Qué Economía

Junio 2016

Con rumbo a buenos vivires –abajo- por “organización comunitaria, horizontal, incluyente partiendo de los principios básicos de comunalidad y enfoques ecosistémicos, de apoyo mutuo” (Leer).

 

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Analicemos razones de no nos queda más que apostar por la organización comunitaria, horizontal, incluyente partiendo de los principios básicos de comunalidad y enfoques ecosistémicos, de apoyo mutuo; éstas son la base no sólo de resistencia, sino como el inicio de nuevas formas de relacionarnos entre nosotras y el planeta”:

No es el cambio climático; es el modelo, dude!

26 de mayo de 2016

 "La crisis climática no es sino uno más de los síntomas que presenta un modelo de producción-consumo basado en la extracción desmedida de los bienes comunes; de la privatización de territorios; de la violación constante de los Derechos Humanos básicos a las comunidades afectadas por este modelo; un síntoma como muchos otros que nos han llevado más allá de los límites que el planeta puede soportar antes de convertirse en un espacio sin nada que ofrecer."

 

Por Jorge Tadeo Vargas

 

El modelo de producción-consumo es la piedra angular de nuestra civilización actual que basa su hegemonía en la extracción de bienes naturales. Este modelo que desde la revolución industrial hasta el neoliberalismo disfrazado de distintos sistemas de gobierno se ha perfeccionado con la privatización de territorios para continuar con la extracción y el deterioro socio-ambiental al punto de llevar al planeta en general y a las comunidades humanas en particular a una crisis socio-ambiental y económica que de continuar en la misma línea de pensamiento y acción se ve complicado salir.

 

Una de las acciones que pone en marcha este modelo ante las problemáticas que el mismo produce, es proponer soluciones al final de tubería que no buscan ir al fondo del problema; a la raíz de la causa, si no llevar acciones que no son sino falsas soluciones encaminadas a fortalecer al sistema, socializando los costos con las comunidades humanas y los ecosistemas centralizando las ganancias económicas en unas cuantas personas, grupos, gobiernos y/o corporaciones transnacionales. Los Mercados de Carbono para "resolver” la crisis climática desde el mismo enfoque sistémico; sin una verdadera critica a las causas-raíz de esta crisis es el ejemplo más tangible de estas soluciones al final de tubería que no son sino un engaño más que su único objetivo es seguir perpetuando un modelo que está en franca decadencia y el cual ha superado sus propios límites.

Es común escuchar en los medios de comunicación hablar del Cambio Climático y sus consecuencias. Nos hablan de esto cada temporada de huracanes y nos presentan las afectaciones o los desastres como parte de la problemática; de vez en cuando nos presentan reportajes del deshielo de los polos, en fin, el bombardeo mediático de los medios se ha instalado en el imaginario colectivo y es común que las personas en la calle hablen del Cambio Climático; pero solo hablan de las consecuencias más visibles, las que permiten mantener este fenómeno en un nivel de culpabilidad compartida entre gobiernos, empresas y ciudadanía. Cuando hablan de sus causas no mencionan a los principales culpables; al contrario, los ocultan en un enredado donde los que tenemos que hacer algo para detener la crisis climática somos la ciudadanía. El sistema con su modelo de producción-consumo no aparece por ningún lado cuando los medios hablan de Cambio Climático; con la excepción de sus falsas soluciones que les permiten avanzar en la extracción y privatización de los bienes naturales y por consiguiente comunes. Esto lo hacen mediante mecanismos que permiten al sistema "maquillarse” como un sistema sustentable, social y ambientalmente responsable impidiendo con esto que las comunidades se involucren de forma local para poner en marcha verdaderas alternativas autogestivas y autónomas ante la crisis sistémica. Mientras que desde los gobiernos y las corporaciones; la idea de resolver los problemas tienen que venir desde arriba con una perspectiva global. Cada vez se hace más necesario una visión local, ecosistémica que involucre al trabajo de las propias comunidades afectadas en la soluciones de estas problemáticas.

La crisis climática no es sino uno más de los síntomas que presenta un modelo de producción-consumo basado en la extracción desmedida de los bienes comunes; de la privatización de territorios; de la violación constante de los Derechos Humanos básicos a las comunidades afectadas por este modelo; un síntoma como muchos otros que nos han llevado más allá de los límites que el planeta puede soportar antes de convertirse en un espacio sin nada que ofrecer; estos síntomas que no son más que productos de la ambición, del poder que mantienen el uno por ciento de la población humana sobre el resto de nosotras y la naturaleza y el cual poco a poco comienza a resquebrajarse mostrando espacios de resistencia y de acción comunitaria.

Ante la crisis sistémica que vivimos; misma que intenta ocultarse tras sus soluciones de final de tubería sin cuestionar de raíz las causas de dicha crisis, no queda más que apostar por la organización comunitaria, horizontal, incluyente partiendo de los principios básicos de comunalidad y enfoques ecosistémicos, de apoyo mutuo; estas son la base no solo de resistencia, sino como el inicio de nuevas formas de relacionarnos entre nosotras y el planeta.

Publicado por Kaosenlared

ADITAL Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Portada_Principal/Documentos/No_es_el_cambio_climatico_es_el_modelo_dude

 

 

 

Es crucial para nosotros, los de abajo y a la izquierda,  caracterizar bien a los gobiernos progresistas porque nos han subsumido en "un modelo de producción-consumo basado en la extracción desmedida de los bienes comunes; de la privatización de territorios; de la violación constante de los Derechos Humanos básicos a las comunidades afectadas por este modelo; un síntoma como muchos otros que nos han llevado más allá de los límites que el planeta puede soportar antes de convertirse en un espacio sin nada que ofrecer; estos síntomas que no son más que productos de la ambición, del poder que mantienen el uno por ciento de la población humana sobre el resto de nosotras y la naturaleza". Consideremos:  

 

 

La anti-economía del extractivismo
17 de agosto de 2015

 

 

Por Raúl Prada Alcoreza

Si entendemos la economía como sistema de producción, distribución y consumo; sistema que es capaz de establecer sus operaciones clausuras, al mismo tiempo que susoperaciones de comienzos, que es capaz de constituir sus operaciones de clausura, definiéndose como sistema en relación al entorno o los entornos. Operaciones de clausura que establecen relaciones del sistema con el entorno, también relaciones internas dentro de la composición del mismo sistema. Relaciones que hacen al sistema, que conforma sus estructuras, sus subsistemas, logrando no sólo su cohesión interna, sino también su evolución, por así decirlo, usando el lenguaje de la teoría de sistemas. Por lo tanto, se trata de un sistema capaz de equilibrio y crecimiento, capaz de reducir la complejidad, creando más complejidad interna, es decir, organización.

 

Si nos ponemos de acuerdo, que se puede definir así la economía, desde la perspectiva sistémica, entonces vemos que las economías llamadas extractivistas o, si se quiere, primario exportadoras, usando el lenguaje de los economistas, no son, en realidad, propiamente economías o sistemas económicos, sino todo lo contrario, se comportan como anti-economías.

 

Estas llamadas economías extractivistas, que basan su economía en la explotación extractivista, que funcionan en la inmensa periferia del sistema

mundo capitalista, no son, propiamente economías, sino anti-economías, pues destruyen, desde el inicio, las posibilidades de sus operaciones de clausura; no forman un sistema respecto de su entorno. Quedan abiertas, entregadas a la invasión descomedida del entorno. Aunque se dan relaciones con el entorno, no se trata de las relaciones de un sistema con el entorno, sino de un a-sistema, abierto, ahuecado, vulnerable, destruido, desde un principio, con un entorno invasivo. Por lo tanto, tampoco se logra organizar, conformar sus estructuras de cohesión; al contrario, al mantenerse abierto, mantiene su dispersión fragmentaria, como en permanente diseminación. Entonces, no se  produce, sino que se explota, no se crea sino que se extrae; no puede distribuir, pues no produce; entonces importa productos, bienes, mercancías para abastecerse. Llega al consumo, pero no por propia iniciativa, por la producción propia y la organización propia de su distribución, sino por la organización ajena del mercado internacional. Estamos ante la configuración de una rotura permanente, de un quiebre constante, de una desorganización persistente. Entonces, en sentido pleno, no hay condiciones de posibilidad de reproducción, tampoco de crecimiento, menos de evolución; lo que los economistas llaman desarrollo, reduciendo la evolución sistémica a una linealidad cuantitativa, que por acumulación da saltos cualitativos.

 

Entonces estamos ante la presencia de anti-economías distribuidas en la inmensa geografía de las periferias, que, sin embargo, son funcionales a la economía-mundo. Para ilustrar lo que queremos decir sería bueno pintar un cuadro extremo, de película, como quien dice. El cuadro podría ser el siguiente:

 

Se instalan campamentos en tierras ignotas para los que arriban a explotar estas tierras. Como todo campamento, se instala con toda la provisionalidad del caso; proyectando que dura lo que tiene que durar, hasta que se agoten los yacimientos, o hasta que cambie la estructura del mercado de materias primas. Al irse los campamentos, cuando se agotan los yacimientos o cuando no tienen un valor apreciable en el mercado, dejan cementerios mineros, cementerios extractivistas. La huella ahuecada, inscrita en el territorio, como herida, como recuerdo de otros tiempos, que, extrañamente, los nativos, los del lugar, recuerdan como de la época de bonanza. A pesar de la provisionalidad, en los campamentos, alrededor de los campamentos, se generan actividades comerciales; se dan lugar asentamientos. La población crece. Se instala el Estado, sus administraciones, también escuelas. La provisionalidad deja de aparecer provisional, adquiriendo otro cariz, el de una urbe con pretensiones de permanencia, de crecimiento, de evolución. Entonces, el campamento miso es afectado; quizás, de los primeros afectados, de tomar consciencia de los cambios, sean los trabajadores del campamento. Para los pobladores, que no son familiares de los trabajadores, ese campamento, que es el referente, la razón de la flamante urbe, en desarrollo, también el lugar adquiere sentido; tiene que ver con el sentido de sus vidas.

 

Quizás algunos de los técnicos, de los ingenieros, adquieran cariño al lugar; entonces también dejan de mirarlo como campamento provisional; tiene otro sentido. Estas transformaciones llegan a unpunto o momento de inflexión, cuando, por la sumatoria e integración de historias parecidas en el país, emerge como otra propuesta, propia, distinta, a esta anti-economía extractivista. Se pretende entonces generar una economía propiamente dicha; para esto tienen que hacerse cargo de sus yacimientos, volverse propietarios. Entonces se dan los primeros pasos de constitución de un sistema económico nacional.

 

A propósito, es importante recordar que para nosotros el plano de intensidad económico es uno de los planos de intensidad que atraviesan las poblaciones o que son atravesados y conformados por las poblaciones. El mismo plano de intensidad económico no se explica por sí mismo, requiere, para existir, para desplegarse, para desenvolverse, de la articulación e imbricación con otros planos de intensidad social. Por lo tanto, el que se considere tierras ignotas, es una perspectiva colonial, en este caso, de la economía-mundo. Lo mismo pasa cuando se observa este asentamiento de explotación como campamento provisional; no deja de ser una mirada colonial. Mirada que observa sólo un recorte de realidad, un recorte adecuado a los fines de la explotación, de la extracción; empero, recorte que no da cuenta de la complejidad de la realidad efectiva en cuestión. Para los nativos, para las poblaciones que se arriman al campamento, para los trabajadores, para sus familias, obviamente no es un campamento, sino el referente primordial de la organización de sus vidas. La mirada local es más profunda, más real, más adecuada, pues está más próxima a la complejidad de los tejidos de los planos y espesores de intensidad imbricados. El saber técnico de la empresa de explotación no llega a ser un saber del lugar, tan sólo es un saber operativo de aplicación técnica del emprendimiento empresarial. Desconoce el lugar; no llega a tener una comunicación, una hermenéutica con los saberes locales, con sus historias singulares. Este desconocimiento hace ajena al lugar a este dispositivo empresarial.

 

Las contradicciones y hasta antagonismos no tardan en llegar, entre las poblaciones lugareñas y este dispositivo técnico de la economía-mundo. Sorprende, al respecto, el discurso de algunos lugareños, entre políticos e “intelectuales”, que interpreten estas contradicciones tan sólo como “ideológicas”, como si sólo se enfrentarán concepciones económicas, concepciones políticas, concepciones “ideológicas”. Tampoco pueden mirar el entramado de relaciones que se entrelazan y dan lugar al acontecimiento histórico-social-político-cultural singular del lugar. Miran también desde la perspectiva que les ofrece la economía-mundo, sin ser, sin embargo, parte indispensable de ella. Sólo son los oficiosos legitimadores del poder de laeconomía-mundo, poder que impide constituir un sistema económico nacional, en el verdadero sentido de la palabra. Quizás también sea sólo un debate “ideológico” para la llamada “izquierda” local, también para el discurso nacionalista revolucionario. Entonces, en este reconocimiento, se entienden “ideólogos” de “derecha” e “ideólogos” de “izquierda”; ambos creen que sólo se trata de una lucha de clases en el espacio “ideológico”. Visto, por así decirlo, desde la perspectiva de la complejidad, las “ideologías” solamente son expresiones del entramado efectivo de las fuerzas sociales, que conforman composiciones, asociaciones, estructuras, instituciones, que hacen a la singularidad del acontecimiento local. Visto, entonces, desde la perspectiva de la complejidad, estamos ante el desborde vital de la alteratividad y creatividad social.

 

Volviendo al tema de la anti-economía, resulta que el proyecto económico, propiamente dicho, nace con las nacionalizaciones. Lo otro, lo que dice el discurso conservador, lo que dice el discurso liberal y lo que dice el discurso neo-liberal, no es más que la repetición local de la versión y la perspectiva de la economía-mundo, que convierte a sus países en campamentos provisionales, en a-sistemas económicos. Estos “ideólogos” conservadores, liberales y neoliberales, creen que la realidad se reduce al campo jurídico y, quizás, al campo político, privilegiando, en el mejor de los casos, la interpretación de estos campos desde el campo económico. En otras palabras, creen que de lo que se trata es hacer caso a la ley, obedecer la ley, respetar la institucionalidad. Para ellos existe la estructura jurídica, lo demás es apenas el comportamiento que debe adecuarse a la ley. No hay otros planos de intensidad, mucho menos hay espesores de intensidad, los cuerpos. Como toda “ideología” disputa la validez de su verdad. Puede verse que esta verdad jurídica es elemental, circunscrita a la norma. Se encuentran lejos de elaborar, por lo menos, una verdad más extensa y un poco más compleja. Esta es la ventaja de sus contrincantes, los marxistas, que, de todas maneras, a pesar de haber caído en la “ideología”, que era, mas bien, objeto de crítica, configuran su verdad de una manera más densa, al tomar en cuenta lo que llaman la lucha de clases.

 

Sin embargo, la complejidad, sinónimo de realidad, devela que la problemática va más lejos que la  interpretación de la lucha de clases. Para decirlo, en principio, de una manera resumida, se trata de la vida, de los ciclos de la vida, de la potencia de la vida, de las capacidades de convivir, coexistir, adecuarse, adaptarse, transformar territorialidades. No hay nada más importante que la vida, nada más valioso que la vida, nada más indispensable que la vida. Pretender que la economía, reducida al equilibrio macroeconómico, es más importante que la vida, es una muestra clara del desajuste estructural, respecto a la realidad, de estas formas de pensar.

 

Es asombrosa la discusión sobre la crisis europea, particularmente la crisis griega. Economistas renombrados, incluso con aprecio a la situación griega, cuando hacen observaciones al comportamiento de la troika, plantean que de lo que se trataba era ser más pacientes, más propositivos, más comprensivos, dar más oportunidad a la economía griega a recomponerse. Para ellos, con buenas intenciones, se trata de otro tratamiento de las variables macroeconómicas. Si contrastamos estos discursos con los defensores de los argumentos de la troika, que explican la situación griega, por corrupción, mala administración, endeudamiento excesivo, no haber cuidado el equilibrio macroeconómico, por ser malos pagadores de la deuda contraída, vemos que los primeros, los simpáticos, en todo caso, tienen una mejor consideración del problema; sin embargo, no dejan de ver el problema desde las rejillas de la misma abstracción, lamacroeconomía, que no es un dispositivo teórico de explicación, sino un instrumento operador y orientador. Les cuesta a ambos ver la vida, la complejidad de la vida, los flujos y procesos vitales; les cuesta ver los cuerpos vivos. Por lo tanto, están años luz de comprender el problema, en su complejidad y profundidad.

 

Frente a este extravío teórico e instrumental, es menester e indispensable, salir de la alucinación de la racionalidad instrumental; volver a los cuerpos, a las percepciones del cuerpo, a la racionalidad integrada a la percepción. Volver a la experiencia y a la memoria social.

 

El extractivismo populista

¿Se puede salir del extractivismo, de la anti-economía? Esta es la pregunta. Sin embargo, ya la pregunta misma parte de la duda, considerando el extractivismo como una realidad ineludible, incluso, trágicamente, como una condena. Como dijimos en otros escritos, no hay dominación que se imponga sin colaboradores, que no sea aceptada. Si no se quiere la dominación, se lucha irrenunciablemente. De la misma manera, si no se quiere el extractivismo no se lo acepta, no se lo efectúa. La contradicción de los nacionalistas heroicosdel siglo pasado es que después de las nacionalizaciones continuaron la ruta del extractivismo heredado. Manteniendo entonces la continuidad de las relaciones de dependencia, sólo que mejorando los términos de intercambio. La contradicción de los populismos del siglo XXI - que no tienen nada de heroico, son una repetición tardía de los actos de los nacionalistas heroicos, como repetición entonces se trata de una comedia - es que no solamente continúan la ruta de la dependencia extractivista, sino que incluso la justifican. Se han escuchado argumentos como ¿de dónde vamos a sacar dinero para la salud y la educación si no es de la venta de los recursos naturales? Esta es la mejor manera de acabar con la posibilidad de transformar las condiciones de salud lamentables de la mayoría de la población, de acabar con la posibilidad de transformar las condiciones elementales y paupérrimas de la educación de la mayoría de la población. Al reforzar la cadena de la dependencia, alargando la ruta extractivista de la anti-economía se desarma la posibilidad de constituir un sistema-económico.

 

El extractivismo populista, a diferencia del nacionalismo heroico, asume la condena del extractivismo, lo justifica, lo legitima con nacionalizaciones a medias o comedias de nacionalizaciones, haciéndose “socio” de las empresas trasnacionales extractivistas, monopólicas, y destructoras del planeta.

Fuente: http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2015081703

En consecuencia, abajo y a la izquierda, precisamos percatarnos de que es más iluso confiar en el mejoramiento del capitalismo que proyectar cambios radicales en el país-mundo. Ahora: "La verdadera revolución  deberá ser retroprogresiva, esto quiere decir que los grandes cambios se proponen a partir del encuentro con sus raíces culturales, su pasado reivindicado y al mismo tiempo proyectándose hacia el futuro, en función de cambios cualitativos muy importantes que involucren entre otras cosas el forjar su nuevo ser cultural, en el cual la ciencia y la tecnología tienen un papel fundamental, más aún si se toma en cuenta que la verdadera riqueza del país está no tanto en lo que se ha considerado individualmente sus recursos naturales, sino precisamente en la biodiversidad y la enorme riqueza ecológica". Apreciemos:

 

 

La construcción social del “Buen Vivir” (Sumak Kawsay) en Ecuador

Genealogía del diseño y gestión política de la vida
Año 2010

 

Por David Cortez*(Ecuador)

(...) 2.1 Ambientalismo y desarrollo

Que la “cosmovisión indígena” pudiera contribuir para superar la dicotomía entre economía y ecología, resultante de la aplicación de modelos económicos industrialistas, es una tesis que, sin llegar a desarrollarla, Vladimir Serrano planteó, poco antes de 1992, en su extenso ensayo “El desarrollo económico y social desde una perspectiva humanista y ecológica”.[14] Contexto general de sus reflexiones es el debate generado por la diferencia de posiciones en materia de economía entre una visión de “desarrollo sostenible”, que fue presentado y dado a conocer por el informe Bruntland (1987) de las Naciones Unidas, por un lado, y la propuesta de “ecodesarrollo” que fue posteriormente elaborado por Morris Strong e Ignacy Sachs, por otro lado. Separándose de la primera, porque todavía mantendría una esperanza únicamente en el desarrollo tecnológico y científico occidental, Serrano se identifica con la segunda posición y propone tres principios que deberían orientar una propuesta de desarrollo: conciencia ecológica, ciencia holística y tecnología intermedia. La perspectiva holística habría que entenderse como producción interdisciplinaria de conocimientos y, sin usar el término, como saber intercultural que recogería el legado de los pueblos orientales e indígenas americanos. Serrano retoma la crítica de Schumacher a la “tecnología dura” dominante en la economía moderna, que se basaría en un “antropomorfismo económico” al haber olvidado o subordinado el aporte y valor de la naturaleza. Siguiendo al mismo autor, Serrano también recurre al concepto de “tecnología intermedia”, que no es otra cosa que, a su vez, una crítica al presupuesto del predominio antropocéntrico, es decir, la implícita sujeción del hombre a la máquina. Tesis que, según Serrano, también coincidirían con los planteamientos sobre “convivencialidad” que fueran planteados por Ivan Illich.

 

En este marco, nuestro autor ve el acervo tecnológico de las culturas andinas como un campo de saber que en diálogo con saberes occidentales críticos podrían emprender la elaboración de un campo de conocimientos alternativos: Debe investigarse a fondo la existencia de las antiguas tecnologías andinas producto precisamente de una concepción del mundo y por lo tanto de formulaciones científicas, hay que propiciar su utilización y lograr su propia expansión, enriquecerlas con conocimientos, nuevos incluso tomados de la tecnología occidental pero ahora ya fundamentados en la realidad misma sobre la cual esos conocimientos se aplicarían.[15]

 

Sin poder saber lo que sería el futuro, Serrano escribía programáticamente: La verdadera revolución en el Ecuador deberá ser retroprogresiva, esto quiere decir que los grandes cambios se proponen a partir del encuentro con sus raíces culturales, su pasado reivindicado y al mismo tiempo proyectándose hacia el futuro, en función de cambios cualitativos muy importantes que involucren entre otras cosas el forjar su nuevo ser cultural, en el cual la ciencia y la tecnología tienen un papel fundamental, más aún si se toma en cuenta que la verdadera riqueza del país está no tanto en lo que se ha considerado individualmente sus recursos naturales, sino precisamente en la biodiversidad y la enorme riqueza ecológica.[16] (...)

* Doctor en Filosofía, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito; PhD (c), Eberhard Karls Universität Tübingen (EKUT); Master en Migración, refugio y relaciones intercomunitarias, Universidad Autónoma de Madrid, España; PhD en Filosofía, Instituto de Filosofía, Universidad de Viena, Austria. e-mail: cortez_dg@yahoo.de; david.cortez@univie.ac.at

Fuente: http://www.uasb.edu.ec/UserFiles/369/File/PDF/CentrodeReferencia/Temasdeanalisis2/buenvivirysumakkawsay/articulos/Cortez.pd

 

 

Hablamos de nuestra necesidad , la de los de abajo y a la izquierda, de recuperar la economía y superar la dicotomía economía-ecología. Planteamos la importancia de no segregar a los pueblos originarios y al contrario, entablar diálogos porque: "el Buen Vivir cuestiona la esencia del padrón productivista y consumista que viene organizando el planeta a partir de una perspectiva evolucionista, lineal que supone que todas las sociedades deben transitar desde un ámbito atrasado, tradicional o subdesarrollado hacia una etapa superior identificada con la modernidad, la industrialización y el progreso. El Buen Vivir nos advierte sobre la inviabilidad de continuar manteniendo el actual esquema de producción y consumo, concebido como un dispositivo legítimo de crecimiento basado en la acumulación permanente de bienes materiales. Para el Buen Vivir, diferentemente, la riqueza no consiste en tener y acumular la mayor cantidad de bienes posibles, sino en lograr un equilibrio entre las necesidades fundamentales de la humanidad y los recursos disponibles para satisfacerlas".

 

Generalicemos la reflexión sobre:

 

 

 

Buen Vivir, en busca de una alternativa poscapitalista

4 de marzo de 2016

Por Fernando de la Cuadra (Rebelión)

1. La irrupción del Buen Vivir

La concepción del Buen Vivir se propone desnudar y superar los errores y las limitaciones de la matriz de pensamiento eurocentrista, de una determinada narrativa de la modernidad y del capitalismo como única forma posible de pensar y vivir. Ello se encuentra asociado a las diversas nociones y teorías tradicionales del progreso y el desarrollo que se sustentan en el crecimiento exponencial de bienes y servicios lo cual supone la explotación ilimitada de los recursos naturales y humanos que existen en el planeta. Para alcanzar los beneficios que presume la distribución de los frutos de este crecimiento económico persistente, se elaboran políticas, planes y programas de desarrollo, proceso reforzado por un conjunto de instancias financieras, de capacitación y transferencia de conocimientos desde el mundo desarrollado hacia el mundo en vías de desarrollo. Esta especie de mandato sacrosanto se transformó en una verdad única e incuestionable que acabó por someter o ignorar toda y cualquier perspectiva surgida fuera del canon occidental de formación de la modernidad y del capitalismo como proyecto civilizatorio.

La abundante información elaborada hasta ahora por los científicos dejaría meridianamente claro que dicho paradigma está destinado al fracaso. En efecto, el presente modelo ha generado un crecimiento exponencial en la explotación de los recursos naturales y ha estimulado un consumismo desenfrenado, especialmente en los países del hemisferio norte. Por lo mismo, es responsable tanto de provocar un agotamiento de los recursos como de producir toneladas de basura que contaminan diariamente las aguas, el aire y la tierra.  2 Cada año se pierden millones de hectáreas de bosques y miles de especies, reduciendo y erosionando irreversiblemente la diversidad biológica. Continúa la devastación de las selvas, con lo cual el mundo pierde anualmente cerca de 17 millones de hectáreas, que equivalen a cuatro veces la extensión de Suiza. Y como no hay árboles que absorban los excedentes de CO2 , el efecto invernadero y el recalentamiento se agravan. La información generada por los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) señala que necesitamos reducir el nivel de equivalentes de CO 2 en la atmósfera para 350 partes por millón. Actualmente este nivel se encuentra en 390 partes por millón y la tendencia es que continúe en aumento. El dióxido de carbono presente en la atmósfera se ha incrementado en un 32% respecto del siglo XIX, alcanzando las mayores concentraciones de los últimos 20 millones de años, y se calcula que estas emisiones se acrecienten un 75% entre 1997 y 2020. La capa de ozono, a pesar del Protocolo de Montreal, no se recuperará hasta mediados del siglo XXI. Cada año emitimos cerca de 100 millones de toneladas de dióxido de azufre, 70 millones de óxidos de nitrógeno, 200 millones de monóxido de carbono y 60 millones de partículas en suspensión, agravando los problemas causados por las lluvias ácidas, el ozono troposférico y la contaminación atmosférica local.

En definitiva, un conjunto de indicadores medioambientales estudiados en las últimas décadas parecen revelar cada vez con mayor claridad que si la humanidad no cambia su estilo de desarrollo, en menos de un siglo colocaremos en serio riesgo la supervivencia del planeta y del género humano. Muchas de las soluciones que se han elaborado para superar los efectos perversos del modelo productivista que impera en el mundo ha sido la generación de mecanismos de mercados para limitar la emisión de contaminantes, como el sistema de mercado de carbono. Este tipo de respuestas sólo vienen a legitimar la acción de las empresas y naciones contaminadoras que compran en la bolsa “verde” su licencia para seguir contaminando. Como nos recuerda Mészáros, a cada nueva fase de postergación forzada, las contradicciones del sistema del capital sólo se pueden agravar, acarreando consigo un peligro aún mayor para nuestra propia sobrevivencia.

 

Contrariamente, el Buen Vivir cuestiona la esencia de este padrón productivista y consumista que viene organizando el planeta a partir de una perspectiva evolucionista, lineal que supone que todas las sociedades deben transitar desde un ámbito atrasado, tradicional o subdesarrollado hacia una etapa superior identificada con la modernidad, la industrialización y el progreso. El Buen Vivir nos advierte sobre la inviabilidad de continuar manteniendo el actual esquema de producción y consumo, concebido como un dispositivo legítimo de crecimiento basado en la acumulación permanente de bienes materiales. Para el Buen Vivir, diferentemente, la riqueza no consiste en tener y acumular la mayor cantidad de bienes posibles, sino en lograr un equilibrio entre las necesidades fundamentales de la humanidad y los recursos disponibles para satisfacerlas.

 

Sumak Kawsay en Quechua, Suma Qamaña en Aymara o Buen Vivir en la traducción más difundida, representa una cosmovisión construida a través de muchos años por los pueblos altiplánicos de los Andes. Ella no encarna necesariamente una manera de pensar y actuar de las comunidades altiplánicas, pues dicha perspectiva también es parte de la vida de otros pueblos originarios, como las comunidades Mapuche del sur, las poblaciones que habitan en la región amazónica o los diversos grupos autóctonos diseminados por todo el continente. De esta forma, el Buen Vivir se ha constituido en una propuesta y en una oportunidad para pensar otra realidad en las cual los seres humanos forman parte de un todo más armónico con la naturaleza y con los otros humanos, con la alteridad que nos enriquece cotidianamente. Es el reconocimiento de que existen diversos valores y formas de concebir el mundo, de respeto por todos los seres vivos que integran y conviven en nuestra casa común, la tierra. Su visión utópica se ha venido complementando y ampliando a través de la incorporación de múltiples discursos y saberes diseminados por los más diferentes rincones del planeta.

 

Por lo tanto, el Buen Vivir no es patrimonio de ningún grupo o sector social en particular, ni tampoco supone una fórmula mágica o catecismo al cual hay que adherir religiosamente. Es una propuesta en construcción permanente, es una concepción que parte de la idea de que existe una diversidad cultural, una pluralidad que se enriquece permanentemente en la convivencia cotidiana y que encuentra su armonía precisamente en el reconocimiento de esas diferentes formas de vivir. Es la búsqueda de una vida en fraternidad y cooperación del ser humano consigo mismo, con sus pares y con el conjunto de los seres que habitan en la naturaleza, todos formando parte de una entidad indisoluble e interdependiente, cuya existencia se delimita a partir de los otros. Tal visión no implica por cierto desconocer que en la sociedades coexisten las diferencias sociales, los conflictos y las desavenencias entre sus miembros. Lo que el Buen Vivir plantea es que se puedan superar estos obstáculos y desacuerdos en torno a una consciencia y un compromiso colectivo que permita cimentar una vida más plena y sustentable para todos.

 

En América Latina la emergencia de gobiernos progresistas auguraba la expectativa de que las nociones tradicionales de desarrollo y progreso, asociadas a la idea de crecimiento, fueran modificadas o expurgadas del vocabulario coloquial. Sin embargo, ello no ha ocurrido y podemos observar que la mayor parte de los gobiernos llamados de “progresistas” continúan cautivos a una visión tradicional del desarrollo, afectando con sus actividades (públicas y privadas) a pueblos originarios y comunidades campesinas existentes en la región. Por lo mismo se torna pertinente pensar en valores que han sido parte del arsenal de la humanidad, pero que han sido postergados en función de las fuerzas económicas y mercantiles. El Buen Vivir sintetiza esta alternativa o la posibilidad de pensar otro tipo de modelo. No obstante lo anterior, es necesario consignar que la noción de Buen Vivir es lo suficientemente amplia y abstracta – y por lo mismo muchas veces ambigua – que impide o limita su aplicación como política pública.

 

En el caso de Bolivia o Ecuador, países que han incorporado en sus constituciones los derechos de la Naturaleza, las medidas concretas hacia el Buen Vivir se han visto bloqueadas por las diferentes concepciones sobre las formas más adecuadas de operacionalizar o poner en práctica una agenda del Buen Vivir a través de las acciones gubernamentales. En efecto, el gobierno de Evo Morales se ha dedicado preferencialmente a desarrollar una política social intensa, de alfabetización, distribución de renta, participación del Estado en la producción de gas y petróleo, incentivo a la mediana y pequeña empresa, pero manteniendo una relación contradictoria y tensionada con las comunidades originarios y con la naturaleza. El caso TIPNIS quizás sea el ejemplo más expresivo de esta modalidad discordante para llevar adelante los principios del Buen Vivir.

 

2. Articulación con otras propuestas alternativas

Considerando los problemas y límites impuestos por los modelos clásicos de desarrollo, han surgido diversas corrientes de pensamiento o paradigmas que pretenden erigirse como alternativas al padrón dominante. Muchas de estas iniciativas han sido impulsadas por una variedad de grupos relativamente pequeños, pero que en su globalidad representan un porcentaje significativo de la población mundial.

Precisamente desde una crítica vehemente a la noción clásica de «desarrollo», un grupo de autores (Escobar, Shiva, Esteva, Rahnema y Bawtree, entre otros) han propuesto una perspectiva que pretende superar las limitaciones y ampliar los horizontes de dicha concepción. Partiendo de la constatación de que este concepto fue cimentado históricamente desde la exclusión de las diversas voces y saberes, el llamado «posdesarrollo» se constituye como un modelo que parte de la valorización de las culturas vernáculas y de la idea de depender menos del conocimiento de los expertos y más del conocimiento generado por las personas que aspiran a construir un mundo más humano y sostenible en términos culturales y ecológicos. Ello implica la necesidad de cambiar las prácticas del “saber” y del “hacer” que definen el actual régimen de desarrollo y, por lo tanto, multiplicar los centros y agentes de producción del conocimiento. Lo anterior supone visibilizar aquellas formas de conocimiento que son generadas por quienes supuestamente son los objetos del desarrollo para que puedan transformarse en sujetos y agentes. 3

El «posdesarrollo» concibe también que las personas y las comunidades no están necesariamente abocadas a satisfacer sus necesidades materiales, pues ellas forman parte de una constelación más amplia, pero acotada, de necesidades construidas culturalmente. Anteriormente, una crítica a la afirmación del carácter infinito de las necesidades ya había sido realizada por la vertiente del desarrollo a escala humana (Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn). En efecto, los defensores del desarrollo a escala humana plantean que a diferencia de lo que generalmente se piensa, «las necesidades humanas» son finitas y se encuentran en permanente interacción. Ellas pueden ser pueden ser definidas y clasificadas de acuerdo con dos criterios: existencial y axiológico. 4 En síntesis, dicha concepción sostiene la idea de que el desarrollo se debe concentran en constituir un conjunto de satisfactores adecuados para atender las necesidades humanas fundamentales que permitan la generación de niveles crecientes de interdependencia entre los seres humanos, entre ellos mismos y en su articulación con la naturaleza, en la interacción de los procesos globales y los comportamientos a escala local y en la imbricación del ámbito personal con su entorno social.

 

En dialogo fecundo con esta concepción en que la humanidad puede efectivamente alcanzar a satisfacer sus necesidades dentro de un umbral sustentable y por medio de mecanismos que no pasan obligatoriamente por los mercados capitalistas, se encuentra toda la tradición derivada de aquello que fue llamado por Marcel Mauss como el “espíritu del don”. Esta perspectiva pretende dar cuenta de un tipo de relación que se establece entre las personas en la cual «la reciprocidad» desempeña un papel fundamental, contrariamente a los intercambios de equivalentes realizados simultáneamente que se producen en la economía de mercado capitalista. A partir de la noción de los tres momentos de «la reciprocidad» expuestos por Marcel Mauss en sus estudios sobre las comunidades aborígenes (dar – recibir – retribuir), un conjunto de autores (Boilleau, Caillé, Godbout, Insel, Kolm, entre otros) viene rediscutiendo la función del mercado, el valor de cambio, el interés, la impersonalidad y el utilitarismo como iconos incontestados de la sociedad moderna. Estos autores descubrieron que el «espíritu de don o dádiva» posee una fuerza indiscutible entre las personas, fuerza que permite establecer y consolidar los lazos existentes en la comunidad y en las sociedades contemporáneas. Por ejemplo, autores principalmente franceses vinculados al grupo M.A.U.S.S. ( Mouvement anti-utilitariste dans les sciences sociales ) demostraron que los circuitos de reciprocidad no se producen solamente en la sociedades tribales estudiadas por el propio Mauss, sino que tales circuitos de trocas reciprocas están íntimamente presentes y actuantes en nuestras sociedades. Prácticamente todos los sistemas de voluntariado, cuidados de enfermos, donación de sangre y de órganos, trabajos por el bien de la vecindad, etc. se basan en comportamientos de generosidad con los extraños, acciones derivadas de gestos de buena voluntad, desprendimiento y libertad del donante.

Esta dimensión de la actividad humana representa para estos autores, una forma de reconstruir y consolidar el tejido o lazo social existente entre las personas. 5 Estas nuevas formas de reciprocidad constituyen, por lo tanto, un tipo de contrato de la civilidad, que no es más el contrato político con el Estado, sino un contrato de cada persona con todos aquellos que forman parte de la colectividad. El «espíritu del don» - a diferencia de los intercambios de mercado- crea una relación, un vínculo entre los actores de dicho intercambio, el cual no tiene un límite de tiempo demarcado. Aquí, los bienes que participan en la permuta poseen principalmente un valor simbólico, valor de uso marcado por las relaciones que surgen y se establecen en función de ese bien.

 

Una perspectiva que también privilegia una relación ponderada entre las necesidades humanas, los bienes de consumo y una producción delimitada para satisfacer estas necesidades fundamentales ha recibido el nombre de «decrecimiento». 6 Tal como lo advierte uno de sus principales propulsores, la palabra «decrecimiento» posee más que nada una fuerza propagandística, es un slogan político que posee implicaciones teóricas:

“La palabra de orden «decrecimiento» tiene como principal meta enfatizar fuertemente el abandono del objetivo del crecimiento ilimitado, objetivo cuyo motor no es otro sino la búsqueda del lucro por parte de los detentores del capital, con consecuencias desastrosas para el medio ambiente y por tanto para la humanidad. No sólo la sociedad queda condenada a no ser más que el instrumento o el medio de la mecánica productiva, sino que la propia persona tiende a transformarse en la víctima de un sistema que va a transformarla en una inútil y prescindir de ella”. (Latouche, 2009, pp. 4-5).

 

El «decrecimiento» es una opción de desarrollo diferentemente de los presupuestos del modelo productivista, es una perspectiva que nació para enfrentarse a aquellas visiones del desarrollo sostenible que era y continúa siendo enarbolada por las empresas y que quieren convertir el llamado desarrollo verde o ecológico en una nueva oportunidad de negocios. Es un proyecto global y a la vez revolucionario, pues implica un cambio a largo plazo en que las empresas y los consumidores estén dispuestos a mudar el patrón predatorio y de consumo existente hasta ahora, su objetivo es lograr que la sociedad se autolimite para conseguir el bienestar de todos. Supone poner en marcha una reorganización de nuestras vidas, la producción, el transporte y el consumo a través de formas más conscientes de consumo y por medio de una vida más simple, sin grandes parafernalias que nos rodeen, utilizando estrictamente lo que necesitamos para llevar una vida digna y plena.

 

La idea del «decrecimiento» ha sido considerada ilusa y atacada desde diversos ángulos. En primer lugar, porque el mundo necesita seguir creciendo para alimentar a sus habitantes. Pero el decrecimiento no implica necesariamente dejar de producir, sino que producir a una escala moderada. Y de hecho las recientes evidencias sobre el calentamiento global y cambio climático que aquejan al planeta apuntan en otra dirección; la alternativa por el «decrecimiento» y la discusión sobre el poder y la desigual distribución del uso de los recursos naturales es ciertamente parte imprescindible de cualquier agenda que pretenda discutir el futuro de la humanidad. En ese sentido, el debate sobre el «decrecimiento» puede ser considerado un elemento fundamental para pensar en la construcción de un proyecto ecologista y socialista, puesto que incluye en su seno la concepción de que es preciso avanzar hacia una modalidad diferente de funcionamiento de la sociedad, más democrática, más igualitaria y más incluyente que redefina drásticamente el actual modelo de producción y consumo, intentando alcanzar el bienestar de todos en el marco de un nuevo relacionamiento de la humanidad entre ella misma y con la naturaleza.

 

Una corriente ciertamente vinculada a la anterior es aquella inaugurada con la publicación del libro Elogio de la lentitud de Carl Honoré 7 que como lo dice el subtítulo, se ha transformado en una especie de biblia que desafía el culto a la vorágine contemporánea en que estamos todos envueltos. Esta visión se vincula con el movimiento por una opción de simplicidad voluntario y un estilo de vida leve, más liviana, más lenta, como aquel levantado por el también movimiento slow food . En esta búsqueda de una vida más relajada, más consciente, otras iniciativas similares dentro del movimiento slow han surgido en este último periodo. Por ejemplo, luego se agregaron a esta tendencia un grupo -todavía reducido- de ciudades que consolidaron un estilo de vida armonioso, sin el ruido y la agitación de las grandes urbes, las cuales se denominan cittaslow . Dichas ciudades se caracterizan por organizar su vida en torno a las plazas, “que funcionan como puntos de encuentro de la población (…), donde la gente puede pasear y, si lo desea, observar productos y comprarlos, ya que en estas plazas suelen abundar las pequeñas tiendas de comercio local y de vez en cuando también se celebra algún mercado temporal con productos típicos de la zona”. 8 Derivado de este creciente ethos , el slow fashionincorpora una perspectiva que superar la rápida obsolescencia de la ropa estimulada por la industria de la moda. Son nuevas búsquedas por crear prendas que duren mucho más que una temporada pasajera y fugaz.

 

Finalmente, en estrecha relación y dialogando con el proyecto por el «decrecimiento» y el movimiento slow , se encuentra toda la tradición por un socialismo ecológico, tendencia inaugurada por William Morris en el siglo XIX. Este socialismo ecológico o eco-socialismo representa también una reorganización de la vida en muchos ámbitos, supone pensar en el uso de energías alternativas y limpias, supone reducir la huella ecológica a través de actividades en escala local y de relaciones más equitativas entre los miembros de la comunidad. De esta manera, el ecosocialismo busca romper drásticamente con las prácticas destructivas y las formas predadoras que derivan de un modo de producción y consumo altamente demandante de recursos naturales y humanos. La respuesta ecosocialista representa una ruptura tanto con el modelo expansionista del capital como con la perspectiva productivista del “socialismo real”. Para los ecosocialistas, ya sea la lógica del mercado y del lucro o ya sea el productivismo burocrático del marxismo economicista y vulgar, son considerados modelos totalmente incompatibles con la urgente e impostergable exigencia de preservar y cuidar del medioambiente y las personas. 9

Así, la propuesta del socialismo ecológico y la perspectiva del «decrecimiento» representan una reorganización de la vida en muchos ámbitos, suponen renunciar al consumo artificial para emprender un consumo auto-limitado y adecuado a las necesidades reales de las personas, lo cual supone pensar también en el uso de energías alternativas y limpias y recudir la huella ecológica a través de actividades en escala local y de relaciones más equitativas y armónicas entre los miembros de la comunidad.

3. Interrogantes y comentarios finales

A partir de estas breves consideraciones, surgen inevitablemente algunas interrogantes esenciales: ¿El Buen Vivir representa un nuevo paradigma para reencontrar este equilibrio? o ¿representa una alternativa factible para concebir una sociedad poscapitalista? O también cabe cuestionarse si ¿El Buen Vivir puede convertirse en una revolución cultural que, en el marco del capitalismo, reduzca las consecuencias perversas del individualismo, el hedonismo extremo y el consumo desatado? ¿Existe el riesgo de que el Buen Vivir no pase de ser una moda conceptual que con el transcurso del tiempo se vaya diluyendo hasta convertirse en una palabra más que se incorpora al léxico de las agencias del poder supranacional? Una primera tentativa para responder tales cuestiones, nos lleva a sostener que el Buen Vivir puede efectivamente pensarse en términos propositivos como un camino factible para construir una vida más armónica del ser humano consigo mismo, con sus congéneres y con el mundo natural, entendiendo que frente a los efectos nocivos del crecimiento ilimitado que impera actualmente es ineludible conjugar y poner en práctica una nueva forma de vida más digna y sostenible para el conjunto de los habitantes del planeta.

Sin embargo, la concepción y el debate sobre el Buen Vivir continúa siendo una temática abierta e inacabada. Por lo mismo, no se puede pensar éste como una categoría estanco a la cual se le asignan una serie de pre-requisitos, características e indicadores para medir si funciona. Las posibilidades de que alteraciones profundas se produzcan en la mentalidad y el quehacer de la humanidad también dependen de la convergencia de un sinnúmero de experiencias – a veces aisladas – que se articulen en torno de la urgencia por transformar el actual modo de vida que está condenando a la humanidad a su autodestrucción. El desafío de gobiernos, instituciones supranacionales y, especialmente, de las propias comunidades por sacudirse y eliminar la matriz productivista/consumista que hemos incorporado a través de los siglos, requiere una enorme voluntad de cambio y la convicción de que no existe otro camino para hacer de la tierra un lugar habitable.

 

Notas

2 Por ejemplo, se calcula que si el consumo medio de energía de Estados Unidos fuese generalizado para el conjunto de la población mundial, las reservas conocidas de petróleo se agotarían en sólo 19 días. Junto con ello, si todos fuésemos tan contaminadores como los ciudadanos medios de Estados Unidos y Canadá, necesitaríamos de nueve planetas Tierra para absorber las emisiones generadas. Ver Raj Patel, O valor de nada , Rio de Janeiro: Zahar, 2010.

3 Arturo Escobar, Una minga para el postdesarrollo, Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2010.

4 En la primera categoría se encuentran las necesidades de Ser, Tener, Hacer y Estar. Y en la segunda categoría se encuentran las necesidades de Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Participación y Ocio. Ver Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, Desarrollo a Escala Humana: Una opción para el futuro, Uppsala: CEPAUR/Fundación Dag Hammrskjöld, 1986.

5 Jacques Godbout y Alain Caillé, L’esprit du don , Paris: Éditions La Decouverte, 1992.

6  Serge Latouche, Pequeno tratado do decrescimento sereno ; traducción Claudia Berliner. São Paulo: Editora Martins Fontes, 2009.

7 Carl Honoré, Elogio de la lentitud. Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad. Madrid: RBA Libros, 2009.

8 José Luis Vicente, “Movimiento slow contra la inmediatez capitalista”, en el sitio El Salmón Contracorrientehttp://www.elsalmoncontracorriente.es/?Movimiento-slow-contra-la, accesado en 25/02/2016.

9 Joel Kovel y Michael Löwy, Manifiesto Ecosocialista, en Revista Capitalism, Nature, Socialism, vol. 13, marzo 2002.

 

Fernando de la Cuadra, Doctor en Ciencias Sociales. Miembro del GT sobre Cambio climático, políticas públicas y movimientos sociales de CLACSO.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209589

 

 Crisis civilizatoria

 

Insistamos sobre significados e implicancias de la crisis civilizatoria. Salvador González Briceño señala:

"El capitalismo moderno que sostiene la globalización —capital financiero pero especulativo, de crisis cíclicas que nunca podrá dejar atrás porque anidan en sus entrañas—, no únicamente continúa acelerando las polaridades entre países ricos y pobres, desarrollados y subdesarrollados, explotadores y explotados o los viejos conceptos de primer y tercer mundo.

La globalización de nuestros días está profundizando todas las contradicciones que antes veíamos claramente sólo entre países o bloques de países dominantes, y ahora las vemos al interior de ellos mismos —países y bloques de países desarrollados—,en el llamado capitalismo central porque la globalización está arrasando con todo o autodestruyéndose con el flagelo del capital financiero como principal actor dominante en la escena".  

Aclaremos:

La hegemonía financiera encamina a la catástrofe

8 de junio de 2016

Por Salvador González Briceño (Rebelión)

* EUA y UE van hacia la destrucción, empujan a Latinoamérica también

* Privatizaciones, despilfarro de los bienes del Estado para unos pocos

* México a punto del desastre por políticas neoliberales y globalización

 

La prospectiva nos ayuda a ver no tanto el futuro —porque no es una bola de cristal— como las tendencias a partir de las variables del presente. 

Todos sabemos que la globalización ha tomado un giro devastador, desde la última crisis del predominante sistema financiero global de 2008-2009, hasta la fecha a nivel mundial: porque la influencia especulativa se sobrepone con un impulso que corroe lenta, paulatina e irremediablemente economías y países enteros, como serpiente negra que se muerde la cola. La (des)Unión Europea es un buen ejemplo de ello, cuando no el mejor.

El capitalismo moderno que sostiene la globalización —capital financiero pero especulativo, de crisis cíclicas que nunca podrá dejar atrás porque anidan en sus entrañas—, no únicamente continúa acelerando las polaridades entre países ricos y pobres, desarrollados y subdesarrollados, explotadores y explotados o los viejos conceptos de primer y tercer mundo.

La globalización de nuestros días está profundizando todas las contradicciones que antes veíamos claramente sólo entre países o bloques de países dominantes, y ahora las vemos al interior de ellos mismos —países y bloques de países desarrollados—,en el llamado capitalismo central porque la globalización está arrasando con todo o autodestruyéndose con el flagelo del capital financiero como principal actor dominante en la escena. Son los grandes corporativos donde anidan multinacionales de las finanzas, de la guerra, de los alimentos, de la electrónica, todos, unos cuantos controlados por unas pocas familias desde los principales países otrora desarrollados como Estados Unidos de América (EUA), Gran Bretaña (GB), Holanda, Suiza, Alemania, Australia, y unos pocos dispersos en otros países.

Es decir, las políticas neoliberales de la presunta “estabilidad macroeconómica”, aplicadas como reacción a la crisis económica mundial de los años 70, tras la caída de los precios del petróleo —la gran incidencia de la Organización de los países de Petróleo (OPEP), que ahora ya ni existe—,en los años 80 y 90, comenzando en EUA y GB, con los entonces presidentes Ronald Reagan y Margaret Thatcher respectivamente, trajeron consigo la idea del Estado mínimo y la prevalencia del libre mercado, de intervenir el mecanismo Estado/economía para beneficiar a la iniciativa privada (sin problema, porque el interés privado resolvería todo como sustituto del Estado, ¡sic!

Fueron los años de la generalización y aplicación de las políticas neoliberales —que no fue otra cosa que el desmantelamiento del Estado de Bienestar por el Estado Neoliberal; gran algarabía en México sobre todo con Carlos Salinas de Gortari [1] — en el mundo [2] y en América Latina [3]:privatización de paraestatales en muchos países, la presunta “revolución silenciosa”, “oleada del futuro” o “llave para el buen gobierno”, de todas las empresas otrora en manos del Estado.

Las también llamadas “desincorporaciones” pretendían reducir el gasto público, con menores tasas de endeudamiento;además laliberalizacióndel comercio, para dejar todo en manos de la iniciativa privada; el derribar las barreras arancelarias para la libre importación/exportación de mercancías;la desregulación, para eliminar trámites administrativos engorrosos para las empresas.

México, el segundo país más privatizado, convertido en uno con desarrollo sólido a tasas de crecimiento del 6% de PIB en promedio durante las cuatro décadas anteriores, a una chatarra con crecimientos nunca mayores al 2% en promedio, sin oportunidades para la población. Al mismo tiempo, se aplicaron los grilletes del control: la firma de tratados comerciales, gran activismo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico (OCDE), con el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), su antecedente.Los grandes promotores del neoliberalismo, a expensas de Washington, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

EUA promovió junto con Canadá y México el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y el saldo al paso de las décadas ha sido favorable sólo para las grandes empresas, monopólicas y multinacionales de la globalización de EUA y algunas de Canadá —como las mineras que han destruido grandes extensiones de suelo mexicano para la obtención de oro y plata—,en tanto a México le resulta mayorpobreza y destrucción ecológica, porque son muy pocas las empresas locales beneficiadas. Aparte, con esos antecedentes, México se convirtió en el país con más tratados comerciales del mundo.

En materia de energía, por ejemplo, y tras las “reformas estructurales” en el país, se hacen presentes ya las multinacionales del petróleo y el gas anglosajonas —las 4 que quedan de las “7 Hermanas”: Chevrony ExxonMobil, de EUA; Shell,de Países Bajos y Reino Unido y BP(la responsable del gran derrame en el Golfo de México en 2010)del Reino Unido, para “explotación en aguas profundas”—, desde la privatización de Petróleos Mexicanos (PEMEX) yla Comisión Federal de Electricidad (CFE), producto de los últimos cambios a la Constitución que sacó Enrique Peña Nieto del Congreso de la Unión con la aprobación de los firmantes del llamado “Pacto por (contra) México”, a propuesta de un partido de la izquierda del espectro político.

México, como país ejemplo porque “en vías de desarrollo”, como se les clasifica a otros que rondan por la también llamada periferia del capitalismo —como los países latinoamericanos, con algunas salvedades que intentan salir del injerencismo de las políticas externas—,lo que les queda como saldo neoliberal mayor desigualdad, más pobreza, menos educación, más enfermedades, creciente desempleo, pocas opciones de vivienda, pésima seguridad —violencia y crisis de la seguridad pública, sobre todo en aquellos países donde reinan las mafias de las drogas como México—; una polarización muy marcada entre poseedores (concentración en pocas manos) y desposeídos, ricos y pobres, etcétera. Por cierto, el saldo de las privatizaciones fue negativo, tan solo “los gastos sobrepasaron a los ingresos recibidos por la privatización”. [4]

A gran escala, el reinado del capital financiero/especulativo ha impuesto sus leyes destructivas, la UE es ejemplo claro y encamina a la ruina a sus propios países periféricos, como Grecia, España, Portugal, Italia, Irlanda bajo la directiva de la Comisión Europea, el BCE y el FMI (la Troika).

El capital financiero que no pasa de burbujas,“números en el ordenador” pero a la postre resultan deuda real para los ciudadanos de a pie, como la crisis de las hipotecas subprime en EUA, que al no poder pagárselos deudores perdieron sus casas y los lanzaron a la calle. El país del americanway of life se derrite fabricando pobres, criminalizando a los de raza negra y más con sus tretas imperiales contra el mundo en el terreno de la geopolítica como el terrorismo de Estado (del que no hablaremos ahora).

Pero son los ricos, de los grandes bancos, en cambio, quienes desde la crisis del 2008-2009 sí fueron rescatados por los banqueros centrales —la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, etcétera—,además de brindarles préstamos de capital financiero a cero intereses para evitar su quiebra o insolvencia con la impresión de billetes.

Tan sólo en EUA fueron rescatados ¡los más grandes corporativos!:FannieMae y Freddie Mac (2008); Goldman Sachs y BerkshireHathaway (2008); Morgan Stanley (2008); American International Group (2008-2009); General Motors Corporation y Chrysler LLC (2008), Bank of America por su compra de Merrill Lynch (2008). Antes, en 1971 fue rescatada Lockheed Corporation, en 1980 Chrysler Corporation y en 2003 Parmalat.

También hubo tabla de salvación en los sistemas bancarios irlandés, sueco, español. Todo bajo el mecanismo llamado de la “flexibilización cuantitativa”, ese instrumento de política monetaria donde los bancos centrales benefician a banqueros, administraciones públicas, a los inversores en activos, a exportadores nacionales y algunos deudores; en perjuicio siempre de los tenedores de moneda, los contribuyentes, nuevos ahorradores, importadores locales y deudores más solventes. Situación que no impulsa la economía y sí acelera la burbuja especulativa de oropel. Deteriora las condiciones sociales al extremo, porque la carga de las deudas de los bancos las pagan los trabajadores.

Cuando en 1990 Japón pasó por un proceso similar al de EUA y el mundo en 2008-2009, y tras la década perdida entre 1992 y 2003 con una tasa de crecimiento del 1% anual, inició en 1998 con un gasto de 470 millones de dólares (al tipo de cambio 2008), tanto para comprar activos tóxicos de los bancos, como recapitalizarlos y quedándose con dos de ellos. Por esto es que Japón aconsejó al Departamento del Tesoro gastar más en compra de tóxicos y recapitalizar a los bancos con dinero de los contribuyentes.

No recomendó —y tampoco EUA ni la UE adoptaron— las medidas de Tailandia que cerró 42 compañías financieras, de Indonesia,61 bancos en el mismo año y de Corea que cerró los bancos comerciales, los tres países en 1997. En ellos súmese Malasia, países en los cuales la crisis se contuvo. Tampoco la chiripa de Islandia, país de extremos que ejemplarmente y obligado por la escasez de fondos también la libró.

País de sorpresas, Islandia venía de ser el más pobre de Europa a principios del siglo XX, considerado el más desarrollado conforme al Índice de Desarrollo humano por la ONU y el más verde del mundo en 2007, boyante cuando le alcanzó la crisis también por la ilusión neoliberal y financiera. Le sorprendió la caída de Lehman Brothers; es decir, todo comenzó con el hundimiento generado por el shock más brutal y fulminante de la crisis financiera internacional de 2008.

El gobierno del primer ministro GeirHaarde decidió no rescatar a los tres bancos comerciales en 2008. “Existía un peligro real… —dijo entonces—, de que la economía islandesa, en el peor de los casos, fuera absorbida con sus bancos y el resultado podría haber sido una bancarrota nacional”. Y, pese a problemas que enfrentó, como devaluación, endeudamiento, recesión con caída del 5.5%, un costo de la crisis que superaba el 75% de su PIB y congelación de depósitos de ciudadanos, entre otras medidas, salió adelante.

Luego se dijo que “Islandia no es ejemplo de nada…”, porque “simplemente no había dinero (en su momento) para rescatar a los bancos: de lo contrario el Estado los habría salvado”, llegaron a pedirle prestado a Rusia, dice el politólogo local EirikurBergmann. Resultó por “accidente: no queríamos pero tuvimos que dejarlos quebrar, y ahora los políticos tratan de vender esa leyenda, de que Islandia ha dado otra respuesta”. Nada de eso, dicen otros.

Pero a la postre resultó. Porque Islandia, al igual que los países de la desUE y de Latinoamérica, fue saqueada por unas 20 ó 30 personas. Una docena de banqueros, unos pocos empresarios y un puñado de políticos formaron un grupo salvaje que llevó al país a la ruina: 10 de los 63 parlamentarios islandeses, incluidos los dos líderes del partido que ha gobernado caso ininterrumpidamente desde 1944, tenía préstamos personales por valor de casi 10 millones de euros por cada uno.

Hoy el presidente electo en 1996 Ólagur Ragnar Grímsson, y tres veces reelecto (2000, 2004 y 2008), considera “una locura” que sus conciudadanos “tengan que pagar la factura de su banca sin que se les consulte”. En 2009 fue su shock del presente (-6.8 del PIB), pero a partir de 2011 cuando Islandia encarceló a políticos y banqueros, ya en 2012-2013 estaba creciendo a tasas tres veces superiores a la UE(2011, 3.1%; 2012, 1.6%; 2013, 1.9%del PIB). La medida resultó, pero el mundo occidental lo tiene en la opacidad, porque ningún banquero quiere perder sus “exorbitantes ganancias”, como le sucedió a Grecia y al resto de países periféricos de la UE con la troika.

Luego entonces, producto del abandono del Estado y de sus responsabilidades con la sociedad porque todo dejó a manos del libre mercado (¡el libre mercado no existe!), como en los tiempos del Estado “benefactor o protector”, las políticas sociales están desapareciendo de las políticas públicas, que antes llevaban servicios de educación, salud, vivienda, bienestar para los generadores reales y efectivos de la riqueza, los trabajadores y la población en general. En Grecia, España, Portugal, Italia e Irlanda crece el endeudamiento público, se profundizan las medidas antisociales, sin empleo y salarios de hambre.

Por eso es que el saldo de la globalización en el mundo de hoy pulula entre extensas franjas de pobreza y enfermedades, no ya sólo en países tradicionalmente pobres como los de África y Asia, como en el propio corazón de EUA, en Nueva York y Washington. Algo no le salió bien a la globalización y al neoliberalismo como instrumento de política monetaria, que no de crecimiento y desarrollo. Los ganadores son unas cuantas multinacionales, que de la mano de los banqueros centrales, están destruyendo economías, países y población completos.

La crisis económica, en su vertiente financiera, lleva al mundo a la destrucción. Antes, donde el Estado de bienestar estaba más desarrollado y las desigualdades sociales eran menores, la capacidad de ahorro era superior; ahora, donde rige el capital financiero/especulativo la polaridad riqueza/pobreza se profundiza. Con la globalización neoliberal disminuyen tasas de ahorro e inversión, caen los salaros, las tasas de desempleo aumentan, hay mayor desigualdad, una alta concentración de la renta y deterioro de los niveles educativos. Ello sucede al interior de los países antes llamados desarrollados.

El “problema” de la inmigración procedente de aquellos países en guerra como Irak, Afganistán, Siria y el norte de África, azuzados todos por el terrorismo atizado también desde países como EUA, algunos de la UE, Arabia Saudita y Turquía entre otros, no es más que otro saldo neoliberal y de las guerras como negocio turbio, tanto para la apropiación de las reservas de energéticos como la venta de armamento, el negocio de la guerra.

Ya, por ejemplo también, en 1999 antes de la debacle del 2008, las diferencias en materia de ingresos entre los 10% más ricos y los 10% más pobres eran: en EUA 19 veces; en España 9 veces; Argentina 24 veces; Brasil 58 veces; México, 40 veces; Venezuela 22 veces. Esa brecha ha crecido, no sólo en Latinoamérica, también en la UE y el EUA, los bastiones del sistema financiero.

Luego entonces, la globalización está llevando a la ruina a la población, a países enteros; está destruyendo la naturaleza y metiendo al mundo en una profunda crisis a punto de estallar.A la velocidad de los “derivados” en los mercados de futuro avanza hacia la destrucción y con ella la catástrofe, no sólo económica porque la burbuja del 2008-2009 sigue inflada y estallará con cualquier pretexto, de mayores alcances.

No obstante, llegó la hora de defender la vida y al planeta. Conocido es que cuando el pueblo se moviliza el poder tiembla. Por eso los mecanismos de intimidación, el uso del poder policiaco y militar. Pero ni el más grande ejército ha derrotado a los pueblos. En el mundo del presente reina el caos, y el futuro es nada promisorio gracias a la llamada globalización que todo lo que toca destruye. (05 de junio de 2016).

Notas: (…)
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213170

En consecuencia, abajo y a la izquierda, precisamos dejar de circunscribirnos a resistir al gobierno y poner en debate al sistema mundo mirando al desafío de:

Otra economía para otra civilización

Por Alberto Acosta

Dejemos sentado desde el inicio que no hay alternativa alguna dentro del capitalismo. Son inviables opciones dignas en una civilización en esencia depredadora y explotadora que «vive de sofocar a la vida y al mundo de la vida».La Humanidad, entonces, tiene que superar tal civilización, que además está en crisis. Y no se puede esperar que ésta abra la puerta a los cambios; ellos deben ser construidos e impulsados como parte de una acción política preconcebida que se aproveche de la crisis del capitalismo. En ese sentido, es muy importante estar atentos a aquellos elementos que configuran la esencia civilizatoria de ese sistema, para no insistir en ellos y dar paso, dentro de él, a la construcción de una alternativa. La salida del capitalismo se cristalizará incluso arrastrando, inicialmente, algunas de sus taras propias. Pero eso no es suficiente. Hay que transitar del actual antropocentrismo al sociobiocentrismo. Lo anterior exige un proceso de mutación sostenido y plural, como requisito fundamental para llevar a cabo una gran transformación civilizatoria.

La tarea es organizar la sociedad y la economía asegurando la integridad de los procesos de la naturaleza, garantizando los diversos flujos de energía y de otros materiales en la biosfera, sin dejar de preservar la biodiversidad del planeta.  Por lo tanto, no se trata de continuar por la senda del tradicional progreso en su deriva productivista y del desarrollo como dirección única, sobre todo en su visión mecanicista de crecimiento económico, en sus múltiples sinónimos. Es necesario plantear caminos diferentes, mucho más ricos en contenidos y, por cierto, más complejos y concretos. En la actualidad existen muchos proyectos que se sustentan en principios distintos a los que norman el capitalismo. Hay prácticas, vivencias, experiencias reales sobre las que se puede edificar otra economía. Es indispensable, desde esta perspectiva, buscar y diseñar salidas específicas que se multipliquen hasta tener la fuerza y el contenido de un torrente de cambios civilizatorios. Y allí surgirán gran parte de los sujetos políticos colectivos que impulsarán esas transformaciones. Pero, para ello hay que tener claro qué se quiere construir.

En el mundo andinoamazónico se sintetiza la visión utópica del futuro al hablar del Buen Vivir o sumak kawsay, como alternativa al desarrollo (no alternativa de desarrollo).

 

Elementos de una economía solidaria y sustentable

Cuando se acepta que una economía debe sustentarse en la solidaridad y en la sustentabilidad, se busca la construcción de otro tipo de relaciones de producción, intercambio, cooperación y también de acumulación del capital y de distribución del ingreso y la riqueza. En el ámbito económico se requiere incorporar criterios de suficiencia antes que sostener la lógica de la eficiencia entendida como la acumulación material cada vez más acelerada. De ello se desprende una indispensable crítica al fetiche del crecimiento económico, que es apenas un medio, no un fin. Esto plantea también, como meta utópica, la construcción de relaciones armoniosas de la colectividad, y del individuo con la naturaleza. El objetivo final es establecer un sistema económico sobre bases comunitarias y orientadas hacia la reciprocidad, que debe ser sustentable; es decir, debe asegurar procesos que respeten los ciclos ecológicos y que puedan mantenerse en el tiempo, sin ayuda externa y sin que se produzca una escasez crítica de los recursos. Para lograr este objetivo múltiple será preciso dejar atrás paulatinamente las lógicas de devastación social y ambiental dominantes. El mayor desafío de las transiciones se encuentra en superar aquellos patrones culturales asumidos por la mayoría de la población que apuntan hacia una permanente y mayor acumulación de bienes materiales; una situación que no asegura necesariamente un creciente bienestar de todos los individuos y las colectividades. No sólo hay que consumir mejor y en algunos casos menos, sino que se debe obtener mejores resultados con menos, en términos de mejorar la calidad de vida. Es imprescindible construir otra lógica económica, que no radique en la ampliación constante del consumo en función de la acumulación de capital. En consecuencia, esta nueva propuesta tiene que consolidarse superando el consumismo, e inclusive el productivismo, sobre bases de creciente autodependencia comunitaria en todos los ámbitos.

 

No se trata de minimizar la importancia que tiene el Estado, pero sí de ubicarlo en su verdadera dimensión, es decir, asumir sus limitaciones y repensarlo desde lo comunitario. Subordinar el Estado al mercado implica supeditar la sociedad a las relaciones mercantiles y al individualismo ególatra. Si bien el mercado total no es la solución, tampoco lo es el Estado por sí solo. Debe tenerse presente, como un aspecto medular, que no todos los actores de la economía actúan movidos por el lucro. Y que tampoco la burocracia estatal puede suplantar las expresiones de las comunidades, en la medida en que ella no garantiza la participación popular en la toma de decisiones, ni el control democrático. Eso lleva a comprender que en una economía solidaria, como parte de una sociedad plenamente democrática, no puede haber formas de propiedad capitalista monopólica u oligopólica, y tampoco puede la empresa pública o estatal totalizar la economía, al ser considerada la forma de propiedad principal y dominante. Existen modos distintos de propiedad y organización: cooperativas de ahorro y crédito, de producción, de consumo, de vivienda y de servicios, así como mutuales de diverso tipo, asociaciones de productores y comercializadores, organizaciones comunitarias, unidades económicas populares y empresas autogestionarias. En este universo habrá que incorporar una gran multiplicidad de organizaciones de la sociedad civil, que pueden acompañar una transformación que no se improvisa, e incluso ser su base. Tal economía parte de una marcada heterogeneidad de formas de propiedad y de producción. Desde donde se deberán ir construyendo otras relaciones de producción y de control de la economía. El Estado y el mercado tendrán un importante papel; este último podría ser repensado desde la visión de una economía socialista de mercado. El objetivo, ya desde la fase de transición, será impulsar la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras. No se trata solamente de defender la fuerza de trabajo y de oponerse a su explotación. Está en juego la defensa de la vida misma.

Así, los objetivos económicos, subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales, deben conciliarse con el respeto a la dignidad humana y la mejoría de la calidad de vida de las personas, las familias y las comunidades. No puede sacrificarse la naturaleza y su diversidad; el ser humano forma parte de ella y no tiene derecho a dominarla, mercantilizarla, privatizarla, destruirla.

 

El autocentramiento en la base de las transiciones

Las transiciones, entendidas como rutas hacia una nueva civilización, deben ser pensadas sobre todo desde las nociones de autocentramiento. En esta aproximación las dimensiones locales quedan muy bien situadas, lo que supone una estrategia de organización de la política y de la economía construida desde abajo y desde dentro, desde lo comunitario y solidario; donde, por ejemplo, cobran fuerza las propuestas productivas resultantes de los barrios y las comunidades. Adoptar esas nociones implica tomar decisiones políticas colectivas, para lo cual debe seguirse un camino gradual que vaya desde lo regional a lo nacional, y luego al mercado mundial. Este empeño será mucho más fácil si se cuenta con el respaldo del gobierno central y si hay una estrategia de integración regional autónoma, es decir, que no esté normada por las demandas del capital transnacional.El fundamento básico de la vía autocentrada es el desarrollo de las fuerzas productivas endógenas, que incluye capacidades humanas y recursos productivos locales y el correspondiente control de la acumulación y centramiento de los patrones de consumo. Todo esto debe venir acompañado por un proceso político de participación plena, de manera tal que (sobre todo en los países donde el gobierno no está sintonizado con esta visión) se construyan «contrapoderes» (económico y político) que puedan impulsar paulatinamente las transformaciones a nivel nacional.

Esto implica ir gestando, desde las localidades, espacios de poder real en lo político, lo económico y lo cultural. A partir de ellos se podrán forjar los embriones de una nueva institucionalidad estatal, así como diseñar y construir una renovada lógica de mercado, en el marco de una nueva convivencia social. Estos núcleos de acción servirán de base para la estrategia colectiva que dé lugar a un proyecto de vida en común, el cual no podrá ser una visión abstracta que descuide los sujetos y las relaciones presentes al reconocerlos tal como son y no como se quiere que sean. Una propuesta de transición desde el autocentramiento —en lo económico— prioriza el mercado interno. Esto no significa volver al modelo de «sustitución de importaciones» que procuró beneficiar, y de hecho favoreció, a los capitalistas locales, con la expectativa de fomentar o fortalecer una inexistente «burguesía nacional». En este nuevo contexto, mercado interno quiere decir mercados heterogéneos y diversos, así como de masas. En el último predominará el «vivir con lo nuestro y para los nuestros», al vincular el campo con la ciudad, lo rural y lo urbano, para desde allí evaluar las posibilidades de reinsertarse en la economía mundial. No es posible desarrollar proyectos económicos sin involucrar activamente a la población en su diseño y gestión.

Es necesario fomentar a la vez la creación y el fortalecimiento de unidades de producción autogestionarias, asociativas, cooperativas o comunitarias (desde las familias, pasando por las «microempresas» a nivel local, hasta llegar a los proyectos regionales). Tal propuesta exige de modo imperioso el fortalecimiento de dichos espacios comunitarios. Así, por ejemplo, los productores agrícolas deberían formar asociaciones que les permitan manejar temas claves de manera conjunta, como el acceso a mercados, créditos, tecnologías, capacitación, etcétera. Hay que crear, por igual, las condiciones para propiciar la producción de (nuevos) bienes y servicios, sobre la base de tecnologías adaptadas y autóctonas. Esta política debe favorecer a empresas colectivas, familiares o incluso individuales, pero sin dar paso al surgimiento y consolidación de estructuras oligopólicas y menos aún monopólicas. Tales bienes y servicios deben estar acordes con las necesidades axiológicas y existenciales9 de los propios actores del cambio, a fin de estimular el aprendizaje directo, la difusión y el uso pleno de las habilidades, la motivación para la comprensión de los fenómenos y para la creación autónoma.

 

En lo social la transición propone la revalorización de las identidades culturales y el criterio autónomo de las poblaciones locales, la interacción e integración entre movimientos populares y la incorporación económica y social de los ciudadanos en general. Estos deben dejar su papel pasivo en el uso de bienes y servicios colectivos y convertirse en propulsores autónomos de los servicios de salud, educación, transporte, entre otros, impulsados coordinada y consensuadamente desde la escala local-regional.

 

Por último, en lo político, tales procesos contribuirían a la conformación y fortalecimiento de instituciones representativas y al desarrollo de una cultura democrática y de participación, para lo cual habrá que fortalecer los de tipo asambleario, propios de los espacios comunitarios. Estos procesos demandan el cambio de los patrones tecnológicos para recuperar e incentivar alternativas locales, sin negar los valiosos aportes que pueden provenir del exterior, sobre todo de las llamadas tecnologías intermedias y «limpias». Hay que entender que gran parte de las capacidades y conocimientos locales están en manos de comunidades y pueblos que por decisión, tradición o marginación, se han mantenido fuera del patrón occidental. En dichos segmentos del aparato productivo se utilizan e inventan opciones para facilitar el trabajo y el consumo de productos locales, artesanales y orgánicos. Numerosas prácticas tradicionales tienen tal grado de solidez que el paso del tiempo parecería solo afectarlas en lo accesorio y no en lo profundo. Además, si se observa con detenimiento hay respuestas productivas, como las de la agricultura orgánica, con mejores rendimientos económicos en términos amplios que las promocionadas actividades convencionales. La construcción de un nuevo patrón tecnológico implica rescatar, desarrollar, o adaptar viejas y novedosas tecnologías, que, para ser liberadoras, no deberán generar nuevos modelos de dependencia (a través de los transgénicos, por ejemplo), tendrían que ser de libre circulación y de bajo consumo energético, así como emitir CO2 en reducidas cantidades, muy poco contaminantes, al tiempo que aseguran la creación de abundantes puestos de trabajo de calidad.

Ahora bien, hay que tener presente que un proyecto de organización social y productiva, sustentado en la dignidad y la armonía, como propuesta emancipadora, requiere una revisión del estilo de vida vigente, sobre todo a nivel de las élites, que sirve de marco orientador (inalcanzable) para la mayoría de la población en el planeta. Igualmente habrá que procesar, sobre cimientos de equidades reales, la reducción del tiempo de trabajo y su redistribución, así como la redefinición colectiva de las necesidades axiológicas y existenciales del ser humano en función de satisfactores singulares y sinérgicos, ajustados a las disponibilidades de la economía y la naturaleza.

Las limitaciones del extractivismo desbocado

Esta transición económica debería hacerse extensiva a aquellas formas de producción, como la extractivista, que sostienen las bases materiales del capitalismo y que ponen en riesgo la vida misma. Los países productores y exportadores de materias primas, es decir, de naturaleza, son funcionales al sistema de acumulación capitalista global y son también, indirecta o directamente, causantes de los problemas ambientales mundiales. Aunque pueda resultar contradictorio, la actual crisis múltiple y mutante del capitalismo y el manejo que se le ha dado, fundamentado en multimillonarias inyecciones de recursos financieros para salvar la banca, mantienen elevados —vía especulación— los precios de muchas materias primas, como el petróleo y los minerales, e incluso de muchos alimentos; situación que ya estuvo presente en los años anteriores a la crisis como parte de la lógica especulativa del capital ficticio. Así estos recursos ya no solo están destinados a atender la demanda energética o productiva o alimenticia, sino que se han transformado en activos financieros en medio de una economía mundial dominada por fuerzas y tendencias especulativas. Por lo tanto, caminar hacia el socialismo, como reza el discurso oficial de algunos gobiernos «progresistas», alimentando las necesidades —incluyendo las demandas especulativas— del capitalismo global, a través de la expansión del extractivismo, es una incoherencia.

El extractivismo no es compatible con una economía solidaria y sustentable porque depreda la naturaleza y devasta comunidades, al mantener estructuras laborales explotadoras de la mano de obra, que no aseguran un empleo adecuado. En países en los que aquel prima, la dinámica económica se caracteriza por prácticas «rentistas». Su estructura y vivencia social está dominada por las lógicas clientelares. Mientras que la voracidad y el autoritarismo caracterizan la vida política. Esto explica la contradicción de países ricos en materias primas donde, en la práctica, la masa de la población está empobrecida. Parece que somos pobres porque somos ricos en recursos naturales.

El ser humano en el centro de la otra economía

Aquí él debe ser el centro de la atención y su factor fundamental, siempre como parte de la naturaleza. Si éste es el eje de dicha economía, «el trabajo» es su sostén. Lo anterior plantea el reconocimiento en igualdad de condiciones de todas las formas de trabajo, productivo y reproductivo. La economía solidaria es entendida también como «la economía del trabajo». Así éste es un derecho y un deber social. Por lo tanto, ninguna forma de desempleo o subempleo puede ser tolerada. No sólo se trata de producir más, sino de hacerlo para vivir bien, que el trabajo contribuya a la dignificación de la persona. Habrá que asumirlo como espacio de libertad y de goce. Y en este contexto habrá incluso que pensar en distribuirlo de otra manera, pues cada vez es más escaso, proceso que vendrá atado con una nueva forma de organizar la economía y la sociedad. A su vez, tendrían que fortalecerse los esquemas de auto y cogestión en todo tipo de empresas, para que los trabajadores y las trabajadoras decidan en la conducción de sus unidades productivas.

 

Al rescate de algunas lógicas económicas

Para empezar una acción transformadora hay que reconocer que en el capitalismo lo popular y solidario convive y compite con la economía capitalista y con la pública. El sector de la economía social y solidaria está compuesto por el conjunto de formas de organización económica-social en las que sus integrantes, colectiva o individualmente, desarrollan procesos de producción, intercambio, comercialización, financiamiento y consumo de bienes y servicios. Tales formas de organización solidaria incluyen en el sector productivo y comercial cooperativas, asociaciones y organizaciones comunitarias, así como diversos tipos de unidades económicas populares. A éstas se suman las organizaciones del sector financiero popular y solidario, que tienen en las cooperativas de ahorro y crédito, en las cajas solidarias y de ahorro y en los bancos comunales sus pilares. Inclusive habría que rescatar valiosas experiencias con dinero alternativo, controlado por las comunidades, que han servido no solo para resolver problemas en épocas de crisis agudas, sino que han sido de enorme utilidad para descubrir y potenciar las capacidades locales existentes. Organizaciones como estas casi siempre sustentan sus actividades en relaciones de solidaridad, cooperación y reciprocidad y ubican al ser humano como sujeto y fin de toda actividad económica, por encima del lucro, la competencia y la acumulación de capital.

 

Desde esa lógica es necesario romper con las expresiones de paternalismo, asistencialismo o clientelismo, por un lado; y por otro, con toda forma de concentración y acaparamiento; prácticas que han dominado la historia de la región. El Estado tiene mucho que hacer en este campo. Por ejemplo, invertir en infraestructura y generar las condiciones que dinamicen a los pequeños y medianos productores, los cuales, con una pequeña inversión, sacan mucho más rédito a la unidad monetaria invertida que a la que invierten los grandes grupos de capital. Su problema es que no poseen capacidad de acumular. Ganan muy poco y viven en condiciones de inmediatez económica, subordinados muchas veces al gran capital. Tampoco tienen, mayoritariamente, una adecuada preparación profesional y técnica, dado que el Estado no se ha preocupado en ofrecer capacitación para la apropiada gestión de este sector productivo. Igualmente, hay que favorecer la cooperación entre estas empresas de propiedad social, en lo que se denominan «distritos industriales populares». Al respecto, existen numerosas experiencias. Lo que toca es profundizar y ampliar este tipo de prácticas, para que sean más las empresas que compartan costos fijos (maquinaria, edificios, tecnologías, entre otros) y aprovechen así economías de escala, lo que les aseguraría una mayor productividad.

Por ello se vuelve impostergable una reconversión de la matriz productiva. Esta decisión exige el ejercicio soberano sobre la economía, la desprimarización de su estructura, fomentar —e invertir en ella— la innovación científico-tecnológica estrechamente vinculada con el nuevo aparato productivo (y no en guetos de sabios); también demanda la inclusión social, la capacitación laboral y la generación de empleo abundante y bien remunerado. Este último punto es crucial para evitar el subempleo, la desigual distribución del ingreso, el desangre demográfico que representa la migración, entre otras patologías inherentes al actual modelo primario-exportador de acumulación.

Las estrategias de transición tendrán que ser necesariamente plurales.

Teniendo como horizonte la vocación utópica de futuro hay que desplegar acciones concretas para resolver problemas concretos. Y en ese empeño, rescatar y potenciar las prácticas y los saberes ancestrales, así como todas aquellas visiones y vivencias sintonizadas con la praxis de la vida armónica y en plenitud, que apunten en dicha dirección. Otro aspecto fundamental es reconocer que esta nueva economía no puede circunscribirse al mundo rural o a los sectores populares urbanos marginados. Uno de los mayores desafíos radica en repensar las ciudades, rediseñarlas y reorganizarlas, al tiempo que se construyen otras relaciones con el mundo rural, pensar formas diferentes de organizar la vida para y desde las ciudades. Construcción paciente vs. improvisación irresponsable La civilización capitalista ha favorecido el individualismo, el consumismo y la acumulación agresiva de bienes materiales, lo que ha exacerbado la competitividad entre iguales. Científicamente se ha demostrado la tendencia natural dominante de los humanos a la cooperación y la asistencia mutua. Es necesario recuperar y fortalecer esos valores y aquellas instituciones sustentadas en la reciprocidad y la solidaridad. Hay que valorizar los postulados feministas de una economía orientada al cuidado de la vida, basada en las virtudes antes mencionadas.

 

La soberanía debe aflorar con fuerza en varios ámbitos, como el monetario, el financiero, el energético o el alimentario. Por ejemplo, en este último, será un pilar fundamental de otra economía, que se sustentará en el derecho que tienen los agricultores a controlar la tierra y los consumidores su alimentación. Esta debe entenderse como un derecho humano. Y ello empieza por erradicar el hambre a través de una verdadera revolución agraria. Es imprescindible el acceso democrático a la tierra, que constituye un bien público. Dicha estrategia demanda respuestas participativas, descentralización efectiva, reconocimiento de tecnologías propias y ancestrales. Los campesinos y sus familias serán los protagonistas de este proceso, sobre todo a través de asociaciones de productores, comercializadores y procesadores de alimentos. El Estado —tanto el gobierno central como los descentralizados— debe establecer las políticas adecuadas para fomentar el cultivo ético de la tierra, desprivatizar el agua y asegurar la gestión social del riego, implementar adecuados mecanismos de crédito, impulsar tecnologías apropiadas para el entorno, fomentar los sistemas de transporte y los mercados justos, promover la reforestación y cuidar las cuencas hidrográficas, apoyar los procesos de capacitación de los campesinos, alentar el establecimiento de industrias locales para procesar los productos agrícolas. Lo anterior requiere una política de aprovechamiento de los recursos naturales orientada a «transformar antes que transportar», tanto para artículos tradicionales de exportación como para la producción de consumo interno.

 

Es fundamental proteger el patrimonio genético e impedir el ingreso de semillas y cultivos transgénicos. Ello evitará la pérdida de diversidad genética en la agricultura, la contaminación de variedades tradicionales y la aparición de superplagas y malezas. Y por supuesto resulta intolerable la producción de bio o agrocombustibles. Las finanzas deben apoyar el aparato productivo y dejar de ser simples instrumentos de acumulación y concentración de la riqueza, realidad que alienta la especulación financiera. De ahí que sea preciso construir una nueva arquitectura en este campo, en la que los servicios financieros sean de orden público. En ella, las finanzas populares, por ejemplo las cooperativas de ahorro y crédito, deberán asumir un papel cada vez más preponderante como promotoras del desarrollo, en paralelo con una banca pública de fomento, que aglutine el ahorro interno e impulse las economías productivas de características más solidarias. Las instituciones financieras privadas deberán dejar su espacio de predominio a favor de ese otro tipo de estructura. Esta nueva economía consolida el principio del monopolio público sobre los recursos estratégicos, pero, a la vez, establece una dinámica de uso y aprovechamiento de ellos desde una óptica sustentable. Asimismo, son necesarios mecanismos de regulación y control en la prestación de los servicios públicos. La propiedad privada, comunitaria, pública o estatal deberá cumplir su función social y ambiental. Los planteamientos expuestos marcan un derrotero para una nueva forma de organización y de economía. Quizás convenga rescatar el postulado de Carlos Marx en su Crítica al Programa de Gotha, en 1875: «de cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades». Y todo esto aceptando que los seres humanos formamos parte de la naturaleza. Estas palabras pueden parecer una utopía. De eso se trata; hay que escribir todos los borradores posibles de una utopía por construir, una que implique la crítica de la realidad desde los principios plasmados en la filosofía de la vida plena. Una utopía que, al ser un proyecto de vida solidario y sustentable, constituya una opción alternativa colectivamente imaginada, políticamente conquistada y construida, para ser ejecutada por acciones democráticas. Notas:(...) Fuente: http://www.rebelion.org/docs/177518.pdf

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Pensemos:"una modernidad capitalista que hoy por hoy llega a sus límites en las formas del neoliberalismo y de los modelos políticos que lo han puesto en práctica. Una genealogía del «buen vivir» muestra que estamos ante una alternativa en construcción, tarea colectiva que desborda su origen y exige experimentación, creatividad e imaginación, siendo más bien una actitud de vida antes que un programa acabado o una utopía de contornos claramente definidos. La genealogía posibilita una representación histórica del diseño y gestión políticas de la vida en la modernidad ecuatoriana, abriendo la posibilidad del diseño y bosquejo de otras nuevas". Tengamos en cuenta que la construcción es social. Comprobemos:

 

La construcción social del “Buen Vivir” (Sumak Kawsay) en Ecuador

Genealogía del diseño y gestión política de la vida
Año 2010

 

Por David Cortez*(Ecuador)

(...)3.5 Matriz ambientalista

En la propuesta elaborada por la “Asamblea Nacional Ambiental” de los pueblos, nacionalidades y organizaciones sociales del Ecuador” no se mencionan las expresiones “buen vivir” y “sumak kawsay”. Sus demandas, sin embargo, son una perspectiva política que coincide en varios puntos con las reivindicaciones planteadas por la CONAIE en clave del “buen vivir”. El subtítulo del documento anuncia la densidad y complejidad conceptual que la mayoría asambleista posteriormente supo acuñar en el “sumak kawsay” o “buen vivir”: “A la Asamblea Nacional Constituyente para una país justo, equitativo, diverso, sustentable, comunitario y soberano”.[73] En este discurso se toma como telón de fondo una preocupación por la naturaleza y, en estrecha y armónica relación con ésta, la existencia de poblaciones “ancestrales” que están siendo afectadas por la destrucción de aquélla: RECALCANDO que la biodiversidad, sus componentes y los recursos naturales son propiedad del Estado, patrimonio de la nación y están en la base de la vida de los pueblos y nacionalidades ancestrales indígenas, negros, afroecuatorianos, montubios y comunidades rurales quienes ejercen sus derechos de uso según sus costumbres y participan en su administración y manejo[74]

 

Diversidad cultural y naturaleza en relación armónica se convierten en categorías fundantes de la vida política: “Para alcanzar su bienestar y la plena realización de sus derechos e intereses, la nación se estructura en base a una sociedad diversa, justa, equitativa, responsable y sustentable.” De esta manera el ambiente sano se traduce en un derecho humano que pasa a ser el objetivo central del Estado: En reconocimiento al pleno ejercicio de los derechos colectivos, difusos y civiles, el Estado garantiza a pueblos y nacionalidades ancestrales indígenas, afroecuatorianos y montubios, comunidades rurales, ciudadanos y ciudadanas el derecho humano a vivir en un ambiente sano, ecológicamente equilibrado y libre de contaminación.[75] Esto supone, consecuentemente, una economía política que restituye al Estado su papel de agente regulador, a diferencia de modelos liberales que se habían empeñado en una supuesta separación del Estado y del mercado; intentado con ello hacer frente al deterioro del medio ambiente causado por la aplicación de programas neoliberales en el país y la región: La economía del Estado se organizará en función del interés nacional y bajo los principios de equidad, diversidad, sustentabilidad y soberanía privilegiando las economías de pequeña escala, revalorizando el trabajo de mujeres, los principios de comunidad y solidaridad, fortaleciendo el tejido y organización de este sector y las relaciones de intercambio justo.[76] Se le restituye a la naturaleza su “función social”, haciendo de su defensa la base para el planteamiento de derechos básicos: “la tierra y los recursos naturales tienen una función social. Su uso, acceso y manejo debe darse en función de garantizar la soberanía alimentaria, el bienestar de las comunidades rurales y urbanas y la conservación del patrimonio natural, agua, suelo y biodiversidad.” [77] El desarrollo sustentable se convierte en política oficial que tendrá que ser implementada, entre otras, por un futuro “Consejo Nacional de Desarrollo Sustentable”: “La planificación y ordenamiento territorial del Estado debe estar en armonía con la capacidad de sustentación de sus ecosistemas. En esta medida, deberá incluir el enfoque eco sistémico a nivel de planes y estrategias de las entidades nacionales, seccionales y sectoriales.”[78]

 

La centralidad, preocupación y acción que el “sumak kawsay” suscita en torno a la “naturaleza” es sin duda el puente que hizo posible su entronque con un discurso “ambientalista”. En este contexto, el concepto se conecta a una crítica de los devastadores efectos ambientales ocasionados por el neoliberalismo y, particularmente, de las consecuencias provocadas por actividades productivas que han sido protagonizadas por empresas trasnacionales en sectores de alta biodiversidad. Así, el “sumak kawsay” abandona la mera protección de las condiciones materiales, que hacen posible la producción, para unirse a la defensa del entorno natural con el que pueblos originarios están vital, histórica y culturalmente relacionados. En este sentido se pronuncia, por ejemplo, la organización no gubernamental Acción Ecológica: “Varias culturas y grupos humanos viven del manejo que hacen del entorno natural y cuando se destruye el medio del que dependen para sus actividades productivas y reproductivas su futuro está en riesgo.”[79]

 

Quienes hacen Acción Ecológica consideran que el “sumak kawsay” forma parte de una praxis política que recoge especialmente las demandas de poblaciones originarias afectadas por el “saqueo”[80] y la consiguiente destrucción del medio ambiente. Se trataría de lograr un “ecologismo popular”[81] que, inspirándose en las tesis “ecología política”[82], supone un vasto proyecto de sociedad. Esta plataforma común, además, se presenta como parte de una propuesta mayor en la que el “sumak kawsay” converge para la construcción de un paradigma de desarrollo “sustentable”, no sin antes criticar los límites de este concepto y proponiendo alternativamente el de una “sociedad ecológicamente sustentable”: “En el enfoque de trabajo Acción Ecológica hace una defensa a la Vida, pero no desde el desarrollo sostenible, como la hacen muchas de las instituciones que trabajan en la defensa ambiental. Si no desde el reconocimiento de las Sociedades Ecológicamente Sustentables.”[83]

 

3.6 Matriz feminista

En el documento[84] elaborado (2007) por diversos grupos y organizaciones de mujeres del Ecuador, como aporte a la Asamblea Nacional Constituyente, no existe una referencia explícita a la expresión “sumak kawsay” o a la “vida buena”. Sus planteamientos, sin embargo, expresan reivindicaciones y aspiraciones específicas para la construcción de relaciones armónicas entre seres humanos culturalmente diferenciados y la naturaleza. Sus propuestas se formulan desde la “equidad de género” como planteamiento central. A partir de aquí se esbozan lineamientos y propuestas concretas respecto a un mayor reconocimiento legal y constitucional de las demandas de las mujeres, de un “comercio justo”, de una “sexualidad plena”, de una “educación incluyente” y de una “economía comprometida”.

 

En su lectura, el verdadero problema no radica tanto en las diferencias entre las “identidades de género”, sino en el diferente valor que histórica y culturalmente se ha dado a lo masculino respecto a lo femenino, es decir, el trato dado a las mujeres como “seres humanos inferiores” por el hecho de ser diferentes. Esta sería la “inequidad madre”[85] de la cual se desprenderían otras tantas: valoración diferenciada del trabajo productivo respecto del reproductivo; sobrecarga del trabajo de las mujeres; violencia de género; ausencia de acceso y control a los recursos (financieros y no financieros); ausencia de condiciones reales que garanticen la participación de las mujeres en espacios mixtos. Todo esto no habría sido posible sin la construcción histórica y cultural de una “identidad femenina” que ha asignado a las mujeres un espacio, una manera de ser y un rol: “Nuestro espacio es la casa”, “Somos el corazón del hogar” y “El rol de la reproducción”. Discurso que tendría su contraparte masculina: “La identidad masculina responde a su pertencia a lo público, lo productivo y lo cerebral, algo así como que la imagen del hombre se construye desde la razón, casa afuera y en la generación de ingresos.”[86]

 

En el fondo, las mujeres cuestionan el discurso patriarcal y machista que en la modernidad ecuatoriana ha sido moldeado desde matrices liberales y cristianas. Su deseo de una mayor participación política estaría condicionada “por la decisión del hombre que tradicionalmente tiene la última palabra”.[87] Relaciones de género que, además, en la sociedad ecuatoriana obedecerían a prácticas de estratificación social desde criterios étnicos.

 

En este sentido, las luchas de las mujeres comportarían dos frentes: “Por un lado la lucha contra la discriminación, exclusión y abuso de poder que sufrimos las mujeres y hombres que pertenecemos a comunidades y organizaciones diferentes al mestizo y, por el otro lado, la discriminación dentro y fuera de nuestras comunidades, y organizaciones por el hecho de ser mujeres.”[88] El documento, por lo tanto, constata prácticas de discriminación de las mujeres por lo menos en tres sentidos: por ser mujeres, por ser indígenas y/o negras y por su pertenencia socioeconómica. Se trata de prácticas no solamente vertical, sino también horizontal e internas, es decir, las mismas mujeres se reconocen como reproductoras de dichas prácticas.[89]

 

Magdalena León, integrante de la Red Latinoamericana Mujeres Transformando la Economía,[90] considera que en el “sumak kawsay” se opera una convergencia del discurso de pueblos originarios, las propuestas provenientes del movimiento de mujeres y la perspectiva de organizaciones ecologistas: El ‘buen vivir’ en su formulación básica pone el acento en la relación armónica e integral entre los seres humanos y la naturaleza. Resulta convergente y se nutre de análisis y propuestas avanzadas ya desde hace décadas por la economía feminista y la ecologista, que han cuestionado las nociones de economía y riqueza en sus formas predominantes clásica y neoclásica, y que postulan la sostenibilidad ambiental y humana como centrales e indisociables.[91]

 

La propuesta del “sumak kawsay” recogería propuestas fundamentales de una “economía feminista” porque supone la revalorización del trabajo implicado en tareas de producción y reproducción de la vida en el marco de relaciones de equidad: “Postulados feministas de una economía orientada al cuidado de la vida, basada en la cooperación, complementariedad, reciprocidad y solidaridad, se ponen al día.”[92] En su opinión, Se da una coincidencia fundamental del “sumak kawsay” con la agenda del movimiento de mujeres y el ecologismo respecto a una ampliación del objetivo de la economía, en la medida que se la vincula a criterios de “sostenibilidad humana” y “ambiental”, abandonando así el criterio de la “acumulación” que en el modelo neoliberal había alcanzado su extremo.[93] De esta manera se asumiría la perspectiva del movimiento de mujeres que parte del reconocimiento de diversas modalidades o racionalidades de la economía, de las lógicas productivas, de las formas de trabajo y propiedad.[94] El “sumak kawsay”, por lo tanto, concretaría el “desafío feminista” de desenmascarar el modelo deprerador neoliberal que se basa sobre todo “en el trabajo subpagado y no pagado de las mujeres, que resulta ser, al mismo tiempo, factor de ‘competitividad’ y garantía para el sostenimiento de la vida”.[95] Aquí se jugaría, en consecuencia, la posibilidad misma de transformar aquella disociación perversa que el capitalismo instauró entre mujeres y economía, en la medida que se propone una alternativa de reapropiación de la economía por parte de aquéllas.

 

4. Conclusión

La subalternización de modos de vida no occidentales ha sido acompañada de procesos de resistencia anticolonial y luchas decoloniales que encuentran su expresión en el “sumak kawsay” constitucional. En este sentido, la nueva constitución supone un trabajo de creación como acceso crítico a tradiciones de modernidad desde las que en Ecuador, y posiblemente también en Latinoamérica, se ha diseñado y prácticado la vida política. Esto especialmente en relación a los resultados obtenidos por una modernidad capitalista que hoy por hoy llega a sus límites en las formas del neoliberalismo y de los modelos políticos que lo han puesto en práctica. Una genealogía del “buen vivir” muestra que estamos ante una alternativa en construcción, tarea colectiva que desborda su origen y exige experimentación, creatividad e imaginación, siendo más bien una actitud de vida antes que un programa acabado o una utopía de contornos claramente definidos. La genealogía posibilita una representación histórica del diseño y gestión políticas de la vida en la modernidad ecuatoriana, abriendo la posibilidad del diseño y bosquejo de otras nuevas.

5. Bibliografía:(...)

* Doctor en Filosofía, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito; PhD (c), Eberhard Karls Universität Tübingen (EKUT); Master en Migración, refugio y relaciones intercomunitarias, Universidad Autónoma de Madrid, España; PhD en Filosofía, Instituto de Filosofía, Universidad de Viena, Austria. e-mail: cortez_dg@yahoo.de; david.cortez@univie.ac.at

Fuente: http://www.uasb.edu.ec/UserFiles/369/File/PDF/CentrodeReferencia/Temasdeanalisis2/buenvivirysumakkawsay/articulos/Cortez.pd

 

 

La preeminencia, establecida por los gobiernos progresistas, del Estado capitalista por sobre las autoorganizaciones de los pueblos ha conducido al

refuerzo de la subsunción en el sistema mundo del capitalismo. Constatemos en Ecuador:

 

 

ECUADOR: Mujeres Defensoras de la Pachamama

 

Agradeceremos apoyarnos con la difusión del presente comunicado

 

Resoluciones de la asamblea popular ambiental en Luz y Guía

3 de junio de 2012

 

En la comunidad de Luz y Guía, parroquia Molleturo, cantón Cuenca, provincia de Azuay, reunidos en Asamblea Popular Ambiental miembros de organizaciones y pobladores de comunidades afectadas por la minería de la Costa, Sierra y Amazonía de Ecuador, convocados por la Junta de Agua Potable, Asociación Afiliados del Seguro Social Campesino de Luz y Guía, Asociación Agrícola Luz y Guía Campesina, Coordinadora Popular en Defensa de Molleturo – CPM, Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama y Coordinadora Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía – CNDVS, luego de conocer lo que está aconteciendo en los distintos puntos de conflicto minero en Ecuador, en especial en Molleturo con la presencia de las corporaciones transnacionales IMC, EcuadorGold, y con medianas y pequeñas empresa, que como CAPEGAFE están vulnerando nuestros derechos.


R
ESOLVEMOS:
1.Reiterar nuestro ¡NO, ROTUNDO A LA MINERÍA! y reafirmar la decisión de defender nuestros territorios, ecosistemas, fuentes de sobrevivencia como son la agricultura y ganadería, el Agua, la Pachamama, la Vida y la Soberanía de Ecuador.

2. Ejercer nuestro derecho a la resistencia y hacer prevalecer las decisiones tomadas en la presente Asamblea Popular Ambiental.

3. Ratificar que no puede quedar en la impunidad el desacato al Mandato Minero, ya que jamás hemos sido informados, peor consultados sobre ninguno de los proyectos de las empresas mineras que se encuentran en nuestras comunidades, más todavía cuando las concesiones están dentro de bosques protectores, áreas protegidas y zonas de amortiguamiento, así como en lugares de captación de agua para nuestro consumo.

4. Rechazar la posición del gobierno de Rafael Correa de dar total apertura al capital minero transnacional para que saque y deprede los minerales, sin miramientos de los irreversibles daños ambientales y sociales que esto va a traer en nuestras vidas y las de nuestras futuras generaciones.

5. Exigir que se entregue en forma inmediata el informe de la inspección realizada el 14 de mayo por parte de Ministerio de Ambiente y que se suspenda las actividades de la empresa CAPEGAFE.

6.  Rechazar y denunciar las amenazas de muerte que han venido recibiendo dirigentes y otras/os compañeros de Luz y Guía por parte de los pro-mineros.

7.  Respaldar las acciones que en forma directa se realicen en las comunidades en función de defender y hacer respetar los derechos.

8.  Solicitar, en forma urgente, una audiencia al Defensor del Pueblo de Ecuador para poner en su conocimiento la situación de nuestras comunidades e informarnos a cerca de los trámites que se están llevando en esta instancia, a fin de que se cumpla con la protección y tutela de nuestros derechos como lo establece la Constitución vigente.

9.  Realizar un Diálogo por la Vida en Cuenca, para difundir la situación de los conflictos mineros en especial de Molleturo, y trabajar para realizar una convocatoria en Naranjal que permita unir a los sectores de Guayas y El Oro.

10.  Fortalecer la unidad de las comunidades afectadas por la minería en la Coordinadora Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía – CNDVS.

11. Solidarizarnos con todas las comunidades que en el país, en el resto de Latinoamérica y el mundo resisten contra las grandes corporaciones saqueadoras de minerales y otros recursos afectando la vida de los pueblos.

12. Difundir las presentes resoluciones a través de los medios de comunicación.

¡POR EL AGUA, LA PACHAMAMA, LA VIDA Y LA SOBERANÍA,

ECUADOR LIBRE DE MINERÍA!

http://nomineria.blogspot.com/2012/06/resoluciones-de-la-asamblea-popular.html


EQUIPO DE COMUNICACIÓN CNDVS

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
"POR EL DERECHO A DEFENDER NUESTROS DERECHOS"
Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama
Dirección: Luis Cordero 7-23 y Presidente Córdova,
Edificio "Pumapungo", Tercer Piso, Oficina D1
Teléfono: 088699363
http://defensoraspachamama.blogspot.com


CUENCA - ECUADOR

Fuente: http://prensalibrepueblosoriginarios.blogspot.com.ar/2012/04/ecuador-mujeres-defensoras-de-la.html

----

Ecuador

Reporte sobre la investigación defensorial por la agresión a Defensoras de la Pachamama en protesta contra el proyecto minero Río Blanco: SE ESPERA RESOLUCIÓN

El Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama se encuentra a la espera de la resolución de la investigación defensorial CASO-DPE-0101-010101-209-2015-001168-EASU, abierta desde el 10 de noviembre de 2015 por la Defensoría del Pueblo (Zonal 6, Azuay), luego de que se aceptara a trámite la denuncia interpuesta por 8 mujeres de esta organización, debido a que fueron agredidas y detenidas en forma arbitraria, por la policía y agentes de seguridad, para impedir que protesten contra el megaproyecto minero Río Blanco. Este hecho se suscitó el 20 de octubre de 2015 en el Parque Central de Molleturo, durante la visita del Presidente Rafael Correa para inaugurar una obra de Ecuador Estratégico.

En la mencionada protesta pública y pacífica, las Defensoras de la Pachamama trataron de exhibir una pancarta con la consigna “Minería responsable, cuento miserable”, cuando fueron atacadas por la policía y agentes de seguridad política que les arrancharon la pancarta, agrediéndolas física y verbalmente, para luego sacarlas del Parque a la fuerza y detenerlas en una calle aledaña por más de 2 horas, violando así su derecho a la resistencia, libertad de expresión, opinión, reunión, manifestación, participación, integridad física, libre tránsito, entre otros, reconocidos en la Constitución ecuatoriana y tratados internacionales.

Frente a lo denunciado por las Defensoras de la Pachamama, el 20 de noviembre de 2015, el Intendente General de Policía de Azuay Ing. Luis Calle Peñaherrera, elaboró un informe por requerimiento del Gobernador de la provincia, en base al cual se solicitó “se archive el proceso iniciado”. En este informe el Intendente afirma que las manifestantes intentaron romper un supuesto cerco policial que se había instalado para impedir el acceso al Parque de Molleturo, y que más bien, las mujeres agredieron a la policía.

Se ha podido constar que no existe ningún otro documento de lo ocurrido ese día en Molleturo, ni siquiera un parte policial, como se indica en el “Informe Ejecutivo del Operativo de Control y Seguridad durante la Visita del Señor Eco. Rafael Correa Delgado Presidente de la República del Ecuador a la provincia del Azuay el día martes 20 de octubre de 2015”, elaborado el 31 de enero de 2016 por el encargado del operativo Crnl. Rubén Reyes Pacheco. 

Posteriormente, el 16 de marzo de 2016, el Intendente de Policía se presentó a rendir su versión dentro de la investigación, ratificándose en el contenido de su informe, y señalando además que la manifestación no fue pacífica pues las manifestantes procedieron a agredir a la policía intentando ingresar al Parque a “ofender al presidente”. Así mismo afirmó que no hubo detenidos. 

Esta misma versión fue sostenida por los jefes de la policía: Coronel Rubén Reyes Pacheco, Jefe del Distrito Cuenca Sur y jefe del operativo, así como por el Tnte. Coronel Juan Guerra Palacios, encargado del operativo en Molleturo, cuando se presentaron a rendir sus declaraciones el 16 de marzo de 2016.

Sin embargo, la policía no ha presentado ninguna prueba de las acusaciones que hace en contra de las denunciantes, por lo que las Defensoras de la Pachamama han contestado con sendos oficios dirigidos al Coordinador Defensorial Dr. Jorge Valdivieso Durán, señalando entre otras cosas:

“Que en nuestra calidad de Mujeres Defensoras de Derechos desde hace más de una década venimos desarrollando actividades públicas y pacíficas para la defensa y promoción de los Derecho Humanos, Ambientales, de Género y de la Madre Tierra. De igual manera acogiéndonos a lo establecido en la Constitución vigente sobre el derecho a la resistencia, a la libertad de opinión y expresión, de asociación, reunión, manifestación y participación, es pública nuestra oposición a que se desarrollen megaproyectos de minería en las zonas de páramo de Río Blanco y Quimsacocha, por los graves impactos que provoca la minería en los ecosistemas, las poblaciones, particularmente en las mujeres, y en los Derecho Humanos y de la Naturaleza…” 

“Que por nuestra labor como Defensoras de Derechos Humanos hemos sido blanco permanente de criminalización, represión y persecución por parte del Estado y gobiernos de Ecuador, siendo, en varias ocasiones violados nuestros derechos, y habiendo recibido agresión física y verbal por parte de la fuerza pública durante manifestaciones públicas y pacíficas. Es por ello que hemos venido denunciando constantemente esta situación en distintas instancias a nivel nacional, pero nunca hemos encontrado una respuesta positiva a nuestros reclamos, cuando se supone que el Estado y gobierno deben protegernos y dar las facilidades para que desarrollemos nuestra labor, de acuerdo a tratados y convenios internacionales que el país ha firmado y ratificado sobre Defensores y Defensoras de los Derechos Humanos.” 

“Manifestamos nuestra indignación absoluta y rechazamos rotundamente la contestación dada por la Gobernación del Azuay y el informe presentado por el Intendente de Policía, en donde sí se está faltando a la verdad y tergiversando los hechos…”

“El Intendente nos acusa directamente de realizar acciones violentas, es más, de agredir a la policía, pero no presenta ninguna evidencia que respalde sus declaraciones, quedando dichas acusaciones en simples enunciados carentes de valor jurídico, para lo que Usía Juzga.”

“¿Un grupo de mujeres adultas, la mayoría cercanas o ya de la tercera edad, podría pretender romper un supuesto cerco policial, con qué sabe qué intenciones?, según lo dicho en el informe de la policía. Definitivamente no, sólo que sea un grupo de ancianas privadas de sus facultades mentales, “viejas locas” en palabras de la policía. Esta insinuación implícita en lo señalado por el Intendente en su informe es totalmente inaceptable para nosotras y constituye una agresión más de parte de la policía, ya que es la típica forma de estigmatizarnos y descalificar nuestra labor haciéndonos ver como personas que actúan sin sentido, agresivas y peligrosas. 

¿Puede un grupo de 8 mujeres adultas agredir a un enorme contingente de policías, entre hombres y mujeres, mucho más jóvenes, altas/os, fuertes, preparadas/os físicamente y mentalmente para atacar y defenderse de ataques, que incluso tenían escudos protectores, toletes, cascos, ropa especial de protección? Es realmente una vergüenza que se afirme tal cosa…”

“… el informe del Intendente con una versión totalmente fuera de la realidad, no tiene base legal, ni hace prueba alguna, pues no tiene respaldo, ni legal, ni lógico a la luz de los elementos fácticos acontecidos, lo que le resta total credibilidad.”

“Volvemos a recalcar que las versiones dadas por el Intendente y los oficiales de policía no se apoyan en ninguna evidencia material, ya que no existe ni siquiera un parte policial y no se ha presentado ninguna prueba a lo largo de este proceso de investigación. Nosotras en cambio hemos presentado fotografías, audios y videos que apoyan nuestras declaraciones y la de nuestros testigos, donde no aparece el mencionado cerco policial, pero si se puede ver claramente momentos en que la policía por la fuerza nos quita las pancartas que intentamos exhibir… También está registrado como ante nuestros reclamos por no dejarnos ejercer nuestro derecho a la protesta, fuimos agredidas junto con otros compañeros que nos acompañaban en esa manifestación…” 

“Los actos desplegados en contra de nuestra organización, profundizan la intolerancia al libre ejercicio de nuestros derechos, y sobresale la criminalización de nuestra libertad por ser Defensoras de Derechos, además al afirmarse que nosotras hemos agredido a la policía, lo cual, no es cierto, ni existe prueba de tal acusación, no es más que una calumnia que atenta en contra de nuestro derecho al buen nombre como mujeres organizadas.”

Respecto al informe del Intendente de Policía y las declaraciones de los jefes encargados del operativo, Lina Solano Ortiz, miembro del Directorio del Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama dijo: “¿Cómo es posible que Mujeres Defensoras de Derechos seamos agredidas y detenidas en forma ilegal y totalmente injusta, y luego tengamos que soportar que en la investigación el Intendente y los jefes de la policía mientan de la manera más descarada, y lo que es más indignante, que digan que nosotras hemos sido las agresoras, continuado de esa manera las ofensas, estigmatizándonos y criminalizándonos dentro del propio proceso?”.

Por otra parte, dentro de esta investigación se ha podido tener acceso a la ORDEN DE SERVICIO No. 2015-1271-P3-SZA-1, la que contiene las directrices generales bajo las que la policía debía actuar en el operativo el día 20 de octubre de 2015, y respecto al que las Defensoras han presentado un oficio en el que entre otras cosas señalan:

1.      “El operativo preparado por la policía para el 20 de octubre de 2015 con motivo de la visita del Presidente Rafael Correa a Cuenca, según la Orden de Servicio No. 2015-1271-P3-SZA-1, establece en el numeral 2, correspondiente a la misión del operativo: “…mantener el control del orden público y seguridad del Sr. Presidente y de la ciudadanía en general.”, indiscutiblemente un objetivo definido en términos tan generales conlleva un amplio margen de interpretación, lo que a su vez se presta para que cualquier tipo de manifestación -por más pacífica que sea- pueda calificarse como un atentado al “orden público” o la “seguridad del Presidente”, y en base a ello justificar la actuación de la policía. Dado que no se define qué se entiende por “orden público”, consideramos que implícitamente el operativo le confiere a la fuerza pública la potestad de prohibir cualquier tipo de expresión de descontento hacia el gobierno.

Claramente el operativo estuvo diseñado bajo la premisa de que ocurrirían manifestaciones en contra del Presidente, y en tal sentido la policía tenía órdenes de repeler cualquier tipo de protesta, detener a manifestantes y documentar en video y audio pruebas que permitan su judicialización, tal y como lo establece la mencionada Orden de Servicio en el liberal “bb. El parte policial será elaborado por el miembro policial que procede a la aprehensión de las personas que se encuentre dentro de posibles protestas en contra del gobierno de acuerdo al formato establecido, de manera detallada y narrando la infracción si fue cometida en presencia de la Policía y en lo posible adjuntando pruebas o evidencias (fotos).” Y en el literal ”K:  Todas las acciones que articule la policía nacional dentro de todos los servicios involucrados serán documentadas, apoyadas en las operaciones de inteligencia mediante el registro de videos y audios que permitan establecer e identificar actores que trasgredan la ley penal, durante la permanencia del Sr. Presidente de la República” (el resaltado es nuestro).

Esta interpretación nos preocupa por cuanto ni en la Constitución vigente, ni en las leyes ecuatorianas, ni en la legislación internacional, se prohíbe que las ciudadanas y ciudadanos puedan expresar públicamente, en forma pacífica, ante cualquier autoridad (incluido el Presidente), su desacuerdo a políticas, prácticas o proyecto que afecten a la población. Impedir y criminalizar la protesta social y el reclamo, constituyen violaciones a los fundamentos y principios democráticos, los Derechos Humanos y de la Madre Tierra, más en un país que ha reconocido los Derechos de la Naturaleza, y cuyo gobierno se jacta de tener la Constitución más “progresista” del mundo.”

2.      “No hay que olvidar que en este operativo se actuó en forma violenta contra nosotras no sólo con el objetivo de arrebatarnos la pancarta de tela que exhibíamos y sacarnos del Parque y detenernos en una calle aledaña, sino que se vulneró flagrantemente nuestros derechos, pese a que no estábamos realizando actos en contra de la ley. Entonces, presumimos que esta actuación ilegal de la Policía está enmarcada en lo que establece la Orden de Servicio No. 2015-1271-P3-SZA-1, que señala en el literal “g.” “…acción de masa con el carácter netamente preventivo, aplicando el uso progresivo de la fuerza.”.

Nos preguntamos si dar golpes y patadas, lanzar puñetes e insultos a las y los ciudadanos que ejercen sus derechos ¿es “uso progresivo del fuerza” con “carácter netamente preventivo”?

Conjuntamente se señala en la mencionada Orden de Servicio “uso progresivo de la fuerza, siempre y cuando sea estrictamente necesario” (literal “m.”, subrayado por nosotras), y más adelante en el literal “v.” se menciona expresamente que se “…evitarán el plagio de Funcionarios o personas comunes, la toma de instalaciones Públicas, la obstrucción de carreteras, el daño a la propiedad privada o pública.”. 

Entones, se clarifica con absoluta nitidez que nada justifica la actuación de la policía, pues nosotras no estábamos cometiendo ningún delito, ni de los mencionados, ni de ningún otro tipo, simplemente ejercíamos de forma lícita y pacifica nuestro derecho a la resistencia, a la libre expresión y opinión.

3.      “En este sentido, con mayor abundamiento de los propio derechos transgredidos, se vislumbra como voz definitiva que la policía no actuó bajo los principio de “…Derechos Humanos, Legalidad, Ponderación, Proporcionalidad y Responsabilidad…” como se señala en el literal “x.” de la Orden de Servicio No. 2015-1271-P3-SZA-1, sino más bien bajo la vieja política anárquica de impedir cualquier protesta contra el gobierno, por pacífica que ésta sea, lo cual es totalmente inconstitucional, antidemocrático y contrario a los Derechos Humanos y de la Naturaleza, patentizándose más bien los peligrosos niveles de intolerancia que creíamos haber desechado con la Constitución vigente, la cual establece en el Artículo 1 que: EL ECUADOR ES UN ESTADO CONSTITUCIONAL DE DERECHOS Y JUSTICIA…

El gran número de personal asignado para el operativo del 20 de octubre de 2015 corrobora lo que decimos: un contingente total de 436 efectivos, más 153 aspirantes de las Escuelas de Formación, según consta en la referida Orden de Servicio. Para el caso de Molleturo, alrededor de 100 policías, entre hombres y mujeres, a lo que hay que sumar el contingente militar, los agentes de seguridad y los policías que llegaron con la caravana Presidencial.” 

Con respecto a este documento de la policía, Lina Solano Ortiz acotó: “A ello habría que añadir la realización de sobrevuelos por parte de la unidad Aero-policial dispuesto en la Orden de Servicio, así como el uso de caballos y perros, con lo que Molleturo estaba totalmente militarizado ese día para hacer aparecer como que el Presidente tuvo un gran recibimiento y que todos están felices con el proyecto minero”. 

Por el inquietante contenido de la referida Orden de Servicio, las Defensoras de la Pachamama dirigieron el 2 de mayo un oficio al Dr. Ramiro Rivadeneira Silva, Defensor del Pueblo de Ecuador, para expresarle su más profunda preocupación “por la falta de garantías para el ejercicio de fundamentales derechos reconocidos en la Constitución vigente como son: el derecho a la resistencia, integridad personal, libertad de opinión, de expresión, reunión, manifestación, participación, entre otros…” , si la policía está desarrollando sus operativos de la misma manera en otros lugares del país. 

En esas circunstancias es claro para el Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama que lo ocurrido el 20 de octubre de 2015 en Molleturo es una muestra más de los niveles de intolerancia del gobierno actual frente a las expresiones del descontento popular. 

Por ello toma mayor relevancia la resolución que emita la Coordinación Zonal 6 de la Defensoría del Pueblo de Ecuador, siendo la institución que, por mandato constitucional, tiene que proteger y tutelar los derechos, además de que debería ser un ente activo en la protección de las y los defensores de los Derechos Humanos y de la Naturaleza. 

Es necesario que la resolución que adopte la Defensoría del Pueblo en este caso, siente un precedente a favor de las y los defensores de derechos y de la vigencia de la Democracia en el país, caso contrario continuará reinando la prepotencia y el abuso de poder, evidenciándose nuevamente que las y los defensores de los Derechos Humanos se encuentran en total indefensión en Ecuador. 

Comisión de Asuntos Jurídicos y de Protección del Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama

¡POR EL DERECHO A DEFENDER NUESTROS DERECHOS Y A LA MADRE TIERRA!

COMISION DE COMUNICACIÓN DEL FRENTE DE MUJERES DEFENSORAS DE LA PACHAMAMA

Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama
Dirección: Luis Cordero 7-23 y Presidente Córdova,

Edificio “Pumapungo”, Tercer Piso, Oficina D1
Teléfono: (593) 7 2 826 876
Celular: (593) 988699363
Skype: Defensoras Pachamama
http://defensoraspachamama.blogspot.com/
Facebook: Defensoras de la Pachamama
Twitter:
@DefensorasPacha
YOUTUBE: DefensorasPachamama
CUENCA – ECUADOR

defensoraspachamama@gmail.com

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2016/05/13/ecuador-reporte-sobre-la-investigacion-defensorial-por-la-agresion-a-defensoras-de-la-pachamama/

 

 

----


CONAIE presentará pedido de amnistía para criminalizados del levantamiento de 2015
8 de junio de 2016

 

Por CONAIE
Boletín de prensa

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador-CONAIE, anunció esta mañana en rueda de prensa en su sede que se presentará un pedido de Amnistía en la Asamblea Nacional mediante legisladores y legisladoras de Pachakutik para quienes son procesados/as, sentenciados/as y criminalizados/as por participar en las acciones de hecho durante el proceso de Levantamiento Indígena el pasado agosto de 2015 en exigencia al cumplimiento de las demandas de los pueblos y nacionalidades.

Además, el representante de Naciones Unidas en Quito, Diego Zorrilla, recibió los testimonios de Luisa Lozano, Amable Angamarca y el informe que presentó la CONAIE por medio de su presidente Jorge Herrera. Según Herrera, el delgado de ONU aceptó que estos hechos serán llevados al Alto Comisionado de la ONU y que al interior del país se investigará sobre los hechos.

Jorge Herrera indicó que se encuentran a la puerta “más audiencias para compañeros y compañeras” que participaron en defensa de los Derechos de los pueblos y nacionalidades. Ratificó que los procesos judiciales no detendrán las exigencias que hace el movimiento indígena para que se cumpla las peticiones hechas. Recordó que piden la rectoría de la educación intercultural bilingüe, el libre acceso a la educación, el no cierre a las escuelas comunitarias, y otros.

Luisa Lozano y Amable Angamarca agradecieron el respaldo de solidaridad que realiza la ciudadanía en general. Enfatizaron que no son “culpables”. Angamarca dijo que es un comunicador comunitario y lo único que hacía es informar a la población sobre las necesidades del pueblo Saraguro y las acciones de hecho. Lozano afirmó que “solo por defender a una mujer embazara me sentencian”, ella recordó que la fuerza pública ingresó a territorios comunitarios invadiendo las casas.

La presentación del pedido de Amnistía se realizará este día jueves en la Asamblea Nacional de Ecuador. Previo a la entrega se realizará una rueda de prensa a las 10h00 en la sala de prensa de la Asamblea.

Comunicación CONAIE

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213176&titular=conaie-presentar%E1-pedido-de-amnist%EDa-para-criminalizados-del-levantamiento-de-2015-

 

 

 

El modelo esencialmente extractivista exige la seguridad jurídica o clima de súper negocios de las transnacionales y sus socios locales. Comprobemos cómo Rafael Correa la instituye:

 

 

Contribución al Plan de Gobierno de la Izquierda Ecuatoriana

La cuestión nacional en Ecuador

26 de mayo de 2016

Por Ileana Almeida (Rebelión)

Los errores de la política del presidente Correa son conocidos: individualismo extremo en el manejo de la vida política, falta de democracia en los órganos representativos del Estado, indiferencia a los pedidos sociales, modificaciones de la Constitución sin consulta previa, abuso del poder y autoritarismo, irresponsabilidad con la economía del país, irrespeto a la naturaleza, crecimiento de la burocracia en la administración, criminalización de la justicia, arbitrariedad y equivocación en el mando de la educación. A todo esto se suman un discurso agresivo contrario a la psicología social de los ecuatorianos y una publicidad política estridente. Lo dicho en el párrafo anterior, no es sino una síntesis de la complicada situación que vive el país a la luz de planteamientos económicos, ecológicos, políticos, jurídicos y psicológicos necesarios para “descorreizar” el país.

La propia realidad ha llevado a encontrar como única vía para enmendar errores, la ampliación y fortalecimiento de los sectores opositores al gobierno del presidente Correa. Por ahora son movimientos heterogéneos y sin acuerdos definitivos, pero se prevé escuchar desde cada sector esbozos de alternativas a la política gubernamental para consolidar los caminos del debate y las consecuentes decisiones que deberán adoptarse. Sin embargo, los planteamientos políticos del momento se caracterizan por la variedad y hasta por la contraposición ideológica.
Cabe reflexionar, ante todo, sobre las reales posibilidades de acuerdo en lo que toca a la administración democrática de los asuntos estatales y la solución de los problemas sociales a través de la consulta a los distintos grupos sociales, a tiempo de impedir con garantías jurídicas los abusos del poder.

No parece factible encontrar solución a los conflictos entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, y en concreto al manejo y reparto del agua y la tierra. No sería fácil, por lo que se percibe, llegar a un entendimiento que impulse la economía prescindiendo de reformas sociales y políticas. Además, quizás no sea aceptado por todos los sectores interesados admitir que las graves injusticias y desigualdades sociales provienen de la propiedad privada, régimen que no es fácil eliminar sin cometer errores. Seguramente resultan inevitables las divergencias entre los planteamientos ecologistas sobre el desarrollo económico y otras posiciones que no dan la debida importancia a la protección de la naturaleza. Por su parte, las organizaciones indígenas plantean con firmeza la necesidad de cumplir la Constitución de la República y poner en práctica el Estado Plurinacional estipulado en ella para satisfacer las legítimas demandas de los pueblos indígenas, por supuesto considerando la situación social y política de todo el país. A través de los siglos, en el Ecuador no se ha prestado atención a las necesidades políticas, culturales, lingüísticas, territoriales y existenciales específicas de los pueblos indígenas. Como resultado de esta omisión, se carece de las regulaciones estatales indispensables para darles representación política en el Estado ecuatoriano y permitirles que opten por una práctica política propia que garantice sus derechos. En el ámbito científico, ninguna institución se ocupa de valorar y encauzar los conocimientos ancestrales sobre la naturaleza que conservan los indígenas y que podrían traducirse en soluciones a problemas de salud, producción y bienestar universales. Los asuntos indígenas no son conocidos por la “opinión pública”, lo que se refleja negativamente en las relaciones nacionales. Las comunidades campesinas rurales, que son núcleos de las formaciones nacionales, son abandonadas por falta de apoyo para la producción agrícola, los territorios indígenas están a merced de las transnacionales, no se atiende al fomento de sus economías.
 

No se trata, desde luego, de declarar a las tierras y territorios indígenas “zonas cerradas”, sino de reconocer que para los indígenas son su suelo natal. Disponer de su riqueza arbitrariamente implica “vivir a costa del otro”. Es lo que se ha hecho desde las épocas coloniales. Desde el Estado se resuelve arbitrariamente el destino de las tierras comunales y de los recursos naturales que contienen. Pero la inobservancia de los derechos indígenas ahora cobra una nueva dimensión pues con la globalización se agudizan las contradicciones entre los intereses étnicos y nacionales y los intereses de las transnacionales. El Estado nacional es incapaz de defender los derechos de las nacionalidades y pueblos ante la voracidad de las transnacionales. No se han desarrollado instituciones que logren limitar los daños sociales y culturales del capitalismo industrial moderno sobre aquellos. Las compañías madereras, petroleras, mineras, agroquímicas, farmacéuticas, se apoderan y devastan los territorios indígenas de la Amazonía. El desbordamiento del capital y sus abusos presiona sobre las comunidades serranas. Los monocultivos transnacionalizados desplazan a los cultivos comunales, arrebatan las tierras ancestrales y las fuentes de agua. Las fronteras del Estado nacional se vuelven permeables al mercado y al capital móvil.



La solución de los problemas en el terreno jurídico reviste importancia para asegurar el desarrollo óptimo de los procesos nacionales. Se deben reforzar las organizaciones indígenas, transferirles funciones administrativas y respaldarlas con mecanismos idóneos, sobre todo para defender el medio ambiente de la perniciosa extracción de los recursos naturales. No hay proyecto para orientar profesionalmente a la juventud de las diversas nacionalidades y pueblos; cualquier proyecto debería armonizarse con la productividad y la oferta de trabajo para favorecer el desarrollo de las comunidades rurales. Mientras la tierra comunal indígena esté desatendida y expuesta a toda clase de abusos nacionales e internacionales la migración a las ciudades será imparable. Desgraciadamente, en las ciudades los indígenas no pueden elevar su nivel de vida y se ven obligados a cumplir los trabajos más peligrosos y riesgosos. Es visible el aumento de niños y jóvenes indígenas que se dedican al consumo de drogas en las urbes. Se necesitan políticas habitacionales, culturales, de salubridad, de empleo para hacer frente al problema de una población urbana que crece sin amparo oficial. Los pueblos indígenas que viven en el Ecuador hablan, de acuerdo a estudios científicos, en doce lenguas. Al mismo tiempo el español es lengua de comunicación entre las nacionalidades. El bilingüismo con el español tiene significación internacional y nacional. Saber el español es “ventajoso” para la mayoría de las poblaciones indígenas, pero al mismo tiempo desplaza a las lenguas aborígenes. Las funciones sociales de las lenguas de las nacionalidades están débilmente desarrolladas. No se garantiza su empleo en organismos públicos y no se satisfacen los sentimientos nacionales.

En el funcionamiento de la Educación Intercultural Bilingüe se había avanzado notoriamente, pero el gobierno del presidente Correa cortó con un decreto toda la actividad autónoma que se venía desarrollando.
La Educación Intercultural Bilingüe se había convertido en un símbolo de libertad y autodeterminación. Por desgracia muchos aspectos del bilingüismo y de la interculturalidad están poco elaborados. Las culturas indígenas evitan que el país caiga en una monotonía cultural insoportable; aportan a todos los aspectos de la vida: a la vivienda, la comida, la música, los ritmos, los colores, la salubridad, la vestimenta, los rituales, las fiestas, los instrumentos musicales, los conocimientos tecnológicos y ecológicos, los instrumentos de trabajo. La interculturalidad no debe significar la desaparición de una cultura, más bien coadyuva al enriquecimiento mutuo entre las diferentes culturas. Si hablamos de la historia de los pueblos indígenas tenemos que admitir que no son conocidas o que directamente se la niega. Es el caso de la historia del pueblo quechua/quichua que ha sido borrada de la Historia Universal, y que ha pasado a ser utilizada simplemente para alargar las historias de las naciones dominantes y los proyectos de la Historia oficial. Los indígenas no pueden estudiar su historia en ningún manual de colegios e institutos.

Hay un estancamiento en la elaboración teórico conceptual de la problemática de pueblos y nacionalidades. Es muy posible que algún teórico se niegue a otorgar a los pueblos indígenas la categoría de nacionalidades. Es un aspecto discutible por ahora. Sin embargo, se debería utilizar categorías que permitan entender la relación de los pueblos y nacionalidades indígenas con el Estado, con la nación ecuatoriana y el Estado-nación establecido en el país. Hay que diferenciar con precisión los conceptos de ciudadanía y nacionalidad. El problema nacional no es lo mismo que la cuestión de las clases sociales. Sin embargo, mantienen una correlación. La lucha de clases en el país no es lo único que muestra el desequilibrio social. La Constitución del Ecuador establece que el Estado ecuatoriano es plurinacional, pero nada se hace para convertir lo escrito en práctica social.
 

No se reconocen las autonomías de hecho (comunidades) ni las de derecho (Educación Intercultural Bilingüe, organizaciones políticas). El Estado Plurinacional no significa que se quiera dividir el país; de lo que se trata es de democratizar el Estado. Las instituciones que se establezcan para defender a los pueblos y nacionalidades indígenas deben expresar su especificidad, pero también deben ser abiertas para dar cabida a los que quieran compartir y vivir otras vidas y otras experiencias.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212681

 

En consecuencia, el Estado capitalista y subordinado a imperialismos es incompatible con los buenos vivires-convivires porque hace a la preeminencia del extractivismo por sobre la vida. Constatemos en Venezuela:

 

Decreto del Arco Minero del Orinoco

Un ataque a la vida y

un criminal desconocimiento de los pueblos indígenas

23 de mayo de 2016

Por Edgardo Lander (Rebelión)

La explotación minera -sobre todo en la extraordinaria escala que se contempla en el Arco Minero del Orinoco- significa obtener ingresos monetarios a corto plazo, a cambio de la destrucción socio-ambiental irreversible de una significativa proporción del territorio nacional y el etnocidio de los pueblos indígenas habitantes de la zona. Todo esto por decisión presidencial, con ausencia total de debate público, en un país cuya Constitución define a la sociedad como “democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural”.

Lejos de representar una mirada estratégica alternativa a la lógica rentista que ha predominado en el país durante un siglo, constituye este decreto una decisión de profundizar el extractivismo y acentuar dicha lógica rentista. Los casi 112 mil kilómetros cuadrados (12% del territorio nacional) del Arco Minero incluyen selvas tropicales húmedas, grandes extensiones de sabanas de frágiles suelos, una extraordinaria biodiversidad, críticas fuentes de agua y territorios de pueblos indígenas. Todo esto amenaza con ser devastado si se lleva a cabo lo contemplado en este decreto:

El régimen previsto en este decreto tiene como objetivo prioritario, la creación de los estímulos necesarios para incrementar las capacidades de aprovechamiento de las potencialidades de los recursos minerales en el Arco Minero del Orinoco, en sintonía con las metas establecidas en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación. (Artículo 4)

 

La gran minería es incompatible con la preservación ambiental

No hay ninguna tecnología de minería en gran escala que sea compatible con la preservación ambiental. Las experiencias internacionales en este sentido son contundentes.

En regiones boscosas, como buena parte del territorio del Arco Minero, la minería en gran escala, a cielo abierto, produce necesariamente procesos masivos e irreversibles de deforestación. La rica biodiversidad de la zona sería severamente impactada, generándose la pérdida de numerosas especies. Los bosques amazónicos constituyen una defensa vital en contra del calentamiento global que afecta al planeta. La deforestación de estos bosques implica simultáneamente un incremento de la emanación de gases de efecto invernadero y una reducción de la capacidad de dichos bosques de absorber/retener dichos gases, acelerando así el calentamiento global. Las consecuencias de estas acciones transcienden en mucho al territorio nacional. En lugar de otorgarle prioridad a la necesidad urgente de frenar los actuales procesos de deforestación generados por la explotación ilegal del oro, la ganadería y la explotación maderera, con la legalización y promoción de las actividades mineras en gran escala contempladas en el territorio del Arco Minero del Orinoco, se produciría una fuerte aceleración de esta dinámica deforestadora.

El mineral a explotar en el cual el gobierno ha hecho más énfasis ha sido el oro. De acuerdo al Ministro de Petróleo y Minería y Presidente de PDVSA, Eulogio Del Pino, se estima que las reservas auríferas de la zona serían de 7.000 toneladas, lo que a los precios actuales representaría unos 280.000 millones de dólares. 1

Para la explotación del oro se utilizan agentes altamente contaminantes de suelos y aguas, especialmente cianuro y mercurio. La vida acuática de los ríos de esta zona ha venido siendo contaminada por la actividad minera desde hace décadas, poniendo en peligro la salud tanto de los habitantes de la zona como de quienes viven río abajo. Mucha de la población de esta región presenta en la actualidad elevados niveles de contaminación mercurial. El proyecto del Arco Minero, en lugar de responder a la urgencia de tomar medidas para reducir estos niveles de toxicidad, tendría como resultado una expansión masiva de ésta.

La explotación de oro a cielo abierto exige escavar inmensos volúmenes de terreno por cada unidad de oro extraída. Las nuevas tecnologías de la minería a cielo abierto hacen rentable (para las empresas, claro está), la explotación cuando el oro se encuentra en concentraciones hasta de un gramo por tonelada de material removido, esto es, una relación de un millón a uno. De mantenerse esta relación, para extraer durante los próximos 70 años las siete mil toneladas de oro que han sido anunciadas por el gobierno, sería necesario remover unos siete mil millones de toneladas de material, inmensos cerros de desechos, muchos de ellos contaminados con arsénico y otros tóxicos, que alterarían dramática e irreversiblemente todo el ambiente de la zona. Dados estos volúmenes, toda afirmación en el sentido de que se podría recuperar el territorio a su estado original no pasan de ser una irresponsable fantasía.

Una vez que estos inmensos volúmenes de material son removidos y triturados, el método más eficiente para la recuperación del oro es la lixiviación con cianuro lo que requiere grandes lagunas tóxicas que si no están bien impermeabilizadas contaminan los suelos y las y aguas subterráneas. Como lo ha demostrado la experiencia internacional, estas lagunas pueden derramarse con catastróficas consecuencias.

Este decreto constituye una abierta violación de derechos y responsabilidades ambientales taxativamente establecidas por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela , por la legislación ambiental vigente y por acuerdos internacionales suscritos por el país como el Convenio de Diversidad Biológica . De acuerdo al artículo 127 de la Constitución :

Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, genética, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica. [...]

Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley.

Todo esto se deja a un lado en las políticas definidas en el decreto. En primer lugar, pese a estas expresas normas constitucionales, el territorio abierto a la explotación minera incluye Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), Parques Nacionales, Reservas Forestales como Imataca, Monumentos Naturales y lugares sagrados de los pueblos indígenas.

De acuerdo al Artículo 129 de la Constitución:

Todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y socio cultural. (...)

En los contratos que la República celebre con personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras, o en los permisos que se otorguen, que involucren los recursos naturales, se considerará incluida aun cuando no estuviera expresa, la obligación de conservar el equilibrio ecológico, de permitir el acceso a la tecnología y la transferencia de la misma en condiciones mutuamente convenidas y de restablecer el ambiente a su estado natural si éste resultara alterado, en los términos que fije la ley.

Las decisiones sobre la apertura de casi 112 mil kilómetros cuadros a la minería en gran escala, y la convocatoria a empresas mineras transnacionales se ha realizado antes de la realización de estudio alguno de impacto ambiental. De acuerdo al Presidente del Banco central de Venezuela, Nelson Merentes, el gobierno ya ha suscrito alianzas y acuerdos con150 empresas nacionales y transnacionales, “ quienes, a partir de entonces, podrán ejecutar labores de exploración, para certificar las reservas minerales, para luego pasar a la fase de explotación de oro, diamante, hierro y coltán”. 2 Se desconoce el contenido de estos acuerdos. De acuerdo al Artículo 10 del Decreto:

El Plan de Desarrollo Específico de la Zona deberá ser elaborado en un lapso de seis (6) meses, contado a partir de la publicación del presente Decreto en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela.

Para el mes de agosto del año 2016 debería estar finalizado el “Plan de desarrollo específico”, lo que requeriría, necesariamente, la evaluación de los impactos ambientales. Si esto se contempla hacerlo en tan breve tiempo, es posible imaginar la poca profundidad y baja calidad de los estudios previstos.

 

Los pueblos indígenas

En la amplia franja de territorio denominada Arco Minero del Orinoco habitan diversos pueblos indígenas, entre otros: Warao, E´Ñepa, Hoti, Pumé, Mapoyo, Kariña, Piaroa, Pemón, Ye´kwana y Sanemá. Sus territorios, las condiciones materiales de la reproducción de sus vidas, serían devastados por esta explotación minera, produciéndose así un etnocidio en gran escala. Además de los impactos ambientales, en estos territorios se incrementaría la escala de los fenómenos socio-culturales que han venido acompañando a la actividad minera en estos años: violencia, corrupción, prostitución, alcoholismo, tráfico de drogas, violación de menores, para militarismo y represión policial y militar.

Esto constituye una flagrante y generalizada violación de los derechos de los pueblos indígenas, tal como estos están garantizados en el Capítulo VIII de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela :

Artículo 119. El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, idiomas y religiones, así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida. Corresponderá al Ejecutivo Nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles de acuerdo con lo establecido en esta Constitución y la ley.

Artículo 120. El aprovechamiento de los recursos naturales en los hábitats indígenas por parte del Estado se hará sin lesionar la integridad cultural, social y económica de los mismos e, igualmente, está sujeto a previa información y consulta a las comunidades indígenas respectivas. Los beneficios de este aprovechamiento por parte de los pueblos indígenas están sujetos a la Constitución y a la ley.

Se violan igualmente los derechos garantizados en los principales instrumentos legales referidos a éstos que han sido aprobados por la Asamblea Nacional en estos años: Ley de demarcación y garantía del hábitat y tierras de los pueblos indígenas (enero 2001) y La Ley Orgánica de pueblos y comunidades indígenas (LOPCI, diciembre 2005). Entre estas violaciones destacan todas las normas de consulta previa e informada que están firmemente establecidas tanto en la legislación venezolana como internacional ( Convenio 169 de la OIT) en los casos en que se programen actividades que podrían impactar negativamente los hábitats de estos pueblos.

El Ejecutivo Nacional no consultó el Decreto del Arco Minero del Orinoco con los pueblos indígenas afectados, tal como lo obliga el Art. 120 de la Constitución, “de buena fe” y “en el idioma” de cada uno de éstos, tal como lo pauta el Art. 11 del Cap II de la LOPCI, por la sencilla razón de que no los reconoce, que se niega a reconocer a los Pueblos Indígenas, como lo demuestra el hecho incontestable de que el 15 de diciembre de 2016 se cumplirán quince años de la negativa del Ejecutivo Nacional a demarcar las tierras y hábitat de los pueblos indígenas que habitan en territorio de la República Bolivariana de Venezuela. La Disposición Transitoria Décimo Segunda de la Constitución le concede al Ejecutivo Nacional, para la Demarcación de Tierras y Hábitat de los Pueblos Indígenas, un plazo de dos años contados a partir de la entrada en vigencia de ésta el 15 de diciembre de 1999. De acuerdo a la Constitución, la Demarcación de Tierras y Hábitat de los cuarenta y dos Pueblos Indígenas reconocidos en el texto constitucional debería haber concluido el 15 de diciembre de 2001. Desde esa fecha hasta el presente, la no demarcación de las Tierras y Hábitat de los Pueblos Indígenas es una violación al espíritu y la letra de nuestra Carta Magna. Si el Ejecutivo Nacional hubiese honrado la Constitución, y en estos tres últimos lustros hubiese reconocido a los pueblos indígenas en el hecho concreto de la demarcación de sus Tierras y Hábitats, el Decreto del Arco Minero no hubiera sido posible. El asalto a los yacimientos mineros era un objetivo latente, y a ese objetivo de rapiñar los yacimientos minerales en tierras ancestrales indígenas no le convenía que hubiese Demarcación, y por eso no la hubo. El Ejecutivo Nacional podrá decir que ha entregado más de dos millones de hectáreas, pero no puede afirmar que haya un solo pueblo indígena que haya sido demarcado en sus tierras y hábitat ancestrales. El Ejecutivo Nacional ha repartido parcelas al peor estilo de la Reforma Agraria pero no ha demarcado a pueblo indígena alguno.

Con el objeto de una compresión integral de lo que todo esto significa, presentaremos una comparación histórica relativamente reciente, que nos ilustre. Para el Ejecutivo Nacional del 2016, presidido por Nicolás Maduro, los pueblos indígenas que habitan ancestralmente el territorio de los 112.000 Km cuadrados delimitados en el Decreto del Arco Minero del Orinoco, parecen ser los mismos “irracionales” que, para el Ejecutivo Nacional que gobernaba entre 1964 y 1969, presidido por Raúl Leoni, eran los warao cuando, también de manera inconsulta, le cerró a este pueblo su Caño Manamo, para beneficio exclusivo de las empresas Iron y Orinoco Mining Companies, de manera que pudieran sacar, tanto en el invierno como en el verano, sus barcos cargados con el mineral de hierro del Cerro Bolívar. El cierre del Caño Manamo le causó a hombres, mujeres y sobre todo niños y niñas warao -como resultado de la salinización- la pérdida de sus aguas y tierras trayéndoles así la muerte por hambre, sed y desesperación

Se continúa desconociendo la existencia misma de los Pueblos Indígenas, ahora a nombre del Socialismo del Siglo XXI.

Sin embargo, el daño más profundo de esta puñalada que es el Decreto del Arco Minero del Orinoco, tiene que ver con la muerte del sueño del país multiétnico y pluricultural que, de acuerdo al Preámbulo de la Constitución, íbamos a ser algún día. El Decreto del Arco Minero del Orinoco implica la obligatoriedad de tener una única racionalidad, una única cultura: la occidental capitalista, la que determina insoslayablemente que, como en esos 112.000 Km cuadrados hay oro, diamantes, coltán, uranio, hierro, cobre, bauxita y tierras raras, entonces lo único racional que puede hacerse es extraerlos y convertirlos en mercancía, aún cuando esa extracción mate al aire, al agua y a la vida en su conjunto.

Esa violación de la Constitución, que nos obliga a todas y todos las y los venezolanos, a tener la racionalidad de la Bolsa de Toronto, es la derogación del proyecto de país que habíamos decidido ser el 15 de diciembre de 1999, cuando aprobamos en Referéndum esa Constitución. 

El agua

El agua ha pasado es las últimas décadas a ser un asunto crecientemente crítico para el presente y futuro de la humanidad y de una amplia gama de formas de vida en el planeta. A la vez que se incrementa sostenidamente la demanda de agua, para una elevada proporción de la humanidad, el acceso a ésta se está haciendo cada vez más difícil. El cambio climático está modificando los patrones de lluvia y de sequía. Igualmente se está reduciendo la disponibilidad de agua para centenares de millones de personas, como consecuencia del derretimiento de los glaciares, y la disminución correspondiente de su capacidad para almacenar agua dulce. Actividades humanas como el uso masivo de agrotóxicos y el fracking están reduciendo el volumen de agua disponible mediante niveles irreversibles de contaminación.

En el pasado, tanto en Venezuela como en el resto del planeta, se le dio prioridad a la explotación de minerales e hidrocarburos sobre el agua, asumiendo que se trataba de un bien infinitamente disponible. Fueron muchas y de catastróficas consecuencias las decisiones que basadas en este supuesto de acceso sin límites al agua se tomaron en diferentes países del mundo. El ejemplo más dramático en Venezuela es el del Lago de Maracaibo. Este lago, del cual las ciudades de Maracaibo, Cabimas y otros pueblos de ambas costas tomaban su agua hasta bien entrado el siglo XX, fue, y continua siendo sacrificado (¿impacto colateral?) a la explotación petrolera. El Canal de Navegación, construido para permitir la entrada de grandes buques petroleros, ha permitido por décadas la entrada de agua salada. Esto, junto con la contaminación agroquímica y la descarga de aguas cloacales sin tratamiento han venido, durante décadas, lenta pero seguramente, matando al mayor lago de toda América Latina. ¿Está la sociedad venezolana dispuesta a repetir esta catástrofe ambiental, está vez en la cuenca del río Orinoco?

De acuerdo a las previsiones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, se espera que en las próximas décadas en el territorio venezolano se produzca un incremento de la temperatura y una reducción del volumen del agua de lluvia. La sequía de los últimos años que ha afectado los volúmenes de agua que llegan a la represa del Guri podría ser un anticipo de lo que pronto se convertirá en la nueva normalidad.

Toda la zona del territorio venezolano al sur del Orinoco constituye la mayor fuente de agua dulce del país. Los procesos de deforestación previsibles con la actividad minera en gran escala inevitablemente conducirán a una reducción adicional de los volúmenes de agua en la zona.

 

La crisis eléctrica

Uno de los fenómenos de mayor impacto sobre la vida de los habitantes del territorio venezolano en los últimos años ha sido el de las crisis eléctricas, debidas en parte a la reducción del caudal del Caroní, río cuyas represas hidroeléctricas generan hasta 70% de la electricidad que se produce en el país. A las alteraciones generadas por el cambio climático, la minería en gran escala en el territorio del Arco Minero del Orinoco contribuiría directamente a la reducción de la capacidad de generación de electricidad de estas represas. En primer lugar, como se ha señalado arriba, por la reducción del caudal de los ríos de la zona impactada por estas actividades. Igualmente, las actividades mineras río arriba de estas represas, al reducir la capa vegetal de las zonas circundantes, inevitablemente incrementarían los procesos de sedimentación de estas represas. Con ello se reduciría progresivamente su capacidad de almacenamiento y su vida útil. La totalidad de las represas hidroeléctricas de este sistema del bajo Caroní se encuentran dentro de los límites que han sido demarcados como parte del Arco Minero del Orinoco.

 

Incentivos a corporaciones públicas, mixtas y privadas

Está prevista la participación de “empresas privadas, estatales y mixtas”. El decreto contempla una variada gama de incentivos públicos a estas corporaciones mineras, entre otras la flexibilización de normativas legales, simplificación y celeridad de trámites administrativos, la no-exigencia de determinados requisitos legales previstos en la legislación venezolana, la generación de “mecanismos de financiamiento preferenciales”, y un régimen especial aduanero con preferencias arancelarias y para arancelarias para sus importaciones. Contarán igualmente con un régimen tributario especial que contempla la exoneración total o parcial del pago del impuesto sobre la renta y del impuesto de valor agregado:

Artículo 21. En el marco de la política económica sectorial, el Ejecutivo Nacional podrá otorgar exoneraciones totales o parciales del Impuesto sobre la renta y del impuesto al valor agregado, aplicables, exclusivamente, a las actividades conexas a la actividad minera, a los fines de fomentar el impulso y crecimiento de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco.

Igualmente, las empresas mixtas constituidas para el desarrollo de actividades primarias, previstas en el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica que Reserva al Estado las Actividades de Exploración y Explotación del Oro, así como las Conexas y Auxiliares a estas, sobre los yacimientos ubicados en la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco gozarán de estos beneficios mientras dure el desarrollo del proyecto.


Militarización de la zona y la llamada prevalencia del “interés general” sobre el “interés particular”

Las posibilidades de oponerse a los impactos negativos de la gran minería en la zona del Arco Minero están prohibidas por las normativas del decreto. Con el fin de impedir que las actividades de las empresas encuentren resistencia, se crea una Zona de Desarrollo Estratégico bajo la responsabilidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana:

Artículo 13. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en conjunto con el Poder Popular organizado, y en coordinación con las autoridades del Ministerio del Poder Popular con competencia en materia petrolera tendrá la responsabilidad de salvaguardar, proteger y mantener la continuidad armoniosa de las operaciones y actividades de las Industrias Estratégicas ubicadas en la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 89 del Decreto N° 295 con Fuerza y Rango de Ley de Minas, el articulo 109 y siguientes del Reglamento General de la Ley de Minas, y el artículo 40 del Decreto N° 1.395 con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica que Reserva al Estado las Actividades de Exploración y Explotación del Oro, así como las Conexas y Auxiliares a estas.

El decreto en cuestión establece en forma expresa la suspensión de los derechos civiles y políticos en todo el territorio del Arco Minero.

Artículo 25. Ningún interés particular, gremial, sindical, de asociaciones o grupos, o sus normativas, prevalecerá sobre el interés general en el cumplimiento del objetivo contenido en el presente decreto.

Los sujetos que ejecuten o promuevan actuaciones materiales tendentes a la obstaculización de las operaciones totales o parciales de las actividades productivas de la Zona de Desarrollo Estratégica creada en este decreto serán sancionados conforme al ordenamiento jurídico aplicable.

Los organismos de seguridad del estado llevarán a cabo las acciones inmediatas necesarias para salvaguardar el normal desenvolvimiento de las actividades previstas en los Planes de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, así como la ejecución de lo dispuesto en este artículo.

Son extraordinariamente graves las consecuencias de esta “Prevalencia del interés general sobre Intereses particulares”. Se entiende por “intereses generales”, la explotación minera tal como ésta está concebida en este decreto presidencial. Toda otra visión, todo otro interés, incluso la apelación a la Constitución, pasa a ser definido como un “interés particular”, y por lo tanto sujeto a que los “organismos de seguridad del Estado” lleven a cabo “las acciones inmediatas necesarias para salvaguardar el normal desenvolvimiento de las actividades previstas” en el decreto. Pero, ¿cuáles son o pueden ser los intereses denominados aquí como “particulares”? El decreto está redactado en forma tal que permite una amplia interpretación. Por un lado, señala expresamente como “particulares” los intereses sindicales y gremiales. Esto puede, sin duda, conducir a la suspensión, en toda la zona, de los derechos de los trabajadores contemplados en la Constitución 3 , y en la Ley Orgánica del Trabajo, los trabajadores y las trabajadoras. ¿Implica esto igualmente que los derechos “gremiales”, y por lo tanto “particulares” de los periodistas de informar sobre el desarrollo de las actividades mineras quedan suspendidos?

¿Qué implicaciones tiene esto para los que sería sin duda el sector de la población más afectado por estas actividades, los pueblos indígenas? ¿Serían las actividades en defensa de los derechos constitucionales de dichos pueblos llevadas a cabo por sus organizaciones, de acuerdo a “sus normativas” entendidos igualmente como “intereses particulares” que tendrían que ser reprimidos si entrasen en contradicción con el “interés general” de la explotación minera en sus territorios ancestrales?

Todo esto es aún más preocupante si se considera que solo dos semanas antes del decreto de creación de la Zona de desarrollo del Arco Minero, el Presidente Nicolás Maduro decretó la creación de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg) , adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Defensa. 4 Esta empresa tiene atribuciones de amplio espectro para dedicarse “sin limitación alguna” a cualquier actividad relacionada directa o indirectamente con actividades mineras, petrolíferas o de gas. 5 Con la previsible participación de esta empresa en las actividades del Arco Minero, las fuerzas armadas lejos de representar la defensa de un hipotético “interés general” en la zona, tendrán un interés económico directo en que las actividades mineras no confronten ningún tipo de obstáculo Estarían, de acuerdo a este decreto, legalmente autorizadas para actuar en consecuencia.

De hecho, por la vía de un decreto presidencial, nos encontramos ante la suspensión de la vigencia de la Constitución del año 1999 en 12% del territorio nacional. Esto no puede sino interpretarse como la búsqueda de un doble objetivo. En primer lugar, otorgarle garantía a las empresas transnacionales, cuyas inversiones se busca atraer, de que podrán operar libremente sin riesgo de enfrentarse a ninguna resistencia a sus actividades. En segundo lugar, conceder a los militares un poder aun mayor dentro de la estructura del Estado Venezolano. De este modo se decreta la criminalización de las resistencias y luchas anti mineras como las que están siendo llevadas a cabo por pueblos indígenas y campesinos, movimientos y organizaciones populares en todo el continente.

En síntesis, un gobierno que se auto denomina como “revolucionario” y anti-capitalista, ha decretado la subordinadinación del país a los intereses de grandes corporaciones transnacionales mineras, un proyecto extractivista depredador que compromete el futuro del país con previsibles consecuencias etnocidas para los pueblos indígenas.

Por todas estas razones es urgente denunciar y luchar hasta lograr su total derogación.

De entre la Plataforma ciudadana por la Nulidad del Decreto del Arco Minero del Orinoco:

Ana Elisa Osorio, Héctor Navarro, Esteban Emilio Mosonyi, Freddy Gutiérrez, Juan García, Edgardo Lander, Gustavo Márquez, César Romero, Santiago Arconada.

 

Caracas mayo 2016

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212546

 

 

Reflexionemos cómo compartimos con los venezolanos la tendencia principal tanto del modelo como del Estado, las cúpulas corruptas, la tramposa polarización social y el imperativo de que los pueblos construyan su respectiva autodeterminación.

 

 

Revocatorio, tentación autoritaria y crisis:

Las cúpulas No Nos Representan

3 de mayo de 2016

Por Equipo Operativo Nacional, Marea Socialista

 

Editorial #13

La última medida del ejecutivo para el ahorro eléctrico es una muestra contundente de la situación del país: el Estado ya no es capaz de asegurar su labor diaria y cierra sus funciones administrativas de miércoles a domingo.

Lo mismo sucede con el abastecimiento de alimentos y medicinas. La organización de distribución de alimentos casa por casa, que es un síntoma claro de escasez extrema, demoraría para cubrir, y lo haría parcialmente, las necesidades de la población, al menos dos meses. Hasta que estén juramentados los “Comités Locales de Alimentación y Producción (CLAP)” y levantado el censo de cada comunidad. Demasiado tiempo en las actuales circunstancias.

Mientras tanto sigue la larga penuria para conseguir medicamentos en un recorrido estéril por establecimientos que permanecen vacíos. Y el racionamiento en el suministro de electricidad y agua se ha vuelto un mal endémico. Es evidente, para el que quiera ver, que estamos a punto de cruzar el umbral que lleva a la emergencia humanitaria.

En este contexto se han puesto en marcha los mecanismos para habilitar el proceso hacia el Referendo Revocatorio del presidente Maduro. Luego de muchas idas y vueltas el Consejo Nacional Electoral ha entregado a la cúpula de la MUD las planillas para recolectar las firmas de la primera etapa de este proceso.

Entre tanto, el discurso de la cúpula oficial sube de tono. El diputado Diosdado Cabello denuncia un golpe de estado organizado desde el exterior por un General que hasta hace meses era considerado un “héroe” por el gobierno y hoy es denunciado como corrupto, golpista y agente de la CIA. La manera de formular la acusación suena más a amenaza que a advertencia.

Desatada la crisis también en el terreno político, las semanas y meses próximos serán de extrema turbulencia.

 

Para enfrentar la crisis, más democracia

El Referendo Revocatorio es un derecho constitucional. Como explicaba el presidente Chávez cuando aceptó el desafió en 2004 y lanzó la batalla de Santa Inés. Se trata de evaluar la gestión del gobierno. Es un mecanismo democrático que a mitad de periodo devuelve la soberanía al poder originario para que sea el pueblo el que decida si sus gobernantes están cumpliendo con lo prometido o con las expectativas de la población que los eligió. Y en ese sentido lo defendemos como uno de los mecanismos más participativos de nuestra Constitución.

Por lo mismo rechazamos todo tipo de persecución o amedrentamiento hacia los ciudadanos que decidan apoyar la iniciativa. Lo mismo que toda maniobra ilegitima que busque que ese derecho no pueda ser ejercido.

Las denuncias de un golpe en proceso, realizadas por el Ministro de Defensa y jefe de las FANB, General Padrino López, igual que las del diputado Cabello, con fecha fija inclusive, golpe que debe ser conjurado y evitado, no justifican limitación alguna de los derechos democráticos.

En ese sentido, frente a cualquier amenaza de restricción de los derechos y garantías que establece nuestra constitución, rechazamos todo intento de limitar, todavía más, esos derechos, o de suspender esas garantías. Repudiamos la tentación totalitaria que pudieran encerrar esas advertencias.

Dicho esto, queremos señalar que la cúpula de la MUD recurre a la utilización de este derecho, luego de buscar todo tipo de caminos no democráticos y conspirativos para cumplir un objetivo que, de hecho, fue anunciado el día de la asunción de la nueva Asamblea Nacional como meta superior incluso, a la solución de la grave crisis por la que atravesamos: Salir de Maduro como sea.

La práctica demagógica de esta cúpula se puede ver cuando no clarifica los mecanismos para convocar al referendo y cuando miente en las colas de las firmas, anunciando que así se resolverán la escasez y la inflación. Creando la falsa ilusión de una solución automática de los problemas de nuestro pueblo por el simple hecho de firmar. Cuando aprueba leyes que solo intentan aumentar la falsa polarización.

 

Esta cúpula es tan manipuladora como la oficial, secuestran las decisiones importantes de la mirada, decisión y control popular. El plan de emergencia económica que prepara la Asambleas es producto de la elaboración de “especialistas” tanto de la MUD como de simpatizantes del oficialismo que, como es público comparten la misma receta monetarista, y no es llevado a debate con la población ni abierto a la confrontación pública con ideas diferentes o propuestas alternativas.

Dividida por apetitos personalistas y de facciones partidarias, la cúpula de MUD no se pronuncia contra los atropellos que sufren los derechos democráticos de otros. Dejaron pasar sin resistencia la intervención por parte del TSJ de su aliado Copei, y por supuesto, mucho menos rechazan el atropello del CNE contra Marea Socialista. Por el contrario como con muchas otras políticas, son cómplices junto al PSUV en este caso, del pacto del “polvo cósmico y la arena de playa”, que dejó por fuera de la disputa del 6/D, a sectores importantes del pensamiento político nacional como quedó expresado en la histórica cantidad de votos nulos que se contabilizaron en esa elección.

Estas son algunas de las consideraciones por las que alertamos a los ciudadanos que buscan ejercer su legítimo derecho al revocatorio, que no se dejen manipular por unos dirigentes que como han demostrado a lo largo de su historia reciente, piensan más en sus intereses corporativos y de cúpula, que en las necesidades del pueblo que vive de su trabajo.

Pero es importante resaltar aquí que, más allá de la intención y la política de ambas cúpulas; el pueblo venezolano ha demostrado, hasta ahora, que entiende que la búsqueda de una salida a la crisis global que atravesamos, debe ser con más democracia y participación y no con menos.

 

Abrir un canal internacional de ayuda para enfrentar la emergencia

La gravedad de la actual situación obliga a mirar la realidad cara a cara. Si no se comienza a revertir el desabastecimiento, si no se detiene la escalada hiperinflacionaria, si no se pone un freno al deterioro social y en los servicios, estaremos entrando en un desmoronamiento de más difícil resolución que el actual.

Nuestra situación es similar a un desastre natural de magnitudes superiores en 100 veces al reciente terremoto en Ecuador o a la provocada por la guerra civil en Siria y no sería una exageración compararlo con los peores años del Periodo Especial cubano. En esas circunstancias Venezuela ha demostrado una enorme solidaridad con todos esos países y con muchos otros, acosados por crisis económicas y políticas enormes como fue el caso de Argentina en 2001.

Es necesario un llamado público a la solidaridad de todos ellos, los integrantes de CELAC, ALBA y UNASUR, y de socios comerciales internacionales que han hecho muy buenos negocios con nuestro país en las épocas de las vacas gordas como China y Rusia.

El llamado es para abrir inmediatamente un canal internacional de ayuda de esos países y de los que entiendan el llamado de manera solidaria, sin condiciones, en alimentos, medicinas e insumos imprescindibles para atender las necesidades básicas de la población. Y este suministro debe realizarse a manera de shok.

Por otra parte, ni los “Motores” de la economía productiva del gobierno y mucho menos el Arco Minero, ni la apertura petrolera enmascarada que propone la Asamblea detendrán la crisis, solo la profundizaran. Por eso al tiempo que se busque frenar la caída en barrena de este desquicio, hay que iniciar un gran debate nacional sobre el modelo productivo que el país va a seguir. Las propuestas de ambas cúpulas confluyen, disimuladamente, en un nuevo pacto que podríamos denominar de “borrón y cuenta nueva” al no atacar la principal causa que nos ha llevado a esta situación: la corrupción descarada y el patrón mafioso de acumulación de capital privado.

El primer punto de este debate es: cómo obtener los 50.000 millones de dólares de financiamiento necesario para frenar el actual desastre y revertir el camino al abismo en el que nos encontramos. En este sentido es que planteamos estas propuestas:

a) Depósitos de venezolanos en el Exterior. Declaraciones públicas, tanto del gobierno como de la MUD, coinciden en que las cuentas en el exterior de venezolanos privados, ascienden a la cifra de MM$ 300.000.- (Trescientos mil millones de dólares). Estos cálculos tienen como fuente de origen instituciones internacionales de crédito, por lo que su existencia está probada y los titulares de esos fondos son conocidos.

Existe una sospecha fundada de que gran parte de este enriquecimiento súbito (esos depósitos se duplicaron en los últimos cuatro o cinco años) se debe al Desfalco que ha sufrido el país.

Por eso mientras logramos instalar un gran movimiento nacional por la Auditoria Pública y Ciudadana, que desnude el origen criminal de esos fondos y a los responsables del Desfalco, exigimos que se aplique inmediatamente un impuesto especial sobre los depósitos en el exterior, que incaute al menos el 10% de ellos.

Con esto lograríamos una base de financiamiento superior a los MM$ 30.000.- (treinta mil millones de dólares). Los fondos así obtenido deben estar bajo escrutinio de una comisión especial integrada por personalidades y/o movimientos de ética incuestionable y abierta a mecanismos públicos de control social y ciudadano.

b) Deuda Externa Soberana. Según venimos sosteniendo, una parte importante de la deuda externa del país es producto de operaciones financieras especulativas e ilegítimas. El mismo mecanismo de la auditoria pública lo demostrará. Mientras tanto proponemos declarar una moratoria en los pagos de esa deuda.

En lo que hace a la deuda de PDVSA, que tiene las mismas características oscuras que la deuda soberana, proponemos iniciar una agresiva ofensiva para la suspensión negociada de su pago (sujeto al resultado de la Auditoria Publica) por un periodo no menor a cinco años.

Con esta medida (sobre la deuda soberana y de PDVSA) el país se ahorraría entre 2016 y 2017, cerca de MM$ 20.000.- (Veinte mil millones de dólares)

c) Deuda en divisas de operaciones de comercio internacional. Una de las justificaciones del desabastecimiento por parte de las cámaras empresariales, es la deuda en divisas que el estado mantiene con sectores importadores.

Pero todo el sistema de otorgamiento de divisas está cuestionado por corrupto. Y es de público conocimiento que una parte sustancial de esa corrupción tiene que ver con maniobras delictivas en las importaciones y con el otorgamiento de divisas a empresas de maletín, fantasmas.

La Auditoria publica y Ciudadana podrá determinar, qué parte de esa deuda es verdadera y cuál es parte de aquellas maniobras. Lo mismo que identificará a los responsables.

Pero, como medida extraordinaria por la gravedad de la crisis, proponemos: que sean canceladas con bonos especiales de la república, con vencimiento a diez años, las deudas cuyos titulares acepten cobrar un 30% del total de lo que reclaman, pero con el compromiso de reiniciar sus operaciones.

Al mismo tiempo es necesaria una corrección inmediata, urgente, de los ingresos de los sectores populares. El estado debe garantizar que el salario y los ingresos familiares no sean menores al valor de la canasta básica como exige el texto de nuestra constitución.

 

Ni PSUV ni MUD: las cúpulas No Nos Representan.

Sería de una soberbia inadmisible pretender pronosticar como sucederán los próximos hechos. Pero algo es seguro, como sea que resulte el desenlace de esta disputa política y social, ya sea en 2016, 2017 o 2018, su resolución vendrá con la instalación de un nuevo gobierno. Y es para diputar en ese terreno que debemos prepararnos.

En los últimos cuatro años hemos visto por parte de las cúpulas políticas tradicionales, el desprecio hacia la situación del pueblo y el país.

Si la dirección del PSUV y el gobierno ha tratado con sordera, maltrato, soberbia y desprecio a nuestro pueblo, algo similar sucede con la dirección política de la MUD. Concentradas en conservar unos o en recuperar los otros, el control político y económico sobre el país, ambas cúpulas no han mostrado iniciativas consistentes con la solución de los problemas que sufre el pueblo que vive de su trabajo.

Han dejado al desnudo su cinismo. Y han puesto al descubierto su falta total de proyecto nacional. Unos abandonando tempranamente el ideal bolivariano por un pragmatismo servil, y los otros tratando de ocultar su verdadera intención neoliberal.

Dispuestos a enfrentar la falsa polarización en la que estas cúpulas pretenden atrapar a la sociedad toda, es que hacemos un llamado a la construcción de una nueva referencia política. Sin renunciar a nuestra procedencia como parte del chavismo crítico y con la conciencia del deber de revisar los errores propios, nuestro llamado es transversal.

A los que viven de su trabajo, a los jóvenes cansados de la manipulación, a los que están asqueados de la corrupción y el maltrato de las elites. A los no soportan la trama de silencio, miedo y falsa polarización que se pretende imponer sobre toda la sociedad. A todos ellos los llamamos a construir una nueva referencia, plural, democrática y solidaria. Una nueva referencia política que ponga en pie un nuevo horizonte de esperanza.

 

Está en nuestras manos hacerlo, porque estas cúpulas, No Nos Representan.

 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211878

 

 

Analicemos las propuestas de Marea Socialista antes de las elecciones del 6 de diciembre de 2015

 

 

 

Primer Avance para la construcción de un Plan de Emergencia contra la Crisis

19 de octubre de 2015

Por: Marea Socialista

 

()Cómo avanzar metodológicamente en el cambio de orientación de politica-económica

Nicolás Maduro fue llevado por Chávez y el Pueblo Bolivariano no a cualquier Presidencia de la Republica. Dirige los destinos de la Patria de Bolívar que trascendió fronteras en su lucha independentista y que durante el gobierno de Chávez logró conquistas incomparables con relación a los gobiernos anteriores. Las conquistas se han venido deteriorando y ese deterioro tiene responsables. Luchar contra los responsables requiere activar, sostener e impulsar el Espíritu Revolucionario surgido de la Unidad del Pueblo Civil y Militar, sin permitir que decaiga la Voluntad de Cambio. Para ello hay que pasar a la ofensiva.

Todavía hay suficiente Pueblo Bolivariano para avanzar a paso firme en la Línea Estratégica de transitar la Segunda Independencia y ser consecuentes con el carácter Antimperialista, Anticapitalista y Socialista que adquirió el Proceso Revolucionario Bolivariano. Tamaña tarea se la transfirió Chávez y el Pueblo Bolivariano al Presidente Nicolás Maduro. Nuevamente se hace necesario ser radical y replantearse la Unidad en términos de Clase, de explotados contra explotadores, a favor del Trabajo contra el Capital porque es en ese terreno de contradicciones que se entiende toda la lucha independentista, emancipadora y revolucionaria de nuestro pueblo hasta nuestros días.

Todavía hay tiempo y le corresponde al Presidente Maduro, junto a las vanguardias del Pueblo Bolivariano, la decisión política-colectiva dirigida a actuar mancomunadamente para activar y desatar el Huracán Revolucionario, es decir, y precisémoslo bien: nos referimos a la genialidad demostrada de nuestro pueblo para conducirse como Poder Originario, dentro de la democracia más amplia y jamás vista, para debatir en proceso constituyente, crecerse en situaciones de peligro y decidir de manera refrendaria el Rumbo de la Patria: marchando hacia medidas anticapitalistas y sin detener el carácter revolucionario del Proceso Bolivariano.

Apelar al Poder Originario en Democracia Constituyente y Refrendaria es la clave política y metodológica más dura que conquistamos con Chávez, pero es también a la que más le teme la minoría que domina bajo el yugo estafador de la Lógica del Capital, gente de carne y hueso que pudre todo lo nuevo y que no deja de cooptar y corromper a funcionarios dentro de las instituciones de un Estado construido por ellos.

Luchar contra la lógica del modelo capitalista de esta manera y con todas las familias del Pueblo Trabajador tiene sus riesgos, pero es preferible asumirlo para avanzar hacia el Punto de No Retorno que ir a una muerte lenta que aniquile la Disposición de Lucha y de Cambio demostrada por nuestro pueblo en este último periodo histórico que ya suma cinco lustros de batallas donde predominan enormemente las victorias.

Estamos llamando a activar y movilizar al Poder Originario en el Marco Constituyente y Refrendario que establece nuestra Constitución, específicamente, en el terreno de Medidas de Emergencia Anticapitalistas y que debido a su carácter van dirigidas a golpear la Corrupción y la Impunidad, dos flagelos inherentes a la Lógica del Capital que han hecho metástasis en el sistema financiero internacional y que vuelven leña las economías nacionales y las condiciones de existencia de los pueblos del mundo.

El Presidente Maduro y la Asamblea Nacional están habilitados para actuar, antes de las elecciones del 6-D, de manera inmediata y excepcional frente a problemas igualmente urgentes y excepcionales. Para ello requiere unificar a todas las Familias Trabajadoras de Venezuela para actuar con firmeza y resolución frente al daño que las mafias del sector público y, principalmente, las mafias del sector privado nacional e internacional le han hecho a la República.

En manos del Presidente Maduro está, si emula la doble delegatura de poder que hizo Chávez en 1999, el Delegar y Habilitar al Pueblo de Venezuela para una cruzada de lucha contra esa Cayapa Económica del Capital y la Burocracia Corrupta que permeó todos los mecanismos de control de las instituciones del Estado y, en especial, a las instituciones contraloras, fiscales, judiciales a quienes les correspondían defender el Patrimonio Público Nacional.

Luchar por Medidas Anticapitalistas para avanzar en las tareas de la Transición Socialista que orientó Chávez en el Golpe de Timón para beneficio de la Patria y todo el Pueblo Trabajador de Venezuela, es en síntesis el sentido de esta propuesta pública que impulsamos Marea Socialista junto a otras corrientes y colectivos del Proceso.

_______________________________

[i] http://www.aporrea.org/contraloria/n278836.html

[ii] http://www.vtv.gob.ve/articulos/2013/11/06/presupuesto-nacional-de-divisas-del-estado-optimizara-la-inversion-de-los-dolares-en-el-pais-9133.html

[iii]  Créditos Adiconales al PNRBV 2015 aprobados por la Asamblea Nacional

[iv] La Polar y el ¡Vamos con Todo!

[v] Providencias sobre Precios Justos del SUNDDE

Fuente: http://www.aporrea.org/trabajadores/a215731.html

 

----

En beneficio del pueblo y su revolución

Marea Socialista pone a discusión puntos para un Plan de Emergencia alternativo

21 de octubre de 2015

Por: Marea Socialista

 

 

A tres años del “Golpe de Timón” de Chávez

POR UN PLAN DE EMERGENCIA PARA ENFRENTAR LA CRISIS Y RECUPERAR LOS RECURSOS DEL PAÍS, EN BENEFICIO DEL PUEBLO Y DE SU REVOLUCIÓN

 

CRISIS ECONÓMICA Y DEL MODELO DEL CAPITALISMO RENTISTA Y BUROCRÁTICO

Múltiples factores concurrentes hace tiempo que abrieron las compuertas de una crisis, en la que estamos viviendo y de la que estamos viendo sólo las primeras consecuencias. Se trata de la combinación de la caída en picada de los precios del petróleo, iliquidez monetaria, parálisis de los sectores productivos, altos vencimientos internacionales de deuda, desfalco y fuga de capitales, fraude importador, déficit fiscal y comercial, inflación desbocada, contrabando de extracción, desabastecimiento de productos básicos y colas descomunales para adquirir los productos, entre otras manifestaciones .

Todo ello está relacionado con problemas propios del sistema capitalista rentístico y con la falta de implantación del nuevo modelo económico de transición al socialismo, desarrollo endógeno y soberanía alimentaria, basado en la propiedad social con control obrero y comunal.

RIESGO DE CRISIS SOCIAL Y DE GOBERNABILIDAD

Esta crisis económica nos pone también ante el riesgo de una crisis social y de gobernabilidad, que podría amenazar la continuidad del proceso revolucionario bolivariano y socialista. Porque en vez avanzar con medidas revolucionarias y de orientación anticapitalista, el gobierno continúa manejando la economía dentro de la lógica del capital. Se vienen introduciendo elementos de contrarreforma que nos sujetan más al modelo capitalista. Vamos en dirección opuesta al Golpe de Timón anunciado por el Comandante Chávez para el nuevo período de la revolución bolivariana.

La crisis se refuerza y potencia con la agudización de otros problemas que se relacionan con sus incidencias, como la pulverización del salario y el deterioro de la calidad de vida alcanzada a lo largo del proceso revolucionario. Y por otra parte, todo esto se liga con elementos de disolución moral,  inseguridad, criminalidad y galopante corrupción que nos van separando de la conciencia anticapitalista solidaria que fue forjada en años de revolución.

El pueblo que vive de su trabajo no tiene otro camino que defender su proceso y tiene derecho a que se tomen en cuenta sus aportes. El presidente Maduro debe escuchar al pueblo y  enfrentar de manera revolucionaria esta situación  para tener mayores posibilidades de éxito en la superación de la situación.

INGREDIENTES DE LA  CRISIS: ECONOMÏA MAFIOSA Y DESFALCO CONTINUADO POR LA BUROCRACIA Y EL CAPITAL

El país ha ingresado en un espiral de incertidumbre. En medio de un salto en el desabastecimiento programado como práctica mafiosa y cartelizada de acumulación y lucro desmedido, con escasez de productos por la limitación de importaciones (por la falta de dólares). Sin haber podido derrotar el contrabando de extracción, y con una carestía exorbitante de las mercancías imprescindibles. Este clima político, social y económico, se percibe en las largas y extenuantes colas que está obligada a hacer la población, generando un mal humor popular que ha instalado una crisis de confianza hacia el conjunto de la dirigencia política y que provoca turbulencias de tormenta, donde la burguesía y sectores de una burocracia corrupta e insaciable pretenden seguir haciendo negocios a costa de la renta y el patrimonio del pueblo, desfalcando a la nación e incomodando cada vez más a la ciudadanía.

NECESIDAD DE UN PLAN DE EMERGENCIA

El desquicio de todos los precios (el único precio amarrado al dólar 6,30 es el salario) da como resultado un desorden que no se resuelve con medidas aisladas, sean estas monetarias o fiscales. Por delante hay un abismo. Es necesario un frenazo a este descalabro y un cambio de rumbo para elaborar un Plan de Emergencia que detenga esta dinámica, restituya los derechos económicos y sociales del pueblo conquistados en revolución, defienda la soberanía y retome el impulso transformador. Este plan debe nutrirse de la participación del pueblo y su apoyo decidido y activo, con la población movilizada. Tal apoyo es imprescindible para que se recupere la confianza y así construir la fuerza política para aplicarlo.

 

DEBATE Y CONSULTA NACIONAL

El presidente Maduro, escuchando al soberano, a todas las voces del proceso revolucionario, incluidos los llamados sectores críticos, debe abrir un gran debate nacional sobre el plan de emergencia necesario.

DETENER EL DESFALCO DE LA RENTA NACIONAL Y LA SANGRÍA DE LA DEUDA, RECUPERAR LAS DIVISAS DEL PAÍS PARA SATISFACER LAS NECESIDADES DEL PUEBLO E INVERTIR EN EL DESARROLLO PRODUCTIVO SOCIALISTA

DIVISAS INSUFICIENTES

Los precios del petróleo que bajaron a menos de la mitad en relación con los precios anteriores y que marcaron una etapa de altos ingresos, no terminan de recuperarse, por lo que se espera que el país deje de percibir este año, una cifra cercana a los 23.000[1] millones de dólares en comparación con el año 2014. La cifra de divisas que efectivamente ingresa al país no es suficiente para cubrir las necesidades elementales.

LA DEUDA O LAS IMPORTACIONES

En estas circunstancias, habrá que elegir entre pagar una deuda externa especulativa e ilegítima, o importar los productos necesarios para resolver las necesidades básicas y urgentes de la población.

FUGA DE CAPITALES SE LLEVÓ LOS RECURSOS DEL DESARROLLO NACIONAL

Si a esto le sumamos que el desfalco anual por fuga de capitales ronda, de acuerdo a un estudio presentado por el Equipo de Investigación de Marea Socialista, el 21,01% anual promedio de fuga entre 1998 y 2012[2], y todo indica, hasta por declaraciones de altos cargos del gobierno, que este desfalco continúa, la dimensión de esta situación es en extremo grave. Son más de 259.000 millones de dólares los recursos que se han fugado o han sido defraudados por los capitalistas y por sectores de la burocracia estatal; recursos que deberían haber financiado el sostenimiento del bienestar del pueblo y la construcción de la nueva economía socialista.

RESCATAR EL PATRIMONIO NACIONAL POR LA VÍA REVOLUCIONARIA

Estos recursos deben ser rescatados, en lugar de seguir satisfaciendo los apetitos del capital financiero, de la banca, de la burguesía especuladora y de los corruptos. El camino para reanimar el proceso revolucionario no es seguir comprometiendo la soberanía con más endeudamiento externo y mayor involucramiento de capitales extranjeros, transnacionales y grandes compañías imperialistas en las empresas del Estado o con el otorgamiento de privilegios mediante Zonas Económicas Especiales (zonas neoliberales) e desmedro del proyecto bolivariano de independencia y soberanía.

Otra vez se vuelve a plantear lo que la revolución bolivariana enfrentó como herencia de la IV República: la Deuda Corrupta. Por eso planteamos como una de las más urgentes medidas para poder ordenar la economía nacional, declarar unilateralmente la Moratoria en los pagos de la Deuda Soberana y de PDVSAmientras se audita con participación y contraloría social. Solamente con esta medida contaríamos para la solución de los urgentes problemas de nuestro pueblo con alrededor de 10.600 millones de dólares que son los vencimientos de 2015 de deuda externa.

Igualmente, esta auditoría debería ser aplicada al otorgamiento de divisas para determinar el desfalco y tomar acciones para la repatriación de capitales o el resarcimiento de la República mediante la confiscación de bienes y empresas a los responsables del fraude.

 

PARA CRISIS GRAVES, SOLUCIONES RADICALES

Detrás de las propuestas concretas de solución a la crisis se esconde un profundo debate político. Aquellos que apuntan a medidas que van en el sentido de los planes de ajuste tradicionales o incluso neoliberales y se llaman a sí mismos “pragmáticos”, reflejan en realidad los intereses del capital y los sectores del privilegio.

Nuestra identidad, como pueblo que vive de su trabajo, como pueblo de Chávez, es anticapitalista, socialista, revolucionaria. Por eso nuestras propuestas siempre deben tener ese punto de partida. Y por eso que las soluciones de emergencia a proponer deben ir en el mismo sentido revolucionario; en primer lugar, de defender las conquistas del Proceso Bolivariano y el nivel de vida de nuestro pueblo. Estas propuestas radicales tienen que ver con atacar la base económica en la que se apoyan los privilegios del capital y la burocracia.

Repetimos brevemente una serie de propuestas que hemos hecho en documentos anteriores de Marea Socialista y agregamos algunas otras. Estas propuestas, se articulan hoy con la necesidad de suspender los pagos de la deuda externa declarando la Moratoria unilateral de esos pagos y proceder a la Auditoría Pública de la Deuda y de las Divisas con Participación Ciudadana.

Para los que sostienen que el país quedaría aislado del mercado internacional, es bueno que recuerden un señalamiento del premio Nobel de Economía y jefe de los asesores económicos del ex presidente Clinton, Joseph Stiglitz, que no puede ser catalogado de izquierdista ni anticapitalista. Hablando de la suspensión de los pagos de deuda de Rusia y Argentina, dice Stiglitz:  “Cuando un país consigue imponer una reducción de la deuda a sus acreedores y redirecciona esos fondos, destinados anteriormente a ese reembolso, hacia la financiación de una política fiscal expansionista, eso produce resultados positivos: «En ese escenario, el número de empresas locales que quiebran disminuye porque los tipos de interés locales son más bajos que si el país hubiera continuado pagando su deuda, y al mismo tiempo porque la situación económica general del país mejora. Puesto que la economía se refuerza, la recaudación de impuestos aumenta lo que mejora el margen presupuestario del gobierno. […] Todo eso significa que la posición financiera del gobierno se refuerza, haciendo más probable (y no menos) que los prestamistas quieran de nuevo concederle préstamos.».

Y agrega: «Empíricamente, hay muy pocas pruebas que acrediten la idea de que una cesación de pagos conlleve un largo período de exclusión del acceso a los mercados financieros. Rusia pudo pedir prestado de nuevo en los mercados financieros dos años después de su cesación de pagos que había sido decretada unilateralmente, sin una consulta previa a los acreedores. […] Por lejos, en la práctica, la amenaza de ver el grifo del crédito cerrado no es real.» (Citado en un reciente artículo de Eric Toussaint)

ALGUNAS MEDIDAS PARA UN PLAN DE EMERGENCIA(…)

 

ACTIVEMOS LOS MEDIOS DE PARTICIPACIÓN Y PROTAGONISMO DEL PUEBLO EN EJERCICIO DE SU SOBERANÍA (Art. 70 CRBV) PARA IMPULSAR LAS SOLUCIONES A LA CRISIS

El Artículo 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece entre los medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, la consulta popular y las iniciativas legislativas, así como las asambleas de ciudadanos y ciudadanas con decisiones de carácter vinculante.  El Art. 204 CRBV (7) señala que la iniciativa de las leyes corresponde, también, aparte de los poderes del Estado: “A los electores y electoras en un número no menor del cero coma uno por ciento de los inscritos e inscritas en el Registro Civil Electoral”. Por consiguiente, con nuestros candidatos y candidatas a diputados y diputadas, les proponemos a las organizaciones de la izquierda revolucionaria y a los movimientos populares la presentación ante la Asamblea Nacional de un Proyecto de Plan de Emergencia para enfrentar la crisis, apoyado en la iniciativa legislativa popular, en el pueblo movilizado, asumiendo nuestra condición de sujeto constituyente soberano. Hacemos una invitación especial a intelectuales, profesionales y ex ministros probos del presidente Chávez. Llamamos a que con el concurso protagónico y el debate en el seno del pueblo y sus organizaciones, elaboremos y presentemos una Propuesta de Ley de Plan de Emergencia, para ser llevado a la Asamblea Nacional con el respaldo popular y con la mayor urgencia posible. Lo que arriba presentamos es una nueva contribución para el debate y la elaboración colectiva de soluciones junto a nuestro pueblo.

Fuente: http://www.aporrea.org/ideologia/a215841.html