Qué Sistema

Abril 2020

Contra la «soberanía alimentaria» mediante desaparición forzada de ecosistemas, campesinos e indígenas.

 


 

 

 

Conciliación de clases/ Concentración y centralización capitalista/ Alternativas emancipatorias

 

Conciliación de clases

 

Cuando hablamos de conciliación de clases nos referimos, por ejemplo, a que se considere camino de soberanía alimentaria a la designación de Nahuel Levaggi (referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra) como presidente del Mercado Central y tanto él como su organización también lo crean. Dejemos para otro momento analizar cómo el Mercado Central no se reduce a su edificio y provisión-distribución comercial de productos agropecuarios. Observemos que sobreocupados en su nueva función se colocan de espaldas a la deforestación tan fundamental a la vida humana-no humana y en todos sus aspectos como denuncia:

 

Resistencia, Chaco

Comunicado de Prensa
18 de marzo de 2020

Somos Monte Chaco

El Estado Provincial ha suspendido todas las actividades por la pandemia de público conocimiento dejando, en algunos casos, sólo guardias de emergencia. Pero hay un aspecto que se olvidó de suspender: los desmontes y los comunicados de prensa de lxs funcionarixs, con el visto bueno del Gobernador Capitanich. Comunicados tendientes a confundir y quitarse de encima la grave responsabilidad civil y penal, que les compete por la destrucción del Monte Chaqueño y su biodiversidad, sus catastróficas consecuencias ambientales y sociales:

inundaciones, sequías, calentamiento global, destrucción de la biodiversidad, robo de la tierra a los centenarios ocupantes, quita de modos de supervivencia a los pobladores originarios y criollos, desnutrición y explotación laboral de niñxs y adultxs, trabajo esclavo, entre otros males que acarrea el modo de producción extractivista. 

En un reciente comunicado de prensa, se hace referencia a la multa de $17 millones por haber desmontado sin autorización en zona amarilla en el año 2012, judicializada por el empresario (forestal, ganadero y gasolinero) Juan Francisco Paganini, dueño del establecimiento Shakinah, distante 35 km de la localidad de Fuerte Esperanza. En este comunicado Luciano Olivares, el Subsecretario de Desarrollo Forestal de la Provincia, hace responsable de daño ambiental a este empresario, intentando que esta multa sea ejemplificadora. Todo en línea con el pensamiento de Capitanich. Sin embargo, el mismo funcionario, en 2018 autorizó permisos de desmonte, en zona amarilla en 53 predios. 

El Defensor del Pueblo del Chaco presentó una Acción de Amparo para que se anulen esos permisos, con medida cautelar para que se suspendan, hasta tanto se dicte sentencia en el Amparo. El Juez Juan Benito Flores del Juzgado Civil y Comercial N°. 21, que lleva el expediente, dictó medida cautelar de suspensión de esos 53  permisos. Los funcionarios, con anuencia de Ingeniero Domingo Peppo (gobernador en ese momento) apelaron esta decisión judicial poniéndose a la cabeza en la defensa de los permisos de desmonte ilegal en zona amarilla. Actualmente los funcionarios del Gobierno de la provincia del Chaco se mantienen en esa misma posición política. Entonces si aquel empresario, de los $17 millones de multa, es responsable de la destrucción del monte y sus consecuencias, también lo son lxs funcionarixs y el Gobernador. Ellxs son lxs que tienen que cuidar los intereses ambientales del pueblo y de la humanidad. Por el contrario, toman decisiones políticas y las ejecutan contrariamente a la Ley.

Estxs funcionarixs y el Gobernador están incumpliendo con la Ley 26.331, porque siguen permitiendo desmontes con permisos anteriores y siguen teniendo en proceso permisos para desmonte. Todo esto ocurre sin la actualización del OTBN, como ordena la Ley, es decir todo ilegal. Por la catástrofe mencionada son responsables empresarios, funcionarios y el gobierno de la Provincia del Chaco, motivo por el cual todxs deben ser juzgados, procesados y condenados, tal como se procede con lxs personas, gobiernos y empresas que violan lxs derechos humanos en el Chaco, la Argentina y el mundo.

¡BASTA DE DESMONTES!

 

Necesitamos generalizar la conciencia sobre la criminalidad e irracionalidad del modo capitalista de producción que prueba cómo está implicada la República Unida de la Soja (denominada así por Syngenta en 2003 Leer) con independencia de si es gestión progresista o neoliberal.

 

 

Ganadería industrial y soya transgénica

queman la Amazonia

Por Silvia Ribeiro

Esta serie de incendios están directamente ligados al avance del agronegocio

Cerca de 79 mil incendios en la Amazonia, principalmente en Brasil, Bolivia e importantes áreas de Paraguay, han avanzado por semanas, quemando más de un millón de hectáreas de bosque tropical y arrasando territorios indígenas, muchos de los cuales habían sido invadidos legal o ilegalmente por la ganadería, la agricultura industrial y la minería. Hay un millón 500 mil habitantes de comunidades indígenas que están amenazados o ya sufriendo los impactos de esta grave crisis que está devastando amplias regiones amazónicas, su fauna, flora y diversidad biológica única.

El fuego se expande siguiendo la ruta de las trasnacionales de ganadería y agronegocios. Se talan y queman bosques para abrir espacio a la soya transgénica de Bayer-Monsanto y a la cría de ganado para JBS, la mayor trasnacional de producción industrial de carnes a escala global, que tiene una negra trayectoria de diversas violaciones legales, entre otras, por comerciar ganado criado con la deforestación del Amazonas.

La Vía Campesina Brasil declaró que esta serie de incendios están directamente ligados al avance del agronegocio, y por los enormes daños que provoca a comunidades y naturaleza debe considerarse un crimen contra la humanidad (https://lahaine.org/aG9v). Entre el 10 y 11 de agosto, que fue declarado Día del fuego por los hacendados de la región que queman el bosque para sembrar soya transgénica y pastura, los incendios aumentaron 300 por ciento. Denunció también que imágenes satelitales muestran un avance no visto desde la década de 1980 de la minería ilegal en territorios indígenas, que ha sido estimulada por el gobierno. ( https://tinyurl.com/y3rq9d4j )

En efecto, no se trata de factores climáticos o mala suerte: hay causas y actores concretos. El principal motor de la tragedia es la siembra de monocultivos y de pasturas para ganadería a gran escala y la deforestación que causan. Brasil es el primer exportador mundial de soya transgénica, con extensas zonas en las áreas incendiadas y aledañas, en su amplia mayoría su destino es para forraje de cerdos, pollos y vacas en confinamiento, principalmente en Europa y China.

Pero ni los monocultivos de soya (u otros) ni la ganadería industrial son necesarias para alimentar a la población mundial (https://tinyurl.com/yxv3dz8s). Son solamente negocio de trasnacionales con grupos económicos que se han asegurado políticas muy favorables de producción y exportación desde el Sur global, acompañadas de diversos estímulos para aumentar adrede el consumo de cárnicos en muchas partes del mundo. Esto, pese a que tanto los monocultivos agroindustriales como la ganadería intensiva están entre los factores más altos de emisiones de gases que producen el cambio climático. Y eso, sin contar el aumento de emisiones de carbono que significan los incendios ahora en curso.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien llegó al gobierno apoyado por la llamada bancada ruralista de ese país (latifundistas, sembradores de monocultivos de caña, soya, maíz y grandes ganaderos), ha manifestado repetidamente que conservar la Amazonia es un desperdicio de recursos que pueden ser aprovechados por esas y otras industrias, como mineras, hidroeléctricas y petroleras. A todas ha facilitado avanzar en esa región, con una mezcla de legalización de despojos, desmantelamiento de medidas de protección y saboteo de la fiscalización ambiental.

Para ocultar los síntomas del desastre que se avizoraba, a principios de agosto de este año, Bolsonaro despidió de su cargo a Ricardo Galvão, director del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), por informar que la deforestación en la Amazonaa aumentó a un ritmo alarmante y mucho mayor que el año anterior. Bolsonaro negó que esto fuera verdad y poco después, cuando ya no pudo negar la crisis de incendios en la Amazonia, lanzó burdas mentiras, como que el fuego era causado por organizaciones ambientalistas para acosarlo. Como si los incendios no fueran causados por la misma gente que alentó y cobija.

Si el fuego sigue propagándose –advirtió la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica–, no solamente están en peligro los habitantes de 350 pueblos indígenas que habitan el Amazonas, también serían afectados 6.7 millones de kilómetros cuadrados de bosques, 44 mil especies de plantas, 2 mil 200 especies de animales, 2 mil 500 especies de peces de agua dulce y de 17 a 20 por ciento del total del agua dulce del planeta, además de que la pérdida de follaje de este ecosistema representa hasta 10 por ciento de las emisiones de carbono global. (https://tinyurl.com/yxasfvd4)

Una investigación de la organización Trase, con The Guardian y Repórter Brasil (2 de julio 2019), evidenció que JBS vende, a sabiendas, ganado criado en áreas devastadas de la Amazonia (https://tinyurl.com/y4yxtfhn). Seguramente alimenta otras instalaciones de ganado con soya que también viene de la Amazonia. Bayer-Monsanto enfrenta más de 18 mil juicios en Estados Unidos por causar cáncer a ese número de víctimas, a sabiendas de los efectos cancerígenos del glifosato, agrotóxico usado para la siembra de transgénicos. Tal como plantea La Vía Campesina, se trata de crímenes contra la humanidad, en Amazonia y más allá.

* Investigadora del Grupo ETC. La Jornada

https://www.jornada.com.mx/2019/08/31/economia/023a1eco

 

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/09/02/ganaderia-industrial-y-soya-transgenica-queman-la-amazonia/

 

 

Destapemos al gobierno de Evo Morales-Álvaro García Linares para que ambos no puedan seguir engañando con sus dobles discursos.

 

 

Soberanía alimentaria NO es igual a deforestación

4 de septiembre de 2019

Angélica Siles

La Constitución Política del Estado manda en el Art. 349.I que “Los recursos naturales son de propiedad y dominio directo, indivisible e imprescriptible del pueblo boliviano, y corresponderá al Estado su administración en función del interés colectivo”. Sin embargo, no se cumple esta disposición porque el gobierno de Morales privilegia a los particulares, como son los grandes agroempresarios, que a título de “alimento para el pueblo boliviano” mantienen el extrativismo, con daño irreparable, como es la deforestación y ampliar la frontera agrícola, para producir productos que no garantizan la soberanía alimentaria.

Según el Censo Agropecuario 2013, los principales productos que se cultiva para la exportación son:

 

1)Soya, girasol, y otros en Santa Cruz, representa un 92%. Soya se produce en 1.3 millones de hectáreas en Santa Cruz. El resto lo ocupan hortalizas (2,91%), frutas (1,05%), tubérculos (0,79%), estimulantes (0,03%) y forrajes (0,01%), en 2018. Para el desarrollo del proyecto de biodiésel se estima una inversión de más de $us2.000 millones, que contempla infraestructura agrícola, industrias, maquinaria, entre otros. Se pretende incentivar el incremento de la frontera agrícola con 250.000 hectáreas más, cuya producción se destinará a otro mercado del biodiesel.

 

Álvaro García Linera manifestó: “Necesitamos para el biocombustible 100 millones de litros de aceite vegetal, para lo cual es necesario el incremento de 250.000 Ha”. Es una inversión de 50 o 60 millones de bolivianos, para incorporarle una súper planta de producción de etanol.

2) Cochabamba produce papa, banano, naranja, plátano, mandarina, según el Atlas de potencialidades productivas de los municipios de Bolivia. Cochabamba produce papa, La Paz 193.433 TM de papa, Beni 49.000 TM de caña de azúcar, Chuquisaca 203.975 TM de maíz en grano, Oruro 58.319 TM de alfalfa, Potosí 183,701 TM de papa, Tarija 533.145 TM de caña de azúcar, Pando 25.973 TM de plátano.

Los principales productos que se cultiva en el país son la soya, (por la demanda internacional por sus altos precios) la caña de azúcar, la papa y el maíz en grano. Santa Cruz y Cochabamba son las regiones que concentran la producción de esos alimentos. El tercer producto más cultivado es la papa y la mayor parte de la producción está en Cochabamba, y tubérculos, hortalizas y frutas. El maíz en grano es el cuarto producto que más se siembra. Su producción alcanza a 1,03 millones y el área de cultivo llega a 334.708 Ha.

 

Bolivia es un país diverso “que produce alimentos que no hay en otras naciones de América Latina”. La producción de estos alimentos que no son muy conocidos depende de la capacidad y la calidad de la tierra, con escasas parcelas produce alimentos orgánicos y naturales sin agroquímicos, generalmente los pueblos indígenas que son los que cuidan la madre tierra. Los japoneses establecidos en San Juan de Yapacaní producen arroz de calidad.

 

Ante este panorama de potencialidades de productos en Bolivia, es irracional e incoherente seguir imponiendo políticas desastrosas que benefician a pocas personas, afines al gobierno y no en beneficio del pueblo boliviano, además que van en contra de la salud, destruyen la capa de la tierra, porque de los 9 departamentos de nuestra patria, 7 están en proceso de desertificación, por deforestación, chaqueo, quema indiscriminada, concesión de tierras para engorde, ampliación de la frontera agrícola para productos que no son adecuados a la tierra, la cual quedará inutilizada, ocasionando vientos y enfermedades, por la falta de agua y extinción de animales silvestres que son el alimento de los pueblos indígena originario campesinos.

Por todo ello exigimos la reversión de tierras de los colonizadores, cocaleros, falsos campesinos y el cumplimiento de la Constitución, porque pueden ser sujetos de juicio de responsabilidades por traición a la Patria, por infringir el Art. 124.1.2 de la CPE que establece: “Comete traición a la Patria la boliviana o boliviano que incurra en los siguientes hechos: 2) Que viole el régimen constitucional de recursos naturales”.

La autora es Abogada - ex Asambleísta Constituyente.

Fuente: https://www.eldiario.net/noticias/2019/2019_09/nt190904/opinion.php?n=28&-soberania-alimentaria-no-es-igual-a-deforestacion

 

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Deforestar es condenar a la humanidad
4 de septiembre de 2019

Armando Mariaca

Permitir fogatas ocasionales y en pequeña cantidad es una cosa pasable; pero, casi obligar, disponer y autorizar grandes quemazones tan sólo con el fin de “habilitar tierras para cultivo de alimentos y asentamientos humanos”, habiendo tierras aptas y productivas en muchos sitios de occidente y oriente del país, es irresponsable, especialmente en las reservas que cubren bosques y tierras muy susceptibles a quemazones, inundaciones y otros fenómenos que podrían generar grandes perjuicios. Lo que ocurre en la región de la Chiquitania con el fuego que arrasa con todo y que tiende a expandirse hasta el Beni, es irresponsable y hasta demencial; es contrario a todo principio de previsión y cuidado, atentatorio contra la vida y seguridad de la población y contra los bienes de la naturaleza como son la flora y la fauna. No se puede autorizar daños de magnitud para conseguir bienes circunstanciales y momentáneos.

No obstante las experiencias, (que han dejado costumbres adquiridas durante décadas), se aprobó la Ley 741 PDM y el DS 3.973 autorizando más quemazones, agrandándolas hasta llegar al millón de hectáreas; pero, sabiendo que la autorización legal implicó que el país se convierta en un infierno y tienda a destruirlo todo, no declarar estado de emergencia y requerir a la comunidad internacional con miras a conseguir ayuda para apagar los incendios, “tan sólo por intereses electoralistas para asegurar el voto de indígenas y campesinos” es irresponsable y hasta atentatorio contra la vida, el medio ambiente, el deterioro y destrucción de la naturaleza conjuntamente flora y fauna que son partes sustantivas de la vida nacional; es el colmo a que podría llegarse en los campos de la desidia, la incapacidad y la irresponsabilidad.

¿Por qué no se consultó a expertos, entendidos en problemas de deforestación, incendios, desbosques y otros? Un caso -para no mentar a muchos otros- es lo sostenido por el Ing. Javier López Soria que en artículo profundo y claro (ED 28-8-19) en partes sustantivas señala: “La Chiquitania no es apta para la agricultura, por las características de la zona. La Chiquitania es una región boscosa de monte bajo. Las especies más frecuentes del bosque son: el soto, quebracho blanco, el mistol, el toborochi o palo borracho, que está substituyendo al quebracho colorado. El bosque seco chiquitano es un complejo de biodiversidad endémico donde está la Reserva Natural Turaboca”.

Otros párrafos señalan: “Una de las decisiones más polémicas de las autoridades, en ese sentido se produjo en mayo de 2015 cuando el presidente Evo promulgó el Decreto Supremo 2.366, que autoriza la exploración y explotación de recursos naturales en áreas protegidas y territorios indígenas. Así, Bolivia se convirtió en uno de los pocos países del mundo en autorizar el ingreso de empresas mineras o petroleras a sus parques nacionales o territorios indígenas. El pasado 9 de julio, el presidente Evo Morales aprobó la modificación del Decreto Supremo 26.075 sobre Tierras de Producción Forestal Permanente, para ampliar a las áreas de producción del sector ganadero y agroindustrial de los departamentos del Beni y Santa Cruz. La nueva norma autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias que estén concebidas bajo un sistema de manejo integral sustentable de bosques y tierras. Esta modificación también permite la quema controlada de acuerdo con la reglamentación vigente”.

 

Uno de los párrafos finales dice: “Las autoridades del gobierno olvidan que hace unos dos meses, técnicos de ABT de Santa Cruz vendieron 2.000 permisos de desmonte en la Chiquitania, por un valor aproximado de 6 millones de bolivianos”.

El drama tiene, pues, muchas connotaciones y se hace complejo conforme más se lo analiza; pero, en todo caso, lo inconcebible es que hasta ahora no se haya declarado emergencia nacional por la desgracia sufrida y que tiende a complicarse. Los auxilios, la presencia de “aviones tanque” y otros resultan paliativos en las actuales circunstancias que, además, dan lugar a una extrañeza: ¿por qué el país no dispuso, desde el inicio, de aviones cisterna que posee la FAB y podrían haber combatido el fuego?; se dice que son varias las unidades a disposición de la Fuerza Aérea. En fin, la desgracia que debería conmover en sumo grado a las autoridades de gobierno, es un atentado a la vida tanto en el país como en el resto del mundo porque la recuperación de lo perdido tardará muchísimo tiempo y, dados los descuidos y nomeimportismos que reinan en el país, nada raro que lleguemos a los cien años sin haberse recuperado siquiera una parte de los bosques afectados por el fuego emergente de autorizaciones legales equivocadas.

Fuente: https://www.eldiario.net/noticias/2019/2019_09/nt190904/opinion.php?n=26&-deforestar-es-condenar-a-la-humanidad

En consecuencia, es imposible conciliar la coexistencia del sistema imperialista de agronegocios con la agricultura-ganadería mirando hacia la soberanía alimentaria. También esa coexistencia es inviable a mediano y largo plazos. Es hora de asumir la «reforma agraria integral» como enfrentamiento (desde territorios autónomos e interrelacionados) al acaparamiento capitalista de bienes comunes y su consecuente destrucción tanto de comunidades como de ecosistemas. Debemos ante todo atender y apreciar a:

 

“Nosotros, los pueblos indígenas y las comunidades locales, desempeñamos un papel fundamental en la administración y salvaguarda de las tierras y bosques del mundo”

Científicos reconocen que tierras en manos indígenas frenan crisis climática

18 de agosto de 2019

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC) presentado el 8 de agosto reconoce, por primera vez, el papel crucial de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la preservación de los ecosistemas y la prevención de la deforestación. «Finalmente, los mejores científicos del mundo reconocen lo que siempre hemos sabido. Nosotros, los pueblos indígenas y las comunidades locales, desempeñamos un papel fundamental en la administración y salvaguarda de las tierras y bosques del mundo. Nuestro conocimiento tradicional y manejo sostenible de las tierras y bosques del mundo son clave para reducir las emisiones globales con el fin de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados para el año 2030», respondieron los pueblos indígenas y las comunidades locales de 42 países. 

 

Por Servindi.

Así lo enfatiza Alain Frechette, director de Análisis Estratégico y Compromiso Global, de la Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI, según sus siglas en inglés), y quien tiene más de 25 años de servicio en gestión de recursos naturales, conservación de la biodiversidad y cambio climático.

Cabe destacar que Alain inició su carrera en agencias estatales y provinciales de bosques y áreas protegidas en los Estados Unidos y Canadá antes de hacer consultorías estratégicas con organizaciones multilaterales, agencias de desarrollo y ONG como la UICN, el IDRC, el Banco Mundial e instituciones de las Naciones Unidas en África, Asia, Europa y la América Latina.

A continuación reproducimos unas reflexiones de Alain Frechette y enseguida la declaración con motivo del informe.


Una declaración de los pueblos indígenas y las comunidades locales respecto al Informe especial del IPCC sobre el cambio climático y la tierra

Por Alain Frechette

Hemos recibido muchas noticias nefastas sobre el clima. El año pasado, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC) nos advirtió que tenemos 12 años para prevenir los peores efectos del cambio climático. Los científicos ahora advierten que la infraestructura de políticas para alinearnos con estos objetivos debe estar establecida para el 2020, en un momento en que demasiados líderes mundiales parecen no estar dispuestos a tomar medidas.

El informe de hoy del IPCC es un crítico recordatorio por parte de los principales científicos del mundo de que ya existe una solución efectiva a esta crisis: reconocer los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales que han cuidado los bosques del mundo por generaciones.

Por primera vez, el informe del IPCC hace referencia al papel crucial que desempeñan los pueblos indígenas y las comunidades locales del mundo en la preservación de los ecosistemas y la prevención de la deforestación, ambos vitales para la lucha global para combatir el cambio climático.

Hemos visto la contundente evidencia de esto durante años, y la comunidad política ya no puede darse el lujo de retrasar la acción para reconocer los derechos de tierras comunitarios a la tierra para asegurar nuestro futuro colectivo.

En respuesta al informe, las organizaciones y redes indígenas y comunitarias, que representan a 42 países que abarcan 1,6 mil millones de hectáreas de bosques, incluido el 76 por ciento de los bosques tropicales del mundo, emitieron un comunicado. Su declaración resalta la ciencia que respalda lo que se ha sabido desde siempre y concluye con recomendaciones concretas para los tomadores de decisiones.


IPCC está de acuerdo con los pueblos indígenas y las comunidades locales* sobre el cambio climático

Declaración de los pueblos indígenas y las comunidades locales de 42 países, más de 1.600 millones de hectáreas de tierras manejadas por los pueblos indígenas y comunidades locales y el 76 % de los bosques tropicales del mundo, sobre el Informe Especial sobre el Cambio Climático y la Tierra del IPCC.

Finalmente, los mejores científicos del mundo reconocen lo que siempre hemos sabido.

Nosotros, los pueblos indígenas y las comunidades locales, desempeñamos un papel fundamental en la administración y salvaguarda de las tierras y bosques del mundo. Por primera vez, el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (International Panel on Climate Change, IPCC) publicado hoy reconoce que fortalecer nuestros derechos es una solución crítica a la crisis climática.

El informe deja en claro que reconocer los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades locales y las mujeres dentro de esos grupos en todo el mundo es una solución climática escalable, y que todos los actores deben hacernos socios en las medidas a favor de la protección climática. Nuestro conocimiento tradicional y manejo sostenible de las tierras y bosques del mundo son clave para reducir las emisiones globales con el fin de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados para el año 2030. Hemos cuidado nuestras tierras y bosques, y la biodiversidad que contienen, durante generaciones. Con el apoyo apropiado, podemos seguir haciéndolo para las próximas generaciones.

Tal como reconoce ahora el IPCC, un cuerpo sustancial y cada vez más extenso de literatura científica demuestra nuestra función crítica como guardianes de la tierra y los bosques del mundo. Esto es lo que muestra la evidencia:

1. Los derechos comunitarios seguros sobre la tierra y los recursos son fundamentales para una gestión sostenible y para la conservación eficaz de los bosques.[i] Los bosques de propiedad legítima o designados para ser usados por los pueblos indígenas y las comunidades locales están vinculados con:

  • Menores índices de deforestación y degradación forestal.[ii]

  • Menor conflicto, apropiación ilegal y cambio en el uso de la tierra a gran escala / cobertura del suelo.[iii]

  • Menor cantidad de emisiones de carbono y mayor almacenamiento de carbono.[iv]

  • Mayor inversión en actividades para el mantenimiento de los bosques.[v]

  • Mejor conservación de los bosques y la biodiversidad.[vi]

  • Medidas de restauración forestal más equitativas y sostenibles.[vii]

  • Más beneficios para más personas.[viii]

  • Mejores resultados a nivel social, ambiental y económico en general, que en los bosques administrados por entidades públicas o privadas, incluyendo áreas protegidas.[ix]

 

2. Manejamos al menos un 22 % (218 gigatoneladas) del carbono total que se encuentra en los bosques tropicales y subtropicales (incluyendo tanto fuentes superficiales como subterráneas). Al menos un tercio de este carbono —y probablemente mucho más— está en áreas donde no tenemos formalmente reconocidos nuestros derechos sobre la tierra. La falta de reconocimiento legal de nuestros derechos deja a nuestros bosques vulnerables frente a proyectos ambientalmente destructivos que devastan bosques y liberan enormes cantidades de carbono a la atmósfera.[x]El reconocimiento legal de nuestros derechos a la tierra y el apoyo a nuestras iniciativas es fundamental para el éxito de las medidas globales destinadas a mitigar el cambio climático.[xi]

 

3. Las tierras de los pueblos indígenas se entrecruzan con aproximadamente un 40 % de todas las áreas protegidas y más de un 65 % de las tierras más remotas y menos habitadas del mundo.[xii]

La protección de los derechos de las comunidades sobre las tierras que manejan consuetudinariamente es fundamental para proteger la biodiversidad del mundo, conservar los ecosistemas amenazados[xiii] y restaurar las tierras degradadas.[xiv]

  • Los pueblos indígenas y las comunidades locales son tan eficaces —y a menudo mejores— para proteger la biodiversidad como las áreas protegidas controladas por el estado.[xv]

  • La diversidad cultural y la diversidad biológica están fuertemente integradas: los derechos seguros a la tierra son fundamentales para nuestro manejo sostenible de la naturaleza[xvi], y el mantenimiento de nuestros sistemas de conocimiento tradicionales es esencial para conservar la biodiversidad [xvii] y la gobernanza ambiental eficaz en general.[xviii]

 

4. La libertad de autogobernarnos, apalancar nuestro conocimiento tradicional y adaptarnos a nuestras circunstancias cambiantes es esencial para lograr un futuro más sostenible y resistente al clima[xix]—en particular a través del liderazgo de las mujeres indígenas y de las comunidades.[xx]

 

5. No obstante, hasta el momento, nuestras contribuciones han sido pasadas por alto.[xxi] A pesar de que los pueblos indígenas y las comunidades locales son propietarios consuetudinarios de más del 50 % de las tierras del mundo, los gobiernos reconocen formalmente nuestra propiedad solamente respecto de un 10 %.[xxii] Las mujeres de nuestras comunidades —que cada vez más desempeñan importantes roles como líderes, administradoras de bosques y proveedoras económicas— tienen aún menos probabilidades de que se reconozcan sus derechos.[xxiii]

En muchos lugares, ya está implementada la infraestructura legal para reconocer los derechos: los bosques comunitarios legalmente reconocidos aumentaron un 40 % (150 millones de hectáreas) en los últimos 15 años. Podríamos lograr más del doble de ese progreso —y beneficiar a 200 millones de personas— si se implementara la legislación existente en tan solo cuatro países (Colombia, DRC, India, Indonesia).[xxiv]

Esta brecha entre nuestros derechos legales y consuetudinarios hace que nosotros y nuestras tierras seamos vulnerables a las crecientes amenazas de la producción agroindustrial, las prácticas destructivas de la minería y la tala, y los desarrollos de infraestructura de gran escala, y enfrentamos una mayor criminalización y violencia frente a nuestros esfuerzos por proteger a la Madre Tierra. Al menos 365 defensores de los derechos a la tierra fueron asesinados desde la firma del Acuerdo de París, y muchos más fueron víctimas de violencia y enjuiciamientos injustos.[xxv]

Por el contrario, allí donde se respetan nuestros derechos, ofrecemos una alternativa a los modelos económicos que requieren soluciones de compromiso entre el medio ambiente y el desarrollo. Nuestro conocimiento tradicional y nuestra visión holística de la naturaleza nos permiten alimentar al mundo, proteger nuestros bosques y mantener la biodiversidad global. Respetar plenamente los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades locales y particularmente las mujeres que las habitan representa la mayor oportunidad para el mundo —en términos de superficie de tierra y cantidad de personas afectadas— para promover los objetivos de desarrollo y clima globales.

Para capitalizar la solución que ofrecemos, exhortamos a los gobiernos, la comunidad internacional y el sector privado a cumplir con el mayor nivel de derecho, estándares y mejores prácticas internacionales en todas las acciones e inversiones en paisajes rurales. Teniendo esto en cuenta, invitamos a los actores a:

  1. Incrementar significativamente el reconocimiento de nuestros derechos sobre la tierra y los bosques a través del aumento del apoyo a las organizaciones indígenas, comunitarias y de la sociedad civil para implementar las leyes existentes y promover la legislación que reconoce los derechos. Esto incluye el reconocimiento de los derechos consuetudinarios de los pueblos indígenas y las comunidades locales a gobernar sus tierras.

  2. Garantizar nuestro consentimiento libre, previo e informado (CLPI) como parte de un ciclo continuo de participación en actividades que se realizan en nuestras tierras, territorios, y recursos consuetudinarios, o que los afectan.

  3. Priorizar inversiones bilaterales y multilaterales en iniciativas dirigidas por indígenas y las comunidades para reducir las emisiones causadas por la deforestación, fortalecer las medidas de conservación y de restauración comunitarias, y mejorar el uso sostenible de la tierra. Hallar maneras de garantizar que el financiamiento internacional para la mitigación del y adaptación al clima llegue a las comunidades en el terreno que pueden destinarlo al mejor uso.

  4. Terminar con la criminalización y enjuiciamiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales que defienden sus tierras, bosques y recursos naturales.

  5. Apoyar alianzas existentes y desarrollar alianzas nuevas que permitan que nuestro conocimiento tradicional y experiencias prácticas con el manejo de la tierra y los bosques informen los esfuerzos presentes y futuros destinados a combatir el cambio climático.

  6. Reconocer y apoyar los derechos de las mujeres indígenas y comunitarias a poseer, gestionar y controlar las tierras, los bosques y los recursos que constituyen las bases para sus medios de vida, el bienestar de la comunidad y la seguridad alimentaria.

Notas:(..)

Fuente: https://www.anred.org/?p=120434

 

 

Concentración y centralización capitalista

 

Cuando hablamos de conciliación de clases tenemos en cuenta a la Unión de Trabajadores de la Tierra cuando sostiene que con el nombramiento de Nahuel Levaggi "se abre la oportunidad de comenzar a modificar las estructuras de poder que históricamente han controlado la formación de precios y la distribución de alimentos en el país". Y que Nahuel Levaggi declare:Asumimos este desafío para poner el hombro frente a la grave crisis alimentaria que se venía arrastrando en nuestro país como resultado de las políticas neoliberales, que hoy se agrava de cara a la pandemia del Coronavirus”.Leer  No sólo olvidan que. como Darío Aranda señala,"en las últimas tres décadas desaparecieron miles de establecimientos agropecuarios (los más pequeños) y un puñado de hacendados controla cada vez más hectáreas". Sino sobre todo que este acelerado e incesante acaparamiento de tierras y otros bienes comunes se afianzó, gracias al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, mediante el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 que sigue en plena vigencia. 

 

Mucha tierra en pocas manos

3 de abril de 2020

Por Darío Aranda (Agencia de Noticias Biodiversidadla)

Avance de cultivos transgénicos e injusta distribución de la tierra son caras del mismo modelo.

En las últimas tres décadas desaparecieron miles de establecimientos agropecuarios (los más pequeños) y un puñado de hacendados controla cada vez más hectáreas. Una deuda eterna: la redistribución de tierras.

En el Cono Sur se desarrolla una reforma agraria, pero al revés: donde unos pocos tienen mucho y donde muchos no tienen casi nada. Es la situación de la tierra en Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. En los últimos veinte años, agronegocio transgénico mediante, se agravó el problema. Detalle: ningún gobierno, de ningún signo político, cuestionó en los hechos esta injusticia fundamente del continente. El avance territorial empresario conlleva represión y asesinatos. La Vía Campesina exige reforma agraria popular.

En Argentina desapareció el 41 por ciento de las explotaciones agropecuarias en sólo treinta años (entre 1988 y 2018). Se trata de 169.000 chacras, según datos oficiales del último Censo Nacional Agropecuario (CNA). Al mismo tiempo aumentó la superficie promedio de las fincas. Pasó de 469 hectáreas a 690 hectáreas. También se confirma la tendencia de mucha tierra en pocas manos: el 1 por ciento de las explotaciones agropecuarias controla el 36,4 por ciento de la tierra. Mientras que el 55 por ciento de las explotaciones (de menos de 100 hectáreas) cuenta con solo el 2,2 por ciento de la tierra.

En Paraguay, entre 1991 y 2008, desaparecieron 18.300 fincas. Al mismo tiempo que aumentó la superficie cultivada en siete millones de hectáreas (de 24 millones a 31). Según estudios de la organización paraguaya Base-Is (Investigaciones Sociales), la agricultura campesina representa el 91 por ciento de las fincas pero cuenta con sólo el seis por ciento de la superficie. En el otro extremo, el agronegocio abarca el tres por ciento de las fincas, pero controla el 85 por ciento de la tierra del país.

En Bolivia la injusta distribución de la tierra tiene directa relación con las regiones. La Fundación Tierra, en base a datos oficiales, afirma que en el altiplano y valles se encuentran el 83 por ciento de las UPA (Unidades de Producción Agropecuaria), la enorme mayoría son de base campesina-indígena. En esas regiones está el 38 por ciento de la superficie cultivada del país. Por otro lado, en el departamento de Santa Cruz de la Sierra se ubica el 16 por ciento de las unidades productivas, que abarcan el 62 por ciento de la tierra cultivada del país.

En Uruguay desapareció el 40 por ciento de las explotaciones de menos de 20 hectáreas y el 31 por ciento de las explotaciones menores a 100 hectáreas. Mientras que aumentaron un cuatro por ciento las explotaciones de más de 2500 hectáreas. Sucedió en el periodo 2000-2011 e implicó la desaparición de 12.241 chacras.

Pablo Galeano, de las organización Redes-Amigos de la Tierra Uruguay, confirma que la causa de la desaparición de fincas es el avance del agronegocio. En paralelo existe un proceso por el cual cada vez más productores abandonaron la gestión de sus campos para arrendar a pooles (grupo de empresarios) de siembra. De este modo, quien era productor pasó a convertirse en rentista. El mismo fenómeno se dio en Argentina, Paraguay y Bolivia.

En Brasil el censo agropecuario de 2017 mostró que el número de establecimientos se redujo, con apropiación territorial por parte de los grandes propietarios. En Brasil existen 5.072.152 establecimientos agrícolas, en 350.253.329 hectáreas. En comparación con el censo de 2006 esta superficie creció en 16,5 millones de hectáreas, a pesar de la desaparición de 103.484 unidades productivas. Brasil cuenta con 3287 fincas que controlan el 47,5 por ciento de la tierra cultivada (166 millones de hectáreas).

 Avance territorial

Argentina contaba con 6,6 millones de hectáreas con soja (convencional) en 1996. Y llegó al pico máximo de 20,5 millones hectáreas de soja transgénica en 2015. El maíz pasó de 4,1 millones de hectáreas en 1996 a 6,9 millones en 2015. En Paraguay se pasó de 1,1 millones de hectáreas con soja en 1997 a 3,4 en 2018. El maíz también se multiplicó: de 356.600 hectáreas en 1997 se llegó a un millón en 2016. En Bolivia se pasó de 200.000 hectáreas con soja en 1990 a 1,2 millones en 2017. Por su parte, Uruguay pasó de 9000 hectáreas con soja en el año 2000 a 1,1 millones en 2018. A fines de la década del 90 Brasil contaba con tres millones de hectáreas declaradas. En la cosecha 2019 llegó a 36 millones de hectáreas.

El agronegocio avanzó sobre nuevas áreas, que estaban en manos de campesinos, indígenas, agricultores familiares. Zonas que eran de producción diversificada, con cuidado del monte nativo.

En Argentina los territorios campesinos indígenas más afectados por el avance transgénico están ubicados en las provincias del llamado Gran Chaco Americano: Formosa, Salta, Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe, y partes de Córdoba, San Luis, Santa Fe y Catamarca.

El informe oficial “Relevamiento y sistematización de problemas de tierras de los agricultores familiares en Argentina”, de 2013, señala un piso de 9,3 millones de hectáreas en conflicto.

En Bolivia el avance del modelo sojero se dio fundamentalmente en Santa Cruz de la Sierra. Ese departamento es desde hace tres décadas el mayor centro de la economía boliviana, donde la agroindustria es una de las actividades más importantes. Entre 1990 y 2010 la superficie cosechada se expandió más de seis veces, pasó de 143.372 hectáreas a 922.115 hectáreas.

En Paraguay se avanzó sobre los territorios campesinos e indígenas de los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú e Itapúa. Región de los pueblos Avá y Mbyá Guaraní principalmente.

En Brasil la primera fase de avance transgénico fue desde el sur hacia el oeste y el norte del país. Especialmente desde Río Grande do Sul hasta Mato Grosso, Goiás y Bahía. El proyecto actual de agronegocio, en su segunda fase, apunta a la región de «Matopiba”, 73 millones de hectáreas que incluye los estados de Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía, entre otros.

Violencia

En las últimas décadas se repitieron hechos de criminalización, violencia y represiones en todos los países donde está presente el extractivismo. La ONG internacional Global Witness realiza informes sobre el asesinato de activistas defensores de la tierra y el medio ambiente. En 2017 contabilizaron la muerte de 201 personas, la mayoría en América Latina, considerada por la ONG como la «región más peligrosa del mundo para las y los defensores» del ambiente. Sólo en Brasil se registraron ese año 57 personas.

El agronegocio avanzó con violencia: en algunos casos con paramilitares y poderes políticos y judicial cómplices, en otros con el abandono del Estado. Un caso emblemático es la llamada «Masacre de Curuguaty», en Paraguay. Es la matanza del 15 de junio de 2012, donde fueron asesinados once campesinos y seis policías, en el marco de un desalojo irregular.

La masacre ocurrió en la finca llamada Marina Kue, departamento de Curuguaty, a 300 kilómetros de Asunción, donde jueces, fiscales y policías ejecutaron un operativo irregular para expulsar a 60 campesinos que ocupaban la tierra. De acuerdo a investigaciones de organizaciones de la sociedad civil y defensoras de derechos humanos, la actuación de jueces, fiscales y la policía estuvo marcada por la irregularidad, la ilegalidad y la violación de protocolos de actuación, situación documentada en el «Informe de derechos humanos sobre el caso Marina Kue»1. Incluso se confirmaron violaciones de garantías elementales de detenidos y hasta la ejecución extrajudicial de siete campesinos.

La masacre fue utilizada por la clase propietaria del país para ejecutar un golpe de Estado parlamentario contra el entonces presidente Fernando Lugo.

Once campesinos permanecieron injustamente presos durante seis años. Hasta julio de 2018, cuando la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia revocó la condena.

La organización Base-Is explica que la criminalización en Paraguay se encuentra entre las más altas de los países de la región. Entre 2013 y 2018 se identificaron 512 campesinos y campesinas imputadas, 413 detenciones y 50 condenados2.

Un hecho histórico de violencia en Brasil sucedió el 17 de Abril de 1996, cuando 20 miembros del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) fueron asesinados por la policía militar del estado de Pará. La organización internacional Vía Campesina respondió con acciones de solidaridad y exigencia de justicia, movilizó a comunidades campesinas en todo el mundo. Y declaró el 17 de abril como el “Día Internacional de la Lucha Campesina” para mantener viva en la memoria y denunciar la criminalización.

En 2017 se contabilizaron en Brasil 28 asesinatos de personas que resisten el avance del agronegocio. Según la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT –organización referente en todo lo referido al estudio de la lucha rural–), en 2017 se contabilizaron 1124 casos de violencia contra ocupaciones y tierras campesinas. Con 118.000 familias afectadas3.

La violencia contra campesinos, indígenas y activistas socioambientales se incrementó luego del golpe de estado parlamentario con Dilma Rousseff (2016).

La deuda eterna

La Vía Campesina es el movimiento internacional que nuclea a productores familiares, campesinos, indígenas, pescadores artesanales y trabajadores de la tierra. Desde su nacimiento una de sus banderas principales fue la reforma agraria. El documento publicado en su sitio “El nuevo llamado a la reforma agraria en el siglo XXI” (de junio de 2019) hace un repaso histórico de las distintas particularidades de la lucha por la tierra en los últimos treinta años. Recuerda que el Banco Mundial y distintos gobiernos impulsaron “reformas agrarias” que tenían como fin la mercantilización de la tierra y, finalmente, la entrega de esas parcelas a grandes empresas.

También señala que un punto de inflexión se dio en 2016, en la Conferencia Internacional de la Reforma Agraria realizada en Marabá (Brasil). El documento final de ese encuentro advirtió sobre los peligros de una “creciente alianza nacional e internacional entre las industrias extractivas y la agroindustria, el capital internacional, los gobiernos y, cada vez más, los medios masivos de comunicación”.

Se concluyó que “ya no es posible crear alianzas entre los campesinos y el capital doméstico a favor de una reforma agraria clásica” (como se creía en décadas pasadas). La Vía Campesina llamó a “una reforma agraria popular, no sólo para los campesinos sin tierra” sino también para los sectores populares urbanos, “ambos son víctimas del acaparamiento de tierras y el desplazamiento provocados por el capital especulativo”. Detalló que la especulación inmobiliaria en la ciudad, los altos precios de alquileres y viviendas, son parte también de un modelo que prioriza el dinero por sobre los derechos humanos.

“La nueva propuesta es por una alianza política entre los trabajadores del campo y la ciudad (…) En el campo, éstos son los campesinos, las familias agricultoras, los trabajadores sin tierra, los pueblos originarios, los pastores, los pescadores artesanales y otros pequeños productores de alimentos. En la ciudad, éstos son los habitantes de las barriadas y las favelas, cuya población sigue aumentando como parte del rápido crecimiento de las periferias urbanas”, señala La Vía Campesina.

La reforma agraria popular no es solo entrega de tierras. Se trata de realizarla con participación protagónica de los sectores involucrados. Debe contemplar, según los movimientos campesinos, comercio justo, créditos flexibles, seguros para las cosechas, educación, infraestructura rural, acceso democrático al agua y a las semillas, entre otros aspectos. El marco global de la reforma agraria es la soberanía alimentaria, que implica el territorio para producir alimentos para el pueblo y no para producir commodities para exportación.

Este artículo es parte del proyecto Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur realizado con el apoyo de Misereor.

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#AtlasOGMConoSur | En las últimas décadas desaparecieron miles de establecimientos agropecuarios y un puñado de hacendados controla cada vez más hectáreas. Una deuda eterna: la redistribución de tierras.

#AtlasOGMConoSur | En Argentina desapareció el 41% de las explotaciones agropecuarias en treinta años (entre 1988 y 2018). Se trata de 169.000 chacras, según datos oficiales del último CNA.

#AtlasOGMConoSur | En las últimas décadas se repitieron hechos de criminalización, violencia y represiones en todos los países donde está presente el extractivismo.

#AtlasOGMConoSur | La reforma agraria popular no es solo entrega de tierras, debe contemplar, comercio justo, créditos flexibles, educación, infraestructura rural, entre otros aspectos.

Referencias:

[1] – http://codehupy.org.py/wp-content/uploads/2017/03/Informe-de-DDHH-sobre-el-caso-Marina-Kue.pdf

[2] – Abel Irala (2018). El “Delito” de la Oposición a los Agronegocios. Paraguay.

[3] –  Informe Conflicto en el Campo 2017. CPT, 2018 – www.cptnacional.org.br/publicacoes-2/destaque/4371-conflitos-no-campo-brasil-2017

http://www.biodiversidadla.org/Agencia-de-Noticias-Biodiversidadla/Mucha-tierra-en-pocas-manos

Fuente: https://rebelion.org/mucha-tierra-en-pocas-manos-2/

 

En consecuencia, la «reforma agraria integral» ante todo es anticapitalista al ir por el viraje desde la dictadura de los intereses lucrativos de oligopolios hasta la atención a necesidades e intereses populares. Confronta tanto con los gobiernos progresistas como  con los neoliberales. Requiere superar la visión sesgada del actual Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil. Si bien es correcto su análisis, le quita perspectivas de transformación radical al subrayar que incendios son "el resultado de una serie de acciones del agronegocio y de las mineras, ampliamente apoyados e incentivados por el gobierno de Bolsonaro, y que comenzaron con su elección. Después de casi dos décadas de reducción de la deforestación".

 

Quemar la Amazonía

es un crimen contra la humanidad

27 de agosto de 2019

Por Vía Campesina/MST

En los últimos días pueblos y gobiernos de todo el mundo han asistido a las consecuencias de los recientes y graves crímenes contra la selva amazónica. Las nubes de humo que se tomaron el sudeste de Brasil y, en especial, la ciudad de São Paulo, se conectan directamente con el aumento dramático de los incendios en diversas partes de la selva y zonas de transición con el Cerrado.

Es fundamental que toda la sociedad brasileña, latinoamericana y mundial sepa con claridad que este no es un fenómeno aislado. En realidad, es el resultado de una serie de acciones del agronegocio y de las mineras, ampliamente apoyados e incentivados por el gobierno de Bolsonaro, y que comenzaron con su elección. Después de casi dos décadas de reducción de la deforestación, el actual presidente y su ministro de medio ambiente, Ricardo Salles, articularon un violento discurso contra la legislación y los mecanismos de conservación ambiental brasileños, al mismo tiempo que aumentaron la persecución y criminalización de los pueblos que históricamente protegieron los biomas brasileños: pueblos indígenas y familias campesinas.

Desde el gobierno de transición, los discursos desde Brasilia atacaron el licenciamiento ambiental y el control y monitoreo del Estado sobre las actividades agropecuarias y mineras – justamente elementos que podrían haber evitado los crímenes de Mariana y Brumadinho, en Minas Gerais. Al mismo tiempo, el gobierno entregó el Servicio Forestal Brasileño a representantes ruralistas, implementó una intervención militar en el Instituto Chico Mendes (ICMBio) y prohibió las acciones de fiscalización del IBAMA, además de atacar públicamente a servidores de todas esas instituciones. El enorme recorte de recursos, impuesto por la política neoliberal al mando del ministro de finanzas, Paulo Guedes, convirtió a la situación en completamente insostenible.

Las denuncias comenzaron ya en 2018, por medio de pueblos y comunidades tradicionales de la región, que están siendo perseguidos por terratenientes y policías. Las ONG socio ambientales también están siendo criminalizadas y perseguidas por este gobierno. Por último, científicos de diversas organizaciones, universidades y hasta incluso del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE por sus siglas en portugués), internacionalmente reconocido, también denunciaron las consecuencias, y fueron recibidos con despidos y órdenes de no divulgación de datos. La respuesta de países como Noruega y Alemania a este cambio brutal en la política gubernamental fue la suspensión de las transferencias para el Fondo Amazonía, a lo que el gobierno de Bolsonaro respondió con desdén y acusaciones completamente infundadas.

Las dimensiones del crimen contra la humanidad son alarmantes. Solo en este año ya son más de 70.000 focos de incendios, 33.000 de ellos en la Amazonía, un aumento del 60% sobre la media de los últimos tres años. Solamente entre el 10 y el 11 de agosto hubo un aumento del 300%, cuando el agro negocio de la región declaró el “día del Fuego”. Imágenes de satélites también muestran un avance de la minería artesanal, no visto desde la década de 1980, principalmente en territorios indígenas.

Esas acciones, completamente apoyadas por el actual gobierno brasileño, deben ser reconocidas como crímenes contra la humanidad y daños irreparables al pueblo y a la naturaleza brasileños. En tiempos que el mundo choca con las consecuencias de los cambios climáticas, esta postura es completamente inaceptable.

Debemos también recordar que la Amazonía no es un territorio “salvaje”, sino una región mega diversa en biodiversidad y pueblos. Hace milenios, diferentes formas de convivencia en ese bioma produjeron los bienes comunes que hoy no se pueden separar de la selva. No existe la selva amazónica sin sus pueblos, ni tampoco existimos sin ella. La conservación de la Amazonía sólo es posible junto con la defensa de los territorios indígenas y tradicionales, de la agroecología y de políticas públicas de salud, cultura y educación que tengan como actores a los pueblos de la región.

Por eso, nosotros, organizaciones campesinas de La Vía Campesina, denunciamos a los verdaderos culpables de este crimen de proporciones históricas: el agro negocio y la minería, apoyados por el gobierno de Bolsonaro. Exigimos el combate inmediato a los crímenes ambientales, al mismo tiempo que exigimos la garantía de los derechos de los pueblos de la Amazonía, sus reales e históricos protectores. ¡Es vital que toda la sociedad brasileña se levante contra esta atrocidad! ¡La Amazonía es territorio de vida, de alimentos, de agua, de culturas, no de destrucción, muerte, explotación!

¡Contra el avance del capital, los pueblos en defensa de la Amazonía!

 

Fuente (del original): http://www.mst.org.br/2019/08/23/queimar-a-amazonia-e-crime-contra-a-humanidade.html

Fuente (de la traducción): https://www.brasildefato.com.br/2019/08/24/quemar-la-amzonia-es-un-crimen-contra-la-humanidad/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259799

 

 

Hoy quienes consideran a los gobiernos progresistas de antagonismo irreconciliable con los de derecha explícita se olvidan que:

 

 

Lula privatiza parte del

Amazonas para la soja

27 de junio de 2009

 

Una ley regulariza la tenencia de 67,4 millones de ha. Ambientalistas alertan por impacto de la medida.

 

Por REDACCIÓN RÍO NEGRO 

 

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sancionó una polémica ley que permitirá privatizar millones de hectáreas del Amazonas para destinarla a la producción de soja, lo que despertó fuertes críticas de los ambientalistas.

Se trata de una extensión de 67,4 millones de hectáreas (lo que equivale a las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos juntas). Cada propietario podrá disponer de hasta 1.500 hectáreas en apenas tres años.

El proyecto había sido aprobado por las dos cámaras del Congreso en medio de una intensa polémica que llegó a enfrentar a miembros del gabinete.

La ley había sido elaborada por los ministros Roberto Mangabeira Unger (Asuntos Estratégicos) y Carlos Minc (Medio Ambiente) como forma de reducir los casos de apropiación indebida y asentamientos ilegales en la Amazonia.

Al aprobar la ley en la noche del jueves, Lula apenas vetó un dispositivo (que había sido agregado en el Senado) que permitía a empresas ser beneficiarias del nuevo mecanismo.

Para la senadora Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente, la aprobación de la ley fue un enorme equívoco, aunque saludó la decisión del presidente de vetar el acceso de empresas a esos terrenos. "Habría sido una inmoralidad no vetar (el artículo específico), por lo menos creó un atenuante en un problema que ya es muy grave", dijo.

La discusión y negociación de esta ley en el Congreso provocó un enorme desgaste al ministro Minc, que llegó a trabarse en una áspera guerra de declaraciones con otros ministros, en particular Reinhold Stephanes, titular de la cartera de Agricultura.

En un entrevista llegó a calificar como "estafadores" a los legisladores que defienden el agronegocio en perjuicio de la protección ambiental.

Para Minc, la regularización de tierras en la Amazonia, "además de hacer justicia con quien vive allí hace mucho tiempo, representa una victoria de ambientalistas. Con la identificación de propietarios se establece la legalidad ambiental". La falsificación de documentos y títulos de propiedad es una de las más frecuentes formas de fraude en la región amazónica en beneficio de madereros, criadores de ganado y productores agropecuarios para apropiarse de tierras públicas.

En el último año la deforestación amazónica ascendió a 11.968 km2, en un hecho que además colabora para que Brasil sea el cuarto emisor de gases con efecto invernadero del mundo.
Fuente: https://www.rionegro.com.ar/lula-privatiza-parte-del-amazonas-para-la-soja-EBHRN1246080818159/

 

 

Hoy quienes sostienen que el capitalismo puede servir de transición atribuyen a Macri o a Bolsonaro lo que es propio del sistema mundo y se olvidan que todos los gobiernos progresistas fueron y son promotores de extractivismos. Veamos los de Lula y Dilma Rousseff imponiendo desarrollo de la IIRSA:

 

Brasil.- El proyecto de Lula para la explotación de Porto Velho choca con sus aspiraciones ecológicas

14 de diciembre de 2009

PORTO VELHO (Reuters/EP) -

El macro proyecto que el Gobierno del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva planea para la región amazónica de Porto Velho, valorado en 30.000 millones de dólares (20.481 millones de euros) y que supondrá un impulso al desarrollo económico y energético del país entre en conflicto con la lucha medio ambiental que el propio Lula abandera en la Conferencia de Copenhague.

En los próximos años se construirán represas, carreteras, gasoductos y redes de energía valoradas en más de 30.000 millones de dólares, para aprovechar las abundantes materias primas de la región y transportar sus productos agrícolas.

El buque insignia de este proyecto es la represa de San Antonio sobre el río Madeira, uno de los afluyentes del Amazonas. Con un coste total de 7.000 millones de dólares (4.777 millones de euros) abrirá el camino para una ruta comercial entre los océanos Pacífico y Atlántico, al hacer navegable una parte mayor del río, que se pondrá en marcha en 2011.

Se trata del mayor plan de desarrollo impulsado por Brasil desde la dictadura militar en el que trabajan cerca de 10.000 personas, por lo que el Gobierno lo considera "imprescindible" para mejorar la vida de los 25 millones de habitantes de la región, que se encuentran entre los más pobre de todo el país.

El Gobierno carioca quiere garantizar el suministro de energía y crear la infraestructura adecuada para dar cobertura a la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, que impulsarán un crecimiento anual de entre el 5 al 6 por ciento en los próximos años.

Sin embargo, los críticos aseguran que dicho proyecto lastra las aspiraciones de Brasil como líder regional en la lucha contra el cambio climático y proporciona una visión contradictoria de las políticas emprendidas por el Gobierno de Lula.

"Hablan de reducir la deforestación y aumentar los controles, pero invierten en estos mega proyectos. La retórica no se adecua completamente con la realidad", dijo Israel Vale, director del grupo ambientalista Kaninde en Porto Velho, capital de Rondonia.

En este sentido, los más escépticos afirman que no todos los proyectos tienen sentido desde el punto de vista económico y que hay muchas medidas para ahorrar energía que no han sido exploradas, como cambiar de calentadores de agua eléctricos a solares.

El presidente Lula ha reconocido la importancia de enfrentar el cambio climático y la enorme contribución que tiene la destrucción de la selva en las emisiones de carbono. Así, el mandatario se ha comprometido a reducir la deforestación amazónica en un 80 por ciento y a disminuir en un 40 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020.

Sin embargo, ha respaldado reiteradamente proyectos de infraestructura en la Amazonia y critica a extranjeros que dice que quieren preservar la selva como un parque, ignorando las necesidades de sus habitantes.

"Que no venga ningún 'gringo' a pedirnos mantener un amazónico muriendo de hambre bajo un árbol", dijo Lula en la ciudad amazónica de Manaos en noviembre.

El presidente afirma que el país necesita de más ayuda financiera internacional para el desarrollo sostenible en la región, algo que reafirmará en Copenhague.

REPERCUSIÓN LOCAL

Los habitantes de Porto Velho permanecen ajenos a las reivindicaciones ambientales y, pese a que serían los primeros damnificados por el deterioro de la región amazónica, defienden la importancia de estos proyectos que generan trabajo y riqueza en una zona empobrecida.

Santo Antonio Energía, el consorcio que construye y que gestionará la represa --formado por empresas brasileñas de energía y construcción, un fondo de pensiones, y por bancos domésticos y extranjeros-- ha facilitado empleo a muchos vecinos del municipio.

"La gente que quiere proteger la selva nunca ha pasado hambre ni carencias", señala Antonia Meyrilen, una madre de 27 años que se prepara para ser carpintera.

Santo Antonio Energía ha donado millones de dólares para proyectos filantrópicos, incluyendo la compra de pizarras y ordenadores para escuelas, el rescate de una vieja línea ferroviaria y la instalación de un sistema de alcantarillado en Porto Velho.

Sin embargo, cuando acabe la construcción de la represa, se acabarán la mayoría de los trabajos vinculados con el proyecto y los beneficios financieros se limitarán al pago de impuestos al erario público, aumentando el riesgo de que el auge nuevamente se convierta en caída.nos ganan, otros pierden", afirmó Irene Nascimento, de 47 años, que administra un bar y tienda de artículos de primera necesidad.

En este sentido, el director de desarrollo sostenible de la constructora aseguró que "si los residentes aquí no se mantienen alerta y definen las políticas públicas que quieren, no obtendrán mucho de esto".

Fuente: https://m.notimerica.com/sociedad/noticia-brasil-proyecto-lula-explotacion-porto-velho-choca-aspiraciones-ecologicas-2009121

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OBRA EN LA AMAZONÍA

Una represa amenaza con desplazar a 50.000 indígenas en Brasil

 

REDACCIÓN

20/08/2011

Brasilia (EFE).- Miles de personas tomaron hoy las calles de varias ciudades de Brasil en protesta por la construcción de una enorme represa en la Amazonía, que obligará a desplazar a 50.000 indígenas y campesinos, según aseguran diversos movimientos sociales.

Las mayores manifestaciones se registraron en las ciudades de Sao Paulo y Belén, capital del estado de Pará, en cuya región sur se emplazará la que será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo tras la de Itaipú, que comparten Brasil y Paraguay, y la china de Tres Gargantas.

 

"La represa de Belo Monte significa la última puñalada al corazón de la Amazonía", declaró en Belén el presidente del Consejo Indígena Misionero, Erwin Krautler, quien es además obispo de Xingu, zona en que las obras inundarán 516 kilómetros cuadrados de selva.

 

Además de Belén, donde se concentraron unas 2.000 personas, y Sao Paulo, hubo manifestaciones similares en las ciudades de Brasilia, Río de Janeiro, Fortaleza, Joao Pessoa, Recife, Salvador, Santarém, Florianópolis, Cuiabá, Manaus y Belo Horizonte.

Los participantes en las protestas entonaron consignas contra las obras y recordaron que cuentan con el respaldo de diversos organismos tanto de Brasil como del exterior, entre los que citaron la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Amnistía Internacional.

 

El proyecto de Belo Monte fue planteado en la década de los 70 por la dictadura militar que gobernaba entonces el país y reflotado en los últimos años por el Gobierno del ahora expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. También desempeñó un importante papel para que se retomara el proyecto la actual presidenta brasileña, Dilma Rousseff, quien fue una de sus promotoras como ministra de Lula y lo considera una de las iniciativas energéticas más importantes para la Amazonía.

 

La represa de Belo Monte, que deberá estar operativa en 2015, será construida con un coste de unos 10.600 millones de dólares y su capacidad de generación será de un máximo de 11.233 megavatios en las épocas de crecida del río Xingú.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20110820/54203028466/una-represa-amenaza-con-desplazar-a-50-000-indigenas-en-brasil.html

 

 

 

Hoy, después de los incendios arrasando la Amazonía, tiene una enorme vigencia: "que el dilema lo resolverá el propio pueblo amazónico boliviano, que tras cinco siglos de genocidio y explotación, está más maduro que nunca para enfrentar esta amenaza a su presente y a su futuro. El camino ya está marcado: es la alianza de lucha y resistencia en marcha con los sectores sociales brasileños de la región. Desde acá, hacemos nuestra la consigna de que "no pasarán sobre el pueblo del Madera" y nos solidarizamos con los compañeros de la Federación Campesina y la Federación de Mujeres Campesinas del Departamento de Pando que impulsan y conducen esta histórica cruzada en defensa de la naturaleza y de los pueblos de la selva que siempre han convivido con ella en respeto y armonía".

 

 

Se viene la mayor batalla de la historia

en defensa de la Amazonía boliviana
21 de julio de 2007

Por Pablo Cingolani

No a las mega represas de Lula en el río Madera

El monstruo necesita alimentarse. El desarrollismo brasileño no se detiene. La burguesía exige más y más. Sus socios trasnacionales también. El reelecto presidente Luiz Inacio Lula Da Silva concede. Hay dos nuevas mega represas en la lista de espera de los grandes negocios que sirvan para saciar la voracidad de las empresas. Y pagar deudas no claras. Se llaman Santo Antonio y Jirua. Juntas, tendrán una capacidad instalada de 6450 MW, cuatro veces más que toda la demanda energética boliviana actual. Esta vez, el río a sacrificar al altar del mercado es el Madera (Madeira en portugués), límite natural entre las dos repúblicas sudamericanas. Con sus aguas embalsadas, también se sacrificará al Norte Amazónico boliviano.

Otra vez, el error de las mega represas: la trágica experiencia de Balbina no sirvió de nada. (1) La de Tucuruí, tampoco. Aunque las víctimas de ésta última, la tomaron el 23 de mayo pasado. Pero el 24, Lula mandó al ejército para desalojarlos. (2) Les deben una indemnización por haber sido expulsados a la fuerza cuando el dictador Figuereido inauguró la represa en 1984. Les prometieron y los engañaron: nunca pagaron. Son unas 30.000 personas, la mitad de los habitantes de todo el departamento boliviano de Pando, muchos de los cuales deberán ser trasladados si las represas se construyen. Ironías del ?progreso?: hasta hoy, los relocalizados de Tucuruí viven sin energía eléctrica, mientras la usina produce 8370 MW, destinados al consorcio minero-industrial Companhia Vale do Río Doce, privatizado en 1997, la segunda empresa exportadora de Brasil, sólo detrás de Petrobrás. (3) La historia se repite como farsa.

 

 Mega proyectos = mega pobreza

Son realidades que debemos saber: Vale do Río Doce explota la sierra dos Carajás, uno de los mayores yacimientos de hierro, bauxita y manganeso del mundo. En el Núcleo Carajás viven los funcionarios de la empresa, ?un verdadero enclave del Primer Mundo en el medio de la Amazonía?, como denuncian los propios brasileros e incluso el New York Times. (4)

Guardias de seguridad custodian el feudo donde viven 5000 personas en 1274 casas sin muros exteriores, siguiendo el mismo patrón arquitectónico de los suburbios de las ciudades norteamericanas. Adentro hay cines, clubes deportivos y refinados restaurantes. Cualquier parecido con las villas mineras del magnate

del estaño Patiño que describe Augusto Céspedes en El metal del diablo no es ninguna casualidad: es lo mismo. La dirigencia social brasileña va al grano y lo considera sencillamente “apartheid”. Afuera, sobreviven como pueden, unas 140.000 personas (llegan 50 nuevas familias cada semana) soñando con tener un trabajo dentro de la compañía.

Mega represas, mega complejos minero-industriales, zonas francas: antes todo era selva, hoy son un baluarte del capitalismo salvaje. Las represas del Madera, abasteciendo de energía a los estados de Rondonia (donde se levantarían las usinas) y Matto Grosso, servirán para sustentar el definitivo holocausto para los bosques de la región que trae aparejado el cultivo de la soya sumada ahora la expectativa de ganancias millonarias que generará la producción de biocombustibles.

Los científicos calculan que con el actual ritmo de deforestación (es decir, sin biodiesel), en dos décadas, el 60 por ciento de la selva amazónica brasileña (6 millones de km2) se degradará irreversiblemente. Entre 2000 y 2005, Brasil perdió 130.000 km2 de selva (Igual a la superficie que posee el Departamento de La Paz).

Blairo Maggi, “el rey de la soya”, el mayor productor de soya del planeta, es, a la vez, gobernador del estado de Matto Grosso. Depredación de la naturaleza, acoso, etnocidio y genocidio de los pueblos indígenas, poder político y poder económico van de la mano.

Si no es soya, serán las vacas: Brasil es el mayor exportador de carne de res del planeta. Los bovinos introducidos en la Amazonía son la materia prima de las hamburguesas que se venden en Mac Donald´s. Por oponerse al crecimiento de las ?fazendas? ganaderas, en 1988 fue asesinado Chico Mendes, el extractor de caucho (siringueiro) cuya lucha en defensa de la floresta popularizó la ecología en el mundo.

El 2005, una monja de 73 años, nacida y criada en Ohio, fue acribillada por dos pistoleros cuando trataba de impedir que la deforestación siguiese. Se llamaba Dorothy Stang, una de las casi 800 víctimas de los conflictos agrarios en Pará, desde que se instauró la democracia en Brasil. La guerra no aparece en la portada de los periódicos y la fiebre de destrucción del planeta parece no cejar: el 9 de julio pasado, el Instituto Brasileño del Medio Ambiente (IBAMA) concedió la licencia ambiental previa para la construcción de las dos represas en el Madera, con 33 “condiciones”.

Al conocer la noticia, el ex obrero metalúrgico Lula Da Silva exclamó que estaba ?feliz? porque consiguió el permiso que Marina Silva, ex siringuiera, criada a la sombra del malogrado Chico, ahora Ministra del medio ambiente, calificó como ?consistente?, para explicar la demora en ser otorgado, según la agencia AFP. Todo un show, con olor a metano. Lula no tuvo empacho en explicar su inexplicable felicidad: ?Si se quiere respetar el medio ambiente o estar de acuerdo con la ley, siempre habrá demoras?. El movimiento social brasileño sospecha que una licencia así está llena de arreglos y que precariza los derechos de la población y su medio ambiente. Ni hablar de las comunidades bolivianas?

 La Amazonía boliviana en la encrucijada

¿Qué tenemos que ver nosotros con las cuestionadas represas, con toda esta historia negra? Lo peor: los daños y las injusticias que la construcción de las mismas traerían aparejadas, los sufriríamos también en Bolivia, dado el carácter internacional del río, y la magnitud de las obras.

El conjunto de los movimientos sociales del Norte Amazónico boliviano, en unidad con los movimientos sociales de la otra banda del río, ya se manifestó en contra de la intención del gobernante brasileño. La declaración es contundente: No pasarán sobre el pueblo del Madera. (5)

Las represas de Lula son todo un desafío para el gobierno boliviano que encabeza el presidente Evo Morales Ayma, el primer indígena en asumir la primera magistratura del país. Hasta ahora, a través de su canciller, David Choquehuanca, ha mantenido una posición cauta con relación a su colosal vecino, una de las cinco potencias

industriales del mundo: no habrá consentimiento boliviano para el inicio de las obras, si antes no se realizan estudios de impacto ambiental en la propia Bolivia. Pero ya se conocen aquí, los motivos de Lula para no respetar las decisiones soberanas de Bolivia, el país más pobre y vulnerable de Sudamérica. (6) Basta ver las negociaciones por el precio del gas.

Por ello, la necesidad que la sociedad y la opinión pública bolivianas tomen conciencia de la gravedad del asunto y se pronuncien de manera solidaria con las organizaciones amazónicas es imperiosa, más tomando en cuenta las intenciones proclamadas por Evo y otras autoridades de su gobierno de impulsar un desarrollo no destructivo de la Amazonía boliviana, una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo entero. Las represas del Madera serían el principio del fin de esas intenciones. Por eso, el gobierno debería pronunciarse, lisa y llanamente, contra la construcción de esos engendros, condenados por la historia y el imperativo moral de defender los recursos naturales y la justicia social.

Por otra parte, el futuro que nos depararían las represas del Madera y el modelo de desarrollo que representan y sostienen, ya los conocemos. El modelo soyero en Bolivia ya hace años que hace estragos en el Oriente del país, donde también los pueblos indígenas son vulnerados y agraviados. (7)

La Amazonía boliviana sigue sana. A pesar de los intentos irracionales de empresarios brasileros asociados al poder político local, como el representado por el actual Prefecto derechista Leopoldo Fernández que gobierna el Departamento de Pando, de convertirla en un artificial campo de pastoreo de ganado, el Norte Amazónico de Bolivia ha resistido los embates de los depredadores. Es todavía un territorio donde es posible planificar e implementar una estrategia de desarrollo diferente. Pero si se pierde la batalla del Madera, quedará poco lugar para soñar. La Amazonía boliviana será un apéndice más del modelo exportador de materias primas del centro oeste brasileño y las consecuencias ambientales, sociales y culturales serán impredecibles.

Por el cambio climático, el mundo tendría mucho que decir en esta encrucijada histórica pero el mundo, ya lo sabemos, está dominado por los mismos intereses y visión que impulsan la construcción de las represas. Detrás de esas murallas que pretenden atajar al río, están los bancos multilaterales y los gobiernos extra continentales que hacen negocios con la biodiversidad amazónica o la carne o la soya, lo mismo da.

Para quien escribe, el dilema lo resolverá el propio pueblo amazónico boliviano, que tras cinco siglos de genocidio y explotación, está más maduro que nunca para enfrentar esta amenaza a su presente y a su futuro. El camino ya está marcado: es la alianza de lucha y resistencia en marcha con los sectores sociales brasileños de la región. Desde acá, hacemos nuestra la consigna de que "no pasarán sobre el pueblo del Madera" y nos solidarizamos con los compañeros de la Federación Campesina y la Federación de Mujeres Campesinas del Departamento de Pando que impulsan y conducen esta histórica cruzada en defensa de la naturaleza y de los pueblos de la selva que siempre han convivido con ella en respeto y armonía.

La Paz, 12 de julio de 2007

  Notas

(1) “Balbina es un monumento a la incompetencia técnica y administrativa y, desde el punto de vista socio-ambiental, esta obra no resiste ninguna crítica. Es un absurdo, simplemente. Para una potencia instalada de 250 MW (jamás alcanzada), se provocó el inundamiento de cerca de 2,346 km2, probablemente el mayor índice mundial de tierras anegadas contra mega watts producidos?. En: Silvio Coelho dos Santos, Presas y cuestiones socio-ambientales en el Brasil, ALTERIDADES, 1992, 2 (4): Págs. 31-37, tomado de Internet. Coelho dos Santos era presidente de la Asociación Brasileña de Antropología. Balbina fue construida entre 1981 y 1988, a 140 kilómetros de Manaus, para abastecer la zona franca e industrial de la ciudad, la que algunos bolivianos siguen considerando como “un modelo de desarrollo amazónico”. La instalación de Balbina obligó a la relocalización de dos aldeas Waimiri-Atroari y alcanzó áreas de tránsito (y uso) de los sub-grupos aislados Piriutiti y Tiquirié, y, quizá, de los Karafawyana. La obra no sólo no resolvió el aprovisionamiento energético para Manaus sino que debe ser constantemente reparada ya que las turbinas se oxidan, producto de la mala calidad de las aguas, efecto de la inundación de extensas áreas forestales.

(2) Ver: Brasil: El ejército asalta Tucuruí. LULA ORDENA A LOS SOLDADOS ACABAR CON LA PROTESTAS CAMPESINAS EN LA GRAN CENTRAL HIDROELÉCTRICA. 25/05/2007. En: http://pepitorias.blogspot.com/2007/05/brasilel-ejrcito-asalta-tucuru.html y muchos otros sitios de Internet.

(3) Vale do Río Doce fue fundada por el presidente nacionalista Getulio Vargas en 1942 y privatizada en 1997 por el ex marxista Fernando Henrique Cardozo. En 2006, CVRD compró la compañía minera Inco de Canadá, por cerca de 20 billones de dólares, convirtiéndose en la segunda empresa minera más grande del mundo. Ver: Vale compra Inco e vira segunda maior mineradora do mundo en Folha de San Pablo on line, 24/10/2006

http://www1.folha.uol.com.br/folha/dinheiro/ult91u111871.shtml. Para más información ver en Wikipedia y en la página web de la empresa: http://www.cvrd.com.br/

(4) Ver: Parauapebas: entre o céu e o inferno, 2/01/2007. En: http://www.reporterbrasil.com.br/exibe.php?id=831. Ver: Larry Rohter: TUCURUÍ JOURNAL. Drowned, Not Downed, Trees in the Amazon Get Nasty, New York Times, 7 de septiembre de 2004, en: http://www.nytimes.com/2004/09/07/international/americas/07amazon.h

tml?ex=1252296000&en=342828e3a22c2a65&ei=5090&partner=rssuserl

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(5) Para leer la Declaración del Movimiento Social en Defensa de la Cuenca del Madera y de la Región Amazónica, dada en Porto Velho, el 5 de marzo de 2007, ver en http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=26807. Es un texto muy notable que, por su claridad y dureza, explora una vertiente poco abrevada dentro del imaginario amazónico democrático boliviano.

(6) Itaipú, la mayor represa del mundo, es un emprendimiento binacional, entre Brasil y Paraguay. Las consecuencias negativas que trajo aparejadas hasta el presente para el socio menor deberían ser tomadas en cuenta por Bolivia.

(7) Basta ver la última denuncia efectuada por el gobierno contra el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branco Marinkovich, por la apropiación ilegal de la Laguna Corazón, territorio ancestral y mítico del pueblo Guarayo que habita en la Chiquitanía boliviana.

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Fuente: https://wrm.org.uy/es/otra-informacion-relevante/se-viene-la-mayor-batalla-de-la-historia-en-defensa-de-la-amazonia-boliviana/

 

 

 Alternativas emancipatorias

 

Cuando hablamos de conciliación de clases nos referimos a que se promueva la expansión de los extractivismos. Es decir, los progresistas mintiendo ir contra la pobreza gestionaron la destrucción de ecosistemas y comunidades, el envenenamiento de la naturaleza y de los pueblos e individuos, la quita y el agotamiento de bienes comunes naturales y la extensa exclusión social.

 

El modelo agroindustrial y

los incendios amazónicos

26 de agosto de 2019

 

Por Acción Ecológica

    

Los múltiples incendios que azotan a la Amazonia y otros biomas como el Chaco y el Pantanal en Brasil, Bolivia y Paraguay, son un síntoma de los graves problemas generados por el sistema agrícola-industrial que se ha impuesto en esta región de América del Sur, y que forma parte del entramado en el que se sustenta el capitalismo agroalimentario mundial.

La Amazonía brasileña ha sido escenario de incendios de magnitud desde hace muchos años. Por ejemplo, durante el año 2016, que fue especialmente seco, se vivió una gran cantidad de incendios en esa región… pero en el 2019 no ha habido sequías.

Aunque las razones para que se produzcan estos incendios, son complejas y multicausales, la expansión del agronegocio agravada por el cambio climático, es una de las causas principales. Esta situación ha empeorado con las políticas establecidas por el presidente de Brasil, quien desde su campaña electoral mostró un desconocimiento de las problemáticas ambientales y sociales de la Amazonía. Jair Bolsonaro ha otorgado patentes de corso a los grandes terratenientes y empresarios del sector agropecuario, para transformar la selva en grandes zonas de pastoreo y de plantaciones comerciales tiene. Con el nuevo presidente de Brasil ha aumentado la ocupación ilegal de tierras amazónicas y la deforestación se ha incrementado en un 273%, lo cual permite especular con ellas y venderlas o ampliar la frontera agroindustrial (pastos, palma, soya principalmente).

Dentro de este modelo hay que destacar la industria ganadera que se ha desarrollado en la zona que ahora arde. La industria de la carne es la responsable del 14% de la deforestación global anual en Brasil, con porcentajes similares en Paraguay. Los reyes de la carne son brasileros, y la empresa JBS-Friboi es la mayor productora y exportadora de carne del mundo, siendo China su principal cliente. Esta empresa controla el 10% de la producción de carne vacuna del mundo, además de carne porcina, ovina y de pollo, y procesamiento de cueros. Se le ha asociado con el pago de coimas a políticos, y cada día tienen más poder con Jair Bolsonaro.

JBS-Friboi ha sido acusada de comprar ganado criado en tierras amazónicas deforestadas para el pastoreo, mediante quema u otros métodos cuestionados. La llegada de Bolsonaro al poder, y su apoyo a la agroindustria por encima de la protección ambiental, disparó el poder de JBS. Este grupo puso a la Ministra de Agricultura, Tereza Cristina Dias, conocida como “musa del veneno”, por su apoyo a los agrotóxicos, fue acusada de eximir de impuestos y hacer negocios personales con JBS. Mientras su poder y ganancias crecen, el mundo mira aterrado como la Amazonía arde.

A esta situación hay que sumar los monocultivos de soya transgénica, que obedecen a un modelo diseñado sólo para grandes extensiones de tierra y que, por lo mismo, ha generado acaparamiento de tierras y deforestación en los países donde se han expandido. Tres de estos países enfrentan ahora incendios masivos: Brasil, Bolivia y Paraguay. El ex ministro de Agricultura Blairo Maggi, conocido como “el rey de la soja” y el mayor productor y exportador de la oleaginosa, dijo que temía un boicot a productos brasileños (más no por la destrucción de la selva).

También en Paraguay la deforestación ha venido de la mano de la expansión de la soya transgénica y la ganadería, a lo que se suman procesos de criminalización de las comunidades y organizaciones que defienden sus territorios frente a la expansión de este modelo, y que ahora son las principales víctimas de los incendios. Hace pocos días, la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas llamó la atención a Paraguay por problemas de violación de varios derechos asociados a fumigaciones con agroquímicos y el consiguiente envenenamiento de los pueblos, incluidos los niños, y por la contaminación del agua, el suelo y los alimentos asociados con el agronegocio soyero y ganadero.

Mientras tanto en Bolivia, el gobierno de Evo Morales autorizó aumentar la producción de soya transgénica para biodiésel. De acuerdo al Ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, la frontera agrícola se debería aumentar en unas 250 mil hectáreas, y que el país podría ampliar su frontera agrícola hasta cuatro millones de hectáreas de soya. Esto es muy significativo, tomando en cuenta que, de acuerdo al Censo Agropecuario, el área total sembrada en el país es de 2.760.238,6 hectáreas, de las cuáles el 60,8%, se cultivan en Santa Cruz. La ampliación de 250 mil ha significará ampliar la frontera agrícola en un 10%, lo que ocurrirá posiblemente sobre bosques amazónicos cruceños.

El agronegocio amazónico / chaqueño forma parte del negocio agroalimentario global. Gran parte de la soya producida en esta región, termina en las granjas avícolas chinas (que ahora es el primer productor mundial de pollos, con un alto porcentaje destinado a la exportación). En un contexto de guerra económica entre China y Estados Unidos, las relaciones entre el Cono Sur y China se incrementan.

Por su lado, la industria de engorde y cría de cerdos y aves en corral en toda Europa dependen en gran parte de la soya sudamericana. Se prevé que estos problemas podrían intensificarse con la firma del Tratado de Libre Comercio Mercosur / Unión Europea, porque el flujo de mercancías desde el Cono Sur (en su concepción más amplia incluye Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y los estados más al sur de Brasil) a Europa se acelerará.

Las redes sociales dan cuenta de esta preocupación. Se ha dado el salto de “rezar por la amazonia” #PlayForAmazonia a “actúa por la Amazonia” #ActForAmazonia, y las organizaciones sociales, grupos de jóvenes y de mujeres también plantean que no es el fuego lo que destruye la Amazonía, sino el capitalismo.

El viernes pasado, cientos de miles de personas en todo el mundo se dieron cita frente a las Embajadas de Brasil, para reclamar por la indolencia del gobierno brasilero frente esta catástrofe ambiental que nos afecta a todos.

En el caso del Ecuador, llamaron la atención además al gobierno ecuatoriano por el avance petrolero sobre el Parque Nacional Yasuní, por la minería en Kimsacocha y Tundayme en la Cordillera del Cóndor, por la deforestación en el Chocó-Andino ecuatoriano, y por los muchos otros lugares de sacrificio que hay en el país.

Acción Ecológica 

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/El-modelo-agroindustrial-y-los-incendios-amazonicos

 

En consecuencia,  si la «reforma agraria integral» es arraigo-base y motor del cambio radical tanto en el régimen de propiedad como en el modo de producción-reproducción social. Requiere enfocar la Amazonía, El Impenetrable y otros biomas que definen las condiciones de vida del presente y del futuro de países y hasta del planeta.

 

 

Perú: Miguelina Acosta, Mariategui y el olvido de la Amazonía
10 de marzo de 2020

Hugo Cabieses Cubas
08/03/2020

En homenaje al Día Internacional de la Mujer 2020, escribo nuevamente sobre cómo José Carlos Mariátegui, el gran socialista peruano, escribió poco sobre la Amazonía, una enorme tarea que le asignó el Amauta a una gran mujer amazónica, Miguelina Acosta Cárdenas, nacida en Yurimaguas en 1887, hija de padres caucheros[1]. Desde Mariátegui y mucho antes, el Perú ha estado y está de espaldas a la Amazonía y sus bosques que son fuentes de agua, pulmón y riñón del planeta, además de contener una enorme biodiversidad, constituyéndose así como sostiene Roger Rumrrill, en la última renta estratégica del Perú en el siglo XXI[2], con la finalidad de impulsar una propuesta de desarrollo sostenible con los indios a la cabeza[3]. El Perú aún está de espaldas a la región Andino-Amazónica, claro está, para impulsar políticas en su defensa, pero el Estado colonial y depredador que tenemos, con sus gobiernos y políticos, no está de espaldas para señalar que es una “selva sin gente”, que se debe mercantilizar y por tanto depredar sus recursos, en especial los bosques.

Miguelina Acosta: jurista de polendas

Fue una de las primeras mujeres peruanas que tuvo una completa formación universitaria y, a través de su intensa labor periodística y su militancia social, desempeñó un papel clave en el incipiente movimiento de mujeres peruano en la primera mitad del siglo XX, abogando – junto a otras mujeres destacables – por los derechos de la mujer, las preocupaciones de la clase obrera y de los grupos indígenas del Perú[4]. Los padres de Miguelina, Miguel Acosta Sánchez y Grimanesa Cárdenas Montalván, pertenecientes al grupo de terratenientes caucheros de la Amazonía favorecidos por el boom de esta materia prima, desearon para ella una educación sofisticada que la preparase “como ama de casa a la vez administradora de las riquezas generadas por la explotación del caucho y los indios”. Es así que enviaron a Miguelina a Europa para estudios básicos y secundarios, como se acostumbraba con los hijos de los grupos rentistas amazónicos. Miguelina estudió en Francia, Suiza y Alemania, tras lo cual regresó al Perú, en el período en que la explotación cauchera había desaparecido por el descubrimiento del sustituto sintético que ahora conocemos. Al regresar a su pueblo natal, Miguelina fundó allí el primer colegio local de mujeres, trabajando como profesora hasta su traslado a Lima para estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Durante sus estudios universitarios, Miguelina estuvo interesada en diferentes grupos de activistas sociales y políticos, entre los cuales destacó su vinculación con la “Asociación Pro-Indígena“, institución fundada en 1909 Pedro Zulen y Dora Mayer. En 1914, Miguelina empezó a contribuir con el incipiente movimiento de mujeres peruano. Fue elegida como parte de la Junta Directiva de la organización feminista “Evolución Femenina“, fundada en ese mismo año y, dentro de esta organización, Miguelina demandó para las mujeres tanto mejores oportunidades de educación como también los mismos derechos civiles y políticos que los varones.

Miguelina periodista y luchadora

En 1917-1920, Miguelina dirigió junto con Dora Mayer el semanario independiente “La Crítica” y allí publicó numerosos artículos firmados con los seudónimos “Maac” y “Emedosa”. Los artículos de “La Crítica” abordaron temas relacionados al movimiento de mujeres en el Perú y el extranjero, la reforma universitaria de 1919 y la defensa de los derechos de los indígenas y los obreros. Destacan los artículos de Miguelina referidos a la formación de las mujeres, sosteniendo que la sociedad debería brindarles una buena educación, pues “bien formadas se encontrarían en mejores condiciones para desempeñar adecuadamente su papel de madres de familia”.

Después de la Primera Guerra Mundial, el Perú se vio enfrentado a una grave crisis económica causada por la creciente carencia de alimentos básicos y la consecuente alza de los precios de las subsistencias. Motivada por el contexto, “La Crítica” dedicó casi todos los artículos a la situación económica del país, destacando aquellos escritos por Miguelina por su agudeza analítica y el compromiso que expresaban con los sectores más afectados. En abril de 1919 surgió en Lima el “Comité Pro-Abaratamiento de las Subsistencias”, que movilizó aproximadamente 30 mil obreros, reclamando la reducción de los precios alimenticios, del alquiler y demandó al gobierno que obligara a los latifundistas a producir para el abastecimiento interno y no sólo para la exportación.

Al mes siguiente, motivado por la presencia de la mujer en las jornadas de lucha, en una asamblea de ese Comité, Miguelina expuso lúcidamente su opinión sobre la crisis económica, siendo luego elegida como presidenta del Comité Femenino, asumiendo la tarea de organizar para el 25 de mayo de 1919 una manifestación de mujeres contra el hambre. Un día antes de realizar la manifestación, mujeres pertenecientes a delegaciones de distintos sectores sociales se reunieron en la casa de Miguelina, respondiendo a la convocatoria que se hizo en el diario limeño El Tiempo. Aunque la manifestación fue prohibida por las autoridades municipales, hombres y mujeres se reunieron en la tarde del 25 de mayo en el Parque Neptuno en el centro de Lima para realizar el llamado “Meeting del Hambre Femenino”. El grupo de entre 2000 y 5000 personas, fue liderado por Miguelina y algunas otras coordinadoras, llevando pancartas con “¡Abajo la burguesía!”, “¡Queremos pan!”, “¡Abajo los capitalistas y los acaparadores!” y “¡Viva la organización femenina!”.

Se produjeron enfrentamientos violentos entre las fuerzas del orden y los participantes, quienes se defendieron con piedras contra los ataques. A pesar de las represiones, una parte del grupo logró entrar a la Plaza Mayor, donde se produjeron nuevos enfrentamientos entre policías y manifestantes, dejando a numerosos heridos. Ninguno de estos incidentes imprevistos pudo impedir la realización del “Meeting del Hambre Femenino“, en el cual las mujeres fueron protagonistas y expusieron su descontento con la situación económica del país. El 26 de mayo el Comité mencionado decidió lanzar una queja por el maltrato que habían sufrido los participantes de la manifestación del día anterior, solicitando la destitución del Jefe de Policía, quien respondió con el apresamiento del secretario general y varios de los miembros de la organización. Ante ello, el Comité proclamó una huelga general que paralizó por 4 días la vida económica de Lima y del puerto del Callao.

Miguelina propositiva

En julio de 1920, Miguelina recibió su título de bachiller en Jurisprudencia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Dos meses después, “La Crítica” publicó su tesis titulada “Nuestra institución del matrimonio rebaja la condición jurídica y social de la mujer“, en la cual Miguelina expresó el profundo compromiso que tuvo con la defensa de los derechos de las mujeres. En su tesis criticó la definición del matrimonio formulada en el Código Civil de 1851 en el mismo sentido que fuese discutida por el grupo de intelectuales feministas de “Evolución Femenina”, porque dentro de él prevalecían la patria potestad y tutelaje masculinos sobre la mujer, agregando tres observaciones importantes.

La primera sobre la contradicción existente entre la necesidad de la autorización del esposo para declarar en los juicios y la no obligatoriedad de ella en caso de ser encausada criminalmente. Miguelina sostuvo que, si la mujer no fuese capaz de ejercer sus derechos en juicio, entonces también necesitaría ser representada por su marido en el caso de ser acusada. La segunda sobre el impedimento de la mujer para desarrollar actividades económicas sin la autorización de sus esposos, sosteniendo que si estos derechos habían sido ejercidos durante la soltería y no deberían ser alienables por el sólo hecho del matrimonio. Finalmente, señaló que los artículos relacionados a esta definición no valoraban a la mujer como entidad jurídica, le robaban la libertad de acción y no obligaban a los hombres de una actitud de obediencia recíproca con las esposas.

Después de su graduación, Miguelina no dejó de participar en las actividades sociales de Lima que pretendieron mejorar la condición de obreros, indios y mujeres. De entre ellas destaca especialmente su participación en la “Segunda Conferencia Panamericana de Mujeres” en diciembre de 1924. Allí expuso su idea de crear un sistema de maestros rurales ambulantes, cuyo fin era mejorar la educación de los indígenas para transformarlos en ciudadanos conscientes y responsables, capaces de ejercer sus derechos y obligaciones y con anhelos culturales y progresistas. Estos maestros rurales ante todo debían enseñar a los indios cómo usar las materias primas de cada región, cómo construir viviendas higiénicas, cómo hacer uso de los artículos alimenticios locales y cómo aplicar las plantas medicinales para combatir las enfermedades.

La participación de Miguelina en el círculo de intelectuales, obreros e indios que había surgido alrededor de Mariátegui entre los años 1923 y 1930 motivó la publicación de esta exposición en febrero de 1928 en la revista vanguardista “Amauta”. Los últimos años de su vida, Miguelina vivió en el Callao y falleció en 1938, siendo enterrada en el cementerio Baquíjano y Carrillo del Callao.

Miguelina Amazónica y José Carlos Mariátegui

Hija de cauchero, anarquista, expositora militante de la Universidad Popular Gonzáles Prada, gran amiga de Dora Mayer y Pedro Zulen, fue presidente de la Federación de Universitarias Peruanas en 1919 y fue la primera abogada graduada en 1920 en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Políticas de la UNMSM con la tesis “Nuestra institución del matrimonio rebaja la condición jurídica social de la mujer”. Obtuvo el grado de doctora con la tesis: “Reformas necesarias del código civil común peruano tendientes a hacer efectiva la igualdad civil y jurídica del hombre y la mujer”. Para una reseña biográfica ver el escrito de Elizabeth Caviedes Torres, la historiadora de la UNMSM quien es la que más ha investigado sobre este importante personaje de nuestra historia[5].

Gracias al dato que me proporcionara Roger Rumrrill hace una década[6], conocí que la jurista Miguelina Aurora Acosta Cárdenas, fue la inteligente y diligente informante de José Carlos Mariátegui sobre la Amazonía. Doña Miguelina hizo precisiones a propósito de la región Loreto, que menciona el Amauta en el capítulo “Regionalismo y Centralismo” en sus “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana” (2da. Edición de 1934). Mariátegui reconoce los aportes de Miguelina cuando escribe: “A este respecto es imposible no declararse de acuerdo con la doctora Acosta Cárdenas, a quien toca, sin duda, concurrir al esclarecimiento de la realidad peruana con un estudio completo de la sociología de Loreto”. Dicho sea de paso, tarea encargada por José Carlos a Miguelina, que cumplió sólo en parte ya que falleció en 1933 a los 45 años.

Además de todas las luchas sociales e intelectuales en las que participó en defensa de los derechos de las mujeres y los indios, Miguelina dejó su huella amazónica, analítica y protestona en los escritos de Mariátegui, quien escribió lo siguiente hace 70 años: “Puede decirse que la montaña, o mejor dicho la floresta, es un dominio colonial del Estado peruano”. La jurista Acosta dejó su huella amazónica en “El problema de las razas en América Latina”, texto de corta-aguas y de ruptura con la III Internacional redactado por José Carlos Mariátegui a caballo con el doctor Hugo Pesce Pescetto, presentado a la 1ra Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires en 1929, con respecto a lo que llaman “la región boscosa del oriente”.

(Entre paréntesis, el doctor Hugo Pesce fue un médico e investigador de la lepra y la malaria, fundador del Partido Socialista del Perú junto con José Carlos Mariátegui, el mismo que 24 años después acogiera a Ernesto Che Guevara en el Perú y lo recomendara para viajar al leprosorio de San Pablo en Loreto. El Doctor Pesce dejó una importante huella en el Che, expresada en la dedicatoria al enviarle un ejemplar de su libro “La Guerra de Guerrillas”: «Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizás, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre, pero encaminado a fines más armoniosos con las necesidades de América»[7]).

El texto presentado en Buenos Aires dice: “En la montaña o floresta, la agricultura es todavía muy incipiente. Se emplea los mismos sistemas de ´enganche´ de braceros de la Sierra; y en cierta medida se usa los servicios de las tribus salvajes familiarizadas con los blancos. Pero la Montaña tiene, en cuento a régimen de trabajo, una tradición mucho más sombría. En la explotación del caucho, cuando este producto tenía alto precio, se aplicaron los más bárbaros y criminales procedimientos esclavistas. Los crímenes del Putumayo, sensacionalmente denunciados por la prensa extranjera, constituyen la página más negra de la historia de los ´caucheros´. Se alega que mucho se exageró y fantaseó en el extranjero alrededor de estos crímenes, y aún que medió en el origen del escándalo una tentativa de chantaje, pero la verdad está perfectamente documentada por las investigaciones y testimonios de funcionarios de la justicia peruana como el juez Valcárcel y el fiscal Paredes, que comprobaron los métodos esclavistas y sanguinarios de los capataces de la casa Arana. Y no hace tres años, un funcionario ejemplar, el doctor Chuquihuanca Ayulo, gran defensor de la raza indígena – indígena él mismo – fue exonerado de sus funciones de fiscal del departamento de Madre de Dios a consecuencia de su denuncia de los métodos esclavistas de la más poderosa empresa de esa región”.

Sólo Miguelina Acosta pudo haber proporcionado a José Carlos Mariátegui y Hugo Pesce una información tan precisa sobre los sucesos del Putumayo y las tropelías del huaracino Carlos Fermín Fitzcarrald y el vasco Bernardino Perdiz en el Manu de Madre de Dios, denunciadas por el fiscal mencionado.

Es conocido que José Carlos Mariátegui actuó y escribió principalmente sobre la problemática social e indígena de la costa y la sierra del Perú, casi ignorando el 70% del territorio nacional: la región andino-amazónica. En muy pocos escritos menciona a la selva amazónica y se refiere a ella como “la montaña”. Esto en un momento histórico en el que 355,000 km2 de nuestra Amazonía habían sido perdidos y/o donados a Brasil y Bolivia como resultado de la “guerra del Acre” de 1899-1903, cuando el boom cauchero cometía genocidio con más de 50,000 nativos amazónicos en el norte con Julio César Arana y en el sur con Carlos Fermín Fitzcarrald, cuando el caucho era el principal rubro de exportación del país, cuando sonaban vientos autonómicos en Loreto desde 1920 por la futura pérdida de 403,000 km2 frente a Colombia que se produjo en 1933 y cuando las grandes potencias como Estados Unidos e Inglaterra ya le habían puesto el ojo a nuestros recursos de esa vasta región.

Sobre el interés de los Estados Unidos en anexarse la cuenca amazónica desde mediados del siglo XIX, rinde cuenta con todo detalle la historiadora Mariana Mould de Pease en la introducción del informe elaborado por los marinos estadounidense Lewis Herdon y Lardner Gibbon[8] que, por encargo del Director del Observatorio Naval de Washington el teniente Matthew Fontaine Maury, habían realizado una expedición dizque científica y comercial al Amazonas entre 1851 y 1853.

La historiadora escribe: “Las exploraciones de Herdon y Gibbon estaban enmarcadas dentro de este amplio proyecto nacional que en la mente del sureño M. F. Maury significaba ligar la cuenca del Missisipi con su similar del Amazonas”. Pero Mariana Mould nos reporta algo más: “El planteamiento de Maury respecto a la región amazónica, entonces, es parte del expansionismo económico, científico y cultural estadounidense, que se sustentaba en el siglo XIX en principios tales como la voluntad del Ser Supremo para integrar el género humano, antes que sobre la noción de que se trataba de un espacio vacío, que este mismo Ser Supremo les concedía”. A pesar de todas estas movidas amazónicas nacionales y tensiones geopolíticas internacionales de su época, es muy poco lo que escribió Mariátegui sobre esta “escena contemporánea” en lo interno y lo internacional.

La izquierda de espaldas a la Amazonía

En este contexto de debates, luchas y tareas inconclusas, lamentablemente un mínimo análisis de las propuestas programáticas de los partidos políticos en el Perú, de sus planes de trabajo y acciones – incluso y sobre todo de los de “izquierda” -, nos lleva a concluir que ninguno de ellos ha formulado propuestas para la Amazonía que partan de los pueblos andino-amazónicos. Este hecho revela lo siguiente:

Que no sólo el Estado peruano desde siempre sino también la clase política y los partidos centralizados en Lima han vivido a espaldas de la realidad amazónica.
Que la clase política peruana por ignorancia o por no tener visión de futuro, no ha sido capaz de entender y valorar las potencialidades amazónicas.
Que ésta invisibilidad de la realidad amazónica no ha cambiado en el siglo XXI, pese a que, como sostiene Roger Rumrrill, la Amazonía peruana es hoy en día la renta estratégica del Perú en el siglo XXI.
Que esta desconexión e incomprensión entre la realidad amazónica y los partidos políticos se explica asimismo porque en la Amazonía Peruana no existe una clase política, empresarial y un tejido institucional que haya podido imponer a nivel nacional una visión, un imaginario, una percepción y una agenda amazónica.

Considero que la izquierda actualmente en Perú y Nuestra América, demasiadas veces hemos estado y estamos de espaldas, antes y después de asumir el gobierno nacional o local, a los derechos de los pueblos indígenas, de los trabajadores, de los hombres, mujeres y jóvenes que luchan por sus territorios en defensa de sus recursos naturales, principalmente en la Amazonía, la Orinoquía y las selvas tropicales centroamericanas.

Mariátegui analizó, escribió y actuó principalmente sobre la problemática social e indígena de la costa y la sierra del Perú, pero casi ignoró al 70% del territorio nacional: la Región Andino-Amazónica. Lamentablemente los mariateguistas de ahora no hemos cumplido con una tarea que aún está pendiente: considerar los derechos territoriales de los pueblos indígenas de la región Andino-Amazónica como parte de la solución a nuestros múltiples y complejos problemas, como una posibilidad de otra racionalidad socio-cultural, productiva y de protección de los derechos de la naturaleza para el presente y el futuro nuestro y de la humanidad.

Mariátegui se rindió ante los argumentos de Miguelina: “Quiero considerar con la más amplia justicia las observaciones de Miguelina Acosta. Una de éstas, la esencial, es que de la sociología de la montaña se sabe muy poco. El peruano de la costa, como el de la sierra, ignora al de la montaña. En la montaña, o más propiamente hablando, en el antiguo departamento de Loreto, existen pueblos de costumbres y tradiciones propias, casi sin parentesco con las costumbres y tradiciones de los pueblos de la costa y de la sierra. Loreto tiene indiscutible individualidad en nuestra sociología y nuestra historia. Sus capas biológicas no son las mismas. Su evolución social se ha cumplido diversamente.

Y la “derecha” está cada vez peor

No otra cosa podemos pensar con relación a dos hechos muy recientes. Primero, el Gobierno prevé adjudicar a partir de abril y durante el 2020, ocho millones de has de bosques a inversores privados “para proyectos sostenibles que incluyen concesiones forestales para extracción de madera, ecoturismo y conservación y aprovechamiento de servicios ecosistémicos”, según declaró el 22 de enero del 2020 el jefe del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), Alberto Gonzáles Zúñiga. El SERFOR es un organismo adscrito al Ministerio de Agricultura y lanza este plan “para reducir la deforestación persistente en el país y combatir la tala ilegal” ya que la deforestación llegó a las 154,766 en 2018 y desde 2001 el Perú ha perdido cerca de 2,3 millones de hectáreas por diferentes causas como son la agricultura migratoria, la tala ilegal, la minería ilegal y el narcotráfico[9].

Segundo. Al parecer, se trata de una sensata propuesta en aplicación de un dispositivo legal aprobado el año pasado en el Pleno Agropecuario para fomentar “plantaciones forestales en la Amazonía” dispositivo que fue aplaudido por los grandes empresarios taladores del país que ven la Amazonía como recurso económico rentista. No obstante, no pasó ni una semana y la viceministra de Políticas Agrarias del MINAGRI, Paula Carrión Tello, una oscura representante de intereses empresariales privados agrarios, pidió la renuncia a Alberto Gonzáles Zúñiga sin indicar razones[10]. Veremos en los próximos días quien tiene la fuerza y la capacidad técnica necesaria para convencer al Presidente Vizcarra que remover al jefe del SERFOR es una concesión inadmisible para el Perú, un error estratégico y contraproducente respecto a los TLCs, a nuestro cacareado ingreso a la OCDE y a la Alianza del Pacífico.

Es necesario reportar que el 14 de junio del año pasado, el Congreso de la República aprobó con 43 votos a favor y 38 en contra una ley que promueve la instalación de plantaciones forestales principalmente en la Amazonía, mediante incentivos económicos para disque reforestar bosques. Es decir, más de lo mismo: la mercantilización de un recurso que es de todos los peruanos como son los bosques, poniéndolos en bandeja a los grandes taladores para instalar plantaciones, incluyendo las de especies exóticas como pino y eucaliptus (para la producción de papel) o palma aceitera, cuando la recomendación de los organismos internacionales y técnicos peruanos, es la recuperación de bosques naturales y la protección de los bosques vírgenes ya que valen más en pie que como madera, papel o aceites.

Las plantaciones forestales no son bosques[11] y fomentarlas es un suicidio para nuestro país. Veamos esto según el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM): “El reemplazo de los bosques por plantaciones de árboles provocará un desastre ecológico para nuestro planeta, especialmente ahora que el calentamiento global se está acelerando dramáticamente. Los monocultivos de árboles, constituyen una amenaza a los ecosistemas forestales naturales biodiversos. Las denominaciones que ponen las comunidades locales a las plantaciones industriales son reveladoras. El eucalipto es el “árbol egoísta” porque sus plantaciones remueven nutrientes del suelo y consumen tanta agua que los campesinos no pueden cultivar arroz en los campos adyacentes.”[12]

Por ello y mucho más, varios pensamos que lo que debemos hacer con nuestra Región Andino-Amazónica son algunas de las siguientes medidas, comenzado por declarar una suerte de moratoria por 30 años de la tala insostenible de los bosques y las actividades depredadoras de los mismos:

Inspirarse e impulsar en las prácticas ancestrales de los pueblos indígenas amazónicos sobre conservación y uso sostenible de los bosques, como es el uso de biochar (“Terra Preta”), quemas controladas, monitoreo comunal de bosques.
Presionar para que el SERFOR dependa del ministerio del Ambiente ya que el principal enemigo de los árboles es el Ministerio de Agricultura (MINAGRI) y sus políticas de ampliación de frontera agrícola.
Prohibir por 30 años nuevas concesiones mineras, petroleras, gasíferas y forestales, así como combatir con desarrollo sostenible la minería informal-delincuencial, tala ilegal y cultivos con fines ilícitos (coca, marihuana y amapola) y delitos asociados, principalmente en las triples fronteras.
Llevar a cabo una reforestación agresiva de nuestra región Andino-Amazónica con REDD-Indígena para la ampliación de las áreas naturales protegidas regionales, provinciales, distritales y comunales, hasta alcanzar 100% del territorio nacional con cobertura boscosa, o sea “correr el cerco boscoso”.
Acciones de restauración de desastres forestales y suelos degradados, causados por la minería artesanal de pequeña escala e ilegal del oro aluvial en todas las regiones de la amazonia peruana.
Forestación masiva de laderas y cuencas altas de la sierra, mejorando la capacidad del agro familiar para hacer frente a la desaparición de los glaciares y cambios en los patrones de las lluvias.

Los ríos voladores de la Amazonía

Según señala el Dr. Ricardo Giesecke, ex ministro del Ambiente del Perú, en varias exposiciones y escritos: “La mayor parte de las lluvias en el Perú tienen lugar en la vertiente oriental de los Andes tropicales del Perú, es decir en el territorio amazónico del Perú. Estas lluvias se forman gracias a los vientos alisios que soplan de oriente a occidente, desde el océano Atlántico transportando ingentes cantidades de humedad (evaporada), sobre el llano amazónico del Brasil y del Perú.

Señala también que: ”Al chocar estos vientos cargados de humedad contra la formidable barrera que representa la cordillera de los Andes, se produce una elevación de la masa húmeda que al sobrepasar las cumbres, con las alturas por encima de los 4,000 a 4,500 metros, las masas húmedas se enfrían provocando su condensación convirtiéndose en lluvia copiosa y nieve sobre la vertiente oriental, en lluvias importantes en los valles interandinos y lluvias estacionales en las cimas de la vertiente oriental de nuestros andes, irrigando hasta las localidades de la costa del Perú.”

Esta situación, sostiene Giesecke, se ve posibilitada no solamente por las ingentes masas de humedad que llegan hasta la foresta amazónica peruana, sino que además los grandes árboles del bosque en pie presentan los mecanismos de la evapotranspiración que aumentan los volúmenes de humedad para hacer posible que los vientos alisios que suben por la presencia de los andes, lo hagan con mayores cantidades de humedad y de esta manera hacer posible todas las lluvias en el territorio peruano, desde hace cientos de miles de años.

El bosque amazónico del Perú, concluye Giesecke, no sólo es un recurso natural extraordinario, que cumple con prestar servicios ecosistémicos a nivel global, sino que en el caso específico nuestro es además la fuente de prácticamente toda el agua dulce de escorrentía del país e incluso de las aguas subterráneas de las napas freáticas, que provienen de los bosques y “los ríos voladores” que vienen desde el Atlántico cruzando la Amazonía. Para entender esto sugiero mirar vídeo de 8.25 minutos sobre ¿Por qué el Amazonas es tan importante? En: https://www.youtube.com/watch?v=_mO1bf8iTMI

Según el informe Alan Forsberg, geógrafo de la Universidad de Washington que estudia y enseña cambio climático por 30 años, publicado en Los Tiempos de Cochabamba en el año 2016 y reproducido por CLAES-Ambiental: “El bosque natural de la Amazonía tiene alrededor de 600 mil millones de árboles, y cada uno actúa como una gran máquina de evaporación alimentada con energía solar. Estos árboles gigantescos bombean agua subterránea desde sus raíces profundas hasta sus hojas donde lanzan hasta 1.000 litros de vapor de agua a la atmósfera cada día. Un metro cuadrado de bosque nativo puede contener entre 8 a 10 metros cuadrados de hojas y, por tanto, producen flujos de vapor de agua que, por unidad de superficie, son típicamente más de diez veces superiores a pastos o tierras de cultivo, e incluso superan de manera significativa lo de aguas abiertas. A fuerza de interceptar y reciclar la escorrentía, los árboles mantienen el agua en el aire, donde se sopla por los vientos dominantes por miles de kilómetros en lo que se conoce como «ríos voladores» de vapor de agua invisible”[13].

Para los bosques y la sobrevivencia de la Amazonía, las mujeres son un elemento de sustento fundamental. Tal como sostiene un estudio realizado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR, por sus siglas en inglés), señala que: “Durante muchas generaciones, las mujeres de la Amazonia peruana han usado los productos forestales para el sustento y beneficio de sus familias; y aunque antes su participación en las decisiones sobre la tierra era limitada, hoy la dinámica está cambiando. “Hombres y mujeres usan el bosque de forma distinta”, nos dice Dawn Rodriguez-Ward, una de las investigadoras de CIFOR, que ha estado recolectando información sobre el uso del bosque y los medios de vida antes y después de la implementación de iniciativas REDD+. “Las mujeres definitivamente están interesadas en participar en el manejo forestal. Una de las actividades en las que las mujeres están realmente interesadas es en la reforestación” [14].

Un artículo del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM por sus siglas en inglés), citado por Carina Pinasco, directora ejecutiva de Amazónicos por la Amazonía AMPA, señala que “las mujeres tienen un papel fundamental en la conservación del bosque, cumpliendo tareas específicas dentro de las comunidades; y que la destrucción del bosque tiene sobre las mujeres impactos graves y diferenciados, más graves aún que los que afectan a los hombres; las privan de autonomía y las empobrecen. Las mujeres tienen muy poca influencia sobre la conservación y la gestión de los bosques, el papel de las mujeres es secundario en las luchas por el reconocimiento de esos derechos y, por consiguiente, merece más atención y apoyo”.[15]

Finalmente, Karina Pinasco sostiene que: “Creo con absoluta convicción que los roles de las personas, sin distinción de género, son importantes y vitales para la conservación de bosques, que cuando entendamos de que todos los que formamos parte de esta nuestra casa común somos claves y nos respetemos, encontraremos la armonía que tanto anunciamos en discursos. Así, el conocimiento fluirá y con él será posible la acción colectiva para encontrar y construir opciones más sostenibles que nos permitan convivir, conservar y manejar los bosques.”

La verdad es que nos hace falta rendirnos ante los aciertos de Miguelina Acosta Cárdenas con relación a los derechos de las mujeres, los indios y la defensa de la región Andino-Amazónica, contra los depredadores de todo pelaje, en este 8 de marzo del 2020 !! Y todos los días !! …

Lima, 7 de marzo 2020

Hugo Cabieses Cubas es economista peruano, licenciado en la Universidad del Pacífico de Lima, investigador del Instituto para el Desarrollo y la Paz Amazónica IDPA de San Martín y del Transnational Institute de Amsterdam TNI, activista del Foro Social Pan Amazónico (FOSPA), ex Viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales (2011) y militante socialista.

Notas:

[1] Este artículo se basa la exposición realizada el 11 de junio del 2010 en el Simposio Internacional “El pensamiento de Mariátegui y la América Latina de hoy”, en Lima el 10 a 12 de junio 2010. Ver: https://www.servindi.org/actualidad-opinion/16/11/2017/mariategui-miguelina-y-la-amazonia.

También ver: https://www.catedramariategui.com/anteriores/2013/7_Hugo_Cabieses.pdf.

[2] Ver: https://www.servindi.org/actualidad/5950.

[3] Ver mi artículo “El llamado desarrollo es “cosa de indios”… o no es nada” en: https://www.alainet.org/es/articulo/191007.

[4] Información tomada de: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=acosta-cardenas-miguelina

[5]Ver: Elizabeth Caviedes Torres en: Miguelina Acosta Cárdenas: una semblanza:

http://aquellascosasqueanadieimportan.blogspot.com/search/label/Miguelina%20Acosta%20C%C3%A1rdenas.

[6] Ver de Roger Rumrrill “Miguelina acosta y la mujer amazónica”, en: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas-y-colaboradores/miguelina-acosta-y-la-mujer-amazonica_58134.html.

[7] http://nuestrabandera.pe/2019/10/11/el-che-hugo-pesce-el-leprosorio-y-la-lucha-de-serafin/

[8] Lewis Herdon y Lardner Gibbon, Exploración del Valle del Amazonas, Monumenta Amazónica, CETA, Quito, 1991.

[9] Ver: https://rpp.pe/politica/gobierno/el-gobierno-preve-adjudicar-8-millones-de-hectareas-de-bosques-a-inversores-privados-noticia-1242350.

[10] Ver una entrevista a Alberto Gonzáles en: https://ojo-publico.com/1650/jefe-del-serfor-minagri-solicito-mi-renuncia-como-director.

[11] Ver una crítica la FAO por fomentar plantaciones forestales en: https://resumen.cl/articulos/las-plantaciones-forestales-no-son-bosques-inician-campana-internacional-para-que-la-fao-lo-reconozca.

[12] Ver: https://www.grain.org/article/entries/1219-las-plantaciones-de-arboles-no-son-bosques

[13] Ver: https://ambiental.net/2017/08/los-rios-voladores-de-la-amazonia/. Asimismo, ver este vídeo de 8.25 minutos sobre ¿Por qué el Amazonas es tan importante? En: https://www.youtube.com/watch?v=_mO1bf8iTMI

[14] Ver: https://forestsnews.cifor.org/40494/para-las-mujeres-de-la-amazonia-proteger-los-bosques-es-parte-de-su-vida?fnl=es

[15] Ver: https://www.caaap.org.pe/website/2019/03/08/ser-mujer-en-la-lucha-por-conservar-los-bosques/.


https://www.alainet.org/es/articulo/205118

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/03/10/peru-miguelina-acosta-cardenas-anarquista-luchadora-por-los-derechos-de-las-mujeres-los-indios-y-la-defensa-de-la-region-andino-amazonica/

 

 

Generalicemos conocimientos sobre cómo los pueblos originarios han sido hacedores de los biomas de máxima biodiversidad y por tanto de óptimos equilibrios ecológicos.

 

Adhiramos a: "considerar los derechos territoriales de los pueblos indígenas de la región Andino-Amazónica como parte de la solución a nuestros múltiples y complejos problemas, como una posibilidad de otra racionalidad socio-cultural, productiva y de protección de los derechos de la naturaleza para el presente y el futuro nuestro y de la humanidad".

 

 

Es fundamental el intercambio con ellos para enfoque emancipatorio del capitalismo. Tengamos en cuenta:

Si algo nos debe quedar claro para el día después de esta pandemia es que, como dice la mexicana Ana Esther Ceceña, “dentro del capitalismo no hay solución para la vida; fuera del capitalismo hay incertidumbre, pero todo es posibilidad. Nada puede ser peor que la certeza de la extinción. Es momento de inventar, es momento de ser libres, es momento de vivir bien.”

 

¿Por qué es tan importante proteger

los territorios indígenas?

11 de abril de 2020

Juan Manuel Crespo

opendemocracy.net

La colonización de América fue uno de los episodios más relevantes de la historia reciente de la civilización humana. Son bien conocidas las guerras de la conquista y el proceso de explotación de las poblaciones indígenas, pero poco se habla sobre el impacto que tuvo el factor epidemiológico en todo ello, y menos aún que fue este factor el que, en gran medida, permitió a los colonizadores hacerse con vastos territorios y recursos naturales que contribuyeron a fundar el capitalismo en Europa.

Las enfermedades importadas por los europeos a América (tifus, viruela, sarampión o peste bubónica) llegaron a diezmar hasta el 95% de la población del hemisferio durante los primeros 130 años de la Conquista. Por poner un ejemplo, la epidemia de viruela fue la que realmente derrotó a los aztecas, ya que tras el fracaso del primer ataque español de 1520, el nuevo emperador azteca tras la muerte de Moctezuma, Cuitláhuac, se había reforzado militarmente y había puesto contra las cuerdas al propio Cortés. Sin embargo, fue la viruela, traída en la expedición de Pánfilo de Narváez, el arma invisible e imprevista que realmente destruyó al imperio azteca, liquidando brutalmente la población, empezando por el temido y guerrero emperador Cuitláhuac, contagiado de viruela y fallecido a fines de ese mismo 1520, hace ahora 500 años.

Así fue cómo, en algo más de un siglo, la población amerindia se habría reducido a tan solo una fracción ínfima. La colonización se reforzó y esa historia de extinción y explotación continuó hasta la llegada de las nuevas repúblicas latinoamericanas. Tiempo en el que lo que quedaba de esos pueblos amerindios y sus territorios cambió de dueños, pero el saqueo, el racismo y el expolio siguió vigente hasta nuestros días.

Hoy, en medio de una crisis climática y ecológica, se ha constatado que los territorios mejor conservados, en términos de biodiversidad y recursos naturales, son aquellos donde todavía habitan pueblos indígenas. Actualmente, estos territorios y sus poblaciones se encuentran gravemente amenazados por industrias extractivas, explotación maderera, depredación natural de todo tipo y el avance de infraestructuras desarrollistas. Es decir, la colonialidad continua amenazando a estos pueblos y sus territorios en forma de capitalismo neo-liberal.

La resistencia histórica de los pueblos indígenas en América Latina ha sido una batalla cruel y desigual, pero al mismo tiempo digna y ejemplar. Han pasado casi 530 años desde la llegada de Colón, y campañas militares, pandemias, explotación, racismo y abusos hacía la población indígena, así como la expoliación y desplazamiento de sus territorios, han destruido en gran medida sus poblaciones y culturas. Sin embargo, a pesar de todo, algunos de sus territorios y sus culturas han resistido de manera sorprendente, demostrando una capacidad de resiliencia admirable.

Incluso, de una manera que sorprendió a muchos, en la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI, los movimientos indígenas han tomado una fuerza política sin precedentes. Tales han sido los casos de Ecuador y Bolivia, donde estos movimientos fueron centrales en la construcción de las nuevas constituciones políticas, introduciendo conceptos y paradigmas desde su ancestralidad que han sido compartidos con el resto de sus conciudadanos. Hoy, en medio de un horizonte de muerte y devastación, nos han mostrado un paradigma de vida alternativo, digno y de equilibrio con la naturaleza, el vivir bien o buen vivir.

En esta resistencia activa, la protección de sus territorios ha sido uno de los mecanismos más importantes para su supervivencia, especialmente en el caso de los pueblos indígenas amazónicos. La selva, de muchas maneras, ha significado un espacio geográfico inaccesible que les ha dado la posibilidad de protegerse, escapar de la muerte y la opresión y alcanzar a sobrevivir. Tal es el caso de los pueblos aislados, quienes han visto que la única posibilidad de vida era adentrarse lo más posible en territorios “inhóspitos” para la civilización occidental, para allí desarrollar sus modos de vida como pueblos “libres”, sin interferencias tóxicas.

Pero ahora, si bien esta libertad sigue siendo cercada y cada vez más reducida por todas las amenazas mencionadas, estos indígenas están siendo más amenazados que nunca ante la llegada del Covid-19, que está dejándoles a los pies de los caballos nuevamente, en situación de máxima vulnerabilidad.

La noticia del 1 de abril de 2020, que confirma un primer contagio de Covid-19 en una mujer que sería parte de una tribu aislada en Brasil, pone de manifiesto hasta qué punto esta pandemia llega a todas partes y cómo su llegada podría tener consecuencias desastrosas para todos los indígenas, pero más aún para los pueblos aislados amazónicos.

Según la ONU, la alta vulnerabilidad de los pueblos indígenas está determinada por el hecho de que más del cincuenta por ciento de los indígenas mayores de 35 años padece diabetes tipo 2. Además, los pueblos indígenas experimentan altos niveles de mortalidad materna e infantil, desnutrición, afecciones cardiovasculares y otras enfermedades infecciosas, como el paludismo y la tuberculosis.

En un comunicado emitido el 31 de marzo, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) hizo un llamado de emergencia a los gobiernos de los países miembros para que tomen medidas sanitarias y elaboren planes de contingencia de acuerdo a la situación específica de los pueblos indígenas. Entre las medidas propuestas se plantea un estricto control de entrada y salida a los territorios indígenas, en especial de las personas que no pertenecen a estas comunidades, así como limitar el acceso de los indígenas a lugares de turismo o donde se concentren multitudes. Además, se sugiere elaborar planes específicos de contingencia en los territorios ante la llegada de posibles brotes del coronavirus.

Lo más preocupante es que los Estados no estén tomando las medidas adecuadas ni hayan elaborado protocolos especiales para casos de pandemia en territorios de pueblos indígenas. Así lo ha alertado la propia OMS en Ecuador, donde la representante advirtió que no existen actualmente protocolos de vigilancia epidemiológica para evitar el contagio del coronavirus en los pueblos y nacionalidades indígenas ecuatorianas.

Lo irónico de todo esto es que varios estudios previos a esta pandemia muestran que la aparición de estos raros virus nuevos, como ahora el Covid-19, no es más que el producto de la aniquilación de ecosistemas, en su mayoría tropicales, arrasados para agroindustria, ganadería o industrias extractivas. También son fruto de la manipulación y tráfico de la vida silvestre, en particular de especies que en muchos casos está en peligro de extinción. Justamente, estos pueblos indígenas, que no sobrepasan el 5% de la población mundial, son quienes hasta hoy mejor han conservado casi el 80% de las áreas más biodiversas del planeta. Y es con su capacidad para conservar la biodiversidad que ellos son y serán claves en el contexto de la crisis climática que enfrentará la humanidad en las próximas décadas, incluidas nuevas pandemias como la que estamos atravesando.

Los pueblos indígenas de hoy son los que han resistido las epidemias ajenas. Lo han venido haciendo desde la llegada del Imperio español con pandemias y plagas de distintas clases, desde la viruela a el colonialismo, y las amenazas foráneas han sido una constante para estos pueblos en los últimos siglos.

La historia republicana no ha sido una excepción, y en los países amazónicos distintas “pandemias” como las expediciones misioneras, el boom cauchero y la expansión de actividades petroleras llegaron a extinguir muchas culturas aborígenes. Tal es el caso de los Tetetes y los Sansahuari en la Amazonía ecuatoriana, que pasaron de ser culturas milenarias con saberes y territorios, a convertirse simplemente nombres de las primeras plataformas petroleras que la empresa Texaco y Gulf instalaron en los años sesenta y setenta.

La gran pregunta entonces que hoy aflora ante la expansión del Covid-19 es si otra vez estos pueblos más vulnerables serán los más afectados. ¿No será quizás que esta arma “invisible” repite la historia y se convierte en el instrumento más efectivo para penetrar los últimos rincones de vida originaria que quedan en nuestro planeta? ¿Cuáles serán nuestras prioridades cómo sociedad global en tiempos de crisis de la vida? ¿Será que, como humanidad, finalmente ubicamos la vida en el centro de nuestras prioridades, y más todavía aquellos territorios donde ésta se preserva y reproduce?

Si algo nos debe quedar claro para el día después de esta pandemia es que, como dice la mexicana Ana Esther Ceceña, “dentro del capitalismo no hay solución para la vida; fuera del capitalismo hay incertidumbre, pero todo es posibilidad. Nada puede ser peor que la certeza de la extinción. Es momento de inventar, es momento de ser libres, es momento de vivir bien.”

Juan Manuel Crespo es Doctorando en Estudios sobre Desarrollo en el Instituto HEGOA en la Universidad del País Vasco.

Fuente: https://www.opendemocracy.net/es/covid-19-por-qu%C3%A9-es-tan-importante-proteger-los-territorios-ind%C3%ADgenas/