Qué Economía

Mayo 2018

Con perfeccionamiento del legado dictatorial de ahí Cavallo como súper ministro.

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

La degradación de la democracia burguesa no fue descubierta en el balotaje de octubre de 2015. No hubo reacción mayoritaria a que la representación de Argentina estuviese en fuerzas de derecha ni que los doce años de gobiernos K concluyesen designando a Daniel Scioli como su candidato presidencial. Tampoco las izquierdas llamando a no refrendarlo organizaron la contraofensiva.

 

Predomina la lectura binaria de la realidad social e internacional que la modelación K del consenso reforzó y Macri estimula esa concepción de la falsa grieta. Que los actuales relatos K la usan para restringir el empeoramiento brutal de la situación abajo a gobiernos aparentemente antagónicos. En efecto, la nota siguiente nos habla de restauración del neoliberalismo cuando lo cierto es que el neodesarrollismo continuó profundizándolo por expansión del modelo extractivo exportador, centralidad del pago de la deuda externa pública como reflejan los presupuestos K, conservación de la flexibilización e informalidad laboral y fomento de la sociedad globalizada de consumo.

 

En simultáneo, Basurero define al peronismo y al kirchnerismo como propulsores del estado de bienestar ninguneando no sólo el privilegio de presupuestos K a los estafadores oficializados como acreedores por sobre las educación y salud públicas y la seguridad social sino también las masacres de Cromagnon y de Once que patentizaron la precariedad de la vida social. Pero, además, silencia e invisibiliza la multiplicación de zonas de sacrificio para la acumulación gran capitalista mediante extractivismos durante más de una deKada. Aún más historiza para fundamentar su mirada sesgada sobre el peronismo y kirchnerismo vs. ultraderecha.

 

2017: El retorno de Menem, Cavallo y el general Aramburu.

24 de octubre de 2017

Por Basurero 

Los resultados de las recientes elecciones de medio término dan al gobierno un gran impulso simbólico y político-mediático pero no numérico para acelerar su ritmo de reformas revolucionarias conservadoras. Como ya hemos señalado aquí anteriormente, la revolución macrista vino para desandar los logros y progresos sociales obtenidos por el kirchnerismo, es decir: desmantelar el conocido como “estado de bienestar” que caracterizó tanto a la Argentina de los años ’40 y ’50 de Perón como a los gobiernos europeos de posguerra, que en su versión siglo XXI edificó el kirchnerismo entre 2003 y 2015. Para eso, Cambiemos y el círculo rojo neoconservador que lo impulsa se propone hacerlo en forma revolucionaria y sin medir costos. Por eso, el gobierno se dispone (como hemos señalado en #1A, 1° de abril de 2017, el día de la caída del Gral. Lonardi…) a pasar de la fase Lonardi a la fase Aramburu de su revolución restauradora del viejo orden conservador, salvando las enormes distancias entre un gobierno democrático y uno dictatorial. Aclaremos en detalle, aunque brevemente, cómo caracterizamos a esta nueva etapa que ya se vislumbraba allá por el mes de abril.
Habría cuatro aspectos que considerar:

 

1) Con relación al aspecto político, diremos que el gobierno aplicaría una política de superación de la menemización de los años noventa. Menem, proviniendo de las entrañas del peronismo, ganó las internas y desde allí disolvió la ideología tanto del PJ como del sindicalismo peronista, transformándolo en un partido neoliberal al estilo de la UCD, incluso cooptando a las mayores figuras de ese partido. Cooptó también a los gobernadores y sindicalistas peronistas y logró manejar las riendas políticas a fuerza de los famosos ATN y demás recursos económicos santos y“non sanctos”. Macri y sus adláteres e ideólogos, en cambio, proviniendo de un pequeño pero acaudalado partido porteño, con escasa militancia y figuras de capacidad o renombre, para hacerse cargo de los gobiernos de CABA, la provincia de Buenos Aires y la nación tuvo que cooptar la estructura del radicalismo sin liderazgos de 2015 para lograr esos objetivos. Y luego desde el gobierno se dispuso a diluir a su aliado radical y consolidar un espacio (Cambiemos) netamente amarillocon el que gana varias provincias con fuerzas minoritarias que acudieron “en auxilio” del poderoso de la Casa Rosada.

 

 

2) En el aspecto económico, Cambiemos apela a las más rancias políticas neoliberales, marca registrada de Cavallo, tanto durante los años ’90 con el menemismo como durante del breve e infeliz gobierno de la Alianza de De La Rúa. Incluso muchos de los economistas con puestos en el gobierno participaron del cavallismo en el poder, como el mismo Cavallo recordó hace pocos días. Sin embargo, actualmente no hay un cerebro que dirija o conduzca la política económica, ya que la mayor parte de ella está en las manos inexpertas de CEOs que carecen de una visión político-económica y sólo responden a los intereses del sector del que provienen y al que luego retornarán seguramente. Por eso, el gobierno además de blandir una política económica neoliberal, de por sí dañina a los intereses de la mayoría del pueblo, lo hace con una mala praxis que asusta a opositores y oficialistas. Los resultados ya están a la vista, aunque no a la de todos sus votantes, muchos de ellos obnubilados con los espejitos de colores manufacturados por la estrategia política y de mercadeo de Durán Barba y Marcos Peña, o por el odio irracional y sempiterno de la mayoría de la clase media aspiracional hacia todo lo que huela a peronismo, en la actualidad el kirchnerismo.

Entre las medidas económicas que se vienen, podemos señalar la privatización de la obra pública (en manos de los grupos propios o amigos de la familia Macri), la privatización directa o indirecta de las empresas públicas, la entrega de los resortes de la economía nacional a los grandes grupos de intereses privados nacionales o extranjeros, la continuación del megaendeudamiento externo, típico en nuestra historia de estos gobiernos neoliberales o conservadores, el aumento del desempleo, la pobreza y la desigualdad, necesario para abaratar el costo laboral de las empresas que necesitan girar al exterior su superganancias, como en todos los países “subdesarrollados”, como se decía en los años ’70 y ’80, o países “bananeros”, como se decía en los años ’50 y ’60.

 

3) En el mundo sindical es previsible una división entre un sindicalismo oficialista o complaciente con las medidas antipopulares y antiobreras que se anuncian, un sindicalismo combativo kirchnerista o que articule con el kirchnerismo, y un sindicalismo combativo de izquierda, que intente enfrentar la marea macrista en forma solitaria o desarticulada con el mundo político. Sólo una coordinación de los mundos político y sindical puede enfrentar con éxito las medidas de empobrecimiento y precarización laboral que se ven en el horizonte.

 

4) Pero todo proceso revolucionario de este tipo, no se da sin una resistencia popular o política como la que se atisba en la Argentina del siglo XXI. Así como para aplicar este modelo en los años posyrigoyenistas se tuvo que encarcelar a Yrigoyen y sus partidarios, y para hacerlo en los años posperonistas se tuvo que proscribir a Perón y perseguir o encarcelar a los peronistas, actualmente Cambiemos deberá hacer lo propio con Cristina y los kirchneristas. Esta es la etapa que más asemejamos a la fase “general Aramburu” de la Revolución Libertadora del posperonismo (como señalamos en la nota citada). Toda acción contra los intereses populares conlleva una reacción ya sea política o sindical, y para eso el macrismo está preparado. Y los métodos son la persecución o amenaza mediática o judicial, la represión callejera o por los servicios de inteligencia, ya liberados de cualquier control estatal o judicial y económicamente empoderados por el gobierno. Luego de los resultados electorales aparece Cristina Fernández como la cabeza de la oposición franca al modelo menemista-macrista, y por eso la expresidente se convirtió en un escollo insalvable para sus políticas. Más aún, como lo fueron Yrigoyen y Perón en sus respectivas épocas, ella representa además “el pasado mejor” que permanece en el inconsciente colectivo para comparar con el presente de penurias que se vive, y que todo indica que empeorará en los próximos años. Ergo: como para “la década infame” en los años treinta y para “la revolución fusiladora” en los cincuenta, para Cambiemos y “el círculo rojo” macrista, Cristina es el obstáculo a eliminar en la política nacional. Sea como sea y caiga quien caiga.

 

No obstante el panorama expuesto aquí, hay un par de señalamientos que debemos hacer con relación a los resultados que arrojaron las urnas. Más allá de los festejos de Cambiemos y las especulaciones de los medios oficialistas (casi la totalidad del espectro nacional), los fríos números no corroboran tales augurios de un camino aceitado para el gobierno. Analicemos un poco los resultados.

 

 

El macrismo logra un triunfo electoral en sus primeras elecciones de medio término a nivel nacional por un porcentaje (41,9) similar al obtenido por el kirchnerismo en 2005 (41,59), y apenas superior al del menemismo en 1991 (40,22). Sólo el alfonsinismo en 1985triunfó con un porcentaje mayor a los citados (43). Yel único derrotado en las primeras elecciones estando en el poder fue el delarruismo con un escaso 23,3% en el 2001, meses antes de rodar escaleras abajo con el modelo neoliberal en llamas. Este fenómeno repetido se debe, como señaló Horacio Verbitsky el domingo pasado, a “la digestión lenta del electorado, que no cambia de tendencia al mismo ritmo que las elites, salvo acontecimientos catastróficos”. Y para frenar por adelantado cualquier análisis que anatemice a quienes voten distinto que uno, reproducimos unas palabras del antropólogo Alejandro Grimson que intenta explicar las razones del voto: “En el voto se juegan emociones, identidades, relaciones entre emociones y bolsillo, entre emociones y casa propia, entre emociones y derechos… (…) Pero la gente tiene ilusiones, confianzas, desconfianzas”.

Debemos señalar, además, que ese triunfo no fue avasallador, como señalan los medios, ya que la alianza oficialista logró a nivel nacional10.203.936 de votantes, alcanzando un 41,9% de los votos, pero el kirchnerismo logró 7.471.919 de votantes, es decir el 30,7% de los votos en el país.

Además, en la provincia de Buenos Aires el oficialismo blandió sus naipes más valiosos (Macri, Vidal, la enorme mayoría de los medios oficialistas repicando con la “corrupción K”, la no vuelta al pasado, etc) con el propósito de derrotar y de ser posible borrar del mapa todo resabio de kirchnerismo; sin embargo, aunque pudo revertir la derrota de las PASO, la polarización fue efectiva pero no alcanzó para lograr el objetivo de máxima. El oficialismo logró 3.896.150 votos (un 42,2%) pero Cristina, el “símbolo del pasado”, aumentó lo obtenido en las PASO y alcanzó 3.348.201 votos (un 36,3%). Un poco más de 500.000 votantes tan solo separarían, en la provincia más populosa, el universo dequienes anhelan ese “pasado mejor y perdido” y concreto del dequienes confían en ese “futuro prometido” por el macrismo. Lo que constituye, paradójicamente, una diferencia similar a la observada, en ese mismo distrito, entre Scioli y Macri en la primera vuelta presidencial de 2015, aunque en sentido contrario.

Otro fenómeno sobrevalorado por los medios afines y por el propio oficialismo es el “resonante” triunfo que “habría” conseguido Elisa Carrió en CABA. Sin embargo, si miramos los números obtenidos veremos lo siguiente:

 

La boleta de Vamos Juntos con la mediática diputada a la cabeza obtuvo en estas elecciones un 50,9% de los votos porteños. Sin embargo, la boleta de Cambiemos en 2015, sin su estelar presencia ya había obtenido un 45,8%. De esta manera, la diputada Carrió habría aportado al macrismo un escaso 5,1% de incremento en las adhesiones en CABAque además es territorio propio del PRO. Por lo tanto, la presencia de la mediática figura política no desequilibra ninguna elección sino que ella misma representa un fenómeno de ubicuidad personal, el mismo que la mantiene vigente a pesar de sus idas y venidas en materia de agrupaciones partidarias y resultados electorales personales.

Párrafo aparte merece el caso de Cristina Fernández de Kirchner. Aún con su derrota electoral en la provincia a cuestas, se erige como la líder de la oposición con mayor caudal de votos y referente no sólo del golpeado peronismo sino también de una oposición “nacional y popular” con miras a las presidenciales de 2019. Ese previsible crecimiento y la constitución de una alianza nueva a su alrededor la sindica, por lo tanto (como señalamos más arriba) como el principal objeto de proscripción o encarcelamiento por parte del oficialismo, sus jueces y fiscales afines y el establishment.

Sólo el tiempo dilucidará el rumbo que tome la sociedad en los próximos dos años, pero no creemos que varíe mucho de lo sugerido aquí. Los tiempos políticos y sociales son mucho más lentos que lo esperado por los observadores o protagonistas, y la inercia de los procesos explica los lentos desplazamientos electorales. Sin embargo, cuando una sociedad protagoniza un giro en su visión política, ésta es difícilmente detenida en el corto plazo de dos años.

Fuentes:
Elecciones legislativas 2017 – Cobertura Interactiva.

Informe de resultados. Elecciones 2015.

Resultados de elecciones generales 2015 en la provincia de Buenos Aires

Fuente: http://artepolitica.com/comunidad/2017-el-retorno-de-menem-cavallo-y-el-general-aramburu/

 

Pensemos cómo no se iba a degradar la democracia burguesa si su servicio a los oligopolios implicó hacerse cargo de lo establecido con terrorismos paraestatal y estatal. Es decir de la deuda eterna y las leyes financiera e inversiones extranjeras de modo que fue desmantelando el Estado social y mercantilizando los derechos humanos implícitos en los llamados "servicios públicos".

 

Tratemos de indagar sobre cómo se fue degradando  según gestionaba el constante crecimiento de la acumulación gran capitalista local e imperialista.

 

 

 a) Parte ante todo de Cavallo que , apoyado en la dictadura genocida,  implanta el sistema justificador de la transferencia de riquezas e ingresos desde los trabajadores, campesinos y pequeños-medianos propietarios hacia el poder transnacional y transnacionalizado. Con lo cual el "honrar la deuda" desde Alfonsín hasta Fernando de la Rúa y el mentiroso "des-endeudamiento" de los gobiernos K fue centrar la democracia en el pago en incremento e incesante a los fraudulentos acreedores que componen el poder concentrado.

 

 

 

Efemérides noviembre – estatización de la deuda privada
22 de octubre de 2015

Por Museo de la Deuda

Hace treinta y tres años, el 17 de noviembre de 1.982 se llevaba a cabo la estatización de la deuda de los grandes grupos empresarios privados. En las postrimerías de la última dictadura cívico-militar, durante la presidencia de facto de Bignone se escribía una de las páginas más oscuras y controvertidas de la historia económica reciente. Se estatizó la deuda privada por un monto aproximado de u$s 15.000 millones. El Presidente del Directorio del Banco Central de la República Argentina (B.C.R.A.) era por entonces Domingo Felipe Cavallo, quien tendría incidencia en otras etapas de fuerte crecimiento de la deuda pública de nuestro país, en los gobiernos democráticos subsiguientes.

 

En auditorías posteriores, se comprobó que la mayoría de los préstamos contraídos por las empresas privadas que generaron dicho monto, se trataban de meras registraciones contables entre las casas matrices y las sucursales radicadas en Argentina, es decir, auto-préstamos y maniobras fraudulentas.

 

El periodista Alejandro Olmos (1.924-2.000) investigó la temática iniciando una causa judicial en la cual se pudieron acreditar 477 irregularidades en la deuda contraída durante la dictadura del Proceso, evidenciando el sustento y colaboración de los civiles en el gobierno de facto, consolidando la posición de los sectores dominantes más concentrados.

 

La estatización de la deuda externa de las empresas privadas constituye parte de la pesada herencia de la última dictadura para la transición democrática. Por ello, en los paneles del Museo se aborda el tema en pos de esclarecer a los visitantes y contribuir a la memoria histórica, sobre cimientos de verdad y justicia. Asumiendo la Responsabilidad Social que le es inherente, el Museo como parte de la Universidad Pública, aporta conocimiento para el acervo social en pos de construir una sociedad más justa e inclusiva.

Fuente: http://museodeladeuda.econ.uba.ar/efemerides-noviembre-estatizacion-de-la-deuda-privada/

 

 

b) Encontramos otra vez a Cavallo pero sostenido en el PJ liderado por Carlos Menem y en toda la impunidad del poder económico e imperialista. 

 

 

 

Los noventa.

La vinculación entre deuda externa y privatizaciones.

Salida de la convertibilidad.

7 de marzo de 2011

 

Cara y contracara del plan de estabilización de la inflación y de tipo de cambio fijo.

Vinculación de la deuda externa con las privatizaciones.

Luego de la crisis inflacionaria de 1989, algunas fracciones de los sectores dominantes se veían enfrentadas entre sí. El capital concentrado interno y los acreedores externos discrepaban acerca del destino que debían seguir las transferencias estatales. Estas tensiones y discrepancias se sintetizarían con la adopción del blueprint (recetario) del consenso de Washington [1] por parte de la nueva administración gubernamental, que expresó su afección a esa visión ortodoxa a partir de la implementación del plan de Convertibilidad en 1991 (Ley Nº 23.928), el plan Brady[2] (1992), la liberalización del sistema financiero y, fundamentalmente, la privatización de la casi totalidad de empresas estatales.

La administración de Carlos Menem encontró el consenso social necesario para la implementación de sus políticas públicas (que en la mayoría de los casos beneficiaron a los capitales extranjeros), en gran parte gracias a la crisis inflacionaria de 1989. Asimismo, el proceso privatizador es central en el marco de la renegociación de la deuda externa iniciado en 1990, ya que se inscribe como el fenómeno principal que propició la resolución de conflictos preexistentes entre las fracciones locales y extranjeras dominantes en la Argentina.

 

De acuerdo con Azpiazu y Basualdo[3]: la notable importancia que asumen las privatizaciones en términos de la incidencia estructural y de la rentabilidad, hizo que los grupos económicos repatriaran durante esos años una parte de los ingentes recursos que habían fugado al exterior desde 1979 en adelante, y que se encontraban invertidos en diversas colocaciones financieras, incluso en bonos de la deuda pública argentina (títulos que fueron utilizados para participar del proceso privatizador, dado que se fomentó –en particular, en la llamada "primera etapa" de las privatizaciones– la capitalización de bonos de la deuda externa).

 

Las transferencias iniciadas en 1995 hacia el capital extranjero, dan lugar, en términos generales, a un aumento muy importante en la incidencia de las empresas transnacionales y los conglomerados extranjeros, en detrimento de los demás tipos de propiedad, especialmente de los grupos económicos que se habían consolidado durante los años previos. Sin embargo, nuevamente en esta etapa las modificaciones en la propiedad de los activos fijos tienen su correlato en términos de los activos financieros de residentes locales en el exterior ya que a las modalidades adoptadas durante la década de los años ochenta (usufructo de los diferenciales existentes entre las tasas de interés vigentes en el mercado externo -en el cual se endeudaban- y en el interno -en el cual colocaban los fondos-) se le agrega una nueva forma de valorización financiera: las ganancias patrimoniales que realizaron los grupos económicos locales y algunos conglomerados extranjeros por la venta de sus activos fijos, especialmente de sus paquetes accionarios en las empresas privatizadas, remitiendo los recursos obtenidos al exterior, dando lugar a la etapa de mayor fuga de capitales locales de los últimos veinticinco años (entre 1992 y el 2000 salieron del país 67,6 miles de millones de dólares, superando el actual "stock" los 120 mil millones de dólares, magnitud que representaba aproximadamente el 90% de la deuda externa del Estado argentino).[4]

 

En resumen, las privatizaciones propiciaron la realización de asociaciones entre grupos locales (capacidad de lobbying), empresas transnacionales (tecnología) y bancos acreedores con posiciones en la deuda soberana (títulos de deuda). El conflicto entre estos actores entró en un período de latencia (¿o tregua?) que finaliza hacia finales de 1995, cuando los grupos locales empiezan a vender su parte en las empresas (ya sean o no de servicios públicos; en el marco del ampliamente conocido proceso de desindustrialización y extranjerización de la economía argentina). Las ventas se realizan a precios muy elevados (con ganancias extraordinarias en relación con los precios de estos activos cuando fueron adquiridos) gracias a que entra en consideración la rentabilidad presente y futura de las empresas al momento de efectuarse la transacción. En efecto, hacia mediados de la década los grupos locales ganan en liquidez, fugando al exterior sus capitales por una parte, y posicionándose en activos fijos vinculados con la economía primaria (agro y agroindustria), por otra.

 

Posturas de “salida” de la convertibilidad adoptada por distintos sectores.

 

Hacia fines de 2001, con el agotamiento explícito del modelo de acumulación de capital, el enfrentamiento entre los agentes económicos locales y extranjeros sale a la superficie nuevamente: los agentes extranjeros (que controlaban las empresas privatizadas y la banca extranjera) promovían la dolarización de la economía argentina para poder mantener el volumen de sus ganancias y evitar la depreciación de sus activos fijos, mientras los “grupos locales” (con gran parte de sus capitales en el exterior o posicionados en el sector primario) reclamaban una devaluación del peso.

Aquí pueden hacerse algunas reflexiones finales sobre la cuestión. Si bien los grupos extranjeros habían ganado en conocimiento y contactos para llevar adelante efectivamente su poder de lobbying, la construcción de hegemonía llevada adelante por los grupos locales fue muy superior tanto en la generación de consenso social como en el acercamiento a los sectores dirigentes con mayor poder político. La construcción de un bloque social, con base en la clase media movilizada –y pauperizada–, fue central para la implementación de un modelo de acumulación que hiciera hincapié en el tipo de cambio alto –devaluación mediante–. Los discursos giraron en torno de la “producción y el trabajo” y en la reconstrucción del mercado interno, sin embargo el Estado de los años 2002 y 2003 no aprobó las materias suficientes para que el modelo sea realmente más equitativo que el del decenio 1991-2001.

En suma, la crisis de 2001, se debió en gran medida a los efectos de esta lógica de acumulación por parte de las grandes empresas que descuidaba el sistema productivo en el mediano y largo plazo. Asimismo, el Estado tuvo una responsabilidad central en estas acciones por la ausencia de controles sobre el movimiento de capitales y a través del cuantioso endeudamiento externo contraído, que sirvió para proveer las divisas necesarias para sostener la lógica de valorización financiera.

 

 

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[1] En realidad, se implementó una versión local del consenso, ya que éste establecía la necesidad de un tipo de cambio flotante definido por el mercado.

[2] Mediante el plan Brady, los acreedores norteamericanos con títulos de deuda de estados latinoamericanos lograron vender sus bonos y retirarse ante el riesgo. El riesgo era alto porque si quebraban los bancos se verían afectados los acreedores norteamericanos poseedores de bonos. A pesar de la aparente resolución del problema de la deuda externa que la instauración de dicho plan involucró para la mayoría de los países latinoamericanos, incluyendo a la Argentina, el régimen de acumulación consolidado en el país y la lógica de funcionamiento del plan de convertibilidad devendrían en un nuevo proceso de endeudamiento externo que colapsaría a fines de 2001.

[3] A partir de varios documentos escritos en colaboración por Daniel Azpiazu y Eduardo Basualdo, en el marco del Plan Fénix.

[4] ídem.

 

* artículo escrito en 2004.

Fuente: http://yaesta.blogspot.com.ar/2011/03/los-noventa-la-vinculacion-entre-deuda.html

 

 

c) Tengamos en cuenta el hecho que tanto los gobiernos neoliberales como los progresistas promovieron y promueven los extractivismos imprescindibles al desarrollo capitalista de los países centrales. Veamos como se repite la mencionada anteriormente no importancia de cuál sea el gobierno en el hecho de que Cavallo no sólo operó en beneficio de las transnacionales y estados imperialistas gracias al neoliberalismo del PJ encabezado por Menem sino también merced a un progresista dirigente peronista como Carlos "Chacho" Álvarez y los Kirchner.

 

 

 

Álvarez quiere sumar a Ruckauf y a Cavallo al "pacto democrático"

17 de diciembre de 2000

 

La idea fue bien recibida en la oposición

El ex vicepresidente y líder del Frepaso, Carlos "Chacho" Alvarez, propuso que el gobierno de la Alianza convoque a distintas fuerzas de la oposición para diagramar un plan que promueva el crecimiento de la economía durante el año próximo. Para este "pacto democrático" nombró, especialmente, al ex ministro de Economía Domingo Cavallo y al gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf.

"Esta agenda para una nueva etapa que comienza no debe ser solamente del Gobierno -sostuvo Alvarez-. Algunas de estas propuestas pueden ser acordadas con importantes dirigentes del país y de la oposición." La convocatoria de Alvarez fue bien recibida en las filas de Acción por la República, partido liderado por Cavallo. Sin embargo, el ex ministro no quiso formular declaraciones al respecto, según indicó a La Nación su vocero, Sebastián García Díaz.

En tanto, en el entorno del gobernador Ruckauf se observa con buenos ojos un eventual ingreso de Cavallo en el gabinete de la Alianza, particularmente en el Ministerio de Economía. Entienden que la figura del ex superministro de Menem podría ser adecuada en el proyecto de relanzamiento del Gobierno.

Alvarez considera que en esta nueva etapa que se propone iniciar el Gobierno debe incluirse la discusión de una profunda reforma impositiva que induzca a una rebaja en los impuestos que distorsionan la economía.

"El objetivo debe ser bajar los impuestos, mejorando las posibilidades de la sociedad, que se redistribuyan mejor los ingresos y haya una política de Estado de crecimiento", señaló el ex vicepresidente.

En este sentido, el líder del Frepaso señaló que el paquete de propuestas que elevó al presidente Fernando de la Rúa ya recibió el aval de distintos sectores. Básicamente, su idea es que se acuerden políticas de Estado que puedan perdurar en el tiempo.

"Hasta el momento, distintas voces han señalado que las propuestas que dirigí al Gobierno parecían viables y acertadas", celebró Alvarez.

Aval de Alfonsín

De todas maneras, Alvarez aclaró que la posibilidad del ingreso de Cavallo en el gabinete "no está contemplada" por el Gobierno. Sin embargo, insistió en que la Alianza debe dejar de discutir acerca de si el ex ministro de Economía ingresa o no en el Gobierno y, en cambio, proponer una amplia convocatoria política para impulsar medidas que mejoren la situación económica actual.

La idea del ex vicepresidente fue bien recibida por el titular de la Unión Cívica Radical (UCR), Raúl Alfonsín.

Desde Paraná, donde participa de la convención nacional de su partido, Alfonsín indicó que la propuesta de Alvarez "es coincidente" con la idea de pacto democrático que él alienta.

Sin embargo, marcó un matiz respecto de la convocatoria que formuló Alvarez, al incluir entre los dirigentes que deberían ser invitados al titular del justicialismo y ex presidente de la Nación, Carlos Menem.

Por su parte, el jefe de Acción por la República en el distrito porteño, Armando Caro Figueroa, felicitó a Alvarez por su idea de invitar a partidos de la oposición para diagramar ideas para una nueva etapa de gobierno.

"Es una excelente propuesta. Desde hace tiempo que no hay una idea coherente que parta de la Alianza. El hecho es no proponer combinaciones al margen del sistema parlamentario, sino un acuerdo político", afirmó Caro Figueroa y añadió que en esa convocatoria debería incluirse a los gobernadores justicialistas.

"Ojalá se formalice y que el Gobierno no dialogue sólo para las fotos", advirtió, al tiempo que anticipó que su partido está dispuesto a brindar una "colaboración estrecha" a la gestión delarruista.

La ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, la única frepasista del gabinete, atribuyó "buenas condiciones" al ex ministro Cavallo a la hora de enfrentar una emergencia económica. Sin embargo, aclaró rápidamente que su eventual ingreso en el Gobierno provocaría "mucho ruido político" en el seno de la Alianza.

"Con todo respeto, me parece que puede colaborar con ideas, pero es el propio equipo económico el que debe hacerse cargo de las responsabilidades a futuro", advirtió.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/45290-alvarez-quiere-sumar-a-ruckauf-y-a-cavall

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Mirá cómo eran los Kirchner antes de 2003
19 de Septiembre de 2013

 

¿Recordás cómo eran Néstor y Cristina Kirchner antes de 2003? Mirá esta serie de videos y recortes de diarios y revistas... y sorprendete.

Por MDZ Sociedad

 

 

 Crisis civilizatoria

 

Atendamos que el Partido Socialista y el Partido Popular alternan en la gestión del capitalismo e imperialismo de España.

 

 

El capital €$pañol en el saqueo de Amèrica Latina:

Narcotráfico, paramilitarismo e imperialismo.

12 de mayo de 2018

 

El Régimen de la Transición (1) y el capital español en el saqueo de América latina Narcotráfico, paramilitarismo e imperialismo.

 

Por Ángeles Maestro *

 

“Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial, el oro se transfigura en chatarra, y los alimentos se convirtieron en veneno”.

                                                        Eduardo Galeano. Las venas abiertas de América Latina.

 

A. La construcción reciente del capitalismo español.

A.1.- Chorreando sangre y lodo.

Una nueva sucesión de golpes de Estado2, más o menos encubiertos, recorre nuevamente América Latina en un intento de revertir las alianzas aintiimperialistas que siempre han tenido a Cuba como eje y que Chávez recreó. Los tambores de guerra contra la Venezuela Bolivariana no dejan de resonar, buscando nuevas vías tras el brutal escenario de violencia fascista protagonizado en 2017 por una “oposición” criminal financiada y dirigida por multinacionales extranjeras, como ha ocurrido una vez tras otra en la desangrada Patria Grande. La novedad desde el golpe contra Chávez en 2002 es que los resortes que mueven la banda armada que perpetra el crimen están dirigidos, también, por capitalistas y políticos españoles.

Marx nos recordaba que el capital llegó al mundo chorreando sangre y lodo3 y que el expolio y el genocidio fueron condiciones necesarias para la existencia del capitalismo.

Sangre y pillaje a las clases populares europeas y a los pueblos originarios que resistieron el saqueo, y lodo de la miseria moral y la ignominia de la cruz y la espada que, en América Latina, fueron mayoritariamente españolas. Las dimensiones del exterminio no hicieron temblar la mano de nuestros patriotas: se calcula que en 1492 había 65 millones de habitantes en América Latina. En 1700 quedaban 5 millones.

Si pudiera parecer que los más de cinco siglos transcurridos es remontarse demasiado para abordar lo que pasa ahora mismo, baste recordar las palabras del cónsul español Pablo Sánchez Terán en Córdoba (Argentina) en 2004 durante el discurso conmemorativo del 12 de octubre. Toda su zafia estupidez transparenta el relato imperial español: “..estarían mucho peor hoy bajo el dominio de las civilizaciones indígenas..(…) mucho peor estarían o estaríamos bajo las civilizaciones incaicas, aztecas, mapuches, sioux, apaches, que han sido idealizadas por historiadores y antropólogos, cuando es bien conocida su división en castas y su carácter imperialista y sanguinario”.4 Estas palabras eran pronunciadas mientras Rodrigo Rato, a la sazón director del FMI, presionaba al presidente Kirchner para reducir el gasto social, aumentar el ya importante superávit fiscal argentino (2,6%) y a destinar más fondos al pago de la deuda externa. En ese tiempo también, Repsol estaba consiguiendo enormes beneficios tras la compra de IPF en 19995. Esa gigantesca adquisición a precio de saldo – por la cual se calcula que el pueblo argentino perdió 10.000 millones de dólares6 – convirtió a la privatizada petrolera española, de un país sin apenas petróleo, en la mayor petrolera privada de América Latina y la décima del mundo.

En el imperialismo, dice Galeano, la primera división internacional del trabajo es la que hace que unos países se especialicen en ganar y otros en perder. Y el papel de perdedores se ha asignado siempre mediante la violencia. Exactamente la misma violencia que se aplica cada vez que un pueblo intenta sacudirse el yugo de la dominación y adueñarse de sus recursos, atentando inevitablemente contra la sacrosanta propiedad privada del capital local y, sobre todo, del extranjero.

Desde comienzos del siglo XX, en América Latina, la espada es empuñada siempre en primer lugar el imperialismo de EE.UU. Y detrás se esconde, vergonzante, el capitalismo de otros países europeos. Washington también dirige la amenaza de intervención militar que se cierne sobre Venezuela, con sus siete bases militares en la vecina Colombia (ya miembro de la OTAN desde la firma del Acuerdo de Cooperación Militar en mayo de 2017), la base instalada en la Amazonía peruana y la nueva base de Alcántara en Brasil7

 

Lo nuevo y lo que nos vuelve a situar a los pueblos del Estado español en primera línea de la responsabilidad histórica ante los pueblos agredidos, es el papel destacado de multinacionales y gobiernos españoles en el nuevo saqueo de América Latina – mediante las privatizaciones – y la consiguiente cooperación con el narcotráfico y los paramilitares para sembrar el terror en la resistencia popular.

A. 2 .- Las privatizaciones: una nueva acumulación “originaria”

La respuesta del capitalismo a la crisis iniciada en la década de los 70 y al auge mundial de los movimientos obreros revolucionarios y de las luchas de liberación nacional fue doble: la imposición de drásticas políticas de ajuste estructural y el elemento facilitador: la implantación de salvajes dictaduras.

A. 2.a.- Dictaduras para imponer el “Consenso”.

Las dictaduras de Ferdinand Marcos en Filipinas (1972) y la de Pinochet en Chile (1973), ambas apoyadas por EE.UU, e inmediatamente después sostenidas por el Banco Mundial ejemplifican la llegada de las políticas neoliberales a sangre y fuego, como todo periodo de drástico saqueo de las clases populares. El asesinato de miles de dirigentes de la izquierda y la generalización del terrorismo de Estado, extendido a la mayor parte de América Latina a partir del epicentro chileno, modificó radicalmente la correlación de fuerzas en la lucha de clases. Tras la derrota se llevó a cabo el nuevo expolio: privatizaciones masivas, reducciones del gasto social, reformas laborales y fiscales a beneficio del capital y, sobre todo, garantías de protección absoluta para los nuevos dueños de empresas y recursos naturales.

La llegada al poder de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y sobre todo la derrota de la emblemática huelga minera de 1984-1985 8 marcó la entrada en la Europa capitalista de las políticas neoliberales. Esta derrota del sindicalismo combativo fue posible por el aislamiento de la lucha del sindicato minero por parte de la mayor parte de los sindicatos británicos y del sindicalismo europeo integrado en la CES9, El carácter ejemplificador de esta derrota cambió también la correlación de fuerzas – esta vez mediante el soborno y la integración definitiva del sindicalismo occidental oficial en el aparato del Estado; sindicatos que, tras la II Guerra Mundial, ya habían aceptado los límites impuestos por el capitalismo (no intentar la conquista del poder político por la clase obrera) y su efímero Estado del Bienestar10.

El Consenso de Washington (1989) formalizó el conjunto de políticas imperialistas de “ajuste estructural” impuestas a los países de la periferia que, tras el terror de las dictaduras militares, podían ser ya materializadas y generalizadas mediante el soborno de las élites locales (mucho menos costoso desde el punto de vista político). El pretexto era hacer frente a la gigantesca Deuda externa pública que, como es bien sabido, fue promovida por las potencias imperiales. Al respecto, es emblemático el discurso de Thomas Sankara sobre el asunto en la Cumbre de la Unión Africana (julio de 1987) analizando el origen de la Deuda y proponiendo un frente unido para no pagarla y ..”para evitar que nos hagamos asesinar aisladamente. Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la deuda, ¡yo no estaré presente en la próxima conferencia!”. Tres meses después caía asesinado.

El paquete de medidas exigido a los países periféricos para acceder a préstamos del FMI y el BM – intensificando así su dependencia – iba destinado a contener la caída de la tasa de ganancia y a asegurar lo que bien puede llamarse una segunda acumulación originaria. Consistía en facilitar el saqueo de recursos naturales y de empresas públicas mediante privatizaciones, reducir la fiscalidad del capital que conllevaba la minoración del gasto social en aras de contener el déficit, establecer drásticas contrarreformas laborales y eliminar todo tipo de trabas a la inversión extranjera directa.

 

A.2.b.- La Guerra Civil, el Régimen de la Transición y la UE en la génesis del capitalismo español.

En el Estado español el golpe de Estado y la victoria fascista en la Guerra Civil sirvieron para el expolio tanto del patrimonio de los vencidos, como de la propiedad pública republicana. Tras tres duros años de guerra llegó la matanza o la cárcel, pueblo a pueblo, de quienes la Dictadura consideraba “rojos”, y que, por supuesto, se acompañó del robo masivo de sus bienes. Los bienes nunca fueron devueltos y decenas de miles siguen enterrados en las cunetas de las carteras, mientras todos sus asesinos viven o han muerto impunes.

Esa la acumulación de capital robado puso los pilares del nuevo capitalismo español. El escritor Oriol Malló lo expresa con contundencia: “Todas las multinacionales españolas presentes en América Latina son, en última instancia, hijas del triunfo de la insurrección fascista en España de 1936. El BBVA, el Banco de Santander, Abengoa, Iberdrola o Unión Fenosa comparten este elemento fundacional. El ciudadano medio apenas imagina que la mayoría de consorcios que dominan la economía española surgen del triunfo franquista en la guerra civil”11 Basten dos ejemplos: el Instituto de Reforma Agraria republicano expropió a la Duquesa de Alba la finca las Arroyuelas en 1933 entregándosela a 80 campesinos pobres de Carmona (Sevilla). La dictadura franquista devolvió a la aristócrata la propiedad de la finca y fusiló a varios de los jornaleros adjudicatarios12. Algo semejante ocurrió con la eléctrica Fenosa. El empresario José Quiñones, republicano progresista, era propietario de la empresa Electra Popular Coruñesa. Fue asesinado por los sublevados en 1936 y todos sus bienes fueron confiscados. Electra Popular fue otorgada al millonario amigo de Franco, Pedro Barrié de la Maza. Este la fundió con su empresa Fábrica de Gas y Electricidad, naciendo así Fuerzas Eléctricas del Noroeste (FENOSA)13.

En Europa occidental fue la Comunidad Económica Europea (CEE) la encargada de disciplinar gobiernos y asegurar – con las diferencias impuestas por la lucha de clases – la implantación de exactamente las mismas políticas. En 1986 se produjo el ingreso de España en la CEE apoyado por la izquierda del Régimen de la Transición14 quien ocultando que el “Bienestar” tocaba a su fin y que el capitalismo en crisis engendraba una nueva fase, las de las políticas neoliberales, la defendió argumentando que se trataba de entrar en una Europa-paraíso de derechos sociales y laborales. Ese mismo infundio sirvió al PSOE – con el silencio cómplice de las dos grandes centrales sindicales CC.OO. y UGT – para plantear que la entrada en la OTAN era el imprescindible “peaje” que debía pagarse para llegar al edén europeo15.

La adhesión de España a la CEE (1986), el Acta Única (1987) y, sobre todo, el Tratado de Maastricht (1992) impusieron condiciones drásticas que implicaban privatizaciones masivas para poder acceder a la Unión Económica y Monetaria. Este marco normativo y todos sus desarrollos proporcionaron el referente jurídico y lo que es más importante, la legitimación política, para que los gobiernos del PSOE y después del PP llevaran a cabo el desmantelamiento del sector público empresarial (siderurgia, minería, construcción naval, etc) y la privatización de las grandes empresas públicas, incluida la banca Argentaria.

El desmantelamiento de la industria pesada, la minería o los astilleros, una buena parte en manos del Estado, así como en gran medida la agricultura y la ganadería, fueron condiciones para el ingreso en una CEE hegemonizada por el capital francés, y sobre todo, por el alemán, que liquidaban así la competencia para sus productos y ganaban grandes cuotas de mercado. En este proceso se destruyeron 2.700.000 empleos públicos estables.

Las dimensiones de la desindustrialización relacionada directamente con la adhesión a la CEE y la implantación del euro son enormes: entre 1970 y 2009 el peso total de la industria en el PIB pasó del 34% al 15%16 La colaboración de las cúpulas de las dos grandes centrales sindicales, CC.OO y UGT aseguró que las duras luchas obreras que se dieron en cada empresa quedaran asiladas y no se ofreciera una resistencia integral y potente al desmantelamiento agropecuario y sobre todo industrial, llamado eufemísticamente “reconversión”.

Si el Estado en el capitalismo sirve indefectiblemente a las clases dominantes, en el Estado español desde la Guerra Civil el capitalismo español ha dependido directamente del Estado para desarrollarse. Antes de cada privatización, la inmensa mayoría iniciadas por el PSOE, el gobierno propiciaba fusiones y grandes inversiones públicas destinadas a modernizar la empresa en cuestión. Una vez producida la rápida acumulación derivada de la compra a precio de saldo de empresas prestadoras de servicios públicos en régimen de cuasi-monopolio se emprendía la expansión internacional, sobre todo hacia América Latina, también de la mano de los gobiernos de turno. Y los altos cargos de esos gobiernos, incluyendo presidentes de gobierno y ministros, se cobraron los servicios prestados sentándose en los consejos de administración de empresas que ellos y ellas habían privatizado y que se convirtieron en tiempo récord en multinacionales17.

Las privatizaciones empresariales masivas comenzaron a mediados de los 80 y conocieron su mayor auge durante toda la década de los 90, aunque después la venta de empresas públicas haya continuado con menor intensidad18. Una tras otra, las directivas europeas iban colaborando en la liquidación de los sectores públicos “para abrirlos a la competencia”. Se generaba así otra nueva acumulación de capital, la de un capitalismo en crisis que no arriesga nada porque compra a precios ridículos monopolios de servicios públicos que venden a una clientela cautiva.

La maniobra se inició tres años después de la victoria electoral del PSOE con mayoría absoluta19. En 1985 había 130 empresas públicas directas y alrededor de 850 empresas públicas filiales de ámbito estatal. En 1999 la mayor parte había sido privatizada.

Entre 1985 y 1992, además del comienzo de la entrada de capital privado en gran escala, lo más relevante fue la reestructuración de todo el sector público empresarial, curiosamente mientras se decía que “la mejor política industrial es la que no existe”. Se acometieron grandes inversiones estatales y fusiones con el objetivo de hacer competitivos internacionalmente a determinados sectores para, se decía desde el Gobierno, aumentar así los ingresos del Estado.

El proceso de fusiones fue espectacular. “Nueve empresas públicas del sector del petroquímico y del gas fueron absorbidas por Repsol, que pasó así a ser no solo la primera empresa del sector sino también la primera empresa industrial española. Cinco empresas públicas del sector del aluminio fueron fusionadas en Inespal. Seis empresas públicas del sector de la electrónica fueron absorbidas por Indra. Ocho empresas públicas del sector de la alimentación fueron adquiridas por Tabacalera. Las acciones de todas las empresas públicas eléctricas fueron adscritas patrimonialmente a la más importante, Endesa, pasando ésta a ocupar una posición de dominio en el sector eléctrico español. Algo parecido se llevó a cabo con los diferentes bancos públicos (Banco Exterior, Caja Postal, Banco de Crédito Industrial y los bancos del Instituto de Crédito Oficial) que fueron fusionados en una nueva sociedad creada al efecto en 1991: Argentaria, quien poco tiempo después acabaría convertida en la A del Banco Bilbao Vizcaya. Las empresas públicas de la siderurgia (las principales: Ensidesa, AHV y Siderurgia del Mediterráneo) fueron fusionadas en una nueva empresa pública creada al efecto: Corporación Siderúrgica Integral (Aceralia). Y estas nuevas gigantescas empresas públicas surgidas, reforzadas o ampliadas como consecuencia de los procesos de reestructuración /concentración anteriores, (Repsol, Inespal, Indra, Tabacalera, Endesa, Argentaria (Banca pública), Aceralia son las que fueron privatizadas poco tiempo después mediante la venta de acciones, culminándose el proceso en 1999”20.

Todas estas empresas fueron privatizadas entre 1992 y 1999 en una mano a mano perfecto entre el PSOE y el PP. El objetivo de toda esta auténtica planificación industrial no era, obviamente, aumentar los ingresos del Estado sino convertir a las llamadas joyas de la corona en empresas rentables para inmediatamente después ser entregadas al capital privado.

Por otra parte nuevas reformas fiscales iban reduciendo progresivamente la presión impositiva sobre el capital, con la correspondiente disminución de ingresos de la hacienda pública.Se autocumplía así la profecía del aumento del déficit público. Creada la enfermedad, llegaba la medicina: establecer topes de déficit inferiores al 3% del PIB. Se lograban así los verdaderos objetivos: reducir el gasto social y privatizar lo público rentable.

El pretexto de incrementar los ingresos del Estado con la venta de empresas públicas fue una gran estafa propiciada en cada situación de crisis por la presión de “hacer caja”. Ocurrió todo lo contrario. No solamente el Estado dejaba de percibir los ingresos correspondientes a la actividad económica de la empresa vendida, sino que las privatizaciones realizadas por los gobiernos del PSOE y del PP entre 1986 y 2004 sólo generaron al Estado unos ingresos aproximados de 50.000 millones de euros21. Para poder establecer una comparación puede valer el dato de que en 2008, los ingresos de las tres mayores multinacionales en dólares fueron: Telefónica 77.254 millones, Repsol IPF 67.006 y BBVA 51.44922.

Si para las arcas públicas se trató de “pan para hoy y hambre para mañana” fue una gran orgía de negocios para los nuevos ricos. La “cultura del pelotazo”, la “beautiful people”, son términos que se instalaron para explicar el ritmo vertiginoso de ganancias obtenidas por un grupo selecto de nuevos ricos, principalmente con las privatizaciones, desde finales de los 80 y durante la década de los 90. El primer ministro de Industria del gobierno PSOE en 1982 y posterior Ministro de Economía, Carlos Solchaga, puso en boga dos frases que definen los gobiernos de la socialdemocracia: “la mejor política industrial es la que no existe” y “España es uno de los países del mundo donde es más fácil hacerse rico rápidamente23. Los sucesivos gobiernos del PP y del PSOE siguieron tan suculenta trayectoria mientras hubo algo rentable que vender.

Desde comienzos del siglo XXI la parasitación del sector público por el capital privado – sobre todo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria – se extiendió a servicios públicos como la sanidad, la educación o los servicios sociales que atienden a personas dependientes24.

 

A.2.c.- El despojo de derechos de la clase obrera.

El “milagro” económico no provenía del desarrollo de sectores industriales que, como hemos visto, se desmantelaron en ese mismo periodo de tiempo. El “pelotazo” se generó por la compra de empresas estratégicas convertidas por el poder político y con dinero público en monopolios enormemente rentables, a cuyos nuevos propietarios privados los gobiernos del PSOE y del PP, además, habían dotado de instrumentos legales para proceder a deshacerse de las antiguas plantillas con prejubilaciones masivas y falsas invalideces. A ellos les sucedió una serie de contrarreformas laborales25 que, iniciadas con los Pactos de la Moncloa26, transformaron el mercado laboral español destruyendo en cascada derechos sociales y laborales. Estas reformas – pactadas o consentidas por las cúpulas sindicales – permitieron liquidar sin apenas coste para los empresarios centenares de miles de puestos de trabajo con salarios relativamente altos y con derechos mientras en situación de relativa paz social se implantaba la precarización masiva27.

En el Estado español los derechos sociales y laborales no llegaron con la “democracia”. Todo lo contrario. Se conquistaron con duras luchas obreras -con muertos y muchos años de cárcel – durante la Dictadura. Fueron los Pactos de la Moncloa28 los que inauguraron el “consenso” y el comienzo de un despojo masivo de derechos que aún continua.

El caso de Telefónica es bien ilustrativo. En 1996 tenía una plantilla de alrededor de 80.000 personas trabajando, hoy es inferior a la cuarta parte de esa cifra. Esa disminución de empleo directo con salarios altos y estabilidad se ha sustituido por una cantidad aún mayor de empleo precario y falsos autónomos distribuidos en doscientas empresas subcontratadas.

El ejemplo de Telefónica también vale para mostrar que no es casual que ex presidentes de gobierno y ex- ministros de PP y PSOE compartan sillones en consejos de administración de empresas privatizadas. Han sido ejecutores de exactamente las mismas políticas y, además, comparten relaciones con las mafias latinoamericanas. En 1996, cuando el gobierno de Felipe González ya había perdido las elecciones a favor de Aznar, y en un periodo de tiempo en el que ningún gobierno está legitimado para tomar decisión importante alguna, vendió una filial de Telefónica, la empresa Sistemas de Instalaciones de Telecomunicaciones S.A.(SINTEL) a la familia Mas Canosa. Da la casualidad de que el PP, supuesto opositor al gobierno del PSOE había sido acusado durante la campaña electoral de recibir financiación, precisamente de la familia Mas Canosa.

Uno de los objetivos fundamentales de la transacción era despedir a la mayor parte de la plantilla. La respuesta obrera no pudo ser más contundente: organizó en pleno Paseo de la Castellana de Madrid una acampada de 1800 trabajadores durante seis meses, escribiendo una de las páginas más heroicas de la lucha obrera de los últimos tiempos29. El valor patrimonial de la empresa cuando se vendió era de 6.250 millones de pesetas. Se traspasó por 4.900 y en 2002 experimento “una pérdida patrimonial” de 1.200 millones de pesetas de la que los trabajadores hicieron responsables a la familia Mas Canosa y a la dirección de Telefónica30.

La lucha obrera de SINTEL puso de manifiesto una conexión política que tenía sus raíces mucho antes: la de los partidos del Régimen de la Transición con las mafias económicas de la extrema derecha latinoamericana.

 

B. El segundo saqueo de América Latina.

Hasta la década de los 80 del siglo XX, España fundamentalmente recibía inversiones extranjeras. A finales de los 90 se convirtió en el sexto mayor inversor del mundo. Mientras en 1980 la Inversión Extranjera Directa (IED) suponía un 0,9% del PIB en 1999 alcanzaba el 17%. El Estado español fue el segundo en inversiones directas en América Latina, solo por detrás de EE.UU.

No solamente era asombrosa la rapidez con la que se había generado tamaño poderío empresarial, sino que además era insólita por su intensidad y delimitación geográfica. En la década de los 90, dos tercios de los flujos de capitales españoles de dirigía hacia América Latina, mientras que sólo recorría ese camino el 22% de la inversión de la UE-15 o el 9% de la de EE.UU.31

Las dimensiones de este hecho producido en tan breve lapso de tiempo sorprendió en Europa y en EE.UU., país en cuya prensa se comentaba con asombro la irrupción de “los nuevos conquistadores españoles”.

Desborda los objetivos de este artículo reproducir cada uno de los pasos de las empresas españolas en América Latina, pero interesa destacar que, al igual que prácticamente todas ellas se construyeron a partir de empresas públicas privatizadas, exactamente lo mismo ocurrió al otro lado del Atlántico. El “riesgo y ventura” que se atribuye a sí mismo el accionar del capital no funciona mediante ninguna mano invisible. La penetración del capital español se impulsó desde las más altas instancias políticas y tuvo un comienzo estelar. Fue en la I Cumbre Iberoamericana en Guadalajara en 1991, con un elenco de actores memorable: el rey Juan Carlos, Felipe González, Mario Soares (Portugal), Carlos Salinas de Gortari, (México), Alberto Fujimori (Perú), Carlos Menem (Argentina), Carlos Andrés Pérez (Venezuela), Violeta Chamorro (Nicaragua), entre otros32. Allí se firma la Declaración de Guadalajara33 en la que, más allá de los lugares comunes protocolarios propios de este tipo de documentos, como la pertenencia de todos a una “misma comunidad”, se establecen dos acuerdos concretos:

•Contribuir al éxito de la Ronda Uruguay del GATT y al cumplimiento pleno de sus reglas y objetivos; es decir, eliminación de cualquier obstáculo legal, laboral, social o medioambiental al libre comercio.

•Apoyar, a propuesta del Presidente de México, la candidatura del señor Carlos Solchaga de España como presidente del Comité Interino del Fondo Monetario Internacional.

A la vista de los trascendentales acontecimientos económicos que se desarrollaron inmediatamente después no cabe duda de que allí se selló la voluntad política de llevar a cabo desregulaciones y privatizaciones a gran escala de empresas públicas y recursos naturales.

El primer trampolín lo constituyó la compra de empresas privatizadas en Argentina, a precio de saldo, para lo que se constituyó un cártel de empresas a instancias del gobierno PSOE que incluía a: Repsol, Telefónica, Iberia, Iberdrola, Gas Natural y Mapfre. No se trataba de buen olfato empresarial, ni siquiera sólo de información privilegiada. Se trató de toda una programación desde las esferas políticas al servicio del negocio privado. Menem viajó a Madrid en 1990 y le ofreció a Felipe González la venta de IPF, el gas y la telefonía.

En 1992 el gobierno de Carlos Menem, con Domingo Cavallo como ministro de economía privatizó el gigante IPF; durante el violento debate parlamentario se denunciaron presiones políticas y sobornos por valor de más de ocho millones de dólares. Antes se había vendido la empresa ENTEL a Telefónica y Aerolíneas Argentinas a Iberia, con graves conflictos con sus plantillas y quema de banderas españolas en manifestaciones.

La elevada rentabilidad y el bajo coste de las adquisiciones argentinas “mas bien una requisa”34 permite al grupo de empresas reinvertir masivamente en el resto de América Latina. La penetración de capital extranjero en estas empresas no alteró mucho su funcionamiento, ya que la gerencia siempre era española. Una de las bazas fundamentales del Estado español es ser la cabeza de puente entre la UE y América Latina.

Reproduzco a continuación datos tomados del Observatorio de Multinacionales en América Latina35 que ilustran la relación directa entre privatizaciones y penetración del capital español en la región. Entre 1986 y 1999 las privatizaciones en América Latina supusieron más de la mitad de las realizadas en los países del sur. En ésta época la IED de empresas españolas en la zona ascendió a 110.000 millones de euros.

Año   País  Empresa privatizada  Empresa compradora/accionista

•1990 Argentina ENTEL Telefónica

Aerolíneas Argentinas Iberia/Marsans

•1991 México Bancomer BBVA

Venezuela CANTV Telefónica

•1992 Perú ENTEL-CPT Telefónica

Edelnor/Edelsur ENDESA

•1995 Perú Banco Continental BBVA

Año País Empresa privatizada Empresa compradora/accionista

•1995 Bolivia ENDE Red Eléctrica Española

•1996 Venezuela Banco de Venezuela Banco de Santander

•1997 Chile ENERSIS ENDESA

Bolivia YPBF REPSOL

•1998 Brasil Telebras Telefónica

CRT Telefónica

•1999 Argentina IPF REPSOL

La penetración de las multinacionales españolas en Amércia Latina, representadas por Telefónica (hoy Movistar), REPSOL, Gas Natural Endesa (que absorbió a Unión Fenosa), Iberdrola, Banco de Santander y BBVA, ha sido de tal magnitud que en la actualidad buena parte de los ingresos de estas compañías proceden de la región americana. El BBVA obtenía en 2015 allí el 50% de sus beneficios; el Santander, el 54% en la misma fecha y Telefónica, el 49% en 201436. En la actualidad el BBVA es el mayor banco de México y el Banco de Santander está entre los cinco más grandes de Brasil.

El indudable vínculo político que acompaña el comienzo y el desarrollo de la penetración de “los nuevos conquistadores españoles” en América Latina tiene el sello de una organización, el PSOE y, sobre todo, un nombre propio Felipe González. Sus años al frente del gobierno de España, con mayoría absoluta en el Parlamento, entre 1982 y 1993, y hasta 1996, apoyado por el grupo catalán CiU, expresan nítidamente ese papel impulsor.

Estas relaciones político-empresariales son consustanciales al capitalismo, como es la corrupción que de ellas se deriva. Valga como muestra un botón, la empresa pública Fomento del Comercio Exterior (FOCOEX). Según informe de la Fiscalía Anticorrupción, entre 1991 y 1992 fueron abonados por FOCOEX 1.310 millones de pesetas a intermediarios. Gloria Barba, esposa del entonces ministro Carlos Solchaga, ocupaba en aquel momento uno de los altos cargos de la citada empresa37. He aquí algunos de los casos más conocidos denunciados:

•La Fiscalía Anticorrupción investiga los vínculos de FOCOEX con empresas del grupo PRISA (Eductrade y Sanitrade)38 a quienes adjudicó de forma fraudulenta créditos de Fondos de Ayuda al Desarrollo en 1983 y 1984 por valor de 50.000 millones de pesetas que fueron obtenidos mediante el pago de comisiones a través de paraísos fiscales39.

•El Parlamento uruguayo pudo demostrar que FOCOEX concedió créditos por valor de millones de dólares a su gobierno para la adquisición de bienes españoles. Ese Ejecutivo llevó a cabo la compra de estos bienes a través de un intermediario que recibió a cambio elevadas comisiones. Posteriormente se demostró que los equipos adquiridos eran totalmente inútiles. (Ricardo Daré, Las conflictivas relaciones de España con América Latina)40.

Otros escándalos afectaron a Chile y a Bolivia. En Chile, Ricardo Lagos, durante su etapa de Ministro de Educación compró material educativo al Grupo PRISA con un sobreprecio de 664 millones de pesetas, un 70% por encima de su coste. En Bolivia, siendo Ministro Tito Hoz de la Vila bajo la presidencia de Sánchez de Lozada se llevo a cabo una reforma educativo que dejo en manos de Santillana la producción y venta de libros para los estudiantes de primaria. Después se denunció que la citada empresa contrató para un alto cargo a la hija del Ministro41

El Grupo PRISA ha hecho gigantescos negocios en América Latina no mediante la mano invisible del mercado sino de un descomunal apoyo gubernamental y de su papel de representante político/mediático de los intereses de las multinacionales españolas en América Latina. Llamo la atención sobre el hecho de que los mismos dirigentes políticos que venden el patrimonio público a empresas extranjeras, ponen en esas mismas manos la formación de las futuras generaciones – a través de la editorial Santillana – facilitando el colonialismo cultural.

El poder del lobby del PSOE en América Latina se extendió – y permanece – mucho más allá de su presencia en el gobierno, superando con creces al del PP, que lo consiguió sólo de su mano. En 2001, cuando el llamado superministro de economía argentino Domingo Cavallo contrató como asesor al ex ministro socialista de economía, Carlos Solchaga, volvió a ponerse de manifiesto hasta qué punto el PSOE – de la mano de Felipe González – mantenía un alto grado de influencia y de poder en la sombra en América Latina, cinco años después de haber dejado el gobierno. Un editorial de ABC de la época comentaba el asunto lamentándose de que el PP no supiera rentabilizar de la misma forma que el PSOE – para sus grupos económicos afines, se entiende – la acción de Gobierno: “Las relaciones del ex presidente del gobierno [Felipe González] con algunos de los más influyentes personajes de la zona le han permitido erigirse en socio cualificado de un selecto y exclusivo club que controla los hilos del poder y extiende sus recetas económicas. Durante sus años al frente del Ejecutivo, Felipe González se ocupó personalmente de impulsar el desembarco empresarial español al otro lado del Atlántico con una política fuertemente criticada por la oposición que denunció el trato de favor de los gobiernos del PSOE con grupos afines”42.

 

B.1.- La oscura génesis de la potente red de influencias de Felipe González en Latinoamérica.

El 1 de diciembre de 2014 el presidente colombiano Juan Manuel Santos concedió a Felipe González la nacionalidad colombiana. Culminaba así una larguísima relación del ex presidente del gobierno español con un país que, junto con Venezuela, marcó su biografía.

Cuarenta años antes, en 1974, como magistralmente relata Joan Garcés43 se habían acumulado acontecimientos que hacían temer a las élites mundiales que la próxima muerte de Franco desencadenara una situación difícilmente controlable en el Estado español. Las luchas obreras y populares habían alcanzado gran envergadura en un contexto internacional de auge generalizado de la movilización social marcado por la Revolución de los Claveles en Portugal (25 de abril de 1974), la derrota de la monarquía fascista griega – familia directa de la futura reina de España – en Referéndum en diciembre del mismo año y la inminente derrota de EE.UU. en Vietnam. En esa época ya existía constancia documental de la colaboración del PSOE con la Embajada de EE.UU. para – a cambio de apoyos materiales – “combatir al partido comunista”44

En este contexto es elegido Felipe González secretario general del PSOE. Es bien conocido y está ampliamente documentado el apoyo recibido por la nueva dirección socialista por parte de la CIA y de la socialdemocracia alemana45. Es menos conocida su temprana relación con personajes latinoamericanos de más que dudosa reputación en Colombia y Venezuela.

En 1974 Felipe González conoció al empresario guipuzcoano Enrique Sarasola, radicado en Colombia, y – a través de él – a Belisario Betancourt, recién nombrado embajador de Colombia en Madrid. Ese mismo año Felipe González viajó a Venezuela invitado por el presidente de ese país y miembro de la Internacional Socialista, Carlos Andrés Pérez (CAP). En aquella época del boom del petróleo la nación caribeña era conocida como la “Venezuela Saudita” y Felipe recorría el país en el avión presidencial.

En 1976 y 1977, de la mano de Sarasola y Betancourt el futuro presidente González viajó a Colombia y con ellos conoció a los destacados narcotraficantes Santofimio y Escobar. El primero fue ministro de Justicia en 1974, y condenado por el asesinato en 1989 del candidato presidencial Luis Carlos Galán junto al conocido capo Pablo Escobar.

En 1982 ambos narcotraficantes, acompañados de otros diputados del Partido Conservador colombiano fueron invitados a la fiesta de celebración de la victoria del PSOE en el hotel Palace de Madrid, de cuya presencia hay abundante testimonio documental46, incluso se hace referencia a ello en la sentencia de Santofimio por asesinato47. Mientras esto sucedía, Escobar instauraba en Colombia la “ley de Plata o Plomo” un régimen de terror, extorsiones y asesinatos, y creaba las llamadas “autodefensas campesinas” destinadas a la guerra entre entre bandas de narcos y a provocar el terror para facilitar el desplazamiento de familias campesinas.

Estas relaciones empezaron a fructificar cuando, en el mismo año 1982 en el que el PSOE gana las elecciones con mayoría absoluta, Betancourt es elegido presidente de Colombia y acusado de haber recibido dinero del narcotráfico para su campaña electoral48. Poco después nombró alcalde de Medellín, ciudad controlada por Pablo Escobar, a Álvaro Uribe, a quien tuvo que destituir pocos meses después por sus evidentes conexiones con el narcotráfico.

Betancourt lanzó el proyecto del metro de Medellín con un coste de 650 millones de dólares, faraónico para la época. Varios países europeos pusieron en marcha toda su maquinaria de presiones para conseguir la adjudicación. Un testigo afirmó: “más que un concurso para una obra de ingeniería civil, parece una película de gánsters”49.

Finalmente las adjudicatarias fueron las empresas patrocinadas por Sarasola: Ateinsa, Siemens, Entrecanales y Construcciones y Contratas. El gerente de Metro Medellín Consorcio Hispano-alemán fue Diego Londoño White, amigo íntimo de Pablo Escobar. El acuerdo final se cerró en 1983, con intermediación de Felipe González ante Betancourt, quien oportunamente viajó a España para recibir el premio Príncipe de Asturias. Sarasola recibió por su intermediación 3.500 millones de pesetas que ocultó a través del despacho panameño Arze & Guardia. Informaciones creíbles acerca del reparto de esa fortuna con Felipe González, y su implicación en los llamados “Papeles de Panamá”, llevaron a Izquierda Unida a solicitar en el Congreso la formación de una Comisión de Investigación que no prosperó50.

Buena parte de las conexiones más importantes de Sarasola con el paramilitarismo y el narcotráfico vienen a través de su cuñado Carlos Arturo Marulanda, ex ministro y embajador ante la UE. Fue arrestado en España bajo la acusación de conformación de grupos paramilitares, graves violaciones de los derechos humanos a consecuencia de los cuales cuatrocientas familias campesinas fueron obligadas a huir de su hacienda de Bellacruz mediante el incendio de sus casas, y la tortura y el asesinato de más de treinta personas, en presencia del Ejército. Extraditado a Colombia fue puesto en libertad, a pesar de constituir unos de los mayores escándalos de la época 51.

Las andanzas posteriores de Sarasola y sus conexiones desbordan los límites de este trabajo. Baste reseñar que, en 1990, el narcotraficante español arrepentido Ricardo Portabales declaró ante el juez Garzón que en el año 1988 hubo una reunión en un hotel de Isla Cristina (Huelva) para vender fusiles AK-47 a los narcotraficantes colombianos. “A la reunión de Isla Cristina asistieron -indicó Portabales- el empresario Sarasola, los narcotraficantes Laureano Oubiña y Paz Carballo y el traficante de armas Monzer Al Kassar”52. Recientemente el nombre de su hijo Fernando Sarasola Marulanda aparece vinculado a la trama de blanqueo de capitales del grupo hispano-israelí Gao Ping53

Otro de los contactos latinoamericanos iniciales de Felipe González fue Gustavo Cisneros, también a través de Carlos Andrés Pérez. En 1983, tras la expropiación del holding RUMASA, el Consejo de Ministros aprobó la venta de Galerías Preciados al grupo empresarial “Organización Cisneros” por 1.500 millones de pesetas.Sólo se pagó la mitad. El Estado renunció a cobrar la otra mitad. Además Cisneros recibió de la Administración préstamos para el saneamiento de su nueva propiedad por valor 11.500 millones de pesetas. Cinco años después la empresa fue vendida por 30.600 millones 54

Este empresario desarrolló su fortuna bajo el paraguas de Carlos Andrés Pérez en Venezuela y la familia Bush en EE.UU. Hoy es uno de los hombres más ricos de América Latina, sus negocios incluyen más de 50 firmas e incluyen desde la propiedad del potente complejo mediático Venevisión, a empresas de publicidad, inmobiliarias, turismo, cosméticos..etc.

En repetidas ocasiones se le ha vinculado con el blanqueo de dinero procedente del narcotráfico. En 1985, el economista norteamiericano Lyndon La Rouche, especializado en la investigación del tráfico de drogas y fundador de la revista Executive Intelligence Review destinada a ese fin intentó la distribución en Venezuela de su libro Narcotráfico S.A. La nueva Guerra del Opio55. Uno de sus capítulos está íntegramente dedicado a la familia Cisneros, considerada como figura clave en América Latina para ese tipo de negocios. Los servicios de inteligencia venezolanos requisaron el libro y un tribunal prohibió su venta en el país.

La relación de Felipe González con Cisneros, iniciada tan temprano y de forma tan llamativa, es determinante para valorar las relaciones de los gobiernos españoles con Venezuela.

 

B.2. Los intereses económicos y políticos eclosionan: la implicación española en el Golpe de Estado contra Chávez de 2002.

Este engranaje político-empresarial mostró su perfil más abiertamente siniestro y criminal con la participación del gobierno del PP, dirigentes del PSOE y multinacionales españolas en el Golpe de Estado contra Chávez en 2002. Se llevó a cabo en estrecha alianza con EE.UU. – y sirviendo de punta de lanza de la UE. Vale la pena recordarlo porque los intereses que mueven el infame andamiaje detrás de la escena son los mismos que actúan ahora en Venezuela y algunos protagonistas también.

El olor a petróleo guió las manos de los directivos del BBVA, del Banco de Santander, de Repsol y del Grupo Prisa, del gobierno de Aznar y de Felipe González, dispuestas a mancharse de la sangre de Chávez y del pueblo venezolano para proteger sus negocios.

El 1 de diciembre de 2004 el Ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos compareció a petición propia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados para explicar la implicación del gobierno del PP en el golpe contra Chávez de abril de 2002. Abrió su exposición afirmando: “ que hubo un golpe de Estado en Venezuela; que el embajador español recibió instrucciones del Gobierno y, en tercer lugar, que el objetivo de estas instrucciones — mejor dicho, para evitar juicios de intención —, que el efecto de la ejecución de esas instrucciones y de otras actuaciones fue apoyar el golpe”56. Y esas consecuencias iban más allá del Estado español ya que España ejercía por entonces la presidencia de turno de la UE.

Según su relato, antes del comienzo de la maniobra de desestabilización, el embajador español en Caracas Viturro de la Torre de reunió a sus colaboradores para marcar la estrategia a seguir durante los decisivos días que se avecinaban: debían insistir por todos los medios en la necesidad de que Chávez convocara un Referéndum para modificar la Constitución y adelantar las elecciones para desalojarle. Exactamente las mismas decisiones políticas que la oposición calificó de golpe de Estado, cuando Maduro las adoptó en 2017.

El Ministro en su comparecencia – cuya atenta lectura recomiendo – reprodujo los telegramas enviados por el embajador Viturro de la Torre57. En el correspondiente al mismo día del golpe, 12 de abril, de madrugada, tras la confirmación de que hubo 20 muertos en las cercanías del Palacio Presidencial decía: “Estrategia de oposición dirigida a conseguir salida presidente Chávez a través presión Ejército está dando, pues, resultado. Confederación de Trabajadores de Venezuela, patronal, aprovecharon conflictos Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima, PDVSA, para conseguir movilización masiva población caraqueña, que por su parte…” – cierro cita – y quiero ahora llamar la atención de Sus Señorías sobre la siguiente frase [palabras de Moratinos], “…puso ayer muertos necesarios para provocar intervención del Ejército, única fuerza de este país, frente a la debilidad de los partidos políticos de la oposición , capaz de poner fin al Gobierno del presidente Chávez”58

“Muertos necesarios” que, como el embajador reconoce en un telegrama posterior, cayeron bajo las balas golpistas: “los tres francotiradores detenidos tras los asesinatos del jueves pertenecían a la Policía Metropolitana de Caracas, a la Policía del municipio de Baruta y a la Policía del muncipio de Chacao, curiosamente – advierte el embajador – todos ellos controlados por partidos opositores al Gobierno Chávez”59.

El Ministro Moratinos continúa informando en su comparecencia parlamentaria de la visita de Viturro, junto al Embajador de EE.UU. Charles S. Schapiro al golpista Carmona cuando éste ya había emitido el Decreto que disolvía la Asamblea Nacional y de otras instituciones del Estado, así como de la conversación telefónica de éste con el presidente Aznar.

Un importante informe elaborado por Jose Manuel Fernanández60 para el Grupo Parlamentario de IU en 200461 y que curiosamente esta organización nunca publicó, da cuenta del viaje de Carmona, presidente de Fedecámaras – patronal venezolana – a Madrid en los primeros días de abril de 2002, invitado por la patronal española CEOE, en el que se entrevistó con altos del Gobierno y del CESID. Regresó precipitadamente a Venezuela tras el inicio de la campaña de desestabilización, no sin encargarse antes una banda presidencial en una sastrería madrileña.

El Golpe protagonizado por Carmona, miembro del Opus Dei, al igual que varios de sus “ministros” fue bendecido por el Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Baltazar Porras, quien asistió a su efímera toma de posesión. Este personaje, cómplice de los golpistas, y que ha continuado implicando a la iglesia católica en la justificación de las acciones violentas de la llamada oposición y que declaraba “es realmente grande la ayuda que viene de fuera .. (…) de la iglesia europea y norteamericana”62, fue nombrado por el papa Francisco nuevo Cardenal en octubre de 2016. Por otro parte, el cardenal Velázquez fue el segundo firmante – inmediatamente después de Carmona – y “en nombre de la Iglesia” del Decreto que disolvía las instituciones democráticas y nombraba presidente al jefe de los empresarios.

Diversos informes63  se hacen eco de informaciones facilitadas a Chávez por empresarios españoles según las cuales directivos del BBVA, del Banco de Santander y de Repsol constituyeron un fondo de 500.000 dólares para financiar la huelga general y los disturbios callejeros previos al Golpe de Estado de 2002.

 

B.3.- Cisneros, en el vértice del complot.

También viajó a Madrid unos meses antes, en agosto de 2001, otro personaje clave en el Golpe, Gustavo Cisneros el gran amigo de Felipe González y del PSOE. De este viaje de Cisneros no hay apenas noticias, pero sí una que adquiere todo su sentido tras los acontecimientos de abril de 2002: el gobierno Aznar le concedió la nacionalidad española ocho meses antes.

Según la revista norteamericana Newsweek64 en el vértice del complot estuvo el multimillonario magnate de la televisión venezolana, a quien describe como amigo del ex presidente George Bush padre y “rey de un imperio de negocios que se extiende desde EE.UU. hasta el Cono Sur”. Afirma también la citada revista que: “Pedro Carmona fue visto salir de la oficina de Cisneros antes de ir al Palacio de Gobierno para jurar el viernes 12 como presidente provisional”.

El día 13, según relata José Gregorio Vásquez, quien ejerció en ese breve tiempo de secretario privado de Carmona, los dueños de Venevisión Gustavo Cisneros y otros dos miembros de su familia acudieron al palacio de Miraflores junto a otros dueños medios que apoyaron el Golpe. Allí, “Gustavo Cisneros tomó la palabra para pedirle al Presidente que dejara en manos de todos ello la gestión comunicacional del gobierno. Carmona aceptó.”65

Aram Ahronian, en ese momento director de Telesur, en un artículo publicado el 21 de abril de 2002 y titulado “Venezuela: un golpe con olor a hamburguesa, jamón y petróleo” refería que “una fuente militar de alto nivel, hablando con la Agencia France-Presse amplió lo que ya había sido publicado en la prensa local, que el empresario Pérez Recao66, (encargado de recaudar fondos para el Golpe, cuyo principal financiador fue Cisneros), controlaba un pequeño grupo extremista de derecha que estaba bien armado, incluso con lanzagranadas… bajo el mando de operaciones del Contralmirante Carlos Molina Tamayo, uno de los funcionarios que ya se habían rebelado públicamente contra Chávez en febrero y que había sido puesto a cargo del gabinete militar de Carmona. Según la fuente militar, este grupo estaba conectado a una compañía de seguridad propiedad de ex agentes del Mossad”67.

El encargado de leer el Decreto de Carmona68, Daniel Romero, era el secretario privado de otro gran amigo de Felipe González, Carlos Andrés Pérez. Romero, por aquel entonces, era empleado de la Organización Cisneros.

 

B.4.- El control mediático, arma golpista.

“Los medios contra el poder es un tema de discusión muy importante en América latina. Los medios son los que se van a erigir propiamente en oposición política como un partido”. Estas palabras de Ignacio Ramonet definen bien la acción de los medios de comunicación, si le añadimos dos precisiones: una, que no actúan contra el poder en general, sino contra los gobiernos que adoptan políticas anti-imperialistas como Bolivia y Venezuela, y dos, que son propiedad de grandes multinacionales en función de cuyos intereses actúan, que a su vez son respaldados por sus gobiernos.

Es el caso del Grupo PRISA, que además de Rucandio S.A. sociedad de la familia Polanco, cuenta entre sus accionistas a Telefónica, BBVA, Banco de Santander, entre otros, a los que hay que añadir el reciente ingreso como accionista de un fondo de inversión israelí.

En América Latina, también las empresas vinculadas al PSOE/Felipe González le ganaron por la mano al PP. Las relaciones de González con el magnate mexicano de la comunicación Carlos Slim, a través de Telmex, así mismo se iniciaron en los fructíferos viajes del primero por América Latina en la década de los setenta. De su mano el grupo PRISA se convirtió en un gran imperio mediático, desde Argentina a México, con las capacidades de control político conlleva. A ello hay que sumar la gran influencia de su editorial Santillana69 empresa que, como hemos visto, y muchas veces mediante importantes sobornos a los correspondientes gobiernos, provee de libros de texto a la mayor parte de los países latinoamericanos.

La crisis pasó una dura factura al Grupo que tuvo que vender en 2017 la editorial Santillana. Antes, en 2007 tuvo que deshacerse de sus acciones en la principal cadena de televisión boliviana (ATB) y de los tres importantes diarios que estaban en su poder La Razón, Extra y El Nuevo Día. Esta circunstancia fue aprovechada por el gobierno boliviano para debilitar tamaño poder mediático.

A pesar de su declive, el Grupo PRISA controla en la actualidad más de mil emisoras en España, EE.UU, México, Panamá, Costa Rica, Colombia, Panamá, Argentina y Chile, con cerca de 30 millones de oyentes. Es el primer grupo mundial de radiodifusión en lengua hispana.

Los más virulentos ataques, junto al total desprecio por el rigor informativo, sigue llenando los espacios “informativos” y de “opinión” de sus medios en el Estado español – El País, la Cadena SER, la Cuatro y TV5 – que compiten con los que controla el PP en intoxicación y manipulación.

En Venezuela, es la asociación entre González y Cisneros la que se manifiesta en las inversiones cruzadas entre el imperio mediático del venezolano y el grupo PRISA. Su buque insignia, Venevisión, ha venido actuando como baluarte de las campañas decididamente golpistas que la oposición acomete. Para expresar la relación íntima entre unos y otros, baste recordar que María Antonieta Mendoza de López, madre de Leopoldo López, acusado de instigar las acciones criminales de la “oposición” venezolana que dejaron un saldo de 47 muertos en 2017, es, desde el año 2000, la vicepresidenta de asuntos corporativos del holding Cisneros70.

La virulencia con la que la prensa española tomó partido en el Golpe contra Chávez en 2002 reflejaba su grado de implicación en el mismo. El informe realizado J. M. Fernández, anteriormente citado, hace una síntesis de la posición adoptada por los grandes medios de comunicación españoles, unos controlados por el PP y otros por el PSOE.

Merece la pena destacar la actuación en ese momento de dos periodistas, que además continúan en la primera línea de los furiosos ataques contra la Venezuela Bolivariana.

Uno de ellos es Juan Jesús Aznárez, corresponsal de El País en Caracas, en 2002. Utilizaba argumentos como los siguientes para explicar la situación venezolana: “el deterioro de la situación económica que creció con la aprobación en diciembre pasado de 49 decretos leyes de inspiración castrista. Chávez introdujo varios centenares de asesores cubanos en Venezuela, al tiempo que suministraba a La Habana petróleo gratuito”. Azanárez se encontró varios días antes del Golpe con el corresponsal del periódico español El Mundo en el aeropuerto de Caracas y le dijo estas misteriosas palabras que el periodista comprendió después: “Chávez se va a enterar de quién es Jesús Polanco, que siempre logra lo que quiere. Dentro de unos días hablamos”71. Este periodista, obsesionado con el papel de los servicios secretos cubanos, en Venezuela y en España, ha seguido escribiendo perlas como éstas: “El régimen cubano cuenta, gracias a las simpatías políticas o a la penetración de sus servicios secretos, con una amplia plataforma de vigilancia y apoyo en España”72

Así mismo, merece la pena destacar los casos de Ludmila Vinogradoff y Patricia Poleo. La primera, corresponsal de El País durante el Golpe y a continuación de ABC, trabajaba al mismo tiempo en la Venevisón de Cisneros. Esta corresponsal señalaba el 14 de abril de 2002 “el luto de los caraqueños por los 16 primeros mártires de la democracia, muertos a balazos el pasado jueves por manifestarse en la calle contra el ex presidente Hugo Chávez”. La misma Ludmila Vinogradoff, en reportaje emitido en directo el 13 de abril a las 22h por CNN Plus, y contra toda evidencia, insistía en la existencia de un video con la renuncia de Chávez y denuncia haberse encontrado con “turbas armadas chavistas en el centro de la capital”. La burda manipulación sigue siendo su método de trabajo. En 2013 publicaba en ABC, como corresponsal en Caracas, una fotografía de una mujer semidesnuda arrastrada por policías, según ella, al servicio del gobierno venezolano. No tardó en comprobarse que la imagen correspondía a policías egipcios73.

También trabajaba para Venevisión Rafael Poleo74, director y propietario de El Nuevo País, desde donde se deshace en elogios hacia Felipe González. Recientemente escribía, no un elogio, sino en realidad una descripción: “Felipe González ha demostrado ser el europeo con más interés en América Latina”. Es el padre de Patricia Poleo, quién según la agenda de Carmona, estaba destinada a ser su ministra de comunicación. Padre e hija estuvieron reunidos con Carmona el 13 de abril, junto a la familia Cisneros y los propietarios de otros medios golpistas. Patricia, quien recibió el premio “Rey de España” de periodismo, fue acusada de ser la autora intelectual del asesinato del fiscal Danilo Anderson, encargado de la investigación de las tramas del Golpe de 2002. Murió en noviembre de 2004, a los 38 años de edad, al estallar una bomba adosada a su coche. Según investigaciones realizadas, también participaron en el asesinato miembros de las Autodefensas Colombianas y la CIA. El explosivo utilizado era el C4. El mismo explosivo militar, utilizado en los atentados terroristas que asolaron Italia75 y en la matanza del 11 de marzo de 2004 en Atocha, Madrid, y que forma parte del arsenal habitual de la OTAN76 Patricia Poleo al conocer su imputación huyó a Perú y de allí a Miami, donde reside.

 

C. Asesinatos, atropellos y paramilitarismo al servicio de las multinacionales españolas.

Ustedes, tan liberales, tan humanos, que llevan al preciosismo el amor por la cultura, parecen olvidar que tienen colonias y que allí se asesina en su nombre…

Jean Paul Sartre, prólogo de “Los condenados de la tierra”. Frantz Fanon

El establecimiento de las multinacionales españolas en América Latina no supuso sólo la venta a precio de saldo de las empresas públicas privatizadas, los despidos masivos y la generalización del empleo precario, como había ocurrido pocos años antes en el mismo proceso en España.

Son incontables las denuncias77 78por contaminación de territorios y actividades extractivas en áreas protegidas (REPSOL, ENDESA, ENCE), desplazamiento ilegal y violento de comunidades (Unión FENOSA), lavado de dinero del narcotráfico y congelamiento arbitrario de fondos de organizaciones sociales (BBVA), contaminación por vertido de aguas residuales (Aguas de Barcelona) o muy mala calidad en la distribución de electricidad (Iberdrola, U. FENOSA), entre otras.

También es imposible, no sólo analizar aquí, sino reseñar siquiera, el riquísimo tesoro latinoamericano de heroicas luchas obreras y populares contra el imperialismo y en defensa de su soberanía y sus condiciones de vida79.

C.1.- Colombia: beneficios chorreando sangre

Ante la imposibilidad de referenciar en este texto todos y cada una de las denuncias realizadas en los diferentes países latinoamericanos contra las multinacionales españolas por provocación de desastres medioambientales, asesinatos, ataques a los derechos laborales y complicidad con el paramilitarismo voy a utilizar como muestra un país, Colombia, y una breve referencia a las actuaciones allí de REPSOL y Unión FENOSA.

Colombia, nación con enormes riquezas minerales, agrícolas y petrolíferas, es conocido ahora como el “Israel de América Latina”, plagado de Bases de EE.UU. y líder mundial en el asesinato de sindicalistas y defensores de los Derechos Humanos.

Este país heroico y torturado que comenzó el siglo XX con la masacre de más de tres mil cuatrocientos trabajadores en la huelga contra la United Fruit Company80.  Pagó con más de 200.000 muertos las revueltas populares que sucedieron al asesinato en 1948 del líder revolucionario y candidato a la presidencia de la República Jorge Eliecer Gaitán, que a su vez serían el origen de las guerrillas, sobre todo de las FARC-EP, como defensa armada frente a las masacres de las oligarquías.

C.1.a.- REPSOL

Creada en 1987 como empresa, a partir de la fusión y modernización de otras varias firmas del sector de hidrocarburos, inició su privatización dos años después, siguiendo el guión de otras empresas multinacionales españolas. Su venta al capital privado culminó en 1997 y se convirtió en una de las diez mayores petroleras del mundo, curioso récord para una empresa originaria de un país sin petróleo. Los principales artífices de la privatización, altos cargos sobre todo del gobierno PSOE, y también del PNV y PP, pasaron a formar parte del consejo de administración de la empresa privatizada81.

El presidente en la actualidad es Antonio Brufau y el Consejero Delegado es Josu Jon Imaz – ex Consejero de Industria del gobierno vasco y dirigente del PNV. Imaz es también vicepresidente de Gas Natural FENOSA.

En 1988 REPSOL inició su entrada en Colombia comprando una parte del pozo Caño Limón, en la zona del Arauca, una región en la que las acciones del paramilitarismo se intensificaron espectacularmente por entonces a partir del descubrimiento allí de petróleo y su posterior privatización. Para la puesta en funcionamiento de los pozos se expulsó totalmente a la población originaria, los Guahibos, hoy prácticamente aniquilados, muchos de ellos por el alcohol. El medio utilizado fueron acciones reiteradas de terror por parte de los paramilitares82.

Para la explotación de ese pozo, uno de los más importantes de Colombia, REPSOL actúa en asociación con la estadounidense Occidental Petroleum – OXY, empresa estrechamente ligada al Plan Colombia – el mayor despliegue militar de EE.UU. en el país – que además de convertir a Colombia en un país militarmente ocupado, actúa al servicio de la protección de intereses de las grandes multinacionales del petróleo.

El descubrimiento de petróleo por parte de REPSOL en 2002 en la zona de Capachos – región de Los Llanos -, donde conserva la totalidad de la propiedad de los pozos, coincide exactamente con el inicio y consolidación allí de actividades criminales de grupos mercenarios.

Las detenciones arbitrarias, las desapariciones, el asesinato de líderes sindicales y sociales – que tienen el objetivo de sembrar el terror y de aniquilar la resistencia popular – se prolongan y conviven desde hace años con la exhaustiva presencia en la zona del ejército colombiano. Esta situación fue denunciada por el importante frente obrero y popular “Mesa por Arauca” con el objetivo de promover una campaña internacional contra Occidental Petroleum -OXY y contra REPSOL83. La respuesta del estado colombiano ha sido acusar a los dirigentes, que en condiciones tan duras representan organizaciones sindicales y sociales, de ser integrantes de las guerrillas.

En el Informe para el Examen Periódico Universal de las Plataformas de Derechos Humanos y Paz, titulado “Arauca, ejecuciones extrajudiciales 2002 – 2008”, se registraba un incremento del 68% en este tipo de ejecuciones atribuibles a la Fuerza Pública. Exactamente 1.122 personas eliminadas por funcionarios del Estado en ese periodo que coincidía con la implementación por el gobierno de la política de “Seguridad Democrática”84.

Un informe de Amnistía Internacional sobre la zona de Arauca85 denunciaba la financiación y entrenamiento por parte que petroleras de EE.UU. y España de unidades militares de las Fuerzas Armadas colombianas, especialmente la Brigada XVIII con grandes conexiones con los paramilitares. Así mismo la entidad denunciante se hacía eco de que esa Brigada actuaba como soporte de la Fiscalía General, acusada a su vez de promover detenciones masivas.

Según el sindicato USO (Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo), “la acción militar con la complicidad del Estado, ha provocado la muerte por asesinato de más de 90 trabajadores del sector, otros muchos heridos en atentados, varios desaparecidos y secuestrados y más de 400 sindicalistas que tuvieron que desarraigarse por amenazas de muerte”86.

Recientemente REPSOL ha descubierto nuevos pozos de petróleo en aguas del mar Caribe y se plantea aumentar sus inversiones en Colombia.

C.1.b.-Unión FENOSA

Unión FENOSA, ahora transformada en Gas Natural FENOSA. inició en la década de los 90 la compra de las empresas distribuidoras de electricidad de Panamá, Guatemala, República Dominicana, Colombia y Nicaragua.

En el año 2000, mediante Decreto del presidente Samper, se hace con las empresas públicas privatizadas, Electrocosta, Electricaribe y Energía del Pacífico, controlando todo el proceso, desde la generación, hasta la distribución de electricidad. La lucha sindical contra la privatización y en defensa de los derechos laborales está regada con sangre obrera. Entre 1998 y 2008 fueron asesinados por grupos paramilitares Jorge Ortega García vicepresidente de la Central Unitaria de Trabajadores87 y 27 dirigentes más del Sindicato Sintraelecol. Un sindicalista informó de la existencia de un documento interno de Unión FENOSA que trataba de terroristas a los representantes sindicales e instaba a su “neutralización”. Los nombres de los asesinados integraban listas que fueron descubiertas en ordenadores de los capos paramilitares y que, como ha sido probado, actúan apoyados por el Departamento de Seguridad (DAS). En 2001 fue condenado a 25 años de cárcel el ex director del DAS Jorge Noguera tras haberse demostrado infiltración del paramilitarismo en esa institución y su comprobada actividad de seguimiento de sindicalistas posteriormente asesinados88. Tras el asesinato en 2005 de Adán Pacheco, presidente del Sindicato de Electrocaribe, falsamente acusado de pertenecer a las FARC-EP, el autor material del crimen envió este correo al capo identificado como ”Jorge 40”: Fue dado de baja Adán Alberto Pacheco Rodriguez, alias “Claudio”. Su tiempo de delinquir en estas organizaciones era aproximadamente de 16 años. (…) sociólogo de la Universidad Simón Bolívar (…) Laboraba en Electrocaribe y era presidente del Sindicato 89

El Tribunal Permanente de los Pueblos acreditó en sesión celebrada en Viena en 2006 “que existen vínculos entre la actual Gas Natural FENOSA y los grupos paramilitares que no sólo amenazaron, agredieron y asesinaron a sindicalistas, sino que también sembraron el miedo entre los barrios populares de Barranquilla para que los vecinos no se metan en problemas”90.

En 2005, época en la que ACS – una de las mayores constructoras españolas presidida por Florentino Perez, a su vez presidente del Real Madrid – detentaba más del 30% de las acciones de Unión FENOSA cayeron asesinados por paramilitares otros dos dirigentes sindicales del Sindicato Sintralecol. Formaban parte de una lista de sindicalistas, líderes comunales y profesores acusador de pertenecer al Partido Comunista91. Este informe del Sindicato Sintraelecol es imprescindible para apreciar el grado de terror organizador por las multinacionales con el paramilitarismo con la colaboración del Estado.

Sobre todos estos asesinatos sólo se han producido tres sentencias condenatorias, lo que supone un grado de impunidad de casi el 90%.

En 2007 se hizo pública una carta al Fiscal General de la Nación enviada por un hombre “desmovilizado” del bloque norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que originó una denuncia por parte del Sindicato Sintraelecol92. En ella se vertía tan abundante información sobre el nexo entre Unión FENOSA y los paramilitares al mando de “Jorge 40” que el Fiscal dijo públicamente: “estas empresas no pagan por seguridad, pagan por sangre”. En la misiva se relataba el pago por parte de la empresa española a las AUC de “sumas millonarias”, desde 2001, para “ejecutar una campaña de exterminio de líderes sindicales y sociales que se opusieran a los planes de la multinacional presidida por Isidro Fainé y además para proteger sus instalaciones a lo largo de la Costa Atlántica y garantizar los desplazamientos de sus directivos por toda la Región del Caribe”. Un año después una senadora denunciaba la pasividad e inoperancia del Fiscal respecto a estos casos y otros muchos denunciados en la zona.

No es extraño. En el Informe de una misión de trabajo del Área Investigativa de Delitos contra la Vida de la Dirección Central de la Policía Judicial, de 200493, se concluye que los responsables de los asesinatos son miembros de las AUC, dirigidos por un individuo alias “Jorge 40” y que “la mayoría de sus integrantes pertenecen a las fuerzas militares, a la policía, al DAS y al CTI (Centro Técnico de Investigación de la Fiscalía General). También consta el apoyo de policías, fiscales, comerciantes, ganaderos, industriales, empresas de juegos de azar y gente del común”

El resultado es la impunidad de los asesinos y de los empresarios criminales que compran sus servicios.

La situación de Unión FENOSA en Colombia es en la actualidad cada vez más tensa.Los costes de la electricidad para las familias son tan desmesurados que los sectores más pobres deben destinar al pago de la luz el 52% de sus ingresos. El Estado subvenciona y paga directamente a la multinacional española buena parte del gasto y las inversiones en infraestructuras.

Las denuncias por apagones frecuentes y masivos como resultado del penoso estado de las redes y por la carestía se multiplican, así como por vertidos de lodos que han arruinado comunidades enteras. En la zona caribeña de Colombia, desde su privatización se han denunciado 15.072 casos de muerte por electrocución y arrecia la persecución de sindicalistas y de los líderes de los movimientos sociales opositores.

Felipe González ha sido desde 2010 hasta 2016 Consejero de Gas Natural FENOSA “trabajo” por el que se ha embolsado cerca de 600.000 euros. En el Foro Invertir En Colombia organizado por el Grupo PRISA y en el que estaban presentes Telefónica, Ferrovial, BBVA, ENDESA y en el que el ex-presidente representaba a Gas Natural FENOSA, manifestó: “lo que es bueno para las multinacionales españolas es bueno para la población colombiana”.94 No es extraño que Virginia Vallejo la mujer del narco Pablo Escobar – quien le entrevistó en 1981 y acreditó la presencia del narcotraficante en la fiesta de celebración de la victoria electoral del PSOE – en 1982 dijera en su libro sobre Escobar: “yo creo en el socialismo, en un socialismo a la manera de Felipe González”95.

 

C.2.- El Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC – EP

En septiembre de 2016 se firmó el llamado Acuerdo de La Habana entre las FARC – EP y el Gobierno colombiano, después de 52 años de guerra. Al acto asistieron diez jefes de Estado, el secretario de Estado de EE.UU., el rey emérito de España y Felipe González.

La cifra de dirigentes y familiares de las FARC asesinados desde el Acuerdo de Paz hasta febrero de 2018 es de 44. En este mismo periodo han sido asesinados 137 líderes de movimientos sociales, uno cada tres días, más de 200 amenazas de muerte y 50 atentados. El balance espeluznante es que mientras, obviamente, disminuyen las muertes en acciones de guerra, la cifra de asesinatos selectivos de líderes sociales casi se ha duplicado con respecto a años anteriores al Acuerdo96.

Se ha denunciado que una organización criminal ofrece hasta un millón de dólares por cada uno de los nueve miembros del Secretariado de las FARC asesinado97.

La Fundación Paz y Reconciliación estima que 74 municipios de la zona anteriormente controlada por las FARC han sido ocupados por Grupo Armados Organizados (GAO), la nueva etiqueta que usa el gobierno para denominar a las antiguas bandas criminales que nacieron a partir de la supuesta desmovilización de los grupos paramilitares98.

La seguridad de los combatientes y de la dirigencia de los movimientos sociales fue uno de los puntos cruciales del Acuerdo. El Gobierno se comprometía en el punto tres a “garantizar las medidas necesarias contra las organizaciones criminales”. La respuesta del gobierno de Santos, ante la matanza actual ha sido que “se trata de hechos aislados”.

En la memoria de las luchas obreras y populares está grabada a fuego la terrible experiencia vivida por la Unión Patriótica (organización política auspiciada por las FARC-EP y el Partido Comunista) en el marco de unos acuerdos de paz semejantes a mediados de la década de los 80. Fueron asesinados dos candidatos a la Presidencia del Gobierno, ocho congresistas, trece diputados, setenta concejales, once concejales y entorno a 5.000 militantes. El exterminio que fue calificado de crimen de lesa humanidad por la Fiscalía General de la Nación. Del mismo, una vez más, fueron acusados paramilitares, miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado (ejército, policía secreta, servicios de inteligencia y policía regular) y narcotraficantes99.

Las recientes declaraciones de Gustavo Cisneros a la agencia EFE con ocasión de ser nombrado “Doctor Honoris Causa” en Humanidades por la Universidad de Miami – acto representativo de la filosofía de dicha universidad – acerca de la “solución” de los problemas de Venezuela son inquietantes. Dijo: “la solución a la crisis venezolana hay que encontrarla en un “baile” a tres, con Cuba y Colombia también el la pista como bailarines y con música de Estados Unidos”100.

Aludía sin duda a los recientes Acuerdos de Paz que, al margen de otras consideraciones para el propio pueblo colombiano, aumentan considerablemente la vulnerabilidad de Venezuela a los ataques del imperialismo desde la enorme frontera venezolano-colombiana anteriormente ocupada por las FARC-EP.

 

D. CONCLUSIONES

1.- La formación reciente de capital en el Estado español tiene sus orígenes en el proceso de expropiación masiva de quienes defendieron la República, a beneficio del bando fascista. El exterminio después de acabada la guerra, pueblo a pueblo, la cárcel o el exilio de quienes la Dictadura consideraba “rojos”, se acompañó del robo generalizado de sus bienes. A este expolio contribuyó de forma destacada la Iglesia Católica, que aprovechó la victoria de sus aliados franquistas para inscribir a su nombre multitud de edificios y propiedades del pueblo.

2.-El siguiente periodo de gran acumulación de capital es el que se produjo como consecuencia de las privatizaciones masivas en los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP , partidos ambos artífices destacados de esa segunda gran derrota de la clase obrera y de los pueblos del Estado español que se gestó en la Transición.

3.- La creación de las multinacionales españolas no tuvo nada que ver con la mano invisible del mercado. Fue un proceso planificado y dirigido desde los gobiernos que en poco más de una década implementaron un mismo programa en empresas públicas estratégicas: banca, electricidad, hidrocarburos, comunicaciones, telefonía, agua, etc. Este programa incluía: grandes inversiones públicas en la modernización de equipos e infraestructuras, concentración de empresas, reformas laborales para abaratar los despidos e introducir de forma masiva la precariedad en el empleo, para inmediatamente después poner el negocio limpio a disposición del capital.

5.- Las ventas de empresas públicas, incentivadas por las sucesivas Directivas de la CEE, primero, y la UE después, se hicieron a precio de saldo, sobre empresas productoras de bienes de primera necesidad, en régimen de monopolio, y a una clientela cautiva. No es difícil imaginar que el negocio estaba asegurado.

4.- De forma generalizada se practicó una política de “puertas giratorias” de forma que quienes dirigieron desde altos cargos de la administración las privatizaciones pasaban a sentarse en sus consejos de administración. Encabezados por los ex-presidentes González y Aznar, se creó así toda una camada de nuevos ricos, de políticos transformados en magnates de las finanzas y de la gran empresa.

6.- Inmediatamente tuvo lugar el indispensable y fundamental siguiente paso: las inversiones masivas en la compra de empresas públicas en América Latina, promovida aquí por el Consenso de Washington. Ese “Consenso” se estrenó a sangre y fuego mediante las brutales dictaduras del Cono Sur de las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado que removieron gobiernos poco dóciles a sus dictados y asesinaron a decenas de miles de dirigentes de la izquierda que hubieran podido organizar la resistencia a sus políticas.

7.- La introducción de las nuevas multinacionales españolas en América Latina se promovió desde la Casa Real y los sucesivos gobiernos españoles a través de la espesa red político-empresarial creada y facilitada por la correspondiente masiva corrupción de gobiernos americanos. La interpenetración de capital en estas multinacionales (BBVA, Banco de Santander, Repsol, Iberdrola, Endesa, Gas Natural Unión FENOSA, Telefónica, Aguas de Barcelona, etc) favoreció enormemente las políticas de lobby que se complementaron con el grupo PRISA – en quien también invertían las empresas anteriores – como gran emporio mediático-cultural, encargado de la impregnación ideológica y del debilitación de las resistencias a los nuevos “virreyes hispanos”.

8.- Este gigantesco proceso de inversión y acumulación de capital español en América Latina se inició y consolidó con los gobiernos del PSOE. Los del PP no hicieron más que transitar y ampliar el sendero ya abierto. Estos caminos se iniciaron a través de las estrechas relaciones establecidas por Felipe González en la década de setenta con líderes políticos y empresariales, principalmente de Venezuela y Colombia, estrechamente ligados con el narcotráfico y con el paramilitarismo.

9.- La actividad empresarial española en América Latina se ha mantenido asociada a la misma senda que ha caracterizado al imperialismo de EE.UU.: corrupción de gobiernos para obtener el apoyo político a los negocios, persecución sindical y de los movimientos sociales opuestos a sus prácticas a través de grupos paramilitares estrechamente ligados al narcotráfico. Estos integrados a su vez, por miembros del ejército y la policía y amparados por gobiernos, fiscalías y demás aparatos del Estado.

10.- Este entramado político-empresarial vinculado al crimen organizado se puso en evidencia con la decidida participación del gobierno español del PP – en estrecha alianza con EE.UU. – en el Golpe de Estado de 2002 contra Chávez. A ese apoyo a su derrocamiento se sumó toda la prensa, tanto la “pública” controlada por el PP, como los grandes medios empresariales, sobre todo El País; medios que son propiedad de los mismos grupos empresariales con poderosos intereses en América Latina para quienes era y es un objetivo primordial yugular políticas de soberanía nacional como las de Venezuela). También el terror se manifestó a través de grupos paramilitares como las Autodefensas Unificadas de Colombia, tanto durante el Golpe, como en el asesinato del fiscal Danilo Anderson. Finalmente hay que destacar el papel protagonista, apenas oculto tras el telón, del telón – del íntimo amigo de Felipe González, el magnate Gustavo Cisneros.

11. Los acuerdos de Paz de La Habana entre el Gobierno colombiano y las FARC – EP, acompañados en su firma por personajes como Felipe González y el rey Juan Carlos, además de estar dejando tras de sí un incremento en los asesinatos de dirigentes del movimiento obrero y popular – perpetrados por encargo, también, de multinacionales españolas -, contribuyen objetivamente a debilitar la posición de la Revolución Bolivariana y a incrementar su exposición a ataques directos o encubiertos desde la “Israel latinoamericana”.

12.- La solidaridad internacionalista entre la clase obrera y los pueblos del Estado español y los pueblos latinoamericanos está tejida con terribles y hermosas experiencias de lucha compartida contra unas clases dominantes que con frecuencia han actuado, y actúan, con los mismos nombres a ambos lados del océano. Apellidos ensangrentados de nuevos/viejos ricos que desarrollan allí la represión salvaje que aquí, por ahora, no se permiten. En épocas recientes la fraterna experiencia de combatir unidos contra el fascismo a través de las Brigadas Internacionales en suelo hispano y los exilios en ambas direcciones han fortalecido aún más la hermandad entre la clase obrera de allí y de aquí y entre nuestros pueblos. El internacionalismo, en momentos como los actuales en los que el imperialismo euro-estadounidense, como fiera herida, ataca con toda su brutalidad, tiene ante si la enorme tarea de fortalecer la solidaridad de clase y la más firme lucha anti-imperialista contra el enemigo común.

Abril de 2018

Ponencia presentada en el Seminario “Geopolítica y Relaciones Internacionales en el siglo XXI”, organizado por el

ISRI. La Habana, Cuba, del 25 al 27 abril de 2018.

* Ángeles Maestro es militante de Red Roja y miembro fundador del Frente Anti-imperialista Internacionalista.

Notas

1Se entiende por Régimen de la Transición el engranaje político (la alternancia del PP y del PSOE en el gobierno con políticas semejantes) instaurado mediante los Pactos de la Moncloa y la Constitución de 1978 y la pervivencia en todos los aparatos del Estado de la herencia de la Dictadura; aparatos de Estado que nunca fueron depurados de fascistas. La complicidad de la izquierda institucional con el mantenimiento de este orden se ha puesto de manifiesto recientemente con especial crudeza en Cataluña. Aquí puede encontrarse un análisis sobre este Régimen y la necesidad ineludible de llevar a cabo la ruptura con la herencia de la Dictadura: http://insurgente.org/los-comunistas-ante-el-agujero-negro-del-nacionalismo-espanol/

2 327 golpes de estado se contabilizaron en América Latina entre 1902 y 2002. http://www.voltairenet.org/article137304.html

3https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/eccx86s.htm

4 Texto tomado del diario El País del 14 de octubre de 2004 por Luis Hernández Navarro, en su artículo “La nueva conquista española. Hacer la América al estilo neoliberal”. Este importante trabajo puede consultarse en: http://www.foroporlamemoria.info/documentos/2004/lhernandez_31102004.htm

5La petrolera IPF y Repsol YPF Gas S.A., fueron expropiadas a Repsol y convertidas en empresas públicas por el gobierno argentino en 2012. https://es.wikipedia.org/wiki/Repsol_YPF

6 http://omal.info/spip.php?article4827

7 A finales de 2017 los ejércitos de EE.UU., Brasil, Colombia y Perú realizaron por primera vez maniobras militares conjuntas en la triple frontera amazónica compartida por estos países latinoamericanos, oficialmente dirigidas a “prevenir desastres naturales o humanitarios”.

8Un buen análisis de esta emblemática huelga puede encontrarse en: https://www.lainformacion.com/mano-de-obra/huelga/cumplen-historia-Reino-Unido-Thatcher-mineros-huelga_0_1005801146.html

9El 5 de marzo de 1984, el Sindicato Nacional de Mineros (NUM) británico puso en marcha una gran huelga. Décadas de “consenso” social fueron borradas del mapa y el capitalismo británico mostró su verdadero rostro. La máscara de la democracia (la supuesta independencia de la justicia, los medios de comunicación, etc.) dejó paso al auténtico papel del aparato del Estado en la sociedad capitalista. La clase dominante gastó miles de millones para aplastar la combatividad de los mineros, que acabarían derrotados. Más de 10.000 fueron detenidos, dos murieron en los piquetes, un número incontable resultó herido y decenas de miles quedaron endeudados durante años por los préstamos a los que tuvieron que recurrir para mantener la huelga. https://centromarx.org/index.php/documentos/historia/europa/irlanda/130-lecciones-de-la-huelga-minera-britanica-de-1984-85

10Una crítica reciente del paradigma del Estado del Bienestar puede encontrarse en: http://redroja.net/index.php/comunicados/831-el-mito-de-la-vuelta-al-estado-del-bienestar-otro-capitalismo-es-imposible

11http://www.rebelion.org/noticia.php?id=140425

12https://www.telesurtv.net/bloggers/La-Cayetana-de-Alba-tenia-sus-asesinados-como-todo-grande-de-Espana-20141121-0001.html

13http://www.galiciaunica.es/pedro-barrie-el-amigo-de-franco/

14Sobre todo tras los sucesos en curso en Cataluña, se ha generalizado el concepto de Rágimen de la Transición o de 1978 (fecha de aprobación de la Constitución vigente), entendiendo que agrupa a todas las estructuras políticas, sindicales, judiciales, administrativas, eclesiales, policiales y militares (todo el aparato del Estado en sentido amplio) que realizaron el gran pacto político de la Transición. Su perpetuación 40 años después, en ausencia de ruptura con la Dictadura, es uno de los elementos políticos clave para explicar la situación actual en Cataluña y en el resto del Estado. Un documento reciente con firmas relevantes titulado “Confluencia política internacionalista por la ruptura con el Rñegimen del 78” puede consultarse aquí: https://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-cercanas/4666-confluencia-politica-internacionalista-por-la-ruptura-con-el-regimen-del-78

15Maestro, A (2016) El PSOE y el Referéndum de la OTAN: historia de una extorsión

16http://informes.seminaritaifa.org/el-impacto-de-la-ue-en-la-industria-espan%CC%83ola/

17Una pequeña muestra de la masiva colocación de políticos en empresas privatizadas puede encontrarse aquí: https://www.20minutos.es/noticia/1653786/0/ministros/sueldos/empresas/

18La privatización de servicios públicos como la sanidad, la educación o los servicios sociales ha seguido cauces diferentes. El procedimiento más general ha sido mantener la financiación pública y ceder la gestión de los servicios a todo tipo de empresas, desde firmas de capital riesgo a constructoras que huían así de la crisis del ladrillo. Un análisis detallado de este proceso puede encontrarse en Maestr,o A (2013) Crisis capitalista y privatización de la sanidad. Ed. Cisma.

19Los datos se han tomado del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) http://omal.info/spip.php?article5783

20http://www.minetad.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/330/17jve.pdf

21 Empresas privatizadas mediante oferta pública de acciones (OPVs). Fuente: SEPI. H

http://www.sepi.es/default.aspx?cmd=0001&IdContainer=48

22http://archivo-es.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/other/090930-03.pdf

23http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1994/04/19/033.html

24 Y lo hace de la forma aún más segura para los inversores: la gestión privada de servicios públicos. El riesgo es nulo y el negocio redondo: la financiación es pública con sobrecostes demostrados, la clientela cautiva, los controles de las administraciones en cuanto a calidad de los servicios, cantidad y cualificación del personal son prácticamente inexistentes y los beneficios privados. En Maestro, A. Crisis capitalista y privatización de la sanidad, Editorial Cisma puede encontrarse una análisis de estos procesos en la sanidad pública.

25https://info.nodo50.org/Las-contrarreformas-laborales.html

26Un análisis de la Transición como gran derrota del movimiento obrero puede encontrarse en http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/2939-el-hundimiento-del-engranaje-de-la-transicion-de-aquellos-polvos-vienen-estos-lodos. Consultar especialmente el apartado III Correlación de fuerzas y lucha de clases en la Transición.

27 En Salud mental y capitalismo (2017) VV.AA. Editorial Cisma, se analiza el elevado precio pagado por la clase obrera, en su salud y en su vida, por las privatizaciones y, en general, por las durísimas políticas aplicadas contra ella en el marco de la crisis.

28Un análisis de los desarrollos y las consecuencias para la clase obrera de las políticas de pacto social en el Estado español puede consultarse en: Maestro, A. (2014) El hundimiento del engranaje de la Transición. De aquellos polvos vienen estos lodos”.https://www.lahaine.org/est_espanol.php/el-hundimiento-del-engranaje-de

29El documental “El interregno” que relata la epopeya obrera y los entresijos corruptos del poder político, empresarial y también sindical puede encontrarse aquí: https://www.youtube.com/watch?v=UvW1JT2TzXg

30http://www.europapress.es/economia/noticia-trabajadores-sintel-amplian-querella-todos-miembros-consejo-telefonica-1998-20020129165942.html

31Entre 2009 y 2015, en plena crisis, América Latina volvió a ser el principal destino de la IED neta española (41,5 por cien) por encima de EE UU y Canadá (38,6 por cien), y del 4,8 por cien de los países de la UE-28. http://www.politicaexterior.com/articulos/economia-exterior/las-inversiones-directas-espanolas-en-america-latina-en-el-periodo-2009-16/

32http://cumbresiberoamerica.cip.cu/?page_id=143

33http://segib.org/wp-content/uploads/Primera-Cumbre-Iberoamericana-de-Jefes-de-Estado-y-de-Gobierno.pdf

34Una entrevista realizada al periodista Oriol Mallo, autor del libro “El cártel español” puede consultarse aquí http://www.rebelion.org/noticia.php?id=140425

35http://omal.info/spip.php?article5785

36http://omal.info/IMG/pdf/xv_jec_2016__multinacionales_espanolas_en_america_latina._origenes_evolucion_e_impactos.pdf

37Cacho, J. Ibid.

38Un interesante análisis sobre el grupo PRISA y América Latina puede consultarse en la Tesis Doctoral de Manuel Torres Mendoza “América latina en los editoriales de El País” http://repositorio.educacionsuperior.gob.ec/bitstream/28000/2000/1/T-SENESCYT-01044.pdf

39Cacho, J, (1999) El negocio de la Libertad. Editorial Akal

40Tomado de Luis Hernández Navarro (2004) La nueva conquista española. Hacer la América al estilo neoliberal. http://www.foroporlamemoria.info/documentos/2004/lhernandez_31102004.htm

41https://www.diagonalperiodico.net/saberes/intereses-empresariales-marcan-rechazo-prisa-gobiernos-venezuela-y-bolivia.html

42http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2001/04/08/011.html

43Garcés, J (1996) Soberanos e intervenidos. Obra indispensable elaborada con una documentación exhaustiva sobre la guerra fría en América Latina y en el sur de Europa.

44Ibid. Joan Garcés relata así las relaciones de dirigentes socialistas con la embajada de Washington en Madrid, citando los informes oficiales correspondientes dirigidos al Departamento de Estado: “Algunos ofrecimientos a colaborar en éstos planes llegaron espontáneamente a los servicios de EE.UU., como el de Carlos Zayas Mariátegui de la Agrupación Socialista Universitaria -ASU- o los “socialistas del interior” (en disidencia con la fracción del PSOE asentada en Toulouse, Francia), quien aparece informando asiduamente a la Embajada sobre personas de sensibilidad socialista suceptibles de sumarse a combatir al Partido Comunista si recibieran los apoyos materiales que buscaban. Zayas señalaba, entre otros, a Joan Raventós Carner en Barcelona, a Jose Federico de Carvajal y a Mariano Rubio Jiménez en Madrid …”. El mismo autor da cuenta de que “durante el postfranquismo, Felipe González sentó a Zayas en el Parlamento, a J. Raventós le hizo embajador en Francia, a F. de Carvajal, presidente del Senado y a Mariano Rubio, gobernador del Banco de España, ..”.

45Ibid Todavía en 1994 la fábrica alemana de armas Flick daba cuenta en el Bundestag de su financiación al PSOE y a la UGT

46http://www.redpres.com/t17636-al-descubierto-felipe-gonzalez-y-su-relacion-con-los-narcos-colombianos#sthash.0LhDtG49.dpbs

47Ibid. La policía española antinarcóticos, que no estaba avisada de quién era el anfitrión de tales personajes, asaltó sus habitaciones y detuvo a quienes no habían salido a bailar.

48En este enlace se pueden consultar partes del libro de Jose Manuel Martín Medem “Colombia Feroz. Del asesinato de Gaitán a la presidencia de Uribe” (Los Libros de La Catarata) http://www.elotropais.com/index.php?option=com_content&task=view&id=144

49http://www.transicionestructural.net/index.php?topic=709.0

50http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/index.php/opinion-actualidad/politica/14633-las-peligrosas-amistades-de-felipe-en-el-caribe-

51Aquí puede consultarse el informe de Amnistía Internacional: Hacienda Bellacruz: Tierra, Violencia y Fuerza Militar

https://vidassilenciadas.org/wp-content/uploads/info/AMNISTIA%20INTERNACIONAL%20-%20HACIENDA%20BELLACRUZ%20TIERRA,%20VIOLENCIA%20Y%20FUERZA%20MILITAR.pdf

52http://archive.is/KsMAI#selection-1109.1-1115.183

53https://www.eldiario.es/economia/Gao_Ping-Fernando_Sarasola-blanqueo_0_86791327.html

54http://www.tercerainformacion.es/antigua/spip.php?article96590

55Un amplio resumen del libro que incluye la transcripción íntegra del capítulo dedicado a la familia Cisneros puede encontrarse aquí: https://www.aporrea.org/actualidad/a8815.html

56

http://www.congreso.es/public_oficiales/L8/CONG/DS/CO/CO_153.PDF

57

En su informe al Grupo Parlamentario de IU, José Manuel Fernández, incluye la siguiente nota: Manuel Viturro de la Torre es un antiguo matón que formaba parte de los comandos ejemplarizantes del grupo policial franquista Defensa Universitaria. Hijo de diplomático del franquismo, fracasó en todas las pruebas de la Escuela Diplomática, donde entró con el alto apoyo del clan gallego, encabezado por Fraga y Rosón. (…) Manuel Viturro fue nombrado embajador en Venezuela el 23 de febrero de 2002. http://old.sinpermiso.info/articulos/ficheros/golpe.pdf

58

Diario de Sesiones citado, página 3.

59Ibid, pág 6.

60En ese momento, Jose Manuel Fernández era Coordinador del Grupo Parlamentario de IU.

61http://www.sinpermiso.info/sites/default/files/textos//golpe.pdf

62https://www.aporrea.org/actualidad/n226644.html

63Hernández Navarro, Luis. Op.cit.

64http://www.elmundo.es/elmundo/2002/04/22/internacional/1019451777.html

65https://www.aporrea.org/oposicion/a55026.html

66Empresario, dueño de la petrolera Vinoco, para el que trabajó Carmona. Tras el fracaso de la intentona golpista en cuatro de sus viviendas se encontró abundante material de guerra.

67http://www.voltairenet.org/article123025.html

68En este enlace puede verse el importante video del acto de firma del Decreto por parte de los representantes de la iglesia, los medios de comunicación, la patronal, los sindicatos, etc.

https://www.youtube.com/watch?v=aYe93r_KESs

69La crisis ha pasado importante factura al Grupo PRISA quien para hacer frente a su deuda ha debido vender en 2017 su poderosa editorial

70https://www.lamarea.com/2017/01/04/quien-tiene-un-amigo-tiene-un-tesoro-felipe-gonzalez-y-la-elite-mundial/

71Jesús Polanco, fallecido en 2007, fue fundador y propietario del Grupo PRISA. . Esta valiosa información forma parte del informe escrito por J. M. Fernández para IU que jamás fue publicado por esta organización. Quizás en enorme poder del Grupo PRISA explique por qué. http://www.sinpermiso.info/sites/default/files/textos//golpe.pdf

72http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/12/01/wikileaks-enamorado-de-la-seguridad-cubana-escribe-en-el-pais/#.Wsp2xuxR3Qo

73https://www.aporrea.org/actualidad/n227551.html

74Rafael Poleo dueño del periódico venezolano “El Otro País”, vinculado a la extrema derecha y a la CIA.

75Aquí se puede consultar el video en el que el juez de la Corte Suprema de Casazione de Italia, denuncia la planificación de las masacres italianas en bases militares de la OTAN, en colaboración con organizaciones fascistas y servicios secretos militares. https://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-cercanas/4700-ha-muerto-ferdinando-imposimato-el-juez-que-denuncio-la-participacion-de-la-otan-en-las-masacres-que-asolaron-italia

76Ganser, Daniele (2005). Los ejércitos secretos de la OTAN. Ed. El Viejo Topo.

77https://chiltepines.wordpress.com/2014/09/08/multinacionales-espanolas-en-america-latina-impactos-sobre-los-pueblos-indigenas/

78https://www.elblogalternativo.com/2009/10/11/los-nuevos-conquistadores-multinacionales-espanolas-en-america-latina/

79Un interesante balance histórico de los movimientos sociales en América Latina realizado por Mónica Bruckman y Theotonio dos Santos puede encontrarse aquí: https://www.cetri.be/Los-movimientos-sociales-en?lang=fr

80Esa misma empresa, renombrada como Chiquita Brands, ha sido acusada de financiar a la Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para perpetrar el asesinato de sindicalistas

81https://www.yoibextigo.lamarea.com/informe/noticias/blog/puertas-giratorias-repsol/

82Importante información al respecto puede encontrarse en. “Repsol-IPF en Colombia. En la guerra contra los indígenas y bajo la sombra paramilitar”. https://cedib.org/wp-content/uploads/2012/09/4-Informe_Repsol_Colombia.pdf

83La campaña internacional fue presentada en el Foro Social Mundial de Porto Alegre 2005. https://www.prensarural.org/arauca20050131.htm

84El Informe íntegro puede consultarse aquí: https://issuu.com/prensahumanidadvigente/docs/aportes_a_la_verdad_1

85https://www.amnesty.org/es/documents/amr23/004/2004/es/

86https://cedib.org/wp-content/uploads/2012/09/4-Informe_Repsol_Colombia.pdf

87https://colectivodeabogados.org/Hace-12-anos-fue-asesinado-Jorge

88http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5175369 y http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-10365226

89Un importante análisis del papel de las multinacionales españolas en Colombia ha sido realizado en la Tesina del Máster de la Universitat de Barcelona Món 3 por Robert Morral y Dolly López con el título de Multinacionals espanyoles i vulneración dels drets humans a Colombia. No publicada

90https://www.elconfidencial.com/mundo/2015-02-18/colombia-no-es-pais-para-sindicalistas_713843/

91http://www.sintraelecol.org/index.php?option=com_content&view=article&id=76:en-sintraelecol-temen-despido-de-1200-trabajadores&catid=23&Itemid=60

92http://omal.info/IMG/article_PDF/La-presunta-relacin-entre-Unin_a3814.pdf

93Revista Semana, Bogotá, 20 de noviembre de 2006

94https://www.yoibextigo.lamarea.com/informe/gas-natural-fenosa/internacional/gas-natural-fenosa-electricaribe-colombia/

95http://www.redpres.com/t17636-al-descubierto-felipe-gonzalez-y-su-relacion-con-los-narcos-colombianos#sthash.yvAFNsNq.dpbs

96http://www.pares.com.co/paz-y-posconflicto/nosestanmatando-el-perfil-de-los-lideres-asesinados/

97https://www.clarin.com/mundo/ofrecen-millones-dolares-asesinar-jefes-farc_0_ry6o_gSL-.html

98http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40646855

99Un resumen de los hechos puede consultarse aquí: https://es.wikipedia.org/wiki/Unión_Patriótica_(Colombia)

100https://www.efe.com/efe/america/ame-hispanos/cisneros-cree-que-fin-de-la-crisis-venezolana-pasa-por-cuba-colombia-y-eeuu/20000034-3263847

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2018/05/12/el-capital-epanol-en-el-saqueo-de-america-latina-narcotrafico-paramilitarismo-e-imperialismo/

 

En consecuencia, abajo y a la izquierda, confrontamos con el capitalismo local y mundializado. De manera que es crucial el esclarecimiento de una creciente mayoría sobre:

 

Los procesos de saqueo nutren el sistema capitalista

Intervención en el Foro Social Mundial

23 de marzo de 2018

 

Por Camille Chalmers y William Gaviria Ocampo

CADTM

Para entender «la deuda» hay que empezar por tener claro que la deuda no es un problema meramente técnico; que la deuda no es un problema meramente económico; la deuda es un problema político, es un problema de las relaciones de poder, de las relaciones de dominación que hay en el mundo.

El papel fundamental que juega «la deuda» es la reproducción y el mantenimiento de las jerarquías que existen a nivel del sistema capitalista mundial, por ello hay que enfrentarlas, hay que buscar mecanismos para salir del sistema capitalista que utiliza la deuda como una herramienta de dominación.

 

El sistema capitalista se nutre de 4 procesos de saqueo que están interconectados:

·         El primero es el saqueo de la riqueza creada por los trabajadores y trabajadoras a nivel mundial.

·         El segundo es el saqueo del trabajo de las mujeres, del trabajo doméstico o lo que se llama “Economía del Cuidado”, porque el capital necesita que las mujeres estén sometidas a este proceso para que los hombres y las madres cabeza de familia incluso por medio de su fuerza de trabajo garanticen la reproducción del capital.

·         El tercer proceso es el saqueo de los bienes o recursos naturales, que involucra todas las riquezas naturales que hay en el planeta bajo el dominio de los países hegemónicos.

·         El cuarto es el proceso del saqueo de la riqueza de los países periféricos, haciendo alusión al conjunto de recursos físicos y naturales que siendo propiedad de los pueblos son apropiados por los países imperiales.

 

Existe un sobreendeudamiento de los Estados, de las Empresas y de las Familias del Norte que están alimentando factores para empeorar la crisis planetaria, porque dichas deudas no son sostenibles. Hay que tener en cuenta que el Caribe juega un papel fundamental en los procesos de acumulación intermundial, lo que se demuestra explicando que el incremento de la producción industrial en Asia, genera un constante tránsito creciente de mercancías por el Caribe hacia el Atlántico y el Pacífico, produciendo una exportación de flujos de capital que pasan constantemente por el Caribe. Para nadie es un secreto que en el Caribe hay concentración de paraísos fiscales, graficando qué hay edificios con 45.000 empresas; es decir, que sin duda alguna hay más empresas que población. Con lo explicado hasta acá resulta evidente que en ese ejercicio comercial irregular por el Caribe hay sobre y sub-facturación para incrementar los beneficios de las compañías multinacionales.

 

Así mismo resulta de elemental sentido entender que el mar Caribe es una reserva de recursos biológicos, es una reserva de mano de obra barata, a la vez que es un conjunto de pueblos rebeldes, porque no se puede olvidar que Martí, Castro, Bolívar y Chávez fueron líderes de las grandes gestas rebeldes en contra de la desigualdad e incluso contra la esclavitud; liderando importantes movimientos revolucionarios en la historia contemporánea incluso.

 

Recuérdese que en los últimos años han nacido y se ha intentado desarrollar importantes alternativas regionales, como el ALBA, UNASUR, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños “CELAC” el Banco del Sur, el Sistema Unitario de Compensación Regional “SUCRE”, entre otras; pero se requiere de respuestas más contundentes, se requiere diseñar estrategias para globalizar la resistencia y las luchas anticapitalistas.

Por lo expuesto, es necesario aceptar que hay que articular la lucha con una estrategia común sin olvidar una importante frase pronunciada en el año 2005 por el comandante Fidel Castro Ruz con relación al endeudamiento ilegítimo de los pueblos del Sur, cuando dijo: “No podemos pagar la deuda. No debemos pagar la deuda. No queremos pagar la deuda”, explicando que además de que los gobiernos de los países del Sur ya han pagado mil veces su deuda ilegítima, resulta de natural entendimiento que no se puede pagar porque no existen recursos para ello sin abandonar las obligaciones de los gobiernos para con los pueblos, que no debemos pagar porque resultaría inhumano destinar los recursos escasos que existen para satisfacer las necesidades básicas de la población entregándoselos a la banca foránea; y no queremos pagar porque la rebeldía que caracteriza a los pueblos del sur nos debe llenar de argumentos para mostrarle al mundo entero que tenemos la razón y que hay que luchar por construir el mundo que los pueblos se merecen.

Camille Chalmers, economista, profesor, representante de la Plataforma para el Desarrollo Alternativo de Haití (PAPDA), integrante de la red CADTM- AYNA

http://www.cadtm.org/Los-procesos-de-saqueo-nutren-el

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=239381

 

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Tengamos en cuenta que la homogeneización del Partido Justicialista hacia la derecha desde los '70 significó intensificar su empeño en descalificar y aislar a las izquierdas no subordinadas a él. Aún más las encarceló, torturó y asesinó en toda su trayectoria. También el kirchnerismo definió el enfrentamiento con la derecha señalando que a la izquierda suya estaba la pared. Nos censuró construyendo amplio consenso al denunciarnos como funcionales a la derecha.

 

Observemos cómo la constante del peronismo de clasificar como gorila a cualquiera en disenso (con lo cual instaló el tabú vigente hasta hoy) llega -usando la ambigüedad y el pragmatismo- a justificar el terrorismo paraestatal-estatal y la teoría de los dos demonios.

 

¡Ay, la izquierda argentina!

28 de enero de 2007
 

En un reciente artículo de Alejandro Guerrero, publicado el 7 de enero en Rebelión con el título “Perón y la Triple A”, se deslizan una serie de apreciaciones, que partiendo de un hecho presumible y casi comprobado, como lo fuera la relación del General Perón con el origen de la banda parapolicial Alianza Anticomunista Argentina, se desarrollan conclusiones fuertemente antipopulares, erróneas desde el punto de vista histórico; confundiendo hechos y fechas, afirmando argumentos que seguramente el autor desconoce o conoce a través de otros, de manera incorrecta.

Notablemente, el autor repite -treinta años más tarde- en un reciclado casi alucinante, una vieja mirada “gorila de izquierda”, especialmente de una parte de la izquierda troztquista argentina, sobre Perón, el peronismo, y su relación con la clase obrera.

Y esta mirada no es moco de pavo. Detrás de ella los compañeros del PRT-ERP, concluyeron que Perón venía a “robarles la revolución“ y decidieron continuar la lucha armada contra el gobierno peronista, llevando la ilegitimación de la lucha armada en la Argentina, lo que permitió el aislamiento y exterminio del conjunto de los luchadores sociales pertenecientes a casi tres generaciones de argentinos.

Siempre es imprescindible recordar, que los 30.000 desparecidos involucraban a muchos miembros de las organizaciones armadas y de la izquierda revolucionaria, pero en su esencia, el 55% de ellos fueron dirigentes sindicales de base. El accionar irresponsable, elitista y antipopular -en tanto y en cuanto, ambos gobiernos peronistas, el de Cámpora y el de Perón, fueron elegidos libre y mayoritariamente por el pueblo- arrastró al movimiento popular a una derrota sin salida, abriendo paso al genocidio.

El artículo muestra una vez más, que la izquierda argentina -desconozco de cual de los miles de “partidos” de la misma, es parte el autor-, sigue sin entender un ápice de la cuestión nacional, o de lo nacional, incluso en tanto latinoamericano y cuestión atiimperialista, Trotski dixit.

Tareas sucias

En su último libro, publicado el año pasado(9), el periodista rosarino Carlos Del Frade aportó este dato hasta entonces intuido -se conocía la reunión, no lo tratado- sobre el encuentro realizado en Gaspar Campos (calle en la que está la casa comprada a Perón por la CGT, para su retorno al país), el 8 de octubre de 1973, cumpleaños, si no real, al menos oficial de Perón(1) sobre la reunión del dueño de casa con 500 suboficiales peronistas retirados y exonerados por ese motivo de las fuerzas armadas por peronistas. La reunión había sido armada por el coronel (RE) Jorge Osinde, el hombre que hacía las ”tareas sucias” que le encomendaba el General.

Nuestro libro La esperanza rota(4), desarrolla las conexiones y relaciones existentes entre Perón, la represión ilegal y especialmente los hechos de Ezeiza y su pelea autoaniquilante con su rama juvenil. No hemos sido piadosos para juzgarlo. Sin embargo nunca dejamos de verlo en su perspectiva histórica, de jefe del Movimiento de Liberación Nacional, con una fuerte impronta socialista.

No fue Del Frade el primero en señalar abiertamente hechos que vinculan a Perón con al aplicación de un determinado tipo de violencia paraestatal, sino Horacio Verbitzky en su Ezeiza, pero la “teoría de los demonios” tapó sus dichos.

En su brillante trabajo Los cuatro peronismos, Alejandro Horowicz fue explícito al sostener (cito de memoria) que la única fuerza propia con que contaba el “tercer peronismo” era la policial, y que el delicado equilibrio que implicaba mantener el Pacto Social, incluía la utilización de pequeñas y milimétricas cuotas de terror que perseguían obligar a los “jóvenes díscolos” a cesar sus ataques al Estado y al Pacto Social, so pena de que todo se fuese “al diablo”.

Muerto Perón, esa violencia puntual o en cuentagotas, se transformó, en manos del Brujo e Isabel, en Terror de Estado, en gobierno fascista abierto. Palabras más, palabras menos, ese era el brillante concepto de Horowicz, que ubica el accionar de la violencia paraestatal. Luego Miguel Bonasso traería a colación la anécdota referida por la hija de Oscar Bidegain, acompañante de Isabel Perón en su viaje a China, acerca de que el General habría expresado que “lo que la Argentina necesita es un Somatén” en referencia a los cuerpos parapoliciales creados por el dictador Primo de Rivera en Catalunya, para liquidar al movimiento obrero anarquista y comunista, disuelto por la República y resucitado por Franco.

Perón, sin embargo, no necesitaba que los franquistas se lo contaran. El mismo mecanismo se utilizó en la Italia fascista y en la Alemania nazi. ¿Qué otra cosa eran las SA? Y la fuerza se utilizó también en la Unión Soviética, ¿O acaso Trotski no alabó la acción de sus tropas contra los obreros sublevados en Kronstadt, “que caían como conejos ante nuestras armas”? según nos relatara. Para no hablar de lo que después haría Stalin, quien dejó al Duce a la altura de un demócrata liberal. O la GPU, en manos de Victorio Codovilla, con los anarquistas y trotskistas en España.

Perón, ya había utilizado cuotas de terror en sus dos primeros gobiernos contra comunistas, anarquistas y opositores en general. Fueron memorables -y base de la fuerte oposición política innecesaria contra su gobierno- las “hazañas” de Eliseo Lombilla, los hermanos Cardozo, Osinde y demás

criminales y torturadores del primer peronismo. Pero nadie puede seriamente decir que ese fue el contenido principal de su gobierno, aun incluyendo el vil asesinato y desaparición en junio de 1955, del comunista Juan Ingalinella, o lo sucedido a Cipriano Reyes y a otros dirigentes sindicales indóciles, que tuvieron menos suerte (ya que Reyes, por lo menos vivió para contarlo).

Perón era profesor de Estrategia Militar de la Escuela Superior de Guerra y oficial de Inteligencia Superior(2). Fue el enviado del Ejército argentino al “teatro de operaciones” de la Segunda Guerra Mundial para estudiar in situ la guerra. Allí conoció de sobra todas las formas de contención de la revolución proletaria que se usaban en Europa. Y a su regreso comunicó que en su opinión Alemania perdería la guerra por haber“cometido el grave error de atacar a la Unión Soviética”.

Con posterioridad, Eduardo Gurrucharri, en su biografía del mayor Alberte(3), señaló varias veces las conexiones entre los grupos parapoliciales y Perón, incluida su vínculo con la represión a exiliados latinoamericanos de Brasil, Paraguay y Chile. Gurrucharri denunció la realización de una reunión de gabinete, en febrero de 1974, con presencia de Perón, donde se habrían pasado fotos de dirigentes “extremistas” a ser liquidados, propuesta que el General no autorizó. Sin embargo las ejecuciones propuestas en aquella lista, comenzando por las de Rodolfo Ortega Peña, Julio Troxler y Silvio Frondizi fueron ejecutadas tan pronto el General murió. Cabe aclarar, como ya hemos dicho al analizar su gobierno(4), que el objetivo de Perón en Ezeiza no era aplastar a la JP, sino obligarla a cesar sus maniobras hegemónicas sobre el resto del Movimiento; es decir mostrarle tal poder de fuego propio que la disuadiera de disputarle el control del acto.

Exactamente esa fue la discusión en la noche del 19 de junio de 1973 en la Facultad de Agronomía de la UNBA, entre distintos sectores de la Tendencia Revolucionaria: “Si se debía o no aguarle la fiesta al pueblo”.La actitud aparatista e irresponsable de Montoneros prefiguró su destino. Fue “al combate” con palos y pistolas a enfrentar a bandas munidas de armamento pesado. Fueron derrotados política y militarmente; abriendo el camino a la derrota del proceso de masas creado a partir de la irrupción de la CGT de los Argentinos y del Cordobazo. En este caso, tampoco Perón actuaba porque sí: entre febrero y marzo de 1973, Quieto y Firmenich, viajaron a Madrid “a apretar al Viejo”. Le plantearon que no se desarmarían, que no estaban de acuerdo con la política del Pacto Social, que querían trescientos cargos en su gobierno y que el líder juvenil Galimberti se había “encuadrado” bajo su conducción -es decir, que respondía a ellos y no a Perón.

Quieto le pidió además a Perón la lista de gorilas que había que ejecutar. La respuesta de Perón a tal “apriete” fue la defenestración de Galimberti, Ezeiza y el derrocamiento de Cámpora.

Decir toda la verdad

Sin embargo el artículo (díficil alegar desconocimiento, pues esa misma fue por entonces la posición oficial del PRT-ERP) cuenta sólo una parte de la historia. La reunión del 8 de octubre de 1973 seguramente tuvo lugar. No es verdad, en cambio que se sepa de ella porque Horacio Salvador Paino hiciera referencia a la misma: la información surgió de los dichos del hijo del Potrillo Castro, Jorge Castro, ex militante del PRT-ERP, a Carlos del Frade. Sin embargo faltan relatar dos hechos desencadenantes de esa reacción de Perón, después de los cuales les dice misteriosamente a viejos militares peronistas que participaron de la “Resistencia” que los va a necesitar. Y no es casual que dos hechos determinantes del accionar político posterior de Perón sean sustraídos del análisis. El primero, que el 6 de septiembre de 1973, es decir más de un mes antes de la reunión de Gaspar Campos, el PRT-ERP atacó, sin ninguna provocación o hecho que lo justificase, el Comando de Sanidad del Ejército Argentino.

Ese mismo día en Caracas, en la Conferencia de Ejércitos Americanos, el general Raúl Carcagno nuevo comandante en Jefe, decía que los “ejércitos latinoamericanos debían dejar de ser herramientas de la dependencia para pasar a ser herramientas de Liberación de sus pueblos”. Que eso era y es posible, lo muestra el proceso de la Revolución Bolivariana , que no considera a Perón, casualmente, un “general fascista”. Cabe aclarar que, desde el 25 de mayo gobernaba un gobierno elegido por la mitad de los argentinos en elecciones libres y limpias. El artículo lo ignora y ubica a Cámpora (que había renunciado el 13 de julio) como presidente cuando se produjo el golpe setembrino de Pinochet. Para entonces el presidente era Raúl Lastiri, ex presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega.

Doce días después, el 23 de septiembre, hubo nuevas elecciones nacionales libres y limpias. Perón fue electo con el 62% de los votos, el mayor porcentaje que haya obtenido presidente alguno en toda la historia argentina, y muy por encima del 1.7% obtenido entonces por el PST, o del 3% que sumaron todos los partidos de “izquierda” en la últimas elecciones (2005). Sin embargo, pese a este resultado, y he aquí el segundo hecho que podemos llamar determinante de la reunión de Gaspar Campos, el 25 de septiembre de 1973, es decir a dos días de la elección, Montoneros asesinó a José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT y hombre clave de Perón para mantener en vigencia el Pacto Social. Según diría años más tarde Firmenich: “le tiramos un cadáver sobre la mesa a Perón para obligarlo negociar”.

Perón no negoció sino que apeló a sus viejos amigos, los militares retirados y expulsados del Ejército. No poseyendo fuerza propia en las Fuerzas armadas, y no quedando claro de que lado iban a jugar los “muchachos de la JP” bajo su gobierno, reaccionó como un viejo general nacionalista formado en Inteligencia y profesor de Estrategia. Creó su propia fuerza, que, seguramente, habrá pensado él, controlaría y usaría a su voluntad, cosa que ocurrió mientras vivió. Sin embargo la cosa no acabó allí: el 19 de enero de 1974, el PRT-ERP atacó la base militar de Azul -otra vez sin ninguna razón que lo justificara o explicase- en un cruento operativo con muertos y heridos. Ese día, no sólo el Potrillo Castro, sino que la mayoría de los peronistas golpearon con su puño contra la mesa. Era una provocación tan desmesurada, que ponía en peligro el régimen democrático recién reconquistado.

Muy pocos días antes, el 4 de enero de 1974, Luis Mattini, miembro de la conducción perretista se había reunido con Fidel Castro en la Habana, solicitándole ayuda para armar una guerrilla en el norte argentino. La respuesta de Fidel, fue clara: “¿Cómo es eso, chico, de una guerrilla rural en pleno gobierno democrático?”(5) Un mes más tarde, el 25 de febrero de 1974, Perón rompió el bloqueo económico decretado por los Estados Unidos a Cuba, al firmar con La Habana acuerdos económicos y políticos de todo tipo, brindándole una fuerte ayuda económica. Todo esto, está claro, no justifica errores de Perón, pero permite entender su accionar, y observar que si el terror desatado sería monstruoso, la izquierda jugaba con fuego.

Por último: no es cierto lo afirmado en el artículo respecto del golpe en Chile. En un trabajo de próxima aparición, cargamos las tintas sobre las actitudes tolerantes y complacientes de Perón y su gobierno, respecto de la dictadura de Pinochet, pero lo cierto es que cuando el golpe se produjo, el 11 de septiembre, Cámpora ya no estaba, y causalmente la JP, el PC y otras fuerzas políticas produjeron las mayores manifestaciones, marchas y actos de solidaridad con Chile que se registraron en toda la historia argentina. Y no fue sólo durante unos días, sino que duraron semanas. La consolidación de la dictadura chilena no dependía sólo de la solidaridad del pueblo argentino, que fue amplia, generosa y total, sino de la propia resistencia chilena, que no alcanzó para derrotar a los fascistas.

Contenidos

Lo que realmente sorprende del artículo de marras, es su visceral antiperonismo, el uso de un lenguaje que hoy hasta muchos gorilas de paladar negro se abstienen de usar, a la vista de lo que ha ocurrido con la nación, luego de desmontada la Argentina construida por Perón a partir de 1945. El autor dice suelto de cuerpo que “Él (Perón), sin desarrollar jamás una política nacional democrática, que lo habría obligado a romper con el imperialismo -algo que en ningún momento se propuso-, hizo a los trabajadores concesiones democrático-sociales históricas y los integró al Estado burgués. Pero en 1973, cuando Perón regresó convocado por quienes lo habían derrocado en 1955, toda la acción del movimiento obrero se orientaba hacia la independencia de clase y, por tanto, apuntaba contra la línea de flotación del régimen político”.

Este análisis es falso, injusto y falta a la verdad histórica. El 25 de mayo de 1973, la clase obrera recibía el 36% del Ingreso Nacional. El 13 de octubre de 1974, cuando Gelbard se retiró del gobierno (y el peronismo dejó de ser una herramienta de transformación social), en apenas 17 meses, ese porcentaje había subido al 48%, (cifra que el peronismo neocolonial actual, trata de olvidar).

Dicho juicio encierra además, una mirada de desprecio y descalificación de las mayorías, mirada que acercó siempre a las izquierdas argentinas con los conservadores y liberales. Desde esa óptica, ambos son tributarios del pensamiento de “civilización o barbarie”. Unos desde el positivismo racista comtiano-victoriano y otros desde un marxismo de biblioteca, hueco, sin masas, sin lucha de clases concreta hispanoamericana. Pensado desde Sarmiento, Mitre o Alberdi, no desde Marx. Porque, si Perón ganó todas las elecciones a las que se presentó y aun hoy, es el líder de los trabajadores, pero resulta que era contrario a los intereses de éstos, el pueblo sería estúpido, bruto, ignorante, por lo que habría que educarlo, formarlo, explicarle, cambiarle la cabeza, concientizarlo… y todas las atrocidades positivistas y elitistas que encierra la Teoría de la Vanguardia, madre de todos los desastres cometidos en nombre del socialismo.

¿Ese 62% de argentinos que había votado a Perón, no estaba compuesto acaso esencialmente por la clase obrera y el pueblo trabajador? ¿Por qué no pensar que el peronismo, que en 1955 distribuía el 54% del Ingreso Nacional entre los trabajadores, tuvo que ver con el socialismo de Estado (capitalismo de Estado), que se expandió por el mundo luego que el Ejército Rojo ganara la Segunda Guerra Mundial.

Según el legado de Lenin, es imposible salir del capitalismo de Estado hasta que cuajen las relaciones culturales socialistas(10). Con esta convicción, compartimos lo que alguna vez dijera Vicente Zito Lema respecto que al peronismo “debemos empezar a verlo como el socialismo que pudimos construir”.

El “Todo Perón”

Entre 1945 y 1955, el peronismo aportó una de importante experiencia nacionalista y obrera al mundo, construida desde el Estado y el movimiento obrero, que debemos recuperar y hacer nuestra. Cuando en 1943, se produjo el golpe del GOU, la Argentina era parte estructural del Imperio Británico, y prácticamente todo lo que en ella se consumía era de procedencia inglesa o europea, aun cuando una cantidad de productos se habían comenzado a producir a consecuencia de la guerra y la interrupción de importaciones. El Banco Central era británico, como los ferrocarriles, la banca, los servicios públicos, la energía, los barcos que trasladaban nuestra producción, las empresas que la comercializaban, las compañías de seguros, los transportes y los combustibles, a excepción de una porción manejada por YPF. La Argentina, tal como se había ufanado Julito Roca, era la joya más preciada de la corona británica.

En efecto: una Argentina basada en su modelo casi exclusivamente agro-exportador, era una granja británica. El pueblo vivía pobremente -la clase obrera recibía el 25% del ingreso nacional-, y había grandes bolsones de pobreza y miseria. En muchos lugares las condiciones de vida y trabajo eran -como suelen serlo hoy- infrahumanas. El sistema político era el de la Década Infame, la del “fraude patriótico”, carecía de soberanía política y democracia real.

En 1955, cuando Perón fue derrocado por un golpe oligárquico auspiciado por Gran Bretaña, la clase obrera y el pueblo disfrutaban del más alto nivel de vida de su historia, los ferrocarriles, el petróleo, el gas, los teléfonos, el correo, los telégrafos, todos los servicios, los puertos, el comercio exterior, y más de la mitad de la economía, eran del Estado. La Argentina se había industrializado, y producía tractores, aviones, barcos, tanques, automóviles, locomotoras, trenes. Había desarrollado energía nuclear propia, construía diques, represas, obras públicas de todo tipo, tenía una industria militar propia, estaba sentando las bases para la industria pesada y poseía el segundo PBI por habitante del mundo.

Y, sobre todo, los trabajadores y el pueblo gozaban de un sistema de distribución de la riqueza y de beneficios sociales único en el mundo. ¿O acaso en 1951 -por tomar un año- los trabajadores soviéticos o chinos, vivían mejor que los argentinos? Y para el mismo año ¿cómo vivía y qué derechos tenía, el proletariado negro-pobre norteamericano?

Es imposible ignorar o denostar la revolución peronista en su esencia: el haber logrado una porción significativa -la más alta hasta hoy- de soberanía nacional, un altísimo nivel de justicia social y de autonomía económica. La Argentina no debió un solo dólar entre 1945 y 1955, y se negó a ser parte del FMI, cuando éste se fundara, ejerciendo una fuerte soberanía política y económica, útil al resto de Latinoamérica. Según parece nuestra peculiar “izquierda”, sigue sin entender de qué se trató el peronismo, y lo que es peor, sigue sin entender de que se trata la Nación. De allí que nuestra izquierda, a diferencia del resto de América Latina, sea todavía un lugar vacío.

Podría por lo menos leer al enemigo para saber qué piensa el imperialismo de Perón. Recordar que hace unos pocos meses Condolezza Ryce dijo que había que “terminar con el mal ejemplo del nazi-peronismo en América latina, donde abreva Chávez”. Se refería, claro está, a la idea de soberanía política e independencia económica, que el peronismo demostró que es posible en América Latina.

Hubo otros representantes imperiales que fueron todavía más claros sobre el rol histórico de Perón. Winston Churchill dijo en 1955: “La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”(6). El historiador británico Harry Ferns, señaló en 1969: “Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón”(7).

Más recientemente, Fidel Castro, quien fuera detenido en el Bogotazo (1948) bajo la acusación de la CIA de ser un “joven estudiante peronista de origen cubano”, opinó que “Perón, en Argentina(.. .), hay que ver en el momento en que surge, en 1943 lo nombran ministro del Trabajo y hace tales leyes que cuando lo llevan a las prisiones el pueblo lo rescata (…). Perón era agregado de embajada, estuvo allá en Roma en los años treinta en la era mussoliniana, y algunas de las formas y métodos de movilizaciones de masas que vio le impresionaron. Hubo influencia, incluso en algunos procesos; pero en estos casos que he mencionado esa influencia, Gaitán y Perón la utilizaron en un sentido positivo, porque hay que ver que Perón hizo reformas sociales. Perón comete, digamos, un error: ofende a la oligarquía argentina, la humilla, le quita el teatro simbólico y algunas instituciones simbólicas; trabajó con las reservas y los recursos que tenía el país y mejoró las condiciones de vida de los trabajadores, y los obreros son muy agradecidos y Perón se convirtió en un ídolo de los trabajadores”(8).

En la balanza del todo Perón, es necesario ubicar su rol histórico de constructor de la mayor experiencia de nación justa, libre y soberana, que vivimos los argentinos, así como su fuerte impronta de unidad continental, más allá de sus errores o desviaciones autoritarias. De las cuales no lo exculpamos, pero es bueno recordar, que de ello no estuvo exenta ninguna de las experiencias llamadas “socialistas” hasta hoy.

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NOTAS

1. Barreiro Hipólito, Juancito Sosa, El indio que cambió la historia, Bs. As., 2000.

2. García Lupo Rogelio, Últimas noticias de Perón. BsAs. 2006

3. Gurrucharri E., Alberte. Un militar entre obreros y guerrilleros, Colihue, 2001

4. Lapolla Alberto La esperanza rota , De La Campana 2005.

5. Seoane María, Todo o nada, Planeta BsAs., 1997. pag 176.

6. Discurso de Winston Churchil en la Cámara de los Comunes 09-1955

7. Ferns Harry S., La Argentina , Sudamericana, Bs. As., 1971, p. 247.

8. Ramonet Ignacio, Biografía a dos voces. Ed., Debate. 2006

9. Del Frade Carlos, El litoral 30 años después. Sangre, dinero y dignidad. Rosario, 2006.

10. Lenin V. , Contra la burocracia-Diario de las secretarias de Lenin, Cd. Pas.y Pte.,1974

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* Autor de Kronos, una historia de los años setenta. Tomo I, El cielo por asalto: 1966-1972. Tomo II, La esperanza rota: 1972-1974, Tomo III: La derrota , 1974-1976.

Leer más:

Fuente: https://revistazoom.com.ar/ay-la-izquierda-argentina/

 

 

 

Aclaremos sobre la independencia nacional y la justicia social durante los gobiernos de Perón.

 

 

 

Fantasías del pasado.

Qué fue y qué no fue la “industrialización por sustitución de importaciones”.
29 de agosto de 2015

EL AROMO Nº 55

 

Damián Bil
OME – CEICS

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la Argentina se insertó como exportador en el mercado mundial agropecuario. La fertilidad del suelo, la abundancia de amplias extensiones cercanas a los puertos y una dotación técnica adecuada, hicieron de esta actividad la más dinámica del capitalismo local. Gracias a la competitividad del agro pampeano, la Argentina percibió históricamente una masa de renta de la tierra, un plus basado en la rentabilidad diferente de diversas regiones agrícolas a nivel mundial. Es decir, un ingreso extraordinario por las exportaciones de mercancías de este origen, por sobre la ganancia media del capital agrario, necesaria para reproducirlo como tal. Al no afectar la reproducción del capital agrario, esa renta se constituyó en un monto disputable. Por diferentes mecanismos (sobrevaluación o impuestos al comercio exterior), podía ser apropiado por sectores no terratenientes, que sin este sostén se encontraban en dificultades para mantener sus actividades frente a la competencia. Efectivamente, durante las primeras décadas del siglo XX, estos recursos se utilizaron para obras públicas y pago de deudas contraídas en el exterior.

 

Entonces, merced al desarrollo del capitalismo en el sector agropecuario, se fue conformando un mercado interno con industrias para abastecerlo. Con la transferencia de recursos, se facilitaba la importación de insumos para esos otros sectores.(1) Este comportamiento pareció llegar a un fin con la crisis de 1930. Es una idea arraigada que la vocación agroexportadora argentina pasó a segundo plano, para dar lugar a un proceso de industrialización. De esta manera, se habría pasado de un “modelo agroexportador” a otro de “industrialización por sustitución de importaciones” (ISI). Según esta concepción, antes de 1930 el país no tenía industrias desarrolladas, o lo estaban de forma escasa. Se supone que, hasta entonces, la Argentina habría sido un paraíso terrateniente, donde estos sujetos acaparaban la mayor parte de la riqueza social impidiendo que prosperaran otros sectores. La nueva orientación industrialista habría sido llevada adelante por un nuevo bloque de clases opuesto a los terratenientes. A partir de este período, la Argentina se iría industrializando mediante la sustitución progresiva de los productos que otrora se importaban. En este sentido, la ISI es presentada desde diversos ángulos como una posibilidad de grandeza perdida, una vía trunca de la Argentina para convertirse en país industrializado como las grandes potencias. Las historias e imágenes del avión Pulqui, de las motocicletas Puma, del tractor Pampa, del Rastrojero, las heladeras Siam, SOMISA o Altos Hornos Zapla, por citar algunos casos, son parte de este imaginario. El destino de grandeza habría sido cancelado por la desindustrialización y el modelo financiero que impuso el golpe de 1976, que con el desmantelamiento de la estructura industrial, hipotecó un futuro promisorio.

 

Esta periodización en “modelos” es dominante. Así está planteado desde los propios manuales escolares con los cuáles se forman los futuros ciudadanos. Se da por hecho que, en los ’30, la lógica económica en la Argentina cambió. Una mirada superficial a las estadísticas podría avalar esta afirmación: notable crecimiento del sector industrial a partir de 1930, relativo estancamiento de los indicadores de producción agropecuarios, surgimiento de industrias antes inexistentes, sobre todo en las décadas de 1950 y 1960. Sin embargo, al analizar con mayor detalle, encontramos que estas posiciones tienen ciertas dificultades para explicar la evolución económica de la Argentina en el contexto internacional. Veremos, entonces, si la ISI representó algo distinto en la historia argentina, como el momento de constitución de una burguesía nacional e industrial pujante(2) o si, en realidad, es sólo una fantasía, que esconde las limitaciones locales de la acumulación de capital en el contexto mundial.

 

 

El problema, ¿es la política?

Las escuelas dominantes, aunque conocen las limitaciones de la estructura industrial argentina, hacen hincapié en elementos políticos. Estos son los que, en última instancia, determinarían el cambio de comportamiento y la viabilidad o no de la experiencia. Desde el liberalismo, se entiende que hay un cambio de modelo por la intervención del estado en la economía. Se achaca al Estado una mala distribución de recursos, en favor de pequeños capitales y trabajadores, lo cual redujo la posibilidad de concentrarlos en ramas que a priori podían resultar más competitivas por sus economías de escala.(3)

Desde el desarrollismo, se reconoce la necesidad de aumentar la escala y la productividad de la industria. Por eso, el interés de esta corriente en la incorporación de capitales extranjeros, que vendrían a cumplir un papel determinante en la segunda fase de la ISI. Otros ponen énfasis en los grupos sociales que acceden al control del estado, con lo que lograrían limitar la influencia de los más concentrados, distribuir el ingreso y comenzar el ciclo de industrialización (identificado implícitamente con el peronismo). Esa es la posición de Basualdo, intelectual ligado a la CTA. En este mismo grupo de autores, podemos incluir a Aldo Ferrer. Para él, las exportaciones agropecuarias dejaron de ser el componente dinámico de la economía, lugar ocupado por la inversión pública y privada. Argumenta, además, que el mercado interno era suficiente para sostener este cambio de modelo.(4) En términos generales, si bien se reconocen problemas en la estructura económica, se coincide en señalar que se estaba en la buena senda.

Acerca de los límites, más allá de las distorsiones estructurales que se enumeran, se explican por problemas políticos o de comportamientos que el estado no pudo corregir. Por ejemplo, Marcelo Diamand considera que los límites de la ISI se debieron a la imposibilidad de establecer un sistema de tipos de cambios diferenciales para permitir un mayor desarrollo de la industria por la tendencia a la sobrevaluación de la moneda. Por su parte, Schvarzer, Azpiazu y Nochteff, y otros de la CEPAL atribuyen en gran parte el fracaso a los comportamientos a la falta de un marco regulatorio que generara incentivos para los empresarios, que aprovecharon los nichos de acumulación que generaba el proteccionismo estatal; o a la falta de “innovación” de la burguesía, que adapta tecnología producida en el exterior.(5) Desde diferentes vertientes del marxismo, se ha planteado como un problema para que la ISI prosperara la oposición del imperialismo, y del capital monopolista, a los intentos industrialistas locales.(6)

En definitiva, a pesar de las diferencias de matices, la historiografía sobre el período coincide en señalar que el funcionamiento de la economía cambió a partir de 1930. Desde este momento, los terratenientes dejarían de ser los beneficiarios de la evolución económica (para mal o para bien según la corriente), adquiriendo primacía otros grupos sociales. Otro lugar común es que la acción del estado pudo modificar o encauzar el proceso para llevarlo por diferentes carriles. La “voluntad” de los diferentes actores, ya para bloquear, impulsar o aprovecharse de las políticas industriales, es otro elemento al que se recurre para explicar el devenir económico en este período.

De manera implícita, se supone que el camino de la ISI podría haber sido exitoso. Es decir, una armonía entre políticas para los sectores protegidos junto a una mayor voluntad negociadora de los involucrados, para resignar parte de sus intereses, hubiera permitido otro destino. Si bien se reconocen los problemas económicos estructurales y la distancia con las potencias mundiales, la idea que subyace en casi todos los análisis es que se estaba en el camino correcto. Paulatinamente, se habría generado una estructura industrial de peso y cadenas virtuosas de valor, que hubiesen llegado a su madurez de no haberse discontinuado el modelo con el golpe de 1976. De haberse aplicado una política de protección más selectiva para brindar un marco más adecuado a la actividad innovadora, probablemente la Argentina hubiera superado sus inconvenientes estructurales, para transformarse en “un país en serio”.

 

No todo lo que reluce es oro

Al momento de analizar el período en cuestión, un primer punto a destacar es la primacía de las exportaciones agrarias: a pesar de algunas coyunturas desfavorables para el agro pampeano, los ingresos de este sector por las exportaciones se mantienen, lo que permite sostener gran parte del resto de la estructura económica. En la composición de las exportaciones, siguen teniendo un papel fundamental. Una idea subsidiaria, también asentada en el sentido común, es que previo a 1930 los terratenientes se quedaban con la mayor parte de la riqueza, y que posteriormente ese comportamiento se modificó de forma radical. Nuevamente, si nos remitimos a los datos, tampoco esto es correcto. En el período previo a la crisis, más del 50% del monto de la renta diferencial era apropiada por sectores no agrarios por diversas formas de transferencia, como impuestos a la importación o sobrevaluación de la moneda.(7) Luego de la crisis, la porción de la renta diferencial apropiada por esos sectores, según la coyuntura, continuó generalmente en los mismos niveles. Es incorrecto entonces el argumento que plantea que antes de los ‘30, la “oligarquía” se “quedó con toda la torta”, impidiendo el desarrollo de un sector industrial pujante. Por el contrario, el sector agrario “alimentó” (no sólo antes de la crisis sino a lo largo de la historia) al resto de las fracciones del capital local. Eso nos lleva a un segundo punto discutible en torno a la idea de cambio de modelo: es falso que antes de 1930 no existiera industria o que estuviera escasamente implantada.

En realidad, varios sectores de la producción se encontraban desarrollados ya para los años ‘20, incluso a nivel de gran industria.(8) El que no hayan conseguido insertarse de forma exitosa a nivel internacional responde a otros problemas (escala reducida, costos, llegada tardía al mercado mundial); pero no a su inexistencia.

 

Entonces, si previo a 1930 la mayor parte de la renta era apropiada por otros sectores, si el desarrollo económico se sostuvo a lo largo de la historia por las transferencias desde el agro hacia a otras actividades y si existía industria previo a los ’30, plantear que ocurrió un cambio de modelo carece de sentido. En efecto, la economía argentina continuó con las mismas bases. El planteo de un cambio de modelo a partir de los años ’30 se basa en una serie de fenómenos, a nivel mundial, que plantearon la apariencia de una modificación del comportamiento económico del país, cuando en realidad se desarrollaba de la misma manera. Luego de la crisis del ’30 y de la Segunda Guerra Mundial, el monto de renta diferencial que ingresaba aumentó de forma drástica.

 

Ello permitió, en momentos de retracción y proteccionismo en todo el mundo, subsidiar capitales de carácter mercado-internista. Más adelante, durante la posguerra, la Argentina fue parte de la etapa ascendente del ciclo económico a nivel mundial. Eso explica también la instalación de capitales extranjeros desde los ’50. En definitiva, el crecimiento del monto de la renta y el desarrollo de esos capitales generó la impresión de que la Argentina ingresaba en otra etapa, con posibilidades de convertirse en potencia o, al menos, de ser más de lo que fue. En resumidas cuentas, un cambio cuantitativo (un monto superior para transferir y capitales de mayor magnitud operando a escala local) dio la impresión de un cambio cualitativo en la economía argentina. Sin embargo, esta apariencia no se correspondió con la realidad: además de los elementos mencionados, debemos destacar que si bien los indicadores económicos mostraron adelantos progresivos, en términos relativos el país se retrasó con respecto a los líderes mundiales, e incluso en relación a otros países menores.

 

Entonces, la posición de la Argentina en el mercado mundial se hizo cada vez más marginal.(9) Este punto nos conduce a otro problema a la hora de analizar la temática. Los estudios existentes, en su mayoría, se reducen a un abordaje nacional del proceso. Como el movimiento del capital y la competencia son fenómenos que se procesan a escala mundial, el omitir esto impide entender las posibilidades y límites locales. Como mencionamos, los indicadores industriales de la Argentina crecían en términos absolutos (fronteras adentro) pero se retrasaban en términos relativos. Es decir, si bien la productividad del trabajo y el volumen físico de la producción se incrementaron, lo hicieron a un ritmo menor que el promedio mundial. La consecuencia fue que, salvo escasas excepciones, ningún sector pudo insertarse de manera exitosa en el mercado internacional. Al analizar la evolución de ciertas ramas básicas, se percibe esta situación.

 

Uno de los casos paradigmáticos fue el de la maquinaria agrícola, actividad proveedora de bienes de capital para la rama más dinámica. Desde fines de los ‘50, con la instalación de capitales extranjeros en la fabricación de tractores, el sector experimentó cierto desarrollo. Los capitales más importantes a nivel interno crecieron y la producción alcanzó sus máximos históricos con 24.505 tractores y 1.633 cosechadoras. No obstante, el tamaño de la producción argentina se redujo en perspectiva internacional: de cerca del 1,5 % para 1960 a 0,89 % para 1975. Desde los ‘70, Brasil, la India y Turquía superaron en producción a la Argentina. En cuanto a las exportaciones, el dato que nos permite estimar el nivel de competitividad en el plano mundial, la maquinaria argentina representó, en su mejor año (1974), apenas el 0,6 % del comercio. El caso de la industria automotriz es similar: la producción interna se incrementó hasta alcanzar un tope en 1973. Pero en el plano internacional resultaba insignificante: en 1964, representaba un 0,7 % de la producción mundial; casi 62 veces menos que en los EE.UU.(10) A lo largo del período, la Argentina no se retrasó ya en relación a potencias (como Japón o Alemania), sino en comparación con países como Brasil. Como en el caso de maquinarias agrícolas, perderá sus escasas posiciones en mercados externos a manos de los cariocas. No se debe, como cree gran parte de la intelectualidad, a la perspicacia de los políticos brasileños o al carácter especulativo de los empresarios argentinos. Por el contrario, expresa las limitaciones locales de la acumulación de capital en estos sectores: escala reducida, dado el menor tamaño del mercado interno, llegada tardía al mercado mundial, costos mayores, entre otros. En efecto, la producción de un automóvil o un tractor en la Argentina era 3 veces más costosa que en los EE.UU. o Inglaterra; y casi dos veces más cara que en Brasil. El precio de producción en las ramas básicas es un problema que atraviesa la estructura industrial del país. Muestra de ello es que los costos de producción de la siderurgia argentina eran elevados en términos internacionales.(11)

 

Al tomar diferentes ramas, comprobamos situaciones similares: desarrollo de la estructura para el mercado interno en base a medidas de promoción y protección, con la expansión de los indicadores físicos generales, pero escasa capacidad exportadora. Muchos de estos sectores, teóricamente sustitutivos de importaciones, precisaban adquirir insumos del exterior para continuar operando. Incluso algunos, como el automotriz, fallaron en conseguir el ahorro de divisas esperado.

 

En definitiva, la mayor parte de las actividades no pudieron insertarse de manera exitosa en la competencia internacional. Más aun, debieron ser resguardados por todo un sistema de promoción, subsidios y exenciones impositivas frente a la competencia de mercancías extranjeras.

 

Con el mismo combustible

Un rasgo de estos años, que destacan todos los autores, fue el entramado de promoción y subsidio a la industria. Hemos visto que las empresas locales, con menor productividad y escala que la media mundial, no lograron una posición competitiva. Por ello, precisaban de esta protección, que adoptó diversas formas: barreras arancelarias, subsidios estatales indirectos al capital local (como por ejemplo mediante el suministro de combustible barato por YPF), exenciones impositivas, líneas oficiales de créditos a tasas negativas, entre otras. A menos que creamos que el Estado puede establecer medidas de protección como mera decisión política o crear divisas ex nihilo, esta estructura de transferencias debía tener un sustento material. Los recursos procedieron del sector que podía insertarse de manera competitiva: el agro. Como analizamos en ediciones anteriores, al ser las mercancías agrarias producidas en la Argentina portadoras de renta diferencial (por ventajas sociales, naturales y técnicas de la producción pampeana), el país recibía un flujo de riqueza que permitía compensar la menor competitividad del resto de sus producciones. Es indicativo que en la composición de las exportaciones durante el período, las manufacturas de origen industrial tuvieron un peso minoritario con respecto a las agrarias en el total del valor exportado.

 

Cuando los precios internacionales de las mercancías agrarias eran altos, la masa de renta que ingresaba al país era considerable. Eso ocurrió luego de la Segunda Guerra Mundial, con lo cual el Estado contó con mayores recursos para maniobrar. De esta forma, se desarrollaron capitales con base en el mercado interno. El período peronista, señalado por muchos como el momento de consolidación de este nuevo modelo, se da en realidad gracias a los ingresos provocados por las exportaciones agrarias. Otra vez, nada nuevo se encuentra en el comportamiento de la economía argentina que permita hablar de otro “modelo”.

 

A su vez, la renta tiene sus límites. En primer lugar, se trata de una sola rama, con lo cual no hay otro sector que compense ocasionales caídas. Además, la producción agraria está sujeta a variables que escapan al control del hombre, como sequías, heladas o excesivas lluvias que pueden arruinar una cosecha. Por esos y otros motivos, se mueve por ciclos.(12) Luego de 1952, la renta se contrajo, quitando capacidad de intervención al Estado. Al haber menos recursos para transferir y proteger la producción local, los capitales que operaban en el país debían aumentar su eficiencia. Ese es uno de los motivos del “giro” detrás de la política económica del peronismo con el Segundo Plan Quinquenal y del ingreso de capital extranjero. Este proceso abriría, según la historiografía, lo que se denominó como segunda etapa de la ISI. Pero, otra vez, debemos decir que la lógica económica no se modificó con la instalación de capital extranjero. Por lo general, se instaló a una escala menor que en sus países de origen, y pervivió a partir de la apropiación de renta, como a lo largo de la historia argentina. Este “comportamiento” lo seguían desde el pequeño taller metalúrgico de barrio hasta la Ford.

 

ISI, no existís

Es indudable que a partir de los ’30 se da una expansión del sector industrial. Como vimos, esto llevó a gran parte de la historiografía a caracterizar un cambio de comportamiento de la economía, que habría dado lugar a un nuevo modelo, una forma distinta de acumulación de capital, basada en la industria.

 

Se ha planteado que este modelo, no exento de dificultades, presentó la posibilidad de superar los problemas del atraso argentino, hasta que fue cancelado por el golpe de 1976 y reemplazado por otro modelo basado en las finanzas y la especulación.

Pero al observar la forma en que se sostuvo, notamos que no hay ningún cambio cualitativo que permita caracterizar al período como algo distinto. Es decir, el motor de la economía, que marcaba los ritmos del ciclo, siguió siendo el sector agrario y el flujo de renta por las exportaciones. Previo a 1930, esa renta apropiada por el estado se utilizaba para financiar obras públicas y pagar obligaciones externas. Luego, se utilizó también para gasto público y para subsidiar capitales ineficientes a escala mundial. A grandes rasgos, este es el elemento que explica el funcionamiento histórico de la economía argentina: la apropiación de renta diferencial por parte de sectores no terratenientes a partir de mecanismos estatales de transferencia. Durante el período analizado no surgió otra modalidad. Antes bien, fue un momento en el cual un incremento del monto de renta disponible, y posteriormente una expansión del ciclo económico a escala mundial, permitió sostener la estructura de protección a capitales de menor eficiencia. En ese sentido, la Argentina seguía una tendencia general que se daba en el mundo.

 

La expansión del sector industrial no logró sortear las limitaciones locales (escala, costos) e insertarse de forma competitiva en el mercado internacional. Muchos autores, al no observar el vínculo entre el desarrollo nacional y el mundial, estiman como avances procesos en los cuales la Argentina se alejaba económicamente, en términos relativos, de la media mundial. Desde esta visión, la Argentina no era parte de una totalidad regida por la competencia por costos, sino una unidad que podía prosperar si se tomaban las decisiones correctas. De ahí el énfasis en variables como el comportamiento de los actores o las diferentes políticas de promoción adoptadas. Pero al reinsertar el contexto internacional, percibimos que estos años no constituyen una etapa de grandeza perdida. Por el contrario, y a pesar de todas las transferencias al sector no agrario, se evidencia que la distancia con las potencias se ensanchaba. La Argentina no estaba en camino de superar sus dificultades, sino que el propio desarrollo del capitalismo a nivel mundial las profundizaba.

 

A mediados de los ‘70, la crisis mundial impidió el seguir sosteniendo la estructura de transferencias en la magnitud de las décadas previas. El ’76 no estableció otro “modelo”, sino que fue un intento de reasignar recursos a otros sectores, más concentrados, librando a la suerte de la competencia a los más ineficientes. Las sucesivas crisis desde inicios de los ‘80 mostraron que, a pesar de esto, la acumulación de capital en la Argentina no logró generar sectores competitivos (salvo puntuales excepciones). En consecuencia, no ha conseguido desprenderse de los mecanismos compensatorios como la renta diferencial.

 

En conclusión, la defensa de la ilusión de la ISI es la visión apologética del pequeño capital ineficiente que opera en el país, que precisa constantes transferencias ya que es incapaz de sobrevivir frente a capitales más productivos. No es culpa del imperialismo que no dejó a la burguesía nacional desarrollarse (argumento que calza como anillo al dedo a esta burguesía para continuar recibiendo subsidios). Es, justamente, lo máximo que puede dar la acumulación en los marcos nacionales. Bajo las condiciones actuales, en las cuales la brecha con los países más productivos se ha ampliado, el planteo de retornar al período de la ISI es reaccionario: como ocurrió durante los últimos años por los excepcionales precios de la soja, la transferencia a estos sectores de la burguesía se convierte en un inmenso despilfarro de riqueza (generada por los trabajadores), sin horizontes ciertos de conseguir una inserción competitiva. La solución de problemas ya crónicos sólo puede venir por la concentración de los medios de producción en manos de la clase obrera, de manera que supere los estrechos límites de la escala nacional. La consigna de los Estados Unidos de América Latina cobra, a la luz de este análisis, una importancia fundamental.

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Fuente: http://razonyrevolucion.org/fantasias-del-pasado-que-fue-y-que-no-fue-la-industrializacion-por-sustitucion-de-importaciones

 

 

Discutamos junto a  Rolando Astarita: Es de destacar entonces que la industrialización (y la “argentinización”) de la economía, proclamada por el “Proyecto Nacional y productivo”, se realiza a partir del imbricamiento de grandes empresas agrarias, mineras y automotrices (Grobo, Cresud, Molinos, Monsanto, Barrick Gold, Vale, Ford, John Deere, Fiat) con el mercado mundial. Por encima de los discursos, se impone la lógica de la internacionalización del capital. Queda claro, por lo tanto, lo que se está demandando cuando se levanta la consigna de “profundizar el modelo”.

 

Economía argentina, coyuntura y largo plazo (I)

13 de agosto de 2012

Por Rolando Astarita

 

En esta nota vuelvo sobre la desaceleración de la economía (ver aquí), con algunos datos nuevos, pero esencialmente analizo la cuestión en el marco del largo plazo y el tipo de crecimiento que hubo desde 2002. Dada su extensión, he dividido la nota en dos partes.

 

La desaceleración
Los últimos datos del Indec indican que estamos en presencia de una pronunciada desaceleración de la actividad económica. En el siguiente gráfico se puede ver la variación porcentual del estimador mensual de actividad con respecto a igual mes del año anterior, entre mayo de 2011 y abril de 2012.

Agreguemos que la tasa de desocupación aumentó del 6,7% en el último trimestre de 2011 al 7,1% en el primero de 2012, con un descenso de la población activa, del 46,1% al 45,5% entre esos períodos; esto significa menos cantidad de gente buscando trabajo. El Ministerio de Trabajo reconoció, en agosto, que se estancó la creación de empleo. En el primer trimestre de 2012 el PBI creció el 5,2% con respecto a igual período de 2011; en términos anualizados, el crecimiento fue del 3,6%, y debe tomarse en cuenta que hay un arrastre estadístico del 1,6%. de 2011. Todo indica que el crecimiento en el segundo semestre será más débil que en el primero. Las importaciones de bienes de capital disminuyeron, en junio de 2012, un 38% con respecto a igual mes del año anterior; puede estar reflejando una caída importante de la inversión. El consumo también se debilitó; las ventas minoristas en junio cayeron 6,8% con respecto a junio de 2111 (CAME); aunque luego repuntó, como consecuencia de los aumentos de las paritarias, y también porque la compra de bienes de consumo durables se ve como un refugio frente a la inflación. Con todo esto a la vista, si bien no hay elementos como para decir que se haya entrado en recesión (dos trimestres seguidos con crecimiento negativo), se puede afirmar que es fuerte el freno del crecimiento.

Explicaciones

El Gobierno y sus defensores explican que la desaceleración no se debe a debilidades del modelo, sino a la crisis internacional, ya que “el mundo se nos vino encima”. Pero el argumento es débil. Como señalan los críticos, la economía mundial está creciendo al 3,5% (según el FMI, junio 2012). En 2009 la economía mundial se contrajo el 2,2%, y la de los principales socios comerciales de Argentina un 0,4%; pero la economía argentina creció 0,9% (según el Indec). ¿Por qué debía caer en 2012, con la economía mundial creciendo al 3,5%?
Los partidarios del Gobierno responden que Argentina se ha visto muy afectada por el freno de las importaciones de automóviles por Brasil, y por la sequía, que no permite aprovechar el aumento de la soja. Hay elementos de verdad en esto. Según la Asociación de Fábricas de Automotores, debido a la caída de la demanda en Brasil, las exportaciones de vehículos disminuyeron un 28,4% en el primer semestre de 2012 con respecto al mismo período de 2011. La fabricación de vehículos automotores bajó 14,2% en el primer semestre de 2012, con respecto al primero de 2011; y un 30,9% en junio de 2012 en relación a junio de 2011. Dado el peso de la industria automotriz en la economía, el efecto recesivo es indudable. Por otra parte, durante la campaña 2011-2 hubo una disminución en la producción de unos 15 millones de toneladas entre maíz y soja, debido a la sequía. Además, buena parte de la cosecha se vendió a precios menores que los actuales. Esto explica que las exportaciones de productos primarios tuvieran, en el primer semestre, una caída por precios del 1%. En junio, y en términos anualizados, las exportaciones de productos primarios cayeron un 15%, tanto por precios como por cantidades. En definitiva, dicen los K-partidarios, los problemas son externos, crisis mundial en primer lugar, sequía en segundo término.
Los críticos retrucan señalando que otros rubros se han desacelerado, o están disminuyendo: la industria alimenticia y tabaco creció, a junio de 2012, el 2,8% con respecto a igual acumulado del año anterior; la textil disminuyó el 1,8%; papel y cartón, y edición e impresión aumentó 2,1%; refinación de petróleo bajó 1,6%; e industrias metálicas básicas descendió 1,7% (todos los datos son del Indec). La caída de la construcción tampoco puede explicarse por la crisis mundial; ni el aumento del déficit de la balanza energética. Pero los defensores del Gobierno explican que no hay problemas de fondo, y que a partir del segundo semestre las cosas irían mejor. En Brasil habría recuperación de la demanda en el segundo semestre. Y en 2013 se harán sentir los efectos del alto precio de la soja; el precio de la oleaginosa aumentó casi un 60% desde diciembre de 2011. Si las condiciones climáticas lo permiten, la cosecha alcanzaría los 55 millones de toneladas, y podría haber un ingreso extra de 5300 millones de dólares en 2013. El Gobierno podría recaudar entonces 8600 millones de dólares por derechos de exportación (Iaraf, “Informe económico” 170, julio 2012). O sea, el mundo ya no se nos caerá encima. Si bien todo esto es real, existen de todas maneras muchos elementos para concluir que la economía se ha desacelerado de manera muy fuerte, y esto no se explica solo, ni principalmente, por los factores externos.

Crecimiento y problemas crecientes

La discusión sobre la coyuntura hay que enmarcarla en la dinámica de la economía argentina desde 2002. Los defensores del gobierno señalan repetidamente que Argentina creció a “tasas chinas”, y éste es un elemento real. Desde el primer trimestre de 2002 hasta el primero de 2012, el PBI aumentó un 103% (tomamos como punto de partida 2002 porque cuando Kirchner asumió la presidencia la economía ya estaba creciendo a una tasa muy alta, un 7,7% en el segundo trimestre de 2003 contra igual período de 2002).
Con la recuperación bajó la desocupación, desde el pico del 21% durante la crisis, al 7% actual; también la pobreza, que había alcanzado casi al 60% de la población en 2002, disminuyó al 22% que calcula hoy la UCA. En estos 10 años hubo importantes excedentes comerciales, de manera que se pudo evitar la tradicional restricción que tenía la economía argentina por el lado de la balanza de pagos, al tiempo que se bajaba el nivel de endeudamiento. La deuda externa disminuyó del 165% del PBI, después del estallido de la convertibilidad, al 42% en la actualidad. Aunque influyen las variaciones del tipo de cambio (hasta diciembre de 2001 representaba el 55% del PBI), es un hecho que la deuda hoy representa una carga mucho menor que en los 80 y 90 para la economía. Asimismo, crecieron las reservas internacionales. Todos estos datos están mostrando que asistimos a una fase expansiva del ciclo económico relativamente prolongada.
En otra nota, hemos planteado que este ciclo se corresponde con un proceso similar que ocurrió a nivel de América Latina en la última década (ver aquí). No se puede entender el apoyo que ha recibido el gobierno de los Kirchner (o el de Lula o Bachelet) si no se parte de reconocer esta situación. En última instancia, la tesis, tan repetida en 2001 y 2002, de que la crisis argentina era “sin salida”, tiene sus raíces en una incomprensión de la dinámica del modo de producción capitalista. Sin embargo, en los últimos años se encendieron luces amarillas en el “modelo”. Veamos:
a) desde hace tres años, por lo menos, el sector privado no está generando empleo neto. El desempleo juvenil alcanza al millón, y desde 2009 se multiplicó por cuatro el número de jóvenes que reciben subsidio por desempleo;
b) en los últimos años los niveles de pobreza se han mantenido en torno al 22% (UCA, CTA y otros estudios no oficiales). Esto significa que se ha mantenido muy alta la cantidad de pobres estructurales;
c) el balance fiscal, que en 2004 fue positivo por casi el 4% del PBI, en 2011 fue negativo por el 1%, y en 2012 sería también negativo. Los subsidios al transporte público, y al consumo de gas y electricidad, representan en 4% del PBI;
d) el tipo de cambio real se apreció. Según Cepal, el tipo de cambio multilateral estaría apreciado un 30% con respecto al promedio 2003-2012. Desde hace años, las  importaciones crecen a una tasa mayor que las exportaciones, a pesar del alto precio de las materias primas. Entre 2004 y 2010, medidas en dólares, aumentaron en 229% y las exportaciones en 144%; entre 2010 y 2011 las importaciones aumentaron 30,8% y las exportaciones 23,7%. El tipo de cambio alto fue clave en el “modelo” K.

El problema que subyace a estas evoluciones reside en la acumulación, y se sintetiza en que desde inicios de 2008 hubo una fuerte salida de capitales, de unos 60.000 millones de dólares (21.000 millones en 2011). Esto explica por qué, a pesar del excedente comercial, las reservas internacionales han bajado en los últimos meses: casi un 14% entre junio de 2011 y agosto de 2012. Además, otra parte del excedente (por caso, de la renta de la tierra) se ha estado invirtiendo en construcción y propiedad inmobiliaria. Por lo tanto, una enorme masa de plusvalía no se reinvierte productivamente en el país. Pero la clave del desarrollo capitalista es la acumulación de capital, esto es, la reinversión de la plusvalía (el fruto de la explotación del trabajo) en medios de producción y fuerza de trabajo, para obtener más plusvalía. De aquí también que no se hayan superado los rasgos estructurales básicos de la dependencia.

 

¿Cuánto cambió la economía?

Mucha gente está convencida de que a partir de 2003 Argentina pasó de un modelo agrícola y financiero, a un modelo productivo sustentado en la industria. Las cifras de algunas ramas industriales parecen avalar esa creencia: Entre 2003 y 2011 la producción de heladeras creció 451%, la de lavarropas 239% y cocinas 248%. La industria textil aumentó su producción un 150%. La fabricación de productos manufacturados de marroquinería y cueros se incrementó 60% en dólares. La de juguetes un 140%. La producción de la industria farmacéutica creció un 153%, y un 191% sus exportaciones. La metalmecánica aumentó su producto el 180% y el empleo 109%. La producción de vehículos automotores, la estrella de la industria, se incrementó un 488%; y el empleo un 213%. La industrialización de la soja creció 54% desde 2003 a 2012; la capacidad instalada del polo aceitero aumentó 100% en el mismo período. (datos Ministerio de Industria). En biocombustibles hubo una inversión de unos 1000 millones de dólares en los últimos años. En términos generales, se puede decir que a partir de la devaluación del peso en 2001, los sectores productores de bienes transables industriales se han visto beneficiados por el aumento de sus exportaciones, y sobre todo, por la sustitución de importaciones. Éste es el elemento de verdad que tiene el discurso K sobre el “modelo industrialista”.

Es indudable, además, que este crecimiento constituye una fuente importante de legitimidad y consenso para el Gobierno. Sin embargo, no implicó un cambio cualitativo de la estructura productiva global del país. Para verlo, tomamos como puntos de comparación 1998 (el año previo al inicio de la crisis) y 2011. En ese lapso, la participación de la industria en el PBI aumentó un punto porcentual: en 1998 era del 17,8%, en 2011 fue del 18,8%. No es un cambio significativo. En algunos medios académicos “progre-izquierdistas” circula la idea de que los 90 fueron años de “acumulación financiera” por oposición a los 2000. Sin embargo, la participación en el PBI del sector bancario y financiero fue un poco superior en 2011 con respecto a 1998. En 1998 la suma de la participación de la intermediación financiera y de los servicios de intermediación financiera era 5,1%, en tanto que en 2011 fue 6%. Ya hemos visto, por otra parte, que la participación de la industria no fue significativamente superior.

Sí aumentó la participación de los sectores productores de bienes y servicios en el PBI: en 1998 fue del 32,1%, y en 2011 del 37,9%. Es una suba importante, de casi 6 puntos porcentuales. Sin embargo, se debe principalmente al aumento de la participación de sectores productores de bienes con bajo valor agregado: minas y canteras incrementó su participación en el PBI del 1,4% al 3,1%; y agricultura, ganadería y sivicultura pasó del 5% al 9,5%. Agreguemos que la participación de la construcción se mantiene en poco más del 5%, en tanto disminuye la participación de electricidad, gas y agua del 1,9% al 1% (pero en este último ítem, a precios constantes de 1993, la participación se mantiene estable en torno al 2,3%).

El peso de actividades de bajo valor agregado también se refleja en la estructura de las exportaciones. En 2010 el 23,6% de las exportaciones estuvo compuesta por productos primarios, el 33,2% por manufacturas de origen agropecuario (MOA), el 34,1% por manufacturas de origen industrial (MOI) y el 9,6% fueron combustibles y energía. En 1998 eran, respectivamente, el 25%, 33,1%, 32,6% y 9,2%. O sea, hubo un aumento de la participación de las MOI, pero no se modificó sustancialmente el alto peso de productos primarios, y de las MOA de poco valor agregado.

Para verlo de otra manera, digamos que el complejo oleaginoso representó, en 2011, el 26,2% de las exportaciones totales (el sojero el 24,5%); y el cerealero el 11,2%. El 75% del valor exportado por el complejo agroindustrial (31 cadenas agroalimentarias) está compuesto por commodities. Esto explica por qué la economía argentina es tan dependiente de factores climáticos (las lluvias en Argentina y EEUU). Por otra parte, las exportaciones de vehículos automotores representan el 39% de las MOI (el complejo automotriz representó, en 2011, el 12,7% de las exportaciones totales). Además, están muy concentradas en el Mercosur, esto es, en Brasil. En 2011 las exportaciones de vehículos y chasis al Mercosur representaron el 76% del total. Es que la apreciación del real (a pesar de su depreciación reciente, todavía está apreciado con relación al dólar un 20%, aproximadamente) contribuyó a mantener competitiva a la industria automotriz argentina, a pesar de la apreciación del peso contra el dólar y el euro. De aquí la “Brasil-dependencia” de las exportaciones argentinas de MOI. Esto también explica el peso de la industria automotriz en la economía argentina.

Es de destacar entonces que la industrialización (y la “argentinización”) de la economía, proclamada por el “Proyecto Nacional y productivo”, se realiza a partir del imbricamiento de grandes empresas agrarias, mineras y automotrices (Grobo, Cresud, Molinos, Monsanto, Barrick Gold, Vale, Ford, John Deere, Fiat) con el mercado mundial. Por encima de los discursos, se impone la lógica de la internacionalización del capital. Queda claro, por lo tanto, lo que se está demandando cuando se levanta la consigna de “profundizar el modelo”.

Por otra parte, durante años el Gobierno negó que hubiera problemas en la producción de gas y petróleo. En 2012 tuvo que admitirlos. Según datos oficiales, entre 1998 y 2011 la producción de petróleo se redujo en 15,9 millones de metros cúbicos y entre 2004 y 2001 la producción de gas disminuyó en 6,6 miles de millones de metros cúbicos. Las reservas de petróleo cayeron 11% y las de gas 43% entre 2003 y 2010. Como resultado, en 2011 Argentina tuvo un saldo negativo en la balanza comercial de hidrocarburos de 3.029 millones de dólares. El déficit se agrava este año. En el primer semestre de 2012 se importaron combustibles y lubricantes por 4983 millones de dólares; es un aumento del 16% con respecto al primer semestre de 2011. De la misma manera, las dificultades que están experimentando empresas eléctricas, y los cortes frecuentes de suministro, están evidenciando también problemas estructurales graves. Lo mismo podemos decir del transporte; por ejemplo, los ferrocarriles (ver aquí). El déficit comercial de la industria y energético, las falencias del transporte, el peso que continúan teniendo los productos primarios o de poco valor agregado en el PBI y en las exportaciones, no pueden atribuirse a la crisis mundial. Tampoco la salida de capitales: en 2011 Argentina tuvo un movimiento neto de capitales de -17.600 millones de dólares, en tanto Brasil experimentó un ingreso neto de 282.900 millones de dólares (dato de Cepal). Los problemas tienen sus raíces en cuestiones vinculadas con la acumulación de capital, que trataremos en la segunda parte.


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Economía argentina, coyuntura y largo plazo (I)

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2012/08/13/economia-argentina-coyuntura-y-largo-plazo-i/

 

 

Revisemos la coincidencia entre distintas izquierdas locales y kirchneristas en "que es posible poner el Estado (¿y el gobierno?) al servicio del control de precios, y en un sentido beneficioso para los explotados y oprimidos". También Cristina Fernández, durante su presidencia, prometió un capitalismo "serio".

 

 

Control de precios y capitalismo “razonable”
12 de febrero de 2014

 

Por Rolando Astarita

 

Por estos días, en Argentina, circula la idea de que se puede frenar la inflación con un adecuado control de precios del Estado, ayudado por el pueblo. Con matices, la propuesta del control de precios es un común denominador de la izquierda local: partidarios del “socialismo de Estado”, nacionalistas de izquierda, sindicalistas progresistas, economistas de izquierda y toda clase de “amigos del pueblo” son entusiastas defensores de la idea. Algunos se consideran cercanos a Marx; otros, más prácticos, se inspiran en la experiencia chavista. Sin embargo, a todos los une la convicción de que es posible poner al Estado (¿y al gobierno?) al servicio del control de precios, y en un sentido beneficioso para los explotados y oprimidos. Por su parte, la presidenta Cristina Kirchner también convocó a la tarea; y en la misma vena, los integrantes de la kirchnerista Carta Abierta se ofrecieron a ir a los supermercados, planilla en mano, a combatir a la antipatria. Podemos decir entonces que estamos ante un “frente de unidad de acción”, de hecho, para imponer el manejo de los precios y torcerle la mano a los “oligopolios y especuladores” (que son cipayos, para colmo). En todo esto subyacen ideas concatenadas. Así, se piensa que:
a) los precios son manejados a voluntad por un “puñado de formadores de precios”, los grandes grupos económicos concentrados;
b) de manera que la inflación y la devaluación es obra de esos grupos (el sistema capitalista no tiene que ver en esto);
c) pero, felizmente, el Estado (incluso cuando se admite su carácter capitalista) puede ubicarse por encima de las contradicciones de clase, a condición de que el pueblo “presione”;
d) de manera que los precios pueden manejarse convenientemente, siempre que exista la presión necesaria desde el polo Estado + pueblo;
e) además, dada la concentración de la economía, basta controlar al puñado de grandes grupos para acabar de raíz la inflación.

Los más optimistas agregan que con el control de precios, y algún otro control (del comercio exterior, por ejemplo) se podrían aumentar los salarios, sin que se escaparan el dólar ni la inflación, con lo que resultaría una economía que, si bien capitalista (no todo es perfecto en la vida), sería bastante aceptable para los asalariados.

 

Propuesta sin bases sólidas

El principal problema del programa anterior es que está en las nubes. Es la visión característica del pequeño burgués que sueña con un capitalismo “razonable” (cuya clave de bóveda son las ganancias “razonables”), en que los trabajadores, con un poco de presión, y la colaboración del Estado, no padezcan las calamidades que derivan de las contradicciones objetivas del actual modo de producción. Son varias las razones que llevan a concluir que esta propuesta es pura ilusión ideológica.

Por otra parte, están la historia y la evidencia empírica. Han habido muchas experiencias de controles de precios, y los resultados nunca fueron los que pretenden sus defensores. Al vuelo, cito algunos casos: el control de precios del franquismo, en España; el de Onganía, con su plan de estabilización; el de Nixon, en EEUU, en los años 1970; el de Perón en 1973-4. Y por estos días, en Venezuela. ¿Cuál ha dado resultado? Se puede admitir que por un lapso de tiempo los controles lograron, a veces, moderar la inflación, pero nunca torcieron la tendencia, que termina imponiéndose. Nótese también que los controles no son patrimonio exclusivo de gobiernos izquierdistas.

Pero además, los controles de precios no solucionan ningún problema que tenga que ver con la acumulación y el desarrollo de las fuerzas productivas. Si los capitales no invierten -y en tanto esté vigente el modo de producción capitalista, la inversión es decisión de los capitalistas-, el control de precios es impotente para revertir la situación. Lo sucedido en Argentina en la última década en energía o ferrocarriles, para tomar dos casos importantes, es ilustrativo. Más clara todavía es la experiencia en Venezuela, del capitalismo estatal dirigido por el chavismo (véase aquí, por ejemplo).

 

¿Colaboración de clases para un capitalismo “razonable”?

Sin embargo, y esto es lo más importante, la propuesta que estoy analizando sí tiene un sentido político e ideológico, y éste es negativo. Es que una vez aumentada la diferencia entre precios (y dólar) y salarios, los controles sirven para desactivar los reclamos sindicales e inducir a los explotados a “cooperar” con el Estado, el gobierno y el capitalismo “no cipayo, no monopólico, no especulador”. En las condiciones de dominio del sistema capitalista, llamar a los trabajadores a que pongan el hombro, es convocar a la colaboración de clases. Lamento que gente de izquierda, que incluso se considera marxista, esté embarcada en esta campaña.

Vinculado a lo anterior, y desde un punto de vista ideológico general, la propuesta también inculca la idea de que el sistema capitalista puede funcionar bajo una suerte de “control de los trabajadores”, provisto que estos ejerzan la conveniente presión. Estamos ante la ilusión de que los capitalistas “se van a portar bien” si están bajo la atenta vigilancia de activistas y militantes populares. Es la perspectiva de un capitalismo idílico, que nunca existió, ni puede existir. Subrayo: no puede existir porque en el sistema capitalista rige la propiedad privada. En tanto subsistan estas relaciones de producción –propiedad privada sobre los medios de producción y de cambio- será imposible manejar los precios y el mercado. Los precios, en última instancia, son regidos por los tiempos de trabajo socialmente necesarios; no son una creación artificial. Al lector interesado en profundizar, le recomiendo leer el capítulo 1 de El Capital. Este texto es para pensar política sobre bases científicas, y poder ver por detrás del fetiche mercantil.

Por otra parte, en la medida en que las economías se hacen más complejas, en que aumenta la interdependencia, se pone más en claro que el control tiene patas extremadamente cortas. Para que esto no quede como afirmación dogmática, hagamos un sencillo ejercicio. Tomemos la idea, que se repite a cada rato, de que los precios deben establecerse según una ganancia “razonable” (expresión del ministro de Economía argentino; también del presidente Maduro).

Pero… ¿cuánto es “razonable”? ¿10%, 20%, 25%? ¿Cómo se calcula esa tasa de ganancia “razonable”? ¿Por qué del 20% y no del 10% o del 30%? Además, ¿es tasa de rentabilidad sobre capital invertido, o se calculan precios teniendo en cuenta los márgenes de venta? En cuanto al capital invertido, ¿cómo se lo calcula? ¿A costos de reposición, o a precios históricos? Además, ¿se tratará de una tasa de ganancia igual para todas las ramas, o habría diferenciaciones, según las perspectivas de crecimiento de las ramas? Dentro de las ramas, ¿las tasas de ganancia deberían ser iguales para todas las empresas, sin importar su productividad? ¿Y qué se hace con las que gozan de economías de escala? En lo que atañe a los salarios, ¿deben adecuarse de manera que todas las empresas tengan las mismas tasas de rentabilidad, o al revés, hay que partir de salarios iguales (digamos, para los trabajos simples) en todas las ramas? Pero en este último caso, las tasas de ganancia no podrían igualarse. Y si se decide por la primera opción, los salarios no pueden ser iguales. ¿Cómo se arreglan estos embrollos desde el Estado “popular capitalista”? Menudos problemas, pero hay más. Por caso, las amortizaciones; ¿las establecemos iguales para todos los capitales? ¿Y a qué tasa? ¿Hay que buscar una  “razonable”? Por otra parte, ¿cuántos son los beneficios que se permiten redistribuir a los accionistas, y cuántos los que se reinvierten? ¿Cómo se establece esa división? ¿También tiene que ser “razonable”? ¿Es igual para todas las ramas?

 

Advirtamos que con esto sólo estamos en los inicios del asunto, porque también hay que determinar cuál es la tasa de interés “razonable” que deberán pagar las empresas por endeudarse (¿y cómo se diferenciarán estas tasas, si las tasas de ganancia no convergen?); y las tasas de interés “razonables” para los consumidores; así como las rentas inmobiliarias “razonables” (afectadas por locaciones desiguales); como las primas “razonables” para los seguros. Sin olvidarnos, por supuesto, del tipo de cambio “razonable”. Al respecto, ¿habrá que adecuarlo por tipo de producto, para que todo esté “razonablemente” parejo para el pueblo? Y no nos olvidemos de los impuestos internos, ni de las tarifas aduaneras, que también deberían ser adecuados, para que nada se salga del cuadro “razonabilidad”. Y la lista sigue: ¿cuáles son los márgenes “razonables” de los intermediarios comerciales? ¿De las comisiones de las agencias inmobiliarias? ¿Y las tarifas “razonables” por servicios de abogados, médicos, contadores, etc., etc.? ¿Y del sector financiero?

 

Sin embargo, alguien podría argumentar que, aun reconociendo las dificultades del asunto, si se establecieran los precios “razonables”  de los “grandes formadores de precios”, todo lo demás se ajustaría por obra de los “mercados populares”, controlados por militantes populares, con la colaboración de capitalistas populares, bajo la supervisión del Estado popular y sus funcionarios populares. Claro que en ese hipotético caso habría que detectar a los “formadores de precios”. Y aquí se tropieza con la interdependencia entre las ramas. Para verlo, tomemos una matriz de insumo producto, conformada por 300 ramas, donde cada una provee insumos básicos (lo que los economistas llaman una matriz no descomponible). Esto es, la industria del petróleo, por caso, recibe insumos de las ramas del acero, de la de máquinas herramientas, del pan, del vestido y otros bienes de consumo (porque el petróleo contrata obreros), del gasoil; y a su vez, la industria del petróleo provee, directa o indirectamente, insumos a todas las demás. ¿Por dónde empezar? ¿Cómo individualizar las, supongamos, 10 industrias formadoras de precios? Para bajarlo a tierra: cuando YPF, bajo control del Estado “nacional y popular”, aumenta las naftas un 40% en un año, ¿lo hace porque es formadora de precios, o porque los precios de los insumos se le imponen? La realidad es que en un sistema de interdependencia, cada empresa (y cada rama, en última instancia) de la matriz básica es “formadora” porque a su vez recibe precios “formados”.

Pero además, lo anterior todavía es estático, no es más que un “corte transversal”. El sistema capitalista es dinámico; constantemente están cambiando las productividades por sectores, las tecnologías, las necesidades; la competencia externa se hace sentir, las clases sociales son dinámicas, y también los conflictos. ¿Cómo se mantiene todo esto en un equilibrio que permita la reproducción de las razones cuantitativas “razonables” establecidas? ¿De qué manera los controles populares pueden operar sobre esto, en tanto las decisiones de inversión continúan en manos de los capitalistas? Claro que en el mundo del reformismo, el capitalismo con precios bajo control popular (y comercio exterior, tipo de cambio y bancos convenientemente vigilados), habrá eliminado la anarquía de la producción (¿o la ley del valor no impone una regulación anárquica?)  y con ella, también las crisis. Es el sueño supremo. Como decía Marx, quieren eliminar los males del sistema, sin acabar con el sistema. Sobre esta tontería se construye toda la propuesta.

 

Superación del mercado, una cuestión social y política 

Naturalmente, con esto no estoy diciendo que el mercado no se puede superar. El mercado se puede superar, pero ésta es una tarea histórica, que sólo podrán acometer sociedades altamente evolucionadas, que hayan dejado muy atrás la producción basada en la propiedad privada de los medios de producción. En tanto esto no suceda, el mercado no puede superarse. Incluso una revolución socialista, en la que los trabajadores efectivamente tengan poder, deberá avanzar muy lentamente en su ofensiva contra el mercado. No es una cuestión técnica; tampoco se trata de un obstáculo que se pueda saltar con “apoyo popular” o “movilización popular” en tanto estemos en los marcos del sistema capitalista. Ni siquiera el régimen de la URSS, con cientos de miles de empleados abocados a la planificación (burocrática), y estando la industria, el transporte, la banca, el comercio y buena parte de la producción agrícola nacionalizadas, pudo eludir los rigores de la ley del valor trabajo. ¿Cómo se puede sostener entonces que se pueden manejar los precios desde el Estado capitalista? Alguna vez Lenin dijo algo tan simple como fundamental: para controlar hay que tener poder. Si no tengo poder, no controlo. Los capitalistas controlan porque tienen poder económico, y ese poder económico se asienta en la propiedad privada. El Estado, en tanto subsista esa base, no puede no ser capitalista. Y el mercado no puede no responder a las leyes de la producción capitalista. No hay “control” popular por encima o por fuera de estas constricciones. Un análisis materialista tiene que empezar por la base. Son las contradicciones sociales las que mueven, en última instancia, a las clases sociales. Estamos en el ABC del marxismo.

Una vez más, repito lo que dije alguna vez en este blog: hay que aprender a luchar sin ilusiones (aquí).  No se gana nada prometiendo paraísos que sólo existen en la imaginación. Aunque quienes prometen sean personas bienintencionadas y deseosas de ayudar a la humanidad. No es una cuestión de voluntad, sino de relaciones sociales objetivas.

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Control de precios y capitalismo “razonable”

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2014/02/12/control-de-precios-y-capitalismo-razonable/#more-4404

En consecuencia,las izquierdas, revisemos conceptos y principios de tanta importancia para nosotros que los convertimos en consignas pero, en verdad, nos apartan de reflexionar e investigar cuáles son sus contenidos y sentidos actuales. Ejemplifiquemos sobre qué nos explica el profesor universitario Rolando Astarita:

 

La izquierda y el no pago de la deuda
4 de julio de 2014

Por Rolando Astarita

 

(….)El error de fondo

El problema que subyace a este planteo de la izquierda radical es que cree que la deuda involucra la “liberación nacional”. Esto es, piensa que la deuda sería un mecanismo de dominación neocolonial, y por lo tanto el no pago sería una medida de soberanía, del tipo “segunda independencia”. La realidad es que no hay nada de esto. La deuda es una consecuencia natural de los mecanismos de acumulación capitalista bajo determinadas condiciones de capitalismo económicamente subdesarrollado y dependiente.

 

Para ponerlo de manera sencilla: si se deja de pagar la deuda, pero sigue la fuga de divisas, esto es, si continúa siendo débil la acumulación ampliada de capital, no hay manera de que las cuestiones de la deuda no vuelvan a aparecer.

Por eso también es ingenuo creer que porque no se pague deuda van a subir los salarios, o las asignaciones para salud o educación popular. ¿Por qué no decir que habrá más dinero para el enriquecimiento del lumpen encaramado al Estado, para la fuga de divisas, y para seguir lucrando a expensas del pueblo con negociados sin fin? De la misma manera, ¿por qué se piensa que con la estatización del comercio exterior las exportaciones e importaciones estarán “al servicio de las necesidades del pueblo”? ¿Desde cuándo las operaciones del Estado capitalista se ponen “al servicio del pueblo”?

Para que se vea desde otro punto de vista: si el 66% de la deuda es interna (el Tesoro con el Banco Central, el Nación y ANSES), y si además buena parte de la deuda está en manos de tenedores argentinos, ¿cómo se puede decir que está involucrada una cuestión de soberanía nacional?

 

Por otra parte, también es un sinsentido pensar que los intereses de la burguesía argentina (o de cualquier otra) pasan por el fomento de un capitalismo puramente “nacional”, cerrado de puertas adentro. El capitalismo en un solo país es imposible; el capital es “internacionalista” por naturaleza, y ningún capital vive de espaldas a los necesarios vínculos con el capital mundializado, en todas sus formas. Puede haber, a lo sumo, algún arresto de “estatismo nacional”, pero que en estas épocas de globalización será tan breve como vacío de contenido.

 

Por eso no tiene sentido alentar la más mínima esperanza en que, llevada por alguna lógica de “autodefensa nacional” la clase dominante (o alguna fracción de ella) entre en una dinámica anticapitalista. No le pidan peras al olmo. Si la clase capitalista argentina se beneficia de la explotación de la clase obrera argentina, y si para mantener esa explotación son esenciales sus vínculos con el capital financiero internacional, ¿por qué rayos la clase capitalista argentina va a tomar medidas anticapitalistas para combatir al capital financiero internacional?

 

En resumen, lo que está en juego hoy no son la “soberanía” ni la “patria”. La clase dominante argentina se endeudó con plena conciencia. Cuando dispuso tribunales internacionales de arbitraje, lo hizo porque pensó que era un buen negocio. Aquí no hay contenido real para una “causa nacional” por la deuda. Para que haya una “causa nacional” tendría que haber una relación de opresión, como sucede en las colonias. Pero no es lo que ocurre en Argentina. Para ponerlo con dos nombres de moda, los Boudou y los Lázaro Baez argentinos no están “oprimidos” por colonialismo alguno. Para ellos (y para todos los Macri, Scioli, Binner, Carrió, Massa, así como para todos los Rocca, Pescarmona, Bunge y Born, y similares) lo que está en juego son negocios, participación en ese botín que los marxistas llamamos plusvalía. Por eso la divisoria no pasa por “patria o buitres”, sino por la oposición de clases, entre explotados y explotadores. Querer unir a la clase obrera con la burguesía “nacional progresista” (supuestamente antiimperialista) detrás de la causa nacional del no pago de la deuda, es como querer unir el agua con el aceite.

 

El no pago de la deuda sólo tendrá un sentido progresista si es planteado desde un programa integral de transformaciones sociales y revolucionarias, decidido por los mismos productores directos, los trabajadores. Y para esto, hay que tener poder. De lo contrario, estamos ante palabrerío vacío.

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“La izquierda y el no pago de la deuda”

https://rolandoastarita.blog/2014/07/04/la-izquierda-y-el-no-pago-de-la-deuda/

 

 

Apreciemos la claridad de José Luis Ríos Vera. Nos sitúa en que "la crisis del sistema mundial capitalista agotó el periodo de alianza pluriclasista y no confrontación característico de estos gobiernos. En la actualidad experimentamos la radical ofensiva de la contrarrevolución en toda la región y la agresiva y militarizada reformulación geopolítica imperialista a nivel global".

 

 

El nuevo desarrollismo progresista en México: ¿Una transformación histórica sin cuestionamientos al capital?

19 de mayo de 2018

Por José Luis Ríos Vera

La crisis del capitalismo dependiente latinoamericano, vinculada a la crisis mundial del capital, agrava los conflictos de clase precipitando a nuestros pueblos al mayor deterioro de la soberanía y socavamiento de la democracia. Los impactos de la crisis en México, conducen a la guerra del capital contra el trabajo, lo que supone que las clases dominantes (locales y trasnacionales) no cedan ni un átomo de valor económico y político en el sistema de dominación. Paradójicamente, la izquierda en México afirma su proyecto de nación sobre la base de un nuevo pacto social y una reconciliación (ilusoria) entre todas las clases sociales.

En este cuadro consideramos necesario estudiar de modo crítico la experiencia de los gobiernos progresistas de América Latina, tanto sus exitosos alcances como sus profundas limitaciones. La crisis del sistema mundial capitalista agotó el periodo de alianza pluriclasista y no confrontación característico de estos gobiernos. En la actualidad experimentamos la radical ofensiva de la contrarrevolución en toda la región y la agresiva y militarizada reformulación geopolítica imperialista a nivel global.

Estudiamos tres gruesos planos económicos y políticos que aproximan el proyecto de nación del nuevo desarrollismo progresista en México con los proyectos ya experimentados de la izquierda brasileña en el periodo lulista (2003-2010-2016). Sustentamos estos tres planos en:

1) la afirmación de un proyecto de conciliación nacional y una política de no confrontación con las clases dominantes.

2) la búsqueda del crecimiento económico con transferencias de renta y políticas sociales sin cuestionamientos estructurales al patrón de reproducción del capital imperante caracterizado por la integración subordinada a la llamada “globalización neoliberal”.

3) una aceptación acrítica sobre la forma del orden político de dominación, su abdicación a cuestionar y transformar la forma del aparato de Estado, así como su renuncia a la organización política del poder popular de frente a la conquista de la hegemonía del poder político, más allá de los triunfos electorales.

Sobre la base de estos tres ejes vertebrales, sostenemos que existe en la izquierda institucional en México una incapacidad teórica y política por lograr lo que autoproclama como principal objetivo en su proyecto de nación: la transformación histórica de México.  

La carrera electoral

Las competencias electorales de nuestro tiempo tienen de común presentarse bajo el manto ilusorio de una carrera política en la que se dirimen distintas “alternativas” de orden sistémico. En México, la elección presidencial del 1º de Julio dista mucho de poner en juego una modificación estructural de este carácter. En términos económicos y políticos, evidentemente no se antepone un cuestionamiento estructural a la lógica del capital que de modo dominante tiñe a los conjuntos de relaciones sociales. Muy lejos nos encontramos de salir del “Estado de ideología única” tan a fin al sistema orgánico de reproducción sociometabólica del capital, el cual subordina “todas las áreas de la actividad humana, desde los procesos económicos más básicos, hasta los dominios intelectuales y culturales más mediados y sofisticados”. (I. Mészáros [1])

De un modo no tan evidente, en la elección presidencial tampoco se objeta de modo estructural la modalidad predominante de reproducción del capital que ha tomado forma en México desde hace más de tres décadas, esto es, el patrón de reproducción del capital vigente que se asocia coloquialmente con los términos de neoliberalismo y/o globalización

Debido a esto, no se pone en cuestión la propia forma político-estatal de dominación oligárquica y su imperante centralización de la toma de decisiones políticamente decisivas, la cual reposa en esta modalidad de reproducción. No hay una objeción radical de la forma político-estatal de dominación constituida dentro del sistema de democracia liberal sustentada en un régimen de partidos autodenominado “abierto”, “pluralista” y “tolerante”. Dentro de esta perspectiva, basta con las bases de una “democracia representativa”, en tanto principio de “legitimidad” (hoy en crisis) de este régimen de partidos de Estado, para acceder al aparato gubernamental y tomar decisiones, al tiempo que se asegura una forma sutil de exclusión y despolitización de las clases trabajadoras y populares así como de su incidencia política en los asuntos decisivos de la reproducción social.  

Crisis, acentuación de la dependencia y socavamiento democrático

El capitalismo dependiente en México, sustentado en las leyes de superexplotación [2] del trabajo y gran concentración del capital, así como en las formas de exclusión y desigualdad social que le subyacen, encierra de modo endémico los mayores problemas de soberanía y democracia política a lo largo y ancho de su entramado institucional. En términos estructurales, las relaciones de superexplotación del trabajo y dependencia (financiera, tecnológica-productiva, comercial, etc.) tienden a socavar las esenciales relaciones de soberanía y autodeterminación, de democracia y autodeliberación social, lo cual lleva a estos dos ejes de relaciones (dependencia/soberanía-democracia) a imponerse como lo que son, inconciliables al extremo.

Crisis y agotamiento del pacto social y la conciliación de las clases

Ahora bien, en épocas de crisis, la polarización de los intereses y objetivos que se juegan en la reproducción del capital en tanto modalidad de valorización y acumulación lleva a inviabilizar la “conciliación” capital/trabajo, al tiempo que tiende a profundizar el socavamiento de las bases formales de la democracia. Para muestra un botón.

En la primera década de 2000, el escenario de relativo crecimiento y bonanza económica por la venta de las materias primas y alimentos en América Latina -de la que también fue beneficiada la renta petrolera en México-, dio sustento a un periodo de conciliación entre las distintas clases y fuerzas sociales en algunos países. Este escenario desapareció con la “crisis interminable” del sistema mundial capitalista desplegada a partir de 2008-2009.

Esto fue constatado en Argentina y Brasil, y en general, para no ir más lejos, en los países de la región, que posterior a la irrupción de la crisis mundial han sido sometidos a la profundización de una ofensiva oligárquica autóctona junto al renovado intervencionismo del imperialismo estadounidense en la conocida forma de golpes de Estado “de nuevo tipo”.

La experiencia progresista brasileña es emblemática. A raíz de la crisis económica mundial (con los mayores impactos en el país sudamericano a partir de 2012), el pacto social colocado en el centro de la política brasileña en el periodo 2002-2010-2016 es hoy, a partir de una crisis política permanente, un pantanal que ha evidenciado la crisis terminal del régimen político (la Nova República). El Partido de los Trabajadores (PT), el mismo que sustentó en el periodo referido una alianza pluriclasista, se encuentra hoy en una crisis sin precedentes.

En los actuales tiempos de crisis y del imperialismo trumpista, no cabe la posibilidad de conciliación entre las distintas clases y fuerzas sociales en nuestros países. [3] En el actual marco del declive imperial, la presión hacia México vía “renegociación” del TLCAN bajo la clave geopolítica estadounidense frente a China, amenaza con las mayores pérdidas para los socios subordinados, lo que supone la acentuación de distintos mecanismos que lleven a las clases dominantes locales (y extranjeras) a resarcir sus pérdidas. Entre éstas destaca su ofrecimiento al imperio la superexplotación del trabajo y los recursos naturales energéticos como principales “activos” geoeconómicos para fortalecer la región de “América del Norte” frente a rivales geoeconómicos y geopolíticos. [4]

El déficit comercial estructural de Estados Unidos de más de medio billón de dólares en 2017 (566,600 md), ha sido motivo para el gobierno de Trump para implementar un proteccionismo unilateral e iniciar una guerra comercial en distintos frentes y sectores, para lo cual, el trumpismo viene cuestionando las reglas de la OMC y por lo mismo, se perfila a quebrantar el orden mundial de comercio, sin reparar en los propios efectos negativos en las tasas de crecimiento del comercio global y de la economía mundial en el marco de su crisis estructural. La economía mexicana, que tiene depositadas más de tres cuartas partes de sus relaciones comerciales con Estados Unidos, y cuyo desempeño económico se caracteriza por un cuasi estancamiento crónico (de 1980 hasta hoy, sólo se registra un minúsculo crecimiento en el PIB per cápita en los últimos años) tiende a exacerbar la espiral de la crisis.

La espiral de la crisis y la guerra del capital contra el trabajo en México

La reforma fiscal impulsada por Trump y aprobada en el Congreso de Estados Unidos en diciembre de 2017, que recorta de 35 al 21 por ciento la contribución empresarial, puede llevar a una huida de empresas y capitales de México hacia aquel país, lo que empuja a los grandes grupos económicos en México a exigir una contra reforma fiscal (altamente regresiva) [5] , así como lleva a organismos del gran capital como la OCDE, a presionar a los distintos candidatos presidenciables para que realicen una “segunda oleada de reformas estructurales”, dentro de las que se contempla la reforma fiscal. [6]

Derivado de la crisis de desindustrialización en Estados Unidos, el gobierno de Trump, sustentado en términos electorales entre las clases trabajadoras blancas y empobrecidas, pretende implementar procesos de “reindustrialización”, para lo cual, busca forzar a las grandes trasnacionales a que retornen sus inversiones y plantas industriales a los Estados Unidos [7] , lo cual se fortalece la amenaza de la caída de la inversión extranjera en México (ya estancada por la “incertidumbre” en la renegociación del TLCAN y el actual periodo electoral) y junto con ello, el desmantelamiento de los procesos productivos y mercantiles hegemonizados precisamente por las corporaciones trasnacionales estadounidenses.

El conjunto de estos procesos se ven agravados bajo la nueva y agresiva política monetaria adoptada por la Reserva Federal y su nuevo presidente, Jerome Powell, colocado por Trump, que bajo la tendencia del incremento de las tasas de interés, presiona a la fuga de capitales del país, capitales de los que la economía mexicana depende para financiar sus crónicos problemas de cuenta corriente de la balanza de pagos. Con la huida de capitales, se incide además en la devaluación del peso y el agravamiento de los problemas inflacionarios, lo que empuja al Banco de México a elevar aún más su tasa de interés, experimentándose con ello una parálisis de la economía, del empleo, una pauperización salarial, profundización de la precariedad laboral, entre otros problemas. Tal y como sucede actualmente en la crisis económica argentina, hoy con mucha mayor fuerza que ayer, las contradicciones y crónicos desequilibrios económicos en México, están sostenidos “con alfileres”.

Si bien existen otros argumentos, éstas son razones suficientes para que la oligarquía globalista y neoliberal revigorice sus posiciones y rechace por todos los medios ceder terreno en sus intereses y objetivos centrales ligados directamente al patrón de reproducción del capital vigente en México.

En tiempos de crisis, el capital se lanza a la guerra contra el trabajo y contra los derechos sociales y populares con vistas al prevalecimiento, reorganización y profundización de la actual modalidad de valorización del capital, que es lo que explica las exigencias de las clases dominantes (locales y trasnacionales) de salvaguardar (como se constata por ejemplo en la postura de la OCDE) el conjunto de reformas estructurales (laboral, educativa, energética, de telecomunicaciones, financiera, entre otras) impuestas en el denominado “Pacto por México” por los tres principales partidos políticos PRI-PAN-PRD desde el inicio de la presidencia de Enrique Peña Nieto en diciembre de 2012. [8]

En síntesis, con la crisis del capital a nivel mundial, éste exacerba su rechazo y hostilidad hacia los derechos sociales y colectivos. Despojo, privatizaciones, “libre mercado”, desocupación, precarización laboral, focalización de políticas “universales”, “autoprotección” social, son las variantes mediante las cuales el capital aplasta los intereses colectivos. Las necesidades e imperativos de la etapa actual del capital tienden a arrastrar las propias necesidades y derechos sociales fundamentales.

La búsqueda de una reconciliación (ilusoria) en México

En este contexto, paradójicamente, en México, el candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de la coalición de izquierda (MORENA-PT-PES) denominada “Juntos Haremos Historia”, centra su proyecto político y económico en la conciliación de todas las clases sociales. Ello además en un momento en el que las clases dominantes (fracciones políticas, poder ejecutivo, grandes empresarios, confederaciones patronales, grupos económicos locales y trasnacionales, medios de comunicación, autoridades electorales, etc., etc.,), han venido realizando enormes y multivariadas acciones (legales e ilegales) para aplastar y derrotar (sin olvidar los fraudes electorales de 2006 y de 2012 en los que contendió el mismo candidato presidencial) a las bases sociales y populares que éste también representa.

La izquierda progresista en México bajo los acordes de América Latina

La hegemonía casi absoluta de Estados Unidos en la economía y la política mexicana impide ver el contexto latinoamericano, particularmente, el balance crítico sobre la experiencia de los gobiernos progresistas y el momento álgido por el que atraviesan éstos en la etapa actual. De igual modo, el dominio del bloque en el poder en México y sus actuales proyecciones de poder para impedir el triunfo del candidato de la izquierda oficial y las tensas relaciones políticas que se vienen presentando, opacan los escenarios que han irrumpido en la región latinoamericana, impidiendo con ello entender importantes lecciones que se desprenden de las experiencias progresistas.

Para evitar la repetición de la historia, desde México, es de gran relevancia entender los procesos históricos que se vienen desenvolviendo en América Latina, por ejemplo:

1) los procesos de lucha social y rearticulación del movimiento popular que sustentaron los triunfos de los gobiernos progresistas; 

2) los alcances y limitaciones de estos gobiernos respecto sus proyectos de “desarrollo” e “inclusión social” subordinados a los procesos de reproducción del capital;

3) sus logros y errores respecto al papel que asumieron en el orden político-estatal, su posición asumida dentro del gobierno respecto al aparato de Estado y gubernamental;

4) los casos específicos de crisis, lucha social y restauración, junto a la ofensiva geopolítica del imperialismo estadounidense en la región, entre otros problemas importantes.

1. Tres planos aproximados entre los proyectos de la izquierda mexicana (MORENA) y brasileña (PT):

A continuación exponemos una serie de planteamientos que refieren sobre tres paralelismos aproximados que encontramos (salvando todos los matices) entre algunas posiciones y lineamientos económicos y políticos de la izquierda oficial abanderada por AMLO en México, con el proyecto neodesarrollista efectivizado en los gobiernos Lula y Dilma.

A razón de la crisis económica y política gestada en el periodo lulista (crisis neodesarrollista), junto con el viraje actual al Estado de excepción en Brasil, a nuestro juicio, no pueden servir de modelo a seguir en México, menos aún, bajo la experiencia brasileña manifiesta, no de una manera mecánica, esto es, como si la historia, aun la más cercana, no existiese.

Salvando las debidas distancias y contrastes, los paralelos generales que esbozamos entre el “proyecto” de la izquierda mexicana abanderada por el partido político MORENA y la experiencia efectiva de los gobiernos Lula en el periodo 2002-2010-2016, se refieren a:

1) Un proyecto sustentado en la conciliación de las clases sociales que da origen a un pacto social;

2) Un proyecto que busca el crecimiento económico con transferencias de renta hacia las clases populares excluidas, sin cuestionar de modo estructural las leyes y ejes predominantes del patrón de reproducción del capital (lo que no obsta para dejar de reconocer los matices localizados entre fracciones políticasneodesarrollistas y neoliberales ortodoxos, sea a nivel de la aplicación de distintas políticas económicas, como también a nivel de las corrientes que enfatizan el papel del Estado o el mito del libre mercado en el desenvolvimiento de la economía;

3) Vinculado a estos dos primeros lineamientos, se trata de un proyecto que soslaya la transformación de la forma del orden político de dominio y del aparato del Estado, lo cual se deriva de una incapacidad de organización de las clases trabajadoras, o incluso, de un deliberado papel del gobierno progresista de desorganización de las clases explotadas y subalternas, procesos que tienden a dejar de lado la imperiosa necesidad de crear y profundizar nuevas condiciones de participación política populares y democráticas que permitan sustentar transformaciones estructurales sustantivas.

1.1 El periodo Lulista: 2003-2010 y 2010-2016

Tres meses antes del balotaje electoral de octubre de 2002, Lula y su equipo dieron a conocer una “Carta al pueblo brasileño”, la cual fue conocida en Brasil como un momento clave de la afirmación (subordinación) de los compromisos “de negociación nacional” y de “respeto a los contratos y obligaciones del país” de los gobiernos Lula con el gran capital local y trasnacional. Como señaló Aloizio Mercadante, cercano a Lula (hasta la fecha) y colaborador en la redacción de dicho documento, en dicha carta:

"abdicamos públicamente de una estrategia de ruptura y asumimos el compromiso de una transición progresiva y pactada para el nuevo modelo de desarrollo [subrayado nuestro]. El compromiso con la estabilidad económica era presentado como innegociable y el régimen de metas inflacionarias, el cambio fluctuante, el superávit primario y el respeto a los contratos fueron claramente incorporados al programa de Gobierno". [9]

Importante es recordar que fue debido a una gran acumulación de fuerzas derivadas de las luchas obreras y populares contra la dictadura brasileña de los años 70´s y 80´s, de las cuales nacería el Partido de los Trabajadores (PT), junto con grandes Centrales obreras (CUT), o el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), así como también las luchas sociales contra el ciclo político neoliberal abanderado por el expresidente F. H. Cardoso en sus dos periodos de gobierno (1994-1998-2002), lo que permitió a Lula conquistar (después de tres candidaturas sin éxito 1989,1994,1998) la presidencia, y a lo largo de la cual encarnó el proyecto neodesarrollista del Brasil de “la conciliación nacional”, con Lula al frente como el “hombre de la conciliación” (R. Antunes, 2012[10] ).

Con la Carta referida y el triunfo del PT en 2002, se dio inicio al proceso que se conocería en Brasil como una “revolución pasiva a la brasileña” (Ruy Braga, 2010 [11] ), un proceso de “Hegemonía al revés” (F. De Oliveira, 2010 [12] ), o si se quiere, un “Estado semibonapartista” (R. Antunes, Ibid.), mismos que fueron hechos trizas por el gran capital a raíz de la crisis económica mundial y brasileña, particularmente mediante el golpe de Estado a Dilma Rousseff en mayo de 2016. Experiencias anteriores ya lo habían constatado: ¡Toda crisis agrava los conflictos de clase!

Cuatro elementos en común unían a estas conceptualizaciones señaladas sobre la forma económica y política brasileña urdida en el lulismo:

1.- Un bloque pluriclasista, sustentado en un “pacto conservador” (A. Singer, 2012 [13] ) entre las clases propietarias y las clases populares. O en otros términos, en la “fantástica alianza de los más ricos con los más pobres” (Salles, 2013 [14] ). Si bien la conciliación permitió gestionar compromisos entre las distintas clases y fracciones de clase dando forma a una alianza pluriclasista, a mediano y largo plazo, lo que ocurrió fue el agravamiento de los propios antagonismos. Lula como ningún otro agente estatal en la historia reciente de Brasil, logró cohesionar los dos polos del drama brasileño: por un lado, pudo gratificar como nunca antes a las distintas fracciones del capital local y trasnacional (financieras, agronegocio, industriales, comerciales), y por el otro, en el otro extremo, implementó políticas públicas de “distribución de renta” orientadas hacia las clases más empobrecidas. [15]

Se configuró de este modo un bloque en el poder conformado por las fracciones del capital fincadas en el agronegocio (soya, maíz, azúcar, carne, madera), en la minería, la agroindustria, la industria de transformación y de la construcción, todas ellas bajo la hegemonía del capital financiero. Estos sectores lograron un nivel de apoyo en las categorías más empobrecidas de la sociedad brasileña, trabajadores del subproletariado y campesinos, que por problemas de organización, lograron ser incluidos y canalizados por el Estado bajo una especie de fetichismo estatal. El papel de estos sectores de clase, en ningún momento materializaron una política que lograra imponer intereses de clase, esto es, no participaron en el bloque en el poder sino como piezas de apoyo (factores de legitimidad) a este bloque de dominio, y para lo cual, más allá de una retórica estatal, era transferida hacia estos sectores (sin organizarlos ni politizarlos) partes alícuotas de renta. [16]

2.- Importante por supuesto, es reconocer los avances y logros sociales del lulismo y la capacidad (aunque limitada) de las políticas sociales que logró establecer. Contemplando el primer periodo de Dilma, en el periodo lulista (2002-2014), se redujo más del 50% de la pobreza y dos terceras partes de la pobreza extrema. Se logró abatir la tasa de desempleo del 12.3% al 6.7% (2002-2010), pasando al 4.8% en 2014 (actualmente supera el 13%). El salario en estos periodos ascendió más del 80%. Se logró incrementar la tasa de formalización laboral en un 12% (2002-2012), equivalente a la creación de 18 millones de empleos formales, si bien el combate a la precarización laboral que cubre a cerca de la mitad de la población trabajadora ocupada, no correspondió a las necesidades del trabajador brasileño. Se llevaron a cabo importantes políticas sociales en materias sensibles como salud, educación, vivienda, etc. Los programas de “Minha casa, Minha vida”, Fome Cero (Hambre Cero), Bolsa familia, generaban y extendían el bienestar social de los sectores más desprotegidos de la sociedad brasileña.

Una vez que se dio paso a su primer periodo de gobierno (2002-2006), conocido en Brasil como el “tercer gobierno de F.H. Cardoso”, la preocupación por el crecimiento económico, distribución de renta y generación de políticas sociales (la “cuestión social”), se volvió una parte importante del lulismo, a tal punto que a partir de 2006 se discute con gran optimismo (acrítico) la entrada al “punto de inflexión” y al nuevo periodo “posneoliberal”. Curioso periodo “posneoliberal” que subordinaba el crecimiento y distribución de renta a un patrón exportador sustentado en la superexplotación del trabajo [17] , la generación de superávits comerciales, y la transferencia de enormes porciones de plusvalía al creciente endeudamiento público (superávit primario).

Los planteamientos del nuevo desarrollismo brasileño se inscribieron en referencia a “la cuestión social”. Los objetivos económicos fueron estrechamente vinculados a esta dimensión. Esta perspectiva asume al Estado como el necesario agente “inductor del desarrollo y del crecimiento”, que lleve a generar un cambio “cuantitativo” y “cualitativo” en su papel social.

Para el neodesarrollismo brasileño, lo social es el fundamento del crecimiento económico. Adecuadas políticas sociales conducen a la creación y expansión de un “mercado de consumo de masas”, lo que lleva a “una nueva dinámica para el crecimiento acelerado”. Estas nuevas políticas sociales, redistributivas y vinculantes al mundo del trabajo representan las bases de la aceleración tanto del mercado interno como de la acumulación.

Dentro de esta perspectiva, se buscó implementar “nuevos modos de regulación del trabajo”, entre los cuales se proyecte el crecimiento del empleo, la formalidad del trabajo, una nueva valorización salarial, seguro de desempleo, elevación de la renta del trabajo respecto a la renta nacional, así como también, nuevos modos de seguridad social y legislación laboral favorables al trabajo (M. Pochman: 2010 [18] ). Dentro de esta concepción del trabajo en este contexto “social-desarrollista”, se afirmaron los programas de redistribución de renta, con efectos en la disminución de condiciones de miseria y pobreza, se amplíen los niveles de vida y de consumo, así como se logre el ensanchamiento de la “clase media”. De este modo, el social-desarrollismo buscó extender la “inclusión social, con ampliación del consumo popular y reducción de la pobreza y de la desigualdad social” (Ibid.).

Como vemos, esta pretensión del “social-desarrollismo”, su énfasis en el mercado interno y en el crecimiento sostenido, pasan por los imperativos de construir políticas sociales que conduzcan a la “universalización de derechos económicos y sociales”.

No obstante, en el nuevo desarrollismo abanderado por el PT y su líder principal (Lula), en ningún momento propuso cuestionar los nudos de dependencia respecto al sector externo, el abandono al impulso a las exportaciones, la aceleración de la productividad frente a la “competencia global”, y menos aún se anteponían objeciones a la disciplina financiera impuesta por el capital financiero, lo que de conjunto trazaba los fuertes límites al “modelo de desarrollo”.

Uno de los ejes de la acumulación y reproducción de capital de la economía dependiente brasileña lo ha sido el agronegocio, una lógica de valorización que subordina la economía nacional a un patrón exportador de especialización productiva altamente regresivo, cuyas consecuencias en las poblaciones y comunidades desplazadas (fortalecimiento del latifundio), ecológicas, y en la industria de transformación, son altamente destructivas. Dentro de este patrón participan los procesos de extracción y exportación de materias primas y alimentos como ejes de la valorización, lo que condujo a la economía brasileña y sus procesos de primarización, a una mayor subordinación en la división internacional del trabajo.

La propuesta de la política social del modelo neodesarrollista en Brasil no se propuso romper con los límites marcados por los imperativos de la política fiscal y monetaria. Con el constante proceso de endeudamiento de la economía brasileña [19] , los pagos a la deuda y otros mecanismos de transferencias de riqueza no era posible establecer (sin fuertes confrontaciones) a la “cuestión social” como “eje estructural del crecimiento”, es decir, se hacía cada vez más difícil la aspiración social-desarrollista de “universalizar los derechos sociales” de una sociedad marcada por el drama de la explotación, la desigualdad y la exclusión. Pues sólo en el primer gobierno de Dilma Rousseff (2010-2014), alrededor del 45% del presupuesto federal (como promedio anual) fue destinado a los acreedores financieros. Año con año el pago de intereses de la deuda pública ascendía por las nubes, pasando de 27 mil millones de reales en 1994 para 500 mil millones de reales en 2015, lo que no tiene proporción con uno de sus programas sociales principales como Bolsa Familia, que erogó un gasto de 26 mil millones de reales en 2015.

En este sentido, hay que reconocer que el establecimiento de la política social en este periodo estuvo subordinada a un proceso de reestructuración mundial capitalista dominado por el capital financiero, el cual impone condiciones de valorización liderados por las políticas de securitización de la deuda externa, de internacionalización del mercado de títulos públicos y apertura de flujos internacionales de capital, esto es, la arquitectura de valorización financiera global. [20] La relevante aquí es que no existió en este modelo neodesarrollista ninguna oposición a estas fuerzas hegemónicas, por lo que la política social encontró sus límites, anunciados sorprendentemente con las significativas protestas populares de junio de 2013.

Ahora bien, en las nuevas circunstancias de crisis económica, fin de los superávits comerciales, caída de la inversión extranjera, recesión y endeudamiento, las limitaciones se fueron pronunciando con mucho mayor énfasis y a gran velocidad. Con ello fue evidenciado el hecho de que el sustento material que permitió los beneficios y la reproducción de la alianza pluriclasista emanó del propio patrón exportador de especialización productiva, basado en el auge de los commodities, que llevaron a obtener grandes superávits comerciales y voluminosas reservas, los que permitieron la distribución de riqueza entre los dos polos de lo sociedad brasileña.

Bajo este cuadro de crisis mundial, que impactó en el crecimiento del comercio mundial, en la caída de la demanda de la economía china, y que llevó al agotamiento del patrón exportador brasileño, y la caída de la demanda de las materias primas y alimentos y del ciclo coyuntural de sus altos precios, la política de conciliación y alianzas no podía sostenerse más, con lo que se abrió una etapa de aguda repulsión entre las fuerzas sociales en juego (los grandes capitales y la clase reinante situada en el PT de Lula), poniendo fin al bloque político pluriclasista gestionado desde las alturas del aparato de Estado con los gobiernos del PT. 

Como sabemos, el final de esta forma política fue constatado con la ofensiva del gran capital y profundización delEstado de excepción brasileño que en mayo de 2016 depuso a la presidenta Dilma, y en agravio a la región latinoamericana y al mundo entero, ha puesto a Lula en la cárcel, socavando con ello los derechos políticos (pues se busca el inhabilitamiento de Lula de las elecciones presidenciables de octubre de 2018) y sellando el ataque a las bases formales de la democracia institucional.

3.- Como se observa, el principal problema de esta experiencia progresista constituida en los gobiernos del periodo Lula, es que fue realizada -como ha sido el caso de los gobiernos progresistas de la región latinoamericana en general-, sin cuestionar o sin remover los fundamentos estructurales de la economía dependiente brasileña. [21]  En Brasil, se renunció a la reforma agraria, se renunció a la reforma de los medios de comunicación, se renunció a una reforma fiscal progresiva. Más aun, al no llevarse a cabo transformaciones económicas estructurales, los nudos de dependencia ¡fueron acentuados!: Primarización y boom exportador de especialización productiva, superexplotación del trabajo, elevada concentración del capital, desindustrialización y subordinación a la división internacional del trabajo, desequilibrios en balanza de pagos, dependencia de divisas, caída de la inversión extranjera, mayor vulnerabilidad externa, hegemonía del capital financiero y transferencias de riqueza, entre otros. De este modo, los pilares del patrón de reproducción del capital no fueron cuestionados. Con la acentuación de las condiciones de dependencia, y el agravamiento de la crisis mundial, se presentó la crisis económica y política del modelo neodesarrollista, bajo la cual, el nuevo gobierno golpista de Michel Temer, no ha hecho sino agravar y prolongar, con los impactos económicos y sociales más destructivos para la sociedad brasileña (mayor explotación del trabajo, aumento de la concentración de la riqueza, desocupación, precarización laboral, aumento de pobreza, políticas de ajuste, eliminación y reducción de servicios sociales, privatizaciones, etcétera). [22]

4.- De un modo vinculado a la forma política estatal centrada en el pacto pluriclasista, el lulismo reprodujo de modo impecablemente conservador la forma política del aparato gubernamental y el régimen de partidos de Estado. La renuncia a la lucha por la deconstrucción política del aparato de Estado y de la profundización de la democracia brasileña fue evidenciada con su negativa a impulsar los procesos de Reforma política. [23]

Como ahora se confirma, uno de los mayores errores del lulismo fue el papel que jugó en la cooptación, desorganización y despolitización del movimiento obrero, campesino y popular. Como refiere Ricardo Antunes (2012):

“el líder más notable del llamado nuevo sindicalismo [Lula] se convirtió en un nuevo instrumento de las clases dominantes, una variante de semibonapartismo en el cual la cooptación y el control del llamado sindicalismo combativo y, en particular, de la cúpula sindical es decisivo… [ a partir de su segundo gobierno] trasladó su base social de sustentación hacia las camadas más pauperizadas, que viven al margen de la organización de clase […] Su gobierno demostró una enorme capacidad para dividir a los trabajadores privados de los trabajadores públicos […] en 2008, el gobierno de Lula tomó un decisión que incluso acentuó el control estatal sobre los sindicatos..."

La divergencia del Estado brasileño en el periodo Lula con las masas populares, se confirmó con las fuertes jornadas de protesta de los movimientos populares de junio de 2013, que acorde a los tiempos marcados por la crisis, cuestionaban los límites del “modelo de desarrollo”, apuntaban la necesidad orgánica de expandir losderechos sociales, y mediante ello, señalaron de un modo luminoso la etapa de agotamiento del pacto social entonces prevaleciente, y la necesidad de entrar a una nueva época económica y política en Brasil. No obstante, el lulismo contestó, con Dilma en la presidencia, ¡con los cuerpos represivos! [24]

Cuánta razón tiene la idea de Atilio Borón cuando en un artículo reciente señala:

"¿por qué cayó Dilma, indefensa, ante una caterva de bandidos y corruptos como los que la juzgaron y depusieron de la presidencia y en cambio no cayó Maduro, acosado por una ofensiva política, diplomática y mediática en medio de una gravísima crisis económica? Respuesta: porque cuando el bolivariano sale al balcón del Palacio de Miraflores tiene un millón de seguidores dispuestos a pelear por su gobierno y cuando Dilma abría el balcón del Palacio del Planalto en la plaza sólo estaba el jardinero haciendo su trabajo. Su gobierno y el de Lula habían desmovilizado a todas las organizaciones populares, comenzando por el PT, siguiendo por la CUT y así sucesivamente. Y cuando las hienas del mercado se abalanzaron sobre Dilma la presidenta estaba indefensa, a merced de sus verdugos". [25]

Como vemos, al no crearse los nuevos espacios de participación política de carácter clasista y popular y profundizar con ello nuevas relaciones de democracia, esto es, desconociendo (de modo deliberado o no) la necesidad de incidir sobre una transformación del aparato de Estado, fueron otorgadas todas las ventajas políticas para las clases dominantes (locales y trasnacionales) para implementar los nuevos procesos derestauración y profundización del patrón de reproducción del capital, esto es, el periodo de contrarrevolución de nuestros tiempos, al tiempo que facilitó las estrategias intervencionistas del imperialismo estadounidense dentro de este aparato estatal.

En estos mismos términos, cabe aquí señalar una aguda pregunta que se le hace a la exjefa de gabinete de Dilma Rousseff (2011-2014) y actual presidenta del PT, Gleisi Hoffman, en la que -si bien el PT continua anclado en sus errores políticos y su política de negociación- no es sino hasta ahora que responde positivamente sobre la Reforma política:

-Russia Today : Pensando en el futuro, muchos gobiernos progresistas y de izquierda en el continente realizaron reformas constitucionales que les permitieron lanzar nuevas bases para sus proyectos políticos. [No dice cuáles gobiernos, jlr.] Hoy gran parte de la ofensiva de la derecha se basa en esa legalidad heredada que no se ha modificado en Brasil. ¿Usted cree que la reforma a la Constitución es necesaria? ¿cuáles son las medidas consideradas prioritarias por el PT y qué papel deben tener los movimientos populares?

-Gleisi Hoffman: La reforma de la Constitución va a ser más que necesaria. Ellos destruyeron la actual Constitución, rompieron el pacto de 1988, sacaron la parte de la seguridad social, están destruyendo la democracia.

El gobierno del presidente Lula, al ser electo, tiene que llamar a una Asamblea Nacional Constituyente, hacer un gran diálogo con la sociedad brasilera y tener como base firme la sociedad organizada a través de los movimientos sociales y de los trabajadores. Es con ese sector que tenemos que hacer el pacto mayor y reconstituir una Constitución que sea nuevamente ciudadana, a favor del pueblo brasilero y de la democracia (subrayados nuestros, jlr.). [26]

Como vemos, el lulismo muestra los caminos que se presentan mediante la política de no confrontación y de laconciliación nacional. Pone en evidencia las debilidades de un proyecto subordinado a la forma dominante de reproducción del capital y a las políticas económicas neoliberales, lo que no puede sino conducir a la reproducción de los nudos de la dependencia económica y política que subyacen a dichas formas de reproducción del capital.

En conclusión, si es verdad que estamos ante una “nueva ola progresista latinoamericana” [27] , como la que se anuncia de un modo heterogéneo en México, Colombia, Perú, Chile, las distintas fuerzas sociales que empujan esta nueva ola, no pueden soslayar las lecciones políticas, económicas, educativas etc., resultantes de la enorme experiencia de los gobiernos progresistas, sea respecto a sus logros, sea respecto a sus errores y limitaciones.

Para finalizar este apartado, señalamos que, con la conformación político-estatal brasileña, situada en la “línea de menor resistencia”, se cumplió aquí, como parte de la experiencia del ciclo progresista, lo que -parafraseando al gran filósofo marxista István Mészáros-, éste señalaría en una de sus conferencias en Brasil en junio de 2011:todo lo que no es completamente erradicado, puede ser restaurado; en otras palabras, todo lo que parece sólido, puede desvanecerse en el aire.

1.2 El proyecto progresista en México: “Una economía para todos”

En México, el proyecto del partido de izquierda puntero en las encuestas, a nuestro juicio, presenta tres elementos generales que registramos en la dinámica conservadora y progresista del periodo lulista, mismos que abordamos en este apartado:

1) El Proyecto de la izquierda (MORENA) reproduce los fundamentos del patrón de reproducción del capital vigente.

El proyecto de una “república amorosa” de AMLO, basada en un gobierno que “represente a todos”, en la política de no confrontación y conciliación nacional impide el cuestionamiento y la ruptura con los ejes principales de la llamada “globalización neoliberal” en México.

Este proyecto, basado en un nuevo desarrollo equitativo y con justicia social, no es suficiente como para hablar de un cuestionamiento estructural al neoliberalismo o modalidad vigente de la reproducción del capital, que aquí caracterizamos en los siguientes ejes [28]:

 · Dependencia financiera y tecnológica: promoción y protección de la inversión extranjera;

· Monopolización del aparato productivo y gran concentración del capital;

· Superexplotación y precarización estructural del trabajo;

· Mercado interno deprimido

· Dominancia de una estructura de especialización productiva volcada a la exportación (concentración del aparato exportador anclado en la manufactura maquiladora);

· Procesos de desindustrialización, exclusión estructural y languidecimiento de pequeños y medianos productores;

· Predominio estructural del mercado externo;

· Alta concentración del tipo de bienes exportados y de los grupos económicos exportadores (con predominio de trasnacionales)

· Monopolización del sector financiero

· Exclusión estructural del Agro y expansión de los nichos agroexportadores trasnacionales;

· Desmantelamiento de Pemex, y entrega de los recursos energéticos a las corporaciones trasnacionales;

· Transferencias de valor al exterior 

A nuestro juicio, estos ejes sustentan al patrón de reproducción del capital vigente, el cual se constituye como la verdadera sanctasanctórum del capital en México, y ante lo cual, la izquierda de AMLO se encuentra lejos de desafiarla. Con el acuerdo “pleno” de AMLO en el mantenimiento del TLCAN como moldura que ciñe todas las columnas de la economía nacional, el “proyecto de nación” de la izquierda institucional, contrario a su autoproclamado discurso de “ruptura” con el régimen económico y político “neoliberal”, en esencia no representa un cambio estructural de fondo.

El proyecto político de no confrontación [29] y reconciliación nacional de MORENA reposa mucho más en “moralizar la vida pública” que en criticar los fundamentos de la acumulación del capital en México. Al no cuestionar las bases integrales de la reproducción capitalista y de la doctrina neoliberal, el discurso de la izquierda amalgamada en torno a “Juntos Haremos Historia”, nos retrotrae a los imaginarios utópicos del educador ejemplarque suponen de modo ilusorio transformar a las sociedades a partir de la moral, la educación y la cultura, esto es, sin remover los fundamentos estructurales sobre los que reposan. [30]

El proyecto que abandera AMLO no expresa ningún distanciamiento con visiones empresariales y financieras. Como sus principales dirigentes lo señalan: el proyecto de MORENA es el de “un gobierno de la mano con los empresarios”. Más aun, buena parte del proyecto de nación fue elaborado por empresarios. [31] De ahí que los señalamientos sobre el modelo de acumulación y predominio neoliberal no adquieran centralidad en su discurso, no así su fuerte cuestionamiento a la corrupción gubernamental y a la crisis de la seguridad ciudadana.

Para el líder de MORENA, no es la dinámica vigente del patrón de reproducción del capital la potencia que perpetúa la superexplotación del trabajo, la desigualdad, la precarización de las condiciones laborales, la pobreza, la exclusión, la concentración del capital, así como las condiciones de subordinación y dependencia con el exterior. Estos problemas son localizados por el líder de la izquierda institucional cada vez con mayor énfasis en la “corrupción gubernamental”.

Del mismo modo, el cuasi-estancamiento económico no es según AMLO por los cuellos de botella creados en un aparato de especialización productiva con enormes niveles de concentración y monopolización, los desequilibrios en las cuentas externas, y sus efectos en la desindustrialización, sino porque no hay un papel del Estado como “regulador” de la economía, cuando al contrario, es el papel del Estado junto con las fracciones del capital predominantes, quien ha conducido el diseño de esta modalidad de reproducción del capital en crisis estructural[32] .

AMLO pone el acento en lo que considera el problema fundamental: en una carta enviada “a los inversionistas nacionales y extranjeros”, señala, “Sostengo que el principal problema de México es la corrupción y que vamos a erradicarla por completo”. [33] En su nuevo manual pro-empresarial de 18 páginas denominado Pejenomics, se lee: “En una encuesta realizada por el Banco Mundial a dueños de empresas y altos ejecutivos de mil 480 empresas mexicanas, el 50% de los entrevistados identificó la corrupción como un gran obstáculo.” [34] Hay entonces una sintonía entre la visión empresarial y el líder de la izquierda institucional en la identificación de lo que consideran el “principal” problema del país: la corrupción.

Frente a los problemas históricos, económicos y estructurales, nos señala el líder de MORENA: “Consideramos que sin corrupción y con un gobierno austero podremos sacar a México de la crisis económica, del malestar y la pobreza, de la espiral de inseguridad y violencia que actualmente padece”. [35] Y en otro momento señala: “Ante la crisis de México, la honestidad es nuestra tabla de salvación. Vamos a convertir esta virtud en forma de vida y de gobierno. Nuestra propuesta es acabar con la corrupción, no solo reducirla, sino erradicarla por completo”. [36]

En la carta a los inversionistas, y en otros documentos, sin cuestionar la lógica dominante de la hiperacumulación y reproducción del capital en el país, nos señala que es a partir del “combate a la corrupción”, la “austeridad republicana” del gobierno, y el fin de los privilegios como su gobierno procederá a “financiar el desarrollo”. Nos señala: “ Estoy convencido de que así como abolir la corrupción significará toda una revolución social pacífica, la austeridad republicana se convertirá en ejemplo de rectitud, moralidad y en la principal fuente para financiar el desarrollo. Según nuestros cálculos, podremos ahorrar, por el combate a la corrupción y el plan de austeridad, alrededor de 500 mil millones de pesos”. [37] A partir de esta “liberación de cuantiosos recursos” su gobierno podrá “aumentar la inversión pública y utilizarla como capital semilla para financiar proyectos productivos con la participación de la iniciativa privada y del sector social” [38] . Para AMLO, financiar de este modo el “desarrollo” y el “bienestar”, no exige siquiera una reforma fiscal progresiva, de ahí que recurrentemente señale que “no hará falta aumentar impuestos”, en todo caso, mejorar la recaudación combatiendo la evasión y corrupción.

Como vemos, para el candidato puntero en todas las encuestas, su gran caballo de batalla reside en el combate a la corrupción y una nueva “reingeniería del gasto público”. Como se observa, en estos términos, no existe aquí ningún cuestionamiento de fondo al patrón de reproducción del capital.

Respecto al principal tripié de la política económica neoliberal, la propuesta del líder Morenista empata impecablemente con los intereses del gran capital: AMLO suscribe la política monetaria, cambiaria y fiscal, así como también se ha comprometido con la autonomía del Banco de México y el control neoliberal inflacionario. [39]Señala: “Se mantendrán equilibrios macroeconómicos, se respetará la autonomía del Banco de México y se promoverá la inversión privada nacional y extranjera”. [40] En la actualidad, AMLO presume la calificación de Standard & Poor’s nivel “Triple A” que obtuvo como Jefe de Gobierno de la capital de la república (2001-2006) por el manejo financiero de su gobierno, y advierte que “no gastaremos más de lo que ingrese al erario, es decir, operaremos la administración pública sin déficit”. [41]

El hombre a ocupar el cargo de las finanzas públicas como Secretario de Hacienda en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el Dr. Carlos Urzúa, ex consultor del Banco Mundial, y ex secretario de finanzas del gobierno de AMLO en la ciudad de México, ha venido practicando distintos encuentros con los grandes capitales de los fondos de inversión. En estos encuentros, ha venido sosteniendo el respeto a los contratos bien establecidos, de los cuales, destaca que a su parecer no ve problemas en las subastas implementadas en materia de los hidrocarburos. [42] Carlos Urzúa ha señalado una disposición del futuro gobierno de AMLO para mantener superávits primarios y la política cambiaria de libre flotación, así como ha señalado la negativa de AMLO a gravar las herencias. El futuro secretario de Hacienda (en caso de un triunfo de AMLO) ha declarado que no habrá “renta básica universal” y que se impulsarán las inversiones en proyectos de infraestructura vinculados al sector exportador y al turismo. Hasta aquí, AMLO personifica la dinámica del gran capital sin obstáculo alguno.

De la reunión que sostuvieron el propio AMLO con Larry Fink, presidente ejecutivo de BlackRock, principal fondo de inversión a nivel mundial, el Dr. Urzúa señaló: "Hubo un 'clic' inmediato entre ellos. Ambos salieron encantados de la reunión" […] “Fue una reunión muy afable, entre otras cosas porque Larry Fink conoce extraordinariamente bien a México y es una persona con una visión no solamente empresarial, sino social". [43]

En lo que respecta a la política comercial, el lugar de México en el sistema mundial capitalista y la postura de la izquierda institucional ante el TLCAN, el proyecto que abandera AMLO es muy favorable a la “globalización” y acepta “plenamente” mantener el TLCAN y su renegociación impuesta por Trump. Como señalan las Pejenomics, “ El proyecto de AMLO no está en contra de la globalización”.

Respecto al papel de las inversiones nacionales y extranjeras, la posición de la izquierda institucional es de plena apertura, promoción y protección. En la carta a los inversionistas, sin rubor alguno les exclama a éstos: “Tengan confianza. No somos rebeldes sin causa y tenemos palabra. Sabemos cumplir nuestros compromisos”.

Sabido es que el gobierno de AMLO en la ciudad de México ha sido el gobierno que captó la mayor cantidad de inversión extranjera, incluyendo los dos gobiernos posteriores (de Marcelo Ebrard y el de Miguel Ángel Mancera). Colocado en la aceptación acrítica del ciclo de la economía dependiente, les insiste a los empresarios: “No habrá confiscaciones ni expropiaciones. Quiero que haya confianza, porque sin inversiones no podré gobernar”. [44]

La Dra. Graciela Márquez, quien ocuparía la Secretaría de Economía en el gobierno de AMLO, ha señalado: "Reconocemos la importancia de que México necesita aprovechar una economía global y los inversionistas extranjeros son fundamentales". [45] Según la futura secretaria formada en Harvard, "la inversión extranjera es esencial para mejorar las vidas de los mexicanos" (Ibid).

Como vemos, no sólo el empresario Alfonso Romo, sino los hombres importantes del gabinete planteado por AMLO, tienen otra lectura de la economía nacional muy distinta a las bases populares aglutinadas en el partido político MORENA. [46] 

2) La política social, fundamento del nuevo desarrollo nacional, está situada dentro de los límites marcados por los principales ejes del patrón de reproducción del capital imperante.

Como hemos señalado, el nuevo desarrollismo propuesto en el proyecto de nación de la izquierda busca “financiar el desarrollo” sobre la base de los mismos fundamentos del gran capital que han imperado en los últimos treinta años en el país. No obstante, como vimos en la experiencia del lulismo, ello no implica que –si bien subordinados a la hegemonía neoliberal– no existan proyectos de carácter social que empujen la generación de mejores condiciones de “bienestar” en algunos sectores de la población. Sin embargo, una política social subordinada a la dinámica de la reproducción del capital está incapacitada de cambios significativos y perdurables.

Políticas de incremento salarial, de protección a los inmigrantes, de fortalecimiento del mercado interno y del consumo nacional constituyen parte del proyecto de nación que abandera AMLO. Así también, forman parte los proyectos de “apoyo a la pequeña y mediana empresa”, de estímulo y expansión a los “emprendedores” y a la “innovación”. El proyecto de recuperación del campo y el apoyo a los pequeños productores excluidos, así como la iniciativa para garantizar la soberanía alimentaria, son también relevantes en el proyecto de MORENA.

Sin embargo, al estar anclados estos proyectos dentro de la lógica dominante de la reproducción del capital,observamos una limitada eficacia en su generalización, más aún, si consideramos que el despliegue de estas políticas estará en función de la “reingeniería del gasto público” y no sobre la base de una distinta modalidad de reproducción del capital que lo pudiera permitir (si fuese posible).

El proyecto de la izquierda en México no conlleva una transformación de raíz en las estructuras y ejes de la acumulación del capital, en todo caso, se reduce a algunas modificaciones (no a todas) a nivel de las políticas económicas implementadas por los gobiernos neoliberales, más propiamente en aquellas vinculadas al bienestar social. Más allá de una confrontación política antagónica con la lógica dominante de reproducción social, AMLO conduce a sus bases sociales y populares a una disputa de “baja intensidad” basada en “políticas públicas”.

En el periodo lulista se elevaron los salarios, el empleo, la formalidad laboral, se abatieron los niveles de pobreza y de miseria, se incrementó el presupuesto en la educación y la salud, no obstante que no modificó en términos estructurales la reproducción del capital y los ejes de acumulación predominantes. Avanzado el periodo social-desarrollista abanderado por el PT en Brasil, los gobiernos Lula y Dilma se encontraron con profundos límites económicos y sociales, así como con serias dificultades políticas. Con la crisis económica brasileña, se desnudaron los límites de la política del “reformismo débil” y de no confrontación, lo que condujo al debilitamiento en la relación de fuerzas y a la crisis política hasta hoy vigente empujada por la ofensiva política (golpista) del gran capital.

Tal como las que existieron en Brasil, existen divergencias entre algunas de las políticas económicas de la izquierda mexicana respecto a las políticas dominadas por la doctrina neoliberal dominante. Se trata de dos conjuntos divergentes de políticas económicas subordinados a un mismo patrón de reproducción del capital.

Asimismo, existen divergencias entre quienes apelan al papel del Estado en la regulación de la economía, como entidad que vele por el “desarrollo económico” y “bienestar” del conjunto de la sociedad, frente a la ortodoxia neoliberal de dejar la economía en la “mano invisible” del “libre mercado”.

A nuestro juicio, es a este nivel de contraposición de los intereses político-sociales que abandera MORENA y los objetivos en la definición de las políticas económicas de carácter empresarial, donde estos intereses y proyectos se confrontan. Si bien dice el viejo proverbio que el diablo está en los detalles, señalamos entonces que no es lo mismo un patrón de reproducción del capital que las políticas económicas mediante las cuales se vehiculiza, incluyendo el papel que se le puede atribuir al Estado en la orientación de la economía. Si bien una serie de políticas económicas vehiculizan una u otra modalidad de reproducción del capital, aquí no se percibe –hasta ahora– la oposición de dos modalidades integrales de reproducción del capital sino una confrontación a nivel de las políticas económicas. [47]

La izquierda de Morena sostiene el papel “rector” del Estado como “promotor del desarrollo”, con “la concurrencia del sector privado”. [48] La doctrina neoliberal, a la cual se sujeta fielmente el PRIANRD (PRI, PAN, PRD) sostiene el libre mercado, las políticas de adelgazamiento estatal, de privatización y desregulación de la economía.

Más allá de una pretendida, ingenua y abstracta “confianza” que pide AMLO a los empresarios (la clase dominante), se trata aquí de considerar verdaderos choques (de ningún modo de carácter estructural) en la definición de políticas económicas sujetas a intereses distintos: por ejemplo, reforma fiscal pro-empresarial; estímulos a importadores y exportadores, subsidios a proyectos económicos, deducciones de prestaciones laborales, disminución del ISR, Impuestos en alimentos y medicinas, grandes contratos y concesiones del Estado en obras de infraestructura, de proveeduría para el gobierno, etc., políticas que defienden los empresarios.

Como ya lo señalamos, la postura empresarial es reaccionaria y retrograda. En medio de la crisis mundial, del declive de la economía estadounidense, y del imperialismo trumpista, la clase dominante está impedida de ceder terreno en materia de sus intereses y de las políticas económicas, que históricamente la han beneficiado y en periodos de crisis la han compensado bajo elevados costos sociales.

Este tipo de políticas económicas, -más allá del consenso hegemónico neoliberal en “los equilibrios macroeconómicos” (monetaria, fiscal, cambiaria, comercial) los cuales suscribe AMLO- tienden a confrontarse con los objetivos de política social, desarrollo y bienestar que también pretende defender MORENA. Más aún, si MORENA, presionado por sus bases sociales y populares más críticas, empujara hacia la construcción de un Estado social, que hasta ahora, apenas puede asomarse en el proyecto de la izquierda institucional mexicana.

Por estas razones de confrontación a nivel de las políticas económicas, señalamos que no es una cuestión volitiva de generar o no “confianza” en el empresariado, sino de condiciones objetivas de rentabilidad, de intereses objetivos, de usufructo de riqueza, de la materialidad de mecanismos estatales de “compensación” de pérdidas a los grupos empresariales en medio del estancamiento económico y la espiral de la crisis.

El pretendido carácter de “justicia social” y “bienestar” integrado a un nuevo desarrollismo redistributivo que propone el proyecto de MORENA, no obstante su subordinación a la “globalización neoliberal” en México hegemonizada por Estados Unidos vía TLCAN, no deja de contraponerse a un conjunto de intereses de las clases dominantes. Es esto lo que explica la estigmatización liberal de “populismo”, “autoritarismo”, y el monumental ataque del mundo del capital contra el principal dirigente de Morena.

En este sentido, Citibanamex ha señalado que si bien existen “consensos” entre los tres principales candidatos presidenciables, no deja de advertir -en plena campaña electoral presidencial- la tendencia de un “cambio de régimen” si ganase AMLO. [49] En realidad, el juego político mediático del capital y sus enormes campañas de desprestigio que interpretan con una posible victoria de AMLO un escenario “chavista”, “cubano”, etc., dan más cuenta del terror que la oligarquía tiene de perder sobre un conjunto de intereses y políticas económicas, que de la supuesta (mediática) semejanza de un gobierno de Morena con Venezuela, y por lo mismo, de un pretendido “cambio de régimen”.

Como hemos insistido, el combate a la corrupción, austeridad gubernamental, una reingeniería del gasto de gobierno, un incremento de la de por sí mínima inversión pública y el estímulo a la inversión privada, no cuestiona los fundamentos estructurales de la gran concentración del capital, de la dependencia mexicana respecto del exterior, y del régimen de superexplotación del trabajo, pilares de la acumulación del capital en México. Como fue experimentado en Brasil, políticas de redistribución de renta no condujeron a un cuestionamiento estructural de la economía, dominada por la financiarización, el mercado externo y la superexplotación del trabajo.

En México, las transferencias de renta a los sectores más vulnerables, jóvenes, mujeres, desempleados, adultos mayores, entre otros [50] , no implica, directamente, una ruptura con el sistema de privilegios dominado por la oligarquía, así como no supone un quebrantamiento del bloque en el poder. Es por ello que, en este sentido tan limitado, no puede hablarse de un “proyecto alternativo de nación”.

Al contrario, sin cuestionar las principales estructuras económicas del país, si ganase AMLO, coloca a las pretendidas políticas sociales y al propio gobierno promotor de un nuevo desarrollismo en gran desventaja y fragilidad política bajo la ofensiva permanente de las clases dominantes.

Una reorientación de algunas de las políticas económicas, de un mayor énfasis en el papel del Estado en la economía, no conlleva directamente a “separar el poder económico del poder político”, postulado tantas veces repetido por AMLO y simpatizantes. [51] Operar dentro de los fundamentos del patrón de reproducción del capital, de las reglas del TLCAN, de la dependencia a los capitales extranjeros, dentro de la integración subordinada a la “globalización”, y dentro de los vínculos estructurales de la oligarquía local con el imperialismo, conducen a transformar en mera retórica a dicho postulado y a convertir el proyecto de MORENA en una ilusión.

El proyecto económico y político que busca construir un modelo de “desarrollo estabilizador ajustado a las condiciones actuales”, considerando “la inserción de México en la globalidad”, “los derechos individuales y sociales” y las nuevas “tecnologías”, no tiene la capacidad de quebrantar las condiciones económicas que dan sustento al bloque en el poder. Por lo mismo, aun con una posible victoria electoral, MORENA sería incapaz por sí mismo de fracturar las relaciones de dominación prevalecientes. Sin una dirección sustantivamente social sobre la economía, en el que imperen las necesidades colectivas por sobre el interés de rentabilidad, sin una orientación clasista y popular sobre la reproducción social, no podría consolidarse un poder popular con la capacidad para desafiar aquella concentración y centralización económica y política.

La unidad económica y política del capital es estructural. El diseño e instauración de una modalidad de reproducción del capital supone el papel de fuerzas políticas, toma de decisiones y el ejercicio de hegemonía y dominación sobre las distintas clases y fuerzas sociales. El movimiento del capital, supone de modo inmanente un movimiento político. Es en el campo del Estado, en tanto terreno del ejercicio del dominio político, donde cristalizan distintas clases y fuerzas sociales. Al no atacar las estructuras de la acumulación y reproducción del capital y por ende, las bases económicas que recrean la centralización oligárquica del poder político, el pretendido “divorcio entre el poder económico y el poder político” enarbolado por AMLO no puede ser sino una falsa esperanza. Más aun, en sentido estricto, el capital supone en términos sistémicos, su propia forma de estatalidad. Y al no impugnarse la propia forma estatal de dominación política del capital, es impensable en términos estructurales dicho divorcio.

3) El proyecto de MORENA recae en la incapacidad de organización política del poder popular más allá de su amplia convocatoria subordinada a la participación ciudadana-individual de carácter electoral. No existe en este proyecto un cuestionamiento al aparato de Estado y al régimen de dominación política.  

La lucha por ocupar posiciones en distintos organismos del aparato de Estado, es distinta de la lucha por la consecución hegemónica respecto al poder de Estado. En términos simples, el aparato de Estado es un entramado de instituciones que –hay que subrayarlo con fuerza- en términos estrictos no está dotado de poder. Y como tal, no reside en la propia arquitectura estatal un poder preexistente a las clases sociales y a las luchas entre éstas. El aparato gubernamental no es depositario de un poder preestablecido de un modo apriorístico. En realidad, son las clases y fuerzas sociales las que en sus tensas relaciones de lucha y conflicto detentan el poder y la capacidad de dominio que se ejerce entre éstas. El poder reside en las clases sociales. En lo que se refiere al campo de confrontación popular, el poder se constituye en las masas populares, en sus luchas y su incidencia organizativa y política en el prevalecimiento de sus distintos intereses colectivos, clasistas, mediante la correlación a su favor de la relación de fuerzas. Bajo esta reserva, sólo así podría decirse que la forma de organización del aparato de Estado cristaliza un poder de clase. En este sentido, el poder (de clase) se constituye para su ejercicio, en un conjunto de aparatos e instituciones (organizados bajo una forma específica), y es el Estado en este sentido, el campo de ejercicio del poder político. [52]

El aparato de Estado refiere por ejemplo, al personal del Estado, como la burocracia, la administración pública, la promulgación de la normatividad, las funciones económicas, la justicia, el cuerpo militar, es decir, el personal que da cuenta del desenvolvimiento y mantenimiento del Estado en sus distintos niveles. En cambio, el poder de Estado versa sobre las clases o fuerzas sociales que detentan el poder, y por tanto, se refiere sobre la capacidad de materializar sus intereses dentro de relaciones de dominio y subordinación entre éstas. En este sentido, existe una peculiar relación diferenciada entre las clases o fuerzas sociales que detentan el poder y el personal del Estado asentado en la máquina de gobierno. [53]

En el contexto de la competencia electoral en el marco liberal, es la elección “ciudadana” sobre el personal que ocupará determinados organismos del aparato de Estado la que se dirime en la competición electoral. Las relaciones de poder entre las clases y fuerzas sociales exceden el marco de dicha competencia, más aun, aunque se vinculen a ésta bajo el extraordinario mito de una “igualdad política”, hay que insistir en que las relaciones de poder entre las clases se juegan en las distintas y complejas esferas de las relaciones sociales.

Más allá de las críticas de AMLO a la “corrupción” gubernamental y al “privilegio de mandar”, lo que predomina en su discurso es la aceptación acrítica de la forma político estatal de dominación (aparato de Estado) y del régimen de partidos, lo cual le impide un cuestionamiento estructural al orden institucional de dominación política. Aún con la promesa de “eliminar los fraudes electorales”, la izquierda oficial recae en negligencia al soslayar los problemas estructurales de descomposición del régimen político, así como la grave crisis de “representación” que atraviesa todos los cimientos del régimen político excluyente, y que tiene a la “democracia mexicana” en estado de crisis permanente y agotamiento, todo lo cual no puede resolverse, incluso, mediante una conquista de la mayoría de parlamentarios de Morena en el Congreso.

Más allá de la consulta ciudadana, del plebiscito y la revocación del mandato planteadas por el contendiente presidencial de la izquierda institucional, no se plantea establecer formas de democracia comunitarias, protagónicas y sustantivas que involucren a las fuerzas populares en la reproducción directa de sus condiciones de existencia. Asimismo, no existe un cuestionamiento al sindicalismo de Estado, y sus relaciones de dominio corporativo sobre las clases trabajadoras, que conduzca a un desmantelamiento del control político de los trabajadores y a una apertura de nuevas vías de independencia política obrera y campesina.

Al omitir la necesidad de organizar una nueva capacidad política en las fuerzas sociales, más allá del ejercicio electoral, se pone de relieve la incapacidad (o renuncia) de MORENA de llevar adelante una verdadera lucha política por la hegemonía del poder político, lo que es muy diferente a una carrera electoral, aún con la consecución de una elevada ventaja en la carrera por la presidencia sobre el segundo y tercer lugar (hasta ahora de 20 y 30 puntos porcentuales, promedio).

Reproducir la forma política del aparato gubernamental y del régimen político de Estado sin cuestionamientos de fondo, implica abdicar de una lucha por la transformación sustantiva del orden político y de la plena profundización de la democracia política. Más aún, cuando AMLO, al recargar sus señalamientos contra el régimen político, recae en un exceso de voluntarismo que conduce a la desorganización y desmovilización política. Luchar por el ejercicio del gobierno dentro de las “reglas del juego”, y -una vez logrado éste-, someterse a la aceptación de la institucional jurídica y política (Estado de Derecho) participando en la reproducción del orden político, y asistiendo con ello en la reparación de sus problemas de legitimidad, son prácticas muy distintas.

Fue la aceptación acrítica sobre la institucionalidad democrática un enorme obstáculo que entrampó a los gobiernos progresistas, particularmente en Brasil, Argentina y Uruguay. En una notable “crítica constructiva” a los gobiernos progresistas, el politólogo cubano e investigador de la Universidad de La Habana, Roberto Regalado, objeta con razón al progresismo latinoamericano y fuerzas “neo socialdemócratas”, el hecho de que hicieron suya

"la concepción de la democracia burguesa como sistema político y electoral pretendidamente imparcial e impoluto, que supuestamente no estaría sometido a la presión y la injerencia de los centros de poder imperialista, ni a la acción de los defensores de los intereses de las oligarquías criollas incrustados en los poderes del Estado y organizados en poderes fácticos, en el que los opresores de antaño reconocerían civilizadamente sus derrotas electorales y, con igual civismo, le permitirían gobernar a las fuerzas progresistas y de izquierda, frente a las cuales se limitarían a realizar la comedida función opositora característica de la alternancia entre partidos del sistema, y en el que ejercer el gobierno-un gobierno cuyo ejercicio sería compartido con aliados tácticos de centro y hasta de derecha- sería equivalente a ejercer el poder". [54]

La experiencia práctica demostrada nuevamente en los últimos años en la región latinoamericana, enseña la imperiosa necesidad de la organización y fortalecimiento de las clases trabajadoras y fuerzas sociales, así como el paso decisivo hacia su constitución política en un poder popular real y efectivo.

Una sustantiva “separación del poder económico del poder político” en el México dependiente, supone, -más que atacar la corrupción-, sobreponerse a los vínculos estructurales entre la oligarquía local con el imperialismo y sus efectos en la subordinación del Estado, lo que implica una acumulación de fuerzas sociales y populares que pasa por la sustentación política de un poder popular con enorme capacidad para desafiar el establishment. Es esto lo que precisamente Morena ha venido evadiendo, al concentrar su actividad política en la carrera electoral, lo cual terminaría convirtiéndose en un fardo estructural que impediría lo que MORENA autoproclama como la “cuarta transformación histórica” de México.

Como señala Regalado:

"los espacios de poder estatal conquistados por la izquierda son frágiles y efímeros si no se sustentan en la construcción de hegemonía y poder popular. Una cosa es creer que estamos construyendo hegemonía y poder popular desde el gobierno, y otra construirlos de verdad". (Ibid.)

Sin la independencia de las clases trabajadoras y de las fuerzas populares, sin la organización político-hegemónica de un poder popular, la elaboración de un programa común de lucha, la construcción de un poder constituyente, difícilmente puede desafiarse en términos esenciales las bases del Estado en México y de su forma oligárquica de dominación política, así como difícilmente podría conseguirse el planteamiento de campaña de AMLO consistente en la erradicación de la simbiosis existente entre el “poder económico y el poder político” eliminando con así el “privilegio de mandar”.

Es en las clases trabajadoras y las fuerzas populares donde radica la capacidad política para empujar transformaciones sustantivas. El poder popular es la fuerza antagónica a la lógica del capital y de su estatalidad. La organización política a partir de las estructuras de superexplotación del trabajo, despojo y exclusión social, es el instrumento esencial para fortalecer la lucha antagónica contra la desmesura del capital y su orden de relaciones políticas de dominio.

En conclusión, sin una adecuada lectura histórica, económica y política de alcance mundial, regional y nacional, que rompa con los discursos complacientes, sin una crítica y cuestionamiento radical al movimiento de reproducción del capital en crisis estructural en México, sin cuestionamientos y sin modificaciones al sistema de la maquinaria estatal controlada por los partidos políticos prevalecientes en tanto “Estado de ideología única”, sin abrir camino al movimiento del poder popular e incidir en su organización política de frente a la disputa por la hegemonía política, la “revolución social” propuesta por una izquierda institucionalista y progresista, es más proclive a una “transformación histórica” aparente e ilusoria que a una alternativa real y sustantiva.

totoesia@yahoo.com.mx  

cedam.ecg@gmail.com  

Notas:

[1] I. Mészáros. O poder da ideología [El poder de la ideología]. Brasil, Boitempo. 2004. p. 16.

[2] El concepto de superxplotación del trabajo fue desarrollado por Ruy Mauro Marini para caracterizar el capitalismo dependiente latinoamericano, por lo que no se trata de un término rétorico, sino de un concepto con un rigor teórico e histórico. Cfr. Marini, R.M., Dialéctica de la dependencia. México, Era. 1974.

[3] El vocero del EZLN, subcomandante Galeano, señaló algo semejante: la hydra capitalista “está enloquecida… y no va a permitir Lulas, ni Dilmas, ni Kirchner ni Correas, ni Evos, ni López Obrador, ni como se llame cualquier cosa que ofrezca un respiro...”, ver http://www.jornada.unam.mx/2018/04/19/politica/011n1pol

[4] Véase nuestro trabajo: México frente al globalismo neoliberal: superexplotación, despojo y barbarie. 4 Partes. A este respecto, ver Parte 1, https://www.lahaine.org/mundo.php/mexico-frente-al-globalismo-neoliberal

[5] Ver, El Financiero, 7/02/2018, http://www.elfinanciero.com.mx/economia/urge-un-programa-de-estimulos-fiscales-coparmex-a-epn-y-shcp;

[6] “es muy importante que el próximo gobierno de México parta de la base de las reformas implantadas, las ajuste, las mejore y las complemente con una segunda ola de reformas en distintas áreas de política pública. […] El buen funcionamiento del sector público es un prerrequisito para la implementación eficaz de reformas en otras áreas. Por otra parte, es fundamental poner en marcha reformas adicionales del sistema tributario para fortalecer su capacidad de recaudación, su eficacia y su potencial redistributivo. México necesita incrementar los ingresos fiscales…” OCDE. Getting it Right. Prioridades estratégicas para México, 2018, ver, http://www.oecd.org/centrodemexico/medios/FINAL_Prioridades%20Estrat%C3%A9gicas%20para%20M%C3%A9xico_GIR_OCDE_2018.pdf

[7] “Trump pide a armadoras sacar plantas de México”, El Sol de México, 12/05/2018, ver,https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/trump-pide-a-armadoras-sacar-plantas-de-mexico-1680365.html

[8] “En el marco de la 26 Reunión Plenaria de Consejos Consultivos de Citibanamex, que congrega a 800 empresarios del país […] se abrió un espacio para que los manejadores de 20 fondos internacionales, entre ellos el más grande, BlackRock, así como AIG, Wamco, Capital Group, Morgan Stanley, no sólo escuchen las propuestas de los candidatos, sino que se reunirán con ellos para plantearles en privado algunas preguntas específicas, confirmaron los organizadores. […] Ernesto Torres Cantú, director general de Grupo Financiero Citibanamex [señaló que] en las reuniones con los candidatos se tiene previsto pedirles que le den prioridad a los temas como la formalización de la economía, implementación acelerada de las reformas y fortalecimiento del Estado de derecho”. Jeanette Leyva, “Fondos vienen a evaluar a los presidenciables”, El financiero, 26/04/2018, ver,http://www.elfinanciero.com.mx/economia/fondos-vienen-a-evaluar-a-los-presidenciables; “Cancelar reformas será un gran error, Citigroup”; Milenio, 28/04/2018, http://www.milenio.com/negocios/reformas-error-epn-economia-citibanamex-elecciones_0_1165683430.html

[9] Aloizio Mercadante. “As bases do novo desenvolvimentismo no Brasil: Analise do governo Lula. 2003-2010”. Tese Doutorado. Unicamp, 2010.

[10] Antunes. R. “Sindicalismo de clase versus sindicalismo negociador de Estado en el Brasil de la era (pos) Lula”. Revista Herramienta No. 47. 2011.

[11] F. De Oliveira, Ruy Braga, et all. Hegemonia ás avessas. Boitempo. 2010.

[12] Ibid.

[13] A. Singer, Os sentidos do lulismo. Companhia Das Letras. 2012.

[14] Severo Salles, Lucha de clases en Brasil (1960-2010). Ediciones Continente. Buenos Aires. 2013.

[15] “Por supuesto que las políticas sociales, el mejoramiento salarial, y el aumento del empleo son bienvenidos. Esto atiende, igualmente, a la búsqueda y la conservación de la base social del lulismo. Está también el compromiso del expresidente con el reformismo débil”. (Salles, op. cit. p. 124); Así también, señala Vladimir Safatle: “No fueron pocos los que exaltaban las virtudes de un reformismo débil pero seguro que vimos desde el inicio de este siglo, capaz de avanzar paulatinamente en conquistas sociales y mejoras en las condiciones de vida de los más vulnerables, en tanto evitaba mayores conflictos políticos gracias a estrategias de conciliación”(Folha de Sao Paulo, 14/07/2017).

[16] Como refería en su momento F. de Oliveira: “Lo que se ganó [en el periodo lulista] es fácil de calcular, se puede medir, se puede verificar. Lo que perdimos es más oculto… lo que perdimos fue la política. La capacidad de decidir”. (citado por Salles, op. cit. p. 121).

[17] “En 2010, a finales del gobierno Lula, el salario medio de los ocupados permanecía prácticamente estancado en el mismo nivel de 1995. La distancia de casi cuatro veces entre el salario mínimo efectivamente pagado a los trabajadores y el salario mínimo estipulado por la Constitución brasileña muestra lo lejos que se está aún de colocar en cuestión la sobreexplotación del trabajo como verdadera gallina de los huevos de oro del capitalismo brasileño”; Plinio de Arruda Sampaio Jr. “El mito de los gobiernos progresistas en Brasil”. Revista Pueblos. (2012); así también, en el primer trimestre de 2018 el valor de la cesta básica se incrementó en 18 de las 20 capitales analizadas. En marzo de 2018, el salario mínimo necesario fue de R$3,706, 44, esto es, 4 veces por arriba del salario mínimo brasileño, cuyo valor fue de R$954,00. Ver, https://www.dieese.org.br/analisecestabasica/salarioMinimo.html

[18] Pochman, Marcio. Desenvolvimento, trabalho e renda no Brasil. Editora Fundação Perseu Abramo, 2010.

[19] Con el gobierno de F.H Cardoso, el endeudamiento pasa de 64 mil millones de reales en 1994 a 740 mil millones en 2002 (¡12 veces se multiplicó dicho endeudamiento!). El gobierno Lula terminó su segundo periodo en 2010 elevando la deuda a 1 billón y medio de reales. Por su parte, el primer gobierno de la presidenta Dilma Rousseff acrecentó la deuda por arriba de los 3 billones de reales.

[20] Véase, P. Pereira. Potyara, Amazoneida. “Utopias desenvolvimentistas e política social no Brasil”. Serv. Soc. Sos., São Paulo, n. 112. pp. 729-753. 2012.

[21] Como bien cuestionaba Vania Bambirra en el prefacio a su libro “¿por qué la ruptura de la dependencia estructural no es parte de la orden del día de los gobiernos progresistas latinoamericanos?”. O capitalismo dependente latino-americano, IELA-Editora Insular, 2013. Citado por Adrián Sotelo Valencia en, “Encrucijadas, límites y perspectivas del ciclo progresista en América Latina”, www.rebelion.org. 25/09/2015, ver,http://www.rebelion.org/noticia.php?id=203714

[22] En un estudio de Oxfam Dic/2017 en Brasil tan solo seis personas concentran el equivalente a la riqueza de 100 millones de brasileños, la mitad de la población. La mayor carga de la gran concentración brasileña reside en las mujeres, negros y jóvenes. No obstante, en 2017, los bancos lograron records históricos de su rentabilidad, superando los 6 billones de reales, al tiempo que más de un millón y medio de brasileños se incorporaron a la extrema pobreza. Ver, www.brasildefato.org , https://www.brasildefato.com.br/2018/05/04/ricos-ficam-mais-ricos-mesmo-em-momento-de-retracao-economica-apontam-especialistas/

[23] La reforma política, junto con la reforma a los medios de comunicación, entre otras reformas estructurales, son en la actualidad, una bandera central del movimiento popular brasileño. Incluso, en los últimos meses, Lula había venido reivindicándolas e incorporándolas en sus discursos pronunciados en sus recorridos (caravanas) por las distintas regiones del Brasil desde agosto de 2017. Ver el “Plan Popular de Emergencia” del Frente Brasil Popular: http://www.agenciapacourondo.com.ar/patria-grande/documento-completo-plan-popular-de-emergencia-del-frente-brasil-popular

[24] Ver, “São Paulo vive una nueva noche de protestas con escenas de violencia”, El País, 14/jun/2013,https://elpais.com/internacional/2013/06/14/actualidad/1371171229_461963.html

[25] Atilio Boron, “La Revolución Rusa: Logros, derrotas, fracasos. Algunas lecciones para América Latina”, ver,https://lahaine.org/hJ9.

[26] Ver: Russia Today, 3/05/2018, https://actualidad.rt.com/actualidad/270333-gleisi-hoffman-lula-asamblea-constituyente

[27] Ver, Alfredo Serrano Mancilla, www.celag.org. 28/04/2018, http://www.celag.org/el-nuevo-progresismo-latinoamericano/

[28] Para un estudio sobre los fundamentos del patrón de reproducción del capital en México, véase nuestro trabajo: México frente al globalismo neoliberal: superexplotación, despojo y barbarie (4 partes),https://www.lahaine.org/mundo.php/mexico-frente-al-globalismo-neoliberal  

[29] El líder de la izquierda progresista en México (AMLO), continuamente afirma: “la política se inventó para evitar la confrontación”.

[30] En la época del 200 aniversario de Marx, no reconocer los revolucionarios aportes sobre su crítica demoledora a estos predicamentos morales y utópicos, es un enorme problema político.

[31] Ver la entrevista al empresario Alfonso Romo, responsable de la elaboración del proyecto de gobierno de AMLO, El País, 10/12/2017, https://elpais.com/internacional/2017/12/10/mexico/1512923283_934422.html

[32] Sobre la crisis estructural del patrón de reproducción de capital en México, ver, Adrián Sotelo Valencia,México Desahuciado. Dependencia, régimen político y luchas populares. CLACSO-Itaca, 2017.http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20170809024640/Mexico_desahuciado.pdf

[33] El Financiero, 04/04/2018, ver la Carta completa: http://www.elfinanciero.com.mx/economia/amlo-pide-a-inversionistas-confiar-en-el

[34] Ver Pejenomics, https://www.laotraopinion.com.mx/wp-content/uploads/2018/05/Pejenomics.pdf

[35] Punto 3 de la Carta a los inversionistas... Op. cit.

[36] Punto 10 de los “Lineamientos Básicos del Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024”. Ver,https://lopezobrador.org.mx/2016/11/20/lineamientos-basicos-del-proyecto-alternativo-de-nacion-2018-2024-anuncia-amlo/

[37] Punto 16 de los Lineamientos… Ibid.

[38] Punto 3 de la Carta a los inversionistas… op. cit.

[39] En un artículo en el que se muestran las coincidencias neoliberales del proyecto de AMLO, se señala: “la propuesta de AMLO no difiere sustancialmente en el cuidado de los equilibrios económicos fundamentales que tanto han proclamado los neoliberales”. Ver, Orlando Delgado, “Pejenomics”, La Jornada, 17/05/2018.http://www.jornada.unam.mx/2018/05/17/opinion/023a1eco

[40] Punto 15 de los Lineamientos… op. cit.

[41] Punto 5 de la Carta a los inversionistas… op. cit.

[42] La Comisión Nacional de Hidrocarburos ha ejecutado 13 procesos de licitación (2015-2018) con el mayor beneficio para las grandes corporaciones petroleras trasnacionales: 4 de la Ronda 1, 4 de la Ronda 2, 1 de la Ronda 3 y 4 de Asociaciones Estratégicas de PEMEX. En dichas Rondas se han adjudicado 107 contratos que involucran la entrega de la explotación de una superficie aproximada de 88 mil 650 km2, equivalentes a más de la superficie conjunta del Estado de Chiapas, Morelos, Ciudad de México y Colima.

[43] El Financiero, 07/05/2018, ver, http://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-2018/ceo-de-gigante-financiero-se-reune-con-lopez-obrador

[44] El Economista, 3/05/2018 https://www.eleconomista.com.mx/politica/AMLO-a-empresarios-de-radio-y-TV-quiero-confianza-sin-inversion-no-podre-gobernar-20180503-0096.html

[45] Ver, The Dallas Morning News , 1/05/2018, www.dallasnews.com/news/mexico-election-2018/2018/05/01/mexicos-lopez-obrador-team-foreign-investorshe-wont-take-money

[46] El escritor y miembro fundador de MORENA, Paco Ignacio Taibo II, señala la “apertura al centro de López Obrador”. Y en su conocida polémica con el empresario Romo, comenta: “No es normal que alguien diga que no vamos a tocar los contratos petroleros. … ¿En nombre de quién habla?, porque las bases de Morena han dicho otra cosa”. Como hemos señalado, no sólo el propio empresario Alfonso Romo, sino el Dr. Urzúa y la Dra. Márquez, tienen posiciones más a tono con la representación de los intereses empresariales locales y extranjeros.

[47] Para un estudio teórico riguroso sobre la categoría de patrón de reproducción del capital y sus relaciones con las políticas económicas, ver: Jaime Osorio, Crítica de la economía vulgar. Reproducción del capital y dependencia. Miguel Ángel Porrúa-Universidad Autónoma de Zacatecas, 2004. En especial Cap. 2: “Patrón de reproducción del capital: Una alternativa en el análisis económico”. pp.33-85.

[48] A este respecto, ver el artículo del Dr. Gerardo Esquivel, asesor económico de AMLO, El Universal, 6/04/2018,http://www.eluniversal.com.mx/articulo/gerardo-esquivel/nacion/el-rol-del-estado

[49] La Jornada, 22/04/2018, http://www.jornada.unam.mx/2018/04/22/economia/018n1eco . Según la directiva de Citibanamex, este banco es el agente que más inversiones ha llevado a cabo en proyectos emanados a partir de la contra reforma energética, lo que, entre otras cosas, permite entender su protagonismo intervencionista en la campaña. Ver por ejemplo, la reunión a puerta cerrada de 800 empresarios que integran los consejos regionales de Citibanamex, los directores de los 20 principales fondos de inversión del mundo, con el presidente del Instituto Nacional Electoral, La Jornada, 27/04/2018, http://www.jornada.unam.mx/2018/04/27/politica/003n1pol.

[50] Ver El Financiero, 28/04/2018, http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/estos-son-los-montos-que-daria-amlo-a-estudiantes-ejidatarios-y-discapacitados

[51] Como señala el El País, “López Obrador suele recordar en sus mítines a un migrante que se le acercó en San Quintín (Baja California) y, según dice, le pidió que, como hizo Benito Juárez al separar Iglesia y Estado, él sea quien separe al poder político del económico”, 7/5/2018. https://elpais.com/internacional/2018/05/06/mexico/1525623678_612144.html?rel=str_articulo#1526609002707

[52] Ver por ejemplo dos de los textos clásicos de la teoría política marxista: Nicos Poulantzas, Poder político y clases sociales en el Estado capitalista. S. XXI. 19ª edición, 1980; Göran Therborn, ¿Cómo domina la clase dominante? S. XXI. 1ª edición, 1979.

[53] Señala Atilio Borón: …“una cosa es el acceso al gobierno y otra completamente distinta, mucho más ardua, la conquista del poder del estado. Este es el entramado de fuerzas sociales de las clases dominantes en sus diversas expresiones: en la economía, la política, la prensa, las fuerzas armadas, las instituciones judiciales, los gobiernos locales, la iglesia, etcétera. Es lo que en la ciencia política norteamericana autores como Peter Dale Scott llaman "deep state", un gobierno en las sombras, electo por nadie, responsable ante nadie, que no deben rendir cuentas y que articula los intereses más poderosos de la sociedad. Llegar al gobierno es un buen paso adelante, pero si no se complementa con la dinámica avasallante de la calle, es decir, con la organización y movilización política de las clases y capas populares y su concientización, es bien poco lo que un gobierno de izquierda podrá hacer. La neutralización, esterilización o expropiación de aquellas fuentes no democráticas de poder político es esencial para garantizar el futuro de cualquier reforma y mucho más de cualquier revolución.” Atilio Boron, La Revolución Rusa…Op. Cit.

[54] Ver, Roberto Regalado, “El flujo y reflujo de la correlación de fuerzas entre izquierda y derecha en América Latina”, www.rebelion.org, 09/04/2018, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=239988

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=241796