Qué Estado

Marzo 2018

Sin los entramados de mafias en torno a expandir los negocios lícitos e ilícitos del capitalismo.

 

 

 

 

Lucha de clases/capitalismo/alternativas

 

 

 En/con la lucha de clases

 

Historiemos para el Nunca Más a genocidios y asesinatos. Es para descubrirlos en la democracia y cuestionarnos sobre el orden social que respetamos y obedecemos:

 

ANIVERSARIO DE SU MUERTE

¿Quiénes se olvidaron de Cabezas?

25 de enero de 2018

 

A veintiún años del crimen todos los asesinos están libres y la maquinaria empresaria-política-mediática nunca dejó de actuar. El pueblo trabajador no pierde la memoria, pero no alcanza con no olvidar.

 

Por Daniel Satur

@saturnetroc

La consigna “No se olviden de Cabezas” había sido inaugurada pocos días después del crimen de José Luis, el fotógrafo de la revista Noticias y Editorial Perfil. Durante meses se repitió insistentemente. En cada noticiero, en cada editorial, en cada acto callejero.

“No se olviden de Cabezas” era un pedido a la comunidad pero a su vez una necesidad de autorreafirmación. Una exigencia al Estado y a la vez un llamado a la autoconciencia. Y quienes más la agitaron y difundieron fueron, justamente, quienes hacían lo mismo que José Luis: fotografiar al poder, hacer periodismo y contar “lo que pasa”.

Pero había algo más profundo en esa consigna. Pedir públicamente que nadie se olvide de alguien era estar dando cuenta de que eso, precisamente, es una tarea que amerita ser solicitada. Parecería que por oposición, lo que menos cuesta, lo más “común”, es olvidar. Por eso pedir que no se olvidaran de José Luis Cabezas, en ese momento (1997), era al mismo tiempo pedir que no se olvidaran de todo lo que rodeaba a ese asesinato vil, abyecto, mafioso.

 

Víctimas y victimarios

“No se olviden de Cabezas”, el primer reportero gráfico que obtuvo una foto de Alfredo Yabrán. “No se olviden de Cabezas”, el que se apostó con su cámara en la Pinamar menemista y duhaldista para registrar las caras y los movimientos de algunos de los dueños de la Argentina. “No se olviden de Cabezas”, el trabajador de prensa que fue secuestrado, esposado, baleado y quemado en un pozo de General Madariaga, sin que los criminales tuvieran el mayor sobresalto en su empresa.

“No se olviden de Cabezas”, el fusible sacrificado cuando parte del poder empresario sintió que le habían mojado la oreja. “No se olviden de Cabezas”, porque si nos olvidamos de él nos vamos a olvidar de quiénes lo ejecutaron y de quiénes se beneficiaron con su sacrificio.

No olvidar a José Luis Cabezas era (al menos para quienes lo decían con convencimiento y conocimiento de causa) acordarse todo el tiempo de que no hay “gran empresariado” sin protección política y judicial. Y era tener presente también que la Policía Bonaerense (desde Ramón Camps a Pedro Klodczyk -y obviamente hasta hoy-) se especializa en desapariciones y asesinatos por encargo, en robos y contrabando de todo tipo y mil y un delitos complejos más. Una policía que es, sobre todo, brazo armado y guardián de una política que reparte riquezas entre pocas manos, expoliando a millones de trabajadoras y trabajadores.

 

No olvidar al reportero gráfico asesinado era, también, romper con una idea casi naturalizada por la ideología dominante y sus cadenas mediáticas reproductoras: la del olvido como método propicio para lograr impunidad.

No es posible soslayar que en esos años las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos, es decir las herramientas legales con las que radicales y peronistas beneficiaron a miles y miles de genocidas, estaban totalmente vigentes.

También estaba en pleno desarrollo el operativo de encubrimiento a los responsables y cómplices del atentado a la AMIA.

Y casos como los de María Soledad Morales, Walter Bulacio, Miguel Bru o Andrés Núñez (por mencionar apenas un puñado entre miles de jóvenes víctimas inocentes) demostraban, con sus matices particulares, la relación estrecha entre crimen, mafia, poder económico, policía, “justicia” e impunidad.

Verano del 97

Aquel no iba a ser un año más. Por entonces se empezaban a desmembrar las alianzas políticas burguesas que habían garantizado la aplanadora neoliberal de privatizaciones, reformas del Estado, flexibilización laboral, desocupación a mansalva y varias tragedias sociales más.

Hubo quienes empezaban a conformar la Alianza entre la UCR y el Frepaso (que a su vez era un rejunte de peronistas desencantados y centroizquierdistas sin brújula). Y hubo también quienes habían dado sus votos y sus aplausos al primer menemismo y ahora empezaban a rajar como cucarachas a la búsqueda de nuevos rincones calentitos para seguir en carrera.

De esos espantos vendrían, primero, la catástrofe delaruista. Y después, jornadas revolucionarias de diciembre de 2001 mediante, sobrevendría el duhaldokirchnerismo por más de una década. Nombres más, nombres menos, el mismo personal político que dirigió aquellos años fue el que continuó garantizando los negociados de los poderosos, sus crímenes por encargo o sus crímenes sociales por desidia y corrupción, además de la brutalidad del aparato represivo estatal con su consiguiente impunidad.

Y ese 1997 fue, también, un año bisagra para las luchas del pueblo trabajador. En abril otro crimen (mucho más olvidado desde las usinas hegemónicas, incluso, que el de José Luis Cabezas) se perpetró en la Patagonia buscando acallar la pelea de docentes y trabajadores desocupados. Bajo las balas de la Policía de Neuquén, y en medio de un operativo represivo de la Gendarmería Nacional, caía en Cutral Có la joven Teresa Rodríguez. Crimen y castigo para la dura pelea del sur que no se resignaba.

Y en agosto, en medio de un paro nacional por trabajo, salario y contra los planes de hambre del peronismo, en el país hubo cientos de detenidos y heridos por la represión policial. Así, las listas de procesados por luchar empezaban a llenarse sin parar (con el tiempo llegarían a ser más de cinco mil personas). En esa jornada ninguna bala policial se cargó a nadie, y quizás por eso Menem y Duhalde no tuvieron que dar muchas explicaciones.

Ambos casos, que no fueron los únicos en aquel año, demuestran que el contexto nacional no permitía que el crimen de Cabezas pudiera ser considerado un hecho “policial” más y mucho menos era posible que algún atisbo de responsabilidad le pudiera ser adjudicada a la misma víctima por su calvario. Todo un país pareció gritar al unísono “¡No se olviden de Cabezas!”. Y eso duró largos meses. Hasta años.

 

Reacciones y razones

Generó mucha bronca popular Eduardo Duhalde cuando dijo “me tiraron un muerto”, como si los destinatarios finales del mensaje hubieran sido él y su ambición de suceder a Menem. Como si el crimen de un trabajador de prensa hubiera sido ejecutado para “escarmentar” a quien en verdad era una de las caras visibles de un régimen de hambre, desocupación y represión. El gobernador se basaba en el hecho de que al muerto “lo tiraron” al borde de Pinamar, su lugar de veraneo y de roscas políticas. Pero no convenció a nadie.

Y mucha más bronca generó en el pueblo trabajador la serie de noticias que fueron apareciendo desde el descubrimiento del cadáver de Cabezas. Sobre todo las que relacionaban inconfundiblemente a Alfredo Yabrán con mil y un negociados con el Estado, un ejemplo claro de “patria” empresaria engordada con las mismas prebendas y contratos con los que crecieron los Macri, los Bulgeroni, los Blaquier, los Rocca, los Noble-Magnetto y tantos otros.

Además de sacar esa foto condenatoria a Yabrán en la playa, ¿Cabezas vio o sabía algo más? Además de Yabrán, ¿había otros interesados en “escarmentar” a periodistas con poca discreción con el poder? Además de un grupo de lúmpenes reclutados por policías bonaerenses a pedido del jefe de seguridad de Yabrán, ¿quiénes participaron, de una u otra manera, del operativo criminal en Madariaga?

Las preguntas, aún hoy, se repiten entre quienes no olvidan a Cabezas. Y se complementan con otras preguntas que se hacen quienes tampoco olvidan a Teresa Rodríguez, a Víctor Choque, a las víctimas de la AMIA, a quienes cayeron en el puente de Corrientes apenas asumió De la Rúa, a Aníbal Verón, a los muertos del 19 y 20, a Kosteki y Santillán, a Julio López, a Fuentealba, a Mariano Ferreyra, a los qom de Formosa, a los sin tierra de Jujuy y a los sin casa del Parque Indoamericano. Y a tantos. Las preguntas siguen formulándose. Aunque quienes no olvidan saben muchas de las respuestas.

Amnesia que anestesia

¿Quiénes se olvidaron de José Luis Cabezas? O, mejor dicho, ¿quiénes buscaron siempre que todas y todos nos olvidemos de él? Sin dudas, quienes hicieron todo lo posible para encubrir a sus verdugos. También quienes vieron en ese crimen la posibilidad de ganarse una buena cuota de impunidad para sus otros crímenes. Por supuesto, también quienes poseen los micrófonos, las pantallas y las rotativas, esos para los que trabajan los compañeros de ruta de Cabezas. Y, huelga decirlo, quienes necesitan del olvido popular para seguir perpetuando sus dominios.

Veintiún años después la familia de Cabezas sigue exigiendo una justicia “justa”, rechazando que los criminales salgan libres gracias a los favores surgidos de despachos ensombrecidos. Pero no será (nunca lo es) la mayor o menor cantidad de años que pasen tras las rejas lo que determine que los asesinos realmente “paguen” por lo hecho (y menos aún que evite que esos crímenes sigan sucediendo).

Tampoco serán los culposos discursos de dirigentes hábiles los que permitirán al pueblo trabajador dejar de desconfiar del poder económico-político-judicial, que ante cada nuevo crimen político o social vuelve a mostrar su rostro más perverso.

 

Quienes quisieron que nos olvidemos de Cabezas, en gran medida, fracasaron. Porque la gran mayoría de quienes dijeron aquel verano de 1997 “¡No se olviden de Cabezas!” son los mismos que hoy siguen luchando contra las impunidades del pasado y del presente. Pero tan cierto como eso es que quienes quisieron que nos olvidemos de Cabezas no abandonaron ni el poder ni las mañas que ese poder conlleva.

Todos los condenados en el caso Cabezas (con penas de hasta reclusión perpetua) hoy están libres. El último en salir fue el excomisario de la Bonaerense Gustavo Prellezo, quien disparó dos veces a la cabeza del fotógrafo y ordenó que prendan fuego su cadáver dentro del auto de la víctima.

Será que no alcanzó con no olvidar. Será que mucho más duro que combatir el olvido es lograr darle una pelea hasta vencer a quienes hacen del olvido una táctica para mantener su dominio. Será que la justicia por José Luis Cabezas, y por todas y todos quienes cayeron a manos de las balas y las trampas de los poderosos, llegará cambiando de raíz el sistema mismo que crea, a cada instante, nuevas víctimas. Sacándole, de raíz, el poder y las riendas a los victimarios.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Quienes-se-olvidaron-de-Cabezas

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TUCUMÁN

Ricardo Bussi, el socio de la familia Yabrán

3 de octubre de 2017

 

Hasta el año pasado era parte de una sociedad comercial con el sobrino de Alfredo Yabrán. La historia del heredero de un represor con cuentas bancarias en Suiza.

 

La historia del enriquecimiento ilícito de la familia Bussi no es nueva; salió a la luz hacia finales de los años noventa cuando el genocida Antonio Bussi era gobernador de la provincia de Tucumán y se vio envuelto en un escándalo nacional a partir de sus vinculaciones con el fallecido empresario Alfredo Yabrán, señalado por la justicia como responsable del asesinato, en 1997, del periodista José Luis Cabezas.

Por aquel entonces una comisión parlamentaria del Congreso Nacional ponía la lupa en un proyecto de obra pública para construir un “Canal Federal” que, partiendo del sur tucumano llevaría un cause acuífero a través de las provincias de Santiago del Estero, Catamarca, y La Rioja. Las sospechas de vinculación con Alfredo Yabrán se basaban en la simultánea adquisición por parte del grupo empresario de parcelas de tierras ubicadas en distintas provincias sobre la traza del canal proyectado.

Pero también saltaba el vínculo con la familia Yabrán a partir de la sociedad que en 1998 pusieron en pie el hijo del represor, Ricardo Bussi, su cuñado Héctor D´ Amico, y Omar Alí Roberto Yabrán, sobrino de Alfredo, en un estudio jurídico que tenía la representación legal del municipio capitalino, por entonces en manos de Fuerza Republicana.

Con el posterior suicidio del empresario y los escándalos de corrupción que estallaban cotidianamente en torno a las licitaciones del gobierno de Menem el proyecto de canal fue dejado de lado, pero los vínculos entre la familia Yabrán y los Bussi continuaron... hasta la actualidad.

Según registros del Anses, Omar Alí Roberto Yabrán figura bajo relación de dependencia de la Cámara de Diputados de la Nación desde 1991 hasta 2007, y entre 2008 y 2009, como asesor del ex senador de Fuerza Republicana Carlos Eduardo Salazar.

También mantuvo hasta el año pasado una sociedad comercial con Ricardo Bussi dedicada a actividades agropecuarias denominada Roxfede SRL, que posterioremente pasa a manos exclusivas de las hijas de Bussi cuando Omar Yabrán transfiere la totalidad de sus acciones (Boletín Oficial de Tucumán N° 28.855 del 07/10/16).

La relación de los Yabrán con la familia del gobernador de facto en nuestra provincia no es casual, remite al estrecho vínculo que supo mantener el empresario con las fuerzas armadas durante y después de la dictadura.

 

Empresarios y dictadores

Las investigaciones posteriores a la muerte de Alfredo Yabrán coinciden en señalar su relación con la Fuerza Aérea como la piedra basal del imperio que construyó el empresario.

La Fuerza Aérea, menos desprestigiada que el Ejército y la Marina, fue la que mejor logró conservar sus estructuras de poder a la salida de la dictadura militar. Según la información periodística, Alfredo Yabrán habría empezado como testaferro de Juncadella, manejando fondos de la Aeronáutica. A la salida de la dictadura pasara a ejercer control sobre la Aduana, concentrando su negocio en las principales empresas de logística y transporte de la Argentina como correos, transporte de camiones, avión, clearing bancarios, al mismo tiempo que tenía influencia en las fuerzas de seguridad y estrechos vínculos con funcionarios de gobierno.

Alrededor suyo va a erigir una fuerza de choque formada por militares retirados con experiencia en centros clandestinos de detención. Entre ellos resalta la figura de Jorge “El Tigre” Acosta, el verdugo de la ESMA.

La historia de algunos de los grupos económicos que aun hoy mantienen las riendas del poder económico y político se remonta a aquellos años. El grupo Socma de los Macri, que pasó de 7 empresas en 1976 a 47 empresas en 1983, también cruzaba negocios con la familia Yabrán a través del Grupo Mauro que oficiaba de nexo entre ambas familias.

Pero la dictadura militar no sólo favoreció a los grandes empresarios que recurrían a las fuerzas armadas para disciplinar a la clase obrera y apoderarse de los recursos del país, fue también una oportunidad para el bandidaje y enriquecimiento de los propios represores.

Con la denuncia sobre los vínculos de Alfredo Yabrán y Antonio Bussi, también va a salir a la luz el origen ilícito de su fortuna.

Según consta en la causa por la cual fue condenado, entre 1977 y 1983 el militar se hizo con dieciocho propiedades y una abultada suma de dinero distribuida en cuentas bancarias radicadas en Suiza, Alemania, Holanda, y Estados Unidos. Dos de las cuentas radicadas en el exterior estaban a nombre de sus hijos Ricardo Argentino Bussi y José Luis Bussi.

Con las escasas pruebas que recolectaron los investigadores judiciales se estimaba por entonces que en ese breve lapso de tiempo el represor Antonio Bussi había acumulado una fortuna superior a los 2,5 millones de dólares.

A partir de la denuncia presentada por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el juez Baltazar Garzón ordenó confiscar la cuenta en Suiza a nombre de Ricardo, que ya era diputado nacional, y que con total desparpajo va a afirmar: “no me preocupa que el juez Garzón investigue nuestras cuentas en Suiza porque ninguna tiene dinero en este momento”.

A partir de entonces comienzan las maniobras para esconder la fortuna de la familia de los alcances de la justicia, moviendo dinero, cerrando cuentas, y vendiendo las propiedades del dictador a sus propios familiares para posteriormente recomprarlas.

Pero Antonio Bussi no pudo ocultar todo su patrimonio y cuando en 1998 trascendió que había mentido en su declaración jurada ocultando las cuentas en Suiza, se presentó ante los medios para declarar llorando que no negaba ni afirmaba la existencia de esas cuentas. Finalmente fue condenado por no sólo por delitos de lesa humanidad y sino también por enriquecimiento ilícito.

Su hijo Ricardo Bussi, defensor a ultranza de la dictadura y heredero de un patrimonio familiar arrebatado a sangre y fuego, de manera probadamente ilícita, vive en un exclusivo Club de Campo de Yerba Buena, desde donde despotrica contra la inseguridad y pide el servicio militar obligatorio para los jóvenes que no estudian ni consiguen trabajo.

El Frente de Izquierda se propone hacer su mejor elección en la provincia llamando a impulsar una gran campaña para que esta fuerza política salga lo más debilitada posible en las elecciones de octubre. Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Ricardo-Bussi-el-socio-de-la-familia-Yabran

 

 

Enfoquemos la realidad de los desposeídos por la expansión del extractivismo pero también por el entramado de negocios de los poderosos locales. Agreguemos descubrir la falsedad de la grieta cuya función resulta apartarnos del debate sobre los problemas cruciales a resolver desde abajo y a la izquierda.

 

 

ACTUALIDAD

“El Polaquito”: fraudulento informe de Lanata para

 hacer campaña contra los pibes pobres.

18 de julio de 2017

 

Lanata está en campaña y busca reforzar el discurso oficial, punitivista y de mano dura. Para criminalizar a los niños de los barrios más humildes, llegó al punto de montar el informe del pasado domingo.

 

Por Eugenia Lovisolo

Vecinos y cooperativistas denuncian que en el último programa de PPT donde se muestra la historia de “El Polaquito”, un niño que “mantiene aterrorizado el barrio” y que habría matado a una persona, sería un montaje sensasionalista donde se habría presionado al niño a decir mentiras.

Hoy se presentará una orden judicial por parte de la organización a cargo de la denuncia. Se trata del Movimiento de Trabajadores Excluidos, una asociación cooperativista ligada al Papa Francisco. Allí, trabaja la madre del niño que fue entrevistado, quien desmiente el contenido de la entrevista realizada por Rolando Barbano para el programa que conduce Lanata.

No llama la atención, porque la imagen que venden por televisión sobre los chicos mas vulnerados es muy servil a los intereses que persigue Cambiemos. El Gobierno busca construir y apoyarse sobre un sentido común que criminalice a la juventud que vive en las villas o en los barrios carenciados, para fortalecer y legitimar el accionar de su aparato represivo.

El problema que tienen es que este discurso contrasta fuertemente con la realidad, ya que un informe del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires establece que sobre 175 homicidios registrados en 2015 sólo 1 caso fue cometido por un menor de 16 años, mientras que 10 casos fueron atribuidos a adolescentes entre 16 y 18 años (el 3,8% del total). No es cierto que la mayoría de los crímenes estén en manos de niños menores de edad, de jóvenes como “El Polaquito”

Según el periodista del Trece, la idea surgió tras dialogar con Nora Carballa, directora del jardín de infantes N°14 de Villa Caraza, en la localidad de Lanús, que fue asaltado y que tiene como principal sospechoso, según la policía.

Siguen, las imágenes y los relatos que desbordan en sensacionalismo. Hay videos del niño robando una motocicleta mientras la policía los detiene, otro; intentando abrir una camioneta impedido por su baja altura y no sentado en la esquina drogándose.

Durante la entrevista, el niño comenta que consume marihuana y cocaína. "El Polaquito” cuenta que robó "porque estaba aburrido" y porque prefiere “la plata fácil” y que solo terminara el colegio “si pinta”. Ayer Nelson Castro dijo al aire en su programa en TN que “con chicos así, Argentina es un territorio letal”

Se trata de una cobertura fuertemente ideologizada que sitúa a las victimas de un sistema desigual, y donde una intensa mayoría vive en condiciones de extrema marginalidad, como los culpables de los males de esta sociedad. Este debate no es nuevo y tuvo lugar alrededor del proyecto de ley de baja de edad de imputabilidad, las cárceles para menores, y otros, que impulsan la agenda tanto del Gobierno actual como de anteriores.

Diferentes medios denunciaron que se trata de montaje realizado por la producción que incluyo el amedrentamiento de niño, quien en realidad tiene 11 años y no 12. “El Polaquito” habría sido amenazado para realizar la entrevista según cuentan vecinos del barrio y cooperativistas del Movimientos de Trabajadores Excluidos (MTE), “se acerco un auto de civil con dos policías, quienes lo amenazaron que si no daba la nota con la historia que ellos decían, iban a ´empapelar´ a su padre y a su madre” .

La madre de “El polaquito” es una cooperativista que trabaja de 10 a 16hs de lunes a viernes desde hace 8 años en la planta de reciclado “amanecer cartonero” que tiene un convenio de trabajo con la Ciudad de Buenos Aires desde el 2007. ANRed dialogó con Nicolas, un compañero de la madre quien manifestó, “Es todo mentira el informe, la madre del "Polaquito" trabaja con nosotros desde hace mucho tiempo, no falta nunca. Incluso logro cierta estabilidad y pudo mudarse al centro de Lanús”, desmintiendo que el niño viva junto a 23 personas.

“Montaron un Show sin importarles la vida del niño, "el Polaquito" tiene 11 años y es un chico que se crió en la marginalidad, tiene problemas psiquiátricos y fantasea. Es un chico que nunca mató a nadie, incluso todas las veces que fue detenido nunca tuvo un arma de fuego y eso se puede chequear. Es una víctima, un nene que puede arrebatar algo pero nunca andar a los tiros como lo presenta el programa de Lanata”, agrego Nicolás.

Entonces, lo único que hay de cierto es el abandono de gran parte de la población, fundamentalmente los niños y las niñas, por parte del Estado. No tienen lugares reales y efectivos de contención ni para ellos ni para sus padres. No tienen acceso al conocimiento de ningún tipo, al trabajo, a ser reconocidos como ciudadanos plenos con derechos y obligaciones, o más aún, como seres humanos con derechos inalienables.

Según cuentan, la producción, que realizó el informe, le propuso al niño posar ante las cámaras con armas de fuego. También es mentira que su padre está preso por matar.

Cambiemos no es el único Gobierno ni la única fuerza política que haya intentado avanzar con esa mentira fascista de que los menores son los que delinquen para bajar la ley de imputabilidad y fortalecer los instrumentos de control en manos del Estado. El objetivo que hay detrás es legitimar las mismas herramientas de represión que luego son utilizadas contra los trabajadores y organizaciones que pelean en las calles contra el ajuste en curso, por ejemplo.

En el año 2011 en Florencio Varela, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo en su discurso que el parlamento deberá resolver si será 14 o será 16 la edad de imputabilidad, ya que era "una necesaria adecuación" de los tiempos que corren.

Daniel Scioli, por aquel entonces sostenía una posición mucho peor, decía abiertamente que la edad de la baja de imputabilidad "debía ser mucho mayor", incluso llegar hasta los 12 años.

Ni hablar del diputado Sergio Massa, abanderado de la mano dura, que orgulloso declaraba ser el primer impulsor del debate por la baja a la edad de imputabilidad.

Sí es real que, ante la falta de posibilidades de trabajo e instrucción, este modelo sólo ofrece bala y cárcel a los más jóvenes y desprotegidos, como una manera más de control social y sometimiento incondicional de un sector muy vulnerable de la población. Y lo quieren aplicar cada vez más temprano.

Hoy, el abogado Juan Grabois, junto a referentes del MTE acompañarán a la madre del "Polaquito" a presentar un denuncia en los tribunales y en el ENACOM contra el programa PPT.

Reproducimos el comunicado de la organización a cargo de la denuncia:

Desde el MTE queremos informar que la nota sobre un niño RTGA apodado el “polaquito” es un montaje. Por la información y testimonios que disponemos, el mismo habría sido realizado por la producción de Periodismo Para Todos que con la participación necesaria de personal policial y civil al mando del Secretario de Seguridad de Lanús Diego Kravetz quienes secuestraron al niño, lo amedrentaron y coaccionaron a efectos de realizarle una “entrevista” que se difundió en el programa PPT y se reprodujo en una enorme cantidad de medios comunicacionales violando los más elementales derechos del niño consagrados en nuestra constitución, leyes y pactos internacionales e implicando ello la comisión de diversos delitos por parte de los adultos involucrados. Se le indicó incluso que posara con armas. Asimismo, el niño recibió amenazas a su vida y la de sus familiares. El “polaquito” es un niño de 11 años (no 12) que tiene una vida difícil, signada por la pobreza y conflictos con la ley, pero en ningún caso participó en hechos en los que hubiera portación de armas, se produjeran lesiones y mucho menos homicidios. Su relato es en gran medida una fabulación inducida por los entrevistadores que explotaron a sabiendas la vulnerabilidad y los problemas psicológicos que el niño padece con el propósito evidente de hacer uso de su imagen como “producto audiovisual” sensacionalista para su difusión en medios comerciales y posiblemente para justificar las reiteradas y crecientes actuaciones abusivas de las fuerzas de seguridad hacia los niños y la población socialmente vulnerable. Informamos que la madre del niño es una trabajadora cartonera que con gran esfuerzo y sin asistencia alguna del Estado lleva adelante su familia, una familia golpeada por la exclusión, la insensibilidad y la miseria como tantas otras. Hacemos responsable al Estado, particularmente a la policía bonaerense y la municipalidad de Lanús, y a los medios de comunicación involucrados por la integridad física del niño y sus familiares que se vieron seriamente afectados por la situación. Solicitamos el retiro inmediato de la imagen del niño de todos los portales en los que se encuentra. Exigimos la inmediata separación de Diego Kravetz de su cargo. Informamos que en el día de la fecha el niño fue revisado por facultativos y que en el día de mañana se realizarán las presentaciones correspondientes ante la justicia penal, el ENACOM, la defensoría del público y demás organismos pertinentes.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/El-Polaquito-fraudulento-informe-de-Lanata-para-hacer-campana-contra-los-pibes-pobres

 

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El mundo que desnuda el Polaquito

Por Laura Taffetani

Laura Taffetani, Abogada, Fundación Pelota de Trapo y Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo.

(APe).- Millones de niños y niñas en nuestro país han ido naciendo a través de cuatro generaciones de seres humanos expulsados del paraíso capitalista que el neoliberalismo ha edificado sólidamente, conformando una de las catástrofes éticas y políticas más profundas de la historia de nuestro país. En los pasillos de los asentamientos o villas, donde cobra cuerpo el verdadero infierno por donde deambulan y sobreviven nuestros pibes, han debido buscar muy tempranamente el modo de transitar su primera infancia sin un vínculo que pueda seducirlos para la vida. Desde ese contexto de infamias se puede empezar a hablar del Polaquito.

 

Como los adultos que pierden el conocimiento frente a un acontecimiento traumático o se tapan la cara cuando viene la escena de terror, arman el vacío en sus propias vidas para no sufrir. Aprenden a gobernar sus dolores, blindando cualquier afecto que los vuelva vulnerables, naturalizando el horror, para poder afrontar la cotidianidad y administrar las emociones que se desbordan en sus cuerpos frágiles que han de hacerse fuertes si quieren sobrevivir.

Y por esos pasillos siniestros de la exclusión afectiva no hay muchas recetas a las que echar mano. Sin duda, una de las más comunes suele ser la de lookearse la imagen que le permita cobrar presencia frente a la mirada del otro de modo de ser admirado y respetado, siendo parte de epopeyas que lejos están de los héroes que contemplan otros niños y niñas en sus pantallas de smart tv mientras se adormecen con el control remoto del confort en sus manos.

Sus héroes tienen encarnadura real y vívida, los han visto circular a su alrededor y su fin poco tiene que ver con liberar al planeta de los enemigos que quieren destruirlo, sus héroes lo odian y están dispuestos a destruirlo y además si pueden tratarán de hacerse de ese mundo al que jamás accederán de forma “adecuada”.

¿Cómo podrían de otro modo construir un mito que les permita resguardarse de la intemperie con el encogimiento de hombros que destruye su esperanza o las miradas de desdén que reflejan las pupilas de los buenos y honestos ciudadanos que los observan?

La desigualdad puede reflejarse en los fríos números que en forma esporádica y según las conveniencias suelen hacer su aparición pública. Pero cuando esa desigualdad se muestra en la vida cotidiana, en cada gesto y mirada, en el desprecio, no hay defensa alguna que pueda hacer frente a los valores que solemos exigirles a los pibes desde el lugar de almas bellas superiores en un mundo del que secretamente participamos.

Entonces, una buena manera de comenzar este análisis, es centrarse en lo que no podemos sino denominar la «economía política de los excluidos», para desarrollar la conciencia clara de qué y quién está causando verdaderamente el problema y si, como es evidente, no está en nuestro horizonte pensar en solucionarlo, comenzar a asumir y ser conscientes de que nos acercamos a una nueva era de apartheid y con territorios sometidos a una verdadera guerra prolongada.

 

En ese sentido, el micrófono que se le acerca al Polaquito y que da rienda suelta a su voz, es la fiel expresión del modo que han sufrido y sobreviven cientos de miles de nuestros pibes. Que no han tenido un solo lucero del alba que los abrace en las madrugadas en esas cárceles abiertas que rodean la periferia de nuestras grandes ciudades. Allí donde gobiernan los sistemas clientelares de turno y donde los pibes son sometidos por las bandas de delincuentes y narcotraficantes, las más de las veces en alianza con las fuerzas de seguridad y la complicidad del poder judicial.

Es cierto, a veces las caras se convierten en símbolos: no en símbolos de la poderosa individualidad de sus portadores, sino de las fuerzas anónimas que hay detrás de ellas. En ese sentido Jorge Lanata, es una fiel expresión de la forma en que los medios de comunicación refuerzan el sistema de dominación impuesto, señalando el enemigo donde no está, mostrando como causas las que son efectos de los problemas para encubrir las verdaderas y de ese modo, legitimar la violencia que genera el propio sistema.

 

No hay duda de que cada vez que arman este tipo de “informes periodísticos” los montajes, la edición de cada imagen o diálogo está “orientado” a ese fin. Sería sumamente ingenuo hablar a estas alturas de un periodismo independiente de parte de los grandes medios de comunicación, así como ignorar el contexto donde se desarrolla esta nota mientras se discute en el congreso la el proyecto de ley de baja de imputabilidad y la seguridad cotiza fuertemente los primeros lugares de la agenda electoral.

Pero también pareciera que nos quedaríamos cortos si le quitáramos fuerza a lo que el Polaquito dice orgulloso frente a las cámaras y nos proponemos maquillar la realidad que viven nuestros pibes reclamando el respeto de una inocencia que ya les había sido arrebatada mucho antes de nacer, ya desde el flaco vientre de sus madres. El Polaquito en su diálogo con el periodista, está denunciando, nos está denunciando y nosotros seguimos negándolo.

El Polaco sabe bien que poco podrá esperar de la letra muerta de derechos que hace tiempo que sólo cobran vida en mesas debate de expertos bien pagos o adornan sentencias impotentes y vacías frente al orden cruel e injusto en el que le ha tocado crecer, por eso se inventa su propia justicia donde él puede tener, aunque sea en forma breve y con algo de fantasía, un protagonismo que jamás tuvo ni tendrá de otro modo.

Los nosotros y nosotras, hombres y mujeres a los que esa imagen verdaderamente nos interpela y nos duele, deberíamos hacer verdadero lugar a su voz y asumir no sólo su denuncia sino también, nuestra incapacidad de no poderlo convocar, como décadas atrás lo hizo Oesterheld en el “Eternauta”, a soñar ser parte del héroe colectivo que invita a rediseñar el mundo que merece. Quizás sea el momento de comenzar a hacerlo.

Agencia de noticias Pelota de Trapo

Fuente: http://idepsalud.org/el-mundo-que-desnuda-el-polaquito-por-laura-taffetani/

 

Enfoquemos, en fin, el modelo K (de profundización de lo establecido por dictaduras-democracias) que consolidó al poder económico, estatal y mediático de las transnacionales en contubernio con la burguesía local. Veamos cómo es imposible humanizar el capitalismo aunque neguemos su carácter actual de sistema global integrado.

 

Caso Solano
Justicia, aunque sea lo último que haga

 Por Juan Manuel Mannarino 

Sergio Heredia vive en una iglesia de Choele Choel a dos mil quinientos kilómetros de su estudio. Piensa todo el día, en cómo demostrar que la desaparición de Daniel Solano, trabajador golondrina desaparecido el 5 de noviembre de 2011, fue un crimen planificado. Quiere descubrir el funcionamiento de la Justicia en el interior patagónico, en una provincia con una historia de violencia policial atroz. Su hijo menor le grita por teléfono que defina cuál es su familia verdadera, su ex mujer le pide plata para los gastos del colegio, él dice que está harto, que se quiere volver, pero que no puede dejar que la causa quede impune. Cumple un mandato familiar. “Sos abogado, tenés poder. No te olvides de los pobres”, le dijo su padre antes de morirse.

La voz de Sergio Heredia, severa y con acento norteño, se escuchó como un estruendo en los televisores del caluroso 7 de diciembre de 2011 en Choele Choel.

 

—¡Daniel Solano fue asesinado!

 

Los vecinos de ese pueblo de diez mil habitantes en el Valle Medio de Río Negro se preguntaban quién era ese hombre de traje, corbata roja y anteojos oscuros, que le hablaba a la prensa como si fuera un garante de la justicia. Quién era para decir semejante barbaridad, para contradecir la principal hipótesis de la jueza Marisa Bosco, que creía que el joven salteño Daniel Solano, de 26 años, desaparecido hacía un mes del popular boliche Macuba, estaría perdido en alguna ruta rumbo a Neuquén.

Cuando en Choele Choel alguien desaparece suele habérselo llevado el río frondoso y Negro. Las aguas, tarde o temprano, lo devuelven a la orilla. El cuerpo aparece y todo regresa a la normalidad. Pero ese joven no se había bañado en el río. Había ido a bailar a un boliche: a las tres de la mañana se le perdió el rastro.

 

Nadie renuncia a su vida y viaja dos mil kilómetros hacia un pueblo remoto para descubrir un asesinato. Bueno, en realidad, casi nadie.
Sergio Heredia, el hombre de traje y corbata roja, el defensor de la familia decía que lo habían desaparecido.

 

A esa persona, decía el ignoto abogado que poco tiempo después dejaría el traje y se mudaría a la parroquia del pueblo, a ese trabajador golondrina.

 

Gritaba: en un crimen planificado. Tartagal es una ciudad petrolera de casi 80 mil habitantes, en el noreste de Salta. En los ´90, tras la privatización de YPF, más de la mitad de la población emigró y la otra sobrevivió de changas y otros oficios menores. No fue el único golpe: entre 2006 y 2009, sufrió varias veces el desborde del río Tartagal, con inundaciones y aludes que la convirtieron en zona del desastre.

 

A 970 kilómetros al sur de Buenos Aires, Choele Choel, que en mapuche significa espantajo de resaca —y refiere a las formas fantasmales que adoptan los residuos por las crecidas del río—, está ubicado sobre un margen del río Negro. Su isla 92 es el balneario más popular, y a no ser por las ráfagas huracanas de viento y las motos de los jóvenes, es un lugar apacible y silencioso, con vecinos que se saludan de una vereda a otra.

 

Entre Tartagal y Choele Choel hay 2.400 kilómetros. Una distancia que recorren miles de norteños, la mayoría de las comunidades indígenas, para trabajar en los tres momentos de la fruticultura rionegrina: la poda, el raleo y la cosecha. Quien domina el negocio de la fruta es la multinacional belga Expofrut Argentina S.A. (ex Univeg Expofrut S.A.), que terceriza en empresas como Agrocosecha —ahora llamada Trabajo Argentino— la contratación de los trabajadores.

Conocidos como “trabajadores golondrinas”, son tentados por punteros locales que trabajan para las empresas, viajan en micros de tercera línea anotados como “turistas” y no como obreros, y viven en gamelas, galpones sucios y abandonados, cerca de los campos, donde se apiñan en camas cuchetas, usando letrinas que huelen a pis concentrado, duchas sin agua caliente y cocinas con una sola llama de gas.

 

Cada año, más de 350 mil trabajadores golondrina recorren el país. A la cosecha de la fruta, entre el Alto y el Valle Medio de Río Negro, viajan cerca de 40 mil.

 

Daniel Solano era uno de ellos.

La tarde del 25 noviembre de 2011, golpearon la puerta del estudio de Sergio Heredia en el pueblo de Tartagal, Salta. Miembros de la comunidad guaraní de Misión Cherenta le dejaron el primer expediente de una causa que tiempo después llegaría a los cuarenta cuerpos. Estaban desesperados: un joven de los suyos había desaparecido en Choele Choel, al sur del país, donde trabajaba en la cosecha de la fruta.

 

El abogado, famoso por denunciar en la televisión local los negociados de Sergio Schoklender en Tartagal, había defendido a las comunidades indígenas en causas civiles. Nunca un crimen. No era un abogado político ni de derechos humanos sino un profesional de clase media alta que, con sus dos hermanos, tenía uno de los estudios más conocidos de su ciudad. Un abogado cualquiera.

La vida de Heredia antes del caso Solano eran días grises de un hombre de cincuenta años, divorciado con tres hijos, sin tanta emoción, sin tanto protagonismo. Frustrado, necesitaba un desquite, algún tipo de redención.

Esa noche no durmió. Y así pasaría los dos años siguientes: desvelado.

 

—El primer expediente era todo. Tenía una oportunidad única en mi vida. Si yo no viajaba, el caso quedaba impune- dice, sentado frente a la Comisaría Octava de Choele, bajo la sombra de un árbol. Allí enterró dos perros: “Suyai” y “Perón”. Fueron sus únicos compañeros en las caminatas por el pueblo.

En el primer expediente, según Heredia, estaba la clave del caso. Dice: a Solano lo mandaron a matar unos empresarios para que no reclamara por su salario. Habrían contratado a policías y planificaron una trampa en un boliche local. Lo hicieron en cuestión de horas. Luego la justicia y los funcionarios locales habrían desviado la pesquisa, comprado testigos para hacer creer que Solano había desaparecido por cuenta propia, a “empezar una nueva vida en Neuquén”. Nadie hubiera pensado, quizás porque en un pueblo tan chico un pacto de silencio de poderosos jamás se quiebra, que un abogado foráneo se metería con la investigación como un hecho de vida o muerte.

En 2011, Heredia se postuló en las internas del peronismo como candidato a intendente de Tartagal, pero no ganó. Quiso promover un instituto científico de enfermedades tropicales, pero perdió. Quiso investigar la corrupción de políticos, empresarios y jueces salteños, pero “el poder no lo dejó”.

 

Serán los de la comunidad los primeros en escuchar: “Daniel Solano fue asesinado”. Heredia recogerá pruebas antes de viajar. Filmará a los amigos de Solano en Tartagal y accederá a los contratos truchos que firmaban con las empresas tercerizadoras. Encontrará la cláusula que dice que “si un trabajador tiene problemas con la policía o la justicia, es despedido inmediatamente, sin derecho a indemnización”.

Hugo Ilario Corvalán, un obrero que trabajó en la cosecha de la fruta, le contó que, un año antes de la desaparición de Solano, no sólo lo despidieron por exigir mejores condiciones de trabajo, sino que los policías lo molieron a palos en las oficinas de sus jefes, en las oficinas de Agrocosecha. Heredia lo subirá a You Tube

 

En su muro de Facebook, el abogado se preguntará: ¿“Alguien que está lejos de su pueblo se va sin avisar antes a sus conocidos?” “¿Se va olvidándose su ropa y sus documentos en la gamela donde vivía?”. Y, al poco tiempo, responderá: “Daniel Solano no se fue a ningún lugar. Solano se escribía treinta mensajes por día con su novia y llamaba seguido a su padre. Está todo probado: el móvil de su asesinato fue una gran estafa. El tiempo nos dará la razón”.

Todo sucedió rápidamente. Heredia dispuso de dos colaboradores para la investigación: Leandro Aparicio, abogado de Bahía Blanca, y Fabio Prado Muñoz, de Choele. Al bahiense lo conoció antes en Tartagal y trabajará gratis como él, poniendo plata de su bolsillo. En mayo de 2012, a seis meses de la desaparición de Solano, dará una conferencia de prensa donde lanzará otra declaración bomba: “El caso Solano está resuelto”.

Dirá que Solano cobró el viernes por su trabajo de recolección de la fruta y que se dio cuenta de que en el recibo de sueldo faltaba plata. Se lo comentó a sus amigos, y a ellos les pasó lo mismo. Que los dueños de la empresa Agrocosecha, Adrián Lapenta y Pablo Mercado, planificaron su muerte entre el viernes 4 de noviembre de 2011 y el sábado a la madrugada porque se enteraron que el lunes iría a reclamar a las oficinas por “reintegros” que le pertenecían de su último salario. Dirá: no era una medida sindical, sólo un eventual reclamo: los trabajadores golondrina no tienen delegados ni están sindicalizados.

 

Dirá: si Daniel comprobaba que lo habían estafado, el hecho se convertiría en un efecto dominó que llegaría a miles de trabajadores. Dirá que por eso lo asesinaron. Que, meses antes, Agrocosecha lo había “marcado” porque Solano rechazó un ofrecimiento para ser puntero -reclutador de obreros- en el norte. “Sospechamos, también, que pudo haber visto algo más que asustó a los patrones”, dice Heredia, que pidió la detención de siete policías, apartó a la jueza Bosco, y puso la lupa en una estafa millonaria que involucra a comisarios, funcionarios, políticos y abogados. Una red mafiosa que funciona como un círculo de amigos que se hacen favores.

Choele Choel dividió las aguas: muchos lo apoyaron, muchos hicieron marchas para echarlo. “Soy el caso Solano, un estorbo para la crema de este pueblo”, confesó, en tono de leyenda. Se expuso sin filtros por la red. Fue abogado, periodista, documentalista, fiscal. Y un profeta excitado, en trance, como el Agente Especial del FBI Dale Cooper en la serie Twin Peaks, cuando investiga el asesinato de Laura Palmer en una comarca desconocida y siniestra.

 

Alguien fascinado consigo mismo, atrapado en sus propias palabras.

En su Facebook, donde tiene más de 4 mil amigos, Heredia posteó fotos con Gualberto, el papá de Daniel Solano (el epígrafe: “es un hombre digno, le juré que de acá no nos vamos a ir sin que nos entreguen el cuerpo de su hijo”), hay acusaciones durísimas contra la empresa Agrocosecha y la jueza Bosco (el comentario: “esa jueza corrupta tenía más de cien causas cajoneadas por apremios ilegales de los policías y encima se jubiló para evitar el juicio político”), hay vaticinios (dice: “estamos cada vez más cerca de meter a todos presos y que nos den el cuerpo”) y hay confesiones acerca de cómo arriesga su vida (comenta: “pongo mucha plata de mi bolsillo para traer a testigos de Tartagal, me he brindado con Gendarmería nacional para detener a los policías, conseguí más de cien testimonios de gente que estaba aterrada y que ahora declaran como testigos de identidad reservada, ¿de qué me acusan los poderosos?).

Por todo esto, Heredia fue muy criticado por por una parte de la comunidad del derecho -en Choele, esa crítica la encabezó la jueza Bosco-, cuya máxima para cualquier pesquisa es circunscribir el valor de las pruebas a un expediente.

Es histórico. No hay caso judicial donde los abogados usaran internet como lo usamos nosotros. Nos acusan de charlatanes y dicen que estropeamos las pruebas, pero es la única manera de presionar para que no se olviden de Solano- dice, mientras maneja su Fiat Duna, un auto que le consiguió Leandro Aparicio. Se ríe: pocas veces dejará su tono grave, su pulso dramático. Cuenta: “al Dunita se le cayó el caño de escape cuando viajaba a General Roca por un trámite de la causa. Y un policía me lo retuvo. Fue intencional. No saben qué hacer para frenarme”.

 

Heredia filma y saca fotos de todos sus movimientos. Aparicio lo acompaña. Esas imágenes se convirtieron en el documental “¿Dónde está Daniel Solano. Diario de una causa”. Ellos dos fueron directores, guionistas y productores y ahora recorren los pueblos y las grandes ciudades, como cineastas que están de gira. Algo que un jurista precavido tomaría por un error: aún sin fin de proceso ni comienzo de juicio, dicen cómo, por qué y de qué manera fue asesinado.

 

Allí cuentan la vida de Daniel Solano: el único varón de cinco hermanos, criado por su padre después de la muerte de su madre, bailarín de los carnavales, cocinero y albañil, su sueño de ser arquero de fútbol profesional, su idea de ahorrar con el sueldo de la recolección de la fruta para construirse una casa y comprar una moto. Le decían “El Nene”, “El Bebé”, “Mal Panza”. Y había terminado el secundario, como pocos en su comunidad.

—¿Por qué me pegan? Yo no hice nada —habrían sido sus últimas palabras, ensangrentado, en la esquina del boliche Macuba.
El documental cuenta qué es ser un trabajador golondrina, sufrir el desarraigo y vivir como ganado en las gamelas. Estar vigilado por la temida Brigada de Operaciones, Rescate y Antitumulto (B.O.R.A.), el brazo represivo de las empresas -disuelta por el actual gobierno de Río Negro a raíz del caso Solano- que los persiguen cuando cobran en las oficinas y les pegan por el solo hecho de ser indígenas y morochos.

 —Daniel Solano viajó desde Tartagal, como miles de aborígenes–así los llama, a veces, Heredia- que van a trabajar todos los años a la cosecha de la fruta. El sistema que los contrata los cambia cada tres meses para perpetuar la estafa y evitar que se aviven. Solano trabajó catorce meses: lo estafaron en 31 mil pesos. Si pensás en cien Solano, da tres millones. Solano era un pibe preparado, con secundario completo, se avivó de la estafa y se lo dijo a sus compañeros. No planificó un paro ni nada por el estilo. Simplemente levantó la voz para pedir por la plata que no les habían pagado.

 

—¿Sus asesinos fueron capaces de planificar el crimen en un día?

 

Sí, se conocen todos. La empresa es socia de la policía. Un equipo parapolicial lo retiró del boliche, lo llevó en una camioneta EcoSport de la comisaría hasta la isla 92 y lo mataron ahí. Y después taparon todo. Eso lo deben hacer seguido con otras personas.

 

Preguntate cuántos casos Solano podrían existir en estos pueblos mafiosos.

 

A Heredia le gusta pensar el caso Solano como un culebrón latinoamericano. Dice que el cuñado de la jueza Bosco era el gerente de una de las empresas involucradas. La funcionaria encargada de controlar a las empresas y que fue puesta como primera abogada de Gualberto Solano por Agrocosecha, María Cecilia Constanzo, era la amante de uno de los empresarios. El jefe de la brigada de investigaciones de la policía de Choele Choel, que plantó como perejiles a compañeros de Solano y desvió la investigación, tenía conocidos en la justicia. Y así hasta el infinito. 

 

Heredia cree que otras dos personas desaparecidas (el paraguayo Pedro Cabaña Cuba y el trabajador golondrina jujeño Héctor Villagrán), estarían relacionadas con la causa. Que un cuñado de Solano fue clave para el encubrimiento y no se lo investigó. Que hay testigos asesinados. Que hay un personaje siniestro, Paulino Rivera, un proxeneta encubridor del crimen que tiene una chacra llamada “El negro muerto”, vinculada a negocios oscuros. Que hay gato encerrado en torno a dónde podría estar el cuerpo: en uno de los más de diez rastrillajes, se encontró la billetera de Solano en el río y luego la policía la habría hecho desaparecer.

El abogado tiene sus enemigos. Las mujeres de los policías imputados pintaron las paredes con el signo pesos: dicen que cobra un sueldo del gobierno nacional, compra testigos, propaga mentiras y ensucia el pueblo.


Claro, Choele era Disneylandia. Esta era la provincia perfecta, un paraíso terrenal, como si no existiera una Otoño Uriarte, un Atahualpa Martínez ni el triple crimen de Cipoletti. Y los ignorantes creen que Solano trajo el infierno cuando hay decenas de pibes desaparecidos y asesinados por la policía. Les molesta que un negrito aborigen tenga abogados de primer nivel. Pero acá se acabó la impunidad.


La causa está caratulada como homicidio y hay veintidós policías imputados, trece procesados y siete policías detenidos. La estrategia de los abogados no es imputar sólo a los policías: quieren convertir el caso en una megacausa, detener más personas y avanzar en los procesamientos. No descartan pedir que se la caratule como “desaparición forzada”. Cada vez que el proceso se paraliza, los familiares realizan una huelga de hambre –ya hicieron tres-: suelen perder peso y pasan unos días internados en el hospital.


—Gualberto, el padre de Daniel, no se va a sacar las cadenas hasta que no haya respuestas —dice Leandro Aparicio, polémico, en un tramo del documental. Sus detractores los acusan de manipular a los Solano.

En la última huelga, para demostrar lo contrario, Heredia se encadenó con Gualberto y el resto de la familia. Fueron 18 días de ayuno.(…)

Fuente: http://www.revistaanfibia.com/cronica/justicia-aunque-sea-lo-ultimo-que-haga/

En consecuencia, es prioritario demostrar la imposibilidad de humanizar el capitalismo aunque neguemos su carácter actual de sistema global integrado. Es el fraude central que produjeron y producen la lideresa, los dirigentes e intelectuales K. Historiar es desmontar su poder simbólico y el del Partido Justicialista, también el más débil de la Unión Cívica Radical. Consideremos la participación protagónica del matrimonio K y de Óscar Parrilli en la privatización de YPF. También reconozcamos que Carlos Menem, Eduardo Duhalde y la cúpula K hubieran sido de los nadies sin el PJ sosteniéndolos e incorporándose desde sus saberes y poderes territoriales. Analicemos porqué es hora de derrotar al PJ poniendo en debate público lo que una mayoría de nosotros no se atreve hablar. 

 

REPORTAJE

Gabriel Michi: “El crimen de Cabezas

fue la expresión más terrible de

lo que se vivía con el menemismo”

25 de enero de 2017 

 

Junto a José Luis Cabezas investigó al empresario Alfredo Yabrán. El autor del libro "Cabezas. Un periodista. Un crimen. Un país", habla del entramado detrás del crimen que conmocionó al país hace 20 años.

 

Por Martín Espinoza

@martinespi05

 

Compartieron horas de trabajo y de vida. Compartieron aquella investigación del empresario menemista que no le faltaban amigos radicales. Y una foto que cambiaría todo para siempre. Aquella que ilustró la tapa de la revista Noticias en el verano del ’96. Un año después, el verano siguiente, un crimen aberrante, un golpe a la libertad de prensa. El empresario oscuro que tejió su poder al amparo del Estado, desde la dictadura hasta el mememismo. Ahora tenía rostro gracias aquella foto de Cabezas en Pinamar. Un crimen que dejó al desnudo el entramado mafioso de un régimen político y social con los contornos de una década. Interna peronista entre Menem y Duhalde. La Bonaerense. Genocidas. Lúmpenes pagos. Todo quedó al desnudo con el crimen de José Luis Cabezas y Grabriel Michi lo cuenta en su libro de reciente publicación.

El periodista que compartió trabajo y amistad con el reportero gráfico brutalmente asesinado y por cuyo crimen hoy no hay detenidos, recuerda el Caso Cabezas a 20 años.

 

¿Cómo empezó la idea de escribir un libro? ¿Cuánto tiempo te llevó?

El proceso me llevó 20 años, justamente desde el momento que pasó lo de José Luis. Porque estuvo en cierta medida atravesado por esta historia durante todo este tiempo, más allá de lo periodístico, sobre todo por el tema humano. Él era mi compañero y amigo de todas las temporadas. Y bueno… es un proceso que fue madurando internamente. Yo tenía alguna reserva con escribirlo, más que nada por una cuestión de que no se mal interprete que había una intención de lucro ni nada por el estilo. Pero fue finalmente la familia de José Luis, incluso su hermana Gladys, la que más insistió que tenía que escribirlo. Ella decía: “nadie como vos puede contar esta historia desde adentro”. En definitiva, la idea era poder, no solamente contar todo lo que se vivió durante todos estos 20 años, sino por otro lado también redimensionar a José Luis Cabezas persona también. Porque como se ha convertido en ícono colectivo, la idea era también humanizarlo, contarlo a través de su propia familia, de sus amigos, de sus compañeros. Entonces el libro refleja también eso.

 

¿De qué manera te ha marcado la muerte de Cabezas como periodista y en tu vida?

Primero que nada, lo más importante es la parte humana. Porque el trabajo en general de un equipo periodístico de fotógrafo y periodista muchas veces en una revista es bastante más azaroso, en el sentido de que durante el año te puede tocar con un fotógrafo o te puede tocar con otro, la nota que vas a hacer. En cambio, en temporada vos estás compartiendo los siete días de la semana con un horario bastante extendido, con una sola persona. Y eso te lleva a tener una convivencia, un contacto mucho más humano, mucho más profundo. Desde ese punto de vista, para mí fue un shock mayor todavía porque nos conocíamos los códigos, los humores, la forma de trabajo y familiarmente también. Es decir, conocíamos nuestras respectivas familias, compartíamos cenas y demás. Entonces eso desde el punto de vista humano, sin dudas te pega de una manera distinta, más allá de que a mí particularmente nadie me vino a decir que a José Luis lo habían asesinado. Sino que prácticamente lo tuve que descubrir buscándolo desesperadamente hasta llegar a esa cava y ver lo que habían hecho estos delincuentes. Eso fue bastante más duro. Porque uno no se imagina lo que significa estar frente a ese drama, a esa postal del terror.

 

Después, desde lo periodístico también me atravesó. Yo estuve mucho tiempo, y lo pedí en realidad especialmente en la revista Noticias en ese entonces, dedicado exclusivamente a trabajar en el caso. Era como una especie de fiscalizador en la revista de las cosas que pasaban en torno al caso. Porque nos llegaban operaciones de todo tipo, sobre todo de la Bonaerense tratando de desviar la investigación y alejarla lo máximo posible de Pinamar y del entramado Yabrán y Policía Bonaerense. Muchas veces pasaba que operaba la Bonaerense que tenía a cargo la investigación, diciendo que Michi y Cabezas estaban haciendo tal investigación. Yo era el testigo directo de eso. Entonces fue una cosa que no pudo separarse una de la otra, lo personal de lo periodístico.

 

¿Vos crees que el caso Cabezas fue un signo de época? ¿Cómo fue hacer periodismo en ese momento?

Si. El libro mío se llama “Cabezas. Un periodista. Un crimen. Un país”, porque sin dudas el crimen de José Luis fue la expresión más terrible de lo que se vivía en ese entonces con el menemismo en el poder, con los negocios turbios de empresarios como Alfredo Yabrán, sus vínculos con ex represores de la dictadura militar que trabajaban para él haciendo seguridad, sus vínculos a su vez con la Policía Bonaerense y sus sectores más oscuros que a su vez contrataban delincuentes comunes para su propio beneficio y los delincuentes comunes que a su vez tenían, entre otras tareas, ser barra bravas de clubes o trabajar para punteros políticos. Todos esos eslabones quedaron en evidencia y estuvieron presentes en el asesinato de José Luis. En definitiva es una postal de los peores males de la Argentina sintetizados en un solo caso.

 

Por otro lado, cuando se empieza descubrir a partir de la implementación del sistema excalibur y los cruzamientos de llamados, cuál era el entramado de relaciones que tenía Yabrán con el poder. Queda al desnudo ese país oculto. Yabrán tenía vínculos con el Poder Ejecutivo en manos de Carlos Menem, con el Poder Legislativo, con el Poder Judicial, con las Fuerzas Armadas, con la Policía, con la Iglesia, con el sindicalismo, con los servicios de inteligencia, con algunos medios de comunicación. Era el verdadero poder detrás del poder y que había hecho su fortuna básicamente en negocios donde la contraparte era el Estado. Porque manejaba el tema de los depósitos fiscales, la carga y la descarga de los aviones, los correos privados y el clearing bancario. Eran en general negocios no con el Estado, porque si bien la contraparte era el Estado; sino que eran contra el Estado, porque casi todos esos contratos eran a favor de Yabrán y en perjuicio del Estado. Eso es lo que quedó en evidencia en el caso, también ese país oculto. Y en cierta medida, el crimen de José Luis fue el mensaje para que ese país oculto no salga a la luz. O sea, ustedes no se metan con nosotros porque en definitiva este es el país, el verdadero poder que hay detrás de las decisiones que se toman. Y por otro lado, también esto quedó evidenciado cuando ya avanzado el caso quedan demostradas las responsabilidades de Yabrán en el crimen, el gobierno de Menem decidió recibirlo en la Casa de Gobierno a los ojos de todos, como diciendo no nos importa lo que diga la Justicia, no nos importa lo que diga la sociedad, no nos importa pagar un costo político. Nosotros a Yabrán lo vamos a bancar hasta el final.

 

En el libro hablas también, frente a las operaciones que tiraban distintas pistas, que en las responsabilidades directas del crimen de Cabezas había un poco de “yabranismo” y un poco de “maldita policía”. Estamos hablando de la “maldita policía” bajo el mando del comisario Pedro Klodczyk designado por el entonces gobernador Eduardo Duhalde. ¿Cómo es eso?

Exacto. A mí me tocó ser parte de las dos notas relacionadas con este caso. La primera que fue la nota que hicimos la investigación con José Luis y que derivó en la foto que le hace a Yabrán ahí en Pinamar, la que le pone rostro a Yabrán. Y también fui parte del equipo que investigó la nota de “maldita ´policía”. Y lo que demostró el caso, porque en algún momento se pensó que era o una línea o la otra, que en realidad eran confluyentes. Era la “maldita policía” de Yabrán. Es decir, los sectores de la Policía Bonaerense que, aparte de otros crímenes, se relacionaban con empresarios del tinte de Yabrán para justamente hacer otro tipo de negocios. Y Yabrán se relacionaba con ellos también para otras cosas. De hecho yo menciono ahí un dato que es que allá por el año ’91 o ’92 hay una movida para crear una fundación pro construcción del Hospital de la Policía Bonaerense. Y la fundación esa, en su creación, participa el “yabranismo” y los miembros del Ministerio de Seguridad de ese entonces que eran Piotti y Pérez Cárrega. Y del lado del “yabranismo” el que más capital ponía era Pablo Argibay Molina. Eso se investigó de hecho cuando se creó la comisión bicameral de seguimiento del Caso Cabezas en la Parlamento Bonaerense. Una de las conclusiones que emitieron algunos de los diputados es que esto era también una forma de devolución de favores de Yabrán hacia la Bonaerense. Por eso yo siempre dije que no son dos líneas distintas, son dos líneas que confluyeron en este caso, donde la orden y la autoría intelectual, como demostró la Justicia, fueron de Yabrán. Pero a su vez Yabrán se nutrió para este trabajo de las manos sucias de la Policía Bonaerense.

 

Sorprenden ciertos detalles y datos condensados en tu libro, como por ejemplo el ejército privado que tenía Yabrán con tipos vinculados a la dictadura, algo realmente oscuro…

Era impresionante. En la revista nosotros empezamos a investigar a Yabrán en el año ’91. La revista Noticias se había especializado en el tema Yabrán, incluso antes de que Cavallo pateara el tablero, dijera que había una mafia enquistada en el poder y que el jefe de esa mafia era Alfredo Yabrán, siendo parte todavía del gobierno. Cuando empezamos a investigar encontramos estos lazos con ex represores de la dictadura militar. Y Yabrán tenía dos estructuras de seguridad: una que era la que tenía que ver con su seguridad privada, personal y familiar, que era la que comandaba Gregorio Ríos, el sargento que fue su jefe de custodia personal que fue condenado como instigador. A Yabrán no se lo pudo juzgar por el suicidio pero quedó su jefe de custodia como instigador. Eso por un lado. Y después lo otro. Esos eran 35 hombres que tenían como misión dos objetivos. El primero evitar la posibilidad de un secuestro de los hijos o de la esposa de Yabrán. Y el segundo era evitar que los periodistas nos pudiéramos acercar. Y después estaba el otro ejército, el ejército más grande Yabrán, que eran alrededor de 640 tipos cuya cúpula eran los ex represores de la dictadura militar. El jefe máximo era Victor Hugo Dante Dinamarca, un personaje muy pero muy pesado de la dictadura. Y allí figuraban también entre la cúpula Donda Tigel, el “Tigre” Acosta, Naya. O sea eran los tipos más pesados de la época de la dictadura, torturadores con un prontuario impresionante y después muchísimos más que eran reclutados por ellos. Y ellos tenían como misión darle seguridad a las empresas de Yabrán: Oca, Ocasa a Edcadassa y todas las empresas de Yabrán. Por eso era un verdadero ejército peligrosísimo sin control en definitiva y no es casualidad que la empresa madre, tenían un entramado de varias empresas de seguridad, pero la empresa madre en materia de seguridad era una empresa que se llamaba Brides, que era la sigla de “Brigada de la ESMA”. Era un dato de por sí revelador.

 

¿Cómo ves al periodismo de investigación, al periodismo de denuncia hoy, en la Argentina actual? ¿En qué condiciones está el periodista para llevar adelante investigaciones de estas características frente a casos similares?

Primero que nada creo que han cambiado los tiempos en términos generales, en materia de investigación periodística. El libro tiene mucho de relatar en el terreno cómo era el trabajo nuestro de investigación y cómo llegar a los datos y demás. Que tenía una construcción mucho más artesanal de lo que hay ahora. Y te diría que también tenía mucho más mística periodística que ahora. Cambios tecnológicos sumados a distintas cuestiones más de nuestro país, hicieron que mucho de eso se haya perdido en los últimos tiempos. Algo que tendría que ser una cosa para mejorar, como son las posibilidades que te ofrecen las nuevas tecnologías, te servirían para hacer un mejor periodismo y la verdad no es lo que está pasando. Uno ve que en definitiva estas nuevas tecnologías están generando una cosa de comodidad si se quiere y de falta de profundidad. Eso por un lado. Por otro lado, en cuanto a las cuestiones más internas del periodismo obviamente, el tema de la famosa grieta que hubo en los últimos años, perjudicó al periodismo. Porque cualquier investigación que se hiciera parecía que tenía una intencionalidad, si se hacía de un lado o del otro de la grieta. Si era a favor del gobierno anterior, era para perjudicar y muchas veces parecía, ese tipo de investigaciones con ese tipo de direccionalidad parecía más que nada una operación que una investigación. Los carpetazos de la SIDE, o incluso desde el otro lado también, el indagar en cuestiones que por ahí hasta hoy incluso no se toman con la misma vara, o sea las mismas cosas que le pasaba de pronto el periodismo más crítico del kirchnerismo, que criticaba al kirchnerismo, hoy no lo mide con la misma vara en el actual gobierno. Entonces me parece que lamentablemente el periodismo ha perdido, incluso también por el tema de la grieta, ha perdido seriedad, ha perdido credibilidad sobre todo que es la base de nuestro laburo, y ha perdido también algunos valores que tienen que ver con el compromiso de investigar más allá de quién esté enfrente. Y hay un tema que para mí sí es fundamental, que un poco quedo demostrado en el tema Yabrán.

 

Yo creo que el periodismo de investigación en temas políticos, es un periodismo importantísimo para el tema institucional del país. Pero también creo que no ha habido el suficiente periodismo de investigación sobre el poder económico.

Me parece que esa siempre sigue siendo una deuda pendiente del periodismo, porque en definitiva, me parece que, no sé si es por una cuestión de que muchos de esos empresarios o son dueños de medios, o tienen relaciones con los dueños de los medios, o directamente son auspiciantes de esos medios. No hay un periodismo de investigación capaz de no importarle de cuál sea el poder económico que está enfrente para poder hacer el periodismo riguroso que por ahí si se hace para otras cuestiones que tienen que ver más con la política y demás. Me parece que hace falta todavía periodismo de investigación serio, porque en el poder económico es en definitiva es donde figuran los poderes permanentes, como era Yabrán.

Yabrán empezó su poder con la dictadura, se multiplicó su poder en el gobierno de Alfonsín, se diversificó su poder en el gobierno de Alfonsín y se consolidó en el gobierno de Menem. Es decir que era indistinto quién fuese el que gobernara, el verdadero poder era él. Yo creo que a ese tipo de poderes permanentes es a donde debería apuntar el periodismo de investigación.

Por último, ¿qué opinión te merece el cerco informativo que imponen los empresarios de medios hoy una vez más alrededor del conflicto provocado por los despidos en AGR-Clarín?

 

Lamentablemente nosotros los trabajadores de prensa siempre somos el último orejón del tarro con respecto a la difusión de nuestros conflictos, justamente porque muchas veces las empresas periodísticas hacen este juego de que una mano lava a la otra y las dos lavan la cara. Nos ha pasado históricamente cada vez que ha habido algún conflicto laboral o despidos masivos. Nosotros hablamos como periodistas de los despidos que ocurren en otros rubros o cubrimos los despidos que ocurren en distintas fábricas, pero en definitiva no hay la misma cobertura cuando los despidos son en los medios porque hay una cuestión de protección entre unos y otros medios. Siempre ha pasado así y es lamentable.

 

El tema laboral de los periodistas es el menos visibilizado de todos me parece por esta autoprotección que existe entre las empresas. De hecho la situación laboral que estamos atravesando los periodistas en la República Argentina de las peores o la peor en toda la historia, por cuestiones más generales que tienen que ver con lo que pasa en el mundo, la tecnología y cómo eso está afectando en materia laboral. Pero particularmente también con cuestiones más endógenas de la Argentina. En mi caso personal lo viví con el Grupo 23, que seguimos luchando por mantener los puestos de trabajo en Radio América. Ese grupo que se nutrió durante años de la publicidad oficial del gobierno anterior, recibiendo más de 2 mil millones de pesos de publicidad oficial y a la buena de dios se dio vuelta y desaparecieron Szpolski, Garfunkel y compañía, dejando en la calle a más de 800 familias. Si bien este caso si tuvo repercusión y fue tan gran la dimensión de este desfalco que hicieron estos empresarios, en general los temas que tienen que ver con los conflictos laborales de los periodistas, los despidos masivos no tienen cobertura justamente porque hoy por mí mañana por ti parece ser la lógica que impera en los medios de comunicación.
Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Gabriel-Michi-El-crimen-de-Cabezas-fue-la-expresion-mas-terrible-de-lo-que-se-vivia-con-el

 

 

Percibamos la grieta cumpliendo hoy la función del bipartidismo debido a "subsumir en la aceptación sin más del orden social capitalista, la cultura del consumo de masas y el conformismo, la neutralización de los impulsos rebeldes, la sociedad patriarcal".

 

La revisión crítica de más de una deKada, del balotaje y de Unidad Ciudadana contradice a Daniel Campione. Porque  la lideresa y  los dirigentes e intelectuales K hicieron-hacen cuanto pueden por uniformar a la diversidad de abajo. De modo esencial encolumnaron contra las formas de organización y acción tanto  cuestionadoras como combativas del avasallamiento de derechos humanos por el poder económico, estatal y mediático de las transnacionales en contubernio con los poderes locales.

 

Ambos bandos de la grieta compiten por presentarse al poder real como los más eficaces en garantizarle la gobernabilidad de su sistema de saqueo y contaminación ambiental. Reflexionemos que Daniel Campione elude al peronismo y al radicalismo 'moderado' como cerebros o mercachifles del kirchnerismo.  No señala a grandes conciliadores con el poder real como Aníbal Fernández, Carlos Tomada, Daniel Scioli, Daniel Filmus, Jorge Capitanich,...Leopoldo Moreau.  Convoca a hacer imposible el bipartidismo como alternativa popular e ignora la grieta cumpliendo esa función:

 

 

 

A la búsqueda del bipartidismo perdido

Sistema político para el gran capital o

alternativa popular

10 de enero de 2018

 

Por Daniel Campione (Rebelión)

 

Los intelectuales “orgánicos” del conjunto de las clases dominantes, a los que no hay que confundir con los meros propagandistas de la Alianza Cambiemos, tienen entre sus preocupaciones centrales la reconfiguración de un sistema bipartidista en nuestro país. Nunca dejarán de lamentar el entierro definitivo del bipartidismo peronista-radical que había alumbrado con el retorno al régimen constitucional y parecía destinado a una larga duración. Ya muy deteriorado, la rebelión popular de diciembre de 2001 terminó de sepultarlo.

En esa mirada “republicana” la hegemonía del Frente para la Victoria en los doce años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner fue un molesto interludio, cuyas consecuencias hay que erradicar de un modo completo y definitivo.

Para la mirada conservadora, “bipartidismo” no significa cualquier sistema basado en el predominio de dos partidos o coaliciones, sino uno tal que garantice que ambas fuerzas puedan alternarse en el poder sin que se produzcan modificaciones fundamentales en la relación benévola de las instituciones estatales con el gran capital. Podrá haber discrepancia en ritmos y modalidades de la política económica y otras acciones sustanciales, se admiten disidencias más fuertes en cuestiones institucionales y culturales sin directa vinculación con las relaciones de producción. Pero los grandes ejes de la relación con la gran empresa deben contar con el acuerdo de ambas fuerzas, comprometidas con la “seguridad jurídica” y el “buen clima de negocios”. A partir de allí se insiste en la indispensable existencia de “políticas de Estado”, denominación que se asigna a grandes líneas de acción que los dos polos del bipartidismo se comprometen de modo explícito a no modificar en ningún aspecto sustantivo cuando les toque el turno de gobernar.

Ambos partidos deben converger hacia el “centro”.

Les hace falta un peronismo “moderado”, “republicano”, “renovado”, adjetivos todos ellos destinados a delinear un polo partidario que renuncie, en lo posible para siempre, a adoptar rumbos de acción que puedan perturbar el alineamiento del poder político con el poder económico. En ese esquema ideal, el Partido Justicialista y la alianza Cambiemos podrán tener bases electorales diferentes, mantener relaciones de diverso carácter con sindicatos, centrales empresarias y movimientos sociales, perfiles diversos de sus principales candidatos; pero compartirán un “núcleo de coincidencias” de consistencia pétrea, que se presentará como un pacto refundacional. El alineamiento estrecho con Estados Unidos y otras grandes potencias en materia de política exterior, una política económica que ponga a la “libertad de mercado” en un rol fundamental, renunciando de antemano a cualesquiera restricciones o regulaciones severas a las grandes empresas, la conjunta comunión en una concepción de “democracia” que la identifique de modo absoluto con la disputa electoral por los cargos y una modalidad de las libertades públicas que garanticen la libertad de organización y expresión de los “republicanos” y las restrinja en lo posible a quiénes se decide dejar fuera de esa calificación.

La construcción de un peronismo “razonable”, preocupado por la gobernabilidad y de trato amable con un gobierno identificado con la gran empresa ha tenido avances en estos últimos dos años, con gobernadores y legisladores justicialistas dispuestos a dar apoyo incluso a propuestas de manifiesto contenido antipopular, como la reciente reforma previsional. Sin embargo, subsisten importantes dificultades.

Un problema fundamental que tiene el conglomerado de fuerzas que se nuclea en torno a la defensa del “republicanismo” es que no queda claro qué estructura y conjunto de dirigentes ocupará el lugar de un peronismo “renovado” en el sentido que ellos desean. Inoportunas derrotas electorales de gobernadores como Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y Gustavo Bordet, han signado el retroceso en la formación de una “Liga de Gobernadores” que algunos estrategas visualizaban como columna vertebral del nuevo peronismo. Fluctuaciones de sectores como el Frente Renovador entre el ejercicio de la “oposición de Su Majestad” y posturas más críticas, como las exhibidas en torno a la reforma previsional, alimentan la indefinición. Un factor también muy importante es la supervivencia electoral y en estructuras organizadas que le responden, de Cristina Fernández de Kirchner. Esa persistencia puede ser un negocio electoral para el oficialismo en el corto plazo, por la facilidad de polarizar, pero constituye un obstáculo en cuanto sostén de la idea de una coalición combativa, que rechaza abiertamente su inclusión en el bipartidismo deseado.

La tarea de construcción del “enemigo interno” a la que el gobierno y sus aliados intelectuales y mediáticos se han dedicado con ahínco en los últimos meses tiene también su lugar en esta puja. El kirchnerismo y las fuerzas de izquierda son progresivamente identificadas como “antidemocráticos” y “violentos” que hay que aislar y combatir, en función de que no son asimilables a una “educada” competencia por los puestos de gobierno.

El establishment se está jugando la posibilidad de consolidar un sistema político sin riesgos ni imprevistos, con contiendas electorales en las que compiten millonarios o aspirantes a serlo, y gestiones de gobierno en las que la generación de oportunidades de negocios para los grandes conglomerados del capital constituyan un objetivo tan primordial como compartido, incluso por los “opositores”.

No sabemos si tal modelo se consolidará. Lo que debería estar claro es que ese intento de cerrazón del sistema político hacia los intereses, la voluntad y los modos de expresión de las clases subalternas necesita ser contrarrestado. La gran pregunta es quiénes y cómo se enfrentarán al conformismo bipartidario en ciernes, con propuestas que superen el marco de la subordinación indiscutida al gran capital. Sin duda en nuestra sociedad existe un vasto campo social, cultural y político que no se subsume en la aceptación sin más del orden social capitalista, la cultura del consumo de masas y el conformismo, la neutralización de los impulsos rebeldes, la sociedad patriarcal. Que busca y construye formas de organización y acción cuestionadoras y combativas, en muchos casos desde la década de los 90. Ha demostrado una vez más su capacidad de movilización y su decisión de lucha en las grandes manifestaciones que jalonaron el año 2017.

Lo que no se ha producido hasta ahora es una articulación política duradera que proyecte al primer plano de la política esas valiosas construcciones.

El Partido Obrero y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) han logrado construir fuerzas con inserción en sectores combativos del movimiento obrero, el estudiantado y los movimientos territoriales, y una presencia electoral nada desdeñable, a través del FIT. Pero parecen tener su “techo” en ese nivel de organización e influencia. No amplían su alianza a otros sectores, ni ponen en cuestión cierto paradigma revolucionario que hoy podría estar superado. Hoy ocupan el lugar de fuerzas claramente situadas en el rechazo a cualquier perspectiva “bipartidista”, y a su carga de sometimiento al poder del gran capital. Pero con eso no alcanza.

Decenas de organizaciones, centenares de miles de militantes, se encuentran hoy arraigados en las organizaciones antiburocráticas en el campo sindical, en la llamada economía popular, en la lucha por la conquista del techo y la tierra, en el movimiento estudiantil contestatario, y un gran etcétera. Pero tal potencial no se proyecta todavía en el plano político, en construir una identidad conjunta, apuntar en una dirección convergente. Cada instancia electoral se convierte en un momento de perplejidad, de alianzas apresuradas, adhesiones sin contrapartida o silenciosa abstención. Tal cosa no debería seguir ocurriendo si se pretende dar la batalla social, política y cultural contra la hegemonía existente.

Se trata de impedir que la propuesta de las clases dominantes, sus intelectuales orgánicos y los medios masivos se fortalezca, y eso sólo se logrará sólo si una alternativa popular con vocación de masas y voluntad y capacidad de permanencia se logra configurar.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236406

 

 En/con el capitalismo mundializado

 

Generalicemos la deliberación y el posicionamiento respecto al progresismo en Nuestra América. Es comprobar su papel trascendente en que el subdesarrollo de nuestros países se profundice y consolide. Consiguieron esa modernidad deformante o reterritorialización a favor sólo de la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales valiéndose, fundamentalmente, en lo que explica Gabriel Brito a continuación:

 


El legítimo sentir popular de injusticia

será instrumentalizado por el PT y sus jefes

30 de enero de 2018

 

 

Por Gabriel Brito

Correio da Cidadania

 

 

Anticipado por razones políticas, la zaga contada de la condenación del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, por tres votos a cero en TRF- de Porto Alegre, en segunda instancia, continúa consumiendo los debates políticos y las manifestaciones de calles.

Delante de una cantidad de análisis y puntos de vista, resulta difícil para cualquier persona absorber un sentir político más amplio de que los objetivos electorales en esta condena. Algunos hablan de guiñada autoritaria del Estado brasilero, otros llegan a percibir el sinnúmero de delitos, abusos y decisiones reaccionarias de los poderes instituidos.

Es cierto que estamos hablando de un juego robado: Lula va, en velocidad máxima al banco de reos, en cuanto figuras como Michel Temer y Aécio Neves continúan gozando del status de imputabilidad y de causar indignación en cualquier ciudadano con honestidad intelectual. Los discursos, la licencias poéticas revindicados por los tres relatores del proceso del triplex (NdT: apartamiento de Lula supuestamente fruto de la corrupción), en su simulacro de justicia es “ley para todos” no son menos risibles.

En tanto, no es posible hacer concesiones al lulopetismo y su notoria estrategia de presentarse ante el público como víctima de un sistema largamente denunciado por aquellos que tanto despreció –-y hasta criminalizarlos- a lo largo de los últimos años.

El “derecho de Lula” en un país sin derechos

“En 2006, cuando fue aprobada la nueva Ley de Drogas, 401.236 personas estaban en la cárcel y Brasil era el 4º país que más apresaba gente. Pasados 11 años el número de presos se duplicó Uno de cada tres responde por tráfico de drogas. De los 726 mil detenidos, 40% no fueron juzgados -o sea- están ilegalmente detenidos sin nunca haber sido condenados. ¿Cuántos de ellos usted cree tienen abogado? El juzgamiento de Lula -y yo concuerdo, tiene dos pesos y dos medidas en relación a los demás caciques de la clase política-, comenzó el miércoles 24 a las 8 y 30 de la mañana. Por entonces, Ciudad de Dios ya estaba bajo tiros hacía exactamente 1 hora y 39 minutos, El juzgamiento acabó. Los tiros no”, escribió la periodista Cecilia Oliveira de The Intercept Brasil, creadora del aplicativo “Fuego Cruzado” cuando informa a sus usuarios sobre los frecuentes tiroteos en las favelas y barrios pobres de Río de Janeiro.

“Ahora la policía bate en quien tiene que batir”, llegó a decir Lula. Aunque ese plan falló. Tal vez por eso, los grupos de moradores de favelas (grupos de los cuales hago parte) siquiera hablan sobre ‘el juicio del siglo’ acontecido ayer en Porto Alegre”, agregó Cecilia, al respecto de la frase del ex presidente en 2010, cuando aparecer en una foto junto a Sergio Cabral y Eduardo Paes era bien visto. Hace pocos días Lula salió en defensa de los gobiernos de Sergio Cabral (PMDB, con el apoyo del PT), preso por las investigaciones de la Lava Jato, es decir, en defensa del modelo de desarrollo económico que pilló las finanzas de Río de Janeiro, ahora hundido en una nueva espiral de barbarie social después de la panacea de los megaeventos deportivos.

A ejemplo de lo que observó el filósofo Roberto Romano, no se puede perder de vista el proceso de restauración de las elites económicas y políticas brasileras, después del terremoto de 2013.
Definitivamente desligado de las bases sociales y la capitulación de Dilma que aplicó el programa de austeridad y ajuste de su contrincante electoral, Aécio Neves, el PT quedó sin defensa ante la incesante voluntad de las viejas oligarquías y de sus mandaderos del Congreso Nacional, de volver a manejar la llave del cofre.

“El Judiciario brasilero, el día 24-1-2018, dio un paso importante en la trilla de instaurar el Estado de Excepción. En las dos dictaduras del siglo 20, la de Vargas y la cívico-militar de 1964, a pesar de las torturas, asesinatos de presos por agentes estatales, exilios, censura a políticos y a la prensa, no siguieron la ruta del Estado de Excepción de modo tan desastroso. Explico: a pesar de existir tribunales militares para juzgar los supuestos crímenes contra la Seguridad Nacional, el rito, por lo menos formalmente, seguía la lógica común de los tribunales consolidados: acusación, defensa, juicio independiente”, analizó Romano al Portal IHU (Instituto Humanitas Unisinos).

Pues es eso. Un paso más, no inicial, ni tal vez una inflexión. Apenas una expresión más mediática (veremos hasta qué punto disfuncional a los propios beneficiarios inmediatos).

“La voluntad de vuelta al pasado contradice el hecho de la historia no da marcha atrás.
El golpe de fuerza de Cunha y Temer expresa el agotamiento de la democracia de baja intensidad, que funciona con dos pesos y dos medidas, surgida del final de la dictadura militar. La crisis de la Nueva República es terminal. Así como el fin de la abolición (del esclavismo) selló el fin del Imperio, la crisis de la economía cafetera condenó a la República Vieja y el abandono de la industrialización liderada por los empresarios nacionales llevó al golpe de 1964, ahora, la crisis terminal de la industrialización liderada por las empresas multinacionales condena a la Nueva República. La disputa real es saber que colocar en su lugar (y no como prolongar su agonía)”, dice el economista Plinio Arruda Sampaio Jr, autor del recién publicado Crónica de una crisis anunciada. Crítica a la economía política de Lula y Dilma (SG Amarante, San Pablo 2017), una colección de textos publicados a lo largo de los últimos 10 años.

De todos modos, las tímidas manifestaciones de los sectores conservadores y sus indignados verdes-amarillos, a respecto de la corrupción, seguidas de no tan masivas demostraciones de
apoyo de la izquierda del siglo 20 al ex presidente, tornan incógnitos los próximos capítulos de la política brasilera.

“Finalmente, ahora son los enemigos que le dan sobrevida. Ya que no consigue despertar esperanzas ni tiene nada de relevante a proponer, consigue mantenerse a tono con el chantaje emocional de la victimización y la promesa de venganza contra Michel Temer (un villano que manda mucho menos que cualquier gran banquero,
pero con los banqueros el PT y Lula no osaron meterse) y de reversión de las formas que el poder económico exigió y, con uñas y dientes, impidieron ser revertidas”, escribió en su blog el periodista y ex preso político Celso Lungaretti, que aquí rescató el carácter históricamente funcional del lulismo al sistema, desde sus románticos orígenes.

De esa forma, podemos especular hasta qué punto iría la irresponsabilidad, digámoslo así, de las burguesías brasileras en su odio al ex obrero, que mucho bien les hizo. Como dijera Ildo Sauer, ex director de Petrobrás,
el lulismo y su gobiernos profundizaron como nunca en Brasil el capitalismo no sólo en la política oficial, sino en sus relaciones sociales, esto es, en términos estructurales y también culturales.

Demandas como la reforma agraria, por ejemplo, luego de conquistar el apoyo mayoritario de la sociedad, están prácticamente muertas en el imaginario colectivo.
De modo que es más difícil que nunca establecer un programa político anti-sistémico que apunte a desinflar a los sectores que se fortalecieron como nunca, inclusive dentro de los aparatos de Estado, como las inmobiliarias en las grande ciudades, las empresas constructoras, el sistema financiero y, por encima de todo, el agronegocio, que, para ser breve, literalmente se traga al Brasil.

“La derecha brasilera está pérdida. En tanto, el mayor problema es el estado actual de la mayor parte de la izquierda que, además de perdida, revela alto nivel de ignorancia, pusilanimidad y venalidad. Parte de la izquierda brasilera avanza cada vez más en el campo de la ignominia.

La izquierda brasilera precisa de un consenso: la penalización efectiva y severa (terrenal o divina) de Lula es condición necesaria para enterrar, de una vez, el lulismo”, aseveraba en entrevista con Correio, el economista Reinaldo Gonçalves, uno de los más implacables críticos de los gobiernos petistas.

Bienvenidos a 2013

Dentro de tal contexto,
una izquierda que se pretende anticapitalista patina entre la ruptura y la postura de crítica a la selectividad del Judiciario brasilero. Como ya lo dijimos, aparentemente opta por salvar de una bancarrota política al Partido de los Trabajadores, pero también pierde la oportunidad de crear lazos efectivos con las luchas reales y nuevas formas de activismos y movimientos sociales que han incorporado a la juventud brasilera.

 

“Una parte de ese ‘re­call’ puede contaminar el PT, pero su destino en cuanto partido está sellado. No renovó sus liderazgos, actúa en los bastidores contra las movilizaciones callejeras (cuando no actúa contra ellas, como en el caso de junio de 2013) y es parte integrante del condominio de auto-preservación en que se transformó la política institucional brasilera en la estera de la Lava Jato. Él es parte de ese sistema, que lo ve reconstruido e intenta hacer un discurso izquierdista de defensa de la población, una manipulación poco convincente, además de oportunista”, dijo a Correio el cientista político Henrique Costa.

“Otros están, hasta honestamente, en busca de construir alternativas, pero son víctimas de la alienación que tomó cuenta de la izquierda contemporánea, esto es,
no consiguieron ver que la democracia que reivindican en el nivel institucional nunca existió en el piso social. Están viciados en sí mismos y reproducen esa cultura del narcisismo para consumirse unos a otros. Este es un nicho que tornó interlocutor preferencial del ‘petismo sin pueblo’. Pero una vez más, es el objetivo electoral que anima a esos partidos, con resultados apenas moderados, por supuesto”, también añadió Costa.

Como es mencionado por Cecília Oliveira, el lulopetismo opera, en su metástasis, con los mismos mecanismos de abuso y mala fe de las instituciones fermentadas en la violencia, en el esclavismo, en el apartheid social y en la expoliación de la naturaleza y de los trabajadores, en el mejor espíritu de “para los amigos todo, para los enemigos la ley”.

Y se rescatamos todo el proceso jurídico de mensalão (NdT: esquema de coimas montado durante el primer gobierno Lula), igualmente repleto de inconsistencias probatorias y juicios de ocasión, como la teoría de “dominó de hecho” y los juzgamientos que condenaron a Dirceu y otros perfectamente encajados en el calendario electoral [1], llega a ser increíble el grado de docilidad de esas filas delante del Poder Judicial.


“La izquierda tiene que darse cuenta de que es izquierda: en cuanto tal procede y persigue un proyecto de sociedad cuyo horizonte histórico está materialmente diseñado y actualizado por los movimientos sociales, con basamento ideológico orientado por las clases subalternas -trabajadores del campo y las ciudades que en ellos se instalan- y que se revela en su protagonismo reivindicativo de ejercicio de la política y también distributiva, cuya realización se hace en la disputa sin cuartel con la derecha, para que la burocratización por ésta engendrada no vacíe su propio contenido ideológico, despolitizando y substrayendo el carácter democrático que debe dar sustancia a la participación en el poder, en el funcionamiento del sistema de justicia y en la distribución y gestión democrática de los medios de comunicación”, criticó José Geraldo Souza Jr, también en el Portal IHU.


La instrumentalización del sentimiento

El des­fecho de la decisión del TRF-4 sigue abierto. Lula podrá registrar su candidatura y probablemente postergar hasta el límite de las leyes electorales su plan B, o tenerla proscripta por el TSE (Tribunal Superior Electoral). Aparentemente, conviene a todos los lados, inclusive a sus detractores, que podrán repensar algunos meses más si vale tanto la pena impedir a Lula, en cuanto no disponen de una gran nombre, dado que todos están desprestigiados en el grueso de la población.

De todas maneras, está claro que un tercer mandato del Lula, además de no vislumbrar la mínima confrontación con el capitalismo brasilero, podría ser controlado a base de chantajes desde el primer al último minuto. Además, no se puede olvidar del juego doble realizado por el partido y su gran líder en la ola de protestas del Fuera Temer, hasta vaciarla; su apoyo vergonzoso a la absolución del actual presidente del TSE (cuando se alegó la importancia de la no condena simultánea de Dilma); y, por fin, lo más duro tal vez, el uso de las centrales sindicales y de los llamados de huelga como moneda de cambio en favor de la garantía de sus fuentes estatales de financiamiento.

Por tanto, lo más triste de todo es que el PT y sus jefes tratarán de instrumentalizar el legítimo sentimiento de injusticia de una población que, todavía, mantiene a Lula en el primer lugar de las encuestas electorales.

Nota  
[1] José Dirceu fue condenado por primera vez en el caso del Men­salão en octubre de 2010, pocos días antes del primer turno de la elección presidencial. En octubre de 2012, en medios de las elecciones municipales, otros 25 acusados fueron condenados por la justicia.

 

Gabriel Brito es periodista y editor del Correio da Cidadania.

 

Traducción: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.


Fuente (de la traducción):  https://correspondenciadeprensa.wordpress.com/2018/01/28/brasil-el-legitimo-sentir-popular-de-injusticia-sera-instrumentalizado-por-el-pt-y-sus-jefes/
Fuente (del original): http://www.correiocidadania.com.br/34-artigos/manchete/13074-o-sentimento-popular-de-injustica-e-correto-mas-sera-apenas-instrumentalizado

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237219 

 

 

Tenemos, abajo y a la izquierda, que superar nuestra condición de subjetividades subalternas para ser inmunes a la manipulación mental y de la impuesta 'opinión pública' desde arriba y de modo nacional e internacional. Se trata de comenzar por:

 

 

Des-caudillizar el poder y des-apoderar la política

3 de abril de 2017

Por  Arturo D. Villanueva Imaña (Rebelión)

El contexto

Rompiendo con aquel ciclo de continuidad que los gobiernos llamados progresistas nos habían acostumbrado durante al menos la última década, Latinoamérica y Bolivia en particular vuelven a sacudirse por el surgimiento e impronta de vientos de renovación democrática.

Hasta ahora, la ola renovadora ha favorecido el retorno de la derecha y aquel neoliberalismo (hoy cada vez más radical y que a pesar de haber sido expulsado) resulta que está provocando una fuerte interpelación acerca del futuro que queremos construir y las alternativas que se plantean para lograrlo.

En vista de los resultados electorales sucedidos en varios países, aparece cada vez más evidente la restauración de regímenes que están reimplantando políticas neoliberales más agresivas. Las mismas, ahondan y exacerban el carácter enajenador del modelo salvajemente extractivista y desarrollista que implantaron los gobiernos autodenominados de “izquierda”, en favor (claro está), de grandes intereses corporativos y transnacionales que, a su turno, reactualizan y tienden a imponer un colonialismo de nuevo sello.

Sea producto del desencanto sin alternativas, de un gran rechazo y bronca acumuladas, de la indignación y resistencia a la impostura y la traición, o del reciclamiento de la derecha y el neoliberalismo que han sido propiciados bajo el auspicio y la alianza que los propios gobiernos progresistas les brindaron, lo cierto es que la derecha está de retorno. Sucede que nuestros pueblos no tuvieron oportunidad, ni pudieron construir o elegir otra alternativa que no fuese la repetición del modelo económico extractivista que sucedió al neoliberalismo.

Y aunque en el plano del ejercicio gubernamental se pueden distinguir diferencias de matiz por el énfasis estatista o privatizador que impulsan progresistas o neoliberales reciclados, lo que se impone en la práctica y la cotidianidad social actual, es el mismo tipo de sobreexplotación del hombre y la naturaleza, con los graves efectos y daños socio ambientales y climáticos que debe soportar y sufrir el pueblo.

Ahora bien, habida cuenta que la resistencia y rechazo popular todavía no han logrado construir una alternativa política que no sea de derecha, ni articular una propuesta estratégica contra el modelo económico extractivista; es indudable que para retomar y cumplir aquella agenda popular de transformaciones que inclusive se constitucionalizó en países como Bolivia, queda un importante desafío. Es decir, comenzar por articular los diversos movimientos de protesta, resistencia y denuncia, para convertirlos en una lucha conjunta contra el modelo extractivista y desarrollista que origina los principales problemas de la economía, la sociedad y la naturaleza.

A diferencia de lo que ya ha sucedido electoralmente en otros países en los que se ha cambiado de signo político, pero no de modelo económico, en Bolivia todavía se tiene tiempo y oportunidad para evitar dicho efecto pernicioso. Un efecto cuyo origen y riesgo se explican por la impostura y traición de un gobierno autocalificado como de izquierda, pero que le allanó el camino nada menos que a esa derecha neoliberal que decía combatir, y que ahora se predispone a volver a gobernar.

El ámbito del poder y la política

Sin embargo, la reflexión de los siguientes acápites estará orientada a un plano diferente, aunque conexo. Me refiero al plano del poder y la política y la forma cómo ambos se han ido construyendo y desvirtuando, en tanto más se favorecía la concentración del poder y la caudillización de la política.

Si existe algún fenómeno peculiar que caracterice la praxis política en Latinoamérica, éste no es otro que un caudillismo personalista, estrechamente asociado al propósito de conquista, conservación y concentración del poder a toda costa.

Sea como resultado de la persistencia de prácticas o afinidades monárquicas; sea por la internalización de valores individualistas y competitivos que corresponden a la visión liberal y capitalista que favorece los emprendimientos personales y privados; sea porque se desdeña prácticas colectivas, sociales y comunitarias; o sea porque ha prevalecido un tipo de sociedad patriarcal y machista, donde domina en forma excluyente el varón elegido, lo cierto es que este tipo de ejercicio político contribuye a un proceso de individualización, concentración y caudillización del poder y la política. Es decir, una forma de comportamiento político que al mismo tiempo de desplazar prácticas comunitarias y colectivas de gestión pública y política, donde prevalece el debate y la construcción colectiva de consensos y la participación social; termina desvirtuando y quitando a la democracia la oportunidad de devolver el poder al pueblo, y concentrarlo cada vez más en caudillos y cúpulas que usurpan la iniciativa popular, para hacer prevalecer dominios y voluntades individualistas, excluyentes y sectarias.

Es una especie de privatización y concentración del poder y la política, que resulta muy similar, equivalente y compatible a la concentración de la riqueza y los medios de producción que detentan y defienden los intereses particulares e individualistas del sistema capitalista predominante. Es tan compatible y equivalente en el plano económico, que resulta muy funcional para ejercer y reproducir poder en el plano político. En fin, se convierte en una potente herramienta para usurpar y enajenar poder en las manos individuales del caudillo y su séquito; provocando que la praxis política tienda a ser reducida a meros actos electorales, y la democracia sea secuestrada en favor de intereses minoritarios y particulares.

En otras palabras, se trata de un fenómeno que se encuentra en la antípoda del ideal democrático orientado a constituir un gobierno del pueblo y para el pueblo, donde el ejercicio de la política no esté orientado a escoger caudillos y favorecer intereses individualistas y minoritarios, sino a devolver la capacidad de gestión, decisión y participación social al pueblo. A cambio, la caudillización del poder y la política es mucho más coincidente y funcional a los valores capitalistas, liberales y republicanos, donde prevalece el individualismo, la competencia y la concentración de riqueza y poder en pocas manos.

El plano de la democracia

En el ámbito de la democracia sucede un fenómeno similar, porque desoyendo una histórica tradición de lucha de los pueblos indígenas que insistentemente reivindican la necesidad de reconstituir sus territorios colectivos y su capacidad de autogobierno comunitario, se ha hecho prevalecer el enfoque occidental de fuerte contenido presidencialista e individual. El mismo, favorece la conformación y elección de gobiernos supuestamente representativos, pero que generalmente responden a los intereses minoritarios que concentran la riqueza y los medios de influencia sobre la población. Prevalece un enfoque democrático-representativo ajeno, frente a la reivindicación de una capacidad de autodeterminación y gobierno colectivo, que responde a las prácticas propias de comunidades y ayllus.

Como si ello no fuese suficiente, tampoco se toma en cuenta y se termina despreciando las mismas prácticas democráticas de los movimientos sociales. Ellos, cotidiana y sistemáticamente deliberan colectivamente, construyen consensos y adoptan decisiones participativas sobre todos aquellos asuntos y problemas que inciden o afectan su modo de vida, trabajo y las relaciones con el entorno. Es más, desatendidos, olvidados, o marginados por el Estado y la gestión pública de gobierno, inclusive han logrado resolver necesidades y problemas acuciantes, sobre la base de la cooperación, la solidaridad, la autogestión y el trabajo comunitario.

Existen ejemplos innumerables de esta capacidad de gestión pública y política tanto en áreas rurales como en centros urbanos, que no han necesitado del rol del Estado, para poder efectivizar la conquista de sus derechos, como la atención y resolución de sus problemas y demandas.

Ello no se traduce únicamente en una mayor capacidad de gestión comunitaria y autogestión pública y política; sino que implica un ejercicio democrático y ciudadano, que va mucho más allá de acudir circunstancial y ocasionalmente a las urnas, para que después otros decidan por todos, a cuenta el voto emitido y la delegación de poder conferida.

A contrapelo de estas experiencias prácticas e históricas que indudablemente dan cuenta de un tipo de ejercicio democrático centrado en la iniciativa colectiva y comunitaria del pueblo, y donde la gestión pública y política ya no es un atributo del Estado, los partidos políticos, o el gobierno; es indudable que responde y se acerca mejor al tipo de democracia y ejercicio político que siempre se ha deseado como la forma de gobierno más cercana al pueblo.

Por todo ello, persistir en un modelo democrático tradicional, basado casi exclusivamente en la búsqueda de representatividad electoral, donde su mayor valor consiste en el balotaje de mayorías y minorías; no sólo resulta anacrónico, sino totalmente insuficiente para profundizar la democracia.

Si se trata de responder adecuadamente a las formas cómo se ejerce la política y se constituye un gobierno más cercano al pueblo, pero se insiste en reproducir el modelo democrático tradicional, sólo se contribuirá a perpetuar una forma de democracia elitista y meramente formal. Peor es el resultado, cuando dicha democracia representativa se desvirtúa bajo prácticas pactistas y/o caudillistas, que convierten la política y el ejercicio democrático en una forma de usurpación de la voluntad popular, y un medio de conquista del poder como fin último.

Como consecuencia de lo analizado en ambos planos, y mientras persistan ambos fenómenos distorsionadores de la democracia y la política, puede concluirse la imposibilidad de profundizar la democracia en un sentido popular, así como de impedir la realización de las tareas de transformación democrática que acompañen los cambios en la economía.

Un apunte final en la perspectiva de construir una alternativa de izquierda, hacer política en forma diferente y devolver el poder pueblo. Un proceso de profundización de la democracia y transformación social no será posible, si paralela y simultáneamente no recoge y pone en práctica el modo de gestión pública y política que la sociedad ya ejercita. No por nada las movilizaciones y la protesta de los movimientos sociales que se expresan cotidianamente en las calles, repudian la caudillización, partidización y/o aprovechamiento electoralista con que actúan algunos sectores, partidos y gobiernos (incluidos los llamados progresistas). 

 

Arturo D. Villanueva Imaña, Sociólogo, boliviano. 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=224844

 

 

Agreguemos en lugar central de la construcción de nuestra independencia de clases a lo que nos advierte el destacado académico marxista David Harvey al ser entrevistado por Intercepted y que ayuda al balance deconstructivo de los gobiernos progresistas como promotores tanto de los extractivismos como de la sociedad de consumo:

 

 

Entrevista a David Harvey

“Estamos viviendo en el mundo de

la esclavitud de la deuda”

13 de febrero de 2018

 

Por Jeramy Scahill

El salto

Durante el año pasado, todos experimentamos una especie de intenso vértigo político. Parte de esto se debe, claro, al hecho de que Donald Trump es presidente y de que constantemente encadena su último escándalo con uno nuevo, justo cuando empezamos a discutir el anterior.

Cuando estamos huyendo constantemente, es muy difícil hacer balance de dónde estamos y dónde hemos estado. Poder tener una buena visión de conjunto se convierte en un lujo, que nadie parece poderse permitir. Y eso tendrá serias consecuencias. Nuestros cerebros están siendo alterados, la forma en que procesamos noticias e información, nuestras ideas sobre lo que constituye resistencia y tiranía.

Ya vivimos en una sociedad que no estudia su propia historia —su historia pura y dura —y a menudo los acontecimientos actuales se analizan en un vacío, que casi nunca incluye el contexto o la historia necesaria para comprender lo que es nuevo, lo que es viejo y cómo llegamos a donde estamos. 

Nos distanciamos de nuestra propia realidad y de nuestro propio trabajo.

Mientras Trump celebra su primer año en el cargo y las manifestaciones se enfrentan a un año de su mandato, el destacado académico marxista David Harvey fue entrevistado en Intercepted.

Harvey es uno de los principales pensadores marxistas del mundo y una de las principales autoridades en El Capital de Marx, que cumplió 150 años a finales del año pasado. Harvey es un distinguido profesor de Antropología y Geografía en la City University of New York y es pionero en la disciplina de geografía moderna. Harvey acaba de publicar un nuevo libro llamado Marx, el capital y la locura de la razón económica.

Comencemos por ver dónde estamos ahora mismo en este país, con Donald Trump en el poder y esas múltiples investigaciones en el Congreso y con el fiscal especial investigando la conspiración rusa. Quiero hablar sobre algo de esto contigo. Pero primero, tengo curiosidad después de haber leído tu libro, ¿cómo llegamos a Trump? Y te lo pregunto por tu vasta investigación histórica y sobre Marx y la economía y la geografía. ¿Cuáles apuntarías como los factores que llevaron a que Trump alcanzara el poder y resida en la Casa Blanca?

Si tuviera que simplificarlo, sería una palabra: alienación. Tienes una población cada vez más alienada. Está alienada del proceso de trabajo porque no hay trabajos con sentido a su alrededor. Se les ha prometido una especie de cornucopia del consumismo y se encuentran con muchos productos que realmente no funcionan, se ven obligados a renovar su teléfono cada dos años. Los encuentras teniendo que vivir un estilo de vida, que es, ya sabes, que están desilusionados. Y claro, están desilusionados con el proceso político; se dan cuenta de que es el gran capital el que lo compra. Están desilusionados en muchos sentidos y no sólo es en este país. Y empiezas a ver una vasta área de población desilusionada que está alienada de todo.

Ahora bien, las poblaciones alienadas no se comportan necesariamente de la forma que probablemente tendría sentido para alguien como yo. No se van a la izquierda, por ejemplo, sólo dicen algo así como: "Dame algo que parezca diferente". Y creo que cuando Trump apareció y dijo: "Voy a ser vuestra voz", él en realidad, sabes, ‘trumpeó’ [la palabra trump es polisémica en inglés, significa tanto triunfo como invento, N. del Ed] completamente, si puedo usar ese término, a Hillary Clinton.

Y pienso lo mismo sobre la votación sobre el Brexit en Gran Bretaña, donde las áreas metropolitanas están yendo bien, pero te encontrarás poblaciones alienadas en esas pequeñas poblaciones, donde la base económica de la vida acaba de desaparecer. Y lo encontrarás en la India. Así que te encuentras con este tipo de brote real de gente de derechas, populista y neo-fascista que están apareciendo y diciendo:"Escúcheme. Escúcheme. Yo tengo una respuesta diferente a todo este tipo de preguntas." Y creo que ese tipo de cosas está sucediendo no sólo en este país, sino también en otros lugares.

¿Crees que Trump tiene alguna ideología, basándonos en las acciones que ha realizado oficialmente como presidente o en las ideas que presenta cuando habla o tuitea?

Creo que tiene algunas ideas, estén o no reunidas en una ideología; por ejemplo, una de sus ideas es desmantelar todo lo que hizo Obama. Eso es casi instintivo de su parte: ir completamente en la dirección contraria. Así que tiene ideas.

¿Una ideología? No creo que tenga una ideología clara. Pero ciertamente tiene un personaje que, ya sabes, se trata de mí, mí, mí y el narcisismo es obvio. Pero creo que este es el clásico tipo de situación de los líderes populistas. 

¿Puedes identificar algún análogo histórico a este momento en los Estados Unidos con Trump?

Creo que hasta cierto punto, si regresaras, probablemente a la década de 1920, te encontrarías con que a los ricos les estaba yendo extremadamente bien, pero había una clara especie de desilusión con lo que estaba sucediendo en el país y eso, claro, precedió a lo que sucedió en la década de 1930. Así que creo que siempre ha habido cierta inestabilidad en los Estados Unidos.

A todo el mundo le gusta hablar aquí sobre la tradición de la democracia, pero si miras lo que pasó —el macarthismo, y luego la caza de brujas en la década de 1820 contra los anarquistas, etc.— verás que en la historia de los Estados Unidos hay algunos movimientos populistas de derechas bastante desagradables.


Parte de la razón por la que pregunto es que creo que si ves las noticias por cable ahora mismo, lo que no le recomiendo que haga, y escucha a los expertos, particularmente a los demócratas o autodefinidos como progresistas, pensarías que Trump ya es algo así como uno de los mayores monstruos de la historia. Sin embargo, George W. Bush y Dick Cheney mataron, dando una cifra conservadora, a más de un millón de personas en sus guerras. 

Cierto. Cierto. 

Tenían esencialmente las mismas ideas económicas que Trump. Tal vez eran un poco mejores enmascarando su racismo o su intolerancia. ¿Pero es Trump realmente el monstruo que su retrato muestra en relación a anteriores presidentes, tanto demócratas como republicanos?

Oh, no en absoluto. Creo que una de las cosas que ha sucedido es que ha habido un retroceso, si quieres. Pero si uno vuelve atrás y mira la forma en que se trataba a las mujeres en los años sesenta, vuelve atrás y ve cómo se veía la raza en los sesenta, no diría que esa era en absoluto una sociedad hermosa. A pesar de que la economía iba bastante bien y a un sector privilegiado de la clase trabajadora le estaba yendo muy bien. Pero eso ocurre de alguna forma cuando se mira la situación actual; creo que es mucho más progresista de lo que era entonces. Así que no creo que Trump esté haciendo algo que no esté en las raíces de la historia estadounidense. 

Trump tiene múltiples mantras que repite y su favorito al hablar de sus éxitos es que el mercado de valores sigue batiendo récords. Lo que nunca menciona es que la gran mayoría de los trabajadores en este país no tienen pensión. ¿Qué está pasando ahora mismo en Wall Street y con el mercado bursátil? Quiero decir, claramente está batiendo récords. Trump tiene toda la razón. El Dow está por encima de 25.000. Es una locura si lo piensas. ¿Qué está pasando en Wall Street? [Nota: la entrevista fue hecha antes de la caída del Dow Jones del martes 6 de febrero]

Lo que me parece es que, desde los problemas de 2007 y 2008, lo que hemos visto es esencialmente a los bancos centrales sumándose a la oferta monetaria. Y el dinero tiene que ir a algún lado. Y sobre todo va a la Bolsa y, por supuesto, ese dinero va a los bolsillos del uno por ciento más rico. Por lo tanto, si realmente observamos los índices de desigualdad desde 2007-2008, han aumentado notablemente, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo.

Así que, en cierto modo, lo que has hecho es tropezar con dificultades en 2007-2008, y responder arrojándole dinero, lo que fue genial para la Bolsa y el resto. Pero, como sabemos, los ingresos de la gente común y corriente no han mejorado en absoluto, la situación de las personas no ha mejorado, y casi ninguno de los beneficios de las pequeñas recuperaciones desde 2007-2008 ha ido a nadie más que al uno por ciento más rico. Y esa es, creo yo, la solución de titulares de bonos al problema económico.

El último recorte de impuestos fue en realidad un decreto de los titulares de bonos. Ellos han controlado, en realidad, todo tipo de políticas económicas desde los años setenta. Así que no es sólo George Bush y demás. Me refiero al famoso momento en el que Clinton apareció y dijo: "¿Puedo hacer esto o puedo hacer aquello?". Y Rubin, de Goldman Sachs, dice: "No puedes hacer aquello". Básicamente tienes que hacer lo que te digan los titulares de bonos. Y Clinton, que llegó prometiendo una asistencia sanitaria universal, nos dio el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por sus siglas en inglés), la reforma del sistema de bienestar, nos dio la derogación de [la ley] Glass-Steagall, y todo lo demás, y en realidad estableció el tipo de financiación para la vivienda que produjo el colapso en 2007-2008.

El Papa habla de la usura. Como usted sabe la Bolsa es en su totalidad una institución de la usura. Y usted escribe en su libro: "La formación y circulación del capital financiero es, en efecto, la circulación del anti-valor". Explique lo que quiere decir con eso.

Quiero decir que, básicamente, la deuda es un reclamo sobre trabajo futuro, y cuando la gente está endeudada tiene que trabajar para pagar sus deudas. Y ahora mismo lo vemos con los estudiantes, por ejemplo. Muchos de ellos terminan, tienen una deuda enorme —en cierto modo su futuro está embargado— tienen que pagar esa deuda antes de que realmente puedan tener una vida.

Y eso es extremadamente, extremadamente difícil. Por eso lo llamo anti-valor, porque no es como si la gente tuviese derecho al valor que va a crear. De hecho tienen que crear valor para pagar la deuda. Así que para ellos la vida que están viviendo es una vida negativa, en vez de una vida positiva.

Y, sabes, es gracioso. Creo que la gente lo entiende. Hace sólo dos días estuve en una cafetería en Baltimore, que es uno de los lugares que solía frecuentar, y, ya sabes, unas cuantas personas están por ahí hablando, y ahí hay una pareja y pues todo el mundo está hablando. No están haciendo ese tipo de cosas con sus móviles. De hecho están hablando, lo cual es una de las cosas bonitas de Baltimore, que la gente todavía habla entre sí.

Así que de repente, —tienen unos 50 años quizás— él tipo dice: "Me siento totalmente engañado". Dijo: "Realmente creí en el sueño americano de tener una casa, un niño, un coche y todo eso". Y dice: "Aquí estoy, 50 años", dice, "y todo lo que soy depende de mi endeudamiento hasta las cejas". Y dijo: "Me siento de verdad como si me hubieran vendido la moto". Y siguió así. Y yo tenía ganas de decir: "Oh, quieres decir, como la esclavitud de la deuda, ¡como sobre lo que escribo yo!". Pero no me atreví a hacerlo.

Si alguien llegara aquí desde un universo diferente y te preguntara: "¿En qué se basan los salarios que se pagan a los trabajadores, o el dinero que existe en el mercado de valores, o el dinero que cambia de manos desde nosotros, la gente, a compañías como Amazon? ¿Cuál es el valor real de ese dólar en nuestra economía actual?" ¿qué le dirías?

El dólar debería valer lo que sea que comprara, que son las mercancías que la gente quiere, y lo que queremos son mercancías útiles. Y el problema es que el capitalismo es muy bueno fabricando mercancías que no funcionan o que se rompen o que sólo duran dos años. Quiero decir que, a menudo uso este ejemplo: estoy usando los cuchillos y tenedores de mi abuela. Si el capital produjese cosas que duraran cien años, ¿qué haría? En vez de eso produce teléfonos en los que tienes que conseguir el último, el siguiente sale y tienes que cambiarlo cada uno o dos años. De hecho, los ordenadores no funcionan si tienen más de tres o cuatro años.

Así que los capitalistas aprenden a jugar este juego de tener una rotación instantánea del consumo porque esa es la única manera de sostener su mercado. 

Bueno, gasolina y coches. No hay absolutamente ninguna razón por la que tengamos que tener vehículos en la carretera que están llegando a 14 millas por galón.

Uno querría pensar que el capitalismo es un sistema racional, pero no lo es. Es irracional, introduce estas irracionalidades porque es la única manera de continuar reproduciéndose a sí mismo. Y creo que, una vez más, la gente está empezando a ver que esto no es exactamente la buena vida que pensaban que podrían tener en algún momento, particularmente para la masa de la población que ahora está endeudada y que tiene que pagar esa deuda, ya sea la deuda de la tarjeta de crédito, o la deuda hipotecaria, o la deuda de consumo, o la deuda del coche, etcétera.

Estamos viviendo en el mundo de la esclavitud de la deuda, en el que el futuro de la mayoría de la población está de hecho embargado, por la forma en que el capital les envuelve. Este tipo de asunto sobre la buena vida es: pida dinero prestado y entonces todo estará bien. 

¿Qué pasa con el papel de Amazon, Google, Facebook en nuestras vidas? Quiero decir, ¿es esto algo nuevo en la evolución o involución del capitalismo?

No creo que sea nuevo. Lo miro históricamente. Pasamos por esto a partir de los años 70, con lo que llamamos desindustrialización: la pérdida de empleos industriales y la pérdida de empleos manufactureros. Cuando fui a Baltimore en 1969, había unas 27.000 o 30.000 personas empleadas en la planta de acero. En 1990 hay unas 2.000 personas empleadas en la planta siderúrgica. Y ahora no hay planta de acero. Así que perdimos puestos de trabajo en la industria poco a poco y el resultado fue que todo se perdió.

Así que la desindustrialización del sector fabril fue algo grande. Ahora estamos viendo que ocurre lo mismo en el comercio minorista y el marketing. Lo estamos viendo con Wal-Mart. Lo estamos viendo con Amazon. Lo estamos viendo a través de la compra por internet. Y creo que el último informe de empleo fue muy interesante porque había una pérdida de, no sé cuánto era, 20.000 puestos de trabajo en el sector minorista. Vamos a ver que ocurre en el sector minorista lo mismo que ocurrió en el sector industrial.

Entonces, la pregunta es, ¿qué tipo de trabajos va a haber en cualquier parte? Y esos lugares que sí tienen puestos de trabajo van a hacer lo que hace Amazon. En realidad no estás haciendo nada significativo. Sólo estás haciendo trabajo manual, empaquetando cosas y enviándolas. Este es un trabajo sin sentido. Esto es a lo que me refiero con trabajo alienante. Me refiero a imaginarte que podrías pasar el resto del tiempo en una línea de fabricación sólo empaquetando productos y enviándolos, quiero decir, ¿qué clase de trabajo es ese?

Hay una transformación real en los procesos de trabajo, que creo que va a tener un gran impacto real en la economía estadounidense. El ejemplo de la desindustrialización y lo que sucedió en las comunidades industriales va a afectar ahora a los grandes centros de consumo que dependen del comercio minorista. 

Se ha convertido en una parte asumida y aceptada de la política estadounidense que tanto demócratas como republicanos son evangelistas de la idea de que el libre mercado es la solución a una amplia gama de problemas. ¿Cuál es tu crítica o problema con la idea de que la competencia va a ofrecer no sólo a los consumidores, sino a los estados nacionales, un producto de mayor calidad?

Bueno, hay dos niveles de respuesta a eso. En primer lugar, me gustaría decir: "¿qué competencia?" Tenemos un enorme monopolio. Lo veo en la energía, mira las farmacéuticas, mira en todas partes y en realidad hay mucho monopolio alrededor. Por lo tanto, la competencia es una especie de falsa competencia en muchos sentidos.

Y, a nivel internacional, claro, hay algún tipo de competencia entre los distintos Estados, pero fíjese en lo que pasa. Básicamente lo que se supone que debes hacer es crear un buen ambiente de negocios. Eso es lo que el Estado supuestamente debe hacer. Y cuanto mejor sea el ambiente de negocios, más capital atraerá. Así que eso significa impuestos más bajos —una vez más, el último proyecto fiscal tenía mucho que ver con mejorar los Estados Unidos como entorno empresarial— así que tienes que darle dinero a las corporaciones. Y eso es lo asombroso, que el capital corporativo no parece ser capaz de sobrevivir actualmente sin los subsidios del sector público.

Así que, en efecto, el sector público está permanentemente apoyando a las grandes corporaciones y éstas no están compitiendo realmente. Simplemente están usando su poder monopolístico para reunir gran cantidad de riqueza en pocas manos. 

Hubo un debate bastante feroz dentro de la izquierda en Estados Unidos sobre las elecciones de 2016. Y creo que una parte muy significativa, incluso de izquierdistas, en última instancia se taparon la nariz y votaron a Hillary Clinton como forma de votar en contra de Donald Trump. Y Noam Chomsky también ha declarado que la única respuesta sensata a las elecciones dadas en 2016 fue, por supuesto, votar por Hillary Clinton para prevenir el mal mayor de Donald Trump. ¿Dónde te posicionas en estas cuestiones cuando se trata de política electoral?

Me posiciono en que tenemos que organizar algo muy diferente y alternativo en la izquierda, en lugar de tener, lo que yo llamo, en cierto modo, el partido de Wall Street gobernando en ambos partidos, uno de los cuales está más loco que el otro. El tipo de asuntos que me preocupan sobre Trump es lo que está haciendo con el medio ambiente, lo que podría hacer con la guerra nuclear, todo ese tipo de asuntos. Me refiero a que es totalmente irracional sobre algunos de estos asuntos.

Así que, sí, preferiría tener a Hillary, pero no quiero estar en una situación en la que la única respuesta a alguien como Trump sea Hillary, porque me parece volver a todos esos problemas que tuvimos con la primera administración Clinton, que fue el comienzo del proceso de venta del gobierno de Estados Unidos a los titulares de bonos y a Wall Street.

Tenemos que encontrar algo que sea un partido no-Wall Street. Y eso tiene que ser populista de base. Pero creo que también se debe tratar de revitalizar el poder sindical. Y se tiene que revitalizar el poder de la comunidad, y tiene que participar muchas de las organizaciones que actualmente están tratando de hacer frente a la situación.

En este país es un gran problema la asistencia social a través de las ONG. Creo que las ONG son un problema. No son una solución a los problemas. Necesitamos tener un movimiento de izquierda real, sólido y bueno. Empezamos a ver elementos de esto cristalizarse en torno a Bernie Sanders y similares. Pero creo que tenemos que ir más allá de eso, y por eso es tan importante empezar a tener un análisis alternativo al que generalmente estamos expuestos en las noticias por cable y todo el resto. 

Bernie Sanders se identifica a sí mismo como un socialista democrático, sin embargo, en su historial electoral podemos ver que apoyó el cambio de régimen en Iraq. Dijo que continuaría con el programa de asesinatos de drones tal como existía bajo Obama. Votó por políticas económicas neoliberales en el pasado. ¿Cómo qué tipo de socialista describirías a Berni Sanders? Quiero decir, ¿es un marxista desde tu punto de vista?

No, no, no es marxista en absoluto. Es, como dice, una especie de socialdemócrata. Pero los socialdemócratas tienen un largo historial de ser bastante belicistas con todo tipo de asuntos y de creer en cosas como el humanismo militar y ese tipo de cuestiones. Por lo tanto, la historia de la socialdemocracia está un poco manchada por todo eso. Y por eso creo que tiene que haber un verdadero movimiento socialista de izquierda.

En cuanto se puso a hablar más con los millennials, Sanders empezó a cambiar su discurso de la socialdemocracia a una línea más socialista. A hablar de un sistema de salud universal y del acceso gratuito a la enseñanza superior. Vemos surgir lo mismo en Gran Bretaña, con Jeremy Corbyn empezando a hablar más en términos de esas visiones socialistas tradicionales que de una alternativa socialdemócrata. 

¿Cuál es su evaluación del estado actual del Partido Demócrata?

Creo que aún está controlada por lo que yo llamaría el partido de los elementos de Wall Street. Alguien como Chuck Schumer, por ejemplo, ha recaudado más dinero de Wall Street que casi nadie en el Congreso. Aunque retóricamente puede decir ciertas cosas, creo que es parte de eso, y Nancy Pelosi también. El liderazgo en la estructura de poder dentro del Partido Demócrata es, en cierta medida, antagónico a un verdadero impulso socialista. Lo que me pone nervioso es que simplemente tendrán que decir: "Bueno, somos la alternativa al loco de Trump". Y llegarán al poder. Pero eso no va a suponer ninguna diferencia real. Como lo veo yo, en realidad, va a exacerbar los problemas.

No los veo asumiendo temas de tipo, digamos, deuda estudiantil y no los veo aceptando el sistema universal de salud y ese tipo de temas en absoluto. 

Hablas de la necesidad de construir un movimiento socialista de izquierda en los Estados Unidos. Han tenido un aumento en las filas de los Socialistas Democráticos de América, muchos jóvenes se han unido a él. ¿El propósito principal sería competir en el sistema electoral o está hablando de un movimiento más orientado a los trabajadores que no esté abrumadoramente interesado en la política electoral?

Como probablemente sabrás, no suscribo una visión muy obrerista de estas cosas. Pienso que tiene que haber alguna alianza entre el tipo de movimiento sindicalista tradicional y los movimientos activistas comunitarios y movimientos ambientales y similares, y que construir alianzas entre diferentes grupos es terriblemente importante. Hay que reconocer la importancia del movimiento Black Lives Matter y algunos de los movimientos de género que están alrededor, creo que son elementos muy significativos que necesitan ser puestos juntos en una especie de coalición.

Personalmente creo que los Millennials, si se quiere llamarlos así, la generación más joven, está mucho más abierta a discutir estas cuestiones, que cualquiera que tenga más de 30- 35 años. A veces le digo a mi hija: "Una de las cosas que deberías hacer, para ser muy progresista, es impedir que mi generación vote", porque, en general, somos muy reaccionarios. 

¿Dónde pondrías el límite de edad para votar? ¿A qué edad ya no votas más? Por cierto, lo apoyo para conducir. Debería haber un límite máximo de edad para conducir.

Sí, bueno, probablemente ya lo he superado. Por lo tanto, personalmente no me voy a beneficiar de ello.

No sé exactamente qué edad es. Pero me parece que hay un grupo en el poder, en la academia, por ejemplo, los académicos que tienen entre 40 y 60 años los que tienen el poder ahora mismo, y son un verdadero problema. Creo que han aceptado el mantra neoliberal y tienen actitudes neoliberales. Es la gente menor de esa edad la que empieza a hacer grandes preguntas.

Me alegro de que hayas sacado a relucir las ideas neoliberales. El término neoliberal se está utilizando tanto actualmente por gente que creo no tienen literalmente la menor idea de lo que es la política económica neoliberal o en general el neoliberalismo. Creo que sería fantástico: darle a la gente una definición. ¿Qué significa neoliberalismo?

Considero que es un proyecto político, que se originó en los años 70 con la Mesa de Negocios ( Business Roundtable) y los Rockefeller y todos los demás, que consiste en reorganizar la economía de tal forma que se restaure el poder de una debilitada clase capitalista. La clase capitalista tenía dificultades a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, porque el movimiento de los trabajadores era bastante fuerte, había muchos activistas comunitarios, los ecologistas, estaban surgiendo todos esos asuntos de reforma, la formación de la Agencia de Protección Ambiental y todo ese tipo de cosas. Así que decidieron, a través de la Mesa de Negocios, que irían realmente a tratar de recuperar y acumular el máximo poder económico que pudiesen.

Y eso tenía una serie de elementos, como que, por ejemplo, si se enfrentaba a una situación de rescate de las personas o de rescate de los bancos, se rescatará a los bancos y se dejaría al pueblo que luchara por salir adelante. Siempre que hubiese un conflicto entre el capital y el bienestar de la gente, se escogería al capital. Esa era la forma simple del proyecto, los elementos de eso, que, ya sabe, Reagan puso en marcha y Thatcher puso en marcha y eso es básicamente de lo que se ha tratado. Era un proyecto político.

Ahora algunas personas dicen que sólo es una idea sobre el mercado libre. Bueno, sí, un mercado libre para algunos. Responsabilidad individual, sí. Una redefinición de ciudadanía tal que un buen ciudadano es un ciudadano sin necesidades. De tal forma que cualquier ciudadano necesitado es una mala persona. No sé si has visto la película Yo, Daniel Blake. Es un muy buen ejemplo. Es un ejemplo aterrador de cómo los servicios sociales se ponen en marcha para castigar a las personas y no para ayudarlas realmente.


Lo que yo considero a menudo como uno de los aspectos más visibles de la política económica neoliberal es la idea de medidas de austeridad que se imponen a las economías de los países del sur, pero también al caso de Grecia, por ejemplo. La primera demanda de los acreedores, si te fuesen a conceder un préstamo, es el fin de tus programas sociales y el dinero que se gastaría en ellos pasaría a ser destinado al pago del principal o del interés del dinero que generosamente se te ha prestado.

Es la esclavitud de la deuda de nuevo. Se organiza la esclavitud de la deuda de tal manera que aprisione a la gente y tengan que pagar. Pero, no se le quita el dinero a los titulares de bonos. Quiero decir, en el caso de Grecia, por ejemplo, no es que alguien fuera tras los bancos franceses y alemanes que prestaban todo ese dinero a Grecia. Básicamente socializaron su deuda, la entregaron al FMI y al Fondo Europeo de Estabilidad y a todo el resto, y luego obligaron a los griegos a pagar. 

En realidad, si los bancos han cometido un error de evaluación, deberían pagar. Pero no lo hicieron, y este es el principio neoliberal en acción. Tiende a no gustarme el término austeridad, empezó porque la austeridad… 

Estoy usando el término que ellos usan.

Sí, lo usan. Pero la austeridad se usa para las políticas que se aplican a la población. La austeridad no es para el capital, en absoluto para las instituciones financieras, y no es para el uno por ciento más rico. Así que la austeridad se refiere a los programas sociales. Y, de hecho, el Estado ha estado profundamente envuelto en el subsidio al capital durante los últimos diez o quince años. Esto otra vez, es parte del tipo de mezcla neoliberal. Predica el libre mercado, pero sobre todo para la ideología, como he dicho antes, hay una tremenda cantidad de poder monopolístico en este sistema de mercado supuestamente libre.

A menudo he pensado que, al menos en parte, la situación que hemos visto desarrollarse en Grecia es muy similar de alguna forma a lo que ocurrió en la crisis financiera de Estados Unidos en 2007- 2008. Había prestamistas que sabían que la gente a la que le estaban dando el dinero no iba a poder pagar sus mensualidades, por no mencionar siquiera hacer los pagos del préstamo principal. Y en Grecia era lo mismo.

Esos alemanes, y en menor medida otras instituciones financieras europeas, sabían que el dinero que daban o que prestaban a Grecia no iba a ser reembolsado y que, en última instancia, llegaría a un punto crítico. Entonces, ¿por qué estas instituciones —por qué los bancos alemanes o las instituciones financieras estadounidenses— en qué les beneficia poner dinero en Grecia o en otros países, sabiendo que no se va a devolver?

Porque saben que se lo devolverán. 

¿Quién?

El Estado. De hecho, el Estado alemán lo hará. Pero lo hará apoyándose en los griegos y reduciendo su nivel de vida. Esto ha estado sucediendo desde hace mucho, mucho tiempo.

Quiero decir, mira el caso de México en 1982, no podía pagar su deuda. El Fondo Monetario Internacional dijo: "Vale, les ayudaremos, pero tienen que hacer esto, esto y esto". Y de hecho redujeron el nivel de vida de la población mexicana en un 25% en los siguientes cinco años. Eso fue lo que ayudó a pagar la deuda.

Bien, de eso se trata la austeridad. Y, de hecho, el FMI ha administrado la austeridad haciendo ese tipo de cosas en todas partes.

De tal forma que los bancos nunca se lastiman y esto se remonta a la crisis fiscal de Nueva York en 1975, cuando se tomó la decisión de rescatar a los bancos o hacer pagar a los ciudadanos de la ciudad de Nueva York. Así pues, los ciudadanos de de Nueva York pagaron y los bancos no pagaron nada del costo de lo que habían hecho. De eso se trata el orden neoliberal. Y lo llaman un riesgo moral, por cierto, lo que significa que no vas a ser realmente atrapado por ninguna mala decisión que tomes. 

Cuando los políticos, principalmente los republicanos, pero también los demócratas, dicen "Oh, necesitamos reducir nuestra deuda y equilibrar nuestra chequera en este país". ¿Cuáles son esas políticas, cuando tienes a políticos haciendo campaña basándose en parte sobre la idea de que van a reducir la deuda o a eliminar la deuda del gobierno federal de Estados Unidos? ¿De qué están hablando realmente?

Bueno, eso es una especie de bate de béisbol que se lleva periódicamente a la política. Recuerda a Dick Cheney diciendo que: "Ronald Reagan nos enseñó que la deuda no importa". Porque Reagan se endeudó como un loco, principalmente en el lado militar y Bush también se endeudó.

Luego los republicanos cambiaron, cuando Obama apareció y dijo: "Tenemos que hacer algo respecto a la deuda". Y esto se vuelve la excusa para impedir que cualquier programa fuese aprobado. Y ahora vemos que los republicanos vuelven al poder, ¿y qué hacen? Aumentan la deuda en un trillón y medio de dólares o algo así.

No creo que haya una cuestión real aquí, es simplemente una excusa política para abordar la retórica sobre el endeudamiento y nosotros tenemos que lidiar con la deuda de nuestros hijos, pero después, claro, le dan la vuelta. Es una herramienta política, que usas de esta particular manera, en un momento histórico concreto. 

¿A quién le pertenece la deuda estadounidense?

Oh, esto es interesante. Por supuesto que China es propietaria de una gran parte y Rusia posee bastante. Japón también.

De hecho, hay una historia muy interesante sobre eso, si te interesa conocerla, en medio de la crisis cuando Fannie Mae, Freddie Mac y AIG se estaban como debilitando, los rusos fueron a los chinos y les dijeron: "Vendamos toda nuestra deuda en esas instituciones y eso acabará con la economía de Estados Unidos". Y lo habrían conseguido porque en realidad los titulares de la deuda de esas instituciones eran principalmente China y Rusia. China se negó, por una sencilla razón. No querían que la economía estadounidense se desplomase porque es un principal mercado de consumo. Pero si Rusia y China hubieran decidido en ese momento vender todas sus participaciones en Fannie Mae, Freddie Mac y AIG, la economía estadounidense se hubiese desplomado. 

¿Hay algo en China que aún, o alguna vez, seguirías describiendo como de naturaleza comunista?

Creo que la situación china es muy complicada. 

Por supuesto.

Por ejemplo, Xi ha decidido que va a eliminar la pobreza rural en dos años. Y es un programa masivo, masivo el que se está llevando a cabo en China ahora mismo. Cuando los chinos deciden hacer algo así, lo hacen de verdad. Quiero decir, cuando decidieron construir una red ferroviaria de alta velocidad, en 2007 tenían cero millas. Ahora tienen 15.000 o 20.000 millas, tiraron para adelante y lo hicieron. 

Para ser justos, sabe que hay muy poca regulación en China para este tipo de proyectos de construcción.

Sí, no hay regulación. No hay derechos de propiedad privada en tu camino. Puedes hacer lo que quieras. Es dictatorial en ese sentido. Así que no digo que sea un buen sistema. Pero es interesante que Xi haya decidido erradicar la pobreza rural en dos años. Y ahora, la gente puede seguir con eso en Occidente.

Pero no lo veo, quiero decir, ¿podemos imaginar un programa en este país, que dijese que iba a erradicar la falta de vivienda en dos años? Yo no lo veo. Todo el mundo habla de viviendas asequibles, algo hay que hacer. Pero no se hace nada realmente. Xi va a hacerlo. Esa es la diferencia que hay.

Hay algunas cosas muy positivas que salen de China, así como todo lo negativo que, por supuesto, escuchamos todo el tiempo: la falta de libertad de elección; el poder del partido se está utilizando en ciertos sentidos, y la gente hablará de todo ese tipo de cosas en Occidente. Pero lo que no estamos viendo es la fenomenal transformación que está ocurriendo económicamente, y en términos del estilo de vida de la gente. Quiero decir, si le dijeses a la gente: "¿Quieres volver al tipo de mundo que había allí, por ejemplo, en 1978, o algo así?" La respuesta sería “desde luego que no". Mucha gente allí tiene una vida mucho mejor que en aquel entonces.

China es un asunto al que deberíamos mirar con ojo crítico. Pero, sin embargo, no ese tipo de sermones, oh, no es que no haya preocupación por los derechos humanos. Como si de alguna una forma u otra hubiera una gran preocupación en el terreno de los derechos humanos en este país.

Artículo publicado originalmente en The Intercept.

Traducido por Pilar Gurriarán.

https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-david-harvey-estados-unidos-donald-trump-primera-parte

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237809&titular=%93estamos-viviendo-en-el-mundo-de-la-esclavitud-de-la-deuda%94-

 

En consecuencia, abajo y a la izquierda, requerimos generalizar la deliberación y el posicionamiento respecto al progresismo en Nuestra América. Es comprobar su papel trascendente en que el subdesarrollo de nuestros países se profundice y consolide. Es cuestionar esa modernidad deformante o reterritorialización a favor sólo de la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales. Es descubrir que la consiguieron reforzando nuestra condición de subjetividades subalternas mediante promoción tanto de los extractivismos como de la sociedad de consumo.

 

Romper con nuestra alienación nos plantea historiar para saber cómo hemos llegado a la extrema derechización del dominio tanto sobre el país como del mundo y a la resignación de la falta de sentidos de nuestros trabajos o vidas.

 

David Harvey nos aclaró sobre el imperativo de superar nuestro vivir sin presente ni pasado ni futuro social e internacional. Sin embargo, destapa su pensamiento menospreciador de cómo un país imperialista, China, beneficia a su población y qué calidad de vida hay tanto en la sociedad de consumo como en la emigración de su población con sentido de colonizar.  En efecto, señala: "Hay algunas cosas muy positivas que salen de China, así como todo lo negativo que, por supuesto, escuchamos todo el tiempo: la falta de libertad de elección; el poder del partido se está utilizando en ciertos sentidos, y la gente hablará de todo ese tipo de cosas en Occidente. Pero lo que no estamos viendo es la fenomenal transformación que está ocurriendo económicamente, y en términos del estilo de vida de la gente. Quiero decir, si le dijeses a la gente: "¿Quieres volver al tipo de mundo que había allí, por ejemplo, en 1978, o algo así?" La respuesta sería “desde luego que no". Mucha gente allí tiene una vida mucho mejor que en aquel entonces".

 

Es crucial deconstruir conceptos claves para encaminar la autodeterminación de los pueblos como es la concepción de buenos vivires convivires que confrontan con la modernidad y la sociedad consumo. Nos demanda multiplicar espacios en común de deliberación y toma de decisiones sobre cómo transformar el quehacer político respecto a concretar la participación protagónica de los pueblos. Pierre Bourdieu nos sugiere suscitar la conciencia de una creciente mayoría de nosotros, los diversos de abajo, sobre porqué y cómo liberarnos de delegar la voluntad de cambios radicales en un líder, partido político u otra forma de presentación de los autodenominados nuestros salvadores. También Bourdieu nos señala sustituir el poder de la palabra de quienes apabullan con sus despliegues de generalidades mediante el cultivo popular de los conocimientos profundos sobre realidades concretas -en perspectivas- de quienes interactúan con ellas y con investigadores decididos a orientar y fundamentar inventivas políticas cotidianas de las comunidades para resolver problemas vitales. Con estos objetivos, abajo y a la izquierda, planteémonos:

 

Revitalizar el pensamiento crítico en América Latina

17 de febrero de 2018

 Por Decio Machado (Brecha)

 

Los debates de la izquierda han gozado históricamente de una gran riqueza intelectual y teórica.

En el mundo del socialismo real, pese a la deriva totalitaria de sus estados, hubo potentes debates tales como si era posible el “socialismo en un solo país” entre los partidarios de León Trotsky y Iósif Stalin; la hoja de ruta para superar la oposición entre el trabajo intelectual y manual entre dirigentes y dirigidos surgidos en China durante la revolución cultural; o la controversia sobre la ley de valor de Marx en las sociedades de transición que protagonizaran el Che Guevara, Ernest Mandel y Charles Bettelheim, con la participación de Paul Sweezy entre otros pensadores marxistas.

De igual manera, los debates de la izquierda en los países capitalistas tampoco fueron baladíes, revitalizándose las elaboraciones respecto a la caracterización de la naturaleza de clase del Estado y el papel de la democracia al interior del pensamiento marxista y la teoría crítica. Estos debates abarcaron desde las formulaciones de Louis Althusser en relación con la naturaleza y papel de los llamados aparatos ideológicos y represivos del Estado hasta los análisis de Michel Foucault sobre los diagramas y dispositivos de poder-saber y la matriz disciplinaria del panóptico moderno. Por su parte, la ratificación de la naturaleza de clase del Estado y las formas particulares que adopta la dominación política supondrían también la aparición de nuevos estudios tanto desde la perspectiva subjetivista como desde las visiones estructuralistas, generando grandes duelos teóricos como la polémica entre Ralph Miliband y Nikos Poulantzas. Incluso tras la caída del Muro de Berlín, las posiciones de Toni Negri y Michael Hart frente a John Holloway, con sus diferentes posiciones sobre la dialéctica y las diferentes perspectivas entre el autonomismo y el marxismo abierto son de gran riqueza intelectual en el ámbito del debate teórico de fin del pasado siglo.

Quizás por ello causa tanta congoja y vergüenza ajena el nivel teórico esbozado por algunos de los académicos latinoamericanos que se han caracterizado en los últimos años por ser los legitimadores intelectuales de los regímenes progresistas. En el campo de la izquierda nunca se había visto tan extensa combinación entre simplificación del pensamiento y actitud conformista en el campo del saber.

Diría Pierre Bourdieu que el intelectual está obligado a desarrollar una práctica de autocrítica. Que deben llevar a cabo una crítica permanente de los abusos de poder o de autoridad que se realizan en nombre de la autoridad intelectual; o si se prefiere, deben someterse a sí mismos a la crítica del uso de la autoridad intelectual como arma política dentro del campo intelectual mismo. Para este destacado representante de la sociología contemporánea, todo académico debería también someter a crítica los prejuicios escolásticos cuya forma más persuasiva es la propensión a tomar como meta una serie de revoluciones de papel. Ironizaría Bourdieu indicando que esto llevó a los intelectuales de su generación a someterse a un radicalismo de papel confundiendo las cosas de lógica por la lógica de las cosas.

Sin embargo, a lo que hoy asistimos por parte del establishment académico de propagandistas de los regímenes progresistas no es otra cosa que lo que el zapatista subcomandante Galeano llamara “histeria ilustrada de la izquierda institucional”, esa que ingenuamente llegada al poder se convierte en un clon de lo que dice combatir, corrupción incluida.

Es evidente que a la producción de pensamiento reaccionario debemos oponer la producción de redes críticas desde la intelectualidad específica. Hago referencia a la noción teórica elaborada por Foucault por la cual se define una actividad inscrita en un campo acotado en el que el intelectual practica su labor singular. Algo más parecido a la figura del experto que a la del opinador generalista que habla indistintamente sobre cualquier cosa en cualquier contexto. Pero esto debe hacerse desde la honestidad, al igual que cualquier tipo de intervención política, y ahí, volviendo al sup Galeano, “hay que reconocer que esa izquierda ilustrada es de deshonestidad valiente”, pues no le importa hacer el ridículo.

En el fondo, el rol de esta intelectualidad progresista se asemeja bastante al de los propagandistas del viejo régimen estalinista, aquellos a los que el mismo Stalin –el menos intelectual de todos los bolcheviques que protagonizaron la Revolución Rusa– bautizaría como “los ingenieros del alma”. Así Vladimir Putin es comparado con Lenin; Rafael Correa con el Che Guevara; las elecciones en Ecuador con la batalla de Stalingrado o el juicio a Lula por sus implicaciones en la trama Odebrecht con el hipotético vía crucis de Jesuscristo en su camino al Calvario.

Sin embargo, hay que hacer memoria de la represión correísta sobre el paro/movilización que tuvo lugar en Ecuador entre el 2 y el 26 de agosto de 2015, donde hubo 229 “agresiones, detenciones, intentos de detención y allanamientos en todos los territorios donde se realizaron movilizaciones y protestas” (informe del Colectivo de Investigación y Acción Psicosocial Ecuador) o la impunidad en los casos de asesinatos a destacados opositores al modelo extractivista como José Tendetza, Freddy Taish o Bosco Wisuma. Hay que recordar también cómo el gobierno del PT criminalizó y agredió la protesta de jóvenes brasileños en las calles de todo el país en junio de 2013 y posteriormente durante el Mundial de Fútbol de 2014, o cómo se ha disparado el número de asesinatos de jóvenes negros en las zonas de favela en una lógica de política de “limpieza social” sobre todo a partir de la aprobación –con el apoyo del gobierno de Dilma Rousseff– de la ley antiterrorista en el Legislativo. De igual manera, ya no podemos mirar a otro lado ante el nivel de violencia desplegado por las fuerzas de seguridad del Estado en Venezuela, las violaciones de derechos humanos y el alarmante nivel de deterioro de la democracia en ese país.

Ante esta realidad me viene a la memoria Jean Paul Sartre –exponente del existencialismo y del marxismo humanista– cuando en el año 1945 escribió en la revista Le Temps Modernes, “considero a Flaubert y a Goncourt responsables de la represión que siguió a la Comuna de París porque no escribieron una palabra para impedirla”. Para Sartre, el corazón de cuya filosofía era una preciosa noción de libertad y un sentido concomitante de la responsabilidad personal, la misión de un intelectual es proporcionar a la sociedad “una conciencia que la arranque de la inmediatez y despierte la reflexión”.

Aquí, ¿cómo no?, conviene rememorar también al palestino Edward W Said, quien sentenciaría en uno de sus más famosos textos: “Básicamente, el intelectual (…) no es ni un pacificador ni un fabricante de consenso, sino más bien alguien que ha apostado con todo su ser a favor del sentido crítico, y que por lo tanto se niega a aceptar fórmulas fáciles, o clichés estereotipados, o las confirmaciones tranquilizadoras o acomodaticias de lo que tiene que decir el poderoso o convencional”.

Como podemos apreciar, nada que ver con el –en palabras del subcomandante  Galeano– “pensamiento perezoso” del progresismo criollo de estos tiempos. Entender el porqué de este deterioro intelectual tiene que ver con razones que van desde las aspiraciones personales de algunos académicos respecto a su capacidad de influencia política en el poder, hasta con una simple falta de conocimientos científicos o históricos que procura esconderse tras una supuesta superioridad analítica, todo ello sin olvidar las limitaciones derivadas del pensamiento binario por el que el mundo se divide simplemente entre derecha e izquierda.

Pero hablemos claro. No existe el pensamiento crítico funcional a gobiernos progresistas o partidos de la izquierda institucional, eso es una falacia. En realidad, la modernidad no se imagina la política sin un proyecto intelectual, por superficial que este sea, motivo por el que toma sentido la intelectualidad progresista actual. Así de tristes son las actuales relaciones entre el saber y la política convencional latinoamericana.

En todo caso, no puede haber un pensamiento crítico que no tenga su anclaje en la propuesta de pensar históricamente y por lo tanto cuestionar la impuesta aceptación de que siempre ha existido y existirá el capitalismo, lo que reduce la cancha del juego a proceder solamente a “humanizarlo”. El pensamiento crítico es en realidad un pensamiento radicalmente anticapitalista. En eso no hay negociación, pues de ello depende el futuro de la humanidad.

De igual manera, el pensamiento crítico implica profundizar sin concesiones el estudio de los mecanismos que mantienen la dominación –procedan éstos de donde sea–, lo cual no admite espacios para la seducción por parte del poder. Y requiere superar lo que podríamos llamar ortodoxia marxista, incorporando lógicas libertarias, ecologistas, feministas, anticolonialistas e indigenistas entre otras tantas.

Al mismo tiempo el pensamiento crítico parte de una acción comprometedora, está embarcado en la acción política y es por ello despreciado desde el poder. No es premiado con salarios de analista para medios de comunicación “progresistas”, no hace consultorías gubernamentales y tampoco forma parte del actual y extendido business académico.

A partir de aquí, el camino es largo pero necesario si esa intelectualidad progresista quiere dejar de vivir del Sur, para pasar a ayudar a transformarlo. https://brecha.com.uy/ Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237988

 

Apreciemos otra puesta subversiva en práctica que el progresismo, al igual que el neoliberalismo,  bregó por bloquear. "En vez de priorizar procesos orientados a promover las capacidades de autodeterminación, decisión y autogestión desde las bases; han preferido embarcarse en la conquista del poder (entendida como el fin último de la política).

 

Examinemos:

 

 

Política y poder en la construcción del estado y la democracia

12 de enero de 2017

Por  Arturo D. Villanueva Imaña (Rebelión)

Consideraciones generales

Desde que se ha establecido que la democracia constituye la forma de gobierno más perfecta y avanzada que los pueblos han encontrado para regir sus sociedades, cada vez más se ha ido acentuando el énfasis por conquistar el gobierno y el poder, y cada vez menos en construir su fin último que consiste en establecer un gobierno del pueblo, donde prime su decisión soberana y no la voluntad del gobernante de turno y de las (nuevas o viejas) élites a las que representa.

Es decir, se ha hecho cada vez más corriente y generalizada la concepción por la cual se entiende a la política como el instrumento para luchar, conquistar y conservar el poder, apropiándose del Estado. Se produce un secuestro de la política, lo público, la economía y las decisiones en manos del grupo (generalmente minoritario) y los sectores dominantes que logran hacerse del poder; y se pierde aquella perspectiva orientada a forjar y devolver a la ciudadanía y sus organizaciones sociales, la capacidad de decisión y autodeterminación. En otras palabras, aquel poder que originalmente reside en el soberano y es conferido circunstancial y temporalmente para administrar la cosa pública, es secuestrado y usurpado para favorecer e imponer intereses sectarios.

Tan cierto es este afán por conseguir el poder, que no sólo prevalece en las tendencias conservadoras y derechistas que pugnan por conservar y reproducir el poder para mantener y expandir sus privilegios; sino que también ha sido adoptada en algunas corrientes llamadas progresistas y de izquierda. Sucede que en vez de priorizar procesos orientados a promover las capacidades de autodeterminación, decisión y autogestión desde las bases; han preferido embarcarse en la conquista del poder (entendida como el fin último de la política).

 

En el caso de Bolivia, por ejemplo, se pretende sustituir inclusive a las clases y sectores sociales que deberían dirigir y orientar el proceso, por la figura individual de una persona, en la que se pretende concentrar todos los atributos y valores de las luchas y conquistas que le corresponden al pueblo. A tal punto llega el extravío, que a tiempo de considerarlo como un caudillo insustituible al que se le otorgan y en el que se depositan todas las facultades de decisión; finalmente se vacía toda posibilidad de generar y respetar procesos de decisión popular, secuestrando y usurpando esta facultad en manos de un individuo. A su turno y precisamente por esa imprescindibilidad otorgada, también se cierra y anula toda posibilidad de continuidad y sostenibilidad de un proceso, que no sea dependiente de esa figura personal y el culto que se le dispensa.

 

Parece como si los acontecimientos y los hechos históricos no hubiesen sido suficientes para comprender que en la generalidad de los casos (muy en contrario de lo que se esperaba), los procesos de cambio y transformación iniciados y perfilados en las luchas y revueltas populares, terminaron casi invariablemente traicionados desde el poder y una vez que se conquistó el gobierno. Es decir, que los cambios y transformaciones se hacen y conquistan en las bases y las luchas; y no así en y desde el poder y el gobierno, como se pensaba.

El origen para que se produzca ese desencanto popular y el creciente rechazo social que provocan los gobiernos que abandonan sus compromisos, es precisamente al constatarse el distanciamiento creciente que se produce entre el Estado y la sociedad, -cuando el gobierno hace cada vez menos lo que reclama la sociedad como sus prioridades, e impone proyectos e iniciativas que no responden ni resuelven los problemas álgidos de su pueblo. Es decir, abandona y traiciona los postulados y mandatos establecidos, para hacer prevalecer las prioridades e intereses de las nuevas castas dominantes.

En los casos de gobiernos que se reclaman como populares y aunque persista un discurso que reafirme supuestas convicciones de izquierda; lo que desenmascara su impostura e hipocresía, es la prevalencia de medidas, políticas y acciones de gestión gubernamental que (muy en contrario del discurso), favorecen intereses sectarios, corporativos, antinacionales y entreguistas. Es decir, se hace prevalecer y se produce un sometimiento a intereses generalmente transnacionales, capitalistas y de carácter colonial que se encuentran en la antípoda del interés nacional. En el caso de Latinoamérica, a poco más de 10 años de gestiones de gobiernos progresistas y de izquierda (como se han autodenominado), los ejemplos no son excepciones y tienen un legado muy elocuente. Si no, puede verse lo que sucede en Ecuador, Nicaragua, Bolivia, etc.

 

La realidad boliviana

Ahora bien, cuando la sociedad boliviana (a pesar de haberse producido ya un referéndum nacional que ha dirimido y constitucionalizado irrevocablemente su decisión), vuelve a ser interpelada por la terca e insistente pretensión de abrir la Constitución para permitir una eventual y nueva reelección presidencial (rechazada mayoritariamente); entonces surge inmediatamente con fuerza la pregunta de por qué ese afán desmesurado y testarudo por mantenerse y conservar el poder “cueste lo que cueste”. Por qué se insiste tanto en prorrogarse en el poder, cuando la tarea fundamental consistía en transformar el viejo Estado de privilegios y jerarquías, para construir uno nuevo en donde prevalezca la decisión, la participación y la gestión pública ejercida desde las bases (y no en un aparato burocrático corporativamente distribuido y cada vez más grande e inepto)?

 

Es decir, surgen serias interrogantes e inquietudes en torno al concepto y la práctica política, como el enfoque del poder y la democracia que los gobernantes tienen y pretenden imponer.

Se levanta una incógnita en torno a si la forma de gobierno, el tipo de Estado y las características de nuestra democracia, responden a la visión y los principios establecidos en la Constitución; pero sobre todo respecto del compromiso de transformar aquel modelo (clientelar, cupular, de la democracia pactada) contra el que se había luchado.

La respuesta, lamentablemente, al contrastarla con la obcecada decisión del partido de gobierno y las organizaciones sociales oficialistas que pretenden arrogarse la voz de todo el pueblo, sólo confirma la pertinaz intención de conservar y reproducir el poder “a como dé lugar”. Es decir, sabiendo que ello solo garantiza la concentración del poder en pocas manos y la preservación de determinados intereses y privilegios de las nuevas élites dominantes, que terminan usurpando la capacidad de decisión, participación y autodeterminación al pueblo.

 

Colateralmente, a la par de esas interrogantes y cuando se hacen patentes regímenes secantes en los que se produce una concentración del poder asfixiante; también se sabe que la mejor forma de equilibrar y controlar ese poder, sólo es posible cuando la sociedad civil está organizada y tiene capacidad de movilización, porque así existen mejores condiciones para impedir excesos autoritarios, y/o defender derechos y demandas que toda sociedad tiene.

Este equilibrio y control en la correlación de fuerzas entre el Estado y la sociedad es aún más promisoria y tendencialmente más avanzada, cuando la sociedad civil al margen de estar bien organizada, cuenta con organizaciones, pueblos y sectores sociales esclarecidos (digamos política y socialmente conscientes), que tienen la virtud orientar y dirigir las luchas populares, ya no solamente como contrapeso al poder del Estado, sino señalando el camino de las transformaciones que requiere la sociedad para perfeccionarse y cumplir sus históricos objetivos de igualdad, libertad, soberanía, etc.

Durante muchas décadas, esa fue una característica de la sociedad boliviana. Alrededor de la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) y la Confederación Sindical Unica de Campesinos (CSUTCB), el pueblo logró estructurar un formidable contrapeso frente al Estado, y especialmente respecto de gobiernos y regímenes antidemocráticos y dictatoriales. Tal fue su fortaleza, que en determinadas coyunturas sociales y políticas se planteó el co-gobierno y la dualidad de poderes (como en el caso, por ejemplo, de la Asamblea Popular al inicio de la década de los años 70).

Sin embargo, quebrado, desarticulado y dispersado (política y materialmente) semejante referente organizativo y popular el año 1986 (cuando se produce la Marcha por la Vida protagonizada por el proletariado nacional alrededor de la COB y la FSTMB); tuvieron que pasar muchas décadas antes de poder rearticular una fuerza social de esa magnitud, para luchar y deponer aquel modelo neoliberal y su gobierno de turno, que habían dado un golpe tan duro a la conciencia nacional y sus organizaciones matrices.

 

El Pacto de Unidad fue forjándose muy lenta y dificultosamente en el transcurso del largo periodo neoliberal, la desideologización de los movimientos y organizaciones sociales, y la atomización y “relocalización” a la clase obrera nacional, que se habían impuesto desde mediados de los años 80.

 

Al margen de la Coordinadora del Agua y la Vida en Cochabamba (que constituye otra invalorable experiencia organizativa que tuvo un papel determinante para perfilar y establecer nuevas formas de decisión y autodeterminación popular que contribuyeron en la lucha contra el neoliberalismo y la expulsión de intereses corporativos transnacionales del país); el proceso de cambio y transformación en Bolivia (que estalló con la llamada Guerra del Agua a inicios del año 2000 y la revuelta popular de Octubre Negro del 2003), estuvo también precedido por la conformación del Pacto de Unidad.

Esta organización se forjó en las tierras bajas del Oriente, sobre la base de las 5 organizaciones indígenas y campesinas matrices de todo el país. Al margen de haber logrado insertar en la agenda nacional, históricas reivindicaciones emergentes de la explotación, exclusión y discriminación étnica y cultural que sufrieron durante siglos, así como de reclamar el reconocimiento de su identidad colectiva, el derecho a la tierra y el territorio y su autodeterminación; otra de las virtudes esenciales del Pacto de Unidad, fue la de amalgamar y constituirse en el referente nacional que impulsó las principales luchas del pueblo (sobre la base de varias y sacrificadas Marchas Nacionales que emprendieron), hasta el punto de lograr la derrota y expulsión de los gobiernos neoliberales y el establecimiento de la Asamblea Constituyente (que fue una demanda nacional originada en este movimiento).

No fue casual que alrededor de este Pacto de Unidad se constituyera posteriormente el denominado Instrumento Político para la Soberanía del Pueblo (IPSP), como una novedosa y esperanzadora fórmula que se perfilaba como el mecanismo para preservar y devolver a las organizaciones sociales y sus bases, la capacidad de decidir y constituirse en los protagonistas del proceso.

 

Aquella promisoria fórmula encontrada para abanderar y dirigir el proceso, pronto se desvirtuó al tomarse la decisión de conformar el Consejo Nacional para el Cambio (CONALCAM) y los consejos departamentales (CODECAM), que pasaron a formar parte de la gestión de gobierno nacional y departamentales, y a cuya organización se integraron nuevos y diversos sectores sociales (como gremialistas, transportistas, jubilados, juntas de vecinos, etc), incluida la COB.

Con el argumento de conducir el proceso de cambio, las organizaciones sociales no solo perdieron la independencia sindical y política (tan indispensables para controlar y constituirse en contrapeso frente al Estado que se conformaba); sino que pasaron a formar parte, a corresponsabilizarse de la gestión de gobierno, pero sobre todo a beneficiarse de las ventajas y beneficios del poder, sobre la base del cuoteo corporativo, la repartija de canonjías y el manejo clientelar del aparato del Estado.

Cuando tuvieron la más grande oportunidad para constituir un Estado diferente y alternativo al modo conservador, vertical y jerárquico que había caracterizado a los gobiernos y las democracias derechistas y republicano-liberales; el llamado proceso de cambio decidió adoptar y reproducir esas antiguas y conservadoras formas de gobernar.

De esa forma no sólo reprodujo el perpetuo afán de las clases dominantes tradicionales de conquistar el poder solo para conservar, imponer y satisfacer sus intereses sectarios, sino que transfirió este impulso de conquista, dominación y conservación del poder en los sectores y organizaciones sociales; las mismas que al entrar en la lógica del “ahora es cuando”, terminaron sucumbiendo a la angurria de poder, el control del Estado y la dominación, como un fin en sí mismo.

 

Al concebirse y ejercerse la política como la forma de conquistar y conservar el poder a toda costa, también se hace imposible generar procesos de transformación y cambio que le devuelvan a la ciudadanía, sus organizaciones y pueblos, la capacidad de decidir y autodeterminarse, de tal modo que se facilite y construya el verdadero sentido de la democracia: el gobierno del pueblo. A cambio y a la inversa de ello, se torna conservador y hasta reaccionario, porque esa forma de hacer política corresponde a los antiguos y tradicionales partidos, organizaciones y sectores que buscan el poder para imponer sus intereses (quitándole a la democracia su sentido esencial y fundamental).

 

Y como la historia se encarga de demostrar este extremo, también es posible afirmar que no se trata de un fenómeno exclusivo de partidos, tendencias y organizaciones conservadoras y de derecha que buscan el poder para perpetuar la vigencia de su dominación; sino que también expresa el sentimiento y la visión de organizaciones y tendencias autodefinidas como de izquierda, que también ansían conseguir “el maravilloso instrumento del poder” para sustituir y encumbrar nuevas élites de dominación (sindical, corporativa, cultural y/o clasista), en cuya lógica de gobierno persiste y se reproduce la verticalidad, el mando de unos pocos y las jerarquizaciones excluyentes.

 

Frente a un escenario como éste, evidentemente la sociedad y la ciudadanía quedan desprotegidas y vulnerables ante la “majestad del poder”. Sin embargo, históricamente y muy especialmente en Bolivia, también ha quedado claro que sólo se trata de episodios pasajeros, antes de que vuelvan a surgir nuevas iniciativas y movimientos orientados a resolver y restituir, al menos, el equilibrio perdido.

En Bolivia, donde buena parte de las organizaciones sociales y sus dirigentes han sido cooptados por el poder en forma clientelar y prebendal, y donde ya no existen condiciones para contrarrestar, controlar y equilibrar la nueva relación de dominio y hegemonía que ejerce el poder del Estado sobre la sociedad; la ciudadanía que no forma parte del oficialismo, ha quedado completamente desguarnecida. A pesar de ello ha ideado y está generando nuevas oportunidades para organizase, y ha puesto en marcha un nuevo tipo de colectivos, agrupaciones, movimientos sociales, e iniciativas comunitarias o asociativas (de carácter barrial, rural o de redes sociales), donde prevalecen y se ejercen novedosas como tradicionales formas de deliberación, decisión, participación y gestión social en diferentes campos.

Caracterizados por un natural y comprensible rechazo (dados los antecedentes organizativos sucedidos en el país), a estructurarse jerárquica y verticalmente, y menos a comprometerse o estar dispuestos a reafirmar lealtades que no correspondan a objetivos concretos de lucha, trabajo o acción en la que se encuentren (en claro rechazo a las traiciones, los partidos políticos tradicionales y la forma de hacer política que ha caracterizado la historia nacional); en realidad muestran un nuevo horizonte y una diferente voluntad para establecer la relación entre la sociedad y el Estado.

 

Si las luchas y conquistas populares por construir una sociedad diferente, con un gobierno verdaderamente del pueblo, han sido envilecidas y degeneradas por el poder; entonces no es casual que tiendan a desarrollarse nuevas y alternativas formas sociales de decisión, participación y gestión, que paulatinamente vayan liberándonos de la dependencia de contar con un gobierno para que administre la cosa pública. El gobierno debe darse cuenta que no ha surgido para usurpar el poder que le corresponde al soberano, sino para servir, atender, facilitar y garantizar todas las condiciones, derechos y servicios que permitan al pueblo vivir con dignidad, igualdad y respeto, en armonía con la naturaleza.

La pretensión de prorrogarse y reproducir el poder “cueste lo que cueste”, no sólo es un despropósito político que sucumbe a tentaciones autoritarias para adueñarse de la voluntad soberana que le corresponde al pueblo, sino que desconoce en la práctica la decisión del mismo soberano expresado claramente en un referéndum nacional específicamente dispuesto para dirimir esta situación. Además, pone en entredicho aquel principio de “gobernar obedeciendo” que había sido adoptado precisamente por el gobierno del Estado Plurinacional.

Un precedente de este tipo no muestra una voluntad de servicio y mucho menos la intención de construir y devolver al pueblo la capacidad de decidir y construir procesos de gestión popular y pública; sino que busca utilizar su respaldo, para concentrar y beneficiarse de las ventajas que otorga el poder, el mando, la verticalidad y las jerarquías inherentes a una forma de gobierno no precisamente popular y de izquierda.

 

Arturo D. Villanueva Imaña, Sociólogo, boliviano. 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221559

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Valoremos lo medular de "uníos los oprimidos" sin fronteras por la vida, la dignidad humana de los pueblos e individuos y contra el capitalismo. Ponerlo en práctica desde ahora nos desafía, en vez de la batalla de ideas, a multiplicar los espacios en común de deliberación y toma de decisiones sobre porqué las militancias y proyectos más efectivos para necesidades e intereses populares deben mirar hacia encauzar postcapitalismos.

 

Comprobemos los límites e inviabilidades de propuestas, unidades de acción, protestas sociales y posicionamientos de las izquierdas partidarias por desconocer la actual e imprescindible lucha de clases o confrontación de la unión en diversidad de los de abajo contra el capitalismo local del sistema global integrado:

 

 

 

a) Las soluciones a este problema y drama fundamental de las grandes mayorías son, por supuesto,  las formuladas por Sirio López Velasco pero son irrealizables en el capitalismo que, con la excusa de la seguridad y de ir contra el narcotráfico, establece varias formas de guerra contra los pueblos ocupándolos mediante su Estado de amplio espectro policial y de fuerzas armadas con hipótesis de conflicto en enemigos internos.

 

 

 

Una propuesta sobre seguridad pública, ciudadanía y defensa nacional

23 de febrero de 2018

 

Por Sirio López Velasco

Rebelión

 

Traducido del portugués para Rebelión por Alfredo Iglesias Diéguez

La intervención federal en el área de seguridad del estado de Río de Janeiro agudizó el debate sobre la seguridad pública en Brasil. Como el tema es asunto prioritario de otras regiones de Brasil y de otros países de América Latina que sufren situaciones de violencia social comparables a las de Río de Janeiro, las breves reflexiones que desarrollo a continuación pretenden tener validez en ese contexto más amplio.
 

La «violencia» puede ser definida como cualquier situación que impida que algún ser, en especial un ser humano, alcance su máximo desarrollo posible de forma saludable. En esa situación se vulneran violentamente las tres normas básicas de la ética: la primera, porque tal situación no es el resultado de una elección voluntaria del individuo; la segunda, porque no es el resultado de un consenso alcanzado con otros iguales; la tercera, porque se ve afectada la salud humana, y en muchas ocasiones la salud de la naturaleza no humana del lugar. En ese sentido, violencia es la falta de salud, de educación, de vivienda y de actividad productiva que permita resolver las necesidades básicas del individuo, de su familia y de su comunidad. Por esa razón, el combate efectivo contra la violencia consiste en que preste atención a todas estas áreas.

Ahora bien, en Río de Janeiro y en otros lugares de Brasil e de América Latina la violencia contra las personas se comete, además de como resultado de las carencias en esos ámbitos antedichos, como resultado de la acción de la pequeña criminalidad, que hurta, roba y, a veces, mata, y del crimen organizado, vinculado al tráfico de drogas y de armas. La situación empeoró, como consecuencia de las políticas neoliberales, a raíz del deterioro de los factores socioeconómicos antedichos y por el hecho de que el crimen organizado se erigió en un estado paralelo, detentando en muchas comunidades el poder real (consolidado por la compra de políticos, jueces y policías, que a veces matan de la misma manera que lo hacen los criminales).



Revertir esa situación no es tarea fácil y requerirá del concurso de muchas actuaciones interconectadas. Por un lado, es necesario poner en marcha políticas de empleo y de renta que tengan por objetivo la desaparición del desempleo y retribuciones suficientes para realizar una canasta familiar completa; asimismo, esas políticas deben incluir ayudas sociales inmediatas y planes de educación-capacitación profesional para los más desfavorecidos y los presos, aparte de su organización en cooperativas de producción que tendrían que recibir del Estado el apoyo necesario (financiero, técnico, de compra de la producción…). Paralelamente, con el ánimo de combatir con alguna posibilidad de éxito la pequeña criminalidad y sobre todo el crimen organizado, es fundamental promover y apoyar la autoorganización de cada comunidad en materia de defensa. En ese sentido, esa autoorganización de cada manzana, barrio o ayuntamiento rural, debe contar con el permanente apoyo, incluso armado, de las policías, que deben ser depuradas de corruptos y contar con policías bien formados, también desde el punto de vista ético, bien equipados, bien remunerados y cuyas familias deben estar protegidas por la Seguridad Social, además de contar con el apoyo permanente de otros especialistas, procedentes de la universidad, el poder judicial... Esa autoorganización tendría que evolucionar hacia la constitución de la milicia ciudadana formada por voluntarios entrenados y armados por las policías y las fuerzas armadas e integrados de forma permanente en la defensa de la seguridad pública comunitaria y de la soberanía nacional, en el contexto de una América Latina integrada solidariamente y libre de cualquier dominio imperial. Por otra parte, la depuración de las policías debe ir acompañada de la depuración de los corruptos en el ejecutivo, legislativo y judicial, que se ha de lograr gracias a un profunda renovación de los cargos electivos y al ejercicio, cada vez más estricto, de una democracia directa por parte de las comunidades, que deben tener el control de todas las acciones que emanan de la administración pública.

Bibliografia mínima
López Velasco, Sirio. Ideas y experiencias de la democracia: una mirada ecomunitarista. Porto Alegre: Fi, 2017; disponible gratuitamente en: https//www.editorafi.org/180sirio?fb_comment_id=1458345687589180_1477539679003114

López Velasco, Sirio. Contribuição à Teoria da Democracia: uma perspectiva ecomunitarista. Porto Alegre: Fi, 2017; disponible gratuitamente en: http://www.editorafi.org/196sirio

Sirio López Velasco es profesor de la Universidad de Federal do Río Grande (UFRG).


Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar la autoría, al traductor y Rebelión como fuente de la traducción.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=238243

 

b) La visualización de la asistencia a sequías, inundaciones e incendios o a los excluidos como si fuesen coyunturales desconoce que el modo de producción es la causa. Por eso, es prioritario comprender que las desapariciones forzadas de campesinos e indígenas es un objetivo preponderante del capitalismo al avanzar en su maximización del acaparamiento de territorios para mercantilizarlos y lucrar también con su monopolio sobre los bienes comunes. De ahí lo medular de convertir cada ejecución de desalojo en enfrentamiento con una amplia solidaridad convocada para resistir en favor de la vida y la dignidad humana de todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno. Al mismo tiempo implica campañas de esclarecimiento sobre la importancia de campesinos e indígenas y de los derechos de la Naturaleza. Es ante todo escucharlos y aprender sobre cómo se organizan en procura de buenos vivires que, al principio, los focalizaron en la Amazonía y hoy ampliaron "la visión desde la sola Amazonía hacia la Panamazonía Andina, enfatizando los vínculos...".

 

 

¿Qué se esconde detrás de la represión a los wichí en Formosa?

11 de enero de 2018

 

El barrio 50 viviendas de Ingeniero Juárez, Formosa, sufrió dos represiones durísimas en pocos días, que dejaron varios heridos, detenidos que ya están libres y la zona militarizada. Hugo Torrico, integrante de las comunidades wichí, habló con Fernando Tebele en el programa La Retaguardia y contó cómo está la situación allí. Repasó la historia del barrio y el trasfondo real, que es un posible desalojo. 

 

Por La Retaguardia/Imagen: Hugo Torrico

  

 “Este conflicto con los pueblos originarios ya venía sucediendo hace aproximadamente 10 años. Antes, tal vez porque nosotros éramos poco expresivos, éramos manejados y nunca nos hacíamos escuchar sobre lo que estamos atravesando, todo era tranquilo. Con el correr del tiempo, las comunidades fueron tomando coraje. Se fue tratando de convivir como sociedad de Ingeniero Juárez. Sabemos que todavía estamos lejanos a la gente criolla por nuestras costumbres y nuestra manera de vivir. Nosotros sentimos más la vida cerca del lago y cerca del monte. Nuestra riqueza es nuestro territorio. Aquí en Formosa la situación de los pueblos indígenas es muy complicada. La gente va tomando conciencia de la realidad que estamos viviendo. Por el hecho de pensar diferente se han hecho notar las persecuciones que sufrimos a través de la Justicia, las represiones y las discriminaciones. Se hace sentir la falta de trabajo, la falta de integración y la falta de salud y de educación. Nos propusimos enfrentar estas situaciones acompañados por quien comprenda más de la realidad de los pueblos indígenas para que seamos escuchados” comenzó relatando Hugo acerca de la problemática histórica de las comunidades originarias en Formosa.

 

Torrico contó el engaño que padecieron con la creación del Barrio 50 viviendas, donde la mitad de las construcciones que se hicieran serían para las comunidades de Ingeniero Juárez. Cuando cayeron en la cuenta de que serían habitadas en su totalidad por criollos, ocuparon esas tierras: “Fue una decisión política y un engaño hacia las comunidades. Lo que ha hecho del Ejecutivo municipal es llamar a una asamblea a los referentes políticos y comisiones vecinales de caciques con el propósito de solicitarles a las comunidades que cedan el terreno para construir viviendas con intención de poner 50% de las viviendas para las comunidades y 50% para distribuirlo entre quienes ellos quieran. Cuando ya estaban totalmente terminadas y con fecha especificada para la entrega de las viviendas, averiguamos por todas las comunidades y resulta que a nadie se lo llamó para decirle que le habían asignado vivienda. Nosotros no tenemos documentos de esos terrenos, históricamente lo ocupaban nuestros ancestros. Esa tierra es nuestra, de nuestros ancestros. Decidimos ir a tomar el 50 viviendas, porque es nuestro. Éramos 600 familias que tomamos allá”, señaló Hugo, que advirtió de antemano que el acuerdo parecía tramposo: “El modelo de estructura era para gente blanca, no para nosotros. Cuando traen algún proyecto de vivienda ya viene diseñado para las comunidades. Esto era algo especial y sabíamos que no era para nosotros. Tomamos esas viviendas como pueblo indígena”, expresó.

Por ello, han sido citados por la Justicia, pero pidieron que algún representante se acercara a Juárez para tomarles declaración ya que no cuentan con los recursos para trasladarse hasta el juzgado: “Nos han denunciado por usurpación. La empresa a cargo de las viviendas nos hizo una denuncia penal a quienes tomamos las viviendas. Tuvimos que ir a desfilar para declarar. Cuando la Justicia nos llamó a nosotros, éramos como 180 que teníamos que ir. Nosotros tenemos la voluntad de ir a declarar en la justicia por qué nosotros tomamos las viviendas, pero por escasos recursos no tenemos para pagar el boleto. Hicimos una nota al juez pidiendo que alguien de la Justicia se traslade a nuestra localidad y vamos a tener la voluntad de ir a declarar”, aseguró Torrico en conversación con Fernando Tebele en Radio La Retaguardia.

Cuando visitamos la zona en julio de 2017, La Retaguardia pudo advertir que el barrio ya estaba militarizado, aunque no al nivel de estos días. En cada esquina del 50 Viviendas, patrullas policiales acechaban a los y las vecinas. Incluso pudimos advertir que una de las viviendas directamente estaba tomada por la policía.
La situación en Ingeniero Juárez respecto a la violencia policial empeora cada vez más. Los wichí se ven envueltos en las mentiras de los medios locales que difunden que son los originarios quienes provocan a la policía, cuando en verdad es al revés: “Muchos se han acercado a ver qué es lo que ha pasado. Hay gente que comunica la realidad que vivimos nosotros como comunidad, pero muchas veces algunos medios quieren hacernos confrontar entre nosotros. Digo esto porque la policía misma es la que agredió a un grupo de chicos que iban pasando durante el reclamo en el 50 Viviendas. No es que la comunidad insulta o que somos agresivos. No nos creemos dueños de todas las tierras. Respetamos la Constitución y las leyes. Nosotros en ningún momento usurpamos. Lo que hace el Estado provincial contra las comunidades es reprimir y provocar muertes. Han muerto pastores; a veces por ir a cazar un animalito al monte de ellos, porque ya dicen que es de ellos, te sacan a tiros y balazos. Si salís vivo, salís, si no salís muerto. Eso es lo que está pasando aquí en Formosa”, explicó Hugo y remarcó la participación del Gobernador de Formosa para acentuar esta problemática: “El Gobernador Gildo Insfrán dijo: ’Si ustedes, los dirigentes, no ponen buena voluntad para sacar a su gente, nosotros tampoco vamos a hacer nada para ustedes’. Esa espina la lleva debajo del calzado el Gobernador. Se siente muy molesto. Hace 30 años le estamos pidiendo el título de propiedad y no nos lo da. Cuando vamos a tomar el territorio nos sacan a tiros. Ya no estamos usurpando. Mucha gente nos dice que vayamos en forma pacífica. Eso es lo que estamos aprendiendo, buscar el diálogo, pero no se encuentra fácilmente.

Primero está el apriete y después la amenaza. Cuesta llegar a la gente. Poca ayuda tenemos ante esta situación”, denunció Torrico que además agregó que deben soportar las provocaciones y los insultos discriminatorios de la policía de Formosa. “Ese día, el lunes por la noche, la policía nos decía ‘vayan a dormir matacos de mierda, sucios de mierda. Lo único para lo que sirven es para vagar nomás. Son generadores de problemas’. Entonces los chicos reaccionan. Nadie dice esas cosas. Nadie dice que la policía de Formosa trató a los originarios de forma discriminatoria. Nosotros tenemos que decir la realidad, cómo nos tratan a nosotros”, expresó.
 

Otro de los apuntados por Torrico fue el Ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo de Formosa, Jorge Abel González, a quien señalan como responsable de muchos de los males de los wichí en la provincia: “Hay policía en distintos barrios de Ingeniero Juárez. Hace poco se creó en Formosa la policía antidisturbios. Dicen que los aborígenes son agresores y ladrones. Desbaratan a cualquier persona que se le cruce por el camino. Nosotros no somos eso, nos insultan de esa manera. El Ministro de Justicia que hoy tenemos en Formosa, Abel González, conoce bien la realidad, conoce senda por senda los pueblos indígenas. Él fue asesor de los indígenas. Gildo lo tomó a él porque conoce a la gente de la comunidad. No nos representa a nosotros. Cuántas balas han tirado a la gente de este Ministro. Se puso más pesado esta semana. El conflicto no es con el criollo ni con el vecino, es con la policía. La agresión viene de parte de la policía. Ahí nace la impotencia de las comunidades. Inventaron que los aborígenes fueron a saquear a un supermercado, pero acá no hay supermercado. Lo que escriben esos medios es lo que les dice la policía, recibiendo órdenes del Ministro para buscar excusas. En ningún momento hemos ido a saquear un supermercado. La policía le hizo perder un ojo a un integrante de la comunidad. A otro le metió la bala por la espalda. Nadie cuenta eso. Lo esconden todo. En un mes, cuántas balas tienen hoy los chicos en su cuerpo y en su rostro. Por cuestiones de miedo no quieren acercase al centro de salud porque se acerca la policía y los quiere llevar. Ya fueron llevados 5 chicos. Los tuvieron detenidos una semana. Es la misma policía la que insulta a los miembros de la comunidad. Los corre con el caballo y los asusta. Estamos pidiendo que la policía actúe de forma desarmada. Ellos van con balas de goma. Para ellos los originarios son conejos”, denunció Hugo.

 

Por último, Torrico contó que los wichí y el resto de las comunidades han decidido en asamblea negar cualquier tipo de obra de construcción de viviendas que quiera realizarse en la zona a partir de ahora: “Acá en Juárez no se construye más viviendas para nadie. Esperemos que esto mejore. Mientras esté este Gobierno en Formosa no creo que mejore. Para ellos somos un estorbo, somos un conejo de caza. Vamos a seguir reclamando y pidiendo justicia y que el derecho humano se respete. Sepan que aquí hay indígenas que viven todavía, están de pie y van a seguir clamando por el bien de una comunidad”, cerró.

Según pudo saber La Retaguardia, el desalojo del 50 Viviendas ya estaría firmado por la justicia, por lo que no es apresurado pensar que los dos episodios violentos tienen como finalidad generar un desgaste, tanto para los originarios, como para los criollos, y que quede instalado que la única solución para conseguir paz es el desalojo. En realidad, la mejor manera de conseguir tranquilidad es que todas las personas puedan acceder a sus viviendas, pero esa es otra historia.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article15855

 

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Conclusiones del VIII Foro Social Panamazónico:

Defender y cuidar los territorios, la naturaleza y los derechos de los de los pueblos indígenas-amazónicos-andinos por una Panamazonía del Buen Vivir

22 de febrero de 2018

 

Esta octava versión del FOSPA adoptó el lema movilizador “Vamos al llamado del Bosque”, al que respondimos todas y todos desde nuestras particularidades tejiendo las ideas, enlazando los corazones, articulando las acciones para aportar al logro de los dos objetivos estratégicos que se propuso este VIII FOSPA: articulación de las organizaciones y de sus agendas así como la visibilización de la Amazonía como fuente de vida para el mundo y espacio clave en la lucha frente al cambio climático.”

 

Durante el VIII Foro Social Panamazónico (FOSPA), entre el 28 de abril y el 1 de mayo de 2017, más de 1500 delegados y delegadas de 33 países del mundo se encontraron para sesionar en Tarapoto, Perú.

Llegaron allí convocados por la consigna “Vamos al llamado del bosque”, tras más de un año y medio de proceso, que involucró e hizo converger a múltiples actores sociales de la panamazonía andina, organizando decenas de comités locales y realizando una docena de pre foros nacionales en seis países amazónicos, con el fin de articular agendas de las organizaciones y redes amazónicas y visibilizar las propuestas para la defensa de la Amazonía, frente al cambio climático y la convivencia intercultural.

Como resultados del FOSPA, se elaboró colectivamente la Carta de Tarapoto; se obtuvieron conclusiones de sus nueve espacios de diálogo y debate; se definieron Iniciativas para la Acción para la movilización; y se eligió a Colombia como la casa del próximo IX Foro Social Panamazónico, hacia donde continua ahora el proceso.

En este camino, ampliamos la visión desde la sola Amazonía hacia la Panamazonía Andina, enfatizando los vínculos (también tensiones) biomáticos, climáticos, sociales y políticos entre ambos espacios en un todo interactuante y sistemático.

 

Conjuntamente, construimos un enfoque de metodología del cuidado, es decir, que genera espacios radicalmente horizontales de encuentro, inclusión, diálogo y negociación de la diversidad de existencias, sentires, pensares, saberes y trascendencias, con la finalidad de superar desigualdades, exclusiones, patriarcalismos, colonialidades y depredaciones capitalistas. Para conocer más de la fundamental metodología del cuidado que buscamos, haz clic en este link.

Con la finalidad de dar cabida a todas las iniciativas y aportes, realizamos más de 30 Actividades previas autogestionadas, en la Universidad Nacional San Martín de Tarapoto, sede del Foro, los días inmediatamente anteriores. Incluyendo el inédito y significativo Tribunal de derechos de las mujeres.

También buscamos nuevos lenguajes y dimensiones, un proceso más participativo y artístico cultural, de protagonismo y fortalecimiento de los pueblos indígenas, líderes de organizaciones, poblaciones territoriales, mujeres, etc., para defender la Amazonía (y lo andino), su biodiversidad y sus pueblos, como condición imprescindible para la vida y felicidad de la humanidad.

A continuación, descargue el DOCUMENTO SÍNTESIS TERRITORIO Y CUIDADO (PRINCIPALES CONCLUSIONES DEL VIII FOSPA):

Defensa del territorio y cuidado de la naturaleza para la vida plena y el buen vivir. Folleto Panorámica del VIII Foro Social Pnamazónico (7,97 MB)

Leer

 

 

c) La discusión entre los partidos, las corrientes y otras organizaciones de izquierda es perentoria para destapar hacia dónde las está conduciendo su criterio de sumarse a las elecciones, al parlamentarismo, a la unidad contra Macri o el ajuste y a las convocatorias de las burocracias sindicales. Son conciliaciones con el poder real y su democracia que seguimos aceptándolas pese a la gravedad de estar subsumidos en el totalitarismo del sistema mundo capitalista y amenazados de extinción como vida planetaria y humanidad. Es continuar engañándose de que sus tácticas garantizan mantenerse entre los trabajadores, los vecinos... y comunicarse, hacer algo por ellos. Es persistencia en descalificar a quienes intentamos aportar al protagonismo deliberativo y autodeterminación de los pueblos de manera subversiva como es la articulación de las luchas por la justicia social y la ambiental. Reflexionemos sobre:

 

 

“Dos mundos” y la tradición socialista

 

2 de febrero de 2018

Por Rolando Astarita

 

 

Uno de los aspectos más olvidados –o negados- de la tradición socialista (basada en el marxismo) es que los diputados y dirigentes del partido obrero mantenían una actitud de marcada distancia con respecto al Estado. Por eso, en tiempos de la Segunda Internacional, por ejemplo, los líderes del ala izquierda de la socialdemocracia constantemente marcaban las diferencias insuperables que los separaban de los partidos defensores del sistema capitalista, y del constitucionalismo burgués.

Pues bien, un “incidente secundario”, ocurrido en el Congreso del Partido Socialdemócrata de Alemania (septiembre de 1910) sirve para ilustrar esa actitud (y la opuesta). Lenin lo comenta en una nota que lleva por título “Dos mundos”, publicada en noviembre de 1910 (Obras Completas, t. 16, pp. 302-311, ed. Cartago).

Ocurrió que un líder del ala derecha del Partido, delegado de Baden, de apellido Frank, se quejó porque un ministro del gobierno alemán había afirmado que no existía igualdad de derechos entre los socialdemócratas y los partidos burgueses. En respuesta a la queja de Frank, el líder del ala izquierda del Partido, Bebel, explicó que, dado que el ministro era representante del régimen estatal y social existente, y dado que su misión era defender este régimen de los ataques de los socialistas, incluso con la fuerza si fuera necesario, “tiene toda la razón desde su punto de vista”. En este punto Lenin reproduce el fuerte cruce:

 

“Frank interrumpió a Bebel, gritando: ‘¡Inaudito!’. Bebel prosiguió, contestándole: ‘Yo lo encuentro muy natural’. Frank volvió a exclamar: ‘¡Inaudito!’”. Lenin entonces se pregunta ¿Por qué Frank se enojó tanto?  Y responde: “Porque está saturado de fe en la ‘legalidad burguesa’ en la ‘igualdad de derechos’ burguesa, y no comprende los límites históricos de esa legalidad, no comprende que toda esa legalidad inevitablemente debe volar hecha añicos cuando se trata del fundamental y principal problema de la conservación de la propiedad burguesa. Frank está saturado de ilusiones constitucionalistas pequeñoburguesas;… cree en el valor absoluto, en el poder absoluto de la constitución burguesa… y se siente sinceramente ultrajado porque un ministro constitucional no quiere admitir su ‘igualdad de derechos’, la de Frank, como hombre del Parlamento, como hombre que actúa en estricta conformidad con la ley” (p. 304).

En cambio Bebel, observa Lenin, “traslada el problema del terreno de la democracia burguesa, al terreno real de la lucha de clases”. Luego: “¿Es posible sentirse ‘ofendido’ porque a nosotros, enemigos de todo régimen burgués, un defensor de ese régimen no nos conceda igualdad de derechos sobre la base de la ley burguesa? ¡La sola suposición de que esto pudiera ofenderme, mostraría ya la inestabilidad de mis convicciones socialistas! (ibid., pp. 304-5). Agrega Lenin:

“Dos mundos de ideas: por una parte, el punto de vista de la lucha proletaria de clase, que en determinados períodos históricos puede desenvolverse sobre la base de la legalidad burguesa, pero que inevitablemente lleva a un desenlace, a un choque directo, al dilema de ‘hacer añicos’ al Estado burgués, o ser aniquilado y aplastado. Por otra parte, el punto de vista del reformista, del pequeño burgués al que los árboles impiden ver el bosque, al que el oropel de la legalidad constitucional impide ver la enconada lucha de clases y que en un rincón perdido de algún pequeño país olvida los grandes problemas históricos del presente” (p. 305).

Un “incidente secundario”, que sintetiza en sí mismo dos enfoques opuestos, el reformista-oportunista, y el revolucionario. En épocas de extendido cretinismo parlamentario, me parece útil y necesario rescatar estas tradiciones.

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“Dos mundos” y la tradición socialista

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2018/02/02/dos-mundos-y-la-tradicion-socialista/

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La estrategia socialista no es cambiar figuritas

16 de febrero de 2018

 

 

Por Rolando Astarita

En esta nota deseo plantear una cuestión que parece haber sido borrada en el pensamiento marxista. Se trata de que la política del marxismo no debe tener como eje los cambios de gobiernos (o de funcionarios, por más altos cargos que tengan). Esto se debe a que el objetivo del socialismo no es cambiar “las figuritas que gobiernan”, sino el sistema social. Naturalmente, podemos plantear como objetivo inmediato derrocar un determinado régimen político, por ejemplo, una dictadura. Pero lo que no tiene sentido es, bajo un régimen democrático burgués, convocar a echar un gobierno burgués… sabiendo que será reemplazado por otro gobierno burgués. Esto con independencia de que ese cambio se produzca por elecciones o a consecuencia de algún levantamiento popular.

Es que los gobiernos hacen las veces de fusibles que absorben tensiones y protestas sociales, en aras de preservar la continuidad del sistema. Con el agravante de que esos desplazamientos entre burgueses, lejos de generar algún avance en la conciencia, organización y nivel de la lucha de la clase obrera, la más de las veces llevan a la frustración y al desánimo. Para colmo, poner el acento en que “el problema” de las masas trabajadoras es tal gobierno (o ministro; o gobernador, etc.), es funcional a políticas de conciliación de clases con corrientes burguesas opositoras que se presentan como “progresistas”.

Algo de esto se puede ver en la historia de Argentina en las décadas transcurridas desde 1983. Cuando el gobierno de Alfonsín entró en crisis, a fines de la década de 1980, lo “revolucionario” fue exigir su renuncia. La demanda “triunfó” y Alfonsín dejó el gobierno, anticipadamente, en 1989. Pero el “triunfo popular” parió a Menem, con sus ajustes y privatizaciones. Luego, hacia finales de la década de 1990, cuando se iniciaba una nueva crisis económica, la mayoría de la izquierda y el movimiento nacional pusieron en primer plano el “Fuera Menem”. Menem entonces perdió las elecciones a manos de la Alianza, que se presentó como “la tercera vía”. Pero al gobierno de De la Rúa le estalló la crisis de la Convertibilidad, y la exigencia pasó a ser “Fuera De la Rúa”; a la cual le siguió el “que se vayan todos”. La gente se sublevó, De la Rúa salió en helicóptero de la Casa Rosada (dejando un tendal de muertos), y por todos lados se habló de un nuevo “triunfo del pueblo”. El cual desembocó en la presidencia de Duhalde, el reacomodo de muchos que habían estado con Menem o con la Alianza; y el recambio de varias “figuritas”.

El gobierno de Duhalde, producto genuino del “triunfo del 19 y 20 de diciembre”, terminó de realizar el ajuste (centralmente, una caída en picada de los salarios) que había quedado a medio hacer por la Alianza. Así, en mayo de 2003, con la economía en franca recuperación, asumió como presidente Kirchner; y más tarde Cristina Kirchner, hasta 2015. Significativamente, durante los gobiernos K la izquierda no agitó la consigna de “fuera el gobierno” (más bien hubo expresiones en ese sentido entre sectores sociales que apoyaban al Pro y la UCR). La razón la podemos encontrar en uno de sus discursos más repetidos por aquellos años: “los radicales y el Pro son lo mismo (que los K), pero la derecha neoliberal son los radicales y el Pro”.

Sin embargo, el resultado de 12 años de gobierno “nacional y popular” fue el ascenso de “la derecha neoliberal”. Por lo cual hoy se vuelve a poner en el primer plano el objetivo de derribar “al enemigo inmediato”, en alianza táctica (siempre es “táctica” esta alianza) con el peronismo K y aledaños. De esta manera, objetivamente se abona el terreno para un nuevo recambio “en las alturas” que preservará el sistema cuando el fusible Cambiemos se funda. El programa tipo socialismo vulgar (véase aquí) que agitan algunos partidos de izquierda, encaja en esta estrategia. También la idea de que basta con incentivar la lucha por reivindicaciones económicas para que se supere la conciencia burguesa del sindicalismo (véase aquí).

Por supuesto, la táctica de promover cambios de gobiernos burgueses por gobiernos burgueses se aplicó en muchos países y lugares. Por ejemplo, ¿recuerdan cuando el “triunfo” de la movilización por el “Fuera Collor de Mello” dio lugar a la presidencia de Itamar Franco, y después a Henrique Cardoso? Para presentar otro caso: durante la década de los 1990 en Jujuy se sucedieron los levantamientos contra gobernadores que aplicaban políticas de ajuste; quienes renunciaban para dar paso a otros gobernadores que seguían aplicando los ajustes. Y así hasta que el movimiento se desinfló, porque no había perspectiva.

A pesar de estas experiencias, muchos grupos siguen reivindicando esta táctica como si fuera la quintaesencia de la política del socialismo revolucionario. Pero la realidad es que tiene poco que ver con las tradiciones del marxismo. A Marx, por caso, nunca se le ocurrió decir que los problemas fundamentales de la clase obrera inglesa se solucionaban cambiando a Gladstone por Disraeli; o a Disraeli por Gladstone. Más aún, el marxismo jamás planteó como objetivo echar a un gobierno burgués si no hay alternativa socialista. No tiene sentido.

Lo decimos una vez más: el marxismo tiene como eje la independencia de clase. Esto es, la ruptura de la clase obrera con todas las variantes burguesas y pequeño burguesas, por más “radicales” o “socialistas” que se presenten. En este respecto, decir que “todos los partidos burgueses son iguales” es una tontería. El programa de Macri, por ejemplo, no es igual al que defienden Boudou o D’Elía. Pero esta no es la cuestión principal, sino que ninguno de ellos representa una salida progresista para la clase obrera. Por eso, reemplazar a Macri por Boudou, o por Cristina Kirchner, no es ningún paso adelante para los trabajadores (como no lo fue el reemplazo de CK por Macri). Aunque Macri, Boudou y Cristina Kirchner sean distintos.

En conclusión, hay que desinflar los “triunfos populares”, inflados por la hipócrita demagogia de la clase dominante. No hay triunfo de la clase obrera cuando sólo se trata del vulgar y repetido reciclaje de la dominación burguesa. Y esto hay que decirlo públicamente, para romper de raíz cualquier posibilidad de conciliación con la oposición burguesa de turno.

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La estrategia socialista no es cambiar figuritas

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2018/02/16/la-estrategia-socialista-no-es-cambiar-figuritas/

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Un balance significativo del acto del 21-F

22 de febrero de 2018

 

Por Rolando Astarita

Prensa Obrera de hoy, 22 de febrero, publica un interesante balance del acto de ayer, firmado por Néstor Pitrola, dirigente del Partido Obrero. Se titula “Moyano y sus socios, sin perspectivas para el movimiento obrero”, y puede leerse completo en http://www.po.org.ar/prensaObrera/online/sindicales/moyano-y-sus-socios-sin-perspectivas-para-el-movimiento-obrero. Transcribo algunos pasajes y presento luego algunas reflexiones. Escribe Pitrola:

“Moyano no dijo nada y los demás oradores solo hablaron para apoyarlo. Si “a Macri le quedara poco”, como dijo el camionero, no sería por este 21F.

A esta síntesis hay que agregar que la movilización fue sensiblemente menor al 18 de diciembre, en parte compensada por el despliegue inmenso del aparato camionero que se empeñó en movilizar desde todo el país. (…)

La movilización congregó aparatos de intendentes kirchneristas y otros no tanto como Menéndez, que vinieron a aportar a la “unidad del peronismo”. Tal vez la mitad de la movilización fue aportada por los llamados movimientos sociales del trío San Cayetano. Probablemente hubo entre 150 y 200 mil personas en total. Algún público espontáneo, que lo hubo, no fue en absoluto dominante. (…)

Lo más definido que planteó Moyano fue que los trabajadores piensen “democráticamente a quién votamos en la próxima elección”. En buen romance colocó la convocatoria al servicio de la interna del PJ –y de la CGT-, ajeno por completo a un futuro paro nacional, mucho menos a un plan de lucha que pueda poner en pie al movimiento obrero contra el plan de guerra en curso. El discurso fue para desmoralizar a los luchadores… El resto fue dedicado a defenderse de las acusaciones de corrupción, ofreciéndose para ir preso, algo que de ocurrir sería rápidamente para ir a domiciliaria debido a su edad. Ni él ni los otros oradores se pronunciaron por la libertad y el desprocesamiento de los manifestantes presos y perseguidos por las manifestaciones de diciembre. (…)

Con los límites de aquella “mesa de enlace” de los 90, este Moyano no es el del MTA de la ruptura con el menemismo, sólo se anota para la interna post kirchnerista del peronismo, para contener desde una postura opositora y negociar con un pejota que es pieza clave en la gobernabilidad del ajuste.

La columna del clasismo y las luchas, con el Sutna, la UF Oeste y el Posadas a la cabeza tuvo su importancia. (…) La virtud de esta nueva columna independiente fue que se transformó en el único sector que planteó y cantó a voz en cuello por el paro general, organizada con carteles por el paro activo nacional, una perspectiva que surge clara del movimiento obrero que lucha todos los días y completamente ausente de esta alianza moyano-kirchnerista sin perspectivas”

En síntesis, Pitrola nos dice que el acto estuvo puesto al servicio de una interna burguesa y burocrática; y que el discurso de Moyano buscó desmoralizar a trabajadores en lucha, además de defenderse personalmente. Por supuesto, no fue un detalle, sino marcó el eje político del evento. Más en general, el carácter de actos como el de ayer no se define por la gente que participa, sino por su programa, y esencialmente por la dirección que expresa ese programa.

Todo indica, en consecuencia, que en este caso ni siquiera se dieron las condiciones mínimas para hablar de una unidad de acción en torno a demandas precisas de los trabajadores. Concretamente, el discurso de Moyano no fue para impulsar movilización alguna por reivindicaciones concretas y definidas. Incluso su llamado a enfrentar el plan económico del gobierno quedó diluido, como bien dice Pitrola, en el horizonte de conformar una alianza peronista – moyanista (más los infaltables aliados, tipo partido Comunista, y progres varios) con vistas al 2019. De ahí  el balance altamente positivo que hicieron del acto dirigentes que proponen un nuevo frente de unidad nacional, con el peronismo K como eje aglutinador. Pero esta perspectiva no tiene un átomo de progresivo para los trabajadores (ver aquí).

 

Es claro, por otra parte, que el contenido de este acto no lo podía modificar (y de hecho, no lo modificó) una columna de la izquierda gritando por un paro general. Los comportamientos de clase no se alteran con gritos, por más entusiasmo que se ponga en la tarea. Por eso, no se entiende por qué la izquierda no realizó un acto propio, en el cual sus oradores pudieran presentar una alternativa separada y opuesta del conciliacionismo burgués que ofrecía Moyano. Se puede coincidir o no con la propuesta de la izquierda (en lo personal, no coincido), pero en cualquier caso un acto con voz propia hubiera sido mucho mejor que lo que se hizo. Hay que decirlo con todas las letras: no tiene sentido convocar a los trabajadores a escuchar discursos desmoralizadores, ni a ser acompañamiento de las pujas entre burócratas o políticos burgueses.

 

Algunos marxistas hablan por estos días de la famosa táctica de la “unidad de acción”. Pero la unidad de acción sirve si permite obtener conquistas (o defenderlas si están amenazadas), y si  permite avanzar en conciencia de clase o en organización de los trabajadores. De lo contrario es farsa y encubrimiento de una orientación proclive a la colaboración con la fracción “progresista” del nacionalismo burgués y pequeño burgués.

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Un balance significativo del acto del 21-F

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2018/02/22/un-balance-significativo-del-acto-del-21-f/

En consecuencia, abajo y a la izquierda, nos urge cada vez más concretar el Nunca Más al poder real y su democracia que conlleva a la ruptura con:

La conciliación en

las izquierdas progresistas

23 de enero de 2018

 

 Editorial Virginia Bolten (Argentina)

 

 

El año electoral en Brasil puede ser una gran oportunidad para instalar debates importantes sobre las estructuras de poder y su funcionamiento. Desde hace cinco años el país más grande de Latinoamérica viene pasando por un momento de intensos debates políticos. Estos fueron cruciales para la comprensión, aunque de forma muy problemática, que las elecciones no son el único estadio en que la gente pueda participar de las discusiones que tienen que ver con los rumbos del país.
 

La creencia de que las figuras políticas son la representación de un deseo popular poco a poco se va diluyendo cuando se logra observar que las estructuras del poder implican la negociación de los derechos sociales, no importando mucho la bandera que se levanta.

Una modificación en las formas de hacer política vendría del encuentro con la necesidad histórica de politización de las pautas. Brasil recién sufrió un golpe palaciego y pasa por un momento de recrudecimiento de la violencia institucional con impactos relevantes en el tejido social. Hay un proceso de avance de expresiones fascistas a nivel global con una fuerte capacidad de manipulación y control por parte de los medios de comunicación hegemónicos. En este contexto, confiar que una figura pueda “salvar” el país es una evidencia de que no hay intencionalidad de crear nuevas alternativas.



Lo que sucede en Brasil no es un caso aislado. Es parte de un intento de consolidación y normalización de una nueva forma de gestionar al mundo basado en el vaciamiento del espacio político de los sectores que incomodan al capital. Y si las dichas izquierdas progresistas aún no comprendieron lo que está pasando, mejor para los que –hace mucho– vienen gobernando el mundo y dando las cartas del juego. Las alianzas de quienes quieren “representar el pueblo y sus demandas” con los sectores que quieren eliminar la posibilidad que las demandas del pueblo existan, no parece ser un intento de restituir la democracia, sino un acuerdo que sólo sirve para debilitar a las fuerzas populares.

La táctica de conciliación ya probada en los últimos años se muestra frágil, además de peligrosa. La conciliación va a contra mano de la organización popular, por lo tanto es difícil pensar que se pueda presentar esta misma táctica como salida a la crisis actual que ya es una realidad consolidada.

 

La posible condena de Lula el próximo 24 de enero es la expresión más cruda de como se pretende judicializar a la política. Es grave, no obstante no es menos grave pensar que habrá modificaciones en los resultados si no hubiera cambios en las estructuras.

Un retorno a las bases en lucha y el fortalecimiento de las nuevas potencias que surgieron con el avance sobre los derechos de las personas trabajadoras, de los pueblos indígenas y campesinos, de las mujeres y de la comunidad LGBT y de la juventud –sobre todo de la juventud negra en los sectores más pauperizados de la sociedad – es menester para pensar alternativas y éstas, seguramente, no encuentran en la conciliación su horizonte de existencia.

Las izquierdas progresistas comprenden que hacer lo posible para seguir existiendo es el desafío colocado en este espacio-tiempo. Sin embargo, es necesario pensar de qué forma “hacer lo posible” está legitimando el funcionamiento del sistema neoliberal. La pregunta que hacemos desde Virginia Bolten es: ¿cómo queremos seguir existiendo?


http://virginiabolten.com.ar/editorial/brasil-la-conciliacion-las-izquierdas-progresistas/ Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236910

 

 

 

El Nunca Más nos demanda observar que “mientras avanza el movimiento de imposición del orden dominante a través de sus formas represivas y normalizadoras, crece en los movimientos de izquierda y en las que se definen como progresistas una construcción de subjetividad muy similar al de imposición del orden”. 

 

 

 

Nuevas izquierdas, viejos prejuicios

11 de enero de 2018

 

 

Por Editorial Virginia Bolten

 

 

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”
Antonio Gramsci

 

Las crisis del siglo XXI son múltiples y no están sólo vinculadas a la cuestión político-económica. Una profunda crisis discursiva y simbólica es el punto de partida para pensar por qué los movimientos de izquierda –o las izquierdas– no han logrado reinventarse. Sí falta línea política, falta también creatividad y, sobre todo, crece el prejuicio sobre la posibilidad de crear nuevas formas de hacer política. En el afán de mantener los logros, se pierde de vista el nuevo que debería ser resultado de las experiencias vividas en este espacio-tiempo.

Mientras avanza el movimiento de imposición del orden dominante a través de sus formas represivas y normalizadoras, crece en los movimientos de izquierda y en las que se definen como progresistas una construcción de subjetividad muy similar al de imposición del orden. El rechazo o el “no estar de acuerdo” con las distintas tácticas de intervención –más allá de las diferencias en términos político-estratégicos– acaba por validar un proceso de aislamiento de las formas disidentes, y, muchas veces, culmina en la persecución de pares –en teoría aliados en lo reivindicatorio. Este fenómeno termina, con ayuda de los medios de comunicación, por crear lo que Mariana Galvani llama “miedo encausado” que, en el caso específico de las protestas sociales, se traduce en el miedo que la violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado. Se construye la idea de que estas serían causadas por las formas más radicalizadas de resistencia, como se necesitasen de los “encapuchados tira-piedras” para reprimir los reclamos legítimos del pueblo en un contexto de políticas de austeridad.

 

La capucha es política

Muchos son los movimientos de resistencia que, a lo largo de la Historia, construyeron sus identidades a partir del encubrimiento del rostro. Entre los más emblemáticos podemos citar el Movimiento Zapatista con sus pasamontañas y la resistencia del Pueblo Palestino a la ocupación israelí con sus Kufiyyas. La disputa de lo simbólico es fundamental para actuar frente la ficción y a la construcción de la verdad impuesta por los medios hegemónicos de comunicación. No es solo una cuestión de preservación de la “identidad ciudadana” con fines de seguridad, es también una respuesta a quienes miran a la gente cómo números, no considerando sus existencias.

La capucha se transforma en todos los rostros. Es verdad que esta forma de construcción es distinta de la gran mayoría de organizaciones en resistencia, no obstante deslegitimar las distintas formas de intervención sería dar lugar al sentido común en la interpretación simbólica. Es hacer coro con la idea de que “si no debes nada, hay mostrar el rostro”, no comprendiendo que el simple hecho de existir ya hace de algunos, endeudados y criminales bajo el sistema que los intenta someter.

Son indígenas que defienden su filosofía, nuestras tierras y sus ancestros; es el pueblo expulsado de sus tierras a través del genocidio y que resiste al régimen de apartheid. Pero también es un pueblo que resiste en contra la precarización, mercantilización de la vida y criminalización de la pobreza bajo el sistema capitalista.

Lo bueno y lo malo; los pacíficos y los violentos

En los tiempos de hoy, “tiempos de los monstruos”, el desacato al autoritarismo, al orden y al conservadurismo se hace urgente. La idea de que lo bueno es pacífico y que el malo es violento –aunque habría que problematizar sobre el concepto de violencia en espacios de resistencia– guarda una forma superior y dominadora, por lo tanto también de poder y de juicio moral. Si hablamos de política subversiva y de su construcción simbólica, la forma de percepción de los cuerpos y sus comportamientos tienen mucho que decir sobre los objetivos a los cuales se pretenden alcanzar. La estética de las protestas de 2001 en la Argentina, por ejemplo, es lo que se guarda en la memoria colectiva como lo rupturista respecto el orden establecido.

 

Llevando en cuenta el desprecio por los reclamos populares, la democracia de baja intensidad, o tal vez una dictadura con la cara del siglo XXI, ya que los procesos de golpe palaciegos por los cuales pasaron Paraguay, Honduras y Brasil develan una institucionalización del autoritarismo, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: ¿No serían tiempos de hacer un nuevo movimiento sin prejuicios metodológicos de resistencias?

 

Referencias:

BAEZA, Amapola Cortés – EL GIRO ESTÉTICO DEL PASAMONTAÑAS: Reflexión a partir del caso del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (1994–2014)

https://www.pagina12.com.ar/32248-cuanto-peor-estemos-peores-van-a-ser-los-discursos-del-miedo

http://virginiabolten.com.ar/editorial/nuevas-izquierdas-viejos-prejuicios/ Nuevas izquierdas, viejos prejuicios

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236449

 

 

El Nunca Más nos demanda escuchar e incorporarnos a estas luchas desde abajo que nos dicen: "Denunciamos las políticas de despoblamiento del campo y hacinamiento de la población en las periferias urbanas. Quienes están resistiendo en el territorio y cuidando de la vida en ellos son más que nada las comunidades originarias, desde su propia cultura, con su cosmovisión del agua, la tierra, el aire".

 

 

 

 

Asambleas patagónicas y mapuches se unen Contra la  megaminería y el plan nuclear

31 de enero de 2018

 

Declaración de la UAP N° 18

en Costa del Lepá, Chubut.

 

Estamos reunida/os en defensa del agua, del territorio, de la autodeterminación, y de la vida, y en contra de la contaminación, del saqueo y de la militarización de la Patagonia, los días 27 y 28 de enero del año 2018.

Consideramos que la acción política más contundente en estos tiempos ha sido la realización de esta UAP en la comunidad mapuche-tehuelche de Costa del Lepá. El encuentro inició con un nguillipun, ceremonia con que la comunidad Newén Tuaiñ Inchin (La fuerza de todos) recibe a compañeras y compañeros de las asambleas y organizaciones autónomas de las siguientes localidades: Comodoro Rivadavia, Trelew, Rawson, Madryn, Pto. Pirámides, Sierra Grande, Viedma, Maquinchao, Fiske Menuco, Bariloche, El Bolsón, Lago Puelo, Esquel, Trevelin, Gualjaina, Neuquén, lof Huenchuman, lof Fentren Kimun.

 

1 Celebramos este trawn, encuentro, entre hermanas y hermanos Mapuche y no Mapuche para continuar construyendo la resistencia contra el modelo extractivo destructivo que insisten en imponer en nuestra región donde venimos diciendo NO desde la lucha antinuclear en la década de los ’80. Dejamos en claro que NO TIENEN LICENCIA SOCIAL y seguiremos enfrentando junta/os los intentos de mercantilización y entrega de la Ñuke Mapu, madre tierra, a las corporaciones nacionales y extranjeras.

2 Apoyamos las recuperaciones de los territorios por la dignidad de los pueblos y rechazamos plenamente la insistencia de los distintos gobiernos de continuar con la conquista de la región en desmedro de la vida. Denunciamos las políticas de despoblamiento del campo y hacinamiento de la población en las periferias urbanas. Quienes están resistiendo en el territorio y cuidando de la vida en ellos son más que nada las comunidades originarias, desde su propia cultura, con su cosmovisión del agua, la tierra, el aire.

 

Repudiamos la represión y el hostigamiento permanente que sufren las comunidades mapuche-tehuelche por parte de la corporación del gobierno, empresarios y terratenientes por recuperar y defender su territorio. Denunciamos el fusilamiento del joven weichafe Rafael Nahuel, desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, las desapariciones de los peñi lamuen Reymundo Pino, Cristian y Genaro Calfullanca, la impunidad sobre el asesinato de Lucinda y su hijo Victorio Quintupuray, de Corina y Alfredo Cardenas, el incendio intencional de la ruca de la ñaña Audelina Valle en la Lof Las Huaytekas, la prisión arbitraria del Lonko Facundo Jones Huala, el procesamiento ilegítimo por falso testimonio de las y los testigos de los hechos del 01 de agosto de 2017 en la Pu Lof en resistencia Cura Mapu del Dpto. Cushamen, la tortura por parte de la policía de Chubut al peñi lamuen Gonzalo Huincaleo para que declare en contra del Lonko Facundo Jones Huala. Denunciamos el hostigamiento estatal a la comunidad de Costa del Lepá, el desconocimiento de su ancestralidad, el corte de alambrados y toma de sus tierras, llegando incluso a la agresión armada, como la que sufre la familia de Zoila Elizabeth Ñirilef.

 

Denunciamos la enorme cantidad de recursos humanos (en los servicios de inteligencia, prefectura, policía aeroportuaria, gendarmería, infantería de policía, policías provinciales, ejército, etc.), infraestructura y equipamiento destinados al control y la represión de la protesta social.

 

Advertimos al mismo tiempo sobre la presencia creciente de iglesias cuya prédica, lejos de ser inocente, es completamente funcional a la invasión minera y extractivista en general; demoniza la cosmovisión y ceremonias originarias y divide a las comunidades.

 

Denunciamos y repudiamos el amedrentamiento del intendente de Gualjaina y hostigamiento policial mediante la circulación permanente de móviles durante la realización de la 18° UAP, con la presencia de los comisarios de la 1° y 2° comisarías de Esquel, presuponiendo que pretendíamos “cortar alambrados y tomar tierras”.

 

3 Nos oponemos al desarrollo del plan nuclear en todo su ciclo, que en nuestro territorio se materializa desde la minería de uranio, enriquecimiento, central nucleoeléctrica y la disposición de los residuos radiactivos. Reafirmamos nuestra oposición a la megaminería metalífera hidrotóxica y los discursos de la minería responsable que se presentan como engaño a la población, esta vez hablando de un supuesto método “in situ” que presentan como sin riesgos.

 

Consideramos que los proyectos Navidad, Calcatreu, Cerro Solo, Tijeras, son incompatibles con actividades económicas sustentables, sostenibles, saludables y con la permanencia saludable de las comunidades en el territorio.

 

En sintonía con la carta al gobierno Chino y con las movilizaciones populares, repudiamos la embestida del gobierno nacional y del intendente de Sierra Grande para intentar con argucias legales imponer nuevamente la central nuclear en Territorio Patagónico.

 

Denunciamos que las megarepresas sobre el río Santa Cruz, presentan serias inconsistencias en su estudio de impacto ambiental. La posibilidad de alterar el nivel de agua tiene consecuencias ecológicas imprevisibles en todo el ecosistema lacustre y glaciar. Iguales o peores deficiencias presentan el proyecto La Elena en el río Corcovado y el Dique Los Monos en el río Senguerr, Estas represas pretenden ser construidas para alimentar energéticamente la explotación minera.

 

Declaramos NO grata a la reunión convocada por los intendentes de distintas localidades de la meseta central chubutense, el gobierno provincial, el gobierno nacional , en la localidad de Telsen el 21 de febrero de 2018 para mal informar a pobladores sobre la minería responsable. NO EXISTE SISTEMA EXTRACTIVO BUENO O AMIGABLE. Lejos de ser remediables irán dejando más y más territorio inutilizado a perpetuidad para cualquier actividad realmente sostenible.

 

Exigimos la restitución de la la Ley Anticianuro en Río Negro y la aprobación inmediata de la Iniciativa Popular en Chubut.

Seguimos apostando a los proyectos productivos para una vida digna y sostenible en el tiempo, donde el agua se respete para la vida, se use para las necesidades humanas, sus economías regionales, agrícolas y ganaderas y el abastecimiento saludable de las comunidades, pueblos y ciudades.

Ponemos el cuerpo, el corazón y las ganas para una vida en armonía y en paz

* NO AL PLAN NUCLEAR!!!

* NO AL EXTRACTIVISMO DESTRUCTIVO!!!

* RESTITUCIÓN DE LA LEY ANTICIANURO EN RÍO NEGRO!!!

*TRATAMIENTO DE LA INICIATIVA POPULAR EN CHUBUT !!!

*LIBERTAD AL LONKO FACUNDO JONES HUALA Y TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!!!

JUSTICIA PARA RAFAEL NAHUEL Y SANTIAGO MALDONADO!!!

*RESPETO A LA DIVERSIDAD CULTURAL!!!

MARICI WEU, MARICI WEU, MARICI WEU

 

UNIÓN DE ASAMBLEAS PATAGÓNICAS

Contacto de Prensa: 
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(Cuadernillo Sistematización Encuentros de la UAC -PDF-) --> 
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Pensemos sobre otros caminos emancipatorios al desalienarnos e incorporarnos en: “Todo lo que nos afecta, nos concierne, nos apasiona, nos sostiene o nos ata a la vida. Ese tejido es nuestro aquí y ahora. El primer gesto de revuelta es percibirnos inmersos en esa trama, en esa gigantesca malla”.

 

Reseña

Habitar el presente:

una lectura de Ahora,

del Comité Invisible

12 de enero de 2018

 

 

Por Amador Fernández-Savater

eldiario.es

 

 

La libre elección es hoy nuestra jaula. La imposibilidad para vivir aquí y ahora es su consecuencia

“La asombrosa realidad de las cosas / es mi diario descubrimiento / Cada cosa es lo que es, / y es difícil explicarle a nadie cómo me alegra esto / y cuánto me basta. / Basta existir para sentirse completo” 

(Alberto Caeiro)

 

El pensamiento crítico reprocha a nuestra sociedad vivir aplastada en un “presente perpetuo”: un presente cerrado sobre sí mismo, sin apenas memoria del pasado ni proyecto de futuro. Nuestro problema, desde esta perspectiva, es que vivimos a corto plazo, en lo inmediato, con el presente como único horizonte posible. Sobre todo la gente más joven. Y lo que nos hace falta es recuperar el “sentido histórico” -porque sólo el pasado esclarece el presente- y la facultad de la esperanza, la apertura a otros futuros posibles.

Pero, ¿estamos seguros de esto? ¿Vivimos realmente instalados en el presente, es ese nuestro problema?

No se diría si consideramos la cantidad de gente que acude hoy a terapia para que le ayuden a recuperar la capacidad de vivir aquí y ahora porque su cabeza no para nunca de viajar entre lo pendiente y lo posible: mails por contestar, entregas que acabar, nuevos proyectos que abrir, etc.

No se diría si consideramos lo extendido que está el llamado síndrome FOMO (fear of missing out), esa sensación recurrente de “estar perdiéndote algo”, de que “la vida de los demás es más interesante que la tuya”, de que “algo va a pasar” y no es ahí donde tú estás; la compulsión bulímica a consumir “experiencias de vida”, a pasar de una a otra sin estar nunca aquí y ahora.

No se diría si consideramos la multiplicación de “cronopatologías”: la percepción de que el tiempo se acelera, de que “no hay suficientes horas” y de vivir permanentemente en una “fuga hacia adelante” que hace imposible la experiencia de un tiempo pleno y completo, el disfrute de una duración (estar con gusto, estar en algo).

No. No vivimos excesivamente instalados en el presente. Es un error del pensamiento crítico contemporáneo, un desfase entre la teoría y la experiencia cotidiana. Nuestro problema más bien es el contrario: la incapacidad generalizada para estar aquí y ahora, la erosión de la atención. No vivimos encerrados en ningún presente perpetuo, sino en un tiempo contraído entre los pendientes y los posibles.

Este me parece que es el corazón y uno de los hilos centrales del último libro del Comité Invisible, titulado significativamente Ahora. Un libro abarrotado, como los anteriores, de poderosas imágenes, reflexiones y sugerencias para captar el presente en clave de transformación social.

Ni la mejor terapia, ni el mejor cursillo de mindfulness pueden modificar las condiciones de vida que nos generan tanto malestar. En el mejor de los casos, nos ayudan a elaborar de un modo más positivo nuestra relación con ellas, minimizando los daños. En el peor, nos enseñan a “vivir bien en un mundo que está mal”, fomentando la anestesia y la desconexión de lo común como vías de salida y curación.

La propuesta del Comité Invisible es muy distinta: entender lo que nos pasa desde una crítica radical de la vida cotidiana y pensar el cambio social como un ejercicio de atención plena a las potencias que laten ya en las situaciones que atravesamos (y nos atraviesan). Revincular la regeneración de nuestras capacidades y la transformación de nuestras condiciones de vida, la sanación y la revolución.

La uberización del mundo

¿Qué está pasando? ¿Cómo hemos perdido el presente, quién nos lo ha robado? Según el Comité Invisible, la explicación hay que buscarla en la expansión del dinero como mediación de toda relación social, la mercantilización generalizada.

Pensemos en lo que representa por ejemplo la llamada “economía colaborativa”, Uber o Airbnb. Es la extensión de la racionalidad instrumental en ámbitos y espacios donde aún no había penetrado: a partir de ahora un cuarto vacío en casa o un asiento libre en el coche serán vistos como “ocasiones de negocio” aprovechadas o perdidas. Se puede calcular sobre cualquier trozo de la realidad... y la precariedad azuza.

Existencialmente, el trabajo ha perdido centralidad en nuestras sociedades porque ya no lo hay, es precario e intermitente, no estructura sólidamente la vida. Pero a la vez todo se ha vuelto trabajo: una fiesta es la ocasión de “hacer contactos”, estar en las redes sociales es un modo de “ganar visibilidad”, las relaciones sociales son consideradas un “recurso” (hay que distinguir primero entre “relaciones que aportan” y “relaciones tóxicas”), etc.

Nuestras destrezas, capacidades y saberes son “capital humano” que debemos cuidar y gestionar. Somos a la vez el producto, el productor y el vendedor del producto. Cada cual su propia empresa, guiada por el esfuerzo constante de autovalorización.

El Comité Invisible cita la novela de Bernard Mourad Los activos corporales, que recrea la ficción de un capitalismo extremo en el que las personas pueden salir a bolsa como “sociedades unipersonales” en el marco de la “Nueva Economía Individual”. Pero no se trata de ninguna ficción, sino de la exageración de la realidad que ya vivimos. Especulamos constantemente sobre nuestro valor: hay que hacerse creíble, merecer crédito, que nos acrediten; aumentar nuestra apreciación, atractivo y reputación. Por cierto, Mourad fue consejero especial de Emmanuel Macron en las últimas elecciones francesas.

El capital se hace mundo y produce su humanidad. Y quienes llevan esta tendencia al extremo son curiosamente nuestros héroes (y heroínas): los futbolistas, los actores, los youtubers, los autores de éxito, etc. Compadezcámoslos, nos dice el Comité Invisible, porque viven peor que nadie: en un tour de auto-promoción permanente, encadenados a un capital-reputación que gestionar sin tregua, obligados a gustar a un público cada vez más abstracto. Son dinero viviente.

En definitiva, la humanidad se vuelve “optimizadora”. El cálculo pérdida-ganancia, la búsqueda de rentabilidad y la evaluación utilitaria de todo (nuestro cuerpo, nuestros saberes, etc.) se aplican en cualquier momento y lugar. Incluso los pocos gestos gratuitos que nos permitimos -un regalo, un don, un favor- se valoran en vistas a un beneficio futuro. Hacemos fracking en el subsuelo de la tierra y en el subsuelo de nosotros mismos.

Pero, ¿cómo se relaciona todo esto con la cuestión del tiempo, del presente, del aquí y ahora?

Es muy sencillo: ya nada es lo que es, sino lo que podría ser, lo que podríamos ganar con ello. Siempre puede haber algo más, algo mejor. Mejor que la persona que tengo al lado, mejor que el lugar en el que me hallo, mejor que lo que estoy haciendo. Vivir aquí y ahora implica una renuncia insoportable a lo que podría ser, es de losers.

El dinero todo lo difiere, dice el Comité Invisible. Vivimos escindidos: estamos aquí, pero también allí, al acecho “de algo más”. Nada alegra o basta por sí mismo, nada es completo y redondo en sí mismo. La vida está en otra parte. Lo existente se nos aparece en forma de opciones, equivalentes e intercambiables, y siempre puede haber una mejor. La libre elección es hoy nuestra jaula. La imposibilidad para estar-ahí y la incapacidad para estar-con son sus consecuencias.

El tejido de las situaciones

¿Contra qué atenta esta expansión “totalitaria” del mercado? ¿Qué perdemos de vista cuando optimizamos? ¿Con qué dejamos de tener relación?

No es el “yo” o el “verdadero yo”, como nos dicen tantas filosofías terapéuticas o New Age, sino el mundo y la vida entendidos como una multiplicidad infinita y concreta de situaciones que nos atraviesan y constituyen.

Como explica Juan Gutiérrez, somos seres abiertos y engarzados a otros seres. Vivimos vinculados con los otros, pero también con las cosas, los lugares, las máquinas y los demás seres vivos. La memoria nos engarza con los muertos y los no-nacidos heredan las consecuencias de nuestros actos. Somos engarces, siempre singulares, de un tejido del que también somos tejedores.

Por tanto, el territorio de resistencia no es el Yo, sino los entramados materiales y simbólicos en los que estamos inscritos, que somos. Lugares vivos por los que sentimos apego, situaciones de vida que nos conciernen, vínculos que nos hacen y deshacen. Todo lo que nos afecta, nos concierne, nos apasiona, nos sostiene o nos ata a la vida. Ese tejido es nuestro aquí y ahora. El primer gesto de revuelta es percibirnos inmersos en esa trama, en esa gigantesca malla.

Según el Comité Invisible, la actual “fragmentación del mundo” es una ocasión para percibirnos mejor en ese plano de realidad. ¿En qué sentido?

Por todas partes estallan las formas de lo Uno: las formas trascendentes, centralizadoras y homogéneas de organizar la vida en común. La Ley y el Derecho, ideadas para una ciudadanía indistinta y abstracta, se pulverizan en mil decretos, normas y legislaciones de excepción con vistas a cuestiones o sujetos específicos; el Estado-nación se ve hoy superado por arriba (debe doblegarse a poderes globales) y cuarteado por pulsiones independentistas, secesionistas o autonomistas por abajo; las identidades fuertes (la Humanidad, el Trabajador) ya no funcionan como polos de identificación; y la biografía, como narrativa unitaria y coherente del Yo, se desmigaja en una sucesión de “estados”, como nuestros perfiles de Facebook.

Podemos sin duda lamentar este desmantelamiento. Deplorar la disolución de las viejas formas de pertenencia e identidad. Criticar, desde el resentimiento hacia el presente, el “caos” que emerge y prolifera por todos sitios. Hay buenas razones: la fragmentación es también choque y guerra civil entre distintas formas de vida, multiplicación de burbujas autorreferenciales, aislamiento y babelización.

Pero también es posible, como sugiere el Comité Invisible, abrazar la fragmentación. En el fondo, las formas de lo Uno recubrieron siempre con abstracciones los vínculos situados que somos: territorios, apegos, comunidades, hermandades y sororidades. La fragmentación los pone por el contrario al descubierto, los hace visibles.

En lugar de quejarnos de lo que ya no hay y debería haber (Estado, padre, sindicatos), podemos sumergirnos en el caos del presente, ver también sus potencias, aprender a relacionarnos con él sin distancia, la distancia de un Ideal, de un Modelo de cómo deberían ser las cosas. Partir de lo que hay para generar los vínculos, los lugares, los saberes y las comunidades que nos hagan más fuertes, más libres y más felices.

La política y lo político

El Comité Invisible nos dice: el tejido de las situaciones de vida es el plano de realidad donde habitan las potencias de transformación del mundo. Es decir, la potencia está ahí donde estamos, no en otra parte.

Pero la concepción clásica de la política nos dirige todo el rato hacia esa “otra parte”. Nos tienta siempre en un mismo sentido: abandonar las situaciones de vida, juzgadas como demasiado “limitadas”, “pequeñas” o “aisladas”, para empezar a jugar en otro dominio “más serio”, “más global”: el poder político, el Estado, las instituciones, etc.

"La política” se piensa así como una esfera particular, separada y diferente de la vida cotidiana, donde se decide sobre “lo general”, sobre “lo de todos”. Una esfera que es siempre propia de especialistas y expertos: los políticos o los militantes revolucionarios que aspiran a sustituirlos, tanto da.

Lo importante nunca está aquí y ahora, en este pedazo de realidad concreta que comparto con estos otros también concretos, sino siempre “más arriba”, “más allá”, “más tarde”. En el Estado, en la dimensión europea de las luchas, en la revolución venidera...

Este planteamiento reproduce las condiciones de espera en dos sentidos al menos:

·         En primer lugar, se abandona el plano vital donde habitan las potencias, instrumentalizándolo y vaciándolo para mejor “asaltar los cielos”, pero pronto se descubre que el cielo del poder es un lugar de pura impotencia. Es inútil esperar por ejemplo que Manuela Carmena o Ada Colau vayan a detener por sí solas la gentrificación que vuelve inhabitables nuestras ciudades mientras los demás seguimos con nuestra vida igual. Y es inútil también criticarlas por ello: es la queja del consumidor iluso al que le habían prometido otra cosa. Criticar es otra manera de esperar.

 

·         En segundo lugar, se genera una militancia permanentemente insatisfecha, ansiosa y que salta de una cosa a otra sin profundizar en nada. Se crean y se abandonan colectivos, los vínculos se vuelven muy instrumentales, la angustia es permanente. Porque nada vale en sí mismo, todo es medio para un fin (que nunca llega). Y si todo es medio para un fin, nunca hay verdadera presencia, nunca hay verdadero presente, nunca hay verdadera plenitud.

De ese modo, el militante político está aquejado finalmente de los mismos males que el “empresario de sí mismo” neoliberal: agobiado en mil proyectos, corriendo como el hamster en la rueda, siempre proyectando "algo más", desea secretamente que lleguen las vacaciones para “desconectar”. Es muy importante pensar esto a fondo: el mercado y la política son dos figuras del nihilismo, es decir, dos formas de la desvalorización del aquí y ahora en nombre de un “más allá”. Dos figuras de la falta.

El Comité Invisible sugiere distinguir “la política” de “lo político”. “Lo político” no sería una esfera o un dominio propio. No sería un nombre, sino un adjetivo. Es decir, no ocurre “más allá” de las situaciones de vida, sino que es una cierta intensificación o declinación de éstas.

Lo que hay aquí y ahora no es “restringido”, “limitado” o “pequeño”, como nos dice la concepción clásica de la política, sino infinito. Sólo desde aquí podemos entender lo que ocurre allí, como sólo tras el atentado de 2004 en Madrid pudimos entender lo que ocurría a diario en Irak. Sólo desde “ahora” podemos relacionarnos de forma viva con el pasado, que también fue un ahora y sólo puede volver a cobrar vida si lo leemos desde las búsquedas del presente.

No se trata de “pasar” de lo pequeño a lo grande. Porque eso que llamamos grande, general o global no es sino un “compuesto” de situaciones particulares, un “efecto de conjunto” de una multitud de interacciones inmediatas y minúsculas. Cada situación contiene en sí mismas todas las potencias: se trata de desplegarlas. Y de producir nuevos compuestos, nuevos entrelazamientos entre ellas.

Desmercantilizar

Recapitulamos: nuestro problema no es vivir excesivamente instalados en el presente, sino en un tiempo contraído entre la lista de los pendientes y la proyección de los posibles.

Esta contracción del presente tiene que ver con la expansión “totalitaria” de las relaciones de mercado a toda la vida social: cualquier espacio, cualquier momento se vuelve una “ocasión de negocio”. Nunca es lo que es, sino lo que podría ser.

Vivir el presente pasa por percibirnos inscritos en situaciones y vinculados con otros, engarces de una inmensa malla donde también tejemos y destejemos. La fragmentación actual del mundo es una oportunidad para percibir con más claridad los aquí y ahora concretos que nos constituyen.

La potencia de transformación late en esas situaciones de vida y no “en otra parte”. Pero la concepción clásica de la política redirige siempre nuestra atención y nuestro deseo hacia un “más allá”: más lejos, más arriba, más tarde.

"Lo político” es un adjetivo y no un nombre. Es una cierta elaboración de las situaciones. ¿Cuál? La fuga de la economía: la desmercantilización radical de la vida y el mundo. La experiencia del comunismo.

El Comité Invisible habla mucho de amor en Ahora, lo que seguramente incomodará, sorprenderá o irritará a más de uno. ¿A qué viene mezclar el amor con la política? ¿No es la emancipación una cuestión de voluntad, compromiso militante, estrategia y poder (o contrapoder, que es lo mismo pero al revés)?

La emancipación es caracterizada en este libro como una experiencia de continuidad con los otros y con el mundo. No estamos solos, no empezamos y acabamos en nosotros mismos, nos prolongamos unos a otros y prolongamos el mundo. Lo común es una experiencia de continuidad sensible a través de los vínculos. Pero, ¿qué vínculos?

Si el Comité Invisible habla tanto de amor -también de amistad, pero menos que en A nuestros amigos- es porque se trata de la experiencia más común y masiva de un “vínculo en interioridad”. El amor nos “enseña” que no sólo existen las relaciones instrumentales.

Mientras que la relación instrumental es de “quita y pon” (la quitamos y nos quedamos igual), el vínculo en interioridad nos constituye: duele si hay separación porque perdemos un trozo de nosotros mismos.

Mientras que el vínculo instrumental está animado por el cálculo pérdida-beneficio (o la estrategia medio-fin), el amor “no echa cuentas”: es un vínculo des-interesado, afinitario, apasionado.

Mientras que el vínculo instrumental es “libre” como el de un contrato (siempre revocable), el vínculo en interioridad nos compromete, nos implica, nos obliga como un pacto.

Desmercantilizamos la vida y el mundo cuando construimos situaciones de vida a través de los vínculos en interioridad. Vínculos entre los seres, entre los seres y los lugares, entre los seres, los lugares y los objetos, entre los seres, los lugares, los acontecimientos, etc.

En las zonas desmercantilizadas, las cosas pueden resplandecer de nuevo porque son inconmensurables. Pueden permanecer singulares porque no tienen precio.Pueden volverse concretas porque ya no son equivalentes ni intercambiables.Llevan la recompensa en sí mismas. Están aquí y ahora.

Es el comunismo. No un régimen político, sino un mundo. El mundo “más allá de la economía” en el que la riqueza se define por la abundancia de tiempo y de vínculos. El mundo que se puede habitar plenamente y no sólo a medias, el mundo de la presencia. No un horizonte utópico, sino una experiencia. La experiencia de continuidad con los seres y el mundo. Una experiencia presente, una experiencia del presente.

 

http://www.eldiario.es/interferencias/habitar_plenamente-Comite_Invisible_6_726237396.html

Fuente:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236503