Qué Economía

Marzo 2018

Sin festejos ni veto-decretos pro Barrick Gold ni ley Chevron ni la Monsanto.

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Comparemos fundamentos e intereses del binomio entre la corporación imperialista y el gobierno CFK con los de los pueblos demostrando cuál es la verdadera grieta o antagonismo irreconciliable:

 

Denuncian que Cristina firmó dos decretos secretos

para favorecer a la Barrick Gold

26 de junio de 2010

 

El diputado Miguel Bonasso denunció en diálogo con LPO, que Cristina Kirchner firmó dos decretos secretos para otorgar beneficios impositivos a la minera, superiores a los que tenía en los 90. La Presidenta reservó hoy varias horas de su agenda en el G 20, para almorzar con Peter Munk, el dueño de la multinacional que explota en San Juan el megaproyecto Pascua Lama. "Van a dejar un dique de agua lleno de cianuro, será un desastre ambiental", advirtió.

 El diputado Miguel Bonasso, denunció que Cristina Kirchner le otorgó beneficios impositivos especiales a la minera canadiense Barrick Gold, para que lleve a cabo la explotación en la zona Pascua Lama, extendida entre San Juan y la Tercera Región de Chile, tarea que, según el legislador, contaminaría con cianuro las inmediaciones de la zona. 

 

Poder de veto

La reunión de Cristina con Munk fue una de las últimas gestiones que hizo Mariana Llorente, cuñada y jefa de Gabinete del ex canciller Jorge Taiana, quien logró que la Presidenta reservara horas de su cargada agenda en el G20 para reunirse con el magnate minero.

Pero lo cierto es que los compromisos de los Kirchner con esta minera, que le genera enormes contradicciones con los sectores progresistas que los apoyan, viene de tiempo atrás. Y no son pocos los favores que les han hecho.

Bonasso intentó hace dos años restringir las explotaciones mineras mediante un proyecto que además de proteger los glaciares hacía lo propio con las zonas periglaciares. Pero luego de ser sancionado fue vetado por la presidenta, fue el punto en el que se hizo inevitable la ruptura entre este diputado y sus antiguos amigos. 

Hace un mes Bonasso insistió con una iniciativa similar que ya obtuvo despacho de comisión para ser otra vez tratada en el recinto. 

“El emprendimiento de Barrick Gold (en referencia a la mina binacional Pascua Lama enclavada entre San Juan y Chile) deja poco beneficio para Argentina y acarrea un peligro de un desastre ambiental”, alertó Bonasso en diálogo con LPO y precisó: “Va a quedar una especie de dique donde se hace la mezcla entre la roca molida y grandes cantidades de agua, que se mezclan con cianuro para conseguir oro. O sea, nos va a quedar el dique con cianuro”. 

El diputado denuncio además que la minera de Munk “recibió beneficios impositivos mayores a los que ya le otorga la ley de minería de los 90, porque se han acordado dos decretos secretos. La presidenta no contestó ninguno de mis reclamos porque sabe que tengo razón”. 

Bonasso adelantó que recorrerá los despachos de los senadores oficialistas y opositores para que apoyen su proyecto en caso de que, como se prevé, pase el filtro de Diputados. Uno de los senadores kirchneristas, Daniel Filmus, fue el autor de la iniciativa oficial que sólo apunta a proteger de las explotaciones mineras las zonas glaciares. Es decir, salva los intereses de la Barrick y acaso de sus jefes políticos, los Kirchner.
Fuente: http://www.lapoliticaonline.com/nota/45246/

 

 

Los Glaciares de Barrick Gold
noviembre de 2011

Por Javier Rodríguez Pardo *

Hasta hace unos meses, en la Cordillera de los Andes no había glaciares. Hay que decirlo de este modo, porque los informes de impacto ambiental que presentó la empresa minera Barrick Gold en Chile y en Argentina, eludían hablar de glaciares. El hecho alarmó e indignó a ambos pueblos por igual, pero fueron los agricultores y regantes de Vallenar, del valle de Huasco, en Chile, quienes reclamaron airadamente a la CONAMA, ente rector en el tema, que asumiera una decisión. Las protestas del lado argentino también se manifestaron en foros, marchas y debates, que aumentaron la discusión sobre la existencia de glaciares que serán destruidos por la actividad minera. Barrick retira el informe de impacto ambiental (IIA) y lo vuelve a presentar con un plan de manejo de glaciares, reconociendo la existencia de sólo tres, “muy pequeños”, Toro I, Toro II y Esperanza, que serían trasladados a un cuarto glaciar, Guanaco IV, mediante palas mecánicas.

 

Semejante anuncio recorrió el mundo, y la comunidad científica del planeta, la que esta gente no alcanzó a sobornar, puso el grito en el cielo, advirtiendo sobre la ausencia de antecedentes respecto al novedoso invento de que los glaciares continuarían con su existencia en otro sitio. El escándalo sigue. Los pueblos se movilizan y tanto los habitantes de la cuenca del Pacífico como la de Atlántico, decidieron afrontar la lucha en todos los terrenos. Uno de esos aspectos es el legal y dentro de las distintas presentaciones efectuadas ante la justicia, hay algunas que sobresalen por su calidad científica, la meticulosidad de la investigación y el ejemplar criterio de la denuncia.

 

En este sentido, la que efectúa el abogado y escribano cuyano, Carlos Quevedo Mendoza, patrocinado por el Dr. Francisco Sirera, es encomiable. La acción legal la inicia la Fundación Ciudadanos Independientes (FU.C.I), con participación del estudio del Dr. Guillermo Toranzo Constantini. La ONG sanjuanina denunció, mediante sumario Nº 32.688/05 “Villalonga, Silvia e Icazatti, Silvia C/ Motivo S/ Estado Provincial” que, “en el informe de la minera Barrick, no se detalló la existencia de glaciares de roca interiores (Permafrost, Capa Activa, etc.) los que constituyen la reserva hídrica de agua dulce de la zona, pues son los que aportan el agua por cauces subterráneos y superficiales, según las necesidades y condiciones imperantes, constituyendo las reservas hídricas, conforme El experto en glaciares, al que se hace referencia, es el Dr. Juan Pablo Milana, de probada trayectoria en la investigación de las vitales fuentes de agua dulce de la Cordillera de los Andes.

 

El especialista, incorpora a la denuncia un detallado informe de los glaciares que omite mencionar la minera Barrick Gold, con fotografías áreas y señalización de cada uno, ubicados en el mismo sitio donde la minera piensa llevar a cabo la explotación de yacimientos de oro, plata y mercurio, entre otros minerales. Milana basa la denuncia en la interpretación de las geoformas, “o sea, formas en las que el relieve destaca la existencia de algunos elementos o historia geológica en particular” La fotointerpretación, explica el Dr. Pablo Milana, se utiliza tradicionalmente para elaborar registros de glaciares en todo el mundo. Pero hay otras evidencias –insiste el observador- y radican en los informes que la propia empresa Barrick brinda sobre el clima del lugar y “del efecto de estas condiciones en el comportamiento del agua”. Cuestiones que no fueron tenidas en cuenta en el informe de impacto ambiental del Proyecto Veladero (IIA). El experto además se queja de que la empresa Barrick “limita el acceso de personas al proyecto y las que acceden son desprovistas de sus cámaras fotográficas o elementos de registro visual”.

 

Milana suplió esto con informes previos que tenía de la región, al transitar por la cima de los Andes, en la “Reserva de Biosfera de San Guillermo”, mucho antes que Barrick, y cotejar e investigar además las observaciones efectuadas por algunos trabajadores de la mina, y por innumerables mapas aéreos y satelitales, registros que cuida celosamente. “La posible existencia de los cuerpos denunciados –insiste el Dr. Pablo Milana- glaciares cubiertos, de escombros, o de roca, o cuerpos de hielo subyacentes, ya fue denunciado como posible alimentación de las vegas locales, en el Departamento de Hidráulica de la Provincia de San Juan, con respuesta de la empresa.” Y agrega: “Barrick no podrá aducir que desconocía estos cuestionamientos ya que fue advertida por los canales administrativos en una presentación que efectuara otra ONG, en junio de 2004 y que contó con mi asesoramiento”. El especialista dice que “ignorar” estos hechos, la presencia de hielo en el suelo de Veladero y su

futura evolución, es indignante, y motivaron el estudio completo y detallado que realizó para FU.C.I., pieza fundamental de la denuncia. El destacado investigador, uno de los cinco especialistas a los que se puede recurrir por el tema glaciares de la cordillera andina, no duda en denunciar la falta de idoneidad por parte de la empresa consultora contratada por la minera, “Knight-Piesold”, que con el mayor desparpajo hace aparecer glaciares donde antes los negaba.

 

En el IIA del proyecto Veladero la consultora describe las cuencas hídricas con la ausencia de un glaciar, que hace aparecer “mágicamente” en un mapa del mismo lugar pero en el IIA del proyecto Pascua Lama, contiguo al anterior; esto es, en un mapa falta el glaciar, en el otro aparece de pronto. “El hecho –comenta el Dr. Pablo Milana- caracteriza el descuido en que ha incurrido la empresa al tratar el tema de los glaciares”. La negligente aberración de Barrick ya no se puede ocultar porque a pesar de estas pruebas, la empresa insiste con que el IIA de Veladero está “bien hecho”. En el expediente judicial se detallan consideraciones de debate académico que merecen destacarse. El Dr. Milana define todas y cada una de las geoformas cordilleranas que contienen hielo, consideradas en el trabajo como reserva hídrica criosférica. Entre ellas el permafrost, suelo con congelamiento permanente “que no es lo mismo que los congelamientos estacionales que simplemente afectan la capa superior del suelo durante el invierno”; permafrost de montaña, localizado en terrenos con pendiente que hacen fluir o reptar el hielo, glaciares con movimiento, como los que Barrick denuncia ahora en el informe chileno de Pascua Lama; “nosotros, dice Milana, por nuestra experiencia reconocemos estas geoformas en fotos áreas pancromáticas; al mismo tiempo, los glaciares de roca se mueven muy lentamente, decímetros, o centímetros por año”. Es decir, se esfuerza por explicar los glaciares descubiertos, donde el hielo es visible en su superficie; glaciares cubiertos, protegidos por una capa de detritos superficiales, cuyo espesor varía desde pocos centímetros a dos o tres metros, no observados en el área pero que no significa que no los haya; glaciares de roca activos, e inactivos. “La capa activa del permafrost –cuenta- es la capa superior que se descongela anualmente y se vuelve a congelar en invierno”.

 

El trabajo de Juan Pablo Milana no tiene desperdicio. Su lectura permite que cualquier lego asome al conocimiento de un tema apasionante. En el resumen último que Milana agrega al expediente original, concluimos que Barrick presentó un IIA deplorable o no le importan en absoluto las reservas hídricas en el área del proyecto Veladero. Dice el investigador que la empresa sólo menciona las reservas en “escuetas dos líneas en el apartado de geología y en dos párrafos en la sección hidrología. En sus afirmaciones ratifica la probabilidad de que las reservas hídricas criosféricas (glaciares y otros cuerpos de hielo) sean afectados directa e indirectamente por las operaciones mineras en el proyecto Veladero. El trabajo valora la pureza y la calidad de agua de los glaciares investigados por los glaciólogos Milana y Maturana en 1999 y los estudiados por Croce y Milana en el 2003, y demuestra con innumerables datos científicos, la pésima elaboración del Informe de Impacto Ambiental (IIA) del proyecto Veladero, inescrupulosamente presentado por la transnacional canadiense Barrick Gold, con el objetivo de ocultar, desinformar y obligar a ignorar, la realidad ecológica y ambiental de los ecosistemas cordilleranos en la cima de los Andes, donde yacen recursos naturales no renovables que serán extraídos con el método a tajo abierto y combinaciones químicas de probada perversidad. www.EcoPortal.net

* (Primera nota, informe especial de las entrevistas e intercambios que sostuve con el investigador glaciólogo, Dr. Juan Pablo Milana y su cuestionamiento a los proyectos de Barrick Gold en la provincia de San Juan, colindantes con el mismo emprendimiento del lado chileno. Javier Rodríguez Pardo, San Juan 27 de julio de 2005. machsepa21@yahoo.com.ar Teléfono Celular 02965 15417785. Movimiento Antinuclear del Chubut (MACH) - RENACE, Red Nacional de Acción Ecologista de Argentina.

http://contaminacion.ecoportal.net/contenido/temas_especiales/contaminacion/los_glaciares_de_barri ck_gold

Fuente: http://center-hre.org/wp-content/uploads/2011/11/los-glaciares-de-barrick-gold-pardo.pdf

 

 

Dejemos de delegar nuestro poder  en el Partido Justicialista que posibilitó a Menem-Cavallo y a los gobiernos K  consolidar el poder económico, estatal y mediático de las corporaciones imperialistas en contubernio con las locales. Elucidemos en qué consisten las luchas socioterritoriales y la dignidad humana de sus referentes y militantes como expresión motivadora de cada quien al atreverse a sentipensar las relaciones del convivir humano y de la Madre Tierra:

 

 

12 de Julio 2015
Compartimos la carta leída en su despedida.


 

A Javier:

Escucharte por primera vez fue saber de tu saber, saber de tu coraje, saber de tu amor a la tierra y a la vida...

Desde el mismo momento que empezaste a hablar en donde te conocí, sabía que éramos hermanos: hermanos en la rabia frente a la mentira formidable del progreso a ningún lado que propaga el capitalismo; hermanos en un expansivo ¡NO! al saqueo y a los saqueadores, fueren de donde fueren; hermanos en el amor inmenso a la Madre Tierra-Pacha Mama, que nos expande en lucha, que
nos moviliza a un vasto ¡BASTA!, buitres empresarios y buitres funcionarios y funcionales de la liquidación de las fuentes de la vida!

Escucharte fue, desde un primer momento, saber que hoy vivir es pelearle al proyecto extractivista global para que hoy y mañana pueda haber vida. Escucharte desde el primer momento fue sentir un formidable río subterráneo de simpatía fraterna que baja de los picachos nevados y glaciares andinos hasta nutrir el ancho mar dulce del Río de la Plata como una sinfonía cósmica que multiplica la vida y la reparte frente al mezquino transar de las transnacionales con sus leyes mineras, semilleras y fraquineras para robar vida, achicarla, convertirla en la falacia numérica de finanzas asesinas sostenidas con su única "sostenibilidad": las leyes llamadas antiterroristas... que criminalizan la protesta social.

Escucharte siempre fue preguntarnos qué tipo de vida queremos: si la marchita calculación de la oportunidad inmediata, casi animal, de llenar cuentas y papeles de bolsa a cualquier costo, o pensar con generosidad el futuro de la vida posible, humana, cósmica: cósmica por humana, humana por cósmica... ¿ Qué vida queremos para nuestra tierra saqueada? ¿ Quiénes determinan lo que debe determinarse sobre nuestra casa común?

Y tu último mensaje, tan límpido y vivido como la primera vez que te escuché, diciéndonos, como un mandamiento testamentario: ni leyes ni discusiones bizantinas sobre cotas de esto o lo otro. Luego de luchar y vencer por lograrlas, no sirven, porque hacen lo que quieren con ellas. Entonces, decías en abril pasado, "compañeros, ¡A LAS CALLES! a pelearla con todo para impedir, frenar, echar y hasta encerrar tanto vampiro disfrazado con corbatas de progreso y tecnologías, con ese fariseísmo de cierto modo de hacer ciencia. Tantas veces atado a los privatizadores de la democracia, que no son otra cosa que los seudópodos de una Colonia más viva y más letal aún que las pasadas.

Sus símbolos eran para Javier, siempre, los más destacados, por perversos, la Bariick y Monsanto, pero también cada uno de los gobiernos nacionales y provinciales, municipales, a ellos entregados con alegre y bárbara irresponsabilidad... Sus símbolos coloniales son, para "nuestro" Javier, la Comisión Nacional de Energía Atómica, con atómica simplificación, poniendo basa, con su pavoneo de "objetividad" y "progreso" con su publicitada "más energía", y otros señuelos, sembrando explosivos peligros no sólo futuros, sino actuales, para el agua, para el aire, para la vida... Los símbolos coloniales son para nuestro Javier el fracking de un YPF falsamente "soberano", que dispersa químicos, sopas químicas letales en las mismas fuentes de agua y devora restos diseminados de un petróleo inviable, sólo para llevárselo al llamado Primer Mundo que de ningún modo quiere dejar de serlo...

Salta quiere hoy estar a tu lado para despedirte: también llegaste a Salta y te metiste con los compañeros de Pro Eco, Tafi Viejo, en los socavones del uranio para comprobar el desastre que sigue produciendo contaminaciones varias. No serán mejores que antes los proyectos para uranio en el país, sólo para multiplicar la energía a causa de la voracidad energética de las grandes mineras, como parte de lo que se denomina IIRSA y que vos, Javier, conocías a fondo, frente a la ignorancia de legisladoras y legisladores, responsables de nuestro patrimonio de vida. No sólo te metiste a comprobar en lugares a los que nadie se atreve; los estudiaste y los alentaste con un esclarecimiento ejemplar en detalles y sus relaciones con las decisiones políticas y empresariales para una trama de muerte.

Eres bandera de vida sana para siempre, Javier. Hoy te nos vas, pero quedas más vivo que antes, en tanto joven que te escuchó, en tanto intelectual, científico que tuvo el privilegio de tu cercanía, de tu profundo compromiso, de tu lucha. Supiste que la lucha es de todos y no buscaste ninguna preponderancia en nada, más que en la de la vida. Por ello, sabemos en Salta que todo el país te agradece, te admira y quiere seguir tus huellas abiertas para que siga la vida:

¿Cómo no estar seguro de que vives en cada uno de nosotros? ¿Cómo no saber que, al son de los bicentenarios que claman una nueva independencia, tu nombre será señero y será recordado por siempre?

¿Cómo no saber que en la nueva Argentina, en la Nueva Latinoamérica, " Nuestra AbiaYala", serás un puntal y habrá calles en tu Patagonia, a lo largo de la Cordillera con tu nombre porque nosotros y nuestros hijos sabemos de tu clarín límpido de libertad?

Libros, videos, tu voz, tu ESTAR siempre donde te llaman está y estará más viva que antes en la palabra de cada uno de nosotros y en el compromiso de lucha de cada una y cada uno.

¡ Javier vive! ¡ Gracias, Javier! ¡Hasta la victoria siempre!

Carlos María Pagano Fernández.
Salta

Fuente: http://rodriguezpardo.blogspot.com.ar/

 

 

Averigüemos porqué la democracia es responsable de los genocidios implícitos en los extractivismos. Veamos cómo la megaminería, al destruir la cordillera, arruina la vida de ella y a todos los subsistemas que la sostienen en el continente-mundo. Comprobemos, además, cómo el capitalismo se despreocupa de los envenenamientos e incluso les abre cauces.

 

 

Javier Rodríguez Pardo: “La única minería posible es la más nefasta”.
9 de abril de 2010

 

El autor de “Vienen por el oro, vienen por todo habló con infoeme.com de las conclusiones sobre el impacto ambiental de la actividad minera a gran escala desarrollada por las multinacionales norteamericanas que ingresaron al país durante la década del 90 y que contaron con 30 años de prórroga legal y fiscal.

Javier Rodríguez Pardo, autor de “Vienen por el oro, vienen por todo” presentará su libro este viernes a las 20:00 en la Unicén, un trabajo que denuncia el impacto de las empresas mineras internacionales y los proyectos extractivos que se concretaron en Argentina desde la década del 90. 

Además, en un debate que se realizará este sábado a las 19:00 en Suteba revisará la situación local en función de su experiencia como militante ambientalista e investigador.

Integrante del Movimiento Antinuclear del Chubut  y miembro de Renace (Red Nacional de Acción Ecologista), Rodríguez Pardo habló extensamente con infoeme.com.
 y expuso que el necesario punto de partida para pensar en una minería en el futuro es comprender las dimensiones del impacto ambiental que la actividad trae aparejado y cuyas consecuencias deben medirse a nivel planetario. 

“Si hay una minería posible no es precisamente la que se está haciendo ahora. Ya no existe más la galería y el socavón, no existe más el minero con la linternita y el casco. Existe el mineral diseminado y explotarlo requiere más voladuras, más agua, más energía, más desertización. La única minería posible es la más nefasta. Es un tipo de minería que se realiza con una tecnología muy importante. Está la discusión de si se puede hacer a nivel nacional, en pequeña escala y con más regulaciones, pero nosotros tenemos demostrado que es imposible que esta minería se haga de otra forma”, sentenció.
 

En su libro, Rodríguez Pardo analiza los casos emblemáticos de las multinacionales mineras Barrick Gold y Meridian Gold: “su forma de explotación se explica a partir de la situación de que no hay más minerales en el planeta. Están en el país haciendo cateos y eventuales explotaciones en la zona de la cordillera y la precordillera. Vienen a buscar el mineral que queda y el mineral está diseminado. Y el código de minería les permite moverse con total libertad en cualquier lugar del país”, explicó.
 

Rodríguez Pardo explica mediante una hipótesis imaginaria el modo en que estas empresas lograron trabajar durante 30 años sin trabas: “hubo un ofrecimiento, antes de un partido de golf Bush le dijo a Menem “al pueblo argentino puedes decirle que yo voy a mandar una muy buena cantidad de inversionistas, pero que para eso hay que poner las condiciones”relató. 

Las empresas se emplazaron en Argentina en la década del 90: “pusieron condiciones para llegar al país, fueron ellas las que redactaron las leyes que rigen las actividades de extracción como la minería y el petróleo”.
 

En este proceso Rodríguez Pardo identifica dos manejos fundamentales. Uno implica el tratado binacional argentino chileno por el cual no hay que pedir permiso para realizar la actividad minera a ninguno de los dos países, “incluso cuando se interviene sobre parques nacionales, se desvían ríos, se usa el agua de los acuíferos, de las nacientes, de donde nace el agua que consumimos, se altera el centro natural donde se producen las precipitaciones”, detalló. 

El punto crucial de la normativa es que brinda una prórroga de 30 años para que cualquiera de las partes pueda revisar el tratado. Esta ventaja se complementa con otra “condición”: la prorroga de 30 años de estabilidad fiscal que implica que ni en caso de crisis nacional (por ejemplo el terremoto de Chile) puede aplicársele a las empresas una suba de impuestos o condiciones distintas de reglas del juego.
 

Según analizó Rodríguez Pardo la resistencia al accionar de las mineras que operan a gran escala tiene su ejemplo en las comunidades de San Juan y Esquel para el caso argentino y en diversas etnias de Latinoamérca que reclaman en pos del cuidado del medioambiente al verse como primeras afectadas.

Aunque el punto central de las tendencias proteccionistas está en su concepción de la naturaleza como parte de los “bienes comunes”.
 

“La diferencia entre la idea de
 bienes comunes y el concepto de recursos naturales reside en que la defensa de los bienes comunes proclama que nadie está autorizado a recurrir a un bien que forma parte de un ecosistema y que al intervenirlo se producen alteraciones en todo ese ecosistema”. 

Para Rodríguez Pardo las alternativas se resumen en esa idea que es muy distinta a la idea de propiedad, teniendo en cuenta que los Estados han cedido inmensas extensiones de tierra a empresas que “de ninguna manera reconocen el impacto ambiental, por el contrario, están convencidas de que realizan un desarrollo sustentable”, concluyó.
 

Fuente:http://www.infoeme.com/nota/2010-4-9-0-0-0-javier-rodriguez-pardo-la-unica-mineria-posible-es-la-mas-nefastaa

---

 

Barrick Gold, el cianuro y las Naciones Unidas

16 de mayo de 2008

Por Javier Rodríguez Pardo 

Hemos dicho hasta el cansancio que estamos luchando contra mafiosos y que el soborno es la norma habitual de los negocios mineros. ¿Debemos preguntarnos a cada rato a quienes enfrentamos? ¿Quiénes son? ¿Cómo operan?

Barrick sale a pregonar que tiene la licencia social de las Naciones Unidas (ONU) porque ha certificado positivamente el uso del cianuro, y no es de extrañar porque hace rato que cuenta con la licencia de la UNESCO (ONU) para destruir el ecosistema (Pascua Lama) en el corazón de la Reserva de Biosfera de San Guillermo en la provincia argentina de San Juan, con estatus de esa entidad internacional que hasta el día de hoy mantiene absoluto silencio, y todavía hay compañeros que consideran que gozar de ese estatus es una conquista ecológica de desarrollo sostenible. 

¿Quién le otorgó a Barrick el crédito del buen uso del cianuro? 

El Instituto Internacional del Manejo del Cianuro, esto es, una entidad creada por las propias transnacionales mineras a pedido de un comité que reúne a las partes involucradas, en el marco del Programa Ambiental de las Naciones Unidas, debido a los estragos que viene haciendo el uso del cianuro en la minería, y de esta forma poder lavar la imagen de una actividad que registra impactos de contaminación desde el primer día extractivo. Su prioridad es ganarse la licencia social negada por las comunidades damnificadas o en vías de serlo, donde se explotan yacimientos a cielo abierto con cianuro. La entidad emite el Código Internacional de Manejo del Cianuro para la fabricación, trasporte y uso en la producción de oro. (Nada dice del ácido sulfúrico y del resto de la minería del cobre, uranio, etc. Sólo la del oro); tampoco certifica que se destruya el cianuro después de la lixiviación del oro, con lo que no garantizan el control de los drenajes ácidos posteriores. Todos los miembros que componen el directorio y que firman las certificaciones están involucrados en el comercio de la minería. 

¿Quiénes son los miembros del Código Internacional del Manejo del Cianuro? 

Su presidente Paul Bateman, responsable de Klein Saks & Group –en Washington DC- dedicado a asesorar empresas mineras y organizaciones de la industria metalífera. Había sido director ejecutivo del Instituto de la Industria de la Plata, y presidente de la Industria del Oro. Fue asistente de Richard Nixon, de Ronald Reegan, y en el gobierno de George W. Bush sirvió en los Departamentos de Comercio y del Tesoro. Desde 2004 preside también el Club Económico de Nueva York. 

El vicepresidente es Norm Greenwal, que lo presentan como experto en medio ambiente y en manejo del cianuro. Ha trabajado para las transnacionales mineras e instruye a auditores para que evalúen el buen uso del cianuro en minas de oro. Asesora a las direcciones de minería de los países donde operan las transnacionales extractivas. Es consultor de las mineras. 

Otro de sus miembros es John Mudge, gerente ambiental de Newmont, nada menos que una de las mayores transnacionales mineras, y no merece que abundemos en detalles. 

Sin embargo la sorpresa mayor nos la deparó una entidad con la que ya estamos familiarizados, la Fundación World Wildlife (la WWF del osito panda) que forma parte del directorio del Código Internacional del Manejo del Cianuro. La WWF ya venía trabajando en un código de certificación minera ambiental para las empresas que operan en Australia ¿Cuáles? La Barrick Gold, por ejemplo, que ha hecho estragos por contaminación de acuíferos con su mina en Lago Cowal, y desde marzo pasado por el derrumbe de una de las paredes de su “open pit”. 

¿Quién es el alma mater, aunque cabeza invisible de la WWF? 

El príncipe Felipe, consorte de la reina de Inglaterra. 

¿Quién es el presidente de Barrick Gold Corporation? 

Peter Munk, miembro activo de la ONG WWF e íntimo amigo del príncipe Felipe (Ref.: nuestros artículos La Macabra Barrick de Bush y Barrick Miente). 

¿Quién gestionó la creación del Código Internacional de Manejo del Cianuro y a pedido de quien se constituyó el directorio? 

Barrick Gold es la respuesta. La transnacional gigante de la minería a cielo abierto, ya certificó con este sistema a sus tres minas en Sudamérica y antes las de Perú y Australia. 

Decir que la ONU fiscaliza y regentea el Instituto Internacional de Manejo del Cianuro es la burrada más grande del año, aunque seguramente habrá otras por venir que la superen. 

Javier Rodríguez Pardo, 16 de mayo 2008, Cel. 0111567485340 (machsepa21@yahoo.com.ar) Movimiento Antinuclear del Chubut (MACH), 
Red Nacionalde Acción Ecologista (RENACE), 
Union de Asambleas Ciudadanas (UAC)
 

Fuente: http://www.olca.cl/oca/chile/region03/pascualama326.htm

 

 

Sepamos que la lucha de los pueblos puede detener al capitalismo en su devastación. Y conseguirlo pese a la confrontación tan asimétrica:

 

 

Declaración OLCA

 

Santiago, 18 de enero 2018

 

CLAUSURA TOTAL Y DEFINITIVA DEL PROYECTO PASCUA LAMA:

EL PODER DE LA CONVICCIÓN Y LA PORFIA

 

Durante más de 17 años la comunidad del Valle del Huasco le insistió al mundo que el proyecto binacional Pascua Lama era un despropósito, era inviable; contra los estudios, estadísticas y lobby a todo nivel de la entonces mayor minera de oro del planeta. Hoy la autoridad lo reconoce y se clausura definitivamente la faena minera que nunca debió haber sido aprobado e iniciada su  construcción.

 

Desde las primeras reuniones de participación ciudadana en que los arrieros dijeron que en la zona que querían hacer el proyecto estaban los glaciares y nada de eso hablaban los estudios, se desató, en condiciones de brutal asimetría, y ante el descrédito del sentido común impuesto que establece que nada se puede hacer contra una minera transnacional, uno de los conflictos socioambientales más relevantes de nuestro país: el caso Pascua Lama.

 

Como OLCA acompañamos el proceso desde sus inicios, fuimos testigos de todas las estrategias de división, cooptación, intervención, hostigamiento, desprestigio, servilismo funcionario (incluido el financiamiento de las campañas de alcaldes y diputados de parte de Barrick), retroceso estatal para que la minera se hiciera indispensable en el cotidiano local (becas, ambulancias, Junji, Prodesal, por nombrar algunos ejemplos), todas cuestiones que a su debido tiempo se fueron denunciando y neutralizando en sus alcances, pero que produjeron procesos de desgaste, cansancio, vulnerabilidad de hondos impactos en el territorio.

 

Sin embargo, el carácter colectivo del proceso de defensa, permitió que cuando algunos se replegaran, surgieran otros y otras que fueran tomando el relevo e implementando las estrategias que más se ajustaban a las nuevas capacidades, pero siempre con la voz de doña Tina de fondo que hablaba de la necesidad de proteger los bancos perpetuos, el amor a la tranquilidad y a la vida que enseñaron los abuelos, y la certeza de que un proyecto de esta naturaleza solo podía ser aprobado mediante corrupción y violación de derechos humanos y eso había que demostrarlo para que se restableciera el respeto y el estado de derecho en este valle transversal de la región de Atacama, que entre otras funciones ecosistémicas imprescindibles, ayude a frenar el avance de la desertificación.

 

Los científicos pagados por la empresa, porque así lo estable el sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en Chile, no supieron escuchar a la naturaleza, y entonces ella habló más fuerte, como la comunidad del Valle sabe que a veces sucede, y se sucedieron aluviones que arrasaron con todo valle abajo, y aquí lo que no había querido ser atendido, tuvo que considerarse. 5 años de investigación en los que se acumularon más de  30 denuncias comunitarias de violación de la Resolución de Calificación Ambiental RCA, dieron como resultado este fallo hoy en la Superintendencia de Medio Ambiente: Clausura Definitiva del proyecto Pascua Lama.

 

Si se hubiera oído desde un comienzo a los arrieros, a las campesinas, a las voces locales, toda la división, el daño, la pérdida patrimonial, la afectación ecosistémica, no se hubiera producido, pero gracias a la convicción y la porfía del territorio, y las múltiples muestras de solidaridad en todo Chile y desde muchos otros lugares del mundo, hoy se cuenta con un fallo histórico, que reivindica la voz local como fuente imprescindible, e impele a las comunidades a creer en sus saberes y capacidades y defenderlos, pese a la asimetría reinante.

 

Para que esta resolución fuera posible, tuvieron que converger cientos de miles de voluntades, desde el primer correo electrónico que alertó de la situación, las diversas intervenciones callejeras, las marchas y carnavales, las misas, los procesos rigurosos de fiscalización comunitaria, la difusión por todos los medios, las tesis, documentales, libros, creaciones, las campañas internacionales, las denuncias que provocaron el bloqueo de financiamientos al proyecto, las denuncias a los servicios con competencia ambiental, los procesos judiciales, el trabajo de funcionarios probos, pero sobre todo, la existencia de una comunidad que ama tanto su territorio y su forma de vida, que logró movilizar todas estas voluntades en defensa del bien común.

 

La lucha sigue, sin duda, el extractivismo minero galopa sobre nuestra cordillera con botas de siete leguas, pero digan lo que digan, mientras existan comunidades dispuestas a valorarse a sí mismas y a defender ese valor ante cualquier precio, el poder de la vida seguirá gestando maravillas en nuestro suelo,  y contará con la solidaridad y apoyo de muchas comunidades de Chile y el mundo. Gracias Valle del Huasco.

 

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA

 

Fono Contacto: Lucio Cuenca Berger +56 9 9240 27 06


--
 

Comunicaciones OLCA

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales

Alonso Ovalle 1618 A, Santiago, Chile.

-- 
UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
www.asambleasciudadanas.org.ar
facebook.com/unionasambleasciudadanas
http://twitter.com/prensauac
 
(Cuadernillo Sistematización Encuentros de la UAC -PDF-) --> 
https://goo.gl/c6AkmJ

 

---

Chile ordena la clausura definitiva de Pascua Lama y

pone millonaria multa a Barrick

18 de enero de 2018

 

El Gobierno asegura que la canadiense, que opera en Argentina, dañó flora y fauna protegida. Tiene 33 faltas ambientales "gravísimas"

La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), de Chile, informó este jueves que sancionó con la clausura definitiva al proyecto minero Pascua Lama, de la canadiense Barrick Gold, además de aplicarle una cuantiosa multa. 

Según indicó el organismo, las sanciones responden a un total de 33 cargos formulados contra la empresa, seis de ellos por infracciones gravísimas, catorce por infracciones graves y nueve por infracciones leves. 

Además, otros cuatro cargos fueron absueltos debido a que no se pudo determinar su configuración con los antecedentes disponibles. 

"Con respecto a las sanciones, cinco de los incumplimientos (dos de los cuales produjeron además daño ambiental irreparable) merecen la sanción de clausura total y definitiva", señaló la SMA en un comunicado. 

A su vez, la entidad aplicó a Pascua Lama diversas multas por un total de 24 infracciones, que sumadas alcanzan a 12.360 Unidades Tributarias Anuales (UTA), equivalentes a 6.973 millones de pesos (unos 11,52 millones de dólares). 

Pascua Lama es un proyecto para explotar oro y plata que involucra territorio de Chile y Argentina, en lo más alto de la cordillera de Los Andes, que supone para Barrick Gold una inversión de 8.500 millones de dólares y que según su planificación original debía entrar en producción a fines del 2014. 

Según la compañía, Pascua Lama tiene unas reservas probadas de 18 millones de onzas de oro y unas reservas probables de plata de 676 millones de onzas. 

La iniciativa, sin embargo, la iniciativa sufrió retrasos desde su inicio debido a problemas medioambientales y conflictos con comunidades locales del valle del Huasco, en la región de Atacama, en el norte de Chile.

Según la SMA, entre los incumplimientos que motivaron la aplicación de la clausura definitiva del proyecto se encuentra la intervención de vegas altoandinas, la afectación de diversas especies de fauna y flora nativa, varias de ellas protegidas por distintas categorías de conservación y el monitoreo incompleto de glaciares y glaciaretes. 

También la descarga de aguas ácidas al río Estrecho sin cumplir con las normas de calidad del agua, entre otros. 

"Esta sanción toma en cuenta la importancia del daño causado, como también la criticidad, extensión y duración del efecto generado", subrayó el organismo. 

El superintendente del Medio Ambiente, Cristián Franz afirmó que, "dada la naturaleza y envergadura de las infracciones cometidas por la empresa, y luego de un proceso altamente complejo, tanto desde el punto de vista técnico como jurídico, y en el cual se garantizó en todo momento los derechos de todas las partes intervinientes, se ha llegado a la convicción de que la clausura total y definitiva más la imposición de una multa en dinero, es la sanción más adecuada y proporcional en este caso". 

Fuentes de la empresa, en tango, dijeron que la resolución de la SMA está siendo analizada. 

Fuente: http://losandes.com.ar/article/view?slug=chile-ordena-la-clausura-definitiva-de-pascua-lama-y-pone-millonaria-multa-a-barrick

En consecuencia, lo prioritario es instalar la deliberación de una creciente mayoría de Argentina sobre porqué se multiplican las luchas por territorios libres de extractivismos y cómo esa defensa de bienes comunes nos involucra a todos aun cuando no pertenezcamos a las "zonas de sacrificio" e incluso hay que generalizar el cuestionamiento a la existencia de estas últimas. Pensemos en qué economía es la de:

 

Pascua Lama, minería transfronteriza, crisis, y resistencia de los pueblos.

21 de julio de 2013

 

 

Por R. Gómez Mederos (Rebelión)

La importancia de un promisorio freno al proyecto Pascua Lama del lado chileno, y la consideración de un posible cierre en plena etapa de construcción de su infraestructura logística y edilicia, pone de manifiesto las contradicciones y fundamentalmente las falacias, con que se han construido en el imaginario social, las benevolencias del modelo minero depredador, inscripto en una política hegemónica global, que destina a nuestras naciones a ser proveedoras de commodities y materias primas; política homologada por el consenso de Washington (Item: Elimination of the barriers to the foreign direct investments) y los intereses de los países desarrollados como los de Europa, Japón y EEUU, pero además, una política de influencia y cooptación, por parte de las naciones emergentes más influyentes (Brasil, China y Rusia), en cuanto a aprovechar las ventajas jurídicas y económicas que brindan nuestros países. Es decir, estamos en el medio, indefensos, ante el avance sin límites de los intereses de las naciones más poderosas sobre nuestros territorios.

 

El conflicto y la posterior retirada de la minera Vale de la provincia de Mendoza, dueña en Malargüe, de Potasio Rio Colorado, con una inversión inicial de 6000 millones de dólares, justificado en una suerte de argumentación menciona: “que en el contexto macroeconómico actual los fundamentos económicos del proyecto no están alineados con el compromiso de Vale”, muestra como esta poderosa minera de Brasil, además miembro del Mercosur, influye en la economía de Argentina. Recordemos que Vale tiene también en la provincia de San Juan, junto a Golden Arrows, el Proyecto de minería metalífera, Mogote, hoy en plena etapa de exploración.

 

La justificación reciente que expuso Jaime Bergé, presidente de la Cámara Minera de San Juan, con respecto al conflicto con Vale dice que, “La situación de Vale en Mendoza le pega al país, es una realidad. Los costos internos argentinos siguen creciendo respecto al dólar y eso choca. Chocó en Vale y en el tiempo chocará a Veladero y a los demás por el peso que significa producir” (1). De estos dichos se desprende, que las mineras deberían tener aún más beneficios de los que hasta ahora tienen, con la ley de inversiones mineras 24196.

La resolución de la corte de Copiapó, del vecino país de Chile, que ha hecho posible paralizar Pascua Lama, fue por incumplimiento de la Resolución de Calificación Ambiental desde 2009 en adelante, por daño al ecosistema glaciar en el que se encuentra el emprendimiento minero. La transnacional Barrick Gold, símbolo mundial de innumerables daños ambientales, e inclusive acusada de violaciones a los derechos humanos en distintas partes del mundo, por las poblaciones, la prestigiosa Amnistía Internacional y por Corp Watch; aduce, a pesar de haber prometido cumplir todas las exigencias ambientales de la legislación de ambos países (Argentina y Chile) y de utilizar tecnología de punta para no producir daño al ecosistema, ya en el año 2006 los glaciares Toro 1,Toro 2 y Esperanza, habían reducido su superficie en un promedio del 70% , gracias a la intervención de la compañía.

Barrick Gold llegó al punto de proponer el traslado de un glaciar colindante, llamado “Guanaco”, utilizando palas mecánicas. La autoridad ambiental regional en Chile descartó la propuesta mediante una resolución del 15 de Febrero de 2006. (2)Aun así Barrick Gold, después de “acatar” la resolución, presentó abiertamente la construcción del botadero Nevada Norte, en un sector que cubría enteramente un glaciar de roca.

Pascua Lama, al igual que otros megaproyectos, re fundamenta y coteja una modificación de la matriz energética nacional, que incide directamente en la población; para tener una idea de la magnitud del consumo energético de estos, tres ejemplos importantes: Bajo La Alumbrera (de la inglesa Xtrata Cooper) en la provincia de Catamarca, consume 1583GwH/a, es decir el 80% del consumo de Tucumán; en el caso de Pascua Lama (Barrick Gold), el consumo estipulado es de 930 GwH/a, el 85% de consumo de la provincia de Salta, y Potasio Rio Colorado, el 83% de lo que genera Atucha I 1848 GwH/a.(3) Es decir que la economía nacional transita un camino totalmente condicionado a este nuevo esquema energético, he impacta directamente sobre el transporte público, sobre el de carga y la economía en general. Para generar energía en la República Argentina, el porcentaje de las fuentes primarias es del 43,63 % para el Gas, el 40,20 % en el caso del petróleo y el 6,04 % de la hidráulica, como las tres formas más importantes. (4)

En la oferta energética de Argentina, las fuentes primarias se ocupan para generar energía térmica, energía hidráulica y energía nuclear respectivamente. Lo que se deduce de aquí, es que la relación entre lo que se genera de energía para el consumo normal en la actualidad, y lo que será necesario a partir del tremendo consumo de estos proyectos, es que, no hay tantas posibilidades de generar más de lo que hasta ahora se genera, debido a que pasamos de ser exportadores de recursos energéticos para generar esta, a ser importadores, con lo cual, o es para estos grandes consumidores o para la población en general.

 

Esta modificación, en términos sustanciales, cuantitativos y cualitativos, en el cual Pascua Lama es un punto más del modelo en general, incide sobre todos los rubros de la economía y el consumo ciudadano, incidencia que se desprende de una política de priorización del modelo capitalista primario y extractivo. La argumentación de una forma combinada, primaria y a la vez industrial de sustitución de importaciones, es desenmascarada por la crisis energética evidente, la cual se hace cada vez más aguda.

 

El proyecto Pascua Lama y su freno reciente, pone en cuestión el marco estratégico en el cual este se enmarca, el extractivismo no sólo como modalidad de acumulación capitalista en términos económicos, sino también como una estructura que modifica y re categoriza los sistemas fronterizos, es decir, la desaparición exacta y objetiva de las fronteras nacionales, en donde estas mega-estructuras se asientan, “la fragmentación territorial, con áreas relegadas y enclaves extractivos asociados a los mercados globales”(5). Estas fragmentaciones territoriales, son además el producto directo de una estrategia a nivel mundial, no solamente del esquema del mercado global en sí mismo, sino de una forma de dominación territorial del capitalismo monopólico generalizado a escala planetaria; si bien la minería transfronteriza evidencia una transformación de la frontera del estado nación tradicional, esta solo tiene características tácticas, si se lo mira sólo como un hecho en sí mismo, (es decir, sólo como una iniciativa económica de una empresa transnacional). 

Lo que en realidad está en juego, es la distribución territorial y la enajenación de la nación en sí , a partir de la categorización del territorio, como centro de interés específico (6) , en cuanto a su riqueza en recursos naturales (bienes comunes), por parte de “Los estados hegemónicos más fuertes, que van alimentando cada vez más su poderío en este juego de reparto del mundo, y a su vez, consolidando una nueva institucionalidad supranacional, dominada por los estados fuertes” (7).

 

Pascua Lama, en la frontera argentina–chilena, Majaz - Río Blanco y Ecua corrientes en la frontera Ecuatoriana–Peruana, El Mutún, exponente orográfico ubicado en una zona biogeográfica amazónica del Pantanal, en la frontera boliviano-brasileño, dan cuenta en simultaneo, de la importancia estratégica del modelo minero transfronterizo a nivel suramericano, y la intensiva presencia de las transnacionales mineras en el continente.

 

Para la Argentina y Chile, el tratado minero establece un ámbito de aplicación específico, entre los paralelos 23, 49 y en un sector del paralelo 51, cuya superficie es de aproximadamente 550.000 Km2.

 

El Tratado de Integración y Complementación Minera, suscripto en la provincia de San Juan, República Argentina, y Antofagasta, Chile, el 29 de Diciembre de 1997, y promulgado el 24 de marzo del año 2000, bajo la ley 25243, sienta las bases jurídicas por el que se hace posible el proyecto Pascua Lama y las demás iniciativas de minería transfronteriza. Este acuerdo binacional constituye, entre tantas cosas, la entrega de los recursos hídricos compartidos para uso a discreción por las transnacionales mineras, donde existan proyectos mutuos o no. Este es el caso específico, sacado a la luz por el diario El Tribuno, de Salta en el año 2008, un plan que prevé bombear a la puna chilena, 6000 litros de agua por segundo desde pozos subterráneos que ya empezaron a construirse en el 2007, en las zonas de la Quebrada del Agua, Laguna Socompa, el Salar de Llullaillaco y el Salar del Río Grande, a muy pocos kilómetros de la línea cordillerana que separa Salta de Antofagasta; los 6000 litros de aguas serían bombeados desde dos acueductos que nacerán en Socompa y Sico, hacia Antofagasta, con destino a las minas La Escondida y Chuquicamata de la australiana BHP Billiton. La construcción del acueducto hasta La Escondida desde Socompa, costaría 203 millones de dólares, y la línea a Chuquicamata desde Sico, 224 millones de dólares. Las empresas asociadas al proyecto cobrarían 1,5 dólares el metro cúbico durante 20 años, lo cual les redituaría 5700 millones de dólares. (8)

Es cada vez más claro, el esquema de dominación y las nuevas funcionalidades a que han sido destinados los estados dependientes, en donde estos van “convirtiéndose en estructuras de administración de los intereses globales de los actores mencionados del bloque imperial y perdiendo cada vez más su función como representantes de sus comunidades políticas” (9).

De igual manera, el cierre promisorio del proyecto binacional Pascua Lama, nos da cuenta del poder que tienen los pueblos a la hora de las grandes decisiones, y de como la organización de la resistencia al sistema en general y sus versiones de acumulación, va teniendo sus frutos, que aunque pequeños, de gran incidencia en la estructuración del bloque hegemónico regional.

 

“Cuando un imperio proclama la paz trae guerra, cuando exalta la solidaridad esconde un ataque, cuando reclama adhesión trama entrega y cuando ofrece amistad distribuye hipocresía” (10)

Julio 2013. Argentina.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=171439

 

 

Evaluemos la lógica del Capital transnacional-transnacionalizado y la de un Estado al servicio de esos intereses contrarios a los de los pueblos de Argentina.

 

Contextualicemos la siguiente nota recordando que Galuccio es designado al frente de YPF por ser uno de los directores de Schlumberger, corporación de EE.UU. con especialización en tecnologías de fracking y constatemos que YPF hace el trabajo más costoso a la vez que menos redituable:

 

 

 

Exclusivo: cuánto produce cada pozo perforado por YPF en Vaca Muerta

25 de enero de 2015

 

Por Nicolás Gandini

YPF está liderando el estudio y desarrollo no convencional de Vaca Muerta, una de las formaciones de roca generadora de hidrocarburos de la cuenca Neuquina. La petrolera controlado por el Estado ya perforó más de 280 pozos en ese play, la gran mayoría ubicados en el área Loma Campana, donde lleva invertidos junto a Chevron más de US$ 2000 millones. Ese es, por ahora, el único proyecto comercial de petróleo no convencional (shale oil) en la Argentina. Y es lo que Miguel Galuccio, CEO de YPF, llama un show case de Vaca Muerta.

 

El Inversor Online accedió a las estadísticas de cada uno de esos pozos perforados en Vaca Muerta por YPF que están publicadas en la web de la Secretaría de Energía. El objetivo no es realizar un diagnóstico definitivo sobre la perfomance de YPF en Vaca Muerta, dado que –se sabe- la compañía recién está transitando la curva de aprendizaje para encontrar las mejores técnicas para explotar de forma óptima los yacimientos no convencional, por lo que es inútil buscar lecturas concluyentes.

 

La infografía preparada por este medio apunta, en cambio, a informar el rendimiento productivo de los pozos colocados hasta el momento. Una especie de fotografía sobre el estado actual del primer proyecto no convencional de gran escala en Vaca Muerta, que es presentada por la retórica oficial como la esperanza del país para recuperar autoabastecimiento hidrocarburífero perdido.

 

Según datos de Energía hasta fines de noviembre (último mes con estadísticas actualizadas), YPF perforó 287 pozos en Vaca Muerta. Los más viejos, con más de 1000 días de antigüedad, producen hoy en promedio 10,29 metros cúbicos diarios (m3/día) de petróleo. Son apenas 8 perforaciones colocadas en el segundo semestre de 2011 que han acumulado, en promedio, 11.609 metros cúbicos de crudo, es decir, casi 70.000 barriles de petróleo.

 

Los pozos más recientes, que tienen menos de 100 días desde que fueron colocados, registran, como es lógico, mejores estadísticas: cada uno produce, en promedio, 23 m3/día de crudo. Estos últimos son, por lo general, pozos horizontales que, de forma gradual, han ido reemplazando en el orden de preferencia de YPF a los pozos verticales elegidos durante la primera etapa de desarrollo de los yacimientos no convencionales.

 

Los 55 pozos con una vida útil inferior a los 100 días –la media es de 34 días- producen, además, 13.054 m3/d de gas. En tanto que los 169 pozos que tienen entre 100 y 500 días desde que fueron perforados –con una vida útil promedio de 198 días, es decir, casi siete meses- aportan una media de 15,12 m3/día de petróleo y 13.517 m3/día de gas. El proyecto en Loma Campana, donde está emplazada la mayoría de estos pozos, apunta fundamentalmente a la extracción de shale oil.

 

YPF prevé incrementar la perforación de pozos horizontales, que aunque son más caros que los verticales obtienen mejores resultados productivos. Evidencia un cambio de paradigma, dado que en un primer momento la compañía optó por desarrollo el campo no convencional a través de perforaciones verticales aprovechando el amplio espesor de Vaca Muerta, que permite realizar múltiples fracturas mediante ese tipo de pozos.

 

Sin embargo, como los niveles de producción obtenidos no fueron los deseados, la empresa ha empezado –desde los primeros meses de 2014- a aumentar las perforaciones horizontales.  Algunos de esos pozos registran niveles de producción que están muy por encima de la media, incluso por encima de los 600/700 barriles diarios de crudo.

 

A esa tarea está abocada YPF: al descubrimiento de las zonas con mejores rendimientos. Se las conoce en la industria como sweet spot. Y no son sencillos de encontrar, máxime cuando Vaca Muerta es una formación de 30.000 Km2 que apenas se está empezando a explorar. Otras petroleras como Shell, Exxon Mobil, Total y Wintershall están embarcadas en el mismo desafío, aunque avanzan más lentamente. De hecho, en conjunto, aún no perforaron más de 50 pozos en Vaca Muerta.

 

“En los últimos meses, YPF mejoró la producción de shale oil por los buenos resultados de los pozos horizontales perforados”, señaló un funcionario neuquino. Desde la petrolera, en tanto, evitaron realizar comentarios ante la consulta de este medio.

 

En presentaciones realizadas en los últimos dos años, directivos de YPF han señalado que, para garantizar su rentabilidad, los pozos perforados en Vaca Muerta deben acumular, a lo largo de su vida útil, una producción de 250.000 barriles de petróleo. Algo así como 45.000 metros cúbicos a lo largo de 35 años.

 

Cada pozo vertical le cuesta a la petrolera cerca de US$ 7,6 millones. El precio de los horizontales se ubica por encima de los 10 millones. “La Argentina enfrenta un enorme desafío en materia de costos. Los pozos que acá cuestan más de US$ 7 millones, en EE.UU. no valen más que 4 millones”, explicó un alto ejecutivo del sector, que prefirió la confidencialidad.

 

En los últimos tiempos, Galuccio se pronunció en la misma dirección, en especial cuando se confirmó la brusca caída del precio internacional, que hoy cotiza por debajo de los 50 dólares.“Tenemos por delante una tormenta complicada. Vaca Muerta no está en riesgo pero tendremos que ajustar los costos y ser más competitivos”, admitió en diciembre, durante la 20° Conferencia Industrial Argentina.

Fuente: http://elinversoronline.com/2015/01/exclusivo-cuanto-produce-cada-pozo-perforado-por-ypf-en-vaca-muerta/

 

 

Situémonos en la gravedad de este otro extractivismo: la extracción de hidrocarburos no convencionales mediante fracking:

 

 

 

Comunicado del Movimiento M4

 

19 de octubre Día internacional contra el Fracking

19 DE OCTUBRE DE 2013

En los últimos años se registra un aumento en el interés de las grandes empresas de energía, con el apoyo de los gobiernos por medio de subsidios y facilidades legales, para extraer el gas que se encuentra a grandes profundidades atrapado en las rocas de pizarra y lutita, llamadas rocas de esquisto. Ante ello, el Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero (M4) rechaza este Modelo Extractivo devastador que por medio de pozos fractura la roca subterránea inyectando más de 2,500 sustancias y alrededor de 800 químicos, y usa entre 10 y 30 millones de litros de agua por pozo alcanzando costos de entre 10 y 15 millones de dólares por cada pozo perforado.

 

Este Modelo Extractivo de Fractura Hidráulica (hydraulic fracturing –Fracking- o Shale Gas) contamina el subsuelo, las fuentes de agua, genera mayores emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI), provoca otras reacciones con metales pesados, elimina biodiversidad y afecta a

la salud humana ya que las sustancias inyectadas en el agua provocan cáncer, mutaciones genéticas entre otras enfermedades. Con el Fracking se aumenta la presión de las corporaciones por el control y acaparamiento de la tierra disputándoles el territorio a comunidades indígenas y campesinas, criminalizando, persiguiendo e intimidando cualquier protesta en favor de la defensa de los derechos humanos.

 

En muchos países ya se ha prohibido o impuesto moratorias a este Modelo Extractivo como en los casos de Suiza, Bulgaria, Irlanda, Francia, Italia, Sudáfrica y Alemania; y en algunas regiones de Estados Unidos, Argentina, Australia, España, Canadá y Nueva Zelanda. 

Sin embargo, en otros países se pretende instalar este Modelo Extractivista a costa de los pueblos. Por ello, es urgente detenerlo y buscar nuevas formas sustentables de energía que sostengan y alimenten nuevas formas de vida humana diferentes al capitalismo. No se trata de sustituir las fuentes de energía para alimentar al mismo sistema, sino construir otras alternativas de vida por todo lo anterior el M4 se suma a las protestas y demandas de los movimientos sociales que en todo el mundo se manifiestan contra el fracking.

 

MOVIMIENTO MESOAMERICANO CONTRA EL MODELO EXTRACTIVO MINERO (M4) 

www.movimientom4.org

Fuente: http://www.albatv.org/19-de-octubre-Dia-internacional.html

---

 

Vaca Muerta: el peligro de utilizar el fracking en extracción de gas natural
21 de enero de 2017

 

El presidente Mauricio Macri anunció el plan de explotación del yacimiento petrolífero, la llegada de capitales y la promesa de “revolución” en materia de energía que podrían tener un costo muy caro a nivel ecológico.

 

Por Alejandro Maidana

¡No me toques mi tierra!
que es mi carne
son sus ríos mis venas
y mi sangre
¡no me pudras el agua!
que es mi madre querida
deja en paz nuestras rocas
nuestras vidas. Ramón Toca

 

El 19 de diciembre de 2013, bajo el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, YPF cerraba un acuerdo con la estadounidense Chevron para explotar los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta. Con la firma de su CEO, Miguel Galuccio, se consolidó un contrato con cláusulas secretas que a posterior generarían una polémica notable.

El acuerdo bajo negociación establecería que YPF cedería a Chevron al menos el 50 por ciento de sus derechos sobre “Loma La Lata Norte “y “Loma Campana”.

 

Por su parte, John Watson, presidente de la Corporación Chevron, afirmaba que “Vaca Muerta es un activo de clase mundial y se ajusta perfectamente a nuestro sólido portfolio de recursos no convencionales”. 

Argentina dejaba de ser socia de la firma española Repsol, para brindarle beneficios extraordinarios, bajo cláusulas secretas, a una empresa con antecedentes oscuros por sus prácticas de hidrofracturas hidráulicas.

¿Qué es el Fracking?

Es un método de extracción de hidrocarburos, que además de las perforaciones requiere provocar fracturas en las formaciones rocosas para la obtención de los recursos. En los terrenos en los que la técnica se aplica, el petróleo y el gas natural están acumulados en poros que no están interconectados entre sí, por lo que las petroleras producen fisuras hidráulicas en las capas subterráneas para facilitar su salida al exterior.

El procedimiento es inyectar miles de metros cúbicos de agua, arena y un coctel de productos químicos a las profundidades de la tierra en forma vertical y horizontal. Ese golpe de presión genera canales que posibilitan que los recursos se hagan espacio entre las rocas y migren hacia la superficie.

 

Los problemas medioambientales que origina

Las impermeabilizaciones, tuberías y barreras pueden fallar, o bien la lluvia puede hacer que las balsas se desborden, por lo que es fácil que el agua se derrame y se filtre al entorno.

 

Para extraer una gran cantidad de gas mediante la fractura hidráulica es necesario realizar varios pozos, ocupando de esta manera grandes extensiones de terreno e inyectando en ellos millones de litros de agua cargada con químicos y tóxicos.

 

Ésta técnica de extracción de gas lleva años aplicándose en varios países, sobre todo en Estados Unidos, donde se han encontrado una serie de problemas derivados a este tipo de explotaciones. El impacto ambiental es un hecho, entre ellos las contaminación de las aguas subterráneas, emisión de gases de efecto invernadero (metano), terremotos (sismicidad inducida), contaminación acústica e impactos paisajísticos, entre otros.

 

En 2011, la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo emitió un informe concluyendo que la fracturación hidráulica es una bomba de contaminantes. A todo los antes mencionado habría que sumarle los más de 600 productos químicos utilizados para liberar el gas natural.

En Europa se han declarado moratorias o prohibiciones a la fractura hidráulica. Francia, Bulgaria, Irlanda, España, República de Irlanda, Reino Unido, Rumania, República Checa, algunos distritos alemanes y Austria, les han puesto límites ambientales muy severos al uso del fracking.

Sismos en Canadá y los Estados Unidos, la contaminación de las agua del Amazonas en Ecuador, del río Condamine en Australia y en tantos otros lugares del mundo elevan una voz de alerta más que importante.

 

Los Mapuches y su oposición a esta práctica

La lucha de este pueblo contra la usurpación de tierras y el avance de la voracidad capitalista data de un cúmulo importante de años. En esta oportunidad se vieron movilizados por el acuerdo que se concretara con Chevron, considerando que a través del mismo llegarían más problemas en torno a lo ambiental y a la calidad de vida de la comunidad.

Aseguran que se incumplió el derecho de los pueblos originarios de consulta previa (contemplados en el convenio 169 de la OIT). Son varias las comunidades que se encuentran asentadas en Vaca Muerta y algunos pozos se distancian a solo dos kilómetros de las casas.

 

La mercantilización de la naturaleza

“En los 90 nos privatizaron los servicios públicos, y desde hace por lo menos 15 años, nos privatizaron la naturaleza”. De esta manera iniciaba su diálogo con Conclusión Mariano Rosa, Coordinador Nacional de la Red Ecosocialista y uno de los pioneros en la investigación del Fracking en el país.

 

“La aparición nefasta del fantasma de la fractura hidráulica en Argentina está estrechamente ligada al corrimiento incesante de la frontera sojera, de las voladuras de montañas y contaminación de los cursos de agua por las megamineras. En definitiva está ligado a la voracidad capitalista que ahora avanza a toda marcha mercantilizando la naturaleza”, enfatizó el investigador y activista.

 

Esta temida práctica no convencional de extracción de hidrocarburos se puede practicar en cualquier terreno. ¿Se le pondrán límites? “Ese es otro punto notable a tener en cuenta. El fracking se puede practicar en cualquier región, por eso existen planes para continuar con esto hasta en Entre Ríos. Allí se consolidó una importante asamblea de vecinos que viene activando una lucha maravillosa para que no avance”, dijo Mariano Rosa.

 

Existen alternativas a estas prácticas que no sólo esconden oscuros negocios sino también altos grados de contaminación. “Te voy a dar un dato de un ingeniero amigo y gran colaborador de la Red que resulta revelador. El mismo es Eduardo D’Elía, quien trabajó mucho tiempo en la industria del petróleo convencional pero empujado por una enorme convicción ética rompió con la empresa y se dedicó de lleno a la investigación de energías alternativas. Relevando algunos números, por ejemplo un pozo de fracking tiene el costo de 20 millones de dólares y tiene una vida útil de dos o tres años. Con ese mismo dinero en Argentina se podría invertir en el desarrollo de aerogeneradores en parques eólicos que se abastezcan del viento para generar todo tipo de energías. Pero esto no es todo, el rendimiento podría alcanzar los 20 años y duplicar la producción. Claramente esto es un problema de un sistema voraz como el capitalista”, detalló con entusiasmo Rosa.

Fuente:http://www.conclusion.com.ar/info-general/vaca-muerta-el-peligro-de-utilizar-el-fracking-en-extraccion-de-gas-natural/01/2017

 

 

Generalicemos la percepción (conocimiento y posicionamiento) sobre la desertificación a causa del fracking. Y que el capitalismo la genera para que cada pozo de los cien en un determinado sitio tenga sólo de dos a cinco años de utilidad dependiendo del tipo al cual pertenece. Aún más el fracking destruye la producción local y es genocida por hambre, envenenamientos, cánceres....

 

 

 

Argentina: Fracking afecta a comunidades mapuche y agricultores

3 de enero de 2017

 La aplicación del fracking en el yacimiento Vaca Muerta, al sur de Argentina, pone en riesgo las fuentes de agua utilizadas por las comunidades mapuche. Asimismo los pozos se instalan de manera indiscriminada al lado de los terrenos de cultivo.

El cierre del 2016 no fue del todo auspicioso para Sudamérica en materia de industria extractiva y medio ambiente. Uno de los casos emblemáticos es sin duda el yacimiento Vaca Muerta, ubicado en la provincia argentina de Neuquén. Acá se viene aplicando de manera indiscriminada uno de los métodos más nocivos del extractivismo, el fracking.

 

Como se sabe, esta técnica implica la perforación de la tierra a gran profundidad, acompañado de una fuerte inyección de agua con tóxicos que impulse el ascenso del petróleo y el gas. Las consecuencias ambientales negativas de este proceso son muy altas y van desde la contaminación del terreno, pasando por la generación de residuos sólidos hasta la provocación de sismos.

 

En Vaca Muerta, donde operan la petrolera estatal argentina YPF y la transnacional norteamericana Chevron, la extracción de petróleo utilizando la técnica del fracking es enfrentada no sólo por los agricultores de la zona sino también por las comunidades mapuche que habitan el sur de Argentina.

 

Epidemias y contaminación:

 

Desde que se iniciaron las operaciones en 2013, los agricultores de Neuquén reclamaron que se delimitaran las zonas destinadas al cultivo y a la extracción. Sin embargo, este pedido ha sido ignorado reiteradamente y lo que se tiene actualmente es una serie de pozos instalados al lado de haciendas y comunidades.

 

“Ahora tenemos una gran epidemia de gastroenteritis. No sabemos exactamente cuál es la causa, pero estamos seguros de que está asociada con el agua”, denunció hace unos días Luz Sepúlveda, una doctora de la localidad de Añelo, perteneciente a Neuquén.

 

Del mismo modo, las comunidades mapuche han alzado su voz de protesta ante el riesgo que implican las actividades de YPF y Chevron en sus fuentes de agua. Los acuíferos y las plantaciones vitales para su existencia vienen recibiendo afluentes hídricos que podrían estar siendo contaminados por la actividad extractiva.

¿Será Vaca Muerta el conflicto socioambiental emblemático del 2017 en Latinoamérica?

Servindi Leer

---

 

Genocidio constituyente:

ataques al pueblo mapuche

25 de enero de 2018

Silvia Ribeiro

"Lejos de ser solamente historia pasada, los ataques siguen en ambos lados de la cordillera, bajo múltiples formas, desde la aplicación de leyes antiterroristas acuñadas en las dictaduras, a una escalada represiva que ha cobrado vidas de los que resisten e incluso de los que los acompañan como Santiago Maldonado y en noviembre 2017, el joven Rafael Nahuel de 22 años, que apoyaba una ocupación de mapuches reclamando recuperar su territorio en Lago Mascardi, cerca de Bariloche."

 

Robo de bebés. Desaparición de personas. Torturas. Campos de concentración. Asesinatos.

 

Lo sufrió la sociedad argentina en manos de la dictadura cívico-militar. Lo sufrió el pueblo judío en manos del nazismo.

 

El Pueblo Mapuche también ha padecido robo de bebés, desaparición de personas, torturas, campos de concentración, asesinatos. Pero no hubo jamás pedido de perdón, tampoco reparación ni justicia. No hubo un “nunca más” para lo sufrido por los pueblos indígenas.

 

Diana Lenton, doctora en antropología y docente de la Universidad de Buenos Aires, lo resume así: “El Estado se construyó sobre un genocidio. Se requirió que no hubiera más diversidad interna. Se anulan los tratados con los indígenas, el Estado se garantizó que no iban a interferir en la constitución de ese Estado. Es lo que se llama genocidio constituyente, son genocidios que dan origen a un Estado”.

 

De esta manera tan clara y contundente expresa Darío Aranda la situación del pueblo mapuche, que se parece a la de muchos otros pueblos indígenas en Argentina y se entreteje con la de los pueblos indios del continente. Hasta hace muy poco, Argentina ­negaba incluso que existieran indígenas dentro de sus fronteras. Pero no sólo existen, también están organizados y reivindican su cultura y sus territorios. El territorio ancestral de los mapuches, Wallmapu, se despliega más allá de fronteras políticas, en Chile y Argentina. Los gobiernos de turno de ambos países los han perseguido desde la Conquista, incluyendo campañas militares a ambos lados de la Cordillera de los Andes en el siglo XIX para exterminarlos y explotar impunemente su territorio. En Argentina le llamaron la “Campaña del desierto”, como si fuera un terreno vacío.

 

Lejos de ser solamente historia pasada, los ataques siguen en ambos lados de la cordillera, bajo múltiples formas, desde la aplicación de leyes antiterroristas acuñadas en las dictaduras, a una escalada represiva que ha cobrado vidas de los que resisten e incluso de los que los acompañan como Santiago Maldonado y en noviembre 2017, el joven Rafael Nahuel de 22 años, que apoyaba una ocupación de mapuches reclamando recuperar su territorio en Lago Mascardi, cerca de Bariloche. El caso de Santiago Maldonado fue emblemático además por tratarse de una desaparición forzada a manos de las fuerzas de seguridad y la aparición de su cuerpo luego de protestas masivas en todo el país. En el caso de Rafael Nahuel, los testimonios de los sobrevivientes –que siguen en la ocupación– son contundentes: no se trató de un enfrentamiento, fueron fuerzas especiales que tiraron a matar.

 

En ambos casos, no sólo hubo violencia brutal y unilateral en la represión, además, se intenta cubrir los hechos con una campaña de falsedades para hacer aparecer a los mapuches, no como luchadores que defienden su propio territorio y sus derechos, sino como grupos violentos, vinculados a una supuesta organización RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), que según denuncia Amnistía Internacional (AI) y otras organizaciones, parece ser una construcción de los servicios de inteligencia. Amnistía explica que en noviembre de 2016, “se filtró un informe interno del Ministerio de Seguridad de la Nación en el que se acusa a los pueblos originarios de la Patagonia de delitos federales y los responsabiliza de hechos delictivos (sin aportar ninguna prueba).” Iniciaba una nueva construcción del “enemigo interno”, para justificar la represión oficial. Consecuentemente, en enero 2017, se dio el primer ataque violento a la ocupación en Lof Cushamen, Chubut, tierras invadidas por Benetton (tierras malhabidas con cobertura “legal”), la misma comunidad en la que meses después, la gendarmería, en un nuevo ataque brutal apresa y desaparece a Santiago Maldonado.

 

Con el asesinato de Rafael Nauel, se escala esa campaña de mentiras, afirmando además que la RAM, tendría relaciones con movimientos armados, como FARC; ETA y organizaciones kurdas.

 

Del otro lado de la cordillera, en Chile se volvió a reactivar la acusación –otro proceso ampliamente falseado, con fabricación de pruebas- contra la machi Francisca Linconao, autoridad tradicional mapuche, a la que acusan de haber participado en un incendio donde murieron dos personas. Ha estado encarcelada por meses y ha sido absuelta en dos juicios, pero en diciembre 2017 anularon de forma amañada el segundo juicio, para volverla a procesar junto a otros once comuneros mapuches.

 

Como explica Darío Aranda, se trata de un genocidio que además de no haber sido reconocido ni sobre que ha habido ninguna reparación, sigue ocurriendo. Ahora de nueva cuenta y con amplio apoyo gubernamental para dar paso y garantizar las ganancias de mineras, petroleras, forestales, represas y agronegocios transgénicos. Los ataques, además de violentos son ilegales, porque vulneran incluso leyes argentinas que establecen que el Estado debe entregar a los pueblos indígenas tierras “aptas y suficientes” para vivir; que no pueden ser desocupados de sus tierras, y también tratados internacionales que requieren que los pueblos indígenas tienen derecho a la consulta y deben dar su consentimiento antes de avanzar con esos proyectos.

 

El pueblo mapuche, como tantas veces lo ha manifestado, seguirá en resistencia. Al igual que muchos otros pueblos indígenas en Argentina y las Américas que a contrapelo de la negación, el racismo y la violencia, siguen resistiendo y construyendo. La atención y solidaridad de todas y todos es imprescindible para parar este genocidio que no ha terminado.

 

Para conocer un poco mejor estos caminos y su contexto, recomiendo ver el libro de Darío Aranda “Argentina originaria, genocidios, saqueos y resistencias”, lavaca, 2015.

Silvia Ribeiro, Periodista y activista uruguaya, directora para América Latina del Grupo ETC, con sede en México.

Desinformémonos Leer

 

 

Insistamos en subrayar la incompatibilidad del capitalismo con la vida y la democracia.

 

 

Ecologistas en acción  Revista » Nº 81 al 91 » Nº 82 »

La burbuja del fracking

Septiembre de 2014, por Revista

 

Algunas explotaciones abren más de 1.000 pozos anuales para sortear el declive.

 

Manuel Peinado Lorca [1], director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Universidad de Alcalá. Revista El Ecologista nº 82.

 

En el actual debate sobre el "fracking" se está obviando una cuestión esencial: la insostenibilidad económica a corto plazo de un negocio ruinoso sostenido por una burbuja financiera surgida de Wall Street.

 

(…)Descorchando botellas de cava

La productividad inicial (PI) de un pozo es la tasa de producción más alta de toda su vida operativa y, generalmente, se alcanza el primer mes después de la perforación. La PI de un yacimiento o de los diferentes yacimientos que componen un campo es la media de las PI de los pozos que soportan. Haciendo un símil, se puede decir que el "fracking" produce en un estrato de lutitas [*] –rocas sedimentarias compuestas por partículas del tamaño de la arcilla y del limo–un efecto similar al que se provoca al agitar una botella de cava. Cuando se quita el tapón, el contenido sale a chorros, luego a borbotones y rápidamente cesa, lo que significa que su PI es extraordinaria. Empero, solo un porcentaje muy pequeño de los pozos de un campo presentan PI superiores a la media (figura 1).

En contraposición, la eficiencia de recuperación (ER) de los campos de GNNC es muy baja: solamente se pueden recuperar un 6,5% de las reservas, un porcentaje ridículo cuando se compara con la ER de los yacimientos convencionales (75-80%). Ese es un elemento esencial de la trama. Cuando se perfora por primera vez un pozo, la producción es extraordinaria. Después de la explosión inicial, la producción cae en picado hasta que, pasado el tercer año, los pozos producen un 80-90% menos y dejan de ser rentables aunque se mantengan abiertos para alimentar el espejismo de las reservas inacabables. Siete años después serán abandonados. (…)

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/article28709.html

 

 Crisis civilizatoria

 

Necesitamos, abajo y a la izquierda, mirarnos en los otros países y el mundo para saber cómo resuelven problemas comunes pero sobre todo para confraternizar e ir creando buenos vivires convivires planetarios.

 

Ecuador: Desde Cotacachi llaman a la unidad para detener explotación minera

31 de enero de 2018

 

En el primer día del seminario internacional denominado “Nuevas economías en territorios biodiversos”, que comenzó ayer en Cotacachi, llamaron a la unidad del pueblo para detener a ocho mineras que continúan en el proceso para la explotación de minas de cobre en la zona de Íntag, rica en biodiversidad.

Alrededor de unos 200 invitados, entre los cuales se notó la presencia de líderes de organizaciones comunitarias, especialistas en el tema, representantes de las juntas parroquiales, universitarios, profesionales y trabajadores, acordaron seguir unidos por la lucha y la defensa de sus territorios.

 

Diego Terán, presidente de la Asamblea Cantonal de Cotacachi, finalizó su intervención con un no a la minería y al extractivismo en general, como una forma de organizar la economía de un país, basada en una alta dependencia de la explotación de recursos naturales en grandes volúmenes para su venta en el exterior.

Expositores:

Edgardo Lander, expositor venezolano, de la Universidad de Harvard, escritor de varias obras y profesor de la Universidad Central de su país, fue enfático en señalar que la República Bolivariana es un claro ejemplo de la dependencia de una economía basada en extractivismo, en la explotación del petrolero, que dejó a un lado la producción real.

“La crisis en Venezuela nunca se había superado, sino que se pospuso, porque el fallecido ex Presidente Chávez trató de darle ese sentido. Al inicio de su mandato encontró un país totalmente desarticulado, con una falsa perspectiva y el precio del petróleo que había superado los 100 dólares”, dijo.

Venezuela explota petróleo desde 100 años, esta historia no permitió que se generen políticas públicas para diversificar la economía venezolana y, lo que es peor, el café, cacao y otros productos agrícolas desaparecieron. Con la llegada del petróleo la producción real, la industria, bajó totalmente, según el criterio del expositor.

Para el alcalde de Cotacachi, Jomar Cevallos, la organización de este evento es para que la gente no pierda la perspectiva de que es posible un mundo diferente y se pueda plantear nuevas economías recuperando experiencias ancestrales.

“Hay quienes piensan que el extractivismo es la única posibilidad de generación de empleo, pero nosotros creemos que es necesario analizar qué tipo de empleo, diferenciando lo que es trabajo y lo que es riqueza”, explicó Cevallos.

“El país debe comprender que sí se puede vivir sin extraer los recursos naturales, con ejemplos como los de Mindo o Íntag, donde hemos desarrollado iniciativas económicas que son un realidad. Costa Rica y el Salvador lo han ratificado”, agregó.

 

Consulta Popular y tema minero:

Sobre el contenido de la quinta pregunta de la Consulta Popular, sobre si los ecuatorianos están de acuerdo en enmendar la Constitución para que se prohíba sin excepción la minería metálica en todas sus etapas, en áreas protegidas, zonas intangibles y centros urbanos…, el burgomaestre dijo que su contenido es mentiroso y tramposo, pero que apoyará el sí crítico.

“Nos hubiese gustado que nos pregunten si queremos o no minería extractivista donde existen reservas hídricas. Creo que de ganar el sí, se abre un diálogo para que paren las compañías extranjeras en su proceso de explotación”, finalizó. (CHRW)

La Hora Leer

 

 

Reparemos en "los siguientes aportes al debate constituyente que se está llevando a cabo a lo interno de Marea Socialista. Proceso democrático en el que se respeta la diversidad de posturas. Estas columnas están dedicada específicamente al debate sobre el extractivismo y la mega-minería en Venezuela. Debate que ha tomado relevancia a partir del decreto N° 2.248 para la explotación del Arco Minero".

 

 

Venezuela - Desarmando al AMO #1.

La mega-minería devasta y el cianuro mata

9 de junio de 2016

 

"Desde los años 90 se viene intensificando el desarrollo de la Mega-Minería en el mundo. En esa historia, América latina tiene mucho que contar. Montañas desaparecidas, ríos contaminados, poblaciones desplazadas, miles de muertos por enfermedades, paisajes y reservas naturales completamente destruidas, pobreza y miseria."

Por César Romero (Juventud Marea Socialista) | 28/05/2016

Desde los años 90 se viene intensificando el desarrollo de la Mega-Minería en el mundo. En esa historia, América latina tiene mucho que contar. Montañas desaparecidas, ríos contaminados, poblaciones desplazadas, miles de muertos por enfermedades, paisajes y reservas naturales completamente destruidas, pobreza y miseria; son algunas de las consecuencias de la minería a gran escala, muchas de las cuales se mantienen luego de abandonar la mina por la culminación de su vida útil.

Al mantener el principio de la rentabilidad, las grandes empresas del oro procesan millones de toneladas de mineral al año, lo que implica grandes movimientos de tierras y la construcción de minas cada vez más grandes. Toda esa gran masa de roca triturada debe someterse al proceso de lixiviación con cianuro o “cianuración”, en el que se agrega una mezcla de agua y cianuro (de sodio o potasio) con el objetivo de separar los elementos de interés (oro, plata) de los minerales restantes. Tanto el movimiento de tierras, la construcción de la mina y el uso de la mezcla de cianuro pueden generar situaciones catastróficas en un corto, mediano y/o largo plazo.

1. Impactos antes y durante la Mega-Minería

1.1 Exploración


Esta se refiere directamente a la certificación de las reservas de mineral que se desea explotar. No se construye una mina en base a especulaciones. Las empresas mediante estudios geológicos caracterizan los yacimientos minerales, determinan el tenor o ley de estos y
el potencial que tendría la mina durante los años necesarios para generar ganancias. Ahora, el hecho es que es necesario constituir campamentos en las zonas selectas, para que mediante distintas técnicas se determinen las características del yacimiento.

 

Toda la actividad de exploración realizada por grandes empresas requiere construcción de caminos, movimiento de tierras y perforaciones necesarias para la aplicación de herramientas importantes para la minería como son los “sondeos mecánicos”. Esto puede deparar en: alteración directa de la vegetación y de la vida animal, de los suelos con erosión localizada, aparición de metales pesados, y la contaminación de acuíferos por lodos, combustibles y lubricantes utilizados.



1.2 Construcción de la mina

Se utilizan métodos altamente mecanizados de movimiento de tierra, con el empleo de palas gigantes y camiones con capacidades de 100 a 200 toneladas. Con estos equipos pesados se perforan terrenos, construyen caminos y las instalaciones de superficie.
La construcción de toda la infraestructura que implica la mina ocasiona: liquidación de capas superficiales del terreno vegetal, erosión y sedimentación en afluentes de agua cercanos, la contaminación de napas (capas de agua subterránea) y la modificación de sus drenajes, además del polvo, ruido, derrumbes y deslizamientos de terreno que se generan en estas obras.

1.3 Explotación y extracción del mineral

Esta, en conjunto con el abandono de la mina, representan las etapas de la gran minería que generan mayor cantidad de pasivos ambientales. La explotación y extracción implica dinamitar enormes cantidades de mineral, perforaciones, trituración y molienda, y el transporte de los productos dentro y fuera de la mina. Además, de la remoción de la capa vegetal, la minería produce desechos: sólidos (depósitos de rocas compuestas de metales pesados) y líquidos (presas de colas). 
Por ello se puede producir:
la contaminación del aire (por minerales expuestos a los vientos), la erradicación de especies animales y vegetales, desertificación de grandes extensiones de terreno y contaminación de ríos y demás cuerpos de agua. Esto puede ser consecuencia de: fallas en las presas de colas, deslizamientos en las escombreras, fallas en tuberías, la formación de drenajes ácidos de mina (DAM), entre otros.
 

Cabe acotar, que una vez que se retira la empresa de la mina, cambia el paisaje natural que fue apreciado por cientos de generaciones durante siglos a un desierto donde queda extinta toda la biodiversidad que alguna vez existió. Para nuestro caso, le estaríamos diciendo adiós a las bellezas contempladas al sur del país como el Salto Ángel o el Roraima, por nombrar algunas. En dichos desiertos, encontraríamos gigantescos huecos llenos de desperdicios que podrían desatar reacciones químicas naturales que desencadenarían la producción de sustancias tóxicas durante décadas, e incluso siglos.



El cianuro

Por lo general, el cianuro se descompone rápidamente cuando es liberado al medio ambiente. Se desintegra por oxidación en el agua y el aire, por fotólisis (por exposición a la luz del sol) y hasta por la acción de algunas plantas y microorganismos que lo aprovechan de forma anaeróbica. Ahora, lo cierto es que este proceso se ve disminuido en climas desérticos, de aguas subterráneas y en entornos donde dicho elemento no entre en contacto directo con la luz solar.
Además, de que estos entornos representan posibilidades reales de que el cianuro se mantenga en la naturaleza, el factor más peligroso es que este elemento tiene una enorme capacidad de combinarse con metales (hierro, plata, oro, níquel, zinc, aluminio, calcio, cadmio, plomo etc.), y así formar compuestos muy tóxicos. En las aguas generadas por la actividad minera siempre pueden existir concentraciones considerables de estos complejos.

“En todas la células procariotas o eucariotas (de bacterias, hongos, plantas, animales, incluido el hombre) una función vital es la respiración. Una de las moléculas indispensables para esta función es la Citocromo- C oxidasa, que posee en el centro de su compleja estructura un átomo de hierro (Fe). Cuando el cianuro entra en las células “captura” el hierro y la enzima deja de ser funcional. La consecuencia es que la célula deja de “respirar” y muere, por esta razón, el cianuro es un veneno para todos los seres vivos y en dosis muy pequeñas.” [1]
 

El grado de toxicidad del cianuro depende de su concentración. Entre 20 y 70 microgramos de cianuro por litro es una concentración tóxica para el humano sin generar mortalidad. Cuando pasa los 200 microgramos por litro de agua es mortal para cualquier ser vivo, siendo comparada por expertos con una porción más pequeña que un grano de arroz. La exposición a pequeñas dosis durante un período de tiempo considerable, podría ocasionar dolores de cabeza, pérdida del apetito, náuseas e irritación de los ojos y del sistema respiratorio, mientras que en exposiciones de corta duración pueden producirse síntomas como respiración rápida, mareos, debilidad, dolor de cabeza, vómitos y taquicardias.

Los metales pesados y el agua contaminada con cianuro que escapan de un embalse de almacenamiento pueden ser suficientes para matar peces y otras formas de vida acuática, para las aves migratorias y para contaminar recursos de agua potable. Entre 5 y 7 microgramos por litro es tóxico para la reproducción de algunos peces. Entre 20 y 70 microgramos por litro es una concentración mortal para los peces.

Es importante acotar que en los desechos líquidos que produce esta minería se han encontrado productos intermedios de la degradación del cianuro como: cianatos, tiocianatos, clorocianógeno, cloraminas y amonio. Estos elementos, altamente tóxicos para la fauna marina y de ríos, no son monitoreados ni controlados por las empresas. En Estados Unidos, país con graves antecedentes de accidentes y fallas en las minas, se exige controlar únicamente la cantidad de amonio.



NOTA: El siguiente es un aporte al debate constituyente que se está llevando a cabo a lo interno de Marea Socialista. Proceso democrático en el que se respeta la diversidad de posturas. Esta columna está dedicada específicamente al debate sobre el extractivismo y la mega-minería en Venezuela. Debate que ha tomado relevancia a partir del decreto N° 2.248 para la explotación del Arco Minero.
BIBLIOGRAFÍA
“Guía para la Gestión de las Autoridades Locales de Pueblos y Distritos mineros de América latina y El Caribe”. CEPAL/UNTAC- 2003.
Entrevista a Pablo Higueras, Director del Instituto de Geología Aplicada de la Universidad de Castilla-La Mancha. SEMANARIO TIEMPO. Edición – 860 del 27 de abril al 03 de mayo de 2012. Coquimbo, Chile.
Nota
[1] “Proyecto de ley que prohíbe el uso del cianuro en la minería del oro con el objeto de proteger los recursos hídricos y la biodiversidad”. PROYECTO DE LEY N° 4236. Perú, recibido por el Congreso de la República el 19 de Agosto de 2010.
Venezuela - Desarmando al AMO #2: El Agua vale más que el oro

Aporrea

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Portada_Principal/Documentos/Venezuela_-_Desarmando_al_AMO_1._La_mega-mineria_devasta_y_el_cianuro_mata

---

Venezuela - Desarmando al AMO #2: El Agua vale más que el oro

8 de junio de 2016

 "Aunque todavía existen minas subterráneas, las más recientes o las que se están construyendo tienen la característica de ser a cielo abierto, las cuales emplean la técnica de lixiviación en pilas o la de lixiviación en botaderos. Estos métodos, aunque implican enormes movimientos de tierra, son más baratos y permiten procesar mayores cantidades de minerales. Además, estos métodos son los que les conviene aplicar a la empresa sobre yacimientos de bajo tenor para mantener grandes ganancias."

 

Por César Romero* (Juventud Marea Socialista) 

 

La crisis del agua

El agua es hoy un tema de vital importancia. Uno de los recursos más valiosos para el ser humano está en riesgo y cada vez es más escaso. Se habla incluso de que en este siglo la guerra será por agua. Se trata de una crisis causada esencialmente por las malas maneras en que administramos las aguas.

En la década pasada se estimaba que más de 1.000 millones de personas no tenían acceso a un suministro constante de agua limpia y segura, y que 2.400 millones carecen de servicios sanitarios adecuados. La crisis se ha acentuado a tal magnitud en las últimas décadas que según una investigación del 2000 de “World Resources 2000-2001” se estimaba que la disponibilidad de agua per cápita había disminuido de 9000 m3 a 7000 m3, en la última década del siglo 20.

 

A la par de que ha aumentado el consumo de agua de manera vertiginosa las reservas de agua dulce disminuyen progresivamente por contaminación o por el aumento de la temperatura mundial en determinadas épocas del año. Producto del llamado “cambio climático” se han generado períodos de sequías más fuertes y duraderos, mayores inundaciones y el derretimiento de los glaciares. El Panel Intergubernamental del Cambio Climático, estima que en Venezuela se generará un incremento de la temperatura y una reducción del volumen del agua de lluvia, para las próximas décadas. Lo que puede incidir directamente en el acceso al agua potable si no a la electricidad tomando en cuenta que el 70% energía eléctrica se genera por plantas hidroeléctricas ubicadas al sur del país.

Todo este panorama empeora si se llega a concretar la explotación del Arco Minero. En primer lugar porque las grandes empresas mineras utilizan enormes cantidades de agua por día, segundo porque habría un riesgo constatable de contaminación de lo que representa la cuenca hídrica más importante del país, y tercero porque la mega-minería genera un nivel de devastación tal que impactaría directamente en el período de sequía. El fenómeno del niño acompañado de la fuerte erosión y sedimentación que ha generado la intensificación de la minería ilegal, es lo que ha desatado períodos intensos períodos de sequía en los últimos años en el país. Además de que existen decenas de antecedentes internacionales de desastres ambientales productos de la mega-minería, la minería desarrollada en Ve nezuela ya ha tenido efectos terribles sobre zonas como: el Delta del Orinoco, en las adyacencias del Parque Canaima, en el río caura y en la sierra de perijá, por mencionar algunas.

 

El uso indiscriminado del agua en las empresas mineras

Aunque todavía existen minas subterráneas, las más recientes o las que se están construyendo tienen la característica de ser a cielo abierto, las cuales emplean la técnica de lixiviación en pilas o la de lixiviación en botaderos. Estos métodos, aunque implican enormes movimientos de tierra, son más baratos y permiten procesar mayores cantidades de minerales. Además, estos métodos son los que les conviene aplicar a la empresa sobre yacimientos de bajo tenor (≤ 4g de oro / tonelada de mineral) para mantener grandes ganancias.

Toneladas de mineral triturado son irrigadas con la solución cianurada. En promedio se utilizan, 50 g de cianuro por cada 1000 litros de agua. Otras fuentes como la asociación de ecologistas costarricense, afirman que estos montículos o cúmulos son sometidos a lixiviación usando una solución de cianuro de sodio que tiene de 0.14 a 2.35 kilogramos de cianuro por cada tonelada o 1000 litros de agua [1].

Lo cierto es que se necesitan abundantes cantidades de agua para el proceso. Para entender las dimensiones del asunto se puede tomar el caso en Argentina con la canadiense Barrick Gold (mayor productora de oro para el 2015). Barrick usa en sus minas 1000 litros de agua por segundo, aproximadamente. Solo en la mina de Veladero, ubicada en la provincia de San Juan, se utilizan 10 toneladas diarias de cianuro para las que se emplean 100 millones de litros de agua. Cifras alarmantes cuando se estima que una familia de 4 personas requiere 200 litros de agua potable por día para cumplir con todas sus necesidades [2].

 

 

Las empresas mineras acaban con las reservas de agua

Esto puede ocurrir de dos maneras: por la deforestación de grandes terrenos y/o por la contaminación producto de fallas generadas en las minas o por la acumulación de pasivos ambientales. Por lo tanto, la actividad minera puede deparar en:

En lo que se refiere al agua:; se pueden producir captaciones monopólicas de los derechos de agua, se contaminan napas, se alteran las corrientes de agua, se puede producir contaminación.

 

 

El indignante caso de Misima

Misima es una pequeña isla de Papua Nueva Guinea (al norte de Australia). Aquí la empresa Placer Dome (comprada por Barrick Gold en 2006) explotaba mineral. En agosto de 2004 se produce un derrame de cianuro en la mina que afecta un río cercano y que llegó a afectar un sector de las costas de la isla. El hecho deparó en que 1/3 de la isla se vio afectada y contaminada, al tomar en cuenta ríos y arroyos, y se provocó la muerte de cientos de bancos de peces. A esto se puede agregar que uno de los ríos se llegó a secar por completo por el uso indiscriminado que le daba la empresa.

No sólo se devastaron importantes afluentes de la isla con sedimentos y agentes contaminantes, si no que se afectó directamente la calidad de vida de toda la población que tenía la pesca como una actividad importante. A las pocas semanas del incidente ya a los habitantes de la pequeña isla se les hacía difícil satisfacer sus necesidades con agua potable, además de que la pesca quedó relegada por el miedo a la contaminación. Esta catástrofe llegó a afectar a islas cercanas.

Pero más indignante aún fue la respuesta de los responsables. Para aquel momento el primer ministro de Nueva Guinea, Michael Somare, ignoró los reclamos de la población y decidió postergar la salida de la empresa de la isla por su respuesta insuficiente. Por otra parte, Placer Dome para compensar los daños del accidente, entregó a comunidades afectadas el total de 22856 K, el equivalente a menos de 10000 dólares australianos. Cuando se toma en cuenta a toda la población este monto representa un total de 1,92K o menos de un dólar australiano por cada persona afectada por el derrame [3].

El caso de Misima, sumado a otros accidentes ocurridos en distintas partes del mundo, representa la esencia de las transnacionales. Sumergidas en la codicia y en la lógica de acumular capital continuamente, hacen todo lo que esté a su alcance para obtener la mayor ganancia. No hay promesas de nuevas tecnologías, de restauración de los suelos y biodiversidad y/o de cero contaminación que valgan. Todas esas promesas implican grandes inversiones, van en contra de la lógica. No es un problema de buenas intenciones, es un problema de ganar a toda costa.


*Correo: elcesar4789@gmail.com 
Twitter: @Cesar_JMarea
29/05/2016

NOTA: El siguiente es un aporte al debate constituyente que se está llevando a cabo a lo interno de Marea Socialista. Proceso democrático en el que se respeta la diversidad de posturas. Esta columna está dedicada específicamente al debate sobre el extractivismo y la mega-minería en Venezuela. Debate que ha tomado relevancia a partir del decreto N° 2.248 para la explotación del Arco Minero*.

*El presente artículo es parte de la Columna “Desarmando al Amo”. Aquí dejo los anteriores: La mega-minería devasta y el cianuro mata

BIBLIOGRAFÍA

El Decreto del Arco Minero del Orinoco: un ataque a la vida, un criminal desconocimiento de los pueblos indígenas, una violación a la esencia de la Constitución”. PLATAFORMA POR LA NULIDAD DEL DECRETO DEL ARCO MINERO DEL ORINOCO. Mayo, 2016. Venezuela.

Tierra Sublevada: Oro impuro”. PINO SOLANAS. Documental. Argentina, 2009.

“Quimérico Ecosocialismo versus tentáculos del Banco Mundial (Canadá-Venezuela)”. LILIANA MEDINA DE LUZON. 29 de febrero de 2016, Venezuela.

Notas

[1] “Minería de cielo abierto y sus impactos ambientales”. AECO-AT, 2001

[2] Gleick / The world’s wáter.

[3] http://miningwatch.ca/...

Venezuela - Desarmando al AMO #1. La mega-minería devasta y el cianuro mata

Aporrea

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Venezuela_-_Desarmando_al_AMO_2_El_Agua_vale_mas_que_el_oro

En consecuencia, abajo y a la izquierda sin fronteras puestas por los de arriba, es prioritario multiplicar espacios en común que discutan sobre cuáles son los contenidos y sentidos del trabajo (además de ser temporario) que se emplea en los extractivismos. Y cómo podemos seguir dando consenso a la economía centrada en la acumulación gran capitalista cuando ésta genera:

Devastaciones y cortos circuitos

20 de febrero de 2018

"Hoy es posible entender el panorama de cómo opera el capitalismo, y cómo la gente abre muchos ámbitos donde se junta (a todos los niveles), y comienza a hacer conciencia de la longevidad de la memoria, que nos dice que los pueblos con sus modos y sus saberes han estado ahí viendo pasar sistema tras sistema. Y siendo hoy más clara que nunca esa conciencia, se siente muy fuerte la fractura entre los pueblos con sus comunidades, y los sistemas que insisten en imponerse. Hace rato que los pueblos saben que tienen la razón, sean pueblos rurales o pueblos urbanos, porque son los mismos, en diferente momento y condición. Van entendiendo cómo seguir levantando su visión en medio de los escombros de la modernidad."

 

Por Ramón Vera Herrera* 

Qué momento: la amenaza de una crisis climática que puede estallar en cataclismos de inundación, sequías, tormentas, desaparición de poblaciones, desata en los poderosos la mezquindad de negociar lo mínimo posible (que nada nos haga perder el equilibrio, parecen decir) y la ambición de sacarle jugosas ganancias a la especulación financiera con el volumen de aire que alguien dice cuidar en algún lado. Desata el empeño de promover y subsidiar chifladuras seudocientíficas, meros remiendos de un sistema tecnológico-industrial-económico que insiste en que su idea del progreso funciona —cuando ya todos sabemos que el ángel del progreso va de espaldas al futuro y barre y destroza toda la sabiduría del pasado como si no tuviera ninguna importancia. Desata también la voracidad de subsumir el complejo proceso de producción agrícola a unas cuantas manipulaciones de laboratorio para producir con biología sintética lo que es labor milenaria de los pueblos.

 

Las catástrofes naturales (terremotos, huracanes, tsunamis, sequías, incendios) son magnificadas por la negligencia de los gobiernos (tras de la cual se esconde un desprecio criminal) hacia la gente común. Puro afán de hacer negocios.

 

Son tantos los desastres provocados por mineras, petróleo, deforestación, monocultivo, basura, urbanización salvaje, más la privatización, confinamiento o contaminación del agua, que la gente se moviliza en todo el mundo por justicia social y justicia ambiental.

Los ejércitos salen y se mantienen en las calles, asumen funciones policíacas, la vida cotidiana se va ahogando con más y más controles sobre más ámbitos que antes eran libres, comunes y abiertos. La paradoja es que los sistemas políticos e incluso los jurídicos se tornan más delincuenciales mientras más leyes frenan las posibilidades de defensa de la gente.

La devastación acumulada es hoy vertiginosa. El proceso de destrucción, permanente. El modo industrial del capitalismo altera con violencia los ritmos y escalas de los procesos de la vida. Ese modo industrial de aventurar soluciones, una especie de monopolio del entendimiento, impide que la gente imagine y entienda otras soluciones alternas, profundas, vastas, viables y más afines a la creatividad social.

 

Capital y poder encarnan el mismo fenómeno: la acumulación de procesos, conocimientos, know-how, dinero, relaciones, en provecho propio y a costa de todos los demás, sin consideraciones y sin asumir responsabilidades. Uno de sus controles inmediatos es la privatización ilimitada: todo lo que antes era un bien o un ámbito común —de la tierra, el agua, el bosque o las semillas a los servicios, la educación, la investigación científica, los grandes conglomerados de producción alguna vez estatales, la ayuda al desarrollo, los medios de comunicación mundiales, los circuitos de informática que mueven dichas comunicaciones. También se privatizan más y más funciones gubernamentales: sus gestiones, su planeación, por no decir su evaluación, e incluso la policía, el ejército, las cárceles. La vorágine de concentración es tan extrema que hoy son un puñado las compañías (y sus cárteles delincuenciales) que lo controlan todo. Eso es un decir: quieren controlarlo todo, pero como el control total es un imposible, en realidad el control asume la forma de un caos inentendible y una zozobra inaguantable.

 

Hay una nueva invasión de los territorios donde desde tiempos inmemoriales se asientan los pueblos originarios y campesinos. Se preda todos los recursos naturales y cultivados posibles; se barre con los modos de vida que cuestionen, resistan y defiendan el mundo de la voracidad de las empresas. La deshabilitación deja a la gente en calidad de ajena de sí misma y su historia. Se expulsa a muchos millones de familias que terminan viviendo en los cinturones de miseria de las ciudades para servir de mano de obra frágil, desprotegida. Al arrancar a los humanos de los territorios con los que se cuidaban mutuamente, se deshilan tejidos complejos de relaciones vivas y se borran los saberes que los hacen posibles.

 

El crecimiento urbano y la fragmentación de los espacios sociales que conlleva tal migración son un efecto concreto de la devastación del campo, y la urbanización desmedida que le sigue está creando problemas de sustentabilidad irremontables para la ciudad y por ende, de nuevo, para el medio rural.

 

El espacio rural y urbano parece estar fragmentado, que nada conecta, que nada fluye y todo es obstrucción, en un mundo tan interconectado donde nada escapa de los controles de las omnipresentes redes sociales y medios electrónicos.

 

Se va imponiendo una imaginación consumista y un pensamiento cosificado sin entendimiento pleno de los flujos, tejidos, relaciones, procesos.

 

Todo se homogeniza, se estandariza, se certifica, se sanciona.

 

Las decisiones las toman otros, en otro tiempo, en otros espacios. Su impertinencia se impone por la fuerza y se criminaliza que alguien la cuestione o la resista. La gente queda fuera de las decisiones, o fuera de los cuerpos sociales que las podrían hacer posibles y fructíferas. Entonces lo sancionado, aunque sea inútil, se vuelve norma y se acumula como proceso inútil, también impuesto.

 

Las empresas-gobierno-cárteles vaciaron el lenguaje. Lo que dicen no corresponde para nada con lo que ocurre. Los términos ya no son confiables. Proliferan los mecanismos complejos de cooptación, corrupción, y violencia de baja y gran intensidad. Los operadores de gobierno en ese nivel local, que trabajan en favor de las empresas, se despliegan en el abajo, en lo más cotidiano de las localidades, en un proceso de contrainsurgencia que ejerce sobornos, condicionamientos, desinformación, divisionismo y facilidades a los megaproyectos. Hay además una represión cotidiana que asesina, desaparece, encarcela, margina, señala, excluye. La zozobra cotidiana es la medicina más letal para jóvenes y diferentes. El ensañamiento contra las mujeres es cada día más envilecido, brutal y descarado, como si hubiera el propósito de provocar reacciones para después pretextar más agresiones.

Tanto desorden y tantos intereses expresan una espesura legal muy compleja. Además de las crisis financiera, alimentaria, energética y ambiental, sufrimos una crisis de la legalidad, de los instrumentos para aligerar la convivencia. Es una crisis de lo que conocemos como pacto social, de lo jurídico, de eso que se invoca como derecho. A nivel mundial, nacional, local.

Para muchas personas la ley no tiene credibilidad. Porque se viola a diario —y hay quien resiente la enorme impunidad de actos directos odiosos (el inmenso daño, el despojo, la devastación, la destrucción total, el envilecimiento y el asesinato) o de irresponsabilidades y omisiones criminales. Otros muchos sienten que sus exigencias y aspiraciones no son reconocidas como derecho o que la ley es sesgada e insuficiente.

 

Los Estados desvían el poder que les confirió su mandato de obedecer a la población y se encaminan a aprobar y a poner en efecto leyes francamente nocivas, atentando contra muchas de las más vitales estrategias de la humanidad. Los tejidos legales urdidos se hacen más enredados y se apalancan unos en otros, configurando un gran nudo legal que no deja resquicios para que la gente se pueda defender, por los cauces institucionales, de las disposiciones expresas de las Constituciones nacionales y de infinidad de leyes, normas, regulaciones, reglamentos, registros, certificados, “principios”, que le abren espacio a las corporaciones y a su concepción industrial para seguir haciendo negocios de la manera y en la extensión que más les convengan, sin que haya ninguna consecuencia que se contraponga a sus intereses.

 

En todo el mundo, junto con las corporaciones, los aparatos financieros y los organismos internacionales, los mismos Estados, trabajan por desfondar sus aparatos jurídicos y sustituirlos por marcos que invocan por encima o por los huecos de las institucionalidades propias de cada nación.

El comercio, la cooperación técnica, la comunicación, la educación, la salud e infinidad de aspectos de la vida se llenan de tratados y acuerdos internacionales bilaterales o multilaterales que están reinventando el universo de las normas y las tornan más al modo de los negociadores y sus clientes y menos al modo de la población que busca reconocerse en su marco legal. Tales acuerdos “comerciales” y de “cooperación” van sustituyendo las normatividades nacionales y la legislación internacional, y privilegian equis cláusulas comerciales por encima de la ética y el derecho.

La delincuencia organizada está imponiendo en muchos países condiciones y disposiciones a su voluntad y arbitrio y comienza a ser un sistema al que ya no puede llamársele paralelo.

Vuelve a ser visible el tráfico y el uso vil y descarnado de seres humanos como esclavos. Proliferan campos de labor y maquilas en condiciones aterradoras y cárceles privadas donde a los internos (cuyo único delito fue migrar para poder trabajar en condiciones mejores que en su país), se les somete a una esclavitud sin precedentes.

 

Se criminaliza también que pueblos y comunidades exijan sus derechos, defiendan sus territorios y su vida íntegra, que protesten contra despojos, devastaciones y daños en cualquier nivel, competencia o asunto.

 

Un caso particularmente grave de leyes nocivas son las leyes de semillas. Aunque parece extraído de una ciencia-ficción más atroz que el mundo descrito en Farenheit 454 (donde se prohibían los libros y la lectura) hay el intento de erradicar las semillas (y su cuerpo de saberes agrícolas) que durante 10 mil años nos han dado de comer. Es un ataque directo, total, por erradicar estos saberes, privatizarlos, y por sustituirlos con pura agroindustria. Desde por lo menos los años cincuenta, también se busca diluir el potencial de tales semillas (con híbridos y transgénicos) por haberle permitido a los sembradores seguir libres.

 

Las grandes compañías en consorcio con ciencia, finanzas, comercio, organismos reguladores internacionales y legisladores pretenden ilegalizar la práctica milenaria de guardar e intercambiar libremente las semillas de las comunidades, nativas, libres, comunes, de confianza, que son la más antigua tradición humana viva —y la esperanza más concreta de un posible futuro— y pretenden imponer semillas homogéneas, certificadas, con diseño de laboratorio, pero sobre todo con patente de propiedad intelectual. Las semillas ancestrales son ya calificadas de “piratas”.

 

No obstante, millones de colectivos cifran su vida en sembrar, limpiar, cultivar, cosechar y recoger los ejemplares más especiales para guardarlos y cambiarlos con los parientes, los vecinos, los amigos, la comunidad y otras comunidades.

 

Con su cuidado y selección continua a lo largo de milenios, han logrado mantener una vida plena casi fuera del ramplón sistema que se apodera del mundo, en los márgenes de los aparatos de control de Estados, empresas y gobiernos. Todavía más de mil 800 millones de campesinos producen su propia comida, alimentan al mundo y no dependen sino tangencialmente del mercado. Eso les permite mantener una vida más o menos autogobernada y cuidar de modo integral los territorios que habitan: el bosque, los páramos, la lluvia, los manantiales, los ríos, las plantas, los animales, seres y presencias, nuestros muertos.

 

Dejar fuera del mercado alimentario a todos estos campesinos es un lujo. Incluirlos a fuerza reforzará el control empresarial —de la producción al comercio minorista de los alimentos. No habrá rienda suelta a sus ganancias sin prohibición tajante a todos esos campesinos y comunidades insumisas que desde su vida de siembra entienden el mundo de otro modo y saben que el capitalismo ambiciona sus territorios, sus recursos, sus saberes ancestrales y su mano de obra precarizada en las ciudades. Dice Camila Montecinos: “si la agricultura campesina fuera ineficaz, o marginal, no habría tanto empeño en erradicarla”.

 

Qué condiciones imperan en el mundo para que un puñado de corporaciones, gobiernos y cárteles, juntos, se hayan apoderado de todo el sistema alimentario mundial; del agua, del petróleo, de la tierra, del dinero, de la infraestructura material y técnica del planeta, de los acervos de información, de los aparatos represivos para ejercer la violencia, y sin embargo en su avidez de ganancia atropellen más y más ámbitos comunes, más espacios de humanidad, y la más vasta riqueza del mundo que es la diversidad de la vida y la visión de los pueblos. Cómo pueden fluir las comunidades y los individuos con aspiraciones de justicia en esa espesura legal que les niega existencia, importancia, incumbencia y posibilidad de recurrir a la legalidad para hacerse escuchar.

 

Cortocircuitos

Por fortuna, hoy es posible entender el panorama de cómo opera el capitalismo, y cómo la gente abre muchos ámbitos donde se junta (a todos los niveles), y comienza a hacer conciencia de la longevidad de la memoria, que nos dice que los pueblos con sus modos y sus saberes han estado ahí viendo pasar sistema tras sistema. Y siendo hoy más clara que nunca esa conciencia, se siente muy fuerte la fractura entre los pueblos con sus comunidades, y los sistemas que insisten en imponerse.

 

Hace rato que los pueblos saben que tienen la razón, sean pueblos rurales o pueblos urbanos, porque son los mismos, en diferente momento y condición. Van entendiendo cómo seguir levantando su visión en medio de los escombros de la modernidad.

Crece entonces una nueva conciencia: la visión campesina, muchas veces indígena, que ejercen esos pueblos, está vigente. Y pone en evidencia las contradicciones del impositivo sistema corporativo-industrial-financiero y su impertinencia, es decir, su escasa eficacia y su tremenda injusticia.

En las comunidades, en los pueblos, la gente va entendiendo que sus principios sencillos de convivencia (tan menospreciados por muchas personas en las grandes ciudades) siguen siendo vastos, pertinentes, valiosos. Que no es una idealización su apuesta por valorar la socialidad con otros, por devolverle valor a la palabra y a las acciones propias, por tender un puente entre palabras, acciones y consecuencias en un pacto social cultivado en común. Pese a la violencia y los desencuentros que pueda haber, esta apuesta por la palabra volverá vez tras vez a darle peso a una sabiduría de antes, actualizándola para entender y tomar en cuenta los horizontes del presente, siempre que tenga el latido de la justicia en el corazón y la cabeza.

 

Cuanto más adquieren conciencia los pueblos de ese horizonte completo, de la negación de derechos, de la nocividad de muchas normas y de la impunidad que nulifica la posible acción de leyes potencialmente buenas, los pueblos y comunidades levantan sus herramientas y su equipaje para emprender su propio camino con una paradoja en la mano: saben que están solos ante la ley, pero saben que están juntos, en la justicia, con muchos otros en las mismas condiciones.

 

Puntualmente en América Latina crece la resistencia, sobre todo indígena y campesina. Desde la milpa se ve el mundo entero. Se recupera la visión de lo integral, de que todo está relacionado, de que todas las historias y luchas están relacionadas. De que en la historia y los saberes propios hay lecciones, propuestas, visiones que no pueden perderse, y que hay que impulsar. Eso implica una nueva lectura, autogestionaria, de los espacios y territorios propios y una reconstrucción de los tramados de relaciones que hicieron posible que sobrevivieran como espacios activos, vivos, sanos, durante milenios.

 

Hay la fuerza de reivindicar las asambleas, los espacios de reflexión, deliberación y decisión colectiva, “el espacio educativo más importante en la comunidad”, dirán desde tantos pueblos indígenas. Hay la certeza de retejer lo social “cortocircuitando” las mediaciones, brincándolas, para crear intercambios parejos, revivir o emprender un control territorial (regional) sin el cual ninguna de las estrategias de sobrevivencia funcionaría plenamente.

 

La agricultura campesina no es un mito ni una joya exquisita de la antropología, sino urgente propuesta para enfriar la tierra y producir los alimentos propios, algo que siempre traerá libertad.

 

A partir de producir y cultivar los propios alimentos la gente no tiene que pedirle permiso a nadie para ser —es el breve espacio desde donde podemos defender un proyecto de vida que no responda a quienes nos sojuzgan sino a nuestra propia mirada y juicio. Es difícil tal vez en muchas regiones que esto ocurra por la devastación descrita, pero el empeño crece y la gente encontrará soluciones para que en el campo o en la ciudad se asuma que la vida de los cultivadores es, pese a la violencia y el abandono, una vida de dignidad y de cariño por el mundo y puede ser también una vida de justicia plena para todos.

 

La principal enseñanza que nos lanzan al rostro los campesinos indígenas con la delicadeza y la fuerza de la que son capaces, es que convivir con respeto mutuo es posible, que la vida y la cultura se refuerzan mutuamente, que la soberanía alimentaria, el autogobierno, la convivialidad, la autogestión, son herramientas indispensables para inaugurar un futuro viable ahora mismo, siempre que la justicia y el cuidado sean el modo. Son tan impecables estos argumentos de pueblos y comunidades, (y de los barrios urbanos herederos de sus tradiciones), que deberían bastar para decidir el futuro de la humanidad. Son argumentos que nos cuestionan desde las acciones, los cuidados, las labores, los respetos, la atención a varios ciclos y sutilezas, y por sí solos podrían bastar para hacernos entender hacia dónde ir, digamos que con su ejemplo.

 

Mientras no reivindiquemos la urgencia del presente en que vivimos, mientras no busquemos que las relaciones, aquí y ahora, sean nuestra primordial enseñanza, mientras no busquemos en nuestra propia condición los conocimientos y saberes que nos sirvan para ser libres, no vamos a lograr nada. Hay que buscar modos nuevos de crear situaciones donde todos aprendamos. Con talleres de intercambio de experiencias la gente se empapa de los problemas y forma grupos de estudio y trabajo, combinando saberes antiguos con tecnologías que partan de la idea de reconectarnos con la gente, de devolvernos al cuerpo social donde actuamos y pensamos juntos.

 

Cualquier construcción conjunta de saber, consciente, es un acto de resistencia. Trabajar en proyectos comunitarios compartidos, insistir en los espacios de reflexión conjunta, recuperar la historia, hacer diagnósticos y reforzar la creatividad social, todo eso junto impulsa justamente modos de aprender pertinentes que no son la domesticación que la escuela occidental impone.

 

Tendríamos que resaltar las relaciones que privan en nuestro propio territorio, en el espacio en que nos movemos y actuamos. Ahora. No podemos esperar un momento futuro que no podemos precisar. Debemos ejercer esas condiciones actuales, haciendo eco de las historias individuales y colectivas de ese territorio. Debemos rearmar un rompecabezas del que cada una de nuestras historias es parte. Reflexionando en común, ponemos en común dichas historias, comenzamos a explicarnos lo que ocurre en nuestro territorio-región y, eventualmente, las podemos cruzar con las de otras regiones para acceder a un rompecabezas global.

Alguien definió la autogestión como un proceso en donde un grupo de personas emprenden algo juntos y lo hacen, contradiciendo los criterios exteriores que pretenden normarlo a la distancia. Es decir, en vez de un esfuerzo centralizador, la autogestión es un intento por relocalizar los esfuerzos, las decisiones, definiendo los fines entre todos los afectados, y respetando los tiempos y situaciones de cada proceso. La autogestión es creatividad social, es devolverle escala humana a la toma de decisiones. No se trata de sumarle fuerza a un partido, secta o movimiento, para que éste nos haga trascender, sino de impulsar respetuosamente la creatividad social, en todos los ámbitos en que nos movemos.

La autonomía en los hechos, reivindica autogobierno o autogestión integral en cualquier espacio (entendido como un tramado de encuentros y relaciones) es un proyecto viable que puede hacernos pensar soluciones diferentes, respetuosas, justas y eficaces, para tejer un futuro diferente.

* Editor, investigador independiente y acompañante de comunidades para la defensa de sus territorios, su soberanía alimentaria y autonomía. Forma parte de equipo Ojarasca y Grain

19 de febrero, 2018

Desinformémonos

Leer

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Necesitamos, abajo y a la izquierda, deschavar a los K. Es urgente porque se caracteriza al gobierno MM como dictadura y colonia en contraste con el nac&pop y de derechos humanos que se lo presenta como alternativa capitalista pero:

 

Menemismo, los K y la tesis del “transformismo”

19 de septiembre de 2012

Por Rolando Astarita

 

 

Una constante del discurso kirchnerista es separar absolutamente el modelo neoliberal, impuesto por la dictadura en 1976, del “productivo con inclusión social”, establecido en 2003, y vigente hasta el presente. Según este relato, entre 1976 y 2003 las políticas de los gobiernos fueron anti-nacionales y anti-pueblo, y favorables a los grupos económicos que se rigen por una lógica especulativa y financiera. Pero todo habría cambiado con la llegada de los Kirchner a la presidencia de la nación.

Claro que de ser esto así, se plantea el problema de explicar el apoyo del matrimonio “nacional y popular”, y también de montoneros y militantes de la “gloriosa JP” de los 70, al menemismo; así como la participación de relevantes kirchneristas (Nilda Garré, Abal Medina) en el gobierno de la Alianza.

Recordemos que en los 90 se despidieron decenas de miles de trabajadores estatales; se privatizaron las empresas de correos, agua, teléfonos, gas, petróleo, ferrocarriles y las cajas de jubilaciones; se impusieron topes a los aumentos salariales; se ataron los aumentos en el sector privado a los incrementos de productividad; se habilitaron los contratos temporarios y se los promovió: se inició la discusión sobre la ley de flexibilización laboral (que se votaría con el gobierno de la Alianza); se redujeron las indemnizaciones por accidentes laborales; se estableció que la vigencia de los convenios colectivos podía suspenderse por tres años en casos de concursos y quiebras; y se incluyeron cláusulas que implicaban precarización laboral en numerosos convenios laborales (automotriz, siderurgia, alimentación).

 

También en los 90 se extendió la sojización, y se iniciaron los grandes emprendimientos mineros a manos de empresas transnacionales. Y funcionarios, empresarios y burócratas sindicales se enriquecieron vertiginosamente con los negociados que posibilitaron las privatizaciones. Los Kirchner, además de enriquecerse, participaron de la privatización de YPF, de las cajas de jubilaciones y del bancos de Santa Cruz; fueron constituyentes en 1994 y proclamaron a Menem el mejor presidente argentino, después de Perón. Otros altos funcionarios kirchneristas tuvieron actuaciones parecidas.

Se plantea entonces la “pregunta imposible”: ¿cómo pudo suceder esto, estando el “movimiento nacional” en el gobierno? Aunque habitualmente los militantes K eluden la cuestión, disponemos sin embargo de una elaborada respuesta, producto del investigador en ciencias sociales Eduardo Basualdo. Para quienes no lo conocen, digamos que Basualdo es doctor en Historia, investigador del Conicet, coordinador de varias áreas de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, participa de la CTA oficialista e integra desde hace poco el directorio de YPF. Sus trabajos son altamente valorados en los medios académicos y en el progresismo izquierdista. En 2011 publicó Sistema político y modelo de acumulación, que reúne tres largos ensayos de su autoría. En el segundo de esos ensayos, originariamente publicado en 2001, presenta una explicacón de cómo fue posible que el movimiento nacional y popular abrazara la causa del neoliberalismo en los 90. En esta nota resumo su respuesta y la analizo críticamente.

 

Basualdo y el transformismo argentino (...)

 

Poder de clase, estado, esencialismo

El materialismo histórico brinda una perspectiva muy distinta de la anterior. Empecemos planteando una pregunta fundamental (me inspiro en lo que sigue en los trabajos de Poulantzas, ver textos citados). ¿Cuál fue el fundamento del poder del estado para realizar las transformaciones de los 90 en Argentina? En otros términos, ¿por qué y cómo un sector de la clase dominante (los grupos, según Basualdo) pudo imponer una política al conjunto de la clase capitalista, y a las clases medias acomodadas, si esa política sólo favorecía a esa fracción “dominante”, y perjudicaba a todo el resto, y si además no tenía el control del estado y el gobierno? Conocemos la respuesta de Basualdo: porque “la fracción dominante” coimeó a los funcionarios elegidos por el voto, y a los líderes de la burguesía nacional, de la pequeño burguesía, de las clases medias, y de la clase obrera. Pero esta explicación sólo es posible si se parte de una concepción esencialista del poder del estado. Ocurre cuando se piensa que el poder es una “cosa” que alguien maneja, a la manera en que se maneja un automóvil, que puede ir en una u otra dirección, a condición de que se pague lo suficiente (coimas, altos salarios) al conductor. Si el conductor es delegado directo de los grupos económicos, o es un líder popular coimeado, no importa mucho, porque “la cosa-automóvil” siempre podrá manejarse (a lo sumo, saldrá un poco más caro en el segundo caso).

A partir de aquí, el razonamiento se desliza hacia el subjetivismo y el idealismo. ¿Por qué? Pues porque el enfoque del “estado-cosa” no capta lo elemental: el poder no es una esencia más o menos cosificada, que se pueda tener o ejercer por fuera de las relaciones sociales, y de la lucha de clases. Como bien enfatiza Poulantzas, el poder siempre remite a relaciones sociales de fuerza, y no puede dejar de hacerlo. Por eso mismo, el estado condensa relaciones de fuerzas. Es una relación de fuerzas, estructurada, en primer lugar, por las relaciones de propiedad que comprenden a toda la clase dominante (no solo a los “grupos”) . 

 

El poder político del estado se asienta:

Es la idea -tan cara al progresismo izquierdista- de que los problemas de las masas se solucionan “controlando a los grupos económicos altamente concentrados”, sin tocar las bases del modo de producción capitalista.

 

A partir de concebir al estado como un nudo de relaciones de fuerzas, puede entenderse que el mismo se constituya en un espacio estratégico de organización de la clase dominante, y de su poder de clase. Si, en cambio, se considera que el poder del estado es una “cosa-automóvil”, que se adquiere con suficientes coimas y salarios, la relación estado – clase dominante termina siendo una relación de exterioridad. Por ejemplo, en los 90, y según esta visión, los grupos tenían el poder económico, pero los funcionarios votados por el pueblo detentaban el poder de la cosa-estado; la relación entre ambos polos se establecería, en consecuencia, por el puente de las coimas y los altos salarios. Con este enfoque, desaparecen las tensiones y contradicciones entre la acción del estado y la clase dominante, así como las relaciones de fuerza esenciales entre las clases. Obsérvese que estamos hablando de tensiones y contradicciones. Esto significa que el estado no es un simple apéndice reflejo de lo económico; tiene espacio propio, no se reduce a la economía. Pero no por ello el estado se independiza de la economía. Todas sus acciones están marcadas, inherentemente, por la dominación de clase: y los conflictos entre fracciones, y las tensiones, se desarrollan en este marco. Si no se comprende esto, insistimos en ello, la relación economía-estado (poder económico-poder político) se reduce a meras anécdotas de coimas y lobbies. Por esto mismo, el giro del partido Justicialista (con los K, ex montos, ex JP, y un largo etcétera) al neoliberalismo, no se puede explicar sólo, ni principalmente, por la corrupción.

 

El menemismo, una política de clase

En base a lo desarrollado en el apartado anterior se deriva una visión sobre el menemismo y los 90 muy distinta de la que sostiene la tesis subjetivo-idealista de las coimas y “mordidas”. A igual de lo que sucedió a nivel mundial, el neoliberalismo no fue la expresión de una fracción del capital (usualmente se lo asocia al capital financiero), sino la encarnación de un programa político y social al que adhirió la clase capitalista de conjunto. Su objetivo era restablecer la tasa de rentabilidad del capital, haciendo retroceder al trabajo. La precarización laboral, el debilitamiento de los sindicatos, el disciplinamiento de la clase obrera mediante la desocupación y la amenaza de caer en el pauperismo, el restablecimiento del poder de la moneda (esto es, de la ley del valor trabajo), respondían a una lógica de clase. La ideología del neoliberalismo (en sus diversas expresiones teóricas, el monetarismo, los nuevos clásicos, los ofertistas, etc.) expresaba esta necesidad del capital de conjunto. Por eso, fue abrazada por las clases capitalistas de casi todos los países capitalistas, adelantados o atrasados. No fue una “imposición” de coimas y altos salarios (aunque por supuesto, buenos salarios para académicos y economistas allanaron muchos obstáculos intelectuales para su adopción).

Lo sucedido en Argentina se inscribe dentro de esta onda mundial. La flexibilidad laboral, los empleos temporarios, la vía libre para los despidos instantáneos, etcétera, beneficiaron al conjunto de la clase capitalista (Bonnet, 2007, subraya esta naturaleza del menemismo). El sometimiento de amplios sectores de la economía a las leyes del mercado (racionalización en las empresas privatizadas, despidos masivos, etcétera) permitió elevar la productividad. En los 90, miles de empresarios “nacionales y populares” sacaron provecho de las medidas que apuntaban a elevar la cuota de plusvalía. La acción del estado incidió directamente en las relaciones de producción; fue poder de clase concentrado. Es que no hay poder político sin poder de clase, y no hay poder de clase sin la base de la propiedad privada.

Por otra parte, las privatizaciones fueron acompañadas de inversión, lo que mejoró la infraestructura (por ejemplo, en telecomunicaciones y energía) y con ello las condiciones de explotación del trabajo. Esto también explica por qué amplios sectores de la burguesía argentina apoyaron al menemismo. En una nota anterior hice referencia al trabajo de Kulfas y Hecker (1998) en el que ponían de relieve el aumento de la productividad y de la inversión en la década menemista. Kulfas es hoy un alto funcionario del Banco Central, y destacado economista del kirchnerismo. Por supuesto, en la tesis “a lo Basualdo”, el escrito de Kulfas de 1998 solo se explicaría por el “transformismo”, esto es, por su cooptación con coimas para hacer tarea sucia a favor de “los grupos concentrados”. Mi interpretación es opuesta. Kulfas elogiaba el menemismo porque estaba consustanciado con sus objetivos y su programa. Y los datos que presentaba con Hecker demostraban que había habido, además de destrucción de empresas, modernización de equipos productivos e inversión. Pero esto explica también el apoyo de la burguesía argentina al menemismo en los años de “esplendor” de la convertibilidad. Los K y los ex montoneros puestos a funcionarios de Menem, respondían a este interés de clase. Las coimas y altos salarios fueron la frutilla del postre, pero no lo esencial (aunque sí fueron fundamentales para sus bolsillos). El voto a los delegados menemistas a la Constituyente de 1994, y a Menem en las presidenciales de 1995, no se puede explicar por las coimas y los altos salarios de los dirigentes. Hubo un amplio consenso en la clase dominante criolla, incluidas las más amplias capas de las clases medias adineradas. No fueron llevadas a votar de las narices por sus dirigentes “traidores y vendidos”. Es casi infantil recurrir a este tipo de explicaciones. Dejo apuntado asimismo que el voto de millones de trabajadores al menemismo no puede explicarse solo por el engaño; incluso es reductivo creer que la clase dominante domina solo con coerción y engaño (de nuevo, Poulantzas apunta este asunto).

 

Análisis en términos de clases o chismorreo sociológico

El abordaje materialista permite entender los procesos históricos y las evoluciones económico-sociales en términos de tendencias estructurales. Esto no quiere decir que lo individual no tenga importancia, sino que lo social -las relaciones de producción, las fuerzas productivas- tiene prioridad explicativa. Por supuesto, siempre hay medidas que favorecen a una u otra fracción del capital; esto implica tensiones, enfrentamientos y también compromisos en el seno de la clase dominante, que deben procesarse por intermedio del estado. En particular, durante las crisis, es inevitable la desvalorización de fracciones enteras del capital (no solo industrial). Pero la resolución de estos conflictos no depende, en lo esencial, de la capacidad de lobby de tal o cual empresa, o de la coima que haya recibido tal o cual funcionario, cuestiones en las que se entretienen las investigaciones de Basualdo. En otras palabras, las contradicciones sociales y la dirección del desarrollo no se resuelven analíticamente contando chismes.

Lo explico con un ejemplo. La convertibilidad en su momento fue saludada por toda la clase dominante argentina como una solución frente a las crisis hiperinflacionarias. La razón de fondo era que con alta inflación el mercado sencillamente no puede funcionar, y por lo tanto no hay acumulación posible. Pero con el tiempo, la apreciación de la moneda trajo problemas -dada la baja productividad relativa de la economía argentina- que terminaron estallando en 2001. Por eso, el quiebre de la convertibilidad no se explica diciendo que triunfó la “fracción devaluadora” sobre la fracción favorable al tipo de cambio bajo (Basualdo). Decir que la devaluación se impuso porque los devaluacionistas se impusieron, es tautología, lisa y llana, por más que se la disfrace con lenguaje sofisticado. En todo caso, hay que preguntarse por qué los devaluacionistas pudieron imponerse en 2001 y no, por ejemplo, en 1994. Y esto remite a la ley económica: en el mercado mundial se impone la comparación de los tiempos de trabajo y productividades, y la moneda no escapa a esta constricción, por más que quiera eludirla una u otra fracción de la clase dominante. La salida de la crisis de 2001-2 por vía de la devaluación, caída del salario y ajuste, tuvo el apoyo de prácticamente todo el partido Justicialista (los K y ex montos incluidos), y otras formaciones burguesas, porque respondió a una lógica de clase, y no porque se hubiera impuesto una u otra fracción de la clase dominante.

Las tensiones y relaciones entre sectores del capital (productores de bienes transables y no transables, ramas industriales o financieras, etc.) evolucionan en este marco, y los programas políticos necesariamente expresan esta realidad. Si no se tiene en cuenta esto, el análisis se pierde en las superficialidades de los “grupos de influencia”, de las coimas, de las capacidades de lobby y datos similares. Es un cuento sin profundidad, que desemboca en el seguimiento de las interminables piruetas políticas de los personajes de turno (aunque con la imprescindible prudencia que demandan algunos puestos públicos muy bien pagados).

En conclusión, es necesario avanzar un análisis en términos de clases sociales, de las relaciones de fuerza entre ellas, y de las lógicas de clase -vinculadas a la explotación del trabajo y la acumulación del capital- implicadas en las políticas implementadas frente a la larga crisis iniciada a mediados de los años 1970. El neoliberalismo fue la respuesta del capital a esa crisis; sintetizó el programa de las cámaras empresariales, de la clase dominante como totalidad concreta, frente al trabajo. El partido Justicialista (como el partido Radical, y otras formaciones menores) no escapan a estas generales de la ley. Mal que les pese a algunos doctores del progresismo de las ciencias sociales argentinas.

Textos citados:
Basualdo, E. (2011): Sistema político y modelo de acumulacion. Tres ensayos sobre la Argentina actual, Buenos Aires, Cara o ceca.
Bonnet, A. (2007): La hegemonía menemista. El neoconservadurismo en Argentina, 1989-2001, Buenos Aires, Prometeo.
Kulfas, M. y E. Hecker, (1998): “La inversión extranjera en la Argentina en los años 90, Tendencias y perspectivas”, Centro de Estudios para la producción.
Poulantzas, N. (1979): Estado, poder y socialismo, México, Siglo XXI.
Poulantzas, N. (1985): Poder político y clases sociales en el estado capitalista, México, Siglo XXI.


Descargar el documento:
[varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como]
Menemismo, los K y la tesis del transformismo

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2012/09/19/menemismo-los-k-y-la-tesis-del-transformismo/

 

 

Partamos de que: "El neoliberalismo fue la respuesta del capital a esa crisis; sintetizó el programa de las cámaras empresariales, de la clase dominante como totalidad concreta, frente al trabajo. El partido Justicialista (como el partido Radical, y otras formaciones menores) no escapan a estas generales de la ley. Mal que les pese a algunos doctores del progresismo de las ciencias sociales argentinas".

 

Para comprender la urgencia de comprometernos, abajo y a la izquierda, con el Nunca Más que nos exige destapar la criminalidad del poder real y de su democracia pero también desafía a la percepción generalizada (conocimiento y posicionamiento político e ideológico) sobre cómo funciona el sistema global integrado y cómo el capitalismo en Argentina sólo puede ser local del mundializado y enemigo de los pueblos de nuestro país.

 

 

a) Nos han explicado que “las finanzas habrían tomado las riendas de mando a partir del “golpe” de fines de la década de 1970, con la suba de las tasas de interés, y desde entonces el capital financiero se habría convertido en la fracción dominante de la clase capitalista, subordinando al capital industrial y comercial a su imperio. De manera que, según la financiarización, lo financiero controla a la sociedad; las instituciones financieras han reunido los recursos líquidos disponibles, y el poder capitalista se concentra en ellas”.

 

 

Crítica de la tesis de la financiarización

diciembre de 2008

 

Por Rolando Astarita

 

Desde hace años se ha ido consolidando en círculos de la izquierda una caracterización del capitalismo actual como de hegemonía del capital financiero por sobre el capital productivo. Por eso se habla de la etapa actual como la etapa de la financiarización. Se piensa que la crisis, y los problemas y padecimientos que sufren los pueblos, se deben en lo esencial a este dominio del capital financiero, y al parasitismo asociado al mismo. También se considera que el crecimiento del capitalismo norteamericano en los últimos años fue sólo hinchazón de capital ficticio y especulativo; y que la economía mundial estuvo, en el último cuarto de siglo, en crisis abierta o larvada.

El propósito de este trabajo es demostrar que si bien la tesis de la financiarización se basa en algunos hechos reales, los presenta de forma unilateral y deformada, para sacar conclusiones equivocadas. Comenzamos sintetizando las ideas centrales de la financiarización. Luego presentamos nuestra crítica, y por último sacamos algunas conclusiones.

 

La tesis de la financiarización

 

Aunque lo más representativo de la tesis de la financiarización son los escritos reunidos en Chesnais (1996), aquí vamos a tomarla tal como circula en textos y discursos de la izquierda y del campo progresista en Argentina, en especial de las facultades de Ciencias Sociales. Más que un análisis de textos y matices particulares, nos interesa abordar sus líneas de pensamiento fundamentales.

 

En lo esencial la tesis afirma que la producción gira, a partir del triunfo de la reacción neoliberal, en torno a las necesidades y exigencias del capital financiero. “Lo financiero” comprende a los accionistas, los tenedores de capital dinero, los fondos de inversiones, los bancos, las aseguradoras de riesgo y similares. Las finanzas habrían tomado las riendas de mando a partir del “golpe” de fines de la década de 1970, con la suba de las tasas de interés, y desde entonces el capital financiero se habría convertido en la fracción dominante de la clase capitalista, subordinando al capital industrial y comercial a su imperio.

 

De manera que, según la financiarización, lo financiero controla a la sociedad; las instituciones financieras han reunido los recursos líquidos disponibles, y el poder capitalista se concentra en ellas. Todas las actividades empresariales se rigen según criterios de la rentabilidad inmediata, por encima de criterios productivos. Los accionistas exigen a los gerentes maximizar el valor bursátil de las empresas, y hacen prevalecer el imperativo de la rentabilidad por sobre cualquier otra necesidad social. Debido a que los gerentes son remunerados según la valoración bursátil de las empresas, tienden a alinearse con los intereses de los accionistas. Para maximizar los beneficios en el corto plazo, reestructuran empresas, echan trabajadores, cierran sectores no rentables y eliminan capacidad productiva. La acumulación capitalista ya no se funda en una inversión que maximice la producción, sino que la haga rentable aun a costa de frenarla. Por el mismo motivo las corporaciones implementan el re-engineering, que es concentrar las actividades empresarias en las actividades en donde tienen ventajas. Asimismo se trasladan a países que ofrecen mejores condiciones de explotación; avanzan en la flexibilización y precarización del trabajo, y hostigan a los sindicatos. Por eso la financiarización es la causa de que desaparezcan las responsabilidades sociales, laborales o medioambientales. Además, la dirección y dinámica del desarrollo no dejan lugar a dudas. Por todos lados avanza esta hegemonía financiera. Los fondos líquidos se convierten en propietarios de múltiples empresas; y lo financiero impone su lógica al punto que todo el que invierte en la producción reclama rendimientos iguales a los que se obtienen en los mercados financieros y bursátiles.

 

Lo anterior se combina con la idea de que se entró en una larga etapa de estancamiento capitalista, no sólo porque los criterios financieros van en contra de la producción, sino también porque la mayor parte del excedente va a parar a las finanzas. La mejora de las ganancias de las últimas décadas, en lo sustancial, fue sólo para el sector financiero, parasitario y enemigo de la producción. La suba de las tasas de interés, se afirma, significa una punción permanente de plusvalía, y queda menos para la reinversión productiva. Por otra parte, la mayor parte del excedente la retienen los accionistas, y en consecuencia bajan los beneficios retenidos por las empresas que podrían destinarse a la inversión. Las consecuencias son que se debilita el crecimiento, se desestabiliza la macroeconomía y los Estados pierden el poder de regular. El capital financiero se convierte así en un tapón que reprime y condiciona cualquier solución de la crisis.

 

Además, las ganancias del capital son ficticias, porque provienen de la valorización especulativa –sin base en la acumulación “real”– de acciones y de otros títulos financieros. El capital productivo está dominado por el parasitismo, y el capital ficticio es un puro costo para el capital industrial y comercial. Algunos teóricos también piensan que el crecimiento del capital ficticio ha sostenido una demanda artificial, y que de no haber existido ésta, el capitalismo habría caído en una profunda depresión. Según otros defensores de la tesis del estancamiento del capitalismo, el crecimiento del crédito es una prueba de que el sistema capitalista está estancado a nivel global. En términos generales, y según la tesis de la financiarización, la contradicción dominante –y en muchos casos, la central– de la sociedad actual es la que existe entre las finanzas y los pueblos; o entre las finanzas y el sector productivo. Si bien se reconoce que en el fondo de la pirámide de exacción de plusvalía los que más sufren son los trabajadores, se considera que los males sociales se acabarían en buena medida si los pueblos pusieran límites al capital financiero.

 

Qué es el capital financiero

 

Si bien el término capital financiero es muy utilizado en la izquierda, no existe un acuerdo general sobre qué se entiende precisamente por el mismo. En la tradición marxista, además, la noción ha tenido diversas interpretaciones. La expresión “capital financiero” prácticamente no se encuentra en la obra de Marx, como señala Harvey (1990); Marx se refirió preferentemente al capital dinerario para denotar el capital que se presta a interés. En Lenin y Hilferding el término se utiliza para designar la fusión entre los bancos y la industria, con predominancia del primero. Pero Lenin y Hilferding se basaban en una situación que era común en Alemania, pero no en Estados Unidos y Gran Bretaña. Posteriormente por capital financiero se entendió a los bancos, financieras, fondos de inversión y similares, compañías de seguros, más los prestamistas –tenedores de grandes sumas de capital dinero– y los holdings, que son los capitales que dominan un amplio espectro de empresas de diferentes ramas y actividades, a través del control de paquetes accionarios. Frecuentemente también se incluye dentro del capital financiero a los accionistas. Si bien éste es un buen punto de partida para elaborar la cuestión, pensamos que son necesarias algunas precisiones.

En primer lugar hay que distinguir entre el capital dinerario que se presta a interés, del capital dedicado a lo que Marx llamaba “el tráfico del dinero” (1999, t. 3, p. 343).

 

El capital dedicado al tráfico de dinero está compuesto por el capital que se separa del capital global y se autonomiza, y cuya función consiste en llevar adelante operaciones monetarias “para toda la clase de los capitalistas industriales y comerciales” (ídem, p. 403). Se trata de las operaciones técnicas de pago y cobro de dinero; conservación de tesoros monetarios; saldo de balances; manejo de cuentas corrientes, movimientos internacionales de dinero, operaciones cambiarias, y similares. A ello hay que sumar las funciones de recibir y conceder créditos; organizar operaciones como colocación de acciones o bonos; preparar fideicomisos y actuar como fideicomisarios, etc. En todos los casos son empresas que reciben una tasa de ganancia que, en promedio, debe igualar a la tasa de ganancia de cualquier otro capital, obedeciendo al impulso de la igualación de la tasa de ganancia entre las diferentes actividades. Los beneficios de este capital por lo tanto deben distinguirse cuidadosamente del interés.

 

La ganancia de un banco de depósitos, por ejemplo, no proviene del interés, sino de la diferencia entre las tasas activas y pasivas (esto es, de las tasas a las que presta y de las tasas a las que toma depósitos). Su tasa de ganancia está determinada por la ratio entre la suma de los beneficios y el capital invertido, siendo este último lo invertido en instalaciones, máquinas y otros insumos de oficina, y fuerza de trabajo. Si se trata de un banco de inversión, su ganancia provendrá de las comisiones que cobre por colocar títulos de deuda y acciones de primera emisión de empresas; o títulos del Estado, y operaciones del mismo tipo. Lo mismo sucede con un corredor de bolsa; su ganancia principal proviene de las comisiones que cobra por operar en la bolsa.

 

Los capitalistas dinerarios que prestan dinero, en cambio, reciben un interés por sus préstamos, que por lo general es menor que la tasa de ganancia. Este interés está determinado por la oferta y demanda de fondos en los mercados de capitales y monetarios. El interés significa una punción sobre la tasa de ganancia del capital, y tiende a moverse en sentido inverso al de la tasa de ganancia. Cuando la tasa de ganancia es alta, y los negocios se desarrollan con normalidad, la tasa de interés suele ser baja; cuando la tasa de ganancia se debilita, y se dificulta la realización del capital mercancía, la tasa sube. Es por esto que en momentos de crisis la tasa de interés puede afectar negativamente, y de manera muy fuerte, a la tasa de ganancia. El capital a préstamo aparece entonces como el capital enfrentado al capital productivo. De aquí que surja la impresión de que la suba de la tasa de interés es la responsable de la caída económica.

 

Marx pensaba que había una división sociológica dentro de la clase capitalista, entre los capitalistas dinerarios y los capitalistas productivos, y que los primeros podían enfrentarse, hasta cierto punto, con los segundos. Ésta es una de las razones por las cuales los teóricos de la financiarización sostienen que el capital financiero –identificado ahora con el capital dinerario que se coloca a interés– es responsable de la tendencia al estancamiento del modo de producción capitalista, desde fines de la década de 1970, y comienzos de la década de 1980.

 

Si bien Marx arrancó su explicación del interés de la división sociológica dentro de la clase capitalista apuntada, pensamos que es necesario matizar la idea de que los prestamistas constituyen una capa “exclusiva” de capitalistas puramente dinerarios. Es que existen muchas empresas productivas que colocan sus excedentes líquidos a tasa de interés. Esto se debe a que permanentemente en el proceso de acumulación del capital se generan excedentes de dinero que deben esperar para volver a invertirse. Entre éstos figuran los fondos de amortización del capital fijo; y los flujos de caja diarios con los que se afrontan los pagos periódicos del capital circulante. Por eso surgen miles de ofertas de capital dinero que provienen de la producción, o del comercio, y buscan valorizarse colocándose a préstamo. De manera que la distinción entre el capitalista dinerario y el capitalista industrial o comercial, pierde nitidez. El propio Marx destacó que el capital dinerario proviene de múltiples fuentes:

 

Por lo demás, es un error considerar que los recursos de los que dispone el moderno sistema bancario (actualmente el sistema financiero de conjunto) son solamente los recursos de los ociosos. En primer lugar está una parte del capital que los industriales y los comerciantes tienen momentáneamente desocupado en la forma de dinero, como reserva monetaria o como capital que aún se ha de invertir; vale decir capital ocioso, pero no capital de los ociosos. En segundo lugar, la parte de los réditos y ahorros de todos, permanentes o transitoriamente destinada a la acumulación. (Marx, 1999, t. 3, p. 781).

 

Teniendo en cuenta estas mediaciones, podríamos considerar entonces que las instituciones financieras y el capital de préstamo de conjunto forman parte de lo que comúnmente se conoce como capital financiero. Los fondos que salen del ciclo productivo conformarían, durante el tiempo que están colocados a interés, una parte del capital financiero.

 

La cuestión se hace más complicada cuando consideramos el capital invertido en acciones, y a los accionistas.[1] En algunos pasajes Marx ha asociado de forma bastante estrecha al capital accionario con una especie de capital dinero a préstamo, y a los dividendos con el interés.[2] Esto porque el poseedor de acciones no necesariamente está involucrado en la función de capitalista, y en este sentido se acerca al capitalista dinerario. Sin embargo esta circunstancia no nos parece suficiente para considerar al capital accionario, tomado como totalidad, como parte del capital financiero. En primer lugar porque las acciones dan derechos a participar en las ganancias de las empresas a través de los dividendos, y éstos no mantienen una relación inversa con la tasa de ganancia, como sucede con el interés. Cuando aumentan las ganancias de las empresas, aumentan los dividendos, y viceversa; por eso durante una crisis los dividendos tienden a desaparecer. La cuestión es importante porque desde este punto de vista no existe el tipo de tensión que se advierte entre la tasa de ganancia neta y el interés. Sí existe una cierta oposición entre las ganancias retenidas por las empresas y los dividendos distribuidos a los accionistas, esto es, entre la plusvalía destinada a la reinversión, y la plusvalía que en principio puede gastarse como rédito. Pero es una oposición de naturaleza distinta de la que existe entre ganancia e interés.

 

Pero además, y más importante, es que las acciones pueden valorizarse, dando lugar a ganancias de capital. Esta valorización puede ser puramente ficticia. Sin embargo no todo incremento del precio de las acciones es ficticio, porque puede corresponderse con un incremento del capital real que subyace a la acción. Por ejemplo, la suba del precio de las acciones de Microsoft a lo largo de las últimas décadas no se debe sólo –ni tal vez principalmente– a un crecimiento del capital ficticio, sino a una acumulación real de capital. Por eso, cuando una empresa destina una parte de la plusvalía a acrecentar el capital, la acción puede valorizarse porque mejoran las perspectivas de ganancias a futuro. Esto explica también que no siempre la no distribución de dividendos por parte de las empresas es castigada por los accionistas con ventas de títulos y bajas de sus precios. Volveremos sobre estas cuestiones luego, pero lo importante aquí es que ésta es otra característica que distingue al capital accionario del capital a interés. El prestamista, a diferencia del accionista, no obtiene ningún beneficio con la valorización de la empresa cuando ésta acumula capital. 

 

Pero por otra parte la situación del accionista no siempre es la de mero propietario del capital, ya que pasado cierto umbral de la tenencia del paquete accionario –normalmente el 5%– empieza a tener un papel en el directorio de la empresa, y puede involucrarse en el capital en funciones. Y cuando un grupo de accionistas controla el paquete mayoritario conduce la empresa, y ya no puede decirse que se trata de capital financiero opuesto al capital en funciones. A su vez los directores de empresas normalmente poseen participaciones en los paquetes accionarios y son remunerados regularmente mediante el pago de más acciones. De la misma manera un holding tiene participación en la conducción de muchas empresas a través del control de porciones importantes de paquetes accionarios –supongamos, entre el 15 y 35%– y en cada una de ellas desempaña el rol de capital en funciones. He aquí otro motivo por el cual es equivocado considerar al capital accionario de conjunto como parte integrante del capital financiero.

 

Por lo tanto, y en base a lo discutido hasta aquí, consideraremos como capital financiero a los capitales que operan en el manejo del dinero y del crédito; al capital dinero que se presta a interés; y al capital dinero que se invierte en carteras, pero no alcanza a participar en la gestión de las empresas. Como puede advertirse, la línea divisoria entre capital en funciones y el capital financiero es, en ciertos aspectos, bastante ambigua. La razón última de esta ambigüedad se debe a que la división entre el capital dinero y el capital en funciones se da en el marco de una unidad, que consiste en que ambos se nutren de la plusvalía, esto es, de la explotación del trabajo humano. No hay una muralla entre ambos tipos de capitalistas, porque son diferentes formas que adopta el capital.

 

Economía capitalista, ¿crecimiento ficticio?

 

La idea de que el crecimiento de Estados Unidos, o de la economía mundial, en el último cuarto de siglo, ha sido puramente especulativo y sin sustento en la producción, registra un aspecto de la realidad, a saber, que Estados Unidos está fuertemente endeudado, y que el crédito y las deudas han tendido a crecer en todo el mundo. Sin embargo no es cierto que no haya habido desarrollo de la “economía real”. Presentamos al respecto algunos datos concluyentes.[3]

Entre 1982 y 2008 el PNB de Estados Unidos creció, en términos reales, un 125%; entre 1982 y 1991 lo hizo un 35% y entre 1991 y 2008 un 66%. La inversión privada fija no residencial en términos reales subió, entre 1991 y 2008 (tomando la inversión del primer trimestre, anualizada) un 150%. La producción industrial de conjunto –que comprende manufactura, minería, industrias de electricidad, gas y agua– entre 1980 y 2005 creció el 90%. La producción manufacturera creció entre 1990 y 2006 el 68%, siempre en términos reales. La producción de bienes durables lo hizo en un 135%. Entre 1990 y 1999 la producción de maquinaria industrial creció el 132%. La de vehículos de motor y otros equipos el 60%; la de electrónica y equipos eléctricos el 300%. La capacidad de toda la industria creció, entre 1990 y 2006, un 64%; la de la manufactura lo hizo el 73%.[4] La productividad por hora en la manufactura creció el 90%. Entre 1990 y 2000 se advierte un sostenido aumento de la composición del capital, que se refleja en el aumento del consumo de capital fijo de las corporaciones por un 87,5%. Entre 2002 y 2006 se debilitó, aunque creció de todas formas otro 16,7%.

 

El crecimiento de Estados Unidos debería, a su vez, ponerse en relación con la evolución más general de la economía capitalista mundial. Si bien es cierto que Japón está prácticamente estancado desde 1990, y que los países europeos crecieron a tasas bajas,[5] la economía capitalista global se ha expandido El producto bruto mundial creció entre 1989 y 1998 a una tasa anual del 3,2%; y entre 1999 y 2008 al 4,4%.[6] Los países en desarrollo crecieron al 3,8% en el primer período, y al 6,5% en el segundo. Los industrializados lo hicieron al 2,7% y 2,6%. Si bien la inversión se debilitó en los países adelantados durante el último decenio, globalmente la tasa de inversión se mantuvo relativamente alta. La inversión como porcentaje del producto bruto mundial fue del 22,3% entre 1986 y 1993; y del 22,4% entre 1994 y 2001. En Estados Unidos fue del 18,8 y 19,6% para esos períodos, y en los países asiáticos en desarrollo del 31,4 y 32,4%. La formación de capital fijo creció en los países industrializados a una tasa anual del 3,4% entre 1989 y 1998, y del 2,6% entre 1999 y 2008. En Estados Unidos lo hizo al 4,6 y 2,2% en cada uno de los períodos.

 

En términos más generales hay que destacar que el modo de producción capitalista se extendió en los últimos 25 años a China y el sudeste de Asia, a los territorios que ocupaban los regímenes stalinistas en el centro y este de Europa, a los Balcanes, y a la ex Unión Soviética. En muchas de estas economías hubo una fuerte acumulación capitalista. El volumen del comercio mundial creció a una tasa anual del 6,7% entre 1990 y 1999; y del 7% entre 2000 y 2007. La mundialización del capital implicó también una fuerte expansión de los movimientos de capitales. El promedio anual de los flujos de capitales privados desde y hacia los países subdesarrollados fue, entre 2000 y 2007, de US$ 216.000 millones.

 

Estos datos nos llevan a rechazar la idea de que la economía de Estados Unidos, o la economía mundial, están estancadas desde hace 30 años. Es debido a este crecimiento que se puede decir que la crisis iniciada en 2007 es una crisis de sobreproducción capitalista. Hay crisis porque las fuerzas productivas se han desarrollado y entran en contradicción con las relaciones sociales de producción, esto es, con la propiedad privada del capital y con la lógica que gobierna la acumulación, la tasa de ganancia. Si no hubiera existido expansión de la producción, la dinámica de la crisis sería más parecida a las crisis precapitalistas, o a las crisis en los sistemas de propiedad estatizada; éstas eran crisis de carencias, debidas a la baja producción. Las crisis de sobreproducción son lo opuesto.

 

Crecimiento capitalista, del crédito y las finanzas

 

Algunos defensores de la tesis de la financiarización sostienen que la mejor prueba de que el sistema capitalista ha estado estancado durante los últimos 25 ó 30 años es el crecimiento del crédito a nivel mundial durante ese período. Plantean que el desarrollo del sector financiero y crediticio es contradictorio con la acumulación capitalista; si crece el sistema crediticio, no puede aumentar la acumulación de capital “real”.

El problema con este planteo es que desconoce que al desarrollarse la acumulación capitalista se desarrolla también el crédito, y que éste es una palanca de la acumulación.

 

...no hay que olvidar... que el propio sistema de crédito es, por una parte, una forma inminente del modo de producción capitalista, y por la otra una fuerza impulsora de su desarrollo hacia su forma última y suprema posible (Marx, 1999, t. 3, p. 781).

 

En otras palabras, el crecimiento del crédito es consustancial al desarrollo de los mercados y de la producción capitalista. Al extenderse la circulación, se expande el crédito que surge del comercio, y se generan nuevos instrumentos de crédito que permiten ampliar y profundizar los canales comerciales. También al desarrollarse la producción aumenta el giro del capital, con lo cual aumenta la necesidad de financiamiento. Asimismo crece la masa de capitales que deben permanecer por períodos más o menos largos en estado líquido, destinados a la amortización.

 

Pero además, con la internacionalización de la economía se potencian las necesidades de financiamiento transnacional. Con ello crecen los bancos y otras entidades financieras dedicadas al movimiento global de capitales. Al profundizarse los mercados nacionales, aumentan las transacciones en divisas, y crecen los instrumentos financieros de todo tipo para estas operaciones. Surgen también infinidad de instrumentos para intentar protegerse –y especular– frente a variaciones de los tipos de cambio, de los precios de las materias primas, de las tasas de interés, etc.

 

A su vez, al aumentar el volumen de las inversiones, se demandan mayores sumas para el financiamiento de grandes emprendimientos. Una obra como el túnel por debajo del Canal de la Mancha no puede hacerse sin movilizar y centralizar enormes masas de crédito. Por todo esto no existe desarrollo de las fuerzas productivas sin crecimiento del crédito. Tampoco puede haber mundialización del capital sin mundialización del sistema financiero. Por eso es una utopía pensar, como hacía Proudhon, que es posible acabar con el crédito sin acabar con la relación social subyacente, la propiedad privada del capital. Pero esto es lo que pretenden hacer muchos reformistas modernos cuando piensan que los males del capitalismo podrían acabarse suprimiendo el capital de préstamo y las finanzas.

 

Dado que el crédito deriva de la naturaleza del capital, se comprenderá entonces que su crecimiento en los últimos años no es el producto, en lo esencial, de algún “golpe de Estado” del neoliberalismo, sino de la expansión del capital. Esto se puede advertir cuando se analizan las tendencias de largo plazo del sistema. Por ejemplo, desde 1950 a 1982 la participación del sistema financiero en el PNB de Estados Unidos aumentó casi un 40%; pasó de representar el 11,4% del PNB al 15,9%. Esta época se conoce como de dominio del keynesianismo. Luego, en el período de dominio neoliberal, de 1982 a 2007, la participación del sistema financiero en el PNB creció otro 30%, pasando del 15,9 al 20,7%.No se aprecia por lo tanto un cambio de tendencia con la llegada del neoliberalismo, sino una continuidad dentro de la misma línea. Otros datos disponibles parecen apuntalar esta conclusión. A medida que se pasa a países de más altos ingresos, o que el ingreso crece en un país, los bancos centrales pierden importancia relativa, y aumenta el peso de la actividad bancaria y de otras instituciones financieras. Desde la década de 1960 se advierte en los países desarrollados un aumento de las ratios crédito privado bancario /PNB; del crédito privado bancario y de otras instituciones financieras/PNB; y de los pasivos líquidos/PNB. También crece en importancia relativa el mercado accionario y los mercados de bonos; aumentan las ratios capitalización del mercado de capitales/PNB y la de emisión de acciones/PNB.[7] En Estados Unidos la deuda no consolidada de entidades privadas no financieras como ratio del PNB ha crecido a una tasa de casi el 3% anual a lo largo de los últimos 50 años. De 1900 a 1939 había crecido anualmente un 1% más rápido que el PNB; durante la Segunda Guerra mundial esta ratio cayó, pero luego volvió a aumentar rápidamente.

 

Lo mismo sucede cuando se analizan países en los que, en principio, nadie habla de “dominio del neoliberalismo”. El crédito tiende a crecer a la par del desarrollo capitalista.

El caso más ilustrativo es China, donde el agregado monetario M2, que comprende billetes en circulación, depósitos a la vista y otros depósitos bancarios como porcentaje del PNB pasó del 32% en 1978 al 186% en 2004. Y la ratio créditos/PNB pasó del 51,5% en 1978 al 130% en 2004 (Liping He, 2005). También creció el mercado accionario, surgieron firmas que operan en títulos, empresas de inversión, mercados de futuros para commodities y mercados de descuento de documentos. Si bien estos mercados e instituciones financieras no terminaron de consolidarse, la tendencia hacia su fortalecimiento de largo plazo parece clara, en tanto siga desarrollándose la acumulación capitalista. Algo similar puede decirse de otros países subdesarrollados. La idea de que el crecimiento relativo del sistema crediticio es un índice del estancamiento del capitalismo no puede explicar estas realidades.

 

Naturalmente, Marx era consciente de esta relación entre el crédito y la expansión de la acumulación del capital, así como de su naturaleza contradictoria: 

 

… es precisamente el monstruoso desarrollo del sistema crediticio durante la época de prosperidad, vale decir también el enorme incremento en la demanda de capital en préstamo y la facilidad con que la oferta se pone a su disposición en tales períodos, lo que produce la escasez de crédito durante el período de estancamiento (Marx, 1999, t. 3, p. 581).   

 

El calificativo de “monstruoso” denota una carga negativa, porque el crédito también brinda oportunidades para la especulación desenfrenada, e impulsa la sobreacumulación del capital. Por eso mismo se trata de un fenómeno contradictorio. El capitalismo no se desarrolla sin que se desarrolle el sistema de crédito, y por esto mismo encierra el potencial de contradicciones explosivas, ya que es un mecanismo amplificador y transmisor de las crisis: 

 

...la banca y el crédito se convierten asimismo en el medio más poderoso para impulsar la producción capitalista más allá de sus propios límites, y en uno de los vehículos más eficaces de las crisis y de las estafas (ídem, p. 782).

 

Es ésta naturaleza contradictoria la que se pierde de vista en el pensamiento usual sobre la financiarización.

 

La punción del interés sobre la ganancia

 

Partidarios de la tesis de la financiarización sostienen que desde el inicio de la reforma neoliberal la tasa de interés ha ejercido una punción permanente sobre los beneficios de las empresas productivas, y en particular la manufactura. El fenómeno habría sido importante en Estados Unidos, y sería una prueba casi definitiva del dominio del capital financiero sobre el capital productivo.

A pesar de la popularidad de esta idea, los datos no parecen avalarla. El peso de los intereses aumentó ciertamente a partir de los inicios de la década de 1960, después de haber permanecido extremadamente bajo desde 1940. Sin embargo la tendencia “se aplanó” desde hace tiempo, y en la década de 2000 la presión de los intereses sobre las ganancias no fue mayor que en 1970, cuando primaba el keynesianismo.

Para esta discusión hemos calculado la ratio beneficio neto/beneficio bruto de las corporaciones. El beneficio neto es el beneficio sin intereses, y el beneficio bruto es el beneficio incluidos los intereses. Por lo tanto a menor ratio mayor peso de los intereses sobre las ganancias de las empresas, y viceversa. El resultado (en base a las estadísticas del BEA) que obtuvimos fue el siguiente:

Se comprueba que entre 1978 y 1982 el peso de las deudas aumentó apreciablemente, y éste es el elemento cierto que recoge la tesis de la financiarización en cuanto al efecto del ascenso del monetarismo en esa época. Sin embargo en 2006 era menor que en la década del setenta. Sí puede verse que en cada recesión aumentó el efecto negativo de las deudas sobre las ganancias de las corporaciones; la ratio disminuye apreciablemente en 1974, 1982, 1990-1992, y 2000-2002. Pero esto no es el resultado de algún golpe del capital financiero, sino el producto de las leyes del mercado. La tasa de interés se mueve de manera contracíclica, y alcanza sus picos al inicio de las recesiones, cuando bajan las ganancias. 

La idea del monopolio en la financiarización

 

Otra de las ideas de la financiarización dice que el sector financiero tiene un poder inmenso sobre el resto del capital, debido a que las instituciones financieras concentran los fondos destinados al crédito, y subordinan a los capitalistas industriales y comerciales. Por lo tanto las instituciones financieras estarían ubicadas un escalón por encima del resto de los capitales. Se trata de una versión modificada de la tesis que encontramos en los autores clásicos del imperialismo. Hilferding y Lenin pensaban que la centralización del crédito en manos de los bancos permitía que un puñado de monopolistas financieros subordinara y controlara las operaciones industriales y comerciales de toda la sociedad. En la actualidad la concentración del crédito en manos de las instituciones financieras, dicen algunos teóricos de la financiarización, posibilita que los financistas, en combinación con los Bancos Centrales de los países más poderosos, y los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial), impongan tasas de interés elevadas y/o condiciones de crédito que implican una fuerte punción negativa sobre la ganancia del capital industrial o comercial. Se trata de la tesis del predominio del monopolio, aplicada a las tasas de interés. Un puñado de grupos financieros habría anulado la competencia en los mercados de capitales y monetarios, y el fenómeno sería planetario

 

Pero la realidad es que las tasas de interés, y más en general las condiciones de los préstamos, no pueden ser establecidas a voluntad por ningún grupo de banqueros o financistas. Puede darse ese fenómeno en algún mercado particular, y durante algún lapso de tiempo, pero no es ni puede ser una característica permanente en el capitalismo actual. La razón es la misma que explica por qué no han podido establecerse, con carácter general, precios de monopolio en la industria o el comercio, y tiene que ver con el carácter contradictorio de la dinámica capitalista. Es que si por un lado existe el impulso a la centralización de capitales, por otra parte aumenta de forma constante el número de capitales individuales que entran en competencia:  

 

El incremento del capital social se lleva a cabo a través del incremento de muchos capitales individuales. Presuponiendo que no varíen todas las demás circunstancias, los capitales individuales –y con ellos la concentración de los medios de producción– crecen en la proporción en que constituyen partes alícuotas del capital global social. Al propio tiempo, de los capitales originarios se desgajan ramificaciones que funcionan como nuevos capitales autónomos. (…) con la acumulación del capital crece en mayor o menos medida el número de los capitalistas (Marx, 1999, t. 1, p. 777).

 

En las diversas ramas de la economía y países constantemente aparecen nuevos capitales que entran en competencia, a la par que otros, incluso muy grandes, pierden terreno. Algunos consiguen posiciones muy fuertes; pero esto no los salva de tener que enfrentar la competencia. Esto, que se aplica al capital industrial y comercial, también rige para el capital dinerario, y para los bancos y otras instituciones financieras.

Siempre están surgiendo fuentes de capital líquido que se ofrecen en los mercados monetarios y de capitales, que no pueden ser controladas por ningún trust mundial de financistas. Los flujos monetarios se ofertan a través de infinidad de instituciones y canales. De la otra parte miles de demandantes de créditos ejercen su presión. Y a medida que avanzó la globalización capitalista fueron mayores y más variadas estas fuentes de ofertas y demanda. Por eso la idea de que los precios de los préstamos de capital se pueden establecer a voluntad, no tiene fundamento. La tasa de interés se determina por la competencia, por la oferta y demanda de capital, que dependen de la velocidad de rotación de los capitales y de los ciclos de acumulación.

Esto explica por qué durante las crisis tiende a aumentar la presión de la tasa de interés; explica también por qué no se verifica la tesis del “golpe de Estado permanente” de las finanzas sobre la ganancia del capital productivo. Cuando el gobierno de Venezuela cobró al gobierno argentino, en 2008, una tasa anual de interés del 15% en dólares por un préstamo, no lo hacía por un “dictado” de algún centro de decisiones financiero internacional, sino simplemente porque respondía a las leyes del mercado.

 

Pero además, el capital industrial y comercial tiene el poder económico suficiente para hacer “valer sus derechos” frente a las instituciones financieras, y los prestamistas dinerarios. Desde esta perspectiva se explica lo sucedido en los últimos años en los países más industrializados, donde –según la tesis de la financiarización– el capital financiero ejercería de manera más plena su “dictadura” sobre el resto del capital. Pues bien, desde fines de la década de 1980 el sector corporativo no financiero de los países del G-7 pasó de ser tomador neto de préstamos de otros sectores, a ser un prestador neto. Este fenómeno se acentuó en la década del 2000, y se manifestó en lo que se llamó el “exceso de ahorro” de las corporaciones, esto es, de beneficios no distribuidos descontados los gastos de capital. En 2003-2004 este exceso de ahorro alcanzó la cifra de US$ 1,3 billones para el G-7, que representaba el 2,5% del PNB, un máximo histórico para estos países. La acumulación de cash como porcentaje del total de activos era dos veces más alta en 2001-2004 que en 1996-2000 para las empresas no financieras de Canadá, Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos. Este exceso de ahorro se debió al aumento de las ganancias y a la debilidad de la inversión, en particular en Estados Unidos y Alemania.[8]. Lo cual a su vez posibilitó el incremento de las ganancias retenidas por las corporaciones, a pesar de los altos dividendos pagados.

 

Es lo que Marx llamaba una coyuntura de “plétora del capital”, como hemos recordado en otros trabajos. Lo importante para lo que nos ocupa es que este exceso de ahorro permitió a las empresas no financieras bajar considerablemente su nivel de endeudamiento. Dado que el sector corporativo no financiero tuvo excedentes financieros desde 1990 –alcanzó su nivel más alto en 2004– se comprende que haya habido una fuerte colocación de estos excedentes en los mercados financieros. Así las corporaciones no financieras pudieron financiarse en base a los flujos de dinero generados internamente. Pero entonces no se comprende cómo es que el sector financiero podría haber impuesto una tasa de interés en base a un control monopólico del mercado. Lógicamente la alta provisión de cash debió de generar una fuerte independencia con respecto al capital financiero. Es un hecho que la toma neta de préstamos por parte del sector no financiero se mantuvo extremadamente débil desde fines de los noventa. Es difícil entonces sostener que la crisis financiera que estalló en 2007 estaría marcando el fin de una era de “dictadura de las finanzas sobre el capital productivo”.

 

¿Ganancias financieras sistemáticamente más altas?

 

Uno de los argumentos centrales de la financiarización es que el sector financiero ha obtenido, a lo largo de los últimos 25 años, y gracias a su poder monopólico, tasas de ganancia sistemáticamente más altas que el sector industrial y comercial. Ya hemos discutido que no puede hablarse de imposición monopólica. Sin embargo, sí parece comprobarse que las instituciones financieras, por lo menos en Estados Unidos y algunos países industrializados, han estado entre los sectores que han gozado de tasas de ganancia más altas. Pero nuevamente este fenómeno parece obedecer a las leyes más generales del capitalismo, y no debería dar lugar a pensar en algún régimen de acumulación particular.

 

Recordemos en primer lugar que en el modo de producción capitalista la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia opera a través de constantes desequilibrios. En los sectores que están en expansión, y en los que el cambio tecnológico es intenso, tienden a ser más frecuentes las ganancias extraordinarias. Esto atrae capitales hacia esos sectores; lo cual a su vez muchas veces termina generando sobreproducción, alta especulación y cracks masivos y profundos. Esta “ley” se aplica también a las empresas del sector financiero. Durante períodos más o menos largos esta rama de la economía puede gozar de altas tasas relativas de rentabilidad, como sucede con cualquier otro sector que esté en expansión. Pero si la tasa de rentabilidad es muy alta, otros capitales empiezan a fluir al sector, y en el mediano plazo la tasa de rentabilidad baja. Con frecuencia esta baja se produce por medio de violentas crisis que arrastran a la desvalorización masiva a los capitales, como está ocurriendo en la actualidad. Crisis que siguen, invariablemente, a la sobreexpansión de la rama.

 

El hecho es que el sector financiero en los países industrializados estuvo en expansión en los últimos años por las razones que ya hemos señalado cuando discutimos la relación entre la expansión de la acumulación capitalista (y su mundialización), y la dinámica del crédito y las finanzas. Por este motivo los beneficios del sector financiero han tenido una tendencia alcista en las últimas dos décadas en Estados Unidos, donde el ingreso neto de los bancos (antes de provisiones) pasó del 0,8% del PNB en 1979 al 1,7% en 2003. Sin embargo la suba de los beneficios del sector financiero durante los noventa no fue general ni permanente en los países capitalistas desarrollados. Subieron en Francia, pero cayeron en Italia; y en Alemania y Gran Bretaña parecen haber fluctuado, sin una tendencia definida. Globalmente los beneficios de las corporaciones financieras en Europa estuvieron aplanados o fueron declinantes en la década de 1990. Según el FMI (del que tomamos esta información) la competencia entre instituciones financieras no bancarias parece haber comprimido los márgenes. En cuanto a Japón, constituye un caso especial, porque se registra un aumento de la rentabilidad bancaria debido a la influencia de la banca pública, que intermedió una creciente masa de fondos en la década de 1990, y estuvo fuertemente subsidiada. Los bancos privados sin embargo sufrieron quebrantos por la crisis y los créditos incobrables. Luego, desde inicios de la década del 2000, los beneficios de las corporaciones financieras subieron en Europa y Estados Unidos. Pero esto se explica por la ley económica, ya que la mejora de los beneficios se vinculó al alza del ciclo económico. Y también hubo una menor participación de la distribución de dividendos, en particular en los países europeos, reflejando una presión de los mercados para que los bancos fortalecieran sus ratios de capital.

Si concentramos la atención en Estados Unidos, donde las ganancias del sector financiero habrían sido más altas en términos relativos, podemos comprobar que de todas maneras no fueron sistemáticamente más altas que las de otros sectores que estuvieron en expansión. Para este estudio hemos tomado las estadísticas de ganancias y expansión de las 500 empresas más importantes que registra Fortune. Se comprueba que los sectores más dinámicos han variado a lo largo de los últimos 20 años. Por ejemplo, a comienzos de la década de 1990 las ramas de mayor crecimiento eran las de servicios de salud, y alta tecnología (software y hardware). Luego, entre 1995 y 1997 las empresas proveedoras de equipos de perforación, acompañando la suba de los precios de petróleo. Hacia el final de la década la delantera la tenían las tecnológicas. En 2001 y 2003 el liderazgo pasó a empresas constructoras de viviendas, y financieras hipotecarias; pero también tuvieron altos desempeños farmacia, computación (como Dell), y petroleras. Los indicadores sobre beneficios también muestran que el sector financiero estuvo entre los de más alto rendimiento, pero no ocupó una posición exclusiva. Obsérvese los siguientes cuadros, donde seguros, títulos y bancos componen estrictamente el sector financiero.

 

Aparecen ramas del sector financiero con altas ganancias y fuerte expansión. Es lo que refleja la tesis de la financiarización. Pero hay que ubicar el fenómeno en el contexto de otras ramas en dinámicas y muy rentables. Las empresas financieras han tenido fuertes beneficios en la década de los 2000. Pero no se trató de un fenómeno “exclusivo”, ni que haya estado por fuera de lo que tiende a suceder en la economía capitalista “normal”

 

Rédito, pluscapital y financiarización

 

Otra idea muy difundida entre los partidarios de la financiarización es que la acumulación del capital se estanca debido a que una parte cada vez mayor de la plusvalía total se destina a los accionistas, a través del pago de dividendos –que se gastan como réditos–, y no se retiene para aumentar el capital productivo.

Nuevamente tenemos que decir que esta idea refleja un elemento cierto de la realidad, a saber, que el rédito constituye una parte importante de la plusvalía, y ha sido creciente. Sin embargo de aquí no se puede deducir mecánicamente una tendencia al estancamiento. Como vimos, hubo una acumulación de capital relativamente importante. ¿Cómo es posible entonces que haya habido desarrollo de las fuerzas productivas si aumentó la parte del rédito en la plusvalía total? Para responder a esta pregunta debemos volver a los factores que regulan la acumulación, que en absoluto se reducen a la división entre rédito y pluscapital (la parte de la plusvalía que se acumula).

En primer lugar, porque si crece la tasa de plusvalía puede aumentar la parte del rédito en la masa del plusvalor, sin que se vea afectado el pluscapital. Hemos visto, en anteriores trabajos, que en Estados Unidos la tasa de plusvalía aumentó en los últimos años. Por lo cual pudo haberse producido un aumento de la plusvalía distribuida como rédito, sin haberse visto afectada la acumulación.  

En segundo lugar, si aumenta la productividad del trabajo, el mismo capital variable pone en movimiento más trabajo y el mismo capital constante se presenta en más medios de producción, suministrando más elementos formadores de valor.

 

Por ende si el valor del pluscapital se mantiene incambiado, e incluso si disminuye, se opera una acumulación acelerada. No sólo se amplía materialmente la escala de la reproducción, sino que la producción de plusvalor se acrecienta más rápidamente que el valor del pluscapital (Marx, 1999, t. 1, p. 748).

 

En todo esto interviene la ciencia como potencia del capital. Por supuesto, a su vez, dada la masa de plusvalía, la magnitud de la acumulación depende de cómo se divida el plusvalor entre el fondo de acumulación y el fondo de consumo para el capitalista, o sea, entre el pluscapital y el rédito. Siempre la masa de plusvalor que es posible transformar en capital es mayor que la parte del plusvalor transformada efectivamente en capital. Pero por las razones que hemos visto, el simple aumento de la parte dedicada a pluscapital no indica necesariamente un mayor desarrollo de las fuerzas productivas, ni una acumulación más intensa. Por ejemplo, en los países asiáticos de rápido crecimiento –típicamente Corea del Sur– la parte del rédito sobre el total de la plusvalía parece haber sido sistemáticamente más pequeña que en Estados Unidos; también la proporción de la inversión sobre el producto bruto ha sido más alta durante las últimas décadas. Sin embargo, y debido a que buena parte de esa inversión se realizaba en un marco tecnológicamente más atrasado, el desarrollo de las fuerzas productivas no fue proporcional a las altas tasas de acumulación. Esto se tradujo en menores avances de productividad, y en menor valor agregado por hora de trabajo en la manufactura, que en los países adelantados.

 

Por otra parte no entendemos por qué el aumento de la proporción del rédito en la masa de plusvalía debiera dar pie para hablar de un “nuevo” modo de acumulación en Estados Unidos, o en otros países adelantados. Es que con el desarrollo de la producción capitalista hay una tendencia a que aumente la parte de la plusvalía que se reparte como rédito y se dedica al consumo:

 

Cuanto más desarrollada está la producción capitalista en un país, cuanto más rápida y masiva sea la acumulación, cuanto más rico sea dicho país, y más colosal por consiguiente, el lujo y el derroche, tanto mayor será la diferencia (ídem, p. 730).

 

Lo que Marx llamaba los “gastos de representación del capital”, el lujo y el despilfarro, son propios de un régimen que se basa en la explotación del trabajo ajeno, y crece cuando crecen las fuerzas productivas. Es algo inherente al capitalismo; comprende a sus fracciones industrial, comercial y dineraria o financiera. No hay que postular la existencia de un régimen de acumulación especial para entender este proceso.

 

Accionistas y ejecutivos de empresas, carácter de clase

 

La relación entre los accionistas y los directorios de las empresas constituye otro de los pilares de la tesis de la financiarización. Los accionistas favorecerían políticas de corto plazo, y al actuar así se enfrentarían a los directorios de las empresas, representantes del capital productivo, interesados en inversiones de largo plazo y con mayor conciencia de los problemas sociales. Por eso los directorios conformarían una “tecnoestructura”, sin carácter de clase definido.[9]

Esta visión es alentada por directores de empresas, y altos funcionarios del capital. Por ejemplo Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial –cuya asamblea anual se realiza en Davos y reúne a parte de lo más encumbrado de la burguesía mundial– sostiene que los directivos de las empresas no sólo deben servir a los accionistas, sino garantizar la prosperidad de las empresas a largo plazo, y cuidar de los intereses de los trabajadores y la sociedad. La gestión empresarial debería centrarse en lo que llama “valores profesionales” y principios éticos, y no en la maximización de la ganancia. En el mismo sentido se han incorporado en algunos países legislaciones acerca de estas responsabilidades. Por ejemplo en Gran Bretaña se aprobó la Companies Act 2006 que habla de la “responsabilidad social” de los directorios, y los insta a tener en cuenta el impacto de sus resoluciones en la comunidad y el medio ambiente, y a tomar en consideración el interés de los trabajadores.

Sin embargo, y a pesar de las buenas intenciones proclamadas, los problemas del capitalismo no provienen de la falta de convicciones morales de los ejecutivos, ni de la ausencia de leyes adecuadas, sino de las relaciones sociales objetivas en las que están inmersos los actores sociales, y que constituyen el sustento material de las normas morales y de las estructuras políticas y jurídicas.

Como explicó alguna vez Marx, aunque los capitalistas a nivel individual puedan tener las mejores intenciones, la lucha competitiva los obliga a valorizar incesantemente el capital. El que no logra cumplir con este cometido desaparece a mediano o largo plazo. Y a medida que se extienden los mercados y entran más y más capitales en competencia, se exacerba esta exigencia. Las crisis, y las tendencias bajistas de los precios, actúan como otros factores que empujan en la misma dirección. Tal vez los directorios de las empresas puedan tener más conciencia que los accionistas de las tensiones sociales que derivan del hambre de plusvalía, pero esto no impide que en definitiva las necesidades del capital se impongan por sobre los imperativos éticos de la “responsabilidad social”. Por otra parte el comportamiento de los millones de patrones medios y pequeños en todo el mundo, que precarizan el trabajo, pagan salarios miserables e imponen condiciones laborales espantosas, está regido por la misma lógica que anima a los accionistas y, como veremos en seguida, también a los directores de empresas.

Por eso lo que hacen los accionistas no constituye un rasgo distintivo del accionista en cuanto tal, sino de todo capitalista. La búsqueda de la ganancia no es el resultado de que haya accionistas, ni de que éstos encarnen al capital financiero, sino del hecho de que prima la relación capitalista.

 

Yendo ahora específicamente al caso de los ejecutivos de empresas, éstos son, ante todo, funcionarios del capital. Éste se valoriza por medio de la explotación del trabajo asalariado, y el capitalista que encarna al capital en funciones “debe” actuar en consonancia. Los directores de empresas no son filántropos interesados en la producción de valores de uso, sino capitalistas abocados a la explotación del trabajo asalariado. Su función no es “técnica”, sino social.

 

Frente al capitalista financiero, el capitalista industrial es un trabajador, pero trabajador como capitalista, es decir, como explotador del trabajo ajeno. El salario que reclama y obtiene por ese trabajo es exactamente igual a la cantidad de trabajo ajeno apropiada, y depende directamente –en la medida en que se somete al esfuerzo necesario de la explotación– del grado de explotación de dicho trabajo, pero no del grado del esfuerzo que le cuesta esa explotación, y que puede derivan, a cambio de un módico pago, hacia un director (Marx, 1999, t. 3, p. 495).  

 

En consecuencia su carácter de clase no está en el limbo, es determinado y es capitalista. Entre directores y accionistas hay una hermandad esencial, y sólo dentro de esta hermandad se producen tensiones, como dentro de cualquier clase social. La teoría neoclásica ha hecho de estas tensiones y conflictos el eje de extensas disquisiciones, que se resumen en la problemática –estrictamente burguesa– de la relación entre principal y agente. Esto porque los neoclásicos procuran que los directorios respondan a los intereses de los accionistas, y no a los suyos propios. Inversamente, muchos críticos reformistas del capitalismo están preocupados porque consideran que los directores son trabajadores de buenas intenciones, sometidos a los perversos fines de los parásitos accionistas. Aunque por distintas vías, y con objetivos opuestos, ambas corrientes confluyen para colocar una problemática que debería ser secundaria –cómo se dividen tareas y se reparten el botín dos tipos de explotadores– en el centro de la escena.

 

Pero por otra parte se incurre en una visión ingenua si se piensa que los integrantes de los directorios de las empresas surgen de la nada, por generación espontánea. Los directorios de las empresas son seleccionados por los accionistas, que esperan que actúen como capitalistas. Y aun cuando se trate de ejecutivos de origen humilde, son condicionados para que se comporten encarnando al valor en valorización. Marx señalaba esta circunstancia con respecto al capital que devenga interés. Éste, cuando concede crédito a un hombre sin fortuna en su carácter de industrial o comerciante, lo hace confiando en que actuará como capitalista. “Se le concede crédito en cuanto capitalista potencial” (ídem, p. 774). Lo mismo sucede cuando un grupo de accionistas elige a un buen “cuadro de conducción” para que se siente en el directorio de la empresa. De esta manera el sistema recluta gente capaz, provenientes de otros estratos de la sociedad, y se fortalece.[10] Naturalmente, además, la mayoría de los directores se reclutan entre las altas esferas de la clase dominante; y en muchos casos son los propios grandes accionistas quienes asumen ese papel (véase ejemplos concretos más abajo). Por lo demás, la función esencial de las altas escuelas de negocios y de los postgrados en administración de empresas, es garantizar la formación y provisión de cuadros ideológica y políticamente preparados para responder a las necesidades del capital.

El carácter de clase de los integrantes de los directorios de empresas está determinado entonces no sólo por la posición objetiva que ocupan, explotadores del trabajo ajeno y apropiadores de plusvalía, sino también por su trayectoria de clase. Se incorporan a la clase capitalista, comparten sus objetivos, se educan según sus criterios básicos, viven de la plusvalía y casi invariablemente pasan a compartir la propiedad, como accionistas.

 Ganancias de CEOs y accionistas en los directorios

 

Los accionistas poseen el capital, y reciben dividendos, o sea una parte de la plusvalía; y participan de los beneficios que derivan de la valorización de ese capital. Los directorios de las empresas reciben otra parte de la plusvalía, generalmente identificada con la ganancia empresaria, acorde con el grado de explotación de los trabajadores.[11] En la actualidad las remuneraciones de los directorios de las empresas comprenden normalmente salarios, más bonificaciones en dinero por aumento de la rentabilidad o ingresos de las empresas, más opciones de compra de acciones condicionadas a las futuras subas de su valor, más otro tipo de beneficios, como atención médica, uso de aviones privados, etc. De conjunto conforman fabulosos ingresos. Por ejemplo, según la revista Fortune, en 2007 los CEOs de las 500 empresas más importantes de Estados Unidos promediaron un ingreso cada uno de US$ 10,5 millones, lo que equivalía a 344 veces el salario de un trabajador americano promedio.Forbes hace un cálculo un poco distinto (las discrepancias pueden deberse a las valoraciones de las ganancias provenientes de la suba de las acciones) y concluye que los CEOs de las 500 empresas principales se llevaron US$ 12,8 millones cada uno. A la vista de estas cifras no podemos sino recordar a Marx cuando decía que en el fondo hay una intención apologética al presentar a la ganancia del empresario no como plusvalor, sino como salario del capitalista por el trabajo realizado (véase Marx, 1999, t. 3, p. 497).

A esos salarios habría que agregar las sumas que reciben cuando “son retirados” de sus cargos, lo que se llama “el paracaídas de oro”. Al retirarse de Exxon el señor Lee Raymond se llevó la bonita suma de US$ 357 millones; y Robert Nardelli US$ 210 millones al dejar Nabisco. Todo lo cual ha generado la discusión sobre qué poder habría que darle a los accionistas para impedir estos “excesos”. En Estados Unidos los accionistas se quejan porque sus ejecutivos ganan dos veces más que en Gran Bretaña o Alemania, y cuatro veces más que en Corea del Sur o Japón. Tienen todo el derecho a sentirse esquilmados e indignados. Una situación que ya Marx contemplaba:

 

Sobre la base de la producción capitalista se desarrolla en las empresas por acciones una nueva estafa con el salario administrativo, al aparecer, junto al verdadero director (manager) y por encima de él, una serie de consejeros de administración y supervisión para quienes, en realidad, la supervisión y la administración son un mero pretexto para esquilmar a los accionistas y enriquecerse (Marx, 1999, t. 3, p. 498). 

 

Beneficios fabulosos, estafas a los accionistas, enriquecimiento sin límites. Es la historia de los grandes fraudes que terminaron en las bancarrotas de Enron, Parmalat, WorldCom, y otras grandes corporaciones. Estamos en el polo opuesto de la tesis de la financiarización. Pero no se trata de defender ahora al accionista “explotado” por los directorios, sino de poner en evidencia la común naturaleza de clase de ambos sectores.

Por otra parte la idea de que los accionistas no se involucran en la gestión, y que directorios independientes de los accionistas garantizarían un capitalismo “sano”, no se sostiene cuando se analiza la articulación concreta entre accionistas y directorios.

Para verlo, tomemos el caso de Carl Icahn, quien se ha convertido hoy en el epítome del capital financiero depredador, enemigo del capital “productivo”. Nuestro propósito aquí no es, por supuesto, pintar con color de rosa a este filibustero de Wall Street, sino mostrar cómo lo que hace Icahn es, con alguna exageración, lo mismo que hace cualquier otro capitalista.

Carl Icahn es actualmente propietario del 90% del paquete accionario del grupo inversor American Real Estate Partners. Su patrimonio personal rondaría los US$ 10.000 millones, una fortuna que amasó casi desde la nada especulando en Wall Street y lanzando ofertas hostiles sobre empresas, con el fin de hacerlas rentables. Es que Icahn se dedica a comprar acciones hasta tener el poder suficiente para cambiar ejecutivos, e imponer sus planes de baja de costos y valorización de las corporaciones en las que entra. A lo largo de su vertiginosa carrera ha tomado el control, o posiciones de control, en empresas como Nabisco, Texaco, TWA, Phillips Petroleum, Blocbuster, Western Union, ImClone Systems, Revlon, Time Warner, Motorola.

Analicemos algunos casos en los que actuó Icahn para sacar luego conclusiones.

Tomemos primero el caso de Time Warner, la empresa de medios más grande del mundo. En agosto de 2005 Icahn poseía el 3% del paquete accionario, y lanzó una oferta de compra de las acciones de Time Warner, con el objetivo de controlar la empresa, dividirla y hacerla más rentable. Pero la propuesta no logró el apoyo de otros accionistas, o de grandes inversores institucionales. Finalmente Icahn y el directorio llegaron a un acuerdo, por el cual se retiraba la oferta de compra, y Warner hacía algunas de las cosas que recomendaba Icahn para bajar costos y elevar la rentabilidad.  Aquí lo interesante es que la posición de los accionistas no fue única, y que el propio directorio –y así lo explicaron analistas de Wall Street– consideró que las medidas de Icahn en absoluto eran descabelladas. Es que la empresa estaba sufriendo la fuerte competencia de Yahoo y Google, y de todas maneras debía encarar reformas racionalizadoras. La presión de Icahn sólo expresaba, tal vez de manera exagerada y un poco más brutal que de costumbre, una demanda que surgía de la misma relación capitalista. Algo similar ocurrió en Motorola, una empresa en la que representantes de Icahn integran el directorio. Las exigencias del accionista de bajar costos y mejorar el control de gestión estuvieron muy relacionadas a que la empresa enfrentaba una fuerte competencia; por ejemplo de Apple en telefonía celular.  

Otro caso ilustrativo es lo sucedido con Yahoo, en la que Icahn también disponía una parte del paquete accionario. A comienzos de 2008 Icahn atacó al directorio porque éste se negaba a vender la empresa a Microsoft, que ofrecía comprarla. Pero aquí no actuaba como un mero accionista en abstracto, sino como agente de una empresa “productiva”. Se trataba de una puja en esencia entre capitalistas “productivos”, y no específicamente de un enfrentamiento entre el sector financiero y productivo.

Tomemos ahora el caso de Blockbuster, donde Icahn desde 2005 tiene el control sobre tres miembros del directorio. Aquí está desempeñando un rol activo de capitalista “en funciones”, no simplemente de “capitalista financiero”. Lo mismo sucede en otras empresas en las que Icahn ha sentado ejecutivos en los directorios, como ImClone Systems, de biotecnología, o en el caso ya citado de Motorola. Apuntemos que, por otra parte, las acciones de muchas de estas empresas no han tenido grandes desempeños con la gestión de Icahn. Lo que normalmente hace Icahn es lo que al día de hoy –fines de 2008– están haciendo miles de empresas en todo el mundo, acosadas por la crisis: racionalizar, bajar costos, echar empleados, cerrar las secciones menos rentables.

 

La lógica de la ganancia y la sobreacumulación

 

De la idea de que los directores están interesados esencialmente en la expansión de las empresas, se desprende que si los accionistas fueran neutralizados se abriría el terreno para un desarrollo capitalista mucho más vigoroso y sano que el actual. De ahí también que se sostenga que la concentración de las tenencias de acciones en un grupo, o en una familia, favorezca la instalación de un capitalismo más humano y productivo, y con menos crisis.

 

Empecemos reconociendo que, por supuesto, es una realidad que para valorizar el capital las empresas deben desarrollar las fuerzas productivas, esto es, la capacidad de producir valores de uso. Sin embargo el problema que enfrenta el modo de producción capitalista es que la producción acrecentada de valores de uso termina entrando en contradicción con las condiciones de la valorización; lo que desemboca en la sobreacumulación de capital y la crisis. Por este motivo la historia del capitalismo está llena de ejemplos de sobreacumulación y crisis, con empresas “sanamente dirigidas por grupos familiares” y financiadas con intereses bajos. Por caso, en algunos países asiáticos de crecimiento rápido, como Corea del Sur, los bancos estatales de desarrollo otorgaron durante años créditos subsidiados a los grandes conglomerados y empresas. De esta forma aumentaban el flujo de inversión por encima de las ganancias retenidas por las empresas. La renovación de los créditos se condicionaba a que las empresas cumplieran con parámetros de competitividad exportadora; las empresas, a su vez, buscaban mantener el aflujo de ese financiamiento preferencial debido a las ganancias diferenciales que embolsaban a medida que acumulaban capital. Pero esta política llevó a dificultades para enfrentar la lucha competitiva en los mercados mundiales, a la sobreexpansión y el endeudamiento, y a la crisis de sobreproducción de fines de la década de 1990.  Finalmente las empresas tuvieron que subordinar sus estrategias a la ley de hierro de la valorización. Un caso ejemplar es la historia de Doosan, que llegó a ser un gigante en el mercado coreano de bebidas –cerveza, wisky– en la década de 1980. Para hacer frente a un boom de la demanda, en esa época la empresa, a igual que otras compañías coreanas, se endeudó fuertemente a fin de aumentar la capacidad instalada. Todo el énfasis estuvo en la capacidad. Pero en los años siguientes padeció un duro ataque de la competencia, y tuvo necesidad de reducir los costos de manera urgente. En 1996, esto es, antes del estallido de la crisis en Corea, Doosan estaba virtualmente en bancarrota. Hubo que vender secciones y empresas del grupo para hacerse de cash, y se produjo un giro hacia la producción de bienes industriales e ingeniería. A partir de 1998 la dirección de la compañía comenzó a instrumentar programas de innovación de procesos, mejoras de perfomance y control de gastos, y a prestar mucha atención a los balances. Aumentaron las ganancias y la capitalización bursátil, la empresa participó en privatizaciones coreanas y devino global.Esto giro no lo impuso alguna ofensiva de accionistas, sino las presiones del mercado, la lógica implacable de la competencia. Muchas otras corporaciones pasaron por experiencias similares.

 

También en Japón las bajas tasas de interés de los últimos años impulsaron a las empresas, en especial las exportadoras, hacia la sobrecapacidad y excesiva acumulación; la historia terminó en la recesión de 2008. El modelo japonés de financiamiento bancario tampoco había impedido que la economía se metiera en un largo estancamiento durante casi toda la década de los noventa.

 

Como puede verse, las tendencias a la sobreacumulación y las crisis, y los ajustes que les siguen, no son causadas por algún espíritu maligno que anime a los accionistas, sino derivan de las contradicciones propias de la economía capitalista. Naturalmente, tampoco los accionistas impiden que se produzca la sobreacumulación de capital, como lo demuestra la actual crisis de Estados Unidos y otros países adelantados. Los accionistas que han perdido fortunas con las caídas de las bolsas y el quiebre de empresas, se quejan de que los directivos, en muchos casos, llevaron a las compañías a la sobreexpansión. Sin embargo, en pleno auge, el que no apostaba a seguir creciendo corría el riesgo de perder la carrera competitiva frente a las empresas rivales. Ésta es una contradicción que recorre a todos los capitales, que nadie en el mediano o largo plazo pueda evitar.

Por otra parte, la “plétora del capital” que hubo en los últimos años en Estados Unidos y otros países del G-7 no se explica por una dictadura del capital financiero sobre el capital industrial y comercial –como si este último quisiera invertir y el capital financiero se lo impidiera absorbiendo el excedente–sino por las contradicciones de la acumulación; específicamente por la alta relación capital / trabajo a que se había llegado. El razonamiento común dice que la inversión era débil porque el capital financiero se imponía, pero la realidad es que el capital financiero crecía porque la inversión era débil. Sucede lo que apuntaba Marx, que “en el sistema crediticio moderno el capital que devenga interés se adecua a las condiciones de la producción capitalista” (Marx, 1999, t. 3 p. 773). En la sociedad precapitalista sucedía al revés, ya que la usura se adhería al modo de producción como un parásito, succionándolo y dejándolo en la miseria, sin generar otra cosa que “la decadencia económica y la corrupción política” (véase ídem, pp. 769 y 770).

 

Los teóricos de la financiarización, transportan esta imagen desde los tiempos antiguos o medievales a la sociedad moderna, pasando por alto las distintas condiciones históricas y sociales en que se articula la relación entre el sistema de crédito y financiero, y el capital industrial y comercial. 

 

El rol del mercado accionario   

 

Por otra parte también es un hecho que miles de empresas familiares continúan saliendo a la bolsa para expandirse, en especial cuando desean devenir globales. Un comportamiento que no se puede explicar desde la óptica de la financiarización. ¿Por qué empresas controladas por familias buscarán someterse a la dictadura de los accionistas, y renuncian a sus altruistas objetivos de ampliar su capacidad productiva en base al cash propio, o al empréstito bancario? La respuesta a esta pregunta está en lo que vimos antes. Cuando recaudan capital colocando acciones las empresas no se someten a ninguna dictadura extraña a su naturaleza capitalista. Y el mercado accionario constituye una magnífica fuente de recursos dinerarios para que el capital acreciente su poder.

La anterior afirmación da pie para aclarar algunas confusiones que reinan en torno a los mercados accionarios. Comúnmente se piensa que los mercados bursátiles son una especie de casino, cuya única función es que un grupo de especuladores traten de ganar con operaciones de corto plazo, a costa de otros especuladores; o desplumando a los advenedizos que se aventuran en terreno desconocido.

Pero si esto fuera así, no se podría entender la persistencia de los mercados bursátiles a lo largo de la historia del capitalismo. Ni la trascendencia que se da a las alzas y bajas de los precios de las acciones. ¿Por qué preocuparse por una simple “timba”? ¿Para qué gastar dinero en mantener todo ese andamiaje de gasto improductivo?

La respuesta pasar por comprender que el mercado accionario cumple un rol muy importante en el capitalismo, ya que permite conciliar las perspectivas de largo plazo de las inversiones, con la necesidad de los inversores de poder volver rápidamente a la liquidez. Es que si no existiera el mercado bursátil, el inversor que coloca su dinero para la construcción de, por ejemplo, una planta que amortizará en 50 o más años, debería renunciar a la liquidez por todo ese tiempo. Si esto fuera así, sería muy difícil conseguir inversores. La división entre el mercado bursátil primario y secundario permite solucionar ese problema. En el mercado primario se realiza la oferta inicial, y el dinero que se recauda va a la empresa para financiar sus inversiones de capital real. En el mercado secundario, que empieza a funcionar inmediatamente después de la colocación inicial, el inversor puede vender y volver a la liquidez, sin que se afecte la inversión realizada por la empresa. De ahí que cuanto más líquido sea un mercado bursátil, mayores posibilidades habrá para el financiamiento de las empresas, y más seguridades tienen los inversores de poder volver a la liquidez en caso de necesidad.

 

Por este motivo si bien los mercados bursátiles constituyen un campo privilegiado para la especulación y las estafas, dada la posibilidad de valoraciones ficticias de los títulos, cumplen un rol central para canalizar flujos dinerarios hacia la acumulación de capital. Por otra parte permiten un más rápido traslado de capitales hacia las ramas que están en expansión, y por eso contribuyen a que opere la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia. También la existencia de mercados bursátiles desarrollados facilita procesos de centralización de capitales –adquisiciones y fusiones de empresas– y el rápido financiamiento de empresas que están en expansión y necesitan invertir sumas mayores que las que provienen del flujo de ingresos propio.    

   

El capital ficticio

 

Como hemos explicado en otros trabajos, el capital ficticio se compone básicamente de los títulos públicos, y de la porción de valorización de acciones y otros activos financieros que no se corresponde con el crecimiento del capital real. Los títulos públicos no representan capital, sino un derecho a percibir una parte de los impuestos que recaude el Estado. Las valoraciones del capital accionario pueden ser puramente especulativas, sin que cambie el capital subyacente.[12] Algunos defensores de la tesis de la financiarización otorgan una gran trascendencia al crecimiento del capital ficticio que se registra en las últimas décadas. Sin embargo, siendo una realidad del capitalismo contemporáneo, opinamos que le dan una importancia desmedida al asunto.

 

Empecemos con una de las ideas más difundidas, la que sostiene que el crecimiento del capital ficticio ha generado un poder de compra adicional que ha sostenido la demanda agregada. La tesis parece atractiva a primera vista, pero cuando se examina con algún detenimiento, se comprueba que no se sostiene. Por empezar porque la masa de títulos públicos –un componente clave y en crecimiento del capital ficticio total– no puede generar ningún poder de compra nuevo. El pago de intereses significa simplemente el traslado de un poder de compra desde el que paga impuestos al tenedor del título que cobra el cupón. De manera que lo que gasta luego el prestamista del Estado es equivalente a lo que no gasta el que paga impuestos. Por esta vía no se genera poder de compra nuevo. En cuanto a la valorización ficticia de las acciones, tampoco puede generar un mayor poder de compra global. Si alguien tiene una acción que vale US$ 50, y dos meses después la vende a US$ 60, habrá lógicamente aumentado su poder de compra en US$ 10, y podrá consumir o invertir un 20% más. Pero eso sucede a nivel individual, porque en términos de totalidad no se ha generado un mayor nivel de compra; quien ha adquirido la acción a US$ 60 ahora ha renunciado a ejercer un poder de compra en el mercado de bienes por un valor equivalente. Sí se puede afirmar que la suba del precio de las acciones genera el llamado “efecto riqueza”, esto es, que los tenedores de acciones se sienten más ricos, y pueden estar inclinados a atesorar menos. Pero esto es muy distinto a afirmar que la demanda se incremente debido al aumento del precio de las acciones. Esta última idea sólo se puede sostener al precio de acabar con la teoría del valor trabajo. Según esta teoría el valor sólo es generado por el trabajo humano, y a un valor generado en la producción le debe corresponder, en promedio, un valor equivalente por el lado de la demanda. El valor no puede incrementarse con maniobras especulativas, ni con compras o ventas de papeles. Por supuesto la teoría burguesa pretende que el valor se crea gracias a las extremadas habilidades de los ejecutivos y financistas; pero lo que hace esta gente es apropiarse de trabajo ajeno no pagado, y pasarse mutuamente plusvalías. En este último sentido las operaciones detrading en los mercados financieros –comprar y vender en el corto plazo, buscando hacer diferencias– simplemente pueden significar transferencias de fortunas de unas manos a las otras. Por este motivo tenía razón Marx cuando relativizaba la importancia de las alzas o bajas puramente especulativas de los títulos. Señalaba que cuando se producen de manera independiente del movimiento de valor del capital real que representan, la riqueza global del país es exactamente de la misma magnitud, tanto antes como después de la desvalorización o del aumento del valor (véase Marx, 1999, t. 3, p. 603).

 

Por otra parte es correcto decir que existen ganancias ficticias, esto es, que figuran sólo en los libros contables. Pero precisamente por eso en la sociedad burguesa hay conciencia de que se trata de ganancias que no se han “concretado”. Por ejemplo, muchas veces se permite que los bancos contabilicen en sus activos títulos a valores nominales que son mucho más altos que sus valores de mercado. Se trata de artilugios que pueden posponer durante algún tiempo la admisión de la “amarga verdad”, que el valor del activo no existe. Generalmente se hace esto con la esperanza de que el precio del título se recomponga; pero si esto no sucede el banco deberá asumir las pérdidas, realizar las rebajas contables correspondientes y aprovisionar capital de sus ganancias no distribuidas. No hay manera de eludir esta ley de gravedad de los mercados, como lo demuestra la actual crisis financiera. Lo mismo sucede con respecto a las ganancias ficticias que contabiliza en su haber la clase capitalista cuando suben especulativamente los títulos.

 

En cuanto a la idea de que el capital ficticio es “puro costo” para el capital industrial y comercial, y que la valorización especulativa de las acciones es una muestra del dominio del capital financiero sobre el capital productivo, tampoco parece tener mucho sustento en la práctica. Por lo general sucede lo contrario, ya que el aumento del precio de las acciones mejora las condiciones de financiamiento de las empresas. Por un lado porque les permite hacer nuevas emisiones para ampliar su capital; éste es el aspecto que registra Keynes, y que luego formalizó en perspectiva neoclásica Tobin con su famosa relación q. Y por otra parte se reducen los costos de financiamiento del capital industrial y comercial, en la medida en que los títulos son entregados como colaterales de préstamos. Por estas razones cuando ocurren derrumbes bursátiles empeoran las condiciones de financiamiento. Pero según la financiarización la reacción de los capitalistas industriales y comerciantes debería ser la inversa, de mejora de las perspectivas, ya que la caída de los títulos estaría indicando un debilitamiento de la “dictadura” que las finanzas ejercen sobre ellos. Esto no es lo que sucede en la realidad; nadie puede demostrar que la inversión productiva mejora cuando se hunden las bolsas de valores.

A modo de conclusión: neoliberalismo, interpretaciones alternativas (...) Leer

 

b) Examinemos, gracias al profesor Rolando Astarita, en qué se transforma nuestro trabajo, nuestra súper explotación laboral, la desaparición forzada de campesinos e indígenas y los ecocidios, etnocidios, genocidios: 

Fuga de capitales y atraso económico

  

2 de febrero de 2018

Por Rolando Astarita

En entradas anteriores señalé que uno de los principales problemas que dificulta el desarrollo en Argentina es que una parte sustancial del excedente (esto es, de la plusvalía) no se reinvierte productivamente en el país, y sale al exterior. Por ejemplo, en polémica con los K-economistas, escribí en septiembre de 2011:

“… en los 2000, y a igual de lo sucedido en períodos anteriores, otra parte fundamental del excedente ha estado saliendo al exterior, sea bajo la forma de remesas de utilidades, pagos de intereses y salidas de capitales que se colocaron en inversiones inmobiliarias y de cartera. La diferencia con los 90 es que esa salida de capitales, en lugar de financiarse con deuda, se financió con buena parte de los excedentes de la balanza comercial. (…) [Entre 2003 y 2010] las salidas netas por pagos de intereses, utilidades y dividendo… fueron por 63.192 millones de dólares. Y los activos externos (incluyen inversiones inmobiliarias, depósitos en el exterior, tenencia de moneda extranjera y diversas inversiones de cartera) del sector privado pasaron de 118.008 millones de dólares en 2003 a 172.888 millones [en 2011]” (aquí).

En otra nota, aproximadamente un año después:

“Desde el punto de vista del desarrollo capitalista, la raíz de los problemas en la economía argentina reside en que una parte sustancial del plusvalor no se reinvierte productivamente. En parte se utiliza en gastos improductivos (incluidos gastos estatales), o construcción inmobiliaria. Y otra se coloca en el exterior, ya sea porque las multinacionales no reinvierten sus ganancias, o porque la burguesía argentina saca los capitales. Los teóricos de la dependencia, y en general los autores de izquierda, tradicionalmente explicaron el atraso de los países coloniales y semicoloniales por la extracción del excedente que realizaban las potencias y sus empresas, aliadas a las oligarquías locales. Pero hoy, en Argentina, la remesa de utilidades por parte de las grandes transnacionales es sólo una parte del problema, porque existe una enorme masa de riqueza, propiedad de la clase capitalista criolla, que está acumulada en el exterior (algunos la ubican en 160.000 millones de dólares, pero puede ser superior); esto es, no se reinvirtió, ni se reinvierte, para ampliar las capacidades productivas. En este punto, el esquema explicativo “imperio-colonia” hace agua, ya que esa transferencia del excedente fue un acto libre de los capitalistas argentinos. (,,,) Esta debilidad de la acumulación de capital explica entonces por qué el problema económico en Argentina se manifiesta como carencia, como falta (de energía, de transporte, de producción con valor agregado, etc.) y no como “exceso” (aquí).

Pero no  es sólo Argentina. La transferencia de plusvalía al exterior es un fenómeno que afecta de conjunto a los países atrasados. Al respecto, es ilustrativo el informe “Financial Flows and Tax Havens: Combining to Limit the Lives of Billions of People”, de diciembre de 2015, elaborado por el Centre for Applied Research, Norwegian School of Economics. Global Financial Integrity (GFI). En lo que sigue resumo las principales cuestiones que plantea, y presento luego una reflexión sobre el significado de la fuga de capitales.

 

Presentación del estudio del GFI

Se trata del estudio más abarcativo de los flujos financieros globales que impactan en los países en desarrollo. El GFI reconoce dos tipos de flujos, los que se registran en la balanza de pagos y los que no se registran, y son en gran medida ilícitos. Sobre las transferencias registradas, se analizaron 151 países en desarrollo, a lo largo de 33 años, el período 1980-2012.

El GFI define Transferencia Neta de Recursos (NRT por sus siglas en inglés) como los flujos netos registrados hacia o desde un país, menos las salidas de capital ilícito. La balanza de pagos proporciona un marco estadístico unificado para medir las transferencias registradas, que son principalmente financieras. Cuando se calcula el neto de las transferencias hacia afuera a través de la fuga de capitales con las transferencias registradas en la balanza de pago, se obtiene el balance NRT. Esto es, el balance de la NRT no toma en cuenta las entradas de capital provenientes de actividades ilícitas.

Las fugas de capital juegan un papel de primer orden, y consisten principalmente en flujos ilícitos. Según el estudio, las salidas ilícitas representan el 82% de toda la NRT desde los países en desarrollo.

Existen dos formas principales de fugas de capitales. Por un lado, las filtraciones no registradas en la balanza de pagos. Precisemos qué son las filtraciones en la balanza de pagos: cuando la fuente de fondos de un país (flujos de IED entrantes por no residentes en exceso de los flujos de IED salientes por los residentes, más el neto de nueva deuda externa contraída por sobre el repago de viejos préstamos) excede el uso de los fondos (tales como financiar el déficit de cuenta corriente y/o aumento de las reservas), el exceso tiene que haberse filtrado por fuera de la balanza de pagos de una forma no registrada. La otra vía de fuga de capitales son las malas facturaciones del comercio (subfacturación de exportaciones, sobrefacturación de importaciones) o refacturaciones realizadas en paraísos offshore.

En cualquier caso, el cálculo de los flujos no registrados presenta muchos problemas. Tengamos presente que entre esos flujos se encuentran, en primer lugar, los que tienen origen en actividades de tipo criminal, tales como tráfico de drogas, tráfico de personas, comercio de órganos, falsificación (medicamentos, electrónica, cigarrillos, ropa, calzado) y contrabando. Con respecto a los flujos provenientes del crimen, no queda claro si existen transferencias netas hacia o desde los países en desarrollo. Como adelantamos más arriba, el GFI, de todas maneras, no considera las entradas de capital en los países en desarrollo que son producto de estas actividades.

En segundo lugar está la falsificación de facturas de comercio. Los datos del comercio bilateral muestran refacturación de transacciones, habitualmente realizadas a través de entidades offshore, pero no revelan mala facturación dentro de los mismos documentos intercambiados entre exportadores e importadores. El tercer rubro es la propiedad intelectual y servicios, ya que sólo el comercio de mercancías está comprendido en el análisis de datos de la mala facturación. Se considera, de forma conservadora, que la propensión a mal facturar en servicios es la misma que en bienes. Otra dificultad importante es China, ya que es el mayor exportador tanto de capital lícito como ilícito y porque los flujos financieros a través de Hong Kong son problemáticos.

 

Los principales resultados del estudio

Cuando se toman en cuenta las transferencias registradas, entre 1980 y 2012 salieron de los países en desarrollo 2,97 billones de dólares (aproximadamente 90.000 millones de dólares anuales, en promedio). Debido a que China tiene grandes superávits en cuenta corriente y salidas de capital y activos de reserva asociados a esos superávits, cuando se excluye a China las transferencias netas acumuladas pasan a ser de aproximadamente un billón de dólares (o unos 32.000 millones de dólares por año, en promedio).

En cuanto a las fugas de capitales, para el período 1980-2012 de todos los países en desarrollo fue de 13,37 billones de dólares; son 405.000 millones por año, en promedio. Las salidas de capital desde los países atrasados a lo largo de los 33 años correspondieron más o menos de forma pareja a filtraciones en la balanza de pagos y mala facturación en el comercio. Como porcentaje del PBI aumentaron desde 3,7% en 190-1984 a 6,4% en 2000-2004, llegando a un pico de 7,2% en vísperas de la crisis financiera. Luego bajaron, pero de todas formas en 2012 eran del 6,2%. La fuga de capitales acumulada, excluyendo China, para el período bajo estudio fue de 10,6 billones de dólares; representaban el 4,9% de sus PBI en la primera mitad de los 1980. Antes de la crisis financiera, en 2008, representaban el 8,3%. Cayeron durante la crisis, pero en 2012 representaban el 6,4% del producto.

Si se suman las transferencias registradas, la transferencia neta de recursos fue negativa por más de 16,3 billones para el conjunto de los países en desarrollo. Es un promedio anual de 495.400 millones de dólares. La provisión neta de recursos aumentó desde un promedio de 15.800 millones por año en la primera mitad de los 1980 a 503.800 millones en la primera mitad de 2000. El drenaje declinó cuando la crisis financiera, en 2009; pero luego volvió a aumentar, llegando casi a los 2 billones de dólares en 2012.

Por otra parte el estudio del GFI estima que el total de activos en paraísos fiscales de los residentes en países adelantados y en desarrollo pasaron de 18,1 billones de dólares a finales de 2005 a 30,8 billones en 2011. Los activos de los residentes –ajustados por inflación- crecieron, entre 2005-2011, a una tasa anual del 5,9%, en tanto los activos de los residentes en países en desarrollo crecieron al 12,2% anual. En promedio las tenencias de los residentes en países en desarrollo representaban el 12% del total de los activos en los paraísos fiscales. Los activos en paraísos fiscales del sector privado de los países adelantados pasaron de 16,8 billones en 2005 a 28,1 billones en 2011. Los activos de los residentes en países en desarrollo pasaron de 1,2 billones en 2005 a 2,6 billones de dólares en 2011. Los paraísos fiscales offshore juegan un rol central, ya que facilitan los flujos financieros provenientes del crimen, la corrupción y la evasión fiscal.

 ¿Explotación de países, o explotación de clase?

Una de las tesis más extendidas entre el progresismo y la izquierda –incluidos los marxistas- sostiene que los países atrasados son explotados por parte de los países adelantados. Esta explotación tendría su expresión más clara y definida en las transferencias de plusvalía desde los países atrasados hacia los adelantados (o “desde el Sur al Norte”). La bandera de la “liberación nacional” tiene como fundamento último esta idea. Cuando se afirma que Argentina, por ejemplo, es explotada por los países adelantados, se está afirmando que, de alguna manera, el conjunto de la población argentina padece esa explotación. De ahí que se haya llegado a afirmar que las burguesías de los países atrasados son “semi-oprimidas”, o “semi-explotadas”, y que sus fracciones “nacionales e industrialistas” tendrían un “interés objetivo en la liberación nacional”. Fue, y sigue siendo, el argumento de los partidos Comunistas y otras variantes stalinistas, para proponer los “frentes nacionales” de colaboración de clases.

 

En otras notas he criticado esta tesis, planteando que las burguesías de los países atrasados participan en pie de igualdad con las burguesías de los países adelantados de la explotación de la clase obrera, tanto nativa como a nivel global. Cuando hablo de “igualdad” no estoy diciendo que globalmente el capitalismo de los países atrasados tenga el mismo poder económico que el capitalismo de los países adelantados; ni que los Estados de los países atrasados tengan el mismo poder militar y geopolítico que los Estados de los países adelantados. Simplemente estoy diciendo que la relación no es la del tipo “metrópoli-colonia”, sino la que existe entre capitalistas con iguales derechos formales, y que como tales participan de la tajada que les corresponde de la plusvalía, según sus fuerzas económicas relativas.

Pues bien, el informe del GFI refuerza mi argumento contrario al nacionalismo radical y al nacional-marxismo. Es que la fuga de capitales –la principal forma de transferencia de riqueza hacia los países adelantados- no ocurre por alguna imposición manu militari o imperial, sino es el resultado de las decisiones de amplias franjas de las clases dominantes de los países atrasados. Más precisamente, sea que esa fuga se realice vía filtraciones en la balanza de pagos, o mala facturación, no puede llevarse a cabo si no hay un comportamiento de clase. Esto significa que abarca empresas de todo tipo, rentistas, bancos y otras instituciones financieras, así como amplias capas de la alta burocracia estatal de los países atrasados. Es la clase capitalista “del Sur” (o una porción significativa de ella) la que decide colocar sus fondos en los paraísos fiscales, o en bancos e  inversiones inmobiliarias en el extranjero. Agreguemos que, al menos en el caso de Argentina, la fuga de capitales fue financiada con deuda externa, tomada por el mismo capitalismo nativo, y el Estado (véase “La fuga de capitales. Historia, presente y perspectiva”, de J. Gaggero, C. Casparino y E. Libman, Cefidar, Documento de Trabajo N° 14, mayo 2007).

La salida de capitales es un factor clave a la hora de explicar el atraso económico de países del “tercermundo”. Pero no ha caído del cielo; está orgánicamente vinculada a la lógica de la ganancia y a la seguridad que puedan tener los capitalistas de los países atrasados para sus inversiones.

.Descargar el documento: [varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como:
Fuga de capitales y atraso económico

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2018/02/10/fuga-de-capitales-y-atraso-economico/

 

---

 

Fuga de capitales, dólar y modelo K

31 de octubre de 2011

Por Rolando Astarita

 

Esta nota es continuación y actualización de la que escribí hace un año, en la que discutía cuestiones vinculadas al crecimiento basado en el tipo de cambio alto (“Profundizar…” ). Decía entonces que el tipo de cambio alto había sido clave para la estrategia de desarrollo “industrialista”, desde mediados de 2002. Básicamente porque la devaluación posterior a la ruptura de la Convertibilidad había significado una fuerte caída de los salarios -en términos de dólar y poder adquisitivo-, con la consiguiente mejora de las condiciones competitivas del capitalismo argentino. Sostenía también que a la redistribución regresiva del ingreso se habían sumado equipos industriales renovados durante los 90; una elevada capacidad ociosa; y el congelamiento de tarifas de servicios. Todo esto se conjugó para elevar la tasa de rentabilidad, en particular de las empresas productoras de bienes transables. Además, el ciclo alcista de los precios de los alimentos, y en particular la soja, dieron un poderoso oxígeno extra al crecimiento, habilitaron ganancias extraordinarias al agro (suba de la renta de la tierra), y una constante inyección de recursos al Estado. Sin embargo, señalaba en aquella nota, no había habido un desarrollo sustentado en la inversión de equipos y la tecnología. Esto es, no estábamos ante un aumento de la competitividad con bases sólidas. Por eso, en 2010 ya se evidenciaba el desgaste del “modelo”: el superávit comercial se achicaba; la inflación erosionaba la competitividad del tipo de cambio; y el gobierno se enfrentaba a la disyuntiva de devaluar, o de retrasar el tipo de cambio a fin de frenar la inflación. Pero en este último caso, caería aún más la competitividad. Escribíamos: “Si el gobierno promueve una depreciación de la moneda, acelera la inflación, con poca ganancia en competitividad. Si por el contrario, retrasa el tipo de cambio, agrava los problemas de competitividad, acercándose a un escenario parecido al de los noventa. De hecho, hoy algunos sectores industriales empiezan a quejarse de que con este tipo de cambio no pueden competir. Es posible que de prolongarse esta situación, hacia fin de 2011 el tipo de cambio real vuelva a estar al nivel de la Convertibilidad. Aunque la situación internacional es distinta de la existente en los noventa, principalmente por la suba de la demanda mundial de materias primas”.

A pesar de las señales que estaba dando la economía, muchos defensores del modelo K de crecimiento siguieron afirmando que “el modelo tiene bases sólidas”, y que sólo los ciegos “catastrofistas de izquierda”, o la derecha golpista, podían encontrar algún problema serio. La idea dominante en este sector es que, en tanto haya estímulos de demanda, la inversión crecerá más o menos automáticamente. Una tesis que se ha mantenido contra viento y marea.

Fuga de capitales

También en una nota anterior, de septiembre de 2010 (ver aquí), decíamos que en Argentina se mantenía una de las características típicas del atraso, que una parte muy importante de la plusvalía se volcaba al consumo suntuario, la inversión inmobiliaria, o iba al exterior. Con respecto a esto último, señalábamos que las inversiones de argentinos en el exterior obedecían a una lógica de valorización financiera, y que los rendimientos de esas inversiones se reinvertían en el exterior, de manera que representaban una importante sangría en términos netos del excedente. La contrapartida de esta salida era que la inversión en plantas, equipos e infraestructura productiva, si bien había mejorado en algún punto del PBI con respecto a los 90, continuaba siendo relativamente débil. Por eso concluíamos que hay un fuerte crecimiento (del PBI), y cierto aumento de la participación de la inversión con respecto a los niveles promedio de los noventa, pero sin que pueda hablarse de algún cambio estructural. Una parte fundamental del excedente sigue saliendo del país; aunque a diferencia de la década de los noventa, ahora esa salida está financiada por el superávit de cuenta corriente. … La salida de capitales sigue poniendo en evidencia la estrecha vinculación de la clase capitalista argentina con el capital mundializado, particularmente con el capital financiero”.

Naturalmente, los defensores del “modelo productivo” siguieron mirando para otro lado. Pero los hechos son testarudos, y las cosas siguieron complicándose, hasta llegar a la actual coyuntura. En los últimos tres meses el Banco Central ha vendido más de 4100 millones de dólares. Según la consultora Ecolatina, la formación de activos externos del sector privado se incrementó de un ritmo promedio mensual de 300 millones de dólares en el período enero 2003 a marzo 2008 a 1.500 millones por mes entre abril 2008 y junio 2010. El marco de esta fuga de capitales es una macroeconomía en la que las señales del desgaste del “modelo” son inocultables. El superávit comercial pasó de más del 4% del PBI en 2007 a aproximadamente el 2%. Las reservas del Banco Central bajaron desde más de 52.500 millones de dólares a fines de 2010, a 47.580 millones hoy; esto a pesar de que tomó préstamos de bancos europeos. Las reservas de libre disponibilidad (las que exceden la base monetaria, y con las que el Gobierno paga deuda externa), se evaporaron. El crecimiento de los depósitos bancarios se ha frenado, y las tasas de interés han subido al 15% para los minoristas (estaban al 10%) y hasta el 20% para los grandes depositantes. ¿Esto también formará parte del “modelo productivo”? En cualquier caso, y ante este panorama, es evidente que la disyuntiva de 2010 que comentábamos, se ha hecho más aguda.

Destaquemos que si bien la crisis internacional ha jugado un rol en la fuga de capitales -debido a la devaluación del real, y la desaceleración de la demanda internacional- no alcanza a explicarla. Después de todo, otros países latinoamericanos han estado recibiendo capitales a causa de la crisis internacional, por lo que su problema es el opuesto del argentino: procuran evitar la apreciación de sus monedas. En Argentina, en cambio, la apuesta de muchos grandes inversores, y también de ahorristas pequeños y medianos, es que el precio del dólar finalmente va subir.

 

Desarrollo desigual y dependiente, y tipo de cambio

Tal vez una de las cuestiones más importantes es entender que la disyuntiva descrita -devaluar o retrasar más el tipo de cambio- se inscribe en un movimiento de largo plazo de la economía argentina, en la que se alternaron los períodos de tipo de cambio alto y bajo, pautados por crisis que marcaron la transición de un período al otro. Por eso, más allá del análisis de la coyuntura inmediata, nos interesa mostrar cómo existe una cierta lógica en estos movimientos, que está vinculada al desarrollo de las fuerzas productivas -en particular, al nivel de productividad- y a las variaciones de la rentabilidad e inversión de los sectores vinculados a la producción de bienes transables (sustitución de importaciones y exportables) y de bienes no transables (en lo que sigue resumo algunas de las ideas que presento en Economía política de la dependencia y el subdesarrollo).

Si se toma como punto de partida 1974 -inicio de la crisis final de la estrategia de sustitución de importaciones-, se advierte que  desde 1977 y hasta comienzos de 1981 rigió un tipo de cambio real bajo (moneda apreciada); que en la década de 1980 y hasta comienzos de 1991, el tipo de cambio fue alto (moneda depreciada); durante la Convertibilidad la moneda se apreció; y a partir de 2002 se vuelve a un tipo de cambio alto, aunque con tendencia paulatina a la apreciación desde 2003, hasta llegar al actual escenario. Aclaramos que cuando hablamos de moneda apreciada nos referimos a un tipo de cambio cercano al nivel de paridad de poder de compra con los países adelantados (en particular, con EEUU). Esto significa que, en promedio, y a igual que sucede con la mayoría de las economías atrasadas, la moneda argentina tiende a ubicarse en un nivel por debajo de la paridad de poder de compra. Esta depreciación de la moneda en términos reales obedece, desde el punto de vista de la ley del valor trabajo, a problemas estructurales, que tienen que ver, principalmente, con la baja productividad de la industria argentina.

Dada su baja productividad relativa, una manera que tiene la industria de ganar competitividad en el mercado mundial es a través del tipo de cambio real alto, que implica bajos salarios en términos de la moneda mundial (dólar o euro). Sin embargo, debido a los impulsos inflacionarios que derivan de este régimen cambiario, a mediano plazo casi inevitablemente se generan las condiciones para la reversión hacia el tipo de cambio bajo. Y son estas variaciones bruscas del tipo de cambio, las que generan cambios también bruscos y profundos en las tasas de rentabilidad de los sectores productores de bienes transables y los productores de bienes no transables; y con ellos, de sus tasas de crecimiento e inversión. Con tipo de cambio alto, los sectores productores de transables aumentan su rentabilidad, lo que lleva aparejado el aumento de inversiones en el sector; pero baja la rentabilidad y la inversión en los sectores de no transables. A su vez, con la moneda apreciada, los sectores transables ven disminuidas sus ganancias, y los de no transables las incrementan, y con ella la inversión y el crecimiento. El resultado es que se asiste a un desarrollo desigual, profundamente desestructurado. Los cambios bruscos de la rentabilidad de los sectores debilitan las inversiones de largo plazo, fundamentales para superar el subdesarrollo. Los diferenciales de productividad se acentúan, porque ora un sector, ora el otro, sufre períodos más o menos prolongados de baja rentabilidad y por lo tanto de baja inversión y renovación tecnológica. En los 90, por ejemplo, en tanto en teléfonos, o producción y transporte de electricidad, se realizaban inversiones y se expandían, muchas industrias productoras de transables, en especial intensivas en mano de obra -textiles, calzado, etc.-, languidecían. De la misma manera, el parque industrial se renovaba parcialmente, pero el sector productor de máquinas herramientas trabajaba con un 50% de capacidad ociosa, promedio. En los 2000, por el contrario, sectores de productores de bienes exportables, o sustitutos de importaciones, prosperaron; pero amplios sectores productores de servicios, o energético, se retrasaron. Significativamente, la balanza energética pasó a ser deficitaria, luego de haber tenido superávit en los 90 y buena parte de los 2000.

Este crecimiento desestructurado se refleja entonces en la situación cambiante del sector externo, y las dinámicas de precios. Los períodos de tipo de cambio alto, posteriores a una devaluación, dan lugar a mejoras rápidas y sustanciales de la balanza comercial (o en la balanza de cuenta corriente). Los productores de transables con ventajas competitivas naturales -ejemplo, el sector productor de granos- obtienen plusvalías extraordinarias, bajo la forma de ganancias extraordinarias, o alta renta agraria. Eventualmente, en una coyuntura de altos precios internacionales de las materias primas, una parte de la renta puede captarse con impuestos y destinarse a subvencionar industrias proveedoras de insumos y servicios, a los efectos de sostener el tipo de cambio real alto. En estos períodos el crecimiento industrial se caracteriza por ser principalmente extensivo -esto es, empleador de mano de obra- y la renovación tecnológica relativamente débil. La competitividad del sector transable es alta, pero porque está asentada en una alta explotación del trabajo (salarios bajos, precarización del empleo, etc.), y en la contención de los precios de insumos y servicios esenciales.

Erosión del tipo de cambio “competitivo”

No es de extrañar entonces que a mediano plazo la ventaja competitiva se erosione, en la medida en que los precios de los bienes no transables y los salarios, especialmente de los sectores sindicalizados, buscan recuperar el terreno que han perdido con la devaluación. Por eso, a mediano o largo plazo, las falencias y contradicciones estructurales no pueden superarse con meros remedios monetarios. No se trata de conspiraciones de los golpistas, como he escuchado de boca de algún intelectual K de Carta Abierta, sino de las leyes de la acumulación (y la explotación) capitalista. La cuestión de fondo es que la debilidad de la inversión -y del despliegue de la investigación y desarrollo- no permite superar el atraso y ganar competitividad genuina a la industria. Hoy, en Argentina, la balanza comercial industrial es fuertemente deficitaria (en las manufacturas de origen industrial, por unos 20.000 millones de dólares), luego de casi una década de crecimiento “industrialista” K. El problema puede agudizarse bruscamente si algunos de los socios comerciales deprecia su moneda; como acaba de suceder con Brasil.

 

En consecuencia, las presiones inflacionarias, que tienen origen cambiario, no dejan de acentuarse. Los sectores productores de no transables no invierten si no mejoran los precios relativos, y en el mediano o largo plazo, los precios de servicios y otros insumos comienzan a subir. Si además, el gobierno ha mantenido tarifas congeladas, a costa de crecientes subsidios, es probable que aparezcan déficit fiscales crecientes. La monetización del déficit (esto es, cubrirlo con emisión), da lugar a mayores presiones inflacionarias, acrecentando la desconfianza hacia la moneda nacional. En definitiva, las presiones inflacionarias terminan erosionando la competitividad cambiaria. Al crecer la desconfianza, se potencia el flujo de fondos hacia el dólar o el euro. El ahorro (más precisamente, atesoramiento) ocurre en moneda extranjera. Al caer los depósitos en moneda nacional, los bancos elevan las tasas de interés, para detener la sangría. Lo cual no es precisamente un estímulo para la inversión productiva. Todos estos factores no dejan de empujar hacia la devaluación.

 

Devaluaciones, inflaciones y reversiones cambiarias

Pero la devaluación de la moneda no es una solución sencilla, ya que puede dar lugar a nuevas devaluaciones, que eventualmente desembocan en altas inflaciones (o hiperinflaciones). Lo cual es insostenible, como lo demuestra la experiencia argentina de los 80 y principios de los 90. Es que con alta inflación los salarios bajan en términos reales -es inevitable que pierdan la carrera con los precios- pero también con una moneda en constante pérdida de valor se embotan los mecanismos del mercado. Entonces es imposible comparar los tiempos de trabajo. Por eso, en el extremo, la economía se dolariza. El dólar pasa a ser moneda no sólo de atesoramiento, sino también medida de valor y medio de pago (los contratos se fijan en dólares, etc.). Se generan así las condiciones para la reversión hacia la moneda “fuerte”. El anclaje del tipo de cambio está en la lógica del proceso, ya que se busca fijar la variable que ha estado en el origen del impulso inflacionario, y restablecer la disciplina del mercado, tanto sobre los capitales menos productivos, como -y principalmente- sobre los trabajadores. Es por esta razón que las razones que lleva a los períodos de apreciación de la moneda se incuban en las fases de crecimiento que se sostienen en el tipo de cambio alto. Algo de esto se ve en el panorama actual; la apreciación del peso de los últimos años está en la mecánica del crecimiento de los 2000.

 

Sin embargo, hoy la economía argentina no está ante un escenario de crisis aguda, al estilo de lo ocurrido en 2001. Pero dicho esto, también hay que decir que el panorama se ha agravado. Desde hace muchos meses el gobierno ha venido retrasando el tipo de cambio para frenar la inflación, esto es, ha aplicado una receta típica de la década de 1990. Pero por esto en los últimos tiempos se ha apreciado la moneda; con lo cual se debilitó uno de los pilares del “modelo”, el tipo de cambio alto. Por eso también, en los hechos, ha comenzado a establecerse otra paridad entre el peso y el dólar, a través del mercado no oficial (o negro). Esta dicotomía -atraso del tipo de cambio oficial, depreciación de la moneda en el paralelo- es otra expresión de las disyuntivas que enfrenta el “modelo K”. Paralelamente, los subsidios a industrias productoras de servicios y similares (eléctricas, transporte, pero también forestal y agroalimentaria), no han dejado de aumentar. En 2010 el Estado transfirió unos 48.000 millones de pesos a las empresas, un 45% más que en 2009. Y sólo en los primeros seis meses de 2011, alcanzaron 32.366 millones de pesos, un 73% más que en igual período de 2010. El “ajuste” significaría un aumento de las tarifas, esto es, un caída del poder adquisitivo de los salarios, en primer lugar. Pero también agregaría presión a los impulsos devaluatorios. Subrayamos: en estas condiciones, una devaluación se descargaría sobre los trabajadores, bajando los salarios. Aunque puede dar lugar a una agudización de las luchas salariales. Por eso la propia clase dominante es reacia a aplicar este remedio. Pero por otra parte, el actual esquema ha comenzado ha hacer agua.

 

En conclusión, lo que está sucediendo hoy en Argentina -fuga de capitales, depreciación de hecho de la moneda- refleja que el crecimiento de los 2000 no ha permitido superar las estructuras del atraso y la dependencia. Negar esta realidad hablando sobre el “modelo de matriz diversificada y acumulación con inclusión social”, equivale a marearse con palabrerío vacío.

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2011/10/31/fuga-de-capitales-dolar-y-modelo-k/

En consecuencia, enfoquemos al Nunca Más como confrontación contra el contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales. Ahora ¿quiénes se sentirán interpelados a hacerlo? Podríamos contestar que las izquierdas pero hoy estamos divididas (por supuesto no sólo en esto) entre quienes son antiimperialistas sosteniendo el anacronismo del capitalismo nacional y quienes luchamos para poner fin al Capitaloceno.

Leer

 

Ambas miramos por la emancipación de los pueblos. Sin embargo, unas la asocia a líderes y otras confiamos en el protagonismo popular.

 

La coherencia es un valor y principio clave en quienes nos comprometemos con esa lucha emancipatoria pero, hoy, la entendemos de modo tan distinto que estamos enfrentados. Hay militantes de izquierda que desean la unidad del PJ como salvación del país y estamos quienes nos resulta increíble que se pueda obviar décadas de impunidad de ese partido, además de la del radical. De manera que las posiciones son irreconciliables hasta tanto no haya multiplicación de espacios en común a lo largo y ancho del país-continente que deliberen aclarando y precisando conceptos a compartir mientras organizamos las luchas y los buenos vivires convivires abajo.

 

Tratemos la criminalidad de lesa humanidad del Capital-Estado durante los setenta en vez de circunscribirla a las fuerzas armadas y policiales, también subrayemos "el liderazgo y apoyo del capital global". Volvamos a:

 

Crítica de la tesis de la financiarización

diciembre de 2008

 

Por Rolando Astarita

 

 

(...) A modo de conclusión:

neoliberalismo, interpretaciones alternativas

 

Lo desarrollado en este trabajo permite comprender por qué tampoco podemos coincidir con la caracterización del ascenso del neoliberalismo como un asalto del sector financiero a los puestos de mando del capital. Pensamos que lo que se llamó la política neoliberal fue mucho más que eso. Fue el ascenso de la reacción de toda la clase capitalista, apoyada en amplios sectores de las clases medias, contra los trabajadores y las capas populares más empobrecidas de los pueblos –por ejemplo los campesinos pobres– para restablecer la rentabilidad y fortalecer las posiciones del capital frente a los explotados. Los ataques a los derechos sindicales; las políticas “de ajustes” que implicaban bajas de salarios; las legislaciones para la flexibilización laboral; la caída de derechos laborales de larga data; la caída o supresión de subvenciones a desocupados; el empobrecimiento de los pensionados y jubilados; las ofensivas contra los inmigrantes, entre otras medidas que se tomaron en prácticamente todo el mundo, beneficiaron a la burguesía de conjunto.

También otras medidas que apuntaron a mejorar las ganancias fueron apoyadas por toda la burguesía. Por ejemplo las privatizaciones de empresas estatales, incluidas las de los regímenes stalinistas, significaron someter de manera más plena a la ley del valor a fuerzas productivas más amplias. En ellas participaron capitales industriales y comerciales de todo tipo; no encontramos elementos para decir que favorecieron sólo, ni principalmente, al sector financiero. De la misma manera la ofensiva por reducir impuestos y desfinanciar al “Estado keynesiano de bienestar” fue apoyada por toda la burguesía, y fue llevada adelante en beneficio del capital de conjunto.

 

Como es sabido, la ofensiva económica fue acompañada de la reacción política, cultural e ideológica, con el liderazgo y apoyo del capital global. Las dictaduras militares que asolaron a los países latinoamericanos en la década de los setenta y ochenta fueron apoyadas por las burguesías de estos países, y no sólo por el capital financiero. Lo mismo podemos decir del sustento que tuvieron Reagan en Estados Unidos y Tatcher en Gran Bretaña. La reacción contra medidas progresistas, que se habían logrado en las fases de ascenso de los movimientos populares y reivindicativos, tuvo amplio consenso en las clases acomodadas y medias. Por ejemplo, la reacción contra la discriminación positiva, que favorecía a las minorías raciales o sexuales. De la misma manera tuvo amplia aceptación la consigna “que gane el mejor y el más fuerte”, los que tienen más oportunidades; que lógicamente beneficia a los más ricos. Tampoco el rechazo a los movimientos críticos, a las culturas contestatarias, y el resurgimiento de movimientos xenófobos y racistas, así como la exaltación de los valores conservadores burgueses. No pretendemos hacer aquí un recuento exhaustivo de todo lo que significó la reacción neoliberal, sino señalar simplemente algunos de sus rasgos salientes, con el objetivo de mostrar que se trató de algo mucho más profundo que el mero asalto de las finanzas y la imposición de tipos de interés altos durante algunos años, a principios de los ochenta.

 

El capital industrial o comercial no fue “sojuzgado” por el capital financiero desde fines de la década de los setenta. El trabajo, de conjunto, sí fue subsumido de forma más completa al capital, sin distinciones de fracciones dentro de éste. Éste ha sido el sentido más profundo del ascenso del neoliberalismo en los últimos 30 años. El neoliberalismo ha sido la expresión política e ideológica de la orientación de fondo que ha tomado la clase capitalista a nivel mundial. Orientación que responde a la división central de la sociedad actual, la que se da entre el capital y el trabajo.  

Bibliografía: (...)

Fuente: http://www.rolandoastarita.com/dt-Critica%20tesis%20de%20la%20financiarizacon.htm

 

 

Revisemos, las izquierdas, conceptos y principios de tanta importancia para nosotros que los convertimos en consignas pero, en verdad, nos apartan de reflexionar e investigar cuáles son sus contenidos y sentidos actuales. Ejemplifiquemos sobre qué nos explica el profesor universitario Rolando Astarita:

 

 

 

La izquierda y el no pago de la deuda
4 de julio de 2014

Por Rolando Astarita

 

(….)El error de fondo

El problema que subyace a este planteo de la izquierda radical es que cree que la deuda involucra la “liberación nacional”. Esto es, piensa que la deuda sería un mecanismo de dominación neocolonial, y por lo tanto el no pago sería una medida de soberanía, del tipo “segunda independencia”. La realidad es que no hay nada de esto. La deuda es una consecuencia natural de los mecanismos de acumulación capitalista bajo determinadas condiciones de capitalismo económicamente subdesarrollado y dependiente.

 

Para ponerlo de manera sencilla: si se deja de pagar la deuda, pero sigue la fuga de divisas, esto es, si continúa siendo débil la acumulación ampliada de capital, no hay manera de que las cuestiones de la deuda no vuelvan a aparecer.

Por eso también es ingenuo creer que porque no se pague deuda van a subir los salarios, o las asignaciones para salud o educación popular. ¿Por qué no decir que habrá más dinero para el enriquecimiento del lumpen encaramado al Estado, para la fuga de divisas, y para seguir lucrando a expensas del pueblo con negociados sin fin? De la misma manera, ¿por qué se piensa que con la estatización del comercio exterior las exportaciones e importaciones estarán “al servicio de las necesidades del pueblo”? ¿Desde cuándo las operaciones del Estado capitalista se ponen “al servicio del pueblo”?

Para que se vea desde otro punto de vista: si el 66% de la deuda es interna (el Tesoro con el Banco Central, el Nación y ANSES), y si además buena parte de la deuda está en manos de tenedores argentinos, ¿cómo se puede decir que está involucrada una cuestión de soberanía nacional?

 

Por otra parte, también es un sinsentido pensar que los intereses de la burguesía argentina (o de cualquier otra) pasan por el fomento de un capitalismo puramente “nacional”, cerrado de puertas adentro. El capitalismo en un solo país es imposible; el capital es “internacionalista” por naturaleza, y ningún capital vive de espaldas a los necesarios vínculos con el capital mundializado, en todas sus formas. Puede haber, a lo sumo, algún arresto de “estatismo nacional”, pero que en estas épocas de globalización será tan breve como vacío de contenido.

 

Por eso no tiene sentido alentar la más mínima esperanza en que, llevada por alguna lógica de “autodefensa nacional” la clase dominante (o alguna fracción de ella) entre en una dinámica anticapitalista. No le pidan peras al olmo. Si la clase capitalista argentina se beneficia de la explotación de la clase obrera argentina, y si para mantener esa explotación son esenciales sus vínculos con el capital financiero internacional, ¿por qué rayos la clase capitalista argentina va a tomar medidas anticapitalistas para combatir al capital financiero internacional?

 

En resumen, lo que está en juego hoy no son la “soberanía” ni la “patria”. La clase dominante argentina se endeudó con plena conciencia. Cuando dispuso tribunales internacionales de arbitraje, lo hizo porque pensó que era un buen negocio. Aquí no hay contenido real para una “causa nacional” por la deuda. Para que haya una “causa nacional” tendría que haber una relación de opresión, como sucede en las colonias. Pero no es lo que ocurre en Argentina. Para ponerlo con dos nombres de moda, los Boudou y los Lázaro Baez argentinos no están “oprimidos” por colonialismo alguno. Para ellos (y para todos los Macri, Scioli, Binner, Carrió, Massa, así como para todos los Rocca, Pescarmona, Bunge y Born, y similares) lo que está en juego son negocios, participación en ese botín que los marxistas llamamos plusvalía. Por eso la divisoria no pasa por “patria o buitres”, sino por la oposición de clases, entre explotados y explotadores. Querer unir a la clase obrera con la burguesía “nacional progresista” (supuestamente antiimperialista) detrás de la causa nacional del no pago de la deuda, es como querer unir el agua con el aceite.

 

El no pago de la deuda sólo tendrá un sentido progresista si es planteado desde un programa integral de transformaciones sociales y revolucionarias, decidido por los mismos productores directos, los trabajadores. Y para esto, hay que tener poder. De lo contrario, estamos ante palabrerío vacío.

Descargar el documento:
[varios formatos siguiendo el 
link  opción Archivo/Descargar Como]
“La izquierda y el no pago de la deuda”

https://rolandoastarita.blog/2014/07/04/la-izquierda-y-el-no-pago-de-la-deuda/

 

 

Estamos a poco de otro aniversario del 24 de marzo de 1976 y domina el esfuerzo por la unidad con los K. Discrepo porque quedarnos en No a Macri es descontextualizarlo de la democracia desde 1984 (incluyendo a los gobiernos K) y del capitalismo global integrado. Es postergar el basta a estar subsumidos en una economía de sobreexplotación tanto de la naturaleza como de los trabajadores (formales, informales y desocupados) y de los otros sectores sociales. Cuando hay tantos sufrimientos  con origen en el extractivismo que continúa expandiéndose y significa mayor transnacionalización económica territorial a costa de profundizar la pobreza tanto de Argentina como de sus pueblos y generar  ecocidios-etnocidios y genocidios.      

 

Pienso que  el próximo 24 de marzo debemos deschavar al contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales como los responsables de la dictadura militarizada y de la democracia cada vez más restringida. Es deschavar al poder real como genocida aplicando terrorismo paraestatal y  terrorismo de estado para instaurar su neoliberalismo. Es destapar cómo la democracia le sirvió no sólo legalizando-legitimando su acaparamiento de territorios, su saqueo y sus envenenamientos.  Sino también perfeccionando e intensificando la represión, el control sobre las poblaciones y la manipulación de la opinión pública para modelar consensos imprescindibles al clima de negocios o seguridad del contubernio de los poderes imperialistas con los locales.

 

Unirnos a los K es conciliar también con su lideresa y sus cúpulas que hicieron posible al gobierno de Mauricio Macri o mejor dicho promovieron la concentración y transnacionalización económico territorial. Es hora de romper con el círculo vicioso del poder y articular las resistencias comenzando por visibilizarlas el 24 de marzo e ir instalando espacios en común para apreciar, deliberar despertares, decisiones como el señalado en:

 

"Resulta inadmisible, impensable, injustificable creer que después de más de dos décadas de saqueo y contaminación de la empresa extractiva la Alumbrera, el pueblo de Andalgalá podría soportar un proyecto minero tres veces superior y así permitir la destrucción completa de ese lugar con la instalación de Agua Rica".

 

 

 

Andalgalá camina,

nunca más una mina

15 de febrero de 2018

 

Compartimos las reflexiones de una integrante de la Asamblea El Algarrobo, que da cuenta de los daños irreversibles que la megaminería provoca en nuestro medioambiente. Resaltar la lucha del pueblo de Andalgalá que lleva 8 años luchando y resistiendo el avance de un modelo extractivo que rapiña nuestros recursos. 

 

Por Silvina Reguera para ANRed

Resulta inadmisible, impensable, injustificable creer que después de más de dos décadas de saqueo y contaminación de la empresa extractiva la Alumbrera, el pueblo de Andalgalá podría soportar un proyecto minero tres veces superior y así permitir la destrucción completa de ese lugar con la instalación de Agua Rica.

El superlativo quizás suene exagerado, pero de algún modo hay que llamarlo. Los modelos de minería que se están practicando en Argentina, están llevando los métodos extractivos a niveles exponenciales, desconocidos desde veinte años a esta parte: Ecocidas.

Esa es la razón por la que han crecido también las resistencias de los diferentes pueblos, transformadas en asambleas, las cuales, a través del tiempo y en defensa propia se han ido agrandando con el poder ciudadano de la autodeterminación y en resguardo de sus recursos naturales.

 

La magnitud de los volúmenes extractivos son inéditas, directamente destruyen cerros y cadenas montañosas para luego depositar en cualquier parte el material triturado que no les interesa.

 

En Alumbrera, por cada tonelada de roca se obtienen seis gramos de oro y seis kilogramos de cobre. Datos de la misma empresa se ufanan que Alumbrera utiliza en un solo mes la misma cantidad de explosivos que se requiere por año en toda Argentina para otras actividades. No es casualidad que llueva polvo en la ciudad. Además, los especialistas advierten que la remoción de las montañas acelera la producción de sulfuros, que con el aire y el agua producen drenajes y lluvias ácidas, con su contaminación a cuestas.

 

El yacimiento se encuentra entre las más grandes explotaciones de cobre y oro del mundo, exporta 200 mil toneladas anuales de cobre y 25 mil toneladas de oro.

 

Cuenta con una lujosa ciudad en las alturas: 500 habitaciones, canchas de tenis y fútbol techadas, salas de juegos, gimnasio, línea de colectivo interna y tres aviones propios que hacen de taxi aéreo para ejecutivos, y servicios de agua y energía eléctrica que nunca se cortan.

 

El proceso de extracción consiste en dinamitar las paredes de la montaña, transformar las rocas en polvo y diluirlas en sopas ácidas que purifican el mineral.

 

Todos los desechos son destinados a un enorme basurero, de 40 hectáreas y casi 200 metros de profundidad, llamado “dique de colas”. El producto bruto es enviado por un extenso mineraloducto –un caño bajo tierra– de 310 kilómetros de largo que pasa por Catamarca hasta Tucumán. Llega hasta Cruz del Norte, donde el “Tren Alumbrera” transporta concentrados hasta el puerto de Santa Fe. De ahí viaja al exterior, donde es refinado. El megaemprendimiento también cuenta con un electroducto de 220 kilómetros, líneas de alta tensión que atraviesan gran parte de Catamarca y Tucumán.

 

El 15 de febrero de 2010 (y ante rumores de los días previos) el pueblo de Andalgalá salió a la calle de manera espontánea y masiva a decir: NO.

 

Pero no era un NO caprichoso y sin fundamentos, era y es un rotundo NO con conocimiento de causas y consecuencias.

 

Porque es mentira que la minería en gran escala es “progreso para los pueblos”, o que es un “motor de desarrollo para la economía del país”, o que crea “muchos puestos de trabajo”, o que la minería “se instala en zonas postergadas, creando un círculo virtuoso, generando desarrollo y elevando el nivel de vida de la población” o que puede ser “limpia, no contaminar el ambiente, y que se puede hacer sin riesgos ambientales” como también es mentira que “no se puede vivir sin minería”, hay modelos alternativos aplicando la teoría de las 3R: Recuperar, Reciclar y Reutilizar, tan simple como eso.

 

Ante la clara postura de gobiernos nacionales y provinciales, anteriores y actuales de seguir en ese camino de más saqueo, mas contaminación, más destrucción y más pobreza, y sabiendo que, mientras los minerales permanezcan en las montañas el peligro estará siempre latente, es que como ciudadanos de cualquier parte, afectado directa o indirectamente, tenemos la obligación moral de defender lo que ellos (elegidos por la mayoría y pagados por todos) no defienden.

 

Andalgalá lleva ya ocho años deteniendo el Proyecto Agua Rica, seguramente, en unos años estaremos rememorando los diez años y después las dos décadas y así por siempre. Lo cierto es que está comprobado que la lucha debe ser conjunta y permanente, sin olvidar que a la par de todo esto, se encuentra una “justicia” muy parcial, que actúa en beneficio de las corporaciones, violando leyes y apañando la represión de quienes se manifiestan.

 

Hoy, el aire que se respira en Andalgalá es de pura memoria porque todavía está a tiempo, porque en el inconsciente colectivo todavía está la esperanza de una vida mejor.

“No hay caminos para la libertad, la libertad es el camino”

Fuente: http://anred.org/spip.php?article16038