Qué Trabajo

Abril 2020

Contra los buenos vivires abajo mediante subordinación a los negocios de capitales y estado de China con los locales.

 


 

 

 

Expropiado y explotado por burguesía / Ecocida y genocida /Alternativas emancipatorias

 

 

 

Expropiado y explotado por burguesía

 

 

Es fundamental, para los trabajadores y los pueblos, examinar significados e implicancias de estar subsumidos en:

 

El devenir de China como gigante expansivo

5 de julio de 2018

Por Ariel Slipak/ Revista Biodiversidad

Entrevista a Ariel Slipak (1), economista argentino

“El tipo de infraestructura y el tipo de inversión de China externaliza, terceriza o deslocaliza contaminación, emisiones de dióxido de carbono, apropiación de agua, en América Latina —así como deslocaliza precarización laboral en su periferia.”

El incremento de poder económico, financiero y militar de China, junto con su capacidad para ejercer influencia política global, resulta uno de los fenómenos más notables en un sistema de producción y acumulación que se transforma. Un análisis de los vínculos de América Latina con ese país resulta imprescindible para la discusión sobre el modelo de desarrollo en la región.

Cuál es el rol actual de China en la economía mundial, en especial en la agricultura y la alimentación.

Para entender a China hoy hay que remitirse a las reformas que encabeza en 1978 Deng Xiaoping. China es una economía que hace un pasaje, de ahí en adelante, hacia relaciones cada vez más capitalistas, con un rol activo del Estado, planificando la economía, con planes quinquenales, con un rol activo del Partido Comunista de China. Tenemos que desmitificar entonces que sea un socialismo con características chinas. La explotación de una clase social por otra se ve cada vez de manera más intensa, la explotación de trabajadores y trabajadoras en China y los campesinos en general.

Vemos un tránsito de una economía que cambia su régimen de propiedad y se occidentaliza cada vez más, desde sus formas de producir hasta sus pautas de consumo, con características chinas. Es un capitalismo con características chinas, con retórica socialista; no un socialismo con características chinas. Lo que se dice de China y su rol en la economía mundial fue mutando. Primero: en esa misma época se observa una revolución desde la microelectrónica, la informática, las telecomunicaciones. Cuestiones que a veces se subestiman pero que para el comercio mundial son importantes, como el aumento de la capacidad de los contenedores, los portes de los barcos, todo lo que tiene que ver con la navegación, la infraestructura, etcétera.

 Es la misma época de la Revolución Verde, llamando con ese eufemismo incluso la edición genética y los transgénicos, aunque en ese momento poco tiene que ver China con ésta.

Todas las normativas de la UPOV que —si bien son de la década de 1960—, se expanden al ámbito de los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas.

Los cambios en la economía mundial de ese momento permiten que las grandes transnacionales fragmenten, profundicen la división del trabajo, segmenten cada vez más los procesos productivos.

Es entre las décadas de 1970 y 1980 que comienzan a cobrar relevancia las maquilas. No necesariamente la manufactura está asociada a la generación de valor agregado y alto contenido tecnológico.

Desde l980 en adelante China comienza a asumirse como un sitio donde se incorporan al capitalismo cientos de millones de trabajadores como obreros en el proceso productivo mundial. La esperanza de Europa occidental y de EUA era que se incorporaran también como consumidores, lo que finalmente tarda más, pero también pasa. Entonces su rol en la economía es abaratar la canasta de consumo de toda la economía global. Los trabajadores chinos abaratan los precios de las prendas de vestir, de manufacturas de consumo durables o no durables.

Algo que no se dice es que en ese momento el rol de China en la economía mundial fue garantizar la tasa de ganancia de los capitalistas a escala global, porque lo que abaratan los trabajadores chinos super-explotados es la canasta de consumo de los trabajadores del mundo. En EUA, la clase media estadounidense puede pagar sus hipotecas en los años de 1980 y consumir más porque su canasta de consumo es más barata, por la sobre-explotación de los trabajadores chinos.

Pero sobre China tenemos la idea de que es una industria espúrea: te hacen tacitas, camisas, cosas de baja complejidad. Desde incios del siglo XXI, China manufactura productos con alto contenido tecnológico.

Siempre se dice que son empresas transnacionales. Gran parte sí, pero en gran medida es tecnología comprada por China y, desde los últimos años y en algunos casos, tecnología desarrollada en China. En las décadas de 1980 y 1990 China fue una plataforma de exportación al mundo de manufacturas de baja complejidad que abarataban la canasta de consumo de los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo, dándoles mayores ganancias a los capitalistas.

Pero lo que China supo hacer, al no existir un esquema de inversión extranjera directa, de propiedad privada, fue descolectivizar la tierra, y aceptar la propiedad privada y la mixta.

Y le dice a las grandes transnacionales que creará zonas económicas especiales, en cuatro provincias primero, luego se fue expandiendo, donde las transnacionales pueden venir, tener una plataforma productiva y aprovechar la mano de obra barata, pero obligadas a transferirle tecnología a China, a cambio de aprovechar este paraíso para el capitalista, que es explotar barato.

Son las famosas joint ventures o empresas conjuntas con empresas estatales chinas. Y lo que hacen es irse empoderando tecnológicamente poco a poco. De un modo planificado, paciente. China tuvo desde 1978 hasta 2011 tasas de crecimiento promedio acumuladas anuales del 9.9 % —las famosas tasas chinas. Desde 2011 crece 7 o 6%.

La población urbana en China era 18% en el año 1978 —y esto es fundamental para entender la demanda de alimentos— y ahora representa un 57%. La esperanza de vida se elevó. La explotación de la clase trabajadora es más intensa, no menos intensa. Hoy tenemos un país con cientos de ciudades que superan el millón de personas. Algunas cuentan con mayor población que varios países sudamericanos. 

En las décadas de1980 y el 1990 China tuvo un superávit increíble, una tasa de ahorro interno muy importante, y era un receptor de inversión extranjera directa pero no era emisor de esa inversión.

En 1999 los chinos expresan el famoso China Goes Global, “vamos a salir afuera, a tener una presencia mayor en la economía”. En el año 2000, para darnos una idea, China era el emisor de flujo de inversión extranjera directa número 33 del planeta. Hoy es segundo. Y el tercero, porque estoy contándola aparte, es Hong Kong, que es de propiedad china (por aquello de “un país, dos sistemas”).

El impacto de eso es muy importante, porque empiezan a comprar muchas cosas: empresas europeas o estadounidenses, dueñas de patentes, por lo que compran la marca también, y compran algo que es un intangible pero que genera valor y se lo apropia la firma, que es el conocimiento de los trabajadores, formado colectivamente, del que el capitalismo se apropia a través de diversas técnicas.

Otro cambio importante es cuando China ingresó como economía en transición a la OMC en el 2001. Si uno mira cualquier cifra de evolución del comercio exterior de cualquier país con China, uno ve saltos muy importantes o quiebres en las series de crecimiento exponencial desde el 2001, 2002 en adelante. China tiene, con base en estos superávit comerciales, una gran tasa de ahorro interno, y en vez de que la explotación de la clase trabajadora esté en manos de empresas privadas que acumulan o gastan en gasto suntuario, acá tenemos al Estado.

Hay salarios bajos, que están creciendo mucho a partir del siglo XXI pero para varias ramas crece por debajo de la productividad. Por eso insisto que hay más explotación. Porque el salario real puede subir e incluso el bienestar medido como lo miden los economistas, relacionado con capacidad de consumo también mejora, pero la explotación es mayor si la productividad es mayor. La energía que se deja en la jornada de trabajo es mayor. Urbanización, aumento de la esperanza de vida, una economía planificada, controlada, un sistema de partido único, prácticamente, que controla la vida sindical, y necesita que la gente vaya accediendo a estos consumos occidentales.

 

Hoy China es el primer consumidor mundial de energía, es el segundo comprador mundial de petróleo. Uno de los primeros en mineral de hierro, madera, el primero de carbón, carbonato de litio, soja, bananas, harina de pescado, pescado, cigarrillos. Muchas cosas tienen que ver con la alta población. (2) Muchas otras tienen que ver con el ingreso de los sectores medios. Los multimillonarios en China hacen que su consumo de energía y materias primas sea exponencial.

 

China tiene 22% de la población mundial, tiene 7% de los cursos de agua dulce del planeta, y de su agua dulce se calcula que el 70% está contaminada. Para darnos una idea del impacto de China no sólo en lo económico sino en el metabolismo global (para hablar en términos más de una economía ecológica, no de una economía tradicional), en el año 2000 China producía un 8.2% del acero del mundo. Con datos de 2015, producía un 49.6% del acero mundial.

 

Esto coloca a China como un país cada vez más emisor de dióxido de carbono. En emisiones per cápita, China está muy abajo de Estados Unidos y otros países, pero en valores absolutos es el primer emisor de dióxido de carbono y de otros gases con efecto de invernadero. Y tiene que ver con la dimensión de la población pero también con el crecimiento industrial, con el crecimiento de la población urbana.

La famosa huella ecológica de China cuando aumentan los consumos, necesariamente aumenta, y aumenta a un ritmo cada vez más acelerado. Sí, la huella ecológica per cápita de China es mucho menor que la de EUA o la de Luxemburgo; pero el impacto global del incremento de la huella ecológica en China o de la huella hídrica son realmente significativos.

 

En este contexto los economistas hablan elogiosamente de China como la segunda economía del planeta: es el primer exportador mundial de manufacturas, y el segundo comprador mundial de manufacturas, el primer acreedor del tesoro de los Estados Unidos —lo que le da un gran poder. Es el principal tenedor de reservas internacionales.

De las 500 empresas de mayor facturación global, según el ranking de Fortune, más de 110 son de capitales chinos, muchas de ellas estatales o mixtas. Pero a eso hay que agregarle que sus roles no son nada más productivo y comercial. China tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, es la segunda potencia en gasto militar del planeta, está por construir su tercer porta-aviones militar con tecnologia 100% china. El primero se lo compró a Ucrania y era uno que le había sobrado a la antigua URSS. Entonces China se está empoderando desde varias dimensiones: la comercial, la productiva, la militar, la financiera. Porque China es tenedor de reservas internacionales, más de cincuenta bancos centrales del mundo usan el renmimbi o el yuan como moneda de reserva. (Y más allá de que el renmimbi o el yuan sean la octava o novena moneda de reserva a nivel mundial, hasta hace diez años no estaba ni entre las primeras diez.) La moneda china en 2016 entró en la canasta de derechos especiales de giro, que es una moneda compuesta que usa el FMI y eso le da tambien poder como moneda de reserva global. China ha sido el impulsor de dos entidades financieras nuevas. El nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS y el Banco asiático de Infraestructura e Inversión. Como financista, China tiene SWAPS (3) firmados con más de 25 países.

Como consumidora de materia, energía, agua y alimentos China es sumamente relevante. Busca su seguridad alimentaria y energética. Es pura estrategia geopolítica. La estrategia del China Goes Global está también muy relacionada a esas estrategias de seguridad energética y alimentaria. Lo que no ve la mayoría de los economistas que miran los problemas como problemas de divisas es que los flujos comerciales de China con países como los latinoamericanos en efecto son de materias primas por manufacturas —un intercambio tradicional, basado en ventajas comparativas—, pero con un enorme comercio de agua y energía virtual.

 

¿Cuánta agua se usa para el café, para la soja, las legumbres que compran en China? Lo que ahorra China es agua virtual en el comercio. Y el otro rol geopolítico que tiene China hoy es que es el gran generador de infraestructura a nivel global.

Una iniciativa como la de la “ruta de la seda” que emprende una serie de puertos, gasoductos, oleoductos, carreteras, ferrocarriles, más la construcción de centrales eléctricas con distintos tipos de fuentes de energía, es una dimensión de expansión de infraestructura a nivel global que genera consenso, con los empresarios por lo pronto. Siemens gana contratos en la ruta de la seda, que es una iniciativa de mega conectividad que incluye a más de 70 países en distintas regiones de Asia, el norte de África y Europa. Es un cambio ecológico, en los ritmos metabólicos a nivel global, muy importantes. Y el criterio de la ruta de la seda y las infraestructuras que promueve China son o están relacionadas con aspectos que hacen a la ecología política y a la geopolítica. Por ejemplo: hoy el petróleo que va de Medio Oriente hacia los puertos del Este de China pasa los dos mares del Océano Índico, después pasa el Estrecho de Málaca —que es donde Estados Unidos tiene bases militares—, y después pasa por el famoso Mar del Sur de China y entra a las costas. Una sola de miles de iniciativas de infraestructura de China en la región es hacer un oleoducto y un gasoducto por Myanmar. Entonces los barcos se ahorran pasar por todo el estrecho de Málaca y el Mar del Sur de China. Eso ahorra energía y también evita que los barcos pasen por el control estadounidense. ¿Pero qué genera en Myanmar? Una clase social que se hace millonaria a costa de cobrar el derecho de paso en el oleoducto y el gasoducto. Entonces genera que la salida productiva para una economía sea la construcción de estas infraestructuras para con eso subsidiar el resto de la economía, o que se enriquezcan las élites locales.

 

China hoy es una potencia desde lo tecnológico. Es el primer generador mundial de energía eólica y fotovoltaica. China se mete en la producción de paneles solares en el 2008 comprando tecnología alemana, trayendo ingenieros alemanes, y entre el 2008 y el 2011 el precio de los paneles solares bajó un 80% por la sola injerencia de China en ese mercado, y hoy China es el primer productor mundial de paneles solares, de reactores eólicos, etcétera. Es un país que está apostando mucho a las nuevas energías, que van a ser la clave de un nuevo tipo de paradigma tecnoproductivo, post-fósil. Así que China también está controlando esos paquetes tecnológicos.

 

 

Cuál es el rol de China en el Cono Sur, cómo ocurrió su expansión en esta región de América Latina.

China es también el país que está cambiando la infraestructura y la geopolítica del planeta. Y lo hace con unas estrategias que los economistas internacionales llaman “Soft Power” o poder blando. El concepto de Consenso de Beijing para América Latina implica el ejercicio de coacción y coerción por parte de China a los gobiernos, pero está muy basado en la teoría de la dependencia. Esta relación de subordinación que tiene una nación formalmente independiente con respecto a otra es a través de las élites locales, que ganan dinero.

Los pooles de siembra de Argentina se hacen millonarios exportándole la soja a China. ¿Quién arenga las relaciones con China, y lo hizo tanto en el gobierno de Cristina Fernández como lo hace en el de Macri? Gustavo Grobocopatel. Entonces, en una relación de dependencia de una economía con otra, de un país con otro, siempre hay un rol activo de oligarquías o burguesías locales en la relación de subordinación que son las que hacen negocios. No es un país el que sale perdiendo o ganando en una relación, sino que las clases sociales de un país salen perdiendo o ganando.

Esto que parece tan obvio, para los economistas no lo es. La relación se gana o se pierde según saldos de balanzas comerciales. Y eso es terrible. Gana un productor de semillas, de glifosato; gana un pool de siembra, gana una comercializadora de granos y pierde el movimiento campesino indígena, pierde el movimiento de mujeres, pierden los movimientos ambientales, incluso pierden los pequeños productores de distintos productos intensivos en agua porque el uso de agua para los productos que se exportan a China rivaliza con todos estos productos.

China es el gran comprador mundial de energía, de materia y agua; es una gran aspiradora, y no solamente un gran importador y generador de divisas para otros países. Para su seguridad en varios planos, trata de controlar todas las cadenas productivas, desde la extracción de distintos productos hasta la comercialización.

Los granos no son la excepción. Lo que pasa es que ha tenido dificultades para acaparar tierras en algunos continentes, en África no, en América Latina sí, entonces trata de controlar ahora paquetes para lo que es la producción de granos y, por otro lado, las comercializadoras.

En el 2000 China sale a comprar firmas europeas de productos con alto contenido tecnológico o que tienen una posición de mercado. Compra la marca, los saberes y compra la posición de mercado. Con América Latina, en realidad, la relación en cuanto a inversiones es tardía. Para el abastecimiento de productos primarios, a principios del siglo XXI, China sale a ser un emisor de flujos de inversión extranjera directa. Van hacia África. Luego avanza con infraestructura. En América Latina, entre 1990 y el 2009, China invirtió según datos de CEPAL, unos 6 mil millones 600 mil dólares en flujos totales. Eso no es nada. En el 2010, esos flujos fueron unos 10 mil millones.

Tan sólo en 2010 se superaron los flujos de inversión extranjera directa china en América Latina de los 20 años anteriores. ¿Cuándo empieza esta presencia? Para cada país de Sudamérica, durante el último lustro, China es entre el primero y tercer destino de exportaciones y origen de importaciones.

Es el primer destino de exportaciones brasileras, peruanas, chilenas. Lo que hizo China, desde el inicio del siglo XXI, fue desplazar el comercio —tanto en origen de importaciones como en destino de exportaciones— con Japón, Estados Unidos y la UE.

Por otro lado, durante la primera década del siglo el comercio intra-sudamericano había crecido. Y un fenómeno que empieza más o menos en el 2008, 2009 —se ve más profundo en el 2010, 2011— es que China va desplazando en el comercio de cada país sudamericano a otros socios sudamericanos.

Por ejemplo, desplaza a Brasil como proveedor de Argentina de bienes durables de producción, de maquinaria, equipos. Y va desplazando a la Argentina como proveedor de Brasil. Los economistas acríticos dicen que es un cambio de origen de importaciones. Pero si en los dos países pasa lo mismo, es menos empleo.

 

Brasil le compraba a Argentina en 2009 un 15% del total de compras de autopartes. En el 2016, esa cuota era de 7.8%. Para los países sudamericanos China es un origen de importaciones y destino de exportaciones cada vez más relevante, y el comercio es en general de dos o tres productos, cuatro con mucha suerte. Concentran entre un 70 y un 90%, según el país sudamericano, de las exportaciones. Para Brasil, entre mineral de hierro, poroto de soja y petróleo crudo, para distintos años eso ha concentrado entre un 75 y un 85% de las exportaciones brasileras a China. Para la Argentina lo mismo, el poroto o frijol de soja, el aceite de soja, y en algún momento el petróleo crudo —alguna vez tuvo un poquito mayor de relevancia el pescado, ahora aumentó la carne—, eso ha concentrado más de un 90% de las exportaciones argentinas a China.

Entonces: exportación de productos primarios o manufacturas basadas en recursos naturales, con alta volatilidad en los precios, con bajo contenido de valor agregado y, como contrapartida, importaciones provenientes de China que tienen cada vez una mayor intensidad tecnológica y de conocimiento. No solamente calzado y demás, que también desplaza empleo local, sino más productos con alto contenido tecnológico.

Durante los últimos 3 ó 4 años han logrado diversificar su matriz exportadora pero siempre primarizada. En el caso de Argentina —no por políticas del macrismo sino porque durante el final del mandato del kirchnerismo incluso se firmaron protocolos para exportar distintos tipos de carnes o granos, u otras manufacturas basadas en recursos naturales—, Argentina diversificó su matriz exportadora a China, pero siempre primarizada.

Hablamos de una reprimarización de la economía argentina a partir de su relación con China pero ahora más diversificada los últimos años. Lo triste y relevante de la relación de estos países con China es el aumento de las inversiones. En 2008 el gobierno chino publica un documento de cinco o seis páginas conocido como El libro blanco de las relaciones de China hacia América Latina y dice básicamente que Argentina y China son economías complementarias, y con base en esa complementariedad debe ser la relación económica. Al gobierno de China le interesa el potencial de recursos naturales de la región y China, que es un actor que se viene empoderando, puede “ayudar” a estos países mediante la cooperación. Desde el 2010, 2011 empiezan los flujos de inversiones.

Más que nada se orienta en hidrocarburos en Brasil y en Argentina, también en Venezuela. Luego minería en Perú, más recientemente en Ecuador, en Bolivia. Y China tiene distintas estrategias según el país.

Con Chile, Perú y Costa Rica, que son países propensos a firmar Tratados de Libre Comercio, tiene TLCs, y con Colombia están trabajando en uno. En Argentina, donde siempre se vieron mal los TLCs, son desde el 2004 “socios estratégicos” y, desde el 2014 o 2015, “socios estratégicos integrales”. Es decir, diseña una relación bilateral con cada economía, trata de evitar negociar con la región como bloque y, gracias a las asimetrías de poder económico, militar, y geopolítico que tiene China con los demás países, saca ventaja en las negociaciones.

En el 2004 Hu Xin Tao visitó Argentina, Brasil y Chile, también Cuba, y de esa visita consiguió con los tres primeros países memorándums de entendimiento que reconocían a China no como economía en transición, como la OMC, sino como economía de mercado. Y eso le da ventajas a China para evitarse barreras antidumping en estos países y de alguna manera benefició a la industria china en detrimento de los productos industriales locales. La promesa que le hizo a la Argentina fue en cinco años tal vez comprar más soja. Y la cumplió parcialmente. Y eso lo puede hacer con base en sus asimetrías. Cada vez que China estuvo molesta con Argentina, le dejó de comprar aceite de soja. A estos países sudamericanos les produce un descalabro comercial muy importante.

Este Soft Power no es tan blando en realidad. Algunos analistas de relaciones internacionales hablan de “Poder Inteligente”, Smart Power.

A mí todas esas categorías no me gustan. Yo hablo sí de un ejercicio de una política que aparece como benévola pero que en realidad es coercitiva. No como la de Estados Unidos o la de otrora Gran Bretaña, que amenazaban militarmente —jamás va China a hacer eso, pues amenaza con lo económico.

China tiene una base de exploración del espacio profundo en Bajada del Águila, Neuquén, que implica la sesión territorial de 200 hectáreas, donde rigen las leyes laborales y penales de China.

Y si un ciudadano argentino quiere entrar, tiene que pedir permiso a la embajada china. Y cada vez que alguien puso en cuestión la base de observación aeroespacial, hubo algún tipo de represalia económica.

Por qué Consenso de Beijing, entonces. Porque el consenso implica la aceptación de dos partes. No del país sino de las élites dominantes de los países. Países con una retórica neoliberal como Chile, Perú, Colombia en sus distintos momentos, veían a China como socio estratégico incuestionable, y la salida para el desarrollo consistía en la exportación de commodities a gran escala a China. Países con un perfil político más radicalizado, que le han dado importancia al empoderamiento de los sectores populares, como Venezuela, o incluso a los movimientos campesinos indígenas, como Bolivia, no se cuestionan la exportación a gran escala de commodities. A eso Maristella Svampa le llama Consenso de los Commodities.

Yo reformulo este concepto y digo que estos países ven en China un socio incuestionable. Quien cuestiona la relación con China es considerado como derechista o como un opositor férreo. Y países con gobiernos de perfil nacional popular con una retórica industrialista basada en el consumo interno, con planes sociales importantes, como el Brasil de Lula y Dilma, o la Argentina en la época de Néstor Kirchner y Cristina Fernández han puesto en consideración a China como socio estratégico de manera incuestionable.

Entonces la expansión de productos primarios extractivos y de infraestructura en favor de China va en contra de la propia retórica de estos gobiernos como Brasil y Argentina, porque está comprobado económicamente, con cifras, que desindustrializa las economías de la región, que la importación directa de manufacturas amenaza el empleo local de sectores como calzado, textiles, etcétera, pero además provoca la pérdida de terceros mercados para estos países.

Entonces la relación con China reprimariza las economías locales y se presenta como el sendero único hacia el desarrollo. De hecho, algunos países hasta lo presentan como un actor contra-hegemónico.

El concepto de Consenso de Beijing permite exponer una relación de subordinación diferente de la del Consenso de Washington. Y hoy en día, además de expandirse las inversiones de China en hidrocarburos, minerales, también es la banca. En Argentina opera el ICBC, por ejemplo. Ahora se está expandiendo la infraestructura. En Argentina, ¿por qué participan en la refacción del Belgrano Cargas empresas y entidades estatales chinas? Sencillo.

Pasa por el 70% del territorio nacional, en el cual se siembra y se cosecha soja. Ahora con Macri es el San Martín Cargas. La infraestructura que promueve China en la región es una que abarata el traslado de semillas, minerales, granos a China y reduce la intensidad energética del traslado. China ahorra energía a través de inversiones en infraestructura. Y no es una que integre a los pueblos, pues implica pasar por el medio de territorios de distintas comunidades que no quieren ese tipo de proyectos. Lo que se viene ahora es una infraestructura de la conectividad Atlántico-Pacífico.

Así como en el momento de la Corona española o de la hegemonía británica en la región necesitaban estructuras ferroviarias macrocéfalas, que llevaban los productos primarios a los puertos, hoy el negocio para China es la conectividad Atlántico-Pacífico. Cortar el continente con corredores bi-oceánicos por ferrocarril. Se ha hablado de uno que entra a Brasil por el Atlántico brasilero y sale por el Pacífico peruano, y otro incluso que salga por el Pacífico a la altura de Chile pasando por Bolivia. Eso traslada de una manera más segura —para China— y más económica, desde los costos económicos pero también en términos de uso de energía y de agua, los distintos productos primarios. Así como nos preocupan iniciativas como IIRSA o como Cosiplan, también hay proyectos de infraestructura de las clases dominantes sudamericanas con la República Popular de China en la región.

En el marco del Foro del G-20 en noviembre de este año, se desarrollan entre China y Argentina reuniones bilaterales preparatorias para el primer encuentro de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales durante la presidencia argentina del G-20. Cómo juega esto en relación con “el futuro del trabajo” y la “infraestructura para el desarrollo”. ¿Cuál sería la proyección de China en la región en torno a esos temas?

Hoy el dilema que le presenta China a los países que se quieren industrializar es que ningún país latinoamericano puede competir en ninguna industria con China, en cuanto a productividad. No es un país que compita por bajos salarios. Es un país donde la productividad del trabajo por la tecnificación y la robotización es muy importante. China es un país que se trata de mostrar multilateral, pero siempre deja las cosas para las negociaciones bilaterales. Entonces los gobiernos nuevos de la región —Temer en Brasil, Macri en Argentina— se quieren mostrar abiertos al mundo y como construyen su retórica como antítesis del gobierno anterior, a China la necesitan para generar divisas, como sea, endeudándose con el FMI o con una inversión primario-extractiva o exportando soja.

En ese marco el gobierno argentino dice sí, necesitamos a China pero estamos abiertos al mundo. En ese marco, la política del G-20 o de la OMC el año pasado tienen que ver con mostrarse así. Los funcionarios macristas hablan de “inserción inteligente”. El abaratamiento de costos locales, entre eso lo que ellos llaman eufemísticamente costo laboral, que es precarizar la vida de los trabajadores, básicamente —no pagar horas extras, ir contra la negociación colectiva, etcétera— y además firmar TLCs y demás. El debate es que China está teniendo una política muy activa en cuanto a aspectos jurídicos que ayudan a la regulación de las inversiones. Históricamente EUA y la UE han tratado que se resuelvan las controversias Estado-inversores en el CIADI, pero a veces hemos visto en Tratados Bilaterales de Inversión o en capítulos de inversión de TLCs, que fijan restricciones incluso peores que las del CIADI.

Bueno, China va a tener un rol muy activo en esta Cumbre del G-20 en tratar de conseguir una manera de mostrarse ambivalente —con el ejercicio de un poder blando que le dé seguridad jurídica en sus inversiones en infraestructura, que son claves para China. China además de promover estos corredores bi-oceánicos que yo nombraba, está tratando de promover dos corredores bi-oceánicos entre Argentina y Chile. El famoso Trasandino de Mendoza, que está tratando de reactivar, y otro que uniría Chubut con Aysén. Y lo trata de negociar incluso con los gobiernos provinciales. China buscará en el G20 primero, mostrarse como un defensor muy activo del librecomercio, como la antítesis de Trump, para lograr el alineamiento de estos países que necesitan divisas, según su lógica gubernamental.

Acerca del “futuro del trabajo”, tenemos que pensar que Argentina es un país donde no ven con agrado para sus inversiones que acá haya aguinaldo, y otro tipo de conquistas laborales. Las reformas jubilatorias, previsionales, tributarias, laborales que se ven, sí son para conformar a organismos como el FMI pero también sirven para conformar a China. No tenemos que perder de vista que Sinopec, un gran inversor hidrocarburífero en Argentina, amenazó con irse del país porque un gerente chino se quedó atrapado en una protesta sindical.

 

Hoy en día proliferan los tratados de nueva generación. La normativa que uno podía ver para el TPP, que potenciaba Estados Unidos, era extender las patentes de los medicamentos, tratar de que la normativa de semillas se ajustara a UPOV 91. Es decir, negociaciones por normativas a favor de diferentes grupos empresariales. O que no se pueda aplicar el Convenio 169 de la OIT. En todo esto China se muestra como un actor no coercitivo, pero que en última instancia va a ser coercitivo. Los chinos son pragmáticos y quieren que se hagan inversiones en infraestructura. Lo que más me preocupa es el tema del agua. A veces hay violaciones de derechos humanos o libertades, o precarización de nuestras vidas que no se ven en una inversión. En Bolivia se recibe con agrado el Proyecto Mutún, donde estaría invirtiendo China, que es de mineral de hierro. Pero lo que no vemos, no calculamos los economistas, los sociólogos, los cientificos sociales, es cómo se incrementan las emisiones de dióxido de carbono en la región por el flujo de inversiones.

Hoy China está siendo más observada por la OIT. Entonces ha trasladado todos los procesos espúreos, por ejemplo las maquilas, a Bangladesh, a Laos, a Myanmar, a Camboya, a Vietnam, a su propia periferia. Con sus inversiones China traslada violaciones de derechos humanos, o traslada precariedad laboral. Con las inversiones en América Latina traslada emisiones de dióxido de carbono y uso de agua para este tipo de actividades, y le quita a la población el uso del agua. Entonces más allá de que una empresa determinada pueda respetar el derecho laboral o los derechos humanos, el tipo de infraestructura y el tipo de inversión externaliza o terceriza o deslocaliza contaminación, emisiones de dióxido de carbono, apropiación de agua, en América Latina, así como deslocaliza precarización laboral en su periferia.

Entrevista: Maria Eugenia Jeria

(Acción por la Biodiversidad)

Notas:

(1) Economista por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y doctorando en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). Profesor regular de la Universidad Nacional de Moreno (UNM) y docente del Ciclo Básico Común de la UBA. Integra la Sociedad de Economía Crítica (SEC), el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) y el Grupo de Estudios de Geopolítica y Bienes Naturales del IEALC-UBAA.

(2) China tiene unos mil 380 millones de personas. Hay población china no registrada en los censos, porque hay familias que durante muchos años escondieron a varios hijos o hijas.

(3) Un Swap es un acuerdo entre dos partes para intercambiar flujos de fondos en fechas establecidas y durante un periodo de tiempo en el futuro.

Fuente: https://www.grain.org/article/entries/5984-el-devenir-de-china-como-gigante-expansivo

 

En consecuencia, la unión en diversidad para construir la «reforma agraria integral» hacia la soberanía alimentaria requiere salir de la trampa en que se metieron la UTT y el Foro Nacional de Agrario al creer en el Estado de la gran burguesía local e imperialista. La unión precisa dar importancia a la ocupación económico territorial de China pero también el sindicalismo combativo debe ayudar a instalar en la agenda gremial y entre todes les trabajadores a las implicaciones de la transnacionalización económico territorial.

 

El gigante se provee acá: China profundiza su avance en la Argentina y viene por más insumos estratégicos

24 de agosto de 2014

Por Patricio Eleisegui

 

"China ha venido multiplicando su consumo de alimentos e insumos básicos por cuatro en los últimos diez años. Y no da abasto con lo que produce. Por eso la mirada en Argentina. Y por eso todo este vendaval de inversiones que estamos viendo".

La frase pertenece a Jorge Castro, experto en política internacional. Y se enmarca en el último movimiento de envergadura realizado por el gigante asiático en estas tierras.

Tal como señalara iProfesional, la estatal china COFCO se quedó recientemente con el 51% de Nidera, una multinacional con base en la Argentina que ocupa el cuarto lugar en el podio mundial de laproducción de granos.

La compañía factura alrededor de 17.000 millones de dólaresanuales a nivel global, en base a un negocio que principalmente depende de la comercialización de semillas transgénicas de soja y nuevas variaciones de girasol.

 

Con la compra de esa porción de capital, China dio un paso importante en su estrategia comercial al incorporar a su cartera de compañías una productora directa de insumos para la elaboración de aceites y harinas.

Además, desembarcó en el negocio de la modificación genética de cultivos, para muchos la industria del futuro en materia de producción de alimentos.

En la actualidad, la nación oriental le compra al país un décimo de lo que importa de soja, producto vital para el engorde de su ganado.

A partir de ahora, China cuenta a nivel local con una desarrolladora de semillas que -además de disponer de una red de clientes agropecuarios que utilizan estos productos- ostenta en el país una estructura de instalaciones y científicos que le permitirán diseñar nuevos transgénicos.

 

Todo esto, sin necesidad de efectuar ensayo alguno en suelo chino. COFCO (Grains and Oils Group Corporation) había adquirido en los últimos años empresas de azúcar en Australia, comercializadoras degranos en Japón y viñedos en Francia y Chile.

En diálogo con iProfesional, Castro comentó que "Nidera es lasegunda compra de importancia que realiza China en los últimosdoce meses".

"En julio de 2013 adquirió Smithfield Foods, la mayor productora de carne de cerdo del mundo, con sede en Chicago. Lo hizo a través de Shuanghui International por u$s7.100 millones. Shuanghui faena 30 millones de cabezas de ganado porcino, 300 mil vacunos, y produce 600 mil toneladas de carne aviaria", detalló.

El experto sostuvo que "detrás de la compra de Smithfield y Nidera, subyace una decisión estratégica del gigante asiático de responder a una demanda en constante ascenso. El gobierno de ese país da como un hecho que sus importaciones de soja y de maíz se multiplicarán por 4 o por 6 en los próximos diez años".

"El gigante apuesta a aumentar la oferta agroalimentaria mundialy a multiplicar inversiones. Además de Estados Unidos y Europa, se apresta a hacerlo en los dos países a los que ha entregado la llave de su seguridad alimentaria: Brasil y Argentina, convertidos en la gran plataforma de producción de proteínas en el siglo XXI", agregó.

China apuesta por el sector agrícola 
A poco más de una semana de la adquisición del 51% de Nidera, COFCO está muy cerca de quedarse con el brazo de agronegocios de otra grande: Noble Group. Según trascendió, el monto involucrado rondaría los u$s1.000 millones.

El grupo Noble, con base en Hong Kong y listado en la bolsa de valores de Singapur, tiene tres áreas de negocios que incluyen laenergía, los metales y el sector agrícola.

En lo que respecta a esta última actividad, la firma se dedica al procesamiento y comercialización de granos y derivados y tiene operaciones en Sudamérica, Europa y Asia.

En la Argentina, tiene plantas de acopio, una de procesamiento y un puerto propio en Timbúes, zona de influencia del Gran Rosario, centro nacional de los negocios agrícolas.

Por sus ventas de granos, harina y aceites, el año pasado Noble se posicionó como sexto exportador desde la Argentina, con una participación del 5,4% del total de ese comercio, justo arriba de Nidera, que con el 4,9% del total.

La mira, en ganado y petróleo
Pero no sólo la disponibilidad de semillas desarrolladas en el país despierta la atención de la potencia asiática.

En este sentido, cabe destacar que a mediados de enero el ministro de Producción bonaerense, Cristian Breitenstein, y autoridades de la china Wuxi Fobia Technology cerraron un acuerdo para instalar unaplanta de desarrollo de chips para ganado.

Se tratará de las primeras instalaciones en Sudamérica orientadas a identificar por radiofrecuencia el seguimiento animal y latrazabilidad de los productos derivados que luego se exporten, precisamente, al país asiático.

En paralelo, la petrolera Petro AP confirmó que concretará una inversión de 500 millones de dólares durante los próximos cinco años en la zona de Malargüe, Mendoza.

A Petro AP hay que sumarle la decisión de la firma EPI, interesada en motorizar la producción de gas en la misma provincia.

Según precisaron a iProfesional desde la gobernación cuyana, la compañía está ampliando su cartera a través de fusiones yadquisiciones estratégicas de hidrocarburos alrededor del mundo.

Por estos días, EPI ya tiene en instancias de perforación unos 10 pozos en el área Herrados Chañares.

En sintonía con estos movimientos, el Grupo Bridas -también integrado por capital chino- viene de anunciar otra inversión de hasta 500 millones de dólares para explotar gas no convencional enVaca Muerta, Neuquén.

Además de Bridas, en esa zona ya se encuentra trabajando también la compañía china Sinopec, en sociedad con YPF.

La firma comenzó a operar en áreas de la petrolera estatal en Loma La Lata, con tres equipos de perforación de fabricación china que la empresa tenía inactivos en Santa Cruz.

Sinopec arribó al país en 2010 con la compra de los activos de Oxy Argentina. Actualmente, opera yacimientos en Santa Cruz, Chubut y Mendoza.

Interés por la energía eólica
A la par de los desembolsos pautados para petróleo y el gas, directivos de XENC NE Corporation confirmaron una inversión de 200 millones de dólares para la puesta en marcha del parque eólico más grande la provincia de Buenos Aires, que funcionará en el partido de Tres Arroyos.

El proyecto permitirá generar 100 megavatios de energía. La inversión prevista en dos etapas conlleva la instalación de dos centrales, Pampa I y La Cascada, equipadas con 50 molinos de viento en la localidad bonaerense de Reta y 25 molinos en Copetones (partido de Tres Arroyos). Se trata de una cifra única, ya que en el resto de los parques eólicos del país se alcanza a generar 30 megas.

"Los chinos entienden que la producción de energía -dadas las complicaciones que tiene la Argentina en ese tema- puede originarlesnuevos negocios y muy buenas ganancias", expresó a iProfesional, en estricto off the record, un funcionario que participa de las negociaciones.

Y agregó: "Además, la provincia de Buenos Aires puede servirles como un territorio de prueba para tecnologías que, en algún momento, tienen pensadas para China".

La mira en Córdoba
De cara a los próximos meses, y según pudo saber iProfesional, está previsto el arribo a la provincia de Córdoba de una misión de compañías chinas interesadas en invertir en hidrocarburos y biocombustibles, entre otros potenciales nichos de negocio.

De acuerdo con fuentes cercanas a la gobernación, habría un marcado interés de los asiáticos por efectuar desembolsos en productos para la industria petrolera y metalúrgica.

Además, evaluarán oportunidades de inversión en maní, queso y aceite.

Dentro de ese marco, el ministro de Industria de la provincia, Jorge Lawson, ya mantuvo reuniones con firmas interesadas en producir partes para las petroleras del gigante oriental.

Por último, presentó desarrollos locales en bioetanol y las planta de BIO4. Asimismo, la Asociación de Cooperativas Argentinas y Promaíz anticiparon que empresarios están interesados en tejer alianzas con empresas de capitales chinos.

Estación espacial, avanzada
Finalmente, avanza a paso firme la construcción de la estación espacial que China está impulsando en Bajada del Agrio y Las Lajas,provincia de Neuquén.

En ese sentido Jorge Sapag, gobernador de ese distrito, notificó que se están llevando a cabo reuniones con "los técnicos (chinos) que llevan adelante el emprendimiento del centro de seguimiento de vuelos satelitales al espacio remoto. Implica una inversión de 300 millones de pesos".

El funcionario explicó que "ellos necesitaban un lugar en Mendoza, en Río Negro o Neuquén para hacer el seguimiento de los satélites", y señaló que "ya han enviado una sonda no tripulada y que a futuro lo harán con satélites tripulados. Es un honor tener esta inversión en la provincia de Neuquén".

Desde que fuera anunciada en 2012, nunca faltaron las voces que sembraban dudas respecto del carácter "civil" de la estación mencionada.

Así, medios locales denunciaron más de una vez que las instalaciones, una vez terminadas, operarán en realidad como "una base de rastreo de misiles nucleares y escaneado de comunicaciones".

Fuente: https://www.iprofesional.com/notas/182026-El-gigante-se-provee-ac-China-profundiza-su-avance-en-la-Argentina-y-viene-por-ms-insumos-estratgicos-

 

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Negocios entre chinos:

Syngenta compra Nidera Semillas

6 de noviembre de 2017

 

La compañía suiza, perteneciente a la china ChemChina, adquirirá la empresa que pertenece a Cofco, otro gigante estatal del país asiático.

 

Por Alejandro Rollán

 

El negocio de la producción de semillas y biotecnología sigue mostrando cambios a nivel mundial. La empresas chinas estatales China National Chemical Corp (ChemChina), propietaria de la suiza Syngenta, y China National Cereals, Oil & Foodstuffs (Cofco), propiedad de la holandesa Nidera, anunciaron un acuerdo vinculante a través del cual la compañía europea adquirirá Nidera Simillas. 

“La finalización de la transacción está sujeta a la autorización de las autoridades pertinentes de control de fusiones. Los términos financieros de la transacción no se revelan”, informó Syngenta a través de un comunicado.

 

Impacto en Argentina

Nidera fue fundada en 1920 en Rotterdam y en 1929 se radicó en la Argentina. El negocio de semillas de Nidera se concentra en Argentina y Brasil, con una red en países vecinos, según el sitio web de Cofco International, en la provisión de semillas de maíz, girasol, sorgo, soja y trigo.

 

Pase entre chinos

En febrero pasado, Syngenta aceptó la propuesta de adquisición de parte de ChemChina por 43.000 millones de dólares, lo que constituyó la mayor operación de compra de una empresa china en el extranjero. 

Luego de haber adquirido en 2014 el 51 por ciento de Nidera, la empresa estatal Cofco completó en marzo pasado la compra total de la empresa holandesa. De esta manera, ocho meses después, el gigante chino decide desprenderse de la división semillas de la empresa.

Al parecer, las pérdidas económicas registradas por la division semillas fue lo que llevó a Cofco a desprenderse del negocio.

Fuente: http://agrovoz.lavoz.com.ar/agricultura/negocios-entre-chinos-syngenta-compra-nidera-semillas

 

 

 Ecocida y genocida

 

Es fundamental, para los trabajadores y los pueblos, advertir que están haciendo posible la destrucción del presente de afectados directos y del futuro próximo de todes nosotres e incluso de la humanidad entera.

 

Áreas protegidas en peligro,

indígenas cercados y empresas chinas:

el balance ambiental de Bolivia en el 2018

3 de marzo de 2019

 

Por Miriam Telma Jemio

 

La deforestación, el tráfico de fauna silvestre la explotación ilegal de oro en ríos de la Amazonía por empresas chinas y el inicio de proyectos en áreas protegidas y territorios indígenas marcaron el año que termina. En el lado positivo, se sentó precedente con la primera sentencia contra traficantes de jaguares, los indígenas chimanes recuperaron parte de su territorio ancestral y el gobierno boliviano firmó el Acuerdo de Escazú.

 

En el 2018 se confirmaron varias de las principales preocupaciones que expertos, activistas y pueblos indígenas tenían sobre el futuro de la gestión ambiental en Bolivia. Un ejemplo claro ha sido el reciente rechazo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) a la acción de inconstitucionalidad presentada por un grupo de pobladores y legisladores contra cuatro leyes que permiten la exploración y explotación de hidrocarburos en la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía. Este es uno de varios proyectos de extracción de los recursos naturales insertos en la política económica del gobierno de Evo Morales que, en los últimos años, le ha abierto las puertas a las actividades hidrocarburíferas, mineras y agrícolas dentro de las áreas protegidas y territorios indígenas. A esto se suma la cuestionada participación de empresas chinas en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura, que van desde carreteras hasta hidroeléctricas, la presencia de cultivos ilegales de hoja de coca en seis áreas protegidas de Bolivia, los actos de corrupción detrás del tráfico de madera y las nuevas mafias que le arrancan los colmillos a los jaguares.

Mongabay Latam ha preparado un balance para despedir el 2018 y también identificar esas tareas que quedan pendientes para el año que viene.

 

Lo malo: áreas protegidas en la mira

La política económica boliviana ha puesto en jaque a algunas de las áreas protegidas más biodiversas del país y los críticos no se han quedado callados. Leonardo Tamburini, investigador y experto en temas indígenas, sostiene que el Estado ha diseñado una arquitectura jurídica, entre 2012 y 2015, para intervenir en territorios indígenas y áreas protegidas con el fin de realizar actividades extractivas y ampliar la frontera agrícola.

Entre las normas a las que se refiere Tamburini figuran, en primer lugar, los Decretos Supremos 2298 y  2366, ambos publicados el año 2015, que según los expertos reducen la consulta previa a un simple trámite administrativo y permiten la exploración y explotación de recursos naturales en áreas protegidas.

En la misma línea está la Ley 969 que permitirá la construcción de infraestructura en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (TIPNIS) y que da luz verde para la construcción de hidroeléctricas que afectan por lo menos a seis áreas protegidas bolivianas.

Otro de los peligros de la política extractiva boliviana es que este año se ha expandido la frontera petrolera a otros territorios. “Las operaciones ya no están solo focalizadas en el Chaco, sino que han ingresado a la zona andina amazónica del país”, dice Silvia Molina, investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla).

Para la investigadora esto tendrá un fuerte impacto en la zona (Amazonía) porque toda actividad petrolera demanda la construcción de infraestructura, mientras que la minería transforma el territorio y contamina con mercurio el agua y los suelos.

“La política económica del gobierno se dirige cada vez más a profundizar la explotación de la riqueza natural del país, porque requiere contar con mayores ingresos económicos para mantener el gasto público”, dice Molina, por eso incursiona más en áreas protegidas y territorios indígenas, con condiciones favorables para las empresas extranjeras.

En este escenario, sostiene la especialista del Cedla, el rol del Ministerio de Medio Ambiente y de la Autoridad de la Madre Tierra ha sido decepcionante pues, el primero, avala las acciones del gobierno y, el segundo, se presenta en espacios internacionales como un Estado que respeta el medio ambiente, cuando en la práctica no lo hace.

La irrupción de actividades extractivas en áreas protegidas también pone en serio peligro la conservación de la biodiversidad. De hecho, Vincent Vos, biólogo e investigador del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca), menciona un estudio que estima que en las próximas décadas la flora y fauna de la Amazonía boliviana se reducirá en un 40 %, sin que se instalen proyectos extractivos.

 

Las áreas protegidas son claves para conservar refugios para la vida silvestre, “intervenirlas, sin duda, provocará un aumento en las tasas de pérdida de biodiversidad e incluso la extinción de especies”’, remarca Vos.

Por eso la aprobación de la exploración hidrocarburífera en la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía, ubicada en Tarija, ha sido mal recibida por un sector de la población boliviana. Los comuneros han rechazado el ingreso de las empresas YPFB Chaco y Petrobras a San Telmo Norte y al Área Astillero y denuncian que incluso el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) habría cambiado la zonificación del área protegida para facilitar la obtención de las licencias ambientales que dan luz verde al inicio de la exploración.

Pero otra fracción de comuneros apoya el proyecto. En eso se apoya el Gobierno que firmó un convenio la semana pasada con ellos. “Este convenio con el Distrito 11, tiene el objetivo de velar por las fuentes laborales locales, permitiendo el desarrollo y la protección de nuestra naturaleza”,  afirmó el viceministro de Planificación y Desarrollo Hidrocarburífero, Carlos Quispe.

 

Quispe desmintió que la empresa operadora haya ejecutado actividades en la zona núcleo de la Reserva Tariquía y resaltó que la consulta pública se realizó en junio.

 

Lo preocupante: la arremetida de las hidroeléctricas

En su búsqueda por convertir a Bolivia en el centro energético de la región, el Gobierno también ha sacado adelante, a pesar del rechazo de las comunidades de la zona, tres proyectos energéticos. El primero ha sido la construcción de las represas El Chepete y El Bala, que pondrían en peligro al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi (La Paz) y la Reserva de Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas (Beni). El segundo proyecto polémico ha sido la construcción de la hidroeléctrica Rositas, que se prevé impactará al Área Natural de Manejo Integrado Río Grande Valles Cruceños (ANMI), al Parque Nacional y ANMI Serranía del Iñao y al Área Protegida Municipal Parabanó. Finalmente, la construcción de la hidroeléctrica Ivirizu que ya ha deforestado alrededor de 500 hectáreas dentro del Parque Nacional Carrasco (Cochabamba), como lo denunció Mongabay Latam.

 Los efectos han sido denunciados por los pueblos indígenas: pérdida de fuentes de agua y alimentos, y envenenamiento de ríos, del aire y el suelo con mercurio.“El gobierno nos está despojando de nuestros recursos de vida con la ejecución de proyectos de carreteras e hidroeléctricas en territorios indígenas y áreas protegidas, para facilitar el más perverso extractivismo como son la minería, las exploraciones petroleras, la deforestación para monocultivos y transgénicos como la coca, la soya y la caña de azúcar”, denuncia la indígena uchupiamona Ruth Alipaz.

Alipaz ve al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) como un brazo operativo del Gobierno para despojarlos de sus tierras. Ellos culpan a esta institución de autorizar asentamientos de colonos irregularmente en los territorios indígenas, como sucedió en las tierras del pueblo Tacana en el departamento de Santa Cruz.

En el 2018 se confirmaron varias de las principales preocupaciones que expertos, activistas y pueblos indígenas tenían sobre el futuro de la gestión ambiental en Bolivia. Un ejemplo claro ha sido el reciente rechazo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) a la acción de inconstitucionalidad presentada por un grupo de pobladores y legisladores contra cuatro leyes que permiten la exploración y explotación de hidrocarburos en la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía.

Este es uno de varios proyectos de extracción de los recursos naturales insertos en la política económica del gobierno de Evo Morales que, en los últimos años, le ha abierto las puertas a las actividades hidrocarburíferas, mineras y agrícolas dentro de las áreas protegidas y territorios indígenas. A esto se suma la cuestionada participación de empresas chinas en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura, que van desde carreteras hasta hidroeléctricas, la presencia de cultivos ilegales de hoja de coca en seis áreas protegidas de Bolivia, los actos de corrupción detrás del tráfico de madera y las nuevas mafias que le arrancan los colmillos a los jaguares.

 

La reacción de Morales suele ser categórica cuando alguna de estas decisiones es cuestionada.  Frente a la denuncia presentada por líderes indígenas bolivianos en abril, en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de Naciones Unidas, el mandatario boliviano reaccionó advirtiendo que se llevaría las inversiones a otro lado. “Esos proyectos como Rositas, es el pedido del departamento de Santa Cruz, sin embargo algunos hermanos, repito nuevamente, bajo la influencia de algunas empresas u ONG, protestan. Yo decía, si no quieren no hay problema, hay otros departamentos que quieren y han consensuado, vamos a trasladar esa inversión a otros departamentos”, dijo en un acto público.

Para Silvia Molina del Cedla, en doce años de gobierno “los indígenas están peor que antes, sus derechos están violados como nunca, sus territorios están afectados como nunca”. El Gobierno, señala la investigadora, está llevando a estos pueblos a emigrar a los cinturones de pobreza de las ciudades. “Ellos requieren la protección del Estado para resguardar la riqueza que representan para el país […], no se atienden sus verdaderas necesidades, se les impone una visión de futuro y desarrollo”, lamenta Molina.

Además de las hidroeléctricas, el plan energético del Gobierno ha sumado también nuevos proyectos como los agrocombustibles.  El 1 de noviembre se inició la comercialización del etanol, una iniciativa público-privada que para Morales aportará energía limpia a la matriz energética, permitirá incrementar en un 1 % el Producto Interno Bruto (PIB) y reducirá la subvención e importación de combustibles líquidos. Se prevé una inversión privada en el sector agrícola y agroindustrial de 1600 millones de dólares y el incremento gradual de la productividad y la variedad de cultivos.

Aunque el Gobierno afirma que el etanol es un combustible verde, Miguel Crespo, director de Productividad Biosfera Medio Ambiente (Probioma), remarca que en realidad se ampliará la  frontera agrícola y aumentará la importación de alimentos. Para Marco Gandarillas del Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib), el bioetanol “es un estímulo directo para la ampliación de la frontera agrícola para plantar caña, lo que implica más deforestación”.

 
Lo imparable: el aumento de la deforestación

La pérdida de bosques se ha incrementado en las últimas décadas por la expansión de la frontera agrícola y pecuaria, la adjudicación de tierras del Estado a comunidades campesinas, interculturales e indígenas, el desarrollo de actividades extractivas y las políticas dirigidas a garantizar la seguridad alimentaria.

Pablo Solón Romero, analista y director de la Fundación Solón, critica que la ABT hable de una disminución de la tala ilegal cuando, en la práctica, lo ilegal se está volviendo legal. “No se está reduciendo la deforestación, eso muestran los datos de la ABT. El impacto en términos ambientales es el mismo, ya sea legal o ilegal la deforestación”, puntualizó.La Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) calcula que entre los años 2016 y 2017 se deforestaron en Bolivia más de 554 000 hectáreas. Y aunque la institución estatal sostiene que la deforestación ilegal bajó en un 26 % en 2017, la legal se elevó en un 10 %, manteniendo su tendencia al alza desde hace cuatro años. La deforestación ilegal representa el 57 % y la legal el 43 %.

Además, señala Solón, exembajador del actual Gobierno, si se contrastan los datos de deforestación con los focos de calor registrados —las quemas que realizan los agricultores para habilitar sus tierras— se puede concluir que la superficie deforestada podría ser mayor y que pasaría incluso las 300 000 hectáreas.

Las áreas protegidas, por otro lado, siguen siendo el blanco de los traficantes de madera. “La tala indiscriminada e ilegal de árboles dentro de las áreas protegidas y fuera de ellas es permanente. Las denuncias que recibimos de las comunidades son constantes”, sostiene Abel Mamani, director del Sernap.  Los traficantes falsifican los certificados emitidos por la ABT para transportar la madera, como lo denunció Mongabay Latam junto a seis medios periodísticos en el  especial “Madera sucia”.

El Parque Nacional Carrasco es el más golpeado por este cultivo ilegal: pasó de tener 95 hectáreas en el 2016 a 117 en el 2017. Le sigue los pasos el TIPNIS que tiene 33 hectáreas sembradas. Por otro lado, la deforestación en algunas áreas protegidas también está vinculada al avance de los cultivos ilegales de hoja de coca. El informe anual de Monitoreo de Coca de 2017 de la Oficina de Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito (UNODC) confirma que existen por lo menos 253 hectáreas tomadas por esta actividad ilegal y que las áreas protegidas más amenazadas son el TIPNIS y Carrasco en Cochabamba; Amboró en Santa Cruz; y Apolobamba, Madidi y Cotapata en La Paz.

Lo feo: inversiones chinas bajo la lupa

La incursión de las empresas chinas en Bolivia se ha convertido en una seria preocupación para diferentes instituciones ligadas a la investigación y a los derechos humanos y ambientales.

“Es el tema que más nos preocupa, porque el desempeño ambiental de las empresas chinas es el más bajo que hemos visto hasta ahora, y están en las áreas más sensibles y frágiles”, puntualiza Marco Gandarillas del Cedib.

Para el investigador es de ‘’extrema preocupación’’ que el Estado aplique un modelo de flexibilización ambiental con estas empresas y que permita la impunidad para los delitos que cometen en el país. El tráfico de colmillos y partes de jaguar es uno de los problemas más conocidos, pero hay otros que se han denunciado y que están relacionados con la construcción de hidroeléctricas, carreteras, la incursión petrolera y, una de las más sonadas en el país, la participación de ciudadanos chinos en la minería ilegal de oro.

Una investigación de Gandarillas develó que las empresas chinas están presentes en todos los sectores. En lo formal, están inscritos como proveedores del Estado de manera individual o formando sociedades accidentales, y dentro del terreno de la informalidad,  como lo reveló una investigación publicada por la Agencia de Noticias Fides, han buscado asociarse con cooperativas que desarrollan la minería ilegal en ríos de la Amazonía. “Extraen el oro con las dragas y,  ahora, estamos viendo los ‘dragones’, que son muchos más grandes. Están amalgamado con mercurio para extraer la mayor cantidad de oro’’, lamenta Gandarillas porque la contaminación con mercurio, de ríos y suelos, es incontrolable.

Gandarillas menciona, en el ámbito de lo formal, otro caso muy sonado en Bolivia y que involucra a la empresa china BGP. Esta firmó un contrato con la petrolera estatal YPFB, en abril de 2015, para realizar la exploración sísmica en el Bloque petrolero Nueva Esperanza, en la cuenca del Río Madre de Dios, al norte del departamento de La Paz. Como resultado de este trabajo, BGP fue acusada -por organizaciones del sector ambiental y de derechos humanos- de generar un impacto ambiental en el área y poner en riesgo el territorio indígena Tacana, así como la vida del pueblo indígena no contactado Toromona. Esto se detalla en el informe  Impactos de empresas chinas en los Derechos Humanos y el Ambiente en América Latina, elaborado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y el Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente (CICDHA).

Para Gandarillas esto ocurre por la debilidad de las entidades como el Sernap, cuya función es controlar pero no tienen la capacidad para hacerlo.

¿A cuánto asciende hoy la deuda externa que tiene Bolivia con China? El embajador Liang Yu confirmó en marzo de este año, en una entrevista concedida a un medio local, que la cifra bordea los 609 millones de dólares y no los 7 mil millones como, señaló, han publicado algunos medios. También reveló un dato que hasta ese momento no se tenía tan claro: que actualmente “60  empresas chinas operan en Bolivia, y el valor de contrato de los proyectos alcanza  casi 7 mil millones de dólares”. ¿De dónde proviene el dinero? Según Liang Yu “la fuente de financiamiento de dichos contratos proviene del Gobierno boliviano, las instituciones financieras internacionales, privadas, etcétera”.

Para el investigador de Cedib, por lo tanto, es necesario empezar a observar bajo qué condiciones se están firmando los contratos, porque presume que existen acuerdos expresos que allanan el camino a las empresas chinas. “Se adjudican obras, megaobras, sin cumplir los procedimientos, licitaciones, fiscalización. Se flexibiliza su tipo de funcionamiento’’, señala Gandarillas.

Silvia Molina del Cedla coincide con Gandarillas y resalta la falta de transparencia que existe en los acuerdos de financiamiento celebrados entre ambos gobiernos. “No sabemos en qué condiciones se dan, hay una total pasividad de las autoridades nacionales cuando se denuncia violación de los derechos”, indica. El Cedla sistematizó 250 denuncias contra empresas de origen chino, entre 2015 y 2018, la mayoría por la vulneración de derechos laborales.

La investigación del Cedla establece también que con el financiamiento de China y los contratos llave en mano, resultado de la flexibilización, cambiaron los procesos de inversión pública, la adjudicación de contratos y se abrió el país a la llegada de más de 60 empresas chinas.

 

Lo bueno: una sentencia esperada, un acuerdo justo y un territorio recuperado.

En noviembre pasado, tras ser suspendida la audiencia en 13 oportunidades, los ciudadanos chinos, Ying Lan   y Ming Ly fueron sentenciados a tres y cuatro años de prisión respectivamente por traficar principalmente partes de jaguar. Esta decisión judicial fue un logro para las autoridades ambientales, activistas y profesionales, que vigilaron de cerca el caso y que estuvieron presentes a lo largo del proceso.

La asesora legal de la Direna de Santa Cruz señala que si bien es un logro la sentencia, en la práctica es muy difícil conseguir que los jueces y fiscales entiendan la magnitud del problema porque, básicamente, no están especializados en los delitos ambientales. Hoy, a pesar que los abogados de la defensa preparan la apelación, la sentencia constituye un precedente y envía un mensaje contundente a aquellas personas que forman parte de estas mafias que trafican animales silvestres.

Pero en lo que sí coinciden la mayoría de bolivianos es en reconocer el papel que jugó la sociedad civil a lo largo del juicio. “Se generó un movimiento sin precedentes, que permitió romper la impunidad. Fue sobre todo gracias a un grupo pequeño de activistas fuertemente comprometidos, pero también por algunos actores públicos que mostraron la efectividad de los cambios normativos e institucionales”, explica el biólogo Vincent Vos, para quien la prensa también tuvo un papel clave. “El periodismo de investigación de alta calidad provocó una fuerte reacción del público en general”, que fue el respaldo para los abogados y activistas en el caso de los colmillos.

La firma del Acuerdo de Escazú por el Gobierno boliviano es considerado otro avance. Este acuerdo, en el que participan países de América Latina y el Caribe, permitirá asegurar el acceso a la información de manera oportuna, promoverá la participación de la población en las decisiones que afecten sus vidas y, sobre todo, permitirá proteger a los defensores ambientales. Por eso, Marco Gandarillas considera positivo que Bolivia lo haya firmado. “Es un acuerdo muy claro, muy bien detallado, el cual da muy poco margen para que los Estados puedan dilatar su implementación”, remarca.

Si bien Solón y Tamburini consideran también que la firma del tratado es una buena noticia, temen que el Estado boliviano no respete los compromisos.

El 2019 será un año electoral y los analistas y expertos aún no tienen claro cuál será la estrategia del gobierno para enfrentarse a todos estos graves problemas ambientales. Otro hecho que llamó, en buen sentido, la atención de los bolivianos fue la recuperación del territorio indígena chimán. El 28 de noviembre funcionarios del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), junto a los dirigentes del Territorio Indígena Multiétnico (TIM), realizaron el desalojo, destrucción y confiscación de bienes de los madereros ilegales asentados ilegalmente en el bosque chimán, ubicado en el Beni. Pablo Solón Romero resalta este hecho como positivo, porque después de casi tres décadas se logró recuperar las tierras que por ley les pertenecen a los chimanes.

 

Nota del Editor: 9 de enero de 2019

En la entrevista realizada a Marco Gandarillas del Cedib, el experto se refirió a la problemática de la minería ilegal en Bolivia, en especial a las cooperativas y a la modalidad de ‘dragones’ usada para extraer oro. Dicha información fue publicada por primera vez como parte de una investigación periodística realizada por la Agencia de Noticias Fides el 17 de junio de 2018.

Mongabay Latam

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Areas-protegidas-en-peligro-indigenas-cercados-y-empresas-chinas-el-balance-ambiental-de-Bolivia-en-el-2018

 

En consecuencia, la «reforma agraria integral» es prioritaria y avanza en Bolivia.

 

Nacen 18 pilares para una nueva agenda campesina-indígena

8 de abril de 2019

Por Fundación Tierra 

Entre 2015 y 2019, más de mil campesinos e indígenas, reunidos en medio centenar de espacios de debate, elaboraron contenidos renovados para una nueva agenda de reivindicaciones de los pequeños propietarios de la tierra y territorios indígenas. Como resultado, se identificaron 18 pilares fundamentales para “una nueva agenda campesina-indígena” en temáticas como tenencia de la tierra y territorio, producción agropecuaria y derechos de los campesinos e indígenas.

 

El objetivo es proteger los derechos de las poblaciones rurales en un contexto de alta presión y disputa por los recursos naturales, principalmente ante la rápida expansión de la agricultura a gran escala. Una motivación conexa fue la necesidad de responder a los cuatro pilares del sector agroempresarial que están siendo materializados en varias normativas y acuerdos con el gobierno nacional.

 

Los 18 pilares incluyen el derecho a la tierra, territorio, agua y uso sostenible de los recursos del bosque. El documento advierte sobre los potenciales conflictos socioambientales que podrían surgir en un futuro próximo en caso de que continuar la actual política y práctica en materia de acceso a la tierra y gestión de recursos naturales.

 

Si bien el Documento de los 18 pilares fundamentales es la culminación de un proceso participativo y diverso, también representa un punto de partida para que las organizaciones nacionales de las diferentes comunidades campesinas e indígenas prioricen los pilares estratégicos para una nueva agenda sectorial.

 

Este proceso ha sido posible con la formación de alianzas estratégicas y concurso de aliados claves comprometidos con la justicia social. La Fundación TIERRA apoyó el trabajo de diferentes organizaciones a nivel local, regional y nacional. Las principales alianzas son, por un lado, la plataforma “nuestra tierra” con el concurso de Welthungerhilfe (WHH), CEPES de Perú y el Grupo Apthapi de líderes campesinos e indígenas; y por otro lado, la Estrategia Nacional de Involucramiento (ENI) en alianza con International Land Coalition (ILC) que trabajó principalmente con IPDRS, CERDET, Universidades públicas y organizaciones campesinas para la gobernanza inclusiva de la tierra.

 

Las diferentes organizaciones y participantes de este proceso se reunirán en un encuentro nacional en Cochabamba el 6 y 7 de abril de 2019 para priorizar sus reivindicaciones y entregar formalmente los resultados alcanzados a autoridades nacionales de los principales movimientos campesinos e indígenas de Bolivia.

Más información:

Texto completo de los 18 Pilares Fundamentales: clic aquí

Anexo de 18 Pilares Fundamentales: clic aquí

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Sudamérica Rural

http://www.biodiversidadla.org/Noticias/Nacen-18-pilares-para-una-nueva-agenda-campesina-indigena

 

Parte 1

18 Pilares fundamentales por una nueva Agenda Campesina-Indígena

 

Publicado por la Fundación TIERRA Marzo, 2019 Coordinador: Gonzalo Colque Equipo: Irene Mamani, Esteban Sanjinés, Wilfredo Plata, Eloy Valda, Alcides Vadillo, Rubén Martinez, Juan Carlos Rojas, Malkya Tudela y Sergio Vásquez

 

Este Documento Base ha sido preparado como insumo de trabajo para el Encuentro Nacional Campesino – Indígena “Tierra y territorio: por una nueva agenda de lucha y resistencia desde las comunidades”, Cochabamba, 6 y 7 de abril de 2019. El sector campesino-indígena, los territorios indígenas, los pueblos y naciones originarias, las comunidades interculturales y las comunidades con asentamientos legales y autorizados; en suma, las mayorías del sector rural que trabajamos la tierra, protegemos nuestro hábitat, nuestro territorio, bosques, biodiversidad y fuentes de agua, hemos luchado incansablemente por cambios fundamentales en la tenencia de la tierra y protección de territorios colectivos que son fuente de vida para todos los bolivianos. Hoy, ante la expansión del capitalismo agrario que mercantiliza la tierra, invade territorios, pone en riesgo nuestra seguridad y soberanía alimentaria, planteamos 18 pilares fundamentales:

PILAR 1. Adoptar una nueva ley agroambiental para abolir el tráfico, la especulación y la mercantilización de la tierra, territorio, bosques y agua.

PILAR 2. Intervenir y auditar todas las propiedades agrarias saneadas y tituladas desde el año 2009 con extensiones mayores a 5.000 hectáreas.

PILAR 3. Eliminar en todas sus formas el latifundio en cumplimiento de la Constitución Política del Estado. (…)

 

Parte 2

¿Cuáles son las razones para

los 18 Pilares Fundamentales?

 

Los 18 Pilares Fundamentales planteados emergen de múltiples propuestas y conclusiones aprobadas en encuentros, cumbres sectoriales, mesas de trabajo regionales y eventos convocados por comisiones de tierra y territorio, que se han realizado en las vísperas de la Cumbre Agropecuaria Sembrando Bolivia de 21 y 22 de abril de 2015 y después de ese evento nacional, ante la necesidad de seguir profundizando las reivindicaciones de los pueblos y naciones indígena originaria campesinas. Algunos de estos procesos participativos son:

 

• Primer Encuentro Regional convocado por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) – Tarija, Chuquisaca y Potosí, realizado el 15 y 16 de noviembre de 2013 en Sucre. La principal conclusión fue la demanda de “mejorar la producción y comercialización de productos con programas de asistencia técnica en riego, semilla, tecnología, mecanización y mejoramiento de caminos”.

 

• Cumbre Nacional de Tierra y Territorio, Ley Agraria Fundamental y Soberanía Alimentaria, convocado por la CSUTCB y la Confederación Nacional de Mujeres Campesina Indígena Originarias de BoliviaBartolina Sisa (CNMCOB-BS), se realizó en Santa Cruz, el 23 y 24 de abril de 2014. Tuvo lugar con el apoyo de TIERRA, CIPCA e instancias del Estado. Por su urgencia, destacan tres resoluciones: Realizar una auditoría externa al INRA nacional y departamentales y demás instituciones involucradas en el tema tierras (ABT, Viceministerio de tierras, Tribunal agroambiental) relacionadas a la ejecución de los procesos agrarios; convocar a la Comisión Agraria Nacional y fiscalizar y restringir la extranjerización de la tierra.

 

 • Reunión de organizaciones de Pacto de Unidad en la ciudad de La Paz en las oficinas de la CSUTCB el 19 de marzo de 2015. Participaron las organizaciones de Pacto de Unidad, CSUTCB, CNMIOCB - “BS”, CSCIOB, CIDOB, CONAMAQ, además de organizaciones de la Coordinadora de Integración de Organizaciones Económicas de Bolivia (CIOEC). Este evento fue para consensuar las propuestas de campesinos indígenas para la Cumbre Agropecuaria.

 

Las principales propuesta fueron: Revitalización de la madre tierra fortaleciendo la base productiva desde la implementación del modelo agroecológico; el fomento a la agricultura familiar comunitaria y ecológica basados en la política de soberanía en el marco CPE, artículos 307 y 407, numeral I; regionalizar y territorializar las políticas públicas en nuestra estructura orgánica y por regiones en cada departamento definiendo territorios del vivir bien que articulen la estructura territorial, las mancomunidades, las zonas y sistemas de vida.

 

• Encuentro Departamental de Desarrollo Productivo de Chuquisaca, organizado por la Gobernación de Chuquisaca, se llevó a cabo en Sucre, el 7 de noviembre de 2015. En el Encuentro se priorizó el riego como tema central.

 

• Encuentro de Autoridades de TCO Territorios Indígenas: Amenazas y Perspectivas. Se realizó en Santa Cruz (Hotel Balneario Rositas), organizado por TIERRA en coordinación con la Central Indígena de Comunidades Originarias de Lomerío (CICOL), el Territorio Indígena Multiétnico I (TIM I) y Charagua Norte, CEJIS y CIPCA. Entre otros temas, se abordaron: la amenaza a los territorios indígenas por terceros como los empresarios madereros, los nuevos asentamientos de migrantes colonizadores y la construcción de carreteras que favorece el loteamiento de tierras.

 

• Mesas de generación y concertación de agenda: Fundación TIERRA organizó seis mesas de generación y concertación de la agenda Campesina e Indígena en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Sucre, las cuales se realizaron entre junio y agosto de 2018.

 

El resultado de estos espacios de reflexión y aporte, fue la formulación de una propuesta de Agenda Campesina-Indígena estratégica. En las mesas de diálogo participaron dirigentes y representantes campesinos e indígenas de esas regiones que habían sido parte del ciclo de la “Escuela de formación en gestión de tierra y territorio”, realizada en 2017. Además se integraron dirigentes y representantes regionales de organizaciones campesinas e indígenas de cada región. Ambos espacios, Escuela y Mesas, son parte del proyecto “Mejora de la gobernanza de la tierra en comunidades rurales e indígenas de Bolivia y Perú: Promoviendo el derecho y acceso a la tierra”, el cual cuenta con el apoyo de WeltHungerHilfe.

 

 

PILAR 1. Adoptar una nueva ley agroambiental para abolir el tráfico, la especulación y la mercantilización de la tierra, territorio, bosques y agua.

 

Esta demanda viene desde la “Cumbre Nacional de Tierra y Territorio, Ley Agraria Fundamental y Soberanía Alimentaria” llevada a cabo en Santa Cruz, el 22, 23 y 24 de abril de 2014 por convocatoria de la Comisión de Tierra y Territorio de la CSUTCB. Los puntos centrales tienen que ver con la “desextranjerización” y “descolonización de la tenencia de tierras. El escenario se hizo más complejo porque el crecimiento de la agricultura de exportación, sobre todo soya, ha intensificado temas como la aparición de los llamados “palos blancos”, mercados de tierras sin regulación ni control, todo esto ha provocado el acaparamiento y la mercantilización de la Madre Tierra.

 

La necesidad de un nuevo marco legal no solo se debe a la emergencia con fuerza del capitalismo agrario en Bolivia sino a los vacíos legales que existen en la actualidad como ser el enfoque agrarista productivista que no recoge suficientemente las necesidades de protección de los recursos naturales: bosque, agua, biodiversidad. Para avanzar en esta línea hacen falta temas como la reclasificación de tipos de propiedad, estableciendo límites de superficie por regiones y actividad, respetando el uso y aptitud de suelos, previo estudios independientes de intereses políticos y económicos.

 

La formulación de marcos normativos integrales y progresistas es un trabajo por demás complejo que todos los sectores reconocen y dependerá de un conjunto de esfuerzos en todos los niveles para reposicionar la problemática agraria y ambiental en el escenario de debate público, donde puedan participar los más amplios sectores de la sociedad. Para ello, en los eventos participativos todos coinciden en que consolidar los temas de una nueva agenda agraria desde la perspectiva indígena-campesina no es una tarea nada fácil, por cuanto existen divergencias de fondo entre la visión comunitaria y la visión de propiedad familiar o individual. Dicha consolidación requiere de un trabajo minucioso para diferenciar temas y problemas que corresponden al ciclo que se está cerrando, de aquellos que corresponderían a un nuevo ciclo. Este es un esfuerzo, trabajo y ejercicio imprescindible por cuanto ya se sabe que este ciclo de saneamiento 1996- 2019 ya llegó a su límite sin resolver varios problemas. Las nuevas tareas, así como las que quedaron pendientes, deben ser pensadas y proyectadas en función de la realidad actual y la que se prevea en el futuro. Aquí es donde se debe abrir las perspectivas para ensayar las respuestas. Hay que tomar en cuenta lo que demanda la realidad actual, adoptar una perspectiva biocéntrica donde la tierra tiene que dejar de ser un recurso o factor de producción y pasar a considerarla como parte de sistemas de vida, comprender que la tierra ofrece servicios ecosistémicos, junto con otros elementos de un ecosistema. Hay que poner límites más allá del concepto actual de Función Económico-Social (FES) o Función Social (FS) para hablar de límites como Función Económica y Ambiental de la Tierra. No podemos hoy en día limitarnos únicamente a la función económica y se debe garantizar la convivencia de los dos tipos de propiedad: colectiva e individual. También se requiere asumir principios de administración del territorio nacional en un horizonte de largo plazo. No se trata solamente de repartir las tierras sino de repartir gente en el territorio, construir estrategias y sistemas de planificación que garanticen la función social y ambiental y a su vez la tierra y el territorio sean fuente de vida y sobre todo garantía del derecho humano a la alimentación.

 

PILAR 2. Intervenir y auditar todas las propiedades agrarias saneadas y tituladas desde el año 2009 con extensiones mayores a 5.000 hectáreas.

 

La Constitución Política del Estado (CPE) aprueba como superficie agraria máxima 5.000 hectáreas. El Artículo 398 señala “se prohíbe el latifundio y la doble titulación por ser contrarios al interés colectivo y al desarrollo del país. Se entiende por latifundio la tenencia improductiva de la tierra; la tierra que no cumpla la función económica social; la explotación de la tierra que aplica un sistema de servidumbre, semi-esclavitud o esclavitud en la relación laboral o la propiedad que sobrepasa la superficie máxima zonificada y establecida en la ley. La superficie máxima en ningún caso podrá exceder de cinco mil hectáreas”. Este límite es aplicable a todas las propiedades agrarias adquiridos después de que entra en vigencia la CPE el 7 de febrero de 2009 (…)

 

El artículo 315 es otra disposición Constitucional polémico cuando establece que “las personas jurídicas señaladas en el parágrafo anterior que se constituyan con posterioridad a la presente Constitución tendrán una estructura societaria con un número de socios no menor a la división de la superficie total entre cinco mil hectáreas, redondeando el resultado hacia el inmediato número entero superior”. Esto da a entender que una sociedad con personería jurídica puede poseer más de cinco mil hectáreas siempre y cuando cada socio en promedio tenga menos al límite máximo. Este artículo es otro de los añadidos que apareció en el texto final y que responde directamente a las negociaciones de última hora entre el gobierno nacional y los sectores agroempresariales para la aprobación de la Constitución de 2009. Una tarea pendiente es volver a revisar estas contradicciones que no responden al mandato popular del referéndum dirimitorio para evitar adentrarnos en caminos equivocados en el proceso de titulación, algo que está sucediendo actualmente. Pero, además, el latifundio moderno tiene otras formas y expresiones. El latifundio se presenta es invisible en los datos del INRA y títulos de propiedad porque está dividida o fraccionada de forma ficticia en varias propiedades a nombre de varios miembros de las mismas familias o grupos familiares. También el latifundio permanece oculto a nombre de los llamados “palos blancos” que ejercen de propietarios legales pero en realidad otros son los dueños o propietarios reales.

 

El latifundio burla los controles de las organizaciones del campo o del Estado fácilmente mediante múltiples vías, incluyendo la cooptación de algunos sectores campesinos e indígenas, haciendo alianzas con los pequeños productores o presentándose ante los bolivianos como propiedades que producen los alimentos que comemos. Una prueba de lo dicho es que en el proceso de saneamiento y titulación de tierras no hubo reversiones y expropiaciones de tierras de latifundistas, lo que es una prueba contundente de que las autoridades del sector están consolidando propiedades en las mismas extensiones en que los interesados demandaron desde el inicio.

 

PILAR 4. Derogar todas las leyes y decretos que distorsionan los mandatos constitucionales, la ley 1715 de 1996 y Ley 3545 de 2006. Mantener leyes que actúan de forma paralela y en muchos casos contradictoria, promueve una anarquía jurídica donde la norma se convierte en una herramienta útil para propósitos específicos. Después de la Cumbre Agropecuaria Sembrando Bolivia de 2015, incluso en los años anteriores, las normas agrarias han sido terjiversadas por la férrea acción de poderes económicos vinculados al agronegocio que han acordado con el Estado la aprobación de leyes, decretos y otras disposiciones legales con el fin debilitar, vulnerar o directamente contravenir los mandatos constitucionales y las leyes agrarias. El discurso justificativo siempre es el mismo: Bolivia necesita mayor producción de alimentos y productos de exportación. El instrumento de negociación es la agenda empresarial de 4 puntos. (…)

 

PILAR 5. Reconducir el proceso de distribución y redistribución de tierras fiscales disponibles a favor de los indígenas, campesinos y pequeños agricultores(…)

 

En Bolivia, actualmente, la distribución de tierras fiscales es una política pública y en efecto, se está llevando a cabo y de manera acelerada, de hecho, este proceso no tendría precedentes en la historia, pero se trata de una aplicación parcial dado que no hay programas/planes de asentamientos humanos, así como se hizo con las políticas de colonización durante las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado. Pero, aquí hay un problema mayor, es que no está cumpliendo con su objetivo principal: dotar tierras a favor de indígenas, campesinos y pequeños agricultores sin tierras o con poca tierra. Los beneficiaros son grupos políticos y económicos vinculados al oficialismo que de ninguna manera cumplen con los requisitos establecidos por Ley. De esta manera, esta política pública no está llegando a los verdaderos beneficiarios.

 

En un contexto donde la tenencia de la tierra es inequitativa, es decir que hay necesidades en torno a la tierra de los pequeños productores que viven en minifundio, la distribución de tierras fiscales es central en las discusiones de las organizaciones sociales, quienes exigen que este proceso de distribución y redistribución de las tierras debe tomar otros rumbos y necesariamente alejados de intereses políticos y económicos. Una acción urgente anotada es que debe garantizarse la transparencia y acceso a la información.

 

Los bolivianos necesitan saber qué se está haciendo con las tierras del Estado. Por otro lado, la entrega de tierras a los beneficiarios debería estar basada estrictamente en procedimientos legales y desde un criterio de priorización: a mujeres y jóvenes. Asentamientos humanos planificados, es otro aspecto debatido, cuya exigencia es que deben ser sumamente estudiadas y diseñadas, acompañadas con programas integrales para desarrollar el agro, dado que no bastaría solamente la entrega de tierras para mejorar las condiciones de vida de los beneficiarios que se suponen que son pobres rurales sin tierra o con poca tierra.

 

PILAR 6. Tomar medidas concretas de protección de la agricultura familiar campesina-indígena ante las permanentes agresiones y presiones de las empresas agroindustriales y capitales extranjeros.

 

Los movimientos campesinos-indígenas vienen criticando, denunciando y combatiendo a las grandes empresas transnacionales debido a que sus inversiones y acaparamientos están afectando a aquellos que practican la agricultura familiar, diversificada y orgánica. Es una lucha de oposición radical a la privatización de los recursos naturales de agua, biodiversidad, bosques y energía. Las semillas deben ser producidas por el campesinado con tecnologías apropiadas y no en laboratorios de grandes empresas transnacionales. También debe quedar claro que la agricultura del campesinado y comunidades indígenas está vinculada a la existencia de un espacio o territorio geográfico porque son pueblos y naciones fundamentalmente enraizados en un territorio. Son territorios donde a diferencia de la producción agroindustrial que trabaja en campos de monocultivos, la producción a pequeña escala es diversificada, pudiendo producir hasta 10 o 12 cultivos y variedades en la misma parcela.

 

La pequeña propiedad también es el lugar donde las familias rurales combinan de una forma eficaz las actividades de cultivos con la cría de animales. Por lo tanto, es un “modelo económico de producción”, sino un “modo de vida” que abarca aspectos más complejos y más allá de ver la tierra y la agricultura como actividades económicas. La agricultura a pequeña escala también es el espacio de lucha de las mujeres campesinas e indígenas que mayormente se quedan en el sector ante la migración mayoritaria de los hombres. Es una tarea dura para las mujeres trabajar en pos de la liberación de los valores e injusticias de las sociedades patriarcales. Apostar por la agricultura familias es tomar partida de que los biocombustibles o agrocombustibles no van a solucionar la crisis y empeorarán la crisis del cambio climático.

 

Los agrocombustibles se han presentado por los empresarios como una solución a la actual crisis energética. Sin embargo, la producción industrial de agrocombustibles aumentará el calentamiento global en vez de reducirlo. La producción de agrocombustibles va reavivar los sistemas coloniales de control de la tierra y provocará mayor uso de agroquímicos, aparte de contribuir a la deforestación y a la destrucción de la biodiversidad. Los agrocombustibles se basan en monocultivos de maíz, caña de azúcar, palma, etc. Requieren de enorme cantidad de agua, tierra y abonos. Distintos estudios demostraron que al final de cuentas los agrocombustibles no son actualmente viables económicamente, por eso tiene subvención de los Gobiernos. Por todo esto, las organizaciones del campo se oponen a los proyectos de ley sobre la extranjerización de la tierra y agricultura en Bolivia y piden devolver el papel protagónico en la producción agropecuaria y seguridad con soberanía alimentaria a la agricultura familiar indígena-campesina. Esto significa que la actual tendencia necesita un golpe de timón antes de que sea tarde.

 

PILAR 7. Rechazar la llamada “biotecnología” por favorecer solamente al agronegocio y capitales transnacionales y en su lugar hablar de “tecnologías apropiadas” para la agricultura a pequeña escala, sostenible para el medio ambiente e incluyente de todos los pequeños productores del campo.

 

La demanda de “biotecnología” es simplemente la demanda de libre uso de semillas transgénicas no solo en producción de soya sino también en maíz, algodón, y últimamente se habla de trigo. Los agroempresarios presionan permanentemente para el uso legal de semillas transgénicas pero sus justificaciones no tienen bases sólidas. Las propias estadísticas de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) muestran que la adopción de semillas transgénicas no ha significado un aumento sostenible y representativo del rendimiento. Las tasas de rendimiento se mantienen y siguen siendo las más bajas de la región sudamericana. También existen fuertes cuestionamientos a nivel global sobre el uso de las semillas genéticamente modificadas. Estudios han documentado extensamente una serie de impactos negativos sobre la salud humana, el medio ambiente y la soberanía alimentaria.

 

Dado que la propiedad intelectual sobre los transgénicos y los insumos pertenece a grandes empresas transnacionales como Monsanto, se teme que la adopción de estas semillas derive en una dependencia crónica por parte de los países en el mediano plazo. Esto no se quiere decir que la agricultura del campesinado esté estática, congelada en el tiempo y utilizando el arado egipcio. Los productores están conscientes que se busca una agricultura dinámica, integral, con innovaciones que estén adaptadas a partir del conocimiento y tecnología moderna. Sin embargo, es necesario adaptar estas tecnologías a las formas de vida de las comunidades campesinas e indígenas y que sobre todo respete el medio ambiente. Los más importante de las “tecnologías adecuadas” es que las mismas deberían estar controladas por el propio pequeño productor. El principio político elemental es que la tecnología debe estar al servicio de las personas, y no al servicio del capital que beneficia solamente a los banqueros y capitalistas.

 

PILAR 8. Cerrar las fronteras a los productos alimenticios de origen campesino-indígena, a los productos de contrabando, por un protagonismo productivo de las familias campesinas e indígenas en las políticas de seguridad y soberanía alimentaria. Todos sabemos que las importaciones de productos agrícolas y la internación de contrabando han aumentado en los últimos años. El mercado interno de alimentos está saturado de productos que provienen de otros países, en muchos casos sin pasar por los controles aduanero, sanitario, fitosanitario, etc. Tradicionalmente Bolivia importa alimentos procesados y ultra procesados, aspecto que desincentiva y destruye las incipientes industrias y emprendimientos bolivianos que se dedican al procesamiento y transformación de los productos. Pero lo que más preocupa a los pequeños productores es la expansión de productos extranjeros compitiendo en desigualdad con los productos y sus variedades que tradicionalmente proveían el campesinado, las comunidades indígenas y los interculturales de las zonas de colonización o de asentamientos humanos.

 

Los productos frescos como cebolla, papa, zanahoria, verduras y frutas vienen de países vecinos y se venden a precios que no puede competir 29 por una nueva Agenda Campesina-Indígena el productor boliviano. Se constituye en una competencia desleal que desincentiva la inversión agropecuaria. Si bien existen proyectos de desarrollo productivo agropecuario promovidos por el Estado, todavía falta mucho por avanzar en un enfoque de integralidad de acciones, asistencia técnica a los productores, capacitación en producción agrícola-agropecuaria, acopio de los productos, transformación o valor agregado a los productos, comercialización, incentivos a los productores y créditos.

 

Por eso se justifica la construcción de una política de Estado para la protección de la pequeña agricultura; el cierre de las fronteras a la competencia de productos agrícolas. Bolivia tiene capacidad plena para tener soberanía alimentaria y no necesita depender peligrosamente de alimentos que se producen en otros países y que dependen de precios internacionales que pueden cambiar en cualquier momento. El cierre de fronteras también debe estar acompañado de forma paralela con medidas de fortalecimiento de la agricultura a pequeña escala y no solamente con medidas paliativas que no resuelven problemas de producción y rendimientos agrícolas.

 

PILAR 9. Eliminar las tasas de saneamiento injustas que se cobran para la titulación de las pequeñas propiedades. El saneamiento de tierras todavía no llegó a muchas comunidades campesinas minifundiarias del altiplano y valles debido a que los conflictos entre comunidades y entre familias dificulta el trabajo técnico y jurídico del INRA. Pero las familias y comunidades necesitan esclarecer sus derechos de propiedad y tener el respaldo de nuevos documentos de propiedad agraria. La ley indica que el saneamiento es gratuito para las comunidades y pequeñas propiedades por cumplir la función social y porque fundamentalmente el valor económico de las parcelas es bajo. Pero este espíritu de la Ley está siendo vulnerado, viéndose imposibilitados muchos propietarios del campo a emprender el proceso de titulación de sus tierras. Para nadie es desconocido que para el saneamiento el INRA pide los llamados “aportes voluntarios” y contrapartes a los gobiernos municipales para el mismo trabajo. La definición de estos aportes es arbitraria y no existe ningún criterio para establecer el precio por las parcelas o hectáreas.(…)

 

PILAR 17. Plantear de forma permanente las problemáticas de los pueblos indígenas en espacios internacionales de Derechos Humanos y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos – CIDH. Las organizaciones de pueblos indígenas en Bolivia, después de un largo proceso de reconformación de sus organizaciones y luchar por sus derechos y reivindicaciones, una larga lucha y conquistas importantes, fueron divididas por algunas autoridades del Estado Boliviano, quitando la independencia en su actuar y convirtiéndolas en prácticamente operadores del partido de gobierno. Las organizaciones legítimas, a través de sus legítimos representantes, hacen conocer una serie de violaciones a sus derechos. Cuando estas instancias pierden su independencia y existen de por medio intereses partidarios, se convierten en instancias que más bien hacen de intermediarios del partido de gobierno y minimizan los problemas, lejos de luchar por sus derechos como pueblos indígenas y hacer conocer las violaciones de sus derechos.

 

La gente de las comunidades no tiene oportunidad de hacer conocer las violaciones a sus derechos y como sector están siendo perjudicados, sin tener oportunidad de defenderse ante los atropellos que se presentan en sus territorios y pueblos, especialmente por actividades y megaproyectos. Ante lo expuesto, cuando se presentan casos de violación a los derechos de los pueblos indígenas, se movilizan por sus propios medios para presentar los casos ante las instancias jurídicas en nuestros país, y como producto de la cooptación, estas peticiones o procesos solo llegan hasta cierta parte y no tienen la atención necesaria. No hay respuestas que garanticen la seguridad 39 por una nueva Agenda Campesina-Indígena jurídica de sus derechos. Por tanto, es necesario continuar con procesos ante instancias internacionales como la CIDH, donde hay una posibilidad más como pueblos de velar por la protección y respeto de sus derechos.

 

En Bolivia, tenemos casos emblemáticos donde fueron violados los derechos de los pueblos indígenas, casos que traspasaron las fronteras y fueron de conocimiento internacional: 1. Represión de la 8va Marcha de los pueblos indígenas de las tierras bajas, en Chaparina el año 2011, esta marcha fue liderada por la CIDOB, organización nacional de los pueblos indígenas de tierras bajas en Bolivia. 2. Caso TIPNIS (Territorio Indígenas y Parque Nacional Isiboro Sécure), proyecto que pretendía realizar una carretera por medio el territorio Indígena, sin tomar en cuenta la legislación boliviana y los derechos de los pueblos indígenas.

 

PILAR 18. Exigir al Gobierno, en todos sus niveles, el respeto y cumplimiento de los derechos de Consulta Previa Libre e Informada frente a cualquier proyecto, medidas legislativas o administrativas que afecten o amenacen los derechos territoriales, culturales y formas de vida de nuestros pueblos

 

Fuente: http://ftierra.org/index.php?option=com_mtree&task=att_download&link_id=183&cf_id=43

 

 

 

 Alternativas emancipatorias

 

Es fundamental, para los trabajadores y los pueblos, analizar:

 

La urgencia por transformar la economía desde

la perspectiva de la sostenibilidad de la vida

Economías feministas

6 de marzo de 2020

Por Confluencia feminista

El Salto

Las economías feministas ponen en jaque el capitalismo y muestran que hay otros modelos y paradigmas posibles en los cuales se interponga la vida y las curas a la producción o la extracción

Desde los feminismos se ha venido mapeando y denunciando los efectos de la crisis ecológica, de los cuidados y de la reproducción social sobre mujeres, lesbianas, trans y personas no binarias. Las economías feministas han puesto en escena las contradicciones en el conflicto capital-vida1.

Mientras la atención de la economía es que los mercados funcionen, la preocupación de la economía feminista es la sostenibilidad de la vida. Este cambio de enfoque lleva consigo una ruptura con el modelo actual en el que se vuelve necesario un proceso de confluencia entre aquellas economías transformadoras que proponen un cambio de paradigma. Este camino de transición tiene que hacerse desde lo colectivo, incluyendo la ecología de saberes2. Con estas premisas, diversos colectivos, redes, entidades, y organizaciones desde las economías feministas, nos hemos organizado con el objetivo de crear un espacio de encuentro, construcción y movilización en el marco del próximo Foro Social Mundial de las Economías Transformadoras

En este sentido nos preguntamos ¿Cuáles son nuestros retos y desafíos? ¿Por qué pensamos que una economía desde la sostenibilidad de la vida es el camino a seguir?

Desde la red de feministas DAWN, se ha analizado la centralidad del poder corporativo y cómo el endeudamiento y los programas de austeridad han implicado recortes en el gasto público, en servicios sociales, en las políticas de cuidados y políticas de salud sexual y derechos reproductivos. Flora Partenio y Corina Rodríguez Enríquez recuperan la experiencia de los países del Sur-Global frente a las recurrentes crisis económicas del capitalismo. Esto significa reconstruir qué tipo de preguntas no son consideradas opciones cuando se sostiene el mercado financiero en vez de las vidas de las personas:

¿Se aplican aumento de servicios o se salvaguarda a la economía social y solidaria?, ¿se recortan jubilaciones y pensiones o se garantiza la sostenibilidad del sistema de prestaciones?, ¿se avanza en la reprimarización de la economía o insistimos en diversificar y apostar por la transición agroecológica y energética?

Si se piensa solamente en el crecimiento económico expresado en la evolución del producto bruto interno, no hacemos más que mirar el mundo desde las relaciones capital-trabajo. “La Economía Feminista propone que el objetivo central de la economía sea garantizar la provisión necesaria para la sostenibilidad de la vida humana y no humana, a través de procesos económicos que preserven la sobrevivencia del planeta. Si descentramos los mercados, estamos haciendo un cambio de perspectiva, porque estamos diciendo que el objetivo de la economía debiera ser garantizar las condiciones de posibilidad para todas las vidas que las personas queremos vivir”.

En esta clave de análisis de la crisis, Magdalena León de la REMTE, reconstruye la importancia de las tareas de cuidado que comprenden “todas las actividades y relaciones económicas que permiten sostener la vida de los seres humanos y cuidar de la naturalezaSe trata de actividades que han sido tradicionalmente protagonizadas por las mujeres, aunque en situaciones de injusticia y desventaja”3

Desde la perspectiva de la Scuola per l’Economia Trasformativa en Italia, Adriana Maestro insiste en precisar que “no decimos simplemente que el trabajo de cuidado es también una actividad económica y que por eso tiene un valor económico sino que decimos, en términos más radicales, que la economía es cuidado4 y hay que considerar el cuidado de la vida como el centro, el objeto principal de la economía y no como un sector de la misma que pide reconocimiento sin poner en discusión el mismo concepto de lo económico que está comúnmente aceptado. Eso debería ser el verdadero cambio de paradigma con respecto al sistema actual”.

Esta perspectiva cobra fuerza en el trabajo territorial que diferentes colectivos y organizaciones están impulsando. Desde la Red Mujeres del Mundose pretende recuperar la importancia de la perspectiva feminista como enfoque conceptual y de intervención en el trabajo territorial para transformar las relaciones desiguales entre los géneroscreadas por los sistemas patriarcales y neoliberales a nivel mundial.

Esta dinámica se traduce en procesos de acompañamiento a las experiencias de Economía Social y Solidaria, y es a través de las gafas feministas las que permiten ver las relaciones simbólicas y materiales de poder y permiten problematizar cómo se construyen las diferencias y las desigualdades sociales y las relaciones sociales jerárquicas entre los sexos se relacionan con otras relaciones de poder y, concretamente, de clase, de «raza» y de edad.

Uno de puntos constitutivos de la agenda urgente es la cuestión climática. Analía Woloszczuk, de la Red Ecofeminista señala, tal como lo sostiene la filósofa Alicia Puleo, que “los movimientos feministas han aceptado desde hace décadas, que deben incorporar a sus bases, el reto del cuestionamiento de la crisis civilizatoria a la que nos ha llevado la degradación del ambiente. El análisis crítico que hacen del modelo productivo lleva implícitas las claves que son propias del pensamiento feminista porque incorpora las categorías de género, androcentrismo, patriarcado, sexismo, crisis de los cuidados, explotación del cuerpo de las mujeres, entre otros”.

En esta línea, Adriana Maestro sostiene que “es fundamental entender que tanto el extractivismo y la depredación hacia las mujeres, la naturaleza y los pueblos considerados inferiores, como el mito de crecimiento infinito y la pérdida de la conciencia del límite, son aspectos diferentes del mismo orden patriarcal”.

Desde REAS, la Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria, defienden que ante la emergencia climática actual, es necesario iniciar un camino hacia una transición ecosocial y que ésta sea una oportunidad para construir sociedades más justas, equitativas y democráticas.

Blanca Crespo afirma que “La Economía Social y Solidaria y el conjunto de las economías transformadoras son las más idóneas para proporcionar alternativas que reduzcan los impactos socioambientales”. REAS en su principio de sostenibilidad ambiental afirma que existe una alianza con la naturaleza en la que sus derechos se ven reconocidos. Además, en este camino de transición es necesario integrar los discursos de los ecofeminismos que proponen muchas de las iniciativas de la Economía Solidaria para revalorizar el cuidado, reconocer la ecodependencia de todos los seres e ir tejiendo puentes hacia la sostenibilidad de la vida.

Frente a estos desafíos, para la organización No Tan Disintas, se trata de pensar a los movimientos feministas, ecologistas y de las economías transformadoras como el sentido común imperante y lograr subvertir este esquema, no como “el revés del sistema”.

¿Cómo podemos enlazar las experiencias de economías transformadoras desde los feminismos?

El proceso de confluencias que se está creando desde lo local y lo internacional en el marco del FSMET es una llamada a los movimientos y organizaciones cuyo objetivo común es la construcción de una alternativa real de transformación del sistema económico y financiero capitalista actual”5.

En este camino de convergencia lo importante es su proceso de construcción. La creación de confluencias es un requisito ineludible para poder enredarse e ir tejiendo redes y alianzas que nos permitan hacer frente a la crisis civilizatoria. Por eso la invitación de la Confluencia Feminista Rumbo al FSMET6 propone articular la potencia de los feminismos con el resto de movimientos de justicia climática y ambiental, economía social y solidaria, comunes, agroecología y soberanía alimentaria, entre otros.

Notas:

1[1] Para continuar las lecturas se puede recuperar los diálogos reflejados Carrasco, C. et al., Economía feminista.Desafíos, propuestas, alianzas, Madreselva, Buenos Aires, 2018.

2[1] Sousa Santos, Boaventura de, “Beyond abyssal thinking. From global lines to ecology of knowledges”, Eurozine, 2007.

3[1] Ver: https://www.elsaltodiario.com/transformando-las-economias/economias-feministas-caminos-transformacion

4[1] Ina Praetorius, L’economia è cura, Altreconomía, 2019.

5[1] Ver Memoria de abril: https://transformadora.org/sites/default/files/2019-07/Memoria.pdf

6[1] La confluencia está integrada por redes, movimientos y colectivas feministas de diferentes países del mundo en el marco del FSMET: https://transformadora.org/es/participa

https://www.elsaltodiario.com/transformando-las-economias/economias-feministas-la-urgencia-por-transformar-la-economia-desde-la-perspectiva-de-la-sostenibilidad-de-la-vida.

Fuente: https://rebelion.org/economias-feministas/

En consecuencia, la «reforma agraria integral» tiene que mirar no sólo por la producción diversificada de alimentos sanos mediante la agricultura y la ganadería campesinas sino, sobre todo, por la salud del planeta. Vandana Shiva nos explica:

Se están creando nuevas enfermedades porque un modelo de agricultura y alimentación globalizado, industrializado e ineficiente, está invadiendo el hábitat ecológico de otras especies y manipulando animales y plantas sin respetar su integridad y su salud. La ilusión de la tierra y sus seres como materia prima para ser explotada con fines de lucro está creando un mundo conectado a través de la enfermedad.

 

Vandana Shiva sobre el coronavirus: de los bosques a nuestras granjas, a nuestro microbioma intestinal

3 de abril de 2020

 

Por la Dra. Vandana Shiva

Somos una familia de la Tierra en un planeta, saludable en nuestra diversidad e interconexión. La salud del planeta y nuestra salud no es separable.

Como nos recordó el Dr. King: “Estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad, atados en una sola prenda de destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente.»

Podemos vincularnos en todo el mundo a través de la propagación de enfermedades como el coronavirus cuando invadimos los hogares de otras especies o cuando manipulamos plantas y animales para obtener ganancias comerciales y codicia y propagamos monocultivos. O podemos estar conectados a través de la salud y el bienestar para todos mediante la protección de la diversidad de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad, la integridad y la autoorganización (autopoiisis) de todos los seres vivos, incluidos los humanos.

Se están creando nuevas enfermedades porque un modelo de agricultura y alimentación globalizado, industrializado e ineficiente, está invadiendo el hábitat ecológico de otras especies y manipulando animales y plantas sin respetar su integridad y su salud. La ilusión de la tierra y sus seres como materia prima para ser explotada con fines de lucro está creando un mundo conectado a través de la enfermedad.

La emergencia de salud que el coronavirus nos está despertando está relacionada con la emergencia de extinción y desaparición de especies, y está relacionada con la emergencia climática. Todas las emergencias tienen su origen en una visión mundial mecanicista, militarista y antropocéntrica de los humanos como algo separado de y superior a otros seres que podemos poseer, manipular y controlar. También se basa en un modelo económico basado en la ilusión de crecimiento ilimitado y codicia ilimitada que viola sistemáticamente los límites planetarios y la integridad del ecosistema y las especies.

A medida que se destruyen los bosques, a medida que nuestras granjas se convierten en monocultivos industriales para producir productos tóxicos, nutricionalmente vacíos, y nuestras dietas se degradan a través del procesamiento industrial con productos químicos sintéticos y la ingeniería genética en los laboratorios, nos conectamos a través de enfermedades, en lugar de estar conectados a través de la biodiversidad dentro y fuera de nosotros, a través de un continuo de salud a través y en la biodiversidad.

La emergencia de salud requiere un enfoque de sistemas basado en la interconexión

Con la emergencia de salud engendrada por el virus corona, debemos observar los sistemas que propagan enfermedades y los sistemas que crean salud en un enfoque holístico de sistemas.

Un enfoque de sistemas para el cuidado de la salud en tiempos de la crisis de la corona abordaría no solo el virus, sino también cómo se están propagando nuevas epidemias a medida que invadimos los hogares de otros seres. También debe abordar las condiciones de co-morbilidad relacionadas con enfermedades crónicas no transmisibles que se están extendiendo debido a sistemas alimentarios industriales no sostenibles, anti naturaleza, insalubres.

Como escribimos en el manifiesto Food For Health de la Comisión Internacional sobre el Futuro de los Alimentos, debemos descartar “políticas y prácticas que conduzcan a la degradación física y moral del sistema alimentario mientras destruyen nuestra salud y ponen en peligro la estabilidad ecológica del planeta, poniendo en peligro la supervivencia biogenética de la vida en el planeta «.

Ahora debemos desglobalizar el sistema alimentario que está impulsando el cambio climático, la desaparición de especies y una emergencia de salud sistémica.

Los sistemas alimentarios globalizados e industrializados propagan enfermedades. Los monocultivos propagan enfermedades. La deforestación está propagando enfermedades.

La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Podemos hacerlo cuando hay una voluntad política. Hagamos que esta desglobalización sea permanente. Hagamos una transición a la localización.

La localización de la agricultura y los sistemas alimentarios biodiversos hacen crecer la salud y reducen la huella ecológica. La localización deja espacio para que prosperen diversas especies, diversas culturas y diversas economías vivas locales.

 La riqueza de la biodiversidad en nuestros bosques, nuestras granjas, nuestros alimentos, nuestro microbioma intestinal hacen que el planeta, sus diversas especies, incluidos los humanos, sean más saludables y resistentes a las plagas y enfermedades.

La Tierra es para todos los seres, proteger los derechos de la Madre Tierra es un imperativo de salud

La invasión de los bosques y la violación de la integridad de las especies está propagando nuevas enfermedades.

En los últimos 50 años, han surgido 300 nuevos patógenos a medida que destruimos el hábitat de las especies y las manipulamos para obtener ganancias.

Según la OMS, el virus del Ébola se trasladó de animales salvajes a humanos. El virus se transmite a las personas de animales salvajes y se propaga en la población humana a través de la transmisión de persona a persona. Como informa el Nuevo Internacionalista: “Desde 2014-16, una epidemia de ébola sin precedentes mató a más de 11,000 personas en África occidental. Ahora los científicos han relacionado el brote con la rápida deforestación «.

El profesor John E. Fa de la Universidad Metropolitana de Manchester, investigador asociado senior del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), también alerta: «Las enfermedades emergentes dicen que están relacionadas con alteraciones ambientales causadas por humanos. Los humanos están en mucho más contacto con los animales cuando abres un bosque… Tienes un equilibrio de animales, virus y bacterias y lo alteras cuando abres un bosque».

La enfermedad del bosque de Kyasanur (KFD) es un virus altamente patógeno que se propaga de los monos a los humanos a través de garrapatas infectadas por virus, ya que la deforestación redujo el hábitat forestal de los monos. “El virus KFD es un patógeno que ha existido durante mucho tiempo como parte de un ecosistema establecido en Kanara del Sur. La modificación humana de ese ecosistema a través de la deforestación causó la aparición epidémica de la enfermedad» (link a la fuente).

 El Coronavius ​​también ha venido de los murciélagos. Como dice Sonia Shah «cuando talamos los bosques en los que viven los murciélagos, no solo se van, sino que vienen y viven en los árboles de nuestros patios y granjas».

El profesor Dennis Carroll de Cornell reconoce que, a medida que penetramos más profundamente en las ecozonas que no habíamos ocupado antes, creamos el potencial de propagación de la infección.

La enfermedad de las «vacas locas» o la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), es una enfermedad infecciosa causada por proteínas deformadas llamadas «priones» que afectan el cerebro del ganado.

Las vacas fueron infectadas por la enfermedad de las vacas locas cuando fueron alimentadas con carne de vacas infectadas muertas. Cuando la carne de vaca de vacas infectadas fue alimentada a humanos, se infectaron con la ECJ. El prión es un agente autoinfeccioso, no un virus o bacteria. Esto ilustra que cuando los animales son manipulados y se viola su integridad y derecho a la salud, nuevas enfermedades pueden surgir (Link a la fuente).

La resistencia a los antibióticos está creciendo en los humanos debido al uso intensivo de productos químicos en las granjas industriales. Los marcadores de resistencia a los antibióticos en los OGM también podrían estar contribuyendo a la resistencia a los antibióticos. La transferencia horizontal de genes a través de especies es un fenómeno científicamente conocido. Es por eso que tenemos ciencia de la bioseguridad y regulaciones de bioseguridad como el protocolo de Cartagena del Convenio sobre Biodiversidad y las leyes nacionales para la bioseguridad.

Las enfermedades se trasladan de los animales no humanos al animal humano a medida que destruimos el hábitat y los hogares de las especies silvestres, violamos la integridad de las especies al manipular animales en granjas industriales y manipular genéticamente las plantas mediante ingeniería genética con promotores virales y marcadores de resistencia antibióticos .

La ilusión de que las plantas y los animales son máquinas para fabricar materias primas que se convierten en combustibles para nuestros cuerpos, que también son máquinas, ha creado el paradigma de la agricultura industrial y la alimentación que está en la raíz de la explosión de enfermedades crónicas en nuestros tiempos.

Un sistema alimentario tóxico, industrializado y globalizado está provocando una explosión de enfermedades crónicas no transmisibles.

En las últimas décadas, las enfermedades crónicas no transmisibles se están extendiendo exponencialmente y matando a millones de personas. Los sistemas alimentarios industriales y tóxicos son los principales contribuyentes a las enfermedades crónicas (Link a fuente).

Casi 10 millones de personas mueren de cáncer anualmente. Cada sexta muerte en el mundo se debe al cáncer (Link a fuente).

El cáncer es la segunda causa de muerte (Link a fuente).

La diabetes, un trastorno metabólico relacionado con la dieta, es la séptima causa principal de muerte. 1.7 millones de personas mueren anualmente debido a complicaciones de diabetes que conducen a ceguera, insuficiencia renal, ataques cardíacos, derrames cerebrales y amputación de miembros inferiores (Link a fuente).

Los riesgos de enfermedades infecciosas como el virus corona aumentan muchas veces cuando se combinan con la comorbilidad de enfermedades crónicas.

La tasa de mortalidad del coronavirus es de 1.6%.

Si uno tiene problemas cardíacos, aumenta a 13.2%.

Con diabetes, aumenta a 9.2%.

Con cáncer es 7.6%.

Los gobiernos deben tomar a la OMS tan en serio sobre el cáncer como lo han hecho en la epidemia de coronavirus.

El IARC de la OMS ha identificado el glifosato fabricado por Bayer / Monsanto como un probable carcinógeno. Este consejo debe tomarse en serio. El ataque corporativo a IARC está contribuyendo a la emergencia de salud. Debe ser detenido.

Se han presentado miles de casos de cáncer relacionados con el glifosato en los tribunales estadounidenses. En los casos de Johnson Edwin Hardeman, Alva y Alberta Pilliod, los tribunales han fallado a favor de las víctimas del cáncer.

Los gobiernos deben prohibir los productos químicos que causan daños. Y deben responsabilizar al Cartel del Veneno y responder por el daño que han hecho.

Mi viaje por la agricultura comenzó con el genocidio de Bhopal, que mató a miles cuando se filtró una planta de pesticidas propiedad de Union Carbide. Union Carbide es ahora Dow, que se ha fusionado con Dupont.

El Cartel Venenoso que ha creado enfermedades tóxicas al impulsar la agricultura industrializada globalizada también es Big Pharma. Difunden la enfermedad y se benefician de ella.

Bayer es una compañía farmacéutica y un químico agroquímico que vende pesticidas tóxicos.

Syngenta es una compañía de tóxicos y como Novartis vende productos farmacéuticos.

Big Pharma está utilizando la emergencia de salud para expandir sus mercados y ganancias (Link a fuente).

Ese dinero debe ir la protección que los gobiernos le dan al Cartel de Veneno. En su lugar, los gobiernos a todos los niveles deben trabajar con los ciudadanos y las comunidades para promover la salud de las personas con la misma fuerza con la que han actuado en Corona.

Necesitamos eliminar del sistema alimentario los productos químicos que han creado un desastre para la salud.

Los gobiernos deben seguir los consejos de la ONU y la OMS sobre todos los temas relacionados con la salud con el mismo entusiasmo que han demostrado con el coronavirus.

El manifiesto Food from Health sintetiza los altos costos de las nuevas enfermedades crónicas que han crecido exponencialmente en las últimas dos décadas de la propagación de alimentos industriales y la agricultura a través de la globalización.

Ya en 2012, un estudio cuantificó el impacto en la salud y los costos relacionados con el daño resultante de la exposición a 133 pesticidas aplicados en 24 países europeos en 2003, lo que equivale a casi el 50% de la masa total de pesticidas aplicados en ese año. Según esta encuesta, solo 13 sustancias, aplicadas a 3 clases de cultivos (uvas / vides, árboles frutales, vegetales) contribuyeron al 90% de los impactos generales en la salud debido a una pérdida de aproximadamente 2000 años de vida (corregido por discapacidad) en Europa cada año, correspondiente a un costo económico anual de 78 millones de euros. En 2012, se publicó una encuesta que evaluó los costos de la intoxicación aguda por pesticidas en el estado de Paraná, Brasil, y concluyó que el costo total de la intoxicación aguda por pesticidas asciende a $ 149 millones cada año.

Se calcula que en la década de 1990 en los Estados Unidos, los costos ambientales y de salud pública resultantes del uso de pesticidas ascendieron a 8.100 millones de dólares cada año. Por lo tanto, se gastan 4 mil millones de dólares cada año para el consumo de pesticidas en este país, lo que significa que por 1 dólar gastado en la compra de estas sustancias gastan 2 en costos subcontratados. Otro estudio publicado en 2005 estimó que en los EE.UU. los costos de las enfermedades crónicas por envenenamiento por pesticidas ascendieron a 1.100 millones de dólares, de los cuales alrededor del 80% para el cáncer. Se ha calculado que en Filipinas la transición de uno a dos tratamientos para el cultivo de arroz dio como resultado una ganancia adicional de 492 pesos, pero costos adicionales de salud de 765 pesos. con una pérdida neta de 273 pesos. En Tailandia se ha estimado que los costos externalizados de los pesticidas pueden variar anualmente de 18 a 241 millones de dólares276. En Brasil, los únicos costos por daños a la salud de los trabajadores empleados en cultivos de frijol y maíz representan el 25% de las ganancias277.

Para obtener datos más recientes y más cercanos a la realidad europea, podemos recordar un trabajo reciente realizado para evaluar la carga de las enfermedades y los costos relacionados con la exposición a disruptores endocrinos en Europa: un panel de expertos evaluó con «gran probabilidad» que cada año en Europa se pierden 13 millones de puntos de coeficiente intelectual (IQ) por exposición prenatal a organofosforados y que hay 59.300 casos adicionales de discapacidad intelectual278. Dado que se estima que cada punto de CI perdido por la exposición prenatal al mercurio tiene un valor aproximado de 17,000 euros, las cuentas también se pueden hacer pronto para la exposición al organofosforado.

Las consecuencias para la salud de la modernidad desadaptada, impulsada por los sistemas alimentarios comerciales, se están experimentando actualmente en proporciones epidémicas en todo el mundo. Además de la muerte prematura y la discapacidad prolongada, las enfermedades que resultan de dietas nutricionalmente pobres están obligando a las personas a buscar atención médica costosa, que a menudo es financieramente inasequible. Los sistemas comerciales de atención médica se benefician de estas epidemias modernas, al ofrecer pruebas y tratamientos intensivos en tecnología y de alto costo para los trastornos de salud que podrían y deberían haberse prevenido fácilmente mediante una buena nutrición y un ambiente saludable. La fusión de Bayer y Monsanto implica que las mismas corporaciones que venden los productos químicos que causan enfermedades también venden productos farmacéuticos como remedios para las enfermedades que han causado.

Los costos globales de la atención médica debido a enfermedades relacionadas con el sistema alimentario son

 -Obesidad $ 1.2 billones para 2025

-El costo global de -El costo global de solo diabetes en 2015 se estimó en US $ 1,31 billones. En Italia, cada paciente que padece diabetes actualmente cuesta 2589 euros al año para el Sistema Nacional de Salud, y las terapias relacionadas con la diabetes le cuestan al Sistema Nacional de Salud italiano alrededor del 9% del presupuesto, o alrededor de 8.26 mil millones de euros281. En África, 35 millones de personas, el doble del número actual, se verán afectadas por la diabetes en los próximos 20 años. Para 2030, la diabetes costará $ 1.5 billones 282

-Infecciones por AMR $ 1 billón para 2050

-Cáncer $ 2.5 billones

– Los costos de la exposición a disruptores endocrinos solo en Europa son de $ 209 mil millones anuales; los costos de exposición a disruptores endocrinos en los EE. UU. son de $ 340 mil millones

– Una nueva investigación encuentra que el costo anual del autismo se ha más que triplicado a $ 126 mil millones en los Estados Unidos. El autismo alcanzó los £ 34 mil millones en el Reino Unido y es el problema de salud más costoso286

– El aumento de la infertilidad ha llevado a una nueva industria de la fertilidad que costará US $ 21 mil millones para 2020 «

Y son el planeta y las personas quienes soportan la carga de la enfermedad.

La salud es un derecho, la regulación es una cuestión de vida o muerte: fortalecer la bioseguridad y la regulación de la salud, defender el principio de precaución y garantizar la responsabilidad corporativa es el deber del gobierno

Como muestra la crisis actual, la regulación es un asunto de vida o muerte. Y el principio de precaución es más vital que nunca. No debe abandonarse con la falsa afirmación de que «el tiempo es nuestro mayor enemigo» y cualquier manipulación de organismos vivos debe apresurarse para su introducción en el medio ambiente con poca o ninguna prueba (Link a fuente).

Hay un intento de socavar el principio de precaución a través de acuerdos de libre comercio como el llamado «mini-acuerdo» sobre comercio de los Estados Unidos y la Unión Europea. Según los negociadores de comercio de Estados Unidos, el secretario de agricultura Sonny Perdue y los intereses agrícolas estadounidenses, el principio de precaución debe ir y ahora es el momento de finalmente acabar con el acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE.

Los gobiernos deben garantizar que las evaluaciones de Bioseguridad e Inocuidad de los Alimentos no se vean influenciadas por la industria que se beneficia de la manipulación de organismos vivos y suprime la evidencia científica de daños. La evidencia de tal manipulación de la investigación y el ataque a los científicos y la ciencia por parte de la industria se presentó en el Tribunal de Monsanto y la Asamblea Popular en La Haya en 2016.

El daño causado a la salud de las personas por la manipulación corporativa de la investigación ahora está probado.

Necesitamos fortalecer la investigación independiente sobre Bioseguridad, Seguridad Alimentaria, Seguridad Saludable, epidemiología y ecología de la salud.

Los gobiernos deben fortalecer de inmediato la regulación de la bioseguridad y la salud. El intento global de desregulación de las regulaciones de seguridad y bioseguridad alimentaria debe detenerse. La edición de genes tiene impactos impredecibles y los nuevos OGM basados ​​en la edición de genes deben regularse como un organismo genéticamente modificado (OGM) porque El genoma ha sido modificado, y necesitamos evaluar y conocer el impacto en la salud de la manipulación a nivel genético.

Deben detenerse los nuevos intentos de impulsos genéticos para manipular genéticamente a los organismos para llevarlos a la extinción para evitar crímenes contra la naturaleza y crear nuevas enfermedades desconocidas a través de impactos no intencionados.

Con coronavirus, los gobiernos están demostrando que pueden tomar medidas para proteger la salud de las personas cuando tienen la voluntad.

Ahora es el momento de que tomen todos los pasos necesarios para detener todas las actividades que comprometen nuestra salud al comprometer los procesos metabólicos que regulan nuestra salud. Los mismos sistemas también causan daño a la biodiversidad del planeta, la capacidad de autorregulación de la Tierra que causa estragos climáticos.

La crisis de la corona y la respuesta a la crisis deben convertirse en la base para detener los procesos que degeneran nuestra salud y la salud del planeta y el proceso de inicio que regenera ambos.

Sabemos que la agricultura industrial y los sistemas alimentarios industrializados globalizados basados ​​en combustibles fósiles y productos químicos tóxicos derivados de los combustibles fósiles están contribuyendo a la extinción de especies, el cambio climático y la catástrofe de enfermedades crónicas.

Sabemos que la agricultura orgánica regenerativa basada en la biodiversidad puede abordar las tres crisis.

Es hora de que los gobiernos dejen de usar nuestro dinero de impuestos para subsidiar y promover un sistema alimentario que está enfermando al planeta y a las personas.

Las corporaciones deben ser responsables por el daño que han hecho y evitar que sigan siendo libres de hacer más daño al socavar la ciencia y la investigación independientes, que es la única fuente de conocimiento real sobre el daño a la salud.

La crisis también brinda a las personas la oportunidad de ver cómo las corporaciones han socavado nuestra salud.

La emergencia de salud ha demostrado que el derecho a la salud es un derecho fundamental, la salud es un bien común y un bien público, y el gobierno tiene el deber de proteger la salud pública. Es por eso que la privatización y la corporativización de la salud deberían detenerse, y los sistemas de atención de salud pública deberían protegerse y fortalecerse donde existan, y crearse donde no existan.

Rejuvenecer la ciencia de la vida y la vida saludable: descolonizando nuestros sistemas de conocimiento y sistemas de salud:

El camino hacia un planeta sano y personas sanas es claro.

La economía basada en un crecimiento ilimitado está generando un apetito ilimitado para colonizar la tierra y los bosques, destruyendo los hogares de otras especies y pueblos indígenas. El Amazonas está siendo quemado por OMG para la alimentación animal. Las selvas tropicales de Indonesia están siendo destruidas por el aceite de palma en Indonesia 

La enfermedad está siendo creada por la demanda ilimitada de recursos para una economía globalizada basada en un crecimiento ilimitado. Una economía de la avaricia está violando los Derechos de la Madre Tierra y la integridad de su ser diverso, que son la base de One Health.

La salud para todos comienza se basa en la protección de la tierra, sus procesos ecológicos y el espacio ecológico y la integridad ecológica de la vida en la tierra, incluidos los humanos.

Necesitamos pasar de un paradigma mecanicista y militarista de agricultura basada en químicos de guerra a Agroecología Regenerativa, una agricultura para la Biodiversidad basada en la vida y trabajar con una naturaleza viva, no participar en una guerra contra la tierra y sus diversas especies. la agricultura es cuidado y gratitud, de devolver a la tierra, la ley del retorno o la ley de dar, creando economías circulares que curan la tierra y nuestros cuerpos.

Los sistemas indígenas de atención médica han sido criminalizados por la colonización y la industria farmacéutica.

Necesitamos pasar de un paradigma reduccionista, mecanicista y militarista basado en la separación y colonización de la Tierra, otras especies y nuestros cuerpos, que han contribuido a la crisis de salud a sistemas como el Ayurveda, la ciencia de la vida, que reconoce que somos Como parte de la red de vida de la Tierra, nuestros cuerpos son complejos sistemas de vida autoorganizados, que tenemos el potencial de estar sanos o enfermos dependiendo de nuestro medio ambiente y los alimentos que cultivamos y comemos. La salud depende de una alimentación saludable (Annam Sarva Aushadhi – La buena alimentación es la medicina para todas las enfermedades). Un intestino sano es un ecosistema y es la base de la salud. La salud es armonía y equilibrio.

(Annam: Alimentación y Salud, Navdanya)

Los sistemas de salud y los sistemas de conocimiento indígenas que se basan en la interconexión deben ser reconocidos y rejuvenecidos en tiempos de emergencia de salud que enfrentamos.

La salud es un continuo, desde el suelo, hasta las plantas, hasta nuestro microbioma intestinal.

Si bien la agricultura industrializada globalizada que está destruyendo los bosques y la biodiversidad de nuestras granjas se justifica como Alimentar al mundo, el 80% de los alimentos que comemos proviene de pequeñas granjas. Las granjas de monocultivo producen productos, no alimentos.

La agricultura industrializada globalizada es un sistema que crea hambre y enfermedades. Ha propagado enfermedades relacionadas con los tóxicos y está destruyendo las pequeñas granjas que nos alimentan atrapando a los agricultores en deuda y llevándolos al suicidio.

 Esta enfermedad que crea un sistema alimentario poco saludable está subsidiada por nuestro dinero de impuestos, primero al proporcionar subsidios para la producción y distribución, y luego hacer que las personas paguen los altos costos de la atención médica.

Si agregamos los subsidios y las externalidades de salud de los sistemas alimentarios industriales y globalizados, nos damos cuenta de que ni el planeta ni las personas pueden continuar soportando la carga de esta enfermedad creando un sistema alimentario industrializado y globalizado.

La agricultura ecológica libre de productos químicos debe ser parte del rejuvenecimiento de la salud pública.

A diferencia de las granjas industriales, las pequeñas cuidan la salud de las personas, especialmente cuando están libres de químicos, orgánicos y de biodiversidad. Deberíamos dirigir todos los fondos públicos para apoyar las granjas agroecológicas y las economías locales como sistemas de salud.

A través de la biodiversidad y la materia orgánica en el suelo, cultivamos más nutrientes por acre, nuestras plantas son más saludables y más resistentes a las enfermedades y plagas. Devolver la materia orgánica al suelo también cura el ciclo roto de carbono y nitrógeno que están impulsando el cambio climático. La curación del planeta y la curación de nuestros cuerpos son procesos interconectados.

Necesitamos la intensificación de la biodiversidad y la reconstrucción de nuestras granjas, no la intensificación química y de capital. La biodiversidad crea culturas y economías de cuidado, incluido el cuidado de la salud de la tierra y las personas. Mientras más biodiversidad conservemos en el planeta, más protegeremos el espacio ecológico para que diversas especies se mantengan y protejamos su integridad para evolucionar en libertad y resiliencia. Todas las especies tienen derecho al espacio ecológico y la libertad de evolucionar, y todos los humanos como parte de la Tierra tienen derecho a acceder a alimentos biodiversos libres de químicos.

Necesitamos proteger la biodiversidad de nuestros bosques, granjas, nuestros alimentos para aumentar la biodiversidad de nuestro intestino, que es la verdadera fuente de salud. Las plantaciones no son bosques, y el cultivo de monocultivos comerciales de árboles o soja transgénica es una amenaza para diversas especies. , culturas diversas y nuestra propia salud.

Los sistemas orgánicos de biodiversidad deben ser centrales para las soluciones de salud pública para la emergencia de salud que estamos presenciando.

La biodiversidad de la mente debe reemplazar los monocultivos de la mente mecanicista que ven la diversidad de la vida como el enemigo a ser exterminado.

El saludo de la India «Namaste» se ha globalizado en tiempos del virus corona. El significado de Namaste no es la separación, sino una unidad más profunda que nos conecta a todos. Namaste significa «Me inclino ante lo divino en ti». Significa una interconexión de que somos parte de un universo sagrado donde todo está impregnado por lo divino para el beneficio de todos, la exclusión de ninguno.

Esta es la conciencia de unidad y unidad que necesitamos cultivar en estos tiempos donde un pequeño virus nos ha conectado en todo el mundo a través de enfermedades y pánico.

No permita que el aislamiento social requerido en una emergencia de salud se convierta en un patrón permanente de separación, destruyendo la cohesión social y comunitaria. No permita que el cierre de los mercados locales y de los agricultores se convierta en un cierre permanente para crear un futuro de agricultura sin agricultores en la visión de Bayer / Monsanto y alimentos falsos que destruyen nuestra salud mientras que los multimillonarios extraen ganancias de la moneda de la vida (Link a fuente).

El futuro depende de nuestra unidad como humanidad en un planeta conectado a través de la biodiversidad y la salud. No permitamos que las precauciones de hoy se cementen en un clima permanente de miedo y aislamiento. Nos necesitamos mutuamente y a la tierra en nuestra rica diversidad y autoorganización para crear resiliencia en tiempos de emergencia y para regenerar la salud y el bienestar en el puesto.

La crisis del coronavirus crea una nueva oportunidad para hacer un cambio de paradigma desde la era mecanicista e industrial de separación, dominación, avaricia y enfermedad, hasta la era de Gaia, de una civilización planetaria basada en la conciencia planetaria de que somos una familia terrestre. Que nuestra salud sea una salud enraizada en la interconexión ecológica, la diversidad, la regeneración, la armonía.

Fuente: https://www.lavaca.org/portada/vandana-shiva-sobre-el-coronavirus-de-los-bosques-a-nuestras-granjas-a-nuestro-microbioma-intestinal/