Qué Mundo

Marzo 2018

Sin iluminación de otro capitalismo ocultador de la crisis civilizatoria.

 

 

 

 

SITUACIÓN/ CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Estamos los de izquierda divididos e incluso enfrentados en torno a nuestro posicionamiento respecto a los gobiernos progresistas y a China. Quienes no conciliamos con el capitalismo y los extractivismos como su expresión medular nos posicionamos junto a los pueblos y sus organizaciones en lucha por la vida o sea contra el avasallamiento de derechos tanto de la Naturaleza como de las naciones y comunidades sacrificadas en nombre del progreso.

Al posicionarse junto a los pueblos originarios que defienden el Tipnis, cuya destrucción es la de una riquísima biodiversidad y la del corazón de la producción de agua en Bolivia, Raúl Prada Alcoreza nos aclara sobre el gobierno de Evo:

(...)No debe sorprendernos los conflictos que se dan entre el gobierno y las naciones y pueblos indígenas originarios, pues el gobierno se ha convertido en la expresión política e institucional del proyecto de continuidad capitalista, desarrollista, extractivista y de monocultivos. ¿Por qué ha sucedido esto? La contradicción estaba latente, sólo que no tuvo las condiciones de posibilidad para mostrarse; una cosa era luchar contra los gobiernos neoliberales y el proyecto neoliberal en curso y otra cosa es abolir el Estado-nación, construir el Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico, en la perspectiva del modelo civilizatorio del vivir bien, que se basa en el respeto a los derechos de los seres, componentes y ciclos vitales de la Madre Tierra. (...) Leer

Contra diversidades de abajo, el Capital Estado tiene la política de hechos consumados. Observemos cómo los de abajo la superan :

 

Cedib auspició foro sobre hegemonía china en Bolivia

Bolivia, 18 de julio de 2017

 El Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) ofreció un ciclo de conferencias en las ciudades de La Paz, Oruro, Tarija, Santa Cruz y Cochabamba, con expositores nacionales e internacionales que abordarán temas de derechos humanos, empresas transnacionales y hegemonía china en Bolivia. 

Desinformación

En el análisis del Cedib, cada vez existe una mayor presencia de empresas chinas en Bolivia pero existe escasa información sobre las mismas y su influencia en la economía nacional. El ciclo pretende proporcionar mayor información sobre esta temática, la situación de los derechos humanos en relación a las empresas transnacionales en el contexto de extractivismo y la crisis económica. 

Expertos internacionales de renombradas instituciones regionales compartieron sus experiencias y análisis sobre la incidencia de las empresas chinas y otras transnacionales, junto con expositores nacionales de amplia experiencia en la investigación y trabajo de campo. Las perspectivas de análisis fueron desde la economía, el medioambiente y los derechos humanos.

 

Invitados

 Personalidades como el uruguayo Eduardo Gudynas, uno de los creadores del concepto de extractivismo; Julia Cuadros del Grupo de Trabajo sobre Empresas Chinas en América Latina de Perú; Alexandra Almeida de Acción Ecológica, la organización ecuatoriana que logró revertir las amenazas del Gobierno de Rafael Correa por sus denuncias de extracción de petróleo en el Área Protegida Yasuní; y Cesar Padilla del Observatorio de Conflictos Mineros de América latina – Ocmal participaron del ciclo.

Este mismo llegó a las diferentes áreas del país y así poder establecer espacios de reflexión colectiva y articulación frente a los abusos que estas empresas puedan estar cometiendo en nuestro territorio, desde La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, hasta Tarija y Oruro, con diferentes actividades en cada ciudad.

 

Tarija y La Paz

En Tarija y La Paz se ofrecieron conferencias internacionales sobre derechos humanos en contextos de hegemonía china e hidrocarburos. En Oruro se hizo la presentación del informe de la Red Sombra sobre la empresa Glencore en América Latina y en Santa Cruz se desarrolló un curso sobre desarrollo, extractivismo y alternativas.

Para cerrar el ciclo en Cochabamba hubo una reunión de todas estas personalidades que ofrecerán una conferencia titulada “Derechos humanos, empresas transnacionales y hegemonía china en Bolivia”,  participarán expertos de Bolivia, Colombia, Uruguay, Chile y Ecuador. Este evento será público y gratuito.

Después de la conferencia de Cochabamba, el Cedib presentará al público su nuevo local en un evento de solidaridad con varios artistas locales, luego de varias semanas desde que fuera desalojado de las instalaciones de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) por órdenes de su rector, Juan Ríos, afín al Gobierno del MAS.

Fuente: http://www.eldiario.net/noticias/2017/2017_07/nt170718/economia.php?n=74

 

 

Advirtamos si hay práctica de cooperación como exponen las izquierdas y progresismos que ilusionan sobre el nuevo mundo encabezado por China:

 

 

El avance silencioso de China sobre Bolivia

El avance silencioso de China sobre Bolivia

18 de octubre de 2017

 

“En toda la provincia de Nor Carangas se perciben los efectos dañinos de la mina al medio ambiente y a la salud. Las fuentes del río Sallala se han secado. Desde hace varias generaciones nos dedicamos a la crianza de llamas. Es nuestra fuente de ingresos. Sin embargo, si los recursos hídricos desaparecen… el agua es salud, el agua es vida. Estamos muy preocupados por nuestro futuro y no estamos recibiendo ni un centavo de las ganancias.”

 

Floor Van der Hout
Catapista

- Traducido por Rommy Sterckx
Con este conmovedor discurso, Wálter Gutiérrez Calle, de Andapata, (una comunidad en el departamento de Oruro), quiere llamar la atención sobre los problemas que su pueblo empieza a sufrir, causados por la explotación minera de cobre. Ha sido invitado por varias instituciones, que trabajan con el tema de afectación ambiental por procesos extractivos, a un simposio1 en Cochabamba sobre los derechos humanos, empresas transnacionales y la hegemonía china, para hablar sobre la expansión minera en América Latina.

 

La región de Turco-Choquecota es famosa por su ganadería tradicional de camélidos. 
 

El municipio de Choquecota, el pueblo de origen de Wálter, está ubicado en una región aislada en la parte occidental de Bolivia, cerca de la frontera chilena. Los habitantes de Choquecota son los indígenas del Suyu J’acha Carangas. Este grupo étnico se dedica a la agricultura a pequeña escala y a la cría de ganado. La cría de llamas es la mayor fuente de ingresos de las comunidades que viven en el inhóspito altiplano. Hace algunos años, el poder del capital chino ha ingresado en la región y amenaza el modo de vida tradicional. La empresa minera D-Cobre S.A. inició sus operaciones de extracción de cobre hace 5 años. Ahora quiere abrir una segunda mina en el límite entre los municipios de Turco y de Choquecota. Es una empresa boliviana, aunque el 70%2 de las inversiones provienen de inversores chinos.

 

Operaciones mineras chinas ocultadas

La región ya está acostumbrada a la minería a pequeña escala, pero nunca ha visto la minería industrial de tales proporciones llevada a cabo por D-Cobre S.A. El primer proyecto ‘Cuprita’ abarca unas 500 hectáreas. La creación de la segunda mina añade otras 900 hectáreas cerca de la comunidad de Andapata, donde vive Wálter. Hasta hace poco, los habitantes del pueblo ni estaban al corriente de las actividades mineras de D-Cobre S.A. en su región. Muchos de ellos se han enterado por primera vez de la minería a gran escala hace tan sólo seis meses. En ese momento se puso en marcha el proceso de consulta previa de la población local, como es obligatorio por ley antes de que se abra una nueva mina.

 

Victoria, una joven activista medioambiental originaria de esta región, explica en una entrevista el orígen de la consulta previa. La empresa minera que se introdujo en la zona en 2012 trabajaba en secreto: “Nadie lo sabía. No era información pública y nunca se ha pedido permiso". En 2014 se adoptó una nueva ley que obliga a las empresas realizar una consulta previa de la población local antes de iniciar nuevas operaciones. “Sin embargo, esta ley no se aplica a las concesiones ya otorgadas en años anteriores, las cuales ya no se pueden retirar”, añade Victoria. Ya que la región está aislada y no hay la presencia de organizaciones independientes que monitoreen el impacto social y ambiental de los proyectos mineros, las empresas en Choquecota pueden proseguir sus actividades sin molestia.

 

La consulta previa sobre la expansión del proyecto con 'Cuprita 2', una segunda mina de cobre a cielo abierto, fue organizado en Andapata, la comunidad de orígen de Victoria. Ella explica que la empresa se aprovecha de la falta de conocimiento de las comunidades acerca de las consecuencias de la minería. “Se está presionando a la población local. Les dicen que tienen que decidir en breve si están a favor de la minería, pero la población no tiene conocimiento previo. Nunca se ha discutido el proyecto en detalle y no han sido informados sobre los efectos negativos que puede ejercer sobre su medio ambiente. Además, dicen que están haciéndoles un favor porque van a traer desarrollo a la región. De este modo intentan engañarlos a la hora de las consultas previas”.

 

Escasez de agua y contaminación

La minería a cielo abierto tiene un efecto negativo incontestable en el medio ambiente, ya que se crea un tajo en la superficie utilizando explosivos. Además, se hace uso de ácido sulfúrico o ácido clorhídrico para la extracción de cobre. Estas sustancias químicas y tóxicas sirven como imán para atraer las partículas de metal. Muchas veces no se guarda el agua residual conforme a las leyes de seguridad para ahorrar dinero. Cuando aparecen grietas en las presas, grandes concentraciones de los ácidos y los metales pesados se mezclan con el agua subterránea. Esto puede ser mortal para los humanos, los animales y el medio ambiente. Reduce la biodiversidad en la región afectada, perturba la agricultura y conlleva peligros sanitarios tremendos.3

 

En su discurso, Wálter también evoca el desecamiento de los recursos hídricos. A consecuencia del calentamiento global, los glaciares en los Andes se derriten rápidamente.4 Durante la temporada seca, los bolivianos en el altiplano dependen fuertemente del agua de deshielo de estos glaciares. A finales del año pasado, que fue el más seco en Bolivia de los últimos 25 años,5 miles de habitantes protestaron en La Paz contra el déficit de agua.6 Gran parte del agua que queda es utilizada por la industria minera. Cada día se gasta 10.000 metros cúbicos de agua en la minería. Es el doble de la cantidad de agua utilizada cada día por los habitantes de La Paz.7 El gran Lago Popoó ubicado al sur de Oruro, cerca de Choquecota, ya se ha secado completamente. Esto se debe parcialmente al cambio climático, pero también a la minería en la zona en cual se usa grandes cantidades de agua.8 Se habla poco en Bolivia sobre la minería como una de las causas principales del déficit de agua y no ha sido reconocido como causa de los conflictos sobre el agua por la administración boliviana, que colabora con las empresas mineras.

 

El altiplano de Oruro es una zona extremadamente seca donde pocos cultivos pueden crecer 

 

Luz verde a la expansión a pesar del voto en contra

Victoria y los activistas del colectivo WasiPacha9 han organizado un taller en Andapata con el objetivo de informar a la comunidad local sobre las consecuencias de la minería de cobre y sobre los derechos de las comunidades originarias. Tenían la esperanza que este taller reforzara el posicionamiento de los comunarios durante la consulta popular. El taller parece haber alcanzado el objetivo. Durante la última reunión de la consulta previa se rechazó el proyecto definitivamente: “Rechazamos la implementación de proyectos mineros en base a los potenciales daños ecológicos, sociales y culturales que puede causar".10

A inicios de octubre se ha revelado que, a pesar de que varias comunas han votado en contra del proyecto durante las consultas previas, la expansión de la mina de cobre está siendo aprobada por el ministerio de minería. Conforme a la ley minera de 2014, el resultado de las consultas populares obligatorias no determina la decisión final. Las consultas previas son entonces una mera formalidad que tiene que ser cumplida por las empresas para informar a los habitantes. Uno se puede preguntar sobre el sentido de una consulta previa si el resultado no es vinculante. El ministerio de minería siempre tiene el poder final y defenderá en casi todos los casos los intereses de la industria minera. El gobierno boliviano tiene fuertes vínculos con la industria extractiva, ya que el modelo de desarrollo boliviano se basa en ello.11

 

 

Expansión china en América Latina

Los problemas ambientales que surgen en las comunidades J'acha Carangas a causa de la minería china y la violación de sus derechos por las empresas no son únicos. América Latina se ha convertido durante los últimos años en un destino muy importante para los inversores chinos.12 La expansión china en el continente se extiende cada vez más rápidamente y concierne sobre todo a sectores con efectos negativos en el medio ambiente: hidrocarburos, minería y agroindustria.13 En Perú, el 40% de los proyectos mineros son controlados por empresas chinas. En Ecuador, las empresas se dedican a la explotación de petróleo en el Amazonas. Dichos proyectos causan daños a nivel social y ecológico y causan muchos conflictos. Una de las conclusiones del simposio en Cochabamba es: el gobierno boliviano facilita progresivamente la extracción de materias primas por las empresas chinas, por lo que dominan cada vez más el sector minero.

Sin embargo, en Occidente también tenemos una responsabilidad en cuanto a los abusos de la minería de cobre. El cobre es una materia relativamente barata que se usa para el transporte de electricidad en coches, redes de telecomunicación y computadores. Es el principal mineral extraído por las empresas chinas en América Latina,14 en primer lugar para la producción china de electrónica, destinados a los mercados de la UE.15

 

https://www.cedib.org/actividad/ciclo-de-conferencias-derechos-humanos-e...
http://www.aminera.com/2016/12/31/empresa-con-capitales-chinos-explota-c...
http://www.greenspec.co.uk/building-design/copper-production-environment...
http://climatenewsnetwork.net/bolivia-glaciers-melt-alarming-rate/
https://news.mongabay.com/2016/10/strongest-drought-in-25-years-hits-bol...
https://www.theguardian.com/global-development-professionals-network/gal...
http://www.nacion.com/mundo/latinoamerica/Protestas-Paz-Bolivia-escasez-...
http://www.aljazeera.com/news/2016/12/mining-blame-drought-bolivia-16120...
https://www.theguardian.com/world/2016/jan/22/bolivias-second-largest-la...
https://www.facebook.com/WasiPacha/
10 http://lapatriaenlinea.com/?t=comunarios-de-andapata-rechazan-segunda-fa...
11 Arsel, Murat. Hogenboom, Barbara & Pellegrini, Lorenzo. 2016. "The Extractive Imperative in Latin America". The Extractive Industries and Society 3:880-887.
12 
https://www.theguardian.com/world/2013/mar/26/china-latin-america-resour...
13 
https://www.theguardian.com/environment/andes-to-the-amazon/2014/dec/20/...
14 
https://www.reuters.com/article/us-china-copper-ahome/are-chinas-booming...
15 
https://evonews.com/tech-science/2017/feb/09/eu-imports-most-of-its-high...

Fuente: http://catapa.be/es/noticias/el-avance-silencioso-de-china-sobre-bolivia

En consecuencia, vale la pena e incluso urge procurar la generalización del viraje en la mirada abajo desde atender a Evo y a China hacia centrarla en los pueblos originarios en defensa del Tipnis. Reflexionemos sobre cómo el gobierno de Evo Morales y Alvaro García Linera está gestionando el desarrollo del capitalismo.

 

Bolivia: TIPNIS e IIRSA - Entrevista a la socióloga Sarela Paz

27 de junio de 2014

 

Sarela Paz, socióloga boliviana, se ha convertido en una de la intelectuales más militantes en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure (TIPNIS) donde el gobierno de Evo Morales plantea la construcción de una carretera que una la región del Trópico Cochabambino, el Chapare, con la región del Beni, San Ignacio de Moxos, y Brasil. Un proyecto que despertó la queja de poblaciones originarias de la región y quebró el apoyo de muchos movimientos sociales y ecologistas al “proceso de cambio” del MAS, sobre todo después de la represión de la octava “Marcha por la Dignidad, la Vida y el Territorio”.

 

Esta entrevista es parte de una serie de charlas sobre el “proceso de cambio” que vive Bolivia y que forman parte de la investigación para el libro “La Bolivia de Evo Morales (crónica del país de las mamitas)” que se editará este año como parte de la colección Cuadernos de Sudestada. Algunos otros reportajes pueden verse en: www.astelarra.blogspot.com

 

 

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Periodista.- A pesar de la justificación del gobierno en pos de un desarrollo de la región y la unión entre el Altiplano y la Amazonía, la carretera por el TIPNIS coincide sospechosamente con los proyectos de integración multinacional expresados en la Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA).

Yo creo que para ayudar a enmarcar los planes de desarrollo del gobierno necesitamos identificar algunos elementos que ubican a Bolivia en el contexto de sus relaciones regionales. Uno es la presencia de Petrobras en Bolivia y el rol que juega en la política energética de la región. Más que ver el programa de Evo Morales como parte del IIRSA, la lectura sería: cómo la política energética del gobierno de Evo Morales se muestra como una propuesta subordinada a la política energética del Brasil. Bolivia abastece de energía a un grande como Sao Pablo, por tanto, las decisiones que tome Bolivia en el tema energético impactan directamente a la industria paulista. El Subandino de Bolivia (cordillera oriental de los Andes) tiene un potencial significativo en energía fósil y para acceder a él requerimos de infraestructura. Es aquí cuando se combinan las dos variables: Infraestructura y Producción de energía fósil. A Petrobras le interesa controlar el acceso a la energía fósil del Subandino boliviano y ello engrana con los proyectos IIRSA porque se trata de construir infraestructura para comunicar regiones como el Acre o Rondonia al Pacífico; para ello se requiere atravesar el Subandino boliviano. La idea es entonces: ¡qué mejor que atravesar el Subandino con proyectos de infraestructura y ello, a su vez, permita acceder a las reservas de energía fósil que hay en la zona. En la región del Subandino del TIPNIS, el gobierno de Evo Morales ha dado una concesión hidrocarburífera a Petrobras en los años 2007-2008 y para que se haga realidad la sísmica en dicha concesión se requiere construir infraestructura. Brasil ha puesto el compás de las iniciativas en hidroeléctricas, minería, hidrocarburos, soja, en Sudamérica. El IIRSA forma parte de esos planes y la disputa por la carretera del TIPNIS tiene que ver con esos planes.

Hay una parte que tiene que ver con construir infraestructura para la explotación de recursos naturales, otra parte para resolver las necesidades de la industria extractiva y otra parte para la expansión de la frontera agrícola de soja. Todo eso engloba el IIRSA. En el caso de la soja, la expansión de su cultivo en un estado fronterizo con Bolivia como Rondonia, es más que evidente, sin embargo, más que ampliarse dicha frontera hacia Bolivia la tendencia muestra que es esa producción de soja la que requiere infraestructura que atraviese el Subandino boliviano para llegar al Pacífico, puesto que uno de los principales compradores de la soja Sudamericana es China. Las cifras muestran que nuestra región pone el 80 % de la comercialización mundial del grano, teniendo una participación diferenciada por país. Así, Brasil esta primero en el porcentaje, segundo Argentina, tercero Paraguay, cuarto Uruguay y quinto Bolivia. Estar en la cola no significa que no estemos en la tendencia, pero en todo caso la producción de soja en Bolivia no compromete el TIPNIS; su producción esta focalizada en el norte integrado del departamento de Santa Cruz. En ese sentido, el conflicto de la carretera por el TIPNIS tiene una relación con los planes de construcción de infraestructura para la circulación de productos hacia el Pacífico y con el acceso a zonas que tienen reservas de energía fósil.

 

En todo esto hay un tema que se ha vuelto marginal, aunque, desde mi perspectiva, amerita ser analizado. En la Amazonía todavía hay zonas muy poco intervenidas, lugares con bosques que están en muy buen estado de conservación. No estoy diciendo bosques vírgenes, sino bosques bien conservados, lo que denota presencia de población en un marco de actividades productivas que han logrado establecer equilibrios con los ecosistemas de la Amazonía, muchas veces han contribuido a su biodiversidad, como lo demuestran varias investigaciones etnobotánicas. El TIPNIS es una de esas regiones, puesto que en el Subandino y Pie de Monte los bosques están muy bien conservados, siendo que han sido bosques usados por varios siglos por los pueblos que habitan dicho territorio. En ese sentido se puede decir que son enclaves donde la población indígena se ha refugiado, pero que a la luz de las dinámicas de desarrollo de la región, están recibiendo grandes presiones para ser controlados territorialmente por dinámicas productivas que acontecen en el mundo global. Lo mismo detectamos en el río Purús (frontera Perú Brasil), puesto que las dinámicas de construcción de caminos para permitir que madereros y explotadores de oro entren a la zona, se han acrecentado en el Perú; con el agravante que en la región del Purús se han refugiado pueblos amazónicos no contactados.

 

Periodista.- ¿Hay un cambio de socios? Se rompe con Estados Unidos, pero la nueva alianza es con Brasil y China.

Si, se está cambiando de socios en el capitalismo del siglo XXI o tal vez deberíamos decir: el capitalismo del siglo XXI se está desenvolviendo con actores nuevos, siendo China un actor muy importante en su dinámica. Acá encontramos el Talón de Aquiles del gobierno de Evo Morales. El presidente Evo considera que somos antiimperialistas porque ya no seguimos el camino que nos traza Estado Unidos, ergo, hay una asociación naturalizada Imperio y Estados Unidos, son lo mismo, al menos en América Latina. Sin negar el rol que jugó Estados Unidos en América Latina, para fines de análisis, no podemos tomar esta relación como naturalizada. El capitalismo es un hecho mundial y anida en actores que impulsan su desenvolvimiento; el capital no está casado con un actor social específico, todo lo contrario, se transforma y relocaliza de espacio social y territorial, hasta continental. Ciertamente, esto nos desafía en nuestros marcos interpretativos, nos desafía a que entendamos las nuevas situaciones del capitalismo global.

El capitalismo no es un hecho estático en la sociedad, nos viene transformando hace dos siglos y, hoy día, China se muestra como un país que ha abrazado e instaurado nuevas dinámicas de capitalismo en el mundo, por tanto, somos socios del nuevo capitalismo en el mundo. Es aquí donde encuentro las grandes limitaciones de la política que impulsa el gobierno de Evo Morales, porque identifica al imperio desde los actores tradicionales y no así desde cómo se mueve y reacomoda el capital en el mundo. Las nuevas dinámicas de geopolítica mundial muestran reacomodos en las relaciones del capitalismo global, los países emergentes del Asia están jugando roles diferentes a los del pasado. Es aquí donde el Brasil tiene grandes ambiciones para remontar el lugar que tiene como economía desarrollada. Brasil tiene planes de crecimiento y desarrollo que implican nuevos despegues del capitalismo en nuestra región Sudamericana y el reacomodo geopolítico, con China al frente, es juego político que le permite hacer gambeta al Brasil, le permite llegar a lugares no ocupados en el pasado.

 

Ciertamente, las dinámicas de desarrollo del capitalismo en la región Sudamericana deben leerse identificando los roles que están jugando Brasil y China en todo ello.

 

Periodista.- Volviendo al tema del TIPNIS, más allá del panorama internacional, también hay una problema de avance de la frontera agrícola de parte de los cocaleros del Chapare. Eso es un problema local.

La producción de hoja de coca en la región del TIPNIS tiene un circuito muy específico que es el circuito del narcotráfico; mercado de estupefacientes donde se acomoda pasta base y cocaína. Lo que pasa en la región del TIPNIS no es extrapolable a otras regiones donde se produce hoja de coca. Los yungas de La Paz, o determinados lugares del Chapare, son lugares donde se produce hoja de coca pero dicha producción no tiene un circuito directo hacia el narcotráfico.

 

Por este detalle, que es muy importante, la ocupación del TIPNIS por productores de hoja de coca en su parte sur (Polígono 7), adquiere una dinámica de ampliación de la frontera agrícola ligada a las dinámicas de mercado de estupefacientes, o sea, una dinámica que está fuera de Bolivia. Por tanto, la ampliación de la frontera agrícola no responde sólo a una dinámica local (necesidades de los productores de hoja de coca) sino también a la demanda de los mercados de estupefacientes. Acá hay una variable muy importante que se debe mencionar. Brasil se ha convertido en el segundo consumidor de cocaína en el mundo, según los datos que nos da NNUU, y Bolivia es un país que produce la materia prima, ergo, hay un incentivo muy grande que viene de afuera para producir más hoja de coca, máxime, si como en el caso boliviano, se comparte una frontera tan grande con el Brasil. Ambas situaciones, segundo consumidor de cocaina en el mundo y frontera que compromete cerca al 60% de la frontera boliviana, se constituyen en grandes incentivos para la ampliación de la frontera agrícola que involucra la producción de hoja de coca.

No obstante aquello, Bolivia no maneja carteles, está en relación con ellos, cierto, pero el hecho de no manejar carteles le da también un lugar específico en el rol que juega en el mercado global de estupefacientes. Pensando desde la economía política, Bolivia es un abastecedor de materia prima en el rubro, materia prima transformada o semi transformada. Un buen ejemplo es cuando se descubrió el 2012 una mega fábrica en el río Isiboro, en la comunidad de Santa Rosa; esta fábrica operaba con carteles colombianos, pero el manejo que se hacía estaba fuera de Bolivia. El narcotráfico opera con carteles que son como transnacionales en el negocio; ellos se quedan con la principal ganancia y los productores de hoja de coca, ganan, pero no se quedan con la principal ganancia.

 

Siendo la ocupación de la zona sur del TIPNIS una historia ligada a la producción de hoja de coca y la colonización que fue vehiculizada por un camino que se abrió en los años 60, es difícil pensar, para las comunidades indígenas, en carretera sin que ésta no devenga en colonización, ocupación de los bosques y conversión de éstos en áreas agrícolas para la producción de hoja de coca. Por ello, si en general no es posible afirmar que carretera es igual a colonización y ocupación del bosque, en la experiencia específica de las comunidades indígenas del TIPNIS, camino o carretera es igual a colonización, ocupación de bosque y producción de hoja de coca. Esta gran preocupación de los pobladores indígenas no fue abordada ni analizada con seriedad por la propuesta de carretera del gobierno de Evo Morales.

Periodista.- También hay un proceso de empoderamiento económico de los cocaleros que están empezando a tejer alianzas con el sector agroindustrial de Santa Cruz. Estando en el Chapare muchos me comentaban que hay cocaleros que ya tienen plantaciones de soja en el Oriente.

Yo no tengo datos de que los colonos del Chapare estén participando en la producción de la soja del norte integrado del departamento de Santa Cruz, pero sí puedo pensar, razonar algunas variables. La dinámica de la colonización es una dinámica bien amplia en Bolivia que viene con el Estado del 52, compromete sobre todo los yungas o la ceja de selva de la cordillera oriental de los Andes; quienes participan en la producción de soja, sobre todo en el norte integrado, son una combinación entre agroindustriales e interculturales, los últimos campesinos colonizadores de los Andes de Bolivia. En ese sentido, los colonizadores (hoy día interculturales) no sólo producen hoja de coca, también producen arroz, frutas tropicales, productos alternativos como el palmito, combinan actividades agrícolas con ganadería, o entran en sociedad con agroindustriales para producir soja; en otras palabras, son economías complejas ligadas al mercado interno y otras veces al mercado externo, como es con el caso de la soja o el banano de exportación. La categoría que engloba a este actor no es productor de hoja de coca sino colonizador (reitero hoy día intercultural según la Constitución) y es posible que colonizadores del sector de Ivirgarzama (Chapare) estén intentando participar en la producción de soja del norte integrado, pues territorialmente les queda cerca y es posible que muchos de ellos tengan parientes que estén comprometidos con la producción de soja, sobre todo en los lugares de Cuatro Cañadas, Mineros, incluso San Julián, que forman parte del norte integrado.

Básicamente, lo que estaría mostrándose con ello es que los colonizadores tienen un economía dinámica, compleja y con índices de obtención de riqueza que les permite invertir en varios rubros. De lo que sí tengo dato es de cómo en estas zonas de colonización se ha empezado a producir una dinámica de concentración de tierras. Los colonizadores antiguos adquieren más ventajas en la distribución de la tierra porque normalmente controlan los sindicatos que agrupa por igual a colonizadores antiguos y nuevos, ello está produciendo diferencias económicas significativas que muchas veces son amortiguadas por la política sindical. Las Federaciones del Trópico de Cochabamba (origen político sindical del presidente Evo Morales) pertenecen a este sector, fueron los colonizadores del pasado y son los interculturales de hoy día, con un énfasis especial en la producción de hoja de coca. Todos ellos, los interculturales, forman parte de un cuerpo orgánico que está presente en los diagramas de poder del gobierno de Evo Morales.

 

Periodista.- Hay, como en el caso de los comerciantes aymaras de La Paz, de la Uyustus o la Eloy Salmón, una forma de acumulación muy silenciosa pero que de repente aparece con grandes negocios de informática o electrodomésticos con China y Brasil.

Una ganancia que forma parte de los procesos del capitalismo en Bolivia pero que se comporta de forma no tradicional. Los aymaras de la Uyustus o la Eloy Salmón no son casas importadoras tradicionales que manejan capital comercial en vínculos con la banca, son comerciantes que mueven capital e imprimen lógicas de ganancia, inspirados en un sistema de comercio andino. La ciudad de La Paz en el periodo temprano de la colonia ya estaba conformada por prósperos comerciantes de hoja de coca que podían abastecer mercados andinos no solo en el Alto Perú. Estos sedimentos de la experiencia comercial están contemporanizados y han engranado con formas de capitalismo en tanto y en cuanto abren procesos de circulación ampliada de mercancías en Bolivia y fuera de Bolivia. El Programa de Investigaciones Estratégicas en Bolivia (PIEB) ha apoyado investigaciones sobre la temática y lo que nos plantean dicha investigaciones es el desarrollo de una perspectiva de capitalismo incrustada en una lógica andina de comercio. Lo más interesante de las investigaciones que apoyó el PIEB es que China es uno de los grandes nexos de los comerciantes aymaras de la ciudad de La Paz y que además China ha logrado acomodarse a una lógica de comercialización muy propia de los aymaras. Un análisis más profundo sobre el tema nos llevaría a pensar cómo el desarrollo del capitalismo en Bolivia hoy en día está produciendo hechos subjetivos en sectores que tradicionalmente no eran aliados del capital.

 

De ser así, estamos ante una condición sociológica nueva en Bolivia porque los estudios sociales bolivianos sistemáticamente han señalado que los cambios que se produjeron con las distintas versiones de capitalismo, desde la formación de la república, han carecido de crear condiciones subjetivas para esos cambios, así, en Bolivia, estando articulados a dinámicas de capitalismo mundial con la minería, un porcentaje muy alto de la población no comulgaba ni compartía horizontes de vida vinculados a la modernidad que trae el capitalismo. Este postulado se reproducía sobre todo en las poblaciones indígenas. Él desplazamiento de sectores aymaras hacia la lógica mercantil con carácter capitalista, supone una transformación de la subjetividad étnica y puede estar consolidando condiciones subjetivas de modernidad en Bolivia. En mi opinión, ese es uno de los cambios sociológicos más importantes en todo esto que se llama “Proceso de Cambio”.

Tú ves la emergencia de unos sectores sociales que tradicionalmente estaban identificados como mano de obra para el capital. Ellos están consolidando circuitos del mercado interno y acomodando mercancías chinas en diversos lugares de Bolivia y fuera de Bolivia. Por ejemplo, la ciudad de Cobija, fronteriza con Brasil, es un punto de entrada para la circulación ampliada de mercancías hacia el centro del Amazonas (Cobija-Rio Branco-Boca du Acre). Un hecho de tal naturaleza está dinamizando y transformado la economía y la sociedad boliviana. La democratización de una sociedad, sobre todo en sus factores de consumo, es también una agenda del capitalismo. Esto no significa revolución, ni socialismo, sino un nuevo pulso de capitalismo donde hay renovación de actores sociales. Como hipótesis podríamos decir: sectores no tradicionales en Bolivia están anidando lógicas de capitalismo, dándole al comportamiento universal del capital, compases locales que permiten crear las mejores condiciones para un despegue generalizado del capitalismo en Bolivia.

Cuando uno revisa los textos de la revolución industrial, uno encuentra que el gran acierto del capitalismo fue producir mayores valores de uso de menor valor, lo que implicaba necesariamente ampliar, masificar consumo en la sociedad. Por eso cuando el capitalismo se desarrolla en una sociedad, la clase media crece y se convierte en el sector de dinamiza la vida en las grandes urbes. Los chinos están abriendo un nuevo momento al poner productos como los celulares con todo tipo de valor y hacer que ellos sean consumidos en cualquier lugar o región del mundo, por diversos tipos de actores. La idea es que básicamente puedan consumir todos. Los que no pueden pagar demasiado, tendrán un celular de tecnología más barata y los que quieren un celular de alta tecnología y pueden acceder a ella, también tendrán su nicho de mercado. Desde la lógica de ganancia no es tan difícil resolver el tema.

Si hay una dinámica económica que viene transformando la economía y la sociedad boliviana, es lógico que esto se refleje en el devenir político.

 

Los de la Uyustsus, que tienen poca relación con los productores de hoja de coca del TIPNIS o de soja en el norte integrado o los productores de quinua en el Altiplano centro de Bolivia, o los cooperativistas mineros que han conseguido grandes prerrogativas para su sector a través de la reciente Ley de Minería y Metalurgia aprobada en Bolivia, están siendo sintonizados por el gobierno del MAS, y su gran coincidencia, aunque no todos graviten por igual en la estructura de poder, es que todos estos sectores están pugnando, peleando para que el capitalismo se desarrolle en Bolivia.

 

Periodista.- En ese proceso hay un cambio de alianzas en el MAS, de por ejemplo los sectores indígenas tradicionales como la Conamaq (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyu) o la Cidob (Conferederación Indígena del Oriente Boliviano) a los empresarios cruceños.

 

Los empresarios del Oriente boliviano no han desalojado las estructuras de poder, siguen activando los dispositivos de poder que secularmente fueron construidos en el Estado boliviano, pero lo que puede estar pasando es que los nuevos procesos de desarrollo de capitalismo en Bolivia ya no lo expresan ellos, ¡ya no son la clase predestinada a instaurar la modernidad en Bolivia¡. De repente por tener visiones de economía y sociedad muy tradicionales, el capitalismo ha dejado de anidar sólo en ellos, se está desplazando hacia sectores que están mostrando más pujanza y más emprendimiento para los hechos económicos de un capitalismo del siglo XXI.

 

El capital, como hecho económico propiamente dicho, para desarrollarse no busca taxonomía social, aunque las ideologías racistas forman parte de sus narrativas de dominación. Aún así, creo que algo que está caracterizando al capitalismo del siglo XXI es que justamente sectores que tradicionalmente han sido marginados por el capitalismo, hoy en día pueden estar siendo sus aliados. Negros de Simbawe o aymaras de la Uyustos en La Paz, están produciendo unos circuitos comerciales que las élites tradicionales no lo han hecho.

 

En esa línea de razonamiento debemos entender las pugnas políticas de Bolivia, sectores diferenciados socialmente están luchando por manejar las instituciones del Estado, pero, y aquí posiblemente se destaca la habilidad del MAS, se han desarrollado coaliciones, diagramas de poder donde los empresarios del Oriente boliviano (que es más que los empresarios cruceños) están pactando por su lugar en las rutas de poder y el MAS le abre espacio para producir esa amalgama. Sectores tradicionales y sectores nuevos están produciendo nuevas geometrías de poder en Bolivia, lo que nos dice que hay una recomposición orgánica de las clases que tradicionalmente ocuparon el Estado boliviano. Los empresarios del Oriente boliviano no han desalojado el poder, lo que están haciendo es compartir el poder con sectores que no formaban parte de las rutas del poder del Estado boliviano. Más que amplitud, es pues una situación de relaciones de fuerza.

 

El quiebre del Pacto Unidad (entre los movimientos indígenas y campesinos) debemos leerlo en esta lógica de coaliciones que son definidas por las relaciones de fuerza. El MAS llega al poder en una figura de coalición con el movimiento popular, no con las oligarquías. Pero el mismo Pacto de Unidad al ser una coalición campesino indígena, se convierte en una arena política que va siendo definida en base a las relaciones de fuerza. Mi opinión es que los indígenas de tierras bajas no habían cuajado una estrategia de poder en relación al Estado, como lo hicieron los sectores campesinos de la CSUTCB, las Bartolinas o los Interculturales. A ello debemos sumar las dinámicas económicas que hemos anotado a lo largo de la entrevista, dinámicas que sobre todo han sido impulsadas por sectores de campesinos originarios de los Andes; manejo de mercados locales y mercados globales, son variables que los indígenas de la CIDOB no conocen, aunque pueden estarse desplazando en ellos. Si asumimos que el Pacto de Unidad fue una coalición, entonces deberemos también asumir que distintas figuras de interés en la política se pusieron en juego, entraron en relación, pugnaron por su tendencia. En otras palabras, hubo relaciones de fuerza que se decantaron a favor de los sectores campesinos, muchos de ellos vinculados a procesos mercantiles globales.

El quiebre de la coalición que tuvo como eje discursivo lo indígena campesino en Bolivia, permitió o abrió espacio para que el MAS, como gobierno, pacte con el sector empresarial del Oriente boliviano y se produzca un diagrama de poder diferente al tradicionalmente manejado por la institucionalidad estatal en Bolivia pero distinto a la figura de coalición popular con la que llegó el MAS al poder.Leer

 

 Crisis civilizatoria

 

Comprobemos otra razón o concepción fundamental que divide a las izquierdas. Reflexionemos sobre:

 

Comunicado de Constitución del Frente Antiimperialista Internacionalista

 

Resumen Latinoamericano, 20 de febrero de 2018.-

El 2 de diciembre de 2017 se constituyó el FAI, una organización de carácter internacionalista fundada con el objetivo de crear “la más amplía unidad antiimperialista” capaz de superar las limitaciones que impone la actual fragmentación de las fuerzas de la resistencia antiimperialista.

A este encuentro constituyente asistieron un numeroso grupo de militantes de organizaciones políticas y de la solidaridad de diversas nacionalidades y de diversos territorios del estado español. Se acordaron los principios políticos e ideológicos que dan cohesión al frente, los objetivos, las prioridades y la estructura inicial de la organización.

Se acordó que el FAI es una organización plural y flexible, fuertemente cohesionada política e ideológicamente, cuyo perímetro es político y no territorial.

Así mismo se consideró que en el momento actual, nuestra capacidad para hacer frente al imperialismo está cada vez más lejos de ser efectiva, a pesar de las numerosas evidencias del auge del dominio de unos países sobre otros por medio de la fuerza y la constatación de que las potencias más poderosas del planeta recurren a cualquier medio para someter a los pueblos y países que suponen un obstáculo para sus intereses.

La concentración de fuerzas, la superación de la fragmentación y la cohesión políticoideológica son una necesidad incuestionable y esa es la razón de la constitución del FAI.

Compartimos que imperialismo, capitalismo, guerra y fascismo son elementos de la lógica de acumulación, que estamos en una fase de expansión imperial que persigue el dominio del planeta, que esta dominación se lleva a cabo por cualquier tipo de guerra en cualquier lugar del mundo y que en todos los casos la violencia empleada no tiene límites. Desde la caída del bloque socialista, la OTAN, como fuerza militar de la coalición imperialista occidental, ha ampliado su ofensiva imperialista a una escala global, actuando constantemente a espaldas del Derecho Internacional. Las consecuencias aparecen todos los días en los medios de comunicación: millones de muertos, mutilados, desplazados, un sufrimiento que no para de aumentar y cuyas causas se ocultan y manipulan sistemáticamente por los medios de comunicación, las industrias culturales y la clase política. Occidente ha desarrollado un potente aparato de propaganda para conseguir que la población acepte ignorar la barbarie. Las guerras aparecen como necesarias, y se justifican en defensa de los más altos valores de la humanidad: la libertad, la democracia, los derechos humanos, la paz…, vaciándolos de todo contenido para convertirlos en consignas de la estrategia imperialista.

Compartimos asimismo que el estado español es protagonista en esta recolonización del mundo. Su situación geoestratégica en el cruce de los ejes Europa-África y Mediterráneo-América es crucial como base se operaciones estratégicas. El escudo antimisiles en la base de Rota, el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) en Torrejón, la Fuerza Especial Tierra-Aire de Respuesta de Crisis de EEUU en Morón, el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad en Bétera y la militarización estratégica de Canarias son elementos clave de la Guerra-Mundo. Aumentamos  nuestras fuerzas expedicionarias en África, Oriente Medio y Este de Europa, nuestro presupuesto militar se ha incrementado un 80%, mientras continúan los recortes sociales (las pensiones han aumentado un 0,25%). Todo señala nuestra deriva militarista al tiempo que crece nuestra injerencia en América Latina bajo los intereses de Estados Unidos, del que somos portavoces en la Unión Europea.

He aquí algunos de los fundamentos políticos del FAI:

* El imperialismo es la forma que adopta el capitalismo en el presente momento de su desarrollo histórico.

* Estamos en guerra, aunque los frentes de batalla estén fuera de nuestras fronteras.

* El internacionalismo es una exigencia irrenunciable para cualquier lucha antiimperialista, un compromiso para romper el sistema de dominación y desposesión estructural.

* Argumentar que ante la expansión imperialista no se está ni con unos ni con otros, es situarse abiertamente del lado del imperio.

* La Guerra imperialista está dirigida por la coalición occidental, agrupada fundamentalmente alrededor de la OTAN bajo la hegemonía de EE.UU.

* La Unión Europea funciona como una estructura de defensa de los grandes intereses económicos y trata de mantener su dominio en sus excolonias, utilizando todo tipo de violencia.

Del mismo modo que compartimos principios ideológicos y políticos esenciales, compartimos la idea de que solo la concentración de fuerzas puede tener una incidencia real, que es necesario dotar de coherencia a todas las luchas parciales desde la conciencia internacionalista y que es necesario dotarnos de una estructura unitaria de carácter permanente, desde la que contribuir a la formación y el debate teórico y aumentar la capacidad de acción.

El FAI ha adoptado una estructura flexible, una Mesa de Coordinación, que permite tanto la identificación conjunta de prioridades para la acción como la coordinación de las actividades y la autonomía de las organizaciones integrantes en el marco de su territorio o ámbito de trabajo. También articula y socializa las experiencias y el conocimiento mediante Grupos de Trabajo que abordan las diferentes zonas del mundo o sectores específicos como la OTAN y el papel del estado español. Precisamente sobre este último asunto tratará la III Sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos Contra la Guerra Imperialista y la OTAN, a celebrar en 2018 y cuya organización asume ya el FAI.

Llamamos a las organizaciones y a las personas cuyos principios las sitúan en la lucha contra la dominación, la explotación, la desposesión, el crimen y el sufrimiento humano a incorporarse a este espacio unitario de resistencia y lucha antiimperialista y así formar parte de los pueblos y países que desde hace décadas se enfrentan sin descanso a esta barbarie.

¡¡¡ NO PASARAN !!!

FRENTE ANTIIMPERIALISTA INTERNACIONALISTA, 20 de febrero de 2018.

 

Contacto: frente_antiimperialista@riseup.net


Información:
https://forocontralaguerra.org/frente-antiimperialista-internacionalista/

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/02/20/comunicado-de-constitucion-del-frente-antiimperialista-internacionalista/

 

 

Analizamos, gracias a la socióloga Sarela Paz, cómo se desarrolla el capitalismo en Bolivia por una confluencia interna de intereses estatales, sociales e imperialistas. Por eso, a diferencia del frente antiimperialista, estamos las izquierdas que sostenemos junto a Renán Vega Cantor : "el capitalismo es insustentable a corto plazo. Como indican Fred Magdoff y John Bellamy Foster: El sistema capitalista mundial es insustentable en: (1) su búsqueda por una acumulación sin fin de capital tendiente a una producción que debe expandirse continuamente para obtener ganancias; (2) su sistema agrícola y alimentario que contamina el ambiente y sin embargo no garantiza el acceso cuantitativo y cualitativo universal de comida; (3) su desenfrenada destrucción del ambiente; (4) su continua reproducción y aumento de la estratificación de riqueza dentro y entre los países; y (5) su búsqueda por la “bala de plata” tecnológica para evadir los crecientes problemas sociales y ecológicos emergentes de sus propias operaciones". Leer

 

También, a diferencia del frente antiimperialista, somos internacionalistas pero persiguiendo construir la paz mundial desde las luchas contra los extractivismos y por la vida y la dignidad humana de los pueblos e individuos.

 

Pensemos en qué explica Emiliano Terán Mantovani.

 

 

Tensión neoliberal y territorialización del poder:

Un diálogo crítico con Álvaro García Linera

9 de septiembre de 2015

 

Por Emiliano Terán Mantovani (Rebelión)

(...)Conviene insistir en lo siguiente: el «extractivismo» es una modalidad de acumulación capitalista que centraliza tanto el poder como la soberanía sobre el territorio; esto es, estructura un tipo de soberanía (nacional-estatal) que mercantiliza y monopoliza la decisión sobre los llamados “recursos naturales”.

 

Esta racionalidad, esta forma política de hacer particular, esta modalidad de dominación transnacionalizada y corporativa, que se superpone y evita que la gente realice una gestión directa de los bienes comunes, está dotada de sentido por los procesos de acumulación de capital a escala global, por la División Internacional del Trabajo y la Naturaleza.

 

La entelequia del «Estado integral» intenta fusionar modos de hacer, de producir de lo político, que se contraponen. Por medio de la coacción y la “manufactura de consensos” (de diversas maneras), éste evita o pone límites a la ocupación, recuperación y reapropiación de lo común (sea en espacios urbanos, tierras agrícolas, áreas de reserva natural, etc.), en nombre de la protección de la propiedad privada, de la “soberanía nacional” y del mantenimiento del orden y la estabilidad. El Estado pues, no reconoce otra soberanía que no sea la nacional-estatal –no es casual que, por ejemplo, casi ninguna de las consultas previas en América Latina respecto a proyectos extractivos o desarrollistas sea reconocida por los poderes constituidos [39]–. Adicionalmente, en contextos de aguda crisis como las actuales, el Estado tiende a profundizar mecanismos políticos de acumulación por desposesión como medidas de ajuste, por lo que su conflicto con lo común se intensifica.

 

Pero sobre todo, es importante insistir en cómo, en las esferas más altas del Estado, donde se concentran las decisiones sobre los bienes comunes para la vida ―los llamados “recursos naturales”―, sobre las Fuerzas Armadas nacionales, las grandes finanzas, se evidencia con más claridad y crudeza la estructura jerarquizada, la modalidad corporativa transnacionalizada que posee la gestión de lo público (extracción de naturaleza, infraestructuras urbanas, adquisición de tecnología militar, financiamiento externo, etc.), lo radicalmente excluyente que es respecto a lo común, y lo complejo de delegar estas gestiones a unos cuantos representantes y voceros de movimientos sociales, para replicar los modelos de concentración de poder y manejo centralizado de la riqueza colectiva. Bajo este modelo, estos ámbitos son prácticamente intocables para las bases populares, por lo cual reformas progresistas sobre igualdad de género, aborto, derecho a la ciudad, figuras de participación política formal, entre otras, se convierten en reformas cosméticas sino se produce un proceso social de re-apropiación territorial.

 

c) Alternativas, correlación de fuerzas y territorialización del poder: la centralidad de las luchas desde abajo.

Aunque se puedan producir las condiciones ―que siempre serán temporales― para llevar adelante una gestión política articulada de las formas de lo público, entre el Estado y una masa crítica popular contrahegemónica organizada ―siempre en diferentes grados―; aunque se resalte la importancia de trastocar y transfigurar la forma Estado “desde adentro” de la maquinaria; lo que consideramos fundamental es quitarle centralidad política a la idea de que hay que, en primera instancia, ocupar el Estado.

En la medida en la que un movimiento político desde abajo, efervescente, numeroso, potente, otorga centralidad en su lucha a la toma de la esfera estatal, se introduce en un campo asimétrico en el que puede, paradójicamente, ocupar al Estado, mientras que el Estado, lo ocupa a él. Si el Estado es también una relación social (dominante), entonces en sus formas se producen tipos de subjetividades, corporalidades, territorialidades, redes moleculares de poder, las cuales son finalmente funcionales a la reproducción del capital. Se genera pues, algo que pudiésemos llamar una  dominación productiva, a partir de sus estructuras de relacionamiento y sus formas de racionalidad.

 

El reconocimiento del Estado como máquina de dominación, no supone un desentendimiento o abandono del mismo, del campo de lo público, cuando se trata de pensar horizontes anti y post extractivistas, rentistas y capitalistas. No sólo porque el Estado no va a desaparecer de la noche a la mañana, sino también porque su función en la escala del sistema interestatal mundial y la División Internacional del Trabajo y la Naturaleza, puede variar políticamente, es relativamente maleable, dependiendo de diversas luchas domésticas. Es decir, no sólo se configura un duopolio cooperativo entre Estado y Mercado, sino que se pueden desarrollar diferentes niveles de contradicción entre ellos, que podrían ser más o menos favorables a procesos de luchas locales, lo cual puede ser aún más vital y relevante en los débiles Estados-nación periféricos. Se trata de la contradicción planteada por David Harvey entre la lógica del capital y la lógica territorial [40].

Pero lo fundamental, con miras a abrir o mantener las posibilidades de reproducción de una política popular de lo común –resistencia y constitución–, es el estado de la correlación de fuerzas en un espacio-tiempo específico, la síntesis que se produce en el completo campo de la política (que puede ser en un país, pero no únicamente), y que está determinada por las fuerzas y probabilidades de cumplir sus objetivos, por parte de los actores que disputan en dicho campo –para lo que nos compete, las subjetividades contrahegemónicas–. A esto lo podemos llamar la composición política.

 

Esta composición política pues, está fundamentalmente determinada por las luchas desde abajo. Todo proceso contrahegemónico de horizonte social emancipatorio, se mueve y produce a partir de la lucha popular ―es su factor constituyente y originario―, la cual puede generar una recomposición que mejore las condiciones de disputa, la gestión común de la vida y las posibilidades de transformación social. Esto aplica en particular para el Estado, que posee “internamente” su propia composición política que lo define, y que puede ser reformulada para que ejerza un rol más favorable al proceso reproductivo de lo común.

 

Es la lucha popular territorial el punto de partida, llevada adelante para reproducir la vida, sin que esto implique, de ninguna manera, el abandono de ámbitos más amplios de disputa política, de escalas municipales, biorregionales, nacionales, continentales o incluso globales. Se trata de la configuración y el ejercicio de otras soberanías, de posibilidades para la autonomía material de pobladores y pobladoras, de producción de narrativas propias, que en primera instancia no admitan límites exteriores y anteriores a su propio despliegue y decisión –como lo ha propuesto Raquel Gutiérrez Aguilar [41]–, y que no detienen su movimiento territorial para esperar una supuesta “resolución histórica” de la contradicción Estado/movimientos sociales, orientada a la conformación de un imaginado «Estado integral».

 

La territorialización del poder se alimenta de esos otros códigos y formas de hacer contrahegemónicos, de las cotidianas deserciones que producen los pueblos desde abajo, presentes en movilizaciones de diversos tipos, como la de los pueblos indígenas bolivianos o las expresiones cooperativas del chavismo popular urbano. Lo importante es pues, mantener el deslinde vital entre lo público y lo común, entre lo que se instituye y lo constituyente.

Si las luchas masivas tienden inevitablemente a declinar, a agotarse, después de una ola ascendente y efervescente, y con ello, la composición política se hace más adversa a la producción y reapropiación de lo común, y el Estado se hace más reaccionario y conservador, la única alternativa ante esto es procurar el florecimiento territorial de lo común, de la comunalidad –vista como estabilización de lo común–, que permita que los procesos de lucha social, la configuración de alternativas y transformaciones, se hagan más orgánicas.

 

Si el Estado es también una creencia colectiva, es fundamental construir nuevos sentidos comunes, nuevas creencias sociales que busquen desplazar a la conciencia colectiva de su inevitabilidad, al fetiche del Estado, a su capacidad de abstractalizar el poder, a su esencia trascendente, para en cambio territorializar la posibilidad emancipatoria.

Notas: (…) Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=203070

En consecuencia, abajo y a la izquierda, precisamos descubrir qué significan e implican el antiimperialismo y los gobiernos progresistas. Sobre todo para percibir "la centralidad de las luchas desde abajo" e incorporarnos. Atendamos a:

 

 

Dinámicas moleculares-molares sociales

21 de septiembre de 2017

 

Por Raúl Prada Alcoreza

 

Dedicado a los y las activistas en defensa de la vida y de la democracia. Algunos de ellos y ellas han sido detenidos, compartiendo la suerte con los y las detenidas de los movilizados de Achacachi. El “gobierno progresista” recurre a la violencia demoledora del Estado, defendiéndose como una fortaleza aislada y sitiada por las movilizaciones sociales anti-sistémicas, en la soledad de su desierto extractivista.(...)

 

(...)Breve descripción del conflicto

El conflicto del TIPNIS es descrito en La guerra de la Madre Tierra I de la siguiente manera: ¿Qué podemos decir al respecto? En relación a este análisis y descripción de las condiciones, pero también de las probables consecuencias si se produce el quiebre del Territorio y Parque Isiboro-Sécure, queda claro que la defensa del TIPNIS es no sólo responsabilidad de las comunidades de las naciones y pueblos indígenas originarios que lo habitan, sino también de todos los bolivianos y bolivianas conscientes del problema y la problemática, de todos los bolivianos y bolivianas que aprobamos la Constitución Política del Estado.

El TIPNIS es el corazón de la producción de agua de Bolivia, no hay dónde perderse, si se ejecuta el proyecto extractivista, el proyecto IIRSA, la vinculación transoceánica, conllevando el desplazamiento e invasión cocalera, no sólo se terminará desforestando, degradando y destruyendo uno de los ecosistemas más ricos en biodiversidad del planeta, sino que también se habrá quebrado el corazón de la producción de agua, se habrá cortado con la articulación de los ciclos del agua conectados a los ciclos climáticos, a los ciclos del suelo, a los ciclos de los bosques, a los ciclos de reproducción de la vida.

Cochabamba disminuirá progresivamente su régimen hidrológico y con el pasar del tiempo quedará sin agua, cambiando los climas de los grandes entornos geográficos y regionales del TIPNIS.

Se entiende que, a mentalidades desarrollistas, extractivistas, modernistas e industrialistas, estas consecuencias les preocupa poco, si no es que nada, pues ellos miden los costos y beneficios en términos monetarios, en términos de la brutal y reducida contabilidad capitalista. En sus imaginarios colonizados no entran para nada los costos ambientales, los costos ecológicos; ahora sabemos que no les interesa para nada los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios.

 

¿Qué es el desarrollo para estas mentalidades? Podemos interpretar que se trata del goce inmediato compulsivo de la ilusión dineraria; estos tardíos burgueses internacionalizados no llegan a un diseño estratégico de dominación; al contrario, se supeditan a potencias, a las estrategias de estas potencias, creyendo que, del rebalse de las ganancias de la acumulación ampliada de capital, a escala mundial, les va tocar una parte. No son solamente ilusos, sino que también expresan la consciencia desdichada de las burguesías tardías y periféricas.

 

El desarrollo al que apuestan es el desarrollo capitalista, que se da en escala mundial; este “desarrollo” produce “subdesarrollo” y dependencia en la periferia del sistemamundo capitalista. Estos gobernantes al servicio de estrategias hegemónicas y de dominación a escala mundial, esta lumpenburguesía, como la llamaba André Gunder Frank, no son otra cosa que dispositivos y agenciamientos de los diagramas de poder, de los mapas de fuerza, de la dominación global del capitalismo contemporáneo.

 

El conflicto del TIPNIS ha puesto en evidencia los nuevos frentes políticos, sociales, económicos y culturales, frentes dibujados en la coyuntura crítica del proceso; por un lado, defendiendo los derechos de la Madre Tierra, están las naciones y pueblos indígenas originarios, sobre todo los movimientos y organizaciones propiamente indígenas, constatados en sus formas de organización, formas de representación, mandos rotativos, normas y procedimientos propios, instituciones ancestrales y cosmovisiones nativas; estas naciones y pueblos están apoyados por nuevos movimientos juveniles y urbanos, también por históricos movimientos como los regantes9, los guerreros del agua y los guerreros del gas. Por otro lado, apoyando el trazo de la carretera por el TIPNIS, están las organizaciones campesinas, organizadas en sindicatos (CSUTCB, CNMCIOB “BS”, CSCIB); todo el conglomerado campesino, de alguna manera conducido por las federaciones cocaleras.

 

Todo este conjunto, más o menos cohesionado, también diferenciado y plural, así mismo abigarrado, que fue parte del llamado “bloque popular”, ahora se encuentra llevando al ascenso desbocado a una nueva burguesía emergente, de nuevos ricos y nuevos intermediarios en los circuitos de capital, mercancías, transgénicos, contrabandos, tráficos, incluyendo los del narcotráfico. Lo hace en el desplazamiento constante hacia alianzas inesperadas con los agroindustriales de Santa Cruz, la burguesía intermediaria, la banca, las empresas trasnacionales de los hidrocarburos y la minería, las empresas constructoras brasileras y el gobierno brasilero. Tomando en cuenta este mapa de fuerzas, respecto a lo que decimos y afirmamos, vamos a respaldarnos en el análisis que hace Enrique Ormachea, Investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), quien hace una ilustrativa descripción de la dinámica estructura de clases en la coyuntura, lo que nos permite elucidar el carácter de la lucha de clases y de la guerra descolonizadora en el momento de la crisis del proceso.

 

Enrique Ormachea escribe: Una buena parte de los cocaleros son ya campesinos ricos o acomodados porque obtienen ganancias gracias a la apropiación de trabajo ajeno, pues producen normalmente con el concurso de peones asalariados. Por el contrario, los indígenas yuaracarés, moxeños y chimanes que habitan en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) –y la mayor parte de los indígenas de las tierras bajas– además de realizar actividades agrícolas en chacos que usufructúan individualmente y que combinan con otro tipo de actividades económicas vinculadas con el mercado (como la extracción de recursos forestales y la elaboración de artesanías), normalmente se ven obligados a vender temporalmente su fuerza de trabajo a ganaderos, madereros y a los propios cocaleros para asegurar su medios de subsistencia. En este sentido, mientras los primeros son pequeños y hasta pequeñísimos capitalistas, los segundos son mayoritariamente semiproletarios10.

 

Esta descripción es importante pues nos ubica de lleno en la relación social, en la relación de dominación de un conglomerado social sobre otro, de una dinámica bullente de monocultivo, agrícola, comercial, encaminada a la expansión de la frontera agrícola, de la comunicación carretera y caminera, sobre otra dinámica, apegada al territorio, a las normas y procedimientos propios, a las instituciones ancestrales, a la búsqueda de un proyecto alternativo al desarrollo y a la modernidad, que actualice las comunidades ancestrales, sus manejos territoriales y de bosques, combinándolos con formas de organización emergentes y en la perspectiva establecida en la Constitución, perspectiva traducida como la del vivir bien.

Lo que fue el “bloque popular”, que se coaligó y expulsó a la mega-coalición neoliberal, terminó mostrando su composición diferencial y ha terminado de manifestar las contradicciones inherentes rápidamente, justo en el momento de transición hacia el Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico. Esta abertura y quiebre del “bloque popular” evidencia la existencia de proyectos distintos, dicotómicos y contradictorios; un proyecto capitalista, desarrollista, extractivista, dependiente, articulándose al reacomodo de las estructuras y formas de intercambio en la geopolíticas del sistema mundo capitalistas; otro proyecto emergente, nacido de las entrañas de las luchas sociales contra el neoliberalismo y de las entrañas de la guerra anticolonial y descolonizadora de las naciones y pueblos indígenas originarios, que ha expresado su horizonte civilizatorio en la Constitución, en tanto Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico, en tanto economía social y comunitaria, en tanto modelo civilizatorio alternativo al capitalismo, la modernidad y el desarrollo.

Los dos proyectos no pueden coexistir en el proceso, son opuestos; uno se coloca en la continuidad de la misma civilización moderna, capitalista, desarrollista y extractivista; el otro apunta a abolir esta civilización, abriendo la posibilidad civilizatoria alternativa, haciendo emerger configuraciones culturales inhibidas por los colonialismos y los capitalismos, actualizándolos y combinándolos con formas autogestionarias y solidarias contemporáneas.

Este proyecto se opone abiertamente al desarrollismo y al extractivismo, se encamina más bien a restaurar las complementariedades dinámicas con los ecosistemas, seres, ciclos vitales interrelacionados e integrados en las formas complejas de reproducción de la vida.

No debe sorprendernos entonces los conflictos que se dan entre el gobierno y las naciones y pueblos indígenas originarios, pues el gobierno se ha convertido en la expresión política e institucional del proyecto de continuidad capitalista, desarrollista, extractivista y de monocultivos. ¿Por qué ha sucedido esto? La contradicción era latente, sólo que no tuvo las condiciones de posibilidad para mostrarse; una cosa era luchar contra los gobiernos neoliberales y el proyecto neoliberal en curso y otra cosa es abolir el Estado-nación, construir el Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico, en la perspectiva del modelo civilizatorio del vivir bien, que se basa en el respeto de los derechos de los seres, componentes y ciclos vitales de la Madre Tierra.

 

En lo que fue el “bloque popular” hay clases sociales que no están dispuestas a abandonar las formas de monocultivo, menos la producción de coca, también de cocaína, no están dispuestas a renunciar a la expansión de la frontera agrícola a costa de los bosques y ecosistemas, no están dispuestas a renunciar a las ganancias y, sobre todo, a las ganancias fáciles, tampoco van a renunciar a una compulsión individual por la tenencia de la tierra, aunque esto implique violar la Constitución. La CSUTCB ha desarrollado un anteproyecto de Ley que contempla la desaparición de las TCOs porque las considera “latifundios”, también contempla la redistribución de la tierra de forma individual, contraviniendo a la Constitución, que establece la reversión de tierras a comunidades indígenas y campesinas de forma colectiva. Sorprende que en las argumentaciones justificadoras del anteproyecto se ventilen calificativos de “terratenientes” para los indígenas que habitan las TCOs, llama la atención que se olviden de los latifundistas y terratenientes históricos, contra los que se había tenido una larga lucha, precisamente por la reforma agraria.

 

¿Qué pasa? ¿Otros son los enemigos? Ahora son los indígenas, las naciones y pueblos indígenas, sus organizaciones, sus formas colectivas de propiedad, sus gestiones territoriales ancestrales. Ahora, en cambio, los campesinos son aliados los latifundistas y terratenientes históricos, los agroindustriales, los soyeros, que emplean transgénicos, los empresarios, pues ellos, así como los campesinos, persiguen la continuidad del mismo modelo capitalista, desarrollista, extractivista. Ahora las alianzas son otras y los frentes de la lucha son otros. El conflicto en torno al TIPNIS es demostrativo por poner al descubierto de una manera descarnada estas contradicciones: Acicateados entonces por sus crecientes motivaciones de acumulación, los cocaleros del trópico de Cochabamba se han visto en la necesidad de acrecentar sus propiedades, lo que implica expandir la frontera agrícola. Sin embargo, esta expansión sólo puede darse hacia dos zonas claramente definidas. Por un lado, hacia el TIPNIS y, por otro lado, hacia el departamento de Santa Cruz; esta última opción implicaría avanzar sobre tierras que ya están ocupadas tanto por otros colonizadores (buena parte de ellos también campesinos ricos) como por pequeñas, medianas y grandes empresas capitalistas agrícolas y ganaderas articuladas a la agroindustria 11.

 

Al respecto y de una manera contextual, Mayari Castillo y Anahí Durand, escriben en Identidades, etnicidad y racismo en América Latina, que: En primer lugar, la economía de la coca, aunque no reconocida oficialmente, genera una porción importante del PIB de Bolivia. Durante la peor crisis económica, la economía ilegal de la coca permitió sustentar la aplicación de los ajustes estructurales, siendo válvula de escape de la pobreza y un nuevo espacio laboral para los ex mineros de las recién cerradas minas de la COB (Lanza, 1999). De la misma manera, frente a una economía con crecimiento estancado o negativo y uno de los índices de pobreza más altos de América Latina, la cooperación internacional radicada en Bolivia constituía una importante fuente de ingreso. En los últimos doce años, Bolivia recibió por concepto de asistencia financiera oficial cerca del 11% del PIB. Sumado a los aportes de agencias privadas, ONG y otros, la cifra se eleva a un 15% (Grebe, 2002). También pudo reprogramar su deuda financiera gracias a los recursos donados por Europa y, hasta hace poco, recibía financiamiento de organismos multilaterales como el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento, además de financiamiento de carácter bilateral desde Japón, Estados Unidos, Alemania y Países Bajos. La mayor parte de estos apoyos estaban condicionados al cumplimiento de metas sobre control del narcotráfico, incluyendo la erradicación del cultivo de la hoja de coca. Por ello, la resistencia cocalera al cumplimiento de metas otorgaba al conflicto una importancia nacional12.

 

Los investigadores nos dejan en este dibujo panorámico y de evaluación del movimiento cocalero determinados perfiles de la problemática:

 

  • Primero se habla de una economía de la coca, una economía subterránea, que sostiene parte del funcionamiento de los circuitos económicos.

  • Segundo, que, con el propósito de erradicación y sustitución de los cultivos de coca, la cooperación internacional ha financiado programas de apoyo a la diversificación de la producción agrícola, así como programas de interdicción. Todo esto puede considerarse también como parte de las inyecciones monetarias al campo económico boliviano, incidiendo en la formación de su Producto Interno Bruto (PIB). En otras palabras, la economía de la coca forma parte de la realidad, como uno de sus niveles, en la compleja sedimentación de sus ámbitos, mundos paralelos o colaterales.

Esta economía de la coca es tan importante que no sólo dibuja circuitos, recorridos, articulaciones con otros niveles económicos, sino que también ha terminado constituyendo sujetos sociales, subjetividades e imaginarios, incluso instrumentos políticos y electorales, además de lograr catapultar a las Federaciones Cocaleras por parte del gobierno. Se sabe que por lo menos dos ámbitos territoriales campesinos están articulados a la economía de la coca, Los Yungas y El Chapare, además de otros territorios de expansión, comprendiendo otras zonas más circunscritas y dispersas, que fueron tradicionales en el cultivo de la hoja de coca, como el caso de Apolo e Inquisivi; también hay que considerar la irradiación espacial de la economía de la coca en relación a otros circuitos comerciales y flujos dinerarios, de mercancías y migraciones. También sabemos que la economía de la coca ha estado articulada a la historia económica de la Audiencia de Charcas y de los periodos republicanos; el ciclo de la economía de la plata, el ciclo de la economía del estaño y, también, aunque de un modo más indirecto y con muchas mediaciones, al actual ciclo de la economía de los hidrocarburos.

 

La economía de la coca ha formado parte entonces de las estructuras económicas, de sus flujos, circuitos y recorridos. Por otra parte, podemos abrirnos a la comprensión de las estrategias diferenciales, plurales, cíclicas y rítmicas de las economías campesinas, atravesadas por complementariedades, reciprocidades, también por transformaciones del ayni y la mink’a, como formas de relación por servicios y especies, por un lado, y por trabajos y dinero, por otro.

 

Comprender también que las formas de organización son complejas, variadas, expansibles o contraíbles, dependiendo de la forma como se relacionan las unidades domésticas con las familias, con las estructuras familiares, comprendiendo edades, género y generaciones. Así mismo tener en cuenta las diferentes prácticas de los vecinos respecto a las prácticas combinadas de los pueblos y comunidades. Todo esto nos muestra una combinación rica de estrategias y de estructuras, de composiciones y de ritmos cíclicos, dependiendo del producto, de las interrelaciones entre productos, dependiendo también del lugar y del momento. Las economías campesinas son configuradas por racionalidades alternativas y colaterales a la racionalidad moderna y eficaz del cálculo del costo y beneficio. En otras palabras, es imposible comprender las estrategias campesinas a partir de la reducida contabilidad económica. Se trata de otras racionalidades, que funcionan flexiblemente, dúctilmente y en combinaciones abiertas 13 .

 

Empero, algo que podemos compartir con cierta certeza es que, de todas maneras, se trata de economías articuladas al mercado y a los vaivenes del mercado, por lo tanto, a los movimientos de los precios de los productos. Ahora bien, un cultivo y producto altamente rentable es la coca, incluso en momentos de bajos precios; esto debido a los rendimientos, sobre todo a las cosechas que se dan al año. Lo que decimos vale mucho más cuando los precios de la hoja de coca suben estrepitosamente, debido a factores externos de extrema imponderabilidad, como la debida al comercio del narcotráfico, sobre todo de la cocaína. Bajo estas consideraciones es posible una hipótesis en relación a la expansión estrepitosa de los cultivos de la hoja de coca, incluyendo la invasión a los parques y territorios indígenas.

 

Es tan gravitante el comercio de la cocaína, tal la incidencia de sus circuitos, de su capacidad de irradiación, de su fuerza financiera, de sus múltiples estrategias de tráfico, que se ha convertido en el núcleo explicativo de la propia economía de la coca, por lo tanto, no sólo de los circuitos y de la acumulación sino de la expansión compulsiva del monocultivo.

 

Independientemente de cualquier pretensión moral o de pose artificial sobre la problemática de la cocaína, pretensión y pose falsa de las potencias, de NNUU y de la cooperación internacional, lo que importan es comprender claramente el conflicto suscitado en torno al TIPNIS, así como los conflictos que se han dado sucesivamente, contiendas anteriores y en perspectiva, repetidos intermitentemente, colisiones del gobierno con las naciones y pueblos indígenas originarios, desde la aprobación de la Constitución; lo que importa es comprender el conflicto a partir de las fuerzas involucradas, de las tendencias, de los proyectos inherentes.

La economía de la coca forma parte de la economía de la cocaína y la economía de la cocaína forma parte de las economías del sistema-mundo capitalista. Una apuesta por la expansión del monocultivo de la coca forma parte de la expansión compulsiva de la economía de la cocaína y obviamente de la acumulación ampliada de capital en la economía-mundo capitalista. Apostar por esta salida, se lo haga abiertamente, como en el caso de las decisiones prácticas que toman los cocaleros, o veladamente, haciendo como si no se viera nada, como ocurre con el comportamiento del gobierno respecto a esta problemática, no importa, pero apostar por esta salida significa la continuidad del modelo capitalista, desarrollista extractivista y dependiente, ahora atravesado por la economía política del chantaje, es decir por la economía de la cocaína, como una de sus formas.

Raúl Prada Alcoreza continúa esclareciéndonos sobre porqué los pueblos naciones indígenas del Tipnis abren caminos emancipatorios. Prosigue:

 

El proyecto continuista se enfrenta abiertamente al otro proyecto, nacido de las entrañas de las luchas sociales y de la guerra anticolonial y descolonizadora, expresada plenamente en la Constitución.

 

Este modelo es el del vivir bien, modelo civilizatorio alternativo al capitalismo, a la modernidad y al desarrollo. Este modelo se basa en la condición plurinacional, en la condición comunitaria, en la condición autonómica y en la condición intercultural, por lo tanto, este modelo se basa en las cosmovisiones indígenas y en la reconstitución de los territorios ancestrales, actualmente habitados, como reza la Constitución.

 

Este modelo supone un descentramiento radical del antropocentrismo, desplazándose al reconocimiento de la condición vital de los otros seres que componen la Madre Tierra, reconociendo su condición de sujetos y reconociendo sus derechos. Esta concepción está plasmada en el Proyecto de Ley de la Madre Tierra - elaborado por el Pacto de Unidad, antes de su ruptura, y desmantelado por el “gobierno progresista” y presentada como un Frankenstein en una grotesca simulación denominada Ley de la Madre Tierra y del Desarrollo Integral -.

El conflicto del TIPNIS está expresando entonces la guerra de dos proyectos opuestos, antagónicos, de modelos encontrados, uno el capitalista y moderno, el otro alternativo al capitalismo y la modernidad. Hay una lucha de clases y una guerra anticolonial y descolonizadora en curso, con sus sujetos sociales, sus organizaciones, sus instituciones opuestas, incluso con sus diferentes formaciones discursivas en franco y abierto debate.

Volviendo al análisis de Enrique Ormachea, podemos dimensionar los alcances concretos del conflicto en torno al TIPNIS. Entonces el conflicto específico, en el territorio, en los límites del parque y en el interior del parque, en el llamado “Bloque Siete”, que es la zona de avasallamiento del parque por los colonizadores, es entre comunidades indígenas y colonizadores, comunidades indígenas y cocaleros. En el documento citado se escribe: Si en algo hacen hincapié los indígenas cuando plantean la defensa del TIPNIS es en el tema de la expansión cocalera y sus efectos. No les faltan razones. En el Gobierno de Evo Morales se les ha recortado alrededor de 145 mil hectáreas que acabaron siendo dotadas a cocaleros que habían ocupado estas tierras de hecho, al aprobar un título final de propiedad colectiva de 1.091.656 hectáreas frente al título ejecutorial concedido en 1997 que ascendía a 1.236.296 hectáreas14 .

 

La legitimación del avasallamiento ya muestra el sentido del gobierno, de sus políticas en relación a la tierra y al territorio, en relación de lo que respecta a las áreas protegidas y territorios indígenas. El gobierno responde

en primer lugar, en el plano afectivo y de los compromisos orgánicos, a las federaciones cocaleras, también a las organizaciones de colonizadores, llamados ahora “interculturales”, que ya cuenta con más de un millón de afiliados, así mismo responde a los compromisos sindicales con las organizaciones campesinas, constituidas en la CSUTCB y en la Confederación de Mujeres Campesinas, las conocidas como “bartolinas”;

en segundo lugar, ya en un plano político, responde a la continuidad del proyecto capitalista, desarrollista, extractivista, dependiente, otorgándole un carácter popular al proyecto;

en tercer lugar, ya en un plano estratégico o geopolítico, el gobierno está supeditado a la irradiación de la política expansionista y hegemónica del Estado brasilero;

en cuarto lugar, ya en un plano de las complicaciones de las que no puede zafarse, atado a las herencias de las lógicas de poder persistente, responde a los condicionamientos de las empresas trasnacionales, tanto de los hidrocarburos como de la minería;

en quinto lugar, ya en el plan de las nuevas alianzas, responde a los acuerdos económicos con la burguesía intermediaria boliviana, los agroindustriales, los soyeros y las mediaciones de los grandes monopolios de las empresas de transgénicos.

La presión sobre la frontera agrícola cocalera y colonizadora se da no sólo con la benevolencia del gobierno sino en alianza estratégica con los agroindustriales y soyeros, es decir, la burguesía intermediaria. Todos ellos forman parte de la composición social, económica, subjetiva e imaginaria del proyecto desarrollista-extractivista.

 

Esta situación es vivida, intuida, comprendida y elucidada por las organizaciones indígenas del CIDOB y CONAMAQ. Se comenta el testimonio de uno de los dirigentes del TIPNIS que estuvo en la VIII marcha indígena: En una entrevista reciente, el dirigente indígena Adolfo Moye ha señalado que, a raíz de la expansión de los cocaleros hacia las comunidades indígenas del TIPNIS, muchas terminaron rodeadas de colonos “…por ejemplo, la comunidad de Santísima Trinidad donde yo vivo junto a 140 familias indígenas mezcladas con algunos colonos, hemos quedado al centro de la zona colonizada y rodeada por cocaleros.

 

En la comunidad Limo, los hermanos del pueblo moxeño e yuracaré ahora tienen apenas una hectárea y trabajan como empleados de los colonos. Sus hijos han tenido que migrar a las ciudades capitales para buscar empleo queriendo adoptar otra forma de vida; en muchos pueblos solo quedan los viejitos. Algunas comunidades, como Puerto Patiño e Isiborito, se extinguieron y no sabemos a dónde se fueron esos hermanos…”. (Entrevista en el Foro Social de Asunción) 16 . El testimonio de Adolfo Moye es elocuente; lo que describe es una relación de dominación de los cocaleros y de los colonizadores sobre los indígenas del TIPNIS.

 

Los indígenas no solamente son discriminados y explotados, sino vistos como menos. No se los considera iguales, ni se establece con ellos relaciones de igualdad. Esto ocurre de manera dramática en los lugares de intersección entre comunidades indígenas y colonos; si bien no ocurre lo mismo cuando los dirigentes de las organizaciones indígenas y de las organizaciones campesinas entablan relaciones de organización, de discusión, cuando entablan acuerdos y pactan sobre temas de interés común, pues a este nivel se entiende que no considerarse como iguales sería una muestra insostenible de racismo.

 

No ocurre porque a ese nivel se tiene otra concepción de lo que es ser indígena; somos todos indígenas, aymaras, quischwas, urus, chipayas, guaranís, moxeños, chácobos, chimánes, yuracarés. La diferencia está en que unos somos campesinos y otros conservan la propiedad comunitaria, el ayllu; unos estamos organizados en sindicatos y otros en las formas organizativas propias comunitarias. Este discurso se mantuvo durante parte de la vida del Pacto de Unidad, sobre todo durante el proceso constituyente. Ahora parece desmoronarse este discurso ante la evidencia de las grandes diferencias, discrepancias de concepciones, de intereses y de proyectos. Los dirigentes campesinos se acercan rápidamente a los prejuicios que tienen los campesinos y colonos que habitan los lugares limítrofes con territorios indígenas.

 

Sobre todo, ahora, cuando se da el conflicto del TIPNIS, los dirigentes campesinos se apegan más a defender el discurso gubernamental, estridentemente descalificador del movimiento indígena en defensa de sus derechos, consagrados por la Constitución. El “bloque popular” se ha roto. Esta descripción me recuerda a lo que ocurría años atrás, cuando era vigente, convocativo e irradiante el proletariado minero; a pesar de su consciencia de clase, de su condición de clase compuesta por el desclasamiento de las otras clases, de clase que debería abolir todas las clases, los mineros mantenían relaciones de dominación, subordinando a las comunidades indígenas y campesinas aledañas a los campamentos. ¿Por qué ocurre esto? Se notaba un aire de superioridad; una cosa implica estar ligado al campamento minero, a la explotación de las vetas mineras, a los ingenios, a la organización capitalista del trabajo, y otra cosa significa estar ligado a los ayllus, a las comunidades, donde preponderaban “modos” de “producción pre-capitalistas” y no-capitalistas. La diferencia estaba dada.

 

Los mineros compartían una ilusión desarrollista y un imaginario modernista, en contraposición de los indígenas y campesinos, que expresaban un apego a otros imaginarios, mas bien, animistas. Una de las consecuencias de la modernidad fue esta descalificación de otras formas de vida, de otras formas de cohesión social y de relacionamiento, que no sean las propias de la modernidad. Las investigaciones y los estudios sociológicos han descrito y han teorizado sobre la transición a la modernidad; el desencanto, la desacralización, la ruptura y quiebre de las comunidades, de las instituciones y estructuras tradicionales, forma parte de las hipótesis iniciales de estos estudios y estos análisis.

 

El paso de la familia extendida y compuesta a la familia nuclear, las migraciones rural-urbanas, la atomización y la individualización, la homogeneización de los comportamientos y las conductas, el disciplinamiento, forman parte de este proceso de modernización, entendido como una dinámica cultural y civilizatoria, que pone en suspenso los valores y las instituciones tradicionales; la modernidad entendida como experiencia de la vertiginosidad, sensibilidad estética que expresa esta experiencia como cuando todo lo sólido se desvanece en el aire, frase de Shakespeare, recogida por Marx17.

 

La historia de la representación de la modernidad es toda una arqueología, comienza con los poetas malditos, quienes le atribuyen características estéticas y lúdicas, haciendo hincapié sobre todo en la experiencia de la vertiginosidad y el suspenso. El concepto es retomado por la sociología y la economía, empero, de una manera más instrumental y descriptiva, perdiendo sus ribetes poéticos, empezando a adquirir perfiles organizacionales, estructurales, institucionales y de relaciones de mapas definidos de transvaloración y transición modernizadora.

 

Marx y algunas corrientes marxistas retoman el concepto dándole un carácter dialéctico, retomando algunas ideas iniciales de la experiencia de la transformación desbocada. Ya en la etapa de balance habría que contar con el análisis desplegado por Marshall Berman; estudio que intitula precisamente Todo lo sólido se desvanece en el aire18.

 

En las corrientes marxistas teóricas contemporáneas un antecedente de la crítica de la modernidad es el libro de Adorno y Horkheimer titulado Dialéctica del iluminismo19 . Quizás sea el análisis más penetrante de la modernidad, a la que caracterizan como iluminismo, que también puede ser retomada como crítica; de lo que se trata entonces es de desplegar una crítica de la crítica, un iluminismo del iluminismo. Ponen en cuestión los mitos de la modernidad, como la idea de progreso y el mito de la historia; también ponen en cuestión la pretensión moderna de dominación de la naturaleza.

Queda claro en los autores, que hacen la crítica de la racionalidad instrumental, que no basta hacer una crítica de la economía política, sino que es necesaria y urgente hacer una crítica de la modernidad, matriz histórica y cultural, civilizatoria, en la que emerge y se recicla el capitalismo. Después de ellos, todas las escuelas, corrientes teóricas críticas de la modernidad, son deudoras de la apertura iniciada por la Escuela de Frankfurt.

 

A nosotros nos interesa retomar las críticas de la modernidad en los contextos periféricos del sistema-mundo capitalista, pues nos interesa comprender los fenómenos complejos, abigarrados y heterogéneos que desata la modernización en nuestras regiones y países.

Marshall Berman escribe sobre el modernismo del subdesarrollo y toma en cuenta el caso de San Petersburgo, dice que se trata de modernidades impulsadas desde arriba, por el Estado, el poder; quizás también por algunas élites. Son construcciones titánicas que se enfrentan a los pantanos, es la voluntad de la geometría que termina imponiéndose a la adversidad, a pesar de las inundaciones centenarias. Se trata de espacios modernos, pero sin contar con una vida moderna, espacios públicos que no llegan a tener vida pública. ¿Qué es la modernidad en estos lugares insondables? ¿Es una ilusión? ¿Un espejismo? ¿Un fabuloso monumento? Todo lo demás no llega a ser moderno, las instituciones, el manejo de las instituciones, el Estado, la administración del Estado; tampoco las subjetividades.

 

Estamos ante transiciones problemáticas, cuando el pasado no termina de irse, mas bien, se queda persistentemente, combinándose con esas proposiciones iluministas de futuro. Se producen composiciones intrincadas que contienen también subjetividades recargadas, que acompañan a comportamientos que moran mundos que cohabitan. René Zabaleta Mercado habla de formaciones abigarradas y Bolívar Echeverría de modernidades barrocas.

 

¿Qué es la modernidad en la periferia del sistema-mundo capitalista? Las corrientes hindúes que estudian la subalternidad conciben que, mas bien, hay que comprender modernidades heterogéneas o la modernidad en su condición heterogénea. Ciertamente no se puede hablar del ámbito social del campesinado como si fuera homogéneo; esto desde ya está descartado. Estamos ante un campo complejo y diferencial, cuyos ciclos y articulaciones con el mercado también son variados.

 

En un tiempo se pensó que la campesinización y la re-campesinización formaban parte de procesos de resistencia a la diseminación capitalista. Se mostraban contradicciones de las formaciones campesinas con el mercado, con el capitalismo y con el capital a partir de la tesis de la subsunción formal del trabajo al capita. En Bolivia se realizaron estudios de la cuestión agraria, sobre todo de las economías campesinas, a partir de su irrupción misma, irrupción que se da desde la expansión de las formas de pequeña propiedad agraria, a partir de la reforma agraria de 1953. Se pueden hacer distintas clasificaciones de un abundante material, que llega hasta nuestros días, empero nos interesa, por los límites y las razones implícitas de este ensayo, dibujar grandes campos de análisis. Se puede apreciar que una de las áreas de preocupación, quizás las más economicista, está relacionada con las evaluaciones de la reforma agraria y la búsqueda por reencaminarla; otra área de preocupación es la que tiene que ver con los estudios de caso, con un enfoque sociológico; quizás los más interesantes son los estudios que vienen acompañados de una orientación antropológica, sobre todo por el aporte etnográfico en el análisis de las estructuras y las instituciones involucradas.

 

No podemos dejar de considerar los estudios sobre la estructura agraria y de clases desde una perspectiva marxista, mas bien, análisis macros que estudios locales o regionales. Por último, deberíamos considerar un área de trabajos de investigación antropológicas, sociológicas y económicas, de enfoque, mas bien, integral, que cuestiona las perspectivas anteriores, consideradas estáticas, que no contemplan las dinámicas locales, diferenciales, cíclicas y de estructuras de cambiantes, vinculadas a las estrategias de adaptación a las circunstancias de las formas de organización campesinas. Quizás las más aportadoras a la elucidación y a la inteligibilidad de la problemática campesina sean estos estudios23.

 

En relación a toda esta arqueología del saber de la cuestión agraria, debemos apreciar sus mapas conceptuales, para poder atender con una mirada escrutadora a los recientes desplazamientos de las economías campesinas. Obviamente lo que se requiere para lograr una comprensión adecuada de lo que ocurre son investigaciones a profundidad y en los distintos espacios de desplazamiento de las formas de organización campesina; empero, a falta de estas investigaciones, nos vemos obligados a lanzar algunas hipótesis interpretativas de lo ocurre en la coyuntura crítica del proceso con las economías y formas de organización campesina, sus estrategias y sus circuitos.

 

Hipótesis

Por más compleja que pueda ser la formación social, económica y cultural campesina, por más diversa y diferencial, por más barroca, combinada, compuesta y entrecruzada en que se encuentre, moviéndose contradictoriamente en transiciones cíclicas, definiendo a veces rutas en espiral y en algunos casos desplazamientos lineales, toda esta complejidad está atravesada por los circuitos del mercado, los circuitos dinerarios, incluso, en menor escala los circuitos financieros, como los relativos al microcrédito; aunque tengamos que aceptar, como lo hicimos en otro tiempo, la presencia alterativa de resistencias, de otras lógicas, otras estrategias y otras racionalidades, el mercado y el desarrollo capitalista juegan un papel gravitante, sobre todo en determinados momentos de alta demanda de monocultivos y de la evidencia de la atracción efectiva de subida de precios.

 

Esta atmósfera de muchos microclimas culturales, imaginarios y de comportamientos, recrea la ilusión de una modernidad barroca, heterogénea, del bienestar, del acceso y del consumo. En momentos de intervención de circuitos de alta rentabilidad y de predisposiciones políticas que los facilitan, los conglomerados sociales campesinos, sus tendencias económicas, tienden a volcarse plenamente a la ilusión del desarrollismo y sobre todo al espejismo de la riqueza fácil.

Los núcleos de resistencias, alterativos, alternativos, las racionalidades y estrategias complementarias y cíclicas, tienden a ser inhibidas, ocultadas, desarticuladas, en beneficio de las opciones más comerciales, incluso más perversas de los circuitos dinerarios.

Boceto de interpretación de algunas dinámicas moleculares

En el caso de las comunidades indígenas de la Amazonia, particularmente en el caso del TIPNIS, lo que llamamos vida cotidiana, para definir uno de los ámbitos recurrentes de las dinámicas moleculares sociales, adquiere las tonalidades de vida en la territorialidad acuática y la territorialidad boscosa de la Amazonía, entonces,  la vida social y comunal más se acerca a las formas de los ciclos vitales, dados en esas territorialidades. Entre las actividades de la reproducción social comunitaria se encuentran la pesca, la caza y la recolección; también cierta agricultura, como el cacao, así como cría de animales, no solo domésticos, sino incluso lagartos. El cacao y los lagartos están vinculados a mercados especializados en la industria de chocolate como en el uso de cueros de saurios. La comunicación fluvial es la que conecta, desde tiempos antiguos a las comunidades indígenas amazónicas; es la red comunicacional, como dicen sus dirigentes, son sus “caminos” o “carreteras”.

 

El TIPNIS está dividido administrativamente en tres zonas, la del núcleo boscoso del territorio, que es considerado como intangible; la del “desarrollo comunitario” y la del “desarrollo sostenible”. Estos últimos tienen vinculaciones con el mercado, además de encontrarse bañados, por así decirlo, por los ríos Isiboro, Sécure e Ichoa y sus afluentes. La cuarta zona, por así decirlo, siguiendo con esta clasificación administrativa, sería la zona de avasallamiento de los colonizadores, que corresponde a lo que se ha venido en llamar el “Bloque Siete”. En consecuencia, tendríamos que añadir, descriptivamente, otras actividades de los ámbitos de la vida social comunitaria; esta vez más cerca de la vida cotidiana que a los ciclos vitales ecológicos. Hemos mencionados las actividades agrícolas, la de la cosecha del cacao, la de la cría de saurios, además de otras actividades de combinación de subsistencia y de mercadeo, fuera de la venta de fuerza de trabajo asalariada, de manera esporádica. Tendríamos que mencionar, en referencia al “Bloque Siete”, la del cultivo de la hoja de coca excedentaria.

 

Con esta descripción sucinta tenemos ya un panorama de aproximación a los ámbitos de las dinámicas moleculares sociales. Sin embargo, no se termina de abarcar los ámbitos de las dinámicas moleculares sociales si no se mencionan los ámbitos relativos a la organización comunal, social y sindical. La Subcentral del TIPNIS forma parte del CIDOB, la organización indígena de tierras bajas; los sindicatos cocaleros del “Bloque Siete” forman parte de la Federación Campesina del Trópico de Cochabamba. Aunque hay que hablar también del CONISUR, que es un montaje gubernamental en el “Bloque Siete” para simular la representac ión de comunidades indígenas.

 

Como hicimos notar más arriba las dinámicas moleculares no sólo se circunscriben a la vida comunitaria, más cercana a los ciclos vitales ecológicos, tampoco a la vida social comunitaria de la denominada vida cotidiana, sino que hay otros ámbitos que hemos llamado de las dinámicas moleculares sociales de transgresión o, si se quiere, de transversalidad de la vida comunitaria y de la vida cotidiana. Hablamos de las asociaciones vinculadas a los agenciamientos de la movilización indígena. En otros textos dijimos que en estos entrelazamientos de otros agenciamientos comunitarios las mujeres hacen de tejedoras de los tejidos comunitarios, al expresar, encarnar y simbolizar los entramados comunitarios. De la misma manera que en lo que respecta a Achacachi, en el TIPNIS podemos mencionar, a modo de comparación, un eje políticocomunitario-cultural de los tejidos sociales comunitarios, que tienen que ver con las dinámicas moleculares comunitarias sociales transgresoras.

 

Eje político-comunitario-cultural

1. Los espesores territoriales, comunitarios y culturales amazónicos, en este caso del TIPNIS, moxeños trinitarios, chimanes e yuracares, son los substratos eco-sociales de lo que las dos organizaciones indígenas, de tierras bajas y de tierras altas, el CIDOB y el CONAMAQ, denominan proyectos civilizatorios alternativos de las naciones y pueblos indígenas originarios.

2. En los espesores de la coyuntura los substratos ecológicos y comunitarios se hacen presentes como resistencia indígena en el conflicto con el “gobierno progresista”.

3. Las dinámicas moleculares comunitarias y sociales, en su multiplicidad bullente, tienen efectos e masa, como conformaciones molares sociales. Entre las formas molares comunitarias y sociales, fuera de las organizaciones indígenas mencionadas, se encuentran las formas políticas del conflicto. La expresión conocida que denomina al conflicto del TIPNIS, dicho desde la interpelación indígena, es la defensa del TIPNIS y de la vida.

4. Ciertamente la forma molar territorial, reconocida administrativamente, es el mismo Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure. Por lo tanto, también la zona denominada “Bloque Siete”, que es reconocida en términos administrativos gubernamentales. 5. Pero, sobre todo, interesa mencionar a las formas de avasallamiento de los territorios indígenas amazónicos. Hablamos del avance de la frontera agrícola, así como de otras fronteras de la extensión de la economía capitalista y de la vorágine del mercado; por ejemplo, la frontera maderera, responsable de la tala de árboles y de la destrucción de bosques. En el caso del avance de la frontera agrícola, se trata de la expansión depredadora de la frontera del cultivo de la hoja de coca excedentaria, acompañada por la expansión disociadora y diseminadora de la economía política de la cocaína.

 

En lo que respecta al conflicto del TIPNIS, no se puede obviar la expansión de la frontera caminera y de carreteras, que forman parte de la infraestructura comunicacional física del espaciamiento del capitalismo extractivista colonial y dependiente. Así también, de la expansión de la frontera hidrocarburífera y quizás también minera. 6. Las dinámicas moleculares comunitarias transgresoras de la vida cotidiana, que forman parte, en este caso, no solo de la sociedad alterativa, sino de las comunidades indígenas alterativas, corresponden a los agenciamientos comunitarios y sociales alterativos que sostienen no sólo las movilizaciones indígenas, sino también las resistencias, todavía diseminadas, del pueblo boliviano, al proyecto colonial extractivista del “gobierno progresista”.

 

7. Siguiendo con la comparación respecto del conflicto de Achacachi, diremos que entre las dinámicas moleculares comunitarias y sociales se destacan los flujos de emotividad social en lo que respecta a la defensa ambiental y ecológica, así como de los derechos de las naciones y pueblos indígenas, consagrados en la Constitución. Estos flujos emotivos colectivos, comunitarios y sociales son compartidos por colectivos activistas, por parte de la opinión pública y el pueblo boliviano, además de ser compartidos por colectivos continentales y mundiales, vinculados a la defensa de la vida, de los derechos indígenas y de proyecciones de alternativas.

 

8. El conflicto del TIPNIS, que es ya una convocatoria nacional, continental y mundial, ha adquirido las características y el alcance de una respuesta social nacional durante la VIII marcha indígena. No ocurrió lo mismo, como dijimos, con la IX marcha indígena, y en la actualidad del conflicto renovado, tampoco está adquiriendo, todavía, la conformación de una respuesta movilizada nacional, a pesar de la Declaración TIPNIS-Achacachi en defensa de la democracia y de la vida, a la que se van sumando otras organizaciones representativas sociales, como la misma COB y las organizaciones campesinas y cocaleras de los Yuncas, de las zonas del cultivo de la hoja de coca tradicionales.

 

Fuente: http://www.rebelion.org/docs/231791.pdf

 

 

 Alternativas postcapitalistas

 

 

Pensemos que las mayorías de las izquierdas se subordinan a objetivos electoralistas y de este modo se conforman con el orden existente, no son subversivas.

 

Valoremos el involucramiento desde la diversidad de abajo en el antagonismo irreconciliable con la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales. Apreciemos su proyecto de refundar Honduras.

Honduras: La repulsión de un pueblo a las políticas de saqueo, muerte y a la violencia del Estado

26 de febrero de 2018

 

“Este no es un conflicto electoral, es la repulsión del pueblo a las políticas de saqueo, muerte y a la violencia del Estado”, explica Berta Zúñiga Cáceres, Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras-Copinh-.

 

16 feb. CI.- En entrevista con Colombia Informa habló sobre la situación actual que vive su país tras el fraude electoral, acerca de los 25 años de lucha de su organización y los 2 años del asesinato de Berta Cáceres.

¿Qué ha pasado en Honduras desde la toma de posesión de Juan Orlando Hernández -JOH-?

Ha continuado la resistencia en las calles, un poco más esporádica pero muchos sectores continúan movilizándose de manera intermitente. Igualmente, ha habido una respuesta bastante fuerte de represión. Incluso en protestas en las zonas bananeras. Hay algunas personas asesinadas.

Se ha creado una comisión de la Organización de Estados Americanos -OEA- para montar un supuesto “diálogo nacional”, haciendo intermediación con el Presidente y otros sectores. Pero, realmente, el pueblo está excluido y sus demandas han estado totalmente excluidas de este diálogo. La idea de la OEA es lavar la imagen del Gobierno, blanquear la corrupción.

Este supuesto diálogo tiene como una de los mediadores al expresidente de Guatemala, Álvaro Colom, quien ahora está siendo investigado por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala -Cicig- por delitos de corrupción. La gente sigue indignada porque este diálogo no representa ninguna solución a todo el malestar que hay en el país.

Desde los sectores populares, obviamente, se está pensando continuar en una resistencia más prolongada. También en empezar a hacer, a retomar, el proyecto por la refundación de Honduras que surgió un poco antes del Golpe de Estado del 2009 pero que continuó y se reforzó luego de éste.

Retomar el proyecto de refundación también significa retomar el encuentro con las víctimas, con las familias, con comunidades y organizaciones que hoy mismo tienen presos políticos que de eso no se habla en ningún lado. Son familiares de personas asesinadas en esta lucha.

¿Cómo el Copinh está viendo y viviendo la coyuntura?

El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras no participa en la política electoral. Sin embargo, no es indiferente a la cuestión de fraude electoral, de continuismo, de profundización, de saqueo y de represión de los territorios. Todo eso es lo que significa Juan Orlando Hernández para nosotros. Estamos viendo que esta coyuntura va a propiciar mucha inestabilidad en el país, mucha ingobernabilidad, y que se va a sostener a punta de represión militar. Nosotros vemos que las fuerzas de seguridad del Estado salen sumamente fortalecidas de esta etapa pero no así el Presidente.

 

Berta Zúñiga Cáceres es hija de Berta Cáceres, cofundadora y Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras.

El proyecto refundacional de Honduras es algo importante porque nosotros decimos que la respuesta y la salida de esta crisis no es el cambio de un Presidente sino el de una institucionalidad que está totalmente podrida. Este proyecto consiste en la creación de una asamblea nacional constituyente que sea inclusiva, popular y que haga un proceso de transformación profunda del Estado de Honduras.

Para nosotros, como organización, es importante posicionar la lucha en defensa de los territorios. Esta es una realidad muy fuerte para nuestras comunidades: la presencia de empresas explotadoras y el concesionamiento de los ríos. Pero también es una lucha un poco más abarcadora que tiene que ver con los derechos de los pueblos indígenas, con la desmilitarización de los territorios, con las garantías de no repetición, con búsqueda de justicia para las víctimas de esta lucha frente a los proyectos extractivos.

El próximo mes de marzo el Copinh cumple 25 años de lucha y conmemora 2 años del asesinato de Berta Cáceres. ¿Qué ha cambiado en Honduras?

Durante estos 25 años el Copinh ha formado parte de la historia de luchas en Honduras pero esta es una historia también de muchas otras luchas y resistencias en el país. Somos una organización que tiene una actitud más confrontativa frente al Gobierno. Empezamos a plantear que no hay que pedirle, hay que exigirle a los Gobiernos que cumplan con sus obligaciones.

El Copinh surgió en una etapa bastante difícil para los pueblos indígenas. Hoy mismo el país se encuentra en una etapa difícil. Las luchas por la liberación de los territorios por la justicia integral de las comunidades sigue sumamente vigente. Ha cambiado este contexto, porque no es igual, pero los elementos sustantivos de opresión sobre las comunidades indígenas, de saqueo de los territorios, de represión por parte del Estado hacia las comunidades, continúa bastante vigente. Lo que sí se puede decir es que ha cambiado la represión, ahora es mucho más profesionalizada y afinada.

Juntar la celebración de estos 25 años de lucha con los dos años del asesinato de Berta Cáceres es volver a insistir en que las autoridades de Honduras -un Estado violador de los Derechos Humanos- sigue sin hacer justicia para la compañera así como para los cientos de asesinados en este país.

Lo que sigue para nosotros es aportar al movimiento popular hondureño en las luchas reivindicativas fuertes frente a los Estados, derrotar en los territorios a las empresas extractivas, denunciar el abuso del Gobierno de Honduras.

 

¿Cómo se desarrolla el caso jurídico por el asesinato de Berta Cáceres?

Estamos al punto de hacer las audiencias de proposición de pruebas. El Estado empieza como a desesperarse frente a un caso que se ha manejado bastante mal, con una serie de irregularidades bastante profundas que, si se respeta al debido proceso, jamás pasarían.

Entonces, empieza a dar pasos desesperados frente al juicio para decir ya se hizo justicia y no ver más que lo denunciemos como autor intelectual. El Estado quiere hacer ese juicio para cerrar el caso de Berta Cáceres y decir que están todas las personas condenadas.

Cuando leemos sobre la coyuntura actual de Honduras y la historia del país, se pueden encontrar muchas similitudes con la historia actual de Colombia. ¿Cuáles son las estrategias de lucha que podrían plantearse para un trabajo internacionalista solidario?

El Copinh ha hecho un trabajo internacionalista desde su fundación. Ha sido epicentro de articulación de la lucha contra las represas, contra la militarización; a favor de un espacio de convergencia popular.

Frente al modelo económico extractivista, distintas organizaciones sociales nos planteamos una lucha que apunte hacia los mismos objetivos. Obviamente, desarrollar nuestros planteamientos también frente al tema energético que es estratégico para toda América Latina. Cuáles van a ser las respuestas alternativas frente a este modelo económico.

Algo muy importante es seguir aprendiendo de las estrategias de defensa de los territorios. No podemos hacer mucha incidencia al nivel de leyes ni de controlar las concesiones que se dan. Pero lo que sí podemos y que sí ha sido una lucha fuerte- desde el mismo ejemplo de vida de Berta Cáceres- es librar una fuerte batalla en los territorios y no permitir la construcción de represas hidroeléctricas.

Ahí el Copinh ha aprendido muchísimo de autonomía y de resistencia con otros pueblos indígenas y con el pueblo colombiano. Nos han enseñado a enfrentar estructuras militares, paramilitares y la violencia fuerte del Estado.

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En consecuencia, esos aprendizajes mutuos y proyectos de los pueblos y sus organizaciones en resistencia al capitalismo están orientando el qué hacer y cómo concretar alternativas al sistema. En correlación científicos e intelectuales, a diferencia de Carta Abierta y del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, dan centralidad a las luchas desde abajo. Entre ellos Boaventura de Sousa Santos plantea: "la nueva tesis once debería tener hoy una formulación del tipo: 'Los filósofos, filósofas, cientistas sociales y humanistas deben colaborar con todos aquellos y aquellas que luchan contra la dominación en el sentido de crear formas de comprensión del mundo que hagan posibles prácticas de transformación que liberen conjuntamente al mundo humano y al mundo no humano'. Es mucho menos elegante que la undécima tesis original, es cierto, pero tal vez nos sea más útil. "

 

La nueva tesis once

 

28 de febrero de 2018

 

Por Boaventura de Sousa Santos - Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Winsconsin-Madison (EE.UU.).

 

En 1845, Karl Marx escribió las célebres Tesis sobre Feuerbach. Escrito después de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, el texto constituye una primera formulación de su propósito de construir una filosofía materialista centrada en la praxis transformadora, radicalmente distinta de la que entonces dominaba y de la que Ludwig Feuerbach era su máximo exponente. En la célebre tesis undécima, la más conocida, declara: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. El término “filósofos” se utiliza en un sentido amplio, como referencia a los productores de conocimiento erudito, pudiendo incluir hoy todo el conocimiento humanista y científico considerado fundamental, en contraposición al conocimiento aplicado.

 

A principios del siglo XXI esta tesis plantea dos problemas. El primero es que no es verdad que los filósofos se hayan dedicado a contemplar el mundo sin que su reflexión haya tenido algún impacto en la transformación del mundo. Y aunque eso haya ocurrido alguna vez, dejó de ocurrir con el surgimiento del capitalismo o, si queremos un término más amplio, con la emergencia de la modernidad occidental, sobre todo a partir del siglo XVI. Los estudios sobre sociología del conocimiento de los últimos cincuenta años han sido concluyentes en mostrar que las interpretaciones del mundo dominantes en una época dada son las que legitiman, posibilitan o facilitan las transformaciones sociales llevadas a cabo por las clases o grupos dominantes. El mejor ejemplo de ello es la concepción cartesiana de la dicotomía naturaleza-sociedad o naturaleza-humanidad. Concebir la naturaleza y la sociedad (o la humanidad) como dos entidades –dos sustancias en la terminología de Descartes– totalmente distintas e independientes una de otra, tal como sucede con la dicotomía cuerpo-alma, y construir sobre esa base todo un sistema filosófico es una innovación revolucionaria. Choca con el sentido común, pues no imaginamos ninguna actividad humana sin la participación de algún tipo de naturaleza, comenzando por la propia capacidad y actividad de imaginar, dado su componente cerebral, neurológico. Además, si los seres humanos tienen naturaleza –la naturaleza humana–, será difícil imaginar que esa naturaleza no tenga nada que ver con la naturaleza no humana. La concepción cartesiana tiene obviamente muchos antecedentes, desde los más antiguos del Antiguo Testamento (libro del Génesis) hasta los más recientes de su casi contemporáneo Francis Bacon, para quien la misión del ser humano es dominar la naturaleza. Pero fue Descartes quien confirió al dualismo la consistencia de todo un sistema filosófico.

 

El dualismo naturaleza-sociedad, en razón del cual la humanidad es algo totalmente independiente de la naturaleza y ésta es igualmente independiente de la sociedad, es de tal manera constitutivo de nuestra manera de pensar el mundo y de nuestra presencia e inserción en él que pensar de modo alternativo es casi imposible, por más que el sentido común nos reitere que nada de lo que somos, pensamos o hacemos puede dejar de contener en sí naturaleza. ¿Por qué entonces la prevalencia y casi evidencia, en los ámbitos científico y filosófico, de la separación total entre naturaleza y sociedad? Hoy está demostrado que esta separación, por más absurda que pueda parecer, fue una condición necesaria para la expansión del capitalismo. Sin tal concepción no habría sido posible conferir legitimidad a los principios de explotación y apropiación sin fin que guiaron la empresa capitalista desde el principio.

 

El dualismo contenía un principio de diferenciación jerárquica radical entre la superioridad de la humanidad/sociedad y la inferioridad de la naturaleza, una diferenciación radical que se basaba en una diferencia constitutiva, ontológica, inscrita en los planes de la creación divina. Esto permitió que, por un lado, la naturaleza se transformara en un recurso natural incondicionalmente disponible para la apropiación y la explotación del ser humano en beneficio exclusivo. Y, por otro, que todo lo que se considerara naturaleza pudiera ser objeto de apropiación en los mismos términos.

Es decir, la naturaleza, en sentido amplio, abarcaba seres que, por estar tan cerca del mundo natural, no podían considerarse plenamente humanos. De este modo, se reconfiguró el racismo para significar la inferioridad natural de la raza negra y, por tanto, la “natural” conversión de los esclavos en mercancías. La apropiación pasó a ser la otra cara de la sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Lo mismo ocurrió con las mujeres al reconfigurarse su “inferioridad natural”, que venía de muy atrás, convirtiéndola en la condición de su apropiación y sobreexplotación, en este caso consistente en la apropiación del trabajo impago de las mujeres en el cuidado de la familia. Este trabajo, pese a ser tan productivo como el otro, convencionalmente fue considerado reproductivo para poder devaluarlo, una convención que el marxismo rechazó.

 

Desde entonces, la idea de humanidad necesariamente pasó a coexistir con la idea de subhumanidad, la subhumanidad de los cuerpos racializados y sexualizados. Podemos, pues, concluir que la comprensión cartesiana del mundo estaba involucrada hasta la médula en la transformación capitalista, colonialista y patriarcal del mundo.

A la luz de esto, la tesis once sobre Feuerbach plantea un segundo problema. Es que para enfrentar los gravísimos problemas del mundo de hoy –los chocantes niveles de desigualdad social, la crisis ambiental y ecológica, el irreversible calentamiento global, la desertificación, la falta de agua potable, la desaparición de regiones costeras, los acontecimientos “naturales” extremos, etcétera– no es posible imaginar una práctica transformadora que resuelva estos problemas sin otra comprensión del mundo. Esa otra comprensión debe rescatar, a un nuevo nivel, el sentido común de la mutua interdependencia entre la humanidad/sociedad y la naturaleza; una comprensión que parta de la idea de que, en lugar de sustancias, hay relaciones entre la naturaleza humana y todas las otras naturalezas, que la naturaleza es inherente a la humanidad y que lo inverso es igualmente verdadero; y que es un contrasentido pensar que la naturaleza nos pertenece si no pensamos, de forma recíproca, que le pertenecemos a la naturaleza.

 

No será fácil. Contra la nueva comprensión y, por tanto, nueva transformación del mundo militan muchos intereses bien consolidados en las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en que vivimos. La construcción de una nueva comprensión del mundo será el resultado de un esfuerzo colectivo y de época, o sea, ocurrirá en el seno de una transformación paradigmática de la sociedad.

 

La civilización capitalista, colonialista y patriarcal no tiene futuro, y su presente demuestra eso de tal modo que ella solo prevalece por la vía de la violencia, de la represión, de las guerras declaradas y no declaradas, del estado de excepción permanente, de la destrucción sin precedentes de lo que continúa asumiendo como recurso natural y, por tanto, disponible sin límites. Mi contribución personal a ese esfuerzo colectivo ha consistido en la formulación de lo que denomino “Epistemologías del Sur”.

 

En mi concepción, el Sur no es un lugar geográfico, es una metáfora para designar los conocimientos construidos en las luchas de los oprimidos y excluidos contra las injusticias sistémicas causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, siendo evidente que muchos de los que constituyen el Sur epistemológico vivieron y viven también en el Sur geográfico. Estos conocimientos nunca fueron reconocidos como aportes para una mejor comprensión del mundo por parte de los titulares del conocimiento erudito o académico, sea filosofía o ciencias sociales y humanas. Por eso, la exclusión de esos grupos fue radical, la exclusión resultante de una línea abisal que pasó a separar el mundo entre los plenamente humanos, donde “solo” es posible la explotación (la sociabilidad metropolitana), y el mundo de los subhumanos, poblaciones descartables donde son posibles la apropiación y la sobreexplotación (la sociabilidad colonial). Una línea y una división que prevalecen desde el siglo XVI hasta hoy.

Las Epistemologías del Sur procuran rescatar los conocimientos producidos del otro lado de la línea abisal, del lado colonial de la exclusión, a fin de poder integrarlos en amplias ecologías de saberes donde podrán interactuar con los conocimientos científicos y filosóficos con miras a construir una nueva comprensión/transformación del mundo. Esos conocimientos –hasta ahora invisibilizados, ridiculizados, suprimidos– fueron producidos tanto por los trabajadores que lucharon contra la exclusión no abisal (zona metropolitana), como por las vastas poblaciones de cuerpos racializados y sexualizados en resistencia contra la exclusión abisal (zona colonial). Al centrarse particularmente en esta última zona, las Epistemologías del Sur prestan especial atención a los subhumanos, precisamente aquellos y aquellas que fueron considerados más próximos a la naturaleza.

 

Los conocimientos producidos por esos grupos, pese a su inmensa diversidad, son extraños al dualismo cartesiano y, por el contrario, conciben a la naturaleza no humana como profundamente implicada en la vida social-humana, y viceversa. Como dicen los pueblos indígenas de las Américas: “La naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la naturaleza”. Los campesinos de todo el mundo no piensan de modo muy diferente. Y lo mismo sucede con grupos cada vez más vastos de jóvenes ecologistas urbanos en todo el mundo.

 

Esto significa que los grupos sociales más radicalmente excluidos por la sociedad capitalista, colonialista y patriarcal, muchos de los cuales fueron considerados residuos del pasado en vías de extinción o de blanqueamiento, son los que, desde el punto de vista de las Epistemologías del Sur, nos están mostrando una salida con futuro, un futuro digno de la humanidad y de todas las naturalezas humanas y no humanas que la componen. Al ser parte de un esfuerzo colectivo, las Epistemologías del Sur son un trabajo en curso y todavía embrionario.

 

En mi caso, pienso que aún no alcancé a expresar toda la riqueza analítica y transformadora contenida en las Epistemologías del Sur que estoy proponiendo. He destacado que los tres modos principales de dominación moderna –clase (capitalismo), raza (racismo) y sexo (patriarcado)– actúan articuladamente y que esa articulación varía con el contexto social, histórico y cultural. Pero no he prestado suficiente atención al hecho de que este modo de dominación se asienta de tal manera en la dualidad sociedad/naturaleza que, sin la superación de esta dualidad, ninguna lucha de liberación podrá ser exitosa.

 

La nueva tesis once debería tener hoy una formulación del tipo: “Los filósofos, filósofas, cientistas sociales y humanistas deben colaborar con todos aquellos y aquellas que luchan contra la dominación en el sentido de crear formas de comprensión del mundo que hagan posibles prácticas de transformación que liberen conjuntamente al mundo humano y al mundo no humano”. Es mucho menos elegante que la undécima tesis original, es cierto, pero tal vez nos sea más útil.

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