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Interbarrial Marzo 2011
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La «reforma agraria integral» implica un proyecto de país-mundo radicalmente distinto al que está realizando el poder económico de las transnacionales y del capital financiero global en alianza con todos los factores locales de poder. Porque se basa en la recuperación de territorios por los distintos pueblos y comunidades de Argentina para autogestionarlos y autogobernarlos hacia la «soberanía alimentaria» y el «buen vivir» de todos los de abajo. Exige lucha emancipadora ya que Argentina comparte lo que el FORO MUNDIAL SOBRE LA REFORMA AGRARIA (La Reforma Agraria y los Recursos Naturales Una Exigencia de los Pueblos) advierte: “Las comunidades rurales, campesinas y de pescadores están siendo sistemáticamente destruidas con graves consecuencias para toda la humanidad. Es urgente y necesario elaborar estrategias para la reforma agraria basadas en la efectiva aplicación de los derechos humanos y en la soberanía alimentaria. Hoy, el planeta entero se encuentra ante dos modelos de producción agraria, de desarrollo rural y de elaboración de alimentos. Uno de ellos, el dominante, es el modelo agro-exportador, basado en la lógica neo-liberal y el libre comercio, la privatización y la mercantilización de la tierra, el agua, los bosques, la pesca, las semillas, el conocimiento, y la vida. Este modelo se orienta por el principio de obtener el máximo beneficio económico en el mínimo tiempo y la subsiguiente intensificación de la producción para la exportación. Este modelo exige la concentración creciente de tierras, recursos, y cadenas de producción y distribución de alimentos y otros productos agrícolas en manos de un número cada vez más reducido de corporaciones. El precio de las cosechas y las producciones agrícolas recibido por los productores disminuye constantemente a causa del “dumping” comercial y el libre cambio indiscriminado. Los precios para el consumidor, sin embargo, continúan aumentando. Este modelo intensivo está causando daños incalculables al medio ambiente y a la salud tanto de productores como de consumidores. El otro modelo, basado en la agricultura campesina y familiar y en la soberanía alimentaria, al contrario, prioriza la producción local para los mercados locales y nacionales, rechaza el “dumping”, y utiliza prácticas de producción basadas en el conocimiento local. La experiencia muestra que este modelo es potencialmente más productivo por unidad de superficie, más compatible con el medioambiente y capaz de proporcionar una vida digna a las familias rurales, al mismo tiempo que proporciona a los consumidores -rurales y urbanos- alimentos sanos, asequibles y producidos localmente. Sin embargo, el modelo dominante neo-liberal agro-exportador está empujando la agricultura familiar y campesina hacia la extinción. Cerca de tres mil millones de personas viven en zonas rurales y muchas de ellas están siendo expulsadas violentamente de sus tierras y cada vez encuentran más dificultades para sobrevivir (…)”. Leer
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Otro país-mundo
requiere
«La reforma agraria integral»
Porque implica la recuperación de territorios por los distintos pueblos y comunidades de Argentina para autogestionarlos y autogobernarlos hacia la «soberanía alimentaria» y el «buen vivir». Ambos rumbos suponen la unidad de todos para aunar esfuerzos en poner fin al modelo extractivo y al Estado que lo hace posible mediante presidencialismo, cámara de senadores, feudos provinciales, sindicalismo corporativo, poder judicial y fuerzas de seguridad e inteligencia cuidando por la criminalización tanto de la pobreza como del reclamo reivindicativo.
En septiembre de 2008, Vía Campesina aclara: "el ideal de la Reforma Agraria no puede ser visto como una necesidad exclusiva de los/as campesinos/as, sino como una solución social para los problemas de toda la sociedad. En esa perspectiva, solamente será viable si está inserta como una reivindicación, una plataforma de lucha de amplios sectores populares en cada país".
La «reforma agraria integral» se arraigará e impulsará por organización y lucha de la diversidad popular que erradique el actual avance raudo de la contrarreforma consistente en acaparamiento del territorio para devastarlo en beneficio exclusivo de las transnacionales, el capital financiero global y sus socios locales. Por supuesto, previamente, la diversidad popular requiere percibir y pensar la realidad tal cual es. Ya que la ocupación totalitaria progresa por estar enmascarada de modelo productivo y creador de fuentes laborales. También sigue adelante otra transformación de la naturaleza que arrasa sus ecosistemas por ser presentada como obras públicas e integración sudamericana independiente de EE.UU. Sin embargo, la verdad es otra.
¿IIRSA máscara del modelo neo-extractivista para Suramérica? por MauroLa Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) se presenta como un “mecanismo institucional de coordinación de acciones intergubernamentales de los 12 países suramericanos, con el objetivo de construir una agenda común para impulsar proyectos de integración de infraestructura de transportes, energía y comunicaciones". Sin embargo están surgiendo elementos que indican que esta Iniciativa persigue la Integración pero para el saqueo, profundizando un modelo neo-extractivista.
El IIRSA empieza en el marco del Área de Libre Comercio de Las Américas (ALCA), y se está mostrando como un brazo de éste que hace posible que la integración latinoamericana se realice en beneficio de los países centrales, en este caso, de Estados Unidos y Canadá. Pareciera ser, sobre todo en la cuestión minera e hidrocarburífera, que en Canadá y EE.UU. se planifican los aspectos que tienen que ver con las inversiones y el desarrollo de las empresas trasnacionales y, en el marco del IIRSA, se ejecutan las obras necesarias para que las planificaciones y proyectos de las trasnacionales puedan llevarse a cabo. Es más, en Venezuela se está dando en relación al IIRSA un proceso similar al de Bolivia y Argentina.
En el marco del ordenamiento territorial para el Bicentenario -en el que están trabajando el Ministerio de Planificación de la Nación (Argentina) y cada una de las secretarías de Planificación de las provincias-, los mega emprendimientos de infraestructuras se proyectan al servicio de los mega-emprendimientos para la explotación de los bienes naturales -minerales, forestales, soja- y van a generar un nuevo ordenamiento basado en 'zonas o territorios de sacrificio'.Fuente: http://argentina.indymedia.org /14-01-2011 http://argentina.indymedia.org/news/2011/01/768322.php
Entonces, el desarrollo del capitalismo mundializado se da de una manera cada vez más imperialista. Se concreta contra los pueblos y contra la habitabilidad del planeta, en especial, por maximizar la depredación de la naturaleza; la fragmentación social y la desintegración de países. En cambio, la «reforma agraria integral» es herramienta de democratización sociocultural e institucional y de transformación del modo de producción. Indaguemos sus contenidos y sentidos en:
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
En el mundo, en América Latina y en Argentina es prioritario que los pueblos deliberen acerca del crecimiento económico del capitalismo, sobre todo, en su periferia. Pero, el 1 de febrero de 2011,Cristina Fernández de Kirchner advirtió:
"Les pedimos a los trabajadores que la defensa del modelo debe ser a rajatabla porque ellos son los primeros beneficiados y van a ser los primeros perjudicados si no llegan a ir las cosas mal".
Lanzó
esta amenaza-chantaje a los trabajadores en
ocasión de inaugurar
la autovía Santa Fe-Paraná del tramo de doble mano en la ruta 168. La
increpación estuvo dirigida a la CGT filial San Lorenzo por el paro en reclamo
de un
básico de cinco mil pesos a las
corporaciones agroexportadoras
y oleaginosas que están
entre los principales diseñadores, hacedores y beneficiarios del actual modelo
productivo. No atacó a estos oligopolios globales ni
a los transnacionalizados cuyo paraíso rentable se da al costo de desertificar
el país y de expoliar a los trabajadores, los productores pequeño-medianos, los
campesinos. Sí se opuso a los derechos de huelga y de demanda de salir de la
tercerización en que está la gran mayoría de los trabajadores en paro con el
objetivo de "equiparar los sueldos
de cualquier empleado de las plantas a los sueldos de los aceiteros, cuyo piso
es de cinco mil pesos y mejorar las condiciones laborales y de higiene y
seguridad".
La Presidenta tuvo en cuenta, además, a la próxima apertura de la mayoría de las paritarias y a los reclamos gremiales que hubo semanas anteriores cuando advirtió que " “no se puede tener los mismos comportamientos y las mismas prácticas con que se enfrentaron las políticas neoliberales de los años 90, cuando tenemos un gobierno nacional y popular que defiende los intereses de los trabajadores como nadie los ha defendido”.
“Les pido que sigan luchando por los derechos de los representados, pero este es un gobierno que ha llevado el salario mínimo, vital y móvil al más alto de Latinoamérica, que ha firmado convenciones colectivos de trabajo cuando habían desaparecido del país. Les pido que actuemos con mucha responsabilidad, porque los que más necesitan defender este modelo son los trabajadores”, continuó.
En esa línea, dijo que muchas veces siente que “algunos sectores que fueron muy complacientes durante los años 90, se han vuelto de repente sumamente combativos”. Prometió “seguir defendiendo los intereses de los trabajadores”, pero explicó cómo cree que se ejercita con mayor eficacia la defensa de los derechos de los trabajadores: “Cuidando la fuente de trabajo, no permitiendo que haya trabajadores despedidos y suspendidos, y permitiendo que el modelo económico que generó 5 millones de puestos de trabajo siga funcionando. Esa es la verdadera defensa del modelo”, enumeró (...)". Leer
La señora Presidenta oculta no sólo la crisis de funcionamiento socioeconómico del capitalismo (como sistema hoy más que nunca mundializado) y la crisis de su tipo de desarrollo. Sino, sobretodo, encubre estar pidiendo depositar la fe en el poder económico e imperialista. Hoy éste tiende a consolidar su dominio absoluto tal como lo proyectó al instaurar el proceso de reorganización de la Argentina mediante Estado terrorista.
También, de otra manera que la dictadura, la mandataria pretende prohibir los conflictos movilizadores de las bases para mantener los arreglos de los grandes capitales con el Gobierno y la CGT que les garantice súper negocios. Tampoco permite la deliberación pública sobre el modelo productivo y de progreso para evitar el esclarecimiento de que se basa en la explotación de la naturaleza y de los trabajadores. En otras palabras, la jefa de Estado instala "la defensa del modelo a rajatabla" queriendo eliminar el debate y el conflicto contra el modelo extractivo. Sin embargo, a quienes lo consideramos causante de empobrecimiento criminal nos está señalando rumbos para iniciar e impulsar la lucha de emancipación social y nacional. Se trata de articular las resistencias contra quienes acumulan riquezas e ingresos al precio de degradar las condiciones de vida y trabajo de casi todos los de abajo. Es decir, hay que suscitar el descubrimiento mayoritario de cuál es el modelo en desarrollo. Basta para ello, multiplicar los espacios en común donde discutir los distintos conflictos contra la megaminería a cielo abierto; los agronegocios; la IIRSA; las petroleras; las patronales por salarios y condiciones laborales; la contaminación ambiental; los megaemprendimientos turísticos e inmobiliarios; los desalojos; las redes de trata de personas y de prostitución; el narcotráfico; etc.. Por supuesto, antes es fundamental facilitar el surgimiento de la necesidad de escuchar a, e identificarse con, las organizaciones sociales en lucha y por eso cabe multiplicar la toma de conciencia sobre la situación en que nos encontramos los de abajo mediante:
1. La comprensión de porqué se impone el ¡no! al debate y al conflicto
“Falta de debate sobre el modelo.
Tensiones entre extractivismo y redistribución en los procesos de cambio de América Latina”
Por Raúl Zibechi (ALDEAH)
"Voy a tocar cuatro aspectos en relación al tema del vínculo que existe entre el extractivismo y la redistribución de la riqueza, entendiendo que este vínculo implica relaciones de poder.
Falta de debate sobre el modelo
Una primera tensión es la falta de debate que tenemos sobre el modelo. En general, se ha aceptado, se ha asumido, por parte de los gobiernos, de que éste es el modelo viable y posible; de que éste es el modelo necesario para seguir adelante. Y no hay debate. Las izquierdas, nos hemos fortalecido, los movimientos nos hemos fortalecido, en la trayectoria, discutiendo, debatiendo, interpelando, confrontando. No es necesario rebajar el nivel del debate, rehuir el debate para seguir siendo de izquierda o para tener un cierto nivel de apoyo a los gobiernos.
Si no discutimos, si no elevamos la temperatura de los debates, se va a seguir haciendo lo mismo, se va a seguir continuando con un modelo que ya tiene un camino hecho. Podría aceptar si los gobiernos progresistas y de izquierda argumentaran “a fin de mes, el Estado tiene que pagar a los funcionarios, a los maestros, a los médicos, a las enfermeras, a los militares; pagar las obligaciones que tiene todo Estado, pagar los salarios, como mínimo. Y para eso necesitamos ingresos”. Pero no se argumenta así, se nos dice que éste es el modelo bueno, cuando hay una mínima interpelación. Si aceptáramos ese debate, entonces estaríamos en ese otro lugar para decir “hoy esto es lo que hay, pero veamos de qué manera se puede intentar salir de este modelo”. Hay un mínimo avance en ese sentido en el caso del proyecto ITT. Es un espacio interesante pero absolutamente insuficiente. Lo que predomina es la continuidad: la continuidad, sin debate. ¿Cómo vamos a fortalecer alternativas al extractivismo? ¿Diciendo que el extractivismo es bueno, que hay que hacer represas hidroeléctricas gigantes, que hay que continuar con la minería, que hay que continuar con la soja, que hay que continuar con la caña de azúcar para hacer biocombustibles, con la forestación, etc.? Es necesario abrir un debate profundo en los movimientos y entre los movimientos y los gobiernos. Abriendo un debate, ya estaríamos en otro lugar, en otra situación.
Difícil construcción de nuevos actores sociales
El segundo problema que veo, es que aún no hay actores sociales suficientemente consolidados para combatir el modelo extractivista. Voy a dar un ejemplo: durante la fase de privatizaciones del modelo neoliberal, existían actores, por lo menos en el cono sur, en torno al movimiento sindical. Lo que se privatizaba eran empresas estatales. Entonces, los sindicatos y buena parte de los trabajadores del Estado y de otros sectores - aunque no fueran del Estado - ya tenían una clara consciencia de que esas empresas, si se privatizaban, iban a implicar una pérdida para los trabajadores y para el país. Y había una consciencia de derechos que giraba en torno a esta propiedad estatal; de las empresas de telecomunicaciones, de petróleo, de gas, de electricidad, de correos y otras. Hoy en día es más complejo: los emprendimientos extractivistas están lejos de la grandes ciudades, en la cordillera andina, o en la Pampa, o en situaciones que no afectan, o sólo indirectamente, al grueso de la población; las poblaciones de las grandes capitales (y hoy tenemos una población mayoritariamente urbana en América Latina), no están inmediatamente afectadas por una concesión minera a quinientos, a mil kilómetros de la cuidad, o porque se abren campos para la soja o para la forestación. Y muchas de esas áreas son territorios poco poblados. El año pasado, estaba en Ecuador. Solamente yendo a las comunidades más afectadas por la contaminación de las nacientes de los ríos, uno puede comprender esa dificultad para que aquella comunidad, que está cerca de cuenca, le transmita a la gente de la cuidad: “a nosotros ya nos llega el agua contaminada, dentro de un tiempo Uds. van a tener un problema gravísimo”. Hay una dificultad enorme que está trancando, trabando, enlenteciendo la constitución de actores sociales.
Entonces es natural que la construcción de actores sociales para enfrentar el extractivismo sea una tarea más compleja, más larga, más dificultosa; porque salvo en el caso de unas cuantas comunidades quienes combaten los efectos inmediatos del extractivismo, estos efectos no son claramente perceptibles para el grueso de la población. Y en este periodo, es imprescindible abrir un debate necesario para la constitución de actores sociales. Los actores sociales no se constituyen sino en conflicto. Y el papel del debate, de la clarificación de ideas, es fundamental. Debate y conflicto van de la mano.
Efecto domesticador de las políticas sociales
La tercera tensión que observo, por lo menos desde el cono Sur, es la cuestión de las políticas sociales. Por un lado, las políticas sociales alivian la pobreza. Han conseguido disminuir la población bajo la línea de pobreza. Han conseguido que las personas tengan más alimentación, más salud, etc. No han sido suficientes para disminuir la desigualdad (en mi país, Uruguay, la desigualdad sigue creciendo, aunque la pobreza bajó de la mitad), lo que es un indicador de que el patrón de acumulación sigue siendo polarizador. Y lo mismo sucede en Argentina, en Brasil y por supuesto en Chile.
Pero además, esas políticas sociales tienen otro problema, y ahí está la tensión y la contradicción. Tienden, y lo voy a decir con todas las letras, a domesticar a los actores sociales, a dificultar el relanzamiento de los conflictos.Tienden a dividir, a cortar, a fragmentar; ya no a dirigentes puntuales sino a organizaciones enteras. Y a los que no se someten a esa domesticación, se los criminaliza.
Entonces tenemos una necesidad de discutir las políticas sociales, que por ahora no están en el debate. Se acepta que ayudan a mejorar la situación de pobreza, pero no se ven los problemas que crean en el debilitamiento de los movimientos. Las políticas del combate a la pobreza no son nuevas; las inventó, a raíz de la derrota del Vietnam, un señor que se llamaba Robert McNamara, que fue presidente de la Ford y después fue ministro de defensa. Después de la guerra del Vietnam, fue durante años presidente del Banco Mundial e inventó el combate a la pobreza, diciendo: “si no combatimos ciertos niveles extremos de pobreza, nunca ganaremos”. Pensaba como un militar.
Entonces, el Banco Mundial fue el pensamiento duro de las políticas sociales; y los gobiernos de nuestra región, pienso sobre todo en el cono Sur, han asumido el combate a la pobreza con algunos cambios. Las políticas sociales siguen siendo políticas compensatorias y facilitan la acumulación del extractivismo, acumulación por despojo, por robo de los bienes comunes.
¿Hasta qué punto y de qué modo las políticas sociales desarticulan movimientos? Conozco - porque he trabajado con ellos y mantenemos un diálogo desde hace años - el caso del Cauca, de los Nasa, de Colombia. Están siendo atenazados por un lado, por la guerra, feroz, terrible - todo los meses dirigentes indígenas muertos, asesinados - y por el otro lado por políticas sociales. En algunos casos se trata simplemente de repartir dineros y, en otros casos, crear organizaciones sociales que se llaman indígenas que hablan de la “pluri” y de la “multi”, pero que son creadas desde el Ministerio del interior, y eso es política antisubversiva.
Entonces creo que aquí tenemos una contradicción, porque las políticas sociales son duales: mejoran indicadores de pobreza pero domestican. Tenemos un trabajo importantísimo por hacer con algunos de los conductores de esas políticas que son o bien trabajadores y trabajadoras sociales, o bien sociólogos y sociólogas, o bien dirigentes sindicales o dirigentes sociales, ex piqueteros, ex asambleístas o aún piqueteros que son incrustados en los movimientos y que conducen las políticas sociales en el territorio.
En el cono Sur, las políticas sociales de última generación, que se pretenden no compensatorias, son políticas territoriales. Y la usina de pensamiento ya no es el Banco Mundial, sino la FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Entonces cuando estamos discutiendo de eso, estamos discutiendo para pelear, en parte, contra nosotros mismos, porque esas políticas nos atraviesan y muchos y muchas estamos implicados en esas políticas. Y creo que hay que tratar de discutir para ver cómo hacemos para que esos flujos faciliten la organización y el conflicto, sirvan para fortalecer a los movimientos, no para debilitarlos. Es una batalla que algunos movimientos ya están desarrollando, en la Argentina y en varios países más. Aquí hay un escenario abierto, una tensión muy fuerte que no sabemos aún cómo manejarla y que muchas veces nos maneja a nosotros.
Nueva élite en el poder
La cuarta y la última tensión es la más complicada de formular. Sospecho que está surgiendo una nueva elite en el poder, que tal vez sea una nueva clase, una nueva nomenclatura, integrada por algunos sindicalistas (sobre todo los vinculados a los fondos de pensión, los que han trabajado en la banca), por cuadros políticos de izquierda (los que han hecho carrera en municipios, en ministerios, que están allí dirigiendo políticas, dirigiendo empresas públicas, estatizadas en el caso de que han sido privatizadas), y también por viejos funcionarios del Estado, funcionarios de carrera del Estado, cómo Samuel Pinheiro Guimarães que diseña estrategias en Brasil. En algunos países también hay militares en esa nueva elite.
Entonces ahí está formándose algo, que como dice un pensador brasileño, Chico da Ribeira, las categorías que teníamos antes – cooptación, traición, clase dominante, burguesía – tal vez ya no son tan útiles para pensar la nueva realidad que estamos viviendo. Pero miremos la realidad de frente, y muchas veces nos vamos a encontrar con partes nuestras en esa nueva elite. Quizá no nosotros directamente, pero amigos, vecinos, familiares, y nosotros incluso colaborando para eso.
Está surgiendo una elite dominante que maneja nuestro discurso, que maneja nuestras palabras: derechos humanos, etc. Entonces, el continente está transformándose. Radicalmente. En esa transformación, los movimientos están debilitados, surge un nuevo sector dominante que nos conoce muy bien porque viene de nosotros, de nuestros movimientos, que sabe cómo manejarnos y cómo manejar los vínculos.
Hay un conjunto de tensiones que están fortaleciendo un modelo que en sí mismo jamás podrá distribuir, y que en su costado más perverso implica brutales niveles de acumulación. Nuestros países son exportadores de oro, de plata, de materiales que son fundamentales para la acumulación de riqueza. Y en el otro extremo del mismo modelo, políticas sociales que nos debilitan, que hacen que para mucha gente sea más interesante anotarse a un movimiento, ya no para combatir, sino para hacer trámites en un ministerio y entrar en una rosca que finalmente no aporta nada al conflicto social.
El conflicto social, el debate social, es lo único que nos puede sacar de este modelo extractivista y abrir las puertas para que – quizá - haya en el futuro un modelo que aún no tenemos claro, pero que sea más justo, más horizontal, más redistribuidor".
Transcripción por Donatien Costa
Intervención de Raúl Zibechi, periodista e investigador uruguayo, en el taller “Tensiones entre extractivismo y redistribución en los procesos de cambio de América Latina”, Foro Social de las Américas, Asunción, Paraguay, agosto 2010.
Fuente: http://www.rebelion.org/ América Latina y Caribe/ 29-01-2011
2. El desenmascaramiento de cómo el apoyo a CFK del progresismo e izquierdismo denuncia su conciliación con el poder económico
¿Profundizar cuál modelo?
Fabiana Arencibia (Red Eco)
Datos oficiales muestran la concentración de la riqueza en manos de un grupo de empresas que son en su gran mayoría de capital extranjero. Esas mismas operan en la formación de los precios y arrastran a millones de argentinos a la pobreza. El modelo actual sostiene esta estructura productiva. (...)
Sólo analizando diversas informaciones, muchas oficiales, se puede concluir quiénes son los que siguen manejando la economía y se benefician a corto y largo plazo con este modelo.
Concentración y extranjerización de la actividad productiva
En primer lugar nos remitimos a datos oficiales que muestran cómo se compone la estructura productiva de nuestro país, cómo está concentrada la economía y el alto grado de extranjerización.
A fines de diciembre último, el
INDEC dio a conocer los datos de la última Encuesta Nacional de Grandes
Empresas (ENGE) con información correspondiente al 2009. Estos datos no
incluyen la actividad financiera y agropecuaria.
De allí surge que existen 500 grandes empresas que concentran un 22 por ciento
de lo que el país produce (producto bruto /valor agregado). De ese total, 417
ganaron en aquel año 9.000 millones de pesos más que las utilidades que tuvieron
427 de de las grandes compañías en el 2008. Menos capital concentrado se llevó
más ganancias.
También se visualiza con este informe el alto nivel de concentración ya que dentro de ese conglomerado de 500, son 4 las empresas que concentran el 16 por ciento de la producción, se llevan casi un 20 por ciento de las utilidades y apenas emplean un 1,6 por ciento de trabajadores asalariados.
Otro dato de relevancia que aporta la ENGE se refiere a la extranjerización: casi 7 de cada 10 de las empresas más grandes del país son extranjeras. Más precisamente, son 324 las empresas extranjeras que concentran la actividad productiva en Argentina. Y también son extranjeras las primeras seis, las más grandes de las grandes: YPF, Cargill, Telecom, Petrobras, Carrefour y Jumbo.
En cuanto a las áreas productivas, el capital extranjero se divide así : 36 de las 40 mineras, 61 de las 76 dedicadas a producción de combustibles, químicos y plástico, 35 de las 43 que producen maquinarias, equipo y vehículos y 58 de las 107 firmas que elaboran alimentos, bebidas y tabaco.
La extranjerización de la actividad económica alcanza a las petroleras, cuyas cinco principales empresas son de capital extranjero (YPF, Petrobras, Pan American Energy, Shell y Esso); a las automotrices (Volkswagen, Toyota, Ford, Peugeot Citroën), a las telefónicas (Telecom, Telefónico, Caro y Telefónica Móviles) y a las dos mayores cadenas de hipermercados (Carrefour y Jumbo).
Cuando pensamos en la inflación y buscamos las causas que la provocan, vemos que esta estructura concentrada es en gran parte la responsable del aumento de los precios, no así los trabajadores que piden aumento de salarios para recuperar, en parte, su capacidad adquisitiva.
El economista Julio Gambina bien lo describe en su artículo "La inflación marca el ritmo de la economía en Argentina", al afirmar que: “La suba de precios es un mecanismo utilizado por los capitales más concentrados para defender sus ganancias (...) Esa defensa de las ganancias es un asunto derivado de la concentración económica existente en la Argentina y de su poder para imponer condiciones de funcionamiento del orden económico y social. (…) allí se encuentra la dominación del sistema económico, donde muy pocas empresas definen la situación de las principales ramas de la producción” (artículo completo http://www.fisyp.org.ar/modules/news/article.php?storyid=681).
Todo sube y sube…
Datos macroeconómicos dados a conocer por los funcionarios de gobierno y por entidades industriales hablan de un crecimiento que derrama sobre los que menos tienen -a través de la intervención del Estado vía endeudamiento externo e interno- sólo las migajas de las grandes ganancias de la industria, el agro y la actividad financiera.
El Ministro de Economía, Amado Boudou informó esta semana que Argentina obtuvo en 2010 un superávit primario (antes de pagar vencimientos de deuda) superior en un 45% al del 2009 (25.082 millones de pesos, es decir, 6.270 millones de dólares). Los tres componentes más importantes se debieron al dinero de las arcas de la ANSES (que es plata de los jubilados presentes y futuros), del Banco Central (utilidades) y de la recaudación tributaria cuyo mayor ingreso lo aportó el IVA (impuesto al consumo que afecta más a los que menos tienen).
Por su parte, el titular del organismo recaudador (AFIP) dio a conocer que la recaudación durante el 2010 alcanzó un nivel récord superando la meta anual con casi 410 mil millones de pesos. Ricardo Echegaray, destacó que la recaudación impositiva "está duplicando, y en forma sostenida, al mejor momento de ingresos de la década de los 90".
Esta semana se informó además
que las reservas del Banco Central superaron los 52.500 millones de dólares.
Según un informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad industrial
en los primeros once meses del año pasado acumuló una expansión del 12,3 por
ciento. El sector automotriz creció un 36 por ciento (récord histórico con un
máximo de 724.023 unidades); la industria metalmecánica un 22; y alimentos y
bebidas, que se incrementó 13,7 por ciento.
Un estudio de la consultora económica Orlando Ferreres y Asociados marcó un crecimiento de la actividad económica del 8,2 por ciento en el 2010. El sector agrícola fue el que más creció (casi un 20 por ciento). Las exportaciones crecieron un 23 por ciento y los depósitos promedio del sistema financiero superaron los $ 384 mil millones de pesos en diciembre último, un 41,6 por ciento más que en igual mes de 2009.
…Y la inflación también
Estimaciones privadas de distintos orígenes dan cuenta de que la inflación acumulada en el 2010 habría sido el doble de que mide el Indec. Esto duplica por lo tanto en número de argentinos que no llegan a cubrir la canasta básica de alimentos y servicios (CBT).
Así alrededor de un 24 por ciento de los argentinos (9.5 millones de personas) son pobres y cerca de 3 millones son indigentes porque no llegan a cubrir el costo de la canasta básica alimenticia (CBA). Estos son promedios dentro de un territorio en donde la pobreza alcanza al 40 por ciento en la zona noreste y alrededor de un 34 en la del noroeste.
Para el Indec una familia tipo necesita para comer, y por lo tanto no ser considerada indigente, 579 pesos de ingresos por mes y 1.253 pesos para no quedar debajo de la línea de la pobreza. Estas cifras ascenderían a alrededor de 1.160 y 2.500 respectivamente según mediciones privadas.
La economista Graciela Bevacqua estima que la inflación 2007-2010 llega a 122 por ciento. Para realizar sus mediciones en el centro de estudios Buenos Aires City utiliza la metodología tradicional del Indec. Es que Bevaqua era directora de IPC (índice que mide la inflación) en el Indec cuando el organismo fue intervenido en enero de 2007. Entonces fue desplazada de su cargo por negarse a entregarle al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, la lista de establecimientos donde se tomaban las muestras.
“El Indec ocultó más de 80 puntos de inflación durante estos cuatro años (...) La mayor subestimación en ese período se dio en el rubro alimentos y bebidas, que es el que más pesa en el IPC. Sólo para 2010, nosotros calculamos el 39,7 por ciento, contra el 14,7% del Indec”, dijo Bevacqua.
Las grandes empresas, mayoritariamente extranjeras, son quienes concentran la actividad económica y la riqueza. Pensar que de allí deberían provenir los recursos y no del permanente endeudamiento, sería una alternativa más que lógica y necesaria.
Sobre todo porque según los últimos datos del Ministerio de Economía, al 30 de setiembre de 2010 la deuda pública ascendía a 172.079 millones de dólares. No analizaremos en esta nota el tema de la deuda. Sólo la referenciamos con la deuda a principio del gobierno peronista K: 178.768 millones de dólares. O sea que debemos casi lo mismo en 7 años, luego del pago al FMI, dos canjes y pagos de intereses anuales promedio de 6.000 millones de dólares.
Para lograr al menos una equitativa distribución de la riqueza hay que plantearse un modelo de ruptura de las actuales estructuras productivas que es todo lo contrario a profundizar este modelo". Fuente: http://www.rebelion.org/Argentina/ 29-01-2011
En consecuencia, la diversidad popular tendrá como plataforma de lucha a la «reforma agraria integral» cuando se yerga en sujetos colectivos de derechos y hermanados en la recuperación de cada uno y de todos los territorios. La concretará mediante reconstrucciones sociohistóricas y culturales que no sólo favorezcan el desarrollo social e individual de una creciente mayoría. También den perspectivas de futuro en común al ir optimizando las relaciones sociales de la cotidianeidad compartida y las mantenidas con la naturaleza.
Pero, para adueñarse de la confianza en su capacidad de autodeterminación, la diversidad popular precisa comenzar por cuestionar el modelo en vigencia y a sus defensores, creencias que le impiden privilegiar a las organizaciones sociales en lucha contra la impunidad de las transnacionales y sus socios locales. Y analizar porqué se criminaliza tanto la pobreza como el reclamo reivindicativo. Reflexionar sobre el porqué de la represión, por ejemplo, a la lucha contra el Vial Costero en Vicente López para estar dispuesto a escuchar las causas de la oposición al Vial y decidir de qué lado se está.
En el mundo, en América Latina y en Argentina es prioritario que los pueblos deliberen acerca de que el capitalismo está destruyendo las condiciones de vida y trabajo del planeta. Está produciendo el hambre y la miseria de la gran mayoría humana. Rompe los equilibrios ecológicos resultante de períodos geológicos, de biodiversidades y de las distintas culturas. Trae las consecuencias de genocidios silenciosos por extinción de las dos últimas y por catástrofes alimentarias, socioambientales...e invasiones bélicas. Por eso, los de abajo debemos superar la disyuntiva Gobierno CFK-Mesa de Enlace que falsea cuáles son los modelos de desarrollo rural-urbano en confrontación. Lo conseguiremos, por ejemplo, mediante análisis colectivo e individual de las propuestas de Vía Campesina:
1. La soberanía alimentaria
Ernest Cañada / EDUALTER señala: "(...)El debate sobre los problemas de la agricultura y la alimentación en el mundo globalizado de nuestros días pasa necesariamente por reconocer la confrontación entre dos grandes modelos de desarrollo rural, uno de inspiración neoliberal y otro basado en la economía familiar campesina, fundamentado en la propuesta de la Soberanía Alimentaria. Ambos modelos los encontramos tanto en los países ricos como en los países empobrecidos, rompiendo con las clásicas diferencias norte/sur.
El modelo dominante de inspiración neoliberal está impulsado por las grandes empresas transnacionales de la agroindustria y basado fundamentalmente en la producción para la exportación. La lógica de esta concepción es que cada territorio debe especializarse en aquellas actividades que le permita tener ventajas comparativas en relación a otras zonas del planeta en una economía fuertemente globalizada. La prioridad de la agricultura, por tanto, será el cultivo de productos sustituibles para mercados lejanos. Para ello se requiere el uso intensivo de la tierra, el empleo de agrotóxicos, de semillas transgénicas, de maquinaria pesada, etc. La incentivación de la producción agropecuaria hacia la exportación a través de subvenciones promueve que se vendan productos alimentarios en otros mercados por debajo de los costes de producción en el lugar de origen (dumping), hundiendo las economías locales. Ante las situaciones de inseguridad alimentaria en una determinada zona o región se considera que esto no es un problema fundamental y que ya se conseguirán los alimentos necesarios de aquellas zonas donde sea más barato. En este modelo la unidad familiar campesina se convierte en un anacronismo que tiende a la desaparición por ineficiencia.
La expansión del modelo de agroindustria y agroexportación ha supuesto, de hecho, una agresión frontal contra la agricultura familiar campesina. Para buena parte de la población rural no queda otra alternativa que buscar otras fuentes de empleo, aumentando los procesos migratorios hacia las ciudades o hacia otras zonas donde puedan ser empleados como jornaleros en explotaciones ajenas. También pueden acabar trabajando en empresas maquiladoras o como empleados de enclaves turísticos, las principales industrias que se están impulsando en la actualidad en muchos países del Sur.
Frente a la agresión que
supone para sus economías y formas de vida la expansión de este modelo
dominante, las organizaciones rurales articuladas internacionalmente a través de Vía
Campesina, han
desarrollado otro modelo basado en la defensa de la Soberanía Alimentaria y de
la alimentación como un Derecho Humano fundamental y
no como una mercancía. En este sentido, se entiende el Derecho a la Alimentación
como el acceso, individual y colectivo, de forma regular y permanente, a una
alimentación adecuada y suficiente cuantitativa y cualitativamente, así como los
medios necesarios para producirla, correspondiéndose con las tradiciones
culturales de cada población y que garantice una vida física y psíquica digna.
Esta propuesta de la Soberanía Alimentaria nació a raíz del debate sobre cómo garantizar la Seguridad Alimentaria que se dio en la década de los años setenta en respuesta a la preocupación internacional ante la escasez de alimentos. En esa época, el concepto de Seguridad Alimentaría incluía únicamente aspectos relacionados con la producción y la disponibilidad de alimentos. Con el tiempo, fue evolucionando e incorporando nuevos componentes como son la calidad alimentaría, la adecuación nutricional o las preferencias culturales. En 1996, en la Cumbre Mundial de la Alimentación organizada por la FAO, se llegó a la siguiente definición que todavía continúa vigente:
"Seguridad Alimentaría, a nivel de individuo, hogar, nación y global, se consigue cuando todas las personas en todo momento tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana".
De forma paralela a esta Cumbre, organizaciones campesinas de distintas partes del mundo fueron diseñando un nuevo tipo de estrategia de desarrollo que realmente pudiera afrontar esta problemática y que vino a denominarse Soberanía Alimentaria. De este modo, en el Primer Foro Mundial de Soberanía Alimentaria celebrado en La Habana en el año 2001 se definió este concepto como:
"el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la pequeña y mediana producción, respetando sus propias culturas y la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales, en los cuales la mujer desempeña un papel fundamental". (Fuente: Declaración Final del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, La Habana, Cuba, 7 de septiembre del 2001. Por el derecho de los pueblos a producir, a alimentarse y a ejercer su Soberanía Alimentaria).
De este modo la Soberanía Alimentaría se considera como la mejor vía para erradicar el hambre y la malnutrición, así como para garantizar la Seguridad Alimentaría y Nutricional duradera y sustentable para todos los pueblos. Para ello se considera necesario priorizar la producción de alimentos para los mercados domésticos y locales, basados en explotaciones campesinas familiares diversificadas y en sistemas de producción agroecológicos. Implica también garantizar al campesinado el acceso y control de la tierra, el agua, las semillas, los bosques y la pesca y otros recursos productivos. Se trata, en definitiva, de favorecer el control de la comunidad sobre los recursos productivos frente a los crecientes intentos de saqueo por parte de las corporaciones privadas. Todo esto implica el impulso de políticas públicas acordes con esta estrategia. En este sentido, por ejemplo, es necesario proteger los mercados interiores del dumping. O favorecer la implementación de políticas públicas que fomenten la actividad productiva de familias y comunidades dirigidas a aumentar el poder y control local sobre la producción alimentaria para que esté enfocada prioritariamente hacia los mercados locales. Igualmente es necesario poner en marcha políticas de redistribución real y no, como ha impulsado el Banco Mundial, a través de las fuerzas del mercado. Supone también el derecho de los consumidores de acceder a alimentos sanos, accesibles, culturalmente apropiados con la gastronomía y la historia culinaria de su país, producidos localmente. (Fuente: Soberanía alimentaria: un derecho para todos. Declaración política del Foro de las ONG/OSC para la Soberanía Alimentaria, Roma, 8 - 12 de junio de 2002.)
Para una ampliación de la información aportada pueden consultarse los documentos de referencia básicos seleccionados en la sección de Recursos Complementarios.
Fuente: http://www.edualter.org/material/sobirania/teorico.htm
2. La reforma agraria genuina, integral y participativa
Posición de la Vía Campesina a favor de una Reforma Agraria Genuina, Integral y Participativa
"La Vía Campesina aboga por una Reforma Agraria genuina e integral que signifique:
Una Reforma Agraria genuina e integral, que incorpore una cosmovisión entre el espacio, el territorio, el agua y la biodiversidad. Una Reforma Agraria que empiece por un amplio proceso de distribución de la propiedad de la tierra. La posesión y el uso de la tierra deben estar subordinados al principio de que sólo tiene derecho a la tierra quien en ella trabaja, depende de ella y en ella reside con su familia.
Una Reforma Agraria que ayude al retorno de los/as campesinos/as a su tierra y que regule la migración campo-ciudad y a terceros países. Una Reforma Agraria que no solamente sea reparto de tierras; su aplicación implica el desarrollo humano, la generación de empleos, la producción campesina de alimentos para abastecer el mercado local. La Vía Campesina defiende el principio de la propiedad social de la tierra; no puede haber especulación, y se debe impedir que las empresas capitalistas (industriales, comerciales, financieras) se apoderen de grandes extensiones de tierra.
Una Reforma Agraria que democratice la estructura agraria, lo que supone transformar las relaciones de poder económico y político, causantes de la reproducción de la concentración agraria.
Una Reforma Agraria que prohíba la mercantilización del derecho a producir.
Una Reforma Agraria que acabe con el modelo agroexportador y que garantice la soberanía alimentaria de los pueblos.
La política redistributiva implica, antes que todo, la expropiación obligatoria de tierras privadas que no cumplen su función social. Implica redistribuir tierra y poder alterando las relaciones de fuerza en la sociedad en favor del campesinado y de las coaliciones que le apoyan. Por tanto, nada tiene que ver con las transacciones patrimoniales privadas financiadas por el Estado. Los propósitos del Banco Mundial de promover una Reforma Agraria de mercado fracasan, debido a que no se puede resolver un problema humano a través de la “mano invisible del mercado”. Éste es un cambio de imagen para preservar el latifundio, obtener las mejores tierras y desplazar al campesinado e indígenas a la exclusión social. El Banco Mundial promueve Reformas Agrarias basadas en la liberalización de los mercados agrarios, medidas que no son más que una extensión de los planes de ajuste estructural, aumentando la brecha entre pobres y ricos/as. Lleva a la mercantilización de los servicios básicos y de la tierra, el agua y la biodiversidad, disminuyendo el papel del Estado y dejando ese control en manos de la oligarquía financiera, promoviendo paliativos focalizados de “alivio” de la pobreza.
La Reforma Agraria debe ser un proceso que no excluya a pescadores/as, indígenas, campesinos/as sin tierra, ganaderos/as, pequeños/as y medianos/as productores/as; una Reforma Agraria que garantice el acceso total sobre la tierra y sus recursos.
Una Reforma Agraria que dé garantías legales a los/as campesinos que han recurrido a la toma de tierras para sobrevivir; una Reforma Agraria que garantice la propiedad real sobre la tierra y aleje el fantasma de la Contrarreforma Agraria.
Una Reforma Agraria que garantice la equidad de género en el acceso, tenencia, control y manejo de la tierra, el agua y otros recursos naturales. El acceso a la tierra por parte de los/as campesinos debe ser entendido como una forma de garantía de valorización de su cultura, de la autonomía de las comunidades y de una nueva visión de preservación de los recursos naturales, para la humanidad y para las futuras generaciones. La tierra es un bien de la naturaleza que debe estar al servicio del bienestar de todos/as. La tierra no es y no puede ser tan solo una mercancía.
La Reforma Agraria significa partir de la distribución de la propiedad de la tierra y acoplar otras políticas públicas que garanticen la democratización de los medios de producción y del control de la comercialización. Los gobiernos deben adoptar políticas que estimulen la agricultura familiar y cooperativa, por medio de precios, créditos y seguros. En el mundo contemporáneo, ante la oligopolización del control de las agroindustrias y la rapidez de los procesos tecnológicos, es fundamental que se garantice a los/as trabajadores del campo, la democratización del control de las empresas agroindustriales, que hoy, son las que transforman los productos agrícolas en alimentos.
La Reforma Agraria debe estar unida a una política de soberanía alimentaría, esta última entendida como el derecho de todos los pueblos a planificar su agricultura para atender prioritariamente a toda su población, con alimentos en abundancia, baratos, de buena calidad y durante todo el año. Es necesario adecuarse a los modelos tecnológicos que sean adecuados para el aumento de la producción sin perjudicar la salud de los/as campesinos y de la población en general, así como para la preservación de los recursos naturales.
El ideal de la Reforma Agraria no puede ser visto como una necesidad exclusiva de los/as campesinos/as, sino como una solución social para los problemas de toda la sociedad. En esa perspectiva, solamente será viable si estuviere inserta como una reivindicación, una plataforma de lucha de amplios sectores populares de en cada país. Los/as campesinos/as en solitario no podrán conquistar la Reforma Agraria y los cambios en el campo. La fuerza concreta de los/as campesinos/as y del pueblo en general, reside en su capacidad de organización desde las bases, desde las comunidades, y en su permanente disposición de luchar por sus ansias y derechos. Deben crearse nuevas formas autónomas de organización económica productiva, financiera y de gestión del desarrollo rural, de acuerdo con las tradiciones organizativas de cada pueblo. La Vía Campesina, a través de los diferentes movimientos organizados y a través de la facilitación de los procesos de la Campaña Global, se opone a las propuestas del Banco Mundial, que fomentan la venta de tierras por parte de los/as latifundistas a los/as trabajadores/as con poca tierra o sin ella; ésta es una política negativa y lejos de aliviar la pobreza rural, excluye a los/as campesinos/as, estimula la corrupción y el clientelismo, los/as empresarios/as venden sus peores tierras a precios inalcanzables por los/as campesinos; el mercado en sí es una trampa cuyo propósito es poner el control del proceso en las élites rurales.
La Vía Campesina promueve una Reforma Agraria y una Soberanía Alimentaria que luchan contra los efectos de la Revolución Verde, promoviendo la agroecología, la armonía entre la producción, la naturaleza y el medio ambiente".
Fuente: http://viacampesinanorteamerica.org/viacampesina/temas_principales/reforma_agraria.pdf Septiembre 2008
En consecuencia, la «reforma agraria integral» como solución a las crisis alimentaria, ecológica y humanitaria precisa (como dice Vía Campesina) de la "permanente disposición de luchar por nuestras ansias y derechos" y "de la organización desde las bases, desde las comunidades". Ambas fuerzas se afianzan al establecer la autonomía "económica productiva, financiera y de gestión del desarrollo rural, de acuerdo con las tradiciones organizativas de cada pueblo".
Vía Campesina, además de luchar y promover la reforma agraria en unidad con la soberanía alimentaria, participa en primera línea por la justicia social y ambiental. En su declaración de Cancún ante la COP 16 sostiene: "(...)En Cancún triunfó, la agenda para los negocios y la especulación con la naturaleza, mientras sistemáticamente se desecharon las demandas surgidas de la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra de Cochabamba, a la que asistimos más de 35.000 participantes de todo el mundo.
La agenda impuesta en Cancún, es la de los bancos y fondos de inversión, de las mega empresas de gas, petróleo, carbón, electricidad y automotriz, de las corporaciones agroindustriales y otras, que colocan al mundo entero al borde de una gran catástrofe de efectos irreversibles al proponerse especular con el clima y la naturaleza.
Los campesinos y campesinas de la Vía Campesina rechazamos y desconocemos los resultados de Cancún, y denunciamos y lamentamos, que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) se esté convirtiendo rápidamente en una plataforma que legitima, amplía y sienta bases para un nuevo orden económico mundial: El Capitalismo Verde.
Pero en Cancún también se cristalizó un encuentro de los movimientos sociales en torno a la crisis climática y del sistema y se fortalecieron y hermanaron las luchas de resistencia. La movilización hacia Cancún inició desde el 28 de noviembre como un esfuerzo conjunto de la Vía Campesina con nuestros aliados de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, el Movimiento de Liberación Nacional y el Sindicato Mexicano de Electricistas quienes organizamos tres caravanas que partieron desde San Luís Potosí, Guadalajara y Acapulco y recorrieron algunos de los territorios emblemáticos de la devastación ambiental, pero también de las luchas y alternativas de las comunidades afectadas. En estos recorridos cientos de pueblos y personas nos abrieron las puertas de su generosidad y solidaridad. El 30 de noviembre arribamos con nuestras caravanas a la Ciudad de México, celebramos un Foro Internacional y una marcha acompañados por miles de personas y cientos de organizaciones que también luchan por la justicia social y ambiental.
En nuestra jornada hacia Cancún, otras caravanas, una de Chiapas, otra de Oaxaca y una de Guatemala, después de muchísimas horas de viaje, se unieron en Mérida para celebrar una ceremonia en Chichen Itza y finalmente llegar a Cancún el 3 de diciembre e instalar nuestro campamento por la Vida y la Justicia Social y Ambiental, abrir nuestro Foro e iniciar nuestras jornadas de lucha en Cancún. Celebramos paneles y conferencias, talleres, asambleas, demostraciones públicas en los barrios de la ciudad, reuniones con nuestros aliados y una acción global llamada “los miles de Cancún” que tuvo eco en todo el planeta y llegó hasta las mismas salas del Moon Palace donde se celebraba la reunión oficial de la COP 16. La marcha del 7 de diciembre reunió a miles de miembros de la Vía Campesina con nuestros aliados de organizaciones nacionales e internacionales, en ella además de manifestar nuestras posiciones y de reivindicar que somos los campesinos y campesinas quienes estamos enfriando el planeta, respaldamos a los gobiernos de Bolivia y Tuvalú comprometidos con los derechos de la Madre Tierra.(...)
Desde la Vía Campesina llamamos asumir la responsabilidad colectiva con la Madre Tierra proponiéndonos cambiar las formas de producción y consumo que han provocado la crisis del planeta; a defender los bienes comunes e impedir su privatización; a redoblar esfuerzos, a trabajar intensamente en informar, educar, organizar y articular para construir la fuerza social que frene la tendencia a convertir los graves problemas de la crisis climática en nuevos negocios, y que pueda impulsar las miles de soluciones que tienen los pueblos; a revisar y construir nuevos espacios de alianzas internacionales; a prepararnos para la gran consulta mundial por los derechos de la Madre Tierra y las alternativas reales a la Crisis Climática; a preparar la segunda Conferencia de los Pueblos del Mundo sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra; a impulsar “los miles de Durban” y llegar al 2012, a la Cumbre de Río mas 20, con una fuerza creciente.
¡No más daño a nuestra Madre Tierra!
¡No más destrucción al planeta!.
¡No más desalojos de nuestros territorios!
¡No más muerte a los hijos e hijas de la Madre Tierra!
¡No más criminalización de nuestras luchas!
¡No al entendimiento de Copenhague. Sí a los principios de Cochabamba!
¡LA TIERRA NO SE VENDE, SE RECUPERA Y SE DEFIENDE!
¡ LOS CAMPESINOS Y CAMPESINAS ESTAMOS ENFRIANDO EL PLANETA!
¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!". Leer
En el mundo, en América Latina y en Argentina es prioritario que los pueblos deliberen y decidan sobre:
A. La «soberanía alimentaria» como
1. La otra política y el otro modelo de producción
Soberanía alimentaria: un derecho para todos
Declaración política del Foro de las ONG/OSC para la Soberanía Alimentaria
Los movimientos sociales de los campesinos, pescadores, pastores, pueblos indígenas, ambientalistas, organizaciones de mujeres, sindicatos y ONGs reunidos aquí en Roma expresamos nuestra frustración colectiva y rechazo ante la Declaración oficial de la Cumbre Mundial de la Agricultura: cinco años después.
El fracaso desde 1996 y la Nueva Declaración Oficial
Los movimientos sociales de los campesinos, pescadores, pastores, pueblos indígenas, ambientalistas, organizaciones de mujeres, sindicatos y ONGs reunidos aquí en Roma expresamos nuestra frustración colectiva y rechazo ante la Declaración oficial de la Cumbre Mundial de la Agricultura: cinco años después. Lejos de analizar y corregir los problemas que han hecho imposible progresar en los últimos cinco años para eliminar el hambre, este nuevo Plan de Acción combina el error de "más de la misma medicina" con las prescripciones destructivas que hacen empeorar la situación.
El Plan de Acción de 1996 no ha fallado por falta de voluntad política y recursos, sino porque apoya políticas que nos llevan al hambre, que sostienen la liberalización económica del Sur y crean una homogeneidad cultural, protegidas por fuerzas militares en caso de fallar el primer grupo de acciones prescritas. Sólo políticas fundamentalmente diferentes, basadas en la dignidad y los modos de vida de las comunidades, pueden acabar con el hambre. Creemos y afirmamos que esto es posible y es urgente.
Desde 1996 los gobiernos e instituciones internacionales han presidido la globalización y la liberalización que han intensificado las causas estructurales del hambre y la malnutrición. Han forzado la apertura de los mercados al 'dumping' de productos agrarios, la privatización de los servicios sociales básicos y las instituciones de soporte económico, así como la privatización y la comercialización de las tierras públicas y comunales, del agua, de los bancos de pesca y de los bosques. Paralelamente testimoniamos el aumento brutal de la represión de los movimientos sociales que resisten al Nuevo Orden Mundial.
Este deseo político ha abierto también sus puertas a la desenfrenada monopolización y concentración de recursos y procesos productivos en manos de unas pocas multinacionales gigantes. La imposición de modelos de producción dependientes del exterior ha destruido el medio ambiente y las formas de vida de nuestras comunidades. Además ha creado una inseguridad alimentaria poniendo como objetivo las ganancias de productividad a corto plazo utilizando tecnologías dañinas como los OGMs. El resultado ha sido el desplazamiento de los pueblos y la migración masiva, la pérdida de empleos que pagan salarios vitales, la destrucción de la tierra y otros recursos de los que dependen los pueblos, un incremento en la polarización entre ricos y pobres al interior de, y entre el Norte y el Sur, un agravamiento de la pobreza alrededor del mundo y el aumento del hambre en la amplia mayoría de naciones.
No se progresará en el objetivo de eliminar el hambre sin invertir estas políticas y tendencias. Pero la actual declaración no ofrece esperanzas de tal cambio. Enfatiza la actual liberalización del comercio, que es la mayor fuerza que mina los medios de vida en todo el mundo, ha diluido el concepto del derecho humano a la alimentación, propone ajustes estructurales neoliberales más radicales en la óptica de los programas del HIPC, recomienda un mayor énfasis en la biotecnología y en la ingeniería genética, y fracasa en el apoyo de reforzar la producción de los pobres para los mercados locales o la redistribución radical del acceso a los recursos productivos, que es fundamental para un real cambio a mejor. En base a este plan de acción, sin un aumento de voluntad política o de los recursos no se llegará a obtener una mayor reducción del hambre o de la pobreza que subyace.
Soberanía Alimentaria: El Enfoque Fundamental.
En contraste con la propuesta de la Alianza Internacional contra el Hambre, que es "algo más de la misma medicina", nosotros contraponemos el concepto unificador de Soberanía Alimentaria como paraguas bajo el cual podemos definir las acciones estratégicas necesarias para eliminar realmente el hambre.
¿Qué es la Soberanía Alimentaria? La Soberanía Alimentaria es el DERECHO de los países y los pueblos a definir sus propias políticas agrarias, de empleo, pesqueras, alimentarias y de tierra de forma que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas para ellos y sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades.
La Soberanía Alimentaria requiere:
· Dar prioridad a la producción de alimentos para mercados domésticos y locales, basados en explotaciones campesinas y familiares diversificadas y en sistemas de producción agroecológicos.
· Asegurar precios justos para los campesinos, lo que significa el poder para proteger los mercados interiores de las importaciones a bajo precio y dumping.
· Acceso a la tierra, al agua, a los bosques y a la pesca y otros recursos productivos a través de una redistribución genuina, no con las fuerzas del mercado y "reformas del mercado de la tierra", financiados por el Banco Mundial.
· Reconocimiento y promoción del papel de la mujer en la producción alimentaria y acceso equitativo y control de los recursos productivos.
· Control de la comunidad sobre los recursos productivos, en oposición a las corporaciones propietarias de tierras, agua y recursos genéticos y otros.
· Protección de las semillas base de la alimentación y de la vida misma para el libre intercambio y uso de los campesinos, lo que significa no patentar la vida y una moratoria sobre las culturas genéticamente modificadas que llevan a una contaminación de la diversidad genética esencial de plantas y animales.
· Inversión pública para fomentar la actividad productiva de familias y comunidades dirigidas a aumentar el poder, el control local y la producción alimentaria para los pueblos y los mercados locales.
«Soberanía Alimentaria» significa la primacía de los derechos de los pueblos y las comunidades a la alimentación y la producción de alimentos, sobre los intereses del comercio. Esto conlleva el fomento y la promoción de los mercados locales y de los productores más allá de la producción para la exportación y la importación de alimentos.
Para conseguir la Soberanía Alimentaria:
· Reforzaremos nuestros movimientos sociales y desarrollaremos las organizaciones de campesinos, mujeres, pueblos indígenas, trabajadores, pescadores y pobres urbanos en cada uno de nuestros países.
· Avanzaremos en la solidaridad
y la cooperación regional e internacional y reforzaremos nuestras luchas
comunes.
· Lucharemos por realizar reformas agrarias y pesqueras genuinas, reformas de
pastos y bosques, y conseguiremos una redistribución comprensiva e integral de
los recursos productivos en favor de los pobres y los sin tierra.
· Lucharemos por una garantía fuerte de los derechos de los trabajadores para organizar, contratar colectivamente, y tener unas condiciones de trabajo seguras y dignas y salarios suficientes.
· Lucharemos por un acceso equitativo de las mujeres a los recursos de producción y por el fin de las estructuras patriarcales en la agricultura y por los aspectos socio-económicos y culturales de la alimentación.
· Lucharemos por el derecho de los pueblos indígenas a su cultura, territorio y recursos productivos.
· Hacemos un llamamiento para poner fin a las políticas económicas neoliberales que han sido impuestas por el Banco Mundial, la OMC, el FMI y los países del Norte y otros acuerdos de libre comercio multilateral y regional, como FTAA y NEPAD.
· Solicitamos la salida de la agricultura de la OMC.
· Lucharemos para parar la ingeniería genética y las patentes sobre la vida y pedimos la prohibición inmediata del "terminator" y el uso de tecnologías similares que usan la restricción genética.
· Solicitamos el fin de la utilización de alimentos OGM como ayuda alimentaria.
· Pedimos el paro inmediato de las guerras en los pueblos y las tierras de todo el mundo y el fin de la ocupación ilegal de Palestina, el embargo de Cuba e Irak y el uso de los alimentos como instrumento de chantaje.
· Solicitamos el apoyo para el desarrollo y la diseminación de los sistemas de producción agroecológicos.
· Pedimos una Convención sobre Soberanía Alimentaria al fin de inscribir los principios de la Soberanía Alimentaria en la legislación internacional e instituir la Soberanía Alimentaria como cuadro político principal para dirigir la alimentación y la agricultura.
Finalmente las políticas uniformes como las emanadas por el Banco Mundial, OMC y FMI, deben ser reemplazadas por una visión con "un mundo donde quepan muchos mundos", donde la fuerza y la dignidad humanas sean construidas a través de la solidaridad y el respeto de las diversidades, y donde todos los países y pueblos tengan el derecho a definir sus políticas.
A este fin, hemos decidido construir una conciencia social y nuestros movimientos para ganar la lucha contra la OMC en Cancún en septiembre 2003.
Fuente: www.ecoportal.net/ 08-07-02
2. El acceso de todos a los alimentos, su suministro ecológico y el control sobre los recursos para producirlo
Foro Paralelo a la Cumbre Mundial de la Seguridad Alimentaria
Declaración de los
Movimientos Sociales/ONG/OSC (Roma,
noviembre 13-17 de 2009)
Nosotros y nosotras, 642 personas de 93 países representando 450 organizaciones
de campesinos y campesinas, pequeños agricultores, pescadores a pequeña escala,
pastores, pueblos indígenas, jóvenes, mujeres, movimientos urbanos, trabajadores
agrícolas, ONG locales e internacionales y otros actores sociales nos
encontramos en Roma del 13 al 17 de noviembre del 2009, unidos por nuestra
determinación de trabajar por y exigir la soberanía alimentaria en este momento
en que el número de las personas que sufren hambre ha traspasado los mil
millones. La Soberanía Alimentaria es la solución real a la tragedia del hambre
en nuestro mundo.
La Soberanía Alimentaria implica transformar el sistema alimentario actual para asegurar que aquellos y aquellas que producen los alimentos tengan un acceso equitativo a, y el control sobre la tierra, el agua, las semillas, la pesca y la biodiversidad agrícola. Toda persona tiene el derecho y la responsabilidad de participar en la decisión de cómo se producen y distribuyen los alimentos. Los gobiernos deben respetar, proteger y garantizar el derecho a la alimentación, definido como el derecho a alimentos adecuados, disponibles, asequibles, culturalmente aceptables y nutritivos.
Los gobiernos tienen la obligación de proporcionar ayuda de emergencia. Pero no deben socavar la soberanía alimentaria y los derechos humanos. La ayuda de emergencia debe obtenerse lo más localmente posible y no debe ser utilizada para presionar a los países a aceptar los organismos genéticamente modificados (OGM). Los alimentos no deben ser usados jamás como un arma política.
Hacemos hincapié en la violación de los derechos de las personas y comunidades, tanto urbanas como rurales, que viven en zonas de conflicto armado u ocupación y en situaciones de emergencia. La comunidad internacional tiene que abordar, de manera urgente, las violaciones a derechos humanos relacionadas con los desplazamientos forzados, la confiscación y explotación ajena de la propiedad, la tierra y otros recursos productivos, la manipulación demográfica y las transferencias de población.
¿Quién decide?
Declaramos nuestro apoyo al renovado Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSAM) y resaltamos el compromiso hacia este importante órgano que han mostrado los Jefes de Estado presentes en la Cumbre de la FAO en su Declaración. Enfatizamos la importancia fundamental del renovado Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, como el principal órgano inclusivo para la formulación de políticas internacionales de la alimentación y la agricultura, dentro del sistema de la ONU y como un órgano fundamental donde el conocimiento y las perspectivas de aquellos y aquellas que, con su trabajo diario, han alimentado a la humanidad por generaciones, no sólo son escuchado sino también aplicados. Insistimos en el papel central del Derecho Humano a la Alimentación como principio para guiar todos los aspectos del trabajo del Comité Mundial de la Seguridad Alimentaria.
Expresamos preocupación porque el CSAM no está recibiendo el apoyo financiero apropiado para la pretensión de su programa de trabajo. Urgimos a los Estados miembros de la FAO para que su compromiso político sea respaldado con recursos financieros. Manifestamos que aún queda mucho trabajo por hacer en el CSAM para asegurar que habrá coherencia entre los
diferentes órganos de la arquitectura global institucional de la alimentación y la agricultura. En este sentido, estamos muy preocupados por el programa global sobre agricultura y seguridad alimentaria que ha sido propuesto en el seno del Banco Mundial pues su mecanismo de gobierno parece ser no democrático ni trasparente y condenado en esa medida a repetir los errores del pasado. Mientras instituciones como la Organización Mundial del Comercio sigan privilegiando intereses comerciales por encima de las personas marginadas y malnutridas, el hambre continuará lacerando el mundo.
La sociedad civil ha jugado un papel fundamental en el proceso de la reforma del CSAM, abriendo un espacio crítico, que tenemos la intención de ocupar plenamente y de forma responsable y efectiva. En hacer esto, aseguraremos que las voces de los excluidos continúen siendo escuchadas en el corazón de la construcción de políticas alimentarias y agrícolas y la gobernanza a todos los niveles. Aunque valoramos el trabajo realizado, y tenemos grandes expectativas respecto a los futuros logros del CSAM, vamos a mantener un seguimiento atento del trabajo para asegurar que los Estados miembros cumplen con sus compromisos para crear un mecanismo efectivo, con fuerte capacidad de coordinación a todos los niveles, capaz de hacer rendir cuentas a sus miembros, y de realizar sus compromisos para desarrollar un Marco Estratégico Global para la seguridad alimentaria y la nutrición.
El suministro ecológico de alimentos
Reafirmamos que nuestro suministro de alimento ecológico actual alimenta la gran mayoría de las personas del mundo, tanto en las zonas rurales como en las urbanas (más del 75%).
Nuestras prácticas se centran en alimentar a las personas y no en el beneficio de las corporaciones. Es un suministro sano, diverso, local que enfría el planeta. Nos comprometemos a fortalecer y promover nuestro modelo ecológico de suministro de alimentos en el marco de la soberanía alimentaria para abastecer a todas las poblaciones
incluyendo aquéllas en zonas marginadas como las pequeñas islas y las zonas costeras.
Nuestras prácticas, puesto que priorizan alimentar localmente a las personas, minimizan el desperdicio y las pérdidas de alimentos, y no crean los daños causados por los sistemas de producción industrial. La agricultura campesina es resistente y puede adaptarse a y mitigar el cambio climático. De todas formas, insistimos en que la alimentación y la agricultura deben mantenerse fuera del mercado del carbono. Vamos a defender y desarrollar nuestra biodiversidad agrícola, pesquera y animal de la agresiva mercantilización de la naturaleza, los alimentos y el conocimiento, que ha sido facilitado por las «nuevas revoluciones verdes».
Llamamos a una moratoria global de los OGM. Los Estados tienen que proteger y regular adecuadamente los mercados nacionales de alimentos. Nuestras prácticas requieren políticas de gestión del suministro con el fin de asegurar la disponibilidad de alimento y garantizar sueldos dignos y precios justos. Estamos preparados para discutir nuevos marcos legales para apoyar nuestras prácticas.
Llamamos al replanteamiento de la investigación, usando métodos participativos, que apoyen nuestro modelo ecológico de suministro de alimentos. Somos los innovadores que construimos nuestro conocimiento y nuestras habilidades. Rehabilitamos las semillas locales y las variedades del ganado, pescados y especies acuáticas para un clima en cambio. Nos comprometemos a promover los descubrimientos de la Evaluación Internacional sobre el Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología Agrícola para el Desarrollo (IAASTD por sus siglas en inglés). Llamamos a la rendición de cuentas por parte de los investigadores. Rechazamos el control de la investigación por parte de las corporaciones y no vamos a implicarnos en foros que sean dominados por ellos. Vamos a promover nuestras innovaciones a través de nuestros medios y mediante programas de formación, educación y difusión de la información.
Vamos a fortalecer nuestras redes alimentarias rural-urbanas. Vamos a construir alianzas dentro de un Complex Alimentarius – vinculando pequeños productores, proveedores, procesadores, científicos, instituciones y consumidores – para reemplazar el enfoque reduccionista del Codex Alimentarius. Nos comprometemos a achicar las distancias entre los proveedores de alimentos y los consumidores. Vamos a fortalecer los movimientos urbanos por la alimentación y a promover la agricultura urbana y peri-urbana. Vamos a reclamar el lenguaje de la alimentación poniendo énfasis en la nutrición y la diversidad de las dietas que excluyen la carne que proviene de sistemas industriales.
Control sobre los recursos para producir alimentos
Hay que poner fin al acaparamiento de la tierra causado por el capital transnacional. El acaparamiento de la tierra y el problema de los sin tierra se han intensificado, tras la crisis alimentaria global, la deforestación, y el secuestro de los órganos gestores del agua, tanto en las zonas continentales y en las costas. Actos de confiscación de tierras y aguas y aislamiento hechos por fuerzas de ocupación deben cesar. Los países y las compañías están colaborando en prácticas alarmantes de acaparamiento de tierras. En menos de un año, más de 40 millones de hectáreas de tierra fértil en África, Asia, América Latina y Europa del Este, han sido usurpadas mediante estos acuerdos, desplazando la producción local de alimentos por intereses de exportación.
En vez de promover las inversiones en industria agrícola a grande escala, urgimos a nuestros gobiernos y a la FAO a implementar los cambios estructurales implícitos en la declaración de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) y en la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU. Aquí, el Comité Internacional de Planeación por la Soberanía Alimentaria (CIP) debe jugar un papel fundamental para asegurar la participación efectiva de los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil.
Exigimos reformas agrarias integrales que aseguren los derechos individuales y colectivos/comunales al acceso y el control de los territorios. Todos los Estados deben implementar políticas públicas efectivas que garanticen el control comunal sobre todos los territorios. Hay que implementar fuertes mecanismos de rendición de cuentas para indemnizar las violaciones de esos derechos. La igualdad de género y los intereses de la juventud tienen que estar en el centro de las reformas agrarias y acuáticas genuinas. Las reformas deberán garantizar a las mujeres y a la juventud plena igualdad de oportunidades y derechos a la tierra y a los bienes naturales, y deberán compensar la discriminación histórica y actual.
El acceso al agua es un derecho humano fundamental. El agua debe seguir perteneciendo al acervo común y no verse sujeta a mecanismos de mercado en su uso y gobernanza. Las reformas en este ámbito deben dar reconocimiento legal, protección y refuerzo de los derechos colectivos de las comunidades de pescadores de pequeña escala a acceder y utilizar los caladeros y recursos marinos.
Debe acabarse con la supresión de rutas de pastoreo y con la expropiación de tierras, riquezas naturales y territorios a las comunidades locales a través de concesiones económicas, grandes plantaciones, agricultura industrial y acuicultura, turismo, grandes infraestructuras y otros proyectos. La recolección también constituye una fuente importante de alimento para nuestras comunidades y merece por ello protección específica.
El derecho al territorio de los pueblos indígenas comprende una visión de la naturaleza como un ser vivo esencial para la identidad y cultura de las comunidades o pueblos. Tal y como lo establecen los artículos 41 y 42 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, hacemos un llamado a la FAO a que adopte una política para los pueblos indígenas, a que reconozcan los derechos territoriales de los pueblos indígenas y a que garanticen su participación en la toma de decisiones sobre los recursos. Instamos a la FAO y al FIDA a que creen un grupo de trabajo para los pueblos indígenas en el CSAM.
Rechazamos la propiedad intelectual sobre recursos vivos como semillas, plantas y animales.
Deben prohibirse los monopolios biológicos de facto, en que la semilla o el animal se esterilizan. Debemos conservar las semillas en nuestras manos. Seguiremos intercambiando nuestras semillas y nuestros animales. Valoramos nuestro conocimiento tradicional de pescadores, ganaderos y agricultores y vamos a seguir desarrollándolo para poder alimentar a nuestras comunidades de forma sostenible. Nuestras canciones y cuentos expresan nuestra cosmovisión y son de vital importancia para mantener nuestra relación espiritual con la tierra.
Compromisos de la Sociedad Civil
Nos comprometemos a incrementar nuestro nivel de organización, construir alianzas fuertes y transversales y promover acciones conjuntas, articulaciones, intercambios y solidaridad para hablar con una sola voz fuerte en favor de nuestra soberanía alimentaria. Estamos convencidos que sólo el poder de los pueblos organizados puede conseguir los cambios necesarios, y por ello nuestra principal tarea consiste en informar, concienciar, debatir, organizar y movilizar a la gente.
Las mujeres participantes en el Foro, señalando su opresión sistemática a través de los procesos de globalización y corporativización de la agricultura, opresión ésta que se ve exacerbada por el patriarcado, nos comprometemos a conseguir la igualdad en la representación y la toma de decisiones. Exigimos justicia de género, paz y respeto de los derechos de las mujeres, incluidos los derechos comunes de la propiedad. Deben respetarse, valorarse y protegerse nuestros derechos sobre las semillas, los recursos de producción, nuestro saber y nuestras contribuciones para la mejora de la resistencia de ciertas especies.
Deben garantizarse condiciones laborales seguras y salarios justos a las trabajadoras del campo y sus comunidades.
Los jóvenes participantes en el Foro reiteramos que la juventud es clave para el desarrollo y la puesta en práctica de políticas agrícolas ecológicas y socialmente sostenibles. Todos los órganos de toma de decisiones deben garantizar la participación de los jóvenes. Insistimos en la necesidad de una educación agrícola, pesquera y ganadera (formal e informal) a partir de una edad temprana, incluyendo la capacitación y formación necesarias para satisfacer las aspiraciones de los jóvenes y las mujeres. Nuestro compromiso con la soberanía alimentaria incluye la petición de que el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial se rebautice y se transforme en el “Comité de Soberanía Alimentaria Mundial” y que se declare una moratoria a los agrocombustibles.
Nos comprometemos a asumir nuestras responsabilidades de forma colectiva para movilizarnos por la soberanía alimentaria a todos los niveles, desde lo local a lo internacional. Reclamamos el control y la autonomía de nuestros procesos de organización y alianzas y vamos a seguir mejorando el proceso de rendición de cuentas mutuo valorizando la riqueza de nuestra diversidad y desde el respeto de nuestra respectiva autonomía. Reconocemos el papel esencial del CIP en la facilitación de la creación de alianzas.
¡Queremos la Soberanía Alimentaria YA!
http://www.derechoshumanosdelcampesinado.org/es/descargas.html?func=fileinfo&id=25
Fuente: http://peoplesforum2009.foodsovereignty.org/sites/peoplesforum2009.foodsovereignty.org/files/Final_Declaration-ES.pdf
B. La «reforma agraria integral» como
1. Recuperación y/o defensa de la tierra, territorios, bosques, ríos, mares y recursos pesqueros, vivienda y otros derechos
Convocatoria a participar en el Foro "Tierra,
Territorio y Dignidad"
Evento paralelo de los Movimientos Sociales/ONGs/OSCs a la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) facilitado por el Comité Internacional de Planeación de ONG/OSC para la Soberanía Alimentaria (CIP) Porto Alegre, 6-9 de Marzo de 2006.
El Consejo de la FAO en su sesión 128 de junio de 2005 aprobó la propuesta de convocar una Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural en el 2006. Esta conferencia constituye un elemento crucial en el programa de la FAO de cumplir con los compromisos de la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, la Cumbre Mundial de la Alimentación: cinco años después de 2002, la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El Consejo de la FAO acogió la propuesta del gobierno de Brasil de ser la sede de la conferencia que tendrá lugar en Porto Alegre del 7 al 10 de marzo de 2006. La "Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural - Nuevos Desafíos y Opciones para Revitalizar las Comunidades Rurales" (CIRADR) será la segunda conferencia internacional sobre este tema después de la Conferencia Mundial sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural en 1979.
El Comité Internacional de Planificación de ONG/OSC para la Soberanía Alimentaria (CIP) que organizó el Foro de ONG/OSC sobre Soberanía Alimentaria en Roma en el 2002 y recibió el mandato de aquel foro para implementar su plan de acción en el que, entre otras cosas, se pedía fuertemente a la FAO el apoyo para realizar "reformas agrarias y pesqueras genuinas, reformas de pastos y bosques, y conseguir una redistribución global e integral de los recursos productivos en favor de los pobres y los sin tierra". El CIP ha venido trabajando desde entonces para hacer escuchar las voces de los movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil en foros internacionales en los que se tratan cuestiones relacionadas con la Soberanía Alimentaria, especialmente en la FAO. Por este motivo, desde que la CIRADR fue lanzada, el CIP fue identificado como el principal facilitador de la participación de los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil en esta conferencia. El CIP cumplirá con esta tarea a través del Foro "Tierra, Territorio y Dignidad" que será un espacio independiente y auto-organizado con el propósito de debatir y articular procesos y propuestas que contribuyan a fortalecer la acción de los movimientos sociales y que sirvan como insumo para la conferencia intergubernamental.
¿Qué es el CIP?
El Comité Internacional de Planificación de ONG/OSC para la Soberanía Alimentaria (CIP) es una red global que comprende más de 40 ONG/OSC trabajando en cuestiones de soberanía alimentaria. El CIP incluye organizaciones sociales de campesinos/as, pequeños/as agricultores/as, campesinas/os sin tierra, pescadoras/es, pueblos indígenas, trabajadoras/es rurales y redes de ONG con larga experiencia de acción y abogacía sobre temas relacionados con la soberanía alimentaria y la agricultura. El mecanismo del CIP tiene una estructura elegida regional con puntos focales en el Asia del Sur, Asia del Sureste, Asia Central y Occidental y Africa del Norte, Africa Subsahariana, América Latina, América del Norte y Europa. Para organizar el Foro, el CIP eligió a un comité político de pilotaje compuesto por representantes de los movimientos sociales, y un comité operativo compuesto por un equipo técnico.
Objetivos del Foro
o Dar expresión a las luchas reales de los movimientos sociales por los recursos naturales, tierra, agua, semillas, bosques, mar y recursos pesqueros, así como por un desarrollo rural agroecológico.
o Presentar nuestras propuestas sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural desde la perspectiva de la Soberanía Alimentaria.
o Hacer visible la represión y la violencia en el campo y presentar estrategias de resistencia contra la criminalización de nuestras luchas.
o Cuestionar el actual modelo de desarrollo.
Ejes Temáticos del Foro
1. Principios y recomendaciones para una nueva reforma agraria, genuina e integral, basada en la Soberanía Alimentaria y los Derechos Humanos.
2. Los conceptos de Tierra vs. Territorio.
3. Estrategias y tácticas de ocupación, recuperación y/o defensa de la tierra, territorios, bosques, ríos, mares y recursos pesqueros, vivienda, etc.
4. Perspectivas de género, generacional y de la juventud en la lucha por y la defensa de la tierra, el territorio y los recuros naturales.
5. Resistencia al modelo dominante de producción y desarrollo, el agrobusiness y la privatización, la silenciosa contra-reforma del mar, las contra-reformas agrarias y las políticas neoliberales de acceso a la tierra y otros recursos del Banco Mundial, los Gobiernos nacionales y otros actores.
6. Resistencia a la represión,
la militarización, las ocupaciones militares, la "guerra
contra el terrorismo" y la
criminalización de los movimientos sociales. (…)
Fuente: http://www.fmra.org/archivo/noti/ciradr_convocatoriaF06.pdf
2. Organización y lucha contra la mercantilización de los bienes comunes, la agroexportación y la OMC
FORO MUNDIAL SOBRE LA REFORMA AGRARIA
La Reforma Agraria y los Recursos Naturales
Una Exigencia de los Pueblos
Valencia, España, 8 de Diciembre de 2004
Porto Alegre, Brasil, 29 de enero de 2005
Desde el 5 de diciembre de 2004, representantes de más de 200 organizaciones campesinas, de trabajadores agrícolas, mujeres, pueblos indígenas, organizaciones para los derechos humanos, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas e instituciones públicas, de 70 países y cinco continentes nos hemos reunido en el Foro Mundial sobre la Reforma Agraria en Valencia, España.
Las comunidades rurales, campesinas y de pescadores están siendo sistemáticamente destruidas con graves consecuencias para toda la humanidad. Es urgente y necesario elaborar estrategias para la reforma agraria basadas en la efectiva aplicación de los derechos humanos y en la soberanía alimentaria.
Hoy, el planeta entero se encuentra ante dos modelos de producción agraria, de desarrollo rural y de elaboración de alimentos. Uno de ellos, el dominante, es el modelo agro-exportador, basado en la lógica neo-liberal y el libre comercio, la privatización y la mercantilización de la tierra, el agua, los bosques, la pesca, las semillas, el conocimiento, y la vida. Este modelo se orienta por el principio de obtener el máximo beneficio económico en el mínimo tiempo y la subsiguiente intensificación de la producción para la exportación. Este modelo exige la concentración creciente de tierras, recursos, y cadenas de producción y distribución de alimentos y otros productos agrícolas en manos de un número cada vez más reducido de corporaciones. El precio de las cosechas y las producciones agrícolas recibido por los productores disminuye constantemente a causa del “dumping” comercial y el libre cambio indiscriminado. Los precios para el consumidor, sin embargo, continúan aumentando. Este modelo intensivo está causando daños incalculables al medio ambiente y a la salud tanto de productores como de consumidores.
El otro modelo, basado en la agricultura campesina y familiar y en la soberanía alimentaria, al contrario, prioriza la producción local para los mercados locales y nacionales, rechaza el “dumping”, y utiliza prácticas de producción basadas en el conocimiento local. La experiencia muestra que este modelo es potencialmente más productivo por unidad de superficie, más compatible con el medioambiente y capaz de proporcionar una vida digna a las familias rurales, al mismo tiempo que proporciona a los consumidores -rurales y urbanos- alimentos sanos, asequibles y producidos localmente.
Sin embargo, el modelo dominante neo-liberal agro-exportador está empujando la agricultura familiar y campesina hacia la extinción.
Cerca de tres mil millones de personas viven en zonas rurales y muchas de ellas están siendo expulsadas violentamente de sus tierras y cada vez encuentran más dificultades para sobrevivir.
Las comunidades rurales, especialmente los pueblos indígenas y los grupos socialmente excluidos continúan estando sometidos a formas extremas de violencia física y económica por parte de actores estatales y no estatales como las corporaciones privadas y las elites terratenientes. Esta violencia ha aumentado hasta alcanzar niveles alarmantes pasando por la persecución política, represión, cárcel, asesinatos, masacres e incluso genocidios en el caso de algunos pueblos indígenas. Algunos mega-proyectos como grandes embalses, proyectos de infraestructuras, industria de extracción y el turismo han desplazado a las poblaciones locales y han destruido el tejido social y la base de los recursos de los que dependen sus vidas. La ocupación brutal de Palestina, y las guerras en Irak y Afganistán son claros ejemplos de la violencia sistemática perpetrada en contra de pueblos enteros con el fin de ganar control sobre sus territorios, riquezas naturales, culturales y sociedades.
Tanto en el Norte como en el Sur, la destrucción de los sistemas de producción agrícola, el éxodo forzoso, las condiciones laborales deterioradas y la inmigración desesperada han tenido un impacto particularmente grave en las mujeres y los jóvenes. A los jóvenes se les niega la capacidad de trabajar en la tierra y tener formas dignas de empleo. En el caso de las mujeres la penuria creada por el desarrollo del modelo neoliberal agrava la discriminación tradicional que impide que las mujeres tengan acceso y control sobre los recursos naturales.
El modelo agro-exportador está anclado en los programas de ajustes estructurales del Banco Mundial y del FMI, y en el régimen de libre comercio impuesto por la OMC. La promoción de la propiedad privada individual a través de los catastros de tierras y los títulos alienables ha acelerado la mercantilización de la tierra. Las políticas de acceso a la tierra basadas en el mercado y promovidas por el Banco Mundial y los donantes bilaterales han conducido al fuerte endeudamiento de campesinos y campesinas pobres y a la reconcentración de la tierra en manos de élites tradicionales y modernas. Al mismo tiempo, el estado ha retrocedido en la redistribución de tierra y ha abandonado su obligación de ofrecer servicios básicos como la sanidad, la educación, la seguridad social, la protección para los trabajadores, los sistemas públicos de alimentación y el apoyo comercial para los pequeños productores.
A pesar de todo ello los movimientos de campesinos, pescadores, pueblos indígenas, trabajadores rurales y comunidades racial y socialmente excluidas están cada vez más vivos, mejor organizados y más preparados que nunca, oponiéndose activamente al modelo destructivo dominante. En el transcurso de la historia, los campesinos, pescadores, trabajadores rurales y pueblos indígenas han desarrollado maneras de producir alimentos y de relacionarse con la naturaleza que se basan en el cuidado de la tierra, el agua, las semillas, los animales y la propia vida. Hoy los diferentes movimientos recuperan la memoria de la lucha de sus pueblos contra la opresión, reafirman sus raíces y sus culturas y se preparan y capacitan para organizarse, luchar y construir las alianzas que se necesitan para conseguir una reforma agraria auténtica adaptada a las necesidades de cada pueblo y país.
Proponemos la soberanía alimentaria para los pueblos basada en los derechos de mujeres y hombres, agricultores, trabajadores rurales y pescadores a producir alimentos para sus propios mercados locales y nacionales, con acceso y control sobre sus propios territorios, incluida la tierra y los recursos naturales. La soberanía alimentaria de los pueblos garantiza el derecho de cada persona a vivir dignamente, a conseguir alimentos a precios asequibles, que sean sanos, seguros, apropiados a su cultura, nutritivos y producidos localmente.
Como un paso hacia la soberanía alimentaria de los pueblos, exigimos urgentemente la aplicación eficaz del Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de los Artículos 2 y 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y de los Artículos 55 y 56 de la Carta de las Naciones Unidas para hacer realidad el ejercicio del derecho humano a la alimentación y proteger y garantizar el acceso y gestión de los recursos naturales. Para garantizar los derechos de los pueblos indígenas a sus tierras y territorios exigimos de los gobiernos la aprobación, ratificación y efectiva implementación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. La realización de los derechos humanos debe ir más allá de la noción de derechos individuales y asegurar también la realización de los derechos colectivos de las comunidades y los pueblos.
La reforma agraria redistributiva y orientada por el estado es un elemento clave del modelo de soberanía alimentaria de los pueblos y una medida crucial para la realización de derechos humanos como el derecho a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, a la vida cultural y a la cultura propia, a participar en la dirección de los asuntos públicos, y de los derechos ambientales. Por estas razones los gobiernos y la sociedad deben situar a la reforma agraria en un lugar primordial de la agenda para el desarrollo. Los programas de reforma agraria deben garantizar a las campesinas y campesinos, a las trabajadoras y trabajadores rurales, a los pueblos indígenas, y a las comunidades excluidas racial y socialmente , el acceso y control sobre la tierra, el agua, las semillas, los bosques, la pesca y los medios de producción (financiación y capacitación), distribución y comercialización. Además, las reformas agrarias deben garantizar la seguridad de la tenencia de la tierra y los recursos naturales, el libre acceso al conocimiento y la tecnología, apoyar el uso de la tierra para fines productivos y evitar la reconcentración de la propiedad. Las reformas agrarias deben asegurar a las mujeres plena igualdad de oportunidades y de derechos a la tierra y a los recursos naturales, y deben reparar la discriminación y las desventajas sociales a las que las mujeres han sido sometidas. La juventud debe contar con oportunidades apropiadas para obtener un futuro digno. Las reformas agrarias tienen también que reconocer y realizar efectivamente los derechos de los pueblos indígenas a sus territorios, así como restituir los territorios que les hayan sido arrebatados.
Hacemos un llamamiento a nuestras organizaciones, nuestras alianzas y nuestras sociedades para:
1. ¡Reconocer la tierra como un bien común de los pueblos!
2. ¡Trabajar juntos para sacar a la OMC y otros acuerdos de comercio e inversión fuera de la alimentación y la agricultura!
3. ¡Oponernos tajantemente a las políticas de tierra y desarrollo rural del Banco Mundial!
4. ¡Rechazar y actuar urgentemente contra la violencia que está siendo perpetrada contra los pueblos rurales y otros pueblos para silenciar su organización y su resistencia!
5. ¡Combatir y prevenir la violencia contra las mujeres, contra las niñas y los niños tanto en el hogar como en sus propias comunidades!
6. ¡Organizarnos contra las continuas guerras y ocupaciones militares que les roban a los pueblos su soberanía alimentaria y su auto-determinación!
7. ¡Oponernos a la privatización y la comercialización de la vida a través de las patentes y la ingeniería genética! ¡No a la privatización del conocimiento y de la ciencia!
8. Reconocer que una reforma agraria auténtica no es posible sin relaciones de género equitativas. ¡Apoyemos la realización de los derechos de las mujeres a la tierra y a los recursos naturales en todas nuestras luchas!
9. ¡Defender activamente los procesos existentes de reforma agraria efectiva, incluidos los asentamientos creados en todo el mundo mediante la ocupación de la tierra y otras formas de desobediencia civil activa!
10. ¡Fortalecer los movimientos de mujeres, construir alianzas entre los movimientos sociales del campo y la ciudad, y movilizar en contra de los sistemas de exclusión racial, social, de género y económica que impiden y reprimen violentamente los intentos de realizar los derechos a la tierra y el territorio y las reformas agrarias genuinas!
11. ¡Trabajar juntos traspasando fronteras y regiones para construir ejemplos exitosos de soberanía alimentaria de los pueblos a nivel local y nacional!
12. ¡Apoyar y fortalecer las Campañas globales por la Reforma Agraria que se están desarrollando por parte de diversas organizaciones sociales y campesinas de todo el planeta!
Por un Mundo sin Hambre
Otra Agricultura
¡Reforma Agraria Ya!
Fuente: http://www.edualter.org/material/sobirania/declaracion%20valencia.pdf
En consecuencia, la «reforma agraria integral» significa un proyecto de país-mundo radicalmente distinto al que está realizando el poder económico de las transnacionales y del capital financiero global en alianza con todos los factores locales de poder. Hay acaparamiento de tierras, aguas y energía para los agronegocios, la megaminería a cielo abierto, la exportación de agua, los pozos petrolíferos, la especulación financiera...Hay arrasamiento de la fertilidad pampeana mediante agrotóxicos que matan a los seres vivos que la crean y mediante gigantesca transferencia del agua y los nutrientes de los suelos hacia el exterior en forma de soja, pasta celulósica, etc. Leer Hay desertificación, también, mediante destrucción de bosques, cuencas hidrográficas, glaciares, periglaciares, mares y equilibrios ecológicos. En suma, el bloque dominante está demoliendo las condiciones de vida-trabajo del presente y el futuro. De ahí la importancia de prestar atención a la convocatoria de Vía Campesina:
"Desde la Vía Campesina llamamos asumir la responsabilidad colectiva con la Madre Tierra proponiéndonos cambiar las formas de producción y consumo que han provocado la crisis del planeta; a defender los bienes comunes e impedir su privatización; a redoblar esfuerzos, a trabajar intensamente en informar, educar, organizar y articular para construir la fuerza social que frene la tendencia a convertir los graves problemas de la crisis climática en nuevos negocios, y que pueda impulsar las miles de soluciones que tienen los pueblos; a revisar y construir nuevos espacios de alianzas internacionales; a prepararnos para la gran consulta mundial por los derechos de la Madre Tierra y las alternativas reales a la Crisis Climática; a preparar la segunda Conferencia de los Pueblos del Mundo sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra; a impulsar “los miles de Durban” y llegar al 2012, a la Cumbre de Río mas 20, con una fuerza creciente.
¡No más daño a nuestra Madre Tierra!
¡No más destrucción al planeta!
¡No más desalojos de nuestros territorios!
¡No más muerte a los hijos e hijas de la Madre Tierra!
¡No más criminalización de nuestras luchas!
¡No al entendimiento de Copenhague. Sí a los principios de Cochabamba!
¡LA TIERRA NO SE VENDE, SE RECUPERA Y SE DEFIENDE!
¡ LOS CAMPESINOS Y CAMPESINAS ESTAMOS ENFRIANDO EL PLANETA!
¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!". Leer
1020 millones de personas sufren hambre por el funcionamiento del capitalismo mundializado. El Foro de las ONG/OSC:
En el año 2002 señala que “La Soberanía Alimentaria es la solución real a la tragedia del hambre en nuestro mundo. La Soberanía Alimentaria implica transformar el sistema alimentario actual para asegurar que aquellos y aquellas que producen los alimentos tengan un acceso equitativo a, y el control sobre la tierra, el agua, las semillas, la pesca y la biodiversidad agrícola. Toda persona tiene el derecho y la responsabilidad de participar en la decisión de cómo se producen y distribuyen los alimentos. Los gobiernos deben respetar, proteger y garantizar el derecho a la alimentación, definido como el derecho a alimentos adecuados, disponibles, asequibles, culturalmente aceptables y nutritivos”. Leer
En el año 2009 define que "para conseguir la Soberanía Alimentaria:
· Reforzaremos nuestros movimientos sociales y desarrollaremos las organizaciones de campesinos, mujeres, pueblos indígenas, trabajadores, pescadores y pobres urbanos en cada uno de nuestros países.
· Avanzaremos en la solidaridad y la cooperación regional e internacional y reforzaremos nuestras luchas comunes.
· Lucharemos por realizar reformas agrarias y pesqueras genuinas, reformas de pastos y bosques, y conseguiremos una redistribución comprensiva e integral de los recursos productivos en favor de los pobres y los sin tierra.· Lucharemos por una garantía fuerte de los derechos de los trabajadores para organizar, contratar colectivamente, y tener unas condiciones de trabajo seguras y dignas y salarios suficientes.
· Lucharemos por un acceso equitativo de las mujeres a los recursos de producción y por el fin de las estructuras patriarcales en la agricultura y por los aspectos socio-económicos y culturales de la alimentación.
· Lucharemos por el derecho de los pueblos indígenas a su cultura, territorio y recursos productivos.
· Hacemos un llamamiento para poner fin a las políticas económicas neoliberales que han sido impuestas por el Banco Mundial, la OMC, el FMI y los países del Norte y otros acuerdos de libre comercio multilateral y regional, como FTAA y NEPAD.
· Solicitamos la salida de la agricultura de la OMC.
· Lucharemos para parar la ingeniería genética y las patentes sobre la vida y pedimos la prohibición inmediata del "terminator" y el uso de tecnologías similares que usan la restricción genética.
· Solicitamos el fin de la utilización de alimentos OGM como ayuda alimentaria.
· Pedimos el paro inmediato de las guerras en los pueblos y las tierras de todo el mundo y el fin de la ocupación ilegal de Palestina, el embargo de Cuba e Irak y el uso de los alimentos como instrumento de chantaje.
· Solicitamos el apoyo para el desarrollo y la diseminación de los sistemas de producción agroecológicos.
· Pedimos una Convención sobre Soberanía Alimentaria al fin de inscribir los principios de la Soberanía Alimentaria en la legislación internacional e instituir la Soberanía Alimentaria como cuadro político principal para dirigir la alimentación y la agricultura.
Finalmente las políticas uniformes como las emanadas por el Banco Mundial, OMC y FMI, deben ser reemplazadas por una visión con "un mundo donde quepan muchos mundos", donde la fuerza y la dignidad humanas sean construidas a través de la solidaridad y el respeto de las diversidades, y donde todos los países y pueblos tengan el derecho a definir sus políticas”. Leer
Hoy los diferentes movimientos recuperan la memoria de la lucha de sus pueblos contra la opresión, reafirman sus raíces y sus culturas y se preparan y capacitan para organizarse, luchar y construir las alianzas que se necesitan para conseguir una reforma agraria auténtica adaptada a las necesidades de cada pueblo y país. Una reforma agraria que termine con el actual avasallamiento a comunidades rurales-urbanas del interior, campesinas e indígenas y con los asentamientos precarios en torno o dentro de las grandes ciudades. Una reforma agraria que asegure los derechos de género e individuales/comunales al acceso y el control de los territorios. El FORO MUNDIAL SOBRE LA REFORMA AGRARIA (La Reforma Agraria y los Recursos Naturales Una Exigencia de los Pueblos) continúa:"Hay que implementar fuertes mecanismos de rendición de cuentas para indemnizar las violaciones de esos derechos. La igualdad de género y los intereses de la juventud tienen que estar en el centro de las reformas agrarias y acuáticas genuinas. Las reformas deberán garantizar a las mujeres y a la juventud plena igualdad de oportunidades y derechos a la tierra y a los bienes naturales, y deberán compensar la discriminación histórica y actual.
El acceso al agua es un derecho humano fundamental. El agua debe seguir perteneciendo al acervo común y no verse sujeta a mecanismos de mercado en su uso y gobernanza. Las reformas en este ámbito deben dar reconocimiento legal, protección y refuerzo de los derechos colectivos de las comunidades de pescadores de pequeña escala a acceder y utilizar los caladeros y recursos marinos.
Debe acabarse con la supresión de rutas de pastoreo y con la expropiación de tierras, riquezas naturales y territorios a las comunidades (...)". Leer