Interbarrial

Abril 2011

Propuesta de Interbarrial

La «reforma agraria integral» se desarrolla en sentido contrario a esta financiación del Estado nacional, también a la mercantilización y la privatización de territorios como los espacios públicos, los ambientes paisajísticos, las playas y las costas. Porque tiende a efectivizar la igualdad de oportunidades de todos los de abajo de ser felices. De modo que parte de la autogestión de un territorio por quienes históricamente lo han usado y disfrutado como bien común. Los incluye desde su carácter de intérpretes de las distintas expresiones de dicha vida social y de potenciales artífices de las transformaciones a realizar para una mejor convivencia, abierta al acceso de otros y para la armonía con la naturaleza. Lo último implica (en el caso del Vial Costero al servicio de megaemprendimientos comerciales e inmobiliarios) el cuidado del río como ecosistema fundamental a la vida de todos, de la función de costas y playas en la interrelaciones del ambiente acuático con el terrestre evitando inundaciones, de las aguas a potabilizar y que utilizan los peces…y de la ciudad para que pueda regocijarse del río.
 

 

Otro país-mundo

requiere

«La reforma agraria integral»

 

Es la plataforma común de los diversos de abajo cuando se asumen sujetos de derechos y autonomía. Los involucra en desarrollar la autogestión y el autogobierno del territorio local, provincial, nacional, continental hacia otro orden mundial.

 

María de Lourdes Larrea nos aporta en sus "Reflexiones sobre espacio y sociedad local" que: "En el reconocimiento de su realidad y en la construcción de proyectos de vida integrales, para los ciudadanos aparece con fuerza la necesidad de reconocer el ¿dónde estamos? Como parte del ¿qué somos? Y contribuir a la construcción del país que queremos (sueño del futuro). 

La construcción de identidades para un poder contrahegemónico demanda la comprensión del espacio geográfico local, entendido como producto histórico, social y a la vez como factor indisociable de las acciones sociales, como espacio de relaciones desiguales e inequitativas, como espacio global, territorios y territorialidades(…)".

En "Hacia una visión integral de la formación socio espacial" advierte: "La visión de espacio que detenta el poder hegemónico siempre es integral mientras el ciudadano común tiene sólo una visión fraccionada, observa, percibe sólo su barrio, su calle, su lugar de trabajo, sus lugares de recreación preferidos. Desde la perspectiva popular es urgente que se construya una visión integrada del espacio y que se socialice el saber sobre el territorio, para "organizarse en él, para combatir en él". La cuestión del espacio debe ser una respuesta de la práctica social(…)". Leer

En "Repensando el desarrollo local"  María de Lourdes Larrea señala:"(…) La planificación del desarrollo local con inclusión social parte de la constatación de que las propuestas de desarrollo local, para ser exitosas en la construcción de la equidad, deben plantear un enfoque integral e incluyente correspondiente a la complejidad y diversidad social: de género, étnica, generacional, cultural. Del reconocimiento de las múltiples identidades propias, es indispensable pasar al abordaje crítico de las dimensiones de la inequidad que se manifiestan, por ejemplo, en el acceso y control de los recursos. La planificación con inclusión social supone también considerar las potencialidades que para la equidad tienen la cultura, las construcciones sociales y las respuestas comunitarias.

La potencialidad de la planificación territorial es aportar un abordaje integral de la formación socioespacial, considerando las relaciones sociales y naturales que han conformado el territorio en la interacción sociedad/espacio. La identidad territorial se enriquece por la identificación del espacio local como producto histórico cultural de relaciones socioespaciales y la reflexión sobre los espacios de globalización y sus expresiones de desterritorialización, sociedad en red, los no-lugares. Las experiencias cotidianas son prácticas propicias para la re-construcción colectiva de la historia de la conformación del espacio ecuatoriano, el territorio y el Estado nacional, saberes necesarios para el ejercicio de ciudadanía (...)". Leer

A su vez Diego Ignacio Domínguez y Pablo Sabatino explican: "(…)Cabe entonces asumir un análisis que contemple la existencia de estrategias productivas y apuestas políticas de las distintas agriculturas (campesina, indígena, agroecológica, familiar capitalizada, etc.) que están actualmente en tensión con la agricultura transgénica. Esto significa abordar las resistencias que se tejen desde estas agriculturas. Una resistencia que no debe ser entendida como oposición defensiva a un proceso inevitable. La resistencia tiene un carácter vital, es potencia, es la posibilidad y la capacidad de producir y reproducir el propio mundo de vida. Por ello, el sentido de la resistencia “es luchar para continuar siendo ellos mismos” (Fernandes, 2002: 27). Y ese “ser ellos mismos” del campesinado, no puede pensarse sin contemplar la cuestión del territorio. Por tanto, la contradicción en torno al territorio trasciende la disputa material por un espacio físico, involucrando además una disputa por su concepción como espacio de vida en donde los actores, mediante sus acciones y estrategias, y a través de la organización, producen y reproducen sus mundos sociales. En efecto, desde esta perspectiva, el concepto de territorio se ha convertido, según Leff (2001b; 2005), en un concepto político, concepto que cuestiona “los derechos del ser y las formas de apropiación productiva de la naturaleza” (Leff, 2005: 265), convirtiéndose en el locus de las demandas y los reclamos de la gente para reconstruir sus mundos de vida” (Leff, 2005: 270). La noción de política que subyace a esta relación entre territorio y mundos de vida es la de una política del devenir y la transformación, una política del ser, que según Leff (2001a; 2005) se caracteriza por valorar el sentido de la utopía en tanto derecho de cada individuo y comunidad a concebir su propio destino. 

 

La relevancia que ha cobrado la cuestión territorial podría relacionarse –más que con su novedad como problema social– con las discusiones que giran en torno a los procesos de “desterritorialización”  producidos supuestamente por la dinámica del capital global, caracterizada por la libertad de movimiento, su prescindencia del arraigo físico para su reproducción y su proyecto de evadir la responsabilidad por las consecuencias de su accionar localizado. En cambio, como señalamos anteriormente, debe tenerse en cuenta que este interés renovado por “lo territorial” no comprende al territorio en sí mismo, como cosa, como presupuesto, como dato “geográfico”, sino que, al problematizarlo, lo entiende como el resultado del uso que hacen del espacio los hombres y mujeres. Es decir, el territorio es tomado como objeto de análisis social en tanto construcción humana, un “cuadro de vida” socialmente apropiado (Santos, 1994). Aquí el territorio es enfocado desde una perspectiva intrínsecamente integradora, que ve la territorialización como un proceso de  dominio (político-económico) y/o de apropiación (simbólico-cultural) de los espacios por los grupos humanos. Cada uno de nosotros necesita, como un “recurso” básico, territorializarse (Haesbaert, 2004: 16). La dimensión territorial de las relaciones sociales ha recobrado actualmente un lugar destacado(…)." Leer 

 

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS

 

Planteo

El desarrollo de la «reforma agraria integral» nos exige -a los de abajo- afirmarnos como sujetos colectivos de derechos según y conforme luchamos por la emancipación social y nacional. En ese camino están:

 

-Los pueblos originarios en América asumiendo

 el derecho al  territorio, el derecho a la identidad y el derecho a la libre autodeterminación como pueblos diferentes

 

Colombia: Cauca, lucha histórica por la tierra y la autonomía indígena

Por Efraín Jaramillo 

"Es tiempo de fiesta en la región andina de Cauca, en el sureste de Colombia. El Consejo Regional Indígena de Cauca (CRIC) cumplió 40 años de existencia. Cauca es un de los departamentos colombianos con el mayor número de indígenas. Son casi 300 mil, principalmente de los grupos nasa o paeces, y de los misak o guambianos.

Es también un de los principales focos de lucha indígena en el país desde el período colonial. Fue en Cauca que surgió, por ejemplo, Juan Tama de la Estrella, que logró que la Corona española reconociera las tierras al pueblo Nasa en el siglo XVII. Y es allí también que surgió el líder Quintín Lame, quien, en el inicio del siglo XX, lideró la lucha por la recuperación de los denominados “resguardos indígenas” – reservas concedidas por el gobierno colonial que, a lo largo de los siglos, fueran invadidas (a despecho de que la recuperación de los resguardos haya sido parte del programa político del libertador Bolívar). Quintín Lame fue preso, perseguido y exiliado en el departamento de Tolima, siguió siendo inspiración para el movimiento indígena de Cauca, que continuó con la lucha por la recuperación y ampliación de las tierras hasta culminar en la fundación del CRIC.

“El día 24 de Febrero de 1971, en el resguardo indígena de Toribío, y luego el 6 de septiembre del mismo año en La Susana, resguardo Indígena de Tacueyó, municipio de Toribío, después de 160 años de sometimiento, desconocimiento y negación de derechos de los pueblos indígenas por parte de la naciente república de Colombia, cinco cabildos en representación de sus comunidades de origen, realizan las dos primeras asambleas oficialmente dieron vida al CRIC”, relata un texto de la página del CRIC en Internet. Fue poco después que, guiados por tres principios fundamentales: unidad, tierra y cultura, los fundadores del CRIC establecieron el primer acuerdo conocido como Plataforma de lucha. “Son siete puntos referidos al derecho al territorio, el derecho a la identidad y el derecho a la libre autodeterminación como pueblos diferentes”. Los objetivos son los siguientes:

-Recuperar las tierras de los resguardos (tierras indígenas establecidas por la colonia española)

-Ampliar los resguardos

-Fortalecer los cabildos indígenas

-No pagar terraje (renta por la tierra)

-Hacer conocer las leyes sobre indígenas y exigir su justa aplicación

-Defender la Historia, la lengua y las costumbres indígenas

-Formar profesores indígenas

 

“No es casual que los indígenas que más apoyaron la creación del CRIC fueran los más desposeídos: aquellos indígenas sin tierra (’terrajeros’) que tenían que trabajar gratuitamente para el patrón varios días al mes, a cambio de recibir en usufructo un pedazo de tierra, que pertenecía a sus resguardos”, explica Efraín Jaramillo, del Colectivo Jenzera. “Por el hecho de que las autoridades públicas estaban aliadas con los terratenientes y gamonales, estas luchas indígenas por la tierra adquirían el carácter de insurrección y como tal fueron reprimidas por el gobierno. Muchas fueron las detenciones, pero también los muertos. Todos los que han trabajado con los pueblos indígenas, saben de la tenacidad de estas luchas pioneras, que se enfrentaron a un mundo de incomprensiones y mares de indiferencias de la sociedad colombiana.”

Al inicio, los cabildos indígenas no daban apoyo a la lucha. Consideraban, de acuerdo con Jaramillo, que los cabildos eran autoridades legítimas, sólo que “estaban equivocadas”. “De esta reflexión se derivó también la consigna de que había que recuperar los cabildos, apartándolos de estas influencias externas negativas, con el fin de que asumieran el papel histórico que les correspondía: respaldar, orientar aún más, y ponerse al frente de sus luchas”, sigue.

“En estas decisiones tomadas por estos pioneros de las luchas indígenas, encontramos los gérmenes de la ‘autonomía’ política y organizativa, que años más tarde se manifestaría de forma más explícita, para impedir que sus luchas fueran coartadas o subordinadas por otros procesos políticos.”

Lo mismo que pasó con los cabildos, de considerarlos no adversarios, pero aliados corrompidos, fue lo que pasó con la legislación. Si la Ley 89 de 1890, consideraba a los indígenas salvajes, lo que no agradaba al movimiento indígena, al mismo tiempo les daba derechos sobre las tierras de sus resguardos. “Estas tierras según esta ley eran imprescriptibles, inalienables e inembargables, lo que proporcionaba el fundamento legal para su recuperación”, explica Jaramillo.

El mismo concepto de ‘recuperación’ surge del hecho de que los indígenas, de acuerdo a la ley, no perdían el derecho de propiedad sobre las tierras de sus resguardos, así estuvieran ocupadas por extraños los años que fueran. No se estaba invadiendo propiedad ajena, sino que se estaba recuperando lo que era propio.”

Al proceso de recuperación de tierras se unió la recuperación de la cultura. Como relata a Jaramillo el profesor Inocencio Ramos, educador del CRIC, sobre el inicio de esa historia de lucha que data del siglo XVII: “Una de las satisfacciones más grandes que he tenido es el descubrimiento de mi cultura. Fue como un autodescubrimiento. Esto me permitió establecer un diálogo más productivo con las comunidades, ya que los símbolos culturales que estaba descubriendo me ayudaron a establecer la comunicación… Habían sido muchos los talleres que se habían hecho con las comunidades sobre legislación indígena, sobre aspectos organizativos, sobre control y autoridad interna, y aún sobre nuestras culturas, pero el resultado que se tenía de todas estas reuniones era deficiente, pues muchos años de discursos no habían contribuido sustancialmente a que las comunidades entendieran mejor su problemática, pero tampoco habían contribuido al fortalecimiento de las organizaciones. Pareciera entonces que veníamos hablando con otros símbolos y otros códigos lingüísticos que no le decían mucho a los indígenas, y no le servían tampoco para analizar las nuevas realidades que vivían.”

Al vincularse la lucha por la tierra a una identidad propia, emerge el concepto de ‘territorio’. El concepto integrado indígena-territorio, le da un nuevo vuelo a las reivindicaciones indígenas”, señala Jaramillo.

Pero no han sido flores para el CRIC a lo largo de su historia. Hubo periodos de persecuciones de grupos ligados a partidos políticos, e, incluso, violencia armada. Pero resulta que hoy, el CRIC es reconocido como uno de los más impresionantes ejemplos de organización indígena de Colombia. “Aunque a un costo muy alto en vidas de compañeros, detenciones y persecuciones, se ha logrado que poco a poco se vaya legislando de acuerdo a nuestras necesidades para lo cual se fueron concertando y emitiendo normas especiales respecto a salud, educación, aspectos agrarios, gobierno interno, etcétera, normatividad que llega a su más alto avance con la promulgación de la nueva Constitución Política de Colombia en 1991, en donde, gracias al esfuerzo y consolidación del movimiento indígena, contribuimos por intermedio de tres constituyentes indígenas”, se relata en la página electrónica del CRIC. “A partir de 1991, con la emisión de la Constitución Nacional, los indígenas de Colombia tenemos una normatividad especial que el Estado colombiano debería haber desarrollado. Aunque ello no ha sido posible, nuestros pueblos han asumido mayores responsabilidades en asuntos de autonomía territorial, gobierno propio y jurisdicción interna.

Leer informe completo [PDF]
* Colaboró en el resumen Marcele Garcia Guerra y Diego Fernando Tupaz Pastas, desde Colombia
Colectivo Jenzera / Desinformémonos

Fuente: http://www.lahaine.org/index.php?p=52571  02/04/2011

 

-La Unión de Asambleas Ciudadanas de Argentina comprometiéndose con

el derecho a un ambiente sano como una profundización y una condición de posibilidad de los derechos humanos en su totalidad

 

Comisión Prensa y Comunicación de la UAC Unión de Asambleas Ciudadanas informa: Comunicado de la Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, con  motivo del Día Mundial del Agua y el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

 

Los derechos ambientales son derechos humanos

 

"Hace 35 años comenzaba la más sangrienta dictadura en nuestro país. Durante ese período, desaparecieron más de 30.000 personas, se ahondaron las desigualdades sociales, se endeudó el país, y se intentó cerrar los ojos de la comunidad, difundiendo slogans tales como “Los argentinos somos derechos y humanos”. Así se trataba de responder a las voces que habían comenzado a clamar por los derechos humanos de los desaparecidos y de la sociedad toda.

Durante la dictadura y los posteriores gobiernos democráticos de progresivo corte neoliberal se profundizaron las desigualdades a través de políticas que priorizaron, en general, los intereses de los grandes capitales antes que los del pueblo, dando rienda suelta a la rapiña extractiva.

Pero también se extendió y creció el respaldo y la defensa de los derechos humanos que como sociedad hemos alcanzado: La abolición de las leyes de Punto final y de Obediencia debida, con los consiguientes  juicios (que en nuestra provincia se están llevando a cabo desde el año pasado) y la cárcel a represores han sido fundamentales en este sentido, y en los últimos meses debemos festejar en nuestra provincia la destitución de jueces cómplices de crímenes de lesa humanidad; la nueva ley de medios, con sus defectos y aciertos, la ley de matrimonio igualitario, etc. Todo esto tiene, seguramente, un correlato en algo tan intangible como importante: la conciencia de la comunidad acerca de que los derechos humanos representan un fundamento ético y político ineludible en nuestra vida social.

Ahora bien, queremos ir por más. Los derechos humanos también tienen historia, y a partir de los años ochenta, en el mundo entero, se ha comenzado a tomar conciencia de que el derecho a un ambiente sano representa tanto una profundización como una condición de posibilidad de los derechos humanos en su totalidad. Los derechos ambientales o derechos de tercera generación han tomado rango constitucional, incluso, en países hermanos como Bolivia y Ecuador. Desde la Asamblea Popular por el Agua creemos que debemos crecer en conciencia por los derechos humanos vinculados  con la solidaridad y con el entorno, que viene también reclamando su derecho, como ambiente, como Pachamama, como Gaia. Vivimos en un mundo tecnologizado que nos obliga a olvidarnos de nuestra condición de seres naturales. Esta forma de relacionarnos con la naturaleza y con las demás personas que mercantiliza las relaciones humanas y asocia la realización personal con el consumo, altera irremediablemente ciclos naturales, produce toneladas de basura, contamina el ambiente y empobrece al ser humano. Esta forma de vivir es una construcción histórica y pone en juego la vida de muchas personas, de pueblos enteros y, en estos momentos, de la humanidad.

El agua, nuestro bien común por excelencia, es fundamental para la vida y la salud. El derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente y es condición previa para la realización de los otros derechos humanos. A nivel mundial, más de 10 millones de personas, la mitad de ellas menores de 18 años, mueren anualmente por enfermedades vinculadas al agua potable insegura. En países en desarrollo, el 70% de las personas pobres no tiene acceso al agua potable sana. En América Latina y el Caribe, más de 130 millones de personas viven sin agua potable segura en sus hogares. En Mendoza, provincia árida como varias provincias cordilleranas, el agua es escasa y, en años como éste de escasas precipitaciones níveas, se ha declarado la emergencia hídrica. Como en todo el mundo esta crisis la sufren los que menos tienen. La dificultad, y sobre todo la desigualdad en el acceso al agua, están en la base de muchas de las injusticias sociales, tanto en el campo como en la ciudad. Bastantes problemas históricos tenemos ya con esto, como lo pueden atestiguar la gente de los barrios del pedemonte y los agricultores familiares de casi toda la provincia, la gente de Dorrego y las comunidades huarpes de Lavalle. Y a esta desigualdad histórica se quiere agregar una más: el ingreso de la megaminería en nuestra provincia, que tiene como punta de lanza el proyecto San Jorge. Actividad lícita, la megaminería, para empresarios, políticos, científicos y gobiernos cómplices. Actividad, que como se demuestra todos los días en Jáchal y en Andalgalá, y en muchos otros pueblos de nuestro continente, lleva consigo represión, saqueo, contaminación, uso abusivo de agua y energía, criminalización de la protesta, corrupción y clientelismo. Actividad que para nosotrxs, las asambleas socioambientales, viola sistemáticamente los derechos humanos y representa una versión neocolonial del saqueo comenzado en la Conquista. Estamos en lucha contra este modelo extractivo agrominero exportador, que ahonda las desigualdades de este sistema.

Compartimos las palabras del gran luchador por los derechos humanos que es Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980. En su carta Al pueblo argentino en el Bicentenario y con motivo de la Marcha del 24 de Marzo del 2010 (ver texto completo en http://www.adolfoperezesquivel.com.ar/) decía:

 

“Cuestionamos la continuidad de un modelo de concentración de la riqueza y saqueo instaurado por la dictadura militar, profundizado por sucesivos gobiernos constitucionales y que persiste en la actualidad. No podemos olvidar los graves problemas que el pueblo debe enfrentar, como son los emprendimientos mineros a cielo abierto, a manos de grandes corporaciones transnacionales que no sólo disponen de prebendas extraordinarias, también contaminan el agua y afectan la salud de nuestros pueblos. El veto presidencial a la ley de protección de los glaciares, ilustra esta complicidad. (Nota: luego fue aprobada la nueva ley de Glaciares) La permisividad con la devastación de los recursos naturales no renovables, así como el apoyo a un sistema agroalimentario que ha perdido diversidad y soberanía alimentaria, con el consiguiente encarecimiento de los alimentos de consumo popular, contribuye al empobrecimiento. Un devastador proceso de expansión de las fronteras agropecuarias para atender a los mercados externos, ha destruido montes y bosques nativos, y expulsado y despojado a campesinos y pueblos originarios de sus tierras. La pobreza que afecta a gran parte de la población, no se resuelve ocultando la verdad y dibujando los indicadores del INDEC, sino distribuyendo la riqueza.”

Este 24 de marzo nos encontrará con dos actos por la Memoria y los Derechos Humanos. Es triste, pero es algo para reflexionar. Somos conscientes que esta fecha expresa la lucha por derechos de justicia y de un proyecto de sociedad con democracia real y sin inequidades. Ese día implica un piso de derechos humanos que no estamos dispuestos a renunciar a costa de nada. Pero también significa que la lucha de compañeros y compañeras tiene su continuación en el presente, y en este sentido es que entenderemos que no sólo hay que recordar, conmemorar, y exigir justicia, sino también subrayar que los derechos humanos son hoy los de los pueblos que resisten el saqueo y la muerte de las megamineras, las sojeras y los agrotóxicos, etc., de quienes sufren las distintas formas de opresión sexual, el gatillo fácil y la represión al manifestarse por el incumplimiento de sus derechos. Por esta razón no resignaremos ese día y nos haremos presente a nuestro modo. Ante un sector político que busca privatizar esta fecha del campo popular y silenciarnos, queremos alzar nuestra voz junto a la de tantos otros que seguimos bregando por los derechos humanos en este presente.

 

QUEREMOS UN SOCIEDAD CON MEMORIA, JUSTICIA,

SIN OPRESIÓN NI EXCLUSIÓN ALGUNA, SIN REPRESIÓN, SIN SAQUEO, Y SIN CONTAMINACIÓN

 Asamblea Popular por el Agua

CONTRA EL SAQUEO Y LA CONTAMINACIÓN

miembro de:

ASAMBLEAS MENDOCINAS POR EL AGUA PURA  - AMPAP -

UNIÓN DE ASAMBLEAS CIUDADANAS  - UAC -Mendoza, 22 de marzo de 2011

 visiten nuestro blog:http://asambleapopularporelagua.blogspot.com también en facebook: www.facebook.com /AsambleaPopular Por El Agua

LA CORRENTADA!!!http://soundcloud.com/lacorrentada Jueves 12hs. Radio Cuyum 89.3

 

En consecuencia, el desarrollo de la  «reforma agraria integral» nos plantea -a los de abajo- revisar críticamente los conceptos claves para nuestra percepción y lógica de indagación en las profundidades determinantes de la sociedad y en las condicionantes de nuestra vida personal. El capitalismo e imperialismo nos ha inculcado menosprecio hacia quienes expulsa, excluye o margina y menosprecio por las fases ocultas de su crecimiento económico y su progreso. Hasta nos encadena a su funcionamiento perverso e irracional como lo prueba Japón en este momento, agitando que se abren fuentes laborales y nos somete tanto que aceptamos sus contratos basura, la alta siniestralidad del empleo o su carácter temporario. Tampoco reparamos en su insalubridad ni en sus graves consecuencias sociales y medio ambientales.

 

Precisamos romper con esta resignación que adoptamos por creerla mejor para nosotros o lo único a nuestro alcance. Sucede que aguantar la contaminación ambiental, la usurpación de espacios públicos, la destrucción o degradación de las condiciones de vida y de trabajo, etc. nos va matando de a poco y arrinconando a ámbitos cada vez más estrechos. Es crucial que escuchemos a los pueblos y comunidades (o a sus organizaciones) en resistencias contra el modelo de desarrollo o productivo que no sólo denuncian e investigan, también tienen proyectos  para reaccionar a tiempo contra la desterritorialización, la recolonización y la desertificación en avance raudo. Es hora de involucrarnos en poner fin a la acumulación de riquezas y poder de los oligopolios que genera la pobreza, el hambre y la desaparición forzada de pueblos, campesinos e indígenas.

 

 

Ideología

La «reforma agraria integral» se desarrolla teniendo en cuenta que la vida, la salud y todas las actividades humanas dependen de la armonía con la naturaleza que las distintas culturas planetarias fueron estableciendo. Nos convoca a:

 

1. Multiplicar espacios en común de toma de decisión y de generación de opinión sobre los conflictos con el modelo extractivo

 

Elecciones Generales en Perú 2011

Tema ambiental el gran ausente de los debates

Por Sandro Chávez (Cuarto Ambiente)

En una revisión de los planes de gobierno de las agrupaciones políticas Perú Posible (PP), Fuerza 2011 (F2011), Solidaridad Nacional (SN), Gana Perú (GP) y Alianza por el Gran Cambio (AGC), hemos encontrado que el concepto de Desarrollo Sostenible sigue siendo un cliché en algunos casos y en otros ni siquiera se le considera, a pesar que a nivel mundial hay un tremendo avance en su construcción e inclusión en las políticas públicas. Pareciera que el tema no tiene importancia para los candidatos y medios de comunicación.

Si hacemos una revisión de los planes de Gobierno presentados oficialmente al JNE, de los cinco primeros Partidos o alianzas políticas (según las principales encuestas) que participan en las Elecciones Generales del 2011 en materia Ambiental, constatamos una vez más la gran debilidad de este tema en la mayoría de las propuestas, peor aún en los debates que se organizan de manera pública donde el propio Jurado Nacional de Elecciones y diversos medios de comunicación incurren en este ninguneo al tema ambiental.

En Marzo del año 1995, un grupo de redes ambientalistas del País organizamos un evento denominado Foro Ecológico 1995, donde se invitaron a los postulantes a la Presidencia de la República a presentar y debatir sus propuestas sobre el tema, la conclusión final de esa época fue que nuestros políticos estaban muy lejos de entender y por lo tanto incorporar el tema del medio ambiente en sus programas de gobierno, mucho menos el tema del Desarrollo Sostenible y su agenda 21 que hacía poco se había difundido en el mundo después de la gran cumbre de Río de Janeiro el año 92. Han pasado casi 15 años y ciertamente hay avances en las propuestas en varios partidos, pero aún se evidencia una débil percepción de cómo articular el tema como una verdadera prioridad de manera explícita.

Pareciera que el tema no tiene importancia para los candidatos y medios de comunicación, al parecer comparten la errada creencia que el tema no es de interés del público votante, o sea no vende. Quizás autocríticamente deba decir que los ambientalistas y personas más cercanas al tema no hemos logrado desarrollar mejores estrategias de incidencia para que estos temas sean abordados en la campaña electoral con la seriedad que el Cambio Climático, la deforestación de bosques, la contaminación de fuentes de agua y el aire, así como la pérdida de nuestra biodiversidad nos demandan de modo urgente.

 

Planes de gobierno con débiles propuestas ambientales

En una revisión (Ver cuadro anexo) de los planes de gobierno de las agrupaciones políticas Perú Posible (PP), Fuerza 2011 (F2011), Solidaridad Nacional (SN), Gana Perú (GP) y Alianza por el Gran Cambio (AGC), hemos encontrado que el concepto de Desarrollo Sostenible sigue siendo un cliché en algunos casos y en otros ni siquiera se le considera, a pesar que a nivel mundial hay un tremendo avance en su construcción e inclusión en las políticas públicas.

También cuando se observa el enfoque con el que se incluye el tema ambiental encuentra que algunos como PP lo incorporan con un enfoque ecosistémico y de cuencas, con énfasis en la protección del medio ambiente, mientras que para F2011 sirve para sólo crear empleos de calidad, SN no lo prioriza y ensaya algunas acciones desarticuladamente, GP por lo menos declarativamente lo propone como una política horizontal de su estrategia de desarrollo y para AGC tiene un énfasis policial es decir se reduce a crear una policía del medio ambiente.

Ordenamiento territorial

Es uno de los grandes déficit que el Perú padece y que su ausencia es la fuente de muchos conflictos socio ambientales, institucionales, así como promotor del caos donde las ciudades, poblaciones y sector privado se desarrollan, sólo PP lo considera un tema central priorizado y para F2011 es un elemento para el manejo sostenible de las actividades extractivas y productivas, para el resto no es un tema a tratar.

Institucionalidad ambiental

PP, F2011 y GP coinciden en la necesidad de fortalecer el MINAM. Mientras que para AGC basta con la creación de una Policía del medio ambiente. Por otro lado, PP propone acertadamente la necesidad de modernización de adscripciones al MINAM como: ANA (Autoridad Nacional del Agua), SERFOR (Servicios Forestales, como autoridad integral del manejo de los bosques), IMARPE, INDECI.

En el caso de SN no tiene ninguna propuesta al respecto. GP propone generar consensos y planes que faciliten y orienten actividades de poblaciones y mercado en general hacia políticas sostenibles del país.

Cambio Climático (CC)

PP lo considera un tema central priorizado y propone un Plan de contingencia al CC, para SN es necesario prepararse con mas investigación sobre la vulnerabilidad, mitigación y adaptación a tales cambios, así como desarrollar capacidades y difundir conocimiento e información, así mismo la gestión de ecosistemas forestales para mitigar la vulnerabilidad al CC.

Por su lado GP propone determinar las vulnerabilidades específicas en el país, para crear estrategias y políticas públicas adecuadas, que permita entre otras cosas conseguir ayuda de parte de los diferentes organismos bilaterales y multilaterales de cooperación técnica y financiera así como Incorporar el CC en todas las instancias del planeamiento del desarrollo (gobierno distrital, provincial y regional).

Desarrollo Forestal

PP considera a los bosques, su gestión, manejo y transformación moderna como tema central priorizado, para lo cual propone un Programa de conservación del bosque, con el apoyo de las comunidades amazónicas; también promoverá negocios forestales, maderables y no maderables; una reforestación de un millón Has al 2016 en zonas andinas y amazónicas, así como un ordenamiento de la tenencia de propiedad y manejo sostenible de los quince millones de bosques inundables de la Amazonía peruana.

Por su parte GP propone la conservación de los bosques primarios amazónicos y la reforestación de tierras de bosques degradados, los demás no tienen una propuesta al respecto.

Energías renovables

PP propone cambiar la matriz energética para alcanzar el 2016, el 20% de energía renovable, promoviendo tributariamente su instalación; F2011 promocionar la Eficiencia Energética e impulsará la diversificación de la matriz energética mediante el desarrollo e inclusión de energías renovables.

Por su parte SN también propone el cambio de la matriz energética del Perú, en base al impulso del desarrollo de fuentes disponibles, renovables y sostenibles; en el caso de GP señala que desarrollará energías renovables destinadas a apoyar el desarrollo rural de manera urgente, para mejorar calidad de vida, de la producción y de la productividad en el medio rural. Curiosamente AGC no propone nada en concreto sobre el tema.

Agua

Para PP el agua, su gestión y manejo a nivel de cuencas, es un tema central y se propone desarrollar un Programa de rehabilitación y limpieza de ríos y manejo de cuencas en la costa; por su parte GP se propone fomentar e invertir, en asociación con el sector privado, en la gestión eficiente y sostenible de la gestión de los recursos hídricos y finalmente AGC se plantea planificar sistemas de conservación de cuencas, reforestación y otros ahorros de agua en la agricultura y en el consumo urbano, así como, planificar el escalonamiento y conservación de ríos de costa, para recargar napas freáticas.

Gestión ambiental

PP plantea un Programa de manejo gestión integral de los residuos sólidos en los municipios, tratamiento para reducir la emisión de metano y explorar posibilidades serias de lograr pago por servicios ambientales; por parte de F2011 propone consolidar el sistema nacional de gestión Ambiental que permita implementar la eco-eficiencia en el sector público y promoverla en el sector privado incorporando mecanismos efectivos de participación ciudadana y consulta en la toma de decisiones.

SN señala que mejorará los sistemas de aprobación de los estudios de impacto ambiental con una mayor participación de las autoridades y sociedad política y civil. Finalmente GP propone implementar un sistema de información ambiental y promover la Regulación Ambiental a través de una autoridad nacional de vigilancia y control de los mercados, que podría estar ubicada en el reestructurado INDECOPI.

Biodiversidad

PP se propone poner en valor la biodiversidad, incorporando la valoración del capital natural en las cuentas nacionales, dándoles la mayor relevancia a los recursos genéticos y a las negociaciones internacionales al respecto introduciendo con propuestas estratégicas el pago de servicios ambientales en zonas andinas y amazónicas, así también propone la recuperación y rehabilitación de andenes y un Programa de protección de los parques nacionales.

F2011 plantea el impulso de un patrón de conservación y manejo sostenible de los ecosistemas a través del establecimiento del Pago por Servicios ambientales o Compensación por Servicios Ecosistémicos. Finalmente, GP se compromete a fomentar e invertir, en asociación con el sector privado, en la gestión eficiente y sostenible de los recursos naturales y la diversidad Biológica.

Ciudadanía ambiental

PP propone de manera general el fortalecimiento del trabajo conjunto entre todos los sectores, incluyendo el privado y la sociedad civil, y el fortalecimiento de los avances y garantía de continuidad.

F2011 plantea la creación de una conciencia ciudadana para cuidar los recursos naturales, nuestra cultura, tradiciones y conservar el medio ambiente; por su parte GP dice que promoverá que las comunidades nativas tengan asegurada la subsistencia de su hábitat, sus formas de organización comunal y el beneficio económico directo con posibilidad de ampliar sus horizontes culturales y de desarrollo, así mismo, estimular patrones de consumo más amigables al ambiente, un estilo de vida en que la huella ecológica sea sostenible

Finalmente AGC se propone fortalecer la cultura del medio ambiente como parte de la formación educativa.

Econegocios y Ciudades Ambientales saludables

Hay algunos temas muy peculiares en algunas agrupaciones que resultan resaltantes, por ejemplo PP se propone incentivar el Ecoturismo, el Desarrollo de la agro biodiversidad y los productos orgánicos, así como la Acuicultura.

Mientras tanto GP plantea desarrollar ciudades ambientales saludables, lo cual es un importante avance, el tema es que no queda claro en el momento de hacer la propuesta pues hay una confusión de cómo se haría, en todo caso señala que habrá un Ministerio de Desarrollo Urbano que sustituirá en su misión y funciones al actual Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento, donde se incentivará el planeamiento urbano concertado; el fortalecimiento de capacidades locales; la formulación de leyes generales y normas técnicas específicas para la edificación y formalización de diferentes tipos de vivienda y la participación ciudadana en los planes de desarrollo local concertados y los planes nacionales de acondicionamiento de territorio.

Agenda ambiental pendiente

Sin duda hay mucho por trabajar para lograr una real sostenibilidad de los planes de Gobierno, mucho más en la formación de nuestros políticos y sus asesores que aún no le dan la prioridad necesaria y urgente que tienen los problemas ambientales.

Sin embargo, creo que hay una agenda ambiental pendiente que entre algunos de sus puntos podríamos proponer los siguientes:

Estoy seguro que a estos temas, muchos podrán agregar otros más que sin duda serán muy relevantes y urgentes, pero sería muy importante si en lo que queda de semanas antes de las elecciones del 10 de abril, los candidatos procuren afinar mejor sus propuestas y explicarle al País a través de los medios de comunicación con toda seriedad y nitidez como harán para gestionar nuestro recursos naturales, conservar nuestro ambiente sano y garantizar la sostenibilidad de los mismos para las generaciones futuras.

Sandro Chávez es Biólogo, Coordinador Nacional del Foro Ecológico del Perú.

Fuente original: http://cuartoambiente.blogspot.com/2011/03/tema-ambiental-en-las-elecciones.html

Cuadro Anexo:

Elecciones Presidenciales 2011 - Propuestas de Gobierno sobre Temas Ambientales

http://3.bp.blogspot.com/-P5IgewU8ImU/TYI1iD....

http://3.bp.blogspot.com/-BuqQ3E_18CI/....

http://3.bp.blogspot.com/-jJcGPcA8LSs/T....

http://1.bp.blogspot.com/-vfDjs-ywGko/T....

Publicado por www.ecoportal.net

Fuente: http://www.rebelion.org/ América Latina y Caribe/ 21-03-2011

 

 

2. De-construir el enfoque integral del derecho al agua potable y  del cuidado y uso de los ecosistemas acuáticos

 

Minería a cielo abierto, agua, territorio y salud

Por Pedro Arrojo Agudo(Dpto. de Análisis Económico de la Univ. de Zaragoza-España)

La falsa racionalidad económica de la desregulación neoliberal

Durante las últimas décadas se ha venido imponiendo un modelo de globalización neoliberal basado en una lógica del “libre mercado” que ha guiado las políticas de desregulación y privatización de patrimonios naturales y servicios públicos.

En este contexto global, el oráculo de la “racionalidad económica”, como todos los oráculos a lo largo de la historia, ha sido sistemáticamente manipulado por los poderes dominantes en su propio beneficio. En este caso, esa racionalidad, bajo la lógica del libre mercado, que debía promover el interés general gracias a la famosa “mano invisible” de Adam Smith, ha acabado derivando en una descarada expresión del interés particular de los grandes poderes económico-financieros. Desde esta lógica, se han justificado como motores de desarrollo y creación de riqueza las estrategias especulativas que han enriquecido a unos pocos, para finalmente precipitarnos a esta crisis económica que están pagando las arcas públicas, los millones de trabajadores condenados al paro y la sociedad en su conjunto.

En este marco de falsa racionalidad económica hay que situar la desregulación financiera ha venido acompañada por una desregulación ambiental y social que no ha hecho sino desproteger más aún a los más débiles. Se suponía que dando libertad al mercado, se promovería el desarrollo, y éste acabaría beneficiando en última instancia también a los más pobres.

Desde este enfoque, se han despreciado valores sociales, como la salud pública, valores ambientales, como la sostenibilidad de los ecosistemas, valores políticos que fundamentan la perspectiva del interés general, e incluso principios éticos que sustancian derechos básicos, como los derechos humanos. Valores que, en muchos casos, además de vertebrar la cohesión social y moral de una sociedad, proyectan impactos económicos de enorme trascendencia, tanto para la sociedad actual y como para las generaciones futuras. Por ello, hoy podemos afirmar con la crisis en la mano que esa pretendida racionalidad económica desde el imperio del libre mercado era falaz, además de inmoral.

El valor económico de la sostenibilidad en materia de aguas

Para quienes no han reflexionado suficientemente, puede resultar sorprendente que en el año 2000, después de largos debates, el Parlamento Europeo acabara aprobando, con un amplio nivel de consenso, un marco legal para toda la UE, La Directiva Marco de Aguas, cuyo objetivo central era y es recuperar para 2015 el Buen Estado Ecológico de ríos, lagos y humedales. Podría pensarse que el Parlamento Europeo está dominado por tendencias ecologistas radicales. Sin embargo, tan apenas si hay una treintena de diputados y diputadas verdes, en una cámara con más de quinientos miembros. En realidad, la explicación de esta aparente radicalidad ecologista no es otra que el predominio del “pragmatismo economicista” anglosajón. En Europa, como en otros países desarrollados, se empieza a entender que cortar un bosque a mata-rasa en nombre del desarrollo, no sólo es una barbaridad ecológica, sino un desastre económico. Sin duda, será un buen negocio para la empresa que se lleve la madera, pero será un desastre económico para el país que lo permita. Pues bien, Europa empieza a entender que sobreexplotar o contaminar un acuífero o un río, en nombre del desarrollo económico, acaba siendo un desastroso “negocio” para el país. Un desastroso negocio que, eso sí, acaban pagando especialmente caro los más débiles.

Podríamos concluir que Europa ha optado por valorar el medio ambiente, en este caso en materia de aguas, por “egoísmo inteligente”. Sencillamente, se ha acabado entendiendo que nos sale caro contaminar y destruir nuestras fuentes naturales de agua.

Por otro lado, la Directiva Marco de Aguas entiende que los ríos no pueden seguir siendo administrados como simples “canales de agua”, de la misma forma que los bosques no pueden ser gestionados como simples“almacenes de madera”. Ríos y bosques son ecosistemas vivos que generan valores y servicios de altísimo valor, más allá de ofrecernos recursos madereros e hídricos. Por ello, uno de los retos fundamentales planteados por la citada Directiva se centra en la necesidad de transitar desde los tradicionales modelos de “gestión de recurso” hacia nuevas estrategias de “gestión ecosistémica”.

Éste nuevo enfoque, que está suponiendo invertir ingentes capitales, no se puede entender si no se comprende el enorme valor económico que acaba suponiendo para un país disponer de ríos, lagos y humedales vivos, así como de acuíferos en buen estado. Sirva como referencia al respecto una simple reflexión: ¿cómo se entiende que estemos dispuestos a pagar 1000 € por metro cúbico cuando compramos agua embotellada? La respuesta es sencilla: simplemente porque entendemos que es agua saludable y de calidad… Sin embargo, no debemos olvidar que tal calidad no es otra que la que nos brinda gratuitamente la naturaleza en cantidades ingentes cada día. Calidad que destruimos en nombre de un mal entendido progreso económico.

Pero en realidad, la irracionalidad económica no está sólo en la contaminación del recurso, sino en algo aún más grave: la destrucción de los ecosistemas que generan sistemáticamente caudales de calidad y otros servicios sumamente valiosos. Por ello la Directiva Marco de Aguas, cuando habla de recuperar el buen estado ecológico de las masas de agua, no se refiere sólo a la calidad físico-química de las aguas, sino a la salud del hábitat acuático y demás hábitats conectados. De esta forma, el objetivo central de la citada Directiva se centra en recuperar la biodiversidad de esos hábitats, como garantía de que el ecosistema funciona en todos los frentes, brindándonos sus valiosas funciones de depuración, de regulación natural o de sostén de vida y salud, entre tantas otras…
 

Valores sociales, culturales y éticos, más allá del valor económico

Siguiendo la comparación hecha anteriormente entre ríos y bosques, podríamos resumir todo lo dicho hasta aquí en la necesidad, aunque sólo sea por “egoísmo inteligente”, de hacer las paces con la naturaleza, centrada en este caso en la necesidad de recuperar la sostenibilidad y la salud de nuestros bosques y ríos. Si algún día conseguimos abordar y superar exitosamente este reto, cuestión que estoy seguro ocurrirá tarde o temprano, por la cuenta que nos trae, no sólo en Europa, sino también en Latinoamérica y en los demás continentes, aún quedarían por abordar retos éticos importantes. Estaríamos en tal caso ante la necesidad, ahora sí, de gestionar la madera y el agua detraídos de la naturaleza comorecursos naturales renovables que son. En el caso de la madera, entiendo que no tendríamos grandes problemas éticos. El leñador que corte los árboles que deba cortar (bajo la pertinente regulación sustentable), venderá los troncos al industrial maderero, que a su vez venderá las tablas al carpintero y éste los muebles a familias y ciudadanos… Es decir, encomendaremos la gestión del recurso madera al mercado, bajo las pertinentes regulaciones… Sin embargo, en el caso del agua la cuestión es más compleja y delicada. Privatizar ríos y acuíferos, o mercantilizar el agua y los servicios correspondientes, como pretende el Banco Mundial desde la lógica neoliberal imperante, supone un grave error. La clave está en que, mientras las utilidades brindadas por la madera son consistentemente sustituibles por bienes de capital, las principales funciones del agua no lo son. Por ello, la lógica de mercado es inadecuada y sumamente peligrosa en materia de gestión de aguas.

Lo sustantivo en materia de gestión de aguas no es la materialidad del recurso, como H2O, sino sus diversas y trascendentales funciones. En este sentido, resulta fundamental discernir las distintas categorías éticas en las que deben inscribirse los usos y funciones del agua, distinguiendo:

- El agua-vida, en funciones básicas de supervivencia, tanto de los seres humanos, como de los demás seres vivos, debe tener prioridad máxima, de forma que se garantice la sostenibilidad de los ecosistemas y el acceso de todos a cuotas básicas de aguas de calidad, como un derecho humano.

- El agua-ciudadanía, en actividades de interés general, como los servicios de abastecimiento de agua potable y saneamiento, debe situarse en un segundo nivel de prioridad, en el ámbito de los derechos ciudadanos, vinculados a los correspondientes deberes ciudadanos.

- El agua-economía, en funciones productivas, por encima de lo que podrían considerarse niveles de suficiencia para una vida digna, debe reconocerse en un tercer nivel de prioridad, en conexión con el derecho de cada cual a mejorar su nivel de vida. Es la función en la que se usa la mayor parte del agua y en la que se generan los problemas más relevantes de escasez y contaminación.

- El agua-delito, en usos productivos ilegítimos, que deben ser ilegales (vertidos contaminantes, extracciones abusivas…), en la medida que lesionan el interés general de la sociedad, y deben ser evitados y perseguidos aplicando con rigor la ley.
 

El agua-vida

Recientemente, la Asamblea General de NNUU reconoció formalmente, a propuesta de Bolivia, la necesidad de reconocer como un Derecho Humano el acceso al agua potable y a servicios básicos de saneamiento. Por otro lado, y a raíz de una iniciativa de España y Alemania, el Consejo de Derechos Humanos de NNUU tiene abierto un procedimiento que estudia desarrollar esa declaración de forma más clara y efectiva. En todo caso, más allá de lo que acabe determinando NNUU, parece claro que el acceso a cuotas básicas de agua-vida debe situarse en el ámbito de los Derechos Humanos, y consecuentemente debería garantizarse con eficacia desde un nivel máximo de prioridad. En este caso, el criterio a desarrollar no es el de la eficiencia, guía por excelencia de la racionalidad económica, sino la eficacia. Estamos ante valores que, como “el cariño verdadero” de la copla, “ni se compran ni se venden”, sino simplemente se garantizan con máxima prioridad y eficacia. Y la responsabilidad de que así sea recae sobre la comunidad en su conjunto; es decir sobre los diversos estados y sobre las instituciones internacionales. No debemos perder de vista que los 30-40 litros de agua potable por persona y día, que se vienen sugiriendo como referencia del mínimo necesario para una vida digna, supone apenas el 1,2 % del agua que usamos en la sociedad actual. No hay argumento que justifique que 1.200 millones de personas no tengan garantizado el acceso a esa cantidad de agua potable. La pretendida falta de recursos financieros resulta inaceptable, incluso para los gobiernos de países empobrecidos; cuando más, para los gobiernos de países ricos e instituciones internacionales, que bien han encontrado miles de millones de euros para socorrer a los mismos banqueros que han provocado la presente crisis económico-financiera. Al fin y al cabo, la “fuente pública, potable y gratuita, en la plaza, cerca de casa de todo el mundo” fue garantizada en muchos países, que en su día eran pobres y ni siquiera existía el Banco Mundial. El reto no fue propiamente financiero, sino político, en el sentido aristotélico y noble del término. Simplemente, se asumió la responsabilidad pública de garantizar el agua potable y gratuita en la fuente como una prioridad, antes incluso que alumbrar o asfaltar calles y carreteras; por no hablar de gastos suntuarios o presupuestos militares.

En el ámbito del agua-vida deben incluirse también los caudales para producir alimentos básicos necesarios para la supervivencia de comunidades pobres y vulnerables. En muchos casos se trata de derechos ancestrales sobre el territorio y los ecosistemas acuáticos de los que dependen actividades agropecuarias y pesqueras imprescindibles para esas comunidades.

Por último, es necesario incluir en este espacio de máxima prioridad la preservación de los ecosistemas acuáticos, tanto en lo que se refiere al régimen de caudales (condiciones cuantitativas), como a la calidad de sus aguas y la salud de sus hábitats (condiciones cualitativas), de forma que se garantice su sostenibilidad. Se trata de afrontar en este caso un desafío ético vinculado al principio de equidad intergeneracional, asumiendo que tan sólo somos usufructuarios y no propietarios de esta naturaleza, a la que tienen tanto derecho como nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos e incluso las generaciones que no llegaremos a conocer. Ciertamente, en este caso no estamos hablando del 1,2% del agua usada por la sociedad, sino de caudales ambientales de un orden de magnitud muy superior; así como de notables esfuerzos para evitar vertidos, preservar la calidad de las aguas y conservar los hábitats acuáticos. Por ello, es necesario asumir esos caudales ambientales como agua-vida, en el máximo nivel de prioridad reservado a los derechos humanos. De hecho, la principal razón por la que 1.200 millones de personas no tienen garantizado el acceso al agua potable radica justamente en la quiebra de esa sostenibilidad, más que en problemas propiamente de escasez.

Por otro lado, en NNUU se debate sobre la llamada tercera generación de derechos humanos: es decir, derechos colectivos de los pueblos, como el derecho a la paz, al territorio y a un medio ambiente saludable… Se trata de plantearse si nos parece aceptable, desde una perspectiva ética, que disfrutar de ríos vivos y fuentes sanas sea cosa de ricos, mientras los pobres tienen que conformarse con ríos cloaca o acuíferos contaminados como condición para conseguir el soñado desarrollo. La respuesta parece clara…En la UE, como ya se ha explicado, la Directiva Marco de Aguas sitúa la conservación de esas funciones ambientales básicas del agua en el nivel de máxima prioridad. De hecho, en el orden legal impuesto por dicha Directiva, los caudales necesarios para conservar el buen estado ecológico de ríos, lagos y humedales no se consideran “demandas ambientales”, en posible competencia con otras “demandas”, sino que se conceptualizan como una restricción a los diversos usos productivos del agua. Tan sólo las aguas de boca, que raramente llegan a poner en cuestión la sostenibilidad de los ecosistemas desde la perspectiva cuantitativa, se sitúan en un nivel de prioridad superior.

El agua-ciudadanía

Ofrecer servicios domiciliarios de agua y saneamiento supone un salto cualitativo respecto a la fuente pública potable y gratuita (30-40 litros/persona/día), como referencia física del derecho humano al agua potable. En un hogar medio de cualquier ciudad usamos entre 100 y 120 litros/persona/día. No obstante, hoy, acceder a tales servicios es considerado como un derecho que debe ser accesible a todos, ricos y pobres. Esta perspectiva de acceso universal nos podría llevar a incluirlos en el espacio de los derechos humanos. Sin embargo, entiendo que lo adecuado sería situarlos en el espacio de los derechos ciudadanos. Aunque, tanto los derechos humanos como los derechos ciudadanos deben ser accesibles a todos, los primeros no se vinculan a deber alguno, más allá del de estar vivos y querer seguir estándolo; mientras los derechos ciudadanos si deben vincularse a los correspondientes deberes ciudadanos. Nos encontramos pues ante el reto de articular un juego de derechos y deberes que sin duda es complejo y potencialmente conflictivo. En todo caso, se trata de gestionar valores, como la equidad y la cohesión social, hacia los que el mercado es insensible. Valores que, al estar vinculados al concepto de ciudadanía, se sitúan, por su propia naturaleza, en el espacio de lo que debe considerarse como “res pública”, es decir, “cosa de todos y todas”; razón por la que deben ser gestionados bajo responsabilidad comunitaria o pública.

Las instituciones públicas, al tiempo que garantizan a todo el mundo los derechos de ciudadanía, deben establecer los correspondientes deberes ciudadanos. Si se quieren garantizar servicios públicos de agua y saneamiento de calidad, será necesario, entre otras cosas, diseñar modelos tarifarios que garanticen una adecuada financiación, vertebrando la responsabilidad ciudadana desde la necesaria sensibilidad social.

En una sociedad compleja como la actual, garantizar el acceso universal a servicios de calidad, minimizando el impacto ecológico sobre los ecosistemas acuáticos, constituye un reto de envergadura. Un sistema tarifario por bloques de consumo, con precios crecientes, puede garantizar larecuperación de costes del servicio, desde criterios sociales redistributivos, induciendo al tiempo incentivos de eficiencia y responsabilidad individual y colectiva. El primer bloque de 30 o 40 litros/persona/día podría incluso ser gratuito, al menos para quienes estén bajo el umbral de pobreza. El siguiente escalón de 100 litros debería pagarse a un precio que se acerque al coste real del servicio. En un tercer escalón, el precio por metro cúbico debería elevarse de forma clara; para finalmente dispararse en el cuarto escalón, propio de usos suntuarios (jardines, piscinas,…). En suma, se trata de inducir subvenciones cruzadas, de quienes más consumen hacia quienes tienen dificultades para pagar, penalizando los consumos elevados. En este caso, a diferencia del agua-vida, donde la lógica económica queda fuera de lugar, estamos aplicando criterios de racionalidad económico-financiera, aunque es de notar que tales criterios no se corresponden con la racionalidad de mercado. De hecho, al comprar manzanas a 1,5 €/kg, con frecuencia nos ofrecerán los 2 kg por menos de 3 €. Se trata de estrategias para incentivar el consumo (basadas en las llamadas economías de escala), que buscan incrementar la rentabilidad del negocio. El modelo tarifario propuesto, sin embargo, se basa en criterios opuestos, en la medida que no se trata de hacer un buen negocio, sino de ofrecer un buen servicio público de acceso universal, desde la perspectiva del interés general.

 

El agua-economía

La mayor parte de los caudales extraídos de ríos y acuíferos no se dedican a garantizar derechos humanos, ni a sustentar servicios de interés general, sino que se dedican a actividades productivas que generan riqueza por encima del nivel de suficiencia para una vida digna. En definitiva, se producen excedentes que, vendidos en el mercado, permiten mejorar el nivel de vida de los productores. Estamos pues ante el derecho de intentar ser más ricos que, aún siendo legítimo, dentro de ciertos límites, no puede vincularse al ámbito de los derechos humanos ni al de los derechos ciudadanos. Y menos aún cuando, quienes pugnan por enriquecerse son ya ricos, o incluso muy ricos.

Resulta evidente que tales usos deben gestionarse desde un tercer nivel de prioridad, por detrás del agua-vida y del agua-ciudadanía. En este sentido, degradar un río o poner en riesgo la potabilidad de los caudales aguas abajo, bajo la justificación de que se impulsa el desarrollo económico, constituye una grave inmoralidad.

En este tipo de usos, guiados por objetivos lucrativos, deben aplicarse, cuando menos, criterios de responsabilidad y de racionalidad económica. Cada usuario debe responder de los costes que exige la provisión del agua que usa. Pero además, en la medida que haya escasez, debería afrontar el llamado coste de oportunidad, que no es sino el coste de escasez del recurso. En el ámbito del agua-economía, se impone, en definitiva, la necesidad de aplicar el principio de recuperación íntegra de costes, incluyendo: costes financieros (amortización de inversiones y costes de mantenimiento y gestión), costes ambientales y el coste de oportunidad, si la disponibilidad es menor que la demanda. En este caso, no existen razones que justifiquen subvenciones directas ni cruzadas; de la misma forma que no se subvenciona la madera al carpintero, ni el gasóleo al taxista.

La escasez de agua para abastecer un crecimiento ilimitado de actividades productivas no puede seguir entendiéndose como una “tragedia a evitar”, con cargo al erario público; sino como una realidad ineludible que debe ser gestionada desde criterios de responsabilidad y de racionalidad económica. Desde nuestra insaciable ambición, hemos hecho y hacemos escaso lo abundante; hacemos pequeño el planeta; y desde luego, estamos haciendo escasa el agua dulce de ríos, lagos, humedales y acuíferos. En cualquier caso, no debemos olvidar que la escasez es una característica inherente a cualquier bien económico, por definición “útil y escaso”. Se trata pues, en definitiva, de aplicar criterios de racionalidad económica (que no de mercado) al uso económico del agua. Un uso que, no olvidemos, tiene por objeto generar beneficios a los usuarios, a través de las relaciones de mercado que rigen las actividades productivas en las que se usa elagua-economía.

En todo caso, tal y como hemos aclarado anteriormente, el agua necesaria para actividades productivas no lucrativas y de las que depende la supervivencia de las comunidades más pobres, debe ser considerada como agua-vida.

También existen actividades económicas que, aun siendo lucrativas, pueden ser consideradas, en una u otra medida, como actividades económicas de interés general que generan beneficios sociales o ambientales, no valorados por el mercado. No obstante, en países como España, el argumento del “interés general” se ha manipulado tanto en materia de aguas, que es preciso revisar el concepto en cuestión. Tradicionalmente, la declaración de “interés general” se ha usado para justificar grandes inversiones públicas en obras hidráulicas, desde las tradicionales estrategias “de oferta”. A pesar de que hoy tales estrategias han quedado desfasadas, los poderosos grupos económicos que han venido controlando las políticas hidráulicas siguen manipulando este concepto desde perspectivas sesgadas que no reflejan el interés general de la sociedad actual.

Por ejemplo, en España, el regadío ha venido siendo considerado, de forma general, como de “interés general”. Sin embargo, es preciso aclarar que crece día a día la importancia relativa del agro-negocio en grandes explotaciones extensivas mecanizadas, o en modernas explotaciones intensivas, como la producción bajo plástico. Por otro lado, ha ido creciendo la proporción de explotaciones agrarias gestionadas a tiempo parcial, como actividad secundaria. Por todo ello, laexplotación familiar, que si tiene una componente social de interés general, está lejos de representar hoy la generalidad del sector.

Resultaría difícilmente justificable caracterizar el regadío del agro-negocio como una actividad de interés general. Al igual que resultaría difícil entender el interés general del regadío en explotaciones gestionadas como actividades secundarias por propietarios que generalmente ni siquiera viven en el medio rural.

Por otro lado, los graves impactos contaminantes de los modelos dominantes de agricultura y ganadería (nitratos, pesticidas, purines,…) ponen en cuestión el interés general de tales modelos.Si a ello unimos los graves impactos sociales y ambientales de grandes presas y trasvases, sobre los ecosistemas acuáticos y las poblaciones ribereñas (incluida la inundación de pueblos y valles habitados en zonas de montaña), resulta evidente la necesidad de replantear el pretendido interés general que ha venido adjudicándose, de forma indiscriminada, a las grandes obras hidráulicas vinculadas a nuevos regadíos o a la producción hidroeléctrica.

Es necesario, por tanto, establecer nuevos criterios sociales y ambientales que permitan delimitar qué explotaciones agrarias merecen hoy ser consideradas como verdaderas actividades económicas de interés general. Consolidar el tejido rural, con sus valores sociales, culturales y paisajísticos, o favorecer la consecución de determinados objetivos ambientales, serían, sin duda, argumentos de interés general en la sociedad actual. En este sentido, resulta razonable argumentar el interés general de proteger la explotación familiar agraria, en particular en el regadío. Pero sería necesario unir a ese argumento social, la exigencia de buenas prácticas agroambientales.

En todo caso, y aún aceptando la necesidad de apoyar determinadas actividades en el regadío, sería vital reflexionar sobre cómo realizar tales ayudas, de forma que se induzcan buenas prácticas y actitudes responsables. En concreto, sería preferible subvencionar directamente las correspondientes actividades productivas, en lugar de ofrecer agua subvencionada, como suele hacerse. De esta manera, con el mismo coste para la hacienda pública, se induciría un uso más eficiente y responsable del agua.


El agua-delito

Con creciente frecuencia, se hace un uso irresponsable del agua poniendo en riesgo, cuando no afectando directamente de forma grave, la salud y la seguridad pública.

Ciertamente, las afecciones y riesgos que pueden derivarse de prácticas de este tipo pueden ser de muy diversa entidad y trascendencia, desde riesgos o impactos de contaminación por vertidos tóxicos que afectan a la salud de las personas, a prácticas de sobreexplotación que impactan negativamente al interés general...

Este tipo de usos deben, no sólo ilegalizarse, sino perseguirse de forma eficaz con tolerancia cero. Eso sólo se conseguirá si existe un alto nivel de conciencia ciudadana que permita rechazar las habituales campañas interesadas de desinformación y los posibles fenómenos de corrupción en las autoridades competentes.


La minería a cielo abierto en cuestión: riesgos y costes socio-ambientales

La minería a cielo abierto se ha venido imponiendo como una práctica dominante en el sector, gracias a la existencia de poderosos medios mecánicos, a la disponibilidad de energía barata y al desprecio de los impactos ambientales y de salud pública. La alta rentabilidad empresarial de tales prácticas se basa en los escasos requerimientos laborales, con el correspondiente ahorro en costes salariales. No obstante, los impactos ambientales suelen ser demoledores, tanto sobre el paisaje como sobre napas freáticas, glaciares y ecosistemas fluviales, a menudo en sus cabeceras.

Por otro lado, tales impactos pueden tener consecuencias y afecciones sociales importantes. La masiva y dura intervención sobre el territorio en este tipo de explotaciones supone la ocupación de amplios territorios, afectando tierras útiles, cuando no vitales, para comunidades, generalmente pobres y vulnerables, que llegan a ser desplazadas de sus territorios. En muchos casos se están afectando incluso espacios sagrados de comunidades indígenas, agravando los impactos culturales y emocionales. En zonas áridas o semiáridas la afección social se suele producir al priorizarse el uso minero de los caudales de agua disponibles sobre los usos agrarios y las necesidades básicas de los habitantes del territorio.

Más allá de esos impactos directos sobre el territorio y las comunidades asentadas en él, las afecciones y riesgos se extienden a poblaciones que pueden llegar a vivir a grandes distancias de la explotación minera, por la contaminación tóxica o la destrucción de napas freáticas, masas glaciares, nacientes y cursos fluviales. Este tipo de impactos resulta particularmente grave en la explotación de determinados minerales y en la aplicación de técnicas especialmente peligrosas. Tal es el caso de la minería del oro a cielo abierto con uso masivo de cianuro.

En la minería a cielo abierto del oro, y de otros metales, los residuos, sumamente tóxicos, se almacenan en balsas que acaban generando riesgos sobre la salud pública por lixiviados, fugas y filtraciones sobre acuíferos y ríos, cuando no riesgos de vertido masivo por ruptura de balsas u otros accidentes. Esa contaminación suele pasar desapercibida durante mucho tiempo, en muchos casos con la complicidad de las autoridades, al no producir impactos dramáticos, de forma visible y a corto plazo, en la salud de la gente. De esta forma, el envenenamiento de la población suele ser progresivo, tanto a través del agua como de la contaminación de cadenas tróficas.

Desde el lado de las empresas mineras y de las autoridades que permiten y amparan este tipo de prácticas se suele argumentar que los residuos y productos tóxicos están perfectamente controlados en balsas impermeabilizadas.

Sin embargo, la simple experiencia empírica en todo el mundo deja en evidencia que los riesgos y afecciones a la salud pública son graves. Recientemente el Parlamento Europeo referenciaba que:

“…. En los últimos 25 años, se han registrado en todo el mundo más de 30 accidentes importantes relacionados con vertidos de cianuro … y no existe ninguna garantía real de que no vuelva a producirse un accidente semejante, especialmente teniendo en cuenta el incremento de las condiciones meteorológicas extremas, por ejemplo, intensas y frecuentes precipitaciones, tal como se prevé en el Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático”.

De hecho esas balsas tóxicas, que en ocasiones se ubican en zonas con notables riesgos sísmicos, acaban quedando abandonadas, como verdaderas bombas de relojería, fuera de todo control y mantenimiento, una vez agotada la explotación. En estas condiciones, la degradación, tarde o temprano, de la impermeabilización y los riesgos de desbordamiento, o incluso de colapso, por lluvias torrenciales u otras circunstancias naturales, hipotecan el futuro de regiones enteras sometiéndolas para siempre a riesgos inaceptables.

Éstas y otras razones están llevando, de hecho, a muchos países, a dejar fuera de la ley la aplicación de este tipo de tecnologías. Este es el caso de varios países de la UE, en lo que se refiere a la minería a cielo abierto del oro basada en el uso del cianuro, al tiempo que arrecian las presiones del Parlamento Europeo, por abrumadora mayoría, para que la UE en su conjunto imponga la prohibición de estas prácticas.

En el caso europeo, los argumentos de riesgo a la salud pública se ven fortalecidos por la exigencia de la Directiva Marco de Aguas de garantizar el buen estado ecológico de los ecosistemas acuáticos. Este objetivo legal prioritario deja fuera de la ley acciones que destruyan o degraden gravemente napas freáticas, glaciares, humedales, nacientes y ríos.

La legislación europea viene por último presionando fuertemente sobre el frente de la responsabilidad económica de las empresas, particularmente en lo que se refiere a impactos ambientales. Más allá de que muchos de esos impactos y valores no sean consistentemente compensables con dinero, lo cierto es que la presión legal, en forma de restricciones, pagos ambientales y costes para prevenir problemas y catástrofes, hace que muchas de estas tecnologías dejen de ser rentables, lo que empuja a las grandes multinacionales a explotar yacimientos en países en desarrollo bajo leyes más laxas que a menudo derivan en serios problemas de corrupción.

El Parlamento Europeo acababa complementando sus argumentos para justificar la ilegalización de este tipo de prácticas y tecnologías con razones económicas “… las empresas explotadoras no cuentan con seguros a largo plazo que cubran los costes en caso de accidente o funcionamiento defectuoso en el futuro, …”. Sin duda, tales costes, en plazos muy largos, al igual que ocurre con los residuos nucleares, deberían correr a cargo de las empresas y no del Estado.

Las empresas deberían incluso generar fondos de garantía que permitan financiar las transformaciones económicas requeridas cuando la actividad minera se agote. De forma generalizada, esos ingentes fondos para reestructurar la vida económica de las comarcas mineras suelen ser públicos, como está ocurriendo en la actualidad en Europa, aunque con resultados frustrantes…

Finalmente, el Parlamento Europeo acababa constatando que“… existen alternativas al uso del cianuro en la minería …”. Aunque ciertamente, a costes muy superiores, que las empresas deberían afrontar, aunque ello implique obtener menores beneficios.

En todo caso, más allá de la ilegalización de este tipo de prácticas de cara al futuro, la reciente catástrofe de la balsa tóxica de Hungría ha disparado en Europa la alarma sobre las miles de balsas tóxicas similares que ya ha dejado la minería en nuestros países.

A mi entender, la barbarie socio-ambiental de la minería a cielo abierto en el mundo podría estar escenificando el canto del cisne de una actividad humana que atesora valores y memorias históricas entrañables. Agotadas las vetas metalíferas, la minería a cielo abierto está dibujando una caricatura brutal de la codicia y la irresponsabilidad humanas en un escenario que dibuja los perfiles ineludibles de la insostenibilidad en este campo de nuestra actividad productiva. Y todo ello en una sociedad del siglo XXI en la que se constata la crisis del paradigma renacentista de la “dominación de la naturaleza” al tiempo que emerge el nuevo paradigma de “sustentabilidad”.

Aunque sin duda pueden aparecer nuevos yacimientos, hoy desconocidos, y sin duda emergerán nuevas tecnologías que pueden abrir opciones, hoy no consideradas, la finitud del planeta se impondrá sobre nuestros delirios productivistas y sobre nuestra codicia. Sin ánimo de arrogarme capacidades proféticas, podemos estar asistiendo a un final vergonzante de la minería, que el sector y su honorable capital histórico no merecen. Debemos debatir civilizada y democráticamente como debemos transitar estos escenarios difíciles y conflictivos. Vivimos tiempos en los que se abrirán, y de hecho se están abriendo, nuevos caminos. Sin duda la regeneración y reutilización de materiales irá pasando a ser la estrategia dominante. Cada vez más metales tendrán sus menas más rentables en los desechos de nuestro desaforado consumismo.

En el caso específico del oro, probablemente lleguemos a la conclusión de que no vale la pena incrementar nuestro stock de metal disponible para los distintos usos conocidos o por conocer en el futuro, incluidos los usos suntuarios.

Conclusiones

1- Las presiones desreguladoras del modelo de globalización neoliberal imperante están introduciendo graves contradicciones e inconsistencias en la pretendida racionalidad económica que se dice defender.

2- La ciencia económica viene insistiendo en la necesidad de integrar los impactos y riesgos ambientales y sociales en los balances de racionalidad y rentabilidad económica. No hacerlo puede ser beneficioso para las empresas implicadas, pero sobre la base de cargar ingentes costes sobre el erario público y graves afecciones sobre poblaciones y especialmente sobre sectores sociales más débiles y vulnerables.

3- Más allá de la posible internalización de las consecuencias económicas de esos impactos ambientales y sociales, es necesario reconocer valores intangibles que no son consistentemente sustituibles por bienes de capital, asumiendo criterios éticos que deben condicionar el marco económico-productivo mediante normas y leyes basadas en el interés general de la sociedad. Dicho en otras palabras, no todo vale para enriquecerse, especialmente cuando quienes se enriquecen son los más ricos.

4- En concreto, en materia de aguas, es preciso distinguir categorías éticas en los diversos usos y funciones del agua, estableciendo los pertinentes criterios de gestión desde la prioridad de garantizar el derecho humano al agua potable y la sostenibilidad de los ecosistemas acuáticos, como agua-vida, por encima del agua-economía para usos productivos legítimos.

5- Desde esa perspectiva ética, debemos identificar lo que debe ser entendido como agua-delito en actividades que ponen en riesgo o afectan gravemente derechos humanos y ciudadanos, tanto de la sociedad actual, como de las generaciones futuras, combatiendo la desinformación y los chantajes socio-económicos que pretenden justificar tales prácticas.

6- La Directiva Marco de Aguas impone un nuevo marco legal en materia de aguas para todos los países de la UE presidido por el objetivo de recuperar y conservar el buen estado ecológico de los ecosistemas acuáticos, como una restricción a los diversos usos económicos del agua. En este contexto, la minería a cielo abierto encuentra en Europa un obstáculo legal insalvable en casos de que se afecten gravemente napas freáticas, masas glaciares y nacientes fluviales.

7- La minería a cielo abierto que emplea tecnologías peligrosas, como el uso masivo del cianuro, impone costes ambientales y riesgos sobre la salud pública tan graves que han empezado a ser declarados fuera de la ley en los países con legislaciones más avanzadas en materia ambiental y de protección de la salud pública.

8- Asistimos probablemente a los últimos capítulos de una actividad humana honorable que está agotando recursos minerales que hoy sólo pueden obtenerse desde técnicas de minería a cielo abierto que imponen costes inaceptables, tanto desde el punto de vista económico, como social y ambiental. Esta crisis de insostenibilidad, sin duda, abrirá un futuro en el que se impondrá la regeneración y reutilización de materiales.

9- Debates públicos, libres y bien informados, como el promovido por la Universidad de San Juan, deben abrir el camino de la participación ciudadana en temas tan importantes para el interés general como éste. Sólo desde una opinión pública bien informada y consciente se avanzará, no sólo en el desarrollo de la necesaria legislación, sino también en la posterior aplicación estricta de esa legislación, superando las poderosas presiones que operan en este campo.

10- La ciencia debe superar la arrogancia tecnocrática que hemos venido desarrollando desde la comunidad científico-técnica, y recuperar la proverbial sabiduría del sabio que decía aquello de “sólo sé que no sé nada”, cargándonos de humildad y prudencia. En una sociedad tan compleja y cargada de incertidumbre, necesitamos abordar la gestión de riesgos desde la aplicación rigurosa del principio de precaución". 15/10/2010

Fuente: http://www.mineriaysociedad.unsj.edu.ar/descargas/articulos_debate /21_20101015182849_Texto_Arrojo_Agudo.pdf

 

En consecuencia, el desarrollo de la «reforma agraria integral» hacia la soberanía alimentaria y el buen vivir nos exige, a los de abajo, enfocar el país-mundo (y no el bloque regional) como un sistema de ecorregiones heterogéneas tanto en culturas y comunidades como en naturaleza para reconocer en esos distintos pueblos y comunidades locales al sujeto histórico de nuestro tiempo. Pero, además, es prioritario que los saberes de los diversos de abajo se apliquen  en: -elaborar criterios sociales y ambientalesque rijan tanto a la política económica como al establecimiento de las condiciones básicas para una vida digna de una creciente mayoría.

-analizar cómo recomponer y preservar las biodiversidades, los suelos, los ecosistemas acuáticos, los ciclos y flujos de la naturaleza.

 

Premisas e hipótesis

La «reforma agraria integral» precisa desarrollarse por solidaridad entre las resistencias al capitalismo e imperialismo que genera:

Crisis alimentaria: especulando con el hambre

Por Enrique Javier Díez Gutiérrez (Rebelión)

 

“Entre 2010 y 2011, los precios de los alimentos han batido récords siete meses consecutivos. Esta ha sido una de las causas de las revueltas en Túnez, Egipto, Argelia o Jordania, ante una subida de un 25% respecto a los precios del año pasado. El propio Parlamento Europeo denuncia que los altos precios de los alimentos están sumiendo a millones de personas en la hambruna y amenazan la seguridad alimentaria mundial a largo plazo, debido no a la escasez o a una menor oferta de alimentos, sino a un alza de precios provocados por la especulación de su valor en bolsa. Mientras el FMI (Fondo Monetario Internacional) asegura que “el elevado costo de la comida llegó para quedarse. El mundo quizá deba acostumbrarse a alimentos caros”.

Según diferentes especialistas, 2010 ha sido el año con una de las mejores cosechas de la historia. Según la FAO no hay riesgo de escasez en la última década y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un déficit 13 veces mayor que el actual. No obstante, es sorprendente la inexistente relación aparente entre la cantidad real de cereales y los precios de las materias primas básicas como el trigo, el maíz o el azúcar.

Las tres causas fundamentales de este incremento desmesurado de los precios hay que buscarlas en el control que unas pocas empresas tienen del comercio agrícola mundial, imponiendo un precio, independientemente del costo real de producción; una segunda causa es la especulación bursátil con estas materias primas; y una tercera causa es la extensión de la producción agrícola de agrocombustibles.

La primera causa tiene que ver con el monopolio real de empresas como Syngenta, Dupont o Cargill, que controlan más del 70% de la oferta del cereal. A pesar de las proclamas de libertad de mercado, estos grandes grupos son los que controlan el mercado. De hecho han anunciado beneficios multimillonarios durante 2010 por la comercialización del grano.

La segunda causa tiene que ver con la inversión especulativa en materias primas, pues genera muchos beneficios y es algo muy seguro, ya que la demanda va en aumento. Desde que se especula en bolsa con materias primas básicas, como el trigo o el azúcar, los precios de los alimentos se han multiplicado de manera astronómica provocando una profunda crisis alimentaria que, ya en 2008, incrementó el número de personas hambrientas en 100 millones. En la medida en que la burbuja inmobiliaria estalló en los Estados Unidos y se profundizó en la crisis financiera, los especuladores empezaron a invertir en alimentos, empujando al alza sus precios.

El Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación denuncia que los fondos de alto riesgo, los fondos de pensiones y los bancos de inversiones -todos ellos sin interés alguno en los mercados agrícolas-, compran muy baratas las materias primas (trigo, maíz…) y esperan a que el crecimiento de la demanda haga subir los precios. Los estudios más fiables atribuyen hasta un 31% de la escalada en el precio del maíz al negocio especulativo de estos denominados “inversores financieros”. Hacen todo lo posible para que sus fondos consigan el beneficio más alto en el más corto plazo. Entre sus prioridades no figuran obviamente ni invertir en la economía real ni evitar las hambrunas.

A mediados de febrero de 2011, el Banco Mundial comunicaba que debido al incremento en los precios de la comida, el número de hambrientos se estaba acercando a los 1000 millones, cuando los últimos datos de la FAO los cifraba en 925. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutrición. Además 44 millones de personas están franqueado el umbral de la extrema pobreza porque sus débiles economías familiares han sido desestabilizadas por el incremento del coste de la comida. Según la FAO, en enero de 2011, por séptimo mes consecutivo, el precio de los alimentos alcanzaba un récord histórico al aumentar un 3,4% respecto a diciembre de 2010. Sabiendo que en el último semestre de 2010, el alza acumulada llegaba ya al 44%.

Junto al control del mercado y la especulación financiera encontramos la tercera causa en el uso de cereales como agrocombustibles. El aumento del precio del petróleo ha generado el uso de combustibles alternativos como aquellos de origen vegetal. Alrededor del 15% de la producción mundial de maíz se dedica a destilar etanol, que se mezcla con gasolina para los motorizados. A pesar del duro debate por su impacto ambiental, su dudosa contribución en la reducción de emisiones y por agravar la crisis alimentaria, la UE aprobó un objetivo obligatorio para alcanzar un 10% de agrocombustibles en el transporte en 2020. Llenar el depósito de un automóvil mediano con biocombustible requiere tanta cantidad de maíz como la que una persona africana consume en un año entero.

Cada vez se dedican más tierras destinadas a cosechas para biodiesel, reduciendo la oferta destinada a la producción de alimentos para la población. Esto ha reducido los alimentos disponibles, sobre todo en los países empobrecidos. Parece que nadie se atreve a poner en tela de juicio la barbaridad de millones de toneladas de maíz que se destinan a bioetanol (el 14% del maíz mundial). Porque bajo el intocable prisma neoliberal que impera, los alimentos no tienen por qué alimentar estómagos, sino que son mercancías que deben ser cotizadas en el mercado para agrandar las ganancias.

La crisis alimentaria global sólo beneficia a las multinacionales que han transformado los alimentos en una mercancía con la que especular. Las tierras, las semillas, el agua… se están convirtiendo en propiedad de multinacionales que ponen un precio exorbitante a unos bienes que hasta hace muy poco eran públicos. La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio. Frente a la mercantilización de la vida, debemos de reivindicar el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria, a controlar su agricultura y su alimentación. No se puede especular con aquello que nos alimenta".

Enrique Javier Díez Gutiérrez. Profesor de la Universidad de León

Fuente: http://www.rebelion.org/ Ecología social/ 08-04-2011

 

El capitalismo hoy hegemonizado por las transnacionales -y representado localmente por el gobierno CFK- está ocupando el territorio devastándolo y encaminando hacia más subdesarrollo de Argentina. Pero hay una batalla cultural desde los grandes medios tanto del oficialismo como de la oposición de derecha para que los de abajo aceptemos el modelo extractivo como destino próspero. Con ese fin se repite el proceder de eludir la deliberación sobre el problema mediante el planteo que la cuestión se reduce al enfrentamiento entre dos bandos. Leamos:

¡Es la minería, estúpido!

Por Daniel Bosque, director de la revista Mining Press

politica@miradasalsur.com

"Como diría Clinton. Septiembre: en el debate de la Ley de Glaciares, la senadora giojista Marina Riofrío lanzó: “Acá no se está hablando de hielos sino de prohibir la minería”. Lejos de desmentirla, la mayoría de los que apoyaron la ley Filmus-Bonasso le dieron la razón. El más enfático fue Miguel Pichetto: “Esto recién empieza, después iremos por la renta minera”.
Diciembre: 
Cristina Kirchner reunió a 200 actores de la minería para dar un fuerte respaldo a esta industria. “Toda inversión en minería con cuidado ambiental no sólo es viable, sino aconsejable. El desarrollo minero es política de Estado”,dijo.
Empresarios contentos, siempre que olviden la Ley de Glaciares, el proyecto de ley No a la Minería de los 33 (Solanas y 30 más), que en siete provincias está prohibida la minería moderna, o las furibundas campañas “ambientalistas”, por ejemplo.
Cualquiera sabe que el mundo de hoy necesita, como el agua, minerales. No sólo oro, plata y cobre. Níquel, zinc, molibdeno, hierro, litio, manganeso, tierras raras, etc. Sin eso no funcionan chips, computadoras, autos, aviones, construcción, siderurgia, nada.

La mayoría de los argentinos suele creer que su país es un vergel, pero la geografía los desmiente: tres cuartas partes es desierto y una porción respetable, montañas. Repletos de minerales, que atraen inversión extranjera. La burguesía nacional, en minería, no existe.
América es mineral. Dilma prometió triplicar la minería brasileña. Chile y Perú pujan por liderazgos en cobre, plata y otros productos, Colombia está en fuerte despegue. Ecuador y Bolivia quieren más minería con más renta social. La Argentina minera, pese a las voces críticas, creció un 300% en la década y podría captar más de US$ 10.000 millones en nuevas inversiones en la década. Los empleos, directos e indirectos, suman 140.000.

A 15 años de Alumbrera y Cerro Vanguardia y cinco de Veladero, informes de Stamboulian y otros reputados afirman: la minería no causó cáncer en Jáchal, epidemias y sequías en Catamarca, etc. Pero no hay razón que valga para quienes buscan votos progre castigando a la minería. “La prosperidad de San Juan un día se va a acabar, los empleos y los sueldos mineros son mentira, los informes provinciales sobre sus glaciares son fraguados por la corruptela local”, etc., dice la versión local de la task force global de la antiminería, que aquí sigue el manual del ecuatoriano Carlos Zorrilla: “Hay que pegarles a los proyectos cuando están en germen; no importan los argumentos técnicos, es una cuestión política”.
Es curioso: Pino, Lilita, Filmus trinan por la minería pero hacen la plancha en el Riachuelo, que infesta a sus votantes. Y nada dicen del largo 90% del stock nacional de cianuro, que anida en Capital y GBA sin ningún control. “La minería es el demonio” y eso prende, como el rock, en los jóvenes sin cultura productiva, que desconfían del Estado y del capital.
“Hay un modelo transnacional de saqueo”, dice Maristella Svampa. Entonces, discutamos la renta minera. Pero a fondo, porque Alumbrera, por ejemplo, aporta a la Nación US$ 250.000.000/año en impuesto a las Ganancias, pero sólo el 2,54% vuelve a Catamarca por la perversa Coparticipación Federal. “La parte del león”, como de la renta sojera, la disfruta el ciudadano de Capital y GBA. Y sobre todo, los barones de la política que sostienen su carnaval de subsidios, planes sociales y gastos varios que mejor no revisar. En pdfs, ppt y words, la Antiminería insiste en que las provincias mineras son suicidas o criminales ecológicas. E impone engendros, como que el Ianiglia (de paupérrima estructura) cuente y cuide los glaciares argentinos.
Cualquiera sea la Argentina del futuro, no será posible sin minería. Una extraordinaria posibilidad que quisieran tener otros. Nadie dice que no se la controle. Ni que no se discuta su plusvalía, como acaba de hacer Chile con el nuevo royalty.
Pero eso es una cosa y otra desterrarla y constituir en la Argentina una inmensa reserva natural. “Desarrollo total de las fuerzas productivas”, Marx y Perón dixit.
Miradas al Sur Año 3. Edición número 145. Domingo 27 de febrero de 2011

Fuente: http://sur.elargentino.com/notas/es-la-mineria-estupido

 

El análisis de la realidad desde las resistencias o desde la rebelión contra el privilegio de los extraordinarios negocios de las transnacionales y sus socios locales sobre la vida y la dignidad de los pueblos, campesinos e indígenas, nos conduce a saber sobre cómo es cuestión de vida o muerte derrotar a este modelo de producción y desarrollo. El modelo extractivo que la presidenta Cristina Kirchner convoca a institucionalizar es genocida por:

 

1. Fracturar el país en enclaves de exportación y de turismo

 

Es la reprimarización, la dependencia y la democracia, estúpido

 Por Maristella Svampa y Enrique Viale

Siguiendo el debate presentado en la edición pasada del mismo semanario.Domingo 6 de marzo de 2011 - En su artículo de la edición de Miradas al Sur del domingo pasado, Daniel Bosque, director de Mining Press, una de las revistas promineras más conspicuas, lejos de referirse a la discusión que planteamos en nuestro artículo (la aplicación efectiva ley de protección de los glaciares), corrió deliberadamente el eje, para hacer una defensa fervorosa de la megaminería a cielo abierto. En razón de ello, en este artículo quisiéramos responder desde una perspectiva más general los argumentos presentados por dicho periodista.

 

 

NUEVO CONSENSO INTERNACIONAL RESERVA A AMERICA LATINA EL ROL DE EXPORTADOR DE LA NATURALEZA**

Es una falacia afirmar que América latina es mineral, ocultando los complejos procesos económicos y políticos que están detrás de ello. En términos geopolíticos, la opción “mineral” que hoy busca implantarse en la región latinoamericana, desde México a la Argentina, responde a una nueva división territorial y global del trabajo, basado en la apropiación irresponsable de los recursos naturales no renovables, que ha dado lugar a nuevas asimetrías económicas, políticas y ambientales entre el norte y el sur.

 

Lo que sucede es que, más allá de las retóricas industrialistas y emancipatorias en boga, nuestros gobiernos tienden a aceptar como “destino” el “nuevo consenso internacional”, en nombre de las“ventajas comparativas” o de la pura subordinación al orden geopolítico mundial, el cual históricamente ha reservado a América latina el rol de exportador de Naturaleza, sin considerar sus impactos desestructurantes sobre la población ni los efectos socioambientales.


En este sentido, 
el extractivismo resultante no es un destino, es una opción política y civilizatoria, asumida por los diferentes gobiernos, que va reconfigurando negativamente nuestros territorios y economías y genera una nueva dependencia: cada vez exportamos más materias primas, lo cual aparece reflejado en la concentración económica, en la especialización productiva, así como en la consolidación de enclaves de exportación, rasgos que históricamente fueron criticados tanto por el desarrollismo como el marxismo.

 

REPRIMARIZACIÓN DE LAS ECONOMÍAS LATINOAMERICANAS

 Hoy el proceso de reprimarización de las economías latinoamericanas es tal que, como informa la Cepal, en un solo año (2009), en la Comunidad Andina, el porcentaje de exportación de productos primarios pasó del 81% a 82,3%, y para el caso del Mercosur el crecimiento fue aún mayor, ya que éstas pasaron del 59,8% al 63,1%.

 

EL SUR NO DESARROLLA EXPLOTANDO RECURSOS MINERALES

Por otro lado, la historia mundial ha venido mostrando que ningún país del sur se ha desarrollado apelando a la explotación de sus recursos minerales. Como señala el geógrafo Marcelo Giraud, de la Universidad Nacional de Cuyo, en un documento colectivo en preparación (Los 15 Mitos de la Minería Transnacional), los procesos de encadenamientos productivos dinámicos a partir de la minería se dan únicamente en los casos de los países centrales (Estados Unidos, Canadá, Australia), que son aquéllos donde están radicadas las grandes corporaciones transnacionales que controlan las cadenas de valor a escala global.

 

 

GRAN MINERÍA Y POBREZA CONVIVEN EN PAÍSES PRIMARIO-EXPORTADORES

 En el caso de países especializados en la provisión de materias primas, como los nuestros, ninguno de ellos ha superado la pobreza gracias a la gran minería transnacional. Ésta puede generar fuerte crecimiento económico (aumento del producto interno bruto, PIB), como sucede en el Perú minero, pero éste es volátil, con escaso “derrame” y sin auténtico desarrollo para la población.

 

LA RENTA MINERA EN LOS PAÍSES DE LA REGIÓN

Respecto de la renta minera, las reformas de los ’90 y el régimen tributario permitieron que el sector funcionara con altas tasas de rentabilidad sobre el capital invertido, “mayores sin duda de las que se hubieran obtenido en caso de que la industria minera hubiera estado sujeta a las generales de la ley, como afirma el economista de la Cepal J. Katz. No es que no paguen el impuesto a las Ganancias, pero tienen un régimen que les permite deducciones de todo tipo y alcance: pueden deducir el 100% de los montos invertidos en gastos de prospección y exploración; el 5% de los costos operativos que establezcan para prevenir y subsanar las alteraciones del ambiente. La Ley 24.228, de 1993, que consolida el denominado “Acuerdo Federal Minero” entre el Poder Ejecutivo y las provincias, les concede la eliminación de gravámenes y tasas municipales, del Impuesto de Sellos y se comprometen a “evitar todo tipo de distorsiones” en las tarifas de luz, gas, combustibles y transportes que pudieren afectar la actividad. Asimismo, la gran minería goza de reintegros de un porcentaje sobre el valor de las exportaciones realizadas a través de los puertos patagónicos, y están exentas del pago de derechos a la importación y de todo otro impuesto por la introducción de bienes de capital y todo insumo relacionado con la ejecución de sus actividades. Está previsión, además de discriminatoria, no contempla siquiera la necesidad de proteger e incentivar la industria local. En cuanto a regalías, la Ley 24.196 establece que las provincias no podrán cobrar un porcentaje superior al 3% sobre el valor “boca mina” del mineral extraído. En San Juan –paradigma de la megaminería–, en concepto de regalías, la empresa Barrick Gold, por Veladero (la mina más grande de la provincia), aportó en 2009 sólo el 1,7% en concepto de regalías del mineral extraído. Esto significó que del total de ingresos de la provincia haya sido menos del 1% del total (38 millones de pesos de regalías de un ingreso total de 3.960 millones de pesos).


En Chile y en Perú se levantaron fuertes voces críticas reclamando el cambio de la legislación tributaria para la minería y el pago de una renta extraordinaria. Éstas desembocaron, en el caso chileno, en la sanción de la Ley N° 20.026, que establece el pago de un impuesto equivalente al 5% de las Utilidades Operacionales para empresas (o grupo de empresas relacionadas) que venden más de 50.000 toneladas métricas finas de cobre al año, o su valor equivalente para otros productos mineros.

 

DAÑOS MINEROS Y RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO DE MAYO DE 2010

Asimismo, los daños ambientales que produce la actividad minera están suficientemente probados; tal es así que el Parlamento Europeo, en su resolución del 5 de mayo de 2010, recomendó la prohibición general el uso de las tecnologías mineras a base de cianuro en la Unión Europa. Los fundamentos de esa resolución no se refieren solamente el uso del cianuro, sino al agotamiento de recursos hídricos; al carácter transfronterizo de los procesos contaminantes, al mal desempeño social, ambiental y económico de las empresas operadoras y a la irresponsabilidad ante el cierre de minas. Todo un decálogo que las empresas trasnacionales, muchas provenientes de esos países, transgreden cotidianamente en nuestras latitudes.

 

 

CONCEPCIÓN PRODUCTIVISTA Y DESASTROSOS INDICADORES SOCIALES Y AMBIENTALES

Hablar de “desarrollo total de las fuerzas productivas”, por más que se quiera citar ciegamente a Marx o a Perón, implica un gran retroceso e ignorancia; es volver a una concepción lineal del desarrollo, ampliamente cuestionada en vista de los costos sociales, sanitarios y ambientales que el planeta está afrontando. Muestra a las claras que, más allá del discurso y aunque hablen de “cuidado ambiental”, las grandes empresas (y sus representantes) conservan una concepción productivista, que identifica el desarrollo con el mero crecimiento económico, sin contemplar los indicadores sociales y ambientales, que continúan siendo desastrosos.

 

MINERA "LA ALUMBRERA" - CATAMARCA

Veamos el caso de La Alumbrera, citada por el articulista de Mining Press, y pionera de la megaminería en nuestro país. Como afirma Horacio Machado, de la Universidad Nacional de Catamarca, allá por 1997, cuando arrancó La Alumbrera, “predominó la sensación de que, aun cuando las condiciones y concesiones otorgadas a las empresas mineras eran excesivas, se trataba de la única alternativa para aprovechar tales riquezas como ‘motor del desarrollo provincial’. Antes que nada, mejor era ‘algo’.” Sin embargo, la historia mostró que, a pesar de las innumerables promesas, y de ser una de las explotaciones más grandes del mundo, la mina no mejoró ni un ápice los niveles de indigencia, pobreza y exclusión social de los catamarqueños. Todo lo contrario. Con los años, a la par que fueron cayendo los índices industriales y de la construcción, los niveles de pobreza de los catamarqueños continúan siendo más altos que la media nacional (17,2% de pobreza en 2009 para el Gran Catamarca)".

 

Un estudio de una dependencia del propio Ministerio de la Producción del Gobierno de Catamarca, señalaba en 2005 al respecto: “La actividad extractiva metalífera, con el cobre como principal producto, se constituyó en el principal factor para el crecimiento de los indicadores macroeconómicos provinciales. No obstante ello, su funcionamiento con características de enclave, le impidió convertirse en motor de la economía provincial”.

 

Hablando de la falta de legitimidad social de la minería y el incumplimiento de las promesas de desarrollo, el director del principal diario catamarqueño, expresaba, “El discurso antiminero, por otra parte, no tendría ningún margen para extenderse si los catamarqueños pudieran percibir que la explotación de sus riquezas tiene impacto concreto en su calidad de vida. Lo cierto es que esto no ha ocurrido. Por el contrario, se ha permitido el dispendio de la renta minera, dilapidada mayormente en aras del clientelismo y la corrupción”. (Silvio Zitelli, 17-06-10)

 

DESESTRUCTURACIÓN SOCIOECONÓMICA Y DEGRADACIÓN DEL AMBIENTE Y LA SALUD POR GRAN MINERÍA 

La minería a gran escala es ciertamente la figura más cuestionada dentro del modelo extractivista que hoy recorre América latina. Pero no es la falta de cultura productiva lo que lleva al cuestionamiento o a la “demonización” de esta actividad como “modelo de desarrollo”. Ésta es cuestionada porque resume un conjunto de elementos directamente negativos para la vida de las poblaciones afectadas: tiene un fuerte impacto ambiental y económico, ya que utiliza sustancias químicas contaminantes; consume enormes cantidades de agua y energía; compite con otras actividades económicas (agricultura, ganadería), por tierra y recursos hídricos; en fin, tiende a desestructurar la vida de las poblaciones, desplazando las economías regionales preexistentes, al tiempo que genera impactos negativos en la salud y el ambiente. Toda una síntesis de“maldesarrollo”.

 

MINERÍA JAQUEA  A LA DEMOCRACIA

Pero además, el modelo minero pone en jaque a la democracia, porque avanza sin consenso de las poblaciones, generando todo tipo de conflictos sociales y violaciones de derechos humanos. Por ende, no se trata sólo de una discusión económica o ambiental, sino también política: de saber si queremos o no debatir lo que entendemos por “desarrollo sostenible”; si apostamos a que esa discusión sea informada, participativa y democrática, o aceptamos la imposición que quieren endosarnos nuestros gobernantes locales y las grandes corporaciones, en nombre de las “nuevas oportunidades económicas” y de un falso desarrollo".

(*)Socióloga ,Conicet y Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.  (**) Subtítulos con letras mayúsculas de Malcolm Allison 

Miradas al Sur - Política 06/03/2011
politica@miradasalsur.com  http://sur.elargentino.com/notas/es-la-reprimarizacion-la-dependencia-y-la-democracia-estupido

http://cinabrio.over-blog.es/article-desestructuracion-socioeconomica-y-degradacion-del-ambiente-y-la-salud-por-gran-mineria-69976594.html

 

2. Desertificar o volver inhabitable a Argentina y  matar y enfermar a  muchísimos en la actualidad

 

Agua y Minería Transnacional. Desigualdades hídricas e implicaciones biopolíticas

Información General - Impactos de la Minería

Siendo múltiples y diversas las vías a través de las cuales se avanza en la apropiación desigual del vital elemento –entre ellas, la privatización y el control oligopólico de los servicios de provisión de agua potable y saneamiento, la generalización de prácticas de mercantilización de la misma para consumo humano (empresas embotelladoras y de bebidas) y las estrategias de re-localización de las industrias intensivas en recursos hídricos, entre otras-, acá se procurará poner bajo la lupa las consecuencias que en tal sentido implica la minería transnacional en la actualidad.

 

Por Horacio Machado Aráoz*

05/04/2011. Los tiempos que vivimos parecen estar marcados por el agotamiento de la 'Naturaleza'. Desde su irrupción durante el último cuarto del siglo XX hasta la actualidad, los problemas ecológicos manifiestos a diferentes escalas socioterritoriales (local, nacional, regional y global) han ocupado un papel cada vez más destacado e insoslayable en la agenda política mundial.

La inviabilidad ecológica del patrón histórico de 'modernización económica' e industrialización seguido por las sociedades modernas se ha puesto de manifiesto en una serie de síntomas tan evidentes como preocupantes: la extinción continua y creciente de especies; la pérdida de vegetación y bosques nativos; el agotamiento de minerales y de las fuentes de energía; los acelerados procesos de erosión de los suelos y el correlativo avance de la desertificación; el aumento incesante de la producción de basuras y de emisiones tóxicas de todo tipo que contaminan el agua, el aire y el suelo; la pérdida de biodiversidad en general; el calentamiento global y el cambio climático asociado.

Todos estos procesos no sólo afectarán las condiciones y posibilidades de vida en el futuro, sino que ya en el presente están costando cuantiosas vidas humanas y el deterioro -muchas veces irreversible- de la salud de vastos segmentos poblacionales. Según las Naciones Unidas, en la década del '90 se produjeron más de 700.000 víctimas fatales ocasionadas por denominados 'desastres naturales' vinculados al cambio climático (CEPAL, 2002: 149).El número de este tipo de eventos registra un continuo incremento en cantidad, frecuencia e intensidad; correlativamente, de un promedio de 147 millones de afectados en los años '80, se pasó a 211 millones en los '90; sólo en el año 1998 se registraron 50.000 muertes y más de 300 millones de desplazados por causas socioambientales (CEPAL, op. cit.. 150). En tanto se trata de una cuestión en la que literalmente 'nos va la vida', los problemas ecológicos son una fuente cada vez más relevante y decisiva de la conflictividad sociopolítica contemporánea.

 

Dentro de este marco, uno de los factores de mayor trascendencia es la cuestión de la creciente 'escasez' del agua, ya que se trata de un bien natural imprescindible. Sin ella, ninguna forma de vida sería posible. El agua hace posible la fotosíntesis y los procesos de captación y circulación energética, la producción de nutrientes de la que dependen todos los seres vivos. De ella depende la vegetación y, con ellas -a través de ella-, toda la cadena alimentaria.

También cumple un papel fundamental en la absorción de carbono y la producción de oxígeno, la regulación de la temperatura, del clima en general, y en particular, de los equilibrios en la composición de los gases que hacen de la atmósfera un entorno apto para la vida. Los animales de todo tipo, incluidos los seres humanos, dependemos también directamente de su consumo: no podríamos sobrevivir más de unos pocos días sin agua. Se entiende entonces la gravedad de un escenario signado por su eventual escasez.

Dado su carácter esencial para la vida, cuesta aceptar que ya entrado el siglo XXI el acceso al agua potable no alcance a toda la población. Al impulsar su reconocimiento como un derecho humano básico, la ONU consigna que hacia 2009 casi 900 millones de personas carecen del mismo, en tanto que 2.600 millones no tienen acceso al servicio de saneamiento y más de 1,5 millones de niños menores de cinco años mueren por año como consecuencia de enfermedades vinculadas a la mala calidad del agua (ONU, 2010).

Más allá de las diversas campañas globales e intergubernamentales realizadas para extender la vigencia de este derecho, los avances en este plano se muestran muy por debajo de las expectativas y los objetivos propuestos. En contraste, el uso del agua para fines productivos en general e industriales en particular, no cesa de crecer, por lo que, al ritmo actual, se duplicaría en el lapso de 20 años, según cálculos realizados para 2025 (Barlow, 2001: 8).

En este contexto, asistimos a la creciente instalación de la 'escasez del agua' y de la 'inevitable' conflictividad por la misma, como 'problema global': gobernantes de diversos países y de distintos niveles, organismos internacionales, 'especialistas' de universidades y empresas, además de los medios de comunicación, se ocupan crecientemente de 'informarnos' sobre esta cuestión. Desde las más altas esferas del poder se afirma que 'las guerras del futuro serán por el agua', sin dar cuenta de los orígenes y motivos de la repentina crisis; ocluyendo también, con ello, el análisis sobre los patrones vigentes de uso y distribución y sobre las medidas ya impulsadas para –presuntamente- hacerle frente.

Un análisis de tal tipo, sin embargo, permitiría reconocer en esta materia la creciente configuración de un discurso global que pretende naturalizar el actual estado de 'desorden ecológico mundial' (Porto Gonçalves, 2006), desorden histórico-geográfico resultante de la mundialización de Occidente y que, en sus postrimerías, muestra como una de sus gravosas consecuencias, la intensificación -al extremo de poner en peligro la sobrevivencia de las poblaciones más vulnerables- de las desigualdades ecológicas en general e hídricas en particular, que se verifican tanto a nivel geopolítico como en el plano intergeneracional.

Entendiendo que se trata de un problema tan grave como real, aunque distorsivamente configurado, proponemos analizar la creciente 'escasez mundial del agua' como expresión de un discurso político propio de la globalización hegemónica en curso, orientado a naturalizar las graves desigualdades biopolíticas existentes en torno a la misma. El 'discurso de la escasez' encubre, a nuestro entender, el asalto mundial privatista sobre las fuentes de agua, tratándose, por tanto, de una 'escasez' políticamente producida y económicamente conveniente.

Siendo múltiples y diversas las vías a través de las cuales se avanza en la apropiación desigual del vital elemento –entre ellas, la privatización y el control oligopólico de los servicios de provisión de agua potable y saneamiento, la generalización de prácticas de mercantilización de la misma para consumo humano (empresas embotelladoras y de bebidas) y las estrategias de re-localización de las industrias intensivas en recursos hídricos, entre otras-, acá se procurará poner bajo la lupa las consecuencias que en tal sentido implica la minería transnacional en la actualidad.

Atendiendo a las particulares características tecnológicas y al diseño geo-económico de dicha actividad extractiva a nivel mundial, se intentará mostrar el papel crucial que la misma desempeña en la producción espacio-temporal de las desigualdades hídricas.

Ahora bien, para explicitar la ecología política de la política hídrica implicada en la minería transnacional, será preciso partir por el necesario ejercicio de desnaturalizar la propia noción de 'agua'. [Descargar documento]

 

* Trabajo publicado en la revista Proyección Nº 9 Año 2010 Dossier Hábitat urbano: Dimensiones y perspectivas. Revista "Proyección" es publicada por el Instituto de Cartografía, Investigación y Formación para el Ordenamiento Territorial (CIFOT), de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo.

06/04/2011

Fuente: http://www.noalamina.org/mineria-informacion-general/impactos-de-la-mineria/agua-y-mineria-transnacional-desigualdades-hidricas-e-implicaciones-biopoliticas

 

En consecuencia, el desarrollo de la «reforma agraria integral» enfrenta un proceso que -desde mediados de los setenta- expande y profundiza la pobreza por enriquecimiento creciente de las transnacionales y sus socios locales mediante: -el perpetuo pago de servicios de la deuda externa pública que es estafa y a la vez, mecanismo perverso por aumentar cada vez más para el eterno condicionamiento del país; -el apoderamiento de empresas estratégicas, sistema financiero e industrias dominantes como la automotriz; -los agronegocios y el modelo de la soja transgénica; -la megaminería a cielo abierto; -los megaemprendimientos turísticos, comerciales e inmobiliarios; y la IIRSA.

 

El desarrollo de la «reforma agraria integral» consiste en un rumbo radicalmente opuesto que exige a la unidad en diversidad popular tomar posesión del territorio argentino-sudamericano para atender las necesidades e intereses de todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno. Este camino ya comenzó en forma de resistencias. Al respectoDiego Ignacio Domínguez y Pablo Sabatino explican: "(…) existen estrategias productivas y apuestas políticas de distintas agriculturas (campesina, indígena, agroecológica, familiar capitalizada, etc.) que están actualmente en tensión con la agricultura transgénica. Esto significa abordar las resistencias que se tejen desde estas agriculturas. Una resistencia que no debe ser entendida como oposición defensiva a un proceso inevitable. La resistencia tiene un carácter vital, es potencia, es la posibilidad y la capacidad de producir y reproducir el propio mundo de vida. Por ello, el sentido de la resistencia “es luchar para continuar siendo ellos mismos”. Y ese “ser ellos mismos” del campesinado, no puede pensarse sin contemplar la cuestión del territorio. Por tanto, la contradicción en torno al territorio trasciende la disputa material por un espacio físico, involucrando además una disputa por su concepción como espacio de vida en donde los actores, mediante sus acciones y estrategias, y a través de la organización, producen y reproducen sus mundos sociales. En efecto, desde esta perspectiva, el concepto de territorio se ha convertido, según Leff, en un concepto político, concepto que cuestiona“los derechos del ser y las formas de apropiación productiva de la naturaleza”, convirtiéndose en el locus de las demandas y los reclamos de la gente para reconstruir sus mundos de vida”. La noción de política que subyace a esta relación entre territorio y mundos de vida es la de una política del devenir y la transformación, una política del ser, que según Leff  se caracteriza por valorar el sentido de la utopía en tanto derecho de cada individuo y comunidad a concebir su propio destino (…)".Leer

 

Pero, además, el desarrollo de la «reforma agraria integral» es real y efectivamente inclusivo de modo que involucra a las distintas identidades en su afirmación de sujetos colectivos de derechos y en la construcción de la democracia con justicia social. María de Lourdes Larrea aclara:"(…) La planificación del desarrollo local con inclusión social parte de la constatación de que las propuestas de desarrollo local, para ser exitosas en la construcción de la equidad, deben plantear un enfoque integral e incluyente correspondiente a la complejidad y diversidad social: de género, étnica, generacional, cultural. Del reconocimiento de las múltiples identidades propias, es indispensable pasar al abordaje crítico de las dimensiones de la inequidad que se manifiestan, por ejemplo, en el acceso y control de los recursos. La planificación con inclusión social supone también considerar las potencialidades que para la equidad tienen la cultura, las construcciones sociales y las respuestas comunitarias (...). Leer