Qué Economía

Junio 2018

Sin incesante crecimiento en la concentración de deuda y territorio del capital.

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Recordemos la Declaración final del Foro Alternativo Mundial de las Aguas 2018 donde se señala:

(...)Nuestras constataciones sobre el momento histórico

El modo de producción capitalista, históricamente concentra y centraliza riqueza y poder, a partir de la ampliación de sus formas de acumulación, intensificación de sus mecanismos de explotación del trabajo, y profundización de su dominio sobre la naturaleza, acarreando la destrucción de nuestros modos de vida. Vivimos un período de crisis del capitalismo y de su modelo político representado por la ideología neoliberal, que se busca intensificar con la transformación de los bienes comunes en mercadería, a través de procesos de privatización; fijación de precios y financiarización.

La persistencia de ese modelo ha profundizado las desigualdades y la destrucción de la naturaleza, a través de los planos de emergencia del capital en los momentos en que se profundiza su crisis. En este escenario, las acciones del capital se orientan a mantener a cualquier costo sus altas tasas de interés, lucro y renta.(...) Leer

Cuando hablamos de progreso capitalista o de crecimiento económico en Nuestra América debemos centrarnos en los extractivismos exportadores donde su gran escala responde a las ciencias y tecnologías de avanzada. Pero esa modernidad es a beneficio exclusivo de los grandes capitales y estados imperialistas con socios menores en los locales. Porque los pueblos son condenados al subdesarrollo y sometimiento de sostener una civilización en crisis al destruir la agricultura, los ecosistemas, las culturas, las sociedades...las personas.

 

Los gobiernos K-PJ expandieron las fronteras extractivistas profundizando lo conseguido por Menem-PJ . Lo prueban la creación de la Organización Federal de Estados Mineros (ofemi), la adopción del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010–2020 (PEA) con el objetivo de aumentar la superficie cultivable a 42 millones de hectáreas, o las negociaciones de la re–nacionalizada YPF con empresas como Chevron, Gazprom y Exxon.

 

Ante la caída del negocio petrolero, Maduro mira hacia la súper explotación del Arco Minero del Orinoco sin preocuparse por lo que el sociólogo venezolano advierte al ser entrevistado.

 

Emiliano Teran Mantovani: “Con el Arco Minero del Orinoco

estamos frente a un suicidio”.
Publicado por Portal de la Izquierda en 4 de septiembre de 2017
Entrevistó Carlos Carcione. UPC de CER Latinoamericana para Aporrea.org | Domingo, 03/09/2017

 

 

(...)Hay que pensar por ejemplo en lo que escribía Rodolfo Quintero, toda la transformación antropológica, económica, social, cultural que se daba en los campos petroleros. Lo que está ocurriendo en Santiago de Cabrutica o en la zona sur de Monagas, todos estos cambios sociales que tiene que ver con afectación de tierras cultivables, problemas de agua severos, la migración de formas de trabajo productivo al taladro, provocando un mayor abandono de la agricultura, una agricultura extremadamente precarizada como lo está en la actualidad. Entonces lo que tienes es dos tendencias opuestas en términos de la crisis.

Una tendencia  de una enorme gravedad, con una población de muchas décadas asimilada a la economía rentista, a los sectores terciarios de distribución de la renta, y una necesidad histórica de producción interna que necesita una subjetividad que tenga alguna cultura del trabajo. Entonces tienes dos tendencias que están caminando en sentido contrario y que va a agravar la crisis. La otra consecuencia es el tema ambiental,  yo entiendo que el tema ambiental tiene poca incidencia en el país, por la fragilidad de los movimientos ambientalistas. Pero además, sobre todo por la poca información que existe sobre el problema ambiental.

Por ejemplo, el tema ambiental del agua en Venezuela es gravísimo, ahí tenemos varias bombas de tiempo. Por ejemplo lo que está ocurriendo con los embalses de Paucachinche y Camatagüa que atienden a 10 millones de personas en el país, que está proveyendo agua con más escasez, por la incapacidad de potabilización. Porque viene además contaminada por diversas razones, pero entre ellas el proyecto de trasvase de agua para evitar que el lago de Valencia siguiera creciendo, pero entonces estamos tomando agua con heces aquí en Caracas, en Valencia y Maracay es peor, y esto es una bomba de tiempo política. Te voy a dar un ejemplo: en el 2014 hubo una crisis del agua en Sao Paulo en la cual Dilma Rousseff termina declarando que esa crisis se convierte en un asunto de Seguridad Nacional, por qué lo declara, porque una ciudad de más de 12 millones de personas colapsando por la escasez de agua es claramente una crisis política. Lo mismo en los Estados Unidos declara problema de seguridad nacional el tema, por ejemplo, del cambio climático.

 

Esta tendencia es a que se agrave porque hay negligencia e incapacidad para atenderlo. Y el extractivismo produce una agudización, una profundización de estos patrones. La expansión del extractivismo para dar un ejemplo concreto, generaría una contaminación severa del Río Socuy, que alimenta embalses fundamentales para suministrar agua a la población de Maracaibo, del Tablazo, de San Francisco, donde hay también millones de personas, ahí tienes también problemas de seguridad. Yo lo veo desde el punto social y ambiental, pero si lo tomamos del punto de vista más político hay una cosa de seguridad nacional con esta crisis.(...) Leer

 

Cristina Fernández de Kirchner no sólo es responsable de la multiplicación de "zonas de sacrificio", del saqueo y contaminación ambiental sino también de ilusionar, ocultando los ecocidios-genocidios, en el progreso capitalista mediante:

 

Circo, que pan ya tenemos
Tecnópolis
9 de septiembre de 2011

Por Luís E. Sabini Fernández (Rebelión)

Esta exposición expresa, como los festejos del Segundo Centenario y otras realizaciones, un momento largamente esperado y ansiado por argentinos, de “vacas gordas”, “coyuntura favorable”, de una Argentina superavitaria.

En términos históricos, Argentina ha vivido las últimas décadas en un bucle bastante permanente con momentos de enorme dispendiosidad y otros de formidable quiebre de expectativas e ingresos.

El colapso de 2001, sin embargo, permitió visualizar lo que se estaba incubando; un nuevo momento económico totalmente opuesto al experimentado entonces, con el goteo irritante de dinero bancarizado por Cavallo y Menem.

Se habló entonces de quiebre del país, de riesgo de su disolución económica y política, pero era el momento en que una nueva camada de productores rurales que habían unido gozosamente su destino empresario con la neocolonización monsantiana, ingresando técnicas de ingeniería genética para la producción de plantas (y animales; recordemos el episodio de Azul, con dos jóvenes trabajadores muertos, 1987), empezaban a recoger formidables ingresos por la soja transgénica (cuya producción se había iniciado, tímidamente, en 1996).

En el 2001, el país, a través del bolsillo de tales productores, empezaba a recibir altísimas tasas de rendimiento. Fueron esos beneficios, sin precedentes, los que fueron permitiendo a los sucesivos gobiernos gravar con las debatidas "retenciones" las siempre crecientes exportaciones.

Esas “gotas de dólares” se han ido haciendo aguacero (no sólo provenientes del cultivo de soja, aunque el mismo es básico y principal, pero el país ha ido acumulando otros saldos exportables, por ejemplo con otros cultivos transgénicos, como maíz o algodón, con petróleo, con maquinaria para la agroindustria, etcétera).

Y el gobierno K, desde 2003 no ha escatimado el distribucionismo. Que explica la asignación universal, la jubilación de manzaneras, la de gente con la edad como para jubilarse pero careciente de aportes suficientes (y a veces de aporte alguno). Jubilar sin contraprestación es algo casi inédito en la historia de las jubilaciones del mundo entero (de la parte del mundo donde existen), pero ha cuajado al día de hoy en Argentina. Gracias a las dimensiones más que apreciables del superávit fiscal.

El gobierno actual, está haciendo todo lo posible para “pasar a la historia” como momento cumbre de la sociedad argentina. Cumpliendo así un rasgo muy peronista: y la población, agradecida, retribuye (como acaba de verse en “las primarias”).

Para lo cual, Tecnópolis es más que una exposición sobre técnica o lo tecnosocial, una exposición sobre el uso de la técnica por el actual gobierno. El enorme pabellón de la Historia del trabajo (en Argentina) lo atestigua: todas las estadísticas y los cuadros allí presentados ponen de base la Argentina de 2003 o 2001 y a continuación los datos y estadísticas hasta hoy. ¿Pero, es que acaso no había trabajo en Argentina en 1975 o 1950, o en 1920 o en el siglo XIX? ¿O es que sencillamente la historia argentina anterior a la era K no importa?

Tecnópolis, hecho político: afirmación de un imaginario social

Tecnópolis [en adelante, T.] está caracterizada por la espectacularidad. Es propiamente, un espectáculo, pero política, ideológicamente orientado. Y esto es lo que le da fuerza y lo vertebra dentro de un proyecto político. Le da “sentido”, claro que instrumental.

Realizaciones como T. y los fastos del Segundo Centenario en la Av. 9 de Julio revelan algo importante, significativo, “la marca” de la era Ka. A diferencia de sucesivos gobiernos empeñados sólo en continuar o robar o flotar o gestionar (o hacer que) o reprimir y castigar, los Kirchner han acometido una tarea “histórica”; advirtiendo las vacas gordas del momento, lo que algunos ahora llaman “el viento de cola”, han reeditado la experiencia redistribucionista de la primera presidencia de Juan D. Perón.

Y han hecho una buena inferencia: aquel momento de vacas gordas, en la posguerra, en el segundo lustro de los ’40, basado en el cual Perón acometió la inmensa tarea de actualizar el país, castigar el estilo medieval o aristocrático de sus capas empresarias y capitalistas, luchar por el respeto a los trabajadores, autocalificándose Perón de “el primer trabajador”, proyectando un capitalismo al sur americano reflejo del norteamericano, con similar voluntad expansiva, le significó que muchos privilegiados confundieran al peronismo con un movimiento subversivo, tomaran a Perón por “comunista”, sin darse cuenta que se trataba de una modernización del estilo político, mucho más rendidora para afianzar privilegios, precisamente.1 Y simétricamente, le significó el apego incondicional de grandes masas de laburantes que dio forma al polimorfo “movimiento peronista”, incluido sus alfiles, “los capos” cegetistas, polea de transmisión entre “el líder” y “sus” descamisados…

El gobierno K ha dado lugar al renacimiento de tales antinomias, que tuvo su apogeo en 2008. El arrasamiento electoral de CFK en 2011 muestra el repliegue del reeditado polo “gorila” y el pasaje, tenue o precipitado, de muchos de sus “referentes” a las filas K.

En tierras de ciegos, el tuerto es rey

T. es, entre otros, uno de los frutos de semejante pujanza política. Ante la pertinaz falta de ideas de la llamada “clase política” argentina (porque me permito no calificar como ideas la expresión alica-alicate, los globitos de colores, las imágenes parentales, etcétera), el proyecto K luce una, una idea, que procuramos resumir. Basada en una filosofía, en una concepción ideológica, a la cual se ha abrazado con fuerza: la modernización, la hipertecnificación, particularmente articulada sobre una rama básica de la economía argentina (actual): la biotecnología.

Ésa es su fuerza. La que revela, empero, la condición periférica, absolutamente dependiente del proyecto K.

Estamos en pleno despegue, financiero, de los poderes coloniales o imperiales, que tienen a su vez, simultáneamente, una crisis insoslayable encima. Pero al mismo tiempo, en un momento de plena colonización mental, de identidad cada vez más absoluta con “el mundo metropolitano”.

Apogeo del optimismo tecnológico

En el mismo momento que en el muy a menos venido Primer Mundo se debate vigorosamente sobre el sentido de la crisis de la expansión económica, en que campea una crítica creciente al concepto mismo de expansión económica, en que hay materia gris dedicada a la crítica del consumismo (que sigue siendo, por cierto, la pauta dominante), que en Canadá, en Francia, en Alemania, incluso en EE.UU., surgen intelectuales que enfrentan las políticas dominantes, con punzantes reflexiones respecto del decrecimiento, que incursionan en la temible cuestión de la creciente contaminación planetaria, aquí en Argentina el principal caudal intelectual del país adhiere acrítica o apenas críticamente a la modernización capitalista de la administración K, ensalzándola como si fuera algo relacionado con los sueños socialistas, anticapitalistas, antiburgueses que muchos de esos intelectuales tuvieran décadas atrás o incluso hasta 2003 o 2004…2

Al respecto, merece advertirse que una renovación del proyecto K, de la pareja de los Kirchner, respecto de la pareja peronista primigenia, es haber hecho un sustancial cambio de alfiles, o, mejor dicho una ampliación: junto a aquel brazo “sindical” de otrora, tenemos ahora otro, intelectual (y tendencialmente mediático).

Los 5 continentes o los 5 elementos de T.

Para ilustrar porqué califico a T. de proyecto neocolonial, cargando un optimismo tecnológico que fue el motto de la sociedad occidental y burguesa hasta hace unas décadas, pero que hoy, al menos en muchos sitios considerados capitales en el mundo, está en crisis, voy a transcribir las punzantes observaciones de una nota-e de Guillermo Torres:3

Por su calidad, citaré in extenso:

"III. DE LOS RELATOS DE TECNÓPOLIS.

A cada uno de los cinco continentes en que estará dividido Tecnópolis corresponderá una construcción icónica: Tierra, Agua, Aire, Fuego e Imaginación.

Tierra: a través de un cubo de 1.400 metros cuadrados se desplegarán paseos temáticos.

¿Se les mostrará a los niños como la tierra está siendo vaciada de toda vida, por los plaguicidas, hijos dilectos de Tecnópolis?

¿Se les mostrará a través de un microscopio como va dejando de ser un sustrato vivo, y se va convirtiendo en polvo?

¿Se les mostrará el paso de la infinita variedad vegetal, a los feroces monocultivos?

 

Agua: estará representada por un edificio octaedro, con un témpano que emula a los hielos continentales y reproduce las extremas temperaturas de la Antártida.

¿Se les mostrará a los niños, cómo el mar y los ríos están muriéndose por acidificación, falta de oxígeno, calentamiento y sobrepesca desaforada?" Aquí agregaría, como preocupante causa de muerte oceánica, la plastificación, que agrega otro factor a los ya tan didácticamente enumerados.

Más abajo, nuestro corresponsal sigue planteando preguntas pertinentes, las que faltan en este gran circo, pero que lógicamente no se pueden plantear en circos de este tipo. Porque se trata de un paseo para “pasarla bien” y no de una instancia de sacudimiento existencial para afirmar (o rechazar) un estilo de vida (que por otra parte es “el normal” en el planeta… ¿cómo vas a preferir laburar en lugar de consumir, o andar en tren en lugar de tener auto?: ¿estás del tomate?). Por ejemplo:

"¿Se les mostrara a los niños la ausencia de controles químicos del agua que consumen directa o indirectamente y sus efectos potenciales?¿Se les mostrará cómo las plantas potabilizadoras, sólo se ocupan, en el mejor de los casos, de eliminar bacterias mediante cloro, mientras todo el arsenal químico volcado por "el agro" y la industria, y por toda la vida urbana, no es filtrado porque no hay cómo?

[…] ¿Se le dirá a los niños que el aire está surcado de ondas electromagnéticas que no se ven, pero que dañan su salud y amenazan su vida y que, por ejemplo, como frutilla del postre, el wifi que están instalando en los colegios primarios van a freírlos en ondas....y que a nadie le importa?"

 

Electromagnetismo: un buen ejemplo de centro y periferia

El último ejemplo de nuestro pluricitado Torres permite mostrar en blanco sobre negro esa diferencia que procuré explicar entre las sociedades que ya modernizadas están percibiendo el rebote de muchos de sus maravillosos adelantos y las que, como la argentina, están más que contentas arribando a una modernidad, cuanto más plena mejor.

En China y en Argentina, acaban de hacerse sendas promesas: Shangai, la segunda ciudad china, megalópolis con varios millones de habitantes, será wifi próximamente, como toda la provincia de San Luis, según similar promesa y proyecto en Argentina. Promesas 2011. Este mismo año, algunas ciudades alemanas están restringiendo… el wifi. El parlamento de Baviera recomendó cambiar la conexión wifi a Internet en escuelas, a favor del cable. Por ley, obsérvese.

Y en la ciudad de Colonia (Köln) se está cableando en estos mismos momentos toda la ciudad con fibra óptica para descartar todo wifi brindando una alternativa que se considera aceptable (datos extraídos de una larga lista en Internet).

El gobierno federal alemán exhorta a restringir el uso de wifi al mínimo posible. Es que dados los ensanches progresivos de las áreas wifi, se vio que primero bares y bibliotecas, luego edificios, campus universitarios, más tarde barrios, ciudades enteras iban camino a quedar wifi. Es decir, áreas enormes con una intensidad permanente de ondas electromagnéticas.

La bioquímica M.-W. Ho, desde Londres ha comentado: “Aumentan las pruebas de que los peligros para la salud asociados a las microondas inalámbricas son al menos comparables, si no peores, que los asociados al tabaquismo. Pero a diferencia del tabaquismo, la exposición pasiva a las microondas será difícil de evitar si el wifi llega a estar en todas partes.” 4

No es de extrañar que diversos centros de enseñanza como el de Prebendal, en Inglaterra, desconfíen del wifi y se decidan a “cambiarlo por un de cable convencional”.

En Canadá, en la Universidad de Lakehead, Ontario, su rector ha decidido aplicar el principio de precaución en beneficio de sus alumnos y ha ordenado retirar el wifi garantizando a la vez el acceso a la red mediante fibra óptica.

Observe el paciente lector que en casi todos los casos se trata de “dar marcha atrás”. Porque el wifi había hecho su entrada por “el arco de triunfo tecnológico”, y han sido ciertas investigaciones y reiteradas advertencias las que han decidido a cada vez más habitantes “primermundianos” a abandonar esa comodidad.

Avanzando, ¿pero hacia dónde?, ¿hacia atrás?

Afirmarnos en el optimismo tecnológico, del cual T. es un testimonio franco, directo, efectista, nos pone, en rigor, y pese a las apariencias, unas cuantas décadas atrás.

Quimiquización de los campos

Veamos, por ejemplo, la exaltadísima agroindustria. Estamos promoviendo la quimiquización de los campos, que ha avanzado incontenible con la mal llamada “Revolución Verde” de los ’60 que fue –como magistralmente la ha definido Carmelo Ruiz Marrero– “la exportación al Tercer Mundo del modelo industrializado y mecanizado de la agricultura de EE.UU.” 5, pero sobre todo con el ingreso a saco de Monsanto en el país a mediados de los ’90 con la soja transgénica.

Ese culto se constituye en el monólogo del poder en el mismo momento en que, desde 2010 se ha iniciado un movimiento de “médicos de los pueblos fumigados” que están advirtiendo del fenómeno de bola de nieve de las enfermedades producidas con agrotóxicos. Porque la pujanza de la agricultura de exportación argentina descansa cada vez más en venenos.

Mientras tales médicos presentan informes de que se ha triplicado la frecuencia de cánceres en regiones de monocultivo (de soja o arroz, y seguramente de tabaco o algodón), y que las malformaciones congénitas se han quintuplicado –repare el lector la magnitud de lo que estamos hablando–, los presupuestos del Plan Estratégico Agroalimentario ignoran sistemáticamente esa cara oculta de la luna y anuncian sin remilgos ni tapujos extender la frontera agropecuaria y afianzar el modelo… me permito ser muy escéptico respecto de las promesas de agricultura familiar o tradicional, sin agrotóxicos, a la vieja usanza, “del pasado” para INTA o Monsanto…

Energía nuclear: expansión y reafirmación

Este llamativo andar a contramano adquiere rasgos más estremecedores, si cabe, en la energía nuclear. Después del descalabro de Fukushima, que vino a ser como lo irrepetible que se repitíó después de Chernobyl, nos hemos enterado que en el ínterin los accidentes nucleares han sido centenares en apenas dos o tres décadas; sólo en Japón, una treintena.

Tras lo atrozmente vivido en Japón, situación que dista por cierto de estar resuelta, el país entero “desenchufó” dos tercios de sus usinas nucleares, que constituían su principal fuente energética (de 54 dejaron operando a 17).

Tras la catástrofe de Chernobyl, en 1986, se produjo un congelamiento de la expansión nuclear en el mundo entero. Con dos excepciones entonces: Francia y Japón.

Con lo acontecido este año, ha quedado únicamente Francia de aquellos dos “tercos”. Pero se la ha sumado otro estado, que considera igualmente que Fukushima no trastorna en absoluto ningún plan de expansión nuclear: Argentina.

En T. se lo puede ver manifiesto. Y eso que Argentina tiene su principal establecimiento nuclear a apenas 114 km de una megalópolis con 14 millones de habitantes, es decir un centro poblado inevacuable…

En general, en el mundo, la reacción, ha sido de enorme retracción, lo cual ha llenado de preocupación al lobby nuclear, un lobby de alcance planetario muy entrelazado y con enorme influencia en los sectores “decisivos”, que se esforzó por superar y hacer olvidar el descalabro de Chernobyl, que había avanzado muchísimas posiciones desde el cambio de siglo, “gracias” a la conciencia creciente de la escasez energética de otras fuentes, como el rumor, cada vez más insoslayable del “Peak oil”,6 algo que había llevado incluso a “ambientalistas” a elegir lo nuclear como “mal menor” (o tal vez, ya como panacea, por esas curiosas metamorfosis del alma humana).

Como resultado de Fukushima, sin embargo, muchos países que habían apostado fuerte a lo nuclear, se han replegado. En primer lugar, Alemania que ratificó por boca de su premier, Angela Merkel, el abandono a medio plazo de tal energía en medio de manifestaciones de decenas de miles de refractarios. Otros, como Italia o Austria , que jamás ingresarán a semejante “club”, han ratificado su negativa a embarcarse en energía nuclear. Movimientos similares hubo en México, España, Inglaterra, Suecia, pero no en Argentina. Carecemos de noticias de cómo han barajado Fukushima países que habían apostado fuerte al desarrollo nuclear; Rusia, India y particularmente China (que tenía, cuando la hecatombe de Fukushima, 27 usinas nucleares en construcción).

Hasta en Uruguay hubo cierta reacción. Un país sin energía nuclear, que en 1997 adoptó por ley el rechazo a tal tipo de energía, durante la primera presidencia frenteamplista su presidente buscó remover esa prohibición. Tabaré Vázquez intentó la asociación con Israel para desarrollar energía nuclear en el país. El sacudón de Fukushima le ha quitado aire a semejante proyecto y voces antinucleares se hicieron sentir.

La ingeniería genética en ristre

Otro buen ejemplo de la apuesta cientificista dura del actual gobierno argentino, y tenderíamos a decir, del actual régimen político argentino, porque tenemos la impresión que esta huella va más allá de una o dos presidencias, es la apuesta a la mal llamada biotecnología que es, en rigor, ingeniería genética.7

Ya cuando los alimentos transgénicos ingresan al mercado y a la sociedad argentina, lo hicieron con escasísima resistencia (que sin embargo, existió). Sólo dos estados conoce quien esto escribe, donde los transgénicos ingresaron sin mayores problemas: EE.UU. y Argentina.

En otros países, México, Brasil, Paraguay, Inglaterra, Italia, Noruega, Francia, India, Zambia, Zimbabwe, hubo fuertes polémicas y el resultado no siempre fue el mismo: en algunos países ingresaron en toda la línea, en otros únicamente como alimento pero no como semilla y en otros no ingresaron de modo alguno. Estamos hablando de “la primera época” que va desde mediados de los ’90 hasta los primeros años del siglo XXI.

Sin embargo, las investigaciones prosiguieron año tras año, y en 2006 G.-E. Seralini en Francia, en 2010 Andrés Carrasco aquí en Argentina, y varios luchadores de la primera época reagrupados en 2011; Michael Antoniou, Mohammad Mostafa Habib, Vyvyan Thomas y John Fagan salen otra vez a la palestra, ahora con el fruto de renovadas investigaciones que no hacen sino confirmar lo que ya se había planteado a fines del s. XX: los transgénicos no son sa-ludables, son en rigor cajas de Pandora que pueden ser inocuos o por el contrario disparar una serie de trastornos que sus fabricantes ni vislumbran. Concretamente, los cuatro últimos citados han publicado un trabajo “Round Up and Birth Defects” (El herbicida Round Up y defectos congénitos) en el cual exponen pruebas de que Monsanto ya sabía de tales peligros en la década de los ’80, antes de la llegada al mercado de los alimentos transgénicos. Y que las autoridades sanitarias de la UE entraron en conocimiento de tal problemática nada menos que en 2002.

Mientras se va desatando esta renovada resistencia contra la generalización de los alimentos transgénicos en algunos sitios, en Argentina sigue el amorío entre el agro y la producción hightech. Se trata de un amor compartido por el gobierno K y la Mesa de Enlace más o menos ex. Basta echar una ojeada a Clarín Rural para verificar su implante ininterrumpido en el país desde hace quince años… Como lo titula, con cuantitativo acierto: “El boom de los transgénicos” (16/4/2011), citando Clive James, fundador de ISAAA.8 James anuncia en la misma nota el objetivo de llegar al trigo transgénico, algo que la industria Biotech no pudo lograr en su primera década, ni con el trigo ni con el arroz.

O escuchar al ministro Lino Barañao explicando que el glifosato es como agua con sal…9

Vacunitis

Algo por el estilo pasa con algunos desarrollos médicos que más que médicos parecen ser o provenir de los laboratorios. Por ejemplo, la difusión de algunas vacunas. Como el tan debatido Tamiflu de una empresa de Donald Rumsfeld, quien precisamente logró colocar millones de unidades de su vacuna durante sus funciones ministeriales o militares (difícil distinguirlas). Y de muy discutida eficacia. O temible patogenicidad.

En el país, acaba de publicitarse con bombos y platillos una vacuna argentina contra la Hepatitis B, enfermedad que registra una mortalidad de aproximadamente el medio por mil (0,5 o/oo), donde cabe preguntarse qué significado tiene una vacuna ante un “agente patógeno” tan poco mortífero que apenas puede matar a uno cada dos mil afectados. Con lo cual, la pregunta sobre cómo superar su patogenicidad hay que pasarla del agente patógeno a la situación del afectado, aquel que sucumbe en medio de tantos que resisten.10 Más que de vacunas, el asunto pasa por cuidar a los expuestos, mejorar su calidad inmunitaria, y no “malgastar” en riesgosas vacunas para tantos candidatos que en rigor no la necesitan.

 Sin hacer futurología

Con todos los peligros de incursionar en lo futuro, algo indeterminado por definición, e indeterminable, arriesgamos a señalar que Argentina tiene un futuro bifronte: avanzan todos los índices de “desarrollo” económico y material (expansión de las ventas de artículos de consumo, aumento de unidades cibernéticas o automovilísticas) pero a la vez aumenta la desertificación, el arrebato de tierras a pobladores “tradicionales” para engrosar el agro Hightech, con lo cual nos tememos que también aumenta el precipicio que separa a los que más tienen de los que menos tienen, y aumentan las secuelas de la contaminación de muy diversa procedencia, como lo vemos con la sensación que tenemos muchos, de que los cánceres se han convertido en el mal de nuestro tiempo.

Y muchos entendemos que se trata de una plaga, no bíblica, sino tecnológica.

Luis E. Sabini Fernández integra el equipo docente de la Cátedra Libre de Derechos Humanos, Facultad de Filosofìa y Letras, Universidad de Buenos Aires. Es periodista, editor de la revista futuros, .

Notas:

1 Hasta el escudo peronista expresa esto prístinamente, fijando la desigualdad.

2 Imagino entre ellos a unos cuantos de mentalidad “menchevique” arguyendo que “ahora” es el momento del desarrollo desde la pureza virginal y natural, del subdesarrollo y que cuando tengamos la modernidad bien asentada, como en Europa Occidental o en EE.UU., ya nos llegará el momento de preocuparnos por “la ecología”…

Cero en geografía… y en historia. El mundo es hoy más uno que nunca. Y un agrotóxico ideado en Saint Louis, Missouri, es fabricado en Shen.-Shen, China y nos arrasa pampas argentinas o selvas bolivianas…

3 “Tecnópolis 2011, ciencia y tecnología en Villa Martelli”.

4 ISIS, “Drowning in a Sea of Microwaves” [Ahogándonos en un mar de microondas], I-SIS, 11/5/2007.

5 “El gran debate de la agricultura mundial”, http://www.ecoportal.net/content/view/full/99790.

6 La referencia en inglés, “Pico del petróleo” se refiere al momento en el cual la producción, en este caso de petróleo, la principal fuente energética mundial del presente, empieza a menguar. Se discute si ya no lo está siendo. Porque ya se registran muchos lugares petrolíferos con mengua sostenida de extracción, como podría ser la misma Argentina.

7 Los grandes emporios de tal actividad, con Monsanto a la cabeza, fueron los primeros en autocalificarse como de ingeniería genética. Advirtiendo, empero, el escaso atractivo de tal nombre aplicado a alimentos, en algún momento iniciaron la campaña para rebautizar a los alimentos genéticamente modificados o transgénicos como bio-tecnológicos. En rigor, biotecnología es una técnica milenaria que la humanidad ha aplicado para elaborar fermentos, por ejemplo (yogures, quesos, bebidas alcohólicas, panes). La ingeniería genética es también una biotecnología pero, por lo que acabamos de enumerar, no toda biotecnología es ingeniería genética.

8 Ente actualmente internacional de origen danés dedicado a promover los OGMs.

9 Declaraciones radiales en el programa de Madres de Plaza de Mayo, “Pariendo sueños”, 15 agosto 2011.

10 Véase mi nota “Laboratorios ‘investigando’, el estado argentino ‘supervisando’ ¿qué es peor el soneto o la enmienda?”, difundida en  www.revistafuturos.com.ar, www.rebelion.org, http://www.kaosenlared.net/ y otros sitios-e.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135278

En consecuencia, generalicemos la toma de conciencia sobre la criminalidad de lesa humanidad de los gobiernos de turno (y provinciales) , del poder económico e imperialista, del sistema político, del parlamento. Nos están envenenando y arrasando con las condiciones básicas tanto de vida como de trabajo.

 

Tengamos en cuenta que no hay sólo "zonas de sacrificio" o enclaves. La Naturaleza no tiene fronteras. En efecto, los extractivismos nos están envenenando a todes. Sabemos por quienes militan en la Ciencia Digna sobre los agrotóxicos y nos brindan un:

 

Vademécum toxicológico alimentario argentino
13 de febrero de 2018

 

"La agro - industrialización a través de la incorporación de semillas modificadas genéticamente y el uso masivo de agrotóxicos, tanto para los cultivos extensivos como los intensivos, no está sujeto a una regulación legislativa en la Argentina".

 

En el mes de Abril de 2017, Naturaleza de Derechos, accedió a los controles sobre frutas, verduras y hortalizas realizados por el SENASA, Servicio Nacional de Sanidad Vegetal y Calidad Agroalimentaria, entre los años 2011 y 2016 (ver aquí).

 

Tal como se informó en su momento, los resultados de los controles indican la situación de riesgo de daño alimentario en la que se encuentra la Argentina, por la altísima presencia de agrotóxicos en casi todos los productos alimenticios de consumo directo, o de materias primas esenciales, como el maíz, trigo y girasol.

 

Estamos hablando de residuos químicos que son incorporados diariamente al organismo humano, sobre los cuales la ciencia digna e independiente ha señalado que una exposición crónica a los mismos, representa una situación de riesgo grave para la salud humana, dado que en razón de evidencias claras, han sido caracterizados y hasta determinados, sin objeciones científicas y/o académicas, como agentes cancerígenos, disruptores endocrinos, genotóxicos, mutagénicos, teratogénicos.

 

Casi la totalidad del sistema agroalimentario argentino, esta sometido al modelo productivo impuesto por el Agronegocio, con la asquiescencia del poder político. La agro industrialización a través de la incorporación de semillas modificadas genéticamente y el uso masivo de agrotóxicos, tanto para los cultivos extensivos como los intensivos, no está sujeto a una regulación legislativa en la Argentina.

 

Efectivamente, en la Argentina, no hay una ley nacional que regule el proceso de registros, autorización y usos de los agrotóxicos, ya sea para su doméstico, línea jardín o en el sistema agroalimentario. Tampoco hay una ley sobre bioseguridad y Organismos Vegetales Genéticamente Modificados (OVGM).

 

CONTROL DE PRESENCIA DE AGROTÓXICOS SOBRE LOS ALIMENTOS

El Organismo estatal encargado de controlar los registros, las autorizaciones de uso y comercialización, suspensión y o cancelación de los agrotóxicos, en el sistema productivo de cultivos extensivos y frutihortícola, es el SENASA (Servicio de Sanidad Vegetal y Calidad Agroalimentaria). Este organismo se encuentra dentro de la órbita del Ministerio de Agroindustria de quien depende técnicamente. Su funcionamiento está regulado por una Resolución de la Ex Secretaria de Agricultura de la Nación Nro 350/1999. Dicha resolución, conjuntamente con el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1585/96 le otorga funciones al SENASA para establecer condiciones de uso de los agrotóxicos, entre ellas, los valores de LMR, (Límite Máximo de Residuo o Tolerancia), que refieren a la máxima concentración de residuo de un agrotóxico, legalmente permitida, en productos de la agricultura. Es el SENASA quien debe controlar que los alimentos no superen esos límites.

 

El acceso a los datos de los controles realizados por el SENASA sobre las frutas, verduras y hortalizas en los mercados de abasto (Central, de La Plata y General Pueyrredón), ha sido una bisagra en el camino por una agricultura libre de agrótoxicos.

 

Pues se trata de información que confirma todas las sospechas sobre la seguridad de los alimentos de consumo directo sometidos al uso de agrotóxicos. Los resultados son elocuentes, un primer análisis ligero de los números de los controles , nos indica que más del 63 % de las frutas, verduras y hortalizas tiene al menos un residuo de agrotóxico.

 

Un segundo análisis, más profundo, detallado y desclasificado (que hemos realizado en estos meses y que estamos presentado), nos advierte que estamos ante una situación de emergencia de inocuidad y seguridad alimentaría en la Argentina. Sin eufermismos denunciamos que toda la población esta expuesta a Daño Alimentario.

 

EL VATOXA

El informe del SENASA lo hemos sometido a un estudio por menorizado, que comprendió, una individualización de todos los agrotóxicos detectados en los controles (el número asciende a 65 principios activos), una clasificación toxicológica de cada sustancia química - desde la perspectiva de los efectos crónicos y según la revisión realizada por la Universidad de Costa Rica-, la indicación de los formulados autorizados por cada sustancia y su respectiva titularidad, detalle de los alimentos examinados y efectivamente contaminados con agrotóxicos.

 

Toda esa información ha sido recopilada en lo que denominamos Vademécum Toxicológico Alimentario Argentino VATOXA, que en esta edición fundacional, presenta información básica pero esencial para saber cual es la situación actual de los alimentos en relación a los residuos de agrotóxicos en la Argentina. Y también saber de cada agrotóxico que nos visita la mesa de los alimentos diariamente.

 

Se trata de un documento dinámico, que se irá actualizando periódicamente, con al aditamento de transformarlo, de aquí en más, es una construcción colectiva y popular, que motive la participación de la gente, volcando novedades e información relevante sobre alguna sustancia química, o nuevos trabajos o investigaciones científicas significativas, o datos de relevamientos, pertinentes para ser consignados en el Vademécum.

La construcción de un Vademécum popular sobre los efectos de los agrotóxicos en los alimentos, es la mejor herramienta de información democrática con la que pueden contar los consumidores y las consumidoras y la sociedad civil en general, frente a la minimización que se realiza desde la propias autoridades y los medios de comunicación hegemónicos, en complicidad con las corporaciones del agronegocio, bajo los argumentos genéricos y falaces de las buenas prácticas o los más absurdo que un simple lavado de las frutas, verduras y hortalizas, los libera de los agrotóxicos o que estos han sido sometidos a rigurosos estudios y evaluaciones de riesgos con la supervisión del SENASA.

 

Ambas falacias, quedaran desvirtuadas de plano. Y el VATOXA es una prueba que se sustenta en los propios registros oficiales del Estado.

 

La primera edición del VATOXA, Vademécum Toxicológico Alimentario Argentino, por un proceso agroalimentario libre de agrotóxicos, y en resguardo de la salud pública y la biodiversidad, ya es un hecho.

 

Es también intención, convertir al VATOXA, en una herramienta jurídica, dado que la información científica, - la ya reunida, mas la que se sume - servirá para consolidar los argumentos en las distintas presentaciones judiciales (precautorias y de acción publica) que se realicen en la materia (algunas ya proyectadas y a punto de ser iniciadas.

 

Al VATOXA, se puede acceder mediante tres Directorios: Directorio de Alimentos contaminados con Agrotóxicos (son 38); Directorio de Agrotóxicos detectados en los Alimentos y Directorio de Estadística y Gráficos (65, en total).

 

Para la determinación toxicológica de los agrotóxicos implicados en el VATOXA se han dispuesto 6 categorías; salvo las dos primeras, el resto se ajusta a la clasificación toxicológica por su mayor-menor peligro: Prohibido (por Resolución del SENASA), color Negro ; No Autorizado (No hay registros de formulados autorizados en Argentina), color Beige ; Muy Peligroso, color Rojo ; Moderadamente Peligroso, color Amarillo ;Ligeramente Peligroso, color Azul ; y normalmente no peligroso, color Verde .

 

Para la asignación de una categoría toxicológica a un agrotóxico, a los efectos del VATOXA, se ha considerado la banda de clasificación toxicológica con mayor número de registros de formulados comerciales autorizados por el SENASA, para cada agrotóxico determinado. Esa regla, cede en el caso de que un agrotóxico registre 10 autorizaciones de formulados comerciales de la categoría toxicológica mas alta, donde la que contiene un mayor numero de registros, pero de nivel inferior en cuanto a la peligrosidad, queda relegada por la primera. En el caso de empate, se elige la de mayor peligrosidad.

 

Adviértase que varios alimentos importantes no forman parte del estudio, atento a que el SENASA no ha dado respuestas de haber realizado controles sobre los mismos, a saber: Berenjenas, Zapallos, Arándanos, Repollos, Endibias, Remolachas, Higos, entre otros.

 

Será un trabajo inmediato que esos alimentos también sean controlados, más allá de la inoficiosidad del SENASA.

 

DISCUSIÓN SOBRE LOS LMR EN LOS ALIMENTOS

Consideramos que corresponde realizar una discusión (política y jurídica) sobre los límites máximos de residuos (LMR) de agrotóxicos, dado que se han fijado - cuando así ha sucedido - bajo fórmulas que no tienen un respaldo científico. En efecto, el acto administrativo del Estado que los fija en Argentina (Resolución 934/2010 del SENASA), no expresa en los antecedentes, ni en las motivaciones, las razones del establecimiento del valor, no superando así el test mínimo de razonabilidad.

 

El único punto a favor de la resolución administrativa apuntada es la regla por defecto que contiene, según la cual si el SENASA no fijó un valor de LMR para un agrotóxico sobre un alimento determinado, se aplica el valor 0,01 mg.

 

Sucedió que en razón de que el SENASA no tiene una capacidad operativa y técnica para cumplir con sus funciones, no pudo desde el año 2010 completar la fijación de los valores de LMR para todos los alimentos, por lo tanto la mayoría de los productos químicos están alcanzados por la regla por defecto. Esto terminó constituyéndose en una norma de protección (en lo formal) para los consumidores y las consumidoras, dado que, cada vez que el SENASA reguló un valor de LMR lo hizo muy por encima del valor por defecto, justamente para garantizar el uso de agrotóxicos sin problemas, priorizando los intereses económicos sobre la salud pública.

 

El valor mínimo de 0,01 mg no da margen de error para que una sustancia química no sea detectada, y por lo tanto obliga a los mismos productores a desistir del uso de agrotóxicos en la producción de frutas, verduras y hortalizas. El tema es investigar si el SENASA es estricto en los controles y en el cumplimiento de ese valor mínimo, cuando rige. La Auditoria General de la Nación, al respecto, fue lapidaria.

 

Este plafón y juego normativo, aunque cueste creerlo, coloca a la Argentina, en la formalidad jurídica, en una mejor situación que otros países, e inclusive la Unión Europea, dado que en otras jurisdicciones se ha avanzado en la fijación de valores de LMR de cada agrotóxico sobre los alimentos, aunque siguiendo los lineamientos del Codex Alimentarius (un plexo reglamentario gobernado exclusivamente por las grandes corporaciones alimenticias, a través de los respectivos países desarrollados, miembros de la OMC). Por lo tanto, mayoría de los alimentos contienen, en Europa, un valor de LMR de agrotóxicos superior al 0,01 mg.-

 

El acuerdo entre la OMC y la FAO sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y “Fitosanitarias” (MSF), es la llave para que ello haya ocurrido. El Codex Alimentarius se sustenta en principios abstractos y utilitaristas, enajenado de criterios científicos e inclusive de razonabilidad mínima en relación al resguardo de la salud pública, privilegiando los intereses de la corporaciones del agronegocio.

 

En consecuencia, si realizamos una comparación de los LMR que hoy están vigentes en la Unión Europea, en promedio, están muy por encima de los que rigen en Argentina; ello gracias al valor por defecto establecido en la Resolucion 934/2010 y la omisión (esta vez bien vista y recibida) del SENASA.

 

Por eso, debe estarse atento a cualquier intento de modificación de la Resolución 934/2010, y más específicamente a la regla del LMR por defecto de 0,01 mg. Asimismo, el establecimiento de un valor de LMR superior al valor por defecto, sobre un alimento determinado respecto del cual se estaba aplicando éste último, sería pasible de serias objeciones, atento al principio jurídico de progresividad, que conlleva la no regresión, también aplicable en materia de salud pública y alimentación adecuada.

 

Más allá de este punto, la discusión sobre los LMR, se centra en que se parte de una falacia central: no existe un valor seguro de exposición a los agentes cancerígenos, disruptores endocrinos, genotóxicos o mutagénicos, esto es así, dado que los mismos actúan a muy bajas dosis en el tiempo y son bioacumulables, siendo absolutamente indeterminable el umbral de exposición ante el daño. A su vez, debe considerarse que los agrotóxicos se potencian entre ellos, es lo que se denomina efectos sinérgicos que no son considerados como un criterio de riesgo en ninguna normativa, ni local ni mundial.

Aun así, los estudios y evaluaciones que realizan las empresas para obtener las autorizaciones, no son seguros, dado que fueron realizados con protocolos absolutamente inadecuados para indagar sobre los efectos crónicos y cancerígenos de los agrotóxicos.

En efecto, las empresas como Monsanto, Bayer, Dow Chemical, Basf y Dupont, avalan la seguridad de consumir alimentos con residuos de agrotóxicos, en ensayos que sólo se han realizado por plazos de 90 días en ratas, cuando la ciencia digna, abstraída de intereses comerciales, ha demostrado que las conclusiones de esos estudios son muy endebles al no comprender el ciclo total de vida (o al menos la mitad) de los animales, en este caso roedores, cuyo promedio de vida es de 24 meses.

Los estudios e investigaciones científicas que se han proyectado a largo plazo (todo el ciclo de vida de los animales) en relación a los agrotóxicos, están demostrando claramente los efectos crónicos y carcinogenéticos que pueden tener sobre la salud humana, cuando la población queda expuesta en el tiempo a esta sustancias que aparecen como residuos en casi todos los alimentos.

La OCDE (Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico), impregnada del utilitarismo capitalista, no tuvo opción y le termino dando la razón a la ciencia digna, y en el año 2009, creó los protocolos 452/453 de evaluaciones de riesgos crónicos y cancerígenos, tanto de los químicos como de los OGM, a plazos de 1 y 2 años, respectivamente, los cuales comenzaron a tener vigencia para los países miembros de la OCDE, a mediados de 2011.

 

Si bien esos protocolos no son obligatorios mundialmente, son una pauta de reconocimiento insoslayable a la ciencia digna, y un argumento sustancial en el reclamo urgente ante las autoridades, para exigir la revisión de todos los agrotóxicos y someterlos a una evaluación rigurosa, ante las nuevas directrices creadas por la OCDE, que son en principio, una referencia válida.

 

Claramente, se sospecha cual va a ser el resultado, si ello sucediera, el SENASA y las corporaciones lo saben, por eso omiten ese paso, en cambio, desde esta lado se insiste, ahora con el VATOXA, en mano.

Naturaleza de Derechos

Leer 

 

Sepamos: "Por hacer públicos esos resultados de estudios del impacto en la salud que acarrean las siembras de transgénicos y sus agrotóxicos, por trabajar junto a los afectados, por presentar evidencias en el Tribunal internacional sobre Monsanto en octubre 2016, el nuevo rector de la UNR, Ricardo Nidd, está persiguiendo a Verzeñassi y su equipo, con despidos arbitrarios, graves acosos y amenazas".

 

 

Ataque contra la ciencia digna

18 de noviembre de 2016

 

"El caso de Damián Verzeñassi ilustra claramente la necesidad de fortalecer la vigilancia y crítica desde los movimientos, estudiantes, docentes, científicos críticos, organizaciones sociales, a la tecnociencia vendida al capital y las trasnacionales, y a sus crecientes manifestaciones en las universidades públicas."

 

Por Silvia Ribeiro - Periodista y activista uruguaya, directora para América Latina del Grupo ETC, con sede en México.

 

Damián Verzeñassi, es médico y docente de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, Argentina. Además una referencia para muchas comunidades y personas afectadas por los agronegocios y megaproyectos. Coordina en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) la práctica final de la carrera de medicina y junto a su equipo, realiza desde 2010 una experiencia que cambió radicalmente la formación de las y los médicos en esta Facultad, acercándolos a la realidad de las comunidades de esa región y de todo el país. Ese trabajo con las comunidades y los datos que de allí surgieron, se transformó en una radiografía del impacto en la salud que acarrean las siembras de transgénicos y sus agrotóxicos, revelando que enfermedades como cáncer e hipotiroidismo, ocurren de 200 hasta 700 por ciento más frecuentemente en esas zonas.

 

Por hacer públicos esos resultados, por trabajar junto a los afectados, por presentar evidencias en el Tribunal internacional sobre Monsanto en octubre 2016, el nuevo rector de la UNR, Ricardo Nidd, está persiguiendo a Verzeñassi y su equipo, con despidos arbitrarios, graves acosos y amenazas. Poco después de que Damián presentara testimonio en el Tribunal Monsanto en La Haya, ese rector amigo de latifundistas y transnacionales mandó cerrar con cadenas el local donde estaban los registros probatorios de los datos divulgados, probablemente con la intención de destruirlos. Gracias a la ola de protestas y solidaridad nacional e internacional que se desató inmediatamente, se logró recuperar el material, pero dos miembros del equipo fueron despedidos ( Gastón Palacios, secretario de Extensión Universitaria, profesor adjunto de Práctica Final y Giovana Bonisoli, co-responsable de la materia Salud Socioambiental, que garantiza la inclusión de estos temas en la currícula médica). Ahora, autoridades de la UNR crearon una serie de cargos absurdos y amañados contra el propio Damián Verzeñassi, para despedirlo y terminar el trabajo con las comunidades.

 

La experiencia que Verzeñassi coordina y comenzó en 2010 se llama “Campamentos Sanitarios”. Grupos de 90-150 médicos –a quiénes solo falta la práctica final para completar la carrera– se instalan por una semana en comunidades de menos de 10,000 habitantes, previo acuerdo con los municipios correspondientes, y deben entrevistar y entender las enfermedades y dolencias que sufren en la comunidad. Deben además, aprender a ver, escuchar, interpretar los datos y sus causas y devolver a la comunidad los resultados.

 

Los resultados de los 27 campamentos sanitarios realizados hasta ahora, con más de 96.800 personas que participaron junto a docentes y estudiantes en localidades de las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y provincia de Buenos Aires, arrojan una realidad de graves impactos de salud, que superan con mucho la media nacional de las mismas enfermedades. Entre las enfermedades que presentan índices más altos aparecen hipotiroidismo, enfermedades respiratorias, malformaciones congénitas, pérdidas de embarazos, distintos tipos de cánceres.

 

En un artículo del 13/11/16 titulado “Qué quisieron ocultar con una cadena y un candado” Verzeñassi explica “Creemos encontrar una de las varias puntas del ovillo [que explica la alta frecuencia de cáncer, hipotiroidismo y otras enfermedades] en la proximidad de los hogares de estos vecinos con los territorios transformados en áreas de producción de eventos transgénicos dependientes de venenos. Lo dijimos en voz alta, acompañando nuestros dichos con los resultados arrojados por los relevamientos que hemos realizado”. Para ocultar esta relación se desató la represión contra el equipo y el intento de eliminar los materiales que dan base a las afirmaciones.

 

Damián continúa : “Esas puertas cerradas con cadenas, paradójicamente abrieron las puertas a la discusión acerca de qué ciencia necesitan nuestros pueblos, para qué y con quiénes debe construirse el conocimiento científico, y cuál es el rol que debe cumplir la Universidad Pública en la producción, reproducción y/o transformación de los saberes “válidos” (si es que aplica esa adjetivación). Pretendemos convocarnos a repensar lo pensado, a animarnos a desandar el camino del positivismo mecanicista que hiper-tecnologiza la vida y mercantiliza la naturaleza, para avanzar en los caminos que nos lleven hacia sociedades saludables. Éstas solo podrán ser, si recuperamos la capacidad de respetar la diversidad, de no reproducir las lógicas de dominación desde el poder, y de mantener nuestras Universidades a salvo de los poderes partidarios, gubernamentales y económicos. Lo sucedido en nuestra Facultad, y el rol de la movilización de toda una sociedad que se manifestó en apoyo a “nuestro” trabajo, enseñó que ese es uno de “nuestros” errores. Ese trabajo no es “nuestro” sino de todos nosotros. Ese trabajo le pertenece a las comunidades y los pueblos que nos sostienen.”

 

La situación en la UNR no es única, también se atacó antes a Andrés Carrasco, cuando mostró los efectos teratógenicos del glifosato y a otros médicos agrupados en la asociación Médicos de Pueblos Fumigados. Suceden hechos similares con la mayoría de los científicos de muchas partes del mundo que han denunciado los impactos en la salud y medioambiente de los transgénicos y agrotóxicos, que han sufrido acoso, persecusiones y en muchos casos haber sido separados de sus cargos universitarios y de investigación.

 

El caso de Damián Verzeñassi ilustra claramente la necesidad de fortalecer la vigilancia y crítica desde los movimientos, estudiantes, docentes, científicos críticos, organizaciones sociales, a la tecnociencia vendida al capital y las trasnacionales, y a sus crecientes manifestaciones en las universidades públicas.

 

El caso de la UNR, fue uno de los ejemplos que se presentaron y discutieron en el seminario “Ciencia, tecnología y poder” que el grupo ETC y organizaciones de científicos críticos organizaron en la UNAM, México, el pasado 8 de noviembre, donde se esperaba la participación de Verzeñassi, que no pudo llegar por la represión que sufren. Los días siguientes, en la reunión de la naciente Red de Evaluación Social de Tecnologías en América Latina (Red TECLA), se replanteó el caso y enfatizó la necesidad de establecer una plataforma que permita conocer y analizar críticamente las nuevas tecnologías y sus impactos, que funcione como punto de apoyo para el trabajo de los movimientos y organizaciones al respecto y también de apoyo a los científicos críticos que colaboran con ellos.

***

Para expresar solidaridad con Damián Verzeñassi y su equipo, por favor firmar la petición en el sitio independiente Acciones Biodiversidad (que es autónomo y no lucra con nuestras firmas):http://accionesbiodiversidad.org/ ¡Basta de persecusión a quiénes exponen los impactos del agronegocio!

Para conocer un poco más sobre el trabajo de Damián Verzeñassi, un video de Radio Mundo Real realizado en septiembre 2016: aquí

Desinformémonos

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Ataque_contra_la_ciencia_digna

 

 Crisis civilizatoria

 

Recordemos que cuando se constituyó el espacio Carta Abierta, Nicolás Casullo definió que las resistencias de las asambleas de vecinos autoconvocados contra la megaminería a cielo abierto debían cesar para priorizar el enfrentamiento entre la derecha y el gobierno K. Lo cierto que esta lectura binaria de la realidad argentina encubre (como el bipartidismo lo hizo en los períodos anteriores de la democracia restringida) al creciente poder y enriquecimiento de las corporaciones imperialistas a causa de elites locales que se contentan con ser socias menores del saqueo y contaminación a los pueblos de Argentina.

 

Todavía hoy persiste, tanto en el progresismo como en algunas izquierdas, un desconocimiento de la centralidad del modelo extractivo en la reestructuración socioeconómica que consolida la recolonización de Nuestra América. Tampoco dan relevancia a los ecocidios-genocidios que esas expropiaciones sistémicas perpetran. Siquiera se sensibilizan pero no, permanecen en sus dogmas. Para aclarar hacia dónde conduce este menosprecio de científicos e intelectuales progresistas y su focalización en derrotar al gobierno de Mauricio Macri propongo que leamos:

¿Qué tienen que ver los tratados comerciales con la crisis ecológica?

14 de junio de 2018

Por Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate (eldiario.es, 11 de junio de 2018)

A pesar de la opulencia de las grandes empresas, de su volumen indecente de beneficios, de la impunidad con la que actúan, el capitalismo que éstas protagonizan también está en crisis. Una crisis mediada por el mayor reto al que se han enfrentado en su historia: mantener la lógica de acumulación de un enorme excedente, en un horizonte de bajo crecimiento económico y de reducción de la base material y energética.

Asistimos a un momento especialmente incierto. ¿Podrá el capitalismo sortear sus contradicciones e impulsar una nueva onda larga expansiva? ¿Dará paso a un neofeudalismo corporativo y ecofascista, en manos de las empresas big tech? ¿Lograremos posicionar modelos de vida emancipadores y sostenibles? Aunque las respuestas a estas preguntas siguen abiertas, sí podemos asegurar que el capitalismo hará lo indecible por seguir reproduciéndose, actualizando su proyecto para tratar de salir del atolladero actual.

Un proyecto de capitalismo del siglo XXI caracterizado por lanzar una muy virulenta ofensiva de mercantilización a escala global: nada puede quedar ya fuera del radio de acción de los negocios de las grandes empresas. Para ello se prefiguran transformaciones económicas, políticas y culturales, desde un enfoque integral. En lo económico, se aúna la apuesta por la cuarta revolución industrial (4RI) de la digitalización y la inteligencia artificial, con la búsqueda de nuevos sectores de reproducción del capital y de extracción máxima de la ganancia del trabajo y de las finanzas. En lo político, se pretende imponer una especie de constitución global en favor de las empresas transnacionales —convertidas en gobierno de facto—, mientras que los Estados ven limitadas sus capacidades a la desregulación en derechos y a la seguridad. Y en lo cultural, se asumen relatos cada vez más violentos y reaccionarios, mientras lo público y lo común se diluyen en la primacía de lo privado y lo corporativo. Que todo cambie para que nada cambie.

Hacia un gobierno de facto de las grandes empresas

La nueva oleada de tratados comerciales es uno de los hitos del capitalismo del siglo XXI. Si en los noventa fracasó el intento de mercantilización a escala mundial que representaban la OMC y el AMI, tras el estallido financiero de 2008 se lanza una nueva ofensiva; esta vez, más gradual y basada fundamentalmente en acuerdos bilaterales y regionales como punto de partida. CETA, TISA, TTIP… son solo algunas de las iniciativas más destacadas de esta nueva oleada que, bajo otra estrategia, persigue el mismo objetivo que la anterior: generar un mercado autorregulado, en el que las multinacionales actúen de manera autónoma, y a la vez ultrarregulado para evitar cualquier traba sectorial, geográfica y política al flujo económico.

Los tratados comerciales tributan a dicho mercado auto-ultrarregulado posicionando una constitución económica global en la cúspide normativa. Hablamos de constitución, aunque no tenga un articulado específico ni un texto único, ni por supuesto cuente con un proceso de sometimiento a refrendo popular. Pero su objetivo es el mismo que persiguen este tipo de documentos: fijar normas que acoten el debate político, definir el marco de lo posible en base a una serie de prioridades político-jurídicas. Ese es la meta, un nuevo marco de lo posible que impulse y blinde definitivamente la mercantilización capitalista y la hegemonía corporativa a escala mundial.

Los nuevos tratados se convertirían así en el articulado (disperso, ambiguo, dinámico) de esta carta magna corporativa, que blinda la ofensiva mercantilizadora a través de cuatro vías complementarias:

·         Ampliando la definición de comercio internacional, incluyendo en él ahora inversión, servicios, finanzas, bienes naturales, compra pública, comercio digital, innovación, competitividad, etc.

·         Posicionando cual tabla de mandamientos corporativos una serie de valores de gran exigibilidad, justiciabilidad y capacidad de coerción a escala global: acceso al mercado sin trabas para las grandes empresas, primacía de las inversiones frente al mandato popular, armonización normativa a la baja en derechos, injerencia multilateral en las decisiones gubernamentales, imposibilidad de reversión de procesos de mercantilización.

·         Sumando nuevas estructuras regionales y multilaterales a las ya existentes a favor del poder corporativo, con la tarea específica de incidir en pos de la convergencia reguladora; esto es, avanzando en la desregulación de normativas ambientales, económicas, sociales y laborales.

·         Expandiendo el radio de acción de una justicia privatizada en defensa de la inversión extranjera y bajo la égida de los mandamientos corporativos, imponiendo a escala mundial tribunales de arbitraje donde solo las empresas denuncian a los Estados.

Se impone pues el gobierno de facto de las grandes empresas, acorazadas por una constitución, un procedimiento normativo y una justicia ad hoc. El capital evidencia su incompatibilidad con la democracia, relegada a la formalidad de gestionar las migajas desechables para el mercado. ¿Podría esta propuesta económico-político-cultural ser sostenible?

Tratados y colapso ecológico

El relato oficial nos ofrece un horizonte de promisión vinculado a la expansión del comercio y a la 4RI, que supuestamente nos acercaría a una economía más colaborativa y descentralizada, a su vez eficiente y eficaz en el uso de materiales y energía. Todo ello, en el marco de una onda expansiva de crecimiento económico sostenido.

Pero no hay datos que lo corroboren: no se han producido aumentos significativos en la productividad, condición necesaria para impulsar una fase expansiva; el radio de acción de la “nueva economía” todavía no ha conseguido superar el ámbito de los servicios al consumo; la centralización y concentración del capital no sólo no se han reducido, sino que se sustancia la figura de los “campeones corporativos” –empresas únicas en su sector a escala global— como las multinacionales big tech.

Además, la desmaterialización y la descarbonización de la economía se evidencian como simples cantos de sirena, que palidecen ante la distopía ecológica que nos ofrece la nueva ofensiva protagonizada por los tratados comerciales. Frente al globo sonda capitalista y digital, se nos presenta con claridad un escenario marcado por la profundización en el cambio climático, por el creciente desequilibrio entre demanda y base energético-material disponible, por el ahondamiento de los conflictos socioambientales y por la amputación de las capacidades institucionales para impulsar políticas alternativas y de transición, tan urgentes y necesarias.

Respecto al cambio climático, los tratados harían saltar por los aires las metas internacionales a través de una doble vía. Por un lado, fortaleciendo la agroindustria como modelo hegemónico —algo evidente en el caso del CETA o del acuerdo UE-Mercosur, por ejemplo—, que es uno de los principales emisores de dióxido de carbono a la atmósfera. Por el otro, favoreciendo la extracción de petróleo, gas y carbón al blindarse su mercantilización —tal y como se refleja en el CETA con los petróleos pesados de Canadá, o en los documentos filtrados del TISA sobre servicios energéticos—, cuando la propia Agencia Internacional de la Energía (AIE) sostiene que dos tercios de los depósitos actuales deberían quedar en el subsuelo para alcanzar las metas internacionales.

A su vez, la muy relativa reducción del uso de materiales y energía que pudiera conllevar una economía más digitalizada, no compensaría ni mínimamente el incremento vinculado al ensanchamiento del mercado capitalista a escala global. La AIE prevé que para 2050 la demanda de energía se triplicará, a la vez que se incrementa la presión sobre otros materiales finitos vinculados a esta 4RI. Como ha escrito Silvia Ribeiro, la “invisible” economía digital necesitará una cantidad gigante de energía y materiales para gestionar todos los datos previstos para 2025, equivalente aproximadamente a dos discos duros de alta capacidad por cada persona en el planeta.

Asistimos por tanto a un ahondamiento en la carbonización —complementada con la ofensiva sobre las renovables desde el “capitalismo verde”, sin alterar la matriz hegemónica— y en la materialización de la economía, en el contexto de un cambio climático desbocado. Los conflictos de origen ambiental proliferan, hasta el punto de que llegan a ser el 70% de los actuales según Naciones Unidas, en un marco político en el que además impera la carta magna corporativa sobre la búsqueda democrática del bien común. Su implementación completa impediría el impulso a políticas de transición hacia modelos de vida sostenibles, que sufrirían la amenaza y el permanente amedrentamiento de los mandamientos corporativos, de las estructuras de convergencia reguladora y de los tribunales de arbitraje.

Un colapso acelerado, en definitiva, con una amputación de las capacidades para enfrentarlo. Un modelo capitalista en el que los tratados comerciales, como hemos visto, demuestran su incompatibilidad con la democracia y la sostenibilidad. Una disyuntiva para los tiempos que se vienen: el capital o la vida.

El autor es es investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad.

OMAL Leer

En consecuencia, es crucial instalar la deliberación abajo sobre porqué el progresismo no es alternativa al gobierno de Mauricio Macri y al contrario, refuerza el privilegio del capital por sobre la vida. En ese empeño la ciencia digna es fundamental para esclarecer sobre la importancia para la unión en diversidad de los oprimidos de definir un posicionamiento político e ideológico en común (poniendo en duda la transversalidad) pero también la de ser coherentes y sobre:

 

Marx y la naturaleza

Por qué necesitamos a Marx ahora más que nunca.

16  de junio de 2018

 

 Por Elizabeth Terzakis (Rebelión)

Traducción: Héctor R. López Terán.

 

Al final de enero de 2018, la montaña rusa que es la presidencia de Trump tomó otro giro inesperado: el líder del mundo libre afirmó que los Estados Unidos podrían reintegrar el Acuerdo Climático de París de 2015, si los Estados Unidos recibieran un "trato completamente diferente". Como dijo Trump al presentador de ITV Piers Morgan "Creo en el aíre limpio. Creo con claridad, hermoso... Creo en tener una buena limpieza en todo. Ahora dicho esto, si alguien dijera volvamos al acuerdo de París, tendría que ser un acuerdo completamente diferente porque tuvimos un acuerdo horrible". Trump también manifestó su opinión (objetivamente incorrecta) de que los casquetes polares están en "niveles récord". [1]

Como si tener un ignorante de presidente no fuera suficiente, el Acuerdo de Paris, que actualmente cuenta con doscientos firmantes y fue proclamado como una "victoria para todo el planeta" cuando fue firmado en 2015, está fracasando. Las promesas (voluntarias e inaplicables) hechas por los signatarios del acuerdo "cubren no más de un tercio de las reducciones de emisiones necesarias" para evitar que las temperaturas globales aumenten por encima de los dos grados Celsius. En su lugar, Climate Action Traker predice "un salto a 3.2 grados antes de fin de siglo" con o sin la cooperación de los Estados Unidos. [2]

Mientras tanto, los impactos del cambio climático se están convirtiendo en una realidad cotidiana para las personas ordinarias alrededor del mundo, en la forma de una ronda aparentemente interminable de eventos climáticos extremos que van desde records de nevadas hasta sequías totales, de ciclones hasta tormentas, de inundaciones catastróficas a canales congelados. [3]

 

¿Por qué es tan difícil para los gobiernos y sus representantes tratar este tema? La respuesta es simple: mientras la clase dominante puede imaginar el fin del mundo, ni ellos ni muchos ecologistas puede imaginar el fin del capitalismo. Por esta razón, todas sus soluciones deben caer dentro de los límites del sistema de mercado. Pero el sistema de mercado, con su necesidad de crecimiento constante y su incapacidad para ver el mundo natural como algo más que recurso explotable, está en un antagonismo directo e inherente a la preservación de la naturaleza. Por consiguiente, no hay solución para el problema del cambio climático sin un fin del capitalismo, un hecho que se vuelve claro cuando examinamos los escritos de Karl Marx sobre la naturaleza.

 

Marx de verdad

El análisis de Marx evita algunas de las trampas inherentes de otros enfoques de la ecología, por ejemplo, la creencia básicamente maltusiana de que las personas tienen y tendrán siempre una relación destructiva con la naturaleza, que la naturaleza "verdadera" existió en algún momento en estado puro más allá de la interacción humana, y que el objetivo de la ecología es retornar a la naturaleza a ese estado de pureza idealista mediante la eliminación de tantos humanos como sea posible. [4] El colapso del capitalismo por parte de Marx puede también ceñirnos a la creencia de que los mecanismos del mercado podrán siempre promover una relación sana entre los humanos y el medio ambiente. [5] Por estas razones, Marx merece la seria atención de los ecologistas.

 

Sin embargo, como señalan John Bellamy Foster in Marx´s Ecology y Paul Burkett en Marx and Nature, los ecologistas a menudo desestiman a Marx por una o por todas las siguientes razones: (1) "Las afirmaciones ecológicas de Marx son... 'digresiones de iluminación' que no tienen una relación sistemática con el cuerpo principal de su trabajo"; (2) estas afirmaciones "surgen desproporcionadamente de su crítica inicial de la alienación, y son mucho menos evidentes en su trabajo posterior"; (3) "Marx... finalmente falló en abordar la explotación de la naturaleza [al olvidar] incorporarla en su teoría del valor, [adoptando] en lugar una visión "prometeica" (pro tecnológica, anti ecológica)"; (4) "en el punto de vista de Marx, la tecnología capitalista y el desarrollo económico han resuelto todos los problemas de los límites ecológicos" haciendo innecesario " 'tomar seriamente el problema de la asignación de recursos escasos' o desarrollar un "socialismo 'ecológicamente consciente'"; (5) Max tomó "poco interés en cuestiones de ciencia o en los efectos de la tecnología en el medio ambiente y por lo tanto no tuvo una base científica real para el análisis de la cuestiones ecológicas"; y finalmente, (6) Marx era 'especista', desconectando los seres humanos de los animales, y tomando partido por los primeros sobre los segundos". [6]

Estas caracterizaciones de Marx son simplemente imprecisas, y el hecho de que personas puedan hacer tales afirmaciones sin ser denunciados rotundamente por tergiversación es una señal segura de lo poco que Marx es leído realmente por las personas que necesitan leerlo más. De hecho, la concepción de Marx de la "fractura metabólica" [7] que el capitalismo impuso entre humanos y la naturaleza es central para su crítica al capitalismo, y las ideas ecológicas que su crítica permiten son vitales tanto para las luchas actuales por las reformas y para visualizar un futuro en el que seamos capaces de establecer una relación sana con la naturaleza que pueda servir para salvar el planeta.

La definición de trabajo de Marx

Los primeros dos equívocos enumerados arriba, la idea de que las referencias de Marx sobre la naturaleza son ocasionales, superficiales y limitadas a sus primeros escritos, son aparentemente falsos. Como Foster explica, "Para Marx, toda la actividad humana tiene una base en la naturaleza... El trabajo y la producción constituyen la transformación humana activa de la naturaleza, pero también de la naturaleza humana, la relación humana con la naturaleza y los seres humanos mismos". [8]

Es decir, a medida que interactuamos con la naturaleza la cambiamos, pero estamos también, al mismo tiempo, cambiando nosotros mismos. Para Marx, nuestra relación con la naturaleza cuando no está distorsionada por el capitalismo, está estrechamente entrelazada. Marx escribió: "La naturaleza es el cuerpo orgánico del hombre [9] , es decir, la naturaleza en la medida en que no es cuerpo humano. El hombre vive de la naturaleza...con el cual debe mantenerse en proceso continuo para no morir. Que la vida física y espiritual del hombre está ligada con la naturaleza no tiene otro sentido que el de que la naturaleza está ligada consigo misma, pues el hombre es una parte de la naturaleza. [10] Esta concepción de los humanos y la naturaleza como parte de una totalidad única, a partir de uno de los manuscritos de 1844, se puede ser encontrada a lo largo de la obra de Marx y Engels. Marx escribe en "El Capital", por ejemplo, del trabajo como un proceso "por el que el hombre, por medio de sus propias acciones, media, regula y controla el metabolismo entre él y la naturaleza. Se enfrenta a los materiales de la naturaleza como una fuerza de la naturaleza". [11]

Marx define así el trabajo humano como un intercambio metabólico entre los seres humanos como naturaleza y la naturaleza en general, entre nuestros cuerpos orgánicos, esto es, lo que está unido a nosotros, y nuestros cuerpos inorgánicos, es decir, la naturaleza tal como existe aparte de nuestros cuerpos. La naturaleza satisface nuestras necesidades: comida, ropa y refugio, sin duda, pero también aire, agua y luz solar. No podemos vivir sin estas cosas, sin embargo, son externas a nosotros, y de acuerdo con Marx, la manera en que satisfacemos nuestros cuerpos orgánicos con estas necesidades tomadas de nuestro cuerpo inorgánico, la naturaleza, es la base de nuestro trabajo.

Las relaciones de las sociedades precapitalistas (tanto comunales como feudales) con la naturaleza estaban formadas por las necesidades de subsistencia. La mayoría de las relaciones humanas con la naturaleza eran directas, involucrando ya sea una reunión complementada con la caza, o la caza y la recolección complementada por la agricultura, o la agricultura para la subsistencia y el alquiler a un señor complementado por la caza y la recolección. Es este sentido, antes del capitalismo, los campesinos de Europa y los pueblos indígenas de América y otros continentes tenían relaciones con la naturaleza que eran similares en aspectos importantes y mucho menos alienados de lo que estaban a punto de convertirse.

 

La fractura metabólica

El capitalismo destruyó esta relación metabólica relativamente no alienada entre los seres humanos y la naturaleza a través de lo que Marx llamó la acumulación originaria. Debido a la apropiación de la tierra a través de su cercamiento y su conversión a propiedad privada, la mayoría de los humanos ya no tienen una relación directa con los medios de subsistencia, con el resultado de que experimentamos una alienación cuádruple: (1) estamos alienados por los productos de nuestro trabajo, es decir, no contribuyen directamente a la satisfacción de nuestras necesidades; (2) estamos alienados por el proceso de trabajo en sí, y como el trabajo es una de las cosas que nos hace claramente humanos, estamos así alienados de nosotros mismos, lo que Marx denominó nuestro ser genérico; (3) estamos alienados el uno del otro, porque en lugar de participar en un proyecto comunal para satisfacer nuestras necesidades como seres humanos, estamos forzados a competir entre nosotros para asegurar el acceso a los medios de producción de los capitalistas y el trabajo para su beneficio, y porque somos sociales por naturaleza, estamos así nuevamente alienados de nosotros mismos; y (4) estamos alienados de la naturaleza, nuestro cuerpo inorgánico. [12] 

De modo que la alienación de los humanos de su trabajo es, según Marx, inseparable de la alienación de los seres humanos de la naturaleza, lo que Marx denominó la fractura metabólica.

Bajo el feudalismo en Europa, la producción agrícola era llevada a cabo por campesinos al servicio de los señores feudales, quienes poseían el grueso de la tierra. Con el tiempo, la lealtad feudal fue remplazada por un sistema de rentas, y las tierras comunes fueron cerrándose progresivamente, conduciendo al final eventual de una relación directa con la tierra para la mayoría de las personas. Puedes ver esto en Europa mirando los registros legales. Un punto de inflexión intelectual para Marx fue cuando descubrió que las cinco sextas partes de los procesamientos en Prusia a principios de la década de 1840 se referían a la madera, la extracción de madera para uso personal de los bosques recientemente habían sido privatizados. En el periodo previo al capitalismo, aunque la mayoría de la tierra pertenecía a los señores feudales y trabajada por los campesinos para su propia subsistencia y tributos, las tierras de pastoreo y los bosques estaban abiertos para el uso común; los campesinos podían pastar su ganado o recoger madera o cazar conejos o cualquiera otra cosa que necesitaran para complementar su agricultura. Con el surgimiento del capitalismo, esto cambió. Incluso la recolección de arándanos, una actividad tradicional de los niños, se convirtió en ilegal. "A los pobres se les negaba así cualquier relación con la naturaleza -incluso para su supervivencia- sin mediación con las instituciones de propiedad privada". [13]

 

El hecho de que hubo tantos procesamientos por "robar" madera, recoger arándano y cazar furtivamente conejos demuestra que la población común de Europa resistió a este cambio, tal como lo hicieron los pueblos indígenas de las Américas, a veces como individuos y a veces de manera organizada:

"En el pueblo de Buckden... donde el obispo de Lincoln había cerrado la tierra, "cientos de mujeres y niños, armados con dagas y jabalinas, de una manera muy tumultuosa y desenfrenada, entraron en los terrenos, abrieron las puertas, y rompieron los setos [cercos] del dicho cercamiento, y entregaron grandes rebaños de ganado". [14]

Finalmente, sin embargo, esta resistencia fue brutalmente aplastada. [15]

Con el cercamiento de tierras comunes y su trasformación de un recurso colectivo en un sitio de partidas de caza de la clase dominante, [16] "paseos de ovejas", y otros experimentos de lujo y generación de materias primas para los ricos, los campesinos que ya no podían mantenerse a sí mismos fueron expulsados de la tierra. [17] Aunque la brecha entre la mayoría y la tierra comenzó bajo el feudalismo, no se completó hasta el advenimiento del capitalismo.

Esta alienación de la población de la tierra llevó a muchos a estar concentrados en ciudades, mientras que los que se quedaron en el campo se convirtieron en trabajadores de un sistema de agricultura comercial. Tanto en ciudades como en el campo, los trabajadores estaban alienados de las cuatro formas mencionadas. Estaban, como Marx lo dijo sarcásticamente, "libres". [18]

Para los trabajadores agrícolas, esta libertad significaba que estaban privados social e intelectualmente. Por "la idiotez de la vida rural", Marx y Engels tenían en mente el aislamiento proveniente de los contactos sociales limitados, así como la falta de oportunidades para desarrollar contactos sociales intelectualmente amplios y diversos y la estimulación intelectual, siendo dos de las cosas que Marx vio como cruciales para el pleno desarrollo de los seres humanos.

Para los trabajadores en las ciudades, esta libertad significaba una "libertad" de lo que anteriormente se habían considerado necesidades humanas básicas. Como Marx dijo, en ciudades tan grandes:

"Incluso la necesidad del aire libre deja de ser en el obrero una necesidad. El hombre retorna a la cueva, envenenada ahora por la mefítica pestilencia de la civilización y que habita sólo en precario, como un poder ajeno que puede escapársele cualquier día, del que puede ser arrojado cualquier día si no paga... La luz, el aire, etcétera, la más simple limpieza animal, deja de ser una necesidad para el hombre. La suciedad, esta contaminación y putrefacción del hombre, la cloaca de la civilización (esto hay que entenderlo literalmente) se convierte para él en un elemento vital. La dejadez totalmente antinatural, la naturaleza podrida, se convierten en su elemento vital". [19]

La concepción de Marx de las necesidades humanas -aquéllas que son naturalmente producidas y aquellas que son socialmente producidas- es compleja y se discutirá con más detalle más abajo, pero basta decir que desde el inicio del capitalismo, en la ciudad o en el campo, en las granjas comerciales o en las fábricas mecanizadas, las necesidades de la gran mayoría de la población no se satisfacen de manera que les permitan alcanzar su potencial máximo como seres humanos.

 

La división entre el campo y la ciudad, otro aspecto de la fractura metabólica, es un problema importante tanto para Marx como para Engels. En organizaciones sociales anteriores, los nutrientes tomados del suelo eran remplazados directamente por estiércol animal o desechos humanos. Esto mantuvo el suelo fértil y dio a los desechos un buen lugar de destino. La separación de la ciudad y el campo interrumpió esta fase del metabolismo de los humanos y la naturaleza. En lugar de devolverlo al suelo como nutriente, el desecho generado en las ciudades se dejó para contaminar las áreas de vida de las población de la clase trabajadora (mientras que la clase dominante ocupó cuidadosamente parques cuidados en un cierto alejamiento) o los arrojó en algún otro elemento de la naturaleza. Como dijo Marx:

"Productos de desechos humano naturales... son los desechos del consumo. Estos últimos son de gran importancia para la agricultura. Pero hay un desperdicio colosal en la economía capitalista en proporción a su uso real. En Londres, por ejemplo, no pueden hacer nada mejor con el excremento producido por cuatro millones y medio de personas que contaminan el Támesis, con él a un costo monstruoso". [20]

Esta contaminación del río Támesis puede ser vista como un ejemplo de lo que es eufemísticamente llamado la "externalización de los costos". El desecho que es un subproducto de la concurrencia de trabajadores en las ciudades para trabajar por el beneficio capitalista es eliminado de forma gratuita para el capitalista pero es muy costoso para la sociedad y la naturaleza, tanto en términos del costo real de recolectar y mover el desecho o construir un sistema de alcantarillado (como finalmente sucedió), y en términos de costos de oportunidad del agua contaminada, la vida animal y vegetal asesinada y la humillación humana.

Mientras tanto, el proceso monstruosamente costoso que contaminó al Támesis fue también responsable del agotamiento del suelo. Marx condenó la prioridad de la fertilidad a corto plazo de la agricultura capitalista sobre la sostenibilidad a largo plazo:

"Todo progreso en la agricultura es un progreso en el arte, no de robar al trabajador, sino de robar al suelo; todo progreso en el aumento de la fertilidad del suelo durante un cierto tiempo es un progreso hacia el arruinamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad... La producción capitalista, por lo tanto, solo desarrolla la técnica y el grado de combinación del proceso social de producción socavando simultáneamente las fuentes originales de toda riqueza: el suelo y el trabajador". [21]

 

Este aspecto particular de la fractura metabólica, la separación de la ciudad y el campo y la interrupción de la reposición del suelo, generaría muchas consecuencias, consecuencias que Marx entendió debido a su fascinación por el trabajo del químico alemán Justus von Liebig. La investigación de Von Liebig confirmó lo que Marx sospechaba que estaba sucediendo con el agotamiento del suelo. En lo que algunos historiadores agrícolas llamaron la "segunda revolución agrícola" de mediado y finales de 1800, la nueva comprensión del crecimiento de las plantas permitió la introducción artificial de compuestos que anteriormente habían sido devueltos al suelo como parte del metabolismo de la naturaleza humana. Según Foster, también llevó a Marx a "un creciente reconocimiento del alcance de los nuevos métodos"...que solo sirvió para racionalizar un proceso de destrucción ecológica". [22]

El siguiente paso en este proceso de destrucción fue el descubrimiento del papel que los nitratos y fosfatos juegan en la restauración del suelo agotado, así como el descubrimiento del guano como una fuente abundante para ellos. Estos descubrimientos ayudaron a crear otra fractura, entre países imperialistas y colonizados, la expresión global de la división entre la ciudad y el campo. El Guano, o excremento de aves marinas, estaba disponible en cantidades enormes, acumulado durante siglos en algunas islas de la costa del Perú. Los capitalistas europeos pronto se dieron cuenta que podía usar el guano en lugar de desechos humanos disponibles gratuitamente para restaurar la fertilidad del suelo agotado y convertirlo en una industria rentable. Los trabajadores chinos, privados y desesperados por las Guerras del Opio, fueron transportados, esclavizados, y explotados hasta la muerte recolectando guano. Los recursos naturales de varios países sudamericanos fueron devastados y sus economías entraron en una relación desastrosa con los Estados europeos, millones de aves marinas fueron asesinadas, y se libraron guerras directas, todo al servicio de restaurar la productividad de las tierras agrícolas europeas a través de la industria de fertilizantes. [23]

Después de toda esta destrucción, el progreso científico adicional condujo a la producción artificial de nitratos, dejando fuera del negocio a los extractores del guano. También aumentó la posibilidad de otras consecuencias imprevistas. El advenimiento de los fertilizantes químicos producidos industrialmente generó escorrentía de nitrógeno y fósforo, conduciendo a la contaminación de las aguas subterráneas y lagos con nutrientes excesivos, creando crecimientos de algas y zonas hipóxicas muertas. [24]

Al igual que Marx, Engels era bastante consciente de las consecuencias imprevistas y destructivas para el medio ambiente de la "producción y el intercambio" en las que "primero deben tenerse en cuenta los resultados más inmediatos".

"No nos dejemos... llevar del entusiasmo ante nuestras victorias del hombre sobre la naturaleza. Para cada una de estas victorias, la naturaleza toma su venganza. Bien es verdad que las primeras consecuencias de estas victorias son las previstas por nosotros, pero en segundo y en tercer lugar aparecen unas consecuencias muy distintas, imprevistas y que, a menudo, anulan las primeras. Cuando los italianos de los Alpes agotaron los bosques de pinos en las laderas del sur, tan cuidadosamente apreciados en las laderas del norte, no tenían ni idea de que al hacerlo estaban cortando las raíces de la industria láctea en su región; tenían aún menos sospechas de que estaban privando a sus manantiales de agua de la montaña la mayor parte del año y posibilitando que vertieran aún más torrentes furiosos en las llanuras durante las estaciones lluviosas.

...Así, en cada paso se nos recuerda que de ninguna manera gobernamos sobre la naturaleza como un conquistador sobre un pueblo extranjero, como alguien que está fuera de la naturaleza, pero que nosotros, con carne, sangre y cerebro, pertenecemos a la naturaleza y existimos en medio de ella, y que todo nuestro dominio de esto consiste en el hecho de que tenemos la ventaja sobre todas las otras criaturas de poder aprender sus leyes y aplicarlas correctamente". [25]

¿Por qué el capitalismo es inherentemente abusivo con la naturaleza? Valor y acumulación

Hasta ahora hemos visto que la naturaleza es crucial para la definición de trabajo de Marx, y que la interrupción de la relación humana con la naturaleza es una característica integral del capitalismo. Quiero referirme ahora a la cuestión de la teoría del valor y argumentar que, en lugar de descuidar la naturaleza como algunos ecólogos han afirmado, la teoría del valor de Marx nos ayuda a comprender por qué el capitalismo es inherentemente abusivo con la naturaleza. Como explica convincentemente Paul Burkett, [26] no es Marx, sino el capitalismo, lo que rebaja y excluye la contribución de la naturaleza a la producción. Marx escribió:

"Los valores de uso... las mercancías, son combinaciones de dos elementos: la materia y el trabajo. Si les quitamos el trabajo útil que se les dedica, siempre queda un substrato material, que la naturaleza proporciona sin la ayuda del hombre... Vemos, entonces, que el trabajo no es la única fuente de riqueza material de los valores de uso producido por el trabajo". [27]

Sin embargo, en su teoría del valor trabajo, Marx no está trazando la manera en que él cree que debería ser el mundo o lo que él piensa que es valioso en términos de necesidad humana. Él está describiendo el comportamiento económico como lo está bajo el capitalismo. No es Marx, sino el capitalismo, que equipara solo el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario con el valor, es decir, el valor bajo el capitalismo está determinado por la explotación laboral (trabajo gastado por encima de su propio costo) porque la explotación laboral es la fuente del beneficio.

La discusión de Marx sobre las rentas es clave para entender esta actitud hacia la naturaleza, así como para entender lo que Marx quiere decir cuando escribe que los valores de uso son "obsequios gratuitos" de la naturaleza al capitalismo. Porque ninguna explotación laboral va a la producción de, digamos, un bosque natural, cuando el capitalista monopoliza ese bosque y cobra una renta por su uso, no incrementa el capital del sistema en su conjunto. Es decir, no se ha trabajado para producir el bosque, por lo que no se puede extraer ningún valor excedente de él. Tampoco ha tomado inversión en capital. Además, todas las condiciones que hacen posible el trabajo (tierra, aire, agua) son, al menos al principio, obsequios de la naturaleza. Esta es quizás la razón por la cual también son los objetivos de la "externalización" de los costos del capitalismo. [28]

 

El hecho de que el valor bajo el capitalismo esté inextricablemente ligado a la explotación es un obstáculo para que el capitalismo tenga una relación no expansiva con la naturaleza. Otro es el impulso competitivo de la acumulación. Bajo el feudalismo, había un límite práctico para la explotación: "Una vez que las necesidades del señor se habían satisfecho, su consumo conspicuo pagado, no había una necesidad real de una mayor explotación". [29] Pero el capitalismo es diferente. Así como su dinámica es independiente de las necesidades de los trabajadores, también son independientes de las necesidades de los capitalistas. El capitalismo tiene sus propias necesidades. Debido a que la producción está organizada sobre la base de la competencia, la inversión de capital por parte de una empresa debe ser igualada por empresas competidoras que fabrican el mismo producto o se arriesgan a la bancarrota.

Este sistema de inversión competitiva, el impulso constante de acumular riqueza o valor, es fundamental para el capitalismo. Según Martin Empson, "la centralidad de la acumulación de riqueza de esta manera es de mayor importancia para comprender la relación ecológica entre la sociedad capitalista y el mundo natural. Es por esta dinámica que el capitalismo se relaciona con la naturaleza de manera completamente diferente a las sociedades humanas anteriores." [30]

 

Regresemos por un minuto a la discusión sobre fertilizantes. Antes del capitalismo, los agricultores mantenían la fertilidad de la tierra a través de fertilizantes naturales (desechos humanos y animales), rotación de cultivos y policultivo (plantando diferentes cultivos en el mismo campo), dejando los campos en barbecho, corte y quema, y "corte y carbonizar". [31] Pero bajo el capitalismo esto cambió. No sólo existe el conocimiento científico para usar algo más que desechos humanos o estiércol animal para fertilizar campos, sino que se puede fabricar una industria, dos industrias, de hecho: la industria de eliminación de desechos y de fertilizantes químicos, y una proporciona, al menos inicialmente, la posibilidad de expansión internacional. Ambas industrias permiten mucho espacio para explotar la mano de obra, mucho más que dejar vagar a las vacas en los campos durante unos días o dejar que un fuego bien planeado y controlado redistribuya algo de carbono. Y dado que la fuerza motivadora del capitalismo es el impulso de la acumulación, las decisiones sobre cómo se deben fertilizar los campos y sobre cómo se deben eliminar los desechos se consideran teniendo en cuenta las ganancias, no la conservación o la sostenibilidad.

 

La competencia capitalista también conduce a la "tendencia del capital a acelerar el rendimiento más allá de sus límites naturales", que "no es solo una fuente de escasez de materiales y crisis de acumulación; también es un elemento integral en el proceso de degradación ecológica producido por la división capitalista de la ciudad y el campo". [32] Este impulso para un rendimiento acelerado tiene muchos aspectos: el aumento de la productividad de la mano de obra acelera el consumo de materias primas, la inversión de más capital en maquinaria requiere un mayor uso de combustibles para hacer funcionar las máquinas, y "la competencia obliga a reemplazar los viejos instrumentos de trabajo por nuevos antes del vencimiento de su vida natural". [33] Y el hecho de que toda esta inversión continúe sin prestar atención a las necesidades humanas significa que siempre existe la posibilidad de que las mercancías producidas no sean consumidas.

El resultado es que la acumulación competitiva capitalista es un motor para la expansión sin fin y necesariamente entra en conflicto con la naturaleza, que tiene límites. También conduce al cortoplacismo mencionado anteriormente, es decir, la toma de decisiones sobre cómo asignar recursos e interactuar con la naturaleza basada en la capacidad para asegurar beneficios en lugar de salvaguardar las vidas humanas, el medio ambiente o la coevolución de ambos. No es el caso de que los capitalistas no puedan planificar el futuro. No son incapaces de establecer ganancias futuras. Pero planificar para proteger el medioambiente o las personas que deben vivir en él no es una prioridad en su agenda. Esto lo expresa bastante claro Engels:

"Siempre que el fabricante o el comerciante individual venda un producto manufacturado o comprado con el beneficio codiciado habitual, está satisfecho y no se preocupa por lo que luego haga del producto y sus compradores. Lo mismo se aplica a los efectos de la naturaleza de las mismas acciones. Lo que importaba a los plantadores españoles en Cuba, que quemaban los bosques en las laderas de montañas y obtenían de las cenizas suficiente fertilizante para una generación de cafetos de alto rendimiento, ¡qué les importaba que la fuerte lluvia tropical arrastrara después el estrato superior desprotegido del suelo, dejando atrás solo la roca desnuda! En relación con la naturaleza, en cuanto a la sociedad, el presente modo de producción está predominantemente ocupado solo del resultado inmediato, el más palpable; y luego manifiesta su sorpresa de que sus efectos remotos de las acciones dirigidas a este fin resultan ser bastantes diferentes". [34]

 

La acusación de prometeico

Aquellos que acusan a Marx de prometeico o "productivista" insisten en que Marx estaba tan enamorado de la capacidad del capitalismo de aumentar las fuerzas productivas a través de la tecnología y neutralizar la amenaza de escasez que pensaba (1) que el socialismo y el comunismo dejarían intacto el sistema capitalista de producción, y (2) que el socialismo y el comunismo no tendrían la necesidad de considerar el problema de los recursos limitados. Una declaración típica de este cargo proviene de John P. Clark:

"El "hombre" prometeico y edípico es un ser que no se siente a gusto en la naturaleza, que no ve a la tierra como el "hogar" de la ecología. Más bien, es un espíritu indomable que debe subyugar a la naturaleza en su búsqueda por la autorrealización... Para tal ser, las fuerzas de la naturaleza, si en la forma de su propia naturaleza interna no dominada o de los poderes amenazantes de la naturaleza externa, deben ser sometidas". [35]

Clark argumenta en una nota al pie que "es poco conveniente y no dialéctico interpretar este pasaje como una mera crítica negativa al capitalismo. El punto de Marx es que a pesar de los abusos del capitalismo hay una verdadero Aufhebung [36] presente en el cual el desencanto y la objetivación serán preservadas y desarrolladas en formaciones sociales superiores, en lugar de ser anuladas". [37] 

Si bien es ciertamente razonable sugerir que Marx valoró la ciencia sobre los "velos místicos" de la mitología, considerar este pasaje como un modelo para "formaciones sociales superiores" parece completamente injustificado, especialmente cuando uno considera que Clark omite tanto la oración que precede el pasaje: "El capital crea la sociedad burguesa, y la apropiación universal de la naturaleza", y los que siguen:

"De acuerdo con esta tendencia, el capital va más allá de las barreras nacionales... Es destructivo para todo esto y lo revoluciona constantemente, derribando todas las barreras que obstaculizan el desarrollo de las fuerzas de producción, la expansión de las necesidades, el desarrollo de la producción por todos lados, y la explotación e intercambio de las fuerzas naturales y mentales". [38]

Tomando en cuenta el pasaje anterior, que Clark consideró dejar omitir, así como los muchos otros pasajes que demuestran la preocupación de Marx por el agotamiento del suelo, la contaminación del agua y otras formas de destrucción ambiental que han sido citadas durante todo el artículo, no es sólo "poco convincente y no dialéctico", sino también falso para tratar de reducir la actitud de Marx hacia la naturaleza a su descripción de su tratamiento bajo el capitalismo. Incluso si nos mantenemos dentro de los límites de la selección de Clark, es difícil observar algo celebratorio en el argumento de Marx de que "el descubrimiento teórico de la leyes autónomas [de la naturaleza] aparece simplemente como un ardid para subyugarlo bajo las necesidades humanas". Para mí, esto sugiere, por el contrario, un objetivo mucho más progresivo: el descubrimiento de las "leyes autónomas" de la naturaleza, que ya no son una artimaña, están más orientadas a la liberación que a la subyugación. Es decir, cómo sería la ciencia si no fuera manipulada en interés del capital.

 

La interpretación de Clark parece provenir de su composición de las ideas de Marx con distorsiones del marxismo que acompañaron el ascenso de Stalin y la derrota de la Revolución Rusa, una elisión que se evidencia en el siguiente pasaje:

"La mayoría de los marxistas [no] abordan la cuestión de la ideología productivista. Cualquier régimen político que se legitime a sí mismo sobre la base de satisfacer las "necesidades humanas" mediante el "desarrollo de fuerzas productivas" tiene un enorme incentivo para expandir y manipular las necesidades materiales de consumo como un medio de control social. [39] No hay razón para pensar que un sistema de socialismo estatal centralizado (o capitalismo de Estado, que es, de hecho, lo que defiende el marxismo ortodoxo) cumpliría necesidades "reales", en lugar de crear necesidades artificiales, [40] o que resuelva la contradicción entre el sistema industrial y tecnológico y "el sistema de la naturaleza". [41]

 

Si Marx estuviera vivo hoy, la concepción de Clark de un "marxismo ortodoxo" que "aboga" por el "capitalismo de Estado" probablemente le haría repetir su famosa declaración: "Lo cierto es que yo mismo no soy marxista". [42]Lejos del capitalismo de Estado, Marx abogó por una sociedad en la que los "productores asociados" -la mayoría de la sociedad- voluntaria y democráticamente decidan la dirección de la economía en interés de la necesidad humana en lugar de la ganancia, y apátrida como objetivo final. La concepción antimarxista de Stalin del "socialismo en un solo país", la industrialización rápida consiguiente de la Unión Soviética y la destrucción ambiental lograda a través de décadas de competencia capitalista estatal con los Estados Unidos [43] no tienen nada que ver con la visión de Marx del futuro progresivo de la humanidad. Como Chris Williams ha argumentado, en todas las llamadas sociedades socialistas del mundo:

"Los intereses de la élite gobernante soviética se asociaron con los intereses de un Estado en competencia económica y militar con Occidente... En otras palabras, los mismos factores que impulsan la producción capitalista -la necesidad de competir y expulsar a la competencia- imperaron dentro de estos regímenes. Fluyendo directamente de esta surgió la necesidad de que cada uno de estos Estados de partido único aumentara constantemente la productividad y prescindiera de cualquier preocupación ambiental, democrática o laboral en el impulso maníaco hacia la paridad económica y tecnológica con las potencias occidentales. Fue la severa falta de poder de la clase trabajadora en los países "socialistas", no su libertad ilimitada, lo que creó las condiciones para el vandalismo ecológico extremo que se vio allí. Como comentó Stalin, lo que le llevó al Oeste cien años lograr, la Unión Soviética lo haría en diez". [44]

La crítica de Clark a Marx ilustra por qué es importante leer a Marx por usted mismo. Una razón para esto es la naturaleza específica de la perspectiva de Marx, no solo o principalmente su perspectiva como ser humano único, sino también, y más especialmente, la época en la que estaba escribiendo: una tormenta perfecta de fermento intelectual, la frescura relativa de la transición del feudalismo al capitalismo, y la incidencia de repetidos levantamientos revolucionarios. Tales críticas apuntan a la necesidad de interrogar cercanamente las perspectivas de aquellos que intentan interpretar a Marx. [45] Todos podemos citar selectivamente a Marx hasta el hartazgo, con Clark, Andrew McLaughlin, Wade Sikorski y otros insistiendo en que el peso de la escritura de Marx tiende a una devaluación de la naturaleza, mientras Foster, Burkett, Williams y otros, incluyéndome a mí, insisten en que esto es completamente incorrecto.

La conclusión es que Marx ofrece una explicación y una solución a la crisis ecológica: el capitalismo prefigura la fatalidad ecológica y debe ser abolido. La crítica de Clark falla en asumir la premisa central de Marx y no ofrece ninguna solución alternativa, lo que trae a la mente la "Tesis 11" de las Tesis de Marx sobre Feuerbach, "Los filósofos solo han interpretado el mundo de varias maneras; el punto es cambiarlo ", [46] y sugiere una revisión: "Algunos ecologistas solo han interpretado a Marx de varias maneras; el punto es cambiar el mundo."¿Estamos mirando los escritos de Marx desde una posición ventajosa para identificar aquellas ideas que con más probabilidad nos llevarán a un plan para un cambio progresivo en el mundo, en este caso, la cordura ambiental? ¿O intentamos establecer un dogma, una interpretación "verdadera" que prevalece sobre todos los demás? y, de ser así, ¿con qué propósito? ¿Es en defensa de la naturaleza o del capitalismo?

 

La discusión sobre el valor capitalista y la acumulación competitiva en la sección anterior podría llevarnos a esperar a que la visión de Marx de la humanidad socialista no tenga nada que ver con someter a los humanos o la naturaleza. Cuando Marx escribió que el desarrollo capitalista de las fuerzas productivas hizo posible el socialismo, no escribió que hicieron el socialismo. Dijo, de hecho, que todo el sistema -no soólo el sistema de distribución, sino también el sistema de producción- tendría que ser revolucionado una vez que los productores asociados lo tomaran en sus manos.

 

Según Marx, no es sólo el desarrollo de la tecnología sino también la socialización de la producción lograda por el capitalismo lo que prepara el escenario para el socialismo, eliminando "restricciones de clase previas al desarrollo humano". [47] Es decir, antes del capitalismo, los medios de producción sólo podían proporcionar suficientes medios de subsistencia para permitir que una minoría se desarrollara intelectualmente, y la mayor parte de la población se ocuparía de producir sus necesidades básicas.

Por lo tanto, el capitalismo fue progresivo-momentáneamente-en el sentido de que permitió a la humanidad estar libre de necesidad: el "desarrollo de las fuerzas productivas"... es una premisa práctica absolutamente necesaria [del comunismo], porque sin esta privación, la necesidad se hace simplemente general, y con la necesidad, la lucha por las necesidades volvería a comenzar, y todos los viejos negocios sucios serían necesariamente restaurados". [48] Pero no es sólo esta intensificación de los medios de producción lo que es importante. Lo que también es crucial sobre la socialización del trabajo es que transformó el trabajo de un proceso individualizado en un proceso colectivo. Este proceso colectivo de producción ha entrado progresivamente en conflicto con la extracción privada de ganancias. Y es la contradicción inherente a la capacidad del capitalismo de producir para satisfacer las necesidades humanas y su fracaso simultáneo a causa de las demandas de acumulación competitiva que impiden que el capitalismo sea un sistema progresivo prácticamente desde el momento en que nace, razón por la cual no sólo debe ser derrocado políticamente sino reorganizado económicamente.

La idea de Marx sobre lo que constituye el pleno desarrollo de la naturaleza humana es crucial para comprender cómo se sentiría el metabolismo humano con la naturaleza una vez que estuviera en manos de los productores asociados. También es importante entender lo que Marx entiende por necesidades humanas; él no sólo tenía una crítica de la producción capitalista sino también del consumo capitalista. No creía que, después de la revolución, la gente estaría deseosa de participar en una bacanal de consumismo desenfrenado, es decir, una ampliación general de la génesis de las necesidades y los medios de producción para cumplirlas hasta que la naturaleza sea destruida. Todo lo contrario. Marx creía que una de las necesidades humanas que el capitalismo no satisfacía era la necesidad de una relación directa y apreciativa con la naturaleza y mucho más tiempo libre para desarrollarla.

 

La liberación humana como la realización de nosotros mismos como seres humanos

Una de las cosas que Marx no suele acusar de decir es que todos deberíamos volver a la naturaleza. Sin embargo, quiero argumentar que esto es, de hecho, exactamente lo que Marx tenía en mente, pero no en la forma en que generalmente se concibe un retorno a la naturaleza; es decir, no creo que podamos extraer de Marx que la solución a nuestra alienación es evitar la tecnología, ceder los inodoros y comer alimentos crudos. Marx y Engels sí hablaron acerca de eliminar la división entre la ciudad y el campo al distribuir a las personas de manera más pareja sobre la tierra. Pero, más básicamente, un "retorno" posrevolucionario a la naturaleza consistiría en la participación colectiva, democrática e informada de los trabajadores en la planificación racional de nuestro trabajo y de nuestra relación con la naturaleza. Significaría reorganizar democráticamente la producción para satisfacer las necesidades humanas y reclamar nuestro lugar en la naturaleza, con la naturaleza como la "propiedad" colectiva de las personas en lugar de la propiedad privada de una pequeña minoría. Marx tenía claro esto y el hecho de que su concepción de la "propiedad colectiva" no tenía nada que ver con la forma en que actualmente se conciben la propiedad y la posesión:

"Desde el punto de vista de una formación socioeconómica más alta, la propiedad privada de individuos particulares en la tierra parecerá tan absurda como la propiedad privada de un hombre en otros hombres. Incluso una sociedad entera, una nación, o todas las sociedades simultáneamente existentes tomadas en conjunto, no son los dueños de la tierra. Son sus simples poseedores, sus beneficiarios, y deben legarlo en un estado mejorado a las generaciones futuras". [49]

Como gran parte de su pensamiento, la concepción de Marx de las necesidades humanas a menudo se distorsiona, ya sea por la ideología burguesa sobre la naturaleza humana o las realidades de las llamadas sociedades socialistas que han existido hasta la fecha. Pero si realmente lees el cuerpo de la obra de Marx, encontrarás que su visión del comunismo no tiene nada que ver con una orgía de consumismo, como algunos imaginan basado en el capitalismo, o una monótona uniformidad de privación basada en los llamados Estados socialistas existentes. Los requisitos de Marx para el pleno desarrollo de la naturaleza humana son bastante altos, abarca no solo la libertad de la necesidad física, el acceso a la salud física y la capacidad de coevolucionar directamente con la naturaleza, sino también el mayor desarrollo de las facultades sensoriales, intelectuales y creativas, es decir, el desarrollo más completo de nuestra naturaleza humana. Como escribe en el Manifiesto Comunista, bajo el comunismo, "en lugar de la vieja sociedad burguesa, con sus clases y antagonismos de clase, tendremos una asociación, en la cual el libre desarrollo de cada uno es la condición para el libre desarrollo de todos." [50]

Es decir, como seres humanos, es cierto, experimentamos necesidades que requieren o constituyen nuestra relación metabólica con la naturaleza. Sin embargo, y Marx lo tiene claro en la primera página del primer capítulo del primer volumen de El Capital, con el tiempo estas necesidades son socialmente transformadas a medida que el desarrollo de las fuerzas productivas nos permite desarrollarnos más plenamente como seres humanos. Por ejemplo, tenemos hambre, queremos comer, y la naturaleza nos proporciona ciertas cosas, como los arándanos que los niños campesinos alemanes solían recolectar antes de que se privatizaran los bosques. Pero como seres humanos también somos capaces, al comer esos arándanos, de decirnos a nosotros mismos: ya sabes, estos arándanos podrían usarse un poco en algo. Creo que hervidos en una olla con un poco de agua y azúcar, espolvoreados con harina y mantequilla desmoronada, horneados durante 25 minutos a 350 grados, y cubiertos con salsa de vainilla, podrían ser realmente excelentes.

Del mismo modo que es parte de la naturaleza humana comer, es parte de la naturaleza humana concebir imaginativamente cómo mejorar las cosas y luego poder apreciarlas plenamente cuando lo hacemos. Esto no solo es cierto para la comida, sino también para la música, las artes visuales, la poesía, la historia, la ciencia y la naturaleza. Tenemos la capacidad de comprender, apreciar y transformar la naturaleza de una manera en que otros animales, no se preguntan ¿por qué su perro come felizmente su propio vómito? Sus papilas gustativas son diferentes a las suyas. Y es nuestro deber para nosotros mismos y para nuestro cuerpo inorgánico, la naturaleza, desarrollar nuestras capacidades humanas al máximo. "Por lo tanto, no solo en el pensamiento sino a través de todos los sentidos, el hombre se afirma en el mundo objetivo. . . El cultivo de los cinco sentidos es el trabajo de toda la historia previa. "La emancipación de la alienación de la propiedad privada es para Marx también 'la emancipación completa de las cualidades humanas y los sentidos'". [51]

Para lograr esto, Marx pensó que lo más necesario no era un aumento en la producción sino un aumento en el tiempo libre. De hecho, Marx llegó a creer que bajo el comunismo, el valor no debería ser determinado por el llamado trabajo socialmente necesario, sino más bien por el ocio. Piense en el impacto del aumento del tiempo de ocio en nuestros cuerpos orgánicos, cuánto mejor podríamos desarrollarnos si tuviéramos más. Piense en el impacto del aumento del tiempo de ocio en nuestro cuerpo inorgánico, en la naturaleza. Si no estamos produciendo, no estamos explotando nuestra relación con la naturaleza. Inmediatamente, la presión comienza a aliviarse.

La comprensión de Marx de la relación humana con la naturaleza y su concepción del pleno desarrollo de la naturaleza humana va más allá del trabajo y, para mí, son los aspectos positivos más emocionantes e inspiradores de su teoría, debido al poder que tienen para superar las numerosas grietas producidas. Como resultado o al menos simultáneamente con la fractura metabólica de la acumulación primitiva: la división entre los seres humanos y la naturaleza, entre la mente y el cuerpo, entre la ciencia natural y humana, y entre la historia natural y humana. [52]

Es decir, más que ver la naturaleza humana como opuesta y antagónica a la naturaleza más ampliamente concebida, Marx reconoció que desde el comienzo de nuestra historia, los seres humanos han coevolucionado y transformado la naturaleza, así como la naturaleza nos ha transformado. También es importante señalar que tanto antes como durante el capitalismo, las transformaciones que los humanos han realizado en la naturaleza no siempre han sido negativas, como dejan claro Charles Mann en 1491 y los numerosos contribuyentes a The Social Lives of Forests. [53] De hecho, descartar los efectos saludables y el aumento de biodiversidad por el fuego en la gestión forestal por parte de los Pueblos Indígenas de las Américas es una de las formas en que la sociedad capitalista continúa promoviendo el racismo y reprimiendo las culturas de los pueblos indígenas. A falta de la extinción de la raza humana, que lamentablemente no es imposible, habrá una transformación social en curso de la naturaleza y una transformación natural de la sociedad. La pregunta es, ¿qué tipo de relación será?

Aquellos que afirman que Marx estaba entusiasmado con los incrementos en la capacidad productiva que hicieron posible los avances tecnológicos bajo el capitalismo son correctos; él estaba. Pero Marx no era un defensor de la tecnología por el bien de la tecnología. Reconoció que la inversión en tecnología es un requisito de la competencia capitalista. Sin este requisito, estamos significativamente libres. Podemos elegir utilizar la tecnología cuando ayuda a nuestra coevolución armoniosa con la naturaleza y rechazarla cuando no lo hace. También podemos volver al Traditional Ecological Knowledge (TEK) que está en las manos y las mentes de las sociedades indígenas. Actualmente, TEK se ve principalmente como una amenaza para el capitalismo, como se hace evidente en el artículo de Chris Williams sobre el uso del agua en Kenia:

"El pastoreo en tierras áridas y semiáridas es el método ecológicamente más sostenible para sobrevivir en un ambiente de estrés hídrico. Esta es la razón por la cual muchas personas en el este de África son pastores y han tenido éxito durante tanto tiempo. A pesar de la retórica oficial, el pastoreo juega un papel muy pequeño en el pensamiento del gobierno de Kenia sobre el futuro de Kenia, más como algo para erradicar porque ciertas fuerzas poderosas lo consideran "atrasado". Ningún gobierno quiere que el 18% de su gente deambule de forma independiente manteniéndose. Su propio modo de vida ofrece un desafío subliminal a las normas capitalistas de uso de la tierra y a las normas de propiedad privada, en relativa autonomía del control del Estado central, a menudo con rangos de pastoreo a través de las fronteras de otros Estados". [54]

Marx, según Foster, también reconoció la importancia de TEK:

El problema más importante ante el que se vería la sociedad construida por los productores asociados, resaltó Marx una y otra vez en su obra, sería el de afrontar el problema de la relación metabólica entre los seres humanos y la naturaleza, en las condiciones industriales más avanzadas que imperarían en la víspera de la crisis revolucionaria final de la sociedad capitalista. En ese sentido, era claramente necesario aprender más acerca de la relación humana con la naturaleza y la subsistencia mediante el desarrollo de formas de propiedad, durante el gran lapso de tiempo antropológico. Marx se remonto en consecuencia, guiado por los preceptos materialistas de su análisis, hasta la consideración de los orígenes de la sociedad humana y de las relaciones humanas con la naturaleza, como medio para concebir el potencial que permitiría trascender de modo más completo la existencia alienada. [55]

Tenga en cuenta que en esta visión no hay un abandono de la tecnología sino un esfuerzo por utilizar la tecnología de una manera más acorde con una relación sana con la naturaleza a través de una comprensión de cómo esa relación fue mediada antes del capitalismo. Hay quienes desconocen los conocimientos tradicionales de todo tipo porque afirman que no son científicos. Estoy en desacuerdo. Creo que tales rechazos se basan en un exceso de privilegios de la historia escrita y la comprensión de la ciencia que están circunscriptas por las prioridades capitalistas. En cualquier caso, tampoco tenemos que deshacernos de Marx para estudiar y defender la preservación de ciertos enfoques indígenas o tradicionales de la naturaleza porque eso es precisamente lo que Marx estaba haciendo hacia el final de su vida.

Además de organizar la producción y construir así nuestra relación con la naturaleza sobre la base de la necesidad humana en lugar de la ganancia y la acumulación, en una sociedad socialista nuestras decisiones también deben ser, según Marx, verdaderamente democráticas. La toma democrática de decisiones de los productores asociados, la mayor disponibilidad de información científica y el desarrollo progresivo de las facultades intelectuales humanas permitidas a través del aumento del tiempo libre, todo lo cual Marx consideró como algunos de los atributos definitorios del socialismo, significaría más personas participando de una manera más informada en las decisiones sobre nuestra relación con la naturaleza.

Al acusar a Marx de prometeico y antropocéntrico, los críticos a menudo señalan afirmaciones hechas por Marx y Engels sobre el "sometimiento de las fuerzas de la naturaleza a la humanidad" y su respuesta positiva a la idea de "limpiar continentes enteros para cultivar" porque estaban más preocupados por prevenir la hambruna que preservar el área silvestre. [56]

 

¿Puede el capitalismo mejorar su relación con la naturaleza?

Quiero terminar volviendo al principio. Al comienzo de este artículo mencioné que el análisis de Marx del capitalismo podría ayudarnos a salvarnos de dos trampas en las que los pensadores ecológicos y el movimiento ambiental han caído en el pasado: una fe y un compromiso con el enverdecimiento del capitalismo y la proyección de una naturaleza purificada y abstracta que no tiene relación con los seres humanos y que es mejor así. Quiero señalar que estos dos puntos de vista no son incompatibles, ni son progresivos.

¿Se puede evitar de manera efectiva la degradación ambiental y se puede evitar de manera realista la destrucción de la biosfera a través de actividades humanas bajo el capitalismo? Como dice John Bellamy Foster, la evidencia empírica no es buena. A pesar de las terribles predicciones de la gran mayoría de los científicos del mundo de que el cambio climático producido por el hombre amenaza nuestra existencia en el planeta, el capitalismo no está cerca de tomar medidas que puedan marcar una diferencia significativa. Según algunos ambientalistas, esto se debe a que el mercado tiene todo bajo control. Como señala Foster:

"Los teóricos de la modernización ecológica, como Arthur Mol, no ven la degradación ambiental como una característica inherente del desarrollo capitalista. Siguen siendo celosos socio-tecno-optimistas, creyendo que las fuerzas de la modernización conducirán a la desmaterialización de la sociedad y al desacoplamiento de la economía del consumo de energía y material, permitiendo a la sociedad humana, bajo el capitalismo, trascender la crisis ambiental. Algunos defensores de este puesto, como Charles Leadbeater, argumentan que a medida que la economía se desarrolla, está produciendo una sociedad ingrávida que está más basada en el conocimiento y menos dependiente de los recursos naturales.

 

Son Leadbeater y Mol quienes deberían ser criticados por su productivismo, no Marx, especialmente dado que la sociedad ingrávida y desmaterializada que "describen" es un mito completo. Como señala Sara Volle en su revisión de Frank Webster’s Theories of the Information Society:

"De hecho, sigue siendo imposible vivir en el aire. Y sin embargo, eso es precisamente lo que una sociedad de la "información" o "postindustrial" (PIS) finge hacer. La realidad, por supuesto, es mucho menos ordenada: un mundo incómodo ocupado por mano de obra explotada, ríos contaminados, permutas de riesgo crediticio, derretimiento de casquetes polares, etc., esas catástrofes familiarizadas a menudo desinfectadas del "más para menos" ethos de una sociedad" post-industrial". [57]

Comparado con esto, la perspectiva de Marx de una sociedad de productores asociados con una gran cantidad de tiempo libre y una relación sana con la naturaleza y la tecnología, desarrollando plenamente nuestras habilidades para tocar, degustar, oler, ver, sentir, escuchar, pensar, amar y soñar, parece infinitamente más atractiva y sobre todo, posible. Esta visión, junto a la comprensión de por qué la degradación ambiental es generada en el capitalismo, de las ideas de Marx puede contribuir al movimiento contra la destrucción ecológica.

 

Notas:

[1] Graham Ruddick, “Donald Trump Says U.S. Could Re-Enter Paris Climate Deal,” Guardian (US), January 29, 2018, https://www.theguardian.com/us-news/2018/jan/28/donald-trump-says-us-could-re-enter-paris-climate-deal-itv-interview

[2] Eoghan Macguire, “Paris Agreement Two Years On: Who is Taking the Lead on Climate Change?” CNN, December 19, 2017, https://www.cnn.com/2017/12/12/world/climate-change-paris-agreement-two-years/index.html

[3] Tamsin Green, “World Weatherwatch: From Drifts in Paris to Drought in Cape Town,” Guardian, February 14, 2018, https://www.theguardian.com/world/natural-disasters

[4] Para una crítica de este enfoque, ver Ian Angus and Simon Butler, Too Many People: Population, Immigration, and the Environmental Crisis (Chicago: Haymarket Books, 2011).

[5] John Bellamy Foster, Brett Clark, and Richard York, The Ecological Rift: Capitalism’s War on the Earth (New York: Monthly Review Press, 2010), 19-20. See also Chris Williams, Ecology and Socialism (Chicago: Haymarket Books, 2010), 117–124.

[6] John Bellamy Foster, Marx’s Ecology: Materialism and Nature (New York: Monthly Review Press, 2000), 9–10, and Paul Burkett, Marx and Nature: A Red and Green Perspective (Chicago: Haymarket Books, 2014), xxix.

[7] Ver las explicaciones de la fractura metabólica más adelante en este ensayo.

[8] Foster et al., Ecological Rift, 228.

[9] Marx y Engels siguen al antropólogo del siglo XIX Lewis Morgan al usar los términos salvajismo, barbarie y civilización como descriptores de diferentes momentos del desarrollo de la relación humana con la naturaleza. También mencionan la "idiotez de la vida rural" y se refieren a la humanidad como "hombre". No utilizo estos términos como parte de mi propia narrativa, pero ya que aparecerán en citas, quiero señalar que aunque los reconozco como problemáticos tal como se entienden hoy, estos términos no significaron para Marx y Engels lo que significan para nosotros. En algunos casos, son el producto de una traducción inexacta: "aislamiento" captura mejor lo que comúnmente se traduce como "idiotez", y la palabra alemana que se traduce como "hombre" en la mayoría de las ediciones en inglés, mensch, es en realidad de género neutral.

[10] Karl Marx, Economic and Philosophical Manuscripts of 1844, in Marx and Engels Collected Works (hereafter MECW), vol. 3 (New York: International Publishers, 1975), 276.

[11] Karl Marx, Capital, vol. 1 (New York: Vintage Books, 1977), 283.

[12] Foster, Marx’s Ecology, 72.

[13] Foster, 66–67.

[14] Martin Empson, Land and Labour: Marxism, Ecology, and Human History (London: Bookmarks, 2014) 104.

[15] Empson, Land and Labour, 108.

[16] Empson, 105.

[17] Al principio esto significó adoptar formas alternativas de subsistencia: Marx relata que a principios del siglo diecinueve, la duquesa de Sutherland reemplazó por la fuerza a toda la población del condado de Sutherland en Escocia con 131,000 ovejas. "Entre 1814 y 1820 estos 15,000 habitantes. . . fueron sistemáticamente cazados y erradicados. Todos sus pueblos fueron destruidos y quemados, todos sus campos convertidos en pastos. . . . De esta manera, esta bella dama se apropió de 794,000 acres de tierra que habían pertenecido al clan desde tiempos inmemoriales. "Al final de este proceso," el remanente de los habitantes originales, que habían sido arrojados a la orilla del mar, intentaron vivir pescando peces". Véase Marx, Capital, vol. 1, 891-92.

[18] Véase Marx, Capital, 874.

[19] Marx, Economic and Philosophical Manuscripts of 1844, 308.

[20] Karl Marx, Capital, vol. 3 (London: Penguin, 1991), 195.

[21] Marx, Capital, vol. 1, 638.

[22] Foster, Marx’s Ecology, 149, 249.

[23] Empson, Land and Labour, 150–151; Foster et al., Ecological Rift, 352–371.

[24] Foster, Marx’s Ecology, 253.

[25] Frederick Engels, “The Part Played by Labor in the Transition from Ape to Man,” in MECW, vol. 25 (New York: International Publishers, 1987), 460–61, 463. Dado el cargo de que el interés de Marx y Engels en la ecología fue relegado a sus primeras colaboraciones, téngase en cuenta que este pasaje fue escrito en 1876.

[26] Burkett, Marx and Nature, 79–80.

[27] Marx, Capital, vol. 1, in MECW vol. 35 (New York: International Publishers, 1996), 53.

[28] Burkett, 74–75.

[29] Empson, 209.

[30] Empson, 210.

[31] Charles C. Mann, 1491: New Revelations of the Americas Before Columbus, 2nd ed. (New York: Vintage Books, 2011), 356.

[32] Burkett, 108.

[33] Karl Marx, Capital, vol. 2 in MECW, vol. 36 (New York: International Publishers, 1997), 173.

[34] Engels, “The Part Played By Labor in the Transition from Ape to Man,” 463.

[35] John P. Clark, “Marx’s Inorganic Body.” Environmental Ethics 11 (Fall 1989): 243-258,http://www.academia.edu/ 2903908/_Marxs_Inorganic_Body_. a acusación de que Marx es "edípico" así como prometeico parece un adorno retórico que salió mal, confuso como lo hace la acción de la tragedia de Esquilo (Edipo mató a su padre, no a su madre) para explicar el supuesto odio de Marx a la naturaleza como un asunto maternal. Clark también cita la primera poesía de Marx, que parece un tiro barato.

[36] Oxford English Dictiona ry definition of Aufehebung. En la filosofía hegeliana: el proceso mediante el cual el conflicto entre dos cosas o ideas opuestas o contrastantes se resuelve con el surgimiento de una nueva idea, que las preserva y las trasciende". https://en.oxforddictionaries.com/definition/aufhebung

[37] Clark, “Marx’s Inorganic Body,” nota al pie 48.

[38] Karl Marx, Grundrisse (New York: Penguin Books, 1993), 409–410.

[39] Clark parece estar describiendo aquí lo que hace el capitalismo en beneficio del beneficio, en lugar de lo que el socialismo podría hacer al servicio de la necesidad humana. Ver Chris Williams’s Ecology and Socialism, 124-127.

[40] Nuevamente, Clark parecer estar describiendo el capitalismo de mercado.

[41] Clark, “Marx’s Inorganic Body.”

[42] La observación, citada por Engels en una carta a Eduard Bernstein, se puede encontrar en MECW, vol. 35, 388.

[43] Ankit Panda, “How the Soviet Union Created Central Asia’s Worst Environmental Disaster,” The Diplomat, October 3, 2014, https://thediplomat.com/2014/10/how-the-soviet-union-created-central-asias-worst-environmental-disaster/ rmine Sahakyan, “The Grim Pollution Picture in the Former Soviet Union,” Huffington Post/World Post,

[44] Chris Williams, “Marxism and the Environment,” International Socialist Review 72 (July 2010),https://isreview.org/issue/72/marxism-and-environment

[45] Foster et al., The Ecological Rift, 215.

[46] Karl Marx, Theses on Feuerbach, Thesis 11, in MECW, vol. 5 (New York: International Publishers, 1976), 5.

[47] Burkett, 199.

[48] Marx and Engels, The German Ideology, in MECW, vol. 5, 49.

[49] Karl Marx, Capital, vol. 3 (London: Penguin Books, 1991), 911.

[50] The Communist Manifesto, 71.

[51] Marx citado y comentado en Foster et al., The Ecological Rift, 231.

[52] Foster, Marx’s Ecology, 210, 229.

[53] Susanna B. Hecht, Kathleen D. Morrison, and Christine Padoch, The Social Lives of Forests: Past, Present, and Future of Woodland Resurgence (Chicago: University of Chicago Press, 2013).

[54] Chris Williams, “Damming the Future: The Struggle to Protect Kenya’s Ewaso Ngiro River,” Truthout, June 17, 2015, https://truthout.org/articles/damming-the-future-the-struggle-to-protect-kenya-s-ewaso-ngiro-river/

[55] Foster, Marx’s Ecology, 221; énfasis añadido.

[56] The Communist Manifesto, 46

[57] Sara Volle, “The Heaviness of a Weightless Society,” The Politics of Information, September 25, 2012.https://thepoliticsofinformation.wordpress.com/2012/09/25/the-heaviness-of-a-weigh

Fuente: https://isreview.org/issue/109/marx-and-nature

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a l autora, al traductor y Rebelión como fuente de la traducción. Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=242940

 

 

 

Felicitamos a las comunidades Valle del Huasco de Chile por su logro pero también por demostrar que se puede detener los ecocidios-genocidios de las transnacionales y sus socios locales. Aún más sintonizamos con su: "no habrá perdón ni olvido, ni para esta empresa ni para las autoridades que  han puesto en serio riesgo nuestras vidas y sobre todo la de nuestros niños".

 

Nos enseñan que no podemos, en Argentina, seguir sosteniendo la impunidad criminal de Cristina Fernández de Kirchner al extremo de volver a votarla y de José Luís Gioja que le permite ser hoy presidente del Partido Justicialista. Debemos juzgarlos como principales promotores de la viabilidad o rentabilidad del proyecto binacional de Pascua Lama. Es decir son cómplices imprescindibles de los ecocidios-genocidios de Barrick Gold. También a científicos e intelectuales

que contribuyeron, desde universidades u otros organismos públicos y desde los medios de difusión masiva, a que todos estos años siga adelante esa mega minería exportadora pese a los derrames de cianuro en la cuenca hídrica y la destrucción de glaciares.

 

 

Asamblea Guasco Alto Comunicaciones

COMUNICADO PUBLICO DE COMUNIDADES

VALLE DEL HUASCO

TRAS EL CIERRE DENIFITIVO DE PASCUA LAMA

Tras recibir la Resolución de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) de los 2 procesos sancionatorios contra Barrick Gold con su proyecto Pascua Lama, como comunidades del Valle del Huasco que llevamos más de 18 años resistiendo a dicho proyecto, a la opinión pública decimos:

 

1. Celebramos esta gran victoria, la cual es resultado de la incansable y constante resistencia que hemos llevado como comunidad desde que supimos de la instalación de este proyecto en la naciente de nuestras aguas y sobre nuestros glaciares. Es resultado de nuestro rol fiscalizador a la empresa, rol que asumimos ante un Estado que nos abandonó cuando aprobó este inviable proyecto y que luego se quedó en silencio tras las primeras pruebas de contaminación y daños irreparables en nuestro valle.

 

2. Esta Resolución corrobora lo que dijimos desde el inicio: este proyecto es inviable y nos contaminaría. Hoy ya nadie puede decir que Barrick Gold y su proyecto Pascua Lama ejercen una minería responsable, sino más bien son criminales, esto ha quedado de manifiesto en las más de 33 infracciones que se analizaron en estos procesos sancionatorios, de las cuales seis se han constatado como gravísimas, incluso determinándose la existencia de dos gravísimos daños ambientales irreparables: afectación de vegas alto andinas, (frágiles ecosistemas, riñones de nuestra cordillera) y contaminación de nuestras aguas con metales pesados. También otros tan graves como que no se ha cumplido el monitoreo de nuestros glaciares, así se hace imposible ver la afectación de la empresa en ellos.

 

3. Barrick con su proyecto ha puesto en riesgo nuestra salud, la de nuestros niños y vecinos. Así lo confirma la SMA en esta Resolución: “se ha determinado la existencia de un riesgo a la salud de la población de carácter significativo por exposición al Manganeso, para los rangos etarios adulto e infantil” y de manera alarmante profundiza: “el riesgo a la salud de las personas para el rango etario infantil entre 0-4 años, cuyo índice de peligro es de una importancia alta, no solo por el nivel de exposición a los agentes contaminantes no cancerígenos como el Manganeso, sino también, por la alta vulnerabilidad que presenta este grupo etario a causa de su bajo peso y escasa madurez de los mecanismos de detoxificación que desarrollan los humanos con la edad”. Para esto no habrá perdón ni olvido, ni para esta empresa ni para las autoridades que nos han puesto en serio riesgo nuestras vidas y sobre todo la de nuestros niños.

 

4. Relevamos el juicio de la SMA respecto de la conducta anterior de Barrick y su proyecto Pascua Lama: “no queda sino concluir que CMN SpA tiene una conducta anterior negativa que es particularmente reprochable, pues no solo ha sido sancionado con anterioridad en numerosos procedimientos administrativos en sede ambiental como sectorial, sino que también ha sido un infractor que ha incurrido en dos ocasiones, en incumplimientos asociados a exigencias que dicen relación con uno de los componentes ambientales más sensibles en el área de influencia del proyecto Pascua Lama, como lo son los glaciares”.

 

5. Barrick, nuevamente intentando confundir a nivel comunicacional a la opinión publica y tratando de disminuir los impactos negativos que le trae esta Resolución, ha dado a conocer que celebra que la SMA no le haya revocado su permiso ambiental (RCA), viendo esto como una victoria, pero es necesario aclarar que la SMA no estimo esta sanción ya que “si bien, implica poner fin a la ejecución del proyecto, supone también poner fin a la vigencia de todo el sistema de seguimiento de variables ambientales que permiten mantener bajo control los efectos negativos asociados al mismo, y en particular los daños que han sido determinados en el marco del presente procedimiento sancionatorio. A su vez, la pérdida de vigencia de la RCA supone también hacer caer el fundamento normativo que hace exigible la ejecución de algunas medidas de mitigación ambiental para la etapa de cierre del proyecto, que son fundamentales para asegurar el control de los riesgos y daños ambientales.”

 

6. Lamentamos que siga en vigencia la modificación realizada a la RCA de Pascua Lama (Resolución 094) en junio de 2016 en cuanto al aumento de la permisibilidad de los niveles de metales pesados en las aguas del Río Estrecho ya que permite ocultar la verdadera contaminación que produce el proyecto y ha permitido obviar el riesgo a la salud por arsénico (elemento cancerígeno) en esta sanción el cual había sido también determinado por la SMA. A pesar de ello es importante resaltar que aún con esta Resolución hecha a la medida de la empresa no se pudo ocultar toda la contaminación ya esta ha sido muy grande. Esperamos que el Tribunal Ambiental quien tiene en sus manos las reclamaciones por esta modificación, resuelva la anulación de dicha resolución y así se deje ver lo que ocurre en verdad: el proyecto paralizado contamina día a día.

7. Si bien es una victoria, no es total. Sabemos que Barrick quiere ingresar un nuevo proyecto ahora subterráneo; en reunión que realizaron este martes 16 en El Tránsito comunicaron que esto se realizaría siempre y cuando se lograsen los permisos ambientales, hubiese dinero y autorización del territorio. Esto último nunca sucederá y utilizaremos todas las formas para frenar este nuevo proyecto el cual a pesar de toda la corrupción y tráfico de influencias que continúa ejecutándose a su favor no dejaremos que avance. Nosotros y nosotras somos enfáticos en que seguiremos protegiendo nuestro territorio de estos proyectos extractivistas. Los ecosistemas altoandinos son frágiles y no soportan la intervención de ningún proyecto minero de ninguna característica. Esta resolución se conforma como una inyección de soberanía sobre nuestro territorio ancestral, nos llena de fuerza y convicción comunitaria, la cual nos da más ímpetu para seguir oponiéndonos a este proyecto y los otros que se proyectan en nuestra cordillera. Esta resistencia no tiene precio, con dinero no nos callaran.

8. Seguiremos luchando para que nuestra cordillera sea declarada como reserva de la biosfera lo que permita proteger nuestro ecosistema glaciar, resguardando nuestra reserva de agua dulce y las nacientes de nuestros ríos, ecosistema fundamental para que haya un valle único, fértil y generoso. No descansaremos hasta que esté prohibido la instalación de cualquier proyecto, porque está comprobado que el extractivismo destruye el equilibrio de los ecosistemas glaciares e hídricos, contaminan las aguas, y afectan la calidad de vida de todo un valle de cordillera a mar.

Damos gracias a todas y todos los que nos han aportado en este largo camino que nos ha tocado recorrer, muchas veces hemos visto la injusticia de la manera más cruda, pero no hemos bajado los brazos, porque nuestro valle todos los días nos entrega la energía que necesitamos para seguir defendiendo la vida. Lo que hasta hoy se ha conseguido con fuerza no fue por azar, es la suma de gotas y más gotas de amor por la vida. Solo tenemos palabras de agradecimiento a los que nos acompañan y a los que ya partieron, porque hemos sido capaces de seguir dando pasos cuando todo hacía suponer que la tarea emprendida era una causa perdida. Saber que están ahí en la adversidad, comprendiendo esta noble causa nos llena de coraje para levantarnos y sumar nuevas gotas.

Nuestras raíces en este territorio son profundas y siempre resguardaremos lo que nuestros abuelos cuidaron, porque nuestros hijos e hijas, familiares y vecinos tienen el derecho de vivir en un valle fértil con agua limpia, lejos de cualquier amenaza y no pararemos hasta lograrlo.

Valle del Huasco, 19 de enero 2018

ASAMBLEA POR EL AGUA DEL GUASCOALTO

Contacto comunidad: Constanza San Juan/ 962413008/

guascoaltocomunicaciones@gmail.com

amarantasanjuan@gmail.com

Leer

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Hemos esbozado en Situación cómo el kirchnerismo modeló la legitimación de la ocupación y devastación de los territorios valiéndose de Tecnópolis. Agreguemos el elogio al crecimiento económico a tasas chinas, la inducción de la creencia mayoritaria en que estábamos en un presente promisorio y participábamos de una gesta patriótica. Aún más, ante las graves consecuencias del modelo extractivo, instaló una visión fragmentada de los problemas para ocultar las causas profundas de los mismos o los mostró, muchas veces de manera sensacionalista, pero siempre aislados y producidos casi como 'fenómenos naturales'.

 

Pongamos atención en el desafío de deconstruir conceptos claves para la emancipación del capitalismo que plantea:

El extractivismo minero y producción de la naturaleza

10 de mayo de 2018

 

En el marco de la minería moderna, a los pueblos le es expropiada su naturaleza para producir sobre una distinta, creando otra subjetividad de trabajo en su geografía.

Por Cristian Abad Restrepo /periodistas@laestrella.com.pa

La conquista de los diversos espacios en la actualidad por la modernidad/colonialidad no solamente hacen referencia a la expropiación de la materia, el trabajo y el saber de pueblos, como fue evidente en los siglos pasados, sino al proceso de creación permanente de producir naturaleza, lo que Neil Smith llama de ‘segunda naturaleza' o como explica Elmar Altvater (2014) la naturaleza adquiere una segunda piel con el capital. En el marco de la minería moderna, a los pueblos le es expropiada su naturaleza (formas de trabajo de reproducción de la vida), para producir sobre éstas otra naturaleza, otra materialidad, en definitiva, otra subjetividad de trabajo en su geografía. No podemos entender la producción de la naturaleza dentro de la modernidad sin las nuevas condiciones materiales que trae consigo el capitalismo. Sin embargo, la producción de la naturaleza no aplica para comprender el extractivismo minero, porque no es cierto que el proceso de extracción sea equiparable al de la producción, idea que es defendida por empresarios extractivistas y funcionarios de Estado.

Los empleos que produce el extractivismo minero no son trabajos

El empleo que pregona el extractivismo minero no permite la producción de la naturaleza de forma general, porque estamos hablando literalmente de la ruptura del equilibrio del metabolismo social, es decir, de la destrucción de las formas de trabajo que permiten que el ser humano sea humano a través de la tierra, que permita cultivarse a sí mismo. En ese sentido, con el extractivismo minero no es posible producir naturaleza, porque lo que produce es literal muerte. Sin embargo, en los discursos mineros modernos, dicho sueño de producir hasta el infinito, ha hecho eco de la incorporación de los lenguajes de la producción de la naturaleza en general, como si el trabajo desarrollado en las minas a gran escala fuera de valor de uso, o sea de la satisfacción humana de la necesidad primaria.

El trabajo promovido por extractivismo minero es tóxico, porque no participa de la naturaleza en su producción, en tanto que ésta queda reducida a la extracción. Para referenciarlo de otra manera, el ser humano simplemente no puede transformarse en el proceso de extracción porque no produce nada, en tanto que no ejerce ninguna función sobre la naturaleza ni sobre sí mismo, sólo su degradación.

Así, el trabajo promovido y desarrollado dentro del extractivismo minero está enfocado en dos aspectos, la mera extracción (sacar las rocas y minerales) y la innovación de esa extracción, socavando la fuente de toda riqueza que es la tierra y el trabajo (Altvater, 2014). Si la madre es la naturaleza (tierra) y el padre el trabajo humano, tendríamos una reproducción de la vida. Marx explicó que es mediante el trabajo humano junto con la naturaleza que coparticipan para su reproducción, para su sobrevivencia, desencadenando su propia transformación hacia algo mejor. No obstante, con el extractivismo minero no vemos producción de la naturaleza, sino extracción de la misma. El supuesto trabajo que pregona el extractivismo minero sólo genera escasez de trabajo, es paradójico, pero es así, los puestos de trabajo mineros son actividades que deshumanizan, destruyen y embrutecen.

En los discursos y notas de los medios de comunicación hegemónica que retratan la subjetividad de los empresarios y gobiernos, se abogan la capacidad de creación geológica del oro, es decir, de producir naturaleza mineral. En la revista Forbes de México, fue publicado un artículo titulado ‘China devora 90% de la ‘producción global' de oro'. En la revista El Economista de Argentina se titula una columna ‘Seis países americanos, entre los mayores productores de oro'. En la revista El Portafolio de Colombia, otro hecho noticioso titula ‘La producción de oro' aumentará en un millón de onzas en cinco años'. En la Revista de Brasil (Jornal do Brasil) un titular lleva el nombre de ‘Rio Tinto interrompe produção de diamantes', y así sucesivamente se va ampliando los imaginarios de creación de la naturaleza, en específico de los minerales.

A la opinión pública le encubren que los beneficios de la vida moderna tienen consecuencias mortales, que no existen espacios extraídos/explotados y un profundo desconocimiento de dónde proviene la materialidad moderna. En definitiva, el encantamiento del consumo ha concebido sujetos de espaldas al territorio. La colonialidad de la naturaleza queda en evidencia no solamente cuando se confunde extracción con la producción, sino cuando se escucha que la minería es verde, ecominería, minería ecológica, biominería, minería sostenible y amigable con el medio ambiental, como incorporación abusiva del cuidado de la vida. Dichas falacias son propias del hombre moderno que se asume como Dios sobre la naturaleza, pero sabemos que ‘ninguna sociedad produce carbón, ni oro, ni petróleo, tampoco produce los días y las noches. Somos seres extractores de estas y no productores' (Gonçalves, 2013).

 

EXTRACTIVISMO-MINERO Y SEGUNDA NATURALEZA

En realidad, decir que la extracción es sinónimo de producción, ya de por sí encubre las características históricas bajo la cual se ha fundado el extractivismo minero, como la devastación y contaminación de los territorios y la muerte lenta de los cuerpos humanos y no humanos, bajo la égida simbólica de la renta. Ahora bien, lo que sí podemos entender es que el extractivismo minero sea el paso o la mediación de la primera naturaleza extraída y saqueada en el sur global (quizás para muchos la Madre Naturaleza) hacia la segunda naturaleza como objeto de producción y creación para el norte global, lo que implica una relación radicalmente distinta con la Naturaleza [Smi06]. El pensamiento moderno juega un papel fundamental en este tránsito de la Naturaleza convertida en materia a merced de la voluntad humana capitalista.

Cabe resaltar que la segunda naturaleza, según Neil Smith, ha ‘acelerado la emancipación del ser humano de la primera naturaleza', es decir, una libertad basada en el control y dominio sobre las determinaciones naturales. Esta libertad la vemos en la producción del espacio como las ciudades, siendo espacios altamente artificiales. El Conde Buffon, había sentenciado que ‘una nueva naturaleza puede florecer de nuestras propias manos' (Smith, 2006) en América, o sea, los europeos fueron los artífices de la segunda naturaleza en detrimento de una Naturaleza con otros horizontes de sentido. Esa es la libertad que pregona la racionalidad moderna que encubre tanto sus consecuencias de hacerse cargo de la devastación producida (Bautista, 2014), como de las mentiras bajo las cuales se ha fundado la sociedad moderna como la más justa, cuando en realidad sus privilegios se basan en quitarle la vida al otro, expropiarlo de su agua, de su oro, de su montaña y de su alimento.

En otras palabras, la segunda naturaleza es propia de la modernidad que produce espacios a su imagen, un espacio funcional a las múltiples jerarquías de poder (raciales, sexuales, saberes, genero, organización social etc.). La base de una segunda naturaleza está en el extractivismo, en especial, el minero. De allí que hablemos de extractopolis como espacios funcionales y artificiales que privilegian un tipo de trabajo, basado en la extracción de materias primas para su posterior transformación que haga posible el espacio moderno. En realidad, estos espacios son enclaves fascistas con la Naturaleza.

SEGUNDA NATURALEZA Y COLONIALIDAD DE LA NATURALEZA

La segunda naturaleza no escapa a la colonialidad de la misma porque de ésta recibe su sentido, no sólo por constituirse en valor de cambio en el modo de producción capitalista, sino por el contenido racial propio de la modernidad que orienta la producción de espacios por el capital. Explica Neil Smith (2006) que ‘la naturaleza que precedió a la historia humana ya no existe en ninguna parte, porque por primera vez los seres humanos (cabe resaltar que es el ser humano moderno, porque no es verdad que todos estemos y nos identifiquemos con este ser de la modernidad) producen naturaleza a una escala mundial, es decir un ensanchamiento de la segunda naturaleza a expensas de la primera… el origen de esto es la modificación de la relación entre valor de uso y el valor de cambio'.

Este proceso ha significado que habitemos en una era que Elmar Altvater (2014) denomina como «capitaloceno». Las capas geológicas de la tierra no solamente se modifican por el Fracking para la extracción de petróleo, sino que son convertidas en monedas. Extractivismo minero es inseparable de la colonización de la naturaleza (Alimonda, 2009), lo que lo torna insoportable e insostenible para los pueblos que tienen y sueñan con otros futuros, horizontes y mundos. Seguir bajo esta senda de un trabajo improductivo (extractivo minero) es continuar bajo regímenes coloniales que tiene como propósito transferir abundancia por escasez, ese es el gran sueño de la modernidad. Nuestros pueblos no requieren empleos extractivos sino trabajos productivos. Esta es una de las grandes cuestiones en América Latina.

29 de abril de 2018

La Estrella de Panamá

Leer

 

 

Nos han acostumbrado a que ellos, los de arriba, disponen sobre cómo se desarrollan la economía, la producción, las industrias, el trabajo. Es hora de cuestionar el orden capitalista. Veamos:

 

 

De las “ciencias económicas” a la posteconomía

Reflexiones sobre el sin-rumbo de la economía

8 de junio de 2018

 

Por Alberto Acosta y John Cajas Guijarro

En el presente artículo reflexionamos sobre varios problemas de las -mal llamadas- “ciencias económicas”. Partimos de las múltiples dimensiones concretas de la crisis civilizatoria del capital, frente a la cual las “ciencias económicas” -en tanto cómplices del sistema- no han dado respuestas pues están atrapadas en sus aspiraciones de describir “mundos ideales” (sea con libre mercado o con participación estatal o con dogmatismos). Luego revisamos otras graves falencias -como la falta de identidad o su envidia de las ciencias exactas y naturales- y profundizamos en la gran ruptura de la economía política y su transformación en pseudociencia, ruptura hecha a fin de que la investigación económica no choque con los intereses de los beneficiarios del capitalismo. Finalmente, planteamos que una solución a los vacíos de la economía actual podría ser la construcción de una post-economía: una economía pensada desde la transdisciplinariedad para una sociedad post-capitalista, en donde la acumulación de capital -y de poder- sea reemplazada por relaciones armoniosas de los seres humanos entre sí, y de estos con la Naturaleza, poniendo en el centro de la atención a la reproducción material y espiritual de la vida.

Las ideas de los economistas y filósofos políticos, tanto cuando son correctas como erróneas, tienen más poder de lo que comúnmente se entiende. De hecho, el mundo está dominado por ellas. Los hombres prácticos, que se creen exentos de cualquier influencia intelectual, son usualmente esclavos de algún economista muerto. John Maynard Keynes (1936, p.337) 

Entre una crisis civilizatoria y una crisis del pensamiento

Una ciencia social desinteresada no existe y, por razones lógicas, no puede existir... nuestros propios conceptos están cargados de valor... y no pueden ser definidos sino en términos de valoraciones políticas. Gunnar Myrdal Solidaridad o Desintegración (1962) El capitalismo -en tanto sistema-mundo3 y civilización dominante, vive una crisis civilizatoria, que la podemos entender como una situación en la cual perecen todas las estructuras sociales4 (económicas, políticas, culturales, institucionales, etcétera), a más del “sistema de valores que configura y da sentido” a la civilización (cfr. Fernández, 2009: 41), una crisis en donde no acaba de morir lo viejo y lo nuevo no puede nacer como diría Antonio Gramsci (1930: 37). En efecto, el capitalismo está infectado por un “virus mutante” (Sapir, 2004), difundido más allá de la economía, mostrando efectos políticos, éticos, energéticos, alimentarios y, por supuesto, culturales. Pero a más de afectar a la realidad social, la crisis de la civilización capitalista –en realidad el propio capitalismo– también golpea a la realidad natural, generando efectos ambientales inocultables. Como resultado de la crisis multifacética de la civilización capitalista, se vuelve cada vez más violenta la propia existencia humana. Basta mirar algunas de las violencias creadas por el capitalismo en el mundo para comprender cuán grave es la situación:

• Crisis económicas recurrentes: El capitalismo posee contradicciones estructurales que generan ciclos en la acumulación de capital (Marx, 1867: cap.23). Dentro de esos ciclos surgen crisis económicas recurrentes donde se estanca la acumulación de capital, la cual busca recuperarse acentuando la explotación a seres humanos –y Naturaleza–, haciendo que miles paguen los costos (tanto a escala global como local).5 Ejemplos de esto son las grandes crisis de 1929 o de 2009, en donde las “ciencias económicas” fueron incapaces de dar respuestas oportunas.6

Entre una crisis civilizatoria y una crisis del pensamiento (…)

Hacia una posteconomía para un postcapitalismo

Hoy en día es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo

Frederic Jameson

Ante la ruptura en el pensamiento económico que significó el abandono de la economía política (abandono que terminó siendo funcional a la acumulación de capital), ante tantas teorías fallidas y prácticas perversas, ante las pretensiones científicas carentes de identidad, quizá es hora de dar paso a un epistemicidio de las “ciencias económicas” modernas. Y en su reemplazo, es hora de empezar a construir una post-economía, entendida no como una corriente económica más, sino como un intento sincero –a través de la transdisciplinariedad41– por superar todas las corrientes económicas, recogiendo de estas sólo aquello que garantice la vida en armonía entre los seres humanos y de estos con la Naturaleza. Podemos ver a la post-economía como una economía para otra civilización, que no se sostenga más en el antropocentrismo, ni en ningún otro centro que no sea la vida misma. Tal post-economía no es una anti-economía; al contrario, la post-economía debe aceptar que las sociedades necesitan de la producción, distribución, circulación y consumo para reproducir su vida material y social (recuperando las raíces de la economía política).42

Sin embargo, tales procesos deben regirse por una racionalidad humanista y socioambiental, y no por la racionalidad del capital ni por la racionalidad del progreso, un “huracán” que debe superarse según Walter Benjamin.43 Al construir tal enfoque sin centros diferentes a la vida misma, la post-economía debe aceptar que todos los seres tienen igual valor ontológico sin importar ni su “utilidad” ni el “trabajo” requerido para existir (liberándose así de las nociones de valor de uso y de cambio, vistas apenas como punto de partida pero no de llegada de la reflexión económica); asimismo debe reconocer que toda vida humana tiene igual valor, indistintamente del trabajo que la suerte decida para cada uno, a más de reconocer valores no-instrumentales en lo no-humano. Para construir esa post-economía se requiere crear paradigmas, lenguajes y metodologías que –desde sus orígenes– entiendan a la realidad social y natural con un claro objetivo en mente: construir teorías y prácticas holísticas que comprendan a la sociedad humana y ecológica, al mismo tiempo que ayuden a superar al capitalismo, antes de que éste destruya toda vida en el planeta como resultado de su propia lógica de acumulación, que está conduciendo a una crisis civilizatoria. A fin de llegar a la post-economía, como aquí la planteamos, los esfuerzos deben ser transdisciplinarios, construyendo un conocimiento lo más completo y global posible de la realidad social y natural, dialogando con diversos saberes.

Esta post-economía debe aprender de las otras “ciencias sociales”, así como de las ciencias naturales, pero siempre de forma crítica y sin envidias, buscando construir un enfoque sistémico que las integre más allá de ellas mismas, pero sin afanes de superioridad; es decir sin colonizarlas, pues casi se podría considerar que en la actualidad las “ciencias sociales” giran, cual satélites, alrededor de las “ciencias económicas” (Acosta, 2015). La transdisciplinariedad abre el camino. Sobre todo, la economía –una nueva economía para otra civilización–, así como cada una de las “ciencias sociales” están conminadas a aprender de las otras, a estudiar con las otras, a investigar con las otras, a ser parte de las otras. Cabe dar paso al “reencantamiento del mundo”, 44 es decir, como recomienda Immanuel Wallerstein: a derribar barreras artificiales entre los seres humanos y la Naturaleza, a reconocer que ambas forman parte de un universo único enmarcado por la flecha del tiempo. El reencantamiento del mundo se propone liberar aún más el pensamiento humano. El problema fue que, en el intento de liberar el espíritu humano, el concepto del científico neutral (propuesto no por Weber sino por la ciencia social positivista) ofrecía una solución imposible al laudable objetivo de liberar a los estudios de cualquier ortodoxia arbitraria. Ningún científico puede ser separado de su contexto físico y social. Toda medición modifica la realidad en el intento de registrarla. Toda conceptualización se basa en compromisos filosóficos. (I. Wallerstein 1996, pp. 81-83). Más adelante Wallerstein (1996: 81-83), propone reinsertar en las ciencias sociales, “el tiempo y el espacio como variables constitutivas internas en nuestros análisis y no meramente como realidades físicas invariables dentro de las cuales existe el universo social”. Y, en tercer lugar, pide superar las separaciones artificiales erigidas entre lo político, y lo económico (recordando, a nuestro parecer, que ambas dimensiones están necesariamente supeditadas a la realidad social).

Todo eso es importante, pero no suficiente. Las “ciencias sociales”, especialmente en sus lógicas de escolaridad individualizante y alienante, tendrán que dar paso a procesos de descolarización, como los que proponía Ivan Illich. Y, por cierto, es indispensable que se dé paso a un acelerado proceso de des-colonialidad de las “ciencias sociales”. Además, tratar de explicar el mundo para transformarlo, fallará en su empeño quien no combine los ingredientes y las reflexiones de distintos enfoques de las “ciencias sociales” y los aportes procedentes de las culturas y pueblos en toda su gran diversidad. En ese sentido, urge recuperar e integrar formas de conocimiento diferentes a las academicistas, más cercanas a un conocimiento vivencial, en especial de quienes típicamente han sido olvidados por la Historia. Habrá que reflexionar sobre las posibilidades del surgimiento de epistemes alternativos, que nos permitan superar la colonialidad, a partir del “caos ecléctico”, en los términos planteados por Elmar Altvater (2001: 191). Junto con la transdisciplinariedad, la post-economía debería alimentarse de aquellos principios provenientes de visiones que ya han intentado imaginar mundos diferentes a la barbarie capitalista.45 Entre aquellas visiones se debe recuperar al Buen Vivir (como propuesta post-desarrollista pensada especialmente desde la cosmovisión indígena) (ver Acosta, 2013), al Ubuntu, el eco-svarag e incluso el comunitarismo.46 Mencionemos algunos de esos principios que podrían ser la base de la post-economía: solidaridad, reciprocidad, complementariedad, relacionalidad, correspondencia, responsabilidad, integralidad (todos los seres vivos somos necesarios), sustentabilidad, suficiencia (y también la eficiencia, pero visualizada en términos de comunidad y no en función del capital o el poder), diversidad e identidad cultural, equidades. Y todo esto para garantizar la vida digna de humanos y no humanos; un proceso inmerso en una permanente radicalización de la democracia en todos los ámbitos de la actividad humana, sin marginar para nada el económico. Respecto a la solidaridad, la post-economía debería construir otro tipo de relaciones de producción, distribución, circulación y consumo, en donde surjan nuevas lógicas de cooperación y de acumulación de recursos y de distribución democrática del ingreso y la riqueza, tanto como de los medios de producción. Para lograrlo, se deben construir relaciones armoniosas y solidarias de la colectividad y no solo de individualidades sumadas arbitrariamente, recordando que aquellas sociedades afincadas en la competitividad solo nos empujan a una cacotopia.47 El objetivo final es construir una economía comunitaria y sustentable, orientada por principios diferentes a los valores del capitalismo.

Respecto a la sustentabilidad y la autosuficiencia, la post-economía debería asegurar siempre que los procesos económicos respeten los ciclos ecológicos, y que los procesos económicos puedan mantenerse en el tiempo sin ayuda externa. Respecto a la diversidad e identidad cultural, la post-economía debería superar aquellos patrones culturales asumidos por amplios segmentos de la población, enfocados a una permanente y creciente acumulación de bienes materiales y de poder. Esa búsqueda no asegura un creciente bienestar de individuos y colectividades, tal como se ha demostrado en los países “desarrollados”.48 También urge que una post-economía de muerte al fetiche del crecimiento econó- mico, pues recordemos que un mundo finito no admite un crecimiento infinito. Así, el llamado es a conjugar un decrecimiento sobre todo en los actuales países capitalistas centrales, con un post-extractivismo en los países periféricos (lo cual de ninguna forma puede implicar un deterioro en las condiciones de vida de la periferia) (Acosta y Brand, 2017).

Igualmente, la post-economía debería demandar: el reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza que conduzca a la desmercantilización de la Naturaleza y de los bienes comunes; el uso de criterios comunitarios para valorar los objetos; la desconcentración y democratización de las relaciones de producción; un cambio profundo en los patrones de consumo (dando punto final al “chip consumista” que el capitalismo ha insertado en grandes segmentos de la sociedad); una redistribución radical de la riqueza y del poder; fomentar la relacionalidad a todo nivel, comprendiendo que es imposible entender a la sociedad desde el individuo aislado, sin que esto signifique en ningún momento que las estructuras sociales puedan sobreponerse a las individualidades;49 relaciones comunitarias, no individualistas, no unidimensionales ni monoculturales; así como una profunda descolonización;50 entre muchísimas otras demandas que deberán irse decidiendo de manera colectiva. En definitiva, no sólo hay que transformar la producción, distribución, circulación y consumo, sino también los paradigmas dominantes. Hay que construir otra lógica económica, que no busque ampliar permanentemente producción y consumo. Nos guste o no, eso implica pensar en una sociedad donde la acumulación de capital, y el propio capital, simplemente ya no existen. Recordemos que el capital no es una cosa, es una relación social, una forma de poder que busca más poder por medio de la explotación, y que se expresa en el dinero que “genera” más dinero. Una economía sin capital sí es posible si cambiamos las relaciones sociales y la forma como se maneja el poder. En consecuencia, la construcción de una post-economía, deberá enfrentar poderosos intereses de todo tipo (a más de los prejuicios de los defensores de las “ciencias económicas”), tal como ya lo decía Marx en 1867; debe consolidarse particularmente superando el consumismo e incluso el productivismo, sobre bases de creciente autodependencia comunitaria en todos los ámbitos.

El afán no es solo de defender la fuerza de trabajo y de recuperar el tiempo de trabajo excedente para los trabajadores, es decir de oponerse a su explotación. Eso es muy importante, pero hay algo más: la defensa de la vida. La destrucción que produce la acumulación capitalista en su forma de crecimiento económico lleva a un despeñadero. Por tanto, construir otras lógicas económicas –que den muerte a las “ciencias económicas” modernas– es un tema de supervivencia (tal como lo planteaba, en sus orígenes, la economía política, que ahora debe enriquecerse con aportes de la ecología política y por cierto del Buen Vivir, así como de muchas otras vertientes del pensamiento –conocimientos y saberes– y práctica humana).

Esta post-economía deberá emerger desde la búsqueda y construcción de alternativas pensadas transdisciplinariamente51 y aplicadas con una visión holística y sistémica, como parte de transiciones dialécticas en donde pensamiento y acción van a la par;52 emancipación que, por cierto, debe empezar liberando a los estudiosos de la economía. Todo esto para caminar hacia el pluriverso,53 entendido como un mundo donde caben muchos mundos, pero todos coexistiendo con dignidad, sin que la miseria y la explotación asegure la dolce vita de pocos. Algo posible construyendo, sin dogmatismos, estrategias que permitan alcanzar transiciones civilizatorias, generando así grandes transformaciones.

Necesitamos nuevos horizontes no más atados al crecimiento económico, al “desarrollo”, al “progreso”; horizontes que superen el patriarcado, la explotación de los seres humanos y la Naturaleza, la colonialidad, la acumulación de poder por medio de la succión de la vida... La discusión está planteada. Debemos pasar de la esterilidad de las supuestas certezas, a la creatividad que provocan los procesos de cambio. No caben dogmas ni imposiciones. O seguimos dominados por esas falsas “ciencias económicas” o construimos una post-economía, es decir, una economía para otra civilización, una civilización post-capitalista, la cual nacerá desde una permanente subversión del pensamiento único del capitalismo totalitario; vinculada siempre a las luchas de resistencia y a la concomitante construcción de alternativas concretas.

 Bibliografía: (...)

Fuente: http://www.rebelion.org/docs/242595.pdf

 

Verifiquemos otra forma de cuestionamiento al orden capitalista. En efecto, comprobamos cómo la resistencia a la megaminería crea bases para otro Estado acorde con la democracia política, económica, social, cultural y sobre todo emancipatoria de las transnacionales y socios locales.

 

 

Prensa Unión de Asambleas de Comunidades Informa

 

12 de Junio de 2018

Documento de la Unión de Asambleas Ciudadanas

de la Provincia del Chubut

Reunidos el día 2 de Junio de 2018 en la ciudad de Trelew, las Asambleas de Rawson, Playa Unión, Puerto Madryn, Esquel, Gualjaina, Costa del Lepá, Dolavon, Trevelin, Trelew y Comarca Andina,  nos reconocemos dentro de un TERRITORIO PLURINACIONAL, porque sabemos que estamos bajo las leyes del Estado Argentino, pero también reconocemos y valoramos que preexisten otras Naciones, como la Nación Mapuche, por ejemplo y otras que hoy pertenecen a esta lucha comunitaria.

Nos manifestamos en ALERTA Y MOVILIZACIÓN PERMANENTE ante el avance obsceno de los intereses transnacionales megamineros que se mueven inescrupulosamente de la mano de gobernantes corruptos de todos los estamentos del Estado que  avalan y acompañan el ilegal intento de habilitar la megaminería en nuestra provincia. Son descaradas ya las relaciones de intimidad que viven el mal gobierno y las mineras. Siendo ésta una actividad hoy prohibida en Chubut, parecería imposible que se reciban currículos en lugares públicos, privados y estatales y que dichas empresas, convivan cercanamente con nuestros gobernantes,  saludándose con un afecto que, a todas luces, manifiesta gravísimos actos de corrupción, dado que no son las mismas formas amables y de “amiguismo” para cuando somos nosotros los que queremos acercarnos para exigirles que cumplan con su función mayor, que es, nuestra representatividad.

 

La historia nos muestra que cada uno de los proyectos extractivos a lo largo de todo el territorio de Abya Yala (hoy América) se impusieron mediante la corrupción de los funcionarios de turno. Siempre la mentira, el engaño, la falta de palabra, las promesas incumplidas e, inevitablemente, el saqueo, el robo a los pueblos y el dejar, sin culpa y sin responsabilidad, el pasivo ambiental. La mugre, lo que no sirve, lo que enferma, lo que mata. En ese sentido, no es de extrañar que el proyecto de zonificación para habilitar la megaminería sea impulsado por el diputado Alfredo Di Filippo quien se encuentra involucrado en las causas de corrupción que indignan a los chubutenses.

 

Denunciamos fehacientemente que la crisis actual en la provincia es una crisis inventada solamente para abrir paso fácil a la instalación de las megamineras como única salvación. Enerva la pasividad con la que el gobierno permite el accionar del mal llamado sindicato ASIJEMIN, brazo de las corporaciones mineras y juega con las reales necesidades de trabajo de la gente. Actitud ruin e inconcebible en un estado de derecho autónomo e incorruptible. Sin embargo, ASIJEMIN, se encuentra en la provincia funcionado como una agencia de empleo para una actividad prohibida por ley, por ello EXIGIMOS que el Poder Judicial, actúe de oficio y pare, ya mismo, estos atropellos hacia la soberanía y autonomía de nuestro pueblo. Este seudo sindicato está tan cómodo trabajando en su ilegalidad que propone en un diario de tirada provincial un CO-GOBIERNO para así generar un caos mayor al que ya está generando, pues nunca tendrán la licencia social requerida, en Chubut.

 

Y esto se demostró fuertemente cuando 25.000 personas firmaron espontáneamente un rotundo NO A LA ZONIFICACIÓN Y SI A LA APROBACIÓN DE NUESTRA INICIATIVA POPULAR en menos de 10 días. Esto confirma qué es lo que NO quiere el pueblo chubutense y cuál es el peso político que tenemos como asambleas que, no duden, haremos pesar, sea del color partidario que sea el gobierno de turno. Exigimos el tratamiento y la aprobación del proyecto de ley por Iniciativa Popular de las Asambleas Ciudadanas de Chubut, bastardeado en la escandalosa sesión de noviembre de 2014, mancha para la democracia que solo será subsanada con la aceptación de nuestros requerimientos.

 

Repudiamos a todos los entreguistas traidores legisladores, que deberían ser juzgados con todo el peso de la ley, por ir en contra de la soberanía del Estado Argentino y a favor de empresas extranjeras saqueadoras y contaminantes, no de manera personal, sino utilizando todo el sistema representativo que bastardean con sus actos impunes. EXIGIMOS la investigación de todos ellos y sus relaciones cuasicarnales con las empresas megamineras, como así también su parcialidad manifiesta a la hora de votar por leyes en favor de las mismas y en contra de los intereses del pueblo que deberían representar.

 

Denunciamos la falta de paz social y represión para quienes se manifiestan en contra de la megaminería en Gastre. Extorsionan a la gente empobrecida brindándole actividades de muy baja paga como lavar la ropa, cuidar los niños o limpiar sus casas. Y no dejaremos de luchar hasta que estas situaciones de violencia paren hacia nuestros compañeros. Sepan, compañeros de Gastre, que no están solos y que luchamos por que su libertad de expresión pueda ser ejercida libremente.

 

En reconocimiento y afianzamiento de que LA LUCHA ES UNA SOLA, visibilizamos y hacemos nuestra la lucha por el territorio de los Pueblos Originarios, EXIGIMOS justicia por los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, así como denunciamos la criminalización de las y los testigos de estas causas. Nos solidarizamos con el Lonko Facundo Jones Huala, preso político hoy que, nuevamente, está llevando a cabo una huelga de hambre por las escalonadas muestras de racismo hacia su persona y pueblo, no permitiéndole hacer sus ceremonias, filtrando la bibliografía que lee y excluyéndolo de hacer algunas actividades con sus compañeros de la U14 de Esquel. Por ello, exigimos su inmediata libertad y cese posterior de hostigamiento y persecución.

 

Además, en vista de la contaminación que se sufre al NE de nuestra provincia por pasivos ambientales de Rio Negro, enfatizamos que la contaminación no reconoce límites políticos impuestos y ello nos sostiene para, una vez más, demandar que No queremos zonificación en Chubut. No obstante, defendemos la Ley 5001, la cual fue ganada por la lucha del pueblo chubutense en 2003, luego del aplastante 82 % por el NO A LA MINA en la ciudad de Esquel.

 

Reclamamos una confiable y transparente forma de actuar del Poder Judicial que sostenga decisiones correctas por parte del mismo respecto a la causa por espionaje a las vecinas y vecinos de Esquel y alrededores, como así también denunciamos la falta de avance y sanciones hacia los responsables.

Sabemos que en Chubut existen actividades económicamente viables y sostenibles en el tiempo, sin desmedro del ambiente en todos sus aspectos, ya sea biológico, cultural, histórico, etc. Y es a ellas a las que apuntamos como matriz productiva en nuestra provincia. Si hoy Chubut no cuenta con producciones de este tipo o solo tiene unas pocas, es porque no hay voluntad política para reconocerlas y abrigarlas dentro de un sistema que brinde ganancias en todos los sentidos a todos los chubutenses. Por ello manifestamos nuestro amor al río Chubut al que defenderemos en todos sus tramos y recordamos que es la arteria principal que nos une en todo el territorio.

 

Por otra parte, con gran alegría, recibimos en nuestra UACH un manifiesto de los jóvenes de Gualjaina y Costa del Lepá manifestándose a favor de la vida y en contra de las actividades extractivistas como la megaminería que nos quieren imponer. Por ello promovemos a todos los jóvenes a organizarse y actuar para defender el futuro de todos. Sabemos que esta lucha nos trascenderá y que debemos seguir sembrando consciencia en los niñxs, quienes son los que YA están levantando su bandera y su empoderamiento territorial.

Así también instamos y afianzamos la organización fortalecida por parte del pueblo. Confiamos en nuestra fuerza interna y sabemos que, organizados, podemos lograr grandes cambios para vidas más dignas, con trabajo, salud, seguridad, educación y armonía para con la Madre Tierra o Ñuke Mapu y así poder sostenernos como especie por miles de generaciones más, junto al resto de nuestros congéneres. De nosotros depende. Organización! Educación Popular! Asambleas y todo lo que sea necesario para defender la vida.

CON MÁS FUERZA QUE NUNCA Y CON UN CHUBUT QUE ESTÁ COMPLETAMENTE DE PIE

Y CON SUS PUÑOS EN ALTO: NO PASARÁN!!! NI AHORA, NI NUNCA!!!

 

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Comisión Prensa y Comunicación
UAC Unión de Asambleas de Comunidades


UAC Unión de Asambleas de Comunidades

Contra el Saqueo y la Contaminación

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NUEVO 2018 -->(Cuadernillo Sistematización Encuentros de la UAC -PDF-) -->
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Hallamos que el ejercicio de profesiones universitarias entra en conflicto con los otros de abajo y esto lleva a cuestionar su obediencia debida al capitalismo.

 

 

Argentina - Glifosato: Más debate, sin miedos

12 de junio de 2018

 

Cabe preguntarse, entonces, ante las crecientes evidencias científicas y cuestionamientos sociales acerca de nuestro ejercicio profesional: ¿qué actitud debemos tomar los profesionales de las Ciencias Agrarias y afines? ¿Y cuál es el rol de las Instituciones de enseñanza e investigación, como la Universidad?"

Ante el comunicado emitido por el Centro de Graduados de nuestra Facultad, en respuesta a una nota publicada en el portal de noticias de la UNLP, donde el prestigioso equipo de investigadores del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIMA) advierte que “el glifosato está en todos lados” [1], los docentes y graduados nucleados en la Agrupación La 22 señalamos nuestra total preocupación por la reacción del centro de graduados, y manifestamos nuestro desacuerdo con los términos y argumentaciones vertidas en su nota.

 

En la actualidad, ciertas maneras de ejercer la profesión están siendo crecientemente cuestionadas por la sociedad, preocupada principalmente por cuestiones vinculadas a la salud socio-ambiental. Los habitantes de los pueblos cercanos a las áreas productivas, los actores vinculados a la preservación del medioambiente y los consumidores, demuestran cada vez más preocupación sobre un esquema de producción basado fundamentalmente en el uso de pesticidas.

 

En este contexto el glifosato, entre otros pesticidas, adquiere una dimensión relevante debido a su uso creciente y masivo en nuestro país como insumo indispensable para sostener un esquema productivo basado en cultivos transgénicos. Así, el mercado de fitosanitarios en Argentina ha mostrado una evolución creciente y sostenida a lo largo del tiempo. En efecto, su uso aumentó de 73 millones de Kg./l en 1995, a 317 millones de Kg./l en el año 2012 (CASAFE, 2015). El glifosato concentra actualmente el 64% del total de las ventas.

 

Durante la última década además del incremento en la superficie tratada con glifosato, también se verificó un aumento en la concentración de su principio activo en las formulaciones, que pasó de 48% a una de entre 66 y 74%.

 

La Argentina se ha convertido en la Nación con mayor consumo de “glifosato” por habitante del mundo: mientras que en los Estados Unidos su uso es de 0,42 litros por habitante y Francia avanza en su prohibición, en nuestro país se utilizan 4,3 litros de este agroquímico por persona.

En marzo de 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que integra la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó que el glifosato "puede provocar cáncer en seres humanos". Sin embargo, en Argentina no hubo ninguna modificación oficial respecto al registro o la clasificación del glifosato.

 

Paralelamente, el conocimiento científico acerca de los impactos generales del glifosato activo y formulado, como así también de su metabolito final Aminometlfosfónico (AMPA) ha ido en aumento. En la Cuarta Edición de la Antología toxicológica del glifosato, actualizada el 9 de abril de 2018 [2] se registran 830 artículos científicos que han sido objeto de publicación en revistas o journales científicos. Esta recopilación está ordenada por enfermedades vinculantes, sistemas orgánicos afectados, mecanismos fisio-patológicos más frecuentes y tipo de muestras a analizar.

Por otra parte, son crecientes los cuestionamientos realizados por diferentes actores sociales a la elaboración de normas y estándares de calidad, seguridad, eficacia y protección de la propiedad intelectual. Entre otras cosas, se objeta la clasificación toxicológica a través de la DL50 dado que la misma es una medida que sólo da cuenta de la toxicidad aguda de los pesticidas pero no brinda información acerca de las enfermedades crónicas que pueden estar asociadas a los mismos.

 

El trabajo del Dr. Andrés Carrasco, quien fue director del Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, investigador principal del CONICET (organismo que dirigió) y ex subsecretario de Innovación Científica y Tecnológica del Ministerio de Defensa, puso en cuestión este andamiaje de estudios que regularizan y aprueban tecnologías. Su investigación sobre el glifosato en embriones de anfibios detectó efectos teratogénicos que no son reconocidos por estos estudios. Y aunque Carrasco no limitó sus críticas a las formas de clasificación y registro, en ellas quedó incluida la objeción al "obvio conflicto de interés inherente al trabajo cuando las compañías que venden el producto son las mismas responsables de testear su seguridad" (Carrasco, 2011: 610).

 

Como señala Blois en su texto Ciencia y glifosato: “Interpelando órdenes: Una investigación en la prensa en el contexto argentino” (2016) [3] esta objeción impugna sesgos generales tales como el tipo de ensayo, disciplinas y mecanismos que intervienen, así como quiénes arbitran esas elecciones. Aquí el "conflicto de interés" es "inherente" al orden regulatorio tal y cómo está organizado.

 

Un orden que admite, entre otras cosas, la presencia de conocimientos confidenciales y reservados (¿Se nos oculta información?), la participación de especialistas de la industria en los comités de expertos de entidades regulatorias como la OMS y un importante lugar a las empresas en la definición de los estándares y las reglamentaciones.

Cabe preguntarse, entonces, ante las crecientes evidencias científicas y cuestionamientos sociales acerca de nuestro ejercicio profesional: ¿qué actitud debemos tomar los profesionales de las Ciencias Agrarias y afines? ¿Y cuál es el rol de las Instituciones de enseñanza e investigación, como la Universidad?

 

A nuestro juicio, los fundamentalismos negacionistas no son apropiados para la gravedad del problema. Un ejemplo de este negacionismo es, el intento de desprestigiar el conocimiento generado por destacados científicos, como el Dr. Damián Marino (investigador del CONICET-UNLP) y el equipo de trabajo del CIMA el cual muestra evidentes similitudes al tratamiento que en su momento tuviese la información aportada por el Dr. Carrasco. Entendemos también que los profesionales egresados de la Universidad Pública y de una carrera declarada de interés público, ante las evidencias crecientes de los impactos negativos del modelo agrícola vigente, debemos estar atentos a priorizar las demandas del conjunto de la sociedad y no las de algunas empresas o actores sociales puntuales.

 

Consideramos también que es un momento para reflexionar acerca del paradigma agrícola y de generar debates amplios, que convoquen a distintos actores de distintas posturas para que contribuyan a formar en nuestros graduados verdadero juicio crítico de la realidad agropecuaria y los actores vinculados a ella.

Hay muchas preguntas por responder, entre otras:

- Las cada vez más evidentes consecuencias negativas generadas por la actividad agropecuaria reconocidas entre otros organismos referentes del sector agrícola por el CIMyT, IICA, INTA y por nuestra propia facultad en el marco de la fundamentación del plan de estudios vigentes, ¿son una consecuencia inevitable de la producción agropecuaria, o bien resultado del modelo de producción que hemos sostenido?

- En el marco de las “Buenas Prácticas Agrícolas” y su aporte a la solución de problemas generados deberíamos cuestionarnos: ¿estas problemáticas son la consecuencia de la mala aplicación de las tecnologías existentes o son el producto del enfoque bajo el cual se han generado? ¿Las consecuencias negativas del modelo agropecuario pueden ser resueltas bajo las mismas lógicas que generaron esos efectos?

- Respecto de la obligación de estar a la altura de las premisas por las cuales nuestra profesión ha sido declarada de interés público: ¿el modelo agropecuario garantiza la seguridad y la soberanía alimentaria? ¿Contribuye a preservar los ecosistemas que gestionamos?

- En el sentido de atender las demandas sociales ¿Cuáles son los mitos y verdades de los impactos de los pesticidas sobre la salud humana y el ambiente? ¿Los sistemas regulatorios aseguran la inocuidad para la población y los ecosistemas?

Por todo lo anterior, convocamos a la comunidad en general, a la universitaria en particular y específicamente al Centro de Graduados, a generar o acompañar las iniciativas de construcción de espacios amplios de debate que permitan avanzar en la formación de un profesional verdaderamente comprometido con el Desarrollo Rural Sustentable.

Estamos convencidos de que hoy, más que nunca, tenemos el deber de conocer y debatir profunda y responsablemente estos temas, para aportar a la sociedad herramientas adecuadas para tomar mejores decisiones respecto del modelo productivo, que consideramos central para la vida.

 

“LA 22”. AGRUPACIÓN DE DOCENTES Y GRADUADOS DE LA FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS Y FORESTALES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA.

 

Contacto: graduadoslista@gmail.com

Notas:

[1] Ver: https://unlp.edu.ar/investigacion/cientificos-de-la-unlp-advierten-que-el-glifosato-esta-en-todos-lados-10058
[2]http://cdn.biodiversidadla.org/content/download/116102/860216/version/1/file/Antologia+Toxicologica+del+Glifosato.pdf
[3] http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1850-275X2016000100007

Lista 22 - Graduados FCAyF

En consecuencia, es hora de atrevernos a enfocar "un programa y una perspectiva socialista".  Rolando Astarita nos explica ante la crisis estructural de Argentina: la salida capitalista de la crisis pasa, inevitablemente, por la caída del salario, acompañada del disciplinamiento del trabajo (pérdida de derechos sindicales, condiciones laborales, intensificación de ritmos de producción, y similares) y desvalorizaciones masivas de capitales. Desvalorizaciones que, a su vez, pondrán más presión sobre el trabajo y los sectores populares. Si bien los modos y ritmos en que se desarrollarán estos procesos dependerán de muchos factores -entre ellos, y de manera principal, de la resistencia que oponga la clase obrera- la dirección general está determinada por las causas que hemos llamado estructurales, en particular, el atraso relativo de las fuerzas productivas del capitalismo dependiente nativo. De ahí la relevancia de un programa y una perspectiva socialista como alternativa a los programas burgueses -incluidos los del nacionalismo burgués- que sólo llevarán a nuevas crisis, y frustraciones de las masas trabajadoras".Leer

 

 

 

"Vivimos tiempos de terrible gravedad. Es tan grave lo que vivimos que necesitamos acciones que puedan avanzar de cuajo sobre el problema. Que vayan a la raíz. Y para poder tener acciones que vayan a la raíz tenemos la responsabilidad de quitarnos nuestros prejuicios, quitarnos nuestros sinsabores, nuestros motivos para no confiar en el que está al lado nuestro, y extender la mano como extendemos el mate para animarnos a construir una realidad que nos contenga a todos".

 

 

Argentina - Verzeñassi: la universidad que se vendió a las corporaciones

13 de junio de 2018

Crudo análisis del médico sobre el rol de las altas casas de estudio, con críticas al extractivismo y a los ministros de Ciencia y Agroindustria. "La cooptación de nuestras universidades es parte de la cooptación de nuestro sistema educativo que entre otras cosas tuvo como objetivo el despojarnos no sólo de los territorios ancestrales, no sólo de nuestras culturas sino de nuestros propios cuerpos. Nuestros cuerpos son parte de los territorios en disputa que estamos llamados a defender."

Por Daniel Tirso Fiorotto

Este 21 de junio celebraremos los cien años del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918. A propósito del aniversario recuperamos un discurso del médico paranaense Damián Verzeñassi, al momento de recibir la distinción Conciencia Abya yala en la sede de Agmer Paraná, junto a Rafael Lajmanovich y Nora Cortiñas.

Verzeñassi tiene a su cargo la Cátedra de Ambiente y Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, es impulsor de los campamentos sanitarios, y fue el expositor argentino ante el juicio simbólico a Monsanto.

En una charla improvisada, al recibir una cerámica simbólica como reconocimiento a la labor de su grupo, el joven profesional reunió temas de la historia, la salud, la educación, la ecología, y abogó por la autonomía universitaria. "Algunos creemos que a 100 años tenemos que pensar con autocrítica lo que hemos hecho con esa universidad que se alejó del pueblo, se alejó de sus raíces y en muchos casos se vendió a las corporaciones y se vendió a las necesidad des de los gobiernos de turno", manifestó.

Vamos a transcribir fragmentos de su medulosa exposición, que en todo momento mostró advertencias sobre la situación de la universidad del siglo XXI.

 

Pensamiento hegemónico

"Acepto esta distinción no a título personal sino como parte del colectivo al que pertenezco, un colectivo que se nuclea en la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, en lo que hoy es el Instituto de Salud Socioambiental, pero que nos permite encontrarnos a quienes trabajamos en la práctica final de la carrera de Medicina en la materia Salud Socioambiental; entiendo que no hay logros que no sean colectivos, los logros trascendentes son colectivos".

"Durante mucho tiempo nos han invitado a creer que los logros son individuales, y estos espacios nos ayudan a reforzar la idea de que no es posible ninguna construcción verdadera, revolucionaria si no se hace desde un colectivo o desde varios".

 

"En estos tiempos de crisis de civilización (disculpen la utilización de herramientas de la profesión médica), hay signos y síntomas que nos hacen advertir la gravedad de la situación que vivimos como especie de este planeta y particularmente en Abya yala. Signos y síntomas que están cada vez más a la vista. Quienes quieren ocultarlos, se ven obligados a usar cada vez más energías y recursos para hacerlo y ya no pueden".

 

"La desertificación de nuestros territorios, la pérdida de vida de nuestros suelos... esto de estar atravesando momentos en que no tenemos certeza de que nuestra comida sea alimento, y en muchos casos con la certeza de que nos enferma".

"Signos claros como universidades enteras al servicio de las necesidades de las corporaciones; cooptados nuestros espacios de formación, de reproducción de conocimientos, por un pensamiento hegemónico que se estructura a partir de la negación de lo que no es exactamente igual a nosotros. Signos todos de una forma de dominación que, entre otros, Raúl Zibechi ha denominado la dominación por despojo, que es el extractivismo".

Negación del otro

"Un extractivismo que nos viene atravesando y que para poder instalarse en nuestros territorios sin dudas necesitó hace 42 años dar el inicio del golpe de gracia destruyendo no la posibilidad de la continuidad democrática sino la posibilidad de... encontrar la forma de caminar juntos en la construcción de un futuro en este territorio para nosotros, para nuestros hijos, y como dice un hermano con el que trabajamos en Rosario, para los nietos de nuestros nietos".

 

"Tengo 41 años, nací sobre el fin de 1976 y no he dejado de sentir en ningún momento el orgullo de ser parte de una tierra de luchadores, una tierra de dignidades. Y en esto el rol que ha jugado José Artigas, y no en vano ha sido ocultado y negado por la historia incluso que reproducen nuestros maestros en las escuelas, creo que debe ser reconocido. Y por qué digo recuperar la figura de Artigas como una de las estrategias que necesitamos para avanzar en la deconstrucción de esta civilización del despojo, de la negación del otro: porque como decía Artigas, 'cuando un pueblo es esclavo de los intereses de las minorías empieza a sentir una certeza absoluta y en su seguridad de victoria sale de la oscuridad emocional e intelectual para enfrentar a las fuerzas que lo oprimen'. Esto que afirmaba Artigas lo sabían muy bien los que hace más de 40 años empezaron un proceso de destrucción de los espacios de formación de profesionales, de construcción y reproducción de saberes científicos que en realidad no eran más que un tipo de saberes que intentaba consolidarse como el saber, a partir de la negación del otro".

 

El mate es nuestro

"Vengo de la universidad y el reconocimiento que hoy recibimos tiene que ver con nuestro trabajo desde la universidad, y cuando comentaba a nuestros compañeros en Rosario... decíamos 'qué mal que tenemos que estar, que tengamos que reconocer a los que hacen lo que hay que hacer'. Nos están reconociendo por lo que deberíamos hacer todos y cada uno de los universitarios de la universidad pública argentina, que es poner nuestra vida, nuestro saber, nuestras fuerzas al servicio de los pueblos y no de las corporaciones y los gobiernos".

 

"Pero, porque no creemos que esto sea irreversible, porque somos conscientes de lo que somos capaces de hacer cuando nos juntamos, vinimos a recibir y compartir con ustedes esta tarde... El mate es nuestro. Es la forma tangible de demostrar lo que somos, hijos de esta Abya yala. Somos este territorio y nos compartimos, nos combinamos, nos rehacemos en cada mate ofrecido. Cada cebada es un gesto indiscutible de lo que este sistema necesita que no hagamos más. Es compartir. Es uno de los símbolos del compartir generoso, solidario, que hace nacer nuevas semillas; esa agua nos permite seguir intercambiando ideas, no hay discusiones irreconciliables en una ronda de mate. Y eso lo saben quienes nos han quitado hasta el mate. Parece una broma, y no lo es. Entre Ríos es un ejemplo de que no pueden, Uruguay es otro. Tenemos que rescatar este espíritu de los pueblos libres que tiene más de 200 años y que nosotros hemos aprendido gracias a compañeros de la Junta Abya yala por los Pueblos Libres que nos han permitido acceder a información y saberes que no teníamos, saberes que la universidad ha negado".

 

Lejos de sus raíces

"Estamos próximos a celebrar 100 años de la reforma universitaria, muchos de nosotros nos sentimos hijos, o nietos de la reforma universitaria. Algunos creemos que tenemos que poner en discusión qué es la reforma universitaria, 100 años después. Creemos que ha llegado el momento de sentarnos a pensar qué significa ser reformistas a 100 años del grito revolucionario de los jóvenes que en 1918 tomaron la universidad de Córdoba con la idea de desterrar el dogmatismo religioso de las aulas y se transformaron en semillas como éstas, para que florezca en América Latina y en el mundo una nueva manera de mirar el rol de las universidades en las sociedades". (El homenajeado se refería a semillas de ceibo y algarrobo que sembró junto a Nora Cortiñas y Rafael Lajmanovich en Paraná).

 

"Algunos creemos que a 100 años tenemos que pensar con autocrítica lo que hemos hecho con esa universidad que se alejó del pueblo, se alejó de sus raíces y en muchos casos se vendió a las corporaciones y se vendió a las necesidad des de los gobiernos de turno. Y por eso quisiéramos echar a la ronda de mate algunas ideas sobre qué es la reforma para nosotros hoy. Empezando por la autonomía".

 

"Es esencial que defendamos la autonomía de la universidad, pero autonomía no puede ser 'yo hago lo que quiero, lo que a mí se me antoja, no doy explicaciones de lo que hago'. Eso es lo que quieren hacer creer que es la autonomía los dueños del poder. Nos han hecho creer que no tenemos ninguna otra cosa más que reproducir lo que nos han mandado. Para nosotros autonomía es poner la universidad al servicio del pueblo y que el pueblo defina a partir de sus necesidades lo que tenemos que hacer los universitarios por dentro porque solamente así tiene sentido nuestro accionar cotidiano".

 

"Decimos esto porque entre otras cosas la cooptación de nuestras universidades es parte de la cooptación de nuestro sistema educativo que entre otras cosas tuvo como objetivo el despojarnos no sólo de los territorios ancestrales, no solo de nuestras culturas sino de nuestros propios cuerpos. Nuestros cuerpos son parte de los territorios en disputa que estamos llamados a defender. Para apropiarse de nuestros cuerpos se apropiaron de nuestras cabezas, y para apropiarse de nuestras cabezas el miedo fue parte de esa siembra nefasta que hicieron. Por eso tenemos que salir, movernos y sacarnos de encima esos miedos, sacarnos de encima todavía esas lógicas de miedo para con el otro. Necesitamos recuperar la capacidad de encontrarnos como se encontraron aquellos primeros que alguna vez se dieron cuenta que si no se juntaban no iban a poder sostener el fuego que les iba a permitir vivir".

 

Mirar los paladares

"Vivimos tiempos de terrible gravedad. Es tan grave lo que vivimos que necesitamos acciones que puedan avanzar de cuajo sobre el problema. Que vayan a la raíz. Y para poder tener acciones que vayan a la raíz tenemos la responsabilidad de quitarnos nuestros prejuicios, quitarnos nuestros sinsabores, nuestros motivos para no confiar en el que está al lado nuestro, y extender la mano como extendemos el mate para animarnos a construir una realidad que nos contenga a todos. Salir de la situación en la que estamos no es posible si seguimos mirándonos los paladares, pasándonos por los resonadores magnéticos para ver cada una de nuestras celdas y cómo vinimos hasta acá. Porque los que están enfrente a eso ya lo tienen superado".

"Tenemos un ministro de Ciencia y Técnica en nuestro país que no tiene empacho en decir que hay que maltratar a quienes padecen una enfermedad: la comparación (que hizo) del ambientalista con el borracho demuestra dos cosas: primero, el desprecio por el que no responde a sus intereses, y segundo, más grave, que un ministro de ciencia desprecie a quienes tienen un problema de salud".

 

"Tenemos un ministro de Agroindustria que no tiene ningún problema en decirles a sus coterráneos apicultores aguántense y adáptense porque esto no va a cambiar, en la incapacidad de ese ministro de darse cuenta que sin polinizadores no hay vida tampoco para él. Y esto no es expresión de un color, como decían antes: es expresión de una cultura y por eso la convocatoria es que salgamos a transformarnos a nosotros mismos, a encontrarnos con el otro, con el que hasta ahora quizá en las marchas, las instituciones, nos enojábamos, discutíamos, nos peleábamos pero no son nuestros enemigos. Pueden ser adversarios como dijo Balbín al despedirse de Perón".

 

Como las bacterias

"Es hora de que recuperemos la alegría de poder encontrarnos y de sabernos capaces, como lo hizo Norita y tantos como ella, de transformar el dolor en energía, de transformar la angustia en fortaleza y salir adelante abrazándonos para decirles ¡no con nosotros, no con nuestros territorios, no con nuestras vidas ni con las vidas de los nietos de nuestros nietos!

Vamos a resistir como lo han hecho las bacterias que durante miles de años han logrado sostenerse en el tiempo y en los territorios a partir no de querer que todos seamos bacterias, sino de entender los tiempos y los contextos para poder adaptarse juntas, siempre juntas, en colonias capaces de soportar aún a nuestros peores antibióticos".

9 de junio de 2018

UNO Leer

 

 

"Vivimos una crisis civilizatoria global sin precedentes en todas las esferas de las actividades humanas a la que nos ha llevado el capitalismo y modelos similares que fragmentan al hombre de la naturaleza, cuyas principales manifestaciones son una inequidad socioeconómica que no cesa de profundizarse, el creciente ejercicio del poder mediante la violencia, el avasallamiento de la diversidad biológica y cultural, y un sinnúmero de desajustes ambientales. En América Latina, la expansión del extractivismo y el agronegocio han abonado esta crisis sometiendo a nuestros territorios y sus habitantes a un incesante despojo y extinción".

 

 

Documento Constitutivo de  la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL)

Ciudad de Rosario (Argentina) junio de 2015

 

En homenaje póstumo al doctor Andrés Carrasco (1946-2014)

Presidente Honorario Permanente

Desde el discurso dominante, se la asignan a las soluciones científico tecnológicas un rol cada vez más preponderante en la resolución de las crisis, desplazando la discusión ético-política de fondo.

Sin embargo, la generación y uso del conocimiento científico tecnológico están cada vez más comprometidos con dar respuesta a las demandas de las corporaciones que impulsan el modelo que nos ha llevado a esta crisis y cada vez menos al servicio de los pueblos. La creciente tendencia a la privatización del conocimiento en desmedro de su uso público va en consonancia con una ciencia cada vez más funcional a los intereses del corporativismo capitalista (o gran capital), tendencia que se ve reflejada en  el estímulo al patentamiento del conocimiento a nivel académico y en la creciente tendencia a la privatización de entidades públicas de investigación y de educación superior.

En este contexto son las comunidades locales, los pueblos indígenas, los campesinos y campesinas, los recolectores y recolectoras, los habitantes de las periferias de las ciudades, quienes se están enfrentando a la destrucción de sus sistemas de vida, a la ruptura de sus redes comunitarias y al acaparamiento de sus territorios, siendo ellos, al mismo tiempo, quienes con sus luchas, sus saberes ancestrales, sus ejemplos convivenciales y su concepción del buen vivir y su organización, los que siembran semillas emancipadoras para reconstruir los paradigmas necesarios para enfrentar estas crisis.

Frente a este panorama los abajo firmantes —investigadores, profesores y estudiantes, dedicados a labores de investigación y enseñanza superior—, hemos decidido conformar la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL) con el objeto de:

  • propiciar una reflexión crítica sobre la naturaleza de los procesos sociales de construcción de la ciencia y la tecnología, sus productos y sus impactos;
  • promover la discusión sobre el papel y responsabilidad de los estudiantes, científicos y académicos en el desarrollo del conocimiento y sus aplicaciones;
  • generar conocimientos con base en la investigación contextualizada, con el auxilio de nuestras disciplinas, en un espacio epidisciplinario de debate, orientado a apoyar, acompañar y fortalecer los procesos sociales y las luchas en defensa de las comunidades y la naturaleza.

El conocimiento científico y tecnológico, en particular aquel desarrollado en un contexto reduccionista, sin el debido control social, ha contribuido a crear problemas ambientales y de salud, con alcances muchas veces catastróficos e irreversibles o, si tienen solución, ésta suele ser difícil y costosa. En forma creciente, la ciencia y la tecnología son puestas al servicio de la acumulación del capital y del ejercicio ilegítimo del poder, incluyendo el desarrollo de tecnologías con una inmensa capacidad destructiva.

Resulta necesario que las sociedades de los países de nuestra región puedan decidir sobre las políticas deciencia y tecnología. En estas decisiones deben participar no solo los científicos de diversos campos del saber, sino también las organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y representantes legítimos de los diferentes grupos sociales.

Resulta imperativo aplicar los principios de precaución y de prevención.

Empero, en vez de respetar estos principios éticos, con frecuencia los intereses políticos o económicos conducen a la explotación prematura de tecnologías cuya seguridad e inocuidad no están garantizadas o probadamente dañinas.

Uno de los ejemplos más dramáticos en ese sentido es el desarrollo de cultivos transgénicos que claramente describió Andrés Carrasco en su último documento público conocido después de su desaparición física: “La transgénesis altera directa o indirectamente el estado funcional de todo el genoma como lo demuestra la labilidad de la respuesta fenotípica de un mismo genotipo frente al medio ambiente. En la ignorancia de la complejidad biológica (hoy hablamos de desarrollo embrionario, evolución y ecología como un sistema inseparable) se percibe la presencia de un insumo esencial: la dimensión ontológica del gen. No reconsiderar este concepto clásico del gen como unidad fundamental del genoma rígido concebido como un ‘mecano’, una máquina predecible a partir de la secuencia (clasificación) de los genes y sus productos que pueden ser manipulados sin consecuencias, expresa el fracaso y la crisis teórica del pensamiento reduccionista de 200 años”.[i]

Ante estos y otros problemas similares, manifestamos nuestra convicción de que el quehacer científico debe desarrollarse de una manera éticamente responsable y con un claro compromiso con la sociedad y la naturaleza, privilegiando los principios de sustentabilidad, equidad, democracia participativa, justicia socio- ambiental y diversidad cultural. Al mismo tiempo asumimos la necesidad de replantearnos los mecanismos de generación de conocimientos de los modelos científicos vigentes buscando nuevos paradigmas que contemplen la complejidad, la diversidad y la incertidumbre, a la vez que el beneficio para las grandes mayorías.

Finalmente, la investigación científica y tecnológica puede y debe ser conducida sobre un pluralismo de estrategias, rechazando aquellas que se encuadran en un abordaje descontextualizado, y acudiendo a las que permiten investigaciones que integran y articulan las dimensiones ecológicas, sociales y culturales de los pueblos.[ii]

Por lo anterior hacemos la siguiente

Declaración

El conocimiento científico y tecnológico es siempre parte de un proceso social, atravesado por tensiones, conflictos e intereses. Nunca es absoluto y definitivo, siempre es susceptible de cambios, revisiones y está sujeto permanentemente al debate.

La realidad es compleja así como los fenómenos que subyacen en la crisis civilizatorias del mundo actual. Por ello es necesario fortalecer las instituciones e iniciativas enfocadas en el estudio de sistemas complejos desde una perspectiva holística, abriendo las ciencias a los métodos epi-disciplinarios, así como al diálogo de las ciencias con otros saberes. No debemos olvidar que la humanidad desarrolló durante miles de años un sinnúmero de saberes, prácticas y conocimientos diversos que son la base sobre la que se han edificado todos los conocimientos actuales, y que éstos son una fuente imprescindible para enfrentar los desafíos que como humanidad tenemos por delante.

En virtud de que los sistemas científico-tecnológicos son también generadores de amenazas sociales y ambientales, es imprescindible desarrollar análisis integrales y críticos de sus procesos y aplicaciones. Al respecto debe enfatizarse el imperativo ético de aplicar los principios de prevención y precaución en las situaciones y contextos pertinentes.

Debe promoverse los análisis desde la filosofía y las ciencias sociales acerca de los impactos de la ciencia y la tecnología en la sociedad y en la naturaleza.

Debe analizarse de manera crítica las teorías y prácticas científicas para modificar las relaciones de poder en su seno. Rechazamos las ideologías que fomentan actitudes y tendencias mercantilistas, mecanicistas, reduccionistas, sexistas, racistas y elitistas, muchas de las cuales permean

los lenguajes, códigos de comunicación y conceptos que subyacen en las teorías y prácticas científicas.

Es necesario generar espacios permanentes para el debate social acerca de para qué y para quién es la ciencia y la tecnología que se desea promover, y decidir colectivamente los temas y modalidades de producción científica y tecnológica que se desarrollarán en función de las necesidades sociales que se prioriza atender y el tipo de sociedad que se desea construir y valorar y dialogar apropiadamente con los conocimientos tradicionales que muchas veces son producto de prácticas milenarias.

Es imprescindible que todo proceso de generación y aplicación de tecnologías en la sociedad sea convalidado por la licencia social y ambiental correspondiente, fruto de legítimos procesos participativos que tengan como eje el respeto por las culturas, los territorios, los mecanismos de decisión y los sistemas sociales locales.

Compromisos para una Agenda Común

La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina se plantea los siguientes compromisos y estrategias:

1. Analizar desde perspectivas epidisciplinares los conocimientos científicos ya existentes, recientes o en proceso de establecerse, sus aplicaciones y riesgos para la sociedad y la naturaleza en su conjunto.

2. Abrir los debates de la ciencia y la tecnología hacia un diálogo de saberes propiciando la mayor participación pública posible.

3. Apoyar, acompañar y fortalecer a los trabajadores de la educación y la salud, las organizaciones de la sociedad civil, los movimientos sociales y comunidades locales en sus procesos de resistencia contra el saqueo, la contaminación en sus territorios y destrucción de los ecosistemas.

4. Analizar crítica y propositivamente las políticas públicas y el papel de las corporaciones, en el desarrollo de la ciencia y la tecnología en América Latina, así como la forma en que se realiza, legitima y evalúa el trabajo científico y los métodos, contenidos y propósitos con que se forman los nuevos investigadores.

5. Promover la formación de nuevos científicos con conciencia de sus responsabilidades éticas y sociales, con capacidades críticas y autocríticas, abiertos al trabajo epidisciplinario, respetuosos de otras prácticas cognitivas y abiertos al diálogo de saberes.

6. Contribuir a la discusión y asimilación crítica de nuevos paradigmas y de valores éticos dentro de las prácticas científicas y tecnológicas.

7. Construir un acervo de estudios críticos acerca del papel de la ciencia y la tecnología en la sociedad.

8. Producir informes científicos alternativos a aquellos elaborados desde la ciencia hegemónica, especialmente cuando estos invisibilizan un problema socioambiental en el proceso de toma de decisiones, a la opinión pública y la sociedad en general.

9. Promover el diálogo con otros saberes, como las artes, las cuales nos plantean la búsqueda del conocimiento desde otras concepciones filosóficas y metodologías insustituibles para alcanzar una comprensión holística de la realidad.

  1. Participar activamente en las investigaciones contextualizadas en función de las demandas y necesidades de la sociedad.

  2. Promover la articulación entre diferentes grupos de científicos, académicos y movimientos sociales que comparten las preocupaciones y los compromisos anteriores en América Latina y el mundo.

En suma, nosotros, los investigadores, profesores y estudiantes dedicados al quehacer científico, tecnológico y social nos comprometemos a contribuir a la aplicación social, creativa y libertaria del conocimiento, y así revertir aquellas tendencias destructivas sobre la naturaleza y la sociedad que la modernidad basada en la ciencia reduccionista está generando. Se trata de un compromiso ético para fomentar una práctica científica transparente y autocrítica.

Propuestas

1. Frente a los transgénicos, hacemos nuestras una vez más las palabras del Dr. Andrés Carrasco: “Es una tecnología que ya no forma parte del estado del arte de la ciencia actual, porque está basada en supuestos falaces y anacrónicos que reducen y simplifican la lógica científica que los defiende, al punto de no ser ya válida. Los transgénicos han quedado al margen de la ciencia más rigurosa. Al mismo tiempo, es la razón por la cual los transgénicos incluyen la necesidad de destruir las matrices complejas, como la de los pueblos originarios. Un verdadero plan de exterminio de saberes, culturas y pueblos. La tecnología transgénica es el instrumento de la decisión geopolítica para la dominación colonial de estos tiempos.” Y su propuesta: “Por lo antedicho la activación del principio precautorio ambiental, biológico y alimentario y la no aceptación de la equivalencia sustancial, debe ser inmediata. Pero más aún, debido a la debilidad y la falacia de los argumentos de sus defensores, es urgente la prohibición absoluta de todo Organismo Genéticamente Modificadoen el territorio Latinoamericano”[iii].

2. Frente al uso de agrotóxicos ligado al modelo de monocultivos agrícolas extractivistas impuestos por el agronegocio, el cultivo de semillas transgénicas y la expansión de una agricultura basada en los monocultivos destinados a la agro-exportación y la agroindustria yante las evidencias sociales, médicas, científicas y agronómicas que demuestran los riesgos e incertidumbres que implican para la salud de los trabajadores rurales, campesinos y campesinas, habitantes de zonas rurales y consumidores, es que proponemos su prohibición total y una transición hacia un modelo de producción agroecológica.

3. En relación al extractivimo minero e hidrocarburífero, que producen impactos negativos sociales y ambientales, así como locales y globales en todas sus fases (prospección, extracción, transporte, transformación y consumo), incluyendo el desplazamiento de comunidades locales, destrucción de ecosistemas naturales, cambio climático, etc., planteamos avanzar hacia una sociedad post-extractivista, con una generación y distribución de energía descentralizada, limpia, sustentable, que no cree dependencias a la población.

4. Nos comprometemos también a abordar otras problemáticas socio-ambientales, como el avance de la deforestación, la erosión y la desertificación de los suelos, la sobre-pesca, la producción industrial de animales, el impacto de los monocultivos forestales, los impactos de grandes obras de infraestructura (represas hidroeléctricas, centrales nucleares, etc) la emergencia de nuevas tecnologías que atentan contra la sociedad y la naturaleza.

5. Teniendo en cuenta el modelo extractivista y la demanda de agua como insumo principal y como medio receptor de la contaminación derivada, proponemos generar acciones orientadas a garantizar el acceso al agua segura de manera igualitaria para todos los pueblos de América Latina, escencial para el desarrollo de una vida sana y, conjuntamente promover su declaración como un Derecho Humano.

6. Frente al avance de la resistencia microbiana, respuesta natural de los microorganismos, acelerada por el uso masivo e indiscriminado de antibióticos, cuyos efectos sobre el continuum seres humanos-naturaleza son imprevisibles, pues los microbios están en la base de los procesos biogeoquímicos del planeta, sostenemos que urge suplantar la metáfora de la guerra en la relación seres humanos-gérmenes por “una metáfora más ecológicamente fundamentada, que incluya el punto de vista de los gérmenes sobre la infección"[iv]. En este marco, nos comprometemos a investigar el fenómeno global de la resistencia bacteriana a los antibióticos desde la perspectiva dela salud socioambiental, a generar herramientas para la participación comunitaria e implementar soluciones integrales para restablecer la salud de los ecosistemas y promover equidad.

7. Reafirmamos nuestro respeto a la vida en todas sus formas,por lo que nos oponemos a su mercantilización, ya sea a través su patentamiento u otras formas de derechos de propiedad intelectual, la venta de servicios ambientales, su financiarización y otras formas similares que promueven la privatización de la naturaleza.

Ciudad de Rosario (Argentina) junio de 2015

Primeras firmas

Nombre y Apellido / Organización / País

Jaime. E. García / Red coordinación biodiversidad / Costa Rica
Alejandro Espinosa Calderón / UCCS- MÉXICO / México
Gerardo Segovía / La crimpo salud. Mov. Salud de los Pueblos 7 Argentina
Margarita Tadeo Robledo / UNAM / México
Miriam Mora / UDA / Ecuador
Arturo Quizhpe / ReAct L.A / Ecuador
Jose Orozco D. / Universidad Nacional Colombia / Colombia
Hernán Sacoto / Universidad del Azuay / Ecuador
Cristina Arnulphi / Universidad en Defensa de los Bienes Comunes / Argentina
Rubens O. Nodari / Universidad Federal de Santa Catarina / Brasil
Eduardo Espinoza / Ministerio de Salud / El Salvador
Delia Aiassa / UNRC / Argentina
Armando Cassinera / Conicet / Argentina
Bobatto Marcela / MSP-LA. Mov. Mundial Salud Pueblos / Argentina
Pablo Galeano / Univ. de la República / Uruguay
Luis Enrique Olarte / Foro Latinoamericano Salud Rural / Argentina
Seveso M. del Carmén / Red de Salud Carrillo / Argentina
Damián Verzeñassi / Instituto Salud Socioambiental FEM / Argentina
Elizabeth Bravo / RALLT/ UPS / Ecuador
Carlos A. Vicente / GRAIN - Acción por la Biodiversidad / Argentina
Alicia Massarini / UBA/CONICET / Argentina
Adolfo Maldonado / Clínica Ambiental / Ecuador
Jorge Parra / React. Latinoamericana / Ecuador
Damián Marino / UNLP/ Conicet / Argentina
Tomás M. MacLoughlin / UNLP / Argentina
Inti E. Sabanes R. / UNLP / Argentina
Alonso, Lucas Leonel / UNLP / Argentina
Stimbraun Camila / UNLP / Argentina
M. Lucrecia Orofino / UNLP / Argentina
Esperanza Holguin / React LA / Colombia

Santiago Vittori / UNLP / Argentina
Bonisoli Giovana / UNRC / Argentina

Notas

[i] Declaración Latinoamericana por una Ciencia Digna - Por la prohibición de los transgénicos en Latinoamérica, Andrés Carrasco, 16-6-2014. Ver aquí

[ii] Esta es la reivindicación del pluralismo metodológico propuesto por el filósofo Hugh Lacey.

[iii] Ídem

[iv] Joshua Lederberg, Infectious history. Science Magazine: aquí

[v] Declaración sobre resistencia a los antibióticos. Ginebra, 2014. 15 pp., ver aquí

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