Qué Abya Yala

Abril 2020

Contra la vida y las soberanías de sus pueblos mediante contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales.

 

 

 

Historia y presente/ Ofensiva del sistema mundo capitalista / Alternativas emancipatorias

 

Historia y presente

 

El término Abya Yala es en sí mismo un símbolo de identidad y respeto hacia las raíces de los pueblos originarios; y en ese sentido, el poema Abya Yala Wawgeykuna (Hermanos Americanos), originario del pueblo Quechua de Argentina, hace un llamado a la unidad de los pueblos a mantener presente su origen y a continuar su camino siguiendo las huellas de sus ancestros. Tal como su título indica, Abya Yala Wawgeykuna.

 

Artes, saberes y vivencias de indígenas americanos, el libro que sostienen en sus manos es un tributo a la filosofía de ese poema, pues intenta plasmar el pasado y el presente de distintos pueblos originarios: sus modos de vida, sus manifestaciones artístico-culturales, sus creencias... y al fin y al cabo, su identidad. Leer

 

Nos urge comprometernos, como creciente mayoría de les diverses de abajo sin fronteras ni muros, con deliberar y decidir cómo entablar relaciones mutuas no sólo dentro del Abya Yala sino también de éste con los pueblos de Europa y de otros continentes para romper con el cerco del sistema imperialista de agronegocios.

 

Alerta Soja: El cultivo de soja para alimentar al ganado llega a Europa. Trasladar el problema no es la solución.

Marzo 2019

 

Amigos de la Tierra

 

 

 (…)III. El lado oscuro de la expansión de la soja

Soja, acaparamiento de tierras y violación de los derechos humanos

 

El crecimiento de la superficie global destinada al cultivo de soja ha incrementado de menos de 30 millones de hectáreas en 1970 a más de 100 millones de hectáreas en 2012, y se prevé llegar a los 141 millones de hectáreas en 2050 si el consumo de carne sigue aumentando17. Esta considerable expansión del cultivo industrial de soja conlleva una serie de impactos graves en el medio ambiente y los derechos humanos. Estos se han hecho sentir principalmente en Brasil, Argentina y Paraguay.18 En 2012, se dedicaron más de 24 millones de hectáreas de tierra al monocultivo de soja, 19 millones en Argentina y 3 millones en Paraguay19.

 

El resultado ha sido la pérdida de millones de hectáreas de selva, sabana y pradera, destruyendo comunidades, biodiversidad y ecosistemas y contribuyendo de forma significativa al cambio climático. Los monocultivos de soja siguen amenazando bosques y selvas primarios como la Amazonia, la mata atlántica o el bosque seco Chiquitano, así como la zona tropical del Cerrado, el cálido y semiárido Gran Chaco, la pampa argentina y los campos uruguayos20.

 

La soja genéticamente modificada requiere grandes cantidades de herbicidas, que agotan el suelo, contaminan las aguas dulces y subterráneas y ocasionan problemas de salud para las personas y la fauna. La violación de los derechos humanos está ampliamente extendida, ya que se expulsa por la fuerza a los pequeños agricultores, llegando en ocasiones incluso a asesinarlos durante expropiaciones de terreno para plantar soja. Solo en Paraguay, 129 líderes campesinos han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales, y miles de agricultores han sido encarcelados dentro del marco de luchas por el territorio desde el fin de la dictadura en 198921. El comercio de la soja y la agroindustria depredadora desempeñan un papel muy importante en el discurso político de los países productores sudamericanos, a menudo vinculado a iniciativas políticas dañinas para el medio ambiente, los pueblos indígenas y los trabajadores rurales.22

 

La soja y la Política Agraria Común de la UE (PAC)

A la PAC le corresponde parte de la responsabilidad sobre la expansión global de la soja y los problemas asociados en los países productores. Los subsidios y mecanismos de mercado de la PAC promueven un sistema agrícola en la UE que conduce inevitablemente a la intensificación de la ganadería. Dado que la PAC no proporciona suficientes incentivos a los agricultores para que pongan en práctica sistemas de ganadería extensiva alimentada con pasto y producción agraria mixta, estos se ven abocados a intensificar y especializar su producción. Debido a las condiciones en las que se crían, los animales de ganadería intensiva requieren piensos con un alto contenido en proteínas.

 

La soja es una leguminosa con un elevado contenido proteico, perfectamente adaptada para piensos de ganadería intensiva, y el hecho de que no haya aranceles sobre la soja importada para piensos garantiza que la UE facilite su comercio. La demanda desde dentro de la UE se mantiene elevada, y los impactos medioambientales, sociales y sobre los derechos humanos del cultivo industrial de soja siguen sin abordarse.23

 

IV. Producción de proteína vegetal en Europa Cultivos proteicos en la UE

 

Cultivos proteicos en la UE

Los cultivos ricos en proteínas que se producen en Europa suelen dividirse en oleaginosas y leguminosas. La mayor parte del suministro proteico propio de la UE, alrededor del 65 %24, procede de oleaginosas. Las oleaginosas más extendidas en Europa son la colza, el nabo y el girasol. Una vez extraído sus aceites, la harina sobrante, rica en proteínas, se usa como pienso para ganado. Los cultivos leguminosos (familia Fabaceae) se puede dividir en leguminosas de grano (o legumbres) y leguminosas forrajeras. Proporcionan alrededor del 3 % de las necesidades de proteínas de la UE.25 Entre las leguminosas forrajeras se incluyen la alfalfa y el trébol. Las legumbres más habituales son las judías, lentejas, garbanzos y guisantes. Los cacahuetes y las habas de soja también son legumbres, pero debido a su elevado contenido en grasas, se clasifican como oleaginosas y se registran por separado. Los principales cultivos de leguminosas en la UE son los guisantes forrajeros, habas y altramuces. El guisante forrajero se cultiva predominantemente en Francia, España y Alemania; las habas y habas panosas, en Reino Unido y Francia, y los altramuces, en Polonia.26

 

La producción de cultivos de leguminosas en Europa se ha reducido de forma notable a lo largo de los últimos veinte años debido a su escaso rendimiento, bajos incentivos económicos y la importación libre de aranceles de proteaginosas y oleaginosas del extranjero.

Aunque todavía es pequeña, la producción de soja en la UE ha crecido con rapidez en los últimos años. Entre 2007 y 2015, aumentó un 183,2 %28, alcanzando los 2,7 millones de toneladas entre septiembre de 2017 y 2018.29 El principal productor de soja es Italia, seguida de Francia, Rumanía y Croacia. También se ha empezado a cultivar recientemente en Hungría y Austria. Serbia, que en estos momentos está en el proceso de adhesión a la UE, también cuenta con una producción significativa de haba de soja. Una vez acceda a la Unión Europea, se convertirá en el segundo mayor productor de esta.

 

Quién está invirtiendo en la soja europea

Un estudio reciente, encargado por la organización de agricultores de Rumanía Eco Ruralis30, muestra algunos de los agentes implicados en la actualidad en la producción de soja europea. Muchos de ellos son grandes corporaciones que llevan décadas dedicadas a la producción de soja en Latinoamérica. Uno de los agentes más activos del mercado europeo, ADM, está invirtiendo en plantas de procesamiento de soja; Cargill, un gigantesco comerciante de materias primas, está presente en todo el sector de granos y oleaginosas europeos y ha invertido en los últimos años en adquisiciones en Europa Oriental (Rumanía y Ucrania); Bunge, activo en el sector de procesamiento y prensado de aceites, está construyendo plantas de procesamiento en los Países Bajos y Francia. Las empresas que pertenecen a uno de los principales productores de productos porcinos del mundo, Tonnies Group, ya explotan unas 7000 ha en el noreste de Rumanía. Al mismo tiempo, el capital financiero se está convirtiendo en una de las fuentes principales de financiación de la soja europea y se está animando a los inversores a especializarse en la especulación con terreno agrícola, sobre todo en Centroeuropa y Europa del Este. Asimismo, grupos como FEFAC (fabricantes de piensos), COCERAL (representa a los comerciantes de piensos) y FEDIOL (asociación de la industria de aceites vegetales y harinas proteicas) también apoyan la expansión del cultivo de soja dentro de Europa31. Además, también quieren garantizar que los agricultores europeos reciban financiación suficiente para producir oleaginosas, de forma que puedan obtener insumos baratos para sus productos.

 

Amenaza a las pequeñas explotaciones agrarias

El número total de explotaciones agrícolas en la UE lleva varias décadas siguiendo una trayectoria descendente. Entre 2003 y 2013 ha cerrado un tercio de las explotaciones agrícolas de la Unión Europea. Estos acontecimientos se producen en toda Europa: la mitad de los países han perdido entre un tercio (Bélgica, República Checa, Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido, etc.) y dos tercios (Bulgaria, Eslovaquia) de las mismas32. El patrón generalizado del desarrollo agrícola de la UE se ha dirigido hacia una mayor concentración de actividad agrícola en las manos de relativamente pocas explotaciones, hasta el punto de que, en 2013, el 3 % de las explotaciones agrícolas eran dueñas de más de la mitad del suelo agrario.33 Según Eurostat, más del 80 % del área agrícola dedicada a cereales especializados, oleaginosas y proteaginosas está siendo trabajado por explotaciones agrícolas grandes o muy grandes (≥ 25 000 EUR).34 En Rumanía, un país que aporta el 33,5 % del número total de explotaciones agrícolas en la UE-28, y una de las naciones identificada como una de las que cuentan con mayor potencial para aumentar la producción doméstica de soja de la UE, el porcentaje del número total de explotaciones agrícolas en manos de minifundistas ronda el 95 % (< 8000 EUR), de las cuales más del 65 % son explotaciones muy pequeñas (< 2000 EUR). Las pequeñas explotaciones desempeñan un papel clave en la sociedad: fomentan el empleo rural, contribuyen considerablemente al desarrollo del territorio, proporcionan productos locales especializados y respaldan los servicios sociales, culturales y medioambientales. Por tanto, una mayor expansión de la producción de soja a escala industrial, particularmente en Centroeuropa y Europa Oriental, amenazaría la existencia de productores agroecológicos a pequeña escala y desplazaría la producción agrícola existente a otros lugares.

 

V. Métodos de producción beneficiosos para los agricultores y el medioambiente Sostenibilidad, agroecología y soberanía alimentaria

Cada vez hay un mayor reconocimiento internacional ante el hecho de que el sistema alimentario globalizado no es sostenible. Los Objetivos y Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE destacan la necesidad urgente de desarrollar sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes en Europa. Queda cada vez más aceptado que se necesita un sistema alimentario que dé de comer a una población creciente y, al mismo tiempo, proteja los recursos naturales, las comunidades rurales y la naturaleza. Se ha afirmado en ocasiones que la agricultura industrial a gran escala es más eficiente que la ecológica, y que proporciona métodos y tecnologías apropiados con los que alimentar a la cada vez más numerosa población mundial. No obstante, este argumento no tiene en cuenta los considerables problemas medioambientales, sociales y sanitarios derivados de la producción, procesamiento, distribución, consumo y residuos industriales de alimentos.35 En otras ocasiones, también se ha afirmado que hay que aumentar la producción de alimentos para subsanar el hambre y la malnutrición. Sin embargo, los científicos estiman que ya se está produciendo comida suficiente para alimentar a hasta 10 000 millones de personas, una población muy superior a la que actualmente habita en la Tierra.36 Las investigaciones muestran claramente que el origen del hambre no es una falta de suministro global de alimentos, sino que más bien se debe a la pobreza, falta de democracia y acceso desigual a tierras, agua y otras infraestructuras y recursos.37

Para poder cultivar comida suficiente para la población mundial de forma sostenible, es necesario proteger los recursos ecológicos esenciales para la producción alimentaria presente y futura. 40 años de investigación científica han demostrado que la agricultura agroecológica, unida a una agricultura orgánica diversificada, es la forma más eficaz de obtener una producción sostenible de alimentos al mismo tiempo que se abordan problemas medioambientales como el cambio climático, la erosión del suelo, la escasez de agua y la pérdida de biodiversidad.38 Plantar leguminosas en este sistema diversificado, usando variedades locales adecuadas como parte de una rotación de cultivos bien planificada, es un método con gran arraigo de reducir el uso de pesticidas artificiales, conservar e incrementar la biodiversidad agrícola y contribuir a una agricultura sostenible. Una parte importante de esto implica recortar drásticamente la producción ganadera para reducir la huella ecológica de la producción de alimentos.

 

Menos soja. Más leguminosas

La importación exenta de aranceles de oleaginosas y proteaginosas, junto con la falta de apoyo a los cultivos de leguminosas domésticos, han hecho que los agricultores pierdan tanto el interés por su producción como la capacidad de cultivarlos en Europa.39 En 2007, el número de programas de fitomejoramiento de proteaginosas nativas de Europa se había reducido a cinco. La escasa demanda de semillas y ayuda técnica ha hecho que la investigación europea en este campo también haya descendido. Aumentar la producción de leguminosas diferentes a la soja en Europa tendría efectos positivos para la agricultura y el medioambiente europeos. Gracias a su capacidad de fijar el nitrógeno, el uso de leguminosas en cultivos rotatorios puede reducir el uso de fertilizantes, y con ello la contaminación de acuíferos relacionada con el elevado uso de estos. Si rotación de cultivos se lleva a cabo de forma adecuada, permite rebajar el uso de abonos nitrogenados en hasta 100 kilos por hectárea al mes.40 Eso, a su vez, contribuye a reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que el óxido nitroso que se forma debido al exceso de nitrógeno en el suelo tiene un potencial de calentamiento global 310 veces superior al del dióxido de carbono. Las rotaciones anuales de cultivos también reducen las enfermedades de las plantas y, por tanto, la necesidad de pesticidas. Contar con un alto porcentaje de leguminosas en una rotación de cultivos también refuerza la biodiversidad y beneficia a los insectos polinizadores. La reintroducción de una mayor diversidad de legumbres en la agricultura europea contribuiría además a mantener la diversidad de las semillas y a aumentar la resiliencia general. Los agricultores también se beneficiarían considerablemente de diversificar los cultivos y cultivar más legumbres. Usar menos fertilizantes y pesticidas ahorra costes, y la rotación de cultivos requiere menos arado, ya que se conserva el humus y la humedad del suelo. Un estudio de 2010 de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible del gobierno francés calculó que el ahorro de usar menos fertilizante en Francia podría llegar a sumar los 100 millones de euros anuales.41 Casos prácticos en Polonia y Francia demuestran que el cultivo de leguminosas permite a los productores ahorrar considerablemente en los costes de transporte asociados con la compra de ingredientes proteicos.42

 

Para que este aumento de producción se produzca dentro de un marco agroecológico, en vez de seguir el modelo de negocio vigente, resulta esencial integrar sistemas agropecuarios, diversificar las especies y centrarse en las formas en las que cultivos y animales pueden beneficiarse mutuamente. La productividad puede mejorar con el tiempo, tanto en la explotación agrícola como en la cadena alimentaria, quitando el énfasis en el incremento de las cosechas mediante monocultivos. Es necesario prestar atención desde una perspectiva social y política a cómo las personas, comunidades y autoridades locales pueden contribuir a este cambio. Ayudar a los campesinos a pequeña escala a desarrollar cadenas de suministro locales debería ser una prioridad, en vez de apostar por el desarrollo de cadenas de suministro especializadas globales o europeas. Para estimular el cultivo de leguminosas de grano o forrajeras diversas en la Unión Europea, es necesario mantener los instrumentos que fomentan su cultivo, así como introducir otros nuevos instrumentos con ese mismo fin, que sean parte de una condicionalidad mejorada en la PAC, los «eco-esquemas» y los programas de desarrollo rural. Un buen ejemplo podrían ser los programas plurianuales para revivir el sector de fitomejoramiento de proteaginosas, complementados con educación y formación, así como instalaciones descentralizadas para la producción de piensos animales a base de variedades de cultivos regionales y locales.

 

VI. Recomendaciones de políticas

Amigos de la Tierra Europa celebra la iniciativa de la Comisión Europea de presentar un Plan de proteínas para Europa y la predisposición mostrada por los estados miembros de la UE a reducir la importación de soja de países del hemisferio sur. Amigos de la Tierra Europa aconseja a los legisladores a que examinen la raíz del problema: la ganadería industrial. La mayoría de las plantas proteicas que se importan y producen se usan como pienso para animales y no para el consumo humano. El problema de la ganadería industrial debería abordarse con una política orientada a «menos carne, pero de más calidad». Una verdadera transición a una producción de proteínas sostenible necesita incluir una estrategia agrícola diferente, basada en la agroecología, que incluya rotación de cultivos para todas las explotaciones agrícolas y ayudas específicas a los minifundios y las explotaciones sostenibles.

 

Hay que evitar que amplíen su actividad con el fin de incorporarse en cadenas de valor controladas por comerciantes de materias primas, y toda acción deberá garantizar que conserven su diversidad y autonomía y que puedan participar activamente en el mercado.43

 

Para aumentar la suficiencia proteica de la UE, la Comisión Europea y los estados miembros deben:

• Introducir medidas concretas para reducir la producción y consumo de cárnicos y lácteos industriales y aumentar la demanda de cultivos de proteínas vegetales para el consumo humano.

• Incentivar la producción de cultivos proteicos diversos e infrautilizados para consumo humano por encima de la ganadería intensiva.

• Promover la producción doméstica de leguminosas para piensos que contribuyan al mismo tiempo a la producción de otros bienes, como la apicultura, o sirvan para alimentar a polinizadores silvestres y a fijar el nitrógeno en el suelo.

• Llevar a cabo una evaluación completa con indicadores de resultados sobre cómo pueden abordarse los objetivos del Plan de proteínas dentro de la PAC, incluido: o Introducir las leguminosas en la definición de rotación de cultivos de la condicionalidad mejorada para los pagos directos a los agricultores. o Retirar los apoyos a los monocultivos o rotaciones cortas, la ganadería intensiva y otras prácticas que conducen de facto a la concentración de tierras, así como garantizar que esas prácticas no se fomenten fuera de la UE. o Apoyar diversos métodos de agricultura agroecológica, y rotación de cultivos y las prácticas de diversificación que incluyan el cultivo de legumbres, creando cadenas de suministro cortas de la granja a la mesa a precios equitativos para agricultores y ciudadanos, por ejemplo a través de los «eco-esquemas». o Aumentar la dotación financiera del servicio de asesoramiento agrícola para mejorar la concienciación de los agricultores sobre el rol positivo de mejorar la fertilidad del suelo a lo largo del tiempo mediante el cultivo de leguminosas. o Proporcionar un fondo de subvenciones a través del segundo pilar para ayudar a los agricultores a diversificar, alejarse de la ganadería intensiva y pasar a la producción de animales alimentados con pasto y cultivos proteicos para el consumo humano. o Garantizar la disponibilidad de semillas y leguminosas no GM a precios equitativos y reconocer esto como una oportunidad para fomentar el fitomejoramiento ecológico de legumbres y leguminosas para el consumo humano y su comercialización en la cadena de valor.

o Proporcionar un fondo de subvenciones a través del segundo pilar para promover instalaciones descentralizadas y mejoradas de selección de semillas y de desarrollo, procesamiento, almacenamiento y comercialización de variedades locales y regionales de leguminosas. REFERENCIAS (...)

Fuente: https://www.tierra.org//wp-content/uploads/2019/03/alerta_soja.pdf

En consecuencia, hoy la «reforma agraria integral» es anticapitalista, antiimperialista, antipatriarcal, antirracista y ante todo decolonial al desafiar a asumirse libres de todas las represiones. Hoy las prioritarias se sintetizan en el moderno Estado de sitio que agudiza su avasallamiento de derechos contra las barriadas de desposeídos por el sistema y contra las "zonas de sacrificio" para los extractivismos. Se ha maximizado la lucha de clases o el enfrentamiento de les expoliadores con les expropiades, oprimides,... Resumámoslo mediante el: Comunicado conjunto del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata CIPOG-EZ, Frente Nacional de Liberación del Pueblos FNLP y Organización Campesina de la Sierra del Sur OCSS ante el contexto actual.

  • La corporaciones o empresas trasnacionales son el nuevo sujeto de la expansión del capitalismo, de esta manera controlan la vida y la economía de millones de personas con este método y estrategia fragmenta, divide y confronta a nuestros pueblos, ejemplo claro de ellos son todas clases de partidos políticos el color que sea, se han encargado de dañar el tejido social y la vida comunitaria, por intento de ejercer poder y control sobre la población.

  • Por eso nosotros los pueblos Na savi, Me pháá, Ñamnkue, Nahua, afromexicano y mestizo que integramos al CNI convocamos sus corazones a seguir resistiendo, ya sean obrero, campesino del campo a la ciudad, maestros, estudiantes, homosexual, lesbiana transexual, artista, intelectual, militante, activistas, feminista, deportistas, ama de casa, colono, hombres, mujeres, niños, jóvenes, anciano, por eso le decimos que solamente organizado podemos parar esta guerra capitalista que ya está entre nosotros.

enred_sinfronteras@riseup.net

México: “la enfermedad del coronavirus es un motivo para ejercer control hacia nuestros pueblos y nuestro territorio”

31 de marzo de 2020

Comunicado conjunto del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata CIPOG-EZ, Frente Nacional de Liberación del Pueblos FNLP y Organización Campesina de la Sierra del Sur OCSS ante el contexto actual.

Guerrero México, 30 de Marzo del 2020.

Al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional

Al Congreso Nacional Indígena

Al Concejo Indígena de Gobierno

A los pueblos de Guerrero

A los pueblos de México y del mundo

A la sexta nacional e internacional

A las redes de resistencia y rebeldía

A las redes de apoyo al CIG

A los medios de comunicación honestos

Nosotros Nosotras somos del Concejo Indígena y Popular de Guerrero- Emiliano Zapata CIPOG-EZ, integrados por los Na savi, Me pháá, Ñamnkue, Nahua, afromexicano y mestizo, del estado de Guerrero, nos coordinamos con nuestros hermanos del Frente Nacional de Liberación del Pueblos FNLP y Organización Campesina de la Sierra del Sur OCSS, y en nivel nacional somos partes del Congreso Nacional CNI, y del Concejo Indígena de Gobierno CIG, la casa de todos los pueblos Indígenas de México, creada en octubre de 1996, como un espacio de debate, reflexión y solidaridad para entender la lucha de cada pueblo que nos rencontramos y abrazarnos ante muchas tragedia que conduce el capitalismo hacia nuestros pueblos.

Les informamos que la expansión del coronavirus nos desplegamos con nuestras comunidades para prevenir del contagio de la pandemia, ante las consecuencia que ésta pueda ocasionar a nuestros pueblos, ya que con inmenso dolor leemos en las noticias que a diario va de aumento el contagio de la pandemia del Coronavirus-19 y va arrasando con todos matando la vida humana. Hemos visto que los países modernos, muy a pesar de su infraestructura de Salud, seguridad, en cuestión de días, se convierten en una pesadilla letal y desgarradora. Si esto ocurre allá con los mejores presupuestos que manejan ¿Qué ocurrirá si llegará esta pandemia en nuestro pueblos y comunidades mayoritariamente de pueblos originarios y mestizos en condición miseria. Por esta situación nos preocupa por la falta de presupuesto de salud y es algo desagradable porque alguna familia no tiene ni para los frijoles, muchos menos tienen para desinfectantes.

Como pueblos originarios, hemos entendido, que la enfermedad del coronavirus es un motivo para ejercer control hacia nuestros pueblos y nuestro territorio. Al parecer, el coronavirus no va únicamente por la salud/vida humana, sino por las riquezas y por los pueblos en resistencias que aún subsisten en los territorios indígenas y del mundo. Aun con todo estos seguiremos resistiendo como siempre nos lo han hecho nuestros ancestros frente a la muerte que hoy representa esta pandemia como lo fue hace 528 años cuando cayó la ciudad Tenochtitlán y la enfermedad que trajeron los españoles a nuestros pueblos mesoamericanos, y por otra parte el genocidio invasión a nuestro territorio en la época colonial.

Por otra parte decirles, que quienes habitamos esta tierra sureña sabemos que Guerrero ha sido un factor importante en los procesos de construcción del Estado mexicano, donde muchos hermanos nuestros entregaron su vida y sangre para gestar los movimientos la lucha por la independencia, fuimos carne de cañón en la revolución mexicana para parir este país. Esta tierra sureste, es testigo de que han forjados grandes luchadores sociales a lo largo de toda la historia de México, desde esa fecha hasta hoy en día, han sido asesinado un sin fin de números de luchadores sociales y desapareciéndolos. Por eso nos han quedado claro que para el sistema capitalista somos objetos de derechos, porque somos nosotros los que han  pagado con mayor número de muerte así como la represión, cárceles, sin deberla a causa de imponer a sus malos proyectos que para nosotros representa la muerte de un todos.

Nuestros pueblos siempre han estado en pie de lucha y nunca se han truncado, al contrario nos encontramos con el ejemplo de lucha histórico que nos heredaron los esfuerzos del obrero y campesino como lo es Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabaña Barrientos que por querer vivir en mejores condiciones de vida y sin explotación, han caído en años más reciente. Donde estos hombres sencillos surgidos del pueblo entregaron su vida por aspirar a un mundo mejor.

En Guerrero y en nivel nacional la riqueza se concentra en pocas manos, lo cual para nosotros los pueblos originarios siguen el despojo y saqueo a nuestros recursos naturales. La tierra y Territorio donde anteriormente nos arrinconaron en las peores regiones, hoy nuevamente se atreven a desplazarnos como lo hicieron hace 528 años, por la riqueza que contiene.

Para lograr su propósito de invasión a nuestra tierra, utilizan el narcotráfico, para aterrorizar a nuestras comunidades a fin de adueñarse de los espacios que son nuestros. Una y otra vez nos preguntamos ¿Por qué el alto índice de marginación y pobreza en nuestros pueblos? Nos hemos entendido que durante cinco siglos nos han estado robándonos, aplicando la corrupción, para enriquecerse de los impuestos de los pueblos y la privatización subterránea con la cual se conducen. Con este resultado arroja que nuestro país hay un puñado de oligarquía que han causado hambre, miseria enfermedad, millones de familia sin techo, desnutrición, analfabetismo, falta de agua y luz.

Sus métodos para mantenerse al poder son los fraudes, trampas, tranzas y abusos de todo tipo se multiplican por todas las regiones del país y en todos los sectores de nuestra sociedad, y los derechos humanos se sigue violentando, militarizando a los pueblos en resistencia, mientras el crimen organizado opera con toda y libertad. De ahí surge la inseguridad: cada dos horas desaparece un mexicano, se roban miles de autos y se cometen miles de plagios y extorsiones. Es la cara visible de la guerra que se quiere ocultar, a eso les decimos nosotros que es la realidad que atravesamos y nadie se escapa de él.

Alrededor de la cual se han desarrollado nuevas medidas gubernamentales tales como la implementación de inversión extranjera y privatización de núcleo comunal y agrario, sin respetar a nuestras montañas lugares sagrados donde se conserva el espíritu y memoria de nuestros ancestros. Ante estas amenazas nuestros pueblos se han organizado para defender su tierra y territorio y la respuesta estatales es responder con asesinato, represión y encarcelamiento de líderes y luchadores sociales.

La corporaciones o empresas trasnacionales son el nuevo sujeto de la expansión del capitalismo, de esta manera controlan la vida y la economía de millones de personas con este método y estrategia fragmenta, divide y confronta a nuestros pueblos, ejemplo claro de ellos son todas clases de partidos políticos el color que sea, se han encargado de dañar el tejido social y la vida comunitaria, por intento de ejercer poder y control sobre la población.

Por eso nosotros los pueblos Na savi, Me pháá, Ñamnkue, Nahua, afromexicano y mestizo que integramos al CNI convocamos sus corazones a seguir resistiendo, ya sean obrero, campesino del campo a la ciudad, maestros, estudiantes, homosexual, lesbiana transexual, artista, intelectual, militante, activistas, feminista, deportistas, ama de casa, colono, hombres, mujeres, niños, jóvenes, anciano, por eso le decimos que solamente organizado podemos parar esta guerra capitalista que ya está entre nosotros.

En los transcursos de los tiempos históricos los que están hoy en el poder son los mismos que cometieron el crimen de lesa humanidad en la matanza de Aguas Blanca y el Charco, donde hoy se encuentra en una impunidad silenciada bajo la complicidad de los tres niveles de gobiernos.

Hoy hay una verdadera muestra como el capitalismo ha convertido a nuestra nación, en un cementerio y baño de sangre por el crecimiento ilegal del mercado de la droga convirtiendo a nuestro país en una crisis de inseguridad e injusticia, lo que ha provocado que como pueblos originarios algunos pueblos deciden crear la Seguridad Comunitaria y con los pasos de los años la proliferación de los grupos de Autodefensas. Si algo ha obligado a estos pueblos a defenderse contra la delincuencia, es porque hay un vacío de poder, los jefes de estado no le importa lo que nos pase nosotros la gente de abajo y esto exige que es necesario una reconfiguración en la estructura estatal, hemos visto que los números de muertos ha aumentado y peor aún el feminicidio se va multiplicando.

Hasta para Difundir e informar lo que acontece representa una amenaza para los medios de comunicación ya que a diario sufren hostigamiento, persecución, actualmente se ha elevados los niveles de riesgos para los periodista sufriendo en constante actos de intimidación, acoso, bloqueos, ataque físicos y muchos agravios más. Lo que demuestra que no hay una libertad de expresión,

En este sentido es mentira de males gobiernos tanto Federal Estatal y Municipal que México haya entrado en un proceso de cambio, ya que su discurso está muy lejos a la realidad de nuestra comunidad, colonia y barrios. Bajo esta conducta y mandato oligárquico se ha conducido la cuarta transformación.

Con la reforma al artículo 27 constitucional, la expedición de la Ley Agraria y la instrumentación del programa PROCEDE, las tierras ejidales o comunales se incorporaron al mercado neoliberal, en donde los beneficios es mas a favor de los grandes capitales y los campesinos vuelve a ser explotado y olvidado en los campos agrícolas como en los tiempos de la colonia y del porfirismo. Donde él banquero sigue conduciendo el destino de este país, sin importar a quien aplaste.

La reconstrucción del campo mexicano solo será posible si se vuelve la realidad en devolver la tierra al campesino y obtener la libertad que por siglos se ha aspirado y para hacerlo realidad es necesario la unidad de indígenas comuneros campesinos sin tierra desplazados, pequeños ejidatarios y mediano propietarios porque si estamos separados perderemos lo poco que queda da la tierra que nos heredaron nuestros ancestros mesoamericano.

Los males gobiernos del color que sea, nos hemos dado cuenta que no les interesas que la tierra produzca, o ayudar a los más necesitados que salgan de la pobreza que hayan, si no siguen estando en la esclavitud del siglo XXI, a ello le importa más estirar su mano a los banqueros.

Muestra de su política de gobierno es invadir tierra y territorio, como lo es el proyecto del tren maya, corredor eólico del Istmo de Tehuantepec, Termoeléctrica y Gasoducto en Huesca y entre otros tanto en nuestra país, ambos proyectos de muerte es en territorio de pueblos originarios.

Para los pueblos originarios solo hay dos opciones resistir o permitir el llamado modernización que al final de cuenta si lo permitimos acarreará muchas tragedias y más muerte. Los que oponemos a este proyecto de muerte, somos los pueblos originarios que vivimos en casa de adobe, paredes de palo, de bajareque y techo de cartón y carencia de todo tipo.

Por eso como Congreso Nacional Indígenas seguimos caminando para reencontrarnos y agruparnos contra el exterminio, violencia, dominación, y explotación, para que juntos seguiremos construyendo otro mundo es posible.

Fraternalmente

Justicia para nuestros muertos y mujeres asesinadas en México y en el mundo

Libertad a nuestros presos y presas políticos de Guerrero, México y del Mundo

No más muerte, ni represión, al CNI-CIG!

Arrancaron nuestros frutos

Cortaron nuestras ramas

Quemaron nuestros troncos

Pero no pudieron

Matar nuestras raíces.

¡Nunca más un México sin nosotros!

https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/03/31/mexico-la-enfermedad-del-coronavirus-es-un-motivo-para-ejercer-control-hacia-nuestros-pueblos-y-nuestro-territorio/

 

 

  Ofensiva del sistema mundo capitalista

 

Nos urge comprometernos, como creciente mayoría de les diverses de abajo sin fronteras ni muros, con deliberar y decidir sobre:

El capitalismo como fin del mundo

27 de agosto de 2019

 

Por David Pavón Cuéllar

Revolución 3.0

 

El Amazonas arde. Las llamas devoran el pulmón de la tierra, nuestra mayor fuente de agua y aire, el ecosistema con más diversidad vegetal y animal en el mundo. Al final, en lugar de la selva de la que todos vivimos, tan sólo nos quedan ceniza y humo, gases de efecto invernadero para intoxicarnos y para calentar aún más el planeta.

El fuego no cae del cielo. Viene de la codicia de quienes lo encienden. Sabemos que los grandes ganaderos y terratenientes, apoyados por el presidente brasileño Jair Bolsonaro, queman los bosques para convertirlos en pastizales y en tierras cultivables que a su vez producen todo aquello que se vende para ganar dinero.

De lo que se trata es de enriquecerse a costa de lo que nos rodea. No importa que se acabe con todo mientras que se obtenga una jugosa ganancia económica. Es así como funciona el capital.

Empujándonos a la sobreproducción y al sobreconsumo, el capitalismo ha deforestado más y ha extinguido más especies en un par de siglos que el homo sapiens en doscientos mil años. Hay que entender bien que no somos nosotros, en general y en abstracto, los que estamos devorando el Amazonas y todo lo demás. Es lo que se quiere que pensemos para culparnos de lo que ocurre y para convencernos de que resulta inevitable, pero lo cierto es que existen innumerables ejemplos de convivencia armoniosa entre la naturaleza y la humanidad. Lo destructor no es lo humano, sino eso monstruoso que es el capital.

Es verdad que el capitalismo se disimulaba mejor hace medio siglo. Había entonces algo de mesura y de vergüenza. Luego el capital se ha tornado excesivo y cínico en el neoliberalismo, el cual, desde hace algún tiempo, se vuelve a su vez aún más excesivo y cínico en el neofascismo.

La política neofascista de Bolsonaro, como la de Trump y sus semejantes, nos descubre sintomáticamente la verdad infame del capitalismo. Somos testigos de lo que Marx ya nos había explicado: la forma en que la producción de capital es la destrucción de todo lo demás. El capitalismo se pone en evidencia como lo que siempre ha sido, como devastación de lo existente, como fin del mundo.

Ahora vemos que nuestro planeta y el capitalismo no pueden coexistir. Son mutuamente excluyentes. Debemos elegir o el capital o todo lo demás, o la bolsa o la vida, o el fin del sistema o el fin del mundo.

Optar por el capital o por el mundo es tomar posición en un campo de batalla en el que se está decidiendo nuestro destino. Tenemos, como siempre, dos posiciones. Una es la de quienes parecen conocer tan sólo el valor del dinero, los neoliberales y neofascistas que ven la naturaleza como recurso y mercancía, los capitalistas pirómanos que ahora se llenan los bolsillos al incendiar el planeta. La posición contraria es la ocupada por las víctimas y los bomberos, quienes padecen el incendio y quienes intentan apagarlo, quienes recuerdan que viven de la tierra y conocen otros valores que el pecuniario.

El enfrentamiento entre las dos posiciones es una clara expresión de lucha de clases. Las posiciones enfrentadas corresponden alas tradicionales posiciones de clase capitalista y anticapitalista. Remiten a intereses, deseos e ideales contradictorios, además de referirse a niveles socio-económicos a los que evidentemente no pueden reducirse.

Los de arriba, los estratos y los países más opulentos, son aquellos en los que se concentra el capital. Son también, por eso mismo, los que más contaminan y más calientan el planeta. Son ellos los que más consumen, los que más generan basura, los que más conducen automóviles privados y los que más viajan en avión o en cruceros.

Sabemos, por ejemplo, que el 10% más rico de la población mundial emite hasta once veces más gases de efecto invernadero que el 50% más pobre. Sin embargo, como también sabemos, son los de abajo los que sufren las más graves consecuencias de la emisión de esos gases y del resultante cambio climático. Sólo esto ha hecho que la brecha entre los ingresos de países ricos y pobres aumente 25 puntos porcentuales .

Los de abajo, como de costumbre, pagan las facturas de los de arriba. Los países pobres han debido incluso convertirse en los vertederos de los países ricos. Reciben su basura plástica y electrónica, pero también sus industrias más contaminantes.

Asiáticos, africanos y latinoamericanos deben envenenarse con exhalaciones líquidas y gaseosas de las fábricas en las que se produce lo que se consume en los entornos limpios, verdes y transparentes de Europa, Canadá o Estados Unidos. Las naciones más desarrolladas han prohibido también en su interior muchas de las sustancias con las que ellas mismas lucran al venderlas en las regiones menos desarrolladas. No debería sorprendernos que el cáncer afecte y mate cada vez más en los países pobres en comparación con los países ricos.

La hecatombe mundial no se está viviendo igual abajo que arriba. Naciones frías y prósperas como Noruega, Canadá, Suecia, Francia y Reino Unido se han visto incluso enriquecidas por el calentamiento climático en tasas del 4% al 34%. Al mismo tiempo, mientras que se incendia el Amazonas y se padece una creciente deforestación en casi todos los países pobres, la superficie boscosa tiende a crecer en el continente europeo y en otras zonas ricas del planeta. El caso de Irlanda es el más asombroso, con una multiplicación de sus bosques por diez en el último siglo.

Es como si el fin del mundo no estuviera ocurriendo en los países ricos, sino sólo en los pobres. Es como si fuera el fin del Tercer Mundo y no del Primero. Es como si fuera otra de tantas catástrofes que sólo sufren los de abajo.

No debemos olvidar que los pueblos originarios asiáticos, africanos y americanos ya conocieron el fin del mundo en el pasado. Ya lo vivieron cuando los colonizadores europeos los aniquilaron, los esclavizaron y arrasaron sus comunidades, culturas y ambientes naturales al abrir paso al naciente capitalismo. Todo ya fue devastado por los mismos que ahora lo están devastando todo.

Los capitalistas de siglos anteriores ya supieron enriquecerse con el fin del mundo. Siguen enriqueciéndose ahora con el mismo fin del mundo en el Amazonas y en muchos otros lugares. Lo nuevo es que el mundo al que están poniendo fin ya no es tan sólo aquel en el que vive otro pueblo, sino aquel en el que habita ese gran pueblo cada vez más indiferenciado en el que se está convirtiendo la humanidad.

Es el género humano y el planeta entero lo que está en peligro ante la misma pulsión mortífera del capital que ha devastado ya tantos mundos y pueblos en el pasado. Sabemos hoy que esta pulsión, que transforma todo lo vivo en capital inerte, puede terminar suprimiendo toda la vida humana sobre la superficie de la tierra. Quizás el cataclismo empiece por abajo, pero no respetará ni los bosques europeos ni los demás espacios protegidos en los que habitan los de arriba.

Los ricos no disponen aún de un hábitat protegido como el Elysium de la película homónima de Neill Blomkamp . Quizás ya existiría si fuera posible construirlo, pero todavía no es posible y el ritmo de la destrucción va demasiado rápido en relación con los avances tecnológicos. De cualquier modo es muy probable que se encuentre la manera de evitar la hecatombe, pero no por el mundo ni por la humanidad ni mucho menos por los de abajo y ni siquiera por los de arriba, sino sólo por el capital que sencillamente no puede volatilizarse por causa de la desaparición de la vida. Podemos aceptar el apocalipsis, pero no sus efectos en la economía.

Como diría Jameson, es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Pero quizá la dificultad para imaginar el fin del capitalismo sea precisamente lo que nos proteja contra la destrucción total de un mundo que es necesario para la continuación del capitalismo. El planeta y la humanidad se preservarían entonces para que el capital pudiera seguir consumiéndolos y destruyéndolos al producirse a sí mismo. Sin embargo, si todo queda subordinado y subsumido así al capital, ¿podríamos considerar que aún existe como algo diferente del capital? ¿No sería más bien tan sólo el capital del capital?

Heidegger fue quizás quien mejor comprendió que el mundo que sólo se conserva como capital es otro fin del mundo que también acecha en el horizonte. Y al igual que el fin más literal, no es tan sólo un peligro, sino una realidad. Uno puede sentir con facilidad este otro fin en los países desarrollados. No es fácil consolarse de los incendios en el Amazonas al caminar por los tristes bosques artificiales de pinos alineados que se extienden por toda Europa.

Ya sea verde como los árboles o rojo como el fuego, el capital es el fin del mundo. Sólo podremos conservar el planeta y nuestra humanidad al acabar con el capitalismo. Tenemos que ser anticapitalistas para ser auténticos ecologistas. Para ser verdaderamente verdes, tenemos que ser también rojos. Hay que incendiar los bancos y no sólo plantar árboles.

https://revolucion.news/capitalismo-fin-del-mundo/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259808

En consecuencia, la «reforma agraria integral» resultará de la lucha de todes les oprimides autoconcientes que la vida humana-no humana y la dignidad de los pueblos son imposibles mientras exista el sistema mundo capitalista y sus expresiones locales. Avanzan en todo el planeta hacia:

 

Estado español

Neoliberalismo y

guerra contra los pobres,

la construcción social del

doblegamiento y la derrota

26 de agosto de 2019

 

 

Por María José Rodríguez Rejas

Viento Sur

   “Nos han engañado tantas veces que, al final, nos dimos cuenta” (Coordinadora Estatal por la Defensa
del Sistema Público de Pensiones, León)

1. Una guerra invisibilizada 1/

 

La violencia económica, social e ideológica de las políticas neoliberales en España condena a miles no sólo a la exclusión social y a la negación de su condición de ciudadanos sino también a la muerte y al daño físico y psicológico. La magnitud de los impactos es tal que términos como violencia estructural, exclusión o precarización se quedan cortos. Los datos cuantitativos y las experiencias narradas por las y los afectados dan cuenta no sólo de un alto nivel de violencia en todas sus formas sino de la crueldad ejercida hacia la población, lo que se asemeja a una situación de guerra que permea la vida cotidiana 2/ . Si bien no es guerra explícita, en su sentido militar-armado, sí está más allá de la lucha de clases tal cual se concibió tradicionalmente.

 

El proceso de despojo que concentra riqueza y poder en unos pocos mientras muchos son excluidos va acompañado no sólo de un cambio en la legislación y en las instituciones. Se aspira a mantener el control social y, sobre todo, el control con aceptación de la población para lo cual se construye una nueva subjetividad. La refundación del sujeto social en el neoliberalismo se erige sobre la demolición del sentir, pensar y hacer previo. Los excluidos en general y, sobre todo, quienes se resisten a la destrucción de las instituciones de distribución e igualación que garantizan una vida digna, son percibidos y tratados como (potencial) amenaza. Esto se expresa incluso en las políticas de defensa y seguridad del Estado, que deja de ser un Estado social para transformarse en un Estado de seguridad garante de las ventajosas condiciones del capital.

 

Como en una guerra de asedio, la población trabajadora será cercada, disciplinada y doblegada, a nivel físico y psicológico. Se rompió el sueño de la “clase media”. El no merecimiento de los (potenciales) excluidos se va convirtiendo en opinión pública. La cultura neoliberal responde así a estrategias de guerra cultural cuyo objetivo último es la derrota psicológica e ideológica. Éste es el campo donde se define el triunfo en las nuevas formas de la guerra (Lind, 2004; Creveld, 2009; Kilcullen, 2006). Una guerra invisible en la que no se cuentan los daños ni las bajas. A ocho años de la gran movilización del 15-M, son muchas las expresiones de fortaleza y resistencia pero también hay un reflujo participativo y una población mucho más pauperizada que enfrenta cada día, desde hace años, estas estrategias; “no veo cómo vamos a salir de esto”, “siempre ganan” o “esto es lo que hay”, son muestra de ese estado emocional ante la impunidad y la destrucción del bienestar social.

Asistimos a la banalización de la crueldad que normaliza el despojo y el dolor. De ahí que sea urgente llamar a las cosas por lo que son.

 

2. No es “crisis”, es capitalismo de guerra

Sabemos hace mucho que el neoliberalismo no es una respuesta a la crisis ni un conjunto de políticas económicas, como tampoco lo fue, hace más de cuarenta años en otras latitudes donde se echó a caminar. Es un proyecto de reestructuración del capitalismo cuyo objetivo fue desde un inicio la concentración de la riqueza y el poder sin precedentes (Vega, 2010) que va acompañado de un proceso de refundación social conservador. Los datos no dejan lugar a duda: en España los beneficios empresariales crecieron en 2016 un 200,7% manteniendo una tendencia alcista desde el 2013. El 1% más rico concentra el 40% de la riqueza mientras el 50% más pobre apenas el 7% y entre 2013-16, con la relativa “recuperación” económica, los más ricos se beneficiaron 4 veces más que lo más pobres. Es el tercer país más desigual de la Unión Europea, sólo detrás de Rumanía y Bulgaria, y cuenta ya con 25 multimillonarios en la lista Forbes 2017 (Oxfam, 2018).

 

El neoliberalismo funciona como una gran maquinaria de saqueo y despojo, de acumulación por desposesión (Harvey, 2007). Los grandes negocios se financian con los recursos de las trabajadoras y los trabajadores a través de la superexplotación del trabajo y el pago de sus impuestos, que, tenemos que recordar, es la base del capital público que se transfiere a manos privadas (rescates bancarios, deuda externa, externalización de servicios, obra pública, corrupción). De hecho, el trabajo y las familias aportan 83% de los recursos públicos a través de impuestos. Mientras, la evasión fiscal de grandes empresas y fortunas fue 140.000 millones de euros en 2018, lo que representó el 80% del total defraudado -en 2011 la cifra fue de 42.700 M€-. Éstos serán considerados inversores mientras se acusa a la clase trabajadora de pedir demasiado. Es el discurso del poder basado en una estrategia de no merecimiento (undeserving) de quienes van siendo excluidos. La estrategia es rentable económicamente y políticamente. El endeudamiento se presenta como una opción para los trabajadores y las trabajadoras. La hipoteca, el crédito para el coche, la lavadora o el pequeño negocio cuando estás desempleado no es sino otra forma de despojo de los más vulnerables basado en las teorías individualistas; tú sólo tienes que hacerte cargo de todo.

 

Las “políticas de ajuste”, que asociamos con recorte del gasto social, privatización, pago obligado de la deuda externa o flexibilización laboral, operan cotidianamente el saqueo. La transferencia de riqueza y poder sólo podía lograrse excluyendo a gran parte de la población y desplazándola de sus territorios. El neoliberalismo fue violento desde un inicio, no es que se fue poniendo violento. El despojo opera en dos niveles: sobre el territorio-espacio y sobre el territorio-cuerpo. La gentrificación, por un lado, y el modelo laboral que concentra a la población en las grandes ciudades y zonas turísticas, mientras vacía pueblos y provincias pequeñas, por otro, genera un desplazamiento forzado que pauperiza a quienes tienen que abandonar sus lugares de vida. Mientras, el cuerpo, el único territorio propio, sin el cual no es posible la vida, es sometido a un ritmo frenético, con jornadas cada vez más largas, menor remuneración y menos tiempo de vida, eso que llamamos “tiempo libre”. La persona, entendida como una unidad de cuerpo-mente-emociones, es prescindible. En la lógica neoliberal, el cuerpo es cosificado y reducido a herramienta de trabajo; es un “recurso humano”. El disciplinamiento va acompañado del cerco y el aislamiento a medida que las organizaciones son fracturadas y deslegitimadas. Así, las políticas neoliberales actúan como una estrategia de asedio que concluye en la derrota y apropiación del territorio y de las personas.

 

Este proceso se lleva a cabo desde los propios aparatos institucionales del Estado neoliberal, que lejos de ser débil, como se han empeñado en difundir sus teóricos cercanos, se convierte en un Estado gestor y de seguridad, cada vez más punitivo a nivel interno (Ley de seguridad ciudadana, conocida como Ley Mordaza, la reforma más punitiva del Código penal, etc.) y con un creciente número de efectivos y de recursos de control del espacio público (cámaras de seguridad, drones de supervisión, etc.). Lo que desaparece es la dimensión social y distribuidora del Estado, que pasa a estar controlado por un bloque de poder tecno-empresarial. Su desmantelamiento se legaliza a través de las diversas reformas (laboral, salud, etc.).

 

Hay por tanto una responsabilidad por parte de la clase política que ha respaldado tales medidas; tras cuarenta años de experiencias neoliberales en otras partes del mundo, nadie podrá decir que no sabía cuáles serían las consecuencias en este caso.

 

La crueldad se convertirá así en una práctica legalizada, institucionalizada, sistemática y permanente; es decir, en política de Estado. No sólo es un insulto, es un acto de crueldad decirle a una población que no hay recursos para educación, salud, pensiones, etc. mientras las arcas del Estado son saqueadas por políticos y empresarios. La corrupción asciende a más de 123.500 millones de euros (Casos aislados de una corrupción sistémica, s/f). El rescate con dinero público, a los bancos causantes de la denominada “crisis”, supuso 60.000 millones de euros que nunca se recuperarán. La discrecionalidad y el maltrato se imponen cuando además la justicia se decanta del lado del poder. La condena del Tribunal de Cuentas a Ana Botella por menoscabo del patrimonio público, en la venta de vivienda social a un fondo de inversión cuando era alcaldesa de Madrid, fue revocada por dicho Tribunal con los votos de dos consejeros propuestos por el PP, una de ellas, Margarita Mariscal, Ministra de Justicia del gobierno de Aznar. El exceso de un poder sin contrapesos y la violencia consciente son una característica de una cultura de guerra, así ésta no sea explícita.

Warren Buffet, un multimillonario estadounidense, dijo claramente hace unos años: “Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo la guerra y la estamos ganando” (Stein, 2006). En 2011, volvió a expresar claramente la necesidad de aumentar los impuestos a los más ricos, en el artículo “Dejen de mimar a los super-ricos”, posición que comparten un grupo de millonarios.

 

3. ¿España es “diferente”? La construcción social del sufrimiento y la contundencia de las cifras

Caminar por las calles de este país en los últimos años nos confronta con imágenes que hubiéramos pensado imposibles hace no tanto. Un hombre pide ayuda en la calle. Un breve cartel cuenta su vida y drama, algo más de cincuenta años, sentado en la acera, la mirada al suelo y las manos entrecruzadas bajo el mentón: “soy español tengo una niña de 7 años, necesito trabajo. No tenemos luz, ni agua caliente. Ayuden por favor. Humanidad. Te puede pasar a ti, te juro que es verdad”.

 

Ciudades inundadas por miles de turistas de todas partes del mundo, las sonrisas dispuestas para la selfie capturando la estancia en Sevilla, Barcelona, Madrid, etc. Las mismas tiendas de moda, bares y restaurantes, el mismo estilo, el menú en inglés, terrazas llenas de gente. Experiencias simuladas para el turista. Una muestra de la transformación del espacio público, reflejo del cambio en las condiciones de vida. En el negativo de la foto, poblaciones desplazadas por la especulación inmobiliaria que oferta pisos turísticos, redes humanas fracturadas, trabajo precario. Algún vestigio del pequeño comercio local invita a evocar lo que fueron esas calles alguna vez.

En otro lugar, filas. Filas de personas a la puerta de un banco de alimentos gestionado por una fundación. Una fila en la oficina de empleo, esperando que esta vez “algo salga”. Por la noche, una larga fila en la Plaza Mayor, en Madrid, para recibir un bocadillo que será su cena. Soportales, cajeros automáticos y esas tiendas de provincia que cerraron con la “crisis” y hasta hoy no han vuelto a abrir, dan cobijo a quienes pasaron a vivir en situación de calle. Mientras, florecen las tiendas de segunda mano, las casas de empeño, los negocios de apuestas (Diario de campo, 2019).

 

A las imágenes podríamos agregar relatos. Luisa, una mujer que ronda los cuarenta y tiene una hija de siete años cuenta cómo fue condicionada a vivir en la otra punta del país para mantener su trabajo. Un caso de deslocalización de la banca que les llevó a mudarse, sin opción. Su marido tuvo que renunciar a su trabajo. Ahora, se sienten desplazados y ajenos al nuevo lugar. “Fui a la universidad, saqué buenas notas, hice lo que se esperaba que debía hacer. Busqué un trabajo, formé una familia, tuve una hija... ¿qué es lo que hice mal?” (Relato de Luisa, 2019).

 

Los trabajos precarios han sido normalizados; contratos en los que figuran menos horas de las que realmente se trabaja. Horas extras que no se pagan. Contratos por días, semanas o pocos meses. Salarios de 650 y 850 euros -al menos antes de la reciente subida del salario mínimo-. Si te contratan en el campo te toca llevar tu propia herramienta (Relato de Victoriano, José Manuel, Antonia, David, Carmen y Miguel, 2019). Jubilados que tienen que priorizar qué medicinas comprar porque no alcanza para todas con una pensión mínima de 620 o una no contributiva de 400 (Relato de Irene y Paula, 2019).

Los datos corroboran las historias. España es el segundo país de la UE con la mayor tasa de “pobreza severa”, 6.9%. La población en “riesgo de pobreza” (At Risk of Poverty and/or Exclusion, AROPE, indicador creado desde la UE) es el 26.6%, 12 millones de personas; un eufemismo ya que se refiere a personas con una renta 60% por debajo de la mediana “considerando las transferencias sociales”, con carencia material severa de bienes y hogares que tienen una “muy baja intensidad laboral” (menos de 20% de su potencial). La política institucional banaliza (y con ello normaliza) la pobreza al evitar nombrar y reconocer una realidad que afecta a muchas personas. Quien la padece guarda silencio, se avergüenza y recluye a su mundo privado, como si fuera responsable y no víctima del saqueo. El 32% de los niños y niñas son pobres. Los estudios sobre desigualdad y pobreza dejan claro que tal situación no es superable sin un cambio en las condiciones estructurales y sin políticas de distribución social. En el caso de los jóvenes la cifra alcanza el 37% (INE).

En 2018, cuando se anuncia que por fin se han reducido los desahucios, 60.000 familias fueron despojadas de su vivienda, la mayor parte por impago de alquiler. La casa es un espacio físico, social y simbólico esencial para la vida humana. Es un espacio de seguridad, de intimidad y afectividad; sin ella estamos a la deriva. ¿Qué pasará cuando ya no estén los ancianos que ahora son el soporte de los hijos que perdieron su casa o su trabajo?

La precariedad, que se superpone al problema del desempleo, va acompañada de incertidumbre, temporalidad y bajos salarios. Se requieren 43 contratos en promedio para crear un puesto de trabajo. Ahora sabemos que puedes tener trabajo y ser pobre. La situación es más difícil para los jóvenes; el 50% cree que tendrá que migrar. Lena Álvarez es una joven maestra que no ha conseguido trabajar en su ámbito: “Para cualquier cosa te piden un mínimo de años de experiencia, certificarlo, una carta de recomendación… Es imposible tener la experiencia que demandan y esos estudios con veintipocos años”. Después de un año, sólo encontró empleo en un supermercado. “No es el trabajo de mi vida, es en un pueblo y me tiene que llevar mi pareja, muchas veces es lo comido por lo servido… Mi pareja con ingeniería electrónica y un máster, también está en paro. Estamos en plan de pillar lo que salga, olvidar lo que querías. Cuando recibí la llamada del supermercado me ilusioné pero luego me dio el bajón porque no he conseguido meterme en nada de lo que yo estudié. Lo cojo porque las facturas hay que pagarlas y me da algo más de tranquilidad, aunque son sólo dos meses y a media jornada” (Público, 2 oct. 2018). Su relato está atravesado por la impotencia y la desesperanza. Se asume que el trabajo no da para vivir, que hay que renunciar al proyecto de vida propio y que, además, hay que hacer el esfuerzo de sobreponerse anímicamente. Asociar estabilidad a un contrato de dos meses y a media jornada es demoledor. El doblegamiento es un proceso doloroso y cruel que conduce a la destrucción de la subjetividad.

 

Si además no se tiene trabajo la situación es aún peor. La cifra de paro es una de las más altas de Europa (17.3% en 2018 y 14% para mayo de 2019). En el caso de los jóvenes alcanza el 32.5%. De acuerdo con el economista Antonio Sanabria, las cifras reales son aún mayores ya que: “Las estimaciones del desempleo no cuentan a quienes han dejado de buscar activamente al no encontrar trabajo, así como a quienes sí trabajan pero hacen menos horas en contratos por horas o a jornada parcial… Si incluimos a estas personas desanimadas y subempleadas, la tasa de paro actual se aproximaría al 24,5%. Es decir, que una de cada cuatro personas en edad de trabajar no encuentra empleo, ha dejado de buscarlo o está subempleada” (Público, 2 oct. 2018). Y, por si esto fuera poco, la tasa de cobertura del sistema de protección por desempleo en enero de este año fue de sólo el 61,87% (La Moncloa, 2019). ¿Cómo vive el 38.13% restante?

 

La maquinaria neoliberal avanza como bulldozer destruyendo posibilidades de vida. Vicenç Navarro plantea que la esperanza de vida se ha modificado en Cataluña en función del nivel socioeconómico, entre ciudades y entre barrios, a partir de la recesión de 2007 y que la situación es semejante en el país: “En Catalunya, la diferencia de esperanza de vida de ciudades de elevada renta como Sant Cugat del Vallès era de ocho años más que en ciudades obreras del cinturón de Barcelona como El Prat de Llobregat o Sant Adrià de Besòs. Y dentro de Barcelona, los barrios con rentas superiores como Pedralbes registraron durante el periodo 2009-2013 una esperanza de vida de 11 años más que el barrio obrero de Torre Baró, que tiene la esperanza de vida más baja de Barcelona” (Navarro, 2017). En este contexto de guerra contra los pobres crece el número de personas que mueren por infartos y derrames cerebrales en el lugar de trabajo (208 sólo en 2017), las muertes por accidente laboral continúan creciendo (un 5.5% en 2018) y sólo desde inicios de 2019 comenzaron a contabilizarse como tales algunos accidentes de automóvil que tenían lugar en la jornada de trabajo. La concentración laboral en las grandes ciudades obliga a los trabajadores y a las trabajadoras a recorrer cada vez mayores distancias que se suman a su jornada de trabajo y que aumentan los riesgos de accidentes.

 

El neoliberalismo mata, literalmente, de diversas formas. Los suicidios se dispararon en los últimos años. En 2016 la cifra llegó a 3.569 suicidios, 10 por día. La tendencia se repitió en 2017. Es la segunda causa de muerte entre los jóvenes. Además, 2 millones de personas sufren ansiedad y 2,4 millones depresión. Desde las teorías individualistas son silenciados al considerarlos problemas personales y no psicosociales. Muchos trabajadores de diversos ámbitos (campo, call center, comerciales, hostelería, salud, etc.) son tratados con ansiolíticos y antidepresivos. Orfidal y Trankimacin aparecen con frecuencia en sus relatos. Pazital será el analgésico estrella recetado por los médicos para tratar un cuerpo que se rebela a través del dolor. Asistimos a la medicalización y psiquiatralización de los problemas sociales (Moreno y Casani, 2011; Guinsberg, 2002).

 

Detrás de cada número en las estadísticas hay un ser humano asediado y doblegado que trata de resistir. El caso de Rosa, una trabajadora de un call center que sufrió acoso laboral es revelador. Tras el cambio de directrices en la empresa comenzó a sufrir acoso laboral al discrepar sobre la exigencia de vender ADSL a personas ancianas, lo que consideró poco ético. Al coaching empresarial de grupo siguió el personalizado. El malestar y la angustia fueron tratados por su médico con un ansiolítico, además de recomendarle “hacer como los demás” y adaptarse. “Llegó un momento en que sentía que mi boca y mis oídos ya no me pertenecían”, cuenta, conectada durante horas a la diadema donde no dejaban de entrar automáticamente llamadas. Después sobrevino el tratamiento psiquiátrico y la pérdida del trabajo. Tras mucho esfuerzo está reconstruyendo su vida (Relato de Rosa, 2019).

 

La experiencia española no es diferente. Los impactos del neoliberalismo son similares a los de otras partes del mundo y de esas experiencias hay que aprender.

 

4. Doblegamiento y disciplinamiento: la dimensión cultural de la guerra

El gran éxito del neoliberalismo ha tenido lugar en el plano sociocultural e ideológico. La disputa es por una visión del mundo y un sentido de vida que trata de imponerse no sólo como el mejor sino como el único posible (Ramos, 2003). Se requiere una refundación de la subjetividad y de las prácticas sociales.

 

·        Por un lado, somos socializados en los valores neoliberales (consumismo, satisfacción material, individualismo) que tratan de crear la ilusión de libertad (individual) y ascenso social para-sí-mismo. Las reformas educativas tendrán un peso clave en la construcción de este nuevo sujeto neoliberal (Díez, 2018). Al poner en el centro el yo se despliegan varias armas de destrucción social masiva: la competitividad, la soledad, la frustración. Se atomiza el tejido social a la par que se socava la empatía, la solidaridad, la organización y la participación política.

·        Por otro lado, somos socializados en la aceptación de las limitaciones y el abuso a través del disciplinamiento y doblegamiento. Se busca el control social con aceptación. El objetivo es la derrota: un sujeto “roto” física, emocional y mentalmente. El embate ideológico y cultural será profundamente violento y proporcional a las expectativas de saqueo.

 

El murmullo de las amenazas y el miedo

Cada día somos sobre-expuestos a experiencias violentas: la pérdida del trabajo, de la jubilación, de la vivienda, etc. Si se piensa en el futuro, se percibe aún peor. La sensación de vulnerabilidad se convierte en miedo y éste es uno de los mecanismos más eficientes de regulación social. Se habla casi en susurro tratando de no invocar la adversidad con la palabra, así, como se cuentan las desgracias: “despidieron a dos en el trabajo, el día menos pensado me toca a mí”, “acabo de encontrarme al vecino, ¡está en el paro y con 50!”, “ahí van los hijos de Conchi, que vinieron a buscar los tupper para la semana”.

 

Discursos impregnados de preocupación y angustia. Incertidumbre en el futuro y, sobre todo, un gran miedo a traspasar la línea de la exclusión, a ser pobres en definitiva. Y lo que se teme se convierte en amenaza. La percepción de inseguridad se traslada desde la inseguridad social a la inseguridad pública. Se teme al “otro” porque es pobre y a eso se van sumando los demás componentes del estereotipo (color de piel, migrante, gitano, “es barrio”). Si además se es joven la percepción de amenaza aumenta. Los medios de comunicación conservadores alimentarán los fantasmas al igual que las empresas de seguridad, encantadas de vender alarmas y rejas. Una parte de la población demandará mayor presencia de los cuerpos de seguridad del Estado y estará más dispuesta a ceder su autonomía a cambio de sentirse seguros. Como resultado, la criminalización de la pobreza y la criminalización de la protesta crecen y comparten un referente de clase. El excluido-migrante-mena-barrio-gitano-joven es un potencial delincuente al igual que el excluido en general es un potencial activista y/o manifestante.

 

La narración desde el miedo, especialmente si la persona está despolitizada y no tiene un marco de referencia crítico, es una narración descontextualizada; así, la realidad aparece más como producto del infortunio -”la crisis”- que de la decisión e intereses de quienes ejercen el poder. Sin contexto, no se puede construir el sentido y significado de lo que sucede; lo particular se generaliza y entonces, nos convertimos en reproductores y amplificadores del miedo que (nos) paraliza.

 

Impotencia ante el abuso y la corrupción

Primero se legalizó el saqueo. Mucho antes de la crisis de 2008 las reformas legales ya habían desmantelado una parte del Estado social. A partir de entonces, se acelera intensamente el proceso. El ciudadano se siente rebasado, no sólo por la velocidad e intensidad de la destrucción sino por el avasallamiento de la corrupción que aparece día con día y que es parte del saqueo. Un sinnúmero de tramas y casos (Lazo, Bárcenas, Gürtel, Enredadera, etc) acompañado de cifras escandalosas. Muchos implicados y pocos condenados, lo que genera un sentimiento de impotencia. Al mismo tiempo que se desahucian familias y muchas calles aparecen desoladas tras la quiebra de pequeños negocios, el mundo del glamour y el derroche se exhiben como referentes de éxito. Todo es un gran exceso convertido en espectáculo que el ciudadano tiene que procesar: la descomposición de la clase política, el sistema judicial en entredicho, el desamparo y la burla cruel ante el abuso. Los medios de comunicación acríticos actuarán como cajas de resonancia del disciplinamiento. Al enojo le sigue la frustración que paraliza y desmoviliza. Cuando el poder se parapeta tras la Unión Europea proyecta una imagen de fortaleza inexpugnable, como con la reforma del art. 135 constitucional que prioriza el pago de la deuda externa. Además se judicializa el conflicto y se legaliza la represión; las multas y sanciones por “atentado contra la autoridad” en las movilizaciones son parte del disciplinamiento.

 

El desánimo y la desesperanza serán síntomas del doblegamiento. Sin darnos cuenta, nos convertimos en difusores de la negación del cambio; nuestras conversaciones empiezan a contener sus expresiones, “no hay nada que hacer”, “estamos vendidos”. El siguiente paso es la desmovilización, ceder el espacio público para recluirse en la vida privada.

 

El disciplinamiento del cuerpo

La refundación social se aprehende e interioriza a través del cuerpo. En él se experimentan los sentimientos y emociones de lo que hacemos, de lo que oímos, de lo que vemos. El cansancio y estrés del exceso de trabajo aparece en todos los relatos recabados (en el campo, en la fábrica, en el hospital, etc.). Rápido, cada vez más. Sin tiempo de vida. La flexibilización, la productividad, la multifuncionalidad se corporizan. El móvil es la extensión que hace presente el trabajo más allá de la oficina; un mensaje automático se activa cada noche: “Sra. Rodríguez, son las 22:30, es tiempo de descansar” (Relato de Martina, 2019). También hablan del dolor (cuello, ciática, codos, cabeza, etc.), del insomnio y la ansiedad, de la agresión física y verbal de muchos jefes, del acoso laboral (Relato de Marta, 2019). La medicalización asegura un día más de trabajo para el capital. Saliendo del trabajo continúa la agresión: en lo que vemos al recorrer las calles, en lo que escuchamos en las noticias, en los mensajes de vulnerabilidad, de frustración, etc. La agresión es corporal y emocional. Imágenes y lenguaje asociados. Así, el disciplinamiento del cuerpo y de las emociones se retroalimenta. En el cuerpo-mente tiene lugar la batalla que cada persona enfrenta todos los días entre el doblegamiento y la resistencia. El asedio psicológico permea las prácticas socioculturales y la vida cotidiana buscando un sujeto dócil, por eso se asemeja a una cultura de guerra donde el objetivo es la población civil.

 

El lenguaje como arma de guerra

Frases construidas desde el poder, como “Han vivido por encima de sus posibilidades”, se repitieron una y otra vez desde la clase política conservadora y los medios de comunicación. En la afirmación estaba contenido el juicio y condena que responsabilizaba a los ciudadanos de a pie de todos los males de la economía; eran irresponsables, derrochadores y debían pagar por ello. Así se justificaban los “recortes”. Quienes estaban siendo saqueados eran además despreciados públicamente. El exceso y la burla son propios de la crueldad. La ofensa es aún mayor si consideramos que en España, la distribución social fue relativa y duró apenas unos años, logrando cosas muy básicas: tener un trabajo (y no todas), endeudarse para adquirir una vivienda y un coche, e irse unos días de vacaciones. El lenguaje, que es un constructor de realidad, operó como instrumento de maltrato para legitimar la exclusión.

El ejercicio de crueldad no tuvo contención. Recordemos aquel famoso “que ¡se jodan!”, dicho a micrófono abierto por la diputada del PP Andrea Fabra, durante el periodo más duro de las políticas de ajuste, o el “Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y ¡os jodéis!” de la Secretaria de Comunicación del gobierno de Rajoy. En ambas expresiones no sólo hay desprecio sino disfrute. Los ciudadanos fueron así maltratados y victimizados una y otra vez por los mismos que encabezaban la corrupción. Las tertulias televisivas se encargarían de convertir en espectáculo la agresión verbal, con participantes gritando e insultando al que piensa diferente. Desde hace años, han jugado un importante papel en la banalización de la crueldad, contribuyendo a normalizar esas prácticas entre los espectadores.

El lenguaje de la crueldad coloniza también a los de abajo, que reproducen, a veces sin darse cuenta, el discurso y las prácticas dominantes, en sus entornos y con sus iguales. Así es el comentario despreciativo, racista o clasista, en la barra del bar, lanzado con fuerza para provocar y hacerse oír. Otras veces, ya no es necesario el papel del maltratador externo (tertuliano virulento, político conservador, jefe explotador, “cuñado”), uno mismo realiza esa función a través de expresiones cotidianas que refuerzan el doblegamiento: “Aquí sólo pagamos los pringaos”, “Esto es lo que hay”, “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. La autodescalificación está impregnada del lenguaje de la derrota que nos expropia de la palabra para nombrar y comunicar el mundo futuro que queremos construir.

 

Silenciamiento forzado o cuando tu “cuñado” es un paramilitar cultural

La agresión permanente también busca doblegar al disidente hasta condenarle al silencio; se apropia de su palabra y neutraliza su acción en el medio social. Es censura y actúa en los espacios de vida cotidiana (la familia, los amigos, el trabajo). El proceso es doloroso para quien lo experimenta. Sin palabra no podemos nombrar y ser en el mundo. Sin narración propia la persona es anulada. Así opera la agresión del “cuñado” conservador que convierte cualquier reunión familiar en ocasión de acoso y derribo. Provoca, insulta y degrada recurriendo a etiquetas descalificadoras -”radical”, “extremista”, “podemita”-. La víctima será recriminada por el resto del grupo que actúa como espectador, como sucede en toda cultura de guerra -“siempre estás igual”, “para qué sigues con eso si no te hace bien” (Relato de Teresa, 2019)-.

 

La víctima será identificada como fuente del problema, quien arruina la fiesta -”siempre hablando de política”- siendo revictimizada. Peor aún si es mujer. Por la vía de fuerza queda regulado de qué se puede hablar, cómo y cuándo. Resistir no es fácil. El “cuñado” (o el jefe, amigo, vecino), disfruta de la agresión y, lo sepa o no, es un operador del frente neoconservador en esta guerra cultural.

 

Mecanismos de adaptación: (auto)destrucción emocional para la supervivencia

En la sociedad neoliberal la transformación de la subjetividad nos impone dejar de ser, para ser otro. Ante lo doloroso del proceso, la persona activa mecanismos de adaptación que disminuyan el dolor y le permitan sobrevivir. Una anciana buscando comida en un contenedor de basura. La imagen es impactante. Un hombre duerme en el cajero todas las noches, coloca su cartón y se cubre con una manta. Escenas que ahora son recurrentes. Unos no quieren mirar, porque produce dolor, otros porque no les interesa; otros guardan silencio. A medida que las situaciones se mantienen en el tiempo e incluso se intensifican, se sienten impotentes. Los espectadores generan estrategias para aceptar los hechos, evitar el dolor y así sobrevivir; serán los principales destinatarios de los mensajes y acciones difundidos por los victimarios (Blair, 2001). La violenta exclusión se va normalizando. El precio será la destrucción previa del sujeto doliente, de su mirada del mundo empática, de su sentir solidario y de su palabra crítica. Es parte del proceso de disciplinamiento y doblegamiento. Parafraseando a Lind, creador del concepto guerra de cuarta generación, es en el campo mental y emocional donde se define el triunfo de esta guerra cultural. Una guerra invisible e invisibilizada que tiene como objetivo el control social con aceptación (Kilcullen, 2006).

 

5. La guerra contra los pobres: no merecimiento y segregación territorial

A medida que las políticas neoliberales se extienden en el tiempo, el empobrecimiento afecta a más personas. La crueldad escala varios niveles cuando desde los sectores conservadores se construye una corriente de opinión que responsabiliza a los excluidos de todos los problemas sociales (previos y por venir) y del mal funcionamiento de la economía a partir de una supuesta inferioridad moral. Se les culpabiliza y exhibe públicamente como únicos responsables. Las etiquetas denigrantes brotan en cascada y se repiten incesantemente en medios de comunicación y desde las voces conservadoras: irresponsables, derrochadores, fracasados, incapaces, personas que no valoran, que no aprovechan, que abandonan. Se construye una corriente de opinión que les considera no merecedores (undeserving) e indignos de una vida mejor, de recibir ayuda social del Estado y de habitar los espacios de la ciudad donde viven los “afortunados”. La narrativa del poder no tiene contexto, ni historia, ni estructura económica. Una vez trasladada la responsabilidad de su situación a las propias víctimas, la crueldad se habrá banalizado penetrando las prácticas sociales e instalándose en la vida cotidiana: el duque de Alba declara que “envidia ser un jornalero del PER”, un grupo viola colectivamente a una mujer para “divertirse” porque están de fiesta, un niño maltrata sistemáticamente a su compañero en el colegio, etc. El exceso y la banalización de la crueldad son características de una cultura de guerra.

 

A los excluidos se les exige superarse a sí mismos al mismo tiempo que el maltrato y la degradación pública promueven el desánimo; una exigencia imposible -y por ello cruel- considerando los candados estructurales del neoliberalismo que cancelaron la movilidad social ascendente. La presión social y psicológica refuerza la autoculpabilidad y el sentimiento de inutilidad social de los excluidos. “Trabajo hay pero no quieren trabajar”, “quieren chupar del Estado”; son tratados como parásitos, como un costo y un lastre. Los mensajes violentos se incorporan al discurso público y se difunden entre los sectores medios e incluso entre los afectados. “La gente derrocha y pide medicinas que no necesita”, como se argumentó para impulsar el co-pago, aunque ninguno de sus voceros aclaró que el término procedía del viejo lenguaje neoliberal, usado hacía cuarenta años en América Latina. Además, se considera que no se esfuerzan lo suficiente para salir de su situación, por lo que hay que presionarles, administrativa y jurídicamente. Así se endurece y reduce el acceso a las ayudas sociales, casi todas externalizadas, que revictimizan al solicitante, teniendo que exponer y justificar moralmente su situación. “Lo más difícil no fue tomar la decisión de ir a pedir la ayuda alimentaria sino tener que contar una y otra vez por lo que estábamos pasando a personas que no conocía de nada” (Relato de Regina, 2019).

 

A medida que el trabajo disminuya o que los trabajos bien pagos escaseen, el rechazo a los pobres será mayor y nutrirá las bases sociales y electorales conservadoras y de extrema derecha. La toxicidad de la mentira es parte del desmerecimiento y la guerra cultural: los inmigrantes y la población gitana “acaparan las ayudas sociales”, “A este país ha venido mucha gente a hacer turismo sanitario”. No importa que varios funcionarios de servicios sociales, Médicos del Mundo (2012), Amnistía Internacional y otras organizaciones lo hayan desmentido (Reder, 2017). No importa que lo que existe como negocio sanitario sea de carácter privado y esté orientado a tratamientos estéticos para el turismo europeo. Los pobres serán la amenaza y el enemigo a combatir. La cultura conservadora previa será el caldo de cultivo ideal, con todos sus imaginarios históricos, códigos y símbolos del (in)consciente colectivo.

 

El no merecimiento es la fase más cruenta de la guerra sociocultural contra los pobres, “es una guerra librada con una variedad de armas como la retención de oportunidades de trabajo decentes, escuelas, viviendas y las necesidades requeridas… A veces es también una guerra asesina, pero más a menudo, la guerra mata el espíritu y la moral de la gente pobre y además se suma a las miserias que resultan de la carencia de dinero” (Gans, 1995). En el frenesí de la crueldad, además, se les exige que tengan suficiente fortaleza para salir adelante por sí mismos, que crean en sí mismos, que se sobrepongan a sus circunstancias, que no se dejen arrastrar. El “coaching” y “mindfulness” serán la nueva ideología orientada a los pobres y convertida en negocio; inunda el campo laboral y terapeútico, alimentando la egolatría, el presentismo (aquí y ahora) y la despolitización del sujeto. La solución está en uno mismo y en la irrestricta libertad de mercado, diría Hayek, sólo hay que ser “emprendedor” -lo que se conoció como “microempresario” en América Latina hace treinta años- Así, el capital accede a los escasos ahorros familiares y generar nuevo endeudamiento. Nada escapa al saqueo.

 

Pero la crueldad no es inútil para el productor de violencia (Blair, 2001). La guerra cultural contra los pobres es una estrategia altamente provechosa que permite: construir una explicación sobre la “crisis” con responsables definidos sobre los que focalizar la rabia; justificar las medidas políticas adoptadas; y legitimar y legalizar el desmantelamiento de las instituciones de distribución social, así como la cancelación de futuros recursos para los excluidos. Los únicos pobres aceptados socialmente son los pobres dóciles, los que no protestan o los que se suicidan; contra todos los demás, se reforzará la legislación de seguridad que criminaliza la disidencia. Es una guerra de espectro completo (económica, social, cultural, psicológica, política, jurídica) en la que se disputa el control de la población. Es guerra de cuarta generación.

 

 

Territorios segregados, la frontera del barrio y la frontera de clase

A la segregación física, ideológica y cultural de los pobres se sumará la territorial. El desplazamiento hacia la periferia de las ciudades es parte del despojo a la vez que refuerza su invisibilidad -desaparecen del espacio público por donde transitan los favorecidos, donde su presencia incomoda-. Los territorios con valor de negocio para la especulación inmobiliaria, viviendas, calles, barrios enteros, se disputan como en un frente de guerra (Relato de Santiago, 2019; Relato de Alba, 2019; Relato de Ma. Antonia y Salvador, 2019). El precio del suelo crece de forma imparable al igual que los alquileres que el Estado, apelando a la propiedad individual y al mercado, no está dispuesto a regular ¿Cómo van a vivir “esas gentes” a escasos metros de una de las zonas turísticas más codiciadas de Barcelona, como El Raval? ¿O Lavapiés? En el centro de Sevilla varios carteles pegados en las paredes denuncian “¿Conoces a Javier Lorenzo? Javier no es un vecino del barrio. Javier no es el vecino que alquila una habitación para llegar a fin de mes. Javier tiene 77 apartamentos en AirBnb”. El lenguaje de la especulación es cruel y clasista: “se vende con bichos” es una expresión usada en el sector inmobiliario en referencia a las personas que habitan un edificio en disputa. El acoso inmobiliario sucede en grandes y pequeñas ciudades, como León, y no respeta edades. María tenía 80 años y su esposo 88, habían vivido cerca de 60 años en una casa de alquiler. La presión del propietario para que abandonara el piso fue creciendo hasta que un día dos hombres entraron en su casa y le dijeron “venimos a medir el piso”. Inmediatamente preguntaron si tenía joyas, reloj y dinero mientras abrían cajones y puertas para intimidarles y lograr que se fueran (Relato de María, 2019).

 

La dinámica de los desplazamientos en las ciudades es un espejo de la desigualdad en ascenso. A gran escala, hay un efecto de expulsión hacia la periferia que tiene un efecto dominó. Quienes estaban en el centro se trasladan a un barrio contiguo -si pueden-, a su vez la presión encarecerá el suelo en ese lugar y desplazará a una parte de esos vecinos y así sucesivamente. Por otro lado, el modelo laboral de concentración urbana genera una dinámica del desplazamiento desde los pueblos más pequeños a las ciudades próximas y, en general de éstas a las ciudades más dinámicas. Trabajadores concentrados, compitiendo por los escasos puestos de trabajo, viviendo en caros y escasos metros cuadrados. Es una dinámica de empobrecimiento masivo. El resultado, sumado al envejecimiento demográfico, son extensas zonas del país despobladas y un mundo rural en agonía (50%de los municipios está en riesgo de desaparición) (FEMP, 2016).

 

En una escala micro, los antiguos barrios obreros se convierten en los lugares donde se concentra la población con menos recursos, originaria y/o migrante. Estos barrios se van degradando con la indolencia si no es que con la complicidad de las autoridades (Polígono Sur y Pajaritos en Sevilla, El Crucero y Armunia en León, Entrevías, San Blas o Vallecas en Madrid, etc.). Se habla de barrios y escuelas gueto, algo inaudito, en alusión a los guetos en Estados Unidos y las banlieue en Francia (Wacquant, 2007). Una etiqueta degradante más de la guerra cultural que penetra el lenguaje cotidiano. El discurso de la diversidad convive hoy con el de la segregación, que invisibiliza a los actores de estos espacios, su diversidad mestiza, su historicidad política y su organización.

La desconfianza y el miedo construyen una frontera simbólica y cultural que los medios de comunicación y el pensar acrítico cultivan sin cesar (Roitman, 2016). En algunos casos, la frontera es física y literal, como el muro que separa el Polígono Sur en Sevilla. Se habla desde los prejuicios y de lo que no se conoce. La frontera es, sobre todo, ideológica; una frontera de clase que marca lo incluido y excluido, el adentro y afuera, el ser respetado o visto como amenaza, el temer o tener miedo de ser temido. Los muros de la frontera crecen con la destrucción de políticas sociales, con el carácter punitivo de la cultura neoliberal y con el añejo eco del clasismo y racismo de una derecha revivificada. Cada día hay que desmontar el estigma y enfrentar la agresión para ser reconocido como interlocutor. La negritud, el acento extranjero o caló, el rostro gitano, el aspecto de barrio, pesan. Y, por si esto fuera poco, hay que sobreponerse al peso que impone la degradación del entorno (el deterioro de los espacios públicos, o la basura en la calle, o la venta de droga, etc.).

 

Se tendría la impresión de que son territorios cercados y “gestionados” desde el poder, con menos presencia de los servicios sociales y de seguridad en relación a los espacios donde vive población más favorecida, cuando debería ser al contrario. Así son Las Vegas, en Sevilla, un conocido punto de distribución de droga. La patrulla pasa y mira mientras la solicitud de la gente del barrio para poner una comisaría nunca ha sido atendida. Esto mismo sucede en otros lugares del país.

 

6. Políticas de seguridad y guerras de cuarta generación

Las políticas de seguridad y defensa en el Estado neoliberal son un reflejo de la conservadurización del poder. Los cuerpos de seguridad cumplen un papel cada vez más relevante como garantes del orden social. En un contexto en el que se castiga la inversión en política social, el presupuesto de defensa creció un 10,6%, tan sólo en 2018, alcanzando los 8.500 millones de euros (M€); el incremento en 2017 fue de 32%. Pero si se considera el gasto de defensa oculto e integrado en otras partidas, el gasto real ascendería a 19.926 M€ (Ortega y Bohigas, 2018). Por otra parte, está el gasto en seguridad ciudadana y penitenciarias que en 2018, fue de 8.400 M€.

 

 

A medida que se fortalece el Estado de seguridad, la definición (y percepción) de las amenazas se amplía. Al terrorismo se suman las amenazas y conflictos híbridos. La generalidad de su definición corresponde a la guerra de amplio espectro o guerra total (económica, social, política, ideológica), permanente y preventiva, con implicaciones en seguridad interior. La Estrategia de Seguridad Nacional 2017, desde la que se definen las acciones de los cuerpos de seguridad y cuyo contenido se refleja en materia jurídica, identifica amenazas y desafíos que fácilmente caen en el campo social y político. Más allá del terrorismo, crimen organizado o ciberseguridad, entre las amenazas se incluye seguridad informativa y desinformación, infraestructuras críticas (relativas al funcionamiento de las funciones sociales básicas de salud, seguridad, bienestar social y económico, sector público, agua, alimentación, administración, energía, espacio, industria química y nuclear, transportes, sistema financiero y tributario); desestabilización; catástrofes; estados fallidos; inestabilidad económica y financiera; migración irregular; y cambio climático. El texto reconoce la naturaleza no sólo geopolítica, tecnológica y económica sino también social de las amenazas y conflictos híbridos. La finalidad de éstos es “la desestabilización, el fomento de movimientos subversivos y la polarización de la opinión pública”. La subversión, la presión económica y financiera forman también parte de ellos, con la elasticidad e implicaciones que conllevan. Muchos de los conflictos y acciones de protesta social y política podrían caber en tal definición, abriendo el camino a la criminalización de la protesta.

 

En la multidimensionalidad, ambigüedad y mutabilidad de las amenazas descansa el carácter permanente y preventivo de la respuesta, lo que significó un cambio drástico en la política de seguridad y defensa a nivel nacional e internacional, con profundas implicaciones en la obtención de información y en las acciones de los cuerpos de seguridad. A partir de la idea del enemigo interno y difuso, que puede ser cualquiera y estar en cualquier parte, se desdibujó la frontera entre seguridad nacional y seguridad pública. Aunado a los atentados de los últimos años, el uso político del miedo, al convertir a cualquier ciudadano en una posible amenaza, disparó la percepción de inseguridad y promovió la securitización de la sociedad.

 

De estas concepciones y lineamientos de seguridad derivan la Ley de Seguridad Nacional, la reforma del Código Penal y la Ley de Seguridad Ciudadana, que es una gran camisa de fuerza destinada al control social y político. Amnistía Internacional señalaba: “las leyes antiterroristas restringen la libertad de expresión en España... decenas de personas usuarias corrientes de las redes sociales, así como artistas musicales, periodistas e incluso titiriteros, han sido procesadas por motivos de seguridad nacional. Esto ha tenido un profundo efecto paralizante al crear un entorno en el que la ciudadanía teme de forma creciente expresar opiniones alternativas o hacer chistes controvertidos” (Amnistía, 2018). La lista es larga. Los músicos Pablo Hasél y César Strawberry, el cineasta Alex García, condenado a dos años de prisión, 4.800 euros de multa y 9 años de inhabilitación para empleos o cargos públicos por su documental Represión: un arma de doble filo, en el que entrevistaba a personas procesadas por “enaltecimiento del terrorismo” y por el que sería él mismo acusado de acuerdo al art. 578 del Código Penal. Entre 2016-17, 66 personas fueron detenidas a raíz del dicho artículo. 300 sindicalistas fueron acusados por participar en piquetes como resultado del art. 315.3 del Código Penal. Desde que entró en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, las multas ascienden a 270 M€. Todas estas situaciones de criminalización de la disidencia y la resistencia son acciones ejemplarizantes propias de un Estado de seguridad que usa el miedo como mecanismo de desmovilización y silenciamiento. Es la otra vertiente del doblegamiento y la derrota. El delito de rebelión y desobediencia imputado a los políticos catalanes, más allá de la posición política que cada quien tenga sobre el independentismo, es otra muestra. La situación ha llegado a tal punto que el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sancionado a España por violar la libertad de expresión, como en el caso de la condena de cárcel impuesta a E.Stern y J. Roura por quemar una foto de los Reyes en una manifestación.

 

La securitización de la sociedad crece con el aumento de efectivos en las calles y con la penetración de la “cultura de seguridad” en la educación pública, con programas conjuntos del Ministerio de Interior y de Educación para introducir el enaltecimiento y acercamiento a las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, ideológicamente y como fuente de empleo (Díez, 2019). La promoción de una “cultura de la seguridad” aparece explícitamente como una de las líneas de acción de la Estrategia de Seguridad Nacional que hace descansar en la participación ciudadana la efectividad de la política de seguridad: “nadie es hoy ya sujeto pasivo de la seguridad”, señala. Así, todos, en cierta medida, podemos ser simbólicamente soldados del sistema. El Ministerio del Interior prepara un carnet de "policía honorario" para reconocer a quien actúe a favor de la Policía (Agueda, 2019). La securitización también se expresa en las formas de actuación de los cuerpos de seguridad. El maltrato y la tortura han sido documentados por Amnistía Internacional, Naciones Unidas, por el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa, en 2007, y por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, desde 2010, ha condenado a España hasta en ocho ocasiones por no investigar con eficacia las denuncias de tortura. Entre 2005 y 2015 se habían denunciado 6.621 casos de maltrato y tortura policial, según la Coordinadora para la Prevención de la Tortura. El experto Pau Pérez-Sales (2015), precisa: de los casos “producidos en ambientes ajenos a una detención en comisaría, el 50% de los mismos se ha producido contra activistas de los movimientos sociales, cerca del 40% contra inmigrantes y sólo un 10% está relacionado con el ‘conflicto en Euskadi’”.

 

Todos estos procesos alimentan la cultura de guerra en la que descansa la refundación conservadora del sujeto. Términos como “extremista violento”, “radical” y “terrorista” aparecen en los documentos de seguridad y serán usados también para insultar y denigrar públicamente a quienes tienen posturas políticas críticas. La amenaza de “desestabilización” corresponderá coloquialmente con la etiqueta de “antisistema”. La concepción de seguridad y la definición de amenazas no sólo responden a la Estrategia de Seguridad Europea sino al modelo de norteamericanización de la seguridad difundido en la OTAN.

 

 

La guerra híbrida es un concepto de reciente aparición (2014) que tiene sus antecedentes en la guerra de cuarta generación, una guerra no convencional, que no requiere de actores estatales -como señala la Estrategia Nacional de Seguridad para referirse a los conflictos híbridos, “[acciones] perpetradas tanto por actores estatales como no estatales”-, y ni siquiera armados porque el carácter central de los conflictos será cultural: “Es en la estrategia y en los niveles mental y moral donde se define la guerra” (Lind, 2004). Una guerra de amplio espectro en la que se disputa el control de la población; el éxito requiere información y conocimiento de la población y su contexto sociocultural. No es casual que el término fuera acuñado en 1989, en una primera versión, en pleno ascenso del neoconservadurismo en Europa y Estados Unidos, cuando la concepción de las amenazas se traslada del comunismo al terrorismo. De aquí se irán ampliando hasta abarcar un amplio espectro y serán recogidas en el Documento Santa Fe IV (2000): amenazas no convencionales (económicas, culturales, ideológicas), demografía (asociada con migración y pobreza), desindustrialización (asociada con desempleo), deforestación (asociada con el actual cambio climático), deuda (amenaza financiera), drogas y terrorismo, desestabilización y democracia populista. Son equivalentes a las que encontramos en la Estrategia de Seguridad Nacional.

 

Es decir, desde hace más de tres décadas, la concepción de la guerra se modificó y poco tiene que ver con la guerra militar explícita, aunque ésta siga presente. De hecho, la fase armada es la última de todas las fases, a la que antecedieron la guerra económica, jurídica, mediática, etc. Creveld, en su conocida obra La transformación de la guerra (2007), destaca que la propaganda y la generación de terror son definitorias para el éxito. Hoy sabemos que cuanto mayor miedo y vulnerabilidad, mayor es la demanda de seguridad y disposición de la población a aceptar medidas de control. Estas nuevas formas de guerra también son consideradas conflictos de baja intensidad en los que la insurgencia puede operar a nivel internacional (grupos pequeños o articulados que pueden estar asociados o no a un poder estatal). Entre las nuevas formas de insurgencia están catalogados no sólo el narcotráfico y el terrorismo, como señala el Manual de contrainsurgencia 3-24, usado por la OTAN (2014). Kilcullen, un pensador de referencia, ex militar, diplomático y asesor político que fundó una compañía de consultoría de estrategia, define la insurgencia como “una lucha por el control de un espacio político disputado entre un Estado, un grupo de Estados o poderes y uno o más rivales no estables de base popular. Las insurgencias son levantamientos populares que crecen y se conducen a través de redes sociales preexistentes: aldeas, tribus, familias, vecindarios, partidos políticos o religiosos. Y existen en un entorno social, informativo y físico complejo” (Kilcullen, 2006). El triunfo ante estos actores no convencionales, dirá, reside en el control con aceptación de la población. De ahí que la guerra ideológica, cultural y psicológica sea vital. Kilcullen, además, incorpora explícitamente en su análisis el conflicto de “clases sociales”.

 

En definitiva, la refundación conservadora de la sociedad en el neoliberalismo no puede entenderse al margen de la política de seguridad y defensa que está centrada en guerra ideológico-cultural.

 

7. Un epílogo que es sólo el inicio

Son muchos quienes tejen proyectos y construyen organización, quienes mantienen la palabra crítica y resguardan la memoria. Las muchas resistencias y fortalezas que enfrentan cada día el doblegamiento necesitan (volver a) encontrarse. Es urgente detener este capitalismo de guerra. No estamos defendiendo solamente nuestros derechos, sino la vida y nuestras posibilidades de vida. Nadie nos va a dar otra. Como dicen sabiamente los yayos, “Si luchas puedes perder. Pero, si no luchas, estás perdida” (Asamblea en Defensa de las Pensiones León, 2019). Ya no tenemos opción, ni tiempo para alimentar la derrota, lo que nos queda es seguir manos a la obra y sumar muchas otras.

 

María José Rodríguez Rejas es socióloga. Es autora de La norteamericanización de la seguridad en América Latina(Akal, 2017).

Referencias: (…)

 

Notas:

1/ Este trabajo es resultado de una reflexión tejida a través de largas conversaciones con diversas personas que tuvieron la amabilidad y paciencia de compartir sus experiencias y su mundo de vida durante siete meses. Fue la mejor cátedra sobre experiencias e impactos del neoliberalismo que podría haber imaginado. Por todo ello les estoy infinitamente agradecida. También por permitirme vivir desde la cotidianidad el país del que emigré hace 24 años y al que regreso siempre. Los registros se plasmaron en un diario de campo y en la grabación de 75 relatos de personas de Sevilla, Barcelona, Logroño, Zaragoza, Madrid y León que conforman una radiografía del país y que serán trabajados a futuro desde temáticas específicas: condiciones laborales (falsos autónomos, jornaleros, obreros, trabajadores de la banca, de la salud, artesanos, desempleados, acoso laboral, “emprendedores” endeudados), desplazados (deslocalizados, emigrados, desplazados urbanos por la gentrificación), desahuciados, migrantes, retornados, jubilados, jóvenes, territorios estigmatizados (barrio popular, escuela “gueto”), represión de activistas, salud en riesgo, silenciamiento, negritud y racismo, despoblamiento, caridad y externalización de la asistencia social, personas en situación de calle.

2/ Para revisar la distinción entre situación de guerra y estado de guerra, véase “La caracterización de una situación de guerra, el problema más allá de la violencia”, en Rodríguez Rejas (2017).

https://www.vientosur.info/spip.php?article15069

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259774

 

 

Alternativas emancipatorias

 

 

Nos urge incorporarnos, como creciente mayoría de les diverses de abajo sin fronteras ni muros, a las luchas anticapitalistas de los pueblos como plantea Vía Campesina Brasil

 

Brasil: En tiempos de crisis – Defendiendo la vida, la solidaridad, la organización y la lucha #QuédateEnCasaNoEnSilencio

13 abril 2020

Comunicado – Vía Campesina Brasil

El mundo se enfrenta a una combinación de crisis nunca experimentadas en la era moderna: una vasta crisis de salud pública causada por la pandemia COVID-19; una crisis estructural en los patrones de acumulación de capital bajo el dominio del capital financiero y ficticio, que afecta a las cadenas de producción mundiales como el petróleo y los mercados de capital; y una crisis geopolítica derivada del surgimiento de China y otros países euroasiáticos como potencias económicas y políticas tras décadas de supremacía de los Estados Unidos.

Estas crisis combinadas con el calentamiento global y el cambio climático, ahora menos evidentes, denuncian la grave crisis de civilización que ha producido el orden del capital y los desafíos históricos que se plantean a las sociedades humanas.  Es posible que nos enfrentemos a una crisis que redefinirá el mundo con profundas repercusiones en la reorganización económica, política e ideológica que afectará a los Estados, territorios y pueblos.

En Brasil se suma una crisis político-institucional marcada por el ascenso neofascista del gobierno Bolsonaro, que basa su política en el constante conflicto contra las instituciones, la ciencia, la cultura y promueve sistemáticamente el desmantelamiento de los derechos de clase popular y la soberanía nacional.

Ante la grave crisis de salud pública, la reiterada postura irresponsable del gobierno de Bolsónaro respecto a las medidas sanitarias, así como las medidas económicas con el contenido exclusivo de proteger a los bancos y las grandes empresas en total detrimento de las políticas estatales que protegen a los trabajadores formales e informales, así como a los sectores vulnerables, tiende a agravar aún más la crisis, produciendo un cuadro simultáneo de pandemia aguda, hambre y violencia social.

Defendemos la vida primero y, viv@s, recuperaremos la economía, porque no queremos el genocidio del pueblo brasileño. Y tampoco admitiremos que una vez más los más ricos se apoderen de los recursos públicos para no contar ningún tipo de daño individual, especialmente el capital financiero. Los recursos del Estado deben ser para salvar al pueblo de la pandemia y la crisis económica.

Una crisis de proporciones catastróficas en Brasil deberá ser responsabilidad del  gobierno de Bolsonaro y sus aliados que, en lugar de coordinarse con los estados y municipios, de generar un ambiente de unidad y cooperación nacional, adoptan medidas sanitarias y económicas apropiadas basadas en experiencias exitosas en el combate de la pandemia, insisten en llevar a cabo un ajuste fiscal en medio de la crisis y se abstiene de la condición de presidente concentrando sus esfuerzos en producir polémicas para animar su base electoral alimentada por la maquinaria de noticias falsas – Fake News – en las redes sociales.

Defensa de la vida y la solidaridad

Frente a este panorama, hay dos cuestiones principales en el orden de prioridad sobre las demás: la defensa intransigente de la vida y la solidaridad como valores fundamentales para superar la crisis. En este contexto, Vía Campesina Brasil convoca a los movimientos populares del campo y la ciudad, iglesias, artistas, intelectuales, estudiantes, gobiernos estatales y municipales a defender la vida y la solidaridad como base para generar un ambiente sin pánico y exigir al gobierno medidas sanitarias y económicas adecuadas para crear las condiciones materiales y psicosociales para llamar a la sociedad brasileña a la responsabilidad social y a la cooperación para superar la pandemia.

La Vía Campesina Brasil, presente en todo el territorio nacional, se compromete, a través de sus organizaciones, a promover las siguientes acciones:

    1. Reforzar las medidas de autocuidado, de no aglomeración social y la adopción de medidas sanitarias guiadas por  profesionales y organizaciones de la salud a fin de evitar la propagación de la enfermedad.

    2. Estimular la producción de alimentos agroecológicos, especialmente de inmunoestimulantes -como el jengibre, el azafrán, el propóleos, el limón y el ajo-, mantener el suministro de alimentos a precios asequibles y desarrollar acciones dirigidas al suministro de alimentos populares a las poblaciones urbanas.

    3. Estimular la disputa política e ideológica a través de las redes sociales, difundiendo información verdadera y combatiendo las noticias falsas. Participar en las campañas organizadas por La Vía Campesina y sus organizaciones.

    4. Aprovechar el período para estimular la creación artística y cultural, hacer ejercicios, avanzar em los estudios y fortalecimiento ideológico, acumulando energías para la continuidad de la lucha.

    5. Promover el diálogo y el trabajo amplio con las organizaciones comprometidas en el enfrentamiento de la crisis, actuando colectivamente y fortaleciendo nuestras organizaciones, preparándonos para acciones de solidaridad, cooperación y acogida con un agravamiento de la crisis y la retomada de la lucha de masas tan pronto como las condiciones sanitarias lo permitan.

    6. Afrontar todas las formas de violencia que sufre la mujer, que en este período de aislamiento social se ha incrementado, entendiendo que es necesario construir nuevas relaciones entre el hombre y la mujer y entre ellos y la naturaleza, para construir una sociedad sin violencia, discriminación, destrucción y muerte.

Sin embargo, entendemos que todos los esfuerzos de las organizaciones populares y de la sociedad civil no sustituyen el papel decisivo y estructural del Estado para hacer frente a la crisis, por lo que exigimos al gobierno federal las siguientes medidas 

    1. Salud: estimulación de la cuarentena; asignación de recursos para el pleno funcionamiento del Sistema Único de Salud, con especial atención a la prevención, detección y ampliación de las camas em los Centros de Unidad Intensivos,   con el equipo adecuado para el tratamiento del Coronavirus; reactivación del programa Mais Médicos.

    2. Medidas económicas de proteccion a los trabajadores: tasación de grandes fortunas, moratoria de la deuda pública y suspensión inmediata del EC 95[i]. Suspensión de pagos de energía, de agua y  la distribución gratuita de gas de cocina  para las familias de bajos ingresos; exención del pago del alquiler; aprobación en el Senado y la Presidencia de la República del programa de renta básica de un salario mínimo mensual.

    3. Producción y suministro de alimentos populares:

    a. Programa específico -plan de cosecha- para la producción y suministro de alimentos agroecológicos; ampliación del suministro de alimentos a través del PNAE[ii]  con la utilización de las escuelas para entregar canastras de alimentos a las familias de los estudiantes matriculados; mantener los restaurantes populares en funcionamiento, los bancos de alimentos y otros equipos de seguridad alimentaria y nutricional, adaptando las rutinas y protocolos para garantizar la seguridad de los trabajadores y los consumidores; Proporcionar canastas básicas de alimentos a la población de las periferias directamente afectadas por las políticas de contención, con alimentos adquiridos a través del PAA[iii] ; apoyar y estimular el suministro de alimentos a través de la agricultura familiar directamente a los consumidores – entrega; mantener en funcionamiento las ferias gratuitas ajustando los horarios y la provisión de puestos con la orientación sistemática de la vigilancia sanitaria.

    b. Mantenimiento de la producción y el suministro de alimentos garantizando el suministro de insumos básicos para la producción agrícola y ganadera, especialmente la alimentación animal para el ganado bajo la coordinación de la CONAB[iv]; disponibilidad y desburocratización del crédito agrícola (promoción, costeo e inversión) a interés cero; formación de reservas en cooperativas y micro y pequeñas empresas: capital de giro y estructura de almacenamiento como silos, contenedores y almacenes); adquisición de excedentes no comercializados como resultado de la epidemia: atención especial a los productos hortícolas concentrados en el CEASAS – centros de abastecimiento,  y en la cadena de la leche, ampliación del programa Leche del PAA, apoyo a las industrias de procesamiento y almacenamiento de productos lácteos como la leche en polvo.

Organización y lucha

La profunda crisis de salud pública a la que nos enfrentamos obliga a todos los países del mundo a actuar de forma coordinada, estimulando valores como la defensa de la vida y la solidaridad con el objetivo de producir unidad y cooperación nacional para superarla. Sabemos que al superar la crisis sanitaria nos enfrentaremos a la prolongación de la crisis económica con impactos tan o más profundos que la pandemia.

Si logramos esta tarea y caminamos firmemente con el pueblo contra la enfermedad, el hambre y la violencia, podremos sacar energía para alterar la actual correlación de fuerzas tan desfavorable para la clase obrera y las fuerzas populares y retomar el camino estratégico de la lucha de masas y la organización política para construir el Proyecto Popular para Brasil, ¡donde la vida y la solidaridad serán los cimientos y no faltarán!

Via Campesina Brasil.

Marzo de 2020.


[i]       EC 95 – Enmienda a la constitución que congela gastos por 20 años y que incluye salud y educación.

[ii]          (Programa Nacional de Alimentación Escolar)

[iii]     PAA – (Programa de adquisión de alimentos – por el gobierno)

[iv]    CONAB – Companía Nacional de Abastecimiento

Organizaciones miembros: ABEEF – ADERE – APIB – CIMI – CONAQ – CPT – ENEBio – FEAB – MAB – MAM — MMC – MPA – MPP – MST – PJR

 

Fuente: https://viacampesina.org/es/brasil-en-tiempos-de-crisis-defendiendo-la-vida-la-solidaridad-la-organizacion-y-la-lucha/

 

 

 

En consecuencia, la «reforma agraria integral» es producto-poder tanto de lucha anticapitalista como de creación de los buenos vivires de pueblos, movimientos sociales, comunidades para erradicar los extractivismos y los otros modos de acumulación gran capitalista de riquezas y poder.

México. Los zapatistas ocupan nuevos territorios: «Y rompimos el cerco!», señalan en un comunicado

Resumen Latinoamericano, 18 agosto 2019.-

COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

17 de agosto del 2019.

Al pueblo de méxico:
A los pueblos del mundo:
Al congreso nacional indígena-concejo indígena de gobierno:
A la sexta nacional e internacional:
A las redes de apoyo y resistencia y rebeldía:

Hermanos, hermanas y hermanoas:
compañeras, compañeros y compañeroas:

Aquí les traemos nuestra palabra que es la misma de antes, de hoy y de mañana, porque es de resistencia y rebeldía.

En octubre del 2016, hace casi 3 años, en su 20 aniversario, los pueblos hermanos organizados en el Congreso Nacional Indígena, junto con el EZLN, se comprometieron a pasar a la ofensiva en la defensa del territorio y de la madre tierra. Perseguidos por las fuerzas del mal gobierno, caciques, empresas extranjeras, criminales y leyes; contando muertos, agravios y burlas, los pueblos originarios, los guardianes de la tierra, acordamos pasar a la ofensiva y extender la palabra y la acción de resistencia y rebeldía.

Con la formación del Concejo Indígena de Gobierno y la designación de su vocera, Marichuy, el Congreso Nacional Indígena se dio a la tarea de llevar, a hermanos y hermanas del campo y la ciudad, la palabra de alerta y de organización. El EZLN también pasó a la ofensiva en su lucha de la palabra, la idea y la organización.

Ahora ha llegado el momento de que rindamos cuentas al CNI-CIG y a su vocera. Ya sus pueblos dirán si hemos cumplido. Pero no sólo a ellos, también tenemos deber con las organizaciones, grupos, colectivos y personas en lo individual (especialmente de la Sexta y las Redes, pero no sólo), que, en México y el mundo, se preocupan por los pueblos zapatistas y, en su tiempo, geografía y modo, sin importar su lejanía en kilómetros, sin importar muros y fronteras, ni los cercos que nos ponen, siguen con su corazón palpitando junto al nuestro.

La llegada de un nuevo gobierno no nos engañó. Sabemos que el Mandón no tiene más Patria que el dinero, y manda en el mundo y en la mayoría de las fincas que llaman “países”.

Sabemos también que la rebeldía está prohibida, como están prohibidas la dignidad y la rabia. Pero en todo el mundo, en sus rincones más olvidados y despreciados, hay seres humanos que se resisten a ser devorados por la máquina y no se rinden, no se venden y no claudican. Muchos colores tienen, muchas son sus banderas, muchas las lenguas que les visten, y gigantescas son su resistencia y su rebeldía.

El Mandón y sus capataces construyen muros, fronteras y cercos para tratar de contener ése que dicen que es un mal ejemplo. Pero no lo pueden hacer, porque la dignidad, el coraje, la rabia, la rebeldía, no se pueden detener ni encerrar. Aunque se escondan detrás de sus muros, sus fronteras, sus cercos, sus ejércitos y policías, sus leyes y decretos, esa rebeldía llegará a pedirles cuentas tarde o temprano. Y no habrá ni perdón ni olvido.

Sabíamos y sabemos que nuestra libertad sólo será obra de nosotros mismos, los pueblos originarios. Con el nuevo capataz en México, siguió también la persecución y la muerte: en apenas unos meses, una decena de compañeros del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno, luchadores sociales, fueron asesinados. Entre ellos, un hermano muy respetado por los pueblos zapatistas: Samir Flores Soberanes, ultimado después de ser señalado por el capataz que, además, sigue adelante con los megaproyectos neoliberales que desaparecen pueblos enteros, destruyen la naturaleza, y convierten la sangre de los pueblos originarios en ganancia de los grandes capitales.

Por eso, en honor a las hermanas y hermanos que han muerto, son perseguidos, y están desaparecidos o en la cárcel, hemos decidido nombrar como “SAMIR FLORES VIVE” a la campaña zapatista que hoy culmina y hacemos pública:

Después de años de trabajo silencioso, a pesar del cerco, a pesar de las campañas de mentiras, a pesar de las difamaciones, a pesar de los patrullajes militares, a pesar de la Guardia Nacional, a pesar de las campañas contrainsurgentes disfrazadas de programas sociales, a pesar del olvido y el desprecio, hemos crecido y nos hemos hecho más fuertes.

Y rompimos el cerco.

Nos salimos sin pedir permiso y ahora estamos de nuevo con ustedes, hermanas y hermanos y hermanoas, compañeros, compañeras y compañeroas. El cerco gubernamental quedó atrás, no sirvió y nunca servirá. Seguimos caminos y rutas que no existen en los mapas ni en los satélites, y que sólo se encuentran en el pensamiento de nuestros más antiguos.

Con nosotras, nosotros, zapatistas, en nuestros corazones caminó también la palabra, la historia y el ejemplo de nuestros pueblos, de nuestros niños, ancianos, hombres y mujeres. Fuera encontramos casa, alimento, oído y palabra. Nos entendimos como sólo se entienden entre sí quienes comparten no sólo el dolor, también la historia, la indignación, la rabia.

Entendimos, así, no sólo que los cercos y muros sólo sirven para la muerte, también que la compra-venta de conciencias de los gobiernos cada vez es más inútil. Ya no engañan, ya no convencen, ya se oxidan, ya se rompen, ya fracasan.

Así salimos. El Mandón quedó atrás, pensando que su cerco, cercados nos mantenía. De lejos vimos sus espaldas de Guardias Nacionales, soldados, policías, proyectos, ayudas y mentiras. Fuimos y regresamos, entramos y salimos. 10, 100, 1000 veces lo hicimos y el Mandón vigilaba sin mirarnos, confiado en el miedo que su miedo daba.

Como una mancha sucia quedaron los cercadores, cercados ellos dentro en un territorio ahora más extendido, un territorio que contagia rebeldía.

Herman@s, compañer@s:

Nos presentamos ante ustedes con nuevos Caracoles y más municipios autónomos rebeldes zapatistas en nuevas zonas del sureste mexicano.

Ahora tendremos también Centros de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista. En la mayoría de los casos, estos centros serán también sede de caracoles, Juntas de Buen Gobierno y Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (marez).

Aunque con lentitud, como debe ser según su nombre, los 5 caracoles originales se reprodujeron después de 15 años de trabajo político y organizativo; y los MAREZ y sus Juntas de Buen Gobierno también tuvieron que hacer crías y ver que crecieran. Ahora serán 12 caracoles con sus Juntas de Buen Gobierno.

Este crecimiento exponencial, que hoy nos permite salir nuevamente del cerco, se debe fundamentalmente a dos cosas:

·        Una, y la más importante, es el trabajo político organizativo y el ejemplo de las mujeres, hombres, niños y ancianos bases de apoyo zapatistas. De manera destacada, de las mujeres y jóvenes zapatistas. Compañeras de todas las edades se movilizaron para hablar con otras hermanas con o sin organización. Los jóvenes zapatistas, sin abandonar sus gustos y querencias, aprendieron de las ciencias y las artes, y así contagiaron a más y más jóvenes. La mayoría de esa juventud, principalmente mujeres, asumen cargos y los empapan de su creatividad, ingenio e inteligencia. Así que podemos decir, sin pena y con orgullo, que las mujeres zapatistas no sólo van delante para, como el pájaro Pujuy, marcarnos el camino y no nos perdamos: también a los lados para que no nos desviemos; y atrás para que no nos retrasemos.

·        La otra es la política gubernamental destructora de la comunidad y la naturaleza, particularmente la del actual gobierno autodenominado “Cuarta Transformación”. Las comunidades tradicionalmente partidistas han sido lastimadas por el desprecio, el racismo y la voracidad del actual gobierno, y han ido pasando a la rebeldía abierta o escondida. Quien pensó que con su política contrainsurgente de limosnas, dividiría al zapatismo y compraría la lealtad de los no-zapatistas, alentando la confrontación y el desánimo, dio los argumentos que faltaban para convencer a esos hermanos y hermanas de que es preciso defender la tierra y la naturaleza.

El mal gobierno pensó y piensa que lo que la gente espera y necesita son limosnas monetarias.

Ahora, los pueblos zapatistas y muchos pueblos no zapatistas, así como los pueblos hermanos del CNI en el sureste mexicano y en todo el país, le responden y demuestran que está equivocado.

Entendemos que el actual capataz se formó en el PRI y en la concepción “indigenista” en la que los originarios anhelan vender su dignidad y dejar de ser lo que son, y que el indígena es pieza de museo, artesanía multicolor para que el poderoso oculte lo gris de su corazón. Por eso su preocupación de que sus muros-trenes (el del Istmo y el mal llamado “Maya”) incorporen al paisaje las ruinas de una civilización, para que deleiten al turista.

Pero los originarios estamos vivos y rebeldes y resistiendo; y el capataz ahora pretende reeditar a uno de sus caporales, un abogado que alguna vez fue indígena, y que ahora, como a lo largo de la historia mundial, se dedica a dividir, perseguir y manipular a quienes alguna vez fueron sus semejantes. El titular del INPI se talla todos los días la conciencia con piedra pómez para eliminar todo rastro de dignidad. Piensa él que así se blanquea su piel y su razón es la del Mandón. El capataz lo felicita y se felicita: no hay nada mejor para tratar de controlar rebeldes que un arrepentido, convertido por paga, en títere del opresor.

-*-

Durante estos ya más de 25 años hemos aprendido.

En lugar de escalar en los cargos de los malos gobierno o convertirnos en una mala copia de quienes nos humillan y oprimen, nuestra inteligencia y saber se dedicó a nuestro propio crecimiento y fortaleza.

Gracias a las hermanas, hermanos y hermanoas de México y del mundo que participaron en los encuentros y semilleros a los que convocamos en este tiempo, nuestra imaginación y creatividad, así como nuestro conocimiento, se abrieron y se hicieron más universales, es decir, más humanos. Aprendimos a mirar, escuchar y hablar lo otro sin burla, sin condena, sin etiquetas. Aprendimos que un sueño que no abarque el mundo, es un sueño pequeño.

Lo que ahora se da a conocer y es público, fue un largo proceso de reflexión y búsqueda. Miles de asambleas comunitarias zapatistas, en las montañas del sureste mexicano, pensaron y buscaron caminos, modos, tiempos. Desafiando el desprecio del poderoso, que nos tacha de ignorantes y tontos, usamos la inteligencia, el conocimiento y la imaginación.

Aquí les nombramos los nuevos Centros de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista (CRAREZ). Son 11 Centros nuevos, más los 5 caracoles originales, 16. Además los municipios autónomos originales, que son 27, total de centros Zapatistas son 43.

Nombres y ubicación de los nuevos Caracoles y Marez:

1.-Nuevo caracol, su nombreColectivo el corazón de semillas rebeldes, memoria del Compañero GaleanoSu Junta de Buen Gobierno se llama: Pasos de la historia, por la vida de la humanidad. Su sede es La Unión. Tierra recuperada. A un lado del ejido San Quintín, donde está el cuartel del ejército del mal gobierno. Municipio oficial de Ocosingo.

2.-Nuevo municipio Autónomo, se llama: Esperanza de la Humanidad; su sede es en: el ejido Santa María. Municipio oficial de Chicomuselo.

3.-Otro Nuevo Municipio autónomo, se llama: Ernesto Che Guevara. Su sede es en El Belén. Municipio oficial de Motozintla.

4.-Nuevo Caracol su nombre: Espiral digno tejiendo los colores de la humanidad en memoria de l@s caídosSu Junta de Buen Gobierno se llama: Semilla que florece con la conciencia de l@s que luchan por siempre. Su sede es en Tulan Ka’u, tierra recuperada. Municipio oficial de Amatenango del Valle.

5.-Otro Caracol Nuevo. Su nombre es: Floreciendo la semilla rebeldeSu Junta de Buen Gobierno, se llama: Nuevo amanecer en resistencia y rebeldía por la vida y la humanidadSu sede es en el PobladoPatria Nueva, tierra recuperada. Municipio oficial de Ocosingo.

6.-Nuevo municipio autónomo, se llama: Sembrando conciencia para cosechar revoluciones por la vidaSu sede es en: Tulan Ka’u. Tierra recuperada. Municipio oficial de Amatenango del Valle.

7.-Nuevo Caracol. Su nombre es: En Honor a la memoria del Compañero ManuelSu Junta de Buen Gobierno, se llamaEl pensamiento rebelde de los pueblos originariosSu sede es en: Dolores Hidalgo. Tierra recuperada. Municipio oficial de Ocosingo.

8.-Otro Nuevo Caracol. Su nombre es: Resistencia y Rebeldía un Nuevo HorizonteSu Junta de Buen Gobierno, se llama: La luz que resplandece al mundo. Su sede es en el Poblado Nuevo Jerusalén. Tierra recuperada.  Municipio oficial de Ocosingo.

9.-Nuevo Caracol, se llama: Raíz de las Resistencias y Rebeldías por la humanidadSu Junta de Buen Gobierno, se llamaCorazón de nuestras vidas para el nuevo futuro. Su sede es en el ejido Jolj’a. Municipio oficial de Tila.

10.-Nuevo Municipio Autónomo, se llama: 21 de Diciembre. Su sede es en Ranchería K’anal Hulub. Municipio oficial de Chilón.

11.-Nuevo Caracol, se llama: Jacinto CanekSu Junta de Buen Gobierno, se llama: Flor de nuestra palabra y luz de nuestros pueblos que refleja para todosSu sede es en la Comunidad del CIDECI-Unitierra. Municipio oficial de San Cristóbal de las Casas.

Aprovechamos para invitar a la Sexta, las Redes, el CNI y las personas honestas a que vengan y, junto a los pueblos zapatistas, participen en la construcción de los CRAREZ, sea consiguiendo materiales y apoyo económico, sea martillando, cortando, cargando, orientando y conviviendo con nosotros. O en la forma y modo que vean que les conviene. En los próximos días haremos público un escrito donde explicamos cómo, cuándo y dónde se pueden registrar para participar.

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Herman@s y compañer@s:

AL CNI-CIG le convocamos para encontrarnos y conocer el trabajo al que nos hemos comprometido, compartir los problemas, las dificultades, los golpes, los desmayos, pero también las semillas que sirvan para cosechar mejor de la lucha, y las semillas que vemos que no nos da mejor cosecha, que nos lleva a todo lo contrario, para que ya no lo hagamos eso. Encontrarnos con los que realmente están echándole ganas a lo organizativo de lucha, que nos encontráramos para platicar de las buenas cosechas y de las malas también. En concreto les proponemos la realización conjunta, en uno de los Caracoles, de lo que podría llamarse FORO EN DEFENSA DEL TERRITORIO Y LA MADRE TIERRA, o como vean mejor, abierto a todas las personas, grupos, colectivos y organizaciones que se empeñan en esa lucha por la vida. La fecha que les proponemos es en este mes de octubre del 2019, en los días que vean más convenientes. Así mismo, les ofrecemos uno de los Caracoles para que se haga la reunión o asamblea del CNI-CIG, en la fecha que más les convenga.

A LA SEXTA Y LAS REDES les llamamos a iniciar ya el análisis y discusión para la formación de una Red Internacional de Resistencia y Rebeldía, Polo, Núcleo, Federación, Confederación, o como se llame, basada en la independencia y autonomía de quienes la formen, renunciando explícitamente a hegemonizar y homogeneizar, en la que la solidaridad y el apoyo mutuos sean incondicionales, se compartan las experiencias buenas y malas de la lucha de cada quien, y se trabaje en la difusión de las historias de abajo y a la izquierda.

Para esto, como zapatistas que somos, convocaremos a reuniones bilaterales con los grupos, colectivos y organizaciones que sí están trabajando en sus geografías. No haremos grandes reuniones. En los próximos días daremos a conocer el cómo, cuándo y dónde de estas reuniones bilaterales que les proponemos. Claro, a quienes acepten, y tomando en cuenta sus calendarios y geografías.

A QUIENES HACEN DEL ARTE, LA CIENCIA Y EL PENSAMIENTO CRÍTICO SU VOCACIÓN Y VIDA, les invitaremos a festivales, encuentros, semilleros, fiestas, intercambios, o como se vayan a llamar esas comparticiones. Ya daremos a conocer el cómo, cuándo y dónde se podrían hacer. Esto incluye el CompArte y el Festival de Cine “Puy ta Cuxlejaltic”, pero no sólo. Pensamos de hacer CompArtes especiales según cada Arte. Por ejemplo: Teatro, Danza, Artes Plásticas, Literatura, Música, etcétera. Se hará otra edición del ConCiencias, tal vez iniciando con las Ciencias Sociales. Se realizarán semilleros de Pensamiento Crítico, tal vez comenzando con el tema de la Tormenta.

Y, ESPECIALMENTE, A QUIENES CAMINAN CON DOLOR Y RABIA, CON RESISTENCIA Y REBELDÍA, Y SON PERSEGUID@S:

Convocaremos a encuentros de familiares de asesinad@s, desaparecid@s y encarcelad@s, así como organizaciones, grupos y colectivos que acompañan su dolor, su rabia y su búsqueda de verdad y justicia. Tendrá como único objetivo que se conozcan entre sí e intercambien no sólo dolores, también y sobre todo sus experiencias en esa búsqueda. Los pueblos zapatistas nos limitaremos a ser anfitriones.

Las compañeras zapatistas convocarán a un nuevo Encuentro de Mujeres que luchan, en los tiempos, lugares y modalidades que ellas decidan, y les harán saber cuándo y por el medio que ellas digan. De una vez les avisamos que será sólo para mujeres, por eso no se pueden dar más datos hasta que ellas digan.

Veremos si hay modo de hacer una reunión de otroas, con el objetivo de que compartan, además de sus dolores, las injusticias, persecuciones y demás chingaderas que les hacen, sus formas de lucha y su fuerza. Los pueblos zapatistas nos limitaremos a ser anfitriones.

Veremos si es posible un encuentro de grupos, colectivos y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, en la forma y modalidad que ellos decidan. Los pueblos zapatistas nos limitaremos a ser anfitriones.

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Compañer@s y herman@s:

Aquí estamos, somos zapatistas. Para que nos miraran, nos cubrimos el rostro; para que nos nombraran, negamos nuestro nombre; apostamos el presente para tener futuro, y, para vivir, morimos. Somos zapatistas, mayoritariamente indígenas de raíces mayas, y no nos vendemos, no nos rendimos y no claudicamos.

Somos rebeldía y resistencia. Somos uno de tantos mazos que romperán los muros, uno de tantos vientos que barrerán la tierra, y una de tantas semillas de las que nacerán otros mundos.

Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
A nombre de los hombres, mujeres, niños y ancianos bases de apoyo zapatistas y del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Moisés.
México, Agosto del 2019.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/08/18/mexico-los-zapatistas-ocupan-nuevos-territorios-y-rompimos-el-cerco-senalan-en-un-comunicado/