Comunicación

Marzo 2011

 

 

 

La comunicación sobre el porqué es imprescindible realizar la «reforma agraria integral» se sintetiza en el cartel. La complementan los pueblos y comunidades del Perú cuando declaran que “entendemos por «territorio» la totalidad del hábitat de un pueblo, es decir desde el punto de vista geográfico comprende la superficie terrestre, las aguas y el subsuelo (con todos los recursos naturales que se encuentren en el territorio); y desde el punto de vista cultural, abarca el espacio en el cual nuestra cultura se asienta y reproduce. Pero además, en ese espacio se expresa nuestra espiritualidad y cosmovisión, música, danza, poesía, literatura y muy especialmente, se recrea nuestra riqueza y multiplicidad lingüística (…)”. Leer

“La tierra es nuestra vida” interpela a escuchar a los actores sociales de las luchas contra el acaparamiento de tierras; la desterritorialización y la transnacionalización económica que los están expulsando. Sitúa en el avance capitalista e imperialista que irá excluyendo a todos los de abajo al menos en los países periféricos. Alerta a detener los ecocidios-etnocidios o la aniquilación de las diversidades geobiológica y cultural que han creado las condiciones de vida y trabajo de la humanidad en el planeta Tierra. Convoca a derrumbar los feudos provinciales que facilitan la entrega del país a las transnacionales por basarse en el despojo de derechos a la gran mayoría de quienes son sus subordinados y en el  apoderamiento de bienes comunes y territorios indígenas. Exige incorporarse a "la Campaña de las Semillas convocada desde Vía Campesina e impulsada en nuestro continente por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), junto con diversas organizaciones y movimientos. Se ha desarrollado en los últimos años a través de miles de iniciativas locales donde las mujeres, las comunidades indígenas y campesinas desempeñan un rol preponderante en demostrar que las semillas nos permiten resistir, producir y defender nuestra identidad (…)”. Leer.

La Campaña de Semillas desde Vía Campesina: -Tiene historia que se origina en proponer la soberanía alimentaria para un futuro sin hambre. -Hace centro en las semillas porque son fundamento y productos de culturas, sociedades y por eso, también de la soberanía alimentaria. -Procura asegurar las condiciones necesarias para mantener los sistemas de conocimiento y saberes campesinos e indígenas.-Denuncia a quienes dominan el  acaparamiento de tierras,  los agronegocios y el extractivismo que arrasan la biodiversidad y la diversidad agraria. -Mira a  la  reproducción, recuperación, multiplicación, valoración, mejoramiento, mantenimiento, almacenamiento de semillas. -Formula desafíos de formación política y técnica, de debates para un renacer de la reforma agraria y promoción de la producción agroecológica.

 


 

 

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS

 

Planteo

La «reforma agraria integral» como lucha contra el acaparamiento de tierras, la desterritorialización y la transnacionalización económica ya la concretan los actores sociales de las resistencias que describen GER-GEMSAL y Cátedra de Sociología Rural* en "Recursos Naturales/Bienes Comunes: planes hegemónicos/ disputas y resistencias". Nos dicen sobre


Las resistencias: los actores sociales
 

 

1. Los Pueblos Originarios 

 

"(…)Ante el saqueo de los bienes comunes que promueve este modelo extractivo hegemónico y que se hace presente de modo intempestivo en las provincias, por ejemplo,  en Salta se ha configurado un escenario heterogéneo de organizaciones de pueblos originarios, campesinos, trabajadores desocupados y ambientalistas, que fue configurando un entramado de relaciones sociales que intentan dar respuesta de forma organizada a este modelo de saqueo. Un hito importante en la visibilización de la resistencia frente al modelo lo constituyó la audiencia pública que la Corte Suprema de Justicia de la Nación llevó adelante en febrero de 2009 en respuesta al amparo presentado por comunidades de pueblos originarios y campesinos de los departamentos San Martín, Orán, Rivadavia y Santa Victoria, a fines de 20083. En aquel responsabilizaban a las autoridades nacionales y provinciales por la tala indiscriminada de bosques (más de un millón de hectáreas) frente al avance de la frontera agropecuaria y los proyectos forestales, y solicitaban la declaración de inconstitucionalidad y nulidad de las autorizaciones de desmonte. La Corte Suprema terminó por hacer lugar al pedido de las comunidades de ampliación de la medida cautelar de diciembre a la totalidad de autorizaciones concedidas en los cuatro departamentos hasta tanto el gobierno provincial y nacional realizara un estudio de impacto ambiental sobre el efecto acumulativo de estas deforestaciones. En este proceso, las comunidades kollas de Salta se han organizado en el Qullamarka4, fortaleciendo así su lucha por el respeto a los derechos adquiridos como pueblos originarios y su autodeterminación territorial, generando diversas acciones de resistencia a este modelo extractivo. Por otra parte ha denunciado en varias oportunidades el avance de la explotación forestal en su territorio, incluso una vez expedida la Corte Suprema de Justicia en cuanto a su prohibición, al tiempo que ha venido denunciando el avance de la explotación minera y su repudio total a estas formas de saqueo y contaminación de los bienes comunes. En efecto, el Qullamarka hace frente cotidianamente en un territorio de más de un millón de hectáreas a emprendimientos turísticos, mineros, educativos, proyectos de saqueo de bienes comunes; antagonizando con modelos de intervención territorial de diferentes programas de desarrollo de ONG´s y y/u organismos estatales; a la vez que mantiene la lucha por la titulación comunitaria de su territorio

 

Un caso similar se da en la provincia de Chaco, donde desde los años ochenta las comunidades de los pueblos qom, wichi y mocoví, con el acompañamiento de un grupo de organizaciones no gubernamentales, han impulsado importantes movilizaciones con el propósito de instalar en el espacio público la discusión sobre la situación de los indígenas de la provincia. En un contexto de profundas transformaciones de la estructura social y del sistema productivo, el acceso a la tierra fue el reclamo central que estructuró las demandas históricas reimpulsadas por las comunidades.  Con ese escenario de fondo, hacia 1987 las demandas y movilizaciones indígenas derivaron en la sanción de la denominada “Ley del aborigen Chaqueño” (Ley N° 3258). Desde la sanción de esa norma las comunidades obtuvieron la titulación de una superficie aproximada de 250.000 ha, a las que se suman otras 320.000 ha en la zona de El Impenetrable, que fueron reconocidas como pertenecientes a comunidades indígenas pero que aún no han sido restituidas formalmente (Beck, 2007). En este marco, la titularización comunitaria de 140.000 hectáreas que se hizo efectiva en 1999 a favor de la Asociación Meguesoxochi en el Interfluvio Teuco-Bermejito constituye un caso paradigmático, porque se trata de la mayor restitución de tierras – en términos de la superficie afectada – a favor de los pueblos indígenas en Argentina. Mientras tanto, durante los años noventa los procesos de reestructuración productiva se profundizaron en el marco del modelo de desarrollo que se consolidó a la par de las políticas neoliberales. La modernización del circuito algodonero avanzó de la mano de la mecanización de la cosecha y agudizó el declive de una de las principales fuentes de empleo rural, mientras que, sobre el final de la década, la expansión de la frontera agrícola adquirió un impulso decisivo al difundirse el cultivo de la soja transgénica en la provincia. La adjudicación irregular de tierras fiscales para ser incorporadas a la producción después del desmonte asumió una dimensión escandalosa. Según datos difundidos por trabajadores del Instituto de Colonización, el Estado chaqueño pasó de tener 3.500.000 hectáreas a mediados de los noventa a poseer tan sólo 650.000 hectáreas en diciembre de 2007. Se ha señalado que gran parte de las adjudicaciones fue realizada en forma irregular, sin cumplir con las condiciones que establecen la Constitución Provincial y la Ley de Tierras (N° 2913).

 

(…) Durante los años ´90 las comunidades han iniciado procesos de recuperación territorial de facto en distintos puntos de la Patagonia, los cuales se mantienen hasta hoy con diferentes niveles de conflictividad y en distintas instancias judiciales. En dichas prácticas las comunidades ponen de manifiesto su opción por la vía de la acción directa, lo cual podría estar evidenciando la futilidad – o al menos la excesiva dilación – de los procesos legales de restitución iniciados hasta el momento. Pueden nombrarse varios hitos que grafican esto. A mediados de la década pasada se destaca la recuperación de 42.000 hectáreas en Pulmarí, provincia de Neuquén, tras un largo proceso de ocupación e instancias judiciales varias a lo largo de más de una década. Allí el conflicto se produjo a partir de los incumplimientos recurrentes de los estatutos de administración de un predio de 110.000 hectáreas por parte de la CIP (Corporación Interestadual Pulmarí), que estando integrada por autoridades nacionales, provinciales y representantes mapuche, debía hacerse cargo de la gestión conjunta del predio. También en Neuquén es trascendente la oposición que viene presentando el pueblo mapuche a las empresas petroleras Repsol-YPF, de origen español, y Apache Corporation de capitales norteamericanos en una zona aledaña a Pulmarí. Allí la comunidad Lonko Purrán se ha enfrentado tanto en forma directa – con corte de rutas y ocupación – como en los tribunales a dichas corporaciones, resistiendo hasta hoy la puesta en marcha de estos emprendimientos. Asimismo la comunidad Pillán Mahuiza, en la provincia de Chubut, viene enfrentando los intereses de la empresa española Santander que planea construir una serie de seis represas en la zona del río Carrenleufú, inundando 11.000 hectáreas, lo cual implicaría la pérdida de la biodiversidad de la zona y un gran impacto en las poblaciones, que deberían ser relocalizadas, con el despojo material y cultural que eso significa. En este caso se han puesto en evidencia los corruptos mecanismos que utiliza el poder, al amedrentar permanentemente a los pobladores bajo todo tipo de amenazas y atropellos(…)". Fuente: revista Realidad Económica N º 249 de enero-febrero 2010  www.iade.org.ar

 

2. Los campesinas y campesinos

 

"En primer lugar se observa la línea de trabajo que vienen desarrollando algunas organizaciones que coordinaban en la Mesa Nacional de Organizaciones de Productores Familiares, y que actualmente conforman el Movimiento Nacional Campesino e Indígena. En estas prácticas se registran paros de desalojos, recuperación de territorios, enfrentamientos con nuevos y viejos inversores sojeros, etc. En este movimiento abrevan el Movimiento Campesino de Santiago del Estero - Vía Campesina, el Movimiento Campesino de Córdoba - MCC (Córdoba), la Unión de Trabajadores Sin Tierra - UST (Mendoza), la Red Puna de Jujuy y el Encuentro Calchaqui (Salta), entre otros (incluso forman parte o se van integrando organizaciones cuyo ámbito de acción es el conurbano bonaerense y rosarino). Estas organizaciones son las que están más estrechamente ligadas a los movimientos campesinos latinoamericanos (especialmente a través de su participación en la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC-), y a la Vía Campesina a nivel internacional; con las cuales realizan permanentes encuentros y pasantías. Este sector podría definirse como “autonomista”, en tanto no se plantea relación con partidos políticos, salvo coordinaciones excepcionales con algún diputado sin alineamiento alguno. Sus principales proposiciones y demandas son:

a) Reforma Agraria Integral para democratizar el control de los medios de producción y solucionar los problemas de pobreza en el campo y la ciudad; y

b) Soberanía Alimentaria contra el modelo de agronegocios, para defender una cultura de producción, que provee de alimentos sanos a nuestro pueblo, a través de un comercio justo. A su vez señalan la necesidad de que se respeten los territorios campesinos e indígenas como modo de que se reconozca el uso y la propiedad comunitaria de la tierra y los campos abiertos. En esta línea apuntan al “uso social” de la tierra, para que ésta cumpla con una función social: “respetando la biodiversidad del medio ambiente y los derechos sociales de sus trabajadores, sirviendo para la producción de alimentos en condiciones de vida digna”. La “energía local” de las organizaciones que integran este movimiento se asienta en la lucha para frenar los desalojos y remates de los campos.

No obstante, este proceso de resistencia activa ha llevado a ampliar las demandas, actividades y horizontes de las organizaciones: producción, comercialización, salud, educación, comunicación, son algunas de las dimensiones sobre las cuales han debido actuar. En este sentido, el MNCI trabaja en una propuesta de salud basada en el intercambio de saberes y el trabajo comunitario pues se considera que “tener salud es mucho más que tener remedios y médicos”. También ha avanzado en el desarrollo de procesos educativos y de formación desarrollados con criterios propios: la tecnicatura en agroecología o Escuela de Agroecología, la Escuela Campesina para finalizar el ciclo primario, la Escuela de la Memoria Histórica , el Campamento Latinoamericano de Jóvenes y la Escuela de Formación Política, etcétera. Estos espacios educativos confluyen en la de conformación de una Universidad Campesina.

Todas estas experiencias, que pueden ser entendidas como “campos de experimentación” (Santos, 2001), tanto en el plano productivo hasta en el plano comunicacional, se desplegaron desde los modos campesinos, o como ellos mismos señalan: “campesinamente”

En segundo lugar, encontramos a la Coordinadora de Comunidades Indígenas y Trabajadores Rurales de Argentina (COCITRA) que es el resultado de la articulación de organizaciones de diferentes identidades colectivas como el Consejo Asesor Indígena (CAI), la Unión de Campesinos Poriajhú del Chaco y el Campamento de Trabajo de Córdoba, que también forman parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC). Como en las organizaciones anteriores, la lucha por sus tierras y el enfrentamiento a los actores del “agronegocio” son el centro de sus prácticas de luchas y resistencias(…)". Fuente: revista Realidad Económica N º 249 de enero-febrero 2010 www.iade.org.ar

 

1. Los pueblos cordilleranos y las Asambleas del No a la minería a cielo abierto 

 

"Con el marco legal establecido, la incorporación de tecnología “de punta” y la profundización de la lógica extractiva, comienza a consolidarse un modelo productivo en base a la extracción de los recursos naturales no renovables y contaminación del medio ambiente. En la actualidad los proyectos de minería metalífera a cielo abierto que se encuentran en producción son: Cerro Vanguardia y Manantial Espejo (Santa Cruz); Veladero (San Juan); La Alumbrera (Catamarca) y Mina Pirquitas (Jujuy). A la vez, existen una gran cantidad de emprendimientos en etapa de construcción, entre los que se destaca el de Pascua Lama por su envergadura y por ser el primer proyecto binacional argentino-chileno. Asimismo, se encuentran en vía de explotación varios proyectos de extracción de uranio en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca y La Rioja, entre otras. Es así que, al tiempo que proliferan las exploraciones y cateos en la región cordillerana por parte de las corporaciones mineras con el apoyo de funcionarios provinciales y nacionales, las poblaciones comienzan a alertarse, informarse y a organizarse. De esta manera, surgen a lo largo de país alrededor de setenta asambleas de vecinos y autoconvocados que ven amenazada sus condiciones y calidad de vida ante estos proyectos de megaminería. Si bien cada conflicto se encuentra teñido por su propia particularidad, las distintas luchas diseminadas por toda la zona cordillerana comenzaron a entrelazarse a partir de encuentros organizados a nivel nacional. De esta manera, en noviembre de 2003, se realizó en Buenos Aires el primer Encuentro Nacional de Comunidades afectadas por la Minería con la participación de delegaciones de las provincias de Catamarca, Córdoba, Chubut, Río Negro, San Juan y Tucumán. En abril de 2004 se encontraron por segunda vez en Tafí del Valle (Tucumán) y al año siguiente se congregaron en Andalgalá (Catamarca). En julio de 2006 se conformaba la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) como una red nacional que articula la distintas asambleas y organizaciones de base afectadas por la megaminería, el modelo del agronegocio y los problemas urbano ambientales, en defensa de los “bienes comunes, la salud y la autodeterminación de los pueblos”. A su vez, convergen en este mismo espacio organizaciones campesinas e indígenas, colectivos culturales, ONG`s y personas independientes. Como un espacio de intercambio, discusión y acción, la UAC se reúne tres veces al año en distintos lugares del país. Desde entonces ya se han realizado diez encuentros en los cuales se participa de talleres, se trabaja en comisiones que desembocan en un plenario general de carácter resolutivo y se realizan acciones en el espacio público como manifestaciones, obras de teatro, huelga de hambre, escraches, etc. En este tiempo transcurrido, la UAC ha logrado entrelazar las distintas experiencias locales y poner en discusión el modelo de desarrollo hegemónico. En este sentido, nociones naturalizadas como “recursos naturales”, son revisadas y desestimadas para realzar la desmercantilización de los “bienes comunes”. Su composición heterogénea, la periodicidad con que se realizan los encuentros y la dinámica asamblearia en la que las decisiones se toman por consenso son algunas de las características de la UAC, que a la vez que se presentan como grandes desafíos a mantener en el tiempo, son los que le otorgan su potencialidad como espacio creativo, abierto y de acción frente al avance de las corporaciones transnacionales. Aquí es necesario resaltar la dimensión multiescalar que atraviesa a los movimientos socioambientales, en el que se encuentran involucrados distintos actores (sociales, económicos y políticos) a nivel local, regional, nacional y global (Svampa, Bottaro y Sola Álvarez, 2009). En este sentido, las asambleas locales a medida que se fueron generando, vieron la necesidad de conectarse y realizar tanto acciones como discusiones a nivel regional, conformando así una “red de intercambio”, que no sólo visibiliza los distintos conflictos a nivel local sino que además se enriquece con las distintas experiencias y logra llevar adelante acciones a nivel regional y nacional. De esta manera, las resistencias se han enriquecido con el surgimiento de encuentros regionales (…)”. 
*
Grupo de Estudios Rurales -Grupo de Estudios de Movimientos Sociales de Latinoamérica y la Cátedra de Sociología Rural son programas de investigación y docencia del Instituto de Investigaciones Gino Germani y de la Carrera de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA dirigidos por Norma Giarracca. Leer

Fuente: revista Realidad Económica N º 249 de enero-febrero 2010  www.iade.org.ar

 

En consecuencia, la «reforma agraria integral» hoy emerge en su carácter de lucha contra el acaparamiento de tierras, la desterritorialización y la transnacionalización económica. Sus actores sociales entablan comunicación que tiende a crear la unidad de voluntad de poner fin a la entrega del país y al despojo de derechos de los de abajo. Concretan y expanden la resistencia al predominio del 'Mercado' sobre la vida y la dignidad de los pueblos e individuos. De esta manera van definiendo el otro desarrollo posible.

 

 

Ideología

La «reforma agraria integral» (como lucha anticapitalista, antiimperialista, antirracista y antipatriarcal) se está construyendo en el mundo mediante la  Campaña de las Semillas convocada desdeVía Campesina e impulsada en nuestro continente por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC). Incorporarnos mayoritariamente a esta lucha exige superar, en Argentina, el esquema K de la gobernabilidad y de la seguridad jurídica para la continuidad en la transnacionalización tanto económica como territorial. Tal esquema consiste en polarizaciones a favor de los gigantescos capitales transnacionales y transnacionalizados. Esos falsos enfrentamientos son para el consenso amplio contra las patronales del campo y sobre todo para subordinarlas o eliminarlas ya que sus propiedades obstaculizan la explotación a gran escala de los territorios y los recursos naturales.

 

Reflexionemos sobre el:

 

Documento final de la reunión de la Campaña de Semillas 
Por: CLOC-Vía Campesina

Reunión de la campaña de semillas CLOC-Vía Campesina

Quito, 22 al 24 de julio de 2010

"La Campaña de las Semillas convocada desde Vía Campesina e impulsada en nuestro continente por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), junto con diversas organizaciones y movimientos, se ha desarrollado en los últimos años a través de miles de iniciativas locales donde las mujeres, las comunidades indígenas y campesinas desempeñan un rol preponderante en demostrar que las semillas nos permiten resistir, producir y defender nuestra identidad. Hoy, en el desarrollo del V Congreso de la CLOC-Vía Campesina enfrentamos el desafío de revitalizar su papel como centro de la vida y la producción campesina.
En este contexto, nos reunimos en Quito con el propósito de compartir y evaluar los caminos recorridos, las acciones y formulaciones políticas y construir y ampliar propuestas que nos permitieran darle nuevo impulso y convertirla en parte integral de los debates, la elaboración y las banderas políticas de la CLOC y la Vía Campesina".

 

Explica que la Campaña de Semillas desde Vía Campesina:

 

1. Tiene historia que se origina en proponer la soberanía alimentaria para un futuro sin hambre

 

El camino recorrido. La historia de la Campaña tiene sus orígenes en el 3° Congreso de la CLOC: “Soberanía alimentaria por un futuro sin hambre. Fuera la OMC de la agricultura”, realizado en México en 2001, cuando las mujeres de la CLOC reunidas en la Segunda Asamblea Continental de las Mujeres del Campo: “Mujeres del campo, cultivando un milenio de vida, justicia e igualdad”, propusieron al 3˚ Congreso de la CLOC y a La Vía Campesina llevar a cabo una campaña mundial de defensa de las semillas nativas y criollas. 
Durante el Foro que se realizó en el marco de la Cumbre Mundial de la Alimentación (Roma, 2002), la Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional (junto a otras organizaciones aliadas), establecieron que las semillas son la 
continuidad de la vida y garantía de la soberanía alimentaria, lanzando la campaña mundial “Las semillas patrimonio común de la humanidad”.

En la Declaración en Roma señalamos “que desde sus orígenes, la agricultura fue protegida por las culturas ancestrales, quienes nos legaron su herencia y nos enseñaron a preservarla y continuar así con la vida”. Las semillas son obra campesina e indígena, una creación colectiva que refleja la historia de los pueblos, en especial de sus mujeres, quienes fueron sus creadoras iniciales y se han mantenido a través de la historia como sus principales guardianas y mejoradoras.
Afirmamos que “nunca el proceso de expropiación y marginación contra pueblos indígenas, aborígenes y campesinos del mundo había sido tan fuerte, cruel y despiadado como ahora —por la globalización de la ambición, por poderosas corporaciones transnacionales que se han venido apropiando de nuestras tierras, privatizando la vida y confiscando nuestros derechos colectivos, de presentes y futuras generaciones, al pretender imponer supuestos derechos de propiedad intelectual de los genomas y la manipulación genética”.
Enfatizamos que “sin semillas no hay agricultura; sin agricultura no hay alimentación; y sin alimentación no hay pueblos. Por eso hoy nos declaramos en una gran campaña mundial en defensa de las semillas sustentadoras de la vida, impulsando la declaración en que sean reconocidas como patrimonio común de la humanidad”.

2. Hace centro en las semillas porque son  fundamento y productos de culturas, sociedades y por eso, también de la soberanía alimentaria

 

En el Tercer Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre en enero de 2003, la Vía Campesina levantó con más fuerzas las banderas de la soberanía alimentaria y desde la Campaña Semillas nos planteamos llevar a cabo diversas acciones para impedir cualquier manipulación genética que tuviera como motivación la dominación y opresión de los pueblos. Llamamos a fomentar y estimular el libre intercambio de semillas, el rescate de experiencias locales de conservación, y las ferias campesinas para compartir sabidurías, intercambiar semillas y productos agroecológicos, dinamizando mercados locales y regionales. Nos planteamos concretar diversas acciones para recuperar la memoria histórica y la cultura ancestral del manejo de semillas, promoviendo una agricultura ecológica urbana y rural que reproduzca el milagro de más y mejores alimentos y semillas. 
En Caguazu, Paraguay, el 21 y 22 de abril de 2003, en una reunión de la Vía Campesina, Amigos de la Tierra Internacional y GRAIN, se realizó la fundamentación de la Campaña y se construyeron los principios.

En ese encuentro afirmamos que “las semillas son muchísimo más que un recurso productivo, que son simultáneamente fundamento y producto de culturas y sociedades a través de la historia. En la semillas se incorporan valores, afectos, visiones, y formas de vida que las ligan al ámbito de lo sagrado. Sin ellas es imposible el sustento y la soberanía de los pueblos. [...] Por tanto, las semillas y el conocimiento asociado a ellas son parte fundamental e insustituible de la soberanía alimentaria de los pueblos”. Simultáneamente, concluimos que las semillas no son un patrimonio de la humanidad, sino nuestro patrimonio, de los pueblos campesinos e indígenas, quienes las creamos, diversificamos y protegimos a través del tiempo y las ponemos al servicio de la humanidad. De allí en adelante nuestra campaña quedó establecida como “Las Semillas, Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad.”
Entonces, las semillas no son apropiables. Deben mantener en todo momento su carácter de patrimonio colectivo, frente al cual hay deberes ineludibles que cumplir, incluso por sobre el derecho a gozar de éste. Por tanto la Campaña se opone a la propiedad intelectual y a toda forma de apropiación de la vida.

3. Defiende los territorios y las culturas campesinas e indígenas y por eso, lucha contra el capitalismo

 

Con base en esto se definieron los siguientes principios:

* La Campaña se basará en las múltiples formas de conocimiento indígena y campesino [o saberes] en torno a las semillas, la agricultura y la biodiversidad; partiendo del convencimiento que estas formas de conocimiento son válidas por sí mismas y no requieren de validación externa, científica o de otra índole.
* La Campaña deberá buscar formas efectivas de involucrar y comprometer al conjunto de la sociedad, lo que incluye el involucrar y requerir el aporte de técnicos y científicos cuando los procesos de erosión biológica y cultural lo hagan necesario. El liderazgo y la toma final de decisiones debe estar en la Vía Campesina, y en las organizaciones de los campesinos y campesinas, de los indígenas y las comunidades. 
* La Campaña es parte de las luchas por defender, reforzar y/o recuperar la soberanía política, cultural, económica y alimentaria de los pueblos, y se encuadra en una lucha más amplia contra el sistema capitalista y su fase neoliberal. Por lo mismo, es parte de la búsqueda de proyectos populares alternativos.
* Las semillas no pueden ser defendidas si no se defiende las condiciones necesarias para la continuidad de las culturas que las mantienen y les dieron origen. La Campaña debe estar íntimamente ligada a la defensa de la tierra y los territorios y a las culturas campesinas e indígenas.

Con base en estos principios, la Campaña promueve la aplicación de enfoques que fomenten la toma de decisiones y el desarrollo de iniciativas, conocimiento y tecnología de manera local y descentralizada. Es decir, la metodología, los contenidos y la iniciativa de la Campaña están definidos desde una perspectiva campesina e indígena. 
La Campaña es liderada por la Vía Campesina y las organizaciones campesinas e indígenas, especialmente las mujeres, reconociendo los aportes históricos y actuales de los expertos y expertas y especialistas indígenas y campesinos, que crean condiciones para valorar, reconocer y socializar sus aportes.

4. Procura asegurar las condiciones necesarias para mantener los sistemas de conocimiento y saberes campesinos e indígenas


La Campaña ha contribuido a reactivar el conocimiento y la diversidad de uso de los cultivos y las semillas. Fomenta y reactiva las culturas culinarias, las artesanías y otros usos, valora y refuerza los usos rituales. Promueve la diversidad de cultivos y tecnologías. Liga agricultura y reforestación. Apoya y dinamiza todas las formas de intercambio de semillas y conocimientos entre comunidades indígenas y campesinas. Contribuye a fortalecer y ampliar la producción y reproducción de semillas de manera autónoma y descentralizada.
La Campaña ha fomentado, defendido y reactivado los procesos y mecanismos de creación y socialización de conocimiento en las comunidades indígenas y campesinas. Desarrolla formas de investigación local de acuerdo a los principios, preocupaciones y enfoques campesinos. Impulsa luchas más amplias que permitan asegurar las condiciones necesarias para mantener los sistemas de conocimiento y saberes campesinos e indígenas.
La Campaña ha promovido y socializado un marco ético acorde con sus principios. Contribuye a construir iniciativas y orientaciones dentro de ella. Impulsa encuentros e intercambios campesinos que han ido definiendo normas de conducta en torno a las semillas. Promueve debates para establecer e identificar derechos y deberes en torno a las semillas y la biodiversidad.
La Campaña destaca el aporte invaluable e irremplazable de las semillas campesinas a la humanidad (basado principalmente en recursos, capacidades y saberes propios), como un ejercicio de soberanía que no requiere el beneplácito de las autoridades ni de sectores poderosos, resaltando en todo momento su carácter esperanzador. 
La Campaña ha involucrado al conjunto de la sociedad a través de actividades culturales, de educación y festivas que contribuyen a crear conciencia y mística en torno a las semillas y al papel de los pueblos indígenas y campesinos. La Campaña hace conciencia que las semillas campesinas son base de la alimentación y de la soberanía alimentaria.

Desde su formulación y sus principios ha estado ligada a las demás campañas de Vía Campesina, y de la lucha contra los tratados internacionales de libre comercio, las diversas formas de globalización, homogenización cultural y privatización, y contra los organismos financieros internacionales.
La Campaña fuertemente ataca y desnuda al capitalismo, que es incapaz de organizar algo tan complejo, bello y variado como la diversidad agrícola. Por eso el capitalismo industrializa el suelo, trata a la tierra como materia inerte, cambia el significado de la agricultura y de la alimentación, rompe con las leyes de la naturaleza envenenando plantas, animales y personas. Explota y aniquila campesinos, privatiza el agua, usurpa la biodiversidad, concentra la tierra en las corporaciones transnacionales. Militariza territorios, criminaliza a los defensores de la tierra, destruye diversidad y vida mediante tratados comerciales. Transgrede todos los principios y leyes de la naturaleza y de las divinidades, al modificar genéticamente las semillas.

5. Denuncia a quienes dominan el  acaparamiento de tierras,  los agronegocios y el extractivismo que arrasan la biodiversidad y la diversidad agraria

 

El contexto actual. En los últimos años, hay un recrudecimiento de la ofensiva de los transgénicos, de los agronegocios (monocultivos) y del extractivismo. Los transgénicos amenazan los territorios campesinos, contaminan las semillas criollas o nativas. La promoción de los cultivos transgénicos está asociada a procesos de militarización y está provocando el desplazamiento de miles de familias campesinas. En los países de América Latina y el Caribe se implementan cambios en los marcos jurídicos que favorecen la entrada de los transgénicos y las semillas híbridas, e incluso están llevado a la ilegalización de los sistemas de semillas criollas o nativas: transporte, intercambio, reproducción y multiplicación. En países como México, se ha suspendido la moratoria a los transgénicos para favorecer su entrada. La promoción agresiva de semillas “mejoradas”, o de semillas “terminator” que no pueden reproducirse, viene destruyendo las variedades nativas, pero además provoca la ruina de los pequeños agricultores, puesto que este paquete tecnológico está asociado a la utilización de grandes dosis de fertilizantes químicos y plaguicidas. 
 

En todas partes hemos visto cómo se imponen reglas y leyes que coartan nuestro derecho a utilizar e intercambiar libremente las semillas. A pesar de la fuerte oposición de las organizaciones sociales, se han impuestos sistemas de registro de variedades, de patentes, de derechos de obtentor, de certificación obligatoria, etcétera. Las organizaciones presentes coincidimos en que todos estos mecanismos son dañinos, son un arma contra los campesinos y los pueblos indígenas, están al servicio de los grandes capitales y se han convertido en un nuevo gran negocio. 
Sin embargo, no estuvimos de acuerdo sobre cómo enfrentarlos. Acordamos impulsar un fuerte proceso de debate al respecto en nuestro continente y proponerle a la Vía Campesina que haga lo mismo a nivel internacional.
Hoy sufrimos un fuerte proceso de concentración de la tierra. 
El acaparamiento de tierra se volvió un fenómeno común en el continente. Grandes empresas transnacionales, sociedades anónimas, fondos especulativos e inversionistas individuales han venido apropiándose de importantes extensiones de tierras, amenazando la producción alimentaria y la cultura campesina. Esta situación conlleva una descampesinización del campo, lo que ha provocado una fuerte migración de la juventud y los hombres, dejando en las mujeres la mayor responsabilidad de la reproducción y sostenimiento de la producción y los sistemas alimentarios. El campo se ha feminizado. 
En términos políticos, económicos y culturales, los gobiernos y Naciones Unidas fueron capturados por las corporaciones transnacionales. La OMC se apoderó de las políticas mundiales y eliminó de su lenguaje la justicia, la solidaridad, la ética del respeto a la vida y a la naturaleza.

Avances y retos de la Campaña. Ante este grave contexto, la Campaña y las organizaciones campesinas venimos desarrollando diversas estrategias y actividades en defensa de las semillas y la producción agroecológica, que se expresa de diversas formas en lo local, a través de las ferias de saberes, sabores y semillas, las fiestas de las semillas y la diversidad y los intercambios, logrando trascender más allá de la CLOC y la Vía Campesina, para articularse con muchísimas organizaciones en el continente. 
Por todo el mundo se realizan diversas acciones para defender las semillas. Se han emprendido múltiples marchas, movilización y acciones de ocupación y destrucción de campos de transgénicos en diversas partes del planeta, muchas realizadas por mujeres campesinas. La acción de las mujeres de la Vía Campesina contra las semillas Terminator en marzo de 2006, al interior de la 8° Conferencia de las Partes sobre Diversidad Biológica realizada en Curitiba, logró mantener la moratoria y detener la avanzada de estas semillas, impidiendo así un crimen contra la humanidad.
 

6. Mira a  la  reproducción, recuperación, multiplicación, valoración, mejoramiento, mantenimiento, almacenamiento de semillas


Familias campesinas e indígenas siguen trabajando en la recuperación de semillas, y son notorias las experiencias, como la Casa Róga en Paraguay, los semilleros campesinos de Chile, las redes de semillas en Colombia, las experiencias de reproducción de semillas de Bionatur y el MPA en Brasil, junto a múltiples otras experiencias, que buscan mantener en los pueblos el control de las semillas, en contraposición a las semillas“secuestradas” en los bancos de semillas de los centros de investigación. La Campaña siempre ha pedido que las semillas sean liberadas y entregadas a sus verdaderos custodias y custodios.
El trabajo de reproducción y recuperación local de las semillas ha sido un componente fundamental e imprescindible para garantizar la diversidad, pero es necesario complementarlo con procesos de multiplicación de la semilla. Hoy se ve la necesidad de ampliar las iniciativas de multiplicación, sin descuidar o subvalorar la continuidad de la recuperación y reproducción. 
Las principales experiencias de multiplicación están basadas en Brasil. Uno de sus principales aprendizajes es que debe sustentarse en un amplio trabajo en redes de familias campesinas vinculadas a las organizaciones. La experiencia muestra la necesidad de vincular fuertemente al trabajo de multiplicación a una formación política que permita colocar esto al servicio de los intereses de la agricultura campesina y las organizaciones campesinas.
La Campaña ha avanzado en la comprensión política de la defensa de las semillas. Sus desafíos son lograr un mayor desarrollo y posicionar la defensa de las semillas como un eje central en el debate, en los planteamientos y en las luchas políticas de La Vía Campesina. Es un desafío que la Campaña se multiplique y trascienda en todas las regiones y pase a ser parte central en la dinámica internacional.

En estos avances es innegable el importante papel que han tenido las mujeres como motores de la Campaña y es un desafío garantizar que el trabajo de multiplicación no invisibilice su papel y sus aportes. 
Los desafíos son mantener enfoques integrales que consideren las necesidades inmediatas y las de largo plazo de todos los aspectos que garantizan la asistencia de la semilla: reproducción, recuperación, multiplicación, valoración, mejoramiento, mantenimiento, almacenamiento.

7. Formula desafíos de formación política y técnica, de debates para un renacer de la reforma agraria y promoción de la producción agroecológica


Se requiere fortalecer y profundizar los procesos de formación política y técnica que se impulsan desde la Vía Campesina y sus aliados. Estos procesos deberán incorporar los desafíos y los retos de la Campaña para contribuir a resolverlos. 
Es necesario profundizar en enfoques de defensa y desarrollo de territorios autónomos y sustentables. En el avance en estas luchas es necesario mantener las múltiples dimensiones y formas de valoración: simbólica, cultural, política, económica, espiritual, mística, productiva, social. 
El trabajo y el fortalecimiento del trabajo con los aliados es indispensable y requiere ampliarse. También debe insistirse en la difusión interna y externa del trabajo que ha venido haciendo la Campaña y de las experiencias que existen en los diversos territorios. 
Se reconoce la necesidad de mantener la autonomía de los movimientos sociales y populares frente a los gobiernos, reconociendo distintas relaciones y grados de convergencia. Se ve la necesidad de mantener una mirada autónoma frente a las políticas públicas —diferenciando las que están al servicio del agronegocio frente a las políticas públicas construidas desde los movimientos campesinos.
Por eso nos hemos comprometido a luchar contra todas las formas de privatización de las semillas y el conocimiento que va con ellas. Nos hemos comprometido a luchar contra la multiplicación, siembra y distribución de las semillas transgénicas en todo el mundo. Repudiamos y rechazamos la ayuda alimentaria con semillas transgénicas que el gobierno de Estados Unidos ha enviado a los países africanos. Algunas de las propuestas son:
* Impulsar ampliamente estrategias de multiplicación que permitan el acceso y uso masivo de las semillas campesinas, fortaleciendo sistemas autónomos.
* Realizar un debate profundo y de manera urgente sobre registros de semillas, propiedad intelectual y certificaciones, considerando que existen diversas visiones sobre cómo enfrentar los problemas que crean.
* Contribuir a los procesos de sistematización de la formación que viene haciendo La Vía Campesina y la CLOC, e incluir la defensa de las semillas como parte integral de esa formación. 
* Trabajar en un renacer de la reforma agraria incorporando lo cotidiano, lo afectivo, las diversas cosmovisiones, elementos como las semillas, la agroecología campesina, el agua, la defensa del territorio, para mejorar el enfoque de desarrollo rural utilizado hasta ahora. 
* Defender y promover la producción agroecológica campesina y los instrumentos que se requieren para mantenerla viva, como los mercados locales, los aprendizajes campesino a campesino, y luchar para que no se mercantilice y no se convierta en una experiencia elitista y divisoria.
* Posicionar el debate sobre la defensa de las semillas durante el 5˚ Congreso de la CLOC.
 
Fuente: http://www.grain.org/biodiversidad/?id=495

En consecuencia, los autores y principales actores sociales de la lucha por la «reforma agraria integral» como los campesinos, los pueblos originarios y las comunidades pequeñas-medianas de las distintas provincias están construyendo una unidad de voluntad contra el acaparamiento de tierras, la desterritorialización (por desalojo o por destrucción de condiciones para la vida-trabajo) y la transnacionalización económica. Pero, sobre todo, se afirman como sujetos colectivos de derechos humanos y capaces de llevar a cabo otro desarrollo posible.

 

Esta lucha se enraíza y proyecta otro futuro posible mediante: "La Campaña de las Semillas convocada desde Vía Campesina e impulsada en nuestro continente por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), junto con diversas organizaciones y movimientos, se ha desarrollado en los últimos años a través de miles de iniciativas locales donde las mujeres, las comunidades indígenas y campesinas desempeñan un rol preponderante en demostrar que las semillas nos permiten resistir, producir y defender nuestra identidad. Hoy, en el desarrollo del V Congreso de la CLOC-Vía Campesina enfrentamos el desafío de revitalizar su papel como centro de la vida y la producción campesina.
En este contexto, nos reunimos en Quito con el propósito de compartir y evaluar los caminos recorridos, las acciones y formulaciones políticas y construir y ampliar propuestas que nos permitieran darle nuevo impulso y convertirla en parte integral de los debates, la elaboración y las banderas políticas de la CLOC y la Vía Campesina
" (22 al 24 de julio de 2010).

 

La Campaña de Semillas desde Vía Campesina:

  • Tiene historia que se origina en proponer la soberanía alimentaria para un futuro sin hambre.

  • Hace centro en las semillas porque son fundamento y productos de culturas, sociedades y por eso, también de la soberanía alimentaria.

  • Procura asegurar las condiciones necesarias para mantener los sistemas de conocimiento y saberes campesinos e indígenas.  

  • Denuncia a quienes dominan el  acaparamiento de tierras,  los agronegocios y el extractivismo que arrasan la biodiversidad y la diversidad agraria.

  • Mira a la reproducción, recuperación, multiplicación, valoración, mejoramiento, mantenimiento, almacenamiento de semillas.

  • Formula desafíos de formación política y técnica, de debates para un renacer de la reforma agraria y promoción de la producción agroecológica.

 

 

Premisas e hipótesis

La «reforma agraria integral» como lucha contra el capitalismo e imperialismo nos exige a los de abajo:

 

1. Descolonizarnos para el aprendizaje mutuo y la reciprocidad propios de la sociedad a construir

 

La resistencia descolonizadora de los pueblos originarios

 

Por Patricia Agosto

Presentación en Jornada Descolonizadora Biblioteca Popular Fundaterra, Berazategui
10 de octubre 2009

Si hay algunas palabras que han marcado la historia de los pueblos originarios de Nuestra América en estos últimos quinientos años, éstas son colonización y descolonización. 
La conquista y colonización española implicó para estos pueblos el aniquilamiento y la destrucción de sus cuerpos, de su cultura, de su identidad. Con la llegada de los europeos a América fue tomando forma la distinción entre “Nosotros” y los “Otros, siendo los primeros los habitantes del mundo occidental o europeo y los segundos, los otros pueblos y culturas ubicados espacial y culturalmente fuera de ese mundo, pero, desde la expansión europea, parte de un nuevo sistema mundial que se estaba estructurando con centro en Europa.

Los “Otros”, desde la conquista y colonización de América, eran los genéricamente llamados “indios” y “negros”, demostrando que la idea de raza base de la naturalización de las diferencias culturales- pasó a ser el criterio de clasificación de la población mundial. A esos “otros” les fue dada una nueva identidad –luego de haber sido despojados de sus identidades históricas- que era a la vez racial, colonial y negativa.

Si estas “otras” culturas son esencialmente inferiores -debido a la inferioridad racial que las caracteriza-, no tendrán posibilidad, si se mantienen como “otras”, de superar su atraso y llegar a ser modernas. Sólo tienen dos caminos, o adquirir la cultura hegemónica para poder abandonar su primitivismo o resignarse a ser aniquiladas. Si analizamos estos destinos con la mirada en los pueblos originarios de nuestra América, podemos afirmar que ambos han ido juntos. No se trató de aniquilamiento “o” civilización impuesta, sino de aniquilamiento físico y simbólico, este último expresado en la imposición de la cultura hegemónica que implicaba destruir los saberes ancestrales y borrar toda posibilidad de desarrollo de una cultura y una identidad propias.
Hoy, después de cinco siglos de resistencia, los caminos del despojo y de la imposición cultural continúan pero con otras estrategias. Si bien parece que estamos en un mundo “globalizado” en el que aparentemente las diferencias se diluyen y las culturas más diversas se conectan entre sí, la realidad nos vuelve a remitir a ese pasado de despojo y aniquilamiento de “lo distinto.
Estamos ante una realidad que parece bastante contradictoria. Por un  lado, se violan los derechos ancestrales de los pueblos originarios, negándoles la posibilidad de elegir de qué forma vivir, es decir, de ser distintos; pero por el otro, hay un claro reconocimiento en la legislación nacional e internacional de sus derechos. En el caso de nuestro país basta mencionar la propia constitución nacional, muchas de las constituciones provinciales y la firma de diferentes convenios como el 169 de la OIT, donde se reconocen los derechos de estos pueblos como preexistentes a los estados. Entre estos derechos podemos mencionar el reconocimiento, el respeto y la defensa de la cultura, la identidad y el territorio del que forman parte. En este último sentido, la legislación vigente sostiene que frente a cualquier emprendimiento o proyecto que afecte los territorios donde desenvuelven su vida y su cultura, debe existir una consulta libre, previa e informada que permita que sean esos pueblos los que decidan si el proyecto puede realizarse o no, según afecte o no esos territorios y su desenvolvimiento como pueblos. Sin embargo, estas consultas son prácticamente inexistentes. 
Es importante destacar que para los pueblos originarios 
el territorio es mucho más que el espacio geográfico que habitan; es el lugar donde construyen su identidad, su cultura, su sentido de la vida; en síntesis, su comunidad, de la que forman parte tanto las personas que la habitan como los elementos naturales, espirituales y culturales que forman parte de ella. Este sentido de la comunidad donde se incluye la naturaleza como un elemento central de la cultura y de la vida espiritual, se construye a partir de una relación de armonía entre las personas y la naturaleza, basada en el principio de reciprocidad (dar para recibir). Por esta razón, cualquier proyecto que asesine un elemento de la naturaleza (por ejemplo una represa, la explotación p

trolera o minera, los monocultivos, etc.), asesina a su vez un elemento cultural y espiritual que forman parte de la identidad de esa comunidad.

Esa cosmovisión, esa manera de ver y entender el mundo, que ha llevado a los pueblos originarios a convivir durante milenios con la naturaleza sin dañarla, es la base para entender la permanente oposición a través de las luchas concretas, a este modelo extractivo, productivo y exportador que nos imponen, basado en el saqueo, la contaminación y la destrucción de los bienes naturales (mal llamados recursos naturales), que son una de las víctimas, junto con las propias comunidades y poblaciones, de las políticas que podemos llamar de recolonización de nuestro país y del continente. ¿Por qué recolonización? Porque nuestros países, sus riquezas y su gente, vuelven a quedar supeditados a las necesidades e intereses externos, de otros países, los llamados desarrollados, que siguen apoyando su desarrollo en el subdesarrollo ajeno.  
 

Estas políticas de recolonización son posibles por la presencia concreta de empresas extranjeras transnacionales- en nuestros países que saquean y explotan nuestros bienes naturales, llevándolos a sus países de origen para engrosar el propio desarrollo, dejando en los países proveedores de esos bienes la pobreza, la destrucción y la muerte de las riquezas naturales y de las poblaciones. Pero este saqueo no sería posible si las empresas transnacionales no contaran con la complicidad y la garantía de los poderes políticos de nuestros países, que dan rienda suelta a ese saqueo y destrucción, a través de leyes que lo amparan, del uso de las fuerzas de seguridad para reprimir a quienes se oponen y la utilización de los medios de comunicación para convencernos de que este modelo es sinónimo de desarrollo y de que los y las que luchan contra él no son más quedelincuentes (porque cometen determinados delitos) que se oponen al progreso.

Teniendo una clara mirada sobre el modelo y estas políticas, es que los pueblos originarios se están enfrentando en la actualidad a las empresas nacionales y extranjeras que se dedican a la explotación petrolera, minera, a la expansión de los monocultivos que atentan contra la biodiversidad, a la construcción de grandes represas y de la infraestructura que hace más fácil el saqueo, así como también luchan contra la concentración, privatización y extranjerización de las tierras que los expulsa de los territorios a los que pertenecen ancestralmente y los arrincona en barrios marginales de las grandes ciudades.     
Es decir, si bien hoy desde el poder económico y político sigue habiendo un empeño en hacer desaparecer o invisibilizar a los pueblos originarios, sus voces desobedientes ante la anulación de la diversidad cultural e identitaria se siguen escuchando con fuerza, como en aquellas rebeliones y resistencias a las políticas de genocidio y explotación que trajo consigo la primera colonización de nuestro continente y los posteriores intentos de aniquilarlos que vinieron con la constitución de nuestros estados. 
Estas rebeldías y estas resistencias son descolonizadoras en varios sentidos. Por un lado, gritan la necesidad de que creemos, todos y todas pero incluyéndolos, una forma alternativa de vida social que descolonice las formas de conocer y de actuar para crear una sociedad que respete las diversidades, en la práctica concreta y no sólo en los papeles que quedan archivados, es decir, construir “un mundo donde quepan muchos mundos”; y por el otro, que creemos una forma alternativa de sentir individual que descolonice nuestras mentes, permitiendo romper con nuestras propias contradicciones que muchas veces se basan en seguir creyendo que existen “otros” -inferiores, atrasados, que tienen que ser colonizados- frente a “nosotros” -superiores, adelantados, que tenemos que colonizar para seguir sintiéndonos los vencedores de la historia.

Fuente: http://www.panuelosenrebeldia.com.ar/content/view/869/134

 

2. Desprejuiciarnos e identificarnos con la visión integral de los indígenas respecto al "territorio"

Luis Vittor, en “Perú. Territorio y recursos naturales”, nos advierte:

Sin territorio no hay pueblo


Cuando los pueblos indígenas se refieren a su territorio lo hacen desde una visión integral, no hablan sólo del espacio que ocupan sino que lo reconocen como fuente de identidad, de sustento material y relación espiritual, de derechos y de vida.  El concepto del territorio incluye los recursos naturales para los pueblos indígenas, y a su vez existe una prioridad para asumir la defensa del territorio.

En razón a ello desde la visión de los pueblos y comunidades del Perú se declara que 
“entendemos por «territorio» la totalidad del hábitat de un pueblo, es decir desde el punto de vista geográfico comprende la superficie terrestre, las aguas y el subsuelo (con todos los recursos naturales que se encuentren en el territorio); y desde el punto de vista cultural, abarca el espacio en el cual nuestra cultura se asienta y reproduce. Pero además, en ese espacio se expresa nuestra espiritualidad y cosmovisión, música, danza, poesía, literatura y muy especialmente, se recrea nuestra riqueza y multiplicidad lingüística (…)”.

Siguiendo este concepto, las organizaciones indígenas hacen un llamado a “reivindicar desde los pueblos indígenas y originarios el derecho al territorio, en especial de los pueblos en aislamiento voluntario, que tenemos como comunidades ancestrales y que incluye los recursos naturales, comprendidos estos como el aire, agua, flora y fauna, la biodiversidad, la sabiduría, la organización política, la educación, la economía, la justicia, nuestros conocimientos colectivos; donde ejercemos el autogobierno, la reciprocidad, solidaridad, equidad, dualidad, complementariedad y reconstitución de nuestras instituciones y autoridades originarias, diferente al modelo impuesto por los gobiernos que no es más que la continuidad de una política colonial que afecta nuestros derechos”.

El territorio que ocupan los pueblos y comunidades originarias transmite también identidad colectiva y “quien niega su pueblo no tiene nombre”.  “El derecho a la identidad incluye el reconocimiento de la existencia de vínculos espirituales e históricos con su territorio”.Por ello en la Declaración de Huancavelica las organizaciones participantes se declaran como “
Aymará, Anccara, Ashaninka, Awajun, Bora, Cocama, Chanka, Chinchaycocha, Choccra, Quechua, Shipibo, Tallán, Witoto, Wanka, Yaros, Yaneshas, Nomatshiguengas, (…)”.  Y la Declaración de Cusco da cuenta de la participación de “las nacionalidades y pueblos Quechuas, Kichwas, Aymaras, Mapuches, así como de los Cayambis, Saraguros, Guambianos, Koris, Lafquenches, Killakas, Urus, Larecajas, Kallawayas, Chuwis, Chinchaycochas, K´anas, y demás Pueblos Indígenas Originarios de la región andina (…)”.

Fuente: ALAI, América Latina en Movimiento/ 2007-03-06

http://alainet.org/active/22739&lang=es

 

3. Deconstruir nuestro sentido común para comprometernos con el ¡no! a la megaminería a cielo abierto

 

Comunidades de Chile y Argentina se movilizan por los glaciares

Diversas organizaciones de ambas naciones comienzan hoy un largo camino para el encuentro programado al medio día de este sábado 15 de enero en el Paso de Agua Negra en las zonas nortinas de ambos países. Es el paso más alto que une a los países que hoy unidos enfrentan juntos a la minería transnacional.

Proyectos como Pascua Lama de la Barrick Gold, han puesto en pie de guerra a las comunidades que han visto como día a día el agua disminuye de los ríos que nacen justamente en la Cordillera de los Andes, con los milenarios glaciares. Éstos han disminuido producto de la intervención de empresas mineras que solo buscan extraer oro, plata y cobre de las entrañas del macizo andino. Por eso, ambospaíses se encontrarán este 15 de enero en el Paso de Agua negra para izar la bandera de lucha y resistencia binacional contra la minería transnacional.

Más información en www.olca.cl

 

Unidos por Los Andes  sin MEGAminería:

por el Agua, los Glaciares y la Cordillera

          

Convocamos a todas las organizaciones y personas a unirnos en torno a la defensa de los glaciares que nos alimenta de vida a encontrarnos el día 15 de enero de 2011 en el paso de Agua Negra.

Hace más de una década nuestras reservas de agua en la Cordillera de los Andes están en peligro porla codicia de las transnacionales mineras que han inventado un Tratado binacional minero creando así un país virtual que divide a Chile de Argentina abriendo un espacio de saqueo y contaminación a merced del capital y sus secuaces.

Las organizaciones y personas argentinas y chilenas abajo firmantes decimos que vamos a continuar siendo vecinos y que el país virtual que han puesto entre nosotros no nos dividirá. Llamamos a reunirse con el propósito de coordinarse, de trabajar por la verdad y la convicción para defender la Cordillera que históricamente nos ha separado, pero que hoy nos une para vivir en una Cordillera sin megaminería.

El crecimiento económico infinito, base del modelo imperante, no es más que una intensión ridícula e insustentable, lo único que logrará es la destrucción de todo lo que conocemos, es por eso que trabajaremos sin descanso para luchar contra este modelo. Nos oponemos a la mega minería química en la cordillera porque:

- la megaminería metalífera (oro, plata, cobre, etc.), no metalífera (sales de potasio, litio, etc.), y nuclear (uranio, torio, etc.), está devastando nuestras montañas, apropiándose de nuestras fuentes de agua, contaminándolas con sustancias tóxicas y avasallando nuestras culturas;

- no se defienden los derechos humanos si se viola el derecho fundamental a la vida, al agua y al ambiente sano.

- quienes nos oponemos a esta destrucción, estamos siendo censurados, amenazados, reprimidos y procesados. Basta de criminalización y judicialización a los que defendemos la vida.

- ninguna zona puede considerarse como “zona de sacrificio”. No podemos permitir que los presidentes y las autoridades locales sigan entregando nuestros bienes comunes a los intereses del capital y a los sectores cómplices con este modelo.

-No al plan de sustitución de la agricultura por la megaminería.

-Exigimos la derogación de las leyes que en ambos países habilitan y fomentan la explotación minera, devastando y destruyendo los territorios por lo que exigimos una Ley binacional de prohibición de la minería a gran escala y la protección de glaciares.

 

¡LOS PUEBLOS DE PIE DECIMOS BASTA A LA DESTRUCCIÓN, EL SAQUEO Y LA CONTAMINACIÓN!

 Convocan:

CHILE: Consejo de Defensa del Valle del Huasco-OLCA-Programa Radial Semillas de Agua-Pastoral Salvaguarda de la Creación-Alto del Carmen- ARGENTINA: Asambleas UAC Regional Cuyo-NOA-Asamblea Sanjuanina contra la Contaminación y el Saqueo-Cruzada Renovadora-Conciencia Solidaria ONG interprovincial-Ciudadanos comprometidos-Espacio de Pensamiento Universitario Sur-Frente Cívico por la Vida- Inti Chutek – Movimiento Sur-Movimiento Proyecto Sur-Partido Comunista Revolucionario-Proyecto Sur- Radio de los Trabajadores Municipales - Radio Comunitaria  La Lechuza – Retamo-Sanjuaninos Autoconvocados- Sindicato Unión Empleados Municipales de San Juan

Comisión Prensa y Comunicación

UAC Unión de Asambleas Ciudadanas   www.asambleasciudadanas.org.ar

 

4. Reconstituyamos espacios en común de debate ideológico y político sobre los problemas fundamentales

 

La tierra para nosotros es vida, la tierra es un ser vivo, tiene corazón es sagrada

Un nuevo espacio de diálogo, discusión y análisis se inició el pasado 11 de agosto cuando se inauguró el IV Foro Social Américas en Asunción, espacio en el cual se han convocado diversos movimientos y organizaciones sociales del continente para abordar temas como la Soberanía Alimentaria, Reforma Agraria y el Territorio.

“Creemos que es un espacio para reconstituir un debate ideológico y político, en torno a los temas que nos incumben a los campesinos y campesinas a nivel continental, pero es urgente y necesario que toda la gente tome conciencia de los problemas que nos están afectando,

es indispensable sumar a más personas a esta lucha”, dijo Luis Andrango, delegado de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo y Vía Campesina.

Luis Andrango, un joven líder indígena, y actual presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras del Ecuador, FENOCIN participó en unos de los paneles más importantes sobre Reforma Agraria, Soberanía Alimentaria y Territorio donde destacó como principal mensaje político dos modelos agrarios en
disputa:

Destacó como otra conclusión que no basta con tener políticas públicas, con construir leyes de Soberanía Alimentaria, como en el caso de Ecuador, pasa sobre todo por organizarse, por fomentar el diálogo entre el campo y ciudad, por tomar conciencia sobre cómo nos ataca la industria alimenticia, pero enfáticamente afirmó que tiene que ver con un problema estructural y un modelo perverso llamado capitalismo. No posible una Soberanía Alimentaria ni Reforma Agraria sino se democratiza los medios de producción como la tierra, el agua, los créditos y la formación.

En cuanto a la Reforma Agraria indicó que es necesario trabajar por un renacer de la Reforma Agraria incorporando lo cotidiano, lo afectivo, las diversas cosmovisiones, incorporando elementos como la semillas, la agroecología campesina, el agua, la defensa del territorio para mejorar el enfoque de desarrollo rural utilizado hasta ahora. Asimismo, mencionó que el territorio no se circunscribe a la tierra, incluye a elementos fundamentales para la vida como el agua, el bosque, la biodiversidad, los bienes naturales, es decir los medios vivos y espirituales, la gente y sobre todo el saber colectivo acumulado que relaciona todo lo que existe.

En este contexto, el dirigente ecuatoriano afirmó que hace falta mayor movilización popular para ejercer presión sobre quienes toman las decisiones en el mundo, además, resaltó que otro punto importante es el relacionamiento de movimientos entre sí. En este contexto, aplaudió las iniciativas de las organizaciones como CLOC y Vía Campesina que han desarrollado propuestas alternativas de cambio.

16-08-2010 Fuente: http://www.viacampesina.org/sp/index.php?option=com_content&view=article&id=1050:dirigente

 

Posición de la Vía Campesina a favor de una Reforma Agraria Genuina, Integral y Participativa  (Septiembre 2008)

"(...)La «Reforma Agraria» debe estar unida a una política de «soberanía alimentaría», esta última entendida como el derecho de todos los pueblos a planificar su agricultura para atender prioritariamente a toda su población, con alimentos en abundancia, baratos, de buena calidad y durante todo el año. Es necesario adecuarse a los modelos tecnológicos que sean adecuados para el aumento de la producción sin perjudicar la salud de los/as campesinos y de la población en general, así como para la preservación de los recursos naturales.

El ideal de la «Reforma Agraria» no puede ser visto como una necesidad exclusiva de los/as campesinos/as, sino como una solución social para los problemas de toda la sociedad. En esa perspectiva, solamente será viable si estuviere inserta como una reivindicación, una plataforma de lucha de amplios sectores populares de en cada país. Los/as campesinos/as en solitario no podrán conquistar la Reforma Agraria y los cambios en el campo. La fuerza concreta de los/as campesinos/as y del pueblo en general, reside en su capacidad de organización desde las bases, desde las comunidades, y en su permanente disposición de luchar por sus ansias y derechos. Deben crearse nuevas formas autónomas de organización económica productiva, financiera y de gestión del desarrollo rural, de acuerdo con las tradiciones organizativas de cada pueblo. La Vía Campesina, a través de los diferentes movimientos organizados y a través de la facilitación de los procesos de la Campaña Global, se opone a las propuestas del Banco Mundial, que fomentan la venta de tierras por parte de los/as latifundistas a los/as trabajadores/as con poca tierra o sin ella; ésta es una política negativa y lejos de aliviar la pobreza rural, excluye a los/as campesinos/as, estimula la corrupción y el clientelismo, los/as empresarios/as venden sus peores tierras a precios inalcanzables por los/as campesinos; el mercado en sí es una trampa cuyo propósito es poner el control del proceso en las élites rurales. La Vía Campesina promueve una «Reforma Agraria» y una «Soberanía Alimentaria» que luchan contra los efectos de la Revolución Verde, promoviendo la agroecología, la armonía entre la producción, la naturaleza y el medio ambiente.

Fuente: http://viacampesinanorteamerica.org/viacampesina/temas_principales/reforma_agraria.pdf  

En consecuencia, la «reforma agraria integral» como afirmación de territorios campesinos e indígenas ya comenzó entre los mapuche-tehuelche y con el Movimiento Nacional Campesino Indígena. También es concretada por la Unión de Asambleas Ciudadanas porque resiste a la expropiación territorial del modelo extractivo. En otras palabras, las asambleas luchan contra la recolonización o neocolonialismo del actual capitalismo hegemonizado por transnacionales que nos desposeyó, en los noventa, de los bienes comunes sociales y hoy nos está despojando de los bienes comunes naturales. 

 

"La explotación de éstos" -señalan José Seoane y Emilio Taddei- "resultó el centro del modelo económico propuesto para América Latina en el marco de la nueva división internacional del trabajo que trajo la 'globalización neoliberal' y que supuso – y aún supone – una reprimarización de la estructura productiva regional. De este modo, la acumulación por desposesión implicó un complejo y amplio proceso de cambios regresivos: de reformas legales, de implementación de políticas públicas, de iniciativas de las corporaciones y asociaciones empresariales, de proyectos de organismos internacionales y, en definitiva, del uso de la violencia estatal-legal y paraestatal-ilegal; todos orientados a garantizar la efectiva desposesión de estos bienes a los pueblos y las comunidades que hasta entonces eran sus tenedores y cuidadores para su mercantilización (especialmente por medio de la privatización), que posibilitaba así su apropiación privada y su explotación capitalista. Una explotación intensiva, en la amplia mayoría de los casos de carácter transnacional y orientada a la exportación de las 'mercancías' obtenidas para su venta-consumo en el mercado mundial. Este proceso general es el que recibe el nombre de 'saqueo'. Su aplicación no sólo conlleva el desplazamiento de las poblaciones originarias y la destrucción de sus condiciones de vida, sino que también resulta en la depredación del ambiente afectando al conjunto de la vida en el territorio y proyectando sus sombras en el plano nacional y en el internacional. Por otra parte, los cuestionamientos a esta depredación del ambiente que adoptaron inicialmente la forma de una lucha 'contra la contaminación', implicaban una experiencia de devastación y lucha local-nacional que darán sustento a una rápida y cada vez más profunda comprensión de los efectos devastadores del capitalismo sobre el ambiente y la vida a nivel global, y fructificarán en la relevancia que cobra en la intervención de los movimientos sociales latinoamericanos la detención del proceso de contaminación, cambio climático y catástrofe ecológica global hoy en curso(…)".Leer 

 

Pero, como Raúl Zibechi (ALDEAH), advierte"aún no hay actores sociales suficientemente consolidados para combatir el modelo extractivista(...)".

En los noventa hubo lucha sindical contra la privatización de los bienes comunes sociales. "Hoy en día es más complejo: los emprendimientos extractivistas están lejos de la grandes ciudades, en la cordillera andina, o en la Pampa, o en situaciones que no afectan, o sólo indirectamente, al grueso de la población; las poblaciones de las grandes capitales (y hoy tenemos una población mayoritariamente urbana en  América Latina), no están inmediatamente afectadas por una concesión minera a quinientos, a mil kilómetros de la cuidad, o porque se abren campos para la soja o para la forestación. Y muchas de esas áreas son territorios poco poblados. El año pasado, estaba en Ecuador. Solamente yendo a las comunidades más afectadas por la contaminación de las nacientes de los ríos, uno puede comprender esa dificultad para que aquella comunidad, que está cerca de cuenca, le transmita a la gente de la cuidad: “a nosotros ya nos llega el agua contaminada, dentro de un tiempo Uds. van a tener un problema gravísimo”. Hay una dificultad enorme que está trancando, trabando, enlenteciendo la constitución de actores sociales.

Entonces es natural que la construcción de actores sociales para enfrentar el extractivismo sea una tarea más compleja, más larga, más dificultosa; porque salvo en el caso de unas cuantas comunidades quienes combaten los efectos inmediatos del extractivismo, estos efectos no son claramente perceptibles para el grueso de la población. Y en este periodo, es imprescindible abrir un debate necesario para la constitución de actores sociales. Los actores sociales no se constituyen sino en conflicto. Y el papel del debate, de la clarificación de ideas, es fundamental. Debate y conflicto van de la mano". Leer