Qué Mundo

Junio 2017

Sin libertad de los pueblos e individuos planetarios.

 

 

 

 

SITUACIÓN/ CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Preguntémonos cómo los pueblos no han creado un internacionalismo que, a diferencia de los organismos mundiales o mejor imperialistas, ponga fin a la criminalidad de los países centrales y de Turquía, Arabia Saudita e Israel.  Atendamos a que:

 

Israel provocó la Guerra de los Seis Días en 1967 y no estaba luchando por su supervivencia

9 de junio de 2017

Por James North (Mondoweiss)

 

 

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

 

Soy lo suficientemente mayor como para recordar claramente cómo se informó acerca de la Guerra de los Seis Días en su momento. Casi todo lo que se nos dijo entonces era falso, ya que los principales historiadores de la época hoy lo reconocen. Vamos a empezar con la forma en que la crisis fue cubierta cuando sucedió, hace 50 años:

* Gamal Abdel Nasser, el líder de Egipto, fue representado como un demagogo peligroso, muy popular en el mundo árabe, que quería destruir a Israel. La prensa occidental lo demonizaba con regularidad y era claramente el líder árabe más reconocido hasta Saddam Hussein.

* En mayo de 1967 Nasser hizo su movimiento. Ordenó a las Naciones Unidas retirar las tropas de mantenimiento de la paz de la península del Sinaí, donde habían estado sirviendo como un cortafuegos para evitar conflictos entre Egipto e Israel.

* A continuación, mediante el cierre del estrecho de Tirán a la navegación internacional, Nasser intensificó el bloqueo del puerto del sur de Israel, Eilat, lo que comenzó a estrangular el país.

* Mientras tanto, Nasser estaba conspirando con otros países árabes, principalmente Siria y Jordania, para lanzar una invasión conjunta y empujar a Israel al mar.

* La existencia misma de Israel estaba en peligro. Por lo tanto, Israel lanzó un ataque “preventivo” el 5 de junio, por temor a no tener otra opción si se trataba de sobrevivir.

* Afortunadamente, a pesar de las probabilidades en contra de Israel, este ganó la guerra en sólo 6 días.

* Para protegerse de otro ataque, Israel ocupó el Sinaí, los Altos del Golán y Cisjordania. La ocupación fue la consecuencia puramente accidental de una lucha por la supervivencia de Israel.

 

Cincuenta años después esta corriente principal de narrativa permanece sin respuesta en la imaginación popular. Justo el otro día, un reportero del New York Times afirmó como un hecho que en 1967 “Israel desafió la aniquilación urdida por sus vecinos árabes”.

Norman Finkelstein, el distinguido académico, ha hecho más que nadie para descubrir la verdad sobre la Guerra de los Seis Días. En una extensa entrevista en su oficina de Brooklyn, refutó punto por punto la narrativa de los principales medios de comunicación. Se puede encontrar su relato revisionista detallado en un capítulo de su ya clásico Image and Reality of the Israel-Palestine Conflict, complementado por otra obra: Knowing Too Much: Why the American Jewish Romance with Israel is Coming to an End. Finkelstein es conocido como una persona combativa, un hombre que no ha tenido miedo de luchar por la verdad a pesar del daño a su carrera a lo largo del camino. Pero lo que también es vital reconocer es que es un estudioso serio, talmúdico en su intensidad, y que nadie ha desafiado con éxito su investigación.

Finkelstein hace hincapié en que en la actualidad, ningún académico, cualquiera que sea su orientación política, respalda la narrativa de los principales medios de comunicación. Comienza por identificar lo que ha denominado las “dos mentiras más grandes”.

* La verdad es que Nasser y los demás líderes árabes no tenían absolutamente ninguna intención de invadir Israel en junio de 1967.

* Y la existencia de Israel nunca estuvo en la más mínima duda, ya que tanto los líderes israelíes como los estadounidenses sabían que Israel podría fácilmente ganar cualquier conflicto, incluso en contra de una coalición de estados árabes.

Finkelstein insiste en que no podemos entender la Guerra de los Seis Días sin volver 11 años antes, a la crisis del canal de Suez en 1956. Ese año el líder egipcio Nasser nacionalizó el Canal e Israel, Gran Bretaña y Francia lanzaron una invasión conjunta no provocada a Egipto para revertir el estado de la vía fluvial. Sin embargo Estados Unidos, bajo el presidente Dwight Eisenhower, se opuso al ataque y presionó a la fuerza de invasión tripartita para retirarse y dejar el Canal de Egipto. Suez fue una catástrofe para las tres naciones invasoras y el primer ministro británico Anthony Eden fue obligado a renunciar. Mientras tanto la reputación de Nasser en el mundo árabe y en África, Asia y América Latina, alcanzó nuevas cotas.

Norman Finkelstein argumenta que el registro histórico muestra que en 1967 Israel anhelaba completar su misión fallida de 1956. En primer lugar, dice, “el principal objetivo de Israel era neutralizar a Nasser para dar un golpe de muerte a estos árabes engreídos y terminar con lo que se denominaba ‘nacionalismo árabe radical’”. Continúa con que el gobierno de Israel tenía un objetivo secundario, “la conquista de las tierras que había codiciado, pero no logró alcanzar en el 48: Jerusalén Este, Cisjordania, Gaza y el Golán”.

Los líderes israelíes tenían sólo una gran duda: ¿cómo iba a reaccionar EE.UU.? Si Israel atacase, ¿forzaría a Estados Unidos a humillarse como lo hizo en 1956? ¿O Washington miraría hacia otro lado?

Finkelstein desafía las narraciones convencionales con las consideraciones de los eventos específicos en los meses previos a la guerra. Su análisis no es del todo inusual y es compartido en gran medida por otros estudiosos. Sostiene que los hechos demuestran que Israel no estaba cuidando pacíficamente sus propios intereses, sino que provocaba regular y violentamente a sus vecinos árabes. En noviembre de 1966, en la acción militar más grande desde la invasión de Suez, Israel atacó la ciudad cisjordana de Samu, entonces bajo dominio jordano, matando a 18 soldados jordanos y destruyendo 125 casas. Israel continuó instigando a lo largo de su frontera con Siria en abril de 1967, lo que provocó una batalla aérea en la que seis aviones sirios fueron derribados, incluyendo uno sobre Damasco. Voces en el mundo árabe comenzaron a acusar a Gamal Abdel Nasser, el líder de los árabes, de quedarse quieto sin hacer nada.

Entonces Nasser pidió a las Naciones Unidas que retirara las fuerzas de paz asentadas en el Sinaí egipcio, sobre todo para que pudiera verse que tomaba alguna determinación. Pero Finkelstein señala que Israel podría haber pedido pacificadores de la ONU para colocarlos en su lado de la frontera, lo que habría mantenido la zona para parar actos de guerra. Israel no hizo tal cosa.

El cierre del estrecho de Tirán por parte de Nasser también ha sido distorsionado por el relato de la corriente masiva de información. Finkelstein explica que Nasser en realidad tenía derecho legal a cerrar el estrecho, que probablemente no tenía la intención de mantener el cierre y que se ofreció a llevar la controversia a la Corte Internacional de Justicia, pero Israel se negó. E Israel no se habría precipitado a ofuscarse porque el 95 por ciento de sus importaciones llegaba a través de sus otros puertos y tenía suministro de reserva de petróleo para varios meses.

Mientras tanto, dice Finkelstein, los diplomáticos israelíes aterrizaron en Washington, DC para averiguar si Estados Unidos les daría luz verde, o al menos una luz ámbar. Finkelstein ha buscado en los registros históricos y aquí está un resumen de lo que encontró:

* Estados Unidos acordó con Israel que Nasser no tenía planes para atacar.

* Estados Unidos aceptó que Israel podría fácilmente derrotar a Egipto en el campo de batalla, sólo o con cualquier combinación de otras naciones árabes.

* Y EE.UU. tácitamente dio permiso a Israel para comenzar la guerra. O al menos señaló que no habría repetición del rechazo de Eisenhower tras la invasión de Suez en el año 1956.

Una vez que Israel atacó primero, continúa Finkelstein, el conflicto debería llamarse más adecuadamente “el fácil triunfo de los seis días“. De hecho, dice, “la guerra no duró seis días, sino unos seis minutos. Una vez que los aviones israelíes en un ataque sorpresa relámpago eliminaron la fuerza aérea egipcia estacionada en tierra, la guerra había terminado… Si la guerra duró más tiempo fue sólo porque Israel quería conquistar el Sinaí egipcio, la Ribera Occidental del Río Jordán y el Golán sirio“.

Finkelstein reconoce que el público israelí creyó la narrativa oficial, tomó en serio las mentiras y distorsiones con las que su Gobierno estaba alimentando al mundo y realmente tuvo miedo de que los estados árabes quisieran echarlos al mar. Explica que el Gobierno israelí “calculó que el pueblo israelí confiaría totalmente si temía que estaba contra la pared. Los líderes fueron culpables por partida doble, provocaron la crisis y después lanzaron un ataque no provocado“.

Una vez terminada la guerra, en los Estados Unidos fue tratada como una broma, una emocionante aventura. Después de que Israel ocupase el Sinaí egipcio circularon chistes: “visite Israel para ver las pirámides “.

Pero no fue una broma para las personas que murieron en los combates: entre 10.000 y 15.000 egipcios; 6.000 jordanos; entre 1.000 y 2.500 sirios y cerca de 1.000 israelíes.

Israel ganó sus objetivos de guerra inmediatos. La imagen de Nasser quedó severamente dañada y murió tres años después con el estigma del descrédito de su nacionalismo árabe. Los soldados israelíes ocuparon Cisjordania, el Sinaí y el Golán.

Si la ocupación, ahora temblorosa en su 51 aniversario, ha sido buena para Israel, aún tiene que decirlo la historia.

http://mondoweiss.net/2017/06/provoked-fighting-survival/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de l traducción.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227696

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Israel y la ingeniería del terror

Cincuenta años de la Nakba

12 de junio de 2017

Por Carlos de Urabá (Rebelión)

 

Tras la guerra de los seis días en 1967 Israel ocupó por completo Cisjordania -ad-Daffah I-Garbiyyah (Judea y Samaria para los hebreos) concluyendo así el criminal proceso de iniciado en la Nakba. A partir de entonces el río Jordán se convirtió en el foso de un gran castillo medieval llamado Eretz Israel. El río marca una frontera (o zona de amortiguación) que se encuentra completamente militarizada y protegida con muros, verjas, campos minados, rejas eléctricas y alambradas. Según los planificadores y estrategas éste es un sistema defensivo indestructible ante cualquier agresión exterior. El reino de Jordania, según lo estipulado en los tratados de paz, debe también velar por la seguridad y la tranquilidad de Israel. Desde tiempos bíblicos, por estos territorios transitaban las caravanas de comerciantes y viajeros a lomos de camellos y caballos recorriendo las rutas milenarias de Tierra Santa -origen de las tres religiones monoteístas. Hoy de vez en cuando se observa alguna familia beduina que se desplaza con sus camellos, caballos, burros y rebaños de cabras y ovejas por un espacio vital que se ha visto reducido a la más mínima expresión. Lo cierto es que los pueblos nómadas se extinguen a causa de los conflictos bélicos y al impacto de la modernidad que los obliga a sedentarizarse en las grandes urbes. Solo nos queda el consuelo de los relatos literarios o de las tradiciones orales en los que se narran la memoria de una época mítica que jamás volverá.

En estas tierras yermas y de extrema aridez, el río Jordán cumple el mismo papel que el Nilo, el Éufrates o el Tigris, es decir, es un río sagrado que engendra la vida. El agua dulce es un elemento fundamental para entender la supervivencia en estas latitudes tan extremas y de alta salinidad. Tengamos en cuenta que la temperatura en el verano puede alcanzar hasta los 50 grados. Lamentablemente el río Jordán en medio siglo ha perdido más del 60% de su caudal ya que sus aguas son utilizadas tanto por Jordania como Israel en el regadío de las explotaciones agrícolas y para satisfacer el consumo doméstico de las poblaciones ribereñas. El Jordán sufre un alto grado de contaminación a causa del uso indiscriminado de agroquímicos. El río Jordán cuando desemboca en el Mar Muerto apenas descarga un hilillo de agua que representa tan solo el 2% del flujo original. El equilibrio natural de este asombroso ecosistema se encuentra en peligro y si no se toman las respectivas medidas correctivas pude secarse antes de terminar este siglo.

El Mar Muerto soporta una brutal sobreexplotación por parte de las industrias jordanas e israelíes que extraen minerales como el potasio, magnesio, bromo, calcio o la sal para exportarla a diversos países del mundo. Además el impacto del turismo de masas es un hecho devastador que no hace más que acelerar su agonía. Israel por motivos de seguridad ha prohibido la navegación en sus aguas con excepción de los barcos de su armada, los de investigación científica y también el yate del rey Abdalah II de Jordania. A partir de la caída de la noche nadie puede permanecer en las playas de la orilla jordana con excepción de la zona de hoteles de lujo perfectamente delimitada.

Uno de los motivos del estallido de la guerra de los Seis Días fue el control de las fuentes hídricas. El Tzahal judío tras cruentos combates con el ejército sirio, capturó en 1967 los altos del Golán y el nacimiento del rio Jordán -situado en las montañas del Antilíbano, monte Hermón. Los judíos sabían de antemano que sin el agua no podían aspirar a un desarrollo agrícola, industrial y tecnológico de primer orden. Su futuro como potencia predominante en Oriente Medio quedaría en entredicho. “El gran acueducto nacional de Israel”, "HaMovil Ha'Artzi" (una descomunal obra de ingeniería), permite trasvasar las aguas del lago Tiberíades hasta el sur del país y así fertilizar el desierto del Néguev. Además de abastecer de agua a Tel Aviv y a las poblaciones aledañas ya que los acuíferos son deficitarios. En Oriente Medio el agua tiene más valor que el petróleo. Con la firma de los tratados de paz en 1994 entre Israel y Jordania, el gobierno de Tel Aviv -para demostrar su benevolencia con su vecino y cómplice- autorizó la transferencia de 50.000.000 de metros cúbicos de agua anuales a Jordania para poner en marcha sus planes agrícolas en el valle del Jordán.

Para entrar en la Palestina ocupada es necesario cumplir una serie de requisitos “legales” que imponen los aduaneros o “carceleros” hebreos. Tras los acuerdos de Oslo de 1995 se habilitó el paso del puente Allemby para entrada y salida de palestinos hacia Jordania (para viajar al exterior los palestinos no pueden utilizar el aeropuerto Ben Gurion en Tel Aviv sino que lo tienen que hacer a través del Queen Alia en Amman). Por lo tanto Israel se reserva el derecho de admisión a todo aquel que pretenda ingresar en la “tierra prometida”. Abstenerse ciudadanos de países árabes al ser considerados indeseables y hostiles. Solamente se permite el paso de ciertos países musulmanes “amigos” (Indonesia, Malasia, la India) o de árabes con pasaportes extranjeros (EE.UU, UE, Canadá, Australia, etc.) en su peregrinaje a la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén. Israel, por razones de seguridad, jamás va a permitir que Palestina controle un puesto fronterizo. De la aduana jordana hasta la terminal israelí del puente Allemby (que debería estar compartida con palestinos pero que fue cancelada a raíz de la II Intifada) hay 3 kilómetros de distancia. Está completamente prohibido caminar en el área de la franja de seguridad y por lo tanto todo el mundo debe tomar los autobuses expresamente fletados por Israel y Jordania para este efecto. Del lado jordano la concesión la detenta la compañía jordana Jett propiedad de la familia real. Por este corto recorrido cobra 10 JD, más 3 JD por el equipaje. Menos mal que los palestinos tienen tarifas especiales de tipo “humanitario”.

En el año 1946 el puente Allemby fue destruido en un atentado de la Palmaj durante “la noche de los puentes” o la operación Markolet con el objetivo de sabotear las vías de comunicación del mandato británico en Palestina. De esta forma las bandas terroristas hebreas pretendían demostrar que estaban preparadas para proclamar la independencia (Haatzmaut) del nuevo estado judío. Algo que se hizo realidad en 1948 cuando las tropas del imperio inglés se retiraron de Palestina dando inicio a la guerra árabe-israelí. Un enfrentamiento que terminó con la completa derrota de la coalición árabe y el desplazamiento de más de 800.000 palestinos en el trágico episodio de la Nakba. En 1949, con la firma del armisticio entre Jordania y el nuevo estado de Israel, el reino Hachemita asumió el control de Cisjordania. Una ocupación que se prolongó hasta 1967 cuando en la guerra de los Seis Días o la Naksa los ejércitos árabes fueron derrotados otra vez por los israelíes. De este modo se selló la suerte del pueblo palestino con la total ocupación militar israelí de Cisjordania. (el sionismo la llama “reunificación”). Una ocupación que aparte de sembrar la destrucción y la muerte condenó a millones de sus pobladores a la diáspora o el exilio (repartidos por medio mundo o refugiados en Jordania, el Líbano y en Siria).

En la caótica retirada de los soldados de la Legión Árabe tuvieron que volar el puente Allemby para cortar el avance del ejército israelí. En Jerusalén la 27 brigada de infantería de la Legión Árabe al mando de Ata Ali plantaron cara al ejército hebreo (Tzahal) del general Mota Gur. Mientras en otras ciudades de Cisjordania los soldados de la coalición árabe (Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak) apenas prestaron resistencia. Ante una derrota tan demoledora, 250.000 palestinos se vieron obligados a escapar en dirección a Jordania. La caída de la ciudad santa de Jerusalén quedará como una de las más grandes tragedias jamás conocidas en la historia del islam. La consigna que más repiten los sionistas en estas fechas en que se conmemora los 50 años de la Naksa es: ¡Jamás podrán destruir a Israel. Somos invencibles!

En la aduana del puente Allemby (que se llama así en honor al general inglés Allemby que expulsó al imperio turco de Palestina) o King Hussein (para los jordanos) ondean altivas las banderas hebreas (degel Israel) como una señal inequívoca de su indiscutible soberanía. A
lgo que viola completamente todas las resoluciones de las Naciones Unidas al respecto. En la entrada del complejo varios pistoleros de civil con pantalones vaqueros, camisetas de manga corta y gafas Ray Ban polarizadas montan la guardia. Con los fusiles Galil en posición de disparo vigilan cuidadosamente el desembarque de los viajeros. Ante el más mínimo movimiento sospechoso son capaces de apretar el gatillo tal y como se demostró con la muerte en el 2014 del juez palestino Raed Zaiter que fue acribillado a sangre fría en un oscuro “incidente”. Israel ha extremado las medidas de seguridad para prevenir posibles atentados o infiltraciones ante la convulsa situación de orden público que reina en Cisjordania. Por eso siempre hay alguien observándote desde el lugar más inesperado -aparte de las incontables cámaras de seguridad colocadas estratégicamente para controlar todos nuestros movimientos. A fines de la década de los sesentas en esta zona eran muy comunes los ataques de comandos suicidas fedayines contra los asentamientos y kibutz de los invasores sionistas.

Los perros sabuesos olfatean cada bolso, cada maleta, cada paquete antes de ingresar en las cintas transportadoras para ser revisados minuciosamente por los equipos de escaneado o de rayos X. En la actualidad la terminal se ha remodelado para dotarla de mejores servicios ya que anteriormente los palestinos en sus largas colas de espera tenían que soportar altas temperaturas (estamos en el Mar Muerto que se encuentra a 430 metros bajo el nivel del mar). ¿Si en las granjas judías las vacas tienen aire acondicionado por qué los palestinos van a ser menos? Israel demuestra así su inexcusable compromiso con los derechos humanos. Debemos aclarar que en la terminal de Allemby hay dos puertas de entrada; una exclusiva para palestinos y otra para turistas. Los palestinos no residentes en Jerusalén o que no cuenten con permiso de residencia deben ser remitidos obligatoriamente a la aduana Palestina de Arija-Jericó que es donde se encuentra la terminal de trasportes. Allí los pasajeros embarcan a los diferentes destinos de Cisjordania cuyo recorrido se limita a vías secundarias y terciarias. Israel, en un gesto de buena voluntad hacia aquellos palestinos residentes en Jericó que demuestren un compartimiento ejemplar, les concede un puesto de trabajo en la terminal aduanera. Ellos se encargan de tareas tales como estibadores, limpieza de las instalaciones y de “guías” de sus hermanos palestinos. En una situación de paro y precariedad laboral que se vive en los territorios ocupados para muchas familias esta es una bendición del cielo.

Los aduaneros deben comprobar rigurosamente la identidad de los viajeros, sobre todo, de los palestinos extranjeros e intrusos para los Israelíes. Los no musulmanes o turistas con pasaporte europeo o americano o de otras nacionalidades del primer mundo tienen un trato preferencial y los despachan con mayor premura. Los estrictos controles de seguridad y los interrogatorios aleatorios son imprescindibles para detectar cualquier persona non grata. En este aspecto hay muchos turistas occidentales que vienen a solidarizarse con la causa palestina y de ahí que las autoridades israelíes le exijan a los sospechosos que enseñen sus agendas, abran sus correos electrónicos, páginas de Facebook o mensajes de Twitter (para comprobar cuáles son sus tendencias políticas). Quien se niegue reclamando la vulneración de los derechos humanos puede ser devuelto a territorio jordano. El movimiento antisionista cuenta con muchos simpatizantes en occidente y es necesario detectarlos in situ para prevenir cualquier “desagradable incidente”. El proceso de sellado de pasaportes puede alargarse por varias horas hasta que se compruebe que los sujetos son aptos para pisar Tierra Santa.

En la ventanilla todos los pasajeros están obligados a contestar el interrogatorio de turno. Se trata de que los sospechosos caigan en contradicciones que los delaten. ¿A dónde va? ¿Por qué visita Israel? ¿Tiene amigos palestinos? ¿Cuenta con reserva de hotel y pasaje de salida de Israel? ¿Ha visitado países árabes? ¿Lleva correspondencia o regalos para alguien? La identidad de cada pasajero debe ser verificada minuciosamente en los computadores conectados con el Mossad, el Shin Bet, Interpol, Europol o la CIA. Cualquier nombre o apellido de origen árabe puede suponer una mancha imperdonable. A los turistas se les advierte de la prohibición de visitar los territorios ocupados donde se les intenta convencer que es un destino muy peligroso (hay terroristas) y donde no existe ningún atractivo turístico relevante. Anteriormente se preguntaba si querían que se le estampara el sello de entrada a Israel en el pasaporte a lo que muchos se negaban aduciendo que lo invalidaba para viajar a países árabes. Esta negativa podría ser tomada por el aduanero como una afrenta o desconsideración hacia Israel lo que ocasionaría un castigo adicional en horas de espera hasta definir su situación. A partir del año 2014 el gobierno israelí entrega un visado en forma de tarjeta que no deja huella en el pasaporte para complacer a los turistas en un gesto de cortesía y amistad. Tras la finalización de los trámites aduaneros los viajeros están autorizados para reclamar los equipajes que se arruman en una sala habilitada para dicho efecto. Allí los porteadores palestinos les entregarán sus pertenencias con la etiqueta de “checked baggage”. Si hubiera alguna bomba o un artefacto explosivo quienes sufren las consecuencias serán los propios palestinos.

Aprovechándose la tragedia del pueblo palestino se ha montado un lucrativo negocio con el papeleo, el sellado de pasaportes, los visados, los impuestos, los pasajes del autobús, el pago por cada maleta o paquete y el cambio de moneda a la baja. Una manera también de desmoralizarlos como parte de la guerra psicológica. Se supone que los acuerdos de paz de Oslo iban a brindarle una mayor autonomía al pueblo palestino, un mayor bienestar y al mismo tiempo una salida al exterior que le permitiera en el futuro convertirse en un estado soberano. Es indignante que Jordania, Israel y la Autoridad Nacional Palestina se repartan equitativamente las ganancias de este vil latrocinio. 

Muchos palestinos exiliados en Jordania- poseedores de un pasaporte jordano- si quieren visitar su patria deben primero pedir una visa en la embajada de Israel en Amman. De antemano se les considera como turistas. ¿Turistas palestinos en Palestina? Sí, a todos los efectos y con un máximo de estancia de 60 días. Aunque los aduaneros tienen la potestad de autorizar menos días según su capricho. En Cisjordania se vive bajo el yugo de un régimen de ocupación militar que cuanta con unas leyes especiales que deben acatar a rajatabla los residentes palestinos (turistas o intrusos para los judíos).

Se cumplen 50 años de la Naksa que ha condenado a los habitantes de Cisjordania a un permanente estado de sitio, 50 años soportando checkpoints, garitas, verjas electrificadas, 50 años de cacheos y controles indiscriminados por parte del ejército de ocupación, 50 años confinados en un campo de concentración rodeado por el muro del apartheid. Cada día que pasa aumentan más los obstáculos, las barreras, los campos minados, checkpoints, los cuarteles, y prisiones. Israel por medio de su ingeniería del terror debe brindarle la máxima protección al pueblo elegido por Adonai. (...)
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227773

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“La Guerra de los Seis Días significó la pérdida total de nuestro territorio”
15 de junio de 2017

Por Husni M.A. Andel Wahed (Rebelión)

 

No resulta sencillo intentar resumir en un artículo la tragedia de la ocupación a la que sigue siendo sometido el pueblo palestino luego de 50 años. Más de alguno podría incluso pensar que ya, a estas alturas, se trata de un asunto rutinario; de cumplir casi mecánicamente con la recordación de esta efemérides como un rito más que cada mes de junio, en un nuevo aniversario de una Guerra de los Seis Días que significó la pérdida total de nuestro territorio, se hace indispensable para sostener una demanda, una mecánica expresión de deseo o alimentar una quimera que en el día a día se hace cada vez más inalcanzable.

Pero todo cambia drásticamente cuando nos enfrentamos a la demoledora realidad de un pueblo conformado por una identidad nacional, personas con nombre, con apellido y con una historia individual y colectiva que trasciende y pervive pese a todos los intentos de invisibilización mediática que se proyecta a un nivel casi global, lo que nos lleva a una sola conclusión cierta: Palestina existe, Palestina vive, Palestina sigue siendo una herida abierta en el corazón de la Humanidad, en el alma de las luchas solidarias, en la conciencia profunda de aquellos que han cerrado sus ojos y de quienes han caído presos de un sistema de propaganda que asocia a todo lo palestino con las peores expresiones del terror, olvidando quién ocupa en esta ya larga injusticia el rol de víctima y de victimario.

Podríamos llenar páginas y páginas con fríos e incontrastables datos estadísticos emanados de las más incuestionables fuentes que muestran en implacables cifras la degradación en la calidad de vida de todo un pueblo en su recorrido diario por la subsistencia, siempre sometida al escarnio, a la represión y a la conculcación de Derechos Humanos inalienables por parte de la potencia ocupante; pero junto con eso o, además de eso, quiero resaltar el espíritu de resistencia y lo que significa que un pueblo a lo largo de 50 años, mantenga viva la llama de una revolución que es inherente y hermanada a todas las luchas que se han dado en el mundo a lo largo de la historia y hasta nuestros días, por quienes han defendido su irrenunciable derecho a la libertad, a la dignidad, a la autodeterminación y a la independencia. Cada lector podrá imaginar lo que significa vivir rodeado de un vergonzoso muro de apartheid erigido por el ocupante que alcanza hoy la friolera de 800 kilómetros de extensión. Puesto sobre el territorio argentino y para no dejarlo en el aire como un concepto abstracto, es la misma longitud de la ruta que cubre la distancia entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Ciudad de Córdoba. Pero claro; hablamos de un territorio que alcanza apenas los cinco mil kilómetros cuadrados, sí; 5000 km2, un poquito menos de la quinta parte de la provincia de Tucumán. Este muro serpentea sobre el terreno separando niños de sus escuelas, a campesinos de sus tierras de cultivo y a familias de familiares. Es decir, es el ejercicio draconiano de la segregación por parte de quien presume de ser un estado democrático o, dicho en palabras de ellos, “la única democracia en Medio Oriente”.

Lo mismo ocurre con los casi 600 check points que el ocupante ha puesto sobre el territorio palestino. En proporción, si la provincia de Buenos Aires tiene algo más de 300 mil km2 y estuviera ocupada militarmente, equivaldría a tener 33 mil puestos de control militar extranjero sobre su territorio. Dicho en palabras simples, para ir desde la Capital Federal hasta La Plata, deberíamos atravesar decenas de controles, donde cada uno de ellos exige documentos, impone largas esperas y el derecho a continuar viaje solo depende de la voluntad del ocupante. O sea, un viaje que tarda normalmente una hora, podría demorar varias horas para cubrir la distancia existente entre la capital del país y la capital de la provincia. Pero no son solo esos impedimentos. Lo realmente cruel, es que se ha otorgado al ocupante extranjero el poder sobre la vida y la muerte de las personas. La libertad impune de expulsar habitantes y destruir sus hogares. El derecho de irrumpir violentamente en una vivienda a altas horas de la madrugada para realizar un allanamiento que sólo tiene el cruel propósito de quebrar la voluntad de luchar y continuar así desarrollando un largo y sostenido proceso de expulsión y limpieza étnica de la población originaria, el Pueblo Palestino. La impudicia arbitraria de arrestar ciudadanos independientemente de cuál sea su condición: adultos, ancianos, mujeres o niños.

Existe allí una retorcida Ley de Detención Administrativa que permite al ocupante detener y llevar a la cárcel a cualquier persona sin cargos específicos, sin derecho a tener un abogado que lo defienda, liberado a su suerte en manos de la ocupación. Son 500 presos bajo esa abusiva norma, amén de los 6500 prisioneros condenados que se mantienen en condiciones infrahumanas en las cárceles del ocupante. 1800 de ellos llevaron a cabo hace muy poco, una heroica huelga de hambre encabezada por el diputado Marwan Barghouti, en la que ni siquiera pedían por su libertad, sino, cuestiones de una elementalidad absolutamente primaria: modificar el régimen de visitas y que, en lugar de 45 minutos al mes, las mismas fueran de una hora y media de duración. Acceder a la instalación de teléfonos públicos en las cárceles del ocupante, desde los que pudieran al menos comunicarse con sus familias. Poder estudiar, continuar con la formación escolar o académica según fuera el caso. Cuestiones de la más elemental humanidad en medio del dolor y la incertidumbre que genera la separación de los seres amados. Es entonces que no quiero solo conmemorar una fecha en el calendario. Quiero exaltar el derecho a la vida común y normal a la que accede cualquier ciudadano en el mundo. A la vida en que no existan ni un ocupante ajeno en mi tierra palestina ni el riesgo de morir acribillado en cada control militar porque un guardia se levantó de mal humor.

La paz con todos y esencialmente con nuestros enemigos de hoy, que es con quien se resuelve, sigue siendo nuestro anhelo más sagrado, en el entendido de que ella no significa solo la ausencia de violencia ni un concepto abstracto y vacío del que se aprovechan quienes abrigan inconfesables intenciones vaciándolo de contenido, sino que la concebimos como un bien superior y supremo que se basa intrínsecamente en hechos de justicia sobre el terreno. Una justicia que significa el respeto irrestricto a la Ley Internacional, al acatamiento a las Resoluciones de la ONU y, sobre todo, una paz en que esa justicia lleve a mirar al otro como un igual, descartando toda idea de excepcionalidad o privilegios otorgados por “derecho divino”. La divinidad está en las acciones de los hombres justos y no en su manipulación para justificar la barbarie.

Sí, son 50 años. Cincuenta años de oprobio, de un verdadero baldón en la conciencia de una humanidad que sigue en deuda con Palestina. Con un pueblo que sigue su vida bajo las peores e inimaginables prácticas fascistas de opresión por parte de un país que ni siquiera tolera el disenso en el seno su propia sociedad y que persigue a quienes levantan su voz en defensa de los oprimidos bajo ocupación. Pero seguimos de pie. El mundo es testigo de la inquebrantable lucha de un pueblo que anhela vivir como cualquier otro, en condiciones de respeto y dignidad. Pero intrínsecamente libre y en pleno ejercicio de la libertad que han consagrado todas las naciones de la tierra.

DSL

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227968

 

Prevamos cómo establecer la paz con fundamento en la justicia destacando:

 

 

Israel ha creado un apartheid en Palestina

Agosto de 2010

Por Paz 

Durante este verano un grupo de activistas de Ecologistas en Acción, OMAL y la campaña ¿Quién debe a quién? han estado estado visitando Palestina y recogiendo información sobre el apartheid creado por Israel. Terminar con la restricción de derechos de la población palestina debe ser uno de los elementos centrales de las negociaciones en curso entre ambos gobiernos.

El apartheid fue el racismo de estado, sancionado legalmente, practicado en Sudáfrica durante el siglo XX. Israel está realizando lo mismo al someter a la población palestina al régimen jurídico militar, mientras que la israelí tiene el civil. Pero, más allá de los formatos legales aplicados a cada población, hay numerosos ejemplos que ilustran el apartheid.

Hebrón

La ciudad es santa tanto para musulmanes/as como judíos/as, ya que allí está enterrado Abraham. Aunque teóricamente el control de la ciudad debería ser palestino, en la práctica está separando en dos zonas (H1 y H2).

Una de ellas es de control total de Israel, donde el ejército patrulla las calles vacías, reflejando claramente el estado de ocupación. En esta zona, otrora el centro comercial de la ciudad, toda la población palestina ha tenido que salir. El resultado es un barrio fantasma, como se refleja en la foto.

La otra es de control de facto del Gobierno israelí, ya que tiene numerosos asentamientos de colonos/as judíos/as, que hacen que las principales calles, por ejemplo, estén enrejadas, separando a la población palestina (abajo) de la israelí (arriba).

Por supuesto, aunque la tumba de Abraham está en la unión de una mezquita y una sinagoga, el control de la misma es israelí.

Todas las semanas se produce una manifestación en esta ciudad para denunciar estos hechos.

Bel’in

Otro ejemplo es Bel’in. La construcción del muro dejó el 60% de las tierras fértiles cultivadas por la población palestina al otro lado. Desde hace cinco años la población local, junto con israelíes contra la ocupación, protestan todos los viernes pacíficamente intentando atravesar el paso hacia sus tierras. Todos los viernes el intento termina igual: con al disolución de la manifestación con gases lacrimógenos.

Lo más irónico de este caso es que el Tribunal Supremo de Israel ha reconocido el derecho a los/as habitantes del pueblo a atravesar el muro hasta sus tierras, y ha dictado sentencia afirmando que el trazado del mismo debe cambiarse en esa zona.

Kalandia

 

Es el principal paso entre Jerusalén y Ramallah (la “capital” palestina). Es un ejemplo paradigmático de lo que su pone el muro construido por Israel para separar a la población palestina. Es uno de los check-points principales de la región, pero ni mucho menos el único.

Por él cruzan miles de palestinos/as todos los días para ir a trabajar a Israel. El cruce se produce después de larguísimas colas que les obligan a estar en ellas desde las primeras horas de la madrugada para llegar a tiempo al trabajo. El control incluye, además los arcos para metales, la revisión de equipajes, el cacheo y el control de documentación, el registro de las huellas dactilares.

Pero el control no sólo es al entrar a Jerusalén, sino que se repite al salir, para garantizar que todos/as los/as palestinos/as han salido de Israel a la hora que tienen asignada.

Es lo más parecido a un tercer grado penitenciario que puede existir.

Asentamientos

 

Otra forma más en la que se expresa la diferencia jurídica de la población palestina y la israelí es en la política de asentamientos. Aunque en teoría la construcción de más asentamientos para colonos/as en la zona palestina está parada por el Gobierno israelí (además de ser ilegal según la legislación internacional) en la práctica esto no se está produciendo.

En la foto se aprecia una protesta de población israelí contraria a la ocupación, contra un nuevo asentamiento judío en Jerusalén tras el desalojo de la población palestina allí existente.

Mientras, siguen las demoliciones de viviendas palestinas utilizando argucias legales.

 

Segregación de carreteras

 

Numerosas carreteras en toda la región son de uso exclusivo para israelíes. Para ello se sitúan check-points, o directamente se cortan los accesos desde la zona palestina con bloques de piedras o zanjas en las carreteras.

Este hecho se da también en cascos urbanos como el de Hebrón. En la fotografía se ve una calle, bajo su teórico control, a la que los vehículos palestinos tiene cortado el acceso mediante barreras (a la derecha de la foto) vigiladas continuamente (con la torreta y cámaras).

 

Controles selectivos

La presencia del ejército en las calles es continua y la realización de controles de identidad a la población palestina también. Es obvio el acoso que sufre la población con rasgos físicos o estética palestina frente a la judía a la hora de realizar paradas para el control de documentación, que en muchos casos terminan en registros.

Además se siguen produciendo incursiones del ejército israelí en zonas fuera de su control teórico, como Nablus, donde los soldados entran por la noche a raptar a personas si así lo consideran necesario.

Muro

Finalmente, una de las políticas más claras de apartheid es la construcción del muro para separar a la población palestina de la israelí. El muro resume y expresa físicamente la segregación por motivos religiosos de una parte de la población local. Es la creación de un Soweto en versión palestina.

Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/article18360.html

 

 

Contextualicemos la situación de Palestina. Intentemos una somera idea de cómo Israel y Estados Unidos protagonizan:

 

 

La agenda terrorista sobre Oriente Medio

12 de junio de 2017

Por Abu Faisal (Rebelión)

Los ataques terroristas, el primero contra el Mausoleo del Imam Jomeini (la paz sea con él), al sur de Teherán, mientras que el segundo en el Parlamento iraní, en el centro de la capital iraní han sido planeados y aceitados por quienes han creado los grupos terroristas como DAESH o Al-Qaeda y por quienes lo financian, el eje Washington-Tel Aviv-Riad. La historia arranca en un reportaje publicado por el periódico británico “The Guardian” hace 10 días, donde se señala las presiones que se encuentra el presidente estadounidense Trump por parte del lobby israelí para que ajuste sus relaciones con el emirato de Qatar, a raíz del apoyo sistemático de este último al movimiento de resistencia islámica palestina Hamás, en contra de la ocupación israelí, y por su apoyo a los Hermanos Musulmanes y fundamentalmente su acercamiento a la República Islámica de Irán.

Asimismo el diario ingles The Guardian marca las declaraciones recientes del ex secretario de defensa de EEUU, Robert Gates, que criticó el apoyo de Qatar al movimiento de resistencia palestina Hamas y su acercamiento a la República Islámica de Irán, pero por si falta algo más de la iranofobia, el director del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Ed Royce, dijo que haría un decreto que castigaría a aquellos países que apoyan al Hamas y la Hermandad Musulmana apuntando al emirato de Qatar.

La agenda sionista sobre Medio Oriente impuesta por Estados Unidos se siente en el discurso de Donald Trump ante los líderes del mundo islámico en Riad, y en el que mencionó al movimiento de resistencia palestina Hamás acusándolo de terrorismo y lo comparó con los terroristas de Al-Qaeda o el DAESH.

Asimismo, el carnal de Benjamín Netanyahu, donde el gobierno de Tel Aviv, prácticamente gobierna en Washington, y la agenda exterior de Estados Unidos en Oriente Medio hizo un discurso histérico contra la República Islámica de Irán, acusándola de todas las conspiraciones terroristas del planeta, cumpliendo con el pacto israelí y el wahabismo.

La Casa Blanca y los asesores del Pentágono han dado a Arabia Saudí la orden de lanzar el ataque contra Qatar y la luz verde para ser el amo y señor del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, y dándole el ultimátum el emir Al-Thani para que cambie su posición con referencia de sus relaciones con Irán, sin poner en peligro la alianza estratégica entre Washington y Doha, que aloja la mayor base de la Fuerza Aérea Estadounidense de toda la región de Oriente Medio.

 

La Casa de los al-Saud, criminales desde su origen junto a la marioneta de Emiratos Árabes Unidos, tienen por objetivo eliminar todo aquel que tenga relaciones con Irán y la resistencia palestina. Así se confirma con los correos electrónicos filtrados: donde los Emiratos a través de su embajador en Washington Yousef al-Otaiba, prepara una reunión para este mes de junio con un grupo del lobby sionista, la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), aliada del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, para coordinar acciones contra sobre Catar y Al Jazeera, "Al Jazeera acusada como un instrumento de inestabilidad regional" y contra la potencia Persa. Al Jazeera tiene su sede en Catar y está financiado por el Estado qatarí.

 

Esta reunión al más alto nivel de Emiratos y el régimen sionista israelí se incluye las posibles políticas entre EEUU y Emiratos Árabes Unidos con el fin de impactar en la situación interna de Irán. Entre la lista de políticas se encuentran las acciones políticas, económicas, militares, de Inteligencia y cibernéticas, como escenario para posible respuesta a contener y derrotar la potencia iraní. En un correo filtrado, el lobby sionista envía al embajador de emiratos en Washington, el proisraelí Yousef al-Otaiba una lista de empresas que invierten en la República Islámica de Irán, para que presione a esas compañías para boicotear los negocios y las inversiones con el país persa.

Pero si faltaba la cereza en el postre de odio irracional saudí, el presidente Salman Al-Ansari, del Comité de Asuntos Públicos de Relaciones Públicas de Arabia Saudita (SAPRAC) con sede en Washington, declaró a través de su cuenta en ‘Twitter’ que el supuesto apoyo del emir de Catar a Irán y sus "insultos" contra Riad podrían llevarlo a sufrir el mismo destino que el presidente depuesto de Egipto, Mohamed Morsi, enviando un mensaje amenazante al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al-Thani, por situarse del lado del gobierno iraní, y su insulto al custodio de los dos Mezquitas sagradas: "Quiero recordarles que Mohamed Morsi hizo lo mismo y terminó aislado y encarcelado". Mohamed Morsi, es el ex presidente de Egipto que fue derrocado en un golpe militar en julio de 2013. Recordemos que este siniestro personaje, Al Ansari, como lo son todos los criminales del régimen monárquico saudí, invitará a Israel a contribuir al con el plan económico de Arabia Saudita, Visión saudí 2030.

Se ha montado la agenda sionista en Oriente Medio bajo la acusación de que Qatar apoya el terrorismo y con una campaña mediática hostil donde la campaña viene "particularmente de los Estados Unidos del Pentágono y Tel Aviv y su marioneta en Riad".

Antes de los ataques terroristas de DAESH, se comenzaron a visualizar la verdadera planificación intelectual de estos ataques, con las declaraciones realizadas por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammad Bin Salman Al Saud, quien el mes pasado dijo que el objetivo principal de su país es llevar la lucha por la influencia regional dentro de las fronteras de la República Islámica de Irán. Recordemos que la Casa Al-Saud financia al grupo terrorista MKO, para que cometa atentados contra Irán, en coordinación con la inteligencia israelí.

Y por cierto, horas antes de los ataques de Teherán, el canciller saudí Al-Yubeir había dicho que la República Islámica de Irán debe ser “castigada” por lo que consideró “interferencia” en la región, y había afirmado que Teherán es el principal apoyo del terrorismo en el mundo, dejando en claro la intelectualidad de los atentados contra la nación persa.

Queda claro que los terroristas de Daesh son el brazo extendido de Arabia Saudi, en forma oficial.

Estos ataques terroristas contra Irán son contra el Islam, cuando nos encontramos en el mes sagrado de Ramadán, y donde los pueblos del mundo debemos unificar fuerzas para enfrentar el peligro que representan los terroristas creados y financiados por el régimen sionista de Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí, porque estos ataques terroristas contra Teherán son crímenes contra la humanidad entera, que no se rinde y no se deja robar su dignidad ante aquellos que quieren imponer la agenda de la muerte y la destrucción al mundo.

 

Nota: Este articulo es en memoria de los mártires iraníes, mi mayor homenaje a ellos, a sus familias y al gran pueblo iraní, hoy la humanidad está de luto, hoy todos somos Irán.

Abu Faisal Sergio Tapia director fundador del diario Palestina Libération www.palestinaliberation.com 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227774

 

En consecuencia, el capitalismo imperialismo que invade y ocupa países en nombre de la democracia y la libertad implanta:

 

Apartheid en Palestina

MUNDO ARABE.ORG 02/05/2014

 

 

Mustafa Barghouti

Es esencial que logremos conocer y comprender mejor el sistema de esclavitud creado por Israel en Palestina.

La historia moderna no ofrece ningún caso equivalente, tan dañino y represivo como este sistema de apartheid racista. A lo largo de siete decenios, la política oficial israelí se ha construido sobre los resultados acumulados de tres procesos. El primero fue la limpieza étnica del pueblo palestino, que alcanzó su punto más alto en 1948. El segundo fue la ocupación extranjera más larga de la historia, a punto de cumplir 46 años. El tercero es un sistema de apartheid más brutal que el que existió en Sudáfrica, cosa de la que dan fe los activistas sudafricanos que han visitado Cisjordania, como Desmond Tutu.

 

Israel no sólo ha creado un número de refugiados palestinos que asciende ya a seis millones y a los que se les niega el derecho de retorno, sino que, desde 1948, se ha esforzado por privar de sus tierras a los palestinos que se quedaron en lo que ahora se llama Israel y por convertirlos en una mano de obra barata que estuvo bajo el control militar hasta 1966. Después de la guerra de 1967, el Ejército israelí trasladó su presencia a Cisjordania, Gaza y Jerusalén, donde las autoridades militares pusieron en marcha una campaña para robar sus tierras a los palestinos, expropiar los recursos naturales y arrebatar al pueblo ocupado los medios esenciales de subsistencia.

 

En la actualidad, Israel controla el 90% del agua en Cisjordania. Permite que los asentamientos ilegales consuman 2.400 metros cúbicos de agua por persona y año, frente a menos de 50 metros cúbicos por persona y año para los palestinos. En otras palabras, en Cisjordania, los colonos israelíes tienen derecho a 48 veces más agua que los palestinos.

 

Además, Israel obliga a los palestinos a pagar el doble que a los ciudadanos israelíes por el agua y la electricidad que consumen.

 

Tengamos en cuenta, también, que la renta per cápita en Israel es de 32.000 dólares (24.000 euros aproximadamente), frente a menos de 1.500 dólares para los palestinos. A pesar de ello, gracias a los Acuerdos de Oslo, el Protocolo de París sobre relaciones económicas y el sistema unificado de aduanas, un palestino se ve forzado a pagar por los artículos que compra el mismo precio que un israelí que gana de media 20 veces más que él.

 

Ni siquiera en los peores momentos de las leyes de segregación racial de Jim Crow en Estados Unidos o el apartheid en Sudáfrica existió algo similar al sistema de carreteras implantado por Israel en Cisjordania, que reserva muchas de las principales vías para uso exclusivo de los israelíes. Los palestinos tienen que utilizar las carreteras secundarias, más largas y en peor estado, mientras que los israelíes corren a sus destinos por las autopistas llanas y bien asfaltadas concebidas para ellos. Además, la vía de Wadi al Nar, que está pensada para los palestinos y que, recientemente, se reasfaltó gracias a la ayuda de la Agencia de EE UU para el Desarrollo Internacional (USAID), padece un atasco crónico debido al control que tienen que atravesar todos los palestinos que se dirigen desde el norte y el centro de Cisjordania hacia el sur, y que el Ejército israelí puede cerrar a su antojo si las autoridades consideran conveniente cortar Cisjordania en dos.

La situación es aún peor para los habitantes de Gaza, que llevan seis años siendo objeto de una inhumana campaña de castigo colectivo. En la Franja, los recursos hídricos están agotándose, están cada vez más contaminados y son, por lo tanto, cada vez menos adecuados para el consumo humano, y los largos y frecuentes cortes de luz agravan los peligros para la salud y aumentan las tensiones causadas por la escasez de medios básicos de subsistencia.

 

Ahora bien, quizá uno de los ejemplos más significativos del apartheid israelí sea el de Qalquiliya. Esta ciudad de 45.000 habitantes está rodeada por un muro que tiene el doble de la altura que tuvo el Muro de Berlín. Tiene una sola entrada de ocho metros de ancho, controlada por un puesto de vigilancia israelí, que el Ejército puede cerrar igual que un director de una cárcel cierra las puertas con los presos dentro. Y no es la única ciudad palestina convertida en una prisión; existen docenas de capitales y pueblos como ella.

 

La situación en Susiya, un pueblo en la zona de Yata, en la parte sur de Cisjordania, se ha vuelto especialmente terrible. A los residentes, como los habitantes de otros siete pueblos cercanos, les acaban de informar de que sus hogares, su escuela primaria y su clínica, cuyo funcionamiento corre a cargo del organismo de Auxilio Médico Palestino, han sido designados para su demolición, y ellos ya no tienen derecho a permanecer en esta tierra porque el Ejército israelí tiene previsto emplearla como campo de entrenamiento militar.

 

Antes de esto, la vida en el pueblo no era fácil. Un lado limita con una carretera solo para israelíes, y, debido a que también hay otras vías prohibidas, los estudiantes tienen que andar durante seis kilómetros por caminos polvorientos, que se convierten en barrizales en invierno, para llegar a su centro de estudios. El pueblo está atravesado por un enorme conducto que transporta agua potable de Cisjordania a un asentamiento israelí ilegal construido en tierras que antes pertenecían al municipio. Los habitantes tienen que comprar su agua en camiones cisterna, a un precio de 27 shekels (cerca de seis euros) por litro, mientras que los colonos solo pagan cinco shekels el litro por un agua que llega por cañerías hasta sus casas.

 

No hace falta que diga cuántos habitantes de Susiya han sido detenidos o atacados porque han tenido la audacia de querer permanecer en sus hogares.

 

El apartheid es un sistema que ofrece dos tipos de leyes para dos pueblos o dos grupos étnicos que viven en la misma tierra. El apartheid israelí prohíbe que un palestino de Jerusalén viva con su esposa y su familia porque son de Ramala, a 16 kilómetros de distancia. Ella no tiene derecho a ir a Jerusalén para estar con él y si él se mudara a Ramala perdería sus derechos de ciudadanía y, por lo tanto, no solo el derecho a tener un seguro médico, sino también a vivir en Jerusalén, su ciudad natal. En cambio, de acuerdo con las leyes israelíes, un judío de cualquier parte del mundo tiene derecho a obtener la nacionalidad israelí en cuanto pone un pie en el Aeropuerto de Lod (Tel Aviv) y a vivir donde desee, ya sea en Israel o en las zonas ocupadas de Jerusalén y Cisjordania, que es hacia donde las autoridades suelen disuadirle mediante subvenciones y otras facilidades destinadas a animar a que los colonos se establezcan en tierras expropiadas a los palestinos.

 

La desgracia es que los palestinos han terminado pagando los costes de la ocupación y las injusticias sistemáticas debidas al apartheid, a través de tasas e impuestos que las autoridades israelíes pueden subir como les parece.

 

Está claro que el Gobierno israelí ha tomado una decisión. Ha dado al traste con la solución de los dos Estados y ha optado por un amplio sistema de apartheid. Y en el proceso, ha reducido la idea de un Estado palestino a una absurda entidad autónoma entre cuyas obligaciones está encargarse de garantizar la seguridad en los territorios ocupados, unos cantones y bantustanes aislados y separados del 60% de Cisjordania, que, a su vez, está separada de Jerusalén y de Gaza.

 

Ha llegado la hora de abandonar las ilusiones pasadas, reconocer que Oslo y sus protocolos han fracasado y decidir que el brutal sistema de apartheid no puede continuar. Como dijo el filósofo estadounidense, Henry Thoreau: “La revuelta contra la tiranía es la base de la libertad”.

 

Los palestinos no serán libres ni tendrán prosperidad económica hasta que se rebelen contra el sistema del apartheid israelí.

Fuente: http://www.mundoarabe.org/mustafa_barghouti14.html

 

 

 

Miremos hacia nosotros. No nos disculpemos de que nada podemos hacer y entonces seguimos nuestra vida como si el mundo de muerte y destrucción no existiese, no amenazase a todos. Rompamos las cadenas del conformismo e intentemos hablar sobre: "hace seis años han generado una guerra civil, que por los menos acumula 350 mil muertos, miles de desaparecidos, varios centenares de miles de heridos graves y cerca de 10 millones de desplazados y refugiados, sin contar la destrucción material, ya que esta guerra, literalmente, ha borrado cientos de pueblos, miles de edificios públicos infraestructura, y saqueado milenarios yacimientos arqueológicos".

 

 

Siria: Trump muestra los dientes

7 de abril de 2017

 

Donald Trump, ha mostrado sus dientes y tirado el primer mordisco en el gran juego de la política internacional, utilizando como excusa el promocionado ataque con armas químicas por parte de las fuerzas del presidente Bashar al-Assad, contra la ciudad de Jan Shijún, en el sur de la provincia septentrionalsiria de Idleb, que habría generado más de 100 muertos, el pasado martes.

 

Por Guadi Calvo* para Resumen Latinoamericano

 

Tras el hecho el presidente Trump declaró: “Este ataque químico ha cambiado mi actitud hacia el conflicto armado sirio así como con el presidente al-Assad”.

 

El ministro de Exteriores sirio, Walid al-Moalem, dijo que el supuesto ataque se produjo a raíz de un bombardeo de las tropas leales a Damasco contra posiciones del Frente Fatá al-Sham, el ex frente al-Nusra (al-Qaeda) desconociendo que en esas posiciones los terroristas almacenaba gran cantidad de armas químicas.

Estados Unidos lanzó una andanada de 50 misiles Tomahawk contra una base militar de Ash Shairat ubicada en la provincia siria de Homs, desde naves estacionadas sobre el Mediterráneo, destruyendo varios aviones y una pista de aterrizaje. El ataque ha tenido el inmediato apoyo de sus secuaces regionales Arabia Saudita e Israel.

La denuncia inicial provino del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una oscura organización con sede en Londres, amancebada con los mismos que dan su apoyo “moral” además de financiero, político y militar a los miles de terroristas “moderados” desde hace seis años han generado una guerra civil, que por los menos acumula 350 mil muertos, miles de desaparecidos, varios centenares de miles de heridos graves y cerca de 10 millones de desplazados y refugiados, sin contar la destrucción material, ya que esta guerra, literalmente, ha borrado cientos de pueblos, miles de edificios públicos infraestructura, y saqueado milenarios yacimientos arqueológicos.

 

Trump, artículo esta acción en un momento de suma fragilidad política interna, donde sus decisiones están siendo jaqueadas tanto demócratas como republicanos, enseñándole al magnate que para gobernar un país no alcanza con ser insolentemente rico y descaradamente desvergonzado.

 

Por su parte el ministro turco de Justicia, Bekir Bozdag, declaró que las pruebas realizada por expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmaban la presencia de gas sarín en las víctimas del confuso episodio.

La acción norteamericana prácticamente lleva a foja cero, los minúsculos avances que se habían logrado en las negociaciones de Astaná y Ginebra y azuzan a Moscú con declaraciones como la del actual secretario de Estado, norteamericano Rex Tillerson, exigiendo a Rusia revise su apoyo al presidente sirio Bashar al-Assad “responsable de este horrible ataque”.

 

Un déjà vu tóxico.

El confuso incidente del pasado martes en la ciudad de Jan Shijún, nos retrotrae a agosto de 2013, cuando el barrio damasquino de al-Ghuta, sufrió una ataque químico que provocó la muerte de 1500 civiles hecho del que inmediatamente fue responsabilizado el presidente al-Assad, tan cual ahora, y el entonces presidente norteamericano Barack Obama, se apuró a anunciar que bombardearía Siria.

 

Dicha amenaza representó uno de los más grandes papelones de una administración norteamericana, cuando hasta su más íntimo y antiguo aliado el Reino Unido, se excusó de participar del raid “punitivo” y el presidente ruso se expresó claramente que cruzado aquel límite lo que podría suceder sería imprevisible.

 

Estados Unidos irremediablemente solo frente a esa acción, bueno lo acompañaba Francia, pero desde Yalta sabemos que Francia no nunca cuenta en las cuestiones decisivas, por lo que Obama debió retroceder cautamente ante la advertencia de Moscú.

 

Tras los hechos de al-Gutha, quedaron algunas claras por ejemplo, que las armas químicas eran parte del saqueo a los arsenales del coronel Gadaffi, que un par de años atrás había sido derrotado en Libia, y que habían sido operados por fundamentalistas de al-Nusra, lo que nunca quedo claro, que hacían en al-Gutha, 15 agentes del Mossad, que desaparecieron sin dejar rastros.

 

El episodio de al-Gutha trajo varias consecuencias la primera fue que Siria aceptara unirse a la Convención sobre las Armas Químicas y abriese sus arsenales a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para que la OPAQ, retirada toda las armas químicas de territorio sirio en posesión de las fuerzas de al-Assad, armas que se terminaron de destruir en enero del año pasado.

Desde entonces el involucramiento de Moscú en el conflicto sirio ha sido cada vez más importante, lo que ha cambiado definitivamente la ecuación de fuerzas y ha obligado a los bandos terroristas tanto los auto denominados “moderados” como los “fundamentalistas” que en realidad son los mismos que según la oportunidad cambian de nombre, a replegarse rumbo a las fronteras con Turquía, por donde entraron la mayoría y para volver a sus países de origen, como Túnez, Libia, Argelia, Afganistán, Pakistán, China, Bangladesh y países del sudeste asiático, entre otros.

La toma de Alepo, por las fuerzas de Damasco ha sido la más dura derrota que sufrió la entente terrorista desde que estalló el conflicto y esa ha sido una pésima noticias para los enemigos de al-Assad no solo dentro de Siria, sino para los intereses franceses, británicos, wahabitas (Arabia Saudita, Qatar, al-Qaeda y Daesh), turcos e israelíes, que han colaborado con ingentes recursos para desplazar a al-Assad y el sueño se les estaba diluyendo por lo que el ataque a la ciudad de Jan Shijún, podría volver a cambiar la dirección del conflicto.

Justamente es la provincia de Idlib, el último territorio donde las organizaciones terroristas son todavía fuertes, es donde se concentran las operaciones del Ejercito Árabe Sirio, que responde al presidente al-Assad.

 

Una vez más Naciones Unidas, quien descaradamente junto a otras organizaciones internacionales, han jugado a favor de los terroristas desde un principio, intentó sancionar a Siria, tras el episodio del martes, pero la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, fue vetada por Moscú.

La embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, ha denunciado con vehemencia este nuevo “crimen de guerra”, perpetrado por el “régimen” de al-Assad, que desde hace seis años combate contra un ejército que ha llegado a tener 120 mil hombres de 93 países, y que su país ha sido el principal sostén.

Respecto a las armas químicas sería bueno que la embajadora Haley, por no ir muy lejos repase la lectura del analista mexicano Alfredo Jalife-Rhame, cuando detalla con ácida precisión las gestiones del Donald Rumsfeld, en la década del 80, con el entonces presidente iraquí Saddam Husein, para abastecerlo de armas biológicas, como ántrax y otras delicadezas por el estilo, que utilizaría tanto contra el pueblo kurdo, como en la guerra que entonces Saddam mantenía con Irán. Quizás entonces la enfática Haley, sabría que hay lugares donde es mejor no meter las narices.

* Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Fuente: http://anred.org/spip.php?article13933777

 

 Crisis civilizatoria

 

Recordemos que las tropas sudamericanas son las principales de la Minustah y los gobiernos progresistas las enviaron a excepción de Venezuela.

 

Por el retiro de la Minustah de Haití

A nueve años de la llegada de las tropas extranjeras a Haití se realiza una campaña para exigir su retiro. Compartimos una entrevista con Camille Chalmers quien evalúa estos años de ocupación militar en su país, así como la convocatoria a la Jornada continental por el retiro de la MINUSTAH de Haití, llevada a cabo el 1ro de junio de 2013 en varios países de la región.

 Un balance nefasto.

Entrevista con Camille Chalmers.

En el año de 2004, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decide crear la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas para Haití (MINUSTAH por su acrónimo en francés), luego de que una intervención militar de comandada por Estados Unidos y Francia derrocara al ex president Jean-Bertrand Aristide. Pasados nueve años de la instalación de la MINUSTAH, la evaluación que se hace desde el país caribeño es fuertemente negativa: no sólo ha cumplido con sus objetivos de promover y proteger los derechos humanos, asegurar elecciones transparentes, y proteger civiles de una supuesta incontrolable situación de violencia, sino que su función está siendo justamente la contraria, y con agregados nefastos como la introducción del cólera al país provocando la muerte de decenas de miles de personas, violaciones sistemáticas a mujeres, niñas y niños en barrios populares, represión y masacres de civiles.

 

Esta misión se ha convertido además en la fuerza que está asegurando la profundización de un proceso de neoliberalización de la economía del país, reprimiendo a los movimientos populares que luchan por detener o revertir dicho proceso. Es lo que manifiesta Camille Challmers en entrevista especial con Radio Mundo Real en ocasión de la Jornada Continental por el retiro de la MINUSTAHde Haití, que se está realizando hoy, 1º de junio de 2013 en varios países de la región.

 

Durante la entrevista Chalmers, integrante de la Plataforma Haitiana para un Desarrollo Alternativo (PAPDA) y de Jubileo Sur, destaca también otros ejemplos de cooperaciones que tienen resultados positivos para el pueblo haitiano, como las llevadas a cabo por Cuba, Venezuela y el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra de Brasil. Sigue abajo la entrevista íntegra.

 

Se están cumpliendo nueve años de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití ¿Cuál es el balance que hacen las organizaciones y movimientos sociales de los resultados que se proponía alcanzar esta misión y de los resultados que está generando?

Un balance totalmente negativo para el pueblo de Haití, desde todos los puntos de vista. Si miramos los objetivos planteados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en sus múltiples resoluciones entre 2004 y 2012, podemos decir que todos esos objetivos han fracasado rotundamente. Primero, en relación con la cuestión de la seguridad ciudadana y de la estabilidad, a pesar de que Haití no es un país inseguro (los niveles de inseguridad son mucho más bajos que los de los países vecinos) no se ha dado ningún paso hacia adelante en ese aspecto. Sabemos que la fuente principal de inseguridad radica en el tráfico de drogas (12% de la cocaína que entra a Estados Unidos pasa por nuestro territorio), y eso no ha disminuido. Por el contrario, el tráfico de drogas ha aumentado y, por supuesto continúa su trabajo de desestabilización de la sociedad y de las instituciones.

Si tomamos las elecciones democráticas podemos decir que no hemos avanzado, sino al contrario. Si miramos el ciclo electoral entre 1990 y ahora, podemos decir que las últimas elecciones del 2010-2011 fueron las peores del ciclo electoral que empezó en los noventa. No solamente hubo una cantidad enorme de fraudes, hubo una gestión técnica muy pobre, una participación bajísima, y un control evidente de todo el proceso electoral por la MINUSTAH y por agentes externos, incluidos agentes de la OEA que difundieron los resultados sin ninguna relación con la votación real que se dio en Haití. Así que desde el punto de vista de la institucionalidad democrática podemos decir que la MINUSTAH no solamente no ha mejorado la situación, pero ha trabajado en contra del espíritu democrático, y no ha reforzado las instituciones democráticas del país.

Si tomamos la cuestión de los derechos humanos, la MINUSTAH no ha hecho ninguna intervención seria en los casos de violaciones sistemáticas de derechos humanos, como por ejemplo, de los trabajadores haitianos cortadores de caña que van a República Dominicana y que son expulsados, violando las convenciones internacionales y de los derechos de los trabajadores inmigrantes. Y la MINUSTAH no solamente no ha realmente trabajado para la defensa de los derechos humanos, pero la impunidad sistemática de las fuerzas armadas que están en nuestro país, ha reforzado toda la debilidad del sistema judicial. La población realmente no cree en la eficacia del Poder Judicial.

Lo más grave por supuesto, es la cuestión de la cólera, que fue una introducción de las fuerzas de la MINUSTAH, comprobado por instituciones científicas de Estados Unidos y de Francia. A pesar de esto, las Naciones Unidas no aceptan su culpabilidad, y su negligencia criminal en la introducción de esta enfermedad y sus consecuencias dramáticas. Estamos hablando de más de 8 300 muertos, de más de 630 mil afectados y daños muy graves desde el punto de vista social y económico para todo el país. Naciones Unidas está evocando la inmunidad de sus tropas, para realmente no pagar indemnizaciones, ni emprender procesos que podrían mejorar el acceso al agua potable y servicios de saneamiento, que es la única solución frente a la epidemia de cólera.

También desde el punto de vista de los derechos humanos, tenemos múltiples denuncias comprobadas de violaciones masivas a mujeres, niñas y niños, incluyendo el episodio que se dio en el barrio popular Martissant, donde más de 120 soldados de Sri Lanka han sido acusados, con muchas pruebas, de violaciones masivas contra mujeres de ese barrio. Y hasta ahora no se ha dado ningún juicio de tribunal para reparar los daños muy graves que se han hecho en esas familias.

En ese sentido se manifiesta que la MINUSTAH no solamente no está cumpliendo con su deber de velar por los derechos humanos, sino que se ha convertido directamente en violador de derechos humanos, como nos venis contando ¿Qué magnitud han adquirido en estos 9 años, estos casos de violaciones de derechos humanos, que incluyen además masacres y asesinatos a civiles?

Sí, la MINUSTAH se ha constituido en la fuerza de represión directa en contra de los barrios populares, sobre todo en Puerto Príncipe, ejerciendo una represión salvaje con un saldo importante de muertes civiles. La MINUSTAH además es la fuerza represiva desplegada frente a los movimientos ciudadanos pacíficos, como por ejemplo el gran movimiento para exigir el aumento del salario mínimo (en violación de la ley no se había subido el salario mínimo en más de 6 años). Era un movimiento ciudadano muy amplio, con muchísimos sectores, y la MINUSTAH fue el brazo armado que hizo la represión violenta en contra de los manifestantes, con represión física, encarcelamientos, lanzamiento masivo de gases lacrimógenos, inclusive dentro de un hospital de niños, cosas muy graves con un saldo muy importante en términos de daños a los derechos básicos de las personas.

Y en todo esto, se puede notar que por ejemplo, cuando el presidente (Michel) Martelly decidió encarcelar a un parlamentario en funciones, lo cual es totalmente contrario a la Constitución, la MINUSTAH fue la fuerza desplegada en las calles para asegurar que el encarcelamiento tuviera lugar.

¿Existe una relación entre la presencia de esta fuerza de ocupación y el desarrollo de la política económica en todo este tiempo? ¿Cómo describirías la evolución económica de Haití en estos años?

Bueno, desde los años ’83, ’84 se viene fijando una política neoliberal, que ha generado una destrucción sistemática de la capacidad productiva del campesinado, con la transferencia de activos hacia el sector privado, con el desmantelamiento de todo sistema de protección social y con la privatización masiva de los activos públicos. Esta tendencia se ha reforzado, y la MINUSTAH es una presencia para favorecer y garantizar el éxito de esta política. Se vio muy claramente cuando se hizo la privatización violenta de la telefonía pública, cuando hubo un despido ilegal de más de dos mil trabajadores, y la MINUSTAH se presentó como la fuerza que garantizaba que esa operación pudiera suceder.

La visión política impuesta por el imperialismo por supuesto conlleva un componente represivo, porque las políticas tienen una inmediata polarización social, de empeoramiento de las condiciones de vida de las grandes masas, y eso significa sublevamiento, protestas, manifestaciones, etcétera, y la MINUSTAHes la fuerza represiva básica utilizada por el imperialismo para asegurar que esas políticas se mantengan.

Existen otros ejemplos sin embargo, de relacionamiento de los países de la región con Haití. Recordamos, por ejemplo que Venezuela fue uno de los primeros países de la región en colaborar cuando ustedes sufrieron el terremoto en el año de 2010. Sabemos que Cuba cumple un rol con el envío de profesionales de la salud, así como el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil lleva algunos años también haciendo brigadas de solidaridad con Haití. ¿Cómo evalúan ustedes este tipo de relacionamiento de los países de la región con el pueblo haitiano?

Sí, tenemos en Haití ejemplos muy bonitos de cooperación solidaria, de cooperación respetuosa, de cooperación que realmente tiene efectos significativos en las condiciones de vida cotidiana de la gente. Empezando por la cooperación con Cuba, que empezó en el ’98, y en el campo de la salud dio resultados extraordinarios, con una integración total de los médicos cubanos en las comunidades rurales, y que contribuyen mucho a luchar para mejorar el acceso a los servicios públicos de salud. Y debo subrayar que por ejemplo, el saldo de muertos que tenemos a causa del cólera hubiera sido por lo menos el triple sin la presencia de los médicos cubanos.

Así que es realmente un ejemplo maravilloso de la cooperación solidaria, de la cooperación que no genera endeudamiento, una cooperación que no genera dependencia, y que ayuda al pueblo a atacar problemas sociales básicos. Y esta cooperación se ha reforzado ahora con la presencia de la cooperación venezolana, con la relación triangular Cuba-Haití-Venezuela, que interviene en varios sectores, como el sector de la salud, el apoyo a la pequeña agricultura campesina y la pesca, que son sectores muy importantes para ayudar al pueblo de Haití a salir de esta crisis.

También queremos señalar una presencia muy importante de una brigada de solidaridad, que se llama Brigada Dessalines (por el nombre del libertador de Haití), que fue una decisión del Movimiento Sin Tierra con Vía Campesina, que es una brigada que trabaja en Haití desde hace cuatro años y medio, con una presencia muy importante, con mucha ternura al lado de los movimientos campesinos de todo el país.

 

Destacaste que son cooperaciones que no genera endeudamiento. Recordamos que a partir del terremoto en 2010 hubo aprobaciones de préstamos para la recuperación del país. ¿Cuál fue el rol que jugaron Estados Unidos y las empresas transnacionales en estos últimos años?

Es muy significativo constatar que después de tres años del terremoto, el país no ha entrado en un proceso de reconstrucción, y la mayoría de las infraestructuras destruidas durante el terremoto todavía están en el suelo. Y a pesar de eso se ha gastado dicen, más de 6 mil millones de dólares, pero más del 85% de esta suma fue absorbida por las burocracias estatales de los países dominantes o por lasONG que trabajan dentro de la política imperialista. Muy poca plata ha llegado realmente al pueblo, y se puede ver muy por los resultados insignificantes que existen en el terreno. Estados Unidos ha utilizado esta crisis humanitaria para reforzar su presencia militar en el Caribe, haciendo una invasión militar de más de 23 mil marinos un día después del terremoto, con 165 barcos, con sólo 1 barco hospital y 164 barcos de guerra. Nada que ver con la violenta crisis humanitaria que está viviendo el pueblo de Haití. Utilizaron también el terremoto como momento de desestabilización de las elecciones del país, para reforzar la dependencia y entrar en un proceso de control de todos los sectores estratégicos del país. Por ejemplo, hay una ofensiva nueva para el control de las tierras, acaparamiento masivo de tierras, construcciones de hoteles de lujo, construcción de zonas francas; y ahora hay 52 proyectos mineros controlados totalmente por las empresas norteamericanas y canadienses, y todo esto por supuesto bajo la protección de esta ocupación militar.

Así que el terremoto fue un momento trágico para la población de Haití, pero también un momento revelador del significado de la cooperación de las Instituciones Financieras Internacionales, y la cooperación controlada por el imperialismo como mecanismo para reforzar su dominación.

 

Señalas que hay un rechazo contundente de las organizaciones y movimientos populares hacia laMINUSTAH. ¿Cómo está la lucha de los movimientos populares en torno a este tema y a estas otras problemáticas que venís mencionando?

Dentro del movimiento popular hay una dinámica ahora muy interesante de convergencia, y estamos en las vísperas de la creación de un potente movimiento democrático patriótico para lograr la salida de las tropas de la MINUSTAH. Y se ve muy bien que en todas las organizaciones hay una clara consciencia de que la MINUSTAH es una tropa de ocupación, una clara consciencia de que hay que luchar contra eso. Y eso se manifiesta de múltiples maneras. El último ejemplo que tuvimos fue la gran movilización de 40 mil campesinos durante el mes de marzo que denunciaron muy claramente esta presencia militar y que reclamaron la recuperación de la soberanía, y que también expresaron su rechazo contra la presencia de Monsanto en el país y de las semillas transgénicas. Así que estamos en un proceso de construcción del movimiento, y el primero de junio es un momento importante. Hay múltiples iniciativas, va a haber mucha manifestación, mucha reunión, debates, conferencias para evaluar estos nueve años, pero también para buscar pistas de nuevas articulaciones dentro del movimiento popular para romper con la dispersión que existió durante los últimos años.

Se logró ahora coordinar con los movimientos sociales del continente organizar esta Jornada Continental por el retiro de las tropas de la MINUSTAH en Haití.

Este día continental contra la MINUSTAH fue decidido desde el año pasado, e involucra una participación activa de muchas organizaciones y redes del continente, sobre todo en Brasil, en Uruguay, en Argentina, en Chile y en muchos otros países, en Honduras, etc. El viernes pasado hubo una gran manifestación de calle en Uruguay, que protestaron contra la presencia de las tropas uruguayas en Haití. Y hay una consciencia creciente de que defender la autonomía y la autodeterminación del pueblo de Haití es parte de los mecanismos para realmente entrar en la integración soberana de los pueblos y de tener otra América Latina. Es muy importante denunciar esta vergüenza de la presencia masiva de tropas brasileras, argentinas, uruguayas, guatemaltecas, etc. El objetivo presentado para este día de movilización es de reclamar el retiro inmediato de las tropas de la MINUSTAH, el retiro inmediato sobre todo de las tropas de la UNASUR, y también hacer una movilización fuerte a nivel continental para exigir a las Naciones Unidas el reconocimiento de su culpa en la introducción del cólera, e indemnizaciones adecuadas para entrar en un proceso de justicia y reparación para las víctimas del cólera y para todo el país.

En el 1º de junio vamos a recibir delegados de más de 20 países del continente, muchas organizaciones sindicales, muchas organizaciones solidarias de mujeres, que van a hacer presencia para manifestar su voluntad de participar en esta lucha para el retiro de las tropas.

Debemos subrayar también que ayer el Senado de la república tomó otra resolución reclamando la salida de las tropas, como ya lo hizo hace dos años.

Como decís, el Senado ya se había pronunciado por el retiro de las tropas en 2011 sin que se haya producido ningún resultado en ese sentido. ¿Dónde están las trabas para que estas decisiones del Senado no puedan seguir adelante?

Está claro que esto es la manifestación de una situación de ocupación. Porque si tenemos al Senado de la república que manifiesta claramente con unanimidad la voluntad de reclamar el retiro de las tropas y no pasa nada, eso demuestra que estamos bajo una ocupación, donde las decisiones del país no están incluyendo al pueblo de Haití. Pero estamos en otra coyuntura, y en la coyuntura actual hay un rechazo creciente de esa presencia, y estoy seguro que esta nueva resolución del Senado va a tener un impacto político muy fuerte en el proceso de construcción de un nuevo movimiento patriótico.

http://radiomundoreal.fm/6753-un-balance-nefasto?utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook&lang=es

Fuente: https://geopolitica.ws/article/por-el-retiro-de-la-minustah-de-haiti/

 

 

Valoremos la diversidad de culturas que los pueblos defienden y les dan sentidos de vida como: "La familia extensa Garífuna prevalece, no obstante los esfuerzos realizados por la cultura dominante, y el proceso migratorio que se intensificó a partir de mediados del siglo pasado, contribuyendo esto en cierta medida a fortalecer la condición matrifocal de nuestro pueblo, la que tiene raíces entre las culturas de la yuca amarga provenientes del río Orinoco y pueblos indígenas de África."

 

 

Honduras: 220 años de resistencia y la sobrevivencia del pueblo Garífuna

11 de mayo de 2017

 

 OFRANEH

 

Una vez más, el 12 de abril se conmemoró el arribo del pueblo Garífuna a Honduras, tras haber sido expulsado de la isla San Vicente (Antillas menores), y librado dos guerras consecutivas contra los Británicos, los que finalmente se apoderaron del último bastión de los Caribes Arawak.

 

En Honduras durante los últimos años, el Estado se apropia de la fecha para efectuar sus rituales de poder, al mismo tiempo que incrementaba su estrategia de despojo del pueblo Garífuna, la que inició en los albores del siglo XX; cuando entregó el destino de la costa norte a las compañías bananeras, pretendiendo en el siglo XXI expulsar a nuestro pueblo y comunidades a través de las “ciudades modelo” (ZEDE) y otros proyectos de industrias extractivistas.

La etnogénesis del pueblo Garífuna se remonta a mediados del siglo XVII, cuando náufragos africanos fueron acogidos por indígenas Arawak Caribe, de los cuales heredamos nuestro idioma, religión y costumbres. En la actualidad nuestro pueblo preserva el idioma Garifuna de origen arawak maipure norteño Kalinagu de las Antillas Menores.

La familia extensa Garífuna prevalece, no obstante los esfuerzos realizados por la cultura dominante, y el proceso migratorio que se intensificó a partir de mediados del siglo pasado, contribuyendo ésto en cierta medida a fortalecer la condición matrifocal de nuestro pueblo, la que tiene raíces entre las culturas de la yuca amarga provenientes del río Orinoco y pueblos indígenas de África.

 

La matrifocalidad del pueblo Garífuna ha sido ignorada y hasta soterrada por la cultura dominante de índole patriarcal, la que simplemente desconoce su existencia y alienta la sustitución de las redes de mujeres en nuestras comunidades, promoviendo la organización social de corte occidental, que nos convierte en simples estadísticas y podemos decir que hasta en mercancía.

La matrifocalidad del pueblo Garífuna fue señalada en las investigaciones realizadas por Nancy Gonzales, la que en su libro “Peregrinos del Caribe”, resaltó la importancia que juegan las mujeres en las ceremonias relacionados con el culto ancestral, el cual gira alrededor de las abuelas (nagoto) a las que se les rinde tributo en el Dügü, religión animista que hasta la fecha sobrevive entre nuestro pueblo a pesar de las influencias exógenas, especialmente de las sectas evangelistas que rechazan la posibilidad de cualquier tipo de sincretismo.

Ademas de Nancy Gonzales, las antropólogas Virginia Kerns y Keri Brondo han hecho énfasis en la matrifocalidad Garífuna. Brondo además ha escrito sobre el rol que jugamos las mujeres en la defensa del territorio ancestral, el que se ve asediado por una oleada de apropiaciones y despojos que cuentan con el apoyo del estado.

Sí bien hasta la fecha logramos conservar la matrifocalidad, no obstante; las políticas de homogeneización cultural promovidas por el Estado y organismos financieros internacionales desconocen su existencia e incluso promueven la disolución de la propiedad comunitaria como un impedimento para el “desarrollo” de corte occidental, el que promueven con un enorme ahínco.

Desafortunadamente la herencia matrilineal (alagận) ha venido siendo sustituida por el concepto de herencia patriarcal predominante entre cultura mestiza. La aparición de procesos de “legalización” y titulación de tierras promovidos por el Estado, han servido para despojar al pueblo Garífuna, y desconocer la herencia matrilineal.

La herencia tradicional Garífuna contemplaba a las mujeres como las herederas, siendo sustituido nuestro alagận por la visión occidental donde se le confiere al hombre, especialmente a los mayores el derecho a la herencia. La mayoría de las ventas de tierras que han sido desmembradas de forma ilegal de los títulos comunitarios, recaen en los hombres, especialmente los que retornan tras haber emigrado a los Estados Unidos.

La influencia de los meriganas -término que se usa en Garífuna para los que habitan o han retornado de los Estados Unidos- es impactante, ya que además de poseer un presunto capital financiero, muchos han adquirido usos y costumbres ajenos a la cultura Garífuna, especialmente relacionados con el concepto de propiedad privada.

Las redes de mujeres Garífunas en las comunidades cuentan con organizaciones centenarias, como lo son los denominados clubes de danza, los cuales mantienen vivas las tradiciones orales entre nuestro pueblo, además de propulsar grupos de apoyo social de dimensiones insoslayables.

 

Sí bien pudimos conservar en cierta medida hasta la fecha nuestra matrifocalidad, la pérdida del alagận implica la paulatina desaparición de nuestro territorio el cual es apetecido por empresarios del turismo, palma africana y extractivos; apropiándose del territorio por pedazos, contando con el apoyo de municipalidades, Instituto de la propiedad y la complicidad del Ministerio Público que como de costumbre se niega a intervenir en los despojos.

La sobrevivencia del pueblo Garífuna es un desafío ante la desaparición del territorio y la pérdida del idioma y cultural a través de la influencia de los medios de comunicación manejados por la cultura dominante además del fracaso de la educación bilingue intercultural.

Los retos son enormes, pero con la protección y la guía de las deidades ancestrales, así como la resolución en la defensa de nuestra herencia cultural y territorial lograremos sobrevivir como cultura diferenciada, para garantizar los bienes comunes de la naturaleza a las futuras generaciones.

Servindi, vía OFRANEH

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Honduras_220_anos_de_resistencia_y_la_sobrevivencia_del_pueblo_Garifuna

En consecuencia, asumamos la realidad actual del sistema capitalista y examinemos la indagación siguiente:

 

¿Está en crisis el análisis geopolítico tradicional?

14 de junio de 2017

Por Fernando Dorado (Rebelión)

 “A veces no es cuestión de tener ideas nuevas, sino de dejar de tener ideas antiguas”.

 Edwin H. Land

Quienes construyen sus análisis con enfoques eminentemente geopolíticos, hasta antes de que apareciera Trump, la tenían relativamente fácil. Podían sentirse seguros en un mundo “ordenado” en bloques. El gobierno de los EE.UU. lideraba la coalición de la OTAN, estaba a la cabeza del bloque “occidental” (USA, Europa-Japón, Israel y Australia), que se enfrentaba al bloque en construcción de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), liderado por Putin y Xi Jinping, y todo lo demás giraba en torno de esos dos ejes. La “primavera árabe”, según esa explicación, había sido un complot occidental para reemplazar a viejos enemigos como Mubarack y Gadafi, que a pesar de ser nuevos aliados debían ser derrocados para impedir que las rebeliones populares que se incubaban por efecto de sus gobiernos represivos, pudieran devenir en procesos democráticos que desestabilizaran la región.

Hasta allí la teoría –más o menos– explicaba esa realidad. La teoría de la existencia de un imperio global, sustentado en los intereses de una burguesía financiera transnacional, sin patria y sin lealtades nacionalistas, no tenía ninguna cabida, así hubiera sucedido un hecho que contradecía el análisis geopolítico predominante, como fue la intervención “humanitaria” de la OTAN en Libia, que aunque no contó con la aprobación formal de Rusia y China, no fue cuestionada ni vetada en ningún momento por esas potencias. Una fisura surgió entonces en la teoría geopolítica en boga, pero sus ideólogos voltearon a mirar para otro lado.

Sin embargo, para esos teóricos el gran problema siempre ha sido el complejo mundo islámico. El movimiento “supra-nacional” que lidera la Hermandad Musulmana y los múltiples grupos y tendencias islámicas que se incuban dentro y fuera de esa corriente político-cultural panárabe, no puede ser entendido ni por aquellos que desde afuera se han alineado con las potencias occidentales desde su colonización moderna (cuyo objetivo siempre ha sido monopolizar el petróleo y el gas que existe en toda la región), ni por aquellos que se encuadraron con los intereses geopolíticos de la URSS, en medio de las guerras mundiales pero, sobre todo, después de 1945.

En sus análisis imaginarios –tanto los imperialistas occidentales como los “socialistas” orientales– tenían que cuadrar (y casi siempre ocultar, camuflar, adobar) sus propuestas ideológicas de “democracia y libertad”, por un lado, y de “autonomía y solidaridad”, por el otro, con realidades de gobiernos autócratas, reaccionarios, conservadores, patriarcales, racistas y tribales, y con movimientos de resistencia que no podían ser enmarcados, entendidos o asimilados por visiones y lecturas construidas por fuera de la historia y la realidad árabe, otomana, persa, meda, palestina, marroquí, tunecina, egipcia, siria, etc., y por las divisiones étnico-tribal-culturales de suníes y chiíes, y de las múltiples y complejas variantes que fueron surgiendo a lo largo de siglos de confrontación de intereses de élites y cúpulas de poder que construyeron alianzas y tradiciones centenarias.

Hasta hace poco tiempo, la mayoría de analistas explicaban las diferencias, los conflictos y los diversos alineamientos políticos tanto dentro de cada “nación” (muchas de ellas creadas artificialmente en diversas reparticiones que realizó el imperio inglés y francés, y después el estadounidense y la misma Unión Soviética) como a nivel regional e internacional, y las contradicciones –muchas de ellas agudas y violentas– entre los diversos pueblos musulmanes, como simples confrontaciones entre suníes y chiíes, entre conservadores y reformadores, entre laicos y religiosos, etc., pero esas explicaciones nunca cuadraban del todo. Tanto los políticos de los imperios occidentales como de los países “socialistas” se hacían ilusiones con las fracciones laicas que aparecían entre algunos partidos políticos “nacionalistas” pero, éstos no dejaban de ser fenómenos pasajeros que no iban más allá de la “nata” de las elites.

Lo que hoy sucede –que muchos quieren adjudicárselo a Trump– es mucho más inexplicable para quienes ven el mundo árabe-persa-egipcio-etc. y musulmán con ojos “occidentales” u “orientales” (estadounidenses, europeos, rusos, chinos, que cada vez se unifican con base en la mirada homogeneizante del capital financiero y mafioso internacional). Que hoy se estén formando nuevos alineamientos dentro de los pueblos árabes, que Qatar (de mayoría suni y wahabita como Arabia Saudí) sea empujada hacia una alianza con Irán y Turquía; que otros países árabes liderados por la monarquía Saud se alíen para –supuestamente– atacar y derrotar al terrorismo islámico (Daesh, al-Qaeda, etc.) y a la hermandad musulmana; y que EE.UU. y el Reino Unido (e Israel) no coincidan en esos nuevos alineamientos; no puede ser explicado con la antigua y obsoleta teoría de la geopolítica imperial.

Se requiere un nuevo enfoque que comprenda que el gran capital financiero ya actúa por encima de lealtades geopolíticas y que explique el “desorden” actual. Una nueva repartición del mundo está en pleno desarrollo y es urgente entender su devenir. Lo que sucede en Venezuela y América Latina no está muy lejos de lo que ocurre en el Cercano y Medio Oriente y el Norte de África. ¿Los “nuevos nacionalismos imperiales” (Trump, Brexit, etc.) ya no necesitan que existan Estados nacionales en el mundo periférico y dependiente? ¿Una nueva globalización está en desarrollo? ¿La crisis económica global que se ha incubado en las últimas décadas exige una “nueva política de despojo” que arrase con la configuración tradicional de amplias regiones como pareciera estar sucediendo en Oriente Medio? ¿La gran burguesía financiera global despedazará –a voluntad y mediante un “acuerdo en las sombras”– a las naciones que posean inmensas riquezas en petróleo y gas (u otras como biodiversidad, sitios turísticos, etc.) para despojarlas con mayor facilidad de sus recursos naturales?

Si así fuera, los fundamentos teóricos de la geopolítica tendrían que ser revisados. Lo evidente e innegables es que todo está revuelto y hay que repensar y releer.

@ferdorado 

Blog del autor: https://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com.co/2017/06/esta-en-crisis-el-analisis-geopolitico.html#.WUCALes1_IU

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227928

 

 

Enfoquemos más a las construcciones y luchas abajo. Indaguemos si el potencial de cambio social reside en la recuperación creciente de territorios no sólo por los indígenas sino también por la diversidad de abajo al ampliar el concepto de «territorio» a nuevas territorialidades propicias a los buenos vivires convivires.

 

 

 

Territorios indígenas y descolonización

19 agosto, 2015 Pueblos en Camino

 

Raúl Prada Alcoreza

“…En este sentido, la defensa de los territorios indígenas es parte de la lucha descolonizadora. Defender los territorios indígenas de su desterritorialización extractivista, de su despojamiento y desposesión por parte del capitalismo dependiente, es no solamente pieza importante de la lucha anticapitalista, no solamente segmento fundamental de la lucha anticolonial y descolonizadora, sino, sobre todo, es primordial en la defensa de la vida.”

 

“…Al final, los lenguajes, los discursos, las teorías, son instrumentos de la vida, para la vida, no solamente para su permanencia y reproducción, sino, sobre todo, para su creación y recreación; la invención y reinvención de la vida. Por eso mismo, dentro de este ámbito, son herramientas de sobrevivencia, no en el sentido elemental, reductivo, sino en el sentido complejo, amplio. Si unos discursos, si unas teorías, ya no sirven para eso, se las desecha y se inventa otras, más adecuadas. Los lenguajes, los discursos, las teorías, no contienen de pos sí sentido alguno, verdades inherentes, esencias o sustancias metafísicas; los sentidos emergen de las prácticas lingüísticas, discursivas, teóricas, de la gente. Lo indispensable es usarlas como herramientas y no convertirlas en el lenguaje de la revelación, en el discurso de la verdad, en la teoría del saber absoluto. Cuando se hace esto, dejan de ser útiles para la vida, convirtiéndose, mas bien, en obstáculos para la vida y la sobrevivencia; convirtiéndose en dispositivos de poder institucionalizados. Lo que los convierte en fines, rebajando la condición humana a ser un medio para preservar la revelación, la verdad y el saber. Cuando ocurre esto, se desprecia la vida de la manera más veleidosa; se asume que matar al infiel, al que se opone a la verdad, al enemigo, al ignorante del saber absoluto, es la tarea principal, a nombre de la revelación, de la verdad, sea esta la revolución, la libertad u otra finalidad, a nombre de la “ideología” o de la ciencia. Esta inversión de valores, usando esta frase para ilustrar mejor, es un genocidio, así como un biocidio, también, en las condiciones del modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente, es un etnocidio…”

 

Patético exhibicionismo y desesperación extractivista

El apego de los llamados gobiernos progresistas al modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente es una clara muestra del carácter histórico-político de estos gobiernos. No dejaron de ser Estado-nación subalternos; administradores de la transferencia de los recursos naturales de las periferias a los centros del sistema-mundo capitalista. Entonces son cómplices no solo de las dominaciones imperialistas, sino de mantenerlo alimentándolo con las concesiones extractivistas a las empresas trasnacionales; manteniendo, de esta manera, al ciclo dominante y hegemónico del capitalismo vigente; extractivista y financiero, inscribiendo la deuda infinita en los cuerpos de los pueblos subyugados.

 

El exigir que las naciones y pueblos indígenas entreguen sus tierras a la vorágine del capitalismo extractivista es la patética desesperación de comediantes, que fungen de líderes populistas, cuando, en realidad, desarman a los pueblos de su capacidad de lucha, haciendo gala de su demagogia, que se sostiene en redes clientelares. Es una clara muestra de lo distante que se está de la Constitución. Constitución que, además de establecer el carácter plurinacional del Estado, en transición, Estado plurinacional Comunitario y Autonómico, establece los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios. Por otra parte, deja claro el carácter ecologista de la Organización Económica del Estado, al establecer la condición sustentable del “desarrollo”, definiendo las condiciones no mercantilizables de los recursos naturales, destinados al vivir bien. Este, el dispositivo gubernamental que exige a los pueblos entregar sus recursos naturales, abrir las áreas protegidas, es un gobierno que ha adoptado el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente.

 

Territorios indígenas

En primer lugar, es indispensable definir lo que se entiende por territorios indígenas. Cuando queremos hacer esto, definir el concepto de territorios indígenas, nos encontramos con distintos discursos que lo contienen; en cada discurso la interpretación es distinta. En términos del uso político, territorios indígenas, tiene que ver con las luchas de las naciones y pueblos indígenas por recuperar y reconstituir sus territorios ancestrales. Ciertamente cuando decimos esto, de recuperar y reconstituir, hablamos en el contexto de la geografía política de los Estado-nación. Esto significa que la recuperación y la reconstitución están circunscritas dentro de esta geografía. Generalmente se habla de los territorios donde están asentados los pueblos indígenas. Entonces se trata de la protección de los pueblos indígenas, de la defensa de sus culturas, de sus lenguajes, de sus instituciones, de sus normas y procedimientos propios. Para tal efecto, la lucha de los pueblos indígenas ha buscado el reconocimiento de sus territorios por parte de los Estado-nación. Naciones Unidas ha recogido las reivindicaciones, las demandas, sobre todo las conquistas de los pueblos indígenas, después de décadas de luchas descolonizadoras. Le ha dado un leguaje jurídico y ha extendido como derechos colectivos a todo el orbe planetario. Muchos Estado-nación han firmado convenios internacionales, que establecen universalmente los derechos de los pueblos indígenas. En este sentido, los territorios indígenas son territorios reconocidos internacionalmente y por los estados firmantes de los convenios internacionales.

Vulnerar estos derechos adquiridos, asumidos internacionalmente y por los estados firmantes, es violar los derechos humanos, en su extensión colectiva. En otras palabras, es violar las condiciones de posibilidad democrática, tal como han sido constituidas hasta ahora. Es comportarse despóticamente ante estos derechos establecidos. Es esto precisamente lo que pasa cuando se exige abrir las áreas protegidas a concesiones extractivistas de empresas trasnacionales.

 

Cuando se hace esto, violar derechos colectivos, con el desparpajo más grande, acusando, además, a los pueblos indígenas que no quieren hacerlo, de inmorales, se patentiza no solamente el despotismo más desvergonzado, sino que no se ha entendido nada de nada. No se ha entendido la Constitución, no se ha entendido el sentido primordial del llamado proceso de cambio, que es el de la descolonización. Tampoco se ha entendido el significado histórico-político, en el presente, de la democracia, del ejercicio de la democracia, que, de acuerdo con la Constitución, es participativa, directa, comunitaria, pluralista, representativa. Es como creer que basta con pretender ser indígena o parécelo para legitimar cualquier cosa, incluso actos y acciones políticas que van contra los derechos de los pueblos indígenas. Esto no es otra cosa que una desorientación enorme respecto a las emancipaciones y liberaciones en la actualidad. Y lo más grave, esto no es más que la continuación del despojo y la desposesión colonial; primero, en el periodo colonial propiamente dicho; después, en el periodo liberal, con las repúblicas; para prolongarlo con el periodo nacionalista; posteriormente, asombrosamente, para perpetuarlo en el periodo del llamado gobierno progresista, sobre todo con el denominado gobierno indígena.

La definición del concepto de territorios indígenas no queda ahí, en el uso político, “ideológico”, jurídico, incluso técnico, en las oficinas de Naciones Unidas, en las ONGs y en las instancias gubernamentales. Se ha desarrollado también como una concepción teórica de territorios indígenas. Se habla, en este sentido, de territorios indígenas, como espesores culturales; como ámbitos de relaciones entre comunidades y ciclos vitales, del agua, del aire, del suelo, de los bosques, de las cuencas. En una de las versiones de esta interpretación filosófica, el concepto de territorio indígena adquiere el carácter de arquetipo, de originariedad; se les atribuye esta connotación territorial a las comunidades originarias. Sin embargo, hay que hacer notar que para los pueblos ancestrales el territorio no es indígena o, mejor dicho, del pueblo indígena, que tampoco se consideraba como tal, sino que se nombraba como gente, como humano, en la lengua propia. El territorio no puede ser de alguien, persona o colectivo; la comunidad es la que forma parte del territorio. Lo común, en este caso, no corresponde solamente a los miembros de la comunidad o de las comunidades con las que se comparte, sino también con los otros seres con los que se convive.

 

Como se puede ver, a pesar de la importancia, la utilidad, “ideológica”, política, jurídica y cultural del concepto, no deja de plantear problemas hermenéuticos la decodificación y la interpretación del concepto. Problemas que hay que asumirlos plenamente, precisamente por la importancia y significación histórica que tienen los pueblos indígenas.

Otra semántica del concepto de territorios indígenas tiene que ver con la perspectiva ecológica. Los pueblos indígenas se encuentran en ecosistemas biodiversos vulnerables, forman parte de estos ecosistemas. Claro que también forman parte de los ecosistemas, en general, las ciudades, las poblaciones no indígenas; sin embargo, no hablamos de esta pertenencia ecológica, en general, sino de la vinculación de los pueblos indígenas con ecosistemas vulnerables, de las cuencas, de los bosques, de los territorios todavía no suficientemente afectados por la integración capitalista. En este sentido, territorio indígena adquiere una connotación ecológica. Hay una versión light, por así decirlo, de esta perspectiva ecológica, que es, mas bien, ambientalista; concibe a los territorios indígenas como áreas protegidas.

Después de esta breve revisión de parte de la polisemia de territorios indígenas – no podemos extendernos, por el momento -, podemos ver que más que tratarse de un concepto, estamos ante una distribución conceptual heterogénea. Distribución heterogénea que hace a una formación no solo discursiva, sino política-cultural. Esta formación discursiva-político-cultural se despliega en las sociedades contemporáneas, en los Estados-nación, en el mundo, buscando ocasionar acontecimientos emancipativos y libertarios descolonizadores. Por lo tanto, en este ánimo y activismo, busca ocasionar enunciaciones que hagan inteligible el entramado de relaciones sociales e institucionales, donde se disputan dominaciones y contrapoderes.

 

En consecuencia, la formación discursiva-político-cultural de la que hablamos, que nombraremos como des-colonial – preferimos usar el término que asume Silvia Rivera Cusicanqui, con la explicación del caso, que decolonial -, es una heurística y hermenéutica de contra-poder, de prácticas discursivas-políticas-culturales contra- hegemónicas.

En este sentido, la defensa de los territorios indígenas es parte de la lucha descolonizadora. Defender los territorios indígenas de su desterritorialización extractivista, de su despojamiento y desposesión por parte del capitalismo dependiente, es no solamente pieza importante de la lucha anticapitalista, no solamente segmento fundamental de la lucha anticolonial y descolonizadora, sino, sobre todo, es primordial en la defensa de la vida.

Escritor, docente-investigador de la Universidad Mayor de San Andrés. Demógrafo. Miembro de Comuna, colectivo vinculado a los movimientos sociales antisistémicos y a los movimientos descolonizadores de las naciones y pueblos indígenas. Ex-constituyente y ex-viceministro de planificación estratégica. Asesor de las organizaciones indígenas del CONAMAQ y del CIDOB. Sus últimas publicaciones fueron: Largo Octubre, Horizontes de la Asamblea Constituyente y Subversiones indígenas. Su última publicación colectiva con Comuna es Estado: Campo de batalla.Vamos a hablar ahora de una distribución conceptual, relativa a los territorios indígenas. La importancia de este mapa conceptual tiene que ver con la problemática fundamental de las dominaciones, articuladas en las estrategias capitalistas, asentadas en los diagramas de poder colonial. En este sentido, la importancia radica en la significación histórica-política y cultural de las luchas descolonizadoras y anticapitalistas; en consecuencia, la importancia adquiere una connotación crucial en la defensa de los territorios indígenas.
 
El deber

Fuente: http://pueblosencamino.org/?p=1686

 

 

 Alternativas postcapitalistas

 

 

Descubramos en México a contenidos y sentidos de las luchas por reivindicaciones que compartimos.

 

México: La ofensiva de arriba, ante el movimiento de abajo

14 de junio de 2017

 

"Denunciamos pues, la agudización de la guerra en contra de nuestros pueblos, la tormenta que relampaguea en el cielo y que busca ahora acabar con la esperanza para todos los mexicanos que representa el Concejo Indígena de Gobierno y nuestra vocera, de la utilización de grupos de choque y grupo paramilitares para golpear la lucha de los pueblos".

Los que somos el Congreso Nacional Indígena; pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas de este país, hacemos un llamado a los pueblos de México indígenas y no indígenas, a las organizaciones honestas de derechos humanos, a los medios de comunicación, a la comunidad científica e intelectual a repudiar la escalada represiva contra compañeros y compañeras de nuestros pueblos donde se han estado nombrando concejales para la integración del Concejo Indígena de Gobierno para México, lo que representa para nosotros una agresión en contra del CNI y de nuestra propuesta que hemos lanzado a toda la nación, por lo que denunciamos y señalamos que:

En Chiapas, crece la hostilidad y grave tensión que los malos gobiernos han generado en el ejido Tila, por caciques ligados grupos paramilitares en su intento por que regrese el mal gobierno a la comunidad, como es el líder paramilitar de Paz y Justicia Arturo Sánchez Sánchez y su hijo Francisco Arturo Sánchez Martínez, quienes realizando disparos y acompañado por mas personas pertenecientes a su organización cerraron el acceso al pueblo de Tila; recientemente el día 5 de junio de este año, bloquearon la carretera que va de Tila a Salto de Agua frente al hospital integral de Tila y otra parte en la carretera Tila a Yajalon, incluso bloqueando caminos dentro de terrenos ejidales con personas encapuchadas y armadas. La escalada de hostigamientos se agudizó a partir una movilización que este grupo realizó el pasado 2 de junio en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez encabezada por partidistas y paramilitares de Paz y Justicia.

Responsabilizamos al mal gobierno en sus tres niveles de lo que pueda ocurrir y llamamos a la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en el ejido Tila.

En el mismo estado, los ricos pretenden arrebatar nuevamente la tierra dignamente recuperada por nuestros hermanos de la comunidad San Francisco, municipio de Teopisca, miembros del grupo de trabajo Semilla Digna, como es el hostigamiento realizado por los ricos Juan Hernández Molina, Pedro López Girón y Pedro Hernández Espinoza. El pasado 4 de junio del presente año se presentó el señor Pedro López Girón, acompañado por un grupo de aproximadamente de 50 personas que destruyeron violentamente la tranca, alambres de púas y la cerca del potrero que delimita las tierras recuperadas el pasado 19 de septiembre del 2016. Ese día amenazaron a las compañeras con violaras sexualmente y amenazaron con desalojar por la noche acompañados por la fuerza pública. Condenamos estos cobardes ataques, y exigimos pleno respeto al territorio recuperado por nuestros hermanos de San Francisco y la cancelación definitiva de las seis ordenes de aprehensión existentes contra nuestros compañeros.

También en Chiapas, el pasado 28 de mayo fue allanada la casa de la compañera Alejandra Padilla, del grupo de trabajo Semilla Digna, robando una computadora portátil de su habitación, en la cual resguardaba información sobre el acompañamiento que ha hecho a comunidades indígenas del CNI en sus luchas, así como parte que es del equipo de trabajo del CIDECI- UNITIERRA.

El 22 de mayo de este año a las 05:20 horas, un grupo paramilitar que se identifica como Nuevo Guadalupe Victoria, atacó con armas de grueso calibre a un grupo de compañeros y compañeras de la comunidad de Cruztón, participantes en el CNI, a las 07:00 horas, nuestro compañero Rodrigo Guadalupe Huet Gómez, salió del lugar donde se resguardaba del ataque para verificar si los agresores se habían retirado, cuando recibió un impacto de bala en la sien. Los agresores fueron identificados como provenientes del ejido Guadalupe Victoria.

En Querétaro exigimos la inmediata libertad de los compañeros Otomís Jerónimo Sánchez y Anselmo Robles delegados del Congreso Nacional Indígena, que junto con Pablo González y Luis Alberto Reyes se encuentran secuestrados por el mal gobierno, por órdenes de aprehensión que fueron giradas en su contra por el 9 juzgado Penal de 1ª instancia, por el supuesto delito de ser autor intelectual de motín agravado, que no es considerado como grave por lo que alcanzaría su libertad bajo fianza, derecho que les ha sido negado. Tenemos claro que dichos cargos son para detener la lucha, honestidad y coherencia que han demostrado nuestros compañeros.

En Morelos, saludamos la lucha digna del pueblo Nahua de Tepoztlán, en contra de la ampliación de la autopista La Pera – Cuautla, y repudiamos cualquier intento por reprimir mediante el uso de policías o por grupos de choque como el que incursionó el 7 de junio de este año, comandados por el ex presidente municipal Gabino Ríos para desmontar el plantón con la intención de generar violencia para atacar a nuestros compañeros, tanto en la autopista como en el palacio municipal. Compañer@s no están solos ni solas.

En el Estado de México, la comunidad Ñuhú, de Santa Cruz Ayotuxco, municipio de Huixquilucan, enfrentan la destrucción de su territorio en medio de la falta de toda garantía jurídica mientras las maquinarias del mal gobierno y las empresas constructoras devastan el bosque otomí mexica para la construcción de la autopista Toluca – Naucalpan. A pesar de que desde el pasado 26 de abril de este año, fueron notificados de la suspensión judicial de dicha obra, misma que no ha sido respetada por las autoridades del mal gobierno ni las empresas constructoras, violando así sus propias leyes del mal gobierno.

En Michoacán, los malos gobiernos mantienen secuestrados a los compañeros de la comunidad de Calzontzin, municipio de Uruapan Ramón Ortiz Marín, Daniel Pérez Anguiano, Francisco Javier Rodríguez Amezcua , Lorenzo Aguirre Rangel, Jorge Daniel Oros Cuin, José Luis Rangel Rangel, Humberto Romero Martinez, Josué Yair Romero Ortiz, Guillermo Romero Ortiz, José Alejandro Esquivel Alvarez, José Artemio Zinzun Galván, Juan Zavala Guevara, Jose de Jesus Belmontes Arrollo, Roberto Isidro Jiménez, Juan Carlos Rangel Morales, Angrey Raúl García González y J Jesus Magdalena Chávez luego de la represión que hizo el mal gobierno en contra de la comunidad el pasado 24 de febrero. Exigimos la inmediata libertad de nuestros compañeros injustamente presos.

En Campeche y Guatemala, denunciamos el despojo y destrucción de sus casas y tierras que tienen en condiciones de desplazamiento forzado a nuestros hermanos mayas kekchi y chu del Petén, Guatemala, a manos de militares que son amparados por supuestos conflictos armados, la devastación capitalista de los recursos naturales y los latifundios protegidos por los malos gobiernos de aquel país. Lo que ha traído a cientos de hermanos a Candelaria, Campeche, donde montaron un campamento para resistir y visibilizar la guerra capitalista que enfrentan en sus tierras a unos metros de la frontera mexicana.

Denunciamos pues, la agudización de la guerra en contra de nuestros pueblos, la tormenta que relampaguea en el cielo y que busca ahora acabar con la esperanza para todos los mexicanos que representa el Concejo Indígena de Gobierno y nuestra vocera, de la utilización de grupos de choque y grupo paramilitares para golpear la lucha de los pueblos que conformamos el CNI, de la criminalización y persecución de quienes luchan por un mundo justo, desde abajo y a la izquierda.

A quienes piensan que nuestra lucha caerá por su represión, les recordamos que este caminar es por la vida y la libertad, y por lo tanto la muerte no la detendrá sino todo lo contrario, y seguimos llamando a la sociedad civil a estar consciente, solidaria y atenta a esta lucha, a esta ofensiva, que es por reconstruir la democracia, la libertad y la justicia para todas y todos.

¡Por la Reivindicación Integral de Nuestros Pueblos!

Nunca Más un México Sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Enlace Zapatista

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Mexico_La_ofensiva_de_arriba_ante_el_movimiento_de_abajo

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México: Se suman organizaciones al frente en defensa del agua y el territorio

14 de junio de 2017

 

Una decena de organizaciones presentaron hoy el Movimiento para la Defensa del Agua, del Territorio y la Vida (Modatv), frente social contra la privatización del agua en el estado y la Ley de Aguas, y a favor de garantizar en el estado el derecho humano al agua, priorizando el uso agrícola y ganaderos sobre el industrial.

En rueda de prensa, presentaron su plan de acción para los próximos meses, que incluye movilizaciones y protestas pacíficas, tomas de presidencias municipales, cierre de carreteras, plantones ante la Conagua y una concentración masiva en el zócalo para exigir la abrogación de la Ley de Aguas de 2012.

 

El nuevo frente social fue conformado el pasado 5 de mayo en Tlaxcalancingo, municipio de San Andrés Cholula, oficializando así la unificación de luchas que fueron expuestas en el foro realizado en Izúcar de Matamoros.

Integrantes de Pueblos Unidos contra la Privatización del Agua (PUCPA), Coordinadora Nacional Plan de Ayala Movimiento Nacional Puebla, Movimiento Obrero Campesino Urbano y Popular (Miocup), Consejo Democrático Magisterial Poblano, Asamblea Social del Agua, Unión Popular de Vendedores Ambulantes “28 de Octubre”, Alianza Popular de Ciudadanos Unidos de Atlixco, Barzón Poblano, Mixteca Poblana en Defensa del Agua, Movimiento para la Defensa del Agua y la Tierra (Modat), y Movimiento para la Autogestión Social Campesina Indígena Popular (MASCIP), anunciaron su adhesión en un colectivo apartidista que enfrente las políticas públicas de despojo.

“Este colectivo dará la lucha contra la entrega del agua, la tierra, los minerales, etc. a grandes empresas nacionales y transnacionales que vulneran nuestra soberanía nacional, que no dejan un beneficio para los pueblos y por el contrario generan despojo, descomposición del tejido social y contaminación”, dice el primer posicionamiento de la nueva organización.

Entre las acciones se contempla impulsar una Ley General de Consulta para Pueblos y Comunidades Indígenas que garantice el ejercicio democrático de los pueblos a decidir sobre el uso de su territorio y la consulta libre, previa, informada y vinculante, con base en el convenio 169 de la OIT.

El nuevo frente social exigió también cese al hostigamiento, persecución, acoso, desaparición y asesinato de luchadores sociales, defensores de derechos humanos y periodistas.

También buscará declarar reservas agrícolas para proteger los campos de cultivo de la voracidad de los desarrollos inmobiliarios e industriales.

E- Consulta

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/Mexico_Se_suman_organizaciones_a_frente_en_defensa_del_agua_y_el_territorio

En consecuencia, la lucha  del abajo sin fronteras en contra del extractivismo es central para que los pueblos puedan conquistar las soberanías (territorial, alimentaria, energética e hídrica) y encaminarse a los buenos vivires. Avizoremos:

 

Post-extractivismos en Chile: posibilidades y urgencias

14 de junio de 2017

Por Eduardo Gudynas (Rebelión)

 

En el primer día, mirando hacia afuera por las ventanas, se veían las chimeneas, conductos, depósitos y todo tipo de estructuras que se inclinaban sobre las playas y aguas de Quintero y Puchuncaví, cerca de Valparaíso. Se podía ver y oler la devastación ecológica. Hacia adentro, un nutrido grupo de vecinos debatía bajo el empuje de mujeres que con mucho orgullo explicaban su resistencia a todas esas amenazas sociales y ambientales. Los ánimos rebosaban energía ciudadana.

En el segundo día, el foco pasó a la provincia de Petorca. Se sucedieron relatos sobre cómo, desde fuera, se impuso una apropiación del agua de tal intensidad que se dejó a los de adentro, a las comunidades locales, sin acceso a ella. Los testimonios fueron sobre ríos que casi han desaparecido, lagunas que ya no existen o personas que deben bañarse apenas con un paño húmedo; es el robo del agua.

Todas estas imágenes mostraban las distintas caras de los extractivismos, un concepto que se refiere a la apropiación intensiva de recursos naturales para servir a las corrientes exportadoras que nutren la globalización.

Estos relatos, unos promovidos por las Mujeres de la Zona de Sacrificio en Resistencia de Quintero y Puchuncaví (1), y los otros por los integrantes de Modatima (Movimiento de Defensa por el acceso al agua, la tierra y la protección del medio ambiente; 2), dejan muy en claro la gravedad del problema. Son, además, muy semejantes a lo que se padece en los demás países sudamericanos.

 

Extractivismos, sus soportes y conexiones

En efecto, extractivismos como las explotaciones mineras y petroleras, o la agricultura intensiva, generan todo tipo de impactos (3). Unos son efectos directos, a nivel local, allí donde ocurre la extracción de los recursos naturales. En esas circunstancias se pueden enumerar la contaminación de suelos y agua de la megaminería, o el acaparamiento del agua para la agricultura intensiva.

Paralelamente, los extractivismos sólo son posibles si cuentan con lo que se denomina como “áreas de soporte” y “redes de conectores”.

 

El primer aspecto alude a las áreas que proveen insumos indispensables como la energía y el agua, incluyendo por ejemplo las centrales termoeléctricas o represas, las que a su vez tienen serios impactos ambientales y sociales.

El segundo componente se refiere a las carreteras, ferrovías, oleoductos, mineraloductos o cualquier otra conexión entre sitios de extracción con sus áreas de soporte como con los puntos de salida de las exportaciones. Estos a su vez también originan efectos negativos sobre el ambiente y las personas.

Teniendo presente estos casos, lo que sucede en Petorca y otros sitios de Chile con respecto a la apropiación del agua, en muchos casos corresponde a los impactos directos de los extractivismos. A su vez, lo que se observa Quintero y Puchuncaví es impactante por concentrar en una superficie relativamente pequeña emprendimientos de soporte como de conexión, todo ellos con serios efectos. Allí se acumulan proveedores de energía (como las plantas que queman carbón), terminales petroquímicas y de procesamiento de mineral, junto a los conectores que permiten recibir insumos (como combustibles) y embarcar minerales. Los impactos son tantos, tan intensos y tan concentrados, que nadie puede desconocer: basta respirar para sentir el polvillo del carbón o advertir los colores sufridos de la poca vegetación que resiste en el área.

Estos casos dejan muy en claro una condición propia de todos los extractivismos: son insostenibles desde el punto de vista ecológico, dañan la salud humana, y son profundamente injustos bajo cualquier perspectiva de justicia. Distintas revisiones de la situación en Chile, como las que lleva adelante el Observatorio Latino Americano de Conflictos Ambientales (OLCA), confirman la gravedad de la situación (4). No es posible seguir insistiendo en esas estrategias, y es necesario promover alternativas.

 

Postextractivismos como alternativas

Ante esta situación, a inicios de la década de 2010 en los países andinos, sobre todo en Perú, a los cuestionamientos a los extractivismos se sumó la novedad de ofrecer alternativas. Esto ocurrió bajo condiciones muy similares a las que se observan en todo Chile, tales como la contaminación minera o la afectación de lagunas o ríos, y que sobre todo hostigaban a comunidades rurales pobres. Las críticas y resistencias no bastaban ya que inmediatamente se les reclamaba: “si no hay minería, ¿cuál es su alternativa?”, o bien “sin minería colapsaría la economía nacional”. Era necesario responder a esas preguntas desafiantes.

 

Además, estaba cada vez más claro que los impactos extractivistas eran de tal intensidad que no podían ser revertidos con meros ajustes tecnológicos, como mejores filtros en las chimeneas. La megaminería a cielo abierto es en realidad una amputación ecológica ante la cual las medidas de compensación planteadas, como mojar los suelos para que no se levante polvo, resultan ridículas.

Así nació lo que se denomina postextractivismo. Este es un conjunto de posturas que sin dejar de señalar los impactos extractivistas busca opciones concretas para dejar de depender de ellos (5).

 

En Chile es imperioso abordar esta cuestión. En el país se acumulan todo tipo de impactos negativos en su territorio. Además el país sufre una verdadera adicción extractivista, expresada en la muy alta participación de las exportaciones de recursos naturales (pasaron de representar el 80% del total exportado en 2000, al 85,6% en 2015). Para agravar más la situación hay una enorme dependencia en un sólo producto (el cobre, en refinados y concentrados da cuenta del 55% de las ventas externas). A contracorriente de las imágenes populares, eses es un perfil más semejante a Perú (país donde los bienes primarios representan el 85% de las exportaciones), que a un país emergente o industrializado, donde las ventas al exterior descansan sobre todo en manufacturas y servicios.

 

Los postextractivismos desean quebrar esa dependencia.

Para el caso chileno, en forma preliminar podría plantearse que una primera etapa en estas transiciones buscaría reducir la dependencia de exportaciones de recursos naturales por debajo del 50% del total exportado. Además, que eso estuviera diversificado en diferentes commodities sin que ninguna representara más del 20% de las ventas externas.

 

Es posible señalar algunas ideas básicas sobre el postextractivismo que, lejos de agotar la temática, al menos pueden ser útiles para promover este debate en Chile. Comencemos por precisar que por un lado se busca detener los impactos más graves, allí donde destruye la naturaleza o afecta la salud pública. Los emprendimientos que no pueden ser reformulados para cumplir adecuados estándares sociales y ambientales deben ser clausurados. Aquí es importante advertir que esta no es una postura, por ejemplo anti-minera, ya que puede haber aprovechamientos mineros que no son extractivistas. Tampoco es el llamado a una naturaleza intocada, sino un mandato de responsabilidad en aprovechar los recursos naturales sin destruir esa base ecológica.

 

Para avanzar en este camino se deben cumplir las actuales normativas sociales y ambientales. Esto se debe a que muchos emprendimientos extractivos son posibles porque los propios estados no respetan sus exigencias en ambiente, ordenamiento territorial o salud pública, o por ser cómplices en esconder información clave. Entonces cualquier alternativa reclama su efectivo cumplimiento.

Paralelamente son necesarios ajustes en las políticas públicas, un amplio campo sobre el que se puede compartir algunos ejemplos. Como muchos sólo entienden el lenguaje económico, es imprescindible aplicar una contabilidad que incorpore los costos ambientales y sociales. Muchos extractivismos son buenos negocios porque no contabilizan los efectos económicos de la contaminación o de las enfermedades. Bajo la misma perspectiva, los precios de las materias primas deben ser corregidos buscando que su valor incorpore los costos totales, incluyendo sus componentes sociales y ambientales.

A medida que se reduce el peso de los extractivismos deben crecer otros sectores que lo reemplacen. Desde el punto de vista del empleo se observan muchas oportunidades ya que sectores como la minería o la agricultura intensiva en realidad demandan pocos puestos de trabajo. Desde el punto de vista económico, y en especial para las cuentas públicas, la cuestión aparece inicialmente más complicada porque se dispara el temor que una caída de las exportaciones extractivistas reduzca los ingresos económicos.

 

Sin embargo, las opciones postextractivistas ofrecen varias respuestas. Es necesaria una reforma tributaria ya que muchos emprendimientos mineros y petroleros tributan poco o nada. Una tributación justica y efectiva brindaría ingresos que podrían compensar en parte una reducción de las exportaciones, tal como muestran estudios preliminares para el caso peruano. De la misma manera, una reducción en los extractivismos significa ahorros en los dineros que el Estado o la sociedad dedica en pagar los costos de la contaminación y los impactos en la salud.

Finalmente, no olvidemos que los gobiernos otorgan enormes subsidios (explícitos u ocultos) para sostener a los extractivismos. Estos “subsidios perversos” deberían ser suspendidos, y esos fondos deben ser redirigidos a reconversiones productivas en sectores no extractivos. Dicho en forma más simple, el Estado cuenta con voluminosos recursos económicos que en la actualidad usa para promover los extractivismos cuando deberían destinarse a las alternativas.

Los postextractivismos dan un paso más reclamando la diversificación productiva. En ese sentido, en varios países se ha identificado el enorme potencial que en ese sentido tiene una reconversión agropecuaria. Otras prácticas, inspiradas en la agropecuaria orgánica, tienen menos impactos ambientales, consumen menos energía y requieren más empleo. Estas resultan en alimentos más sanos y abundantes, lo que permitiría terminar con distorsiones tales como la de exportar minerales para importar alimentos. Este tránsito postextractivista sin duda va en sentido contrario a las estrategias chilenas actuales que amparan sectores de alto impacto, como los cultivos de palta orientados a la exportación (con efectos denunciados por Modatima) o las plantaciones forestales.

No puede dejar de mencionarse que el postextractivismo requiere cambiar los comportamientos de intenso consumo dentro de nuestros países. Los hábitos de los sectores de mayores ingresos económicos en las grandes ciudades, son los que demandan por más y más extractivismos.

El postextractivismo además busca radicalizar la democracia, ya que cualquiera de sus alternativas parte de la participación ciudadana. Pero a la vez debe enfrentar las opacas redes de poder político y económico que amparan los extractivismos, sin olvidar sus componentes de corrupción como muestran los casos en Brasil o Chile.

 

Globalización y regionalismos de otro modo

Pero más allá de los cambios nacionales, de todos modos los extractivismos son dependientes de las demandas globales. Por ello, los postextractivismos enfrentan esto postulando una desvinculación selectiva de la globalización y un regionalismo de nuevo tipo, que sea autónomo ante los mercados globales y permita articular sectores productivos dentro del continente. No se postula el aislacionismo, sino una recuperación de las capacidades nacionales para poder decidir volúmenes, precios y tipo de recursos naturales a exportar. Debemos admitir que esto difícilmente puede lograrlo un país aisladamente ya que basta que una nación esgrima mayores regulaciones ambientales o correcciones de precio para que un país vecino, competidor, opere en sentido contrario para atraer más inversores y proyectos. Esto hace que necesariamente las transiciones postextractivistas requieran coordinaciones entre países acordando los mismos estándares y exigencias sociales y ambientales. Podrá decirse que esto es una fantasía pero recordemos que, en un pasado reciente, en el marco de Naciones Unidas avanzaban propuestas de coordinación del comercio internacional en materias primas que fueron derribadas por el vendaval neoliberal y las presiones de las corporaciones transnacionales.

 

La reconversión hacia otros sectores productivos no-extractivistas también se potencia bajo acuerdos con países vecinos. Existen muchas opciones en la agropecuaria, y sus encadenamientos con la industria alimentaria, pero también en sectores manufactureros convencionales. Se deben organizar cadenas industriales regionales, donde Chile coparticipe junto a países vecinos, por ejemplo fabricando componentes automotores. De esta manera se puede salir de la trampa actual, donde los recursos económicos ganados con exportar minerales o celulosa, pongamos por caso a China, luego se gastan en comprar automóviles chinos. Sin duda que esas industrias regionales tendrán otras prioridades (siguiendo con el ejemplo, se enfocará en medios públicos de transporte antes que en fabricar autos personales).

Este tipo de reformas se organizan en lo que se ha llamado un “regionalismo autónomo”. O sea, un proceso por el cual el vínculo con las naciones vecinas permita organizar redes productivas regionales, bajos otras condiciones sociales y ecológicas, mientras se gana autonomía para romper con la dependencia y subordinación con los mercados globales.

 

Las alternativas son posibles

Estos son apenas algunos ejemplos que muestran que hay muchas oportunidades para comenzar a diseñar salidas a los extractivismos en Chile. Todos buscan romper con el fatalismo de entender que el país sólo puede ser exportador de materias primas, para siempre y sin otras opciones.

En realidad la actitud debe ser inversa, ya que los extractivismos actuales son insostenibles no sólo ecológica y socialmente, sino también para las economías nacionales. Ni Chile ni el planeta toleran más este estado de situación. Es en este cambio de actitud donde está posiblemente uno de los mayores aportes del postextractivismo, al volver a abrir las puertas a pensar alternativas.

Notas

1. Mujeres de la Zona de Sacrificio en Resistencia de Quintero y Puchuncaví, más informaciones en: https://www.facebook.com/Mujeres-de-Zona-de-Sacrificio-Quintero-Puchuncav%C3%AD-908094075974874/

2. Modatima (Movimiento de Defensa por el acceso al agua, la tierra y la protección del medio ambiente), más información en: www.modatima.cl

3. Una biblioteca con artículos, reportes y libros sobre extractivismos, incluyendo sus definiciones e impactos, se puede encontrar en:www.extractivismo.com

4. Dimensión socioambiental de los conflictos territoriales en Chile, OLCA, Santiago, 2016.

5. Una biblioteca con textos y otros recursos sobre postextractivismo está disponible en: www.transiciones.org

Este artículo es posible gracias a la invitación de Paola Bolados, del programa en ecología política, feminismos y poscolonialidad en la Universidad de Valparaíso, para conocer las experiencias que se comentan. Una primera versión de este artículo fue publicada en El Ciudadano, Chile, 8 junio 2017.

Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), Montevideo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227830

 

 

Aprendamos, como izquierdas marxistas, de este posicionamiento ético religioso:

“La ecoteología constituye una nueva cosmovisión con inspiración ética y religiosa que cuestiona el modelo de civilización tecnocientífica imperante y propone un paradigma que salvaguarde armónicamente los derechos de la naturaleza y los humanos, pues la actual crisis se da por la civilización hegemónica. El mesianismo prometido por la ciencia y la tecnología resultó ser selectivo y discriminatorio”, explica Richard Acostai.

En su libro, Acosta plantea el reto de la teología: responder a la realidad social y sus nuevas formas de opresión que avasallan a los pueblos. Añade que si el discurso teológico pretende ser pertinente se requiere la coherencia entre la fe y la praxis, una práctica que responda a esos nuevos contextos sociales y sus desafíos.

“Si la teología ha de ser impertinente, ha de serlo al ejemplo de Jesús, el Cristo, quien importunó el statu quo y las estructuras alienantes y opresoras de su contexto”.

 

 

 

Resistencias antiextractivistas:

en el corazón de la práctica de la ecoteología

13 de junio de 2017

Por Fernanda Sánchez Jaramillo (Rebelión)

En Latinoamérica la apuesta es por la ecoteología a través de la cual representantes de la Iglesia ejercen su misión liberadora del hombre y la tierra. Uno de los propósitos es cambiar de paradigma, ubicar al hombre como parte de la naturaleza, integrado a ella, en una nueva relación ya no de dominación sino de codependencia.

En Suramérica y Centroamérica diferentes comunidades eclesiásticas acompañan comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas, en sus resistencias pacíficas contra empresas, nacionales y multinacionales, y sus proyectos extractivistas.

“La ecoteología constituye una nueva cosmovisión con inspiración ética y religiosa que cuestiona el modelo de civilización tecnocientífica imperante y propone un paradigma que salvaguarde armónicamente los derechos de la naturaleza y los humanos, pues la actual crisis se da por la civilización hegemónica. El mesianismo prometido por la ciencia y la tecnología resultó ser selectivo y discriminatorio”, explica Richard Acostai.

En su libro, Acosta plantea el reto de la teología: responder a la realidad social y sus nuevas formas de opresión que avasallan a los pueblos. Añade que si el discurso teológico pretende ser pertinente se requiere la coherencia entre la fe y la praxis, una práctica que responda a esos nuevos contextos sociales y sus desafíos.

“Si la teología ha de ser impertinente, ha de serlo al ejemplo de Jesús, el Cristo, quien importunó el statu quo y las estructuras alienantes y opresoras de su contexto”, dice enfático Acostaii.

En el corazón de esa praxis está el acompañamiento de la Iglesia a los procesos de resistencia pacífica liderados por comunidades indígenas, campesinas, y afros que habitan en las entrañas de Nuestra América.

Además asumir una posición de liderazgo que confronta los nuevos modelos de desarrollo que promueven el extractivismo como fuente de “progreso” a costa del sacrificio y el rompimiento del tejido social, del equilibrio de los ecosistemas.

Un desequilibrio que ha enfermado a la tierra, Uma Kiwe, para los Nasa de Colombia. “El suelo el lugar donde nos encontramos hoy, donde desarrollamos nuestras actividades, es un ser vivo. Es la piel de la madre tierra, Uma Kiwe, y allí dentro de esta capa existen seres espirituales que denominamos tapanos, espíritus que toman formas diferentes con las hojas de los árboles, con las ramas que se van descomponiendo y que generan equilibrio con todo el territorio”, señala Luz Mery Pachacué, indígena Nasa quien vive en el departamento del Caquetá.

Según la cultura Nasa el suelo, la piel de la tierra, se desarmoniza y enferma cuando hay quemas, se aplican químicos, se destina a monocultivos como la palma; además, cuando hay minería y deforestación.

Es en este momento de crisis planetaria le corresponde a la teología cristiana saldar una deuda pendiente. En palabras de Acosta:

“Le corresponde a la reflexión teológica, incluso, redimir la cosmovisión cristiana heredada e impuesta por ella desde la Modernidad que distorsionó la designación divina del hombre como “dominador” “sometedor” atribuida en el Génesis, y la entendió como sinónimo de depredacióniii”.

Esta “deuda” fue debatida en el año 1967 en el artículo de la Revista Science The historical roots of our ecological crisis”, las causas históricas de nuestra crisis ecológicas del estadounidense Lynn White Jr.

En ese artículo, White planteó que, especialmente en su forma occidental, no hay religión más antropocéntrica que la Cristiana y que incluso en el mito de la creación se observaba que todas criaturas físicas no tienen otra finalidad que servirle al hombre, que fueron hechas para su beneficioiv.

No obstante Alirio Cáceres, diácono permanente de la Arquidiócesis de Bogotá y animador ecológico de la Iglesia del Continente y Bogotá, opina que hay que se cautelosos en este punto.

“No se puede ser tajante al decir que el cristianismo es antropocéntrico y depredador. Génesis 1, 28 habla de un Dios permisivo que le da el mandato, el dominio y ese dominio se entendió como servirse de todos los servicios de la naturaleza en función del ser humano, que es lo que se conoce como antropocentrismo.

“Pero penetrando en la mentalidad bíblica, los estudiosos, los hermeneutas llegaron a la conclusión de que ese verbo ha sido mal traducido mal interpretado, porque en realidad el dominar es servir, es cuidar”, agrega Cáceres.

También en su artículo White reconoció el papel “radical” de San Francisco de Asís para superar esa perspectiva de aparente superioridad del hombre sobre la naturaleza.

“La clave para entender a Francisco es su creencia en la virtud de la humildad –no solo para el individuo sino para el ser humano como una especie. Francisco trató de deponer al hombre de su monarquía sobre la creación e instaló una democracia para todas las criaturas de Dios”, dijo Withe.

En América Latina, la ecoteología como evolución o nueva perspectiva de la teología de la liberación incluye a la Tierra -Madre Tierra, Pacha Mama, Uma Kiwe, con las diferentes denominaciones que pueda adquirir, es otro sujeto a liberar; además, del pobre.

La tierra es también oprimida. Se escucha su insistente clamor, su grito que interpela a teólogos y ciudadanos, en general, para protegerla.

La ecología tiene en Leonardo Boff uno de sus grandes exponentes quien en sus escritos como en Grito a la tierra, grito a los pobres, la considera una pobre más.

“Boff habla de una cuarta ecología que es integral y que la opción por los pobres implica ese grito de la tierra porque la ecología se entiende como la ciencia de los pobres, ciencia de la casa común, el planeta”, indica Alirio Cáceres.

La Encíclica Laudato Sí, centrada en el cuidado de la casa común, plantea un teocentrismo –insiste Alirio Cáceres- el centro es Dios, de él venimos los seres existentes, la fauna, el bosque, las flores.

“Laudato Sí fue el cántico que Francisco de Asís entonó al Dios creador, el proyecto humano es que podamos devolver a Dios todo lo donado, por su misericordia”, enfatiza Cáceres.

 

¿Antropocentrismo o biocentrismo?

Pensar un territorio común, una forma nueva de entender Dios al ser humano, al cosmos es un reto para la teología del Siglo XXI.

“La presencia de lo ecológico en la teología ha llevado a cuestionar el antropocentrismo que entiende al humano como dueño y señor (lógica imperialisa), pues así el humano puede transformarse en biocida y geocida; también ha logrado dar el paso a la comprensión de una concepción cosmocéntrica de la existencia que pretende armonizar los derechos humanos con los derechos de los demás seres”v, explica Acosta.

En el centro de la crisis actual adquiere mayor importancia la discusión sobre el lugar del hombre en el planeta, su responsabilidad en la crisis ecológica actual y el rol que debería cumplir.

“El antropocentrismo ha mostrado sus límites y hasta se ha vuelto contra el ser humano mismo. Por lo demás el enfoque antropocéntrico se ha descubierto cómo parte de la racionalidad patriarcal colonizadora que nos está llevando a la destrucción de la madre tierra. Sin una formación ya no solo de los derechos humanos sino más radicalmente de los derechos de la tierra y de la naturaleza no es posible vivir en paz con nosotros mismos, con el Creador”, añade Marco Arana exsacerdote peruano.

También J. L Ruiz de la Peña en su libro Teología della Creazione hizo una pregunta similar: ¿Cosmocentrismo o antropocentrismo? ¿la realidad es antropocéntrica?

Ruiz es claro al afirmar que si bien el hombre creado es tratado casi como un Dios y que ese principio antrópico establece una línea de relación con la doctrina de la creación, el cual le atribuye a la fe cristiana su renuencia a que el hombre abandone su posición central en el mundo, cristocentrista, antropocentrista.

No obstante este autor sugiere que la ilusión de creerse en una posición central como individuo y como especie ha sido revalorada debido a la grandeza del cosmos, la vía láctea y, en ella, la pequeñez del hombre.

“La teología de la liberación y el discurso ecológico tienen algo en común: parten de dos heridas sangrantes. La primera, la herida de la pobreza y de la miseria, rompe el tejido social de los millones y millones de pobres en el mundo entero. La segunda la agresión sistemática a la tierra, desestructura el equilibrio del planeta amenazado por la depredación hecha a partir del modelo de desarrollo planteado por las sociedades contemporáneas y mundializadas”, asegura Juan José Tamayo en su librovi.

Ambos, nos dice Boff, tienen como objetivo la liberación, de los pobres hecha por ellos mismos sin un salvador si no como sujetos políticos y la segunda, la Tierra, Gaia, Uma Kiwe, Pacha Mama, estableciendo una relación entre el ser humano y ella en la que no es el ser dominante y procurando un modelo de desarrollo que haga la vida sostenible para todas las especies sin primacía de ninguna.

En esta apuesta están inscritas las propuestas de teólogos, sacerdotes y no sacerdotes, que abogan por un modelo de desarrollo distinto y que promueva el respeto de la tierra.

“Un modelo de desarrollo que no esté sustentado en el extractivismo ni en el neo extractivismo “progresista” en el cual Latinoamérica es fundamental como reserva para generar riqueza con base en la explotación de la naturaleza”, afirma Jhon Caraballovii.

Tan importante es el rol que cumple América Latina que se ha pretendido internacionalizar la Amazonia para favorecer los intereses de trasnacionales que ven en ella un gran botín.

En medio de esta disputa por los recursos de América Latina, han surgido propuestas que promuevan esa nueva relación entre el ser humano y la naturaleza, una relación horizontal y no de dominio sobre los ecosistemas y el resto de las criaturas.

Una perspectiva que hay que decirlo, no es nueva, pues esta ha sido fundamental para los pueblos originarios y, por ello, sostienen una relación de respeto por las demás criaturas y por los ciclos de la tierra que conocen y comprenden a la perfección.

En Latinoamérica han surgido diversas iniciativas que responden a la interpelación que hace el modelo económico y de desarrollo en esta fase neoliberal del capitalismo y que promueven modelos diferentes, que tienen como centro la cuestión ecológica.

Además fomentan la solidaridad entre los pueblos, las diferentes organizaciones y se comprometen con luchas y resistencias en los territorios para frenar los daños contra la tierra.

Encontramos entonces la Red Eclesial Panamazónica (Repam), el Observatorio de conflictos mineros (Ocmal), Organización Medioambiental Peruana (Grufides), Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), Movimiento Católico Mundial por el Clima, Franciscans International, Missionários Combonianos, la Comisión Inter Eclesial de Justicia y Paz y Rede Justiça nos trilhos, entre otras.

Otra iniciativa importante es La Red Iglesias y Minería, espacio ecuménico, conformado por comunidades cristianas, equipos pastorales, congregaciones religiosas, grupos de reflexión teológica, laicas, laicos, obispos y pastores creada para responder a los impactos y violaciones de los derechos socio-ambientales causados por la minería según lo explican en su página web.

 

Acompañamiento a resistencias pacíficas

Algunos exponentes de este trabajo que han acogido los presupuestos de la teología de la liberación y de la ecoteología en Latinoamérica los encontramos en Colombia, Brasil, Perú, Honduras, y otros países de Centro y Sur América.

En Colombia, en el departamento del Chocó Monseñor Juan Carlos Barreto, Obispo de la diócesis de Quibdó, afirma que la Diócesis apoya a los Consejos Comunitarios Mayores y locales, lo mismo que a los Resguardos indígenas y sus autoridades en la defensa de su territorio y en la explotación legítima y responsable de los recursos naturales.

“La diócesis de Quibdó apoya la minería tradicional y a pequeña escala, pero rechaza la minería irresponsable realizada con dragas y retroexcavadoras, pues causan enormes estragos ambientales por la destrucción de la selva y los ríos y quebradas. Además de esta minería utiliza el mercurio, químico contaminante”.

 

“La diócesis rechaza igualmente la concesión de títulos mineros a empresarios nacionales y a las multinacionales, sin tener en cuenta procesos de consulta previa y desconociendo la riqueza biodiversa del territorio”, añade Barreto.

Monseñor también agrega que una de las opciones pastorales de la Diócesis es la defensa del medio ambiente. Por ello, han denunciado actividades madereras de explotación irracional, los cultivos declarados de uso ilícito y la minería irresponsable.

De igual manera, han ofrecido oportunidades de formación a las comunidades, promovido campañas para mejorar las prácticas ecológicas en las comunidades parroquiales y apoyado y promovido acciones jurídicas ctan importantes como las de los ríos Quito y Atrato, este último reconocido como sujeto de derechos por la Sentencia T-622 de 2016 y presentado una petición formal ante el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) solicitando la protección de la selva húmeda tropical de las Costa Pacífica).

“Estas acciones se hacen desde la perspectiva de la fe cristiana católica, la cual ha bebido de los aportes de la teología de la liberación, pero no tiene en ella su única y principal fuente, pues la reflexión teológica del magisterio de la Iglesia es abundante, se funda en la revelación bíblica y ha tenido un gran despliegue en la enseñanza de los obispos de América Latina.

 “Un aporte fundamental y sintético lo ha hecho últimamente el papa Francisco en la encíclica Laudato Sí, la cual constituye en una carta de navegación actualizada que conjuga teología y ciencia”, enfatiza Juan Carlos Barreto.

De igual manera en Perú, el ex sacerdote Marco Antonio Arana, inició su participación en la resistencia pacífica contra la mega minería depreadora en el año 1993 en Cajamarca y en otras poblaciones tales como Tambogrande, Ayabaca y Huancabamba en Piura o Del Valle del Tambo en Arequipa, en el sur del Perú.

Marco Arana inició su participación en la resistencia pacífica contra la mega minería depredadora en el año 1993 en los Andes del Norte del Perú, en Cajamarca donde ha apoyado procesos como las consultas populares en Tambogrande, Ayabaca y Huancabamba en Piura o Del Valle del Tambo en Arequipa, en el sur del Perú.

“En mi opción espiritual llegué a estas luchas desde la teología de la liberación que en mi trayectoria pastoral desembocó en la ecoteología liberadora. Si bien puede darse una perspectiva de Teología de la liberación (TL) que sea neoextractivista, desde mi experiencia considero que no se puede afirmar la TL sin que ésta sea la vez profundamente eco-teológica.

“La afirmación conservadora o racional científica de una perspectiva ecológica no bastan, para ser transformadoras necesitan afirmar su dimensión eco-política liberadora. Se necesita no sólo liberar al ser humano de las cadenas de la opresión social, sino a la madre tierra entera de la opresión y la injusticia ecológica que la depreda y amenaza con la destrucción de nuestra propia especie”, explica Arana.

En Perú, la principal estrategia de resistencia pacífica utilizada, según Arana, han sido los procesos de consulta ciudadana previa y la movilización pacífica que ha trascendido el espacio local como la gran Marcha Nacional del Agua, en el año 2012, que recorrió más de mil kilómetros.

Desde julio del año pasado, Arana asumió su labor como congresista de la República por la región de Cajamarca. Fue elegido de la lista de representantes del Frente Amplio, como parte del Movimiento Tierra y Libertad. “Mi labor actual es parlamentaria, no se restringe a una comunidad en específico, aunque sigue priorizando el apoyo a las comunidades de Cajamarca. Como miembro de las comisiones agraria y de energía y minas me aseguro que sean las propias comunidades afectadas las que puedan expresar su voz y no sea ignorada”, agrega.

Mientras tanto en Brasil el sacerdote italiano Darío Bossi quien vive en Açailândia, Maranhão, ha apoyado la resistencia de las comunidades que habitan a lo largo del corredor de Carajás, en los estados brasileños de Pará y Maranhão, ante los grandes proyectos de minería y siderurgia.

En esa región está la mayor mina de hierro del mundo (Mina de Carajás), administrada por Vale S.A., empresa estatal privatizada en 1997 y una de las tres mayores compañías mineras al mundo.

En el corredor de Carajás viven comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas, de periferias urbanas, de pescadores y la mayoría han denunciado violaciones de derechos por causa de las operaciones mineras.

Alrededor de la mina, a lo largo del ferrocarril de 900 Km. para la exportación del mineral, donde hay polos de siderurgia con mucha contaminación y ningún control ambiental, alrededor del puerto, cuya expansión amenaza la vida de las comunidades tradicionales.

“Los mayores impactos son deforestación, polución de aire y agua, accidentes de trabajo y por causa de las operaciones del tren, los ríos que se secan por las operaciones de la mina y de la infraestructura de transporte del minero, grietas en las paredes de las casas por las vibraciones del tren cuando pasa, contaminación sonora, etc”, explica el padre Darío.

¿Qué papel cumplen el padre y la Iglesia en este proceso? 

Principalmente, reforzar las conexiones de red y resistencias entre comunidades impactadas por los mismos daños y perjudicadas por los mismos actores (las empresas y también el Estado, que es cómplice de ese modelo neoextractivista).

“Trabajamos con asesoría jurídica, educación popular, denuncia multiescalar de las violaciones (nivel local, estatal, nacional e internacional), incidencia política, comunicación para la transformación, propuestas de alternativas para el cuidado del territorio, la participación política y la autodeterminación de las comunidades”, añade Darío.

 

¿Cómo aplican la teología de la liberación y la ecoteología en las causas ambientalistas? 

El padre Dário hace parte de la Red con Iglesias y Minería y con la Red Eclesial Panamazónica, lo que refuerza nuestras acciones locales gracias a esas alianzas eclesiales y espirituales.

“La mística que sustenta la lucha de las comunidades y de los movimientos sociales se encuentra con la espiritualidad cristiana y las visiones holísticas de las espiritualidades de los pueblos originarios y afrodescendientes. No hay resistencia sin esas motivaciones profundas y el amor al territorio como fuente, raíz, principio de nuestra vida y casa, que nos ampara y recibe al fin de nuestro caminar”, añade el padre Darío.

Para él como para otros sacerdotes, teólogos y laicos, la Encíclica Laudato Sí, del Papa Francisco, renueva sus fuerzas y fortalece la lucha social y ambiental en diálogo con los valores cristianos.

Por su parte en Guatemala, el padre César Espinoza, cmf., de la Congregación Religiosa de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, más conocidos como Misioneros Claretianos lucha por las mismas causas. 

Ingresó a su comunidad desde los 17 años y su primer destino como misionero fue en la Costa Abajo, Colón (Panamá) donde sirvió durante cuatro años hasta el año 2007.

A causa de su trabajo al lado de la comunidad y contra la Empresa Minera Petaquilla el obispo Audilio Aguilar atendiendo a los reclamos de la empresa y del presidente de la República, que tenía inversiones en la misma- explica el padre- pidió a la Congregación entregar la Misión, después de 80 años de acompañamiento a las comunidades campesinas de la región.

Pero eso no impidió que perserverara. En el año 2008 fue destinado a la Parroquia Nuestra Señora del Pilar del municipio de Arizona, en el Departamento de Atlántida, al norte de Honduras. Atlántida tiene una belleza natural incomparable, con 12 áreas protegidas como parques nacionales, que representan el 40 % de su territorio.

En el año 2009 Honduras el Golpe de Estado favoreció la flexibilización de las leyes en favor de empresas multinacionales, entre ellas las que se dedican a la actividad minera.

Además a las compañías con proyectos hidroeléctricos según lo señaló también el informe publicado por el Movimiento Mundial por los Derechos Humanos (FIDH) que este 31 de mayo advirtió sobre el otorgamiento de licencias ambientales para hidroeléctricas en áreas protegidasviii

En Honduras el padre César se comprometió con esa causa a pesar de las amenazas de muerte en su contra, en el año 2013, por su acompañamiento a la defensa legítima por parte de las comunidades en el territorio en el cual no querían minería a cielo abierto.

La comunidad claretiana publicó entonces sendos comunicados rechazando sus amenazas y responsabilizando en su momento a un empresario por lo que ocurriera con el padre César.

Entre tanto, él sostenido por el valor que lo caracteriza, el mismo que caracterizó a Berta Cáceres su amiga y compañera de lucha, siguió adelante porque su compromiso era mayor.

 

Entiendo eco-teología a la mirada del universo, y a todo lo que éste contiene, desde una mirada de fe.

Mi comprensión de ésta tiene influencia de la tradición cristiana a la que pertenezco (…) En esta mirada aprender a contemplar la belleza, la bondad y la genialidad de cada especie y de cada realidad, visible e invisible, y las múltiples relaciones y codependencias unas de otras.

“Ciertamente ha influido también la teología de la liberación que tuve la oportunidad de profundizar en mis cuatro años en El Salvador. Y la pastoral liberadora que conocí en mi primer experiencia de Misión en Panamá. La lectura de los evangelios, y de la Biblia en general, desde la clave de compromiso por la justicia, la paz y la libertad han sido fundamentales para orientar mi ministerio”, puntualiza el padre César.

Dário, César, Marco, Juan Carlos, Richard y Alirio son solo algunos de los muchos sacerdotes, diáconos, teólogos y laicos comprometidos con la práxis de la teología de la liberación y la ecoteologóa en las resistencias contra los proyectos extractivistas.

Sus voces, su trabajo y su obra impactan en los territorios allí donde han llegado para andar al lado de las comunidades que ejercen su derecho a la defensa de la naturaleza de la cual se sienten parte, ni inferior ni superior a ella solo parte de Gaia, Madre Tierra, Pacha Mama, Uma Kiwe…

Notas:

i Acosta, Richard. Libro Dios, hombre creación, hacia una ecoteología bíblica. San Pablo editorial. 2015. Página 31.

ii Ibidem.

iii Ibidem. Página 26.

iv Tomado de http://science.sciencemag.org/content/155/3767/1203

v Acosta, Richard. Libro Dios, hombre creación, hacia una ecoteología bíblica. San Pablo editorial. 2015. Página 29.

vi Tamayo, Juan José. Leonardo Boff, ecología, mística y liberación. Editorial Desclée de Brouwer. 1999. Página. 55.

vii Caraballo, Jhon Fredy. Responsables de la casa común. Reflexiones sobre la Encíclica Laudato Sí. Centro Editorial Uniminuto. 2015.

viii http://www.fidh.org/spip.php?page=spipdf&spipdf=spipdf_article&id_article=21465&nom_fichier=article_21465

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227874

 

 

Generalicemos la toma de conciencia sobre que: "Cualquier compromiso serio de alimentar al mundo de manera sostenible y equitativa debe desafiar el sistema globalizado de capitalismo que ha producido la desigualdad estructural y la pobreza; un sistema que promueve la marginación de las granjas a pequeña escala y sus sistemas de cultivo. Este sistema es responsable de los devastadores impactos de la especulación de los productos alimenticios".

 

 

Transgénicos y fundamentalismo neoliberal:

la alternativa agroecológica al capitalismo global

12 de junio de 2017

 

Gran parte del argumento a favor de la agricultura transgénica se basa en tergiversaciones y ataques a quienes expresan sus preocupaciones sobre la tecnología y sus impactos. Estos ataques están diseñados en parte para agitar el sentimiento populista y denigrar a los críticos con el fin de que intereses corporativos puedan asegurar un mayor control sobre la agricultura. También sirven para desviar la atención de los problemas subyacentes relacionados con el hambre y la pobreza, y las soluciones genuinas, así como con el interés propio del propio lobby pro-OMG.

 

La base misma del sector agro-biotecnológico se basa en un fraude. El sector y el cartel transnacional de agronegocios a los que pertenece también han logrado captar con éxito sus propios intereses muchos organismos y políticas internacionales y nacionales, entre ellos la OMC, varios acuerdos comerciales, instituciones gubernamentales y reguladores. Del fraude a la duplicidad, no es de extrañar entonces que el sector está lleno de miedo y paranoia.

 

“Tienen miedo de morir”, dice Marion Nestle, profesora de nutrición, estudios alimentarios y de salud pública en la Universidad de Nueva York y autora de varios libros sobre política alimentaria. Y agrega: “Ellos defienden a sus negocios, para defenderlo, están atacando con la esperanza de que pueden neutralizar a los críticos… Es una industria paranoica y lo ha sido desde el principio”.

 

Guerra contra la razón:

Corporaciones globales como Monsanto están librando una guerra ideológica, no sólo contra sus críticos, sino también contra el público. Por ejemplo, considere que la mayoría del público británico y el público canadiense tienen preocupaciones válidas sobre alimentos transgénicos y no los quieren. Sin embargo, se encontró que el gobierno británico había estado tratando en secreto con la industria y con el gobierno canadiense, de suavizar la imagen que se tiene de estos alimentos, para que el público cambie su opinión sobre ellos.

 

En lugar de respetar la opinión pública y de servir al interés público mediante al pedir cuentas a las corporaciones poderosas, los funcionarios parecen estar más dispuestos a servir a los intereses del sector empresarial, independientemente de las genuinas preocupaciones que sobre alimentos transgénicos tenga la gente, preocupaciones que se basan en argumentos razonables, a pesar de que la industria no lo cree así.

 

El sector agroindustrial y de los agronegocios quiere expandir su influencia a nivel global, ya sea a través del despliegue de sus semillas transgénicos o de la expansión de un sistema de agricultura basada en los monocultivos, con el uso intensivo de químicos. Sin embargo, bajo la fachada superficial de trabajar en interés de la humanidad, este sector está impulsado por un fundamentalismo neoliberal que exige el atrincheramiento de la agricultura capitalista a través de la desregulación y del control corporativo de las semillas, la tierra, los fertilizantes, el agua, los pesticidas y el procesamiento de alimentos.

Si algo no le importa a la industria corporativa agroindustrial y de los agronegocios, contrariamente a la imagen pública que trata de transmitir, es la libre “elección de los consumidores”, “la democracia” o la “ciencia objetiva e independiente”. Tiene más que ver con socavar y degradar estos conceptos y desplazar los sistemas de producción existentes: las economías se “abren a través del desplazamiento concurrente de un sistema productivo preexistente. Las pequeñas y medianas empresas son empujadas a la bancarrota o están obligadas a producir para un distribuidor global, las empresas estatales son privatizadas o cerradas, los productores agrícolas independientes se empobrecen “(Michel Chossudovsky en The Globalization of Poverty).

 

Críticos apuñalan al corazón del neoliberalismo:

Los críticos están destacando no sólo cómo la industria ha subvertido y degradado la ciencia y se ha infiltrado en las instituciones públicas claves y en los organismos reguladores. Ellos también están mostrando cómo el comercio y la ayuda, se utilizan para subyugar a las diferentes regiones y al sector más productivo de la agricultura global: el agricultor, a las necesidades de las poderosas entidades comerciales.

Al hacer esto, los críticos apuñalan con fuerza los intereses corporativos y su agenda neoliberal.

 

De acuerdo a Eric Holt-Giménez:

El Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, el Programa Mundial de Alimentos, el Desafío del Milenio, la Alianza para una Revolución Verde en África, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y algunos gigantes industriales como Yara Fertilizer, Cargill, Archer Daniels Midland, Syngenta, DuPont y Monsanto, tratan de evitar cuidadosamente las discusión sobre las causas de la crisis alimentaria. Las “soluciones” que prescriben están arraigadas en las mismas políticas y tecnologías que crearon el problema en primer lugar: aumento de la ayuda alimentaria, desregulación del comercio mundial de productos agrícolas, y algunas innovaciones tecnológicas como la modificación genética. Estas medidas sólo fortalecen el statu quo corporativo que controla la alimentación mundial… El futuro de nuestros sistemas alimentarios y de nuestros combustible se decide de facto por mercados globales no regulados, especuladores financieros y monopolios globales”.

 

La geopolítica de la alimentación y la agricultura ha desempeñado un papel importante en crear un déficit de alimentos en algunas regiones. Por ejemplo, la agricultura africana ha sido reformada para favorecer a los actores corporativos descritos en el extracto anterior. La Fundación Gates está encabezando las ambiciones de la “América Corporativa” y la lucha por el control de África por parte del agronegocio global. Y en la India, ha habido un intento continuo de hacer lo mismo: un proyecto que ahora está llegando a una fase crítica ya que los motivos del Estado, que actúa en nombre del capital privado (extranjero), se desnudan y los efectos devastadores sobre la salud, el medio ambiente y las condiciones sociales están claras, para todos.

 

Cualquier compromiso serio de alimentar al mundo de manera sostenible y equitativa debe desafiar el sistema globalizado de capitalismo que ha producido la desigualdad estructural y la pobreza; un sistema que promueve la marginación de las granjas a pequeña escala y sus sistemas de cultivo. Este sistema es responsable de los devastadores impactos de la especulación de los productos alimenticios, las adquisiciones de tierras, el comercio manipulado y un sistema agricultura industrial.

Y dentro del sistema subyace cierta mentalidad. Tanto si se trata de Hugh Grant como de Robb Fraley o de Bill Gates, hombres blancos altamente remunerados (multimillonarios), con un compromiso ideológico con el poder corporativo, todos están tratando de forzar un modelo rentable pero falso de producción de alimentos en el mundo.

Ignoran los efectos de un sistema de capitalismo que tan claramente promueven y han aprovechado financieramente.

Es un capitalismo y un sistema de agricultura sostenido por el dinero manchado de sangre del militarismo (Ucrania e Irak), el “ajuste estructural” y los préstamos vinculados (África) o los acuerdos comerciales inclinados (India) por medio de los cuales el agronegocio transnacional impulsa una agenda global para satisfacer sus intereses y erradicar los impedimentos para obtener ganancias. Y no importa la cantidad de devastación que se produce o lo insostenible que sea su modelo, la “gestión de crisis” y la “innovación” alimentan la rueda controlada por las corporaciones.

Soluciones genuinas: agroecología, descentralización y localismo

Sin embargo, lo que realmente molesta a los intereses corporativos que alimentan el actual modelo agroindustrial intensivo, y que promueven los transgénicos, es que sus críticos están ofreciendo alternativas y soluciones genuinas. Abogan por un cambio hacia sistemas de agricultura más orgánicos, lo cual incluye el apoyo a pequeñas fincas y un movimiento agroecológico que está capacitando política, social y económicamente a la población.

 

Esto representa un desafío para todos los buenos evangelistas neoliberales (y los hipócritas puros). Para entender lo que implica la agroecología, volvamos a Raj Patel:

“Para entender lo que es la agroecología, es bueno primero entender por qué la agricultura de hoy se llama “industrial”. La agricultura moderna convierte los campos en fábricas. El fertilizante inorgánico añade nitrógeno, potasio y fósforo al suelo; los pesticidas matan cualquier cosa que se arrastra; los herbicidas no dejan nada verde…, todo para crear una línea de ensamblaje que escupe un solo cultivo… La agroecología utiliza los sistemas mucho más complejos de la naturaleza para hacer lo mismo, pero de manera más eficiente y sin el conjunto de la química. Se cultiva frijoles fijadores de nitrógeno en lugar de usar fertilizantes inorgánicos; las flores se utilizan para atraer insectos beneficiosos para manejar las plagas; las malas hierbas se aglomeran cuando la siembra es intensiva. El resultado es un policultivo sofisticado, que produce muchos cultivos simultáneamente, en lugar de uno solo”.

Y funciona. Vea lo que Cuba ha logrado. De hecho, se ha escrito mucho sobre la agroecología y su potencial para un cambio social radical, sus éxitos y los desafíos que enfrenta.

El Director Ejecutivo de Food First, Eric Holtz-Gimenez, argumenta que la agroecología ofrece soluciones concretas y prácticas a muchos de los problemas del mundo que van más allá de la agricultura, aunque está vinculada a ella. Al hacerlo, desafía -y ofrece alternativas a la economía doctrinaria moribunda predominante- de un neoliberalismo que impulsa el sistema fallido de la agricultura industrial con uso intensivo de transgénicos / químicos.

Holtz-Gimenez añade que la ampliación de la agroecología puede hacer frente al hambre, la malnutrición, la degradación ambiental y el cambio climático. Mediante la creación de trabajos agrícolas intensivos en mano de obra bien pagados, también puede abordar los vínculos interrelacionados entre la deslocalización laboral de los países ricos y la retirada de las poblaciones rurales de otros lugares que acaban en trabajos subcontratados (o tiendas de sudor). La globalización ha devastado las economías de los EE.UU. y el Reino Unido y que está desplazando los sistemas de producción de alimentos indígenas existentes y socavando la infraestructura rural en lugares como la India para producir un ejército de reserva de mano de obra barata.

Cuando uno no entiende al capitalismo y la importancia central de la agricultura, deja de captar muchos de los problemas que afectan actualmente a la humanidad. Al mismo tiempo, cuando usted es parte del problema y se benefician de él, hará todo lo posible para atacar y denigrar cualquiera que desafíe sus intereses.

Servicio de Noticias Ambientales - SENA

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