Qué País

Junio 2016

Con recuperación de territorios por comunidades decidiendo qué hacer y cómo organizarse rumbo a buenos vivires.

 

 


 

 

 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 Situación

 

Comparemos la actual situación mayoritaria de los diversos de abajo, a consecuencia de más de una deKada y la actual profundización del crecimiento capitalista por el gobierno de Mauricio Macri, con:

 

Trabajo, dignidad, cambio social

4 de julio de 2003

 


Por MTD

Acuerdos elaborados colectivamente por los Movimientos de Trabajadores Desocupados de Lanús, "Darío Santillán" de Alte. Brown, San Telmo y Lugano de Capital Federal, Berisso, y "Oscar Barrios" de José C. Paz, integrantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados "Aníbal Verón"

Nuestra política para construir un presente y un futuro con Trabajo, Dignidad y Cambio Social 

Por qué este material, por qué ahora 

En los últimos años vivimos un período de intensas luchas populares: en nuestro país, en América Latina y en el mundo. En ese contexto surgieron nuestros Movimientos de Trabajadores Desocupados. Más recientemente, las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 le imprimieron una fuerza y una riqueza importantísima en experiencias y creatividad a las luchas en nuestro país. 

Sin embargo, a partir del llamado anticipado a elecciones en julio de 2002 el mismo régimen cuestionado retomó el control de la crisis, y con la asunción de Kirchner logró recuperar "legitimidad". Algo impensado hace apenas un año, cuando el gobierno apeló a la represión criminal para frenar la lucha popular, decisión que dejó como saldo los fusilamientos de nuestros compañeros Darío y Maxi. Ahora las expectativas parecen encausarse nuevamente tras la confianza en una dirigencia incapaz de resolver la gravísima crisis estructural de nuestro país. Ante esto, creemos que no alcanza con lamentarse por los aciertos de los otros: es imprescindible revisar los errores propios, y asumir que en toda esta etapa hubo fuertes limitaciones en el conjunto del campo popular. 

De los partidos de la izquierda tradicional, los errores tradicionales. Del «progresismo» socialdemócrata, también, sus propios errores. Pero entre quienes buscamos caminos de liberación por fuera de aquellas lógicas, las limitaciones también se hicieron notar: no resultaron extrañas las actitudes "ombliguistas", los desconciertos y las incapacidades, entre el amplio abanico de movimientos "autónomos", sean piqueteros, asambleas vecinales, estudiantes o trabajadores que autogestionan su trabajo. Para nosotros, la elaboración de estas líneas implica asumir la parte de la responsabilidad que nos toca. 

Creemos que en este momento político es posible –y necesario- superar esas limitaciones y avanzar en mayores niveles de organización popular. 

Por eso echamos a andar estos apuntes surgidos de un proceso de acuerdos y articulación en prácticas comunes que desde hace meses iniciamos los MTDs que señalamos al principio. Las ideas que acá volcamos surgieron principalmente de nuestras prácticas, y también de incorporar aportes de otras experiencias de lucha popular. La "política" que siga orientando nuestros pasos surgirá del ejercicio de pensarnos, extraer conclusiones, y también de la capacidad que, como trabajadores, como pueblo, tengamos para apropiarnos de las herramientas teóricas existentes, y aplicarlas en forma creadora, para definir los trazos del camino que queremos caminar. 

Buscamos compartir estas ideas: 

Con los demás MTD que integran junto a nosotros la Verón: los que sentimos hermanados por una experiencia muy cercana, y con quienes nos reconocemos y respetamos mutuamente con concepciones diferentes, confiados en que de esta forma hacemos nuestro aporte. 

Con quienes solemos encontrarnos en el camino, cada tanto: esperamos que el debate de estas y otras líneas nos sirva para que ese andar juntos se nos vuelva más frecuente. 

Con quienes coincidan poco o nada con lo que aquí planteamos: harán bien en acercarnos su palabra, seguramente nos sirva reconocernos compañeros, también, en la diferencia. 

Nuestro objetivo, el Cambio Social: un presente y un futuro con trabajo, dignidad, justicia e igualdad 

De nuestra corta pero intensa vida como movimientos -y de tantas otras luchas anteriores- aprendimos que para lograr esos anhelos tan sencillos será necesario cambiar la sociedad. Ese Cambio Social que dice nuestra bandera, tiene dos aspectos: 


 

·          Por un lado, significa la transformación desde la raíz de un sistema capitalista basado en el individualismo y la ganancia, para construir una sociedad basada en la solidaridad y la realización de las personas; una apuesta a la vida frente a la barbarie que nos somete al hambre, la indignidad y la opresión cotidiana, y conduce a la humanidad hacia su propia destrucción. Queremos que toda la sociedad cambie, porque mientras el sistema económico y social esté organizado por los capitalistas, éstos van a buscar mantenerse como clase dominante apelando a todos los medios: el engaño o la represión, las leyes que ellos mismos diseñan, o cuando éstas ya no les sirvan, incluso por fuera de la ley. Como estos poderosos, aún siendo una minoría, no quieren permitir que se organice una sociedad justa e igualitaria para todos porque acabaría con sus privilegios, hará falta un cambio revolucionario que expropie las grandes extensiones de tierra y las grandes empresas para ponerlas en función social, generando trabajo digno e igualitario, donde la prioridad no sea la riqueza de pocos sino el bienestar de todos.
 

·          El otro aspecto del Cambio Social es el cambio en las relaciones cotidianas: para que esa sociedad que deseamos sea posible, tenemos que empezar a practicarla desde ahora. Todos los días organizando nuestro trabajo, nuestras actitudes, nuestras relaciones, con dignidad, justicia e igualdad. A mal puerto van a dar las experiencias que depositan sus ideales en futuros tan puros como remotos, que se contradicen con prácticas cotidianas donde prima la soberbia, las jerarquías y el desprecio al prójimo. 



I. Cómo lograrlo: nuestra política para el Cambio Social 

La autonomía 

Entendemos por autonomía la capacidad que, como pueblo, tengamos para organizarnos y "dirigirnos" por nosotros mismos. 

Nuestros movimientos son independientes del Estado y sus instituciones, los partidos políticos y la iglesia, pero la autonomía va más allá de esa independencia: rechazamos la subordinación de las organizaciones populares a cualquier instancia superestructural, ya que creemos que deben ser los propios ámbitos donde el pueblo se organiza desde la base los que determinen, en forma democrática, las decisiones y las políticas a seguir. 

Nuestra experiencia nos señala que cuanto más se ejercite la autonomía en las organizaciones populares, cuanto más amplio sea el desarrollo y la articulación, mayores serán las posibilidades de que los intereses, los deseos y las decisiones de l@s trabajador@s sean protagónicos. 

Por eso entendemos la lucha política como algo inseparable de la lucha por nuestros derechos: no concebimos la separación de "lo político" y "lo social". Las experiencias más importantes y genuinas que se proyectan como referencia política al conjunto popular, surgen del movimiento de masas y sus luchas, y no de "partidos que dirijan a las masas" u "organizaciones de vanguardia" que se sientan por encima del propio movimiento de masas. 

La autonomía es, sobre todo, acción, realización cotidiana. Por eso los pilares que la sostienen, más que en grandes definiciones, se encuentran reflejados más adelante, cuando describimos nuestras tareas en el MTD. 

La democracia de base 

Cuando decimos "democracia de base" hablamos de horizontalidad, entendida como rechazo a las formas jerárquicas: nos reconocemos como pares, compañeros, donde ninguno está por encima del otro. No creemos, sin embargo, que la idea de horizontalidad exprese cabalmente nuestra concepción de la organización: cuanto más crecemos en cantidad de integrantes y también geográficamente, nuestros movimientos toman la forma de un rico y diverso entramado de tareas, áreas de trabajo y responsabilidades, que poco se asemeja a una línea horizontal. 

En las primeras asambleas barriales éramos pocos, y pudimos organizarnos para tomar todas las decisiones entre todos, cada semana. Pero, ¿cómo hacer cuando el movimiento integra a varios centenares de compañeros, y crece en distintos barrios donde cada uno tiene su asamblea? ¿cómo hacer si la decisión colectiva de cada MTD debe articularse, además, con lo que deciden otros miles en una veintena de movimientos de base distintos? 

Superamos esos problemas con organización. Sin definir estructuras jerárquicas, manteniendo la soberanía de las asambleas de base, pero también creando áreas de trabajo específicas, y delegando responsabilidades puntuales a compañeros. Para que el funcionamiento sea democrático, los compañeros que cumplan esas tareas deberán ser elegidos y tener el mandato de la asamblea. También es importante que esos roles sean rotativos y revocables. Si tendríamos que graficar la idea de organización que ponemos en práctica, más que una línea horizontal, dibujaríamos una pirámide invertida, donde en la cima, por sobre todo, están las asambleas de base, y en forma subordinada se estructuran los ámbitos de trabajo y las tareas que se delegan. "Nuestro único dirigente es la asamblea", decimos, y a los compañeros que les toca el rol de hablar o "representar" en determinados lugares al movimiento, los llamamos "voceros" o "referentes". 

Para nosotros, entonces, el concepto de "democracia de base" es más amplio que el de horizontalidad: reafirmando la idea de igualdad, define una concepción de organización que "armoniza" las decisiones de base con el funcionamiento de una estructura organizativa que naturalmente toma forma en la medida en que crecen nuestros movimientos. 

Esta concepción nos permite superar el "basismo" que estancaría nuestras luchas en cada pequeña realidad. Hay instancias de coordinación que requieren determinada "agilidad" para hacer confluir todas las voluntades: por eso nuestros delegados que participan de esos ámbitos respetan los mandatos de base, a la vez que hacen el mayor esfuerzo por "flexibilizar" las posturas propias en busca de un acuerdo común. Las asambleas, de todas formas, tienen la última palabra y pueden impugnar o remover a ese delegado si comete un error grave. 

También es cierto que hay asambleas y "asambleas": hablar de horizontalidad presupone una igualdad en el acceso a la información, el conocimiento y la formación política de todos, lo que rara vez se da en la realidad de nuestro pueblo hoy. Conocemos experiencias donde la asamblea es sólo una formalidad donde los que tienen más información o mejor discurso terminan decidiendo o "dirigiendo" la decisión de los demás. 

Por eso entendemos la democracia de base como inseparable de la formación y la educación popular, y como proyección a futuro, donde, al igual que sucede con otros valores que hacen al Cambio Social, sólo se concretarán si los ponemos en práctica desde ahora. 

La construcción del poder popular 

Para nosotros, el "poder" no es una "cosa" que nos resulta ajena, sobre la cual tenemos que estar a favor o en contra: preferimos entenderlo como una relación social. Construimos poder cuando avanzamos en el cambio de las relaciones humanas, sociales y políticas, cuando conquistamos mejores condiciones de vida, y cuando crece la capacidad de organización y lucha del pueblo. A eso llamamos "poder popular". En un orden social de dominación -como impone el capitalismo- ese poder del pueblo habrá que construirlo en disputa permanente con quienes nos oprimen. Y en esa disputa no hay espacios "vacíos": donde hay individualismo, soberbia y prepotencia, donde hay desorganización y escepticismo, es porque prima el poder de dominación. Sólo estaremos construyendo una alternativa de liberación si se ponen en práctica los valores que pregonamos, y ese cambio de conciencia adopta formas organizativas concretas que superen la fragmentación y el aislamiento, masifiquen y potencien las luchas. El poder popular se construye desde y en las bases, con democracia y participación consiente, con relaciones que prefiguren la sociedad que anhelamos. No puede ser construido de arriba hacia abajo ni por la fuerza, porque eso implica subordinación y no liberación. 

El cambio revolucionario que transforme de raíz las estructuras injustas de la sociedad, será un paso más en la construcción del poder popular. No "el momento único" pero sí un paso importante, ya que sólo podremos garantizar esas transformaciones sociales profundas y consolidar los valores que día a día construimos, cuando estemos en condiciones, como pueblo consciente y organizado, de disputar el poder necesario para evitar que las minorías privilegiadas sigan imponiendo sus condiciones de opresión. 

De esta forma tomamos distancia de las visiones que limitan la idea del poder a la conquista del aparato del Estado, como objeto y fin último, a tomar por asalto en la batalla final. También de quienes dicen ubicarse por fuera del poder -como si fuera posible- y pretenden zafar así, "en situación", de las relaciones de dominación. 

Tras esta idea de poder popular -entendido como relación social-, buscamos cambiar la correlación de fuerzas en la sociedad a favor de los intereses del pueblo, luchando por nuestras reivindicaciones inmediatas y participando en las coyunturas políticas que se muestran determinantes para el avance de la consciencia popular. 

Contra la explotación del hombre por el hombre y la opresión de los pueblos 

Junto al rechazo al capitalismo como sistema económico, cuestionamos al régimen político que lo sostiene diseñado para garantizar jurídicamente -o por la represión- que la propiedad privada y la ganancia estén por encima del derecho a la vida y la justicia. Por eso, a la vez que ponemos en práctica los más amplios métodos democráticos en nuestras asambleas y organizaciones, desde hace años nos manifestamos en contra de esta democracia "mentirosa" donde "el pueblo no gobierna ni delibera", ni siquiera "a través de sus representantes", que representan a sus propios intereses o los del poder. Nos ofrecen una democracia "clasista", de las clases altas, donde el entramado institucional garantiza voz y capacidad de decisión sólo a las grandes corporaciones económicas y sus voceros mediáticos, mientras ignora o reprime las genuinas expresiones del pueblo humilde y trabajador que reclamamos justicia. 

Con la misma lógica del capitalismo, a escala mundial el imperialismo establece una relación de dominación entre potencias opresoras y pueblos oprimidos, apelando a guerras o planes económicos para extraer las riquezas naturales en cualquier parte del mundo, explotar y marginar a pueblos enteros. Con misiles o planes del FMI, la destrucción que propone el imperialismo para Latinoamérica ya está penetrando bajo el nombre de «Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA)». El ALCA es la nueva herramienta de los Estados Unidos para extender su dominio económico e intervención político-militar en nuestro continente. Repudiamos estos planes, y tampoco confiamos en un MERCOSUR que se limita a ser una alianza económica de las grandes empresas locales, tan explotadoras como las trasnacionales. Creemos que no serán los empresarios y los gobiernos quienes pongan freno al imperialismo. Deberemos ser los movimientos y organizaciones populares, independientes de los Estados y los grupos económicos, quienes nos juntemos para organizar las luchas y la oposición regional al ALCA y romper la subordinación a los EE.UU., sus organismos internacionales y sus empresas. 

Aspiramos a que cada lucha en cualquier parte del mundo encuentre a las organizaciones que sentimos hermanas, impulsando colectivamente y con criterio regional, la solución de los problemas inmediatos de los explotados: la distribución de la tierra, el hambre, la desocupación y la represión. 

Por eso reafirmamos la idea de Soberanía de los pueblos, los procesos de liberación, más allá de las fronteras, como principal factor de resistencia y alternativa a la barbarie del capitalismo globalizado e imperial. 

La puesta en práctica de valores de igualdad y solidaridad 

Buscamos que nuestras mujeres y nuestros hombres sean cada día más libres, dignos y generosos. Esta es una pelea difícil y a contramano de los valores dominantes. Pero la idea de ir forjando cada día la sociedad que queremos nos impulsa a luchar con mas fuerza por los cambios revolucionarios que necesitamos para construir un país solidario y una humanidad con esperanza. 

En un material de formación de base del MTD, planteamos estas definiciones: 

La solidaridad es ver la necesidad del otro como si fuera propia, sentirse bien ayudando a los demás, y cosechando la ayuda de los compañeros cuando la necesitamos. 

El compromiso es sentirnos protagonistas, entre todos, a la hora de resolver los problemas de todos. No tener una actitud pasiva mientras haya necesidades e injusticias. Sentirnos bien sabiendo que aportamos nuestro granito de arena. 

La honestidad: cualquier ventaja individual que saquemos de un beneficio común, es un daño a quienes tenemos al lado. Ser honestos es, sobre todo, ser justos con nuestros compañeros y no sacar ventajas. 

La alegría: el trabajo comunitario y la asamblea generan un clima de compañerismo, amistad y alegría. Aleja la competencia y la especulación, y nos hace sentir útiles en lo que hacemos, si todos aportamos parejo. 

La libertad: en el movimiento intentamos construir espacios que rompan con la dominación. La libertad no la entendemos en forma individualista: "nadie libera a nadie, nadie se libera solo. Todos nos liberamos en comunidad". 

Otros compañeros agregan: 

El respeto a las diferencias: en nuestros movimientos, la palabra "compañeros" nos hermana a todos, más allá de las opciones religiosas, sexuales, culturales, de edad o nacionalidad. 

La defensa de los recursos naturales y el medioambiente: cuando la ambición desmedida del capitalismo amenaza la propia supervivencia del planeta, el acercamiento a los movimientos campesinos y los pueblos originarios nos enseñó a respetar y luchar también por estos valores. 

Reconocernos como parte de un proceso histórico 

Nuestra práctica y la reflexión, principales fuentes de nuestras ideas, se nutren también de la riquísima experiencia de luchas de los trabajadores y los pueblos oprimidos, a lo largo del mundo y de la historia. 

Incluso las ideas de autonomía, democracia de base y poder popular, a veces con distintos nombres, fueron parte de las más ricas experiencias de lucha que nos precedieron. 

En todos estos años acompañamos el proceso autocrítico sobre las limitaciones de las experiencias populares y revolucionarias que fueron derrotadas en las ultimas décadas, y nuestra práctica surge también como búsqueda de los caminos que eviten reincidir en los mismos errores. 

Pero no seremos tan soberbios de desconocer la experiencia histórica acumulada. Reivindicamos, incluso de aquellas experiencias frustradas, las enseñanzas políticas y el gran caudal de heroísmo colectivo, extrema solidaridad y entrega por el prójimo que expresaron generaciones enteras, con tanta fuerza y convicción, que el ejemplo aún alumbra y motiva nuestras prácticas. (...)

Fuente: http://www.argentina.indymedia.org/news/2003/07/119070.php

En consecuencia, cuando comienza el gobierno de Néstor Kirchner había -entre los de abajo- un proyecto de qué y cómo hacer para unir las luchas hacia las transformaciones estructurales que son imprescindibles al viraje desde privilegiar  intereses lucrativos gran capitalistas hasta centrarse en atender a necesidades y aspiraciones populares. Insistamos en analizar la unión como confrontación con el capitalismo y prefiguración de las autodeterminación popular e interrelaciones implícitas en el hermanamiento multisectorial, intercultural,...Reflexionemos sobre:

Trabajo, dignidad, cambio social

4 de julio de 2003

Por MTD

 

II. Nuestra política en el conjunto del campo popular 

Nosotros pensamos que es necesaria la unidad de pueblo si queremos tener éxito en nuestras luchas. No nos referimos a las consignas huecas que buscan encolumnar a "los trabajadores", "el pueblo", tras liderazgos y proyectos que nos resultan ajenos y no responden a nuestros intereses. Hay fuerzas políticas que, en nombre de la "unidad", proponen acciones y alianzas que poco aportan y poco consideran los deseos populares. Por eso vemos que las mejores y más sólidas experiencias de unidad surgieron de procesos concretos de articulación y coordinación para luchas concretas, tras intereses comunes. 

Articulación 

Llamamos articulación a las relaciones en las que encontramos importantes coincidencias de criterios políticos, valores, afectos. Si coincidimos en los grandes trazos de un proyecto de Cambio Social, no importan las distancias, las particularidades o los tiempos de cada sector. Estos apuntes surgen de un proceso de articulación y creciente unidad entre los MTDs que señalamos al principio. También valoramos el intento de la Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas (COPA), donde desarrollamos la relación con los movimientos campesinos de Santiago del Estero, Córdoba y Mendoza, y otras asambleas, grupos barriales o estudiantiles del resto del país. 

Nuestra experiencia y los mismos valores de autonomía que sostenemos, nos enseñan a ser respetuosos de los tiempos propios y de cada uno, no apresurarnos, pero tampoco despreciar la búsqueda de avances en mayores niveles de unidad entre quienes nos vayamos reconociendo hermanados en un camino común. 

Coordinación 

También reconocemos como compañeros de lucha a sectores del pueblo que eligen otras formas organizativas o definiciones políticas, otros caminos a transitar, muchas veces tras los mismos objetivos de transformación que aquí sostenemos. Por eso le damos mucha importancia a la coordinación. 

Con otros movimientos y organizaciones de desocupados mantenemos diferencias, pero podemos coincidir puntualmente en la exigencia de más planes de empleo, aumento de los salarios y contra la represión. Con organizaciones de derechos humanos coincidimos en denuncias y actividades por el repudio a la impunidad. Con los trabajadores ocupados coincidimos en la reivindicación del trabajo digno y bajo control obrero, la lucha por aumentos de salarios y mejoras en las condiciones de trabajo. Con los trabajadores de la salud, en la defensa del Hospital público y una buena atención médica para todos. Con organizaciones sociales y políticas coincidimos en las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, y en otras luchas en común. Con organizaciones populares de todo el mundo hemos coincidido en el repudio a la guerra imperialista, en la lucha contra el hambre y por la preservación del planeta. 

La Verón: una valiosa experiencia de coordinación, unidad en la lucha e identidad común 

Como herramienta de coordinación para la lucha, el MTD Aníbal Verón es un "movimiento de movimientos", que alberga a MTDs que no necesariamente compartimos las mismas concepciones políticas. Por lo tanto es un espacio heterogéneo, que se basa en el respeto a los acuerdos, y también a las diferencias. 

Para nosotros, la Verón es más que una herramienta para la "unidad en la acción". El piso de acuerdos es importante: coincidimos en una caracterización general de la etapa política que transitamos, en construir movimientos masivos de participación popular, con independencia del Estado y sus instituciones, los partidos políticos o la iglesia. Esos acuerdos nos permiten, además de confluir en acciones puntuales, construir una herramienta de coordinación en común, estable y con un funcionamiento regular. Así fuimos construyendo, incluso, una identidad de lucha común que sobrevuela y cohesiona las prácticas y concepciones diversas. 

En una situación política de mucha dispersión en el campo popular, donde la autoreferenciación excesiva muchas veces resultó una traba para mayores niveles de lucha, valoramos esta experiencia creativa de unidad. Y buscaremos, en los próximos tiempos, que crezca y se amplíe. 

III. Nuestros Movimientos de Trabajadores Desocupados 

Nuestros MTD son el producto de las luchas de la última década por parte de trabajadores desocupados que nos organizamos democráticamente en nuestros territorios. En realidad, cuando hablamos hasta ahora de los valores, las ideas y las prácticas -es decir: la política que sostenemos-, hablamos centralmente del aprendizaje en nuestros MTD. 

Las decisiones se toman en las asambleas que se realizan periódicamente, habitualmente una vez por semana. La asamblea designa también a los compañeros que concurren a las reuniones del conjunto de los movimientos de la Verón, de los espacios de afinidad política, con otras organizaciones sociales, con funcionarios, etc. Nos organizamos también en áreas de trabajo que desarrollan proyectos productivos o comunitarios. También organizamos áreas de trámites, alimentos, salud, seguridad, prensa y formación. 

Nuestra lucha por "Trabajo, Dignidad y Cambio Social", decimos, tiene tres aspectos principales: la lucha en las calles, el trabajo igualitario y la formación o educación popular. 

La lucha en las calles 

Los piquetes y cortes de ruta, las movilizaciones y acampes, son un componente fundamental de nuestras organizaciones. Porque a través de la lucha conseguimos y mantenemos los alimentos para nuestros comedores, subsidios y herramientas para impulsar nuestros proyectos productivos, y otras demandas de carácter político que de otra forma no serían escuchadas. Pero también porque en la lucha nos conocemos a nosotros mismos y podemos distinguir mejor a quienes nos apoyan, a quienes nos ignoran y a quienes tratan de reprimirnos. La lucha alimenta nuestra conciencia, así como las verduras de nuestras huertas y las cocinas de nuestros comedores alimentan nuestro cuerpo. 

El trabajo igualitario 

La producción en el MTD es popular y solidaria. El fin es satisfacer nuestras necesidades y mejorar la calidad de vida de todos.
Es opuesta al capitalismo que sólo busca la acumulación de riquezas, y esas riquezas siempre quedan en manos de unos pocos. Nosotros definimos nuestro trabajo como libre y compartido, que relaciona a una comunidad de hombres y mujeres socialmente iguales que se unen para trabajar a la par. En esa relación nace el afecto, la solidaridad y el compañerismo. Apostamos a los beneficios colectivos y no a salidas individuales. La autogestión económica tiene que ver con nuestra autonomía, con ser nosotros los que decidimos sobre todo los aspectos de nuestra vida, nuestro movimiento y nuestra lucha. Para eso tenemos que ser independientes también en lo económico. Esto no nos resulta sencillo por la situación de necesidad que atravesamos. Por eso nos manejamos con fondos comunes, con aportes de compañeros y con producción propia. 

La formación y educación popular 

La formación para nosotros es un elemento esencial en la construcción del Cambio Social. Nos formamos en la lucha, en el trabajo libre y compartido, en la participación en las asambleas y reuniones de áreas, y a través de los talleres de formación. Utilizamos herramientas y dinámicas de Educación Popular, que nos permiten participar a todos por igual. En estos ámbitos reflexionamos sobre la práctica, para ampliar la participación y el compromiso de los vecinos y el pueblo. Analizamos y comprendemos la realidad. Cuantos más seamos los que luchamos y pensamos, más certezas y poder podremos construir. Buscamos decidir por nosotros mismos, para eso necesitamos estar informados y formados, siempre colectivamente. Se trata de mejorar como militantes y como personas, de desarrollar y multiplicar los valores solidarios, nuevas formas de relacionarnos que derroten un poquito cada día los valores del dominador, sus ideas. Desde la educación popular partimos de estas premisas : Solo el pueblo puede cambiar esta realidad. Nadie sabe todo y no hay nadie que no sepa nada. El que lucha ya sabe, pero el que reflexiona sobre sus luchas, lucha mejor. 

 

El MTD y los planes de empleo 



En un país donde no hay posibilidad -en el corto plazo- de recuperación de los millones puestos de empleo destruidos por mas de 25 años de políticas neoliberales, los Planes de Empleo se pusieron en marcha y ampliaron sólo después de grandes puebladas y fuertes luchas. Son una conquista de los trabajadores desocupados que nos costaron muchos mártires. Nuestro movimiento lleva el nombre de uno de ellos, Aníbal Verón, piquetero asesinado en la Provincia de Salta. 

La autonomía que también peleamos y conquistamos respecto a la administración de estos subsidios, nos permite atender algunas carencias básicas, nos da la oportunidad organizarnos y aprender a trabajar sin patrones. Conseguir un plan de empleo en la lucha no nos conforma, significa un primer paso que abre conciencias hacia nuevas reivindicaciones, nuevos sueños y nuevas luchas. 

Lo que el gobierno paga por los planes de empleo revela lo que el capitalismo en la Argentina hoy está dispuesto a ceder a millones de personas despojadas de sus empleos, mutiladas del porvenir. Un valor que no llega a cubrir la mitad de la canasta de emergencia y que busca mantenernos en la indigencia. 

El manejo corrupto de los planes de empleo por los «punteros» es una demostración más de la perversidad de un sistema político que lleva a millones de personas a la miseria y la desesperación y utiliza esa miseria y esa desesperación para perpetuarse. Apropiados por nuestras organizaciones, esos mismos recursos se transforman, en el marco de las relaciones sociales y laborales que nos proponemos, en un incentivo y un desafío para avanzar en la construcción del poder popular hacia el Cambio Social.
 


 

Junio de 2003 - a un año de la Masacre de Avellaneda 

Darío, Maxi y todos los caídos en la lucha popular 

¡Presentes! ¡Ahora y siempre!

 

 

MTD de Lanús mtd_lanus@inventati.org , MTD «Darío Santillán» de Alte. Brown mtdaltebrown@yahoo.com.ar , MTD de Berisso berissomtd@hotmail.com , MTD de Lugano mtdlugano@yahoo.com.ar , MTD de San Telmo mtdst@hotmail.com , MTD «Oscar Barrios» de José C. Paz mtdjosecpaz@hotmail.com . 

integrantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados «Anibal Verón» 

copa [coordinadora de organizaciones populares autónomas - regional la plata]

Fuente: http://www.argentina.indymedia.org/news/2003/07/119070.php

 

 

 

 Crisis civilizatoria

 

Consideremos que los buenos vivires se avizoran como alternativa al capitalismo e imperialismo que condujo a la humanidad entera a:

 

 

Crisis Civilizatoria

Octubre de 2009 

Por Renán Vega Cantor

En estos momentos se desenvuelve otra crisis que, a primera vista, hace parte del recurrente ciclo capitalista que en forma periódica desemboca en una caída drástica en todos los órdenes de la vida económica. Pero si se mira con algún cuidado, la crisis actual tiene unas características diferentes a todas las anteriores ya que hace parte de un quiebre civilizatorio de carácter integral, que incluye factores ambientales, climáticos, energéticos, hídricos y alimenticios. La noción de crisis civilizatoria es importante porque con ella se quiere enfatizar que estamos asistiendo al agotamiento de un modelo de organización económica, productiva y social, con sus respectivas expresiones en el ámbito ideológico, simbólico y cultural. Esta crisis señala las terribles consecuencias de la producción de mercancías, que se ha hecho universal en los últimos 25 años, con el objetivo de acumular ganancias para los capitalistas de todo el mundo y que sólo es posible con el gasto exacerbado de materiales y energía. (…)

 

6. El capitalismo y sus límites

 

Como acabamos de mostrar, la actual crisis es completamente distinta a todas las anteriores, en virtud de la sincronía de diversos factores, que hacen de la presente una crisis civilizatoria, que marca la frontera de una época histórica en la que se ha puesto en peligro la misma permanencia de la especie humana, conducida al abismo por un sistema ecocida y genocida, regido por el afán de lucro.

Sin embargo, el capitalismo pretende en forma arrogante que no existen ningún tipo de límite que impida su funcionamiento hacia el futuro inmediato, y por ello sus voceros más emblemáticos (jefes de Estado, banqueros, empresarios, economistas) proponen como recuperación de la economía más de lo mismo, es decir, un regreso a las pautas de crecimiento económico existente antes de que comenzara la crisis, esto es, más producción en gran escala de mercancías, con derroche de materia y energía, para que se sigan consumiendo y se reactive la economía en su conjunto. Efectivamente, el capitalismo no va a desaparecer en esta crisis, por la sencilla razón que, por lo menos por ahora, no se dibuja en el horizonte una fuerza alternativa que lo derrote, pero esto no quiere decir que vaya a seguir funcionando “armónicamente” como antes, porque debe afrontar límites infranqueables, que como nunca antes la crisis civilizatoria actual ha puesto al orden del día y no pueden eludirse.

 

Entre dichos límites debe mencionarse los siguientes:

En forma sintética el problema de los límites reales para el capitalismo puede expresarse con una formula elemental: I = C x T x P(Impacto sobre la tierra = Consumo x Tecnología x Población).[11] Aunque en teoría existirían varias posibilidades por parte del capitalismo para contrarrestar su impacto sobre la tierra y alargar su permanencia, en la práctica se está impulsando la reducción de la población más pobre del planeta, mientras se incrementan los niveles de consumo y el desarrollo tecnológico. Valga recordar los diferentes instrumentos de reducción demográfica en marcha en estos momentos, como las guerras, las epidemias, las nuevas enfermedades, la privatización de los servicios médicos y sanitarios, la conversión del agua en una mercancía, todos los cuales pueden considerarse como mecanismos neomalthusianos.

Con respecto a todos los elementos antes esbozados, el pensador brasileño Leonardo Boff ha entendido bien el sentido de los límites al capitalismo, resaltando la importancia decisiva de los aspectos ecológicos:

 

Una naturaleza devastada y un tejido social mundial desgarrado por el hambre y por la exclusión anulan las condiciones para reproducir el proyecto del capital dentro de un nuevo ciclo. Todo indica que los límites de la Tierra son los límites terminales de este sistema que ha imperado durante varios siglos.

El camino más corto hacia el fracaso de todas las iniciativas que buscan salir de la crisis sistémica es esta desconsideración del factor ecológico. No es una “externalidad” que se pueda tolerar por ser inevitable. O lo situamos en el centro de cualquier solución posible o tendremos que aceptar el eventual fracaso de la especie humana. La bomba ecológica es más peligrosa que todas las bombas letales ya construidas y almacenadas.[12]

 

Esta situación plantea la pregunta sobre la posibilidad de colapso de la civilización capitalista y con ella de la humanidad, pero esta última perspectiva sólo si no se admite la existencia de alternativas revolucionarias, imprescindibles para evitarlo. Como diría Walter Benjamin hoy la revolución es más actual que nunca para colocar los frenos de emergencia que detengan la caída rauda en el abismo e impida que el capital nos hunda en la locura mercantil que nos conduce hacia la muerte como especie y a la desaparición de diversas formas de vida.[13]

Ahora bien, la posibilidad de un colapso para el sistema capitalista no quiere decir que los capitalistas del mundo vayan a renunciar a seguirlo siendo y vayan a optar por otra forma de organización social, pues está demostrado a través de la historia que el capitalismo no va a desaparecer gracias a sus propias crisis, sino por acción de sujetos colectivos, conscientes de la necesidad de superar esta forma de organización social y que actúan en consecuencia, como sucedió al estallar los procesos revolucionarios que se presentaron durante el siglo XX.  Y, en ese sentido, la actual crisis no es diferente, puesto que, como modo de producción, el capitalismo va a reactivar el crecimiento por un breve tiempo, pero eso va a agravar tanto las condiciones de reproducción del sistema como la vida de la mayor parte de la población mundial. Estas dos circunstancias son las que indican que la crisis actual, en la que confluyen todos los aspectos mencionados en este ensayo, no es otra más, pasajera y circunstancial, sino de repercusiones de largo plazo, porque su costo humano y ambiental va a incidir en la vida de millones de seres humanos, lo cual puede conducir o a un cambio revolucionario o a que se acentúen las tendencias más destructivas y criminales del capitalismo, cuyo funcionamiento se enfrenta a un límite insuperable, el fin del petróleo y el agotamiento de los recursos.

De igual forma, con la crisis civilizatoria ya no se presenta sólo un desplome económico al que sigue una rápida recuperación, sino que por el contrario se asiste, como ahora, a un deterioro incontrolable de las condiciones naturales y sociales de la producción, motivado por la acción del mismo capitalismo, aunque eso no impida que en el cortísimo plazo algunas fracciones del capital alcancen ganancias extraordinarias, como resultado del acaparamiento, la especulación o la inversión en actividades relacionadas con la misma crisis, tal como la compra de empresas petroleras o de automóviles. En pocas palabras, la crisis civilizatoria “es silenciosa persistente, caladora y su sorda devastación se prolonga por lustros o décadas, marcados por estallidos a veces intensos, pero no definitivos, que en la perspectiva de la cuenta larga configuran un periodo de crisis epocal”.[14] 

Y este carácter insoluble de la crisis civilizatoria plantea la urgencia de un cambio revolucionario para sustituir al capitalismo si es que la humanidad quiere tener un mañana. Esto exige la construcción de otra civilización distinta al capitalismo que recobre los valores de la justicia, la igualdad, el valor de uso, la solidaridad, la fraternidad y otro tipo de relaciones con la naturaleza y que rompa con el culto al consumo, a la mercancía y al dinero. Eso supone reconocer la existencia de límites de diversa clase para los seres humanos: naturales, materiales, energéticos, económicos, tecnológicos y sociales que tornan imposible un crecimiento ilimitado, como el postulado por el capitalismo realmente existente, y que hoy se exalta como el milagro salvador que va a sacar al capitalismo de la crisis, y que pretende estar por encima de cualquier tipo de condicionamiento para sostener que no hay ningún tipo de barrera, ni natural ni social, que pueda impedir una expansión incontenible de la acumulación de capital.

Un movimiento anticapitalista en las actuales circunstancias de crisis civilizatoria debe plantearse una estrategia doble, que es complementaria y no antagónica: uno, impulsar todas las medidas indispensables para mejorar las condiciones de vida de la población pobre mediante la redistribución mundial y nacional de la riqueza que permitan romper con la injusticia y la desigualdad de clase, sin que esto se de por la órbita mercantil que privilegia el afán de lucro sino mediante la recuperación del valor de uso, la solidaridad y la fraternidad, todo lo cual sólo puede hacerse con una revolución que posibilite el control de los medios de producción por los productores asociados que, por supuesto, requiere como condición fundamental la “expropiación de los expropiadores”; y dos, replantear en forma radical la noción de progreso tecnológico, proponiendo un programa político y económico que cuestione la producción mercantil y todos sus efectos ambientales y energéticos.

 

Esto, desde luego, supone todo un reto ideológico y político para afrontar la crisis porque implica que las izquierdas históricas deben romper con su inveterado culto al progreso, a las fuerzas productivas y a los artefactos tecnológicos generados por el capitalismo, lo cual requiere de un nuevo tipo de educación y politización, porque “es imprescindible refundar un movimiento comunista rojo-verde, que ponga en el centro de su actividad política las medidas ambientalistas radicales”.[15]   

En esta dirección, hoy ante la crisis civilizatoria se precisa complementar dos tipos de crítica, la de Marx a la explotación de los trabajadores y otra, más reciente del ecologismo anticapitalista, a la destrucción de las condiciones que permiten la reproducción de la vida. Y esta doble crítica debería recobrar la indignación, aquella que Marx mostró cuando denunció que la búsqueda insaciable de plusvalía por parte de los capitalistas degrada las relaciones humanas y esa misma indignación se requiere para enfrentar las consecuencias de la crisis ambiental y la transformación climática, ya que “frente a esta posibilidad de una gran perturbación que pondría en peligro la base material de la reproducción social, los sectores dominantes de la burguesía han caído aún más bajo, en una degradación moral sin precedentes, que pone en peligro el futuro de la humanidad en su temerario intento de continuar las prácticas productivas que han creado esta situación”.[16]

Con relación a esta decadencia moral e histórica de las clases dominantes que representan a un régimen económico y social que puede catalogarse como un capitalismo senil, es imprescindible reivindicar otra ética, la de los límites y la de la autocontención, que deben llevar a plantear la urgencia del decrecimiento en algunos lugares del mundo (en los países altamente industrializados), junto con la redistribución económica allá y en el sur del mundo, como resultado de una modificación revolucionaria en las relaciones de propiedad, como un proyecto político, colectivo y urgente, que claramente reivindique la superación del capitalismo porque solamente una ruptura con su culto al crecimiento, su consumismo exacerbado y su productivismo sin límites, puede evitar la catástrofe. Porque, en pocas palabras, “la dinámica del capitalismo de consumo masivo desemboca en la aberración de un planeta para usar y tirar. Frente a esto el ecologismo es insurgente: ¡la Tierra no es desechable!”.[17] Por ello, como dicen Adolfo Gilly y Rhina Roux “en el mundo de hoy, razonar con lucidez y obrar con justicia conduce a la indignación, el fervor y la ira, allí donde se nutren los espíritus de la revuelta. Pues el presente estado del mundo es intolerable; y si la historia algo nos dice es que, a su debido tiempo, no será más tolerado”.[18]

En efecto, la historia está abierta y que se consolide otra forma de sociedad depende, en última instancia, de la capacidad de refundar un proyecto anticapitalista de tipo ecosocialista por todos los sujetos que creen que otro mundo es posible y necesario, y que tal vez podría expresarse de manera sintética en la actualización de una célebre máxima revolucionaria, de esta manera: “Ecosocialismo o barbarie tecnofascista”.


 Artículo enviado por el autor para su publicación en Herramienta.

Revista Herramienta Nº 42

Octubre de 2009

Fuente: http://www.herramienta.com.ar/revista-impresa/revista-herramienta-n-42

 

 

Recordemos el 2001-2002 como el ya basta al estado-sitio y al neoliberalismo en Argentina. Hoy el imprescindible anticapitalismo está conmoviendo a París y otras ciudades francesas. Se expresa como "convergencia de luchas, internacionalismo, horizontalidad y participación ciudadana. Son algunas de las ideas que definen un proceso que ya lleva más de un mes y que en ese tiempo se ha ampliado tanto geográficamente como en relación a las demandas y preocupaciones".

 

 

 

"Nuit Debout": Francia de pie

19 de mayo de 2016

El 31 de marzo pasado, una convocatoria a ocupar la Plaza de la República en París para rechazar un proyecto de ley de reforma laboral, tuvo una respuesta inesperada: cientos de miles se encontraron en un acto que fue fundante del hoy movimiento «Nuit Debout» (Noche de pie), que guarda similitudes con «los indignados» españoles. Para aproximarnos desde el Enredando las Mañanas, Nos comunicamos con Renaud, uno de sus integrantes. 

 

Por RNMA

Convergencia de luchas, internacionalismo, horizontalidad y participación ciudadana son algunas de las ideas que definen un proceso que ya lleva más de un mes y que en ese tiempo se ha ampliado tanto geográficamente como en relación a las demandas y preocupaciones.

 

Renaud: Buenos días a todos y a todas, un saludo desde Francia.

Nuit Debout consiste en principio en una ocupación de plazas, se trata de que los ciudadanos puedan ir a tomar la plaza pública para conversar de política. Eso se armó sobre una reforma que está en curso en Francia y que está a punto de pasar como una ley, pero todavía la movilización en contra sigue. Es una ley laboral que básicamente consiste en sacar los derechos laborales del parlamento para ponerlos en las negociaciones entre empresas y sindicatos a nivel local, lo que de manera tendencial va a debilitar el derecho laboral.

Por eso, se han movilizado de manera realmente gigantesca en Francia en contra de esa ley. Recién el gobierno hace unos días no más utilizó un arma de la Constitución para imponer la ley sin más discusiones al Parlamento. Entonces es una situación muy difícil, pero todavía el movimiento Nuit Debout sigue de pie.
Y un punto sobre el movimiento básicamente se armó sobre una ocupación de una plaza que se llama República en París y de ahí desde el 31 de marzo la gente nunca ha dejado de quedarse en esa plaza, armar paneles, se reúnen en la calle, se sientan y hablan de política, asambleas generales y eso cada día desde hace un mes. Ahora estamos en Francia con más de 200 ciudades que han armado una ocupación de plaza y recién durante las dos últimas semanas hemos internacionalizado el movimiento y se trata de más de 300 ciudades a nivel mundial, incluida Francia. O sea, más de 150 ciudades en el mundo.

ELM: Comentabas que comenzó con la discusión y las manifestaciones en contra de la ley del trabajo y que eso pasó a ser una posibilidad para discutir política en las plazas. ¿Cuáles son los principales ejes o temas que han surgido en esas plazas?

R: Hay dos dimensiones, la identidad del movimiento que es horizontal, de poder sentarse para conversar. Entonces cualquier persona puede venir y decir "yo voy a armar una comisión y esa comisión va a tratar de tal tema», de economía, de ambiente, de la crisis de los migrantes, de lo que sea. Después hay que seguir animando esa comisión, dar una cita a la gente sobre la agenda común que está en internet, decir "tal día a tal hora nos vamos a reunir para conversar tal tema específicamente". Ahora hay una multitud de comisiones, hay un wikipedia donde se las puede seguir a todas, ponen un informe de cada reunión en internet y se puede seguir todos los temas que van avanzando.

Ahora, por cierto, hay unos temas que llaman más la atención y donde el trabajo va más rápidamente, con manifiestos, todo. Esos temas son, claramente, el tema del derecho laboral y de manera un poco más general, de la austeridad en Europa, de la cual no salimos incluida Francia. Otro tema que está en todas las bocas es la crisis de los inmigrantes, tenemos miles de gente que están acumulándose en las fronteras y les marcamos en zonas, hay una política realmente que viola los derechos humanos a la puerta de Europa y los gobiernos son totalmente responsables de eso. Ese es un tema sumamente fuerte, también porque tenemos migrantes que han pasado, que están en Francia, en París en situación irregular, en situación humana muy difícil y esa gente viene a atestiguar. Pero hay más temas, el tema de los Panamá Papers y de la justicia fiscal salió muy rápidamente también y ha avanzado un montón. Yo estoy bastante involucrado en todo lo de la contrapublicidad, de la crítica a la publicidad comercial masiva, incluido con diálogos de Buenos Aires, y tenemos una comisión que se llama de antipublicidad, y hacemos talleres y discusiones.

 

ELM: ¿Qué relación tienen con otras experiencias que se han dado en otros países?

R: Claramente la ocupación de plazas no es un medio nuevo, es más bien un medio que los franceses están descubriendo nuevamente. Muy rápidamente, cuando empezó la toma de plaza, nos pusimos en contacto con los amigos de España y el movimiento del 15M, los indignados. Estamos cooperando con mucha cercanía. De ahí también nació la voluntad de desarrollar a nivel internacional este movimiento de ocupación de plazas y de debates ciudadanos. Por eso, hace más de un mes hicimos una llamada internacional en todos los idiomas justamente para ocupar las plazas el 15 de mayo como cumpleaños del movimiento madrileño y español y a esa llamada contestó mucha gente.
Pueden encontrar una página facebook, un sitio web de Nuit Debout en varios idiomas y por esos medios empezaron a contactarse con nosotros. El fin de semana pasada, 7 y 8 de mayo, llegaron 250 activistas de varios países vecinos, los españoles, los italianos, los alemanes y los británicos, pero también de Grecia, de Brasil, de México, de Luxemburgo, de Escandivania. Llegaron realmente varios ciudadanos activistas que quisieron armar movimientos similares y eso lo trabajamos con mucha cercanía con los españoles, con toda esa gente hemos trabajado sobre el día mismo de la internacionalización, el 15M, o sea el domingo pasado. Y el domingo pasado tuvimos una movilización tremenda. En España fueron decenas de miles en la calle, en la Puerta del Sol en Madrid, la fotografía es impresionante, hubo realmente mucha gente para celebrar el seguimiento de los indignados y fuimos muy felices del éxito de este lado, pero también en Francia y en todos los países que he citado y en Europa se armaron ocupaciones de plazas en todos lados. Hay fotografías e informes de lo que se dijo.

También interconectamos las asambleas, como por ejemplo, con los amigos de Berlín, de Londres, de Brasil tomaron la palabra en la asamblea de París por teléfono y eso fue un momento muy fuerte, porque ahí entendimos que no estábamos solos y ellos entendieron que París les llamaba para apoyar y se está realmente armando una red totalmente voluntaria, solamente con canales de comunicación alternativos, porque obviamente la imagen que los medios mainstream tratan de darnos es de jóvenes perdidos y violentos, lo que no tiene nada que ver con el movimiento. Y ahora tenemos una red internacional para comprobar que estamos ahí con una visión y que queremos conversar.

ELM: ¿Cuáles serán las próximas etapas y objetivos en Francia y en la articulación internacional?

R: Es una pregunta muy complicada, porque realmente Nuit Debout, "noche de pie", es un proceso muy difícil de saber dónde estamos yendo, siempre tenemos preguntas como si de ahí tiene que salir el próximo Podemos, el partido político, o quién es el representante, o cuál es el programa. En realidad no hay representante y nunca habrá, no hay programa obviamente porque no tenemos modalidad de voto ya consensuada. Entonces todavía se trata de avanzar en la reflexión, y archivar y capitalizar, pero avanzar sin tener metas inmediatas, salvo las movilizaciones concretas, directas, que es impedir esa ley laboral, presionar sobre el tema de la crisis de los inmigrantes, cosas de este tipo.

Ahora justamente con el movimiento de la Noche de pie acabamos de lanzar una campaña que es un poco más concretita, #NOlist, y que permite a la gente sobre un sitio de internet -nolist.org- nominar, mencionar las varias [empresas] internacionales que tienen prácticas inaceptables, decir porqué se las nomina y mencionar alternativas al consumo de los productos que venden esas multinacionales. Esa campaña la estamos lanzando este domingo. Será por el momento en inglés, después en castellano y francés y se puede contribuir de todas  las partes del mundo en cualquier momento. Cada mes la multinacional y las prácticas alternativas que hayan recibido más «me gusta» por la popularidad será nominada como la multinacional del mes y ahí se tratará de no consumir sus productos, sino otros. Entonces ahí estamos hablando de una campaña mundial en la cual pueden participar todos los ciudadanos, todas las asociaciones, los expertos que quieran para nominar y votar y después armar un movimiento global de boicot de algunos productos. Entonces creo que eso será la próxima etapa.

 

ELM: En estos días vimos en distintos medios ciertos reclamos de la prefectura de policía francesa en relación a la «Nuit Debout», ¿qué pasa con el comportamiento de la policía?

R: Ahí es un punto delicado, porque hay varias dimensiones. Una, que es mucho más clara, es que el tratamiento mediático y el comportamiento de la policía básicamente tratan de enfatizar la violencia del movimiento. Todos los días tenemos videos y fotografías de acciones de la policía francesa que está reprimiendo de manera totalmente abusiva, que no trata de mantener el orden público, sino de empujar las violencias de la cual se sirven los medios para hacer como información que les parece a ellos más pertinente de hacer. Es realmente un desastre, básicamente nosotros tratamos de comunicar solamente sobre nuestra agenda. Ahora sí enviamos comunicados de prensa, pero sabemos que la mayoría del tiempo es la trampa, entonces comunicamos mucho más por nuestro sitio de internet.
Es cierto que este movimiento primero ocupa varias plazas y entonces se tiene que pedir una autorización de la prefectura que vence a algunos momentos y la costumbre hasta ahora es que cada vencimiento de la autorización diaria es que termina con un quilombo con violencia y heridos, todavía no hubo muertos. Donde está delicado es que no podemos negar que en las movilizaciones del movimiento hay ramas más violentas que otras, hay ramas no-violentas y hay pequeñas ramas violentas, que el movimiento Nuit Debout considera que no deben ser excluidas porque es una respuesta violenta a una violencia social y política que sí está clara. Pero es un tema que no es consensual, porque también es difícil de generar conciencia, de ganar fuerza frente a la opinión pública cuando se siguen mostrando violencias.
Entonces hay todo este juego que es difícil de controlar, pero lo que sí está haciendo la policía ahora, porque se están cansando, porque se están peleando cada día, tienen dos posiciones: una es un poco más fachista, de los sindicatos de policía, que trata básicamente de hacer un contrafuego para mantener su margen de maniobra para violentar y hacer heridos. Y hay otra rama de la policía que se está quejando de las órdenes que les bajan desde arriba, desde el poder, que dicen se podrían dar órdenes que permitan contener un poco las manifestaciones sin llegar a tanta violencia, sin tanto caos y siempre las órdenes no tratan de calmar las cosas, sino de armar caos. Y eso es muy importante. Entonces hoy hemos tratado de enfrentar la manifestación policial que tiene su lado fachista muy claro y justamente pidieron hacer la manifestación en la plaza misma de la República, donde estamos cada día desde hace un mes. Nos sacaron, tomaron la plaza, la vamos a retomar dentro de una hora y vamos a tratar de tal vez conversar con las ramas de la policía que están criticando las órdenes que les llegan del poder. Entonces ahí la situación, debo admitir, es un poco complicada.

ELM: ¿Cómo son las maneras de informarnos en torno a lo que sucede con Nuit Debout?

R: El sitio web es www.nuitdebout.fr y ahí van a poder encontrar una sección que se llama Global Debout, donde hay información en inglés, castellano, está incluido el comunicado de prensa sobre la #NOlist, a la cual invito a todos los argentinos y los amigos de América Latina a participar activamente, y también van a poder encontrar en el facebook una cuenta que se llama Global Debout, donde se sube información sobre la ocupaciones de plaza en todo el mundo de manera permanente, y pueden seguir un poco dónde va la cosa. Serían los dos medios que son nuestros en Global Debout.
Lo que quería agregar es que yo por haber vivido personalmente en el Perú tres años recientemente, fui varias veces a Argentina, y conozco la situación del país hoy con el cambio de presidente reciente.
Hay una cosa que queríamos todos y es que los argentinos lleguen a participar en este movimiento. El nivel de politización de la sociedad argentina es un modelo para todos. Nosotros estamos armando un proyecto que nos parece básicamente muy interesante, cuando los ciudadanos empiezan a tomar la política y los argentinos conocen mucho más eso que muchos países europeos. Ahora estamos llegando en su cancha y sería muy importante que los amigos de ahí puedan aportar en términos de contenidos, en términos de propuestas, y tal vez ocupar plazas también.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article12056

En consecuencia, frente a la intensificación en la opresión de los pueblos y en la destrucción socioambiental por el capitalismo, cabe abajo y a la izquierda:  "un proyecto político, colectivo y urgente, que claramente reivindique la superación del capitalismo porque solamente una ruptura con su culto al crecimiento, su consumismo exacerbado y su productivismo sin límites, puede evitar la catástrofe. Porque, en pocas palabras, “la dinámica del capitalismo de consumo masivo desemboca en la aberración de un planeta para usar y tirar. Frente a esto el ecologismo es insurgente: ¡la Tierra no es desechable!”". Sostiene Renán Vega Cantor. Leer

 

Consideremos cómo se da:

 

El surgimiento “desde abajo” del

 

Confederalismo Democrático kurdo

28 de noviembre de 2015

 

Por Periódico Anarquista La Boina

Para entender qué es el Confederalismo Democrático, hay que entender de donde viene.

 

El PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) nació en la zona turca del Kurdistán en 1978 como una apuesta por la liberación nacional y social del pueblo kurdo desde una posición marxista-leninista, con la intención de generar un Estado Kurdo Socialista dentro de la órbita de la antigua URSS. Tras años de guerra contra Turquía, se comienza a producir en seno del partido un alejamiento del Socialismo Real, una evolución ideológica que comenzó a hacerse patente entre finales del pasado siglo y comienzos del presente, fruto de un estancamiento del proceso de lucha pasado y de una valoración crítica del camino (algo que ya de por sí nos parece muy sano dentro de cualquier organización), y que a ritmos no siempre parejos ha involucrado tanto a las bases como a los cuadros del partido (Tras años de guerra contra Turquía, se comienza a producir en seno del partido un alejamiento del Socialismo Real, una evolución ideológica que comenzó a hacerse patente entre finales del pasado siglo y comienzos del presente, fruto de un estancamiento del proceso de lucha pasado y de una valoración crítica del camino (algo que ya de por sí nos parece muy sano dentro de cualquier organización), y que a ritmos no siempre parejos ha involucrado tanto a las bases como a los cuadros del partido (con especial mención a Öcalan, carismático líder del PKK, encerrado en una prisión turca desde 1999). Este cambio vino de la mano de la creación por parte del PKK de un frente amplio denominado KCK (Unión de Comunidades del Kurdistán), sobre el que pivotan más de 400 organizaciones políticas y sociales, y que fue generando un nuevo proyecto político basado en lo que ellos denominan Confederalismo Democrático.

 

Esta nueva tendencia, sin renegar del marxismo, bebe principalmente del municipalismo libertario y la ecología social teorizada por el norteamericano Murray Bookchin. En este sentido, su núcleo ideológico pivota sobre el socialismo, el ecologismo y el feminismo. Se plantea una “democracia sin Estado”, que se fundamenta en la economía comunal, en la decisión y el trabajo desde abajo y en la centralidad de los municipios como ejes de la vida social (que irían generando una gran confederación); aunque incluyendo en todo ello la contradictoria participación en el aparato estatal actual a través de elecciones, algo que ya prescribe el anarquista norteamericano. El comunalismo de Bookchin plantea una estrategia en cinco pasos:

  • Empoderar legalmente a los municipios existentes intentando así llevar el poder de decisión a las localidades.
  • Democratizar los municipios a través de asambleas de base.
  • Unir a los municipios “en redes regionales y confederaciones más amplias […] que trabajen para reemplazar gradualmente los estadosnación por las confederaciones municipales“, mientras se asegura que “los niveles” más altos “de la confederación tienen principalmente funciones administrativas y de coordinación.”
  • “Unir a los movimientos sociales progresistas” para fortalecer la sociedad civil y establecer “un punto focal común de iniciativas y movimientos de todos los ciudadanos”: las asambleas. Esta cooperación es “no porque esperamos encontrarnos siempre un consenso armonioso, sino —por el contrario— porque creemos en el desacuerdo y la deliberación. La sociedad se desarrolla mediante el debate y el conflicto“. Además, las asambleas deben ser laicas, “combatiendo las influencias religiosas en la política y el gobierno”, y conformando un “escenario para la lucha de clases”.
  • Con el fin de lograr su visión de una “sociedad sin clases, basada en el control político colectivo de los medios de producción socialmente importantes”, se llama a la “municipalización de la economía” y se propone una “asignación confederal de recursos para garantizar el equilibrio entre regiones”. En términos simples, esto equivale a una combinación de la autogestión obrera y la planificación participativa para satisfacer las necesidades sociales: economía anarquista clásica.

Tal como lo expresa Eirik Eiglad, ex-editor de Bookchin y estudioso del KCK: “Es de particular importancia la necesidad de combinar las ideas de los movimientos feministas y ecológicos progresistas con los nuevos movimientos urbanos y las iniciativas de los ciudadanos, así como con las de sindicatos, cooperativas y colectivos locales… Creemos que las ideas comunalistas de una democracia asamblearia contribuirán a hacer posible este progresivo intercambio de ideas sobre una base más permanente, y con consecuencias políticas más directas. Aún así, el comunalismo no es sólo una forma táctica de unir estos movimientos radicales. Nuestra llamada a la democracia municipal es un intento de llevar la razón y la ética al primer plano de las discusiones públicas.“

Para Öcalan el Confederalismo Democrático significa una “sociedad democrática, ecológica y liberada en cuanto al género”, o simplemente “democracia sin estado”. Él explícitamente señala la diferencia entre “modernidad capitalista” y “modernidad democrática”, en la que “los tres elementos básicos: el capitalismo, el estado-nación, y el industrialismo” se sustituyen por una “nación democrática, la economía comunal, y la industria ecológica”. Esto implica “tres proyectos: uno para la república democrática, otro para el Confederalismo Democrático y un tercero para la autonomía democrática ”. El concepto de la “república democrática” se refiere esencialmente al logro para los kurdos de los por mucho tiempo negados derechos de ciudadanía y derechos civiles, incluyendo el de hablar y enseñar su propio idioma libremente. La autonomía democrática y el Confederalismo Democrático se refieren ambos a las “capacidades autónomas del pueblo, una estructura política más directa y menos representativa”.

En la práctica, el peso de esta teoría recae sobre la asambleas y los consejos locales, apostando por la autogestión a nivel político y económico (a nivel de “educación, salud, cultura, agricultura, industria, servicios sociales y seguridad, asuntos de la mujer, la juventud y el deporte”). La lucha armada ha ido quedando en segundo plano (si es que se pude hablar así en un contexto de guerra soterrada con los diferentes estados de la región) frente a un proceso de extensión de la política a pie de calle: «Existe participación popular en los consejos, incluso de personas no kurdas, y mientras las Diyarbakir, la ciudad más grande en el Kurdistán turco, hay asambleas en casi todas partes”. En otro lugar, “en las provincias de Hakkari y Sirnak… hay dos autoridades paralelas [el KCK y el Estado], de los cuales la estructura confederal democrática es más poderosa en la práctica”. El KCK en Turquía “se organiza a nivel de aldea (köy), barrio urbano (mahalle), distrito (ilçe), ciudad (kent), y la región (Bölge), que se denomina “el Norte de Kurdistán.” El nivel “más alto” de la federación en el norte de Kurdistán, el DTK (Congreso de la Sociedad Democrática), es una mezcla de delegados de a pie con mandatos revocables elegidos por sus iguales, que constituyen el 60 por ciento, y los representantes de “más de quinientas organizaciones de la sociedad civil, sindicatos y partidos políticos”, que conforman el 40 por ciento restante, de los cuales aproximadamente el 6 por ciento está “reservado para los representantes de minorías religiosas, académicos u otros con un conocimiento o punto de vista particular”.»

Del mismo modo, el aspecto más étnico y nacionalista, aun perviviendo en cierta medida, va dejando paso a una apuesta federativa que se aleja de las fronteras, en la que el Estado-Nación ya no es el paradigma a seguir, sino que se presenta una sociedad con poder descentralizado en asambleas locales. A fin de cuentas, y teniendo en cuenta las palabras del periodista y antropólogo kurdo Mehmet Dogan: “El Estado-Nación capitalista es un Estado que legitima la dominación en tres sentidos: en primera instancia, permite que una clase explote a las clases populares; en segunda instancia, a través del machismo; y, por último, tenemos la dominación sobre la naturaleza… El Confederalismo Democrático no prevé solamente la autodeterminación de los pueblos kurdos, turcos, armenios, árabes y persas, sino que también apuesta a construir una manera de organización comunitaria desde la base donde todos podamos vivir en armonía con la naturaleza, donde hombres y mujeres sean realmente iguales”.

Fuentes:

– “El confederalismo democrático: un acercamiento al conflicto kurdo” de Todo Por Hacer.

-“El nuevo PKK: desatando una revolución social en el Kurdistán” de Roar Magazine.

Publicado originalmente en: https://periodicolaboina.wordpress.com/2015/11/24/que-es-el-confederalismo-democratico/

 

Fuente: http://kaosenlared.net/el-surgimiento-desde-abajo-del-confederalismo-democratico-kurdo/

 

 

 

Observemos cómo el Comité de Solidaridad con Kurdistán y el PKK expanden otras relaciones sociales e internacionalistas.

 

 

 

“Hay que romper el aislamiento mediático que nos imponen”

19 de mayo de 2016

Durante la tarde de ayer en la facultad de Periodismo y Comunicación Social se presentó el libro “Orígenes de la civilización. La era de los dioses en mascarados y los reyes cubiertos”, de Abdullah Öcalan con la presencia de Mahmut Coolak Zerdestí, el traductor de la obra.

 

Por ANRed

 

Durante la jornada de presentación estuvieron presentes Mahmut Coolak Zerdestí quien es integrante del Congreso Nacional de Kurdistán y traductor del libro, así como también integrantes del Comité de Solidaridad con Kurdistán y el prosecretario de Derechos Humanos de la Facultad, Alberto Mendoza Padilla.

La exposición comenzó con la palabra de Alberto Mendoza Padilla quien indicó que cuando el Comité de Solidaridad ofreció hacer la charla aceptaron porque es importante “conocer la historia del pueblo kurdo”.

Posteriormente hablaron dos integrantes del Comité de Solidaridad, Agustina y Soledad, quienes reconocieron que el Comité se conforma y tiene desarrollo en La Plata, Capital Federal, Córdoba y en varios países de Latinoamérica porque es una forma de acercar la problemática del pueblo kurdo. Algo que puede resultar lejano pero que está pasando ahora.

Soledad, dijo en esta línea que “es importante presentar un libro como éste acá porque es una historia que resulta extraña. Este espacio, el del Comité, es una forma de relacionarnos con movimientos de liberación de otros pueblos”.

Asimismo, Soledad también se refirió al autor del libro Abdullah Öcalan, referente del pueblo kurdo fundador del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y colaborador en la conformación de la teoría del Confederalismo Democrático que propone el pueblo Kurdo. Öcalan está preso desde 1999 en la isla-prisión de Imralí siendo el único preso de la isla, custodiado por más de mil soldados y en constante aislamiento.

Quien terminó la exposición fue el traductor del libro: Mahmut Coolak Zerdestí. Kurdo de origen, Zerdestí, se encargó de relatar el contenido del libro: el origen de la civilización. El libro se remite al origen para sostener la postura actual de Öcalan respecto de la situación política y social del pueblo Kurdo. Además agregó que “Abdullah Öcalana, dice que su conducta fue como la de Abraham después de 3700 años. Decimos que es igual porque ambos lucharon, resistieron y se opusieron contra el sistema. Abraham lo hizo contra los reyes-dioses hace mucho tiempo y Öcalana contra los sistemas tiránicos fascistas actuales”.

Por otro lado, también se refirió al objetivo del libro que es “romper el aislamiento mediático que nos imponen para que otros pueblos conozcan nuestra lucha, cultura e historia y sea más fácil establecer lazos de solidaridad entre pueblos”. También agregó que la historia de América no es tan diferente a la del pueblo kurdo porque “hoy en día cada vez más nos damos cuenta de que el extermino de los pueblos originarios en América Latina, tanto en el sur como en el norte, en el conjunto del continente americano, tuvieron los mismos métodos aplicados sobre oriente medio”.

Posteriormente se refirió a la historia del pueblo kurdo, que lo integran aproximadamente cincuenta millones de personas y se encuentra fragmentado en varios estados (luego de la primera guerra mundial): Turquía, Irán, Irak, Siria, Armenia. Los kurdos son la minoría étnica sin estado más grande del mundo y en medio oriente es la cuarta nación más grande. “Hoy en día los cincuenta millones de kurdos que viven en Kurdistán -oriente medio, en Mesopotamia alta y baja- no tienen ningún derecho, ni cultural ,ni educativo, ni político y ninguna constitución reconoce la existencia y los derechos del pueblo kurdo”, agregó.

 

Para Zerdestí este pueblo ha sido oprimido durante toda su historia y “al igual que el pueblo armenio, el pueblo asirio caldeo y otros pueblos, el kurdo fue sometido a genocidios, que fueron aplicando todo tipo de métodos de exterminio. No obstante, también un genocidio cultural que más bien hoy en día está en vigor y fue combinado con el genocidio físico”.

Asimismo el traductor de la obra también dijo que “el estado islámico es creado por los países del imperialismo, los países títeres de Oriente Medio principalmente Turquía, y otros países de la región que tienen pánico por el logro del gobierno del Confederalismo democrático. Que en los últimos tres años se ha implementado en el Kurdistán de Irak. Es decir que este modelo no solo fue teoría sino también se lleva a cabo en la práctica que concretamente en Kurdistán de siria se ha implementado”.

 

Por otro lado agregó que “en estos momentos existe una revolución social que propone salidas y acciones ecologistas, anti-patriarcales para conformar una sociedad más justa, todo bajo lo que se conoce como Confederalismo Democrático”. Para el traductor, este modelo de construcción social, es una salida a los problemas de los pueblos de oriente medio.

 

Como kurdos critican la construcción del Estado Nación ya que entienden que los Estados están basados en la dominación de una clase explotadora sobre las clases populares; que existe el dominio de un grupo étnico o religioso sobre otros; que responde a una economía productivista que destruye la Madre Tierra y que se sustenta en el patriarcado, en un sistema social a través del cual los hombres someten a las mujeres en todos los órdenes de la vida.

Como contra-cara proponen la construcción de una sociedad democrática, de comunas autónomas, laicista, pluriétnica, pluricultural y orientada al consenso colectivo: “en este modelo la mujer se adjudica un protagonismo, y mediante las asambleas populares todos los grupos étnicos tienen la presencia y representación” dijo Zerdestí.

En suma, el traductor del libro se refirió a la teoría del Confederalismo Democrático diciendo que en ella se reactualiza la forma de vivir en las tribus y agregó que “durante miles de años los grupos en medio oriente vivieron en confederaciones tribales y lo hacían en armonía, aunque con sus conflictos. En los últimos doscientos años y en el marco de la modernidad capitalista existieron en oriente medio los peores genocidios, como nunca en la historia”.

 

Por último, se refirió a la situación de las mujeres indicando lo sometidas que se encuentran en el oriente medio y la opresión que sufren bajo el sistema social y religioso. Las mujeres “están borradas, masacradas, degradadas, humilladas y dentro del régimen islámico no es considerada ni siquiera un ser vivo”, agregó.

Asimismo, dijo que esta opresión fue la que permitió que el movimiento de mujeres kurdas sea tan grande y particular ya que dentro de éste existen guerrillas de mujeres cuyo espacio es fundamental para su liberación que no sólo es ideológica o económica sino física. Según Zerdestí “existe una simpatía hacia ese movimiento de mujeres kurdas porque representa la dignidad y el honor de todas las mujeres del mundo”.

 

Según el Comité de Solidaridad frente a la situación de vulneración del pueblo “se formaron en Rojava las YPG (Unidades de Defensa del Pueblo) y las YPJ (Unidades Femeninas de Protección). Es importante señalar que esto respondió a un largo período de concientización entre las mujeres, surgido de la doble esclavitud a las que eran sometidas”.

Este movimiento no sólo se propone la transformación de la mujer, para empoderarla y generar un cambio en el sistema machista que rige en esos pueblos sino que también se propone la transformación del hombre, agregó Zerdestí.

Por estos motivos, para finalizar, el traductor del libro dijo que esperaba con este trabajo y los que van a venir poder contribuir a la reescritura de la historia, a la construcción de la modernidad democrática para generar un mundo más justo y habitable.

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Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article12055

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Reflexionemos, abajo y a la izquierda,  el enfoque del cambio emancipatorio a que nos llama  Aníbal Quijano, en “Colonialidad del Poder y Des/Colonialidad del Poder”, conferencia dictada en el XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, el 4 de septiembre de 2009:

Hemos sido convocados a interrogarnos sobre América Latina, a interrogar a América Latina, debemos interrogarnos sobre América Latina. Y ése es un compromiso extremadamente riesgoso, para mí. Primero porque América Latina siempre fue y no deja de ser ahora una interrogación, segundo porque es inevitable pararse a pensar qué quiere decir hoy día, que puede querer decir interrogarnos sobre América Latina, en particular. Un lugar, un espacio y un tiempo excepcionalmente importante no sólo para sí misma América Latina, sino para todo el resto de la especie, para la existencia social actual de la especie. Cómo puede ser, cómo nos interrogamos, desde qué perspectiva, desde cuál horizonte de sentido cuando estas perspectivas y horizontes de sentidos, en crisis ya, pero no obstante hegemónicas aún están estallando sin embargo por todas partes, están en convulsión por todas partes. Por tanto desde cuál perspectiva, desde cuál horizonte de sentido podemos plantearnos preguntas, podemos preguntar. Cómo saber qué preguntar, cómo preguntar. Porque preguntar es tratar de entender, tratar de ubicar lo que necesitamos entender y tratar de darle sentido a eso que identificamos, tratar de hacerlo inteligible para todos nosotros y eso implica, necesariamente, una perspectiva que lo permita, es lo que estoy llamando un horizonte de sentido que lo haga posible. Pero hoy no tenemos un horizonte de sentido ni estable ni legítimo, lo tenemos hegemónico en crisis y el que parece emerger aún no es, a mi juicio, suficientemente perceptible para todos nosotros, porque si no estaríamos viviendo exactamente de otro modo, en otra existencia social. Por esto mi temor y temblor. Por esto también cautela.(...) Leer

 

Continuemos profundizando sobre cuál debe ser nuestro posicionamiento al asumir el enfoque del cambio emancipatorio:

 

 

Cuestiones y Horizontes De la Dependencia Histórico-Estructural a

la Colonialidad/Descolonialidad del Poder

 

Aníbal Quijano; selección a cargo de Danilo Assis Clímaco; con prólogo de Danilo Assis Clímaco.

1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO, 2014.

-           

(...) Las cuestiones que se abren a la colonialidad / descolonialidad del poder

 

Como el mismo Quijano ha sustentado, las claves de un pensamiento se encuentran en el “modo de urdir una relación cognitiva con el mundo (1991b: IX). Asumiendo que, en su caso, esta relación es de carácter inquisitivo, hemos divisado tres grandes ejes de cuestiones sobre los cuales el pensamiento de Quijano viene constituyéndose, subdividiendo esta antología y su prólogo a partir de ellos. Los textos seleccionados delinean las bases constitutivas de estos ejes de cuestiones, la interacción entre ellos y con los sentidos de la realidad social que han dado a translucir. Desde esta perspectiva, la colonialidad y la descolonialidad del poder, como núcleo de sentido del actual momento del pensamiento de Aníbal Quijano, no se desprenden meramente de las cuestiones que nuestro autor ha levantado, sino del modo como estas han ido interactuando y transformándose con el mundo y los debates del último medio siglo. Los escritos aquí seleccionados lo fueron por su calidad representativa dentro de los ejes de cuestiones divisados. Sin embargo, cada uno de ellos, como toda la demás producción textual conocida de Quijano –él ha escrito también anónimamente y bajo seudónimos–, tiene específicas y heterogéneas riquezas que requieren ser estudiadas y que este prólogo apenas puede esbozar.

 

·          El Primer Eje de Cuestiones, que a partir del momento actual de su pensamiento hemos titulado “Totalidad, heterogeneidad históricoestructural del poder y las tendencias de la crisis raigal de la colonialidad global del poder” aborda la exigencia de cuestionar la existencia social como una totalidad multidimensional compuesta por elementos históricamente heterogéneos articulados por un patrón de poder. Ello implicó desde el principio comprender las particularidades de América Latina y de cada uno de sus países dentro de su articulación con el capitalismo mundial. Su temprana comprensión de la naturaleza diferenciada de la crisis del entero orden capitalista, iniciada en 1973, y la posterior reubicación de América Latina como exportadora de capitales, le ofrecerían elementos fundamentales para la teorización de la colonialidad del poder.
 

·          El Segundo Eje de Cuestiones, “De la cultura política cotidiana a la socialización y la descolonización del poder en todos los ámbitos de la existencia social”, parte de sus estudios sobre la realidad y la intelectualidad peruana, que le permitieron comprender el carácter oligárquico de su organización político-económica y el proceso de homogenización burguesa que sufriría el país a partir de 1968, con un gobierno militar discursivamente nacionalista pero alineado con el imperialismo. Su oposición al régimen desde una defensa de las luchas concretas y autónomas del proletariado y de los demás grupos dominados, unido a su seguimiento de las luchas socialistas (y no socialistas) mundiales no alineadas a Moscú, lo llevaría en la década del setenta a comprender la lucha revolucionaria como una socialización cotidiana del poder. La amplia derrota de los movimientos sociales, y su consecuente fragmentación, lo condujo en la década del ochenta a estudiar las nuevas y diversas formas de agrupamiento social. La colonialidad del poder en este eje de cuestiones aparece alrededor de los rasgos étnicos o “raciales” de las heterogéneas organizaciones que toman forma en este período y de sus estudios históricos sobre el manifiesto carácter racializado de los Estados latinoamericanos.
 

·          El Tercer Eje de Cuestiones, “Identidad latinoamericana y eurocentrismo; el nuevo horizonte de sentido histórico y la descolonialidad del poder”, delinea la escindida identidad latinoamericana: su desencuentro consigo misma provocado por el eurocentrismo, pero también la fertilidad potencialmente subversiva de ello, en lo estético, en lo cotidiano y en lo político. Desde una reoriginalización de la historia de América y del entero patrón colonial de poder, Quijano delinea cómo el eurocentrismo, en tanto modo de control de la intersubjetividad mundial, produjo un empobrecimiento del imaginario histórico y político que resultó crucial para las derrotas de los pueblos iniciadas en la década del sesenta. Finalmente, levanta cuestiones alrededor de las luchas actuales de las gentes “indigenizadas”, cuyo heterogéneo legado, proveniente tanto de los levantamientos anti-coloniales en América como de las experiencias subversivas mundiales del siglo XX, desarrolla un nuevo horizonte de sentido histórico que abre la posibilidad de la entera descolonialidad del poder. (...)

 

Fuente: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20140424014720/Cuestionesyhorizontes.pdf

 

 

Ahondemos en porqué es prioritario romper con nuestro modo de  pensar, sentir y actuar la realidad social.  "Han habido dos matrices discursivas predominantes a la hora de diseñar lo que se ha entendido y entiende como una vida aceptable en Latinoamérica: modernidad y cristianismo".

 

 

 

La construcción social del “Buen Vivir” (Sumak Kawsay) en Ecuador

Genealogía del diseño y gestión política de la vida
Año 2010

 

Por David Cortez*(Ecuador)

(...)1.2 El modo de vida occidental-moderno en Latinoamérica

¿Cuáles son los presupuestos discursivos que históricamente han hecho posible el diseño y práctica de patrones de vida predominantes en Latinoamérica? ¿Cuáles han sido los presupuestos “incuestionables” que han sido acuñados de acuerdo a paradigmas modernos europeos? Han habido dos matrices discursivas predominantes a la hora de diseñar lo que se ha entendido y entiende como una vida aceptable en Latinoamérica: modernidad y cristianismo. Ciertamente que no han sido las únicas, tampoco han sido homogéneas, ni han coincidido necesariamente en un único momento y espacio; sin embargo, se puede decir que históricamente han sido dominantes y han coincidido respecto a, por lo menos, tres cuestiones importantes: naturaleza, hombre y dios.

 

La misma elección de los temas supone ya una cierta comprensión del mundo cuyos orígenes se encuentran en modelos occidentales. Dicho ordenamiento del mundo contrasta con las tradiciones no occidentales que han sabido transmitir en el “sumak kawsay” otra manera de concebir y ordenar la vida. Tanto en el mito “edénico” de la tradición judaica, así como el mito moderno del “buen salvaje” se concibe el inicio de la vida histórica bajo el presupuesto de una inicial ruptura con el orden natural.[8] En comparación a otras tradiciones, las concepciones occidentales, asentadas en discursos moderno-cristianos– confiere dignidad a la vida humana a partir de una separación ontológica respecto de la naturaleza. Estamos aquí ante los orígenes de una concepción del mundo y de la vida que instauró una radical separación respecto de la naturaleza para buscar en el hombre el sentido mismo de la existencia.

 

A diferencia de otros pueblos, que en los flujos y ritmos de la naturaleza encuentran una explicación de su propia vida en armonía con aquélla, el cristianismo y la modernidad se encargaron de confeccionar una perspectiva antropológica como criterio básico para una vida digna. El concepto moderno de cultura, el concepto cristiano de persona y el concepto griego de “paideia” históricamente separados, unidos y a veces combinados, sirvieron para concebir la vida social como profundamente reñida con la naturaleza. Resultado de esto es el prejuicio occidental de que la naturaleza por sí sola puede conducir a una manifestación abrupta, incontrolada, es decir, autodestructiva. Ni san Francisco ni Bacon dejaron de compartir el presupuesto occidental de que la naturaleza tenía que ser remitida a otro ser, que no fuera ella misma, para alcanzar su dignidad, ya sea en dios, en el hombre o, a su vez, en las múltiples formas con las que Occidente ha sabido recrear su distancia respecto de la naturaleza.

 

Concomitantemente, la separación de la naturaleza se ha concebido como diseño de un modo de vida vinculado a la ciudad. Se trata de un paradigma de convivencia basado en la ruptura con la naturaleza. Más aún, la condición moderna de ciudadano tiene sus orígenes en la idea de que la vida “civilizada” tendría que concebirse como rechazo del modo de vida vinculado al campo, es decir, de aquellos que se mantienen en el orden de la “barbarie”. Esto se tradujo históricamente en el rechazo de los modos de vida no occidentales que hicieran de la naturaleza el marco de elaboración de un “buen vivir”. Baste recordar que el abandono de la “barbarie” en nombre de la “civilización” es uno de los pilares sobre los que se procede a fundar los estados-naciones latinoamericanos en el siglo XIX. Esto, sin embargo, no ha significado desentenderse de ella; más bien, se le asignó el rol de proveedora del recurso material necesario para la vida urbana. En este sentido, hay que ver que los procesos de urbanización de la historia latinoamericana transitan paralelamente con la objetivación de la naturaleza que ha sido convertida en simple materia bruta a la que se puede echar mano para satisfacer las demandas de la ciudad, incluso hasta el punto de conducirla a sus límites y, si es necesario, a su agotamiento y destrucción. Como lo muestran hasta los informes más conservadores sobre el estado de la naturaleza latinoamericana.

La producción de conocimientos, ciencias y saberes sobre los modos de vida basados en algún tipo de cercanía con la naturaleza tampoco han escapado a la perspectiva antropológica y objetivadora de la mirada moderna. Si ciertamente aquí no es el momento para explicar cómo la ciencia natural, la antropología, la literatura, la filosofía o la historia, entre otras disciplinas, surgen en su particularidad metodológica y epistemológica, sí lo es en cambio para mostrar que su voluntad de representación descansa en los presupuestos arriba bosquejados. La ciencia moderna funda su discurso en una voluntad de sometimiento del mundo para ponerlo al servicio del hombre. Por eso, otras formas de saber, que encuentran la verdad de su conocimiento en la práctica de modos de vida acordes con la naturaleza, son desterrados al ámbito del conocimiento “mítico”.[9] La verdad de la ciencia moderna asume la matriz judeocristiana que encuentra en la unidad del “logos” griego la condena del politeísmo y la legitimación del pensamiento único, monoteísta.[10] La contraparte del ciudadano letrado es el bárbaro pagano, adorador de otros dioses, es decir, quien vive fuera de las normas de la civilización. (...)

Apreciemos a:

La Conferedación de Nacionales Indígenas del Ecuador que es una agrupación de asociaciones y representantes de los pueblos indígenas ecuatorianos.

La organización de la CONAIE está conformada por tres regionales que envían delegados a la Asamblea General de la CONAIE: La ECUARUNARI que representa a los indígenas de la Sierra ecuatoriana y copa alrededor del 45% de los delegados de la CONAIE; La CONFENIAE que actúa en la Amazonía ecuatoriana y alcanza el 30% de la representación en la CONAIE; LA CONAICE representa a la Costa ecuatoriana y tiene un 25% de los delegados de la CONAIE.

 

La CONAIE es identificada como una organización con propuestas de izquierda, su brazo político es el partido Pachakutik surgido en 1995, de tendencia socialista. Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador y Pachakutic han tenido una activa participación política, acaecida en el Ecuador. Tuvo un papel fundamental en la caída del ex-Presidente Abdalá Bucaram, fueron actor principal del derrocamiento de Jamil Mahuad y luego su apoyo fue fundamental para que Lucio Gutiérrez alcanzara la presidencia del Ecuador en el 2002, a quien apoyaron en el gobierno durante los primeros seis meses, después de los cuales, se sumaron a la oposición.

En 2003 fue creada la Agencia de Noticias Plurinacional del Ecuador como organismo de comunicación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador.

Continuemos analizando qué nos explica David Cortez:

 

(...)2.4 Proyecto político de la CONAIE 1997

En el documento “Proyecto político de la CONAIE”,[35] que elaboró y publicó el consejo de gobierno de la misma organización, en 1997, no se menciona el término “buen vivir” o “sumak kawsay”. No obstante, a lo largo del texto se alude a un “modo de vida”, que podría ser constatado en los “valores culturales”, en la “riqueza cultural y espiritual” y en una “cosmovisión” particular, siendo hasta la fecha los pueblos y naciones indígenas del Ecuador sus principales protagonistas. Los contenidos de dicho “modo de vida” aparecen explicitados sobre todo en el apartado “Nuestros principios políticos e ideológicos”. Aquí aparecen mencionados un “humanismo integral”, “comunitarismo”, “democracia plurinacional, comunitaria y participativa”, “plurinacionalidad”, “interculturalidad”, “autodeterminación”, “soberanía”, “independencia” y “solidaridad internacional”.

 

El documento se refiere a un “Humanismo Integral” en el que también se expresaría el legado ancestral de los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador: “El humanismo que los Pueblos y Nacionalidades indígenas practicamos es un Humanismo Integral donde el hombre, la naturaleza y el cosmos en estrecha y armónica interrelación garantizan la vida.”[36] Que este “humanismo integral” encuentra especial sentido en su relación con la naturaleza es algo que se puede notar en la explícita referencia a la “madre naturaleza”. Siendo, además, el modo de vida “comunitario” la forma en la que históricamente hablando los pueblos indígenas habría sabido adaptarse, sufriendo también modificaciones, pero sin haber llegado a desaparecer, siendo practicado hasta la fecha: “El comunistarismo en la forma de vida de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas basada en la reciprocidad, solidaridad e igualdad; un sistema socioeconómico y político de carácter colectivo en el que participan todos sus miembros.”[37]

 

La CONAIE también propone la construcción de un modelo de “Estado Plurinacional, Plurilingüe y Pluricultural” como eje de su proyecto político; aspiración que en la introducción del documento aparece sintetizada como la “Nueva Sociedad Humanista Intercultural” y en el apartado de principios políticos, a su vez, se presenta como un tipo de democracia plurinacional, comunitaria y participativa. Proyecto en que el contenido de la “plurinacionalidad” se sustentaría en “la diversidad real e innegable de la existencia de los Pueblos y Nacionalidades indígenas como entidades económicas políticas y culturales históricas diferenciadas.” En este sentido, “nación” se define en el documento como un “grupo humano unido por vínculos especiales de homogeneidad cultural, histórica, política, económica y lingüística, que comparten un territorio y están regidos por un mismo gobierno. Territorio de un país. Conjunto de habitantes de un país regidos por un mismo gobierno.”;[38] lo cual no atentaría contra el principio de la unidad política porque la “nación plurinacional” se entendería como “El conjunto de Nacionalidades diversas, asentadas en un territorio definido de un país y regidos por un solo gobierno.”[39] Finalmente, la “interculturalidad” aparece en el documento como el principio que propugna el respeto de la “diversidad de Pueblos y Nacionalidades Indígenas y demás sectores sociales ecuatorianos, pero a su vez demanda la unidad de éstas, en el campo, económico, social, cultural y político, en aras de transformar las actuales estructuras y construir el Nuevo Estado Plurinacional, en un marco de igualdad de derechos, respeto mutuo, paz y armonía entre las nacionalidades.”[40]

 

2.5 La Universidad Intercultural Amawtay Wasi y el “buen vivir”

Fue la Universidad Intercultural Amawtay Wasi quien hizo del “buen vivir” el centro de su propuesta educativa; habiendo publicado bajo el título “Aprender en la Sabiduría y el Buen Vivir” (2004) las líneas de su proyecto.[41] El “buen vivir” no se plantea como mera “cosmovisión”, sino como paradigma de desarrollo en perspectiva intercultural: “La Universidad Intercultural Amawtay Wasi, se inscribe en la perspectiva de un paradigma intercultural, donde la educación es asumida como una responsabilidad compartida por el conjunto de actores sociales de las diversas culturas que intervienen en el proceso de transformación y gestión del desarrollo humano local, nacional e internacional, a fin de lograr un adecuado `bien vivir´ para las actuales y futuras generaciones.”[42] El “bien vivir” supone aquí relaciones sociales en “consonancia con la Pachamama”, desde “un modelo de desarrollo que tenga como eje la economía comunitaria, que respete tanto la naturaleza del proceso de desarrollo humano desde una perspectiva ambientalmente sustentable, como los principios y valores bio-éticos ancestrales y actuales.”[43] El conjunto armónico de relaciones sociales, culturales y naturales se acuñan en el concepto “kawsay” (vida) como expresión de una vida plena o “bien vivir”; se trataría de una vida regida con criterios artísticos, en el sentido de un arte de vivir: “La síntesis expresada en el KAWSAY (vida), hace referencia al arte de la vida, a la experiencia plena del vivir, al gozo del sentido profundo de la vida, producto de una tensión armónica de las polaridades de la vida que emergen desde la convivencia intercultural armónica y respetuosa.”[44] (...)

* Doctor en Filosofía, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito; PhD (c), Eberhard Karls Universität Tübingen (EKUT); Master en Migración, refugio y relaciones intercomunitarias, Universidad Autónoma de Madrid, España; PhD en Filosofía, Instituto de Filosofía, Universidad de Viena, Austria. e-mail: cortez_dg@yahoo.de; david.cortez@univie.ac.at

Fuente: http://www.uasb.edu.ec/UserFiles/369/File/PDF/CentrodeReferencia/Temasdeanalisis2/buenvivirysumakkawsay/articulos/Cortez.pd

 

 

Prosigamos analizando porqué es prioritario romper con nuestro modo de  pensar, sentir y actuar la realidad social si queremos, los de abajo y a la izquierda, unirnos en diversidad construyendo nuevas relaciones entre nosotros que concreten buenos vivires-convivires. Se trata de articular la unión en diversidad sobre la base de comprometernos con, por ejemplo, la soberanía alimentaria en contra del sistema global de agronegocios al descubrir cómo afecta el último a todos, cómo de todos depende revertir la situación  y porqué desechar al desarrollo capitalista. Lo último nos interpela a rechazar no sólo la desaparición forzada de campesinos, productores pequeño-medianos y poblaciones rurales sino también el avasallamiento de derechos de los pueblos originarios al extremo de etnocidios.

 

 

Semillas, corporaciones y un proyecto cuestionado

 

10 de junio de 2015

Por Darío Aranda (La Vaca)

El Gobierno anunció hace quince días la firma de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para regular el cobro de regalías de la empresa Monsanto. Medida consensuada con la Asociación de Semilleros de Argentinas (ASA), que nuclea a las grandes empresas del sector. Pero esta semana explicó que no habrá decreto y, en base al mismo texto, se redactó un proyecto de ley que será enviado al Congreso Nacional. Desde 2012, el Gobierno intenta aprobar una nueva legislación de semillas, muy resistida por organizaciones sociales, campesinas y académicas. “Es un acto más del Gobierno hecho a la medida de las grandes corporaciones que hoy definen la situación económica, social, ambiental y alimentaria de Argentina”, denunciaron una veintena de organizaciones sociales, campesinas y cátedras universitarias.

Monsanto

La Presidenta viajó a Estados Unidos en junio de 2012 a una reunión del Consejo de las Américas, donde se reúne el establishment económico de ese país. Anunció en transmisión en directo la instalación de la mayor planta de maíz transgénico de Monsanto en Malvinas Argentinas (Córdoba). “Hace unos instantes estuve con Monsanto, que nos anunciaba una inversión muy importante en materia de maíz (…) Y además estaban muy contentos porque Argentina hoy está, digamos, a la vanguardia en materia de eventos biotecnológicos”.

Como parte de la misma política, dos meses después, el Ministerio de Agricultura aprobó una nueva soja transgénica de la empresa. Anunciada como una “nueva generación”, llamada “RR2 Intacta”, que es resistente al herbicida glifosato y también sería resistente a insectos.

El 21 de agosto de 2012, la gacetilla de prensa del Ministerio de Agricultura tituló con una cita del vicepresidente de Monsanto, Pablo Vaquero: “Trabajamos con un Gobierno que ha abierto el diálogo”. La gacetilla oficial hacía propia la publicidad de Monsanto y resaltaba las supuestas bondades de la semilla: “Esta nueva tecnología permitirá contribuir a una mayor producción y a mejorar el medio ambiente”. El ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, celebró: “Es un día muy especial para Argentina, porque vamos por una segunda generación de soja. La biotecnología es una herramienta para el crecimiento sustentable”.

El Estado no hizo estudios propios para certificar la bondades de la nueva semilla y los expedientes de aprobación son confidenciales.

En paralelo, Monsanto comenzó a firmar contratos con productores para que éstos acepten el pago de “regalías extendidas” por la “tecnología” que llevaría la nueva semilla. Hecho no contemplado por la actual ley de semillas. Implica el pago, luego de la cosecha, de doce dólares por tonelada de soja.

El Gobierno dejó hacer

El marzo de 2015, las cuatro entidades de la Mesa de Enlace (Federación Agraria, Sociedad Rural, CRA y Coninagro) emitieron un comunicado en repudio a la actitud de la multinacional. “La empresa Monsanto pretende incluir unilateralmente una cláusula abusiva, arbitraria y compulsiva en los contratos de compra-venta de soja, por la cual los compradores (acopiadores, exportadores, industrias transformadoras) podrían retener un importe en concepto de regalías, alterando reglas, usos y costumbres del comercio de granos”, denuncia el escrito de las entidades rurales más cercanas al agronegocios.

Aclaran que están de acuerdo en el pago de “la tecnología y las mejoras genéticas”, pero consideran que el sistema impulsado por Monsanto es “inaceptable”, violatorio de la Ley de Semillas (20.247) y lo define como “inconsulto, engorroso, inaplicable, incontrolable y podría avanzar sobre los derechos de los productores”.

Ley-Decreto-Ley

En 2012 el Gobierno intentó avanzar con una nueva ley de semillas. Mantuvo reuniones con la poderosa ASA (Asociación Semilleros Argentinos), referentes de la Mesa de Enlace y sectores del agronegocios como Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa). Nunca se convocó a los movimientos campesinos, organizaciones sociales ni a sectores de la academia críticos al avance empresario sobre el agro.

Federación Agraria filtró uno de los borrador de proyecto de ley y arreciaron las críticas de sectores campesinos y organizaciones sociales. Se la bautizó “ley Monsanto). Incluso desde sectores del mismo Gobierno (el Movimiento Evita) actuaron para frenar el proyecto.

No hubo nueva ley

El 19 de mayo pasado, en un acto público y con gacetillas oficiales, el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, informaron que a la brevedad se firmaría un DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) que contemplaba el pago de la “tecnología” al momento de comprar la semilla y no post-cosecha (como estipulaba Monsanto en los contratos con productores). También creaba un fondo económico para fomentar la biotecnología “nacional” y un registro para que los pequeños productores puedan continuar con el “uso propio” (utilizar las semillas obtenidas de la cosecha, una práctica tan antigua como la agricultura).

Carlos Casamiquela destacó “el consenso alcanzado entre el Estado y los diversos actores”, al resaltar que “la modernización del sistema de pago”.

Los medios cercanos al Gobierno lo presentaron como una acción para frenar a Monsanto y silenciaron las críticas campesinas. Los diarios que publicitan el agronegocios fueron en la misma línea, pero destacaron que ASA (donde están las grandes semilleras) había dado el visto bueno y que, en definitiva, Monsanto cobraría por su tecnología. La multinacional explicitó su acuerdo con los dichos del Jefe de Gabinete respecto a la promoción de la biotecnología y al reconocimiento de la “propiedad intelectual” de las semillas. Pero adelantó que seguirá adelante con los contratos con productores y el pago de regalías extendidas.

El 23 de mayo, en Clarín Rural (uno de los espacios insignia del agronegocios), el jefe del suplemento, Héctor Huergo, argumentó que la industria semillera “sufre un grave deterioro” por el “uso propio” (utilización de las semillas obtenidas de la cosecha) y afirmó que “Monsanto se inmoló” al introducir su nueva soja (“RR2 Intacta”). Huergo, un gran lobista de las empresas, celebró el anuncio del Gobierno porque “reivindica la importancia del reconocimiento de la propiedad intelectual”. Pero redobló la apuesta: “La pregunta que conviene hacerse es que, tratándose de algo tan trascendente, por qué intentar resolverlo con un DNU en lugar de enviar al Congreso un proyecto de ley”.

El mismo día, pero desde La Nación Campo, el editorialista Cristian Mira fue el mismo sentido: “El conflicto revela la debilidad estructural que tiene el país por no elaborar una ley de semillas que reemplace a una norma que tiene más de 40 años y demostró su caducidad ante la transformación tecnológica. La industria de semillas, para continuar con las inversiones en mejora genética y eventos biotecnológicos, insiste en que necesita un reconocimiento a la propiedad intelectual de sus materiales. Éste es el consenso entre empresas nacionales y las multinacionales”.

El 4 de junio, Aníbal Fernández señaló que no se firmará ningún decreto. Sino que se optó por un proyecto de ley. Un día después, el secretario de Agricultura, Gabriel Delgado, confirmó en el programa de cable Bichos de Campo que se enviará un proyecto al Congreso. Explicó que tendrá el mismo contenido que contemplaba el Decreto de Necesidad y Urgencia, y resaltó que fue “consensuado con todos los actores del sector”.

Delgado, el funcionario de Agricultura más cercano a las empresas transgénicas, remarcó que “las más altas autoridades políticas” determinaron que, con el mismo mismo texto del decreto, se opte por un proyecto de ley. Y señaló que este mes será enviado al Congreso Nacional.

Otro campo

Una veintena de organizaciones nucleadas en la “Campaña contra la Nueva Ley Monsanto de Semillas” emitieron un comunicado. “No se atrevan a tocar nuestras semillas”, es el título y denuncia que el DNU-Proyecto de Ley es “un acto más del gobierno hecho a la medida de las grandes corporaciones que hoy definen la situación económica, social, ambiental y alimentaria de Argentina”.

Entre las organizaciones firmantes figuran la Red Nacional de Acción Ecologista, Asociación Campesina del Valle de Conlara (San Luis), Amigos de la Tierra, Abogados Ambientalistas, GRAIN, Frente Popular Darío Santillán, y las Cátedras de Soberanía Alimentaria de la Universidad del Comahue y de Luján.

Puntualizan que la semilla de soja transgénica que originó la disputa es el primer eslabón de una política que busca la “apropiación de los bienes comunes de la naturaleza” y cuestionan que un derecho básico (el uso de semillas de la cosecha anterior) se intente legislar como si fuera un privilegio de unos pocos.

“Estos ‘eventos biotecnológicos’ sobre los que estas empresas reclaman derechos de propiedad son una apropiación de los saberes ancestrales que provienen de 10.000 años de agricultura”, denuncian y desmienten que, para el DNU o el proyecto de ley, haya habido “consenso” (como argumentó el Gobierno): “Es solo el consenso del agronegocio para seguir imponiendo sus pretensiones”.

Exigen la apertura de un debate amplio y público, en el que se privilegien los intereses de la población por sobre el de las corporaciones, rechazan los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas, y proponen el fomento de semillas nativas y criollas como base de la soberanía alimentaria.

También sentaron postura, en comunicados por separado, el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), el Movimiento Campesino Liberación (MCL) y la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT). “La disputa es función social o su subordinación al capital financiero transnacional”, tituló el MNCI. Cuestionó que no se debata sobre la naturaleza y la función de las semillas, alertó que “subordinar la agricultura a la tecnología de las corporaciones no es solo grave para los sectores populares, sino que condiciona a todos los actores de la producción agropecuaria” y denunció que “ceder a la presión de las corporaciones y aceptar la propiedad intelectual sobre semillas es retroceder en soberanía”.

Reivindicó que el uso propio de semillas es un “derecho inalienable” para los campesinos, indígenas y agricultores familiares; y para ejercerlo “no necesitamos estar en ningún tipo de registro, ni ser tratados como excepciones a ninguna normativa”.

La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT, en el Frente Popular Darío Santillán) rechazó la posibilidad de un decreto o ley a medida de Monsanto y recordó que el Gobierno dejó sin presupuesto a la agricultura familiar (a fines de 2014 había comprometido 1500 millones anuales pero no fueron asignados). “El Agronegocio puede convivir con algunos subsidios y acciones simbólicas hacia la agricultura familiar y campesina. Pero nosotros discutimos y proponemos un modelo distinto de producción agropecuaria, tecnología, producción y transmisión de conocimiento, utilización y relación con los bienes naturales, trabajo rural, comercialización, distribución y consumo. Un modelo de soberanía popular”.

José Luis Livolti, del Movimiento Campesino Liberación, afirmó que el DNU o el proyecto de ley son la forma de reconocer la propiedad intelectual de grandes empresas sobre las semillas. “Monsanto está agradecida”, denunció. Y exigió una convocatoria amplia, “un debate nacional con todos los actores” sobre dos temas: una ley que proteja las semillas originarias y criollas, y una “nueva institucionalidad” que ponga en manos del Estado la comercialización externa de granos y carnes, pilar de un modelo agropecuario base a la agricultura familiar y la soberanía alimentaria.

 

El modelo

La soja abarcaba seis millones de hectáreas en 1996, cuando Felipe Solá (secretario de Agricultura de Carlos Menem) autorizó la primera soja transgénica de Argentina, de la empresa Monsanto, con uso de glifosato. En 2003 ya había 12 millones de hectáreas con el cultivo. En la actualidad llega hasta las 22 millones de hectáreas, el 60 por ciento de la tierra cultivada del país tiene un solo cultivo: soja transgénica.

El Plan Estratégico Agroalimentario (PEA), impulsado por el Gobierno, fue presentado en 2011 por la Presidenta. Propone aumentar un 60 por ciento la producción granaria (entre otros cultivos, soja y maíz transgénicos), llegar a 2020 con 160 millones de toneladas de granos. Lo que implica, según el mismo PEA, incluir al modelo de agronegocios 11 millones de hectáreas (que hoy están en manos de campesinos e indígenas).

Desde 1996, la Comisión Nacional de Biotecnología (Conabia) aprobó 31 eventos transgénicos (maíz, soja y algodón). El 77 por ciento de ellos (24) tuvieron luz verde durante el kirchnerismo. Las empresas favorecidas fueron Monsanto (12 semillas transgénicas), Syngenta (siete), Pioneer-Dupont (cuatro), Dow Agrosciences (cuatro), Bayer (dos) y Nidera y Basf (una cada empresa). En algunas casos, las semillas aprobadas son compartidas por dos compañías.

El último transgénico aprobado fue la soja de la multinacional Dow Agrosciences. No sólo le permite el uso de glifosato, sino también de los muy cuestionados agroquímicos 2-4D y glufosinato de amonio.

El Gobierno anunció la nueva soja transgénica el 17 de abril, Día Internacional de la Lucha Campesina.
Fuente original: http://www.lavaca.org/notas/semillas-corporaciones-y-un-proyecto-cuestionado/
Fuente:
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199810

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Cumbre indígena
27 de mayo de 2015

 

Por Darío Aranda

Derechos consagrados en legislación nacional e internacional; agronegocio, minería y petróleo; judicialización y ley antiterrorista, derechos humanos y territorios son algunos de los temas que se abordarán en la Cumbre Nacional de Pueblos Indígenas, que comienza hoy y se desarrollará hasta el viernes próximo en la Ciudad de Buenos Aires. Con la participación de más de un centenar de autoridades originarias de todo el país, será también un respaldo a los pueblos indígenas de Formosa que acampan desde hace tres meses en la avenida 9 de Julio. “El mundo occidental y blanco ve nuestros territorios como espacios para explotar, sacar riquezas y contaminar. Así el territorio muere, y también morimos nosotros. Por eso nos organizamos para que se cumplan nuestros derechos”, explicó Jorge Palomo, wichí de Formosa. 

El encuentro indígena se desarrollará en la Iglesia de la Santa Cruz (Carlos Calvo 3121, ciudad de Buenos Aires), espacio emblemático de los derechos humanos y resistencia a la dictadura cívico-militar. Ayer comenzaron a llegar los referentes y voceros de las comunidades. A las 9 de hoy será el acto de apertura, encabezado por las comunidades indígenas de Formosa nucleadas en la organización Qopiwini Lafwetes (reúne a los pueblos qom, pilagá, wichí y nivaclé), que acampan desde febrero en avenida de Mayo y 9 de Julio en reclamo de sus derechos. 

Se conformarán 10 grupos de trabajo que harán un panorama de situación por cada tema, desde lo local hasta lo provincial y nacional, con estrategias de acción y propuestas. Algunos de los temas serán el modelo extractivo y sus consecuencias, el territorio, modelo agropecuario, energía nuclear, gasoductos que atraviesan territorios indígenas, acceso y reservas de agua, judicialización, legislación y respeto de derechos, entre otros. 

También se abordará la minería de litio (elemento vital para las baterías de celulares, computadoras y autos eléctricos) que avanza en Salta y Jujuy, en territorios de comunidades kollas y atacama que ven vulnerados sus derechos. En el mismo sentido, todos los pueblos originarios exigen el cumplimiento del derecho a la consulta y al consentimiento libre, previo e informado (vigente en tratados internacionales de derechos humanos, que implica la participación indígena ante cualquier hecho que pueda afectarlos). 

Se hará hincapié en el incumplimiento de la Ley Nacional 26.160, aprobada en 2006. Ordenaba relevar en tres años todos los territorios indígenas del país. En 2013, un informe del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) precisó –en base a información oficial– que sólo se había finalizado los trámites administrativos del 13 por ciento de las comunidades originarias y se había gastado el 76 por ciento del presupuesto. En el encuentro se hará un análisis actualizado del relevamiento territorial. 

Un tema que se sumó a último momento es un proyecto de ley de propiedad comunitaria indígena que se analiza en el Congreso Nacional y en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), pero que aún no fue puesto a consulta (como obliga la legislación vigente) de las organizaciones de pueblos originarios. “También tenemos reclamos por falta de la salud, de educación, agua, pero lo principal es el territorio”, aclaró Jorge Palomo, wichí de Formosa. 

Confirmaron su presencia líderes indígenas de Misiones, Chaco, Formosa, Salta, Jujuy, Tucumán, San Juan, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro, entre otras provincias. Y cuentan con el apoyo del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), Nora Cortiñas y Elia Espen (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de La Matanza. También estará presente la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), la mayor organización originaria del continente.

El viernes por la mañana será el plenario general de la Cumbre, donde se consensuarán la declaración final y las acciones directas. El objetivo es planificar acciones concretas, desde denuncias en tribunales hasta encuentros y movilizaciones, tanto por regiones como a nivel nacional. 

 

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-273562-2015-05-27.html

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El crecimiento originario

13 de octubre de 2014

Por Darío Aranda (Página 12)

 

Son 45 millones de personas y representan el 8,3 por ciento de los habitantes del continente. Hubo un aumento en la tasa demográfica indígena, pero también son más quienes comenzaron a autorreconocerse como tales. En Argentina viven unos 955 mil indígenas.

En una década aumentó un 49,3 por ciento la población indígena en América latina. Son 45 millones de personas y representan el 8,3 por ciento de los habitantes de la región. Tuvieron mejoras en salud, educación y legislación favorable, pero existe una gran brecha entre derechos existentes y el cumplimiento de los mismos. Los datos provienen de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que también hace hincapié en que las actividades extractivas violan los derechos indígenas, provocan conflictos territoriales y remarca como “crucial y prioritaria” la necesidad de que los Estados cumplan con el derecho al “consentimiento libre, previo e informado” que asiste a los pueblos originarios por cualquier acción de gobierno que pudiera afectarlos. “Los Pueblos Indígenas en América Latina. Avances en el último decenio y retos pendientes” es el nombre del informe de 128 páginas de la Cepal. Detalla que en 2010 vivían en América latina 45 millones de personas. La misma Cepal había estimado que en el 2000 la cifra era 30 millones. “Se observa un incremento significativo (49,3 por ciento) en una década”, resalta. Hubo un aumento en la tasa demográfica indígena y también influyó la “autoidentificación” (quienes comenzaron a autorreconocerse).

Los 45 millones de personas están distribuidos en 826 pueblos indígenas. En México viven 17 millones de indígenas, Perú siete millones, Bolivia seis millones y Guatemala 5,8 millones. En Argentina viven al menos 955 mil indígenas (el 2,4 de la población).

En términos porcentuales Bolivia es el país con mayor población indígena (62 por ciento), le siguen Guatemala (41), Perú (24), México (15), Panamá (12), Chile (11), Nicaragua (9), Honduras y Ecuador (7). Los países con menor porcentaje de población originaria son Colombia (3 por ciento), Venezuela (2,7), Costa Rica y Uruguay (2,4), Paraguay (1,8), Brasil (0,5) y El Salvador (0,2).

La Cepal señala que en la última década se han constatado mejoras en su acceso a la salud (atención de nacimientos y mortalidad infantil) y educación (aumento de tasas de asistencia).

En el apartado III detalla la situación territorial. Señala como positivo la “evolución notable” del derecho internacional y tratados de derechos humanos, pero al mismo tiempo remarca la falta de cumplimiento de las normas. “En la última década el auge en la demanda internacional de bienes primarios (minerales, hidrocarburos, soja) se ha traducido en un mayor dinamismo económico en los países de América latina, pero a costa de un número creciente de conflictos ambientales, sociales y étnicos en torno de las industrias extractivas situadas en territorios indígenas”, explica la Cepal y detalla como coincidencia regional: “Los gobiernos han generado incentivos a la industria extractiva”. Precisa las actividades que atentan contra los derechos y la vida indígena: agroindustria, palma aceitera, biocombustibles, ganadería extensiva, hidroeléctricas, hidrocarburos, minería y megaproyectos de infraestructura.

“Es necesario reforzar los procesos de titulación, demarcación y protección de los territorios indígenas que todavía no han sido reconocidos”, destaca. La página 57 detalla un mapa de conflictos, un piso de 200 casos, vinculados en su mayoría a megaminería e hidrocarburos. De Argentina sobresalen casos en Neuquén, Salta, Formosa y las provincias cordilleranas que impulsan la megaminería.

Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche de Neuquén y del Consejo Plurinacional Indígena, explicó que el consentimiento libre, previo e informado es “una exigencia de todos los pueblos originarios de Argentina”, recordó que es un derecho y apuntó a dos sectores: “Poder político y Poder Judicial violan este derecho básico de los pueblos indígenas cada vez que autorizan una empresa extractiva en nuestros territorios”.

El organismo de Naciones Unidas remarca que “los Estados deben respetar y garantizar los derechos de participación y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) de los pueblos indígena”, vigente en tratados internacionales, normas nacionales, en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y en sentencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El informe precisa que la “mala nutrición” es uno de los problemas que más afecta a los pueblos indígenas y tiene relación directa con la pérdida de territorios y la contaminación. La recomendación principal que hace va en línea con un reclamo generalizado de los pueblos originarios: “Es primordial garantizar el consentimiento libre, previo e informado (CLPI), especialmente en relación con los proyectos extractivos y de desarrollo, en sus territorios o en áreas cercanas”. Recuerda que el derecho internacional obliga al CLPI.

En la página 27 puntualiza: “El argumento de algunos Estados es que consideran el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) como una amenaza, porque plantean que les da a los pueblos indígenas la posibilidad de vetar políticas, medidas y disposiciones”. Pero la Cepal se contrapone a esa mirada: “Lo que la normativa internacional busca es revertir la historia de marginación y exclusión que han sufrido los pueblos indígenas”.

El informe señala que el 50 por ciento de la población indígena de América latina vive en centros urbanos. Lo vincula a los “desequilibrios territoriales en el acceso a los bienes y servicios de Estados que estimulan la emigración hacia las ciudades” y a la expulsión de los territorios rurales de la mano del extractivismo.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-257345-2014-10-12.html Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190737

En consecuencia, es fundamental enfocar el país-continente no desde el desafío de industrializarlo sino ante todo desde la puesta en práctica de la «reforma agraria integral» según los pueblos construyen su autodeterminación. Tengamos en cuenta que el capitalismo hoy maximiza el acaparamiento de tierras y la desterritorialización-reterritorialización a favor de la eficiencia en el extractivismo (megaminería, agronegocios, superexplotación pesquera e hidrocarburíferas, megaemprendimientos turísticos e inmobiliarios, etc.).

 

Pablo Dávalos nos advierte:

"El extractivismo desterritorializa lo Real para re-territorializarlo en los No-Lugares y en las dinámicas disciplinarias y concentracionarias del capitalismo tardío. El extractivismo no es un fenómeno que aparece en la periferia del capitalismo, sino que lo constituye en su esencia. Las resistencias al extractivismo implican la re-creación de nuevas territorialidades que disputan su sentido de identidad, pertenencia, y referencia a los No Lugares y a las lógicas disciplinarias y concentracionarias.

La resistencia al extractivismo siempre ha posicionado como estrategia su defensa a la vida. Las comunidades que resisten el extractivismo están plenamente conscientes que aquello que está en juego es la vida, tanto de su comunidad, cuanto de ellos mismos. Para ellos el territorio no es una cosa que pueda generar renta, es parte de su vida misma. Cuando la violencia extractiva los desaloja de sus territorios, se convierten en aquellos caminantes de los que hablaba Brecht: de aquellos que llevan siempre consigo un ladrillo para mostrarle al mundo como era su casa".

Cosificación y extractivismo: elementos para la discusión

Pablo Dávalos    https://twitter.com/pablodavalos63
Mayo-2016   http://pablo-davalos.blogspot.com

(...)La descripción del proceso de desposesión de los territorios realizado por el discurso crítico sobre el extractivismo no deja de corresponder a la realidad de la violencia de la acumulación, pero no por eso deja de ser un discurso alienado; de la misma forma que el discurso económico que considera a las máquinas, la tecnología o el dinero, como formas de capital y como mecanismos de ahorro-inversión, si bien da cuenta de los procesos de inversión y rentabilidad del capital, no por ello deja de ser una mirada cosificada.

Desde esa visión cosificada, el extractivismo aparece como actividad económica concreta que opera sobre recursos económicos, asimismo, concretos. Así, extractivismo es, valga la tautología, extraer renta de recursos naturales, en especial, mineros, hidrocarburíferos, biodiversidad, agronegocios, entre otros, a través de mecanismos de circulación capitalista global, sobre territorios determinados y, al mismo tiempo, la expulsión de los habitantes de esos territorios por medio de la violencia.

En esta visión cosificada, la relación entre territorios, extracción, renta, despojo, y circulación del capital, se convierte en una relación lineal causa-efecto, y se pierde toda consideración histórica, social y simbólica del territorio, amén de la dialéctica entre dominación y resistencia. El discurso crítico sobre el extractivismo añade las dimensiones sociales y simbólicas de los territorios, por fuera de las dinámicas del extractivismo, porque en realidad lo considera como una actividad concreta de extracción o, utilizando un extraño neologismo que proviene de E. Gudynas: “extrahección”, es decir: “extracción con violencia”.

Sin embargo,  los «territorios» son producciones humanas. Son tan objetos como podría ser una máquina o una tecnología determinada, que fuera de su contexto social pierde toda significación. Aquello que explica al territorio es su contenido humano. El «territorio», por tanto, no es una cosa, no es un objeto por fuera de esas relaciones humanas. No es un contexto geográfico en el que consten determinados recursos y sobre el cual se despliega la historia humana. El «territorio» es más que eso. Es una trama humana, condensada en su historia, y es esa trama la que crea y re-crea a los territorios, la que les da su significación y proyección en la sociedad.

Si esto es así, los «territorios»  se crean y re-crean constantemente, y van más allá de cualquier referencia geográfica concreta. Los seres humanos producen los «territorios»  y estos a su vez inciden sobre los seres humanos. Se produce una especie de simbiosis, de relación de complementariedad, de reciprocidad. Para los pueblos indígenas, por ejemplo, es tan importante la relación con los territorios que estos forman parte de su propia ontología política. En esa creación y re-creación de los territorios, las dimensiones que emergen son múltiples, en especial aquellas que se determinan desde lo simbólico.

 

De los «territorios»  con referencias espaciales específicas y que tienen características geográficas concretas y que se han constituido a lo largo del tiempo, los seres humanos también han creado territorios totalmente simbólicos y que no constan en ninguna geografía específica. Son territorios virtuales. Quizá no tengan las características específicas de un territorio físico y geográfico, pero eso no quita el hecho de que sean producciones humanas y que compartan aquellas significaciones fundamentales de todo territorio: espacios de vida, identidad, convivencia, referencia, e historia.

Los territorios son una expresión más de la realidad humana. Forman parte de esa realidad histórica y social. De la misma forma que la riqueza es creada desde las posibilidades humanas, los territorios, físicos o virtuales, entran en esa compleja y contradictoria realidad de lo humano como creaciones concretas del mundo humano. Así, una máquina, o una tecnología, o una cantidad de dinero, se convierten en capital cuando alteran el entramado histórico y social al cual pertenecen, no son capital en sí mismas, su condición de ser capital nace ya condicionada por ese entramado histórico desde el cual han sido creadas; de esta misma manera, un territorio, físico o virtual, siempre hace referencia a ese entramado histórico y social y a las interacciones que desde él se generan. Intervenir sobre un territorio es intervenir sobre la complejidad y la totalidad humano-social de la historia. Es alterar las significaciones que se han construido desde esos territorios y que dan sentido a la vida humana.

Ahora bien, la violencia del capitalismo, como violencia fundamental y radical, tiende a separar a los seres humanos de su propia historia. La forma mercancía emerge y se constituye, precisamente, desde esa violencia fundamental. De la misma manera que se separa al productor de su producto, también se separa a los seres humanos de sus territorios, y se convierte a los territorios en ob-jetos (ob: fuera de sí; jetos: lanzar, arrojar).

En el capitalismo, lo Real en cuanto realidad se convierte en ob-jeto; es decir, en algo que está fuera de los seres humanos, en algo que no les pertenece, en algo con lo cual los seres humanos no se identifican. Así, lo Real se cosifica. Al cosificarse se separa radicalmente de los seres humanos y de la creación de su propia realidad y se presenta como algo extraño a ellos. Los seres humanos crean la riqueza social a través de la producción pero también crean y re-crean a los territorios como espacios simbólicos, independientemente de su realidad geográfica o física, pero la separación radical que produce la violencia del capitalismo los hace aparecer como estructuras cosificadas de Lo Real. Los seres humanos se crean a sí mismos a través de las cosas, pero no ven esas relaciones sociales que se tejen detrás de las cosas. Proceden de la misma manera con respecto a su territorialidad. Los territorios dejan de ser esa producción humana para convertirse en objetos; en evidencias físicas y objetivas, en realidades externas a la historia humana. En fuente de aprovisionamiento, escenario, o vertedero de desechos.

Mas el proceso de separación entre los seres humanos y su propia realidad tiene en la teoría, especialmente en la ciencia moderna, un discurso que lo sanciona y legitima socialmente. La ciencia moderna es un elemento clave para la cosificación del mundo. Quizá el mejor ejemplo de cómo un discurso científico sanciona y legitima la cosificación de lo Real esté en la economía. En efecto, como discursividad, la economía no pretende ni descubrir, ni esclarecer los mecanismos de la cosificación del mundo. Más bien al contrario, la economía los encubre y los recubre de un manto de legitimidad social e histórica. Quizá el mejor ejemplo de ello sea el discurso económico sobre los salarios.

En efecto, la economía pretende explicar el comportamiento de los salarios con categorías teóricas que no son económicas sino demográficas (por ejemplo el concepto ricardiano de los “bienes salario”), porque no existe ninguna posibilidad teórica de definir un valor para el salario, y eso por una razón epistemológica fuerte: no hay ninguna ley del valor, al interior del discurso económico, que explique el precio del salario (peor aún la denominada Ley del valor-trabajo). No obstante, la noción de salario se legitima a nivel social y los trabajadores no disputan la producción de la riqueza sino el incremento del salario en los contratos laborales. Esto significa que el productor no reclama el producto que ha creado, aunque ese producto sea su propia sociedad y su propia historia, sino que se contenta con un pago en moneda por algo que nada tiene que ver con el hecho de que la sociedad en la que vive ha sido creada por él mismo pero que, sin embargo, no le pertenece. El pago del salario está hecho para garantizar que el trabajador no reclame lo que de por sí le pertenece: su propia vida.

Quizá otro ejemplo de la forma por la cual el discurso de la economía es funcional para encubrir y proteger la cosificación de lo Real está en la inflación de los precios que es presentada y asumida como fenómeno estrictamente económico y monetario, cuando en realidad es básicamente un fenómeno político.

Un proceso similar se puede apreciar en el discurso sobre el extractivismo como discurso cosificado. Este discurso asume el territorio como un objeto.  Al considerarlo como un objeto, le desaloja de toda consideración simbólica y, en consecuencia, de toda pertenencia a la totalidad humano-social. Si en el discurso de la  economía, el concepto de salario encubre el hecho de que su consistencia teórica está hecha para garantizar y legitimar la separación del productor con respecto a su producto, en el discurso del extractivismo, se provoca un pliegue en el cual el territorio se desprende de todas sus referencias simbólicas para aparecer sólo como objeto susceptible de generar renta. En ese pliegue, el territorio pierde su significación simbólica y se convierte en recurso natural. De la complejidad que lo estructura y lo define, sólo queda la utilidad que, a su vez, es integrada a la esfera del oikos.

Como ob-jetos, los «territorios»  aparecen por fuera de la sociedad y se convierten en escenario o disposición geográfica. De esta forma, el pensamiento crítico que quiere deconstruir y cuestionar la dinámica extractivista, finalmente coincide con el discurso extractivista: los territorios se convierten en objetos geográficos que poseen recursos susceptibles de ser mercantilizados. Para este pensamiento cosificado, la historia se convierte en destino: los pueblos están condenados a la violencia del capitalismo porque sus territorios son ricos en recursos naturales. Es la “maldición de la abundancia”, la “enfermedad holandesa”, o el “determinismo tropical”, entre otros ideologemas.

Así, se produce una convergencia entre el discurso del extractivismo y el discurso crítico del extractivismo. Ambos ven en los «territorios»  los recursos naturales que, de una manera u otra, generarán rentas. Para el discurso extractivista, en su versión más simple e ideológica, esa renta puede crear las condiciones para el desarrollo económico, el crecimiento y la superación  de la pobreza; para el discurso crítico del extractivismo, esa renta más bien perpetúa la pobreza, genera externalidades negativas, y acentúa el “mal-desarrollo”. Empero, en ambos discursos subyace, como fondo, la cosificación. Quizá sin proponérselo, el discurso crítico del extractivismo termina siendo el envés de una misma praxis de poder.

Ahora bien, si la violencia del capitalismo separa al productor de su producto, y a la sociedad de su propia historia, el discurso crítico debe realizar una especie de sutura sobre ese desgarre. El discurso crítico no puede ni repetir, ni adscribir, ni suscribir la cosificación del mundo. El discurso crítico debe advertir de la reificación del sistema y debe partir de una posición crítica con respecto a esta cosificación. Si la estructura de la realidad está desgarrada por la cosificación, es necesario denunciarla y proponer una crítica que le permita a la sociedad recuperar aquello que legítimamente le pertenece: su propia historia.

No existe una “maldición de la abundancia” en los territorios, porque estos no son culpables de la violencia de la acumulación del capital, ni tampoco una “enfermedad Holandesa”. El extractivismo no es solamente extraer renta de los recursos naturales de los territorios, en realidad es la expresión por la cual la acumulación capitalista separa a la sociedad de sus contenidos simbólicos y referencias históricas que se presentan y re-presentan en los territorios, cualquiera sea la forma que estos asuman.

Un pozo petrolero, o una mina a cielo abierto, o una plantación de transgénicos, o una represa hidroeléctrica, entre otros, si bien representan dinámicas del extractivismo, no lo agotan ni lo evidencian en su totalidad. El extractivismo va más allá de eso. El extractivismo interviene sobre los «territorios»  en sentido amplio de la misma manera que la explotación fabril interviene sobre la creación de riqueza y enajena a los trabajadores de su propia vida en sentido histórico.

Si los «territorios»  son creaciones humanas que se crean y re-crean constantemente, y si aquello que los caracteriza es dotar de identidad, referencia y convivencia a la vida humana y social, entonces el extractivismo cuando interviene sobre los territorios, también altera las dimensiones de identidad, referencia y convivencia de toda sociedad. El extractivismo, efectivamente, coloniza los «territorios»  y extrae de ellos recursos naturales que los vinculan a la financiarización y circulación mercantil, pero también destruye las identidades, las referencias simbólicas y la convivencia social asociadas y vinculadas a ese territorio. Las identidades, referencias y convivencias, al ser colonizadas por la violencia del extractivismo, se difractan en fragmentos en los cuales la sociedad no puede reconocerse.

Los seres humanos, y las sociedades, producen constantemente territorialidades, porque son puntos de referencia para su propia identidad, de su ser-en-el-mundo. Existe una especie de ontología y también una fenomenología en los territorios. Por ello, cuando el extractivismo fragmenta los territorios, es decir, los desintegra en múltiples fragmentos, la sociedad busca la forma de re-crear desde nuevas condiciones, aquello que ha perdido. Necesita crear esos referentes que le asignen una estructura coherente para su propia vida. Esa creación es inherente a la resistencia al extractivismo. Pero esa resistencia debe ser domeñada. A la fragmentación de los territorios corresponde una dialéctica de re-creación de nuevas territorialidades desde la violencia extractiva.

 

En efecto, la dinámica extractiva, al mismo tiempo que desintegra los territorios, los reintegra en nuevas territorialidades construidas desde la lógica de la cosificación del mundo. Al ser desalojados de toda referencia histórica, de toda memoria ancestral, de toda posibilidad de convivencia y solidaridad, reaparecen como territorios vacíos, como espacios sin historia ni memoria. Los territorios que emergen desde la violencia capitalista, son espacios de disciplina y control. De vigilancia y obediencia. De jerarquía y orden. De utilidad y función. Los «territorios»  que emergen desde el extractivismo son aquellos que el antropólogo francés Marc Augé denominaba los No-Lugares: espacios homogéneos en su arquitectura y funcionalidad, que permiten una identidad común y accesible a toda la sociedad bajo las prescripciones del capitalismo y la cosificación. El ejemplo más pertinente es aquel de los centros comerciales o los aeropuertos, pero también pueden ser adscritos a su lógica la estructura misma de las ciudades modernas.

El extractivismo, por tanto, no es sólo un pozo petrolero, una refinería, una plantación, una mina a cielo abierto, entre otros, sino también los No-Lugares. Las ciudades disciplinarias, los espacios homogéneos y funcionales en los cuales se despliega el mundo unidimensional del homo economicus. Pero los No-Lugares no podrían ser funcionales sin una lógica concentracionaria que los integre y discipline. Un centro comercial es un No-Lugar, que también replica la lógica concentracionaria, como espacio de disciplina, orden, control y vigilancia.

Considerar al extractivismo como una dinámica de la violencia del capitalismo que desgarra la totalidad humano-social, abre espacios para una crítica más radical y permite incorporar al horizonte crítico aspectos que antes quizá pasaban al margen de las dinámicas extractivas pero que forman parte inherente de ellas. Si existen territorios que son virtuales, entonces necesitamos una posición teórica que nos permita comprender cómo funciona el extractivismo en esos territorios virtuales. Cuál es la significación de esa intervención y de qué maneras son colonizados desde el extractivismo esos territorios virtuales.

El extractivismo desterritorializa lo Real para re-territorializarlo en los No-Lugares y en las dinámicas disciplinarias y concentracionarias del capitalismo tardío. El extractivismo no es un fenómeno que aparece en la periferia del capitalismo, sino que lo constituye en su esencia. Las resistencias al extractivismo implican la re-creación de nuevas territorialidades que disputan su sentido de identidad, pertenencia, y referencia a los No Lugares y a las lógicas disciplinarias y concentracionarias.

La resistencia al extractivismo siempre ha posicionado como estrategia su defensa a la vida. Las comunidades que resisten el extractivismo están plenamente conscientes que aquello que está en juego es la vida, tanto de su comunidad, cuanto de ellos mismos. Para ellos el territorio no es una cosa que pueda generar renta, es parte de su vida misma. Cuando la violencia extractiva los desaloja de sus territorios, se convierten en aquellos caminantes de los que hablaba Brecht: de aquellos que llevan siempre consigo un ladrillo para mostrarle al mundo como era su casa.

fuente: http://pablo-davalos.blogspot.com/2016/05/cosificacion-y-extractivismo-elementos.html
    
enviado por capituloecuador@gmail.com

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2016/05/31/cosificacion-y-extractivismo-elementos-para-la-discusion/

 

 

Estamos subsumidos al capitalismo en desembozado programa de desposeernos por completo a quienes componemos la inmensa mayoría de la población. Pero reducimos la opresión sistémica a la del gobierno de Macri, la resistimos procurando que el ajuste deje de serlo sin acuerdo entre nosotros sobre a dónde apuntamos para garantizar la vida social, familiar e individual y muchos de nosotros seguimos creyendo en las elecciones pese a décadas de demostración de la derechización de los partidos de estado que llevó a la degradación democrática del último balotaje. Tampoco contextualizamos el capitalismo local en el mundializado ni atendemos, aprendemos sobre las luchas contra la creciente opresión y represión sistémica en Francia, España, Colombia, Honduras, México, Chile y otros países. Conviene que escuchemos a Boaventura de Sousa Santos:

"La articulación entre los diferentes factores de la crisis deberá llevar urgentemente a la articulación entre los movimientos sociales que luchan contra ellos. Se trata de un proceso lento en el que el peso de la historia de cada movimiento cuenta más de lo que debería, pero ya son visibles articulaciones entre las luchas por los derechos humanos, la soberanía alimentaria, contra los agrotóxicos, contra los transgénicos, contra la impunidad de la violencia en el campo, contra la especulación financiera con productos alimentarios, por la reforma agraria, los derechos de la naturaleza, los derechos ambientales, los derechos indígenas y de los quilombos, el derecho a la ciudad, el derecho a la salud, la economía solidaria, la agroecología, el gravamen de las transacciones financieras internacionales, la educación popular, la salud colectiva, la regulación de los mercados financieros, etc.

Tal como ocurre con la democracia, sólo una conciencia y una acción ecológica vigorosas, anticapitalistas, pueden enfrentar con éxito la vorágine del capitalismo extractivista".

 

 

 

¿Extractivismo o ecología?

10 de febrero de 2014

Por Boaventura de Sousa Santos *

Al inicio del tercer milenio, las fuerzas de izquierda se debaten entre dos desafíos principales: la relación entre democracia y capitalismo, y el crecimiento económico infinito (capitalista o socialista) como indicador básico de desarrollo y progreso. En estas líneas voy a centrarme en el segundo desafío (sobre el primero, ver “¿Democracia o capitalismo?”, en Página/12 del 6 de enero pasado).

Antes de la crisis financiera, Europa era la región del mundo donde los movimientos ambientalistas y ecologistas tenían más visibilidad política y donde la narrativa de la necesidad de complementar el pacto social con el pacto natural parecía tener gran aceptación pública. Sorprendentemente o no, con el estallido de la crisis tanto estos movimientos como esta narrativa desaparecieron de la escena política y las fuerzas políticas que más directamente se oponen a la austeridad financiera reclaman crecimiento económico como la única solución y sólo excepcionalmente hacen una mención algo simbólica a la responsabilidad ambiental y la sustentabilidad. Y, de hecho, las inversiones públicas en energías renovables fueron las primeras en ser sacrificadas por las políticas de ajuste estructural. Ahora bien, el modelo de crecimiento que estaba en vigor antes de la crisis era el blanco principal de las críticas de los movimientos ambientalistas y ecologistas, precisamente, por ser insostenible y producir cambios climáticos que, según los datos la ONU, serían irreversibles a muy corto plazo, según algunos, a partir de 2015. Esta rápida desaparición de la narrativa ecologista muestra que el capitalismo tiene prioridad no sólo sobre la democracia, sino también sobre la ecología y el ambientalismo.

Pero hoy es evidente que, en el umbral del siglo XXI, el desarrollo capitalista toca la capacidad límite del planeta Tierra. En los últimos meses, varios récord de riesgo climático fueron batidos en Estados Unidos, la India, el Artico, y los fenómenos climáticos extremos se repiten con cada vez mayor frecuencia y gravedad. Ahí están las sequías, las inundaciones, la crisis alimentaria, la especulación con productos agrícolas, la creciente escasez de agua potable, el desvío de terrenos destinados a la agricultura para desarrollar agrocombustibles, la deforestación de bosques. Paulatinamente, se va constatando que los factores de la crisis están cada vez más articulados y son, al final, manifestaciones de la misma crisis, que por sus dimensiones se presenta como crisis civilizatoria. Todo está vinculado: la crisis alimentaria, la crisis ambiental, la crisis energética, la especulación financiera sobre los commodities y los recursos naturales, la apropiación y la concentración de tierras, la expansión desordenada de la frontera agrícola, la voracidad de la explotación de los recursos naturales, la escasez de agua potable y la privatización del agua, la violencia en el campo, la expulsión de poblaciones de sus tierras ancestrales para abrir camino a grandes infraestructuras y megaproyectos, las enfermedades inducidas por un medioambiente degradado, dramáticamente evidentes en la mayor incidencia del cáncer en ciertas zonas rurales, los organismos genéticamente modificados, los consumos de agrotóxicos, etcétera. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible realizada en junio de 2012, Río+20, fue un rotundo fracaso por la complicidad mal disfrazada entre las élites del Norte global y las de los países emergentes para dar prioridad al lucro de sus empresas a costa del futuro de la humanidad.

En varios países de América latina, la valorización internacional de los recursos financieros permitió una negociación de nuevo tipo entre democracia y capitalismo. El fin (aparente) de la fatalidad del intercambio desigual (las materias primas siempre menos valoradas que los productos manufacturados), que encadenaba a los países de la periferia del sistema mundial al desarrollo dependiente, permitió que las fuerzas progresistas, antes vistas como “enemigas del desarrollo”, se liberasen de ese fardo histórico, transformando el boom en una ocasión única para realizar políticas sociales y de redistribución de la renta. Las oligarquías y, en algunos países, sectores avanzados de la burguesía industrial y financiera altamente internacionalizados, perdieron buena parte del poder político gubernamental, pero a cambio vieron incrementado su poder económico. Los países cambiaron sociológica y políticamente, hasta el punto de que algunos analistas vieron la emergencia de un nuevo régimen de acumulación, más nacionalista y estatista, el neodesarrollismo, sobre la base del neoextractivismo.

Sea como fuere, este neoextractivismo se basa en la explotación intensiva de los recursos naturales y, por lo tanto, plantea el problema de los límites ecológicos (para no hablar de los límites sociales y políticos) de esta nueva (vieja) fase del capitalismo. Esto es tanto más preocupante en cuanto este modelo de “desarrollo” es flexible en la distribución social, pero rígido en su estructura de acumulación. Las locomotoras de la minería, del petróleo, del gas natural, de la frontera agrícola son cada vez más potentes y todo lo que se interponga en su camino y obstruya su trayecto tiende a ser arrasado como obstáculo al desarrollo. Su poder político crece más que su poder económico, la redistribución social de la renta les confiere una legitimidad política que el anterior modelo de desarrollo nunca tuvo, o sólo tuvo en condiciones de dictadura.

Por su atractivo, estas locomotoras son eximias para transformar las señales cada vez más perturbadoras de la inmensa deuda ambiental y social que generan en un costo inevitable del “progreso”. Por otro lado, privilegian una temporalidad que es afín a la de los gobiernos: el boom de los recursos naturales no va a durar para siempre y, por eso, hay que aprovecharlo al máximo en el más corto plazo. El brillo del corto plazo oculta las sombras del largo plazo. En tanto el boom configura un juego de suma positiva, quien se interpone en su camino es visto como un ecologista infantil, un campesino improductivo o un indígena atrasado, y muchas veces es sospechado de integrar “poblaciones fácilmente manipulables por Organizaciones No Gubernamentales al servicio de quién sabe quién”.

En estas condiciones se vuelve difícil poner en acción principios de precaución o lógicas de largo plazo. ¿Qué pasará cuando el boom de los recursos naturales termine? ¿Y cuando sea evidente que la inversión de los recursos naturales no fue debidamente compensada por la inversión en recursos humanos? ¿Cuando no haya dinero para generosas políticas compensatorias y el empobrecimiento súbito cree un resentimiento difícil de manejar en democracia? ¿Cuando los niveles de enfermedades ambientales sean inaceptables y sobrecarguen los sistemas públicos de salud hasta volverlos insostenibles? ¿Cuando la contaminación de las aguas, el empobrecimiento de las tierras y la destrucción de los bosques sean irreversibles? ¿Cuando las poblaciones indígenas, ribereñas y de los quilombos (afrobrasileños) que fueron expulsadas de sus tierras cometan suicidios colectivos o deambulen por las periferias urbanas reclamando un derecho a la ciudad que siempre les será negado? Estas preguntas son consideradas por la ideología económica y política dominante como escenarios distópicos, exagerados o irrelevantes, fruto de un pensamiento crítico entrenado para dar malos augurios. En suma, un pensamiento muy poco convincente y de ningún atractivo para los grandes medios de comunicación.

En este contexto, sólo es posible perturbar el automatismo político y económico de este modelo mediante la acción de movimientos y organizaciones sociales con el suficiente coraje para dar a conocer el lado destructivo sistemáticamente ocultado del modelo, dramatizar su negatividad y forzar la entrada de esta denuncia en la agenda política. La articulación entre los diferentes factores de la crisis deberá llevar urgentemente a la articulación entre los movimientos sociales que luchan contra ellos. Se trata de un proceso lento en el que el peso de la historia de cada movimiento cuenta más de lo que debería, pero ya son visibles articulaciones entre las luchas por los derechos humanos, la soberanía alimentaria, contra los agrotóxicos, contra los transgénicos, contra la impunidad de la violencia en el campo, contra la especulación financiera con productos alimentarios, por la reforma agraria, los derechos de la naturaleza, los derechos ambientales, los derechos indígenas y de los quilombos, el derecho a la ciudad, el derecho a la salud, la economía solidaria, la agroecología, el gravamen de las transacciones financieras internacionales, la educación popular, la salud colectiva, la regulación de los mercados financieros, etc.

Tal como ocurre con la democracia, sólo una conciencia y una acción ecológica vigorosas, anticapitalistas, pueden enfrentar con éxito la vorágine del capitalismo extractivista. Al “ecologismo de los ricos” es preciso contraponerle el “ecologismo de los pobres”, basado en una economía política no dominada por el fetichismo del crecimiento infinito y del consumismo individualista, sino en las ideas de reciprocidad, solidaridad y complementariedad vigentes tanto en las relaciones entre los seres humanos como en las relaciones entre los humanos y la naturaleza.

* Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal.

El texto corresponde a la “Undécima carta a las izquierdas” del autor.

Traducción: Javier Lorca.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-239508-2014-02-10.html