive en el país, hasta este largo laberinto del cual aún se busca desesperadamente una salida. Así como es indiscutible que este ha sido un proceso muy conflictivo y que este terrible resultado ha sido también construido por otros actores políticos a parte del Gobierno bolivariano (poderes económicos locales tradicionales, partidos políticos de oposición nacional, derechas regionales, política exterior estadounidense, grandes capitales financieros transnacionales, etc.), del mismo modo es indiscutible que ha sido el propio Gobierno el principal responsable de esta situación, allanándose el camino a ella incluso desde el período de Chávez. No es posible eximirlo de este desastre, como tratan algunos. Pero incluso hay que señalar algo aún más grave: en el período de la Gran Crisis que se inaugura a partir de 2013/2014 hasta nuestros días, se genera un extraordinario despliegue de lógicas del saqueo y el desfalco impulsadas desde las estructuras de poder del Estado –que ya existían previamente y se señalan como una de las causas coyunturales de dicha crisis–, las cuales, ante la suma de intereses y circunstancias acaecidas, terminaron asentando la política del saqueo como sistema de gobierno. En el marco del proceso de descomposición política y derechización del Gobierno bolivariano, antes que poner en primer lugar la solución de la crisis, se ha priorizado el mantenimiento del poder a toda costa, por lo que se fue reorganizando conscientemente el extractivismo hacia esta forma predatoria, administrando la sociedad desde la precariedad y el estado de excepción militarista, con un alto componente criminal. El actual Gobierno de Maduro es absolutamente funcional al capital foráneo y la apertura de nuevos procesos de re-colonización, principalmente vinculados a China y Rusia, lo que no es del agrado del Gobierno de los Estados Unidos, que considera a Venezuela como parte de su patio trasero.

El caso de Venezuela ha sido muy sensible para las izquierdas en el mundo, para sus agendas, su legitimidad y reputación, que hoy se encuentran en un proceso de reflujo y estancamiento, mientras sectores de derecha y extrema derecha han crecido en la región. Sobre esto, de manera general pueden destacarse dos tensiones que evidencia el caso venezolano. La primera, señala que el proceso de derechización en Venezuela, antes que darse por la llegada de un nuevo Presidente de ‘derecha’ (como ocurrió en el caso argentino o brasilero), fue generándose desde el propio seno del proceso bolivariano, y sectores de las izquierdas tienen parte de responsabilidad en esto, al acordar que la política ‘correcta’ era no sólo apoyar y acallar sus críticas, ante el avance de casos de corrupción, errores de gestión y represión a organizaciones sociales, sino incluso señalar, criminalizar y tratar de neutralizar las críticas que otras izquierdas sí realizaron. Esto vuelve a evidenciar que la autocensura y el rol policial es un terrible camino para estos sectores ‘contra-hegemónicos’.

La segunda, y en relación a lo anterior, nos muestra que parte de las izquierdas no han sabido hasta hoy rechazar a un Imperio criminal como el de los Estados Unidos (y sus aliados), sin terminar dando sostén a un gobierno autoritario que, en nombre del ‘socialismo’ y la ‘revolución’, impulsa políticas neoliberales, saquea el país, favorece al capital transnacional, mientras persigue trabajadores, indígenas y campesinos. Los pueblos, en sus luchas concretas y anhelos emancipatorios, sencilla y lamentablemente no tienen sólo un enemigo.

Venezuela es un síntoma del nuevo tiempo latinoamericano

Pero, además de los debates en la izquierda ¿qué nos dice Venezuela de este nuevo tiempo político en América Latina y el Caribe? Una de las grandes preguntas que surgen es si esta fase predatoria del extractivismo es sólo la expresión de una crisis localizada y coyuntural, o si bien revela los factores constitutivos de un nuevo período histórico que se despliega en el siglo XXI.

Venezuela podría también ser vista, tal vez, como la más clara expresión de la crisis de la civilización petrolera. Si se quiere, también evidencia muy bien los probables escenarios (ya no tan futuros) del antropoceno: colapso energético, caos sistémico, migraciones masivas, disputas por los recursos, etc. Luego, podemos analizar en detalle la especificidad latinoamericana, y advertimos que en Venezuela lo que colapsa es precisamente una sociedad basada, con un alto sesgo, en el modelo extractivista/rentista/dependiente y lo que estallan son las contradicciones sociales, económicas, culturales, geográficas y políticas propias de nuestras sociedades periféricas (como la dependencia alimentaria, las desigualdades y marginación social, fuerte informalización de la economía, violencia endémica, expansión de la criminalidad, entre otras). Esto nos remite a pensar en dos factores: uno, ante la intensificación histórica de las contradicciones inherentes de nuestras sociedades, es necesario resaltar la inviabilidad de las economías dependientes y de cómo la apuesta extractivista/rentista es más riesgosa y nos va a salir cada vez más cara. Dos, ya es por tanto, una cuestión de sobrevivencia comenzar un tránsito post-extractivista y post-capitalista en la región, que incluya además elementos de adaptación y resiliencia ante los tiempos por venir (ej. el cambio climático). Lamentablemente, caminamos en sentido contrario.

Otro elemento a evaluar es el problema de la derechización. La del Gobierno bolivariano no está desconectada de la ola reaccionaria que tensiona al mundo. En este sentido, conviene más analizar estos procesos de derechización como una reacción y síntoma de la crisis global; pero también cómo esta se refleja no sólo en los gobiernos o partidos contendientes, sino en diversos ámbitos de la vida socio-política. Las políticas de Donald Trump o la radicalización de la avanzada contra la Amazonía por parte de Bolsonaro, no son, en esencia, diferentes de la exacerbación del extractivismo en toda América Latina, de la política del saqueo del Gobierno de Maduro, o de la explosión del crimen organizado transnacional en nuestra región. Todos comparten lógicas de despojo altamente patriarcalizadas y autoritarias, que van extremándose tanto en las formas de violencia, en la devastación de la naturaleza, como en la asfixia a los ya precarios sistemas democráticos.

Así que, hay muchas más cosas que mirar además de los gobiernos, partidos y líderes políticos, cuando se trata de reflexionar sobre este nuevo tiempo en la región. Venezuela nos muestra que, desde las entrañas de los procesos también germinan formas de derechización. La gran expansión y creciente penetración de las economías ilícitas en los territorios y las prácticas sociales y comunitarias se replica en toda la región, con mucha fuerza en Centroamérica, Brasil, Colombia, México y Perú, y de manera creciente en Ecuador, Bolivia, Argentina, Costa Rica, Paraguay. Estas se conectan con los altos niveles de corrupción estatal de nuestros países y conforman coaliciones de poder, gobernanzas criminales, nuevas geografías del despojo. Transforman la fisionomía de los Estados latinoamericanos y de la política en general, los cuales están respondiendo con menos democracia y más militarización y estado de excepción. A eso nos enfrentamos.(...)
* Emiliano Teran Mantovani es sociólogo venezolano, miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela e investigador asociado del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes – Universidad Central de Venezuela).
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259325

En consecuencia, abajo y a las izquierdas revolucionarias, es crucial situarnos en:

 

¿Tendencias en el nuevo tiempo político en América Latina?

Crisis de la civilización petrolera,

extractivismo predatorio y

política del saqueo

14 de agosto de 2019

 

Por Emiliano Teran Mantovani (Rebelión)

 

(...)

¿Cómo nos enfrentamos a esto? Pueblos en movimiento, nuevas subjetividades y el horizonte de lo común en tiempos de tormenta

El escenario, como ya se evidencia, es bastante complejo y las preguntas son mucho más numerosas que las respuestas. Pero en todo caso, no nos conviene mirar solamente lo que domina, lo que agrede, lo que amenaza. Este nuevo tiempo político no lo define únicamente la violenta derechización. Hay que resaltar también aquello que se opone, que re-existe, que construye alternativas, que las transita en el ahora (por tanto, hablamos de cosas que van mucho más allá de los partidos de izquierda, o de si Cristina va a volver o no en Argentina).

El contagioso movimiento de mujeres que crece en varios rincones de la región; los ya numerosos procesos de consultas populares en Colombia (que se replicaron reciente y exitosamente en Ecuador); el movimiento campesino, las movilizaciones estudiantiles y la Minga indígena del Cauca, nuevamente en Colombia; los movimientos urbanos en Brasil (como el Movimiento Pase Libre); las múltiples movilizaciones y organizaciones sociales que han logrado neutralizar el conjunto de proyectos mineros en el Perú; el movimiento mapuche de recuperación de tierras, en Temuco (Chile); o la Marcha Campesina y la Plataforma de Lucha Campesina que en Venezuela, desde el año pasado, se ha movilizado, ocupando instituciones y por la recuperación de tierras, generando solidaridades de otras organizaciones sociales y enarbolando su lucha contra el latifundio. Son algunos ejemplos. Muchos o pocos, fuertes o débiles, estables o efímeros, son estos movimientos el principal bien de re-existencia que tenemos en la región.

Pero además de ellos, emergen también múltiples formas de descontento, de rebeldía, de solidaridades en red, que tienen otros tiempos, otros códigos, otras definiciones. ¿Qué sujetos, qué potencialidades surgen de las sostenidas protestas que se desarrollan en Honduras al menos desde 2017? ¿Qué nuevas subjetividades aparecen de las protestas contra Daniel Ortega en Nicaragua? ¿Qué otras de las movilizaciones que derrocaron a Ricardo Roselló en Puerto Rico? ¿O qué podría emerger de un cierto desgaste de la polarización política en Venezuela, que ha abierto el camino a que actores políticos y organizaciones comiencen a establecer canales, puentes y alianzas para salir de la crisis?

Lo cierto es que existen nuevas subjetividades, otras formas de politicidad, expresiones de solidaridad que son más movibles que estables, que parecen no tener la ‘forma’ esperada y una más clara ‘definición ideológica’ para algunas izquierdas, por lo que no son consideradas como sujetos ‘válidos’ para una potencial transformación emancipatoria. El debate sobre el movimiento de los ‘Chalecos Amarillos’ en Francia ha expresado estas tensiones. Por otro lado, existen también contradicciones que, con la agudización de la crisis, se intensifican en el seno de las organizaciones sociales, lo que también se presenta como una tensión en la valoración sobre las potencialidades emancipatorias. Por ejemplo, numerosas comunidades del pueblo indígena pemón, en el sur de Venezuela, ha luchado férreamente por el derecho a la autodeterminación en sus territorios ancestrales. Mediante su lucha han logrado desplazar a bandas criminales y militares corruptos que en sus territorios practicaban la minería ilegal de oro. En su lugar, han ocupado las minas y reiniciado la actividad minera, con motobombas y mercurio, ahora para el usufructo de sus comunidades. Varias organizaciones sociales que acompañan a los pueblos indígenas los han apoyado.

Si la palabra democracia aún tiene sentido, todo impulso emancipatorio ante y contra la hidra capitalista tiene que ser por más democracia, nunca por menos. Siempre más, más democracia. 

* Emiliano Teran Mantovani es sociólogo venezolano, miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela e investigador asociado del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes – Universidad Central de Venezuela).

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259325

 

 

Alternativas emancipatorias

 

 

Situémonos, abajo y a las izquierdas revolucionarias, en que son anacrónicos y antirrevolucionarios tanto la toma del poder y las nacionalizaciones como sustituir propietarios para hacer lo mismo. Ejemplo dado por Emiliano Teran Mantovani: "Mediante su lucha han logrado desplazar a bandas criminales y militares corruptos que en sus territorios practicaban la minería ilegal de oro. En su lugar, han ocupado las minas y reiniciado la actividad minera, con motobombas y mercurio, ahora para el usufructo de sus comunidades. Varias organizaciones sociales que acompañan a los pueblos indígenas los han apoyado".Las resistencias, en su ofensiva anticapitalista, precisan adoptar cambios radicales de relaciones sociales y de política hacia buenos vivires abajo.

 

Guardias y Primeras Líneas:

En defensa de la vida, el territorio y la Madre Tierra

21 de febrero de 2020

Colombia está viviendo un momento trascendental en su historia: desde el 21 de noviembre del 2019, el descontento generalizado de la población se cristalizó en un solo grito de Paro Nacional, que reunió a sectores urbanos, indígenas, campesinos y afrodescendientes, cansados de padecer durante años políticas neoliberales llevadas adelante por malos gobiernos.

Por Makio para ANRed

Estas movilizaciones han contado con una participación masiva, cosa que desde hace más de 50 años no ocurría en este país. Las movilizaciones iniciadas en noviembre del año pasado se retoman nuevamente este año, ahora con más fuerza y coordinación luego del último Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales, realizado el pasado 30 y 31 de enero, donde se acordó llevar a cabo un Paro Nacional por tiempo indefinido que afecte directamente a la producción y el abastecimiento de alimentos, contando con la movilización en campos y ciudades. La fecha de inicio del Paro se acordó para mediados de abril con el fin de que los procesos regionales campesinos, indígenas y afros aseguren las cosechas y el alimento para resistir el tiempo que sea necesario. De igual manera, las movilizaciones continúan e irán aumentando de manera escalonada hasta esa fecha.

El “paquetazo” de medidas que ha impuesto el gobierno de Iván Duque incluye las reformas laboral, pensional y tributaria, la privatización del aparato productivo del Estado y del sector financiero estatal, el tarifazo nacional al servicio eléctrico, el incumplimiento de los acuerdos con sectores sindicales, sociales y estudiantiles y la restricción del derecho a la protesta social. Si bien este «paquetazo» fue la gota que rebalsó el vaso, estas movilizaciones representan la inconformidad frente a las medidas de despojo sistemático que la población ha sufrido durante años, mercantilizando derechos fundamentales como la educación y la salud y entregándole los bienes comunes naturales a empresas trasnacionales mineras, agroindustriales y farmacéuticas a costa del asesinato y desplazamiento de las comunidades.

La violencia estatal, además de expresarse en el plano legislativo, ejecutivo y judicial, se expresa también mediante el uso de la violencia física y simbólica en manos del Ejército, el escuadrón móvil antidisturbios (ESMAD), y grupos paramilitares, quienes actúan de manera coordinada oficial y extraoficialmente en función de los intereses de la clase dirigente.

Muestra de esta violencia es el asesinato del estudiante Dilan Cruz, a manos del ESMAD durante las movilizaciones del pasado 21 de noviembre en el marco del Paro Nacional, además de la muerte de más de 800 líderes y lideresas sociales y ambientales desde el 2016, por parte de grupos paramilitares en las regiones más militarizadas del país.

En este contexto, las expresiones de autodefensa surgidas desde las comunidades toman un rol necesario para garantizar la construcción de paz y la defensa de los territorios, e incluso, garantizar el derecho a la protesta, como se ha visto en las expresiones de apoyo que ha hecho la Guardia Indígena a las movilizaciones en Bogotá. La unión de las Guardias Indígenas, Cimarronas y Campesinas, que ya cuentan con legitimidad propia por sus años de experiencia y organización en los territorios, se unen ahora a las experiencias de Primera Línea, grupos urbanos autoconvocados surgidos con la finalidad de proteger la vida de quienes ejercen su derecho a la protesta y salen a movilizarse en las ciudades.

Las Guardias Indígenas, Cimarronas y Campesinas – Resistencia milenaria de los Pueblos

Las guardias son procesos de autoorganización, que surgen en distintas comunidades y regiones del país, con el propósito de defender la vida, el territorio, los recursos naturales, los saberes ancestrales y la libre determinación de los pueblos. Se conforman en el contexto de militarización de los territorios y el despojo de las comunidades, llevando consigo la resistencia milenaria de los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos.

Su mandato deriva de los propios concejos comunitarios, por lo que dependen directamente de las autoridades locales. No son grupos armados, defienden el territorio con su bastón de mando, que les otorga la fuerza espiritual, para defender la vida y garantizar la paz.

Estos grupos funcionan como redes comunitarias que se movilizan en situación de riesgo, con amplia participación de la población. Sus tareas están relacionadas con el ejercicio de la autoridad, el control territorial, la autoprotección, la administración de justica y el derecho a la protesta, procurando también el cuidado a los líderes y lideresas sociales, frente al atropello del Estado y los grupos paramilitares. También es tarea de las guardias generar mayor conciencia ecológica dentro de la comunidad, por ejemplo, explicando los peligros de la tala indiscriminada de bosques, y proponiendo alternativas como siembras de cultivos tradicionales, conformando territorios agroalimentarios que coexisten con la vegetación nativa sin deteriorarla, como vienen haciendo estas comunidades desde hace cientos de años.

 

Cada guardia local se fortalece con la articulación con otras guardias locales e interculturales. Ellas sostienen que los problemas no son de cada región, en todo el Abya Yala el enemigo es el mismo – “Vienen por nuestros bienes comunes, el agua, los minerales, los nutrientes del suelo y nuestros saberes ancestrales”-.

Es por eso que insisten en la necesidad de hacer “una sola guardia”: es un llamado a hacer una sola plataforma para romper las divisiones y fortalecerse, unificar saberes, experiencias y hacer que esta lucha se extienda por todo el continente. Para la guardia indígena: “el bastón lo llevamos todxs, cada unx elije si sacarlo o dejarlo dentro”.

Primera línea – Experiencia de los Escudos Azules

Son grupos independientes y autoconvocados que surgen desde las bases de los movimientos estudiantiles y de los barrios, como una expresión legítima de la movilización social. Frente a la represión estatal sistemática que se da en las manifestaciones, decidieron organizarse para defender a quienes participan en las marchas.

Si bien en un inicio se conformaron como un grupo que solamente buscaba la acción directa y respuesta legítima a las agresiones de la policía y el ESMAD, con el transcurso del tiempo se constituyeron no solo como grupo de defensa y cuidado de lxs manifestantes, sino también como grupo político.

Así, fueron consolidando estrategias frente a la represión, pero también fueron desarrollando prácticas pedagógicas, que ayuden a generar conciencia en la población sobre la legitimidad de la protesta, de la autodefensa y también la reivindicación de la capucha. Ésta se volvió un elemento simbólico importante, ya que se busca generar conciencia de que es un elemento fundamental de protección física, no sólo frente a los gases, sino también de resguardo de la identidad, en un contexto de represión y asesinato sistemático a quienes alzan la voz para defender sus derechos en Colombia.

En estos grupos, también está presente el concepto de que “la primera línea somos todxs”, desde los escudos hasta los manifestantes que van por detrás. Hay distintos roles dentro de la organización: quienes actúan de escudos y defensa directa del ESMAD, lxs bomberxs y quienes asisten en primeros auxilios. Además se han conformado grupos de investigación, de estrategias mediáticas y de comunicación alternativa.

La experiencia de unión y organización de las distintas Guardias con los grupos de Primeras Líneas durante las movilizaciones del Paro Nacional de fines de 2019 demostró que se pueden llevar adelante manifestaciones pacíficas, y sienta un precedente fundamental de aquí en adelante, para la movilización social en defensa de la vida, el territorio y la Madre Tierra, no sólo para Colombia, sino también para todo el Abya Yala.

Fuente: https://www.anred.org/2020/02/21/guardias-y-primeras-lineas-en-defensa-de-la-vida-el-territorio-y-la-madre-tierra/

En consecuencia, la «reforma agraria integral» como fundamento/arraigo de autodeterminación de los pueblos requiere ante todo:

 

El Ya Basta de las comunidades indígenas

del Impenetrable Chaco

1 de septiembre de 2019

 

Desde mediados de 2018 en la zona del Impenetrable Chaco, en el norte de Argentina, las comunidades indígenas Qom y Wichí fueron noticia, debido a la recuperación de tierras iniciadas por las Comisiones de Recuperación de Tierras en Miraflores y la creación de las guardias comunitarias wichí Whasek, en Sauzalito y Nueva Pompeya, para proteger el monte y luchar contra el narcotráfico, como así también la creación de un cuerpo de bomberos. 

 

Por Desinformémonos

Más de 3.700 hectáreas recuperadas en Miraflores y el reconocimiento del gobierno del Chaco, de que ese territorio corresponde a la reserva indígena; sumado a la creación de las guardias comunitarias indígenas wichí en Sauzalito y Nueva Pompeya, es sólo una muestra de la intensificación de la lucha y resistencia por la recuperación del territorio, y la necesidad de ejercer autonomía sobre dichos territorios (para mas información sobre estas luchas clic aquí).

El Chaco, al igual que la mayoría de las provincias del norte Argentino, están siendo asoladas por la intensificación de la presencia del narcotráfico, la corrupción de los gobiernos, el desvío de fondos indígenas, la intensificación del despojo de tierras, deforestación y la contaminación debido a las políticas extractivistas, el aumento de gatillo fácil y la falta de trabajo que en las poblaciones indígenas muestra un índice muy elevado. Sumado a esto, enfermedades endémicas en los territorios indígenas como el mal de Chagas, la tuberculosis y las enfermedades relacionadas con el arsénico en las aguas de pozo; como así también la desnutrición provocada por una monodieta hidrocarbonada a base de harinas, grasas, aceite, de vez en cuando arroz o sémola, dan cuenta de un cuadro de abandono sistémico, un genocidio silencioso.

Estas resistencias tuvieron sus muertos indígenas: Silverio Enrique desaparecido en 2018 en la zona de las recuperaciones de tierras en Miraflores. Su cuerpo fue encontrado días después de su desaparición. No se le realizó ninguna autopsia. En 2018 es asesinada y violada Dominga Arias joven wichí en la zona de Sauzalito. En 2019 desaparece por más de 5 días María Magdalena Moreyra adolescente, hermana de Ariel Sánchez que es uno de los hermanos que empezaron la recuperación de tierras en Miraflores. Su cuerpo fue encontrado enterrado en el patio del femicida y violador. De nada sirvieron las denuncias previas efectuadas por los familiares.

Es por eso que la muerte de María Magdalena acentuó la indignación, la rabia y rebeldía de las comunidades indígenas de Miraflores por tanta injusticia, racismo y despojo acumulados por siglos.

Fueron jornadas de asambleas de las comunidades indígenas y el miércoles 28 de agosto se decidió la toma de la comisaria, luego la Intendencia. Echaron al comisario y al intendente. Tomando como ejemplo la experiencia de la guardia comunitaria Whasek se decide que también Miraflores va a conformar su guardia comunitaria y esta asamblea de autoconvocados indígenas decide suspender las elecciones.

 

Algo se está gestando en el impenetrable chaqueño, es una articulación de distintas luchas propiamente indígenas, que están confluyendo en una articulación de experiencias que van desde la conformación de guardias comunitarias, la lucha por la recuperación de tierras, la reivindicación de la cultura indígena y su espiritualidad y la experiencia indígena piquetera heredera del 2001 y particulares formas de autogobierno. Estas formas de organización no están influenciadas por ningún partido, sindicato u Ong. Es la maduración de experiencias propiamente indígenas que abrevan de la propia historia de resistencia y lucha de los pueblos del impenetrable chaqueño, como así también de experiencias de otros pueblos indígenas de nuestro continente, como por ejemplo la lucha del Consejo Regional Indígena del Cauca del pueblo nasa de Colombia o la lucha del municipio autónomo de Cherán México contra el narco y la recuperación de formas de autogobierno indígena.

 

A continuación el acta redactada por este movimiento social indígena del impenetrable chaqueño ante la falta de respuestas del gobierno:

1 – Reclusión perpetua para el asesino “Facundo David Narciso”, inmediato enjuiciamiento y condena.

2- Destitución inmediata del comisario López y de todo el cuerpo policial.

3 – Profundizar la investigación del narcotráfico en Miraflores.

4 – Destitución del fiscal Obregón por incumplimiento de sus deberes de funcionario público, por no actuar en las denuncias previas que se realizaron por parte de la familia de las víctimas.

5 – Conformación de una secretaria de derechos humanos en Miraflores, donde las comunidades puedan hacer sus denuncias y reclamos.

6 – La inmediata puesta en funcionamiento de personal femenino indígena en la comisaria para atender las demandas de nuestras comunidades, en especial a la violencia de género.

7 – Desde nuestras comunidades para contribuir a la sana convivencia hemos decidido crear la guardia comunitaria indígena para resguardar la seguridad y la integridad de nuestras familias.

8 – Solicitamos en lo inmediato la intervención de la señora ministra de Justicia y gobierno para dialogar con la comunidad para una inmediata resolución de lo planteado.

9 – Intervención del municipio de Miraflores (por el mal manejo y su no funcionamiento).

10 – Intervención del juez de paz (juzgado de paz).

11 – Intervención de la comisaria de Miraflores.

12 – Suspensión de las elecciones en Miraflores.

 

Fuente: https://www.anred.org/2019/09/01/el-ya-basta-de-las-comunidades-indigenas-del-impenetrable-chaco/

 

 

La «reforma agraria integral» sólo puede concretarse en contra del Capital Estado y el zapatismo nos ejemplifica que se puede y cómo construir ese poder:

"El mal gobierno pensó y piensa que lo que la gente espera y necesita son limosnas monetarias. Pensó que su política contrainsurgente de limosnas, dividiría al zapatismo y compraría la lealtad de los no-zapatistas, alentando la confrontación y el desánimo. Sin embargo, dio los argumentos que faltaban para convencer a esos hermanas y hermanos de que es preciso defender la tierra y la naturaleza.

Este prolongado proceso de reflexión y búsqueda, con miles de asambleas comunitarias, en el que se forjan sujetos autónomos concientizados, politizados y motivados en el mandar obedeciendo, se constituye, realmente, en una transformación de alcances revolucionarios a la que, de nueva cuenta, sin vanguardismos ni hegemonismos, los mayas zapatistas nos convocan con su ejemplo".

 

 

¡Rompieron el cerco y extendieron

su territorio autonómico!

14 de septiembre de 2019

 

Por Gilberto López y Rivas (La Jornada)

 

El 17 de agosto de 2019, el subcomandante insurgente Moisés, vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), hizo público un histórico comunicado en el que esta organización rinde cuentas al CNI-CIG, a su vocera, a organizaciones, grupos colectivos y personas de México y el mundo, que se preocupan por los pueblos zapatistas y siguen con su corazón palpitando junto al nuestro.

En este documento –como es habitual, ignorado, minimizado o tergiversado por los grandes medios de comunicación y la clase política– se recuerda que hace tres años, los pueblos organizados en el Congreso Nacional Indígena, junto con el EZLN, ante la recolonización y catástrofe humanitaria de las corporaciones capitalistas y los malos gobiernos, se comprometieron a pasar a la ofensiva en la defensa del territorio y de la Madre Tierra, y extender la palabra y la acción de resistencia y rebeldía.

En el cumplimiento de la palabra empeñada, práctica ética que lo caracteriza, comunica que, al igual que el CNI-CIG, el EZLN pasó a la ofensiva en su lucha de la palabra, la idea y la organización, dando a conocer una extraordinaria noticia para los movimientos emancipadores en el ámbito planetario: la ruptura del cerco contrainsurgente y el establecimiento de “nuevos caracoles y más municipios autónomos rebeldes zapatistas, en nuevas zonas del suroeste mexicano”.

Estos nuevos autogobiernos rebeldes no constituyen un golpe o espectáculos mediáticos como los que se observan con frecuencia en el honorable Congreso de la Unión o en las mañaneras, sino el producto de “años de trabajo silencioso, a pesar del cerco, a pesar de las campañas de mentiras, a pesar de las difamaciones, a pesar de los patrullajes militares, a pesar de la Guardia Nacional, a pesar de las campañas contrainsurgentes disfrazadas de programas sociales, a pesar del olvido y el desprecio (…) Aunque con lentitud, como debe ser según su nombre, los cinco caracoles originales se reprodujeron después de 15 años de trabajo político y organizativo; los Marez y sus Juntas de Buen Gobierno también tuvieron que hacer crías y ver que crecieran. Ahora serán 12caracoles con sus Juntas de Buen Gobierno”.

Con este paso trascendente, los mayas zapatistas refrendan el principio esencial de la estrategia autonómica: Sabíamos y sabemos que nuestra libertad sólo será obra de nosotros mismos, los pueblos originarios, y, en esa dirección, identifican como factor crucial de este crecimiento exponencial el trabajo político organizativo y el ejemplo de las mujeres, hombres, niños y ancianos bases de apoyo zapatistas. De manera destacada, de las mujeres y jóvenes zapatistas. En el otro polo equidistante del sujeto pasivo que recibe ayuda gubernamental individualizada y clientelar, en esta experiencia: Las compañeras de todas las edades se movilizaron para hablar con otras hermanas con o sin organización. Los jóvenes zapatistas, sin abandonar sus gustos y querencias, aprendieron de las ciencias y las artes, y así contagiaron a más y más jóvenes. Así, el EZLN puede afirmar, sin pena y con orgullo, que las mujeres zapatistas no sólo van adelante para, como el pájaro Pujuy, marcarnos el camino y no nos perdamos: también a los lados para que no nos desviemos; y atrás para que no nos retrasemos.

Ratifican en su comunicado la posición crítica frente a la política de la Cuarta Transformación, a la que califican dedestructora de la comunidad y la naturaleza, y señalan que: las comunidades tradicionalmente partidistas han sido lastimadas por el desprecio, el racismo y la voracidad del actual gobierno, y han ido pasando a la rebeldía abierta o escondida. Quien pensó que, con su política contrainsurgente de limosnas, dividiría al zapatismo y compraría la lealtad de los no-zapatistas, alentando la confrontación y el desánimo, dio los argumentos que faltaban para convencer a esos hermanas y hermanas de que es preciso defender la tierra y la naturaleza. El mal gobierno pensó y piensa que lo que la gente espera y necesita son limosnas monetarias.

Este prolongado proceso de reflexión y búsqueda, con miles de asambleas comunitarias, en el que se forjan sujetos autónomos concientizados, politizados y motivados en el mandar obedeciendo, se constituye, realmente, en una transformación de alcances revolucionarios a la que, de nueva cuenta, sin vanguardismos ni hegemonismos, los mayas zapatistas nos convocan con su ejemplo. ¡Que broten Caracoles y Centros de Resistencia Autónoma por toda la geografía nacional y mundial!, con procesos autonómicos de abajo y a la izquierda, anticapitalistas y antipatriarcales, para hacer posible, en nuestras realidades, esa utopía concreta que edifican los hermanos y las hermanas zapatistas. ¡Es la hora de romper nuestros cercos, ser otro de los mazos que derribarán los muros, de los muchos vientos que barrerán la tierra, otra de las tantas semillas de las que nacerán otros mundos!

http://www.jornada.com.mx/2019/09/13/opinion/020a2pol

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=260454

 

 

La «reforma agraria integral» se propulsa en sabernos ubicar en que:

"Estamos en el inestable equilibrio del statu quo. El poder opresivo se mantiene firme, se niega a ceder un solo centímetro. Teme un cambio de rumbo. Este cambio está al alcance de la rebelión popular que burla al Estado y, con la firmeza de una justa cólera, afirma su determinación de proseguir sin descanso su lucha.

De inicio, el statu quo favorece al Estado y a sus patrocinadores. La intransigencia de los gobernantes tiene por objeto divulgar en la opinión pública la imagen de una fortaleza inamovible que nada conseguirá sacudir. (...)".

Ahora bien:

"El mayor peligro para nosotros es que faltemos de audacia. El peligro es no confiar en nuestras propias capacidades, subestimar nuestra inventiva. Esperar soluciones del Estado nos condena a vegetar en su cadáver podrido. No olvidar que la ley del lucro, que determina todas las leyes del sistema, consiste en recuperar con una mano lo que se ha dado con la otra. Hablar con el Estado es entrar en la boca del monstruo.
Lo que importa no es que lo golpeemos, sino que lo sustituyamos por un conjunto de microsociedades humanas en las que la libertad de vivir se esfuerce por experimentar las riquezas de su diversidad y armonizar sus opciones contradictorias.
(...)".

 

 

Por la Comuna
29 de febrero de 2020

 

Por Raoul Vaneigem

Una insurrección popular se propaga por el mundo. Se extiende a un número creciente de países. A pesar de las diferencias de condiciones, de motivaciones, de culturas y de mentalidades, todos tienen un punto en común: el pueblo ya no quiere un gobierno que pretenda imponerle su presencia y su autoridad. Es la lucha de los de abajo contra los de arriba.

Estamos en el inestable equilibrio del statu quo. El poder opresivo se mantiene firme, se niega a ceder un solo centímetro. Teme un cambio de rumbo. Este cambio está al alcance de la rebelión popular que burla al Estado y, con la firmeza de una justa cólera, afirma su determinación de proseguir sin descanso su lucha.

De inicio, el statu quo favorece al Estado y a sus patrocinadores. La intransigencia de los gobernantes tiene por objeto divulgar en la opinión pública la imagen de una fortaleza inamovible que nada conseguirá sacudir. Su propaganda agita el espectro de la desesperación que sigue atormentando la memoria de las revueltas perdidas. Apuestan por la fatiga, cuentan con el amargo « ¿ de qué sirve ?» para enviar al nicho los insurrectos. ¡Nuestros enemigos se equivocan dos veces!

La solidez del Estado es sólo superficial. Su poder de decisión es falso, está en manos de una potencia financiera mundial que poco a poco lo sustituye. Muchos ciudadanos franceses acusan a la Comisión Europea y la hacen responsable de sus desgracias. Se le reprocha que imponga a los gobiernos «democráticamente elegidos» restricciones presupuestarias que arruinan el sector público, empobrecen, matan. Es olvidar que las propias instancias europeas no son más que un instrumento de las mafias financieras internacionales. Ellas son nuestro verdadero enemigo, como lo reveló a los chilenos el asesino económico Milton Friedman.

Sin embargo, por temibles que sigan siendo, los administradores de un mercado del que son a la vez dueños y esclavos están demostrando cada vez menos poder real y más poder ficticio, una autoridad cuya puesta en escena está destinada a fascinarnos como la serpiente fascina a su presa. Pero hemos demostrado que ya no somos presas y que estamos revocando la depredación. Ellos, en cambio, se dedican a guerras de vendedores viajantes. A la vez presas y depredadores, se agotan en rivalidades competitivas y se desgarran por un hueso donde pronto no quedará nada que roer. Porque el Estado y las instancias supranacionales se ven agobiadas por el derrumbe ineludible de un sistema en el que el dinero circula en círculos, sólo se reproduce a sí mismo, es sólo una forma virtual llamada a devorarse a sí misma, devorándolo todo a su paso.

Dirigentes cada vez más estúpidos, insurrectos cada vez más inteligentes. La quiebra rentabilizada del sistema mercantil no sólo provoca la destrucción de la tierra y de sus especies, sino que provoca un deterioro mental que, año tras año, debilita a los administradores del deterioro universal. Han sido incapaces de impedir que una formidable ola de insurrecciones rompa el asalto de sus empresas mortíferas. ¿Se preguntan cuál es el efecto de pasar del viejo mundo al nuevo? Se está produciendo lentamente ante sus ojos. Jefes de Estado y gobernantes van siendo ganados por la senescencia a medida que su nervio de la guerra se va esclerosando, mientras que la insurrección popular y la desobediencia civil demuestran día a día una inteligencia que la apertura hacia la vida no para de estimular.

Cuando la cúspide se pudre, los de abajo reviven. Los individuos autónomos muestran una creatividad que conduce la ofensiva desde dos ángulos. Mientras que los análisis críticos, las batallas jurídicas, los sabotajes, el acoso por medio del ridículo denuncian las estafas de un Olimpo de opereta, a la base se multiplican y se amplían asambleas locales y regionales directamente confrontadas con el problema de la generosidad humana en una sociedad del cálculo egoísta. Esta lucha a la vez plural y unitaria alimenta la resolución de los insurgentes, su determinación de «no abandonar nada». Aquí es donde la vida reivindica su prioridad absoluta sobre la economía del lucro.

La creación de nuevas condiciones de vida es una prioridad. La ruina de nuestros logros sociales y los dictados que el capitalismo y su democracia totalitaria nos imponen dan una idea del caos en el que pretende precipitarnos. Recordemos lo que pasó en Grecia. El gobierno griego de Tsipras a pesar del apoyo de una mayoría popular que le instaba a abandonar la Unión Europea, dio marcha atrás, tomó una decisión contraria a la voluntad popular. Cedió a un chantaje abiertamente declarado: « Si no aceptáis las medidas de austeridad que preconizamos, abandonaréis Europa, no dispondréis de dinero, no tendréis más dinero para pagar los salarios, mantener las escuelas, los transportes, los hospitales. ¡Después de nosotros, el diluvio! ». Tsipras tuvo que ceder porque nada preparaba a la sociedad griega para evitar el cataclismo programado. ¿No es inquietante que no aprendamos las lecciones de este desastre anunciado? ¿No debería dedicarse nuestra energía principalmente a sentar las bases de microsociedades capaces de responder a los desafíos del caos y de la devastación absurda viendo el anticipo que nos da la situación en el que se encuentran el sector hospitalario, alimentario y energético ?

El mayor peligro para nosotros es que faltemos de audacia. El peligro es no confiar en nuestras propias capacidades, subestimar nuestra inventiva. Esperar soluciones del Estado nos condena a vegetar en su cadáver podrido. No olvidar que la ley del lucro, que determina todas las leyes del sistema, consiste en recuperar con una mano lo que se ha dado con la otra. Hablar con el Estado es entrar en la boca del monstruo.
Lo que importa no es que lo golpeemos, sino que lo sustituyamos por un conjunto de microsociedades humanas en las que la libertad de vivir se esfuerce por experimentar las riquezas de su diversidad y armonizar sus opciones contradictorias.

La estafa del referéndum. En Francia, las insurrectas y los insurrectos exigen un referéndum de iniciativa ciudadana (RIC). El Gobierno no quiere oír hablar de ello, salvo bajo la forma de lo que denomina referéndum de iniciativa compartida (RIP), que obviamente controlaría. Al mismo tiempo, el mismo Gobierno muestra su desprecio por los referendúms al rechazar una petición de más de un millón de opositores a la venta de Aéroports de Paris (ADP) al sector privado. En Chile se prepara la misma estafa. El Gobierno propone sustituir la constitución de Pinochet recurriendo a la farsa electoral y a sus manipulaciones habituales. ¿El objetivo? Imponer a través de las instancias superiores una constitución que servirá para legalizar el dominio del capitalismo sobre los recursos del país. ¿No estamos cansados de asistir una vez más a este truco de prestidigitación que, en nombre del pueblo, confiere plenos poderes al mercado? ¿Cómo ratificar una constitución popular que no está, ni mucho menos, redactada directamente por el pueblo, por asambleas de barrios y aldeas?

La lucha por la calidad de la vida se burla de la dictadura de las cifras, de la medida, del número. La cifra es la medida del poder. Reina por la cantidad porque reina sobre objetos, sobre un cúmulo anónimo de mercancías. Hoy descubrimos una perspectiva inversa. La calidad anula la dictadura del número. La calidad de vida se ríe de las cuentas presupuestarias que la reducen a un elemento lucrativo. La calidad es la autenticidad vivida. Es como tal que puede marcar su interés hacia lo que la concierne y su desinterés por las guerras entre mafias globalizadas. Nuestro interés consiste en contrarrestar las consecuencias de esas guerras, cuyas víctimas siguen siendo los de abajo.

En sus aspectos más visibles, la guerrilla pacífica moviliza a cientos de miles de partidarios de la desobediencia civil. Aunque la bazofia mediática anuncia que los manifestantes se están agotando, que su número disminuye, ni Francia, ni Chile, ni Líbano, ni Sudán, ni Argelia, ni Irán ceden en el frente de las reivindicaciones. No se equivocan de enemigo, su voluntad no decae. El adversario es la máquina del lucro que destroza la vida, el combate es el de la vida que se niega a ser aplastada.

El fenómeno está creciendo y gana en profundidad, afectando las formas de pensamiento y comportamiento. Un número cada vez mayor de personas redescubre las alegrías de la solidaridad y toma conciencia de que la realidad vivida no tiene nada en común con la realidad contable, presupuestaria, estadística elaborada en las cúspides, que de hecho no son más que los callejones sin salida del mercado.

Ni gobernantes ni representantes autoproclamados. Además de los jefes, las asambleas autoorganizadas excluyen a los aparatos políticos y sindicales y a los que serían delegados por ellos. Los miembros de las asambleas están dispuestos, en cambio, a dialogar a título personal con todos los individuos, militantes y no militantes, independientemente de sus opiniones religiosas e ideológicas. En efecto, consideran que la lucha social por una sociedad más humana y más generosa prevalece sobre las representaciones del mundo que cada persona construye por su historia particular. Las asambleas no llaman a renunciar a las convicciones personales, sino a superarlas, es decir, a resituarlas en condiciones que permitan negarlas en su forma antigua y conservarlas en su forma nueva. Tolerancia hacia todas las ideas, intolerancia hacia todo acto inhumano.

La Comuna es el lugar de la vida recuperada. Es un ágora de libertad en la que todas las opiniones tienen la ventaja de expresarse, ser escuchadas y concretarse en decisiones colectivas. ¿Por qué? Porque de inicio reúne a un pequeño número de personas que se conocen o aprenden a conocerse. Tienen el privilegio de ocupar un terreno que les es familiar, donde están en mejores condiciones de intervenir con conocimiento de causa. Tienen la ventaja de estar en una proximidad a la que la federación de las comunas presta una distancia crítica, una conciencia afinada.

Cada municipio es la base de una multitud de entidades similares. Su federación formará un tejido social capaz de suplantar a un Estado que está deteriorando las condiciones de existencia. Es aquí, en el terreno de nuestra existencia cotidiana, donde nuestra creatividad tiene más posibilidades de derrotar al imperialismo estatal y mercantil. El ser humano siempre se ha doblado sin romperse. Se acabó lo de agachar la cabeza, se acabó el mundo donde, como lamentaba Chamfort, el corazón sólo tiene la opción de romperse o endurecerse.

El combate de la Comuna es el de la generosidad humana contra la dictadura del lucro. No toleraremos que el capitalismo global y el cálculo egoísta contaminen nuestro medio ambiente y nuestra conciencia humana. La ayuda a los más desfavorecidos depende de las asambleas populares, no de la fría jurisdicción estatal, y de sus partidarios xenófobos, racistas, sexistas. El impulso de la solidaridad lleva a una sensación irreprimible e insólita: la vida va tan rápido que ya no tenemos tiempo para morir. La insurrección es un bálsamo y una curación.

La mujer está a la vanguardia de la lucha por el ser humano. Ahí reside su unidad. Es una unidad reivindicativa que amenaza la tradición machista y el resurgimiento patriarcal. No es sorprendente de que el poder intente dividirla en categorías para enfrentarlas unas contra otras y «dividir para reinar». Tratar a la mujer como una abstracción permite que asuma papeles y funciones reservados en otros tiempos al patriarcado. El sentido humano no está presente con la misma intensidad en la policía, la torturadora, la comerciante, la militar, la mafiosa, la autócrata y en la insurrecta que lucha por una igual emancipación del hombre y de la mujer. Pero dondequiera que el núcleo de la humanidad no haya desaparecido del todo, ¿por qué no confiar en la vida para acabar con el carapacho opresivo?

La Comuna es nuestro territorio, nuestra existencia es legal. A esta legalidad natural, el Estado ha sustituido una legalidad que nada nos obliga a reconocer. ¿No ha caducado el contrato social por el que se comprometía, a cambio de gravámenes fiscales, a garantizarnos escuelas, hospitales, transportes, medios de subsistencia? A ello se añaden las medidas arbitrarias que atentan contra la dignidad humana y que su totalitarismo democrático está multiplicando. ¿No es evidente, pues, que estamos en la legalidad y que el Estado, de hecho, está en una ilegalidad que, desde el punto de vista de sus propias leyes, nos autoriza a desterrarlo ? Sin embargo, la estructura municipal que ha implantado sigue existiendo. Convierte al alcalde en un funcionario sometido a su autoridad. Atrapado entre la representación del Estado y la representación de la población local, navega entre la honestidad, la corrupción, la modestia del portavoz y la arrogancia del edil entronizado. ¿Cómo pueden las asambleas de autogestión coexistir, sin renegarse, en el marco de una organización municipal vinculada al Estado? A cada territorio en vías de liberación, sus propias formas de lucha.

¿Qué relación con el ayuntamiento tradicional? Nadie ignora que la experiencia de la democracia directa marca una ruptura con los métodos de votación que nos impone el ritual electoral. A diferencia de la votación organizada por el clientelismo político, el municipio es la emanación de asambleas de proximidad. Los problemas que abordan son problemas concretos que se plantean a la población de una aldea, de un barrio urbano y de la región circundante, donde su federación presta una visión global, mundial, de las decisiones adoptadas a nivel local. Provienen de un entorno en el que todos están involucrados y saben de lo que están hablando. Concretizan una práctica de vida, no una práctica de la ideología. El Ayuntamiento es una antena, no está a la escucha de los ciudadanos, sino del Estado que los gobierna. Para nosotros, la Comuna es un mundo llamado a erradicar la mundialización del lucro.

El tambor de la unidad resuena por doquier. ¿Qué unidad? Llamar a la unidad y a la convergencia de las luchas es tomar las cosas al revés. Las declaraciones abstractas, por muy generosas que pretendan ser, son engañosas. Toman el viejo camino de las buenas intenciones. La esperanza no cesa de tropezar de triunfalismo en derrotismo. ¿Vamos a alistarnos una vez más en esos frentes que supuestamente movilizan la energía de todos contra lo que se limita a llevar una de las máscaras de la opresión global? Durante la Revolución Española, Berneri lanzó esta advertencia: «Sólo la lucha anticapitalista puede oponerse al fascismo. La trampa del antifascismo significa el abandono de los principios de la revolución social. » Y añadía : «La revolución debe ganarse en el campo social y no en el militar. » ¿A qué se debe la fuerza poética de los Chalecos amarillos y las asambleas auto-organizadas? Al hecho de que pongan en primer plano problemas económicos, sociales y psicológicos a los que nadie escapa en estos tiempos de mutación (permacultura, prohibición de los pesticidas, bloqueo de los circuitos comerciales, erradicación de las nocividades petroquímicas y nucleares, exploración energética, revivificación del tejido rural y urbano, ruptura con el fetichismo del dinero, reconstrucción de la enseñanza, guerrilla llevada a cabo según el principio de «Nunca destruir a un hombre, pero nunca parar de destruir lo que lo deshumaniza »).

La verdadera unidad es la lucha por un vivir mejor.
La desobediencia civil es un derecho inalienable dondequiera que impere el derecho a oprimir. La redacción de una carta por las Comunas y sus asambleas podría garantizar sus principios y sentar las bases para la legalidad de una democracia cuya poesía práctica libere para siempre del dominio estatal y mercantil. ¡Abajo la república de los negocios! ¡Viva la república del sentido humano!

Texto enviado a título informativo y en forma de posible contribución a los debates sobre la comuna
Raoul Vaneigem – Traducción José Rupérez

Fuente original: kaosenlared.net/por-la-comuna

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/29/por-la-comuna/