Qué Economía

Mayo 2019

En consolidación del subdesarrollo por expoliación tanto del trabajo como de la naturaleza.

 


 

 

 

SITUACIÓN / CRISIS CIVILIZATORIA / ALTERNATIVAS

 

 Situación

 

Recordemos en tiempos electorales para advertir la persistencia de personajes nefastos al poseer total impunidad. Reparemos en la ocupación económico territorial de Argentina por el sistema global de la soja transgénica y su comienzo con el ingeniero agrónomo Felipe Solá en 1996. Como Secretario de Agricultura del gobierno de Menem aprueba mediante un trámite exprés (en base a estudios de la propia Monsanto) la producción y comercialización de la soja transgénica-glifosato. Leer

 

Tengamos en cuenta, sobre todo, el papel fundamental de Cristina Fernández de Kirchner en ese sometimiento al gran capital local e imperialista. No sólo se ufanó que Monsanto le comunicara establecer mega plantas sino sobre todo desplegó el Plan Estratégico Agroalimentario 201O-2020 de expansión del monocultivo de soja transgénica a costa de las selvas, bosques nativos y territorios de campesinos e indígenas. Reflexionemos acerca de cuán ecocida-genocida es el sistema transnacional y transnacionalizado de la soja transgénica-glifosato.

 

La soya transgénica en Argentina:

efectos en la salud, el ambiente y la economía
10 de febrero de 2016

 Oswaldo Báez Tobar

Los organismos genéticamente modificados OGMs o transgénicos son organismos que han recibido genes de otra especie, por medio de técnicas de ingeniería genética moderna. Frente a esta nueva realidad caben varias preguntas: ¿Qué implicaciones ecológicas tiene el cultivo de plantas transgénicas? ¿Qué efectos causa en los pobladores la aplicación de agrotóxicos que requiere el cultivo de variedades transgénicas? ¿Qué efectos tienen en el ser humano los alimentos elaborados con productos provenientes de organismos genéticamente modificados? Estas y otras interrogantes exigen respuesta: Lo ocurrido en Argentina es aleccionador.

 Introducción de soya transgénica

En 1996 la firma norteamericana Monsanto introdujo en Argentina la forma transgénica de soya denominada Roundup Ready, RR, resistente al herbicida glifosato que se vende con el nombre de Roudup. La Monsanto es la segunda empresa productora de semillas más grande del mundo y la tercera empresa agroquímica mundial; controla cerca del 90% del mercado de semillas transgénicas en los Estados Unidos, país en el cual los agricultores utilizan semillas de maíz, algodón y soya en casi la mitad de sus cultivos. (1)

 

Argentina fue elegida por la empresa transnacional para experimentar en forma extensiva la soya transgénica RR; para ello deliberadamente no patentó sus semillas, con lo cual favoreció su libre circulación en todo el país; a la vez Monsanto vendió el herbicida a un tercio de precio usual de venta en otros países. Estos y otros factores contribuyeron para la extensión de los cultivos de soya. En pocos años tuvo un crecimiento excepcional, lo que determinó un cambio en el perfil de la agricultura argentina. La soya pasó a ser el primer cultivo del país del sur y a ocupar más de la mitad de las tierras cultivables. Se habló de la llegada de un nuevo “oro verde” similar a la fiebre del algodón y la caña de azúcar. (2)

 

Después de años de cultivo de la soya transgénica en Argentina se hicieron evidentes diversos efectos: ampliación de la frontera agrícola a expensas de los bosques y vegetación nativos, concentración de la propiedad de la tierra, afectación en la salud de los agricultores por la exposición al glifosfato o Roundup, erosión del suelo e injerencia de la empresa transnacional en las instituciones responsables de la investigación científica, la economía y la política.

 

La soya transgénica llegó cubrir el 90% de los cultivos en Argentina, lo que se llamó la sojización de la agricultura. Este crecimiento exponencial del cultivo y procesamiento de la soya fue el resultado de la inserción del gen resistente al glifosato en los genomas de una gama de variedades locales de soya creadas a través del fito-mejoramiento por los agricultores argentinos. Empero, fue determinante el hecho de que el transgen RR resistente al glifosato pasó a ser de dominio público en Argentina, es decir, pudo ser utilizado por las empresas semilleros para desarrollar nuevas variedades con este gen, sin contar con el permiso o efectuar el pago de una compensación a la empresa Monsanto.

 

La estrategia de la empresa transanacional, según la prensa argentina, fue dejar deliberadamente el transgen RR en dominio público al no presentar una solicitud de protección en tiempo útil, con lo cual se favoreció la libre disponibilidad de las semillas transgénicas y su difusión, como la venta del herbicida. De esta manera la corporación se benefició por la venta de semillas y del herbicida Roundup, como por la difusión de la soya transgénica a todo el Cono Sur. Argentina facilitó la apertura a las inversiones extranjeras y la aceptación de variedades transgénicas rechazadas en otras partes del mundo.

 

La estrategia aplicada por la transnacional en Argentina ha funcionado y ha representado muchos beneficios: el posicionamiento en uno de los países de mayor producción de soya en el mundo, la participación en la venta de semillas y glifosato, y las regalías de las empresas semilleras argentinas (aún en ausencia de patente). Además la transnacional exigió a los agricultores el pago de 15 dólares por tonelada, valor que los agricultores consideraron exorbitante. (3)

 

Una respuesta social ejemplar

 

La situación creada por la imposición de la soya transgénica en Argentina creó graves problemas socioambientales y de salud pública a la vez que múltiples reacciones de la población civil, como aquella protagonizada por las Madres de Ituzaingó en Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba; lo que recuerda a las Madres de la Plaza de Mayo en su tenacidad por encontrar a sus hijos y nietos desparecidos durante la dictadura militar.

 

En el ámbito internacional es bien conocida la lucha de las Madres de Ituzaingó contra los cultivos de soya transgénica y el uso del glifosato que ya ha causado enfermedad y muerte a los pobladores de la zona de Malvinas. Una de las acciones de las Madres de Ituzaigó fue la ocupación del predio donde Monsanto pretendía construir una gran planta semillera, pero la movilización popular logró paralizar esa construcción.

 

Sofía Gatica, representante de la organización: Madres de Ituzaingó, denunció a través de todos los medios, las consecuencias del modelo de extracción basado en producción de transgénicos y la dispersión de venenos sobre los seres humanos y el ambiente; así como la inacción de las autoridades ante las denuncias y el atentado a los derechos humanos al haber autorizado establecer la planta de la empresa Monsanto sin consultar a los ciudadanos de Malvinas Argentinas, como dispone la ley y por su hipocresía al negar que los transgénicos y agrotóxicos de Monsanto contaminan el ambiente. (4) Sofía Gatica ha expresado reiteradamente: “La industria de los transgénicos es una industria de la muerte; los transgénicos enferman y matan. Nadie puede refutar la malignidad de estos productos, luego de conocer testimonios directos de muertes, abortos y enfermedades sufridas por seres humanos afectados por el glifosato”. (Sofía Gatica ganó en 2012 el Premio Goldman o Premio Nobel Verde, que se otorga a los defensores de la naturaleza y el medio ambiente. http://www.grain.org/es).

 

La Universidad Nacional de Río Cuarto, UNRC puntualizó que a partir de la entrada y aplicación del paquete tecnológico aumentó significativamente la superficie sembrada de soya transgénica de 2.220.000 de hectáreas en 1981 a 18. 000.000 de hectáreas en el 2008, lo que implicó destinar el 51% de la superficie agrícola argentina al monocultivo de soya con todas las consecuencias económicas, ambientales y culturales. La creciente expansión de los monocultivos transgénicos, especialmente soya RR, ha sustituido la producción tradicional de los cinturones verdes que rodeaban a los pueblos: montes frutales, criaderos de animales pequeños y chacras de pequeños agricultores. La Universidad a la vez destacó el alegato presentado por las Madres de Ituzaingó ante los Tribunales de Justicia Argentina que marcó un precedente histórico en Argentina y América Latina, ya que enfrentó a la población de Ituzaingó -en su derecho a vivir en un ambiente sano y saludable-, con la codicia desenfrenada del modelo de agricultura industrial tóxica impuesto por el poder económico. Varios estudios científicos han desentrañando los mecanismos íntimos por los cuales el glifosato produce cáncer y malformaciones congénitas. (5)

 

Los nuevos transgénicos “nacionales” incrementan la resistencia social

 

Desde hace 20 años Argentina ha sido la plataforma para la introducción de los transgénicos en el Cono Sur. Se estima en 46 millones de hectáreas en Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia; países donde son evidentes los efectos socioambientales: destrucción de la biodiversidad, contaminación, concentración de la tierra, desplazamiento de poblaciones campesinas, destrucción de la economía regional y avance del poder corporativo en extensos territorios de la llamada “república de la soya”.

 

A lo expuesto se suma que en 2015 fue aprobada una soya transgénica con genes resistente al glifosato, glufosinato de amonio y 2,4D (este último es el “agente naranja” que se empleó en la guerra de Vietnam), debido a que surgieron malezas resistentes al glifosato, como se había advertido años atrás. Por otra parte se denuncian fuertes presiones para la aprobación de caña de azúcar transgénica, soya resistente a la sequía y papa transgénica. En Argentina se han introducido más de 30 trangénicos desde 1996. El médico e investigador Andrés Carrasco advirtió sobre imposición de “una verdadera naturaleza funcional y necesaria para los grandes negocios. (…) mucha ambición, soberbia, pobre comprensión de la complejidad biológica y poca ciencia”. (6)

 

La historia que ha vivido la hermana República de Argentina es una experiencia aleccionadora y un ejemplo para toda América Latina. La comunidad académica y profesional ha levantado la campaña: Paren de Fumigarnos, para frenar las fumigaciones a 12 millones de personas expuestas a los agroquímicos tóxicos. Organizaciones de médicos y abogados buscan alejar las fumigaciones de las áreas urbanas, escuelas rurales y poblados rurales.

 

En el 3er. Congreso de Médicos de Pueblos Fumigados, organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, se reconoció el problema y decidió elevar la demanda a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, para que: “conmine al Estado argentino a que adopte urgentes medidas para poner a resguardo la salud y la vida de quienes viven expuestos a la acción directa e indirecta de los agrotóxicos en más de 30 millones de hectáreas, como al consumo de residuos de ellos”. El congreso médico se realizó en octubre de 2015, año en el cual la Agencia Internacional de Investigaciones del Cáncer de la OMS reconoció que los pesticidas que más se utilizan en Argentina: glifosato y 2.4 D producen cáncer. La agenda del congreso incluyó: abortos espontáneos, malformaciones congénitas, daños neurológicos y cánceres causados por la exposición a los pesticidas. (200 millones de litros de glifosato por año se emplean en las zonas agrícolas de Argentina). (7)

 

Ante este grave problema de salud pública y afectación al medio ambiente, los científicos y profesionales no comprometidos con la agricultura industrial tóxica y sus grandes negocios, junto con el sector más consciente de la sociedad organizada del país del Río de la Plata abogan por otro tipo de agricultura.

 

Referencias

 

 

Febrero, 2016

 

- Oswaldo Báez Tobar, Profesor (J) Universidad Central del Ecuador, fue presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Biología.

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/175313

 

La famosa "grieta" impide reconocer este pasado a:

 

Convocatoria al 1er Foro por un

Programa Agrario Soberano y Popular

7     8 de Mayo en el Microestadio de Ferrocarril Oeste (caba)

Publicado por Huerquen Comunicación en colectivo/ 30 de abril de 2019

 

Las Organizaciones agrarias, junto a representantes de organismos educacionales, de investigación, gremiales y sociales convocamos a los pequeños y medianos productores de todo el país, organizados e independientes,  a discutir y elaborar un programa agrario para el sector y el conjunto de la sociedad.

 

Luego de que las políticas del gobierno de Mauricio Macri nos den la espalda decidimos avanzar y diseñar un Programa Agrario Soberano y Popular. Propondremos medidas de corto y mediano plazo para resolver la emergencia del sector, así como  medidas de largo plazo con cambios estructurales y productivos profundos. Nuestro objetivo no es simplemente sobrevivir; somos el actor económico activo responsable de producir la mayoría de los alimentos que consume el mercado local. Exigimos políticas que estén orientadas a garantizar nuestra calidad de vida y la de nuestra producción.  

El 8 de mayo tendremos un Programa que sintetice el rumbo agrario que presentaremos a quienes aspiren a gobernar durante los próximos años. El Estado debe cooperar con los pequeños y medianos productores si pretende que todo el pueblo argentino pueda acceder a alimentos saludables, libres de químicos nocivos y a un precio justo.

La política del gobierno de Macri, que profundiza modelos económicos y productivos al servicio de los grandes terratenientes y monopolios cerealeros, ha conducido a las economías regionales a la crisis de más profunda de nuestra historia. Miles de familias campesinas, de pequeños y medianos productores y pueblos originarios están desapareciendo, y quienes sobreviven lo hacen en la miseria o al borde de la ruina.

Las políticas del actual gobierno están al servicio de los grandes terratenientes, quienes concentran el 85 % de las tierras productivas. Asociados con el capital financiero, los monopolios exportadores y del agronegocio envenenan el campo y la ciudad, expulsan de la tierra a los agricultores familiares y son responsables de los aumentos de precio, a todo esto debemos sumar el vaciamiento de los organismos estatales que llevaban adelante políticas para el sector como INTA y Agroindustria, este último sufrió despidos masivos en 2018 vinculados principalmente a la Subsecretaría de Agricultura Familiar.

Este modelo somete la producción a los intereses del mercado internacional, actualmente liderado por China, en perjuicio del pueblo y la soberanía. Frente a esta política se ha generado un torrente de luchas campesinas y de pueblos originarios sin precedentes: verdurazos, frutazos, feriazos, cortes de rutas, ocupación de tierras y resistencia a los desalojos. Enfrentamos este modelo para plantear rumbos diferentes y reivindicaciones puntuales. Nuestras luchas han puesto de manifiesto que no hay un solo campo y que el esquema agroexportador salvaje no es lo mejor para los intereses del pueblo en su conjunto. En este camino se fortalecieron organizaciones de productores con una larga trayectoria de lucha y se han generado nuevas agrupaciones.

Esto ha creado las condiciones para que, en unidad, sintetizando la experiencia de estas luchas sectoriales, se concrete un programa que exprese los cambios del modelo, históricamente reclamados por el sector.

El Programa Agrario Soberano y Popular que propondremos partirá de la urgente necesidad de que miles de familias no abandonen la producción de alimentos, dato que la información preliminar del último censo agropecuario ya confirmó: en los últimos años hemos perdido más de 100.000 explotaciones.

Alguno de los puntos que discutiremos en el Primer Foro Nacional por un Programa Agrario Soberano y Popular son:

La soberanía alimentaria, la ley de semillas, la situación de los pueblos originarios, la comercialización de nuestros productos, la producción y elaboración de alimentos más sanos para la población, el respeto y el cuidado de la madre tierra y del agua.

Impulsamos cambios profundos que jerarquicen económicamente los organismos que imparten políticas públicas de producción, educación, investigación, comercializadores para la Agricultura Familiar.

Exigimos desde la unidad, para impulsar antes, durante y después de las próximas elecciones, un Programa que contemple la necesidad de una reforma agraria integral y popular que garantice el acceso a la tierra a millones de pequeños productores. Que, a su vez, con el impulso de la agroecología, elimine uno de los factores que nos esclaviza bajo pautas productivas dictadas por las grandes corporaciones internacionales. De esta manera se beneficiará al conjunto de la sociedad con alimentos más sanos y económicos.

Invitamos especialmente a las familias de productores familiares de las distintas economías regionales y a los pueblos originarios a participar, discutiendo democráticamente qué es lo que necesitamos para hacer realidad las consignas de:

 

NI UN CAMPESINO MENOS

ALIMENTOS SANOS Y ACCESIBLES PARA EL PUEBLO

TIERRA PARA PRODUCIR

 

www.foroagrario.org

 

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Hacia el 1er Foro Nacional por un Programa Agrario Soberano y Popular - La Calle

¿Por qué necesitamos el Foro Agrario Nacional?

 

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Comprobamos que la Convocatoria descontextualiza la situación actual no sólo del pasado reciente sino también de todos los extractivismos que atacan al país-continente tendiendo a arrasarlo por completo. También descontextualiza del sistema mundo capitalista que va por la desaparición forzada de todos los campesinos e indígenas.

 

Aún más la Convocatoria cree en las elecciones o en los candidatos y fuerzas participantes. Concilia con el capitalismo atribuyendo la gravedad del presente al gobierno de Macri, supone la posibilidad de un 'capitalismo no salvaje' y se ilusiona por la viabilidad tanto de la coexistencia de la agricultura con los agronegocios como de la agricultura familiar. Es crucial superar este reformismo. La «reforma agraria integral» es un desafío clave pero para la emancipación del capitalismo. Requiere la confrontación con el sistema mundo mediante la recuperación o creación de territorios. Y asumirlas como expresión de comunidades mirando a buenos vivires convivires en el abajo diverso y sin fronteras.

 

Enmarquemos la perentoria «reforma agraria integral», para descubrir su carácter ante todo anticapitalista, en:

 

 

El «Consenso de los Commodities» y

lenguajes de valoración en América Latina
marzo-abril de 2013

 

Por Maristella Svampa

El «Consenso de los Commodities» subraya el ingreso de América Latina en un nuevo orden económico y político-ideológico, sostenido por el boom de los precios internacionales de las materias primas y los bienes de consumo demandados cada vez más por los países centrales y las potencias emergentes. Este orden va consolidando un estilo de desarrollo neoextractivista que genera ventajas comparativas, visibles en el crecimiento económico, al tiempo que produce nuevas asimetrías y conflictos sociales, económicos, ambientales y político-culturales. Tal conflictividad marca la apertura de un nuevo ciclo de luchas, centrado en la defensa del territorio y del ambiente, así como en la discusión sobre los modelos de desarrollo y las fronteras mismas de la democracia.

 

Introducción

En el último decenio, América Latina realizó el pasaje del Consenso de Washington, asentado sobre la valorización financiera, al «Consenso de los Commodities», basado en la exportación de bienes primarios en gran escala. En este artículo utilizamos el concepto de commodities en un sentido amplio, como «productos indiferenciados cuyos precios se fijan internacionalmente» (1), o como «productos de fabricación, disponibilidad y demanda mundial, que tienen un rango de precios internacional y no requieren tecnología avanzada para su fabricación y procesamiento» (2). Ambas definiciones incluyen desde materias primas a granel hasta productos semielaborados o industriales.

 

Para el caso de América Latina, la demanda de commodities está concentrada en productos alimentarios, como el maíz, la soja y el trigo, así como en hidrocarburos (gas y petróleo), metales y minerales (cobre, oro, plata, estaño, bauxita, zinc, entre otros (3). Así, si bien es cierto que la explotación y exportación de materias primas no son actividades nuevas en América Latina, resulta claro que en los últimos años del siglo XX, en un contexto de cambio del modelo de acumulación, se ha intensificado notoriamente la expansión de megaproyectos tendientes al control, la extracción y la exportación de bienes naturales, sin mayor valor agregado. Por ende, lo que de modo general aquí denominamos «Consenso de los Commodities» subraya el ingreso en un nuevo orden, a la vez económico y político-ideológico, sostenido por el boom de los precios internacionales de las materias primas y los bienes de consumo cada vez más demandados por los países centrales y las potencias emergentes, lo cual genera indudables ventajas comparativas visibles en el crecimiento económico y el aumento de las reservas monetarias, al tiempo que produce nuevas asimetrías y profundas desigualdades en las sociedades latinoamericanas.

En términos de consecuencias, el «Consenso de los Commodities» es un proceso complejo y vertiginoso que debe ser leído desde una perspectiva múltiple, a la vez económica y social, política e ideológica, cultural y ambiental. En razón de ello, para ilustrar esta problemática proponemos al lector una presentación en tres partes. En primer lugar, avanzaremos en una conceptualización de lo que entendemos por «Consenso de los Commodities» y las formas que asume el actual estilo de desarrollo neoextractivista. En segundo lugar, proponemos un recorrido breve por lo que hemos denominado el «giro ecoterritorial», como expresión de los nuevos lenguajes de valoración que atraviesan las luchas socioambientales en el continente. En fin, cerraremos con una referencia a los desafíos que hoy afronta gran parte de las organizaciones sociales y del pensamiento crítico latinoamericano.

 

Hacia una conceptualización de la nueva fase

 

-En primer lugar, desde el punto de vista económico y social, la demanda de commodities ha originado un importante proceso de reprimarización de las economías latinoamericanas, al acentuar la reorientación de estas hacia actividades primarias extractivas o maquilas, con escaso valor agregado (4). Esta dinámica regresiva se ve agravada por el ingreso de potencias emergentes, como es el caso de China, país que de modo acelerado se va imponiendo como un socio desigual en lo que respecta al intercambio comercial con la región (5). Asimismo, este proceso de reprimarización viene también acompañado por una tendencia a la pérdida de soberanía alimentaria, hecho ligado a la exportación de alimentos en gran escala cuyo destino es el consumo animal o, de modo creciente, la producción de biocombustibles, lo cual comprende desde la soja hasta los cultivos de palma o los fertilizantes.

 

 -En segundo lugar, desde el punto de vista de la lógica de acumulación, el nuevo «Consenso de los Commodities» conlleva la profundización de la dinámica de desposesión (6) o despojo de tierras, recursos y territorios y produce nuevas y peligrosas formas de dependencia y dominación. Entre los elementos comunes de esta dinámica podemos destacar la gran escala de los emprendimientos, la tendencia a la monoproducción o la escasa diversificación económica y una lógica de ocupación de los territorios claramente destructiva. En efecto, en función de una mirada productivista y eficientista del desarrollo, se alienta la descalificación de otras lógicas de valorización de los territorios, los cuales son considerados como socialmente vaciables, o lisa y llanamente como «áreas de sacrificio», en aras del progreso selectivo. No es casual que una parte importante de la literatura crítica de América Latina considere que el resultado de estos procesos es la consolidación de un estilo de desarrollo neoextractivista (7), que puede ser definido como aquel patrón de acumulación basado en la sobreexplotación de recursos naturales, en gran parte no renovables, así como en la expansión de las fronteras hacia territorios antes considerados como «improductivos».

 

El neoextractivismo instala una dinámica vertical que irrumpe en los territorios y a su paso va desestructurando economías regionales, destruyendo biodiversidad y profundizando de modo peligroso el proceso de acaparamiento de tierras, al expulsar o desplazar a comunidades rurales, campesinas o indígenas, y violentando procesos de decisión ciudadana. Así caracterizado, el neoextractivismo desarrollista contempla actividades consideradas tradicionalmente como tales (minería y explotación de hidrocarburos) y aquellas ligadas al nuevo sistema agroalimentario, como los agronegocios o la producción de biocombustibles (8). Incluye también aquellos proyectos de infraestructura previstos por la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (iirsa), programa consensuado por varios gobiernos latinoamericanos en el año 2000 en materia de transporte (hidrovías, puertos, corredores bioceánicos, entre otros), energía (grandes represas hidroeléctricas) y comunicaciones, cuyo objetivo estratégico es facilitar la extracción y exportación de las materias primas hacia sus puertos de destino.

 

La escala de los emprendimientos nos advierte también sobre la gran envergadura de las inversiones (se trata de actividades capital-intensivas y no trabajo-intensivas), así como sobre el carácter de los actores involucrados y la concentración económica (grandes corporaciones transnacionales)(9).

 

En razón de ello y de modo similar al pasado, este tipo de emprendimientos tiende a consolidar enclaves de exportación asociados a una lógica neocolonial, que generan escasos encadenamientos productivos endógenos, operan una fuerte fragmentación social y regional y van configurando espacios socioproductivos dependientes del mercado internacional. Así, la megaminería a cielo abierto, la expansión de la frontera petrolera y energética (que incluye también la explotación de gas no convencional o shale gas, con la tan cuestionada metodología del fracking), la construcción de grandes represas hidroeléctricas, la expansión de la frontera pesquera y forestal, en fin, la generalización del modelo de agronegocios (soja y biocombustibles), constituyen las figuras emblemáticas del neoextractivismo desarrollista.

 

Por otro lado, la misma expresión «Consenso de los Commodities» conlleva una carga no solo económica sino también político-ideológica, pues alude a la idea de que existiría un acuerdo – tácito, aunque, con el paso de los años, cada vez más explícito– acerca del carácter irrevocable o irresistible de la actual dinámica extractivista, dada la conjunción entre la creciente demanda global de bienes primarios y las riquezas existentes, potenciada por la visión «eldoradista » de una América Latina como lugar por excelencia de abundantes recursos naturales. Esta conjunción, que en economía adopta el nombre tradicional de «ventajas comparativas» (10), ha ido cimentando las bases de una ilusión desarrollista que recorre, más allá de las diferencias y los matices, el conjunto de los países latinoamericanos.

 

De este modo, nos interesa subrayar que, más allá de las diferencias entre los regímenes políticos hoy existentes, el «consenso» sobre el carácter irresistible de la inflexión extractivista terminaría por funcionar como un umbral u horizonte histórico-comprensivo respecto de la producción de alternativas y suturaría así la posibilidad misma de un debate. La aceptación – tácita o explícita– de tal «consenso» contribuye a instalar un nuevo escepticismo o ideología de la resignación que refuerza, en el límite, la «sensatez y razonabilidad » de un capitalismo progresista, al imponer la idea de que no existirían otras alternativas al actual estilo de desarrollo extractivista.

 

En consecuencia, todo discurso crítico u oposición radical terminaría por instalarse en el campo de la antimodernidad o la negación del progreso, o simplemente en el de la irracionalidad y el fundamentalismo ecologista. Sin embargo, la actual etapa puede leerse tanto en términos de rupturas como de continuidades en relación con el anterior periodo del Consenso de Washington. Ruptura, pues existen elementos importantes de diferenciación respecto de los años 90. Recordemos que el Consenso de Washington colocó en el centro de la agenda la valorización financiera y conllevó una política de ajustes y privatizaciones, lo cual terminó por redefinir el Estado como un agente metarregulador. Asimismo, operó una suerte de homogeneización política en la región, marcada por la identificación o fuerte cercanía con las recetas del neoliberalismo. A diferencia de ello, en la actualidad, el «Consenso de los Commodities » coloca en el centro la implementación masiva de proyectos extractivos orientados a la exportación y establece así un espacio de mayor flexibilidad en cuanto al rol del Estado.

 

Esto permite el despliegue y la coexistencia entre gobiernos progresistas, que han cuestionado el consenso neoliberal en su versión ortodoxa, y aquellos otros gobiernos que continúan profundizando una matriz política conservadora en el marco del neoliberalismo. Pero también hay continuidades, ya que existen claras líneas de filiación entre los 90 y la actualidad, que remiten a diferentes planos. Por un lado, una de las continuidades se vincula al mantenimiento de las bases normativas y jurídicas que permitieron la actual expansión del modelo extractivista, al garantizar «seguridad jurídica» a los capitales y una alta rentabilidad empresarial. Asimismo, aun en los casos en que el Estado adopta un rol activo (a través de las expropiaciones), durante la etapa de los commodities las nuevas normativas tienden a confirmar la asociación con los capitales transnacionales.

En un plano general, la confirmación de América Latina como una «economía adaptativa» respecto de los diferentes ciclos de acumulación y, por ende, la aceptación del lugar que la región ocupa en la división global del trabajo constituyen uno de los núcleos duros que atraviesan sin solución de continuidad el Consenso de Washington y el «Consenso de los Commodities», más allá de que los gobiernos progresistas enfaticen una retórica industrialista y emancipatoria que reivindica la autonomía económica y la soberanía nacional, y de que postulen la construcción de un espacio político latinoamericano. En nombre de las «ventajas comparativas» o de la pura subordinación al orden geopolítico mundial, según los casos, los gobiernos progresistas, así como aquellos más conservadores, tienden a aceptar como «destino» el nuevo «Consenso de los Commodities», que históricamente ha reservado a América Latina el rol de exportador de naturaleza, minimizando las enormes consecuencias ambientales, los efectos socioeconómicos (los nuevos marcos de la dependencia y la consolidación de enclaves de exportación) y su traducción política (disciplinamiento y formas de coerción sobre la población).

 

Por último, pese a la tendencia a querer erigirse en «discurso único», el «Consenso de los Commodities» aparece atravesado por una serie de ambivalencias, contradicciones y paradojas, ligadas de manera abierta a la enorme y creciente conflictividad socioambiental que la dinámica extractivista genera, así como también a los múltiples cruces existentes entre dinámica neoliberal, concepción del desarrollo, izquierdas y progresismo populista. En efecto, tradicionalmente, en América Latina, gran parte de las izquierdas y del progresismo populista suelen sostener una visión productivista del desarrollo, que privilegia una lectura en términos de conflicto entre capital y trabajo, y tiende a minimizar o coloca escasa atención en las nuevas luchas sociales concentradas en la defensa del territorio y los bienes comunes. En este marco político-ideológico tan cegado por la visión productivista y tan refractario a los principios del paradigma ambiental, la actual dinámica de desposesión se convierte en un punto ciego, no conceptualizable.

 

Como consecuencia de ello, las problemáticas socioambientales son consideradas como una preocupación secundaria o lisa y llanamente sacrificable, en vistas de los graves problemas de pobreza y exclusión de las sociedades latinoamericanas. En la visión progresista, el «Consenso de los Commodities» aparece asociado a la acción del Estado como productor y regulador, así como a una batería de políticas sociales dirigidas a los sectores más vulnerables, cuya base misma es la renta extractivista (petróleo, gas y minería). Ciertamente, no es posible desdeñar la recuperación de ciertas herramientas y capacidades institucionales por parte del Estado, que ha vuelto a erigirse en un actor económico relevante y, en ciertos casos, en un agente de redistribución. Sin embargo, en el marco de las teorías de la gobernanza mundial, que tienen por base la consolidación de una nueva institucionalidad a partir de marcos supranacionales o metarreguladores, la tendencia no es precisamente a que el Estado nacional devenga un «megaactor», o a que su intervención garantice cambios de fondo. Al contrario, la hipótesis de máxima apunta al retorno de un Estado moderadamente regulador, capaz de instalarse en un espacio de geometría variable, esto es, en un esquema multiactoral (de complejización de la sociedad civil, ilustrada por movimientos sociales, ongs y otros actores), pero en estrecha asociación con los capitales privados multinacionales, cuyo peso en las economías nacionales es cada vez mayor.

 

Ello coloca límites claros a la acción del Estado nacional, y un umbral inexorable a la propia demanda de democratización de las decisiones colectivas por parte de las comunidades y poblaciones afectadas por los grandes proyectos extractivos. Tampoco hay que olvidar que el retorno del Estado en sus funciones redistributivas se afianza sobre un tejido social muy vulnerable, lo que fue acentuado por las transformaciones de los años neoliberales, y que las actuales políticas sociales se presentan en muchos casos en continuidad –abierta o solapada– con aquellas políticas compensatorias difundidas en los años 90 mediante las recetas del Banco Mundial (BM). En este contexto, y mal que le pese, el neodesarrollismo progresista comparte con el neodesarrollismo liberal tópicos y marcos comunes, aun si busca establecer notorias diferencias en cuanto a las esferas de democratización. Los escenarios latinoamericanos más paradójicos del «Consenso de los Commodities » son los que presentan Bolivia y Ecuador.

 

El tema no es menor, dado que ha sido en estos países donde, en el marco de fuertes procesos participativos, se han ido pergeñando nuevos conceptos-horizonte como los de descolonización, Estado plurinacional, autonomías, «buen vivir» y derechos de la naturaleza. Sin embargo, y más allá de la exaltación de la visión de los pueblos originarios en relación con la naturaleza (el «buen vivir»), inscripta en el plano constitucional, en el transcurrir del nuevo siglo y con la consolidación de estos regímenes, otras cuestiones fueron tomando centralidad, vinculadas a la profundización de un neodesarrollismo extractivista.

 

Sea en el lenguaje crudo de la desposesión (neodesarrollismo liberal) o en aquel que apunta al control del excedente por parte del Estado (neodesarrollismo progresista), el actual estilo de desarrollo se apoya sobre un paradigma extractivista, se nutre de la idea de «oportunidades económicas» o «ventajas comparativas» proporcionadas por el «Consenso de los Commodities», y despliega ciertos imaginarios sociales (sobre la naturaleza y el desarrollo) que desbordan las fronteras político-ideológicas que los años 90 habían erigido. Así, por encima de las diferencias que es posible establecer en términos político-ideológicos y de los matices que podamos hallar, tales posiciones reflejan la tendencia a consolidar un modelo de apropiación y explotación de los bienes comunes que avanza sobre las poblaciones con una lógica vertical (desde arriba hacia abajo), colocando en un gran tembladeral los avances producidos en el campo de la democracia participativa e inaugurando un nuevo ciclo de criminalización y violación de los derechos humanos.

 

En suma, fuera de toda linealidad, desde esta perspectiva múltiple, el «Consenso de los Commodities» va configurando un espacio de geometría variable en el cual es posible operar una suerte de movimiento dialéctico, que sintetiza las continuidades y rupturas en un nuevo escenario que legítimamente puede caracterizarse como posneoliberal, sin que esto signifique empero la salida del neoliberalismo11.

 

Territorio y lenguajes de valoración12

Una de las consecuencias de la actual inflexión extractivista ha sido la explosión de conflictos socioambientales que tienen por protagonistas a organizaciones indígenas y campesinas, así como de nuevas formas de movilización y participación ciudadana, centradas en la defensa de los bienes naturales, la biodiversidad y el ambiente.

 

Entendemos por «conflictos socioambientales» aquellos ligados al acceso y control de los bienes naturales y el territorio, que suponen, por parte de los actores enfrentados, intereses y valores divergentes en torno de ellos, en un contexto de gran asimetría de poder. Estos conflictos expresan diferentes concepciones sobre el territorio, la naturaleza y el ambiente, al tiempo que van estableciendo una disputa acerca de lo que se entiende por desarrollo y, de manera más general, por democracia. Ciertamente, en la medida en que los múltiples megaproyectos tienden a reconfigurar el territorio en su globalidad, no sólo se ponen en jaque las formas económicas y sociales existentes, sino también el alcance mismo de la democracia, pues esos proyectos se imponen sin el consenso de las poblaciones y generan así fuertes divisiones en la sociedad y una espiral de criminalización y represión de las resistencias.

 

En este contexto, la explosión de conflictos socioambientales ha tenido como correlato aquello que Enrique Leff llamara la «ambientalización de las luchas indígenas y campesinas y la emergencia de un pensamiento ambiental latinoamericano»13. En este entramado también se insertan los nuevos movimientos socioambientales, rurales y urbanos (en pequeñas y medianas localidades), de carácter policlasista, caracterizados por un formato asambleario y una importante demanda de autonomía. Asimismo, juegan un rol no menor ciertas ONG ambientalistas –sobre todo, pequeñas organizaciones, muchas de las cuales combinan la política de lobby con una lógica de movimiento social– y diferentes colectivos culturales, en los cuales abundan intelectuales y expertos, mujeres y jóvenes, que no solo acompañan la acción de organizaciones y movimientos sociales, sino que en muchas ocasiones forman parte de ellos. Esto significa que estos actores deben ser considerados menos como «aliados externos» y mucho más como actores con peso propio en el interior del nuevo entramado organizacional.

En este contexto, lo más novedoso es la articulación entre actores diferentes (movimientos indígenas-campesinos, movimientos socioambientales, ONG ambientalistas, redes de intelectuales y expertos, colectivos culturales), que se traduce en un diálogo de saberes y disciplinas que conduce a la emergencia de un saber experto independiente de los discursos dominantes y a la valorización de saberes locales, muchos de ellos de raíz campesina-indígena. Estos lenguajes de valoración acerca de la territorialidad han ido impulsando la sanción de leyes y normativas, incluso de marcos jurídicos que apuntan a la construcción de una nueva institucionalidad ambiental, en oposición a las actuales políticas públicas de corte extractivista.

 

En términos generales, y por encima de las marcas específicas (que dependen, en mucho, de los escenarios locales y nacionales), la dinámica de las luchas socioambientales en América Latina da lugar a lo que hemos denominado «giro ecoterritorial», esto es, un lenguaje común que ilustra el cruce innovador entre matriz indígena-comunitaria, defensa del territorio y discurso ambientalista: bienes comunes, soberanía alimentaria, justicia ambiental y «buen vivir» son algunos de los tópicos que expresan este cruce productivo entre matrices diferentes. En este sentido, es posible hablar de la construcción de marcos comunes de la acción colectiva, que funcionan no sólo como esquemas de interpretación alternativos, sino como productores de una subjetividad colectiva.

Así, a contrapelo de la visión dominante, los bienes naturales no son comprendidos como commodities, esto es, como pura mercancía, pero tampoco exclusivamente como recursos naturales estratégicos, como apunta a circunscribir el neodesarrollismo progresista. Por encima de las diferencias, uno y otro lenguaje imponen una concepción utilitarista que implica el desconocimiento de otros atributos y valoraciones –que no pueden representarse mediante un precio de mercado, aunque algunos lo tengan–. En contraposición a esta visión, la noción de bienes comunes alude a la necesidad de mantener fuera del mercado aquellos bienes que, por su carácter de patrimonio natural, social o cultural, pertenecen al ámbito de la comunidad y poseen un valor que rebasa cualquier precio14.

Resulta imposible hacer una lista de las redes autoorganizativas, nacionales y regionales de carácter ambiental que hoy existen en América Latina. A título de ejemplo, podemos mencionar la Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería (Conacami), nacida en 1999 en Perú; la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) surgida en Argentina en 2006, que congrega organizaciones de base que cuestionan la megaminería, el modelo de agronegocios y, de manera más reciente, el fracking; la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA) de México, creada en 2008 contra la megaminería, las represas hidroeléctricas, la urbanización salvaje y las megagranjas industriales. Entre las redes transnacionales podemos citar la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), que desde 2006 agrupa organizaciones de Perú, Bolivia, Colombia y Chile y aboga por la creación de un Tribunal de Delitos Ambientales. Por último, son varios los observatorios consagrados a estos temas, entre ellos, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), creado en 1991 y con sede en Chile, y el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (Ocmal), fundado en 1997 y que articula más de 40 organizaciones, entre las cuales se halla Acción Ecológica de Ecuador.

 

Entre todas las actividades extractivas, la más cuestionada hoy en América Latina es la minería metalífera a gran escala. En efecto, en la actualidad no hay país latinoamericano con proyectos de minería a gran escala que no tenga conflictos sociales que enfrenten a las empresas mineras y el gobierno contra las comunidades: México, varios países centroamericanos (Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá), Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Argentina y Chile15. Según el Ocmal16, existen actualmente 184 conflictos activos, cinco de ellos transfronterizos, que involucran a 253 comunidades afectadas a lo largo de toda la región. Este contexto de conflictividad contribuye directa o indirectamente a la judicialización de las luchas socioambientales y a la violación de derechos que, en no pocos casos, como en Perú, Panamá y México, ha culminado en asesinatos de activistas17.

En suma, lo que definimos como giro ecoterritorial apunta a la expansión de las fronteras del derecho al tiempo que expresa una disputa societal en torno de lo que se entiende o debe entenderse por «verdadero desarrollo» o «desarrollo alternativo», «sustentabilidad débil o fuerte». Al mismo tiempo, coloca en debate conceptos tales como los de soberanía, democracia y derechos humanos: en efecto, sea en un lenguaje de defensa del territorio y los bienes comunes, de los derechos humanos, de los derechos colectivos de los pueblos originarios, de los derechos de la naturaleza o del «buen vivir», la demanda de las poblaciones se inscribe en el horizonte de una democracia radical, que incluye la democratización de las decisiones colectivas y, más aún, del derecho de los pueblos a decir «no» frente a proyectos que afectan fuertemente las condiciones de vida de los sectores más vulnerables y comprometen el porvenir de las futuras generaciones.

Los desafíos para las organizaciones y el pensamiento crítico

El actual proceso de construcción de territorialidad tiene lugar en un espacio complejo, en el cual se entrecruzan lógicas de acción y racionalidades portadoras de valoraciones diferentes. De modo esquemático, puede afirmarse que existen diferentes lógicas de territorialidad, según nos refiramos a los grandes actores económicos (corporaciones, elites económicas), a los Estados (en sus diversos niveles) o a los diferentes actores sociales organizados o intervinientes en el conflicto. Las lógicas territoriales de las corporaciones y las elites económicas se enmarcan en un paradigma economicista, el de la producción de commodities, que señala la importancia de transformar los espacios donde se encuentran los bienes naturales en territorios eficientes y productivos. Por su parte, la lógica estatal, en sus diversos niveles, suele insertarse en un espacio de geometría variable, que apunta a articular una visión de los bienes naturales como commodities y, al mismo tiempo, como recursos naturales estratégicos (una visión ligada al control estatal de la renta extractivista), eludiendo toda consideración que incluya, como proponen movimientos sociales, organizaciones indígenas e intelectuales críticos, una perspectiva en términos de bienes comunes.

Dicho esto, es necesario reconocer la existencia de diferentes obstáculos, vinculados a las dificultades propias de los movimientos y espacios de resistencia, atravesados a veces por demandas contradictorias, así como por la persistencia de determinados imaginarios sociales en torno del desarrollo. Así, una de las dificultades aparece reflejada en la persistencia de una mirada «eldoradista» sobre los bienes naturales, que se encuentra extendida incluso en comunidades indígenas y determinadas organizaciones sociales18. Otro de los problemas existentes es la desconexión entre las redes y organizaciones que luchan contra el extractivismo, más ligadas al ámbito rural y a las pequeñas localidades, y los sindicatos urbanos, que representan a importantes sectores de la sociedad y que en varios países (México, Argentina, Brasil, entre otros) tienen un fuerte protagonismo social. La falta de puentes entre estos movimientos es casi total, y ello reenvía también a la presencia de un fuerte imaginario desarrollista en los trabajadores de las grandes ciudades, generalmente ajenos a las problemáticas ambientales de las pequeñas y medianas localidades. En todo caso, la lejanía respecto de los grandes nodos urbanos ha contribuido a reforzar las fronteras entre campo y ciudad, entre la sierra, la selva y la costa, como en Perú y Colombia; o entre las pequeñas localidades y las grandes ciudades, como en Argentina, en la medida en que estos megaproyectos (mineras, agronegocios, represas, fracking, entre otros) solo afectan de manera indirecta a las ciudades. Esto se ve reforzado por los procesos de fragmentación territorial, producto de la implementación de proyectos extractivistas y de la consolidación de enclaves de exportación.

 

En este escenario, el avance del extractivismo es muy vertiginoso, y en no pocos casos las luchas se insertan en un espacio de tendencias contradictorias, que ilustran la complementariedad entre izquierdas tradicionales, lenguaje progresista y modelo extractivista. Pese a ello, la colisión entre, por un lado, gobiernos latinoamericanos y, por el otro, movimientos y redes socioambientales contestatarios en torno a la política extractiva no ha cesado de acentuarse. Asimismo, la criminalización y la sucesión de graves hechos de represión se han incrementado notoriamente y ya recorren un amplio arco de países, desde México y Centroamérica hasta Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Chile y Argentina. En este marco de fuerte conflictividad, la disputa por el modelo de desarrollo deviene entonces en el verdadero punto de bifurcación de la época actual.

 

Por otro lado, no es menos cierto que el «Consenso de los Commodities» abrió una brecha, una herida profunda en el pensamiento crítico latinoamericano, que en la década de 1990 mostraba rasgos mucho más aglutinantes frente al carácter monopólico del neoliberalismo como usina ideológica. Así, el presente latinoamericano refleja diversas tendencias políticas e intelectuales, entre aquellos posicionamientos que proponen un capitalismo «sensato y razonable», capaz de aunar extractivismo y progresismo, y posicionamientos críticos que cuestionan abiertamente el modelo de desarrollo extractivista hegemónico.

En un contexto de retorno del concepto de desarrollo como gran relato, y en sintonía con los cuestionamientos propios de las corrientes indigenistas, el campo del pensamiento crítico ha retomado la noción de «post-desarrollo» (elaborada por Arturo Escobar19), así como elementos propios de una concepción «fuerte» de la sustentabilidad. En esta línea, la perspectiva del post-desarrollo ha venido promoviendo valoraciones de la naturaleza que provienen de otros registros y cosmovisiones (pueblos originarios, perspectiva ambientalista, ecocomunitaria, ecofeminista, decoloniales, movimientos ecoterritoriales, entre otros).

 

Así, el pensamiento post-desarrollista se asienta hoy sobre tres ejes-desafíos fundamentales: el primero, el de pensar y establecer una agenda de transición hacia el post-extractivismo. En razón de ello, en varios países de América Latina ha comenzado a debatirse sobre las alternativas al extractivismo y la necesidad de elaborar hipótesis de transición, desde una matriz de escenarios de intervención multidimensional20. Una de las propuestas más interesantes y exhaustivas ha sido elaborada por el Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES), bajo la dirección del uruguayo Eduardo Gudynas21, y plantea que la transición requiere de un conjunto de políticas públicas que permitan pensar de manera diferente la articulación entre cuestión ambiental y cuestión social.

Asimismo, Gudynas considera que un conjunto de «alternativas» dentro del desarrollo convencional sería insuficiente frente al extractivismo, con lo cual es necesario pensar y elaborar «alternativas al desarrollo». Por último, subraya que se trata de una discusión que debe ser encarada en términos regionales y en un horizonte estratégico de cambio, en el orden de aquello que los pueblos originarios han denominado «buen vivir».

En un interesante ejercicio para el caso peruano, los economistas Pedro Francke y Vicente Sotelo22 demostraron la viabilidad de una transición al post-extractivismo a través de la conjunción de dos medidas: reforma tributaria (mayores impuestos a las actividades extractivas o impuestos a las sobreganancias mineras) para lograr una mayor recaudación fiscal, y una moratoria minera-petrolera-gasífera, respecto de los proyectos iniciados entre 2007 y 2011.

El segundo eje se refiere a la necesidad de indagar a escala local y regional en las experiencias exitosas de alter desarrollo. En efecto, es sabido que, en el campo de la economía social, comunitaria y solidaria latinoamericana existe todo un abanico de posibilidades y experiencias que es necesario explorar. Pero ello implica una previa y necesaria tarea de valoración de esas otras economías, así como una planificación estratégica que apunte a potenciar las economías locales alternativas (agroecología, economía social, entre otras), que recorren de modo disperso el continente. Por último, también exige contar con mayor protagonismo popular, así como una mayor intervención del Estado (por fuera de todo objetivo o pretensión de tutela política).

 

El tercer gran desafío es avanzar en una idea de transformación que diseñe un «horizonte de deseabilidad», en términos de estilos y calidad de vida. Gran parte de la pregnancia de la noción de desarrollo se debe al hecho de que los patrones de consumo asociados al modelo hegemónico permean al conjunto de la población. Nos referimos a imaginarios culturales que se nutren tanto de la idea convencional de progreso como de aquello que debe ser entendido como «calidad de vida». Más claro: hoy, la definición de qué es una «vida mejor» aparece asociada a la demanda por la «democratización» del consumo, antes que a la necesidad de llevar a cabo un cambio cultural respecto del consumo y la relación con el ambiente, en función de una teoría diferente de las necesidades sociales.

 

En fin, son numerosos los desafíos, paradojas y ambivalencias que hoy afronta el pensamiento post-desarrollista, vinculado tanto al proceso de ambientalización de las luchas sociales como, de manera más precisa, a las vertientes más radicales del pensamiento crítico. No obstante, la discusión sobre el post-extractivismo se ha abierto, y muy probablemente este sea uno de los grandes debates no solo en el pensamiento latinoamericano del siglo XXI, sino también para el conjunto de nuestras sociedades.

1.Andrés Wainer: «Inserción argentina en el comercio mundial: de la restricción externa al desarrollo económico» en Realidad Económica No 264, 11-12/2011, p. 77, disponible en www.iade.org.ar/uploads/c87bbfe5-d90c-6211.pdf.

2.«Los commodities» en Mundo Finanzas, 12/6/2012, www.mundofinanzas.es/finanzas/los-commodities/.

3.Es interesante observar cómo, a escala mundial, «la geografía de la extracción es muy diferente a la geografía del consumo». Por ejemplo, América Latina produce 26,2% de la bauxita en el mundo, pero solo consume 2,9%; en cuanto al cobre, produce 45,1% y consume 6,1%; respecto del oro, produce 15,2% del total mundial y consume 3%. Cita y datos extraídos de Horacio Machado Aráoz: Naturaleza mineral. Una ecología política del colonialismo moderno, tesis de doctorado, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Catamarca, Catamarca, 2012.

4.Tal como observa Ariel Slipak, el concepto de reprimarización alude a un proceso complejo. «Parece haber consenso en que la reprimarización significa una reorientación de los recursos de una economía, o de su perfil productivo, hacia actividades con reducido contenido de valor agregado, predominantemente las primario-extractivas, aunque podemos incluir a la actividad de ensamblaje y otros procesos industriales con escasa utilización de conocimientos». A. Slipak: «De qué hablamos cuando hablamos de reprimarización», 2012, mimeo.

5.En la actualidad, las exportaciones de América Latina hacia China se concentran sobre todo en productos agrícolas y minerales. «Así, para el año 2009 las exportaciones de cobre, hierro y soja representaban 55,7% de las exportaciones totales de la región al país oriental. Al mismo tiempo, los productos que China coloca en América Latina son principalmente manufacturas que cada vez poseen mayor contenido tecnológico». A. Slipak: «Las relaciones entre China y América Latina en la discusión sobre el modelo de desarrollo de la región. Hacia economías reprimarizadas» en Iberoamérica Global vol. 5 No 1, en prensa.

6.David Harvey: «El ‘nuevo imperialismo’: acumulación por desposesión» en Socialist Register, 2004, disponible en bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/social/harvey.pdf.

7.Eduardo Gudynas: «Diez tesis urgentes sobre el nuevo extractivismo» y Jürgen Schuldt y Alberto Acosta: «Petróleo, rentismo y subdesarrollo. ¿Una maldición sin solución?» en aavv: Extractivismo, política y sociedad, caap/claes, Quito, 2009. Maristella Svampa: «Néo-‘développementisme’ extractiviste, gouvernements et mouvements sociaux en Amérique latine» en Problèmes d’Amérique Latine No 81, verano de 2011, pp. 103-127; Raúl Zibechi: «Tensiones entre extractivismo y redistribución en los procesos de cambio» en Aldeah,www.aldeah.org/es/raul-zibechi-tensiones-entre-extractivismo-y-redistribucion-en-los-procesos-de-cambio-de-america-lat, 20/1/2011; G. Massuh: Renunciar al bien común. Extrativismo y (pos) desarrollo en América Latina, Mardulce, Buenos Aires, 2012.

8.E. Gudynas: ob. cit.

9.Colectivo Voces de Alerta: 15 mitos y realidades sobre la minería transnacional en Argentina, El Colectivo / Herramienta, Buenos Aires, 2011.

10.Recordemos que, en la actualidad, son varios los defensores del modelo extractivo que eluden la crítica tradicional, realizada en otras épocas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, v. Raúl Prebisch: Capitalismo periférico. Crisis y transformación, Fondo de Cultura Económica, México, df, 1981), acerca del «deterioro de los términos de intercambio» como cierre y destino final del ciclo económico, pues consideran que perdió vigencia, en función de la creciente demanda de materias primas y el alza de los commodities, así como de la consolidación de una determinada matriz energética y civilizatoria, asentada sobre el consumo creciente de combustibles fósiles. Otros argumentan que la exportación de productos primarios es lo que permite generar las divisas para redistribuir el ingreso y crecer sobre la base de una estrategia mercadointernista, o bien para reorientarlas hacia actividades con mayor contenido de valor agregado.

11.Algunos hablan de «posneoliberalismo neodesarrollista». M. Féliz: «Neoliberalismos, neodesarrollismo y proyectos contrahegemónicos en Suramérica» en Astrolabio No 7, 2011.

12.Retomamos aquí el concepto de Joan Martínez-Alier: El ecologismo de los pobres. Conflictos ambientales y lenguajes de valoración, Icaria Antrazo, Barcelona, 2004.

13.E. Leff: «La ecología política en América Latina. Un campo en construcción» en Héctor Alimonda: Los tormentos de la materia. Aportes para una ecología política latinoamericana, Clacso, Buenos Aires, 2006.

14.Plataforma 2012: «Por una verdadera estatización de los recursos energéticos: La crisis de ypf o el fracaso de una política energética» en Plataforma 2012, http://plataforma2012.org/2012/05/15/por-una-verdadera-estatizacion-de-los-recursos-energeticos/, 15/5/2012.

15.Colectivo Voces de Alerta: ob. cit.

16.V. «Sistema de información para la gestión comunitaria de conflictos socio-ambientales mineros en Latinoamérica», http://basedatos.conflictosmineros.net/ocmal_db/.

17.Ocmal: Cuando tiemblan los derechos. Extractivismo y criminalización en América Latina, Ocmal /Acción Ecológica, Quito, 2011.

18.Tomamos esta expresión del sociólogo boliviano René Zavaleta, quien afirmaba que el mito del excedente «es uno de los más fundantes y primigenios en América Latina». Con ello, el autor boliviano hacía referencia al mito «eldoradista» que «todo latinoamericano espera en su alma», ligado al súbito descubrimiento material (de un recurso o bien natural), que genera el excedente como «magia», «que en la mayor parte de los casos no ha sido utilizado de manera equilibrada». Aunque las preocupaciones de Zavaleta poco tenían que ver con la problemática de la sustentabilidad ambiental, creemos legítimo retomar esta reflexión para pensar en el actual retorno de este mito fundante, de larga duración, ligado a la abundancia de los bienes naturales y sus ventajas, en el marco de un nuevo ciclo de acumulación. Por ende, entendemos la «visión eldoradista» de los bienes naturales como una expresión regional de la actual ilusión desarrollista. Ver R. Zavaleta Mercado: Lo nacional-popular en Bolivia [1986], Plural, La Paz, 2009.

19.A. Escobar: «El post-desarrollo como concepto y práctica social» en Daniel Mato (coord.): Políticas de economía, ambiente y sociedad en tiempos de globalización, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 2005, pp. 17-31.

20.Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo de la Fundación Rosa Luxemburg: Más allá del desarrollo, América Libre, Quito, 2012.

21.E. Gudynas: ob. cit.

22.P. Francke y V. Sotelo: «¿Es económicamente viable una economía post extractivista en el Perú?» en Alejandra Alayza y E. Gudynas (eds.): Transiciones. Post extractivismo y alternativas al extractivismo en el Perú, Cepes, Lima, 2011

Fuente: http://nuso.org/articulo/consenso-de-los-commodities-y-lenguajes-de-valoracion-en-america-latina/

 

 

Preguntémonos si nuestra confrontación con el sistema capitalista adquiere forma-contenidos concretos para una amplia diversidad social e internacional a través del planteo que suscitan nuestros hermanos de Uruguay:

 

 

 

 

 

 

Uruguay: Campaña por un Canelones libre de soja y en defensa del agua

Sauce 19 de junio 2016

Video:  https://youtu.be/GEAeIaDNNHw

http://elmuertoquehabla.blogspot.se/2016/06/soja-y-milico-en-el-sauce.html

Por estos pagos y por el momento: “SOPLAN VIENTOS DE COLA PARA LA LUCHA” (esperemos que no amainen).


HACIA EL 19 DE JUNIO EN SAUCE

Como ya lo informamos a comienzos de este 2016, nuestro colectivo tomó como tema central de movilización, la “dupla” SOJA-AGUA. La invasión sojera ha golpeado fuerte en Canelones y consideramos que ante los ojos de la gente, hoy se hacen mucho más evidentes las consecuencias del AGRONEGOCIO y el poder devastador de los grandes capitales.

Con nuestra “obsesión” por renovar caras militantes y promover la movilización de la gente (no sólo de un núcleo “esclarecido”), entre abril y mayo realizamos 4 ENCUENTROS DE VECINOS en diferentes lugares cercanos a Sauce (3 “tierra adentro” y uno en Sauce mismo). Entregando invitación casa por casa; motivando la participación en el encuentro. Realmente trabajo de base.

Armamos un vídeo sobre el tema “SOJA-AGUA” como disparador del debate y la reflexión (las imágenes suelen ser más efectivas que las palabras) en primer lugar con la idea de concientizar. En cada encuentro insistíamos en que hay un tiempo para captar el problema y otro para definir cómo se lucha y se intenta resolverlo.

Entre los 4 encuentros habremos movido unas 200 personas (3 con buena asistencia y uno escaso); pero lo que valoramos como positivo fue la calidad de la discusión y el ánimo “pro activo” que comenzó a despertarse.

Finalmente este pasado viernes 27 de mayo se llevó a cabo en Sauce, en la Casa de la Cultura, la reunión SÍNTESIS de los 4 encuentros. Muy buena asistencia (más de 40 personas) con caras provenientes de todos los diferente lugares y sobretodo con excelente disposición a luchar y no bajar brazos. Conscientes todos, porque así se habló, de que al centrarnos en la temática soja – agua nos enfrentábamos al Sistema en sí mismo, dificultándose la lucha y las posibilidades de triunfo.

Se volvió a insistir entre los presentes, en las características de lo que llamamos “LUCHA SOCIAL”: independencia de las estructuras político – partidarias como también de las institucionales y/o legales. Apostando a la propia fuerza; a una importante presencia en la calle, reivindicando el lenguaje de los hechos y no de los subterfugios burocráticos o discursivos.

Se decidió crear la COMISION POR UN CANELONES LIBRE DE SOJA TRANSGENICA y EN DEFENSA DEL AGUA. Buscando integrar a esta comisión la mayor cantidad de gente, representativa de diferentes realidades geográficas y humanas (diferentes gremiales, instituciones e individuos) con el fin de ampliar al máximo las posibilidades de movilización, y por consiguiente de INCIDENCIA. Arrancando por una campaña de juntada de firmas que operase como mecanismo de respaldo político y no de parálisis o quietud de la gente. Aprovechando la fiesta del 19 de junio en Sauce para iniciar la campaña.

Finalmente se resolvió seguir con los ENCUENTROS DE VECINOS (en los distintos parajes incluyendo las escuelas) por todo el departamento como forma de acumular en conciencia y organización; realizar caravanas agitativas también por los diferentes pueblos canarios, para culminar con un gran acto hacia finales de noviembre de este año (lo que se evaluará en la marcha).

En resumen creemos que es una coyuntura favorable como para apostar a ciertas transformaciones de la realidad y no sólo quedarnos en la resistencia o la acción testimonial.

 

NOTA FINAL:

La Comisión desde las 9 de la mañana tendrá un stand en la feria y a partir de las 13 horas estaremos en la plaza central junto al Monumento de Artigas.

Adjuntamos a este informe el modelo de la papeleta que se utilizará a partir del 18/6 y el comunicado de prensa que invita para el 19 de junio en Sauce y repetimos que:

LOS ESPERAMOS A TODOS ESE DÍA CON MIRAS A JUNTAR 2 MIL O 3 MIL FIRMAS!!!


“SALU” Y ¡A NO AFLOJAR!

COMUNICADO DE PRENSA

Canelones, Sauce/JUNIO 2016

Campaña por las 10 mil firmas … Y MÁS!!!

Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2016/06/19/uruguay-campana-por-un-canelones-libre-de-soja-y-en-defensa-del-agua/

En consecuencia, abajo y a la izquierda, confrontamos no sólo con el neoliberalismo sino también con progresistas e izquierdistas reformistas. Los dos últimos nos proponen la inclusión 'democrática' en el capitalismo local y su estado nacional o mejor local del sistema mundo capitalista. Repitamos la Convocatoria al Foro para la explicación de porqué están obrando en la inmediatez conque las elecciones nos interpelan: "Luego de que las políticas del gobierno de Mauricio Macri nos den la espalda decidimos avanzar y diseñar un Programa Agrario Soberano y Popular. Propondremos medidas de corto y mediano plazo para resolver la emergencia del sector, así como  medidas de largo plazo con cambios estructurales y productivos profundos. Nuestro objetivo no es simplemente sobrevivir; somos el actor económico activo responsable de producir la mayoría de los alimentos que consume el mercado local. Exigimos políticas que estén orientadas a garantizar nuestra calidad de vida y la de nuestra producción". Hace centro en necesidades e intereses de los campesinos, productores pequeños y medianos y aquellos pueblos originarios que han sido expulsados por la expansión del sistema imperialista de los monocultivos de soja transgénica, de pinos/eucaliptos, de caña de azúcar, etc.. Pero

nos oculta nuestra subsunción totalitaria en el sistema mundo capitalista como lo prueba el plan siguiente. 

 

 

Todo al mejor postor:

el nuevo plan del Banco Mundial para

privatizar tierras en el sur global

3 de mayo de 2019

Por Fréderic Mousseau  

 

"Para el Banco Mundial, un promotor clave de la agricultura industrial en el Sur Global, esta resistencia es un problema, ya que los derechos tradicionales sobre la tierra se interponen en el modelo de desarrollo económico propuesto por el Banco. Según la institución, "los derechos de los indocumentados  (sobre la tierra) plantean desafíos y riesgos para los inversionistas" y, en el caso de África, el desarrollo del continente está "frenado por la confusión con la propiedad de la tierra".

 

Traducción Acción por la Biodiversidad

Los efectos de la rápida expansión de la agricultura industrial a gran escala para producir aceite de palma y otros productos agrícolas básicos han sido devastadores en todo el Sur Global en los últimos años. Está obligando a las personas a abandonar sus tierras y destruyendo los medios de subsistencia de millones de personas, al tiempo que contribuye al cambio climático a través de la deforestación y la destrucción del medio ambiente. La tendencia se ha intensificado desde la crisis alimentaria y financiera de 2008, cuando los altos precios de los productos básicos provocaron un aumento del interés en la agricultura a gran escala por los cultivos de alimentos y biocombustibles. Hoy continúa con millones de hectáreas de bosques, áreas de pastoreo y tierras de cultivo convertidas en plantaciones cada año.

El papel central del Banco Mundial en la expansión de plantaciones agrícolas a gran escala

El Banco Mundial ha desempeñado un papel fundamental en la promoción de estos acuerdos de tierras a gran escala. Durante años, a través de diferentes mecanismos que incluyen asistencia técnica y servicios de asesoría a gobiernos, condicionalidad de la ayuda y clasificaciones de negocios, el Banco ha alentado reformas regulatorias dirigidas a atraer la inversión privada extranjera para el crecimiento económico y el desarrollo. Para el 2014, la Corporación Financiera Internacional (CFI), la rama del sector privado del Banco Mundial, estaba administrando 156 proyectos en 34 países por un valor de $ 260 millones para servicios de asesoría para promover el desarrollo del sector privado.

 

Entre estos esfuerzos, el Banco lanzó en 2013 el proyecto Facilitando los Negocios en la Agricultura (EBA, por sus siglas en inglés) a solicitud del G8, como una de las llamadas “acciones facilitadoras” para la nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición que se formó en ese momento. El objetivo de la EBA es ayudar a crear “políticas que faciliten el hacer negocios en la agricultura y aumente el atractivo de las inversiones y la competitividad de los países”. Para lograr esto, la EBA identifica las “barreras legales” para los agronegocios y prescribe reformas de políticas para eliminarlos. Bajo la guía del Banco Mundial, los gobiernos deberían, por ejemplo, reducir las regulaciones sobre semillas y productos fitosanitarios, es decir, fertilizantes y pesticidas.

Inicialmente centrado en 12 áreas temáticas, incluidas semillas, fertilizantes, comercio y maquinaria, el último informe de la EBA, publicado en 2017, presentó un nuevo indicador: la tierra.

Más de 3.000 millones de personas en todo el mundo, la mitad de la humanidad, dependen de la tierra para su sustento, la mayoría en los países en desarrollo. La mayoría de ellos no tienen títulos de propiedad sobre esta tierra; legalmente esa tierra es generalmente propiedad estatal o tierra consuetudinaria. En el Sur Global, los recursos naturales como el agua, los bosques, las sabanas, las tierras agrícolas y de pastoreo se utilizan y gestionan a nivel comunitario bajo leyes consuetudinarias. Las empresas de agronegocios a veces han tenido éxito en apropiarse de tierras utilizando liderazgos tradicionales, como en el caso de SOCFIN en Sierra Leona. Sin embargo, la tierra consuetudinaria generalmente no se considera como una propiedad individual que se puede comprar o vender, sino que se valora como un bien común, un activo ancestral con un profundo significado social y cultural, que debe preservarse para las generaciones futuras.

 

Esta es la razón por la cual los agricultores, los pastores y los pueblos indígenas de todo el mundo han estado resistiendo la apropiación de sus tierras, protegiendo sus medios de vida y su identidad cultural y social. La resistencia a menudo se ha encontrado con represión y violencia por parte de milicias privadas o fuerzas de seguridad del gobierno, cobrándose la vida de cientos de defensores de tierras cada año. Sin embargo, con protestas y bloqueos, peticiones, recursos administrativos o acciones legales, muchas de estas luchas han tenido éxito en retrasar, interrumpir o paralizar el avance de plantaciones.

 

Para el Banco Mundial, un promotor clave de la agricultura industrial en el Sur Global, esta resistencia es un problema, ya que los derechos tradicionales sobre la tierra se interponen en el modelo de desarrollo económico propuesto por el Banco. Según la institución, "los derechos de los indocumentados  (sobre la tierra) plantean desafíos y riesgos para los inversionistas" y, en el caso de África, el desarrollo del continente está "frenado por la confusión con la propiedad de la tierra".

Esto puede explicar por qué el Banco, con fondos de los gobiernos de EE.UU., el Reino Unido y la Fundación Bill y Melinda Gates, todos firmes defensores de la agricultura corporativa, se ha embarcado en un esfuerzo nuevo y sin precedentes para abordar el "problema de la tierra" en los países en desarrollo. Al introducir un indicador de tierra en el proyecto EBA, el Banco ha creado un instrumento para prescribir reformas de políticas que facilitarán el acceso a la tierra para la agroindustria.

 

Introducido como plan piloto en 38 países en el año 2017, se espera que el indicador de tierras se amplíe a 80 países en el informe de la EBA de 2019. Como se detalla en el informe del Instituto Oakland de 2019, "Todo al mejor postor: el nuevo plan del Banco Mundial para privatizar tierras en el sur global", este indicador clasifica a los países según sus “leyes y regulaciones que afectan el acceso a los mercados de tierras para productores y agronegocios”. La EBA identifica y evalúa las "cargas reglamentarias" que afectan el acceso privado a la tierra. Los puntajes que obtienen los países están destinados a condicionar la ayuda y el dinero de inversión.

 

Si bien el Banco afirma que su intención es proteger los derechos sobre la tierra y otorgar libertad y equidad en el acceso a la tierra, sus recetas se centran en una agenda totalmente diferente centrada en la promoción de la agricultura industrial a gran escala a expensas de los agricultores familiares, los pastores y los pueblos indígenas. Para regular los acuerdos de tenencia de la tierra de los países y "mejorar la productividad del uso de la tierra", el Banco solicita a los gobiernos que formalicen los derechos de propiedad privada, faciliten la venta y el arrendamiento de tierras para uso comercial, sistematicen la venta de tierras públicas mediante subasta al mejor postor, y mejoren los procedimientos de expropiación.

 

Al sugerir que los países de bajos ingresos no gestionan las tierras públicas de manera efectiva, el Banco recomienda la privatización de las tierras públicas como un camino a seguir: los gobiernos deben convertirse en corredores de tierras y ofrecer tierras públicas con "valor económico potencial" a los intereses privados, de modo que la tierra puede ser ofrecida a su "mejor uso". El enfoque del Banco, por lo tanto, proporciona una vía legal para aumentar el despojo de tierras, la concentración de tierras y su apropiación. 

Esta agenda es evidente ya que el Banco alienta a los gobiernos a priorizar la formalización de los derechos a la tierra privada en “áreas agrícolas de alto potencial”. El Banco solo considera otras formas de acuerdos de tenencia de la tierra, como la tenencia de tierras comunales o consuetudinarias, "en áreas rurales con niveles más bajos de potencial agrícola". Sin embargo, los recursos naturales administrados por la comunidad tales como tierras de cultivo, agua, bosques y sabanas son esenciales para el sustento de millones de agricultores familiares, pastores y pueblos indígenas. En África, en general son las zonas donde se organiza el cultivo y el pastoreo, así como los barbechos y las reservas, la recolección de alimentos silvestres, la madera, la pesca y la caza.

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Fuente original: Proyecto Brettonwoods

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/Todo-al-mejor-postor-el-nuevo-plan-del-Banco-Mundial-para-privatizar-tierras-en-el-sur-global

 

 

En razón del plan del BM, la «reforma agraria integral» requiere la confrontación con el sistema mundo capitalista mediante la recuperación o creación de territorios. Y asumirlas como expresión de comunidades mirando a buenos vivires convivires entre los diversos de abajo y sin fronteras.

 

Ante todo insistamos en generalizar el Nunca Más a la criminalidad e impunidad de la gran burguesía local y de los altos funcionarios del estado en sus distintas jurisdicciones al enriquecerse por contubernio con las empresas y estados imperialistas mediante aniquilamiento de las soberanías territoriales, alimentaria, energética e hídrica. En efecto, los extractivismos son fundamentales en el acaparamiento oligopólico de tierras y agua.

 

 

 

Acaparamiento de agua:

hidrocolonialismo y suicidio socio-ambiental

8 de marzo de 2013

 Por Carlos Eloy Balmaseda Espinosa

“…tú no puedes comprar el viento, tú no puedes comprar el sol, tú no puedes comprar la lluvia, tú no puedes comprar el calor,…”

Canción Latinoamérica, del Grupo Calle 13

Introducción

El agua es un recurso vital por su rol como componente en diversos ciclos como el clima, la alimentación, la salud y el medio ambiente. Aún no se ha encontrado otra sustancia, ni natural, ni fabricada que sustituya sus funciones. Es el principal elemento constituyente del cuerpo humano (60 – 70% es agua) y de casi todos los organismos vivientes. Por tales razones, investigadores plantean que el agua será el recurso que defina el desarrollo sostenible.

La sostenibilidad de los recursos hídricos se valora a través de indicadores que demuestran la disponibilidad de agua en cantidades suficientes para suplir las necesidades (agrícolas, industriales y domésticas), con calidad de acuerdo a los requerimientos de cada tipo de uso y con posibilidades de acceso para todos los ciudadanos.

Casi tres cuartas partes del planeta Tierra están cubiertas por agua. Se estima que el volumen existente es de 1400 millones de kilómetros cúbicos, pero solo una pequeña parte es dulce y accesible para su empleo, la cual alcanza el 0,5% de ese total. Buscando un símil se podría decir que si se coloca toda el agua del mundo en una bañera, la disponible para el uso y consumo humano cabría en una cuchara.

El manejo inadecuado de los recursos hídricos ha provocado que la disponibilidad de agua en muchos países haya disminuido considerablemente. En el año 1950 solo nueve países enfrentaban una escasez crónica, sin embargo, se estima que si continúan los patrones de producción y consumo actuales en el 2025 más de 50 naciones presentarán esa situación, la demanda será 56% mayor que la capacidad de suministro. A esto se agrega el deterioro de la calidad de las aguas causado por la contaminación.

Organismos internacionales (Organización Mundial de la Salud y la FAO, entre otros) definen entre 20 y 50 litros diarios por persona el umbral de pobreza del agua. Una cantidad muy baja para satisfacer las necesidades básicas de un individuo. Aun así, estadísticas de Naciones Unidas indican que en el año 2010 en el mundo había más de 1100 millones de personas que carecían de acceso a fuentes de agua potable y más de 2600 millones (casi la mitad de la población total de los países en desarrollo) sin acceso a saneamiento básico; por esa razón mueren cada día cerca de 4500 niños, la mayoría en países “en desarrollo”, la diarrea es la segunda causa de muertes de niños menores de 5 años; en esas mismas naciones fallecen 3,5 millones de personas por enfermedades causadas por la calidad de las aguas. Esas cifras son superiores a las ocasionadas por las guerras.

La escasez de agua, sea por poca disponibilidad o por falta de calidad, amenaza la producción de alimentos, la salud pública y la estabilidad política y social de cualquier país afectado, por eso está vinculada a la soberanía nacional y debe estar apegada a instrumentos jurídicos y legales. No obstante, las Naciones Unidas no contemplaron el derecho al agua en la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por su Asamblea General el 10 de diciembre de 1948. Pasaron 62 años para que, a iniciativa de Bolivia, el 28 de julio de 2010, luego de 15 años de debates, se aprobara la resolución A/64/L.63/Rev. que “reconoce que el derecho al agua potable y el saneamiento como derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos” (ONU 2010). La votación no fue unánime, no hubo votos en contra pero sí 41 abstenciones, en las que predominaron países del poderoso norte, entre ellos Austria, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Irlanda, Islandia, Japón, Luxemburgo, Malta, Holanda, Suecia y Reino Unido. Algunos de esos gobiernos todavía se oponen a que el Consejo Mundial del Agua[1] reconozca este derecho humano. En la página web y otros medios de difusión del Foro Mundial del Agua se hace mención a su importancia pero en la Declaración ministerial aprobada el 13 de marzo de 2012, no hay un reconocimiento explícito del derecho humano al agua (Bocanegra 2012).

El agua es un bien social, sin embargo, no se ve como tal debido a despreciables intereses de grupos de poder, que utilizan los recursos hídricos como instrumentos de manipulación política y económica.

Esas contradicciones fomentan la aparición de dos tendencias en los análisis de cómo manejar las aguas:

1.      El agua es un bien de consumo, comercializable en el mercado”, sostenida por las grandes corporaciones y grupos de poder.

2.      El agua es un bien asociado al derecho a la vida, es un derecho humano, por tanto es innato, inalienable e innegociable”, sustentada por la comunidad internacional y especialmente por los pueblos originarios.

Con la primera tendencia, el agua se convierte en un elemento estratégico para quienes quieren controlar el mundo a través de la especulación con las producciones de alimentos básicos, tanto para el consumo humano como para la fabricación de agrocombustibles. Según esa idea, el control del agua está íntimamente relacionado con el acaparamiento de tierras que ocurre desde hace años. Expertos plantean que lo importante en los proyectos de acaparamiento no es solo la tierra, sino los recursos naturales[2] que subyacen en ella, incluida el agua y los derechos ilimitados a su acceso y disponibilidad (Duch 2012). Ese control de las aguas propone una política neoliberal de privatizarlas, que tendrá consecuencias geopolíticas a corto plazo, pues es una expresión del modelo económico capitalista de desarrollo en el cual la acumulación de capital está ligada al control sobre los recursos naturales abundantes y baratos, incluyendo los alimentos, el agua y la energía (Kay & Franco 2012).

Al agua la han convertido en una mercancía. Según Willem Buiter (economista jefe de Citigroup) en un futuro no muy distante, el agua se convertirá en “la más importante clase de activos físicos basados en materias primas, minimizando al petróleo, cobre, materias primas agrícolas y metales preciosos” (GRAIN 2012a).

La visión de los pueblos originarios y los sectores campesinos es diferente, ellos hacen una gestión sostenible del agua, la emplean en sus sistemas productivos y la devuelven a los cauces de drenaje o los acuíferos con calidad para ser reutilizadas.

La matriz de uso del agua a nivel mundial identifica a la agricultura como el mayor consumidor de este recurso, aproximadamente el 70% del agua que se extrae es empleada en los sistemas agropecuarios. Sin embargo, no todos los sistemas agrícolas usan el agua de la misma manera. Los que realmente la dilapidan son las grandes empresas, privadas y estatales.

El acaparamiento de agua no sólo se realiza en los proyectos agropecuarios, sino que tiene otras formas más encubiertas, pero que también afectan a la comunidad internacional. Algunos ejemplos son:

·         Cuando las empresas petroleras perforan en las cercanías de las costas y arrebatan a los pescadores tradicionales sus áreas de pesca.

·         Cuando las empresas petroleras provocan la “fractura hidráulica[3] y contaminan suelos y acuíferos.

·         Cuando se instalan granjas camaroneras en las costas que afectan las tradicionales áreas de pesca.

·         Cuando las empresas mineras utilizan grandes volúmenes de agua para lograr su producción[4], lo hacen en detrimento de las posibilidades de otros usuarios de este recurso. Por otro lado, sus residuales son vertidos en los cauces naturales o se infiltran en los suelos y provocan la contaminación de ambos.

·         Cuando la huella hídrica externa[5] de un país es alta puede ser una estrategia porque tiene escasez de agua, pero también está externalizando su impacto ambiental, por tanto es una forma de colonialismo de los recursos naturales, especialmente del agua.

Los recursos hídricos son multifuncionales, es difícil separar las consecuencias que tiene su monopolio sobre el uso del agua que hacen diferentes sectores de la economía. Este trabajo se centra en el acaparamiento de aguas que se realiza en los proyectos agropecuarios, por esas razones intenta responder: ¿Qué argumentos exponen los acaparadores de agua para adueñarse de esos recursos? ¿Cuáles son las verdades razones que los motivan y los territorios más afectados? ¿Quiénes son los acaparadores? ¿Es válido el argumento de que el agua es un bien mercantil? ¿Qué sucederá con los pobladores de los lugares donde se acapara el agua? ¿Qué impactos tiene o tendrá el acaparamiento de aguas? ¿Es sostenible la forma en que se manejan los recursos hídricos en los proyectos de acaparamiento de tierras? ¿Qué relación hay entre los “amos del mundo” y el acaparamiento de aguas? ¿Cuál es la posición de organismos internacionales frente a esta avalancha sobre el agua y otros recursos naturales? ¿Qué respuesta está dando la comunidad internacional al acaparamiento de aguas?

 

¿Qué argumentos exponen los acaparadores de agua para justificar su actuación?

Uno de los más escuchados se refiere a que “la gente no aprovecha las aguas”, por tanto “al emplearlas en grandes plantaciones generarán desarrollo”. Lo que no aclaran es que ese desarrollo no será para la población local, pues los productos aclaran es que ese desarrollo no será para la población local, pues los productos que se obtienen generalmente se exportan a los países de los inversores o al mercado internacional.

Las producciones resultantes de los proyectos de acaparamiento de tierras tienen tres destinos que dependen de quiénes sean los inversionistas:

1.      Si el proyecto es respaldado por empresas estatales de países que se consideran con “inseguridad alimentaria” por la escasez de tierras aptas para las producciones agrícolas y/o de recursos hídricos, por ejemplo estados del Golfo Pérsico, China, Corea del Sur, Japón, Malasia, India, etc., todo lo producido va para esas naciones con el fin de garantizar el abastecimiento de alimentos de sus ciudadanos sin depender de las fluctuaciones de precios del mercado mundial.

2.      Si el proyecto es financiado por grandes capitales provenientes de corporaciones del agronegocio o de otro tipo (automovilísticas, financieras, inmobiliarias, petroleras, de comunicaciones), igualmente los productos se exportan del país en que se obtuvieron, pero hay dos variantes: 

a) La especulación en el mercado mundial de alimentos.

b) La producción de agrocombustibles.

Si los destinos son los expresados ¿Qué queda en los países en que se producen esos alimentos? ¿A qué desarrollo se refieren los inversionistas? Solo les quedará la violación de su seguridad nacional, al dejar en manos de extranjeros o de compañías inescrupulosas parte de sus recursos naturales que por demás son estratégicos para cualquier nación, desalojo y desplazamiento de comunidades, desempleo, desabastecimiento, suelos degradados por la sobreexplotación, recursos hídricos dilapidados y con altos tenores de contaminantes.

Veamos algunos ejemplos de proyectos de acaparamiento en tierras “no aprovechadas”

 En Etiopía existen etnias que viven desde hace miles de años del pastoreo y el cultivo de pequeñas áreas en los valles inundables del río Omo, son consideradas por las autoridades como “reductos del pasado” que hay que “modernizar”. El gobierno quiere plantar esas tierras fértiles con caña de azúcar y otros cultivos, así como realizar proyectos de infraestructura hidráulica para generar energía, por tanto cerca de 200 000 personas pudieran ser afectadas. Los pobladores originarios no han sido consultados sobre esas decisiones, aún cuando serán trasladados para reasentarlos en otras regiones, cambiarán sus formas de vida y costumbres, perderán el ganado que es parte de su sustento y de sus relaciones sociales. La realización de estos proyectos del gobierno etíope, que además involucra a empresas italianas, chinas y de la India, tendrá un gran impacto social (Tristán 2012).

El Corredor Nacala es la región más densamente poblada de Mozambique, con suelos fértiles y lluvias bien distribuidas. Allí millones de agricultores con sus familias cultivan la tierra para producir alimentos que los autoabastecen, además de comercializarlos en mercados locales y regionales. Es precisamente en esa región donde empresas brasileñas del agronegocio implementarán el proyecto conocido como ProSavana, que consiste en grandes fincas industriales con bajos costos en la producción de soja, maíz y otros cultivos básicos para exportarlos por multinacionales japonesas. Algunos inversionistas plantean que no desplazarán campesinos, que el proyecto ocupará “áreas abandonadas” donde “no se practica la agricultura”. Sin embargo, el Instituto Nacional de Investigación de Mozambique ha demostrado todo lo contrario. El gobierno de Mozambique no ha dado participación a los campesinos de su país en la decisión. La Unión Nacional de Campesinos ha rechazado el proyecto y advirtió que solo generará campesinos sin tierra, agitación social, pobreza, corrupción y destrucción medioambiental (GRAIN, UNAC, et al. 2012).

En la zona de Taco Pampa, al sur de la provincia Catamarca, en Argentina, y en otros lugares del país, la tenencia de las tierras jamás fue legalizada, la población que vive allí desde hace años, y que mantiene sus lugares de pastoreo de generación en generación, no tiene forma de presentar ante la Justicia un documento legal que nunca tuvo, por esa razón, el 12 de diciembre de 2003 se transfirió el dominio de 116 400 hectáreas de la zona sur del departamento de La Paz, por un valor de 407 050 dólares, a la empresa Los Poquiteros S. A., conformada por capitales nacionales y estadounidenses, con domicilio legal en Bariloche. Esa área es el 36% de dicho Departamento e incluye el campo de pastoreo de nueve comunidades habitadas por aproximadamente 800 pobladores, la mayoría pequeños productores cabriteros (Micheletto 2007). Esta es otra de las zonas que “la gente no aprovecha” según los cánones acaparadores.

¿Cuáles son las verdaderas razones del acaparamiento de las aguas?

Al observar en un mapa la ubicación espacial de los proyectos de acaparamiento de tierras, es notable que la mayoría se realiza en regiones donde la disponibilidad de recursos hídricos está garantizada, son nacientes de ríos, sus cabeceras o puntos estratégicos de las cuencas. Por lo general se trata de ríos caudalosos y otras fuentes de agua, de África y América del Sur, zonas no explotadas comercialmente, algunos ejemplos son: en África, los ríos Omo, Nilo, Limpopo, Wami, Tana, Níger, Senegal; en América del Sur, los ríos Negro, Chibut, Chira, los Esteros del Iberá, el Lago Escondido.

Contradictoriamente en varios de los países africanos involucrados en los proyectos de acaparamiento, parte de su población, en ocasiones millones de personas, padecen hambre y escasez de agua, un caso típico es Etiopía.

Peter Brabeck-Letmathe, presidente de Nestlé, fue uno de los que sin sentir vergüenza, demostró cuáles son las razones reales que se persiguen con el acaparamiento de las tierras, cuando expresó: “Con la tierra viene el derecho a extraer el agua ligada a ella; en muchos países, es esencialmente una ganga que en forma creciente puede llegar a ser la parte más valiosa del negocio”.

El Director general de Global Private Markets de TIAA-CREF[6], J. Minaya, en la conferencia sobre la tierra auspiciada por el Banco Mundial en 2011, apuntó: “Observamos las tierras agrícolas y dijimos: Para nosotros, esta es, probablemente, la forma más eficiente de obtener una exposición al agua. Cuando realmente se analiza la compra de una finca, a fin de cuentas es una jugada por el agua.

Por otra parte, Judson Hill, de un fondo de capital involucrado en el acaparamiento de tierras, dijo en una conferencia de banqueros e inversionistas en Ginebra que “Hay muchas maneras de producir un retorno muy atractivo en el sector del agua si se sabe dónde ir”; categóricamente afirmó que el agua puede producir “baldes, baldes de dinero” (GRAIN 2012a).

Las opiniones expuestas son evidencias irrefutables de los objetivos que se persiguen con el acaparamiento de tierras y por tanto de las aguas, lo que en verdad se pretende es el control absoluto de este recurso vital. Son muestras de una nueva forma de colonialismo que trata de imponerse en el mundo actual, llamada hidrocolonialismo.

La realidad de los proyectos agrícolas es que se impone un modelo de agricultura al estilo Revolución Verde. Se trata de plantaciones comerciales casi permanentes, por la sucesión continua de siembras en el tiempo, con grandes exigencias de insumos, aplicación indiscriminada de agrotóxicos, uso intensivo de la maquinaria agrícola y sistemas de riego para satisfacer las necesidades hídricas de los cultivos. Ese modelo conduce a la degradación de los ecosistemas, especialmente al deterioro de los suelos, a la dilapidación y contaminación de las aguas y a la pérdida de la biodiversidad.

Detrás de los proyectos agrícolas se enmascaran otros intereses, por ejemplo, Nestlé es uno de los principales comercializadores de agua embotellada a nivel mundial, obtiene grandes utilidades económicas bombeando agua de pozos profundos, sin interesarse por las consecuencias ambientales y sociales como ocurrió en la región de la Serra da Mantiqueira de Brasil. Los dividendos obtenidos de manera fácil e irresponsable a partir de explotar la naturaleza, son los que hacen ver a su Presidente la gran ventaja en la adquisición de vastas superficies de tierra.

Este modelo es legitimado por el sistema capitalista de producción que mercantiliza todo cuanto está a su alcance, incluyendo los recursos naturales. En la Tabla 1 se puede observar, un resumen de cuatro países extraídos de un levantamiento de 415 proyectos de acaparamiento de tierras, en 66 países de los cinco continentes, donde se realizan intervenciones y se exprimen los recursos hídricos para lograr las producciones agrícolas por más de 280 acaparadores con sedes en 57 países (GRAIN 2012b).

Como se aprecia las superficies comprometidas son cercanas o sobrepasan el millón de hectáreas. Hay acaparadores de diversos sectores, muchos de ellos no tienen relación directa con la producción agropecuaria, sus adquisiciones forman parte de la cadena especulativa creada a partir del año 2008 con la crisis sistémica del capitalismo que incluye las finanzas, la energía, el medio ambiente y el clima.

Algunas de las empresas que aparecen en la Tabla 1 operan en diversos países, incluso de distintos continentes. Veamos algunos ejemplos:

·         Adecoagro: 415 600 hectáreas en Argentina, Brasil y Uruguay.

·         Agrogeneration: 52 700 hectáreas en Argentina y Ucrania.

·         Aquila: 254 570 hectáreas en Brasil y Nueva Zelanda.

·         Black River Asset Management: 142 100 hectáreas en Australia, Brasil y Colombia.

·         Calyx Agro: 83 522 hectáreas en Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay.

·         Cresud: 334 mil hectáreas en Bolivia, Brasil y Paraguay.

·         DWS-GALOF: 104 mil hectáreas distribuidas en Argentina, Australia, República Democrática del Congo, Tanzania y Zambia.

·         Ingleby Company: 75 233 hectáreas en Argentina, Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Rumanía y Uruguay.

·         Varias de las empresas del agronegocio son reconocidas mundialmente por las grandes superficies que poseen y los desastres ecológicos que causan en los lugares en que intervienen, ejemplo de ello son:

·         Grupo Maggi: controlado por Blairo Maggi, es uno de los mayores productores de soja del mundo, con 200 000 hectáreas en Brasil, recibió el “premioMotosierra de Oro otorgado por Greenpeace como “denuncia” de la tala realizada por sus empresas en la Amazonia.

·         Adecoagro: controlada fundamentalmente por fondos del multimillonario estadounidense George Soros. Hacen un empleo intensivo de las semillas transgénicas y toda la tecnología de la llamada Revolución Verde con las consiguientes afectaciones a la salud humana y al medio ambiente especialmente a los suelos y las aguas.

·         Monsanto: transnacional proveedora de insumos para la agricultura, especialmente de herbicidas y semillas genéticamente modificadas. Se ha comprobado que sus productos son un peligro para la salud humana, los animales, las plantas y el medio ambiente, entre ellos están: el agente naranja (empleado en Viet Nam para destruir la selva y las cosechas, provoca cáncer y malformaciones), herbicida Roundup (glifosato, presentado como biodegradable siendo en realidad muy tóxico), Policloruro de Bifenilo (PCB, altamente contaminante de suelos y aguas), Organismos Genéticamente Modificados (semillas de soja y maíz resistentes al Roundup), la hormona bovina (Somatotropina bovina). Muchos de estos productos están prohibidos en diversos países, casi todos europeos, por eso los utilizan en los estados del mal llamado tercer mundo.

 

Caracterización de algunas zonas de proyectos de acaparamiento

-Etiopía

Las principales noticias que difunden los medios de comunicación sobre Etiopía muestran imágenes de personas desnutridas en regiones donde la escasez de agua es un problema prioritario. Sin embargo, en ese país hay más de un millón de hectáreas comprometidas en proyectos de producción de cultivos con fines de alimentación o elaboración de agrocombustibles. Los grandes medios de comunicación se las han agenciado para no mostrar esta contradicción y así ocultar al mundo la realidad de lo que allí ocurre. Esa forma de actuar es una estrategia de los altos círculos de poder que dominan el mundo actual.

El Macizo Etíope es un sistema montañoso que cubre más de la mitad de la superficie total del país, en él se encuentran las nacientes de numerosos ríos, que incluyen al Omo y al Nilo Azul.

El río Omo fluye hacia la vertiente sur, es uno de los principales tributarios del Lago Turkana (compartido con Kenia), su valle inferior es Patrimonio de la Humanidad porque entre los años 1967 y 1974 se hallaron fósiles de criaturas de aspecto humano con una edad de tres millones de años, más antiguas que cualquier otra antes encontrada, lo que le confiere al área un valor arqueológico excepcional. En su cuenca se localizan los Parques Nacionales Omo y Mago. Se estima que más de medio millón de agricultores, pastores y pescadores viven en la región (si se incluyen los dos países). En esos parajes el gobierno etíope hizo la presa Gibe II y está construyendo la Gibe III con fines de generación de energía hidroeléctrica y para regar 350 000 hectáreas de cultivos, cerca del 70% de esa superficie será de caña de azúcar. Además del impacto social mencionado, el ambiental comienza a percibirse con la disminución del caudal del río, la deforestación en las reservas ecológicas, la disminución de la biodiversidad específicamente de la vida salvaje y la construcción de redes viales paralelas al río en las zonas donde cultivaban sus habitantes naturales.

En los proyectos de acaparamiento en Etiopía, la cuenca del río Nilo se debe dividir en dos para su análisis. Por una parte el río Nilo Azul que nace en el Lago Tana y contribuye con dos tercios del caudal del Nilo y por otra la zona de Gambela, donde está el Parque Nacional con el mismo nombre. Regar las áreas cultivadas o en proyecto necesitará más agua que la que potencialmente puede conducir la densa red fluvial con que cuenta Etiopía en la región, por tanto disminuirán los volúmenes en el resto de los países por donde pasa este río, trayendo consigo conflictos entre esas naciones, además de los impactos ambientales y sociales que se presentan muy similares a los descritos anteriormente. Por ejemplo, en Gambela casi 70 mil personas serán reasentadas en aldeas que carecen de fuentes de alimentación, de tierras agrícolas, de acceso a la salud y de instalaciones educacionales adecuadas (GRAIN 2012a).

-Argentina

En el año 2000, los cuatro terratenientes del país con mayores superficies de terreno eran el italiano Luciano Benetton (hoy, el mayor terrateniente de Argentina); el estadounidense de origen húngaro George Soros, propietario de Cresud en esa época y de Adecoagro actualmente; los argentinos Juan y Jorge Born (Bunge & Born) y Amalia Lacroze de Fortabat. En conjunto eran propietarios de dos millones de hectáreas (Arencibia 2011).

La superficie de Argentina en manos de extranjeros sobrepasa los 17 millones de hectáreas, que representan el 6% de todo su territorio continental. Aquí no solo son inversionistas de la rama agropecuaria, se trata de dueños de grandes fortunas que están acaparando tierras sobre todo por la riqueza de recursos naturales que ellas tienen (Eleisegui 2010). Los inversores son de: Alemania, Arabia Saudita, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Hungría, Italia, Japón, Malasia, Reino Unido y Singapur. En la Tabla 2 se puede observar quiénes son los principales extranjeros dueños de tierras y la superficie que ocupan sus propiedades.

Tabla 2. Principales extranjeros dueños de tierras en Argentina.

Provincias

Superficie (hectáreas)

Dueños

Formosa y Chaco

1 400 000

Empresas australianas

Salta

1 080 000

AIG (firma estadounidense)

Patagonia

900 000

Luciano Benetton y sus hermanos

Fiambalá, Catamarca

700 000

GCN Combustibles (empresa alemana)

Corrientes, Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego

350 000

Douglas Tompkins

Río Negro

254 500

Heilongjiang Beidahuang State Farms Bussines Trade Group (empresa estatal china)

La Rioja

200 000

Inversionistas anónimos

(compradas por internet)

Misiones

172 000

Alto Paraná (empresa chilena)

Neuquén

80 000

Ward Lay

Salta (Cachi)

55 000

Artha Risources

Patagonia

55 000

Ted Turner

Corrientes

26 000

Forestal Andina (empresa chilena)

Río Negro

18 000

Joe Lewis

Fuente: Elaboración del autor a partir de diversos documentos.

 

¿Quiénes son algunos de esos propietarios? ¿Cuáles son sus intereses al acaparar tierras?

·         Familia Benetton. Famosos por haber fundado una marca de ropa en Italia. Se dedicaron a esa rama hasta amasar una cuantiosa fortuna.Se considera que Luciano Benetton es el mayor terrateniente de Argentina con casi un millón de hectáreas en la Patagonia y otros lugares del país, allí poseen más del 6% de la totalidad de las ovejas que dedican a la producción de lana para sus productos. Además tienen 11 mil cabezas de ganado que sirven para abastecer sus restaurantes y mercados de Europa.Desde hace años clausuraron los accesos al río Chubut, pues quedó dentro de “sus propiedades”.La comunidad mapuche Curiñanco Nahuelquir tuvo un conflicto con la familia Benetton por el control de un predio de 535 hectáreas de sus tierras ancestrales en el predio Santa Rosa, el caso fue llevado a la justicia y se resolvió a favor de los italianos.

·         GCN Combustibles. Empresa alemana cuyo interés es apropiarse de minerales como uranio y oro.

·         Douglas Tompkins. Empresario estadounidense, multimillonario, ex dueño de la compañía de moda Esprit y creador de la marca The north face. En el año 1990 decidió invertir su dinero en la protección de la naturaleza, “se convirtió” en ecologista y es el creador de las Fundaciones Deep Ecology y Conservation Land Trust, así como de Word Land Trust y Patagonia Land Trust, además de estar asociado a otras instituciones protectoras de la naturaleza. Posee grandes extensiones de terreno en Argentina y Chile. Está vinculado estrechamente a la Fundación Rockefeller. Se supone que sus proyectos son con fines conservacionistas, sin embargo, casi todos están en regiones prácticamente deshabitadas, que no están amenazadas. La metodología que utiliza es la de adquirir las tierras, entregarlas al estado imponiéndole la figura de fideicomiso y condiciones difíciles de cumplir de manera que luego retornan a su propiedad o a las fundaciones vinculadas a él. Sus principales intereses están en las reservas hídricas y las riquezas naturales. De ahí su inclinación por los Esteros del Iberá y el Acuífero Guaraní (García 2004, Eleisegui 2010, Arencibia 2011). El Acuífero Guaraní es uno de los reservorios subterráneos de agua dulce más importantes del planeta. Se extiende por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Su volumen total se estima en unos 30 000 km3 y sus reservas explotables son de 2000 km3/año. En la provincia de Corrientes se caracteriza por la presencia de los Esteros de Iberá, reservorio de agua dulce en superficie más grande de Argentina. Los esteros son de constante conflicto, debido a la instalación de asentamientos en sus alrededores. En Chile también posee varias propiedades (cerca de 400 mil hectáreas) que prácticamente han dividido al país en dos partes. Ha sido demandado por impedir la construcción de una carretera que atraviese el Parque Pumalín y comunique a Puerto Montt con Chaitén, aduciendo que protege la naturaleza. Sin embargo, allí construyó instalaciones turísticas, una planta de miel, campos agrícolas y ganaderos, o sea, aprovechó en beneficio propio las bondades de la misma naturaleza que dice proteger.

·         Forestal Andina. Empresa maderera de Chile, interesada en la zona de los Esteros del Iberá. Desde hace años está envuelta en causas judiciales por la construcción de un terraplén que impide el escurrimiento normal de las aguas en los esteros.

·         Ward Lay. Nieto del creador de las papas fritas Lay y dueño de Pepsico Inc.

·         Adquirió miles de hectáreas en Neuquén porque le recuerda al Texas de los años 50 y está desarrollando un proyecto turístico de alojamiento cinco estrellas, que incluye coto de caza y pesca.

·         Ted Turner. Magnate de los medios de comunicación, dueño fundador de la cadena internacional de noticias CNN. Es vicepresidente de AOL Time Warner, compañía nacida de la fusión de Internet America Online (AOL) y Time Warner. Tiene una propiedad de miles de hectáreas en la Patagonia, denominada Villa Tranful, donde se ubica su ostentosa mansión “La Primavera”. Su interés es dedicarse a la “pesca de truchas”.

·         Joe Lewis. Empresario inglés, multimillonario. En 1992 se asoció con George Soros para que la libra quedara fuera del Mecanismo de Cambio Europeo, en el denominado Black Wednesday, del cual sacó jugosas ganancias. Es el mayor inversor en Tavistock Group[7], que posee más de 200 compañías de investigaciones relacionadas con la conducta humana en 15 países. Interés de Joe Lewis son los recursos naturales y particularmente el agua si consideramos que es el dueño de todas las tierras que rodean al Lago Escondido, en la provincia Río Negro. El lago formaba parte del Área natural protegida Río Azul – Lago Escondido, pero fue excluido luego de su adquisición por Joe Lewis. Actualmente allí está la firma Hidden Lake S.A., que posee una mansión, centro de convenciones, hipódromo, kartódromo, canchas de fútbol, básquet y tenis, cabañas, centro recreativo y central hidroeléctrica.

Todos los accesos al lago están restringidos a personas autorizadas, aún cuando durante años se han presentado diversas denuncias para lograr que los argentinos puedan llegar a esa región de su territorio.

No son sólo extranjeros los grandes terratenientes en Argentina, hay muchos nacionales con vastas extensiones de tierras. Según el investigador de FLACSO Eduardo Basualdo, en el año 2008, cinco grupos económicos (Bunge & Born, Loma Negra de Lacroze de Fortabat, Bemberg, Werthein y el ingenio Ledesma de la familia Blaquier) eran propietarios de casi 400 mil hectáreas y 35 grupos agropecuarios reunían poco más de un millón y medio (Arencibia 2011). Por otra parte el grupo Los Grobo, que no aparece en esa relación, en la campaña 2011/12 de la soja sembró cerca de 80 mil hectáreas.

Esas estadísticas revelan que en Argentina las mejores tierras están en manos de un grupo de terratenientes nacionales y foráneos, en unos casos con el fin de explotarlas desde el punto de vista agropecuario y en otros de controlar los recursos naturales que ellas encierran. Esto ha provocado desalojos de comunidades que desde tiempos ancestrales vivieron y trabajaron esas tierras, desmontes, utilización de agrotóxicos y semillas transgénicas, particularmente de soja, degradación de los suelos y contaminación de las aguas. Aunque el mayor problema es la amenaza a la seguridad nacional de ese país al poner en manos de compañías e individuos privados sus recursos estratégicos.

Ese afán de acaparar tierras, privatizar el agua y los parques nacionales, dar concesiones de pesca en el mar o exploración de petróleo en mar y tierra, etc., responde a una estrategia de control y monopolio, que provoca escasez y convierte cada recurso en una fuente de negocio (GRAIN, WRM, et al. 2012).

¿Qué posición tiene la FAO ante esta avalancha de privatización de las tierras y las aguas?

En septiembre de 2012 el presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD, por sus siglas en inglés) Suma Chakrabarti y el director general de la FAO José Graziano Da Silva publicaron un artículo en el que exponen la necesidad de mayor producción de alimentos para cubrir las necesidades de la población mundial y destacan la importancia del sector privado como “motor principal” de ese crecimiento. Ponen como ejemplo las transformaciones y producciones logradas en los últimos años en Rusia, Ucrania y Kazajistán, donde grandes granjas pasaron a ser exportadoras mundiales de cereales (Chakrabarti & Da Silva 2012). Califican a los agronegocios en países en transición como riesgosos pero lucrativos.

En dicho artículo se plantea que el sector privado puede duplicar las inversiones en tierras, maquinaria y semillas. Aseguran que el EBRD y la FAO están movilizando inversiones para infraestructura y equipos, además fomentan “el uso eficiente de los recursos”. Finalmente llaman a que los gobiernos desarrollen políticas que promuevan la inversión del sector privado por parte de “todos los participantes en el mercado”, pues ella es la que “puede fertilizar esa tierra con dinero”.

Es evidente que se hace un llamado al acaparamiento de tierras, no solo en Asia y el norte de África sino en todo el mundo, se promueve la tierra como una mercancía y la destrucción de los pequeños agricultores. Tratan de sensibilizar con la necesidad de alimentos para la población mundial para convencer de que el con la necesidad de alimentos para la población mundial para convencer de que el capital privado es la solución a ese problema, aun cuando es conocido que el hambre en el mundo se resolvería si existieran políticas públicas para una distribución equitativa de los productos y facilidades de acceso a ellos por toda la población mundial.

La reacción de rechazo de los campesinos a los planteamientos del presidente del EBRD y del director general de la FAO no se hizo esperar. En un artículo firmado por Vía Campesina y otras organizaciones e instituciones se conceptualiza que los campesinos y campesinas alimentan al mundo, mientras que el agronegocio se apodera de él (LVC et al. 2012).

La Vía Campesina demuestra que en Rusia, Ucrania y Kazajistán la productividad de las tierras en manos campesinas es muchísimo más alta que las que manejan las empresas del agronegocio. Los pequeños agricultores de Rusia producen más de la mitad del producto agrícola con un cuarto del área; en Ucrania son la fuente del 55% de la producción agrícola con el 16% de la tierra, mientras en Kazajistán entregan el 73% de la producción agrícola con apenas la mitad de la tierra. Eso también lo corroboran estudios en Asia, África y América Latina.

Si la posición de la FAO ante el acaparamiento de tierras y aguas es la que suscribe su Director General en el artículo analizado ¿Dónde está el apoyo de la FAO a los campesinos y pequeños productores del mundo? ¿Qué pueden esperar los más necesitados si se sabe que las producciones del agronegocio son la base para la especulación en los precios de los alimentos y para la fabricación de agrocombustibles? ¿Con quién está verdaderamente comprometida la FAO? Investigadores coinciden en asegurar que la ONU es un instrumento del Club Bilderberg.

 

¿Biotecnología para “ahorrar agua”?

Un aspecto analizado en el Foro Mundial del Agua, desarrollado en La Haya en el año 2003, fue la creación de semillas transgénicas para “ahorrar agua”, ya que como antes se dijo, la agricultura consume cerca del 70% de toda el agua que se utiliza en el planeta. Esta propuesta tuvo muchos opositores por el daño que puede producir en el organismo humano la ingestión de alimentos obtenidos de semillas genéticamente modificadas (Peredo Beltrán 2012).

Transcurridos nueve años de aquel planteamiento los medios de comunicación argentinos y de muchas partes del mundo difundieron la noticia de que investigadores de ese país estudiaron el girasol e identificaron al gen HAHB-4 que proporciona a las plantas la capacidad de “ahorrar agua”, de resistir la sequía y la salinidad del suelo. Si ese gen es inoculado a la soja, el maíz y el trigo, aumentan la productividad (AFP 2012).

La propia presidenta Cristina Fernández destacó la importancia del descubrimiento realizado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral y el CONICET patrocinados por la empresa Bioceres. Lo que casi ningún medio de comunicación comentó fueron las posibles consecuencias sociales y ambientales de la investigación, solo los movimientos sociales y medios alternativos analizaron esas cuestiones (Red Nacional de Acción Ecologista de la Argentina 2012). ¿Qué impactos provocará este descubrimiento a la población rural? ¿Quién es Bioceres? ¿A qué intereses responde esta empresa? ¿Quiénes son sus principales patrocinadores y socios?

El descubrimiento se aplicará en primera instancia a los cultivos de soja y maíz, fundamentalmente en regiones con bajos promedios de precipitaciones, por tanto en regiones edafoclimáticas desfavorables para el desarrollo de esas especies, pero con grandes aplicaciones de insumos, haciendo a los agricultores más dependientes de los mercados de agrotóxicos y de semillas. Traerá consigo la sobreexplotación de los suelos, aumento del monocultivo, la pérdida de biodiversidad, el crecimiento de la frontera agrícola hacia lugares ocupados por pequeños productores y pueblos originarios, que serán despojados de sus tierras. 

Bioceres es una empresa creada por la Asociación Argentina de Productores de Semilla Directa. Uno de sus principales promotores es el presidente del grupo Los Grobo, Gustavo Grobocopatel, conocido como “el rey de la soja” por las grandes superficies (unas 280 000 hectáreas en cuatro países del Mercosur) y altos rendimientos agrícolas de ese cultivo. Este es uno de los más grandes terratenientes de Argentina como se señaló antes.

La nueva variedad de soja será comercializada con el nombre de Verdeca por Bioceres y la empresa estadounidense Arcadia Biosciences, para lo cual hicieron un acuerdo inicial por 20 millones de dólares que pueden extenderse hasta 40 millones si el proyecto lo requiere (Clarin Rural 2012). Ahora cabe preguntarse ¿Quién es Arcadia Biosciences?

¿Quiénes patrocinan su financiamiento?

  • Arcadia Biosciences es una compañía que se dedica al desarrollo y mejoramiento de productos agrícolas (http://www.arcadiabio.com). ¿Dónde está lo dudoso de los tratos con esta empresa? En que sus fondos provienen de financiamientos que recibe de la estadounidense Agencia Internacional para el Desarrollo, la conocida USAID que ha financiado campañas desestabilizadoras contra casi todos los gobiernos latinoamericanos; de Monsanto y de DuPont por solo citar tres de los más renombrados. Además tiene proyectos conjuntos con Vilmorin, productora francesa de semillas y con SemBioSys, compañía de biotecnología canadiense. Algunos proyectos de Arcadia Biosciences patrocinados por la USAID son:

  • Desarrollo de arroz tolerante a las sales, $ 4,5 millones.

  • Mejoramiento de cultivos resistentes a las sales y con uso eficiente del agua en la India, $ 3,6 millones.

  •  Desarrollo de variedades de trigo tolerantes del calor de conjunto con la USAID y el CIMMYT (Centro Internacional para el Mejoramiento de Maíz y Trigo).

De modo que, la soja que “ahorra agua” será una variante más en los intentos de controlar los productos alimenticios básicos por parte del gran capital, en este caso se unen poderosos terratenientes latinoamericanos con instituciones estadounidenses y empresas del agronegocio, que algunos de sus directivos son miembros activos del Club Bilderberg[8], el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR)[9] y la Comisión Trilateral (CT)[10].

 

¿Qué relaciones hay entre los denominados “amos del mundo” y el acaparamiento de aguas?

Estas tres instituciones Club Bilderberg, CFR y CT, son las que agrupan a los denominados “amos del mundo”, uno de sus principales cabecillas es David Rockefeller, quien es miembro activo de la cúpula de cada una de ellas. Su propósito es imponer un nuevo orden internacional, un gobierno universal designado, no elegido; con el que tengan control absoluto sobre todos los recursos naturales, materiales, financieros, energéticos y humanos. Para lograr su objetivo sus miembros designan y dominan al presidente de los Estados Unidos, al primer ministro de Canadá y del Reino Unido, a los principales medios de comunicación del mundo y a los periodistas más importantes, a los principales bancos de Canadá, Estados Unidos y Europa, al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el caso de los recursos naturales intentan privatizarlos con el ánimo de que los países no posean su propiedad aun cuando estén en sus territorios, de que no tengan la libertad e independencia de decidir sobre ellos, de manera que esas naciones sean dependientes de ayudas internacionales que les brinda el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones financieras (Estulin 2011).

Las mayores reservas de recursos naturales, o sea, suelos fértiles, agua abundante y de buena calidad, grandes masas boscosas, gran biodiversidad y yacimientos minerales, se hallan en los países del sur del planeta importantes para los “amos del mundo”, y hacia allí dirigen sus empeños y dominios, sus tecnologías, sus fuerzas y sus inversiones.

Aparece la posibilidad de que la cantidad de proyectos de acaparamiento de tierras y aguas que se realizan en Argentina y Brasil en los últimos años, no sean espontáneos, sino que constituyen una operación bien planificada desde el Club Bilderberg y sus asociados el CFR y la Comisión Trilateral. ¿Qué hace pensar en esta idea? Los antecedentes que ya existen.

La guerra de Las Malvinas fue apoyada por los Bilderberg, las sanciones impuestas a ese país se ejecutaron después de la reunión del Club celebrada en Sandefjord, Noruega en 1982. El objetivo era impedir la transferencia de tecnología nuclear hacia México, por ello Kissinger Associates y lord Carrington planearon las acciones hasta el derrocamiento del gobierno argentino y el caos económico devenido (Estulin 2011, p. 112).

Si hace 30 años ocurrió eso ¿por qué dudar que ahora estén conspirando contra el gobierno de ese país y su pueblo? Las instituciones o miembros de Bilderberg, el CFR y la CT que están a la sombra o son los dueños de las tierras en Argentina, pueden orientar el análisis.

·         Fundación Rockefeller, cuyo principal financista es David Rockefeller y patrocina los proyectos y fundaciones de Douglas Tompkins.

·         American International Group (AIG), pertenece al círculo del presidente del CFR.

·         PepsiCo Inc., empresa del primer nivel del CFR, relacionada con Ward Lay. Sus directivos también pertenecen a la CT.

·         AOL Time Warner y CNN, ambas pertenecen a las empresas de comunicación del CRF y vinculadas con Ted Tuner.

·         Instituto Tavistock, relacionado con Joe Lewis.

·         Adecoagro, propiedad de George Soros, participante en las reuniones del Club Bilderberg y dueño de la Soros Foundation Management, que pertenece al primer nivel del CFR.

·         Monsanto, empresa del agronegocio que apoya al CFR.

     

 

Para no quedarse atrás los principales magnates latinoamericanos se reunieron en los primeros días de mayo de 2012 en Buenos Aires, Argentina, ¿será pura casualidad la sede del Encuentro de Empresarios de América Latina[11]? ¿De qué hablaron? En todas las reuniones de este tipo, los temas son secretos, a juzgar por los participantes, se supone hayan tratado temas económicos, tecnología, política empresarial, el mundo digital, etc. En la lista de participantes hay representantes de casi todos los países de centro y sur América, convocados por Carlos Slim, considerado el hombre más rico del mundo. En el encuentro hubo un panel sobre “Agroindustria” conducido por Alejandro Elsztain y Gustavo Grobocopatel, el primero dueño de Cresud y el segundo presidente del Grupo Los Grobo, es decir, dos de los terratenientes más grandes de Sudamérica.

 Está claro que Argentina forma parte de un programa internacional de recolonización diseñado por los grandes círculos de poder.

 

Brasil tiene una economía emergente que en los últimos años ha alcanzado un desarrollo considerable, sus indicadores socioeconómicos así lo demuestran. Pero también es víctima de un acelerado proceso de privatización de grandes extensiones de tierra por parte de inversionistas extranjeros, algunos de ellos asociados a la trilogía Bilderberg, CFR, CT o a los magnates lationamericanos. Por ejemplo:

  •  Archer Daniels Midland, pertenece al primer nivel del CFR, sus directivos generalmente son miembros de la CT.

  • Adecoagro, propiedad de George Soros, participante en las reuniones del Club Bilderberg y dueño de la Soros Foundation Management, que pertenece al primer nivel del CFR.

  • Louis Dreyfus, multinacional francesa que se dedica al procesamiento y comercialización de bienes de consumo agrícolas, petrolíferos y energéticos. Uno de sus miembros, Gérard Loius-Dreyfus, es miembro del Club Bilderberg.

  •  Cresud, originalmente de George Soros y Eduardo Elsztain, luego de este último que es un magnate argentino de bienes raíces.

  •  Black River Asset Management, propiedad de Cargill, gigante norteamericano del agronegocio.

  • Los Grobo, su presidente es Gustavo Grobocopatel, denominando “el rey de la soja”.

El desarrollo de Brasil debe estar incomodando a los “amos del mundo”, por eso hay que controlarlo. ¿Por qué ese afán de acaparar tierras en Brasil? La estrategia es colonizarlo poco a poco, hasta llegar al Amazonas, el más extenso y caudaloso río de Sudamérica y a la vez del mundo. Una cuenca compartida por varios países, quien la controle tendrá en sus manos una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, el 10% de todos los bosques, la fauna y la flora de la selva intertropical, innumerables especies de los mundos animal y vegetal desconocidos pues no se han clasificado todavía. Su destrucción llevará al suicidio socio-ambiental, pues de él depende la vida en la Tierra.

Otra evidencia que vincula a Bilderberg con la destrucción y saqueo del agua, es el resultado de la política hídrica impuesta por el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), que fue una prioridad para ese Club en los años 90. Ernesto Zedillo, siendo miembro del gabinete del presidente Carlos Salinas de Gortari, apoyó la firma del TLCAN, luego durante su mandato ejecutó muchas de las imposiciones del Tratado. Sus “méritos” lo llevaron a que actualmente sea el Director del Centro para el Estudio de la Globalización de la Universidad de Yale, miembro de la Comisión Trilateral y consejero del Grupo PRISA y de la Fundación de Bill & Melinda Gates, ambos miembros activos del Club Bilderberg.

Las consecuencias del TLCAN para México, según Barreda (2012), son un uso del agua sistemáticamente depredador, corrupto, privatizante y lucrativo. Se reformaron leyes para favorecer a transnacionales de la minería, del petróleo, de las industrias (automotriz, maquiladores, textil), sus residuales contaminaron ríos, lo mismo hicieron las empresas de la agricultura y la ganadería con químicos y transgénicos.

 

¿Cómo esos círculos de poder logran “convencer” a la opinión pública para que acepten sus intervenciones?

El modus operandi es similar al descrito por Keith Harmon Snow[12] citado por Estulin (2011, p. 180 y 181). A través de una campaña mediática (son los dueños de los principales medios de comunicación) se va sensibilizando a la comunidad internacional sobre los problemas que hay en determinada región, tomemos como ejemplo la sequía en Etiopía y las hambrunas que padecen los habitantes de esa zona. Se crea un estado de opinión sobre la necesidad de una intervención de capital foráneo para “solucionar los problemas”, en que todos están de acuerdo en que hay que ayudar a “esa pobre gente”. Ahí aprovechan y comienzan las propuestas de proyectos de privatización de tierras, aguas y demás recursos naturales, que previamente se conoce que son abundantes. El Banco Mundial y otros bancos centrales (Bank of America, Deutsche Bank, Banco Central Europeo, Banco de Pagos Internacionales, entre otros) financian los proyectos y finalmente, organismos de Naciones Unidas[13] le dan el visto bueno, afirmando que la privatización es un buen negocio.

La manera de actuar descrita es válida para cualquiera de las acciones que se propone el Club Bilderberg, oculta las verdaderas intenciones de los inversionistas, en ningún momento se dan a conocer los resultados de los proyectos que ejecutan y los impactos que tienen para la población afectada. Para ese momento la comunidad internacional ya está siendo “informada” sobre otros “problemas de interés” para los “amos del mundo”.

 

Respuestas ante los proyectos de acaparamiento de tierras y aguas

Diversas son las reacciones de los pueblos y la comunidad internacional ante los proyectos de acaparamiento de tierras y aguas. Es necesario que los medios alternativos de comunicación tomen conciencia de lo que ocurre en esos países para actuar a tiempo a favor de los pueblos.

En Argentina, según Eleisegui (2010) se han levantado voces que intentan frenar la “extranjerización de la tierra”, dos ejemplos son los proyectos de ley propuestos por Pablo Orsolini (diputado nacional de la UCR por el Chaco) y Diana Conti (Frente para la Victoria, Buenos Aires). Ambas propuestas buscan limitar la cantidad de tierras que puede comprar cada inversor foráneo en determinadas zonas, además quieren fijar controles anuales que permitan determinar la actividad que se está desarrollando en la superficie adquirida.

La opinión pública argentina se ha dado cuenta que las adquisiciones de tierras no se hacen con fines productivos, sino para dominar los recursos naturales que poseen: agua dulce, minería, hidrocarburos, riqueza turística.

 

Foro Alternativo Mundial del Agua

El Foro Mundial del Agua es controlado por los países más ricos del planeta, por tanto sus decisiones están parcializadas de acuerdo con los intereses de los círculos de poder.

Ante esta situación la comunidad internacional, a través de los movimientos sociales, organiza de manera paralela el Foro Alternativo Mundial del Agua (FAMA). En el último evento de este tipo celebrado en Marsella el consenso del FAMA fue de proponer a la ONU que convoque el Foro Global del Agua, que posibilite escuchar las voces de la gente “…para pensar en el agua como un bien para la vida, que se refuercen los sistemas locales y se contribuya a un ejercicio de vigilancia social para asegurar que su manejo sea social, democrático y solidario” (Peredo Beltrán 2012).

La Declaración de Marsella (Foro Alternativo Mundial del Agua 2012) expresa el consenso de los asistentes de considerar al agua “un bien común y no como una mercancía”.

A continuación se enumeran las victorias conseguidas por ese movimiento:

·         El reconocimiento por la ONU del derecho al agua y al saneamiento como derecho humano esencial.

·         La integración de ese derecho en las Constituciones de varios estados de Sudamérica y África.

·         El éxito del referéndum italiano contra la privatización de la gestión del agua.

·         La remunicipalización del agua en París, Buenos Aires, Atlanta otras ciudades del mundo.

·         Otros aspectos destacables de la Declaración de Marsella son:

·         Se oponen al modelo económico financiero que prescribe la privatización y el comercio del agua y los servicios de saneamiento. En contraposición reiteran el derecho al acceso al agua y la solidaridad entre generaciones presentes y futuras.

·         Exigen que los estados garanticen ese derecho humano y realicen inversiones públicas.

·         Reconocen el valor de la gestión comunitaria del agua cuando no se puede recurrir a los servicios públicos para satisfacer la demanda colectiva.

·         Defienden los derechos de los pueblos autóctonos, la importancia de sus prácticas, saberes y costumbres para la creación de alternativas.

·         Apoyan la agricultura campesina y familiar basada en modelos agroecológicos, que reivindica la auténtica soberanía alimentaria para que cada pueblo se alimente, acceda al agua y a la tierra.

·         Denuncian a las transnacionales extractivistas y las instituciones financieras que apoyan el modelo de desarrollo capitalista.

·         Apoyan a los sistemas económicos cuyo objetivo es la garantía del bienestar y un medioambiente sano en provecho de las comunidades humanas.

·         Proponen que se instaure un sistema jurídico internacional independiente que garantice el derecho al agua y al saneamiento.

 

Tribunal Latinoamericano del Agua

Otra respuesta es el Tribunal Latinoamericano del Agua (TLA), instancia jurídica internacional y autónoma de justicia ambiental, única de su tipo en el mundo, se encarga de evaluar casos de problemáticas relacionadas con ecosistemas hídricos en países de América Latina y contribuir a soluciones éticas y justas sobre bases científicas y técnicas. En las audiencias además del análisis de los casos, se hacen foros temáticos con la participación de expertos internacionales.

Toda persona física, grupo comunal u organización social que sea víctima de una práctica que atente contra la sustentabilidad del agua en América Latina, puede hacer la denuncia al TLA. Si la denuncia se acepta, la parte acusada se lleva a audiencia. Las resoluciones del Tribunal no son de carácter coercitivo, pero la parte afectada es escuchada y si el resultado es a su favor se insta a la parte denunciada a realizar acciones ético-morales para detener y/o revertir en lo posible el daño causado (González 2012).

Las denuncias son efectuadas por personas o comunidades que deben hacer frente a las presiones de grupos poderosos.

Según González (2012) el país que más casos ha presentado ante el TLA es México, debido a que muchas entidades gubernamentales y privadas comenten atropellos contra las comunidades y violan sus derechos. Esta situación se ha agudizado luego de la firma del TLCAN, que ha traído consigo degradación de los recursos hídricos, pérdida de empleos, aumento de la pobreza y el menoscabo de la soberanía del estado y el pueblo.

Algunos de los casos analizados son: Contaminación industrial en los ríos Atoyac y Xochiac, Tlaxcala y Puebla; Contaminación y Afectación costero/marina en la Bahía de Zihuatanejo, Guerrero; Derrame Petrolero en Río y Playa Coatzacoalcos, Veracruz; Trasvase de agua de la región del sistema Cutzamala, México DF; Proyecto hidroeléctrico La Parota sobre el río Papagayo, Guerrero; Afectación de la Cuenca Lerma-Chapala-Santiago-Pacífico, Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, Durango, Michoacán, Jalisco, Nayarit y Zacatecas; Posible colapso hídrico en México y violación del derecho humano al agua de sus presentes y futuras generaciones, República de los Estados Unidos Mexicanos.

Otras denuncias analizadas son:

·         Amenaza de daños irreversibles a glaciares transfronterizos y afectación permanente de la cuenca del río Huasco (Chile), por la ejecución del proyecto minero binacional “Pascua-Lama”, desarrollado por la compañía minera transnacional Barrick Gold Corporation (canadiense), República de Chile y República Argentina.

·         Amenaza cierta e inminente de afectación al derecho humano al agua y al derecho al medio ambiente por el Estado Peruano y la Minera Yanacocha S.R.L., por la ejecución del proyecto minero Conga, en las provincias de Celedin y Cajamarca, República del Perú.

·         Vecinos Autoconvocados de González Catán contra la Coordinadora Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) por la posible afectación de los mantos acuíferos en González Catán, Matanza, Buenos Aires.

·         Este Tribunal pudiera ser embrión de un mecanismo de justicia real y no solo ética que analice en cada país la violación del derecho humano de acceso al agua.

 

Soluciones técnicas sobre bases sustentables para el manejo de las aguas

·         Afrontar el crecimiento de la población y garantizar el acceso a alimentos nutritivos para todos exige una serie de medidas a las que se puede contribuir:

·         Prioridad para el desarrollo e implementación de programas públicos de acceso al agua de los pequeños productores y la agricultura familiar.

·         El manejo de los recursos hídricos debe ser integral, con la participación de todos los actores interesados, sobre bases sustentables, en especial en las cuencas transfronterizas.

·         Reconocer y revalorizar los saberes ancestrales y de los pequeños productores sobre la gestión social del agua. Los turnos de riego y los estanques en zonas de pocos recursos son fundamentales para lograr la equidad en el acceso a las aguas.

·         Financiar y promover tecnologías sencillas, poco costosas para la recolección, almacenamiento y distribución del agua pluvial, a través de represas pequeñas, cisternas individuales, el riego localizado (microirrigación), el mantenimiento de la fertilidad y las capacidades de retención de agua de los suelos, entre otras.

·         Cada proyecto que implique el manejo de aguas debe considerar los modos de gestión tradicionales y las prácticas locales que mejor se adecuen a las condiciones del lugar.

Resumen de las consecuencias del acaparamiento de aguas. Las consecuencias del acaparamiento de las aguas pueden ser socio-políticas y ambientales, algunas de ellas se enumeran a continuación.

 

Consecuencias socio-políticas y culturales

·         Desde el punto de vista geoestratégico existe el riesgo potencial de desestabilizar a los países receptores de esos proyectos al no regularse el acceso y disponibilidad de las aguas en las tierras adquiridas y ser afectados los medios de subsistencia y las relaciones sociales de las comunidades locales.

·         Violación de los derechos de comunidades rurales que son desalojadas de sus lugares de origen, poniendo en riesgo la diversidad cultural, la seguridad alimentaria y la soberanía nacional.

·         La creación de puestos de trabajos es muy inferior a la cantidad de personas que pierden su medio de vida.

·         El acaparamiento de agua incrementa los problemas de acceso al agua de miles de familias campesinas y de pueblos originarios.

·         La pérdida de valores culturales relacionados con el uso del agua y la naturaleza en general.

Consecuencias ambientales

  1. Pone en riesgo la sostenibilidad de sistemas hídricos frágiles que los saberes ancestrales, trasmitidos de generación en generación, han mantenido durante cientos de años.

  2. El uso indiscriminado del agua, sin respetar los ciclos de renovación, convierten a este valioso recurso en agotable. En muchos proyectos de acaparamiento de tierras se están sobreexplotando las reservas de las generaciones futuras.

  3. Contaminación de las aguas por el uso de arsénico para la extracción de oro.

A manera de conclusión

La verdadera causa del acapara acaparamiento de aguas es el modelo capitalista de desarrollo neoliberal, que fomenta la explotación indiscriminada de los recursos naturales.

La estrategia y las acciones que realizan los círculos de poder, especialmente el Club Bilderberg, el CFR y la CT,  para el control del agua la han transformado en una mercancía tan valiosa como el petróleo y los cereales, en una inversión global para especular en el mercado mundial.

El control del agua por las grandes corporaciones y algunos gobiernos constituye una nueva forma de colonialismo. En ocasiones se ha planteado que las consecuencias de este hidrocolonialismo conducen a un suicidio hídrico, sin embargo, el impacto es mucho mayor, su verdadera magnitud catalizará el suicidio socio-ambiental del planeta.  No solo son afectados y degradados los recursos humanos y los hídricos, sino los suelos, los recursos forestales, los recursos pesqueros, la flora, la fauna, las culturas, la biodiversidad y el clima.

Es necesario implementar mecanismos jurídicos y legales que obliguen a los inversionistas a respetar los acuerdos internacionales que reconocen el acceso al agua como un derecho humano.

Referencias bibliográficas (…)Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Acaparamiento_de_agua_hidrocolonialismo_y_suicidio_socio-ambiental

 

 

 

En la actualidad, frente a este acaparamiento mortal, nos urge esforzarnos por concretar los desafíos planteados por Gudynas y explicados por Maristella Svampa: "el pensamiento post-desarrollista se asienta hoy sobre tres ejes-desafíos fundamentales: el primero, el de pensar y establecer una agenda de transición hacia el post-extractivismo. En razón de ello, en varios países de América Latina ha comenzado a debatirse sobre las alternativas al extractivismo y la necesidad de elaborar hipótesis de transición, desde una matriz de escenarios de intervención multidimensional20. Una de las propuestas más interesantes y exhaustivas ha sido elaborada por el Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES), bajo la dirección del uruguayo Eduardo Gudynas21, y plantea que la transición requiere de un conjunto de políticas públicas que permitan pensar de manera diferente la articulación entre cuestión ambiental y cuestión social.

Asimismo, Gudynas considera que un conjunto de «alternativas» dentro del desarrollo convencional sería insuficiente frente al extractivismo, con lo cual es necesario pensar y elaborar «alternativas al desarrollo». Por último, subraya que se trata de una discusión que debe ser encarada en términos regionales y en un horizonte estratégico de cambio, en el orden de aquello que los pueblos originarios han denominado «buen vivir».

El segundo eje se refiere a la necesidad de indagar a escala local y regional en las experiencias exitosas de alter desarrollo.(...)

El tercer gran desafío es avanzar en una idea de transformación que diseñe un «horizonte de deseabilidad», en términos de estilos y calidad de vida.(...) Hoy, la definición de qué es una «vida mejor» aparece asociada a la demanda por la «democratización» del consumo, antes que a la necesidad de llevar a cabo un cambio cultural respecto del consumo y la relación con el ambiente, en función de una teoría diferente de las necesidades sociales".

 

 

 

 

 Crisis civilizatoria

 

Atendamos: "Gudynas considera que un conjunto de «alternativas» dentro del desarrollo convencional sería insuficiente frente al extractivismo, con lo cual es necesario pensar y elaborar «alternativas al desarrollo». Por último, subraya que se trata de una discusión que debe ser encarada en términos regionales y en un horizonte estratégico de cambio, en el orden de aquello que los pueblos originarios han denominado «buen vivir»".

 

Es crucial superar la grieta que mantiene el amplio consenso a la competencia entre los de la casta política por ofrecerse como el/la mejor gestor del sistema vigente e instala una agenda pública sin debates de los problemas fundamentales a la vida de los diversos de abajo en Argentina y ocultando la crisis estructural del sistema mundo capitalista que subsume a la humanidad no sólo en crisis de civilización sino también en rumbo a su extinción como todas las especies planetarias. Alertémonos porqué el capitalismo es incompatible no sólo con la democracia sino también con la vida planetaria. Ejemplifiquemos:

 

Commodities, de alimento a la especulación financiera

6 de mayo de 2019

Por Editorial

Virginia Bolten

 

Latinoamérica es reconocida por su biodiversidad. Desde hace 500 años, el territorio americano viene siendo sistemáticamente explotado para la extracción de lo que es llamado “recursos naturales”. Los comunes –que comprenden toda la biota y ecosistemas, y que son patrimonio colectivo– fueron transformados en recursos y apropiados, o más bien usurpados, por una lógica feudal e imperial que se modernizó, guardando la misma impronta colonialista.

Los commodities son artículos de consumo que se encuentran en su forma natural, o sea, sin haber pasado por un proceso de industrialización. Son las llamadas materias primas que sirven para la manufactura de otros bienes o para consumo directo. Su asociación con el mercado financiero no es por casualidad, ya que también significa mercancía; un bien transable, negociable y, sobre todo, especulable.

La negociación del precio de las materias primas es realizada vía electrónica por los llamados brokers y es posible negociar cualquier commodity sin, necesariamente, tener la intención de adquirir el producto. Es decir, el bien que se negocia pasa a ser apenas un papel negociable de acuerdo con las condiciones del mercado. En el caso de los alimentos, los inversionistas negocian cosechas futuras para después especular con el precio. La crisis financiera que empezó en fines de 2007, como consecuencia del rompimiento de la cadena especulativa inmobiliaria estadounidense, hizo que el mercado buscase alternativas para garantizar la supervivencia del modelo de negocio.

Una importante alza en las transacciones de commodities se dio a partir del año 2008. Los precios de los principales bienes primarios llegaron a aumentar 183% y las inversiones en mercados futuros llegaron a 14% del total del mercado. El valor estimado fue de 55.000 millones de dólares en 52 días hábiles del dicho año. Si por un lado los medios de comunicación hegemónicos celebraban un aumento en la producción de alimentos, intentando instalar el discurso de que era necesario alimentar al mundo y evitar una crisis alimentaria; por otro, los pueblos de los países del Sur trataban de denunciar las consecuencias de la especulación con los alimentos que desencadenó un aumento en los precios, agravando la situación de pobreza y hambre de las mayorías sociales.

La fiebre de los commodities también impactó, y sigue impactando, en los territorios donde los monocultivos destinados a la exportación llegan a tomar casi todas las áreas cultivables y que reciben inversiones de transnacionales que asfixian a los pequeños productores, además de disminuir las superficies destinadas a los cultivos de hortalizas para la alimentación humana. La producción industrial también lleva al uso extensivo de agrotóxicos que dañan los ecosistemas, generando gastos a los Estados y otros perjuicios no mensurables, y que no es contabilizado como un costo por las gigantes del agronegocio.

El destino de los cereales exportables contradice el discurso de que la población mundial ha aumentado y, por ende, es necesario producir más alimentos. La realidad es que gran parte de los monocultivos está destinada a la producción de agrocombustibles, visto como una oportunidad a los inversionistas frente a la crisis climática y el falso planteo de que los llamados “biocombustibles” serían una alternativa sustentable a los combustibles de matriz fósil.

Cada cinco segundos, un/a niño/a menor de diez años se muere de hambre en el mundo. Los conflictos por la tierra y el asesinato de pueblos originarios, afrodescendientes y campesinos es una triste realidad a la que se enfrenta la resistencia de quienes nunca dejaron de luchar por pan, tierra y trabajo. Por ello, desde Virginia Bolten, preguntamos, ¿hasta cuándo la ganancia de unos pocos seguirá siendo más importante que la vida de las mayorías?

 Referencias: http://www.cadtm.org/Volvamos-a-hablar-de-las-causas-de ; http://www.cadtm.org/spip.php?page=imprimer&id_article=10040#nh20

http://virginiabolten.com.ar/editorial/commodities-de-alimento-a-la-especulacion-financiera/?fbclid=IwAR0gpfX9vFybSMsgvF8X3f2xPC9mhXal0acP9rpR1ofpq_1jxSHA-1PIS5w

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255559

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Solicitud de adhesión

 “NO A LA SULFLURAMIDA”

25 de abril de 2019

 

Por IPEN y RAPAL Uruguay

 

 

En el marco de la novena Conferencia de las Partes del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, a celebrarse del 29 de abril al 10 de mayo en Ginebra, Suiza, la sociedad civil, demandará la inclusión de la sulfluramida, hormiguicida altamente tóxico, en el Anexo B del Convenio de Estocolmo con fechas límites de su uso a nivel mundial a través de exenciones específicas en determinados cultivos, en lugar de “un uso aceptable” a nivel agrícola, para siempre.

Miembros de IPEN y RAPAL Uruguay solicitamos la adhesión de ONGs y Movimientos sociales a apoyar carta que será enviada a distintos ministerios de nuestro país, con el objetivo de eliminar el uso de la sulfluramida, hormiguicida ampliamente aplicada en las plantaciones forestales y en la agricultura.

Para acceder a la carta click aquí

Enviar adhesión a coord@rapaluruguay.org

Desde ya muchas gracias

22 abril 2019

Ministerio Relaciones Exteriores
Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente
Ministerio de Salud Pública
Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca

Nos dirigimos a ustedes como representantes de organizaciones de la sociedad civil sin fines de lucro con motivo de la próxima Novena Conferencia de las Partes del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, a celebrarse del 29 de abril al 10e mayo en Ginebra, Suiza, para demandar la inclusión de la sulfluramida en el Anexo B del Convenio de Estocolmo con fechas límites de su uso a nivel mundial a través de exenciones específicas en determinados cultivos, en lugar de “un uso aceptable” a nivel agrícola, para siempre.

A continuación se resumen las razones que fundamentan nuestra petición:

La sulfluramida es un hormiguicida que al aplicarse en el suelo se degrada en PFOS, un contaminante extremadamente persistente, además de ser tóxico y bioacumularse en las cadenas alimentarias. El PFOS es extremadamente persistente, permanece décadas en el ambiente, se bioacumula y biomagnifica y se ha encontrado en cultivos como maíz, trigo, soja, espinacas, zanahorias, tomate, avena, papas en la literatura científica.

1
Hay evidencia de contaminación por PFOS y otros compuestos en sedimentos y agua en ríos, debido al posible uso de sulfluramida en regiones agrícolas con áreas de monocultivos de árboles a gran escala y otros monocultivos en Brasil, y es probable que lo mismo suceda en Uruguay.

2
La sulfluramida al degradarse en PFOS representa una amenaza a la salud. El PFOs es un tóxico que ha sido asociado a problemas graves hepáticos, a daños al sistema nervioso, al sistema inmunológico, hiperactividad, mayor riesgo de asma en adolescentes, alteración hormonal de la tiroides, aumento de colesterol en niños, probable cáncer en humanos, entre otros efectos. El PFOs se ha encontrado en el agua y en la sangre de trabajadores y comunidades en los lugares de producción de PFOS y otros compuestos perfluroalquilados (PFAS).

3
La sulfluramida es un hormiguicida que dejó de producirse en Estados Unidos desde 2008, y se cancelaron todos los productos registrados desde 2012, que ha ocasionado problemas ambientales y a la salud de trabajadores y comunidades. China un importante productor, consumidor y exportador de sulfluramida ha anunciado revocar todas las licencias de producción y uso de sulfluramida para 2019.4

De este modo Brasil queda como principal productor y exportador de sulfluramida hacia Uruguay y otros países en América Latina y el Caribe.5

En el mercado se encuentra con los nombres comerciales como FLURAMIN, MIRENEX – SULF, MIREX-S, AGRIMEX-S, entre otros.

La sulfluramida es un agrotóxico aceptado solo para uso agrícola por el Convenio de Estocolmo en el control de hormigas de los géneros Atta y Acromyrmex . Sin embargo, en Uruguay la sulfluramida se formula y autoriza también para el control de hormigas en jardín, lo que viola el Convenio de Estocolmo; además de que se vende sin ninguna restricción ni control, exponiendo a familias a un riesgo inaceptable que debería llevar a la revocación inmediata de su autorización para uso en jardinería en el país. Marcas comerciales como HORTAL se exportan desde Argentina a Uruguay, violando el Convenio
de Estocolmo.

La recomendación para “un uso aceptable” agrícola sin fecha límite de uso por el Comité de Revisión de Contaminantes Orgánicos Persistentes, se realizó principalmente con base en la información proporcionada por el gobierno brasileño que argumento que no había ninguna otra alternativa con la misma efectividad. Sin embargo, la información proporcionada, es parcial, no da cuenta de que existen productos alternativos para el control de hormigas Atta y Acromyrmex con registro vigente autorizado. Tal es el caso del producto BIOISCA que está siendo usado como bioinsumo para la agricultura orgánica y por la agricultura convencional en Brasil.

En Uruguay existen experiencias exitosas dentro de las organizaciones dedicadas a la agricultura orgánica y agroecológica que usan otros productos de origen biológico y prácticas de manejo agroecológico.

Por las razones expuestas pedimos que el gobierno de Uruguay:

En la COP9 del Convenio de Estocolmo apoye la mención explicita de la sulfluramida en el Anexo B sobre PFOS y cambiar de “ usos aceptable” en la agricultura al de “exenciones específicas” para el control de hormigas cortadoras de los géneros Atta y Acromyrmex, fijando fechas límites para su aplicación agrícola a nivel mundial. Las exenciones deben ser limitadas en forma estricta a cultivos agrícolas específicos, incluidos los monocultivos de árboles.

A nivel nacional las autoridades competentes deben cancelar de manera inmediata la autorización del uso de sulfluramida en jardinería por violar el Convenio de Estocolmo y representar una amenaza inaceptable para la salud de la población.

Se debe abrir un proceso de discusión amplio e incluyente para tener un diagnóstico nacional completo de las alternativas a la sulfluramida y poner fecha límite a su uso en cultivos específicos. Esta discusión debe incluir a científicos sin conflicto de interés con los intereses de la industria de plaguicidas y el agronegocio, expertos en control agroecológico de plagas, en salud pública, organizaciones de agricultores orgánicos, de consumidores y trabajadores.

Establecer un estricto control de la venta de sulfluramida, mientras se decretan fechas límites para su uso en monocultivos de árboles y otros cultivos agrícolas, así como abrir una discusión pública sobre la sustentabilidad de estos sistemas agrícolas de monocultivos a gran escala, tomando en cuenta, los costos ambientales y sociales que provoca, incluyendo la contaminación de agua y suelo por el uso de este hormiguicida y otros agrotóxicos; y sus efectos en la salud publica.

Informar al público sobre los efectos en la salud y ambiente asociados al uso de la sulfluramida y otros plaguicidas altamente peligrosos.

Desarrollar programas gubernamentales de apoyo a formas de manejo agroecológico de hormigas cortadoras con la participación no solo de expertos agroecólogos sino de las propias organizaciones de productores, especialmente los que están practicando estrategias de transición hacia la agricultura orgánica y ganadería sustentable, y el emergente sector de las empresas especializadas en bioplaguicidas para encontrar las mejores alternativas.

Mejorar la coordinación interinstitucional en la gestión y registro de plaguicidas para lograr una mayor protección a la salud y el ambiente y transitar a plaguicidas de menor peligrosidad.

 Notas:

1
Se detallan las referencias científicas de estos efectos a la salud pública y ambientales en IPEN, 2019, No a
La Sulfluramida. Razones para la prohibición mundial de este agrotóxico. Disponible en
https://ipen.org/documents/no-la-sulfluramida-razones-para-la-prohibición-mundial-de-este-agrotóxico .
2
Nascimento RA,Nunoo DBO, Bizkarguenaga E, Schultes L, Zabaleta I, Benskin JP, Spano S, Leonele J (2018)
Sulfluramid use in Brazilian agriculture: A source of per- and polyfluoroalkyl substances (PFASs) to the environment.
Environ Sci Technol 52(5): 2603–2611. DOI:
https://dx.doi.org/10.1016/j.envpol.2018.07.122.
3
IPEN, 2019 op. cit. Ver también el resumen que hace el Center for Science and Democracy de la
problemática en Estados Unidos con base en información del ATSDR y EPA, en A Toxic Threat, 2018 en
https://www.ucsusa.org/center-science-and-democracy/preserving-science-based-safeguards/toxic-threatpfas-contamination-military-bases y EPA Technical Fact Sheet PFOS y PFOA. United States, Nov 2017.

Atentamente;

– Red Internacional que trabaja por un Futuro Libre de Tóxicos para Todos (IPEN)
– Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAPAL Uruguay)

Adherentes

– Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines. (REL – UITA)

– Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM)

Enviar adhesión a coord@rapaluruguay.org

 

Enlaces relacionados:

https://ipen.org/

http://www.rapaluruguay.org/

 

Fuente:  https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/04/25/uruguay-solicitud-de-adhesion-sin-fronteras-a-campana-no-a-la-sulfluramida/

 

 

 

Nos diferenciamos de la Convocatoria al Foro Nacional por un Programa Agrario Soberano y Popular en que asumimos la lucha de clases en su amplio espectro donde se incluye la resistencia a los planes del sistema mundo capitalista como el siguiente: "En todo el mundo, las semillas y los sistemas campesinos de semillas están siendo atacados. Las corporaciones están presionando para imponer nuevas leyes y regulaciones, aun más agresivas que las actualmente en vigor, que criminalizan a los agricultores por sembrar, guardar, intercambiar y cuidar de sus semillas".

 

 

UPOV 91 y otras leyes de semillas: guía básica acerca de cómo empresas intentan controlar y monopolizar las semillas

22 de octubre de 2015

Si las empresas logran su objetivo, los agricultores de todo el mundo enfrentarán la posibilidad de ser encarcelados o multados duramente por hacer lo que han hecho por siglos. Es alarmante que los gobiernos de los países no industrializados muestren tan escasa o ninguna intención de resistirse, y en algo más que unos pocos casos hayan cooperado activamente con estas agresiones. La aprobación reciente de un nuevo Protocolo sobre propiedad intelectual sobre variedades vegetales por parte de los Estados miembros de la Organización Regional Africana de Propiedad Intelectual (ARIPO, por sus siglas en inglés) es sólo el ejemplo más reciente.

Los sistemas campesinos de semillas existen desde los inicios de la agricultura y son una condición fundamental para que las familias y comunidades campesinas en todo el mundo puedan seguir cultivando libremente, y así logren la seguridad y la soberanía alimentaria. Los derechos de los agricultores sobre las semillas han sido reconocidos por los gobiernos en varios tratados internacionales, pero los mismos gobiernos están firmando nuevas leyes y regulaciones que destruyen tales derechos y permiten que las multinacionales aumenten su control y poderes monopólicos sobre las semillas. Los cambios que estamos presenciando son graves y de máxima importancia.

Recientemente, Vía Campesina y GRAIN publicaron un folleto que describe los modos en que las comunidades campesinas y agricultoras están siendo afectadas por estas nuevas legislaciones y cómo están luchando en contra de ellas. 1 GRAIN publicó también una base de datos y un mapa2 que muestra lo que se puede o no se puede hacer con las semillas en una gran cantidad de países según la legislación vigente. Este folleto complementa estos materiales y tiene la intención de explicar en profundidad cómo están afectando las leyes de semillas al campesinado. Utilizando extractos provenientes de la legislación de varios países, mostramos cómo está ocurriendo esto.

La presión internacional por privatizar las semillas

La ofensiva de las corporaciones para controlar y monopolizar las semillas se basa en múltiples estrategias. Una fundamental es poner presión sobre los países para privatizar las semillas a través de una legislación que otorgue lo que se conoce como derechos de obtentor o protección de variedades vegetales. Pero existen otras regulaciones que funcionan en la misma dirección: las leyes de patentes sobre plantas, que son cada vez más comunes, las leyes de certificación de semillas, las leyes de comercialización de semillas, y las normas de seguridad alimentaria, entre otras. Muchos movimientos sociales las llaman “Leyes Monsanto” para indicar quiénes han participado en su redacción y quiénes se benefician más a partir de ellas.

Las nuevas reglas pueden ser impuestas como leyes, decretos, órdenes ejecutivas, órdenes administrativas, regulaciones ministeriales, etcétera, pero su propósito es el mismo en todos los ámbitos: entregar derechos exclusivos a las corporaciones para controlar el suministro de semillas. En algunos casos, esto se hace muy explícito. Por ejemplo, una ley de semillas modelo para los países del Sur de África, promocionado por la agencia USAID, estipula que la agencia nacional de semillas “deberá tomar las medidas necesarias para promover el crecimiento y desarrollo de la industria de semillas”3 Aunque se podría argumentar que los pequeños productores de semillas también pueden ser parte de la industria semillera, el hecho es que los gobiernos están cediendo a las presiones de las grandes empresas y que las reglas que se imponen están claramente sesgadas a favor de los grandes y no de los pequeños productores. Un ejemplo son los requisitos acerca de las instalaciones y el personal necesarios para comercializar semillas.

También se está obligando a los gobiernos a no involucrarse en actividades de mejoramiento genético o distribución de semillas. El gobierno instaurado en Afganistán después de la invasión de Estados Unidos incluyó el siguiente requisito en la nueva ley de semillas: “el Ministerio adoptará las medidas necesarias para asegurar que la producción y comercio en todos los tipos de semillas sean realizados por el sector privado y ...deberá desligarse de toda la producción de semillas y de empresas y actividades de comercialización de semillas”.4  (…) Leer

En consecuencia, la «lucha de clases» es contra el Capital-Estado en sus distintas escalas pero esenciales a la dominación sobre los pueblos planetarios. Adquiere carácter internacionalista y está ya abriendo caminos como:

 

Crece el cerco corporativo, pero también

las respuestas sociales en

defensa de los bienes comunes

2 mayo 2019

Por Alianza Biodiversidad 

    

Presentamos un resumen de algunos de los instrumentos de control que empresas y gobiernos han desarrollado por décadas y que, durante estos 25 años, recrudecieron el ataque a las semillas libres custodiadas por la responsabilidad comunitaria al servicio de la humanidad. Nuestra postura será siempre que no aceptamos ningún derecho de propiedad intelectual ni normativas que frenen la libre transformación de las semillas basada en el intercambio y la conversación responsable y cariñosa entre las comunidades y con los cultivos.

 

Las semillas son la base fundamental del sustento. Las semillas nativas y criollas son bienes comunes de los pueblos y comunidades, por ser consideradas fundamentales para la vida, la cultura, los saberes, la salud y los sistemas tradicionales de agricultura, y han garantizado la soberanía, la autonomía alimentaria. Desde épocas ancestrales las semillas son compartidas por las comunidades y han circulado libremente sin restricciones y sin control para su producción, uso y difusión. Las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas cuentan con diversas estrategias y acciones de cuidado de sus territorios y de sus sistemas productivos comunitarios y familiares.

Hoy día los sistemas de sustento comunitarias, y las semillas criollas, están en crisis y alto riesgo, en gran medida por las políticas rurales adversas que inviabilizan los sistemas productivos de las comunidades locales, por profundizar la privatización y el control de los medios productivos de las comunidades.

En América Latina las políticas públicas han desconocido y subvalorado la cultura campesina y la mayoría de los países no reconocen a los campesinos como sujetos de derechos especiales; sólo se les reconoce como agricultores familiares, trabajadores o microempresarios del campo.

Por el contrario se imponen modelos de producción de innovación agropecuaria, basados en altos rendimientos, eficiencia y competitividad, con alta respuesta a la aplicación de técnicas e insumos controlados por empresas y grandes inversionistas, mediante monocultivos y cría de animales agroindustriales, más la promoción de cultivos transgénicos, que en muchas regiones ya generaron graves problemas ambientales y afectaciones socioeconómicas.

La imposición de leyes y políticas que permiten la privatización de la biodiversidad y los saberes tradicionales asociados han avanzado grandemente en los países del Sur con el Acuerdo sobre Aspectos de Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y más recientemente con las directrices de propiedad intelectual incluidas en acuerdos y tratados de libre comercio e inversión bilaterales y multilaterales, que van más allá de lo dispuesto en la OMC. Para el caso de los recursos fitogenéticos, estos acuerdos de comercio siguen los lineamientos impuestos en el Convenio UPOV.

 

Hoy día las semillas son atacadas por los intereses económicos que consideran estos bienes comunes de los pueblos como una mercancía más, inmersa en la economía global.

Como mecanismo de despojo y control se implementan leyes de propiedad intelectual, patentes biológicas y, específicamente para las semillas, normas de derechos de obtentor o leyes UPOV. Se incluyen también leyes de certificación, registros de variedades y leyes de comercialización. En conjunto estas leyes y reglamentos legalizan el despojo porque permiten que las empresas se apropien de las semillas campesinas, prohíben y convierten en delito el uso, la conservación, el manejo, el intercambio y la reproducción de semillas. Estas normas están orientadas a proteger el control privado por las empresas, la producción y el comercio de semillas uniformes registradas y certificadas, que intervienen en la calidad de las semillas. Aquí tres normativas de lo más invasivas:

 

1. Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos (TIRFAA)

El Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos (RFG) para la Alimentación y la Agricultura (TIRFFA) culminó su negociación en 2001, fue firmado por 113 países y entró en vigencia en 2004. Es jurídicamente vinculante. El Tratado busca promover un uso más amplio de los cultivos incluidos en el tratado. Implanta un Sistema Multilateral (SML) que permita el libre acceso a los recursos genéticos por los fitomejoradores. Incluye 64 cultivos (oleaginosas y hortalizas y forrajes), que no deberían ser apropiadas por los derechos de propiedad intelectual (DPI) en las condiciones que son entregadas al SML. Sin embargo, estos “recursos” constituyen la materia prima para desarrollar innovaciones tecnológicas que sí gozan de un marco de protección mediante propiedad intelectual. A cambio, el Tratado reconoce los derechos de los agricultores a conservar, utilizar, intercambiar y vender sus semillas, se acuerda el pago a un fondo común por el acceso a estos recursos y expresan que compartirán los beneficios derivados del uso de este material genético con los países de origen.

El TIRFAA entonces legitima las leyes de propiedad intelectual de la Organización Mundial del Comercio y los derechos de los fitomejoradores, pero permite que los Estados no respeten los derechos de los agricultores. Uno de los aspectos mas críticos es que reconoce la aplicación de derechos de propiedad intelectual (PI) sobre plantas y genes. Los fitomejoradores pueden tener libre acceso a estos recursos para obtener innovaciones tecnológicas. El tratado no otorga PI a las muestras contenidas en los bancos de germoplasma, pero una vez “modificados” ya son objeto de derechos de obtención vegetal. Esto implica que las comunidades locales que entreguen a los bancos de germoplasma sus variedades locales y sus registros, sólo tienen garantía de que se protegerá sus semillas “en la forma recibida”.Cualquier modificación considerada innovación realizada sobre estas variedades, queda sujeta a la protección mediante propiedad intelectual.

Hoy en día, las nuevas patentes protegen “rasgos”: secuencias de genes ligadas a caracteres específicos (tolerancia a herbicidas, resistencia a insectos, hongos, sustancias para la industria, etcétera), por lo que los derechos de propiedad otorgados por estas patentes se extienden a las plantas, animales o microorganismos y los productos derivados de ellos, donde exista el “rasgo” patentado. Con los marcadores moleculares o bioquímicos, se identifican los nuevos rasgos patentados de cultivos a lo largo de toda la cadena alimentaria (Vía Campesina, 2016).

Los derechos de los agricultores en el contexto del TIRFAA incluyen el derecho a guardar, utilizar, intercambiar y vender semillas almacenadas en fincas; protección de los conocimientos tradicionales; el derecho a participar equitativamente en el reparto de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura y el derecho a participar en la toma de decisiones, a nivel nacional, sobre su conservación y uso sostenible.

Si bien el TIRFAA es un instrumento jurídicamente vinculante, la formulación del artículo 9.2 deja a los gobiernos una gran discrecionalidad para aplicar y definir el alcance y el contenido en relación con los derechos del agricultor.

El TIRFAA no restringe los derechos y obligaciones previstos en otros tratados internacionales. No se permite a las partes desconocer obligaciones internacionales como, por ejemplo, el Convenio de la UPOV de 1991. Mientras que los derechos de los fitomejoradores y las patentes de la industria biotecnológica se definen y se hacen cumplir a nivel internacional mediante la UPOV, y todos los miembros de la OMC deben garantizar protección a las variedades vegetales en virtud del artículo 27.3 b del ADPIC, el TIRFAA sólo reconoce los derechos del agricultor en términos vagos (Correa, 2017).

La falta de voluntad política de los gobiernos para otorgar a los agricultores un trato igual al que conceden a la industria de las semillas impide que se hagan efectivos los derechos de los agricultores. Cada vez más a estos derechos los limitan diferentes disposiciones legislativas, tratados internacionales de propiedad intelectual, y normas fitosanitarias y de comercialización de semillas.

El CDB y el TIRFAA prometieron que la industria estaría obligada a compartir los beneficios económicos que se derivaran. Pero más de dos décadas después de la entrada en vigor del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) y quince años después del Tratado, la industria no ha pagado nada. El Tratado incluyó los derechos de los agricultores, plasmados a través de un sistema de repartición de beneficios a partir de un fondo (1.1% de la patente o derecho de obtentor que use recursos genéticos para obtener una innovación). Contradictoriamente el fondo se mueve sólo si hay patentes sobre las plantas, pero en las negociaciones en UPOV, en el ADPIC, el CDB y en los TLC, los países del Norte se han negado a que se incluya en las peticiones de patentes o de derechos de obtentor vegetal (DOV), una indicación sobre el origen de los recursos utilizados para el desarrollo de la “innovación” registrada; por lo que no es posible que el fondo funcione (Vía Campesina, 2016).

La Vía Campesina frente al TIRFAA plantea que:

* El Tratado debe prohibir cualquier forma de propiedad intelectual que limite el acceso facilitado a la investigación, la conservación, la capacitación para la alimentación y la agricultura, o el cultivo agrícola, a los recursos fitogenéticos del SML. Los Estados Partes en el Tratado deben incluir esta prohibición en su legislación nacional y también el reconocimiento y respeto de los derechos de los agricultores.

* El sistema multilateral debe garantizar que no puedan reivindicar los derechos de propiedad intelectual (DPI) sobre estos recursos fitogenéticos, sus partes, rasgos nativos o componentes genéticos, en los países que no han ratificado el Tratado y que rechazan estos DPI.

* El Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) debe ser aplicado ante cualquier iniciativa que pueda afectar la biodiversidad agrícola, los conocimientos, la autonomía y los territorios de las comunidades locales y los pueblos indígenas.

* Las políticas públicas deben estar a favor de sistemas vivos de semillas campesinas, reproducibles y que estén en nuestras comunidades y bajo nuestro control. Estas políticas deben favorecer la agroecología y la investigación participativa.

* Los bancos centralizados de semillas no responden a las necesidades campesinas. Son museos de semillas para el beneficio de corporaciones. Además en esos bancos nuestras semillas están amenazadas por contaminaciones genéticas proveniente de OGM y por los derechos de propiedad intelectual.

* La contaminación genética de las semillas nativas y criollas por transgénicos y nuevas tecnologías es una amenaza que debe ser reconocida por el Tratado y sancionada por los Estados. En caso de presentarse, se debe garantizar la reparación a las comunidades.

* Las semillas nativas y criollas no deben ser incluidas en los registros de los gobiernos u otros, sino solamente en los inventarios de las comunidades de acuerdo a las necesidades de las mismas y controladas por ellas.

* Las normas fitosanitarias no deben afectar el ejercicio de los derechos de los agricultores y de las Agricultoras. Deben reconocerse los sistemas locales participativos de garantía (SPG) de calidad y otras formas de las comunidades.

 

2. Unión para la Protección de Obtentores Vegetales (UPOV)

Es un organismo internacional que permite la privatización de las semillas en todo el mundo, imponiendo derechos de propiedad intelectual sobre las variedades vegetales. Los Estados miembros deben adherir a la ConvenciónUPOV y convertirla en ley nacional. Los países han suscrito el convenio de 1978 o 1991. La versión de UPOV 91 fue adoptada por los países ricos, mientras que la mayoría de los países no industrializados adheridos ya a UPOV 78, y hace dos décadas tienen la presión enorme de suscribir UPOV 91 mediante los tratados de libre comercio que firmaron los países del Sur con Estados Unidos y con la Unión Europea. Todos los países de América Latina suscribieron UPOV 78, pero sólo los países que han firmado TLC con Estados Unidos (Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Perú y Colombia), suscribieron UPOV 91. En Colombia, la Corte Constitucional derogó la ley que aprobaba este convenio. Si se firma el Acuerdo de Cooperación Trans-Pacífico (TPP), es probable que la situación empeore, ya que los documentos filtrados demuestran que Estados Unidos presiona no sólo por legislaciones tipo UPOV 91, sino también por el patentamiento de plantas y animales (GRAIN, 2015).

 

UPOV 1991 es polémico porque elimina el derecho de los agricultores a guardar semillas que han sido privatizadas y limita lo que otros mejoradores genéticos podrían hacer con esa semilla. UPOV 1991 otorga propiedad sobre descubrimientos. Ycomo “obtentor” a “la persona que haya creado o descubierto y puesto a punto una variedad”. Cuando alguien “descubre” una variedad en realidad está “descubriendo” el fruto del trabajo de otros; lo que hace posible apropiarse de todas las variedades campesinas e indígenas.

Según el convenio UPOV 91, las variedades deben cumplir los requisitos de novedad, distinción, uniformidad y estabilidad. Los derechos de obtentor vegetal permiten que personas naturales o jurídicas se apoderen de las semillas y variedades campesinas e indígenas. El convenio UPOV permitirá la privatización de las plantas silvestres y medicinales, incluso las plantas sagradas (GRAIN, 2015).

¿Qué implicaciones tienen estos requisitos?:

1. Novedad: el artículo 6 del convenio UPOV 91 indica: “La variedad será considerada nueva si, en la fecha de presentación de la solicitud de derecho de obtentor, el material de reproducción o de multiplicación vegetativa o un producto de cosecha de la variedad no ha sido vendido o entregado a terceros de otra manera, por el obtentor o con su consentimiento, a los fines de la explotación de la variedad”.

2. Distinción: “Se considerará distinta la variedad si se distingue claramente de cualquier otra variedad cuya existencia, en la fecha de presentación de la solicitud, sea notoriamente conocida”. Las variedades campesinas y de pueblos indígenas no forman parte de registros oficiales y colecciones públicas; es por ello que las variedades locales no serán consideradas “notoriamente conocidas” y podrán ser apropiadas por los obtentores o sus empleadores.

3. Homogeneidad: Se considera a una variedad “suficientemente uniforme en sus caracteres pertinentes”, lo que permitiría que cualquier muestra obtenida directamente de variedades campesinas e indígenas o mediante un trabajo de selección puede ser suficiente homogénea en su fenotipo para cumplir con este requisito.

Prohibición o restricción sobre el uso e intercambio de semillas privatizadas. Si un agricultor infringe las normas de UPOV y de certificación de semillas, se le aplican sanciones, judicializaciones, multas, confiscaciones y destrucción de semillas y cárcel, su severidad varía en cada país.

 

Mediante UPOV 1991 los agricultores y campesinos tienen restricciones para el uso de semillas que han sido privatizadas, esto significa que pueden obtener legalmente esta semilla sólo si la compran a una entidad comercial que tiene autorización para venderla. Su derecho a guardar semilla para la siguiente temporada está restringido o prohibido. En algunos países los agricultores pueden reproducir y guardar una semilla privatizada para la siguiente temporada sólo si la usan en sus propios campos, de sólo unos pocos cultivos y en cantidad limitada de semillas. En otros países, los agricultores sólo pueden volver a utilizar semillas protegidas si pagan una regalía a la compañía que tiene la propiedad. En un número creciente de países no se conceden excepciones, por tanto está prohibido absolutamente reproducir, intercambiar o vender una semilla privatizada sin autorización. A los agricultores les imponen inspecciones por agentes públicos o privados (GRAIN, 2015).

 

3. Normas de certificación de “calidad” y supuesta sanidad de las semillas

Las leyes de propiedad intelectual se complementan con las de certificación, que controlan la producción y comercialización y dicen garantizar la calidad y sanidad fitosanitaria. Estas normas exigen que la semilla sea nueva, distinta, homogénea y estable. Respecto a que sea homogénea, excluyen la semilla campesina puesto que la fortaleza y la riqueza de estas semillas es que son diversas. Los requisitos de certificación no garantizan que las semillas sean de mejor calidad. Se prohibe a los agricultores comercializar, intercambiar y transportar semillas propias o de las empresas que no sean lo suficiente homogéneas, que no estén certificadas, registradas y etiquetadas.

Los medios de vida y de sustento de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas y sus sistemas de producción basados en las semillas criollas y nativas difieren mucho de los modelos productivos de la agricultura industrial basados en semillas híbridas y transgénicas. La Vía Campesina muestra dos formas divergentes de concebir las semillas en producción, mejoramiento, adaptación, uso, sanidad, sustentabilidad, control y difusión de las semillas criollas y nativas versus las híbridas y transgénicas (ver recuadro).

 

 
Calidad de las semillas: ¿quién la define y con qué criterios?

Son diferentes los criterios y enfoques para definir la calidad de las semillas por los agricultores locales y por el sistema formal implementado por las entidades de control y la industria semillera.

 

Los sectores que controlan las semillas certificadas y transgénicas definen la calidad basados en criterios de apariencia y requisitos del mercado semillero. Las semillas homogéneas son producidas en monocultivos que responden bien a insumos externos para alta producción; son más susceptibles a condiciones climáticas extremas, a las plagas y las enfermedades, están saturadas de venenos y han perdido valor nutricional.

Las normas sanitarias que controlan la producción y comercialización de semillas se orientan a que los gobiernos sólo permitan y promuevan la producción, uso y comercialización de semillas protegidas y controladas por la industria. Vuelven ilegal y criminalizan las semillas criollas y nativas no certificadas que sean del interés del mercado global.

Contrario a estos criterios definidos por la industria, campesinas y campesinos comunitarios consideran que una semilla es buena cuando hace parte de la cultura ancestral, es herencia campesina y tiene su origen en variedades nativas y criollas capaces de reproducirse y adaptarse a los cambios ambientales y de manejo, pues son semillas con enfoque agroecológico, más tolerantes a plagas y enfermedades, no requieren uso de agroquímicos, tienen buen rendimiento, vigor y germinación y una buena capacidad de almacenamiento tras la cosecha, entre otros rasgos.

Debemos resaltar que los aspectos más lesivos de las leyes de semillas están incorporados en las normas de propiedad intelectual (patentes y protección de derechos de obtentores vegetales en el marco de UPOV), en los lineamientos de propiedad intelectual de acuerdos y tratados de libre comercio bilaterales o multilaterales y en el TIRFFA. Además de estas reglamentaciones se implementan en todos los países normas de certificación fitosanitarias relacionadas con las semillas.

El conjunto de normas (de propiedad intelectual y de producción, uso y comercialización) son instrumentos de despojo que amenazan el sistema de semillas, los derechos soberanos de los países biodiversos en recursos fitogenéticos y la protección de la biodiversidad; vulneran los derechos de los pueblos y comunidades campesinas sobre sus bienes comunes y medios de sustento.

En los últimos años avanza la presión sobre los países de América Latina para que adopten el convenio UPOV 91 y endurezcan las normas de certificación fitosanitarias y de comercialización de semillas. Varios países son forzados a suscribir tratados y convenios que legalizan la biopiratería como el Protocolo de Nagoya, sobre acceso a recursos genéticos y distribución de beneficios y el TIRFAA que, bajo el pretexto de haber incluido el “derecho de los agricultores”, legitima la aplicación de las normas de propiedad intelectual sobre los recursos fitogenéticos sobre los que se que se les haya introducido alguna modificación en los rasgos iniciales.

 

Estrategias sociales para defender y proteger los bienes comunes

* Las organizaciones sociales por todo el mundo se oponen a cualquier forma de la propiedad privada de la vida y a la certificación de semillas. Se oponen a la mera idea de que se otorguen derechos exclusivos para su producción, uso y comercialización. Los pueblos consideran la agrobiodiversidad como bienes comunes que deben ser gestionados colectiva y democráticamente y de manera sustentable.

 

* Una real protección de la biodiversidad y los saberes tradicionales como bienes comunes, puede surgir si aplican el Principio de Precaución los Estados en sus Constituciones, en las políticas públicas y leyes nacionales, excluyen todas las formas de protección de propiedad intelectual sobre estos bienes comunes. Más que abrogarse la propiedad de estos recursos, los Estados deben asegurar la protección y la garantía para que estos bienes comunes sigan en manos de los pueblos y sus comunidades.

* Por todo el mundo, las comunidades indigenas, afrodescendientes y campesinas buscan recuperar, mantener y ampliar el uso de semillas nativas y locales, y el resurgimiento de las culturas alimentarias diversas como las vías más eficaces para proteger la biodiversidad. Los gobiernos deben implementar y apoyar políticas públicas de desarrollo rural con enfoque territorial y holístico, dirigidos de forma diferencial a las poblaciones étnicas y campesinas, con sistemas productivos sustentables y biodiversos que permitan fortalecer la agricultura ecológica comunitaria, familiar y solidaria, mediante técnicas propias de mejoramiento participativo in situ bajo el control de los agricultores locales y el apoyo a redes de guardianes y casas comunitarias de semillas gestionados autónomamente.

* Es fundamental que las comunidades campesinas fortalezcan vínculos con sus aliados, construyendo iniciativas de gestión de la agrobiodiversidad. Que se defiendan los bienes comunes de los pueblos. Debe reconocerse y fortalecerse el papel directo y fundamental de las mujeres rurales en mantener y mejorar la agrobiodiversidad y los medios de sustento de las comunidades rurales.

* También las organizaciones sociales y locales rechazan las semillas transgénicas y otras tecnologías de manipulación como la biología sintética y la edición de genes, porque son tecnologías basada en la desintegración de los sistemas agrícolas holísticos, la alteración y contaminación genética de la biodiversidad, y el control monopólico de los sistemas alimentarios pues despojan a los pueblos y agricultores de sus semillas como bienes comunes al servicio de campesinas y campesinos.

* Las organizaciones sociales están reaccionando y tomando posición frente al impacto que tienen estas leyes regresivas sobre los bienes comunes —en especial sobre sus semillas y sobre la autonomía alimentaria de los pueblos. Se multiplican las iniciativas sociales de resistencia y movilización frente a estas leyes de semillas. Son muy aleccionadoras las movilizaciones en países como Argentina, Chile, Colombia, México, Honduras, Costa Rica, entre otros, que en algunos casos han logrado detener la aprobación de estas normas o su derogación, y en otros casos retardarlas o volverlas inaplicables.

* Es imperativo que los pueblos y las organizaciones sociales revisemos nuestras estrategias para buscar la protección y la defensa de los bienes comunes, puesto que en el marco de los tratados, convenios y leyes nacionales hoy vigentes, sólo promueven derechos de propiedad intelectual sobre la biodiversidad, y así no es posible avanzar en el reconocimiento de los derechos sobre estos bienes comunes, fuera de las formas de control que otorga la propiedad privada.

* Para el caso de la propiedad intelectual sobre las formas de vida, no existen puntos intermedios. Así“la única alternativa a la propiedad intelectual es que no exista la propiedad intelectual”. Ante todo debemos reconocer cómo vaticinó Camila Montecinos hace dos décadas que la lucha frente a estos escenarios internacionales los habíamos perdido y que por ello deberíamos construir y fortalecer nuestras propias agendas para buscar la protección y defensa de los bienes comunes, que vayan mas allá de sólo buscar incidir o cambiar algunos de los aspectos contenidos en estos marcos de políticas y leyes, puesto que al buscar lograr cambios parciales en un modelo que es absolutamente regresivo, lo que probablemente lograríamos es legitimar estos mecanismos de despojo; es decir “por estar mirando el árbol no vemos la majestuosidad del bosque”.

Bibliografía

Alianza Biodiversidad, Leyes de semillas y otros pesares. Los pueblos de América Latina las cuestionan e impugnan, 2014

Elizabeth, Bravo, Nuestra agricultura en peligro: Medidas sanitarias, propiedad intelectual y control sobre nuestras semillas, Acción Ecológica, Quito, junio de 2016.

Campaña Semillas de Identidad, Sistema participativo de garantía de la calidad de semillas criollas y nativas para las casas comunitarias de semillas en Colombia. Guía metodológica. Bogotá, 2018.

Carlos M. Correa, “El ejercicio de los derechos del agricultor relativos a las semillas”. Documento de investigación 75. Centro de Estudios Interdisciplinarios de Derecho Industrial y Económico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 2017

Declaración de los participantes de la Consulta Regional de América Latina y Caribe sobre la Implementación de los Derechos del Agricultor (TIRFAA), Seberí, Brasil, 17 y 20 de abril de 2018.

GRAIN, “El Convenio UPOV va contra principios de convivencia que hicieron posible el progreso de la agricultura”, Biodiversidad Sustento y Culturas enero de 2013.

GRAIN, “Leyes de semillas en América Latina: una ofensiva que no cede y una resistencia que crece y suma octubre”, 2013.

GRAIN, “UPOV 91 y otras leyes de semillas: guía básica acerca de cómo las grandes empresas semilleras intentan controlar y monopolizar las semillas”, 2015.

Grupo Semillas, “Las normas de semillas, un instrumento para el despojo de los derechos de comunidades étnicas y campesinas”, Semillas 69/70, diciembre de 2017.

Grupo Semillas, “Las semillas patrimonio de los pueblos, en manos de los agricultores. Acciones sociales para enfrentar el colonialismo corporativo de las semillas en Colombia”, Bogotá, junio de 2015.

Camila Montecinos, “¿Habrá llegado la hora de ver en qué callejón nos hemos metido?” Biodiversidad sustento y culturas, 12/13, septiembre de 1997.

Camila Montecinos, “Intentan someternos porque las semillas campesinas siguen vivas”. Biodiversidad Sustento y Culturas 93, julio de 2017.

Red América Latina Libre de transgénicos, Normativa de semillas en América Latina, al servicio de las corporaciones. Quito, 2015.

Silvia Rodríguez, El control legal de las semillas: el caso de la ley de certificación en Costa Rica, octubre de 2017.

Silvia Rodríguez, El despojo de la riqueza biológica: de patrimonio de la humanidad a recurso bajo soberanía del Estado, Heredia, Costa Rica: EUNA, 2013.

Sentencia C-1051/12. Ley aprobatoria de tratado sobre protección de obtenciones vegetales. Inexequibilidad por falta de consulta de previa.http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-1051-12.htm

Germán Vélez, “Dos décadas de ataque a las semillas y se profundiza el cerco”. Biodiversidad Sustento y Culturas 80, julio de 2014.

Vía Campesina, Declaración de Bali sobre semillas. Las Semillas Campesinas son dignidad, cultura y vida: campesinos en resistencia, defendiendo sus derechos respecto de las semillas campesinas, 3 de marzo de 2011

Vía Campesina, Declaración sobre semillas. Las semillas campesinas son dignidad, cultura y vida: campesinos en resistencia, defendiendo sus derechos respecto de las semillas campesinas, 2014.

Vía Campesina, GRAIN, Las leyes de semillas que criminalizan campesinas y campesinos: casos de estudio adicionales, febrero de 2015.

Vía Campesina, Detener la ofensiva de la industria que busca transformar el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA) en un instrumento de biopiratería, 2016.

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Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Crece-el-cerco-corporativo-pero-tambien-las-respuestas-sociales-en-defensa-de-los-bienes-comunes

 

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Emergencia socioecológica

14 de mayo de 2019

Por Manuel Vilaseró
El periódico de Aragón

Los autores españoles del informe avisan de la urgente necesidad de actuar. La alerta de la ONU sobre la extinción masiva se suma a la del cambio climático

A principios de esta década se desató la alarma por la muerte masiva de abejas. El problema más importante no era la ruina a la que podían verse abocados los apicultores, sino el riesgo para la función de polinización que cumplen estos insectos. El 84% de las 264 especies de cultivo y 4.000 variedades vegetales de Europa existen gracias a la polinización por abejas. Sin ellas la producción agrícola prácticamente desaparecería.

Un informe encargado por las Naciones Unidas al IPBES (Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas) desveló poco después cómo la caída de las poblaciones de insectos causada por el uso de pesticidas había causado un descenso global del 10% de la productividad de la agricultura. Fue una de las primeras veces que se verificaba el impacto que la pérdida de seres vivos del reino animal por la contaminación tenía en la economía y el sustento de la raza humana.

UN MILLÓN DE ESPECIES

Hace tres años la ONU encargó también al IPBES un diagnóstico global, que afectara a todas las especies, sobre la pérdida de la biodiversidad y su impacto en la vida humana, así como las medidas que deberían tomarse para evitar su deterioro. El resultado, difundido esta semana, ha sido demoledor. Un millón de especies animales y vegetales pueden desaparecer a lo largo de las próximas décadas por la contaminación, el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos.

El impacto en la economía de lo que ya se denomina la sexta extinción sería multimillonario. El caso de la polinización es también el mejor ejemplo. Están en riesgo cultivos por valor de entre 235.000 y 577.000 millones de euros con la pérdida de las especies de insectos que están en peligro. Pero no es el único caso. La desaparición de especies marinas por la contaminación y la sobrepesca puede convertir a los oceános en cementerios. Y así hasta completar una larga lista.

¿Y ahora qué? ¿Se tomarán medidas? ¿Quién debe hacerlo? ¿Habrá un antes y un después del informe? ¿O simplemente será desechado como otra predicción castastrofista más? Entre los 145 «científicos principales» que han elaborado el texto en representación de 50 países figuran dos españoles, el economista vasco Unai Pascual y la antropóloga catalana Victoria Reyes. El primero es profesor en el equipo científico del BC3 (Centro Vasco para el Cambio Climático) y ha participado incluso en la selección del resto de los 145 expertos. La segunda es investigadora ICREA en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Ambos esperan que se produzca una inflexión similar a la que significó el informe del IPCC (Panel Intergubernamental de expertos de Cambio Climático) sobre el calentamiento global que el pasado octubre puso sobre la mesa la ineludible necesidad de tomar medidas urgentes para evitar que la temperatura suba más de 1,5 grados a mitad de siglo.

TRES AÑOS DE TRABAJOS

El IPBES viene a ser «el hermano pequeño» del IPCC, según Pascual. Hasta ahora solo había hecho informes regionales o temáticos, como el de los polinizadores. Esta es su primera evaluación global, «el estudio más exhaustivo sobre la biodiversidad que se había hecho nunca», cuyos trabajos han durado tres años y está basado en unas 15.000 investigaciones publicadas en los últimos años. Al igual que el del IPCC, fue realizado a petición de la ONU y «aprobado por el plenario de los 132 países miembros del IPBES por consenso total».

El informe pone de relieve que la denominada «emergencia climática» es solo una de las que afectan a la naturaleza. La que afecta a la biodiversidad es otra más y las dos están relacionadas. «La emergencia climática no es más que la punta del iceberg de algo mucho más grande pero que no se ve. Por eso prefiero hablar de emergencia socioecológica», sostiene el investigador vasco, porque se trata de una crisis de la naturaleza, causada por el hombre, que genera impactos muy negativos sobre la sociedad: de migraciones masivas a conflictos entre comunidades.

El documento no se limita a diagnosticar el problema, sino que traza la hoja de ruta que permitiría evitar la sexta extinción. Habría que suprimir, por ejemplo, las subvenciones a los combustibles fósiles y a las actividades agrícolas o pesqueras perjudiciales para el medioambiente que suman «billones de euros». Y activar políticas económicas que desincentiven la deforestación.

AGRICULTURA INTENSIVA

El informe insta también a impulsar la reducción de la agricultura intensiva que abusa de fertilizantes y pesticidas. «No es necesario aumentar más la producción agrícola. Con la actual sería más que suficiente sino se malgastara», certifica Pascual. Aumentar y controlar más las áreas protegidas, bajar la tasa de natalidad en las regiones donde está creciendo mucho son otras propuestas aprobadas.

Para Victoria Reyes, una propuesta clave es la que reclama olvidar el crecimiento económico como la panacea que nos dará felicidad. «La tierra es finita. Hay que desligar la calidad de vida del modelo de consumo masivo. En otras culturas la calidad de vida no tiene nada que ver con tener un móvil o un coche nuevos. La naturaleza no está capacitada para suministrarnos esos bienes de modo infinito», reflexiona la antropóloga.

Que lo hayan aprobado los países no garantiza que lo vayan a aplicar. Tampoco los alcanzados acuerdos son vinculantes. Los investigadores son conscientes de las dificultades, sobre todo porque hay «intereses creados».

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/sociedad/emergencia-socioecologica_1361642.html?utm_source=noticias_diario&utm_medium=newsletter&utm_campaign=2019-05-12
Fuente:
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255898

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Madres por el clima

Madres contra el cambio climático:

la lucha ecologista no tiene edad

14 de mayo de 2019

 

Por Alejandro Tena
Público

 

Al fragor de las manifestaciones ecologistas del movimiento Firdays For Future nació hace poco más de un mes Madres por el Clima, un movimiento verde que busca, entre otras cosas, reivindicar el poder de la educación para frenar el avance del calentamiento global. 

 El planeta dice basta. Sus recursos se agotan y el tiempo de reacción que la humanidad tiene se reduce cada día que pasa. Los jóvenes de Europa y de España llevan gritándolo a viva voz desde hace meses en las principales ciudades del continente, después de que una menor sueca, Greta Thunberg , consiguiera convertir el cambio climático en un asunto político con un discurso histórico en la cumbre de Katowice de 2018 . Tras sus palabras, la lucha por la justicia climática no ha parado de crecer. En España, los estudiantes llevan saliendo cada viernes a las plazas para reclamar políticas ecologistas.

Sin embargo, esa juventud ya no está sola. Camina acompañada del calor de las Madres por el Clima , un colectivo que germinó en un grupo de Whatsapp de veinte madres y que ha terminado convirtiéndose en otro movimiento social vinculado a la causa ecologista emergente. "Nace de la necesidad de hacer algo. Una de las consultas recurrentes en este grupo giraba en torno a las enfermedades respiratorias derivadas del cambio climático ", explica Yetta Aguado , una de las voces principales del grupo.  

"Como madres tenemos un rol importante, tanto en educación como en consumo"

Son las madres las que, por razones sociales y estructurales, llevan el mayor peso de los cuidados y crianza. Por ello entran en escena, porque son ellas las que pueden reivindicar unos valores educativos sanos basados en el respeto a la Tierra y sus recursos. "Como madres tenemos un rol importante, tanto en educación como en consumo, lo que hace que tengamos un papel importante en esta lucha contra el calentamiento global", sentencia Aguado, madre de una "pequeña" de tres años.

Yetta estudió arquitectura y se dedica a la gestión cultural. En lo que se refiere al debate científico, nos remite a informes y recomendaciones de expertos que llevan años publicándose. Sin embargo, esta mujer de cuarenta años explica que su labor como madre está orientada a la denuncia y la concienciación de lo que supone el calentamiento global para el futuro de los hijos.

Irene Rubiera, portavoz del movimiento Fridays For Future en España , valora la incorporación de las madres a su causa verde, pero, sobre todo, recalca el valor de que lo hagan pensando en el bien de las generaciones que vienen. "No están movilizándose por ellas, sino por el futuro de sus hijos, porque ellas, al final, no van ver las consecuencias del cambio climático", expone la joven estudiante de derecho.

De forma tradicional las mujeres han ocupado una posición determinante en la estructuras familiares patriarcales que les hace depositarias de las labores de cuidado y sostenimiento de las vidas que componen la familia. Unas labores que, además de estar excluidas de los mercados laborales, las convierte en las principales gestoras de los recursos energéticos naturales, dada la importancia que éstos tiene para garantizar la supervivencia de los seres humanos. Es por todo ello que las sequías, incendios, inundaciones o huracanes, efectos indiscutibles del cambio climático, atacan de manera directa a las mujeres , pero también a la vida del resto de componentes familiares que dependen de sus cuidados.

En ese sentido, desde Madres por el Clima destacan que "con el nombre queremos visibilizar que la organización surge desde las madres , queremos visibilizar los cuidados y homenajear a todos aquellos movimientos de madres que han peleado por cambiar la historia".

El poder de la educación

Uno de los objetivos fundamentales que hay detrás de esta organización –más allá de visibilizar y reclamar medidas de acción contra el calentamiento global– es el trabajo en la educación y para ello tratan de implicar a los colegios. "Nuestros hijos pasan la mitad de su vida allí" , espeta Aguado, que denuncia que los centros educativos no tienen una línea curricular clara y definida en materia ambiental.

¿Cómo le explica una madre a su hijo que el planeta se termina? "La idea va en la línea de la educación y de qué se puede hacer para cambiar las cosas. No tanto de hablar de tremendismo y fatalismo, sino en la vía de qué podemos hacer para cambiar", expone Aguado, haciendo referencia al poder que tienen las madres y padres a la hora de enseñar a las nuevas generaciones hábitos de consumo que sean sostenibles y no atenten contra los recursos limitados del planeta.

Movimiento apartidista

"Somos un movimiento apartidista, pero obviamente es un movimiento político en cuanto que pide y demanda toda una serie de acciones", dice Aguado, que declina que se le califique como portavoz, pese a ser una de esas primeras veinte madres que crearon un movimiento que se extiende ya por prácticamente todo el territorio español.

"El cambio climático no es una cosa de niños"

Dentro del movimiento, sin embargo, hay madres –también padres, puesto que es una organización mixta – de diversas ideologías. Los hay que militan en partidos y que no. También hay quienes pertenecen a otras organizaciones climáticas y otros que apenas habían tenido contacto alguno con cualquier forma de activismo. En base a esta diversidad, este movimiento verde rechaza que se les instrumentalice políticamente, aunque están abiertas a escuchar a cualquier partido que les ofrezca respuestas a la crisis climática actual .

"Si queremos cambiar algo, el mensaje tiene que llegar a mucha mas gente. No podemos quedarnos en la gente que ya está movilizada, sino que tenemos que llegar a la gente que no lo está", advierte Yetta, que cree que hay que ir sumando conciencias "gota a gota".

"El hecho de que se incorporen también grupos de adultos ayuda a que se cambie la visión de este movimiento y demuestra que es algo transversal", añade Rubiera. La activista cree el ensanchamiento de los apoyos que están consiguiendo las madres está ayudando a entender que la lucha por el clima no es "una cosa de niños".

https://www.publico.es/sociedad/madres-clima-madre-combatir-cambio-climatico.html
Fuente:
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255900

 

 Alternativas postcapitalistas

 

Analicemos sobre:

Teorías que fundamentan

el discurso económico

en tiempo electoral

14 de mayo de 2019

 

 Por Julio C. Gambina (Rebelión)

 

Aún no están los candidatos definitivos para las elecciones de octubre próximo en la Argentina, pero las ideas en disputa aparecen en los escritos y discursos de los precandidatos y grupos o partidos políticos que intervienen en la discusión sobre el momento político y económico.

Existe una verdadera lucha de ideas y opiniones, las que tienen base teórica que las sustenta en la tradición histórica de la Economía Política y su crítica.

Remito al liberalismo devenido en “neo-liberalismo”, hegemónico en el sentido común abonado por los principales formadores de opinión; al keynesianismo en sus versiones contemporáneas y diversas, “neo” y “post”; como a la continuidad matizada en la “crítica” que expresan los seguidores de Carlos Marx, una minoría en la discusión.

Son las tres fuentes en las que abrevan discursos y escritos de candidatos o de propuestas políticas en el debate por un nuevo ciclo de gobierno desde fines del 2019.Con esos fundamentos se despliegan propuestas de Política Económica y estrategias políticas para atender una coyuntura muy difícil que definen la recesión y una elevada inflación, las que traen gigantescas y regresivas consecuencias sobre la mayoría empobrecida de la población.

La economía argentina está en problemas y más allá de cualquier diagnóstico sobre las responsabilidades, que para el oficialismo remiten al anterior ciclo de tres periodos de gobierno, el kirchnerismo; o incluso lo extienden a siete décadas bajo el surgimiento del peronismo en el gobierno de 1945. El ex Ministro de Economía Axel Kicillof respondió desde Washington, que el problema no está en el pasado, sino en el presente del gobierno de Macri, del PRO-Cambiemos. No muy distinta resulta la crítica de la oposición no kirchnerista y que disputa el gobierno del capitalismo local. Desde los seguidores de Marx se complica el asunto, ya que el fondo esencial de la crítica apunta al capitalismo propiamente dicho, lo que no cuenta con suficiente conciencia social instalada para intervenir efectivamente en la discusión, algo que involucra a la propia práctica de la izquierda política y social.

El rincón de las derechas

Entre los liberales se encuentran los oficialistas con sus matices al interior de la coalición de gobierno, o incluso de aquellos que por razones diferentes quedaron afuera del núcleo de las definiciones. El debate es en torno al gradualismo o el shock del ajuste y la reestructuración regresiva, con el límite de todos ellos de no contar con base social organizada, más allá del consenso electoral o pasivo derivado del accionar ideológico de medios de comunicación afines. A ello puede sumarse algún centro de opinión o grupo profesional con capacidad de incidencia sobre cámaras empresarias o núcleos de organización tradicional de las clases dominantes, como puede ser la SRA o la CRA. El radicalismo, socio político principal se debate entre la pertenencia a la coalición de gobierno o su rechazo.

La crítica por derecha al gobierno de Macri se concentra en los nuevos cruzados con fuerte presencia en los medios de comunicación, especialmente en la TV, los liberales ortodoxos, autodenominados “libertarios” o “anarco-capitalistas”. Entre estos, el tema esencial es la crítica al gasto público y más a fondo contra el Estado. Exacerban el discurso simplista contra la Política y el Estado. Suena muy parecido al sentido común de las dictaduras. Es más, recordemos que el neoliberalismo solo pudo ensayarse mundialmente en los 70´ de la mano de las dictaduras del Cono Sur de Nuestramérica y luego generalizarse desde la impronta autoritaria y de derecha de Margaret Thatcher y Ronald Reagan en los años 80´.

Desde el gobierno ofrecen su decálogo para el consenso, verdadera hoja de ruta del acuerdo con el FMI para el ajuste y la regresiva reestructuración de las relaciones entre el capital y el trabajo, reforma laboral, previsional y tributaria mediante. La propuesta para el debate es simple y se limita al aval de la política impulsada desde el Poder Ejecutivo. Aparece como una convocatoria al debate lo que sólo es un convite para subirse a la estrategia condicionada por acuerdos internacionales sustentados en una hipoteca de imposible pago y que condena al ajuste perpetuo. Detrás de la estrategia está el apoyo, que parece incondicional, de EEUU y su gobierno dirigido por Donald Trump, que está dispuesto a ir más allá del FMI, con asistencia financiera directa del propio Tesoro estadounidense, según trascendió de la conversación telefónica en estos días de ambos jefes de Estado.

Oficialistas y críticos por derecha abrevan en la tradición histórica de la escuela clásica (Siglo XVIII), devenida en neo-clásica (desde fines del Siglo XVIII), sin los atributos ni consideraciones sociales, éticas o morales que podrían atribuirse a la primera, la que sustentaba la teoría objetiva del valor-trabajo. Recuperando el vínculo ideológico con los neo-clásicos, negando a Keynes y sus seguidores, los neoliberales confirman un objetivo por la eficiencia técnica de las empresas, mejorando la productividad, para asegurar la maximización de la ganancia, la acumulación y la dominación capitalista. El tiempo de la crisis de la globalización en curso (2007-09 al presente), exacerbado por la guerra comercial decretada por EE.UU. contra China, parece no entenderse desde el arco derecho de la confrontación de ideas e incluso sobre qué medidas concretas encarar para atender la evolución cotidiana del orden económico local. Mientras tanto, los problemas se trasfieren hacia los sectores de más bajos ingresos, promoviendo una lógica recurrente de ajuste.

El rincón de las reformas

La crítica al oficialismo y a la crítica por derecha es numerosa en propuestas y en disenso a su interior, lo que aleja cualquier posibilidad de un frente anti Macri que algunos imaginan. Se trata de un frente fragmentado que involucra al kirchnerismo como principal colectora de consenso electoral; al peronismo muy diverso, aun cuando contiene destacamentos muy difíciles de aislar del rumbo oficialista, aun militando en el anti Macri; y a otras propuestas que incluyen a radicales disidentes y un variado arco de propuestas políticas auto-asumidas en el centro, en un anodino ni de derechas, ni de izquierdas.

Sorprendió en estos días el discurso de Cristina Fernández al presentar “Sinceramente” (libro de su autoría) en la Feria del Libro reivindicando la política económica de Trump. Se entiende el énfasis en la defensa de la producción local, lo que no necesariamente supone mejora integral de los beneficiarios del mercado interno estadounidense, aun con el nivel más bajo de desempleo en los últimos años. No resulta menor considerar que uno de los ejes de la economía de Trump pasa por la baja de impuestos a la franja más enriquecida de la población estadounidense, lo que puede explicar cierto rebote en el crecimiento del PBI que muestra EEUU en los años recientes. Más allá del índice laboral estadounidense, interesa descubrir en EE.UU. la creciente irregularidad en el empleo, la ausencia de legislación protectora del trabajo (que inspira la reforma laboral local), la pobreza y marginación de inmigrantes e indocumentados, tanto como una persecución discriminatoria hacia minorías migrantes de todo el mundo, muy especialmente de la región nuestramericana.

Es verdad que se critica el aperturismo anti producción local evidenciado en las políticas de estos años bajo el gobierno Macri, pero hace falta mencionar el complemento, esencial, en definitiva, de la política imperialista sustentada desde Washington. La guerra comercial en curso contra China encarece el consumo en EE.UU. y la propia producción dependiente de las importaciones de insumos, en muchos casos provenientes desde el gigante asiático, al mismo tiempo que incorpora incertidumbre en el conjunto de la economía mundial, especialmente entre los países dependientes y subordinados del capitalismo mundial. La política exterior estadounidense incluye la estrategia de boicot a Cuba y Venezuela, tanto como eliminar toda forma de construir lazos de cooperación regional que florecieron como propuestas alternativas en los últimos años.

Más allá del elogio a la política económica de Trump, se destacó la experiencia del pacto social en 1973-74, liderado por el peronismo en el Gobierno (Cámpora y luego Perón) y la CGT con la CGE, propuesta acompañada ahora de un debate sobre el orden constitucional. Todo “pacto social” supone determinadas correlaciones de fuerza entre quienes sustentan el acuerdo. En ese sentido, resulta de interés considerar los sujetos involucrados en cualquier acuerdo y cuáles son los condicionantes de época. Uno de esos condicionantes en la actualidad es el acuerdo con el FMI y los compromisos de pago de una acrecida deuda que dificulta cualquier proceso de redistribución progresiva del ingreso, más aún si se pretende distribuir la riqueza.

Un tema no menor es que la inflación tiene base en la puja distributiva, por lo que no queda claro cuál sería el eje de una negociación a pactar entre quienes suscribirían un acuerdo: el gobierno de la derecha, los principales formadores de precios, y los representantes sindicales o sociales. Vamos a insistir que lo que importa es la correlación de fuerzas para instalar una base de ingresos populares en la distribución del ingreso. Resulta de interés balancear como está hoy la iniciativa de las clases en el poder y la capacidad de organización y lucha de los sectores populares.

Un tema que atraviesa a todo el arco opositor a Macri remite al modelo productivo, especialmente a la nueva expectativa que genera el yacimiento Vaca Muerta y los hidrocarburos no convencionales. El tema es una gran coincidencia de éstos, los opositores y de los oficialistas, y cuando mucho, la discusión es sobre el modo de encarar el proceso de explotación, que excluye la condena de la invasiva tecnología del fracking y menos la extranjerización que supone la subordinación al capital inversor de las petroleras, un asunto que está presente desde el origen del acuerdo secreto entre Chevron e YPF.

Lo mismo diríamos si el tema remite al modelo del agro negocio, la mega minería o la industria de ensamble. En todos ellos, el común denominador es la dependencia del capital externo y la inserción subordinada en la transnacionalización. Cuando mucho, la discusión se centra desde el neo-desarrollismo, en el privilegio al crecimiento y al productivismo como crítica a la economía especulativa. Aun así, son varias las décadas de gobiernos constitucionales desde 1983 y la legislación financiera de 1977 sigue vigente, base de la extranjerización de la banca y el vínculo con el mercado internacional de capitales.

El rincón de las izquierdas

Mucha menos visibilidad tiene el conjunto de las propuestas sustentadas desde la izquierda, que es también diversa y fragmentada.

El punto en común es contra del acuerdo con el FMI, su rechazo a, e investigación de, la deuda y suspensión de pagos para reorientar escasos recursos en resolver demandas insatisfechas de la amplia mayoría empobrecida de la sociedad y encarar una nueva política productiva y de desarrollo integrado. Sería un punto de partida de una generosa convocatoria a la unidad, la que aparece debilitada por miradas muy diferentes sobre la situación regional, especialmente en la consideración sobre la agresión imperialista sobre Cuba y Venezuela.

La menor visibilidad de la izquierda en la consideración pública está asociada al clima de época y al accionar de medios de comunicación y un sentido común más favorable a la mercantilización que a la defensa de derechos históricos. No se trata de subestimar problemas en el propio espacio de la izquierda, pero queremos enfatizar en colocar en el centro del problema a la ofensiva del capital y sus diferentes mecanismos ideológicos y represivos.

El mayor límite para la visibilidad de la propuesta teórica y política de la izquierda está en la posibilidad de ganar conciencia colectiva anti capitalista en una parte importante de la sociedad. Sólo a modo de ejemplo podemos acotar la importancia de múltiples resistencias, especialmente de mujeres en el último tiempo (algo que trasciende a la izquierda), pero también del ámbito sindical y territorial, de organizaciones de derechos humanos y juveniles, contra ciertas facetas del modelo productivo, pero sin capacidad de articular en un objetivo integrado por otra sociedad no capitalista.

Más allá del proceso electoral, la izquierda necesita potenciar su organización y capacidad de promover la más amplia lucha por reivindicaciones democráticas y revolucionarias para ganar en subjetividad colectiva y consciente con capacidad de disputar la mayoría social en la lucha por el poder y otra sociedad.

En definitiva, aun cuando resta conocer los principales candidatos en la disputa electoral, el debate de ideas ya está lanzado, y es la oportunidad para hacer visible la crítica a la política de Macri y su derrota, al tiempo que se trascienda los límites de la lucha por gestionar el orden capitalista, e intentar ir más allá en la consideración de la sociedad. Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255920

 

Enunciemos el disenso con Julio C Gambina en su concepción de:  -unidad regional con 'florecimiento' por los gobiernos progresistas; -papel de la izquierda de "disputar la mayoría social en la lucha por el poder y otra sociedad"; -la visibilización de la crítica a Macri y su derrota trascendiendo los objetivos de las elecciones de competencia por gestionar el orden capitalista.

 

Ahora si como él dice: el fondo esencial de la crítica apunta al capitalismo propiamente dicho, entonces es hora de poner en debate la ilusión promovida por toda la oposición a Macri que la situación argentina se resuelve sustituyendo por otro gobierno pero claro, la casta política nos anticipa, no sólo habrá que esperar al nuevo año sino sobrellevar la pesada herencia. Lo principal en ese análisis popular de la situación de nuestro país-continente es contextualizarla en la del sistema mundo que experimenta:

 

 

 

La madre de todas las crisis

 

11 de mayo de 2019

Andrés Cañas

 

 

Especial para Contrahegemonía.

Varias voces convergen sosteniendo la pronta aparición de una crisis financiera global. La de Eric Toussaint  es una de esas voces connotadas. “Ya se unieron todos los ingredientes de una nueva e importante crisis financiera internacional. Los dirigentes de los bancos centrales lo saben y también los dirigentes de instituciones como el FMI, la OCDE Y el Banco de Pagos Internacional (BPI). Por consiguiente, la prensa especializada le está dedicando numerosos artículos. Uno de los factores que dirigen la economía hacia una nueva crisis internacional de gran envergadura, es la enorme acumulación de deudas de las grandes empresas privadas y la utilización que se hace de las mismas”.

Yanis Varoufakis habla de la desesperanza que se empeña en retornar. “El renacimiento del capitalismo en la posguerra, y en particular el ímpetu hacia la globalización financiarizada después de la Guerra Fría, resucitaron la fe en las capacidades autorreguladoras de los mercados. Hoy, más de diez años después de la crisis financiera global de 2008, esta fe conmovedora está otra vez hecha añicos, ahora que vuelve a afirmarse la tendencia natural del capitalismo al estancamiento. El ascenso de la derecha racista, la fragmentación del centro político y el aumento de tensiones geopolíticas son meros síntomas de la descomposición del capitalismo”.

Raymond Goldsmith ha acuñado una definición de crisis financiera: “un deterioro agudo, breve y ultra cíclico de todos o de la mayoría de los grupos de indicadores financieros: tipos de interés a corto plazo, precios de los activos (valores, propiedades inmobiliarias, terrenos), insolvencia comercial y quiebras de las instituciones financieras”. Por su parte Miguel Angel Ramos Estrada ha trazado una anatomía de las crisis económicas financieras: “Expansión económica, relajación del crédito, aumento del endeudamiento, importante aumento del valor de los activos (con la creación de burbujas), inicio de una política monetaria más restrictiva, caída en el precio de los activos y recesión económica.”

Mónica Peralta Ramos diseña un recorrido paralelo transitado por crisis y endeudamiento.  “Hacia 2008 el PIB global era cercano a los 58 billones de dólares (trillions) y la deuda total ascendía a los 100 billones de dólares (trillions). La crisis financiera produjo corridas bancarias a nivel mundial. El peligro principal residía en la posible implosión de los grandes bancos americanos y europeos fuertemente endeudados con activos tóxicos, es decir irrecuperables. Para superar la crisis, la Reserva Federal y la banca central de los principales países del mundo implementaron una política de facilitación monetaria con tasas de interés cercanas a cero. Esta política inundó el mundo de dólares baratos y permitió salvar a los grandes bancos, pero a costa de incrementar los problemas que originaron la crisis financiera. Diez años después la deuda global había crecido a 250 billones de dólares (trillions) mientras el PBI global había ascendido a 80 billones de dólares (trillions)”.

 

El capital es un sistema que es causa de sí mismo, por ende sus personificaciones cuando emprenden la tarea de encontrar el paliativo perdido, al analizar la situación no van más allá de dar una pretendida respuesta desde los efectos. “Desde 2010, aprovechándose de la política de bajas tasas de interés adoptada por los bancos centrales de los países más industrializados (Reserva Federal de los Estados Unidos, Banco Central Europeo, Banco de Inglaterra, Banco de Japón, Banco de Suiza….), las grandes empresas privadas han aumentado masivamente su endeudamiento. En los Estados Unidos, por ejemplo, la deuda de las empresas privadas no financieras ha aumentado en 7 800 millardos de dólares entre 2010 y mediados de 2017”, sostiene Eric Toussaint.

El capital es un sistema que tiene una determinación central: expansión guiada por la acumulación. El capital monopólico globalizador no encuentra en la actualidad el nivel de acumulación requerido en el ámbito productivo, ¿entonces qué destino le dieron las empresas a los cuantiosos préstamos recibidos?

-Compraron sus propias acciones en bolsa, con las consiguientes ventajas especulativas; sube el precio de la empresa y remuneran a sus accionistas sin pasar por la ventanilla donde se abonan los impuestos.

-Compraron obligaciones emitidas por otras empresas privadas así como títulos públicos. La firma Apple tenía ella sola en 2017 créditos sobre otras empresas por un montante de 156 millardos de dólares, lo que representa el 60% del total de sus activos. Ford, General Motors y General Electric compraron igualmente deudas de otras empresas. El 80% de los activos de Ebay y el 75% de los activos de Oracle son créditos sobre otras empresas.

Al menos la mitad de estos créditos encuentran calor de hogar en paraísos fiscales.

Las crisis fiscales dejan en los pueblos huellas de dolor, Argentina 2002 es una diáfana ilustración sobre el particular; la economía se contrajo 11 %, la moneda se devaluó de un peso por dólar a cuatro; la inflación alcanzó en ese año 41 %; los salarios cayeron 24 %; y la tasa de pobreza llegó hasta 57 %. Se estimó que 4 de cada 10 argentinos llegaron a vivir con un dólar o menos por día.

Si bien la atención de las mentes se ocupa prioritariamente de la crisis financiera no se debe soslayar la crisis sistémica sustrato de las amenazas a la continuidad de la humanidad.  “La crisis que se desarrolla con toda gravedad en nuestra época histórica es estructural precisamente en el sentido de que no puede ser barrida del camino ni siquiera gracias a los muchos billones de las operaciones de rescate del Estado capitalista. Así, la crisis estructural del sistema cada vez más profunda, junto con el fracaso demostrable de las medidas remediales intentadas en forma de aventurerismo militar y financiero en una escala antes inimaginable, hacen que el peligro de la autodestrucción de la humanidad resulte mayor que nunca”, teoriza István Meszáros.

Cuando decimos estructural señalamos que afecta a la totalidad de un complejo social, nada queda por fuera de ella. Se puede argumentar que crisis y capital son viejos compañeros de ruta, que el capital superó el escollo y salió fortalecido creando una situación que podríamos llamar como la “existencia natural” del sistema. En efecto, el capital emergió fortalecido luego de superar a cada una de ellas, sin embargo, como hemos dicho la presente crisis tiene otras características.

La actual crisis estructural se evidencia bajo cuatro aspectos:

-Es de carácter universal, afecta a todas las esferas del sistema.

-De cobertura global, no confinada a un conjunto de países como sucedió en anteriores oportunidades.

-Permanente, en su escala temporal.

-Se desarrolla de forma reptante, sin que deban descartarse convulsiones vehementes.

Una compleja maquinaria creada por las personificaciones del capital procura desplazar las contradicciones; en el pasado funcionó de manera exitosa y en la actualidad es cada vez más requerida y con menores resultados. El Estado es parte central de esta maquinaria, como se observó con toda claridad en el salvataje realizado por el gobierno de Estados Unidos a los bancos involucrados en la crisis hipotecaria inmobiliaria.

A diferencia de otros autores y corrientes, para Marx-Mészáros la crisis anida en el interior del sistema y tiene repercusiones en los límites y otras externalidades. Si observamos el desarrollo de la crisis vemos que afecta tres dimensiones internas y centrales del sistema: producción, consumo, circulación/distribución; estas dimensiones en el pasado reciente han tendido a fortalecerse y expandirse mutuamente, dinamizando la reproducción del capital; en el presente esas dimensiones han comenzado a ocluirse. Las limitaciones inmediatas de cualquiera de estas dimensiones podían ser superadas gracias a la interacción recíproca con las otras. Una barrera inmediata para la producción podía ser superada mediante la expansión del consumo. Con el carácter destructivo que reviste la producción capitalista, su expansión, que requiere de mayores recursos materiales y humanos, agudiza las contradicciones.

Voceros del capital afirman que el sistema se las arregló para superar anteriores crisis y que algo similar ocurrirá con la presente; por supuesto, no respaldan con razones estos deseos. El colapso de algunos mecanismos y determinaciones acentúan la crisis de control y dominación. Otro aspecto que ilusiona a estos voceros es la inmensa fuerza represiva del capital; olvidan que nada se resuelve con el uso exclusivo de la fuerza: el nazismo, el estalinismo, a lo que se podría agregar las agresiones a Irak y Afganistán, son una prueba de la esterilidad de la fuerza en el momento de desplazar contradicciones.

En esa misma línea se encuadran las esperanzas depositadas para refrenar las contradicciones en base a intentos políticos autoritarios; se debe tener presente que el capital es eficiente movilizando los recursos de una sociedad fragmentada, no es un sistema de unificación de la emergencia, se requiere del sistema una intervención positiva, más aún cuando el proceso productivo está perturbado, por ende la emergencia sólo puede tener un carácter transitorio, jamás ser la condición permanente de una futura normalidad. El capital configura una sociedad dividida por intereses antagónicos y es dentro de esa fragmentación que el sistema encuentra sus mejores cauces para la auto reproducción. Importantes contradicciones internas de partes del sistema y sus mutuas relaciones crean vallas para el manejo de la crisis:

Las contradicciones sociales/económicas del capital avanzado.

Crisis en Estados Unidos y en la Unión Europea signadas por un elevado desempleo, pérdida del hogar para un elevado número de trabajadores, recesión, secesionismo, decadencia social y política, pobreza creciente.

Las dimensiones internas y las contradicciones inherentes de la auto expansión del capital configuraron desde sus orígenes una unidad contradictoria, ya que una tenía que sojuzgar a la otra; por ejemplo, subordinar la producción al intercambio, en la medida en que la reproducción ampliada de cada una pudiese realizarse sin perturbaciones, cada una de las dimensiones se fortalecía y el conjunto funcionaba en armonía. Cuando las perturbaciones no pueden ser superadas se tornan acumulativas, estructurales.

Otro aspecto alarmante de la crisis estructural es el hecho de que las falencias de la sociedad civil ( para la reproducción del sistema ) repercuten de forma ostensible en las instituciones políticas, se requieren garantías políticas nuevas, que el estado capitalista se ve en graves dificultades para proporcionar. Vivimos una auténtica crisis de dominación, basta mirar la realidad desde los ángulos más diversos para comprobarlo.

La reproducción ampliada del capital, a lo que todo lo demás debe quedar subordinado, se alza como un obstáculo para la satisfacción de las necesidades humanas. Los gastos militares de los Estados Unidos impuestos por la lógica de la “acumulación por el pillaje” se cuentan por billones de dólares mientras mil millones de seres humanos sufren hambre. Los millones de personas que padecen necesidades alimentarias en el mundo podrían ser alimentados más de 50 veces con los presupuestos destinados al armamento.

La producción capitalista procurando su reproducción ampliada ha entrado en una fase de destrucción sistemática de la naturaleza; a su vez, el incremento e incorporación de la tecnología torna devastador su preocupante poder de destrucción de la vida en el planeta,

Ha quedado atrás la ilusión de Marx de ver en el desarrollo capitalista un aporte civilizatorio, la destrucción es el sino de la producción capitalista. El alto nivel de productividad alcanzado genera una contradicción insoluble del capital expresada en un desempleo estructural, el sistema crea las condiciones materiales para el desarrollo de los individuos para negarlas inmediatamente en tiempo de crisis en interés de su propia supervivencia.

Todos estos fenómenos socioeconómicos deben ser observados bajo la crispación generada por una latente y presente guerra comercial.

-Contradicciones sociales, económicas y políticas en Europa del Este; estados al borde de la desintegración.

-Rivalidades y tensiones entre los principales países capitalistas, competencia intensificada por la crisis. En 1974 Alemania Federal y Japón lanzaron al mercado productos industriales a un precio notablemente inferior al que tenían los mismos productos fabricados en Estados Unidos, los costos de Norteamérica eran superiores. Desde entonces los salarios en Estados Unidos se hallan a la baja procurando las empresas mejorar su situación competitiva. El dólar, la moneda que Estados Unidos emite según sus necesidades, ha participado de manera activa en la puja: cuando Estados Unidos debe pagar desciende su cotización, cuando Estados Unidos es acreedor asciende el valor del dólar.

-Dificultades para mantener el sistema de dominación neocolonial.

La búsqueda de la tasa de ganancia en un “Tercer Mundo” con elevada tasa de explotación llevó a la radicación de capitales del mundo avanzado en países emergentes originando un desarrollo desnaturalizado pero desarrollo al fin y la desindustrialización en los países de origen. Esta situación, más el fracaso de las políticas neoliberales (especialmente en Latinoamérica y El Caribe .

-Por otra parte, como se ha sostenido líneas atrás, el éxodo empresarial incrementó los problemas laborales y sociales en los países centrales. En Detroit, que fue una ciudad industrial, alrededor del 50 % de las viviendas carecen de moradores

-Desde algunos círculos -con tintes reformistas- del capital se ha alentado la ilusión de hallar los recursos para una expansión económica en la reasignación de presupuestos destinados al gasto militar. Los anhelos se frustraron por diversas cuestiones. Una de ellas es el inmenso peso económico y por ende el poder político del complejo militar/industrial, además el “complejo” desplaza una porción importante de la economía de las azarosas sendas del mercado a las seguras y rentables finanzas estatales y  tanto o más importante, gran parte de la producción armamentística tiene una tasa de utilización cero, lo cual contribuye a dinamizar la economía formal.

-Desarrollar el Tercer Mundo apareció como una alternativa apetecible; sin embargo, una vez más la realidad se encargó de disipar las ilusiones, los países emergentes ya están integrados al capital y cumplen dentro de él una función vital a través de la división internacional del trabajo; se debe señalar que si fuese posible la convivencia de un Tercer Mundo desarrollado con los países capitalistas avanzados, lo único que se lograría sería incrementar los problemas del capital. Entre otros factores cabe señalar el deterioro del medio ambiente que provocaría la industrialización del Tercer Mundo bajo los mismos parámetros que siguió el desarrollo en los países metropolitanos.

Mirando desde Los Andes

La sociedad que estructura el capital es una formación de antagonismos y contradicciones permanentes, en el marco de la crisis estructural del sistema estos aspectos que inducen al individualismo han sido analizados con mirada certera por cientistas sociales enrolados en la cosmovisión del Buen Vivir, forjada por los pueblos andinos.

“Estamos ante la presencia de una gran crisis global, que amenaza tanto a la vida comunitaria como al planeta mismo”, sostienen  desde el Buen Vivir y continúan. Responsable de este proceso que amenaza la humanidad es la codicia de los grandes dueños del dinero, que han expandido por todo el mundo sus empresas transnacionales, la cultura occidental, el sistema capitalista.

Una crisis profunda está en desarrollo. Son cada vez más evidentes determinadas tendencias que se interrelacionan y potencian entre sí:

– El cambio climático, que se manifiesta en sequías o inundaciones, olas de intenso calor o frío polar; huracanes y tornados cada vez más frecuentes, que asolan especialmente a poblaciones pauperizadas. En proyección, el cambio climático generará transformaciones en el organismo de todos los seres vivos. La actividad humana es la principal responsable del calentamiento detectado a partir de 1950, particularmente ocasionado por los “patrones de consumo” implantados a partir de la revolución industrial. Se estima que la emisión de dióxido de carbono proveniente de la quema de combustibles fósiles era de 3 millones de toneladas en 1751:en 2006, se emitieron a la atmósfera 8.379 millones de toneladas a la atmósfera . Desde 1860, Europa y Norteamérica han aportado el 70% de emisiones de CQ2, los países empobrecidos sólo el 25%. Forman parte de la crónica periodística diaria las noticias sobre la desaparición de las masas de hielo en el Ártico y en la Antártida, o en las cumbres de montañas de Asia, África y Latinoamérica. Acompañan esta información prospectivas sobre la subida del nivel de los mares, inundaciones en zonas costeras, y sequías progresivas en África subsahariana, regiones andinas de Sudamérica, o próximas al Himalaya.

 Las  consecuencias son conocidas o previsibles:

– La desaparición de especies vegetales y animales, hambrunas, enfermedades, desplazamiento de poblaciones, conflictos sociales, desertificación.

– El agotamiento de los recursos naturales del planeta. La sobreexplotación que realizan las naciones más desarrolladas, que consumen un 30% más de lo que la Tierra puede regenerar, amenaza la vida en el planeta y la supervivencia de culturas que tradicionalmente han vivido en equilibrio con la naturaleza.

– La crisis del agua. La urbanización y los procesos industriales producen un mayor consumo de agua tanto de superficie como subterránea, con su correlato en un 15 a 30% de insostenibilidad de las extracciones para riego. Sin agua, la vida es imposible. Hemos interferido en el ciclo hidrológico mismo, hemos destruido cuencas hidrográficas imprescindibles para la reproducción de la vida. En Estados Unidos la agricultura industrial, y las plantas de generación de energía atómica consumen cuatro quintas partes del agua que usa todo el país. En el sur del planeta se consume con el riego el 85% del total del agua utilizada. Si le sumamos procesos extractivos como la minería, la situación se define con rasgos sumamente críticos. La presión sobre la Tierra se intensifica; implementamos seis formas fundamentales de explotación: extrayendo el agua subterránea de los acuíferos mediante equipos de tecnología reciente, con una rapidez que supera la reposición natural de la misma; exportando “agua virtual” de las cuencas hidrográficas, incorporada en las materias primas o en los productos industriales; desviándola por tuberías, para abastecer grandes ciudades o para cultivos en zonas semiáridas, desprotegiendo así el ecosistema de origen; mediante la deforestación, que altera el ciclo del agua, creando “islas de calor”.

– La crisis en la producción de alimentos, incidida por el cambio climático y por la utilización de productos agrícolas para la obtención de combustibles. Se reduce progresivamente la reserva mundial de alimentos, encarecidos además por la utilización de agroquímicos en la cadena de producción, y por los costos de transporte. El aumento de precios de los alimentos fue constante en los últimos 50 años, tendencia que muy probablemente se mantendrá. Una gestión inadecuada de los recursos hídricos pone en riesgo la seguridad alimentaria mundial. Cuencas fluviales hasta hoy potentes productoras de alimentos están al límite de la sobreexplotación. El cambio climático incide en sequías y en inundaciones, sobre todo en regiones tropicales áridas y semiáridas los agricultores no podrán prever cuál será el flujo de agua disponible, agravando la situación de poblaciones que ya padecen inseguridad alimentaria. La más afectada será la agricultura de secano, esta comprende el 96 por ciento del total de la superficie agrícola en el África subsahariana, el 87 por ciento en América del Sur y el 61 por ciento en Asia. En zonas semiáridas de los márgenes, se pierden cosechas por la sequía; especies animales se ven afectadas en sus posibilidades de vida por la misma causa. Millones de productores y de consumidores se verán  damnificados por la disminución en el rendimiento de alimentos. A esto se suman los problemas sanitarios generados por la utilización de agua contaminada – la única disponible-en las regiones más pobres del mundo

– La crisis en la generación de energía, por el fin de la era de energía barata – petróleo, gas. No han adquirido desarrollo suficiente las energías alternativas, y se duda sobre las magnitudes que puedan suministrar en relación con las energías tradicionales. Esto tendría como correlato la incapacidad del actual sistema industrial para sobrevivir, y la necesidad de un rediseño cualitativo y cuantitativo de la producción, cambios en los modos de vida, y en los proyectos urbanísticos de las ciudades.

– La crisis financiera mundial, con la consecuente reducción del crecimiento económico. Esta corriente lo atribuye al estancamiento en la producción de petróleo desde 2005, sumado a la desaceleración de la producción causada por el cambio climático. La posibilidad de retomar la etapa de crecimiento se verá probablemente frustrada por el estancamiento en la producción de petróleo, con el concomitante incremento de su precio, por lo que la crisis puede prolongarse hacia el futuro.

– La crisis del tiempo: el tiempo global de la producción industrial, del ciber espacio y las telecomunicaciones “chocan brutalmente contra el tiempo de la vida, ocasionando una tremenda colisión de tiempos entre el tiempo cíclico de la naturaleza y el tiempo lineal de la historia, el tiempo del reloj”.

Estas tendencias, combinadas, constituyen una explosiva y amenazante amalgama que puede terminar con la vida, no sólo de la civilización gestada por el occidente “desarrollado”, sino también de los hombres y demás seres vivientes; los golpes más peligrosos e inmediatos caerán primero en las regiones más indigentes. Los esfuerzos de los gobiernos por dar respuesta a esta crisis global aparecen como inadecuados.

Los intentos de las empresas e industria de reformar sus políticas se encuentran imposibilitados por imposiciones estructurales que sólo consideran la expansión y las ganancias.

Los modelos dominantes del capitalismo y del socialismo priorizan el crecimiento económico rápido y la acumulación colectiva e individual de la riqueza, para responder a un consumismo insaciable demandante de la visión ocultando graves e insolubles problemas. Desencanto y lucidez transitan el mismo camino. El ser humano para ser lo que es debe cambiar siempre y la imposibilidad de cambio real muta en resistencia. A todo esto, la tendencia conservadora cobra primacía en la sociedad, para que el yo cobre certeza es preciso cerrarse a toda alternativa de cambio. Se persigue a todos los que proyectan los cambios necesarios, el suicidio tiene rango colectivo.

En la vida moderna la pérdida de sentido de la vida genera un vacío cultural, la cultura aunque sea muy “expresiva” no expresa nada, es cobertura de vaciedad. La dinámica del comercio cultural, la gran producción, no son muestras de excelencia, sino de decadencia. Nada dura en ese universo, salvo la insatisfacción que ni el consumismo logra atenuar.

Consumismo, adicción, pilares de un mercado que digita, consagra y denosta. El ánimo de los seres humanos alberga indiferencia, insensibilidad, sinsentido; se pretende cubrir el vacío con objetos. Un sinnúmero de formas pretenden conferir sentido a la existencia.

Reinan las apariencias, desaparece lo sustancial y esencial. Ganan espacio en la consideración social lo frívolo y superfluo, aunque sin explicitarse. Ese universo de frivolidad se puebla con cosas y mercancías que postergan al ser humano, la fetichización impera en todos los órdenes de la cotidianidad. La conciencia queda inmovilizada, su inercia produce retraso mental. La voluntad, que es el poder real, no se manifiesta, ni proyecta. Proyectarse significa exponerse, mostrar de lo que se es capaz, persuadir, convencer. Todo lo contrario de la fuerza que clausurando a los demás se clausura. La vida, el bienestar de todos es considerado imposible por los poderosos.

Estos modelos de consumo exagerado no pueden extenderse a toda la población mundial porque provocaría daños inmediatos irreversibles. Son los principales causantes de la Crisis Global; ante las evidencias del daño ambiental continúan con su expansión, con la explotación irracional de los recursos aún en las regiones más lejanas del planeta, e incluso buscan ganancias en acciones presuntamente medioambientalistas.

La crisis avanza y las amenazas a la paz mundial se acrecientan. Las naciones- estado demandan recursos naturales escasos para sobrevivir, las guerras por el petróleo ya han comenzado.

De acuerdo con Rafael Bautista (2011), 500 años de Modernidad han derivado en un sistema socioeconómico que sume en la pobreza al 80 % de los habitantes del planeta; mientras niega la capacidad regenerativa de la propia naturaleza.

Las derivaciones sociales de la crisis sistémica crean situaciones paradójicas; en efecto, en la era de las comunicaciones deambulamos en una sociedad de sordos, no somos capaces de escucharnos. La incomunicación devalúa las relaciones humanas, perdemos humanidad, las relaciones se mercantilizan, todo pasa por el rasero individualista de los intereses utilitarios. Con esas actitudes las personas contribuyen a la destrucción de la vida. Como dice Rafael Bautista, “todos, al perseguir su bienestar exclusivamente particular, colaboran en el malestar general”. Se generaliza la competencia, las aspiraciones chocan entre sí, no existe la comunidad, los seres humanos se atomizan.

La sociedad se sumerge en un continuo desequilibrio, algo debe cambiar siempre para que nada cambie, la moda es el reflejo de lo social, variaciones de lo mismo, la vida pierde sentido y el sin sentido da origen al cambio superficial, lo sustancial es ignorado y las apariencias cubren todo: no es factible cuando el tema concierne a la posibilidad de mejorar la economía de los pobres, inviable, cuando se propone ampliar el horizonte democrático. Es que el poder precisa relativizar la importancia de los pueblos en la construcción de su propia vida “porque sólo hay ejercicio del poder cuando hay sobre quien ejercerlo, manifiesta Rafael Bautista. La sempiterna dialéctica del amo y el esclavo.

 

La importancia de la acción personal se percibe en toda su magnitud cuando se constata que la transformación real es transformación del sujeto, desde allí se dinamiza el cambio estructural. La historia se hace conciencia, condición insoslayable para proyectar futuro. Los sueños perseguidos habitan nuestro interior, no proceden de afuera, se carece del conocimiento que les otorga visibilidad; las respuestas a las preguntas que nos acucian anidan en nuestros pechos. El resplandor moderno de las mercancías ajenas nos coloniza la subjetividad. En ese contexto, nadie podía enseñar como Buen Vivir, los que lo sabían soportaban el extenuante peso del sometimiento estructural. “La estructura de las luchas indígenas se puede condensar en un afán que manifiesta el deseo de vivir-de-otro-modo; esto quiere decir: vivir como se vive ahora no es vida, vivir de modo digno no es posible en la forma de vida actual”, sostiene Bautista. “No hay ningún paraíso para recuperar, se trata de retomar una estructura ética que expresa un modo de vida más racional, más humano, más digno. Recuperar recuperándonos como sujetos, viviendo una buena vida con plenitud moral y rebosante de belleza”, sostienen desde los Andes.

 

Dejar atrás la tolerancia represiva

 La crisis estructural trae aparejada una crisis de dominación para el capital. “En el transcurso del desarrollo humano, la función del control social ha sido enajenada del cuerpo social y transferida al capital que, por consiguiente, adquirió el poder de agrupar a las personas en un esquema jerárquico estructural funcional, de acuerdo con el criterio de una mayor o menor participación en el necesario control sobre la producción y la distribución”, sostiene I. Meszáros.

En el marco del proceso de globalización, concentración y expansión el poder de control asumido por el capital se va retransfiriendo de facto al cuerpo social. Aflora una contradicción fundamental entre una incipiente pérdida de control y la forma de control establecida. Si miramos debajo de la superficie de los acontecimientos vemos que el control del capital se va esfumando y el paisaje de las calles presenta como un hecho habitual a movimientos sociales protestando por las consecuencias de las políticas instrumentadas por los gobiernos. Poderosas presiones sociales inciden en el cambio producido hasta en el vocabulario de políticos y el surgimiento de corrientes identificadas a tientas con propuestas de cambio.

En Estados Unidos, el gendarme del sistema se producen fenómenos hasta hace poco tiempo impensados. Según un sondeo realizado por Gallup en el 2018, solo un 45 % de los estadounidenses de entre 18 y 29 años de edad está a favor del capitalismo y un 51% apoya el socialismo. Además, el estudio GenForward, realizado por científicos de la Universidad de Chicago, reveló que de los cuatro grandes grupos raciales, sólo los blancos eligen mayoritariamente —un 54%— el sistema económico actual, mientras que los ciudadanos de origen africano, asiático y latino simpatizan predominantemente con el socialismo.

«Hemos encontrado una tendencia preocupante hacia la normalización de la connotación positiva del ‘socialismo'», afirmó con amargura la fundación Víctimas del Comunismo (VOC), comentando su propio estudio, que corroboró, en general, los datos de Gallup.

Un socialismo que navega en ambigüedades, aún en los conceptos y mentes de sus dirigentes. Bernie Sanders, precandidato a presidente por el Partido Demócrata, ha dicho: «No creo que el Gobierno deba poseer los medios de producción, pero sí creo que la clase media y las familias trabajadoras, que producen la riqueza de EE.UU., merecen un trato justo. Creo en las compañías privadas que prosperan, invierten y crecen en EE.UU. en lugar de enviar sus trabajos y ganancias al extranjero». Julia Salazar, estrella en ascenso del socialismo democrático elegida el año pasado en el Congreso del estado de Nueva York, sostiene que el objetivo final del movimiento debe consistir en la supresión del capitalismo: «Un socialista democrático reconoce que el sistema capitalista es inherentemente opresivo y está trabajando activamente para desmantelarlo y para empoderar a la clase obrera y a los marginados en nuestra sociedad».

Suben a la superficie los límites del capital tanto en lo militar como en lo ecológico, de cara al peligro de un aniquilamiento nuclear y una marcada destrucción del medio ambiente, el sistema colisiona con los propios límites de la existencia humana. El capital fiel a su naturaleza procura obtener ganancias de esta situación.

Instituciones de relevante importancia en el control social y el encasillamiento ideológico de las personas pierden el favor de los pueblos con cada aparición del sol, nos referimos a la iglesia, la educación, la familia.

En el capital, lo que hoy se incrusta en el ámbito de la libertad, mañana se inserta en una de las tantas contradicciones. En la década de los `60 del siglo pasado la píldora anticonceptiva era un símbolo de libertad sexual, en especial en lo que concernía a la mujer. “…la típica familia nuclear occidental, la pareja casada con hijos, se encontraba en franca retirada. En los Estados Unidos, estas familias cayeron del 44 por 100 del total de hogares al 29 por 100 en veinte años (1960-1980); en Suecia, donde casi la mitad de los niños nacidos a mediados de los años ochenta eran hijos de madres solteras… En determinados casos, dejó de ser incluso típica. Así, por ejemplo, en 1991 el 58 por 100 de todas las familias negras de los Estados Unidos estaban encabezadas por mujeres solteras, y el 70 por 100 de los niños eran hijos de madres solteras”, decía Eric Hobsbawm. Aparecían fuertes indicadores de la pérdida de vigencia de la familia nuclear, el gran reproductor ideológico del capital.

El presidente francés E. Macron estimó que podía lograr una tregua con los movimientos sociales que vienen cuestionando su gestión, refugiándose en el sentimiento religioso de los franceses que esperaba estarían sensibilizados por la destrucción de la catedral de Notre-Dame. Desde esa perspectiva postergó el discurso que debía pronunciar para comunicar los resultados del llamado debate nacional. No hubo tregua y las ciudades francesas volvieron a vestirse de amarillo.

«Los chalecos amarillos agradecen a todos los generosos multimillonarios donantes para salvar a Notre-Dame y proponen que ofrezcan lo mismo a los Miserables –publicó en su facebook  Jerôme Rodrigues, –  referente de los “chalecos”.  No hubo tregua y durante las marchas pudieron escucharse a los chalecos gritar  revolución en repetidas oportunidades. Un cartel decía: «El capitalismo es el cáncer del planeta,  Macron es un tumor y los chalecos amarillos el remedio», «No escuchan a la gente, y de repente, sacan del bolsillo millones para las piedras», «La piedra tiene más valor que el ser humano».

La escuela es uno de los mayores espacios de socialización. “La enseñanza general básica, es decir la alfabetización elemental, era, desde luego, algo a lo que aspiraba la práctica totalidad de los gobiernos … La gran expansión económica mundial hizo posible que un sinnúmero de familias humildes –oficinistas y funcionarios públicos, tenderos y pequeños empresarios, agricultores, y en Occidente hasta obreros especializados prósperos- pudiera permitirse que sus hijos estudiasen a tiempo completo”, sostenía Eric Hobsbawm refiriéndose a los años dorados del capitalismo en el Siglo XX. En la actualidad 264 millones de niños no concurren a la escuela, por cierto una institución muy criticada por los contenidos que imparte y por su estructura de funcionamiento.

Los datos socioeconómicos que arroja la crisis dificultan encontrar un calificativo para ellos: 821 millones de ciudadanos pasan hambre (12,9% de la población mundial); 1.100 millones viven en condiciones de extrema pobreza (14,5%), 2.800 viven en situación de pobreza (36,8%). La nutrición deficiente es causa de muerte del 45% de los niños menores de 5 años: 3,1 millones de niños mueren anualmente por esta causa (8.500 por día); 66 millones de niños asisten a clase con hambre en los países subdesarrollados. Cifras suministradas por Unicef. Además, 2.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable, 4.000 millones (más de la mitad de la población mundial) carece de saneamiento seguro según la Organización Mundial de la Salud. En el mundo hay alrededor de 350 millones de personas que “no existen”, que no tienen ningún tipo de registro de su vida, que no son sujeto de estadísticas.(...)

Tiempos vendrán en que para salir de la crisis se planteen transformaciones radicales que afecten de manera irreversible los parámetros sistémicos del capital. Para hacer realidad estos deseos es imprescindible la creación de un movimiento radical de masas que entre otros aspectos desarrolle una labor de educación política del pueblo.

Fuente: http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-madre-de-todas-las-crisis-2/

 

En consecuencia, no se puede seguir delegando la capacidad popular de deliberar y tomar decisiones sobre los gravísimos problemas causados por el sistema mundo capitalista. Es perentorio multiplicar los espacios en común a lo largo y ancho del país-continente y mundo para discutir contenidos y sentidos de las luchas de resistencia a los extractivismos que, a la vez, miran por construir alternativas postcapitalistas.

 

Apreciemos cómo desde ahora se encamina la autoorganización colectiva de otra sociedad-mundo.

 

Economía, trabajo & Feminismo

La economía desde el feminismo:

trabajos y cuidados

1 de mayo de 2019

 

Por Amaia Pérez Orozco y Sira del Río

www.ecologistasenaccion.org

 

 

Analizando la economía desde una perspectiva feminista

El discurso económico y la comprensión general de la economía están plagados de sesgos reflejo de actuales relaciones de poder. Lo que entendemos por economía, lo que vemos como hechos o problemas económicos y, por tanto, las políticas económicas que se proponen, no son verdades objetivas ni son el total dibujo de la realidad. Decir esto no es nuevo. El marxismo develó hace ya tiempo los sesgos de clase de las concepciones liberales y neoliberales de la economía. 

Entender el mundo de una manera distinta a la hegemónica es un proceso de resistencia crucial. El/los (neo)marxismo(s) siguen en pie. Nuevas corrientes de pensamiento económico rebeldes surgen: La economía ecológica, que intenta devolver al sistema económico a su sitio, la economía como subsistema del sistema ecológico global y no los recursos naturales como un elemento más dentro de nuestro análisis de costes y beneficios, de ofertas y demandas. Concepciones alternativas del desarrollo que rompen con las visiones etnocéntricas de desarrollo como crecimiento del PIB (producto interior bruto) e industrialización; frente a la imposición global de un modelo único a seguir, fomentar la capacidad local de decisión de los caminos a recorrer o los lugares en los que instalarse… 

Nuevas visiones del mundo, de lo económico, con o sin etiquetas, que se rebelan contra mundos opresivos y contra las formas de entenderlos. Y, desde el feminismo, también surge la disidencia. Estamos creando otra forma de ver la realidad y afirmamos que, si no se nos escucha igual que nosotras escuchamos, esos otros mundos por los que peleamos no son tan/verdaderamente posibles.

En este texto, nuestra intención no es más que colaborar en el actual debate sobre la economía y el feminismo: qué tiene que ver el sistema económico con las mujeres, qué cosas nuevas se están diciendo desde el feminismo, comentar algunos de los puntos de mayor discusión. Y, partiendo de ahí, extendernos en uno de los temas que consideramos cruciales actualmente, la que denominamos «crisis de los cuidados». Crisis que creemos es un grave problema que afecta al conjunto de la sociedad, pero en el que el feminismo ha de tener una voz protagonista. Pretendemos, por tanto, exponeros algunas ideas, algunas discusiones, tanto a nivel práctico –lo que está ocurriendo en el estado español- como a nivel teórico y, si es posible, animar a quién aún no esté animada a sentirse implicada y protagonista en el debate económico, eso que aún hoy a veces nos suena tan ajeno, tan a cifras incomprensibles –tipos de interés, PNB, inflación, déficit…- o tan limitado al mundo sindical.

Decir que trabajo no es sólo trabajo asalariado, así, simplemente, parece una obviedad o un mensaje demasiado manido y ya sin fuerza. Sin embargo, creemos que tiene un potencial transformador no sólo desaprovechado, sino, a veces deliberadamente, negado. Decir que trabajo es mucho más que trabajo asalariado desde un posicionamiento feminista implica hablar de invisibilización de trabajos de las mujeres, invisibilización de las mujeres mismas, apropiación de sus experiencias, negación de la complejidad de sus vivencias de subordinación y resistencia y negación de sus diferencias, infravaloración de la responsabilidad de los mercados en la recreación de jerarquías sociales… e implica seguir dirigiendo nuestra atención a un proceso de acumulación, en lugar de ponernos a nosotras mismas, nuestras necesidades y deseos en el centro de mira [2] . 

Empezando por discutir los trabajos

Así que, ¿por qué no? Empecemos por ahí, por decir que trabajo es mucho más que trabajo asalariado. Al fin y al cabo, es sólo una excusa, como muchas otras, para debatir tantas cosas… Si hablamos de una idea más amplia de trabajo, probablemente a mucha gente nos asaltará inmediatamente la imagen del trabajo doméstico. Y, efectivamente, la reivindicación del trabajo doméstico como trabajo fue una de las primeras ideas que dieron forma a esa intuición de que la subordinación de las mujeres iba mucho mas allá de la experiencia individual, que tenía dimensiones materiales junto a las ideológicas [3] y que estaba enraizada en el día a día mas allá de los lenguajes formales de la ley y el derecho [4] . 

Existe todo un mundo de actividades humanas fuera del terreno iluminado de los mercados. Aún no sabemos cómo llamarlas. Cuando decimos trabajo doméstico nos referimos a aquél que tiene como límites, más o menos, a los hogares. Y aquí viene otro problema, ¿cómo definimos los hogares? Hogares, quizás mejor grupo doméstico, como conjunto de personas que conviven, que comparten estrategias económicas; huyendo del termino familia por su asociación con la familia nuclear tradicional, huyendo un poco de algunas de nosotras mismas que durante tanto tiempo hemos hablado sólo de familia, refiriéndonos a la familia occidental, blanca, burguesa, heterosexual… creyendo que nombrábamos a todas las mujeres. 

En todo caso, grupo doméstico/hogar, como espacio propio del trabajo doméstico. Y el término trabajo doméstico enfatizando la componente material de esas actividades gratuitas (limpiar la casa, hacer la compra y la comida, lavar la ropa…). Frente a esa “materialidad”, se sitúa la idea de trabajos de cuidados, donde enfatizamos una componente afectiva y relacional, el cuidar de otras/os, atender sus necesidades personales, materiales e inmateriales (ayudar a un/a niño/a a hacer la tarea, acompañar a tu pareja al la médico…) y con límites más amplios que el grupo doméstico (también puedes acompañar a la médica a tu vecina). Y luego vino el trabajo familiar, en respuesta a ese complejo mundo de instituciones con las que hay que lidiar –la escuela, los servicios sociales, la seguridad social, el banco, el seguro…- y a las que hay que dedicar tanto tiempo (¡los papeleos!) y esfuerzo mental. Así que, ahora, no sabemos muy bien como nombrarlo: trabajo doméstico y de cuidados, trabajo familiar doméstico, o cualquiera de las posibles combinaciones con estos (u otros) términos [5] .

En un intento de dotarnos de nuevas palabras con las que referirnos a lo que, durante mucho tiempo y aún hoy en día en muchos espacios, ha permanecido en el limbo del no-trabajo, no-producción, no-valor, hemos llegado a dedicar mucho tiempo a discutir, no ya el adjetivo (¿doméstico?, ¿familiar?, ¿reproductivo?) sino el sustantivo en sí: ¿qué es trabajo?. Entonces, hay quien diferencia trabajo productivo e improductivo, quien asegura que la clave es la producción de valor, quien dice que también cuentan los valores de uso y no sólo de cambio, quien enfrenta trabajo productivo a reproductivo… 

Las fronteras entre trabajo y no-trabajo, económico y no-económico son, como toda frontera, móviles. A veces, es situada en el hecho mismo de que implique intercambio monetario, pero es esa misma frontera la que estamos criticando. Otras veces, la característica del trabajo es que lo pueda hacer otra persona diferente a quien consume su resultado y, entonces, establecemos una ruptura insostenible: si cocino durante una hora para mí y para mi familia, ¿debo decir que he trabajado tres cuartos de hora (en mi familia somos cuatro)?. Hay quienes aseguran que el límite del trabajo es que sea una tarea con un sustituto en el mercado y, entonces, el mercado vuelve a ser el referente central… 

En definitiva, no hay conclusiones sólidas. Frente a estos intentos de crear límites nítidos, hay feministas que afirman que “es más fértil un concepto con límites ambiguos, pero ajustado a la realidad, que una noción muy precisa del fenómeno, pero poco útil para el análisis” (Carrasco y Mayordomo, 2000:5). Sin dar un concepto ajustado, nos importa llamar trabajo a muchas más cosas, y nos importa recuperar las actividades invisibilizadas, resaltar las características de “el otro trabajo / los otros trabajos”, nombrar a sus protagonistas, rechazar los mercados y lo monetario como el eje del análisis, poner en su lugar el mantenimiento de la vida y el tiempo de vida (¿y/o el tiempo de trabajo?), hablar de las relaciones de poder envueltas en el reparto de los trabajos y sus frutos, las riquezas… Pero vayamos por partes. 

Características de ese otro trabajo e invisibilidad

Volviendo a ese trabajo, ¿cómo llamarlo?, en este texto optamos por el término trabajo de cuidados. Lo hacemos porque así hablando de trabajo de cuidados, rompemos con los límites del espacio doméstico y nos alejamos de la componente más material de los trabajos, para resaltar la inmaterial (sin excluir el resto) y, en ambos sentidos, rompemos con los paradigmas existentes (el hogar como único lugar de trabajos propios de las mujeres y el trabajo como una actividad que se puede delegar, el trabajo asalariado) [6] . 

Volviendo, otra vez, a él, ¿qué cosas, normalmente no explicadas, sabemos del trabajo de cuidados? En primer lugar, es un trabajo mayoritariamente hecho por mujeres, por ejemplo, por si todavía alguien nos pide algún dato: en el estado español, las mujeres realizan un trabajo de cuidado de personas mayores equivalente a dos millones y medio de empleos; para el caso de cuidados a menores, esta cifra asciende a los casi nueve millones de empleos (Durán, 2001) [7] . En segundo lugar, es un trabajo que se guía por una lógica del cuidado, es decir, su objetivo directo es la satisfacción de necesidades. 

Su participación en este proceso de satisfacción no esta mediado por ningún objetivo intermedio (contrariamente a los mercados que satisfacen necesidades, cuando lo hacen, pero porque, en el ínterin, se producen beneficios). Además, es un trabajo que implica una fuerte componente afectiva y relacional; no se trata únicamente de prestar un servicio, sino que se presta un servicio a alguien, se crean redes sociales, hay emociones implicadas. Esta fuerte componente inmaterial hace muy difícil o imposible encontrar un sustituto de mercado para este trabajo, o para ciertas dimensiones de él. Con todo esto no queremos decir que el trabajo de cuidados sea un trabajo “hecho por amor”. 

La retórica del altruismo en el hogar ha servido para maquillar las relaciones de poder envueltas, lo rutinario de muchas tareas, las dimensiones de la obligatoriedad y la coacción. Queremos resaltar la componente afectiva porque queremos desmarcarnos de visiones materialistas del bienestar, queremos valorar eso “que no se puede comprar con dinero” (por muy cursi que suene), a la vez que llamamos la atención sobre los juegos de poder [8] . 

Además de por la componente afectiva y relacional, es un trabajo que se caracteriza por la realización de múltiples tareas al mismo tiempo, por una componente de gestión constante de tiempos y espacios y por la polivalencia de los conocimientos necesarios. Es un trabajo donde la diferenciación entre tiempo de vida y tiempo de trabajo es sumamente dificultosa, más aún cuando se combina con diferentes formas de trabajo remunerado. En todos estos sentidos, se caracteriza por la transversalidad. 

Además, el sujeto protagonista no es individual, sino colectivo. Aunque hablaremos luego más del protagonismo de las mujeres, mencionemos ya que no son mujeres individuales, sino las mujeres como colectivo. Mujeres integradas en diversas redes de cuidados, redes en las que se conectan mujeres de diversas generaciones, clases, lugares de procedencia… lo cual implica, también, la operación entre ellas de relaciones de poder. Redes en torno al tercer sector [9] , a las familias extensas, a las familias transnacionales… Protagonismo de las mujeres, lógica del cuidado, afectos, transversalidad y redes. Características a las que hemos de añadir otras cruciales: su gratuidad e invisibilidad (¡que no por casualidad van juntas!). Pero antes de pasar a hablar algo de ellas, no podemos olvidar un asunto fundamental.

Pasar de decir que trabajo no es sólo trabajo remunerado a hablar de trabajo doméstico encierra una reducción enorme. Entre los trabajos no remunerados, hay muchos más que aquello a lo que nos hemos referido. Hay un trabajo gratuito, no reconocido, de ayuda a los negocios familiares. Hay toda una serie de trabajos comunitarios de múltiples tipos. Desde el “voluntariado” y las ONGs, hasta proyectos autogestionados de todos los colores, pasando por la participación en partidos políticos, asociaciones, etc. Ni siquiera el trabajo mas circunscrito al hogar se limita a las dimensiones apuntadas. 

En países de la periferia, por ejemplo, la agricultura de subsistencia es un elemento de importancia extrema [10] . En todos los casos, tampoco queda claro el límite entre los hogares y el resto de redes comunitarias [11] . De nuevo, los límites son difusos y no tienen ningún sentido fuera de un contexto histórico y cultural concreto. No queremos caer en la trampa de las visiones duales: frente a trabajo asalariado, trabajo de cuidados, que tan fácilmente nos lleva a oponer a un trabajador asalariado con el ama de casa, el mercado frente a la familia, sin imaginar otras formas colectivas de organización y esa misma transversalidad de las vivencias. Sin embargo, estamos centrando nuestra historia en torno al trabajo de cuidados. ¿Por qué? Porque, en nuestro contexto del estado español, es el más relevante, al menos en términos cuantitativos. Pretendemos que esto se entienda como una muestra de la parcialidad de todo discurso, incluido, claro está, el nuestro, como una limitación que se opone a los intentos de abarcar “la realidad”, como una invitación a hablar de todo lo que aquí no se dice.

¿Y por qué aseguramos que otro de los factores definitorios es la invisibilidad? [12] Pongamos ejemplos. El trabajo de cuidados no es invisible en términos individuales. Casi todo el mundo (quizás seamos muy optimistas, dejémoslo en mucha gente) reconocería que el trabajo de su madre en casa es importante. Pero probablemente no se indignaría porque su madre no tenga derecho a la seguridad social a raíz de esa labor tan crucial de haberle amamantado. Es decir, es la significación social, para el conjunto del sistema socio-económico, la que se invisibiliza. Tampoco es un trabajo invisible para el OPUS Dei u otros discursos fundamentalistas católicos. 

Es más, la figura del ama de casa se ensalza, pero dentro de unas concepciones sumamente estrictas de lo que es o debe ser la mujer-mujer. Son las relaciones de poder intra familiares que generan una transferencia directa de bienestar desde las mujeres hacia “sus esposos” (hijos, suegros, etc. etc.) las que se invisibilizan. Ni siquiera en el discurso económico oficial el grupo doméstico ha sido siempre totalmente invisible. Es más, se enfatizaba el hogar como paraíso de amor (home, sweet home), donde se satisfacían las necesidades afectivas que mantenían el equilibrio emocional de los trabajadores, donde se invertía en o se consumían niñas/os (¡!). Pero siempre dentro de una concepción que establecía unos estrictos límites (¿cognitivos?, ¿reales?, ¿imaginarios?) entre lo público y lo privado. En lo público tenían lugar las actividades económicas, la verdadera producción, el trabajo asalariado de los hombres. 

Ahí actuaban los agentes económicos racionales –el homo economicus- que, operando libremente en los mercados, guiados por el egoísmo y buscando su propio bienestar, lograban resultados sociales óptimos. La famosa mano invisible del mercado conseguía transformar los millones de egoísmos individuales en el máximo bienestar común. El espacio de lo privado, el de las mujeres, donde brillaba el amor, donde se delegaba la responsabilidad de traer cada día al mercado a los agentes económicos racionales lavados y planchados, no era realmente relevante para el análisis económico. 

Y así, el homo economicus dejó de llegar al mercado desde su hogar para nacer espontáneamente en el mercado como si de un champiñón se tratara [13] . Y la verdadera mano invisible, no la del mercado, sino la de los cuidados (o, como prefieren otras llamarlo, el corazón invisible), se volvió auténticamente fantasma [14] . El conjunto de la organización social se estructuró con los mercados como epicentro, y la cotidiana, crucial y difícil responsabilidad de mantener la vida se delegó, sin un solo gesto de reconocimiento colectivo, a la esfera de lo gratuito, de lo invisible, del espacio privado de las mujeres [15] . 

Los mercados como epicentro de la organización social

¿Qué significa decir que los mercados se sitúan como epicentro de la organización social? Hablar de los mercados –capitalistas- como centro de la organización social significa decir muchas, muchísimas cosas: el dinero como única medida de valor, fomento del individualismo y el consumismo… Pero destaquemos una de ellas, no tan comúnmente señalada y que tiene mucho que ver con esos trabajos invisibles de los que hablábamos. Los mercados capitalistas se rigen por una lógica de acumulación, por el objetivo único de obtener beneficios, de expandirse. Situarlos como epicentro implica que todo otro objetivo social se subordina al de los mercados. Es la lógica de acumulación la que dirige el funcionamiento social, la que rige las decisiones sobre cómo estructurar los tiempos, los espacios, las instituciones legales,… el qué, cuánto y cómo producir: “[E]n la sociedad capitalista no se produce lo que necesitan las personas –da igual producir medicinas o bombas con tal de que originen beneficios” (Del Río, 2000). 

Poner en el centro la lógica de acumulación hace imposible la existencia de una autentica responsabilidad social en la reproducción. ¿Qué queremos decir con esto? Desde el feminismo aseguramos que economía es el proceso de satisfacción de necesidades, de mantenimiento de la vida. Si la lógica de acumulación prima, la sostenibilidad social no es una prioridad. 

Es una responsabilidad que se delega a los hogares y, dadas las relaciones de poder existentes en ellos y en el conjunto de la sociedad, a las mujeres. Ni los mercados, ni el estado, ni los hombres como colectivo son responsables del mantenimiento último de la vida. Por tanto, son las mujeres, organizadas en torno a redes, en los hogares más o menos extensos, las que responden y las que, finalmente, actúan como elemento de reajuste del sistema económico. Ellas son el colchón del sistema económico, frente a todos los cambios en el sector público o privado, cambios motivados por una lógica de acumulación, ellas reajustan los trabajos no remunerados para seguir garantizando (¡en la medida de lo posible!) la satisfacción de necesidades, la vida.

Esta centralidad de los mercados opera, claro está, en nuestra manera de entender la realidad. Las mismas categorías que usamos para comprender la economía tienen unos claros sesgos mercantiles y androcéntricos. Usemos el ejemplo de las variables con las que se mide la implicación económica de una persona, es decir, su trabajo, es decir, su trabajo asalariado: activa, inactiva, parada, ocupada. El par actividad – inactividad es otra forma de nombrar al par presencia – ausencia. ¿Durante cuánto tiempo se ha considerado a las mujeres ausentes del terreno económico? Hasta que empezaron a entrar en el mercado de trabajo, una ausencia (inactividad) histórica que comenzaba a finalizar. Pero nosotras nos hemos considerado ausentes hasta que hemos visto que realmente estábamos presentes, en otra esfera, en la invisible; hasta que hemos visto que los hombres estaban ausentes en esos trabajos gratuitos. 

Hasta que hemos visto que la participación económica es un continuo juego de presencias y ausencias, simultáneamente y a lo largo del ciclo vital, en el conjunto de esferas económicas. Así, afirmamos que el 92% de los hombres en el estado español están ausentes [16] , ausentes del trabajo que tiene como objetivo directo satisfacer necesidades [17] . Estas cifras serían insostenibles, pero no se cuentan. Así como el dueto actividad – inactividad nos ha pintado largamente como mayoritariamente ausentes, tampoco ideas como las de ocupación y desempleo o paro reflejaban nuestras experiencias. 

La categoría ocupación, atendiendo sólo al trabajo remunerado formalizado, deja de lado toda la serie de trabajos remunerados informales, donde las mujeres son pieza clave [18] . Y ya no tanto porque las mujeres sean mayoría en esta esfera (los datos no son claros, depende de lugares, de qué se considere como trabajo informal…), sino porque hay elementos cruciales en la comprensión de las relaciones de dominación / subordinación de género que desaparecen cuando no se atiende a la economía informal. Fundamentalmente, el trabajo doméstico por cuenta ajena y las trabajadoras del sexo. Por otra parte, tampoco el paro cuenta nuestras historias de falta de empleo adecuado: ¿dónde está el subempleo, el trabajar remuneradamente menos horas de las deseadas?, ¿o desempleo oculto, quiénes, de puro darse contra la pared, ya no “buscan activamente” empleo, pero estarían deseosas de encontrarlo?, ¿o aquellas mujeres que quieren y buscan empleo, pero que no están inmediatamente “disponibles” porque tienen otra responsabilidad encima, por ejemplo, cuidar a un familiar?

Las categorías creadas para medir la participación económica sólo se preocupan del mercado de trabajo, pero ni siquiera eso lo hacen reflejando la experiencia femenina. Ahora, con la feminización del trabajo [19] , cada vez reflejan menos las experiencias masculinas, y por eso empiezan a replanteárselas.

También hay quien comienza a replantearse el estado del bienestar en el sentido de que ya no responde a las necesidades de los ciudadanos (y el masculino es aposta). Tener todo un sistema de prestaciones públicas que requieren de previas y continuadas cotizaciones, cuando el empleo es tan inseguro, tan precario, ya no sirve para garantizar el bienestar social. 

Sin embargo, el que nunca ha servido para garantizar el bienestar de las mujeres, que nunca ha reconocido sus trabajos, que les ha relegado siempre a derechos derivados y no contributivos, peores en calidad y cuantía que los directos y contributivos (los que mayoritariamente recibían los hombres) y que conllevaban una enorme injerencia en sus vidas, que el funcionamiento del estado del bienestar era, en ultima instancia, un lavado de manos que dejaba que la verdadera responsabilidad en el cuidado de la vida recayera en los trabajos no valorados –gratuitos- o mal valorados –las mujeres como empleadas del sector público con cualificaciones no reconocidas… Todo esto no se incluye en muchas de las críticas a los estados del bienestar [20] .

 Patriarcado y capitalismo

Pero tanto hablar de trabajos, de esferas económicas, de invisibilidad, de mujeres, de hombres… ¿Cómo articulamos todo esto en un discurso coherente? ¿Cómo vamos a utilizar los siempre presentes términos capitalismo y patriarcado? Efectivamente, mucho del debate en torno, de una manera u otra, a la economía y el feminismo, ha pretendido aclarar la relación entre estos dos sistemas. Las propuestas son muchas y las conclusiones, o los acuerdos, pocos (¿o ninguno?). De manera muy resumida, y, por tanto, burda, podemos diferenciar a quienes hablan de un único sistema, de sistemas duales y de sistemas múltiples. 

Al hablar de un único sistema, generalmente se considera uno como efecto del otro: el patriarcado como parte del capitalismo, existe porque es funcional para el capital, de múltiples y cambiantes maneras [21] ; o el capitalismo como resultado del patriarcado [22] , o como un tipo de patriarcado concreto. Otra visión distinta aseguraba que eran dos sistemas diferentes que se llevaban tan bien, que terminaron por ser uno solo [23] . Sin poder dedicar una atención suficiente, digamos que numerosos problemas con la concepción de un solo sistema, destacando el que, en general, finalmente, se privilegiaba al capitalismo y las relaciones de clase por encima de los conflictos de género, llevaron a la idea que la realidad se comprendía y nombraba mejor en torno a dos. Es decir, que eran sistemas diferentes que coexistían, interaccionaban, a veces con problemas, en general, reforzándose [24] . 

Pero entonces arreciaron las críticas al feminismo de las mujeres blancas y occidentales, y se exigió la toma en consideración de otros sistemas. Se comenzó a hablar de múltiples sistemas. Y en esas estamos, introduciendo más y más sistemas a medida que vamos siendo coherentes con la percepción de que las mujeres somos diferentes y vamos constatando la existencia de más y más formas de diferencia. Sin pretender dar soluciones, comentemos algunas de las cosas que parece van quedando claras a medida que sigue el debate.

En primer lugar, que ya no queremos una teoría que nos nombre objetivamente el mundo. No creemos ya en la objetividad, entendida como la creencia de que hay una verdad indiscutible que hay que descubrir. Cada cual ve/entiende/nombra el mundo desde su propia situación. Los instrumentos que utilice para mirar, su localización en los complejos ejes de dominación y subordinación, sus valores… todo ello tiene una influencia inevitable en la forma en que vemos “la realidad” [25] . ¡Pero esto no es malo! Saber que nuestras visiones son siempre parciales nos permite dialogar, conversar, en lugar de tratar de imponer nuestra verdad. Y el que las visiones sean siempre parciales, además de que están sesgadas, significa también que ya no queremos teorizar el mundo en nombre de los Sistemas Globales. No queremos teorías que nos expliquen en abstracto los sistemas y que luego podamos aplicarlas a cualquier tiempo y lugar. Sino que queremos entender cómo funcionan el/los sistema/s en este lugar, ahora. Cómo opera el “‘Patriarcado Capitalista Blanco’ (¿cómo deberíamos llamar a esta escandalosa Cosa?)” (Haraway, 1995) [26] .

Por otra parte, la idea de los múltiples sistemas nace de y nos hace ser conscientes de las diferencias entre mujeres. Y esto, en el terreno económico, es fundamental, porque no todas tienen la misma relación con el mercado de trabajo, ni con el trabajo de cuidados, ni el mismo riesgo de empobrecimiento,… ni siquiera todas están instaladas en la precariedad –precariedad con respecto a los trabajos, a los ingresos, a los tiempos de vida..-, aunque la precariedad es hoy uno de los nexos fundamentales, en sus distintas dimensiones y grados, entre muchas mujeres. Y si las diferencias entre mujeres siempre han sido un factor crucial, con el aumento de la inmigración a los países del centro –nuestro contexto- es, si cabe, todavía más ineludible.

Y, por último, la idea de los múltiples sistemas supone un reto clave a las divisiones económico / no-económico, que tan asociadas han ido a los pares capitalismo / patriarcado, clase / género, material / cultural, etc. Es decir, nos hace introducir en el análisis económico cosas que habían permanecido desterradas de él, en el limbo de lo cultural e ideológico: los cuerpos, las sexualidades, las subjetividades. Las concepciones de lo económico siempre han operado mediante una clara exclusión de todos estos factores, exclusión mediante la cual lo público, la economía, se ha construido como el terreno masculino en oposición al terreno femenino y sus características asociadas: la corporeidad, lo natural, los sentimientos… 

Intentar reconstruir el significado y la visión de lo económico desde el feminismo implica integrar todos estos elementos, comprender cómo operan y se re-crean los cuerpos sexuados, las identidades individuales y colectivas en el conjunto de las esferas económicas, no sólo en los mercados, aunque también. Por eso no nos sirve intentar extender los paradigmas existentes –economía neoclásica, marxismos…-, porque están creados sobre la exclusión. Y, aunque puedan sernos herramientas útiles en casos concretos, ya no nos nombran el mundo (económico), sino que comenzamos a nombrarlo con nuestras propias, nuevas palabras.

Partiendo de una nueva perspectiva

Queremos empezar a mirar y a nombrar la realidad de una forma nueva, diferente, intentando trazar nuevas líneas trasversales que alcancen (porque alcanzan) a todos aquellos espacios sociales que se nos muestran desarticulados, escindidos, sin conexión. Queremos aportar algo de luz a la confusión reinante en el uso de términos como “políticas de igualdad” o “conciliación de la vida familiar y laboral”, porque tras esos términos suelen esconderse los viejos discursos, vestidos para la ocasión con lo “políticamente correcto”, pero sin variar prácticamente un ápice el lugar al que miran y desde el que nombran: público, mercados, masculino, occidental, blanco, heterosexual. 

Con los mercados situados como epicentro de la organización social, en un mundo que nos hace imaginar un espacio público y otro privado, nosotras queremos distanciarnos de los análisis que tienen a los mercados como objeto de interés preferente (aunque sea desde una posición antagonista).

Afirmar la primacía de la satisfacción de las necesidades humanas y la sostenibilidad social como objetivo básico de la sociedad, nos obliga a iluminar el lugar social prioritario en el que se realizan dichos objetivos: el grupo doméstico. Entendiendo por tal una red de afectos, de fidelidades, de responsabilidad y de interdependencia, pero también una red de juegos de dominación y subordinación, que tiene límites poco precisos y a la que todavía no sabemos dar otro nombre. 

Una red de atención y cuidados tendida a través de la sociedad, que se extiende y se ramifica, pero que a veces también se contrae o se rompe y se re-crea buscando nuevas formas e itinerarios para cumplir su papel de infraestructura básica de la vida humana. Queremos poner en el centro de la cuestión los requerimientos del grupo doméstico para resolver las necesidades materiales e inmateriales de las personas que lo integran, porque consideramos que es desde estos procesos desde donde se debe partir para mirar y nombrar la realidad social en la que vivimos. En este caso, pretendemos iniciar brevemente algunas líneas de análisis sobre las contradicciones del trabajo de cuidados con el mercado laboral y las políticas que pretenden solucionarlas. Empezaremos por señalar algunos rasgos del grupo doméstico en nuestro entorno más cercano y de su situación actual.

Cambios en el grupo doméstico y distribución de los trabajos

Hablábamos antes del grupo doméstico como lugar de convivencia, como articulador de estrategias para la vida, como espacio del trabajo de cuidados y del afecto, pero también de su relación con el mundo exterior (los mercados, las instituciones) y, cómo no, de sus amplios límites que van más allá de las personas que componen la unidad familiar. Ahora vamos a ver algunas de las características de este grupo doméstico.

En el estado español hasta hace poco más de treinta años el escenario familiar era bastante distinto al actual. Esto no quiere decir que no hayan sobrevivido algunas de sus lacras y de sus virtudes. Este proceso de cambio, común a todo el denominado mundo occidental, ha tenido y tiene unos rasgos peculiares en nuestro país. En el franquismo la familia fue un pilar fundamental de la estructuración social (familia, municipio, sindicato). 

Se trataba de una familia extremadamente jerárquica, donde el marido / padre ostentaba explícitamente el poder [27] . En ella se daba un rígido reparto de funciones entre hombres y mujeres. “Traer el dinero a casa” era un importante atributo masculino que ocultaba no sólo el enorme esfuerzo añadido que tenían que hacer las mujeres para sacar adelante a la familia, sino el trabajo remunerado que muchas de ellas también realizaban, aunque fuera estrictamente por necesidad. Las “virtudes” de la familia (sobre todo de las numerosas) eran exaltadas por todas las instancias públicas y desde las instituciones, el púlpito y los medios de comunicación se insistía machaconamente en el modelo a cumplir por las mujeres: paciencia, abnegación, entrega total… (ya lo decía la señora Francis… si te pega, hija mía, aguanta, ten paciencia… piensa en tus hijos).

El modelo fordista de familia [28] , totalmente funcional para el mercado en este contexto, suponía la existencia de un cabeza de familia, trabajador asalariado con disponibilidad total para el mercado laboral y único proveedor de ingresos monetarios. Este varón protagonista estaba acompañado –necesariamente- por una mujer dedicada en cuerpo y alma al trabajo doméstico y al cuidado familiar (y extra-familiar). Madres, cuñadas, abuelas, nueras, hijas, vecinas, amigas… establecían las redes necesarias para abarcar las múltiples tareas derivadas de atender a los hombres-fuerza de trabajo (que no cuidaban ni de sí mismos) y a todas aquellas personas de su entorno que lo necesitaran. Un enorme esfuerzo invisible y gratuito de las mujeres, cuya desvalorización [29] permitía ocultar la dependencia de la economía de mercado respecto a este “no-trabajo”, sin el que no podría sobrevivir.

Con la transición política española este escenario sufrió cambios de forma acelerada. Las mujeres, sobre todo las jóvenes, comenzaron a introducirse cada vez más masivamente en el mercado laboral. Muchas ya no lo hacían porque el salario del marido o del padre no fuera suficiente, sino porque querían tener sus propios ingresos. 

La independencia económica era necesaria para posibilitar la autonomía y la capacidad de decisión de las mujeres sobre su propia vida, pero un empleo era algo que iba a limitar el tiempo y la dedicación que requería la tradicional profesión de las mujeres: “sus labores”. Pero, además, ¿qué era eso de “sus labores”? En ese momento el trabajo doméstico, con todos sus sambenitos, y entendido entonces en su faceta más material, se veía como una atadura del pasado de la que había que huir lo más deprisa posible.

Sin embargo, no era un trabajo que pudiera dejar de hacerse. Se podía no tener la casa como los chorros del oro, incluso alardear de ello para epatar a las más “antiguas”, pero las necesidades seguían ahí. Había que seguir comiendo, habitar un lugar con una mínima higiene, vestirnos… pero también había que cuidar a las criaturas, a quienes enfermaban o a las personas ancianas incapacitadas para cuidar de sí mismas. Pero, aún, había más: todas estas tareas estaban cargadas de emociones, de sentimientos, cuyo valor no se había tenido suficientemente en cuenta y que, además, representaban una tensión añadida: la culpabilidad.

Muchas nos hemos preguntado “pero, ¿la liberación era esto?”. Habíamos salido de la sartén para caernos en el cazo salarial (con la sartén incluida). Y ya en el cazo laboral (discriminadas y en muchos casos precarias) las mujeres tuvimos que seguir haciendo el trabajo “de la casa” porque se entendía que era un asunto “nuestro”. 

La mayoría de los hombres siguieron considerándose ajenos a estas tareas a pesar de que las mujeres intentásemos (y no con poco esfuerzo) que las compartieran (todavía hoy la tele da clases de técnicas de resistencia pasiva [30] ). Desde las instituciones, las ayudas eran más bien escasas y su lógica era facilitar que, ante las empresas, nos pareciéramos lo más posible a los hombres (a su forma de vida, a su disponibilidad) para que no te discriminaran por ser mujer. Vamos, que al trabajo (asalariado, claro) no se puede ir acompañada de los problemas de atención familiar.

Una mujer, si quiere un empleo, tiene que disponer de una infraestructura suficiente (familiar, pública o privada) que la sustituya durante su jornada laboral, determinada exclusivamente por las exigencias organizativas de la empresa. Esto es una muestra de la centralidad del mercado en la organización social y de cómo sus imperativos se consideran inflexibles frente a la necesidad de atender al cuidado de las personas, algo realmente esencial para la sostenibilidad social. Las mujeres nos incorporamos y permanecemos en el mercado laboral como una anomalía (y debemos seguir siéndolo [31] ) porque es una estructura pensada para personas que no tienen que cuidar de nadie. Esta paradoja insostenible constituye la “normalidad” desde la que se construyen las retóricas de igualdad y conciliación.

La etapa posterior al franquismo también trajo otras transformaciones en la organización familiar. El grupo doméstico al que podemos referirnos hoy tiene muchas formas. No sólo se ha llenado de otras voces que han llegado de todas las partes del mundo, sino que está compuesto por múltiples combinaciones: personas ancianas que viven solas [32] , familias monomarentales y minoritariamente monoparentales, amigas/os que viven juntas/os, parejas homosexuales o heterosexuales con o sin hijas/os, jóvenes que comparten piso cómo única forma de independizarse, familias que comparten piso como única forma de sobrevivir… 

Estas combinaciones se entrelazan entre sí para poder conjugar los afectos y los desafectos, las necesidades materiales e inmateriales y, cómo no, para enfrentarse a una vida cada vez más marcada por las inhumanas exigencias de la globalización. Redes para la sostenibilidad de la vida, donde las mujeres siguen teniendo un papel esencial, ya que siguen siendo las que mayoritariamente las mantienen y las nutren, todavía hoy, desde la invisibilidad.

Sin embargo, no podemos olvidar que, aunque también ha sufrido cambios en sus relaciones internas, la forma más generalizada de organización sigue siendo todavía la denominada familia nuclear. Quizá el cambio más determinante proviene de la nueva posición de las mujeres, que se rebelan contra el papel social que se les había asignado y quieren ser protagonistas de sus propias vidas. Este cambio está suponiendo fuertes tensiones en las relaciones de poder intrafamiliares [33] y, entre otras cosas, avanzar (muy lentamente) hacia una forma de familia más igualitaria, aunque no sin una gran resistencia masculina. En los casos más extremos, el desafío que supone para algunos hombres esta nueva libertad de las mujeres y la pérdida de poder y control que lleva aparejada, son intolerables. Su respuesta es la violencia, una enorme violencia que comprobamos cotidianamente [34] .

La crisis de los cuidados

Con la quiebra del modelo de familia fordista, en la que la infraestructura social doméstica y de cuidados se resolvía mediante la dedicación exclusiva de las mujeres a este trabajo gratuito, nos encontramos ante un nuevo escenario, que supone también la quiebra de la antigua estructura de cuidados, en la que la reciprocidad diferida garantizaba que las personas que eran cuidadas en su infancia y en su juventud, serían en el futuro cuidadoras de sus mayores. Pero, aquí también hay que hablar en femenino. Hasta hace treinta años era obligado que una hija-esposa-madre se dedicara en exclusiva a la familia para cuidar, dependiendo del ciclo vital, a su esposo e hijas/os y a sus padres cuando fueran ancianos. 

Estas tareas también se extendían a las personas de su entorno que pudieran necesitarlo de forma puntual. Ahora, nos encontramos ante un nuevo marco social donde las personas dependientes encuentran cada día más dificultades para que sus necesidades sean atendidas. Con la inversión de la pirámide poblacional, el problema se agudiza sobre todo en el caso de las personas ancianas [35] . Sin la corresponsabilización de los hombres, sin servicios públicos suficientes, con una organización social estructurada en torno a las necesidades de los mercados y no a las de los seres humanos, las mujeres seguimos cubriendo las necesidades del grupo doméstico, a menudo de forma simultánea a nuestra participación en el mercado laboral. 

Las dobles y triples jornadas, la doble presencia, la presencia / ausencia, son términos que se han ido acuñando desde el feminismo para poner nombre a esta nueva realidad, que no sólo es terriblemente injusta con las mujeres, sino que es a todas luces insuficiente para resolver las necesidades sociales de trabajo de cuidados.

Esta situación se despliega sobre un mundo globalizado por unas políticas neoliberales que generan precariedad laboral, incrementan la presión sobre el trabajo de cuidados y propagan la mercantilización de todos aquellos aspectos de la vida que pueden ser transformados en dinero, difundiendo un individualismo cada vez más feroz. La lógica de los beneficios se apodera también de esta necesidad social para convertirla en una nueva fuente de negocios. Mercados de servicios para aquellas mujeres que puedan pagarlos y mercados de empleo precario para las mujeres más desfavorecidas. La globalización, y sus efectos sobre países de la periferia, está produciendo fenómenos como la inmigración que terminan relacionándose con el trabajo de cuidados. Las condiciones de vida en sus países de origen obligan a muchas mujeres a abandonar a sus propias/os hijas/os, dejándoles al cuidado de alguna mujer de la familia, para venir aquí a cuidar a nuestras/os hijas/os o a nuestras personas mayores a cambio de un salario, lo que habitualmente se produce en condiciones abusivas, debido a su estado de necesidad. 

De la misma forma que el mundo occidental se ha apropiado de las materias primas de otros pueblos y de sus trabajos, ahora parece que pretende también apropiarse de sus afectos. Se genera así lo que se empieza a denominar la “cadena de cuidados global”, una cadena de mujeres que, desde el trabajo doméstico no remunerado o remunerado, se encarga de solucionar esta necesidad social. Esta cadena está llena de tensiones. Las diferencias entre mujeres crecen y antiguas relaciones de poder (señora – criada) vuelven a manifestarse bajo nuevas formas.

Pero, ni siquiera estas fórmulas son suficientes para resolver el déficit de cuidados. Lo serán menos en un próximo futuro. El problema es de una enorme magnitud y se manifiesta de manera cada vez más aguda. Como respuesta se han ido poniendo en marcha alternativas, desde distintas perspectivas políticas, que tienen como ejes la “igualdad de las mujeres” y los problemas para atender a las necesidades sociales de cuidados, pero que, en ningún caso ponen en tela de juicio la centralidad de los mercados en la organización social.

Partiendo de esa base, estas alternativas no pueden ser más que simulacros que acrecientan, aún más, la confusión reinante, en la que siempre queda oculta la incompatibilidad del funcionamiento y de la lógica del mercado laboral con la atención a las necesidades humanas y la lógica del cuidado. 

Aunque un análisis pormenorizado de las alternativas que se plantean tanto desde el ámbito de las instituciones estatales, como desde otros ámbitos políticos y sociales, excede el objetivo de este texto, queremos señalar algunas de los ejes del discurso oficial. De los múltiples ejemplos que podían citarse, hemos elegido la Ley para la Conciliación de la Vida Familiar y Laboral de las Personas Trabajadoras, aprobada en el año 1999, ya que es un claro exponente de la lógica oficial, que, por otro lado, no ha sido impugnada como tal por lo que podemos englobar en el término “la oposición”. Las críticas a esta Ley, que han sido muchas, se han centrado en la mayoría de los casos en aspectos concretos de su articulado, pero no en su lógica interna.

En su Exposición de Motivos, la Ley alude, en primer término a tres preceptos constitucionales. En primer lugar, al derecho a la igualdad ante la ley. En segundo lugar al deber de los poderes públicos de asegurar la protección social, económica y jurídica de la familia. En tercer y último lugar al deber de los poderes públicos de promover las condiciones para la participación de los ciudadanos en la vida política, económica y cultural. Es decir, empieza por vincular varios temas que, efectivamente, lo están: la igualdad de las mujeres y su derecho a participar en la vida económica y la protección a la familia, o lo que es lo mismo: el derecho (formal) de las mujeres a tener un empleo y como los efectos que esto puede producir sobre la institución familiar. 

Su preocupación no carece de sentido. La Ley continua señalando que la incorporación de las mujeres al trabajo ha motivado uno de los cambios sociales más profundos de este siglo, lo que hace necesario configurar un sistema que contemple las nuevas relaciones sociales. Inmediatamente después se aborda la necesidad de conciliación del trabajo y la familia (que, por lo que se ve, no da ningún trabajo). Pero ¿de configurar qué nuevo sistema se está hablando?, ¿qué tipo de conciliación?

Antes de seguir, es conveniente indagar acerca de las causas por las que la incorporación de las mujeres al trabajo asalariado ocasiona estas dificultades, especialmente para atender la necesidad social de cuidado de las personas dependientes. Una de las más importantes es el propio mercado laboral, que con su organización autorreferente no contempla más que sus propias necesidades, y donde una persona que tiene un empleo está obligada (legalmente) a priorizar sus requerimientos si no quiere perderlo. Si esta lógica es inapelable ¿de qué conciliación estamos hablando? Las exigencias del mercado laboral impiden cumplir el prioritario objetivo social de los cuidados [36] . Un verdadero nuevo sistema sólo es posible si el eje de la organización social son las necesidades de las personas y no el mercado laboral.

Sin embargo, no parece que vayan por ahí las cosas. Basta citar este párrafo de la Ley: “Con la finalidad de que no recaigan sobre los empresarios los costes sociales de estos permisos, lo que podría acarrear consecuencias negativas en el acceso al empleo, especialmente de la población femenina…”

Alguna consideración final

No es necesario un análisis exhaustivo de la ley de conciliación para apreciar que la lógica de la organización social permanece, no sólo inamovible, sino sin cuestionar. Los mercados siguen entronados y todo aquél trabajo o situación vital que imponga límites o condiciones sigue viéndose como una anomalía, una desviación. 

Sin embargo, todas estas políticas utilizan cierta retórica apropiada del feminismo. Se están produciendo cambios sociales fundamentales, en los que un antiguo status quo –un modelo de trabajador asalariado a tiempo completo, con todo un conjunto de mujeres detrás encargadas de los cuidados gratuitos de la población, estado y mercado huyendo de ninguna responsabilidad al respecto- se está volviendo insostenible. Estos cambios no sólo “tienen que ver” con las mujeres, sino que están íntimamente ligados a una estructuración social en la que mercados y subordinación de las mujeres son términos profundamente interconectados. 

En este momento de crisis, quizá podamos aprovechar para romper el círculo vicioso por el que la dominación de las mujeres se re-crea de múltiples formas en el devenir del sistema económico. Sin embargo, los discursos predominantes, se sitúan claramente en una posición contraria a nuestros intereses feministas, a pesar de, en ocasiones, robarnos términos o argumentos edulcorados y a pesar de tener de su parte al feminismo institucionalizado. En este contexto, hemos de tener claras nuestras ideas y ello pasa, inevitablemente, por un duro proceso de debate y reflexión en el cual podamos construir un discurso colectivo. 

Los puntos comentados a lo largo de este texto son simples apuntes de algunos de los debates por los que, quizá, deba pasar ese proceso de reflexión conjunta. En ese sentido, nuestra apuesta es por colocar la sostenibilidad de la vida en el centro de nuestra atención, para poder nombrar a sus protagonistas, ver nítidamente las actuales prioridades sociales, vislumbrar las profundas y complejas ramificaciones de las relaciones sociales de poder, incluyendo aquellas entre mujeres y conectar diferentes facetas de nuestras vidas que tan a menudo aparecen desarticuladas –trabajo, afectos, familias, cuerpos…- generándonos una dolorosa y maligna escisión, teniendo que entender de forma separada aquello que vivimos simultáneamente.

Bibliografía:

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Notas:

[1] Publicado en la revista Rescoldos, de la Asociación Cultural Candela, en el número dedicado a “Mujeres”.

[2] Un debate fundamental en torno a la economía feminista (que puede leerse en términos de la eterna discusión sobre la igualdad y la diferencia) es el si queremos asimilarnos a los paradigmas económicos existentes. Es decir, si queremos ampliar las teorías ya desarrolladas (neoclásicas, keynesianas, marxistas…), centradas en los mercados y que parten de una atención primera y básica al trabajo asalariado, a las vivencias de las mujeres: p. e. ¿cómo se insertan las mujeres en el mercado de trabajo?, ya que vemos que se insertan de forma diferente, ¿será por que sus trabajos no remunerados les influyen?. O si, por otra parte, queremos resaltar la(s) diferencia(s), lo cual implica, de forma crucial, quitar a los mercados del lugar privilegiado de atención.

[3] Claro está, entre debate y debate, hemos dejado de vislumbrar esa división en principio tan clara de lo material y lo cultural.

[4] La segunda ola del feminismo conllevó un gran interés por el trabajo doméstico, visto como la, o una de, las bases materiales de la opresión de las mujeres. Intentar entenderlo en relación al capitalismo, es decir, aclarar su estatuto conceptual y, por tanto, si la lucha por la liberación de las mujeres debía ser parte de la lucha de clase contra el capital o si debía ser una lucha autónoma, fueron los ejes del llamado debate sobre el trabajo doméstico, que, de clara impronta marxista, duró desde finales de los 60 hasta principios de los 80. Un buen balance es Molyneux en Borderías et al. (1994). Citemos algunas autoras: V. Beechy, L. Benería, M. Benston, M. R. Dalla Costa, S. Himmelweit, P. Morton…

[5] El conjunto de artículos incluidos en Borderías et al. (1994) dan una buena idea de cómo ha evolucionado el concepto trabajo y los debates en torno a él. Particularmente, la introducción hace un repaso exhaustivo.

[6] Es una opción, claro está, no exenta de riesgos, como el caer en visiones románticas de estos trabajos, desviando la atención de sus dimensiones negativas.

[7] Para datos globales, PNUD (1995) establece que las mujeres realizan más de dos tercios del trabajo no remunerado mundial. Para el caso español, ellas se encargan del 75% (Encuesta sobre Uso del Tiempo CSIC-ASEP, 2000 en Durán, 2001). Al no existir un método unitario para contabilizar esta actividad, los datos varían, pero siempre corroboran esa participación femenina mucho mayor.

[8] La crítica a la retórica del altruismo va junto a la crítica de la asunción del egoísmo en los mercados. Los motivos que mueven a la gente en los mercados son mucho más amplios que el puro egoísmo. La crítica feminista, por tanto, pretende hacer más compleja, pero menos sesgada, la comprensión de los motivos tras las actividades económicas. Ver, por ejemplo, Hartmann y Folbre en Carrasco (ed.) (1999).

[9] Para una discusión sobre el tercer sector, ver Grupo de Estudios Feminismo y Cambio Social (2001).

[10] Es muy común en la literatura de economía feminista hablar del trabajo de subsistencia como algo diferenciado del trabajo doméstico. Sin embargo, esto se hace en base a llamar trabajo de subsistencia a todas aquellas actividades realizadas, más o menos, en los límites espaciales o personales del hogar y que no se incluyen en la definición occidental de trabajo doméstico. Por ejemplo, mientras que cocinar es trabajo doméstico, cultivar hortalizas en Guatemala para luego cocinarlas es trabajo/agricultura de subsistencia (por cierto, no queda muy claro si cultivar hortalizas en un rincón del jardín de una casa en Zamora, pongamos por caso, también es agricultura de subsistencia). Por tanto, diferenciar trabajo de cuidados y de subsistencia implica un fuerte sesgo etnocéntrico que preferiríamos evitar. Una crítica puede verse en Wood (1997) que conecta los sesgos androcéntricos y etnocéntricos de muchas concepciones feministas de lo que es trabajo.

[11] Y, en todos los casos también, parece haber claras diferencias por géneros, bien en el tiempo de trabajo (las mujeres dedican muchas más horas a la ayuda familiar no reconocida), bien en el tipo de trabajos realizados. Mientras que el trabajo comunitario masculino suele dirigirse a actividades políticas, el de las mujeres suele ir hacia la satisfacción directa de necesidades humanas, tanto si hablamos de comedores populares en países de la periferia, como de cooperativas de cuidados en las zonas industriales deprimidas del Reino Unido o el “voluntariado” del estado español.

[12] Un buen debate sobre las razones de la invisibilidad, además de sobre las ideas de los trabajos y los tiempos, y su articulación social hoy para el contexto del estado español es Carrasco (2001).

[13] Este primer reconocimiento de la coexistencia de lo público y lo privado corresponde a la economía política clásica. Posteriormente, con la creciente importancia de los mercados como centro del discurso y de la atención social, la esfera de lo privado despareció de la vista. Algunas autoras feministas reclama una vuelta a la economía política clásica, eliminando los diversos sesgos androcéntricos que encerraba., por ejemplo, Picchio del Mercato en Borderías et al. (1994).

[14] Carrasco (2001) habla de “la poderosa ‘mano invisible’ de la vida cotidiana”, Folbre (2001) prefiere usar el termino de “corazón invisible”.

[15] Los trabajos de las mujeres se invisibilizaron no sólo en el terreno de lo privado, también en el de lo público. Numerosas mujeres han estado presentes siempre en el mercado de trabajo, aunque se suponga que “las mujeres se han incorporado” a partir de la IIGM. En la invisibilización de estas mujeres concurren temas de clase –la experiencia de las burguesas está mucho más limitada al hogar- además de la operación, en este caso más imaginaria que real, de la división público/privado.

[16] Datos de Carrasco y Mayordomo (2000).

[17] También hay que afirmar que el 26% de las mujeres están ausentes de esta esfera y este hecho, aunque no haya espacio aquí para comentarlo como merecería, es digno de mucho debate, porque nos lleva directamente al asunto de las diferencias entre mujeres.

[18] De nuevo, falta espacio para discutir tantas cosas… En primer lugar, ¿economía informal o sumergida, qué término preferimos?, ¿u otro?

[19] La feminización del trabajo se refiera al proceso por el que “el contenido y las condiciones del trabajo hoy, impuestas tras violentas reestructuraciones, no son más que la extensión tendencial de las características del trabajo, tanto asalariado como no asalariado, estructural e históricamente asignado a las mujeres, al trabajo en sentido genérico” (Marta Malo,http://www.nodo50.org/enciclopediaespejos/enciclopedia/FEMINIZACION%20DEL%20TRABAJO.htm ). Estas características incluyen: inseguridad, flexibilidad, precariedad, adaptabilidad, no distinción tiempo de vida y tiempo de trabajo, y esa componente afectiva y relacional. Usar este término es una forma de resistencia ante la apropiación de las experiencias femeninas. Lo que esta ocurriendo no es nuevo, sólo es nuevo para los hombres (occidentales).

[20] Evidentemente, nos referimos a las críticas que, mal que bien, creen en el estado del bienestar y tratan de extenderlo o modificarlo, mejor no hablar de quienes pretenden destruirlo en aras del libre mercado. Entre las críticas feministas Del Ré (199?), Laurin Frenette (2001)

[21] Por ejemplo, muchas/os de las/os autoras/es en torno al debate sobre el trabajo doméstico, sobretodo, cuando se fue volviendo más teórico y perdiendo el compromiso feminista. El patriarcado es beneficioso para el capital, por ejemplo, reproduciendo de forma barata la fuerza de trabajo, o porque genera la existencia de un ejército de reserva (las mujeres). Una versión más actual y que liga el patriarcado con occidente (una lacra capitalista y occidental que se extiende por el mundo) es M. Mies (1994).

[22] Por ejemplo, S. Firestone (1971).

[23] Por ejemplo, I. Young.

[24] Las llamadas teorías de los sistemas duales, entre las autoras, H. Hartmann (1980) y los artículos de Eisenstein en el libro del cual es editora (1979).

[25] Críticas feministas a la idea de objetividad son, por ejemplo, Haraway (1995) y Harding (1996).

[26] No toda la gente que aboga por los sistemas duales comparte estas ideas. Todavía hay quienes creen en la objetividad y en la posibilidad de sistemas abstractos que nos expliquen la totalidad del mundo, p.e. Beasley (199)

[27] Hasta la transición las mujeres al casarse se obligaban a obedecer a sus maridos, a los que correspondía en exclusiva la patria potestad de las/os hijas/os, durante largo tiempo las mujeres necesitaron el permiso de su esposo para tener un empleo, no podían tener cuentas propias en el banco… …

[28] Nos referimos fundamentalmente a los sectores urbanos y / o industrializados, ya que en las zonas rurales los grupos domésticos que no dependían totalmente del mercado mantenían otras formas de organización, aunque sobre la base de una estructura familiar igualmente opresiva.

[29] Ya hemos comentado en qué sentido hablamos de desvalorización.

[30] Anuncio: Hombre friega platos y, mientras, dice a su hijo (para que vaya comprendiendo de qué va el tema): “si no quieres fregar… hazlo mal…”. Bueno, para no ser malas hay que terminar diciendo que la calidad del lavavajillas que se anuncia descubre la estratagema. Mensaje: los hombres son irreformables y la relación de desigualdad con las mujeres, insuperable. Pero el mercado tiene la solución con un buen lavavajillas.

[31] Si no queremos vernos convertidas en una nueva versión del homo economicus imaginado por el liberalismo (en su versión laboral)

[32] El incremento de personas que viven solas, no sólo ancianas, es una muestra de cómo tampoco nos vale la definición de “grupo” doméstico como unidad de convivencia, ni la de “hogar” unipersonal. Esta persona no es un “grupo” y, salvo en casos excepcionales, está inserta en una red de interdependencia, más allá de los muros de su propia “hogar”.

[33] Aunque nos estemos refiriendo a la relación de poder más significativa, la de los hombres sobre las mujeres, no hay que olvidar otras jerarquías, como por ejemplo la que supone la edad.

[34] La denominada “violencia doméstica” no es la única violencia contra las mujeres y debe entroncarse con las formas más duras de resistencia patriarcal. En los patriarcados de consentimiento también la violencia es esencial para mantener la posición estructural de poder de los hombres.

[35] En 2010 habrá en nuestro país entre 1.725.000 y 2.352.000 personas mayores dependientes y la población cuidadora se reducirá potencialmente en un millón de personas (Fuente: Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, marzo 2002)

[36] Tampoco podemos olvidar la responsabilidad de unos poderes públicos que legislan para que los empresarios tengan todo el poder que necesiten para hacer y deshacer a su antojo.

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Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255420