Qué Estado

Junio 2016

Con enfrentamiento a transnacionales y sus socios locales sobre la base de las actuales luchas contra el extractivismo (Leer).

 

 

 

 

Lucha de clases/capitalismo/alternativas

 

 

 En/con la lucha de clases

 

Situémonos en la confrontación con el orden capitalista desde 2001-2002 y su vigencia a más de una deKada:

 

A 13 años de la Masacre de Avellaneda

​​¡Darío y Maxi, presentes en nuestras luchas y nuestros sueños colectivos!
26 de junio de 2015


Seguimos exigiendo cárcel para los responsables políticos.

Avanza junio y se acerca el 26. Un nuevo aniversario de la Masacre de Avellaneda. Trece años de aquel fatídico 26 de junio de 2002 en el que Darío Santillán y Maximiliano Kosteki cayeron asesinados por las balas de la represión policial. El piso de lo que hoy es la estación Darío y Maxi quedó regado por la sangre de estos queridos compañeros víctimas de la brutal cacería ordenada por el gobierno de Duhalde.

Aquel 26 de junio, en el marco de un vasto proceso de protagonismo popular, diversas organizaciones de desocupados/as nos movilizamos al Puente Pueyrredón para reclamar aumentos de salarios y subsidios, alimentos para los comedores, por el desprocesamiento de las y los luchadores sociales y solidaridad con la fábrica Zanón de Neuquén.

Durante los meses previos el descontento social había ido creciendo. El gobierno de Eduardo Duhalde venía proyectando, junto con las fuerzas de seguridad, un plan de acción para frenar la protesta popular. Ese día, el gobierno había diseñado un esquema de seguridad a cargo de la Policía Federal y Bonaerense, Gendarmería y Prefectura Naval. Finalmente, la represión desatada se llevó la vida de los dos compañeros, y además hubo más de 30 heridos/as con balas de plomo y decenas de detenidos/as.

Como luchadorxs, como militantes del campo popular, como trabajadorxs queremos recuperar en toda su dimensión ese momento tan importante de nuestra historia reciente. Rechazamos los “relatos” construidos desde los sectores de poder, relatos que pretender legitimar una realidad que sigue siendo esencialmente injusta. Apostamos a construir otro futuro y para ello debemos contar nuestra propia historia y ser cada día más protagonistas de nuestro presente.

Darío y Maxi son nuestros mártires pero, fundamentalmente, son una bandera a levantar, son ejemplo, son una guía indispensable para la acción. Ellos son la organización desde abajo, la lucha en las calles, la construcción de poder popular, la solidaridad hasta las últimas consecuencias. Claro que vale el homenaje a nuestros muertos, pero sabiendo que el mejor homenaje es recuperar su ejemplo, es continuar su lucha.

En estos 13 años el reclamo de justicia ha sido una constante. La lucha unitaria de un conjunto de organizaciones logró la condena de los autores materiales de los homicidios: el comisario Alberto Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta. Pero siguen impunes los responsables políticos de la masacre, empezando por el ex presidente Eduardo Duhalde y su ministro Aníbal Fernández (hoy Jefe de Gabinete del gobierno nacional y precandidato a gobernador de Buenos Aires por el kirchnerismo). La lucha por justicia y castigo a todos los responsables sigue plenamente vigente; se logró que el juez federal Ariel Lijo reabriera la causa por los responsables intelectuales y políticos de la masacre, pero mucho más habrá que avanzar contra una institucionalidad que defiende la impunidad de los poderosos.

 

Hoy la Argentina no es la misma que la del 2002. Encabezados por el kirchnerismo, los sectores del poder lograron una indiscutible recomposición del sistema capitalista y sus instituciones. Los sectores populares logramos recuperar algunos derechos pero perdimos protagonismo y fuerza en las calles. El horizonte de un “capitalismo serio” se asienta en el saqueo de los bienes comunes, la precarización laboral, salarios y jubilaciones miserables. A trece años de aquellas demandas, continuamos exigiendo trabajo genuino para todos/as, porque la “década ganada” es, principalmente, para los empresarios que “se la llevan con pala”.

 

En tiempos de elecciones, de disputas de grupos de poder, los candidatos que repiten eslóganes vacíos mientras preparan nuevos ajustes contra el pueblo. Entre ellos está Aníbal Fernández, uno de los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda, reciclado desde hace más de 10 años por el proyecto K y ahora candidato en las próximas elecciones.

Ante este escenario que se preanuncia aún más duro para el pueblo, se vuelve indispensable sostener el camino que transitaron Darío y Maxi. El de construir una izquierda desde abajo, prefigurativa, con protagonismo popular, con la mirada en Latinoamérica y también en las diversas experiencias históricas de lucha de nuestro pueblo.

En el marco actual no desconocemos la instancia electoral; llamamos a participar de las elecciones votando a los candidatos del FIT porque entendemos que son los que expresan una perspectiva favorable a los trabajadores y trabajadoras. Pero tenemos claro que los cambios de fondo vendrán de la organización y la lucha colectiva. Nos sentimos parte de un proceso regional que tiene en Venezuela y en Bolivia sus expresiones más avanzadas. Y en este punto se agigantan las figuras de Darío y Maxi. Ellos viven en cada una de nuestras luchas: en el barrio, en los lugares de trabajo, en las escuelas y universidades, en la defensa del medio ambiente, en las luchas contra el machismo y el patriarcado y una vida libre de violencia. Ellos son un mojón indispensable en nuestro camino hacia el cambio social, en nuestra apuesta por el feminismo popular, en el diseño del buen vivir nuestroamericano, en el desafío por construir colectivamente el socialismo desde abajo.

Por todo esto, como cada año, este 26 de junio estaremos en las calles de todo el país recordando a nuestros cumpas, reclamando justicia, luchando, como nos enseñaron, con coraje, compromiso y vida.

Darío y Maxi presentes en nuestra lucha!!!

Castigo para los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda.

Cárcel para Eduardo Duhalde, Aníbal Fernández, Alfredo Atanasof, Juan José Álvarez Felipe Sola, Luis Genoud, Oscar Rodríguez y Jorge Matzkin.

Como Darío y Maxi no negociamos nuestros sueños.
Por el socialismo, el feminismo y el poder popular

Fuente: http://www.dariovive.org/?p=7329

 

 

Escudriñemos sobre cómo aquella confrontación hoy se expresa en los dos últimos encuentros nacionales de la Unión de Asambleas Ciudadanas que  nos interpelan en porqué-cómo enfrentar a la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales.

 

 

Desde la Regional UAC Córdoba, y en consonancia con lo que se resolvió en plenario de la última UAC,  convocamos al 25° encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas a realizarse en el Bloqueo a Monsanto en Malvinas Argentinas los días 27,28 y 29 de Noviembre de 2015.

En todo el país se profundiza el modelo Extractivista, Saqueador, Represor y Contaminante, como también son múltiples las luchas para frenar los negocios de transnacionales y empresas locales, y para construir alternativas. En todo el país y el mundo sufrimos las consecuencias del Sistema Capitalista, devastador de la vida, y del mismo modo lo estamos combatiendo. Nos queda por delante la tarea de coordinar y unir las luchas para golpear con más fuerza.

La lucha que viene realizando el pueblo de Malvinas Argentinas, junto a diferentes organizaciones y autoconvocadxs, ha pasado por diversos momentos a lo largo de estos tres años. La multinacional Monsanto intenta imponer su negocio a cualquier precio, con la complicidad de los gobiernos nacional, provincial y municipal, y no parecen estar dispuestos a dar marcha atrás. La represión y la estigmatización de lxs que luchamos contra el modelo extractivista han sido dos de los recursos que han empleado los Gobiernos Nacional, Provincial y Municipal así como los medios de comunicación alineados a las corporaciones trasnacionales para debilitar la resistencia de un pueblo que no se rinde.

En este último tiempo, hemos visto las consecuencias desastrosas de este modelo de saqueo, contaminación y muerte. Cada pueblo a lo largo y ancho del país está dando pelea contra un Estado que, en sus diversas instituciones (de gobierno, justicia y fuerzas represivas), muestra claramente que defiende los intereses de las transnacionales. Entendemos que lo sucedido recientemente en Jáchal, la constante persecución e intento de procesamiento a los luchadores mapuches, como es el caso del juicio a Relmu Ñamcu, y la situación regional con el avance del agro negocio, de distintos emprendimientos inmobiliarios y la permanencia de la empresa Porta en el Barrio San Antonio de la Ciudad de Córdoba, sólo son algunos  ejemplos de las consecuencias que acarrea este sistema, sostenido por los grandes monopolios ligados a los gobiernos y a sus candidatos.

En este contexto, la regional Córdoba será nuevamente la anfitriona de este 25° ENCUENTRO DE UNION DE ASAMBLEAS CIUDADADAS, núcleo histórico de luchas socioambientales. Es por eso que los/as invitamos a participar de esta nueva UAC, para volvernos a encontrar, a afianzarnos y buscar unidad en la lucha frente al extractivismo, a los gobiernos entregadores y cómplices del sistemático exterminio de los pueblos y sus bienes comunes.(...)

Fuente: http://asambleasciudadanas.org.ar

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“Movimos montañas”

Más de veinte asambleas y colectivos ambientales se reunieron una vez más para celebrar un nuevo encuentro de la UAC. Esta vez los anfitriones fueron los integrantes de la Asamblea “Jáchal no se toca”, vecinos del pueblo sanjuanino que se mantiene en alerta desde que, en septiembre de 2015, se produjo un derrame de cianuro en Las Taguas. Tres días de debate, organización y trabajo en red para seguir potenciando la lucha a lo largo y a lo ancho de nuestros territorios.

 

El encuentro número 26 de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) coincidió con el 40º aniversario del Golpe Militar de 1976, por lo que el encuentro estuvo signado por un clima reflexivo vinculado a la memoria, la verdad y la justicia, y también por la necesidad de solidarización colectiva con el pueblo de Jáchal, que viene sufriendo la contaminación con cianuro. En septiembre de 2015 se produjo un derrame de miles de litros de agua cianurada que se hallaba en la pileta de lixiviación de la minera Veladero, ubicada en el departamento de Iglesia, que contaminó los ríos Potrerillos, Jáchal, Blanco, Palca y Las Taguas. Esta situación fortaleció  la lucha de la comunidad jachallera contra la megaminería.

Estamos tomando agua contaminada, sin embargo el derrame generó más conciencia y  organización, podemos decir que movimos montañas. Tenemos muchos frentes; el legal, la carpa que mantenemos desde hace seis meses para difundir nuestra lucha, los cortes que realizamos y ahora estamos a al borde de un plebiscito. Sin el apoyo de las asambleas no podríamos haber sostenido tanto tiempo la lucha contra una multinacional que tiene más empleados que gente en este pueblo”, expresaron desde la Asamblea de Jáchal, dando la bienvenida y agradeciendo la solidaridad de más de 100 asambleístas que se acercaron y construyeron el encuentro.

 Gran parte del encuentro se realizó en la plaza principal del pueblo, con el objetivo de visibilizar las banderas y luchas de la UAC y de contagiar a los vecinos que no están aún movilizados. La presentación y apertura estuvo a cargo de la asamblea anfitriona, Jáchal No se toca y la Asamblea Sanjuanina contra la Contaminación y el Saqueo, que colaboró con la organización del encuentro.

Las actividades de debate en comisiones se desarrollaron durante el día viernes y sábado. En principio se trabajó por temáticas: megaminería, fracking, agronegocios y contaminación urbana, para luego discutir transversalmente sobre el estado de situación en los territorios, la coyuntura política actual y las formas de coordinación y organización de las regionales. El final, un momento importante, el plenario donde en círculo se celebra la deliberación de las líneas futuras de la lucha socio-ambiental.

La presencia de compañeros de Chile y Uruguay, de las asambleas Campesinos por el Valle del Huasco y de la Asamblea Pachamama, respectivamente, enriquecieron los debates, ya que se acercaron a intercambiar experiencias y fortalecer las luchas borrando las fronteras políticas, del otro lado del río, del otro lado de la montaña insistían, teniendo en cuenta muchos de los emprendimientos en la zona cordillerana son binacionales y que muchas actividades atraviesan territorios y fronteras. Hubo una gran cantidad de asambleas del NOA-Cuyo y también  presencia de asambleas y colectivos del Litoral, Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Patagonia.

Tras tres días de debate, construcción y diálogo, se determinaron acciones conjuntas para realizar en apoyo a la situación que está enfrentando el pueblo de Jáchal. Además, se definió que el próximo encuentro de la UAC se realizará en la ciudad de La Rioja y la asamblea anfitriona será Asamblea La Rioja Capital.

Uno de los momentos más emocionantes para la comunidad de jachalleros y para todos los que viajaron miles de kilómetros para apoyar la lucha contra toda forma de extractivismo fue la marcha que dió la vuelta al pueblo. Por calles de tierra y embarradas atronaban los cánticos a favor de la vida y en contra del saqueo y la contaminación. El pueblo atónito y agradecido al mismo tiempo.

 

Jáchal – Iglesia:  Veneno en el agua

La Asamblea “Jáchal no se toca” surgió en el año 2004 a partir de la noticia de la instalación de la minera Veladero, concedida a explotación a la empresa canadiense Barrick Gold, ubicada en el departamento de Iglesia. “Perdimos la partida desde el punto en que las leyes mineras, para que existiera la megaminería, el ex gobernador Gioja hizo un trabajo estratégico impecable, ya que en los años 90 impulsó, mientras estaba de diputado,  como 20 leyes de la vergüenza sobre la megaminería, después llegó a ser senador nacional en donde logró que fueran sancionadas y aplicadas, y a partir de eso la instalación de la megaminería en nuestro territorio, así que a partir de 2005 Veladero empieza a funcionar”, describió Silvina de los Santos, integrante de la Asamblea.

“A cada paso que damos, tenemos que ser conscientes de lo que estamos perdiendo. Nosotros estamos perdiendo montones de espacios, estamos perdiendo el pueblo. Acá en Jáchal, en un pueblo de 20 mil habitantes, en estos últimos años hemos perdido más de 1400 puestos de trabajo, molinos, bodegas, plantaciones de olivos (cientos de hectáreas), hemos perdido servicios; teníamos clínicas sanatorios, ahora no existe nada; una usina propia, generábamos energía propia. Antes había fábricas donde se elaboraban tomates, zapallos, aceitunas”, relató un ex trabajador de la mina. “Esta lucha es dura. Yo como  trabajé 12 años en la megaminería, ahora me quedé sin salud, sin futuro para mis hijos, sin esperanza. Entonces tenemos que tomar la decisión de decir ya basta”.

El día 12 de septiembre de 2015 se produjo el derrame de aproximadamente un millón de litros de agua cianurada en el río Jáchal, producto de la rotura de un caño. Los vecinos de Jáchal conocieron la noticia del derrame a través de un mensaje de WhatsApp que hizo circular la familia de un operario de la planta para advertir a sus vecinos de que no consumieran agua corriente. Tras la viralización del mensaje, los vecinos se congregaron en la plaza para exigirle a las autoridades respuestas. El por entonces intendente de Jáchal, Jorge Barifusa, intentó tranquilizarlos explicando que el derrame ya había sido remediado, pero, ante la desconfianza que generó sus respuestas, los jachalleros marcharon hacia el río donde ex trabajadores detectaron el mismo olor que existe en los piletones de lixiviación de la minera.

”Hay una contaminación sociocultural que viene desde antes del 2013, la contaminación del agua ha comenzado en el 2001, desde que un supervisor de Barrick encontró sapos y bagres muertos en el río, se lo comunicó a su jefe y lo tuvieron contando sapos y bagres muertos hasta que finalmente él hizo la denuncia y lo despidieron. La membrana se rompió cuando la pusieron en el 2003 y desde entonces se vienen produciendo derrames sistemáticamente. Este derrame ha sido escandaloso”, subrayó Nani Varela, vecina de la localidad de Iglesia. Además resaltó la forma en que la empresa y el Estado fueron impulsando el imaginario de que el impulso económico y el desarrollo venían únicamente de la mano de la megaminería. “Al principio se alentó la pérdida de lo que es la economía regional, que es la producción de semillas, Iglesia es uno de los lugares de semillas y de frutales de calidad de exportación, así como del turismo aventura y cultural, se desalentaron este tipo de emprendimientos, a la gente se la empezó a estimular para la producción creyendo que el futuro estaba en la minería”.

 

Tras el derrame que afectó varias localidades, entre ellas Jáchal e Iglesia, se inició una causa que quedó en manos de la Segunda Circunscripción judicial, Pablo Oritja, quien determinó el procesamiento de nueve directivos de la empresa. Frente a esto, el gobierno de la provincia estableció una multa a la compañía de 145.696.000 pesos. Sin embargo, desde la Asamblea consideran que la multa, así como los procesamientos, son insuficientes. “Los verdaderos responsables son el ex gobernador, José Luis Gioja, el ex titular de hidráulica, el señor Jorge Eduardo Millón, y el ex secretario de minería de la provincia, Felipe Saavedra, entre otros, hay muchos otros responsables, pero ellos ni siquiera figuran en la causa, él tomó una decisión para nosotros muy equivocada”, afirmó de los Santos.

Alta representación de Asambleas y Colectivos.

Las asambleas y colectivos que participaron del encuentro (no exhaustivo): Asamblea Jáchal No se Toca, Asamblea Sanjuanina contra la contaminación y el saqueo, Iglesianos Por la Vida (San Juan), Productores de Tambería (San Juan), Asamblea Malvinas Lucha por la Vida Línea Fundadora (Malvinas, Córdoba), Autoconvocados contra Monsanto (Córdoba), Asamblea el Algarrobo (Andalgalá), Colectivo Sumaj Kawsay (San Fernando del Valle, Catamarca) Pro-Eco Grupo Ecologista (Tucumán), Asamblea del Valle del Yocavil (Catamarca), Asamblea Popular Por el Agua (Mendoza) Pueblo Jachallero en Mendoza, Radio Comunitaria La Lechuza (San Juan), Proyecto Doce Cine (Córdoba), Campesinos Independientes de la Meseta (Chubut) Asamblea la Riojana Capital, Asamblea el Retamo (Nonogasta), Asamblea de Chilecito Por la Vida (La rioja) Asamblea Unidos Por el Río (Vte López, Bs As) Foro por la Salud y el Ambiente (Vte. Lopez, Bs. As), Asamblea No a la Entrega de la Costa Quilmes-Avellaneda (Bs. As), Colectivo Tinta Verde (La Plata), Campaña Paren de Fumigar las Escuelas – Agmer (Entre Ríos), Asamblea Ciudad de Concordia (Entre Ríos) Asamblea Villa Giardino (Córdoba), Asamblea Rosario es un Pueblo Fumigado, FLIA Rosario, Asamblea de los Pueblos Fumigados (Rosario), Grupo Autonomía AudioVisual (Rosario), Asamblea Pachamama (Montevideo), Colectivo del Buen Vivir (San Luis) y de Asambleas y Campesinos por el Valle del Huasco (Chile). Investigadores y cineastas de Ecuador y Canadá.

Esta cobertura del encuentro se realizó en forma colectiva e impulsado por @prensaUAC comisión de prensa y comunicación de la UAC de cuál forman parte varias asambleas y colectivos. Se sumaron a este trabajo algunas radios como La Lechuza de San Juan, Proyectos de Cine Ambulante (Proyecto Doce), Cooperativa Madeja (Video), audios por Radio la Minga, Fotos que salieron en la cobertura del Colectivo Manifiesto, entre otros muchxs autores que confiaron el material para una comunicación propia. El Spot de presentación se emitió en la plaza de Jáchal para toda la comunidad el 24 de marzo y fue realizado por la radio comunitaria La Montonera de la ciudad de Jáchal

Fuente: http://asambleasciudadanas.org.ar

En consecuencia el gobierno de Macri no interrumpe ni cambia al progreso capitalista, lo intensifica. Agrava al neodesarrollismo. Esto nos desafía, abajo y a la izquierda, a deliberar y decidir el destino común cuestionando al progresismo sudamericano como propulsor del capitalismo en países donde se protagonizó "un movimiento contrario a la globalización neoliberal". Al respecto consideremos:

 

La agenda perdida del progresismo y la nueva ola de movilizaciones

7 de junio de 2016

Por Salvador Schavelzon (Rebelión)

El nuevo siglo comenzó en el mundo con fuertes movilizaciones de distinto carácter pero que podían entenderse como parte de un movimiento contrario a la globalización neoliberal. No había una instancia internacional de coordinación de estas protestas, pero las mismas pueden ser asociadas a un mismo horizonte de época. América Latina fue parte de este ciclo de forma activa, con movilizaciones contra el ALCA (Alianza de Libre Comercio para las Américas), y levantamientos que expulsaron presidentes con agendas neoliberales en Argentina, Bolivia y Ecuador, se enfrentaron a tratados de libre comercio en México, o rechazaron ajustes.

En Brasil, el Foro Social Mundial, inicialmente surgido como oposición al Foro Económico de Davos, se sumaba a una ebullición de movimientos sociales que fueron centrales en las protestas latinoamericanas, en un momento en que era posible aglutinar sectores tan diversos que podían mostrar simpatía por Chávez o por el Subcomandante Marcos, definirse como autonomistas y horizontales, recibir financiamiento de ONGs o ser un sindicato aliado a un partido. Estudiantes, maestros, campesinos, indígenas, trabajadores sin tierra o desocupados contribuyeron a que se vuelva posible un cambio de signo político que se registró electoralmente en la mayoría de los países de la región.

Buena parte de la energía que venía de estas movilizaciones se transformó en apoyo a nuevos gobiernos progresistas, en algunos lugares protagonizados por los propios movimientos, en otros impulsando medidas exigidas por estos en los años anteriores. Una política que se expresaría alrededor de la dinámica electoral, en los grandes medios de comunicación y cada vez más en las redes sociales, dejaría las calles para nuevos participantes. En un mundo de “Guerra al Terror”, BRICS y la gestación de una nueva crisis económica mundial, pasarían diez años hasta que un ciclo de fuertes movilizaciones se reiniciara.

En el tiempo del auge del progresismo sudamericano, sectores críticos al gobierno y que se movilizaban a partir de nuevos conflictos mantendrían cierta conexión con las nuevas modalidades y perspectivas políticas ya expresadas en el momento anterior de movilizaciones anti-neoliberales y altermundialistas. Desde asambleas o movimientos auto-organizados, y con una crítica transversal a toda la clase política mostrarían creatividad pero, en este momento, poco impacto. Al mismo tiempo se iría generando una agenda política nueva ante la persistencia de la violencia policial en las periferias, la amenaza de poblaciones y medio ambiente ante el avance del extractivismo y las grandes obras, o la timidez para efectivizar derechos sociales y escuchar a las minorías.

 

El repliegue de la movilización de organizaciones aliadas al progresismo, aún cuando agendas como las de reforma agraria y ampliación de derechos del trabajo sean interrumpidas o ignoradas, harían que grandes movimientos sociales y sindicatos dejaran de ser componentes centrales de la movilización. Las fuerzas que no perdieron capacidad de expresión, sin embargo, no encontrarían espacios para denunciar la continuidad del neoliberalismo en escenarios sumamente desmovilizados y envueltos en narrativas mediáticas que priorizaban otras temáticas. Cualquier propuesta política que tuviera los ojos más allá de la coyuntura política nacional, o de caminos políticos que no fueran los del mercado y el Estado, además, se mantendría silenciada ante dos grandes aparatos de creación de relatos que no cuestionaban esa predilección por historias de líderes carismáticos reformadores o bandidos en el poder.

Durante el tiempo del progresismo también se movilizarían sectores de clase media no organizados en movimientos y que no habían sido protagonistas del ciclo anterior de movilizaciones pero que salían a la calle en distintos países. Levantaban pautas como corrupción, seguridad, autonomía política para regiones abastadas, o críticas a medidas políticas que las afectaban. Como el progresismo, estos sectores enfocaban sus relatos en figuras presidenciales o en partidos de gobierno, y en ese sentido no eran invisibilizados,
sino más bien reforzadas por la polarización mediática imperante.



Los estrategas de los gobiernos progresistas atenderían mejor las movilizaciones de clase media, acogiéndolas desde políticas y discurso. Frente a las que interpelaban más directamente su identidad política, oscilarían entre la indiferencia, el enfrentamiento discursivo desde el pragmatismo y la represión. Sólo en Venezuela se vivió un intento de profundización de reformas, mientras que en otros países sería más visible una deriva conservadora, con acercamiento a agendas de iglesias y alianzas empresariales y políticas muy difíciles de justificar. Se aprobarían leyes o acciones “anti-terroristas” contra la protesta mapuche en Chile, contra la Copa del Mundo en Brasil o conflictos por explotación minera en otros países. Se perseguirían líderes sociales o movimientos ecologistas presentados desde el poder como obstáculos para el desarrollo.

Las movilizaciones de Junio de 2013 en Brasil, o de distintos sectores en Bolivia y Ecuador que se asocian más con la conflictividad que anticipó la llegada del progresismo que con las clases medias opositoras que también estaban en la calle, mostrarían nuevas fuerzas y modalidades de protesta que anticiparon el cierre de un ciclo abierto cuando caían los gobiernos iniciados en los años 90, identificados con la defensa de la privatización y aplicación acrítica de los programas de ajuste de los organismos internacionales de crédito.

Las derrotas electorales recientes en varios países sudamericanos, reabren la posibilidad de una nueva fase de movilización, con la posible articulación de fuerzas que se enfrentaron al progresismo con otras que reaccionen al cierre o amenaza de una serie de políticas de inspiración social y estatista impulsadas por el gobierno. Los nuevos gobiernos verán la posibilidad de volver al comienzo de siglo, con movilizaciones que enfrentaron al progresismo y otras que saldrán en su defensa. Al mismo tiempo,
pondrán al descubierto la necesidad de retomar una agenda anti-neoliberal enfrentando un andamiaje político puesto en funcionamiento décadas atrás pero que el progresismo no buscó desarmar de forma estructural.

En Brasil, los grupos de clase media que impulsaron protestas a favor del Impeachment ya dan muestras de que no permanecerán movilizados, aunque el nuevo gobierno no atienda los reclamos que reivindicaban. Las características que adoptará la movilización en este nuevo contexto, deberá definirse desde dos lógicas y visiones políticas distintas que pudieron dialogar en las manifestaciones de los años 90 y 2000, pero que durante el progresismo se encontraron en las antípodas.

En tiempos del nuevo gobierno (interino) de Michel Temer, parte de la movilización inscribirá sus esfuerzos en la estrategia de recuperación de las instituciones. La exigencia de nuevas elecciones o de reivindicación de vuelta para el gobierno depuesto con denuncia de ilegalidad, se combinan desde este horizonte con acciones judiciales y articulación política, además de un llamado para la movilización que hasta ahora no mostró capacidad de impacto y masividad para influir en los acontecimientos.

Esta salida política “por arriba”, apunta sus energías y esperanzas en la cabeza del ejecutivo, subordinando la movilización a la resolución del enredo en la instancia institucional y no siempre aceptando discutir el proyecto que se defendería en una vuelta al gobierno. Mediante la constitución de frentes unificados en el rechazo al nuevo gobierno, también se movilizará con este horizonte institucional el arco político partidario que se opuso al Impeachment sin haber abandonado la crítica al gobierno del PT y aliados, desde la reforma de previdencia de 2003 a la política de austeridad de 2015.

Volviendo a la movilizaciones altermundialistas de comienzos de siglo, pero también a la fuerza destituyente e insubordinada mostrada en las calles en las jornadas de Junio de 2013, se abre también, en Brasil y otros lugares, la posibilidad de un rechazo “desde abajo” a las políticas del nuevo gobierno que profundice el curso conservador o avance contra políticas progresistas sí iniciadas en la anterior gestión. Sin un objetivo electoral o partidario, se buscará resistir y poner límites desde una movilización que aspira a fortalecerse sin abandonar las calles. A veces sólo es necesario pensar en un número de día y una letra de mes para poner fecha a una movilización que no surja de la articulación de dirigentes, y que logre producir efectos por su propia fuerza, sin necesidad de mediaciones que busquen traducirla institucionalmente.

La falta de verticalidad y jerarquía de este tipo de movilizaciones, las hace irreductibles a una negociación que la finalice sin resultados. Su horizontalidad y dispersión permite sumar innúmeras posiciones y reclamos en una fuerza que se constituye como contrapoder sin aspirar a ocupar el lugar de gobierno. Su fuerza no sólo está dada por venir de abajo, conectar indignaciones y mantenerse al margen de la institucionalidad del sistema. Su fuerza se relaciona también con su forma de articulación sin cúpulas burocratizadas ni filiación a una estructura clásica. De sentido común especialmente para muchos jóvenes, no identificados con las formas de organización verticales, evitan la fragmentación a la que podría llevar la falta de estructura orgánica con formas de conexión en red. Estas movilizaciones funcionan como performance antes que como discurso y proyecto político alternativo.

Este tipo de protestas aparecen como irracionales, infantiles, o subversivas para fuerzas represivas e interlocutores del Estado, pero también para una izquierda dogmática y centralizada, para la prensa y las ciencias sociales que exigen o esperan propuestas y demandas claras, interlocutores con rostro y biografía, trayectos de movilización delimitados y horario para finalizar claramente establecido. Protestas como las de Junio de 2013, Occupy Wall Street, el 15M español, la primavera árabe y el reciente Nuit Debout en Francia, no se adaptaban a estos parámetros, como crítica “desde afuera y desde abajo” a todo un sistema político, pero también a un modelo de sociedad y civilización. Esa realidad utópica no la paraliza, de ahí deriva su fuerza de rápida difusión e impugnación política.

Desde este lugar, que encuentra jóvenes de las grandes ciudades con voces marginales, de visión descolonizadora o comunitaria, se observa con claridad el agotamiento de alternativas ya neutralizadas por el neoliberalismo, como es el caso de la socialdemocracia europea y, por el mismo camino, el progresismo latinoamericano. También se da cuenta del rápido disciplinamiento de opciones inicialmente rupturistas, cuando estas no cuestionan los límites de la representación política, y se limitan a un escenario de “adentro y arriba”, limitado a la dimensión nacional e institucional, sin proponerse cambiar las reglas de juego de un sistema ajeno.

Blog del autor: http://anarquiacoronada.blogspot.gr/2016/05/la-agenda-perdida-del-progresismo-y-la.html

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213121

 

 

Retomemos el hecho que las asambleas de vecinos autoconvocados  sean etiquetadas como "ambientalistas" cuando, en verdad, luchan contra el avasallamiento de derechos humanos imprescindibles a la vida y el trabajo de todos los diversos de abajo.

 

 

 

Argentina: Declaración de la Unión de Asambleas Ciudadanas del Chubut (UACCh)

24 de mayo de 2016

Vecinas y vecinos de diversas comunidades de la Provincia del Chubut (Rawson, Puerto Madryn, Esquel, Comarca Andina, Puerto Pirámides, Comodoro Rivadavia, Trelew y Pueblos Originarios) nos reunimos en la ciudad de Trelew en una clara decisión de continuidad en la lucha contra la megaminería, la defensa del agua como bien común y el respeto y acompañamiento a las reivindicaciones territoriales de los Pueblos Originarios.

 

Convencidos/as de que la palabra megaminería se vincula inmediatamente con las palabras saqueo y contaminación, seguimos alerta ante la nueva embestida de los extorsionadores megamineros que, de la mano del aliado gobierno nacional y la imprecisa postura respecto a la actividad del gobierno provincial, intervienen sistemáticamente en algunos medios de difusión hablando de las mentirosas bondades que traería esta actividad extractiva destructiva. “El lobby minero afirma que “hay que vencer la resistencia de las comunidades”, instando a que los poderes del gobierno vayan en contra de lo que dicen las leyes de sus provincias y, en consecuencia, en contra de los intereses del propio pueblo que les dio mandato”.

Como espacio colectivo que nos reúne por un buen vivir vemos que esta actividad destructiva necesita de métodos de control social, como los vividos en épocas de dictadura, que han sido sufridos por los y las vecinos/as de Esquel y la Comarca Andina, al descubrirse el fichaje realizado desde la Agencia Federal de Inteligencia en 2015. En esta oportunidad debemos repudiar el rol del Consejo de la Magistratura en su resolución de desestimación y archivo de la denuncia realizada a los fiscales de Esquel que recibieron estas fichas del agente federal, en el marco de la causa que criminaliza la Recuperación del territorio mapuche llevada a cabo por la Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen. Esta resolución del Consejo de la Magistratura avala esta forma ilegal de actuar, dando total impunidad al hecho. Seguimos atentos y solidarios con los y las compañeras/os que soportan esta persecución.

Repudiamos la indefinición del Gobierno Provincial, que desde su inicio de gestión se manifiesta públicamente a favor “del cuidado del agua”, aceptando sin rebatir, en presentaciones oficiales, a la organización Green Cross que afirma que “tras las cenizas del volcán en la meseta la única alternativa posible es la actividad extractiva”, definiendo a la megaminería como “la única salida productiva para la meseta”. Le sugerimos al Sr. Gobernador informarse respecto a los efectos de las cenizas volcánicas en los suelos e indagar respecto a la supuesta “trayectoria” de esta organización, que es la misma que dijo que Botnia, la papelera, tampoco contaminaba y hoy vemos la situación que atraviesan las comunidades costeras del río Uruguay. Instamos al gobierno provincial a enfocar su esfuerzo en fomentar en la meseta programas de desarrollo productivo que no impliquen la megaminería.

Los territorios donde estamos asentados, como necesarios para el buen vivir, hacen que sigamos acompañando al Lof en resistencia del Dpto.Cushamen. La relación con la tierra y el hábitat de las comunidades garantizan en esa porción del territorio el cuidado del ambiente y la defensa de los bienes comunes impulsando la interculturalidad y la articulación como vecinos/as del mismo suelo, materializando en la práctica el ideal que persigue nuestra Iniciativa Popular. Por esto repudiamos el vaciamiento de los territorios que sólo benefician a megaempresas multinacionales, dejando sin espacio habitable a comunidades enteras, sin escuelas y confinando a sus habitantes a la periferia de la ciudad.

Manifestamos nuestro rechazo absoluto al proyecto IIRSA (Iniciativa de Integración Regional Sudamericana), que pretenden realizar en la Patagonia, a través de la implementación de la infraestructura para el saqueo de los bienes comunes, planificando la realización del corredor bioceánico por Paso León en la zona de la Comarca Andina, El Manso, Reserva de Biósfera, selva valdiviana de características únicas; los puertos de Pto. Madryn y de San Antonio Oeste, las rutas y vías ferroviarias de la región comprometidas serían colapsadas por el tránsito de carga pesada por lo que implica dicho proyecto. No es la decisión de un gobierno de turno cambiar el destino de una región, faltando a los derechos de los ciudadanas/os y de las futuras generaciones y provocando la pérdida irreparable de la Naturaleza. Nos oponemos al modelo extractivo que interpreta a nuestro hábitat como producto.

Instamos a los sectores públicos y privados de la Salud a sentar postura concreta y alertar desde su rol fundamental sobre los impactos ciertos de la megamineria metalífera y radioactiva. Recurrimos al claro y contundente ejemplo de los Profesionales de Salud de Esquel y Tinogasta, junto a Trabajadores de la Salud de esas comunidades, que en 2012 realizaron declaraciones sobre los riesgos que acarrea la instalación de industrias megamineras sobre la salud del pueblo, fuentes de agua y ambiente en general. Así como a las certezas brindadas, en idéntico sentido, por el pediatra Dr. Miguel Webb en Comodoro Rivadavia.

Habiendo anunciado el Presidente Macri la puesta en marcha del Proyecto Navidad, destacamos el desprecio que se desprende ante una Provincia que hace ya 20 años, desde la lucha contra el repositorio nuclear en Gastre, pelea por un ambiente sano, sin contaminación, para las actuales y futuras generaciones.

A partir de esta embestida del Gobierno Nacional instamos a los y las Legisladoras/es a tratar y aprobar la Iniciativa Popular que pone freno al uso de químicos tóxicos que alterarían las napas de agua, el Río Chubut y la costa marítima, respetando la voluntad popular de hacer llegar un proyecto de Ley hecho por el Pueblo y para el Pueblo, en defensa del agua, la tierra y la vida.

En la defensa del agua, que, según sus propias palabras, el gobernador Das Neves dice compartir con las asambleas, hay acciones concretas que favorecerían esa protección. Por eso reclamamos al Sr. Gobernador: dar de baja a las concesiones mineras vencidas, entre ellas el Proyecto Navidad, instar a la legislatura provincial a dar tratamiento y aprobación a la Iniciativa Popular, e incorporar la prohibición de la megaminería en el proyecto de reforma de la Constitución que se está impulsando. Estas acciones harían de la defensa ineludible del agua una concreción, reflejada en los sentimientos de la mayoría de la población.

No es la decisión de un gobierno de turno cambiar el destino de una región, faltando a los derechos de los ciudadanos y de las futuras generaciones y provocando la pérdida irreparable de la Naturaleza. Nos oponemos al modelo extractivo que interpreta a la naturaleza como producto.

Seguimos en Alerta y Movilización, con creatividad y perseverancia, hasta que se vayan las megamineras!!!!

El próximo encuentro de la UACCh será en la zona de la Meseta, reafirmando que no existen zonas de sacrificio posible, que la vida se defiende en todo el territorio chubutense.

TRELEW, 14 de Mayo 2016

NO ES NO

¡EL AGUA Y LA VIDA NO SE NEGOCIAN!

Fuente original: OPSur

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Portada_Principal/Documentos/Argentina_Declaracion_de_la_Union_de_Asambleas_Ciudadanas_del_Chubut_UACCh

 

 

 En/con el capitalismo mundializado

 

Necesitamos, abajo y a la izquierda, generalizar la toma de conciencia de que en  Nuestra América, como en México, el capitalismo "avanza destruyendo el patrimonio natural, cultural y social de la población mexicana y que es “cada vez más excluyente y menos capaz de garantizar la reproducción de la sociedad en la que actúa”".  "Ceceña apunta: Se ha producido una mercantilización en las políticas públicas. Un cambio de institucionalidad por la que las transnacionales generan situaciones de hecho que posteriormente se legalizan por el Estado.

 

México, entre la violencia y las transnacionales

28 de mayo de 2016

Por Erika González (La Marea)

 

Una investigación documenta numerosos ejemplos de la disputa que enfrenta a comunidades rurales e indígenas con proyectos que pretenden mercantilizar el suelo y la naturaleza.

“La soberanía del Estado ha sido vaciada, privatizada y entregada a entes individuales”. Así condensa Ana Esther Ceceña, coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la situación socioeconómica de su país. Y es que México es un ejemplo en la aplicación del paradigma neoliberal, como muestran los tratados comerciales que ha firmado con 45 países, los 33 acuerdos de protección y promoción recíproca de inversiones que tiene en vigor y su reciente inclusión en el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP).

Los sucesivos gobiernos mexicanos, las instituciones financieras internacionales y las potencias económicas han tejido una tupida red de normas que han conseguido —especialmente, desde la entrada en funcionamiento en 1994 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés)— un triple objetivo: la liberalización y mercantilización de bienes, servicios, suelo y recursos naturales; la desregulación de las normas que regulan los derechos laborales, sociales, ambientales e indígenas; el blindaje de los intereses de las empresas transnacionales. Es el escenario perfecto para la expansión de los negocios de numerosas multinacionales en sectores como la agricultura, la alimentación, la industria manufacturera, las telecomunicaciones, la electricidad, las infraestructuras, las finanzas, el turismo y los hidrocarburos.

“Se ha producido una mercantilización en las políticas públicas. Un cambio de institucionalidad por la que las transnacionales generan situaciones de hecho que posteriormente se legalizan por el Estado”, apunta Ceceña para explicar el poder actual de las grandes corporaciones en su país. Junto a ella, en un seminario internacional celebrado la semana pasada en la UNAM, diferentes activistas sociales, líderes comunitarios y miembros de sectores críticos de la academia demostraron cómo hay una línea de continuidad entre los crecientes beneficios de las multinacionales y el contexto de violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Todos ellos y ellas presentaron, a través de diversos estudios y testimonios de las personas afectadas, un capitalismo que avanza destruyendo el patrimonio natural, cultural y social de la población mexicana y que es “cada vez más excluyente y menos capaz de garantizar la reproducción de la sociedad en la que actúa”.

Economía criminal y violencia

Los diferentes casos que se fueron exponiendo a lo largo del seminario sirven para mostrar dos patrones en los que se mueven las empresas transnacionales: por un lado, la utilización de vías tanto legales como ilegales para asegurarse la tasa de ganancia; por otro, la participación directa o indirecta en un contexto de violencia que sirve para el control de la población, que se resiste ante la creciente exclusión y sometimiento de los territorios a la lógica del máximo beneficio.

Estas dos cuestiones se repiten, con mayor o menor intensidad, en todo continente americano; eso sí, en el México de hoy, como en la Colombia de los años ochenta y noventa, cobran una especial relevancia al combinarse con las dinámicas del narcotráfico. El profesor de la UPV/EHU Juan Hernández Zubizarreta plantea, en este sentido, cómo se da una profunda desviación del poder en el gobierno mexicano que no es “ajena a una economía criminal que se cruza con la economía ilícita de guante blanco”. La imbricación de la economía legal e ilegal, como analiza Sandy Ramírez, investigadora del Laboratorio de Estudios sobre Empresas Transnacionales, puede mostrarse a través de dos ejemplos: uno, el lavado de dinero del narcotráfico por entidades financieras como el HSBC, Citigroup y Santander, denunciados por permitir el blanqueo a través de sus cuentas; otro, la relación entre los cárteles del narcotráfico en Michoacán que controlan la explotación de hierro y transnacionales como Ternium, Arcelor Mittal y Endeavour Silver, entre otras.

La extensión de prácticas violentas se produce hasta tal punto que llegan a formar parte de la lógica cotidiana. Desde 2005, más de 25.000 personas han sido desaparecidas y 80.000, asesinadas; más de 20.000 familias han sido desplazadas. Y estos crímenes, en su mayoría, han quedado impunes por “una confluencia de intereses entre gobiernos, policía y delincuencia organizada”, en palabras de Hernández Zubizarreta. La violencia es utilizada como un instrumento de control social para el “disciplinamiento” de la población, tanto en los territorios donde se llevan a cabo las actividades ilícitas como en aquellas zonas donde se implantan proyectos económicos que benefician a las élites nacionales e internacionales: infraestructuras viales y energéticas, minas, yacimientos petrolíferos, agroindustria, especulación urbanística…

El mismo patrón que en Honduras, hace un par de meses, dio lugar al asesinato de Berta Cáceres y de otros cuatro miembros del COPINH, tras resistirse a la implantación en su territorio de una gran central hidroeléctrica, se replica a diario en México. Y en ello están implicadas grandes empresas, seguridad privada, fuerzas de la seguridad del Estado y organizaciones criminales. Asesinatos como el de Bernardo Méndez, por oponerse a la mina de Fortuna Silver Mines en Oaxaca; los de Ismael Solorio y Manuela Solís, quienes denunciaron los impactos de la minera MAG Silver en Sonora; o el de Betty Cariño, impulsora de la resistencia a la minera New Gold en San Luis Potosí, así lo muestran. (Estas tres transnacionales mineras, por cierto, tienen su sede en el mismo país: Canadá).

Extensión de los conflictos socioambientales

Este es el contexto en el que hoy, en México, se desarrollan más de 100 conflictos por el territorio causados por intereses empresariales, que han sido documentados en una investigación encabezada por Enrique Pineda, profesor del Centro de Estudios Sociológicos de la UNAM. Se han sistematizado así numerosos ejemplos de la disputa que enfrenta a comunidades rurales e indígenas, principalmente, con proyectos que pretenden ampliar la frontera extractiva y agroindustrial, construir grandes infraestructuras y mercantilizar el suelo y la naturaleza.

Uno de ellos es el que en 2014 inició la empresa La Peineta Minera en el territorio de la comunidad Comcáac, en el Estado de Sonora. La amenaza que suponía su actividad extractiva a la conservación del territorio, la biodiversidad y las formas de vida tradicional fueron rechazadas por gran parte de la población. Frente a esta movilización social en su contra, la estrategia empresarial ha sido, como en otros muchos episodios similares, negociar acuerdos con quien se avino a concertar e intensificar las amenazas y las agresiones con quien no quiere negociar. Este último es el caso de Gabriela Molina, integrante de Defensores del Territorio Comcáac, cuya actividad en defensa del territorio la ha convertido en un objetivo de las amenazas; a pesar de ello, sigue afirmando que “la tierra no está en venta ni es negociable”.

Un año más tarde, el proyecto minero se frenó: la movilización popular y la vía judicial paralizaron una actividad empresarial que era ilegal, pues no contaba con una evaluación ambiental ni se había realizado una consulta previa libre e informada, violando el convenio 169 de la OIT. Pero ahora se ha iniciado un nuevo proyecto de generación de electricidad, en el que la población tampoco ha sido consultada y se teme que suponga la pérdida de una zona protegida y clave: la isla Tiburón.

Frente a este conflicto y otros muchos que se están desplegando en México, surge la necesidad de “alzar la voz colectiva, llevar lejos las experiencias y denunciar la generalizada situación nacional de despojo del territorio”. Eso dice la convocatoria, lanzada en abril de este año, de la campaña nacional en defensa de la Madre Tierra y el territorio, que hace un llamamiento a la movilización de las comunidades rurales, indígenas y urbanas. Hasta noviembre, estas difundirán sus historias de resistencia frente al control y la mercantilización del territorio, los impactos de lo que las elites políticas y económicas llaman “progreso”, y las alternativas de vida y gobierno que demuestran que, aquí y ahora, es posible una forma de vivir que defienda un “presente y futuro digno de todas y todos”.

Erika González es investigadora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)  Paz con Dignidad.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/05/27/mexico-la-violencia-las-transnacionales

 

 

Ejerzamos una comunicación contracultural entre los diversos de abajo para la toma generalizada de conciencia sobre la violencia inherente al capitalismo que se agrava con:

 

 

Auge minero y dominación neocolonial en América Latina.

Ecología política de las transformaciones socioterritoriales neoliberales.

XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología.

VIII Jornadas de Sociología de la Universidad de Buenos Aires.

Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires, 2009.

Por Horacio Machado Aráoz

Universidad Nacional de Catamarca machadoaterreno@arnet.com.ar

 

Introducción

Bajo el impulso de las profundas reformas políticas aplicadas desde fines de los ochenta y principios de los noventa, y respondiendo al extraordinariamente favorable marco macroeconómico e institucional creado por tales reformas, América Latina se convirtió en un centro privilegiado para la radicación de grandes inversiones mineras a nivel mundial. En pocos años la región pasó a concentrar más de un tercio de la inversión minera mundial y a constituirse en el principal centro proveedor de minerales en bruto a escala global. Al cabo de los ’90 las inversiones pasaron de 200 millones de dólares a 1.300 millones de dólares. Entre 1990 y 1997 la inversión minera materializada en la región superaba los 17.300 millones de dólares, de los cuales, el 72 % se concentraba en Chile, Perú y Argentina y se orientaban fundamentalmente a la exploración y explotación de oro (68 % del total de las inversiones) y de metales básicos, en particular cobre (28 %) (Sánchez Albavera et al., 1998: 65/67). De la mano de estas inversiones, la producción minera regional se incrementó en términos absolutos y relativos, llegando a constituirse en la principal proveedora de buena parte de los recursos mineros demandados a nivel mundial. De tal manera, la proporción mundial que representaba la producción regional de oro pasó del 5 % en 1980, al 10,3 % en 1990 y al 14,9 % en el 2004; igualmente, en el período comprendido entre 1990 y 2004 la producción regional de cobre pasó de 24,4 % al 47,3 % del total mundial; en el caso de la plata, del 34,2 % al 41,4 %; del 16,8 % al 22 % en la producción de zinc; del 23 al 27 % en el caso de la bauxita; del 22 al 29 % en la producción de mineral de hierro y del 11,5 al 16 % en la de níquel (Sánchez Alvabera y Lardé, 2006: 109). Además del fuerte incremento de la producción y de las exportaciones, este horizonte se proyectaba en el mediano plazo, ya que a inicios del nuevo milenio se estimaba que América Latina alcanzaría a captar alrededor del 40 % de las inversiones mundiales en exploración proyectadas para 2004-2015, las que alcanzarían a 50.000 millones de dólares, y que se distribuirían mayoritariamente entre Chile (35 %), Perú (28 %) y Argentina (12 %) (Prado, 2005: 36).

Mientras que el discurso de la economía convencional dominante señala este proceso como un indicador del éxito de las reformas de mercado impulsadas en los ’90, una lectura diferente -realizada desde la perspectiva de la ecología política- permite identificarlo como uno de los más emblemáticos procesos de reestructuración del patrón mundial de acumulación asimétrica a través del cual los centros del poder mundial reaccionaron a las dramáticas consecuencias de la crisis ambiental global evidenciadas inequívocamente desde el último cuarto del siglo XX a través de nuevos mecanismos de producción de desigualdades socioambientales. La expansión de la gran minería transnacional, así como la transferencia de las industrias extractivas y contaminantes desde el Norte geopolítico hacia los países del Sur, constituye uno de los fenómenos a través de los cuales se pueden visualizar los nuevos dispositivos del colonialismo contemporáneo. Leer

En consecuencia, si Nuestra América y nuestro país están siendo ocupados económico-territorialmente por las transnacionales (en unidad con estados y capitales locales) cabe que, los de abajo y a la izquierda, expandamos la

Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio

13 de mayo de 2016

Por Gilberto López y Rivas

En asamblea realizada en Tezontepec, Hidalgo, en diciembre de año pasado, se aprobó la convocatoria ampliamente consensuada para realizar la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio, con la participación, originalmente, de 179 organizaciones, pueblos, comunidades y barrios de distintas regiones del país involucrados en la lucha contra el despojo y la depredación neoliberal en curso. Los integrantes de la campaña se definen como habitantes de tierras y guardianes de territorios porque desde tiempos inmemoriales la Madre Naturaleza ha dado vida a todos y todas. No sólo provienen del campo y comunidades indígenas, sino también de la ciudad y luchan por dejar a sus descendientes la casa común que heredaron de sus abuelos y abuelas. Por ello buscan recuperar la paz, observan con preocupación y sufren lo que describen como nuevo despojo masivo del territorio, en el que está en disputa no sólo la tierra y el agua, sino la existencia misma de la naturaleza y la Madre Tierra. Por eso, reiteran que su movimiento es ahora también por la vida.

 

Sostienen que el gobierno quiere engañar al pueblo señalándolos como atrasados y contrarios al desarrollo, cuando, en realidad, ellos sí piensan en el futuroy en la humanidad. La diferencia radica en que para el gobierno la Madre Naturaleza y los bienes comunes naturales son meros recursos y mercancías. Se preguntan: ¿A provecho de quién es la explotación de la Madre Naturaleza? Y claro, la respuesta es que no es para beneficio del pueblo, sino sobre todo del empresario y del gobierno corrupto que nos divide a través de sus partidos políticos y programas sociales, quitándonos autonomía para depender de sus limosnas. Afirman que las reformas estructurales modificaron la estructura del Estado para despojar del territorio y prosperidad a la gente pobre y dárselo todo a los ricos. Destacan que se pretende acabar con las conquistas logradas por los abuelos en la Revolución Mexicana, la reforma agraria que restituye el territorio del pueblo al pueblo ha sido traicionada; hoy nuevamente están legalizando el despojo de las tierras, montes, aguas y cerros. Han roto el contrato social plasmado en la Constitución, que incluía los derechos de los pueblos indígenas, campesinos, obreros y de la gente pobre de este país.

Ante esta situación: ¿qué hacer? Pasar a la ofensiva. No basta con indignarse, hay que organizarse de manera independiente, recuperar los valores comunitarios, reapropiándose de lo que se les intenta despojar, comprender la catástrofe en la que estamos inmersos, el deterioro de las condiciones de vida, el significado de muerte y destrucción que conllevan los proyectos neoliberales, el papel de las fuerzas castrenses para imponer este despojo. Hay que alzar la voz colectiva. Llevar lejos las experiencias. Denunciar la generalizada situación nacional de despojo del territorio. Hacer conciencia desde los hogares y las familias. Dejar de ser hombres y mujeres machistas e individualistas reconociendo el valor de la mujer. Defender la cultura de los pueblos, el control para producir alimentos, reconstruir sistemas normativos y de gobierno, las instituciones comunitarias, la autonomía y al autogobierno; crear leyes propias porque cuando la ley es injusta, lo justo es desobedecerla. Convocan a unirse, porque todas las luchas llevan a un objetivo común: la defensa de la vida y la Madre Tierra.

 

La Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio, que se inició el 10 de abril pasado y culminará el 20 de noviembre de este año, se propone difundir tres mensajes centrales:

a) explicar cómo la Madre Tierra está siendo destruida, entrelazando luchas e historias;

b) denunciar cómo éste proceso de despojo y destrucción, que se considera desarrollo y progreso, da ganancias a los señores del dinero;

c) hacer visible otras alternativas de vida y de gobierno para demostrar lo que es un verdadero desarrollo, y que sí es posible otra forma de vivir en sociedad respetando la Madre Tierra y a nuestro hermanos, sembrando futuro, no muerte. Se convoca a sumarse a esta campaña “a todos los pueblos, comunidades, barrios y colonias que sufran del despojo; a todas y todos quienes sufren de la destrucción de la Madre Tierra provocada por los proyectos depredadores mineros, petroleros, forestales o que hacen del agua una mercancía; …a todas y todos aquellos que luchan contra los agrotóxicos, los monocultivos y tratan de preservar nuestras semillas; a todas aquellas comunidades que son avasalladas por megaproyectos energéticos (hidroeléctricas, eólicas, termoeléctricas, gasoductos, fracking), de infraestructura (autopistas, aeropuertos, trenes) y de minería; a todas las comunidades que están siendo afectadas por la contaminación de la industria y otros proyectos de muerte; a todos los barrios y colonias que en las ciudades resisten la imposición de grandes avenidas, megacentros comerciales, transporte masivo, desarrollos urbanos y basureros; …a todas y todos quienes luchan contra el intento de volver mercancía las playas, los manglares, los lagos, los bosques y las áreas naturales protegidas”.Se invita: a) a enlazarse con el comité de pueblos y organizaciones para sumarse y ser parte de esta iniciativa; b) a realizar entre mayo y septiembre actividades comunitarias y barriales, coordinados con el comité, el cual tratará de apoyarlas con académicos (que se han sumado) y voceros de otras organizaciones; c) participar en acciones estatales o regionales desde las coordinaciones establecidas; d) difundir los materiales de la campaña en comunidades y barrios. Todo ello se puede hacer a través de la página central de dicha iniciativa

Igualmente, a la sociedad organizada y no organizada se le invita a registrarse en la campaña nacional, realizando actividades en escuelas, centros de trabajo, colonias y barrios, difundiendo los considerandos, objetivos y materiales de la campaña, preparándose para una movilización nacional en defensa de la vida, el territorio y la Madre Tierra para el próximo 20 de noviembre. ¡Porque todos y todas somos tierra, vivimos en ella, la amamos y dependemos de ella, porque las afectaciones son para todas y todos, la lucha es de todas y todos!

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/05/13/opinion/014a2pol

 

 

Ejerzamos una comunicación contracultural entre los diversos de abajo para la toma generalizada de conciencia sobre la violencia inherente al capitalismo; el embaucamiento practicado por el progresismo al ilusionar sobre la sociedad de consumo; y la interpelación sobre qué implica el llamado “progreso y desarrollo”. "Todas sus acciones significan una violación sistemática a los derechos humanos, con un alto impacto cultural y social. ¡Sin territorio no hay cultura ni vida!".

 

 

Anuncian avances de la Campaña en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio
24 de mayo de 2016

El 10 de abril pasado, 179 pueblos y organizaciones de 17 estados del país lanzaron públicamente la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio. Al día de hoy, la cifra se ha elevado y se han inscrito 215 comunidades y pueblos, en total. Los acompañan en su caminar 43 académicos, músicos, actores, actrices y religiosos; todos juntos conforman el Comité por la Madre Tierra.

El llamado “progreso y desarrollo” amenaza permanentemente a los pueblos y sus bienes naturales. Los conflictos que enfrentan las comunidades suscritas a la Campaña son 97 y se pueden agrupar de la siguiente manera: Proyectos de Generación de energía 34%; Minas y mineras 32%; Privatización del agua 15%; Infraestructura transporte 12%; Urbanización 11%; Extracción de agua 7%; Desarrollos turísticos 7%; Contaminación ambiental 6%; Explotación forestal 4%; No regularización de tierras 4%; Gestión del agua 4%; y de Soya transgénica 1%.

Desde el lanzamiento de la Campaña -el 10 de abril- a la fecha, se han tensionado los siguientes 11 conflictos:

1) En San Salvador Atenco, frente el proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, específicamente en la construcción de la carretera Pirámides-Texcoco en Tocuila.

b) En el Río Papagayo, en Guerrero, por la extracción de grava, y con la posible reactivación de órdenes de aprehensión contra voceros del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota.

c) En Tecámac y Coyotepec, Edo de Méx. con las amenazas a integrantes del Sistema Autónomo de Agua Potable.

d) En los barrios de Santo Domingo y los Pueblos La Candelaria y Los Reyes, en Ciudad de México, que defienden el venero afectado por una empresa inmobiliaria.

e) En la comunidad otomí de San Francisco Magú, Edo. de Mex. frente al desarrollo inmobiliario Bosques del Paraíso.

f) En Xochicuautla, Edo de Méx. con acciones de despojo y demolición de casas e infraestructura para la construcción de la autopista Naucalpan -Toluca.

g) En Amilcingo, Morelos, con el hostigamiento judicial a Eleazar Zamora y Samir Flores, defensores del territorio.

h)En la zona del Río San Pedro con el intento de imposición del proyecto hidroeléctrico “Las Cruces” por medio de una supuesta consulta al Pueblo Náyeri.

i) En la la comunidad Maya de Chablekal, Yucatán donde después de una arremetida policiaca se desalojó a una familia y se detuvieron 4 personas.

Todas estas acciones significan una violación sistemática a los derechos humanos, con un alto impacto cultural y social. ¡Sin territorio no hay cultura ni vida!

A 6 semanas de su lanzamiento, vinculadas a la Campaña se han desarrollado diversas actividades: 12 de abril. Declaratoria de pueblos y comunidades chiapanecas que se suman a la campaña. 13 de abril. Movilización de apoyo a Xochicuautla. 23 de abril. Proyección en la Cineteca Nacional 21 de abril. Presentación de la Campaña Nacional en el estado de Oaxaca. 29 de abril. Movilización en los barrios de Pedregales en el sur de la Ciudad de México en defensa de un venero. 2 de mayo. Presentación del libro Luchas por lo común en la UACM. 3 y 4 de mayo. Actividades a 10 años de represión en San Salvador Atenco. 6 de mayo. Toma simbólica de instalación minera por la coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán. 7, 8 de mayo “Rodada” por Atenco. 8 de mayo. Festival por Nuestros Barrios en Resistencia 2016 en Carrasco, Ciudad de México. 21 de mayo Lanzamiento de la Campaña Región Occidente en Guadalajara, Jal. Con Leonardo Boff, pueblos originarios y luchas en resistencia.

Frente a la violencia y el despojo que deja el Estado y las compañías de grandes capitales, la Campaña por la Defensa de la Madre Tierra y el Territorio inicia una nueva etapa de producción de materiales de difusión, producto de un intenso trabajo de investigación de académicos y de artistas profesionales que la acompañan. Los invitamos a estar pendientes de las actividades y de los materiales que estaremos publicando.

www.defensamadretierra.mx

Facebook: Defensa Madre Tierra

Twitter: DefensaMtierra

Campaña en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio y el Comité por la Madre Tierra

Contacto: defensamadretierra@gmail.com

Fuente: http://educaoaxaca.org/boletines/1960-anuncian-avances-de-la-campa%C3%B1a-en-defensa-de-la-madre-tierra-y-el-territorio.html

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Ejerzamos una comunicación contracultural entre los diversos de abajo para deconstruir en forma conjunta conceptos claves a nuestra capacidad de superar el influjo de los de arriba tendiente a que interpretemos períodos de "progreso y desarrollo" del capitalismo local como si fuesen resultados de liderazgos opuestos. De manera que nos conduce a creer en opciones burguesas y por tanto falsas alternativas.

 

Ante todo la toma generalizada de conciencia debe implicar la suscitación abajo del desafío de establecer la unión de voluntad contra el sistema y su democracia. Esta última garantiza la seguridad jurídica e impunidad oligopólica mediante la imposición de la conciliación de clases a los oprimidos y desposeídos de todo. De ahí que "la profundización de la democracia sólo es posible a costa del capitalismo; y en caso de conflicto entre capitalismo y democracia debe prevalecer la democracia real".

¿Democracia o capitalismo?
6 de enero de 2014

 Por Boaventura de Sousa Santos *

Al inicio del tercer milenio, las fuerzas de izquierda se debaten entre dos desafíos principales: la relación entre democracia y capitalismo, y el crecimiento económico infinito (capitalista o socialista) como indicador básico de desarrollo y progreso. En estas líneas voy a centrarme en el primer desafío.

Contra lo que el sentido común de los últimos 50 años nos puede hacer pensar, la relación entre democracia y capitalismo siempre fue una relación tensa, incluso de contradicción. Lo fue, ciertamente, en los países periféricos del sistema mundial, en lo que durante mucho tiempo se denominó Tercer Mundo y hoy se designa como Sur global. Pero también en los países centrales o desarrollados la misma tensión y la misma contradicción estuvieron siempre presentes. Basta recordar los largos años de nazismo y fascismo.

Un análisis más detallado de las relaciones entre capitalismo y democracia obligaría a distinguir entre diferentes tipos de capitalismo y su dominio en diferentes períodos y regiones del mundo, y entre diferentes tipos y grados de intensidad de la democracia. En estas líneas concibo al capitalismo bajo su forma general de modo de producción y hago referencia al tipo que ha dominado en las últimas décadas, el capitalismo financiero. En lo que respecta a la democracia, me centro en la democracia representativa tal como fue teorizada por el liberalismo.

El capitalismo sólo se siente seguro si es gobernado por quien tiene capital o se identifica con sus “necesidades”, mientras que la democracia es idealmente el gobierno de las mayorías que no tienen capital ni razones para identificarse con las “necesidades” del capitalismo, sino todo lo contrario. El conflicto es, en el fondo, un conflicto de clases, pues las clases que se identifican con las necesidades del capitalismo (básicamente, la burguesía) son minoritarias en relación con las clases que tienen otros intereses, cuya satisfacción colisiona con las necesidades del capitalismo (clases medias, trabajadores y clases populares en general). Al ser un conflicto de clases, se presenta social y políticamente como un conflicto distributivo: por un lado, la pulsión por la acumulación y la concentración de riqueza por parte de los capitalistas, y, por otro lado, la reivindicación de la redistribución de la riqueza generada en gran parte por los trabajadores y sus familias.

La burguesía siempre ha tenido pavor a que las mayorías pobres tomen el poder y ha usado el poder político que le concedieron las revoluciones del siglo XIX para impedir que eso ocurra. Ha concebido a la democracia liberal de modo de garantizar eso mismo a través de medidas que cambiaron con el tiempo, pero mantuvieron su objetivo: restricciones al sufragio, primacía absoluta del derecho de propiedad individual, sistema político y electoral con múltiples válvulas de seguridad, represión violenta de la actividad política fuera de las instituciones, corrupción de los políticos, legalización del lobby... Y siempre que la democracia se mostró disfuncional, se mantuvo abierta la posibilidad del recurso a la dictadura, algo que sucedió muchas veces.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muy pocos países tenían democracia, vastas regiones del mundo estaban sometidas al colonialismo europeo, que servía para consolidar el capitalismo euro-norteamericano, Europa estaba devastada por una guerra que había sido provocada por la supremacía alemana, y en el Este se consolidaba el régimen comunista, que aparecía como alternativa al capitalismo y la democracia liberal. En este contexto surgió en la Europa más desarrollada el llamado capitalismo democrático, un sistema de economía política basado en la idea de que, para ser compatible con la democracia, el capitalismo debería ser fuertemente regulado, lo que implicaba la nacionalización de sectores clave de la economía, un sistema tributario progresivo, la imposición de las negociaciones colectivas e incluso, como sucedió en la Alemania Occidental de entonces, la participación de los trabajadores en la gestión de empresas. En el plano científico, Keynes representaba entonces la ortodoxia económica y Hayek, la disidencia. En el plano político, los derechos económicos y sociales (derechos al trabajo, la educación, la salud y la seguridad social, garantizados por el Estado) habían sido el instrumento privilegiado para estabilizar las expectativas de los ciudadanos y para enfrentar las fluctuaciones constantes e imprevisibles de las “señales de los mercados”. Este cambio alteraba los términos del conflicto distributivo, pero no lo eliminaba. Por el contrario, tenía todas las condiciones para instigarlo luego de que se debilitara el crecimiento de las tres décadas siguientes. Y así sucedió.

Desde 1970, los Estados centrales han estado manejando el conflicto entre las exigencias de los ciudadanos y las exigencias del capital mediante el recurso a un conjunto de soluciones que gradualmente fueron dando más poder al capital. Primero fue la inflación (1970-1980); después, la lucha contra la inflación, acompañada del aumento del desempleo y del ataque al poder de los sindicatos (desde 1980), una medida complementada con el endeudamiento del Estado como resultado de la lucha del capital contra los impuestos, del estancamiento económico y del aumento de los gastos sociales originados en el aumento del desempleo (desde mediados de 1980), y luego con el endeudamiento de las familias, seducidas por las facilidades de crédito concedidas por un sector financiero finalmente libre de regulaciones estatales, para eludir el colapso de las expectativas respecto del consumo, la educación y la vivienda (desde mediados de 1990). Hasta que la ingeniería de las soluciones ficticias llegó a su fin con la crisis de 2008 y se volvió claro quién había ganado en el conflicto distributivo: el capital. La prueba: la conversión de la deuda privada en deuda pública, el incremento de las desigualdades sociales y el asalto final a las expectativas de una vida digna de las mayorías (los trabajadores, los jubilados, los desempleados, los inmigrantes, los jóvenes en busca de empleo) para garantizar las expectativas de rentabilidad de la minoría (el capital financiero y sus agentes). La democracia perdió la batalla y sólo evitará ser derrotada en la guerra si las mayorías pierden el miedo, se rebelan dentro y fuera de las instituciones y fuerzan al capital a volver a tener miedo, como sucedió hace sesenta años.

En los países del Sur global que disponen de recursos naturales la situación es, por ahora, diferente. En algunos casos, por ejemplo en varios países de América latina, hasta puede decirse que la democracia se está imponiendo en el duelo con el capitalismo, y no es por casualidad que en países como Venezuela y Ecuador se comenzó a discutir el tema del socialismo del siglo XXI, aunque la realidad esté lejos de los discursos. Hay muchas razones detrás, pero tal vez la principal haya sido la conversión de China al neoliberalismo, lo que provocó, sobre todo a partir de la primera década del siglo XXI, una nueva carrera por los recursos naturales. El capital financiero encontró ahí y en la especulación con productos alimentarios una fuente extraordinaria de rentabilidad. Esto permitió que los gobiernos progresistas –llegados al poder como consecuencia de las luchas y los movimientos sociales de las décadas anteriores– pudieran desarrollar una redistribución de la riqueza muy significativa y, en algunos países, sin precedentes. Por esta vía, la democracia ganó nueva legitimidad en el imaginario popular. Pero, por su propia naturaleza, la redistribución de la riqueza no puso en cuestión el modelo de acumulación basado en la explotación intensiva de los recursos naturales y, en cambio, la intensificó. Esto estuvo en el origen de conflictos –que se han ido agravando– con los grupos sociales ligados a la tierra y a los territorios donde se encuentran los recursos naturales, los pueblos indígenas y los campesinos.

En los países del Sur global con recursos naturales pero sin una democracia digna de ese nombre, el boom de los recursos no trajo ningún impulso a la democracia, pese a que, en teoría, condiciones más propicias para una resolución del conflicto distributivo deberían facilitar la solución democrática y viceversa. La verdad es que el capitalismo extractivista obtiene mejores condiciones de rentabilidad en sistemas políticos dictatoriales o con democracias de bajísima intensidad (sistemas casi de partido único), donde es más fácil corromper a las elites, a través de su involucramiento en la privatización de concesiones y las rentas del extractivismo.

 

No es de esperar ninguna profesión de fe en la democracia por parte del capitalismo extractivista, incluso porque, siendo global, no reconoce problemas de legitimidad política. Por su parte, la reivindicación de la redistribución de la riqueza por parte de las mayorías no llega a ser oída, por falta de canales democráticos y por no poder contar con la solidaridad de las restringidas clases medias urbanas que reciben las migajas del rendimiento extractivista. Las poblaciones más directamente afectadas por el extractivismo son los campesinos, en cuyas tierras están los yacimientos mineros o donde se pretende instalar la nueva economía agroindustrial. Son expulsados de sus tierras y sometidos al exilio interno. Siempre que se resisten son violentamente reprimidos y su resistencia es tratada como un caso policial. En estos países, el conflicto distributivo no llega siquiera a existir como problema político.

De este análisis se concluye que la actual puesta en cuestión del futuro de la democracia en Europa del Sur es la manifestación de un problema mucho más vasto que está aflorando en diferentes formas en varias regiones del mundo. Pero, así formulado, el problema puede ocultar una incertidumbre mucho mayor que la que expresa. No se trata sólo de cuestionar el futuro de la democracia. Se trata, también, de cuestionar la democracia del futuro. La democracia liberal fue históricamente derrotada por el capitalismo y no parece que la derrota sea reversible. Por eso, no hay que tener esperanzas de que el capitalismo vuelva a tenerle miedo a la democracia liberal, si alguna vez lo tuvo. La democracia liberal sobrevivirá en la medida en que el capitalismo global se pueda servir de ella. La lucha de quienes ven en la derrota de la democracia liberal la emergencia de un mundo repugnantemente injusto y descontroladamente violento debe centrarse en buscar una concepción de la democracia más robusta, cuya marca genética sea el anticapitalismo. Tras un siglo de luchas populares que hicieron entrar el ideal democrático en el imaginario de la emancipación social, sería un grave error político desperdiciar esa experiencia y asumir que la lucha anticapitalista debe ser también una lucha antidemocrática. Por el contrario, es preciso convertir al ideal democrático en una realidad radical que no se rinda ante el capitalismo. Y como el capitalismo no ejerce su dominio sino sirviéndose de otras formas de opresión, principalmente del colonialismo y el patriarcado, esta democracia radical, además de anticapitalista, debe ser también anticolonialista y antipatriarcal. Puede llamarse revolución democrática o democracia revolucionaria –el nombre poco importa–, pero debe ser necesariamente una democracia posliberal, que no puede perder sus atributos para acomodarse a las exigencias del capitalismo. Al contrario, debe basarse en dos principios: la profundización de la democracia sólo es posible a costa del capitalismo; y en caso de conflicto entre capitalismo y democracia debe prevalecer la democracia real.

* Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal. El texto corresponde a la Décima carta a las izquierdas del autor.

Traducción: Javier Lorca.

Fuente:  http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-237107-2014-01-06.html

 

 

Esclarezcámonos, abajo y a la izquierda, sobre el significado de la seguridad jurídica a inversores para el crecimiento económico tanto durante más de una deKada como en la actualidad.

 

 

Los nuevos escenarios de dominio, sometimiento y explotación

9 de junio de 2016

Por Arturo D. Villanueva Imaña (Rebelión)

El presente trabajo busca destacar los aspectos y nuevos perfiles de dominio, sometimiento y explotación que la Inversión Extranjera Directa (IED) y las empresas transnacionales representan para las sociedades, las economías y los Estados nacionales en los países del sur. Es decir, se busca caracterizar y describir el perfil y las nuevas y más importantes expresiones que ha adquirido el capitalismo en la actualidad, no solamente para reproducir su patrón expropiador, acumulador y concentrador de riqueza (como se ha caracterizado históricamente en el pasado), sino también para expandir y generalizar su visión y modelo civilizatorio.

Argumentación

Nuevos objetivos. La presencia e intervención del capitalismo a través de la IED y las transnacionales, no se limita a la apropiación, explotación y concentración de las empresas, los recursos naturales, territorios y la riqueza de los países donde logra insertase [1] /. En realidad, este fenómeno de expansión del capitalismo en la actualidad (que se presenta ofreciendo a cambio tecnología de punta, ingresos, trabajo, responsabilidad social corporativa, progreso, etc.); generalmente no sólo viene acompañado del dominio político y el manejo de la economía, sino que busca expandir el modelo civilizatorio occidental, a costa de la identidad cultural e histórica de cada país, su soberanía nacional y su derecho a decidir y desarrollar su propia visión del mundo. Es decir, actúa bajo la misma lógica de dominio y expansión colonial y de establecimiento de enclaves, que caracterizó el periodo inicial del capitalismo en el mundo, sólo que reforzando el impulso por imponer y generalizar su modelo civilizatorio.

Este impulso hegemónico de dominio civilizatorio y cultural, no está exento del uso de la violencia, las invasiones territoriales y la guerra como método de imposición (aunque generalmente se encuentren encubiertas con el argumento de la lucha contra el terrorismo, la barbarie o el extremismo religioso, por ejemplo).

Adicionalmente, este proceso de expansión civilizatoria y neocolonial, no descuida la lucha y búsqueda de control geoestratégico global, porque pretende asegurarse la hegemonía y dominio sobre áreas y rutas geográficas claves de comercio y abastecimiento mundial (incluidos mares), como también el control de minerales estratégicos, hidrocarburos, recursos naturales (como el agua, los bosques y la biodiversidad). Es decir, provoca al mismo tiempo un proceso de desidentización nacional y un proceso de reidentización global (deconstrucción capitalista podría decirse), pero que en el afán de reproducir el sistema y su modelo civilizatorio, se efectúa aun a costa de socavar las bases materiales mismas de la vida.

La multipolaridad.- Terminada la guerra fría, pero sobre todo quebrada la bipolaridad existente a nivel mundial hasta la caída del muro de Berlin a finales de la década de los 80 del siglo pasado (como referente emblemático); se puede sostener que desde entonces y muy en contrario de las ideas de El Fin de la Historia (Francis Fukuyama), o del triunfo e instalación de un mundo unipolar donde sólo prevalezca el liberalismo económico y político, es claro que más bien ha dado como resultado un contexto global multipolar.

Las consecuencias que ello ha contraído para el capitalismo tal como se lo conocía antes, es que ya no se trata de una sola cabeza (imperialista y colonial asociada con la imagen de EE.UU y los países desarrollados de Europa); sino de un espectro multipolar en pugna (aunque no necesariamente contradictorios o portadores de una alternativa al capitalismo), que enfrenta intereses chinos, rusos, norteamericanos, europeos (UE), financiero/comerciales, y hasta brasileños (este último identificado como un subimperio regional, aunque bastante pendiente de los intereses norteamericanos).

Las consecuencias de este nuevo escenario de pugnas y disputas por hacer prevalecer hegemonías que responden a intereses diferenciados (por el matiz de sus objetivos en lo económico y político), es que comparten el mismo denominador común en cuanto a su perfil extractivista, acumulador, concentrador de riqueza y reproductor del sistema civilizatorio capitalista. Es decir, que aunque exista una leve diferencia entre asociarse o conseguir un acuerdo con una empresa transnacional de origen chino, norteamericano u otro (principalmente por las implicaciones geopolíticas), en definitiva igual se deberá sufrir las consecuencias de su modo y sistema de dominio, explotación y sometimiento.

Asumiendo que la coexistencia de diversos intereses transnacionales en un mismo país es posible; la diferencia de lo que sucedía antes del establecimiento de la multipolaridad global, se encuentra entonces en cuál es el bloque de poder (representado en las transnacionales y la IED) que se instala o se decide escoger si fuera el caso (cuando las sociedades y los Estados no están previamente alineados y tienen oportunidad de decidir). En pocas palabras, existen diferentes opciones, pero el destino final es el mismo: la reafirmación y expansión del modo civilizatorio capitalista.

El beneficio de la duda.- A pesar de las evidencias incontrastables a nivel latinoamericano (no sólo por la experiencia de dominio, sometimiento y explotación que contrajeron, sino por los graves daños socio ambientales, la contaminación y la pérdida de biodiversidad ocasionados), que sustentan y han formado el criterio en contra de la idea de favorecer la entrada de las empresas transnacionales y la IED; es muy curioso que se persista en considerarlos como agentes favorables y beneficiosos, y hasta como agentes claves de desarrollo. En tal sentido, es importante analizar algunos criterios clave, que permitan esclarecer esta especie de “beneficio de la duda” que puede servir como argumento para otorgar nuevas oportunidades a un viejo método y un sistema que pretende mostrarse renovado.

Uno de los argumentos aparentemente más consistentes (pero también desafiantes) para permitir la entrada de las transnacionales y garantizar de que efectivamente sean agentes claves de desarrollo, es aquella que considera que algunas (o varias IED y transnacionales), podrían lograr un desarrollo sostenible.

Cuando esta idea se compara con la realidad y lo que efectivamente se hace en los hechos, se descubre:

a) Que es imposible hablar de sostenibilidad, si persiste la lógica de la ganancia, la acumulación y la concentración de riqueza en pocas manos, y un modelo extractivista que funciona sobre la base de la explotación de recursos naturales no renovables; es decir extinguibles y finitos, que marcan el límite y la frontera del sistema y el modelo.

b) Que no se puede hablar de desarrollo sostenible, si bajo la lógica de la competencia, la ley del más fuerte y la exclusión, se destruyen modos de vida, prácticas culturales y visiones diferentes de entender y relacionarse con la naturaleza y el entorno, para imponer una única visión civilizatoria.

c) Que no hay sostenibilidad sin igualdad y sin respeto a la diversidad, la diferencia y la alteridad.

d) Que resulta un contrasentido hablar de sostenibilidad, cuando el sistema está orientado a agotar y consumir las fuentes de vida (agua, tierra, recursos naturales, etc.), provocando los desequilibrios estructurales y climáticos que están conduciendo al colapso mundial.

En fin, que mientras persista una relación NO armoniosa con la naturaleza y con el hombre, mientras no se abandone la lógica capitalista en todas sus aristas de dominación, explotación y sometimiento, y mientras persista el impulso neocolonizador que se empeña en consumir y explotar todo lo que encuentra a su disposición; no solamente no existe ninguna posibilidad de otorgarle el beneficio de la duda, sino que terminará por extinguir la propia vida planetaria.

Propuestas

¿Existen alternativas? Teniendo como premisa fundamental la necesidad de generar y desarrollar alternativas paradigmáticas diferentes al modo y sistema civilizatorio capitalista que todavía impera (por medio de la IED y las transnacionales), se pueden mencionar las siguientes:

a) Establecer y poner en práctica modelos alternativos de autogobierno y vida (como por ejemplo las comunales de Chiapas, en México, las agroecológicas y comunitarias que se ensayan en diversos lugares de Europa, o las barriales como la experiencia de “María Auxiliadora” para Vivir Bien en la zona sur de Cochabamba, Bolivia), que constituyen referentes en el proceso de construcción de alternativas diferentes al capitalismo, con el añadido que surgen desde las bases y la experiencia cotidiana del pueblo.

b) En aquellos casos en los que la IED y las transnacionales ya se han introducido en los países e inciden sobre sus economías, las alternativas son diferentes. En estos casos si de lo que se trata es de recuperar soberanía y luchar contra ellas, es evidente que no basta afectar sus intereses, o inclusive (como de hecho ha sucedido en países como Bolivia, Venezuela y Ecuador), de haber expropiado (lo cual inclusive supone un pago compensatorio que puede ser impugnado por las transnacionales en tribunales arbitrales internacionales), porque a pesar de ello puede (y de hecho sucede), que el poder, dominio y sometimiento de las transnacionales se mantenga. Es decir, que para resolver los problemas de fondo, así como los efectos perniciosos que provocan las transnacionales, deberíamos asegurarnos que su expulsión, esté asociada al cambio y transformación de las relaciones de producción y el establecimiento de un modo diferente y armonioso de relacionarse con la naturaleza y entre los hombres. Ello implica no postergar indefinidamente, sino echar las bases y los cimientos para la construcción de un nuevo tipo de sociedad. Expropiar y afectar los intereses de las transnacionales, pero manteniendo el sistema y modo de producción imperante, sólo constituirá en un paliativo temporal, que pronto recaerá en los mismos vicios y problemas originalmente repudiados.

c) Si ha sido posible afectar los intereses y expropiar las empresas transnacionales (que en realidad implican recuperar activos, bienes y recursos propios, incluyendo la soberanía sobre los mismos), es claro que no son imprescindibles, ni necesarias, pero sobre todo que existen formas alternativas de encarar y construir un modo de vida y producción diferentes. Si las empresas transnacionales han sido derrotadas (como existen ejemplos innumerables en la historia de los países del sur); entonces no existe razón, ni argumentos que pretendan convencer o sugestionar de que el modo de vida y la sociedad sin ellos es imposible. Todo lo contrario, es un falso dilema imaginarse o creer que sin la IED o las transnacionales es imposible el desarrollo y son precisamente estos hechos (de rebeldía, dignidad y lucha) que demuestran que las sociedades pueden dar lugar a alternativas, soluciones y respuestas diferentes al impuesto por el capitalismo. Y ello es así, no porque sean actos de rebeldía, sino porque el día después sí se continuó adelante, con nuevas y renovadas energías.

d) En los casos en los que la correlación de fuerzas es adversa y las transnacionales han logrado impregnar, controlar y mantener hegemonía sobre el Estado y la sociedad; entonces resulta imprescindible proteger, defender e impulsar todas aquellas iniciativas ciudadanas y populares, orientadas a desenmascarar, denunciar y poner en evidencia los efectos perniciosos que provoca el accionar de ellas. Libertad de información, pensamiento, discrepancia y conciencia, resultan imprescindibles herramientas, sobre todo cuando se encuentran al frente regímenes sectarios, secantes y excluyentes que pretenden monopolizar y representar la verdad y la voz, como si ésta fuese única, o como si solo existiese una sola forma de ver las cosas y la realidad. Al efecto, la participación social, la movilización y la deliberación amplia, transparente y sin condicionamientos, constituyen requisitos necesarios para buscar y encontrar respuestas y soluciones consensuadas y conjuntas. Ello significa que no basta opinar, o votar, sino que es imprescindible decidir y actuar colectivamente en dirección a la construcción comunitaria de los objetivos y el proyecto consensuado. El concepto de la democracia, por tanto, cambia y se profundiza para adquirir cada vez más aquel sentido original (demos=pueblo; cratos=gobierno), aunque en este caso cada vez menos delegativo a poderes, instituciones e individuos que terminan usurpando una atribución que nos corresponde a todos.

Nota: [1] / Acumulación por desposesión la denominará David Harvey.
Arturo D. Villanueva Imaña, Sociólogo, boliviano. Cochabamba, Bolivia; Junio 7 de 2016.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213231

En consecuencia, la confrontación con la alianza de los capitales y estados imperialistas con los locales se ha agudizado en Nuestra América y por eso la:

 

 

Lucha contra la derecha exige claridad de la situación y del proyecto
9 de junio de 2016

Por Hamilton Octavio de Souza (Correio da Cidadania)

Nadie duda de que la crisis brasilera envuelve aspectos políticos, económicos, éticos y sociales de enorme complejidad, los cuales confunden la real identificación de buena parte de sus orígenes, consecuencias y posibles desdoblamientos y superaciones. Vivimos una coyuntura embarullada de tal manera que en el corre-corre de los acontecimientos muchas veces tomamos decisiones y miramos blancos de menor relevancia para el enfrentamiento de la crisis. Somos tragados por hechos producidos en el Palacio del Planalto, en el Congreso Nacional, en Supremo Tribunal Federal, en la Operación Lava Jato, en los medios y redes sociales. Gastamos energía superflua y corremos el riesgo de llegar a ningún lugar, reproducir lo que está ahí y no cambiar la situación actual.

 

Las manifestaciones contra el gobierno (interino, provisorio, transitorio) de Michel Temer, que ocurren desde el inicio de mayo en varias partes del país, expresan motivaciones y objetivos diferentes. Los sectores influenciados por el PT y PCdoB, derrotados en el Congreso Nacional y apartados temporalmente del gobierno debido al proceso de impeachment de la presidente Dilma Rousseff, están en la calles para denunciar el “golpe” e intentar revertir el juzgamiento de la presidente en el Senado. En caso de una nueva derrota institucional, deben asumir de forma rutinaria el papel de oposición al gobierno federal y prepararse para las elecciones municipales de este año y, principalmente, para las elecciones de 2018. Están en ese bloque las organizaciones identificadas con el lulismo, como el PT, PCdoB, Frente Brasil Popular, CUT, CMP, MST y UNE.

Buena parte de la cúpula de esos partidos y movimientos considera difícil el retorno de la presidente Dilma Rousseff al gobierno, ya que depende de una fuerte guiñada de posición en el Senado y, más que eso, de la construcción de un nuevo bloque de apoyo parlamentario y de la reconquista de la confianza junto al empresariado y demás actores políticos y económicos en las instituciones del Estado y en la sociedad civil. Incluso si el desempeño del gobierno Temer sea muy malo, las fuerzas que actuaron en el apartamiento de Dilma, inclusive la gran prensa empresarial-burguesa, tiende a defender el gobierno de Temer y confirmar la caída definitiva de Dilma.

 

Engrosan las manifestaciones contra el gobierno Temer amplios sectores de la sociedad críticos al gobierno Dilma y al PT, especialmente la juventud, estudiantes, intelectuales y funcionarios públicos, que en el proceso del impeachment fueron sensibilizados por la denuncia del “golpe” y por la defensa genérica de la democracia - del llamado Estado Democrático de Derecho, que no es otra cosa que la base jurídica del sistema fundamentado en el liberalismo político y en la economía capitalista. Están en las calles porque no quieren retrocesos en los derechos, conquistas sociales y en las libertades democráticas. No quieren a Temer, pero tampoco se identifican con la presidenta apartada, con el PT y con el lulismo. Apenas no quieren al conservadurismo y a la derecha en el gobierno federal.

 

Lucha de masas

Se embarcan también en esa movida del “Fuera Temer”, las fuerzas de izquierda que no están empeñadas en “Quédate Dilma” o “Vuelve Dilma”, pero que refuerzan esa lucha por la democracia en la expectativa de que el movimiento de masas pueda crecer contra la derecha, inclusive después de la eventual destitución o renuncia de Dilma Rousseff, de manera de fortalecer la lucha general de la clase trabajadora. Están en ese grupo principalmente los integrantes o corrientes más combativas del PSOL, PCB, otras organizaciones socialistas, movimientos populares distanciados del lulismo y militantes independientes de izquierda. El PSTU y sus aliados tienen posición propia contra todas las direcciones de los partidos del orden dominante, inclusive contra el gobierno Temer.

Parte de esas fuerzas defiende la realización de elecciones generales en 2016, en la tentativa de mudar la composición del Congreso Nacional y de tener algún líder nuevo y promisorio en la Presidencia de la República. Otra parte apuesta en el avance de la lucha de masas hasta la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que pueda cambiar las leyes, el sistema político-partidario y promover una renovación de los liderazgos políticos.

Todas esas fuerzas tienen noción clara de que están en lucha contra la derecha, saben que el gobierno Temer representa a los sectores conservadores y al bloque afinado con el neoliberalismo, con la elites y las oligarquías del capital nacional y extranjero. Por eso mismo precisan tener claridad sobre qué hacer más allá del “Fuera Temer”, cuál el proyecto a ser defendido por las oposiciones de izquierda ahora y en el futuro.

 

Elecciones de 2018

El PT no esconde que por detrás de la denuncia del “golpe” y de la campaña del “Fuera Temer”, tiene una preocupación estratégica relativa por el futuro del partido en las elecciones de 2018. Embalado en el marketing de la lucha por “democracia” y el “rescate de la legitimidad del gobierno”, la campaña electoral de 2018 puede significar, para los petistas, la recuperación del espacio perdido en el fracaso del gobierno Dilma, en los procesos de corrupción de la Operación Lava Jato y en los casos de involucramiento espurio del mayor líder del partido (Lula) con las empresas constructoras OAS, Odebrecht y Camargo Corrêa.

La denuncia del “golpe” cumple varias funciones. La primera de ellas procura atribuir al proceso de impeachment una connotación de acción ilegitima y antidemocrática de la oposición de derecha, de tal manera que el foco sea colocado en los adversarios y no en el propio gobierno del PT, ni en la necesidad de autocrítica sobre los errores de la gestión y sobre los equívocos políticos y éticos practicados en los 13 años de lulismo. La denuncia de “golpe” sirve para lanzar una cortina de humo en el fracaso del PT en el gobierno y omitir una autocrítica sobre lo que el partido debe a los trabajadores y al pueblo brasilero.

Una cuestión que precisa se colocada ahora es la siguiente: el pueblo brasilero creyó en el proyecto del PT en las elecciones de 2002, 2006, 2010 y 2014 ¿pero por qué ese proyecto naufragó y dejó el país en el caos económico, con millones de desempleados, con la educación y la salud arruinadas, con programas sociales estancados y toda la máquina pública reventada? ¿Por qué la derecha aliada al PT ganó fuerza en los gobiernos del PT y terminó por abatir al propio PT, causando graves daños para el pueblo brasilero?

Si el PT no hace una amplia y profunda autocrítica de sus errores y equívocos, la lucha de resistencia al “golpe”, por la democracia, contra el gobierno de la derecha, tiende a no impulsar el necesario aprendizaje político y apenas favorece el retorno del lulismo en 2018, bajo el mismo molde del período 2003 a 2016, que dejó el país en la actual situación. La clase trabajadora tiene el derecho de saber cuál es la política de alianzas y cuál es el proyecto de los que luchan contra el gobierno Temer; si siguen el mismo esquema de conciliación de clases que llevó a Lula y Dilma al gobierno federal, o si defienden ahora una propuesta diferente. ¿Al final, el lulismo continúa apostando en la conciliación con el capital y en el “presidencialismo de coalición” con los partidos tradicionales de la derecha?

 

Proyecto revolucionario

Es esencial que las fuerzas de izquierda que participan de las manifestaciones del “Fuera Temer”, “Fuera Cunha”, “Fuera Jucá”, “Fuera Renan”, tengan un proyecto político más avanzado de transformación social de aquel que fue aplicado por el lulismo y que fue fragorosamente derrotado por la derecha. Vale recordar que el programa adoptado por el actual gobierno Temer, que enfrenta resistencia en la sociedad, es igual al programa que Dilma intentó aplicar en 2015 y fue ampliamente rechazado por el pueblo.

Está claro que no basta derribar o prohibir políticos marcados por la corrupción y/o la incompetencia y/o por la falta de compromiso con el pueblo brasilero. Tampoco basta enfocar la crítica y el ataque a uno u otro partido político, pues, en general, todos han reproducido los mismos vicios. Tentar hacer una reforma política en la coyuntura es correr el riesgo de entregarle oro a otro bandido, en la medida en que los políticos y los partidos que dominan el Congreso Nacional, los gobiernos estaduales, las asambleas legislativas, la alcaldías y las cámaras municipales están interesados en apenas mantener sus privilegios y sus esquemas de poder. Cualquier cambio real, profundo y verdadero precisaría primeramente dinamitar el actual sistema político-partidario-electoral, precisaría contar con la fuerza del pueblo, la rebelión popular, la organización y la lucha de la clase trabajadora de abajo hacia arriba.

.No basta cambiar gobernantes de los más variados partidos si todos están aprisionados al modelo económico dominante. La lucha de la izquierda, de los trabajadores, de la juventud y del pueblo brasilero debe estar centrada más allá del “Fuera Temer”, “Fuera Dilma”, “Fuera Lula”, “Fuera Cunha”, “Fuera Renan”, “Fuera X”, “Fuera Y”.

La izquierda precisa tener proyecto político para la transformación económica y social de Brasil con objetivos innegociables, entre los cuales la efectiva reducción de las desigualdades, el acceso inmediato a los derechos fundamentales, el fortalecimiento del poder popular, la concreta mejoría de todos los servicios públicos, la profundización real de la democracia y la abolición de todas las formas de explotación de los trabajadores.

El compromiso mayor de la izquierda debe ser con la construcción de una sociedad justa, igualitaria, libre, democrática y soberana. Los militantes de la izquierda socialista que se empeñan en esa lucha precisan tener la osadía de proponer acciones verdaderamente revolucionarias. Precisamos librarnos de los proyectos del pasado, que prometen mucho y nada hacen. No debemos ser masa de maniobra de más de lo mismo. Es preciso cambiar de verdad, tener claro que el cambio que reclama el pueblo brasilero se llama revolución. Ese es el proyecto, nada más que eso.

Hamilton Octavio de Souza es periodista e historiador.

http://www.correiocidadania.com/

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213226

 

 

Superemos la estigmatización de quienes luchan o piensan distinto que nos inculcaron más de una deKada y el gobierno de Mauricio Macri. Es liberarnos de la producción de nuestra subjetividad por el capitalismo para la seguridad jurídica de quienes nos hace reconocer como acreedores e inversores. Pero sobre todo es incorporarse al enfrentamiento a transnacionales y sus socios locales sobre la base organizativa de las actuales luchas contra el extractivismo. Valoremos en qué consiste la confrontación o ruptura de la conciliación de clases mediante la siguiente ejemplificación de la puesta en práctica de la unión en diversidad mirando por la vida versus los negocios:

 

 

 

Prensa Unión de Asambleas Ciudadanas 

10 de Junio de 2016

No estamos locos, estamos enloquecidos.

Diagnóstico socioambiental, entre todos y para todos.

 

Por Elisa Maradei para la Campaña “Paren de Fumigar las Escuelas”  

No por casualidad, los inicios del movimiento ambiental en los años 60’ se vinculan al surgimiento del riesgo ambiental asociado al uso de pesticidas, así el libro “Primavera Silenciosa” (1962) de Rachel Carson constituye un primer antecedente sobre los efectos nocivos de la actividad humana sobre la salud de los seres vivos y el ambiente y de las críticas al rol de la ciencia que invisibiliza los riesgos del desarrollo.

 

Parece absurdo que varias décadas después aún tengamos que lidiar con una infinita serie de dispositivos científicos, estatales, económicos, etc. que confluyen constituyendo reglas de juego legitimadas a fuerza de repetición, que hacen parecer a nuestras enfermedades como individuales/naturales/inevitables y a nuestras demandas como alocadas/destituyentes/acientíficas. Cuerpo y ambiente son inescindibles y se afectan mutuamente. Así como los humanos hemos transformado la naturaleza generando consecuencias tales como calentamiento global, las condiciones del ambiente también transforman nuestros cuerpos. El contacto con elementos naturales contaminados con agrotóxicos pueden provocar mutaciones genéticas que continúan por varias generaciones. En ese sentido, hay una responsabilidad histórica en cuidar nuestro ambiente y nuestro cuerpo respecto de las generaciones futuras, “por los gurises por venir”.

 

Al triangular el conocimiento y la experiencia de quienes viven diariamente en las comunidades afectadas, con el conocimiento de aquellos investigadores dedicados al muestreo ambiental, a los relevamiento de situación de salud podremos avanzar hacia una forma de conocimiento emancipador que nos encamine encontrar colectivamente formas saludables de vivir.

 

¿Cuántas víctimas más se necesitan? Aunque no nos quepan dudas que este modelo de desarrollo enferma y mata nos toca comprobarlo, visibilizar sus riesgos y salir de la “incertidumbre en el diagnóstico”. Hacia allí vamos, a construir un conocimiento colectivo que dé cuenta lo que la ciencia tradicional no se preocupa en encarar, lo que el estado esquiva y lo que convertirá a nuestra locura en certidumbres que motorizará cambios. No! Andrés Carrasco no estaba loco. Las Madres de Ituzaingó no estaban locas. Fabián Tomasi no está loco. Roberto Lescano no está loco. Ni Mariela Leiva, ni Estela Lemes ni ninguna maestra de escuela rural lo está. No estamos locos, estamos enloquecidos. Y estamos dispuestos a hacer lo que haga falta. No pararemos hasta abrazarnos en el triunfo de la vida. https://www.youtube.com/watch?v=lsjx_z7EjBc

 

Basso y San Salvador, dos experiencias autóctonas de construcción de conocimiento colectivo

Maestras rurales, sindicato docente, vecinos, ambientalistas, científicos comprometidos con la salud de los pueblos, estudiantes de universidades públicas y estado municipal, cada uno en su puesto se sumó esta semana en Basavilbaso a acciones que comienzan a acomodar piezas de este gran rompecabezas.

Asimismo, el sábado los resultados del campamento socioambiental devueltos a la comunidad de San Salvador pusieron de manifiesto una relación entre los efectos de actividades productivas insustentables y la salud de la población. En un extenso informe presentado en el cine local -y con la variopinta presencia de vecinos, ambientalistas de diversas ciudades entrerrianas, funcionarios estatales, investigadores y periodistas de medios nacionales-, dos enfermedades asociadas a la exposición al polvillo de los silos y al uso de agrotóxicos aparecieron en las primeras posiciones: cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias. Además, se detectaron enfermedades registradas como agudas pero que se mantenían en periodos de tiempo suficientes para ser consideradas crónicas. Ese exhaustivo mapeo de la salud y el ambiente en la localidad demuestran que todas las marchas y actividades realizadas por vecinos movilizados como Andrea Kloster no eran en vano ni fuera de lugar sino que sus percepciones se correspondían con los hechos.

 

Campamento Socioambiental en Basso. Conocer para transformar.

La semana del día mundial del ambiente estuvo agitada en Basavilbaso. Desde el lunes 30 de mayo hasta el viernes 3 de junio convergieron diversas actividades y visitas. Con sede en el polideportivo de la ciudad se inició un campamento sanitario dirigido por el Doctor Damián Verzeñassi y su equipo docente de la Universidad de Rosario (UNR). A la vez que integrantes del “Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental” (EMISA) de la Universidad de La Plata (UNLP) coordinados por el Doctor Damián Marino llevaron adelante un relevamiento ambiental que incluyó toma de muestras de agua, aire y suelo en diversos puntos de la ciudad, previo mapeo colectivo con vecinos que recomendaron puntos críticos de su territorio.

 

Este campamento socioambiental generado en conjunto entre Universidades Públicas (UNR, UNLP, UNGS) y la Asociación Gremial de Magisterio de Entre Ríos (a través de la “Campaña Paren de Fumigar las Escuelas”) se puso en marcha tras la firma de un Convenio con el Municipio de Basavilbaso que brindó una parte significativa de recursos humanos y materiales propiciando el éxito de su realización.

 

Lunes y martes, estudiantes de la última materia de la carrera de medicina de la UNR, relevaron el estado de salud de la población a través de un censo que obtuvo información sobre el 64% de los hogares de la localidad (2123 de encuestas a vecinos). El miércoles llevaron a cabo el examen de salud escolar que comenzó con un pormenorizado control de salud de niños y niñas y culminó con una merienda compartida por todos los asistentes. Este mismo día, el EMISA capacitó a docentes rurales en muestreo de agua para consumo. El jueves, los universitarios dictaron talleres a estudiantes de colegios secundarios que abrieron la reflexión acerca de identificar los problemas ambientales del lugar. Asimismo en el local de AGMER, investigadores de la Universidad Nacional General Sarmiento (UNGS) ofrecieron un taller de cartografía social abierto a la comunidad. El Viernes se concluyó el muestreo ambiental en escuelas rurales y casco urbano, y el registro y análisis de datos censales sobre salud relevados por los estudiantes de la UNR.

 

Cierre y devolución de los resultados

La previa de la tarde del viernes 3, fue amenizada por la venta de alimentos típicos de la zona: Las chicas de la cooperadora del Hospital local hicieron venta de tortas fritas mientras que los productores orgánicos Tito Scholtauer y su compañera Alicia pusieron su puesto de productos regionales junto a un cartel que embanderaba la consigna “Ni una Menos”.

 

Sobre las 18 horas, las docentes de AGMER sede Basavilbaso, el querido Fabián Tomasi, representantes del estado municipal junto con los equipos de los Doctores Marino -Verzeñassi junto a vecinos, visitantes y 190 estudiantes comenzaron a ubicarse en sus lugares para compartir la devolución preliminar de los resultados. Se presentaron los datos preliminares sobre el estado de salud de las personas y del ambiente y se ofrecieron algunas recomendaciones básicas como no reutilizar silobolsas ni bidones ya que quedan impregnadas de agrotóxicos .Se invitó a desnaturalizar aquellos usos y costumbres que tienen efectos nocivos para el ambiente. Así como también se convocó a buscar estrategias para revertir cuestiones manifestadas por los primeros datos como por ejemplo el estado de salud bucal de los niños (56% de los niños examinados tienen caries, y hay una gran mayoría de ellos con problema de obesidad o cercana a tenerlo).

Luego, se felicitó a todos los implicados en el emprendimiento sociosanitario, incluyendo a trabajadores municipales, a Mariela Leiva y en su nombre a todas las maestras de AGMER (en especial a aquellas de Basso), a la documentalista francesa Marie Monique Robin -que estuvo registrando el evento durante varios días- y al Doctor Roberto Lescano, incansable médico de los vecinos fumigados. Seguidamente, Damián Verzeñassi habló a sus estudiantes retomando la figura de Manuel Belgrano como servidor de la patria y la oportunidad que hoy tienen de defender desde la Universidad Pública la posibilidad de apostar desde su participación a conformar una sociedad distinta, más justa y más saludable para todos. Y por último felicidad y rito de pasaje: desde ese momento los estudiantes se convertían en médicos. Médicos que habían llegado a este recóndito lugar del mundo, preocupados por conocer la situación real de la salud de las personas y del ambiente para así emprender la tarea de buscar soluciones.

 

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