Qué Economía

Noviembre 2018


Con centro en el lucro de petroleras, automotrices, megamineras y sistema de los agronegocios e hipermercados.

 


 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 

 Situación

 

Necesitamos, abajo y a la izquierda, facilitar el enfoque popular de los problemas fundamentales de Argentina en conexión con el sistema mundo capitalista. El ataque suyo a la soberanía alimentaria se enmarca ante todo en:

 

La civilización petrolera

7 de noviembre de 2005

La presencia de reservas petroleras en los países del Sur les ha obligado, en la mayoría de casos, a caer en el círculo infernal del endeudamiento externo, pues al tener petróleo, se convierten en objetos de crédito internacional, el mismo que en muchos casos es invertido en desarrollo de la propia industria petrolera. Ha significado una ruptura de las economías locales... pero sobre todo, ha significado la ocupación física de países ricos en yacimientos petroleros, a través de guerras directas como ha sido en el caso de Irak y Afganistán; de presencia militar en zonas estratégicas alrededor del mundo o de tratados comerciales

RESISTENCIA Número 56
BOLETÍN DE LA RED OILWATCH 
Septiembre del 2005

Estimad@s amig@s:

Oilwatch quiere empezar un debate sobre la civilización basada en combustibles fósiles, especialmente petróleo que ha dominado la vida de la mayoría de las sociedades en el siglo XX, y que continúa con su dominio hasta nuestros días.

En este primer boletín dedicado a este tema, se identifican algunos de los impactos que esta forma civilizatoria Ha tenido en la economía, la salud, el medio ambiente y la soberanía de las naciones

Esperamos que el debate continúe en futuros boletines, y que con su contribución podamos sentar las bases para pensar que clase de sociedades queremos construir en el futuro.

 

1. La civilización petrolera

Oilwatch

La economía del siglo XX ha estado marcada por el petróleo. En el petróleo se ha sustentado un modelo agrícola ampliamente dependiente de combustibles fósiles, ha dado paso a un nuevo concepto urbano en el que el automóvil es el factor determinante para su diseño. Se ha generado toda una gama de nuevos productos derivados de petróleo altamente contaminantes, tanto en el proceso de producción como en su eliminación.

El petróleo es el responsable de la sobre explotación del trabajo humano, porque creó el trabajo nocturno, y con él, la ruptura del concepto de familia como se lo conocía antes.

El petróleo ha permitido el desarrollo de la globalización y ha acelerado su crecimiento.

En los países productores de petróleo, sobre todo aquellos del Tercer Mundo, su extracción ha significado destrucción ambiental, graves afectaciones a la salud, violación a los derechos humanos tanto de las poblaciones que viven en la zona de influencia de los campos petroleros, como de los trabajadores de esta industria.

La presencia de reservas petroleras en los países del Sur les ha obligado, en la mayoría de casos, a caer en el círculo infernal del endeudamiento externo, pues al tener petróleo, se convierten en objetos de crédito internacional, el mismo que en muchos casos es invertido en desarrollo de la propia industria petrolera. Ha significado una ruptura de las economías locales, por la llamada “enfermedad holandesa”, es decir, que el flujo financiero generado por las exportaciones petroleras, estimula las importaciones, en muchos casos de objetos suntuarios, a costa de la producción local.

Pero sobre todo, ha significado la ocupación física de países ricos en yacimientos petroleros, a través de guerras directas como ha sido en el caso de Irak y Afganistán; de presencia militar en zonas estratégicas alrededor del mundo o de tratados comerciales; dependiendo de las condiciones en las que se vive en cada país.

La industria petrolera ha cambiado además la forma de hacer la guerra. Pues la energía del petróleo permite la movilidad de tropas a nivel marítimo, terrestre y aéreo, así como la creación de nuevas armas, lo que ha dado lugar a un complejo militar industrial controlado por unos pocos países.

El petróleo ha atentado en contra de la soberanía de los Estados poseedores de este recurso, con el surgimiento de las grandes empresas petroleras transnacionales. Estas empresas son apoyadas por sus gobiernos, para asegurarles un acceso seguro y barato en los países que han sido sus ex colonias y que consideran son sus neo colonias. Esto lo hacen a través de acuerdos comerciales, chantajes posibilitados por el endeudamiento externo, o simplemente a través de la ocupación militar.

El poder que tienen las grandes empresas petroleras es tan grande, que supera al poder de los Estados, y son los que imponen las políticas energéticas en el mundo. Así tenemos que en el año 2002, las más grandes empresas petroleras (ExxonMobil 182,5, Shell 179,4 – BP 178,7 – TotalFinaElf 96.9 - ChevronTexaco 92,0 mil millones de dólares respectivamente) obtuvieron mayores ganancias que los 5 primeros Estados exportadores de petróleo (Arabia Saudita 55 - Rusia 44,3 - Noruega 29,8 - Venezuela 19,7 - Irán 18,7 mil millones de dólares respectivamente)

 

Este poder ha llegado a su punto más alto con la administración de Bush, en el que tenemos un Presidente, un Vicepresidente y una Ministra de Estado provenientes de la industria petrolera.

En todo caso, el petróleo ha creado una sociedad de desperdicio que está llevando al planeta al borde del colapso por fenómenos tales como el calentamiento global, la imposibilidad de deshacerse de los desechos producidos por la petroquímica, la generación de un sistema alimentario altamente dependiente de combustibles fósiles, y que nos hace vulnerables a posibles agotamiento del recurso petrolero.

A pesar de ello, todas las predicciones indican que la demanda energética va a incrementar en las próximas décadas, y el petróleo seguirá jugando un rol predominante. De acuerdo a datos de la OPEP, la demanda de petróleo aumentará a 12 millones de barriles al día (89 mb/d) entre 2002 y 2010, con un crecimiento anual promedio de 1,5 mb/d, es decir un porcentaje de 1,8% anual durante ese período. En la década siguiente, predice la OPEP, la demanda crecerá a de 17 mb/d (106 mb/d) hacia el 2020, y luego otros 9 mb/d (115 b/d) para el 2025.

 

Estas predicciones no toman en cuenta que la sociedad demanda cambios, que los impactos del cambio climático provocados por la quema excesiva de combustibles fósiles son cada día más frecuentes y más severos, y que ya están atacando al corazón del modelo petrolero, como es la zona del Golfo de México estadounidense, que varios movimientos están demandando la construcción de sociedades sustentables, y que en muchos casos se están gestando a nivel local. Que el número de personas envenenadas por plaguicidas (cuya materia prima es el petróleo) ha hecho que se esté ya trabajando por modelos agrícolas alternativos. Que el Planeta necesita cambios.

Por todas estas razones, es indispensable que pensemos en una sociedad post petrolera, en la que no se piense únicamente en sustituir el petróleo por otros materiales, pero que mantenga el dominio de las transnacionales sobre el sistema energético y alimenticio, el mismo que es sustentado por la banca multilateral. Al contrario, tenemos que pensar en un mundo sustentable, en el que las comunidades humanas sean las principales actoras.

A continuación vamos a analizar algunas características del legado que nos deja la civilización petrolera.

Referencias

Barreda, A. 2004. Atlas Mundial de Petróleo. Oilwatch.
Paying the pipers. Octubre 2003. New Internationalist No. 361.
OPEP, 2004. Oil Outlook to 2025. OPEC Review Paper

 

(...)7. Los verdaderos costos de los sistemas industriales de producción de alimentos

· 1 000 toneladas de agua se necesitan para producir una tonelada de granos 
· 10 unidades energéticas se gastan por cada unidad de energía alimenticia en nuestra mesa
· 1 000 unidades energéticas son usadas por cada unidades energéticas en alimentos procesados 
· 17% del total de energía usada en los Estados Unidos es para la producción y distribución de alimentos, contabilizando un 20% del total de transporte entro del país; sin tomar en cuenta el total de la energía usada en la importación y exportación de alimentos.
· 12,5 unidades energéticas se desperdician por cada unidad energética en alimentos transportados miles de kilómetros.
· 20% de todos los gases con efecto invernadero vienen de la agricultura.
· US$ 318.000 millones del dinero de los contribuyentes fueron a los subsidios a la agricultura en los países de la OECD en el 2002, mientras que más de 2.000 millones de campesinos en el tercer Mundo sobreviven con 2 USD al día.
· 90% de los subsidios a la agricultura benefician a las grandes corporaciones a los grandes agroexportadores; mientras que 500 granjas familiares tiene que cerrar cada semana en los Estados Unidos. 
· El excedente de comida subsidiada que se destina al Tercer Mundo genera pobreza, hambre y mendicidad a gran escala.

 

8. Algunos beneficios de los sistemas productivos sustentables

· 7 de cada 10 unidades energéticas se ahorran al cambiar hacia una agricultura orgánica
· De 5 a 15% de las emisiones globales se podría reducir con un manejo orgánico del suelo 
· 5 toneladas de las emisiones de dióxido de carbono desaparecen por cada tonelada de fertilizante nitrogenado que es eliminado. 
· Los pequeños productores agrícolas son entre 200 y 1 000% veces más productivos que los grandes agricultores. 
· Comprar comida en mercados locales de alimentos genera 200% más para la economía local que comprar comida en las cadenas de supermercados.
· El dinero gastado con un proveedor local vale 400% más que el que se gastaría con un proveedor alejado del logar.

Fuente: ISIS 2005

 

9. Los efectos de los agroquímicos y otros contaminantes derivados del petróleo en la salud

Se calcula que el número de muertos anuales por intoxicación por agrotóxicos, especialmente plaguicidas, es de 200.000 personas.

Se llama pesticida o plaguicida al amplio conjunto de sustancias químicas, orgánicas o inorgánicas, o substancias naturales que se utilizan para combatir plagas o vegetales. 
Se emplean para eliminar insectos, ácaros, hongos, roedores, caracoles, gusanos, etc. También como defoliantes, desecantes, agentes para reducir la densidad, evitar la caída y/o deterioro de la fruta, entre otros.

Se agrupan según sus usos en: Insecticidas, fungicidas, herbicidas, nematicidas, acaricidas, defoliantes, rodenticidas, anticripotogámicos y otros.

Otros derivados de hidrocarburos que están generando impacto ambiental son los fertilizantes. Estos están perturbando los ecosistemas costeros, produciendo peligrosos florecimientos de algas, mejillones de río o la matanza de peces.

Otros de los contaminantes nocivos son el dióxido de azufre, las partículas en suspensión (hollín, cenizas y humo del fuego), el monóxido de carbono de las emisiones de los vehículos y el plomo, sobre todo de las emisiones de los vehículos que queman gasolina con plomo.

La exposición humana a contaminantes orgánicos persistentes (COP) se da de distintas formas, por ejemplo en los alimentos, sobre todo como residuos de plaguicidas como el hexaclorobenceno (HCB) o los policlorinados de bifenilos (PCB); por motivos ocupacionales, como entre los trabajadores agrícolas que rocían los cultivos con plaguicidas; y a raíz de accidentes, como derrames.

Los COP son compuestos orgánicos de larga vida en el medio ambiente que con el tiempo experimentan alteraciones biológicas, y por lo tanto tienen una alta peligrosidad ya que tienden a acumularse en el tejido graso de los animales y los seres humanos. Escalan la cadena alimentaria, cada vez en mayor concentración a medida que un organismo devora a otro inferior, alojándose finalmente en los seres humanos y en los grandes predadores como los osos polares y los lobos. Una vez en el cuerpo humano, imitan la función de los compuestos esteroides, como las hormonas, lo que lleva a la perturbación del sistema endocrino. Esa perturbación puede dañar la salud reproductiva, causando esterilidad, malformaciones congénitas, cánceres y abortos espontáneos, entre otros efectos adversos.

Algunos ecólogos usan el término “síndrome de perturbación ambiental” para identificar las condiciones ambientales en deterioro y las amenazas resultantes para la salud. Paul Epstein, de la Facultad de Medicina de Harvard, enumera cuatro síntomas de este síndrome :

• El resurgimiento de enfermedades infecciosas, como fiebre tifoidea, cólera y neumonía, y el surgimiento de nuevas enfermedades, como la tuberculosis resistente a los medicamentos y los trastornos reproductivos en los seres humanos vinculados con las sustancias químicas industriales. 
• La pérdida de diversidad biológica y la pérdida consiguiente de posibles fuentes de nuevos fármacos y plantas alimenticias. 
• La declinación de polinizadores como abejas, pájaros, murciélagos, mariposas y escarabajos, que son indispensables para la reproducción de las plantas con flor. 
• La proliferación de algas dañinas a lo largo de las costas del mundo, lo que lleva a más brotes mortíferos de enfermedades como la ciguatera y el envenenamiento paralizador producido por la ingestión de mariscos.

Fuente: Los efectos de los agroquímicos y otros contaminantes en la salud. Sandra Miguez. Artículo publicado en Ecoportal.com

 

10. ¿Representan los biocombustibles alternativas ecológicas al petróleo?

Oilwatch

Dado que los países que han ratificado el Protocolo de Kyoto tiene que cumplir con ciertas obligaciones en relación a sus emisiones de CO2, y que en otros foros internacionales se han comprometido a reemplazar en un 20% el uso de gasolina y diesel por otras fuentes sustentables hasta el año 2020 (este es el caso de los países miembros de la Unión Europea), han surgido una serie de industria, consultores y firmas especializadas que trabajan para convertir a estas obligaciones, en un negocio.

Lo que se prevé para el futuro es que aunque se vaya sustituyendo poco a poco a los combustibles fósiles por otras formas de energía, las empresas petroleras seguirán jugando el papel mas relevante en esta sustitución, y utilizarán la misma infraestructura que tienen ahora, con algunas adaptaciones, por ejemplo en la distribución de combustibles para automóviles y otros transportes que requieren de este tipo de energía.

Se han identificado como alternativas al transporte motorizado las siguientes formas de combustibles: Gas natural, Hidrógeno, Biocombustibles, Combustibles biomasas-a-líquidos (BTL) y Gas licuado de petróleo.

 

Los biocombustibles

Varios países europeos han establecido metas para utilizar de manera creciente biocombustibles como sustitutos a la gasolina y el diesel.

Los biocombustibles incluye el etanol y el biodiesel, que son obtenidos de cultivos agrícolas convencionales como oleaginosos, azúcar o cereales.

La Unión Europea ha establecido que para el año 2010, el 6% de los combustibles serán biocombustibles y se espera que para el año 2020, el porcentaje será del 8%.

Sin embargo, es muy poco probable que Europa dedique sus suelos a este tipo de cultivos.

En este nuevo escenario mundial, los países del Tercer Mundo están jugando un papel importante: ellos dan la tierra y su fertilidad, mano de obra barata y se quedan con todos los pasivos ambientales para el establecimiento de grandes plantaciones de las que se refinará los biocombustibles.

Tal como sucede con la industria petrolera, la creciente demanda europea por biocombustibles significará que el Tercer Mundo se convierta en la fuente de abastecimiento para esta nueva industria.

De hecho, al momento, el principal proveedor de bioetanol en el Reino Unido es Brasil.

Empresas dedicadas al negocio del biodiesel han puesto sus ojos en países de América Latina, África, Asia y el Pacífico pues consideran que en estos pueden conseguir materia prima a precios competitivos. De acuerdo a declaraciones hechas por el CEO de la empresa D1 Oils, ellos están ya trabajando con plantaciones de un cultivo llamado Jatropha para la producción de biodiesel desde Ghana hasta Las Filipinas, pasando por la India, Madagascar y África del Sur. Hasta el momento han establecido 267.000 Ha y tienen la intención de extenderse hasta 9 millones de Ha en el futuro.

De acuerdo al Consejo Británico para la Protección de Cultivos (BCPC) el uso de cultivos transgénicos para la industria de biocombustibles será inevitable.

Ya el Presidente Lula de Brasil ha declarado que la soya transgénica será usada para biocombustibles y la soya buena, para el consumo humano. Argentina también adelanta planes para transformar su soya transgénica en biodiesel.

La industria considera que para el procesamiento de biocombustibles, se tienen que construir grandes plantas de refinación cercanas a las zonas agrícolas o forestales, que es donde se encuentra la materia prima. Esto dependerá si el biocombustible se vende en su forma pura o en mezclas. Generalmente los biocombustibles se mezclan con gasolina o diesel convencional. Las formas de transporte serían similares a las que se utilizan en la industria petrolera.

Se predice que la industria petrolera, con el fin de mantener el control sobre la distribución de combustibles, entrará en acuerdo con estas nuevas empresas especializadas, ya que en muchos casos, la cadena productiva puede ser muy compleja.

Para refinar biodiesel se utiliza un método de transesterificación a través de un rompimiento catalítico de las cadenas de ácidos grasos del aceite crudo hasta transformarlo en alcohol éster (biodiesel) y glicerina.

 

¿Es este un negocio en el que todos ganan?

Aparentemente este es un negocio en el que todos ganan. Las emisiones europeas de CO2 disminuyen, los países del Tercer Mundo incrementan sus exportaciones mejorando la vida de las poblaciones rurales.

Sin embrago, la realidad es muy diferente.

Sobre el tema del cambio climático, se dice que durante el crecimiento de las plantaciones, estas absorben CO2. Esto sólo es verdad dependiendo de qué había en el suelo antes de que se establezca la plantación. Como la industria tiene planes de expandirse exponencialmente, es posible que esta ocupe zonas forestadas con vegetación primaria o secundaria, como sucede ya con las plantaciones de soya en Argentina (que van desplazando poco a poco a los bosques de quebracho en el Chaco), Paraguay (donde la soya reemplaza Pantanal, Mata Atlántica y Chaco) Aun más dramático es el caso del Brasil donde se reemplaza bosque amazónico, pantanal, mata atlántica, cerrado y catinga por soya. En todos estos casos, el balance de absorción de CO2 es negativo.

Pero por otro lado, el momento en que se quema el biodiesel se vuelve a generar CO2, como producto de la combustión.

Adicionalmente se generan otros gases que producen el efecto invernadero como producto del cultivo mismo, la refinación y la distribución del biocombustible. Entonces podemos decir que el uso de biocombustibles genera emisiones de CO2 y otros gases relacionados con el calentamiento global.

Sobre los beneficios sobre los países portadores de la materia prima, estos pueden ser muy nefastos.

En primer lugar tenemos la destrucción de bosques y otra vegetación originaria, tal como se describió anteriormente, pero además, la expansión masiva de estos cultivos significa un atentado a la soberanía alimentaria de los pueblos, porque estos dejan de producir alimentos para su población, con el fin de producir “combustible limpio” para los países europeos.

Así por ejemplo, en Argentina se planea incrementar la producción de soya a 100 millones de toneladas, lo que significará un altísimo costo ambiental y social para el pueblo argentino, como el despoblamiento del campo, la creciente deforestación y desertificación de los suelos, y por consiguiente a mayor hambre en las poblaciones por iniquidad social y crecientes desplazamientos de otros cultivos alimenticios.

Una agricultura a gran escala, como la que se requiere para cubrir la demanda por biocombustibles, es altamente demandante de insumos (derivados de petróleo), los que a más de producir mayores emisiones de CO2) son contaminantes ambientales.

Las predicciones para Brasil son más alarmantes, pues este país podría convertirse en el líder mundial en la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables, con todos los impactos que esto supone. Aunque en Brasil los biocombustibles han sido obtenidos de caña, la creciente expansión de la soya (¿transgénica?) hará inevitable una sustitución hacia este cultivo

Ya en días pasados, el gobernante español Zapatero anunció que a través de Repsol va a instalar una planta de biodiesel en León. Se predice que la materia prima se obtendrá cultivos oleaginosos y que vendrá de regiones donde “la mano de obra y la tierra sea barata y se permitan los cultivos transgénicos. Esto es, el Cono Sur.

Para buscar soluciones al modelo energético actual, no basta con pensar en soluciones tecnológicas o en sustituir una fuente energética por otra, sino en pensar en nuevas sociedades sustentables, descentralizadas y justas.

Fuentes:

11. ¿ES LA NANOTECNOLOGIA UNA ALTERNATIVA VIABLE EN UNA SOCIEDAD POST PETROLERA SUSTENTABLE?

Una sociedad post petrolera no implica únicamente el cambio de materiales, sino un cambio civilizatorio total. Queremos en esta sección hablar de la nanotecnología, que podría ser considerada como una solución limpia a varios problemas de la sociedad actual.

La nanotecnología es un conjunto de técnicas usadas para manipular la materia en la escala de átomos y moléculas.

Se dice que esta tecnología puede solucionar los problemas de la pobreza y el subdesarrollo, sin embargo, podría afectar profundamente a la sociedad, especialmente a las comunidades pobres y marginadas. Abrirá nuevos mercados de trabajo y de materias primas, y cambiará para siempre la forma en que vivimos, comemos, producimos, enfrentamos las guerras y definimos la vida.

En las últimas décadas hemos visto crecer el poder de unas pocas empresas y la paulatina privatización de la ciencia. Las manipulaciones a nanoescala constituyen un potencial inimaginable para lograr un monopolio sin precedentes de los elementos y procesos fundamentales para la creación de la vida y los recursos naturales, y forman parte de una estrategia para el control corporativo de la manufactura industrial, la alimentación, la agricultura y la salud en el siglo 21.

De las 500 empresas más grandes del mundo, según la revista Fortune, casi todas tienen inversiones en investigación y desarrollo nanotecnológico. En otras ramas de la tecnología , las compañías esperaban ver los riesgos antes de invertir.

Fuentes de la industria estiman que para 2014 el mercado de los productos comerciales que incorporen nanotecnología representará el 15 por ciento del valor total de la industria manufacturera, igualando el volumen combinado de las industrias informáticas y de telecomunicaciones, y multiplicando por 10 el de la industria biotecnológica.

Actualmente, junto a 1.200 nuevas empresas pequeñas de la industria nanotecnológica, se encuentran otras como Exxon Mobil, IBM, Dow Chemicals, Xerox, 3M, Alcan Aluminium, Johnson & Johnson, Hewlett-Packard, Lucent, Motorola, Sony, Toyota, Hitachi, Mitsubishi, NEC, Toshiba, Phillips, Eli Lilly, DuPont, Procter & Gamble, Kraft Foods, General Mills, Nestlé, PepsiCo, Sara Lee, Unilever, ConAgra, L'Oreal, Bayer, BASF.

Si los productos que ya están en el mercado nos alarman porque se soslayan sus posibles impactos negativos en salud y ambiente, los impactos económicos y de formación de nuevos monopolios trans-sectoriales deberían alertarnos aún más.

Se predice que el control a través de patentes será mayor con nanotecnología que lo que ha ocurrido con otras ramas tecnológicas.

Si hacemos una revisión de la historia de la tecnología en los últimos 500 años, podemos ver que toda nueva tecnología implica en un principio la desestabilización de la vida de los pobres y vulnerables, porque son revolcados por la demanda repentina de nuevas habilidades técnicas y diferentes materias primas. Por otro lado, crea oportunidades económicas para los más ricos.

Se identifican 4 grandes problemas en relación a la nanotecnología: 
1: El control de las tecnologías de nano escala lo tienen las corporaciones. Tan pronto como se generalicen las manipulaciones en el nivel atómico, comenzarán a patentarse las tecnologías, insumos y procesos de nano escala.

2: Convergencia. Con base en la “unidad de la materia en la nano escala” (es decir, toda la materia puede reducirse a átomos y moléculas), científicos y gobiernos en Estados Unidos y Europa están desarrollando una estrategia para fusionar las ciencias (informática, biotecnología, nanotecnología y ciencias cognitivas). Puesto que todos los materiales y procesos operan “de abajo hacia arriba” (comenzando con átomos que se combinan para formar moléculas y las estructuras mayores), se piensa que se puede controlar eventos en la macro escala, manipulando eventos en la nano escala. Por ejemplo, en la nano escala, los científicos ya pueden sintetizar artificialmente moléculas de ADN. El ADN controla la formación de proteínas, que en última instancia determinan la salud y el comportamiento del organismo entero.

3: La nanobiotecnología que es la convergencia de ingeniería, biotecnología, biología y química, constituye el principal interés de los inversionistas en tecnologías de nano escala. Sus objetivos son:
1) Incorporar materiales no vivos a organismos vivos (para suministro de medicamentos, sensores que monitoreen la química sanguínea, etc.).
2) Creación de nuevos materiales sintéticos con componentes biológicos (como plásticos con proteínas incorporadas pensando en la auto regeneración del material).
3) Creación de vida artificial para desempeñar funciones industriales (como microorganismos que se alimentaran de los desechos de sustancias industriales, etc.). Algunos de estos organismos artificiales incorporarían materiales sintéticos nano diseñados.

Las partículas de nano escala se comportan de formas diferentes a las macro partículas del mismo material. Solo reduciendo el tamaño, sin cambiar la sustancia, los materiales pueden ser más fuertes o más ligeros o más solubles al agua o más resistentes al calor o conducir mejor la electricidad. Una sustancia que luce roja si mide un metro, puede ser verde si la convertimos en nano partícula; algo que es suave y maleable en la macro escala, puede ser más fuerte que el acero en la nano escala.

La industria está explotando los cambios en las propiedades de los materiales en la nano escala para crear nuevos productos y nuevos mercados.

El impacto potencial de las nano partículas en el ambiente y en la salud humana es enorme. Un estudio realizado en mayo de 2004 reveló que las moléculas de carbono en nano escala pueden causar daño en el cerebro de los peces. Un estudio de 2003 sobre los efectos de los nano tubos de carbono en los riñones de ratones de laboratorio reveló que los nano tubos son más tóxicos que el polvo de cuarzo. Otros científicos han presentado resultados diferentes pero igual de inquietantes acerca de la toxicidad de los nano tubos.

Sin embargo, las nano partículas no están reguladas ¡por ningún gobierno en el mundo!

Fuente: ETCGroup

Fines de agosto inicios de septiembre 2005
 

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/La-civilizacion-petrolera

 

 

Generalicemos la interpretación de la situación en que estamos inmersos comprobando cómo el capitalismo actúa contra los pueblos planetarios.  En efecto, "el sistema agroalimentario mundial va invadiendo más y más espacios para establecer monocultivos, al aire libre o en invernaderos, saturados de agroquímicos y utilizando una mano de obra ultra-precarizada, a veces incluso en condiciones de semi-esclavitud o esclavitud abierta. Las condiciones de vivienda y salud que imponen son sumamente precarias, el calor (sobre todo en los invernaderos) es de los 40 grados y más, y el rocío de los agrotóxicos es constante (al grado de ser de los grupos más expuestos a los efectos envenenantes de los agroquímicos). Tras de sí, estas empresas van acumulando el acaparamiento de tierras, la contaminación de aguas (que es otro acaparamiento), la devastación del suelo, los bosques y el ambiente en general".

 

 

Editorial

Revista Biodiversidad, Sustento y Culturas 96

Biodiversidad | 25 Abril 2018 | Biodiversidad 96 / 2018-2

(...)Estamos en un momento del mundo donde el sistema agroalimentario mundial va invadiendo más y más espacios para establecer monocultivos, al aire libre o en invernaderos, saturados de agroquímicos y utilizando una mano de obra ultra-precarizada, a veces incluso en condiciones de semi-esclavitud o esclavitud abierta. Las condiciones de vivienda y salud que imponen son sumamente precarias, el calor (sobre todo en los invernaderos) es de los 40 grados y más, y el rocío de los agrotóxicos es constante (al grado de ser de los grupos más expuestos a los efectos envenenantes de los agroquímicos). Tras de sí, estas empresas van acumulando el acaparamiento de tierras, la contaminación de aguas (que es otro acaparamiento), la devastación del suelo, los bosques y el ambiente en general. La obsolescencia programada hace de las infraestructuras  e instalaciones cascarones inútiles que infestan los espacios con fantasmas, con ruinas que son el símbolo del destino que nos tienen programado con tal de sumar ganancia tras ganancia.

Para el agronegocio nada importa: todo son costos externalizados y la sociedad en su conjunto pagamos para que las corporaciones sigan lucrando.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “el número de trabajadores activos en la producción agrícola mundial es de mil 300 millones de personas, lo que corresponde al 50% de la mano de obra en el mundo”. Lo contundente es que mientras “la fuerza de trabajo dedicada a la agricultura representa menos del 10% de la población económicamente activa en los países industrializados, alcanza el 59% en las regiones menos desarrolladas”.

Pero hay que resaltar que esa población trabajando empleada en el campo fue expulsada por el desplome de su actividad agrícola como efecto directo de la cauda de regulaciones y políticas públicas (y sus reglas de operación), surgidas de los tratados de libre comercio que están perturbando la vida de las comunidades y los pueblos debido a las ventajas comparativas que lograron imponer desregulando las disposiciones laborales y las medidas de protección al ambiente y la naturaleza.(...)

Fuente: https://www.grain.org/article/entries/5932-editorial

 

Reparemos cómo el sistema mundo capitalista sigue profundizando el acaparamiento económico territorial en contra de las necesidades y derechos humanos.

 

 

La fiebre de biocombustibles en Argentina
30 de octubre de 2006


Por Grupo de Reflexión Rural

Los biocombustibles fueron usados por la humanidad desde siempre, la madera, hojas secas y otros vestigios biológicos sirvieron y sirven para calefaccionar y cocinar los alimentos.

Los biocombustibles pueden ser de origen animal o vegetal así como los combustibles fósiles, que también son de origen biológico. Los combustibles fósiles, hasta hace poco tiempo, fueron más baratos que los biocombustibles producidos a partir del uso de la materia orgánica (biomasa) de los recursos vegetales y animales que nos rodean. Lo que se está alcanzando gracias a los recientes elevados precios del crudo es que la producción en escala de bioetanol y biodiesel sea competitiva. El etanol, producido principalmente con biomasa del azúcar y el maíz, será competitivo con el petróleo cuando el barril de este último llegue a 116 dólares. El biodiesel, que se produce con aceite vegetales obtenidos de commodities como la soja, la palma, el algodón, la colza, el girasol, rendirá cuando el barril de crudo cueste 77 dólares.

La fiebre por la producción en escala de biocombustibles se debe a que el gas y el petróleo se están acabando y lo que queda no hay que dilapidarlo como se ha hecho en los últimos cien años. Gracias al uso desmesurado de los combustibles fósiles, especialmente por las sociedades industrializadas, el planeta está sufriendo un proceso de calentamiento que no tiene precedentes ya que a diferencia de períodos de calentamiento planetarios anteriores, esta vez las altas temperaturas se deben a emisiones que son producto de las actividades humanas. La presión económica para seguir en el mismo paradigma de oferta y demanda que ha enriquecido a las grandes corporaciones y ha aportado muchos dividendos a los países desarrollados, hace que bajo la bandera del calentamiento global y el encarecimiento del petróleo, se busquen otras formas de producción de biocombustibles en escala económica.

El movimiento de los agronegocios hacia los biocombustibles, no depende solamente de la iniciativa privada, las corporaciones se sirven de las diagramaciones sobre la explotación agroenergética que están realizando Instituciones públicas transnacionales como la FAO, la Inter-American Institute for Cooperation on Agriculture (IICA) que responde a la OEA, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial.

 La idea detrás del asesoramiento y otros mecanismos financieros es la de adaptar la estructura agraria que sólo servía a la industria alimenticia, a los nuevos requerimientos del mercado energético.

Legislaciones como los promulgados meses pasados en la Argentina y Paraguay se están introduciendo en muchos países del mundo. La función de estas herramientas legales es asegurar el negocio de los biocombustibles para el mercado interno y externo. Por ejemplo, la ley de promoción de biocombustibles en Argentina, hace obligatoria en 4 años la mezcla de los combustibles fósiles con un 5% de etanol para la nafta y biodiesel para el gasoil. Esta medida significa un mercado seguro para la Argentina, que tendrá que producir alrededor de 600.000 toneladas por año de biodiesel y 160.000 toneladas de etanol. La Secretaría de Agricultura estima que durante el primer año después de la puesta en práctica de la ley, 3.5 millones de toneladas de granos de soja serán necesarias para generar el biodiesel necesario. Tan solo la soja podría cubrir el 35% de la demanda nacional del biodiesel. No es tan solo el mercado interno donde las corporaciones están poniendo la mira. La producción de biocombustibles abre también posibilidades para la Exportación, principalmente a Europa.

La UE está legislando en estos momentos para que sea obligatoria en el 2010 la mezcla de combustibles convencionales con biocombustibles. Brasil ya ha comenzado a exportar etanol a Europa y Argentina ya ha comenzado tímidamente con exportaciones de biodiesel de soja a Alemania. El gran comercio de exportación del diesel que tendrá como principal insumo el aceite de la soja, comenzará recién alrededor del año 2008/2009.

La Argentina es el primer productor mundial de aceite de soja y esto pone a las plantas procesadoras de aceite en la primera línea para cubrir la demanda interna y externa que se propone. Es así que Repsol y Vicentin, entre las principales compañías en el negocio del biodiesel, están invirtiendo fuertemente en la construcción de las plantas procesadoras. Los proyectos millonarios de producción de biodiesel de Vicentin en la localidad de San Lorenzo y Repsol en Ensenada están en los puertos y pensando en la exportación. La agroindustria, debido a las posibilidades de comercializar con más intensidad con el exterior, se encuentra haciendo lobby de manera agresiva para que se materialice el mejorado los calados de la hidrovía Paraná Paraguay y el mejoramiento de las redes viales provinciales.

Los expertos en agronegocios estiman que Europa, a pesar de ser la región del planeta donde mayor cantidad de biodiesel se produce, no dará abasto para cubrir el corte obligatorio que se impondrá de 5.75 en el año 2010. Para ese entonces se requerirán 9 millones más de toneladas de biodiesel de las que se producen actualmente. La demanda implicaría, si fuese la producción solamente de aceite de soja (que no lo será), 20 millones de has más de tierras productivas.

La presente diagramación agroenergética global, crea un serio conflicto de competencia en el uso de la tierra con la industria de la “alimentación” que a su vez está desde hace ya bastante tiempo comprometiendo con sus producciones intensivas el bienestar del planeta y sus habitantes.

Los Bonos de Carbono y el biodiesel de la soja

Muchos habrán notado qué hábil es la prensa del establishment cuando habla de los biocombustibles, especialmente del biodiesel y las oportunidades económicas que presenta la obtención de inversiones mediante el mercado de bonos de carbón. Los bonos de carbón, forman parte de las herramientas financieras, llamadas Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) introducidas por el Protocolo de Kyoto en la década del 90. En el sistema de bonos de carbón, las empresas industriales en los países ricos que emiten grandes cantidades de dióxido de Carbón (CO2), tienen que financiar proyectos de captura o abatimiento de emisiones de carbono en los países del tercer mundo, acreditando tales disminuciones como si hubiesen sido hechas en territorio propio.

Por ejemplo una compañía argentina que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de países ricos que estén obligadas a emitir menos gases efecto invernadero. Hay un sin número de criticas bien fundadas sobre la hipocresía de este mecanismo. En este artículo nos limitaremos a describir la situación que se crea con la especulación de los proponentes de biodiesel hechos con aceite de soja que se pretenden presentar para inversiones en el mercado del carbón.

Teóricamente, los proyectos productivos que se presentan como candidatos para inversiones con bonos de carbón tienen que demostrar que contribuyen al desarrollo sostenido del país, que contribuyan a reducir los gases de efecto Invernadero y que cuentan con la aprobación de la Autoridad Nacional designada. En nuestro caso significa que una empresa que vende biodiesel hecho con aceite de soja y dice que disminuye sus emisiones de carbono puede vender esta reducción a empresas de países desarrollados que estén obligadas a bajar sus emisiones de GEI.

Sabemos ya muchísimo sobre los efectos negativos que generan los monocultivos de soja, pero todavía no hay mucho para discutir sobre los supuestos efectos benignos que tendría el uso del biodiesel que como combustible podría emitir hasta un 78% menos de dióxido de carbono que el fuel oil. Lo que no se cuenta en la ecuación, es que el inventario Argentino de emisiones efecto invernadero para el panel internacional de cambio climático (IPCC) no está contabilizando los gases producidos por:

-El cambio en el uso de la tierra 
-Los incendios de montes y bosques con el fin de plantar soja 
-La fertilización nitrogenada que ha comenzado en los últimos años como resultado de que el rendimiento de la soja por hectárea es más alto. 
-Los 15 millones de hectáreas de residuos después de la cosecha.

Seguramente si estas emisiones fueran tenidas en cuenta y se le suman las energías convencionales necesarias para producir biodiesel, la reducción de emisiones seria mucho menor que de lo que se calcula. A todo estos factores les tenemos que sumar los que muchas agencias preocupadas con el calentamiento global no quieren ver: la pérdida de soberanía alimentaria, el éxodo rural, la degradación de la tierra, la perdida de biodiversidad, el abuso a los derechos humanos por parte de la autoridades, de los latifundistas y de los para militares cuando reprimen y asesinan campesinos para instalar los rentables monocultivos de ahora en más también dirigidos a abastecer al mercado energético.

A pesar de todo lo dicho, creemos que el uso de algunos biocombustibles deben promoverse, lo que no debemos permitir es que vastas extensiones de tierra sean dedicadas a la agro energía, de la misma forma que desde ya hace varios años nos oponemos a que los campos se dediquen a abastecer a los mercados internacionales con la producción de forrajes y demás commodities.

La situación crítica que se nos presenta con la demanda que están creando las nuevas legislaciones que promueven los biocombustibles, hace que más que nunca tengamos que buscar las formas para impedir estas políticas agroindustriales. Si perdemos esta batalla, lo que las generaciones que nos siguen heredarán de nosotros serán vastos desiertos infértiles que no se habrán de poder recuperar.

El GRR está a favor de una política de promoción en el uso de biocombustibles, solamente si:

· Partimos de considerar que el uso de la tierra es prioritariamente destinado a producir alimentos y que otras producciones tales como la de los biocombustibles se supeditan a que no haya hambre en las poblaciones.
· Está considerado como un elemento más dentro de una política energética general que indique claramente la necesidad de reducir los consumos de energía, específicamente en el sector del transporte.
· Se promueve en su totalidad las diversas fuentes formas de energía renovables y no tan sólo los biocombustibles.
· En ese contexto, una política de promoción a los biocombustibles determina cuáles son las mejores fuentes de biocombustibles (aceites usados, biogas, tratamiento de basura) teniendo como prioridad que se garantice la soberanía y seguridad alimentaria, la salud humana y animal y el medio ambiente de todas las regiones del país. (Publicado por: www.EcoPortal.net
)

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/La-fiebre-de-los-biocombustibles-en-Argentina

 

Denominamos, abajo y a la izquierda, agrocombustibles a los biocombustibles

 

 

Paraguay: “Los llaman biocombustibles

para dar sensación de vida, pero es muerte”.

24 de febrero de 2014

El exministro de Medio Ambiente de Paraguay lucha por que los pueblos puedan disponer de sus tierras para cultivar alimentos y no combustibles que usan los países desarrollados.

Era un adolescente cuando descubrió algunas de las injusticias que ocurrían en su país. Hacía un trabajo en Secundaria y comenzó a comprobar cómo vivían los indígenas en Paraguay y cómo sufrían un “franco proceso de destrucción”. Desde entonces, –corría el año 1986– Óscar Rivas, ha convertido la defensa de las tierras en su obsesión y su trabajo. Lucha por la soberanía alimentaria de su país –desde 2009 a 2012 lo hizo como ministro de Medio Ambiente– y del entorno que lo rodea, aunque ve cómo crecen sin cesar campos dedicados a algo que, en su opinión, no hacen ningún bien a la zona: los agrocombustibles.

“Los llaman biocombustibles en una hábil operación de márketing, porque bio suena a vida, cuando realmente es muerte”, afirma Rivas, ganador del premio Goldman en el año 2000, algo parecido al Nobel a la protección del medio ambiente. En su opinión, todo es perjuicio para países como el suyo: “Los estados llamados desarrollados nos perjudican con sus emisiones y después arrasan nuestros campos para dedicarlos a agrocombustibles en lugar de producir alimentos. Y lo que es peor, no está nada claro que estos materiales contaminen menos; el saldo puede ser incluso de más contaminación que los fósiles, con lo cual no hay aspecto positivo por ningún lado”.

En los últimos diez años, Paraguay ha visto cómo se multiplicaba por cuatro la tierra destinada a la plantación de granos, muchos de los cuales van destinados a combustibles. Y cuanto más crece esta superficie, más amenazados están los pueblos indígenas que llevaban años viviendo en ellas. Uno de los muchos ejemplos es el de los guaraníes, que sufren la deforestación de la selva que habitan en beneficio de cultivos de soja.

 

En opinión de Rivas, que ha estado este jueves charlando sobre el tema en unas jornadas organizadas por Ecologistas en Acción,Amigos de la Tierra y Alianza por la Solidaridad, ha sido la lucha contra estas prácticas lo que dio lugar al conocido como “golpe de Estado parlamentario” de Paraguay en 2012. “El Gobierno por voto popular fue interrumpido porque estaba llevando adelante agenda que privilegiaba este las iniciativas verdes en el Paraguay y que apuntaban a la soberanía alimentaria de nuestros pueblos”.

Pero no todo son derrotas para el movimiento que Rivas defiende. Hay pequeñas comunidades campesinas que consiguen organizarse a nivel local e imponer su propio sistema agrícola. “La Pastora es un ejemplo de cómo 1.500 familias, es decir, unas 8.000 personas, están resistiendo con procesos de diseño de ordenamiento territorial, generando leyes locales y usando la autonomía de estos núcleos para poder producir lo que quieren y no lo que les imponen”, explica el exministro.

Con un remedio (los agrocombustibles) que Rivas califica como “peor que la enfermedad” (la contaminación), su solución pasa por “energías renovables y sustentables”, como la solar o la eólica: “No podemos echar mano de los suelos, los están agotando, destruyendo su productividad. Si a eso sumamos el coste que suponen los desplazamientos forzosos, la destrucción de comunidades y la desaparición de pueblos enteros, ya no solo hablamos de daños, sino de genocidio”.

El País  Leer

En consecuencia, la confrontación del capitalislmo es contra todos nosotros sin fronteras y desde el sistema mundo capitalista. El sistema global de agronegocios es fundamental en ese ataque ecocida-genocida y comienza con el cultivo de transgénicos. En Argentina, escribe Horacio Verbitsky: "El expediente administrativo que fundamentó la autorización firmada en 1996 por Felipe Solá para introducir en la Argentina la soja transgénica de Monsanto resistente al herbicida glifosato tiene apenas 136 folios, de los cuales 108 pertenecen a informes presentados por la misma multinacional estadounidense.

Ese trabajo está en inglés y en el apuro por llegar a una decisión predeterminada, la Secretaría de Agricultura ni siquiera dispuso su traducción al castellano. Se titula “Safety, Compositional, and Nutricional Aspects of Glyphosayte-tolerant Soybeans” y ocupa del folio 2 al 110 del expediente. Solá se apresuró a firmar la autorización apenas 81 días después de iniciado el expediente".Leer Es un integrante del Parlamento, es figura repetida de los grandes medios de difusión y hasta se candidatea a presidente. Representa a la impunidad de los poderes establecidos mediante terrorismos paraestatal y estatal. Pero nosotros no olvidamos ni perdonamos su estar también entre los principales responsables de los asesinatos de Darío y Maxi en la masacre de Puente Pueyrredón. Comprobemos cómo la lucha por poner fin al sistema global de agronegocios no puede ser delegada en gobiernos progresistas:

 

De transgénicos y otros demonios

 

 

Alex Naranjo (Acción Ecológica) | 05 July 2018 | Biodiversidad 97 / 2018-3

La lucha en contra de los cultivos transgénicos en Ecuador es de larga data. Uno de los primeros intentos nos remonta a la época de los gobiernos neoliberales donde las empresas Monsanto y Delta and Pine Land, pusieron sus esfuerzos en sembrar algodón transgénico en la Costa del Ecuador. Un proyecto que no prosperó por la acción de las organizaciones campesinas y del movimiento ecologista quienes mostramos los peligros que esto representaba para las economías campesinas y para la agrobiodiversidad.

La transición del modelo neoliberal fue una etapa potente de propuestas de los sectores campesinos (donde se incluye el rechazo a las semillas genéticamente modificadas) y tuvo como hito histórico el 2008 con el proceso constituyente, donde muchas de las demandas históricas de los campesinos son consideradas dentro de los articulados. Una de estas demandas se la puede encontrar en el artículo 401 donde se expone una prohibición explícita al ingreso de semillas y cultivos transgénicos1, aunque, por solicitud del ejecutivo, deja abierta la posibilidad excepcional de permitir los transgénicos por motivos de interés nacional y con la aprobación previa de la Asamblea Nacional.

 

Con ello se creó un candado constitucional (el primero en Latinoamérica) que declaró de manera específica al Ecuador libre de semillas y cultivos transgénicos que atenten contra la soberanía alimentaria, los ecosistemas y la salud de los ecuatorianos. Tanta repercusión generó esta decisión en el mundo que la Comisión Coordinadora Internacional de la Vía Campesina emitió un comunicado saludando la iniciativa y el momento político que denotaba un cambio en la política agraria ecuatoriana. Culminan el comunicado diciendo:

Tenemos la seguridad de que su gobierno soberano será más sensible al pedido de millones de campesinos y campesinas del mundo y no cederá a las intenciones de transnacionales como Monsanto de convertir la alimentación en una mercancía más.2

 

No pasó mucho tiempo en que este interesante momento para fortalecer políticas públicas orientadas a la defensa de la soberanía alimentaria y el buen vivir, se transforme en un escenario de tensión sobre el sentido del programa agrario nacional.

A partir del 2013, el gobierno en coordinación con la alianza público-privada, generó un cambio de orientación en las propuestas para el campo que dio paso a un conjunto de reglas que buscan regular los comportamientos productivistas en el agro, donde las propuestas de promoción e incentivos y los valores como la solidaridad, la autodeterminación e interculturalidad, pasan a segundo plano y se pone atención en seguridad, control y regulación fitosanitaria3.

 

Es en esta etapa que se da inicio a la consulta sobre una ley de semillas4 donde se puso a discutir dos proyectos contradictorios: el primero presentado por movimientos sociales luego de una amplia discusión con organizaciones de todo el país, donde se buscó mostrar la alianza natural entre la agrobiodiversidad, la agroecología y las semillas; frente al segundo proyecto presentado por la Asamblea Nacional en alianza con las empresas semilleras asociadas dentro de Ecuasem5, donde se priorizó mejorar la competitividad de los sectores agroindustriales y agroexportadores.

 

Uno de los puntos que permite graficar la discusión es la “calidad” de las semillas. Para la agricultura campesina, una semilla de calidad es aquélla que se adapta a las condiciones ambientales y climáticas; que es resistente a determinadas plagas, que cumple requerimientos nutricionales, preferencias de sabor y de aroma, etcétera. La calidad en las semillas certificadas (que son las que tienen más controles) es menos exigente, tiene que ver con el tamaño, el color y la forma homogénea, y que sea compatible con los fertilizantes y agrotóxicos para su crecimiento.

De dos proyectos de ley contradictorios, adivinen cual fue aprobado. Acto seguido y poco antes de terminar sus funciones, el ex-presidente de la República vetó el artículo 56 de la recién aprobada “Ley Orgánica de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento a la Agricultura Sostenible”, permitiendo el ingreso de semillas y cultivos transgénicos al Ecuador, para ser utilizados “con fines investigativos”.

Es así como en tiempo récord, y como triste regalo por el Día del Niño, el 1 de junio del 2017 se aceptó el veto en la ley. Al parecer, la gran deuda agraria que acumuló el anterior gobierno se intentaba pagar con transgénicos.

Este veto tiene vicios de forma ya que no tomó en cuenta la obligación de fundamentar el interés nacional y la aprobación de la Asamblea Nacional para permitir el ingreso de semillas transgénicas. Además, el veto se aprueba desconociendo el consenso de las organizaciones sociales en la etapa de consulta prelegislativa donde las discusiones centrales se basaron en semillas nativas y agrobiodiversidad.

Sobre los fines investigativos cabe una pregunta central:

En un país como el Ecuador con limitados recursos ¿para qué se quiere iniciar investigación con una tecnología que es extremadamente cara, que es riesgosa, que está controlada por empresas transnacionales, y que no podrá jamás aplicarse en el país, al ser inconstitucional?

Las necesidades de investigación se deberían enfocar en otros espacios donde hay problemas urgentes; por ejemplo, realizar un proceso de transición para sacar del mercado los agrotóxicos altamente peligrosos y con ello disminuir progresivamente la dependencia tecnológica de las empresas de agrotóxicos.

Las semillas transgénicas no están diseñadas para apoyar la agricultura campesina, “sostenible”, orgánica o ecológica, sino para hacer más eficaz la agricultura industrializada. Los cultivos transgénicos contaminan a las semillas campesinas. Se ha evidenciado que la agricultura sostenible no puede coexistir con una agricultura transgénica, pues ésta amenaza el delicado equilibrio de un ecosistema que ya ha sido devastado por la manipulación genética.

El veto reactivó la presencia de organizaciones indígenas, campesinas, agroecológicas y ecologistas del país, así como una interesante participación de colectivos de consumidores, de abogados y de economía social y solidaria, lo que marca en lo simbólico y material una alianza y solidaridad desde la ciudad para con el campo. De las reflexiones de estos actores se propusieron seis demandas de inconstitucionalidad al artículo 56 de la ley donde sus principales argumentos son:

 

  • El ingreso de transgénicos en Ecuador estaría creando condiciones para dar una transición entre la soberanía alimentaria y la dependencia alimentaria, puesto que la producción de alimentos que se ha basado históricamente en las semillas criollas y nativas que forman parte de la vida y de la cultura ancestral de los campesinos, se cambiarían por semillas transgénicas con patentes.

  • La experimentación con semillas y cultivos transgénicos viola los derechos de la naturaleza, en la medida en que promueve un modelo que afecta la naturaleza y su capacidad de regeneración. La introducción de semillas y cultivos genéticamente modificados afecta directamente el ciclo de nutrientes del suelo, la cadena trófica y por tanto los ciclos biológicos y los procesos metabólicos de las plantas. Impacta directamente la biodiversidad del país, al causar perturbaciones fisiológicas a insectos polinizadores como las abejas donde se compromete su supervivencia. Esto puede producir un efecto “cascada”, es decir, si algunas poblaciones de insectos disminuyen, también pueden disminuir las poblaciones de aves que se alimentan de esos insectos, por citar un ejemplo de impacto ambiental.

  • El ingreso y usos de semillas y cultivos transgénicos, aun cuando fueran destinados exclusivamente a la investigación, termina por instalar un sistema lesivo de vulneración continua y creciente de los derechos fundamentales como: derecho a la soberanía alimentaria, el derecho a la salud y los derechos de la naturaleza. El ingreso de semillas crea las condiciones para acabar con la agro-biodiversidad, con la inmensa variedad de semillas que ofrece el país y con la agricultura sustentable.

  • Nuestra alimentación sabe a identidad, a valores, prácticas, costumbres y conocimientos, es indisociable de la memoria colectiva. La salud, así como el ambiente sano y nuestra alimentación sana y soberana es un derecho amparado en la Constitución, es un derecho internacional y es un derecho humano6.

  • La ley restringe la libre circulación, intercambio y comercialización de semillas. Apoya y fomenta con intervención estatal un mercado “convencional” de semillas que prioriza la difusión de semillas certificadas, marginando el sistema de semillas tradicional campesino.

  • En lugar de incentivar la agricultura sustentable, crea un conjunto de “buenas practicas” que se convierten en mecanismos de control y sanción para los agricultores.

 

A estas demandas se suma el pronunciamiento de las organizaciones asociadas con la Vía Campesina- Ecuador, emitido el 17 de abril del 2018, día de las luchas campesinas, donde, entre la serie de demandas para ser incluidas dentro del marco de la “gran minga agropecuaria” impulsada por el gobierno actual, subrayan que el buen vivir en el campo es contrario al ingreso de semillas y cultivos transgénicos al país.

Luego de un año de espera, en mayo 2018 se dio la tan esperada Audiencia y en la actualidad, está en manos de los jueces de la Corte Constitucional la ratificación de Ecuador como país libre de transgénicos. Mal harían las autoridades ecuatorianas en acoger una política basada en el uso de elementos químicos que en el pasado ha rechazado tan vehementemente.

Persistir en la entrada de semillas y cultivos genéticamente modificados constituye un retroceso en los derechos de la naturaleza, la salud y las políticas públicas en torno a la soberanía alimentaria porque el ingreso al país de tecnologías riesgosas y experimentales independientemente de los fines, permite la introducción de organismos que pueden alterar de manera definitiva el patrimonio genético nacional y las condiciones de producción y reproducción de las economías campesinas. Esto sería de carácter irreversible.

Más allá del fallo, la discusión sobre la normativa de la ley de semillas no se agota. La ley, al igual que sus similares en América Latina, está hecha a la medida de las empresas semilleras, se plantean condiciones favorables para la comercialización de semillas certificadas y desincentivos al manejo y conservación de semillas nativas y campesinas desconociendo la importancia de otras formas de producir la tierra. Limita el intercambio y pretende colocar a los campesinos de productores en simples consumidores.

Es necesario también profundizar en la problemática de los campesinos subsumidos en la lógica capitalista industrial para acceder a semillas de calidad, cómo de forma paulatina se podrían liberar de la dependencia hacia las empresas semilleras y de insumos, asegurando con ello, soberanía y autonomía campesina sobre sus semillas.

Paralelo a las demandas de inconstitucionalidad, continúan las acciones para precautelar la condición de Ecuador como territorio libre de transgénicos, donde se incluyen: espacios de discusión, procesos de promoción de la agroecología, la implementación de ferias agroecológicas lideradas por campesinos, ferias de intercambio de semillas criollas, recuperación de las semillas nativas en fincas, monitoreos participativos a la presencia de maíz y soya genéticamente modificada en el campo y la promoción de políticas públicas que permitan reconocer, apoyar y proteger los sistemas campesinos de semillas.

Notas:

1 Este articulado se ve apoyado con otros que figuran en la Constitución, como el relacionado con los derechos ambientales, se “prohíbe el ingreso al país de transgénicos que atenten a la salud, la soberanía alimentaria y los ecosistemas” (Art.15), o el que forma parte de los derechos de la naturaleza, donde se prohíbe “la introducción de organismos y material orgánico e inorgánico que puedan alterar de manera definitiva el patrimonio genético nacional” (Art. 73).

2 Ver link: https://viacampesina.org/es/transgenicos-carta-abierta-de-la-via-campesina-a-rafael-correa-presidente-de-ecuador/

3 Dentro de las políticas públicas de esta etapa podemos numerar (en orden cronológico): Nueva matriz productiva para el agro (2013), Plan Semillas de “Alto rendimiento” (2013), la aprobación de la ley de Recursos Hídricos (2014), de tierra y territorios (2015), firma del TLC con Europa (2016), semillas (2017) y de inocuidad animal y vegetal (2017). como diría Esteban Daza (2018), este conjunto de normas se aglutina en una temporalidad de “contrarreforma agraria”.

4 Antes de iniciar el recorrido de consultas pre legislativas en 2015, existieron dos hechos importantes: la Federación de Centros Agrícolas y Organizaciones Campesinas del Litoral (Fecaol) en coordinación con Acción Ecológica identificaron sitios donde se distribuía ilegalmente semilla de soya RR. Otro hecho importante es que representantes de la Vía Campesina de Brasil, entregaron un manifiesto contra los transgénicos destinado al presidente ecuatoriano Rafael Correa, en el consulado de Ecuador en Brasilia. Ni la carta, ni los resultados de la investigación fueron tomados en cuenta en la discusión de la ley.

5 En la etapa de discusión de la ley, entre los socios de la Asociación Ecuatoriana de Semillas-Ecuasem figuraban: Monsemillas (Monsanto) y Syngenta, principales comercializadores de semillas transgénicas en el mundo.

6 Ya lo coloca la Relatora del Derecho a la Alimentación en su informe del 2017, quien desmitificó que los pesticidas y transgénicos son necesarios para alimentar al mundo, puesto que, aunque la producción de alimentos ha aumentado desde la década de 1950, el hambre no ha disminuido en el mundo.

Fuente: https://www.grain.org/article/entries/5982-de-transgenicos-y-otros-demonios

 

 

Tenemos que revisar la historia reciente y constatar en el presente que les científicxs ,tecnólogxs y los gobiernos están identificados con el progreso gran capitalista. Es inútil confiar en su sensibilidad y ética cómo en el siguiente llamado:

"Hacemos un llamado para que los gobiernos propongan respuestas significativas y equitativas a la crisis climática, que respeten los derechos humanos, se centren en tecnologías probadas bajas en carbono, reduzcan el consumo excesivo y el desperdicio, y protejan los bosques y otros ecosistemas".

 

 

La industrialización de la Bioeconomía plantea riesgos

para el clima, el medio ambiente y las personas

1 de noviembre de 2018

 A las organizaciones que aquí se suscriben les preocupa que la ampliación del uso de la bioenergía y otros bio-productos de vida corta (la llamada bioeconomía) tengan un impacto perjudicial sobre el clima, los derechos humanos, la protección de la naturaleza y sobre la transición a un sistema energético bajo en carbono. Rechazamos la Plataforma Biofuture y otros desarrollos similares."

Grupos de la sociedad civil rechazan el impacto de un crecimiento exponencial de la Bioeconomía

En los últimos años, en nombre del cambio climático, los gobiernos han apoyado la sustitución de combustibles fósiles por biomasa para producir energía. También se esta considerando cada vez mas a menudo apoyar otros productos hechos con biomateriales, a lo cual se ha puesto de moda llamarlo 'bioeconomía’.

Un ejemplo de esto es la Plataforma Biofuture, una iniciativa propuesta por el gobierno brasileño y puesta en marcha en el 2016 con el apoyo de 20 países. Sin embargo, si se mira mas de cerca, esta Plataforma demuestra que la bioeconomía es simplemente una tapadera para un aumento significativo de la bioenergía, que junto con otros 'productos biológicos' de corta duración, cuentan con unas credenciales climáticas tan malas para el clima como las de la bioenergía. [1] La Unión Europea y varios países (que hasta ahora no se han suscrito a la Plataforma Biofuture) también están desarrollando 'estrategias de bioeconomía' con propósitos similares. [2]
 
A las organizaciones que aquí se suscriben les preocupa que la ampliación del uso de la bioenergía y otros bio-productos de vida corta (la llamada bioeconomía) tengan un impacto perjudicial sobre el clima, los derechos humanos, la protección de la naturaleza y sobre la transición a un sistema energético bajo en carbono. Rechazamos la Plataforma Biofuture y otros desarrollos similares por las siguientes razones:

 

1. Malo para el clima:

Para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5 grados, debemos disminuir rápidamente las emisiones, así como incrementar la cantidad de carbono que puede ser eliminado por los bosques, pastizales y suelos. Contrario a esto, la Plataforma Biofuture aboga por la transición de los sectores energético, del transporte y la industria hacia la bioenergía y los biomateriales. Esto hace caso omiso a la ciencia (la quema de biomasa para producir energía genera tantas emisiones como la quema de carbón [3]), y además la producción y consumo de biocombustibles, bioplásticos y otros biomateriales reduce la tierra disponible para cultivos, causa deforestación, así como otras conversiones en el uso de las tierras y libera óxido nitroso.
 
Para mitigar los peores efectos del cambio climático, necesitamos que los gobiernos, las ONG, los académicos y el sector privado trabajen juntos para reducir el consumo excesivo de energía y descarbonizar los sectores energético, de transporte y la industria, en vez de permitir que los ricos continúen consumiendo en exceso mientras se hace una transición a otro recurso que es también intensivo en carbono.

 

2. Malo para los derechos humanos:

Una bioeconomía industrial aumentaría la demanda de tierras para el cultivo de biomasa. Esto causaría mas deforestación y otros cambios en el uso de la tierra a una escala que tendría impactos devastadores sobre las personas. Un estudio conservador sobre el potencial de biomasa global [4] encontró que para que la bioenergía proporcione un cinco por ciento del consumo de energía global, requeriría la conversión de un área de tierra más grande que la India (386 millones de hectáreas). La bioeconomía que Plataforma Biofuture plantea necesitaría aún más cantidad de tierras para convertirla en bioproductos. La suposición subyacente es que la mayor parte de la tierra necesaria para convertir la economía de combustibles fósiles a la bioeconomía sería provista por el Sur global. Pero la creciente demanda de biocombustibles y biomasa para calor y electricidad, ya ha llevado al acaparamiento de tierras a gran escala y al desahucio de aldeas enteras, así como a una reducción en el acceso a tierras de cultivo, bosques y recursos hídricos [5]. El aumento de la demanda empeorará esos impactos, especialmente cuando los bosques sean reemplazados por plantaciones, aumentando la intoxicación por plaguicidas y las violaciones de los derechos laborales, y reduciendo el agua limpia y la soberanía alimentaria. Además, el procesamiento y la quema de biomasa para energía libera una variedad de emisiones tóxicas, lo cual plantea riesgos adicionales para la salud.

 

3. Malo para la naturaleza y la biodiversidad:

Estamos en medio de una crisis de biodiversidad que empeorará con las propuestas de la Plataforma Biofuture de aumentar la demanda de tierras, agua y bosques. La demanda de aceite de palma y soja ya están acelerando la destrucción de los bosques en muchos países y la intensificación de la agricultura (más productos químicos, menos tierras en barbecho) en Europa y América del Norte está acelerando la perdida de insectos y aves. [6] La demanda de bioenergía ya ha llevado a la tala indiscriminada de bosques altamente biodiversos en el sur de los Estados Unidos, [7] los Estados Bálticos [8] y en otros lugares, y a medida que avanzan las plantaciones de monocultivos, la agrobiodiversidad se reduce y la naturaleza sufre. Las plantaciones para bioplásticos y otros biomateriales empeorarán estos problemas. Necesitamos reducir la demanda de madera y cultivos, no aumentarla. También existe la suposición de que la producción de bioproductos dependerá en gran medida del uso de cultivos genéticamente modificados, árboles y microbios, los cuales presentan riesgos graves para el medio ambiente y la salud humana.

 

4. Malo para una transición justa para dejar la economía de combustibles fósiles:

La visión de la Plataforma Biofuture desvía la atención y los recursos de soluciones reales y probadas al cambio climático, afianzando injusticias energéticas, sociales y económicas en el mundo. Esta Plataforma promovería el seguir aumentando los subsidios para la bioenergía a expensas de la energía renovable genuinamente baja en carbono, como la eólica y la solar, que deben ampliarse de inmediato. “La bioenergía Moderna” (biocombustibles y biomasa para calor y electricidad) que la Plataforma Biofuture promueve se utiliza sobre todo en el Norte global por las industrias que requieren insumos elevamos de energía, las cuales deberían centrarse en reducir ese consumo. La bioenergía les da una vía de escape para no tener que lidiar con su consumo derrochador.
 
Los grupos signatarios piden a los 20 países y a las organizaciones multilaterales que son firmantes de la Plataforma Biofuture que no apoyen ni la bioenergía ni otros bioproductos de corta duración. Llamamos a otros gobiernos a abstenerse de apoyar la Plataforma y sus demandas. Hacemos un llamado para que los gobiernos propongan respuestas significativas y equitativas a la crisis climática, que respeten los derechos humanos, se centren en tecnologías probadas bajas en carbono, reduzcan el consumo excesivo y el desperdicio, y protejan los bosques y otros ecosistemas.

FIRMAR AQUÍ

Notas(...)

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Campanas-y-Acciones/La-industrializacion-de-la-Bioeconomia-plantea-riesgos-para-el-clima-el-medio-ambiente-y-las-personas2

 

 

Necesitamos dudar de nuestra creencia en que los cambios estructurales son posibles desde arriba y no desde abajo. Modifiquemos esa convicción y atendamos las resistencias e iniciativas de organizaciones populares.

 

 

 

Las semillas:

una campaña basada en el diálogo y el intercambio

12 de septiembre de 2005

Francisca Rodríguez Huerta 

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Hace diez años, la Vía Campesina enarboló las banderas de la lucha por la Soberanía Alimentaria, como una respuesta al planteamiento de Seguridad Alimentaria, realizada en el marco de la 1ª Cumbre Mundial de la Alimentación impulsada por la FAO y a la formulación de su Plan de Acción para combatir el hambre en el mundo.

Esta formulación de la FAO sobre Seguridad Alimentaria, fue establecida en el contexto de una agricultura impuesta por el capitalismo neoliberal, donde los alimentos pasan a ser meras mercancías, y la alimentación se va convirtiendo en una herramienta de dominación, presión y control sobre los pueblos al garantizar alimentos solo a quienes tengan la capacidad de adquirirlos. Este concepto nada dice en relación a la calidad y procedencia de los alimentos, o respecto a cómo éstos son producidos, ni de quienes los están produciendo. Es frente a esta concepción, que los campesinos del mundo hacen su propuesta a la humanidad y establecen que sólo la Soberanía Alimentaria de los pueblos podrá garantizar la producción de los alimentos, disminuyendo la falta de éstos, para así avanzar en el combate contra la pobreza.

Sin duda vivimos momentos de gran incertidumbre, donde el mundo campesino está en serio peligro, amenazado de extinción, como lo están muchas culturas de la humanidad y especies de la naturaleza. En esta situación, en la que está en riesgo la alimentación de miles de seres humanos, el imperio trata de tomar en sus manos la alimentación del mundo como un elemento más de poder para utilizarlo imponiendo su ideología de muerte. Y lo hace a fuerza de una ofensiva publicitaria que nos invade a través de los medios de comunicación, incitándonos a consumir productos ajenos a nuestra cultura y dañinos para la salud.

Ante esta dramática situación, Vía Campesina levanta su planteamiento de Soberanía Alimentaria, estableciendo así un conjunto de Derechos para los campesinos y los pueblos al afirmar que: “La Soberanía Alimentaria es el derecho de cada pueblo a definir sus propias políticas agropecuarias, en materia de alimentación y producción, a proteger y reglamentar la producción agropecuaria nacional y el mercado doméstico a fin de alcanzar metas de desarrollo sustentable, a decidir en qué medida quieren ser autosuficientes, a impedir que sus mercados se vean inundados por productos excedentarios de otros países que los vuelcan al mercado internacional mediante la práctica del “dumping”...

Al contrario de los fundamentos de la Soberanía Alimentaria, las grandes corporaciones transnacionales han impuesto en el mundo un sistema productivo de monocultivos, cuya característica principal ha sido el contar con un gran contingente de trabajadores desocupados, constituyendo grandes contingentes de mano de obra de bajo costo y/o flotante, producto de la expulsión de sus fuentes de trabajo o de la tierra, la contra- reforma agraria y las acciones del militarismo.

Es así como Vía Campesina lleva adelante dos grandes Campañas. Una de ellas es por la Reforma Agraria y tiene como su punto mas relevante la lucha por la tierra para los campesinos y los territorios para los pueblos indígenas. La otra es la Campaña por la Defensa de las Semillas Criollas y Nativas. Ambas campañas arrancan o están en el centro mismo de la Soberanía Alimentaria, sus contenidos son profundamente políticos y atacan directamente al sistema y a su máxima expresión: el modelo económico neoliberal.

La Campaña “Las Semillas Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad”, se da en un contexto mundial en donde
el mundo campesino (agricultoras/es, mujeres y hombres indígenas), su cultura y conocimientos, ya casi no son un referente para la humanidad que ha sido obligada al desplazamiento y hacinamiento en las ciudades, consecuencias de la aplicación de las políticas de exterminio y de “libre mercado”, impuestas por el imperio estadounidense y las transnacionales que hoy dominan e imponen su ideología de muerte y depredación a casi todo el mundo.

Las semillas campesinas, que siempre estuvieron disponibles libremente para el uso, reproducción y consumo de todas y todos, hoy, muchas de ellas han desaparecido o su acceso lo controlan las empresas que imponen y exigen precios altos a los campesinos por su uso, vía las patentes o las alteraciones genéticas que impiden su reproducción, limitando su acceso por parte de los pequeños productores y generando una importante reducción de las variedades locales disponibles.

De este modo, la biotecnología se ha puesto al servicio del capital sin considerar las necesidades reales de los países y sus pueblos, y sin consultar a la opinión ciudadana que demanda alimentos naturales y limpios, que clama que no necesitamos semillas transgénicas; que se reactiven las miles de semillas campesinas que nos han alimentado a través de la historia; que no necesitamos alimentos convertidos en fármacos; que necesitamos decidir soberanamente cómo alimentarnos para disfrutar y mantenernos sanos.

Significado de la campaña

Para los movimientos y organizaciones campesinas e indígenas asumir la defensa de las semillas, significa mantener una lucha política contra el gran imperio estadounidense y toda su institucionalidad como el FMI, Banco Mundial, la OMC, los Tratados de Libre Comercio, los Estados nacionales cómplices, etc.

El objetivo principal de esta Campaña, que la hemos definido de lucha de vida y por la vida, es rescatar del camino hacia la extinción, que se nos pretende imponer a las agro-culturas campesinas e indígenas, los conocimientos, ideas, rituales, tabúes, ideología, estilos de vida del mundo campesino y de las comunidades, es decir, nuestra cultura, que se expresa en el quehacer cotidiano de hombres y mujeres del campo en donde la vida, la biodiversidad y las semillas son consideradas patrimonio de todos los pueblos y que siempre las hemos mantenido al servicio de la humanidad.

Es una Campaña basada en el diálogo directo con la gente, en conversar, en compartir experiencias, intercambiar conocimientos. Creo que se está generando una forma nueva de hacer un trabajo político militante más directo, rescatando formas de comunicación que siempre han sido nuestras
. Nos paramos en las plazas públicas, en los colegios, en las ferias, para ir restituyendo espacios a los mercados locales, para ir compartiendo no solamente semillas sino saberes y haceres. Y hemos ido dando guerra al consumismo. De esta forma vamos restituyendo conciencia, porque el sistema, el modelo, con los medios de comunicación a la cabeza, también hacen perder conciencia. Hablamos de nuestra alimentación y nuestra cultura alimentaria y hemos encontrado mucho entusiasmo en la gente.

Es por ello que la Campaña de la Semilla de Vía Campesina ha adquirido especiales expresiones en cada región. En nuestro continente, a través de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), busca fortalecer y articular sistemas locales de conservación de la biodiversidad, conocidos en lenguaje técnico como sistemas in- situ, que se caracterizan por ser mantenidos por agricultores, recolectores, crianceros y especialmente por las mujeres campesinas e indígenas.

Estos sistemas han ido sufriendo debilitamiento de sus redes de intercambio, refrescamiento y creación de variedades y razas de especies vegetales y animales empleados en la alimentación y en las actividades culturales y productivas de cada comunidad, perdiendo desde hace veinte años al menos en forma creciente la conectividad entre ellas.

Es por esto, que la Vía Campesina, CLOC y las diversas organizaciones campesinas, indígenas y de la pesca artesanal, sabios y sabias de nuestras comunidades, y muy especialmente las organizaciones de mujeres, a través de la Campaña “Las Semillas Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad”, hemos enfrentado esta situación a distintas escalas, generando un escenario favorable para el encuentro y reencuentro de los actores locales y globales en los ámbitos político, cultural, económico y técnico. El propósito es que puedan dialogar y orientar acuerdos respecto de un “Sistema de Semillas de los Comunes” que opere a escala global en el ámbito rural. Para ello, este sistema requiere de una Plataforma Campesina y Popular para su aplicación y difusión. Sin duda, este será un tema relevante de nuestro próximo IV Congreso de la CLOC, a realizarse en Guatemala, del 7 al 11 de octubre del presente año. 

Francisca Rodríguez Huerta es Coordinadora de la Campaña de la Semilla de Vía Campesina -ANAMURI.

Fuente: https://www.alainet.org/es/active/1950

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Semillas criollas y nativas, patrimonio de los pueblos
16 de octubre de 2018

 

Relanzamiento de la Campaña de Semillas Campesinas, patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. ¡SÚMATE, ADOPTA UNA SEMILLA!
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Las semillas campesinas son un patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Constituyen la base de la producción alimentaria mundial y permiten que las campesinas y los campesinos produzcan y que los consumidores y ciudadanos encuentren una alimentación saludable y variada. Nos permiten resistir, conservar nuestras culturas ancestrales y defender nuestra identidad campesina.


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Estas semillas de vida se ven amenazadas por las políticas de los países ricos, los acuerdos de libre comercio y la agroindustria. Con el pretexto “de mejorar” la productividad de las simientes, la agroindustria ha creado un sistema de semillas neoliberal que ha homogeneizado, empobrecido y monopolizado las semillas, provocando la pérdida de tres cuartos de la diversidad de estas y aniquilando una diversidad que los pueblos, gracias al trabajo de las campesinas y los campesinos, habían tardado 10 000 años en generar.
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Tres empresas, Monsanto-Bayer, Syngenta-ChemChina y Dupont-Dow, controlan más del 50 % de las semillas comerciales del mundo; semillas que, cada vez más, se modifican genéticamente con el fin de que resistan a los herbicidas y de producir insecticidas. Bajo el liderazgo de la OMC, el Banco Mundial y el FMI, y a través de los acuerdos de libre comercio, así como de las leyes que patentan las semillas y protegen los derechos de los obtentores, y de las normas de la UPOV, este sistema de semillas solo autoriza la circulación de sus propias semillas, criminalizando la salvaguarda, el intercambio, la donación y la venta de semillas campesinas locales.
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Hoy, 16 de octubre, la Via Campesina relanza la campaña y la acción «Adopta una semilla» cuyo objetivo es comprometerse a adoptar una variedad de semilla vegetal o animal, a convertirse en el guardián de la misma, garantizando su propagación, su reproducción y su distribución, así como a comprometerse con la defensa colectiva de sus derechos a utilizarlas, intercambiarlas, venderlas y protegerlas. De este modo, tejeremos una gran red de semillas campesinas que permitirá salvar aquellas que ahora escasean y extender la producción hacia la soberanía alimentaria de los pueblos.

https://viacampesina.org/es/16-de-octubre-la-via-campesina-intensificar-...

 Fuente: http://www.mocase.org.ar/noticias/semillas-criollas-y-nativas-patrimonio-de-los-pueblos

 

 Crisis civilizatoria

 

Cuestionemos distinguirlos como países desarrollados al seguir adelante con la multiplicación de ecocidios-genocidios que tienden a la extinción de la vida en el planeta y el exterminio consiguiente de la humanidad.

 

Agrocombustibles: Parlamento Europeo no pone freno a una industria insostenible.

 

"Los miembros del Parlamento Europeo votaron a favor de introducir la contabilidad de las emisiones por ILUC a partir de 2020 y limitar la cantidad de carburantes procedentes de cultivos, pero estableciendo unas cuotas excesivamente altas."

La futura política de agrocombustibles de la Unión Europea queda en la incertidumbre tras una votación de los eurodiputados difícil de entender. Los miembros del Parlamento Europeo votaron hoy a favor de introducir la contabilidad de las emisiones por ILUC a partir de 2020 y limitar la cantidad de carburantes procedentes de cultivos, pero estableciendo unas cuotas excesivamente altas. Además negaron el mandato para negociar estas decisiones con el Consejo de Europa y la Comisión, lo que probablemente devolverá el tema al Parlamento en los próximos meses. Ecologistas en Acción lamenta una votación confusa con tímidos avances y una gran incertidumbre.

 

Era necesaria una reforma ambiciosa de la legislación europea de agrocombustibles, ante los graves impactos socioambientales y económicos que genera su producción: Deforestación, desplazamiento de poblaciones, competencia por la tierra que debe generar alimentos, o mayores emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del Cambio Indirecto en el Uso del Suelo (ILUC por sus siglas en inglés).

 

Pero ha reinado la indecisión. Los resultados de la votación, con algunas medidas positivas aunque insuficientes, quedan pendientes del Consejo de Europa. Si esta institución no refrenda los resultados de hoy, como probablemente ocurrirá, será necesaria una segunda lectura en el Parlamento, retrasándose así la toma de decisiones. Esta incertidumbre eleva la presión sobre el clima y las comunidades rurales y ecosistemas de los países productores de materias primas agroalimentarias.

 

Es positivo que los eurodiputados votaran para limitar los carburantes fabricados a partir de alimentos y también que se incluya en este límite los carburantes que se producen a partir de cultivos energéticos (árboles de rápido crecimiento, jatrofa). Pero resulta negativo que el Parlamento haya establecido un límite del 6% del total de biocombustibles, por encima de la cuota del 5% propuesta por la Comisión Europea. Para Ecologistas en Acción, este límite debería ser lo más bajo posible, para reducir la competencia de este sector tanto con la alimentación (menor disponibilidad de alimentos y presión sobre los precios) como con el uso de tierras agrícolas (acaparamientos de tierras o deforestación).

 

Es positivo que el Parlamento votara a favor de la consideración de las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a los factores ILUC. Pero es negativo que estos factores solo se tengan en cuenta a partir a partir de 2020 y solo en la directiva de calidad de combustibles. Quedan al menos siete años más de carburantes como los biodiesel fabricados a partir de aceites de soja o palma, que generan grandes emisiones de gases de efecto invernadero y están provocando importantes problemas de deforestación y contaminación. Estos dos agrocombustibles suponen juntos más de un 73% de todos los biocarburantes consumidos en el Estado español.

 

Las medidas de fomento de los llamados biocarburantes avanzados aprobadas por el Parlamento vienen desprovistas de la aprobación de unos criterios de sostenibilidad sólidos, como la consideración de la jerarquía en el uso de los residuos adoptada por la UE, y que prioriza la reducción, reutilización o reciclaje de residuos antes de sus valorización energética.

 

El Parlamento ha aprobado no establecer objetivos de consumo mínimo de energías renovables en el transporte más allá del año 2020. Estos objetivos sólo tendrían sentido si vinieran acompañados de importantes compromisos de reducción de los consumos energéticos totales, y de sólidos criterios de sostenibilidad, situación que en la actualidad no se da y que ha conducido al sinsentido de los agrocombustibles.

 

La industria ha sometido al Parlamento Europeo a una extraordinaria presión para mantener los beneficios de esta industria insostenible. La posibilidad de una segunda lectura podría permitirle incrementar su presión para eliminar las limitaciones parciales que el Parlamento ha adoptado hoy, por lo que resulta imprescindible que los y las europarlamentarias atiendan y prioricen los intereses de las personas, el clima y los ecosistemas.

Ecologista en Acción  Leer

 

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Nuevos transgénicos: cáncer y toxicidad

11 de agosto de 2018

 

Silvia Ribeiro
La Jornada

 

Crispr-Cas9 es un nuevo método de ingeniería genética al que se atribuye ser más preciso que los transgénicos anteriores. Varios estudios científicos recientes muestran lo contrario: dos señalaron que puede provocar cáncer y otro más mostró efectos no deseados, entre ellos la eliminación o reordenamiento accidental de largas secuencias de ADN y el silenciamiento o activación de genes que no se pretendía modificar, todo ello con potencial patógeno.

El artículo más reciente, del equipo de Allan Bradley en el Wellcome Sanger Institute de Reino Unido, fue publicado en la revista científica Nature Biotechnology el 16 de julio de 2018 (https://tinyurl.com/ycdqhara).

Crispr-Cas9 es un constructo enzimático artificial que actúa como tijeras moleculares con GPS: encuentra el lugar donde se quiere manipular el ADN y corta las dos hebras de la hélice, inhibiendo la expresión del gen intervenido y/o insertando nuevo material genético, creando un organismo transgénico.

El estudio de Bradley y otros, realizado con células humanas y de ratones, mostró que Crispr-Cas9 frecuentemente produce efectos adicionales no deseados, como eliminar largas secuencias de ADN (de cientos a miles de bases) o su reordenamiento, pero lejos del sitio de corte. Concluyen que estos cambios pueden generar alguna enfermedad.

Bradley expresó que este tipo de efectos secundarios han sido subestimados en estudios anteriores, aunque había indicaciones sobre ellos probablemente porque no aparecían en los análisis, ya que en general se revisan secuencias de ADN cercanas al lugar de intervención con Crispr-Cas9, pero los cambios se muestran en secuencias distantes. En cuanto a la eliminación o el reordenamiento, dado que no se busca este fenómeno, puede pasar inadvertido en el laboratorio, pero tiene efectos potenciales dañinos en seres humanos y otros organismos.

Aunque los estudios se refieren sobre todo al uso de Crispr-Cas9 en medicina, el problema se manifiesta también en la manipulación de cultivos: los mismos efectos se producen en plantas, lo que lleva a impactos imprevistos en los plantíos y también en su consumo, porque la activación o desactivación de genes y la eliminación o reacomodo de secuencias puede causar alergias y otras formas de toxicidad.

El estudio del equipo de Bradley aumentó la alarma que crearon dos artículos anteriores: uno del reconocido Instituto Karolinska de Suecia, el cual señaló que Crispr-Cas9 incrementa el riesgo de cáncer en pacientes a quienes se insertan células modificadas con este método (https://tinyurl.com/y9jpyh84). Esto se debe a que la acción de Crispr-Cas9 no es eficaz ante la reacción del gen p53, que es una especie de botiquín de primeros auxilios de las células, asociado a la prevención de muchas formas de cáncer. Este gen trata de reparar el corte que produce Crispr-Cas9, y si no consigue hacerlo, instruye a la célula a morir para no reproducir la anomalía. Cuando el p53 no actúa, Crispr-Cas9 es mucho más efectivo, por lo que los científicos seleccionan las células en las que no actúa este gen, pero podrían estar insertando en los organismos células que serán cancerosas, como una bomba de tiempo.

Consultado por la organización GMWatch, el doctor Michael Antoniu, del King’s College de Londres, explicó que la reacción de los organismos de reparación ante el corte de Crispr-Cas9 es un mecanismo natural de defensa y, por tanto, no se trata de ajustar las nuevas biotecnologías, ya que el mecanismo seguirá actuando. Seleccionar las células donde éste no actúa implica efectos secundarios graves, como cáncer o, en el caso de plantas, problemas serios de inocuidad alimentaria. Antoniu plantea además que otras nuevas biotecnologías, como Talen o mutagénesis de un solo nucleótido, posiblemente generen los mismos efectos y por tanto deberían hacerse estudios sobre éstas también. Cuestiona que otros métodos de mutagénesis, como la radiación, podrían estar causando toxicidad que no se ha asociado a ellas, con impactos en la inocuidad y seguridad de los alimentos (https://tinyurl.com/y8rowl3w).

Oportunamente, a días de la publicación de los estudios referidos, el tribunal de justicia de la Unión Europea dictaminó –luego de un proceso iniciado por una demanda legal de La Vía Campesina, Amigos de la Tierra y otras organizaciones de Francia– que los productos de las nuevas biotecnologías (que incluyen mutagénesis y Crispr) son organismos genéticamente modificados, es decir, transgénicos, y deben pasar por los análisis de riesgos de las leyes de bioseguridad y su consideración debe basarse en el principio de precaución. Esto fue una victoria de las organizaciones campesinas, ambientalistas y de consumidores frente a la insistencia malintencionada de la industria biotecnológica de que las nuevas biotecnologías no necesitan pasar por evaluación de bioseguridad (https://tinyurl.com/y7vgznrp).

Esta misma absurda posición de la industria es la que defiende Víctor Villalobos, anunciado secretario de agricultura de Andrés Manuel López Obrador, para quien las organizaciones campesinas piden destitución anticipada(https://tinyurl.com/y7jwbnsr). Los nuevos estudios desmienten contundentemente que estos nuevos transgénicos no tengan riesgos.

Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC

http://www.jornada.com.mx/2018/08/04/opinion/021a1eco

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245159

 

 

Observemos que, como todos los extractivismos, la agricultura industrial o sin agricultores no sólo desertifica en todos los sentidos del concepto sino también es clave a la concentración/centralización de los oligopolios imperialistas y sus socios locales.

 

 

 

Agricultura transgénica e impactos socioambientales:

una lectura a partir del Cerrado/Brasil

 

5 de noviembre de 2018

"Los Estados del Cerrado Brasilero han representado la mayor área cultivada con transgénicos en el país (63%) acumulando impactos sociales y ambientales. Este texto se propone reflexionar sobre estas cuestiones, con especial interés en los impactos socioambientales derivados del avance de los cultivos transgénicos en esta parte del territorio."

 Por Murilo Mendonça Oliveira de Souza, Carlos de Melo e Silva Neto, Leonardo Melgarejo

La modernización de la agricultura tuvo como base un movimiento de artificialización de las relaciones con la naturaleza. La adopción del paquete tecnológico de la revolución verde a mediados de los años 1960 y, más recientemente (la segunda revolución verde) con el paquete de los transgénicos, facilitó el camino para la concentración de poder del agronegocio y para una infinidad de impactos socioambientales. Los Estados del Cerrado Brasilero han representado la mayor área cultivada con transgénicos en el país (63%) acumulando impactos sociales y ambientales provenientes de este proceso. Este texto se propone reflexionar sobre estas cuestiones, con especial interés en los impactos socioambientales derivados del avance de los cultivos transgénicos en esta parte del territorio. Los resultados muestran que no ocurrió el esperado aumento en la productividad con la utilización de plantas genéticamente modificadas. Por el contrario ocurrió una elevación del consumo de abonos químicos y agrotóxicos relacionada a la adopción de las semillas transgénicas. Se redujeron oportunidades de ocupaciones productivas, concentrando las actividades económicas en cadenas del agronegocio refractarias al perfil de los campesinos, pueblos y comunidades tradicionales que constituyen la mayor parte de la población regional. Los impactos ambientales agravan las condiciones socioeconómicas dadas las debilidades y particularidades de éste, que es el más antiguo y especializado bioma del continente sur americano.

Descargue el documento (PDF):

Agricultura transgénica e impactos socioambientales. Una lectura a partir del Cerrado.Brasil (844,54 kB)

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Agricultura-transgenica-e-impactos-socioambientales-una-lectura-a-partir-del-Cerrado-Brasil

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Honduras territorio Monsanto: maíz y democracia transgénica.

19 de noviembre de 2013

ofraneh 

El 14 de septiembre del año 2004, una figurilla antropomorfa de jade del dios del maíz, Hun Nal Ye, fue sustraída del Museo de la República, en la antigua Casa Presidencial de Honduras, mientras en ese lugar se celebraba la boda de miembros de la elite de poder nacional. De la misma forma que la estatuilla de Hun Nal Yen fue sustraída, las variedades de maíz criollo en Honduras prácticamente fueron sustraídas a través de la contaminación genética provocada por la introducción de variedades de maíz transgénico.

En junio del 2010, John Brewer, funcionario estadounidense  asignado como administrador del Servicio Agrícola para el Extranjero de los Estados Unidos indicó que Honduras es un país líder en la incorporación de la biotecnología en la agricultura, señalando ademas que era en ese momento el único país de Centroamérica con cultivos de organismos genéticamente modificados (OGM).

Brewer sin embargo olvidó la condición de Honduras como parte de la cuna genética del país y la grave contaminación a través de  la polinización abierta de las variedades criollas de maíz, además de la consecuente erosión genética que se ha dado. Desafortunadamente las advertencias e incluso denuncias presentadas al respecto, fueron desdeñadas por el Ministerio Publico, la Secretaria de Recursos Naturales (SERNA) y otras agencias gubernamentales copadas por MONSANTO y otras empresas dedicadas a la producción de semillas transgénicas.

Cabe recordar que en el año 2007, Héctor Hernández, ex ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) denunció haber sido “amenazado por transnacionales que producen transgénicos, ante la posibilidad de cerrarle el mercado en Honduras”

En un reporte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) indicó que para el 2011 en Honduras existían 29,579 hectáreas de maíz transgénico, siendo uno de los cinco países  en Latinoamérica que  poseían ese tipo de cultivos.

Las variedades BT (MON810), Roundup Ready (RR) (NK603), Herculex I y VTPRO (MON 89034), son producidas de forma comercial en siete departamentos del pais, y supuestamente han sido excluidos los departamentos de Intibuca, Lempira y Gracias a Dios. La escuela Panamericana de Agricultura conocida como el Zamorano, sembró 332 hectáreas en el periodo 2011-12, como parte de una estrategia de implantar los OGM en Honduras

Según la Asociación de Productores de Granos Básicos, para finales del 2012, en Honduras un 20% de su cosecha es proveniente de cultivos transgénicos, y en un futuro cercano se incrementará exponencialmente el uso de cultivos genéticamente modificados. A inicios de ese año el gobierno de Honduras anunció una inversión de mil  millones de dólares destinados a la siembra de granos básicos específicamente maíz, programa denominado “Visión 20-20”.

En abril del 2013 Monsanto, Bayer y Nordic, efectuaron el lanzamiento de la segunda fase del programa, bajo el lema de “Sembrar país con más Maíz¨, con la meta de sembrar 10 mil hectáreas de maíz, y unas 90 mil hectáreas para el 2020.

Un análisis de Angel Aguilar, intitulado “Situación de los Transgénicos en Honduras” afirma que en forma accidental, una donación de semillas de una iglesia evangélica diseminó casi en forma incontrolada semilla transgénica de maíz por el departamento de Intibucá, extendiéndose su cultivo por los departamentos de Santa Bárbara y Copan”. Posteriormente  se dieron  denuncias sobre la contaminación de las variedades criollas con la variedad StarLink, la que había sido declarada no apta para el consumo humano. El StarLink fue diseminado a través de maíz donado por el Programa Mundial para alimentos (PMA).

Aparentemente los primeros cultivos de maíz transgénico en Honduras fueron realizados en el Valle del Guayape en el año 2002, y es el Sr. Porfirio Lobo y Juan Artica los pioneros en la siembra de maíz Bth. Se supone que existieron ciertas restricciones en cuanto a la siembra de maíz transgénico en el sur del pais, específicamente en Choluteca ante la presencia de teocinte, una de las variedades originales del maíz.

Al igual que la contaminación genetica del maíz, la frágil democracia en Honduras ha sido contaminada con el gen de la tiranía. Y es casualmente el Sr. Porfirio Lobo uno de los pioneros en la imposición de un régimen, el cual disfrazado de democracia ha venido demoliendo el estado de derecho, ejerciendo el poder en un agitado mar de violencia, que ha servido de pretexto para militarizar cada día mas a Honduras.

 

Después del golpe de estado del año 2009,  Honduras se ha convertido en un laboratorio económico, social y político, siendo el  estado fallido inducido un caldo de cultivo para finiquitar la soberanía nacional y destruir los magros cambios sociales obtenidos a lo largo del siglo XX.  Con la emisión de la Ley RED-ZEDE (ciudades modelo), la Ley Hipoteca, la flexibilización del mercado laboral, pasando por la entrega del territorio nacional a través de las concesiones  para minería, explotación de hidrocarburos; se ha colocado el país en manos de los inversionistas extranjeros.

 

La autocracia que ha caracterizado el actual régimen aunado al golpe desde el Congreso Nacional a la Corte Suprema de Justicia y el ensayo de fraude cometido en las elecciones internas del año pasado, son señales inequívocas de una democracia fallida. Al igual que el maíz genéticamente modificado por las empresas estadounidenses, la democracia en Honduras padece de modificaciones letales inducidas desde el imperio con fines de perpetuar nuestro sometimiento y replicar la formula a lo largo y ancho del continente.

Sambo Creek, 19 de Noviembre del 2013

Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH

Fuente: 

https://ofraneh.wordpress.com/2013/11/19/honduras-territorio-monsanto-maiz-y-democracia-transgenica/

 

 

Examinemos cómo dos países (alabados por los progresistas e izquierdistas afines) proceden y en qué consiste su asociación tan elogiada. Pero también prestemos atención cómo los pequeños productores se subsumen en el capitalismo y cómo es crucial ver al Estado vigente operando en favor de capitales locales e imperialistas.

 

 

Bolivia:

Los transgénicos, ampliaron la frontera agrícola y

el importe de más agroquímicos.

29 de octubre de 2018

El mito de que las semillas transgénicas permiten producir más, no existe. El año 1995, y son reportes de Anapo y el CIAT, se producían variedades no transgénicas que tenían un rendimiento de 2 a 3,5 toneladas por hectárea. Y ahora con la soya transgénica se produce solo un promedio de dos toneladas. Eso refleja que hemos retrocedido", apuntó Miguel Ángel Crespo, director de Probioma.

 

Transgénico, sólo amplió frontera agrícola e importación de más agroquímicos

A casi 20 años de haber introducido la primera semilla transgénica en Bolivia para la producción de la soya, según un informe de Probioma (Productividad Biosfera Medio Ambiente), los resultados han sido totalmente insuficientes en términos de mejora de los rendimientos productivos. Al contrario, el estudio menciona, con indicadores del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y otros datos de entidades de comercio exterior,  sólo contribuyó a una ampliación de la frontera agrícola y  una mayor importación de productos agroquímicos y fuerte impacto al medio ambiente en términos de contaminación ambiental y deforestación.

"El mito de que las semillas transgénicas permiten producir más, no existe. El año 1995, y son reportes de Anapo y el CIAT, se producían variedades no transgénicas que tenían un rendimiento de 2 a 3,5 toneladas por hectárea. Y ahora con la soya transgénica se produce solo un promedio de dos toneladas. Eso refleja que hemos retrocedido", apuntó Miguel Ángel Crespo, director de Probioma.

 

En la misma línea, un informe reciente de la Fundación de Jubileo detalla que entre 2000 y 2006, el valor de las importaciones de plaguicidas, considerando insecticidas, fungicidas, herbicidas, inhibidores de germinación, reguladores del crecimiento de las plantas y desinfectantes, no pasaba de 81 millones de dólares. Sin embargo, a partir de 2006, y durante los últimos 12 años, el valor de las importaciones de plaguicidas se triplicó. 

 

El 2017 fue una de las gestiones con el mayor valor de importaciones de plaguicidas, por el monto de 249 millones de dólares y un incremento de 22,5% respecto al año anterior, enfatiza el informe.

En respuesta a esta situación, Deysi Choque,  secretaria ejecutiva de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos Productores Agropecuarios de las Cuatro Provincias del Norte cruceño, señaló que puede entenderse a los defensores verdes de la naturaleza, pero en los hechos quienes a diario sufren y viven cómo es producir alimentos, así sea en una hectárea son los campesinos, pequeños productores, por lo que mencionó que no todo es malo. 

“Los biólogos y los ambientalistas pueden defender todo, pero que nos entiendan: somos nosotros los que vivimos en el campo y sufrimos las pérdidas por insectos, por sequías, plagas y competencia desleal con los productos del exterior”, respondió, luego que el mes de septiembre los pequeños productores del Oriente, dieran al Gobierno un plazo de 30 días y exigiendo  la conformación del Comité Nacional de Bioseguridad para analizar las solicitudes de aprobación de biotecnología o la implementación de más transgénicos. 

El informe en detalle. El informe Probioma refiere que de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la superficie cultivada al 2017 alcanzó a 3.498.203 hectáreas.

 

El crecimiento fue significativo en los últimos 30 años, cuando entre 1985 y 1986 la superficie cultivada fue de 902.483 hectáreas, donde la producción de cereales ocupaba el 45%, las oleaginosas solo un 17% y los tubérculos y raíces un 17%. Pero entre el 2005-2006, con la introducción de la semilla transgénica en la soya el panorama cambió, cuya superficie cultivada creció casi tres veces al ubicarse en 2.423.678 hectáreas, con 49% de presencia de las oleaginosas e industriales, 31% en cereales y solo un 7% en tubérculos y raíces. 

 

Actualmente en una superficie cultivada de 3,5 millones de hectáreas, a diferencia de hace 12 años atrás, las oleaginosas  registran un 45%, los cereales un 35% y en tubérculos solo un 6%.

Por departamentos, Santa Cruz lidera en superficie cultivada del país. Si entre 1983 y 1984 la superficie agrícola de Santa Cruz representaba el 33% con relación al resto del país, al periodo 2016-2017 este alcanzó el 69%. Junto con Pando y Beni, ocupan el 71%. Un 13% de la superficie agrícola corresponde a los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija y un 16% a La Paz, Oruro y Potosí.

 

Respecto a los agroquímicos:

La importación de agroquímicos a Bolivia, en los últimos casi 20 años se ha multiplicado, en volumen en 500%, casi seis veces. Según datos del INE y datos de comercio exterior, el 2000 se importó por alrededor de 30 millones kilos; en tanto que dicha cifra se fue incrementando significativamente hasta el 2003 cuando Bolivia introdujo los transgénicos, al situarse el 2005 en 75,38 millones de kilos de agroquímicos importados. Pero con relación al 2017 dicha cifra creció más del doble, al situarse en 152,31 millones de kilos, de los cuales según estimado por el Senasag, un 30% que ingresa al país son por vía del contrabando. 

Pero en la relación de agroquímicos con producción y superficie cultivada, entre el 2001 y 2017 se tiene que el 2001 el uso de agroquímicos alcanzó a un promedio de 17,4 kilos por hectárea, cuyo incremento al 2017 fue del 150%, cuando se aplica 43,5 kilos por hectárea. 

En la relación kilo/tonelada la utilización de agroquímicos alcanzó el 2001 a 3,5 kilos por tonelada, el mismo que al 2017 alcanzó un incremento de 151% al situarse en 8,8 kilos de agroquímicos por tonelada. 

 

Rendimientos productivos:

En tanto el rendimiento de producción por hectárea el 2001, por entonces sin transgénicos fue de 4,93%, cuyo incremento en 17 años solo fue de 06% en  rendimiento productivo que el 2017  tuvo un promedio menor, solo con 4,96 toneladas por hectárea. 

Según el último reporte de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), la producción de soya en el periodo 2016-2017, tuvo un rendimiento de 1,8 toneladas por hectárea. El bajón, según el sector, se atribuye a factores climáticos que golpearon una mejor producción.

En su momento, Richard Paz Aponte, presidente de Anapo, mencionó el desafío de incrementar la frontera agrícola para producir más y mejores alimentos para los bolivianos.

Al contrario de las observaciones que hace Probioma, reiteró el pedido de la aprobación de nuevas herramientas biotecnológicas, para que se logre producir más, para que se pueda competir con otros países, además que mencionó la necesidad de una libre exportación de los productos oleaginosos y la construcción de Puerto Busch.

15  Años de producir con transgénicos se ha llegado al 99% de cobertura en la soya.

70 Por ciento del maíz que se produce en la zona del Chaco boliviano es con semilla transgénica.

Apuntes

• Según el análisis contextualizado de Probioma, la Fundación Rockefeller creó la Revolución Verde a mediados de 1946 con  la excusa de resolver el hambre del mundo, pero su objetivo principal era desarrollar los agronegocios sobre todo de los norteamericanos.

• La Revolución Verde también fue un buen negocio para los Rockefeller(petroleros) ya que el paquete tecnológico diseñado tenía como eje la petroquímica, base para los pesticidas y fertilizantes.  Asimismo, la implementación de maquinaria agrícola impulsada con hidrocarburos. También se implementó la privatización de las semillas.

• La revolución genética. Término acuñado por la Fundación Rockefeller, para referirse a la promoción y diseminación de semillas transgénicas patentadas.

• Proceso que empieza en 1980  cuando la Corte Suprema de Estados Unidos, aprobó el derecho a patentar “un microorganismo vivo hecho por el ser humano”, de esta manera se sentó las bases para que un puñado de corporaciones químicas a la cabeza de Monsanto empiecen a monopolizar la oferta de semillas casadas con sus agroquímicos. 

• De los países que producen con transgénicos, el 91,3% de la superficie cultivada de transgénicos se concentra solo en cinco países: Estados Unidos y Canadá con el 46,4%, tres países emergentes: Brasil, Argentina e India con el 44,9%. La cantidad de países que utilizan esta tecnología en 2015 eran 28 naciones, en tanto que el 2017 solo 24.  Y el 8,7% corresponde a 19 países.

• El 2017 por segundo año consecutivo, Argentina y Uruguay redujeron la superficie cultivada con transgénicos en 200 mil hectáreas, cada uno; mientras que Paraguay redujo en 600 mil hectáreas y Filipinas en 200 mil.
• De la superficie global de cultivos con transgénicos, entre 1996-2017, el 99,1% de la superficie cultivada con transgénicos se concentra en cuatro cultivos (fuente ISAAA Clive James, junio de 2018): soya en 94,1 millones de hectáreas, maíz en 59,7 millones de hectáreas, algodón en 24,1 millones y trigo con 10,2 millones.

• Los cultivos con eventos de Biotecnología (BT) y Tolerancia a herbicidas también crecen. 88,7 millones de hectáreas de cultivo a nivel mundial tienen que ver con tolerancia a herbicidas, en tanto 77,7 millones de hectáreas  a stacked traits 23,3 millones de hectáreas con resistencia a los insecticidas.

• La crisis del modelo de la revolución verde: Contrariamente a lo que se podría imaginar, entre 1950 y 2018 hubo un aumento considerable de especies de malezas resistentes a herbicidas en todo el mundo. Hasta abril de este año se han reportado 494 especies de dichas características. A partir de 1980, el crecimiento fue virtiginoso. Con respecto a las malezas resistentes al glifosato, entre 1996, año de introducción de los transgénicos hasta abril de 2018 se tiene registrados 40 especies de malezas resistentes al glifosato.

• El caso emblemático es Argentina, según los investigadores ambientalistas, el avance de las malezas resistentes a glifosato continúan su expansión, en especial el amaranthus. Según encuesta de la empresa Syngenta en Argentina, entre el 50 a 60% de las hectáreas sembradas tiene un rango de entre moderada y alta infestación.

• El avance de la resistencia es notable, en 2011 la superficie afectada era solo del 1% y circunscripta al sur de Córdoba. En la última campaña, el control del amaranthus demandó entre 60 a 80 dólares por hectárea en el cultivo de la soya y entre 30 y 40 dólares en el maíz.

 

Punto de vista: 'Los rendimientos siempre fueron de  dos toneladas'

"Ellos, los activistas, el mito que manejan es no aceptar la novedad de la tecnológica del mundo. De todas maneras lo que manejan es algo aislado. Los argumentos que utilizan los defensores verdes son argumentos infundados, dado que el país hace años ha alcanzado la producción con semilla transgénica, tanto es así que hoy, 2018  la semilla transgénica cubre más del 98% de la producción agrícola de la soya.

Es raro ver que agricultores produzcan con semilla tradicional. 

El activista, en ese contexto, pone argumentos infundados con el solo objetivo de hacer daño a quienes están trabajando  en el campo. Es más, ni ellos mismos tienen idea cuánto se siembra con semilla orgánica. 

La producción con semilla tradicional no debe llegar ni  a 100 hectáreas. En el caso de los plaguicidas en Bolivia solo hay un evento aprobado, que es el glifosato; no hay más otro. Por lo tanto, no pueden atribuir otro tipo de productos.

Con respecto a las importaciones de insumos, que evidentemente en los últimos años se ha incrementado, pero es atribuible al calentamiento global  lo que ha generado muchas plagas, malezas, entre muchos factores complejos. También está habiendo un poco de resistencia de estos patógenos a los pesticidas. Entonces hay muchos factores que solo puede ser explicados científicamente.

Con respecto a la biotecnología y la  transgénesis evidentemente hay una gran diferencia, dado que está en todo, hasta lo que consumimos de la transformación de la leche en un queso, el pan, el vino, es fruto de la biotecnología. 

En tanto, la transgénesis es una manipulación de genes que no necesariamente está en el acervo de la misma especie; son genes foráneos. En ese contexto, los transgénicos representan una pequeña parte de la biotecnología. No podemos encontrar un material con resistencia o tolerancia a una sequía solamente en la misma especie; tenemos que buscar otra especie que podrían aportar esas características, como en el caso de la soya, donde se tiene un gen extraído del girasol. En el fondo el que quiere sembrar o no con transgénico es el agricultor, luego el consumidor que demanda el producto. Debe haber la coexistencia de ambos sistema, quien al final tiene la decisión es la población consumidora, está en su derecho de hacerlo.  

Los pequeños productores piden activar transgénicos:

Contraflecha - Pese a que en Bolivia,  está prohibido el uso de semillas genéticamente modificadas (excepto en soya), el 35 por ciento de la producción de maíz es transgénico, informó el presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (Cappo), Isidoro Barrientos.

Acciones. El pasado 3 de septiembre, en predios del campo ferial de la Fexpocruz, diferentes organizaciones campesinas y de pequeños productores que conforman el Bloque Oriente exigen al Gobierno nacional la inmediata conformación del Comité de Bioseguridad para que este, en base a fundamentos técnicos, viabilice el uso formal de semillas transgénicas a partir de 2019 en cultivos de soya y maíz.

El pedido, según las entidades y colectivos defensores del medio ambiente, fue tomado como una sorpresa  y de profunda preocupación, cuando según ellos, el país no puede seguir alentando el agronegocio. El Gobierno vio conveniente generar un espacio para concretar la ruta que permita mirar el futuro sin dejar de lado los componentes científicos, pero dentro de la doctrina y la filosofía del vivir bien.

El Día

 

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Noticias/Bolivia-Los-transgenicos-ampliaron-la-frontera-agricola-y-el-importe-de-mas-agroquimicos

 

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Los abusos y el daño ambiental de

las inversiones chinas en Bolivia.

5 de noviembre de 2018

 

Un reciente informe presentado ante Naciones Unidas expone el caso de la petrolera BGP Bolivia y sus operaciones en la Amazonía boliviana. El proyecto Nueva Esperanza se ejecutó en territorio del pueblo Tacana y ocasionó daños al medio ambiente y a las poblaciones indígenas.

Por Yvette Sierra Praeli

Para Adamo Diego Cusi la exploración petrolera de la empresa china BGP Bolivia en la Amazonía de Bolivia fue un verdadero tormento. Su labor como coordinador de Monitoreo Social Ambiental del pueblo Tacana le permitió conocer, directamente, cómo operaba esta empresa que durante un año ejecutó la exploración sísmica para hidrocarburos en el área de Nueva Esperanza, ubicado en la cuenca del río Madre de Dios, dentro del territorio indígena de los Tacana.

Medias verdades, incumplimientos de compromisos, daño ambiental y persecución judicial fueron una constante durante todo el tiempo que duró el proyecto. Adamo vivió personalmente la criminalización tras ser denunciado por la compañía luego de que expusiera cuáles habían sido los efectos de la exploración sísmica en el norte de la Amazonía del departamento de La Paz.

“Estuve prácticamente dos meses escondido”, comenta Adamo en una conversación telefónica con Mongabay Latam mientras recuerda la persecución legal en la que se vio envuelto hacia fines de 2016, de la que luego fue liberado por la misma empresa que lo inculpó.

En la charla, Adamo menciona los impactos negativos que ocasionó la empresa china en la selva boliviana y cómo BGP Bolivia fue incumpliendo los compromisos que había adquirido con el pueblo Tacana para conseguir la autorización de realizar trabajos de exploración en el territorio indígena.

El gran proyecto en la Amazonía boliviana

“En la Amazonía no se conocía nada sobre la prospección de hidrocarburos. El petróleo nunca había estado en nuestras mentes”, dice Adamo. Pero en el año 2015, la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se presentó ante una asamblea del pueblo Tacana para explicar el proyecto de inversión que se avecinaba.

En ese primer encuentro se rechazó la propuesta, sin embargo, el Estado boliviano impuso el proyecto exploratorio. Adamo cuenta que tras un proceso de consulta previa la empresa consiguió el consentimiento del pueblo Tacana, bajo una serie de condiciones que asegurasen el menor impacto en los bosques y la biodiversidad, así como la protección de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario que habitan ese territorio. “Es muy difícil que el pueblo acepte ser parte de la destrucción del bosque”, comenta sobre los reparos que tenían ante esta inversión de 57 millones de dólares.

En abril de 2015, la empresa estatal boliviana YPFB concretó la adjudicación de tres proyectos de exploración sísmica para la búsqueda de hidrocarburos en la Amazonía por un valor de 100 millones de dólares. Uno de ellos fue el proyecto en Nueva Esperanza.

“Las empresas chinas operan en un contexto que llamamos de impunidad”, dice Marco Antonio Gandarillas, investigador responsable de Incidencia Política del Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB) para referirse a los compromisos incumplidos por este y otros proyectos en los que operan empresas chinas o compañías con capitales del país asiático.

Gandarillas se refiere a este caso como el proyecto más ambicioso de exploración petrolera en la Amazonía boliviana, que se ejecutó sobre 1008 kilómetros cuadrados. “Es uno de los más grandes y de mayor envergadura en la selva de Bolivia, en una zona bien conservada y ubicada entre dos áreas protegidas, el Parque Nacional Madidi y la Reserva de biosfera Pilón Lajas”.

Sin embargo, después de la intervención de BGP Bolivia, filial de la empresa estatal China National Petroleum Corporation (CNPC), el territorio ha quedado seriamente alterado y los derechos de los indígenas han sido vulnerados, según revela el informe Impactos de empresas chinas en los Derechos Humanos y el Ambiente en América Latina, elaborado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente (CICDHA).

El estudio, que incluye 18 casos de violaciones de derechos humanos y ambientales cometidas por empresas chinas en Latinoamérica, fue presentado durante la sesión paralela de la Organización de Naciones Unidas que se realizó en Ginebra el 11 de octubre como paso previo al Examen Periódico Universal (EPU) de China del próximo 6 de noviembre, iniciativa que motiva a investigar y apoyar la protección de derechos humanos.

BGP vulnera los derechos de los pueblos indígenas

Pocos meses después de iniciado el proyecto se presentaron los primeros problemas. El primer impase surgió cuando BGP Bolivia informó que no era posible realizar la sísmica con los estándares ambientales establecidos en el contrato, es decir, sin que las explosiones afectaran uno de los principales recursos del pueblo Tacana y su principal fuente de ingresos: la castaña.

El compromiso era evitar daños en los árboles de castaña y respetar un área de protección de 40 metros de diámetro alrededor de estas plantas para hacer las detonaciones, además de no afectar las fuentes de agua, no cazar ni pescar dentro del territorio.  

El informe presentado ante las Naciones Unidas precisa que la actividad exploratoria significó la presencia de 1500 trabajadores distribuidos en un campamento base, ocho campamentos fijos y 200 campamentos móviles, además de la instalación de 200 helipuertos para transportar personal, equipo y maquinaria.

Esta ocupación desmedida del territorio ha dejado árboles de castaña mutilados; las fuentes de agua fueron utilizadas pese a que el compromiso era no hacerlo; los trabajadores de la empresa china que recurrieron a la caza y a la pesca. Los animales de monte huyeron de la zona; los ríos y arroyos perdieron su caudal y los peces han desaparecido, señala el documento.

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“Imagínese lo que significó para el bosque la presencia de todas esas personas”, dice Adamo al otro lado de la línea. La instalación de los campamentos y las brechas que se abrieron para colocar los explosivos han ocasionado una extensa deforestación en la selva boliviana.

Los reclamos de los monitores indígenas sobre lo que sucedía en su territorio ocasionó enfrentamientos con los trabajadores de la empresa. Primero fueron agresiones, luego dejarlos sin alimentos y sin transporte aéreo para acceder a la zona de la sísmica. El problema se agudizó cuando los monitores descubrieron que la empresa ocultaba información y evidencias sobre la presencia de un pueblo en aislamiento en la zona de exploración.

El peligro al que se expuso al pueblo indígena no contactado Toromona ha sido otro de los problemas de este proyecto. En la zona donde se realizaba la exploración había indicios de la presencia del pueblo indígena en aislamiento y contacto inicial Toromona, por tanto, la empresa estaba obligada a informar a su personal sobre la posible presencia de los no contactados y en caso de que se existiese alguna forma de acercamiento, los trabajadores de la empresa china debían desplazarse hacia otro sector.

Pese al riesgo que significa para los no contactados que exista algún acercamiento, a mediados del año 2016 se presentaron incidentes que demostraban la presión de la que estaban siendo objeto. Huellas, robo de víveres e incendios ocurrieron cerca de los campamentos. Incluso hubo tres ocasiones en que los trabajadores de BGP Bolivia fueron rodeados por indígenas no contactados, según reportó la misma empresa china.

Los Tacana salieron en defensa de los Toromona. Hubo movilizaciones y protestas que obligaron a la empresa a suspender sus operaciones. Así se llegó al proceso judicial en contra de Adamo, a quien se acusó de incentivar estas acciones y se ordenó su captura. La criminalización fue usada como medio de presión para conseguir que se les permitiera dejar la zona sin cumplir con las remediaciones ambientales, además de evitar que los monitores indígenas continuaran con la fiscalización.

La presencia china en la economía de Bolivia

El caso de Nueva Esperanza no es el único que ha despertado la alarma sobre las inversiones chinas. Marco Gandarillas señala que, si bien solo el 4 % de las empresas proveedoras del Estado son chinas, estas se han adjudicado los contratos más grandes. “Se trata de relaciones altamente tóxicas porque reciben fondos públicos en la mayoría de los casos de manera directa y realizan sus operaciones sin respetar los derechos humanos”.

Gandarillas explica que actualmente diez grandes proyectos de Bolivia en manos chinas corresponden al 26 % del presupuesto total de la inversión del país y recordó también que se han presentado varios casos de incumplimiento de contrato por parte de estas compañías. “Cuesta encontrar una empresa china que no haya tenido una denuncia”.

El especialista en incidencia política de Cedib advierte sobre el próximo proyecto que una empresa china ejecutará en la Amazonía boliviana. Se trata de la exploración sísmica programada para el 2019 que estará a cargo de la compañía Sinopec International Petroleum Service Ecuador Co SA sucursal Bolivia —de capitales chinos— sobre un área que supera un millón de hectáreas y que se instalará en la zona del río Beni.

Actualmente, la República Popular China es el principal socio comercial de Bolivia. Ya en el 2015, el país asiático tenía inversiones que superaban los 3000 millones de dólares, además de un préstamo de 7000 millones de dólares anunciado por el presidente de Bolivia, Evo Morales, fondos que serían destinados a obra de infraestructura.

Esta relación estratégica entre ambos países se ha reforzado recientemente con la visita del presidente boliviano a China. El encuentro de los mandatarios de ambos países sirvió para sellar una relación estratégica con la firma de un memorando de cooperación y varios acuerdos comerciales y financieros, entre ellos el de exportación de café y quinua bolivianos hacia China y el compromiso de un crédito del Banco de Exportación e Importación de China (Eximbank) para Bolivia.

Jorge Campanini, responsable de Medio Ambiente del CEDIB, va más allá en su análisis. Para Campanini, el gobierno chino está retomando la cartera de proyectos del Consejo Sudamericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN), una instancia de discusión política y estratégica que reúne a todos los países de América del Sur con el objetivo de planificar e implementar la integración de la infraestructura ejecutando proyectos de transporte, energía y comunicación. “China quiere consolidar esos corredores, de esa forma el gigante asiático se asegura los recursos naturales y los commodities para su país”.

El responsable en Medio Ambiente del CEDIB menciona otros casos de inversiones asiáticas que deben llamar la atención como la hidroeléctrica de Rositas, actualmente paralizada, pero que tiene un presupuesto de 1300 millones de dólares. También está la construcción de la carretera Rurrenabaque-Riberalta que dispone de una inversión de 400 millones de dólares.

Campanini se refiere también a la “guerra económica” entre el gigante asiático y Estados Unidos. “China está desplazando a Estados Unidos de su influencia en Sudamérica”, puntualiza. Sostiene, además, que el país asiático ha conseguido establecerse e incidir en las nuevas condiciones geopolíticas regionales, logrando asumir un rol importante en la economía de varios países de América Latina.

 “Venezuela y Ecuador ya están ahogados en préstamos de China”, dice Campanini en relación al sistema de inversiones que ejecuta el país asiático en Latinoamérica, es decir, la entrega de créditos para grandes inversiones que a su vez son ejecutadas por empresas chinas.  

Si bien China es uno de los grandes consumidores de petróleo y minerales también importa grandes cantidades de soya, un producto que ya ha causado la deforestación de grandes extensiones de bosques en Brasil. A Campanini le preocupa que la soya ocasione la ampliación de la frontera agrícola en Bolivia y ocasione grandes tasas de deforestación. Esto, sumado a los problemas que ya se están presentando en los proyectos de inversiones chinas en Bolivia no pinta un panorama alentador para el país del Altiplano.


30 de octubre, 2018

Mongabay

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Los-abusos-y-el-dano-ambiental-de-las-inversiones-chinas-en-Bolivia

En consecuencia, el desafío prioritario a los diversos de abajo y a la izquierda es posibilitar la visión mayoritaria sobre el desafío de enfrentar al sistema mundo capitalista y quienes nos hablan de humanizarlo nos mienten. Porque su focalización en el crecimiento constante de oligopolios implica:

 

Normas sanitarias, inocuidad alimentaria y producción campesina

18 de abril de 2018

 

Con el fin de desplazar o controlar la producción campesina, la industria agroalimenticia diseña estrategias de carácter tecnológico y desarrolla políticas públicas y leyes favorables. Las medidas sanitarias, fitosanitarias y de inocuidad de los alimentos forman parte de esta estrategia.

 

Elizabeth Bravo

 

Gran parte de la producción quesera en América Latina es de origen campesino y es una de las actividades agropecuarias en las que los pequeños productores están mejor preparados para competir con la gran industria. En el Ecuador, unas 900 mil familias podrían estar involucradas en esta actividad.

 

Pese a su importancia en la generación de trabajo rural y en mejorar las condiciones nutricionales de la población, las queserías rurales están en peligro. Desde hace algunos años, se buscan imponer requisitos de carácter técnico y administrativo que son imposibles de cumplir para una familia que tiene de 3 a 10 cabezas de ganado y una producción de 3 a 10 libras de queso al día.

 

Ésta es una tendencia mundial, que obedece al proceso de surgimiento y consolidación del sistema agroalimentario industrial. En su proceso de consolidación ha desplazado la producción campesina, ocupando físicamente sus territorios (necesarios para la producción a gran escala, requisito indispensable para su expansión), o subordinándola a ella.

Con el fin de desplazar o controlar la producción campesina, la industria agroalimenticia diseña estrategias de carácter tecnológico (como la hiper-industrialización de los procesos agrícolas y de transformación de los alimentos), y desarrolla políticas públicas y leyes favorables.

 

Las medidas sanitarias, fitosanitarias y de inocuidad de los alimentos forman parte de esta estrategia.

 

Las normativas sanitarias, fitosanitarias, de inocuidad alimentaria y las buenas prácticas de manufactura surgen como necesidad del creciente comercio internacional de alimentos, cada vez más concentrado en pocas empresas transnacionales. En su esfuerzo por desplazar la producción independiente de alimentos, los Estados, representando a sus empresas, desarrollaron a lo largo del siglo XX, un corpus legal internacional muy sofisticado. Su aplicación afecta no sólo a los pequeños productores, también a los grandes productores de los países económicamente débiles y con poca dotación de poder en el escenario internacional.

 

El Acuerdo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es el acuerdo más importante a nivel internacional en materia sanitaria. Al ser parte de la OMC tiene “dientes” y medidas económicas para imponerse en los países, en especial donde son económicamente más débiles.

Así, un país o un bloque de países puede imponer a otros ciertas restricciones de comercio internacional, con el fin de precautelar la inocuidad alimentaria, la sanidad animal y vegetal, para proteger la salud y la vida de las personas y de los animales, o para preservar los vegetales. Si surgen divergencias, los países pueden acudir a mecanismos de resolución de controversias de la OMC.

El criterio para dirimir una controversia relacionada con temas sanitarios es el consenso científico, lo que teóricamente podría pensarse que es un criterio correcto, para que los países no tomen injustificadamente decisiones que frenen el comercio internacional de un producto y se constituya en una traba comercial. Si el criterio es científico, teóricamente no se dejaría a interpretaciones a los estados miembros.

En el proceso de resolución de disputas, asisten a la OMC, con criterios científicos/técnicos, tres instancias que pertenecen al Sistema de las Naciones Unidas:

* Comisión Mixta FAO/OMS del Codex Alimentario que trata la inocuidad de los alimentos.

* Oficina Internacional de Epizootias (OIE) que se refiere al control sanitario de los animales.

* Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) que aborda el control sanitario de los vegetales.

Estas tres organizaciones desarrollan lineamientos bajo los cuales los gobiernos pueden implementar medidas técnicas para la seguridad animal y vegetal, y la inocuidad alimentaria sin violar las disciplinas de la OMC. Estas mismas guías y estándares, son la base desde la cual los Estados deben desarrollar sus propias normativas en el tema. Ahí radica su relevancia.

El Codex Alimentario fue creado en 1963 por la FAO y la OMS como mecanismo de referencia sobre inocuidad alimentaria a nivel internacional.

El Codex establece normas alimentarias internacionales, directrices y códigos de prácticas relacionadas con los alimentos, cuyos objetivos son precautelar la salud de los consumidores, pero garantizando el comercio internacional. Éstas son elaboradas por especialistas y expertos, la mayoría son de países industrializados y pertenecen a las llamadas “ciencias duras”. En algunos casos son muy especializados por lo que examinan los aspectos de inocuidad de los alimentos desde un punto de vista puramente técnico, dejando a un lado aspectos sociales y culturales que son importantes en la alimentación.

Tras de los países que auspician los Comités Codex, hay grupos económicos relacionados, como se muestra en el siguiente cuadro, lo que pone en cuestionamiento la “objetividad científica” de las normas. Veamos el siguiente cuadro. (…) Revista Biodiversidad, Sustento y Culturas Leer

Así como los extractivismos o ecocidios-genocidios van a continuar si no se constituye la unión de los pueblos del Abya Yala para derrotar al capitalismo mundializado, éste con sus científicxs y tecnólogxs a la cabeza ya no se conforma con la reterritorialización sino va por la maximización del control y deformación de la naturaleza.

 

Acciones temerarias:

los impulsores genéticos y el fin de la naturaleza

9 de noviembre de 2018

 

 Las implicaciones para el ambiente, la seguridad alimentaria, la paz e incluso la estabilidad social son significativas. Lidiar con esta desenfrenada tecnología ya se compara con el reto que implica controlar el poder nuclear. Las débiles regulaciones actuales que tienen los gobiernos para el uso de la ingeniería genética en la agricultura han permitido una enorme dispersión de la contaminación transgénica en la alimentación y el ambiente."

“El proyecto de exterminar deliberadamente especies es un crimen contra la naturaleza y la humanidad… Desarrollar herramientas de exterminio con el pretexto de salvar al mundo es un crimen. Un crimen cuya continuación no debe permitirse”.
Vandana Shiva

 

Imaginemos que al liberar una sola mosca en el ambiente pudiéramos alterar genéticamente todas las moscas del planeta –ocasionándoles que se vuelvan amarillas, que transporten una toxina o se extingan. Esta es la premisa, terriblemente poderosa, que hay detrás de los impulsores genéticos, conocidos en inglés como gene drives: una nueva y controvertida tecnología de ingeniería genética que puede alterar permanentemente especies enteras al liberar al ambiente un solo individuo biodiseñado.

Los impulsores genéticos pueden rediseñar ecosistemas completos, ocasionar extinciones que se propaguen rápidamente e intervenir en sistemas vivos a una escala más allá de lo que cualquiera haya imaginado. Una vez que los impulsores genéticos se diseñen dentro de una especie que se reproduce velozmente, podrían alterar su población en un marco temporal muy breve, de meses a pocos años, y provocar rápidamente una extinción. A esta tecnología nueva también se le llama “reacción mutagénica en cadena” y es diferente de todo lo que hayamos visto antes. Combina la ingeniería genética extrema de la biología sintética y las nuevas técnicas de edición genómica, con la idea de que los humanos pueden y deben usar herramientas -tan poderosas e ilimitadas- como esta para controlar la naturaleza. Los impulsores genéticos cambian fundamentalmente la relación entre la humanidad y el mundo natural, para siempre.

 

Las implicaciones para el ambiente, la seguridad alimentaria, la paz e incluso la estabilidad social son significativas. Lidiar con esta desenfrenada tecnología ya se compara con el reto que implica controlar el poder nuclear. Las débiles regulaciones actuales que tienen los gobiernos para el uso de la ingeniería genética en la agricultura han permitido una enorme dispersión de la contaminación transgénica en la alimentación y el ambiente.

Con estas débiles restricciones sobre las técnicas existentes de ingeniería genética, ¿cómo podría alguien tener la capacidad para evaluar los riesgos de los impulsores genéticos? ¿El público será informado y podrá opinar sobre su uso? Y si ocurre un accidente, puesto que el daño es masivo e irreversible, ¿quién será responsable?

 

Las implicaciones éticas, culturales y sociales de los impulsores genéticos son tan grandes como sus consecuencias ecológicas. Los grupos de la sociedad civil (incluso algunos investigadores de los impulsores genéticos) están alarmados por esta recién descubierta habilidad para reconfigurar el mundo natural. Sin embargo, un poder de control de la naturaleza tan omnipotente como este es una gran tentación para quienes no se limitan por el sentido común ni el respeto al bien común.

Los impulsores genéticos han capturado ya la atención de las organizaciones más poderosas del mundo militar, de los agronegocios y otras industrias. La tecnología se presenta como relativamente simple y barata, de tal modo que fácilmente puede caer en manos de quienes, incluyendo gobiernos, pueden utilizarla como arma. (…) Leer

 

 

 

Aprendamos de las organizaciones y comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas que junto a representantes de diversos sectores sociales conformaron la Alianza multisectorial por la salvaguarda de las semillas nativas y criollas. La fundamentan y sobre todo la enmarcan en la construcción de la Reforma Rural Integral.

 

 

 

Colombia: Declaración del Foro Nacional

Agrobiodiversidad y derecho humano a la alimentación adecuada en la Reforma Rural Integral

2 de marzo de 2018

¡El Campesinado Sí Cuenta!

Las semillas criollas patrimonio biocultural colectivo de los pueblos y comunidades colombianas

Las organizaciones y comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas junto a representantes de diversos sectores sociales que conforman esta Alianza multisectorial por la salvaguarda de las semillas nativas y criollas, participantes en el Foro Nacional Agro biodiversidad y derecho humano a la alimentación adecuada en la Reforma Rural Integral, realizado en Bogotá, el día 15 de febrero de 2018, y con el ánimo de buscar puentes de diálogo y concertación solicitamos el reconocimiento de:

 

  • Las semillas nativas y criollas como patrimonio biocultural de los pueblos; las consideramos bienes fundamentales para la vida, la cultura, la salud y los sistemas tradicionales de agricultura al garantizar la soberanía y autonomía alimentaria. El derecho a la libre circulación, producción, uso e intercambio y comercialización de semillas nativas y criollas ratificados en Convenios y Tratados Internacionales.

  • La importancia de las diversas estrategias de las comunidades campesinas y étnicas de manejo, cuidado y protección de los territorios, de sus sistemas productivos comunitarios y familiares los cuales incluyen: la diversidad de semillas y animales criollos, la construcción de protocolos comunitarios para asegurar la producción de semillas de calidad; los intercambios y comercialización en mercados campesinos, étnicos y agroecológicos. Así como el esfuerzo de las alianzas como la Red de Semillas Libres de Colombia, la Alianza por la Salud Alimentaria y la Red Nacional de Agricultura Familiar entre otras para velar por la protección del patrimonio biocultural.

  • Evidenciamos la invisibilización del campesinado como sujeto político de derechos en nuestro país y por ende de la cultura e identidad campesina que se expresa en la ausencia de políticas públicas.

  • Denunciamos que los sistemas de sustento de las comunidades étnicas y campesinas y en particular las semillas nativas y criollas están en riesgo de desaparecer, debido a políticas rurales que desconocen los sistemas productivos de las comunidades locales y refuerzan la privatización y el control de los medios de producción, por modelos de desarrollo de innovación agropecuaria que promueven monocultivos, industrialización de la producción animal e impulso a cultivos transgénicos.

  • Recordamos el acuerdo de Paz firmado entre el gobierno nacional y las FARC para la implementación de la Reforma Rural Integral, que prevé entre otros aspectos “la promoción y protección de las semillas nativas y los bancos de semillas”. También una estricta regulación socio-ambiental y sanitaria de los transgénicos en el país propiciando el bien común, para salvaguardar el patrimonio genético y la biodiversidad como recursos soberanos de la nación.

  • Nos preocupa que algunas normas como la ley de innovación agropecuaria y el proyecto de decreto de semillas criollas y nativas, no recogen elementos sustanciales de lo acordado en la RRI y los planteamientos y requerimientos de las organizaciones campesinas y étnicas; por el contrario, promueve el desarrollo agroindustrial basado en la homogenización del campo, las semillas, culturas y paisajes.

No obstante, destacamos la voluntad del Ministerio de Agricultura en la promulgación de la Resolución 464 de 2017“Lineamientos estratégicos de política pública para la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria” y manifestamos nuestro compromiso e interés de convertirla en Política Pública con fuerza de Ley, con presupuesto coherente para acompañar y vigilar su implementación.

La Alianza y los presentes en el Foro por La Agrobiodiversidad y el Derecho humano a la Alimentación Adecuada, solicitamos al gobierno nacional:

 

Se declare patrimonio biocultural colectivo de los pueblos y comunidades colombianas las semillas nativas y criollas libres de derechos de propiedad intelectual y, por lo tanto, se protejan, fomenten y apoyen los sistemas culturales que las sustentan. En desarrollo de los principios fundamentales de la Constitución de 1991 a la protección de las riquezas naturales y culturales de la nación y a los tratados internacionales suscritos. En específico apoyar los sistemas participativos de garantía de la calidad de semillas y alimentos agroecológicos; casas comunitarias de semillas, actividades de investigación y mejoramiento participativo; y proteger los territorios frente a los organismos genéticamente modificados y los agrotóxicos.

 

Ratificar la autonomía de la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria en el uso de las semillas nativas y criollas importantes para su uso bajo sistemas productivos sostenibles, la preservación y uso de la Agrobiodiversidad, los cuales proponemos sean incluidos en la política pública nacional, incluyendo las normas, leyes y procesos establecidos para garantizar la implementación de la RRI.

 

Ser coherente en la implementación del Acuerdo de Paz, estableciendo garantías para la participación efectiva de las comunidades en instancias nacionales y en sus territorios, con la participación activa y la consulta con comunidades y organizaciones en el diseño, implementación, ejecución y control de las leyes y planes nacionales de la Reforma Rural integral.

 

Ratificar la mesa técnica de agricultura familiar y economía campesina y étnica; y establecer el proceso necesario para elevar a rango de ley el contenido de la Resolución 464 de 2017.

 

Instalar y mantener mesas de diálogo con cronogramas y mecanismos efectivos de concertación, para que ésta Alianza y las todas organizaciones y procesos en diálogo con el gobierno nacional presenten su contribución, experiencias y conocimientos en la elaboración de las políticas diferenciales para las comunidades campesinas y étnicas, retomando entre otras el documento de orientaciones de política entregado por la Alianza en el presente Foro.

 

Nos comprometemos a:

Promover y defender la Paz con Justicia Social y la transformación con equidad en el campo realizando seguimiento y veeduría a los acuerdos de paz en los territorios.

Seguir multiplicando, compartiendo y defendiendo las semillas nativas y criollas como patrimonio biocultural de los pueblos y comunidades colombianas al servicio de la humanidad.

Apoyar el proyecto de Declaración de los Derechos de los Campesinos y otros habitantes rurales que se discutirá en el grupo de trabajo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en su quinta sesión en abril de 2018.

Nos comprometemos a ser generosos como la tierra, claros como el agua, fuertes como el viento y solidarios como las semillas.

RENAP

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 Alternativas postcapitalistas

 

Contextualicemos las disputas territoriales en el Abya Yala. Estamos todos los pueblos del continente "en medio de una desposesión de la tierra y un penetrante acaparamiento agrario impulsado por la competencia entre las potencias globales y las élites locales por controlar los recursos mundiales a expensas de los pequeños productores de alimentos y de la soberanía alimentaria de los países pobres. A esto lo acompaña un militarismo creciente y una represión de las comunidades rurales. Entre las personas más afectadas por esta profundización de la pobreza y el hambre, así como por las crecientes violaciones a los derechos humanos, están las juventudes rurales".

 

Con el vigor de la juventud, intensifiquemos

la lucha por la tierra y la vida

Declaración conjunta del Día de la Gente Sin Tierra, 2018

29 de marzo, 2018

 

Este año marcamos el Día de la Gente sin Tierra en medio de una desposesión de la tierra y un penetrante acaparamiento agrario impulsado por la competencia entre las potencias globales y las élites locales por controlar los recursos mundiales a expensas de los pequeños productores de alimentos y de la soberanía alimentaria de los países pobres. A esto lo acompaña un militarismo creciente y una represión de las comunidades rurales. Entre las personas más afectadas por esta profundización de la pobreza y el hambre, así como por las crecientes violaciones a los derechos humanos, están las juventudes rurales.

Pero encaramos estos desafíos con resolución aún mayor y con optimismo pues confiamos en la energía y el compromiso renovado de la juventud para que ayuden en la defensa del derecho de la población rural a la tierra y a la vida.

El agravamiento de la desposesión de tierras. 

La tierra es el aspecto central de la vida y la sociedad rurales. El aumento de la mercantilización de la tierra con el implacable embate neoliberal, el recrudecimiento del control monopólico corporativo sobre la agricultura, la falta de una genuina reforma agraria que garantice el derecho de la gente a la tierra y la falta de un respaldo adecuado por parte del Estado, están amenazando el acceso de los pueblos rurales a la tierra y los recursos naturales. Los procesos regionales y globales (hablamos de continuadas crisis económicas y financieras globales, de la implacable puja por liberalizar la agricultura, de la emergencia de nuevas potencias económicas hambrientas de nuevos mercados de capital excedentario y productos y fuentes de materia prima, más el surgimiento de gobiernos autoritarios y fascistas) también están provocando condiciones que intensifican el desasosiego y los conflictos en las áreas rurales.

 

Así, por ejemplo, la agresiva expansión de China mediante su Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (o simplemente Nueva Ruta de la Seda-NRS), que contempla 890 mil millones de dólares, está despojando y desplazando a comunidades tradicionales sembradoras, pesqueras, indígenas y otras, por todo el mundo. La iniciativa NRS, apodada “el más grande proyecto multilateral de desarrollo del siglo XXI”, implica a 65 países con 900 proyectos de infraestructura planeada, que van desde el Pacífico hasta Asia occidental, y a todo lo ancho de África y Europa, y están en curso.

De acuerdo a Land Matrix, una iniciativa independiente de monitoreo de los negocios agrarios, 26 millones 700 mil hectáreas de tierra agrícola a nivel mundial han sido transferidos a las manos de inversionistas extranjeros desde el año 2000. China pudo así adquirir 2 millones 230 mil hectáreas de éstas tan sólo en el periodo que va de 2000 a 2014. Y fue entonces que la NRS ganó terreno.

Entretanto, las instituciones financieras multilaterales tales como el Asian Development Bank (ADB) y el Banco Mundial, trabajando con políticos corruptos e inversionistas extranjeros, continúan financiando e implementando programas y proyectos que resultan en la dislocación y la marginación masivas de las comunidades rurales. La infraestructura de desarrollo, puesta a operar mediante asociaciones público-privadas en el transporte, la energía, y las llamadas zonas económicas, están acaparando o destruyendo enormes tractos de tierras y otros recursos agrícolas.

La competencia en pos de tierras agrícolas y recursos ocurre en medio de un intensificado militarismo de las potencias mundiales encabezadas por Estados Unidos. Su pivote en Asia para contener el surgimiento de China ha significado, entre otras cosas, incrementar el respaldo a los militares de la región, notorios desde hace mucho tiempo por sus atrocidades en relación con los derechos humanos. Han estado promoviendo guerras y campañas de contrainsurgencia que con frecuencia tienen como objetivo las comunidades rurales, incluidas aquellas implicadas en conflictos agrarios con gobiernos y corporaciones. Esto ha incrementado la represión y los abusos de derechos humanos en áreas rurales.

Las crecientes amenazas contra quienes defienden el acceso y control sobre su tierra y recursos naturales no sólo perpetúan sino que empeoran el círculo vicioso del subdesarrollo en las áreas rurales y la pobreza y el hambre entre los pueblos rurales. Según La Organización de Naciones Unidades para la Agricultura y la Alimentación (conocida como FAO por sus siglas en inglés) más de 80% de las personas en extrema pobreza vive en áreas rurales, y 65% trabaja en la agricultura. Cerca de la mitad de quienes viven en extrema pobreza tiene menos de 18 años.

La situación de la juventud rural. Las personas jóvenes en el campo —que conforman 55% de la población joven a nivel mundial— ya sufrían de antaño limitaciones en el acceso a los servicios básicos como educación, salud y refugio, así como a oportunidades en términos de sus condiciones de vida y sustento. En general, es dos o tres veces más probable que la gente joven esté desempleada, según un informe conjunto del Banco Mundial y el Fondo Mundial para el Desarrollo de la Agricultura (IFAD por sus siglas en inglés). La tasa de desempleo entre la juventud rural va de 7.5 % en el África subsahariana, 8 % en Asia, 19.7 en Europa Oriental y Asia Central, 21% en América Latina y El Caribe, hasta llegar a un 22.8% en Medio Oriente y el Norte de África.

 

Cuando esas personas jóvenes encuentran empleo, la mayoría permanece en la economía informal o se involucra en actividades relacionadas con la agricultura y los cuidados de la casa propios de los trabajadores familiares, el campesinado de subsistencia, la gente con microempresas caseras o los obreros no calificados. La experiencia de las jóvenes rurales es peor, ya que también sufren los tradicionales estereotipos y la división del trabajo basados en el género.

Esta situación de las comunidades rurales, que empeora inexorable, está forzando a la juventud rural a una migración laboral. La juventud conforma el grueso de los flujos migratorios: los datos de FAO muestran que las personas entre 15 y 34 años dan cuenta de un tercio de todas las migraciones internacionales. Sin embargo, la juventud rural “es la más propensa a migrar en respuesta a la falta de empleo significativo o de oportunidades empresariales en la agricultura o en las actividades económicas rurales relacionadas”.

 

En el corazón de esta falta de oportunidades para ser económicamente productivos está la desposesión crónica y prevalente en las áreas rurales, que se recrudece por el acaparamiento de tierras y recursos.

 

La lucha desde un fuerte movimiento de jóvenes. Para defender el derecho a la tierra y la subsistencia, y proteger los modos de vida de sus comunidades, muchas personas jóvenes campesinas y pueblos originarios están en el frente de la lucha por detener el acaparamiento de tierras y recursos, por promover soberanía alimentaria y una genuina reforma agraria. Esto, a pesar de la intensificada represión de las comunidades rurales con el objeto de pavimentar el camino para la agricultura corporativa de gran escala y los proyectos de mega-infraestructura orientados a la ganancia —proceso que tuvo por resultado, tan sólo en estos pasados 14 meses, 166 personas asesinadas, 342 arrestadas y detenidas debido a los conflictos de tierra. Son jóvenes campesinos y campesinas, trabajadores agrícolas y gente perteneciente al monitoreo PAN Asia y Pacífico (Panap).

Es por eso que le damos la bienvenida, con entusiasmo y maravillamiento, a la primera asamblea de Jóvenes en pos de la Soberanía Alimentaria (YFS, por sus siglas en inglés) que se celebró del  30 de marzo al 2 de abril. El YFS es una red internacional de organizaciones juveniles que promueve la soberanía alimentaria y respalda la lucha campesina en pos de una genuina reforma agraria y por el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios a sus territorios ancestrales. Nosotros, con fuerza, respaldamos a la asamblea del YFS pues busca resaltar las reivindicaciones y luchas de las juventudes rurales y “reclutar el vigor de la juventud campesina para intensificar la lucha por las tierras y la vida”.

El futuro pertenece a la juventud, y ellas y ellos forjarán su futuro con una tierra que realmente le pertenezca a quienes labran y enriquecen la tierra para beneficio de los pueblos y del planeta, y no sólo para aquellos que buscan las ganancias de unos cuántos.

 ¡Con el vigor de la juventud, nos comprometemos a intensificar nuestra lucha por la tierra y por la vida!

 

PAN Asia Pacific (PANAP). Asian Peasant Coalition (APC). Peoples’ Coalition on Food Sovereignty (PCFS). Youth for Food Sovereignty (PCFS). International League of Peoples’ Struggle (ILPS) Commission No. 6. Coalition of Cambodian Farmers Community (CCFC). Andra Pradesh Vyavasaya Vruthidarula Union (APVVU). Aliansi Gerakan Reforma Agraria (AGRA). Roots for Equity. Pakistan Kissan Mazdoor Tehreek (PKMT). Kilusang Magbubukid ng Pilipinas (KMP). National Fisheries Solidarity Organization (NAFSO). GRAIN. Más otras 81 organizaciones de Asia

 

 

Generalicemos el deschave sobre cómo los progresistas e izquierdistas afines son funcionales a la continuidad y profundización de los capitalismos locales del mundializado. En efecto:

 

 

Argentina: ¿Otra agenda para el 19?

Mercado interno y desarrollo productivo

5 de marzo de 2018

Por Carlos A. Vicente 

La propuesta es reflexionar sobre los errores, contradicciones y retrocesos de la década pasada. Observaciones a la energía nuclear, explotación de hidrocarburos no convencionales y la minería.

La nota de Eduardo Dvorkin “Tareas urgentes a encarar con otro gobierno. La agenda del 19”, publicada el 4 de febrero en el Cash, resulta una invitación a la reflexión que no quiero dejar la oportunidad de aprovechar. Por un lado casi nadie de este lado de la Argentina puede dejar de acompañar los objetivos presentados como centrales: volver a desarrollar el mercado interno coetáneamente con el desarrollo productivo; incluir para crecer y crecer para incluir y poner al Estado en la conducción del proceso productivo.

Sin embargo a la hora de analizar las propuestas concretas para cumplir con estos objetivos aparece una reiteración de las que fueron las propuestas del kirchnerismo durante toda su gestión y que merecen hoy por lo menos ser revisadas, analizadas y cuestionadas. Porque enfrentar hoy al monstruo que se ha apoderado del país no nos debe impedir reflexionar sobre los errores, contradicciones y retrocesos sufridos la década pasada. Esta será la única manera de mirar y construir un futuro mejor.

Creo que hay por lo menos tres ejes sobre los que las “tareas urgentes” hacen agua:

Uno de ellos es apelar a un modelo productivo que es profundamente cuestionado y al que muchos países ya han renunciado por sus catastróficos resultados: el desarrollo de la energía nuclear, la explotación de hidrocarburos no convencionales, la minería. Los impactos de estas tres áreas de “desarrollo” ya están más que demostrados (Fukushima o la catástrofe de Mariana en Brasil son muestras más que suficientes) y los países centrales claramente han puesto las fichas en que el desarrollo de las mismas sea en los países subordinados (salvo en los Estados Unidos por supuesto, donde están dispuestos a todo para conservar su hegemonía). Llama la atención que no se sume a esta tríada de propuestas la profundización del modelo agrícola basado en transgénicos y agrotóxicos. ¿Será porque el Ministro de Ciencia y Tecnología seguirá siendo Lino Barañao y, por lo tanto, este tema ni siquiera necesita ser mencionado?

Otro es no mencionar el poder corporativo en el que se sustentan estas propuestas de “desarrollo” y las implicancias que tienen. Las mineras canadienses, con Barrick Gold a la cabeza; Chevron de la mano de la “estatal” YPF o la no mencionada Monsanto (hoy comprada por Bayer) conforman el espectro de “oportunidades” que seguirán manteniéndonos en la subordinación y la imposibilidad de pensar en un futuro autónomo para nuestro país.

El tercero, fundamental cuando lo que estamos abordando es el futuro, es no plantear los impactos en los territorios de estas propuestas. En Argentina, millones de personas cuestionan local y regionalmente la devastación producida por la minería, la extracción de hidrocarburos no convencionales o el modelo sojero y sus fumigaciones masivas. No tener presentes a los pueblos que sufren las consecuencias de estos proyectos es darle la espalda a buena parte de los argentinos. Pero además el costo del extractivismo lo estamos pagando todos: la destrucción de ecosistemas, la pérdida de nuestros últimos bosques nativos, la contaminación de la cuencas de agua, los suelos y las comunidades por agrotóxicos, la destrucción de economías locales son realidades perfectamente documentadas cuyas cifras son alarmantes pero exceden la extensión de esta nota. La información está allí, producidas por Universidades, Asambleas y organizaciones sociales. Quién quiera oir que oiga.

Todos estos temas son parte del debate cotidiano en la política y en los grandes medios en buena parte del planeta. En Argentina sin embargo se los ha borrado del mapa y han quedado relegados y por suerte visibilizados por los medios alternativos. Quizás sea hora de aprovechar el momento, y a pesar del enemigo común poderoso que enfrentamos, ampliar la mirada y los debates que tenemos.

* Integrante de las ONG Grain y Acción por la Biodiversidad y coeditor de la revista Biodiversidad, Sustento y Culturas.

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Descubramos al desafío compartido por todos los pueblos del Abya Yala de unirse desde las respectivas autonomías y en confrontación con el sistema mundo capitalista al ir recuperando o creando territorios y territorialidades emancipatorias. Sin delegar en líderes progresistas ni aceptarlos como la alternativa emancipadora porque:

a) Detrás del progresismo de Andrés Manuel López Obrador se oculta que: "los grupos económicos y políticos que dirigen las riendas del país no tienen la intención de frenar la guerra capitalista impuesta, desde hace décadas, al México de abajo y a los pueblos que lo integran".

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Iniciativa de ley para el desarrollo agrario:

nueva reforma estructural

9 de noviembre de 2018

 

"La iniciativa de Ley para el Desarrollo Agrario, da continuidad a la reforma salinista. En los hechos, forma parte de una estrategia para despojar y destruir los territorios indígenas y campesinos, poniendo en manos privadas los recursos del país a la vez que los pueblos originarios son, simple y llanamente, exterminados."

 

Por Carlos González García - Abogado, integrante del Congreso Nacional Indígena

 

Desde que Miguel Hidalgo y Costilla expidió el decreto relativo a la devolución de tierras de los pueblos originarios, se ha hecho patente que el asunto de las tierras es un asunto que atañe a la vida pública de este país. En tan crucial cuestión está cifrado el pasado, el presente y el futuro de los pueblos de México.

A pesar de ello, las reformas al artículo 27 constitucional en 1992, junto con la abrogación de la Ley Federal de Reforma Agraria, cancelaron el reparto agrario, y forzaron el triunfo de la lógica liberal en el sentido de que la tierra, antes que un derecho, es una mercancía. Sobre dicha base, que rompió los fundamentos éticos de la Nación construidos a partir de la Revolución, se ha gestado la profunda y salvaje transformación que, en los pasados 25 años, el capitalismo neoliberal ha impuesto a nuestro país.

 

A contrapelo de la historia libertaria de los pueblos de México, pero dando continuidad a la contrarreforma agraria salinista, el pasado 23 de octubre del presente año, el senador Ricardo Monreal, en nombre del grupo parlamentario de Morena, presentó una iniciativa que contempla la abrogación de la actual Ley Agraria y la expedición de la Ley para el Desarrollo Agrario.

 

La iniciativa de reforma presentada por Monreal tiene como fin armonizar las disposiciones legales en materia agraria con las reformas estructurales en materia energética y de hidrocarburos, así como con los privatizadores regímenes de concesiones mineras, de aguas y de bienes nacionales.

La reforma salinista al artículo 27 constitucional tuvo como fines principales: (1) separar a los campesinos de la tierra y forzar su migración masiva a las ciudades y al extranjero; (2) facilitar el saqueo y el despojo de los territorios indígenas y campesinos por parte de los consorcios y empresas privadas; (3) convertir en mercancías susceptibles de apropiación recursos naturales; (4) dar cobijo a los procesos intensivos de explotación de la fuerza de trabajo agrícola y abaratar la mano de obra en el campo y las ciudades; y (5) desmantelar las antiguas culturas y autogobiernos indígenas y campesinos.

La iniciativa de Ley para el Desarrollo Agrario, da continuidad a la reforma salinista. En los hechos, forma parte de una estrategia para despojar y destruir los territorios indígenas y campesinos, poniendo en manos privadas los recursos del país a la vez que los pueblos originarios son, simple y llanamente, exterminados.

La iniciativa de Monreal enuncia derechos de los pueblos originarios contenidos en diversos convenios y tratados internacionales. También flexibiliza favorablemente los procedimientos para el nombramiento de representantes agrarios en ejidos y comunidades pertenecientes a pueblos indígenas (artículos del 33 al 35 de la iniciativa). Abre la posibilidad de designar herederos en cotitularidad (artículo 108, fracción IV), hipótesis legal que permite preservar la transmisión comunitaria de las tierras en ejidos y comunidades formalmente parcelados. Sin embargo, su propósito central es reforzar los mecanismos para la privatización de las tierras ejidales y comunales y la destrucción de la propiedad social, así como la armonización del contexto legal agrario. Se trata, en los hechos, de una nueva reforma estructural neoliberal que convalida el poner la producción de hidrocarburos, de energía eléctrica y minera por encima de cualquier otra.

Además de convalidar el fraude del Procede, resulta grave y regresivo que el artículo 61 de la iniciativa no prohíba la asistencia de mandatarios a las asambleas ejidales y comunales de formalidades especiales o las que contemplen en su orden del día cuestiones relevantes para la vida interna de los núcleos agrarios, siendo que una de las estrategias más usadas por las empresas mineras para imponer contratos de ocupación temporal en tierras de propiedad social ha consistido en la compra de cartas poder para generar mayorías simuladas en su favor.

Estamos ante una iniciativa que anuncia, como ha ocurrido con todas las reformas liberales en el campo mexicano desde las llamadas Reformas Borbónicas hace casi tres siglos, el aún más vertiginoso despojo de las tierras ejidales y comunales. Lo hace reforzando el entramado legal que otorga certeza a los mecanismos del mercado abierto de tierras, como son los contratos de usufructo (artículo 112 de la iniciativa), los derechos a la asociación (artículo 113), a la enajenación de las tierras ejidales (artículo 114), al dominio pleno (artículos 115 al 120), el otorgar las tierras en garantía (artículos 121 y 122), así como las modalidades para participar en proyectos de inversión pública y privada (artículos 123 al 125) o aportar tierras ejidales y comunales a sociedades mercantiles o civiles (artículo 130).

Se trata, sin dudarlo, de una continuación de las reformas estructurales impulsadas por el régimen saliente. Es, al parecer, el ejemplo palpable de que los grupos económicos y políticos que dirigen las riendas del país no tienen la intención de frenar la guerra capitalista impuesta, desde hace décadas, al México de abajo y a los pueblos que lo integran.

La Jornada

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Iniciativa-de-ley-para-el-desarrollo-agrario-nueva-reforma-estructural

b) Detrás de la operación de etiquetar hay un encauzar la atención e indignación mayoritaria hacia una unidad por el espanto y no, por deliberación del destino común a construir desde abajo e izquierda. 

Fuen

Decir "fascismo" confunde y despolitiza

10 de noviembre de 2018

 

Por Raúl Zibechi (La Jornada)

La extrema derecha actual es hija del extractivismo/cuarta guerra mundial, mientras el fascismo fue parido por el capitalismo monopolista en competencia por los mercados mundiales, por el colonialismo e imperialismo en su deriva racista, como señaló Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo.

Comprendo que en los debates apasionados contra esa derecha machista y racista que crece exponencialmente, hablemos de fascistas o fachos y utilicemos adjetivos similares. Muchos lo hacemos como forma de fustigarlos. Sin embargo, el análisis sereno que expide el pensamiento crítico debería ir más al fondo de la cuestión.

Una porción importante de tales analistas desgajan el crecimiento de esta ultraderecha de la realidad económica, social y cultural que vivimos, y atribuyen este proceso a la influencia de los medios, al papel del imperialismo y a otras cuestiones generales que no consiguen explicar el fenómeno y lo atribuyen o bien a causas exógenas o a fenómenos como las redes sociales que no explican nada. La Revolución Francesa no fue consecuencia de la expansión de la imprenta, ni la rusa fue hija de la electricidad o del cine, aunque estos desarrollos tecnológicos tuvieron su influencia.

Por otro lado, el capitalismo no fue siempre igual. No siempre pretendió eliminar a camadas enteras de la sociedad, como aspira hacerlo en estos tiempos. Hubo periodos en los cuales las clases dominantes buscaron integrar a lasclases peligrosas, y a esa política la denominamos estados del bienestar. Ahora se trata de explicar porqué han pasado de la integración a la segregación, para fantasear luego con el exterminio.

Para comprender el nazismo y el fascismo, Karl Polanyi se remontó a la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX, analizando en detalle el cercamiento de los terrenos comunales (enclosures) en favor de los terratenientes. Ese proceso fue clave para promover la modernización, liberando a los campesinos de la tierra de la que fueron expulsados, sin más opción que ofrecer sus brazos a la naciente industria.

Pero la proletarización del campesinado fue un proceso traumático, que desarticuló la sociedad inglesa, como destaca Polanyi en La gran transformación, publicado en 1944. Con datos económicos, sociológicos y antropológicos, el autor concluye que el liberalismo económico y su mercado autorregulado, destruyeron los cimientos materiales y espirituales de las sociedades.

En sus propias palabras, la economía de mercado procedió a la demolición de las estructuras sociales para obtener mano de obra, y de las ruinas de la vida comunitaria nació la tentación fascista.

Las ultraderechas actuales tienen otra genealogía, aunque es evidente que hay puntos en común. Quiero destacar algunos aspectos que muestran las diferencias con el fascismo de los años 30 del siglo pasado y señalan también la necesidad de hurgar en nuestras sociedades para entender la deriva en curso.

http://www.jornada.com.mx/2018/11/09/opinion/022a2pol

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248876

 

Valoremos las luchas desde los diversos de abajo sin fronteras.

 

 

Otra sentencia contra Monsanto

1 de septiembre de 2018

El 10 de agosto de 2018 Monsanto perdió un juicio histórico en el que fue sentenciada a pagar 289 millones de dólares por haber causado cáncer con glifosato a Dewayne Johnson, un jardinero de 46 años que vive en San Francisco. Cinco días después, la Suprema Corte de California negó una apelación de Monsanto que pretendía evitar que el glifosato integre la lista de sustancias cancerígenas del Estado. 

Por Silvia Ribeiro.

Monsanto, ahora propiedad de Bayer, anunció que apelará la sentencia en favor de Johnson, pero las acciones de Bayer se han desplomado, perdiendo más de 10 por ciento de su valor. Las demandas contra Monsanto por daños del glifosato suman más de 8 mil y es sólo el comienzo.

Bayer se perfiló mundialmente por una conocida tableta para el dolor de cabeza, pero tiene mucha cola que le pisen como fabricante de venenos y químicos tóxicos, incluyendo el fluido que se usó en las cámaras de gas del nazismo. Parece un pequeño acto de justicia histórica que la mayor compra realizada por la empresa alemana en toda su historia, la está arrastrando al fondo, junto con las sentencias contra los crímenes de Monsanto.

El fin de Monsanto parece llegar también con el principio del fin del glifosato, el agrotóxico más usado en la historia de la agricultura. Presentado como herbicida moderadamente tóxico desde que la empresa lo introdujo al mercado en 1974, se agolpan los testimonios sobre su nocividad, desde provocar malformaciones fetales y abortos espontáneos, a ser cancerígeno, como declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015.

En base a ese informe de la OMS, el estado de California decidió agregar el glifosato a su lista oficial de sustancias cancerígenas, lo cual significa una serie de restricciones importantes. Debe etiquetar este riesgo en sus productos, así como tomar medidas para evitar que llegue a fuentes agua, especialmente aquellas que se usan para potabilizar para consumo de la población. Esto podría ser una tarea imposible.

Varios estudios científicos, entre ellos los de Damián Marino y otros investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, han mostrado que debido a su extendido uso, especialmente en soya y maíz transgénicos, se han encontrado altos residuos del herbicida cangerígeno en ríos que proveen de agua a poblaciones, como el río Paraná en Argentina, así como también su presencia en lluvia. Esto se agrega a otros estudios, como el de Wanderlei Pignati, que comprobó residuos de glifosato en los bebederos de agua en escuelas de Mato Grosso, Brasil, así como otros que hallaron residuos en sangre, orina y hasta leche materna en personas de Brasil, Argentina y Estados Unidos.

La Unión Europea consideró prohibir el glifosato el año pasado, pero ganó la presión de las trasnacionales de agronegocios como Bayer y Monsanto, por lo que se aplazó la consideración cinco años. No obstante, Francia anunció que en tres años lo prohibirá en su territorio y Alemania también discute esa posibilidad.

En días pasados, un estudio del conocido Environmental Working Group de EU, llamó la atención por haber encontrado residuos de glifosato en cereales para desayuno que se venden en ese país y muchos otros, incluyendo a México. Coincide con los resultados del estudio más amplio, publicado en 2017 en la revista Agroecology and Sustainable Food Systems, realizado por los investigadores de la UNAM y la UAM Elena Álvarez-Buylla, Emmanuel Ortega, Alma Piñeyro y otros, que mostró que 90 por ciento de las tortillas industriales del valle de México contiene trazas de transgénicos, en muchas también de glifosato, además de que es ubicua la presencia del agrotóxico en cereales, botanas, harinas y otros productos industrializados de maíz.

No deberían tardar las demandas contra Bayer-Monsanto también en México, además de exigir a la Cofepris que revierta su absurda decisión de permitir que estos productos lleguen al consumo.

Al mismo tiempo, está en ciernes otra tormenta contra Bayer-Monsanto en Estados Unidos por sus nuevas variedades transgénicas que requieren el uso de otro herbicida aún más tóxico: dicamba. Es tan tóxico que además de hierbas, está matando los cultivos y árboles frutales de los vecinos. Ya iniciaron varias acciones colectivas contra Bayer-Monsanto, que enfrenta demandas de cientos de agricultores.

Todo esto pone en seria cuestión tanto al glifosato y el dicamba, como a los transgénicos, por ser la tecnología que permitió aumentar exponencialmente el uso de agrotóxicos y aceleró la resistencia en malezas. Más aún, se impone cuestionar la propia agricultura basada en el uso de agroquímicos, que ha sido devastadora para la salud y el ambiente, y ni siquiera cumplió su supuesto cometido: la mitad de la población mundial sufre hambre o deficiencias nutricionales. ¿Habrá que esperar a más muertes por glufosinato, 2-4 d y otros venenos de Bayer, Basf y compañía para terminar con esta absurda idea de colocar tóxicos en los alimentos? ¿Por qué aceptar que la carga de la prueba siga en los campesinos, trabajadores y consumidores, que tenemos en juego la salud y hasta la vida, mientras las grandes empresas de agronegocios siguen devorando ganancias?

La Jornada
Más Noticias
Fuente:
 http://www.anred.org/?p=102805

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Un informe contra corriente

Un equipo de investigadores del INTA cuestiona el agronegocio

24 de abril de 2018

Por Darío Aranda

Página/12

Pese a que el INTA fue históricamente de posición proempresarial y favorable al agronegocio, un equipo de sus investigadores publicó el libro Plaguicidas en el ambiente. El INTA no promocionó el trabajo.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es el máximo espacio técnico-científico del país dedicado al campo. Su consejo directivo está integrado por el sector privado (Mesa de Enlace) y durante décadas impulsó el modelo transgénico. A contra corriente, una reciente investigación del mismo instituto cuestiona duramente al agronegocio: afirma que el uso de transgénicos no produce mayores rendimientos, advierte que la aplicación masiva de agroquímicos llevó a una situación de “vulnerabilidad” y reafirmó la necesidad de otro modelo agropecuario (agroecología).

“Plaguicidas en el ambiente”, es el nombre del libro, de 156 páginas que lleva el sello del INTA y cuyos editores son los investigadores Virginia Aparicio, Eliana Gonzalo Mayoral y José Luis Costa.

Uno de los principales argumentos del agronegocio, con empresas como Bayer/Monsanto y grandes medios de comunicación, es que los transgénicos y la siembra directa (no arar la tierra) son necesarios para aumentar la producción. “La adopción masiva de la siembra directa no implica un aumento de rendimiento de los cultivos extensivos”, afirma en las consideraciones finales el trabajo.

Sobre el uso de agroquímicos, los científicos de INTA remarcan que “el bajo uso de plaguicidas raramente disminuye la productividad y la rentabilidad”. Detalla una investigación sobre 946 establecimientos agropecuarios que no utilizan agrotóxicos y mantienen “alta productividad y alta rentabilidad”.

También desmienten una de las banderas centrales de las multinacionales del agro, que prometían un modelo con menos agrotóxicos: “La rápida adopción de cultivos transgénicos (caso algodón) con la justificación de reducir el número de aplicaciones, produjo el resultado contrario. El actual uso de plaguicidas para la producción de materias primas nos ha conducido a una situación de vulnerabilidad”.

El INTA cuenta con espacios específicos de trabajo junto a campesinos, indígenas y agricultura familiar, pero su mayor porcentaje (de fondos y personal) está volcado al agronegocio. Su cúpula siempre apoyó el modelo transgénico y de agroquímicos.

En 2017, el director del Centro Regional Buenos Aires Norte del INTA, Hernán Trebino, prohibió utilizar la palabra agrotóxicos, en total sintonía con las empresas. El INTA también forma parte de una campaña para mejorar la imagen de las fumigaciones con agrotóxicos, la llaman “Red BPA (Buenas Prácticas Agrícolas)”, impulsada por los empresarios de la Asociación de Productores de Siembra Directa (Aapresid). Tiene convenios con todas las grandes multinacionales del agro.

En 2015, el mismo grupo de investigadores del INTA publicó el libro “Los plaguicidas agregados al suelo y su destino en el ambiente”. Allí confirmaron que los agroquímicos permanecen durante meses en el suelo y afectan cursos de agua, constataron que Argentina es el país con más uso de químicos y menos “eficiente” en la producción de granos, alertaron que el actual modelo agropecuario explota el suelo hasta “agotarlo” y favorece principalmente a las grandes empresas.

La Gerencia de Comunicación del INTA no difundió el trabajo crítico a los agroquímicos (como sí lo hace con los escritos favorables a los transgénicos).

El nuevo libro del INTA recuerda que en 2009 se creó la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos (decreto presidencial 21/2009, bajo supervisión del ministro de Ciencia, Lino Barañao) que había señalado la “escasa información generada en el país sobre glifosato”. Esa justificación fue repudiada por organizaciones sociales de pueblos fumigados y por científicos como Andrés Carrasco, que recordaron las decenas de trabajos académicos que cuestionaban los efectos sanitarios y ambientales de los agroquímicos.

La nueva investigación del INTA retoma aquella argumentación oficial: “Nueve años más tarde, podemos observar como el sistema de investigación respondió con múltiples publicaciones que reportan concentraciones de plaguicidas en agua subterránea, agua superficial y suelo. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC-OMS) reclasificó al glifosato como probablemente carcinogénico para el ser humano”.

Los investigadores del INTA revalorizan el trabajo del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario, que estudiaron localidades de menos de 10.000 habitantes y hallaron entre las principales enfermedades problemas en glándula tiroides y dificultades respiratorias. “En algunos de esos pueblos, la tasa de cáncer es 713,7 cada 100.000 mientras para Argentina la tasa es 206 cada 100.000”, alerta la investigación del INTA.

“Es necesario reducir la carga de plaguicidas aplicadas en el ambiente. Es necesario que el sector agropecuario comience a ejecutar un cambio de paradigma productivo, revalorizando el manejo integrado de plagas y los sistemas de producción agroecológicos”, proponen los investigadores del INTA. Y afirman que un modelo sin transgénicos y agroquímicos ya fue probado, incluso por instituciones del estado: “Existen resultados que no sólo indican que es posible producir con una menor carga de plaguicidas, sino que ésto, además, beneficia económicamente al productor”.

http://www.pagina12.com.ar/110060-un-informe-contra-corriente

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=240764

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Carta abierta de la UCCSNAL sobre las nuevas tecnologías

11 de mayo de 2016

 

UNIÓN DE CIENTÍFICOS COMPROMETIDOS CON LA SOCIEDAD Y LA NATURALEZA DE AMÉRICA LATINA (UCCSNAL): "Estas nuevas biotecnologías aplicadas al mundo rural, no harán sino acentuar esta tendencia ya que todas ellas están concebidas para ser aplicadas en modelos de monocultivos industriales. Cuestionamos la seguridad de esta tecnología, que juega con la manipulación genética a pesar del gran desconocimiento que existe sobre su funcionamiento, y sobre los efectos que su aplicación podrían desencadenar a nivel celular, del organismo de la salud humana y del ambiente."

En homenaje a Andrés Carrasco a dos años de su fallecimiento

10 de mayo de 2016

Desde hace algunos meses se ha iniciado con mucha fuerza una campaña publicitaria para promover un grupo de nuevas biotecnologías (como la edición de genes, la biología sintética, CRISPR-Cas, el uso de micro ARN, la manipulación de la expresión genética a través de la intervención en los complejos procesos involucrados en epigénetica, por mencionar algunos ejemplos), presentándolas como “superadoras” de la transgénesis.

Tal como ocurrió hace dos décadas, cuando los promotores de los transgénicos nos presentaron un largo menú de promesas que nunca llegaron a cumplirse, los mismos sectores que desde entonces vienen defendiendo los transgénicos, hoy nos dicen que estas nuevas biotecnologías “superadoras” son mucho más precisas, seguras y eficientes; que con apenas un “rasguño” se puede obtener resultados extraordinarios. Ellas, se dice, podrían ser la respuesta a la cura de diversas enfermedades, al incremento en la producción agrícola; se eliminaría el uso de plaguicidas, se podría desarrollar nuevos combustibles que, por un lado no se agoten y por otro, ayuden a enfrentar el cambio climático. Todas estas promesas son las mismas que hace 20 años acompañaron el lanzamiento de los cultivos transgénicos y todas demostraron a lo largo de estas décadas su falsedad.

Contrariamente a lo anunciado, con la introducción de los transgénicos en la agricultura industrial, se fortaleció el poder corporativo en el sistema agroalimentario, se dio una rápida expansión de monocultivos de soya, maíz y algodón y canola (que fueron los únicos cultivos biotecnológicos que tuvieron un éxito comercial) y que, además de desplazar cultivos alimenticios, profundizaron los impactos que provocados por la revolución verde: la emergencia de súper malezas, súper plagas y nuevas enfermedades, el incremento del uso de agrotóxicos, se intensificó el poder monopólico sobre las semillas a través de la imposición de derechos de propiedad intelectual y otros mecanismos legales, la aceleración del proceso de acaparamiento de la tierras, la ultra-tecnificación del agro, lo que devino en un masivo abandono del campo, porque el resultado final ha sido la instauración de un modelo agrícola sin agricultores.

Estas nuevas biotecnologías aplicadas al mundo rural, no harán sino acentuar esta tendencia ya que todas ellas están concebidas para ser aplicadas en modelos de monocultivos industriales.

Cuestionamos la seguridad de esta tecnología, que juega con la manipulación genética a pesar del gran desconocimiento que existe sobre su funcionamiento, y sobre los efectos que su aplicación podrían desencadenar a nivel celular, del organismo de la salud humana y del ambiente.

No pedimos para estas tecnologías la aplicación de normas de bioseguridad ni el desarrollo de estrictas evaluaciones de riesgo, sino la suspensión de toda la experimentación en este campo. Cuestionamos el exagerado rol que se da a “la ciencia” y al sistema científico tecnológico en el proceso de toma de decisiones relacionado con la adopción de estas nuevas tecnologías, pues sabemos que la investigación científica encarna las mismas relaciones de poder que se dan en la sociedad, y que las principales líneas de investigación son decididas por quienes las auspician y financian.

Desde la UCCSNAL proponemos un nuevos modelo de Ciencia Digna que en un diálogo de saberes con los campesinos y campesinas del mundo que han alimentado a la humanidad por miles de años y hoy lo siguen haciendo. Hacemos nuestras las palabras de Andrés Carrasco en el documento que sirvió de base para la creación de nuestra organización: “En este contexto existe la necesidad urgente de establecer una red de científicos, con concepciones más respetuosas de la complejidad y con capacidad de interpelar a las empresas y las comunidades científicas que sostienen y promueven los OGM, denunciando las limitaciones de la tecnociencia biotecnológica, discutiendo, refutando y develando las falacias simplificadoras y reduccionistas que pretenden formar un corpus “teórico y científico” de la tecnología de manipulación genética, con el fin inconfeso de reemplazar la naturaleza a medida de las grandes corporaciones y gobiernos y blindar los procesos de apropiación por despojo del territorio y su gente a cualquier precio, incluso la muerte por exterminio".

Es hora que los agricultores y la sociedad recuperen las iniciativas de la investigación científica basada en técnicas agroecológicas, basadas en las fortalezas locales, que reviertan el acelerado proceso de descampesinización; que los temas emergentes de salud sean tratados desde un punto de vista integral abordando los procesos de determinación social y ambiental que promueven la salud y los que generan la enfermedad.

Es impensable que los impactos y problemas sociales, ambientales y sanitarios que han sido generados por la expansión acrítica de un modelo basado en la tecnociencia de mercado, cuya principal motivación es la maximización de la ganancia económica, puedan solucionarse o atenuarse, sumando las nuevas quimeras de la revolución biotecnológica.

Nuestra contrapropuesta, es la agroecología que prescinde del uso de pesticidas y fertilizantes derivados de la industria química, son sustentables en el tiempo, hacen un manejo racional de recursos naturales, brindando productos sanos y manteniendo o incrementando la fertilidad de los suelos. Los informes de Olivier de Schutter, relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, y del IAASTD señalan sin ambigüedades la alta capacidad productiva de la agricultura campesina y ecológica. Al mismo tiempo, consideran que ésta permite un mejor acceso a los alimentos, al apostar por una producción y comercialización local, con prácticas que respetan, conservan y mantienen la naturaleza.

En realidad, no solo la agricultura campesina y ecológica puede alimentar al mundo sino que es la única capaz de hacerlo. No se trata de un retorno romántico al pasado ni de una idea bucólica del campo sino de hacer confluir los métodos campesinos de ayer con los saberes del mañana y democratizar radicalmente el sistema agroalimentario.

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Carta_abierta_de_la_UCCSNAL_sobre_las_nuevas_tecnologia

En consecuencia, estamos todos los pueblos del Abya Yala "en medio de una desposesión de la tierra y un penetrante acaparamiento agrario impulsado por la competencia entre las potencias globales y las élites locales por controlar los recursos mundiales a expensas de los pequeños productores de alimentos y de la soberanía alimentaria de los países pobres. A esto lo acompaña un militarismo creciente y una represión de las comunidades rurales. Entre las personas más afectadas por esta profundización de la pobreza y el hambre, así como por las crecientes violaciones a los derechos humanos, están las juventudes rurales". Ante esta subsunción en el capitalismo es crucial reflexionar sobre:

 

Economía y buen vivir

http://buenvivir.eumed.net/

La economía del sumak kawsay o buen vivir

 

Santiago García Álvarez

 

La economía bajo los principios del sumak kawsay tiene una visión multifactorial. Se trata de una actividad que viene a ser un plano más dentro de un conjunto de estructuras sociales, ambientales y culturales. En tal sentido, existiría una economía relacional, recíproca, proporcional y complementaria, de tipo comunitaria, cuya finalidad última vendría a ser el buen vivir. O dicho de otra forma, la economía desde el paradigma del sumak kawsay viene a ser el conjunto de actividades productivas y reproductivas que se subordinan a un equilibrio social y ambiental de tipo comunitario. Los principios antes mencionados (solidaridad, reciprocidad, pluralidad y complementariedad) empujan o promueven nuevas relaciones sociales de producción basadas en la armonía entre los individuos con la naturaleza y entre ellos mismos. De tal forma que la economía del sumak kawsay se centra en la sociedad y en la naturaleza y no en el mercado ni el Estado. De tal manera que bajo los principios del sumak kawsay, la economía comunitaria se opone de manera franca y directa al paradigma capitalista de la máxima ganancia en los procesos económicos.

Se trataría de una economía donde prima la satisfacción de necesidades individuales y colectivas y donde los bienes de uso tendrían supremacía sobre los bienes de cambio. Podría existir la iniciativa individual pero siempre deberá subordinarse al interés comunitario. Puesto que las actividades económicas no pueden ser vistas aisladamente de todo su entorno cultural, social y ambiental, entonces, necesariamente pasa a ser una actividad social subordinada a los intereses sociales y ambientales comunitarios, en lo que se denominaría una economía biocéntrica, en tanto y en cuanto, no interesa la rentabilidad ni la competencia, sino la vida y su conservación. Es decir, hablamos de una economía “pacha-céntrica”, sin competencia, que busca el equilibrio y la armonía (Oviedo, 2011: 180-181). Al igual que la economía comunitaria se opone a la lógica capitalista, también supera o se diferencia de la lógica socialista basada en la propiedad socialista de Estado. Sin duda, esta temática es controversial y sujeta a múltiples interpretaciones, aunque lo importante a nuestro criterio es no perder de vista los grandes principios que animan a la propuesta económica del sumak kawsay.

 

Adentrándonos un poco más en el paradigma comunitario en las relaciones económicas a fin de aportar con mayores elementos de juicio, Huanacuni (2010) explica que en la dinámica de la complementariedad, los miembros de la comunidad reciben y aportan de acuerdo con sus necesidades y responsabilidades. Cada miembro se relaciona con la naturaleza desde una posición de equilibrio para satisfacer sus necesidades respetando sus ciclos de producción y reproducción. Así que en la economía complementaria no existen las jerarquías sino las responsabilidades naturales complementarias, tampoco existe el término “recurso”, pues todo está integrado en la vida, ni el concepto de explotación en la medida que nada ni nadie es útil sólo para una individualidad. La base de la economía comunitaria la vendría a conformar el ayllu, 1 la llacta, el jactun llacta (Simbaña, 2011: 225). Estas formas comunitarias no son capitalistas a la luz de los principios diferentes que las anima, pues desde el ayllu se generan relaciones económicas en complementariedad y reciprocidad con la vida, la madre tierra, la comunidad y la familia, dando paso a un proceso que busca preservar la vida. De allí resulta comprensible que el paradigma comunitario reclame la vigencia de leyes económicas de interés humano en conjunto con las leyes naturales que armonicen la vida, la madre tierra, la comunidad y la familia (Huanacuni, 2010). En cuanto a aspectos más particularizados de la actividad económica debemos decir que en el marco de la economía comunitaria, se requieren nuevos patrones de consumo dirigidos al buen vivir y no al vivir mejor, lo que implicaría revalorizar el conocimiento tradicional y poner en práctica los derechos de la naturaleza. En el mismo sentido, la defensa de los bienes comunes vendría a ser una respuesta indispensable para evitar la mercantilización de la naturaleza.2 En cuanto a la fuerza de trabajo, la propuesta comunitaria se encamina a la superación de la división entre medios de producción y fuerza trabajo, ya que en las iniciativas comunitarias y en el trabajo autogestionario, este fraccionamiento, que es la base de la explotación capitalista se diluye, pues la propiedad comunitaria y la propiedad individual en caso de haberla se subordinan a los fines y principios comunitarios.

 

En este punto conviene resaltar el debate conceptual si este paradigma comunitario aplicado a las relaciones económicas tendría como equivalente a la economía social y solidaria, que a su vez, debemos advertir, también es parte de otro debate sobre sus alcances y relaciones con el capitalismo.3 En todo caso, nuestra apreciación es que la economía comunitaria de los pueblos ancestrales y la economía social comparten una misma matriz conceptual de ser estructuras excluidas de las relaciones capitalistas modernas, pues han sido parte de las estrategias de sobrevivencia de amplios grupos sociales urbanos y rurales. Estas coincidencias de resistencia y sobrevivencia también tendrían en común la centralidad del trabajo antes que el capital, la búsqueda de la vida más que la ganancia en sí misma (Coraggio, 2011, 2007, 2004a y 2004b). Desde nuestro punto de vista, encontramos teóricamente similitud del concepto de la acumulación para la vida proveniente del sumak kawsay con el concepto de economía del trabajo de José Luis Coraggio, anteriormente citado. Para este autor, la economía del trabajo se refiere a aquellas formas de organización de la producción según una racionalidad reproductiva de la vida, que incluirían todas las formas autogestionadas, el trabajo doméstico, el trabajo comunitario y cualquier otra forma de trabajo bajo la condición de que busquen una creciente autonomía y emancipación de los sistemas productivistas, y sobre todo, cuyo objetivo final sea la calidad de vida de las personas, en sentido completamente opuesto a la economía del capital en la cual prima la lógica de la ganancia.

Lo que queda para un mayor análisis a futuro es el hecho de que la trama socioeconómica de todas las formas marginalizadas, sean comunitarias, asociativas, domésticas, solidarias o no, está altamente fragmentada y en ella se reproducen tanto los valores del mercado capitalista con los de la solidaridad y la complementariedad, en diferentes grados y extensiones. En realidad no es razonable pensar que en todas estas formas productivas priman los principios de solidaridad, reciprocidad y complementariedad, tampoco de equilibrio con la naturaleza. Quizá por ello, Coraggio (2011 y 2004a) termina planteando que la economía social y solidaria es una transición de una economía mixta hacia una economía del trabajo. Bibliografía (…)

Fuente: http://base.socioeco.org/docs/la-econom_c3_ada-del-sumak-kawsay-o-buen-vivir.pdf

 

Caminemos los diversos del Abya Yala creando buenos vivires desde la toma de conciencia que las luchas, como las siguientes, han ido alumbrando por confrontación con el sistema mundo capitalista.

 

 

 

Encuentro M4: Retos y desafíos de los pueblos

La manipulación de la consulta y

consentimiento a favor del extractivismo

8 de noviembre de 2018

Por Rebelión

Guatemala 15, 16 y 17 de noviembre de 2018

El origen del encuentro a realizar en Ciudad Guatemala del 15 al 17 de noviembre de este año, se gesta a partir de una añeja discusión que en toda la región Latinoamérica, así como en el Norte del continente, los pueblos originarios, tribales, afrodescendientes, campesinos y los pueblos equiparables han estado realizando para defender y reclamar el derecho a participar en todas aquellas leyes, proyectos, estrategias u obras que “afecten” sus territorios y sus vidas , misma que ha tomado dimensiones no previstas, a partir de que el modelo extractivo entró en una fase de expansión por todo el mundo.

Son varios los años en que esta discusión ha sido refrendada por los pueblos , sobre todo a partir de las definiciones establecidas tanto en El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), como en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, dos de los documentos de referencia para las luchas de los pueblos , que han sido validados/firmados por la gran mayoría de las naciones en las que se desenvuelve el M4.

Una síntesis al respecto, pero que de alguna manera nos permite mirar parte de la problemática que enfrentamos actualmente, se observa en la cita – hoy ambigua y por ende inacabada -, realizada por el ex-relator especial de los pueblos indígenas de la organización de las naciones unidas, el Sr. James Anaya , en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (2011).

“Los pueblos indígenas deben poder determinar sus propios destinos en pie de igualdad con los demás, participar en la toma de las decisiones que les afectan, y estar seguros en sus derechos individuales y colectivos. Todo esto implica la necesidad de mecanismos efectivos de consulta a los pueblos indígenas en los procesos de decisión que puedan afectarles en el goce de sus derechos.”

Un análisis rápido sobre esta declaratoria realizada en el contexto del sistema capitalista que hoy, y bajo el “patrocinio” de la globalización, ha modificado totalmente el anterior rol del estado/nación, hasta posicionarlo como la nación/corporativa que opera en todo el mundo, hace impensable siquiera tener esperanzas, ilusiones o acciones con alguna perspectiva de participación en igualdad y equidad de condiciones, debido a la gran asimetría que existe entre la población, los gobernantes y las políticas empresariales. Es decir, bajo la fuerza que muestra el sistema capitalista, la creación de mecanismos efectivos de o para la consulta con los pueblos, aún sin que ello haya sucedido en la mayoría de las naciones, estos mecanismos ya se encuentran cuestionados , diezmados y otros, incluso en algunos países a pesar de estar agotados, se han impuesto como norma.

En este encuentro, se propone una revisión profunda de los efectos, ventajas y desventajas que hemos tenido en cada nación , tomando en cuenta la “diversidad” de formas en la implementación de procesos de consulta o de consentimiento que, de una u otra manera, hemos asumido en cada lucha dentro del contexto de quienes integramos el M4.

Objetivos

·         Intercambiar experiencias e identificar los retos y desafíos que se presentan en el ejercicio del derecho a la consulta, el consentimiento libre, previo e informado por parte de los pueblos que luchan en contra del Modelo Extractivo Minero en la región

·         Construir estrategias colectivas en función al ejercicio y respeto a los derechos fundamentales de los pueblos que luchan por la defensa de la vida y el territorio.

Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero -M4- 
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Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248762

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“De Los Toldos, a Chubut”
1 de Noviembre de 2018

 

Desde el Foro Ambiental de General Viamonte -Provincia de Bs. As-, espacio creado por la Ordenanza Municipal N°2.613/07, manifestamos nuestro apoyo a los y las luchadores/ras de la provincia de Chubut, que hace más de 15 años siguen batallando contra la instalación del Modelo Megaminero.

Poco es lo que se escucha hablar de minería por estos desiertos de soja, pero, siempre que hay oportunidad, buscamos explicarles a las comunidades que tanto el Fracking, como la Megaminería y el Agronegocio son parte de un mismo modelo impuesto a nuestros territorios que corrompen, saquean y contaminan.

Y somos nosotros/as uno de los tantos ejemplos de ello. Nosotros/as quienes comemos, respiramos y bebemos el veneno de cada día, ese veneno que desde los 90, el modelo impuso a Buenos Aires y que, para obtener los máximos rindes, debe aplicarse en todos y cada uno de los territorios productivos, sin importar siquiera, los pueblos rurales, sin importar siquiera, nosotros/as.

Vemos a diario en nuestras tierras el crecimiento exponencial del cáncer, la diabetes, los abortos espontáneos, partos prematuros, alergias, problemas respiratorios y aquellas enfermedades con nombres muy particulares. Pero solo somos nosotros/as, los pueblos, quienes lo notamos, nadie más lo ve, nadie más lo sufre.

Somos pocos en muchas tierras, son pocos, los dueños de esas tierras. Somos muchos los pobres y enfermos, son pocos los ricos y los sanos.

Por eso, queremos hablar a La Meseta chubutense, a esa zona de la que tanto se está hablando debido a sus riquezas minerales: sepan que no importa cuánta riqueza haya a su alrededor; sumergidos en el modelo extractivista, los pueblos nunca podrán ver más que migajas y deberán soportar todo lo que deje o cueste seguir sosteniendo la explotación de esas riquezas.

No importa quién esté en el poder, ni importa que nombre tenga la empresa, tampoco importa quién te venda el “progreso”, es necesario que como pueblo entendamos que “SOMOS NOSOTROS/AS O ELLOS/AS”.

 

Hoy Chubut una vez más tiene la oportunidad… la oportunidad de salir a luchar por todo lo que ya tiene y por todo lo que el Modelo Megaminero aún no logró corromper.

 

Por eso, desde estos pequeños pueblos que nadie ve, pero que siguen vivos, esperamos que los funcionarios de Chubut no den un paso atrás frente al modelo minero que nación les busca imponer. Y si quieren hacer algo con la Ley 5001, pues que sea una nueva ley QUE PROHÍBA LA MEGAMINERÍA, LA MINERÍA CONTAMINANTE Y LA MINERÍA DE URANIO.

 

Como hace 500 años, seguimos resistiendo.

Un abrazo fraterno desde Zavalía, San Emilio, Baigorrita, La Delfina y Los Toldos.

 

TIERRAS MAPUCHE, CUNA DE EVA DUARTE, PUEBLOS FUMIGADOS. 

 

Federico C. Blonda

Tw/Insta/Face: @FedeBlonda

Analista Universitario en Gestión Ambiental

Escuchanos todos los lunes 18 hs en www.caprichosafm.org/web/ (Universo Paralelo)

FB: Asamblea Popular por el Agua

La Ley 7722 es un logro popular.

FB: Foro Ambiental de General Viamonte

Luchamos por la Soberanía Alimentaria.

FB: Campaña Federal por la Separación del Estado/Iglesia regional Mendoza

Iglesia y Estado asuntos separados.

 

NO FRACKING WAY

Exigimos una Mendoza Libre de Fracking.

www.opsur.org.ar

https://coalicionlaica.org.ar/cael/

https://noalamina.org/

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UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
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NUEVO 2018 -->(Cuadernillo Sistematización Encuentros de la UAC -PDF-) --> 
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Chile: “Desde nuestras raíces ancestrales luchamos por la liberación de nuestra madre tierra”

7 de agosto de 2018

Las invitamos a participar de la Asamblea Nacional de Mujeres de Pueblos Naciones Originarias el 11 y el 12 de agosto en el Liceo Agrícola El Llolly, Paillaco, Decima región.

 

En la actualidad, los diversos pueblos naciones originarias que habitamos Chile nos enfrentamos a políticas extractivistas que depredan los territorios y expulsan a las comunidades a vivir en zonas urbanas sin mayores expectativas que la explotación de nuestro trabajo y de nuestros cuerpos. Sin embargo, las mujeres hemos venido resistiendo y organizándonos por la existencia de la vida en cada uno de nuestros territorios y para esto retomamos con fuerza la espiritualidad heredadas de nuestras abuelas y abuelos, y así enfrentar el actual sistema económico que nos oprime.

 

Las mujeres de los pueblos-naciones originarias Aymara, Colla, Diaguita, Chango y Mapuche que somos parte de la Comisión Nacional Indígena de ANAMURI hemos reflexionado acerca de nuestros derechos como pueblos y como mujeres, y respecto de la necesidad de seguir estableciendo y fortaleciendo vínculos entre mujeres diversas para enfrentar a las transnacionales y al patriarcado que están atentando en contra de nuestras vidas y la naturaleza.

 

Hoy en día la madre tierra nos hace el llamado a defenderla con mucha fuerza, solidaridad y esperanza para construir mundos mejores para todos y todas. Por este motivo las “convocamos a encontrarnos, mirarnos, compartir y comenzar a tejer resistencias y esperanzas para nuestra organización y para nuestros pueblos-naciones”.

Contamos con cada una de ustedes compañeras, hermanas, pu lamngen, ñaña, kullaka.

ANAMURI Leer